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Proceso traductor y equivalencia: cotejo de dos modelos trafásicos e implicaciones para la didáctica de la Traductología

García, Adolfo M.

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Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… PROCESO TRADUCTOR Y EQUIVALENCIA: COTEJO DE DOS MODELOS TRIFÁSICOS E IMPLICACIONES PARA LA DIDÁCTICA DE LA TRADUCTOLOGÍA ADOLFO M. GARCÍA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA (ARGENTINA) CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS Y TÉCNICAS Resumen Muchos modelos traductológicos presentan coincidencias estructurales y terminológicas. Cuando un neófito se acerca a la Traductología, no es raro que tales coincidencias entre dos modelos determinados lo lleven a considerar que estos son conmensurables o compatibles. Sin embargo, por debajo de las semejanzas superficiales entre dos modelos cualesquiera, generalmente se articulan postulados diferenciales que eliminan la posibilidad de establecer parangones profundos. A modo ilustrativo, el presente trabajo apunta a caracterizar las similitudes y diferencias entre el Modelo de Tránsito (de Nida y Taber) y el Modelo Interpretativo (de Seleskovitch y Lederer), para luego derivar recomendaciones didácticas sobre cómo abordar la enseñanza de la teoría traductológica con grupos de estudiantes iniciales. Palabras clave: Traductología, didáctica, Modelo de Tránsito, Modelo Interpretativo Abstract Several translation models share structural and terminological features. There is a tendency in beginner students of Translation Studies faced with two given models to misinterpret such coincidences as signs of commensurability or compatibility. However, more often than not, the outward similarities between any two models conceal a number of incommensurable postulates which rule out the possibility of identifying wide-ranging commonalities. By way of illustration, this paper seeks to characterize the similarities and differences between Nida and Taber’s Three-Stage Model and Seleskovitch and Lederer’s Interpretive Model. Such contrastive exercise will then be used as a source of didactic recommendations on how to approach the teaching of translation theory for beginner students. Key words: Translation Studies, didactics, Three-Stage Model, Interpretive Model redit, número 7, 2011, 17-41 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Sumario 1. Introducción 2. La casa traductológica y sus inquilinos 3. El Modelo de Tránsito 4. El Modelo Interpretativo 5. Cotejo de ambos modelos 5.1. Semejanzas entre los modelos 5.2. Diferencias entre los modelos 6. Implicaciones para la didáctica de la Traductología 6.1. Contextualización histórica e intradisciplinar 6.2. Sensibilización epistemológica 6.3. Discernimiento entre arquitectura y funcionamiento 6.4. Explicitación de problemas e insuficiencias conceptuales 7. Conclusión 8. Referencias bibliográficas 1. Introducción En comparación con otras disciplinas dentro de las ciencias humanísticas, la Traductología es un ámbito de investigación reciente. Sin embargo, el número de intelectuales consagrados al estudio de esta disciplina ha sido relevante, y cada vez son más quienes se dedican a la investigación traductológica. Dicha multiplicidad de voces ha redundado en la aparición de numerosos modelos teóricos que, a menudo, se expiden sobre aspectos diversos del fenómeno traductológico empleando esquemas y términos muy parecidos (y, en algunos casos, iguales). En este sentido, un problema que enfrentan los estudiantes principiantes de Traductología es el de creer que las coincidencias terminológicas y estructurales entre dos o más modelos de la disciplina constituyen signos de conmensurabilidad o identidad entre ellos. Ante tal situación, la tarea del docente de Traductología estriba en demostrar que ningún modelo es idéntico a otro y que la conmensurabilidad interteórica no puede darse por sentada. Además, debe hacérseles entender a los alumnos principiantes que el hecho de que dos o más modelos empleen el mismo término no significa que éste remita al mismo constructo en ambos casos. Dichos desafíos orbitan en torno al a pregunta central que vertebra este trabajo: ¿cómo abordar la enseñanza de un modelo traductológico al enfrentarnos a estudiantes que carecen de fundamentos teóricos y epistemológicos propios de la Traductología y/o de la ciencia en general? Se trata de una pregunta que ciertamente admite varias respuestas válidas, pero aquí se procederá a ilustrar y fundamentar una en particular: defenderemos la propuesta de que una buena manera de introducir a los alumnos al ámbito de las teorías traductológicas es mediante el cotejo de dos modelos en paralelo, advirtiendo sus semejanzas y escrutando sus diferencias de modo objetivo y crítico. La finalidad del presente trabajo es ejemplificar dicho proceder didáctico puntualizando las similitudes y las diferencias entre el Modelo de Tránsito y el Modelo Interpretativo, para luego derivar recomendaciones didácticas concretas sobre cómo abordar la enseñanza de la teoría traductológica con grupos de estudiantes iniciales. Para redit, número 7, 2011, 17-41 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… ello, primero, se describirán los presupuestos centrales del Modelo de Tránsito, presentándose un esquema expandido y profundizando sus bases teóricas; luego, se hará lo propio con el Modelo Interpretativo; a continuación, se enumerarán y discutirán las similitudes y diferencias centrales que ambos presentan; y, por último, se ofrecerán algunas reflexiones didácticas respecto de cómo introducir al alumno novicio al mundo de los modelos traductológicos. 2. La casa traductológica y sus inquilinos No es infeliz la metáfora que caracteriza a la Traductología como una “casa de varias habitaciones” (Neubert y Shreve, 1992: 8-10. Trad. mía). Si entendemos que las habitaciones de este inmueble académico son los distintos enfoques desde los que se abordan los fenómenos traductológicos, podríamos recorrerlo de la mano de Hurtado Albir (2001) y abrir cinco puertas principales. Al cruzar sus respectivos umbrales, ingresaríamos en (i) la habitación lingüística, (ii) la textual, (iii) la cognitiva, (iv) la comunicativosociocultural y (v) la filosófico-hermenéutica. En este sentido, la metáfora de Neubert y Shreve resulta instructiva porque los objetos y las teorías propios de cada enfoque, al igual que las personas de carne y hueso que ocupan las habitaciones de un edificio, pueden dialogar con sus coinquilinos, criticarlos, pedirles ayuda, visitarlos e incluso mudarse de cuarto. Con todo, esta política de puertas abiertas implica que si bien es fácil identificar quiénes son los residentes de la vivienda traductológica, no siempre resulta sencillo determinar en qué habitación se ubican. Como toda obra edilicia, nuestra metafórica casa se ha ido construyendo –y sigue construyéndose– en etapas, que expanden su metraje sin necesariamente clausurar habitaciones preexistentes. Al periodizarse la construcción del inmueble traductológico, es posible recortar las etapas con mayor o menor minucia; pero existe un acuerdo general en torno a la identificación de dos bloques principales: las habitaciones fundacionales de la Traductología se enmarcan dentro de una etapa formalista-lingüística, cuyo apogeo se extendió desde principios de los 60 hasta finales de los 70; en tanto que las ampliaciones más recientes corresponden, en gran medida, a una etapa socio-histórica, inaugurada por el ‘giro cultural’ que tuvo lugar en la década del 80 (cf. Bassnett y Lefevere). Durante la primera etapa, este inmueble interdisciplinar recibió varios inquilinos – ya, acaso, residentes permanentes– que inciden sobre el proceso traductor. Se trata de distintos modelos que buscan caracterizar la estructura y el funcionamiento de las fases operativas que el traductor o el intérprete llevan a cabo al enfrentarse a un texto en lengua fuente (LF) y reformularlo en lengua meta (LM). El estudio de dicho proceso de reformulación interlingüística supone ubicar la traducción en el plano intrasubjetivo, atendiendo a la actividad mental y a la conducta traductora de individuos particulares. Tal es el enfoque en que se inscriben los dos modelos que cotejaremos en este trabajo, a saber, el Modelo de Tránsito (de Nida y Taber) y el Modelo Interpretativo (de Seleskovitch y Lederer). Los esquemas mínimos de ambos modelos se presentan en la Gráfico 1. redit, número 7, 2011, 17-41 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Gráfico 1. Esquemas mínimos de dos modelos procesuales fundacionales Los diagramas del Gráfico 1, simplificados pero precisos en tanto esquemas mínimos, ponen de manifiesto algunas similitudes obvias entre ambos modelos. En particular, se advierte que tanto uno como otro son trifásicos; por añadidura, en ambos casos se postula la existencia de una primera fase de procesamiento del texto en LF y una tercera fase de reformulación en LM, mediadas por una fase que oficia de “puente” entre los dos sistemas lingüísticos que maneja el traductor. Además, como se apuntara previamente, los dos modelos se enmarcan en la tradición formalista-lingüística y se presentan como caracterizaciones del proceso traductor. Ante estas semejanzas, puede creerse que ambos son perfectamente conmensurables y aun compatibles –ésta es una sensación recurrente, por ejemplo, en los estudiantes principiantes de Traductología y en investigadores de otras áreas que se acercan a la teoría de la traducción de manera coyuntural y ad hoc. Sin embargo, el hecho es que, más allá de este armazón común, existen diferencias significativas. 3. El Modelo de Tránsito El Modelo de Tránsito es el resultado de la labor académica de Eugene Nida y Charles Taber, aunque su principal responsable es el primero de estos autores. Dicho modelo se remonta a la década del 40, cuando Nida ingresó en la American Bible Society y emprendió la traducción de la Biblia. Esta actividad práctica despertaría en él un interés por cientifizar la labor traductora, lo que redundó en la publicación de dos afamados volúmenes: Toward a Science of Translating (Nida, 1964) y The Theory and Practice of Translation (Nida y Taber, 1969). Con estos trabajos, el autor buscaba incluir la teoría traductológica en la revolución cognitiva iniciada por Chomsky (1957, 1965) con la teoría generativa. Su labor redit, número 7, 2011, 17-41 Transferencia Fase 1 Fase 3 Análisis Fase 2 Texto en LF Texto en LM Reestructuración Desverbalización Fase 1 Fase 3 Comprensión Fase 2 Texto en LF Texto en LM Reexpresión (a) El Modelo de Tránsito, de Nida y Taber. (b) El Modelo Interpretativo, de Seleskovitch y Lederer. Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… constituye un hito en la Traductología porque, en el decurso de su investigación, Nida introdujo la idea de ‘proceso’ en la disciplina (Moya, 2004). Este modelo recoge la conocida distinción chomskiana entre estructura profunda (EP) y estructura de superficie (ES). Según Chomsky (1965), la generación de una oración supone: en primer lugar, aplicar reglas de estructura de frase que generan una EP; tras ello, aplicar reglas transformacionales que alteran la sintaxis de la estructura anterior; y, finalmente, derivar una ES, sobre la que luego operarán otras reglas morfológicas y fonológicas. En base a una versión simplificada de esta teoría, Nida y Taber (1969) diseñan el modelo presentado en el Gráfico 2. Gráfico 2. Esquema expandido del Modelo de Tránsito El Modelo de Tránsito postula que el proceso traductor consta de tres fases: (i) ‘análisis’, (ii) ‘transferencia’ y (iii) ‘reestructuración’. En la etapa de ‘análisis’, el traductor se enfrenta a un texto fuente cuyas oraciones están en ES y, mediante la aplicación de diversas técnicas (e.g., retrotransformaciones, análisis componencial), deriva las EP correspondientes (Nida, 1964: 63-69). La realización de este análisis presupone discernir la estructura semántica propia de los constituyentes de la ES en un contexto determinado. redit, número 7, 2011, 17-41 Reestructuración Análisis Transferencia Equivalencia formal Fase 1 Fase 3 Fase 2 Estructura de Superficie (LF) Estructura de Superficie (LM) Estructura Profunda (LF) Estructura Profunda (LM) Receptores del texto fuente Receptores del texto meta Equivalencia dinámica 21 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Todo ítem léxico, según Nida (1964), comporta significados lingüísticos, referenciales y emotivos, que pueden variar según la cultura receptora (Nida, 1964: 36). Las EP resultantes, según la lectura de Nida, constituyen oraciones meollares o kernels, es decir, oraciones básicas, carentes de toda complejidad estructural (las oraciones meollares son siempre activas, afirmativas, declarativas, etc.), pero provistas de toda la información sintáctica y semántica que determina el significado básico de la ES correspondiente. La propuesta de Nida consiste en reducir las ES a los cuatro tipos de clases funcionales que reconoce la gramática generativo-transformacional, a saber: eventos, generalmente realizados mediante verbos; objetos, generalmente realizados por sustantivos; abstractos, generalmente realizados mediante adjetivos; y relacionales, entre ellos las marcas de género, las preposiciones y las conjunciones. A modo de ilustración, consideremos el siguiente ejemplo que ofrece el propio Nida (1964: 64. Trad. mía): Estructura de Superficie: creación del mundo. Retrotransformación: B (objeto, el mundo) es la meta de A (evento, crea). En la etapa de ‘transferencia’, se asume que la EP resultante consta de elementos universales que, precisamente por su naturaleza universal, pueden “trasladarse” sin pérdidas esenciales hacia la EP del texto meta. A decir de Nida y Taber (1969: 39), las diferentes lenguas del mundo “presentan muchas más similitudes en el nivel meollar que en el nivel que corresponde a estructuras más elaboradas”, ya que todas compartirían entre seis y doce estructuras meollares básicas. Con todo, a fin de que la transferencia sea lo más efectiva posible, el traductor deberá someter a las oraciones meollares en LF a un número de ajustes que permitan sortear las diferencias estructurales que las lenguas presentan en todos sus niveles jerárquicos. Nida distingue tres etapas de transferencia, que denomina ‘literal’, ‘mínima’ y ‘literaria’. Entiende por ‘transferencia literal’ la traducción palabra por palabra sin arreglo a la sintaxis de la LM. La ‘transferencia mínima’ presupone la anterior pero adecua las oraciones meollares meta a la sintaxis de la LM. Por su parte, la ‘transferencia literaria’ es la etapa más elaborada de la transferencia, ya que supone no sólo la réplica de los elementos meollares y su arreglo a la sintaxis de la LF, sino que también la elección de patrones meta de alta idiomaticidad. Las operaciones involucradas en estos tipos de transferencia, en consonancia con la propuesta lógico-formal de Chomsky, son de carácter algorítmico. En pocas palabras, las mismas consisten en desplazar y convertir sintácticamente elementos estructurales de la EP en LF para generar oraciones meollares en LM. Nida (1964: 185-187. Trad. mía) ejemplifica las posibles etapas de la fase de transferencia considerando distintas traducciones al inglés del verso que aparece en Juan 1:6, según consta en la Tabla 1. redit, número 7, 2011, 17-41 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Tabla 1. Ejemplo de las tres etapas de transferencia en el Modelo de Tránsito TEXTO FUENTE EN GRIEGO: 1 2 3 4 5 6 7 8 egeneto anthrōpos, apestalmenos para theou, onoma autō Iōannēs TRANSFERENCIA LITERAL (ETAPA 1): 1 2 3 4 5 6 7 8 became/happened man, sent from God, name to-him John TRANSFERENCIA MÍNIMA (ETAPA 2): 1 2 3 4 5 6 7 8 There CAME/WAS a man, sent from God, WHOSE name was John TRANSFERENCIA LITERARIA (ETAPA 3; EJEMPLO DE LA BIBLIA EN VERSIÓN AMERICANA ESTÁNDAR, 1901): 1 2 3 4 5 6 7 8 There CAME a man, sent from God, WHOSE name was John O (EJEMPLO DEL NUEVO TESTAMENTO EN INGLÉS MODERNO DE PHILLIPS (1958): 2 6 7 8 3 4 A man, NAMED * John WAS sent BY God Notas: Los ajustes respecto del texto fuente se indican así: los cambios de orden se indican mediante el orden de los números; las omisiones, mediante un asterisco (*); las alteraciones estructurales, mediante el uso de VERSALES; y las adiciones, mediante el uso de cursivas. Por último, en la fase de ‘reestructuración’, la nueva EP se somete a un número de transformaciones que generan una ES en lengua meta. Ésta se adecua a los requisitos culturales y estilísticos de la audiencia de llegada, pero preserva las propiedades esenciales del mensaje original. Atravesada esta fase, el proceso traductor puede arrojar dos tipos de equivalencia. Se hablará de ‘equivalencia formal’ cuando el proceso se centre en los aspectos formales y proposicionales de las ES del mensaje original. Más precisamente, [l]a equivalencia formal concentra la atención en el mensaje propiamente dicho, tanto en su forma como en su contenido […]. La preocupación del traductor es que el mensaje en la legua meta reproduzca con la mayor exactitud posible los diferentes elementos de la lengua fuente (Nida, 1964: 158. Trad. mía). Así, una traducción en la que el símil ‘as white as snow’ se tradujera como ‘tan blanco como la nieve’, sin considerarse si la audiencia antojada de hecho sabe lo que es la nieve, encarnaría un caso de ‘equivalencia formal’. Por el contrario, prevalecerá la ‘equivalencia dinámica’ si el mensaje fuente se transporta hacia la lengua meta de forma tal que la respuesta de los receptores de la traducción sea prácticamente idéntica a aquella que el texto fuente suscita en los receptores originales (Nida y Taber, 1969: 24). El ejemplo más difundido de ‘equivalencia dinámica’ indica que un grupo de monjes que se encargó de difundir la Biblia entre comunidades redit, número 7, 2011, 17-41 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… esquimales tradujo la expresión latina ‘Agnus Dei’ (‘Cordero de Dios’), símbolo cristiano de la inocencia, como ‘Foca de Dios’. Su objetivo era que los inuit, que jamás habían visto un cordero, pudieran interpretar la traducción del mismo modo que los lectores originales interpretan el texto fuente.1 Algunos de los procedimientos que pueden conducir a la ‘equivalencia dinámica’ quedan subsumidos bajo el rótulo de ‘técnicas de ajuste’, entre las que se encuentran la adición o substracción de información, la alteración de los elementos o las construcciones de las ES del fuente y la utilización de notas al pie (Nida, 1964: 131). Como el objetivo de Nida es que todos los lectores de la Biblia respondan de manera idéntica ante el mensaje divino, declara que siempre ha de priorizarse la ‘equivalencia dinámica’. Así, el autor prefiere las traducciones “que se concentran en el contenido cognitivo en ciertas instancias y priorizan la repuesta emotiva en otras pueden considerarse regidas por la equivalencia dinámica” (Nida, 1979: 52. Trad. mía). La cita anterior demuestra que el modelo oscila entre la dimensión sociolingüística y la cognitiva. Hurtado Albir (2001: 128) lo ubica dentro de los enfoques comunicativos y socioculturales. Esta clasificación resulta atinada a la luz de las referencias de Nida a distintas variables pragmáticas, como el rol del receptor, la incidencia del contexto cultural sobre el significado y la importancia de la función comunicativa. Por su parte, y con igual pertinencia, Hatim (2001: 22. Trad. mía) apunta que el Modelo de Tránsito “signa la génesis de lo que hoy se concibe como una ‘psicolingüística de la traducción’”. Tal observación se apoya en el hecho de que Nida y Taber se basan en la teoría generativotransformacional, acaso el sine qua non de la revolución cognitiva en lingüística. Ha de advertirse que la utilización de la teoría chomskiana, con su propuesta de propiedades gramaticales universales, no es ideológicamente inocente. El principal interés de Nida era generar un modelo que permitiera la difusión de la palabra de Dios, fuente única de toda verdad para el cristianismo. De ahí que la gramática chomskiana se revelara en extremo instrumental, pues permite defender la idea de que todas las lenguas comparten una base universal invariable; y si la base de la palabra de Dios posee propiedades universales, entonces puede transferirse su contenido esencial sin alteración hacia otras lenguas. Se trata de una tesis conveniente para un autor con ambiciones evangelizadoras. En síntesis, el Modelo de Tránsito aborda el proceso traductor desde premisas híbridas. Si bien propende al cientificismo, sus fines últimos son religiosos. A su vez, busca incorporar nociones sociolingüísticas, pero se cimenta en un teoría que excluye toda consideración respecto de variables sociales, culturales o contextuales (cf. Chomsky, 1965). Lo que sí queda claro es que el modelo se orienta hacia la práctica, ya que apunta a ofrecer herramientas analíticas y procedimentales que permitan comunicar ideas propias de textos antiguos a audiencias temporal, cultural y lingüísticamente remotas. En este sentido, los autores no se privan de establecer principios normativos. Entre otras cosas, establecen que “[l]a traducción consiste en reproducir en la lengua meta el equivalente natural más aproximado del mensaje en lengua fuente, primero en lo que refiere al significado y luego en lo concierne al estilo” (Nida y Taber, 1969: 12. Trad. mía). 4. El Modelo Interpretativo 1 Este ejemplo, a pesar de su amplia difusión, fue declarado “apócrifo” por el propio Nida (Language International, 1996: 9). redit, número 7, 2011, 17-41 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… El Modelo Interpretativo, también conocido como Teoría del Sentido, tiene un triple mérito histórico en la historia de la Traductología. Se trata de uno de los primeros modelos en ofrecer un marco disciplinariamente autónomo, a diferencia de aquellos que importan aparatos descriptivos de otros campos científicos –como el de Nida, deudor de la gramática generativo-transformacional. A su vez, fue pionero en caracterizar el proceso traductor con nociones puramente cognitivas (e.g., la memoria a corto plazo). Por añadidura, contribuyó de modo decisivo a que los Estudios de Interpretación (Interpreting Studies) se consolidaran como subdisciplina por derecho propio dentro de la Traductología (Gile, 2009). El Modelo Interpretativo fue creado por Danica Seleskovitch a finales de los 60 y su posterior desarrollo se debe a la labor que desempeñó junto a su discípula Marianne Lederer. El primer manifiesto del modelo se tituló L’interprète dans les confërences internationales (Seleskovitch, 1968), denominación que ya delata los intereses iniciales del modelo. En efecto, su objetivo era ofrecer conceptualizaciones aplicables a la formación de intérpretes de conferencias; una vez que Seleskovitch estableció el primer programa doctoral dedicado a la Traductología en la École Supérieure d’Interprètes et Traducteurs (ESIT), el Modelo Interpretativo se convirtió en la teoría de cabecera para gran parte de los interpretariados en Europa durante dos décadas (Gile, 2009). En el Gráfico 3, adaptado de Hurtado Albir (1990: 71), se presenta un diagrama visual del Modelo Interpretativo. redit, número 7, 2011, 17-41 Texto en lengua X Texto en lengua Y cadenas sonoras o gráficas + contextos cadenas sonoras o gráficas + contextos múltiples operaciones cerebrales que, cada vez, construyen un sentido 1. Comprensión Captación de sentido asociación de un saber lingüístico y extralingüístico operación de exégesis 3. Reexpresión construcción del mismo sentido con elementos diferentes de la lengua X pero conformes a la lengua Y complejos mecanismos entre lo consciente y lo reflejo, el saber lingüístico y el extralingüístico 2. desverbalización de las unidades de sentido (etapa no verbal) transformación de las cadenas sonoras (o gráficas) en sentido reexpresión del sentido en cadenas sonoras (o gráficas) Equivalencia de sentido operación de inteligencia 25 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… ‘memoria a corto plazo’, proveniente de la ciencia cognitiva), pero la estructura y la operación del modelo se caracterizan en virtud de constructos autógenos. Por ejemplo, la postulación de una fase durante la cual se desverbaliza el texto fuente surge de dos observaciones intradisciplinares: dado el rango de producción léxica de la interpretación simultánea (100-120 palabras por minuto), resulta imposible memorizar los expedientes formales del texto fuente; además, la recurrencia de elementos ideográficos e icónicos en las notas del intérprete demuestran que entre la comprensión del texto fuente y su reexpresión en lengua meta se abstraen representaciones semológicas de carácter no verbal. En tercer lugar, se advierten diferencias de finalidad, aun si ambos modelos persiguen objetivos prácticos. El Modelo de Tránsito busca cientifizar la traducción de las Escrituras, para así sumar su semilla a la labor evangelizadora de la American Bible Society. Así, su faena teórica es funcional al proselitismo cristiano. Por el contrario, el Modelo Interpretativo se erige con fines didáctico-profesionales y para dar ímpetu a un campo de investigación casi inexplorado previo a su aparición. Lo que buscan Seleskovitch y Lederer, específicamente, es sensibilizar a futuros intérpretes sobre su propia práctica y, al mismo tiempo, abrir las puertas al estudio científico de la interpretación. Otra diferencia radica en la concepción que cada modelo pregona del proceso traductor. Nida y Taber modelizan el proceso de tránsito de los elementos formales que constituyen un mensaje. En este sentido, Hurtado Albir (2001: 311-313) estima que el Modelo de Tránsito no caracteriza el proceso cognitivo del traductor, sino que simplemente esquematiza algunas operaciones generales sin vincularlas al funcionamiento de los procesos mentales. Distinto es el caso del modelo de Seleskovitch y Lederer, que sí incide sobre el flujo de información dentro de la mente del traductor. El proceso que se describe en el Modelo Interpretativo es ciertamente cognitivo, puesto que atiende a diversas nociones fisiológicas, mnemónicas y psicológicas que configuran una visión de la arquitectura y el funcionamiento de una parte del sistema mental del intérprete. Además, si bien los dos modelos son trifásicos, hay marcados contrastes en el funcionamiento y los presupuestos de cada triada. La primera fase del Modelo de Tránsito (‘análisis’) supone la aplicación de operaciones de conversión sintáctica mediante técnicas como la retrotransformación y la descomposición léxica a través del análisis componencial. Se trata, pues, de procedimientos enteramente formales que permiten convertir secuencias de símbolos dispuestos de cierta manera –las ES– en otras secuencias de símbolos meollares con una nueva disposición relativa y con una extensión definida –las EP. En cambio, la primera fase del Modelo Interpretativo (‘comprensión’) configura un proceso que comienza en la captación fisiológica de estímulos verbales escritos u orales, seguido de la abstracción de su contenido semántico en combinación con la activación de determinados complementos cognitivos. Éste no es un proceso lineal como el que proponen Nida y Taber, sino que pone en juego constantes vaivenes entre la representación interna de las sinécdoques lingüísticas que surgen en el decurso del texto fuente, la aprehensión del contexto extralingüístico inmediato y los conocimientos previos del intérprete/traductor. El resultado de esta operación no es una secuencia de símbolos verbales con una extensión definida, sino una unidad no verbal, única e individual con límites difusos (el ‘sentido’). La segunda fase de los dos modelos esquematiza una transición entre el sistema lingüístico fuente y el sistema lingüístico meta. En el Modelo de Tránsito, la fase de ‘transferencia’ presupone que los kernels que conforman las EP de todas las lenguas redit, número 7, 2011, 17-41 32 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… naturales son, en gran medida, universales. Por eso, se asume que estos símbolos verbales pueden trasladarse de una lengua a otra con un mínimo de arreglos formales.3 Por el contrario, la segunda fase del Modelo Interpretativo (‘desverbalización’) no da por sentada ninguna identidad simbólica entre dos sistemas lingüísticos cualesquiera, ni tampoco postula que puedan transferirse objetos simbólicos de un componente a otro. De hecho, la fase de ‘desverbalización’ enfatiza el hecho de que la captación cognitiva de cualquier estímulo –entre ellos, los verbales– necesariamente va acompañada del abandono de la representación mnemónica de sus formas sensibles. En tanto que la ‘transferencia’ de Nida y Taber es enteramente lingüística, atomista y algorítmica, la ‘desverbalización’ de Seleskovitch y Lederer es de carácter semológico –i.e., no lingüístico– y gestáltico. También hay marcados contrastes a nivel de la tercera fase que plantea cada modelo. En el Modelo de Tránsito, la ‘reestructuración’ consiste en la aplicación de nuevas reglas transformacionales que trastocan la posición de ciertos símbolos meollares, a la vez que se insertan o eliminan otros: son, nuevamente, operaciones lineales y algorítmicas. En aras de la adecuación idiomática, estilística y cultural, la ‘reestructuración’ admite el monitoreo y la edición constantes, dado que modeliza operaciones propias de la textualidad escrita. Por su parte, la ‘reexpresión’ del Modelo Interpretativo implica reverbalizar la representación semológica holística derivada de la ‘desbervalización’ (el ‘sentido’) mediante la creación de una nueva sinécdoque verbal ceñida a las posibilidades léxicogramaticales de la LM. No hay muchas posibilidades de edición minuciosa en esta fase ya que la interpretación entraña la generación espontánea de textos efímeros. Por último, las nociones de ‘equivalencia’ que propugna cada modelo no tienen nada en común. Si pasamos por alto un número de inconmensurabilidades epistemológicas subyacentes, podríamos reconocer cierta similitud entre la ‘equivalencia formal’ de Nida y Taber y la ‘correspondencia’ de Seleskovitch y Lederer. De hecho, en ambos constructos se pone de relieve la existencia de lazos predeterminados entre ciertos aspectos formales de una porción del texto meta y su contraparte en el texto meta. Estas coincidencias pueden operar en cualquier nivel del sistema lingüístico y su establecimiento es más bien automático, ya que no requiere de decisiones conscientes ni de análisis interculturales acabados. Sin embargo, no es posible trazar parangones entre la ‘equivalencia dinámica’ de los bibliólogos estadounidenses y la ‘equivalencia’ de las investigadoras francesas. La ‘equivalencia dinámica’ presupone la posibilidad de comparar las respuestas de los lectores fuente y meta y de algún modo determinar que son idénticas. Esta tarea, en caso de ser siquiera plausible, sólo podría ser realizada a posteriori por un analista externo al circuito procesual que describen Nida y Taber: el traductor tal vez podría llegar a saber cómo reaccionó la audiencia original ante el texto fuente, pero, como mucho, podrá tener apenas una intuición de cuál será la respuesta de la audiencia meta. En otras palabras, la ‘equivalencia dinámica’ requiere que el texto meta haya sido producido, difundido y consumido, para que luego algún especialista determine y coteje las interpretaciones de las dos comunidades lectoras involucradas. Por el contrario, para reconocer un caso de ‘equivalencia’ según se la define en el Modelo Interpretativo, basta con advertir que la información lingüísticamente codificada del texto fuente alcanza para explicar cómo fue que el intérprete llegó a formular la sinécdoque verbal que constituye su texto meta. Habrá ‘equivalencia’ sólo cuando una 3 La transferencia literal, en este sentido, implica muchísimos menos ajustes que la transferencia literaria. redit, número 7, 2011, 17-41 33 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… porción del texto fuente y su correlato en el texto meta demuestren vínculos semológicocognitivos por fuera de cualquier correspondencia estructural que exista entre el par de lenguas en cuestión. Además, a diferencia de la ‘equivalencia dinámica’, la ‘equivalencia’ de Seleskovitch y Lederer se establece en tiempo real y puede ser reconocida como tal tanto por el propio intérprete/traductor como por la audiencia presente. A modo de síntesis, en la Tabla 3 se resumen todas las semejanzas y diferencias advertidas. Tabla 3. Síntesis de las semejanzas y las diferencias advertidas entre los dos modelos MODE LO VARIABLE MODELO DE TRÁNSITO MODELO INTERPRETATIVO SEMEJANZAS UBICACIÓN EN LA PERIODIZACIÓN DE LA TRADUCTOLOGÍA Tradición formalista-lingüística. Tradición formalista-lingüística. TIPO DE MODELO Procesual arquitectónico. Procesual arquitectónico. ESTRUCTURA Trifásico. Trifásico. DIMENSIONES Cognitiva y contextual. Cognitiva y contextual. INCLUSIÓN DE NOCIÓN DE EQUIVALENCIA Sí. Sí. ORIENTACIÓN Práctica y prescriptiva. Práctica y prescriptiva. DIFERENCIAS CONCEPCIÓN DEL PROCESO TRADUCTOR Tránsito de los elementos formales que constituyen un mensaje. Flujo de información dentro del sistema cognitivo del traductor. FINALIDADES Cientifización de la práctica traductora para contribuir a la evangelización cristiana. Sensibilización de futuros profesionales y apertura de un nuevo campo de investigación. BASES TEÓRICAS Importación de constructos de la gramática generativotransformacional. Constructos cognitivos autógenos emergidos del análisis de la práctica de la interpretación. OBJETO DE ESTUDIO Traducción. Interpretación. FUNCIONAMIENTO Y PRESUPUESTOS DE LAS FASES Impronta lógico-algorítmica. Perspectiva genuinamente cognitiva. redit, número 7, 2011, 17-41 34 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… CONCEPCIÓN DE LA EQUIVALENCIA La ‘equivalencia formal’ se centra en la réplica de propiedades formales de fragmentos del texto fuente. La ‘correspondencia’ se centra en la réplica de propiedades formales de fragmentos del texto fuente. La ‘equivalencia dinámica’ supone que un analista realice exégesis comparativas a posteriori de las respuestas de dos audiencias separadas espacial y temporalmente. La ‘equivalencia’ se establece y puede ser reconocida como tal in situ y en tiempo real tanto por el intérprete/traductor como por otras personas. Hasta aquí se ha demostrado que detrás de las coincidencias superficiales entre el Modelo de Tránsito y el Modelo Interpretativo pueden detectarse importantes diferencias de diversa índole. Pero no es éste el único aporte del presente ejercicio contrastivo. En efecto, podemos valernos de él para derivar lineamientos didácticos más generales vinculados a la introducción de alumnos iniciales en el campo traductológico. De eso trata el siguiente apartado. 6. Implicaciones para la didáctica de la Traductología A la luz del cotejo precedente, puntualizaremos ahora una serie de implicaciones didácticas para la enseñanza de teorías traductológicas a estudiantes principiantes. Apuntaremos, antes de avanzar, que las consideraciones que siguen le competen a la didáctica de la Traductología más que a la didáctica de la traducción per se. En efecto, las mismas no inciden sobre la enseñanza del savoir faire procedimental que supone la práctica traductora, sino que se refieren al abordaje didáctico de los modelos teóricos del campo (en el epígrafe 7 se discuten los vínculos entre ambas dimensiones). 6.1. Contextualización histórica e intradisciplinar Un objetivo esencial de toda introducción a un determinado modelo traductológico debería radicar en la determinación de sus coordenadas temporales, espaciales e intradisciplinares. Dicho de otro modo, todo modelo debe enmarcarse en un determinado periodo histórico, en una locación geográfica o institución determinada y en un ámbito preciso dentro del vasto campo de la Traductología. La contextualización espaciotemporal de un modelo no sólo es necesaria a efectos de identificar efemérides en la periodización de la disciplina. De hecho, conocer dónde y cuándo emerge un modelo permite tomar conciencia de la base de sus presupuestos teóricos, sus temas de estudio, sus alcances y sus limitaciones. Por ejemplo, y como ya hemos visto, el Modelo de Tránsito surgió en la academia estadounidense a mediados de los 60, cuando el generativismo, concebido en el seno del MIT,4 comenzaba a monopolizar la lingüística y aun las ciencias cognitivas. Nida y Taber se alinearon con la corriente 4 MIT son las siglas por que se conoce mundialmente al Massachusetts Institute of Technology, un centro de educación superior privada situada de Cambridge (Estados Unidos) cuyos investigadores, a mediados del siglo XX, dieron a la informática y a la inteligencia artificial una posición central en la academia mundial. redit, número 7, 2011, 17-41 35 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… intelectual dominante en los EEUU para legitimar sus propias consideraciones teóricas. La suerte del modelo resultante quedó entonces sujeta, en buena medida, a la del generativismo, teoría que se expide únicamente sobre la competencia lingüística y no así sobre la actuación o el uso de la lengua. De ahí el énfasis del Modelo de Tránsito en los aspectos formales de las oraciones fuente y meta, la postulación de kernels universales, la fundamentación lógico-matemática de las fases del proceso traductor, los problemas a la hora de conciliar el modelo con la noción de equivalencia dinámica, etc. El hecho es que los supuestos y las posibilidades de un modelo son consecuencia del clima académico del entorno. No menos importante es la tarea de ubicar el modelo estudiado en un ámbito definido dentro de un esquema global de la Traductología. A estos fines, existen distintas propuestas de organización de la disciplina que pueden resultar útiles, en especial si se hace uso de sus representaciones gráficas. Una de ellas es la concepción pentapartita de Hurtado Albir (2001) con que diagramáramos la “gran casa de la traducción” al comienzo de este artículo. Otra opción sería el esquema piramidal de Hatim (2001: 13), en el que los modelos se disponen a lo largo de dos contínuums que se intersectan: uno que va desde la transliteración a la escritura original, y otro que va desde un foco estrecho hasta un foco amplio en lo que respecta a la estrategia traductora. Como una tercera alternativa, no podemos dejar de mencionar el mapa fundacional de Holmes (cf. Toury, 1995: 10), que permite localizar modelos completos, o ciertos aspectos de ellos, en alguna/s de las varias ramificaciones de sus tres vertientes principales, a saber: la teórica, la descriptiva y la aplicada. Realizada esta actividad clasificatoria, el alumno estará en condiciones de: (i) aceptar que todo modelo responde a ciertos imperativos y objetivos en detrimento de otros; (ii) reconocer que ciertos modelos pueden considerarse competidores directos, en tanto que otros abordan temas radicalmente distintos entre sí; y (iii) comprender que manejar un modelo no es sino manejar una porción minúscula de la Traductología. En definitiva, la contextualización histórica e intradisciplinar se revela indispensable a la hora de emprender el estudio de un modelo determinado. La gran lección que podremos compartir con el alumno novicio, en este sentido, es que toda construcción teórica es, al mismo tiempo, beneficiaria y víctima de sus circunstancias primeras. 6.2. Sensibilización epistemológica Pretender facilitar la comprensión de un modelo traductológico sin reparar siquiera en nociones epistemológicas básicas es un despropósito. De más está decir que no hace falta tornar una clase de Traductología en una lección de gnoseología, pero siempre es pertinente subrayar algunas nociones clave. En primer lugar, es indispensable establecer cuál es el objeto de estudio del modelo en cuestión. Ninguna teoría se expide sobre todo lo que se estudia en Traductología. Es crucial determinar si el modelo aborda la traducción (escrita), la interpretación, o algunos aspectos generales comunes a ambas. Esta observación permitirá trazar los límites generales de su ámbito de pertinencia y aplicación. Acto seguido, convendrá especificar recortes más precisos: por ejemplo, el Modelo Interpretativo surgió para dar cuenta del redit, número 7, 2011, 17-41 36 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… proceso de interpretación5 en el marco de conferencias internacionales; pero este interés inicial signó las limitaciones del modelo para conceptualizar la interpretación en otros contextos, como los que le caben a la interpretación comunitaria (community interpreting).6 También vale la pena advertir de dónde provienen los constructos troncales de cada modelo. Sucede que la mayoría de los modelos traductológicos importan nociones de teorías pertenecientes a otras disciplinas. En lo que concierne a los modelos cognitivos, ya hemos visto que el Modelo de Tránsito se enraíza en la lingüística generativa, en tanto que el Modelo Inferencial de Gutt (1991) se reduce deliberadamente a la Teoría de la Pertinencia (Sperber y Wilson, 1986), y el modelo psicolingüístico de Bell (1991) toma prestadas varias nociones de la lingüística sistémico-funcional (e.g., Halliday, 1994). Lo mismo sucede en otros enfoques de la disciplina. Así, por ejemplo, un análisis de las propuestas del enfoque comunicativo-sociocultural revela que la Teoría Polisistémica surgió originalmente como una teoría literaria (cf. Even-Zohar, 1978) y que la Teoría de Normas de Toury (1995) es deudora de la sociología. Al hacerse explícitas estas asociaciones, se contribuirá a que el neófito entienda por qué los diferentes modelos que se le presentan son inconmensurables y, con ello, por qué no pueden utilizarse categorías o conceptos de un modelo para explicar o complementar constructos de otro. Al concientizarse al alumno sobre estas cuestiones se lo dotará de herramientas que le permitirán asimilar una importante lección: que distintos modelos empleen los mismos términos no significa que estos últimos aludan al mismo constructo. A título de ejemplo, tomemos el término ‘equivalencia’, que, debido a los sustratos teóricos propios de cada modelo en que se lo emplea, alude a múltiples constructos totalmente distintos. Así, para Nida y Taber (1969), ‘equivalencia formal’ denota semejanza formal y proposicional y ‘equivalencia dinámica’ significa identidad en las respuestas de dos comunidades lectoras diferentes; en el Modelo Interpretativo, ‘equivalencia’ significa reformulación de un mismo sentido no-verbal; en el modelo de Catford (1965), se habla de ‘equivalencia textual’ en términos estructuralistas para indicar cualquier caso de shift formal; a decir de Neubert (1994), un funcionalista confeso, el término ‘equivalencia’ invoca un concepto funcional a definirse ad hoc según cada situación particular; por su parte, Koller (1979) concibe la ‘equivalencia’ como la relación similitud entre dos textos en el plano del uso lingüístico y no así de sus sistemas subyacentes; y Toury (1995: 86. Trad. mía), desde su perspectiva sociocultural, define a la ‘equivalencia’ como “ese conjunto de relaciones que permiten trazar una distinción entre desempeños de traductores apropiados e inapropiados para la cultura en cuestión”. En definitiva, la reflexión epistemológica es ineludible de cara a los objetivos didácticos que nos ocupan porque la comprensión acabada de los modelos traductológicos presupone entender cómo se recortan sus objetos de estudio, cuáles son sus fuentes teóricas, a qué se debe su inconmensurabilidad mutua y por qué sus términos coincidentes no son sinónimos ni mucho menos. 6.3. Discernimiento entre arquitectura y funcionamiento 5 Si bien Lederer (1994) considera que el modelo es perfectamente aplicable a la traducción escrita. 6 Ver Angelelli (2004) para una discusión de los requisitos teóricos de un modelo abarcativo de la interpretación comunitaria. redit, número 7, 2011, 17-41 37 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Este punto es de especial importancia al considerar modelos cognitivos. Un modelo del proceso traductor comporta por lo menos dos facetas claves. Por un lado está su arquitectura, es decir, la organización sistémica de sus componentes; por el otro, podemos referirnos a su funcionamiento, o sea, el procesamiento dinámico de información a través de dichos componentes. Ningún modelo cognitivo puede comprenderse sólo mediante el estudio de su arquitectura. Los dos modelos que vimos –y otros que aquí no se discuten, como el de Bell (1991)– comparten un armazón general (tres fases, la primera de abstracción en L1, la segunda de vínculo entre L1 y L2, la tercera de reformulación en L2). Es esta visión panorámica de la estructura de los modelos la que parece conducir a los alumnos a advertir conmensurabilidades o identidades más profundas entre ellos. Por eso, debemos indicarles que una misma arquitectura puede albergar concepciones funcionales divergentes. Acto seguido, podremos explorar las especificidades de su “puesta en marcha”, lo cual, en última instancia, nos permitirá demostrar cómo el modelo en cuestión se diferencia de cualquier otro que comparta su estructura general. 6.4. Explicitación de problemas e insuficiencias conceptuales Una didáctica seria de la Traductología debe ser, a su vez, una didáctica crítica. Los modelos traductológicos no pueden presentarse ni desde la adhesión fervorosa ni desde la neutralidad aséptica. Si queremos que un alumno termine de comprender una propuesta teórica, debemos asegurarnos de que también comprende sus problemas e insuficiencias. Así, una introducción acabada de los modelos que cotejamos en este artículo requeriría de un apartado crítico. Por un lado, deberíamos decir que los detractores de Nida y Taber apuntan que su apropiación del marco generativista está plagada de errores, omisiones y malas interpretaciones (cf. Gentzler, 2004 [2001]). El ejemplo más claro de ello radica en la desaparición total dentro de su modelo de las reglas de estructuras de frase, que generan y subyacen a las EP. También podríamos mencionar su paradójica afiliación teórica, ya que el Modelo de Tránsito pretende expedirse sobre cuestiones socioculturales, pero la teoría chomskiana, en tanto teoría de la competencia lingüística, declaradamente excluye toda consideración cultural o pragmática de su objeto de estudio. Además, el modelo cae presa de la falacia intencional, es decir, la idea de que lo que dice un texto explícitamente a ojos de un lector determinado puede coincidir con lo que su autor antojó comunicar (Gentzler, 2004 [2001]). Por añadidura, el concepto de ‘equivalencia dinámica’ presupone que de algún modo es posible medir y comparar las respuestas e interpretaciones de los lectores fuente y meta a fin de determinar su similitud. Si bien esto, por supuesto, constituye una imposibilidad metodológica. Por otro lado, el Modelo Interpretativo también ha sido criticado en varios puntos. Como explica Gile (2009), este modelo ha perdido robustez por carecer de suficiente sustento empírico. Además, el desarrollo de teorías rivales puso de manifiesto varias de sus limitaciones conceptuales, al punto tal que las referencias al Modelo Interpretativo después de las década del 80 disminuyeron sensiblemente en la literatura del área. En conclusión, la moraleja de este inciso, si se me permite el epigrama, sería para enseñar un modelo bien hay que enseñar lo que hace mal. 7. Conclusión redit, número 7, 2011, 17-41 38 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Las secciones 2, 3, 4 y 5 de este artículo son un ejemplo in extenso de la propuesta planteada en la sección 1 y desarrollada en la sección 6. El argumento principal que se ha defendido es que la introducción a la teoría traductológica puede resultar particularmente instructiva para los alumnos principiantes al cotejarse un par de modelos en simultáneo. Diríase que si entender un modelo significa, en gran medida, entender cómo se diferencia de otros modelos, entonces el estudio de dos modelos en paralelo puede resultar harto fructífero. Cabe destacar que el estudio de la Traductología no sólo es pertinente para los alumnos que tienen inquietudes netamente teóricas o investigativas. También los estudiantes que apuntan a una carrera práctica como traductores o intérpretes profesionales pueden beneficiarse de la formación teórica. Como bien explica el grupo PACTE (2000),7 el conocimiento de la teoría traductológica forma parte de la competencia traductora,8 definida como “el sistema subyacente de conocimientos, aptitudes y habilidades necesarias para poder traducir” (Martínez Melis y Hurtado Albir, 2001: 280. Trad. mía). Además, la formación teórica en nuestro campo laboral es uno de los elementos que separan al profesional del artesano y el advenedizo. Entre otras cosas, manejar el metalenguaje de uno o más modelos teóricos nos permite explicar y justificar nuestras decisiones operativas ante un colega, un cliente, un editor e incluso un profesor. Por último, afirmaremos que no hay cosa tal como una praxis puramente ateórica, exenta de presupuestos conceptuales. Cada decisión que tomamos como traductores responde a alguna noción o convicción preconstruida en nuestras mentes. Ante esta certeza, no es descabellado sugerir que, por lo general, conviene que dichos presupuestos provengan de algún modelo fundamentado teóricamente que de la mera intuición lega. Para finalizar, reiteraremos nuestra convicción de que el cotejo pormenorizado de dos modelos que presenten similitudes y diferencias es una de las estrategias didácticas más recomendables para introducir al alumno principiante a la vasta y laberíntica casa de la Traductología. Un abordaje contrastivo como el que aquí se propone está llamado a fomentar en los alumnos una toma de conciencia respecto de todas las variables que entran en juego en la comprensión de un modelo traductológico. Al asistirlos en esta labor, los estaremos entrenando para que puedan recorrer los recovecos de la gran vivienda traductológica por su propia cuenta, y sin miedo a perderse. 8. Referencias bibliográficas Angelelli, C. 2004. Medical Interpreting and Cross-Cultural Communication. Cambridge: Cambridge University Press. Bassnett, S. y A. Lefevere (eds.) 1990. Translation, History and Culture. Londres: Pinter. Bell, R. 1991. Translation and Translating. Londres: Longman. Catford, J. 1965. A Linguistic Theory of Translation. Londres: Oxford University Press. Chomsky, N. 1957. Syntactic Structures. La Haya: Mouton. 7 El grupo PACTE (Procés d'Aquisició de la Competència Traductora i Avaluació), dirigido por Amparo Hurtado Albir y actualmente radicado en la Universitat Politècnica de Catalunya, es uno de los principales referentes en la investigación empírica en torno a la competencia traductora, su adquisición en traducción escrita y el diseño curricular en la formación de traductores. 8 Más precisamente, de la subcompetencia extralingüística dentro de la competencia traductora. redit, número 7, 2011, 17-41 39 Adolfo M. García Proceso traductor y equivalencia… Chomsky, N. 1965. Aspects of the Theory of Syntax. Cambridge, Massachusetts: MIT. Even-Zohar, I. 1978. “The Position of Translated Literature within the Literary Polysystem”. En Holmes, James S., José Lambert y Raymond Van den Broeck (eds.) Literature and Translation. New Perspectives in Literary Studies, Leuven: Acco, 117-127. Gentzler, E. 2004 [2001]. Contemporary Translation Theories. Shanghai: Shanghai Foreign Language Education Press. Gile, D. 1995a. Regards sur la recherche en interprétation de conférence. Lille: Presses Universitaires de Lille. Gile, D. 1995b. Basic Concepts and Models for Interpreter and Translator Training. Ámsterdam: John Benjamins. Gile, D. 1999. “Testing the Tightrope Hypothesis in Simultaneous Interpreting – A Contribution”. En Hermes, Journal of Linguistics, 23: 153-172. Gile, D. 2009. “Interpreting Studies: A Critical View from Within.” En Vidal, África y Javier Franco (eds.) A Self-Critical Perspective of Translation Theories. Universidad de Alicante. MONTI Monografías de Traducción e Interpretación, 1: 135-155. Gutt, E-A. 1991. 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