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Estudio de la eficacia de diferentes técnicas de recuperación post-ejercicio

García de la Concepción, Miguel Ángel

Abstract

Los altos niveles de fatiga acumulados durante un partido de fútbol o entrenamientos de alta intensidad pueden llevar al jugador a estados de cansancio más o menos prolongados, de forma que vea disminuido su rendimiento e incrementada la posibilidad de aparición de lesiones. Por ello las estrategias de recuperación cobran vital importancia para asegurar que los jugadores puedan afrontar los esfuerzos siguientes con el mejor estado físico posible. Una óptima recuperación posibilitará realizar esfuerzos de mayor calidad y con un menor riesgo de lesiones. En la presente tesis se llevaron a cabo dos intervenciones con el objetivo de (1) comparar estrategias de recuperación combinadas y simples en jugadores de fútbol profesionales, (2) evaluar la eficacia de estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol semiprofesionales y (3) comparar la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas entre jugadores de fútbol de profesionales y semi-profesionales. Dichas intervenciones se llevaron a cabo mediante dos fases experimentales en periodo competitivo. La primera fue realizada durante cuatro semanas en la temporada 2010-2011 con un equipo profesional, mientras que la segunda se realizó en las tres primeras semanas de la temporada 2011-2012 con un equipo semi-profesional. En ambas se utilizó un diseño cruzado y aleatorizado para comparar los efectos de tres y cuatro estrategias de recuperación post-entrenamiento, respectivamente. Cada equipo se dividió de forma aleatoria en subgrupos y un día por semana los jugadores fueron evaluados antes del entrenamiento, inmediatamente después del mismo, tras la recuperación y tras 24 horas. Se midieron parámetros fisiológicos (temperatura timpánica y hormonas), subjetivos (escalas de esfuerzo percibido, dolor muscular y percepción de la recuperación) y condicionales (flexibilidad). Los resultados muestran que no existieron diferencias a la hora de aplicar las estrategias combinadas o simples en jugadores de fútbol profesionales. En el grupo semi-profesional la estrategia que incluía inmersión en agua fría mostró mejores valores en las escalas subjetivas inmediatamente tras la recuperación, pero no se hallaron diferencias entre estrategias pasadas 24 horas. En la comparación de grupos de nivel, profesional y semi. profesional, los resultados no mostraron diferencias a la hora de aplicar dos estrategias combinadas. Tras los resultados obtenidos se concluye que la aplicación de estrategias de recuperación combinadas no muestra ser más eficaz en comparación con una estrategia de recuperación simple en un equipo de fútbol profesional. Por otro lado, cuando una estrategia de recuperación incluye inmersión en agua fría la recuperación muestra mayor eficacia en valores subjetivos, pero solo de forma inmediata tras la recuperación. Finalmente, el nivel de los jugadores no parece influir en la recuperación tras la aplicación de dos estrategias combinadas.

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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA FACULTAD DE MEDICINA ESTUDIO DE LA EFICACIA DE DIFERENTES TÉCNICAS DE RECUPERACIÓN POST-EJERCICIO TESIS DOCTORAL MIGUEL ÁNGEL GARCÍA DE LA CONCEPCIÓN LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y DEL DEPORTE MÁLAGA, 2016 AUTOR: Miguel Ángel García de la Concepción http://orcid.org/0000-0001-5842-8438 EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es DEPARTAMENTO DE FISIOLOGÍA HUMANA, HISTOLOGÍA, ANATOMÍA PATOLÓGICA Y EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTIVA FACULTAD DE MEDICINA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA ESTUDIO DE LA EFICACIA DE DIFERENTES TÉCNICAS DE RECUPERACIÓN POST-EJERCICIO AUTOR: Miguel Ángel García de la Concepción Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte Universidad de Gales DIRECTORES: PROF. DR. JOSÉ RAMÓN ALVERO CRUZ. Departamento de Fisiología Humana, Histología, Anatomía Patológica y Educación Física y Deportiva. Facultad de Medicina. Universidad de Málaga, España. PROF. DRA. ANA BELÉN PEINADO LOZANO. Departamento de Salud y Rendimiento Humano. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte – INEF. Universidad Politécnica de Madrid, España. MÁLAGA, 2016 Departamento de Fisiología Humana, Histologia, Anatomía Patológica y Educación Física y Deportiva Facultad de Medicina - Edif. López de Peñalver s/n - E-29071 MALAGA Tels +34-952-137599 (directo); +34-661-055199 (GSM) Fax +34-952-137283 e-mail: [email protected] Prof. Dr. JOSÉ RAMÓN ALVERO CRUZ Profesor Titular de Universidad -----------o------------ Departamento de Fisiología Humana, Histología Humana, Anatomía Patológica y de la Educación Física y Deportiva FACULTAD DE MEDICINA Universidad de Málaga El Prof. Dr. José Ramón Alvero Cruz, de la Escuela de Medicina de la Educación Física y del Deporte, del Área de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Málaga AUTORIZA La Presentación de la Tesis Doctoral, realizada por D. Miguel Angel García de la Concepción, con el título: “Estudio de la eficacia de diferentes técnicas de recuperación post-ejercicio” de la cual he sido Director, siendo proyectada, desarrollada y redactada bajo mi supervisión, para la obtención del Grado de Doctor por la Universidad de Málaga. Y para que surtan los efectos oportunos, al interesado, firmo la presente en Málaga, a dos de Noviembre de dos mil quince Prof. Dr. José Ramón Alvero Cruz “Me he repetido muchas veces, como convenciéndome, de que debía esmerarme para que mi trabajo literario alcanzara una suficiente validez. Solo así iba a poder equilibrase lo mucho que recibo con lo poco que ofrezco”. José Manuel Caballero Bonald. “A los que dudan, porque ellos están en lo cierto”. Marti Perarnau. Índice i ÍNDICE DE CONTENIDOS Índice de tablas………………………………………………………………………………………………………………………………...... v Índice de figuras…………………………………………………….…………………………………………………………………………… vii Índice de abreviaturas…………………………………………………………………………………………………………………….… ix Resumen………………………………………………….…………………………………………………………………………………………... xi Abstract………………………………………………….……………………………………………………………………………………………… xiii I MARCO TEÓRICO…………………………………………………………………………………………………………….... 15 1.1. Introducción……………………………………………………….………………………………………………………… 17 1.2. Características del esfuerzo en el fútbol masculino…………………………………………………….. 19 1.3. Mecanismos fisiológicos de la fatiga……………………………………………………………………………. 20 1.3.1. Fatiga central………………………………………………………………………………………………….. 22 1.3.2. Fatiga periférica…………………………………….……………………………………………………….. 22 1.3.3. Contextualización de la fatiga en el entrenamiento y la competición……………… 23 1.3.3.1. Fatiga y entrenamiento……………………………………………………………………… 24 1.3.3.2. Fatiga y competición……………………………………………………….…………………. 26 1.3.3.2.1. Efectos fisiológicos de la competición…………………………… 26 1.4. Parámetros fisiológicos para medir fatiga y recuperación…………………………………………… 27 1.4.1. Hormonas………………………………….……………………………………………………………..……. 28 1.4.2. Daño muscular…………………………………………….……………………………………………….…. 33 1.4.3. Temperatura central…………………………………………….…………………………………………. 34 1.4.4. Capacidad muscular de producir fuerza…………………………………………….……………. 36 1.4.5. Radiación de calor (termografía Infrarroja)….….………………………………………….….. 37 1.4.6. Concentración de lactato en sangre y acidosis muscular…………………….…………… 38 1.4.7. Deshidratación…………………….………………………….…………………….…………………….…. 40 1.4.8. Depleción de glucógeno……………………………………..………………….………………..……… 41 1.5. Parámetros subjetivos para medir fatiga y recuperación…………………….………………..……. 42 1.5.1. Escala de esfuerzo percibido de Borg…………………….…………………………………….…. 42 1.5.2. Escala de percepción de la calidad de la recuperación…………………….….…………… 44 1.6. La recuperación tras el ejercicio…………………….………………………….…………………….…………… 46 Índice ii 1.6.1. Técnicas de recuperación post-ejercicio. Evidencias e implicaciones fisiológicas………………………………………………………………………………………………………………… 49 1.6.1.1. Crioterapia…………………….……………………….…………………….…………………… 49 1.6.1.1.1. Efectos fisiológicos de la crioterapia…………………………………….. 49 1.6.1.1.2. Exposición al frío a largo plazo y sus posible efectos negativos…………….………………………….…………………………………..………………. 50 1.6.1.1.3. Cámaras de frío…………………….………………………….………………….. 51 1.6.1.1.4. Chalecos de enfriamiento…………………….………………………………. 51 1.6.1.2. Hidroterapia…………………….………………………….…………………….………………. 52 1.6.1.2.1. Inmersión en agua fría…………………….………………………….……….. 53 1.6.1.2.2. Baños de contraste….…………….………………………….……….………… 55 1.6.1.2.3. ¿Baños de contrastes o inmersión en agua fría? ………….……… 56 1.6.1.3. Recuperación activa…………………….……………….………………………….……….. 56 1.6.1.4. Estiramientos………………….…………………………………….…………………………… 59 1.6.1.5. Masoterapia…………………….…………………………………….…………………….……. 60 1.6.1.6. Electroestimulación…………………….……………….……………………………..…….. 63 1.6.1.7. Vendas de Compresión…………………….…………………………..……….….…..….. 64 1.6.1.8. Elevación de Piernas…………………….………………………….…………………….….. 65 1.6.1.9. Humidificación…………………….………………………….…………………….…………… 67 1.6.2. Variables fundamentales en la recuperación…………………….………………………….…. 67 1.6.2.1. Nutrición…….……………………………………………………………………………. 68 1.6.2.1. Sueño………………….……….……….…………………….…………………………… 70 1.6.3. Aplicación práctica de las evidencias científicas……………………………….…………..…. 71 II JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO…………………………………..…………………….……….……………………….. 75 III HIPÓTESIS Y OBJETIVOS…………………….………………………….…………………….………..…..……………. 79 3.1. Hipótesis…………………….………………………….…………………….……………………………………..……….. 81 3.2. Objetivos…………………….………………………….…………………….……………………………………………... 81 IV. MATERIAL Y MÉTODO…………………….………………………….…………………….……………………………. 83 4.1. Diseño del estudio……………….………………………….…………………….…………………………………….. 85 4.2. Participantes…………………………………………….…………………………..…………………………..…………. 87 4.2.1. Fase experimental 1…………………….……………………….…………………….…………………… 87 4.2.2. Fase experimental 2…………………….………………………….…………………….………………… 88 Índice iii 4.3. Pruebas de valoración…………………….………………………….…………………….………………………….. 89 4.3.1. Composición corporal…………………….…….…………………….…………………….……………. 89 4.3.2. Valoración cardiorrespiratoria…………………….………………………….…………………….… 90 4.3.3. Valoración de la frecuencia cardiaca…………………….……………………….………………… 91 4.3.4. Valoración de la flexibilidad.………………….………………………….…………………….……... 92 4.3.5. Valoración hormonal…………………….………………………….…………………….………………. 92 4.3.6. Valoración de la temperatura timpánica…………………….………………………….……….. 93 4.3.7. Percepción subjetiva del esfuerzo…………………….………………………….…………………. 93 4.3.8. Valoración del dolor muscular percibido …………………….………………………….……… 94 4.3.9. Escala de percepción de la calidad de la recuperación…………………….…….……….. 95 4.4. Protocolo de investigación…………………….………………………….…………………….…………………… 96 4.4.1. Fase experimental 1…………………….………………………….…………………….………………… 96 4.4.2. Fase experimental 2…………………….………………………….…………………….………………… 98 4.5. Entrenamientos…………………….………………………….….………………………………………………………. 100 4.5.1. Fase experimental 1…………………….………………………….………………………………………. 100 4.5.2. Fase experimental 2…………………….………………………….…………………….……….………. 101 4.6. Estrategias de recuperación…………………….………………………….…………………….…………………. 102 4.6.1. Fase experimental 1…………………….………………………….…………………….………………… 102 4.6.2. Fase experimental 2…………………….………………………….…………………….……………….. 104 4.7. Variables del estudio…………………….………………………….…………………….…………………………… 105 4.8. Análisis estadístico…………………….………………………….…………………….………………………………. 107 V. RESULTADOS…………………….………………………….…………………….…………………………..………………. 109 5.1. Eficacia de estrategias de recuperación, combinadas y simples, en jugadores de fútbol de élite tras un entrenamiento específico durante la temporada..………………………….. 111 5.2. Efectos de estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol semiprofesionales tras un entrenamiento específico durante la temporada.….………………………… 115 5.3. Comparación de la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas entre jugadores de fútbol profesionales y semi-profesionales tras un entrenamiento específico durante la temporada.........................................................................................................… 120 VI. DISCUSIÓN…………………….………………………….…………………….……………………………………………… 125 5.1. Eficacia de estrategias de recuperación, combinadas y simples, en jugadores de fútbol de élite tras un entrenamiento específico durante la temporada………….………………… 127 Índice iv 5.2. Efectos de estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol semiprofesionales tras un entrenamiento específico durante la temporada.….………………………… 131 5.3. Comparación de la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas entre jugadores de fútbol profesionales y semi-profesionales tras un entrenamiento específico durante la temporada……...................................................................................................… 136 VII. CONCLUSIONES………………….………………….………………….………………….………………….……….….. 139 VIII. LIMITACIONES DEL ESTUDIO, FUTURAS LINEAS DE INVESTIGACIÓN Y APLICACIONES PRÁCTICAS…………………………………………………………………………………………………………………………… 143 IX. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS………………….…….………………….………………….……………………… 147 X. ANEXOS………………….…….………………….………………….……………………………………………………………. 169 10.1.1. Revistas indexadas en JCR……………………………………………………………………………… 171 10.1.2. Revistas indexadas SCOPUS…………………………………………………………………………… 171 Índice v ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1 Resumen de diferentes estudios que miden niveles hormonales tras entrenamiento o competición………………………………………………………………………… 31 Tabla 2 Concentraciones de cortisol en saliva de una población de referencia tomado por los autores………………………………………….……………………………………………………… 33 Tabla 3 Resumen de los efectos fisiológicos de cada técnica basado en las evidencias presentados en el marco teórico………………………………………….…………………………… 73 Tabla 4 Resumen de la relación entre objetivos de estudio y las metodologías llevadas a cabo en la presente tesis…………………………………………………………………….………… 86 Tabla 5 Diseño de la investigación para la aplicación de las estrategias de recuperación de la primera fase experimental………………………………………….……………………………. 86 Tabla 6 Diseño de la investigación para la aplicación de las estrategias de recuperación de la segunda fase experimental………………………………………….………………………….. 87 Tabla 7 Datos descriptivos (media ± DT) de la muestra estudiada (n=20)….………………….. 88 Tabla 8 Datos descriptivos (media ± DT) de la muestra estudiada (n=18)….……………….. 88 Tabla 9 Ecuación de Carter para estimar el % de grasa corporal a partir de pliegues……. 90 Tabla 10 Ecuación de Lee para estimar la masa muscular esquelética….………………………… 90 Tabla 11 Variables dependientes…….…………………….….……………………………….…………………… 105 Tabla 12 Variables independientes………………………….……………………………….….………………… 106 Tabla 13 Media ± D.E. de la temperatura timpánica (TAT) en función del momento de medida y la técnica recuperación …………………………………………………………………… 112 Tabla 14 Media ± D.E. del dolor muscular percibido (CR10) en función del momento de medida y la técnica recuperación..…………………………………………………………………… 112 Tabla 15 Porcentaje de cambio de las variables del estudio entre diferentes momentos de medición…………………………………………………………………………………………………….. 113 Tabla 16 Media ± D.E. de la percepción de la calidad de la recuperación (TQR) en función del momento de medida y la técnica recuperación……………………………… 114 Tabla 17 Media ± D.E. de testosterona en función del momento de medida y la estrategia recuperación………………….….…………………………………………………………… 115 Índice vi Tabla 18 Media ± D.E. del cortisol en función del momento de medida y la estrategia recuperación Media ± D.E. del ratio testosterona/cortisol en función del momento de medida y la estrategia recuperación…………………………………………. 116 Tabla 19 Media ± D.E. del ratio testosterona/cortisol en función del momento de medida y la estrategia recuperación………………….….………………………………..……… 116 Tabla 20 Media ± D.E. de la temperatura timpánica (TAT) en función del momento de medida y la estrategia recuperación………………….….……………………………………….. 117 Tabla 21 Media ± D.E. del dolor muscular percibido (CR10) en función del momento de medida y la estrategia recuperación ………………….….……………………………………….. 117 Tabla 22 Media ± D.E. de la percepción de la calidad de la recuperación (TQR) en función del momento de medida y la técnica recuperación…………………………….. 118 Tabla 23 Media ± D.E. de la flexibilidad en función del momento de medida y la técnica recuperación………………….….……………………………………………………………………………. 118 Tabla 24 Porcentaje de cambio de las variables del estudio entre diferentes momentos de medición………………….….……………………………………………………………………..……. 119 Índice vii ÍNDICE DE FIGURAS Fig. 1 Cadena de procesos fisiológicos que suceden entre el sistema nervioso central y el músculo durante la contracción muscular…………………………..………….. 21 Fig. 2 Tiempo de recuperación de diferentes sistemas fisiológicos tras la alteración de la homeostasis producida por el ejercicio, en función de la intensidad, duración y tipo de ejercicio…………………………………………………………………………………… 25 Fig. 3 Búsqueda de las palabras claves “muscle” y “fatigue”. La figura muestra un diagrama de barras, reflejando cada una de ellas el volumen de artículos publicados por cada década desde inicios del siglo XX………………………………………. 27 Fig. 4 Tres tipos de escalas subjetivas de esfuerzo percibido………………………………………. 43 Fig. 5 Escala CR10 de Borg……………………………………………………………………………………………….. 44 Fig. 6 Escala TQR de percepción de la calidad de la recuperación………………………………. 45 Fig. 7 Modelo teórico de los mecanismos del masaje………………………………………………….. 61 Fig. 8 Relación de las diferentes fases de la investigación con los objetivos de estudio…………………………………………………………………………………………….…………………… 85 Fig. 9 Ilustración de la prueba de Course Navette, indicando el recorrido del jugador durante los veinte metros, y las zonas de seguridad de tres metros…. 91 Fig. 10 Test Seat & Reach……………………………………………………………………………………………………. 92 Fig. 11 Escala RPE6-20 de Borg para la valoración subjetiva del esfuerzo……………………. 94 Fig. 12 Escala CR10 de Borg utilizada en el presente estudio para medir dolor muscular percibido…………………………………………………………………………………………………. 95 Fig. 13 Escala TQR de percepción de la calidad de la recuperación………………………………. 96 Fig. 14 Diseño experimental de una semana tipo…………………………………………………………… 96 Fig. 15 Protocolo de actuación durante los días de toma de datos y aplicación de estrategias de recuperación………………………………………………………………………………….. 97 Fig. 16 Diseño experimental de una semana tipo…………………………………………………………… 98 Fig. 17 Calentamiento realizado previo al test de flexibilidad…………………………………..…… 99 Fig. 18 Protocolo de actuación durante los días de toma de datos y aplicación de estrategias de recuperación………………………………………………………………………………….. 100 Índice viii Fig. 19 Estiramientos realizados en ambas fases experimentales…………………………………. 103 Fig. 20 Percepción del esfuerzo (RPE) en las 4 sesiones de entrenamiento estudiadas (media±DE)……………………………………………………………………………………..…… 111 Fig. 21 Frecuencia cardiaca media en las 4 sesiones de entrenamiento estudiadas (media±DE)………………………………………………………………………………………..………………….… 111 Fig. 22 Percepción del esfuerzo (RPE) en las 3 sesiones de entrenamiento estudiadas (media±DE)……………………………………………………………………………………………………………… 115 Fig. 23 Frecuencia cardiaca media (FCm) en las 3 sesiones de entrenamiento estudiadas (media±DE)………………………………………………………………………………………….. 115 Fig. 24 Dolor muscular percibido en la estrategia CET para jugadores profesionales y semi-profesionales (Media ± D.E.)………………………………………………………………………… 120 Fig. 25 Dolor muscular percibido en la estrategia EE para jugadores profesionales y semi-profesionales (Media ± D.E)…………………………………………………………………………. 121 Fig. 26 Temperatura timpánica (ºC) para la estrategia CET en jugadores profesionales y semi-profesionales (Media ± D.E.)…………………………………………….. 122 Fig. 27 Temperatura timpánica (ºC) en la estrategia EE en jugadores profesionales y semi-profesionales (Media ± D.E.)………………………………………………………………………… 123 Fig. 28 Percepción de la recuperación (TQR) en la estrategia CET en jugadores profesionales y semi-profesionales (Media ± D.E)……………………………………………… 124 Fig. 29 Percepción de la recuperación (TQR) en la estrategia EE en jugadores profesionales y semi-profesionales (Media ± D.E)….…………………………………….……. 124 Índice ix ÍNDICE DE ABREVIATURAS [La-] Concentración de lactato [H+] Concentración de iones hidrógeno ATP Adenosin trifosfato CORb Medición de cortisol en sangre CORs Medición de cortisol en saliva CR10 Escala de dolor muscular percibido CR10 EMG Electromiografía FC Frecuencia cardiaca FCm Frecuencia cardiaca media FCM Frecuencia cardíaca máxima LaLactato H2O Agua H+ Ión Hidrógeno K+ Potasio Ca2+ Calcio CMJ Santo con contramovimiento MCV Máxima contracción voluntaria PC Fosfocreatina Pi Fósforo inorgánico PreE Momento previo al entrenamiento PostE Momento inmediatamente posterior al ejercicio PostR Momento inmediatamente posterior a la recuperación Post24 Momento 24 horas del inicio del entrenamiento anterior RPE Escala de esfuerzo percibido de Borg SNC Sistema nervioso central TESTb Medición de testosterona en sangre TESTs Medición de testosterona en saliva TQR Escala de recuperación percibida (Total Quality Recovery) TQRperc TQR percibido TQRac TQR acción VO2max Consumo máximo de oxígeno WBC Cámaras de frío Marco Teórico 17 1.1. Introducción Un programa de entrenamiento que tenga como objetivo maximizar las capacidades físicas de los jugadores de fútbol debe incluir sesiones de trabajo fatigantes de alta intensidad. Los periodos de recuperación tras este tipo de sesiones o tras la competición son periodos en los que el organismo se encuentra inmerso en diferentes procesos para adaptarse a la carga de trabajo sufrida y deben estar correctamente planificados (1). Los altos niveles de fatiga debido a las altas demandas del juego (2, 3) pueden llevar al jugador a estados de cansancio más o menos prolongados disminuyendo el rendimiento, así como a incrementar las posibilidades de aparición de lesiones (2, 4-7). En el fútbol profesional los calendarios de las competiciones nacionales están establecidos para competir una vez por semana, existiendo un periodo de cinco a siete días de descanso entre partido. No obstante, la inclusión de competiciones nacionales paralelas (formato copa), competiciones internacionales por clubes y partidos con las selecciones nacionales hace que los jugadores de élite se vean envueltos con una mayor frecuencia en la competición, existiendo en muchas ocasiones entre dos y cuatro días para recuperar. Si este espacio de tiempo es suficiente para recuperar no parece quedar claro. Para corroborar este hecho los investigadores tratan de establecer si los calendarios congestionados (alta densidad competitiva) afectan de forma negativa a la recuperación y al rendimiento de los jugadores. Por un lado, diferentes estudios llevados a cabo con equipos de futbol profesionales no encontraron descenso en el rendimiento a nivel físico en periodos de alta densidad competitiva(8-10). Carling y col (9) compararon periodos de alta y baja densidad competitiva y no hallaron diferencias significativas en la distancia media recorrida o en la distancia recorrida a alta intensidad, además de que el número de lesiones producidas durante los partidos fue similar en ambos periodos. Los autores reflejan que estos resultados pueden ser debido a las rotaciones realizadas por los técnicos así como por la recuperación realizada tras los partidos. Dellal y col (8) encontraron similares resultados en cuanto al rendimiento, mientras que a nivel de lesiones hallaron que en los periodos congestionados del calendario el índice lesional era mayor en los partidos pero menor en los entrenamientos (este hecho podría deberse a que la exposición a la competición era mayor). Por otro lado existen Marco Teórico 18 estudios que encuentran que la alta frecuencia competitiva sí tiene efectos negativos sobre el rendimiento de los jugadores. Ekstrand y col (11) mostraron que los jugadores que habían rendido menos a nivel físico durante el mundial habían jugado más partidos durante las diez semanas previas. Además observaron que el 60% de los jugadores que habían jugado más de un partido a la semana antes de la copa mundial tuvieron lesiones o bajo rendimiento durante el mismo. A su vez, Odetoyinbo (12) midieron la actividad realizada en los partidos de jugadores profesionales del Reino Unido durante un periodo de calendario congestionado (3 partidos en 5 días) para estudiar la recuperación entre encuentros. Los datos mostraron que el corto espacio de recuperación podría haber influido en el perfil de la actividad de los jugadores durante el partido, afectando a los metros recorridos a alta intensidad, claves en el rendimiento. El proceso de recuperación no será importante solo tras la competición, sino tras sesiones de entrenamiento de alta intensidad, que puedan llevar a estados de fatiga (13). En estos casos una recuperación adecuada está considerada como uno de los factores más decisivos en el rendimiento de los esfuerzos que se realicen a posteriori (7, 14). Por estas razones, en el proceso de entrenamiento será importante tanto la carga de trabajo a la que sea sometido el futbolista como la carga de recuperación entre los diferentes esfuerzos (15). Incrementando la calidad de la recuperación podremos hacer que los futbolistas ejecuten la próxima sesión de entrenamiento en menos tiempo y con mayor calidad (16). El interés de esta temática en la literatura científica ha sido creciente en los últimos años. En la actualidad existe una gran cantidad de investigaciones en las cuales se estudian diferentes procesos y estrategias de recuperación. Encontramos investigaciones que implementan estrategias de recuperación activa a través de ejercicios aeróbicos de moderada/baja intensidad (3, 17-19), estiramientos (2, 19, 20), estimulación eléctrica (21-23), hidroterapia (16, 24-31),investigaciones centradas en medidas nutricionales post-ejercicio (32-35) u otras focalizadas en el estudio del sueño y de las implicaciones que la falta de éste puede acarrear (36-39). No obstante, hoy día no puede asegurarse que exista una técnica más eficaz que las demás. Cada técnica utilizada puede focalizar sobre ciertos aspectos concretos de la fatiga y al ser esta multifactorial, podría entenderse que una sola técnica de recuperación no sea Marco Teórico 19 suficiente para una completa recuperación. Es posible que la combinación de técnicas sea una estrategia más adecuada, al actuar sobre diferentes aspectos de la fatiga. Hay autores que avalan esta hipótesis explicando que las estrategias de recuperación que combinan diferentes técnicas parecen ser más eficaces que aquellas que emplean una sola técnica para devolver al atleta a su estado inicial de bienestar (3, 4). 1.2. Características del esfuerzo en el fútbol masculino El fútbol es un deporte de naturaleza intermitente en el que aparecen esfuerzos de alta intensidad como sprints, cambios de dirección o acciones cuerpo a cuerpo y esfuerzos de baja intensidad como andar o carreras a baja velocidad (40-42). En general, los deportes de equipo caracterizados por esfuerzos de alta intensidad tienen unas altas demandas a nivel perceptivo, psicológico y neuromuscular (43, 44). Durante un partido de competición de élite un futbolista puede llegar a recorrer entre 9 y 12km (45-47). Los jugadores alcanzan una frecuencia cardíaca media (FCm) del 85% y una frecuencia cardiaca máxima (FCmáx) en torno al 98% del valor máximo, cubriendo alrededor de 2.4 km a alta intensidad, 0.6 de los cuales a sprint (47, 48). Los jugadores de élite emplean la mayor parte del tiempo en acciones de baja intensidad, mientras que los esfuerzos de alta intensidad constituyen el 10% de la distancia total cubierta por cada jugador (47, 49, 50). Según Hoff y col (51) los jugadores realizan entre 150 y 250 esfuerzos cortos de alta intensidad, 1 cada 30 segundos, produciéndose los de máxima intensidad cada 90 segundos. En los partidos de élite, un jugador debe correr a alta intensidad cada 60 segundos y realizar un sprint una vez cada 4 minutos (49). Todas estas demandas físicas de la competición van a generan grandes niveles de fatiga y podrá observarse incluso una disminución de la frecuencia con que los jugadores realizan esfuerzos de alta intensidad a medida que avanza el partido (2, 3). Existen estudios que tratan de acotar los esfuerzos de alta intensad (2, 52). Los mismos reflejan que en el fútbol de élite la distancia y duración de los sprints es corta, siendo raramente mayores de 20 metros en longitud y de 4 segundos en el tiempo. Esto sugiere que cuando el juego insta al jugador a esprintar, su capacidad de aceleración es más importante que su capacidad de máxima velocidad, ya que las demandas tácticas del juego probablemente hagan que sea imposible alcanzar la máxima velocidad. Marco Teórico 20 1.3. Mecanismos fisiológicos de la fatiga La fatiga puede ser entendida como el descenso en la capacidad de generar o mantener una fuerza o potencia requerida por parte de los músculos implicados durante la actividad física (53-59), pudiendo llegar a ser considerada como un mecanismo que procura evitar la aparición de lesiones o incluso la muerte (56). Abbiss y Laursen (56) usan el término fatiga para definir sensaciones de cansancio y descensos asociados en el rendimiento y la función muscular. Entienden que el ejercicio es finalizado por el atleta cuando ha llegado a estar exhausto, no fatigado. Por lo tanto cabría decir que la fatiga no comienza en el mismo momento en el cual el organismo falla, sino desde el comienzo de la actividad física donde empezará a desarrollarse de forma progresiva antes de que el músculo llegue al fallo en la tarea requerida. Según estas nociones podemos entender la fatiga como cualquier reducción en la habilidad para ejercer una fuerza o potencia durante el ejercicio, independientemente de si la tarea puede ser mantenida o no (53). Por otro lado, la fatiga puede ocurrir en ausencia de signos aparentes de disfunción muscular o inadecuada disponibilidad de sustratos en el músculo y puede ser influenciada por factores psicológicos (60). Para Taylor y col (61) el concepto de fatiga no debe ser entendido como algo general y que ocurre sólo a nivel muscular, sino que se da a diferentes niveles del sistema de producción de fuerza, lo que engloba tanto a las propiedades contráctiles del músculo como a los niveles más altos fisiológicos y neurofisiológicos de generación del comando motor (62). De esta forma la fatiga puede darse a niveles periféricos y/o centrales (57-59, 61-64). Durante el ejercicio las dificultades para mantener la fuerza inicial va a depender de la fatiga periférica que ocurre a nivel distal desde el punto de estimulación nerviosa (43) y de la fatiga central que resultará de un fallo para activar la musculatura de forma voluntaria (53). Como explica Weir (65), la fatiga central incluye hechos que se producen en el cerebro y espina dorsal, mientras que la fatiga periférica ocurre dentro de la unidad motora. A modo ilustrativo, en la figura 1 se puede encontrar una relación de los procesos fisiológicos que se suceden para llegar a la contracción muscular. El fallo o alteración en uno o varios de los procesos reflejados pueden tener como consecuencia el desarrollo de la fatiga (66). No Marco Teórico 21 obstante, es muy difícil determinar el porcentaje de contribución a la fatiga en fútbol de los factores centrales y periféricos (43). Figura 1. Cadena de procesos fisiológicos que suceden entre el sistema nervioso central y el músculo durante la contracción muscular. Extraída y modificada de López-Calbet (66). Marco Teórico 22 1.3.1. Fatiga central La hipótesis de la fatiga central se refiere a un fallo en el Sistema Nervioso Central (SNC) a la hora de reclutar al músculo esquelético (fallos a nivel proximal respecto al lugar de estimulación) (63, 67), lo que significa que existe una incapacidad para activar completamente un músculo de forma voluntaria (57, 64, 68). Este hecho lleva a una disminución en la capacidad para mantener una determinada fuerza o potencia, todo ello como consecuencia de una inadecuada activación neuronal (61). Además, este modelo mantiene que las alteraciones en la concentración de diferentes neurotransmisores como la acetilcolina, serotonina o dopamina influyen negativamente en la densidad de impulsos neuronales que alcanzan a los músculos ejercitados (63, 69). La acetilcolina es el principal neurotransmisor involucrado en el sistema nervioso autónomo, especialmente en la placa motora. En bajas cantidades provoca la contracción muscular pero en cantidades elevadas puede llegar a inhibir la contracción muscular resultante de la estimulación del nervio (70). La serotonina es otro neurotransmisor que tiene un papel importante en la fatiga del SNC jugando un rol relevante en la regulación del estado de ánimo y ha sido relacionada a la fatiga debido a sus efectos conocidos sobre el sueño, letargo y somnolencia, y pérdida de motivación (71). Sin embargo, la serotonina no puede ser atribuida como causa de fatiga de forma independiente y debe ser relacionada con la dopamina de forma que sí se puede llegar a relacionar el ratio serotonina/dopamina directamente con la fatiga (72, 73). Cuando se produce un desequilibrio en el ratio debido a un aumento de la serotonina y un descenso en la dopamina se producirá una reducción en el rendimiento, mientras que si ocurre lo contrario la fatiga puede llegar a retrasarse (72). A este respecto, Foley y col (60) lanzan la hipótesis de que una disminución en la liberación de dopamina reduciría la activación de los ganglios basales y el córtex motor, llevando a una reducción de la conducción neural hacia los músculos esqueléticos y al inicio de la fatiga (60). 1.3.2. Fatiga periférica La fatiga periférica implica que la habilidad de producir fuerza por parte del músculo se ha visto reducida (57, 64, 68). Taylor y col (55) se refieren a cambios producidos por el ejercicio Marco Teórico 23 que son distales respecto al lugar de estimulación (al contrario que la fatiga central) y que aparecen como un descenso en las contracciones nerviosas o fuerza tetánica generada por los músculos. Nedelec y col (2012) (58) explican que la fatiga periférica parece estar relacionada con procesos de inflamación y daño muscular. La fatiga periférica puede ser descrita como aquella fatiga originada mediante mecanismos ocurridos dentro de las propias células musculares (74). De forma más específica, Asmussen (75) explicó que en la fatiga periférica hay al menos dos lugares donde se producen los perjuicios al ejercicio: el mecanismo de transmisión (unión neuromuscular, membrana muscular y retículo sarcoplasmático) y el mecanismo contráctil (filamentos musculares). Para Schillings y col (76) el origen de la fatiga periférica incluye la unión neuromuscular, el sarcolema y el aparato contráctil, mientras que los mecanismos involucrados puede ser la excitación-contracción, la acumulación de metabolitos y la depleción energética (76). En general, las causas de la fatiga periférica pueden ser muy dispares, encontrando que la reducción en la capacidad para general fuerza dentro del músculo puede estar causada por rupturas de las miofibrillas, incremento de fósforo inorgánico, alteraciones en el proceso de excitación-contracción como consecuencia de alteraciones en la liberación de calcio (Ca2+), el alto nivel de acidosis, depleción del glucógeno, deficiencia en el funcionamiento del ciclo de estiramiento-acortamiento, una función alterada de la bomba sodio/potasio o un excesivo incremento de la temperatura muscular (53, 57, 76-81). 1.3.3. Contextualización de la fatiga en el entrenamiento y la competición. El trabajo de Rey (7) menciona al estudio de Fernández (1992) y explica que en función del tiempo de aparición de la fatiga podemos encontrarnos con (a) la fatiga aguda, que provocaría un descenso en el rendimiento del futbolista y que puede prolongarse desde minutos hasta horas; (b) fatiga subaguda, que aparecería tras diferentes semanas de entrenamiento con insuficientes procesos de regeneración/recuperación; y (c) fatiga crónica o síndrome de sobreentrenamiento, que estaría causada por un desequilibrio entre entrenamiento (estrés) y recuperación (7). La primera de ellas se daría durante o inmediatamente después de la competición o entrenamiento de alta intensidad y es el Marco Teórico 24 principal foco de atención en los estudios que investigan efectos de diferentes técnicas de recuperación tras el ejercicio. 1.3.3.1. Fatiga y entrenamiento En el entrenamiento deportivo uno de los principios biológicos más importantes y con mayor aplicación es el principio de sobrecarga, el cual establece que para generar adaptaciones en el organismo deben procurase estímulos que generen un estrés superior al acostumbrado y que llevarán a generar una serie de reacciones (síndrome de adaptación) que harán incrementar el rendimiento (82, 83). La sesión de entrenamiento generará ese estrés en el organismo que va a afectar a la homeostasis y que llevará a que se produzcan ajustes con el fin de mantener constante el medio interno del organismo durante el ejercicio: elevación de la frecuencia cardiaca (FC) y la ventilación, redistribución del flujo sanguíneo, incremento en la temperatura corporal y un flujo metabólico alterado (1). Tras la sesión de entrenamiento estas adaptaciones agudas volverán a los niveles previos al ejercicio, pero en función de la intensidad, duración y modalidad del mismo cada cambio producido va a requerir un tiempo para volver a ese estado inicial (figura 2), es decir, será necesaria una recuperación para que el organismo vuelva lo antes posible a sus niveles iniciales y además permita que aparezca el fenómeno de la supercompesanción, llevando al atleta a mejorar su capacidad de rendimiento (82, 83). Marco Teórico 25 Figura 2. Tiempo de recuperación de diferentes sistemas fisiológicos tras la alteración de la homeostasis producida por el ejercicio, en función de la intensidad, duración y tipo de ejercicio. Extraída y traducida de Lambert y Mújica, 2013 (84). De esta forma, mantener el equilibrio entre entrenamiento y recuperación en el día a día del jugador será necesario para prevenir el desarrollo de la fatiga. Si durante el proceso de entrenamiento aparece un desequilibrio entre ambos por una inadecuada recuperación podemos provocar que el organismo del atleta permanezca en un estado continuo de fatiga disminuyendo finalmente el rendimiento (85) y pudiendo dar pie a la aparición de lesiones (2, 4-7). Algunos autores describen que hay una relación directa entre la cantidad de entrenamientos realizados por equipos de fútbol profesionales y el rendimiento físico durante la competición, determinado este mediante el tiempo total que los jugadores realizan carreras de alta intensidad (47, 86). En un estudio de Mohr y col (47) los autores revelaron que durante los periodos de competición donde se juegan partidos en un breve espacio de tiempo y el número de entrenamientos descendía, el rendimiento físico también lo hacía, sugiriendo que es necesario un programa de entrenamiento adecuado para no ver perjudicado el rendimiento durante la competición. No obstante, cabe preguntarse si este descenso en los metros recorridos a alta intensidad era por la falta de entrenamiento entre partidos o más específicamente por el escaso tiempo de recuperación, de forma que los jugadores pudieran verse inmersos en estados de fatiga aguda o subaguda. Como mencionan varios estudios, un periodo de tres a cuatro días entre partidos durante varias Marco Teórico 32 En una evaluación a corto plazo, Thorpe y col (2012) analizaron 7 jugadores semiprofesionales antes y tras un partido de competición encontrando elevados niveles de cortisol post-ejercicio, explicando que esta respuesta puede estar condicionada tanto por el estrés psicológico propio de la competición como por la prolongada duración y naturaleza intermitente del esfuerzo físico. Por su parte, Filaire y col (138) encontraron un leve incremento del cortisol a lo largo de una temporada en 17 jugadores de fútbol. Los autores realizaron un estudio longitudinal durante una temporada midiendo cortisol y testosterona al inicio de la misma (T1), antes (T2) e inmediatamente después (T3) de un periodo de entrenamiento de alta intensidad y finalmente 16 semanas después (T4) de dicho periodo. Las muestras se tomaron al levantarse (8:00 am), antes de desayunar (11:30 am) y otra a la tarde (5:00 pm). Los autores hallaron que el cortisol tan solo incrementó durante el T3 a las 11:30 am, mientras que la testosterona mostró un descenso generalizado a las 8:00 am y a las 5:00 pm. No se ha hallado en la literatura valores de referencia de testosterona y cortisol en saliva para jugadores de fútbol. En principio, los artículos basan sus discusiones en función del aumento o la disminución significativa de los niveles hormonales post-ejercicio respecto a los valores basales (94, 105, 109). Con el fin de conocer estos valores, Elloumi y col (106) tomaron muestran de hormonas en sus propios sujetos durante un día de descanso dos meses antes de realizar los test, y así tener unos valores de referencia específicos. Por su parte, Silva y col (105) ofrecen unos valores de referencia de testosterona y cortisol en sangre sin especificar la fuente de donde fueron obtenidos (testosterona = 2.9 - 13 ng·mL-1; Cortisol = 30 – 150 ng·mL-1). Finalmente, Aardal y Holme (139) realizaron un estudio con el fin de establecer valores de referencia en el cortisol en saliva y sangre a primera hora de la mañana (8:00am) y por la noche (10:00pm) (tabla 2), para el cual contaron con 123 hombres y 74 mujeres de entre 10 y 70 años. Marco Teórico 33 Tabla 2. Concentraciones de cortisol en saliva de una población de referencia tomado por los autores. Modificado y traducido de Aardal y Holme (139) Edad Sexo N Cortisol (nmol/L) Mañana Tarde Media Rango Media Rango 21-30 V 26 10.0 3.1 – 20.5 2.2 <0.5 – 8.5 M 20 14.6* 7.5 – 37.2 1.1 <0.5 – 2.9 31-40 V 37 12.1 3.3 – 42.8 1.4 <0.5 – 9.9 M 22 15.0* 7.5 – 41.8 1.7 <0.5 – 3.7 41-50 V 30 11.4 4.9 – 30.0 1.6 <0.5 – 9.1 M 9 11.4 3.0 – 35.7 2.2 0.7 – 5.0 51-60 V 21 10.3 3.1 – 22.4 1.6 <0.5 – 6.3 M 13 10.0 4.1 – 20.4 2.6 6.0 – 7.0 61-70 V 7 9.7 4.7 – 18.2 2.2 0.7 – 3.7 M 10 9.1 7.3 – 15.7 1.5 0.6 – 3.1 Total V 121 10.7 3.1 – 42.8 1.8 <0.5 – 9.9 M 74 12.0 2.6 – 41.8 1.8 <0.5 – 7.0 195 11.9 2.6 – 42.8 1,8 <0.5 – 9.9 1.4.2. Daño muscular El daño muscular inducido por el ejercicio es una rotura de la fibra muscular que incluye daño en la membrana celular y rotura de las miofibrillas, caracterizada por desorganización y pérdida de la integridad de las bandas Z (140), lo cual provocará una reacción inflamatoria y cambios en el proceso de contracción dentro del músculo que llevará a un descenso en la capacidad de éste para producir fuerza y por tanto una disminución de rendimiento, además de la aparición de dolor y sensación de debilidad y rigidez muscular (31, 87, 141-143). El dolor y la rigidez muscular aparecerán entre 24 y 48 horas tras el ejercicio y son consideradas junto con los demás efectos mencionados causas indirectas del daño muscular(144). Estos trastornos en el músculo pueden verse causados por una reanudación del entrenamiento tras un periodo de reposo, comienzo de un entrenamiento de fuerza, cambio en los contenidos de entrenamiento o un incremento de la intensidad y/o duración del ejercicio (145). Durante la práctica deportiva el músculo ejecutará contracciones isométricas (longitud de las fibras constantes), concéntricas (acortamiento de fibras) o excéntricas (alargamiento de fibras), siendo estas últimas las principales responsables del daño muscular(146, 147). En el fútbol se realizan actividades de alta intensidad como esprintar, cambiar de dirección, saltar, golpear el balón, proteger el balón o luchar por una posición determinada en el Marco Teórico 34 campo (42, 45-47, 95). Tras terminar un partido de fútbol se puede encontrar que todas estas solicitaciones con fases excéntricas de alta intensidad han generado un daño muscular de mayor o menor nivel (58). La reparación de un fibras tras el partido de fútbol puede llevar hasta 4 ó 5 días pudiendo ser además un factor limitante en el rendimiento en deportes de equipo en momentos en los que la competición se da de forma muy seguida (148). La recuperación por tanto será básica para acelerar ese proceso de reparación. Uno de los indicadores estudiados para medir daño muscular es la creatinquinasa (CK) (149-152), siendo utilizado como indicador indirecto de recuperación tras el ejercicio en estudios que han utilizado tratamientos con aplicación de hielo (153), recuperación activa (16, 92) o vendas de compresión (154). El daño en la membrana celular mencionada anteriormente tendrá como consecuencia la libración de proteínas intracelulares al torrente sanguíneo, entre las que se encuentra la CK, que será por tanto un índice indirecto del daño muscular reflejando de forma específica los daños producidos en el sarcolema (150). Sin embargo, existe hoy día cierta controversia acerca de la idoneidad de la CK para medir daño muscular pues se piensa que es muy dependiente de diferentes variables centrales (155). Hay autores que explican que efectivamente la CK en sangre se ve elevada tras el ejercicio pero que existen grandes diferencias interindividuales que hacen dudar de la idoneidad de esta proteína como indicador fiable de daño muscular (143). La explicación a estas diferencias entre sujetos son limitadas y pueden estar influenciadas por el género, duración e intensidad del ejercicio, el estado de entrenamiento del individuo, predisposición genética o la distribución de cada tipo de fibra en los músculos esqueléticos (150). 1.4.3. Temperatura central Aunque no hay evidencias claras respecto al comportamiento de la temperatura central con el ejercicio, parece ser que la tendencia es que aumente (156, 157). Diferentes estudios lo han comprobado tanto en ejercicios submáximos (3, 158) como en protocolos de esfuerzo máximos (159). No obstante, un estudio de Kistemaker y col (160) refleja que la temperatura central puede aumentar o descender sus valores tras el ejercicio en función del lugar de toma de temperatura. Marco Teórico 35 Las personas entrenadas tienen mayor capacidad termorreguladora que los sedentarios, como se comprueban por la atenuada elevación de la temperatura central y la rápida activación de la sudoración durante el ejercicio submáximo de los primeros sobre los segundos (158, 161, 162). Este hecho lo mostraron Edwards y col (163), los cuales observaron que el efecto de un partido de fútbol en jugadores profesionales y amateurs sobre la temperatura central era diferente, pues esta aumentó en ambos grupos tras los primeros 45 minutos de juego, pero para los jugadores amateurs ésta siguió incrementando hacia el final del partido, mientras que para los profesionales siguió estable. Un aumento excesivo de la temperatura central puedo provocar un descenso de rendimiento (164, 165), aspectos que pueden darse especialmente en competiciones o entrenamientos en climas calurosos. Los jugadores que compiten en condiciones de calor (temperaturas a partir de 30º) (164) recorren menor distancia en el partido y muestran mayores niveles de fatiga que aquellos que compiten en condiciones ambientales de temperaturas más bajas (166, 167). Se conoce además que la temperatura central aumentada puede llevar a una alteración de impulsos neuronales (168), lo que a su vez puede llevar a un descenso del rendimiento del atleta no solo físico sino cognitivo (169), aspecto que incluso se ha podido comprobar en hipertermia pasiva (168-170). Ozgunen y col (167) midieron temperatura central tras dos partidos de fútbol, uno con alto índice de calor (36±0,1ºC y 61±1% humedad) y otro en condiciones de calor moderado (34±0,1ºC; 38±2% humedad). Los resultados mostraron que los valores de la temperatura central incrementaron a medida que avanzaron ambos encuentros, siendo mayor postpartido que pre-partido, aunque los autores señalan que la temperatura pico se alcanzó alrededor del minuto 30 en ambos partidos, sugiriendo que la temperatura central medida al final del mismo puede no reflejar la temperatura pico alcanzada cuando existen condiciones de calor y humedad. Según Racinais y col (170) los jugadores que compiten en condiciones de calor durante un prolongando periodo de tiempo terminan por sufrir adaptaciones fisiológicas al mismo, y ven disminuida su temperatura central y el umbral de temperatura para la sudoración. Marco Teórico 36 1.4.4. Capacidad muscular de producir fuerza La capacidad o habilidad de producir fuerza puede ser un indicador viable para medir la fatiga y la recuperación post-ejercicio (57). Esta capacidad puede ser determinada mediante la medición de la máxima contracción voluntaria (MCV), a través de test de fuerza (sprint o saltos) o electromiografía (EMG) (43, 44, 171). En diferentes deportes en los que los atletas realizan esfuerzos de alta intensidad de forma intermitente, como el fútbol, se observan descensos en los picos de velocidad o en la distancia total recorrida a alta intensidad a medida que transcurre la competición, siendo estos cambios en los parámetros de rendimiento de campo relacionados con una disminución en la función musculo-esquelética, observable a través de la reducción en la MCV y CMJ (57). Como explican Rampinini y col (43) la disminución en la capacidad muscular de producir fuerza puede estar condicionada por factores periféricos o centrales. En su estudio, esta capacidad fue determinada midiendo las propiedades contráctiles del cuádriceps mediante estimulaciones eléctricas, la MCV mediante un test de fuerza de extensión de rodilla y sprints. Estas pruebas las realizaron antes, inmediatamente después, 24 y 48 horas tras un partido de fútbol amistoso en 20 jugadores profesionales. El estudio desprende que la fatiga tras un partido de fútbol será una combinación de factores periféricos y centrales, destacando una relación de la fatiga central con el descenso de la MCV y el descenso en rendimiento en sprints (20+20m con 180º cambio de dirección), mientras que la fatiga periférica la asociaron al dolor muscular y a las respuestas mecánicas a estimulaciones de baja frecuencia. Con el fin de determinar la capacidad de recuperación del organismo tras dos partidos de fútbol de élite femenino de categoría sub17, Andersson y col (92) midieron la capacidad de producir fuerza del músculo mediante un test de CMJ, sprint de 20 metros y máxima fuerza isocinética en la flexión y extensión de rodilla. Estas mediciones las realizaron inmediatamente después, 5, 21, 45, 51, y 69 horas tras un primer partido de fútbol, e inmediatamente después de un segundo partido. En este caso los autores hallaron una reducción significativa en el sprint, CMJ y en la fuerza isocinética tras el primer partido. El test de sprint volvió a sus valores normales antes que el test de fuerza isocinética, mientras que el test de salto vertical aún no había recuperado al iniciar el segundo partido. La Marco Teórico 37 medición de la capacidad de producir fuerza del músculo mediante test de fuerza isocinética, sprint, salto o electroestimulación va a ayudar a observar la recuperación de la función muscular. Según Minnet y Duffield (57) no siempre se observarán descensos de rendimiento tras el ejercicio, pues esto dependerá del deporte y de la carga a la que sea sometido el atleta y habrá que tener en cuenta que los cambios en la función neuromuscular están afectados además por la duración de la medición (172) y la proximidad de los test a la conclusión del ejercicio (171). 1.4.5. Radiación de calor (termografía infrarroja) La termografía infrarroja es una técnica que permite medir y producir una imagen visible de la temperatura de los objetos. A través de imágenes térmicas de alta resolución podemos tener información acerca del sistema de termorregulación del organismo, obteniendo un perfil térmico general o local del sujeto y así información de las respuestas fisiológicas al ejercicio (173). Según Barnes (102), mediante la termografía infrarroja se estima la temperatura de las diferentes aéreas corporales mediante el registro de la radiación infrarroja liberada por la actividad metabólica y el flujo sanguíneo del cuerpo humano. En la actualidad hay un creciente interés por la utilización de la termografía para monitorizar procesos de recuperación de lesiones y procesos de recuperación tras el ejercicio (174-176), pues mediante la detección de alteraciones en la temperatura pueden detectarse posibles lesiones (177). Esto es posible ya que se conoce que la reacción inflamatoria del organismo (aumento del flujo sanguíneo debido a una mayor activación celular) (178) provoca imágenes hipertérmicas (179), mientras que por el contario se podrán observar imágenes hipotérmicas cuando hay compresión o la zona estudiada del cuerpo tiene procesos degenerativos (180). Según Garagiola (180), la termografía infrarroja no va a revelar alteraciones anatómicas, sino el estado de los tejidos, siendo el tipo de alteración térmica dependiente de la intensidad del fenómeno biológico que esté sucediendo en el organismo (178). A la hora de monitorizar la temperatura de la piel mediante la termografía infrarroja con el fin de conocer cómo evoluciona el proceso de recuperación tras el ejercicio o tras una lesión, será importante observar que los valores vuelven a su estado inicial por un lado, y Marco Teórico 38 por otro, que mediante la comparación directa de áreas contralaterales los valores estén equilibrados (174-176). Gómez y col (181) explican que durante el proceso de recuperación, incluso tras 24 horas, si una de las zonas corporales no llega a disminuir su temperatura como lo hace su zona contralateral es porque los procesos metabólicos locales están aumentados, señal de que el organismo está necesitando de más tiempo para recuperar los tejidos en esa zona, con lo que podremos intuir un posible daño en los tejidos aunque el atleta no tenga dolor. Habrá que tener en cuenta que en función del tipo de deporte practicado, el perfil térmico de cada persona puede cambiar, encontrando que la extremidad dominante suele presentar unos valores más altos de forma constante (181). 1.4.6. Concentración de lactato en sangre y acidosis muscular. Un deporte como el fútbol implica realizar esfuerzos cortos de alta intensidad unido a periodos más largos de moderada y baja intensidad, pudiendo llegarse a alcanzar durante la competición altos niveles de lactato sanguíneo con valores entre 3-6 mmol·l-1 hasta 12mmol·l-1, además de una elevada acidosis (41, 182). Para Mohr y col (41) estos valores sugieren que el sistema energético anaeróbico está muy demandado durante periodos del juego que se dan a alta intensidad. Entendiendo la acumulación del lactato (La-) y la acidosis muscular y sanguínea como una de las causas principales de la fatiga muscular, muchos estudios se han centrado históricamente en encontrar las técnicas de recuperación adecuadas con el fin de hacer disminuir el Lay el estado ácido del organismo lo antes posible, siendo la recuperación activa con ejercicios aeróbicos de baja intensidad uno de los más utilizados (183-186). Se sabe que el ejercicio de alta intensidad prolongado en el tiempo requiere de la glucólisis anaeróbica para abastecer de energía al cuerpo, con el consecuente incremento en la acumulación de ácidos inorgánicos, de los cuales el ácido láctico es el más importante a nivel cuantitativo (77). Este ácido se disocia en Lae iones hidrógeno (H+), siendo el aumento en las concentraciones de H+ la principal causa atribuida a la fatiga muscular (77). Sin embargo, según Nedelec y col (58), la eliminación de Latras la realización de una actividad no implicaría necesariamente un incremento en el rendimiento en el ejercicio Marco Teórico 39 subsiguiente, pues existen estudios que han encontrado un descenso de la concentración de lactato ([La-]) tras la recuperación activa sin que haya una recuperación en el rendimiento (187, 188). El paradigma del lactato y la acidosis muscular como causa de la fatiga muscular está cambiando con el paso de los años y ha sido discutido por diferentes autores (189, 190) que muestran que esta reducción finalmente tiene un efecto pequeño en la contracción muscular a temperaturas fisiológicas (77). Así, parece ser que tanto el aumento de la [La-] como el aumento de la [H+] no son principales responsables de la aparición de la fatiga (191). Peinado (192) explica que existen 3 posturas diferenciadas que tratan de explicar este hecho: una primera desarrolla que la fuente de los H+ que causan la acidosis es la hidrólisis del adenosin-trifosfato (ATP) no mitocondrial, siendo dicho ATP la fuente para generar iones de hidrógeno en lugar del lactato (193). La segunda postura defiende la explicación tradicional de que el ácido láctico es la principal causas de la acidosis en el ejercicio (194), no aceptando las nuevas hipótesis (193). La tercera postura estaría formada por los defensores de la aproximación físico-química de Stewart, exponiendo que el estado ácidobase está relacionado por tres variables y que por tanto el lactato no es el único responsable de la acidosis en el ejercicio, siendo incorrecto explicar dicha acidosis basándose en el mero incremento de ácido láctico (195). También se encuentra el debate entre el ácido láctico y el fósforo inorgánico para explicar la principal causa de fatiga muscular. Westerbland y col (77) explican que además de la acidosis, el metabolismo anaeróbico en el músculo esquelético incluye la hidrólisis de la fosfocreatina (PC) a creatina y fósforo inorgánico (Pi), acumulándose este debido a la actividad muscular intensa. Esta acumulación de Pi puede afectar negativamente a la contracción muscular de dos formas: (a) los modelos de puentes cruzados proponen que el Pi es liberado en la transición de contracciones musculares de baja intensidad a contracciones de alta intensidad, implicando que dicha transición se vería dificultada por la acumulación del Pi; (b) por otro lado, el incremento de Pi podría afectar a la liberación de Ca2+ sobre el retículo sarcoplasmático, dificultando el proceso de contracción muscular (77). Además hay que tener en cuenta que en seres humanos la correlación entre una función muscular deteriorada y un pH reducido no está siempre presente, pues en ocasiones se Marco Teórico 40 encuentra como la capacidad de producir fuerza se recupera antes que el pH tras la finalización de un ejercicio fatigante (196). A la vista de los estudios publicados en la literatura, estamos lejos de un consenso para establecer si la acidosis muscular generada tras el ejercicio físico es causa de la fatiga muscular. 1.4.7. Deshidratación La deshidratación es un proceso que se origina con la práctica deportiva como consecuencia de la pérdida de fluidos a través del sudor, que llevará a los atletas a disminuir sus capacidades físicas, incrementando su ritmo cardíaco y la temperatura central (197). En la fase de recuperación los atletas van a necesitar una compensación de los fluidos perdidos, ya que la capacidad de rendimiento óptimo y la salud de los deportistas dependen en gran medida de un equilibrio hidroelectrolítico adecuado, el cual va a ser puesto en peligro durante el ejercicio debido a la redistribución de agua y electrolitos entre diferentes zonas corporales y además, por la pérdida de líquidos mediante el sudor (1). Debido a que los sujetos hidratados serán más tolerantes al ejercicio prolongado (198) la hidratación durante el ejercicio será también de vital importancia. Si la pérdida de fluidos se mantiene por debajo del 0.5% del peso corporal no parecen encontrarse efectos negativos, mientras que a partir de esa cifra el rendimiento puede verse negativamente afectado, con una inadecuada regulación de la temperatura, función cardiovascular o metabolismo muscular (199). La medición de la deshidratación más común para este propósito es la medición del peso antes y después de la realización de la actividad física, controlando la cantidad de líquido ingerida durante la misma (166, 200). Son varios los autores que afirman que tras la finalización de un partido de competición jugando en condiciones térmicas neutras se pierde en torno al 2% de la masa corporal debido a la pérdida de líquidos (4, 35, 58), o en otros términos, más de 3 litros de fluidos (41, 45, 201), lo cual puede llevar a un descenso en el rendimiento. La pérdida de masa corporal por fluidos de un 1-2% contribuye a la elevación de la temperatura central, al estrés cardiovascular y a un posible descenso de rendimiento (41, 200), mientras que más de un 5% puede llevar a un descenso del rendimiento de hasta un 30% (199). Armstrong y Marco Teórico 41 col (202) mostraron como una pérdida de peso correspondiente a un 2% de pérdida de peso puede llevar a un 20% de descenso en el rendimiento aeróbico. Según Nedelec (58), la correcta hidratación juega un papel fundamental en la recuperación tras el ejercicio, ya que la pérdida del volumen del líquido intracelular reduce el ratio de síntesis de glucógeno y proteínas. Estos problemas de deshidratación pueden tener menor presencia en las sesiones de entrenamiento en fútbol, donde el cuerpo técnico puede regular los ratios de actividad/descanso y por tanto la regulación de la ingesta de las líquidos. En periodos de entrenamiento donde se realizan más de una sesión al día, la rehidratación y reposición electrolítica cobrará una especial importancia tras la sesión, sobre todo si estos períodos, como suele ocurrir en fútbol, se suceden en épocas de condiciones climatológicas adversas (7). 1.4.8. Depleción de glucógeno El glucógeno muscular es uno de los sustratos energéticos utilizados por el organismo de un futbolista durante un partido (46) y su depleción puede ser una de las causas principales para la fatiga hacia el final del mismo (46, 47, 58, 203). Krustup y col (80) observaron como al final de un partido de fútbol la fibras musculares mostraban estar vacías o parcialmente vacías de glucógeno, pudiendo verse disminuida la concentración del mismo hasta en un 75% (204). La reducción de glucógeno muscular como resultado del ejercicio prolongado estimulará la síntesis de glucógeno durante la recuperación, de forma que la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos tras la finalización del ejercicio llevará por un lado a incrementar el ratio de síntesis de glucógeno y por otro, a incrementar el nivel de glucógeno incluso por encima de los niveles pre-ejercicio (1). Pueden encontrarse estudios que estiman que el momento idóneo para la ingesta y reposición de hidratos de carbono está en las dos primeras horas tras el cese de la actividad física (205-207). Ivy y col (208) observaron que los sujetos que ingerían carbohidratos inmediatamente tras el ejercicio mostraban una cantidad de glucógeno muscular tras 6 horas mayor que aquellos que realizaron una ingesta una vez transcurridas dos horas de la finalización del mismo (208). Rey (7) explica que durante estas dos primeras horas tras el ejercicio existe una mayor permeabilidad de la membrana de la célula muscular o incluso Marco Teórico 48 estimulación eléctrica (21-23) o las medidas nutricionales post-ejercicio (32-35). El estudio del sueño (36-39) es un área que está tomando de mayor relevancia también en los últimos años. Nedelec (87) expone datos sobre las preferencias de los equipos profesionales de fútbol franceses a la hora de implementar estrategias de recuperación tras los entrenamientos. Estos muestran que la crioterapia y los baños de contrastes fueron los más utilizados (88%), seguidos de la recuperación activa (81%), masajes (78%), estiramientos (50%), vendajes de compresión (22%) y estimulación eléctrica (13%). Se menciona también que la nutrición y la hidratación fueron consideradas estrategias de recuperación eficaces por el 97% de los profesionales, así como el sueño (95%). No obstante, aún hoy día no puede asegurarse siguiendo los resultados de la literatura científica qué técnica de recuperación es la más eficaz. Esto es debido probablemente a que cada técnica utilizada focaliza sobre ciertos aspectos concretos de la fatiga, siendo esta multifactorial, por lo que parece ser que una sola técnica es insuficiente como para poder denominarla la más eficaz dentro del proceso de recuperación. Así, la combinación de técnicas podría ser la mejor de las estrategias, focalizando en diferentes aspectos de la fatiga (metabólicos, neuronales o cognitivos). Barnett (4), en su revisión, avala esta hipótesis, mencionando que las estrategias de recuperación que combinan diferentes técnicas parecen ser más eficaces que aquellas que emplean una sola técnica para devolver al atleta a su estado inicial de bienestar. Pero el proceso es más complejo si cabe, ya que como explica Tessitore (5), a pesar de que el fútbol es un deporte de equipo el entrenamiento debería incluir fases individualizadas, y debido a que la eficacia de las estrategias de recuperación pueden presentar variabilidades interindividual, podría sugerirse usar diferentes estrategias de recuperación con diferentes jugadores (5). Marco Teórico 49 1.6.1. Técnicas de recuperación post-ejercicio. Evidencias e implicaciones fisiológicas 1.6.1.1. Crioterapia La crioterapia puede definirse como el enfriamiento del cuerpo con fines terapéuticos (237). Se han propuesto a lo largo de los años diferentes métodos de enfriamiento entre los que se encuentran las cámaras de frío para el cuerpo entero (whole body cryotherapy), la inmersión en agua fría, chalecos de enfriamientos o la aplicación de masaje con hielo (238). 1.6.1.1.1. Efectos fisiológicos de la crioterapia En general, tras las exposición al frío se genera una disminución de la temperatura de diferentes tejidos, una vasoconstricción y una reducción de la inflamación o analgesia (237, 239-241). La vasoconstricción se va a producir por la acción del frío sobre la piel y los vasos sanguíneos y por la estimulación de los receptores cutáneos que llevaran a una excitación de fibras adrenérgicas sensoriales, que al aumentar su actividad van a provocar dicho fenómeno. Esto llevará a una disminución del flujo sanguíneo hacia los tejidos periféricos que reducirá los procesos locales metabólicos, además de atenuar la respuesta inflamatoria y la formación del edema alrededor del tejido dañado (241). Por otro lado, la analgesia localizada provocará un alivio del espasmo muscular en las zonas expuestas y consecuentemente una reducción del dolor muscular. La causa de estos efectos podría ser una disminución de la velocidad de conducción del impulso nervioso en las fibras sensitivas, de la actividad del huso muscular, de la respuesta de estiramiento reflejo y de la espasticidad, lo que acaba por inhibir el ciclo de dolor (242). Wilcok y col (243) propone además que la reducción de la sensación de dolor viene dada no sólo por la reducción de la velocidad de conducción nerviosa, sino además por una reducción de la necrosis y por un descenso del metabolismo de las células, lo que lleva a reducir el daño muscular y finalmente la sensación del dolor. Poppnedieck (238) explica en una revisión realizada en 2013 que los efectos positivos que tiene la aplicación de frío sobre la recuperación de diferentes capacidad físicas (resistencia, salto y fuerza) son muy pequeños y que en todo caso será la cualidad del sprint la que puede verse más beneficiada, posiblemente debido a una recuperación mayor de las capacidades neuromusculares, de las cuales depende la velocidad (238). Marco Teórico 50 1.6.1.1.2. Exposición al frío a largo plazo y sus posibles efectos negativos Parece existir cierta duda a la hora de aplicar la crioterapia como medio de recuperación de forma consecutiva durante largos periodos de tiempo por la posibilidad de disminuir los efectos beneficiosos y las adaptaciones al entrenamiento (244). Frolich y col (245) observaron como la inmersión en agua fría aplicada de forma continua a largo plazo (5 semanas de entrenamiento de fuerza) afectó de forma negativa a la adaptación al entrenamiento de fuerza en miembros inferiores. Aunque ese efecto negativo fue pequeño, y los autores explican que la probabilidad de que los efectos fueran relevantes era del 40%, es otro dato más a tener en cuenta a la hora de aplicar la crioterapia de forma sistemática como técnica de recuperación. Esto puede ser debido a la supresión parcial de las proteínas de estrés (heat shock proteins) que se da como consecuencia de la exposición al frío (87, 246). Las proteínas de estrés están encargadas de funciones como la protección celular, facilitación de la adaptación muscular, regulación del metabolismo energético y relación con la respuesta del sistema inmunológico, además de luchar contra las alteraciones en la síntesis de otras proteínas celulares (247). Cualquier tipo de estrés que altere la homeostasis del organismo, como va a ser el entrenamiento, va a hacer que se produzcan este tipo de proteína de estrés con el fin de ayudar a esos procesos regenerativos mencionados (247). Por lo tanto, si efectivamente la exposición al frío de forma prolongada conlleva una disminución en la expresión de estas proteínas, teniendo en cuenta el rol de las mismas, esta exposición podría llevar a una disminución de la adaptación del organismo a las cargas de entrenamiento. Son varios los autores que afirman que la crioterapia o exposición al frío, mediante inmersión en agua fría principalmente, puede ser beneficiosa para mejorar el rendimiento y reducir el dolor muscular en periodos de competición muy congestionados, pero que no será apropiada en periodos de entrenamiento donde el objetivo sea la adaptación del organismo, ya que se puede interferir con los procesos de reparación y adaptación (87, 244, 246). Marco Teórico 51 1.6.1.1.3. Cámaras de frío La crioterapia con cámaras de frío consiste en una exposición a temperaturas extremadamente frías (-100oC a-160oC) durante cortos periodos de tiempo (2-5 minutos) en cámaras o habitaciones habilitadas para producir un frío seco (240, 241). Las personas que se introducen dentro de las cámaras visten con un pantalón corto o ropa de baño, guantes, una banda de lana que cubre las orejas, una máscara que cubre nariz y boca, y unos zapatos y calcetines secos, todo ello en para reducir el riesgo de problemas relacionados con el enfriamiento. Experimentos llevados a cabo en cámaras de frío han comprobado como los voluntarios experimentaban menor sensación de fatiga, incremento del estado de ánimo o incluso mejora del sueño (242). Ziemann y col (239) observaron que tras 5 días consecutivos de entrenamiento de media intensidad y aplicación de crioterapia en dichas cámaras dos veces al día, se reducían los niveles de marcadores inflamatorios y que incluso se produjo una potenciación en el efecto del entrenamiento. En una revisión realizada por Bleakley y col (237) se expone que aún existen resultados preliminares sobre los efectos positivos de esta técnica sobre mediadores de la inflamación, capacidad oxidativa, función autonómica y la mejora de la percepción de la recuperación y el dolor tras el ejercicio. A día de hoy no existe evidencia de que las cámaras de frio aporten mayores ventajas que el resto de métodos de crioterapia (237). 1.6.1.1.4. Chalecos de enfriamiento Los chalecos de enfriamiento son un método para combatir la hipertermia leve (248, 249). Las demandas metabólicas del músculo ejercitado y la necesidad de disminuir la temperatura de la piel sobre todo en ambientes calurosos y húmedos harán que la producción de calor exceda la disipación del mismo, aumentando entonces la temperatura central en exceso hasta que se llegue a producir la hipertermia (250). Esta puede perjudicar el rendimiento del atleta disminuyendo el tiempo hasta el agotamiento en pruebas de resistencia (251), además provocar golpes de calor como consecuencia de un fallo en el sistema de termorregulación (250). Además, la hipertermia puede acelerar e incrementar el Marco Teórico 52 metabolismo de carbohidratos y descender el aporte de oxígeno a los músculos ejercitados, lo que pueden provocar un estado de fatiga del atleta antes de lo normal (252). Los chalecos de enfriamiento son utilizados tanto pre-ejercicio como post-ejercicio. De forma previa al ejercicio podrían ayudar a mejorar el rendimiento debido a una mejora en la capacidad de almacenamiento de calor, retrasando los efectos de la hipertermia mencionados en el párrafo anterior (248, 253). El enfriamiento producido por los chalecos puede atenuar el incremento de la temperatura central y temperatura de la piel, además de reducir la FC durante la carrera en condiciones de calor (254, 255). Cuando se ha utilizado como medio de enfriamiento y recuperación entre dos series de ejercicios aeróbicos ha mostrado mayores beneficios sobre la FC, la ventilación y el VO2 en los primeros minutos de la segunda serie de trabajo que otras técnicas como la inmersión en agua fría (256). Sin embargo, existen estudios que no muestran resultados positivos, como el de Brade y col (248), que midieron la temperatura central de sujetos que realizaron 30 minutos de cicloergómetro al 75% del consumo de oxígeno máximo (VO2máx) en condiciones de calor (35±1.4 ºC; 52±4% humedad). En el estudio se llevaron a cabo 3 tipos de vuelta a la calma diferente, usando (i) chalecos de enfriamiento de miofibras con un gel (cristal) en los bolsillos para enfriar (Heat Cooling Vest), (ii) chalecos de neopreno que como material refrigerante que contenía PC17 (sustancia cristalina y sólida para absorber calor) en los bolsillos o (iii) recuperación pasiva sin ningún tipo de chaleco. Durante la recuperación los sujetos se ubicaron en una habitación aclimatada a 24.9±1.8ºC y 39±10 % de humedad. Finalmente los autores no encontraron beneficios asociados a la utilización de chalecos de gel o de PC17 en el descenso de la temperatura central de los participantes. 1.6.1.2. Hidroterapia Mediante la hidroterapia el atleta realiza una inmersión en agua como proceso de recuperación. Aunque dentro del agua puede realizarse recuperación activa, en este punto nos centraremos en una recuperación pasiva (sujeto estático) donde las variables a tener en cuenta serán la temperatura del agua, la duración, el momento y la profundidad. Atendiendo a estas cuatro variables que se proponen en la literatura (87, 257) y a su posibilidad de combinación encontramos un número casi ilimitado de protocolos para Marco Teórico 53 aplicar la hidroterapia, lo que hace que la comparación de los resultados entre los estudios deba ser cautelosa. En la revisión realizada por Versey y col en 2013 (257) los autores exponían que las temperaturas utilizadas en la literatura para trabajar la inmersión en agua fría oscilan entre los 5 y los 20ºC, siendo lo más común ver 5ºC o el rango de 10-15ºC. En cuanto a la duración, las inmersiones tienen una gran disparidad, oscilando entre 3-20 minutos y existiendo protocolos que las realizan de forma continuada (5-20 minutos) o interválica (inmersiones de 3-5 minutos con pausas de 1-2.5 minutos). Además, la aplicación de la hidroterapia suele darse entre los primeros 30 minutos después de acabada la actividad física, de forma inmediata, si bien también puede darse una aplicación más extendida en el tiempo donde esta técnica se lleva a cabo varias veces al día durante varios días o incluso semanas (257). La profundidad será un factor importante a tener en cuenta en las inmersiones en agua. Cuando una persona permanece de pie en el agua experimenta una presión externa que lleva a una compresión que actúa sobre el cuerpo hacia dentro y hacia arriba, provocando que las sustancias gaseosas y líquidas se muevan hacia las áreas de baja presión (258). Este hecho hace que al sumergirse una en el agua a la altura de la cadera haya un mayor flujo de fluidos desde las extremidades inferiores hacia la caja torácica, siendo este movimiento de fluidos (aumento del retorno venoso) lo que puede hacer que se mejore recuperación tras el ejercicio (259). Así, a mayor profundidad mayor será la presión hidrostática a la que se ve sometido el organismo, y esto puede llevar además a una elevación del gasto cardíaco, del flujo sanguíneo muscular y de la difusión de productos de desecho metabólicos desde el músculo a la sangre (259). Por otro lado se puede ver disminuido el tiempo de transporte de oxígeno, nutrientes y hormonas a los músculos fatigados (243, 259), además de limitar el edema tras el ejercicio lo que puede llevar a una reducción del dolor muscular y a mantener el transporte de oxígeno a los músculos, facilitando el mantenimiento de su función contráctil (259). 1.6.1.2.1. Inmersión en agua fría El agua fría como medio de recuperación también podría ser encuadrada dentro de las técnicas de crioterapia ya que aplica frío como medio de recuperación. Esta técnica va a producir efectos fisiológicos similares a los que se expusieron en el punto “Efectos Marco Teórico 54 fisiológicos de la crioterapia”, es decir, disminución de la temperatura muscular y del daño muscular, vasoconstricción, relativo descenso del flujo sanguíneo, reducción de la respuesta inflamatoria, reducción de edemas localizados y analgesia localizada (59, 87, 260). Pueden encontrarse estudios que describen efectos positivos de esta técnica en el rendimiento del atleta (261, 262), aunque no puede hablarse de consenso pues en ocasiones no se encuentran dichos efectos positivos o estos son leves (261-263). Comparada con la recuperación pasiva, parece ser que la inmersión en agua fría es beneficiosa durante la recuperación para mejorar la fuerza, la potencia y reducir el dolor y el daño muscular (245). Dune y col (264) mostraron que la inmersión en agua fría durante 15 minutos a 5 y a 8ªC fue más eficaz que la recuperación pasiva (sujetos sentados en seco). Los sujetos realizaron dos test en tapiz rodante hasta el agotamiento, y entre ambos se llevó a cabo una de las tres recuperaciones. En las dos técnicas que emplearon inmersión en agua fría los sujetos aumentaron su rendimiento. Roswell y col (142) compararon dos protocolos de recuperación tras los partidos de fútbol celebrados en un torneo de 4 días de duración, realizando inmersión en agua fría (10ºC) e inmersión en agua a temperatura neutral (34ºC). La primera de ellas fue más efectiva a la hora de reducir la percepción de dolor muscular en las piernas y la fatiga en general, además de mejorar los datos de partido de los jugadores, mediante un menor descenso de la distancia recorrida en competición. Otros estudios muestran que la inmersión en agua fría mejora la recuperación tras entrenamiento de alta intensidad en ciclistas en comparación con baños de contraste o recuperación pasiva (29), o promueve una mejor recuperación en la capacidad de aceleración (sprint de 20 metros) en jugadores de baloncesto durante un torneo de 3 días, en comparación con recuperación basada en la utilización den vendas de compresión o estiramiento más ingesta de carbohidratos (262). Aun así, estos estudios están centrados en los efectos a corto plazo de la inmersión en agua fría, mientras que a largo plazo la crioterapia en general puede tener efectos negativos, como se señaló en el punto “1.6.2.1.2. Exposición al frío a largo plazo y sus posibles efectos negativos”. Marco Teórico 55 1.6.1.2.2. Baños de contraste La terapia de contraste utiliza la inmersión combinada en agua fría y caliente, si bien esta última se encuentra en ocasiones como ducha de agua caliente. Diferentes estudios practican principalmente contrastes con 1 minuto de agua fría y 1-2 minutos de agua caliente con un total de entre 6 a 15 minutos de terapia (257, 265-267), no existiendo consenso sobre si es más ventajoso terminar con agua fría o caliente (257). Se puede pensar que debido a los efectos positivos del frío sobre el dolor muscular y la sensación de bienestar localizado debido a la analgesia, finalizar la terapia con bajas temperaturas podría ser más adecuado (268). Hay autores que reflejan la dificultad para conocer el mecanismo por el cual esta técnica mejoraría la recuperación ya que este tipo de protocolo parece no alterar la temperatura de los diferentes tejidos. Un posible mecanismo por el cual esta técnica sería eficaz es que la acción del contraste provoca un cambio de temperatura que lleva a una alternancia de vasodilatación-vasoconstricción, lo que puede provocar una reducción de edemas a través de una acción de bombeo, influyendo en la reducción del espasmo muscular y en respuesta inflamatoria o aclarado de sustancias de desecho (4). A este respecto Gill y col (16) mostraron que la terapia de contrastes ayudó a aclarar los niveles de creatinquinasa en jugadores de rugby, en comparación con la recuperación pasiva. También se ha sugerido que el baño de contrastes puede alterar la perfusión muscular induciendo un trasvase de fluidos desde el interior de la célula muscular a los vasos sanguíneos, lo que puede llevar a un daño menor en la célula muscular (Vaile, 2007). Higgins y col (269) observaron como el baño de contrastes fue más eficaz en la mejora del rendimiento de habilidades anaeróbicas que la inmersión en agua fría en 26 jugadores de rugby. No obstante no siempre se encuentren efectos positivos en la recuperación, como muestra el estudio de Coffey y col (267), que no hallaron diferencias entre los efectos de terapia de contrastes, recuperación pasiva o activa, tras un test hasta el agotamiento en tapiz rodante. Los baños de contraste muestran mejores datos en la recuperación del dolor y la función muscular que la recuperación pasiva, mientas que al ser comparada con otras técnicas como inmersión en agua fría o carrera continua no muestra diferencias relevantes Marco Teórico 56 (268). El mecanismo por el cual los baños de contraste mejoran la recuperación aún debes ser establecidos y actualmente no hay evidencia suficiente para llegar a un consenso (268). 1.6.1.2.3. ¿Baños de contrastes o inmersión en agua fría? En general, el uso de la inmersión en agua como medio de recuperación muestra tener efectos beneficiosos en la recuperación (5, 16, 31, 268-270). Especificar si es más eficaz la inmersión en agua fría o el baño de contrastes puede ser más complejo. Parece bien establecido que la inmersión en agua fría produce unos efectos analgésicos que lleva a un alivio del espasmo muscular en las zonas expuestas y consecuentemente una reducción del dolor muscular(242), pero habrá que tener en cuenta sus posibles efectos negativos a largo plazo en la adaptación del organismo al entrenamiento (245). 1.6.1.3. Recuperación activa La recuperación activa puede definirse como la realización ejercicios aeróbicos de baja intensidad llevados a cabo mediante carrera, el uso de ergómetros o ejercicios en el agua (3, 17-19) con una intensidad por debajo del umbral anaeróbico y con un VO2max menor al 65% (165). Entre las actividades realizadas por los equipos de fútbol podemos encontrar como una de las más frecuentes la carrera continua de baja intensidad, sobre todo debido a la facilidad para realizar esta actividad, teniendo en cuenta el coste cero y que no necesita de equipamiento ni espacios especiales. La recuperación activa favorece a la recuperación mediante el incremento del flujo sanguíneo (271) y de la acción de bombeo generada por la contracción-relajación de los músculos activos que acabara ayudando a la eliminación de sustancias de desecho (272), lo que puede incrementar o mejorar la reposición de sustratos energéticos haciendo llegar más sangre a las fibras musculares (271). Cortis y col (273) explican que de forma inmediata, la recuperación activa puede mejorar la capacidad contráctil del músculo, mientras que a medio-largo plazo puede ayudar al proceso de regeneración del mismo, lo que podría ser debido a los efectos mencionados anteriormente del incremento del flujo sanguíneo. Takahashi y Miyamoto (274) señalan que la recuperación activa va a favorecer una vuelta a la homeostasis tras el ejercicio que puede estar relacionada con el aumento del retorno venoso. Marco Teórico 57 A nivel energético, existe controversia acerca de la utilización de la recuperación activa entre sesiones de entrenamiento o series de esfuerzos cercanas en el tiempo, y si es más adecuada su aplicación o la realización de recuperación pasiva. Por un lado existen estudios que describen una mayor repleción de los depósitos de glucógeno mediante la recuperación pasiva (275) u otros estudios que no reflejan diferencias entre ambas (276, 277). Hay autores que reflejan que cuando el periodo de descanso es menor de 30 minutos entre dos esfuerzos puede ser beneficioso realizar la recuperación activa, ya que esta ayudará al retorno a la homeostasis, mientras que explican que no hay beneficios claros sobre la utilización de dicha recuperación cuando el periodo de recuperación es mayor (278). Sin embargo, Barnett (4) pone en entre dicho la recuperación activa por la posibilidad de que ésta dificulte la resíntesis del glucógeno muscular, explicando que la movilización repetida de depósitos de glucógeno unido a un incremento del metabolismo basal puede tener efectos negativos vaciando dichos depósitos y limitando el rendimiento del atleta, aunque añade que esto requiere mayor investigación. Por otro lado, Reilly y Ekblom (2) atribuyen a la recuperación activa un efecto positivo sobre el sistema inmune. Los autores expresan que el cese repentino de la actividad puede llevar a una caída demasiado brusca de la temperatura corporal, lo cual puede volver al sistema más vulnerable a infecciones durante las horas siguientes al ejercicio (2). Otros artículos expresan que el ejercicio aeróbico de baja intensidad regula el número de glóbulos blancos tras el ejercicio impidiendo que desciendan sus niveles en exceso (279, 280). Así, parece ser que tras el entrenamiento de alta intensidad, existe un incremento del riesgo de infección de los atletas que puede verse paliado por la realización de la recuperación activa (281). Revisando la literatura pueden encontrarse estudios que describen tanto efectos positivos de la recuperación activa mediante ejercicios aeróbicos de baja intensidad (273, 282) o ejercicios de fuerza con resistencias ligeras (92, 283), como otros que no hallan efectos beneficiosos (19, 21, 276, 284). Cortis y col (273) llevaron a cabo un estudio durante 3 días en el que 8 sujetos realizaron un test submáximo por la mañana y por la tarde en tapiz rodante. El estudio desveló que la recuperación activa realizada mediante ejercicios de baja intensidad en agua durante 20 minutos tenía un efecto positivo sobre la percepción de la recuperación, pero que no obstante no mostró ningún tipo de mejoría en variables fisiológicas (VO2, concentración de lactato, porcentaje de saturación de hemoglobina en los Marco Teórico 64 A nivel perceptivo existe disparidad de resultados, habiendo estudios que muestran cómo la estimulación de baja frecuencia no tiene efecto sobre el dolor muscular tras ejercicio (313, 317), otros que muestran que tiene leves efectos positivos (22) o bien se encuentran mejoras significativas en la sensación de dolor muscular (5) y en la percepción de la recuperación (318). Este alivio del dolor muscular podría estar basado en una inhibición sensorial de fibras aferentes o en la facilitación de liberación de endorfinas, siendo el primero de estos hechos el más comprobado (307). Finberg y col (318) observaron que 30 minutos de recuperación tras la realización de un ejercicio fatigando simulando la carga física de deportes de equipo, mejoró la percepción de la recuperación utilizando electroestimulación en comparación con técnicas pasivas e hidroterapia (318). Tessitore y col (5) también hallaron resultados positivos a nivel de percepción en la recuperación, en este caso a nivel de dolor muscular percibido. En su estudio la electroestimulación se llevó 20 minutos tras un entrenamiento en fútbol durante un periodo de 21 días seguidos en jóvenes jugadores de élite. Según los autores el hecho de mejorar la sensación de dolor muscular podría mejorar la capacidad de trabajo de los jugadores. Por el contrario no hallaron resultados positivos de recuperación en variables de rendimiento anaeróbico (test de salto y sprint de 10 metros). De esta forma, aunque en la literatura se describen ciertos resultados favorables principalmente a niveles perceptivos, existe una gran cantidad de artículos en los que no se encuentran resultados positivos en el uso de la electroestimulación, por lo que aún hoy día no se puede asegurar que esta técnica sea adecuada tras el ejercicio (4, 21, 23, 87). 1.6.1.7. Vendas de compresión Con el uso de las vendas de compresión se altera el flujo sanguíneo promoviendo el retorno venoso desde las regiones periféricas a las centrales. Esto ocurre gracias a que la fuerza compresiva aplicada a los miembros inferiores reduce el tamaño del diámetro venoso, con el consecuente incremento en la velocidad del flujo sanguíneo en la venas de las extremidades inferiores (319). Partiendo de este hecho, en el mundo del entrenamiento deportivo comenzó a pensarse en la posibilidad de usar las vendas compresivas con el fin de optimizar la circulación como técnica de recuperación tras el ejercicio, lo que podría ayudar en los procesos de reparación Marco Teórico 65 e inflamación (148). A día de hoy se utilizan por los atletas con el fin de atenuar la respuesta inflamatoria, reducir los efectos de daño muscular inducido por el ejercicio y restaurar la correcta función muscular lo antes posible (148, 154). Aun así, como puede observarse en los siguientes párrafos, los resultados que desprende la literatura aún son poco esclarecedores. En el estudio de Pruscino y col (148) los sujetos (jugadores de hockey) llevaron vendas de compresión durante 24 horas tras la realización de un ejercicio intermitente y pudieron comprobar que existió una mejora en la percepción subjetiva de la recuperación (148), lo que no ocurrió en marcadores fisiológicos o condicionales. Esto mismo ocurrió en el estudio de Duffield y Portus (154), los cuales no hallaron que las vendas de compresión mejoraran la recuperación de jugadores de cricket en parámetros condicionales o fisiológicos, aunque si hallaron una mejora significativa del dolor muscular tras 24 horas post-ejercicio con el uso de dichas vendas. Si se observaron mejoras en parámetros condicionales en el estudio de Argus y col (320) donde se llevaron a cabo 3 series 30 segundos de sprint máximo con ciclistas entrenados, seguidos de 20 minutos de recuperación entre cada una. El uso de vendas de compresión fue eficaz para mejorar la recuperación entre series de ejercicio de alta intensidad en periodos de recuperación limitados a menos de 20 minutos en ciclistas. En jugadores de rugby la utilización de vendas de compresión no mostró ninguna ventaja sobre la realización de recuperación activa, terapia de contrastes (hidroterapia) o recuperación pasiva (16) A pesar de su actual utilización y creciente interés por parte de los investigadores, aún existe una falta de evidencias sobre los beneficios fisiológicos de las vendas de compresión para ser utilizadas como medio de recuperación, aunque pueden existir ciertos efectos psicológicos positivos que deben ser tenidos en cuenta (148, 154). 1.6.1.8. Elevación de piernas En las aéreas localizadas por debajo del corazón el flujo sanguíneo arterial está asegurado gracias a la contracción cardiaca y a la presión hidrostática (321). Por el contrario, el flujo sanguíneo venoso trabaja en contra de la presión hidrostática cuando el sujeto se encuentra en posición vertical, por lo que será mayor cuando este se encuentre en posición horizontal Marco Teórico 66 (tendido supino o prono) (321). Millet (322) explica que en bipedestación más del 70% de la sangre circulante se encuentra por debajo del nivel del corazón y que existen dos mecanismos bien aceptados para evitar que la sangre se acumule en las extremidades y que ayudan al retorno de la sangre al corazón: el bombeo de los músculos respiratorios y esqueléticos (322), siendo este último responsable de que se produzca el vaciamiento rápido del sistema venoso y el drenaje de sangre en los tejidos (321). Al contrario de lo que ocurre en reposo, durante el ejercicio dinámico la contracción rítmica de los músculos esqueléticos lleva a una compresión de las venas intramusculares creando una considerable cantidad de energía cinética en las mismas (323) y generando oscilaciones en las presiones musculares, lo cual facilita el flujo sanguíneo y el retorno venoso al corazón (324). El bombeo de los músculos esqueléticos es muy efectivo a la hora de vaciar los vasos sanguíneos, ya que más del 40% del volumen sanguíneo intramuscular puede ser impulsado a zonas centrales con una simple contracción muscular (325). La elevación de piernas sobre el plano horizontal es una maniobra simple que ayudará al retorno venoso, al favorecer el desplazamiento de sangre desde las piernas a la cavidad torácica por efectos gravitacionales (326), lo que algunos autores llaman “autotransfusión” (326, 327). Marik y col (326) proponen que los mayores efectos de esta técnica se van a producir durante el primer minuto. La literatura que utiliza esta técnica como medio de recuperación en el deporte y en concreto tras un partido o entrenamiento de fútbol, es muy escasa. Kinugasa y col (3) llevaron a cabo estiramientos durante 7 minutos seguidos de una elevación de piernas por encima del nivel del corazón durante 2 minutos (técnica combinada a la que denominaron pasiva). Al ser comparada con otras técnicas combinadas tras la realización de partidos de fútbol amistosos no mostró ningún efecto positivo en la recuperación. La mayoría de los estudios donde aparece la elevación de piernas son principalmente en personas sedentarias con algún tipo de enfermedad vascular (326, 327), lo cual no resta para que los posibles efectos positivos a nivel de retorno venoso de esta técnica se den también en atletas. Marco Teórico 67 1.6.1.9. Humidificación La humidificación se lleva a cabo mediante el aporte de altas tasas de flujo de aire templado (37ºC) y humidificado (100%) a través de una cánula nasal (320). Se ha sugerido que la mejora en la recuperación podría deberse a una mejora en la eficiencia de los músculos respiratorios (320). En la respiración, el aire que se introduce en el organismo es calentado y humidificado por las vías respiratorias altas (fosas nasales y en la tráquea). La humidificación es una técnica que ayuda a este proceso y que ha sido utilizada en el ámbito médico como tratamiento de enfermedades de obstrucción pulmonar crónica, donde los pacientes presentan inflamación de las vías respiratorias o hipersecreción y retención mucosa (328). Encontramos desde exposiciones a corto plazo durante 7 días con una exposición de 3 horas diarias (329), hasta exposiciones a largo plazo durante 12 meses (328). En el ámbito deportivo su aplicación está muy limitada. Argus y col (320) comparan la humidificación con vendas de compresión, electroestimulación y recuperación pasiva (control) como medios de recuperación de 3 series de sprints de 30 segundos en cicloergómetro, existiendo 20 minutos de recuperación entre cada serie. Sus resultados reflejan como comparada con la técnica control, la humidificación mostró una media de potencia mayor desde el sprint 1 al sprint 3, llegando a concluir que para este protocolo específico es una técnica eficaz, al igual que la electroestimulación (320). Aunque se ha sugerido que la humidificación puede optimizar la recuperación mediante la mejora en la eficiencia de los músculos respiratorios, en la actualidad este hecho es puramente especulativo (320). 1.6.2. Variables fundamentales en la recuperación En los apartados anteriores se han descrito diferentes técnicas usadas por investigadores y técnicos para mejorar la recuperación post-ejercicio, encontrando en general cómo aún es necesario seguir investigando para conocer exactamente los mecanismos por los que cada una de ellas favorece o perjudica la recuperación, incluso cuando algunas han sido ampliamente estudiadas y tienen un nivel mayor de evidencias. Los técnicos pueden elegir entre un tipo de técnica u otra, pueden existir estudios que presenten datos a favor o en contra de una misma técnica, pero sin embargo existen dos variables que tal y como Marco Teórico 68 expresa Joyce (330), no son negociables para el atleta de rendimiento a la hora de la recuperación: nutrición y sueño. No solo se trata de optimizar el rendimiento, sino en primer lugar de mantener unos niveles de salud óptimos mediante la correcta nutrición y el correcto número de horas de sueño. Si para una persona no deportista son variables fundamentales para su vida diaria y su salud, para los atletas que someten a su organismo a altas cargas de entrenamiento y altos niveles de fatiga estas variables no solo son necesarias, sino que es imperativo optimizarlas y controlarlas de forma exhaustiva con el objetivo extra de ayudar al organismo a adaptarse a las cargas de trabajo y mejorar su rendimiento. Aunque en el presente punto se desarrollan conceptos para optimizar la recuperación post-ejercicio, estas dos variables son importantes no solo en estos momentos, sino en el día a día del deportista (estilo de vida saludable). 1.6.2.1. Nutrición La correcta nutrición durante el proceso de entrenamiento ayudará al atleta a adaptarse de forma correcta y a mantener los niveles de salud (331). El ejercicio afectará de forma negativa al organismo a nivel estructural (daños en diferentes tejidos) (143) y energético (depleción de sustratos) (332). En relación a estos dos niveles cabe mencionar, como hicimos en el punto 1.6, que existe un patrón de recuperación bifásico con una fase de recuperación rápida que se produce tras el cese del ejercicio y está orientada a la repleción energética, y una fase de recuperación lenta que puede durar varios días, más orientada a la regeneración del daño de diferentes tejidos (87). En primer lugar, desde el punto de vista energético, una rápida y eficaz reposición de los depósitos de glucógeno será de gran importancia sobre todo si el atleta debe someter al organismo a altas cargas de trabajo tras poco tiempo de descanso. En la recuperación de las reservas de glucógeno tras el ejercicio también se pueden diferenciar dos fases (205, 208, 332, 333): la fase rápida o insulino-independiente (no hay presencia de insulina) ocurrirá en los primeros 30-60 minutos en caso de que el nivel de glucógeno muscular sea menor a 128–150 mmol/kg y los carbohidratos sean aportados inmediatamente después del ejercicio (332). Pasado este periodo la síntesis de glucógeno se dará a menor velocidad, apareciendo la fase lenta o insulino-dependiente (necesidad de la presencia de insulina). Esta fase puede Marco Teórico 69 durar horas si existe disponibilidad de hidratos de carbono y altos niveles de insulina (332). La correcta planificación de la ingesta de glucógeno post-ejercicio debe tener en cuenta la duración e intensidad del ejercicio, el tipo de carbohidratos y las necesidades personales. Además la ingesta debe ir acompañada de una correcta hidratación, ya que la toma de alimentos sólidos así como alimentos de alta concentración de carbohidratos reducen la absorción de líquidos (334). En segundo lugar, desde el punto de vista de la regeneración estructural, la ingesta de proteínas elevará directamente el incremento de la síntesis proteica ayudando a la reparación/regeneración del tejido muscular (335). Una simple serie de ejercicio de entrenamiento con resistencias (entrenamiento de fuerza) va a incrementar la síntesis de proteínas en el músculo esquelético, y en menor medida la ruptura o degradación de las mismas (336). A medida que la carga de trabajo se incremente habrá más opciones de que la degradación sea mayor que la síntesis, por lo que la misión de la ingesta proteica tras el ejercicio será la de crear una relación positiva en favor de la síntesis (336). El timing en la ingesta de proteínas se ha identificado como un factor clave para favorecer la síntesis proteica tras el ejercicio (335), siendo ésta más eficaz cuando se lleva a cabo inmediatamente tras el cese del mismo (337). Además podría ser positiva realizarla antes o durante el ejercicio, pues puede llegar a elevar la síntesis proteica tras la actividad debido a una mayor cantidad de aminoácidos disponibles durante las primeras fases de la recuperación (337). De esta forma se puede llegar a inhibir la degradación proteica, estimular su síntesis y aumentar la respuesta adaptativa del músculo al ejercicio (336). Así lo mostraron Tipton y col (338) al observar que la ingesta de una mezcla de amino ácidos y sacarosa antes del entrenamiento fue más eficaz que la ingesta de la misma mezcla inmediatamente post-ejercicio a la hora de estimular la síntesis proteica. Un tercer aspecto importante es la hidratación. Los fluidos juegan un rol fundamental en la regulación de la temperatura corporal, la función muscular y cerebral (339). Se debe tener en cuenta que durante la actividad física se va a producir un incremento en la producción de calor y en consecuencia una pérdida de líquidos, lo que llevará además a una necesidad de reposición electrolítica, por lo que será necesario prevenir una deshidratación excesiva y los cambios en el balance de electrolitos para evitar la diminución del rendimiento (339, 340). En cuanto a la reposición electrolítica, aunque hay estudios que avalan la utilización de Marco Teórico 70 bebidas isotónicas como una forma adecuada de rehidratación en deportistas de élite (340, 341), existen otros que llaman la atención sobre la falta de evidencias científicas de la eficacia de las mismas (342). Como puede observase será de vital importancia a la hora de la recuperación tras el ejercicio realizar una correcta aportación de los nutrientes necesarios para (1) ayudar al organismo a compensar las pérdidas energéticas, (2) regenerar/reparar los tejidos y las estructuras dañadas y (3) promover la correcta rehidratación. Además, existen estudios suficientes para avalar que la ingesta de nutrientes tiene grandes ventajas en el proceso de recuperación si se realiza de forma inmediata tras el ejercicio o incluso durante el mismo (333, 336, 338). 1.6.2.2. Sueño El sueño es proceso básico dentro de la recuperación del organismo del ser humano, un comportamiento pasivo que afectará a procesos fisiológicos de restauración energética, aprendizaje, habilidad de pensar o memoria, y la falta del mismo puede traer consecuencias negativas para el atleta (343, 344) tanto en el rendimiento físico como cognitivo (345). A nivel fisiológico existen dos fases principales: Non Rapid Eyes Movement (NREM) y Rapid Eyes Movement (REM). La primera, que se describe como fase donde no hay movimiento rápido de los ojos (NREM), se divide en 4 sub-fases en las que el organismo se dirige de forma progresiva hacia el sueño profundo, originándose cada vez más ondas cerebrales lentas u ondas delta (343). En la fase REM, donde se describe un movimiento rápido de los ojos, encontramos una atonía muscular y podríamos hablar de un cerebro activado en un cuerpo “paralizado”, con una respiración más agitada y unas ondas cerebrales muy similares a las que se dan cuando una persona está despierta. La mayoría de las personas experimentan de tres a cinco intervalos de sueño REM cada noche (343). El sueño ligero (50%) está envuelto en la recuperación energética; el sueño profundo (2025%) se requiere para la recuperación física; la fase REM (20-25%) se requiere para la mejora de la atención, memoria y focalización; y la cantidad total de sueño (7-9 horas) es requerida para mantener una salud óptima (345). La fase de sueño profundo (de ondas cerebrales lentas) es especialmente importante para la recuperación en atletas (346) y se Marco Teórico 71 conoce que durante esta fase se produce una mayor liberación de hormona del crecimiento (GH), generando un entorno anabólico, lo cual hace pensar que permitir al cuerpo llegar a este estado mediante el sueño será básico para la correcta recuperación (343). Además, la privación del tiempo de sueño en la fase profunda pueda incrementar la somnolencia durante el día y reducir el rendimiento (347). En general la falta de sueño puede acarrear problemas a niveles tanto fisiológicos, psicológicos o cognitivos, como pueden ser la reducción en la habilidad de asentar nuevas experiencias en la memoria o debilidad del sistema inmunitario (87, 343, 348, 349). En ocasiones, aunque el rendimiento físico no se vea afectado a corto plazo, las habilidades mentales o estados de ánimo pueden verse comprometidas. Así lo mostraron Sinnerton y col (350) al no observar un descenso del rendimiento a nivel físico en nadadores tras una disminución de 2,5 horas de sueño por noche durante cuatro noches, aunque si hallaron que el estado de ánimo se modificó significativamente con el aumento de la depresión, tensión, confusión, fatiga, ira y disminuciones en vigor. En el mismo sentido Herrera (345) explica que una reducción del sueño a menos de 6 horas durante más de 4 noches de forma consecutiva puede perjudicar las habilidades cognitivas y el estado de ánimo, el metabolismo de la glucosa, la regulación del apetito y la función inmunitaria. De cara a la recuperación del atleta y su relación con el sueño, podríamos concluir que hay datos suficientes de las implicaciones positivas que tiene el sueño para el organismo y más aún de los efectos negativos que tiene la falta del mismo (87, 343, 348, 349), lo que hacer ver la de importancia de controlar esta “herramienta” imprescindible para la recuperación del atleta. 1.6.3. Aplicación práctica de las evidencias científicas Como se ha explicado con anterioridad, la fatiga es un proceso multifactorial que afecta negativamente a diferentes niveles del organismo (57). Por tanto, teniendo en cuenta que existen múltiples estructuras implicadas en los procesos de fatiga y que en función del deporte se verán afectadas varias de ellas a la vez, sería apropiado pensar que con la utilización y combinación de diferentes técnicas de recuperación podremos paliar de una forma más eficaz los posibles efectos de la fatiga (3). Marco Teórico 72 La inmersión en agua fría es la técnica que aparece con mayor consenso como técnica de recuperación post-ejercicio, teniendo en cuenta los posibles efectos adversos de la su aplicación de forma continuada a largo plazo. Las estrategias nutricionales y el sueño son aspectos fundamentales para la vida cotidiana del ser humano y cobran especial relevancia cuando se trata de optimizar el rendimiento del organismo y de recuperar de exposiciones a altas cargas de trabajo. Priorizar ambos aspectos carece de toda duda y debería ser piedra angular en la planificación de las estrategias de recuperación Joyce (330). Esto no quiere decir que el resto de técnicas no deban ser utilizadas, pues no hay evidencias de que con su uso empeoren las condiciones del organismo y por otro lado prácticamente todas ellas muestran beneficios en según qué condición y momento. Debatir si una técnica específica es eficaz o no, carecerá de sentido si no se entiende que habrá que tener en cuenta el deporte en el que se utiliza, el timing (momento del día, semana o temporada) y la metodología con la que se lleva a cabo. Finalmente, como se mencionó anteriormente, el fútbol como deporte de equipo tiene o debería tener fases de entrenamiento individualizado para satisfacer las necesidades de cada jugador. De igual forma, y debido a que la eficacia de las estrategias de recuperación pueden presentar variabilidad interindividual, también podría sugerirse individualizar el uso de las estrategias de recuperación en función de las necesidades de los jugadores (5). A continuación, la tabla 3 muestra un resumen de cada técnica de recuperación expuesta en el presente marco teórico, de sus efectos fisiológicos (unos comprobados y otros aún por confirmar), de los aspectos positivos o negativos de su uso y sus aplicaciones prácticas, con el fin de mostrar una idea general y resumida de la información ofrecida. Marco Teórico 73 Tabla 3. Resumen de los efectos fisiológicos de cada técnica, de los aspectos positivos y negativos en relación a los mismos y aplicaciones prácticas. ESTRATEGIA EFECTOS FISIOLÓGICOS PRINCIPALES ASPECTOS POSITIVOS (+) Y NEGATIVOS (-) APLICACIONES PRÁCTICAS CRIOTERAPIA Exposición al frío como terapia. (1) Vasoconstricción. (2) Disminución de la velocidad de conducción del impulso nervioso en las fibras sensitivas, de la actividad del huso muscular y de la espasticidad. (3) Supresión parcial de las proteínas de estrés (HSP) en exposiciones a largo plazo. (+) Reducción de la inflamación y analgesia (1,2). (-) Disminución de la adaptación del organismo al entrenamiento si se aplica a largo plazo (3). Cámaras de frío: Los resultados de efectos positivos aún son preliminares y no parece ofrecer mayores ventajas que otras técnicas que utilicen el frío como terapia. Inmersión en agua fría: De forma puntual para disminuir el dolor muscular tras el ejercicio. Entre series de trabajo anaeróbicos o de fuerza puede descender rendimiento y crear la necesidad de “recalentamiento”. No recomendado su uso continuado en periodos de entrenamiento donde se busca la adaptación, y sí en periodos de alta densidad competitiva. HIDROTERAPIA (1) A mayor profundidad mayor presión hidrostática. (2) Contrastes: alternancia de vasodilatación - vasoconstricción. (3) Contrastes: Aumento de la perfusión muscular. (4)Agua fría: Disminución de la velocidad de conducción del impulso nervioso (analgesia). (+) Mejora del retorno venoso por la acción de bombeo (1,2). (+) Mejora aclarado productos de desecho (1). (+) Reducción de la inflamación (+) Reducción del dolor muscular(4). (-) Disminución de la adaptación del organismo al entrenamiento si se aplica a largo plazo (4). El uso de la inmersión en agua tras el entrenamiento o competición muestra tener efectos beneficiosos en la recuperación. Aunque ambas técnicas muestran ser eficaces, aún no queda claro si será más eficaz utilizar baños de contrastes o inmersión en agua fría. Hay que tener en cuenta los posibles efectos negativos de la utilización de la inmersión en agua fría a largo plazo. RECUPERACIÓN ACTIVA (1) Incremento flujo sanguíneo por acción bombeo de músculo implicados. (2) Utilización de depósitos de glucógeno. (3) Regulación numero glóbulos blancos. (+) Aumento del aclarado de sustancias de desecho (1). (+) Posible prevención de caída del sistema inmune tras el ejercicio. (-) Posible vaciamiento de depósitos de glucógeno. Se encuentra un gran número estudios con resultados dispares y opuestos que hacen difícil esclarecer la idoneidad de esta técnica. Tras una sesión de entrenamiento o partido de competición donde el siguiente entrenamiento se realizará tras 12-24 horas, esta técnica no parece recuperar parámetros de rendimiento. Sin embargo, en el ámbito de salud, de forma inmediata tras el ejercicio puede prevenir un descenso abrupto del sistema inmune. ESTIRAMIENTOS (1) Afecta a las propiedades mecánicas pasivas del conjunto músculo-tendón. (2) Mecanismo neural (desconocido) que aumenta la tolerancia al estiramiento siguiente. (+) Ganancias en el rango de movimiento. (+) Relajación de efecto inmediato y poco duradero. (-) Incremento dolor muscular. (-) Incremento daño muscular ¿? Gran evidencia de la falta de efecto positivo sobre la recuperación tras el ejercicio e incluso algún dato que sugiere efectos negativos respecto al daño muscular. Sería recomendable evitarlos especialmente tras sesiones de alta intensidad que generan daño y dolor muscular. El estiramiento pasivo dinámico parece ser más adecuado para mejorar la sensación de rigidez y dolor muscular que el estático. Hipótesis y Objetivos 81 3.1. Hipótesis Se proponen las siguientes hipótesis de investigación: a. Las estrategias de recuperación combinadas son más eficaces que una estrategia simple en la recuperación de futbolistas profesionales. b. Las estrategias de recuperación combinadas que incluyen crioterapia son más eficaces que aquellas que no la incluyen. c. Las estrategias de recuperación combinadas estudiadas afectan de igual manera la recuperación de futbolistas de diferente categoría competitiva. 3.2. Objetivos Los objetivos generales que se derivan de las hipótesis planteadas son los siguientes: 1. Comparar la eficacia de diferentes estrategias de recuperación (simple y combinadas) tras una sesión de entrenamiento en jugadores de fútbol profesionales en periodo competitivo (hipótesis a). 2. Evaluar la eficacia de diferentes estrategias de recuperación combinadas después de un entrenamiento en jugadores de fútbol semi-profesionales en periodo competitivo (hipótesis b). 3. Contrastar la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol de diferente categoría competitiva (hipótesis c). IV. MATERIAL Y MÉTODOS Material y Métodos 85 4.1. Diseño del estudio El estudio se llevó a cabo mediante dos fases experimentales, ambas en el año 2011 aunque pertenecientes a temporadas diferentes y con dos equipos distintos. La primera fue realizada a mitad de la temporada 2010-2011 con un equipo profesional, mientras que la segunda se realizó en las tres primeras semanas de competición de la temporada 2011-2012 con un equipo semi-profesional. Las técnicas empleadas en la presente investigación han sido aquellas más utilizadas por la mayoría de equipos tanto profesionales como amateur o de fútbol bases. Esto unido a su bajo coste y a su fácil utilización facilita que la metodología sea reproducible en cualquier contexto por el mayor número de equipos posibles. De esta forma, la propuesta ha sido realizar una investigación enmarcada en un contexto real tratando que los resultados tengan la mayor aplicación posible al trabajo real de campo (validez externa). Figura 8. Relación de las diferentes fases de la investigación con los objetivos de estudio. Material y Métodos 86 Tabla 4. Resumen de la relación entre objetivos de estudio y las metodologías llevadas a cabo en la presente tesis. OBJETIVO FASE EXPERIMENTAL MÉTODO SUJETOS (n) Objetivo 1 Fase Experimental 1. Comparación de las estrategias de recuperación combinadas y simple en jugadores de fútbol de profesionales. 4 estrategias de recuperación aplicadas a 4 grupos durante 4 entrenamientos 20 sujetos Objetivo 2 Fase experimental 2. Efectos de estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol semi-profesionales tras un entrenamiento específico durante la temporada. 3 estrategias de recuperación aplicadas a 3 grupos durante 3 entrenamientos 18 sujetos Objetivo 3 Fases experimentales 1 y 2. Comparación de la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas entre jugadores de fútbol de élite y semi-profesionales. Comparación de 2 estrategias de recuperación comunes en las dos primeras fases. 38 sujetos En la primera fase (tabla 5) se utilizó un diseño cruzado y aleatorizado para comparar los efectos de cuatro estrategias de recuperación post-entrenamiento. La duración de dicha toma de datos fue de cuatro semanas, entre los meses de enero y febrero de 2011, correspondiente a la temporada 2010-2011. Cada semana constaba de dos sesiones de recogida de datos (jueves y viernes), siendo la primera de ellas donde se llevaban a cabo las estrategias de recuperación tras el entrenamiento. El grupo fue divido de forma aleatoria en cuatro subgrupos de 5 jugadores. Así, el jueves cada uno de ellos realizaba una estrategia distinta a la de los demás, rotando cada semana, de forma que todos los grupos pasaron por todas las estrategias una vez transcurridas las 4 semanas. Tabla 5. Diseño de la investigación para la aplicación de las estrategias de recuperación de la primera fase experimental. SEMANA/GRUPO Grupo 1 Grupo 2 Grupo 3 Grupo 4 Semana 1 Estrategia 1 Estrategia 2 Estrategia 4 Estrategia 3 Semana 2 Estrategia 3 Estrategia 1 Estrategia 2 Estrategia 4 Semana 3 Estrategia 4 Estrategia 3 Estrategia 1 Estrategia 2 Semana 4 Estrategia 2 Estrategia 4 Estrategia 3 Estrategia 1 Material y Métodos 87 En la segunda fase (tabla 6), con el fin de determinar el efecto de tres estrategias de recuperación, se utilizó un diseño cruzado y aleatorizado durante las tres primeras semanas de competición de la temporada 2011-2012, entre los meses de septiembre y octubre de 2011. En esta ocasión las sesiones de recogida de datos se llevaron a cabo los miércoles y jueves de cada semana, siendo el grupo dividido de forma aleatoria en 3 subgrupos de 6 jugadores, con el mismo sistema de rotación de la fase anterior. Tabla 6. Diseño de la investigación para la aplicación de las estrategias de recuperación de la segunda fase experimental. SEMANA/GRUPO Grupo 1 Grupo 2 Grupo 3 Semana 1 Estrategia 1 Estrategia 3 Estrategia 2 Semana 2 Estrategia 2 Estrategia 1 Estrategia 3 Semana 3 Estrategia 3 Estrategia 2 Estrategia 1 4.2. Participantes 4.2.1. Fase experimental 1 Los participantes formaban parte de un club profesional de la primera división española, concretamente del equipo filial o segundo equipo. Todos ellos tenían como mínimo 5 años de experiencia en entrenamiento sistematizado de fútbol con al menos 4 días de entrenamiento por semana. El grupo final constó de 20 futbolistas varones (tabla 7). Antes de la participación en el estudio cada uno de ellos fue informado de las características del mismo, dando su consentimiento y compromiso por escrito, de acuerdo con las premisas dictadas en la Declaración de Helsinki para la investigación con seres humanos (250). Cada uno de los participantes debía reunir los siguientes requisitos para poder ser incluidos en el estudio: 1. Participar de forma completa en las sesiones de entrenamiento. 2. No recibir masaje ni aplicación de otras técnicas de recuperación extras a las del estudio. Material y Métodos 88 3. No practicar ningún tipo de actividad física fuera de los horarios de entrenamiento. 4.2.2. Fase experimental 2 En la segunda fase participaron 18 futbolistas (tabla 8) pertenecientes al segundo equipo (o equipo filial) de un club profesional español de segunda división B, todo ellos con una experiencia no inferior a 5 años de entrenamiento sistematizado. Para poder participar en el estudio los jugadores debían: 1. Participar de forma completa en las sesiones de entrenamiento. 2. No recibir masaje ni aplicación de otras técnicas de recuperación extras a las del estudio. 3. No practicar ningún tipo de actividad física fuera de los horarios de entrenamiento. Todos los jugadores fueron informados acerca del protocolo a seguir durante las tres semanas del estudio, de los beneficios y de los riesgos del mismo siguiendo las premisas dictadas en la Declaración de Helsinki para la investigación con seres humanos (250). Tabla 7. Datos descriptivos (media ± DT) de la muestra estudiada (n=20) Media DT Edad (años) Peso (kg) Talla (cm) 21.8.5 ± 1.9 70.6 ± 6.8 175.5 ± 5.9 IMC (kg/m2) Masa grasa (%) Masa muscular (kg) 22.9 7.5 29.8 ± ± ± 1.3 2.2 9.2 IMC: Índice de masa corporal. Tabla 8. Datos descriptivos (media ± DT) de la muestra estudiada (n=18) Media DT Edad (años) Peso (kg) Altura (cm) 20.5 ± 2.0 71.0 ± 4.1 176 ± 6.3 Material y Métodos 89 4.3. Pruebas de valoración 4.3.1. Composición corporal Para el cálculo de la composición corporal se realizó una antropometría siguiendo las directrices de la International Society for Advancement in Kinanthropometry (ISAK) (277) y del Grupo Español de Cineantropometría (GREC). Esta fue llevada a cabo una hora antes del entrenamiento de la primera semana en una sala contigua al vestuario del equipo. El protocolo fue el siguiente: - Peso: los sujetos se subían a la Báscula marca Detecto (Lafayette Instruments Company, Lafayette, Indiana, USA), cuyo intervalo de medición se sitúa entre 0.0 y 150.0 kg y su precisión es de 100 g. Se realizaron calibraciones periódicas así como ajustes del cero previo a cada medición. - Talla: Se situó a cada jugador de pié con los talones juntos, teniendo en cuenta que el mentón se ubique de manera que el borde inferior de la cavidad orbitaria se encuentre en línea horizontal con la parte superior del trago de la oreja (plano de Frankfurt). El dispositivo utilizado fue el estadiómetro convencional de cremallera (Holtain Limited, Crymych, Reino Unido), con plano triangular de broca para la cabeza, cuyo rango de medida va de 63 a 213 cm. - Toma de pliegues: todas las medidas fueron tomadas siguiendo un procedimiento estandarizado (277) utilizando un medidor de pliegues cutáneos o plicómetro (plicómetro tipo Holtain LTD® GPM, SiberHegner & Co. Ltd., Zurich), de aproximadamente 0.5 kg de peso, rango de medición de 0 a 45 mm e intervalo de medida de 0.2 mm (Presión constante de 10 g·mm2). Los pliegues medidos fueron los siguientes: tríceps, subescapular, iliocrestal, abdominal, muslo anterior y pierna. - Perímetros: se llevó a cabo un protocolo específico (277) en el que se midieron los perímetros del muslo, pierna, brazo relajado, brazo contraído, cadera y cintura, utilizando una cinta métrica de material plástico (GPM, SiberHegner & Co. Ltd., Zurich) con rango de medida de entre 0 y 2000 mm. Para el cálculo del porcentaje de grasa se utilizó la ecuación de Carter (tabla 9), recomendada en el documento de consenso de la Federación Española de Medicina del Material y Métodos 96 Figura 13. Escala TQR de percepción de la calidad de la recuperación de Kenttä y Hassmén (1998), extraída en castellano de Rey (2011). 4.4. Protocolo de investigación 4.4.1. Fase experimental 1 Se llevó a cabo durante cuatro semanas entre los meses de enero y febrero de la temporada 2010-2011. Cada semana constaba de dos sesiones de recogida de datos (jueves y viernes), siendo la primera de ellas donde se realizaban las estrategias de recuperación tras el entrenamiento y el viernes el registro tras 24 horas. Figura 14. Diseño experimental de una semana tipo. Datos PreE: recogida de datos previos al entrenamiento; Datos PostE: recogida de datos tras el entrenamiento; Datos PostR: recogida de datos tras la recuperación; Datos Post24: recogida de datos tras 24 horas. Material y Métodos 97 Antes del entrenamiento del jueves se les pedía a los jugadores que indicaran su estado de recuperación respecto al día anterior mediante la escala subjetiva TQR (234) y el dolor músculo-esquelético percibido de miembros inferiores mediante la escala CR10 (218), para finalmente medirles la TAT. Era entonces cuando se les informaba de la estrategia de recuperación que debían seguir al acabar el entrenamiento. A cada jugador le era asignado un pulsómetro antes de comenzar con el calentamiento. Inmediatamente tras la finalización del entrenamiento se registraba la TAT y se anotaba el esfuerzo percibido de la sesión mediante la escala RPE, así como la percepción de dolor muscular. Posteriormente se comenzaba con el protocolo asignado de los 16 minutos de recuperación guiada. El último registro de datos del jueves se llevaba a cabo inmediatamente después de la recuperación donde se les tomaba por última vez la TAT y se les preguntaba por las escalas subjetivas de dolor muscular y percepción de la recuperación (CR10 y TQR). Los viernes antes del entrenamiento se pedía el valor de las escalas subjetivas CR10 y TQR y se tomaba la TAT (Figura 15). Figura 15. Protocolo de actuación durante los días de toma de datos y aplicación de estrategias de recuperación. TAT: temperatura timpánica; CR10: escala subjetiva de dolor muscular percibido; TQR: escala subjetiva de percepción de la recuperación; RPE: escala subjetiva de esfuerzo percibido; RC: estrategia de recuperación simple, estiramientos rutinarios del equipo; EE: estrategia de recuperación combinada, elevación de piernas y estiramientos; CEL: estrategia de recuperación combinada, carrera continua y elevación de piernas; CET: estrategia de recuperación combinada, carrera continua y estiramientos. Material y Métodos 98 4.4.2. Fase Experimental 2 La fase experimental 2 se llevó a cabo durante las cuatro primeras semanas de la temporada 2011-2012, entre los meses de septiembre y octubre. En la semana previa al comienzo de la toma de datos se ofreció a los jugadores la información necesaria para conocer todos los pasos del proceso y se les ofreció el material necesario para recoger la recogida de muestras de saliva de la mañana. Además, el miércoles de esta misma semana los jugadores llevaron a cabo el test de Course Navette para determinar la FCmáx de cada jugador (353). Desde el último entrenamiento habían pasado 48 horas. Las siguientes tres semanas constaron de dos sesiones de recogida de datos (miércoles y jueves), siendo la primera de ellas donde se llevaban a cabo las estrategias de recuperación tras el entrenamiento (figura 16). El grupo fue divido de forma aleatoria en tres subgrupos de 6 jugadores de forma que el miércoles cada uno de ellos realizaba una estrategia distinta a la de los demás, rotando cada semana y realizando al final del estudio todos los subgrupos las tres estrategias. Figura 16. Diseño experimental de una semana tipo. Datos PreE: recogida de datos previos al entrenamiento; Datos PostE: recogida de datos tras el entrenamiento; Datos PostR: recogida de datos tras la recuperación; Datos Post24: recogida de datos tras 24 horas. Durante las mañanas del miércoles y jueves los jugadores depositaron la muestra de saliva al despertarse (7:30 - 8:00 a.m.) y sin que hubiesen ingerido ningún tipo de alimento o bebida, ni hubiesen procedido a la limpieza bucal. Por la tarde los jugadores llegaban a las instalaciones del club a las 18:00 horas, entregaban los tubos en los cuales habían depositado la saliva por la mañana y se les pedía que valoraran las escalas TQR, CR10, para posteriormente pasar el test de la TAT antes de hacer cualquier tipo de actividad. Una vez Material y Métodos 99 finalizado este proceso procedían al protocolo de calentamiento (figura 17) para el test de flexibilidad. Una vez todos habían finalizado la toma de datos previa al entrenamiento, el grupo al completo comenzaba el entrenamiento. Desplazamiento con rotaciones de tronco Desplazamiento con movilidad de brazos Desplazamiento realizando abducción y aducción de cadera con esta en flexión. Desplazamiento con flexión de caderas. Desplazamiento con flexión de rodillas. Figura 17. Calentamiento realizado previo al test de flexibilidad. Cada ejercicio se llevó a cabo a lo largo de un recorrido de 15 metros, ida y vuelta. Se realizaron los 5 ejercicios un total de dos veces cada uno. Imágenes extraídas de https://elblogdenube2.wordpress.com/ Al terminar el entrenamiento se les preguntaba por los valores RPE y CR10, se les medía la TAT e inmediatamente se dirigían a realizar la estrategia de recuperación que tuvieran asignada ese día, información que se les había proporcionado antes de comenzar el entrenamiento. Tras la recuperación realizaban la última fase del día, que constaba de responder a los test de TQR, CR10 y depositar saliva en los tubos. Los jueves antes del entrenamiento se llevaban a cabo los mimos pasos que el día anterior, es decir, recoger tubos de saliva, pasar las escalas subjetivas TQR y CR10, toma de TAT y test de flexibilidad (Figura 18). Material y Métodos 100 Figura 18. Protocolo de actuación durante los días de toma de datos y aplicación de estrategias de recuperación. TAT: temperatura timpánica; CR10: escala subjetiva de dolor muscular percibido; TQR: escala subjetiva de percepción de la recuperación; S&R: test de flexibilidad; RPE: escala subjetiva de esfuerzo percibido; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: elevación de piernas y estiramientos; CET: carrera continua y estiramientos. 4.5. Entrenamientos 4.5.1. Fase experimental 1 El estudio se llevó a cabo durante las sesiones de entrenamiento de un equipo de fútbol profesional en fase competitiva. Antes de comenzar el mismo, se llegó a un acuerdo con el entrenador y el cuerpo técnico del equipo con el fin de poder realizar el estudio en los entrenamientos que tuvieran contenidos más específicos de fútbol. Hay que tener en cuenta que el estudio fue llevado a cabo en periodo de competición, por lo que la prioridad del club eran los resultados y el entrenamiento no podía estar condicionado por la investigación. Así la estructura general de las sesiones de entrenamiento fue la siguiente: - Calentamiento con un trabajo de técnica integrado (duración: 20 min). - Ejercicios en los que se trabajaban situaciones tácticas específicas en dos tercios del terreno de juego. Esta parte del entrenamiento simulaba situaciones de competición, sin llegar a jugar 11 contra 11. Se focalizaba la tarea en aspectos que el cuerpo técnico quería mejorar de cara al partido del fin de semana, estando el comportamiento de los Material y Métodos 101 jugadores condicionado por diferentes reglas. Finalmente se presentaba un trabajo de una intensidad elevada los jugadores y específico de fútbol (duración: 20-25 min). - Partido 11 contra 11. Con el fin de hacer una transferencia de lo trabajado anteriormente al partido real, el entrenador disponía dos equipos para llevar a cabo un partido de fútbol de forma ininterrumpida. El campo de entrenamiento era el mismo donde se competía el fin de semana cuando el equipo competía en casa (duración 35-45 min). Para comprobar que la intensidad del entrenamiento en los días registrados fue la misma se llevó a cabo una medición de FC y RPE. 4.5.2. Fase experimental 2 Esta fase fue realizada durante las sesiones de entrenamiento de un equipo de fútbol semiprofesional, al inicio de la temporada. Las sesiones de entrenamiento llevadas a cabo los miércoles dependían directamente del entrenador, pero se llegó a un acuerdo para que mantuvieran una estructura de trabajo similar entre ellas en cuanto a los contenidos y a su duración. Se buscó aplicar las estrategias de recuperación en aquella sesión semanal que pudiera tener una mayor especificidad en cuanto a la práctica del fútbol. La estructura de las sesiones fue la siguiente: - Calentamiento con trabajo técnico integrado (duración: 15 min). - Trabajo de potencia aeróbica, con contenidos específicos e inespecíficos de fútbol (duración: 15 min). Para realizar este trabajo su dividió al equipo en grupos de seis jugadores. En cada uno de ellos había un técnico encargado del mismo, que proporcionaba mensajes motivaciones a los jugadores con el fin de que trabajaran con la máxima intensidad posible, además de proveer balones en caso de que se necesitasen para que en ningún momento se parase el ritmo del ejercicio. Se realizaron 5 series de 3 minutos de trabajo, los cuales incluían: o 20’’ técnica individual con balón. o 20’’ fútbol en espacio reducido de 25x20m. o 20’’ técnica individual con balón. o 1’ de carrera continua al 75% de la FCmax. Material y Métodos 102 o 1’ de carrera continua al 85% de la FCmax. - Posteriormente, durante 65 minutos, se realizó un entrenamiento específico de fútbol con diferentes tareas donde cada una de ellas tenía un tipo de reglamentación asociada al modelo de juego del entrenador, que hacía que la implicación cognitiva de los jugadores fuera alta: o 10 minutos SSG de 35x30m. 3 equipos de 6 a 7 jugadores. o 15 minutos SSG de 35x30m. 3 equipos de 6 a 7 jugadores. o 30 minutos de partido de fútbol en dos tercios del campo. Dos equipos de 9 a 10 jugadores. 4.6. Estrategias de recuperación 4.6.1. Fase experimental 1 Se emplearon 4 estrategias de recuperación durante el estudio, con una duración total de 16 minutos (293). La estrategia CET (carrera continua + estiramientos) es una combinación de técnicas en la que se realizó carrera continua de baja intensidad y estiramientos. Consistió en realizar 8 minutos de carrera continua a una intensidad del 60-70% de la FCmax teórica y 8 minutos de estiramientos estáticos, realizando 3 repeticiones de 15 segundos de los siguientes grupos musculares: tríceps sural, aductores, cuádriceps, glúteos, musculatura lumbar e isquiotibiales (figura 19). CEL (carrera continua + elevación de piernas) constaba de una combinación de 8 minutos de carrera continua una intensidad del 60-70% de la FCmax teórica y 8 minutos de elevación de piernas (decúbito supino sobre una esterilla, piernas apoyadas en un banco con flexión de caderas y rodillas de 90º). EE (estiramientos + elevación de piernas) es una estrategia que combinó 8 minutos de estiramientos estáticos realizando 3 repeticiones de 15 segundos de los siguientes grupos musculares: tríceps sural, aductores, cuádriceps, glúteos, musculatura lumbar e isquiotibiales (figura 19) y 8 minutos de elevación de piernas (decúbito supino sobre una esterilla, piernas apoyadas en un banco con flexión de caderas y rodillas de 90º). Material y Métodos 103 RC (estrategia simple, estiramientos) es una estrategia de recuperación simple de una duración total de 5 minutos que realizaba el equipo de forma rutinaria durante la temporada, con 20 segundos de estiramientos del tríceps sural, aductores, cuádriceps, psoas, glúteos, isquiotibiales y musculatura lumbar. Es la estrategia de recuperación que el equipo venía realizando durante todo el año. Tríceps sural Aductores Cuádriceps Psoas iliaco Glúteos Isquiotibiales Musculatura lumbar Figura 19. Estiramientos realizados en ambas fases experimentales. Imágenes extraídas de www.estiramientos.es Material y Métodos 104 4.6.2. Fase experimental 2 En el estudio 2 se emplearon 3 estrategias diferentes de recuperación, cuya duración total fue de 16 minutos. CCR (carrera continua y crioterapia) Consistió en combinar 8 minutos de carrera continua al 60-70% de la FCmax (calculada a través del test de Coursee Navette) seguida de 8 minutos de inmersión en agua fría. Esta se realizó en unas piscinas portátiles donde los jugadores se sentaban con el agua cubriéndoles hasta la cadera y donde se vertía hielo para mantener la temperatura en un rango de 13-15ºC. Durante los 8 minutos de agua fría, los jugadores realizaron 4 bloques de 2 minutos, 1 minuto sumergidos y otro fuera de la piscina. La estrategia CET (carrera continua + estiramientos) y la estrategia EE (estiramientos + elevación de piernas) fueron llevadas a cabo en las mismas condiciones que en la fase experimental 1. Material y Métodos 105 4.7. Variables del estudio Tabla 11. Variables dependientes Objetivo 1 TAT Temperatura Timpánica FCmax teórica Frecuencia Cardiaca Máxima Teórica FCmax Frecuencia Cardiaca Máxima FCm Frecuencia Cardíaca Media de la Sesión RPE Percepción de Esfuerzo CR10 Dolor Muscular Percibido TQR Percepción de la Calidad de la Recuperación Objetivo 2 Testosterona Testosterona en Saliva Cortisol Cortisol en Saliva TAT Temperatura Timpánica FCmax teórica Frecuencia Cardiaca Máxima Teórica FCmax Frecuencia Cardiaca Máxima FCm Frecuencia Cardíaca Media de la Sesión RPE Percepción de Esfuerzo CR10 Dolor Muscular Percibido TQR Percepción de la Calidad de la Recuperación Flexibilidad Flexibilidad Objetivo 3 TAT Temperatura Timpánica FCmax teórica Frecuencia Cardiaca Máxima Teórica FCmax Frecuencia Cardiaca Máxima FCm Frecuencia Cardíaca Media de la Sesión RPE Percepción de Esfuerzo CR10 Dolor Muscular Percibido TQR Percepción de la Calidad de la Recuperación Resultados 112 El dolor muscular no mostró diferencias significativas entre estrategias de recuperación (F3,68=1.024; p=0.388), pero sí entre momentos de medida (F3,204=19.375; p<0.05) (tabla 14). Tras el entrenamiento el dolor muscular aumentó en todos los grupos, siendo solo el grupo que realizó CEL el que no presentó diferencias significativas (p>0.05). En cuanto al tamaño del efecto, resultó ser mediano en RC (d=0.66) y grande en EE y CET (d>0.8). A las 24 horas todas las estrategias descendieron los valores del dolor muscular percibido respecto a aquellos posteriores al entrenamiento, donde RC, EE y CET mostraron significación (p<0.05). Este descenso muestra a su vez una magnitud grande en las estrategias EE y CET (d=1.12; d=1.24, respectivamente), y medio en RC y CEL (d=0.69; d-0.65 respectivamente). Tabla 14. Media ± D.E. del dolor muscular percibido (CR10) en función del momento de medida y la técnica recuperación RC EE CEL CET Dolor muscular preE 1,7 ± 1,0 1,5 ± 1,1 2,2 ± 0,8 1,7 ± 0,8 Dolor muscular postE 2,8 ± 2,2a 3,9 ± 2,1a 2,7 ± 1,4 3,0 ± 1,8a Dolor muscular postR 2,7 ± 1,7a 2,9 ± 1,4a,b 2,3 ± 0,9 2,4 ± 1,1 Dolor muscular post24 1,7 ± 0,9b,c 2,1 ± 1,0b 2,0 ± 0,6 1,3 ± 0,8b,c aDiferencias significativas con preE. bDiferencias significativas con postE. cDiferencias significativas con postR, (p<0.05). PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; PostR: tras la recuperación; Post24; 24 horas tras el momento preE. RC: recuperación simple; EE: estiramientos y elevación de piernas; CEL: carrera continua y elevación de piernas; CET: carrera continua y estiramientos. Tabla 13. Media ± D.E. de la temperatura timpánica (TAT) en función del momento de medida y la técnica recuperación RC EE CEL CET TATpreE (ºC) 36,3 ± 0,5 36,2 ± 0,5 36,4 ± 0,3 36,5 ± 0,4 TATpostE (ºC) 35,6 ± 0,9a 35,4 ± 1,1a 35,8 ± 1,0 35,6 ± 0,9a TATpostR (ºC) 36,4 ± 0,5b 36,7 ± 0,4a,b,* 36,7 ± 0,2b 36,3 ± 0,4b,#,$ TATpost24 (ºC) 36,2 ± 0,3 36,3 ± 0,2b,c 36,4 ± 0,3b 36,3 ± 0,4b *Diferencias significativas con RC; #Diferencias significativas con EE; $Diferencias significativas con CEL; aDiferencias significativas con preE; bDiferencias significativas con postE. cDiferencias significativas con postR, (p<0.05). PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; PostR: tras la recuperación; Post24: 24 horas tras el momento preE; RC: recuperación simple; EE: estiramientos y elevación de piernas; CEL: carrera continua y elevación de piernas; CET: carrera continua y estiramientos. Resultados 113 La percepción de la recuperación no mostró diferencias significativas entre estrategias (F3,67=1.874; p=0.142), pero sí entre momentos de medida (F2,134=16.501; p<0.05). En la estrategia EE los valores descendieron de forma significativa después de la recuperación respecto a los momentos previos al entrenamiento (p<0.05) y volvieron a ascender significativamente a las 24 horas (p<0.05) (tabla 15). Tanto el descenso tras la recuperación como el ascenso a las 24 horas presentaron una magnitud del efecto grande para esta estrategia (d=-0.9; d=0.82, respectivamente). Tabla 15. Media ± D.E. de la percepción de la calidad de la recuperación (TQR) en función del momento de medida y la técnica recuperación. RC EE CEL CET TQRpreE 15,9 ± 1,6 15,8 ± 2,3 16,4 ± 2,1 16,4 ± 2,2 TQRpostR 14,9 ± 1,4 12,9 ± 3,9a 15,0 ± 2,1 15,0 ± 1,8 TQRpost24 16,0 ± 1,6 15,4 ± 1,6b 15,6 ± 1,6 15,9 ± 1,7 aDiferencias significativas con preE. bDiferencias significativas con postR, (p<0.05). PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; PostR: tras la recuperación; Post24; 24 horas tras el momento preE. RC: recuperación simple; EE: estiramientos y elevación de piernas; CEL: carrera continua y elevación de piernas; CET: carrera continua y estiramientos. Para cada una de las variables se calculó el porcentaje de cambio entre momentos y en cada una de las estrategias. En la tabla 16 puede observarse los valores de dichos porcentajes. En este caso no hubo diferencias significativas entre estrategias en ninguna de las variables estudiadas (p>0.05). Resultados 114 Tabla 16. Porcentaje de cambio de las variables del estudio entre diferentes momentos de medición. Temperatura timpánica Dolor muscular Percepción recuperación preE-post24 postE-postR postE-post24 postE-postR postE-post24 preE-post24 RC -0.3 ± 1.8 2.2 ± 2.9 1.7 ± 2.5 10.7 ± 51.9 -9.2 ± -76.0 0.8 ± -9.0 EE 0.2 ± 1.3 3.9 ± 3.4 2.6 ± 3.2 7.9 ± 127.6 -17.3 ± -89.6 -1.2 ± 14.2 CEL 0.2 ± 1.2 2.6 ± 3.0 1.8 ± 3.2 11.7 ± 94.8 8.7 ± 102.9 -3.6 ± 11.3 CET -0.6 ± 1.1 2.0 ± 1.9 2.0 ± 2.5 19.3 ± 133.2 -42.8 ± -34.4 -1.8 ± 13.1 preE-post24: porcentaje de cambio desde el momento previo al entrenamiento hasta pasadas 24 horas; postE-postR: porcentaje de cambio desde el momento posterior al entrenamiento hasta el momento posterior a la recuperación; postE-post24: porcentaje de cambio desde el momento posterior al entrenamiento hasta pasadas 24 horas. RC: recuperación simple; EE: estiramientos y elevación de piernas; CEL: carrera continua y elevación de piernas; CET: carrera continua y estiramientos Resultados 115 5.2. Evaluación de las diferentes estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol semi-profesionales La RPE (figura 22) no mostró diferencias significativas entre las tres sesiones de trabajo (F2,21=2.8; p>0.05), así como tampoco la FCm (figura 23) (F2,48=2.8; p>0.05). Observando los resultados de las mediciones hormonales no se hallaron diferencias entre estrategias de recuperación para los valores de testosterona (F2,30=1.209; p>0.05), cortisol (F2,30=18.269; p>0.05) o el ratio testosterona/cortisol (F2,30=1.153; p>0.05) (tablas 17, 18 y 19, respectivamente). Tampoco se hallaron diferencia entre momentos para ninguna de las tres hormonas medidas (p>0.05). Tabla 17. Media ± D.E. de testosterona en función del momento de medida y la estrategia recuperación. CET CCR EE TESTpreE pg/ml 217.7 ± 145.6 117.8 ± 85.7 167.6 ± 91.3 TESTpostE pg/ml 134.2 ± 101.0 145.6 ± 123.8 90.6 ± 33.1 TESTpost24 pg/ml 200.7 ± 200.7 285.9 ± 332.7 129.1 ± 89.6 TEST: testosterona; PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; Post24; 24 horas tras el momento preE. CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. 14,0 14,5 15,0 15,5 16,0 16,5 17,0 17,5 Sesión 1 Sesión 2 Sesión 3 RPE 130 135 140 145 150 155 160 Sesión 1 Sesión 2 Sesión 3 FCm (latidos/min) Figura 22. Percepción del esfuerzo (RPE) en las 3 sesiones de entrenamiento estudiadas (media±DE). Figura 23. Frecuencia cardiaca media (FCm) en las 3 sesiones de entrenamiento estudiadas (media±DE). Resultados 116 Tabla 18. Media ± D.E. del cortisol en función del momento de medida y la estrategia recuperación CET CCR EE CORpreE ng/ml 14.9 ± 5.5 10.5 ± 6.4 13.4 ± 7.1 CORpostE ng/ml 10.5 ± 7.5 8.1 ± 7.7 8.2 ± 5.6 CORpost24 ng/ml 12.7 ± 5.2 11.1 ± 9.2 9.0 ± 5.1 COR: cortisol; PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; Post24; 24 horas tras el momento preE. CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. Tabla 19. Media ± D.E. del ratio testosterona/cortisol en función del momento de medida y la estrategia recuperación CET CCR EE RATIOpreE pg/ml 21.4 ± 26.1 27.5 ± 46.5 15.5 ± 11.8 RATIOpostE pg/ml 15.4 ± 14.9 31.2 ± 52.6 21.9 ± 29.2 RATIOpost24 pg/ml 17.1 ± 11.9 26.2 ± 21.1 14.9 ± 7.2 RATIO: ratio testosterona/cortisol; PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; Post24; 24 horas tras el momento preE. CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. Con respecto a la TAT, no se observaron diferencias significativas entre estrategias (F2,48=0.421; p>0.05) (tabla 20). Entre momentos de medida (F2,96=84.692; p<0.05), los valores de TAT descendieron de forma significativa tras el entrenamiento en todas las ellas (p<0.05), mientras que tras 24 horas volvió a ascender recuperando los valores basales (p<0.05). Estos cambios de TAT entre los momentos mencionados tuvieron a su vez una magnitud del efecto grande tanto para el descenso tras el entrenamiento (CET, d=-1.59; CCR, d=-1.94; EE, d=-1.62) como para el posterior ascenso a las 24 horas (CET, d=1.74; CCR, d=1.82; EE, d=1.61). Resultados 117 Tabla 20. Media ± D.E. de la temperatura timpánica (TAT) en función del momento de medida y la estrategia recuperación. CET CCR EE TAT preE (ºC) 36.9 ± 0,3 36.8 ± 0.3 36.9 ± 0.2 TATpostE (ºC) 36.3 ± 0.5a 36.2 ± 0.4a 36.0 ± 0.7a TAT post24 (ºC) 36.9 ± 0.2b 36.9 ± 0.3b 36.9 ± 0.3b aDiferencias significativas con preE. bDiferencias significativas con postE, (p<0.05); PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; Post24; 24 horas tras el momento preE. CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. El dolor muscular percibido no mostró diferencias entre las 3 estrategias llevadas a cabo (tabla 21) (F2,48=987.964; p>0.05). En cuanto a los momentos de medida (F3,144=29.693; p<0.05), esta variable aumentó su valor de forma significativa tras la sesión de entrenamiento en todas ellas, mostrando a su vez un tamaño del efecto grande (CET, d=1.58; CCR, d=1.46; EE, d=1.81) en este mismo momento. Inmediatamente tras la recuperación todas las estrategias descendieron el dolor muscular significativamente (p<0.05), aunque solo CCR (d=-1.48) y EE (d=-0.99) mostraron también una magnitud del efecto destacable. Tabla 21. Media ± D.E. del dolor muscular percibido (CR10) en función del momento de medida y la estrategia recuperación CET CCR EE Dolor muscular percibido preE 3,0 ± 0,9 2,9 ± 1,2 2,6 ± 0,7 Dolor muscular percibido postE 5,1 ± 2,3a 4,6 ± 1,2a 4,4 ± 1,2a Dolor muscular percibido postR 4,1 ± 1,3a,b 3,1 ± 0,9b 3,4 ± 0,8a,b Dolor muscular percibido post24 3,8 ± 0,9b 3,9 ± 0,9a 3,7 ± 1,7a aDiferencias significativas con preE. bDiferencias significativas con postE. cDiferencia significativa con postR, (p<0.05). PreE: previo al entrenamiento; PostE: tras el entrenamiento; PostR: tras la recuperación; Post24; 24 horas tras el momento preE. CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. La percepción de recuperación presentó diferencias significativas entre estrategias (p<0.05), con unos valores mayores en CCR comparada con CET y EE tras la recuperación (tabla 22). Entre momentos, CET mostró un descenso significativo (p<0.05) y un tamaño del efecto Resultados 118 grande (d=-1.42) desde el momento antes del entrenamiento hasta pasadas 24 horas y en CCR este descenso se produjo comparando los valores tras la recuperación y pasadas 24 horas (p<0.05; d=-1.4). Tabla 22. Media ± D.E. de la percepción de la calidad de la recuperación (TQR) en función del momento de medida y la técnica recuperación CET CCR EE TQRpreE 13.6 ± 1.3 13.3 ± 1.3 13.4 ± 1.5 TQRpostR 12.5 ± 1.0 14.4 ± 1.3* 12.9 ± 1.1# TQRpost24 11.9 ± 1.1a 12.4 ± 1.4b 12.3 ± 1.5 *Diferencia significativa con CET. #Diferencia significativa con CCR. aDiferencia significativa con TQR preE. bDiferencia significativa con postE, (p<0.05). PreE: previo al entrenamiento; PostR: tras la recuperación; Post24; 24 horas tras el momento preE. CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. Para la flexibilidad no se hallaron diferencias entre las estrategias de recuperación (F2,48 = 0.243; p>0.05) ni entre los momentos de medida (F1,48=0.012; p>0.05) (tabla 23). Tabla 23. Media ± D.E. de la flexibilidad en función del momento de medida y la técnica recuperación CET CCR EE Flexibilidad preE cm 14,6 ± 5,9 16,0 ± 5,2 14,7 ± 6,1 Flexibilidad post24 cm 14,9 ± 5,8 15,8 ± 5,5 14,8 ± 5,4 PreE: previo al entrenamiento; Post24: 24 horas tras el momento preE; CET: carrera continua y estiramientos; CCR: carrera continua y crioterapia; EE: estiramientos y elevación de piernas. Para cada una de las variables se calculó el porcentaje de cambio entre diferentes momentos y en cada una de las estrategias. En la tabla 24 puede observarse los valores de dichos porcentajes y las diferencias significativas entre estrategias (p<0.05). Resultados 119 Tabla 24. Porcentaje de cambio de las variables del estudio entre diferentes momentos de medición. Temperatura timpánica Dolor muscular TQR Flexibilidad preE-post24 postE-postR postE-post24 postE-postR postE-post24 preE-post24 preE-post24 CET 0.04 ± 0.74 1.77 ± 1.30 -16 ± 17 -19 ± 25.8 -4.4 ± 8.9 -7 ± 12 8.5 ± 35.2 CCR 0.05 ± 0.75 1.85 ± 0.95 -32 ± 14.9 -13.2 ± 20.4a -13.3 ± 10.9 10 ± -18a -0.3 ± 13.4 EE 0.02 ± 0.87 2.39 ± 1.93 -20 ± 17.2 -15.3 ± 27.4 -3.6 ± 10.4 -2 ± 17 6.2 ± 30.4 adiferencia significativa con CET (p<0.05); preE-post24: porcentaje de cambio desde el momento previo al entrenamiento hasta pasadas 24 horas; postE-postR: porcentaje de cambio desde el momento posterior al entrenamiento hasta el momento posterior a la recuperación; postEpost24: porcentaje de cambio desde el momento posterior al entrenamiento hasta pasadas 24 horas RC: recuperación control simple; EE: estiramientos y elevación de piernas; CEL: carrera continua y elevación de piernas; CET: carrera continua y estiramientos. Resultados 120 5.3. Comparación de la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas entre jugadores de fútbol de profesionales y semi-profesionales El dolor muscular percibido fue mayor en el grupo semi-profesional en la estrategia CET en cualquier momento (F1,33=37.426; p<0.05) (figura 24). En la estrategia EE, el grupo semiprofesional tuvo mayor puntuación en los cuatro momentos, siendo esas diferencias significativas antes del entrenamiento y a las 24 horas (F1,33=37.426; p<0.05) (figura 25). Figura 24. Dolor muscular percibido en la estrategia CET para jugadores profesionales y semiprofesionales (Media ± D.E.).*Diferencia significativa con el grupo profesional en el mismo momento de medida (p<0.05). PreE: antes del entrenamiento; postE: inmediatamente después del entrenamiento; postR: inmediatamente después de la recuperación; post24: 24 horas después de la toma preE; Semi-P: jugadores semi-profesionales. Resultados 121 Figura 25. Dolor muscular percibido en la estrategia EE para jugadores profesionales y semiprofesionales (Media ± D.E.). *Diferencia significativa con el grupo profesional en el mismo momento de medida (p<.0.05). PreE: antes del entrenamiento; postE: inmediatamente después del entrenamiento; postR: inmediatamente después de la recuperación; post24: 24 horas después de la toma preE. Semi-P: jugadores semi-profesionales. . Discusión 128 central tiende a subir tras el ejercicio (156, 157) ya sea en actividades submáximas (158) o en protocolos máximos (159). Las razones del comportamiento de la TAT en el presente trabajo no quedan claras, y podrían buscarse respuestas en el hecho de que la medición de la temperatura central no siempre tiene el mismo comportamiento y puede influir lugar de medición (160), o del tipo de dispositivo utilizado. Aunque está aceptado que la temperatura central aumenta con el ejercicio, el estudio de Kistemaker y col (160) refleja diferentes comportamientos en función del lugar de toma de temperatura. Estos autores observaron que durante el test de Astrand en cicloergómetro, la temperatura rectal y esofágica se elevó lentamente hasta el final del mismo, mientras que las mediciones axilar y sublingual no mostraron ningún aumento durante la prueba. La medición de la temperatura mediante un termómetro timpánico infrarrojo y un termómetro táctil timpánico mostraron respuestas dispares con el ejercicio, ya que en unos sujetos aumentó y en otros descendió. Por otro lado, en el presente estudio la medición de esta variable se ha llevó a cabo a través de un termómetro timpánico infrarrojo, tal y como se ha utilizado previamente en otras investigaciones que han mostrado comportamientos diferentes de la TAT (3, 159, 359). En cuanto a su fiabilidad, existen investigaciones que expresan que hay cierto margen de error en la medición timpánica respecto a otras técnicas más fiables, como podrían ser la medición rectal o esofágica (362), mientras que otros estudios sí avalan la TAT como reflejo de la temperatura central (3, 159, 358, 359). De hecho, la membrana timpánica recibe el aporte sanguíneo de la arteria carótida, al igual que el hipotálamo, región cerebral que regula la temperatura, por lo que la medición de la temperatura central a través del tímpano puede ser una medida válida (156). Además, entre los métodos no invasivos es el más apropiado para realizar mediciones en el campo, por su uso rápido y por su mejor aceptación por parte los sujetos (156, 359, 362). Como se explicó en el marco teórico, la escala CR10 ha sido utilizada para medir dolor muscular (3, 218, 229) tanto en extremidades superiores (230), zona lumbar (231) como en extremidades inferiores (232). No obstante, no se han encontrado estudios que hayan utilizado dicha escala específica para medir la recuperación del dolor muscular tras la realización de entrenamientos de fútbol y de estrategias de recuperación. Discusión 129 Tras la realización de la estrategia EE (estiramientos + elevación de piernas) los jugadores describieron un descenso en el dolor muscular que no se dio en el resto de estrategias, mientras que previamente todos los grupos señalaron un aumento del mismo tras la finalización del entrenamiento. Como Magnusson (295) señala, el estiramiento estático puede provocar una disminución en la rigidez muscular durante unos minutos, y es posible que este hecho mejorara la percepción del dolor muscular en los participantes. Pero además de los estiramientos estáticos, EE incluye el reposo en tendido supino con elevación de piernas, lo que podría ayudar a favorecer el retorno venoso (326, 327) y mejorar la sensación de dolor en miembros inferiores. Aunque RC se basó en estiramientos, esta no incluía elevación de piernas y el tiempo total de recuperación fue la mitad, lo que podría ser causa de que esta estrategia no mostrara ningún efecto sobre el dolor muscular. Sin embargo, es difícil esclarecer el por qué de la diferencia de EE (estiramientos + elevación de piernas) con CEL (carrera continua + elevación de piernas) y CET (carrera continua + estiramientos). Debido a que la carrera continua es la técnica común entre CEL y CET podría pensarse que ésta es la causa de que el dolor muscular no disminuya tras la recuperación, aunque no queda claro cómo esta afectaría negativamente, ya que hay autores que explican que la carrera continua puede tener efectos positivos sobre esta variable subjetiva (5, 363). En cuanto a la percepción de la recuperación, medida a través de la escala TQR, la estrategia EE fue la única que mostró una recuperación pobre tras llevas a cabo las estrategias. Este resultado concuerda con el trabajo de Kinugasa y Kilding (3), donde una estrategia similar a EE en la que realizaron 7 minutos de estiramientos estáticos y 2 minutos de elevación de piernas fue la que peor puntuación obtuvo en la percepción de la recuperación, en comparación con una estrategia de baños de contrastes y otra que combinaba contrastes con recuperación activa en cicloergómetro. En este caso la aplicación de agua fría en las otras estrategias puede ser el parámetro diferenciador. A las 24 horas todas las estrategias mostraron el mismo efecto de recuperación. Así ocurre en el estudio de Rey (7), que no halla diferencias entre la utilización de una estrategia de recuperación activa o pasiva en la variable TQR a las 24 horas. El autor explica que el hecho de que no haya diferencias entre estrategias podría indicar que la variable no es lo Discusión 130 suficientemente sensible a la hora de medir el proceso de recuperación (7), lo que podría ocurrir en el presente estudio. No obstante, siguiendo la tendencia general de las variables estudiadas, sería más lógico pensar que todas las estrategias promueven similares efectos de recuperación o que el entrenamiento no provocó los cambios suficientes en el organismo como para que hubieran diferencias entre las estrategias aplicadas. Discusión 131 5.2. Evaluación de las diferentes estrategias de recuperación combinadas en jugadores de fútbol Semi-profesional. El principal hallazgo es que la estrategia que incluía carrera continua y crioterapia (CCR) es la que mostró mejores efectos inmediatamente tras el entrenamiento. Este hecho se refleja en la precepción de la recuperación y en menor medida en el dolor muscular. A las 24 horas todas las estrategias mostraron efectos similares. En general, esto podría ser debido principalmente a la crioterapia realizada mediante inmersión en agua fría, más que a la realización de la carrera continua, pues el efecto de alivio de dolor muscular y mejor sensación de recuperación tras la aplicación de frío ha sido reflejado en otros estudios con anterioridad (26, 30, 87, 244, 364, 365). Esto es debido probablemente al probable efecto analgésico (87; 31) causado por una posible reducción en la conducción del impulso nervioso, la actividad del huso muscular y/o el reflejo de estiramiento y espasticidad, lo cual podría inhibir el ciclo de dolor/espasmo muscular (26, 30, 141). Por otro lado, hay que recordar que los resultados son inmediatos y se dan a corto plazo, es decir, se muestran un efecto positivo justo después de la recuperación pero no tras 24 horas, lo cual puede tener sentido siguiendo las explicaciones de Wilcock y col (259) al mencionar que los efectos analgésicos relacionados con mecanismos neurológicos están limitados a las tres primeras horas. El hecho de que CCR (carrera continua + crioterapia) fue la que reflejó mayor tendencia al descenso en el dolor muscular inmediatamente tras la recuperación coincide con el trabajo de Pointon y col (366), que estudiaron el efecto de la inmersión en agua fría (20 minutos) tras el realización de sprint de alta intensidad en condiciones de calor. Además, otros estudios muestran al igual que la presente investigación que no hay mejoras en la percepción del dolor muscular a las 24 horas tras la aplicación del frío (367, 368). Tanto Sellwood (367) como Glasgow (368) llevaron a cabo inmersión en agua fría tras ejercicio excéntrico de alta intensidad, y esto no ayudó a que transcurridas 24 o más horas hubiera una disminución del dolor muscular producido tras el entrenamiento. En todo caso, Glasgow (368) explica que una inmersión de duración mínima de 10 minutos y temperatura en torno a 6 grados tendría una mayor eficacia, criterios que no fueron alcanzados en nuestro estudio. Discusión 132 En la valoración de la calidad de la recuperación (TQR), los datos obtenidos inmediatamente tras la recuperación indican que la estrategia CCR fue la única que incrementó la sensación de bienestar respecto a los valores basales de forma importante. Estos resultados están apoyados por la literatura, encontrándose varios estudios donde la inmersión en agua fría aumenta la sensación de recuperación (369) y reduce la percepción de fatiga tras el ejercicio en deportes de equipo (262, 370). La reducción del dolor debido al efecto analgésico agudo puede contribuir a una reducción en la percepción general de la fatiga (369), lo que podría explicar la mejora en la percepción de la recuperación. De esta forma se relacionan los resultados positivos obtenidos en las dos variables subjetivas inmediatamente tras la aplicación de la estrategia que incluye inmersión de agua fría en el presente trabajo. En la medición post24, el dolor muscular descendió solo tras la aplicación de la estrategia CET (carrera continua + estiramiento). En el resto de estrategias el dolor muscular aumenta en este momento respecto a los basales y a los registrados inmediatamente tras la recuperación. La razón por la cual la combinación de carrera continua y estiramientos (CET) fue la única que mejoró la percepción de dolor muscular tras 24 horas es difícil de esclarecer. Aunque a medio-largo plazo la recuperación activa puede ser beneficiosa para el proceso de regeneración del organismo, siendo una de las causas el aumento del flujo sanguíneo (273), relacionar esto directamente con la mejora del dolor muscular a las 24 horas carecería de base sólida. Además, si bien es cierto que los estiramientos pueden tener un efecto de relajación o disminución de la rigidez muscular, esto solo duraría unos minutos (295), por lo que no ayuda a explicar las razones de estos resultados a las 24 horas. De las tres estrategias estudiadas, el efecto que estas produjeron en las variables fisiológicas fue similar. Los datos hormonales no variaron en ninguno de los momentos. Cabe señalar que los valores de testosterona aumentaron levemente con la estrategia CCR (carrera continua + inmersión agua fría) a las 24 horas. Aunque el aumento de dicha hormona podría indicar un estado de recuperación óptimo del organismo (109), no hay consistencia en los datos para asegurar que CCR contribuyó a la mejor recuperación de los valores hormonales de los jugadores tras 24 horas de recuperación. En cuanto a los niveles hormonales inmediatamente tras el entrenamiento, en ningún grupo se produjo un efecto reseñable, y no se hallaron diferencias con los valores basales. En la literatura pueden encontrarse investigaciones que muestran aumentos de testosterona tras la realización de ejercicio físico Discusión 133 (112), mientras que existen otros estudios que no han mostrado ningún aumento tras un partido de fútbol (132). Un descenso de la testosterona puede indicar una posible fatiga o estado catabólico producida por el entrenamiento en los sujetos (371), hecho que no se dio en este trabajo probablemente debido a que la carga de trabajo generada en el entrenamiento específico de fútbol durante el periodo competitivo no fue lo suficientemente elevada como para provocar altos niveles de fatiga que afecten a los niveles hormonales. Por otro lado, tampoco se hallaron modificaciones en los niveles de cortisol, que como ocurre en otros estudios se ve elevado tras el entrenamiento reflejando un estado catabólico del organismo (94), lo que podría estar igualmente justificado por el tipo de carga de trabajo del entrenamiento. En este estudio no se midió la carga psicológica de los jugadores provocada por el entrenamiento, pero hay que tener qué en cuenta que esta variable podría tener influencia en los niveles hormonales (48, 105, 117). Silva y col (Silva et al, 2013) explican que un partido oficial de alto nivel induce niveles catabólicos durante las primeras 48 horas tras la competición, reflejado en un aumento del cortisol, y explican que esto es resultado de las altas demandas físicas y psicológicas de la competición. Por tanto, el hecho de que en el presente estudio no se encuentren diferencias en los niveles hormonales puede radicar no solo en que las cargas de entrenamiento no han sido elevadas, sino que el contexto de entrenamiento no ha generado estrés. Además, cabe mencionar que los entrenamientos llevados a cabo en esta investigación tenían como objetivo la preparación de la competición, no el impacto físico. Por ejemplo, el trabajo de Elloumi y col (106) midió niveles hormonales en saliva en el periodo de recuperación tras un partido de rugby a jugadores de élite, y observaron que los niveles de cortisol fueron significativamente más altos tras el partido, aspecto que no se dio en ejercicios de carácter máximo estandarizados en laboratorio, hecho que podría ser explicado, según el autor, porque estos test de laboratorios no pueden reproducir no solo las demandas físicas del partido, sino tampoco las demandas psicológicas. Los resultados de esta investigación tampoco reflejaron diferencias en el ratio T/C. Este parámetro ha sido sugerido como indicador del estrés de entrenamiento y como óptimo para la temprana detección de un desequilibrio entre metabolismo anabólico y catabólico Discusión 134 (372). Para Thorpe (112) un ratio disminuido podrá implicar cansancio, apatía o descenso en el rendimiento. Hanziski y col (373) explican que en caso de desarrollo de síndrome de sobreentrenamiento, es común encontrar en los atletas un bajo nivel de testosterona y una reducción del T/C de un 30%. La temperatura central refleja el mismo comportamiento ocurrido en la fase experimental anterior, es decir, tiende a disminuir tras el entrenamiento y a aumentar tras las estrategias de recuperación hasta llegar a los valores basales, no existiendo diferencia entre ellas para esta variable, contrastando con otros estudios en los que la TAT incrementa tras el ejercicio (157-159). El hecho de que durante las dos fases experimentales que se han llevado a cabo en el presente estudio se hayan obtenido resultados similares, es decir, descenso de TAT tras el entrenamiento y posterior aumento tras la recuperación, muestra que hay consistencia en la toma de datos y que no hubo error en la medición, pero sigue sin quedar claro el por qué del comportamiento de la TAT. La flexibilidad no modificó sus los valores previos al entrenamiento en comparación con aquellas obtenidos a las 24 horas para ninguna de las estrategias llevadas a cabo. Aunque hay investigaciones que miden cualidades condicionales para cuantificar la eficacia de diferentes estrategias de recuperación (19, 266, 284, 320), no existe una gran variedad de estudios en los que se utilice la flexibilidad. En uno de ellos (262), realizado en jugadores de baloncesto, se halló un empeoramiento en los valores del test seat and reach en la mañana siguiente tras el último partido. Por otro lado, Dawson y col (374) también utilizaron el test seat and reach para medir la recuperación 15 y 48 horas después de la realización de un partido de fútbol australiano, hallando disminución en la flexibilidad en la recuperación control, y una tendencia a la reducción tras realizar marcha en piscina, baños de contraste y estiramiento. Hay que tener en cuenta que en prácticas deportivas donde se producen numerosas acciones excéntricas de alta intensidad se producen microtraumas en el músculo llevando a rigidez muscular y a una reducción del rango de movimiento, que puede durar varios días (26). Esto puede justificar el descenso en la puntuación del seat and reach en los estudios mencionados, y a su vez puede dar a entender que la carga de trabajo en el Discusión 135 entrenamiento llevado a cabo en el presente trabajo no produjo daño suficiente como para reducir los valores del test de flexibilidad, al menos transcurridas 24 horas. Discusión 136 5.3. Comparación de la eficacia de dos estrategias de recuperación combinadas entre jugadores de fútbol de profesionales y semi-profesionales. Tanto con el grupo profesional como con el semi-profesional se llevaron a cabo dos estrategias de recuperación comunes durante un entrenamiento específico de fútbol y en periodo competitivo: EE (estiramiento y elevación de piernas) y CET (carrera continua y estiramiento). El principal hallazgo del presente trabajo es que no hubo diferencias en la aplicación de las estrategias EE y CET cuando se emplean con grupos de diferente nivel, si bien, los jugadores semi-profesionales mostraron niveles más bajos en la percepción de la recuperación y un mayor nivel de dolor muscular en comparación con los profesionales. Son varias las investigaciones que se han realizado en diferentes disciplinas deportivas para comparar variables de rendimiento (375, 376), índice lesional (377, 378) o propensión a las lesiones (379) comparando atletas profesionales, semi-profesionales y/o amateur. No obstante, no se han hallado estudios que comparen el uso de la misma estrategia de recuperación entre jugadores de diferente nivel. En principio, los deportistas de élite presentan mejores puntuaciones en diferentes test de rendimiento físico, por ejemplo en variables de rendimiento relacionadas con componentes anaeróbicos como velocidad, agilidad o potencia máxima (376). Hay estudios que muestran como los jugadores de fútbol de élite presentan mejores valores que futbolistas no profesionales en test de sprint repetidos (380), en la fuerza de flexores de rodilla y también en sprint de corta distancia (381). En el presente trabajo no se han hallado diferencias entre grupos de nivel a la hora de recuperar tras una sesión de entrenamiento específico de fútbol en periodo competitivo, utilizando las mismas estrategias de recuperación. Las estrategias utilizadas han promovido la recuperación de la TAT, el dolor muscular percibido y la percepción de la calidad de la recuperación de igual forma. Si bien no ha existido diferencia en la eficacia de las estrategias entre grupos, si ha existido cierta diferencia en los valores de dolor muscular y percepción de la recuperación entre grupos. El dolor muscular percibido siempre ha sido mayor en los cuatro momentos en el grupo semi-profesional. Estas diferencias pueden deberse al nivel de entrenamiento de cada Discusión 137 grupo y al periodo de la temporada. La medición en el grupo profesional se realizó en enerofebrero, mientras que el grupo semi-profesional comenzó la toma de datos justo tras finalizar la pretemporada (septiembre-octubre), donde hay una acumulación mayor de cargas y éstas suelen ser más elevadas. Tal es así que en este periodo el jugador puede ver comprometida su capacidad de producción de fuerza y potencia en los miembros inferiores (5), y de hecho es un momento donde un equipo aún no habrá alcanzado el mayor nivel de rendimiento aeróbico que aún incrementará desde el inicio a mitad de temporada (382). Así, sería lógico pensar que dicha diferencia en el dolor muscular percibido pueda tener su razón de ser en el momento específico de la temporada y en el nivel de entrenamiento. Esto podría ayudar a entender por qué la percepción de la calidad de la recuperación también presenta mejores valores para el grupo profesional.