Las regiones fértiles de la tierra: nueva propuesta crítica a Plu., De facie 938D
Abstract
This paper trays to resolve the syntactical problem posed by the datives of the comparative phrase ὥσπερ ἄκροις τισὶν ἢ χερρονήσοις ἀνέχουσιν ἐκ βυθοῦ (Plu., De facie 938D), by changing into ἀνεχούσης the plural dativ ἀνέχουσιν we read in the codices E and B. On the other side, and as a consequence of the above solution, the author proposes to pay a greater attention to the alternative ἄκραις (instead of ἄκροις) which Turnebus and the Basilensis offer, may be as a lecture coming from a lost manuscript.
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1 LAS REGIONES FÉRTILES DE LA TIERRA: NUEVA PROPUESTA CRÍTICA A PLU., DE FACIE 938D AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ UNIVERSIDAD DE MÁLAGA ABSTRACT This paper trays to resolve the syntactical problem posed by the datives of the comparative phrase ὥσπερ ἄκροις τισὶν ἢ χερρονήσοις ἀνέχουσιν ἐκ βυθοῦ (Plu., De facie 938D), by changing into ἀνεχούσης the plural dativ ἀνέχουσιν we read in the codices E and B. On the other side, and as a consequence of the above solution, the author proposes to pay a greater attention to the alternative ἄκραις (instead of ἄκροις) which Turnebus and the Basilensis offer, may be as a lecture coming from a lost manuscript. El hecho de que el tratado plutarqueo De facie quae apparet in orbe lunae sólo nos haya llegado en dos manuscritos emparentados, los parisinos Grec 1672 (E) y 1675 (B) no supone ninguna ventaja para los editores del texto. Son numerosos ya los pasajes en los que los críticos (desde Leonico a comienzos del XVI hasta hoy) han detectado deficiencias y han propuesto correcciones o conjeturas que, salvo contados casos en los que los errores y su causa son muy evidentes (por ejemplo, alteraciones fonéticas por itacismo y similares), no pueden considerarse definitivas y siempre están sometidas a discusión y a nuevas propuestas. Los problemas más importantes con los que se enfrenta quien trate de hacer una nueva edición tienen que ver con las variantes de la aldina con respecto a nuestros dos manuscritos, ya que su texto tal vez se basó en algún manuscrito perdido (Raingeard supone un veneciano) y sobre todo con la naturaleza de las numerosas anotaciones que encontramos en el texto o en los márgenes de algunas aldinas. De estas las más importantes son la ambrosiana, propiedad de Leonico, con anotaciones de este humanista, la parisina, propiedad de Turnebus, con anotaciones de tres manos distintas, de las que dos se han identificado como autógrafas del erudito francés, la monacense de Petrus Victorius, que en su mayor parte reproduce las de Leonico, la leidense propiedad de Giannotti (que recoge las lecturas de Leonico y Victorius) la vaticana I23, propiedad de Antonio Orsini y la romana de Moretti 1 . La seguridad de que, además de los códices parisinos citados, estos humanistas del XVI tuvieron a su diposición otro (o más de uno) manuscrito, nos permite calibrar mejor la importancia textual de esas anotaciones; pues, aunque en su mayor parte, se trata de 1 Un exahustivo registro de estas anotaciones con reflexiones sobre la importancia de las mismas puede leerse en la contribución dentro de este mismo libro de Luisa Lesage.
2 conjeturas y correcciones fundamentadas en la competencia filológica de estos críticos, es probable que alguna de ellas fuera lectura distinta de otro manuscrito registrada como anotación en el texto impreso de la aldina. A estos problemas hay que añadir otras corruptelas del texto, algunas detectables por la dificultad sintáctica de un pasaje concreto, y otras por coincidencia de vacíos textuales que evidencian lagunas, que los críticos y editores de siglos posteriores han señalado y/o tratado de suplir. Las ediciones de Stephanus (especialmente la de 1599, con listas de correcciones y conjeturas propias, de Xylander, o de los humanistas antes mencionados) y de Wyttenbach, en el siglo XVIII, son siempre textos de referencia para la lectura crítica del tratado. A pesar de todo, y del enriquecimiento de propuestas que ha significado la actividad filológica posterior, con las ediciones de Bernardakis, Pohlenz, Raingeard, Cherniss y, puntualmente, Donini (aunque algunas elecciones de éste tienen un fundamento más filosófico que filológico) todavía hay pasajes en los que es posible intervenir en el texto y mejorarlo. Nuestro trabajo tiene por objeto uno de esos pasajes, el relativo a la comparación que Teón hace con la geografía terrestre para defender la naturaleza térrea de la luna y sus posibilidades teleológicas. El pasaje en cuestión (938D), tal como se lee en los manuscritos y con incorporación de las correcciones, conjeturas y propuestas de los críticos, editores o traductores a partir de la Aldina, es este: οὐδὲ γὰρ τήνδε τὴν γῆν δι' ὅλης ἐνεργὸν οὐδὲ προσοικουμένην ὁρῶμεν, ἀλλὰ μικρὸν αὐτῆς μέρος ὥσπερ ἄκροις τισὶν ἢ χερρονήσοις ἀνέχουσιν ἐκ βυθοῦ γόνιμόν ἐστι ζῴων καὶ φυτῶν, τῶν δὲ ἄλλων τὰ μὲν ἔρημα καὶ ἄκαρπα χειμῶσι καὶ αὐχμοῖς, τὰ δὲ πλεῖστα κατὰ τῆς μεγάλης δέδυκε θαλάσσης. 2 ἄκροις] ἄκρως Αld. ἄκροις restituit Leon : ἄκραις Turn. Basil. (p. 791) Steph. Wytt. Hutten | χερρονήσοις] χεροννήσοις Β Ald. Bas. : χερροννήσοις Steph. Wytt. | ἀνέχουσιν] ἀνέχον supr. corr. Turn. : ἀνεχούσαις corr. Emp. 3 δὲ ἄλλων] δ᾽ἄλλων Bernard. Pohl. | ἔρημα] ἔριμα Ε . El texto, salvo insignificantes detalles correctamente resueltos como el itacismo ἔριμα de E o la restitución del hiato en τῶν δὲ ἄλλων, eliminado por una mala
3 interpretación del estilo de Plutarco habitual en el siglo XIX, sólo presenta dos puntos discutibles, estrechamente vinculados. 2 El primero es la dificultad sintáctica del dativo participio ἄκροις τισὶν ἢ χερρονήσοις ἀνέχουσιν advertida por Raingeard 2 que no queda resuelta con la sugerencia de que debería ir precedido por la preposición ἐν. La construcción con ὥσπερ y ese dativo es muy extraña, aunque los traductores antiguos y modernos no tienen dificultad en traducirla como un complemento instrumental o locativo referido a μέρος 3 , aunque de una forma u otra y, en la medida de lo posible, evitan la 2 1935, p. 27 3 Amyot, 1572, f. 623v: "car nous voions que cette terre ci mesme n'est pas par tout habitee, ni par tout labouree, ains vne petite portion d'icelle, comme si c'estoient quelques promontoires, & quelques demi Isles sortans hors de la mer pour y faire naistre, nourrir & viure les plantes, les arbres & les animaux, le reste en est desert & deshabité, ou pour les grandes froidures, ou pour les excessiues chaleurs, & la plus grande partie en est couuerte & submergee au dessous de la grand mer Oceane. Xylander: Nam hanc ipsam nostram quoque Terram videmus non totam feracem et habitatam esse, cujus exigua quaedam pars quasi promontoriis et peninsulis e profundo exstantibus animalia gignit ac plantas: cetera aut ob hyemes et siccitatem deserta ac sterilia sunt, aut, quae multo maxima est terrae portio, sub magnum demersa mare. Kepler:, 1684, p. 159 Etenim ne haec quidem nostra terra toto colitur ambitu, habitaturve; sed parvula ejus portio, tanquam promontorijs aut peninsulis quibusdam ex profundos extantibus faecundatur animantum & plantarum proventu. Reliqua ejus partes vel deserta sunt & steriles, rigore vel aestu, vel mersae magno mari, eaeque quamplurima. Prickard, 1911, p. 39: Why, our earth, as we see, is not in active use or inhabited in her whole extent; but a small part of her only, mere promontories or peninsulas which emerge from the abyss, is fertile in animals and plants; of the other parts, some are desert and unfruitful owing to storms and droughts, while most are sunk under the ocean. Raingeard: Notre terre n'est pas dans toute son étendue productive ni habitable, nous le voyons bien ; une petite partie suelement, on a l'impression de quelques promontoires ou presqu'îles montant de l'abîme, est capable de donner des animaux et des plantes ; de tout le reste une part est déserte et stérile par la suite des hivers et des sécheresses, l'autre part, la plus grande est au fond de la Grande Mer. Gögermann:
4 comparación: quasi promontoriis et peninsulis (Xylander = restrictivo), "mere promontories or peninsulas" (Prickard), "on a l'impression de quelques promontoires ou presqu'îles" (Raingeard), "on the peaks, as it were, and peninsulas" (Cherniss), "come tra cime e peninsole" (Del Corno = locativo, como sugiere en su comentario Raingeard), "ciertas cimas y penínsulas" (Ramón Palerm = parentético, prescindiendo del dativo) "aquela constituída pelos promontórios e penínsulas" (Mota = similar), "como su cime o peninsole" (Donini = Cherniss, Del Corno) "sur pour ainsi dire des caps ou des presqu'îles" (Lernould = Cherniss). Cherniss: for we see that this earth of ours is not productive and inhabited throughout its whole extent either but only a small part of it is fruitful of animals and plants on the peaks, as it were, and peninsulas rising out of the deep, while of the rest some parts are desert and fruitless with winter-storms and summer-droughts and the most are sunk in teh great sea. Del Corno: Evidentemente neanche la terra è fertile e popolata in assoluto; essa anzi solo in piccola parte, come tra cime e peninsole emergenti dall'abisso, è feconda di animali e piante, mentre il resto o è un deserto improduttivo per il gelo o la siccità oppure, ed è la parte maggiore, si estende sotto il grand oceano. Ramón Palerm: En efecto, podemos comprobar que ni siquiera la tierra es productiva o se encuentra habitada en toda su extensión, sino que sólo una pequeña parte de ella -ciertas cimas y penínsulas que surgen de las profundidades,- es rica en animales y plantas, mientras que el resto de ella constituye un desierto estéril a causa del hielo y la sequía y, en su mayor parte, se halla rodeada por el gran mar. Mota: pois vemos que também esta nossa Terra não é produtiva nem habitada em toda a sua extensão, mas apenas uma pequena parte dela, aquela constituída pelos promontórios e penínsulas que surgem das profundezas, por assim dizer, é rica em animais e plantas; das partes restantes, umas estão desertas e estéreis por estarem submetidas a tempestades ou à seca; enquanto a maior parte está submersa no imenso oceano. Donini: Perché nemmeno questa nostra terra vediamo che è interamente produttiva e abitata, ma solo una piccola parte di essa -como su cime o peninsole che emergono dall'abismoè feconda di animali e di piante, mentre delle altre parti alcune sono deserte e infruttuose per le tempeste invernali e la siccità, altre, la parte maggiore, sono sommerse sotto il grande mare. Lernoud: Car pas même la Terre que voici, nous le voyons, n'est productrice ni habitée sur l'ensemble de son étendue, mais ce n'est qu'une petite partie de celle-ci qui engendre des animaux et des plantes sur pour ainsi dire des caps ou des presqu'îles qui surgissent des profondeurs de la mer, tandis que les autres parties sont, pour les unes, des déserts stériles à cause des hivers ou des sécheresses, et, pour la pluplart, enfoncées sous la grande mer.
5 Turnebus lo resuelve corrigiendo el dativo plural neutro del participio en nominativo neutro singular y haciéndolo concertar con μέρος (la traducción sería: "sino que sólo una pequeña parte de ella, como surgiendo del abismo con elevaciones e istmos..."), una solución demasiado fácil y de escaso fundamento paleográfico. A nosotros nos parece más aceptable corregir ἀνέχουσιν en ἀνεχούσης, que plantea menos dificultades textuales. Desde el punto de vista paleográfico, la corrupción de la - ηdel femenino en -ιse explica por itacismo y, en cuanto a la sustitución de -ς por -ν, es fácil, bien a partir de las abreviaturas de finales o por simple corrección de -ις (ἀνεχουσις, que no es griego) en -ιν (ἀνέχουσιν, dativo plural), favorecida por los dos sustantivos también en dativo plural. En cuanto a la sintaxis, estaríamos ante un genitivo absoluto con ὥσπερ, bien documentado en otros pasajes de Plutarco y en el que el participio concierta ad sensum con el genitivo αὐτῆς, en lugar de con su régimen μέρος, como sugiere la corrección de Turnebus. La traducción no cambia con respecto a la de éste. 3 La segunda cuestión tiene que ver con ἄκροις de los manuscritos que la Aldina escribe como ἄκρως y para lo que hay una variante ἄκραις; tanto la lectura de la Aldina (posiblemente por su poco valor como lectura errónea de algún manuscrito) como su alternativa ἄκραις, han pasado inadvertidos para los editores modernos desde Bernardakis hasta Lermoud que ni los indican en sus aparatos críticos ni, por supuesto, los comentan. Pero, en mi opinión, ἄκραις merece toda nuestra atención.
6 El primero que escribe el dativo femenino en lugar del masculino en las anotaciones marginales de su Aldina es el filólogo frances Adrianus Turnebus, a menos que sea anterior la edición de los Moralia de Basilea (1542) donde también aparece en el texto en vez de ἄκροις de los dos manuscritos parisinos. En la aldina de Turnebus, en efecto, vemos tachado -κρως de ἄκρως del texto y corregido supra con -κροις, ya sea porque el corrector (la grafía no permite decidir si es la del propio Turnebus) haya visto alguno de los dos manuscritos parisinos o porque haya tenido en cuenta la restitución de la lectura que ofrecen éstos por parte de Leonicus, que corrige así su Aldina (la ambrosiana). Es extraño, sin embargo, que Turnebus prefiera (así lo parece, pues al estar escrito οις encima de ως, tiene que escribir -αις en el margen) el femenino, que evidentemente plantea problemas graves de concordancia con el participio ἀνέχουσιν (lectura, como hemos indicado en el punto anterior de los dos manuscritos y de todas las ediciones), ya que el otro sustantivo (χερρονήσοις) también es femenino. Llevado por esa preferencia, Turnebus decide corregir el participio (haciéndolo neutro singular para que concierte con μέρος) en lugar de aceptar la lectura de los manuscritos parisinos y de Leonico. Y, por otra parte, si la única lectura existente en la tradición manuscrita es la que leemos en E y B, no se justifica el error de lectura de la Aldina, ya que la terminación -οις de ambos manuscritos es clarísima y no facilita la interpretación por - ως. En consecuencia, tenemos que admitir la posibilidad de que los editores de la Aldina estuvieran siguiendo un manuscrito diferente en el que podría figurar ἄκραις en lugar de ἄκροις y cuya grafía pudiera haber inducido durante la constitución del texto de la Aldina a una lectura errónea como ἄκρως. Completando nuestra hipótesis, ya sea
7 Turnebus o los editores de la Basilensis habrían tenido a la vista ese manuscrito y restituido la lectura correcta ἄκραις. Esta lectura, tomada de la basilense, es la que leemos en Stephanus, Wyttenbach y Hutten, que curiosamente no mencionan la fuente de su variante ni recogen la lectura de E y B ni la restitución de la misma por parte de Leonicus. Pero, si aceptamos con Turnebus, la Basilense y los editores que dependen de ella que la forma correcta es ἄκραις y no ἄκροις no podemos pasar por alto (como hacen estos editores (no Turnebus) y los traductores que se basan en ellos, como Xylander) el problema de la concordancia de dos sustantivos femeninos con un participio masculino/neutro. Ese problema no existe con el texto de E y B, ya que en este caso el sustantivo principal es ἄκροις (χερρονήσοις se añade secundariamente con la disyuntiva ἢ) que es masculino. Tan solo advierte el error Emperius en sus anotaciones críticas a la edición de Hutten y propone corregir ἀνέχουσιν por ἀνεχούσαις. Εsta y, antes, la del neutro de Turnebus son las únicas soluciones sensatas que hemos encontrado al problema, pero añaden, en el caso de Turnebus, dificultades paleográficas que expliquen la corrupción de un neutro singular que es clarísimo desde el punto de vista sintáctico a un dativo plural que complica la comprensión del texto y, en el de Emperius, la corrupción -αις > -ιν es más complicada que la propuesta por nosotros, -ης > -ιν que sólo se limita a la consonante final. En fin, una vez eliminada la concordancia, se debe restituir ἄκραις a pesar el neutro de los manuscritos, motivado
8 por la corrupción del genitivo femenino en dativo neutro plural. Dicho lo cual, nuestra propuesta definitiva para este pasaje es la siguiente: οὐδὲ γὰρ τήνδε τὴν γῆν δι' ὅλης ἐνεργὸν οὐδὲ προσοικουμένην ὁρῶμεν, ἀλλὰ μικρὸν αὐτῆς μέρος ὥσπερ ἄκραις τισὶν ἢ χερρονήσοις ἀνέχουσης ἐκ βυθοῦ γόνιμόν ἐστι ζῴων καὶ φυτῶν, τῶν δὲ ἄλλων τὰ μὲν ἔρημα καὶ ἄκαρπα χειμῶσι καὶ αὐχμοῖς, τὰ δὲ πλεῖστα κατὰ τῆς μεγάλης δέδυκε θαλάσσης. Y nuestra traducción es la siguiente: "Pues tampoco vemos que esta tierra sea productiva ni esté habitada en su totalidad, sino que sólo una pequeña parte de ella, como emergiendo del abismo con promontorios o istmos, es fértil en animales y plantas, mientras que, del resto, unas regiones están desiertas y sin frutos por causa de las tormentas y sequías, y la mayoría están ocultas bajo el Océano."