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1 Dos Vidas, tres oradores: Demóstenes, Foción y Démades No hay que descuidar en absoluto el encanto y la eficacia de la palabra, por depositar toda la confianza en la virtud … la retórica no es artífice de la persuación, pero ayuda a conseguirla … pues persuaden tanto el carácter como la palabra (Consejos políticos 5, 801 C). La oratoria del hombre de Estado no debe ser un alarde de habilidad técnica y sofisticación producto del estudio, debe estar llena de carácter sincero, sentimiento verdadero, … y añadir … una expresión grave y unos pensamientos originales y convincentes (Consejos políticos 6, 802 E). He tomado estos dos pasajes de los Consejos políticos como punto de partida para tratar de la caracterización y comparación que hace Plutarco de la oratoria de tres políticos de la segunda mitad del siglo IV: Demóstenes y Foción, a quienes dedica sendas Vidas, y Démades, que no tiene una biografía con su nombre pero de quien podríamos trazar una a partir de las numerosas citas en las biografías de los otros dos y en tratados de Moralia; sería, eso sí, menos detallada y completa y, sobre todo, menos ejemplar. Plutarco suele tratar de la oratoria como parte de la caracterización de los hombres de Estado pero no es su objetivo primordial. Deja claro, como veremos, que le importan más el carácter y los hechos que los discursos.
2 Foción, según lo presenta Plutarco en su biografía, es el político cuya oratoria coincide más con los principios de Consejos políticos. Es también, de los estadistas de su tiempo, el que hace una mejor elección: mientras los demás se repartían, como por sorteo, la dirección del ejército y la tribuna de oradores, él quiso reunir ambas facetas en su actividad pública (Foc. 7.5). No se ha conservado ningún discurso suyo ni citas que procedan con seguridad de alguno de ellos. Los autores antiguos no se refieren a él como orador y no es mencionado en el tratado Sobre el estilo. Sobre este aspecto de su actividad, Plutarco es nuestra única fuente, y debemos decir que no demasiado fiable pues el deseo de engrandecer al héroe prima sobre el rigor histórico 1 . La imagen del Foción orador que nos ofrece Plutarco es muy acorde con sus gustos. Tuvo una formación intelectual adecuada para dedicarse a la política y la oratoria: estudió en la Academia con Platón y después tuvo relación con Jenócrates (Foc. 4.1-2). Su aspecto, muy posiblemente el que percibían los ciudadanos cuando tomaba la palabra en la asamblea, estaba en consonancia con su oratoria: austero, sobrio, adusto. Nadie lo vio nunca reír ni llorar ni con la mano fuera del manto. Por la expresión de su rostro, parecía insociable y hosco, y tenía el ceño fruncido habitualmente; Cares hizo reír a los atenienses bromeando sobre ello, a lo que Foción replicó diciendo que su ceño nunca había causado mal a 11 Tritle 1988, 22-27 hace un detallado estudio de la oratoria de Foción aceptando la caracerización de Plutarco, y comentando las fuentes del biógrafo.
3 nadie pero que la risa de los otros había hecho mucho daño a la ciudad (Foc. 5.1-2). Por asociación de ideas, Plutarco empieza la caracterización directa de la oratoria de Foción, (Foc. 5.3-10): De modo semejante, la oratoria de Foción era beneficiosa (σωτήριος) por sus hallazgos y pensamientos de provecho y tenía una concisión (βραχυλογίαν) imperiosa, austera y áspera. Por tanto, dos son los rasgos fundamentales de la oratoria de Foción, recogidos por los términos σωτήριος y βραχυλογίαν. Plutarco se detiene poco en explicar la cualidad de σωτήριος: tiene efecto beneficioso para los ciudadanos debido a su contenido. Está en consonancia con el epíteto χρηστός, que se atribuyó a Foción y con el que pasó a la posteridad, y contrasta con la austeridad y aspereza de su carácter y su oratoria. Plutarco se detiene más en la βραχυλογία, un rasgo propio de un filósofo 2 : Lo mismo que Zenón decía que el filósofo debe proclamar su palabra impregnándola de sentido, así el discurso de Foción tenía muchísimo sentido en una brevísima dicción. Por tener en cuenta esto último, Polieucto de Esfeto dice que Demóstenes es el mejor, ἄριστος, y Foción εἰπεῖν δεινότατος. En 2 Plutarco tiene mucho interés en presentar a Foción con los rasgos de un filósofo y especialmente su parecido con Sócrates: su aspecto (Foc. 4.4), su justificación de un acto contrario a los intereses de Atenas (Foc. 32.6) y su muerte (36-37.2; 38.5).
4 los Consejos políticos 803E hay una variación: Demóstenes es μέγιστον, y Foción igual, δεινότατον εἰπεῖν. En la Vida de Demóstenes, 10,3, los calificativos son: μέγιστον … Δημοσθένην, δυνατώτατον δ' εἰπεῖν Φωκίωνα. Puede parecer, por tanto, que Demóstenes, ἄριστος y μέγιστος, es superior a Foción. Pero Plutarco solo ha citado la opinión de Polieucto. El calificativo δυνατώτατον equivale a “el más vigoroso”; δεινότατον tiene más matices: el adjetivo δεινός referido a un estilo oratorio, puede tener un significado muy cercano a δυνατός: “vigoroso, apasionado, vehemente”, como aparece en el tratado Sobre el estilo (240 ss.). Otro sentido en el campo de la oratoria es el de hábil, de significado ambiguo, positivo o negativo según el contexto 3 . En la Ética a Nicómaco (6.12.1144a), Aristóteles define la δεινότης de la siguiente manera: “Hay una facultad que llaman habilidad, y es tal como para que uno pueda realizar las acciones que tienden al objetivo propuesto –y conseguirlo-. Pues bien, si el objetivo es bueno, será elogiable, pero si es malo, será habilidad 3 Frazier 1996, 211, partiendo de Aristóteles EN 6.12.1144 a, hace un excelente análisis de la δεινότης referida a la oratoria y enumera pasajes de las Vidas de Plutarco en los que aparece con significados positivos o ambiguos.
5 para el mal. Por eso llamamos hábiles tanto a los prudentes como a los malhechores”. De acuerdo con la definición de Aristóteles, la δεινότης de Foción es claramente positiva, ya que su λόγος es σωτήριος, y además es eficaz pues consigue el objetivo propuesto y concentra el mayor sentido en la dicción más breve como muestra la siguiente comparación: Así como el mérito de la moneda es tener el mayor valor en el menor volumen posible, igualmente la habilidad de la oratoria (λόγου δεινότης) parece que consiste en ofrecer mucho significado con pocas palabras. Queda un último significado del adjetivo δεινότατος menos usual en un contexto de retórica, pero que no podemos descartar aquí, el de “terrible” o “temible” para sus adversarios en el debate político. Y así debía de ser para Demóstenes, si son ciertas las palabras que Plutarco le atribuye (Foc. 5.9): cuando Foción se levantaba, solía decir susurrando a sus amigos: “Aquí está el hacha de mis discursos” 4 . La interpretación de las palabras de Demóstenes indica la importancia secundaria que Plutarco concede a la oratoria (Foc. 5.10) 5 : 4 Cf. también Consejos políticos 803E. 5 Interpretación muy parecida encontramos en la Vida de Demóstenes 10.4:
6 Quizás haya que atribuir esto a su carácter (ἦθος), puesto que una sola palabra y señal con la cabeza de un hombre bueno inspiran igual grado de confianza que innumerables razonamientos y períodos. Queda claro en este balance final que la oratoria de Foción supera a la de Demóstenes, pero no por su habilidad retórica sino por su carácter, pues una palabra o gesto suyos equivalen o son superiores (como se dice en la Vida de Demóstenes) al despliegue de habilidad técnica. También podemos extraer del relato de Plutarco la conclusión de que el acoplamiento de la oratoria de Foción con su carácter y su actuación pública y privada es perfecto. La Vida de Demóstenes suministra mucha información sobre la oratoria del protagonista, entrelazando datos y opiniones sobre él de otros oradores y escritores, unas positivas y otras negativas. Plutarco va a explicar la falta de cualidades naturales de Demóstenes (6.3-5) y los grandes esfuerzos y entrenamientos que realiza para superarla, tomando consejo incluso del actor Sátiro (7.18.2). En consecuencia (8.3), adquirió fama de no estar bien capacitado por naturaleza (οὐκ εὐφυής), y de tener una habilidad y No está claro si Demóstenes experimentaba este sentimiento por la oratoria del personaje o por su vida y reputación (πρὸς τὸν βίον καὶ τὴν δόξαν), al considerar que una sola palabra o movimiento de cabeza de un hombre que inspira confianza tiene más influencia que innumerables y largos períodos.
7 vigor (δεινότης, δύναμις) conseguidos con esfuerzo (ἐκ πόνου). (Recordemos que ambas cualidades se atribuyen a Foción en grado superlativo). De ahí su dificultad para improvisar, y se tomaba como prueba de ello que Démades lo defendía muchas veces para cuando lo abucheaban y que Demóstenes nunca hizo lo mismo por él (8.7). Pero Plutarco aporta varios ejemplos con los que demuestra que Demóstenes sí tenía capacidad para improvisar (9.1). De esta manera, cuando llega la comparación explícita con Démades (10.1), ya tiene menos fuerza la creencia general de que este era invencible por sus cualidades naturales y de que sus improvisaciones superaban las meditadas elaboraciones de Demóstenes. En cuanto a la opinión de Teofrasto, no es muy sorprendente por tratarse de un peripatético y promacedonio: preguntado acerca de Demóstenes como orador, respondió que “digno de la ciudad”, y acerca de Démades contestó: “por encima de la ciudad” (10.2) 6 . En esta comparación ventajosa para Démades, se limita Plutarco a contar lo que ha leído pero sin insistir en ello. Sigue la comparación con Foción que ya hemos visto antes y la conclusión de que una sola palabra y movimiento de cabeza de un hombre que inspira confianza (πίστις) (Foción) tiene más influencia que innumerables y largos períodos (los discursos de Demóstenes) (10.3-4). 6 El elogio de Teofrasto no solo tendria motivaciones políticas, sino que también se debería a la capacidad del orador para improvisar, muy apreciada por los peripatéticos. cf. Marzi, 1991, 7980.
8 Frente a esta confianza inspirada por Foción, con fundamento en su carácter, la πίστις que busca Demóstenes parece carecente de sinceridad pues intenta conseguirla mediante el tono y la actuación (τὸν τόνον καὶ τὴν ὑπόκρισιν); por eso, a la mayoría le encantaba cuando actuaba (ὑποκρινόμενος es el término empleado por Plutarco, comparando así a Demóstenes con un actor de teatro; de hecho, ya lo hemos visto, había recibido enseñanzas de uno 7 ). Las personas refinadas, como Demetrio de Falero (otra vez un testimonio negativo proveniente de un peripatético promacedonio), encontraban su representación (τὸ πλάσμα) vulgar, chabacana y blandengue (Dem. 11.3). Recordemos aquí algunos de los principios expuestos en los Consejos políticos citados al comienzo: la oratoria del hombre de Estado no debe ser un alarde de habilidad técnica y sofisticación producto del estudio, sino que “debe estar llena de carácter sincero, sentimiento verdadero, etc.” Bastante lejos de estos principios parece que se encuentra la estudiada retórica de Demóstenes, llena de fingimiento, que se convierte en ὑπόκρισις y πλάσμα. Hasta aquí, en esta caracterización de la oratoria de Demóstenes, han ido alternando rasgos positivos y negativos con predominio de estos últimos, que sitúan a Demóstenes por debajo 7 Aspecto ya señalado por Mossman 1999, 87.
9 de Foción. Pero, seguidamente, la biografía va a destacar los positivos para situarlo por encima de los demás oradores 8 . Esión decía que los discursos de Demóstenes, al ser leídos, superaban a los de los oradores antiguos en composición y fuerza ; Plutarco considera que están llenos de severidad y mordacidad, y añade que además se servía de la chanza en las contestaciones improvisadas (11.4-5). De los ejemplos presentados, uno tiene especial relevancia: Cuando Démades dijo: “¡Conmigo va a competir Demóstenes! La cerda con Atenea”, replicó: “Atenea fue sorprendida hace poco en Colito cometiendo adulterio”. En esta improvisación, Demóstenes no solo vence dialécticamente a Démades, sino que además muestra su vida corrupta. Plutarco pasa así de la técnica oratoria al plano de los hechos y el modo de vida y, sin decirlo explícitamente, invalida los testimonios favorables a Démades 9 . La inferioridad de este con respecto a Demóstenes se hace también patente y definitiva en su actuación política: Demóstenes tomó como noble base de su política la defensa de los griegos contra Filipo, y así muy pronto adquirió notoriedad por la franqueza de sus discursos y fue admirado dentro y fuera de Grecia (12.7). Esta posición política la mantuvo siempre, e incluso entregó su vida por 8 Mossman 1999, 83-89, hace un perspicaz análisis de las contraposiciones de los elementos negativos y positivos en la caracterización de la oratoria de Demóstenes en la Vida de Plutarco. 9 Plutarco no solo condena las costumbres de Démades (cf. Colonnese 2007, 63), sino que además muestra la superioridad retórica de Demóstenes.