El ser hacia la muerte
Full text
El se hacia la mue e
T abajo in de más e .
Más e Uni e si a io en In es igación en Filoso ía
Cu so académico 2023-2024
Alumno: Aa ón Ma e o Quin ana
Tu o : Iñaki Ma ie a He nández
Indice
In oducción 3
La mue e en Sóc a es 3-4
La inmo alidad del alma en Pla ón 4-6
La in eg idad del Dasein 6-7
La in e p e ación enomenológica de la mue e 7-9
An eceden es 9
La en e medad mo al de Sø en Kie kegaa d 9-11
El sen imien o ágico de la ida en Miguel de Unamuno 11-15
La mue e en O ega y Gasse 15-17
La mue e en Ma ía Zamb ano 17-19
Es ado ac ual 19
La mue e en noso os en la ob a de Ana Ca asco-Conde 19-24
La mue e en la ob a de F ançoise Das u 24-27
Discusión y posicionamien o 28
El análisis exis encial de la mue e 28-30
Es uc u a on ológico-exis encial de la mue e 30-31
El co idiano es a uel o hacia el in 31-32
Modo p opio de es a uel o hacia la mue e 32-33
Conclusiones 33-35
Bibliog a ía 36-37
In oducción
El enómeno de la mue e ha sido una de las p incipales p eocupaciones a lo la go de la
his o ia del se humano, quedando e lejado su p eocupación e in e és sob e es a expe iencia i al
desde épocas p ehis ó icas en di e sas ep esen aciones a ís icas, además de se obje o de es udio
de nume osos pensado es pos e io men e, has a la ac ualidad.
El se conscien es del ca ác e ini o de nues a exis encia, en e o os aspec os, ma ca la
di e encia en e los se es humanos y el es o de se es i os con los que coexis imos. Es o es
de e minan e a la ho a de a on a nues a exis encia y el desa ollo de la misma. Es un aspec o
undamen al que condiciona nues as idas y odo lo que ello aba ca.
En el siguien e abajo me dispongo a abo da es a p oblemá ica desde di e en es
pe spec i as, pa iendo de la isión que enían ace ca de es e enómeno en la An igua G ecia has a
o as concepciones sob e la mue e en la ac ualidad. A lo la go de es e eco ido su gen igu as
como la de Sø en Kie kegaa d, O ega y Gasse o Ma ía Zamb ano en e o as, aunque uno de los
au o es en el cual ahonda é con mayo p o undidad se á el ilóso o alemán Ma in Heidegge .
Po lo an o, la in encionalidad de es e abajo es demos a cómo el enómeno i al de la
mue e, el paso de se a deja se , pa icipa de mane a inhe en e a lo la go de oda nues a
exis encia, y cómo el ca ác e ini o de nues a exis encia y se conscien es de ello condiciona
nues as idas.
La mue e en Sóc a es
Una ez y es pública su sen encia, Sóc a es inicia un diálogo jun o a sus discípulos, y en es e
su ge la cues ión de la inmo alidad del alma, a azón de su plan eamien o podemos obse a un
a isbo de espe anza ace ca de es a posible inmo alidad del alma as la mue e del cue po ísico.
Sin emba go, el ilóso o a eniense nos deja cla o que no debemos eme a la mue e y que lo
e dade amen e impo an e es i i y mo i bien, al ma gen de que se pueda da o no la
inmo alidad del alma.
En el diálogo pla ónico Apología de Sóc a es, se nos mues a de una o ma cla a cómo el
maes o de Pla ón a on a su condena a mue e de una mane a anquila, sin ningún ipo de
p eocupación. Pues o que no eme a la mue e, además, conside a que el hecho de eme a la mue e
es cae en la igno ancia. La aíz de es a a i mación se basa en que solemos eme a aquello que nos
p oduce algún ipo de mal, pe o en es e caso la mue e es algo desconocido, no podemos eme a
algo que no conocemos, es amos dando po supues o que algo es nega i o sin habe lo conocido con
an e io idad. Po lo an o, no podemos a i ma si la mue e es algo bueno o algo malo, puede se
que la mue e sea uno de los bienes más g andes pe o no lo sabemos.
“Po que ene le miedo a la mue e no es o a cosa, seño es, que c ee se sabio sin se lo, ya
que es c ee sabe lo que no se sabe. En e ec o, nadie sabe si acaso la mue e no esul a se el mayo
de odos los bienes pa a el homb e. Y, en cambio, se la eme como si se supie a con ce eza que es el
peo de los males.”1
Aquel que eme la mue e es íc ima de la peo de las igno ancias, pues o que c ee sabe
algo que ealmen e desconoce. Se p oduce una si uación de doble igno ancia, po un lado po que
igno a un ema pa icula , que es la na u aleza de la mue e y, po o o lado po que igno a su p opia
igno ancia. Es a úl ima es la peo de las igno ancias, el c ee que se sabe algo que ealmen e se
desconoce, ya que impide el e dade o conocimien o. Realmen e desconocemos si la mue e es un
bien o un mal, po lo que no iene sen ido eme a la mue e, ya que eme a algo desconocido
ca ece o almen e de sen ido, sólo se puede eme a aquello que sabemos que nos puede ocasiona
un mal. Sin emba go, es comp ensible que exis a ese miedo a la ini ud, pues o que aunque Sóc a es
nos mues e que a lo desconocido no se le debe ene miedo, es p ecisamen e lo desconocido
aquello que más descon ianza nos puede gene a , pues o que exis e la ince idumb e de no sabe
qué es lo que nos ocu i á as la mue e.
“En e ec o, es a mue o es una de dos cosas: o bien el que ha mue o no es nada, po así
deci , y no iene ninguna pe cepción de ninguna cosa, o bien se a a, como se cuen a, de una sue e
de cambio de es ado y mig ación del alma desde es e luga de aquí hacia o o si io.”2
Po lo an o, si simplemen e e mina nues a exis encia, no es un mal mayo , y si se
demues a la inmo alidad de nues a alma, signi ica que pod emos segui con nues a ida, lo cual
se ía uno de los mayo es bienes. De es a mane a, ninguna de las dos posibilidades supone un mal en
sí mismo, es más, la segunda es la mejo de las opciones posibles, po lo que eme a la mue e no
debe ocupa un espacio en nues as p eocupaciones.
El único mal que exis e es el que e e i a la mue e a cualquie p ecio, la injus icia es el
mayo de los males. Con es o queda demos ado que la ida en sí misma no es lo más impo an e, lo
más impo an e es la ida buena, ya que somos los únicos se es i os que podemos lle a a cabo
es a o ma de exis encia.
La inmo alidad del alma en Pla ón
“¿Es o a cosa que la sepa ación del alma del cue po? Se es á mue o, cuando el cue po,
sepa ado del alma, se queda solo, apa e, consigo mismo y cuando el alma, sepa ada del cue po, se
queda sola, apa e, consigo misma. ¿Es acaso la mue e o a cosa que es o?”3
1. Pla ón, (1997). Apología de Sóc a es , T ad. de A..Vigo, Uni e si a ia, p.70.
2. Ibid., p.84.
3. Pla ón, (1980). Apología de Sóc a es; C i ón; Fedón, T ad. de Viole a Ga cía Mo ales, Visión Lib os, p. 123.
El diálogo pla ónico el Fedón, supone la úl ima con e sación de Sóc a es con sus discípulos,
en la cual oma como pun o de pa ida el comp ende la mue e como la sepa ación del alma y del
cue po, es deci , el abandono del alma del cue po. La p opia iloso ía consis e en esa sepa ación, el
abs ae se de lo pu amen e ísico y ma e ial y aden a se en la búsqueda po el signi icado de la
exis encia, po lo que el e dade o ilóso o se p epa a pa a mo i , no puede lamen a la llegada de
es e acon ecimien o, ya que de es a o ma pod á llega a comp ende la sabidu ía. En endiendo que
el cue po nos ancla al mundo e enal, en el cual no podemos alcanza los sabe es sup emos.
Aunque es o no es á del odo cla o, se enca ga á de demos a lo a lo la go del diálogo con di e en es
a gumen os.
“Reconocemos, pues, con es o ambién que los i os nacen de los mue os, así como los
mue os de los i os. Siendo así, he c eído encon a en ello una p ueba su icien e de que las almas
de los mue os exis en o zosamen e en algún si io, de donde uel en a la ida.”4
En la na u aleza odo lo que se gene a se ealiza a pa i de su con a io, cualquie se que
posea un con a io se gene a a pa i de él. Po lo que, siguiendo el a gumen o de los con a ios, si
en endemos que lo con a io de es a i o es es a mue o, enemos que asumi que el p oceso
in e so ambién es posible, que de lo mue o se gene a lo i o, es deci , e i i . Se en iende que las
almas ealizan un eco ido desde el mundo de los i os al mundo de los mue os y ice e sa.
O o a gumen o a ene en cuen a es la eo ía de la eminiscencia pla ónica, la cual plan ea
que el conoce es eco da , median e un p oceso in e oga i o en el cual se demues a que con las
p egun as co ec as el indi iduo es sabedo de las cues iones po las que se le p egun a, pues o que
ya las ha conocido, y a a és de la dialéc ica soc á ica las a eco dando. Conoce es econoce lo
que ya se sabía. Es po ello que debemos acep a que el alma ha exis ido con an e io idad al cue po,
ya que iene que habe conocido en un iempo an e io las ideas y las o mas que aho a ecue da.
A a és del alma somos capaces de conoce las ideas inmu ables en el iempo, que son
inmo ales. Es po ello que el alma puede llega a compa i las ca ac e ís icas de las ideas, si puede
conoce lo inmo al puede se que el alma ambién sea inmo al. Al igual que las ideas gobie nan el
mundo ma e ial el alma gobie na el cue po.
“Examina, pues, Cebes, si de lo dicho se nos deduce es o: que el alma es lo más semejan e a
lo di ino, inmo al, in eligible, uni o me, indisoluble y que es á siemp e idén ico consigo mismo,
mien as que, a su ez, el cue po es lo más semejan e a lo humano, mo al, mul i o me, i acional,
soluble y que nunca es á idén ico a sí mismo. […] Si las cosas se p esen an así, ¿no le con iene al
cue po disol e se p on o, y al alma, en cambio, se po comple o indisoluble o muy p óxima a
ello?”5
4. Ibid.,p. 134.
5. Pla ón, (1997). Apología de Sóc a es , T ad. de A..Vigo, Uni e si a ia, p. 71.
Y, po úl imo, en la demos ación de la inmo alidad del alma pa a Pla ón, el alma se
iden i ica con la ida. La ida es lo que cons i uye el se del alma, po lo an o, el alma no pod á
acep a a su con a io, que es la mue e. De es a mane a, según el plan eamien o pla ónico, el alma
es inmo al.
“Al sob e eni le en onces al se humano la mue e, según pa ece, lo mo al mue e, pe o lo
inmo al se a y se aleja, sal o e indes uc ible, cediendo el luga a la mue e.”6
La in eg idad del Dasein
Si deseamos conoce el Dasein en su o alidad es necesa io pode comp ende lo en la
o alidad de su se , pe o es e se encuen a inacabado. La es uc u a básica del se del Dasein es el
cuidado (So ge), el cual se encuen a p oyec ado hacia el u u o, abie o hacia un abanico de
posibilidades, po lo an o es á incomple o. El Dasein se encuen a en un es ado de posibilidad, de
algo que puede se pe o oda ía no es. El acabamien o del Dasein llega con la mue e, pe o una ez
llega la mue e ya no exis e el Dasein, ya que no puede se nada más, no puede p oyec a se hacia
ninguna o a posibilidad, es po ello que el alcanza su o alidad implica el desapa ece . Po lo an o
nunca pod emos ob ene lo en la o alidad de su se p e iamen e, ya que es a llega con su
acabamien o.
“Así pues, po p incipio no hay que o za jamás al Dasein a que en el habe p e io se
p esen e en cuan o un odo. Pe o aun cuando algo así ue a de alguna mane a posible, una ez más
eso, en sen ido es ic o, sólo que ía deci que no pod ía hace se uso de al habe p e io, pues o que
debemos a ene nos a la ca ac e ización an es hecha del Dasein que en esencia es siemp e el mío.”7
La pa icula idad y la indi idualidad del Dasein son asgos de ini o ios del mismo, dada la
expe iencia singula de cada suje o de su p opia exis encia. De es a mane a, nos es imposible el
expe imen a lo en su o alidad ya que al llega a su modo de se comple o deja de se . Es á en su
p opio modo de se la imposibilidad de pode conoce lo de mane a comple a. Con es o se nos
p esen a la posibilidad de a a de llega a su comp ensión comple a median e o os Dasein con los
que coexis imos, pe o es o nos expone el ilóso o alemán que no es posible po di e en es mo i os.
Al expe imen a la mue e o os Dasein ambién log an la in eg idad comple a, con lo que
es o conlle a, que es deja de se , po lo an o no nos es posible alcanza su o alidad, de la misma
mane a que nos pasa a noso os mismos, el Dasein deja de exis i . Además, como ya he mencionado
an e io men e, el Dasein es único, po lo que no podemos cambia uno po o o, no es un en e ijo e
inmu able, como sí lo puede se cualquie o o obje o con los que nos elacionamos en la ida
6. Ibid., p.122.
7. Heidegge , M. (2006). P olegómenos pa a una his o ia del concep o de iempo, T ad., de J. Aspiunza, Alianza
Edi o ial, pp. 385-386.
co idiana. No podemos in e cambia un Dasein po o o, se puede da el caso de ealiza es o en
elación a una ac i idad especí ica, pe o nunca pod á da se en elación al in del p opio Dasein.
“Eso quie e deci que nadie puede libe a al o o de su mue e. […] odo Dasein, po se lo,
ya ha omado a su ca go esa mane a de se . La mue e es en cada ocasión la mía; es deci , sólo po
se , la mue e es algo ya inhe en e a mí.”8
De es a mane a nos seguimos encon ando con la misma p oblemá ica, en endiendo que la
in eg idad del Dasein se alcanza con la mue e, lo que implica el deja de exis i , nos es imposible
alcanza la. Pues o que el se odo del Dasein es deja de se , a di e encia del es o de en es que
componen el mundo, de hecho son opues os, ya que el es a acabado pa a un en e especí ico implica
que ya se puede hace uso de él, mien as que en el caso del Dasein implica el desapa ece .
Sin emba go, es a imposibilidad de conoce la o alidad del se del Dasein puede se
supe ada, a a és de la in e p e ación enomenológica del enómeno de la mue e, si ealizamos de
mane a co ec a es e análisis, se emos capaces de supe a es as ba e as y log a alcanza nues o
come ido, el comp ende la o alidad del se del Dasein.
La in e p e ación enomenológica de la mue e
An es de comenza , debemos ma ca la di e encia en e el es a acabado de los obje os y
cosas del mundo y el es a acabado del Dasein. Respec o a los obje os, ese es a acabado implica el
que se encuen an p epa ados pa a se empleados, es deci , que es án p epa ados pa a cumpli su
unción especí ica, pa a aquello a lo que es án diseñados. Sin emba go, pa a el Dasein signi ica lo
con a io, supone el ya no es a ahí, ya que ha log ado se en su o alidad, con lo que ello implica.
“Aquí o alidad, se del in, es deci , la mue e, se es án en endiendo a pa i de la es uc u a
de se de las cosas del mundo, se es án iendo desde el mundo.”9 Pe o es a íamos come iendo un
e o , no podemos en ende la mue e a azón del es a ahí o el no es a ahí de las cosas, ya que la
mue e es una posibilidad cons an e que se encuen a a lo la go de oda nues a exis encia. Es cie o
que es amos p oyec ados hacia ella, pe o a su ez es amos p oyec ados ambién hacia muchas o as
cosas sin se la mue e. Po lo an o, no podemos a a de comp ende la mue e como una acción
que sucede an e noso os, sino como un asgo ca ac e ís ico del p opio Dasein, pa iendo de su
es uc u a como cuidado (So ge).
En es e en en amien o con la mue e nos encon amos an e la posibilidad de se más
au én ica, única, somos la posibilidad de mue e, pe o solo una o ma de mue e, la nues a. Ya que
no se puede expe imen a la mue e en gene al, sino que es un p oceso único e indi idual de cada
uno. Se nos p esen a como la o ma de se de noso os mismos en la o alidad. La cual puede ocu i
en cualquie momen o en el u u o, y noso os mismos nos encon amos den o de esa posibilidad.
8. Ibid., p. 388.
9. Ibid., p. 390.
“El análisis y la elabo ación de la mane a de se como el Dasein es su posibilidad de se más
ex ema cons i uye la me a de la in e p e ación enomenológica del enómeno de la mue e,
en endiéndose aquí po mue e un asgo de se cons i u i o del Dasein.”10
En es e p oceso se analiza á an o el modo de se en la co idianidad del Dasein pa a con su
posibilidad de mue e y plan ea la cues ión de en cuan o qué se le p esen a en esa co idianidad el
se de la mue e.
Cuando el Dasein cae en la co idianidad se in eg a en la uni o midad de la exis encia del día
a día, se aleja de la comp ensión de su p opio se o ien ando su a ención a los e en os mundanos de
las acciones co idianas de la exis encia. Es o, en elación con la mue e, obse amos cómo se
esqui a el plan ea se es a cues ión. El conjun o de los indi iduos comp enden que nues a
exis encia iene un inal, pe o no se p eocupan po ello, simplemen e asumen que «ya llega á»,
siendo es o una concepción e ónea de la misma, pues o que la mue e no es algo que llegue, sino
que es una posibilidad p opia del Dasein.
Es o lo podemos obse a en la exp esión el «mo i se uno», se asume la condición ini a de
nues a exis encia pe o no de una mane a au én ica, sino que median e es a a i mación nos alejamos
de ella. Pues o que el «uno» como al no mue e, es deci , no es á pe soni icado sino que es el modo
de exis encia impe sonal del Dasein en la co idianidad, es e no se en en a a la ini ud de la
exis encia ya que la e i a cons an emen e.
“Ese es a in e p e ado público egula ambién de an emano el modo de se público pa a con
la mue e, en el sen ido de que iene ya decidido lo que hay que conside a ace ca del pensa en la
mue e. El pensa en la mue e se conside a públicamen e miedo coba de, is e huida del mundo.”11
Supone una des alo ización de la mue e, en la cual se es a impo ancia a es a expe iencia
i al de nues a exis encia, en la co idianidad nos encon amos an e una cons an e huida de la
mue e, es o supone únicamen e el abandono del p opio Dasein, ya que no se puede hui de aquello
que nos cons i uye. Pe o es en es a acción de huida en la cual se econoce que es á ahí p esen e, y
que es una posibilidad de se . De ahí el plan eamien o «sum mo ibundus»12 po el me o hecho de se
somos mo ales.
Pe o su ge la ince idumb e de cuándo llega á, somos conscien es de que en algún momen o
se da á pe o no sabemos cuándo, aunque el hecho de no sabe cuándo llega á no signi ica que no
aya a p oduci se. Po lo an o sabemos que llega á pe o nos encon amos al mismo iempo en la
ince idumb e de conoce el momen o de su llegada, es o cons i uye el modo de se de la mue e.
Sin emba go, la co idianidad ompe con la elación e dade a de se con la mue e, ya que echaza
el ca ác e indi idual p opio de la mue e.
10. Ibid., pp. 391-392.
11. Ibid., p. 394.
12. Ibid., p. 395.
Pa a que es o puedo da se, debe asumi se que esa posibilidad de se es únicamen e la mía,
acep ando su ca ác e inde e minado pe o asumiendo que yo soy el único que puedo expe imen a la.
El se conscien es de que esa posibilidad exis e, pe o no con el deseo de alcanza la, se a a de es a
p oyec ados hacia esa posibilidad pe o sin llega a alcanza la, pues o que ya no se ía una posibilidad
sino una ealidad. Y es a posibilidad es únicamen e mía, pues o que en el momen o en la que la
alcanzo, en el momen o que mue o, deja de es a ya. De es a mane a se log a la o ma más pu a del
«yo soy», es a a és de la mue e que se log a la unión absolu a con el Dasein, nos ol emos
comple amen e hacia él.
An eceden es
La en e medad mo al de Sø en Kie kegaa d
El ilóso o danés Sø en Kie kegaa d ambién dedica buena pa e de su iloso ía al es udio
del se del indi iduo y su elación con él, y cómo es o in luye en nues a exis encia. En su ob a La
en e medad mo al, in oduce el concep o de “en e medad mo al”, que según su plan eamien o es
la desespe ación. La cual ambién gua da elación con la p oblemá ica que hemos ido abo dando a
lo la go del abajo y que es obje o p incipal de es e abajo in de más e , que es la mue e.
Kie kegaa d conside a que el se humano es espí i u, es o es un aspec o undamen al, el cual
nos dis ingue del es o de se es i os que habi an el plane a, és e es único en cada suje o y es lo que
nos pe mi e i más allá del mundo ma e ial en el que habi amos, además de o o ga sen ido a nues a
exis encia. Sos iene que somos se es que nos encon amos en una cons an e elación dialéc ica en
nues a exis encia, en e la ida y la mue e, lo empo al y lo ini o, e c. Y es es a elación dialéc ica
la que asien a las bases de nues a exis encia. El ilóso o danés a ibuye una g an impo ancia al
cul i o del alma pa a pode desa olla una exis encia e dade amen e au én ica y plena, a lo la go
del desa ollo de es e apa ado pod emos obse a la ue e in luencia c is iana en su pensamien o.
Habiendo es ablecido la impo ancia del espí i u a la ho a de comp ende el se humano y su
elación con la exis encia, en endiendo al espí i u como el yo, es necesa io de e mina qué es el yo,
que en su ca ác e dialéc ico se en iende como la elación que se elaciona consigo misma. Po lo
que no se comp ende como un yo es á ico e inmu able, sino como algo que es á en cons an e
cambio en busca de la au en icidad. Pe o no podemos comp ende el yo como la elación en sí, sino
que aquello que pe mi e que se p oduzca dicha elación. Kie kegaa d concibe al se humano como
una sín esis, como una especie de elemen o que se encuen a en e dos é minos, en e el cue po
ísico y el alma. Sin emba go, el se humano ni es únicamen e una cosa ni la o a, sino que es el
conjun o de ambos aspec os, mien as es é p esen e es a dispu a en e ambos é minos el se
humano no pod á conside a se de mane a au én ica como un yo.
Respec o a esa ida plena y he oica, es aquella la cual i imos aco de a nues as
aspi aciones y me as que deseamos alcanza , comp ome iéndonos en se la mejo e sión de
noso os mismos. El in de nues a exis encia no se nos p esen a como un a p io i en nues a
exis encia según su plan eamien o, sino que la p opia mue e debe se en endida como c eación de
la ida.
En su comp ensión de la mue e O ega expone que la idea de la mue e supone un aspec o
undamen al en la cons ucción de la cul u a española, ya que es á p esen e en odos los campos de
es udio y de in es igación, además de que es á in eg ada comple amen e en la ida co idiana de los
indi iduos. Es po ello que la mue e iene un papel undamen al en la p opia esencia de la cul u a
nacional. Además, conside a que den o de la cul u a española no es posible concebi la ida sin la
mue e, ambas ideas se elacionan en e sí de o ma que son insepa ables la una de la o a, es ando
p esen e an o en la co idianidad como en el ámbi o cul u al. Demos ando ese ca ác e inhe en e de
la mue e a la exis encia y no como un aspec o ex e io de nues a exis encia, el cual se acep a como
una condición más de nues a exis encia como puede se cualquie o o ipo de expe iencia i al.
“Unas de las g andes limi aciones, y aún debe íamos deci de las e güenzas de las cul u as
has a aho a sidas, es que ninguna ha enseñado al homb e a se bien lo que cons i u i amen e es, a
sabe : mo al. Es o quie e deci in nuce que mi doc ina espec o a la mue e es es ic amen e
in e sa a la exis encialis a.”22
O ega c i ica que la mode nidad eu opea ha adop ado una ac i ud ana o óbica, dejando a un
lado la ca ac e ís ica p incipal del se humano, que es su na u aleza de se mo al. Es po que
conside a necesa io que su ja una cul u a que eduque a los indi iduos en su mo alidad, en el
ca ác e ini o de su exis encia, de es a mane a pod án a on a su exis encia de una o ma más
au én ica. Se debe in oduci la mue e de mane a in eg al en la exis encia. No se debe a a de
esqui a la, sino acep a la como una expe iencia i al más de nues a ida. No debemos ene miedo
o pudo hacia la mue e, sino que debemos pensa la, con el in de pode ene conciencia de ella de
mane a plena.
“No se comp ende po qué el impe a i o que nos o dena oma la ida bajo nues a olun ad
y gobe na la empleándola en le an ados des inos, no ha de ex ende se a la mue e. Si es ella de al
modo un ing edien e, un ac o de la ida, lo mismo que debemos usa delibe adamen e de és a,
debié amos ambién usa la mue e, ap o echa la, emplea la.”23
El ilóso o español concibe que la mue e debe se in eg ada en la exis encia no desde el
«se pa a la mue e» como hace Heidegge sino como un «se pa a la ida», es o es ca ac e ís ico de
su en oque i alis a. Es la ida la que o o ga un signi icado a la mue e, po ello la impo ancia de
i i una ida plena y he oica, eso es lo hace que la mue e enga alo .
22. O ega y Gasse , J. (1980). El homb e y la gen e, Re is a de Occiden e, pp. 162-163.
23. O ega y Gasse , J. (1957). Ensayos escogidos, Aguila , p. 47.
“Desde el p ime momen o, como un mó il en su ayec o ia, a la ida lanzada a su
consumación: an o ale deci que se i e como que se des i e. El enómeno del mo i se a
p oduciendo desde la concepción.”24
La mue e es á p esen e en nues a ida de mane a inhe en e, se puede comp ende cómo
que el p opio hecho de i i signi ica mo i , no son elemen os sepa ados sino que es án unidos. Una
ez más, O ega con es a concepción de la mue e ompe con la idea es ablecida de la mue e como
la acción que simplemen e e mina con nues a exis encia. Desde el p ime momen o de nues a
exis encia la mue e ya es á p esen e en ella.
Sin emba go, el in del se humano no es el de mo i , sino el de i i una ida de acue do a
consegui los obje i os y me as del indi iduo, dando lo mejo de sí, a ando de se su mejo
e sión, y la mue e in eg ada en la exis encia, es lo que hace que es o enga sen ido y sea el mejo
inal posible a es e eco ido que es nues a exis encia. Se p esen a a la mue e como un se pa a la
p opia ida. Además, es os obje i os y me as del indi iduo, son los que hacen posible in eg a la
mue e en la exis encia, pues o que es amos dispues os a da nues a ida con el in de alcanza los,
ya que es amos dedicando nues a ida, nues a exis encia, a log a nues os p opósi os. Y la
mue e es la expe iencia i al que concluye con es e la go p oceso, es la mejo o ma de e mina
nues o come ido.
La mue e en Ma ía Zamb ano
Ma ía Zamb ano no concibe la mue e como el simple hecho de deja de i i , sino que le
o o ga una comp ensión mucho más p o unda, supone una nue a o ma de exis encia. Es a
expe iencia i al signi ica pa a la ilóso a española una libe ación, el ol e a i i la ida de
mane a au én ica. No en iende la ida y la mue e como elemen os con adic o ios sino que ambos
se en elazan en nues a exis encia pa icipando de la misma mane a en nues a expe iencia i al. La
ida p o iene de la mue e y es la p opia mue e la que da sen ido a la ida, po lo que la mue e no
se p esen a como el inal sino como la ape u a hacia o o modo de exis encia. En es e sen ido, la
acep ación y comp ensión de la mue e nos pe mi e i más allá de las p eocupaciones mundanas y
co idianas, nos posibili a el amplia nues os lími es del conocimien o y expe imen a una
concepción de la ida mucho más p o unda.
“Y Emilio se es u o mu iendo siemp e. Lo decía. Pe o no ue ampoco un ap endiz de la
mue e, ni alguien que se adelan a a ella po la medi ación, po esa «medi ación sob e la mue e»
que nace p opiamen e del no que e mo i de e dad.”25
Según Ma ía Zamb ano expe imen amos múl iples mue es, a la ez que de es as múl iples
mue es su gen múl iples enace es, es o supone di e en es p ocesos de ap endizaje y de ape u a
24. Ibid., p. 46.
25. Zamb ano, M. (2011). Ob as Comple as III, Galaxia Gu enbe g, p. 772.
hacia nues o se , en las di e en es si uaciones en las que nos encon emos. En su iloso ía, el
concep o de «umb al» es de i al impo ancia, pues o que hace e e encia a ese espacio in e medio
en e lo que conocemos y desconocemos, ese espacio en e lo co idiano y lo que a más allá. Es en
es e espacio donde el indi iduo puede ahonda de mane a más p o unda ace ca de la comp ensión
de su exis encia, aden a se hacia la búsqueda del se , es aquí donde se nos ab e odo.
“Si uándose en el luga simbólico del umb al, Ma ía Zamb ano no concibe la ida y la
mue e como ealidades con adic o ias, pues ambas luyen al unísono y se diluyen una en la o a en
un lui con inuo.”26
La ida y la mue e son ambas componen es del p oceso i al de nues a exis encia, no son
elemen os aislados que se p oduzcan po sepa ado, sino que se encuen an luc uando en e ellos
cons an emen e. Con es o desapa ece la concepción de la mue e como un lími e, como un inal, y
se nos p esen a como un espacio de ape u a hacia una nue a o ma de se del suje o. Po lo an o,
no hay ida sin mue e ni mue e sin ida, se p oduce una simbiosis en e la ida y la mue e, se
necesi an una de la o a pa a pode exis i . Es po ello que i imos la mue e, y a a és de ella
alcanzamos la exis encia e dade a, i imos de o ma plena, nos despojamos de aquello que nos
limi a y somos lib es de i i en busca del sen ido e dade o del se .
“La e dad es a la que nos a ojan los dioses cuando nos abandonan. El don de su abandono.
Una luz que es á po encima y más allá, y que al cae sob e noso os, los mo ales, nos hie e. Y nos
ma ca pa a siemp e. Aquellos sob e quienes cae la e dad son como el sello de su amo.”27
Zamb ano plan ea la mue e como ese paso hacia la libe ad del suje o, hacia un es ado en el
cual no se encuen a bajo ningún ipo de in luencia o limi ación, donde es lib e, donde enace. Allí
donde el e dade o se del suje o puede ab i se al mundo. Es el momen o donde se puede concebi
al se en su o ma más pu a, sin ningún ipo de elemen o ex e io el cual le a ec e. De es a mane a la
ida se comp ende como una ase más en nues a exis encia, la cual debemos expe imen a con el
in del alcanza la expe iencia de una exis encia au én ica. Se p esen a el se como algo que nace, en
es e p oceso es esencial el acep a la ini ud de nues a exis encia, no a a de esqui a la o
pospone la, únicamen e en el momen o en el que se acep e es a condición de nues a exis encia se
pod á e ela el se de la o ma en la que lo hace.
“Y en ese ins an e de libe ad, de pu a libe ad, que an e la p esencia de la mue e b o a,
iene a se un segundo nacimien o que, a di e encia del p ime o, puede se echazado en un ac o de
iolencia que, a eces, es llamado olun ad; olun ad de i i , o de pode . Ya que de se no es
posible ene , ni p opia ni imp opiamen e, olun ad. El se no se p esen a en ales momen os como
cosa a consegui , ni a conquis a , ni a es ablece , ni muchos menos a elegi . El se se e ela cuando
26. Bundgå d, A. (2020). Ma ía Zamb ano: La mue e i ien e. Cla idades, Re is a de iloso ía, A ículo 1989-3787.
27. Zamb ano, M. op.ci ., p. 1.155.
la p esencia de la mue e se acep a, y el p opio se , como algo que nace. Y en onces el mo i , el i
mu iendo, comienza.”28
Po lo an o, en endiendo la mue e como la expe iencia po la cual se alcanza la e dad y la
exis encia au én ica, podemos a i ma que log amos alcanza el se desde el no se , en el momen o
en que el suje o sien e es e acío exis encial del no se a a de i más allá en busca del signi icado
de su exis encia, de su se , es po ello que se nos ab e en su sen ido más pu o. Vi imos mu iendo, en
el sen ido que podemos expe imen a la mue e de di e sas o mas, y cada momen o en el que la
expe imen amos su imos es os cambios que se p oducen en la ape u a del se hacia el indi iduo.
La expe iencia de la mue e en Zamb ano es el camino hacia la e dad y el conocimien o e dade o
del se en su sen ido más au én ico.
Es ado ac ual
La mue e en noso os en la ob a de Ana Ca asco-Conde
La ilóso a española Ana Ca asco-Conde en su ob a La mue e en común, abo da el
enómeno de la mue e desde dos pe spec i as, po un lado cómo a ec a al indi iduo la pé dida de
una pe sona la cual cons i uye un pa e de su p opio se , y, po o o lado, cómo a ec a a la
comunidad el hecho de la pé dida. La pé dida de un se que ido puede ae consigo sen imien os de
is eza, año anza o incluso angus ia, pe o una ez ha anscu ido el iempo es os sen imien os
pueden ol e se en ecue dos ag adables, cuando se ecue da el impac o posi i o que u ie on esos
indi iduos en nues as idas. De es a mane a, la au o a nos plan ea la mue e y el amo no como dos
elemen os o almen e con a ios, sino como elemen os los cuales se pueden complemen a .
La expe iencia de la pé dida de o o indi iduo supone un pun o de in lexión ace ca de la
concepción que enemos sob e noso os mismos, nos hace se conscien es de la plu alidad que
somos, y el hecho de la pé dida nos hace cambia comple amen e pues o que hemos pe dido un
pa e de noso os que nos cons i uye. “No somos los íos que an a da al ma que es el mo i , po
eco da las coplas de Jo ge Man ique, po que se incidi ía en la singula idad y la di e encia de cada
uno has a la disolución e inde e enciación de la mue e, sino que noso os mismos es amos hechos y
nu idos de mil íos.”29 Es o demues a que no somos indi iduos aislados, sino que es amos
cons i uidos po di e sos elemen os, en es e caso, po o as pe sonas ambién, en el sen ido que las
elaciones que man enemos con ellas son asgos cons i u i os de nues o p opio se .
Ana Ca asco pone de mani ies o nues o ca ác e in e subje i o, las elaciones que
es ablecemos con o os suje os y cómo según sean es as elaciones ienen un mayo impac o en
nues as p opias idas, y a su ez end á un mayo impac o en noso os mismos la pé dida de es as
28. Ibid., p. 772.
29. Ca asco-Conde, A. (2024). La mue e en común. Sob e la dimensión in e subje i a del mo i , Galaxia Gu enbe g, p.
205.
pe sonas cuando mue an. Ya que expe imen amos no sólo la pé dida de un se que ido, sino que
expe imen amos la pé dida de una pa e de noso os mismos. Es o demues a que los o os suje os
no son únicamen e elemen os ex e nos que con i en con noso os, sino que o man pa e de
noso os mismos, nos cons i uyen como una pa e de noso os, de ahí que cuando expe imen amos
su pé dida no sólo su imos su mue e sino que mue e algo en noso os ambién. Con es o la au o a
no quie e expone que odo sea in e subje i idad, sigue exis iendo una singula idad en noso os,
pese a pe enece a una comunidad, cada uno de noso os sigue siendo un se indi idual, aunque
es emos con o mados po muchos o os indi iduos y las elaciones que es ablecemos con ellos.
Den o de nues a p opia indi idualidad exis e un noso os colec i o.
“La mue e, aunque nos enca a a la soledad, e leja, desde es a pe spec i a, una dimensión
de noso os mismos: que es amos hechos de los demás, que c ecemos y nos desa ollamos habiendo
in e io izado elemen os de lo que nos odea, que es os elemen os no son acceso ios, sino esenciales,
como semillas que han ido c eciendo has a hace de noso os quienes somos. Toda pé dida esencial
ae consigo la pé dida de algo de nues o p opio se .”30
Es po ello que cuando expe imen amos la pé dida de algún se que ido o ce cano, no
expe imen amos sólo su p opia pé dida, sino que sen imos la pé dida de una pa e de noso os
mismos, expe imen amos el acío que ocupaba en noso os y que ya no se a a ol e a ocupa as
su ma cha, pe demos una pa e de nues o p opio se , pues o que o maba pa e de noso os.
Expe imen amos una doble pé dida, an o la pé dida de ese se como la pé dida de una pa e
cons i u i a de noso os mismos.
Sin emba go, Ana Ca asco plan ea que cuando alguien mue e, mue e solo. No en el sen ido
de que mue a sin ningún ipo de compañía, sino que la expe iencia i al del mo i se expe imen a de
mane a indi idual y única, es una expe iencia la cual no puede compa i el indi iduo, ya que él es
aquel que su e el p oceso del se al deja de se . De ahí que la mue e nos enca a a la soledad, la
mue e se expe imen a de mane a soli a ia e indi idual. De es a expe iencia soli a ia an e la mue e,
su ge el sen imien o de culpabilidad de los a ec ados, al no pode acompaña de mane a eal al
allecido.
De la misma mane a que el allecido expe imen a en soledad su mue e, las pe sonas
a ec adas po la pé dida expe imen an el dolo de la misma o ma, en soledad. Compa en ese
sen imien o de soledad con la pe sona que allece, ahí que la au o a conside e que se p esen e la
mue e como en común. Compa imos el dolo con la pe sona que ha allecido, además, con la
pé dida de esa pe sona ambién pe demos algo en noso os mismos. Aunque la pé dida de es e se
no supone que pe damos la elación con él de mane a de ini i a, simplemen e ocupa o a o ma de
se en nues as idas, ob iamen e no se a a de una elación de ca ác e ísico con es e suje o, sino
30. Ibid., p. 206.
que i e en nues os ecue dos y memo ias que compa íamos jun o a él, con su mue e se p oduce
un cambio en la o ma de elaciona nos con él, pe o no supone el in a la elación que man eníamos
con es e suje o.
Es a pé dida la au o a nos la mues a como algo que a más allá que la pé dida de una pa e
de noso os, sino más bien es algo que se nos a eba a, pues o que no hay o ma de ecupe a lo y en
muchas ocasiones ocu e de o ma inespe ada. T as es e a eba amien o queda un acío en noso os
que no somos capaces de ocupa , que an es ocupa la pe sona que hemos pe dido, que nos han
a eba ado. Es e espacio acío es la uen e de su imien o y angus ia del indi iduo, que no puede
llena pues o que la pe sona que lo ocupaba ya no es á en e noso os ni lo a a ol e es a . Y es a
he ida puede hace que nues a elación con el mundo ex e io se complique, es deci , puede a ec a
de mane a nega i a en nues a elación con el es o de indi iduos y cosas, ya que hemos pe dido
una pa e de noso os. Pe o no es la ealidad o el mundo ex e io como al el que se e a ec ado con
nues a pé dida, sino que es nues o p opio mundo, el que cons uimos en base a noso os mismos el
que se e a ec ado. Pues o que enemos que ol e al econ igu a lo as la pé dida de es e se
que ido que o maba pa e de él.
El p oceso de econ igu ación de nues o mundo, o ma pa e del duelo ambién, es o supone
que el duelo no es únicamen e un iempo o pe iodo de is eza que pasa el indi iduo que ha pe dido
a alguien, sino que ambién supone un p oceso en el cual cambia su pe cepción y la elación que
iene con su mundo as la pé dida de ese se que ido. En un sen ido es ic o, el mundo como al no
expe imen a ningún ipo de cambio as la pé dida, sigue siendo el mismo, es nues o mundo
subje i o el que cambia o almen e y as ese cambio nues a elación con él ambién cambia.
Nues a elación con el mundo cambia en base a la pé dida que expe imen amos, y debemos
cons ui es a nue a elación con él pa iendo de la p opia pé dida. Se a a de un p oceso dolo oso
pa a el indi iduo, pe o no po la pé dida en sí misma, sino po que ya no somos ni pod emos se los
mismos que é amos an es de la pé dida, pues o que una pa e de noso os nos ha sido a eba ada.
“An e la pé dida del obje o amado, el dolien e, po no sol a lo, po que no quie e, po que no
sabe, lo a apa, pe o al hace lo, llena su in e io de acío, de ausencia, de dolo y de nada, has a que
es a nada lo ocupa odo.”31
Su dolo y angus ia aumen a, ya que no concibe su ealidad con la ausencia de la pe sona
que ha pe dido, y el acío que ha dejado as su pé dida se llena de es o, de dolo , de acío, lo cual
se ex iende po odo el se del indi iduo. Po lo an o, la exis encia del dolien e ya no gi a en o no
al mundo en el que i e, sino que se cen a en el dolo y su imien o que expe imen a a azón de su
pé dida. Es o supone que el dolo del indi iduo se ans o ma en melancolía, en el sen ido de que no
31. Ibid.,p. 219.
es capaz de supe a ese acío que ha dejado la pe sona que se ha ma chado y su exis encia gi a en
o no a él, a ese acío, iéndose al e ada de mane a o al la pe cepción de su ealidad.
La ilóso a española nos plan ea es ipos de mue e, nues a p opia mue e, la mue e del
o o y la mue e en mí. En elación a aquello que es común en la mue e, cuando allece un se
que ido ambién mue e algo en mí, ya que esa pe sona ep esen aba una pa e cons i u i a de mi se .
Sin emba go, es e sen imien o de la mue e en comunidad no se e leja en odas las mue es, pues o
que hay mue es las cuales no nos a ec an di ec amen e a noso os, no ienen un impac o en nues a
exis encia como sí la ienen o as. Es e ca ác e común de la mue e su ge en las pé didas de
aquellos se es los cuales o maban pa e de noso os mismos, los cuales e an pa e de noso os
mismos, y que debido a ello, e an pa e de nues a p opia iden idad. Es po ello que cuando mue en
ambién mue e una pa e de noso os mismos. Es o no signi ica que el es o de mue es ca ezcan de
sen ido o que no nos a ec en, sino que no dejan ese acío en nues o in e io con su pa ida.
“Somos se es in ain e subje i os po que den o de noso os albe gamos una imagen que
de iene cons i u i a y ele an e pa a nues o yo, el cual, lejos de se una esencia pu a que emi e al
núcleo de una iden idad sin mezcla, es el esul ado de la plu alidad y de la di e encia.”32
Es o demues a cómo nues a iden idad es á cons i uida po los demás y las elaciones que
es ablecemos con ellos. Po lo an o, a la ho a de a a de la mue e en común, debemos hace lo
desde el espacio que ocupan y que con su mue e han dejado acío. En nues a iden idad puede
e se e lejada el es o de indi iduos con los que hemos es ablecido algún ipo de elación, nues o
se es el esul ado de un conjun o de di e sas iden idades, las cuales se an modi icando a lo la go
de nues a exis encia a azón de las di e en es expe iencias que compa imos jun os a ellos. Sin
emba go, es as dejan de modi ica se una ez la pe sona ha allecido, pues o que ya no amos a
pode in e ac ua más con ella, pe o es o no signi ica que nos abandone o deje de o ma pa e de
nues o se , únicamen e no nos acompaña á más de mane a ísica pe o siemp e o ma á pa e de
mane a cons i u i a de noso os. Ya que el impac o an o posi i o como nega i o que ha enido en
nues a exis encia es algo que no puede desapa ece aunque esa pe sona haya allecido, siguen
es ando p esen es aunque ya no es én i os.
De es a mane a, la mue e no se nos mues a como una expe iencia i al la cual ponga de
mani ies o nues a indi idualidad, no se p esen a como una expe iencia i al única y pe sonal, sino
odo lo con a io, nos demues a la plu alidad que somos y el ca ác e in e subje i o de nues a
exis encia. Po ello debemos abo da la mue e de los demás como el impac o que iene es a en
nues a exis encia y en nues a iden idad, en ez de cen a nos en nues a p opia mue e. La mue e
es un aspec o inhe en e a nues a exis encia, odos somos conscien es del ca ác e ini o de nues a
exis encia, es sabido que la ida iene un p incipio y inal. Sin emba go, es a conciencia del ca ác e
32. Ibid., pp. 222-223
ini o de nues a exis encia es el o igen de ese sen imien o de angus ia que expe imen a el se
humano, aunque es la p opia mue e la que nos pe mi e el pode man ene una elación que aya
más allá con el es o.
“Me pe mi e mi a den o de la pe sona y en ende la p esencia del o o en mi in e io , no
únicamen e desde la elación incula que pueda es ablece con él, sino desde el núcleo del ínculo
que lo anuda a mi in e io .”33
Po lo an o, la mue e del o o es lo que nos ace ca en mayo medida a ellos, es lo que nos
hace se conscien es del impac o que ienen en nues a exis encia, pues o que con su pé dida se nos
mues a la ele ancia que ienen en nues a exis encia e iden idad, cómo o man pa e de noso os
mismos. No expe imen amos la pé dida simplemen e como la pé dida de algo ex e nos a noso os,
sino que la expe imen amos la pé dida de algo que nos pe enece, de algo que o ma pa e de
nues o se , se mue e una pa e de noso os ambién. Po lo que el o o no es algo ex año o ajeno,
sino que es una pa e de noso os mismos. Y aunque és e haya allecido, sigue o mando pa e de
noso os.
De es a mane a la pé dida de una pe sona iene un impac o no o io en la comunidad a la que
pe enecía. La pé dida la comp endemos como la expe iencia po la cual és e suje o que ha allecido
e mina su ida ísica, y al inaliza su ida és a ya no puede expe imen a ningún ipo de cambio,
pues o que és a pe sona ha dejado de se . Únicamen e puede expe imen a cambios desde el
ex e io , es deci , desde las pe sonas que componen la comunidad a la que él pe enecía. Una ez se
p oduce la pé dida, la mue e podemos comp ende la, como ya he mencionado an e io men e, como
un desga amien o de algo que nos pe enece y que ya no pod emos ol e a ecupe a de la misma
o ma que lo e a an es de su allecimien o. Sin emba go, aunque el suje o haya allecido eso no
signi ica que desapa ezca, pues o que su huella en las pe sonas con las que man enía elación y su
comunidad sigue es ando p esen e, pe o de o a o ma on ológica.
“Los i uales son los pasos necesa ios pa a la ansición de un modo de es a a o o que no
lle e apa ejado ni el ol ido ni los es ados pa ológicos an e la no supe ación de la pé dida. Podemos
segui inculados: la cues ión es cómo. Mo imos como indi iduos, pe o no como el ú de un yo, es
deci , ni como pa e de una comunidad ni como pa e cons i u i a de o a pe sona.”34
La au o a concibe que los i os une a ios son de i al impo ancia a la ho a de p ocesa la
pé dida de un se que ido, y cómo es os son necesa ios pa a que el p oceso de la pé dida se
desa olle de la mejo mane a posible y los a ec ados no caigan en los di e sos p oblemas que
puede aca ea la pé dida de un se que ido. Se demues a con lo que aquí nos plan ea Ana Ca asco
que el impac o que ienen las pe sonas en nues as idas no desapa ece con su mue e, sino que
sigue en noso os incluso después de su allecimien o.
33. Ibid., p. 238.
34. Ibid., p. 248.
También en es e p oceso duelo, la au o a plasma en su ob a la impo ancia de hace lo desde
el amo , y no desde la año anza o la is eza, es deci , hace lo desde el amo que sen íamos hacia eso
pe sona pues o que el amo en endido de es a mane a implica la acep ación o al de la pé dida y
a a de man ene el ínculo con ese indi iduo pe o de o a o ma de como lo e a mien as i ía.
Desde es a pe spec i a, el amo ayuda al indi iduo a con i i con la ausencia de aquel que ha
allecido y le pe mi e segui sin iendo la p esencia de es e aunque se encuen e ausen e. Con la
acep ación de la ausencia puede a anza en la cons ucción de ínculos con el allecido en és e
nue o pa adigma.
La mue e en la ob a de F ançoise Das u
“Es a enomenología de la condición mo al del se humano exige, po an o, la educción de
oda esis sob e la mue e, sea cual sea su o igen, pa a si ua nos en e al «pu o enómeno» de la
mo alidad. Aho a bien, ese «pu o enómeno» de la mo alidad iene in ínsecamen e el sen ido de
una elación del que piensa con su p opia mue e.”35
En el análisis ace ca de la mue e, la ilóso a ancesa F ançoise Das u , sos iene que
debemos deja a un lado cualquie ipo de idea o plan eamien o ace ca de la mue e pa a así pode
en en a nos a ella de la mejo o ma posible e inicia el es udio ace ca de ella. De la misma o ma
que Heidegge , Das u es ablece que el el enómeno de la mo alidad es á en conexión con el suje o
que e lexiona ace ca de su mue e, no ace ca de la mue e del es o de suje os que lo odean, és e
análisis de la mue e no se puede lle a acabo si no es eniendo como obje o la p opia mue e del
indi iduo. El mo i es un elemen o p opio de nues a exis encia, odos los se es humanos amos a
mo i , es un asgo ca ac e ís ico de nues a exis encia, no es un elemen o ex e io a nues a
exis encia sino que pe enece a ella. Cada uno de noso os nos en en a emos a nues a p opia
mue e, de mane a indi idual y en soledad, no nos en en a emos a la mue e de o os ni ningún o o
indi iduo se en en a á a la nues a. Es un elemen o cons i u i o de nues a exis encia.
El sen i la mue e de o o indi iduos sólo puede expe imen a se si el indi iduo ha log ado
el se uno mismo, indi idual, es deci , en su elación con el ca ác e ini o de su exis encia, en el
cual ha asumido esa condición ini a de su exis encia. Al asumi el des ino inal de nues a
exis encia que es la mue e somos capaces de sen i la mue e de los o os pues o que noso os ya
somos conscien es la ine i abilidad del inal de nues a exis encia.
F ançoise Das u dis ingue en su ob a en e la mue e y el mo i , no los concibe de la misma
mane a, de hecho lo plan ea como dos pa adigmas di e en es pe o que a su ez man ienen una
elación di ec a en e ambos. Se en iende po la mue e como la expe iencia i al que pone in a
35. Das u , F. (2008). La mue e. Ensayo sob e la ini ud, T ad. de M. Pons I azazábal, He de , p. 127
nues a exis encia, la cual posee un ca ác e uni e sal pues o que odos los se es humanos somos
se es mo ales.
Sin emba go, el mo i a más allá de la expe iencia pu amen e ísica, en el mo i nos
en en amos a nues a p opia mue e, nos implica únicamen e a noso os como indi iduos, no es de
ca ác e uni e sal, ya que cada indi iduo expe imen a su p opia mue e.
La mue e es un elemen o undamen al en nues a exis encia, es un elemen o el cual no se
puede elimina o deja en un segundo plano en nues a ida. Aunque la única o ma po la cual
podemos ene acceso a ella es a a és de nues a mue e, es inaccesible de o a mane a, si
deseamos log a una comp ensión o al del enómeno. La mue e posee un ca ác e único en e al
es o de enómenos que nos odean, debido a su ca ác e p opio e indi idual. La mue e es aquello
de lo único que podemos es a segu os de nues a exis encia, puede comp ende se como la única
e dad que poseemos, pues o que es un enómeno que a a sucede , simplemen e no sabemos en
qué momen o se a a p oduci . La mue e es á p esen e a lo la go de oda nues a exis encia, pe o en
el momen o en el que se p oduce el enómeno de la mue e deja de es a , pues o que el enómeno se
ha consumado, es con su ealización que deja de se .
“En es e sen ido el mo i es una de inición de lo que es la ida humana, es o es, un «exis i
la mue e» o una mo alidad. En sen ido es ic o, sólo los humanos son «mo ales», ya que sólo
ellos son «capaces» de elaciona se con su p opia mue e y así hace «se » la mue e. […] Con es a
in e upción, con es e co e adical que es la mue e, es e e mina de exis i , el se pensan e no se
elaciona con un lími e ex e no, sino al con a io, como con es e in in e no a pa i del cual si
p opio es a -en-el-mundo o su p opio es a -con- ida se hace posible.”36
Los se es humanos somos los únicos se es que enemos la capacidad de e lexiona ace ca
de nues a exis encia, enemos la capacidad de ene conciencia ace ca de la ini ud de la misma y
desa olla nues a ida en base a es e conocimien o.
Sin emba go, en muchas ocasiones su ge el pensamien o de que es demasiado p on o pa a
mo i , es deci , que oda ía debemos i i más y que la mue e ha llegado demasiado p on o, como
un suceso que se nos p esen e sin a isa , como un simple hecho. De hecho, Das u a i ma que ya en
el momen o en el que el indi iduo nace se p oduce una ape u idad hacia la mue e, la acción del
nace implica el mo i . La mue e es á p esen e a lo la go de oda nues a exis encia, es po ello que
desde el momen o en el que nacemos ya es amos o ien ados hacia ese in. Es e ca ác e ini o de
nues a exis encia debe comp ende se a pa i de ese se pa a el in, nues a exis encia es á
de e minada po su ca ác e ini o, cuyo inal es la mue e. Es e inal es ine i able, po lo que el
mayo eje cicio de libe ad que podemos ealiza en elación a la mue e es simplemen e acep a la,
36. Ibid., p. 167.
la e dad, es deci , la ce eza se nos p esen a a aíz de la elación que es ablece el Dasein con el
mundo y su comp ensión e dade a del se . Po lo an o, desde su o igen ambos concep os es án
conec ados. En es e sen ido la e dad es ablece las bases sob e la que se undamen a la ce eza
ace ca del Dasein. Sin una comp ensión e dade a del se no se pod ía plan ea la ce eza.
De es a mane a, si a amos de comp ende la mue e como un e en o el cual sucede en el
mundo ci cundan e, desapa ece su signi icado exis encial. La ce eza que enemos ace ca de la
mue e es me amen e supe icial y no p o undiza en su impo ancia exis encial. Po lo an o, la
ce eza de la mue e queda ía en manos únicamen e de la ce eza empí ica, y es a es limi ada, ya
que no podemos se capaces de expe imen a nues a p opia mue e, sólo podemos obse a la
mue e de los o os. Con es e sen ido c í ico de la ce eza de la mue e queda demos ado el
desconocimien o po pa e de la co idianidad del e dade o modo de se del Dasein.
Sin emba go, el hecho de que el deja de i i se comp enda como un hecho empí ico, no
supone que sea un aspec o undamen al en elación de la ce eza de la mue e, pe o es a ce eza
empí ica no aba ca el signi icado o al de lo que supone la mue e, en su sen ido on ológico. Pues o
que en sen ido la mue e a más allá que el me o deja de i i del Dasein. La ce eza empí ica
ealiza un análisis supe icial de la mue e, una expe iencia la cual su en los o os suje os con los
que con i imos . Es po ello que desde es a pe spec i a no se puede llega a la comp ensión
au én ica de la mue e.
“La co idianidad caden e del Dasein conoce la ce eza de la mue e, y aún así esqui a el
es a cie o.”50
En su ocupa se co idiano, el Dasein asume una inde e minación de la mue e como cie a,
cen ando sus p eocupaciones en las ac i idades del día a día, dejando a un lado la comp ensión
exis encial de la mue e. Es po ello que la mue e queda como una posibilidad segu a de que a a
ocu i pe o inde e minada ya que no sabemos en qué momen o ocu i á.
Modo p opio de es a uel o hacia la mue e
“El p oyec o exis encial de un modo p opio de es a uel o hacia la mue e debe á des aca ,
po consiguien e, aquellos momen os de semejan e es a que lo cons i uyen como un comp ende de
la mue e, en el sen ido de un es a uel o no ehuyen e ni encub ido hacia la posibilidad ya
ca ac e izada.”51
La mue e es una posibilidad del se del Dasein inde e minada, pe o somos conscien es de
que es a posibilidad se encuen a ahí. Sin emba go, el Dasein iene la capacidad de elaciona se con
lo posible, aunque oda ía no haya sucedido, en su p oyec a se hacia el u u o, a a de an icipa se a
las posibles posibilidades. Heidegge plan ea que es a elación con algo posible puede sucede en el
50. Ibid., p. 274.
51. Ibid., p. 277.
ac o de espe a del Dasein, en es e ac o el Dasein se an icipa a lo que puede sucede y se p oyec a
hacia el u u o. En es e adelan a se hacia la posibilidad (Vo lau en in die Möglichkei ), el Dasein se
adelan a has a la p opia posibilidad, se p oyec a en es a di ección de lo que pod ía llega a se pe o
que oda ía no es. Se p oyec a hacia su p opio se -posible, se p oduce una ape u a del Dasein, se
ab e hacia su posibilidad más ex ema y adical que es el deja de exis i .
De es a mane a, la mue e no es algo que simplemen e pe enezca al Dasein, sino que
además pone de mani ies o su singula idad, en el sen ido que nos demues a que cada indi iduo la
expe imen a de mane a única en base a su p opia exis encia. Es el p opio Dasein el que debe ac ua
po sí mismo pa a se él mismo, él mismo se posibili a pa a ello, en es e adelan a se has a la
posibilidad. Aunque en es e adelan a se no echaza la insupe abilidad de la mue e, como sí lo hace
en el modo imp opio, sino que se libe a hacia ella.
Sin emba go, en el p oceso de adelan a se del Dasein, su ge una amenaza cons an e, la
angus ia (Angs ), es a emana del se más p opio del Dasein. Es a se o igina a aíz del
en en amien o del indi iduo an e la ini ud de su exis encia, aunque no debemos en ende la en su
sen ido coloquial de la palab a, la angus ia p o iene de nues a condición exis encial. Es ella la que
nos hace se conscien es de la posibilidad más ex ema de nues a exis encia, y a di e encia de la
co idianidad, en ez de apa a la mi ada hacia o o lado es a nos en en a a ella. Nos e ela la
posible imposibilidad de nues a exis encia. Po lo an o, el es a uel o hacia la mue e, implica
necesa iamen e la angus ia.
“Las ca ac e ís icas del p oyec o exis encial del modo p opio de es a uel o hacia la mue e
pueden esumi se de la siguien e mane a: el adelan a se le e ela al Dasein su pé dida en el «uno
mismo» y lo conduce an e la posibilidad de se sí mismo sin el apoyo p ima io de la solici ud
ocupada, y de se lo en una libe ad apasionada, lib e de ilusiones del uno, libe ad ác ica, cie a
de sí misma y acosada po la angus ia: la libe ad pa a la mue e.”52
Conclusiones
En p ime luga , pa imos de la concepción soc á ico-pla ónica de la mue e, que se
ca ac e iza po no eme la, pues no se puede eme lo que se desconoce, no sabemos si es algo
bueno o malo lo que nos encon amos as la mue e. El plan eamien o soc á ico-pla ónico nos
expone la inmo alidad del alma y que la mue e simplemen e es la sepa ación del alma y el cue po,
a di e encia de Heidegge que la plan ea como una posibilidad ija en nues a exis encia.
Con inuando con el desa ollo del abajo, su gen las igu as de Miguel de Unamuno, O ega
y Gasse , Sø en Kie kegaa d y Ma ía Zamb ano. Respec o a la inmo alidad del alma y la
p oblemá ica de la mue e, Unamuno sos iene que la azón po sí misma no puede soluciona es a
52. Ibid., p. 282.
cues ión, pues o que a más allá de su me odología, y añade que la e y la azón se pueden
complemen a a la ho a de abo da es a p oblemá ica.
Po o o lado, O ega, Kie kegaa d y Zamb ano nos plan ean o o ipo de pe spec i as a la
ho a de aden a nos en la cues ión de la mue e, el ilóso o español la concibe como una pa e
inhe en e de nues a exis encia, Zamb ano la comp ende como una ape u a hacia o o ipo de
exis encia y el pensado danés la elaciona con lo que él denomina la en e medad mo al, la
desespe ación.
En elación con la desespe ación y el deseo de inmo alidad del se humano, an o
Kie kegaa d como Unamuno exponen cómo la desespe ación se o igina en la angus ia que
expe imen a el indi iduo an e el ca ác e ini o de su exis encia, de la misma mane a que ese deseo
de con e i se en se es inmo ales se o igina en el miedo a la mue e po pa e de los se es humanos.
Según Kie kegaa d la desespe ación iene un ca ác e uni e sal en e los se es humanos, añadiendo
que la mue e no es la solución an e es e sen imien o. Po su pa e, Miguel de Unamuno, concibe
que el deseo de inmo alidad es algo ca ac e ís ico de los se es humanos, y plan ea soluciones an o
eligiosas como acionales.
Siguiendo con el hilo conduc o del abajo, F ançoise Das u y Ana Ca asco-Conde
ealizan un análisis p o undo ace ca de la mue e y del impac o que iene es a sob e nues a
exis encia. Das u p o undiza en la elación del indi iduo con su p opia mue e, a di e encia de la
ilóso a española que hace hincapié en cómo abo da el enómeno as la pé dida de un se que ido
y en cómo a ec a es o a nues o p opio se . Aunque ambas coinciden en la impo ancia de los i os
une a ios y en el p oceso de duelo as la pé dida de un indi iduo.
En su ob a, Ana Ca asco-Conde p o undiza como he comen ado an e io men e en el
impac o que iene la mue e en el indi iduo y en su comunidad, la pé dida de un se que ido no ae
consigo únicamen e sen imien os nega i os, sino que nos hace se conscien es de la plu alidad que
somos, pues o que conside a que nues a iden idad es á o mada en azón de las elaciones que
es ablecemos con o as pe sonas. Nos mues a la mue e no como algo pu amen e indi idual, sino
que le o o ga un ca ác e in e subje i o, pues o que la pé dida de un se que ido implica la pé dida
de una pa e de noso os mismos.
Y, po úl imo, e omando la igu a de Heidegge , la mue e supone un enómeno on ológico
que o ma pa e esencial de la exis encia del Dasein. El ilóso o alemán nos p esen a la mue e
como un enómeno que a más allá de lo pu amen e ísico, pa a log a una concepción comple a de
lo que signi ica la mue e debemos i más allá de la concepción co idiana, pa a así alcanza su
e dade o signi icado. Pe o p e iamen e es necesa io comp ende la cons i ución undamen al del
Dasein y cómo nos elacionamos con el mundo, con noso os mismos y con nues a empo alidad.
Pues o que la mue e se nos p esen a como la posibilidad más segu a pa a el Dasein, no como un
enómeno que aya a sucede en un u u o lejano sino como una posibilidad inhe en e a nues a
exis encia.
El ilóso o alemán plan ea que el análisis exis encial de la mue e no iene como obje i o el
p opo ciona nos conclusiones de ini i as ace ca de es a expe iencia i al sino que a a de des aca
su ca ác e como posibilidad más posible en nues a exis encia. Además, des aca el ca ác e
inminen e de la mue e, aunque es o no solo a ec a a la mue e sino que aba ca muchos o os
enómenos dado el es ado de ape u idad hacia el mundo del Dasein. Aunque el enómeno de la
mue e se encuen a po encima del es o de enómenos dada su ex ema posibilidad de sucede .
Siguiendo con el plan eamien o heidegge iano, nos encon amos con la concepción co idiana
sob e el es a uel o hacia el in, la cual no aba ca la comp ensión o al del enómeno de la mue e.
Pues o que se en iende como un suceso que ocu i á pe o un u u o, que ya llega á. Rechazando de
es a mane a una comp ensión p o unda sob e el enómeno en a o de una in e p e ación
supe icial. Po el con a io, y inalizando es e apa ado, el modo p opio de es a uel o hacia la
mue e enca a el enómeno de la mue e de mane a au én ica. T a ando el Dasein de adelan a se a la
posibilidad de la mue e, pe o con es o no signi ica que es é negando la insupe abilidad de la
misma, sino que es el mayo eje cicio de libe ad hacia ella.
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