El mito inagotable. Estudio de las reescrituras del mito de Sigfrido a lo largo de trece siglos
Abstract
This paper analyses all major appearances of the myth of Siegfried, from the earliest Anglo- Saxon texts, through the great narratives of the high Middle Ages, to its modern use by 19th century nationalism. The review allows not only to verify the logic of adaptation according to the intention of each of the texts, but also to make a history of the use of the legend which reveals, on the one hand, the ideological constant in the appropriation of the story and, on the other hand, how the legend of Siegfried is the last survivor of a type of heroic tale, that of the hero-king, which begins to be replaced in the the literature of the high Middle Ages.
Full text
CUADERNOS DEL CEMYR, 28; 2020, PP. 49-68 49
DOI: h ps://doi.o g/10.25145/j.cemy .2020.28.03
Cuade nos del CEMyR, 28; sep iemb e 2020, pp. 49-68; ISSN: e-2530-8378
EL MITO INAGOTABLE. ESTUDIO DE LAS REESCRITURAS
DEL MITO DE SIGFRIDO A LO LARGO DE TRECE SIGLOS
Vic o Mille Sch öde
Uni e sidade de San iago de Compos ela
Resumen
Es e abajo analiza odas las p incipales mani es aciones del mi o de Sig ido, desde las más
emp anas de época anglosajona, pasando po los g andes ex os de la al a Edad Media, has a
su u ilización mode na po el nacionalismo del s.xix. El epaso pe mi e no sólo comp oba
la lógica de adap ación según la in ención de cada uno de los ex os, sino ambién ealiza
una his o ia de u ilización de la leyenda en la que se descub e, po un lado, la cons an e
ideológica en la ap opiación del ela o y, po el o o, cómo la leyenda de Sig ido es el úl imo
supe i ien e de un ipo de ela o he oico, el del hé oe- ey, que empieza a se eemplazado
ya en la li e a u a de la al a Edad Media.
Palab as cla e: sigu d, Sig ido, nibelungos, olsungos, hé oes ge mánicos.
THE INEXHAUSTIBLE MYTH. STUDY OF THE REWRITINGS OF
THE SIEGFRIED MYTH OVER THIRTEEN CENTURIES
Abs ac
This pape analyses all majo appea ances o he my h o Sieg ied, om he ea lies Anglo-
Saxon ex s, h ough he g ea na a i es o he high Middle Ages, o i s mode n use by 19 h
cen u y na ionalism. The e iew allows no only o e i y he logic o adap a ion acco ding
o he in en ion o each o he ex s, bu also o make a his o y o he use o he legend which
e eals, on he one hand, he ideological cons an in he app op ia ion o he s o y and, on
he o he hand, how he legend o Sieg ied is he las su i o o a ype o he oic ale, ha
o he he o-king, which begins o be eplaced in he he li e a u e o he high Middle Ages.
Keywo ds: sigu d, Sieg ied, nibelungs, wolsungs, ge manic he oes.
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0
Llamamos ‘mi os’ a aquellos ela os que, con el paso de los iempos, han
sido obje o de nume osas y di e sas in e p e aciones, ap opiaciones y u ilizaciones.
No p e endo, con es a sencilla a i mación, es ablece una nue a eo ía del mi o ni
acaba con las discusiones his ó ico-li e a ias1, sino simplemen e sen a un pun o
de pa ida pa a mi exposición. Cuan as más eces y en más g andes ob as haya sido
eelabo ado un ela o, más de echo adquie e de se llamado ‘mi o’. Un mi o se ía
en onces un ela o que na a algo que apela a públicos de luga es y épocas dis in os
y que po lo an o oca alguna ib a de an opología li e a ia, alguna cons an e del
na a uni e sal. Esa es la causa de que eapa ezca una y o a ez y de que se imponga
a odo ipo de usos y ap opiaciones. El mi o es, en es a acepción, una can e a de
ela os, una en idad na a i a básica que alimen a una y o a ez nue as na acio-
nes. Quie o mos a aquí el uncionamien o de es e ipo de ela os, exponiendo las
po encialidades de uno de los mi os ge manos más conocidos, más p oblemá icos y
–quizás p ecisamen e po ello– más longe os: el de Sig ido. Los mi os medie ales
esul an especialmen e in e esan es pa a el es udio, dado que gene almen e cuen an
con es imonios que se dis ibuyen a lo la go de a ios siglos y en di e sas li e a u-
as y po que muchos incluso cuen an con una ecepción mode na. El de Sig ido
sin duda es el más des acado de ellos2.
Pe o empiezo con un ma iz: en es a acepción a la que me ap oximo, el mi o
esul a un en e abs ac o, algo que no exis e de o ma pu a o genuina, sino que sólo
es una idea, una en idad na a i a que i e g acias a que di e sos au o es lo han u i-
lizado pa a sus ex os, adap ándolo a sus necesidades, a sus con ex os y a sus ideo-
logías. Lo que conocemos no son mi os, sino ex os que nos ela an un mi o. El
‘mi o’ es aquello que abs aemos de las dis in as e siones que enemos a mano o
en la memo ia. Se cons i uye con las cons an es que se epi en en odas ellas, pe o
ambién en los espacios de a iabilidad y de in e p e ación conc e a que o ecen a
cada e sionado . En consecuencia, oy a comenza con la pa e abs ac a, con el
‘mi o’ de Sig ido, an es de en a a e los ‘ ela os’ de Sig ido.
1 H. Blumenbe g, A bei am My hos. F ank u am Main, Suh kamp, 1979. M. Fuh -
mann (ed.), Te o und Spiel. P obleme de My hen ezep ion. München, Fink, 1971. P. Tepe (ed.),
My hos & Li e a u . Au bau eine li e a u wissenscha lichen My hos o schung. Wü zbu g, Königshau-
sen & Neumann, 2001.
2 Véanse ambién las e lexiones en o no a hé oe y mi o en el es udio de K. on See,
«Ge manische Heldensage. Ein Fo schungsbe ich ». Gö ingische Geleh e Anzeigen, ol. 218 (1966),
pp.52-98 ( eimp eso en K. on See, Edda, Saga, Skaldendich ung. Au sä ze zu skandina ischen Li e-
a u des Mi elal e s. Heidelbe g, Win e , 1981, pp. 107-153). En e sión esumida ambién en K. on
See, Ge manische Heldensage. S o e–P obleme–Me hoden. Wiesbaden, A henaion, 1981.
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1
A Sig ido se le conoce en odos los ámbi os cul u ales ge manos: es men-
cionado b e emen e en el Beowul anglosajón, desempeña un papel impo an e en
las li e a u as escandina as occiden ales y es amoso sob e odo en e i o io alemán
con inen al3. En alemán su nomb e es Sieg ied o Sî î , que comúnmen e se in e -
p e a como una combinación de Sieg (del ge m. sigu) ‘ ic o ia’ y de F ied (del ge m.
idu) ‘paz’, lo que signi ica ía ‘ ic o ia pací ica’ o ‘paz ic o iosa’. Pe o es posible
ambién que el signi icado genuino del segundo componen e del nomb e p o inie a
de idh, que signi ica ‘bello, apacible’, siendo en onces el nomb e ‘la bella ic o ia’,
o bien ‘la belleza de la ic o ia’. En Escandina ia se le conoce como Sigu d. El com-
ponen e inal de es e nomb e co esponde ía al ge m. a du, ‘gua da, p o ec o ’,
signi icando la combinación ‘el p o ec o o ga an e de la ic o ia’4. Pe o el nomb e,
en odo caso, nos dice poco del pe sonaje.
Sig ido es el hé oe que ma a al d agón. En la na a i a adicional, el d a-
gón es el máximo ep esen an e de la bes ia, el e o , lo in encible, lo no humano,
el caos, el mal (sob e odo en la adición c is iana)5. Quien ma a a la bes ia es po
lo an o un hé oe que ha sido capaz de sob epone se a las limi aciones humanas pa a
supe a la en una e ible lucha. Es e p oceso, sin emba go, implica una cie a deshu-
manización: el hé oe iene que con e i se pa cialmen e en bes ia pa a pode en-
ce a su oponen e. Como en Sin pe dón de Clin Eas wood, o como en Ghos Ride ,
de Nicolas Cage, el hé oe iene que mu a hacia lo bes ial; y ci o es os dos ejemplos
pa a e idencia que se a a de una cons an e na a i a, no de una in luencia medie-
al. Después de ence a la bes ia, sin emba go, el hé oe necesi a pasa po un p o-
ceso de ehumanización si quie e einco po a se a la sociedad. Gene almen e es e
p oceso se ep esen a como en iamien o, dado que la ba alla y la bes ialidad es án
inculadas al uego y al calo . Así, T is án se sume ge en una laguna as ence al
d agón y el hé oe i landés CuChulainn iene que se en iado en es inas de agua
helada sucesi amen e6. El Ghos Ride iene que espe a a que se apague el uego
3 Toda ía esul an in o ma i os an o el clásico lib o de H. Schneide , Ge manische
Heldensage. I: Deu sche Heldensage. Be lín, de G uy e 1962, como el el icamen e ilus ado de E. Ploss,
Sieg ied–Sigu d, de D achenkämp e . Un e suchungen zu ge manisch-deu schen Heldensage. Colonia /
G az, Böhlau, 1966. Pe o ambos es án me odológicamen e an icuados. Puede e se la in o mación
más ac ualizada sob e es a igu a en V. Mille , Ge manische Heldendich ung im Mi elal e . Eine
Ein üh ung. Be lín / Nue a Yo k, de G uy e , 2008. O en la e sión española del mismo que apa eció
bajo el í ulo Hé oes de lib o. Poesía he oica en las cul u as angloge mánicas medie ales. San iago de
Compos ela, Uni e sidad, 2007.
4 E.W. Fö s emann, Al deu sches Namenbuch, ol. 1: Pe sonennamen. Ed. e . Hildes-
heim, Olms 1966.
5 L. Röh ich, «D ache, D achenkamp , D achen ö e », en K. Ranke e al. (eds.), Enzyklo-
pädie des Mä chens, Be lín, de G uy e , 1981, ol. iii, cols. 787–820.
6 Go ied on S aßbu g: T is an und Isolde, ed. de W. Haug y M. G. Scholz. F ank u
am Main, Insel, 2011. Ve sión española en V. Mille (ed.), Eilha on Obe –Go ied on S assbu g:
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que lo en uel e pa a ol e a se humano; y cuando se pasan los e ec os del ‘agua -
dien e’, ambién el pe sonaje de Sin pe dón uel e a se el g anje o iejo de an es.
No log a ese p oceso de ehumanización signi ica no deshace se de las cua-
lidades de la bes ia adqui idas en el comba e y po an o se á una condena e e na
pa a el hé oe, que nunca ol e á a pode ein eg a se plenamen e en la sociedad.
Es o es lo que le sucede a Sig ido y lo que lo dis ingue de cualquie o o hé oe. Al
no comple a la ehumanización pe manece en él la ma ca de la bes ia en o ma de
una cualidad sob ehumana o bes ial. Sig ido es el hé oe que a as a el es igma de
la mí ica ba alla con a la bes ia en o ma de una piel que ningún a ma puede he i .
Lo e emos en seguida con más de alle.
O o elemen o ca ac e iza los ela os sob e es e hé oe: la ic o ia sob e el
d agón le pe mi e lle a se el eso o que es e cus odiaba. La bes ia y el o o son dos
mo i os que se asocian po la lógica de su simbolismo: aquel que supe a a la bes ia,
al enemigo in encible, es un gue e o pode osísimo, un hé oe (hoy di íamos un
supe hé oe). Aho a bien, en las sociedades a caicas y he oicas, es deci , p e ias a la
exis encia de los es ados, la leal ad hacia el líde se man iene median e la dádi a: el
ey es gene oso, hace egalos y esos egalos man ienen a los gue e os ce ca de él7.
En es e con ex o, el inmenso e inago able eso o es símbolo de ese pode , es el ins-
umen o pa a ma e ializa lo. Po eso en las poesías he oicas occiden ales el o o no
es un ma e ial con alo pa a el in e cambio, sino un símbolo de pode , indi isible,
in accionable. Se pueden ex ae piezas de él pa a egala las a gue e os a ines, pe o
eso no me ma el eso o en an o que símbolo de pode , po que la dádi a hecha al
gue e o implica su leal ad y con i ma y a ianza el pode de quien la ealiza8.
Has a aquí el ‘mi o’ de Sig ido, es deci , el esumen de lo que es común a
odos los ela os sob e él. Es un ela o que pe enece a un ámbi o ma cadamen e
an ás ico. La his o ia de Sig ido debió de o ece a la ez ascinación e i i ación;
sob e odo po su e ien e más ligada a an asiosos ela os de mons uos p ehis ó i-
cos y azos sob ehumanos. P ecisamen e po los asgos ahis ó icos de sus hazañas,
Sig ido es el más mí ico de los hé oes ge mánicos medie ales, un hé oe sacado de
o o iempo, de un iempo mí ico en el sen ido de p e io a la his o ia. Los demás
hé oes medie ales son odos ‘ eales’ e ‘his ó icos’ en el sen ido de que son indi iduos
de la a is oc acia gue e a de la época de las mig aciones y en los que la nobleza al o-
medie al que cons i uye su público se e e lejada. Sig ido nunca encaja á del odo
en es e pano ama y po ello es un hé oe muy soli a io. A as a consigo el es igma
de su p oeza mí ica, la piel endu ecida de su lucha con a el d agón; o la piel de
cue no, como la de inen los ex os alemanes a díos, que llaman al pe sonaje Hü -
nen Sey ied, es deci , Sig ido có neo, o Sig ido el de la piel de cue no.
T is án e Isolda. Mad id, Si uela, 2002. R. Thu neysen, Die i ische Helden- und Königsage bis zum
siebzehn en Jah hunde . Halle, Niemeye , 1921
7 Véanse aho a los es udios en H. Sahm, W. Heizmann y V. Mille (eds.), Gold in de
eu opäischen Heldensage. Be lín, de G uy e , 2019.
8 A. Cowell, The Medie al Wa io A is oc acy. Gi s, Violence, Pe o mance and he Sac ed.
Woodb idge, Boydell & B ewe , 2007.
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2
Los ex os más an iguos que nos ela an la his o ia de Sig ido son cua o:
uno anglosajón, uno alemán y dos escandina os. El ex o anglosajón es, cómo no,
el Beowul , un poema de da ación incie a (siglos iii o ix) compues o en e so ali-
e a i o po un au o anónimo. El ex o alemán es el Can a de los Nibelungos, un
poema épico compues o en o no a 1200 en el su es e de la ac ual Alemania en el
en o no del obispo de Passau. La e sión escandina a la encon amos, po un lado,
en la amosa colección de poemas na a i os conocida bajo el nomb e de Edda poé-
ica. Es a colección de can a es es de la segunda mi ad del siglo xiii y con iene ex-
os de o igen y es ilo bas an e di e so; algunos pod ían se bas an e an iguos, pe o
la mayo ía pa ecen del siglo xiii. Na an escenas o episodios pa icula es, pe o
es án o denados de al mane a que, en su conjun o, o man un amplio ela o sob e
el linaje y la ida de Sigu d. Y ese ela o de conjun o que o ecen los poemas de
la Edda se co esponde, con bas an e p ecisión, con el que nos o ece el o o ex o
escandina o, la Saga de los Volsungos, que es al menos medio siglo pos e io 9. Po
ello, aunque haya que dis ingui los po que son dos ob as independien es, a menudo
los a a é como un único ela o.
El Beowul es sin duda el es imonio más an iguo de los aquí aducidos10.
Allí se hace e e encia ( . 874-902) a las hazañas de Sigmund, el hijo de Wels; la
c í ica concue da en que se a a sin duda de Sig ido, pues an o la iliación al linaje
de Wels (los Volsungos) como el hecho de que Sigmundo apa ezca como pad e de
Sig ido en odas las adiciones pos e io es apun an hacia una iden idad de ela-
os. De la hazaña el ex o dice que el hé oe a a esó al emible d agón, gua dián del
eso o, con an a u ia que la espada quedó cla ada en la pa ed ocosa; el d agón se
undió en su uego y el hé oe se lle ó el eso o en un ba co. Aquí apa ece el eso o,
pe o ninguna e e encia al p oceso de ehumanización.
El Can a de los Nibelungos nos dice poco sob e Sig ido y el d agón11. Pe o
la es o a 100 nos da un de alle impo an e: as ma a al d agón el hé oe se baña
9 Tan a es la p oximidad que la amosa ‘laguna’ del Codex Regius, el manusc i o que con-
iene esa colección (Rejkja ík, Landsbókasa n, GKS 2365 4º), al que le al a un cua e nión después
del olio 32, suele comple a se con la in o mación na ada po la Saga en ese pun o. No hay, lógica-
men e, e idencia cien í ica de que ambos códices coincidie an en su ela o en ese pun o, y no al an
aspec os con lic i os, pe o si e pa a hace nos una idea de la acción. Vid. Th.M.Ande sson, «The
lays in he lacuna o Codex Redius», en U. D onke e al. (eds.), Speculum No oenum. No se S udies
in Memo y o Gab iel Tu ille-Pe e, Odense, Odense Uni e si y P ess, 1981, pp. 6-26.
10 Beowul . An edi ion wi h ele an sho e ex s, ed. de B.Mi chell y F.C.Robinson.
Ox o d, Blackwell, 1998. La aducción más u ilizada sigue siendo la de L. Le a e y J. Le a e,
Beowul y o os poemas anglosajones. Mad id, Alianza Edi o ial, 1986. Véase sob e es a ob a ambién
R.E.Bjo k y J.D. Niles (eds.), A Beowul Handbook. Lincoln, Uni e si y o Neb aska P ess, 1997;
R.J.S a e (ed.), A companion o Beowul . Wes po , G eenwood, 2005; A. O cha d (ed.), A c i-
ical companion o Beowul . Camb idge, B ewe , 2003.
11 Das Nibelungenlied. Nach de Handsch i 857 de S i sbiblio hek S . Gallen, ed. de
J. Heinzle. F ank u am Main, Deu sche Klassike Ve lag, 2013. La aducción española más
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en su sang e y su piel se uel e an du a que ningún a ma puede he i la. La sang e
del d agón, la bes ia que escupe uego, la imaginamos calien e, a dien e. En conse-
cuencia, Sig ido ealiza lo con a io al p oceso de en iamien o que necesi a odo
hé oe. Baña se en la sang e de la bes ia con i ma la deshumanización del hé oe, que
queda sellada po el hecho de que su piel se uel e du a, in ulne able. Es a p opie-
dad no humana ha á que Sig ido jamás pueda ol e a se un se humano como
los demás, siemp e se á in encible. Y la in encibilidad, igual que la inmo alidad,
es en li e a u a siemp e un p oblema, un e o que se esuel e encon ando el pun o
débil y eliminando al in encible. Igual que en el caso de Aquiles (y esul a muy
di ícil pensa que el público co esano medie al no ue a conscien e de la analogía
en e Sig ido y Aquiles), ambién Sig ido iene un único pun o donde se le puede
he i : según la es o a 902, una hoja de ilo cayó sob e su espalda en e los omópla-
os y e i ó que la sang e del d agón oca a la piel en ese pun o. Po allí pene a á la
lanza que lo ma a á.
El ela o escandina o sob e Sig ido y su lucha con a el d agón es más de a-
llado, más so is icado y posiblemen e más ‘mode no’12. Aquí Sigu d apa ece como
ap endiz del aicione o he e o Regin, y como esul ado de su ap endizaje o ja una
espada de ca ac e ís icas excepcionales. Un día Regin lo conduce has a ce ca de la
gua ida del d agón. Allí el hé oe ca a a ias zanjas en el camino hacia el agua, se
esconde en una de ellas y cuando el d agón pasa po encima le cla a la espada de
abajo a iba, hundiéndola has a la empuñadu a.
Es e mo i o de la es ocada desde la zanja, po cie o, es en Escandina ia
ca ac e ís ico de Sigu d y pe mi e iden i ica lo en una espe able se ie de ep esen-
aciones plás icas de época p ec is iana (la c is ianización de Islandia se da en el
995 y la de No uega en o no a 1020-1050)13. El más conocido es el pe ogli o de
Ramsund ( igu a 1), donde la insc ipción única –que nada iene que e con nues-
o ela o– o ma en sus ex emos una se pien e o d agón. Y ese d agón lo a a iesa
con su espada un gue e o, apa en emen e agachado, cla ando la es ocada de abajo
a iba. Los demás elemen os ep esen ados con i man la iden i icación con Sigu d:
a la izquie da, una igu a decapi ada odeada de ma illo, uelle, yunque y enazas
emi e al he e o Regin. La igu a que sos iene algo sob e lo que pa ece un uego
y que se lle a el pulga de la o a mano a la boca es nue amen e Sigu d. El caballo
usada es la de E. Lo enzo C iado, Can a de los Nibelungos. Mad id, Cá ed a, 2004. Véase am-
bién W. McConnell (ed.), A companion o he Nibelungenlied. Columbia, Camden House, 1998;
J.-D.Mülle , Das Nibelungenlied. Be lín, Schmid , 2015.
12 La edición c í ica más ac ual es The poe ic Edda. 1: He oic poems, ed. de U. D onke.
Ox o d, Cla endon P ess, 1969. En cas ellano sigue usándose L. Le a e (ed.), Edda Mayo . Poesía
nó dica, siglos ix-xiii. Mad id, Alianza, 1986. Véase ambién el ex enso comen a io ilológico de K. on
See e al. (eds.), Kommen a zu den Liede n de Edda. Heidelbe g, Win e , 1997-2009.
13 P. Pulsiano y K. Wol (eds.), Medie al Scandina ia: An Encyclopedia. Nue a Yo k, Ga -
land, 1993; R. Simek y H. Pálsson (eds.), Lexikon de al no dischen Li e a u . S u ga , Kle , 1987;
C.J. Clo e y J. Lindow (eds.), Old No se-Icelandic Li e a u e. A C i ical Guide. I haca, Co nell,
1985. R. McTu k (ed.), A companion o Old No se-Icelandic li e a u e and cul u e. Malden, Blackwell,
2005. K. on See, Eu opa und de No den im Mi elal e . Heidelbe g, Win e , 1999.
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pa ece i ca gado con una caja (¿el o o?) y en el á bol de la de echa es án los pája os
hacia los que Sigu d iene gi ada la cabeza14.
Vol iendo a los ex os escandina os: an es de ma a a la bes ia, el hé oe se
p eocupa po la sang e que puede llena su zanja, de modo que ca a o as po las que
la sang e pueda co e . Casi pa ece una in e sión del mo i o del baño en la sang e:
el hé oe e i a hace p ecisamen e eso. Pe o la sang e del d agón end á oda ía un
e ec o impo an e. T as ma a al d agón apa ece de nue o Regin y le pide a Sigu d
que le ex aiga el co azón y lo ase en el uego. Sigu d ealiza es a a ea, pe o cuando
la sang e b o a del co azón sob e el asado , Sigu d lo oca con el dedo pa a p oba
si es á hecho, se quema e in oduce el dedo en la boca. Al con ac o de la sang e del
d agón con la lengua, Sigu d en iende el lenguaje de los pája os. Es e se á aquí el
es igma de la lucha con a la bes ia. Y los pája os comen an en e sí que Regin es
un aido , que piensa ma a lo pa a queda se con el o o que cus odiaba el d agón
y que el hé oe ha ía bien en gua da se de él. An e es o, Sigu d ma a a Regin y se
lle a él solo el o o.
Los ex os escandina os cuen an, an es de na a la ida de Sigu d, el o igen
del eso o y cie a maldición di ina que pesa sob e él. De ahí que el eso o desem-
peñe un papel más signi ica i o que en el Can a de los Nibelungos, pues si bien no
14 K. Düwel, «Zu Ikonog aphie und Ikonologie de Sigu dda s ellungen», en H.Ro h
(ed.), Zum P oblem de Deu ung ühmi elal e liche Bildinhal e, Sigma ingen, Tho becke, 1986,
pp.221-272. M. Blindheim y A. Hol sma k, «Sigu ds-Saga in de mi elal e lichen Bildkuns »,
en E. Vanbank (ed.), Nibelungenlied. Auss ellung zu E inne ung an die Au indung de Handsch i
A des Nibelungenliedes im Jah e 1779 im Palas zu Hohenems, B egenz, Vo a lbe ge Landesmuseum,
1979, pp. 245-272.
Figu a 1. Pe ogli o de Ramsund (Jäde , Söde manland, Suecia). An ik a isk- opog a iska
a ki e , Riksan ik a ieämbe e , Es ocolmo. Fo o: Ha ald Fai h-Ell.
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cumple ninguna unción na a i a di ec a, odos los desas es has a la mue e de
los úl imos poseedo es del eso o a manos de A ila se jus i ican po esa maldición.
El ela o sob e Sig ido se man iene de mane a bas an e es able en odos los
es imonios escandina os. So p ende, sin emba go, encon a lo incluso en luga es
en donde no lo espe a íamos, conc e amen e en los la e ales de las pue as de algu-
nas iglesias de made a de No uega, las conocidas como s a ki ke. En la iglesia de
Hyles ad, de la que sólo se conse a el po al en el museo de Oslo15, podemos e la
secuencia en e a de abajo a iba y de de echa a izquie da ( igu as 2 y 3): Sigu d como
ayudan e del he e o Regin, la o ja de la espada G an, la mue e del d agón desde
la zanja y de abajo a iba, el asado del co azón, Sigu d con el dedo quemado en la
boca y Regin con la espada a medio desen aina indicando la aición, y la mue e de
Regin a manos de Sigu d, cuyo pie ya eposa sob e el caballo ca gado con el eso o.
Tenemos que p egun a nos po qué es e ela o se ep esen a a la en ada de una iglesia
c is iana. Sin duda alguna, Sigu d o ecía una cla a analogía con el a cángel Miguel.
Pe o Sigu d no es un a cángel, sino que p ocede de un linaje mí ico, se e en uel o
15 S. Ma geson, «Saga-Geschich en au S abki chenpo alen», en C. Ah ens (ed.), F ühe
Holzki chen im nö dlichen Eu opa. Auss ellung des Helms-Museums, Hambu go, Helms-Museum,
1981/82, pp. 459-480. E.Be gendahl Hohle , No wegian S a e Chu ch Sculp u e. 2 ols. Oslo,
Scandina ian Uni e si y P ess, 1999.
Figu a 2. Po al de la iglesia de Hyles ad
(Valle, Aus -Agde , No uega). Oslo,
Museum o Cul u al He i age-Uni e is y
o Oslo. Fo o: P.B. Mau ed .
Figu a 3. De alle del po al de la iglesia de
Hyles ad (Valle, Aus -Agde , No uega).
Oslo, Museum o Cul u al He i age-
Uni e is y o Oslo. Fo o: P.B. Mau ed .
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en una aición, iene que ma a al aido y se lle a el o o. Y odo ello no le se i á
de nada, pues mo i á asesinado. ¿Acaso el ela o e a sólo una ad e encia? ¿Una in i-
ación, a la en ada del emplo, a deja a ás el mundo de los hé oes mi ológicos y sus
desg acias? La p egun a nos in e esa po que es amos an e un ela o he oico sacado de
su con ex o cul u al habi ual y sob e el que, po lo an o, se ha ope ado algún ipo de
ein e p e ación o eesc i u a. Aunque no sepamos con segu idad cuál16.
3
Has a aquí hemos is o lo que llamo el mi o de Sig ido y cómo se plasma
en los ex os. Pe o ocu e que los ex os no se limi an a es e ela o sob e el hé oe, sino
que an más allá. Po que en los ex os, en el Can a , las Edda y la Saga, la na ación
sob e es e hé oe apa ece siemp e combinada con la his o ia de K imhilda y los eyes
Bu gundios. Pa ece como si, en las co es al omedie ales, el ela o del hé oe mí ico
sólo ue a posible in eg ándolo p ecisamen e en una co e medie al y lib ando allí
odo el po encial pe u bado de lo he oico cuando en a en con ac o con lo ci ili-
zado. El de los Bu gundios es un uni e so na a i o complejo, debido a las di e en-
cias en e las e siones y debido ambién a la es uc u a bipa i a de es a ma e ia: la
p ime a pa e gi a en o no a Sig ido, sus p oezas y su asesina o, la segunda en o no
a la mue e de los eyes Bu gundios en la co e del ey A ila. De modo algo esquemá-
ico se puede deci lo siguien e: ambos ela os se combinan en una his o ia de doble
conquis a de la esposa. Sigu d casa con K imhilda, la he mana del ey Gun he de
Bu gundia; y es e a su ez casa con B unhilda, es deci , que se c ea una doble pa eja
de eyes. Pe o ocu e que B unhilda es á inculada a lo mí ico y he oico igual que
Sig ido, de modo que el doble enlace se ealiza pa cialmen e en con a de la lógica
na a i a, y las ensiones que gene an an o esa inculación como la supe io idad
he oica de Sig ido lle an p ime o al asesina o de Sig ido y luego al asesina o de
Gun he a manos de A ila, pe o como enganza ins igada po K imhilda, la iuda17.
En los ex os escandina os a B unhilda se la asocia a las alqui ias; Sigu d
la conoce después de ma a al d agón (es deci , cuando en iende el lenguaje de los
16 Una di ección pod ía mos a se en O. Gschwan le , «Ch is us, Tho und die Midga ds-
chlange», en Fes sch i ü O o Hö le zum 65. Gebu s ag, Viena, No ing, 1968, ol. I, pp. 145-168.
17 Sob e la p e-his o ia del el a o o ecido po el Can a de los Nibelungos, éase W.
Haug, «Szena ien des he oischen Un e gangs», en A. Ebenbaue y J. Kelle (eds.), 8. Pöchla ne
Heldenliedgesp äch. Das Nibelungenlied und die Eu opäische Heldendich ung, Viena, Fassbaende , 2006,
pp.103-120; años an es el mismo au o ya publicó o o abajo sob e la ma e ia nibelunga: W. Haug,
«And eas Heusle s Heldensagenmodell: P ämissen, K i ik und Gegenen wu ». Zei sch i ü deu sches
Al e um und deu sche Li e a u , ol. 104 (1975), pp. 273-292 ( eimp eso en W. Haug, S uk u en als
Schlüssel zu Wel . Kleine Sch i en zu E zählli e a u des Mi elal e s. Tübingen, Niemeye , 1989,
pp.277-292). Analiza las combinaciones de esquemas P. S ohschneide , «Ein ache Regeln–
komplexe S uk u en. Ein s uk u analy isches Expe imen zum Nibelungenlied», en W.Ha ms
y J.-D.Mülle (eds.), Mediä is ische Kompa a is ik. Fes sch i ü F anz Jose Wo s b ock zum 60.
Gebu s ag, S u ga , Hi zel, 1997, pp.43-75.
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es e de alle es que el elemen o mí ico, la piel endu ecida po el baño en la sang e del
d agón, se ha con e ido en cómico, en ma e ia de di e sión ca na alesca.
6
Todo es e ma e ial na a i o sob e Sig ido, con las complicaciones semán-
icas que ya p odujo en época medie al, desde las p ime as apa iciones de su ela o,
se con i ió a pa i de p incipios del siglo xix en el caldo pa a la ans o mación
de Sig ido en una igu a de iden i icación nacional. El p oceso a a és del cual el
Can a de los Nibelungos se con i ió en un símbolo del nacionalismo alemán deci-
monónico cons i uye quizás uno de los enómenos cul u ales más so p enden es de
la Alemania del siglo xix.
Va ios ac o es con ibuye on a ello29: en p ime luga , la in ensa ecepción
de la Ge mania de Táci o a pa i del siglo x i y el enal ecimien o de sus elogios a
los pueblos ge manos pe mi ie on el sueño de una Ge mania p e omana en e lo
idílico y lo he oico. En segundo luga , la Re o ma lu e ana gene a una oposición
hacia Roma; es a se inc emen a a medida que el Impe io, que desde Ca lomagno es á
en manos de la nobleza alemana, pie de ue za, y se ac ecien a con la gue a de los
ein a años. Ello o eció un e eno abonado pa a que (al p incipio de mane a muy
ma ginal) se c ea a un mi o de lo ge mano según el cual la dominación omano-
c is iana e a impues a y signi icaba la degene ación de unos alo es pu os. A ello
con ibuyó ambién el descub imien o de G ecia en la Alemania de mediados del
siglo x iii, que pe mi ió accede a un mundo clásico p e io (y supues amen e más
pu o) a Roma30. Y el idilio de la G ecia an igua no a da en oca se con el idilio
de la Ge mania an igua. Pa a en onces, el mundo cul u al alemán buscaba ya una
Ilíada alemana, un poema épico undacional31, y el edescub imien o del Can a de
los Nibelungos en esa misma época po un lado y las gue as napoleónicas po el o o
hicie on que ese poema se con i ie a, a pesa de lo poco indicado que esul aba, en
un ex o de iden i icación nacional. Pe o dado que esa iden i icación polí ica no se
podía basa en la acción del poema, pues las in igas y asesina os en la casa eal de
Bo goña unos cinco siglos an es de que exis ie a algo así como Alemania no calaban
29 J. Heinzle y A. Waldschmid (eds.), Die Nibelungen. Ein deu sche Wahn, ein deu sche
Alp aum. S udien und Dokumen e zu Rezep ion des Nibelungens o s im 19. und 20. Jah hunde .
F ank u am Main, Suh kamp, 1991. J.Heinzle, Die Nibelungen. Sage–Epos–My hos. Wiesbaden,
Reiche , 2004. K. on See, Deu sche Ge manen-Ideologie. Vom Humanismus bis zu Gegenwa .
F ank u , A henäum, 1970. H. B acke , «Nibelungenlied und Na ionalgedanke. Zu Geschich e
eine deu schen Ideologie», en U. Hennig y H. Kolb (eds.), Mediae alia li e a ia. Fes sch i ü
Helmu de Boo zum 80. Gebu s ag, Múnich, Beck, 1970, pp. 343-367.
30 Recué dese, po ejemplo, la undamen al in luencia que eje ció el lib i o de J.J. Winc-
kelmann, Gedanken übe die Nachahmung de g iechischen We ke in de Male ey und Bildhaue kuns .
D esden, Wal he , 1756.
31 K. on See, «Das Nibelungenlied–ein Na ionalepos?», en Heinzle / Waldschmid
(no a 28), pp. 43-110.
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como mi o de o igen, u o que basa se en los pe sonajes. Aquí se inició un incesan e
p oceso de aplica , desde odas las pe spec i as posibles, las i udes de ca ác e que
Táci o había econocido a los ge manos (aunque con el único obje i o de c i ica
la decadencia omana) a los pe sonajes del Can a : la nobleza, la pu eza, la leal ad,
e c. Eso caló a base de epe i lo incluso en la escuela, a pesa de que el Can a sólo
na a aiciones y con a aiciones.
Al mismo iempo se edescub e ambién a A minio, el gue e o que usco
que en el año 9 d.C. de o ó al ejé ci o omano del gene al Va o en el bosque de
Teu obu go. Esa ic o ia sob e Roma se con ie e en el e e en e nacional no sólo
du an e las gue as napoleónicas, sino ambién mucho más a de. Pe o A minio
ca ece de ex o, no hay un poema que lo na e y celeb e, no hay mi o. Po ello la
igu a de Sig ido, que se debió de an oja la más semejan e y que lle a la ic o ia
en el nomb e, se e ige en complemen o o sus i u o de A minio.
Pa alelamen e, además, se conocen y popula izan la Edda Poé ica y la Saga
de los Volsungos. La imaginación omán ica y la eo ía de las can ilenas homé icas
p on o con i ie on los poemas na a i os de la Edda en can a es p imi i os, cosa
que en su inmensa mayo ía no son. En odo caso, como la adición escandina a
si úa a Sig ido en el cen o de la acción, su mi o se io aho a e o zado. Y ecibió su
consolidación con la e alogía ope ís ica de Richa d Wagne El anillo del Nibelungo.
Sig ido es aquí, como en la Saga, el elegido de los dioses, descendien e de Odín y
de ieja es i pe ge mana, ep esen an e de ‘lo Alemán’. Sus alo es son la o aleza
a is oc á ica y la disponibilidad pa a lucha 32. La mi ología polí ica se ap o echa
inmedia amen e de es a e alo ización de Sig ido como imagen del pode (el abu-
loso eso o), la ic o ia sob e el enemigo ex e io (el d agón) y la g andeza de la nue a
pa ia unida. Así lo exp esa ya el inicio del poema Die Sieges unkenen («Emb iaga-
dos de ic o ia») de Geo g He wegh de 1872, as la gue a anco-p usiana:
Vo übe is de ha e S auß, Ha e minado la du a con ienda,
De welsche D ache lieg bezwungen, el d agón ancés yace encido
Und Bisma ck-Sieg ied keh nach Haus y Bisma ck-Sig ido eg esa a casa
Mi seinem Scha z de Nibelungen33. con su eso o de los nibelungos.
Como en las Edda y en la Saga de los Volsungos, el p oblema es que al inal
no sólo se impone el mi o, sino ambién lo a á ico y des uc i o que conlle a. Así
ocu ió 30 años más a de: en ma zo de 1909, en un discu so an e el Pa lamen o
alemán, el p íncipe Be nha d on Bülow, cancille impe ial del Kaise Guille moII,
de inía la elación en e Alemania y el Impe io aus ohúnga o como «leal ad de nibe-
lungos» (Nibelungen eue), eco dando el ínculo inqueb an able que une a los hé oes
en su comba e mo al en la co e de A ila. Esa leal ad ue con i mada po el ma iscal
32 P. Wapnewski, De Ring des Nibelungen. Richa d Wagne s Wel end ama. Múnich, Pipe ,
1998. V. Me ens, «Das Nibelungenlied, Richa d Wagne und kein Ende», en Heinzle / Klein /
Obho (no a 28), pp. 459-496.
33 G. Mahal (ed.), Ly ik de G ünde zei . Tübingen, Niemeye , 2015, p. 216.
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Hindenbu g en 1914, en las semanas decisi as an es del inicio de la p ime a gue a
mundial, ue celeb ada po nume osos pa io as encendidos y en su nomb e los sol-
dados alemanes ue on mandados po miles a mo i en las inche as, igual que las
ho das de hunos son diezmadas en los comba es en la co e de A ila del Can a de
los Nibelungos. Los planes es a égicos del ejé ci o alemán es aban llenos de nom-
b es en cla e ex aídos de la epopeya. Así, po ejemplo, la línea básica de de ensa, el
úl imo cie e que enía que impedi un a ance enemigo, e a denominada «posición
de Sig ido» (Sieg ieds ellung). Esa e a la de ensa in anqueable, la combinación de
posiciones ác icas en las que se podía con ia ( igu a 4)34.
Después del desas e de 1918, en cambio, se aguó en e ac o es y obse -
ado es del bando conse ado y mili a is a el mi o de la puñalada po la espalda,
que explicaba la de o a del ejé ci o alemán po el cese del apoyo de la población
as la e olución de no iemb e de 1918. No al ó en onces ampoco quien compa-
a a ese hecho con el Can a de los Nibelungos ( igu a 5). El p opio ma iscal Hin-
denbu g esc ibía en sus memo ias de 1920: «Igual que Sig ido cayó po la lanza
aido a del sinies o Hagen cuando iba a bebe de la uen e cla a, así cayó ambién
34 H. Münkle y W. S o ch, Sieg ieden. Poli ik mi einem deu schen My hos. Be lín,
Ro buch, 1988.
Figu a 4. Sieg ieds ellung. Ilus ación de la
e is a Jugend del 9 de no iemb e de 1918.
Figu a 5. El ela o de la puñalada en la espalda.
Pan le o pa a las elecciones al Reichs ag
del 7 de diciemb e de 1924.
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nues o ago ado en e as in en a en ano bebe nue a ida del manan ial ago-
ado del apoyo de la pa ia»35.
Sin duda alguna, el público de F i z Lang pensó en ello cuando io la escena
del asesina o de Sig ido ( igu a 6). Pe o Lang es un na ado más neu al y, aunque
oque muchas ib as, su monumen al película de 1924-1925 no de iende ninguna
co ien e ideológica conc e a, sino que p ecisamen e a a de desmi i ica 36.
Tampoco le pa ecía queda mucho eco ido en onces al mi o de Sig ido.
Con la epública de Weima se consuma, inalmen e, un cambio que en o as li e-
a u as occiden ales se había p oducido mucho an es: el del hé oe- ey al hé oe-
asallo. Así, el a is óc a a Sig ido es sus i uido gene almen e po o os hé oes más
llanos, hé oes seguido es, hé oes que son asallos y que po lo an o ob an siemp e
en a o de un bien o una ins i ución supe io . Los ascismos eu opeos se ap o e-
cha on de es e modelo. Y po si alguna duda cabía, el inal de la segunda gue a
mundial acabó, pa a la cul u a occiden al, con los hé oes a á icos y au á quicos de
co e ge mánico. El hé oe ya nunca más ue el ey, sino el soldado, la pe sona que
si e a un ejé ci o, a un Es ado. El hé oe nunca es, po u iliza un ela o ecuen e
35 «Wie Sieg ied un e dem hin e lis igen Spee wu des g immigen Hagen, so s ü z e
unse e e ma e e F on ; e gebens ha e sie e such , aus dem e siegenden Quell de heima lichen
K a neues Leben zu inken» (ci . en Münkle / S o ch, ci . no a 34, p. 86).
36 V. Mille , «¿Po qué los Nibelungos, seño F i z Lang?», en J. Ll. Ma os y M. Ga -
cía Sempe e (eds.), L’Eda Mi jana en el cinema i en la no el·la his ò ica, Alican e, Ins i u In e u-
ni e si a i de Filologia Valenciana, 2009, pp. 447-474. H.B. Helle , «‘Nu dann übe zeugend und
eind inglich, wenn es sich mi dem Wesen de Zei deck ’. F i z Langs Nibelungen-Film als Zei -
bild», en Heinzle / Klein / Obho (ci . no a 28), pp. 497-509. Ch. Kiening y C. He be ichs,
«F i z Lang: Die Nibelungen (1924)», en C. Kiening y H. Adol (eds.), Mi elal e im Film, Be lín,
de G uy e , 2003, pp. 189-225.
Figu a 6. La mue e de Sig ido. F i z Lang, Die Nibelungen (1924-25), U A.
CUADERNOS DEL CEMYR, 28; 2020, PP. 49-68 68
en el cine ame icano, el p esiden e de los Es ados Unidos, sino quien lo sal a o p o-
ege de amenazas in e nas o ex e nas. Se ha impues o el modelo a ú ico, donde el
ey iene escaso p o agonismo, pe o ep esen a un sis ema al que los hé oes si en.
Un sis ema he oico en el que la sumisión al De echo y a un sis ema mo al se p e-
supone de an emano y donde los in en os de impone la ley del más ue e se con-
ciben como des iaciones. Desde Rambo y Bou ne has a La gue a de las galaxias. Y
donde haya o o po medio ya no es un símbolo de pode , capaz de a ae gue e os,
sino dine o pa a gas a y lle a una ida acomodada.
Pe o Sig ido no ha desapa ecido de la cul u a alemana, sólo se ha ans o -
mado pa a segui alimen ando ela os. Donde lo encon amos aho a es en el ámbi o
de la na a i a in an il, incluso de las pa odias an ihe oicas y d agono ílicas37. Y
na u almen e en el ámbi o phan asy38, que no es o a cosa que el eg eso iccional
al uni e so he oico que nos edescub ió el g an medie alis a Tolkien. El ela o de
Sig ido lo iene odo pa a un supe hé oe del géne o phan asy: sus o ígenes en un
país exó ico, su ue za, su o mación en una he e ía del bosque, su lucha con a el
d agón, el esca e de la p incesa y o as muchas a en u as que se han con ado sob e
él en ex os medie ales. Pe o en es e géne o, Sig ido es oda ía un pe sonaje en
busca de un buen au o .
Recibido: 26-12-2019; acep ado: 29-07-2020
37 Po ejemplo K. Koinegg, De Scha z de Nibelungen: Hö spiel übe Sieg ied, dem D a-
chen ö e . Do mund, Igel Reco ds, 1998; K. Reiche , Sieg ied–Die wah e Kunde om D achen-
ö e . Königswin e , New School, 2005.
38 Des aca aquí el pe sonaje ‘Sch au en’ del ideojuego japonés SoulCalibu (h ps://soul-
calibu . andom.com/wiki/Sieg ied; úl ima consul a 26/6/2021).