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La última recalada del "Canarias"

Padrón Albornoz, Juan Antonio

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PAGINA OCBO Mié coles, 26 ds Junio de 1C74 A la somb a ¿e Anasa _ LA ÜLTI! DEL "C San a C uz de Tene i e, esca y ale osa como «na espada nue a, dio hace unos días su úl ima bien enida al «Cana ias». Aye , en e ai iejo muelle de la ciudad ma- ine a —el muelle de pied as llenas de siglos y cíe noches— la oda y las hélices del c uce- o ompie on po ez pos e a la ie na co eza de la ma san acmce a mien as la b i- sa de la a de hacía un can o de o o y isa en la escue a y bélica a boladu a/ Aquí, en e es as pied as quemadas po siglos de sol —aquí, donde en la noche del p esen e b illan los luce os del pasado— e ocamos aque- lla p ime a escala del c uce o que aho a se despide del A - chipiélago cuyo nomb e lle a. Mayo de 1940: en aquel iem- po de luz nues os cabellos no e an blancos oda ía y, bajo e! calo de la ju en ud, sen ía- mos nace la emoción de la b újula y el mapamundi, la misma emoción que aye sen- imos cuando» p oa al ho izon- e, el «Cana ias» se alejaba de las cos as de Tene i e. Aye comp endimos que en nues a pob e y co a ida só- lo iene aíces de poesía lo que a aiga en la escu a de nues as imp esiones in an i- les pues, de la capa de niñez de nues o espí i u, oman sa- ia nues as isiones de con- suelo. Poé ico — e dade a- men e poé ico— no es sino aquello que a eso a pasado, lo que ha i ido y i iendo en- ció a! dolo , lo que ha su ido y su iendo enció a la ida. A nues as mismas p e isio- nes del po eni las es imos con he mosu as del pasado, y es que con los ecue dos cons uímos las espe anzas, Hoy e ocamos aquella p i- me a escala del c uce o que nos llegaba de la ma galle- ga —ma emblo osa de ías y de p ados— y du an e unos días, ses eó en las aguas an- quilas y domes icadas del pue o ine eño. Luego, al ien o al o y lib e de la ma , lució en el pico cang ejo la bande a de comba e que, años an es, supo o ece le la p o- incia ma ine a, la misma que con sus bosques cons uyó quillas audaces pa a —-con la ma ícula a ope— hace la ca e a de Amé ica. Y esa mis- ma ma ícula, azul con la c uz de San And és en blanco, e- nía a ope del mayo cuando las anclas del c uce o mo - die on el ondo de la bahía san acmce a. La bande a de la ma ícula de Tene i e, simila a la «M» del Código In e nacional, su- bió po la d iza y saludó a la ciudad ma ine a. Y a iba pe - maneció mien as, en el bo - neo anquilo, el buque se ace caba po úl ima ez a nues o Muelle Su . AI mismo iempo, en el peñol de la e - ga lucía o a señal del Códi- go que anulaba la signi icación o in e p e ación que pudiese dá sele a la soli a ia bande a que, en aquellos momen os, e a saludo a la ciudad ma ine- a, a la misma que dio, da y da á, ba cos con dichos colo- es a ope. Magní ico el ges o de salu- da a la ciudad con la bande a de sus ba cos. Magní ico po cuan o signi icó uña iden i i- cación con es a ie a plena de la i de siglos y de his o- ia, con es a ie a que siem- p e comp endió que las lonas en los más iles ue on en el p incipio las que aza on su - cos con ic o ia que jamás se des anece, como aún no se ha des anecido el paso po es as aguas de las na es de Maga- llanes y Elcano, Todos los buques —y eso lo sabemos bien en las Isías— ienen alma y sello. Los hom- b es de las ie as se nos an di uminando en el ecue do con o me nos sepa amos de su p esencia, pe o a noso os la o a p esencia de los cascos inos y ma ine os —en el con- aluz de las lejanías las a bo- ladu as y chimeneas ado nadas con neg os penachos —se nos han quedado i mes pa a siem- p e. Y así ambién, pa a siem- p e, nos queda á la es ampa ma ine a del buque que se a de la ma al a y lib e, ese «Cana ias» que aye nos dejó y an e cuya ma cha comp en- demos que no se puede i i sino mu iendo, que no se pue- de se sino dejando de se . J» A» PADFIQN ALBORNOZ Las o og a ías de Jua« He nácjcbz ecogen dos momen os de la exhibición que lle a on a cabo en aguas del an epue o las unidades de la A mada, cuya kwmacion encabeza al c uce o «Cana ias», También mi aspec o de ios muelles ocupados po el gen ío que p esenció la exhibición. Aye po la mañana, en los ahMo es aje al Daña ías' Aye , a as O*15 de la ma- ñana, u o luga en la Casa del Ma del Ins i u o Social de la Ma ina un ac o en eS que los abajado es del ma qui- sie on endi , po medio de su ep esen an e, sencillo ho- menaje al iejo c uce o «Ca- na ias». Asis ie on al mismo e! co- mandan e gene al de la Flo a, icealmi an e Elizalde Láinez; el comandan e del c uce o «Cana ias», don Feliciano Ma- yo Jáimez, y el comandan e mili a de Ma ina, don Edua - do He as González^LIanos, que ue on ecibidos po el p esi- den e del Consejo P o incia! del Ins i u o Social de la Ma- ina, don Cándido Luis Ga cía Sanjuán, y el delegado del ci- ado o ganismo, don Fede ico Pé ez Pina . Ab ió el ac o el delegado p o incial, quien as expone b e emen e la misión que el Ins i u o Social de la Ma ina iene a ibuidas po Ley Fun- dacional espec o de los a- bajado es del ma , ag adeció al icealmi an e Elizalde, al comandan e del c uce o «Ca- El icealmi an e Elizalde Laínez des acó Social de la Ma ina la labo del ins i u o na ias» y a las demás au o i- dades, su p esencia al ac o esal ando especialmen e ©1 deseo del p ime o de cambia imp esiones con aquellos homb es, no po ado es del bo ón de ancla, pe o que si- lenciosamen e abajan en p o del bien común y de la Pa- ia. A con inuación omó la pa- lab a el p esiden e del Conse- HABLA EL «HOMBRE DE MARKETING EN ESPAÑA 1973" EL CENTRO DE CONFIANZA PARA UNA ELECCIÓN DE CALIDAD Jo P o incia! deí Ins i u o So- cial de la Ma ina, quien se e- i ió a a ios emas de ipo social del sec o . Hizo alusión a las ges iones que se ienen ealizando pa a que aquellas pe sonas que ha- cen su se icio mili a en la A mada puedan cumpli pa e del mismo en buques naciona- les, me can es y pesque os, pa a omen a en ellos la lla- mada de! ma , solici ando el apoyo del icealmi an e en lo que a es as ges iones se e- ie e. Seguidamen e, eí p esiden e del Consejo P o incial del Ins- i u o Social de la Ma ina hi- zo en ega al comandan e del c uce o «Cana ias» de un pe - gamino, símbolo del homenaje que los abajado es del ma le que ían endi . Finalmen e omó ía palab a el icealmi an e Eíizalde Lá*H nez quien, as des aca la la- bo del Ins i u o Social de ía Ma ina y su esme ado se i- cio a los homb es deí ma se solida izó con sus abajos y di icul ades, pues los ma i- nos de gue a y los ma inos de paz se encuen an igual* men e unidos an e los emba- es del ma . Después, con la sencillez del homb e que co- noce la e dade a dimensión humana, quiso endi homena- je a odos los homb es, a o- dos los cana ios anónimos que habían dejado lo mejo de sus idas a bo do de! «Ca« na ias». T as es as emo i as pala- b as el comandan e deí c uce- o «Cana ias* p ocedió a ha- ce en ega al Ins i u o Social de la Ma ina de una me opa del buque, pa a que queda a en la Casa del Ma como e- cue do de su úl ima singladu- a. EL JUEVES, EN NUESTRO PERIÓDICO Reci al de poemas de Belén Cas o y Sabas Ma ín, en el ma co de la exposición de