Luis Agustín Hernández Martín. Protocolos de Domingo Pérez, escribano público de La Palma (1546-1553)
Abstract
Reseña
Full text
CARMEN DÍAZ ALAYÓN / RECENSIÓN 350
LUIS AGUSTÍN HERNÁNDEZ MARTÍN. P o ocolos de
Domingo Pé ez, esc ibano público de La Palma
(1546-1553). San a C uz de La Palma: Caja Ge-
ne al de Aho os de Cana ias. 1999.
Como se sabe, el p oyec o de las Fon es
Re um Cana ia um a anca en 1933 con el ob-
je i o de enca a el humilde abajo de acopio y
publicación de las uen es, que son los elemen-
os esenciales del análisis y, a la uel a de sesen a
y sie e años, los u os de es a emp esa no pue-
den se más espléndidos y han dado a conoce
una pa e conside able del legado documen al
insula y, de o ma singula , del de Tene i e. Sin
emba go, es a espléndida ealidad con as a des-
a o unadamen e con el es ado en el que se en-
cuen a el ondo documen al de La Palma, que
a lo la go del iempo no ha enido o os compa-
ñe os de iaje que el abandono, la incu ia y el
ol ido, es ado de cosas que di e sas inicia i as
ecien es —sin duda alguna bien enidas y la -
gamen e espe adas— quie en cambia . Una de
ellas es el espléndido es udio que Luis Agus ín
He nández Ma ín es á haciendo de la documen-
ación no a ial del esc ibano Domingo Pé ez,
que p e ende da a conoce en a ias en egas y
que cons i uye una espléndida con ibución po
dis in os mo i os. En p ime luga , po que a a
ilumina de o ma e ec i a la andadu a his ó i-
ca de La Palma en las décadas cen ales del siglo
XVI, cuando la isla i e aún los días do ados de
la p oducción azuca e a, cuando el á ico in-
diano es pa icula men e in enso y cuando o-
da ía es á abie o el p oceso de la llegada y asen-
amien o de poblado es. En segundo luga , po -
que apo a uen es y e e encias an e io es al año
1553, echa en que se pie de ágicamen e la
mayo pa e de los ondos documen ales más
emp anos, dejando bas an e a oscu as el cono-
cimien o del a anque de la nue a comunidad
insula as la conquis a y los p ime os años de
la colonización. En e ce luga , po que cons i-
uye el p ime in en o de publica los ondos
documen ales palme os, que han sido u ilizados
pa a elabo a impo an es in es igaciones his-
ó icas, pe o que no son conocidos en su in e-
g idad y en su iqueza. Y, en cua o luga , po -
que se a a de una inicia i a eliz y necesa ia
que, a buen segu o, supond á el a anque de i-
ni i o de nue os es udios sob e La Palma y su
legado documen al.
Los ma e iales publicados en es e p ime
omo nos p opo cionan da os que alumb an
nume osas pa celas y o ecen p ecisos da os so-
b e la p oducción insula , la na u aleza de los
cul i os y las labo es ag ícolas, el ap o echamien-
o del suelo, el égimen imposi i o, la di ección
de las in e siones y los é minos de los con a-
os, las elaciones come ciales, la es imen a y
los ex iles, la a qui ec u a adicional y los ma-
e iales de cons ucción. Pe o ambién es una
en ana desde la que podemos ace ca nos a la
a iedad de español que en aquellos momen os
es aba a aigando en la Isla, en la que emos la
p esencia de po uguesismos y occiden alismos
ca ac e ís icos, como bica (70, 77, 168), a i e
(165, 235), iñá ico (68, 93, 135, 168), alla
(168), es eo (149, 206, 230), ace iño (135),
cosue a (131), ma gullones (208, 213) y lechales
(130, 206, 230). También se ad ie e la p esen-
cia de alguna que o a oz ca ac e ís ica del es-
pañol insula , como es el caso de osca ‘ oba’ (165,
206), y ambién podemos comp oba el uso del
é mino p ehispánico he imen (185), ecogido
así con h inicial hipe cul a que no esponde a
azones e imológicas y que es uno de los pocos
é minos comunes que an a sob e i i del sis-
ema de comunicación p ehispánico, una oz
ances al que, in eg ada po el español insula ,
end á una g an i alidad a lo la go de a ios
siglos, como lo demues a los nume osísimos
egis os documen ales que de ella hay, aunque,
en lo que a La Palma se e ie e, hoy solamen e
pe i e de o ma osilizada en la oponimia.
O o campo que los ma e iales de Domin-
go Pé ez alumb an de o ma pa icula es la o-
ponimia. No debemos ol ida que, si excep ua-
mos los escasos egis os que en es e sen ido aen
la documen ación del A chi o de Simancas, las
Da as de Tene i e y alguna que o a uen e oca-
sional, aquí es án los egis os más an iguos, que
nos pe mi en ace ca nos a la oponimia palme-
a más emp ana y comp oba la an igüedad de
muchas o mas que oda ía pe i en: Ba anco
de Alonso de To es, Pun a de los D agos, Ba anco
del Ho ado, Ba anco de Malga ida, Ba anco de
la Calzadilla, Ba anco de Cue a de Agua. Y dis-
ponemos, igualmen e, de in o mación sob e el
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compo amien o de di e sas o mas oponími-
cas, como es el caso del é mino Juan Adalid,
que no p esen a homogeneidad o mal en las
dis in as uen es del siglo XVI: Juan Adalid, Jua-
na de Alid, Juana Dalí. Como se sabe, las Da as
de Tene i e son la uen e más emp ana en que
apa ece es e opónimo y, de modo p eciso, la
p ime a e e encia iene en el albalá de inales
de 1507 en el que el Adelan ado concede a su
hijo don Ped o Fe nández de Lugo 50 cahíces
de ie a y dos uen es en el no e de La Palma.
El linde o oes e de es a da a es el Ba anco de
Juan Adalid e igual o ma mues a el opónimo
en un asien o pos e io de a i icación, echado
en oc ub e de 1524. En ambas ocasiones, Elías
Se a lee Juan Adalid. Pe o, jun o a es o, en la
consul a que hice en 1982 del a chi o pa oquial
de Ga a ía pude comp oba que la o ma mayo-
i a ia y casi uni e sal en los egis os del siglo
XVI e a juana dalí. La explicación de es e nom-
b e geog á ico nos lle a a a ias posibilidades.
En p ime luga , el opónimo o iginal es Juan
Adalid, luego adap ado y modi icado a o ma
emenina. En segundo luga , cab ía el p oceso
in e so; es o es, la o ma o iginal es juana dalí,
que los eda a ios y esc ibanos pudie on con-
e i , masculinizándola, en Juan Adalid. A es e
espec o hay que ene en cuen a que nume o-
sos opónimos insula es ienen una doble no-
mencla u a: la cul a u o icial, que u ilizan los
ayun amien os y o as ins i uciones, y la popu-
la . Po ejemplo, si se iene la opo unidad de
habla con los ecinos de Agua aba , sob e odo
con los mayo es, en muchos casos no se oi á el
é mino o icial Agua aba sino Gua aba a, o -
ma que encon amos una y o a ez en la docu-
men ación de los siglos XVI y XVII. Lo mismo
pasa con Juan Adalid, que en la boca de los eci-
nos suena siemp e Juanalí. Y en e ce luga , e-
nemos la posibilidad, nada desdeñable, de que
se a e de una o ma p ehispánica, luego cas e-
llanizada.
También, den o de la oponimia, hay que
ene en cuen a los nomb es geog á icos que
p oceden del sis ema de comunicación de los
an iguos palme os: A asida, Tiniza a, Tama ahoy,
Tigue o e, Tigala e, Aguasencio, Mi ca, Tene a,
Aga ome. La documen ación emp ana egis a
nume osos opónimos, muchos de ellos desapa-
ecidos, y a ellos hemos de di igi nues a a en-
ción po que son unas au én icas eliquias lin-
güís icas y po que, aunque no sepamos su signi-
icado, cons i uyen o mas de la lengua desapa e-
cida que hay que ca aloga y es udia . Desg a-
ciadamen e no con amos con una elación igu-
osa y exhaus i a de los ma e iales oponímicos
p ehispánicos cana ios y es en es a di ección en
la que se debe di igi nues o es ue zo po que es
absolu amen e necesa io dispone de un co pus
exhaus i o que con enga odas las oces geog á-
icas conse adas en el uso, así como aquellas
o as que ya han desapa ecido de él pe o que
a o unadamen e han llegado a nues o conoci-
mien o a a és de la documen ación.
Jun o a las e e encias lingüís icas enemos
la na u aleza del paisanaje humano de La Palma
en aquellos momen os y podemos co obo a las
p ecisas e e encias que en es e sen ido consigna
Gaspa F u uoso, que nos habla de « lamencos
y españoles, ca alanes, a agoneses, le an inos,
po ugueses, anceses e ingleses». Tenemos,
pues, la opo unidad de as ea la impo an e
colonia lamenca, no solamen e in eg ada po
me cade es y na egan es, sino ambién po a -
esanos y se ido es: Luis Venda al, Jo ge Ven-
da al, Bal asa de Guisla, Anes Van ila, Co nelis
Vandique, Ad ián Vanei o Vanhed, Ped o
B ungel, Juan B ungel, Julián de Es ala, Juan
de la Ma , Juan Bas elán, Jo ge Buyman, Bas ián
Bolman, Giles Biñoque, Ped o de La a, Anes
Va on. Menos nume osa es la colonia geno esa,
ep esen ada po Polo Rizo, Doménigo Co ona
y Ra ael Bo lengo. Vemos, igualmen e, que la
p esencia inglesa es bas an e escasa, pe o am-
bién se da la p esencia ocasional de algún es an-
e b i ánico, como es el caso de John Hill (165),
que en oc ub e de 1551 se encuen a en La Pal-
ma haciendo negocios y que no es desconocido
den o de la his o iog a ía insula . Se a a del
mismo John Hill que Thomas Nichols mencio-
na en su A Pleasan Desc ip ion o he Fo una e
Ilandes, en el apa ado ela i o a El Hie o, donde
ecoge que en es a isla no había más ino que el
p oducido po una sola iña que había plan ado
un inglés de Taun on, llamado John Hill. La
p ocedencia peninsula es, como cabe espe a ,
mayo i a ia y a iada. Y en ella enemos a la
colonia ca alana, in eg ada po Ma cos Robe -
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o, su sob ino Ma cos Dalmao Robe o y Gaspa
Gudina. Más nume osos pa ecen se los izcaí-
nos, como es el caso de Bel án de Zuloaga, F an-
cisco López, An onio He nández, Ped o de Ca-
sano a, He nán González de Po ugale e, Ped o
de Aya dia, Ba olomé Ochoa, Bal asa y Ma -
ín Vizcaíno. Pe o los componen es mayo i a-
ios son el cas ellano y el po ugués, an o insu-
la como con inen al. De Cas illa la Vieja p o-
ceden los Guada ama, apellido que ae a La
Palma don Miguel de Guada ama, caballe o del
hábi o de San iago, que se aslada a la isla po
habe dado mue e a o o caballe o, hecho que
solamen e se sab á una ez allecido. Casa en La
Palma, donde iene a Ba olomé de Guada ama,
esc ibano público, que casa con Ca alina Gómez.
El hijo de ambos, Juan B a o Guada ama, casa
con Ca alina Núñez, pad es del capi án Miguel
de Guada ama, que lle a á el apellido al Hie-
o al casa se en es a isla en p ime as nupcias
con doña Ma ía de Sejas y luego con doña Leo-
no de Feb es.
De es a sue e, la documen ación de Do-
mingo Pé ez nos asoma a lo que e an y lo que
hacían los homb es y muje es que i ían en La
Palma a mediados del siglo
XVI
y nos o ece odo
un au én ico ilón de da os de odo ipo. Es a
es la pa icula iqueza de la documen ación
p o ocola ia, en la que con oda ni idez se e-
leja la ida y la exis encia dia ia. Po odo ello,
c eo que es amos de enho abuena y que el es-
ue zo de Luis Agus ín He nández se me ece
nues o econocimien o, nues o alien o y nues-
o apoyo.
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