Trobos discretos de consejos : para cantar con la guitarra
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ndernle :Tachar. on Sus traza$ ar, la estar u te dia ,ttji ñ ar. TROBOS D I SC RE TOS D E CONS EJ OS, PARA CANTAR CON LA GUITARRA. Núm. 2O, ladre rdad a robado lad: Z A; 1826, I. alor, , constancia y firmeza, gravedad y seriorío, sin la razon y entereza no pasan de desvarío entre el amor y belleza. Blasone con gentileza el hombre mas alentado, revístase de grandeza, si,le adorna en sumo grado vaor , constancia y firmeza. El hombre noble, si pio CouServ9 su corazon, obra con libre albedrío, y guarda en cualquiera accion gravedad y señorío. Nada sirve la grandeza, elocuencia ni energía, intrepidez y destreza, imperio y galantería, sin la razon y entereza. Las acciones de un impío, sus intrigas perniciosas, sus arrogancias y brios, con todas las chamas cosas no pasan de desvarío. Con la mayor sutileza debe teynar la razon, el pundonor y pureza, aunque ciegue la pasion entre el amor y belleza. II. El discurso y la elocuencia, entendimiento y caudal,
son del hombre rica herencia, si se saben emplear con discrecion y prudencia. Nada sirve la excelencia del hombre de mas primor, intrincado en toda ciencia, si no goza con ardor el discurso y la elocuencia. El que quiera dar señal de un talento sublimado, egercítese mental, cultivando denodado entendimiento y caudal. La física y la experiencia en qualquiera facultad, tenidas sin decadencia, hablando pura verdad son del hombre rica herencia. No es ningun bien el gozar los caudales numerosos; y á ser bien pueden llegar, haciendo á muchos dichosos si se saben emplear. En cua'quiera regencia que llegue el hombre á ocupar, viva sobre la advertencia, que se debe gobernar con discrecion y prudencia. IIi. El que deja placentero sus tesoros al amigo, pierde su tesoro entero, y se compra un enemigo a costa de su dinero. Por un jardin un gilguero claveles busca acendrado, de.precia el que ve primero y al fin elige cansado el que deja placentero. Al frente de su enemigo se ve Fabio caviloso: busca proteccion y abrigo, y le encarga pesaroso sus tesoros al amigo. El que gasta lisongero con mugeres sus caudales, que es un gran necio asevero, porque á mas de llorar males pierde su tesoro entero. El expendedor que amigo es de obsequiar la hermosura, con firme verdad te digo, de que vende su dulzura, y se compra un enemigo. Nadie con afan grosero busque deleytes profanos, si no quiere escuchar fiero, que muchos se rían vanos d costa de su dinero. IV. A muchos les gusta el dar, otros gustan recibir, • y pocos gustan gastar, si no esperan conseguir lo que desean hallar. Es cosa particular la que sucede en el mundo, que con gusto singular un disgusto sin segundo a muchos les gusta el dar. Unos procuran huir los honores lisongeros, para en sana paz vivir, al tiempo que placenteros otros gustan' recibir. Mi quien tod o s los te y p occ idl de es^ tSingr queja si no ^, de es no lo y á lo qu, E cí to la, yno a^ pues en lz aun( porq el so ^ tal i sobr que y a pen no 1 y ci no 1 ( la r
a, Muchos veo que arrogar quieren para si lo ageno: todos buscan sin cesar los tesoros mas de lleno, y pocos gustan gastar. Muchos veo maldecir de este, de aquel, y de aquella, ningun bien quieren oir, quejándose de su estrella si no pueden conseguir. Tal modo de procurar de este mundo el bien odioso no lo puedo tolerar, y á muchos les es dañoso lo que desean hallar. V. Fl sol para todos sale, á to'r'os los ilumina, no hay sombría que no cale, y d los astros predomina,, pues no hay quien con él se iguale. Ningun hombre se resbale en la desesperacion, aunque la angustia le tale, porque sin mas distincion el sol para todos sale. Aquella $roncad divina tal influjo al sol le dió sobre la faz que apadrina, que jamas descaeció, y c todos los ilumina. En el risco, prado'y valle penetra cen su esplendor; no hay niebla que no avasalle, y con sus rayos de ardor no hay sombría que no cale. C^ n sus rayos y luz fina, la mejor que el mundo ha visto, todas las esferas mina, corre su carrera Iisto, y d los astros predomina. Toda la hermosura calle en vista de la del sol, todo á su luz se avasalle, . escóndase el arrebol, pues no hay quien con él se iguale. VI. Mas que no el Médico cura al enfermo la dieta: no es el recetar locura; pero mata la receta d veces sin. calentura. A ta demasiada hartura, el ayuno es la receta; porque , Galeno asegura, de que á este mal la dieta n.cís que no el Médico cura. Una victoria completa hace dichoso al guerrero, á un Reino la paz mas quieta, la abundancia al pordiosero, 41 enfermo la dieta. Cuando el accidente apura al enfermo, y lo anonada, antes que á la sepultura lo lleve causa extremada, el recetar no es locura. Si el costipadlo te inquieta, jamas permitas 'sangrarte, elige el sudor por treta, que es bueno puedo abonarte, pero mata la receta. Muchos hay que por locura dclencia suelen fingir, da vuelta el humor, que apura, y se llegan .á morir d veces sin calentura. °ro, Ir, a
VII. l que de pobre subió oí ser rico por acaso, jamas humilde se vió: siguió soberbio su paso, y jamas vuelve atróls , no. A muchos he visto yo con riqueza y humildad, egemplo del que los vió; lo que no usó en verdad el que de pobre subió. Sobre alas del Pegaso se pretende remontar, con su intento nada escaso, el que consiguió llegar cí ser rico por acaso. Aquel me ensoberbeció, de soberbia sostenido, y su sentido embotó el er haber enriqucHo, jamas humilde se vió. Ei que una vez en el caso se vió en popa navegar, sin temor de algun fracaso que lo pueda sofocar, sigue soberbio su paso. El soberbio que creyó adelante la ventura, que la suerte le pintó, sigue el paso con bravura, y jamas vuelve atrás, no. VIII. Nadie fie á la muger sus tesoros y riquezas, porque si no es, puede ser que lo lleve d la pobreza si comienza á envanecer. -Aunque llegue á poseer el a mor mas singular que el amante llegó á ver, cosa que llegue á importar nadie fe á la muger. El ardor y sutileza de la muger bien querida, hácia el interés endereza, y del hombre anhela erguida sus tesoros y riquezas. Suele una dama tener firmeza y fidelidad: mas por eso no ha de haber constante seguridad, porque si no es , puede ser. Al hombre de mas riqueza puede suceder el caso que la muger con destreza, si no cela paso á paso, que le lleve á la pobreza. No hay quien pueda detener de una muger el ardor, á quien le incita su ser para vestir con primor si comienza d envanecer. FIN. en llar ant Ca eorn, elesdi la fl publi el st y el que I uz ã del € Sil rcar el n; hn d, cuyos 6 son 6 sun MURCIA: POR FRANCISCO BENEDICTO. 1772.