Librería Résistances
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116 117 Número 19 Enero 2016 LA LIBRERÍA LELO E IRMÃO ES LUGAR de peregrinación del turismo masivo, no debido a las delicias de su decoración entre neogótica y art decó, ni por una comprensible necesidad perentoria de adquirir las obras completas de Pessoa, sino porque J. K. Rowling, la autora de la serie de Harry Potter, vivió en Oporto y al parecer el lugar le sirvió de inspiración para algún escenario de los relatos. Aunque no aparece en la serie de adaptaciones cinematográficas, la librería es una atracción más del inmenso parque temático en el que se ha convertido el mundo y más de 2.000 personas entran a diario a recorrer sus estanterías, la mayoría sin comprar ni una triste postal, ante el estupor y la desesperación de los dueños, que ya cobran entrada y han prohibido realizar fotografías de lo que en el fondo no hay que olvidar, que no es más que un negocio. Al parecer, durante 2015 y por primera vez en muchos años, han abierto más librerías de las que han cerrado: nacen nuevos locales, ahora con otros formatos, combinando la especialización con el trato personal y los espacios para la cafetería y las actividades culturales (como Tipos Infames en Madrid o Pequod en Barcelona), y algunas de las antiguas siguen sobreviviendo, a veces adaptándose a los nuevos tiempos, a veces casi como museos o galeones varados para deleite de bibliófilos y viajeros curiosos: el paseante puede acercarse a Bertrand, que continúa funcionando en el Chiado de Lisboa desde 1732 como ejemplo vivo de que el corazón de la vieja Europa ilustrada sigue latiendo, y la elegancia eduardiana de Dount Books en el barrio londinense de Marylebone sigue asombrando al visitante con sus viejas estanterías de madera repletas de libros de viajes, reflejo de un viejo esplendor imperial pero también enciclopédico. En esta tranquila agonía de las viejas librerías de Europa, que se presume casi eterna, seguirán cerrando librerías al día en España pero el caminante seguirá encontrando el mercadillo de libros usados bajo el puente de Waterloo de Londres, recorriendo el pasaje Bortier de Bruselas repleto de cajones de libros de segunda mano, encontrando a un descendiente de Umberto Saba al frente de la librería de Trieste que lleva el nombre del poeta, o a Erri de Luca conversando con el dueño de Dante & Descartes de Nápoles. Hace unos meses, durante el Domingo de Resurrección, en un paseo por un barrio perdido de París, en el distrito 17º, cuando a primera hora de la mañana todo era silencio, soledad y calma, la librería L’Usage du Monde ya estaba abierta. Al salir con un libro en la mano, unos metros más allá se encontraba la librería Résistances. Cuando leí su nombre en el rótulo pensé que era el mejor que podía tener hoy una librería.– Librería Résistances Fernando Jiménez