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Mujer Pagana/ Mujer Cristiana en Ad uxorem de Tertuliano

López Abelaira, Elena

Abstract

Desde los primeros años del cristianismo la figura de la mujer no ha pasado desapercibida para los distintos autores. Nos parece muy interesante la figura de Tertuliano, autor africano de los siglos II-III d. C. Pagano de formación y atraído por el mensaje y las vivencias de la nueva religión, pero confundido por la radicalidad que surgieron en las sectas del cristianismo. Es el primer escritor cristiano del norte de África que se ocupó ampliamente de la mujer virgen, viuda y casada. Siente una especial predilección por las cristianas de Cartago, porque ejercieron una gran labor en el desarrollo del cristianismo primitivo, por su tarea como evangelizadoras. Estaba muy preocupado por la conducta que iban adquiriendo, pues se hallaban inmersas en una cultura pagana. Hemos elegido la obra Ad uxorem, una especie de testamento espiritual que Tertuliano le escribe a su mujer en caso de morir antes que ella. A partir de la lectura y análisis de esta obra y de la comparación entre la mujer pagana y la mujer cristiana se aprecia la influencia notable de la cultura pagana. Pero no debemos caer en el error de pensar que hablamos de dos mundos diferentes. No olvidemos que el cristianismo llegó a una Roma imbuida de una religión y de unos dioses paganos. Por lo tanto, no podemos estudiar ambos mundos como contrarios y distintos, sino que un mundo surge dentro del otro y se complementan. Tertuliano va a presentar una evolución en su pensamiento que sólo se podrá entender a través del estudio de diversos aspectos que se han considerado importantes. Para ello, hemos estructurado el trabajo en cuatro capítulos. Destacamos cómo se desenvolvía la mujer en el mundo mediterráneo antiguo, tanto en Roma como en el Norte de África. Igualmente, el contexto social y eclesial que envolvía a Tertuliano en estos siglos II-III d.C., junto con su vida y su obra, han sido claves para entender cómo inciden ambos contextos en el pensamiento del autor. También se analiza la obra Ad uxorem para mostrar algunos datos interesantes relativos a la época de composición del tratado, estudio de la estructura retórica del mismo, público al que va dirigido y la intención del autor. Por último, se ha realizado un examen más en profundidad de la obra mediante la observación de aquellos términos y textos que emplea Tertuliano para retratar a la mujer. Todo ello nos ha ayudado a extraer las diferentes características de dichas mujeres teniendo en cuenta los espacios en los que se movían, los proyectos que tenían, su relación con Dios, con el hombre y con la sociedad. El estudio del mundo pagano y cristiano presentes en la obra de Tertuliano se ha llevado a cabo a partir de un modelo al que hemos llamado “escenario”, a través del método socio-antropológico, que ha contribuido a completar todos los escenarios que envuelven tanto al autor como a la mujer en general. Este método se ha visto reforzado por el método analítico, para describir dichos factores y analizarnos en profundidad y, también, por el método comparativo, que nos ha llevado a completar nuestro objetivo último: las características de las mujeres paganas y cristianas en la obra Ad uxorem de Tertuliano. Tras la realización del análisis de la obra descubrimos la importancia que tienen los términos que emplea Tertuliano para referirse a las mujeres, expresando la familiaridad propia del cristianismo. Igualmente, su adhesión al montanismo hace que su opinión sobre las mujeres se endurezca. Así mismo, en el análisis de los textos se muestran las diversas virtudes que Tertuliano destaca en las cristianas: estas aparecen como univirae, pudorosas, castas, sumisas, continentes, perseverantes, sobrias y silenciosas, mientras que las paganas en su crítica resultan ser mujeres de varios esposos, impúdicas, desvergonzadas, desobedientes, orgullosas, avariciosas, ambiciosas y charlatanas, invitando siempre a las cristianas a alejarse del ejemplo de estas últimas. Sin embargo, nuestro estudio nos ha llevado mucho más lejos; hemos descubierto cuáles eran las conductas exigidas para la cristiana, y qué mujer era aquella por la que Tertuliano sentía una especial predilección. En conclusión, Tertuliano anhelaba aquella mujer casta, que consagraba su virginidad a Dios, mujer soltera y sin hijos, es decir, la virgen, pues su objetivo era la salvación de las cristianas y ésta era la mejor forma de conseguirla. No obstante, esto no quita que Tertuliano sea consciente del valor tan inmenso que adquiere el matrimonio dentro del cristianismo, lo que explicaría en la conclusión de su tratado esa bellísima alabanza del matrimonio cristiano. -Selección bibliográfica: -ALFARO BECH V. (2012), “Importancia y colaboración de las cristianas cartaginesas en la difusión del cristianismo y la evangelización en el Norte de África”, en F. RIVAS REBAQUE (ED.), Iguales y diferentes. Interrelación entre mujeres y varones cristianos a lo largo de la historia, San Pablo, Madrid, pp. 75-128. -BLAISE A. (1954), Dictionnaire latin-français des auteurs chrétiens, Brepols, Leuven. -BRAUN R. (1985), “Tertullien et le Montanisme: Église institutionnelle et église spirituelle”, Rivista di Storia e Letteratura religiosa XXI, pp. 245-257. _______ (1992), “Tertullien et la philosophie païenne. Essai de mise au point”, en ID., Approches de Tertullien. 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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA GRIEGA, ESTUDIOS ÁRABES, LINGÜÍSTICA GENERAL, DOCUMENTACIÓN Y FILOLOGÍA LATINA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS TESIS DOCTORAL Mujer Pagana / Mujer Cristiana en Ad uxorem de Tertuliano Raíces culturales de Europa: textos y lenguas Autor Elena López Abelaira Directores Virginia Alfaro Bech Fernando Rivas Rebaque Málaga, 2015 AUTOR: Elena López Abelaira http://orcid.org/0000-0002-9766-3198 EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es Virginia ALFARO BECH, Profesora Titular de Filología Latina de la Universidad de Málaga, y Fernando RIVAS REBAQUE, Profesor Propio Adjunto de la Facultad de Teología en el Departamento de Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), CERTIFICAN: Que han codirigido la tesis doctoral: “Mujer pagana / Mujer cristiana en Ad Uxorem de Tertuliano”, realizada por la doctoranda Dª. Elena López Abelaira. Una vez revisado el trabajo, consideran que la tesis cumple con todos los requisitos establecidos para su presentación y defensa pública de la misma. Por todo ello, AUTORIZAN SU PRESENTACIÓN ante el Tribunal que ha de juzgarla. Málaga 29 de octubre de 2015 Virginia ALFARO BECH Fernando RIVAS REBAQUE  Elena López Abelaira Mujer Pagana /Mujer Cristiana en Ad uxorem de Tertuliano Tesis presentada en la Universidad de Málaga para obtener la mención de Doctor Tribunal Presidente: Dr. D. Andrés Pociña Pérez (Universidad de Granada) Secretaria: Dra. Dª Victoria Eugenia Rodríguez Martín (Universidad de Málaga) Vocal primero: Dr. D. Gonzalo del Cerro Calderón (Universidad de Málaga) Vocal segundo: Dra. Dª. Aurora López López (Universidad de Granada) Vocal tercero: Dra. Dª. Carmen Bernabé Ubieta (Universidad de Deusto)   A mi esposo, familiares y directores por su paciencia y dedicación   Abreviaturas 5   ABREVIATURAS 1. Citas clásicas Apul. Flor.: Apuleyo, Florida. Cypr. De hab. virg.: Cipriano, De habitu virginum. Fed. Fab.: Fedro, Fabularum aesopiarum libri quinque. Hier. De vir. ill.: Jerónimo, De viribus illustribus. Juv. Sat.: Juvenal, Satura. Just. Apol: Justino, Apologia. Liv. Ad urb. cond.: Livio, Ad urbe condita. Luc. Am.: Luciano, Amores. Luc. Anach.: Luciano, Anacharsis. Luc. Bis acc.: Luciano, Bis accusatus sive tribunalia. Luc. Cat.: Luciano, Cataplus. Luc. Dear. Iud.: Luciano, Dearum Iudicum. Luc. Dips.: Luciano, Dipsades. Luc. Dom.: Luciano, De domo. Luc. Luct.: Luciano, De luctu. Luc. Prom.: Luciano, Prometheus. Luc. Rh. Praec.: Luciano, Rhetorum praeceptor. Elena López 12   materializado en los logros de su exploración teológica y en sus hallazgos lexicográficos3. Para ayudarnos a entender la concepción que Tertuliano desarrolla con respecto a la mujer, estudiaremos cómo se desenvolvía y cuál era el papel de la mujer en el mundo mediterráneo y, más concretamente, en el norte de África, en estos siglos en los que desarrolla su obra y su pensamiento el propio Tertuliano. Sin embargo, es muy importante saber el contexto en el que se desenvuelve nuestro autor, tanto social como eclesial, pues ambos escenarios han contribuido a la formación intelectual y espiritual de Tertuliano, junto con su propia vida y sus obras, sin olvidarnos de su pensamiento con respecto a la mujer en general. Igualmente, contextualizaremos la obra Ad uxorem, descubriendo la época en la que está escrita, el público al que va dirigido y la intención del autor. Así, la concepción que presenta Tertuliano sobre la mujer cristiana y la mujer pagana no sólo la vamos a obtener a partir de la lectura de dicha obra, sino de un análisis en profundidad. Comenzando por el vocabulario que utiliza, analizaremos los diversos términos empleados por Tertuliano conectados con el mundo de la mujer. En segundo lugar, veremos los textos más importantes, destacando no sólo el sentido del texto, sino el lugar del discurso retórico en el que lo emplea. Así mismo, descubriremos las diversas fuentes que emplea nuestro autor y que son tan importantes para él, pues todo su pensamiento sobre la mujer está muy influenciado tanto por la tradición clásica como cristiana, al  3 Lepelley (1969: 42). Tertuliano es considerado como el teólogo que introduce la teología en lengua latina y así lo manifiesta Viciano (1986: 473). Concretamente, para el vocabulario de Tertuliano es muy acertado el trabajo de Hoppe (1932). Introducción 13  mismo tiempo que se mostrará innovador con respecto a dichas fuentes. Por último, conoceremos cuáles son las características específicas de estas mujeres, tanto paganas como cristianas, viendo el ambiente en el que se desenvuelven, cómo se relacionaban con los hombres, cuáles eran sus actividades, etc. llegando a entender qué tipo de mujeres describe Tertuliano. Sin embargo, esta contraposición no viene del enfrentamiento entre ambas, como dos grupos totalmente distintos en los que sólo encontraríamos diferencias. Tampoco podemos decir que las cristianas aparezcan como un grupo inclusivo dentro de las paganas, como un gueto. Esta contraposición viene dada a partir de los diversos elementos comunes. Pues pueden presentarse como dos grupos diferenciados entre los que sus similitudes serán los datos más interesantes, ya que estas cristianas que están apareciendo han nacido en un ambiente pagano o, más bien, romano, donde Tertuliano pretende una vuelta a los valores tradicionales4. Descubriremos que aquello por lo que suspiraban autores como Propercio o Séneca no está tan alejado de lo que alega Tertuliano, aunque éste incorpore un matiz nuevo: la "moralidad cristiana". Por tanto, el objetivo principal del siguiente trabajo es descubrir la concepción que tenía Tertuliano sobre la mujer pagana al contraponerla a la mujer cristiana, a través de su obra Ad uxorem. La elección de esta obra se debe a  4 Para una mayor profundización sobre la división de los grupos sociales, véase: Aebischer y Oberlé (1998); Blanco (2005); Marín Sánchez y Troyano Rodríguez (2012). Elena López 14   que es la última que nuestro autor dirige a las mujeres en su época de producción católica5. 2. Pertinencia y novedad: status quaestionis Este apartado nos ayudará a descubrir que la cuestión sobre la mujer en el corpus de Tertuliano ha sido tratada desde diversas posturas. En primer lugar, el estudio en aquellos que trata la temática de la mujer en Tertuliano -incluyendo todas las obras sobre la mujery, en segundo lugar, haremos referencia a aquellos trabajos que versan específicamente sobre el libro Ad uxorem. a) En primer lugar, dentro de los trabajos que tratan la temática de la mujer en Tertuliano, destacamos los estudios que fijan su temática en De cultu feminarum y en el vocabulario empleado en ella. V. Alfaro en, “Educación moral para las hijas de la sabiduría: Tertuliano y Cipriano” 6 ofrece la visión tanto de Tertuliano como de Cipriano de la mujer en su obra De cultu feminarum y en De habitu virginum. Ambos autores se hallaban muy preocupados por la corrupción y la inmoralidad que se estaba adueñando de la sociedad y con sus escritos exhortan a las cristianas cartaginesas de clase alta a no dejarse llevar por el lujo, la coquetería, etc. En este trabajo se muestra la importancia de los términos cultus y ornatus presentados como un grave peligro para la humilitas y la castitas cristianas. Así mismo, la disciplina juega un papel  5 Para la cronología de las obras de Tertuliano son interesantes los trabajos de Monceaux (1901: 388), Quasten (1961: 600) y Rambaux (1979: 425-426), para quienes estos tratados están compuestos en época católica. 6 Alfaro (2001b: 69-92). Introducción 15  importante, ya que regula el comportamiento para no seguir un lujo excesivo y la asistencia a los espectáculos, convites, etc. Igualmente, E. Valgiglio7 realiza un trabajo denominado “Cultus e problema dell’unità nel De cultu feminarum di Tertulliano”, donde el autor analiza dicha obra a través del término cultus, así como de habitus, ornatus, tanto en sentido concreto como figurado y también pone en tela de juicio la estructura unitaria de la obra. Llega a la conclusión de que el término cultus se debería utilizar con el significado de “ornamento”. L. B. Lawler en su artículo titulado “Two portraits from Tertullian”8, realiza un estudio del vestuario femenino en la época de Tertuliano, basándose en De cultu feminarum. Refleja cuáles fueron las modas más populares que desataron su ira y critica los estilos de la época, especialmente se muestra duro con las mujeres jóvenes que aparecen ataviadas como las mujeres africanas (paganas). Por último, F. Rivas Rebaque, en su obra Desterradas hijas de Eva. Protagonismo y marginación de la mujer en el cristianismo primitivo, hace mención a la obra De cultu feminarum (en el capítulo “La mujer cristiana en el Norte de África Latina”)9. Para ello destaca tres puntos que considera importantes; en primer lugar, ofrece los argumentos teológicos en los que se basa Tertuliano para describir la culpabilidad de la mujer. Esta sólo se salvará a través de la humildad, la castidad -empleo del velo y la despreocupación por la apariencia externay la vuelta al esposo. En segundo lugar, ofrece una visión negativa sobre el vestido, ya que su única función es disimular la marca de la  7 Valgiglio (1974: 15-48). 8 Lawler (1929: 19-23). 9 Rivas Rebaque (2008: 73-83). Elena López 16   culpa. Finalmente, muestra una crítica al adorno femenino, que se encuentra en los clásicos y que ofrece a Tertuliano la posibilidad de contraponerlo al verdadero cultus cristiano. Siguiendo la línea de análisis de la obra De cultu feminarum, V. Alfaro analiza en “Los pecado en Tertuliano”10 el pecado de la idolatría en la mujer y, más concretamente, en esta obra, muestra el modus vivendi que debería tener la mujer cristiana, destacando aquellos aspectos que son contrarios y más propios de las paganas. La idolatría solo la llevará a un desorden en su vida invadiendo la esfera de la vida cotidiana. Dicha idolatría se traduce en el uso del cultus y el ornatus, totalmente contrarios a la humilitas. Alfaro destaca que el demonio, como la idolatría y la mujer van de la mano en Tertuliano. También hay trabajos que tratan la visión misógina de nuestro autor desde diversos puntos de vista. F. F. Church, en su trabajo Sex and salvation in Tertullian11, hace un estudio de la cita I.1-2 de la obra De cultu feminarum mostrando que si se saca de contexto y de la estructura retórica, puede parecer un autor misógino. Aclara que, en general, la visión de Tertuliano sobre la mujer es la misma que tienen sus contemporáneos, pero la novedad radica en que Tertuliano prevé la pérdida de sexualidad para la vida futura, lo que hace que hombres y mujeres aparezcan en el mismo nivel. Es importante el análisis que Church hace sobre la caída original, pues le servirá para liberar a Tertuliano de la acusación de misoginia. En este caso Tertuliano llama a la mujer diaboli ianua, pero analiza la cita tomando como referencia otras obras y escritos suyos, y  10 Alfaro (2005: 225-241). 11 Church (1975: 83-101). Introducción 17  Church concluye que el verdadero culpable de los males de la humanidad es el diablo y el responsable de todo Adán. En segundo lugar, C. Tibiletti, en su artículo “La donna in Tertulliano”12, expresa el lado más misógino de Tertuliano a través del análisis de su pensamiento. Señala que el cartaginés mira con recelo y desdén todo lo relacionado con la mujer, ya que la considera la única responsable del pecado original y la causa de todos los males. Por otro lado, además ataca con mucha severidad a la belleza masculina y trata el matrimonio con sarcasmo, alegando que no tiene sentido con la llegada tan inminente del fin de los tiempos. Tibiletti piensa que Tertuliano, para poder criticar todo esto, lo observó muy de cerca. Por último, debemos destacar un estudio realizado por Hoffman titulado “The status of women and gnosticism in Irenaeus and Tertullian”13, donde muestra su refutación a la teoría de que en los grupos cristianos ortodoxos primitivos las mujeres tenían un estatus inferior con respecto a las mujeres en el gnosticismo. Para ello explora la relación entre las imágenes textuales de las mujeres y su estatus tanto dentro del gnosticismo como de las comunidades cristianas, a partir de los textos de Ireneo y Tertuliano. En cuanto a éste último, Hoffman intenta liberar al apologeta de la imagen de autor misógino ya que, a pesar de la dureza de sus palabras en sus obras, tiene un gran respeto por las mujeres, en general, y por su esposa y las profetisas montanistas, en particular. También se han publicado una serie de artículos que tratan sobre un tema muy específico en la obra de Tertuliano e importante en los primeros años del  12 Tibiletti (1981: 69-95). 13 Hoffman (1995). Elena López 18   cristianismo como lo fue el uso del velo por parte de las mujeres. En primer lugar, V. Alfaro escribe un artículo “Influencias grecorromanas y judías para la imposición del velo en el cristianismo africano del s. III d.C.”14 basado en De uirginibus uelandi. En esta obra se muestra defensor de su uso, haciendo incluso obligatorio el uso del velo para las mujeres, donde se señalan una serie de tradiciones. En primer lugar, en la tradición grecorromana el uso del velo simbolizaba respetabilidad y modestia femenina, así como un sentido profundamente religioso, en la realización de algún rito. En segundo lugar, se destaca el uso del velo por parte de los judíos como una costumbre local árabe. Por su parte, en el Antiguo Testamento se encuentra asociado a los esponsales y al matrimonio, de la misma manera que las mujeres adúlteras lo portaban en sus juicios con un sentido jurídico. Por último, se señala que Pablo defenderá su uso ante las mujeres de Corinto como manera de diferenciación entre cristianas y paganas. V. Alfaro y V. E. Rodríguez en “El velo en Tertuliano”15, aprecian la influencia que iban dejando los valores paganos de la sociedad grecorromana en las primeras mujeres del cristianismo primitivo. Un testimonio muy valioso se encuentra nuevamente en la obra De uirginibus uelandis, donde Tertuliano reprende a las mujeres jóvenes cristianas para que usen el velo en todo momento, tanto en el espacio público como en el privado.  14 Alfaro y Rodríguez (2001d: 93-110). 15 Alfaro y Rodríguez (2001c: 117-126). Introducción 19  En el artículo “Rhetoric and Tertullian’s De virginibus velandis”, de G. Dunn16 a través de una visión retórica sobre el ascetismo, expresa la importancia que Tertuliano le confiere al uso del velo en las mujeres vírgenes cristianas desde la infancia y la pubertad, pues muchas de ellas aparecen sin él en un momento en el que la Iglesia está siendo atacada por ello. Dunn encuentra a un Tertuliano profundamente preocupado por la fidelidad a la regula fidei y piensa que para él era muy importante la velación como símbolo de distinción con las paganas. Es interesante resaltar, un capítulo de la obra de M. Tasinato17, en el cual, (a partir de la expresión “¡Distruggete le immagini! ¡Velate le vergini!”), analiza De cultu feminarum y De virginibus velandi mostrando el doble pensamiento que Tertuliano refleja en ambas obras. Por un lado, muestra su ataque más fuerte contra todos los elementos propios del adorno femenino y, por otro, refleja su gran preocupación por aquellas mujeres cristianas que no lleva el velo en las asambleas ni se distinguen en su modo de proceder de las paganas; señala que aquellas ponen en entredicho su honestidad y su virtud. Se han publicado una serie de trabajos que abordan la temática de la virginidad. En primer lugar, A.-G. Hamman en Ascèse et virginitè á Carthage au IIer Siècle18, contempla el uso del velo y realiza un estudio basado en el testimonio de Tertuliano y Cipriano. Hamman se centra en la obra De virginibus velandis, y hace un estudio preliminar de los términos virgo/spado, puntualizando su empleo, para adentrarse luego en el uso del velo por parte de las mujeres. En primer lugar aclara que, para Tertuliano, el término virgo se  16 Dunn (2005: 1-30). 17 Tasinato (1998: 15-21). 18 Hamman (1992: 503-514). Elena López 20   refiere a la joven muchacha que no ha alcanzado la pubertad ni está casada. Se basa en Pablo (1Co 11,6), quien señala que todas las mujeres deben llevar el velo tanto en la calle como en las asambleas litúrgicas, a diferencia de las costumbres paganas, que solo usaban el velo en las prácticas religiosas. Por otro lado, Hamman pone de relieve el nuevo orden que ha surgido, el ordo viduarum, el de aquellas mujeres que renuncian a un segundo matrimonio para desposarse con Cristo. Es un orden distinto al de las vírgenes, pues éstas últimas siguen viviendo en la casa familiar. No obstante, Hamman concluye que en la obra de Tertuliano aparece una gran tensión escatológica, destacando siempre que la virgen es la esposa de Cristo. Indica, además, que el ascetismo en Cartago, a principios del siglo III, está ya establecido y es muy próspero. V. E. Rodríguez, en su artículo “Las vírgenes cristianas en Tertuliano”19 dentro del libro Desvelar modelos femeninos: valor y representación en la antigüedad, realiza un estudio sobre las vírgenes en Tertuliano, en el que la virginidad se resalta como un nuevo estilo de vida, dejando a un lado las costumbres paganas que ofrecían como alternativa el matrimonio. No obstante, Rodríguez lleva a cabo un análisis de la virginidad anterior y posterior a Tertuliano para centrarse, finalmente, en la época de dicho autor. Para realizar su estudio se sirve de numerosos textos pertenecientes a los Padres de la Iglesia así como de las Sagradas Escrituras y del propio Tertuliano. Centrándose en este último y su época, expresa la visión del autor con respecto a las vírgenes: cómo deben ir ataviadas, cuáles debes ser sus características más sobresalientes y qué significa ser una virgen. Para concluir su estudio muestra cómo Tertuliano se  19 Rodríguez (2002: 75-97). Introducción 21  opone a que dichas mujeres sean libres para disponer de su cuerpo. Esto supone que deben ir veladas, pues no deben olvidar que son esposas de Cristo, sometidas a él como esposas y a la comunidad cristiana como mujeres. Ch. Methuen, en su trabajo “The virgin widow: a problematic social role for the early church?20, hace alusión a las viudas vírgenes que comienzan a aparecer en los primeros siglos del cristianismo y a la problemática que plantearon estas mujeres a muchos dirigentes de las nacientes iglesias. Por otro lado, E. Clark realiza un artículo titulado “Ideology, history, and the construction of woman in late ancient Christianity”21 que trata sobre la ideología de género. Realiza un estudio basándose en Tertuliano, Jerónimo y Crisóstomo para señalar una visión con respecto a la mujer desde otra perspectiva. En este primer análisis examina las características de la ideología a través de los estereotipos, universalización, naturalización y la apelación al pasado. Habla sobre distintos aspectos de la mujer pero todos relacionados con su inferioridad y su sumisión frente al varón. No obstante, también los Padres de la Iglesia ofrecen explicaciones basadas en la naturaleza para defender a las mujeres. Juan Crisóstomo las llama débiles, pero alegando a su naturaleza y a su educación, abandonando el concepto de la "mujer tentadora", pues alega que son los ojos de los hombres impuros los que conllevan la tentación. El trabajo concluye con la certeza de que la ideología de género realizada por los Padres de la Iglesia no fue completa ni exitosa.  20 Methuen (1997: 285-298). 21 Clark (1994: 155-184). Elena López 28   Charlier entiende que su condena debe tener un carácter más general y encaminada a los matrimonios mixtos; es decir, una cristiana casada con un pagano, se asimila al stuprum y apoya a la Iglesia en la sanción que conlleva, la excomunión. El artículo muestra la mentalidad de la sociedad pagana, donde los senadores rechazaban estos matrimonios desiguales. Es interesante el artículo de M. Turcan, “Le mariage en question? Ou les avantages du célibat selon Tertullien”31, ya que analiza la visión que Tertuliano tiene del matrimonio a partir de los trabajos que tratan el tema: De anima, Contra Marcion, Ad uxorem, De exhortatione castitais y De monogamia. Hay una condena absoluta del matrimonio mixto, ya que la esposa cristiana se vuelve sospechosa ante su marido pagano y, además, añade que no son necesarios los hijos para las funciones básicas de un matrimonio cristiano: vivir en alabanza y servicio a Dios. Igualmente señala que Tertuliano era consciente de la venida del fin del mundo, para lo cual es necesaria una vida de cara a Dios y una perfecta castidad, junto con la creencia en la vida angelical. Debemos destacar que Turcan le da gran importancia a las diversas fuentes que toma Tertuliano, señalando la gran influencia de las Sagradas Escrituras, en especial el libro del Génesis y las Epístolas de Pablo. Por último, este trabajo describe que la posición de Tertuliano sobre el matrimonio no cambia porque haya en él influjo del montanismo, sino que su pensamiento ha sufrido un endurecimiento del rigorismo en el tema de las segundas nupcias, pues tan sólo pretende la santidad de aquellos a los que se dirige.  31 Turcan (1974: 771-720). Introducción 29  H. Crouzel en su artículo “Deux textes de Tertullien concernant la procédure et les rites du mariage chrétien”32, rebate las interpretaciones de K. Ritzer33 sobre De monogamia XI,1-2 y Ad uxorem II,8,6. Si nos fijamos en el análisis que realiza de Ad uxorem Crouzel intenta explicar en qué consistiría la liturgia matrimonial cartaginesa en la época de Tertuliano a partir del estudio de tres palabras muy importantes: conciliat, papel que asume la Iglesia, oblatio, referida a la oración litúrgica o al sacrificio eucarístico, y benedictio, que implica la bendición nupcial, signo de la bendición divina, que se extiende a todo un hogar propiciando su felicidad. En el artículo de E. Monjas34, titulado “Visión del matrimonio en las obras de Tertuliano: Ad uxorem, De exhortatione castitatis Ad uxorem, De exhortatione castitatis y De monogamia”, analiza la obra Ad uxorem afirmando que Tertuliano tenía una visión negativa del matrimonio, así como también de la sexualidad y del amor conyugal, porque todo ello es un estorbo para la relación con Dios. No obstante, también resalta las cualidades del matrimonio: unidad, igualdad, caridad y presencia de Dios. R. Uglione realiza un estudio sobre el matrimonio en Tertuliano, “L’Antico testamento negli scritti Tertullianei sulle seconde nozze”35. Analiza tres de las obras donde el autor habla de dicho tema, Ad uxorem, De exhortatione castitatis y De monogamia. De su artículo cabe destacar, con respecto a la obra Ad uxorem, el aspecto escatológico del matrimonio que Uglione aprecia en Tertuliano. Ello a  32 Crouzel (1973: 3-13). 33 K. Ritzer, Formen, Riten und religiöses Brauchtum der Eheschließung in den christlichen Kirchen des ersten Jahrtausends, Münster 19812 (LQF 38). 34 Monjas (1994: 759-766). 35 Uglione (1973: 479-494). Elena López 30   veces le valdrá para legitimar tanto las segundas nupcias como las primeras. Dicha visión se nos muestra a través de una dualidad, pues no faltan ejemplos donde aparece un Tertuliano defensor del matrimonio pero, al mismo tiempo, no pierde la oportunidad de sacar los aspectos negativos del mismo, pues lo llega a igualar con el stuprum. Por último, es interesante la novedad que aporta Tertuliano y que Uglione destaca: la unión del hombre y la mujer como reflejo de la unión de Cristo con su Iglesia. Por último, la obra de Philippe Henne, Tertullien L’Africain, presenta de forma clara y completa la vida y toda la producción literaria de Tertuliano36. Descubre que el rigor extremo de los asuntos morales que trata es lo que le llevó a unirse a la secta montanista y que arroja ciertas sospechas sobre su pensamiento. En conclusión: entre todos los trabajos encontrados aparecen diversas aportaciones y carencias. Todos estos artículos ofrecen diferentes estudios sobre las mujeres, según las obras como De cultu feminarum y De virginibus velandis, especialmente. En estos estudios se va a poner en cuestión cómo deben ir ataviadas las mujeres para no confundirlas con las paganas: si ellas son las culpables de la caída del hombre, ese vestido femenino va a tener una connotación negativa, pues su uso debe estar destinado a encubrir la culpabilidad femenina en lo que concierne al pecado original. Igualmente importante es el tema del velo donde hemos apreciado la creciente preocupación de Tertuliano por recomendar su uso. Muchas mujeres aparecen sin él en público, eliminando así toda marca cristiana frente a las paganas37. Se ha  36 Henne (2011). 37 Torjensen (1996: 153-154). Introducción 31  resaltado cómo aparecen unidos en Tertuliano idolatría, mujer y demonio. Igualmente, destacamos la visión misógina que ponen de relieve diversos autores al estudiar la obra del apologeta, los cuales ofrecen una visión de inferioridad y sumisión de la mujer con respecto al varón. Sin embargo es interesante la relectura que hace Church38, el cual, después de analizar diversas obras de Tertuliano, descubre que el africano considera al diablo como el verdadero culpable de la humanidad y a Adán como el responsable de todo ello. Otro motivo que puede disminuir esa visión misógina es el trato que tenía Tertuliano tanto con su esposa como con las profetisas montanistas39. Como hemos podido comprobar existen numerosos estudios sobre las distintas fuentes, para descubrir el pensamiento de nuestro autor. Debemos destacar los artículos que analizan los diferentes estados de las mujeres en Tertuliano, sobre todo aquellos que abordan un estatus nuevo: la virginidad. No obstante, a la viuda también se le da un valor importante, pues ha renunciado a un nuevo matrimonio por sus desposorios con Cristo. Por último, es significativo el trabajo de Fredouille40, quien ha proporcionado mucha información en el desarrollo de la relación entre el paganismo y el cristianismo de Occidente en los primeros siglos. También nos ha servido de base para la realización de nuestro estudio aunque no encontramos en él referencias a la visión de la mujer que posee Tertuliano y que podemos extraer de su obra Ad uxorem, ya que se centra, principalmente, en su obra De cultu feminarum.  38 Church (1975: 83-101). 39 Hidalgo (1993: 244). 40 Fredouille (1972). Elena López 32   Por otro lado, encontramos estudios sobre la obra Ad uxorem que son importantes para nuestra investigación pero que no ofrecen la visión que intentamos aportar con el presente trabajo. En primer lugar, existen diversos trabajos donde se analizan los términos para expresar los lazos familiares de Tertuliano, así como las fuentes que Tertuliano emplea. Igualmente, otros trabajos abordan la visión de nuestro autor en cuanto al matrimonio y la liturgia matrimonial. Descubrimos que la visión es negativa, dando razones incluso escatológicas, que le sirven para legitimar tanto las primeras como las segundas nupcias, aunque no falten textos donde nuestro autor defienda el matrimonio como institución. Así pues, tras este análisis descubrimos que nuestra tesis tiene como novedad la comparación entre el ideal de mujer cristiana y mujer pagana de los siglos II-III d.C. en la sociedad cartaginesa en la que se hallaba inmerso Tertuliano, aspecto que no ha sido estudiado por ningún autor con anterioridad. También vemos que hay diversos aspectos de la mujer que aparecen en Ad uxorem y que no han sido tratados con previamente y, por el contrario, cómo algunos estudios tampoco proporcionan la visión que queremos reflejar en el presente trabajo, es decir, cuáles son las características de estas mujeres y cómo se desenvuelven en una sociedad completamente pagana que está viviendo la llegada de una nueva religión, donde la figura de la mujer adquiere una gran relevancia. Por último, nuestra tesis innova en el análisis de los distintos textos y fuentes empleadas por Tertuliano en su obra Ad uxorem, así como de los términos de los que se vale nuestro autor para referirse a las mujeres. Introducción 33  3. Estructura de la Tesis Nuestro trabajo se divide en tres grandes epígrafes. En este primer apartado (introducción) se nos ofrecen las tres primeras claves que han dado paso a la realización de nuestra investigación. En primer lugar, se señala el objeto de nuestro estudio, así como la delimitación del mismo. En segundo lugar, descubrimos el status quaestionis a través del análisis de aquellos textos y escritos que han analizado el tratamiento de la mujer en todo el corpus de Tertuliano, así como aquellas aportaciones realizadas a la obra Ad uxorem de dicho autor. Por otro lado, este análisis permite descubrir tanto las aportaciones como las carencias a los estudios sobre la temática de la mujer en Tertuliano para dar paso al objeto de nuestro estudio. Por último, hemos justificado la metodología empleada en nuestro trabajo donde cobra especial importancia el modelo escenario a través del cual nos serviremos de los métodos socio-antropológico, analíticos y comparativos, que nos ayudarán a contextualizar tanto a nuestro autor como a su obra. El segundo apartado (cc. 1-4) es la parte central de nuestra investigación. En ella se tratará la verdadera visión de Tertuliano con respecto a la mujer cristiana en su oposición con la pagana. Dicho apartado está estructurado en cuatro grandes bloques: En el primer capítulo hemos contextualizado a la mujer dentro del mundo mediterráneo antiguo, para poder especificar cuál era la visión que se tenía tanto en el mundo romano, bien sea en su ámbito familiar y social, como en el mundo norteafricano. Elena López 34   En el segundo capítulo se ha realizado una panorámica de la figura de Tertuliano, su contexto social y eclesial, situándonos a finales del siglo II e inicios del siglo III d.C. Se ha creído necesario hacer mención tanto de su vida como de su obra y de su pensamiento, poniendo especial interés en todo lo relacionado con las mujeres. En el tercer capítulo hemos referido algunos datos importantes sobre la obra Ad uxorem resaltando la fecha de su composición, público al que va dirigido, intención de su autor y la estructura retórica, tan importante en un tratado como este. El cuarto capítulo contiene el objeto central de nuestro estudio y se divide en tres grandes apartados: 1.- El primer apartado consiste en el análisis de los diversos términos que aparecen en Ad uxorem y que Tertuliano emplea para referirse a la mujer. Se han analizado situándolos en su contexto retórico, espedificando qué significan y con qué sentido los emplea Tertuliano. En este apartado llevaremos a cabo un análisis semántico de las palabras relacionadas con las mujeres que aparecen en el texto. 2.- El segundo apartado está dedicado al estudio de los textos más significativos sobre la mujer descubriendo las diferentes fuentes, tanto clásicas como paganas, que emplea nuestro autor para referirse a la misma. Descubriremos aquellos puntos en los que Tertuliano se muestra como innovador y, por el contrario, aquellos en los que se muestra deudor de la tradición. Esto nos ayuda a comprender no solo el significado de los textos, sino Introducción 35  cuándo los emplea Tertuliano, en qué parte del discurso retórico y con qué intención. 3.- Por último, hemos realizado una confrontación de la mujer pagana con la mujer cristiana a través de las diferentes características de cada una de ellas, según el retrato que realiza Tertuliano. Se han tenido en cuenta los espacios en los que se mueven, las relaciones que mantienen, los proyectos que tienen, su relación con Dios, con el hombre, con la sociedad, dimensiones de su propia existencia que deben ser analizadas para tener una visión lo más completa posible de la lectura que hace Tertuliano de la mujer. Por último, para terminar nuestra tesis, recogemos las diversas conclusiones a las que se han llegado tras la realización del análisis de la obra Ad uxorem de Tertuliano y de la descripción que hace de la mujer tanto pagana como cristiana. Descubriremos cuál es la mujer por la que Tertuliano tiene especial predilección y qué implicación tiene esta opción tanto dentro de la sociedad pagana como de la cristiana, así como los aspectos nuevos que aporta Tertuliano con respecto a las mujeres. 4. Metodología El objetivo principal de nuestro estudio es realizar una comparativa de la mujer pagana y la mujer cristiana en la obra Ad uxorem de Tertuliano. Para llegar a conocer cuál es el pensamiento de nuestro autor es necesario descubrir el mundo, tanto cristiano como pagano, en el que se desenvolvía y que fue fundamental para el desarrollo de su obra y de su pensamiento. Por ello, Elena López 36   debemos valernos de un modelo que permita unificar estos aspectos, llamado modelo escenario. Para descubrir la realidad, empleamos una serie de modelos, que recibimos a través de la cultura a la que pertenecemos, aportándonos patrones de comportamientos, valores, símbolos e instituciones que conforman y confirman nuestra existencia social41. Así, sabemos que todo nuestro conocimiento está condicionado socialmente y la realidad es una construcción social42. Por ello, para entender el sentido de cualquier afirmación debemos conocer tanto la lengua como el contexto social en relación con la cuestión, ya que este último nos va a aportar la cultura en la que el lenguaje adquiere su capacidad significativa. Así pues, para conocer esta cultura de la Antigüedad romana, tanto tradicional como cristiana, es necesario tener presentes los modelos que se han empleado para entender y describir su realidad. Tarea totalmente necesaria cuando el medio principal de comunicación es el texto escrito. En palabras de Rafael Aguirre, este modelo escenario: “Considera que todo texto da por supuesta una serie de escenarios o representaciones mentales, condivididos por el autor y por los lectores, que proceden de la cultura de su tiempo. En el proceso de lectura se da una interacción entre las representaciones mentales implícitas en el texto y las que el lector va colocando por su cuenta. El autor supone en su texto unos escenarios, modelos o representaciones mentales que condivide con el lector, y a partir de este terreno común pretende llevarle a algo nuevo”43.  41 Kottak (1994: 33-43). 42 Rebaque (2005: 29). 43 Rafael Aguirre (1994: 19). Introducción 37  Estos escenarios están formados, entre otros elementos, por las estructuras sociales, los valores y las pautas de comportamiento de la cultura en cuestión44. Por lo tanto, para reconstruir todos estos escenarios, es necesario hacer uso del método socio-antropológico45, a través del cual planteamos un modelo de interpretación basado en los conocimientos del mundo social del mediterráneo antiguo. En primer lugar, a través de este método, conoceremos los factores sociales, económicos, políticos, religiosos, tanto de la sociedad romana en general como del norte de África, concretamente Cartago, que envuelven a nuestro autor, a Tertuliano. Con ello descubriremos cómo se desenvolvió su vida y los acontecimientos que explican por qué escribió unas determinadas obras y en qué dirección se desarrolló su pensamiento. También es importante interpretar los hechos que ocurrieron en esta sociedad y, concretamente, en torno a la mujer en el mundo mediterráneo, cómo se desarrolló y cómo evolucionó. Pues nos encontramos en una sociedad romana en la que se hallaban en clara desventaja con respecto al varón, aunque lo acompañase y disfrutase de una cierta libertad con respecto a su homóloga griega. Con el paso del tiempo llegamos a momentos en los que la emancipación y la libertad sexual cobran un importante protagonismo, donde la mujer va obteniendo una serie de derechos que trastocan los valores tradicionales y se le ofrece como única salida la vuelta a su situación anterior.  44 Para una mayor información y desarrollo de este modelo, véase: Estévez (2003, 54-60); Guijarro (1988: 32-43). 45 Para los antecedentes y los métodos sociológicos en la exégesis actual con su bibliografía pertinente, véase Aguirre (1985: 305-331). Elena López 44   1.1. La estructura de la familia romana La organización familiar romana se presenta como una organización fuertemente patriarcal, al igual que el derecho de Roma está caracterizado por el poder del cabeza de grupo familiar, al que estaban sometidas las mujeres del grupo –al igual que le estaban sometidos los hijos varones y los esclavos-. Sobre las mujeres este poder familiar se manifestaba en unas imposiciones y controles a las que estaban sometidas a lo largo de toda su vida, organizada con vistas al fin primordial de la reproducción del grupo. Cuando no era expuesta después de su nacimiento, se destinaba a un matrimonio muy precoz y, con el matrimonio, pasaba a la familia de su marido donde se encontraba de nuevo sometida a un poder familiar47. En los primeros siglos, el derecho romano consideraba sujetos de pleno derecho solo a los ciudadanos cabeza de un grupo familiar. Las mujeres tenían la capacidad limitada por no ser titulares de derechos políticos y por poder ejercer los derechos civiles sólo con el consentimiento de un tutor. Así pues, en Roma la familia era un grupo de personas sujetas a un paterfamilias, cuya sumisión provenía de la naturaleza (a hijos y descendientes) o del derecho (esposas y esclavos)48. El paterfamilias era el titular de un poder cuya  47 Sobre la autoridad del cabeza de familia véase Guijarro (1988: 129-130). Igualmente importante es la descripción que hace sobre la relación del padre tanto con la esposa como con la hija dentro del núcleo familiar: Guijarro (1988: 135-137; 145-147) y Guillén (1997: 111-112) especifican la autoridad del paterfamilias sobre la mujer y los demás integrantes de la casa. 48Bernabé (2004: 42-44) y Guijarro (1988: 75-96) hacen una exposición de los distintos tipos de familia que existían en la sociedad helenístico-romana, siendo la más conocida aquella que mantenían a un grupo amplio de parientes y a sus esclavos, pertenecía a las clases más elevadas de la sociedad y vivían en grandes casas. En segundo lugar, había otro grupo intermedio de familias semi-extensas o múltiples, que vivían en apartamentos amplios y casas con patio Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 45  extensión era ilimitada, comprendía la titularidad del derecho de vida y de muerte sobre todos los sometidos49. Este poder paterno desde la época más remota estaba articulado de maneras diversas, denominadas de forma distinta según las personas sobre las que se ejercitaba: la manus, que atañía al poder del pater sobre su esposa o las de sus descendientes; la patria potestas, a la que estaban sometidos todos los descendientes, varones y mujeres; y la dominica potestas, sobre los esclavos y esclavas50. 1.2. Las esclavas y sus hijos: matrimonio manumisión y legalidad51 Entre las mujeres que vivían en Roma, las que se encontraban en peores condiciones eran las esclavas, aunque estas formaban parte del núcleo familiar. No obstante, la complejidad de la esclavitud romana eran tal que una mujer podía ganar más prestigio casándose con un esclavo que con una persona libre, de modo que los esclavos y ex esclavos podían ser mejor educados y disfrutar de una seguridad económica mayor que los pobres nacidos con el estatus de libres52. Las actividades que realizaban eran tareas duras: limpieza, molienda del grano, cultivo de los campos, pero también tareas como secretarias, doncellas,  común, y también mantenían un gran vínculo con sus parientes. En tercer lugar, existían otras familias que no tenían recursos suficientes para mantener a una familia tan extensa y vivían en casas sencillas. Por último, señalan la familia dispersa, que no tenían casa propia ni familia estable. 49 Cantarella (1996: 78-80). 50 Cantarella (1991a: 193-195). 51 Para conocer en profundidad sobre el sistema de esclavitud en Roma, véase Guillén (2000: 259-320). 52 Pomeroy (1987: 214). Duby y Perrot (1991: 336) sostienen que, a partir del año 52 d.C, si una mujer libre se casaba con un esclavo sin el consentimiento de su amo, ésta se convertía en esclava. Elena López 46   planchadoras, peinadoras, peluqueras, masajistas, lectoras, comediantes, comadronas y asistentes de enfermerías. Igualmente, en las casas romanas ricas recibían una formación especial. Aun así, tenían menos tareas que los hombres pero tenían unos derechos muy inferiores al de los varones, pues eran usadas para fines sexuales. El amo tenía acceso a todas sus esclavas y, con su permiso, también estaba disponible para las relaciones sexuales con los esclavos de la casa. En cuanto al matrimonio, el estado de esclavitud ya inhabilitaba a una persona para llevar a cabo un matrimonio formal romano, aunque sí mantenían relaciones duraderas y de naturaleza conyugal. Sin embargo, promover la vida familiar entre los esclavos era muy beneficioso para el amo, pues fomentaba la moral y producía niños esclavos que se quedaban en su casa y los podía usar como quisiera, pues estaban bajo la domenica potestas del patrón53. Generalmente, los esclavos se solían casar entre ellos dentro de la misma familia, pero también podían casarse con esclavos de otra familia o con personas libres, siempre con el permiso de sus amos. No obstante, no había seguridad en un matrimonio entre esclavos, pues el amo podía vender a uno de los cónyuges o a los hijos a otro propietario. La ley permitía manumitir a las esclavas para casarlas. En una familia del estamento inferior una esclava podía ser liberta para casarse con su amo, pero en las casas senatoriales o imperiales no estaba permitido54. Con respecto a los hijos, descubrimos que una esclava podía tener niños esclavos y libres, legítimos e ilegítimos. Pues los nacidos en contubernium tenían su estatus, mientras que los nacidos de una esclava eran esclavos; los nacidos tras  53 Cantarella (1991a: 196); Pomeroy (1987: 214-216). 54 Pomeroy (1987: 216-219). Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 47  su manumisión eran libres, pero si el padre no era libre o liberto eran ilegítimos. Los padres libertos podían intentar colocar a sus hijos nacidos en esclavitud, comprarlos y luego manumitirlos. Junto a las esclavas, debemos destacar a otra de las clases más desfavorecidas de la sociedad romana, que eran las libertas. Servían como tenderas y artesanas o, simplemente, en el servicio doméstico, desarrollando las actividades para las que habían sido preparadas siendo esclavas. Sin embargo, en este mismo grupo aparecen las libertas acaudaladas: cortesanas que se relacionaban con hombres ricos en fiestas de solteros y otros vicios y, probablemente, ganaban dinero por sí mismas55. 1.3. Las mujeres libres y los poderes del paterfamilias: la patria potestas Como se ha dicho anteriormente, las mujeres se hallaban bajo la custodia de los hombres debido a la debilidad tanto física como mental de la propia mujer, algo que subyacía en la teoría legal romana. Ya hemos adelantado que la mujer estaba bajo la autoridad del paterfamilias. Esto ocurría durante su infancia. Tras la muerte de este, la custodia de las hijas pasaba al familiar varón más próximo en el caso de que el padre no hubiera asignado un tutor en su testamento. Esta tutoría fue obligatoria hasta Diocleciano (285-305 d.C), aunque se fue debilitando ya que algunas mujeres querían manejar sus propios asuntos. Generalmente, un tutor se  55 Pomeroy (1987: 220-225). Elena López 48   necesitaba cuando se quería hacer un testamento, aceptar una herencia o asumir una obligación contractual56. Al final de la República la tutela de las mujeres era una carga para los hombres que actuaban como tutores57. Por otro lado, se encuentran modificaciones en las leyes, según las cuales las mujeres podían cambiar de tutor sustituyéndolo por una persona de confianza que, en realidad, no interfería en sus decisiones, teniendo total libertad de determinación. Incluso los propios maridos les dejaban elegirlos, pudiendo cambiarlos si no les satisfacía su comportamiento. Durante el Principado la mujer a cuyo tutor no hubiese concedido la autorización para realizar algunos actos podía recurrir contra él58. Las leyes de tutela ponían de manifiesto que el poder del paterfamilias era mayor que el del marido, pues decidía si su hija debía permanecer bajo su tutela o pasarla a otro (incluso, casada, su tutor no tenía que ser su marido); decidía si se casaba o no de acuerdo con una forma legal que la libraría de la autoridad de su padre y la transfería al poder de su marido59. Si esto último ocurría, la mujer pasaba a formar parte de la familia de su marido, asumiendo su religión y sus cultos (matrimonio cum manu). Sin embargo, si el matrimonio se realizaba sine manu, la mujer practicaría la religión de su padre60. Así pues, como veíamos al  56 Pomeroy (1987: 172-173). 57 Generalmente, las guerras de los últimos siglos de la República contribuyeron a esta libertad de las mujeres en cuanto a la tutela, pues la ausencia de hombres hacía que ellos tuviesen menos posibilidad, e incluso interés, de controlarlas, véase Cantarella (1996: 117-119). 58 Cantarella (1991a: 240; 209) habla del nombramiento del tutor; Pomeroy (1987: 172-173). 59 Guzmán Brito (1976: 248). 60 Véase Cantarella (1996: 80-84) y Guillén (1997: 133-142) donde aparece reflejada la celebración del matrimonio en sí con su ritual correspondiente, la conferratio. Sin embargo, poco a poco las uniones matrimoniales se llevan a cabo sin demasiada formalidad, aunque el Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 49  principio, el paterfamilias tenía poder sobre la vida y la muerte de sus hijos, al contrario que el marido61. Al final de la República era más común el matrimonio sin manus, sobre todo, cuando alguna de las partes era rica, lo que refleja la inestabilidad del matrimonio en esta época. Dio a la mujer más libertad, pues estaba bajo el control de un padre o tutor que no vivía en su casa, mientras que el marido, que sí vivía con ella, no tenía ninguna autoridad formal sobre ella. Muchos matrimonios se formalizaban más por intereses de las familias involucradas que por cuestión de sentimientos, pues los hombres podían también obtener intereses de sus parientes femeninos, como en el caso de la política. También las mujeres hacían lo propio. Sin embargo, cuando la situación política era más estable y las ambiciones no eran motivo de alianzas matrimoniales, los divorcios eran menores62. Por otro lado, la concepción del propio matrimonio había cambiado, pues muchos de ellos se basaban en una relación personal paritaria, es decir, en la voluntad de los cónyuges de ser marido y esposa63, aunque sin faltar el consentimiento de los respectivos paterfamilias64.  hecho de comenzar una nueva convivencia estaba acompañada de ceremonias: Cantarella (1996: 109-111); Lesage y Ormazábal (2009: 6-7). 61 Guillén (1997: 118126) habla sobre la patria potestas donde descubrimos que, en la mayoría de los casos, responde más a su propio interés que al de la protección de los hijos. Era un poder muy riguroso que se fue debilitando a medida que lo hacían las antiguas costumbres. También son interesantes los apuntes sobre la creación de la misma y cómo era ejercida por el paterfamilias. 62 Pomeroy (1987: 174-177). 63 Cantarella (1991a: 237). 64 Cantarella (1996: 112). Elena López 50   El consentimiento de ambos cónyuges era necesario, pero la mujer sólo podía oponerse en el caso de que pudiera demostrar las verdaderas intenciones de su futuro marido. Por lo general, una muchacha de doce años no solía rechazar una propuesta de matrimonio y las mujeres que eran un poco mayores y sus padres estaban lejos o muertos, elegían sus propios maridos65. El matrimonio y la maternidad eran la tradicional expectativa de las mujeres pudientes en Roma66. Augusto estableció la edad mínima para casarse en doce años para las mujeres y catorce para los hombres67. Pero encontramos con que muchas veces la novia vivía con el novio antes de llegar a la edad mínima y no era raro que las relaciones fueran consumadas68. Aparecen muchos matrimonios jóvenes producidos por diversos intereses, entre ellos hijas de estamento superior sin dote que encuentran hombres que, por ascender en la  65 Cantarella (1996: 111-113) y Pomeroy (1987: 179). Guillén (1997: 127-132) expresa las diversas condiciones que son necesarias para que un matrimonio sea válido, incluyendo ambos consentimientos, tanto el de los esposos como el del jefe de familia, así como los impedimentos para que se pueda llevar a cabo. 66 Duby y Perrot (1991: 340-341) expresan la importancia de la función procreadora del matrimonio dentro de la sociedad romana, apoyado por las leyes de Augusto. Guillén (1997: 126-127), por su parte, refleja también dicha importancia. Sin embargo, hay momentos en los que el matrimonio estaba prohibido por las leyes para un hombre y una mujer pero existían formas de cohabitación consentidas aunque no exentas de infamia, como lo eran el concubinato, el matrimonio sine connubio y el contubernio, véase Duby y Perrot (1991: 345349) y Guillén (1997: 156-159). Por otro lado, es interesante cómo esta necesidad y deseo de tener hijos elevaba el número de mortalidad femenina: Duby y Perrot (1991: 318-320). 67 Los autores difieren a la hora de establecer la edad idónea para contraer matrimonio: Duby y Pierrot (1991: 323-324) seguirán esta misma línea, estableciendo la edad a los doce años, mientras que Guillén (2000: 331) señala que la edad normal de la mujer para contraer matrimonio era entre los trece y los dieciocho. 68 Duby y Perrot (1991: 234-328) reflejan la existencia de estos matrimonios precoces que llegaban a consumarse, señalando su repercusión. Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 51  escala social, proveían subrepticiamente la dote para salvar el honor de la familia de la novia. Otro factor era el deseo de encontrar una mujer virgen69. En el s. III d.C. la disminución de la fecundidad es tan perceptible por lo que las autoridades imperiales proyectaron su legislación para conseguir el mayor número posible de mujeres en el estado civil de casada y con hijos70. No obstante, el bajo índice de natalidad continuó. No solo constataba el infanticidio y el abandono de niños, sino también la anticoncepción y el aborto llevado a cabo por los matrimonios para limitar sus familias, y por las mujeres solteras y adúlteras, para prevenir o poner fin a embarazos ilegítimos. Era preferible la anticoncepción al aborto o el infanticidio71. Si se penaba el aborto, el motivo por el que se castigaba era debido a que las mujeres lo realizaban libremente, impidiendo que el marido controlase tanto a su esposa como a la descendencia72. Durante la República, aparecen mujeres famosas por divorciarse de sus maridos por su propia voluntad pero, para la mayoría, el divorcio solía estar en manos de los hombres73. Los intereses giraban en torno a la dote: si el marido se  69 Pomeroy (1987: 186) y Robert (1999: 10) señalan que el pudor y la castidad eran valores muy considerados en Roma. 70 Barragán (2000: 109-122) expresa que esta disminución de la natalidad ya comienza a observarse en el siglo II d.C. según Plinio, quien refleja la preocupación de los ciudadanos romanos por no tener descendencia. Duby y Perrot (1991: 338-339) también reflejan las leyes que implanta Augusto ante tal preocupación, sin olvidar que la fidelidad era lo más valorado en las mujeres considerándolas honorables. 71 Pomeroy (1987: 186-189). Para conocer las prácticas abortivas en más profundidad ver Pomeroy (1987: 189-191); la anticoncepción y el aborto: Cantarella (1995: 117-121); Cantarella (1991b: 84-88). 72 Cantarella (1995: 119). 73 Para conocer en profundidad las diversas causas del divorcio en la ley romana, véase Di Pietro y Lapieza (2005: 378), Martín (2011: 78-79). También Guillén (1997: 148-156) hace aportaciones sobre dichas causas, añadiendo otros motivos que llevan a la disolución del Elena López 52   divorciaba de la esposa por conducta inmoral, tenía el derecho de retener una parte de su dote, la parte variaba de acuerdo con la gravedad de la ofensa. No podemos olvidar que en los últimos años de la República aparecieron una serie de reglas que ayudaron a la esposa a recuperar la dote en caso de disolución del matrimonio, es decir, que el marido podía ser obligado a restituir la dote a su mujer. Únicamente, podía retener una parte por malas costumbres de su esposa, generalmente adulterio74. No se requería de ninguna razón legal, pero la esterilidad era la causa más común y, generalmente, se culpaba a la mujer. Muchos se divorciaban por adulterio75. Augusto lo declaró como un crimen pero sólo para las mujeres, cuyo padre podría matarla si esta no se había emancipado de su poder. Con respecto al marido, estaba obligado a divorciarse de su mujer, "a repudiarla" 76. Debía llevarla a juicio y, si era culpable, perdía la mitad de su dote. En la legislación de Augusto, la mujer podía divorciarse del marido por adulterio, pero no estaba obligada ni él quedaba sujeto a juicio criminal. Por lo general, la ley solía ser más  matrimonio, como la muerte de uno de los esposos o la captatis deminutio, es decir, la pérdida del derecho de ciudadanía por servidumbre. 74 Cantarella (1991a: 239-240); Pomeroy (1987: 180). Rizzeli (1997: 174) realiza importantes comentarioa a la ley Julia. En cuanto a la concepción de la dote y otros bienes de los que podía disponer la mujer y que aportaba al matrimonio, véase Guillén (1997: 143-146) y Martín (2011: 79-80). 75 Una forma de evitar el adulterio por parte de la honorable matrona romana era la elección del atuendo como el uso del velo, signo de honor que tomarían las mujeres cristianas: Duby y Perrot (1991: 339-340). 76 Fernández Baquero (1987: 125-126) especifica que, primeramente, el término utilizado era el de repudio y, después, se emplea el término divorcio. Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 53  rigurosa que la realidad77. Otro motivo de divorcio era la simple pérdida de la intención de ser marido y esposa junto con el hecho de dejar de convivir78. Jurídicamente nos encontramos dos etapas en cuanto al repudio y al divorcio. En un primer momento, se dio el repudio-sanción (época monárquica), pues la disolución respondía a los intereses y creencias del grupo familiar, donde los cónyuges se desenvolvían. Y, en segundo lugar, nos encontramos con el repudio marital (época republicana), que desembocó en el divorcio, pues ahora la disolución respondía a los intereses de los propios cónyuges. En ellos vemos que la mujer, poco a poco, va ganando seguridad jurídica, especialmente en la época de Augusto, ya que aparecen normas que impiden actuaciones arbitrarias por parte del marido, aunque sin llegar a obtener la igualdad absoluta79. En cuanto al stuprum encontramos un doble comportamiento. El hombre no podía tener relaciones sexuales con mujeres solteras o viudas del estamento superior -pues a las mujeres de clase alta no se les permitía tener relaciones fuera del matrimoniopero sí con prostitutas. Con los emperadores las penas por romper estas leyes eran muy severas80. Es muy significativo el hecho de que se les prohibiese beber vino, pues para los romanos el vino tenía capacidad abortiva, de aquí su prohibición81. Por otro  77 Pomeroy (1987: 180-181); Cantarella (1991a: 210-213); Cantarella (1991b: 77-84). 78 Cantarella (1991a: 237-238). 79 Véase Fernández Baquero (1987: 122-135) donde habla sobre la situación jurídica de la mujer, específicamente en lo que corresponde al divorcio. 80 Pomeroy (1987: 182). Mommsen (1991: 427) señala que eran delitos sexuales el incesto, y las ofensas al pudor de la mujer -adulterium y stuprum-, porque atentaban contra las buenas costumbres. 81 Borragán (2000: 114-115) recoge esta teoría de que el vino tenía capacidad abortiva. Otros métodos abortivos que pudieron haber empleado las mujeres aparecen en Duby y Perrot (1991: 331-332). Elena López 60   reproducción, como hacían los griegos. Eran instrumento fundamental de transmisión de una cultura, educaban personalmente a sus hijos pues, a diferencia de las griegas, a ellas les correspondía prepararlos para convertirse en cives romani, con todo el orgullo que eso implicaba, lo que suponía que habían recibido una buena educación y que estaban lo suficientemente cultivadas98. Y, si lo hacían, se veían recompensadas con la atribución de un honor que jamás se les daba a las griegas. Tenían que participar en la vida de los hombres para asimilar sus valores y convertirse en sus más fieles transmisoras99. Por otro lado, tenía la responsabilidad exclusiva en la dirección de su casa y su tarea era supervisar las tareas de los esclavos, mientras que las mujeres griegas eran las que realizaban tales tareas. Por lo tanto, a la matrona romana no se le consideraba solo como un ama de casa como a la ateniense, según Cornelio Nepote: la mujer griega se sienta en casa, relegada en las habitaciones interiores, mientras que la romana acompaña a su marido a fiestas y banquetes. Las mujeres virtuosas hacían visitas, iban de tiendas, asistían a festivales y recitales y supervisan la educación de sus hijos, tenían acceso al dinero y al poder, y sus fortunas estaban ligadas a las del estado100. Como prosperaron los hombres, lo hicieron las mujeres, pues en la ciudad, el espacio público -destinado  98 Mañas (1996: 193-194) refleja el tipo de educación que recibían las mujeres durante el siglo I del Imperio. Borragán (2000: 41-44) por otra parte, recoge diversos testimonios de la educación que recibían las niñas en el siglo II d.C. Por otro lado, Guillén (1997: 191-195) expresa, de manera más concreta, cuál era el papel tanto de la madre como del padre en la educación de los hijos. 99 Cantarella (1991a: 227). 100 Pomeroy (1987: 192-193). Por otro lado, Guillén (1997: 159-162) recoge estas tareas que realiza la mujer romana, reflejando su clara diferenciación con la mujer griega y resaltando, especialmente, las virtudes que encontramos en ellas: austeridad de costumbres, fidelidad y laboriosidad. Estas virtudes también aparecen reflejadas en Guillén (2000: 348-353). Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 61  principalmente a los hombreses invadido por las mujeres, generalmente, para realizar actividades relacionadas con el trabajo, el ocio y la religión101. Igualmente, invadían este espacio con manifestaciones para defender o reclamar asuntos que consideraban de su incumbencia. Debemos destacar dos lugares públicos que las mujeres empleaban como punto de reunión donde se veían con otras mujeres para intercambiar opiniones y noticias: la fuente, como lugar de recogida del agua, y los mercados, como lugar de trabajo; ambos recogen el trabajo exterior a la vivienda y supone una prolongación del espacio doméstico, aunque esto carecía de valor político102. Sin embargo, no podemos olvidar esa clara diferenciación entre el espacio público y el privado. El primero, reservado exclusivamente a los hombres, era el espacio común que expresaba la idea de la ciudadanía en asambleas, consejos, magistraturas o tribunales a través de la palabra, instrumento político por excelencia que no se contaba entre los derechos de las mujeres, las cuales quedaban relegadas al ámbito privado, dedicadas a sus hijos y su educación. De esta forma, quedaban excluidas tanto de los centros de decisión y gobierno de su tiempo, entre las que tenía una especial importancia el Senado, como de aquellos lugares donde se formaba el cuerpo y el espíritu de los ciudadanos, es decir, de palestras o gimnasios103 (esta estructura básica también la presentaba Grecia, con las grandes diferencias que hemos visto en las distintas épocas de Roma104).  101 Pomeroy (1987: 211-212). 102 Martínez (1995: 28). 103 Martínez (1995: 18-24). 104 Plácido (2005: 28-32). Elena López 62   No obstante, debemos resaltar esa imagen de la materfamilias que se ha ido deformando en estos siglos de la emancipación. Poco a poco volvía a ser la opción obligada para las mujeres. A ello contribuyó en cierta medida la extensión del cristianismo y su desarrollo105. A través de los siglos y de diversos autores que hablan de la mujer, se percibe que cuando ésta sale de su espacio y adopta papeles sociales que no son los suyos no tiene medida, es incontrolable y rompe la armonía creada o pactada106. Por tanto, podemos afirmar que los romanos no eran tan misóginos como otras sociedades pues, aunque el área de actuación femenina estaba claramente definida y no permitían insubordinaciones en este terreno, estimaban a las mujeres y las recompensaban por su lealtad, aunque al final del Imperio dicha estima y recompensa eran menos visibles107. Esta imagen a la que vuelven las mujeres no es una actitud de sumisión ni de opresión, sino que aparece una nueva relación dentro del matrimonio, una relación de recíproco intercambio, basada en los recíprocos beneficios que obtenían las partes del acuerdo contraído108.  105 Cantarella (1991a: 277). 106 Martínez (1995: 24). Catón se muestra a favor de esto, pues afirma que “en cuanto tengan (las mujeres) la igualdad se impondrán a nosotros” en Liv. Ad urb. cond., XXXIV, 3,2. 107 Cantarella (1991b: 93). 108 Cantarella (1996: 207). Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 63  1.8. Las mujeres en el cristianismo109 La llegada del cristianismo y, en especial, la evangelización supusieron un cambio en la mentalidad de la mujer, pues este predicaba que tanto el hombre como la mujer tenía la misma dignidad dentro del matrimonio110. Esto contribuyó a que las mujeres tuvieran una nueva conciencia de sí mismas y enseñó a los hombres a tener un mayor respeto hacia las mujeres. No obstante, siempre aparece, sobre todo en la Carta a los Corintios, la superioridad del marido, cuando dice que “la cabeza de la mujer es el varón” (1Co 11,3). Además de esta actitud respetuosa hacia la mujer, también aparece una actitud dispuesta a la comprensión y al perdón, a perdonar en ellas sus faltas más graves, como el adulterio, tomando como modelo el ejemplo de Jesús que perdonó a la adúltera que iba a ser lapidada111.  109 Es interesante la lectura de diversos textos que nos ayudan a formar una imagen de la actitud y la evolución que tomó la mujer en el cristianismo primitivo, para ello, véase Cantarella (1991a: 264-267); del Cerro (2003); Estévez (2012); Osiek-MacDonald-Tulloch (2007); Torjesen (1996). Es interesante la aportación que hacen en esta línea los hermanos Stegemann (2001: 515-530), pues se apoyan en el análisis de algunos textos del Nuevo Testamento, cuyas alusiones a las mujeres son muy reducidas, para reconstruir la participación de las mujeres en el movimiento carismático de Jesús y, por otro lado, analizan su participación en la vida comunitaria de esta nueva Iglesia que está surgiendo (2001: 537-555). 110 Esta misma dignidad junto con la condena del divorcio y del nuevo matrimonio, fueron los cambios más relevantes que el cristianismo introdujo en la mentalidad pagana de la ética matrimonial: MacDonald (2004: 221). Otros cambios que introduce el cristianismo con respecto a las religiones tradicionales son la pureza de la doctrina que traía consigo el evangelio, la espiritualidad y la limpieza de sus ritos, la seguridad de sus promesas de ultratumba y la perfección moral, una renovación total del ser humano: Guillén (2001: 403-406). 111 Jn 7,35; 8,11. En Duby y Perrot (1991: 359-360) también encontramos este giro nuevo que presenta el cristianismo encaminado al respeto hacia la mujer a través del perdón y de su elevación de estatus, es decir, lo hombres debían tomar esposa legítima abandonando toda relación extramatrimonial, tanto dentro como fuera del hogar, especialmente el concubinato. Elena López 64   Además con la llegada del cristianismo los cristianos formaban una familia de sustitución, donde ejercían los valores característicos del grupo de parentesco: la lealtad y la solidaridad familiar. Esta nueva familia no se basaba ni en la sangre ni en la pertenencia a un tronco común, sino que se basaba en una misma fe compartida112. Los cristianos no solo no apoyaban el repudio, sino que tampoco cuestionaban radicalmente la exposición de niñas, más habitual que la de niños, condenaban la poligamia y la doble moral que permitía toda clase de licencias sexuales extra-conyugales a los varones y a los maridos. Igualmente, las viudas no estaban obligadas a casarse de nuevo ni corrían el riesgo de caer en la mendicidad ni ellas ni sus hijos, porque encontraban apoyo y ayuda en la propia comunidad, la familia de la fe113. Esta vuelta a los antiguos valores fue el contexto en el que surge el cristianismo y las mujeres, ya fuesen cristianas o paganas, sentían una especial inclinación hacia las creencias religiosas y eran definidas por su ardiente credulidad114. No obstante, también es importante resaltar que la conversión al cristianismo no solo se produjo por causas sociológicas o antropológicas, sino  112 Bernabé (2004: 44-45). Esta asistencia a las viudas, al igual que a los huérfanos, pobres, enfermos, prisioneros y extranjeros, ya aparece en los textos más antiguos de la literatura cristiana y, junto con la creación de este nuevo orden y su implicación dentro del cristianismo primitivo, lo encontramos en Duby y Perrot (1991: 486-487) y Torjesen (1996: 128). 113 Bernabé (2004: 59). 114 Macmullen (1984: 39) y Hamman (1979: 64) subrayan esa inclinación femenina en materia religiosa tanto en la religión romana y en el cristianismo como en las sectas gnósticas y heréticas. Para las dificultades que tenían los cristianos de vivir en un mundo no cristiano, véase el trabajo de Minnerath (1973). Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 65  que responden a razones de fe y de que se haya producido en ellas un verdadero encuentro con Cristo115. Sabemos que las casas privadas jugaron un papel muy importante, pues se convirtieron en lugares donde las comunidades se reunían, se nutrían y se animaban en la tarea misionera116. El cristianismo parece haber sido especialmente exitoso entre las mujeres y penetró en las clases superiores de la sociedad mediante las esposas en una primera instancia. Las mujeres fueron importantes entre los cristianos de tal modo que influyeron sobre sus maridos, bien mediante conversiones primarias o bien secundarias117. Esto supuso una apertura de nuevas formas de incidencia social y religiosa para las mujeres, junto con la posibilidad de rebasar las funciones sociales y roles culturales impuestos tradicionalmente. Con ello, las mujeres desempeñaron funciones públicas sin desafiar abiertamente la estructura social y reforzaron su protagonismo ya que estas tareas de dirigencia se podían ver como una extensión de sus actividades en el ámbito de la casa118. Sus propias acciones supusieron una redefinición de los valores culturales como el honor o la reformulación de la división de roles entre varones y mujeres.  115 Estévez (2012: 136-138). 116 Bernabé (2004: 51-54) muestra cómo el cristianismo pasa de criticar a la sociedad patriarcal tradicional romana, cuyo centro es la casa, a adoptarla como inspiración para crear su organización eclesial posterior; Schüssler (1989: 224-235), muestra cómo nació la iglesia doméstica y las funciones que en ella se realizaban. 117 Stark (2001: 114) señala que normalmente en las conversiones primarias la mujer asume un rol activo, mientras que en las secundarias, si es el marido el que se convierte en segundo lugar, lleva a la conversión al resto de la casa. 118 Estévez (2012: 141-156) refleja cómo las mujeres ponen sus casas al servicio de la comunidad y, en ella, realizan diversas actividades fundamentales para dicha comunidad que se está gestando. Elena López 66   Sin embargo, la participación de las mujeres junto con los varones en las tareas de evangelización y de difusión del evangelio, trastocaba los valores tradicionales de la sociedad mediterránea antigua119. El propio Celso, en el siglo II d.C., advertía sobre las consecuencias de introducir la religión, perteneciente al ámbito público, en el espacio doméstico, reservado a las mujeres. Esto suponía un cambio de roles y funciones, fisuras en la autoridad del paterfamilias, cambio profundo en las doctrinas tradicionales y una posible desintegración social. Por este motivo se desprestigia el cristianismo, etiquetando a sus miembros de “conjurados o conspiradores impíos”, como cuenta el apologeta Minucio Félix (siglos II-III d.C.) en su obra el Octavio 8. Igualmente, Orígenes defiende a los cristianos y a las comunidades creyentes que son desacreditadas bajo la acusación de que “no pueden ni quieren persuadir más que a necios, plebeyos y estúpidos, a esclavos, mujeres y chiquillos” (Contra Celso III 44)120. Se denuncia al movimiento cristiano por otorgar un protagonismo sospechoso a las mujeres, por hacer de la habitación de las mujeres lugar de instrucción (Contra Celso III 50.55), por favorecer su participación en banquetes públicos (Octavio 9) y por introducir peligrosamente a los hombres en la esfera doméstica, rompiendo la tradicional división de los espacios según el género.  119 Teja (1990: 109) resalta los constantes intentos del cristianismo por integrarse en la sociedad del siglo III. 120 Meeks (1988: 93) refleja que Celso fue el primer autor pagano que se tomó en serio juzgar al cristianismo. Afirmó que los evangelizadores cristanos eran tejedores, zapateros, lavanderos y, la mayoría, gañanes, analfabetos que seducían a los niños y a las mujeres. Según su visión el cristianismo había sido siempre un movimiento de las clases más bajas, incluyendo a personas que no habían recibido una educación elemental. Éste y otros ataques semejantes fueron las denuncias que los apologetas del siglo II y III tuvieron que afrontar a menudo, según atestiguan Minucio Félix, Oct. 36,3-7; Justino, 2 Apol. 10.8; Tertuliano, Apol. 37,4; Tertuliano, Ad Scap. 5,2. Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 67  Constituyen un colectivo peligroso que “llegan al extremo de llamarse indistintamente hermanos y hermanas, de manera que convierten la fornicación normal en un incesto” (Octavio 9)121. En cuanto a las mujeres, se las hacía responsables de la reputación grupal según los cánones del honor vigentes en estas sociedades y se las acusaba de no mostrar la vergüenza adecuada122. El cristianismo llegaba a ser una “superstición irracional y desmesurada” (Plinio, Epístola X 96-97), como las mismas mujeres que se habían adherido a sus filas y hacían gala de conductas no decorosas. Aunque ya tratemos más adelante el tema del honor y la vergüenza, para entender este cambio de valores que se produce con la llegada del cristianismo debemos analizar la comprensión que había de ambos modelos, y para ello pueden ayudarnos las palabras de Gilmore: “Honor y vergüenza son valores morales recíprocos que expresan la integración primordial de un individuo en el grupo. Reflejan, cada uno a su manera, la forma en que se confiere la estima pública sobre una persona y la sensibilidad ante la opinión pública de la que depende esa estima… Todas las sociedades donde los hombres viven en relación inmediata (face-to-face) son comunidades morales en las que la opinión pública define la reputación de cada uno; por eso, se puede afirmar que todas ellas tienen un tipo de honorvergüenza… Sin embargo, lo que parece más representativo en las descripciones de la sociedad mediterránea es la relación que esos valores (de honor-vergüenza) tienen con la sexualidad y con las distinciones de género…”123.  121 Mohrmann (1961: 335-337) señala que los vocablos frater, soror, conservus y conserva son términos prácticamente sinónimos en las comunidades cristianas. 122 Sobre la importancia que tienen el honor y la vergüenza en las mujeres de la sociedad mediterránea, véase MacDonald (2004: 41-44; 175-186). 123 Gilmore (1987: 3). Elena López 68   También los códigos domésticos sufren un cambio con la llegada del cristianismo, pues en las sociedades mediterráneas, como veíamos, el paterfamilias era la figura central y la más importante. Gerd Theissem lo denomina “patriarcalismo de amor” 124, pues supone la aceptación de las desigualdades sociales, a la vez que se limita el ejercicio de poder y se legitima teológicamente la obediencia. Así se introduce un nuevo código ético que no se opone al anterior sino que trata de suavizarlo mediante el amor vivido con radicalidad, como Cristo. El estereotipo social en el que la mujer es la señora de la casa, hace que se legitime su autoridad en el cristianismo, sin olvidar que la autoridad eclesial se seguía inspirando en el modelo tradicional del cabeza de familia125. En el cristianismo primitivo nos encontramos con experiencias basadas en la abstinencia sexual que permitió el crecimiento y la extensión del cristianismo. No obstante, debido a esto la nueva religión fue atacada, ya que aparecen muchas hijas que no desean casarse, permaneciendo vírgenes, o muchas viudas que no querían volver a casarse126. El motivo de dichas críticas fue porque este nuevo ascetismo entre las mujeres se tomaba como un atentado contra el orden social, destruyendo el tipo de casa tradicional greco-romana, un microcosmos del Estado. Por otro lado, hay quienes lo han tomado como un acto de rebeldía contra la estructura patriarcal y la dominación masculina127.  124 Theissen (1985: 39). 125 Torjesen (1996: 89-90). 126 Estévez (2012: 217-248), realiza un análisis tanto del orden de las viudas y de las ascetas, como de las diaconisas, mostrando sus orígenes y cómo se desarrollaron a lo largo de los inicios del cristianismo. 127 Burrus (1989: 108); MacDonald (2004: 198-199; 217). Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 69  Entre las tareas que desempeñaban las mujeres en estos primeros siglos del cristianismo destacan la de presidir en ciertas ocasiones las reuniones cristianas, pues era en sus propias casas donde se celebraban; ejercían la hospitalidad como anfitrionas de gentes de variada procedencia social, económica y cultural; practicaban la enseñanza, pues acompañaron los procesos de crecimiento en la fe: proclamaron su propia manera de vivir la experiencia creyente y, por último, algunas mujeres llamadas pneumatóforas, portadoras de Espíritu, actuaron como parteras en el alumbramiento de una nueva vida en Cristo, como hicieron las mártires o colaboradoras de Pablo128. Es interesante destacar la existencia del grupo de las diaconisas. En Oriente aparecen en el siglo III d.C. con un estatus determinado. Son elegidas por el obispo, entre las vírgenes y viudas, para el servicio de las mujeres. Sin embargo, en Occidente no eran tan frecuentes, aunque en los escritos de los siglos IV y VI d.C. aparezca la prohibición para las mujeres de acceder a este tipo de ministerio129. Por otro lado, es importante resaltar la colaboración activa que realizaron muchas mujeres en la misión y consolidación del cristianismo en distintos ámbitos de su vida privada: ya fuese en su familia, estuviera integrada por creyentes o no, ya en la educación de sus hijos y en su matrimonio, ya en el caso de que estuviera casado con un no creyente, algo que ocurría con bastante frecuencia, mientras que los matrimonios entre varones creyentes y mujeres no creyentes no eran tan usuales. Pero esta tarea evangelizadora no solo se ejerció  128 Estévez (2012: 281-282). 129 Para mayor información sobre el grupo de las diaconisas y su desarrollo tanto en Oriente como en Occidente, véase Duby y Perrot (1991: 488-496). Elena López 76   las mujeres en la inculturación de la fe. Así mismo la mujer casada también se convirtió en un importante potencial evangelizador dentro de su propia casa para convertir a su marido no creyente146. En conclusión, la figura de la mujer en el mundo romano ha sufrido una evolución. Más libre que la mujer griega, aunque atada a la figura del varón, a la mujer romana no sólo le correspondía tener hijos, sino que se encargaban de su educación, de formar varones para el estado, lo que suponía una previa formación. Aunque acompañaba a su marido, traspasando la línea de lo privado en la que la mujer griega estaba recluida, no obstante, en el ámbito público no era escuchada como los hombres, aunque saliera y se relacionase con otras mujeres, llegando incluso a ser partícipes de manifestaciones, cultos, etc. En los años desde la República hasta el Imperio la mujer fue adquiriendo una serie de libertades, siendo los años de la emancipación. Sin embargo, las mujeres comenzaron a adquirir papeles sociales que no les eran socialmente atribuidos y que atacaban directamente con el orden establecido. Se produjo una vuelta a la imagen tradicional pero con un cambio sustancial, ya no nos encontramos con esa sumisión con respecto al varón, sino una relación de intercambio, basada en beneficios mutuos. En esta época de cambio de mentalidad comenzó a surgir el cristianismo, donde ya no existía una relación de intercambio sino de igual dignidad, y de respeto, comprensión y perdón hacia la mujer. En el cristianismo la figura de la mujer es esencial, pues era la piedra angular de todo el entramado que constituyó la Iglesia primitiva. Fueron duramente atacadas ya que fueron evangelizadoras  146 Spanneut (1969: 45-48) y Macdonald (2004: 221) señalan que estas mujeres convertían a sus maridos no creyentes mediante la palabra y también mediante su ejemplar comportamiento. Capítulo Primero: Mujer en el mundo mediterráneo antiguo 77  activas y grandes colaboradoras en la difusión de la nueva religión, pues atentaron contra el orden tradicional. Los Padres de la Iglesia se vieron obligados a intervenir para evitar conductas contraculturales y, por ejemplo, Tertuliano no pretende formular el modelo de familia donde la mujer permanezca en casa, sino prevenirla para que no sea reconocida por conductas subversivas. A pesar de ello surgieron mujeres muy valientes, aquellas casadas con varones paganos, pues se arriesgaban a realizar los cultos cristianos, enfrentándose a la opinión pública y a su propio marido. A ellas se les predicará que deben ser prudentes, castas, guardianas del hogar y sumisas al marido, como en el caso anterior, no para volver al patriarcalismo, sino para evitar calumnias que las tachasen de ociosas y charlatanas. A medida que la Iglesia va evolucionando y se va jerarquizando, hemos visto que la imagen y las funciones de las mujeres cambian. Uno de los elementos más frecuentes en la Antigüedad cristiana, que hizo y que sigue haciendo mucho daño a la mujer en la propia Iglesia, es la reducción y reclusión en el espacio doméstico, su casa o el propio monasterio, representando los papeles de madre/esposa y religiosa/monja, mientras que el espacio público era el escogido para el varón. Él era el encargado de decidir el futuro de todos, ejerciendo los papeles de liderazgos comunitarios, ministerios, ascetismo y martirio, por lo que muy pronto son arrinconadas. También hemos visto la estrecha relación entre los conceptos de vergüenza, honor, ámbito privado, pasividad, irracionalidad y sumisión de la mujer. No se deben descuidar, porque muchas de las ideas prácticas actuales en relación con la mujer puede tener su origen en el sistema patriarcal, que pretende hacer pasar Elena López 78   por natural lo que tiene como fundamento una diferenciación de roles de origen social o histórico. Asimismo hemos descubierto que los hombres son los que deciden cómo deben ser y cómo deben actuar las mujeres. Por lo general, no se las considera como interlocutoras en igualdad de condiciones, sino como sujetos pacientes modelados por la voluntad e inteligencia del varón. Algo que se produce hoy en día en la Iglesia, cuyos participantes suelen ser mujeres, en gran mayoría, pero cuando vas subiendo en la propia jerarquía las mujeres van desapareciendo147. Por último, es interesante resaltar un cuadro comparativo, que obtenemos de la obra de los hermanos Stegemman148, donde podemos apreciar las características que, por lo general, los hombres se atribuían a sí mismo y le atribuían a las mujeres, siempre en una clara desigualdad: Hombres Mujeres Fuertes Valientes Generosos Reservados Racionales Controlados Débiles Temerosas Pusilánimes Parlanchinas Irracionales/emotivas Incontroladas   147 Rivas Rebaque (2008: 255-262). 148 Stegemann (2001: 490). CAPÍTULO SEGUNDO: TERTULIANO Después de analizar cómo se desenvolvía la mujer en el mundo mediterráneo antiguo y, especialmente, en época de Tertuliano, estudiaremos el contexto social y eclesial de la época en la que vivió nuestro autor, así como la obra y los aspectos en los que basa su pensamiento, concretamente, el relacionado con las mujeres. Descubriremos que Tertuliano se inserta en una realidad histórica y geográfica bien definida: el cristianismo africano. Él pertenece a la historia general de la Iglesia, pero también a la historia religiosa del norte de África. 1. Contexto social y eclesial del norte de África (finales del siglo IIinicios del siglo III d.C.) Debemos hacer una diferencia entre el contexto social, del que hablaremos en primer lugar, y el contexto eclesial, que trataremos más adelante, porque, como veremos, ambos escenarios influyeron de manera notable en Tertuliano. Un hombre nacido en un ambiente pagano, de padres paganos, en el que se produce una conversión hacia esta nueva religión que está apareciendo: el cristianismo. Elena López 84    1.1. Contexto social África era un lugar en el que muchos pueblos ayudaron a la creación de su cultura. Se conocen inscripciones, hasta del propio siglo II d.C., que reflejan huellas de los pre-púnicos. Así, el origen fenicio de la ciudad de Cartago, junto con su localización estratégica, ya que es uno de los puntos del norte de África más cercano a Europa, convierte a esta ciudad en un próspero núcleo comercial y centro de un imperio que pronto impondrá su dominio sobre el Mediterráneo occidental. Esto hace que entre en continuas disputas con Roma quien, tras las guerras Púnicas (264-146 a.C.), obtuvo el control y la administración de Cartago, que, como provincia pretoriana, suministró el grano a Roma149. Hasta la llegada del siglo II d.C. el Imperio romano va obteniendo el control de esta provincia, como lo demuestran las conquistas de la familia Julio-Claudia, los Flavios y los Antoninos. Fueron estos buenos años para África, pues con los Flavios comienza un período de estabilización necesario después de los problemas y las adquisiciones territoriales. Vespasiano hizo una gran labor, ya que organizó las provincias que anteriormente se habían sublevado contra Roma150. Los Antoninos, supieron seguir con la labor empezada por los Flavios y propiciaron un desarrollo urbanístico sin precedentes en África, junto con un gran control sobre el mercado romano del trigo y del aceite. En el siglo II d.C. son los Severos los que llegan al poder, con Septimio Severo a la cabeza, emperador de origen africano. Éste propició un enriquecimiento general en las provincias, con un gran desarrollo económico. El aceite africano era exportado  149 Tilley (2006: 382-383). 150 Le Glay (1968: 202). Capítulo Segundo: Tertuliano 85   sobre el mercado mediterráneo y se abrió al comercio agrícola, lo que propició un gran desarrollo urbano junto con un crecimiento demográfico fuerte151. Cartago, bajo influjo de los romanos, en el 146 a.C. fue arrasada por Emiliano Escipión. La amenaza siempre estaba presente y Roma sólo podía dominar el bajo Mediterráneo. Por ello, Julio César, un siglo más tarde, considera que la ciudad debe ser restaurada y la convirtió en la capital de la provincia de África proconsular, pues estaba gobernada por un antiguo cónsul, un hombre que ya había experimentado las funciones más altas dentro de la política y que, además, era profundamente consciente del bien de todo el Imperio. Augusto comenzó grandes trabajos de construcción que fueron seguidos por Antonino Pío (155-156), pero terminados por Marco Aurelio (161180)152. La política imperial se refleja en este gran centro político y comercial. Como ya he señalado anteriormente, Roma necesitaba el trigo de Cartago, y ésta se lo podía suministrar gracias a su puerto situado estratégicamente153. La romanización fue más fuerte en las zonas costeras. Las colonias y ciudades que solicitaron un status cívico tenían formas romanas de gobierno, aunque muchas grandes ciudades, como Tripolitania, mantenían las formas púnicas de gobierno, cuya persistencia dependía de la conveniencia de las autoridades romanas y del grado de resistencia a la asimilación de la élite local154.  151 Braun (1965: 191). 152 La ciudad de Cartago era menos cosmopolita que Roma pero más homogénea, y alejada de la grauitas romana por su viveza, turbulencia y pasión. Pronto se convirtió en la capital del norte de África. Fue fundada por Julio César sobre la antigua Cartago en el año 44 a.C. y restaurada por Augusto en el año 13 a.C. Se la conocía en la antigüedad como la “perla” de Mediterráneo. 153 Henne (2001: 13-15). 154 Tilley (2006: 383). Elena López 92    prohibición de celebrar el matrimonio en el espacio de tiempo que restaba a la venida del Señor. Se le condecía un valor muy importante a las visiones y revelaciones, pues de ellas partían toda esta predicación. Las mujeres ocupaban un lugar muy importante dentro de este movimiento que estaba organizado en comunidades estables rigoristas y carismáticas, dirigidas por patriarcas, sacerdotes y profetas de ambos sexos, que esperaban impacientes la llegada de una renovada Jerusalén terrenal. Según un oráculo de Priscila, dicha Jerusalén descendería de los cielos y se asentaría en una aldea frigia llamada Peruza. Tuvo gran desarrollo a mediados del siglo II d.C. pero la muerte de los tres fundadores supuso un duro golpe, especialmente porque Maximila había anunciado que después de ella no habría más profeta, sino la llega del fin. Esto supuso que la autenticidad del oráculo adquiriese un sentido negativo. Desde un principio la lucha de la autoridad eclesiástica fue vacilante, pero fue condenado por los obispos romanos y por los concilios de Oriente. Aunque no había diferencia doctrinal, constituyó una pequeña iglesia dentro de la Iglesia con una organización propia e intentó que sus propuestas ascéticas y escatológicas representasen al auténtico cristianismo. Por otra parte, el profetismo desemboca en un iluminismo condenable, pues Maximila había anunciado guerras y cataclismo inmediatos que no se habían cumplido. Así mismo, la violencia antirromana y el afán de martirio constituían una provocación para la paz de la Iglesia. La Iglesia consiguió integrar este Capítulo Segundo: Tertuliano 93   movimiento domesticando su disciplina y su doctrina y no supuso ningún trauma para ninguna de las partes167. b) Gnosticismo168 El gnóstico descubre que el cuerpo, el mundo y el tiempo son creaciones de un dios o demiurgo maligno, que atemorizan al hombre con catástrofes y sufrimientos o ilusionan con el señuelo de placeres efímeros. Mantienen aletargada y humillada nuestra auténtica naturaleza que un día fue arrebatada de los espacios celestiales y sepultada en este mundo inferior. El mal radica en el mero hecho de vivir, y además de vivir en nuestro cuerpo. La liberación espiritual solo está al alcance de una minoría inspirados por el espíritu del Salvador, el Dios del bien, y se verifica en la gnosis, una iluminación interior que descubre nuestra identidad divina y nos devuelve el reino celestial de donde procedemos, la patria perdida y añorada del alma.  167 En Ubiña (2003: 240) y Jedin (1966: 303-307), encontramos el impulso de dicho movimiento desde sus inicios hasta su decadencia. Es interesante un artículo de Braun, titulado “Tertullien et le montanisme” que nos descubre la implicación de Tertuliano en el montanismo y cómo influyó en su pensamiento. 168 Para conocer más en profundidad sobre este movimiento, véase Jonas (2000) donde realiza un estudio sobre las ideas heréticas del gnosticismo, de su literatura y su lenguaje simbólico, así como de sus principales dogmas. También Brakke (2013) ofrece una nueva investigación sobre los gnósticos, exponiendo sus ritos y rituales, los cuales iluminan el sentido de la vida, ofrecían un mensaje de salvación en Jesús y proporcionaban un medio de alcanzar el conocimiento de Jesús. Así mismo, Brakke relata cómo los gnósticos participaron en la configuración del cristianismo junto a otros grupos cristianos. Por último, García (1978) hace un estudio sobre los distintos movimientos gnósticos de Oriente y Occidente, desde un punto de vista fenomenológico, donde se descubren los orígenes del gnosticismo, que no sólo son cristianos, sino también judíos, helenísticos, orientales, persas y mesopotámicos, así como la relación entre el gnosticismo con los textos del Nuevo Testamento. Elena López 94    La gnosis es una experiencia singular e inmerecida que se puede alcanzar por caminos muy diversos pero que es una concesión de la divinidad. Quien la consigue puede orientar a sus discípulos pero no todos entenderán sus enseñanzas y podrán repetir la experiencia. No hay maestros, ni dogmas ni ritos que aseguren el éxito, lo que explica que el gnosticismo no formase una escuela. Se difundieron a través de muchos evangelios, hechos, apocalipsis y cartas atribuidas a discípulos de Jesús que desaparecieron cuando se tacharon de herejía. Se consideraban la auténtica Iglesia, que custodiaba y difundía las palabras secretas y las enseñanzas que impartió a sus discípulos predilectos el Resucitado. c) Marcionismo169 Es muy importante la figura de Marción, cuya obra principal, Antithesis170, lleva a sus últimas consecuencias las ideas paulinas acerca de la Ley y las Escrituras judías afirmando que el Dios de éstas y el Dios Padre anunciado por Jesús son diferentes: creador, justiciero, vengativo, el primero; compasivo, misericordioso y redentor el segundo. Demostró todo ello con unas antítesis  169 Existen diversos estudios sobre el marcionismo y, en concreto, sobre la figura de Marción. Por ejemplo Moll (2014) expone la vida, doctrina, escritos e iglesia de Marción desde una perspectiva histórica crítica. Destaca la influencia que tuvo el propio Marción en la Gran Iglesia, cuando se asume el Antiguo Testamento o se establece el canon de los escritos del Nuevo Testamento. Otra visión distinta la ofrece Lieu (2015), pues presenta a Marción como una figura creativa y preocupada por la diversidad cristiana del siglo II d.C. Examina algunas de sus obras comparando sus principios con los de los pensadores cristianos y no cristianos contemporáneos. 170 García Bazán (1978: 144-146) hace una pequeña mención a Marción, pues en su obra Antithesis encuentra fuertes caracteres gnósticos. Capítulo Segundo: Tertuliano 95   tomadas del Antiguo y del Nuevo Testamento. Junto con esto, también creía en una resurrección espiritual, exigiendo un ascetismo riguroso, como purificación frente a las tentaciones materiales, y la renuncia al matrimonio y a la procreación, para no perpetuar la obra maligna del dios veterotestamentario. La iglesia marcionita alcanzó su apogeo a finales del siglo II d.C., cuando aparecen las refutaciones y las críticas de los Padres de la Iglesia. d) Apologetas171 El cristianismo, que a mediados del siglo II d.C. se ha expandido por el oriente helenístico, provoca una fuerte reacción de hostilidad, no solo entre las autoridades y los intelectuales, sino entre muchos estamentos populares. Como repuesta a esta reacción virulenta surge un grupo de escritores cristianos a los que denominamos apologetas (o apologistas) que quieren proporcionar una imagen fiel de la nueva religión y así hacer posible un juicio objetivo sobre sus adeptos y un trato más humano. Al mismo tiempo que esclarecían el verdadero carácter de la religión cristiana, la defendían de las sospechas y falsos juicios del  171 Para más información sobre el movimiento apologético, véase Anders, Jacobsen, Ulrich y Brakke (2009), que recogen una serie de conferencias donde examinan los conflictos y diálogos religiosos, del siglo I d.C. aproximadamente, para comprender la literatura apologética, estudiando aquellas cuestiones relacionadas con el concepto, género y escritos apologéticos. Por otro lado, Edwards-Googman-Price (1999), aportan nuevos datos con referencia a este movimiento apologeta, ya que no solo estudian este movimiento en el siglo II, sino desde el Nuevo Testamento hasta el siglo IV a.C. basándose en textos judíos, paganos y cristianos, analizando las circunstancias sociales, políticas, culturales, literarias que justifican cada texto. Igualmente, es interesante el trabajo de Poderon y Doré (1998) donde recogen unas conferencias que reflejan cómo la cultura griega incide en los apologetas, analizando las actitudes de los Padres de la Iglesia más representativos del siglo II d.C. Debemos resaltar la conferencia de Fredouille, “Tertullien dans l’histoire de l’apologétique”. Elena López 96    paganismo circunstante, así como de las acusaciones de inmoralidad y deslealtad política que la sociedad y las autoridades romanas formularon contra los cristianos. Atacaron la religión greco-romana contrastando los principios racionales de su fe, donde incluían el origen y naturaleza del dios único y todopoderoso. Para los apologetas el cristianismo es una doctrina del comportamiento individual y social, una verdad que se puede enseñar y demostrar probando su superioridad sobre las supersticiones religiosas y las corrientes filosóficas de la época. Igualmente, para ellos el cristianismo es la única verdad, una filosofía divina, y los sistemas filosóficos más preclaros son una aproximación a la verdad. Los apologetas hablan de la divinidad de Jesús, pero lo hacen a través de la Sabiduría o el Logos, al que imaginan como la actividad autorreflexiva de Dios Padre, una potencia que emanó de él antes de la creación, para servirle de intermediario con el mundo y el hombre. Es la única forma en que Dios actúa y revela, el responsable directo de la creación del mundo y del hombre. También estos escritores cubrían fines misioneros y propagandísticos, así como la propia propagación de la fe entre sus lectores. Podemos diferenciar dentro de este grupo los apologistas griegos y los latinos. Dentro de los griegos habría que destacar la figura de Justino, Taciano y Teófilo de Antioquía. En ellos descubrimos una clara influencia de la filosofía griega, aunque no se muestra de la misma manera en todos. En el caso de Justino, filósofo de profesión, le sirve para establecer un diálogo entre la cultura que subsiste y la nueva religión, llegando a la verdad de la que son propietarios los cristianos. En esta misma línea podemos situar a Teófilo de Antioquía. Sin Capítulo Segundo: Tertuliano 97   embargo, en Taciano encontramos una postura mucho más rigorista y un ataque más profundo a la religión, filosofía y cultura de la sociedad. Juntos a los apologistas griegos, también encontramos a los apologistas latinos, como es el caso de Minucio Félix, autor del libro Octavio, y de nuestro autor, Tertuliano, autor que podemos situar dentro de la corriente rigorista y cuya principal diferencia con respecto a los apologistas griegos es que destacará la inutilidad de la filosofía, a pesar de que en multitud de ocasiones se vea obligado a utilizar alguno de sus elementos172. 1.3. Contexto eclesial en el Norte de África En esta zona, durante los tres primeros siglos de nuestra era la producción literaria cristiana viene de la mano de Tertuliano, Cipriano y Minucio Félix, a partir de los cuales podemos seguir la evolución del cristianismo en el norte de África173. Encontramos en África muchos restos arqueológicos, pero ninguno proporciona un testimonio directo de los primeros años del cristianismo. Ni siquiera Cartago cuenta con evidencias anteriores al siglo IV d.C. Igualmente, las referencias literarias más antiguas sobre los edificios utilizados para el culto cristiano son, también, del siglo IV d.C. No obstante, aparecen catacumbas que  172 En Quasten (1961: 538-543; 547-551), podemos ver las diversas obras apologéticas que escribió Tertuliano y, a partir de las cuales, descubrimos ese carácter rigorista. 173 Tilley (2006: 381). Son muchas las analogías formales y de contenido entre el Apologeticum de Tertuliano y el Octavius de Minucio Felix, pero aún los investigadores no se han puesto de acuerdo en fijar la cronología de una y otra obra. La propuesta de Jerónimo (De vir. ill. 53) considera a Tertuliano anterior, pero Waltzing (1931: 2-10), experto en Minucio Félix, apuesta por considerarlo posterior. No obstante, se suele datar el Octavius a comienzos del s. III d.C. Elena López 98    ofrecen testimonios de los primeros cristianos en África y, las más antiguas, datan del siglo III d.C, momento en el que la ciudad ya tenía un obispo. De las comunidades cristianas anteriores poco se sabe, aparte de los nombres de los obispos174. La procedencia del cristianismo es desconocido. Aunque sus comienzos fueron relativamente tardíos, su contribución a la literatura y a la teología cristiana fue muy grande, mayor incluso que la de la propia Roma. No hay un reclamo de un apóstol fundador y, aunque siempre hubo un gran respeto por la iglesia de Roma, no se conoce la tradición de una fundación en esta región, lo que hace que encontremos diversas alternativas en su práctica. Dicho respeto por la iglesia de Roma se traduce en que los propios cristianos de África siempre volvían sus ojos a ella en busca de dirección, comunicándose con ella más que con ninguna otra ciudad y teniendo un gran interés por todo lo que allí ocurría y nacía. Todos los movimientos intelectuales y los acontecimientos de orden disciplinar, ritual o literario que se daban en Roma encontraban inmediatamente su eco en Cartago. No obstante, la mayoría de los estudiosos conectaban sus inicios con las comunidades judías de los alrededores de Cartago. A pesar de sus orígenes, los primeros escritos que encontramos de los cristianos africanos están redactados en griego aunque tenían una Biblia latina175. La difusión del cristianismo fue rápida. El lugar donde primero se predicó fue en las ciudades portuarias, ya que eran lugares de encuentro de diferentes  174 Tilley (2006: 381-382). 175 Henne (2001: 26-27); Tilley (2006: 386); Quasten (1961: 527-528). El empleo del griego en la liturgia y la predicación en Roma junto con su posterior paso al latín, tanto en Roma como en Cartago, podemos verlo también en Jedin (1966: 363-364; 370). Capítulo Segundo: Tertuliano 99   culturas y religiones. De ahí pasó a las ciudades romanizadas, pueblos y municipios y, más tarde, al final del siglo II d.C., se extendió al sur y al oeste de la provincia, es decir, a las tribus bereberes remotas de los centros romanos. Esta expansión inquieta alarma a la gente sencilla, pero también a la alta sociedad, porque la comunidad cristiana empezaba a ser bastante importante176. No obstante, en el momento en el que el cristianismo comienza a ser una religión de masas, comienza a producirse una relajación de las costumbres177, pues se intenta insertar en la sociedad pagana una moral cristiana. Esto se explica porque se quiere eliminar de las esferas sociales todo elemento de idolatría e inmoralidad e impregnarlas de un espíritu cristiano178. Los cristianos de África fueron perseguidos durante mucho tiempo aunque de forma intermitente desde el año 180 hasta el 305, aunque no todos los cristianos fueron perseguidos al mismo tiempo y de la misma manera. Los escritores africanos fueron testigo de esta lucha que la Iglesia tuvo que sostener contra sus enemigos tanto de fuera, a través de dichas persecuciones, como de dentro, a través de controversias heréticas179. Aparece así tanto el martirio, pues la Iglesia africana produjo su propia literatura de preparación y alabanza del martirio, como la apología, signo de la intransigencia del cristianismo africano180.  176 Henne (2001: 19-20). 177 Teja (1990: 109), resalta la importancia que tuvo el cristianismo en su intento por integrarse en la sociedad del siglo III d.C. 178 Alfaro (2001c: 79-80). 179 Quasten (1991: 529). 180 Tilley (2006: 387-388). Elena López 100    Con Septimio Severo se hizo ilegal el cristianismo y aparecen diversas obras de autores cristianos que muestran la crueldad de los martirios, como la Passio Perpetuae et Felicitatis181 (203) o De Corona de Tertuliano. Destacamos el primer escrito porque muestra el triunfo de la autoridad carismática sobre la ordenada, un conflicto que pone en tensión a la Iglesia africana, especialmente a partir del año 250, con motivo del edicto emitido por Decio que ordena a todo el imperio a llevar a cabo el culto imperial, para garantizar la deorum pax. Hay testimonios de muchos certificados de cumplimientos, otros se fueron voluntariamente al exilio, como Cipriano, y otros muchos fueron ejecutados. No hay un recuento exacto de las personas martirizadas, pero el terror infligido a los cristianos puso freno a su expansión y la reacción por el liderazgo de parte de la Iglesia quedó en entredicho. Una vez que cesaron las persecuciones los cristianos estaban obligados a reformular su actitud hacia el Estado y a configurar su propia identidad. Con Tertuliano nace el homenaje de los mártires locales a través de modelos de las personas bíblicas ejecutados por la fidelidad a Dios, mientras que con Cipriano comienza la veneración de las reliquias de África182. Autores como Tertuliano con sus obras quieren convencer a sus contemporáneos del valor del cristianismo, lo absurdo de los cultos tradicionales y la necedad de las religiones mistéricas. En ellos vemos que la identidad  181 La afinidad de la temática de esta obra con la obra Ad mart., hicieron creer que fue el propio Tertuliano el que escribió la introducción de la passio, según Bernardino (2007: 1372). Opinión mantenida, igualmente, por Jedin (1966: 328). Por otro lado, muchos estudiosos, como Quasten (1991: 527) opinan que fue Tertuliano su editor, lo recoge Dunn (2004:11). También en Bernardino (1992: 2097) se recoge la idea de que muchos escritores piensan que fue el mismo Tertuliano quién redactó esta obra, aunque aclara que estudios recientes se aponen a ello “por razones lingüísticas y estilísticas”. 182 Tilley (2006: 388-392). Capítulo Segundo: Tertuliano 101   cristiana y la práctica incluyen el monoteísmo así como la afirmación de que los cristianos eran más morales en sus vidas personales y sociales que los no creyentes183. No sólo Tertuliano, sino el resto de autores africanos nos muestran, mejor que los escritores de Occidente, la gran diferencia que había, ya patente desde los inicios, entre las cristiandades griegas y latinas, que se acentuará a lo largo de los siglos. Dicha diferencia la podemos ver, por ejemplo, si comparamos a los primeros teólogos de ambas partes. Por un lado, Clemente de Alejandría y Orígenes le dan más importancia al contenido metafísico del Evangelio y quieren probar que la fe es la única verdadera filosofía, mientras que, por otro lado, Tertuliano y Cipriano, ponen todo su empeño en resaltar el concepto cristiano de la vida sobre el fondo de los vicios característicos del paganismo. Igualmente, los alejandrinos destacan el valor objetivo de la redención, fundada en la encarnación del Logos, tras lo cual llenó la humanidad de un poder divino, mientras que los africanos se centrarán en el aspecto subjetivo de la salvación, es decir, en lo que queda por hacer al individuo: la fe en acto, la lucha del cristiano contra el pecado y la práctica de la virtud. Todos estos diferentes puntos de vista se deben a la inclinación natural y al carácter tanto de orientales como de occidentales184. La verdadera religión cristiana africana se caracterizaba porque tendía hacia interpretaciones literales y estrictas de las Escrituras y de la moral. Los escritores africanos apoyaron el liderazgo de las mujeres (no así Tertuliano, más inclinado por la Nueva Profecía fuera de África) junto con el resto de costumbres  183 Tert. Apol. 3.4.1030. 184 Quasten (1991: 529-530). Elena López 108    posible carrera de abogado, al servicio del cristianismo, pues su objetivo era defender la nueva secta197. Igualmente, también era conocedor de la medicina, de la filosofía y de la historia, pero siempre recurrirá a ellas como fuente de argumentos y ejemplos en sus argumentaciones y para combatir con los paganos dentro de su propio terreno. Por otro lado, trata con desconfianza a las corrientes filosóficas, pues pueden llegar al error e incluso tacha de “patriarcas de la herejía” a los propios filósofos. Por último, este conocimiento científico no le priva de tener ciertas connivencias con la superstición. Como hijo de padres paganos, criado dentro de las creencias tradicionales era un hombre de su tiempo, testigo de un pensamiento, de un ambiente y de una época concreta198. Su conversión debió darse en una etapa adulta, si seguimos la cronología de sus obras, pero no nos explica ni la fecha ni las razones de dicha conversión. Parece que descubrió las Sagradas Escrituras en la sinagoga, lo cual se une con la firme convicción de la misión salvadora del Hijo de Dios. Esta profunda fe la defenderá con su tenacidad habitual y con su gran lucidez intelectual. Por otro lado, siente profunda admiración por los cristianos que van camino del martirio oponiéndolos a la actitud de los filósofos paganos: mientras unos hablan los otros actúan. Esta diatriba va a tener una gran repercusión en la vida y en la fe del propio Tertuliano.  197 El cristianismo era visto como una secta judía porque los mismos adversarios judíos llamaban “secta de los nazarenos” a los seguidores y partidarios de Jesús (Hch 24,5), pues se habían unido, en Jerusalén, en comunidad propia bajo el nombre de Jesús de Nazaret, Jedin (1966: 136). 198 Bernardino (1992: 2100). Capítulo Segundo: Tertuliano 109   La eficacia de los exorcismos cristianos le atrajo profundamente. No obstante, no se sabe con certeza cuál de los tres motivos fue el detonante que hizo que Tertuliano se convirtiera al cristianismo ni en qué fecha se produjo. El dato que nos puede ayudar a fechar dicho acontecimiento de la vida de nuestro autor fue la escritura del Apologético199 en el 197 d.C. Ahí refleja un gran conocimiento tanto de la Biblia como de la doctrina cristiana, por lo que podríamos situar dicha conversión entre los años 193-195 aproximadamente200. En un momento de su vida formó parte del presbiterado. Sabemos que estaba casado, pues escribe a su mujer en Ad uxorem, pero no sabemos con certeza el año de su ordenación ni él mismo nos habla de su sacerdocio, sino que tenemos dicha información a partir de lo que Jerónimo dice de él (en su obra De viris illustribus c.53 y parte del c.24) 201, por lo que este dato de su ordenación presbiteral debe ser utilizado con precaución. En lo que respecta a sus obras tan solo obtenemos pistas de su condición de presbítero en tres de sus obras: De oratione, De paenitentia y De baptismo. En ellas describe con gran precisión los ritos y explica con autoridad su significación  199 En Ap. 50,15 es donde encontramos ese fervor que sentía Tertuliano por los mártires, uno de los motivos que le podría llevar a su conversión: “Aquella misma animosa fortaleza y constante tesón que zaherís, es la maestra. ¿A quién, pues, contemplando esta firmeza no le sacude en el pecho el corazón, y le impele a investigar qué secreto puede haber dentro de esta constancia? ¿Quién si allí le buscó no le halla? ¿Quién si lo halló no llegó? ¿Quién si llegó no desea padecer para redimir en el martirio toda la gracia de Dios, para sacar enteramente el despacho del perdón con la recompensa de su sangre?”. También en Ad Scap. 5 Tertuliano expresa admiración por el heroísmo de los cristianos en tiempos de persecución: “Todo el mundo, ante constancia tan prodigiosa, se siente como sobrecogido por una inquietud y desea ardientemente averiguar su causa; en cuanto descubre la verdad, la abraza inmediatamente”. 200 Bernardino (1992: 2096); Hanne (2001: 37-39); Quasten (1961: 530). 201 Bernardino (1992: 2095); Hanne (2001: 39-41) y Moreschini (2006: 381-382) contemplan la posibilidad del sacerdocio basándose en Jerónimo, aunque algunos autores la rechacen. Elena López 110    teológica, mostrando así que no es un simple laico con una gran devoción, sino una persona con un cargo dentro de la comunidad. Dado que dichas obras fueron escritas entre el 200 y el 206 d.C., podemos suponer que su posible ordenación tuviera lugar un poco antes. Por último, su conversión al montanismo, se debió el ardor de su carácter y al rigor de su vida moral, tras separarse poco a poco de la comunidad cristiana202. No podemos determinar exactamente cuándo y cómo entró nuestro escritor en contacto con la nueva profecía, pero debemos tener en cuenta que, a partir del 205-206 d.C., ya conocía y aceptaba su doctrina fundamental y que, a partir del año 207 d.C., ya hablaba con entusiasmo de esta nueva profecía, como se percibe en su obra Contra Marción. En el libro I informa sobre una doctrina espiritual proporcionada por el Paráclito sobre el matrimonio y en el libro III introduce una nueva fuente de revelación que, junto al Antiguo y Nuevo Testamento, confirma la venida de un reino de mil años para la Jerusalén celeste sobre la tierra. Aunque no se sabe la causa de la adhesión a esta secta rigorista, Jerónimo en De viris illustribus 53, sostiene que fueron: “El odio y los procedimientos ultrajantes del clero de Roma”, los que provocaron su adhesión al montanismo203. Este paso de “ferviente” católico a montanista “fanático” que se produjo en Tertuliano en un proceso que se refleja a través de todo su corpus y que lo llevaría a una antítesis radical en su propio interior. Lo que antes defendía y  202 Hanne (2001: 52-53); Jedin (1966: 308-309); Quasten (1961: 530). 203 Este conflicto al que alude Jerónimo, si existió debió versar sobre cuestiones disciplinarias. No obstante, no debemos olvidar el rencor que tenía Jerónimo contra el clero de Roma como afirma Bernardino (1992: 2098). Capítulo Segundo: Tertuliano 111   adoraba ardientemente, ahora lo va a blasfemar en invectivas desmesuradas. Por ejemplo, en Ad uxorem, escrito entre 200-206 d.C., aconseja a la viuda que no se vuelva a casar, mientras que en De monogamia, escrito en el 213 d.C. condenará explícitamente este tipo de uniones. También ocurre este mismo endurecimiento doctrinal entre otras dos obras: De paenitentia, escrito entre 200-206 d.C., y De pudicitia, sobre el 220 d.C. En la primera reconoce a la Iglesia el poder de perdonar los pecados y en la segunda no ve ninguna posibilidad de perdón para faltas graves como el adulterio, el homicidio y la apostasía. Dado que el montanismo no era considerado como una herejía, sino una corriente rigorista extrema, se conservan de Tertuliano sus mayores reflexiones sobre la Trinidad, la divinidad y la humanidad de Cristo, en las que afirma la inmutabilidad de la doctrina. Por el contrario, le parece indispensable una vuelta a la verdad en el dominio moral204. No obstante, el ascetismo irascible de Tertuliano continúa su carrera en solitario. Sabemos por Agustín que Tertuliano se separó de la Iglesia montanista y que funda su propia comunidad, los “tertulianistas”, los cuales sobrevivirán a su maestro. La creación de esta nueva comunidad nace a partir de su carácter temperamental, que no se dejaba dominar por nadie, y de su crítica a la Nueva Profecía. Su configuración ya no tenía nada que ver con el primitivo montanismo, pues volvió a pensar sus puntos doctrinales y su organización llegando a modificarlos. Incluso los fundadores del montanismo no suponían ninguna autoridad para él pues, aunque sí conocía una colección de sus oráculos proféticos, los  204 Jedin (1966: 374) y Quasten (1961: 602-607) recogen estas reflexiones aportadas por Tertuliano en sus obras Adv. Prax., 27 y De car. Chr., 5. Elena López 112    aprovecha escasamente y prefiere apelar directamente al Paráclito sin intermediarios. Sobre todo, se niega a conceder un puesto tan relevante a la mujer, como lo hacían los montanistas y, para ello, le quita toda función sacerdotal, no permite que enseñe ni actúe en el culto divino y, aunque le fuese concedido el carisma profético, solo lo usaría en privado205. Por otro lado, se aparta de datos concretos de la profecía en cuanto al descenso de la Jerusalén celestial, pues no menciona a Pepuza como lugar de su instauración, sino que pretende darle un carácter más universal. Es curioso que después de Tertuliano no encontremos ningún reducto del montanismo en otros escritos cristianos ni en las obras del propio Cipriano206. Lo que sí encontramos son restos de los tertulianistas que, poco antes de la muerte de S. Agustín, se unieron de nuevo a la Iglesia de África, entregando sus basílicas a los católicos. La fecha de su muerte es desconocida, aunque se cree que no fue mucho tiempo después de su último tratado, en la segunda década del siglo III d.C.207 En conclusión, apreciamos que la vida de Tertuliano es difícil de reconstruir si no es gracias a la cronología de sus obras y a algunos datos que nos ofrece Jerónimo. Al estudiar la formación que tuvo, descubrimos que para él fueron muy importantes los escritos de autores paganos que le ayudaron a formarse como un hombre libre. Y, aunque llegue a prohibir este tipo de  205 Alfaro (2002: 99-118) refleja la visión que tenía Tertuliano sobre la mujer tras su adhesión al montanismo. 206 Cipriano fue siempre un discípulo que supo traducir a su maestro trasladando sus ideas a una elegante dicción ciceroniana y a una sabia urbanidad de espíritu. A las explosiones bruscas de Tertuliano les siguen en Cipriano un arte razonado y efectivo, véase Quasten (1961: 643). 207 Barnes (1985: 59). Capítulo Segundo: Tertuliano 113   enseñanzas que se extraen de la literatura pagana, abundante en mitología, no puede impedir que se impartan. Es así como su formación como jurista queda patente en su obra, especialmente en Ad uxorem. De padres paganos, su conversión al cristianismo se produce en época adulta a partir de dos hechos que podríamos destacar: siente una gran admiración por los cristianos que van camino del martirio y, por otro lado, la eficacia de los exorcismos cristianos. Sin embargo, el rigor de su vida moral le lleva a adherirse a la corriente montanista que, al no considerarse una secta como tal, sus reflexiones sobre la Trinidad, la divinidad y la humanidad de Cristo quedan inalterables. No obstante, ese fanatismo incansable se tradujo en su separación del montanismo y la creación de una comunidad propia, los tertulianistas, quienes posteriormente volverían a adherirse a la Iglesia. 3. Obras Aunque Tertuliano208 no es el primer escritor cristiano de lengua latina, sí es el escritor más fecundo y más riguroso del latín cristiano. Tanto por sus obras como por la precisión de los conceptos utilizados, sigue siendo la fuente principal para nuestro conocimiento del latín cristiano, pues todos estos términos nuevos fueron adoptados por los teólogos posteriores y han hallado un lugar permanente en el vocabulario dogmático. Conocedor del latín y del griego, la primera lengua común del cristianismo, este doble conocimiento le permitía a Tertuliano pasar de una reflexión general y  208 Las obras de Henne (2001: 43-48) y Quasten (1961: 533-534) nos ayudan a configurar una imagen clara tanto del lenguaje como del estilo empleado por Tertuliano en su obra. Elena López 114    universal en griego a una aplicación más local de su reflexión en latín. Su contribución al lenguaje de la Iglesia primitiva es de gran importancia. Es heredero de determinados términos que designan, en primer lugar, las instituciones cristianas sin parecido en la religión romana, como ecclesia, eucharistia, catechumenus. Por otro lado, toma términos de la Septuaginta y poco latinizados como abysus, plasma, scandalum. También crea nuevos conceptos: resurrectio a partir de resurgere o revelatio a partir de revelare. Otros términos que sí han sido utilizados, aparecen en la literatura cristiana con un sentido nuevo, por ejemplo scriptura. Sin embargo, Tertuliano innova en este dominio léxico pues es, sobre todo, el creador de conceptos teológicos precisos y de palabras como incorruptela e incorruptibilitas, precisa el sentido de los términos unio y unitas y da al concepto persona un sentido universal. Sin embargo, no todos sus términos tendrán el mismo éxito. Tertuliano posee un gran dominio de la lengua pues la emplea en una continua tensión para conseguir alcanzar una expresión insólita. Tanto en las obras de mayor envergadura como en las que da rienda suelta a su rigorismo, se abandona al gusto de los juegos retóricos y de las paradojas, a la improvisación, donde emplea fácilmente la ironía, la sátira y las frases con efecto situadas sabiamente209. En sus escritos apologéticos vemos que estaba familiarizado con la retórica inspirándose en la manera “asiática” de los oradores griegos: frases cortas junto con preguntas seguidas de respuestas rápidas. Encontramos muchas antítesis,  209 No debemos olvidar que Tertuliano era un hombre de su tiempo y que recibió una formación pagana, reflejándolo en esta libertad lingüística que emplea, Moreschini (2006: 407-408). Capítulo Segundo: Tertuliano 115   frases balanceadas y juegos de palabras. En palabras de Fontaine, Tertuliano emplea un estilo: “Sobrecargado, movido, violento, brillante, es la expresión de un barroquismo tal como se encuentra en la escultura y en el arte decorativo del templo de los Severos. Este estilo oratorio… está cercano al de Apuleyo en vocabulario rebuscado e intensivo, en la apelación al lenguaje familiar, en la preferencia por la frase breve, cortada o alargada, en las enunciaciones secas, lejanos ecos de la “irregularidad” de Salustio y de las disimetrías de Tácito”210. En cuanto a sus afinidades bíblicas descubrimos que son profundas, pues en Tertuliano encontramos la gran tensión lírica de los Salmos, o la violencia profética de Isaías y el gran vigor en las amonestaciones paulinas. Su pluma se inspira en una estética que ha ido evolucionando y que no excluye una diversidad adaptada a los grandes géneros literarios abordados. No obstante, a lo largo de su obra queda patente un debate entre la tendencia mundana, antigua y una orientación bíblica y cristiana como imagen de las contradicciones internas del escritor y de su cultura211. La gran producción literaria de Tertuliano se puede clasificar según su objetivo, de aquí la decisión que hemos llevado a cabo, aunque dada la temática de nuestra tesis, pondremos un especial interés en los escritos que tratan sobre temáticas relacionadas con la mujer212.   210 Fontaine (1970: 23). 211 Fontaine (1970: 23-24). 212 Para la cronología y clasificación de sus obras hemos seguido a Berardino (1992: 2095-2099); Henne (2001: 307-308); Quasten (1961: 538-595); Moreschini (2006: 382-400). En estos cuatro autores no encontramos grandes diferencias, pues, en general, clasifican sus obras entre apologéticas, antiheréticos, doctrinales y éticos y rigoristas. Elena López 116    3.1. Escritos Apologéticos  Ad nationes: escrita sobre el año 197 d.C. Es un serio ataque a los paganos, pues desde el primer libro demuestra que el procedimiento jurídico empleado contra los cristianos es irracional y va en contra de los principios de la justicia. Todo ello era fruto de la ignorancia, pues los paganos condenan lo que no conocen y Tertuliano prueba que las calumnias son falsas. Por otro lado, en el libro segundo hace una acerada crítica de la religión pagana en general y a la creencia en sus dioses. Termina concluyendo que los dioses romanos son invenciones humanas.  Apologeticum: escrita en el año 197 d.C. Es una defensa del cristianismo donde Tertuliano afirma que la ignorancia explica el odio y las persecuciones de que son víctimas los cristianos. Concluye afirmando que el cristianismo es una revelación divina, una verdad manifestada por Dios, por lo que no puede ser destruida por sus enemigos ni perseguidores. Tanto Ad nationes como Apologeticum están relacionadas.  De testimonio animae: escrito entre el 197-202 d.C., el autor utiliza el testimonio del alma, que no ha sido pervertida por la educación, para demostrar la existencia y los atributos de Dios, la vida de ultratumba, el premio o el castigo después de la muerte. Este argumento aparece ya anunciado en el Apologeticum, pero en esta obra lo desarrolla aún más. Capítulo Segundo: Tertuliano 117    Ad Scapulam: escrita en el año 212 d.C. Es una carta dirigida al procónsul Scápula que perseguía a los cristianos, bien condenándolos a las fieras, bien quemándolos vivos. 3.2. Escritos polémicos antiheréticos  De praescriptione haereticum: escrito probablemente en el año 200 d.C., Tertuliano quería resolver las controversias entre los católicos y los herejes, utilizando la técnica de la praescriptio. Es sumamente interesante porque explica el sentido de la traditio, explicando así la difusión del cristianismo desde los apóstoles hasta su tiempo.  Adversus Hermogenem: escrita en el 200 d.C. Está dirigida contra el gnóstico Hermógenes de Cartago, quien opinaba que la materia era eterna e igual a Dios, por lo que existían dos dioses. Tertuliano demuestra que la noción de Dios excluye la hipótesis de la eternidad de la materia. También hace un examen crítico de la interpretación de Hermógenes sobre la Escritura y, por último, expone las contradicciones de sus especulaciones sobre la esencia y los atributos divinos de la materia.  Adversus Iudaeos: escrita entre los años 200-206 d.C. Utiliza temas tradicionales en la polémica antijudía como la interpretación mesiánica de las profecías más famosas y la convicción de que la interpretación de las Escrituras continúa cerrada a los judíos por el endurecimiento de su corazón. Tertuliano Elena López 124    3.5. Obras destinadas a las mujeres a) Ad uxorem Escrita entre los años 200-206 d.C., todavía de época católica. Tertuliano da consejos a su esposa en caso de que él muera en primer lugar. La obra se compone de dos libros y es una especie de testamento espiritual. En el primero le exhorta a quedarse viuda, caso de que él muera, pues no hay ningún motivo que sea bueno para que se exponga a un segundo matrimonio. La carne, el mundo y los deseos de tener posteridad no deberían llevar al cristiano a contraer unas segundas nupcias. El espíritu debe ser más fuerte que la carne y los hijos son una carga en los tiempos difíciles y un peligro para la fe. Señala que los cristianos deben aprender de los paganos, pues estos tienen un sacerdocio de viudas y célibes y al pontífice máximo no se le permite casarse por segunda vez. Invita a su mujer a que no se oponga a la voluntad de Dios y que no restablezca lo que Él ha disuelto, porque es un obstáculo para la santidad. No obstante, ninguno de estos argumentos parece ser del todo convincentes. En el segundo libro, le dice a su mujer que, en el caso de que no quiera quedarse sola ni permanecer viuda, que se case, pero solamente con un cristiano, pues los matrimonios mixtos están condenados por Pablo (1Co 7,1214). El motivo principal que alude es que una mujer cristiana casada con un pagano tiene que acompañar a su marido no creyente a fiestas y ceremonias paganas; estas son totalmente contrarias a su fe y origina que esa fe se debilite. Estos matrimonios conllevan también el deseo de riquezas y de los placeres de este mundo. La descripción más bella está puesta al final de la obra, donde hace Capítulo Segundo: Tertuliano 125   un elogio del matrimonio cristiano; pues no hay nada más que agrade a Dios que este tipo de uniones. En ellas se expresa la comunión total y absoluta entre los cónyuges a la hora de rezar y en todas las prácticas religiosas. La temática del matrimonio también será tratada por Tertuliano más adelante, en De exhortatione castitatis y De monogamia, pero éste último de corte mucho más rigorista. Tanto en Ad uxorem como en De exhortatione castitatis Tertuliano da consejos a su mujer, en el primer caso, y a un amigo, en el segundo, para que no se casen de nuevo. Por el contrario, en De monogamia es una condena total al matrimonio, influido por el carácter montanista que ya ha aflorado en nuestro autor. Ya en Ad uxorem aparece uno de los motivos que después volverá a tratar, por el cual rechaza estas segundas nupcias: estamos en los últimos tiempos y el matrimonio ha perdido toda su utilidad214. b) De cultu feminarum Escrita en el año 202 d.C., está formada por dos libros que, en un principio, formaban dos obras distintas: De habitu muliebri y De cultu feminarum215. Tertuliano siente una gran predilección por la mujer cartaginesa de estamento superior y, por ello, exhorta a las mujeres cristianas a no dejarse dominar por la moda pagana. Les aconseja que se vistan con la modestia y la simplicidad. Presenta el retrato modélico de la cristiana virtuosa, al mismo tiempo que, mediante su crítica, presenta la coqueta pagana recién conversa. En cuanto al  214 Tibiletti (1977: 54-57). Otros estudios interesantes sobre la concepción que Tertuliano tenía sobre el matrimonio pueden leerse en Monjas (1994: 759-766); Turcan (1974: 711-720) y Uglione (1979: 479-494). 215 Alfaro y Rodríguez (2001a: 20-23); Braun (1992: 147-156); Quasten (1961: 574-576). Elena López 126    libro primero, compuesto por nueve capítulos216. En el primer capítulo recuerda a las mujeres cristianas que el pecado entró en el mundo por la primera mujer, Eva. Ellas, al ser herederas de Eva también son herederas de su pecado, por lo que el único vestido que les conviene es el de la penitencia. En el segundo capítulo, intenta legitimar el Libro de Enoc, Tertuliano prueba que los adornos y cosméticos vienen del diablo. El capítulo tercero defiende la autenticidad de dicha obra apócrifa, el Libro de Enoc. En el capítulo cuarto presenta la distinción que hace entre el adorno de los vestidos y las joyas, cultus, producto de la ambición, y el embellecimiento a través del cuidado de la piel y los cabellos, ornatus, resultado de la prostitución. Entre los capítulos cinco y ocho nos muestra el origen tanto de las joyas como de los vestidos, así como su condena por el uso que le dan las mujeres. En cuanto a las joyas, condena las alhajas, ya sean de oro, plata, perlas o piedras preciosas. Por lo que respecta a los vestidos añade que teñirlos es una ofensa a la naturaleza. Concluye el libro primero explicando que la ambición de las mujeres por el uso de joyas y vestidos se debe a que estas mujeres quieren poseer aquello que Dios no les ha dado. Tertuliano no trata en este libro el segundo tema propuesto: el ornatus. En el segundo libro comenzará tratando el ornatus para después retornar a hablar del cultus. Consta de trece capítulos y así, en el primero, exhorta a las cristianas a guardar su castidad para que puedan salvarse. Para ello les dice cómo deben comportarse y su actitud debe tender a la perfección, no deben mezclarse con las paganas ni imitar su actitud. En el capítulo segundo Tertuliano insiste en  216 Fredouille (1991: 37-41). Es sumamente interesante el capítulo “Sur la genèse et la composition du De cultu feminarum de Tertullien”. Capítulo Segundo: Tertuliano 127   que la castidad perfecta y una conciencia humilde como característica de la mujer cristiana. Las creyentes deben rechazar el deseo de incitar al otro a través del adorno externo, porque dejan vía libre a las tentaciones. El capítulo tercero expone que para la cristiana que busca la humildad y la castidad no necesita ni la belleza ni vanagloriarse de ella. Pues únicamente debe agradar a su marido. Este no necesita de dichos adornos, como propone en el capítulo cuarto. En los capítulos quinto, sexto y séptimo hace una exposición del uso de los maquillajes que trastocan la obra de Dios, opus Dei, y son obra del diablo, negotium diaboli, de los tintes, cuyos colores tienen un significado determinado, y de los peinados; concluye que con ninguno de los tres elementos se podrá resucitar. En el capítulo octavo sostiene que el modo de vida del cristiano es diferente, porque al conocer a Dios se rechaza todo lo que es hostil al pudor. Tertuliano retoma el asunto de los adornos y los vestidos en el capítulo noveno. Invita a la moderación y la sencillez para no fomentar la lujuria. A pesar de ello, en el capítulo décimo presenta a Dios como el creador de todo esto, pero condena el uso que hace de los adornos materiales. En los capítulos undécimo y duodécimo señala que las costumbres de las cristianas no deben ser las mismas que las paganas. Por lo tanto, la apariencia externa no puede ser igual. Para concluir, en el capítulo decimotercero aparecen las características propias de las mujeres cristianas, cuyos adornos deben ser las virtudes espirituales y no dejarse llevar por lo adornos terrenos, para preparar sus bodas con Dios. Elena López 128    Esta obra ha sido duramente criticada pero, a pesar de ello, la segunda parte es mucho más moderada y comprensiva que la primera, lo que hace pensar que fuese compuesta en fecha muy posterior217. c) De virginibus velandis Para empezar datación resulta un hecho problemático, porque los autores difieren. Jean-Claude Fredouille la sitúa entre 208-212 d.C., cuando Tertuliano se halla en la fase media, bajo influencia montanista218; por otro lado, Christoph Stücklin data la obra entre los años 202-207 d.C., entre la persecución de los Severos y la ruptura definitiva de Tertuliano con la Iglesia católica, como lo prueba en la obra Adversus Marcionem219. Por último, Eva Shculz-Frügel data la obra después de las obras De corona, De anima y De oratione y en el mismo año que De resurrectione carnis, es decir, después del año 213 d.C. pero antes de que escribiera De monogamia220. En esta obra Tertuliano insiste en que todas las mujeres cristianas vírgenes a partir de la pubertad tienen que ir con la cabeza velada, tanto en las asambleas  217 La obra De cult. fem., ha sido objeto de diversos estudios que nos ayudan a entender la visión de Tertuliano con respecto a los lujos excesivos: Alfaro (2001a: 69-92) y (2005: 225-241); Lawler (1929: 19-23); Rivas (2008: 73-83). Por otro lado, hay un artículo muy interesante donde su autor, a través del análisis de un fragmento de esta obra, intenta despojar a Tertuliano de la visión misógina con la que se le ha relacionado, Church (1975: 83-101). Mientras que el análisis de Tibiletti (1981: 69-95) reafirma su lado más misógino. 218 Fredouille (1972: 488). 219 Stücklin (1974: 95-96). 220 Schulz-Flügel (1977: 44-46). Capítulo Segundo: Tertuliano 129   cristianas como en la calle221. Tertuliano escribe este tratado porque está preocupado porque se está rompiendo la fidelidad a la regula fidei222, como aparece en el libro primero, en el cual también nos encontramos con un Tertuliano que nos habla del Paráclito en términos montanistas. Por otro lado, es interesante resaltar los motivos que ofrece Tertuliano en cuanto a que la virgen sea portadora del velo, argumento que lleva a cabo a lo largo de su tratado. En primer lugar alega que es la esposa de Cristo, como lo encontramos en (XVI,4). En segundo lugar debe mostrar sus cualidades propias, la modestia y el pudor, junto con la sumisión, y no mostrar orgullo ni vergüenza al exponerse sin cubrir (III,5; VII,2). El ir sin velo incita a la concupiscencia (XIV,5). Es importante la velación, que ayuda a los ángeles a no pecar (VII,4). No obstante, aclara que el ponerse el velo no solo corresponde a las vírgenes, sino a todas las mujeres, sea cual sea su condición (IX,1; XVI,3-4). Debemos resaltar la condición libre de esta mujer virgen, la cual tan solo debe preocuparse de Dios, porque está desposada con Cristo y sometida a Él como esposa y al resto de la comunidad cristiana como mujer (XIII,1). La obra presenta una estructura retórica muy diferenciada y para entender el trabajo retóricamente debemos acercarnos con la conciencia de que su autor estaba tratando de ganar una discusión y emplearía cualquier argumento para apoyar su posición, por lo que podría exagerar, minimizar o incluso contradecir  221 López Salvá (1995: 17) declara que tanto el tratado De virg. vel., de Tertuliano y el De hab. Virg., de Cipriano delatan la necesidad de fijar unas normas de comportamiento en las vírgenes para que se pudieran distinguir de las laicas. 222 La regula fidei la describe Tertuliano en Adv. Prax., 2 y De praescr., 13 y De virg. vel., 1. Es una especie de resumen del credo oral que se convirtió en el criterio por el que las Escrituras debían ser evaluadas, pues la fe existía antes del registro escrito, Dunn (2004: 15). Elena López 130    lo que él cree realmente. Así pues, con esta obra Tertuliano pretende convencer a algunas mujeres vírgenes de que usen el velo en todo momento, por lo que es una obra deliberativa. No es un tratado que intenta poner a la virginidad por encima del matrimonio, ni está movido por intenciones sexuales, sino ser fiel a la regula fidei que encontramos en las Escrituras. Por último, vemos que la actitud que toma Tertuliano hacia las mujeres, según Dunn, no es distinta ni peor que la que tenían la mayoría de los hombres en la sociedad de su tiempo223. En resumen, descubrimos que todo el corpus de Tertuliano se centra en defensa de la fe y la moral cristiana, a la vez que polemiza contra el judaísmo y el paganismo y disputa con el montanismo y el gnosticismo. Quiere defender a los cristianos de los ataques de los paganos y les da normas morales, sintiendo una especial predilección por la mujer, en concreto, por la mujer cartaginesa de clase alta. En toda su producción vemos que el lugar que ocupa la mujer es bastante reducido, pues, son solo tres las obras dirigidas a ellas especialmente, sin dejar a un lado obras como De pudicitia y De monogamia, que, aunque no están dirigidas a ellas directamente, también hablan de las mujeres. No obstante, aunque su mayor producción literaria no esté dirigida a las mujeres, en estas tres últimas obras analizadas se aprecia la preocupación de Tertuliano por estas mujeres cartaginesas de estamento superior que las exhorta a que no se dejen llevar por estos lujos innecesarios, producto de la corrupción y  223 La visión del uso del velo que muestra Tertuliano es muy importante y, por ello, descubrimos numerosos trabajos que van en ésta línea, mostrando la utilidad del velo como símbolo de distinción con los paganos: Alfaro y Rodríguez (2001c: 117-126); Dunn (2005: 1-30); Hamman (1992: 503-514); Tasinato (1998: 15-21). Capítulo Segundo: Tertuliano 131   la inmoralidad que está apareciendo en la sociedad. Estos son un grave peligro tanto para la humilitas como para la castitas cristianas. Tertuliano insiste mucho en estos conceptos porque, para él, la mujer es heredera del pecado de Eva y, por tanto, la única forma de salvarse y de expiar su culpa mostrándose con modestia y castidad224. La castidad no sólo se refleja a la mujer en su apariencia externa, sino al sepultar todos los deseos de la carne y, una vez viuda, casarse sólo con Cristo, dedicar su vida tanto a él como a la comunidad225. Por otro lado, la modestia en el vestido así como el pudor y la sumisión se muestra, especialmente, en el uso del velo, pues el no llevarlo incita a la concupiscencia, al igual que el uso de tintes, afeites, vestidos o joyas226. La disciplina juega un papel muy importante, pues regula el comportamiento, para no dejarse llevar por este lujo y la asistencia a lugares donde una mujer cristiana no debe estar, como espectáculos, convites..., y aquellos lugares donde acompañaría a su marido pagano, como fiestas, tabernas, etc227. A través de análisis posteriores, descubriremos cuál es esa mujer por la que realmente Tertuliano siente predilección, esa que encarna todos los valores de modestia, pudor, simplicidad, humildad y castidad, esa a la que está destinada la salvación eterna. Pues no debemos olvidar que éste es el cometido más importante de Tertuliano: que la mujer se salve.  224 Este concepto podemos extraerlo a partir de la lectura de las tres obras aquí comentadas: Ad ux., De cult. fem., y De virg. vel. 225 Ad ux. I,4; De virg. vel. XIII,1. 226 De virg. vel. III,5; VII,2; XIV,5; De cult. fem. I,4-9. 227 De cult. fem. XI,1; Ad ux. II,6. Elena López 132    4. Pensamiento de Tertuliano relacionado con la mujer Antes del montanismo, que marcó profundamente el pensamiento de Tertuliano sobre la mujer, sabemos que escribe De cultu feminarum porque está muy preocupado por la relajación que está viviendo la sociedad en la que, a pesar del avance del cristianismo, estamos asistiendo a una relajación que se traduce en la corrupción y la inmoralidad, principalmente entre las mujeres. Con dicha obra, quiere ayudar a las cristianas cartaginesas a que no se dejen llevan por el lujo, la coquetería o las modas228. En esta obra podemos percibir una condena a la mujer en general. Las llama “puerta del diablo” (I,1,2) por ser la responsable de introducir el pecado en el mundo, ya que la mujer, al ser heredera de Eva también lo es de su culpa. No obstante según F. Church229, Tertuliano otorgó la misma culpa tanto a Adán como a Eva. Es cierto que en toda su obra Tertuliano hablará a la mujer con gran dureza, sin embargo, descubrimos que su actitud es un término medio entre lo que había leído de las Sagradas Escrituras y lo que los montanistas habían hecho en la práctica230. Incluso D. L. Hoffman, en un trabajo reciente, afirma que su actitud con las mujeres era positiva por la relación que mantenía tanto con su esposa como con las profetisas montanistas, a pesar de la dureza de sus palabras en sus obras231.  228 Alfaro (2001a: 79-81). 229 Church (1975: 86-88). 230 Geoffrey (2004: 45). 231 Hoffmann (1995: 214). Capítulo Segundo: Tertuliano 133   Tertuliano reprende a las mujeres para que vistan con sencillez y sin la ostentación de los adornos, pues la única función del vestido es disimular del cuerpo la marca de la culpa232. Alegaba que con modestia se obtenía la salvación no sólo de las mujeres, sino también la de los hombres (II,1,1), porque con la ostentación, sobre todo, incitaban los deseos de los hombres (II,2,2-3). Muchas mujeres no debían mostrar la vanagloria, pues muchas de ellas buscaban su propia alabanza (II,2,5). Por último, Tertuliano afirmaba que las mujeres cristianas no debían aparecer ataviadas así, ya que no era bien visto que apareciesen en público, por lo que no tenían motivo para arreglarse de esta manera (II,11.1). Sin embargo, en De cultu feminarum, nuestro autor se encuentra ante un serio problema porque las mujeres piensan que la modestia tan solo se refleja en la integridad de la carne233, idea que compartían con las paganas. Por este motivo Tertuliano introduce un nuevo concepto en cuanto a la castidad cristiana, una mujer cristiana será casta siempre que no cause ningún tipo de impresión sobre la sexualidad masculina. Luego tendrá que abandonar todo deseo de ornato y artificio, pues nada de esto tenía relación con la salvación. Tertuliano trata de dirigir el comportamiento femenino a través de la integridad moral, reflejada en la atención tranquila y casta de los deberes domésticos234. En De cultu feminarum, Tertuliano muestra dos tipos de mujeres: la coqueta, conversa que se resiste a abandonar la moda de los paganos, y la  232 Rivas Rebaque (2008: 82). 233 De cult. fem. II,1. 234 Torjesen (1996: 164-166).   Este capítulo está dedicado a la obra clave de nuestra investigación: Ad uxorem. En él veremos la época de composición del tratado junto con el público al que va dirigido, sin olvidarnos de la intención que tenía Tertuliano al escribirla. Por otro lado, haremos un estudio de la estructura retórica que presenta el tratado, resaltando los textos que serán objeto de estudio en el siguiente capítulo. 1. Época de composición, público al que va dirigido, intención del autor La época de composición podemos situarla en torno a los años 193-206 d.C.244, aún en la etapa católica, él único tratado dedicado a los problemas sobre moral conyugal de dicha época. Esta obra está dividida en dos libros245. En el primero, Tertuliano recomienda a su esposa que no se case de nuevo si él muriese antes que ella dejándola viuda; en el segundo, le exhorta a que, llegado el caso de que ella  244 Braun reúne las opiniones de los críticos más importantes: Noeldechini (1888), Monceaux (1901) y Harnack (1904), sitúan la obra entre el 200 y 206 d.C. Mientras que Monceaux, Chr. Mohrmann (1954), Quasten (1957) y W.P. Le Saint (1951), que precisan “no mucho después del 200”, Deus christianorum, 571. Fredouille (1972: 89) sitúa la obra entre el 205-217 d.C. Barnes propone los años 198-203 d.C. Finalmente, optamos por seguir la propuesta de Braun (1977: 721), es decir, entre De cultu feminarum y las obras escritas bajo influencia montanista. 245 Bernardino (2007: 1374) divide la obra en tres libros, pues toma el himno con el que concluye el tratado como un tercer libro. Elena López 142   vuelva a casarse, lo haga con un cristiano. En esta obra Tertuliano pondrá de relieve diversos temas: las segundas nupcias, su legalidad y las diversas oportunidades que se pueden presentar pero, también, le da gran importancia a la problemática de los matrimonios mixtos. Observamos que el moralista africano expone sus ideas del matrimonio y las segundas nupcias a partir del género epistolar y, aunque esté muy lejos de ser una carta familiar, no hay duda de que el punto de partida es personal. Ya desde el exordio vemos que sus recomendaciones no sólo son en ayuda de su esposa, sino de un público mucho más amplio, todas las mujeres cristianas, pues su interés radica en buscar una viuda casta. El cartaginés pone de manifiesto que en la sociedad están apareciendo muchos matrimonios mixtos, es decir, cristianas que se casan con no creyentes. En II,2,1 realiza un ataque violento y se enciende contra aquellos “consejeros” que permiten este tipo de uniones. Dichos consejeros no son más que los miembros del clero local, presbíteros y diáconos de Cartago, a quienes van dirigidas estas duras palabras, haciéndonos ver que su unión con la Iglesia no era tan fuerte como sería necesario246. También vemos a lo largo del tratado cómo Tertuliano se llena de vida y se enciende, pues pretende que los cristianos sean capaces de discernir la voluntad de Dios, que ha sido revelada por Pablo; así mismo quiere defender la fe y la virtud de los cristianos que están inmersos en un mundo pagano, y de este modo animarlos a dar testimonio, rechazando todo aquello contrario al cristianismo.  246 Hamman (2000: 67) afirma que este escándalo se había producido ya anteriormente, pues el mismo Tertuliano afirmará que se queda estupefacto por la desvergüenza de algunas mujeres y la mala fe de sus consejeros. Capítulo Tercero: Ad uxorem 143  Por último, la conclusión al tratado, que es una alabanza al matrimonio, puede contraponerse a la primera parte del tratado, donde vemos una clara alabanza a la virginidad, única forma de obtener la santidad. 2. Estructura retórica La obra Ad uxorem está dividida, como hemos dicho anteriormente, en dos tratados, los cuales presentan una estructura retórica bastante diferenciada. Esto es lo que vamos a tratar en el presente epígrafe, estudiando cada tratado por separado247. En primer lugar, expondremos un esquema que nos ayude a interpretar dicha estructura. 2.1 Estructura retórica: Ad uxorem I  2.1.1 Esquema estructura retórica  Exordium Propositio Praemunitio Transitio Argumentatio 1º: Es lícito volver a casarse I.- Refutación de objeciones previas APosibles adversarios BContinencia para todos los cristianos II.- Exposición de la tesis APropositio  247 Para realizar la siguiente clasificación hemos seguido la obra de Munier (1980: 71-87). Elena López 144   BComparatio CConfirmatio 1. Evidencias de la razón 2. Evidencias de las Escrituras Peroratio 2º: ¿Por qué no es lícito casarse de nuevo? I.- Refutaciones de objeciones avanzadas ARespuestas de principio BRefutación de los supuestos argumentos de la parte adversa CPeroratio II.- Refutación de las objeciones avanzadas sobre la viudez A- ¿Es difícil una viudez casta? B-Beneficios de la viudez casta CConfirmatio DComparatio Peroratio Conclusio 2.1.2 Análisis estructura retórica  a) Exordium (I,1-6)248  Tertuliano proporciona a su esposa una serie de pautas o recomendaciones en el caso de que él muera antes que ella, como si se tratase de un testamento espiritual: Dignum duxi, dilectissime mihi in Domino conserua, quid tibi sectandum sit post discessum de saeculo meum, si prior te fuero uocatus249.  248 Hamman (2000: 50-52). 249 Para las citas del texto latino usamos la edición Munier (1980). Tert. Ad ux. I,1,1: “Mi queridísima compañera en el Señor, me ha parecido conveniente considerar lo que debes perseguir después de mi separación del mundo, si fuese llamado antes que tú”. Capítulo Tercero: Ad uxorem 145  A continuación le aclara que no pretende garantizar intereses materiales, sino que ella pueda acceder plenamente al legado de los bienes espirituales, rogándole al Señor que se los conceda250. -Propositio. Tertuliano ofrece su postura ante un posible segundo matrimonio, pues le dice que renuncie a ello si se convierte en viuda, ya que hay intereses más elevados: Praecipio igitur tibi, quanta continentia potes, post excessum nostrum renunties nuptiis, nihil mihi isto nomine collatura, nisi quod tibi proderis. Ceterum Christianis saeculo digressis nulla restitutio nuptiarum in diem resurrectionis repromittitur, translatis scilicet in angelicam qualitatem et sanctitatem. Proinde sollicitudo nulla, quae de carnis zelo uenit251. Aquí se anuncia la relación que tendrá con la argumentatio, ya que se trata de un breve resumen de la causa que se va a desarrollar en la propia argumentatio252. -Praemunitio. El autor quiere prevenir a su esposa para que no piense que sus intenciones obedecen a sentimientos de tipo celoso ni por miedo a verla casada por segunda vez, sino porque en la otra vida ya no importarán ni los celos ni los placeres carnales, alusión a Mateo 22,23-30: Etiam illa, quam septem fratribus per successionem nupsisse uoluerunt, neminem tot maritorum resurrectionis die offendet, nec quisquam illam confusurus expectat. Quaestio Sadducaeorum cessit sententiae Domini. Ne me  250 Tert. Ad ux. I,1,2-3. 251 Tert. Ad ux. I,1,4: “Te ordeno, así pues, que guardes cuanta continencia puedas y después de mi muerte renuncies al matrimonio. No creas que por mi parte puedo encontrar más interés que el tuyo. Por lo demás, los cristianos que hayan dejado este mundo en el día de la resurrección prometido no restaurarán ninguna antigua alianza, transportados, sin duda, a la cualidad y santidad de los ángeles. Así pues, no experimentarás ninguna preocupación que venga del celo de la carne”. 252 Lausberg (1975: 260). Elena López 146   putes propter carnis tuae integritatem mihi reseruandam de contumeliae dolore suspectum insinuare iam hinc tibi consilium uiduitatis. Nihil tunc inter nos dedecoris uoluptuosi resumetur. Non enim tam friuola, tam spurca Deus suis pollicetur253. -Transitio. Muestra la conclusión del exordium que da paso a la argumentatio. Finaliza señalando que va a analizar si sus recomendaciones son válidas tanto para su mujer como para todos los cristianos254. En estas primeras palabras Tertuliano nos instala en el tema que va a tratar. Intenta disponer favorablemente el ánimo de su esposa para que escuche o lea el resto del discurso, pues es la primera oportunidad que tiene de influir en ella255. Podemos decir que es un exordio directo, ya que busca conseguir abierta y claramente que el oyente se muestre favorable, interesado y atento. Muestra directamente su petición “que guardes abiertamente toda la continencia de que eres capaz y no vuelvas a casarte después de mi muerte”. Ya desde el principio Tertuliano intenta captar la atención de su mujer de forma humilde, empleando un vocabulario afectivo, haciéndole ver que quiere darle una serie de consejos que le van a ser muy útiles. Con estas advertencias él no va a obtener ningún favor, sino todo lo contrario, la salvación de ella. Con ello pretende despertar sus emociones y así ganarse su favor256.  253 Tert. Ad ux. I,1,5-6: “Incluso esa, que quisieron casar con siete hermanos por sucesión, no ofenderá a tantos maridos en el día de la resurrección, ninguno la espera para confundirla. La cuestión de los saduceos cede ante la opinión del Señor. No pienses que el consejo de viudez es para reservarme la integridad de tu carne. Me dolería pensar ser despreciado de injuria. En ese caso, entre nosotros no recobraremos ningún placer voluptuoso. Dios no promete a los suyos cosas tan frívola ni tan inmundas”. 254 Tert. Ad ux. I,1,6. 255 Lausberg (1975: 243). 256 Lausgerg (1975: 245-248). Capítulo Tercero: Ad uxorem 147  Por otra parte, podemos percibir cómo este exordio no es grandilocuente, ingenioso o elaborado, para que no de motivos a sospechar un exceso de preparación o una elaboración artificiosa, lo que contribuye a hacer perder credibilidad al discurso y autoridad al orador257. b) Argumentatio (I,2-8,3)258 En este apartado Tertuliano muestra cuáles son sus intereses y por qué rechaza el segundo matrimonio, lo que aparece a través de dos argumentos principales: ¿es lícito casarse de nuevo? Y ¿por qué no?, que da respuesta al primer argumento. Estamos en la parte nuclear y decisiva del discurso y sirve para establecer la credibilidad del punto de vista que se defiende en la causa259. 1º.- ¿Es lícito volver a casarse? (I,2-3)260 Tertuliano responde negativamente a través de los siguientes puntos: I.- Refutación de objeciones previas (I,2-3,2)261. Tertuliano debe demostrar que un nuevo casamiento es lícito, pero una viudez casta es preferible. Para ello debe excluir las objeciones previas que sus adversarios puedan usar en su contra  257 Cicerón (1997: 118). 258 Hamman (2000: 52-65). 259 Lausberg (1975: 297). 260 Hamman (2000: 52-56). 261 Hamman (2000: 52-54). La refutatio se considera parte de la argumentatio y se emplea para demostrar la insostenibilidad de la opinión contraria: Lausberg (1975: 360). Elena López 148   para rebatirle sus ideas. Así, Tertuliano va a atenuar o rebajar las pruebas de los adversarios y a debilitarlas con argumentos. A-Sus posibles adversarios. 1) A la objeción que pondrá en entre dicho el matrimonio como tal y, en contraposición, las segundas nupcias, Tertuliano respondería que no se trata de condenar el propio matrimonio, ya que ha sido instituido por Dios para la propagación del género humano (alusión a Gn 1, 28). Sin embargo Dios, desde el principio, establece la monogamia (Gn 2,24 y Mt 19,5-6): Non quidem abnuimus coniunctiouem uiri et feminae, benedictam a Deo ut seminarium generis humani et replendo orbi et instruendo saeculo excogitatam, atque exinde permissam, unam tamen. Nam et Adam unus Euae maritus et Eua una uxor illius, una mulier, una costa262. 2) A la objeción que, basándose en la poligamia de los patriarcas, sería una amenaza para la ley de la monogamia, Tertuliano responde que dicha poligamia no contradice la monogamia establecida por Dios: Sane apud ueteres nostros ipsosque patriarchas, non modo nubere, sed etiam plurifariam matrimoniis uti, fas fuit. Erant et concubinae263. Lo explica a través de una interpretación alegórica, relacionada con la Sinagoga y la Iglesia o, más concretamente, se explicaría por la evolución de la ley moral: Cristo y, después, Pablo, corrige y ordena las costumbres anteriores,  262 Tert. Ad ux. I,2,1: “Sin duda no rechazamos la unión del hombre y la mujer, bendecida e imaginada por Dios para el origen del género humano, llenar la tierra y disponer el mundo, y, por consiguiente, lo permite, pero sólo uno. Pues Adán es el único marido de Eva y Eva la única mujer de él, una mujer, una costilla”. 263 Tert. Ad ux. I,2,2: “Sin duda, nuestros antepasados, los mismos patriarcas, no sólo tenían el derecho de casarse, sino también de contraer varias uniones. Pues tenían concubinas”. Capítulo Tercero: Ad uxorem 149  las que fueron inscritas en la ley mosaica, previendo la llegada del fin de los tiempos264. B-La petición preliminar que Tertuliano ofrece sería leer en el evangelio un precepto de continencia que se impondría a todos los cristianos. La respuesta que ofrece sería que Cristo no impone la abstinencia sexual ni abole la institución del matrimonio. Esa misma afirmación es hecha por los herejes, que niegan al Dios Creador, alusión a Gn 2,24: Sed non ideo praemiserim de libertate uetustatis et posteritatis castigatione, ut praestruam Christum separandis matrimoniis, abolendis coniunctionibus aduenisse, quasi iam hinc finem nubendi praescribam. Viderint qui inter cetera peruersitatum suarum disiungere docent carnem in duobus unam, negantes eum, qui feminam de masculo mutuatus, duo corpora ex eiusdem materiae consortio sumpta, rursus in se matrimonii compactione compegit265. Conclusión parcial y transición: el matrimonio es un bien porque en las escrituras no está prohibido. Sin embargo, Pablo enseña que la continencia es un bien superior: Denique prohiberi nuptias nusquam omnino legimus, ut bonum scilicet. Quid tamen bono isto melius sit, accipimus ab apostolo266.  264 Tert. Ad ux. I,2,3-4. 265 Tert. Ad ux. I,3,1: “He hablado primero de la libertad que hubo en otro tiempo y de las correcciones que fueron impuestas después, no para demostrar que Cristo vino a separar a los esposos, abolir el matrimonio y decretar la caducidad de este vínculo. Dejo este pensamiento a la gente que, entre otras aberraciones, profesa que hay que separar a los esposos que son una sola carne, porque se oponen al que sacó a la mujer del hombre y después reunió en la pasta común del matrimonio, esos dos cuerpos formados del mismo barro”. 266 Tert. Ad ux. I,3,2: “Por lo menos, en ninguna parte leemos que se prohiban las nupcias, de modo que este es un bien. No obstante, existe un bien superior, entendemos del Apóstol”. Elena López 252    2.2.2 Referencias de las Escrituras El segundo tratado comienza con un exordium directo donde, nuevamente, Tertuliano pretende captar la atención de su esposa. En el mensaje que le transmite le da una serie de normas y pautas ya que muchas mujeres, tras enviudar, han vuelto a casarse, fruto de la debilidad humana. Al igual que ocurría en el exordium del libro I, el cartaginés emplea la expresión in Domino conserua, extraída de las Escrituras. Vuelve a manifestar la relación que mantiene con su esposa, una relación esponsal totalmente nueva, basada in Domino, “en el Señor”: Proxime tibi, dilectissima in Domino conserua, quid feminae sanctae matrimonio quacumque sorte adempto sectandum sit, ut potui, prosecutus sum. Nunc ad secunda consilia conuertamur, respectu humanae infirmitatis, quarumdam exemplis admonentibus, quae diuortio uel mariti excessu oblata continentiae occasione non modo abiecerint opportunitatem tanti boni557. En el exordium Tertuliano teme que su esposa rechace este estado de viudez cuando le indique la posibilidad de un segundo matrimonio. No obstante, como ya mencionamos en I,3,5 le aconseja que tome el camino que sea más ventajoso para ella y para su salvación:  sirvientes, despreciando la opinión de todos los hombres, con tal que tengan a aquellos que no ponen ningún impedimento a su libertad. Enrojecerá una cristiana fiel por casarse con un fiel de condición menor, aquella que será rica con un hombre pobre”. 557 Tert. Ad ux. II,1,1: “Muy recientemente, mi queridísima compañera en el Señor, me he esforzado por indicarte la conducta que debe adoptar una mujer santa cuando la suerte rompe su matrimonio. Ahora te daré otros consejos, respecto a la debilidad humana, instruido por el ejemplo de las mujeres que, no solo abandonan la oportunidad de tantos bienes sino la ocasión de continencia que se presenta por el divorcio o la viudez, han vuelto a casarse”. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 253   Ne qui nuper te ad uiniuiratus et uiduitatis perseuerantiam hortatur sim, nunc mentione nuptiarum procliuium tibi labendi ad altioribus faciam. Quod si integre sapis, certe scis istud seruandum tibi esse, quod sit utilius558. El siguiente texto también forma parte del exordium dentro de la propositio, y Tertuliano recurre al Apóstol para recordarle cuál es su postura ante un segundo matrimonio, prefiriendo la castidad559. No obstante, siguiendo el texto anterior en el que veíamos que muchas mujeres han vuelto a casarse, Tertuliano sigue fielmente a Pablo para ofrecer a su mujer la posibilidad de casarse sólo in Domino560. Esta propositio cumple su objetivo pues, en pocas palabras, como una especie de resumen, declara la causa que se va a tratar, abriendo paso a la argumentatio, donde descubriremos “si es lícito casarse con un pagano” y el motivo: Eo accedit, quod apostolus de uiduis quidem et innuptis, ut ita permaneant, suadet, cum dicit: Cupio autem omnes meo exemplo perseuerare, de nubendo uero in Domino, cum adicit: tantum in Domino, iam non suadet sed exerte iubet561. Con la expresión in Domino tanto el Apóstol como Tertuliano aluden al matrimonio con un cristiano. Sin embargo al usar dicha expresión vuelve a hacer  558 Tert. Ad ux. II,1,2: “Recientemente te he exhortado a que no te cases y que perseveres en la viudez, ahora que te menciono las nupcias temo hacerte caer desde lo alto. Por lo cual, con integridad, sin embargo, sabes que debes buscar lo que sea más útil para ti”. 559 1Co 7,7: “Mi deseo sería que todos fueran como yo”. 560 1Co 7,39: “La mujer está obligada a su marido mientras él viva; mas, una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero solo en el Señor”. 561 Tert. Ad ux. II,1,4: “Añade a esto que el Apóstol aconseja a las viudas y a las célibes que permanezcan así, cuando dice: mi deseo es que todas perseveren en mi ejemplo; en cuanto a casarse en el Señor, cuando dice: solo en el Señor, ya no aconseja sino ordena de forma severa”. Elena López 254    referencia a ese matrimonio nuevo que aparece con la llegada del cristianismo, un matrimonio en el que la meta es Cristo562. El primer razonamiento de la argumentatio, Ad ux. II,2,1563, va encaminado a responder “si es lícito el matrimonio con un gentil”. La respuesta la obtenemos a partir de la refutación. Este texto da muestra de ello, pues Tertuliano busca en las Escrituras un texto que pueda confirmar la validez de este tipo de uniones. No lo encuentra aunque sus adversarios sí, modificando la opinión del Apóstol y haciendo ver que lo que dice se puede extender a todo tipo de matrimonio564. Tertuliano en las siguientes pruebas afirma que ha sido una mala lectura del pasaje de Corintios y ofrece la interpretación correcta de dicho pasaje. En primer lugar, en Ad ux. II,2,2565, se refiere a un matrimonio donde el esposo se ha convertido una vez casado y, por tanto, no debe divorciarse de su mujer, aunque ésta no sea cristiana. En segundo lugar, en los matrimonios mixtos Dios llama a vivir a los cónyuges en paz y ofrece la esperanza de que la otra parte se pueda convertir. Tertuliano propone el ejemplo moral como un modelo de evangelización566.  562 Bietenhard (1990: 208). 563 Para el texto latino y su traducción castellana, mirar p. 172. 564 1Co 7,12-14: “Si un hermano tiene una mujer no creyente y él consiente en vivir con ella, no se divorcie de ella. Y si una mujer tiene un marido no creyente y él consiente en vivir con ella, no se divorcie. Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente”. 565 El texto completo se encuentra en la p. 172. 566 Según Macdonald (2004: 216) el ejemplo moral estaba altamente considerado en las comunidades cristianas primitivas; todo lo contrario sucede en las sociedades actuales. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 255   Igualmente, lo mejor es seguir en el estado en el que el Señor los llamó. Para basar todo este pensamiento, Tertuliano sigue el pensamiento de Pablo567: Adeo et rationem subicit: in pace nos uocari a Domino et posse infidelem a fideli per usum matrimonii lucrifieri. Ipsa etiam clausula hoc ita intellegendum esse confirmat: Vt quisque, ait, uocatur a Domino, ita perseueret. Vocantur autem gentiles, opinor, non fideles. Quodsi de fideli ante matrimonium pronuntiasset, absolute permiserat sanctis uulgo nubere568. En 1Co 7,12-14 no se lee ningún permiso para dicha unión. Todo lo contrario, la única forma posible y permitida de romper la viudez es casarse “en el Señor”, es decir, con un cristiano: Si uero permiserat, numquam tam diuersam atque contrariam permissui suo pronuntiationem subdidisset, dicens: Mulier defuncto uiro libera est; cui uult nubat, tantum in Domino. Hic certe nihil retractandum est. Nam de quo retractari potuisset, apostolus cecinit. Ne quod ait: cui uelit nubat, male uteremur, adiecit: tantum in Domino, id est in nomine Domini, quod est indubitate Christiano569. Como conclusión a este primer argumento, Tertuliano especifica que el Apóstol rechaza todo tipo de unión, aunque haya sido bendecida por Dios. Sin  567 1Co 7,15.17: “Para vivir en paz os llamó el Señor… Por lo demás, que cada cual viva conforme le asignó el Señor, cada cual como les ha llamado Dios”. 568 Tert. Ad ux. II,2,3: “Además añade la razón: Dios nos llamó a vivir en paz y el matrimonio con un creyente puede llevar al no creyente a la fe. Pues este final confirma mi interpretación: que cada cual, dice, como ha sido llamado por el Señor, así continúe. Pues, según creo, son llamados los gentiles, no los creyentes. Si hubiese nombrado a los creyentes antes del matrimonio [aún no casados], hubiera permitido a los cristianos, completamente, casarse a su gusto”. 569 Tert. Ad ux. II,2,4: “Si verdaderamente lo hubiera permitido, de ningún modo hubiese confundido con su declaración tan diversa y confusa, diciendo: la mujer que ha perdido a su marido es libre; la cual puede casarse con quien quiera, pero solo en el Señor. El Apóstol es bastante claro. Por miedo a que se usara mal su orden ‘que se case con quien quiera’, añadió: ‘solo en el Señor’, esto es en nombre del Señor, lo que es indudablemente con un cristiano”. Elena López 256    embargo, ambos conocen los peligros de la fe y, aunque admite esta unión “en el Señor”, siempre tenderá a mostrar la superioridad de la castidad: Ille igitur apostolus sanctus, qui uiduas et innuptas integritati perseuerare mauult, qui nos ad exemplum sui hortatur, nullam aliam formam repetundarum nuptiarum nisi in Domino praescribit, huic soli condicioni continentiae detrimenta concedit. Tantum, inquit, in Domino570. Tertuliano, para justificar las respuestas en el segundo argumento de este tratado cuya conclusión responderá a “por qué no es lícito casarse con un gentil”, va a recurrir de nuevo a las Escrituras. Principalmente, este tipo de uniones son un peligro para la fe y, en este caso, una amenaza para el cuerpo, pues la unión con un pagano lleva consigo una deshonra. Sus adversarios alegarán que este tipo de uniones son iguales a la unión entre pagano y cristiana llamada antes del matrimonio. Sin embargo, el autor muestra y justifica en Ad ux. II,2,9571 que dichas uniones no son iguales. La justificación viene dada a partir de un fragmento de la Carta a los Corintios donde el Apóstol recomienda que cada cual permanezca en el estado en el que fue hallado cuando la gracia le alcanzó572, así como por el otro fragmento antes mencionado que “el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente”573.  570 Tert. Ad ux. II,2,4: “Pues el santo Apóstol, prefiere que las viudas y las célibes continúen con su integridad, el cual nos anima a seguir su ejemplo, prohíbe que se busque alguna otra forma de matrimonio sino es en el Señor, ésta es la única condición que admite para la pérdida de la continencia. Dice: ‘solo en el Señor’”. 571 El texto se encuentra en la p 175. 572 1Co 7,17: “Por lo demás, que cada cual viva conforme le asignó el Señor, cada cual como le ha llamado Dios”. 573 1Co 7,14. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 257   Por otro lado, a esta deshonra que trae consigo la unión con un pagano hay que añadirle un delito de fornicación, que provoca la exclusión de la comunidad. Dicha exclusión la mostraba ya el Apóstol574: Haec si ita sunt, fideles gentilium matrimonia subeuntes stupri reos constat esse et arcendos ab omni communicatione fraternitatis, ex litteris apostoli dicentis cum eiusmodi ne cibum quidem sumendum575. La expresión que utiliza Tertuliano, extraída del Apóstol “¡Con ese ni comer!” (II,3,1), es muy significativa. No debemos olvidar que las primeras comunidades cristianas que surgen están formadas por judíos. Este comer juntos tenía una connotación religiosa dentro de la comunidad judía, que expresaba la comunión de los creyentes en la presencia de Dios. Así se explica esta expresión tan tajante donde se exclama que los cristianos no deben compartir la mesa con los pecadores576. Además, esta expresión también muestra cuál era la actitud que los cristianos tenían entre sí. Ellos lo compartían todo, como podemos descubrir tanto en las Escrituras como en el propio Tertuliano, aunque este añade una aclaración: “excepto las mujeres”577.  574 1Co 5,11: “Os escribí que no os relacionarais con quien, llamándose hermano, es impuro, avaro, idólatra, difamador, borracho o ladrón. Con ésos ¡ni comer!”. 575 Tert. Ad ux. II,3,1: “Pues a las fieles que se casan con gentiles consta que son culpables de adulterio [estupro] y rechazadas de toda comunicación de fraternidad [excluidas de toda relación con nuestros hermanos], como dicen las letras del apóstol: con ese ni comer”. 576 Aranda (1991: 281-301) refleja que las reglas de la mesa y la comida reflejan el orden interno y los valores de un grupo. 577 Hch 4,32: “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían ellos en común”. Además ertuliano, (Apol. 39,11) afirmaba que “los que compartimos nuestras mentes y nuestras vidas, no vacilamos en comunicar todas las cosas. Todas las cosas son comunes entre nosotros, Elena López 258    Este delito se comete por llevar a cabo un matrimonio que ha sido prohibido por Dios y, al ser prohibido, Tertuliano lo considera casi “adulterio”. Por tanto, si se produce una unión entre un cristiano y un pagano, los miembros se “contaminan” y se llega a ofender a Dios. Esta reflexión muestra una profunda relación con las Escrituras578: Non adulterium est, quod prohibitum est, non stuprum est? Extranei hominis admissio minus templum Dei uiolat? minus membra Christi cum membris adulterae commiscet? Quod sciam, non sumus nostri, sed pretio empti. Empti? Et quali pretio? Sanguine Dei. Laedentes igitur carnem istam, eum laedimus de proximo579. Por otro lado, este tipo de uniones son un peligro para la fe y amenazan en el espíritu. En esta confirmatio Tertuliano va a presentar las pruebas sobre las que se fundamenta su postura en cuanto a la unión de un creyente y una mujer no creyente. En primer lugar, basándose en Pablo, afirma en Ad ux. II,3,3580, que una convivencia prolongada con un pagano corrompe a la cristiana581.  excepto las mujeres: en esta sola cosa, en que los demás practican tal consorcio, nosotros renunciamos a tal consorcio”. 578 1Co 3,16: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el espíritu de Dios habita en vosotros?”; 1Co 6,15.19s: “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? ¡De ningún modo! (…) ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo de Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? ¡Habéis sido bien comprados!”. 579 Tert. Ad ux. II,3,1: “¿No es adulterio, lo que está prohibido, no es estupro? Permitido [el matrimonio] con hombres paganos, ¿no es deshonrar el templo de Dios? ¿No se confunden los miembros de Cristo con los miembros del adulterio? Que yo sepa, no somos de nosotros mismos, sino que hemos sido comprados. ¿Comprados? ¿Y a qué precio? La sangre de Dios. Así pues, manchando la propia carne, lo manchamos a él”. 580 Para el texto, véase p. 177. 581 1Co 15,33: “las malas compañías corrompen las buenas costumbres”. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 259   Para mostrar su oposición a la práctica de los matrimonios mixtos, Tertuliano se inspira en el evangelio de Mateo582: Et quomodo potest duobus dominis seruire, Domino et marito, adde gentili?583 Sin embargo, si comparamos la cita de Tertuliano con la del evangelista, observamos que el primero introduce una pequeña variación. Pues donde Mateo hace referencia al dinero, a que un cristiano no puede servir al dinero y, al mismo tiempo, servir a Dios, Tertuliano afirma que estos “dos señores” se refieren al marido pagano y a Dios. Una cristiana que se casa con un pagano, que es contrario a Dios, no puede dedicarse a este como debería. Igualmente, podríamos decir que la relación del marido pagano con el dinero aparece anteriormente expresada cuando Tertuliano afirmaba que el matrimonio estaba impulsado por la codicia (I,4,6). Tertuliano adapta dicha cita a su pensamiento dándole este giro que usará para basar sus argumentos. En segundo lugar, esta unión tiene diversas repercusiones. Primero hace que desobedezca a Dios y, como veíamos anteriormente, la unión matrimonial se volverá algo ilícito, contrario al pensamiento cristiano: Gentilem enim obseruando… ipsa etiam matrimonii secreta maculosa, non ut penes sanctos officia sexus cum honore ipsius necessitatis tamquam sub oculis Dei modeste et moderate transiguntur584.  582 Mt 6,24: “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero”. 583 Tert. Ad ux. II,3,4: “¿Y de qué modo puede servir a dos señores, el Señor y su marido, gentil [pagano] por añadidura?”. 584 Tert. Ad ux. II,3,4: “Pues cuidando a un gentil … En secreto se entregará a las viles delicias del amor, que los cristianos consideran como un deber respetable y necesario y que realizan con una moderación casta, bajo la mirada de Dios”. Elena López 260    En tercer lugar, esta mujer cristiana no solo va a aparecer ataviada como las paganas, sino que, al compartir su vida con un pagano, le será muy difícil realizar las tareas y los oficios cristianos; sin remedio, tendrá que acompañar a su marido a lugares, ceremonias y a oficios totalmente contrarios a sus creencias. Tertuliano pone de manifiesto las ocupaciones de las paganas y de las cristianas; describe los deberes de unas censurando las diversiones de las otras. Sin embargo, en lo que respecta a las cristianas, Tertuliano enumera las diversas actividades, las cuales podemos encontrar en los Hechos de los Apóstoles585. No debemos olvidar que, en este caso, se trata de maridos que no toleran la religión cristiana de sus mujeres, lo cual dificultaba aún más la realización de sus propias actividades: Sed uiderit qualiter uiro officia pendat, Domino certe non potest pro disciplina satisfacere, habens in latere diaboli seruum, procuratorem domini sui ad impedienda fidelium studia et officia, ut si statio586 facienda est, maritus de die condicat ad balneas, si ieiunia obseruanda sint, maritus eadem die conuiuium exerceat, si procedendum erit, numquam magis familiae occupatio obueniat. Quis autem sinat coiungem suam uisitandorum fratrum gratia uicatim aliena et quidem pauperiora quaeque tuguria circuiré? Quis nocturnis conuocationibus, si ita portuerit, a latere suo adimi libenter feret? 587 Quis denique sollemnibus Paschae abnoctantem securus sustinebit?588 Quis ad conuiuium dominicum  585 Hch 2,42.46s: “Se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones… Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo”. 586 En estos primeros años del cristianismo, la estación designaba todos los oficios, donde los fieles participan de pie; más tarde este nombre designaba las reuniones litúrgicas convocadas por los obispos con un fin especial: bautismos, confirmaciones, fiestas y, particularmente, la cuaresma, véase Hamman (2000: 72). 587 Esta misma mención la encontramos en Min. Fél. Oct. 8,4 y se trata de una vigilia de oración sin eucaristía. 588 La vigilia pascual se extendía durante toda la noche del sábado hasta el domingo por la mañana, lo que continuó hasta los tiempos de Agustín, véase Hamman (1987: 245-264). Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 261   illud, quod infamant, sine sua suspicione dimittet?589 Quis in carcerem ad osculanda uincula martyris reptare patietur?590 Iam uero alicui fratrum ad osculum conuenire591, aquam sanctorum pedibus offerre592, de cibo, de póculo inuadere, desiderare, in mente habere? Si pereger frater adueniat, quod in aliena domo hospitium?593 Si cui largiendum erit, horreum, proma praeclusa sunt594. No obstante, con respecto a la confirmatio anterior, surgen una serie de objeciones. Hay maridos que sí son tolerantes con sus mujeres y les permiten realizar sus actividades. Tertuliano realiza una refutatio en la que estos maridos, aunque sean tolerantes, seguirán sospechando de ellas. Incluso, cuando ellas quieren ocultar sus actividades, ellos se burlarán de ellas. Ante esto, en la confirmatio Tertuliano alega que son tolerantes pero por el miedo a ser acusados ellos de cristianos, II,5,2-4595. Nuevamente, en los dos textos que se muestran a continuación, Tertuliano vuelve a insisitir en las actividades que tendrá que realizar una mujer cristiana que se ha casado con un pagano, actividades que suponen una amenza constante para su fe. Por otro lado, ello supone un abandono, por parte de la cristiana, de  589 Los paganos, intrigados por el carácter secreto de las reuniones cristianas, sospechaban que la eucaristía era un banquete de Tiestes, es decir, una comida antropofágica: Hamman (1968: 164174). 590 La visita a los confesores de la fe encarcelados era un deber común de los cristianos de Cartago, como aparece en las actas de los mártires (véase Le martyre dans l’antiquité chrétienne 1989). 591 El beso de la paz que era símbolo de fraternidad, formaba parte de las liturgias más antiguas y, desde Pablo asume un valor ritual (Rom 16,16; 1Co 16,20; 2Co 13,12; 1Tes 5,26; 1Pe 5,14). 592 1Tim 5,10 refleja que se lavaban los pies a los recién bautizados y también era símbolo de hospitalidad. 593 Sobre la hospitalidad véase A.G Hamman (1979: 38-42). 594 Tert. Ad ux. II,4. El texto latino y la traducción castellana se encuentra en las pp. 177-178. 595 El texto se encuentra en las pp. 179-180. Elena López 268    Sin embargo, en los ejemplos de los matrimonios mixtos emerge la figura de una mujer responsable en la que se aprecia su capacidad y participación para convertir al marido, ya que asume una posición responsable ante los demás y también ante la comunidad cristiana. Puede parecer que Pablo muestre un orden patriarcal y jerárquico, propio de la sociedad grecorromana; sin embargo, tanto el apóstol como Tertuliano quieren reflejar un tipo de relación inexistente en la cultura antigua, pues ambos reclaman la comunión entre ambos creyentes. A esta obediencia y sumisión se le ha quitado el valor legal para añadirle un valor moral, otorgándole, así, una igualdad con respecto a sus maridos en el marco de la exhortación cristiana y llevando a las casas de los creyentes la unidad609. Por último, no debemos pensar que el apóstol anula los valores tradicionales de una sociedad tan antigua, sino que los reelabora a la luz de la fe. Pues sabemos que a un cristiano se le reconoce por sus obras610, especialmente su forma de vivir era lo que más llamaba la atención611. Por ello, este nuevo credo que está apareciendo no podía desligarse por completo de la sociedad, ni prescindir de los códigos del honor y de la vergüenza. Se debía facilitar que la familia quedase fuera de toda sospecha y que adoptase un comportamiento apropiado sin provocar escándalos a los no creyentes612, pues, por el bien del  609 Alfaro (2015: 13-14). 610 Tert. Ad ux. II. 5,2: “Los verdaderos adornos son las obras de la vida cotidiana que cuanto más se traten de ocultar más se manifiestan y atraen la curiosidad de los paganos”. 611 Lang (1989: 50). 612 Alfaro (2012: 91); Quéré (1997: 49). Es importante resaltar que la Iglesia primitiva intentó que las mujeres cristianas evitaran aquellos contactos que pudieran exponerla al deshonor. Para ello aludimos a Peristiany (1968, 45-46), quien presenta un cuadro resumen bastante significativo en la página 44. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 269   cristianismo, se debían respetar las instituciones y mostrar ante los demás que esta religión no proponía costumbres extrañas. Por eso, siguiendo a 1Pe 3,1, Tertuliano presenta la importancia que tiene la actuación de las mujeres cristianas dentro de la casa, ya que: “El matrimonio con un creyente puede llevar al no creyente a la fe”613. Por tanto, Tertuliano no sólo lanza su mensaje para respetar la estructura jerárquica tradicional, sino también con el objetivo de no escandalizar y evitar las críticas pero, sobre todo, para que la mujer se convierta en la principal colaboradora en la evangelización, para la evangelización del marido y para la transformación de su casa. Sin embargo, la mujer cristiana no solo debía velar por el honor de su casa, sino que, igualmente, debía velar por el honor de la propia comunidad. Pues, aunque a los cristianos se les reconocía por sus obras sin embargo, de la misma manera, se les criticaban por ellas. Así lo manifiestan tanto 1Tm614 como Tit615, donde los que escriben ordenan que las jóvenes viudas se casen, tengan hijos, que en lugar de ir de casa en casa contando chismes sin provecho, que las ancianas enseñen a las jóvenes a ser buenas madres y esposas según los cánones culturales de la casa patriarcal616. Sin duda los mismos vicios que Tertuliano critica a las mujeres paganas.  613 Tert. Ad ux. II, 2, 3. 614 1Tm 5,11-14: “No admitas a las viudas jóvenes…acostumbran a ir de casa en casa; y no sólo ociosas sino que también se hacen charlatanas, se meten en todo, y hablan de lo que no deben. Prefiero que las viudas jóvenes vuelvan a casarse, que tengan hijos, que gobiernen su casa y que no den al enemigo ninguna ocasión de hablar mal”. 615 Tit 2,3-5: “De igual modo las ancianas observen una conducta digna de personas santas, que no sean calumniadoras ni dadas al vino, sino buenas consejeras; de este modo enseñarán a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, mujeres de su casa, buenas y respetuosas con su maridos, para que la Palabra de Dios no sea denigrada”. 616 Bernabé (2004: 58-59). Elena López 270    Una segunda objeción, dentro de esta refutación, la encontramos a continuación, donde se plantea si estos peligros para la fe, que amenazan al espíritu y perjudican de la misma manera a los matrimonios mixtos que se han convertido después de casarse. Basándose en las Escrituras, Tertuliano muestra su negativa, alegando que todo cristiano debe permanecer como Dios lo encontró617. En este caso, el ejemplo de la mujer le servirá al marido en su posible conversión: Nam et ad aliquam uirtutem caelestem documentis dignationis alicuius uocatus ille de gentibus terrori est gentili, quo minus sibi obstrepat, minus i<n>stet, minus speculetur. Sensit magnalia, uidit experimenta, scit meliorem factum618. Por otro lado, Tertuliano puntualiza que si los paganos se interean por los matrimonios mixtos son aquellos que buscan el dinero de las cristianas, por lo que este tipo de uniones les traerá la ruina tanto espiritual como material a las creyentes. Por lo tanto es condenado por Dios: Hoc signi erit, quod solis petitoribus placet nomen Christianum. Ideo inueniuntur, qui tales non exhorreant, ut exterminent, ut abripiant, ut a fide excludant. Habes causam, qua non dubites nullum huiusmodi matrimonium prospere decurri: dum a malo conciliatur, a Domino uero damnatur619.  617 1Co 7,14.16: “Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente... Pues, ¿qué sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? Y ¿qué sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?”. 618 Tert. Ad ux. II,7,2: “Pues una pagana que ha sido llamada de entre los gentiles a virtudes celestiales por un modelo de estima [por la gracia], inspira respeto a su marido gentil, que la molesta menos, la persigue menos, la espía menos. Se da cuenta de sus maravillas, ve sus experiencias, reconoce que se ha vuelto mejor”. 619 Tert. Ad ux. II,7,3: “Esto será el signo, que el nombre cristiano agrada solo a los pretendientes. Por esto es encontrada, por tales [estos hombres] para arruinarlas, despojarlas, arrebatarlas y excluirlas de su fe. Esta es la razón que debería convencerte de que ningún matrimonio mixto puede tener éxito, pues es proporcionado por el Maligno y, condenado, verdaderamente, por Dios”. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 271   Después de justificar, a través de las Escrituras, que el matrimonio con un gentíl no es lícito, Tertuliano lo justificará a través de la razón. Igual que veíamos en el comentario del libro I, su pensamiento va a estar muy influenciado por las Escrituras, aunque no se especifique ninguna cita bíblica. En el texto que se muestra a continuación, observamos que, al examinar las causas que permiten dichos matrimonios, va a justificar la propia prohibición, ya que dicha unión es provocada por la debilidad de la fe y la atracción de los placeres del mundo: Quam huius amentiae causam detineam, nisi fidei imbecillitatem pronam simper in concupiscentias saecularium gaudiorum?620. La debilidad de la fe y la atracción de los placeres del mundo provocan que muchas cristianas busquen maridos paganos ricos que sean capaces de satisfacerles todos sus caprichos. Entre los cristianos no encontrará un marido de tal categoría pues, aunque sea rico, no permitiría esta conducta: Quod quidem plurimum in lautioribus deprehensum est. Nam quanto diues aliqua est et matronae nomine inflata, tanto capaciorem domum oneribus suis requirit, ut campum in quo ambitio decurrat. Sordent talibus ecclesiae. Difficile in domo Dei diues, ac si quis est, difficile caelebs… Christianus ista etiam diues fortasse non praestet621. En los textos de la peroratio del libro II, a Tertuliano solo le interesa conmover a su esposa y terminar de atraerse finalmente su voluntad, lo que explica que sea tan directo en sus palabras. Tertuliano refleja la gracia de un  620 Tert. Ad ux. II,8,2: “¿Cuál es la causa de la locura, sino la debilidad de la fe inclinada siempre a la concupiscencia del mundo?”. 621 Tert. Ad ux. II,8,3: “Esto se descubre mucho entre las ricas. Pues cuanta más rica es una mujer y se vanagloria por el nombre de matrona, más espaciosa es la casa que busca para sus gastos donde puede dar libre curso a su ambición. Desprecia las cosas de la iglesia. Difícilmente [encontrará] un marido rico en la casa de Dios, si alguno hay, difícilmente será célibe. Un cristiano, aunque fuera rico, no lo toleraría”. Elena López 272    matrimonio entre creyentes, algo que sería muy novedoso en esta época y que, posteriormente, se tomaría como referencia para todo matrimonio entre cristianos. En estos textos encontramos tanto referencias clásicas como cristianas. Entre las clásicas desctacamos, especialmente, la expresión: confirmat oblatio. Tertuliano alude a la ofrenda que los esposos hacían sobre el altar o sobre las imágenes del emperador. No obstante, no hay pruebas de que esto mismo pudiesen hacerlo los matrimonios cristianos. Entre las fuentes cristianas las expresiones: atquin uere duo in carne una, que vuelve a hacer referencia a Mt 19,6 y Gn 2,24; y unus et spiritus, con referencia a 1Co 6,17, muestran una vez más la importancia e influencia que de las Escrituras en Tertuliano. Es muy significativo que sea tan explícito en sus fuentes, pues es en la peroratio donde tiene casi la última oportunidad de ganarse la voluntad de su esposa. Con la ayuda de las Escrituras y de las fuentes cristianas, compone la más bella y brillante exposición sobre el matrimonio cristiano, así como las diversas actividades que han de realizar conjuntamente los esposos: Vnde sufficiamus ad enarrandam felicitatem eius matrimonii, quod ecclesia conciliat et confirmat oblatio et obsignat benedictio, angeli renuntiant, pater rato habet? Nam nec in terris filii sine consensu patrum rite et iure nubunt. Quale iugum fidelium duorum unius spei, unius uoti, unius disciplinae, eiusdem seruitutis. Ambo fratres, ambo conserui; nulla spiritus camisue discretio, atquin uere duo in carne una. Vbi caro una, unus et spiritus: simul orant, simul uolutantur, simul ieiunia transigunt, alterutro docentes, alterutro exhortantes, alterutro sustinentes.In ecclesia Dei pariter utrique, pariter in conuiuio Dei, pariter in angustiis, in persecutionibus, in refrigeriis. Neuter alterum celat, neuter alterum uitat, neuter alteri grauis est. Libere aeger uisitatur, indigens sustentatur. Elemosinae sine tormento, sacrificia sine scrupulo, quotidiana Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 273   diligentia sine impedimento; non furtiua signatio, non trepida gratulatio, non muta benedictio. Sonant inter duos psalmi et hymni, et mutuo prouocant, quis melius Domino suo cantet. Talia Christus uidens et audiens gaudet. His pacem suam mittit. Vbi duo, ibi et ipse; ubi et ipse, ibi et malus non est622. Como conclusión al análisis de los anteriores textos de Ad uxorem, podemos afirmar que, desde el comienzo del tratado, Tertuliano manifiesta cuál es su principal fuente de influencia. Es cierto que, en ambos exordia, es bastante sutil pero, en el momento en el que quiere expresar su pensamiento, está muy influenciado por las Escrituras y, en especial, por Pablo. Tertuliano tiene una idea muy clara con respecto a las segundas nupcias pero, al querer ganarse desde el comienzo la voluntad de su esposa y de todo aquel que lea la obra no debe mostrarse radical ni tajante, sino que fundamenta sus argumentos a través del Apóstol siendo de este modo mucho más sutil. También son importantes las referencias clásicas que refleja la sociedad en la que ha nacido y crecido tanto Tertuliano como los lectores a los que se dirige.  622 Tert. Ad ux. II,8,6-8: “¿Cómo podremos describir la felicidad de este matrimonio, que la Iglesia concilia, la ofrenda confirma, la bendición sella, los ángeles proclaman y es el gozo del Padre? Pues en la tierra ningún hijo puede contraer matrimonio legítimo sin el consentimiento del padre, según las costumbres. ¡Qué yugo el de dos cristianos que una esperanza, un deseo [promesa], una formación y el mismo servicio. Los dos son hermanos, los dos son compañeros de esclavitud; nada los divide en el Espíritu o en la carne, pues en verdad son dos en una sola carne. Donde hay una sola carne, hay un solo Espíritu: rezan juntos, se ponen juntos de rodilla, tratan juntos el ayuno, se instruyen unos a otros, se exhortan unos a otros, se sostienen mutuamente”. Ambos van juntos a la Iglesia de Dios, juntos comen con Dios, juntos soportan las angustias, las persecuciones y se reconfortan. Entre ellos no hay secretos, ninguna deshonra, ninguna otra gravedad. Libremente visitan a los enfermos, sustentan a los indigentes. Dan limosna sin angustia, hacen sacrificios sin escrúpulos, realiza los trabajos cotidianos sin impedimento; no se señalan a escondidas, no dan gracias temblando, no piden la bendición en silencio. Suenen entre los dos salmos e himnos, se provocan mutuamente quien canta mejor a su Señor. Se complace de tal forma viendo y escuchando a los cristianos. Les envía su paz. Donde hay dos, allí está él; donde está él, allí no está el maligno”. Elena López 274    Ese mundo cuya religión, cultura, costumbres, etc. son dominantes en este periodo histórico en el que nos encontramos. Y, por último, ese mundo que le sirve a Tertuliano para mostrar cuál es el camino que debe seguir o no su esposa y todas las cristianas. Sin embargo, también podemos decir que también se muestra innovador. El análisis de algunas citas en concreto nos puede llevar a descubrir cuál era realmente su pensamiento. Así en I,1,4 Tertuliano le dice a su esposa que guarde toda la continencia que pueda tras su muerte para así obtener la salvación. Por otro lado, en II,1,4 Tertuliano propone una salida para la viudez, esto es, un matrimonio con un cristiano, sabiendo que muchas viudas han vuelto a casarse. Nuestro autor sitúa la continencia por encima del matrimonio (I,3,2). Mientras que, más adelante (II,2,4), afirma que sólo hay una razón que excusaría la ruptura de la castidad, que sería el matrimonio con un creyente. No obstante, a pesar de este disentimiento Tertuliano, va a propugnar la virginidad por encima del matrimonio. Cuando Tertuliano expresa que el matrimonio no puede ser bueno cuando aparece como remedio a un mal (I,3,3). Este pensamiento lo mantiene a lo largo de todo el tratado, pues en el libro II comienza diciendo que va a hablarle de una posibilidad de unas segundas nupcias, principalmente, por la debilidad humana (II,1,1). Si la mujer casada no se ocupa de las cosas de Dios, sino de su marido (1,3,6), en el libro II descubrimos todas las actividades que una creyente puede realizar al servicio para la comunidad. Pero el matrimonio con un gentil no es Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 275   compatible con las actividades y la vida cristianas (II,3,4; II,4; II,6,1-2). Y con las actividades que un matrimonio cristiano realiza en conjunto (II,8,7-8). Por lo tanto, el desarrollo y la conclusión del libro II desmontan lo dicho por Tertuliano en I,3,6. La influencia clásica es importante en Tertuliano, especialmente en I,4,6 donde se muestran que las relaciones entre hombres y mujeres llevan a la avaricia, concupiscentia saecculi, la “concupiscencia del mundo”. No obstante, podemos pensar que un primer matrimonio también pudo efectuarse por este motivo, porque cuando analizamos el libro II donde acepta las segundas nupcias con un cristiano, se percibe la avaricia de las mujeres ricas que se casan con paganos ricos (II,8,2-3). Uno de los motivos por los que se alegaban unas segundas nupcias era el deseo de tener hijos. Sin embargo, para Tertuliano los hijos son un fardo (I,5,13). A raíz de esto surgen una serie de preguntas, como por ejemplo: ¿el primer matrimonio no está impulsado por este motivo? Luego, presupone que en un primer matrimonio no ha habido hijos, es decir, que las viudas no han tenido hijos. Pero ¿se está dirigiendo, realmente, a las viudas? Cuestión a la que responderemos más adelante. Se produce un cambio en el pensamiento de nuestro autor. En el primer libro se muestra muy tajante al no aceptar, bajo ningún concepto, unas segundas nupcias. Sin embargo, a lo largo del tratado segundo, descubrimos que va relajando su pensamiento. No obstante, podríamos decir que no es que se produzca una relajación en su pensamiento, sino que Tertuliano es consciente de las circunstancias de la Elena López 276    Iglesia en ese momento concreto de la historia y de la debilidad de los propios cristianos. Su finalidad está muy clara desde el principio, y es que su mujer, y todas las mujeres cristianas, se conviertan. Es consciente tanto de la situación histórica de la Iglesia como de la situación social, y está viendo cómo muchas mujeres se están dejando llevar más por las prácticas tradicionales paganas que por las cristianas623. Por ello, no se debe mostrar tan agudo en su exhortación, pues él mismo estaba casado. Siendo fieal al pensamiento del Apóstol, va a dar entrada libre a las segundas nupcias, siempre que sean con un cristiano. Sin embargo, a pesar de que en la conclusión de su tratado ensalza el matrimonio entre cristianos, podemos decir que Tertuliano seguirá prefiriendo a la mujer virgen y casta frente a la casada o la viuda. Su pensamiento está imbuido en la creencia del fin de los tiempos y la conversión inminente. La mujer que se presenta más favorable a esta situación no es otra que la virgen que consagra su vida a Dios, como preparación para la vida futura. Opinión muy influenciada por los pensamientos montanistas que se están gestando en él y por la creencia mileniarista624. Tertuliano no puede manifestar una opinión negativa ni del primer matrimonio ni de las segundas nupcias con un creyente. Como se dirige a su esposa, defiende el matrimonio entre creyentes, pero dirige su defensa por la virgen.  623 Tert. Ad ux. II,2,1: Igitur cum quaedam istis diebus nuptias suas de ecclesia tolleret ac gentili coniungeretur idque ab aliis retro factum recordarer, miratus aut ipsarum petulantiam aut consiliariorum praeuaricationem: “Así pues, en estos días se han tolerado sus bodas fuera de la iglesia y se han casado con gentiles, este hecho se ha producido anteriormente, me quedo admirado por la petulancia de algunas de ellas y por la prevaricación de sus consejeros”. 624 Cohn (1970: 19-29) se ocupa de la tradición apocalíptica judía y el milenarismo en el cristianismo primitivo. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 277   Tertuliano muestra su intento de conciliar no tanto la cultura pagana, como elementos filosóficos, retóricos, jurídicos, lingüísticos, etc. de esta con la fe cristiana, alcanzando resultados nuevos. A lo largo de todo este análisis, se podrían ir entresacando una serie de virtudes que caracterizan a las mujeres cristianas dentro de la obra de Tertuliano. Estas características serán analizadas en el siguiente apartado. 3. Mujer pagana / mujer cristiana: características según Tertuliano A partir del análisis tanto de los términos como de los textos que emplea Tertuliano con referencia a la mujer, extraemos una serie de características que servirán para diferenciar a la mujer pagana de la mujer cristiana según el pensamiento de nuestro autor en Ad uxorem. Al hacer la comparación descubrimos que no solo la oposición es entre mujer pagana y mujer cristiana, sino que, dentro de ésta última Tertuliano diferencia entre la casada, la viuda y la virgen. A pesar de esta oposición queremos dejar patente que no se trata de dos grupos enfrentados: pagana uersus cristiana, sino que las cristianas son un grupo de mujeres que surge entre las paganas. Es interesante que diferenciemos las características de ambas y resaltemos en qué elementos coinciden y en cuáles difieren. En primer lugar, Tertuliano expone que la mulier christiana es uniuira, especificando que tanto la viuda como la virgen no deben casarse. En Elena López 284    quiere decir en el siguiente texto es que la unión con un gentil no tiene esa apariencia de santidad: “Pues cuidando a un gentil… en secreto se entregará a las viles delicias del amor, que los cristianos consideran como un deber respetable y necesario y que realizan con una moderación casta, bajo la mirada de Dios”639. En cuarto lugar, se sirve de forma metafórica de la conducta y las virtudes que la mujer cristiana, ya sea casada, viuda o virgen, debe seguir. La continencia, la perseverancia y la sobriedad, la modestia y el pudor. En cuanto a la pagana, aparece ataviada con el orgullo, la avaricia, la ambición y la insaciabilidad. “Así pues, cultiva las virtudes de modestia y continencia que rige el pudor, la perseverancia, que no provoca lo inconstante, la sobriedad que desdeña el mundo”640. Así, a través de esta descripción del comportamiento de la mujer cristiana podemos llegar a conocer cuál son los vestidos y adornos espirituales más apropiados para ella que, junto con las virtudes celestiales, le llevarán a ser respetada por su marido, incluso si se trata de un pagano: “Pues una pagana que ha sido llamada de entre los gentiles a virtudes celestiales por un modelo de estima, inspira respeto a su marido gentil, que la molesta menos, la persigue menos, la espía menos. Se da cuenta de sus maravillas, ve sus experiencias, reconoce que se ha vuelto mejor”641. En contraposición a esto, también refleja el vestido y el adorno espiritual de las paganas aquellos vicios como el orgullo, la avaricia, la ambición, la insaciabilidad, la presunción, todo lo que es contrario a la modestia y el pudor.  639 Tert. Ad ux. II,3,4. 640 Tert. Ad ux. I,8,3. 641 Tert. Ad ux. II,7,2. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 285   Este afán por las riquezas también se muestra en aquellas mujeres que son capaces de unirse a cualquiera con dinero, a fin de satisfacer sus deseos y dejarse llevar por el lujo y el desenfreno: “Además, la concupiscencia del mundo tiene su causa en la vanagloria, la codicia, la ambición y la insaciabilidad, las cuales prueban la necesidad de las segundas nupcias, prometen a cambio recompensas celestiales: dominar en otra familia, velar por las riquezas de otro, obtener los ornatos de otro, gastar suntuosamente lo que no te cuesta nada. Lejos de los cristianos estos pensamientos, inquietarse por las necesidades materiales sería dudar de las promesas de un Dios que viste a los lirios del campo con su favor, que alimenta a las aves del cielo sin preocuparse por el trabajo, provee el vestido y el alimento del mañana y nos asegura que conoce lo que es necesario para cada uno de sus siervos. Sin duda, Dios no da collares pesados, ni vestidos tediosos, ni mulos galos, de portadores de germanos, estos fastos que elevan la fama de las bodas, sino lo suficiente, aquello que favorece la modestia y el pudor. Considera, te pido, que no necesitas nada si sirves al Señor, por el contrario todo lo tienes, si tienes al Señor, a quien todo pertenece. Considera las cosas celestiales, y despreciarás las terrenas. Nada es necesario a una viuda que se consagra al Señor más que perseverar”642. La ambición es la que mueve a este tipo de mujeres y provocan que rechacen la fe, pues no encontrarán a ningún hombre creyente que le de rienda suelta a sus caprichos, ya sea rico o no: “Esto se descubre mucho entre las ricas. Pues cuanta más rica es una mujer y se vanagloria por el nombre de matrona, más espaciosa es la casa que busca para sus gastos donde puede dar libre curso a su ambición. Desprecia las cosas de la iglesia. Difícilmente encontrará un marido rico en la casa de Dios, si alguno hay, difícilmente será célibe. Un cristiano, aunque fuera rico, no lo toleraría”643.  642 Tert. Ad ux. I,4,6-8. 643 Tert. Ad ux. II,8,3. Elena López 286    Las mujeres no creyentes ricas no tendrán reparo en unirse a cualquier hombre, sea de la condición que sea, para poder dar rienda a su libertinaje. “Te pido que tengas a la vista el ejemplo de las paganas. Muchas de familia noble y ricas, se unen con desconocidos y mediocres al mismo tiempo, perseguidos para poner al descubierto la lujuria o perseguir el desenfreno. Algunas se entregan libremente a sus sirvientes, despreciando la opinión de todos los hombres, con tal que tengan a aquellos que no ponen ningún impedimento a su libertad”644. Igualmente, la ostentación de las paganas se manifiesta en su imagen, vestido y apariencia externa: “Pues cuidando a un gentil se mostrará como un gentil: imagen, indumentaria, elegancia (adornos) del mundo y los encantos más vergonzosos”645. Mediante la censura de los vicios de las mujeres paganas el apologeta revela las virtudes que deben cultivar las mujeres cristianas, ya sean vírgenes o viudas: “Persigue la convivencia y las conversaciones dignas con Dios (…). Por la locuacidad salen palabras hostiles al pudor; por el ocio, se alejan de la seriedad; el vino las precipita hacia cualquier vicio y la indiscreción (la curiosidad) las excita a la voluptuosidad”646. Para Tertuliano la obediencia y sumisión son características de las cristianas, viudas, vírgenes o casadas, poniendo de relieve que estas virtudes están ausentes entre las paganas. La premisa que ofrece Tertuliano a las mujeres cristianas, basándose en el Apóstol, casarse en el Señor, no lo propone como un consejo, sino como una orden. Este matrimonio es una novedad ya que es consciente del peligro que tienen los matrimonios mixtos para la fe de las  644 Tert. Ad ux. II,8,4 645 Tert. Ad ux. II,3,4. 646 Tert. Ad ux. I,8,4. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 287   cristianas. Por tanto, aquella que no lo acate se convierte en desobediente y, por consiguiente, no es una mujer cristiana sumisa: “Añade a esto que el Apóstol aconseja a las viudas y a las célibes que permanezcan así, cuando dice: mi deseo es que todas perseveren en mi ejemplo; en cuanto a casarse en el Señor, cuando dice: sólo en el Señor, ya no aconseja sino ordena de forma severa. Así pues, con este gran precepto, si no somos complacientes, corremos un riesgo; sin despreciar impunemente un consejo, pero no un mandamiento, porque aquel viene de una deliberación y se ofrece a la voluntad, esta llega de una autoridad y se impone por la necesidad de un secreto, allí parecemos culpables de libertad, aquí de orgullo”647. Por otro lado, la desobediencia a este mandato llevaría a la mujer creyente a someterse a un marido pagano y a un matrimonio contrario a Dios y, si es contrario a Dios, ¿cómo podrá servir a dos señores? De aquí se deduce la importancia que tiene el matrimonio in Domino: “Es necesario que toda mujer fiel (cristiana) obedezca a Dios. ¿Y de qué modo puede servir a dos señores, el Señor y su marido, gentil (pagano) por añadidura?”648. Por último, Tertuliano contrasta el entorno de las mujeres, tanto paganas al de las mujeres cristianas. Dibuja la vida que llevaría una mujer cristiana si estaba casada con un marido que no lo es. A través del relato que nos presenta Tertuliano, se precisan las actividades de las paganas contapuestas a la de las cristianas. “Pero considera el modo en que cumplirá los oficios junto a su marido, ciertamente no puede satisfacer las órdenes del Señor, teniendo al lado a un siervo del diablo, un administrador de su Señor que impedirá las tareas y los oficios de los fieles, cuando hay que hacer una estación, su marido conviene  647 Tert. Ad ux. II,1,4. 648 Tert. Ad ux. II,3,3-4. Elena López 288    ese día en que hay que ir a los baños, cuando hay que observar un ayuno, el marido ha invitado a los amigos a comer, si hay que ir a una procesión, nunca antes se habían presentado tantas ocupaciones en la familia. En cambio, ¿quién permitirá a su mujer visitar a los hermanos por barrios ajenos y, sin duda, rodear los tugurios más pobres? ¿Quién tolerará que abandone el lecho conyugal para acudir a las convocatorias nocturnas? ¿Quién soportará sin emoción que en las fiestas de Pascua pase toda la noche fuera de casa? ¿Quién le permitirá que vaya, sin sospecha, a la cena del Señor, la cual ha sido difamada? ¿Quién tolerará que se arrastre a la cárcel para besar la cadena de los mártires? Pues, verdaderamente, ¿desea acudir para darle el beso de la paz a alguno de sus hermanos, para echarle agua a los pies de los santos, para darle de comer y de beber, aunque sea de pensamiento? Si llega un hermano peregrino, ¿qué hospedaje recibirá en esta casa pagana? Si alguien quiere dar trigo, la despensa estará cerrada”649. Las actividades nocturnas de las cristianas han recibido muchas críticas por parte de la opinión pública adversa al cristianismo. Atentaban contra el honor tradicional romano el hecho de que una mujer saliese sola de noche de su casa, porque podía manchar su honor y el de toda su familia. Sin embargo, estas actividades contribuían a aumentar su fe y encaminarle a su salvación. Además, si un marido pagano debería asistir a los cultos y fiestas propias de los romanos relacionándose con ellas, se sentiría totalmente fuera de lugar al relacionarse con personas impías: “La sierva de Dios permanece con los lares (dioses) extranjeros, y con ellos asiste a todos los honores de los demonios, a todas las solemnidades reales, al comienzo del año, al comienzo del mes, se pondrá nerviosa por el olor del incienso. Y avanzó por las puertas adornadas con laureles y lámparas, como de un nuevo lugar de reunión pública de lujuria, se pondrá a la mesa con su marido, a veces con amigos, a veces irán a la taberna. A veces servía a los enemigos (impíos), antes solía servir a los santos. ¿No experimentará el presentimiento de su condenación, al servir a los que debía juzgar? ¿De qué  649 Tert. Ad ux. II,4. Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 289   manos esperará su comida? ¿Qué copa compartirá? ¿Qué cantará a su marido, o su marido que le cantará?”650. La unión con un pagano difícilmente le permitiría realizar sus actividades cristianas, como las bendiciones, las oraciones o la lectura de las Escrituras, incluso el canto: “Sólo escuchará cantos de teatro, de taberna o de lupanar. ¿Dónde se habla de Dios? ¿Dónde se invoca a Cristo? ¿Dónde puede alimentarse la fe con lecturas sagradas? ¿Dónde está el refrigerio del espíritu?, ¿dónde las bendiciones de Dios? Todo es extraño, todo es hostil, todo es condenado, todo es conspiración diabólica contra la salvación”651. Como anunciábamos en la conclusión del anterior apartado, al analizar lo diversos textos de la obra Ad uxorem de Tertuliano, no sólo descubríamos su verdadero mensaje sino la visión que tiene nuestro autor con respecto a la mujer, características analizadas en este nuevo apartado. Características que podríamos resumirlas en el siguiente cuadro quedando de manifiesto los vicios de una frente a las virtudes de las otras: Cristiana Pagana Matrimonio Uniuira Varios esposos Fecundidad Sin hijos Con hijos Pudor Púdica Impúdica Honorable Honor Vergüenza Virtudes/ Vicios Continencia Perseverancia Sobriedad Silenciosa Modestia Orgullo Avaricia Ambición Charlatana Presunción Sumisión Sumisa Desobediente  650 Tert. Ad ux. II,6,1. 651 Tert. Ad ux. II,6,2. Elena López 290    Así, en primer lugar, a la mujer cristiana se la retrata como uniuira. Puede ser tanto la casada fiel a su marido como la virgen fiel a Dios y, la viuda, fiel a su marido difunto y fiel también a Dios al consagrarle su castidad. Por el contrario, a la pagana, por su actitud de charlatana, bebedora y chismosa, muestra que es mujer de varios maridos. Solo guardan la continencia aquellas mujeres que han sido capaces de consagrarse a Dios. Tertuliano se refiere tanto a las viudas que honran a Dios y sus esposos difuntos como a las vírgenes que honran a Dios de manera perpetua. Por otro lado, Tertuliano alaba tanto a la viuda como a la virgen por no tener hijos, pero la esposa cristiana que se debería caracterizar por la fecundidad, sin embargo, puede convertirse en un impedimento para la salvación. La procreación es uno de los mandatos de Dios en cuanto al matrimonio, pero también la sociedad antigua tenía en alta estima la natalidad, luego Tertuliano propugna una tendencia antinatural y anticultura. Tertuliano valora la fidelidad de la esposa al marido que ha fallecido, hecho que ya realizaban algunas paganas, como el caso de Cornelia. Para ello, recomienda la castidad a Dios, sin embargo, Tertuliano es consciente de la debilidad de la carne y, por tanto, admite la posibilidad de un segundo matrimonio, solo si se trata de un cristiano. Recomienda un vestido espiritual, el vestido del alma, con el que deben ataviarse las mujeres cristianas, esto es: la continencia, la perseverancia y la sobriedad. Mientras que las paganas aparecen ataviadas del orgullo, la avaricia, la ambición, etc. El vestido son las virtudes con las que una mujer debe mostrarse Capítulo Cuarto: Análisis de la obra Ad uxorem 291   para no comportarse como una mujer charlata, chismosa, que bebe vino y asiste a espectáculos pareciendo una pagana más. La unión de una cristiana con un pagano, implica que aquella tenga que llevar como una doble vida, siempre y cuando su marido lo permita. Así, Tertuliano muestra la diferencia entre el entorno de la mujer cristiana y el de la mujer pagana, para hacer ver lo difícil que sería para una mujer creyente casarse con un no pagno. Las segundas nupcias con un pagano atentan contra el honor y la vergüenza de la mujer cristiana, porque la creyente tendría serias dificultades para someterse a su marido. No obstante, Tertuliano, apoyado por san Pablo, mostrará un nuevo modelo de vida basado en la obediencia, donde el cristianismo busca la comunión y la igualdad entre los esposos. Cuestión aparte sería el caso de la esposa pagana que se ha convertido estando ya casada y que, por su actitud, puede llevar al marido a la fe cristiana. Al igual que ocurría al analizar los textos, al observar más concretamente las características de las mujeres cristianas y de las paganas, descubrimos cuál es la mujer por la que Tertuliano siente una especial predilección: prefiere la mujer cristiana que no tenga hijos, que sirva a Dios por completo, rechazando unas segundas nupcias y manteniéndose virgen. Por tanto, podría decir que, para nuestro autor, la mujer cristiana perfecta es la uirgo, la cual ha consagrado su virginidad al Señor por completo y no tiene ningún lastre que le impida su salvación. La virginidad, junto con la viudedad, aparece como nueva forma de vida alternativa, opuesta a la vida de familia tradicional. A través de los distintos Elena López 292    análisis, hemos descubierto que ambos estados no son iguales para Tertuliano. Él concede supremacía a la virgen, pero no olvidemos que su tratado va dirigido a su esposa, en un futuro viuda, donde además describe con elegante belleza el matrimonio cristiano. También observamos cómo ambos estados están asumiendo un papel muy relevante dentro del cristianismo: las vírgenes tienen cargos de honor y las viudas contribuyen con su servicio a la propia comunidad. Esta virginidad, que surge como una nueva forma de vida aunque ya existían vírgenes en la tradición, pero no con esta fuerza, rompe con la cultura tradicional que definía a la mujer como esposa, madre y con hijos. Esto es una repercusión que aparece en el cristianismo y que trasciende socialmente.  Elena López 300   le concede una posición de honorabilidad y es motivo principal para exhortarla a llevar un comportamiento que las distinga de las demás mujeres. La actitud de esas creyentes se debía reflejar tanto en el aspecto externo como en el interno, tanto en el cuerpo como en el espíritu.  Estas creyentes casadas con no creyentes mostraron un valor innegable al colaborar en la expansión del cristianismo y evitaron que muchos cristianos fueran acusados de seguir conductas contraculturales. Fue fundamental su labor de evangelización tanto dentro como fuera del hogar.  Tertuliano aconseja a las mujeres creyentes a ser sumisas a sus maridos, para que los no creyentes sean ganados no por la palabra, sino por la conducta de sus esposas, porque en los matrimonios mixtos cabía la posibilidad de que el creyente llevara al no creyente a la fe.  La práctica de los matrimonios mixtos puede ser una táctica de exogamia pues el mismo Tertuliano afirma: “El marido conoce sus maravillas y ve sus obras, pensará que se ha hecho mejor y él se hará candidato” Ad ux. II,7,2.  Los matrimonios entre creyentes, es decir, las creyentes casadas con no creyentes, en un principio, no quebrantaban las normas culturales. Las mujeres eran sumisas a sus maridos creyentes como depositarias del honor a sus maridos y también del honor a la comunidad sin ningún tipo de presión por parte del esposo. En los matrimonios entre creyentes se crea una comunión entre los cónyuges inexistente en los matrimonios mixtos. Conclusiones 301   Debido a que a las cristianas eran denunciadas por su falta de castidad, insubordinación al honor del marido y abandonar los deberes de la casa, cuando acudían solas a las asambleas, reuniones, y demás liturgias, Tertuliano brinda la posibilidad del matrimonio entre creyentes que defiende a ultranza.  Para defender el matrimonio cristiano Tertuliano abandera la endogamia en las segundas nupcias y condena los matrimonios mixtos. La endogamia aparece como una diestra maniobra para defender a la comunidad cristiana del mundo exterior y evitar así las posibles renuncias a la fe. Admira el matrimonio que está dedicado a la alabanza, alejado de las condiciones de la vida ordinaria cargada de hijos, aunque en las asambleas cristianas acudiesen los niños.  Es interesante visibilizar cómo impulsa el matrimonio cristiano. En primer lugar, la imagen que ofrece de la casada alejada de la obligación de los hijos es totalmente contracultural, cuando el ideal de matrona romana requería ser, ante todo, esposa y madre.  Tertuliano no pretende mostrar una imagen negativa de la natalidad, pues siempre en sus escritos se muestra como defensor del nasciturus. Tal vez esté agobiado por las prácticas abortivas provocadas por algunas cristianas deseosas de verse libres de la carga de los hijos y del non nato. Además inducido por el final de los tiempos, tras desmontar las causas que llevarían a unas segundas nupcias, se muestra tajante con el rigorismo que le caracteriza en defender que lo importante no es tener o no tener hijos, sino la salvación. Si muchos cristianos fueron acusados de Elena López 302   seguir conductas contraculturales, los matrimonios entre creyentes estaban ausentes de ello.  Concibe a los cónyuges cristianos como ángeles que caminan hacia el perfeccionamiento espiritual adelantando la vida angélica en la tierra mediante un rigurosísimo ascetismo matrimonial.  Tertuliano dedica sus dos tratados a su mujer, en particular, y a todas las cristianas, en general, en los que pretenderá abrir una vía primero a la virginidad y al matrimonio, en segundo lugar, sin pretender romper, en un principio, con la sociedad de su tiempo y defender el orden establecido al salvaguardar las virtudes tradicionales y un orden patriarcal.  Tertuliano muestra un retorno a los valores tradicionales en sus invitaciones a un matrimonio donde reine la sumisión, castidad, perseverancia, sobriedad y modestia. Trata de evitar que la mujer cristiana, en las críticas de la opinión pública pagana, sea tildada de parlanchina, irracional, codiciosa, frívola, vanidosa, impúdica, mujer que va de casa en casa; en fin, pretende que en sus exhortaciones la cristiana aparezca como la perfecta casada.  Se muestra tradicional en cuanto que recupera la figura de la matrona tradicional que descubríamos en autores como Propercio, Marcial, Juvenal, Plinio, Fedro, Luciano, Séneca, Tito Livio y Ovidio, que reclamaban una vuelta a las costumbres. Todo ellos criticaban la codicia y la frivolidad que presentaban aquellas mujeres, su indecencia, la asistencia a los teatros, tabernas, y demás espacios públicos. Aquellos censuraban que Conclusiones 303  fuesen parlanchinas, charlatanas, vanidosas e impúdicas, insumisas a sus maridos con el mismo ímpetu con el que ahora las censura Tertuliano.  Sin embargo, Tertuliano exhibe su actitud más innovadora, cuando se muestra partidario de la virginidad, ya sea de la mujer soltera y sin hijos, que pone su vida al servicio de Dios y de la comunidad, ya sea de la viuda que recibiría además el apoyo de su hija también virgen. Sin embargo, esto no quita que Tertuliano sea consciente del valor tan inmenso que tiene y adquiere el matrimonio dentro del cristianismo, lo que explicaría en la conclusión de su tratado esa bellísima alabanza del matrimonio cristiano.  Se debe a Tertuliano el haber desarrollado teológica e institucionalmente una teoría sobre la virginidad. Aunque el mundo pagano reconociera en la virginidad una dignidad un tanto especial y se la considerase en personas vinculadas al culto de una divinidad, sin embargo, no le reconocía el estado permanente que le adjudica el cristianismo.  El apologeta abre una brecha abismal entre la virginidad pagana y la virginidad cristiana. Mientras que en la virginidad pagana no se contaba con la aprobación de las mujeres, las vírgenes cristianas tomaban una decisión totalmente libre y personal. Seguramente, para muchas mujeres sería una vía de liberación el hecho de verse exenta de las ataduras del esposo. Probablemente, sería la primera vez que una mujer decidiera de manera autónoma su vida y su futuro en un contexto social eminentemente patriarcal y masculino.  En la exhortación a la virginidad apreciamos una fuerte tensión escatológica al presentar a la virgen como “esposa de Cristo”. Esto Elena López 304   implicaba una continencia perpetua, algo contracultural que va en contra de la figura de esposa tradicional. De las vírgenes, Tertuliano, no sólo alaba su recato, sino su pudor y su castidad, pues estas mujeres al consagrarse a Dios son bendecidas por él y adquieren una condición angélica (Ad ux. I,4,3-5). El anticipo de la vida futura es una de las características más novedosas que Tertuliano destaca como propias de la virginidad.  Puede ser que uno de los principales motivos por el que Tertuliano potencie la virginidad se deba a que, tal vez, Cartago estuviese rodeada de familias numerosas que, en definitiva, eran un buen semillero para el impulso de las vírgenes cristianas.  No obstante, hay también que señalar que en el apologeta el valor escatológico de la virginidad viene dado por la premura del fin de los tiempos. En él se está gestando un sentimiento virginal que, necesario para llegar a Dios y, por tanto, para lograr la salvación, es un estado perfecto en el que priman la continencia, el pudor y la castidad.  Tertuliano refleja, claramente, en su escrito las características que destacaba de las mujeres cristianas y de las mujeres paganas, sin olvidar que no se pueden concebir las unas sin las otras. En las primeras, Tertuliano reclamaba su condición de uniuira, sin hijos, cuyas virtudes debían orientarse hacia el pudor, el honor, la continencia, la perseverancia, la sobriedad y la modestia, junto con la sumisión. Mientras que en las mujeres paganas criticaba su condición como mujer de varios esposos y cuyos vicios se caracterizaban por la impudicia, la vergüenza, el orgullo, la ambición, la presunción así como la desobediencia. Conclusiones 305   Por último, cabe destacar que Tertuliano ha sido el primer autor occidental latino que establece esta propuesta y visión de la mujer creyente como esposa, virgen y viuda lo que explica su influjo en autores posteriores como Cipriano, Ambrosio y Jerónimo.     BIBLIOGRAFÍA                   1. Fuentes primarias  ALFARO BECH V.–RODRÍGUEZ MARTÍN V. E. (2001a), Tertuliano, De cultu feminarum, Universidad de Málaga, Málaga. HAMMAN A. G. (2000), “Tertuliano, A su esposa”, en Matrimonio y virginidad en la Iglesia antigua, Desclée de Brouwer, Bilbao, pp. 49-81. MUNIER CH. (1980), Tertullien, a son épouse, Ed. du Cerf, Paris. OVIDIO NASON P. (1977), Cosméticos para el rostro femenino. Introducción, revisión del texto, traducción y notas de Andrés Pociña y Aurora López, Suplementos de « Estudios Clásicos », Tercera Serie Número 1, Madrid. SCHULZ-FLÜGEL E.–MATTEI P. (1977), Tertullien: le voile des vierges, Ed. du Cerf, Paris. STÜCKLIN C. 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Citas cristianas ................................................................................................... 7 INTRODUCCIÓN ....................................................................................................... 9 1. Objetivos .......................................................................................................... 11 2. Pertinencia y novedad: status quaestionis ..................................................... 14 3. Estructura de la Tesis ...................................................................................... 33 4. Metodología ..................................................................................................... 35 CAPÍTULO PRIMERO: MUJER EN EL MUNDO MEDITERRÁNEO ANTIGUO .................................................................................................................. 41 1. Mundo romano: ámbito familiar y social ..................................................... 43 1.1. La estructura de la familia romana ......................................................... 44 1.2. Las esclavas y sus hijos: matrimonio manumisión y legalidad ............ 45 1.3. Las mujeres libres y los poderes del paterfamilias: la patria potestas .. 47 1.4. Las mujeres en la política ........................................................................ 54 1.5. Emancipación: familiar y social .............................................................. 55 1.6. La mujer en la religión romana ............................................................... 57 1.7. La matrona romana al final de la República y comienzo del Imperio 59 1.8. Las mujeres en el cristianismo ................................................................ 63 2. Las mujeres en el mundo norteafricano de finales del siglo II e inicios del siglo III d.C. ............................................................................................................. 72 336  CAPÍTULO SEGUNDO: TERTULIANO ............................................................... 81 1. Contexto social y eclesial del norte de África (finales del siglo IIinicios del siglo III d.C.) ..................................................................................................... 83 1.1. Contexto social ......................................................................................... 84 1.2. Contexto eclesial ....................................................................................... 88 a) Montanismo ............................................................................................. 91 b) Gnosticismo .............................................................................................. 93 c) Marcionismo ............................................................................................. 94 d) Apologetas ................................................................................................ 95 1.3. Contexto eclesial en el Norte de África .................................................. 97 2. Vida ................................................................................................................. 105 3. Obras .............................................................................................................. 113 3.1. Escritos Apologéticos ............................................................................. 116 3.2. Escritos polémicos antiheréticos .......................................................... 117 3.3. Escritos con otras aportaciones doctrinales ........................................ 119 3.4. Escritos éticos y rigoritas ....................................................................... 120 3.5. Obras destinadas a las mujeres ............................................................. 124 a) Ad uxorem ............................................................................................... 124 b) De cultu feminarum................................................................................ 125 c) De virginibus velandis ............................................................................ 128 4. Pensamiento de Tertuliano relacionado con la mujer ............................... 132 CAPÍTULO TERCERO: AD VXOREM ................................................................. 139 1. Época de composición, público al que va dirigido, intención del autor .. 141 2. Estructura retórica ......................................................................................... 143 2.1 Estructura retórica: Ad uxorem I .......................................................... 143 2.1.1 Esquema estructura retórica ........................................................... 143 2.1.2 Análisis estructura retórica ............................................................. 144 a) Exordium (I,1-6) ................................................................................. 144 337  b) Argumentatio (I,2-8,3) ....................................................................... 147 c) Peroratio (I, 8,3-5) .............................................................................. 166 d) Conclusio.............................................................................................. 167 2.2 Estructura reórica: Ad uxorem II .......................................................... 168 2.2.1 Esquema estructura retórica ........................................................... 168 2.2.2 Análisis estructura retórica ............................................................. 169 a) Exordium (II,1,1-4) ............................................................................. 169 b) Argumentatio (II, 2-7) ........................................................................ 171 c) Peroratio .............................................................................................. 185 d) Conclusio.............................................................................................. 186 CAPÍTULO CUARTO: ANÁLISIS DE LA OBRA AD VXOREM ...................... 189 1. Términos para referirse a la mujer .............................................................. 191 1.1 Lista alfabética de términos con su índice de frecuencia ................... 191 1.1.1 Palabras relacionadas con la mujer dentro del esquema del discurso retórico ............................................................................................ 193 1.2 Términos en su contexto retórico ........................................................ 196 2. Análisis de los textos más importantes o significativos ............................. 210 2.1 Ad uxorem I ............................................................................................ 211 2.1.1 Referencias clásicas .......................................................................... 211 2.1.2 Referencias de las Escrituras ........................................................... 222 2.2 Ad uxorem II ........................................................................................... 245 2.2.1 Referencias clásicas .......................................................................... 246 2.2.2 Referencias de las Escrituras ........................................................... 252 3. Mujer pagana / mujer cristiana: características según Tertuliano............ 277  CONCLUSIONES .................................................................................................... 295   338   BIBLIOGRAFÍA ....................................................................................................... 307 1. Fuentes primarias .......................................................................................... 309 2. Fuentes secundarias ...................................................................................... 310 3. Fuentes instrumentales ................................................................................. 331  