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Giorgio Morandi. De la naturaleza al alma.

Di Modica, Giulia

Abstract

El presente Trabajo de Fin de Grado procura centrar la atención sobre Giorgio Morandi como pintor de paisajes. Pese a que, numéricamente, los paisajes constituyen un quinto de su producción, es con este género con el que comienza su trayectoria de artista, y es al que recurre en determinados momentos de su vida, representando una presencia constante, aunque no continua. Queremos estudiar este aspecto de su arte y ofrecer una contribución, limitada pero específica, a un nuevo enfoque al objeto de sugerir posibles y distintas lecturas de su obra como paisajista. De este modo, se quiere comprender de manera más exhaustiva una parte de su actividad artística conocida y divulgada en menor medida, que merece incorporarse a su faceta como artista plástico.

Full text

1 G ado en His o ia del A e Cu so Académico 2016 - 2017 GIORGIO MORANDI. DE LA NATURALEZA AL ALMA T abajo ealizado po GIULIA DI MODICA Di igido po FRANCISCO JOSÉ GALANTE GÓMEZ 2 ÍNDICE 1. In oducción ………………………………………………………………………….3 1.1 Jus i icación ……………………………………………………………………….3 1.2 Obje i os ………………………………………………………………………….5 1.3 P ocedimien o y uen es de abajo ………………………………………………5 1.4 Fases del abajo ………………………………………………………………….6 2. P oducción de los paisajes ………………………………………………………….6 3. Biog a ía ……………………………………………………………………….…….9 4. Los paisajes de ju en ud: en e adición y mode nidad ………………………..12 4.1 Análisis de la ob a………………………………………………………………..16 5. Años 20. El ap ecio po el olumen y la p oducción en se ie…………………….24 6. Años 30. La libe ad exp esi a …………………………………………………….31 7. Años 40. La gue a y los paisajes del alma...…………..………………………….36 8. Años 50. El acío de los olúmenes en los paisajes ……………………………….44 9. Años 60. Hacia la abs acción ……………………………………………………..48 10. Conclusiones ………………………………………………………………………. 52 11. Bibliog a ía …………………………………………………………………………53 3 1.INTRODUCCIÓN En el p esen e T abajo de Fin de G ado de His o ia del A e analizamos la igu a del pin o i aliano Gio gio Mo andi, en elación con la p oducción dedicada al ema del paisaje. Es un jo en pin o cuando las angua dias empiezan su e olución en el a e, sigue su ac i idad en el pe iodo de en egue as y alcanza su madu ez en la posgue a, dejándonos en un momen o simbólico pa a el desa ollo del a e con empo áneo en I alia: 1964, año de la I Exposición Pop A en el país. De es e modo, segui la e olución o mal de Mo andi es eco e una pa e de la ayec o ia del a e del siglo XX i aliano. Es udia a es e a is a signi ica so p ende se po la p o unda humanidad y la exigen e ac i ud in elec ual que demues a. Se ca ac e iza po un espí i u de indagación pe manen e sob e el se de la pin u a, la o ma y las dis in as écnicas cul i adas, a la ez que e ela ene un p o undo sen ido de la ealidad, inme so en la adición i aliana y la mode nidad de su p esen e. Es e aspec o de su pe sonalidad, como homb e y como a is a, eme ge de un modo ascinan e y muy cla o en su pasión po el paisaje, un géne o al que dedica pa e de su p oducción pic ó ica. Si el a e es el ámbi o de la in eligibilidad de las emociones, en los cuad os de Mo andi se pe cibe una sensibilidad y una ene gía exp esadas en la o alidad de los componen es o males en el ges o, la luz, la somb a y el colo , capaces de ansmi i los elemen os emocionales. En su apues a po una pa icula plas icidad, se e ela un pin o que e oca, alude, sugie e, pe o nunca desc ibe. De es e modo Mo andi apa ece como un poe a, más que un no elis a, más ce cano pues a la e dad de las cosas, nunca ha que ido ilus a algo, sino solo con empla en silencio el mis e io del se , más allá de la apa iencia de lo eal, del simple da o enoménico. 1.1. JUSTIFICACIÓN Apa en emen e simple y epe i i o, conocido sob e odo po las amosas bo ellas de sus bodegones, el i aliano Gio gio Mo andi es en ealidad un pin o con múl iples ace as y una obsesión poé ica cons an e, cons i uyendo un cla o ejemplo de cómo un único pin o puede in eg a en su seno écnicas y lenguajes an di e sos. Según un p ejuicio que se ci cunsc ibe a una buena po ción de público, pensa en Mo andi es pensa en sus na u alezas mue as, como si es as ue an la exp esión más ep esen a i a de su a e. Sin emba go, se e idencia la agilidad de es e pensamien o si conside amos que pocos a is as mode nos han nacido, como él, bajo una ocación an cons an e e inal e ada, pocos han man enido con al dedicación un comp omiso o mal an in enso. De hecho, la idelidad y la 4 de o a en ega al a e son las p incipales ca ac e ís icas del pin o , cuya ida ha en e amen e dedicado a medi a sob e las di e sas modalidades de ep esen ación y al coloquio cons an e con una ealidad que es, a la ez, apa iencia na u al y espejo de su mundo in e io . No obs an e, se iene la imp esión de encon a se en e a una en ana abie a a un espacio aún po explo a , un aspec o aún escasamen e di ulgado: el de Gio gio Mo andi como pin o de paisajes. Pese a que, numé icamen e, los paisajes cons i uyen un quin o de su en e a p oducción, es con es e géne o con el que comienza su ayec o ia de a is a, y es a el que ecu e en de e minados momen os de su ida, ep esen ando una p esencia cons an e aunque no con inua. Po ales mo i os, el p esen e T abajo de Fin de G ado p ocu a cen a la a ención sob e es e aspec o de su a e, y o ece una con ibución, limi ada pe o especí ica, a un nue o en oque al obje o de suge i posibles y dis in as lec u as. De es e modo, se quie e comp ende de mane a más exhaus i a una pa e de su ac i idad a ís ica conocida y di ulgada en meno medida, que me ece inco po a se a su ace a como a is a plás ico. Además, si la impo ancia de Gio gio Mo andi es bas an e econocida en I alia, ca ece de la adecuada a ención en los planes de es udio ue a del país, hecho o almen e jus i icable con la in ini a ampli ud de la ma e ia e e ida al a e con empo áneo. In es iga sob e su igu a, y un aspec o especi ico de su pin u a, p e ende se una pequeña apo ación a la g andeza de es e a is a. El in e és pe sonal en desa olla un abajo de Gio gio Mo andi adica en el habe apo ado un nue o ai e de mode nidad a la pin u a de mi país. Como i aliana que i e lejos de sus aíces, me in e esa p o undiza en un capí ulo impo an e del a e con empo áneo de mi ie a. Un a is a, en de ini i a, que di ícilmen e se puede inse a en ese g an bullicio que ue el a e del siglo XX, y descub i su más ín ima índole: la na u aleza de un homb e dedicado cons an emen e a la búsqueda de su p opia in e io idad. Es e úl imo es el mo i o po el cual, al in en a de ini la emá ica de los cuad os aquí seleccionados, se acabe pensando en una pin u a de paisaje insóli a, no an o cen ada en la ep esen ación del en o no na u al. Es más bien una pin u a del paisaje in e io , una o ma de exp esión a ís ica que nos o ece un amplio pano ama de su alma. 5 1.2. OBJETIVOS Los obje i os p incipales ma cados en la elabo ación de es e T abajo de Fin de G ado son los siguien es: • Indaga el con ex o his ó ico y pe sonal del au o , pa a comp ende el esul ado de sus ob as ela i o a las pin u as de paisaje. • Es udia el desa ollo o ma i o del a is a y su e olución a a és de dis in os lenguajes, pa a asimila el obje i o de sus expe imen aciones. En pa icula , se quie e esal a el p oceso on ológico del pin o en aba ca el géne o del paisaje. • Des aca su incesan e in es igación o mal en la elabo ación de sus ob as y los mo i os que lo conducen a una ne a esencialidad plás ica. • A anza hipó esis sob e las posibles in e p e aciones c í icas de sus pin u as de paisaje además de los análisis es é icos. 1.3. PROCEDIMIENTO Y FUENTES DE TRABAJO Pa a la elabo ación de es e abajo se ha con ado con uen es de in o mación de dis in os ipos e idiomas. Debido a la al a de publicaciones exhaus i as sob e es a pa icula ace a del a is a, y sob e odo en lengua cas ellana, se ha p ocedido al es udio de su biog a ía y del con ex o cul u al e his ó ico en que se inse a, aspec os gene ales pe o esenciales pa a comp ende mejo la pe sonalidad, el modo de abaja y los mo i os que lo inducen a ales esul ados. Pa a es a pa e ha sido undamen al la ob a de Jane Ab amowicz, Gio gio Mo andi. The A o Silence, ex o cla e pa a segui el i ine a io del a is a en el pano ama cul u al del momen o. Hay que sub aya ambién la impo ancia de Ma ilena Pasquali, máxima expe a sob e la igu a de Mo andi, con el ex o Gio gio Mo andi: saggi e ice che, 1990-2007. En cuan o al ema especí ico de los paisajes, se ha comp obado una ca encia de publicaciones exhaus i as. Sin emba go, han sido undamen ales la publicación Gio gio Mo andi, l’immagine dell’assenza, en que la Pasquali analiza el pe iodo de la II Gue a Mundial y la es ancia en G izzana, y algunos ex os inédi os de Ma ia C is ina Bande a, especialis a en el abajo de Mo andi, p opo cionados po el a chi o elec ónico de la Uni e si à degli S udi di Geno a. Los ecu sos elec ónicos han sido undamen ales pa a pode consul a las uen es di ec as de las an iguas e is as i alianas, como La Voce, donde los c í icos empeza on a habla de Mo andi. Asimismo, o as publicaciones han sido p opo cionadas po el Pun oQ, he amien a de 6 búsqueda de la Uni e sidad de La Laguna. Pa a conoce di ec amen e los pensamien os del a is a, ha sido imp escindible la ob a de Ka en Wilkin Gio gio Mo andi. Ob as, esc i os y en e is as. Sin emba go, el mé odo más u ilizado ha sido el es udio di ec o, in enso y p olongado de las ob as mismas. Pa a ealiza es e abajo, hemos es ado en di ec o con ac o con las imágenes, las únicas en g ado de habla e inspi a las compa aciones y las in e p e aciones c i icas aquí a anzadas. Una g an ele ancia han enido los ca álogos de exposiciones, que han podido p opo ciona una isión más comple a sob e su p oducción. 1.4. FASES DEL TRABAJO Pa a la elabo ación del abajo ha sido opo uno con ex ualiza la ac i idad de Mo andi como pin o de paisaje, pa a pode nos ubica en e a una ex ensa p oducción pic ó ica de a ios ipos, esal ando cuando y en qué medida se dedica a es e ema. A con inuación, se expone una b e e biog a ía del a is a debido a que su a e no puede se comp endido sin su con ex o pe sonal. En cuan o al desa ollo del ema, hemos decidido o ganiza la exposición de su abajo en pe iodos, p ecisamen e po décadas, al obje o que se pueda isualiza mejo la e olución de sus in es igaciones o males desde los expe imen os de ju en ud has a alcanza la madu ez de un lenguaje p opio. Es a clasi icación pe mi e esal a la ac i idad du an e la II Gue a Mundial, momen o en que su p oducción log a una consolidación y un signi ican e impo an es en cuan o a la pin u a de paisaje. Además, se deja á e iden e su e olución hacia un a e cada ez más pu o, simple y esencial, alcanzando pun os ex emos en los úl imos años de su ida. 2. PRODUCCIÓN DE LOS PAISAJES C eo que exp esa la na u aleza, es deci el mundo isible, sea la cosa que más me in e esa. (Wilkin, 2007: 63) La a ención de Mo andi hacia el mundo isible es es imoniada po el g an núme o de paisajes que igu a en su p oducción a ís ica, a lado de las p eponde an es na u alezas mue as y las pin u as de lo es. Con a iamen e a lo que se piensa, Mo andi empieza como paisajis a, con una p opensión e lejada en los nue e paisajes que pin a en e 1910 y 1913, en e a un 7 cuad o de lo es, uno de na u aleza mue a y o o de igu a. Pe o es es e el iempo de p uebas y de expe imen aciones en dis in os e enos, cuando la a ención de Mo andi sal a ápidamen e hacia o as cues iones o males. De hecho, en la década comp endida en e 1914 y 1924, con el in e ludio de su llamada ase me a ísica, Mo andi p i ilegia la na u aleza mue a y pin a solo ece paisajes. Su ac i idad de paisajis a se e oma á aún más in ensa en 1925 con cinco lienzos, pa a luego eg esa con igo en 1927, año de su es ancia en G izzana, cuando encuen a en el pequeño y silencioso pueblo de los Apeninos boloñeses, el luga a él más a ín, al pun o de con e i se en el suje o elegido po su pin u a de paisaje has a 1944, y luego o a ez desde 1960 has a el e ano an e io a su mue e, acaecida en 1964. El pueblo de G izzana, que hoy p esume del nue o nomb e en hono al pin o (G izzana Mo andi), ep esen a el p e ex o igu a i o en los años 1933-1938, un pe iodo de g an concen ación de sus paisajes, en pa icula 32 ealizados en e 1935 y 1937. Pe o es en los años de la II Gue a Mundial, cuando Mo andi i e un exilio o zado en G izzana, que su pin u a de paisajes se desa olla con in ensidad. Desde 1940 has a 1944 el pin o escapa de los bomba deos aé eos sob e la ciudad de Boloña y busca e ugio en el pueblo donde an es solía anscu i solo el pe iodo acacional de e ano. Expe imen a aquí una sublime concen ación a ís ica, e lejada en la eno me p oducción de la época bélica (Bande a, n.d.:b): - 50 paisajes en 1940 - 24 paisajes en 1941 - 16 paisajes en 1942 - 23 paisajes en 1943 Su p oducción desciende pode osamen e en 1944 cuando pin a solamen e es paisajes y al año siguien e, el úl imo de la gue a, ealiza es. En es a época, Mo andi no puede abaja bien po el males a causado po el exilio a G izzana, el p ecipi a de los e en os y po las malas no icias que les llegaban de sus amigos. Los paisajes de G izzana uel en a igu a en su p oducción en 1960, en que pin a 39, has a 1963. A pa i de 1954, Mo andi se limi a a obse a la ealidad desde la en ana de su es udio boloñés, encon ando su suje o en el anquilo espacio con enido en el pa io su casa de Via Fondazza. Una ealidad que había apa ecido espo ádicamen e en algunas ob as de los años an e io es. Es as a iaciones en su p oducción, aquí suge idas, son debidas en pa e a ac o es de o den 8 ex e no, ácilmen e localizables en su o denada ida que man enía una elación di ec a y cons an e con las cosas, los luga es, las ho as, las es aciones. Mo andi pin aba sus paisajes sob e odo en e ano, en G izzana, donde i ía en la úl ima plan a de una casa alejada del cen o, asomada a la campiña, desde donde se eía el g upo de casas denominado Casas del Campia o, que igu a de p o agonis a en muchas de sus pin u as. La única al e na i a a G izzana e a el ja dín del pa io de su casa boloñesa en Via Fondazza, o lo que podía e más allá de los ejados y de los a boles desde la en ana de su habi ación-es udio. En es os paisajes soli a ios se puede no a el elemen o esencial de su poesía. Es la búsqueda de in eg idad, de aus e a simplicidad, el deseo de libe a la comunicación pic ó ica de las ca gas del p op io iempo, del o giás ico i alismo que p oli e aba en esos años en la cul u a a ís ica. Se mani ies a, de o ma emb iona ia, el mundo mo andiano como si hubie a sido jus amen e el paisaje, más de cualquie o a o ma de a e, a ace ca lo a sus p ime os in e eses pic ó icos (Cézanne, Seu a , Co o ). Como si hubie a sido el paisaje la expe iencia más adecuada a di igi lo en el di ícil camino de la concienciación, sob e el signi icado más p o undo del a e y, po cie o, de su p opio mundo in e io . El p oceso de pin a pa a Mo andi e a on ológico, sea con los paisajes que con las na u alezas mue as. Es deci , que no se sen aba en en e del suje o a pin a , sino que el mo i o nacía muy len amen e en su men e. Si sus pin u as se ejecu aban casi siemp e de una sola sesión, esuel as sin a epen imien os, con un dominio absolu o de los onos y de las o mas, es po que es o ocu ía solo después de una la ga incubación, as una len a y medi ada asimilación del mo i o. Es deci , cuando el cuad o es aba ya inalizado en su men e. Mo andi es una men e cons uc o a de imágenes, con las na u alezas mue as se ubicaba en en e a sus obje os, los mi aba in ensamen e, como un jugado de ajed ez que piensa en su siguien e mo imien o, eniendo bien cla o el esul ado del pa ido en e o. Con la misma a ención mo ía los obje os en el silencio, en la luz il ada de su es udio, en la mesa llena de signos y núme os e e en es a las composiciones ya ealizadas. Pa a concebi sus paisajes, el p oceso e a pa ecido, pe o algo di e en e. Lo podemos imagina a la en ana de su casa en G izzana mi ando du an e la go iempo los mon es y los alles, en ece ando los ojos y eligiendo en la lejanía un pa icula del paisaje. Una ez encon ado, lo uel e a busca con la luz jus a, pa a luego dila a lo, simpli ica lo, ans igu a lo, a a és de una medi ada elabo ación, en la men e an es que en el lienzo. Es un modo de pin a que a eces pa ece hecho de la nada, de pocos y lib es azos que ma can los á boles, la cu a le e de la 9 colina, la geome ía sin ado nos de las casas, e ocando el silencio de una I alia pasada y el eco de un momen o del mundo i epe ible. Puede ocu i que después de an as eelabo aciones, la búsqueda o mal alcance su úl ima a inación que pe u ba la imagen eal has a el lími e de la iolencia, aunque siemp e sea una iolencia con olada. De es e modo, o mas indis in as y agi adas que conse an la huella de an iguas geome ías, oman el con ol sob e la mesu a clásica in e io de Mo andi. Cuando se e i ica es e aspaso, na u alezas mue as y paisajes pa ecen con undi se en una unidad que les acomuna: como en las conchas de un g abado que pa ecen mon añas con a el cielo, o los paisajes de cie as acua elas que ecue dan a las amas ma é icas de sus bo ellas. 3. BIOGRAFÍA Gio gio Mo andi nace en Boloña el 20 de julio 1890, siendo el p ime o de cinco hijos. Además de su he mano Giuseppe, allecido en 1903 a la edad de once años, nacen después de él las es he manas que, jun o a la mad e, le acompaña án du an e oda su ida: Anna, Dina y Ma ia Te esa. Según ela a Ab amowicz (2007), la amilia i ió inicialmen e en una illa boloñesa en Via Lame, has a que el pad e mu ió en 1909. La mad e se queda en onces iuda con solo 39 años y 4 hijos, y con el ápido cambio de la si uación económica amilia se en obligados a deja la mansión y a aslada se al cen o de la ciudad de Bolonia en Via Fondazza 36, donde Mo andi segui á abajando en su habi ación-es udio has a la mue e acaecida en 1964. En un p ime momen o, ocupa on un apa amen o de la segunda plan a con en anas a la calle. Más a de, en los años 30, adquie en o o en el mismo edi icio, del que pueden hace uso del ja dín del pa io, p o agonis a de algunos óleos y g abados del jo en a is a. Siendo aún adolescen e, demues a una p ecoz p edisposición a ís ica, y en 1907 se ma icula en la Academia de Bellas A es de Bolonia, que ecuen a á has a 1913, año en que ealiza ambién los p ime os paisajes de G izzana. Al año siguien e empieza su ac i idad como maes o de dibujo en a ios colegios, una ca ga que man end á has a 1930 (Bande a, n.d.:b). En 1915 es llamado a pa icipa a la Gue a como g anade o, debido a su ele ada es a u a, pe o se en e ma g a emen e y iene decla ado de ini i amen e exen o del se icio mili a . Po an o, pasa el e ano del año siguien e en una localidad de los Apeninos (Tolé di Ve ga o) y se dedica a la pin u a de paisaje. Has a la II Gue a Mundial, la ida de Mo andi anscu e sin muchos sob esal os, se in o ma y pa icipa de los mo imien os a ís icos que se es aban desa ollando, mien as con i e con sus es he manas, odos sol e os, en un ambien e domés ico o denado y 16 polos ex emos: desde un in e és po la descomposición de los planos de olumen, a una geome ía cons uc o a muy simpli icada, que di ige el lenguaje cubis a a una nue a sín esis espacial en que se e a lo a la olun ad de un es ilo pe sonal. 4.1 ANÁLISIS DE LA OBRA El p ime paisaje que se conoce, de 1910, es la mues a del p ime ace camien o del jo en a is a a la pin u a, según un es ilo que hoy no econoce íamos en sus ob as más emblemá icas. En es e lienzo, Mo andi p ac ica con una écnica más ce cana a la imp esionis a, po los azos b e es, las pinceladas ápidas, ugaces y muy ib an es, y una gama c omá ica mucho más b illan e. Pe o pa ece que es e no sea su camino y, ápidamen e, da un gi o hacia o os lenguajes. En el mismo año ealiza un paisaje ne ado o almen e dis in o, ico en ma e ia y pinceladas, de azul g is con algunos oques ama illen os. Hay una búsqueda de equilib io en los elemen os e icales a los dos lados, que c ean un e ec o de alejamien o del paisaje con enido en medio, haciéndolo apa ece esqui o y an asmal. No es un paisaje desc ip i o, más bien e leja una inquie ud mode na muy alejada de los paisajes alpinos de nie e luminosa de los di isionis as i alianos. Ilus ación 2 Paesaggio, 1910 Ilus ación 3 Paesaggio, 1910 Lo que se conside a ealmen e su p ime paisaje es de 1911, que pin a con apenas 21 años (Pasquali, 2007). Es una ob a undamen al pa a es udia su e olución a ís ica, y en la que los his o iado es suelen inicia el i ine a io a ís ico de Mo andi. 17 Si compa ado con el paisaje an e io , se hace inequí oca la suge encia de Cézanne y el a e de los maes os p imi i os, en la cues a de un mon e despojada de cualquie a ibu o pin o esco, donde a lo a una nue a composición, una es uc u a más isible y i me que subyace debajo del colo . Es una pin u a cons uida po masas c omá icas que se mue en den o de una es uc u a equilib ada y ue emen e diagonal, en que demues a po p ime a ez la cla a in luencia de Cézanne en la a iculación de los planos. Con pocos azos densos, coagulados, el a is a congela la isión de un case ío, no idílica y pa a nada acogedo a, con una línea de ho izon e “ ume ac a, como una ola que es á a pun o de ompe se con a un cielo as o de soledad sin a aques” (B andi, 1939: 245). Apa ecen unos pocos a bus os, acu ucados al suelo, como escondidos, jun os a unas casas sin en anas ni pue as, ciegas, que ansmi en un sen ido de dolo osa e inalcanzable lejanía, y donde se pe cibe el don de la ans igu ación poé ica de Mo andi, que p ocede po alusiones disc e as. Es a emoción es ansmi ida ambién po la elección c omá ica, una selección muy modes a de colo es que an del ma ón al e de opaco, y azul g isáceo. Jun o a la o al ausencia de igu as humanas, en un ac o de echazo al suje o como azón de se , o po lo menos como azón p incipal de la pin u a, se p esen an po p ime a ez los elemen os que ca ac e iza án los paisajes mo andianos. En sus cuad os, la p esencia humana es apa en emen e negada y, sin emba go, es os paisajes consiguen ansmi i igualmen e sen imien os humanos. Se á po es o que a Mo andi no le gus aba llama los paisaggi (paisajes), sino paesi (pueblos), ei indicando, de es a mane a, la na u aleza humana, aquella po ejemplo del abajo de los campesinos, de las casas le an adas con sus manos. En es os p ime os años, la in luencia dominan e sigue siendo Cézanne, como se econoce en dos paisajes de 1913 en que la esencialidad y la se e idad es uc u al indican la de i ación, y a la ez la independencia, del modelo ancés. Es ine i able encon a pa alelismos con una ob a del ancés de mismo suje o, aunque, e ec i amen e, en es e año se decla an los p opósi os de Ilus ación 4 Paesaggio, 1911 18 Mo andi que lo conducen a la conquis a de una más desca nada esencialidad es uc u al, se ia y disciplinada. Se no a la p o undización de la lección de Cézanne, hecha más p opia, pe o lejos de se un esul ado acabado, siguen o as ideas que es imonian el su gi de o os ipos de e lexiones inédi as. En es os cuad os el p o agonis a es un á bol colocado al cen o del lienzo. Ilus ación 5 Le bassin du jas de bou an, Cèzanne, 1878 El p ime o se e ie e a un paisaje in e nal pin ado en los p ime os meses del año, en que el á bol, g ácil, la go y con pocas amas esquelé icas, di ide en dos pa es el campo de isión, mien as el paisaje de ás pa ece aplana se, cons uido según un esquema casi geomé ico de o mas iangula es encajadas en e ellas, blancas po la nie e y ma ones en los bo des de ie a húmeda, que deja en e e solo un esquicio de cielo del mismo ono de la colina. El o o paisaje es del p ime e ano pasado en G izzana, donde se epi e la igu a del á bol en p ime plano. Pe o, en es e caso, las amas son ondosas y cu as, se ab en ala gándose y doblándose en abanico, al pun o de con undi se con las e ien es de la colina, de modo que se anula el e ec o eal de ce canía y lejanía, dis anciándose así de Cézanne y, al mismo iempo, e idenciando con es a ambigüedad espacial una de las p e oga i as del lenguaje mo andiano. Ilus ación 7 Paesaggio, 1913 Ilus ación 6 Paesaggio, Mo andi, 1913 19 Sin emba go, en el mismo año, una época muy p oduc i a de pin u a de paisajes, ealiza o o cuad o que no iene nada que e con los dos an e io es, y que ilus a pe ec amen e la a iedad de écnicas que el jo en Mo andi a expe imen ando. En es e paisaje muy minimalis a, muy lí ico en la aplicación del colo que ecue da más a una acua ela, el pin o usa una gama c omá ica absolu amen e limi ada al azul-g is, con algunos oques más cálidos. Pe o, sob e odo, llama la a ención la composición del cuad o, es uc u ado exclusi amen e po pocas líneas suge en es, según un es udiado p oceso de abs acción pa a llega a la o ma más esencial del paisaje. Un plan eamien o que, cu iosamen e, ecue da al g abado de una na u aleza mue a de 1915, en que el a is a expe imen a con un lenguaje u u is a muy pe sonal, al pun o que a eces no se sabe si clasi ica lo de cubis a. Hay que en ende que es os ensayos de Mo andi son in e p e aciones muy pe sonales de la es é ica cubis a, en que puede con lui cie a in luencia u u is a, y ice e sa. La e icalidad es debida a las delgadas líneas que c ean una ama composi i a inde inida y ac u an el espacio, c eando e iden es pa alelismos en e los azos de los á boles y los de las bo ellas de la na u aleza mue a. Relaciones que se pod ían econoce ambién en dos a as pin u as de igu as: Bañis as de 1915, y Bañis a de 1918, que a su ez se inspi an en las ilus aciones de Picasso que apa ecie on en la e is a La Voce debido a la mediación de A engo So ici (Ab amowicz, 2005: 43). Ilus ación 8 Paesaggio 1913, y Na u a Mo a, g abado, 1915. 20 Ilus ación 9 Bañis a 1915, y Bañis a 1918 Co espondencias o males con Cézanne son localizables ambién en el paisaje de 1914, en el a amien o del espeso ollaje, con una usión bien conseguida en e las plan as del ni el más bajo y los á boles que su gen de ellas. El modo en que Mo andi consigue ep esen a la ege ación, in undiéndole además cie o mo imien o, puede eco da ácilmen e a ob as como Rocas en el pa que de Cha eau Noi , po ejemplo, de Cézanne. Los colo es son aplicados po pinceladas co as, sob e pocas líneas es uc u ales, epa idos po odo el lienzo con sa u ación e in ensidad. Aunque la gama c omá ica de Mo andi sea más apagada que la de Cézanne, encon amos los mismos e des, el g is, y el ma ón de los á boles que ma can la e icalidad de la composición, y la usión que pe cibimos en e la ege ación esponde a la misma olun ad que pe seguía el ancés. O a e e encia, aún más cla a, puede encon a se en El puen e de Maincy, que al ep esen a el mismo ema, un puen e a a esando el espeso bosque, y el mismo a amien o de las pinceladas pa a la ege ación, pa ece in e p e a se como un cla o homenaje al maes o de Aix. Sin emba go, se puede de ec a en es e cuad o ambién cie os in e eses de Mo andi hacia Hen i Rousseau, sob e el cual So ici es aba publicando a ículos en las e is as i alianas (Ab amowicz, 2005: 78). Es e y o o paisaje de Mo andi de 1914 (Il Bosco) pe siguen el mismo ins in o del “Aduane o” en p esen a a la na u aleza como ema p incipal y u iliza el á bol como elemen o a qui ec ónico. A pesa de que las écnicas sean dis in as, Mo andi y Rousseau son muy pa ecidos en la mane a since a con que abo dan la ealidad isible y la p opia 21 sensibilidad in e io , al obje o de ep esen a aquellos paisajes de los ecue dos, los idílicos momen os de quie ud y los ado mecidos case íos en los cuales pa ece de ene se el iempo. Ilus ación 10 Paesaggio, 1914 Ilus ación 11 El puen e de Maincy, Cèzanne, 1879 Ilus ación 13 Rocas en el pa que de Cha eau Noi , Cèzanne, 1899 De 1916 se echa ambién o o paisaje, ealizado es a ez con un plan eamien o o almen e dis in o. Muy es ilizado, compues o po líneas y pocos elemen os, econocemos las colinas en las o mas onduladas que, en una pe spec i a ascendien e, se sob eponen las unas sob e las Ilus ación 12 Il Bosco, 1914 22 o as ocupando casi la o alidad del lienzo, a cos a del cielo. Po su en onación c omá ica, casi osada, se ha conside ado po los c í icos como una mode na in e p e ación de los escos lo en inos del Qua ocen o (Pie o della F ancesca, Masaccio) (Bande a, 2010) a la ez que ansmi e un cie o ai e de memo ia melancólica. Ilus ación 14 Paesaggio, 1916 Es a p ime a época de in es igaciones di igidas hacia a ias di ecciones se concluye con un in e esan ísimo paisaje de 1917, que nunca se expuso has a diez años más a de de la mue e del a is a. Fue es e un año de pocos cuad os, a causa de una la ga en e medad que lo aleja del abajo, aunque no le impide de e lexiona y de escucha los mo imien os que ienen luga en el mundo de la pin u a. Pa ece se que en los momen os más di íciles de su ida, Mo andi ecu e a los paisajes. Se a a de un paisaje muy lí ico, un óleo que pa ece ene la agilidad de una acua ela, y que puede eco da a las p ime as abs acciones de Kandinsky en la ep esen ación de una espi i ualidad que se desen iende de la ealidad del suje o. Mo andi se aleja aún más de la igu ación de la o ma na u al pa a llega a la exp esión in e na, según una econs ucción casi abs ac a, lle ada a lo esencial. Además, el uso de aplica zonas de colo más lisas y homogéneas con as adas con pequeños azos ne iosos y ib an es, es o o elemen o que puede eco da nos al pin o uso en los su iles g a ismos ma cados po el pincel. El colo e anescen e, liso, se di e encia mucho de los cuad os pos e io es ealizados con espesa pas a acumulada po es a os de colo . En es os años Mo andi es aba inculado a la co ien e me a ísica de su amigo Ca lo Ca á, pe o 23 es e cuad o no iene que e con las ob as ní idamen e dibujadas que ealiza en es e es ilo. Sin emba go, se puede econoce alguna idea de la pin u a me a ísica en la es é ica algo oní ica y an ás ica de es a luz ana anjada que en uel e odo el paisaje, muy aplanado y sin pe spec i a, un paisaje que pa ece ex aído de su con ex o y econs uido como ealidad ascenden e. De odas o mas, al no ene ninguna in o mación sob e es e cuad o, podemos solo deduci a pa i de las elaciones que Mo andi man enía en es e pe iodo. Así que es undamen al la amis ad que desa olla con Ma io B oglio, el undado de la e is a Valo i Plas ici, y su esposa la pin o a usa Edi a Von Zu Muehlen. Mo andi se io encan ado po la o iginalidad de la a is a, la más inusual de la Secesión Romana, y a su ez ella ue una g an admi ado a de la ob a de Mo andi (Ab amowicz, 2005: 85). También conocida como Edi a B oglio, ue una muje enigmá ica y apasionada de las angua dias, no se sabe qué elación man enía con las ob as de Kandinsky, pe o pod íamos pensa que ha in luenciado, de algún modo, la peculia ealización de es e paisaje. Ilus ación 15 Paesaggio, 1917 24 Ilus ación 16 O oño II, Kandinsky, 1912, de alle. Ilus ación 17 Paisaje con manchas ojas I, Kandinsky, 1913 En gene al, lo que a a lo ando de es os úl imos abajos es una p esencia ex aña del paisaje en cuan o ansposición, apenas igu ada, de un es ado de ánimo que a pa i del mo i o na u al deduce y ans igu a aquellos acen os que coinciden po su sen ido in e io , y no po la e osimili ud con lo na u al. Su pin u a es una p o unda medi ación en o no al suje o. Además, de es a p ime a ase se puede ya econoce la búsqueda undamen al de Mo andi: la composición de dos modos exp esi os que pa ecen opues os, uno di igido a la cons ucción olumé ica y a qui ec ónica; y o o que abso be odas las elaciones espaciales en el colo y en la luz. 5. AÑOS 20. EL APRECIO POR EL VOLUMEN Y LA PRODUCCIÓN EN SERIE Después de las expe iencias o ma i as de los años diez, los paisajes de los años ein e indican un ma cado in e és del pin o pa a ep esen a espacios dominados po olúmenes a qui ec ónicos. Es p ecisamen e en la p oducción de es a década que Mo andi pa ece habe unido su expe iencia cezanniana con una sín esis de i ada de sus conocimien os sob e Pie o della F ancesca. Aquí eside el p incipio de la elación de Mo andi con el clasicismo y la adición i aliana: si po un lado demues a habe ap endido la lección sob e p opo ción y composición, al mismo iempo es á ab iendo g ados de libe ad que le pe mi en aplica la egla y ein e p e a la. Una de las ca ac e ís icas más no ables que empieza a mani es a se en es a década es la ac i ud e lexi a de Mo andi sob e el e e en e y su insis encia sob e el mo i o. De es e modo, 25 la idea de se ialidad se con ie e en e e encia imp escindible pa a conoce su ob a. Empieza con el Paesaggio de 1921 que ep esen a, has a el momen o, el más sólido y el más minimalis a de sus paisajes. Vemos po p ime a ez la silue a de una casa blanca, ciega, sin en anas ni pue as, que ol e emos a encon a , siemp e di e en e, en los siguien es abajos. Rodeada de á boles, o ma una imp esionan e y ambigua o ma blanca, que no es un cuad ado ni un omboide. Mo andi uel e a es udia al mo i o, una casa blanca odeada de ege ación, unos pocos años después, con algunos cuad os de 1927-28, desde dis in as pe spec i as y a dis in as ho as del día. En es a pequeña se ie, a lo a con ue za la asimilación de Mo andi del mo i o cezanniano, en es e caso el de La maison léza dée, de 1892, muy pa ecido al Paesaggio de 1927. Nos encon amos en en e de un paisaje se e o, de es uc u a decidida, lejos del na u alismo, pe o a la ez con una jus a aplicación onal, en que una casa compues a po o mas cla as es obse ada desde un pun o de is a ebajado, cuyo pe il des aca sob e el in enso azul. Si en la e sión del pin o ancés se pe cibe más d ama ismo en la ep esen ación del edi icio, Mo andi, con su ac i ud con enida, in en a as e i al jo en á bol u al algo de la agedia humana en el modo en que las amas se ala gan iolen amen e, con o cidas y bien de inidas sob e el ondo, mien as el ollaje pa ece e anece se. Pe o decide inse a un ac o que lo di e encie de la e e encia al maes o ancés: si pa a Cézanne el pun o de is a desde abajo se ía pa a da un sen ido de po en e p o undidad espacial, Mo andi anula comple amen e es e e ec o y busca más bien una dimensión plana, an o que el cuad o puede se is o como un mon aje de manchas de colo . A pesa de las somb as del ejado, el ono gene al somb ío pa ece indica ho as más oscu as, c eando una a mós e a de g a edad en o no al mo i o. El colo , más pas oso en es a p ime a e sión, es aplicado po g andes manchas que hacen de con o no a la achada blanca. Ilus ación 18 Paesaggio, 1921 32 usa á más ampliamen e, un iso de ca ón ealizado po él mismo, con un hueco cuad ado en el medio de cm 5 x 5 que uncionaba de “ en ana”. Mo andi buscaba su mo i o con el iso , una composición ence ada en los lími es del cuad ado que el a is a ex aía de su con ex o y la con e ía en ealidad pic ó ica. Del mismo modo, usaba un binóculo, con el cual, desde la en ana de su casa, iba en busca de ese agmen o de paisaje que le inspi ase. En el mismo año pin a o o paisaje pa ecido, igualmen e educido a sus elemen os esenciales, y ep esen ado solo po la oscu a zona de e eno y po las indicaciones de las plan as en pocos signos ugaces, que ocupan oda la supe icie. Ca ac e izado po la misma escasa pin u a que, en un p oceso de educción del colo , oza la bic omía. Ilus ación 32 Paesaggio, 1932 Los cuad os de es e pe iodo son ajenos a cualquie ó mula desc ip i a y cons i uyen la p ueba de un al ísimo g ado de expe imen ación, más e iden e en los cuad os de 1935-36 que esponden a di e sas no mas composi i as. Lo más in e esan e de es as ob as es la libe ad exp esi a alcanzada po Mo andi, que en es os años apa ece más expe imen al que la de las na u alezas mue as. Una demos ación muy elocuen e es la compa ación de dos cuad os: uno de 1929 y o o de 1935 que ep esen an el mismo suje o. En el de 1935, una calle soli a ia y blanca, que gi a en cu a, nos deja en en e de esa eno me mancha ma ón, den o de un paisaje desie o y silencioso. Es la misma ealidad, pe o es a ez ans igu ada, del cuad o analizado al inal del capí ulo an e io ( e Ilus ación 27). Sin emba go, en el ecien e hay un nue o sen imien o poé ico exp esado en la a monía de los onos, con las declinaciones de e des, ama illos y ma ones que o ganizan el paisaje. La luz egula con maes ía las elaciones en e o ma y colo , 33 aunque no consigue alige a ese agudo sen ido de inquie ud que de i a del azo ne ioso y ib an e, y del blanco sucio de una calle soli a ia y sin me a. Ilus ación 33 Paesaggio, 1935 Pe o es, en pa icula , en o a is a donde el a is a abandona cualquie p e ensión de ansc ipción de la na u aleza. El paisaje se o ece como ocasión y p e ex o pa a abaja una combinación de campos planos de colo sinc onizados en e ellos, en que se mues a un dominio de los onos y una exac i ud de la luz. Las o mas su gidas de la somb a adquie en cada ez más au onomía. Toda ía subyace una o ganización en base a anjas de colo ho izon ales y pocas líneas e icales, la misma que ige la composición de dos paisajes de 1936, pe o donde el mo i o elegido apa ece cada ez más i econocible y oma ida en el cuad o median e masas de colo que chocan en e ellas y se usionan, donde los á boles apa ecen como ex años ga aba os. Ilus ación 34 Paesaggio, 1935 Ilus ación 35 Paesaggio, 1936 34 Ilus ación 36 Paesaggio, 1936 Toda ía en es os años, pe du a la e e encia a Cézanne, as eable en un cuad o de g andes dimensiones de 1936, en que Mo andi hace uso de una insóli a pale a c omá ica. En un p oceso cons an e de medi aciones, el a is a sigue e lexionando sob e las soluciones empleadas po el maes o ancés y expe imen a. El encuad e, con ese albo en la izquie da cuya ama se ex iende en la pa e al a y has a el lado opues o, se elaciona di ec amen e con el cuad o Mon agne Sain e-Vic oi e au g and pin de Cézanne, median e el cual se puede jus i ica ambién el uso de una gama iole a, muy a a en los paisajes mo andianos. Pe o Mo andi nunca copia, sino que es udia, obse a y luego de una p o unda in e io ización, ein e p e a. Es po es o, que la e icalidad ma cada po el á bol en medio nos puede eco da más bien a o o cuad o de Cézanne, La me à l'Es aque, en que el á bol es sus i uido po una la ga chimenea, la misma que e a p esen e en el cuad o de 1925 de Mo andi. En es a misma línea, ese la go á bol sin amas, pe o con la pun a ondosa, colocado en una posición casi cen al y a asada que cumple la unción de elemen o e ical, se emi e a lo de Mon Sain e-Vic oi e and he Viaduc o he A c Ri e Valley. Sin emba go, el colo aplicado po anchas zonas, y sob e odo la ep esen ación menos na u alis a y más bidimensional del espacio, dejan en ende la mode nidad de la in e p e ación de Mo andi. 35 Ilus ación 37 Paesaggio, 1936 Ilus ación 38 Mon aigne Sain e-Vic oi e au g and pin, Cèzanne, 1887 Ilus ación 39 La me e al' Es aque, 1879 Ilus ación 40 Mon Sain -Vic oi e and he iaduc o he a c i e alley, 1882 de Cèzanne En es os años Mo andi in ensi ica ambién su p oducción de paisajes u banos, cen ada en el ema ecu en e del ja dín del pa io de su casa de Bolonia. En el anscu so de los años, el a is a uel e a obse a es e espacio ce ado con a ención me iculosa, y a ans o ma lo en imagen men al. Sob e odo, pe se e ó en indaga lo a a és de la en ana, cuya unción es delimi a el encuad e de la composición y llega a iden i ica se con el ma co del lienzo, de modo que la supe icie pin ada puede conside a se como la en ana abie a de que hablaba Albe i o, en é minos más mode nos, como la po ción de ealidad encuad ada den o los lími es del obje i o o og á ico, al igual que empleaba el iso de ca ón pa a los paisajes de G izzana. En un paisaje de 1935 se ace ca excesi amen e al mo i o, al pun o de esul a una isión desen ocada y descon ex ualizada. Sob e una base gene al de e des y mos aza pa a las casas de a ás, a lo an oques ib an es de blanco densos de luz, dispues os en esa ma e ia c omá ica pas osa en que odo se unde, en con as e con la zona más plana y i me de las casas que uncionan de elón de ondo. 36 En es e mo imien o de ace camien o al mo i o, cuyos lími es sepa an iolen amen e el espacio dejando ue a agmen os de ealidad, igu a ambién o o cuad o de un insóli o co e e ical, en que se encajan las achadas planas y sin é icas de las casas, cuyas o mas ala gadas pa ecen empujadas hacia el cielo po la densidad ege al de la anja in e io . Ilus ación 41 Paesaggio, 1935 7. AÑOS 40. LA GUERRA Y LOS PAISAJE DEL ALMA Es ho a de mi a las o mas de la ida que se desmo onan, nues os ánimos que a den, en que la ilusión quemada y un uego lleno de cenizas se pie den en el se eno de una ce idumb e: la luz. (Mon ale, 1948: 46) En es a década, la pin u a mo andiana se a con igu ando cada ez más como un paisaje in e io , ca ac e izado po la pe sis encia de alo es y un sen imien o del iempo como du ación. Si en el a e Mo andi ha demos ado de encon a se a sí mismo, el mundo a su al ededo no concede ninguna ce idumb e y ampoco pausas de se enidad. Son los años de la gue a, cuando odo acaba disol iéndose en agedia colec i a. Mien as los a iones su can el cielo de G izzana y el en e se e i a dejando un as o de dolo y uego, el a is a con ía su dolo osa e lexión a la pin u a, de donde su gen unos paisajes de luz blanca, donde has a las manchas de los á boles Ilus ación 42 Paesaggio, 1935 37 apa ecen a ec adas po el pol o y po el sol. Son paisajes acíos de homb es y de na u aleza, como es upe ac os en e a una ida de la cual ya no se en iende el sen ido. A pesa de es o, son imágenes de p o undísima calma, imp egnadas de un ai e de c is al en el silencio de la a de, que se o ecen como uno de los esul ados más al os de la poé ica mo andiana. El a is a apela aho a a una nue a concepción de sín esis, donde en sus paisajes el sen ido es uc u al se hace más esencial, dejando a lo a en la supe icie, en muchas ocasiones, el a mazón, la es uc u a ósea de la composición, a base de un su il juego de in es igación con los espacios. En gene al, los cuad os de es e pe iodo de in ensa expe imen ación es imonian la g an ac i idad de la empo ada paisajís ica en los años de Gue a. Se a a una pin u a ápida - en su ejecución no en su elabo ación - y ab e iada la que ca ac e iza la supe icie, ecubie a de colo al pun o que pa ece ya sin ema si no ue a po ese ozo de cielo que ubica al paisaje, lo cual hace pensa que se ha pin ado de inmedia o, sob e el mo i o y en una sola oma. También uel e a emplea el binóculo como medio p i ilegiado pa a la in es igación de lo isible, no ando un ace camien o en ol en e al mo i o. La se ie de paisajes se ab e con un pequeño lienzo que ep esen a a una colina educida a sus elemen os esenciales, cons uida po el sob epone se de anjas ho izon ales y uel a inmó il po una luz i me y ceni al que no p oduce somb as, consiguiendo así la sín esis de o ma y colo . Además, el cuad o se ca ac e iza po una insóli a po ción de lienzo desnudo que delimi a los bo des, un elemen o que pa ece an icipa el modo de pin a , apa en emen e inacabado, de los úl imos años, y que puede ene su o igen en la g an p oducción de acua elas. Como ejemplo de la insis encia de Mo andi po el mo i o, exis e una a ian e de es e cuad o, más ace cada, pe o con la misma ipología de composición. Además, la línea más cla a de la pa e in e io , iden i icada con una calle, se elaciona con esos bo des de lienzo desnudo. 38 Ilus ación 44 Paesaggio, 1940 De 1940 es ambién un paisaje casi abs ac o cons uido po la ambigua p esencia de ec ángulos y iángulos blancos, más ce cano a la ep esen ación de un eo ema geomé ico que a un paisaje na u al, egulado po un ocabula io c omá ico de pocos onos. Es as o mas, p obablemen e á boles y casas, alineados a lo la go de una calle oc e, se con ie en en el equi alen e de las bo ellas y las cajas que Mo andi solía posiciona en su es udio pa a las na u alezas mue as, si bien aquí pa ecen o mas ugaces, que hacen pensa a una in es igación más p o unda sob e la iden idad del suje o. Ilus ación 45 Paesaggio, 1940 Ilus ación 43 Paesaggio, 1940 39 Con inúa con el p oceso de simpli icación o mal un paisaje ca ac e izado po la geome ía plana de los cuad ados de las casas, algunos deslumb ados po la luz y o os de onalidad más oscu a a indica la somb a. Ilus ación 46 Paesaggio, 1940 El de 1942 es cla e pa a en ende la e olución de Mo andi en es os años. El paisaje, aunque oda ía econocible, ha pe dido cualquie alo ep esen a i o y se ha disuel o en zonas de pu o colo que, median e esos ellenos geomé icos blancos en p ime plano, de inen espacios pa a nada na u alis as, como ya había empezado en el cuad o de 1935 ( e Ilus ación 32). Del mismo año es el paisaje de la Gale ía Pi i donde la a iada ege ación de los campos cul i ados se con ie e en ocasión pa a una exp esi idad basada únicamen e en el colo , que apa ece aplicado po pinceladas ápidas y sinóp icas. La sín esis de o ma y colo se puede en ende como un pe sis en e e lejo de la admi ación po Cézanne, sin emba go, la acen uada bidimensionalidad y un nue o c i e io de p opo ción es imonian la in e p e ación más mode na. Po o a pa e, la luminosidad y la se enidad de es os paisajes se e in e umpida po unos luga es más somb íos, cuya a mos e a ex aña pa ece op imi las pocas casas ep esen adas, como es el caso de un cuad o del mismo año. La composición diagonal de la pendien e pa ece a as a odo hacia abajo, al ondo, donde has a las oscu as somb as pa ecen deja se lle a . Esa mancha e de-ma ón, p obablemen e un á bol, po encima de la casa, pa ece en ol e pa a Ilus ación 48 Paesaggio, 1942 Ilus ación 47 Paesaggio, 1942 40 aplas a el úl imo signo humano que queda en es e paisaje, agándolo en las somb as, mien as un inquie an e cielo osado hace de espec ado . Ilus ación 49 Paesaggio, 1942 Los paisajes de la ase bélico ep esen an el más ecundo momen o de ac i idad, en pa icula en e junio 1943 y sep iemb e 1944, cuando el a is a es obligado a hui de la ciudad y a abaja en G izzana. El pe iodo de la gue a ha sido cie amen e el más du o de su exis encia, es una e apa de exilio o zoso y de sepa ación con los amigos. Al mismo iempo, es a soledad se con ie e en alimen o pa a su pin u a y Mo andi encuen a su p opia eacción al su imien o in e io haciendo a e. Po an o, es necesa io es udia los paisajes de es e pe iodo a la luz de un con ex o his ó ico y de una época pe sonal dominada po el silencio, la soledad y un dolo oso es ado de espe a. Pa icipando de los ágicos hechos de G izzana y de Bolonia, Mo andi i e es os días con ansia y los paisajes que eme gen son la imagen de una dimensión dis in a y posible pa a el se humano, donde, median e la c eación de o o mundo, el a is a encuen a su p opio modo de esponde a la absu da ealidad humana. Los paisajes se uel en más a iados y más exp esi os: del dinamismo dolo oso y agi ado de unos, a la línea medi ada en busca de paz de o os, en endiendo como las líneas y los colo es se con ie en en me á o as del des ino inminen e. Du an e es os meses Mo andi no puede sali a pin a po el pelig o que supone es a al ai e lib e, además se necesi a un pe miso especial. No puede ealiza sus agua ue es po el clima inadecuado y po la al a de he amien as, y ampoco sus na u alezas mue as po que ha dejado los obje os en el es udio de Bolonia. En es a condición, en que no puede comunica con sus 41 amigos, Mo andi e lexiona con inuamen e, en un es ado de o al in e io ización y concen ación sob e el p opio se . En su habi ación de la úl ima plan a de la Casa Vegge i, con las en anas abie as hacia las casas del pueblo y el ho izon e de los mon es al ededo , Mo andi es á solo consigo mismo, medi a y se cie a en su ho izon e men al pa a imagina el mundo según su olun ad. Pe o en es e imagina , no cae nunca en an asías cap ichosas, más bien se a a de un con inuo p oceso de eliminación de lo supe luo, pa a llega al co azón de lo eal. Es o jus i ica que, en es as pin u as, la sensación más ue e sea quizás la ausencia. Y a pesa de que la ausencia es, desde siemp e, me á o a de la mue e en cuan o signi icado del no es a , no pe cibimos desespe ación, sino una ue e de e minación in e io uel a a eencon a el sen ido de la ida. P obablemen e F ancesco A cangeli (1964) se e e ía a al aspec o cuando de inió es os paisajes “mo almen e se enos” (ci ado po Pasquali, 2007: 93) La espe a pa a Mo andi no es ine e, sino que es un con inuo in e oga se de la conciencia, en busca de la unidad de lo eal en e a la up u a de lo co idiano, de hecho, la o ma en Mo andi siemp e subyace. Los paisajes se hacen cada ez más inmó iles en la geome ía de las casas y de las po ciones de campos, como concen ados y quie os bajo el sol. En es a na u aleza hie á ica, solo apa en emen e, los paisajes eme gen como supe icies acías y limpias, imp egnadas de se enidad, pe o hay que pensa en el es ado in e io que los jus i ica y alimen a. El a is a lo consigue log a median e un ac o con empla i o muy p olongado en que se p oduce la abso ción del paisaje: de su e dad ex e io , de su es uc u a o mal y de su esencia signi ica i a. En un p incipio, el espec ado puede queda so p endido po la composición y el modo de ex ende el colo , pe o p on o se descub e que esas o mas no han sido gene adas po un ges o o una inspi ación epen inos, al con a io, se a a de un a en o demo a causado po el es upo de un pe il, de un olumen o de un ono, en que deposi a las emociones del momen o. Mo andi demues a que sabe soluciona los p oblemas o males de un modo simple, una simplicidad que puede pa ece ob ia, pe o que es la conquis a de la exp esión más limpia y esencial. Es po es o que, en ocasiones, pa ece una pin u a hecha de la nada, de pocos y lib es azos que dibujan los á boles, la cu a sua e de los mon es, la sob ia geome ía de las casas, odo debajo de una luz elada a eces, e inmensa y e aniega en o as. El ca álogo de Mo andi egis a la o ma de los Apeninos, cada ez más en su esencia, desie a de igu as humanas y abso bida en silencio. La p edilección po es a na u aleza silenciosa e inmó il puede pa ece la ep esen ación de su soledad ya que, aunque obligado, Mo andi ha 48 es uman pe diendo odo e ec o de solidez. La sensación de inacabado es p oducida ambién po esas líneas e icales en la pa e supe io del cuad o, en que oda ía es isible el azo oscu o y ib an e del lápiz que les dio es uc u a. 9. AÑOS 60. HACIA LA ABSTRACCION La ob a de Mo andi nunca deja de e oluciona y aunque a pa i de la posgue a pa ece consolida se, en los úl imos diez años de su ida, y sob e odo a pa i de 1960, a más allá. En los úl imos años, el a is a eg esa a su amado alle de G izzana, mo i o po el cual uel en a igu a las isiones pano ámicas de es e en o no na u al en sus lienzos. Sin emba go, muchos de los paisajes que pin a después de la gue a apa ecen amenazado es y an asmales, así como sus na u alezas mue as exp esan un sen imien o ex año y eneb oso. En su úl ima obse ación, el a is a-poe a ha enido que lucha con a la hos ilidad de la na u aleza y de la mue e. Los paisajes, las na u alezas mue as y las lo es hablan de es o, el miedo a la ealidad. En la ase inal de su ayec o ia, los es géne os pic ó icos cul i ados a lo la go de su ida pueden se acomunados, pe mi iendo de conside a los como un único géne o. Incluso en las décadas an e io es se encuen an impo an es co espondencias en e los a ios emas de su a e, y has a en las di e sas écnicas, descub iendo así los mismos suje os an o en pin u a cuan o en agua ue es o acua elas. Pe o en los úl imos años de su ida las semejanzas son eno memen e signi ica i as. A la ez que el a is a a anza hacia la abs acción, desapa ecen las e e encias igu a i as de sus paisajes, del mismo modo que se des anecen las o mas de sus bo ellas y ajillas, alcanzando un g ado de analogía impo an e, como si ue an obje os ele ados a símbolos de lo absolu o. En es e p oceso de expoliación, la o ma al e ada supe a los lími es de la e osimili ud Ilus ación 59 Paesaggio, 1963, el úl imo. 49 ele ándose a imagen in ima del espí i u del a is a. En es a ensión me a ísica, Mo andi ha dedicado oda su ida a la búsqueda incesan e y casi obsesi a de la mis e iosa ley que gobie na los elemen os de la na u aleza, que es la co espondencia en e la ealidad ex e io , enoménica y la ín ima de la sensibilidad in e io . Ya en los iempos de gue a, había mani es ado al isión de que la na u aleza es espejo del in imo sen i , pe o en los úl imos años es e aspec o se hace aún más p o undo, explicando el po qué del ca ác e enigmá ico de es as las inales. La co po eidad de las cosas se deshace, e apo ando en única a mos e a inde inida, de eniéndose, sin emba go, en el ánsi o hacia la abs acción e dade a. Renuncia a la abs acción po que no puede echaza lo que pa a él es la au én ica uen e de signi icado en la pin u a, es deci lo e dade o, lo isible. El pun o de encuen o en e los a ios ni eles de ealidad, la ex e io y la in e io , es la mi ada, su p incipal puen e con el mundo, el lími e de con ac o en e sí mismo y el en o no. La ob a de a e esul a se el u o de la mi ada del a is a, que il a y e sa la o ma en la ealidad, menos ma e ial y más pu a posible. Aho a se en iende como en los úl imos años el a is a abandona la p ecisa écnica del agua ue e pa a dedica se en e amen e a las acua elas, donde encuen a un buen medio de exp esión. Las o mas de las cosas se en a ecen en con o nos mó bidos y silue as le es y danzan es, las cosas se con ie en en imágenes-signos que as igu an la dimensión eal y común del obje o en o a absolu a que no iene ya nada que e con la na u aleza. Pe o siemp e sin pe de la e e encia a la igu ación, al con a io, Mo andi no abo da comple amen e en la abs acción pa a no cede a la negación o al de la igu a. Llega al concep o abs ac o p ecisamen e a a és de la igu ación, con apues a a la idea de ilus ación. Mo andi no abandona nunca el obje o de su ep esen ación, aunque cuando es e apa ece ya diluido en o mas incumplidas, como las de sus úl imos paisajes o de sus an asmales na u alezas mue as. Pa a él, la ilus ación es adicalmen e an i- igu a i a, del mismo modo que no quie e asigna signi icados simbólicos a sus o mas, las cuales no ienen o o signi icado que lo de su exis encia. Reduce la ampli ud in ini a de lo isible concen ándose en una se ie de elemen os mínimos, po que lo que impo a es oca el ondo de las cosas, su esencia. Es e es el ca ác e undamen al de la pin u a de Mo andi. En es e sen ido, en e los úl imos paisajes a óleo des acan p incipalmen e dos, ambos de 1962, pa a e idencia el pa alelismo con o os cuad os de ema dis in o. Es as casas anónimas y educidas a pu as o mas pod ían se pe ec amen e los suje os de sus úl imos bodegones, es ableciendo una co espondencia debida únicamen e a su modo de e el mundo ex e io , en 50 que los obje os adquie en igu as absolu as y p opias no ya econducibles a la ealidad. Ya no impo a p egun a se si se a e de olúmenes a qui ec ónicos u obje os domés icos, si es án ealizados a óleo o con acua elas, odo o ma pa e del uni e so c eado po el a is a, son las isiones gene adas po su ín ima na u aleza. Son los e dade os paisajes in e io es de su alma, pun os pano ámicos que nos pe mi en asoma a la eno me sensibilidad de es e pin o que, apa en emen e simple y banal, no nos deja nunca de emociona nos en e a la simplicidad de la línea, a los soplos de colo posados en la supe icie, a las o mas desnudas y p ima ias, quizás po que consigue apela a la nues a de sensibilidad in e io , ese niño ingenuo y since o que no conoce ma e ia ni ado no. Ilus ación 60 Paesaggio, 1962 Ilus ación 61 Na u a Mo a, 1960 51 Ilus ación 62 Paesaaggio, 1962 Ilus ación 63 Na u a Mo a, 1963 Ilus ación 64 Na u a mo a, acua ela, 1959 Ilus ación 65 Na u a mo a, acua ela, 1959 52 Ilus ación 66 Na u a mo a, acua ela, 1959 53 10. CONCLUSIONES La pin u a de paisaje es el e lejo de la elación en e el homb e y la na u aleza, y el medio que ansmi e es a idea. A pesa de la p og esi a sepa ación en e lo humano y lo na u al en el mundo con empo áneo, el a is a ha man enido el e e en e na u al pa a p esen a lo según un p oceso de asimilación, in e p e ado en base a la p opia in e io idad. En el siglo XX, la exp esión a ís ica ha abie o nue os caminos, a a és de lenguajes y signi icados inédi os, pe o en es a búsqueda con inua, no ha abandonado una de las p inci- pales azones de se del a e, es deci la e lexión sob e el modo de sen i y pe cibi lo que odea al se humano, ans o mando plás icamen e es as sensaciones. Gio gio Mo andi es uno de los a is as que mejo se inse a en es e con ex o, haciéndolo de un modo pe sonal y dolo oso. Sus ob as pe enecen a ese ipo de a e que, a p ime a is a, puede gene a dos eacciones opues as en el espec ado : indi e encia o ascinación ins an ánea. Es e es debido a la sim- plicidad de sus composiciones, la elección c omá ica y la poca a iedad de emas a ados. Al mismo iempo, son elemen os que pueden causa un ue e magne ismo en el espec ado , que se sien e inmedia amen e a aído po es a modes ia es é ica. La a acción, en e la ob a mo andiana y el espec ado , es gene ada sob e odo po la a mos e a enigmá ica que odea sus lienzos o acua elas, pe suadiendo una se ie de p egun as y e lexiones capaces de oca - nos en el alma. Con es e T abajo de Fin de G ado se ha p ocu ado demos a la p o undidad de un a is a que ha dedicado oda su ida, con eno me de oción, a las in es igaciones con inuas sob e el signi icado de la pin u a, y de un g an homb e que no ha dejado nunca de mi a se hacia den o, con la inquie a cu iosidad de un ilóso o an iguo. Se ha p ocu ado esal a el p oceso on ológico en la elabo ación de sus pin u as de paisaje y las ases que lo conducen a una plas icidad cen ada en lo esencial de la o ma, elemen os que han pe mi ido in e p e a su ob a. 54 BIBLIOGRAFIA Re e encias seleccionadas: - Ab amowicz, J. (2005). Gio gio Mo andi. 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