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AUTOR: Blanca Lasso de la Vega Westendorp EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA DEPARTAMENTO DE BIOLOGÍA VEGETAL Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción Blanca Lasso de la Vega Westendorp TESIS DOCTORAL Málaga, 2015
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción Memoria que presenta la Licenciada Blanca Lasso de la Vega Westendorp Para aspirar al grado académico de Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Málaga Fdo.: Blanca Lasso de la Vega Westendorp VºBº de los directores: Blanca Díez Garretas Manuel Casares Porcel Departamento de Biología Vegetal Departamento de Biología Vegetal Universidad de Málaga Universidad de Granada dc TESIS DOCTORAL Málaga, 2015
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 7 Agradecimientos Esta tesis nace de la constante inquietud por aprender que siempre ha estado presente en mi vida. En el terreno académico, una de las tareas pendientes a lo largo del tiempo era realizar la tesis doctoral. De hecho, lo he intentado dos veces y, por un motivo u otro, no pude finalizarlas. Cuando en el año 2009, Alfredo Asensi, profesor de la Universidad de Málaga, llegó a La Concepción como Director-Gerente del Patronato Botánico Municipal, surgió la oportunidad para ello, ya que me animó a llevarla a cabo y me facilitó el contacto con el profesor Manuel Casares Porcel, quién enseguida aceptó ser director de la misma. Posteriormente, la profesora Blanca Díez Garretas, se unió para co-dirigirla. El hecho de tenerlos a los dos ha resultado una gran suerte para mí, ya que han sido complementarios en cuanto al tema objeto del estudio, y hemos funcionado como un equipo de forma muy compenetrada. Reconozco y agradezco la ayuda permanente que ambos me han proporcionado, su tiempo, interés, dedicación y la amabilidad que siempre han mostrado, y no sólo en lo referente al aspecto técnico del trabajo, sino porque en todo momento he recibido de ellos el ánimo necesario para continuar mi tarea. Sus directrices, consejos y correcciones han sido sumamente valiosos para el trabajo que se presenta. Mis agradecimientos, también, a las personas que me han ayudado con la documentación investigada, principalmente a Esther Cruces, directora del Archivo Histórico Provincial de Málaga, fundamental para importantes documentos que se presentan; a Trinidad García-Herrera, del Archivo Díaz de Escovar; al personal del Archivo Histórico Municipal de Málaga y de la Biblioteca del Real Jardín Botánico y del Museo de Ciencias Naturales, ambos de Madrid. Quiero destacar en mis agradecimientos a: Los propietarios de magníficas bibliotecas particulares el hecho de ponerlas a mi disposición para consultarlas, como Pedro Ansorena y Amparo Quiles en el caso de la Málaga del XIX y José Tito en lo referente a jardines históricos. A Tomás Heredia Campos por facilitarme su álbum familiar con imágenes inéditas de la familia Loring-Heredia. A Juan Antonio Fernández Rivero por poner a mi disposición su importante colección de imágenes y postales de Málaga. Al Centro de Tecnología de la Imagen de la Universidad de Málaga por facilitarme la búsqueda de fotografías de jardines de Málaga en su base de datos. A mis compañeros de trabajo: Trinidad Sánchez, Belén Verdú, Amelia Denis y Carlos Espejo, por su ánimo, apoyo e interés en el desarrollo de esta memoria. A todos los demás compañeros del Jardín, presentes y ausentes, quienes de una u otra forma son parte vinculada a este trabajo. En este sentido, tengo un recuerdo especial por María del Carmen Martínez, quien comparte conmigo la afición por desempolvar documentos y por la historia de La Concepción. Ella me ha proporcionado numerosos datos de su labor personal de búsqueda, así como libros, apuntes y árboles genealógicos resultado de sus investigaciones; también hemos compartido charlas muy interesantes al respecto. A mis amigos que se han preocupado continuamente por cómo iba el trabajo y me han alentado insistentemente a terminarlo, quizás porque durante este tiempo no hemos podido compartir tantos momentos juntos como nos hubiese gustado. En especial agradezo su interés e infinita ayuda a Amparo, amiga de la infancia, que me ha enseñado como buscar documentos históricos en archivos, internet, bibliotecas, etc. y a la que debo muchas de las citas que aparecen en esta memoria.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 8 Por último, quiero dedicar esta tesis a mi familia, cuyos componentes, de una u otra manera, “han sufrido” con paciencia las interminables tardes, fines de semana y vacaciones de aislamiento, con paciencia y sin que el interés hacia mi “decreciera” en lo más mínimo. Y, en especial a Armando, mi marido, quién ha estado ayudándome todo lo que ha podido para hacerme la vida más fácil, y porque, a pesar de los silencios o de las distancias que estas situaciones generan, ha permanecido a mi lado con la comprensión y serenidad que le caracterizan.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 15 la realización de esta memoria ha sacado a la luz algo desconocido hasta ahora, el gran desarrollo botánico que tenía la ciudad en la época que nos ocupa, además de descubrir la verdadera categoría de los jardines de La Concepción desde sus inicios hasta nuestros días, documentando meticulosamente su origen y evolución, conocimientos imprescindibles para su conservación y mejora. 1.3. Objetivos El objeto fundamental de esta investigación es conocer la finca de la Concepción en su vertiente botánica y jardinística. Para poder comprender el marco social y estético en el que se inscribe este jardín, hemos creído imprescindible explorar la situación de los jardines y de la planta ornamental en la ciudad de Málaga en la segunda mitad del siglo XIX. Esto nos ha permitido descubrir el enorme interés que durante ese periodo desarrolló la sociedad malagueña por la flora exótica. En resumen, los objetivos del presente estudio son los siguientes: • Conocer la situación de la ciudad de Málaga, en la segunda mitad del siglo XIX, respecto a sus parques, jardines, especies vegetales ornamentales, inquietudes florísticas y el papel de la sociedad en todo ello. • Conocer con detalle el jardín de La Concepción en aspectos tales como: origen de la finca, uso agrario, creación del jardín, diseño, plantaciones, diversidad vegetal, evolución, y otros elementos de interés (adornos y construcciones). • Generar una base de conocimiento útil que sirva para fundamentar los criterios de conservación del jardín. Ya que sólo desde el saber se puede abordar una gestión integral y respetuosa con el patrimonio, que permita proteger los elementos originales.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 17 CAPÍTULO 2 | Material y Métodos 2.1. Material En la realización de este trabajo se han considerado fundamentalmente tres fuentes de información: primera, los jardines de Málaga y las plantas que contienen en la actualidad; segunda, la información escrita, en forma de artículos científicos (de carácter botánico, histórico o jardinístico), relatos de viajeros, guías locales, noticias de prensa, actas capitulares, legajos, documentos legales y otros materiales de archivos; y tercera, documentos gráficos, como mapas, planos, fotografías, postales, pinturas, dibujos y grabados. Otra fuente de información secundaria han sido los testimonios orales de los descendientes de las familias propietarias de La Concepción, y de los trabajadores o familiares del personal de la finca, obtenidos mediante entrevistas semiestructuradas (Arksey & Knight, 1999). Recogemos a continuación, por orden alfabético, los archivos, bibliotecas y colecciones que han servido para documentar la tesis: En Málaga: • Archivo Díaz de Escovar (ADE), perteneciente a Unicaja y dedicado fundamentalmente a la Málaga del XIX. • Archivo Histórico Municipal de Málaga (AMM), gestionado por el Ayuntamiento de Málaga, en él se reúnen todos los legajos y documentos de la municipalidad, planos, guías, etc. • Archivo Histórico Provincial de Málaga (AHPM), perteneciente a la Junta de Andalucía y donde se encuentran todos los documentos referentes a la provincia de Málaga, tanto judiciales como notariales, registros, etc. • Archivo Histórico Nacional (AHN), documentación producida por los órganos de la Administración del Estado con valor histórico. • Legado Temboury de la Diputación de Málaga (LT), colección de documentos, escritos, fotografías, artículos, etc. del académico, investigador y político malagueño. • Colección Fernández Rivero (CFR), es una colección de postales e imágenes de Málaga desde el XIX de propiedad privada. • Centro de Tecnología de la Imagen de la Universidad de Málaga (CTIUMA). • Documentos y colección de fotografías del Patronato Botánico Municipal de Málaga (PBM). • Colección de imágenes de la Asociación de Amigos de La Concepción (AALC). En otras ciudades: • Archivo documental del Museo de Ciencias Naturales de Madrid (MCNM), con información sobre plantas de la época que nos ocupa. • Archivo documental del Real Jardín Botánico de Madrid (RJBM), que contiene informes y cartas con detalles de plantas que venían de las Indias en el periodo en que se desarrolló La Concepción.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 18 • Archivo documental del Jardín Botánico de la Orotava (Tenerife). • Archivo de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales (Madrid), para lo relativo a la declaración de jardín histórico-artístico. • Archivos españoles (PARES), reúne la documentación del Patrimonio Histórico Documental Español conservada en la red de centros del Ministerio de Educación y Cultura. • Archivo General de la Administración, Patrimonio Histórico, de Alcalá de Henares, donde se han encontrado datos de la declaración de jardín histórico-artístico. • Biblioteca Nacional (BN). Hemeroteca. Donde se han revisado diarios y revistas de finales del XVIII y del siglo XIX. • Biblioteca del Departamento de Botánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada sobre jardinería histórica (UGR). • Biblioteca particular de José Tito Rojo sobre temas de jardinería, horticultura y paisaje del siglo XIX (Granada). • Google Earth Pro, para la obtención de fotografías aéreas desde 1957 hasta la actualidad. • Hemerotecas de ABC, Blanco y Negro, El País, Boletín Oficial de la Provincia (BOP), etc. 2.2. Métodos El estudio de los parques y jardines de Málaga en el siglo XIX ha partido de la información recogida en los planos de la ciudad de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, así como en los textos antiguos y actuales que hicieran referencia a ellos. Los grabados, postales e imágenes del periodo de estudio, y las actas capitulares y legajos consultados, nos han permitido, en algunos casos, precisar muchos aspectos sobre estos enclaves. La prensa de la época ha sido la principal fuente de información para documentar lo referente al gusto que la sociedad malagueña del siglo XIX desarrolló por las plantas ornamentales, y para descubrir los jardines de La Concepción desde sus orígenes, las plantas que se cultivaban, sus premios, distinciones y su evolución en el tiempo. Para recopilar la flora de los parques y jardines en la segunda mitad del XIX, se han estudiado libros, guías, artículos de prensa, revistas especializadas, fotografías, grabados, pinturas y postales. En muchos casos resulta difícil ubicar las especies encontradas con precisión, sólo en el caso de las imágenes de época puede obtenerse cierta fidelidad, conociendo cuando se hicieron y donde están tomadas. Mucho más difícil ha sido recomponer el espacio a partir de información escrita como los diarios, guías y relatos de viajeros, que solo de manera excepcional describen los lugares con exactitud. El estudio botánico se ha realizado partiendo de la recopilación, en las fuentes antes mencionadas, de la información sobre plantas ornamentales en Málaga en el siglo XIX. En segundo lugar, se ha tratado de identificar las especies y actualizar su nomenclatura. Esta labor a veces ha resultado muy dificultosa porque a la antigüedad de las fuentes de información y a su carácter, muchas veces no científico, hay que añadir que, por su complicada ortografía, los nombres latinos de las plantas con frecuencia arrastran
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 19 errores ortográficos. En la búsqueda de las sinonimias actuales se han revisado libros de jardinería y escritos botánicos de la época. La fase final ha consistido en construir un inventario actualizado de la flora conocida en el siglo XIX con la nomenclatura vigente, de manera que pueda ser fácilmente consultado. En ausencia de un estudio fitocronológico de la flora española y como medida de precaución, una vez elaborado el inventario de plantas, se ha corroborado que éstas estuviesen recogidas en los catálogos de establecimientos de horticultura de la segunda mitad del siglo XIX en España y/o en los catálogos de los principales productores europeos, de esta manera se han tratado de evitar los posibles anacronismos que la identificación a partir de sinónimos hubiese podido generar. Con cada una de las especies identificadas se ha intentado localizar su fecha de introducción en Europa y/o en España, para ver los años que llevaba asentada en nuestro continente. Por último para cada una de las especies citadas se indica, al menos, un lugar de la ciudad donde estuvo cultivada. La identificación de las plantas de las que todavía se conservan ejemplares vivos se ha realizado en el laboratorio de investigación de La Concepción, utilizando para ello como material óptico una lupa binocular y las obras habituales, para plantas autóctonas Flora de Andalucía Occidental y Flora Ibérica. En algunos casos se ha recurrido a Flora Europaea. Para la especies alóctonas: Flora Ornamental Española, The European Garden Flora, Hortus Third y Mabberley Plant’s Book, entre otros. Los nombres científicos de las especies se han actualizado consultando las bases de datos IPNI (The International Plant Names Index) y Tropicos (Missouri Tropical Gardens). Las procedencias y distribuciones de los taxones se han consultado en IPNI, Takhtajan, Hortus Third, The European Garden Flora y Flora Ornamental Española. La nomenclatura de las familias sigue de forma general las propuestas de Angiosperm Phylogeny Group, APG III (2009). Por último, añadir que la bibliografía ha sido ordenada según el sistema Harvard-APA (Asociación Americana de Psicología) de citas y referencias bibliográficas.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 21 CAPÍTULO 3 | Marco de referencia: Contexto físico y botánico En este capítulo se presenta la situación geográfica de La Concepción, las características geológicas, edáficas, el clima y el bioclima de la zona, y se hace una aproximación al paisaje natural del entorno, donde se localiza el objeto de estudio principal de esta tesis. 3.1. Situación geográfica La Concepción se sitúa al norte de la ciudad de Málaga, entre el pantano del Limonero y la carretera A-42. La finca llegó a tener sesenta y seis hectáreas de superficie pero, al paso del tiempo, la venta de terrenos la redujo a 50 ha; siendo, además, dividida a mediados del siglo XX al construir el embalse del Limonero, en tres partes: 26 ha al norte, que posteriormente fueron declaradas parque periurbano; 23 ha al sur, conteniendo las edificaciones nobles de la hacienda y el jardín declarado histórico-artístico; y 1 ha, lindando con el Guadalmedina. Las 23 ha que contenían la zona noble fueron cercadas y, desde 1994, constituyen el Jardín Botánico-Histórico La Concepción. La Concepción se encuentra a los pies de una cadena montañosa conocida como “Montes de Málaga”, hoy día Parque Natural del mismo nombre. Linda al este con dicho Parque Natural, la autovía A-42 y el arroyo denominado Hondo, que desde que era finca agrícola ha regado parte de sus tierras; al sur con el cauce del río Guadalmedina y la autovía hacia Algeciras, al norte con la carretera que conduce hacia la presa El Limonero, y al oeste con el embalse del Limonero. Sus coordenadas son: 36º47’ – 36º50’ N, 4º19º – 4º31’ O. Presenta una topografía de suave a moderadamente inclinada y se sitúa en el flanco sur de los Montes de Málaga en cotas que oscilan entre 48 m la parte más baja (entrada de visitantes) y 125 m en la carretera de subida al embalse. En esta imagen aérea se aprecia rodeado por una línea roja el actual Jardín Botánico-Histórico La Concepción, a falta de un pequeño trozo al norte. (PBM).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 22 Plano de “Málaga y sus contornos” de Emilio de la Cerda, 1899, donde se ve la situación de La Concepción en la ciudad de Málaga. (AMM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 23 Fotografía aérea de La Concepción de 1994, donde se aprecia la situación de la finca entre el pantano del Limonero (antiguo Limosnero) y la carretera A-42. Detalle del mapa topográfico con la localización de La Concepción -enmarcada en morado-. Mapa topográfico de Andalucía, 1:10.000. Instituto Cartográfico de Andalucía, 2005.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 24 3.2. Geología y suelos Los Montes de Málaga constituyen un conjunto montañoso de orientación oeste-este que rodea la ciudad de Málaga. Sus materiales proceden de un manto de corrimiento de gran envergadura de la Zona Interna de las Cordilleras Béticas (Complejo o Manto Maláguide), fuertemente deformado por haber sufrido procesos tectónicos relacionados con la formación de la Bética. Las elevaciones son de mediana altitud con cotas que se mantienen con frecuencia alrededor de los 800 m y algunos relieves que sobrepasan los 1000 m. En la morfogénesis de los Montes de Málaga es notable el fuerte abarrancamiento originado por la red fluvial que produce un laberinto de montículos en forma de “lomos de ballena” con pendientes entre el 20 y el 80%. En su composición destacan la presencia de filitas, grauwacas y areniscas paleozoicas con bajo grado de metamorfismo, así como algunos retazos de calizas alabeadas del Silúrico (Asensi et al, 1991). Su paisaje es de fuertes desniveles y acusadas pendientes, lo que da lugar a una intensa erosión, maximizada por la torrencialidad de las lluvias. Los Montes están drenados por la red hidrográfica del río Guadalmedina que recibe las aguas de diversos arroyos tributarios: las Vacas, Hondo, de los Frailes y Chaperas. Su caudal fue regulado a principios del siglo XX mediante la construcción de la presa del Agujero y posteriormente (1983) se puso en servicio para abastecimiento de la ciudad de Málaga la presa del Limonero. Los suelos dominantes presentan escaso desarrollo, son suelos de baja vocación agrícola sobre todo en laderas suaves, siendo frecuentes los leptosoles de carácter lítico o eútrico, que alternan con regosoles eútricos presentes en pequeños depósitos de derrubios acumulados en vaguadas de todas las laderas. En laderas con pendientes moderadas se desarrollan cambisoles y calcisoles, y en las zonas más elevadas y orientadas al norte son frecuentes los luvisoles. En terrazas y vegas de ríos y arroyos se desarrollan fluvisoles. En general la mayoría de los suelos presentan fuerte descarbonatación, a excepción de los cambisoles cálcicos y calcisoles (Senciales González & Ferre Bueno, 2000). 3.3. Climatología y bioclima La ciudad de Málaga, situada en la franja costera del Mediterráneo, tiene un clima de tipo mediterráneo, con temperaturas suaves en invierno y prácticamente ausencia de heladas. La temperatura media oscila alrededor de 18ºC y la precipitación anual es de unos 500 mm, siendo el invierno y otoño las estaciones más lluviosas, donde se recoge más del 70% del total de las precipitaciones, que son con frecuencia de forma torrencial. El análisis bioclimático del territorio se ha realizado atendiendo a la clasificación actual de Rivas-Martínez (2007). Para ello presentamos los datos de cuatro estaciones termopluviométricas de Málaga: Málaga ciudad (36º 39’ N/4º29’ W), Málaga aeropuerto (36º 47’ N/4º23’ W), Pantano del Agujero (36°46’ N/4°25’ W) y El Boticario (36°47’ N/4°23’ W) (Tabla 2).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 31 Hasta ahora la agricultura figuraba accesoriamente, junto a sus hermanas la industria fabril y el comercio, en los certámenes nacionales que desde 1828 se vienen celebrando en nuestro país con intervalos más o menos prolongados. (La España, 1857, 1 de octubre, p. 4). El objetivo inicial de las exposiciones era presentar los nuevos descubrimientos, adelantos y transformaciones tecnológicas. Estas llevaron aparejados los concursos como impulso al progreso hortícola, los premios y las menciones contribuían a realzar y estimular los valiosos adelantos en materia de Horticultura y Floricultura. La importancia de estas muestras, desde el punto de vista botánico, radicaba en que fomentaban la introducción de nuevas especies y variedades, tanto de carácter hortícola como ornamental, enriqueciendo así el patrimonio vegetal de la ciudad. También se potenciaba el aumento de plantaciones y jardines, consiguiendo de un modo gradual la modificación del paisaje de la urbe, tornándola más bella y agradable. Madrid era, en España, uno de los lugares de más prestigio en estas ferias, que eran inauguradas con solemnidad: Exposición de Horticultura. Esta tarde se ha inaugurado este importante concurso en los jardines del Buen Retiro, con asistencia de las familias reales de Portugal y España. (La Correspondencia de España, 1883, 28 de mayo, p. 2). Portada de El Agricultor Español de 1850. Revista semanal de agricultura del Conde de Rault y de Ramsault, estudioso de los sistemas de producción agraria. (BN).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 32 De la diversidad vegetal de los mismos también daba cuenta la prensa escrita, como este relato de Sebastián Vidal (La Época, 1874, 20 de junio, p. 4): El vestíbulo, embellecido en aquella ocasión por las soberbias joyas de los jardines de Fernán-Núñez, hasta el punto de ser lo mejor de la Exposición. […] Lo juzgo tan importante para dar idea de la Floricultura madrileña, que no puedo menos de poner a continuación una lista de las principales especies, la familia correspondiente y su patria. Helechos, (Polipodiáceas): Adianthun tenerura, zona subtropical del hemisferio Sur; Pteris ensifolia, zona tropical; Pteris longifolia, zona tropical; Pteris argyrea, zona tropical; Acrostichum aleicorne, Brasil y otros países tropicales y subtropicales; Aspidium pectinatum, límite de la zona tropical y subtropical; Aspidium falcatum, límite de la zona tropical y subtropical; Neottoptoris nidus, límite de la zona tropical y subtropical. Aroideas: Syndapsus decursívus, India; Syndapsus pertusus, India; Colocasia antiquorum, India; Aspídistra curida (Aroideas ó Smilaceas), India. Marantaceas: Maranta cebrína, India. Liliáceas: Aloe distans, África; Aloe plieatílis, África; Aloe soccotrina, África; Yuna draconis, África; Yuna variegata, África. Smiláceas: Anuncio publicado en La Ilustración Española y Americana sobre la Exposición de Floricultura celebrada en Madrid de 1886. Dibujo de Riudavets. (BN).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 33 Dracaena umbraculifera, Canarias. Borasineas: Latania borbónica, India. Chamaerops excelsa, África. Amaryllideas: Himantophyllium (Clívia) miniatum, Cabo de Buena-Esperanza; Crinura amabile, India. Agaveas: Fourcroya gigantea, Brasil. Cacteas: Opuntia brasilensís, Brasil; Cereus foveolatus, Brasil; Cereus peruanus, Perú; Mamillaría rodantha, América central. Euforbiaceas: Euphorbia splendeus, África; Euphorbia grandideus, África; Euphorbia canariensís, Canarias; Euphorbia nereifolia, África. Begoniáceas: Begonia discolor, India; Begonia Rex, India; Begonia ricinífolia, India; Begonia dádala, India. Valencia era otra ciudad donde estos certámenes eran relevantes. Encontramos una cita de 1847 de la exposición de flores: Cada año es más abundante y concurrida la exposición de flores que en esta ciudad celebran los amigos del país. La Floricultura ha recibido en Valencia un gran impulso. (El Heraldo, 1847, 30 de mayo, p. 4). Todo ello fue el caldo de cultivo ideal para que en Málaga se extendiera la afición por las plantas y los jardines, ligados preferiblemente a las clases pudientes que engalanaban sus casas con hermosos árboles y variadas flores, con juegos de agua, invernaderos, cenadores y estatuas, hasta conseguir un pequeño o gran espacio vegetal donde reunir a los amigos y la familia. Tal es el caso de La Concepción, ejemplo vivo de la riqueza en plantas y jardines de la Málaga del XIX, iniciada como hacienda agrícola y de recreo, con extensos cultivos y variados espacios ajardinados. 4.2. Los espacios verdes en la Málaga del siglo XIX Podemos considerar que la Málaga contemporánea tuvo su base en los avances del último tercio del s. XVIII, cuando progresivamente apareció un núcleo de población burguesa dedicado al comercio. Bartolomé Thurus, en 1717, mostraba una imagen de la ciudad que nos sirve como plano de referencia para ver los cambios que se produjeron al paso de los años. A partir de finales del siglo, se inició un periodo de florecimiento de la economía en la ciudad, principalmente en la agricultura: vid, cítricos, almendros, higueras, algarrobos y caña de azúcar, y en segundo lugar: añil, chumbera (cochinilla), algodón y batata (Lacomba, 1972). La influencia de este grupo, en el que concurrían numerosos extranjeros en busca de fortuna, en ámbitos como la banca, la industria, el comercio, la prensa, el urbanismo, las sociedades civiles y las academias, marcaron la pauta de la vida en la ciudad. Según Quiles Faz (1995): “La burguesía hizo posible que Málaga se convirtiera en un centro mercantil”. A su vez Campos (2006) afirma: [...] un núcleo burgués que debe su nacimiento al desarrollo de las actividades mercantiles, fundamentalmente al comercio con las colonias americanas, pero también y al mismo tiempo con algunos países de Europa. Los principales beneficiarios de este resurgimiento comercial son los extranjeros que vinieron instalándose en la región atraídos por la creciente prosperidad. A partir del siglo XIX aparecieron los procesos de industrialización, se activó la minería, el plomo, hierro magnético y grafito. En el segundo tercio del siglo, el puerto ya tenía gran movimiento con América y otros países, la exportación era de: vinos, uvas, pasas, aceite de oliva, higos secos, garbanzos, almendras y ciruelas pasas, limones, naranjas e hierro refinado. Se importaban: cereales, ropa, tejidos, azúcar de Cuba y bacalao de Terranova (Lacomba, 1972).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 34 Fue un gran momento de cambio, Málaga se había separado del Reino de Granada y pasó a ser capital de provincia, se levantaron los altos hornos y en el campo andaluz se definieron sus linderos y sus propietarios (Cepeda Adán, 1976). La doctrina mercantilista, que defiende los intereses de los comerciantes, será guía de la política económica nacional de estos años (Aguado Santos, 1974). A mediados del siglo XIX, el punto de mira se centró en el ferrocarril como medio de aumentar la riqueza, al favorecer el traslado de productos desde el interior de la región a los puertos, y como vía de salida para la exportación, ello también potenció las relaciones con el resto de la península (Olías Ruíz & Barrado Bautista, 2006). Adquirieron mucha notoriedad la industria del algodón, los textiles, azucareras, bebidas, licores y la tonelería (Jiménez Quintero & Campos Rojas, 2009). La imagen que observaban los extranjeros que llegaban a la ciudad, bien podía ser la que definía Romer en su viaje a Málaga en 1842 (Lacomba, 1973): Las tiendas son excelentes y, aparentemente, el comercio no languidece aquí como en otras partes de España porque el lugar tiene un aspecto floreciente y animado que no se observa ni siquiera en Barcelona. Las exportaciones anuales son muy considerables: se efectúan particularmente a los Estados americanos y consisten principalmente en los dulces y deliciosos vinos de la tierra, en frutos secos, limones y coñac. Plano de Málaga de Bartolome Thurus, 1717. (AMM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 35 La burguesía se ubicó al principio en el centro de la ciudad (Álamos, Carretería y plaza de la Merced), pero pronto fueron desplazándose hacia la zona de la Alameda, donde edificarían sus mansiones. Los barrios se fueron transformando con el auge del comercio, como el Perchel que pasó de barrio de pescadores a barrio obrero, con parte de las industrias toneleras, almacenes de vinos, aceites, fábricas de jabón y dos centros industriales de relevancia, la ferrería La Constancia y la Industria Malagueña (Quiles, 1998). El comienzo de la guerra civil americana (1861-65) afectó directamente a las exportaciones desde Málaga y provocó cierta inestabilidad en el campo andaluz, debido a la persistencia aun de unas relaciones de tipo feudal: La situación para la oligarquía se empeora con las revueltas, en 1867, las familias Loring, Heredia, Sanz y otros huyen en buques expresamente fletados. La Revolución de 1868 no fue sólo la crisis de un sistema político falto de la confianza necesaria para suprimir o de flexibilidad para absorber la amenaza revolucionaria. Los hechos de 1864-68 vinieron acompañados de una pérdida de confianza comercial y de una crisis. (Aguado Santos, 1974). A finales del siglo XIX, la filoxera destruyó los cultivos de vides y afectó de forma importante a la economía de Málaga, que se desvaneció ante un futuro que se vislumbraba exitoso, desaparecieron las exportaciones derivadas de la vid y a ello se sumó el progresivo cierre los altos hornos, una vez finalizadas las guerras carlistas en el norte. Los campesinos abandonaron el campo y la economía agrícola decayó de tal modo que derivó en la práctica paralización el puerto. Así se recoge la situación en la Guía de Málaga de Muñoz Cerisola (1888), en la que anota que la gran riqueza producida hasta el momento de pasa y caña de azúcar, se había reducido por la filoxera en el primer caso, y por traer mieles de Cuba más baratas en el segundo. La situación declinó en la desindustrialización malagueña, tanto metalúrgica como algodonera. Además de todo esto en 1885 apareció el cólera. Sin embargo, los avatares sociales y económicos no frenaron el creciente interés que desde fines del XVIII se tenía tanto por la construcción de parques y jardines, como por las plantas y su aclimatación en la ciudad y alrededores. Ya García de la Leña en 1789 citaba que en Málaga se cultivaba la yerba de San Agustín, las peregrinas del Perú, el cacao, el coco, aguacate, árbol de la vida, árbol del Coral, chirimoyos, clavelón de la India, las diamelas, malagueta, pimentón, palmas y plátanos americanos10, entre otros muchos vegetales. La imagen de la ciudad va a ir determinándose con el paso de los años a la par que el crecimiento económico. A partir de finales del siglo XVIII se inició el primer proyecto para embellecer la ciudad, La Alameda (1785), siguiendo la pauta antes comentada de buscar la higiene y la salubridad en las ciudades. A partir de ahí fueron apareciendo paseos, alamedas, jardines y 10 Yerba de San Agustín: Stenotaphrum secundatum; Peregrina del Perú: Alstroemeria peregrina; Cacao: Theobroma cacao; Coco: Syagrus romanzoffiana; numerosas especies son conocidas como “árbol de la vida” puede referirse a Thuya occidentalis, Hibiscus mutabilis, Moringa oleífera o Platycladus orientalis; árbol del coral: Erythrina corallodendron; Chirimoyo: Annona cherimola; Clavelón de la India: Tagetes erecta; Diamela: Jasminum sambac; Malagueta: Pimenta racemosa; Pimentón: Capsicum annuum; Plátanos americanos: Musa x paradisiaca. Se conocen por plátanos americanos lo que en realidad son frutos de plantas procedentes de la región Indomalaya, que llegaron a España con los árabes y que fueron desapareciendo hasta ser importados de nuevo en el siglo XV desde las colonias americanas, conociéndose popularmente como plátanos americanos. Pimenta racemosa (Mill.) J.W. Moore. Dibujo de S.T. Edwards. En Curtis’s Botanical Magazine, vol. 59, t. 3153 (1832). Missouri Botanical Gardens. http://plantgenera.org/illustration.php
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 36 plazas. Las Sociedades Económicas de Amigos del País (SEAP), las Juntas de Comercio y los Consulados Marítimos y Terrestres sirvieron a la burguesía para llevar a cabo sus reformas (Burgos Madroñero, 1974). El análisis del plano de Carrión de Mula (p. 39-40), de la última década del siglo XVIII, demuestra que en esa época ya existían en Málaga los siguientes paseos con árboles: la Alameda de los Tristes, actualmente Alameda de Colón; la Alameda o Salón Bilbao; la Plaza de Riego y las entradas a los Conventos de la Victoria, de San Francisco y de Capuchinos. Existía además un Jardín Botánico, el de los Tres Presidios Menores. Desde entonces, y hasta bastante avanzado el siglo XIX, el resto de espacios verdes eran huertas, aunque ya existían, cerca de 1840, algunos jardines privados en el camino de Vélez. La ciudad fue creciendo hacia el oeste, pasada la margen derecha del río Guadalmedina, primero el entramado industrial y a su alrededor los nuevos barrios obreros. Surgieron las zonas del Bulto, Huelin y La Pelusa. Allí se encontraban numerosas huertas de opuntias, pitas y acíbar, también de hortalizas para el sustento de las familias adineradas de Málaga. El último tercio del siglo XIX fue el más significativo en la urbanización de la ciudad. Desde 1875 se observa que el centro y su entorno iban adquiriendo otra estética más acorde con las ciudades modernas: paseos, plazas, jardines, alineaciones de árboles y mobiliario urbano, como bancos y farolas, iban poblando la metrópoli. Según refiere Burgos Madroñero (1978), entre los planes de ordenación de 1877 destacaba dotar las calles de jardines y las casas de patios. La relación de espacios ajardinados, tanto públicos como privados, se hace patente en las referencias escritas aparecidas en la prensa local, en los relatos de viajeros y en las guías de la ciudad. En algunos se menciona que los jardines municipales eran lugar de ensayo exitoso de plantas coloniales, como en El Liberal (1882, 26 de agosto, p. 4): En los jardines municipales de Málaga están dando resultados excelentes los ensayos de aclimatación de plantas coloniales. Vegetan lozanamente en ellos el café, los mangos sapotes, guanábanas y otros frutales americanos, así como el plátano de Abisinia, cocos de distintas especies, pándanos, felodendros [sic], cycas, varias especies de palmeras y otras muchas. En la zona este se situaban los más potentados, edificándose hermosas casas con jardines, consulados, restaurantes y hoteles de prestigio, siendo con el tiempo La Caleta y El Limonar, y más tarde Pedregalejo y Valle de los Galanes, los barrios más bellos y de mayor categoría de la ciudad. Relata De la Cerda en un artículo titulado “Progreso de la urbanización en Málaga” (1895) el cambio producido en esta zona: Quien conociera Málaga hace quince años, y volviera a visitarla en el día, habría de experimentar verdadera admiración al recorrer aquel antiguo camino de Vélez, entre la capital y la barriada de El Palo, hoy convertido en una calle con pocas soluciones de continuidad, tal es el número de construcciones nuevas que se han levantado a uno y otro lado de la carretera, en sus varios trayectos, denominados: Avenida de Príes, Paseo de Sancha, calle de Málaga, Morlaco, Torre de San
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 37 Telmo, Pedregalejo y Valle de los Galanes. Los dos primeros están comprendidos entre el antiguo Paseo de Reding y el Arroyo de la Caleta, siendo notables sobre todos el segundo, compuesto de una serie de hoteles lindísimos, los unos separados de la playa por extensos y buen cuidados jardines. […] La popular Caleta es hoy un barrio aristocrático con todos los refinamientos del lujo y del confort más acabado. Comparativa de la zona este de Málaga. Plano de Mitjana, 1838 y E. de la Cerda 1899 “Málaga y sus contornos”. Sesenta años separan estos dos planos, en el de 1838 solo aparece el jardín del Cementerio Inglés en el Camino de Vélez, mientras que en el de 1899 se aprecian en verde las numerosas villas que se han ido construyendo en Avenida de Sancha y el Limonar, todas ellas rodeadas de jardines. (AMM).
hendido - anverso Plano de la ciudad y puerto de Málaga de Carrión de Mula, 1791. Se han señalado las zonas ajardinadas anteriores al siglo XIX: 1. Alameda de los Tristes. 2. La Alameda. 3. Plaza de Riego. 4. Plaza de San Francisco. 5. Real Jardín Botánico de los Tres Presidios Menores. 6. Convento de la Victoria. 7. Convento de Capuchinos. (AMM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 41 4.3. Los jardines públicos y jardines de Instituciones Los espacios ajardinados fueron creciendo a partir de mediados del siglo XIX. A continuación se presenta una relación de los lugares más notorios (p. 43-44) y algunos datos relevantes recogidos de los textos publicados en la época. El primer espacio público en Málaga, con un diseño común a los paseos europeos, fue La Alameda, construido en 1785, con el fin de dotar a la ciudad de una zona de reunión y encuentro al aire libre, del estilo de otros que ya se habían formalizado en el país, como el Paseo de los Ocho Hilos y el Paseo del Prado en Madrid o el Paseo del Salón y la Bomba en Granada, todos de mediados del siglo XVIII. Antonio Ponz11 relataba en 1791 que existía un paseo en Málaga con cuatro líneas de árboles, que era un gran desahogo para los ciudadanos. En la primavera de 1809, Robert Semple (en Majada Neida, 1986, p. 27) describe así esta zona de Málaga: La Alameda, o paseo público, es ancha, con árboles y bien ordenada. A uno de sus extremos hay una fuente de mármol, que, según dicen, fue regalada por Carlos V a la república de Venecia [...]. Un año más tarde François Miot (en Majada Neida, 1986) relataba: La Alameda, especie de avenida bordeada a ambos lados de hermosos edificios, sembrada de naranjos y de fragantes arbustos, adornada con fuentes, sirve de plaza pública y de paseo. 11 Antonio Ponz (1725-1792), historiador y viajero español. Grabado de La Alameda realizado en 1862 publicado en La reina en Málaga. (ADE).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 49 cálido. Atienza fue también director de paseos y alamedas del Ayuntamiento de la ciudad. La Plaza de Riego es hoy conocida como plaza de la Merced. En un principio era una explanada, fuera de las murallas de la ciudad, donde se situaba un mercado de venta de productos del campo. Más tarde se convirtió en una zona de esparcimiento donde, según escribe García de la Leña, se plantaron chopos de Carolina y plátanos de Canadá17. Ramón Franquelo en 1862 lo describía como sigue: Figuraos una magnífica glorieta cuadrada, elevada una vara del plan de la plaza, rodeada de una verja con seis entradas, cuyas puertas son columnas ya con estatuas ya, con leones de piedra; a su alrededor tres calles de árboles que forman otras tantas bóvedas de ramaje, y en el centro el monumento erigido al desventurado Torrijos y sus amigos de infortunio, sacrificados en 1831 a la mas odiosas de las asechanzas y tiranías. Figuraos, pues, ese monumento, circuido de otra verja elegantísima, y a su pie un estanque con multitud de saltadores y grupos de pedruscos y rocas imitando a la naturaleza muerta, en medio de un ameno jardín, donde florece desde la dalia al jacinto, y donde verdean primorosamente confundidos el musgo y el culantrillo. Otra descripción, que amplia la anterior, es la siguiente (Mercier & De la Cerda, 1866): 17 Chopos de Carolina = Populus deltoides, Plátanos de Cánada = Platanus occidentalis. Litografía de Ramírez de la Plaza de Riego de mediados de siglo XIX. Del libro de Ramón Franquelo, La Reina en Málaga, de 1862.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 50 Forma el centro un precioso jardín con vistosas flores que se miran en las transparentes aguas de un río artificial que lo rodea, donde bullen millares de peces de colores y parece tener su origen en dos cascadas abundantes. También hay multitud de animalitos y otros caprichos colocados los unos en las cascadas y los otros en los riscos que forman la ribera del río. La frescura de aquellos sitios, la pintoresca vista del jardín, los bonitos “aguaduchos” que convidan a refrigerarse, en las noches calurosas, hacen de este paseo un punto de concurrencia a veces necesaria en el verano. La plaza era un típico diseño de “square” a la inglesa. En ella se celebraban exposiciones de Floricultura y de productos industriales. También se hacía funciones teatrales y musicales. No era el único espacio verde en la zona pues dando a la plaza se encontraba el convento de la Merced, donde había un buen número de cipreses, y el Convento de la Paz que tenía una amplia huerta. Entre 1877-79 se realizaron otros proyectos interesantes. Entre ellos la obra del ingeniero municipal José María Sancha, quién hizo el jardín de la plaza de Montaño, la plaza de la Victoria y la plaza de Capuchinos. Por su parte, Joaquín Rucoba diseñó el jardín de la plaza del Ferrocarril con el estilo típico de la época, de parterres de diferentes formas y bordes redondeados, en “estilo inglés”, al igual que otros jardines de Málaga, como La Concepción y San José. Los arquitectos e ingenieros municipales fueron coincibiendo los espacios públicos con la idea de la importancia que tenían los jardines y las plantas para mejorar el aspecto de la ciudad y la calidad de vida de sus habitantes. Con ello, la imagen de la urbe era cada vez más agradable, tal y como refirieren algunos escritos: El clima de Málaga es de los más privilegiados del mundo. Su temperatura primaveral conserva flores en todo el año, y la vegetación denota su proximidad a África. Algunas palmeras levantan de trecho en trecho su verde ramaje. El naranjo y el limonero crecen en los jardines y adornan patios y balcones. La pita corona los vallados con erizadas puntas. El nopal y la higuera chumba cubren la falda de los cerros, y á la par nacen la caña de azúcar, la de Indias (Canna indica), la caña de bambú, el cocotero, el chirimoyo, el plátano y otro ricos productos de América que se unen en amable consorcio á los mejores de Europa. (Jérez Perchet, 1875) En las afueras también se hallan la Alameda de Capuchinos, el Coto y el camino de Churriana. Dentro de la población los paseos más concurridos son La Alameda, el Muelle y la Farola. En cuanto a jardines públicos existen los de Capuchinos, la Victoria, Plaza de Riego, Pasillo de Sto Domingo y Plaza de la Victoria. Los jardines municipales del Hospital Noble, de la Aduana, y de San Agustín. (Muñoz Cerisola, 1894) La Aduana, cuyo proyecto proviene de los tiempos de Carlos III (1787) cuando era administrador General de las Aduanas del reino de Granada Pedro de Ortega Monroy, se vio realzada con un pequeño jardín con motivo de la visita de Isabel II. Decía Narciso Díaz de Escovar (1911): En la parte Sur, que daba el Muelle, se formó un jardín en 1862, cuando la Reina visitó Malaga,
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 51 pero éste ha desaparecido en fecha reciente, mientras que se han sembrado plantas18 delante de la puerta principal, a la que da acceso una escalinata de piedra. Souviron en 1915 se refería a esta zona: En tornant à gauche et face à l’angle que forment les jardins, s’elève en face de la Douane un gracieux groupe de palmiers aux tiges sveltes et élégamment inclinées. Ce petit bois d’un charme tout oriental fut planté en 1862 à l’occasion de la visite d’Isabelle II19. El Hospital Noble fue edificado en 1866 por un médico británico llamado Joseph Noble. Su objetivo era curar a los marineros de todas las nacionalidades que llegaran a Málaga y estuvieran heridos o enfermos por el ejercicio de su profesión. Los terrenos eran del Ayuntamiento y al fallecimiento del 18 Se refiere a la alineación de Washingtonia robusta. 19 Traducción: Girando a la izquierda y frente al ángulo que forma los jardines se levantan, cara a la Aduana, un gracioso grupo de palmeras con los tallos esbeltos y ligeramente inclinados. Este pequeño bosque, de un encanto muy oriental, fue plantado en 1862 con la ocasión de la visita de Isabel II. Dibujo del jardín de la Aduana en un detalle del plano de Duarte y Beluga de 1898. (AMM). Vista del jardín del Hospital Noble en 1880. Foto de Laurent de la colección Fernández Rivero.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 52 Dr. Noble los hijos le cedieron el edificio a la municipalidad, que lo administró hasta 1884, después pasó la gestión a una Junta de Señoras, y la parte médica la llevaban las hermanas de San Vicente de Paul. Los jardines eran mantenidos por el jardinero Juan López Morales, allí se vendían plantas para uso particular, (Muñoz Cerisola, 1894). Desde el 30 de Mayo, ha quedado abierta al público la acreditada Nevería, situada en el espacioso y pintoresco jardín del Hospital Noble, donde sus favorecedores encontrarán a más de un esmerado servicio, deliosos paseos rodeados de innumerables clases de flores y plantas. Aquel sitio tan agradable y pintoresco, es uno de los más deliciosos que para la presente estación tiene Málaga, empieza a ser numerosa la concurrencia durante las tardes y las noches. (La Unión Mercantil, 5 de junio, 1891, p. 4) En este acreditado jardín encontrarán los aficionados toda clase de plantas y flores y un magnífico surtido de variadísimas plantas propias para salones y jardines. (La Unión Mercantil, 6 de noviembre, 1897, p. 3) El Paseo de Reding se urbanizó en 1876. Anteriormente era conocido como el camino de Vélez y estaba jalonado de bares y ventas. Partía desde el lateral del Hospital Noble hacia la barriada de El Palo. Este paseo continuaba en la Avenida de Príes, donde se encontraban el Cementerio Inglés, la Hacienda Giró y la Cañada de los Ingleses. Una de las zonas que adquirieron mayor relevancia a fines del XIX fue el Camino Nuevo. Estaba situado al norte de la ciudad, unía de forma cómoda y sencilla el barrio de la Victoria con la zona este de Málaga, por detrás del monte de Gibralfaro. En palabras de Muñoz Cerisola (1894, p. 26): El más hermoso de todos, tanto por su extensión cuanto por los magníficos panoramas que desde el mismo se admiran, es el del Camino Nuevo, en cuya reforma acaban de ser invertidas 80.000 pesetas del legado hecho a favor de Málaga por el difunto D. José Marín García, y 10.000 ptas. de fondos municipales. Empieza El Hospital Noble, antes de la obra de relleno del Parque de Málaga daba al puerto. Colección Fernández Rivero. Laurent, 1880. El Paseo de Reding en una foto de Laurent de 1880. Colección Fernández Rivero.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 53 este paseo poco antes de llegar al arroyo de la Caleta á la conclusión de la Avenida de Sancha y siguiendo la dirección de E a N en una extensión de 2 kilómetros, termina en la Plaza de la Victoria. El Paseo de Heredia lo construyó la Sociedad Propagandística del Clima, asociación que surgió en el siglo XIX para promoción de la ciudad con vistas al turismo y que entre sus cometidos estaba el divulgar las excelencias del clima de Málaga y ayudar a los proyectos de ensanche, urbanización y embellecimiento de la ciudad. Las obras se iniciaron en 1899 y consistían en un paseo con alineación de árboles a cada lado. Como hemos podido ver, a principios del siglo XX Málaga contaba ya con importantes espacios públicos ajardinados, a los que pocos más se añadirían durante el siglo. Eran fundamentalmente alamedas, paseos, parques y jardines. Guzmán Muñoz & Supervielle de Andrade (1906) recogían los más destacados20: La Alameda Principal con tres hileras de árboles. La Alameda de Colón, que era llamada anteriormente Alameda de los Tristes, con dos hileras de corpulentos árboles, y donde se encuentra el elegante y primoroso hotel de los señores Scholtz, rodeado de un frondoso jardín. La Alameda de Capuchinos, donde existen dos alamedas desde Olletas que son bonitas. El Paseo de Olletas, que empieza en la Calle Cristo de la Epidemia y termina en la explanada de su nombre, donde hay altos y copudos árboles. El Paseo de Reding, con suntuosos chalets y preciosos jardines, constituye lo más pintoresco, agradable y rico de las afueras de la ciudad. El Valle del Limonar, lo forma una frondosa alameda que termina en el arroyo de la Caleta á cuyos lados, separados por hermosos jardines á los que rodean elegantes verjas de hierro, levántanse lujosos hoteles en los que la arquitectura moderna ha conseguido armonizar el arte y las mayores comodidades. El Camino Nuevo, uno de los paseos mejores de Málaga por su altura y sus condiciones topográficas. La Alameda del Miramar y el Paseo de Heredia. El Parque, consta de tres grandes paseos o avenidas y se han establecido preciosos jardines donde se desarrollan los ejemplares más raros que la Botánica ofrece. 20 Los nombrados por primera vez en negrita. Postal del Paseo de Heredia a inicios del siglo XX. Colección Fernández Rivero.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 54 Así mismo, Guzmán & Supervielle anotaban varios caminos en las afueras de Málaga que entraban en la categoría de paseos por sus buenas condiciones y su situación topográfica, eran el camino de Churriana, el camino de Antequera, y el camino de Suárez, que lo forma una realenga de remotísima fecha que servía para dar paso a los ganados que venían a esta Ciudad y en que se alzaban preciosas casas de recreo enclavadas en pintorescos jardines, desde las que se disfruta y contempla un bellísimo panorama. Diez años después Supervielle añade en la Guía de Málaga (1916) otros jardines aunque ya existieran de antes: El de la Plaza de la Victoria a la terminación de la calle de este nombre en cuyo centro tiene una preciosa fuente. Junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria en la Plaza de Alfonso XII se encuentra otra de mayores dimensiones en que existen variadas colecciones de ratanias, coleos y otras plantas de estufas. En la plaza de Capuchinos existe otro pequeño jardín que se eleva sobre el plan general de la plaza y que sirve de solaz y esparcimiento á los vecinos del populoso barrio. Es otro el jardín que adosa con el elegante edificio construido para Hospital por el Doctor Noble, en el que se encuentra gran número de camelias, plantas de salón y otras variedades. El Parque de Málaga fue finalizado en el siglo XX, pero sus primeros pasos se dieron en 1896, cuando se edita en Málaga una ley inspirada por Cánovas del Castillo en la que se determina que parte de los terrenos ganados al mar fueran para que el Ayuntamiento hiciera una prolongación de la Alameda. El primer anteproyecto fue del Marqués de Larios (Manuel Domingo) y desde el principio la iniciativa contó con el apoyo del alcalde y de la corporación en pleno. Tras sucesivos estudios se ejecutó finalmente el de Joaquín de Rucoba (1897), que fue financiado entre la Casa Larios y el Ayuntamiento. El 4 de septiembre de 1900 se inauguró el carril de carruajes y se finalizó en 1926. Postal del Valle del Limonar de la colección Fernández Rivero, ca 1894.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 55 Imágenes que muestran la evolución de la construcción de El Parque de Málaga, desde la recuperación del terreno al mar, las primeras plantaciones de plátanos de sombra y palmeras canarias, y el resto de especies en su mayoría de clima subtropical. Colección Fernández Rivero, entre 1895 y 1910.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 56 Por último, hay que citar un paseo que, aunque no es objeto de esta memoria ya que se construyó en el siglo XX, si tuvo cierta importancia cuando se hizo. Es el Paseo del Miramar o Alameda del Miramar, urbanizado a partir de 1903 por Juan G. Bolín. Supervielle (1916) lo explicaba con detalle: Una nueva construcción del pintoresco arrabal de Levante, se extiende por las faldas de los cerros en que existen los castillos de Gibralfaro y Santa Catalina”. Antiguamente se llamaba Higueral de Marín. La finca la adquirió D. Juan Bolín a principios de 1903, llegando a reunir unos 160.000 m². Eran en origen pastos, para reconvertirlo en parque hubo que encauzar el arroyo de la Caleta, luego se trazó una Alameda paralela al arroyo de 12 m de ancho por 250 m de largo, con tres rotondas y tres caminos hacia el Limonar. Se plantaron de Ficus nítida la principal y las tres vías de Eucaliptus. De las que dice se ensayaron con 60 o 70 especies para ver la utilidad de la madera, también se experimentaron con 40 o 50 especies de Acacias o mimosas australianas, 8 o 10 especies de Pinus, 15 o 20 de Cupressus, 3 o 4 de Casuarinas, y otras. El riego se hace por tuberías de hierro que elevan las aguas desde la Caleta. Después se trazó la Alameda casi paralela a dicho arroyo, de 12 metros de ancho, por unos 250 metros de largo, con tres rotondas, de las cuales se hicieron partir tres caminos, para establecer la comunicación con el arroyo y el Limonar. 4.4. Los jardines privados Además de los jardines públicos anteriormente nombrados, hubo en Málaga una antigua tradición de importantes espacios ajardinados de carácter privado.
hendido - anverso Plano de Emilio de la Cerda “Málaga y sus alrededores” de 1894 donde se observan las siguientes zonas ajardinadas privadas: 1. Jardín de la Victoria. 2. La Aurora. 3. Cementerio Inglés. 4. Hacienda Giró. 5. Caleta y Paseo de Sancha. 6. Hotel Hernán Cortés. 7. Hacienda Bella Vista. 8. El Limonar. 9. Pedregalejo. 10. Valle de los Galanes. 11. Hacienda Barcenillas. 12. Hacienda Teatinos. 13. San José. 14. La Concepción. 15. Baños La Delicias. 16. Hacienda de San Lázaro o de La Tiña. (AMM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 59 Los más renombrados eran: El Cementerio Inglés, situado en el Paseo de Reding a los pies del monte de Gibralfaro, data del primer tercio del siglo XIX: “Establecido por R.O. de Su Majestad Católica de 11 de Abril de 1830, en confirmación a la cesión hecha a Don Guillermo Mark, Cónsul de Su Majestad Británica para el Reyno de Granada, por el General Don José Manso, Gobernador de Málaga”. Cuando se cedieron los terrenos el cónsul mandó hacer bancales y traer geranios desde Gibraltar, que plantó junto a numerosos árboles “raros y bellos” y viñas, y circundó el jardín con pitas. El templo, construido en 1834, es de estilo dórico y muy semejante al que se construyó años después en La Concepción. Hans Cristian Andersen visitó el cementerio cuando vino a Málaga en el año 1862, describiéndolo como “un paraíso y jardín encantador: […] molduras de mirto suficientes para mil coronas de novia, altos geranios rodeaban las tumbas […]. El Cementerio Inglés, primer cementerio protestante en España, visto desde el camino de Vélez. Grabado publicado en El Guadalhorce. Gentileza de la Familia Muñoz Rojas. Mediados del s. XIX. El interior del Cementerio Inglés donde se puede apreciar el templo dórico y algunas de las plantas que se cultivaban en él. Grabado de F. Pérez publicado en El Guadalhorce. (ADE). Mediados del s. XIX.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 66 Tecla. La posesión era una huerta en el siglo XVIII. El jardín y la casa datan de 1807. Primero fue de Enrique Roose, cónsul de Prusia en Málaga y, en 1856, de Enrique Heredia Livermore, hermano de la propietaria de la Concepción. Desde 1973 es propiedad municipal. En 1850, y siendo dueño Roose, se citaban algunas de sus plantas en la Exposición de Agricultura: guayaba, aguacate, falsa canela y árbol de Júpiter. Sus límites estaban rodeados de cipreses y otros árboles y, mientras la hacienda estuvo en manos de la familia Roose, sus terrenos estuvieron plantados principalmente de árboles frutales: naranjos, granados, albaricoques, higueras, limoneros, ciruelos, manzanos, cidras, chirimoyos, membrillos, perales, almendros, moreras, parras, cañas dulces, etc. (Ramos Frendo, 2006). Las haciendas ubicadas en Churriana fueron haciéndose cada vez más notorias, recibiendo las visitas ilustres que venían a la ciudad. Según se recoge en El Correo de Andalucía: S.M. el rey de Portugal tiene dispuesta una excursión a las haciendas de Churriana, como El Retiro, La Cónsula, San Javier, y otras de las más notables pues, en su viaje desea conocer todos aquellos puntos interesantes de nuestra Península. En El Avisador Malagueño (1849, 2 de julio, p. 1): La infanta Doña María Luisa Fernanda en Málaga: En la mañana del sábado pasaron SS.AA.RR. A la casa de recreo llamada El Retiro, propiedad de la señora marquesa de Villalcazar. […] examinaron con detenimiento las pinturas y muebles de la casa; vieron y alabaron el juego de aguas, pasando por el extenso depósito de ellas; y a las cinco de la tarde se dirigieron al pueblo de Churriana, en la Cónsula alabaron la bella distribución del jardín, que pasearon, descansando en la galería que da frente al mismo. La Hacienda Teatinos, propiedad de Eduardo Delius Rein, tiene una de las más sugerentes descripciones, fue realizada por Andersen en su visita a Málaga a mediados del s. XIX: Collin y yo fuimos conducidos rio arriba unos cuantos kilómetros. Herr Delius, uno de los comerciantes más ricos de Málaga, para quién yo tenía una carta de presentación, nos había invitado. Nos quería llevar a su villa, con un precioso jardín cercado por un seto de cactus que llegaban a la altura de los hombros y que crecían en abundancia extendiéndose montaña arriba. El jardín estaba trazado en terrazas, y proliferaban diferentes especies de árboles. La sombra debajo de los naranjos y plátanos era agradable. Enormes turbintos25 con sus innumerables bayas de color rosado como sartas de perlas dejaban caer sus ramas sobre estanques verdiclaro. Había palmeras altas y unos pinos raros parecidos a las palmeras, pero aristocráticos en su género. Reinaba el olor de los limoneros y los altos setos de geranios en flor. Las Granadillas26 crecían aquí tan profusamente como la madreselva lo hace en los campos de los países nórdicos. A la luz del sol se exhibían unas flores maravillosas en forma de lirios que creí recordar haberlas visto en oro y plata en los rollos de viejos manuscritos árabes. Sin embargo me dijeron 25 Schinus terebinthifolius. 26 Según Colmeiro (Diccionario de los diversos nombres vulgares de muchas plantas usuales o notables del Antiguo y Nuevo Mundo, 1871) la granadilla puede ser “granadilla de mono”= Passiflora maliformis L. o bien, granadilla del Perú= Passiflora tiliifolia L.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 67 que la planta más preciosa en estos parajes era la ulmaria27 (green-grass); dos tepes grandes estaban sembrados de ella, tan fresca y bien cuidada que parecía que cada hojita hubiera sido lavada y pulida. Corría una brisa fresca, más bien fría para nosotros, que había subido del hondo y caluroso valle, y estábamos ahora en la terraza más elevada del jardín. Málaga, con su enorme catedral como arca petrificada en un mar de blanca espuma, se extendía a nuestros pies. Según relata Ramón Franquelo, la reina Isabel II en 1862 visitó la finca de Delius en Teatinos, el cual dispuso para recibirla un magnífico arco de flores y guirnaldas. Eduardo Delius estaba casado con Rosario Loring Oyarzábal, hermana de Jorge, dueño de La Concepción. Hoy día la hacienda es la sede del Instituto Internacional San Telmo y conserva parte de sus jardines. La Hacienda de San José, otra de las propiedades con excelentes jardines, fue adquirida en 1864 por Tomás Heredia Livermore, hermano de Amalia Heredia, propietaria de La Concepción. Conocida, en principio, por Hacienda Ordoñez o Nadales contaba con una granja o casa de labor, un magnífico invernadero, que aún hoy se conserva pero muy deteriorado, y tenía además otros seis menos destacados, cuatro estanques o albercas, un lago, varias grutas con cascadas y dos fuentes (Ramos Frendo, 2006). Los jardines, de estilo isabelino, se encontraban a un nivel más bajo a la fachada principal. Algunos parterres estaban rodeados por setos de duranta, y en su interior se distribuían las palmeras, dragos, pitósporo, y otros árboles y arbustos. En la finca se realizaban ágapes y cenas en las noches de verano, relatándose los más importantes en los diarios 27 Filipendula ulmaria. Invernadero de la Hacienda de San José, donde se distinguen plantas de los géneros Monstera, Yucca, Phoenix y Begonia. Del album familiar de Tomás Heredia Campos, fechada en 1872.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 68 de la ciudad, como la visita del príncipe italiano Maffeo Colonia di Sciarra aparecida en El Folletín (1875, 24 de octubre, p. 229): La nueva casa del Excmo. Sr. D. Tomás Heredia, con planos del distinguido arquitecto romano Cipolla, fue detenidamente examinada y mereció los mayores elogios de los jóvenes príncipes. La parte cómica la representaron los monos, que ajenos a toda clase de etiquetas se disputaban con una fraternidad nada edificante los dátiles y bizcochos que se les regalaban. La parte poética la constituyó el refresco servido en el elegante cenador. Al igual que en La Concepción, existía en esta hacienda un cenador al aire libre. Como detalle anecdótico, hemos de señalar que otra de las modas era tener animales exóticos que hiciesen divertir a los invitados, como es el caso de los monos. Los dátiles probablemente provenían de la propia hacienda o de la vecina Concepción. Un rincón del jardín de San José, con una enorme yuca (Yucca elephantipes) como protagonista de la escena, y en primer término una cica (Cycas revoluta) entre la pradera. AALC, 1886.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 69 En 1897 Martínez García describía de este modo la Hacienda de San José: Visitamos mediante permiso la hermosísima hacienda de San José, propiedad de los señores Heredia, en donde se puede admirar una infinidad de árboles y plantas tropicales, y magníficos jardines, estufas y cascadas, que hacen de esta quinta un sitio de recreo fresco y delicioso. En las exposiciones florales28 celebradas en la ciudad se citaban en San José: pándanos, cycas, dracenas, phyllodendrum, variedades de tés, pimienta negra, marantas, piñas, mesembrianthemum, malva loca y numerosas plantas útiles29. 4.5. Los Baños, otra tipología jardinística de la época en Málaga Los baños se iniciaron a mediados del XIX cuando la higiene y la salubridad de las ciudades empezaban a considerarse de importancia. Además, eran espacios donde se cuidaba mucho la vegetación a fin de dotarlos de una estética elegante. Los de las Delicias o Álvarez se abrieron en 1844, cercanos a la Plaza de San Francisco. En su origen era un convento de franciscanos que posteriormente se convirtió en balneario con fines terapéuticos e higiénicos. Allí se celebraban verbenas, bailes y exposiciones (Lara García, 1997). Propiedad de Antonio Álvarez, tenía un extenso huerto y jardín: ostentaban un amplio salón de descanso con puertas góticas de cristaleras y un templete clásico en el centro cobijando una fuente; estaba precedido de un cuidado jardín con arriates, fuentes, estatuas, columnas de mármol, arcos de arrayán, alfombras de flores en sus calles y una riquísima de Persia [...]. (Franquelo, 1862b) 28 Se ha recogido la información de las exposiciones en la prensa local de la época, desde 1850 a 1899. Véase apartado 4.7., p. 72. 29 Las plantas citadas son: Pandanus utilis, Cycas revoluta, Dracena sp., Phyllodendron sp., Camellia sp., Piper nigrum, Marantha sp., Ananas comosum, Mesembrianthemum sp., Althea sp. Grabado de los Baños de Álvarez o de las Delicias de 1862. En La reina en Málaga, de J. Roman y F. Mitjana.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 70 Otro ejemplo son los baños de Ortiz, los cuales tenían un patio plantado de verduras, damas de noche, dompedros y árboles frutales. (Franquelo, 1862b). 4.6. Los alrededores de la ciudad En el perímetro más inmediato de la ciudad se encontraban numerosas huertas que servían de sustento a familias y congregaciones de religiosos, concentrándose, sobre todo, al norte y oeste de la urbe. Algunas de éstas fueron semilla de posteriores y grandes jardines, ya que en la parcela se dejaban amplios espacios a la arboleda, fuera ésta de tipo frutal o meramente decorativa. Así, hemos localizado datos en 1810 de la relación de bienes nacionales que han de ponerse a la venta en la provincia de Málaga, en lugares donde luego se levantaron mansiones con hermosos jardines: Una huerta en el partido de la Caleta de 5 fanegas de tierra, 160 árboles de varias clases, 2 norias y casa. Otra cercada de tapias, contigua a la casa convento que fue de San Francisco, de 2 fanegas y media de tierra, y en ella 48 naranjos y limones, 14 cipreses, 4 higueras y 2 almencinos, noria y alberca. Otra dentro del real del convento que fue de la Victoria, de una fanega de tierra, 54 árboles grandes y 12 pequeños30. 30 Segundo cuaderno de los bienes nacionales que deben ponerse a la venta. Madrid. Provincia de Málaga. 31 de julio de 1810. Vista y perspectiva de Málaga desde el cortijo de La Palma, al norte de la ciudad. Francis Carter, 1773.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 71 La ciudad iba cambiando progresivamente su paisaje a medida que en las huertas se van sucediendo sus dueños. Este fenómeno tiene un paralelo en otras ciudades andaluzas, por ejemplo en Granada, según refiere Casares Porcel (2010): El cambio, en la sensibilidad de los propietarios de los terrenos desamortizados -pertenecientes a la élite cultay la difusión de nuevos usos estéticos y plantas que se producen por los nuevos medios de transporte, cambiarán el panorama de la ciudad. Los extranjeros que llegaban a la ciudad ofrecen en sus relatos una idea del aspecto que tenían los alrededores de Málaga. Así, Bowles (en Canales, 1972), que visitó Málaga en el último tercio del XVIII, decía: las colinas son redondas, pobladas de viñas, de almendros y de cantueso en flor, desde principios de enero. A principios del XIX el Barón de Bourgoing (en Canales, 1972) se refería a Málaga en los siguientes términos: Las faldas de las montañas que dominan Málaga están perfectamente cultivadas y cubiertas de almendros, olivos, naranjos, limoneros, higuerías y, sobre todo, viñas […]. Richard Ford en 1855 escribía: El clima de Málaga es tropical. En el jardín botánico se cría sobre el Cactus opuntia, la Kermes cochenilla; el café, cacao, plantas de algodón y caña de azúcar prosperan aquí. Los chalés de los alrededores están llenos de sol, flores y frutas; entre las casas de recreo más bonitas están la viuda del cónsul prusiano y la del Conde de Villalcazar. Aunque quizás la mejor descripción la encontramos de Benito Vila (1861): La vega de esta ciudad está situada al poniente de ella; fertilizan su parte más baja las aguas del Guadalhorce y las del río Campanilla, que corren por una vetusta acequia; la parte no regable se ha destinado hasta hace pocos años al cultivo de cereales, á pesar de los escasos rendimientos que producían; hoy están puestas de viñas moscateles, higueras y almendros, dando un resultado prodigioso por la abundancia el fruto y su excelente calidad, y es de esperar que dentro de poco tiempo estén plantadas de viñedo las que quedan. En las tierras regables se cultivan la caña de azúcar, el nopal ó cochinilla, el maíz, los melones, toda clase de legumbres, las patatas, las batatas blancas, las batatas coloradas ó moniato, el algodón, las remolachas, las fresas, el ñame31, el trigo y toda clase de cereales; frutales de todas las especies, el chirimoyo, el plátano, el árbol de la pimienta32, la caña de indias, la caña bambú, higueras, higueras chumbas, y el áloe ó pita que se cría sin más cuidados que el de ponerlo, y crece lo mismo en los arenales de las playas, que en la vega ó en las montañas de estas inmediaciones. Se crían lozanas en los jardines toda clase de flores, desde las más comunes hasta las que se importan de los más remotos climas; los rosales de olor dan rosas en los meses de noviembre y diciembre, así como las violetas y otras muchas plantas de jardín; no es extraño ver en un mismo cantero de tierra el pino de los nevados Alpes al lado del níspero del Japón, del chirimoyo y del cocotero. Tiene toda esta zona agrícola la especial ventaja de que sus productos se adelantan á los de igual especie en otras provincias uno ó dos meses. 31 El nombre de ñame se usa para llamar popularmente a variadas plantas. Se le llama ñame a Batatas edulis Chois.; ñame de Canarias a Colocasia antiquorum Schott.; ñame de Cochinchina a Dioscorea eburnea Lour.; ñame de la China a Dioscorea batatas Decaisne.; ñame de Guinea a Dioscorea alata L.; ñame de Japón a Dioscorea japonica Thunb. Del libro de Colmeiro, M., op. cit. 32 Schinus molle.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 72 La parte montuosa que sigue, está por lo general plantada de viña moscatel, pero-jimen y demás vidueños, que sería difícil de recordar, pues ascienden a ciento cincuenta y tantas las especies de uvas que se cosechan en esta provincia; abundan en las cañadas los almendros, los algarrobos, olivos, frutales de todas clases: criase espontáneamente el zumaque33 y el romero y monte bajo en los terrenos incultos. En parecidos términos se expresaba Muñoz Cerisola años después (1888) en su Guía de Málaga: [...] los productos de la provincia son ricos y variados, produciéndose además de la vid, cereales, frutales, olivos y hortalizas, la palma y la cochinilla de África, el algodón, el añil 34, el tabaco, la caña de azúcar, el coco, el plátano, el mamey35, la chirimoya y el aguacate de América; el eucaliptos de Australia y en fin lo mismo los vegetales de los países fríos, que los de las regiones más cálidas. Entre otros productos abundantes y cuya exportación es de una importancia figuran los aceites, naranjas, limones, almendras é higos, todos ellos solicitados para los principales mercados del mundo. 4.7. El gusto de la sociedad malagueña por la flora ornamental: organización de exposiciones, premios y otras celebraciones La sociedad malagueña de la segunda mitad del XIX tenía una gran afición por las plantas y los jardines, probablemente influenciada por las numerosas familias extranjeras que vivían desde años atrás en la ciudad. En principio, era signo de educación y buen gusto la atracción por todo lo francés, como el idioma y las tendencias venidas de Francia. Posteriormente, la moda cambió hacia lo británico, posiblemente la cercanía a Gibraltar y los negocios desarrollados allí por malagueños influyeran también de uno u otro modo en el intercambio de plantas. En Málaga las exposiciones de Horticultura y Floricultura se celebraron en años dispersos desde 1848, siendo organizadas indistintamente por el Liceo Artístico, Científico y Literario o la SEAP. De ellas daba cuenta la prensa local, como ejemplo citamos El Avisador Malagueño (1861, 26 de febrero, pp. 2 y 3) que informó de las dos exposiciones que se iban a realizar durante el año, en mayo y octubre, una de agricultura y otra artística, respectivamente, y donde se otorgarían premios y distinciones: Medalla de Primera clase, el que generalice una planta exótica, cultivándola en grande y obteniendo resultados útiles. El que introduzca y cultive a gran escala cereales o semillas no conocidas en la provincia y que ofrezcan ventajas sobre los que no lo son [...]. Medalla de plata de segunda clase, el que haya hecho plantaciones de árboles en terrenos antes incultos y propios sólo para el arbolado. El que cultive plantas útiles en llanuras antes consideradas como estériles [...]. 33 Rhus coriaria. 34 Indigofera tinctoria. 35 Mammea americana.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 73 Las exposiciones se presentaban en distintos enclaves, y cada uno de ellos se adornaba lo más atractivamente posible. Uno fue en los Baños de las Delicias en 1862: El local de las flores es el los baños llamados de las Delicias, que ha sido preparado y adornado al efecto; y por un paseo arrecifado36, cercado de verjas y adornado con cipreses y otras plantas, que atraviesa la huerta llamada de San Francisco, hoy, como los baños, propiedad del Exmo. Sr. D. Antonio Maria Álvarez [...] la exposición estará abierta todo el mes. [...] particularmente el salón de las flores, será un punto de reunión de nuestras bellas, sobre todo por las tardes. El Avisador Malagueño (1862, 6 de mayo, pp. 2-3). Trece años después los certámenes están en todo su esplendor, refrendados por botánicos ilustres de la talla de Pablo Prolongo37 y estudiosos como Higinio Aragoncillo38, responsable del jardín botánico de Instituto Provincial de Segunda Enseñanza San Felipe Neri. Con el nombre específico de Exposición de Floricultura se celebró en el Liceo en 1874, siendo el encargado Carlos Gerard, jardinero, quien describía perfectamente cómo eran las muestras florales: En un patio cuadrado de regular extensión han sido trazados dos círculos formando en el espacio comprendido entre ellos un paseo para las personas que visiten la exposición. El centro está ocupado por un magnífico grupo formado con la elección de plantas del jardín de D. Tomás Heredia39, constituyendo un bello grupo surtido de plantas escogidas de todos los países destacando en su centro un magnífico ejemplar de Pandanus útiles [sic] de más de 3 m. de altura, acompañándoles las Cycadeas, Dracenas, Phyllodendrum pertusum y giganteum; gradualmente colocados según su talla, los Tés, la pimienta negra y verdadera (no el árbol de la pimienta), varias piñas, algunas Maranthas y un surtido abundante de plantas curiosas; terminando la circunferencia con plantas de pequeña talla, guarnecida por una faja de largos tallos de un mesembryanthemum, y sembrada de flores dobles de Malva loca de muy variados colores. Uno de los ángulos lo ocupan las plantas del jardín de D. Francisco Mitjana40, cuyo grupo ostenta una vegetación lujosa: en la rinconada sobresalen como en una sección de Anfiteatro, magníficas palmeras, Chamaerops excelsa41, Pandanus, Dracena, Azalea, una colección magnífica de preciosos helechos, muchas y buenas Begonias ocupan la parte inferior, sin olvidar tampoco la Teophrasta imperialis42, única y rara especie presentada y que su nombre fue impuesto en memoria de un célebre naturalista de la antigüedad. 36 Se llamaba así a los paseos con suelo de grava o empedrados. 37 Pablo Prolongo (1806-1885), farmacéutico y botánico malagueño. 38 El catedrático de Ciencias Naturales Higinio Aragoncillo dirigía el jardín y el gabinete de Ciencias Naturales del Instituto de Secundaria San Felipe Neri en 1864. 39 Se refiere a San José. 40 Francisco Mitjana era propietario del jardín de la Victoria. 41 Trachycarpus fortunei. 42 Chrysophyllum imperiale. Chysophyllum imperiale (Linden ex K. Koch & Fintelm.) Benth. & Hook. F. Dibujo de M. Smith. En Curtis’s Botanical Magazine, vol. 111 (1885). Missouri Botanical Gardens. http://plantgenera.org/illustration.php
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 74 Otro de los ángulos, ocupado por las plantas remitidas por el marqués de Casa-Loring43, hace descollar en medio de una variedad de flores de exquisito gusto, la Dracena ferrea44, un café de Moka45 de un metro de altura, con fruto, el Phyllodendrom pertussum con fruto abundantísimo, variedad de Begonias de brillante aspecto, efecto de un esmerado cultivo, de la misma manera que las Gardenias ó Jazmines del Cabo46. El otro de los ángulos lo ocupan las plantas del jardín de D. Carlos Larios47; en este además de hallarse algunos helechos, Ficus exóticos como en los demás grupos, se enumeran las mimosas rarísimas, cuyas hojas enteras difieren completamente de las demás de su familia; hermosas Acacias, la mejor colección de Coleus por sus variados colores y dibujos, hermosa colección de Petunias de colores (y) listados caprichosos, y algunas muy dobles que pueden llamarse fastuosas, sin nombrar la hermosa lobelia de color azul, porque es abundantísima en la base de todos los grupos. Y el cuarto ángulo, ocupado por las plantas de D. Ricardo Larios, no es inferior a las demás colecciones por su mérito, aunque sea menos numerosa. Entre otras plantas notables, presenta varias especies de Melaleucas de unas espigas de flores sentadas alrededor del ramo que las atraviesa. Abundantes Acacias, mimosas de distintas especies, palmeras y cocoteros, y una colección especial de Geranios sembrados de semillas colectadas de otras recibidas y colectadas en su mismo jardín. Son notables las plantas presentadas por D. Carlos Gerard 48, por la variedad su colección de camelias dobles, cultivadas y multiplicadas muchas de ellas por él. Igualmente el número variado de Fuchsias de todos los matices y tamaños; las de cálices blancos y pétalos rojos ó colorados, contrastan con las de cálices colorados y pétalos blancos, en medio de las otras de cáliz rojo y pétalo del mismo color o morado. Por último, debemos hacer especial mención de una planta, cuyo origen es el centro de África, cultivada de semilla llamada por los árabes “Argán” 49, presentada por D. Juan Galín y Delgado, cuya planta produce una nuez de 5 semillas, que por el cultivo abortan, quedando reducida a una sola por aborto de las yemas, cuyos jugos ceden a una. Esta planta reemplaza en África nuestros olivos, y de ella obtienen grandes cantidades de aceite que extrae el comercio por sus costas. Lo singular de esta planta es que prefiere suelos estériles, siendo de desear pudiera aclimatarse en nuestro país, en las montañas que tanta analogía guardan con las montañas vecinas. Este conjunto de plantas bien ordenado, y dispuesto en un local conveniente como al principio indicamos, decoradas sus muros con arcos de guirnalda, mirto y otras ramas verdes, matizadas con grandes flores de pelargonio rojo doble, estrellas de flores rojas en unión de los arcos, pabellones colgantes de verde ciprés, y un bien construido toldo movible para resguardo de las plantas y evitar que se marchiten, dan un aspecto agradable y animado a aquel recinto. 43 Se refiere a La Concepción. 44 Cordyline fruticosa. 45 Coffea arabica. 46 Gardenia jasminoides L., también conocida por jazmín de la India. 47 Carlos Larios, propietario de la Fábrica de tejidos La Aurora. 48 Gerard o Gerhard, jardinero-floricultor de los jardines de La Aduana de Málaga. 49 Argania spinosa. Gardenia jasminoides J. Ellis. Dibujo de J. Curtis. En Curtis’s Botanical Magazine, vol. 53, t. 2627 (1826). Missouri Botanical Gardens. http://plantgenera.org/illustration.php
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 75 Sería atrevido y expuesto si creyéndonos jactanciosos dijéramos, que tal vez en Madrid solamente se pudiera presentar una exposición de Floricultura que le aventajara, y acaso sería difícil remedar sin recurrir a los establecimientos del gobierno. (El Avisador Malagueño, 1874, 9 de junio, p. 3). Los premios se otorgaban a las colecciones, fueran de un género determinado o bien de un conjunto de plantas, así se premiaba: La mejor colección de plantas tropicales; la mejor colección de palmeras, Cycadeas y Pandáceas; la mejor colección de helechos; la mejor colección de plantas de invernadero; la mejor colección de plantas coníferas y cupariferas50; la mejor colección de begonias; la mejor colección de coleus; la mejor colección de gardenias; la mejor colección de plantas de aire libre; la mejor colección de plantas sacadas de semillas; la mejor colección de árboles frutales; la mejor colección de Fuchsias; por una porción de plantas de Argan; la mejor colección de rosas; de claveles; de geranios; dalias; hortensias; y plantas útiles. Firmado: el presidente, D. Pablo Prolongo. El secretario, D. Higinio Aragoncillo. Jurado, los dos anteriores y D. Francisco Mitjana, D. Eduardo Gross y D. Miguel Moreno Mazou. (El Avisador Malagueño, 1874, 10 de junio, p. 3). La afición por las plantas derivó, durante la segunda mitad del XIX, a que las celebraciones y eventos no se comprendieran si no existía un gran derroche en flores y adornos vegetales. Existen numerosos ejemplos de ello, los más espectaculares se realizaron con motivo de la visita a Málaga de Isabel II en 1862. En el relato que ofrecía Franquelo destacan los arcos que se levantaron para darle la bienvenida: Se quemaban perfumes, llovían pétalos, y las flores y verduras que engalanaban las arquitecturas emanaban sus aromas, que a su vez, podían surgir, del suelo pisoteado cuando se alfombraba con romero u otras hierbas aromáticas. Se había levantado un espléndido arco de follaje con banderas y una corona pendiente en su vano central, que aparecía una inmensa canastilla de flores y que llamó poderosamente la atención, por sus dimensiones, ingenio, conocimientos arquitectónicos y exquisito gusto. El arco estaba hecho con un esqueleto de obra revestido de musgo, que se cría en las encinas y los quejigos, y flores. A la entrada se veía un arco gótico de follaje, con tres ojivas adornadas con labores de dalias, del mismo género una inscripción dedicatoria a SS.MM. y AA., sobre la cual se veía una corona colosal de flores naturales. Las paredes estaban adornadas de guirnaldas, y entre las ventanas se habían bordado palmas enlazadas de dalias y rosas, en cuyo centro campeaban las cifras de Isabel II y Francisco de Asís. No sólo eran los eventos públicos los que se elegían para mostrar la diversidad de flores, sino que también en los privados se esmeraban por embellecer sus celebraciones con lo más hermoso del mundo vegetal. La prensa se hacía eco de estas fiestas. El Folletín (1876, 16 de enero, p. 1) describía un baile en la Casa Larios en los siguientes términos: Desde que se penetraba en el patio plantas lindísimas formaban guardia de honor por todas partes y multitud de flores combinadas con exquisito gusto, lucían sus naturales galas merced a la clara luz de soles artificiales. 50 Se refiere a cupulíferas o Fagáceas.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 82 Reproducción de las cartas que relacionan las especies enviadas a la familia Larios en forma de semillas en los años 1872, 1873 y 1874. (RJBM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 83 6. Por último, había una parte menor de especies que eran traídas de su lugar de origen, al menos en forma de semilla: Hemos tenido ocasión de experimentar durante dos cosechas con semillas de tabaco procedentes de la Habana. (Atienza y Sirvent, 1879). 4.9. Viveros, profesionales y coleccionistas Durante el siglo XIX los establecimientos de Floricultura y Horticultura iban a ir desarrollándose cada vez más, a la par de los nuevos jardines y de la moda de coleccionar plantas exóticas. A ello se unía la inclinación, cada vez más notoria, de los particulares por los adornos vegetales, tanto para el interior de las casas como para que lucieran espléndidos en los espacios alrededor de las mismas. Las exposiciones de Floricultura eran el lugar idóneo para encontrar especies o ejemplares singulares: Exposición universal de 1868.- Gran depósito de horticultora y floricultura.- Los Sres. Martín y compañía (horticulteurs français) tienen el honor de ofrecer a los señores aficionados todo lo que la horticultura y floricultura ha producido de mejor y más hermoso hasta hoy, como plantas de flores y de ornamentos, árboles frutales, cebollas, plantas bulbosas y semillas de flores de toda especie. Se encargan del trazado de jardines a la inglesa, plantaciones y otros, etc. (Correspondencia de España, 1868, 26 de enero, p. 3). Se han encontrado numerosas referencias de venta de plantas en la prensa y en las guías de las ciudades, así como catálogos de plantas donde poder analizar cuales se comercializaban. Los viveros eran de propiedad privada o bien adjuntos a escuelas o centros hortícolas. Los existentes en la Escuela General de Agricultura vendían en 1874: Sóforas a 75 céntimos de pta., Aceres blancos a igual precio, Ailantos a 75 céntimos de pta., cipreses 1,50 pta., Acacias blancas a 75 céntimos de pta., Pinos a 2 pta., Robles a 1 pta., Moreras a 1 pta. (La Gazeta de Madrid, 1874, nº 21, 169-170 pp). En la segundad mitad del siglo XIX eran célebres en España: el establecimiento de Horticultura de Capuchinos en Valencia; la Huerta-Jardín de Bruil en Zaragoza, dirigido por Benjamín Leclaire; el establecimiento de Horticultural, Floricultura y Arboricultura de Mariano Cambra en Zaragoza; el Jardín de Aclimatación, la Granja del Atanor y los jardines de la Quinta, en Madrid; y la Huerta Avilés, Puente Colorado y los de Martín y Giraud, en Granada. Ejemplos de los anuncios en prensa de estos viveros los encontramos en varios diarios, como el publicado por la Quinta de la Esperanza, que se anunciaba como “Establecimiento de Horticultura y Floricultura, proveedora de flores de la Real Casa”. Fue fundada en 1847 por Fernández Iglesias. Vendían plantas y arbustos de aire libre, de invernáculo y de estufa caliente. También hacían decoración de salones para bailes y fiestas, así como adornos de habitaciones y jardineras. Se situaba en la Carrera de San Jerónimo nº 37 de Madrid y presumía de ser el primer establecimiento en España de Horticultura y Floricultura. En uno de los anuncios de 1889 decían que llevaban treinta y ocho años de servicio (El Día, 1889, 29 de diciembre, p. 4). Otro es el caso del establecimiento del Jardín de la Bomba, en Granada, gesPortada de 1859 del catálogo de un “Establecimiento de horticultura llamado de Capuchinos en Valencia” de 50 páginas, donde hay plantas perennes, bulbosas, acuáticas, frutales americanos, Cycadáceas, palmeras, plantas de estufa, bromelias, orquídeas, helechos arbóreos, etc. Catálogo de plantas del establecimiento de Mariano Cambra en Zaragoza. (BN).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 84 tionado por Martín y Giraud, quienes en 1881 comenzaron la publicación de la “Revista Hortícola Andaluza”, de tirada mensual, donde informaban de las novedades en Horticultura y Floricultura. Tal era la afición por las plantas en la ciudad de Málaga, que en los diarios locales existían anuncios sobre trasplantes, ventas o subastas de ejemplares vegetales. Los coleccionistas de plantas eran muy numerosos. Se tiene referencia de ellos porque se presentaban a las exposiciones florales y por darse noticias, en la prensa o las guías urbanas, de los ejemplares extraordinarios que poseían: Los jardines del Marqués de Guadiaro, de D. Adolfo Príes, de D. Ricardo Larios, de D. Francisco Mitjana, de D. Federico Gross, y otros varios situados en las inmediaciones de Málaga, merecen especial atención, tanto por el exquisito esmero por el que son cultivados, cuanto por los rarísimos ejemplares que tienen en plantas y flores. (Muñoz Cerisola, 1894) Por todo lo anterior, los buenos profesionales en jardinería eran muy codiciados. En Málaga destacaron algunos, recibiendo distinciones por las aclimataciones de plantas y por las rarezas que conseguían. Entre ellos: José de Ortega, del Real Jardín Botánico de los Tres Presidios Menores y de la Huerta de Almayate; Juan López Burgos, jardinero del Instituto Provincial San Felipe Neri; Jacinto Chamoussent, de La Concepción; Esteban Geoffre, de San José; Francisco Seda, jardinero de Bellavista; Juan López Morales, del jardín del Hospital Noble y Cementerio Inglés; Carlos Gerhard, del jardín de la Aduana; Antonio Martín Quero, de las Iglesias El Sagrario y San Agustín, y de la Plaza de Riego; Manuel Sánchez Gallegos, del jardín de Plaza de la Victoria; José Martín Robles, de la Plaza de Alfonso XII y jardín de la Victoria; Miguel Ortiz, del parador del General y plaza del General Lachambre; Francisco Asensio, del jardín de Capuchinos; Antonio Guzmán, de la Alameda Principal y Gabriel Sánchez, de la Plaza de la Constitución. Estos profesionales se hacían propaganda con anuncios en la prensa local, en hojas divulgativas o en las guías que se publicaban sobre la ciudad (Muñoz Cerisola, 1880, p. 383). Anuncio en prensa de los viveros La Bomba en Granada, propiedad de Martín y Giraud. En El Correo de Andalucía, n. 8803, de 1878. (BN). Anuncio de venta de palmera real cubana, Roystonea regia. El Avisador Malagueño, 1856. (ADE). Anuncio de álamos blancos, Populus alba, en La Unión Mercantil, 1887. (ADE).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 85 En el Jardín Botánico de San Felipe Neri, o Instituto Provincial de Secundaria, trabajaba Juan López Burgos, que era propietario de un establecimiento de Floricultura, fue premiado en numerosas ocasiones (en 1872 por el Instituto Provincial San Felipe Neri, en 1874 y 1875 por el Liceo) y del que encontramos esta referencia a su trabajo: El jardín botánico se encuentra en un estado relativamente brillante dado su situación y demás circunstancia de esta dependencia, que trabaja con esmero el jardinero Juan López Burgos bajo la ilustrada dirección del catedrático de Historia Natural D. Antonio Pombo, adquiriéndose de día en día nuevos ejemplares de plantas útiles para el estudio. Igualmente era frecuente el asesoramiento de especialistas para mejorar el jardín, hacer un nuevo diseño o ejecutar ciertas obras, como el caso de Mr. Coupy y Mr. Strangeld, ingenieros encargados de los jardines de La Aurora de la familia Larios. Anuncio del jardinero Gerhard, que trabajaba en los jardines de la Aduana de Málaga, en la Guía de Valencia de Muñoz Cerisola, 1881. (AMM). Detalle de la Guía de Málaga de Muñoz Cerisola de 1881 donde aparecen anunciados los floricultores más relevantes del momento. (AMM).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 86 Anuncios de horticultores, entre ellos el jardinero Juan López Morales en el Hospital Noble. Publicado en el Indicador comercial de España de Muñoz Cerisola de 1882. (AMM). Anuncios de horticultores, entre ellos el jardinero Juan López Morales, responsable de los jardines del Hospital Noble y del Cementerio Inglés. En la Guía de Málaga y su provincia, de Guzmán Muñoz & Supervielle de Andrade, 1906. (AMM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 87 Por último, se presenta un listado de los jardines, públicos y privados, que tuvieron cierta relevancia en el siglo XIX, sus propietarios y trabajadores, así como algunas de las plantas que en ellos se cultivaban (Tabla 4). Igualmente, tenemos datos de otras personas relacionadas con las plantas y las exposiciones de Floricultura, pero de las que aún no se ha localizado el jardín de su propiedad, si es que lo había, ellos eran: Manuel y Felipe Casado; Vda. de Pedro Chacón; Pascual Criado; Carmen Milla; José García Boix; Rafael Relosillas; José Gallegos; Luisa Reboul y Joaquín Ruiz de Herranz. FINCA PROPIETARIO UBICACIÓN JARDINERO PLANTAS Baños de las Delicias* Antonio Álvarez. Manuel Cerbán Pza San Francisco s/d Jazmínes, cipreses, arrayán. Baños de Ortíz* s/d Ciudad s/d Damas de noche, dompedros y árboles frutales. Bellavista* Eduardo Palanca Camino de Vélez Francisco Seda Ficus. Campos Elíseos* Osés Paseo Reding s/d Jardín de recreo Casa Bevan Robert Bevan Calle Ayala s/d Araucaria, palmera canaria, washingtonia. Cementerio inglés Iglesia Protestante Camino de Vélez Juan López Morales/ Vda de Pajarón Falsa pimienta, carrizo de las Pampas, ciprés, geranios, flor de la pasión, eucaliptos. Cementerio San Miguel Municipal Ciudad s/d Cipreses, naranjos. Convento de la Victoria* Congregación de Mínimos Ciudad Antonio Melero Palmeras, naranjos, carambuco, almizcle. El Candado* Arturo Torres Afueras de la ciudad s/d Plantas tropicales, plataneras El Coto* s/d Ciudad s/d Jardín de recreo y vivero El Limonar Municipal Ciudad s/d Paseo arbolado con plátanos de sombra El Retiro Fray Alonso de Santo Tomás Churriana s/d Araucarias, palmeras, cycas, cipreses… Hacienda Barcenillas Téllez Granados. Religiosas de la Asunción Camino Nuevo s/d Araucaria, palmito, palmera canaria, yuca, uña de león, eucaliptos, chumbera, falsa pimienta. Hacienda de Quirós Vda de Quirós, marquesa de la Paniega Churriana José Molina López Dalias. Hacienda El Álamo Emilia Rebollo de Fort Partido del Guadalmedina s/d Araucaria, ficus, eucaliptus, palmeras diversas. Hacienda Giró* Juan Giró Camino de Vélez s/d Araucarias, palmeras, cipreses, eucaliptos, agaves. Hacienda San Francisco* Carmen Enríquez Larios Campanillas s/d Abutilon, fucsias, dalias. Hacienda Teatinos Eduardo Delius Afueras ciudad s/d Aguacate, flores raras, granadilla, ulmaria, pimienta, lirios, geranios. Hacienda de la Cerda* Adolfo Príes Jaboneros s/d Más de 500 variedades de rosas. Hospital Noble Dr. Noble Ciudad Juan López Morales Jardín de recreo y vivero; camelias (16 sps), fucsias, crocus, gladiolos, junquillos, ranúnculus, jacintos, tulipanes. Hotel Bergamín Bergamín El Limonar s/d Palmeras. Actual Colegio de Aparejadores. Hotel Hernán Cortés* s/d La Caleta s/d Palmeras, ficus, rosales, naranjos, parra araucarias, olmos... Hotel de Scholtz* Sres Scholtz Alameda de los Tristes s/d Palmeras, hiedra, rosales…
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 88 FINCA PROPIETARIO UBICACIÓN JARDINERO PLANTAS Huerta Almayate* José de Gálvez, Marqués de Sonora Vélez-Málaga José de Ortega Cedros, malaguetas, sensitivas, tamarindos, cocos, chirimoyos, azul indico, aguacates. Huerto del Mariscal* Pascual Ellúe Ciudad Manuel Ramón Chacón Salvia, pasionaria. Jardín de Abadía* Ayuntamiento (Coronel de Abadía, Carrillo de Albornoz y Pedro Casado, Heredia, Cruz y Reboult) Camino de Churriana Luis de Sautier y Nicolás Gallego Fresnos, moreras, ficus, chumberas, algodón, acer, alamos, sauces, pacíficos, falsas pimientas, ... La Aduana Municipal Ciudad Carlos Gerard Washintonias, Ficus, Ceiba. La Alameda Municipal Ciudad Antonio Guzmán Bellasombra, Ficus, adelfas, naranjos. La Aurora* Carlos Larios, marqués de Guadiaro, y Ricardo Larios Ciudad Mr. Coupy y Blas Strangeld, ingenieros, y Juan López, jardinero Melaleucas, acacias, palmeras, geranios, crotons, dracenas, amaranthus, caladiums, begonias, petunias, helechos, coleos, guayabas y limones. Árbol del coral, ficus, mimosas, lobelias, plantas de invernadero y dalias. La Concepción Marqueses Casa-Loring Partido del Guadalmedina Jacinto Chamoussent Véase el capítulo “Análisis botánico” La Cónsula Enrique Roose. Enrique Heredia Churriana s/d Palmeras, guayabas, aguacates, magnolia, araucarias, falsa canela, eucaliptos y árbol de Júpiter. La Marquesita* Enrique O’Donell. Condesa de Donadio C/ del Agua. Ciudad Francisco Zea Pamito elevado, Ficus, ciprés, rosas, camelias. Pza. Alfonso XII (Jardín de la Victoria) Francisco Mitjana. Municipal Ciudad José Martín Robles. Juan López Burgos Palmeras, pandanos, caladiums, dracenas, azaleas, coníferas, helechos, begonias, crotons, coleus, hortensias, teophrasta, dalias, geranios, ratanias y coleos Pza. General Lachambre Municipal Ciudad Ortiz Hermanos s/d Pza. de La Victoria Municipal Ciudad Manuel San Gallegos s/d Pza. de Riego Municipal Ciudad Antonio Martín Chopos de la Carolina y plátanos del Canadá Real Jardín Botánico* Gobierno de SM Calle La Victoria, José de Ortega Alstroemias, plantas medicinales, bambúes. San Felipe Neri Congregación Ciudad Juan López Burgos Más de 800 especies vegetales. San Isidro de la Vega o Huerta Ortega* Pedro de Ortega, Administrador general y Regidor de Málaga Vega de Málaga, tras las Virreinas. s/d Cacao, clavelón de la vida, chirimoyos, tomates de Buenos Aires, chopos de Carolina, cocos, malaguetas, robles de América, palmeras, araucarias. San Javier s/d Churriana s/d Ficus, araucarias, cicas, cipreses, tilos, bambúes, livistonas, aguacates. San José Tomás Heredia Afueras ciudad Esteban Geoffre Palmeras, pándanos, cicas, dracenas, filodendro, piñas, tés, marantas. San Lázaro* Francisco Crooke El Limonar s/d s/d Santa Tecla Federico Gross Churriana s/d Cocos, araucarias, ficus, jacarandas. Villa Antonia José Álvarez Net El Limonar, 36 s/d Glicinia, Araucaria, Ficus, palmeras… Actual Colegio de El Limonar. Villa Cristina* s/d Arroyo Jaboneros s/d Eucaliptus, Ficus, etc. Tabla 4: Relación de jardines y fincas, sus propietarios, jardineros y algunas de sus plantas. *Hoy día han desaparecido, s/d= sin dato.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 89 CAPÍTULO 5 | El caso singular de la Hacienda La Concepción: su historia 5.1. Estudios realizados sobre La Concepción La Concepción ha sido objeto de investigación directa o indirecta por diversos estudiosos de la historia, la arqueología, la pintura, la sociedad y los personajes ilustres del siglo XIX (Tabla 5). AUTOR/ES TÍTULO AÑO Albuera Guirnaldo, A. Vida cotidiana en Málaga a fines del XIX 2008 Burgos Madroñero, M. Málaga s. XVIII y XIX: Los extranjeros 1974 Campos Rojas, V. Jorge Enrique Loring Oyarzábal: primer marqués de Casa-Loring (1822-1900) 1987 Campos Rojas, V. Semblanza de Jorge Enrique Loring Oyarzábal 2006 Díaz Morlan, P. Horacio Echevarrieta, empresario republicano 2011 García Montoro, C. Málaga en 1862: la exposición provincial de productos 1981 García Montoro, C. Sociedad y negocios en Málaga (XVIII-XIX) 1998 García Montoro, C. La burguesía malagueña del siglo XIX 2011 Heredia y Grund, M.P. Memorias de una nieta de Manuel Agustín Heredia 1955 García Gómez, F. La Concepción, testigo del tiempo 2004 Jiménez Quintero, J.A El triángulo financiero Heredia-Larios-Loring 1977 Jiménez Quintero, J. A. & Campos Rojas, V. Decisiones empresariales de alta dirección (Larios y Loring) 2009 Lasso de la Vega, B. “Jorge Enrique Loring Oyarzábal” en Malagueños en la historia 2006 Martín Gaite, C. El Conde del Guadalhorce, su época y su labor 1977 Muñoz Martín, M. La creación del ferrocarril Málaga-Córdoba, punto de unión entre el Centro y Sur de la península 1986 Muñoz Martín, M. Vicisitudes históricas de la Hacienda de La Concepción 1998 Muñoz Martín, M. Familias Malagueñas del s. XIX para recordar 2006 Olías Ruíz. E. Antecedentes anglosajones del ferrocarril MA-CO (1860-1865). Jorge Enrique Loring 2006 Olmedo Checa, M. Manuel Rodríguez de Berlanga, un hombre singular en la Málaga del siglo XIX 1985 Palomo Díaz, F. J. La sociedad malagueña en el siglo XIX 1983 Quiles Faz, A. Málaga y sus gentes en el siglo XIX 1995 Quiles Faz, A. “Estudio introductorio”, en Heredia Grund, M.P. 2011 Ramos Frendo, E. M. Amalia Heredia Livermore, marquesa de Casa Loring 2000 Ramos Frendo, E. M. Revival y eclecticismo en las colecciones decimonónicas: Enrique Heredia Livermore y sus bienes artísticos 2002 Ramos Frendo, E. M. El gusto por las antigüedades en Málaga durante el siglo XIX 2005 Ramos Frendo, E. M. Aproximación a las villas de recreo de la familia Heredia en Málaga 2006 Rodríguez Oliva, P. Comentarios sobre el Museo Arqueológico de los Loring en la malagueña finca de La Concepción y sobre el Dr. Manuel Rodríguez de Berlanga, autor de su Catálogo 1995 Rodríguez Oliva, P. De Córdoba a Málaga: Avatares de la colección arqueológica de Villaceballos 2003 Rodríguez Oliva, P. Sobre el autor del proyecto del templete Dórico del Museo Loringiano 2006 Rojo, A. & De la Torre, C. El jardín de la Concepción en Málaga. La recuperación de un monumento singular 2010 Tabla 5: Algunos escritos, de los últimos cuarenta años, relativos a los personajes,
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 90 cultura y sociedad relacionados con La Concepción. Desde que en 1859 se levantó el Museo Loringiano, a partir del descubrimiento del mosaico romano con las hazañas de Hércules, y se trasladó a la finca la Lex Flavia Malacitana, La Concepción se fue dando a conocer entre los foros arqueológicos europeos por el malagueño Manuel Rodríguez de Berlanga, quién estuvo relacionado con los eruditos europeos: Mommsen, Bussemaker, Hübner y Henzen, entre otros. Posteriormente, ya no eran sólo las piezas arqueológicas las protagonistas del enclave, sino que fue el jardín el que atrajo la atención del público. En revistas y diarios nacionales y extranjeros, en guías y relatos de viajeros aparecían continuas referencias a la exuberancia vegetal, la diversidad de especies y el diseño del jardín de La Concepción. Además de la relación anterior, han sido numerosos los diarios y revistas que han publicado sobre La Concepción y/o sus propietarios, entre ellos se han encontrado citas en ABC, Actualidad Española, Blanco y Negro, El Avisador Malagueño, El Correo de Andalucía, El Cronista, El Día, El Folletín, El Guadalhorce, El Imparcial, El Liberal, El Noticiero, El Renacimiento, España Nueva, Gibralfaro, Isla de Arriarán, Jábega, La Época, La Gaceta de Málaga, La Ilustración Andaluza, La Semana Ilustrada, La Unión Mercantil, Sol Magazine, Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, Reflejos, etc. También en las Guías oficiales de España, Guías de forasteros de Málaga y Madrid y Guías oficiales de Málaga. En relatos escritos por viajeros como: Carter, Jérez Perchet, Leube, Martínez García, Pérez Bayer, Miot, Semple, Ford, entre otros; y autores como Bruna, Díaz de Escovar, García Maldonado, Mascarilla, Luca de Tena y Rodrigo Soriano. 5.2. Los orígenes de La Concepción antes de la familia Loring En la primera mitad del siglo XIX la imagen de las faldas de los Montes de Málaga y los alrededores al norte de la ciudad, eran muy diferentes a la actualidad. A cada lado del Guadalmedina se extendían hectáreas de huertas, cultivos de vides, almendros, opuntias y cítricos, y viviendas dispersas de los que trabajaban las tierras. Algunos viajeros nos ofrecen la imagen de lo que encontraban en la ciudad de Málaga por el norte: Los alrededores de la ciudad son atrayentes, ricos en cultivos y viñas que producen el célebre vino, cuya exportación unida a la de los limones, naranjas, pasas y almendras, es objeto de un considerable comercio. (Miot, París, 1858, en Majada, 1986, p. 32). En los alrededores de Málaga las pendientes no ocupadas por las vides, están cubiertas de higos chumbos, que se cultivan fundamentalmente por la cochinilla [...]. (Inglis, Edimburgo, 1830, en Majada, p. 48). En el partido nombrado del Guadalmedina hay multitud de haciendas regadas con las aguas del torrente de este nombre, y que por su situación especial están dedicadas muy particularmente á la plantación de limones y naranjos, siendo sus frutos de gran estima para el comercio por su excelente calidad. (Vila, 1861, pp. 19-20).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 91 Una de las explotaciones agrícolas era la Concepción, dedicada durante el s. XVIII al cultivo de vides y almendros. Según relata el profesor Muñoz Martín (1998), La Concepción a principios del XVIII compartía propietario con la finca Los Granadinos, quinta también de cultivo, siendo Gabriel de Tapia Ponce de León su dueño. De Tapia dejó a su hija Ana en herencia ambas posesiones. En 1732 fueron vendidas a un presbítero, Francisco Díez Cruzat, quién le agregó algunas hectáreas y plantó más viñas y árboles diversos. Tras el presbítero pasó por varias manos hasta llegar a ser traspasada en 1759 a Juan Fernández de Guevara, quién aumentó la plantación de limones que -según el profesor Muñozya existía y levantó una casa. Fallecido este, la viuda le añadió otras fincas de alrededor de los Granadinos, entre ellas la llamada Polanco. A fines del s. XVIII las haciendas de campo de cierta importancia compartían una serie de características: una gran casa con todas las conveniencias, habitaciones de invierno y verano, oficinas, cuadras, pajares, cocheras, aceitero, jardines, huerta, frutales, emparrados, agua de a pie y noria, estanque, olivos, habitaciones para los jardineros y hortelanos, capilla con su capellán, viñas y pastos. (Diario curioso, erudito, económico y comercial, 22 de enero, 1787, p. 2). A la Concepción aún le quedaba tiempo para llegar a ser una hacienda en toda regla, pero sabemos que ya poseía una hermosa casa, capilla, huerta, olivos, almendros, viñas, pastos, agua de a pie y noria. Detalle del plano de Emilio de la Cerda de 1864 donde se destacan las haciendas La Concepción, los Granadinos y San José. (AMM).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 98 Además, en la hacienda se concentraba gran parte de la vida social y cultural de la época. Allí se dieron cita importantes personalidades de la política, las finanzas y la cultura, entre ellas, de la aristocracia: Alfonso XII en 1877; el Archiduque Carlos Esteban, miembro de la Casa Imperial de Austria, y el barón de Kodilitsck en 1890; el barón de Sturn en 1891; la famosa Emperatriz Elisabeth de Austria (Sissi) en 1893 y la princesa Beatriz de Battenberg en 1907. Relacionados con los negocios, las leyes o la política: Francisco Silvela, Alarcón Luján, Eduardo Dato, José de la Cámara, Martín Heredia, Serafín Estébanez Calderón, José de Salamanca, José Hurtado (conde de Zaldivar), Manuel Rodríguez de Berlanga, Cánovas del Castillo, Romero Robledo, José Gorría, entre otros. Los diarios locales se hacían eco de estas visitas. Recogemos a continuación algunas citas para mostrar el interés que suscitaban: En la mañana de ayer llegó a este puerto a bordo del vapor S. Francisco de Borja el Exmo. Sr. Teniente general don José de la Concha, que vuelve de América después de haber ejercido por espacio de cinco años el empleo de capitán general en aquel continente. […] después de haber paseado en carruaje con sus tres lindísimas hijas y visitando la hacienda de La Concepción del Sr. D. Jorge Loring, volvió a bordo. (Diario de Córdoba, 1860). La familia a las puertas de la CasaPalacio en 1875. Álbum familiar de Tomás Heredia.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 99 Ayer visitó los principales establecimientos de nuestra población S.M. la Emperatriz de Austria, acompañada del comandante del yacht Miramar, y otras personas de su comitiva. La regia viajera que guarda el incógnito más riguroso que se presenta con el título de condesa de Hollms, estuvo visitando las magníficas bodegas de nuestro querido D. José Ramos Power, y los no menos renombrados jardines de San José y de la Concepción hasta donde llegó a pie, seguida por un carruaje del Hotel de Roma que llevaba los abrigos. (La Unión Mercantil, 1893, 4 de enero). Hermosa finca de recreo situada en la rivera del Guadalmedina, propiedad de la familia Loring con magníficos jardines y alamedas. El 29 de abril de 1894 se celebró una notable fiesta en esta finca en honor del contraalmirante y oficiales de la Escuadra francesa. (Díaz de Escovar, 1894). Las veladas más famosas se hacían en esta hacienda, además de meriendas, excursiones, pic-nics, bodas en su pequeña capilla, reuniones políticas y representaciones teatrales: En los jardines de la hermosa quinta de La Concepción, que poseen los marqueses de Casa-Loring, celebrose el sábado una agradable fiesta, a la que asistió lo más distinguido de la sociedad malagueña y de las familias que veranean en la ciudad andaluza. Se representaron la comedia “Las tres rosas” y la zarzuela “El loco de la buhardilla”. En la primera de esas obras alcanzaron muchos y merecidos aplausos las señoritas de Loring y Heredia, que caracterizaban a las mil maravillas las figuras de las tres rosas. Lucieron también sus talentos artísticos los Sres. Crooke y Lorel. La Marquesa de Casa-Loring con sus hijas, la señora de Silvela y la Condesa de Benahavis, hizo los honores de la casa con la amabilidad exquisita, y después de una espléndida cena y de un delicado refresco, los invitados regresaron a Málaga, llevando agradabilísimo recuerdo de tan grata velada. (La Época. 20 de septiembre, 1888, p. 1). Los salones radiantes de luz, se vieron desde ese momento en extremo favorecidos. El de verano donde exclusivamente se servían helados, estaba encantador. (Bruna, 1888, p. 7). El día 24 del actual a las nueve y media de la mañana, celebróse en la hermosa quinta La Concepción, el matrimonio de la Srta. Concepción Loring Heredia con el Sr. D. Bernardo Orozco y Moreno, marqués de la Rambla. La celebración del matrimonio fue por todo extremo solemne. La hermosa capilla de la quinta habíase preparado convenientemente al efecto. (La Época, 1893, 27 septiembre). En palabras de Padrón Ruíz (1896): La Concepción era una de las mejores posesiones rústicas que hay en Andalucía. Entre las aficiones de la pareja Loring-Heredia se encontraban el gusto por el coleccionismo, la literatura, la naturaleza, la botánica, la jardinería, la historia, la política, la arqueología y el arte. El fruto de estas inclinaciones le daría a Málaga el privilegio de ser nombrada en los más altos foros científicos y culturales de Europa. Jorge Loring creó, hacia 1853, la biblioteca de la Sociedad Económica de Amigos del País, fue bibliotecario de la misma y adquirió alrededor de 6.000 volúmenes. Así mismo, la solvente posición económica de que disponían les permitió dedicar importantes inversiones
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 100 en excavaciones y descubrimientos arqueológicos, y en una selecta biblioteca en La Concepción, donde llegó a atesorar numerosos incunables y libros de Plutarco, Santo Tomás o Boccaccio. Benito Vila (1861, p. 237) lo reflejaba en una de sus crónicas: Distínguese esta Biblioteca, por lo selecto de las obras, la riqueza en las encuadernaciones, y hasta por el lujo y buen gusto que reina en el reducido salón donde está colocada. Era preciso enumerarlas todas, para dar una sucinta idea de todo lo notable que se comprende en esta Biblioteca, adquirida á gran costo y con no vulgar discernimiento, por su rico dueño, quien no ha perdonado gasto alguno para comprar libros escogidos en un país, donde tanto escasean, y en que los pocos que se encuentran, á veces han tenido que llevarse al extranjero para lograr su venta. El Sr. Marqués ha conseguido introducir ya un cierto gusto bibliográfico en esta población y despertado la emulación por adquirir curiosidades. Entre ellas [las colecciones] es notabilísima la de los Bronces Malacitano y Salpensano, cuya conservación le debe la arqueología jurídica. Es el monumento de más importancia, que se ha descubierto en el presente siglo, y la amabilidad de su dueño (Jorge Loring), permite la inspeccionen á cuantos eruditos lo deseen. Un detalle curioso es que, según indica Muñoz Cerisola en 1894, la idea de convertir Málaga en ciudad de invierno: “[…] la tuvo antes que nadie hace 40 años el Sr. Marqués de Casa-Loring” que llegó incluso a hacer campaña en El Correo de Andalucía. Sin embargo, Albuera Guirnaldo (2008, p. 247) escribe que un tal Mr. Bennet comentaba que en Málaga hasta que no se limpiaran las calles y se construyeran más jardines y paseos no podría ser una ciudad de invierno. Contrariamente a esta opinión Málaga se constituyó finalmente en “ciudad de invierno” para numerosas familias que venían de países más fríos como Inglaterra, Alemania o Bélgica o del norte de España; entre ellas están los que posteriormente adquirieron La Concepción, los Echevarría-Echevarrieta. Siempre que visito á Málaga me hago la misma pregunta: ¿Por qué no la convierten los malagueños en la Niza de España? La naturaleza la ha hecho favorita, de sus dones. Su clima es mejor que el de todas las ciudades de Europa para los enfermos y también para los sanos. El invierno es en Málaga dulcísima primavera. Málaga, por otra parte, no consuela de no ser ciudad de invierno, al palpar los resultados de su riqueza agrícola y de su riqueza comercial. Diariamente atracan a sus hermosos muelles barcos de todas las naciones del mundo, disputándose sus barricas de vinos y sus cajas de azúcar, almendras, limones, pasas e higos, que por millones se exportan de esta hermosa ciudad. La producción y comercio de estos artículos, entre otros, basta para la riqueza de Málaga. Por eso esta ciudad esencialmente comercial no tiene tiempo de pensar en adornarse. Lo necesita todo para exportar sus frutos y hacerse millonaria... (Escobar, 1882, p. 3) La plantación de jardín se fue realizando a la par que se fue creando la colección arqueológica. Para llevarlo a buen término, contaron con la ayuda de un jardinero francés de nombre Jacinto Chamoussent Codé, así figuraba en
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 101 el censo de la ciudad y en las referencias aparecidas en la prensa local por su trabajo con el cultivo de especies singulares. La labor de este jardinero, sus conocimientos y buen hacer le valieron numerosos premios y galardones en las exposiciones florales de finales del siglo XIX. El matrimonio Loring tuvo una actuación ejemplar con los más desfavorecidos en la epidemia de peste que asoló Málaga, en reconocimiento a esta labor, se les concedió el título de marqueses de Casa Loring. Con el paso del tiempo la salud de Jorge Loring se fue debilitando y, preocupado por el futuro de la colección arqueológica, se afanó en buscar un buen destino para los bronces que poseía, siendo adquiridos por el Museo Arqueológico Nacional en 1897. Murió en Málaga el 11 de febrero de 1900 en su casa del número 29 de la calle Hoyo Esparteros, donde se había trasladado la familia dos años antes. Fue enterrado en el panteón que la familia Heredia poseía en el cementerio de S. Miguel. Tenía poco más de setenta y ocho años. No todo en su vida fueron éxitos, tuvo grandes desgracias familiares como la pérdida de cinco de sus hijos: María de los Dolores, Tomás, Eduardo, María y Manuel. La finca pasó a manos de su mujer y sus hijos, y cuando murió Amalia Heredia dos años después, fue su hija Isabel la que heredó la hacienda. Amalia Heredia fue la mayor responsable de existencia del jardín por su gran afición a las plantas, tal y como se recoge en una necrológica: Su afición favorita era enriquecer su jardín, dando prueba de su inteligencia y de su ciencia botánica. Mil raras especies de plantas exóticas, perfectamente clasificadas, como en jardín botánico, prueban allí sus cultas aficiones. (La Época, 1902, p. 1). Esta cita, junto con una postal de finales del siglo XIX y el descubrimiento de letreros de porcelana en el jardín cuando lo compró el Ayuntamiento de Málaga, idénticos a los que se ven en la postal, hace que tengamos la certeza de que en el jardín había un gran número de ejemplares vegetales identificados con su nombre científico.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 102 5.4. Algunas aclaraciones históricas sobre La Concepción El conocimiento general difundido de La Concepción está lleno de datos erróneos que se han perpetuado a través de los años y que en esta memoria pretendemos aclarar. El primero de ellos, es que la finca fue regalada por el padre de Amalia a su hija, adjudicándolo algunos a un regalo de bodas y otros que fue por herencia. Esta equivocación se repite una y otra vez, y el hecho es que realmente no fue así. En primer lugar está perfectamente documentada la compra de la hacienda por Jorge Loring y Amalia Heredia en escritura pública ante notario. En segundo lugar, Manuel Agustín Heredia había muerto 10 años antes de que el matrimonio Loring-Heredia adquiriera la propiedad. La Postal de La Concepción donde se observa a la izquierda de la foto un letrero cerámico en una palmera. Bajo ella un jardinero que bien podía ser Jacinto Chamoussent. Colección Fernández Rivero. Detalle ampliado de la imagen anterior. Una de las etiquetas cerámicas encontrada en el jardín en 1992. Foto: B. Lasso de la Vega.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 103 boda de Jorge Loring y Amalia Heredia ocurrió años después de su muerte, por lo que en modo alguno pudo ser regalo de bodas. Finalmente, se puede verificar por el testamento que no fue dote de herencia (P. N., Leg. 8375, fol. 1553-1559). También se ha afirmado en reiteradas ocasiones que Manuel Agustín Heredia era propietario de San José antes de que Amalia y Jorge compraran la Concepción, y que le regaló la finca a su hija para tenerla cerca. El motivo de este error viene dado porque en uno de los testamentos hechos en vida por Heredia (Cuerpo de Hacienda, fol. 239-256, p. 1.555), aparece entre sus propiedades una llamada “San José”, estando situada ésta en un lugar distinto al partido de Guadalmedina (donde estaba La Concepción) lo que ha inducido a error frecuentemente. Transcripción del fragmento: Una Hacienda de viñas con casa lagar y vasijas nombrada de San José en el partido de Chapera. La finca no era nombrada La Concepción por una de las hijas del matrimonio, sino que fue conocida así desde principios del siglo XIX. Según relata Muñoz Martín en su libro De viñedos y pinar, el Parque Natural Montes de Málaga, las fincas recibían frecuentemente nombres de santos y vírgenes. Se ha señalado a Amalia Heredia como única responsable de la creación del jardín, dándole a ella todo el mérito. Sin embargo, hay que decir que Jorge Loring no era, ni mucho menos, ajeno a lo acontecido en su finca de recreo. Al ser de profesión ingeniero, las actuaciones importantes como movimientos de tierra, canalizaciones, caminos, puentes, estanques, albercas, pérgolas o elementos decorativos, que se encontraban dispersos en el jardín, se debían a su interés. Así por ejemplo, tenemos constancia por documentos manuscritos que fue el principal artífice del puente carretero, como se verá en los capítulos siguientes. Otra historia sin fundamento documental es que gracias al comercio exterior de la importante flota que poseía la familia Heredia, se fue enriqueciendo la colección botánica, ya que se dice que en los barcos venían plantas de todos los lugares del mundo con destino a La Concepción e incluso en algún artículo hemos llegado a leer que era Amalia quién las cuidaba en el largo viaje de vuelta de los países lejanos. Sin embargo, se trataba de especies que ya se cultivaban en jardines de España y Europa, que además existían en numerosos viveros nacionales y extranjeros. Por lo que es más lógico pensar que si venía algo en barco fueran semillas, y no ejemplares vivos que tenían mucho riesgo de perecer en el viaje. De algunas obras se recoge lo siguiente: Isabel y su marido llenan su hacienda San José de especies vegetales exóticas, que los veleros de la flota familiar traen del Caribe o de Manila, de Brasil o de Australia82. Años después, frente esta misma hacienda de San José, la sexta hija del matrimonio, Amalia, y su marido, Jorge Loring Oyarzábal -después marqués de Casa Loringedifican La Concepción y crean alrededor de la casa algo que es más que un parque. (Luca de Tena, 1969, pp. 12-16). 82 El hecho de importar especies de países lejanos en los barcos de la familia no ha podido ser demostrado ni en el caso de Amalia y Jorge para La Concepción, ni en el de su hermano Tomás para San José.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 104 Manuel Agustín Heredia había edificado en la ribera del Guadalmedina una Casa Palacio, San José, que había poblado de árboles exóticos y plantas tropicales traídas por él mismo en sus veleros de lejanos países. Y que enfrente edificaron otra magnífica finca Amalia y su esposo Jorge Loring rodeada de un verdadero jardín botánico. (Martín Gaite, 1983). 5.5. La Concepción de los Echevarría-Echevarrieta El 6 de febrero de 1911 la hacienda de la Concepción salía a subasta a causa de los problemas económicos que sufrían los herederos de la familia Loring Heredia. El único postor fue Amalia Echevarrieta y Maruri, casada con Rafael de Echevarría y Azcárate, ambos de Bilbao. Amalia Echevarrieta era hija de Cosme Echevarrieta Lazcuráin, conocido republicano, empresario minero y especulador de terrenos. Su hermano era Horacio Echevarrieta del que hablaremos también a continuación. Ambos eran hijos de una de las fortunas más grandes de Vizcaya a comienzos del siglo XX. Rafael Echevarría estaba relacionado con la línea de ferrocarril Bilbao-Durango, propuesta en 1890. La creación de la línea llevó a la constitución el 9 de enero de 1899 de la Sociedad Anónima del Tranvía Eléctrico de Bilbao a Durango y Arratia. Su primer consejo de administración fue formado por sus principales accionistas, entre ellos Rafael Echevarría y Azcarate (Registro de la Propiedad. Finca nº 1409 (234). Orden de inscripción 1ª). El matrimonio Echevarría-Echevarrieta buscaba en el sur un lugar de clima agradable que les permitiera pasar largas temporadas. Y posiblemente fuesen informados de ello por la comunidad vasca que ya vivía en la ciudad. Cuando compraron la hacienda estaba hipotecada y comprendía una superficie de ciento diez fanegas de tierra, equivalentes a sesenta y seis hectáreas, cuarenta y dos áreas y cuarenta y seis centiáreas. Poseía huerta, jardín, viñas y arbolado de varias clases. También contaba con una casa habitación con sus dependencias, cocheras y cuadras en edificio separado y caudal de aguas alumbradas en el subálveo del río Guadalmedina, concesión administrativa de la misma agua denominada “clara”. Se incluía también el Museo de antigüedades y muebles existentes en la casa y todas las edificaciones y plantaciones que existían. El precio de venta fue fijado en noventa mil pesetas. Pasaron largas temporadas en Málaga, y por ello acondicionaron la casa para que resultara cómoda y agradable en los periodos de invierno y primavera, que eran en los que la habitaban. Adquiriendo alfombras, cortinas, cocina y enseres nuevos para decorarla a su gusto y renovar sus instalaciones. Ampliaron el jardín con vistosos parterres, estanques y cascadas e introdujeron nuevos ejemplares botánicos. También dispusieron en el exterior hermosas esculturas y construyeron el mirador hacia la ciudad, el cual se convertiría, muchos años después, en el emblema de La Concepción. Cuando la finca fue vendida a la familia vasca se reflejó en la prensa. Algunos periodistas comentaban que con la venida de los Echevarría se cerraba un ciclo de privacidad de la finca y se abría otro de apertura, permitiendo la Óleo de Rafael Echevarría y su perro Chester de 1913, realizado por Francisco Iturrino en La Concepción. Se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 105 entrada a quién lo solicitara. Ejemplo de ello aparece en un diario de 1913: Los dueños de la Concepción son ahora grandes señores de ayer, enardecidos hoy por la majestad del trabajo, hijos del brumoso Norte que van a Málaga para alegrarse con su sol, vivificarse con su Naturaleza, convertir en oro de luz el hierro rojizo de las minas bilbaínas. Tal milagro se ha realizado en breve tiempo. ¡Ah! La otra tarde, el cerrado, el misteriosos, secular jardín de Silvela sintióse de pronto invadido por el chillón ejercito infantil...Era un regimiento de niños infelices... Obsequiados por la generosa dueña de la Concepción, la dama bondadosa, que abría su casa y su regazo al infortunio, ellos compartían su alegría con la de los pájaros... ¡Eso sí que es ser una gran señora! Y aquellos pobres niños, locos de alegría, viendo realizado un cuento de hadas, charloteaban en su jerga andaluza, corrían las praderas, mojaban sus manecitas en espumosas cataratas de fuentecillas y torrentes. ¡Aquel jardín despertaba a la vida, como el Paradou de Zola á los amores de abate Mouret! ¿No habéis adivinado ya quién es el dueño? ¿Quién la señora del encantado castillo? ¡Un gran republicano, una fervorosa republicana: el Sr. Echevarría, su esposa, la hija ilustre del luchador de la Republica, el gran patricio bilbaíno, de Echevarrieta! La Concepción guardó aquellas maravillas arqueológicas con que Rodríguez Berlanga, el erudito, enardeció á la ciencia; [...] La Concepción guarda hoy admirables joyas y trofeos que son gala de la curiosidad mundial... Su biblioteca, que el actual dueño conserva con sagrado respeto, es rica y variada en incunables y manuscritos; ediciones de Maguncia, contemporáneos de Gutenberg; crónicas de reyes y tratados de Gineta, caza, sport andaluz y arte de los toros... Todos estos libros, anotados por Silvela, son hoy viviente recuerdo del gusto y de la cultura del gran escéptico […]. (Soriano, 1913, p. 3). El matrimonio Echevarría-Echevarrieta hizo ciertas obras en el jardín y la casa, como recoge la prensa local: Reformada por su propietario D. Rafael Echevarría que hizo nuevos jardines y cascadas, tiene aguas propias y otras del caudal de S. Telmo, la casa es buena con capilla, amplios salones, y un gran comedor. Obras de arte: La Concepción de Murillo y un crucifijo de un artista bilbaíno. Tiene algunos tibores notables y platos antiguos de mérito, es digno de verse un reloj moderno soberbio. (Díaz de Escovar, 1923ca). Gracias a Jaime Capel, descendiente de uno de los administradores de la familia Echevarrieta, ha llegado a nuestro poder un diario manuscrito entre 1921-1924 de Rafael Echevarría, del que hemos sacado interesantes datos. Una de sus curiosidades es que viene recogida cada estancia en Málaga de la familia durante esos años. Normalmente salían de Bilbao en noviembre o diciembre y regresaban al norte durante abril o mayo.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 106 Además de los periodos de estancia en Málaga, el manuscrito da información de la afición de Rafael Echevarría por el arte, su amistad con algunos artistas se plasmaba también en el jardín. La escultura conocida como “la ninfa”, posiblemente sea de Francisco Durrio de Madrón83 (1868-1940), del que encontramos en las notas de Echevarría el siguiente apunte: Paco Durrio 270 pesetas. Pintores de la talla de Francisco Iturrino84 (1864-1924), conocido impresionista con numerosas obras realizadas en La Concepción, que actualmente se encuentran en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Entre las que se destacan el retrato de su propietario y las numerosas que reflejan rincones exuberantes del jardín. La afición de Rafael Echevarría por los jardines y las plantas queda patente en sus anotaciones, pues en ellas aparecen los nombres científicos de los vegetales, las fechas de plantación, los viveros donde adquirir las plantas, las suscripciones a revistas especializadas y algunas aves para el jardín. Tal y como a continuación comprobamos en las notas extraídas de su diario: Uña de león, en lat. Messembryanthemum pugioniforme. Las palmas reales y otras plantas cubanas, se plantaron en el jardín el día 17 de marzo de 1923 (sábado). Son las dos palmas del jardín nuevo. Se plantaron las 3 Feijoas Sellovianas el 29 de enero de 1924. 83 Escultor, diseñador de joyas y ceramista español, su obra está dentro del modernismo. 84 Pintor y aguafortista español, nacido en Santander. Copia del manuscrito de Rafael Echevarría facilitada por Jaime Capel. Rincón del jardín pintado por Iturrino, donde se reconocen en primer término unas clivias (Clivia nobilis) y un drago al fondo (Dracaena draco).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 107 Plantas. Colocadas en tierra las panduratas y ficus por D. Daniel y su hijo y el matrimonio Palomar el día 18 de abril de 192485. Para plantas. – Establicement Stumpp S Walter Cº 25 – Rue Royale – Paris Santa Cruz de Tenerife. Jardín de Aclimatación de la Orotava. Juan Bolinga. Societé Anonyme Horticola Louis Van Houtle Pére, La Pinte-les-Gand (Bélgica) La Nature. Suscripción en la Librarie Masson et Cia, Boulevard Saint Germain 120, Paris. Precio extranjero por 1 año 60 francos, publicación semanal. Cisnes. Precio de la pareja 6L y la de patos mandarinos 8L. Mandar este dinero a Rafael a Londres. Transporte 18 chelines. Existen también datos sobre los productos de La Concepción que se vendían en Londres: Almendras en Londres. Vendidas los 100 kilos á L. 5 puestas allí, descontando gastos de transporte, vienen a resultar a 4L en Málaga. Estas almendras han costado en Málaga, los 100 kilos a 138 pts., más 30 pts. de embalaje. En este precio va incluido los gastos de agencia y embarque: flete aparte. Limones. La 1ª partida de limones fueron 12 tercios que costaron á 26 pts., cada uno de 312 limones, incluidos todos los gastos, salió de flete, que fue de 1 L. y 5 ch. 4 pnq. La segunda partida fue de 12 tercios, que han costado 20 pts. cada uno (tercio de 240 limones), incluidos todos los gastos, excepto el flete. Limones. Vendidos en Londres la 2ª partida de 12 tercios, que produjeron a venta L4 – 16. Limones. Cosecha 1923 nº 384.310, beneficios obtenidos 10.950,30Venta. Se encuentran también relacionados en el diario a quién se regalaban parte de los frutos: Cestas de limones enviadas a Horacio Echevarrieta, Luis Aranguren, Palomares, José Mª Quesada, Viuda González, Viuda Salmerón, Alejandro Medina, María Sagaduy, Francisco Careaga, Francisco Sierra, Mª Luisa Vergara, Juan Bayo. Los limones llevaban su propio identificativo, del que se han encontrado algunos pliegos de papel de seda para envolverlos en La Concepción. Suponemos, por el manuscrito, que Rafael Echeverría era quién ideaba y diseñaba las plantaciones de La Concepción, igual que hacía en su casa de Munoa (Bilbao): Macizos de flores en Munoa: En la fila del norte de la casa, verbenas variadas. En los dos macizos frente a lo de Salvias, salvias enanas encarnadas. Poner macizos pequeños de las esquinas, petunias. En el macizo de ángulo, crisantemos. En la bajada del pozo begonias de sol. En la pradera grande, hacer una gran muralla de heliotropos o rosas. 85 Tanto en la fecha de plantación de 1923 como las del 24 estaban viviendo en La Concepción, luego se refiere a dicha finca. Papel de seda para envolver los limones para la exportación, encontrado en La Concepción en 1992.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 114 do se nombran también otros proyectos, como convertirlo en jardín botánico y centro de aclimatación de plantas exóticas, o ubicar en él el Instituto de Estudios Árabes. Poco después los jesuitas pensaron en comprarla para hacer la Universidad del Sur, y, por último, Modesto Laza propuso al CSIC que hiciera un jardín de experimentación y aclimatación. Posteriormente, cuando se constituyó la Universidad de Málaga, Laza Palacios propuso hacer en la hacienda el Jardín Botánico de Málaga. En 1975, el ingeniero agrónomo Rafael González Andreu escribió un artículo titulado “Málaga, jardín de Europa” donde explicaba los motivos por los que hacer un jardín de aclimatación en Málaga, en la Hacienda La Concepción. Quince años después sería su primer director, ya que el Ayuntamiento de Málaga, siendo alcalde Pedro Aparicio, la adquirió, pasando a formar la finca número 38.968 del folio 43, tomo 1.502, inscripción 1ª.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 115 CAPÍTULO 6 | Los jardines de La Concepción: sus espacios y su paisaje ¡Qué impresión más inolvidable! la que produjo en mi el hermoso cuadro que ante mi vista se desarrollaba, apenas ingresé en la quinta. Detúveme primero contemplando la severidad del añoso templete romano, que tan preciadas antigüedades encierra, y en dulce transición sentirme subyugado ante las bellezas del gusto moderno, viendo inmediatamente la magnífica tienda de campaña o salón para el Lawn Tennis (césped de hierba), por último, todo el admirable conjunto me extasió. Y no puedo olvidar el aspecto de la inmensa galería cubierta de enramada que existe a la izquierda de la casa, y que al salir del campestre salón del teatro pude ver exhornada con un gusto exquisito, abundando los grandes bombos venecianos, y aumentando tanta belleza él astro fulgente de la noche al enviar su plateada luz sobre las próximas cascadas, que se precipitaban al compás de su mismo concierto. (Marnoba [seud.], 1888, p. 6). 6.1. Introducción Según la Ley del Patrimonio Histórico 16/1985 en su artículo 15, cap. II, un jardín histórico es el espacio delimitado, producto de la ordenación por el hombre de elementos naturales, a veces complementado con estructuras de fábrica, y estimado de interés en función de su origen o pasado histórico o de sus valores estéticos, sensoriales o botánicos. Los trabajos sobre historia del jardín y las monografías de jardines históricos ya empiezan a ser abundantes en España. En la tabla 6 se recoge una selección que nos permite acercarnos a los jardines españoles de distintas épocas, desde el Imperio Romano hasta la actualidad. Estas publicaciones han sido de gran utilidad para situar al jardín de La Concepción en el contexto histórico-jardinístico que lo hizo posible. Como otros jardines españoles no puede entenderse La Concepción sin analizar la cadena de hechos sociales, culturales, artísticos y políticos que favorecieron su creación y su pervivencia hasta nuestros días. El auge de la burguesía en Málaga, con el poder político y financiero que sustentaba, el gusto por lo europeo, la moda del coleccionismo, la tendencia a tener mansiones con jardines en el extrarradio como signo de ostentación, el gusto por lo exótico, la R.O. dictada por Isabel II para la aclimatación y potenciación de especies foráneas, y la posición y cultura de sus autores, fueron el timón para guiar a La Concepción hasta ser reconocida como Bien de Interés Cultural (B.I.C.).
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 116 Autor Título Año Añón Feliú, C. Alameda de Osuna. El Capricho: il Labirinto 1991 Añón Feliú, C. & Luengo, M. Jardines artísticos de España 1995 Añón Feliú, C. El lenguaje oculto del jardín: jardín y metáfora 1996 Añón Feliú, C. Historia de los parques y jardines de España 2001 Añón Feliú, C. & Luengo, M. Jardines de España 2003 Añón Feliú, C. & Luengo, M. Jardin y Romanticismo 2004 Ariza, C. Jardines madrileños del XIX 1985 Ariza, C. Los jardines del Buen Retiro 1990 Ariza, C. Los jardines de Madrid en el siglo XIX 1998 Ariza, C. Jardines de Madrid: Paseos arbolados, plazas y parques 2001 Ariza, C. El jardín romántico en la España del s. XIX 2004 Asensi, A. & Díez, B. Málaga y la aclimatación de plantas 2011 Camacho Martínez, R. Reflexiones en torno a los jardines del Retiro en Churriana (Málaga). Fechas y modelos. 1994 Camacho Martínez, R. El jardín barroco en Málaga: El Retiro de Churriana 2002 Casares, M. El Generalife: historia de un jardín entre la conservación y la tradición 2004 Casares, M. & Tito, J. La bailarina del Generalife y las topiarias arquitectónicas de ciprés en los jardines granadinos del siglo XIX 1999 Casares, M., Tito, J. & Cruces, E. El jardín del patio de la Acequia del Generalife. Su evolución en la documentación escrita y gráfica 2003 Casares, M. & Tito, J. El Generalife después de la expulsión de los moriscos 2010 Casa Valdés, marquesa de Jardines de España 1973 Domínguez Peláez, C. Los Jardines de Jean Claude Nicolás Forestier en España 1986 Forestier, J.C.N. Los jardines hispanoandaluces y andaluces 1915 Laza, M. Málaga y su flora ornamental 1956 Luengo, A. & Luengo, M. Parámetros del Jardín Español 2007 Luengo Añón, M. El jardín barroco o la terza natura. Jardines barrocos privados de España 2008 Menco, E. Jardines secretos de España 2004 Nieto Caldeiro, S. El jardín barroco español y su expansión a Nueva España 2001 Olmos, R., Cabrera, P. & Montero, S. Paraíso cerrado, Jardín abierto 2005 Ozores y Saavedra, T. Jardines de España 1973 Páez De La Cadena, F. Historia de los estilos en jardinería 1982 Quesada, M.J. El jardín de Robledo: un capricho 1987 Ríos, G. de los Agricultura de Jardines 1951 Segura Munguía, S. Los jardines en la Antigüedad 2005 Soto, V. Del capricho al paisaje. Jardín y urbanismo en el Madrid del siglo XIX 1994 Tito Rojo, J. Permanencia y cambio en los jardines de la Granada morisca (14921571) 1998 Tito Rojo, J. & Casares Porcel, M. Los jardines y la génesis de un paisaje urbano a través de la documentación gráfica: el Albayzín de Granada. 2000 Tito Rojo, J. & Casares Porcel, M. El Carmen de la Victoria, un jardín regionalista en el contexto de la historia de los Cármenes de Granada 2000 Tito Rojo, J. & Casares Porcel, M. From the Andalusi garden to the Andalusian Garden: Remnats and Recreation 2007
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 117 Autor Título Año Tito Rojo, J. & Casares Porcel, M. Giardini andalusi: tipologie medievali e transformazione nel corso del tempo 2007 Tito Rojo, J. & Casares Porcel, M. El jardín hispanomusulman: Los jardines de al-Andaluz y su herencia 2011 Tito Rojo, J. & Casares Porcel, M. El Carmen de la Victoria, un jardín regionalista en el contexto de la historia de los Cármenes de Granada. 2000 Tito Rojo, J. El jardín de los regionalistas. Sobre la invención de la estética jardinera andaluza 2010 Von Buttlar, A. Jardines del Clasicismo y el Romanticismo 1993 Winthuysen, J. de Jardines clásicos de España 1930 Tabla 6: Selección de artículos y monografías sobre jardines históricos. Los antecedentes en los que se enmarca el diseño original de La Concepción hay que buscarlos en el movimiento estético que generó el llamado natural style o Paisajismo, aparecido en Inglaterra en el siglo XVIII en contradicción a los jardines franceses, geométricos y cartesianos, que imperaban hasta entonces. El jardín paisajista trata de reproducir espacios de aspecto pretendidamente natural, que se vuelven pintorescos adornándolos con construcciones tipo pagodas chinas, templos clásicos o ruinas romanas. Se les llamaba también jardines anglo-chinos, y según la historiadora Virginia Tovar, solían ejecutarse en las grandes propiedades campestres, pertenecientes a una influyente clase política ligada a la masonería. Las logias masónicas fueron una importante vía de propagación de esta estética y el camino por el que, desde Inglaterra, el estilo se popularizó en el resto de Europa. La inspiración para este tipo de jardines partió de la literatura, obras como “El paraíso recobrado” de Milton87 jugaron un papel fundamental en el desarrollo de unas formas que se convirtieron en el símbolo del cambio de mentalidad y los valores liberales. Además de la filosofía, la pintura de artistas como Lorrain, y posteriormente, Turner y Constable, entre otros paisajistas, suministraron el modelo natural que se buscaba para los nuevos jardines. El Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, realizado en sus inicios por William Chambers88 es un buen ejemplo de ello. En España tuvo poca repercusión, siendo el jardín del Príncipe en Aranjuez y El Capricho de la Alameda de Osuna en Madrid los ejemplos más cercanos. 87 John Milton (1608-1674), poeta y ensayista inglés. 88 Sir William Chambers (1723-1796), arquitecto escocés autor de la Somerset House de Londres (importante obra del neoclasicismo inglés). La gran pagoda construida en 1762 en Kew Gardens a partir de un diseño de Sir Williams Chambers, imitando la arquitectura China del periodo Taa. Foto: B. Lasso de la Vega, 1999.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 118 Sin embargo, la vulgarización de esta corriente estética a mediados del siglo XIX, fue verdaderamente popular en el panorama jardinístico español, produjo lo que en España se ha llamado el “jardín isabelino” o “a la inglesa”, una metáfora minúscula y urbana del paisajismo, que desarrollada primero en Inglaterra, a partir de Humphry Repton89, y luego en Francia, permitía adaptar la estética paisajista a espacios más acordes con las posibilidades económicas de las nuevas clases sociales (Tito Rojo & Casares Porcel, 2009). Estos jardines eran terrenos modulados y plantados buscando un aspecto natural, con la presencia de folies, parterres convexos o curvilíneos delimitados por rocallas, plantaciones de bosquetes y con un curso de agua o un lago en lo que podría ser el “valle”. El visitante iba descubriendo espacios, rincones y lugares estratégicos para la contemplación. En un devenir de sorpresa a sorpresa. La idea, según la Escuela de Jardineros-Horticultores fundada por Isabel II, era dotar el jardín de un ancho paseo que lo delimite y, en su interior, caminos más estrechos y sinuosos, que separaban cuadros circulares o en forma de ameba, de flores o pradera (Von Buttlar, 1993). 89 Humphry Repton (1752-1818), arquitecto paisajista y escritor británico, especialista en diseño de jardines. En la imagen el óleo sobre lienzo “Paisaje pastoral” de Claude Lorrain, 1644. En Inglaterra muchos jardines fueron diseñados según la visión romántica y bucólica de Claude Lorrain, quién colocaba junto a elementos naturales restos de ruinas que evocaban el pasado. Museo de Bellas Artes de Grenoble, Francia. http://www.museedegrenoble.fr Estanque en el Jardín del Príncipe, Aranjuez (Madrid). Integrado entre la arboleda surge este pequeño lago que asemeja ser natural, al igual que las plantas que lo rodean. http://www.aranjuezfotos.com
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 119 Este tipo de diseño fue muy frecuente durante el reinado de Isabel II, a partir de las modificaciones que realizó la Regente en los jardines de El Retiro de Madrid, y en Andalucía, por los jardines de los Montpensier, que con una evolución paralela a la de La Concepción, se terminarían convirtiendo, de la mano de Forestier, en el Parque de María Luisa, de estética regionalista. Como los propietarios de los grandes jardines ingleses, los sucesivos dueños de La Concepción eran empresarios dedicados a la política, que, aunque con ideas enfrentadas, fueron personas influyentes y usaron el jardín como centro de reunión en el que se fraguaban acuerdos y estrategias al más alto nivel. Tal fue el caso de Jorge Loring para restablecer la monarquía de Isabel II; posteriormente Francisco Silvela y de Le Vielleuze (presidente del consejo de Ministros de España durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y durante el reinado de Alfonso XIII) y Horacio Echevarrieta, diputado a Cortes por Bilbao desde 1910 hasta 1918. Las aportaciones tardías en la finca realizadas por los Echevarría en el templete, el patio con azulejos y los enchinados, se inscriben ya en la onda regionalista, que aparece a principios del siglo XX como respuesta contraria a lo “extranjero”, buscando la propia identidad en el tradicionalismo estético y ornamental del entorno inmediato (Tito & Casares, 2009). Otros ejemplos de este proceso son, además del Parque de Maria Luisa ya mencionado, algunas casas privadas de los barrios de Limonar y Miramar, y zonas de El Parque de Málaga. 6.2. Las primeras trazas del jardín: análisis de planos Existen cuatro fuentes documentales fundamentales para el estudio del origen y la evolución del jardín de La Concepción: tres planos inéditos del siglo XIX, ninguno fechado. Creemos que los dos primeros pueden ser de alrededor de 1865 y el tercero de 1878. La cuarta fuente es el Mapa Topográfico Nacional Parcelario de 1957. 6.2.1. Plano de la Hacienda La Concepción El plano más antiguo que hemos localizado de La Concepción procede del AHPM, se trata de un documento inédito actualmente en restauración (p. 123-124). En líneas generales se destaca que la finca ocupa un terreno alargado, con un fuerte desnivel, en la falda de una pequeña montaña con Un recurso habitual en los jardines paisajistas era erigir una montaña o colina artificial. De ella podía caer una cascada, bajar un riachuelo o tener en su parte más alta una pequeña construcción. La de la imagen es de los Jardines del Buen Retiro, Madrid. www.wikimedia.org
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 120 amplias zonas de cultivo en su franja inferior y monte natural en la superior. Posee cinco albercas, dos norias, un embalse, un tinado y tres eras. En el centro de la hacienda se sitúa la zona “noble”, donde al pie de una gran casa se extiende el jardín. Se observa además la existencia de un cortijo con paseros dentro de los límites de la quinta, y una red de caminos que la recorren de norte a sur. Al carecer el plano de fecha no podemos determinar con exactitud si es un proyecto futuro de la finca o bien es un planteamiento para el ajardinamiento, donde se ha reflejado lo que ya se ha construido y se presentan nuevas intervenciones. Nos decantamos más por lo segundo, ya que pensamos que el plano se realizó cuando se edificó la Casa-Palacio, con el fin de diseñar los ajardinamientos a su alrededor y donde además se trazaron soluciones para resolver comunicaciones en el interior del jardín. Algunos de estos planteamientos se realizaron y otros no. La edad de estas construcciones la conocemos por referencias del jurista Manuel Rodríguez de Berlanga, las notas de prensa de la época y fotografías. Están representados en el plano: el Museo Loringiano, obra de arquitecto alemán Wilhelm Strack que se erigió en 1859; el Cenador, de autor desconocido cuyas fotos más antiguas encontradas hasta ahora son de 1860 y la Casa-Palacio, proyecto del arquitecto alemán August Orth que se realizó alrededor de 1865. Es interesante resaltar que la calidad del trazado del plano, y su preciso detalle, denota que el autor era alguien experimentado. No podemos definir con exactitud cuáles son las zonas dibujadas en el plano que ya estaban ajardinadas y cuáles las actuaciones futuras, aunque creemos que el diseño de la terraza inferior a la Casa-Palacio era un nuevo proyecto que luego se concluyó con algunas variaciones. Existen algunos elementos de los no poseemos información de que existieran, como las escaleras bajo el Estanque del Tritón o la red de caminos en la ladera este de la Casa-Palacio para comunicar con los cultivos agrícolas. Otras, como el lago central del jardín o el invernadero bajo el Cenador, eran desconocidas hasta ahora. 6.2.2. Plano para la traída de aguas a la Hacienda La Concepción Localizado en el AHPM (p. 125-126) a la par que el anterior, suponemos que se hizo en las mismas fechas, pero focalizado en el circuito del agua. La importancia de este plano reside en que además de La Concepción, incluye las fincas limítrofes: Huerta del Hoyo, Huerta de los Baches y la del arroyo Humaina. El plano, con un elevado detalle topográfico, informa de la traída de aguas que provenía del río y del acueducto de San Telmo, que a través de acequias llegaba a una gran alberca situada a las espaldas de la Casa-Palacio, alberca que no aparece en el plano anterior. En total sitúa en la finca seis albercas y un embalse. 6.2.3. Plano de la Hacienda La Concepción con la Huerta del Hoyo Este documento (p. 127-128) lo donó al Patronato Botánico Municipal Jaime Capel, hijo del administrador de Horacio Echevarrieta. Al ser un plano de la época Loring, y al no recoger intervenciones de finales del XIX, probablemente estaría entre los documentos que se entregaron a la familia Echevarría-Echevarrieta tras la compra de la finca. Se ha llegado a la con-
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 121 clusión de que puede ser cercano a 1878, ya que aparece incluida en los límites de la finca la Huerta del Hoyo, adquirida por Jorge Loring en 1877; y, sin embargo, no está realizada la gran obra del jardín, que lo dotaría de tres puentes, una ría y una cascada, y que se realizó a partir de 1878, como justificaremos en los apartados siguientes. La Huerta del Hoyo tenía un manantial y acequias que llevaban el agua desde allí hasta La Concepción, asegurándola en todos sus terrenos. Aunque está realizado con poca minuciosidad, el diseño que presenta del jardín es igual a los otros dos planos anteriores. 6.2.4. Plano de 1957 Este plano recoge con detalle las fincas y sus lindes, los arroyos, caminos, cortijos y casas, eras, minas, albercas, alcubillas, acequias, norias y almacenes, de La Concepción y sus alrededores. Aunque no están dibujados los jardines, se observa que los caminos, las construcciones y el trazado son los mismos que existen actualmente, y difieren de los reflejados en los planos presentados del siglo XIX. Por vez primera se detalla el túnel subterráneo que traía agua desde la mina situada en la Huerta del Hoyo. Plano de 1957 de La Concepción. Archivo Histórico Provincial de Málaga. Destacada en un círculo la Huerta del Hoyo.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 122 El plano de 1957 es el más antiguo que hemos localizado en el que se recogen las construcciones realizadas por la familia Echevarría-Echevarrieta: la Portería, la Casita del Jardinero, la Casa de los Cipreses, la Escuelita y las tres construcciones tras la Casa-Palacio. Zona del Jardín Histórico y alrededores. Ampliación del plano de 1957.
hendido - anverso Plano de los jardines La Concepción, aproximadamente de 1865, del Archivo Histórico Provincial de Málaga (en restauración).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 133 Del detalle del plano de 1878 destacamos que aparece por primera vez la Casa de Oficios, aunque con una orientación diferente a la real, luego nos inclinamos a pensar que aun no estaba construida y era una proyección de lo que se quería hacer. Falta el invernáculo bajo el Cenador de los otros dos planos. No están representados los estanques ni las fuentes, tampoco aparece dibujada la arboleda, ni las curvas de nivel. Zona del Jardín Histórico. Ampliación de plano de 1878.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 134 6.3. La evolución del jardín Para no ser excesivamente prolijos, hemos seleccionado las zonas más representativas del jardín para hacer un análisis pormenorizado de los cambios que se aprecian en la documentación disponible. 6.3.1. Accesos a la Hacienda La Entrada Principal se encontraba en el camino de tierra que conectaba Málaga con Casabermeja, lindando con el Arroyo Hondo. Era usada preferentemente por aquellos que venían del norte y desde las fincas cercanas, sobre todo desde la vecina San José, situada enfrente. Las fotografías del Legado Silvela de los años 80-90 muestran que en este acceso estaba la gran cancela en hierro, que todavía se conserva, encajada entre dos construcciones, cada una con una ventana y una pequeña azotea. Se observa que el muro exterior continuaba por ambos lados delimitando la finca. En la linde, el camino ascendía por encima de los cultivos, se aprecia un cañaveral y un conjunto de chopos que acompañaban al arroyo, parte del cual circulaba por el interior de la hacienda. En la imagen aparece por primera vez la Casa de guardeses o Portería, que no recogen los planos, que son al menos de quince años anteriores. Una vez dentro, a la izquierda, había una alberca y una noria. No se conoce cuando se abrió esta entrada, puede que estuviese antes de la compra de la finca o puede que la abrieran al comprarla. Sin embargo, cuando se venía a la hacienda desde la ciudad, era más utilizada la que había desde el río Guadalmedina, el llamado “Paseo de Palmeras o de Datileras”. La Entrada Principal sufrió cierta modificación con el arreglo de la carretera y su transformación a autovía, ya que se expropió una parte de la finca en su zona este, de modo que desaparecieron los muros perimetrales, parte de los cultivos y algunos elementos constructivos. La alberca también se modificó, haciéndola más grande y con otra orientación, y el muro perimetral no se volvió a construir. Única imagen de finales del XIX que permite ver la finca La Concepción desde el exterior. En el centro de la foto se observa un camino, con moldura de seto a cada lado, que desemboca en la entrada de servicio. El jardín se extendía ocupando la ladera del monte y su arboleda era ya de gran tamaño. La Casa-Palacio y el Museo Loringiano ofrecían una impresionante estampa desde el camino, ambos situados en alto. Es curiosa la alineación de cipreses que se vislumbra a la derecha de la imagen, hoy desaparecidos su mayoría; también se aprecia una importante masa arbolada al otro lado del camino de Casabermeja, pertenecientes a la Hacienda de San José. Colección Silvela.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 135 Al contrario de lo que ocurría en época Loring que, como hemos comentado, accedían a la finca desde Málaga por el río Guadalmendina. En el siglo XX los Echevarría usaban más este acceso: Hemos dejado el carruaje que nos ha traído ante la amplia portalada, de pesada verja, cuyos laterales permanecen ocultos bajo la espesa enramada de la elegante “bougainvillea”. (Soriano, 1913, p. 3). La Entrada Principal ha seguido teniendo la misma función hasta nuestros días. La casa de los guardeses siguió como tal hasta que se abrió el jardín al público y pasó a tener la función de lugar de venta de entradas y tienda de recuerdos, pero sin ninguna modificación relevante de su aspecto exterior. Las especies vegetales que existían en esta zona durante la época Loring eran: Platanus x acerifolia, Arundo donax, Populus alba, seto de Duranta erecta y variedades de cítricos a los lados del camino en la parte de huerta. En el periodo Echevarría se añadió Bougainvillea glabra por el exterior a ambos lados de la entrada. La antigua alberca se ha adaptado para el cultivo de nenúfares disminuyendo, para ello, su profundidad considerablemente, también el entorno ha sido pavimentado y se ha construido una pérgola. Vista de La Concepción desde el exterior en 1992. Foto: Blanca Lasso de la Vega. Frente a la portería, la antigua alberca contiene una colección de plantas acuáticas. Al fondo se ha construido una pérgola y un estanque redondo con un surtidor, la autora del diseño es la arquitecta Miriam Rein. Imagen: B. Lasso de la Vega, 2013.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 136 El Paseo de Palmeras, imagen de finales del siglo XIX. Es la fotografía más antigua encontrada de este paseo, en ella se ve como el camino está jalonado de palmeras datileras de diferentes tamaños, entre ellas se han ido plantando palmitos elevados de no más de un metro. Legado Silvela, PBM. Paseo de Palmeras en época Echevarría Echevarrieta con el seto de duranta. Postal de L. Roisin (18841943), fotógrafo de origen francés afincado en Barcelona. Fuente: B. Lasso de la Vega.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 137 Como hemos comentado, cuando se accedía a la hacienda desde Málaga los carruajes lo hacían por un paseo que se iniciaba entrando por el lecho seco del río Guadalmedina, que se regaba para que no levantara polvo, era el Paseo de Palmeras o de Datileras. Según se recogía en un diario de la época (Mascarilla [seud.], 1889, 30 de agosto, p. 1): A cuatro kilómetros de Málaga, siguiendo un buen trecho el seco cauce del Guadalmedina, río que hay que regar en verano para que no levante polvo, se encuentran a ambos lados de un camino La Concepción y San José, dos fincas de recreo de las que con justicia se enorgullece Málaga. Al respecto decía Cánovas del Castillo que “El Guadalmedina es el único río que hay que regar en verano” (en Blasco, 1973). Otras citas en referencia a la entrada desde el río relataban: Navegaba yo en un coche de plaza, acompañado del Sr. Herrera Moll, por el cauce del río Guadalmedina, que comparado con el cual nuestro Manzanares es un Sena, de regreso de La Concepción donde habíamos visitado al Sr. Silvela (Betegón, 1902, p. 1). Encontramos también en un trabajo de Ordoñez Vergara que, en 1892, el río era la vía principal de acceso a San José y La Concepción (Ordoñez, 1991). Una vez dentro de la finca el paseo consistía en un camino de tierra con una alineación de Phoenix dactylifera (palmera datilera) y Trachycarpus fortunei (palmito elevado) de forma alterna. No se conoce con exactitud la fecha de ejecución del mismo y de la plantación de las palmeras, pero hubo de ser posterior al plano de 1865 pues no aparece reflejado en el mismo. El paseo llevaba hasta la parte baja del Museo Loringiano y al camino principal que introducía en el jardín. Aunque en las postales de principios de siglo XX lo llamaban “El Paseo”, la denominación moderna, a partir de la compra por el Ayuntamiento de Málaga, es “Paseo de Datileras” en la necesidad de dar nombres a los distintos espacios para facilitar su reconocimiento por el público. En la época Echevarría, se añadió un seto de Duranta erecta entre las palmeras y se introdujeron bancos. En el siglo XX hubo una nueva expropiación al realizar la obra de la presa del Limonero y el Paseo de Datileras quedó dividido en dos partes, una en La Concepción y la otra, al otro lado de la nueva carretera, propiedad de la Confederación Hidrográfica.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 138 En la fotografía desde el exterior de la finca del Legado Silvela (p. 134), se observa la existencia de un camino curvado, enmarcado a lo largo por un seto, que finalizaba en una puerta que se abría a la carretera a Casabermeja, enfrente de un pequeño cortijo, más hacia norte de la entrada principal. Según recuerdan los jardineros más antiguos, se trataba de una entrada y salida de las carretas de servicio, por donde extraían los restos de poda y basura, y que conectaba al exterior los cobertizos del ganado, ya que en la finca había bueyes para las labores de trilla y arado. Hoy día esta entrada ha desaparecido. 6.3.2. La Alameda o Paseo de Plátanos Es un camino de tierra con alineación de plátanos de sombra (Platanus x acerifolia), que asciende desde la entrada hasta la casa principal. No se tiene certeza de su fecha de construcción, puede que fuera anterior a la compra de la finca por la familia Loring, o bien que estuviera el camino y ellos plantaran los árboles. El nombre “Paseo de Plátanos” se le ha ido dando con el paso de los años, en la prensa de la época se conocía por la Alameda. La función del paseo era introducir al visitante en el jardín a través de una de las alamedas que tan de moda se habían puesto años antes. El recorrido, de unos 160 m, cómodo por la amplitud del vial y agradable por la vista de los árboles, finalizaba en un “square” que hacía de recibidor y distribuidor de varios caminos. En origen existían desde la entrada, 23 árboles en su lado izquierdo y 43 árboles en el derecho. Actualmente sólo quedan 6 árboles en el lado izquierdo y 36 en el derecho hasta el final de la glorieta. En un detalle ampliado del plano de Gavilanes se ha dibujado la alineación en su estado actual. Foto donde se ve el antiguo Paseo de Datileras cortado por la carretera que accede a la presa del Limonero. Imagen: B. Lasso de la Vega, 2014.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 139 Sólo hemos podido encontrar una imagen de la primera parte de este paseo, que desaparecería, en parte, por la expropiación con motivo de la autovía. Se trata de una fotografía inédita realizada por Rafael Garzón90 ca. 1889. El Paseo de Plátanos, una imagen tomada en invierno cuando los árboles carecen de hojas. Se observan las alineaciones a ambos lados del camino y entre ellos, setos de duranta (Duranta erecta). A cada lado, los cultivos de cítricos y, al fondo a la izquierda, las hojas de las palmeras muestran el Paseo de Datileras. En la fotografía de Garzón, de principios del siglo XX, se lee: Camino que conduce a la Quinta de La Concepción. Colección de B. Lasso de la Vega. 90 Rafael Garzón, Granada 1863-1923, fotógrafo dedicado a la imagen turística, sobre todo de Sevilla y Granada. Croquis actual del Paseo de Plátanos sobre detalle de plano de J. Gavilanes. Los círculos sólidos son los plátanos vivos y los transparentes representan los sitios donde había plátanos y han desaparecido.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 140 En una imagen de esta misma zona de la época Echevarría ya ha desaparecido el seto de Duranta erecta del lado izquierdo, más tarde lo haría también el del lado derecho, seguramente por falta de luz al crecer los árboles. Las especies son las mismas, tanto en época Loring cómo Echevarría: Platanus x acerifolia y Duranta erecta. En la actualidad se ha sustituido el seto de duranta por Pittosporum tobira ‘nana’. 6.3.3. El Museo Loringiano Sobre una colina artificial, a la izquierda del Paseo de Plátanos, se encontraba un templo de estilo dórico. A su alrededor se disponían estatuas, mosaicos y columnas miliarias romanas, además de otras piezas arqueológicas, dándole al conjunto un aspecto romántico de ruinas antiguas. Sin embargo, aquí el contenido era más importante que la recreación estética. Rafael Echevarría pasea por el Paseo de Plátanos. Imagen tomada en primavera o verano, cuando estos árboles caducos tienen hojas. Se observa el seto de duranta existente solo en la margen derecha del camino. Colección Paz Careaga. El museo a finales del s. XIX. La escultura de la musa Urania en su interior, el resto de piezas arqueológicas se encuentran dispersas a su alrededor dentro y fuera del templo. Imagen procedente del Legado Silvela, PBM. Principal imagen en el “Catálogo del Museo de los Exmo. Sres. Marqueses de Casa-Loring” de M. Rodríguez de Berlanga de 1903.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 141 El proyecto de la edificación fue obra del arquitecto alemán Wilhelm Strack, discípulo de Karl Friedrich Schinkel, autor del mausoleo del palacio de Charlottenburg en Alemania, que reproducimos por sus semejanzas con el templo de La Concepción. Como suelo del museo se utilizó un mosaico romano que representaba las hazañas de Hércules. La colección que albergaba estaba formada por los bronces jurídicos del año 81 localizados en El Ejido, Lex Flavia Malacitana, estatuas romanas, columnas miliarias, joyas prerromanas, cerámicas, monedas de plata y objetos prehistóricos, ocupando tanto el interior del templo como el exterior. Estudiada por los principales historiadores europeos de la época, fue objeto de numerosas publicaciones. Hoy día las mejores piezas se hallan en el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo de la Alcazaba de Málaga, en La Concepción quedan las más grandes formando el espacio conocido en la actualidad como “Jardín Arqueológico”, pero por poco tiempo pues van a formar parte del nuevo Museo Provincial localizado en la Aduana de la ciudad. El templo dórico fue de las primeras construcciones de la finca, se erigió en 1859. El principal narrador de su historia y contenido era Manuel Rodríguez de Berlanga, jurista y arqueólogo, que años más tarde se casaría con una de las hermanas de Jorge Loring, Elisa Carolina. Según decía Rodríguez de Berlanga: “La Marquesa completó [el conjunto] con fortuna haciendo plantar a la espalda del nuevo edificio, que acababa de ser construido, el pequeño bosque de laureles” 91. En la la parte trasera del Museo Loringiano, sobre una base de piedra, había una estatua romana como principal protagonista de la escena. A la derecha de la imagen se observa un seto recortado que enmarcaba las piezas arqueológicas. A cada lado de la estatua crecían unos pequeños ejemplares de Catha edulis, uno de los cuales permanece en la actualidad, se trata de una especie singular originaria del este de África92. La base que sustentaba la escultura era una fuente que tenía en su parte frontal la cabeza de un león, de sus fauces salía el agua que nutría el estanque, donde se reflejaba la estatua. En época Echevarría fue recubierto de piedras blancas y negras, con un dibujo en estrella. La superficie ocupaba 2.230 m². Una cita de finales del XIX describía la zona de este modo: Sobre una altura encuéntrase una casita con aspecto de templo romano y á la que con mucho acierto llama el sabio malagueño Sr. Berlanga “Museo Loringiano”, pues de un verdadero museo se trata. Forma el mismo un mosaico encontrado en Cártama, cuando se emprendieron en sus inmediaciones las obras del ferrocarril y que representa los trabajos de Hércules. El mosaico encuéntrase bastante bien conservado y es tenido en gran estima por los inteligentes, así como unas tablas muy curiosas del tiempo en que Málaga fue municipio romano, y en las que se consigna cuanto costaba al paso del río, lo que hace suponer que en aquel entonces era el Guadalhorce navegable en buen trecho. Y perdone el sabio Sr. Berlanga si cometemos alguna inexactitud. Hállanse además en el museo trozos de estatuas, ánforas romanas y candiles curiosísimos. Aquel museo romano, en medio de tan hermosos bosques, trae á la memoria las villas de Roma y de Florencia y el espectáculo de sus venerables ruinas, que se destacan sobre el fondo de una vegetación incomparable (Mascarilla [seud.], 1889, p.2). 91 En realidad se trata de la especie Ficus microcarpa o “Laurel de Indias”. 92 Esta planta es usada como estimulante, es la especie con las propiedades psicotrópicas más potentes conocida en la naturaleza. Parte trasera del Museo Loringiano con la estatua romana encontrada en los cimientos de la antigua Aduana. Data en el año II y es conocida como “la Dama de la Aduana”. Actualmente se encuentra almacenada esperando ser expuesta en el futuro Museo Provincial de Málaga. Legado Silvela, ca 1880 (PBM). Mausoleo del Palacio de Charlottenburg (1695-1699), Berlín, construido en 1810 por Karl Friedrich Schinkel para la reina Luisa de Prusia. Su discípulo W. Strack realizó el de La Concepción, de ahí sus semejanzas. Imagen: B. Lasso de la Vega, 2010.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 142 Enfrente del templo existe una exedra93 construida años después, y a sus espaldas crecía un bosque de Pinus canariensis. En las imágenes de finales del siglo XIX se aprecian laureles de indias de un considerable tamaño y, junto a ellos, Murraya paniculata, Ligustrum lucidum y Hedera helix. En época de la familia Echevarría-Echevarrieta este escenario se conservaba casi idéntico a sus inicios. En 1990, cuando lo adquiere el Ayuntamiento de Málaga, las piezas que quedaban (esculturas romanas, mosaicos, columnas miliarias, pedestales y un sarcófago) siguieron ocupando los mismos sitios, hasta que se ejecutó un proyecto del arquitecto y diseñador José Oyarzábal para darle mejor visibilidad y conservación a las piezas. Banco en exedra frente al Museo Loringiano, ca 1880. Este tipo de bancos semicirculares eran frecuentes en jardines de la época, fueron adoptados por los romanos a semejanza de los existentes en la cultura helénica, constituyendo un lugar para encuentros y reuniones. Legado Silvela, PBM. Como hemos comentado, el uso de ruinas o edificaciones de traza clásica, era un recurso frecuente en los grandes jardines, ejemplos conocidos son el templo de Flora en Stourhead (Wiltshire, Inglaterra), el de Wörlitz (Dessau, Alemania) y la exedra (Steinerne bank) en el jardín inglés de Munich (Alemania). 6.3.4. Square o Glorieta de Amalia Heredia Era una zona semicircular a la que se llegaba por el paseo principal o de plátanos, estaba adornada por plátanos de sombra (Platanus x acerifolia) y, entre ellos, un seto de Duranta erecta, siguiendo la alineación del paseo. El nombre “Glorieta de Amalia Heredia” le fue dado por el PBM con el objetivo de dedicar un rincón del jardín a la primera propietaria de la hacienda. 93 Asiento semicircular adoptado por los romanos para reuniones y discusiones filosóficas y que se solían poner en los jardines paisajistas como rememoración a lo clásico. Vista de la escultura sobre el pedestal por donde cae el agua al estanque. Hoy día se ha cubierto de guijarros y no recibe agua. Legado Silvela, ca 1880 (PBM).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 149 Si atendemos a la tipología de invernaderos en el XIX, según El Agricultor Español (1850, p. 206), realmente, uno era una estufa y el otro un invernáculo: Las estufas se distinguen de los invernáculos en que su techo y una fachada al menos están siempre compuestas de vidrieras, de cuya disposición resulta mucha luz, y así no son sólo propias a la conservación de las plantas, sino que también protegen y favorecen su vegetación. Las dos estructuras para cultivo de plantas que encontramos en el jardín eran de sillería con hierro y cristal. En ellas el jardinero Jacinto Chamoussent debía desarrollar numerosas plantas de mérito, como se deduce de las noticias de prensa sobre los premios y distinciones que recibía. Este tipo de construcciones eran frecuentes en las grandes fincas de la época. En Málaga existían otras haciendas con invernáculos, como por ejemplo San José (con 7) y La Aurora (con 3). La estufa se rehabilitó en el año 2000 y se puso en funcionamiento. La Alberca de los Claveles fue restaurada en 2009 por la Escuela Taller La Concepción y ese mismo año el invernáculo se limpió y se reconstruyeron las camas de cultivo, pero sin funcionalidad, dejándose la cubierta de hierro sin rehabilitar. Alberca de los Claveles en el siglo XX. Colección de Paz Careaga. Vista general con los invernaderos. La estufa era más simple y de menor dimensión que el invernáculo, en la imagen al fondo. El invernadero de la izquierda tenía hornillos y tubos de calor que recorrían las dos camas, que había a cada lado, a todo lo largo. Foto: B. Lasso de la Vega.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 150 6.3.8. La Casa-Palacio y su entorno Tras una hermosa escalinata semicircular se accedía a una amplia explanada sustentada por un gran muro, donde se encontraba la Casa-Palacio y el Cenador. Era el lugar más alto del jardín, la zona más privilegiada de la hacienda y con magníficas vistas, hoy ocultas por el gran desarrollo de los árboles. La casa, que mostraba su fachada principal rodeada de once plátanos de sombra (Platanus x acerifolia). Se describía así en el diario La Época: En cualquier sitio del jardín, en el bosque de las grevilias, en el paseo de las palmeras, en el pinar del monte, junto á la cascada, hay algún punto de vista delicioso; pero en el rinconcito encantador donde después de la suculenta y alegre comida se sirve el café, escuchando el murmullo de la cascada y sintiendo que las gotas de un surtidor refrescan la atmósfera; teniendo á la espalda la hospitalaria mansión, cuya ancha escalera de mármol conduce al jardín, y de frente y un poco en bajo, un verdadero y variadísimo bosque, con todos los tonos del verde, en el que dominan las hojas de las palmeras sirviendo de marco al cuadro que ofrece á lo lejos Málaga con la torre de la catedral, y el mar tranquilo y azul, que refleja La Pérgola de los Claveles tras la restauración. Foto: B. Lasso de la Vega.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 151 a la pureza de un cielo de diafanidad incomparable, ¡ah! Ese punto de vista no tiene rival y hace considerar á los que pueden contemplarlo á diario, y hasta tienen, el valor de interrumpir la contemplación con una siesta, como seres felices y privilegiados, á los que ya ha tocado en este mundo su correspondiente parte del paraíso. (Mascarilla, 1889, p. 2) La mansión, de estilo neoclásico, se edificó en 1865 por el arquitecto alemán August Orth95 como residencia de recreo. Según Ciro de la Torre, el arquitecto que realizó la rehabilitación en 2006, el edificio estaba construido sobre materiales de un cortijo antiguo, probablemente el de la anterior propietaria. Dos imágenes de 1860, que son las más antiguas de la finca, muestran un cortijo que pudiera ser el primitivo de la hacienda. 95 August Friedrich Wilhelm Orth (1828-1901), alemán, autor de importantes obras como el palacio Strousberg o la iglesia Gethsemane en Berlín. Imagen de la Casa-Palacio en los años ochenta del siglo XIX, pintada en color oscuro y rodeada de vegetación. Bajo ella se distingue el estanque del tritón y su potente surtidor rodeado de pradera. Legado Silvela, PBM. Del álbum de la familia Heredia donde puede leerse La Concepción, 1860. Los personajes que aparecen en ella, lo hacen también, y vestidos de igual forma, en la imagen del Cenador. Eso nos hace pensar que estaban en el cortijo original de la finca. Jorge Loring aparece fumando con un sombrero blanco, al lado de su mujer, Amalia Heredia, con un elegante traje y una pamela en la mano, frente a ella, sentada, su suegra María Rosario Oyarzábal. Al lado de Jorge, Vicente Montes y apoyado en la pared, Manuel Rodríguez de Berlanga. Las demás señoras que aparecen sentadas deben ser Adelaida y Elisa Carolina Loring Oyarzábal, esposas de los anteriores. Hay una tercera pareja que no ha sido identificada aun.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 152 Según García Gómez (2004) la Casa-Palacio tenía más de mansión colonial, villa o palacete: la utilización del clasicismo le confiere el necesario ennoblecimiento sin abusar de la retórica: tal es la función del apilastrado (dórico en el bajo y jónico en el primero, según la normativa de la superposición de órdenes), los sobredinteles con ménsulas que coronan huecos, el frontón que remata el cuerpo central (proyectado levemente hacia fuera) y la balaustrada de la terraza. La distribución interior se organizaba alrededor de un patio central con fuente de mármol, adornado por la familia en estilo tangerino, tan de moda en aquella época. En la etapa Echevarría, no hay constancia de que la Casa-Palacio tuviera ningún cambio sustancial salvo el patio, al que modificaron las paredes con cuarterones y azulejo sevillano, pusieron arcos de filigranas de hierro entre las columnas, y adornaron el suelo con losetas negras formando un dibujo en forma de cuadrado, con una cruz que unía los vértices en su interior resaltando la fuente como objeto principal del espacio. Dibujo que muestra la Casa-Palacio según proyecto del arquitecto alemán August Orth de 1865. No se hizo exactamente igual a este dibujo, se eliminó la ornamentación superior de la fachada principal, esculturas y jarrones, así como las columnas que se aprecían en los balcones del primer piso. Años después se añadirían más habitaciones por la parte trasera de la casa. http:// commons.wikimedia.org/wiki/File:Villa_ Loring_Malaga_Orth_AS.jpg
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 153 Entre finales de los ochenta del siglo XIX y principios del siglo XX, encontramos estas descripciones en La Época y en una Guía de Málaga: La vista que se disfruta desde la terraza de La Concepción es superior á la que se disfruta desde San José. Se ve el mar, y como saliendo de las olas. Málaga, y más cerca todo el jardín de San José, y frente por frente, la casa de esta posesión. La casa está amueblada con exquisito gusto y arte. Se adivínala mano de la dama, se adivina que el dueño ha viajado, por los recuerdos que ha traído de sus expediciones, como columnas de mármol italianas, estatuitas de Pompeya, etc. También lo acredita el haber tomado idea de las villas romanas para la colocación en su jardín de las antigüedades encontradas en pueblos de los alrededores. Patio en una imagen de finales del s. XIX del Legado Silvela, donde se ven plataneras, trepadoras, aspidistras, palmeras y mobiliario propio de exterior en mimbre. En el centro de la fotografía Francisco Silvela, presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Gobernación entre 1879 y 1900, y yerno de los marqueses de Casa - Loring. En la imagen del siglo XX, el patio se ha tornado más al estilo regionalista que imperaba en la época. El azulejo sevillano en las paredes y el suelo con unos dibujos geométricos en mármol negro fueron puestos por la familia Echevarría. La única ornamentación vegetal eran los claveles que rodean la fuente. Imagen cedida por Paz Careaga.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 154 La casa es, como he dicho, muy elegante; adornan los muros del comedor variada colección de platos de porcelana. En uno de los salones se ven los retratos de D. Jorge Loring y de su señora, retratos que parecen de Madrazo, además caprichos de Lengo, y en el despacho una acuarela que representa a María Loring, en ella el artista no ha tenido más que copiar del modelo para hacer una preciosidad. Inmediato a la casa está un salón campestre, en el que se han dado algunos bailes con iluminación a la veneciana. Desde que se dieron bailes en la Concepción, hubo que declarar pálidas y pobres las descripciones que hicieron de las fiestas árabes los poetas andaluces. (Escovar, 1882, p. 3) La casa de La Concepción, posee todos los refinamientos confortables del homeinglés, con el cual tiene más de un punto de contacto, y todas las elegancias artísticas de la más bella mansión cortesana. En cada uno de aquellos pormenores se delata el gusto personalísimo y delicado de la inteligente compiladora de la “Cartas de sor María de Agreda”. Pero al visitar La Concepción, no es lo que más asombra al viajero la casa, con su patio andaluz, circuido por columnas de mármol, lleno de hermosos plátanos, con divanes árabes y vasares tangerinos; ni la casa, adornada, como queda dicho, con gusto delicado, y en la que fuimos á sorprender, al visitarla, la vida de una familia numerosa, unida y feliz […]. (Mascarilla, 1889, p. 2) Este edificio construido sin economías de ninguna especies, y con todas las comodidades que son imaginables reúne el lujo del confort y el buen gusto a la riqueza. En sus salones se han dado animadísimos bailes y han tenido efecto muchas veladas algunas de ellas dramáticas. Desde un espacioso parterre se domina la vista panorámica de casi toda Málaga. (Pérez López, 1902). La explanada donde se asienta la mansión está limitada por una barandilla en hierro igual que la del Puente Carretero, cubierta por las trepadoras Tecoma capensis y Pandorea pandorana. La superficie ocupada por la Casa-Palacio, sus alrededores y el Cenador suman tres mil metros cuadrados. La Casa-Palacio fue rehabilitada en 2005-06 con fondos del Ministerio de la Vivienda. La Casa-Palacio tras la restauración llevada a cabo por el Gobierno Central y el Ayuntamiento de Málaga. Foto: B. Lasso de la Vega, 2012.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 155 6.3.9. El Estanque del Tritón Frente a la Casa-Palacio destacaba un estanque con vaso circular realizado en mampostería y con una profundidad de unos 40 cm. El nombre “Estanque del Tritón” viene de antiguo, en referencia a la pequeña estatua de un niño-tritón situada en el centro del reservorio, que sujeta un pez del cual sale agua. Este tipo de surtidor era un modelo frecuente en los jardines de la misma época y posteriores. La fuente estaba rodeada por parterres con plantas, algunas de ellas aún permanecen desde los inicios del jardín. Es relativamente habitual en los palacios y mansiones situar frente a la casa una figura redondeada (estanque, cuadro vegetal o fuente) que contrarreste el estilo formal de la casa. Este papel compositivo recaía en el Estanque de Tritón, que refleja la fachada principal y aumentaba con esta imagen el carácter romántico y ensoñador del entorno. Este lugar ha sido un punto de vista preferente, por lo que aparece en muchas fotografías familiares y panorámicas. Podemos decir que es una de las zonas mejor documentada gráficamente de la finca, de modo que se pueden describir fácilmente los cambios que ha experimentado con el tiempo. El crecimiento de las plantas que rodean el estanque nos ayuda a secuenciar las fotografías. Las primeras muestran la existencia de una flora bastante desarrollada en el resto del jardín, mientras en los alrededores de la fuente existía sólo pradera. Se observa que los macizos que le rodeaban, llenos de plantas de flor, estaban siendo enriquecidos con árboles y arbustos. Las praderas se completaban con washingtonias (Washingtonia filifera), cicas (tanto Cycas revoluta como C. circinalis), aves del paraíso gigantes y pequeñas (Strelitzia nicolai y S. reginae), agaves (Agave americana), palmera de cola de pescado (Caryota urens) y furcreas (Furcraea selloa). Otras especies eran: sabal (Sabal palmetto), encefalartos (Encefalartos villosus) y araucaria (Araucaria heterophylla). Los cuadros estaban limitados por arquitos de hierro de la ferrería Heredia que asemejaban ramas, iguales a las barandillas del puentecito. La fuente tenía Postal de 1905. Se ve la gran altura del agua del surtidor. Colección Fernández Rivero. La zona del Estanque del Tritón en los años ochenta. En la imagen se ve a Jorge Loring con su familia, alrededor se distinguen Cycas circinalis, C. revoluta, Dracaena draco, Encephalartos villosus, Araucaria heterophylla, Ficus microcarpa, Caryota sp, Washingtonia filifera, Strelitzia nicolai, S. reginae, Pandanus sp., Sabal sp. Todavía el jardín guarda el diseño de ejemplares aislados sobre la pradera. En el cartón sobre el que está pegada esta foto, se lee escrito a tinta: “Pritchardia filifera”, plantada en 1881, actualmente Washingtonia filifera. Legado Silvela, PBM.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 156 un surtidor de agua muy potente para que se viera desde distintas partes del jardín, uniendo el dinamismo del agua al sonido. Entre 1911 y 1913 el pintor vasco Francisco Iturrino, pasó largas temporadas en la finca, tiempo que aprovechó para hacer mumerosos lienzos sobre diferentes rincones del jardín. Del Estanque del Tritón hay varios cuadros que nos dan información sobre cómo estaba la zona entonces. Una fotografía de Roisin, de los años 1930 aproximadamente, muestra el colorido proporcionado por las flores. En los años 50 aproximadamente introdujeron a ambos lados del estanque los dos ejemplares de Ceiba speciosa, de los que actualmente solo queda uno. Las especies del jardín en época Loring serían: Cycas revoluta, C. circinalis, Yucca aloifolia, Syagrus romanzoffiana, Dracaena draco, Ficus microcarpa, Washingtonia filifera, Strelitzia nicolai, S. reginae, Agave americana, Furcraea selloa, Hedera helix, Pittosporum tobira y Rosa sp. Cuadro de Francisco Iturrino titulado “Jardín de Málaga”, ca 1916. Se aprecia un jardín muy cuidado y coqueto, estando los dragos a ambos lados del estanque del tritón, siendo más pequeño el de la izquierda pues se plantaría bastante después. También llama la atención el colorido que poseía el jardín en el primer cuarto del siglo XX, lleno de flores que bien podían ser geranios, rosales, gitanillas y alhelíes. Un nuevo detalle es el tipo de moldura baja que pusieron enmarcando los parterres a derecha e izquierda, dándole la forma arriñonada más acusada. También que plantaron dos nuevas cycas más pegadas a la escalinata. En el Museo Reina Sofía, Madrid. Una imagen panorámica de la zona del tritón fotografiada desde encima de la escalinata. Se observa la gran cantidad de flores y la singular forma de los cuadros que enmarcan el estanque. Foto: Roisin, entre 1926-1950. Colección Fernández Rivero.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 157 En época Echevarría se añadirían: Duranta erecta, Diospyros kaki, Ceiba speciosa, Tagetes erecta, Pelargonium peltatum, Lantana camara y otras plantas de flor. Actualmente el lugar conserva el mismo trazado con la diferencia de las nuevas plantas que lo rodean, y el desarrollado tamaño de las que ya estaban. La sombra proyectada por los grandes árboles ha cambiado el diseño original de parterres con pradera, flores y rosales, a un jardín mucho más verde, en el que el césped fue sustituído por hiedra y las plantas de flor por arbustos, uniformando su aspecto con el resto. 6.3.10. El Cenador Su construcción fue anterior a la Casa-Palacio, es un túnel realizado en hierro, de 25 metros de largo por 6,60 de ancho. El nombre “Cenador” ya se citaba en las notas de prensa, aunque también se le llamaba berceau, galería, túnel de verdura o de follaje, pérgola sombreada, enramada o serre. Se desconoce el autor del diseño, pero quién lo proyectara fue especialmente detallista, llenando de filigranas y ornamento la estructura y no escatimando el trabajo y originalidad. Manufacturado en la ferrería Heredia, es de las primeras obras que se hicieron en el jardín, a la par del Museo Loringiano. Era lugar de encuentro, bien para almorzar, tomar el té, pasar la tarde o celebrar cenas, bailes y fiestas nocturnas. También se recibía en él a los amigos y familiares que acudían a la hacienda. Se han encontrado algunas referencias en prensa de este rincón tan especial. A principio de este capítulo se ha citado la que hace Marnoba (seud.), también los autores Mascarilla y Betegón escribían: Terminada la función en el teatro suele organizarse un baile en el gran cenador, cubierto de enredaderas y alumbrado por faroles chinos (Mascarilla, 1889, p. 2). […] sus moradores sentados en el hermoso túnel de follaje que conduce a un monte inmediato, por el cual gusta hacer excursiones D. Francisco, leyendo o conversando con los visitantes que van a saludarle96 (Bentegón, 1902, p. 1). En una imagen de 1905, se aprecia perfectamente la situación del túnel en mitad de una ladera, teniendo por encima a la derecha una plantación y por debajo, a la izquierda, un camino que se internaba en el jardín. En el plano se aprecia la disposición de las plantas y el número de ejemplares que existían en 1995, en total 22 ejemplares entre glicinias, buganvillas y hiedras. 96 Se trata de Francisco Silvela. El Estanque del Tritón en la actualidad. Foto: B. Lasso de la Vega, 2014. Postal coloreada de Hauser y Menet de 1905, donde se aprecia la situación del Cenador en la ladera, se observa que la glicinia está en flor. Colección Fernández Rivero. Los ventanales del Cenador hacia el jardín. Foto: B. Lasso de la Vega.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 158 Hoy día la planta más importante de este espacio es la glicinia que, en solitario, cubre completamente la estructura y constituye el grupo con mayores ejemplares de esta especie que conocemos en España. El Cenador en 1860. En la imagen se ve al matrimonio Loring tomando un té con familiares. Jorge Loring leyendo el periódico, Amalia Heredia en el centro de la imagen. Del álbum familiar de Tomás Heredia. El interior del cenador se adornaba con macetas de aspidistra (Aspidistra elatior) y kentias (Howea forsteriana). La estructura de hierro forma unos arcos que permiten visualizar el jardín, como si de un cuadro se tratara. La galería finaliza con una rocalla y estanque redondo. Este tipo de umbráculos ya se usaban como elemento ornamental en los jardines desde el Renacimiento. Cenadores como el que nos ocupa existían en Málaga por esta época en los jardines de la Aurora y, según referencias en prensa, en San José. Actualmente es, junto al Mirador construido por Rafael Echevarría, el elemento más popular y característico de La Concepción, y es visitado por miles de personas durante la floración de las glicinias. 6.3.11. La Cascada y la ría Están situadas en el centro del jardín. La Cascada se ha construido entre terrazas dispuestas en ladera ocupando una especie de colina. El agua era conducida desde el estanque redondo del cenador, a través de acequias, hasta unas pequeñas cascadas situadas sobre el despeñadero, y caía a un pequeño lago, desde donde continuaba por la ría salvando desniveles con saltos de agua. La composición se podía admirar desde un puentecito estilo rústico que cruzaba la ría un poco más abajo. Al final del primer tramo había un paso de piedras para poder cruzar al otro lado del jardín, al igual que en la cabecera de la cascada por su parte superior. Había además dos pequeñas cascadas sucesivas hasta llegar a un segundo tramo de la ría que finalizaba en un estanque circular de aspecto muy natural. Plano con la disposición de las trepadoras en el Cenador. Las siglas B, GI y H equivalen a buganvillea, glicinia y hiedra. En los años noventa del siglo XX había 13 glicinias, 12 buganvilleas y 3 hiedras. Actualmente solo quedan las glicinias.
hendido - anverso Plano de la Ciudad de Málaga por Joaquín Pérez de Rozas donde se señalan las zonas ajardinadas existentes antes de 1855. Destacamos: 1. Jardín de Abadía. 2. Alameda de los Tristes. 3. Alameda Hermosa. 4. La Alameda. 5. Baños de Las Delicias. 6. Jardín Botánico del Instituto de San Felipe Neri. 7. Plaza de Riego. 8. Alameda de Capuchinos. 9. Real Jardín Botánico de los Tres Presidios Menores. 10. Convento de la Victoria. 11. Cementerio Inglés. Faltan tres jardines (El Retiro, La Cónsula y San Isidro) que están en localizaciones fuera de plano.
hendido - anverso Plano de Málaga y sus contornos por Emilio de la Cerda, 1899, donde se señalan algunas de las zonas ajardinadas existentes a partir de 1855. 1. Camino de Churriana. 2. Plaza del Ferrocarril. 3. Casa Bevan. 4. La Aurora. 5. Camino de Antequera. 6. Hacienda de Gamarra. 7. Hoteles de Jim y Lamothe. 8. Hacienda de Teatinos. 10. Convento de los Ángeles. 11. Alameda de los Tristes. 12. Pasillo de Santo Domingo. 13. El Coto. 14. Plaza del Hospital Civil. 15. Paseo de Heredia. 16. Alameda Hermosa. 17. La Alameda. 18. El Parque. 19. Jardines de la Aduana. 20. Jardines de El Sagrario. 21. San Agustín. 22. Plaza del Riego. 23. Plaza de Montaño. 24. Jardín Botánico de San Felipe Neri. 25. Baños de las Delicias. 26. Huerto del Mariscal. 27. Plaza de la Victoria. 28. Compás de la Victoria. 29. Jardín de la Victoria. 30. Alameda de Capuchinos. 31. Plaza de Capuchinos. 32. Paseo de Olletas. 33. Alameda del Camposanto. 34. Hacienda Barcenillas. 35. La Marquesita. 36. Hacienda Casini. 37. Hacienda Quintana.38. San José, 39. Hacienda La Concepción. 40. Camino Nuevo. 41. Hospital Noble. 42. Paseo de Reding. 43. Campos Elíseos. 44. Cementerio Inglés. 45. Paseo de Sancha. 46. Hotel Hernán Cortés. 47. Bellavista. 48. Limonar: Villa Mercedes y Villa Marta. 49. Limonar: Hotel Villa Antonia. 50. Limonar: Hotel Bergamín. 51. Hacienda San Lázaro. 52. Hacienda de Castell. 53. Pedregalejo. 54. Valle de los Galanes. 55. Hacienda de La Cerda. 56. San Isidro. 57. Villa Cristina. 58. San Antonio. 59. Colegio San Estanislao. 60. Hacienda de Giró.
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 265 Somos conscientes que el acercamiento realizado en esta memoria a las fincas, haciendas, hoteles y villas con jardines; a los parques, paseos y plazas; a los profesionales que allí trabajaban y a las especies que albergaban, no ha hecho más que empezar. Existe todavía documentación que puede dar interesante información de muchos de ellos, tanto de los tratados en esta obra como de otros proyectos realizados en la primera mitad del siglo XX y que permanecen sin investigar. Jardines que no son tenidos como de especial protección, ni están incluidos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como jardines de interés. Esperamos que a raíz de esta memoria, y de los estudios que se realicen a posteriori, se pueda completar la relación de jardines protegidos recogida en el PGOU, añadiendo espacios tan singulares como El Parque, Pedro Luis Alonso, Puerta Oscura, La Alcazaba y La Victoria, entre otros y mejorar la información de los catorce que actualmente incluye. El conocimiento de estos espacios debe tenerse presente, para su mantenimiento y conservación futura, que debería contemplarse en el marco de un “Plan de Conservación” de los jardines de interés histórico de Málaga, donde se establezca un seguimiento de su estructura, ornamentos y diseño, y de las especies botánicas que albergan, fomentando su protección, óptimo desarrollo y correcta reposición cuando fuese necesario. Aunque resulta sorprendente la infinidad de referencias sobre las peculiaridades de la flora de Málaga. Estamos seguros que había más plantas de las que se han reunido en este estudio, y sabemos que el catálogo se irá incrementando a medida que se vayan encontrando y estudiando más documentos en los archivos históricos. Con los datos obtenidos, podemos decir que el 85,97% de la flora en los jardines era alóctona, y que la presencia de herbáceas superaba con creces al resto de tipologías, llegando al 47,265% del total de la flora de la ciudad. Las plantas procedían en general de América (28,4%) y la mayoría habían sido ya cultivadas en Europa, en instituciones botánicas o establecimientos hortícolas (75,75%). El Jardín Botánico del Instituto Provincial San Felipe Neri actuó como uno de los principales promotores de dicha introducción en la ciudad. Entre las plantas que, en este periodo, nos aparecen mencionadas por primera vez se encuentran: Abutilon abutiloides, Abutilon indicum, Agrimonia eupatoria, Ananas comosum, Anisodontea capensis, Billbergia pyramidalis, Billbergia vittata, Brugmansia arborea, Calceolaria pinnata, Callicarpa americana, Campsis grandiflora, Casuarina cunninghamiana, Catalpa bignonioides, Clarkia pulchella, Clematis viticella, Cotoneaster buxifolius, Chimonanthus praecox, Disocactus speciosus, Drosanthemum albiflorum, Erythrina variegata, Lantana cámara var. aculeata, Lantana camara var. nivea, Maurandya scandens, Oreopanax capitatus, Oreopanax dactylifolius, Phymosia abutiloides, Physalis alkekengi, Plectranthus scutellarioides, Salvia splendens, Salvia pulchella, Sophora japonica y Sprekelia formosissima. Pensamos que la flora ornamental presentada y los jardines de Málaga del siglo XIX, han sido la semilla de la jardinería que se ha ido desarrollando posteriormente en la Costa del Sol, que por su singularidad merecen una especial consideración en la protección y puesta en valor del patrimonio histórico. La burguesía y, en concreto, el matrimonio Loring-Heredia, fueron uno de los principales precursores del cultivo de esta flora de tipo subtropical, que trascendió los límites de sus jardines y se extendió por la
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 266 ciudad de Málaga y la costa. Esta flora exuberante es actualmente una característica de los municipios del litoral, y la marca de Málaga y de la Costa del Sol. Este extraordinario patrimonio, importante para nuestra historia y evolución paisajística, creemos que no ha sido suficientemente valorado, conservado, protegido, potenciado, ni promocionado. El fenómeno ha superado el ámbito de la Costa del Sol, extendiéndose a las provincias limítrofes, Almuñécar, Salobreña y Motril, en la costa granadina, han sufrido la transformación de su verde urbano producida por la introducción de especies tropicales, hasta hace poco localmente desconocidas. Las favorables condiciones naturales del territorio y la experiencia con el manejo de especies exóticas, que se remonta a la Edad Media, han producido en las últimas décadas una importante transformación del paisaje agrario de la zona litoral de las provincias de Málaga, Granada y parte de la de Cádiz, debido a la expansión de frutales tropicales como aguacates, chirimoyas y mangos, que han poblado de verde las colinas yermas desde la plaga de la filoxera. Un antecedente parecido es el acontecido en California con los jardines Huntington en San Marino, residencia de Henry E, Huntington (18501927), un adinerado coleccionista de plantas, que influyó notablemente en la transformación de la zona, que actualmente alberga un centenar de espacios de interés botánico, entre los que se citan numerosos Jardines Botánicos y Arboretos, y una flora exuberante que hace de reclamo turístico. El estudio de La Concepción nos muestra que el jardín no se hizo en unos pocos años, sino que fue el resultado de un proceso que duró decenios. Es por ello que se aprecian en su trazado elementos que corresponden a varias tendencias y modas que se fueron sucediendo según las épocas. A esto hay que añadir también el efecto del crecimiento de la flora que ha sombreado el espacio y producido una selección de las especies que ha terminado por uniformar toda la finca. Faltan los macizos de flor, se han perdido las zonas de pradera, etc.... Por eso, para un observador actual los jardines no parecen responder a una tipología concreta, al visitante le resulta dificil “etiquetar” La Concepción e incluirla en un género determinado. Una de las características más relevantes de la hacienda frente a otros jardines es su topografía. Extendido por la ladera de una pequeña montaña; el jardín tiene un dinamismo poco frecuente, repartido en desniveles, terrazas, cuestas, colinas y valles. El aprovechamiento del enclave en beneficio del paisaje está realizado con minuciosidad, como la subida a la casa, que asciende la pendiente por donde se extiende el jardín de forma tan suave que apenas se aprecia el gran cambio de desnivel120. Sus dimensiones también son reseñables, ya que no se trata del común jardín de recreo, sino de una vasta extensión de terreno donde desarrollar distintas composiciones jardinísticas y curiosos escenarios. En sus inicios, el diseño estaba planteado con grandes árboles, numerosas palmeras y unos pocos arbustos. Eran espacios abiertos con parterres de 120 Entrase en ella por amplios viales en posición ascendente, pero tan suave para la locomoción, tan agradable para la visualidad, que se llega a la casa sin apercibirse de la subida (Parra López, 1904, p. 221).
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 267 distintas formas, tamaños y volúmenes, delimitados por arquitos de hierro y donde las plantas aisladas o formando pequeños grupos emergían entre el césped. Acompañando a las plantas se disponían los puentes, las cascadas, los estanques, la colina del templete con sus mosaicos y esculturas romanas, los surtidores, el túnel de verdura, las alamedas, los saltos de agua, los invernáculos, las pérgolas, las rocallas, los pequeños lagos y las folies (como el teatro donde se representaban zarzuelas o el pequeño quiosco en hierro estilo chinesco) (Bueno, 1987). Lo que en 1861 se nombraban como “deliciosos jardines” pasaron a considerarse en pocos años un verdadero vergel. Los extractos de textos que se reproducen a continuación dan idea de la magnificencia del espacio, y son importantes fuentes para entender la categoría del lugar y la riqueza de plantas que allí se cultivaba. […] lo que pasma verdaderamente, lo que produce á un tiempo encanto indecible en su contemplación y anticipada tristeza porque aquél ha de concluir más pronto de lo que ambicionara el deseo, es el parque ó jardín que la rodea en extensión de algunas áreas de accidentado terreno, y que constituye el cuadro más encantador y admirable de bellezas naturales que cabe imaginar. Allí se despeña la cascada entre rocas sobre un tranquilo lago, que parece surgir como por encanto en la pradera florida; allí forman calles las palmeras, entrecruzando sus penachos de hojas como en el bosque de Elche; allí los bambús elevan sus esbeltos tallos verdes, inclinándose, airosos y acompasados, el soplo del viento, y los plátanos encorvan sus anchas hojas de verde tan vivo; allí las pitas forman canastillos elegantísimos de gran tamaño, y los ficus elasticus [sic], que sólo se conocen como arbustos en nuestros jardines, llegan á adquirir aquí la frondosidad y el desarrollo de seculares castaños. Toda la flora tropical, en sus ejemplares más hermosos y en sus especies más raras, se da en los jardines de La Concepción al aire libre con una exuberancia, una riqueza y una fuerza de producción tal como no la tiene ninguna otra región española. (Mascarilla, 1889). Los tres frutos más agradables para el hombre son: el sonido del oro, la voz de la mujer y el rumor del agua. Estos tres frutos se producen en el jardín de La Concepción... Oro en abundancia, encantos del hogar, música adormecedora en fuentes y torrentes, pájaros..., murmullos de la selva... ¡El Paraíso terrenal! Hay en él cuanto de soñado en flores y plantas, árboles y umbrías, raras especies y caprichos naturales pueden concebir el artista y el hombre de ciencia, el poeta y el filósofo... Es el resumen de los jardines todos, y pudiéramos decir que el abrazo de dos mundos... La flora tropical y la española se besan y se matrimonian al conjuro de la luz... Aquí, en revuelta confusión, enramadas sombrías, donde amarillean, con su pátina de oro, los erguidos bambús y negrea el fantástico caucho de estrafalaria traza; luego el cafetal y el cocotero, más lejos el sueño de color, claveles, rosas, geranios, paleta al aire libre en que la luz ejerce de sublime pintor mezclando tonalidades...
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 268 Ya aparecen exóticas, exquisitas plantas de todos los climas, hojas y troncos raros que enloquecerían á Linneo y al gran Le Notre, el jardinero de Luis XIV... Paisajes de todo estilo y épocas; el romántico, con sus cataratas besadas por desmayados cipreses que rizan sus tristes ramas en la espumosa melena del torrente; paisajes orientales abanicados por palmeras... ¡Oh, las palmeras! Son la gala y la hermosura del jardín... Las hay, en admirable exposición al aire libre, Museo de la Naturaleza, de toda familia y estirpe. La blanca y marmórea, recia y orgullosa como una reina, que tuvo en el sol de Cuba su excelso origen; la palmera oriental, erguida y siniestra como yatagán de verdugo, aguda lanza de metálicos reflejos; la suave, ondulante cual serpiente, que acarició el harem; la blanda, desmayada, lacia, sultana del jardín, confidente de Lindaraja y de Zoraida en Granada; la palma que de Indias vino, oscura y sinuosa, con repujados en corteza y tronco, extraños tatuajes en que incógnitos orfebres marcaron su cincel... ... Porque este jardín, museo de naturales bellezas, lo es también de admirables obras artísticas... Antigüedades, estatuas romanas y fenicias, griegas y cartaginesas adornan vitrinas, descansan sus desnudeces en el césped, blanquean, aún gloriosas, en mortaja de yedras y camisa de jaramagos... (Soriano, 1913, p. 3) La monstera y los nenúfares alcanzan unas dimensiones desacostumbradas, propias de la selva de Asia o del inacabable manto brasileño. Si el puentecillo fuera más primitivo, nos creeríamos en uno de esos parajes donde la Creación parece recién inaugurada, donde la tierra parece que acabara de separarse de las aguas, que la envuelven aún con su fecundo aliento. Para volvernos a la realidad, para que recobremos el canon, la medida, la estatua de piedra nos ofrece el preciso volumen de su clasicismo. (Luca de Tena, 1969, p. 37). De los tres planos inéditos presentados en esta tesis se deduce que el jardín tuvo, al menos, una modificación importante en época Loring-Heredia (cascadas, ría, puentes), y una considerable ampliación en la de Echevarría-Echevarrieta (fuente, cascada y arroyo de la ninfa, y mirador). Por su estilo y composición, La Concepción podría describirse en su origen como un jardín romántico tipo isabelino, lo que en la época en España se llamaba “a la inglesa”, con añadidos posteriores de traza regionalista, realizados en época Echevarría-Echevarrieta, como el empedrado de guijarros bancos y negros, que en La Concepción encontramos en el pequeño estanque tras el Museo Loringiano y en el puente peatonal, o la decoración de azulejos del Mirador y el patio de la Casa-Palacio. Como es habitual, los nuevos propietarios dieron algunos “retoques” a lo que ya había para que se acercara a las nuevas tendencias. Sin embargo, creemos que La Concepción va más allá de un jardín post-romántico a la inglesa. Su topografía, la modulación proporcionada por la ladera del terreno donde se ubica, el dinámico juego entre las colinas y los valles, la fuerza de la continua sorpresa a cada recodo, sus rincones y la delicadeza de sus detalles, hacen que se intuya en él influencia más paisajista en origen. Existen textos de la época donde se presentan composiciones y ornamentos muy similares a los encontrados en La Concepción, enmarcados en la línea paisajista. En Traité de la Composition et de l’Ornement des Jardins se descri-
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 269 be el género chinois ou paysager del siguiente modo: Qu’on se figure des montagnes, des vallons, des coteaux placés çà et là par la nature ou par l’art; des eaux surgissant de terre, ou se précipitant du haut des rochers; des ponts en bois plus ou moins ornés; des ruisseaux encaissés dans un lit naturel ou creusé à dessein et serpentanr vers des lacs ou réservoirs, d’oú ils s’échappent encore et convergent tous vers une mer commune. A une terre rocailleuse succéde una pelouse unie; un gazon bien fourni est coupé par un ravin, des massifs dárbres sont répandus san ordre apparent; les allées suivent, dans leurs contours, les cours caprocieux des ruisseaux; rien en parant tiré su cordeau; endin, le terrain est sillonné des terres labourables, et émaillé de prairies; puis s’élèvent, de place en place, des fabriques, tantôt simples, tantôt ornées et peintes de diverses couleurs121. (Audot, 1859, p. 4). Añón & Luengo, en su libro Jardines de España (2003), describen el jardín paisajista como un conjunto de caminos serpenteantes, con montañas artificiales, templetes, quioscos chinos y estanques de formas irregulares, tal y como se observa en La Concepción. Carmen Ariza destaca que en Madrid se pusieron de moda los jardines paisajistas durante mediados del siglo XIX, así pues los Loring-Heredia para crear su jardín siguieron la tendencia de la época, con la que seguramente estaban familiarizados, porque era la tónica en las fincas de su círculo inmediato, como Vista Alegre, propiedad del marqués de Salamanca, tío de Amalia Heredia; La Huerta, propiedad de los Osuna, y relacionado con Cánovas del Castillo que casó con una de sus hijas; la casa del marqués de Larios (antes del banquero Anglada) o la de la duquesa de Montijo, donde se reunía la sociedad madrileña en verano. Los siguientes textos, referidos a estas haciendas, bien podían trasladarse al jardín de La Concepción: El camino principal gira 90º es la “calle de olmos para coches que llega a la casa principal”, frente al palacio se dispone un salón de plátanos de oriente, existen en un plano más bajo caminos sinuosos, un estanque de borde irregular y una folía o túnel de verdor y donde aparecen insertos algunos elementos de corte más regular como la gran plaza alrededor de una fuente con cuatro surtidores, una avenida circular de plátanos de occidente […]. (Añón & Luengo, 2003, p. 247). … sorprende la curiosa asociación de las características líneas sinuosas de los trazados paisajistas con la presencia de abundantes especies subtropicales y tropicales, que le imprimen un carácter muy diferente a los originales ingleses… (Luengo y Miralles, 2008, p. 294). Al propio estilo, dimensiones, composición, trazado y topografía de La Concepción, hay que añadirle la especial flora que acoge. A la luz de los resultados obtenidos en el análisis florístico podemos decir que más del 90% eran plantas alóctonas, en su mayoría árboles y herbáceas y con una excepcional colección de palmeras. La flora era originaria preferentemente de 121 Que se figuren montañas, valles, laderas situadas aquí y allí por la naturaleza o por el arte; aguas que surgen de la tierra, o se precipitan desde lo alto de las rocas; puentes de madera más o menos adornados; arroyos insertos en la naturaleza o hechos a propósito que se deslizan hacia lagos o estanques, de donde se escapan y convergen hacia un mar común. A una rocalla le sucede una pradera, el césped finaliza en un barranco, conjuntos de árboles aparecen sin orden aparente; los caminos con sus curvas, el curso caprichoso de los arroyos; nada está realizado con medidas; el terreno es surcado por tierras de cultivo, y adornado por praderas; luego se elevan, de sitio en sitio, algunas fábricas, unas veces simples, y otras adornadas y pintadas de colores diversos.
Blanca Lasso de la Vega Westendorp 270 América (28,4%), aunque había también de otras partes del mundo como África, Australia y Oceanía. Mucha de esta flora era única en la ciudad, siendo la hacienda un lugar de experimentación en la aclimatación de especies derivado del carácter coleccionista de sus propietarios. A diferencia de lo que sostenia la creencia popular en la ciudad sobre la importación directa de plantas desde países lejanos para la plantación de La Concepción, hemos comprobado mediante numerosos documentos que las plantas de La Concepción, y los demás jardines y parques de la ciudad de Málaga, procedían en primer lugar de establecimientos hortícolas, numerosos en Málaga y en otras ciudades como Granada, Madrid y Valencia; en segundo lugar, provenían de establecimientos de floricultura extranjeros, situados en Francia, Inglaterra, Bélgica y Holanda; y por último, a través de la adquisición de semillas o plántulas en instituciones oficiales como el Real Jardín Botánico de Madrid o Aranjuez; siendo inusuales los casos de plantas o semillas procedentes de sus lugares de origen, como único caso encontrado citamos las semillas de tabaco de Cuba que recibió el Instituto Provincial de San Felipe Neri (Atienza y Sirvent, 1879). Hay que destacar que La Concepción es de los pocos jardines históricos que conserva casi intacto su trazado y una parte muy importante de su arboleda. Este es un hecho poco frecuente de forma general y especialmente en los jardines de traza isabelina, ya que esta tendencia pasó pronto de moda y, muchos de ellos, fueron posteriormente rediseñados en otros estilos, diluyendo su estructura original y haciendo irreconocible la traza original. Sin embargo, a la luz de los planos e imágenes que hemos encontrado, la mayoría de los rincones de La Concepción son perfectamente reconocibles siglo y medio después de su creación. Es importante que esta singularidad añadida se tenga presente en su mantenimiento futuro. A nuestro juicio es imprescindible definir un Plan General de Conservación coordinado para toda la finca, que debería definir zonas de alta, media y baja protección, y establecer criterios de actuacion respetuosos con el paso del tiempo. En un espacio de estas características debe existir un proyecto que contemple actuaciones a corto, medio y largo plazo, que incluya: el diagnóstico de la arboleda monumental; la restauración de los espacios en los que el crecimiento descontrolado de las plantas existentes, y de otras de generación espontánea, ha desvirtuado la perspectiva y composición; y la recuperación de zonas emblemáticas como el Paseo de Palmeras, el ramal del acueducto de San Telmo y el circuito del agua. Recomendamos también dejar algún testimonio del origen agrícola de la hacienda como parte de su historia: el limonar, la era, la zona de olivos y los almendros; recuperando y/o sustituyendo aquellos ejemplares que se encuentren en condiciones desfavorables. También sería deseable estudiar con precisión las colecciones de hortícolas, rescatando las posibles variedades antiguas que conserven, esto es especialmente relevante en el caso de los cítricos. Estas actuaciones en línea con las recomendaciones de las cartas internacionales y de la normativa vigente en Andalucía, permitirían asegurar la lectura original del espacio y garantizarían la pervivencia de uno de los jardines históricos mejor conservados de nuestro país. Esperamos que esta memoria, y los trabajos posteriores que puedan seguirla, sirvan para despertar el interés entre los profesionales paisajistas, botánicos e historiadores, sobre los numerosos jardines y parques de la Málaga
Plantas y Jardines en la Málaga del siglo XIX. El caso singular de la Hacienda La Concepción 271 de la segunda mitad del XIX, la diversidad de su flora ornamental, y, sobre todo, la importancia de La Concepción y su influencia en el progreso de la jardinería del entorno.
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