Transfiguración. Cementerio marino : (poesía)
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108 109 Número 19 Enero 2016 Es el centro del mundo, el corazón del mar en medio de la tierra. Aquí está su latir. Un corazón abierto en esta hora roja que balbucea líquida. El trazo de las aves se oscurece y advierte desde el cielo su último clamor. Lo demás ya es un eco que persiste en la roca y en la pulpa del cráneo. Lo demás son rumores que preludian la noche aún gris en las arenas. (Un pájaro abatido en sus estrías marca su sombra tenue como de piedra lisa, y la piedra arrumbada, más allá, responde con su sombra de ala en las alturas. Confusión de la noche que todo tergiversa.) Las algas en la orilla naufragan el aroma remoto de los tiempos. Rosa Romojaro Transfiguración
110 pArAdigmA Revista Universitaria de Cultura Hora de las hogueras. Simulacros distantes de un declinado sol que incendia los perfiles. Réplicas excitadas de la inasible luz. Lámparas de la ausencia. Los ojos en la escena, desde la gradería de guijarros, dan fe de lo que ocurre bajo el acantilado: el relevo del día, la entrada de otra luz que entenebra la cala, el trueque del reguero amarillo en la fragua del oro por la estela de plata en el envés de azogue… Como si alguien se hubiera mirado en otro espejo. Como si el mismo espejo observara otra imagen. En esta hora. Cuando el mar se ennegrece y pide ser la mar. Aún las chicharras suenan en las lomas tras el cerco de pitas. No sirenas, que con su canto obliguen al regreso.
110 111 Número 19 Enero 2016 Aquí, sólo el mar canta su latido y deshace ataduras con lo que quedó fuera. Sortilegio del mar, que hace ser mar, y noche, y húmedo deseo, y ser en constancia de ser. Es su llamada. Y el cuerpo se desliza a su reclamo. Y es también temblor tibio, y tinta, y plata rota. Ante la luna inmóvil. Calco de esa otra luna donde se inscribe el día. Lo demás será sueño. (De Cuando los pájaros, 2010)
112 pArAdigmA Revista Universitaria de Cultura Acompáñame, hermana, no te alejes: has de venir conmigo a la nueva aventura de este decir callado, de este vivir diciendo, de este mirar futuro. Lo querías: mi mano diseñando ese río de tinta del poema, las páginas de un libro, como olas de un mar: el libro, como el mar, tan distinto y tan mismo. (¿Escribes?) Tu voz era un aliento pendiente en la distancia, aún me llega su eco, como el mar. Cementerio Marino Vilassar de Mar 8 de diciembre de 2012
112 113 Número 19 Enero 2016 (Tu-libro-para-cuándoenvíame-tu-librotengo-todos-tus-libros…) Oh hermana mía, tras el cristal dormida, guardada en la madera que brillaba a la luz, más tarde tras la losa, bajo el eco acunada de ese otro mar, el mismo. El mismo que ahora veo. En otra luz. Tú allí, yo aquí. Que el mar nos una, que tu alma se despliegue hasta esta orilla.
114 pArAdigmA Revista Universitaria de Cultura Ahora tú puedes, puedes guiar mi mano (tu muerte me ha traído la vida como nada), puedes andar mi senda (ese poco de tiempo que aún pedías), puedes cumplir tu encargo: estar en mi palabra: que estas aguas reflejen lo que se fue contigo sin ser dicho. Tú puedes. Guíame.