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Asociacionismo y movimiento obrero en Culleredo en la II República

Antoñón Valiño, Eloy

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo ver cómo fue el movimiento asociativo de carácter económico que apareció en Culleredo durante la II República, reparando en las causas que llevaron a los vecinos a asociarse, los objetivos que pretendían conseguir y los medios que utilizaron para ello. Nos centraremos principalmente en la anarquista Federación Comarcal de San Pedro de Nós así como en la Unión Agraria, de carácter confesional, como máximas expresiones de las distintas tendencias asociativas que dominaron el municipio estos años. En el transcurso del trabajo se ha debido ampliar el marco temporal y territorial para detectar las raíces de este asociacionismo así como su relación con los territorios colindantes al municipio de Culleredo. Finalmente repararemos en los efectos que la Guerra Civil y la consecuente represión tuvieron sobre este tejido asociativo y sus principales protagonistas.

Full text

Facultade de Xeografía e Historia Grao en Historia Asociacionismo y movimiento obrero en Culleredo en la II República. Eloy Antoñón Valiño Director: Emilio Grandío Seoane Departamento de Historia Contemporánea Traballo de Fin de Grao presentado na Facultade de Xeografía e Historia na Universidade de Santiago de Compostela para a obtención do Grao en Historia Resumen: Este trabajo tiene como objetivo ver cómo fue el movimiento asociativo de carácter económico que apareció en Culleredo durante la II República, reparando en las causas que llevaron a los vecinos a asociarse, los objetivos que pretendían conseguir y los medios que utilizaron para ello. Nos centraremos principalmente en la anarquista Federación Comarcal de San Pedro de Nós así como en la Unión Agraria, de carácter confesional, como máximas expresiones de las distintas tendencias asociativas que dominaron el municipio estos años. En el transcurso del trabajo se ha debido ampliar el marco temporal y territorial para detectar las raíces de este asociacionismo así como su relación con los territorios colindantes al municipio de Culleredo. Finalmente repararemos en los efectos que la Guerra Civil y la consecuente represión tuvieron sobre este tejido asociativo y sus principales protagonistas. Palabras clave: asociacionismo, socorros mutuos, agrarismo, anarquismo, confesionalismo, II República. Resumo: O obxectivo deste traballo é ver como foi o movemento asociativo de carácter económico que apareceu en Culleredo durante a II República, mirando as causas que levaron aos veciños a asociarse, os obxectivos que pretendían acadar e os medios que empregaron para facelo. Centrarémonos principalmente na anarquista Federación Comarcal de San Pedro de Nós, así como na Unión Agraria, de carácter confesional, como máximas expresións das diferentes tendencias asociativas que dominaron o municipio ao longo dos anos. No transcurso do traballo houbo que ampliar o marco temporal e territorial para detectar as raíces deste asociacionismo así como a súa relación cos territorios limítrofes ao concello de Culleredo. Finalmente repararemos nos efectos que a Guerra Civil e a conseguinte represión tiveron sobre este tecido asociativo e os seus principais protagonistas. Palabras chave: asociacionismo, socorros mutuos, agrarismo, anarquismo, confesionalismo, II República. 1 Abstract: The objective of this work is to see how the associative movement of an economic nature that appeared in Culleredo during the Second Republic was like, looking at the causes that led the residents to associate, the objectives they sought to achieve and the means they used to do so. We will focus mainly on the anarchist Federación Comarcal de San Pedro de Nós, as well as the confessional Agrarian Union, as the highest expressions of the different associative tendencies that dominated the municipality over the years. In the course of the work, the temporal and territorial framework had to be expanded to detect the roots of this associationism as well as its relationship with the territories adjacent to the municipality of Culleredo. Finally we will notice the effects that the Civil War and the consequent repression had on this associative fabric and its main protagonists. Keywords: associationism, mutual aid, agrarianism, anarchism, confessionalism, Second Republic. 2 ÍNDICE: Introducción………………………………………………………………………….……….4 1. Antecedentes del asociacionismo republicano en Culleredo………………………6 1.1) Asociacionismo cullerdense durante la Restauración (1887-1923)..................7 1.2) La dictadura de Primo de Rivera……………………………………………..13 2. Culleredo en la II República………………………………………………………..16 2.1) Las corporaciones municipales de Culleredo durante la II República…..…17 2.2) La vida en el Culleredo republicano…………………………………………..19 3. Asociacionismo y movimiento obrero durante la II República…………………..25 3.1) La formación de la Federación Comarcal de San Pedro de Nós……………27 3.2) El sindicalismo confesional, la Unión Agraria……………………………….34 3.3) Los conflictos de 1933 y sus consecuencias…………………………………...40 3.4) 1936, el último año de la República…………………………………………...49 4. Golpe de Estado y represión………………………………………………………..52 Conclusiones………………………………………………………………………………...55 Bibliografía………………………………………………………………………………….59 3 Introducción. Como persona que se ha criado en el municipio de Culleredo siempre tuve la curiosidad de conocer algo más acerca de la historia de éste. Es algo normal entre la gente de mi edad pensar que a lo largo del tiempo este siempre fue un sitio sin apenas población y sin acontecimientos reseñables más allá de la batalla de Elviña, que durante unos años fue representada en el Puente del Burgo, algo que para muchos niños, como lo era yo en aquel momento, les parecía algo increíble. Sin embargo, al empezar a recoger información sobre la historia del ayuntamiento uno deja atrás esos prejuicios iniciales, ese estatismo que uno se podía imaginar es sustituído por un enorme dinamismo, pudiendo apreciar de primera mano cómo el devenir histórico también afectó a la vida de sus habitantes, una población que tampoco respondió de forma pasiva al avance de la historia sino que, por el contrario, trató de organizarse para mejorar sus condiciones de vida. Por lo tanto, el objetivo de este trabajo no es únicamente ver cómo fue la forma en que los vecinos de las diferentes parroquias se asociaron para cooperar económicamente los unos con los otros. Si queremos entender bien la naturaleza de este asociacionismo debemos mirar a sus condiciones materiales, de qué vivían, cómo se ganaban el pan de cada día. Es aquí donde la vida de un municipio rural con una población menor a los diez mil habitantes, como lo era Culleredo en aquel momento, entra en contacto con la economía global, con los distintos ciclos de una economía que por aquellos momentos comenzaba a estar cada vez más globalizada, lo que a su vez tendrá sus consecuencias en una Galicia que también comenzaba a introducirse en el sistema de producción capitalista. Una vez que entendamos cómo era la forma en que esta gente se ganaba la vida, podremos pasar a analizar cómo era la forma en que se organizaban. Algo que también va a variar a lo largo del tiempo pasando de las iniciales sociedades de socorros mutuos a los verdaderos sindicatos. En este sentido, otro objeto de estudio en este trabajo deben ser los objetivos marcados por este asociacionismo así como los medios empleados para conseguir estos objetivos. Si el objetivo principal era el de mejorar las condiciones de vida de los asociados entrará aquí en juego la relación de estos con las élites económicas del municipio, entendidas estas como agentes de la acumulación del poder, no solo en forma de capital, si no también de control sobre las instituciones y la población. Es a partir de esta perspectiva cuando podemos ver como, en un momento de crisis de la acumulación como son los años treinta, los esfuerzos de estas élites por mantener su dominio van a generar una serie de 4 contestaciones por parte de la población. Por lo tanto, entender qué es lo que genera esos momentos contestatarios será otro de los objetivos del trabajo. Para poder llevar esto a cabo he dividido la redacción en cuatro partes. En primer lugar, retrocedemos hasta finales del siglo XIX, momento en el que comienzan a aparecer las primeras sociedades de socorros mutuos, buscando los agricultores y ganaderos proteger sus medios de subsistencia ante las amenazas de las que eran objeto como la muerte de un animal o la pérdida de la cosecha. Debemos encuadrar esto en un momento de desmantelamiento del Antiguo Régimen y las diferentes instituciones asistenciales implícitas en este, así como en la entrada de Galicia en un lento y largo proceso de modernización económica. Tocaremos en este punto la dictadura de Primo de Rivera, momento en el que la pérdida de libertades llevará a un descenso del asociacionismo de tipo económico. Aún así encontraremos aquí otro tipo de asociacionismo, más relacionado con lo cultural y lo educativo, desde donde también se ejercerá la oposición a la dictadura. En el segundo punto llegaremos ya a la II República. Nos centraremos aquí en ver cómo fue la instauración de esta en el municipio, realizando para ello un análisis más bien político, llegando a las diferentes corporaciones que ocuparon la casa consistorial a lo largo del periodo y tratando de poner esto en relación con el resto de municipios de la provincia. A continuación, trataré en la medida de lo posible ver cómo era el panorama económico de Culleredo en estos años, algo que será muy importante para entender el desarrollo del asociacionismo en estos momentos. Llegamos a partir de aquí al tercer punto, donde pasaremos a centrarnos en el asociacionismo en la II República. Será aquí muy importante ver la relación que este tiene con los antecedentes del periodo anterior, en qué medida influyeron las experiencias asociativas previas sobre ese momento. También será clave ver cuáles fueron las distintas ideologías que guiaron a los vecinos a la hora de tratar de mejorar sus condiciones de vida, es por ello que en el primer subapartado me centraré en la Federación Comarcal, de tendencia anarquista, y en la segunda en la Unión Agraria, ligada al catolicismo. Por último, será clave ver cuáles fueron los distintos métodos empleados por estas asociaciones para luchar por sus objetivos, desde los boicots hasta las reivindicaciones a partir de manifestaciones o llegando a la insurrección. Las consecuencias de esta lucha será también otra cosa a tratar. Finalmente, en el último apartado del trabajo trataremos el estallido de la Guerra Civil y la llegada del franquismo. Ver cómo influyó esto en la vida de los vecinos y, sobre todo, en 5 el tejido asociativo que se había ido desarrollando durante los años de la II República. En este sentido, nos centraremos también en ver cómo terminaron muchos de los protagonistas de los que hablaremos a lo largo del trabajo. Pese a que en el título del trabajo sólo se hace referencia a un momento concreto, la II República, y a un marco geográfico, Culleredo, a lo largo de este deberemos ampliar estos dos marcos. En el caso del marco geográfico esto será de capital importancia, no sólo por la relación de Culleredo con A Coruña, si no también por su relación con el resto de municipios de la bisbarra coruñesa. En este sentido, la bibliografía utilizada para el trabajo es bastante más amplia de lo que me imaginaba en un primer momento, de especial importancia son los trabajos de Carlos Pereira, del cual su ayuda ha sido capital para poder desarrollar el trabajo, sus estudios centrados principalmente en el municipio de Oleiros y Culleredo han sido importantísimos. También la obra de Dionisio Pereira, A CNT na Galicia (1922-1936) me ha sido muy útil a la hora de contextualizar las actividades de la Comarcal. Finalmente, ha sido necesario acceder a fuentes primarias para ampliar la información con la que ya se contaba de partida. Destacan en este sentido las actas de los plenos de la corporación municipal, las cuales me han aportado muy valiosa información acerca de la vida política y económica del ayuntamiento. Por otra parte, en el Archivo del Reino de Galicia he encontrado los estatutos de las diferentes asociaciones de las que voy a hablar, algo también muy importante pues en ellas dejaban por escrito sus fundadores el carácter y objetivos de lo que estaban creando. Por último, también he accedido a prensa de la época, la cual nos da noticia de los distintos acontecimientos que iban teniendo lugar y en los que estas asociaciones serán las principales protagonistas. 1. Antecedentes del asociacionismo republicano en Culleredo. Hablaremos en este primer apartado de las primeras sociedades vecinales que comienzan a aparecer entre finales del siglo XIX y las décadas iniciales del XX, tratando de mostrar cómo era el panorama general a la llegada de la II República. Lo que encontraremos durante este periodo van a ser sobre todo sociedades de socorros mutuos, que buscan mejorar la vida de los agricultores y ganaderos pero aún sin un interés marcado de clase. A partir de 1907 este incipiente asociacionismo pasará a otro nivel con la aparición de la Unión Campesina, de tendencia anarquista, podemos hablar a partir de aquí de los inicios de un 6 verdadero sindicalismo de clase que va a llegar a casi todas las parroquias del municipio. Con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera muchas de las sociedades de socorros mutuos van a continuar con sus actividades, pese a esto, las asociaciones con un interés de clase más marcado van a desaparecer. Prestaremos más atención en estos años a las sociedades culturales que aparecen en las parroquias de Celas de Peiro y Ledoño, que se conformarán como principales ejes de oposición a la dictadura, siendo vigiladas de cerca. 1.1) Asociacionismo cullerdense durante la Restauración (1887-1923). La formación del Estado liberal en la España del siglo XIX y su posicionamiento en contra de la interferencia en el libre mercado marcarán la desaparición de muchos de los organismos asistenciales procedentes del Antiguo Régimen aumentando la vulnerabilidad de la clase trabajadora. En primer lugar, la Real Orden de 28 de octubre de 1839 abrió el camino a la formación de asociaciones que pudiesen aliviar la precaria situación de los nuevos trabajadores libres a partir de asociaciones como los socorros mutuos. Estos constituían una buena solución tanto para los trabajadores, que se veían reforzados ante situaciones adversas, como para el Estado, que veía en los socorros mutuos un sistema de protección del pueblo ajeno a comportamientos contestatarios o revolucionarios.1Ya en 1887, la Ley de Asociaciones aprobada por el gobierno liberal de Sagasta permitió el derecho a asociarse para fines religiosos, políticos, científicos, benéficos, artísticos o de recreo, siempre y cuando no tuviesen ánimo de lucro. Aún así, se ha señalado que esta ley, más que abrir una libertad de asociación, abrió una “libertad mediatizada por la intervención de la burocracia gubernamental” al quedar casi toda la actividad de las asociaciones limitadas a una autorización administrativa previa2en un momento en el que, por ejemplo, las huelgas no estaban legalizadas. Si bien en el periodo precedente a 1887 contamos ya con 88 asociaciones registradas en la provincia de A Coruña, no será hasta la década de 1890 que comiencen a registrarse los primeros socorros mutuos agrarios.3Esto se va a deber no solo a la expansión que el asociacionismo experimenta a partir de la aprobación de la Ley de Asociaciones, si no 3Vilar Rodríguez, Margarita,“La cobertura social al margen del Estado: asociacionismo obrero y socorros mutuos en Galicia (c. 1839-1935)”, pp. 191-194. 2Pelayo Olmedo, José Daniel, “El derecho de asociación en la historia constitucional española, con particular referencia a las leyes de 1887 y 1964”, Historia constitucional: Revista Electrónica de Historia Constitucional, Nº 8, 2007, pp. 106-112. 1Vilar Rodríguez, Margarita,“La cobertura social al margen del Estado: asociacionismo obrero y socorros mutuos en Galicia (c. 1839-1935)”, Revista de la historia de la economía y de la empresa, Nº 4, 2010, pp. 179-180. 7 también a la propia evolución del campo gallego. Como respuesta a la crisis finisecular que afectó a Europa entre mediados de la década de 1870 y 1890, Galicia, que hasta ese momento dirigía la mayoría de sus exportaciones (ganado vivo) hacia Gran Bretaña, tuvo que reorientar su producción, saliendo muy reforzada de la crisis a finales de la década de 1880, antes que otros territorios peninsulares. La ganadería va a imponerse sobre la agricultura a lo largo de este periodo, subordinándose ésta a las necesidades alimenticias de la cabaña, lo que a su vez obliga a la especialización e intensificación del uso del suelo. Respecto de la cabaña, se primarán las especies más orientadas al mercado, como la porcina y, sobre todo, la bovina. Esta se verá beneficiada por una expansión de la demanda, en primer lugar por la creación de la conexión ferroviaria entre 1883 y 1884, que conecta a Galicia con el resto de España, así como por la expansión del consumo de carne que se va a dar en la población española entre finales del XIX y principios del XX. Será durante esta etapa de modernización que aparezca y se consolide una red de cooperativas que permita al campesinado gallego adaptarse a los cambios que el capitalismo introducía en el ámbito rural así como a la defensa, en conjunto, de sus intereses.4 Atendiendo al libro de registro de asociaciones en el archivo del gobierno civil de A Coruña, podemos ver la fecha de fundación de las primeras sociedades de socorros mutuos en el municipio de Culleredo. Tenemos en la década de 1880 las primeras sociedades de socorros mutuos agrarias de toda la provincia,5“La Amparadora” en O Burgo y “La Humanidad” en Rutis, creadas en 1887. Lo temprano de estas asociaciones, respecto a las del resto del municipio, que comienzan a aparecer en la década siguiente, puede deberse seguramente a la cercanía de estas parroquias con la ciudad de A Coruña. Será en la década de 1900-1910 cuando veamos la aparición de un mayor número de sociedades, algo en consonancia con el resto de la provincia. Geográficamente, el mayor número de ellas se van a concentrar en la parroquia de Rutis, probablemente por ser esta la más poblada. Ya en la 5Cabo Villaverde, Miguel, “Republicanismo coruñés e agrarismo” en Alfeirán, Xosé, Grandío, Emilio, y Romero, Ana, El republicanismo coruñés en la historia, Ayuntamiento de La Coruña, 2001, A Coruña, p. 180. 4Martínez López, Alberte, “Perspectiva histórica de la ganadería gallega: de la complementariedad agraria a la crisis de la intensificación láctea (1850-1995)” en Domínguez Martín, Rafael, La vocación ganadera del norte de España: del modelo tradicional a los desafíos del mercado mundial, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Madrid, 1996, pp. 24-36. 8 para asistir a la escuela, los cuales, desde edades muy tempranas, se ven obligados a ayudar a sus padres en las labores del hogar o, en los peores casos, incluso deben abandonar la casa familiar para dedicarse al pastoreo y otros pequeños oficios que les permitan subsistir.28 Resulta interesante que en esta asociación se va a producir un núcleo de resistencia al alcalde del municipio, lo que será visto por este como un acto de resistencia a la propia Dictadura. Hablamos de Manuel Pedreira, quien además de maestro de Celas es secretario de la asociación; Jesús Mejuto, maestro de Sésamo y vicepresidente, y José Salgado, maestro de Ledoño y presidente de la sociedad en el momento de su disolución. El detonante de las hostilidades entre estas tres personas y la corporación municipal se produjo en abril de 1926, momento en el que envían un informe cada uno a la comisión permanente quejándose de la decisión de trasladar la casa consistorial de la parroquia de Culleredo a la de Rutis. Sorprende que cada uno de los informes muestran unos argumentos muy semejantes, relativos a que la comisión municipal no había sido de elección popular y que, por lo tanto, debía abstenerse de tomar esta decisión. El alcalde Augusto Seijas elevaría una queja al Gobernador Civil, no sólo por el contenido de los informes, si no por la forma en cómo estaban redactados, y posteriormente los denunciará ante la Junta Local de 1ª Enseñanza, alegando una falta de respeto al régimen así como el incumplimiento de sus deberes profesionales. Esta denuncia no iría adelante, siendo considerada como infundada por la propia Junta. Es importante destacar como la “Unión Pro-Cultura” pudo servir como marco para el desarrollo de esos informes, de ahí las similitudes compartidas; ambos maestros seguirían con sus actividades, pasando en los tiempos de la II República a militar dos de ellos en sociedades izquierdistas: el PSOE en el caso de Manuel Pedreira y en el PCE, José Salgado.29 Por otra parte, Jesús Mejuto tendrá un importante papel en el republicanismo coruñés, siendo director del periódico El Noroeste, directivo de la agrupación “A la Tercera República” y miembro del Partido Radical Socialista, pasando después a Unión Republicana.30 30 Pereira Martínez, Carlos, A cultura en Culleredo na II República: o “Ateneo de la Villa de Rutis”, p. 4. 29 Pereira Martínez, Carlos, “Oposición á ditadura de Primo de Rivera en Culleredo: o caso dos mestres de Celas, Ledoño, Sésamo e O Burgo” en Terra e tempo: dixital galego de pensamento nacionalista, 07-02-2016, consultado a 25/04/2023. Disponible en: https://terraetempo.gal/oposicion-a-ditadura-de-primo-de-rivera-en-culleredo-o-caso-dos-mestres-de-celas-ledon o-sesamo-e-o-burgo/. 28 A.R.G., Gobierno Civil de A Coruña, Expedientes de asociaciones, caja 32236, fol. 6: Unión pro cultura de Celas de Peiro. Culleredo. 15 Vemos así cómo estas sociedades culturales sirvieron de marco para la actuación de numerosas personas vinculadas a otras asociaciones republicanas, generando aquí un vínculo con el resto de la población que se verá materializado en las elecciones municipales de abril de 1931, momento en el que la II República es proclamada en el municipio con una amplia victoria de la ORGA, no sin algunas dificultades. 2. Culleredo en la II República. Las demandas de una mayor democracia y representatividad van a dar lugar durante los últimos años de la monarquía a la convergencia de diferentes grupos de oposición, con objetivos distintos pero con la visión de que el régimen monárquico suponía ya un fuerte bache al desarrollo del país. Desde el anarquismo hasta el socialismo, pasando por grupos burgueses y conservadores que veían necesaria esa reforma en clave democratizadora se van a coaligar en torno a una misma candidatura que se presentaría a las elecciones municipales de 1931, cada vez más vistas como un referéndum entre monarquía y república.31 Las tensiones surgidas en torno a estas elecciones las podemos ver en el municipio de Culleredo. La candidatura monárquica va a reunirse en los días anteriores a las elecciones para fijar una estrategia con el fin de salir elegidos, así, se decidirá evitar que la candidatura republicana fuera admitida, saliendo ellos proclamados conforme al artículo 29 de la Ley Electoral (si solo se presentaba una candidatura salía elegida sin necesidad de celebrar las elecciones). De esta forma, el 5 de abril, el día que cada candidatura debía presentarse en la Casa Consistorial para presentarse, la Junta Municipal del Censo Electoral va a desestimar los distintos candidatos presentados, de forma que, cuando el acto termina, el juez municipal ya tenía un oficio redactado para que la Guardia Civil desalojase el lugar ante las protestas de los republicanos. Ese mismo día por la tarde, un mitin que ya estaba previsto con anterioridad en Vilaboa se va a convertir en una manifestación, dirigiéndose los protestantes hacia el Gobierno Civil de A Coruña, en el camino se les irán uniendo más personas. Una vez allí, el gobernador se inhibirá del asunto y les dice elevar las quejas al ministro de gobernación. Aún así, el día 9 sale proclamada en distintos periódicos coruñeses la nueva corporación monárquica conforme al artículo 29. El clima de conflictividad generado en el 31 Grandío Seoane, Emilio, “Poder local e II República ata as eleccións de 1936” en Grandío Seoane, Emilio (Coord.), Xeración perdida, Coruña 36´: representatividade institucional e represión. As corporación municipais da provincia da Coruña na II República, Diputación Provincial de A Coruña, A Coruña, pp. 15-17. 16 municipio por el pucherazo provocará que el día 15 los monárquicos dimitan, proclamándose ese mismo día a las 7 de la tarde la República en el ayuntamiento. A partir de este momento una Junta de vecinos se pondrá al frente de la corporación, permaneciendo ahí hasta el día 25, momento en el que es sustituída por una Comisión Gestora designada por el gobernador civil. Las elecciones se repetirán el 31 de mayo. Pucherazos como el ocurrido en Culleredo los vemos también en los vecinos municipios de Cambre y Oleiros.32 2.1) Las corporaciones municipales de Culleredo durante la II República. La nueva corporación municipal toma posesión en la sesión del 5 de junio de 1931, apareciendo como alcalde Manuel Lastres Abente, miembro de la ORGA, al igual que el resto de miembros.33 El nuevo alcalde es miembro de una buena familia procedente de Muxía, su padre era dueño de la empresa “Autos Mugía”, además de cirujano, siendo una de las primeras personas en tener un automóvil por esa zona; por el lado materno era nieto de Ezequiel Abente Lago, quien le da el nombre al Hospital Militar de A Coruña. Su profesión de médico será la que termine con su puesto en la corporación, ante la imposibilidad de acudir a su puesto ya que su consulta estaba situada en A Coruña.34 De esta forma, en sesión secreta del 15 de febrero de 1932, la totalidad de la corporación decide cesarlo, lo que se ejecutará en la sesión celebrada tres días después alegando que “tiene el cargo abandonado al extremo de no asistir a las sesiones, impidiendo con ello la buena marcha de la administración…”.35 Saldrá elegido como nuevo alcalde Electo Carballo Matos, quien hasta ese momento había sido concejal, se mantendrá en el puesto hasta marzo de 1936, siendo el presidente más longevo del periodo republicano. Se sabe que Electo Carballo se marchó a la emigración en Buenos Aires a comienzos del siglo XX, instalándose en el municipio de Culleredo una vez regresa a Galicia. Durante el periodo anterior a la II República se unirá a la Sociedad Recreativa “La Verdad”, del Portazgo, en la parroquia de Rutis, convirtiéndose en su presidente. Al igual que las asociaciones tratadas en el apartado anterior, el carácter de esta será el de favorecer la instrucción y la sociabilidad entre sus socios. Militó en la ORGA entre 1931 y 1935, momento en el que se adhiere al Partido Nacional Republicano, por diferencias 35 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), pp. 9-10. 34 Pereira Martínez, Carlos, “Manuel Lastres Abente, o primeiro alcalde de Culleredo na II República” en Terra e tempo: dixital galego de pensamento nacionalista, 04-04-2015, consultado a 26/04/2023. Disponible en: https://terraetempo.gal/manuel-lastres-abente-o-primeiro-alcalde-de-culleredo-na-ii-republica/. 33 Arquivo Municipal de Culleredo, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1931-1932), p. 8. 32 Pereira Martínez Carlos, “A proclamación da II República en Culleredo”, Esculca, Nº 5, 1998, pp. 92-98. 17 con algunos miembros del partido. Estas diferencias, así como su fuerte carácter, las vemos en el episodio que protagonizó con Santiago Casares Quiroga en un bar de A Coruña, a quien propinó una bofetada en mitad de una discusión acerca de los preparativos que debía llevar a cabo el municipio para la visita de Niceto Alcalá Zamora.36 Las relaciones de este alcalde con el movimiento obrero van a ser tensas, sobre todo con el anarcosindicalismo y la Federación Comarcal de San Pedro de Nós, que como veremos más adelante, agrupaba a los sindicatos agrícolas de Oleiros, Cambre, Culleredo y Carral. En este sentido, vemos unos artículos publicados por el cenetista Emilio Novás en el periódioco Solidaridad Obrera, en ellos acusaba al alcalde de “cacique moderno” y de perro “a las órdenes de cualquier empresa”, por la concesión de unos terrenos del municipio a la Fábrica CROS, situada en la parroquia de O Burgo. Este artículo le valdría a su autor el ingreso en prisión por injurias, donde estaría dos meses y un día y desde donde redactaría más artículos atacando a Carballo Matos.37 En febrero de 1936 se celebran unas accidentadas elecciones en Culleredo en las que se notifica un muerto por arma de fuego y numerosas personas detenidas. Tras la victoria del Frente Popular, el nuevo Gobernador Civil de la provincia va a designar una Comisión Gestora para el municipio que en la sesión del 21 de marzo tomará posesión.38 Esta estará presidida por José María Louzán Martínez, de Izquierda Republicana, así como por integrantes de otros partidos de la coalición del Frente Popular como Eladio Freire, elegido primer teniente de alcalde y miembro del PCE. Al contrario que sus predecesores, José María Louzán perteneció a una familia humilde de Oleiros, viviendo desde joven los efectos de la penuria económica y viéndose obligado a marchar a la emigración a Estados Unidos. Sería a su regreso donde encontrase cierta estabilidad económica, al casar con una mujer de buena familia y llegando a poseer dos carnicerías en O Burgo y Oleiros. A finales de 1935 aparece ya como presidente de la agrupación municipal de Izquierda Republicana, que acababa de abrir su sede en el Burgo.39 39 Pereira Martínez, Carlos, “José María Louzán Martínez: alcalde de Culleredo coa Fronte Popular” en Terra e tempo: dixital galego de pensamento nacionalista, 04-02-2017, consultado a 26/04/2023. Disponible en: https://terraetempo.gal/jose-maria-louzan-martinez-alcalde-de-culleredo-coa-fronte-popular/. 38 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1934-1936), p. 47. 37 Pereira Martínez, Carlos “Electo Carballo Matos: traxectoria dun alcalde republicano de Culleredo”, Anuario Brigantino, pp. 284-287. 36 Pereira Martínez, Carlos, “Electo Carballo Matos: traxectoria dun alcalde republicano de Culleredo”, Anuario Brigantino, Nº 38, pp. 261-267. La visita de Alcalá Zamora finalmente terminaría produciéndose el 10 de agosto de 1934, marcando una importante jornada festiva en el municipio, a la que acudieron, según la propia corporación, unas 600 personas. [AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1934-1936), pp. 28-34]. 18 Vemos por lo tanto una evolución de la corporación municipal cullerdense análoga al del resto de los municipios de la provincia. La provincia de A Coruña sería en los primeros años de la República “la provincia del casarismo”, siendo la ORGA el partido que dominó la mayoría de las circunscripciones y, por lo tanto, la encargada de construir el nuevo régimen. Con el transcurrir del tiempo esta mayoría aplastante va a ir reduciéndose en favor de la derecha, sobre todo a partir de las elecciones de noviembre de 1933 y los sucesos de octubre de 1934. Tras las elecciones de 1933 todavía cerca del 60% de los municipios pertenecen a la ORGA, entrando en este porcentaje Culleredo, aunque más de un 25% es ya controlado por el Partido Radical y otros partidos republicanos conservadores. La suspensión de concejales que tiene lugar tras los sucesos de 1934 y que afectarán al 30% de los municipios de la provincia no tendrán repercusión en Culleredo, siendo después de las elecciones de febrero de 1936 cuando se produzca la renovación de la corporación.40 Por otra parte, la nueva corporación que aparece tras las elecciones de febrero de 1936, responde a la voluntad del nuevo Ministerio de Gobernación por renovar las corporaciones que no estuvieran en manos del Frente Popular, siempre y cuando no hubiese peligro de alterar el orden público con ello. Así, el Gobernador Civil enviará delegados a cada municipio, que en acuerdo con el comité local del Frente Popular elegirá las nuevas corporaciones. Este es un proceso que tiene lugar entre marzo y abril en el conjunto de la provincia, el resultado será una nueva generación de políticos, en la que si bien José María Louzán se encuentra por encima de la media de edad de nuevos alcaldes que más adelante sufrirán la represión, que es de 39 años mientras él tenía 44 en ese año, sí comparte con ellos la característica de ser su primera experiencia en las instituciones.41 2.2) La vida en el Culleredo republicano. A comienzos del periodo republicano Culleredo era un municipio principalmente rural, con núcleos de población más concentrados en las parroquias de Rutis y O Burgo, sumando cerca de 8 mil habitantes en total42 y acusado de un “pavoroso problema de paro obrero”.43 Si bien a lo largo de la década de los años treinta asistiremos a un crecimiento 43 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1931-1932), p. 43. 42 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1931-1932), p. 3. 41 Pérez Lorenzo, Manuel, “Un novo escenario: os concellos da Fronte Popular” en Grandío Seoane, Emilio (Coord.), Xeración perdida, Coruña 36´: representatividade institucional e represión. As corporación municipais da provincia da Coruña na II República, pp. 37-48. 40 Grandío Seoane, Emilio, “Poder local e II República ata as eleccións de 1936” en Grandío Seoane, Emilio (Coord.), Xeración perdida, Coruña 36´: representatividade institucional e represión. As corporación municipais da provincia da Coruña na II República, Diputación Provincial de A Coruña, A Coruña, pp. 27-31. 19 sostenido de la población, llegando a sobrepasar los 9 mil en 1936,44 la situación económica no va a mejorar, más bien todo lo contrario, encontrándonos en los libros de actas de la corporación municipal con un constante incremento de las familias consideradas pobres e incluidas en el censo de la beneficencia municipal. Esta mala situación económica va a afectar a la propia corporación, encontrándonos con serias dificultades por parte de esta para afrontar muchos de los gastos propios de un municipio. Para comprender todo esto debemos recordar el momento en el que nos encontramos, el del lento proceso de modernización de la agricultura gallega, que comienza con la crisis finisecular del XIX y que va a provocar la caída del tradicional sistema de propiedad de la tierra imperante en el territorio, el de las rentas forales. El foro va a comenzar a ser visto como un obstáculo para este proceso de modernización agrícola, por lo que desde la década de 1890, las diferentes sociedades agrícolas que aparecen van a solicitar su abolición.45 Pese a que el marco legal, que finalmente termina fijando una redención foral (no una abolición) se fija en 1926 mediante un decreto de Primo de Rivera, este es un proceso que vemos ya desde la década de 1890, momento en el que los grandes rentistas comienzan a desprenderse de sus tierras. Localizamos aquí un momento intermedio en el que aparece una burguesía agraria que conformará una nueva clase rentista, pero que conforme avancen los primeros años del siglo XX se introducirá también en este proceso de redención particular e individual.46 El decreto de 1926 constituye por lo tanto un impulso a este proceso, pero en ningún caso el comienzo de este, el cual no se termina de completar hasta 1973. Cabe decir que este proceso de desaparición de las rentas forales y su adquisición por parte del campesinado no sería posible sin el capital facilitado por las transformaciones técnicas de la agricultura durante estos años, lo que permitió un aumento de la productividad, ni sin el capital proveniente de la emigración; por otra parte, el papel de los sindicatos y las distintas sociedades agrarias también fue clave, no solo por su papel de catalizador de la presión social, sino también como vía de transmisión de las transformaciones agrícolas, sobre todo con la entrada de fertilizantes y maquinaria.47 Poco a poco, el campesinado comenzará a darse cuenta de que la posesión de la tierra no es suficiente para terminar de modernizar sus 47 Villares, Ramón, La propiedad de la tierra en Galicia (1500-1936), pp. 361-415. 46 Villares, Ramón, La propiedad de la tierra en Galicia (1500-1936), Editorial Siglo XXI, Madrid, 1982, pp. 323-332. 45 Martínez López, Alberte, Cooperativismo y transformaciones agrarias en Galicia (1886-1943), pp. 76-78. 44 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1936-1938), p. 17. 20 explotaciones, siendo el control de la comercialización y la distribución de sus productos el nuevo objetivo que impulse el cooperativismo.48 Hablamos por lo tanto de un municipio principalmente rural, en el que los campesinos comienzan a acceder a la plena propiedad de sus explotaciones y con un aumento constante de jornaleros, que combinarían su trabajo en el campo con otros en A Coruña, principalmente en el sector de la construcción. A partir de las actas de la corporación municipal podemos ver cuales eran los principales productos que se cultivaban en el término así como una evolución de su precio en pesetas por ferrado. Para hacernos una idea del poder adquisitivo de un jornalero, a la altura de 1935, se establece que el tipo medio del jornal de los braceros del campo era de 6 pesetas diarias según el repartimiento general de utilidades.49 1929 1930 1931 1932 1933 Maíz 7 pta. 7 7 6 6 Trigo 7 7 7 6 6’50 Cebada 4’50 4’50 4’50 3’75 3’75 Centeno 6 6 6 5 5 Habas 10 8 9 10 50 Estos productos van a venderse principalmente en los mercados de la ciudad de A Coruña, lo que podemos ver en las actas municipales de marzo de 1928. Ante la supresión de la Feria de Fornos, en la que se vendían cerdos y cereales y que se venía celebrando todos los sábados en Santa Margarita (A Coruña), el ayuntamiento solicita al gobernador civil autorización para la celebración de una feria en la Corveira, que se celebraría también todos los sábados y vendría a sustituir a la anterior.51 Por otra parte, en esa misma fecha se solicitará también la autorización para la celebración de otra feria en Celas de Peiro, la cual ha sido solicitada no solo por vecinos de esa parroquia, si no también de las limítrofes, siendo esta una importante feria en la que se vendería una gran variedad de productos, desde ganados y cereales a todo tipo de bienes de consumo. Si bien la primera pudo ser autorizada y celebrada rápidamente, la reanudación de la feria de Celas, que venía celebrándose desde el siglo 51 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1926-1931), pp. 17. 50 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 13, p. 94; (1934-1936), p. 34. 49 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1934-1936), p. 22. 48 Martínez López, Alberte, Cooperativismo y transformaciones agrarias en Galicia (1886-1943), p. 76. 21 pasado y había sido interrumpida en 1926, se demoró hasta el 28 de marzo de 1932, por culpa de unos vecinos que estaban ocupando el campo donde esta se llevaría a cabo, esta feria pasaría a celebrarse los segundos domingos y último jueves de cada mes.52 Las ferias agropecuarias tendrían en este momento una importancia clave en Galicia, aunque seguirían rigiéndose por los esquemas de una economía precapitalista. Estas ferias y mercados serían muy numerosos pero dotados de escasas infraestructuras, siendo una de las demandas de las asociaciones agrarias la de comprar básculas para dichas ferias, lo cual no se reguló hasta enero de 1924; a finales de ese año, 57 de las 81 ferias que se celebraban en la provincia de A Coruña ya contarían con su propia báscula.53 En el caso de las dos ferias de las que acabamos de hablar, vemos cómo la corporación municipal ya tiene dos básculas asignadas desde el momento en el que solicitan la celebración de las ferias, siendo estas compradas en el momento en el que estas fueran autorizadas.54 Otra vía para la venta de los productos del campo sería la venta ambulante, en este sentido, en abril de 1933 se autorizaba al veterinario municipal para ejercer “activa vigilancia” sobre estos vendedores de carne de vacuno y cerdo, de forma que se garantizase su pureza para la venta.55 La importancia de la cercanía con la ciudad de A Coruña para los ciudadanos del municipio la vemos también en las actas municipales. Aún en el periodo monárquico vemos que las carreteras que conectan ambos municipios están siendo adoquinadas y asfaltadas, algo que se utiliza como argumento a la hora de contratar la instalación del alumbrado público, que llegaría en este momento por primera vez al municipio, concretamente a Rutis, el Portazgo, O Burgo. Fonteculler y Acea de Ama. Las carreteras correspondientes serían la de Coruña-Madrid, que pasaba por O Burgo, Acea de Ama y Fonteculler, y la carretera Coruña-Pontevedra, que pasaría por Rutis y el Portazgo. Ante esto, la contratación del alumbrado público no sería solo por “corresponder al esfuerzo del Estado”, que sería quien financiase estas obras, sino también por contribuir al turismo, ya que ambas carreteras serían muy transitadas por los turistas extranjeros que llegan al puerto de A Coruña.56 Ya en el periodo republicano encontraremos más alusiones a las conexiones entre ambos municipios. En primer lugar, en septiembre de 1931, una comisión integrada por numerosos vecinos de Celas reclaman al ayuntamiento que la Empresa Boga de autobuses 56 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1926-1931), p. 44. 55 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 83. 54 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1926-1931), p. 17. 53 Martínez López, Alberte, Cooperativismo y transformaciones agrarias en Galicia (1886-1943), pp. 200-201. 52 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 13. 22 mantenga la línea que conecta esta parroquia con la ciudad, algo que el ayuntamiento suscribe por ser “en extremo beneficioso para el interés general de este municipio”, transmitiendo esta petición al gobernador civil.57 De nuevo en junio de 1932 se acuerda escribirle al Director General de ferrocarriles y tranvías, para que no suspenda la línea de autobús entre Coruña y la Villa de Rutis por una denuncia interpuesta contra el dueño de esta, el motivo sería lo beneficiosa que esta línea es para los obreros y empleados del municipio, ya que el precio de cada viaje sería de solo 0’30 pesetas.58 Por último, en julio de 1934 se va a solicitar al Ministro de Obras Públicas la concesión de un radio de 25 kilómetros de libre circulación para los vehículos de tracción mecánica, exponiendo que allí “trabaja la totalidad de la clase obrera de este municipio”, resultando beneficiada cuanto mayor sea la concurrencia y libertad.59 Esta última reclamación vino a propósito de una instantánea de la Unión de Propietarios de Automóviles de Servicios Públicos libres en la que se acordaba la necesidad de una reglamentación especial para Galicia respecto al libre tráfico de vehículos, por la cual las trabas deberían quedar reducidas a simple reglamentación fiscal y de policía. El municipio se posicionaría del lado de esta por suponer estas trabas “una rémora para el desarrollo de sus actividades, pero muy especialmente, para la explotación y acrecimiento de su riqueza agro-pecuaria y de pesca”. Con todo esto, los caminos del interior del municipio no estaban para nada en buenas condiciones, así se reconoce en una sesión de octubre de 1931, en la que se apelaba a las enormes distancias del municipio y lo mal comunicado que estaba, existiendo tres parroquias (Castelo, Veiga y Orro) en las que, además de su complicada topografía, no existía ningún camino transitable para automóvil. Con relación a esto se va a intentar abrir una nueva plaza para médico titular del ayuntamiento, ya que el único que había no daba a basto, el término municipal se dividiría en dos términos sanitarios, “para mejor servicio de las clases desheredadas”, finalmente esto se pospondrá y no se llevará a cabo.60 La mejora de estos caminos va a ser una deuda pendiente de cada una de las corporaciones municipales del periodo, siendo en algunas ocasiones los propios vecinos quienes tengan que asociarse para arreglar algunos de ellos, es el caso de los seis vecinos de 60 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1931-1932), pp. 35-36. 59 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1934-1936), p. 10. 58 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 43. 57 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1931-1932), p. 29. 23 Rutis que en a finales de 1935 arreglaron por su cuenta el camino de Río da Coba, a los que se les pagó después con 80 pesetas a repartir por los 46 días que habían empleado,61 otro ejemplo es el del camino que comunicaba Vilaboa con Castro-Laxe, el cual no se encontraba transitable pese a su importancia, los obreros que trabajaron de abril a junio en estas obras lo hacían a cambio de una merienda diaria aportada por la casa-establecimiento de un tal Tomás Rey, la cual les valdría para su sustento, finalmente este hombre sería subvencionado por los gastos ocasionados.62 Ya en tiempos del Frente Popular, se va a solicitar una enorme subvención a la Junta Nacional del Paro, dependiente del Ministerio de Trabajo, para la construcción de diferentes obras públicas (además de caminos, escuelas, lavaderos o fuentes públicas), necesarias no solo por su propia naturaleza, si no también por el problema del paro en las parroquias.63 Más adelante, los problemas económicos del municipio, que cerraría el año de 1936 en déficit, serían achacados a los contribuyentes de mejor posición económica, los cuales, “valiéndose de medios censurables” estarían eludiendo el pago de una serie de cuotas asignadas en el repartimiento general de utilidades, lo que repercutía negativamente en los vecinos más modestos.64 No podemos terminar este apartado sin hablar del sector secundario en el municipio, que durante estos años está experimentando un gran crecimiento. Tenemos desde mayo de 1929 las primeras conversaciones para la construcción de una fábrica de abonos químicos en O Burgo, perteneciente a la S.A. Cros, procedente de Barcelona, y que enviará como representante a Arturo Llovet Bisa. Los terrenos elegidos para levantar la fábrica serán unos que en la sesión anterior se habían decidido expropiar para la construcción de una escuela que contaría con zona de deporte, por estar estos abandonados.65 En estos años de crisis la empresa será uno de los principales sustentos de la corporación municipal, ya en enero de 1933, vemos una donación de 2000 pesetas al ayuntamiento, a modo de agradecimiento por la “compenetración entre ambas entidades muy beneficiosa para los intereses que le son comunes”, publicándose además esto en la prensa.66 Aún así, como veremos más adelante, tendremos distintos choques entre la corporación municipal y el movimiento obrero con la fábrica de fondo. 66 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 35. 65 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1926-1931), p. 35. 64 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1936-1938), pp. 16-17. 63 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1936-1938), pp. 4-10. 62 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1936-1938), p. 21. 61 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1934-1936), p. 35. 24 definitivamente la Federación Comarcal de Sindicatos Campesinos y Profesiones Varias de San Pedro de Nós, de la cual nos da noticia Xan do Couto, un vecino de Oleiros que publica en Solidaridad Obrera el artículo “En marcha hacia la emancipación de los campesinos gallegos”, en la que nos habla de cómo fue la formación de este sindicato. Cabe decir que esta sería la única Comarcal íntegramente campesina de la CRG y que en su formación tendría un importante papel los vecinos provenientes de la emigración americana.96 En su artículo, Xan do Couto nos cuenta que fueron los sindicatos de Culleredo, Pravio, Castro-Laxe, Cela de Cambre, Lema, Almeiras, Sueiro y San Pedro de Nós, así como los de San Vicente de Vigo y Celas de Peiro, que no pudieron estar presentes, los que conformaron inicialmente la Comarcal. La primera junta tendría una escasa concurrencia debido a que estaban en época de siega y trilla, momento en el que “no se descansa ningún día, ni los domingos”, aún así, en ella se llegaron a importantes acuerdos. En primer lugar, San Pedro de Nós se fijó como la residencia de la Comarcal, aunque se estipuló que cada pleno fuese celebrado en localidades distintas por la lejanía entre los sindicatos que componen la organización. Se discutió además sobre algunas personas que, perteneciendo a sindicatos de la CNT de A Coruña, por trabajar en la rama de la construcción en la ciudad, se dedicaban en el campo a animar a la gente a la organización autónoma. Por último, se llega a un acuerdo sobre las rentas, que debían ser pagadas en metálico y no en especie (a 6 pesetas el ferrado de trigo), ofreciéndose además el sindicato a comprar el trigo a quien lo necesite, vendiéndolo a otros sindicatos al mismo precio pues “no hay interés de explotación, lo hay de cooperación”.97 Este último acuerdo nos lleva a pensar en la existencia de numerosos campesinos en el distrito que todavía no han alcanzado la propiedad plena de la tierra y que siguen sujetos a las rentas forales. Por otra parte, el deseo de pagar las rentas en metálico no responde solo a un deseo de evitar la especulación por parte de los foreros, sino también a una agricultura cada vez más dirigida al mercado y menos a la subsistencia. El 7 de agosto de 1932 se volvieron a reunir en pleno las distintas secciones de la Comarcal, avanzando en los acuerdos tomados en la primera reunión. Respecto del acuerdo sobre las rentas se acordó pagar 6 pesetas por cada ferrado de trigo y 5 por cada uno de centeno, en medidas de A Coruña. Asimismo, se insiste en que es necesaria la depuración de aquellas personas que, perteneciendo a sindicatos de la CNT en la ciudad, recomiendan la organización autónoma en 97 Solidaridad Obrera, 85, 13/08/1932. 96 Fernández, Eliseo y Pereira, Dionisio, O anarquismo na Galiza: Apuntes para unha enciclopedia, p. 107. 31 el campo. Por último, se acordó enviar al secretario Emilio Novás en representación de la Comarcal al pleno de la CRG que se iba a celebrar en Ferrol, junto a él acudiría Manuel Losada en representación autónoma del sindicato de Culleredo.98 En la publicación posterior al pleno de Ferrol, encontramos una relación de los sindicatos que se habían presentado al mismo, indicando que los representantes de la Comarcal iban en representación de 1.600 afiliados.99 Casi todos eran pequeños propietarios aunque también había jornaleros y quienes combinaban el trabajo del campo con el de la ciudad. Cabe añadir además que este número de 1.600 afiliados esconde en realidad un número mucho mayor de asociados, quienes se afiliaban eran los cabezas de familia en representación de toda la casa. Aún así, esto tampoco es representativo de la existencia de una profunda conciencia de clase, ni siquiera de la asunción de las finalidades del sindicato, pese a que muchas personas sí se sindicalizan por convencimiento, otros simplemente lo hacen por miedo a los boicots que a veces sufrían los no asociados, a la larga este puede ser también un factor de desunión en el propio sindicato.100 En la edición de Solidaridad Obrera del 1 de octubre de 1932 encontramos un artículo en el que se dice que, si bien no todos los propietarios/arrendatarios habían aceptado el precio por ferrado propuesto por la Comarcal, muchos de ellos ya habían propuesto otro precio, reconociendo por lo tanto “el derecho de gente organizada”. Se reconoce además que aún queda mucho por trabajar, ya que los campesinos deben seguir satisfaciendo estos pagos, pero se pone en valor el papel de la organización sindical a la hora de conseguir lo que no se había podido mediante la protesta individual: “Vean los trabajadores de la tierra lo que vale tener Sindicatos de agricultores para la defensa de los intereses generales”.101 Durante estos meses va a continuar además la labor de propaganda por la bisbarra coruñesa. Tenemos noticia de un mitin celebrado en el Temple antes del pleno del día 7, en el cual participaría José Villaverde, siendo procesado por injurias a la Guardia Civil y al Ministro de la Gobernación.102 Este artículo va además acompañado de una crítica a la República, que califica de “obra socialera-republicana”, y poniendo en duda que existiera en 102 No sólo sería procesado por este mítin, también por otros en Vigo y Pontevedra así como por una serie de artículos en los que comentaba los sucesos de Arnedo. 101 Solidaridad Obrera, 91, 01/10/1932. 100 Pereira, Dionisio, A CNT na Galicia (1922-1936), pp. 147-148. 99 Solidaridad Obrera, 88, 03/09/1932. 98 Solidaridad Obrera, 86, 20/08/1932. 32 ella una verdadera libertad de expresión. Al mitin del Temple le seguirían otros celebrados en el Portazgo el 7 de octubre y en el Ateneo de Rutis.103 El Ateneo de la Villa de Rutis fue uno de los muchos ateneos libertarios que funcionaron en Galicia durante la II República, entendidos estos como espacios de sociabilidad propios de la clase trabajadora para organizar y desenvolver una cultura propia; en ellos podían acceder a la instrucción en sus bibliotecas y a diversas representaciones teatrales, corales y poéticas.104 Además de este, existieron en Culleredo el Centro Cultural del Burgo y el Ateneo Libertario “Campo Libre” de Almeiras, ambos de tendencia anarquista, así como la Sociedad Recreativa e Instructiva “Liceo de Sésamo” y la Sociedad Recreativa e Instructiva de Culleredo, ambas independientes, también cabe señalar al “Club Obrero. Sociedad Cultural” de Rutis, vinculado al PCE, del que hablaremos más adelante.105 Será importante el pleno del Ateneo de Rutis, en el que participa José Villaverde dando una conferencia titulada «La finalidad de la CNT», con entrada gratuita.106 Tendría en esta un interesante debate con un dirigente agrario de Vilaboa que además era concejal de Culleredo. Este vecino se extrañaba de que se había expulsado de un pleno de sindicatos agrarios a un delegado comunista, a esto Villaverde le respondió que en la CNT no cabe la política, siendo incompatibles los cargos sindicales y políticos. El vecino de Vilaboa, que parece aceptar los argumentos de Villaverde, dimitiría unos meses más tarde de su puesto de concejal. Antes de esta dimisión, en una asamblea de la Sociedad Agraria de Castro-Laxe, de la que era socio este vecino de Vilaboa, se recuerda el anterior debate acordando que este tiene que ser sustituído de su cargo en esa sociedad. Se ofrece otra persona que precisamente está también afiliada al PCE, siendo este el motivo por el que se le deniega.107 Este debate no es solo una muestra de ese apoliticismo que ya veíamos reflejado en el estatuto de la Unión Campesina de Almeiras, si no que es además una muestra del enfrentamiento entre la CNT y el Partido Comunista, del que veremos más muestras posteriormente. A propósito de esto, me parecen interesantes las siguientes líneas de un artículo de José Villaverde en Solidaridad Obrera titulado “Anarquismo libertador”: 107 Pereira Martínez Carlos, Asociacionismo e movemento obreiro en Oleiros (1900-1936), pp. 45-46. 106 La Voz de Galicia, 06/11/1932. 105 Pereira Martínez, Carlos, A cultura en Culleredo na II República: o “Ateneo de la Villa de Rutis”, pp. 5-7. 104 Fernández, Eliseo y Pereira, Dionisio, O anarquismo na Galiza: Apuntes para unha enciclopedia, pp. 35-36. 103 Pereira Martínez Carlos, Asociacionismo e movemento obreiro en Oleiros (1900-1936), p. 45. 33 “Hasta ahora la dictadura es obra de partidos políticos. La misma dictadura rusa no es más que la obra del partido comunista. Los partidos políticos si bien hablan de grandes transformaciones en el orden político y social, luego que se afianzan en el poder se convierten en conservadores de lo conquistado por la revolución. Los partidos políticos son el dique de contención de las mismas revoluciones.”108 Antes de terminar con este apartado me parece interesante comentar un artículo publicado en Solidaridad Obrera titulado “Frente al caciquismo no hay más que la organización”.109 En él se habla de la diferencia entre el campo gallego y el del resto de España, diciendo que los problemas de este no son los mismos y que el campesino gallego, aún siendo propietario de su tierra, vive “más pobremente” que los otros. Así, se señala el caciquismo, que usaría la justicia municipal como medio para abusar de los campesinos, como principal problema del campo gallego. A continuación se anima a estos a organizarse, para superar a los caciques así como para reclamar las tierras comunales, que podrían servir como campo de ensayo del comunismo libertario. El problema de los montes comunales será tratado en más artículos, en los que se denuncia que han sido usurpados por una “pandilla de ladrones” y que deberían volver a ser propiedad de todos.110 Estos artículos son una muestra del entendimiento por parte de la CNT de los problemas propios del campo gallego y que, por lo tanto, esta podría ser una de las causas de su avance respecto a otras tendencias ideológicas. 3.2) El sindicalismo confesional, la Unión Agraria. Ya dijimos en el apartado anterior que uno de los principales puntos de unión entre los grupos republicanos y obreristas eran el anticlericalismo y el laicismo, en este sentido, la corporación republicana del ayuntamiento de Culleredo secundará firmemente todas aquellas disposiciones del gobierno del primer bienio republicano, algo que causará gran rechazo entre los diferentes párrocos del término municipal. La Iglesia gallega, que como hemos visto, ya se tomó durante periodos anteriores ciertas precauciones ante el avance del movimiento obrero, con la proliferación del agrarismo católico, va a ver como su poder social y político será dañado ante el advenimiento de la II República, por lo que durante estos años tratará de defenderse, algo que dejará una serie de episodios de resistencia popular ante este avance de las medidas de secularización de la sociedad. 110 Solidaridad Obrera, 10/12/1932. 109 Solidaridad Obrera, 92, 08/10/1932. 108 Solidaridad Obrera, 84, 06/08/1932. 34 Algo que no se puede discutir es la importancia de la Iglesia como generadora de identidades culturales y políticas en la sociedad española. A estas altura del siglo XX todavía eran muchas las personas que no concebían una España que no fuera defensora de los valores de la Iglesia católica, lo que va a redundar en estos momentos en una fuerte relación entre la derecha política y esta defensa de la religión.111 El rechazo de la República por parte de la jerarquía eclesiástica fue un hecho desde el principio de la misma, no solo porque el movimiento republicano hubiera dejado fuera de juego a uno de sus principales soportes ideológicos, la Monarquía, también porque, en esta unión que había entre esfera civil y religiosa, cualquier ataque secularizante era considerada por la jerarquía eclesiástica como un ataque a la propia religión e incluso a Dios.112 Esta postura se verá además acrecentada tras la primera ola anticlerical que sacude a España en mayo de 1931, apenas un mes después de la proclamación de la República,113 y ante la que el Gobierno Provisional va a mostrar una actitud indecisa por dos motivos: la incapacidad de controlar a las fuerzas armadas de forma solvente por el poco tiempo transcurrido desde el cambio de régimen, y que si se producía un enfrentamiento violento era posible que las masas obreras virasen en contra de los republicanos. Ante esta sensación de impunidad, el rechazo de la Iglesia hacia el nuevo régimen se hizo todavía mayor.114 A la Iglesia, en pro de defender los privilegios con los que había contado hasta el momento, no le quedó más remedio que ampararse en un movimiento político que defendiera sus intereses, pero en ese momento se encontró con una derecha política gravemente desorganizada, que con la caída de la Monarquía había perdido a su principal guía. Es así cómo aparece la iniciativa de Acción Nacional, una plataforma electoral que unía todo un conjunto de organizaciones católicas así como a un puñado de cuadros de los viejos partidos monásticos, de la Unión Patriótica primorriverista e incluso carlistas. Esta se presentaría a las elecciones de junio bajo el lema «religión, familia, orden, trabajo, propiedad» y la presidencia 114 Grandío, Emilio, “A encrucillada galega dos anos trinta: Igrexa, política e violencia”, p. 148. 113 Sucesos que también tienen lugar en A Coruña, con el apedreo de los edificios de los Jesuítas y los Maristas y la quema del convento de los Capuchinos. Grandío, Emilio, “O republicanismo coruñés na II República. Poder local e urnas”, p. 154. 112 Grandío, Emilio, “Organización y poder en la CEDA gallega” en Espacio, Tiempo y Forma, Nº 10, 1997, p. 225. 111 Grandío, Emilio, “A encrucillada galega dos anos trinta: Igrexa, política e violencia” en Villares, Ramón, e Grandío, Emilio (Coord.), A patria enteira. Homenaxe a Xosé Ramón Barreiro Fernández, Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, 2008, p. 145. 35 de José Ángel Herrera Oria, tras obtener únicamente cinco escaños este dimite, asumiendo su puesto un tal José María Gil Robles.115 Tras el fallido golpe de Estado del general Sanjurjo en agosto de 1932, la derecha, que hasta ese momento seguía dividida entre accidentalistas y quienes defendían la insurrección, se decantó definitivamente por el accidentalismo católico, donde Acción Nacional era el bloque hegemónico, ahora con su nueva denominación, Acción Popular. En enero de 1933 AP lanzaba una propuesta de unión confederal a las distintas organizaciones del accidentalismo católico, bajo unas bases programáticas que incluían el acatamiento del poder constituido, la lucha legal contra la legislación anticlerical y la omisión del tema referente a la forma de gobierno. En marzo de ese mismo año nacería la Confederación Nacional de Derechas Autónomas (CEDA), una estructura fuertemente descentralizada que aglutinaba a 17 organizaciones regionales unidas por la cuestión religiosa y defensoras de un sistema corporativo como forma de organización política y social, superior a la democracia.116 Paralelamente se produce la reorganización de la derecha gallega bajo el abrigo de Acción Nacional. Si bien los primeros pasos los veremos con la formación de un grupo de esta misma plataforma en Santiago de Compostela en junio de 1931, esta será solo una cáscara por parte de una élite política que se encontraba preparando un proyecto en conjunción con el del resto de regiones del Estado. El 20 de noviembre se presentaba la Unión Regional de Derechas, la cual contaría con un mayor impulso y unos apoyos iniciales mucho mayores. Esta nueva organización viviría una expansión rapidísima, produciéndose entre 1931 y 1933 la creación de 91 organizaciones de URD y AP.117 En esta rápida expansión no sólo jugaría un importante papel la labor propagandística de los cuadros políticos de la URD, también sería vital el apoyo por parte de la red parroquial gallega, demostrando la importancia que los párrocos seguían teniendo en la política local gallega.118 Antes de detenernos en cómo se articuló esta organización en el ayuntamiento de Culleredo, nos centraremos en una serie de acontecimientos que tendrían lugar entre 1931 y 1932, que demuestran la influencia de algunos de los párrocos del municipio en la vida de sus respectivas parroquias. En primer lugar, sería el párroco de Ledoño quien en una misa dominical animase a los asistentes a acudir en masa a la casa consistorial para pedir la 118 Grandío, Emilio, “A encrucillada galega dos anos trinta: Igrexa, política e violencia”, p. 149. 117 Grandío, Emilio, “Organización y poder en la CEDA gallega”, pp. 229-230. 116 Ibídem, pp. 128-130. 115 González Calleja, Eduardo, “Las derechas” en Viñas, Ángel (Coord.), En el combate por la historia, Ed. Pasado y Presente, Barcelona, 2012, pp. 126-127. 36 dimisión del primer teniente de alcalde, Felipe Mínguez Serrano, por el cierre de la escuela de la misma parroquia. Como se indica en el acta de la corporación, realmente esta había sido cerrada por decisión de la Inspección de 1ª Enseñanza.119 Ya en la primavera de 1932 se producirían episodios de mayor agitación, algo en sintonía con lo que está ocurriendo en el resto de Galicia, con conflictos motivados por la puesta en funcionamiento de las medidas laicistas aprobadas por el Gobierno.120 En la sesión del 25 de febrero de 1931 la corporación se daba por enterada de la nueva Ley de Cementerios Municipales y no sería hasta el 24 de marzo que no se apruebe la incautación del cementerio parroquial de Rutis, que pasaría a llamarse “Cementerio de la Villa de Rutis”.121 A través de la prensa, principalmente El Ideal Gallego, conocemos cómo fue esa incautación, aunque debemos tomar esto con cuidado ya que hay que tener en cuenta que este es un periódico de orientación católica. Así, en la portada del 19 de abril se dice lo siguiente: “El alcalde de Culleredo se apodera violentamente del cementerio parroquial”. Podemos ver a través de ella que el párroco, a quien se describe como “sereno, ecuánime, conciliador”, se niega en todo momento a entregar las llaves del cementerio, dándose a entender que era un acto en defensa de las leyes y de la propiedad privada. Finalmente, el 15 de abril funcionarios del ayuntamiento junto a la Guardia Civil y algunos vecinos tienen que forzar las puertas de este para proceder a su expropiación.122 El párroco sería sancionado con una multa de 25 pesetas.123 Los siguientes incidentes tienen que ver con la prohibición de celebrar actos religiosos en la vía pública. En la sesión del 3 de marzo de 1932, la corporación municipal comunica a los párrocos del ayuntamiento la disposición del Boletín Oficial del 26 de febrero por la que debían abstenerse de “salir con entierros, procesiones y viáticos a la vía pública”.124 El primero en incumplirla sería el párroco de Ledoño, que el 26 de abril celebraría con todo detalle un funeral a las puertas de la iglesia, en la vía pública, no sabemos qué consecuencias tendría por ello, pero en las actas municipales se dice que “se hizo acreedor el aludido párroco a un severo correctivo”.125 El siguiente en incumplir esta disposición, de forma más violenta, sería el párroco de Celas de Peiro, de este hecho conservamos tanto el informe 125 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 30. 124 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), p. 14. 123 El Compostelano, 24/03/1932. 122 El Ideal Gallego, 19/04/1932. En el número anterior aparece una fotografía del momento en el que se está forzando la puerta del cementerio (El Ideal Gallego, 17/04/1932). 121 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1932-1934), pp. 11 y 19. 120 Grandío, Emilio, “A encrucillada galega dos anos trinta: Igrexa, política e violencia”, p. 150. 119 AMC, Libro de Actas do Pleno do Concello de Culleredo (1931-1932), p. 38. 37 elaborado por el gobernador civil como una noticia del Ideal Gallego, en las que se dan diferentes versiones de los hechos. En el informe del gobernador se refleja como, tras serle denegada la celebración de la procesión del 5 de mayo por temor a que pudiera “alterarse gravemente el orden público” por la existencia de “población obrera contraria a dicho acto” finalmente esta se celebró igualmente tras haberse reunido unos 70 vecinos días antes en casa del párroco para prepararla. Más adelante se describe cómo fue la dicha procesión, en la cual se profirieron diferentes insultos al maestro de la parroquia, amenazando con entrar en la escuela para destrozarla, también fueron objeto de insultos las autoridades locales, de quienes dijo que eran “los enemigos de la Iglesia”. Más adelante recomendaría “llegar hasta la violencia para defender los intereses de los católicos” y recomendó que los ricos depositasen su dinero en Acción Católica,126 diciendo el gobernador que “en vez de un sermón ha sido un mitin de propaganda”.127 A partir de este relato vemos claramente ese rechazo de la República por parte de las autoridades religiosas, considerando al nuevo Estado como un enemigo de Dios y de los valores cristianos, llegando a justificar el uso de la violencia para defender sus intereses, algo que terminaría eclosionando en la Guerra Civil y la significación que se hace de esta como “Cruzada religiosa”. El Ideal Gallego, como ya dijimos, dará una versión diferente de los hechos, en un artículo titulado “La ofensiva contra los católicos, Historia de una multa”. En ella se dice que la reunión que tuvo lugar en la casa rectoral para preparar la procesión se hizo por iniciativa de los vecinos, quienes a su vez fueron los únicos en participar en la procesión, especialmente mujeres, el cura se habría marchado tras dar la misa, en la que incluso habría instado a los vecinos a respetar las leyes. Se trata así de defender al párroco, quien había recibido una multa de 250 pesetas por lo sucedido, de este se dirá además que nunca se metió en política. Por último se critica de nuevo al alcalde de Culleredo, algo que ya había pasado con los sucesos del cementerio de Rutis, a quien se le tilda de “Robespierre rural”.128 Días después, encontramos otra noticia en El Compostelano en la que se dice que el párroco ha sido 128 El Ideal Gallego, 08/05/1932. 127 Dado en clase de Historia Contemporánea de España II en marzo de 2022. 126 La Acción Católica (AC) fue la principal plataforma de la Iglesia para defender sus intereses durante la II República, presidida por Ángel Herrera Oria, quien a la vez pertenecía a la Asociación Católica de Propagandistas (la cual tuvo mucha influencia sobre la AC). La Iglesia contaba así con la CEDA como brazo político, los sindicatos católicos como rama sindical y la Acción Católica como función formativa y pastoral “apolítica”, por encima de la lucha partidaria. Montero García, Feliciano, “La movilización católica frente a la II República” en Dronda, Francisco Javier y Majuelo, Emilio (Coord.), Cuestión religiosa y democracia republicana en España (1931-1939), Universidad Pública de Navarra, 2007, pp. 70-71. 38 multado con 500 pesetas por desobediencia, otro vecino con 250 por arengar al público a desobedecer a la Guardia civil y otra multa de 200 pesetas a otros cuatro vecinos (todos hombres) por actos relacionados con la procesión.129 Habiendo visto algunos de estos episodios de resistencia popular, podemos ver cuales eran las asociaciones de carácter confesional que existían en el municipio. En primer lugar, llama la atención que no vemos la aparición de la URD hasta mayo de 1935, cuando se constituye un grupo en O Burgo,130 estos contarán además con un local de la Juventud de Acción Popular, también en O Burgo e inaugurado en noviembre de ese año.131 La forma en la que la derecha católica va a organizarse en el municipio será a partir del sindicalismo confesional, en torno a la Unión Agraria, que aparece en junio de 1933 en la parroquia de Sésamo, creándose seis secciones más (Ledoño, Celas, Orro, Veiga, Sueiro y Culleredo) en menos de un año.132 Echando un vistazo al reglamento de dicha asociación podemos ver que estas secciones formaban parte de una federación mayor, la Unión Agraria Provincial de La Coruña. Su carácter confesional, si bien no se expresa de forma explícita, lo podemos intuir en algunos apartados, siendo uno de los objetos de la sociedad “defender aquellas tradiciones seculares que formaron el alma del Pueblo Español” y dictaminándose que la celebración de cada junta general será anunciada en el atrio de la iglesia de la parroquia. Por otra parte, se incide mucho en que el principal objetivo de la sociedad es el de velar “por los intereses morales y materiales” de los asociados, procurando evitar litigios y pleitos, formando para ello “Tribunales de Conciliación” que resolverían los conflictos que pudiesen surgir entre los socios. Por último, cabe destacar que se impone la intervención de la asociación en todas las elecciones que se celebren, imponiendo el voto a los candidatos que hagan “defensa de los fines de esta Asociación”.133 Además de estas asociaciones agrarias, en 1935 aparece un “Centro cultural y recreo de la Juventud Católica de Rutis”, que tendrá como objetivo la formación intelectual y moral de la juventud “en los principios fundamentales de la Religión Católica” así como prepararlos para su “futura actuación profesional y corporativa”.134 134 A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 35: Centro cultural y recreo de la Juventud Católica de Rutis. Culleredo. 133 A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 26: Unión agraria de San Salvador de Orro, asociación mutualista. Culleredo. 132 Ibidem., p. 224. 131 Pereira Martínez, Carlos, “O asociacionismo en Culleredo na Segunda República”, p. 222. 130 El Pueblo Gallego, 09/05/1935. 129 El Compostelano 11/05/1932. 39 Vemos así como la población con una ideología más conservadora va articulando también sus propios espacios de sociabilidad, en los que la doctrina social de la Iglesia jugará un importante papel. La religión, por lo tanto, seguirá siendo un elemento que dote de cohesión a muchas comunidades campesinas a mediados del siglo XX, algo que se acentuará tras la Guerra Civil, con el aumento de poder que recibe la institución eclesiástica bajo el régimen franquista. Mientras tanto, la República constituirá, como hemos visto, un momento en el que esta tendrá que situarse a la defensiva, evitando perder el poder que había mantenido en España durante el siglo XIX, algo que constituía un anacronismo respecto al resto de países de Europa. Esta postura a la defensiva será la que dé lugar a esos determinados episodios de resistencia popular contra las medidas laicistas del gobierno republicano. 3.3) Los conflictos de 1933 y sus consecuencias. Paralelamente a la articulación de la Unión Agraria en el municipio, el año de 1933 va a ser uno de los que más conflictividad muestre en todo el período republicano en el municipio de Culleredo. Antes de estos episodios, cabe decir que desde principios de año la Comarcal va a experimentar un crecimiento de sus filas fruto de una continuada labor de propaganda que ya se venía dando desde el año anterior. El mes de enero comienza con un mitin de afirmación sindical en Alvedro, llevado a cabo “aún molestando un poco al Alcalde de Culleredo”,135 a finales de este mismo mes, en un artículo publicado en Solidaridad Obrera, Emilio Novás muestra una visión muy optimista sobre el rumbo de la organización, indicando que ya se habían adherido a ella otros siete sindicatos y que unos cuantos más habían solicitado la unión.136 Una muestra de lo que pasaría durante este año la vemos también en el mismo mes de enero, cuando explota una bomba en una casa que Suárez Ferrín, miembro de la corporación municipal de A Coruña, tiene en O Burgo.137 Al parecer, los culpables serían unos huelguistas de una obra en una cantera que este poseía en A Coruña.138 Entre los motivos que hicieron que en este año aumentase de forma exponencial la radicalización de la Comarcal cabe destacar, en primer lugar, una radicalización de la CNT en general, que desde el año anterior había pasado de la táctica de la protesta a la de la 138 El Correo Gallego, 31/01/1933. 137 Era muy habitual entre las familias burguesas de la ciudad poseer en el entorno de la ría casas veraniegas, era la conocida como “colonia de verano” (Pereira Martínez, Carlos, A cultura en Culleredo na II República: o “Ateneo de la Villa de Rutis”, p. 7). 136 Solidaridad Obrera, 21/01/1933. 135 Solidaridad Obrera, 07/01/1933. 40 Vemos por lo tanto como en estos momentos las fuerzas eran incluso menores que en 1932, cuando la Comarcal llevaba solo unos meses en funcionamiento. En octubre de este año se produce la Revolución de Asturias. Pese a su mal estado, la CRG dio instrucciones a los sindicatos de acudir a la huelga general, siendo Galicia uno de los únicos sitios de España donde se dio ese frente único entre CNT y UGT. Si bien en A Coruña la Federación Local Obrera paralizó durante 9 días la ciudad, durando más que los sindicatos de la UGT, esta fue solo una huelga en solidaridad con los compañeros del resto del Estado, que quedaba a la expectativa de lo que ocurriese en Asturias.176 El único suceso destacable en relación con la Comarcal durante estos días tuvo lugar en Sada, donde unos individuos asaltaron un tranvía que se dirigía a San Pedro.177 Tras la Revolución de Octubre y la consecuente represión de todos los grupos de izquierdas en el conjunto del Estado los dirigentes de la CNT y la FAI comenzaron a sumarse a las voces que pedían una mayor organización y un descenso de las acciones supuestamente revolucionarias.178 En Galicia, esta represión significó un duro golpe para la CRG, sobre todo en el campo, donde a la dispersión y debilidad de los sindicatos hay que sumarle la apatía y despreocupación del Comité Regional, fruto probablemente de la precariedad tanto de medios humanos como económicos en la que se encontraba. En los primeros meses de este año podríamos decir que la organización cenetista campesina prácticamente desaparece.179 En este sentido, vemos la debilidad de la organización en un artículo en su nuevo vocero, Solidaridad, donde se dice que la CRG está atravesando “uno de los más difíciles momentos de su largo existir” y que se encontraba “en vías de desaparecer”, ante esto se anima a la organización para superar este momento y hacerle frente a la represión de la que eran objeto.180 Respecto de la Comarcal, no tenemos noticias suyas hasta el mes de junio, cuando en Solidaridad se anuncie que la CRG está haciendo “lo necesario para reconstruir aquella Comarcal” y que sus efectivos no tardarán mucho en hacer acto de presencia.181 Ya en el mes de julio va a tener lugar su primer acto público desde 1933, con un mitin de afirmación sindical en el que intervienen entre otros, José Moreno.182 Por estos días, el Comité de la 182 Pereira Martínez Carlos, Asociacionismo e movemento obreiro en Oleiros (1900-1936), p. 68. 181 Solidaridad, 29/06/1935. 180 Solidaridad, 27/07/1935. 179 Pereira, Dionisio, A CNT na Galicia (1922-1936), p. 164. 178 Casanova, Julián, “Los anarquistas frente a la República burguesa”, p. 182. 177 La Voz de Galicia, 13/10/1934. 176 Pereira, Dionisio, A CNT na Galicia (1922-1936), pp. 114-115. 47 organización publica un comunicado en Solidaridad dirigido a los sindicatos de la ciudad. Resulta que los trabajadores de la rama de la construcción que viven en el campo, los cuales también dependen en buena medida de este, ya que cuando el trabajo en la ciudad escasea tienen que reincorporarse a él, están desprestigiando la labor de la Comarcal y poniendo trabas a su reorganización, por lo que les reclaman que les obliguen a integrarse también en la Comarcal.183 En este año veremos también un enfrentamiento entre Emilio Novás y el alcalde de Culleredo. El primero, que pese a residir en San Pedro era natural de Vilaboa, escribirá un artículo en el que acusa a Electo Carballo de dificultar el funcionamiento de la Comarcal en el municipio, negándoles la celebración de mítines y asambleas. Le acusa además de haberse “entregado en cuerpo y alma a la Cros, con fines políticos y económicos”, aludiendo a que la empresa pagaba en consumos mucho menos de lo que le correspondería. Habla también de la expropiación de un camino en las inmediaciones de la fábrica que había tenido lugar en 1931 y que sería de gran utilidad para los vecinos por darle acceso a la ría.184 El caso de este camino es curioso, en una primera sesión del pleno en la que se votó sobre su enajenación, el resultado fue de 10 votos en contra y uno en blanco, con una protesta de Electo Carballo por no realizarse esta votación de forma anónima, en un pleno con una gran concurrencia (vecinos que protestaban porque el camino pudiese ser enajenado). Cuando esto vuelve a ser votado más adelante, esta vez la enajenación sale aprobada por 11 votos a favor y uno en contra,185 en este sentido, Novás acusa a Carballo Matos de haber sobornado al resto de concejales para que votaran a favor. Este artículo no le debió sentar nada bien al alcalde, que denunciará por calumnias al dirigente cenetista, que será condenado a dos meses y un día. Novás, que llevaba prácticamente desde diciembre de 1933 de una cárcel a otra, escribirá más artículos refiriéndose al alcalde de Culleredo desde su “veraniega estancia”.186 Con todo esto, la labor de propaganda y reorganización llevada a cabo por la CRG desde el segundo semestre de 1935 permitió recuperar en poco tiempo la implantación anterior en el rural, e incluso superarla durante el año siguiente, llegando a 1936 con unos ánimos que cada vez iban a más.187 187 Pereira, Dionisio, A CNT na Galicia (1922-1936), p. 167. 186 Ibidem, pp. 284-287. 185 Pereira Martínez, Carlos, “Electo Carballo Matos: traxectoria dun alcalde republicano de Culleredo”, p. 269. 184 Solidaridad, 10/08/1935. 183 Solidaridad, 13/07/1935. 48 3.4) 1936, el último año de la República. Para fijar la postura respecto de las elecciones de 1936 la CNT convocó en enero de 1936 un “Pleno de Regionales” donde se eliminó la idea del abstencionismo y los intereses se centraron en la amnistía y una mayor libertad de actuación, la centralidad del tema de la amnistía la vemos en la prensa adherida a la CRG durante la campaña electoral.188 La victoria electoral de la coalición del Frente Popular nos lleva a pensar en la importancia del voto de las masas obreras en las elecciones republicanas: mientras que en 1931 y en 1936 estas dieron su apoyo a las izquierdas, la campaña de abstención llevada a cabo por la CNT en las elecciones de 1933 terminó con la victoria de las derechas. Las elecciones se desarrollaron con pocos incidentes en el conjunto del Estado, algo que reconoce el periódico ABC en su número del día siguiente, añadiendo que “lo mismo que en Madrid ocurrió en toda España”189 y que vemos también en A Coruña, señalándose en la portada de La Voz de Galicia: “Tranquilidad y orden fueron las notas características”.190 Sin embargo, esta no fue la tónica en Culleredo, donde distinguimos una serie de accidentes que merecen ser comentados. En primer lugar, a primera hora de la mañana José López Fernández, de la Corveira, interventor en una mesa electoral por un partido de derechas fue secuestrado al comenzar el día, siendo llevado a una casa del Portazgo donde lo amarraron y lo amordazaron. Otro incidente se dio en Castelo, donde un grupo de comunistas intentó asaltar el local donde se estaba llevando a cabo la votación, tres de ellos fueron detenidos. El otro accidente tuvo lugar en la noche anterior, Francisco Reboredo, presidente de una sección electoral de derechas en Orro, fue llamado por un vicepresidente de su mesa para reunirse y comentar la jornada que se avecinaba, acudió en su lugar su hijo, que se olía que algo malo podía pasar, nada más llegar allí recibió un tiro. La Guardia Civil, mientras acudía por la mañana al lugar, se cruzó con una camioneta que llevaba bastantes personas, al intentar pararlos para registrarlos estos se dieron a la fuga, lo que terminó en un tiroteo donde murió una persona, aunque en un primer momento se pensó que estas personas también eran afiliados a partidos de izquierdas, después se descubrió que simplemente volvían de una boda.191 Cabe señalar que estos acontecimientos son descritos por El Ideal Gallego, periódico 191 El Ideal Gallego, 17/02/1936. Aún así, una de las personas que iba en la furgoneta era José Naya, militante del PCE y miembro de la familia de los “Bichas”, todos comunistas de Rutis, por lo que queda en el aire si lo de 190 La Voz de Galicia, 17/02/1936. 189 Fontana, Josep, “El frente Popular” en Viñas, Ángel (Coord.), En el combate por la historia, Ed. Pasado y Presente, Barcelona, 2012, p. 95. 188 Ibidem, pp. 125-126. 49 con una clara línea editorial de derechas, el historiador Carlos Pereira ha señalado que también los miembros de los partidos de derechos estaban armados durante la jornada electoral.192 Una vez que el Frente Popular gane las elecciones y se proclame la amnistía de los presos la prensa cenetista verá esto como una victoria, así se anuncia en Solidaridad bajo el título “¡La amnistía!...¡El triunfo!...”. La situación se describe como de “entusiasmo frenético”, algo que vemos en la manifestación organizada para recibir a los presos en la estación de ferrocarril y que llegó hasta la sede del Gobierno civil, donde se reclamó por los sindicalistas que todavía seguían presos. Entre los retornados se encontraban Emilio Novás, procedente de la prisión de Burgos, y Ernesto Santiso, de la de Pamplona.193 Este último sería además muy aclamado al regresar a Vilaboa, recuperando además su puesto como secretario del Ateneo de Rutis.194 La vuelta de los presos y las mayores libertades van a permitir el normal funcionamiento de los sindicatos hasta los sucesos de julio. Durante estos meses, en solidaridad con el Sindicato de Panaderos, se va a mantener un boicot sobre unos patronos del Portazgo, la Corveira y San Pedro de Nós, durando este varios meses.195 El caso era que, con motivo de la bajada del precio del pan, estos bajaban el peso de las piezas que vendían, que debían ser mínimo de 500 gramos, en la nota que explica esto en Solidaridad se insta a los lectores a comprobar el peso de las piezas que compraban.196 También van a continuar los mítines, como el celebrado en San Pedro a finales de abril, en el que interviene el retornado Ernesto Santiso junto a Sebastiana Vitales.197 Sebastiana Vitales fue una destacada figura de la Vanguardia Femenina de A Coruña que había retornado de su emigración en Estados Unidos hacia 1933, colaborará con la Comarcal, además de en este mitin en otro celebrado días antes en Mera, en sus intervenciones siempre mostrará la preocupación por el papel que las mujeres debían ocupar en una futura revolución social.198 198 Pereira Martínez, Carlos, “Sebastiana Vitales: unha muller libertaria” en Miradoiro da Ría. Artigos en El Metropolitano e El Entorno Metropolitano, Ed. Carlos Pereira Martínez, A Coruña, 2001, pp. 20-24. 197 Solidaridad, 01/05/1936. 196 Solidaridad, 07/03/1936. 195 Pereira Martínez Carlos, Asociacionismo e movemento obreiro en Oleiros (1900-1936), p. 68. 194 Pereira Martínez, Carlos, A cultura en Culleredo na II República: o “Ateneo de la Villa de Rutis”, p. 14. 193 Solidaridad, 29/02/1936. 192 Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial” en A represión franquista en Galicia: actas dos traballos presentados ao Congreso da Memoria, Narón, 2005, p. 464. la boda era realmente cierto (Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial”, p. 481). 50 Pero no todo será bueno en estos meses para la Comarcal, en un pleno celebrado en Sigrás el 10 de mayo los sindicatos de Vilaboa y Culleredo presentan una proposición por la cual pretendían continuar en la federación pero sin cotizar en la CNT, tras serles denegado esto, los delegados de ambos sindicatos abandonaron la sala. Todo esto lo explica Emilio Novás en un artículo titulado “A los Sindicatos de Vilaboa y Culleredo y el subterfugio de los marxistas demagogos”, donde termina diciendo que, finalmente, el Sindicato de Vilaboa había abandonado la Comarcal, según esto parece que el de Culleredo finalmente se habría echado atrás.199 El Partido Comunista ya venía funcionando en Culleredo desde comienzos de la República con el ya mencionado Club Obrero, activo desde 1932, mediante el que se pretendía “fomentar la cultura y difundir la instrucción” ya que para ellos “la ignorancia engendra la esclavitud del hombre y la miseria su degeneración moral”.200 En 1936 va a penetrar todavía más en el municipio, con la creación de una Radio Comunista en Vilaboa y, como hemos visto, con la ofensiva sobre los sindicatos de Culleredo y Vilaboa. El principal impulsor de todo esto será Eladio Freire García, candidato en las elecciones generales de 1933 y primer teniente de alcalde en Culleredo en la nueva corporación formada con el Frente Popular. Además de este grupo de Vilaboa, existía otro en Almeiras.201 Durante estos meses la conflictividad va a continuar, sobre todo en lo que se refiere a los párrocos del municipio. Además de los conflictos con los curas de Sueiro, Orro, Culleredo y O Burgo, la iglesia de Almeiras es “totalmente quemada”.202 En mayo la casa rectoral de Rutis es incautada por el ayuntamiento para ser convertida en Casa del Pueblo y, ya en julio, una vez que se tuvo noticia de la sublevación militar, se van a colocar bombas en las iglesias de Sueiro, Culleredo y O Burgo.203 Es muy importante tener en cuenta que estas muestras de anticlericalismo que hemos ido viendo a lo largo del trabajo no seguían la lógica de atacar a la fe católica en sí misma, lo que se está atacando es a la Iglesia como institución, como representante de unos valores que se pretendían dejar atrás. En este sentido, la intensificación del anticlericalismo en los momentos posteriores a la victoria del Frente Popular tiene mucho que ver con la campaña electoral que se realizó desde muchos púlpitos gallegos en favor del Bloque Contrarrevolucionario de cara a las elecciones de 1936.204 204 Grandío, Emilio, “A encrucillada galega dos anos trinta: Igrexa, política e violencia”, pp. 153-154. 203 Pereira Martínez, Carlos, “José María Louzán Martínez: alcalde de Culleredo coa Fronte Popular”. 202 El Eco de Santiago, 29/04/1936. 201 Pereira Martínez, Carlos, “O asociacionismo en Culleredo na II República”, pp. 222-224. 200 A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 25: Club Obrero (Sociedad Cultural). 199 Solidaridad, 18/07/1936. 51 Llegamos así a julio de 1936, momento en el que se va a producir la sublevación militar que dará lugar a la Guerra Civil. Plantear los meses del Frente Popular como un choque de violencias entre uno y otro bando que habrían conducido irremediablemente a la Guerra Civil es un grave error que ha servido para justificar el Golpe de Estado frente a un gobierno elegido democráticamente. Lo que hubo, por lo tanto, fue el choque entre un gobierno que se esforzaba por reformar el país frente a una derecha que, desde las elecciones de 1936, había abandonado ya el accidentalismo anterior y centraba sus esfuerzos en tomar el poder por la vía de la violencia. Una violencia social, por lo tanto, alimentada estos meses desde el propio falangismo, que chocaba con una izquierda recelosa aún de la represión a la que había sido sometida durante el bienio negro y que, a la postre, serviría para justificar la sublevación.205 4. Golpe de Estado y represión. Trataremos en este último apartado de ver cómo se desarticuló el intenso movimiento asociativo que había en el municipio de Culleredo, tratando además de llegar a las experiencias personales de algunos de los protagonistas de este trabajo en su intento por sobrevivir a la sublevación militar. Como hemos visto, las noticias del golpe de Estado desataron la conflictividad en el municipio, aunque sin llegar al nivel de otras zonas de España. Desde la Casa del Pueblo de Vilaboa (la anterior casa rectoral) se intentaría dar apoyo a la resistencia coruñesa, con numerosos viajes de ida y vuelta por parte de Eladio Freire y del socialista coruñés Ramón Maseda, quien contaba con un domicilio en la Corveira. Una vez que la ciudad fue controlada por los militares, el secretario del ayuntamiento se haría con el poder gracias al apoyo de estos, siendo él quien proponga al primer alcalde del franquismo, Jorge Bermúdez de Castro.206 En este sentido, el control de las instituciones locales sería una prioridad para los sublevados en el proceso de creación del “Nuevo Estado”, utilizadas tanto para controlar a la población como para transmitir las ideas y los objetivos de los golpistas.207 Esto lo podemos ver en la celebración de la Fiesta del árbol, en el campo de la feria de Celas de Peiro, abril de 1937, a la que asisten los curas de las parroquias cercanas 207 Fernádez Amador, Mónica, “Ayuntamientos en dictadura y en libertad: Las corporaciones locales durante la Dictadura y la Transición” en Andalucía en la Historia, Nº 59, 2018, p. 32. 206 Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial”, p. 465. 205 Fontana, Josep, “El frente Popular”, pp. 97-98. 52 así como miembros de la corporación municipal y de las milicias armadas de la Falange que se habían formado en el municipio. En ella darían sendos discursos el párroco de Celas y el secretario del municipio, en una festividad que adquiría ahora el carácter de “patriótica”.208 En la línea de lo que señala Velasco Souto para el caso de Oleiros, podemos decir que en Culleredo la represión se centró sobre todo en la destrucción del tejido asociativo agrario, por encima incluso de los trabajadores de la corporación municipal, debido esto a su potencial subversivo.209 Así, a mediados de agosto se va a informar de la clausura de los centros obreros y de la incautación de los materiales que estos poseían, procediéndose además a la quema de sus libros y otros materiales perniciosos.210 En el caso del Ateneo de Rutis, el local es incautado el 5 de septiembre tras un acuerdo del alcalde de Culleredo con Ernesto Santiso, quien tras la sublevación militar pasará a militar en la Falange. Tras esto, el local pasa a formar parte de la Central Obrera Nacional de Falange Española, apareciendo Santiso como delegado de ésta.211 Esta actitud esquizofrénica de las nuevas autoridades respecto de la erradicación del enemigo subversivo se va a trasladar también a las sociedades de socorros mutuos que todavía quedaban en Culleredo, pese a su carácter aparentemente apolítico. Así, entre 1940 y 1943 el gobernador civil le encargará a la Guardia Civil, la corporación municipal o a la Falange una serie de informes sobre el comportamiento de los directivos de estas asociaciones, en ellos, pese a que se sospecha que alguno pueda ser de izquierdas, no se destaca mal comportamiento en ninguno de ellos.212 Por otra parte, si echamos un vistazo a la lista de ejecutados durante estos años en Culleredo o relacionados con él, vemos que de las 22 personas asesinadas al menos seis de ellas se sabía que pertenecían a algún sindicato y otros dos a organizaciones políticas de izquierdas (Izquierda Republicana y JSU concretamente).213 En esta lista de muertos debemos añadir además a Emilio Novás, ejecutado en 1936.214 214 Pereira Martínez Carlos, Asociacionismo e movemento obreiro en Oleiros (1900-1936), p. 73. 213 Ibidem., pp. 469-474. Cabe decir que 22 son los muertos reconocidos en los registros oficiales, este número seguramente sea mayor si tenemos en cuenta los desaparecidos y los muertos de forma violenta no reconocidos explícitamente como ajusticiados. 212 Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial”, pp. 489-491. 211 Pereira Martínez, Carlos, A cultura en Culleredo na II República: o “Ateneo de la Villa de Rutis”, pp. 23, 27. Durante la guerra Santiso será enviado al frente de Cádiz, donde muere en abril de 1937, quedan muchas dudas acerca del motivo que le hizo cambiar de bando así como de su muerte, ya que hay quien dice que lo mandaron matar. 210 Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial”, p. 489. 209 Velasco Souto, Carlos, A represión franquista en Oleiros (1936-1950), Editorial Trifolium, Iñás, 2008, p. 31. 208 AMC, Libro de Actas da Corporación Municipal (1936-1938), p. 54. 53 También es grande la lista de personas que se vieron obligadas a escapar. Podemos destacar aquí a Eladio Freire, el dirigente comunista estuvo unos días escondido tras la victoria de los sublevados en A Coruña hasta que consiguió escapar en una barca a motor junto a otros compañeros, la barca quedaría sin gasolina y a la deriva en mar abierto hasta que un buque francés los rescató cuando estaban a punto de morir, pasan después de esto a la zona republicana, sabemos que después de la guerra estuvo exiliado en Francia.215 Otra persona que tuvo que apañárselas para escapar fue Jesús Mejuto, el maestro de Celas que había ejercido oposición a la dictadura de Primo de Rivera, con el advenimiento de la República se instaló en A Coruña, incorporándose primero al Partido Radical Socialista y a la Unión Republicana después, en un primer momento estuvo escondido en una casa de Fonteculler hasta que tuvo que escapar a la Corveira porque los Falangistas iban detrás de él. Conseguirá emigrar a Cuba aunque después vuelve a Europa, concretamente a Francia, que unos meses después será ocupada por los nazis, decide entonces volver a Galicia, permaneciendo escondido durante 7 años como un “topo”, esto le generaría unos problemas de circulación que provocarían que le tuviese que ser amputada una pierna.216 Ante todo esto, es importante hablar también de la actitud de los párrocos del municipio respecto de lo que estaba ocurriendo. Parece que el más intolerante era el de Almeiras, quien ya vimos como en los últimos meses de la República había sufrido la quema de su iglesia, va a llegar a cooperar con los paseadores. Por otra parte, podemos hablar de los párrocos de Vilaboa o de Sueiro, que pese a ser de derechas colaboraron con algunos presos y con personas que querían escapar. Mención aparte merece el cura de O Burgo, que pese a ser carlista y tradicionalista y parecer afecto al Nuevo Estado, no parecía tan contento con la Falange ya que en 1937 recibirá una denuncia de un falangista por ofender públicamente a la organización, no corresponder nunca los saludos alzando el brazo y agredir a dos miembras de la Sección Femenina.217 Este cura sería además quien ayudase a Manuel Lastres, el último alcalde republicano de Culleredo, a escapar hacia Argentina.218 Otra modalidad represiva es la económica, que además constituirá una buena forma de conseguir recursos económicos para el régimen. Solo en el año de 1937, Carlos Pereira señala 42 multados en Culleredo por “desafectos al Movimiento Nacional”, sumando un total 218 Pereira Martínez, Carlos, “Manuel Lastres Abente, o primeiro alcalde de Culleredo na II República”. 217 Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial”, pp. 466-469. 216 Pereira Martínez, Carlos, “Jesús Mejuto Vázquez, un mestre” en Miradoiro da Ría. Artigos en El Metropolitano e El Entorno Metropolitano, pp. 14-16. 215 Pereira Martínez, Carlos, A cultura en Culleredo na II República: o “Ateneo de la Villa de Rutis”, p. 33. 54 de 20.772 pesetas, con multas que llegaban a las 2.500. Además, muchas veces los multados aparecen en los periódicos, adquiriendo esto un cierto carácter de señalamiento público. Por otra parte, en 1943 vemos también una persona condenada a un “batallón de trabajadores” por vender sulfato de cobre a precios abusivos.219 Este era un bien muy preciado durante los años de la guerra por su aplicación como abono, así, la fábrica de la Cros en O Burgo tuvo que intensificar su producción durante estos años, aunque por un informe enviado al gobernador civil sabemos que sus existencias no eran suficientes para cubrir la demanda del agro gallego, que durante estos años funcionó prácticamente como proveedor de alimentos del bando sublevado.220 Vemos por lo tanto como tras la victoria del bando sublevado la represión hacia los perdedores se va a alargar muchos años más tras el final del conflicto en 1939. El vívido asociacionismo que tuvo lugar en la zona de las Mariñas constituyó por lo tanto un factor para que la represión se desarrollase en todo su esplendor. Una represión dirigida desde arriba y con una clara intención de borrar todo lo que se venía construyendo desde 1931 para volver a empezar de nuevo en la construcción de un nuevo Estado autoritario que metiese definitivamente a España entre los países de la avanzadilla europea, dando lugar a un régimen tan sangriento como corrupto que pondría todos los medios de los que dispuso para borrar o justificar la cruel represión a la que sometió a buena parte de su población. Conclusiones. Podemos concluir el trabajo diciendo que Culleredo muestra durante estos años una agitada vida asociativa, especialmente si lo comparamos con el conjunto del rural gallego. Al comenzar, la principal pregunta que nos hacíamos era acerca de los motivos que llevan a los vecinos de Culleredo a asociarse, no solo durante la II República, si no también durante todo el periodo que hemos visto. En este sentido, la razón más importante serán sus condiciones materiales así como el deseo por mejorarlas. Esto podemos comprobarlo en la crisis finisecular del siglo XIX, será tras este momento de reajuste económico cuando comiencen a aparecer las primeras sociedades de socorros mutuos en busca de salvaguardar los principales medios de vida de los vecinos. Otro factor importante en este sentido serán las libertades 220 Vilar Rodríguez, Margarita y Lindoso-Tato, Elvira, “El negocio de la Guerra Civil en Galicia, 1936-1939” en Revista de Historia Industrial, Nº 39, 2009, pp. 170-171. 219 Pereira Martínez, Carlos, “A represión en Culleredo: unha aproximación inicial”, pp. 486-488. 55 políticas de cada momento, así, los periodos con unas mayores libertades de asociación será cuando se alcance un mayor dinamismo en este sentido. La forma en cómo se organizaban también era una pregunta que nos hacíamos al principio. Este también es un aspecto que ha mostrado diferentes variables a lo largo del periodo. En primer lugar, ya nos hemos referido a lo largo del trabajo a la importancia de la parroquia como célula básica de asociacionismo interfamiliar, es decir, como el principal núcleo en torno al cual se organizan estas sociedades. Sin embargo, llegará un momento en el que para ejercer una actividad más organizada se tenga que superar este estrato inicial, apareciendo aquí las diferentes federaciones que agrupan a sociedades de diferentes parroquias e, incluso, de diferentes municipios. La naturaleza de estas asociaciones también es algo que ha ido variando a lo largo del tiempo. En un primer momento aparecieron los socorros mutuos, estos no buscaban un cambio en la sociedad que permitiese mejorar las condiciones de vida de sus integrantes, lo que buscaban era asegurarlos en el corto plazo, ante las distintas adversidades que podrían perjudicarles gravemente como era la muerte de un animal o la pérdida de la cosecha. Poco a poco irán apareciendo los verdaderos sindicatos, que son fruto de una mayor conciencia de clase por parte de los cullerdenses. En la aparición de estos sindicatos, será crucial el crecimiento de las contradicciones entre un campesinado que pretendía acceder a la propiedad plena de la tierra y una clase rentista que pretendía seguir haciendo uso de su dominio directo para seguir extrayendo una ganancia del dominio útil del labrador. Aún así, debemos matizar esto último, la aparición de una conciencia de clase no es algo que podamos extrapolar a todas las personas sindicalizadas, ya que como hemos visto, los motivos que hacían que una persona se adhiriese a un sindicato casi nunca era el deseo de un cambio radical en la sociedad. En este sentido, la solución de los problemas más cercanos como la abolición de los foros o de los consumos es lo que llevará a muchas personas a organizarse, o incluso el miedo a sufrir un boicot. Por lo tanto, debemos hablar aquí de la existencia de una vanguardia campesina que es la que realmente posee esa conciencia revolucionaria que le lleva a organizar sindicatos en su parroquia así como otro tipo de asociaciones culturales, destinadas a inculcar esa conciencia en sus compañeros. En este sentido, la emigración y el contacto con economías más capitalizadas en ella sería el factor que diferenciase por lo general a esa vanguardia. 56 A.R.G., Gobierno Civil de A Coruña, Expedientes de asociaciones, caja 31636, fol. 19: Sociedad agrícola de Santa María de Celas, asociación mutualista. Culleredo. A.R.G., Gobierno Civil de A Coruña, Expedientes de asociaciones, caja 31636, fol. 21: Unión campesina, sociedad de agricultores de la villa de Rutis, asociación mutualista. Culleredo. A.R.G., Gobierno Civil de A Coruña, Expedientes de asociaciones, caja 33320, fol. 21: Unión mutualista campesina de Santo Estevo de Culleredo. A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 23: Unión Campesina de Almeiras. A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 25: Club Obrero (Sociedad Cultural). A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 26: Unión agraria de San Salvador de Orro, asociación mutualista. Culleredo. A.R.G., Gobierno Civil de A Coruña, Expedientes de asociaciones, caja 33320, fol. 32: Asociación de mutualidad transportista de los vecinos de Rutis. A.R.G., Expediente de asociaciones, caja 33320, fol. 35: Centro cultural y recreo de la Juventud Católica de Rutis. Culleredo. El Ideal Gallego. El Compostelano. El Correo Gallego. El Eco de Santiago. El Pueblo Gallego. La Voz de Galicia. Solidaridad. Solidaridad Obrera. 63