«Libros útiles a las ciencias y a las artes»: bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX
Abstract
Durante el siglo XIX se crearon en Galicia y el resto de España importantes bibliotecas especializadas en contenidos de enseñanza profesional y de oficios para la formación de trabajadores. Su titularidad correspondía a instituciones privadas que en muchos casos ya habían surgido en la Ilustración y desempeñado un importante papel en la modernización económica del país. Este trabajo analiza las características de estos establecimientos en Galicia, territorio que sintió las profundas transformaciones políticas, económicas y sociales del siglo XIX español, y en el que se registraron interesantes iniciativas culturales favorables al desarrollo y el ansia de conocimiento
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Cuadernos de Ilustración y Romanticismo Revista Digital del Grupo de Estudios del Siglo XVIII Universidad de Cádiz / ISSN: 2173-0687 nº 23 (2017) «LIBROS ÚTILES A LAS CIENCIAS Y A LAS ARTES»: BIBLIOTECAS DE OFICIOS EN LA GALICIA DEL SIGLO XIX Santiago Prego gonzález (Universidad de Santiago de Compostela) Recibido: 04-03-2017 / Revisado: 12-05-2017 Aceptado: 04-03-2017 / Publicado: 11-07-2017 resumen: Durante el siglo XIX se crearon en Galicia y el resto de España importantes bibliotecas especializadas en contenidos de enseñanza profesional y de oficios para la formación de trabajadores. Su titularidad correspondía a instituciones privadas que en muchos casos ya habían surgido en la Ilustración y desempeñado un importante papel en la modernización económica del país. Este trabajo analiza las características de estos establecimientos en Galicia, territorio que sintió las profundas transformaciones políticas, económicas y sociales del siglo XIX español, y en el que se registraron interesantes iniciativas culturales favorables al desarrollo y el ansia de conocimiento. Palabras Clave: Bibliotecas, siglo XIX, Galicia, libros, artes y oficios. «USEFUL BOOKS TO SCIENCES AND ARTS»: VOCATIONAL AND PROFESSIONAL LIBRARIES IN THE 19TH CENTURY GALICIA abstraCt: Many libraries were established in Galicia and in the rest of Spain during the nineteenth century for vocational education and to train workers in crafts and professions. These libraries belonged in many cases to private institutions established during the Enlightenment that had played an important role in the economic development of the country. This paper analyses the characteristics of these institutions in Galicia, a region that experienced deep political, economic and social transformation in nineteenthcentury Spain and which witnessed interesting cultural initiatives aimed at disseminating knowledge. Keywords: Libraries, 19th century, Galicia, Books, Arts and crafts. http://dx.doi.org/10.25267/Cuad_Ilus_Romant.2017.i23.06
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 84 1. Introducción Este trabajo ofrece los resultados de una investigación sobre las bibliotecas gallegas del siglo xix,1 período caracterizado por las profundas transformaciones que experimentó la sociedad española con el triunfo del Estado liberal, la modernización económica, el fin del sistema estamental y un nuevo panorama científico y educativo. Para los historiadores del libro y la lectura este siglo suscita además un interés especial ya que en él se produce la transición entre dos modelos bibliográficos antagónicos: uno antiguorregimental (artesanal, uniforme y elitista) y otro contemporáneo (industrial, diversificado y popular). En nuestro país este proceso fue complejo, irregular y lleno de obstáculos debido a la pervivencia de elevadas tasas de analfabetismo y a la escasez de recursos del Estado, factores que en ocasiones hicieron peligrar su programa cultural. Desde el punto de vista bibliotecario, el principal hito fue la creación de las Bibliotecas Públicas Provinciales, establecimientos surtidos con los libros confiscados a las órdenes religiosas durante la desamortización, y que la sociedad acogió con frialdad debido a la obsolescencia de su oferta lectora. La renovación bibliográfica era imprescindible, pero difícil por la poca voluntad política y la canalización de los presupuestos en cuestiones más prioritarias. Un vacío serio en general, pero muy grave cuando se trataba de materias científicas. Esto provocó una crisis importante en el campo de la formación técnica y profesional que comprometía la modernización económica del país. Al igual que había sucedido en el siglo xviii, tuvieron que ser asociaciones privadas las que cubrieron ese hueco dejado por el Estado, creando bibliotecas compuestas por libros actualizados para uso de artesanos y menestrales. En Galicia, la labor de estas instituciones fue fundamental para el desarrollo económico y profesional de la región. En las páginas que siguen haremos un recorrido por las principales bibliotecas de oficios gallegas del siglo xix, su evolución, disponibilidad y alcance en la sociedad, y para ello nos serviremos de una muestra representativa de establecimientos al servicio del motor económico de sus respectivas localidades, ya sea en ámbito agrícola y manufacturero (Santiago de Compostela), técnico e industrial (Vigo), militar (Ferrol) o jurídico (La Coruña). Tan solo la ferrolana, por la exclusividad del Estado en materia militar, era de titularidad pública pero la incluimos aquí porque su acceso estaba restringido a un sector profesional concreto y ejercía el mismo papel formativo que sus homólogas en las demás ciudades gallegas. 2. Objetivos, fuentes y método El objetivo fundamental de este estudio es ofrecer una radiografía numérica global de la red bibliotecaria gallega en el campo de la formación profesional, las artes y oficios. Un ámbito que experimentó un importante desarrollo en el siglo xix, como consecuencia de las transformaciones políticas, económicas y sociales, y constituye un ejemplo interesante de la oferta cultural disponible a los artesanos, agricultores, técnicos o trabajadores de la época. El Ochocientos fue un período de reinvención para los establecimientos bibliotecarios, tanto en el ámbito público, con la nacionalización de las colecciones eclesiásticas y su posterior colocación en las Bibliotecas Públicas Provinciales; como privado, gracias a la acción emprendida por asociaciones comprometidas con el crecimiento económico, 1 Este trabajo forma parte de la tesis doctoral titulada «Al encuentro del libro: imprentas, bibliotecas y prácticas de lectura en Galicia en el siglo xix» (Universidad de Santiago de Compostela, 2016) dirigida por la profesora Ofelia Rey Castelao y se enmarca en el Proyecto de Investigación Culturas urbanas: las ciudades interiores en el Noroeste ibérico, dinámicas e impacto en el espacio rural (HAR2015-64014-C3-3-R), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.
85 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 el fomento de las artes y el progreso social. La mayor parte de estas instituciones habían nacido durante la Ilustración pero fue a partir de la tercera década del xix cuando iniciaron una lenta y compleja labor de reconversión, adaptándose al nuevo panorama político (liberal) y económico (industrial), que se tradujo en ambiciosas empresas culturales con repercusiones en el ámbito del libro. Nos hemos centrado en la comunidad gallega, un territorio que a finales del siglo xviii era la región con mayor peso demográfico de la Corona, sede del tercer arzobispado más rico y de importantes instituciones académicas como la Universidad de Santiago de Compostela. Sin embargo, para poner en una perspectiva global la situación de las bibliotecas gallegas y contextualizar al lector, las referencias a datos del resto de España serán continuas en las próximas páginas. La metodología empleada ha sido cuantitativa a partir de diversas fuentes. Tradicionalmente las publicaciones sobre historia de las bibliotecas se han sostenido en varios tipos de documentos, sobre todo para el siglo xix, un período privilegiado por los numerosos registros conservados. En este trabajo nos hemos servido de una gran variedad que agruparemos en dos categorías: 1) Catálogos de bibliotecas: documentos ya frecuentes en el xviii y generalizados a partir del xix, que en la actualidad constituyen la principal herramienta utilizada por los investigadores. El aumento del número de libros, el afán ordenancista decimonónico y el espíritu científico positivista impulsaron la elaboración de este tipo de inventarios con el propósito de ordenar las colecciones y ponerlas al conocimiento de los usuarios. 2) Publicaciones estadísticas: editadas por la Comisión de Estadística del Reino, institución que se encuentra en el origen del actual Instituto Nacional de Estadística. El Ochocientos fue un período de expansión para la ciencia estadística, paralelo al creciente control ejercido por el Estado, su deseo de mejorar su conocimiento del territorio y diseñar su programa de gobierno. Esta ansia de sintetizar la información en un marco de investigación sociológica se plasmó en una serie de publicaciones que desde 1856 se convirtieron en el principal espejo de la realidad social española.2 La información recogida en las fuentes ha sido codificada en métodos estadísticos con el propósito de crear series de datos que permitiesen posteriormente identificar las tendencias generales del panorama bibliotecario. Para su desarrollo se ha utilizado un software informático especializado en el tratamiento de información contable, con el que se han registrado todas las referencias bibliográficas que aparecían en los catálogos y a partir de ellas construir bases de datos ordenadas. Se trata, por tanto, de un trabajo fundamentalmente serial, en concordancia con el objetivo marcado más arriba, y que con cifras trata de abrir puertas a estudios ulteriores sobre la realidad cultural, letrada y educativa de Galicia en el siglo xix. Los datos de los catálogos y las estadísticas oficiales han sido complementados con fuentes bibliográficas ya editadas. En cuanto a la contextualización del período nos hemos servido de una selección bastante representativa de estudios y autores relevantes en historia política, social, económica y cultural de España y Galicia del siglo xix. Un problemas que nos hemos encontrado en el tratamiento de los datos ha sido coordinar tal cantidad de información, sobre todo procediendo de fuentes tan diversas. El mayor reto ha sido la adopción de un sistema de clasificación homogéneo para todos los repertorios, algo indispensable si se busca ofrecer una lectura comparada de sus resultados. Algunos estudios han contabilizado más de 130 tipos de catalogación, distribuidos en una docena de nacionalidades (Fernández Fuentes, 2007: 77). Nosotros 2 Estas, aparte de su edición física, han sido digitalizadas y están a disposición pública en la página web del Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/inebaseweb/hist.do.
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 86 nos hemos decantado por el método francés, centrado en el catálogo por materias. Su principal referencia teórica es Jean-Charles Brunet (1810), quien ideó un sistema que dividía las disciplinas en seis grandes secciones: Teología, Jurisprudencia, Ciencia y Artes, Bellas Letras, Historia y enciclopedias (que comprendería periódicos y revistas). Fue el más utilizado en Francia durante el siglo xix y rápidamente adoptado en otros países, entre ellos España, que lo aplicó en la Biblioteca Nacional de Madrid. Este sistema no era nuevo, sino que bebía del elaborado por el librero parisino Gabriel Martín a comienzos del siglo xviii y que pronto se extendió por la capital francesa hasta el punto de conocerse como la «clasificación de los libreros de París», con un gran prestigio en los círculos intelectuales europeos. Nuestra elección se ha basado en su proximidad y familiaridad, pues fue el predominante en las bibliotecas gallegas desde 1820. Un método de clasificación flexible, claro y sencillo. Desde el punto de vista historiográfico, este trabajo es deudor de la historia multifacética e integral de la lectura que surgió en Francia en la década de 1970 al socaire de los éxitos alcanzados por la Escuela de Annales en el ámbito de la historia social y cuantitativa. Esta se ocupó de analizar la evolución de las prácticas de lectura a gran nivel territorial, social y temporal, creando pautas de comportamiento a largo plazo mediante la elaboración de extensas series estadísticas. El pionero en este terreno fue el historiador Henri-Jean Martin, quien se adentró en las preferencias lectoras de los parisinos del siglo xvii a través del estudio de los inventarios post-mortem (1969). Su trabajo sentó las bases metodológicas para las investigaciones futuras, que han indagado en la evolución de las prácticas de lectura a gran escala en la sociedad, desde el siglo xvi a la actualidad y a un amplio nivel territorial. Se trata de una corriente de larga tradición que ha demostrado con solvencia su capacidad para construir tendencias generales mediante un exhaustivo método científico. Este modelo ha distinguido el trabajo realizado por el Grupo de Investigación de Historia Moderna de la Universidad de Santiago de Compostela, y ha logrado importantes progresos en el conocimiento de la Edad Moderna en Galicia. Debemos señalar que el análisis cualitativo, sin duda un componente esencial dentro de los estudios sobre historia del libro, no está presente aquí en consonancia con el sentido general de nuestro trabajo, que es ofrecer una panorámica general de la disponibilidad bibliotecaria gallega en el campo de los oficios. 3. Investigación en el campo de la historia de las bibliotecas Las numerosas posibilidades que ofrece el libro como medio de difusión y el hecho de que las fuentes son válidas para diversas disciplinas ha provocado que exista una enorme dispersión en las publicaciones sobre historia de las bibliotecas, con resultados muy dispares. A esto se añade la dificultad motivada por la escasa presencia de balances historiográficos sobre la materia, a pesar de ser un ámbito de trabajo bastante activo, lo que desprovee al investigador de una guía sobre el estado de la cuestión.3 El siglo xix suscita un gran interés por los numerosos cambios que experimenta el panorama bibliotecario, la modernización de las técnicas de fabricación del libro y la aparición de una nueva sociabilidad alrededor de la lectura. En España las publicaciones sobre bibliotecas en los últimos años han seguido tres direcciones: la bibliográfica, la biblioteconómica y la historiográfica. La primera se interesó por los ejemplares que integraban las bibliotecas, su catalogación estadística y la creación de bases de datos. Los resultados han sido repertorios muy actualizados 3 Una de las más recientes es la de Martínez Martín (2003).
87 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 convertidos en útiles herramientas para los historiadores (García Cuadrado, 1998). A la segunda corresponden la mayor parte de los trabajos que se han hecho sobre las bibliotecas del siglo xix en España. Como disciplina que se ocupa del estudio de la organización bibliotecaria, sus especialistas se han centrado en los orígenes y estructuras de la institución bibliotecaria.4 Por su parte, la historiografía se ha centrado en el impacto que las bibliotecas tuvieron en la sociedad, difiriendo en su papel como motor del relato histórico: — Un grupo estudia las bibliotecas como un componente más dentro de la infraestructura cultural del país, vinculando la producción de libros a factores como los medios de difusión, los hábitos de lectura o las condiciones de alfabetización. Es la corriente predominante en la actualidad y ha dado lugar a interesantes estudios para el siglo xix, como los realizados por los profesores Jean-François Botrel (1988) o Jesús A. Martínez Martín (1991). — Otro grupo trata a las bibliotecas como cuerpos autónomos, desgajados de la historia social y cultural, siguiendo el modelo de obras generalistas francesas como la Histoire de l’édition française (1982-1986) e Histoire des bibliothèques françaises (1988-1992). Se trata de estudios amplios y sistemáticos, que abarcan los diferentes aspectos que componen la experiencia vital del libro. Tampoco debemos olvidar las aportaciones hechas desde la historia del arte, que han abordado la cuestión desde la perspectiva del patrimonio artístico y cultural,5 o el impulso dado desde los departamentos universitarios, con un papel clave en el redescubrimiento de muchos fondos regionales y locales. Mercedes Dexeus Mallol, en una revisión bibliográfica sobre la materia (1994: 160), señala que los trabajos realizados desde la Universidad española han sido de cuatro tipos a) investigaciones sobre las bibliotecas religiosas en el momento de la exclaustración a partir de la documentación generada por la administración pública; b) el estudio de las bibliotecas particulares, especialmente de personajes pertenecientes a las élites, basadas en el análisis de los inventarios post-mortem, donaciones privadas y catálogos particulares; c) el estudio de las bibliotecas institucionales, tanto públicas (Universitarias, Públicas Provinciales, Populares) como privadas (Sociedades Económicas, centros de recreo); y d) las bibliotecas escolares y de los Institutos de Segunda Enseñanza, que han sido trabajadas menos que los otros grupos y casi siempre por los historiadores de la educación. Una rápida revisión bibliográfica pone de manifiesto los escasos estudios que hay sobre las bibliotecas gallegas pasados los años de la desamortización, y casi todos proceden del ámbito archivístico y bibliotecario. En la actualidad las principales aportaciones se enmarcan en publicaciones o boletines de carácter local.6 El período preferido por los investigadores ha sido, con diferencia, la desamortización de la tercera década del siglo xix, por la numerosa documentación generada, pero etapas como el reinado de Isabel II o la Restauración requieren estudios más exhaustivos y deben constituir un aliciente para nuevas aproximaciones en el futuro. 4 Entre la abundante bibliografía pueden destacarse: María Teresa Fernández Bajón (2001), Genaro Luis García López (2004); y Leticia Martín Gómez y Genaro Luis García López (2014). 5 Entre las aportaciones realizadas desde el ámbito de la historia del Arte señalamos los trabajos de Jesús Ángel Sánchez García (2004) o Fernando Fariña Busto (2013). 6 Entre las numerosas publicaciones destacan las de José Daniel Buján Núñez (1992), Blanca Pacín Somoza (1996) y María del Carmen Sánchez Rodríguez de Castro (1999).
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 88 4. Alfabetización y escolarización de la sociedad gallega en el Ochocientos A finales del siglo xviii Galicia era la región más poblada de España, la única con más de un millón de habitantes y con mayor peso demográfico en el reino.7 Este predominio se terminó en el xix. Aunque su población siguió creciendo de forma constante, lo hizo menos que la media nacional, y la debilidad de su infraestructura económica provocó que perdiese la carrera frente a otros territorios. Hacia 1850 contaba aproximadamente con 1.770.000 habitantes, de los que el 95 % vivía en localidades de menos de 1.000 personas. Las ciudades eran pocas y pequeñas debido a la pervivencia de un sistema económico foral y agrícola. Solo tres superaban el umbral de los 10.000, gracias a la presencia de instituciones que impulsaban sus respectivas economías: La Coruña (27.300 habitantes), Santiago de Compostela (26.900) y Ferrol (17.400) (Martínez Rodríguez, 2014). Otras como Lugo, Orense o Pontevedra habían sido poblaciones de tipo medio que gracias a su condición de capitales provinciales experimentaron un fuerte crecimiento, aunque siempre lejos de las anteriores. TABLA 1: Evolución de la población gallega y española en la primera mitad del siglo XIX Censo Galicia España % Galicia en España 1797 1.142.630 10.541.221 10,83 1833 1.471.982 12.286.941 11,98 1860 1.799.224 15.673.536 11,48 Fuente: Elaboración propia a partir de Anuario Estadístico de España correspondiente al año de 1858 (1859: 240-243; Censo de la población de España de 1860 (1863: 761). Joám Carmona, que ha estudiado la economía gallega del siglo xix, señala que las causas del lento desarrollo urbano en la región se debieron a tres factores: 1) la ausencia de un proceso industrializador; 2) una reducida especialización en el campo laboral; y 3) un mercado intrarregional débil y poco desarrollado. Todo esto con el agravante de la profunda dependencia que ciertas ciudades tenían de las instituciones privilegiadas del Antiguo Régimen (el Arzobispado en Compostela, el Departamento de Marina en Ferrol, la Real Audiencia en La Coruña), y que en el nuevo contexto liberal fue suplantada por los privilegios económicos derivados de la nueva burocracia provincial (Carmona Badía, 1990: 36-37). En la práctica esto significó que el rentismo y la administración se convirtieron en los principales motores económicos de las ciudades gallegas. TABLA 2: Principales localidades gallegas en el año 1857 Ciudad 1857 La Coruña 27.354 Santiago 26.938 Ferrol 17.404 Vigo 8.571 7 En el Censo de Floridablanca de 1787 Galicia tenía 1.340.192 habitantes. Era la región más poblada de España, seguida de Cataluña (801.602), Valencia (771.881) y Andalucía (738.153) (Anuario Estadístico de España correspondiente al año de 1858, 1859: 237).
89 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 Lugo 8.054 Orense 6.872 Pontevedra 6.623 Betanzos 5.832 Fuente: Carmona Badía (1990: 35). La identidad del pueblo gallego se moldeó en este precario contexto económico. En un mundo totalmente agrario la principal base poblacional fue el campesinado, cuya actuación siempre estuvo centrada en la defensa de la tierra y la subsistencia. La insuficiencia sistemática de sus explotaciones les empujaba al pluriempleo o directamente a la emigración, uno de los rasgos conductuales más importantes de los gallegos en el xix (Barreiro Fernández, 1978). Tanto los campesinos como los demás grupos sociales (hidalgos, clérigos y burguesía), carecían de cultura política y se adaptaron como pudieron al entramado institucional del liberalismo. Todos los estudios realizados sobre las tasas de alfabetización en Galicia en el Ochocientos subrayan la extrema debilidad cultural de la sociedad gallega (Rey Castelao, 2003a: 27-48). Estos porcentajes eran menos acusados en las provincias costeras, dotadas de más escuelas y maestros con el objetivo de hacer frente a las necesidades que imponía su economía, que en las de interior. Las diferencias eran también muy notables entre el campo y la ciudad. Aunque en Galicia la red urbana era prácticamente inexistente y su población irrelevante, el porcentaje de personas que sabía leer y escribir era mucho mayor que en el rural. Dentro de los núcleos urbanos las diferencias en función de los grupos sociales también eran notables. Leer y escribir eran actividades que se aprendían por necesidad del oficio o como mecanismo para ascender socialmente. Otra clave de diferenciación es el género. Las mujeres estaban tradicionalmente apartadas de la cultura letrada y presentaron unas tasas de analfabetismo casi completas hasta bien entrado el siglo xix debido a su total exclusión de los procesos escolares salvo en algunas áreas urbanas. El censo de 1860 fue la primera estadística oficial en ofrecer datos sobre el número de personas capaces de leer y escribir, y constituye el mejor reflejo que tenemos sobre la situación letrada a mediados de la centuria. TABLA 3: Niveles de alfabetización en Galicia en 1860 Provincia Saben leer y escribir Saben leer No saben leer ni escribir Nº personas % Nº personas % Nº personas % La Coruña 91.404 16,4 18.985 3,4 446.922 80,2 Lugo 75.842 17,5 12.038 2,8 344.636 79,7 Orense 56.375 15,3 13.450 3,6 299.313 81,1 Pontevedra 83.531 19,0 13.444 3,1 343.258 78,0 TOTAL 307.152 17,1 57.917 3,2 1.434.129 79,7 Fuente: Censo de la población de España de 1860 (1863: 696-699). En aquel momento solo 307.152 personas eran capaces de leer y escribir frente a una población total que rondaba el 1.800.000; y dentro de ellas 269.257 eran hombres (el 87,7 %) y 37.895 mujeres (12,3 %) (De Gabriel Fernández, 2006: 315). Estos porcentajes
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 90 constituían la principal barrera del sector editorial en su difusión por el territorio gallego. Más de tres cuartas partes de la población gallega estaban marginadas del proceso de lectura y de cualquier tipo de manifestación cultural. A esto se debe añadir el hecho de que una persona pudiese leer no significaba necesariamente que lo hiciese. Por tanto la adquisición de libros o la asistencia a establecimientos de lectura sería incluso inferior a las cifras que se aportan y restringido desde el punto de vista social, reservándose a un sector muy determinado (masculino, de clase media-alta y con un cierto nivel formativo). El principal responsable de la debilidad cultural gallega era su deficiente red escolar. A comienzos del xix la sociedad no estaba escolarizada, carecía de contenidos formativos básicos y no había ningún tipo de inquietud cultural. Los liberales, que se sentían herederos del espíritu ilustrado, veían la instrucción pública como un instrumento de reforma social, imprescindible para la creación de ciudadanos libres y afianzar el régimen constitucional. Fue por ello que la cuestión se convirtió en un asunto capital de su programa de gobierno. Sin embargo, la instauración de un sistema nacional de enseñanza no se reveló nada fácil. A comienzos del reinado de Isabel II la escasez de recursos económicos, la mala preparación de los maestros y la irregular asistencia de los alumnos a las clases truncaban cualquier iniciativa educativa (Prado Gómez, 1994: 17-54). Entre 1830 y 1850 la inestabilidad política hizo naufragar todos los planes de estudio hasta que en 1857 se logró una fórmula aceptada por todos los grupos políticos, la Ley Moyano, que con ligeras modificaciones se mantuvo vigente más de un siglo. La escolarización en Galicia estaba marcada, además, por la cuestión lingüística. El hecho de que la gente se expresase en una lengua diferente a la empleada en la escritura era un asunto que complicaba el avance de la alfabetización y la cultura. El número de escritos en gallego durante época moderna había sido casi insignificante, pero sí eran frecuentes los textos escritos en castellano con influencias lingüísticas del gallego, referencias que hacen pensar en las dificultades que tuvieron personas, incluso bien formadas como eclesiásticos u hombres de letras (De Gabriel Fernández, 2001). Durante el xix el castellano siguió siendo la lengua hegemónica en la escritura, la escuela y la administración; aun cuando el gallego era la hablada en contextos cotidianos. Desde el punto de vista académico, esta no dejó de considerarse un dialecto hasta casi finales del siglo xix, pero se sabe que en algunos casos se permitía a los maestros su uso en el aula con alumnos que mostrasen total incapacidad en la comprensión del castellano, pero con fuertes sanciones si se excedían en su cometido (De Gabriel Fernández, 1992: 165-186). Su exclusión del ámbito escolar no fue un impedimento para la recuperación lingüística y literaria que vivió durante el siglo xix. Durante este período el gallego adquirió una nueva naturaleza como instrumento para la defensa de su propia identidad. Un proceso que se enmarca en la difusión del movimiento romántico en el continente europeo y que, entre otras cosas, defendía una recuperación de la cultura, la historia y las lenguas autóctonas. En Galicia esta corriente cuajó en las décadas de 1840 y 1850, en paralelo a la consolidación del sistema político liberal, y la principal consecuencia fue un despertar del galleguismo en diversos sectores de la sociedad, sobre todo en la intelectualidad. El Rexurdimento, un fenómeno similar al de otros pueblos europeos de la época, contribuyó a un cambio en la visión del gallego como lengua vehicular en la cultura escrita, más cualitativo que cuantitativo, tal y como se ha demostrado en recientes análisis sobre la producción impresa en Galicia durante el siglo xix (Prego González, 2016). En resumen, Galicia heredaba a finales del xviii una profunda dispersión geográfica, un débil índice de urbanización y unas altas tasas de analfabetismo que la frágil estructura educativa del Estado liberal apenas pudo corregir a lo largo de la centuria siguiente y
91 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 que no hacían presagiar la importancia que iban a alcanzar algunas de sus instituciones culturales. 5. Las bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo xix Durante la Ilustración habían nacido en España numerosas instituciones que buscaban dar solución a problemas estructurales de la economía y extender la cultura en la sociedad, asociaciones privadas (pero muy vinculadas a los proyectos emprendidos por el Estado) y con la idea de progreso como seña de identidad que contribuyeron a crear con su actividad un clima favorable a la regeneración del país, la difusión de teorías económicas y científicas, así como un renovado interés por la educación. Esto se plasmó en la creación de escuelas, bibliotecas e iniciativas de carácter pedagógico (seminarios, cursos, ateneos) cuya máxima referencia fueron, desde 1765, las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País. Estas abanderaron proyectos en sus respectivas localidades dirigidos a la mejora de sectores estratégicos como la agricultura, la industria o el comercio; fenómeno en expansión en la segunda mitad del siglo xviii y con algunos resultados interesantes, pero seriamente afectado por el repliegue conservador de la Monarquía tras la crisis abierta por la Revolución francesa (Clément, 1994). El ambiente bélico, represivo y precario de las primeras décadas del siglo xix hizo que las instituciones ilustradas permaneciesen en un estado latente, con manifestaciones poco significativas. Muerto Fernando VII, las reformas introducidas por los liberales dieron un giro a la situación, introduciendo reformas en las estructuras económicas y educativas del país. Por un lado se pusieron las bases para una modernización integral de los sectores productivos como la abolición del sistema gremial, la creación de un mercado nacional y la desamortización de los bienes eclesiásticos. Por otro se procedió a una regularización y monopolización de la enseñanza por parte del Estado, cuyo sistema quedaría centralizado y jerarquizado en tres niveles diferentes (primario, secundario y superior), regulados por nuevos planes de estudio y programas docentes basados en un método pedagógico, laico y científico. Estos cambios inauguraron un nuevo escenario para instituciones como las Sociedades Económicas, Tribunales de Comercio o Academias, que en adelante se centraron en contribuir a la formación técnica y cultural de los trabajadores, un terreno que el Estado liberal en sus múltiples reformas no había cubierto del todo, e imitaba a sus homólogas en el extranjero, sobre todo Francia. Allí la industrialización dio origen a nuevos grupos profesionales (técnicos y obreros) que requirieron la creación de escuelas profesionales para su formación en las ciencias mecánicas. En este contexto aparecieron las llamadas Écoles d’Arts et Métiers, instituciones que habían nacido a finales del xviii con finalidad militar y que se distinguieron de los demás centros por combinar el aprendizaje teórico con el manual. Su éxito hizo que ampliasen su oferta a estudios de tipo técnico y que desde la década de 1830 fuesen únicamente civiles (Sousa; Pereira, 1990: 220). En España, el aprendizaje de conocimientos técnicos y profesionales durante el Antiguo Régimen había sido tarea de los gremios, pero su supresión, primero, y el inicio de la industrialización, después, provocaron una crisis de formación de trabajadores cualificados, que se hizo necesario resolver. Durante la segunda mitad del siglo xviii algunas Sociedades Económicas y Juntas de Comercio habían creado academias y talleres especializados para la instrucción de artesanos y menestrales, pero insuficientes para la demanda y el grado de especialización que requería el nuevo panorama económico. La solución fue la implantación del modelo de establecimientos que estaban funcionando tan bien en Francia, y que, según Durán Rodríguez, procuraban «que el obrero adquiera una formación cultural
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 98 de entonces serviría, por deseo del propio García Barbón, a los miembros del centro y a la sociedad viguesa en general. Para ello se propuso construir una estancia más grande, comunicada al exterior de forma independiente (reforzando su carácter público) y compuesta por dos salas diferentes: una para los lectores comunes y otra para los alumnos del centro (Hervada Fernández, 2001: 229). El traslado a la nueva sede se produjo en 1898 y desde ese momento su titularidad pasó al Ayuntamiento, que impuso un reglamento para controlar el servicio. El local sería gestionado por un bibliotecario y un auxiliar, obligados a elaborar un índice de las obras existentes, un recuento de las entradas y salidas de libros y un presupuesto anual para la adquisición de nuevos títulos. En su apertura tanto la Escuela como el Consistorio dignificaron la memoria de su benefactor poniendo su nombre al establecimiento.14 El objetivo del filántropo era crear un espacio dual, que por un lado facilitase a los vigueses lecturas sobre las últimas corrientes científicas y artísticas de la época; y por el otro, proporcionar a los alumnos y profesores del centro los recursos necesarios para convertir la sala en un lugar de estudio. A finales del siglo xix la biblioteca contaba ya con cerca de 5.000 volúmenes. No tenemos datos numéricos de la composición interna de este fondo, pero sí algunas características generales: por un lado, los títulos más frecuentes eran de literatura, ciencias, tecnología, historia, geografía o de tipo didáctico (gramáticas, diccionarios, antologías, mapas, enciclopedias). También había un importante número de revistas, periódicos y folletos, nacionales y extranjeros. La mayoría de los textos estaban escritos en castellano, y dentro de las ediciones extranjeras el francés era predominante, con menor peso del inglés (aunque al bibliotecario se le exigía manejar ambos). Por supuesto, la mayoría de las ediciones eran modernas, publicadas en los últimos treinta años, aunque también había un pequeño fondo antiguo de alrededor de 300 volúmenes, con obras que oscilaban entre los siglos xvi y xviii, con amplia variedad temática, lingüística y geográfica.15 Se trataría, por consiguiente, de una biblioteca pública y municipal fundada a partir de la colección original de una escuela privada (con la que compartía local), que se convirtió en poco tiempo en un establecimiento de referencia para la vida cultural de la ciudad y con la oferta bibliográfica más grande de la provincia en su apertura a finales del xix (al menos a la altura de la Pública Provincial de Pontevedra) y capaz de rivalizar con otras de oficios como la Económica de Santiago. 5.3. La biblioteca de la Academia de Administración de Marina de Ferrol La decadencia de la construcción naval y la Marina fue una de las herencias del Antiguo Régimen que más tardó en resolverse durante el siglo xix, no solo por la escasez de recursos económicos sino por la falta de voluntad política, más cuando la pérdida de las colonias americanas no hacía tan necesaria la costosa cuestión de renovar la flota del reino. El esfuerzo de los ilustrados en materia naval había dado como resultado un nuevo mapa marítimo con la instalación de arsenales en Ferrol, Cádiz y Cartagena, la formación de una escuadra competitiva a nivel europeo y una generación de marinos bien preparados. Pero las guerras revolucionarias y sobre todo la batalla de Trafalgar dejaron a la Armada española en un estado ruinoso. La regeneración no comenzaría hasta 1847, con 14 Algunos de estos datos son aportados por Mariano González Santos en la Memoria que leyó en el acto de apertura del curso 1901-1902 (1901: 5). 15 Nuestro conocimiento sobre los datos del fondo antiguo de la biblioteca procede de un informe de carácter interno elaborado por el personal de la Biblioteca de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Vigo (Cristina Ferreiro Freire, María Ríos Neira y Sonia Rodríguez Basalo), no publicado, y que generosamente ha sido proporcionado por su bibliotecaria para nuestra investigación.
99 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 la aprobación de una ley que modernizaba la infraestructura naval mediante el aumento de la inversión y la profesionalización de su cuerpo militar, estableciendo centros de formación especializados (Orduña Rebollo, 2015: 595-599). Ferrol, como sede del Departamento Marítimo del Norte, había sufrido más que ninguna en Galicia los efectos de las guerras contra Francia e Inglaterra a finales del siglo xviii. Sus arsenales estaban en el punto de mira de las flotas extranjeras y su última construcción de valor fue una estructura para achicar el agua en 1799 (González-Llanos Galvache, 1996). Con todo, la invasión napoleónica dio el golpe definitivo a su puerto. El fomento de la Armada a partir de 1847 repercutió en su relanzamiento. El número de pedidos creció y pronto hubo de construir nuevos diques. El despertar de los arsenales revitalizó la vida en la villa, que desde comienzos de 1850 recuperó habitantes y una cierta prosperidad (Martín García, 2009). En 1860 se crearon dos organismos docentes vinculados al Departamento marítimo: la Escuela Especial de Ingenieros de la Armada y la Academia de Administración de Marina (Franco Castañón, 1996: 14). El primero tenía por objeto formar un cuerpo especializado en las nuevas tecnologías que estaban adentrándose en la industria naval europea; y la segunda, a la formación militar de cadetes que deseasen hacer carrera en la Marina, ofreciendo estudios en ciencias navales y la obtención del grado de oficialidad. Tenemos muy pocos datos de esta última institución, pero sí que disponía de una biblioteca de la que nos ha llegado un catálogo de 1887. El establecimiento estaba formada por libros adquiridos con los presupuestos de la Escuela y cesiones procedentes de particulares o instituciones oficiales y era de uso exclusivo para los miembros del centro, con la posibilidad de préstamo para profesores con un plazo máximo de tres meses. El catálogo, dividido en cuatro secciones (ciencias, letras, asuntos de la Marina y folletos), tenía el siguiente reparto: TABLA 8: Distribución temática de la Biblioteca de la Academia de Marina (1887) Temática Títulos Volúmenes Número % Número % Teología 0 0 0 0 Derecho 118 17,9 475 32,4 Ciencias y Artes 328 49,8 379 25,9 Bellas-Letras 68 10,3 97 6,6 Historia 125 19 254 17,3 Miscelánea 19 2,9 260 17,7 TOTAL 658 100 1.465 100 Fuente: Catálogo de las obras existentes en las bibliotecas de las Academias de Administración de Marina (1887). Con 1.465 ejemplares, se trataba de una biblioteca de mediano tamaño, ajustada a las necesidades lectoras impuestas por la actividad de la academia. Una colección profesional, muy técnica, en la que no había ni un solo libro de contenidos que no sirviesen a la formación militar de los cadetes. El grupo mayoritario era la sección de Ciencias y Artes, que abarcaba uno de cada dos títulos del fondo. Dentro de ella los libros más abundantes eran aquellas materias aplicables a las ciencias náuticas (matemáticas, física, química, artes mecánicas o industriales, pero también otras como economía o historia natural). Más allá
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 100 del ámbito científico los grupos más importantes fueron la literatura histórica y jurídica, con un 18-19 % de las obras cada uno, pero siempre relacionadas con el ámbito naval: historia militar, historia de España, libros de geografía o cartas de navegación, ordenanzas militares, diccionarios de derecho castrense, etc. Residuales son las aportaciones de Bellas Letras o enciclopedias, con 68 y 19 obras respectivamente. En la biblioteca no se ha registrado ningún libro religioso. Desde el punto de vista lingüístico, el fondo estaba claramente hispanizado, con el 83,5 % de las ediciones escritas o traducidas al castellano; mientras que extranjeros nos encontramos con el francés, presente en un 15,9 % de los libros; y el inglés, que, a pesar de ser la lengua por excelencia en material naval a finales del siglo xix, solo aparece en tres obras (un 0,4 % del total), ejemplo de cómo el desconocimiento idiomático fue un lastre más para que la industria española se conectarse al progreso tecnológico. La sección más especializada y técnica de la colección bibliotecaria era, por razones obvias, la militar. Un subgrupo compuesto por 92 títulos repartidos en un amplio espectro de impresos. El 14 % de los libros de la colección (o 20 si se añaden las ordenanzas militares incluidos en la categoría de Derecho) hacían referencia directa al gremio: TABLA 9: Distribución interna de los libros de Arte Militar y Marina de la Academia Temática Tipos de libros o contenidos Nº de obras Ciencia militar Diccionarios, tratados generales, organización, servicios, disciplina, táctica, maniobra, vocabularios y diccionarios 20 Historia militar Historia de la Marina, biografías y memorias de marinos ilustres, tanto de España como de todas las naciones. 18 Ciencias de la navegación Libros de astronomía, matemáticas, hidrografía y física aplicados a la náutica. Tratados de pilotaje y táctica naval. 16 Arquitectura naval Construcción de buques, aparejo, volumen, material de armamento. 14 Logística y artillería Nociones de armas, compendios y libros sobre material artillero. Materiales y explosivos. 12 Medicina castrense Medicina náutica, colonial y militar. Exposiciones sobre higiene y tratados de enfermedades de la gente de mar. 3 Documentos militares Relativos a diferentes ramas de las ciencias y artes navales. Informes y memorias. 9 TOTAL 92 Para conocer la posición que ocupaba la academia ferrolana en su tiempo recurrimos a las series estadísticas del siglo xix:
101 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 TABLA 10: Ateneos, Academias y Sociedades Científicas y sus bibliotecas en España (1861-1882) Año Nº de sociedades Nº de Bibliotecas De las cuales públicas Nº de volúmenes Media por establecimiento 1861 39 24 2 18.753 781,4 1862 45 27 1 20.449 757,4 1863 51 32 3 23.696 740,5 1864 47 36 2 24.774 688,2 1865 53 37 1 28.617 773,4 1866 61 45 3 37.610 835,8 1867 62 48 2 40.279 839,1 1870 73 49 6 90.413 1845,2 1882 143 101 8 119.104 1179,2 Fuente: Anuario Estadístico de España correspondiente a los años 1866-1867 (1870: 537); Reseña geográfica y estadística de España (1888: 393). De ellas se desprende que la Academia de Administración tenía un promedio de volúmenes ligeramente superior a la media nacional unos años antes, por lo que no debería ser un mal resultado a simple vista. El número de entidades de este tipo en territorio gallego no fue muy abundante, ni siquiera en las últimas décadas del xix, de modo que su excepcionalidad merece una mención acorde a su importancia. 5.4. La biblioteca del Colegio de Abogados de La Coruña Otro ejemplo de biblioteca de oficio, en este caso no técnica sino gremial, fue la del Colegio de Abogados de La Coruña, una de las asociaciones civiles más antiguas de Galicia. Su fundación tuvo lugar durante el reinado de Carlos III, un período de expansión para el corporativismo unido al deseo de ciertos sectores sociales de estimular la economía, mejorar la productividad y defender los intereses colectivos. La colegiación fue un fenómeno de amplia difusión durante el movimiento ilustrado, dando lugar a la formación de numerosas instituciones en las principales ciudades del reino (Sevilla, 1706; Granada, 1726; Zaragoza, 1744; Valencia, 1762; Oviedo, 1777). Desde el punto de vista organizativo, todas aplicarían o seguirían los estatutos del colegio de Madrid, el más antiguo de España (1596) y desarrollarían su actividad entorno a las Audiencias de sus respectivas localidades o jurisdicciones (Tormo Camallonga, 2004: 31-54). En este contexto nació el Colegio de Abogados de La Coruña en febrero de 1761 por iniciativa de treinta y un letrados locales que deseaban crear una congregación semejante a las que otros colegas de la profesión habían logrado en el país. Ya existía en la ciudad una especie de asociación de abogados, en forma de cofradía, que funcionaba con regularidad desde el establecimiento de la Real Audiencia en 1480. Pero esta agrupación tenía un sentido gremial y religioso alejado de la profesionalidad que buscaban los ilustrados del siglo xviii. Desde su fundación, el colegio se convirtió en una de las instituciones más prestigiosas de la ciudad, acogiendo entre sus miembros a destacados juristas, políticos, intelectuales y literatos. En mayo 1838 se produjo una actualización de sus estatutos, modificando aspectos como la gobernanza, la modalidad de ingreso o el régimen de funcionamiento de las dependencias pertenecientes al colegio, como la biblioteca (Daviña Saínz, 2010).
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 102 El Colegio de Abogados tenía una colección para uso interno de sus miembros, que se convirtió en una de las principales bibliotecas de La Coruña. La primera referencia que tenemos de este fondo es de octubre de 1828, cuando la junta de gobierno acordó una modificación en la cuota de ingreso para los nuevos colegiados. Por aquel entonces, los recursos del colegio eran muy pequeños, pero el aumento de los gastos obligó a un aumento de la recaudación. Este ingreso de entrada (denominado en la documentación como «limosna») pasaría de 600 a 960 reales. Pero, además, se introducía una cláusula novedosa, que era la obligación de cada nuevo ingresado a contribuir con una «obra de mérito» para el aumento de la biblioteca de la institución, medida que se empezó a aplicar en noviembre de 1830 y se convirtió en un rasgo distintivo de la corporación coruñesa respecto a sus homólogas españolas. Esta práctica, que exigía para la colegiación el pago de una cuota de entrada y un libro para la biblioteca, permitió a la asociación crear un fondo bibliográfico muy influyente. De hecho, en 1845 el jefe político de la provincia, Enrique de Vedia y Goossens (1845: 245), afirmaba que en la ciudad solo había dos bibliotecas: la del Colegio de Abogados y la de la Junta de Comercio, que había heredado los libros del Real Consulado. El sello distintivo de la biblioteca colegial fue su política de adquisiciones, basada en que cada colegial tuviese que entregar un libro, lo que permitió a la institución aglutinar obras emblemáticas, ediciones raras o antiguas. No tenemos información sobre la existencia de algún tipo de modalidad de préstamo o las competencias del personal bibliotecario, pero sí algunas pruebas de su actividad, como un índice de obras existentes en el establecimiento a finales del siglo xix, cuya distribución temática sería la siguiente: TABLA 11: Distribución temática de la Biblioteca del Colegio de Abogados de La Coruña (1899) Temática Títulos Volúmenes Número % Número % Teología 39 6,3 79 3,4 Derecho 345 55,6 1.156 49,5 Ciencias y Artes 97 15,6 223 9,6 Bellas-Letras 40 6,4 165 7,1 Historia 78 12,6 436 18,7 Miscelánea 22 3,5 276 11,8 TOTAL 621 100 2.335 100 Fuente: Índice de la biblioteca del Ilustre Colegio de Abogados de La Coruña (1900). Con 621 obras en 2.335 volúmenes la biblioteca del colegio era una de las más grandes de Coruña a finales del siglo xix. Se trataba de un fondo muy especializado, como corresponde a la naturaleza de la institución, con más de la mitad de sus libros sobre temas de tipo jurídico, repartidos en una variada lista de publicaciones: compilaciones de derecho civil y eclesiástico, estudios penales, tratados y manuales jurídicos (tanto nacionales como extranjeros), diccionarios y vocabularios específicos, colecciones legislativas, ordenanzas y reglamentos, estudios prácticos, etc. La mayor parte de ellas eran ediciones del siglo xix, posteriores a 1850, pero también hay una cantidad importante de libros del siglo xvii y xviii, obras antiguas, en su mayoría en latín e impresas en las principales plazas tipográficas europeas, que probablemente llegaron a las estanterías del colegio por dos vías: la donación obligatoria de los nuevos ingresados o la compra en mercados de segunda
103 «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX Santiago Prego gonzález CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 mano. Fuera del ámbito jurídico, las secciones de Ciencias e Historia eran las más abundantes, pero del mismo modo que en el caso de la Academia de Ferrol, sus contenidos estaban supeditados a los intereses internos profesionales de los letrados. Abundaban publicaciones sobre economía política, estudios hacendísticos y de administración, obras generalistas de historia, geografía o compendios estadísticos. Los grupos de Teología, Bellas Letras o enciclopedias, con una aportación inferior a las cuarenta obras, no son significativos. Puede decirse que con 2.300 volúmenes era una de las colecciones privadas más importantes de Galicia a finales del siglo xix, tanto por la especialización de sus contenidos como el interés bibliográfico de sus ejemplares. 6. Conclusiones El siglo xix fue un momento de expansión para las bibliotecas que culminaba el viejo propósito de los ilustrados de crear espacios de lectura destinados a la instrucción educativa y científica. El sistema bibliotecario español, diseñado por el Estado liberal, dio lugar a una institución nueva, pública, que ubicada en las capitales de provincia se encargaría de guardar la riqueza bibliográfica de los antiguos monasterios para ponerla a disposición de la sociedad. Pero la falta de recursos, las elevadas tasas de analfabetismo y el escaso atractivo que suscitaban los libros (antiguos, incomprensibles y temáticamente irrelevantes para la mayor parte de la sociedad) obstaculizaron todo el proceso. La progresiva modernización de las estructuras económicas y la crisis que se produjo en el campo de la formación profesional (que hasta su desaparición correspondía a los gremios) exigieron una respuesta eficaz. Pero el escaso grado de modernidad de las colecciones públicas hacía imposible la renovación, lo que empujó a instituciones privadas a impulsar ese cambio. Tanto Galicia como el resto del país presentaban altísimas tasas de analfabetismo, que se prolongaron hasta finales del siglo xix, así como una infraestructura cultural bastante floja en general. Estas condiciones previas hacen todavía más meritoria la labor de estas instituciones, que se esforzaron por traer a nuestro país las últimas novedades en el campo de la ciencia y tecnología. A ellas se sumaron interesantes iniciativas en forma de escuelas o seminarios dirigidos al intercambio y la difusión de nuevas ideas. Un punto que debemos señalar aquí es que la actividad de estas entidades no fue estanca, sino que desde el principio mantuvo una estrecha relación con la función pública. Si la Sociedad Económica de Santiago colaboró con el Gobierno provincial y la Universidad, la Escuela de Artes y Oficios no podría haber existido sin el apoyo decidido del Ayuntamiento vigués, y, si el Colegio de Abogados se ubicó en La Coruña, fue por la presencia de una institución como la Real Audiencia desde finales del siglo xvi. Una interpretación comparada de los datos que tenemos sobre las bibliotecas permite extraer ciertas conclusiones desde el punto de vista de los contenidos temáticos. La Teología, el campo literario de mayor difusión durante la Edad Moderna, es en nuestros casos casi irrelevante en detrimento de otros grupos sobre los que existía una voluntad clara de conocimiento. Llama la atención el peso de la Historia en estas colecciones, que en algunos casos abarcaba una quinta parte de los libros. La razón, como ya se ha señalado, se debe a que el xix fue un período caracterizado por el deseo colectivo de ampliar el saber sobre el pasado en un momento en que la política se abría a la sociedad y se reafirmaba el sentimiento nacional (Moreno Alonso, 1979). Jean Quéniart (1984) definió el estado bibliográfico de las provincias francesas antes de la Revolución con la expresión anémie provinciale, que describía una situación donde la presencia del libro se limitaba básicamente a un reducido número de ciudades (en su estudio París, Lyon o Rouen), mientras el resto de las provincias estaban mucho menos abastecidas. Una lectura de
Santiago Prego gonzález «Libros útiles a las ciencias y a las artes»: Bibliotecas de oficios en la Galicia del siglo XIX CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 23 (2017). ISSN: 2173-0687 104 nuestro trabajo permite extraer la misma idea para Galicia. Una de las mayores sombras del Antiguo Régimen sobre el siglo xix fue que el mundo del libro en Galicia (y el resto de España), siguió siendo un fenómeno urbano, vinculado a grandes instituciones (civiles y eclesiásticas) y limitado a determinados sectores sociales. Las permanencias fueron visibles y solo se disiparon con el tiempo gracias a acciones individuales y colectivas. Bibliografía Bande Rodríguez, Enrique (2010), Institucións docentes e grandes mestres en Ourense, 1846-2005, Vigo, Galaxia. Barreiro Fernández, Xosé Ramón (1978), El campesinado gallego en el siglo xix. Economía y Sociedad, Tesis de doctorado inédita, Universidad de Santiago de Compostela. Botrel, Jean-François (1988), La diffusion du livre en Espagne (1868-1914), Madrid, Casa de Velázquez. Buján Núñez, Jóse Daniel (1992), «Desamortización y Bibliotecas en la provincia de Pontevedra», Pontevedra. Revista de Estudios Provinciais, nº 8-9, pp. 263-274. Carmona Badía, Joám (1990), El atraso industrial de Galicia. Auge y liquidación de las manufacturas textiles (1750-1900), Barcelona, Ariel. Chamoso Lamas, Manuel (1984), «La Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario de La Coruña», Presente y futuro de La Coruña, s. n., pp. 33-60. Clément, Jean-Pierre (1994), Las instituciones científicas y la difusión de la ciencia durante la Ilustración, Madrid, Akal. Dasairas Valsa, Xerardo (1987), «García Barbón e o ensino no seu tempo», Revista Galega de Educación, nº 4, pp. 67-71. Daviña Sainz, Santiago (2010), «Historia del Ilustre Colegio Provincial de Abogados de A Coruña», en Francisco Docampo Gómez (dir.), 250 años del Colegio Provincial de Abogados de A Coruña, [La Coruña], Ilustre Colegio de Abogados de A Coruña, pp. 22-119. Consultado en https://goo.gl/T4tkAD De Gabriel Fernández, Narciso (1992), «Lengua y escuela en Galicia», en Agustín Escolano Benito (dir.), Leer y escribir en España. Doscientos años de alfabetización, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez. ——— (2001), Escolantes e escolas de ferrado, Vigo, Xerais. ——— (2006), Ler e escribir en Galicia: a alfabetización dos galegos e das galegas nos séculos xix e xx, La Coruña, Universidad. Dexeus Mallol, Mercedes (1994), «Diez años de historia del libro y las bibliotecas en España: 1983-93», Boletín de la ANABAD, nº 44, pp. 149-160. Durán Rodríguez, María Dolores (2008), La Escuela de Artes y Oficios de Vigo durante el primer tercio del siglo xx: el centro que contribuyó a crear el gran Vigo, Vigo, Ediciones Cardeñoso. ——— (2009), «La educación técnica popular en Francia y España (1780-1950): algunas consideraciones acerca de las Escuelas de Artes y Oficios en ambos países», Sarmiento. Anuario galego de historia da educación, nº 13, pp. 69-99. Fariña Busto, Fernando (2013), Comisión de Monumentos Históricos e Artísticos de Ourense, 1844- 1967. Aproximación Histórica, Orense, Diputación. Fernández Bajón, María Teresa (2001), Políticas de información y documentación en la España del siglo xix, Gijón, Trea. Fernández Casanova, Carmen (2001), «La actividad docente de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago en el siglo xix», en Xesús Balboa López (coord.), Entre nós, Santiago de Compostela, Universidad, pp. 571-588.
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