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Carmen Sánchez Vázquez La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Facultad de Psicología Grado en Psicología Año 2023 Trabajo de Fin de Grado presentado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela para la obtención del Grado en Psicología Trabajo de fin de grado Modalidad 2 “Proyecto de investigación empírica” Autora del TFG
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 2 Índice Índice ................................................................................................................................ 2 Resumen ........................................................................................................................... 3 Abstract ............................................................................................................................ 4 Introducción .................................................................................................................... 5 1 La conducta agresiva en la infancia ........................................................................ 5 2 El desarrollo de la empatía ...................................................................................... 6 3 La relación entre las dimensiones de la empatía y de la agresión .......................... 7 4 Objetivos e hipótesis ............................................................................................. 10 Método ........................................................................................................................... 12 1 Participantes .......................................................................................................... 12 2 Materiales y Procedimiento .................................................................................. 13 3 Análisis ................................................................................................................. 14 Resultados ...................................................................................................................... 16 Discusión ........................................................................................................................ 22 1 Limitaciones .......................................................................................................... 27 2 Futuras líneas de trabajo ....................................................................................... 28 Conclusiones .................................................................................................................. 31 Referencias bibliográficas ............................................................................................ 33 Índice de tablas .............................................................................................................. 41 Anexos ............................................................................................................................ 42
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 3 Resumen La conducta agresiva emerge durante la infancia temprana como algo meramente evolutivo, pero esta etapa también constituye el escenario en el que pueden detectarse signos del potencial despliegue de conductas persistentes caracterizadas por la agresión, durante momentos posteriores del desarrollo. Con el fin de que este tipo de comportamientos no lleguen a estabilizarse y para evitar las consecuencias de su persistencia, se han tratado de identificar variables predictoras de los mismos en aras de abordarlos con un objetivo preventivo. En el presente estudio se investiga el valor predictivo de la empatía sobre la agresión en una muestra de 1882 niños de preescolar (Medad=4.24; DT=0.92; 48,9% niñas), siguiendo un diseño longitudinal que consta de dos momentos de recogida de datos (T1 y T2) realizados en el periodo de un año y adoptando una perspectiva de género en el análisis e interpretación de los resultados. Particularmente, se contempla la multidimensionalidad de ambos constructos para estudiar si la empatía cognitiva y/o afectiva constituyen predictores significativos de las funciones proactiva y/o reactiva del comportamiento agresivo. Se han llevado a cabo análisis de regresión jerárquica resultantes en modelos predictivos que difieren según el género, ya que en niños se ha identificado que la empatía cognitiva predice significativamente la agresión reactiva (T2) y proactiva (T2), mientras que en niñas únicamente se ha identificado la empatía afectiva como predictor significativo de la agresión reactiva (T2). Adicionalmente, se exponen las implicaciones prácticas de los resultados y sugerencias de cara a futuras investigaciones. Palabras clave: conductas problemáticas, agresión reactiva, agresión proactiva, empatía afectiva, empatía cognitiva, niñez temprana. Número de palabras del trabajo: 7677
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 4 Abstract Aggressive behavior emerges during early childhood as something merely evolutionary, although this stage also constitutes a scene in which signs of the potential unfolding, later in development, of persistent behaviors characterized by aggression. Aiming that these types of conducts do not become estable and in order to avoid the consequences of their persistence, attempts to identify variables to predict them have been made with a preventive purpose. The present study investigates the predictive value of empathy on aggression in a sample of 1882 preschoolers (Mage=4.24; SD= 0.92; 48,9% girls), following a longitudinal design that consists of two data collection waves (T1 and T2) over a one-year period and adopting a gender approach in the analysis and interpretation of results. In particular, the multidimensionality of both constructs is contemplated to study if cognitive and/or affective empathy constitute significant predictors of the proactive and/or reactive functions of aggressive behavior. Hierarchical regression analyses have been carried out resulting in predictive models that differ according to gender, since in boys it has been identified that cognitive empathy significantly predicts reactive (T2) and proactive aggression (T2), whereas in girls only affective empathy has been identified as a significant predictor of reactive aggression (T2). Additionally, practical implications of the findings and suggestions for future research are presented. Keywords: problematic behaviors, reactive aggression, proactive aggression, affective empathy, cognitive empathy, early childhood.
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 5 Introducción 1 La conducta agresiva en la infancia Durante la infancia, los niños comienzan a desarrollar comportamientos agresivos que en ocasiones se identifican como triviales y evolutivos. Sin embargo, en caso de que sean frecuentes se asocian a otros problemas de conducta que pueden llegar a ser clínicamente significativos y persistir en momentos posteriores del desarrollo. Aquellos niños que siguen los patrones normativos adquieren las habilidades para utilizar la fuerza contra otras personas, pero lo común es que se comporten de manera prosocial en función de las intenciones del otro (Hay, 2017). Si bien en la etapa de preescolar los niños tienden a reducir el uso que hacen de la agresión mediante mecanismos como la regulación emocional, en caso de que esto no suceda se presenta un mayor riesgo de llevar a cabo conductas violentas durante la adolescencia y la adultez (Ersan, 2020; Tremblay et al., 2004). En esta línea, la agresión persistente durante la infancia se ha asociado a problemas externalizantes relacionados con trastornos de conducta, que conllevan un riesgo de presentar problemas de salud mental durante el desarrollo (Frick & Kemp, 2021). Tratándose el comportamiento agresivo de un constructo de carácter multidimensional, es necesario definir las categorías que abarca con el fin de comprenderlo. Se han establecido subcategorías o funciones fundamentadas en la motivación, siendo estas la agresión proactiva y la reactiva (Evans et al., 2019; Romero-Martínez et al., 2022). La agresión proactiva, también denominada instrumental o planeada, es aquella en la que el agresor anticipa que la acción que va a llevar a cabo va a tener consecuencias positivas para él, como el aumento de recursos o la mejora del estatus social. Esta suele ocurrir en ausencia de emociones intensas, mientras que la agresión reactiva se caracteriza por la labilidad
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 6 emocional, teniendo lugar en presencia de emociones como la tristeza, frustración, irritación o enfado (Blair, 2018). Se asocia a respuestas impulsivas tras una provocación (Dodge y Coie, 1987). Según Lohbeck (2022) estos conceptos están respaldados por diferentes marcos teóricos. La agresión reactiva se basa fundamentalmente en la hipótesis de la frustraciónagresión y la proactiva en el modelo de procesamiento de la información social (Dodge y Coie, 1987). Este último explica el comportamiento social de los niños mediante una función de pasos de procesamiento secuenciales, de los cuales la interpretación de estímulos y la selección de una respuesta se han reconocido como patrones asociados a la agresión reactiva y proactiva, respectivamente (Crick y Dodge, 1996). De acuerdo con Blair (2018), hay varias condiciones psiquiátricas asociadas a un riesgo selectivo de agresión reactiva y entre ellas se encuentra la psicopatía, que también se asocia con un riesgo selectivo de agresión proactiva. Teniendo en cuenta que la agresión se ha asociado a conductas problemáticas durante la adolescencia y la etapa adulta (Kassing et al., 2019), la infancia temprana es el periodo idóneo para abordar no solo las conductas agresivas sino también aquellas variables que influyen en el establecimiento posterior de estas. 2 El desarrollo de la empatía Entre las variables que se han logrado identificar como predictoras de la agresión se encuentra la empatía, aunque los estudios realizados al respecto han dado lugar a resultados contradictorios (Tampke et al., 2020). Esto se debe a que, al no existir una definición consensuada de la empatía, diferentes estudios la operativizan y miden de maneras dispares y con frecuencia se solapa con conceptos similares como la simpatía y la teoría de la mente, ya que no es la única que hace referencia a la capacidad de tomar el rol del otro (Cuff et al., 2016). Las personas estamos predispuestas a experimentar una activación emocional como respuesta frente a estados emocionales de otras (Davidov et al., 2021) y en edades tempranas comienzan a observarse respuestas conductuales de bebés ante expresiones de angustia o aflicción de sus cuidadores u otros bebés (Eisenberg y Strayer, 1987). Este tipo de respuestas se relacionan con la empatía afectiva, que se observa antes de que se desarrolle la capacidad de diferenciar entre uno mismo y los demás. Se trata de un componente de carácter innato, que
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 7 posibilita la creación de experiencias emocionales compartidas desde entonces. Se observa mucho antes de que los niños puedan llegar a tomar la perspectiva de sus proveedores de cuidado y responder de manera congruente con la perspectiva adoptada (Hutman y Dapretto, 2009). Por lo tanto, la empatía afectiva hace referencia a la experiencia emocional provocada por estados emocionales (Blair, 2018) percibidos de manera directa (Preston et al., 2020). Además del componente afectivo la empatía abarca un componente cognitivo, existiendo cierto consenso en torno a la bidimensionalidad del concepto (Cuff et al., 2016). La empatía cognitiva se aproxima al concepto de la teoría de la mente (Gallagher y Frith, 2003), que hace referencia a la capacidad de realizar inferencias acerca de los estados mentales de otras personas. Por ende, este componente empático se asocia a la capacidad de comprender los sentimientos del otro (López et al., 2014) mediante el uso controlado de la toma de perspectiva para atribuir o imaginar un estado mental determinado de otra persona (Preston et al., 2020). Cada una de las dimensiones de la empatía está implicada de manera diferencial en algunos de los trastornos tipificados en el DSM-5, que en el caso de la psicopatía se distingue un déficit en empatía afectiva, pero con niveles medios de empatía cognitiva (Blair, 2018) De todos modos, aunque estos componentes sean separables interactúan entre ellos (Tampke et al., 2020) siendo complementarios más que dicotómicos (Preston et al., 2020), como ocurre con las dimensiones de la agresión mencionadas previamente (Romero-Martínez et al., 2022). 3 La relación entre las dimensiones de la empatía y de la agresión Las posibles asociaciones entre la empatía y la agresión han sido estudiadas e identificadas por varios investigadores, existiendo evidencia amplia de que un deterioro en la empatía se asocia a la agresión en varias etapas del desarrollo. No obstante, los resultados obtenidos para el periodo de preescolar son contradictorios (Noten et al., 2019) y los déficits en empatía no siempre se asocian a la agresión (Pouw et al., 2013).
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 8 En un estudio de carácter transversal, Noten et al. (2020), encontraron relaciones significativas entre la empatía y la agresión en niños y niñas de preescolar al tener en cuenta el control inhibitorio como variable moduladora, pero no consideraron las dimensiones que conforman estas variables. Otros estudios transversales evidencian asociaciones negativas entre la empatía cognitiva y afectiva y la agresión proactiva en adolescentes y señalan diferencias de género en los resultados (Euler et al., 2017). Esto es consistente con estudios previos como el de Mayberry y Espelage (2007), en el que los chicos obtuvieron mayores puntuaciones en las dimensiones de la agresión y las chicas en las dimensiones de la empatía. Acercándose al período de preescolar, una revisión de estudios investiga esta relación en la infancia, desde la etapa de Educación Primaria, y adolescentes (Ritchie et al., 2022). En ella reúnen evidencias acerca de la relación predictiva entre las dimensiones de la empatía y la agresión, encontrando efectos de pequeño tamaño. Concluyen que tanto el efecto de la empatía afectiva como de la cognitiva, es significativamente mayor sobre la agresión proactiva, aunque también se asocia de manera significativa a la agresión reactiva. Adicionalmente, Ritchie et al. (2022) indican que la asociación entre la empatía afectiva y la agresión está moderada por la edad, de modo que esta asociación se va debilitando desde la infancia hasta la adolescencia. Los estudios que examinen relaciones prospectivas entre estas variables son escasos, siendo más numerosos aquellos que emplean las dimensiones afectiva y cognitiva de la Teoría de la Mente, estrechamente relacionada con la empatía, como predictoras de la agresión reactiva y proactiva (Renouf et al., 2010; Austin et al., 2017). Aunque se ha identificado que la empatía contribuye en mayor medida al desarrollo de conductas disruptivas en la etapa de preescolar, en comparación con la Teoría de la Mente (Ekerim- Akbulut et al., 2020), estudios que hayan considerado el valor predictivo de esta última pueden ser de utilidad para orientar investigaciones en el área de la empatía y la conducta agresiva. Rhee et al. (2013) realizaron un estudio acerca de cómo niveles bajos de los factores afectivo y cognitivo de la empatía durante la infancia temprana, predicen la conducta antisocial en la infancia y la adolescencia. Tampke et al. (2020) llevaron a cabo un estudio longitudinal en una muestra de niños de primaria, con dos momentos de recogida de datos, para examinar el valor predictivo de la empatía afectiva sobre ambas dimensiones de la agresión. Como resultado encontraron una correlación negativa significativa entre esta variable y la agresión proactiva, pero no con la reactiva. Además, encontraron diferencias de género que no resultaron ser significativas. Los
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 9 resultados obtenidos en otro estudio longitudinal en niños de entre 20 y 45 meses de edad, indican una asociación negativa entre la empatía afectiva y la agresión proactiva y reactiva, pero no entre la empatía cognitiva y las dimensiones de la agresión (Noten, 2020). La existencia de una correlación negativa significativa entre la empatía y la agresión ha sido ampliamente contrastada (Blair, 2018) y el trazado de esta relación ha llevado a identificar la incapacidad para regular la empatía como un factor de riesgo para conductas agresivas, lo que permite abordar la empatía como un potencial inhibidor de la agresión (Miller y Eisenberg, 1988). Esta consideración encaja teóricamente con el mecanismo de inhibición de la violencia (Blair, 1995). A esto se suman las evidencias de que una baja empatía durante la infancia temprana se asocia significativamente a síntomas del trastorno de personalidad antisocial y de la psicopatía al inicio de la etapa adulta (Rhee et al., 2021). Además, los estudios realizados acerca de los rasgos de dureza e insensibilidad emocional, que forman parte del componente afectivo de la psicopatía, asocian la baja empatía con una gran variedad de déficits emocionales que tienden a relacionarse con problemas y trastornos de conducta que emergen en la infancia (Moul et al., 2018). Resulta especialmente importante analizar estas variables en el periodo de la infancia temprana debido a que las conductas agresivas que emergen durante esta etapa y que persisten a largo plazo, suponen un problema de salud pública. Esto ocurre porque se ven afectadas tanto las víctimas de dichas conductas como los individuos que las llevan a cabo, al presentar un mayor riesgo de efectuar una serie de conductas desadaptativas durante la adolescencia y la adultez (Tremblay et al., 2004). De este modo, aunque la proporción de niños con niveles elevados y cronificados de conductas agresivas sea pequeña, estas características se asocian a problemas de adaptación posteriores, por lo que es necesario prevenir que lleguen a desarrollarse y/o estabilizarse (Renouf et al., 2010). Adicionalmente, las capacidades cognitivas y socioemocionales que sustentan el desarrollo adecuado de la empatía comienzan a desplegarse durante la infancia temprana. Por esta razón, sería conveniente desarrollar acciones preventivas en este periodo para implementarlas antes de que los niños formen parte de poblaciones clínicas (Moul et al., 2018). Conocer las relaciones prospectivas entre las distintas dimensiones de la empatía y la agresión y comprobar su significatividad en la infancia temprana permitirá dar lugar al diseño
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 16 Resultados En primer lugar, se muestran los estadísticos descriptivos de las puntuaciones otorgadas a los participantes de la muestra en las variables objeto de estudio. Adicionalmente, se incluyen los resultados de la prueba T realizada para comprobar la existencia de diferencias en función del género (Tabla 1). Como se observa en la Tabla 1, existen diferencias estadísticamente significativas tanto en las dimensiones de la empatía como en las de la agresión. La puntuación media de los niños en empatía afectiva y cognitiva es significativamente menor que la de las niñas. En agresión reactiva y proactiva la puntuación media de los niños es significativamente mayor que las de las niñas tanto en el primer momento de recogida de datos como en el segundo. De acuerdo con Cohen (1988) el tamaño del efecto es pequeño para la mayoría de las variables, aproximándose a un tamaño mediano las diferencias en agresión reactiva. Como consecuencia de ello las pruebas llevadas a cabo a continuación se realizaron dividiendo los resultados en función del género.
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 17 Tabla 1 Estadísticos Descriptivos y Comparaciones en función del Género Variable N Niños (n= 961) Niñas (n= 921) t p d de Cohen M SD M SD M DT T1 Empatía Afectiva 2.11 .50 2.05 .50 2.17 .48 -5.34 <.001 .24 Cognitiva 2.10 .61 2.05 .62 2.16 .60 -4.12 <.001 .18 Agresión Reactiva 1.86 .75 1.99 .79 1.73 .67 7.51 <.001 .35 Proactiva 1.17 .37 1.20 .40 1.14 .33 3.91 <.001 .16 T2 Agresión Reactiva 1.95 .73 2.06 .77 1.83 .66 6.95 <.001 .32 Proactiva 1.20 .41 1.23 .45 1.16 .35 3.53 <.001 .17 En cuanto al resto de las variables sociodemográficas tenidas en cuenta, para la variable edad los resultados muestran diferencias significativas en empatía cognitiva, cuya puntuación media aumenta progresivamente desde los 3 a los 6 años. En función del nivel socioeconómico, existen diferencias significativas en empatía afectiva y agresión proactiva. Para examinar las posibles asociaciones entre las variables objeto de estudio, así como la dirección de dichas asociaciones, se empleó la correlación de Pearson (Tabla 2). Los resultados obtenidos indican que, en niños, la empatía afectiva presenta relaciones significativas e inversas con ambas dimensiones de la agresión en el primer momento de recogida de datos (T1) y únicamente con agresión reactiva en T2. Por el contrario, la empatía cognitiva se asocia significativamente a la agresión reactiva en T1 y ambas dimensiones de la agresión en T2, también mediante correlaciones inversas. En niñas, la empatía afectiva se relaciona de manera significativa con la agresión reactiva y proactiva en T1 y con la agresión reactiva en T2, mediante una correlación negativa. La empatía cognitiva mantiene una correlación significativa negativa con ambos tipos de agresión en T1 y en T2.
Tabla 2 Correlaciones entre las Variables de Estudio en función del Género N 1 2 3 4 5 6 Niños Niñas 1. Empatía afectiva 961 921 - .23** -.11** -.11** -.13** -.06 2. Empatía cognitiva 961 921 .25** - -.16** -.14** -.11** -.07* 3. Agresión reactiva 959 921 -.11** -.13** - .52** .54** .39** 4. Agresión proactiva 958 920 -.07* -.06 .50** - .37** .49** 5. Agresión reactiva T2 961 920 -.07* -.14** .61** .38** - .47** 6. Agresión proactiva T2 961 921 -.06 -.11** .36** .50** .50** - Nota. Las correlaciones para las niñas se presentan por encima de la diagonal; las correlaciones para los niños se presentan por debajo de la diagonal.
Se ejecutaron análisis de regresión jerárquica para las variables agresión reactiva T2 y agresión proactiva T2, que dieron lugar a dos modelos de regresión para cada variable. En la Tabla 3 se muestra el modelo A para la predicción de la agresión reactiva en T2. En el primer paso se incluyen las variables edad y nivel socioeconómico (SES) y en el segundo se añaden la empatía afectiva y cognitiva. Los resultados muestran diferencias de género en la predicción de la agresión reactiva en T2, ya que en niñas ambas dimensiones de la empatía predicen de manera significativa el nivel de agresión reactiva en T2, mientras que en niños es únicamente la empatía cognitiva la que parece predecir esta variable. Al introducir las variables de empatía se explica un 2.2% de la varianza del modelo (R2 =.02), tanto en el de niños como en el de niñas. Tabla 3 Resultados de la Regresión para la Agresión Reactiva T2 Variable Estimación del efecto DT 95% IC β p LI LS Niños Edad .05 .03 -.003 .11 .06 .066 SES -.05 .04 -.12 .02 -.05 .142 Empatía afectiva -.06 .05 -.16 .04 -.04 .243 Empatía cognitiva -.16 .04 -.25 -.08 -.13 <.001 Niñas Edad .02 .02 -.03 .06 .02 .468 SES .03 .03 -.03 .09 .03 .357 Empatía afectiva -.16 .05 -.25 -.07 -.11 <.001 Empatía cognitiva -.11 .04 -.18 -.03 -.10 .006 Nota. IC= Intervalo de Confianza; LI= Límite inferior; LS= Límite superior. El modelo B resulta al controlar el efecto de la agresión reactiva en T1 (Tabla 4). En este caso el análisis de regresión jerárquica cuenta con tres pasos: en el primero se introdujeron las variables edad y SES, en el segundo la agresión reactiva en T1 y en el tercero ambas variables de empatía. Al tener en cuenta el nivel inicial de agresión reactiva, se mantienen las relaciones significativas entre empatía cognitiva y agresión reactiva en T2 en niños y entre empatía afectiva y agresión reactiva T2 en niños y niñas. No obstante, la relación entre empatía cognitiva y agresión reactiva en T2 pierde significación estadística en niñas. En niños, al controlar el efecto de la agresión reactiva en T1 el modelo predice el 38% de la varianza en agresión reactiva en T2 y este cambio en R2 fue significativo, F(5)= 118.07,
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 20 p<.001. En niñas, el modelo B para la agresión reactiva en T2 explica el 29.5% de la varianza en esta variable y este cambio también fue significativo, F(5)= 77.71, p<.001. Tabla 4 Resultados de la Regresión para la Agresión Reactiva T2 controlando el Nivel Inicial Variable Estimación del efecto DT 95% IC β p LI LS Niños Edad .01 .02 -.03 .06 .02 .553 SES -.04 .03 -.10 .01 -.04 .135 Agresión reactiva T1 .60 .03 .55 .65 .61 <.001 Empatía afectiva .02 .04 -.06 .10 .01 .691 Empatía cognitiva -.07 .03 -.14 -.01 -.06 .032 Niñas Edad .003 .02 -.04 .04 .004 .878 SES -.01 .03 -.06 .05 -.01 .845 Agresión reactiva T1 .52 .03 .47 .58 .53 <.001 Empatía afectiva -.10 .04 -.18 -.02 -.07 .012 Empatía cognitiva -.01 .03 -.08 .05 -.01 .695 Nota. IC= Intervalo de Confianza; LI= Límite inferior; LS= Límite superior. Con respecto a la agresión proactiva en T2, el análisis de regresión jerárquica realizado introduce en el primer paso las variables edad y SES y en el segundo empatía afectiva y cognitiva. Los resultados del modelo de regresión A para esta variable se observan en la Tabla 5. La empatía cognitiva predice significativamente la agresión proactiva en T2 tanto en niños como en niñas, aunque en niños el efecto es significativamente mayor. Las variables incluidas en este modelo explican el 1.1% de la varianza en Agresión Proactiva T2 en niños y el 0.5% de esta en niñas. En el modelo B para la agresión proactiva en T2, en el análisis de regresión jerárquica se tienen en cuenta las variables edad y SES en el primer paso. En el segundo se introdujo la agresión proactiva en T1 y en el tercero las variables de empatía afectiva y cognitiva. Como muestran los resultados obtenidos (Tabla 6), al tener en cuenta el nivel inicial de agresión proactiva la correlación negativa entre empatía cognitiva y agresión proactiva en T2 pierde significación estadística en las niñas, pero el resultado es robusto para los niños.
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 21 Al controlar el nivel de agresión proactiva en T1, en el modelo de los niños las variables predictoras incluidas explican el 25.9% de la varianza en Agresión Proactiva T2 ( F(5)= 67.48, p<. 001) y en el de las niñas explican el 23.7% de esta variable ( F(5)= 58.03, p<.001). Tabla 5 Resultados de la Regresión para la Agresión Proactiva T2 Variable Estimación del efecto DT 95% IC β p LI LS Niños Edad .001 .02 -.03 .03 .002 .953 SES -.03 .02 -.07 .02 -.04 .235 Empatía afectiva -.03 .03 -.09 .03 -.04 .261 Empatía cognitiva -.07 .03 -.12 -.02 -.10 .005 Niñas Edad .02 .01 -.01 .04 .04 .252 SES .02 .02 -.01 .06 .04 .209 Empatía afectiva -.03 .03 -.08 .02 -.05 .170 Empatía cognitiva -.04 .02 -.08 -.001 -.07 .045 Nota. IC= Intervalo de Confianza; LI= Límite inferior; LS= Límite superior. Tabla 6 Resultados de la Regresión para la Agresión Proactiva T2 controlando el Nivel Inicial Variable Estimación del efecto DT 95% IC β p LI LS Niños Edad -.01 .01 -.03 .02 -.01 .687 SES -.02 .02 -.06 .01 -.04 .193 Agresión proactiva T1 .57 .03 .51 .64 .50 <.001 Empatía afectiva -.01 .03 -.06 .04 -.01 .735 Empatía cognitiva -.05 .02 -.10 -.01 -.07 .013 Niñas Edad .01 .01 -.01 .03 .02 .482 SES .01 .02 -.02 .04 .02 .408 Agresión proactiva T1 .52 .03 .46 .58 .49 <.001 Empatía afectiva -.004 .02 -.05 .04 -.01 .839 Empatía cognitiva -.002 .02 -.04 .03 -.004 .899 Nota. IC= Intervalo de Confianza; LI= Límite inferior; LS= Límite superior. Con respecto a las variables Edad y SES, incluidas en el primer paso de la regresión jerárquica, estas no resultaron ser significativas en la predicción de la agresión reactiva y proactiva en ninguno de los modelos de regresión obtenidos.
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 22 Discusión Mediante la realización de este estudio se examinaron las relaciones longitudinales entre la empatía afectiva y cognitiva con la agresión reactiva y proactiva en el periodo de un año, en niños y niñas de preescolar. Una de las hipótesis planteadas fue que se encontrarían relaciones significativas negativas entre las dimensiones afectiva y cognitiva de la empatía y las funciones reactiva y proactiva de la agresión. Se esperaban encontrar relaciones predictivas en esta dirección entre las variables de la empatía y la agresión, de modo que niveles más bajos de empatía afectiva y/o cognitiva se asociasen a niveles más elevados de agresión reactiva y/o proactiva. Adicionalmente, se hipotetizaba que se encontrarían diferencias de género en los resultados. Los resultados sugieren que la empatía afectiva correlaciona significativa y negativamente con ambas funciones de la agresión en T1 y con la agresión reactiva en T2, tanto para los niños como para las niñas. Con respecto a la empatía cognitiva, indican que en los niños se asocia negativamente a la agresión reactiva en T1 y a ambos tipos de agresión en T2, mientras que en las niñas la dimensión cognitiva de la empatía se asocia significativamente a la agresión reactiva y proactiva en ambos momentos de recogida de datos, T1 y T2. Seguidamente, se han recogido modelos predictivos de la agresión proactiva y reactiva en T2 que sugieren que la empatía cognitiva es un predictor robusto de ambas dimensiones de la agresión (T2) para los niños, ya que se mantuvo al controlar el nivel inicial (T1) de agresión
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 23 proactiva y reactiva. Además, sugieren que la empatía afectiva es un predictor robusto de agresión reactiva (T2) para las niñas. Por lo tanto, los resultados obtenidos apoyan las hipótesis formuladas. Además, son consistentes con investigaciones realizadas con anterioridad en torno a la significatividad de la relación negativa existente entre la empatía y la agresión (Blair, 2018; Deschamps et al., 2018; Miller y Eisenberg, 1988), que se ha podido evidenciar también en el presente estudio. De este modo, se cumple el supuesto de que las dimensiones de la empatía se asocian de manera significativa y diferencial a las dimensiones de la agresión. Con respecto a la hipótesis acerca de las diferencias de género en las dimensiones de la empatía y de la agresión, las niñas obtuvieron puntuaciones significativamente más elevadas en empatía afectiva y cognitiva, mientras que sus puntuaciones en agresión proactiva y reactiva fueron significativamente más bajas que las de los niños en ambos momentos de recogida de datos, en congruencia con el estudio de Mayberry y Espelage (2007). Investigaciones realizadas en la adolescencia sugieren que al menos las diferencias de género en empatía afectiva y agresión proactiva persisten hasta entonces (Euler et al., 2017), justificando entonces la obtención de resultados en función del género, como ya se sugería en varios estudios (Euler et al., 2017; Noten et al., 2019; Renouf et al., 2010). Aunque en estudios como el de Miller y Eisenberg (1988) no se encontraron diferencias de género en la relación entre la empatía y la agresión, esto podría cambiar al examinar las asociaciones entre las dimensiones de ambas variables. Resultados similares a los obtenidos en la correlación de Pearson acerca de la empatía afectiva fueron encontrados por Ritchie et al. (2022) en una revisión de estudios transversales con muestras de niños y adolescentes, en los que apreciaron una relación significativa negativa entre la empatía afectiva y ambas dimensiones de la agresión, como se encontró en el presente estudio para la agresión reactiva y proactiva en T1. Además, Pouw et al. (2013), encontraron que, en aquellos que siguen patrones normativos de desarrollo, la empatía afectiva se asocia únicamente con la agresión reactiva, coincidiendo con las asociaciones identificadas en esta investigación entre la empatía afectiva y la agresión reactiva en T2. Las diferencias de género registradas con respecto a la empatía cognitiva son consistentes con estudios que sugieren que existen este tipo de diferencias en las redes neurales
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 24 asociadas a esta dimensión de la empatía (Christov- Moore et al., 2014). En niños, la empatía cognitiva se ha asociado de manera significativa y negativa a la agresión reactiva en T1 y a ambas dimensiones de la agresión en T2, mientras que en niñas se ha asociado significativamente a la agresión reactiva y proactiva en ambos momentos de recogida de datos, T1 y T2. La relación negativa entre la empatía cognitiva y la agresión proactiva fue encontrada también por Euler et al. (2017), aunque su muestra estaba constituida por adolescentes. En esta línea, Austin et al. (2017) encontraron que el componente cognitivo de la Teoría de la Mente (ToM) se asociaba a la agresión reactiva evaluada un año después en niños de entre 6 y 9 años. Los estudios realizados con muestras cuyos participantes se encuentran en etapas posteriores a la preescolar indican que la asociación entre la empatía afectiva y cognitiva con la agresión proactiva parece persistir hasta la adolescencia (Euler et al., 2017). Estas asociaciones se debilitan a medida que incrementa la edad, siendo más fuertes en la infancia que en la adolescencia (Ritchie et al., 2022), lo cual explicaría que los estudios realizados con muestras de mayor edad hayan obtenido resultados que concuerdan solo parcialmente con los de la presente investigación. El fin último de este estudio era establecer relaciones prospectivas entre las dimensiones de la empatía y la agresión, en el periodo de un año durante la etapa de preescolar, lo cual ha sido posible debido a su carácter longitudinal. Contrariamente al trabajo de Tampke et al. (2020), en el que no se encontraron diferencias de género en las relaciones longitudinales entre las variables, este estudio reúne evidencia al respecto dando lugar a distintos modelos predictivos. Como se mencionaba anteriormente, en niños se ha identificado la empatía cognitiva como predictor de la agresión reactiva (T2), mientras que en niñas es la dimensión afectiva de la empatía la que parece predecir significativamente la agresión reactiva (T2). En ambos casos se trata de un predictor robusto, ya que mantuvo su significatividad estadística al incluir en los modelos el nivel de agresión reactiva inicial (T1). La relación prospectiva observada en las niñas es consistente con Noten et al. (2020), que identificaron la empatía afectiva como variable predictora de la agresión reactiva antes de la edad de preescolar. En cuanto al resultado obtenido para los niños, es coherente con los hallazgos de Renouf et al. (2010), que van en una dirección similar al haber identificado la
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 25 Teoría de la Mente, cuya conceptualización se aproxima al componente cognitivo de la empatía, a los 5 años, como predictora de la agresión reactiva en el periodo de un año. Considerando que la ToM requiere empatía, la evidencia a este respecto sugiere la posibilidad de que la relación predictiva negativa entre la empatía cognitiva y la agresión reactiva (T2) en los niños y entre la empatía afectiva y la agresión reactiva (T2) en las niñas, se mantenga después de la infancia temprana (Austin et al., 2017) e incluso hasta la adolescencia (Wang et al., 2023). Los resultados obtenidos acerca de los predictores de la agresión proactiva (T2), que sugieren que tanto para los niños como para las niñas la empatía cognitiva es un predictor significativo y se mantiene robusto para los niños al considerar el nivel inicial de agresión proactiva (T1), contradicen investigaciones previas como el estudio longitudinal de Tampke et al. (2020). En él se identificó la empatía afectiva como predictor del nivel posterior de agresión proactiva, lo cual puede deberse a que no consideraron el valor predictivo de la empatía cognitiva. Otros estudios también reconocieron la existencia de una relación predictiva entre el nivel inicial de empatía afectiva y el nivel posterior de agresión proactiva. Sin embargo, el hecho de que no coincidan con los resultados obtenidos en el presente estudio puede deberse a la heterogeneidad de las muestras ya que Deschamps et al. (2018) analizaron esta relación en una muestra de población clínica en la que los participantes mostraban conductas externalizantes persistentes y Noten (2020) trazó estas relaciones antes de la edad de preescolar y empleando diferentes instrumentos para evaluar las variables pertinentes. Ostrov et al. (2023) lograron identificar la empatía, medida a nivel global, como predictor significativo de la agresión proactiva en niñas de preescolar en un periodo de 15 meses, pero lo que encontraron fue una relación prospectiva positiva, de modo que niveles elevados de empatía predecían niveles elevados de agresión proactiva. Existen estudios que indican que puntuaciones muy elevadas de empatía pueden asociarse longitudinalmente a niveles elevados de agresión, debido a un nivel elevado de habilidades sociocognitivas y al desarrollo de la Teoría de la Mente (Gómez-Garibello y Talwar, 2015), sin embargo, a lo largo de este estudio no se hallaron resultados en esta dirección. Con respecto a las implicaciones prácticas y teóricas de los resultados, al promover unos niveles elevados de empatía afectiva y cognitiva en niños de preescolar, se esperaría que llegasen a ser capaces de conectar su propia experiencia emocional negativa con la de otros en
La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 32 un predictor robusto de ambas funciones de agresión en los niños es especialmente relevante debido a que, en comparación con las niñas, presentan niveles significativamente más elevados de ambos tipos de agresión. Tener en cuenta estas diferencias de género facilita profundizar en la comprensión de la conducta agresiva y de sus trayectorias evolutivas. Por lo tanto, los modelos predictivos resultantes sugieren que evaluar y trabajar tempranamente la empatía afectiva y cognitiva, permitiría conocer anticipadamente cómo puede desarrollarse la conducta agresiva durante los años preescolares y a lo largo de etapas posteriores, de acuerdo con lo que sugieren investigaciones similares que han empleado muestras de primaria y secundaria. Finalmente, son necesarios más estudios de carácter longitudinal que permitan continuar esclareciendo, tanto en la población general como en muestras clínicas, las trayectorias en las que la conducta agresiva llega a ser persistente para contribuir a una prevención más efectiva de las conductas problemáticas de inicio temprano.
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La empatía como predictor de la agresión en la infancia temprana Carmen Sánchez Vázquez 41 Índice de tablas Tabla 1. Estadísticos Descriptivos y Comparaciones en función del Género................. 17 Tabla 2. Correlaciones entre las Variables de Estudio en función del Género ............... 18 Tabla 3. Resultados de la Regresión para la Agresión Reactiva T2 ............................... 19 Tabla 4. Resultados de la Regresión para la Agresión Reactiva T2 controlando el Nivel Inicial ....................................................................................................... 20 Tabla 5. Resultados de la Regresión para la Agresión Proactiva T2 .............................. 21 Tabla 6. Resultados de la Regresión para la Agresión Proactiva T2 controlando el Nivel Inicial ...................................................................................................... 21