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El Memorial de Paravicino contra Calderón y el Parecer del cardenal de Trejo: edición y comentario

Hernando Morata, Isabel

Abstract

La burla introducida por Calderón en “El príncipe constante” (1629) contra fray Hortensio Félix Paravicino dio lugar a una famosa polémica. El fraile dirigió un furibundo Memorial a Felipe IV, en el cual copió los versos ofensivos del manuscrito original de la comedia. El Presidente del Consejo de Castilla, don Gabriel de Trejo y Paniagua, respondió con un Parecer que restaba importancia al asunto. Ambos autógrafos se conservan en la Biblioteca Nacional de España (Ms. 18697 / 75, fols. 52r-60v). Gracias a estos textos se pueden conocer datos relevantes sobre las primeras representaciones de “El príncipe constante” y la relación de Paravicino con otros autores de su tiempo. Por otra parte, el Parecer es uno de los pocos escritos conservados de don Gabriel de Trejo, un interesante hombre de estado de la época de Felipe IV. Este artículo también ofrece una nueva transcripción del Memorial y el Parecer.

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Isabel Hernando Morata El Memorial de Paravicino contra Calderón y el Parecer del Cardenal de Trejo: edición y comentario Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo. XCIII-XCIV. 2017-2018. 93-130 93 EL MEMORIAL DE PARAVICINO CONTRA CALDERÓN Y EL PARECER DEL CARDENAL DE TREJO: EDICIÓN Y COMENTARIO Los espectadores que asistieron al estreno de El príncipe constante en 1629 pudieron oír los versos ofensivos pronunciados por el gracioso Brito contra el estilo de fray Hortensio Félix Paravicino1. Así se vengó Calderón de la crítica que le había dirigido el predicador real en un sermón pronunciado ante el Rey por el escándalo del asalto al convento de las Trinitarias. La alusión fue suprimida después de las primeras representaciones, pero el fraile la copió del original de la comedia en un indignado Memorial que entregó personalmente al Rey. El manuscrito fue a parar al Presidente del Consejo de Castilla, el cardenal don Gabriel de Trejo y Paniagua, quien respondió con un Parecer en el que restaba importancia al asunto y no ocultaba que el trinitario había reaccionado con cierto dramatismo2 Tanto el autógrafo del Memorial como el del Parecer se conservan en la Biblioteca Nacional de España (Ms. 18697 / 75, fols. . 1 La autora de este trabajo es beneficiaria de una ayuda para la formación postdoctoral del Plan Gallego de Investigación, Innovación y Crecimiento 2011-2015 (Plan I2C), 2014, modalidad A, gracias a la cual realiza una estancia de investigación en la Università degli Studi Roma Tre. Pertenece al Grupo de Investigación Calderón (GIC) de la Universidad de Santiago de Compostela, dirigido por Santiago Fernández Mosquera, que cuenta con el proyecto del Plan Gallego IDT, 2016 GPC GI-1377, Grupos con Potencial de Crecimiento, ED431B 2016/014, 2017-2018. 2 Para un desarrollo detallado de los hechos, ver Cotarelo y Mori (1924: 131-143), Astrana Marín (1958: 532-539), Cerdan (1983), Cruickshank (2009: 97-101) y Hernando Morata (2016), donde se apuntan algunas ideas que son desarrolladas con detalle en el presente trabajo. ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 94 52r-60v). En 1870 Hartzenbusch dio noticia de su existencia en una Memoria de la Biblioteca Nacional: ambos documentos habían sido descubiertos por Jenaro Alenda y Mira entre «los papeles sueltos» que examinaba «para continuar formando la sección llamada de impresos Varios» (1870: 5). Hartzenbusch los transcribió, pero con algunas omisiones y descuidos3. En su reproducción se basó Cotarelo y Mori (1924: 134-139), que repitió los mismos despistes y elipsis, y añadió otros de su propia cosecha4 3 Hartzenbusch (1870: 6-12) omite desde «como ni culpar» hasta «de traidores» (fol. 52r); desde «sin hablar» hasta «convento» (fols. 52v-53r); desde «que, dicha» hasta «agradecer» (fol. 53r); desde «y después» hasta «palabra de Dios» (fol. 53r); desde «el señor» hasta «augustos nombres» (fol. 53r); omite luego gran parte del texto, desde el comienzo del fol. 53v hasta «sus esposas» (fol. 55v), aunque reproduce los versos de la ofensa, ubicados al principio del fol. 53v; suprime desde «y aprobó Pedro» hasta «gente» (fol. 55v); desde «en los rincones» hasta «entremeses» (fol. 55v); desde «Bárbara e impia» hasta «desde hoy» (fol. 55v); desde «Industria» hasta «conseguir» (fol. 56r); desde «pues un tío» hasta «en el mío» (fol. 56v); desde «hechos tan gracia» hasta «servido. Yo» (fol. 56v); desde «Dios» hasta el final, «felicidades» (fol. 56v). También omite parte del Parecer: desde «diciendo» hasta «cielo» (fol. 58v); desde «de este exceso» hasta «rayadas» (fol. 58v); desde «que, dicha» hasta «a agradecer» (fol. 53r); desde «Cosa» hasta «continuación» (fol. 59r); desde «Y así» hasta «monesterios» (fol. 59v); desde «Y por él» hasta «estraordinarios» (fols. 59v-60r); desde «ni de los que predicó» hasta «poetas» (fol. 60r); desde «Sea verdad» hasta «el texto» (fol. 60v); y el final, desde «Vuestra Majestad» hasta la fecha. También comete Hartzenbusch varios errores: omite «el Serenísimo Cardenal Infante» (fol 52r); reproduce erróneamente «del pueblo» por «el pueblo» (fol. 52v); «se debían» por «se debía» (fol. 52v); «de que» por «y de que» (fol. 52v); «hase querido vengar de mí, si no de Dios» por «se ha querido vengar de mí, si ya no de Dios» (fol. 52v); «honra sola» por «honra solo» (fol. 52v); omite «como acostumbran» (fol. 53r); reproduce «primero» por «primer» (fol. 55v); omite «de los ministros» (fol. 55v); escribe «repitieran» por «repitiesen» (fol. 56r); omite «suyo» en «predicador suyo» (fol. 56r) y suprime «piadoso a mis sentimientos» (fol. 56r); escribe «con tinta» en lugar de «de tinta» (fol. 56r); «la podían» por «lo podían» (fol. 56v). En cuanto a los despistes del Parecer, Hartzenbusch escribe «que se le nombra» por «le nombra» (fol. 58r); omite «etcétera» (fol. 58v) y copia «le hace» por «hace» (fol. 60r). También aclara algunas referencias: entre paréntesis, «a la iglesia» (fol. 53r); «el gracioso» (fol. 60r), y «al Padre» (fol. 60r). Asimismo, oculta la orden religiosa del convento asaltado por Calderón: «iglesia de las Religiosas… (omitimos cuál)» (fol. 52r). . Este texto, a su vez, fue seguido por Sliwa (2008: 4 Cotarelo y Mori (1924: 133) reproduce los versos de la ofensa. Parafrasea el comienzo del Memorial (1924: 134), cuya transcripción no inicia hasta «Don Pedro Calderón, pues, hermano del herido»; suprime desde «los quiero referir» hasta «me haya», pero parafrasea el texto omitido, y retoma la transcripción en «Miserable desdicha» (1924: 135). Presenta errores propios, como «el Príncipe» (1924: 134) en lugar del correcto «del Príncipe» (fol. 53r), y «la hazaña» (1924: 136) por «hazaña» (fol. 56r). Añade entre BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 95 67-69) de manera que presenta los errores de Cotarelo y Mori e incluye otros5. Solo Wilson (1961) ofreció íntegramente el Memorial y el Parecer. Su versión es paleográfica, con lecturas como «honrra» para «honra», «Vrjel» para «Urgel» o «hen» para la preposición «en», que no aportan ninguna información y entorpecen la lectura (1961: 250, 252 y 256 respectivamente) 6. La sintaxis de Paravicino resulta en ocasiones enrevesada, y la puntuación de Wilson no siempre la esclarece7. Además, cometió errores e interpretaciones fallidas –casi inevitables en todo proceso de copia–, como «Iulio» en lugar de «Tulio» (257) en la oración «añade él que lo diría por Hortensio, un orador que hubo en Roma, émulo de Tulio» (fol. 56v); no hay duda de que Paravicino se refiere aquí a Marco Tulio Cicerón8. Otro error se localiza en «pudiera sentirme de que haya en tiempo que yo sirva a Vuestra Majestad» (fol. 59v), pues en la versión de Wilson se lee «tiempos yo» (262): sin duda consideró que la «q» de la conjunción «que» era una «s» al final de «tiempo»9 paréntesis «se conoce» entre «mis glorias» y «sino porque» (fol. 56v). También transcribe el Parecer (1924: 136-139): omite la palabra «fray» (fol. 58r) en «como el padre fray Hortensio»; reproduce «un» por «su» (fol. 58v); «los jueces» por «jueces» (fol. 58v); «y sacarle» por «y a sacarle» (fol. 59r); «pueda» en vez de «puede» (fol. 59r), y «efusivo» en lugar de «efectivo» (fol. 60v). . Por otra parte, Wilson transcribe así la alabanza que, según Paravicino, pronunció fray Antonio Pérez en su examen para el grado de maestro de Teología: «O, Marte virtute adolesçens Stupor mundi» (252). La traducción de esta cita realizada por el propio fray Hortensio no hace referencia alguna a Marte: «Oh, generoso mozo, en la virtud asombro del mundo» (fol. 53v). En realidad, la oración latina no alude al dios romano: «Marte» es una 5 Sliwa (2008: 67-69): escribe «ella» en lugar de «ellas» (fol. 59r); «Prosiga» en vez de «prosigue» (fol. 60r); «generosidad» en vez de «graciosidad» (fol. 60r); también omite «fray» (fol. 60v). Al final, añade «El Cardenal don Gabriel de Trejo y Paniagua, presidente de Castilla» (fol. 60v). 6 La pertinencia de ofrecer una ortografía modernizada de los textos fue justificada por Iglesias Feijoo (1990). 7 Por ejemplo, resulta mejorable la puntuación «Grande fue el concepto, sutil gustosísima la dicacidad» (Wilson: 1961: 252), pues es necesaria una coma para separar «sutil» y «gustosísima», ambos adjetivos de «dicacidad», y otra coma de elisión verbal. También parece prescindible el paréntesis en el que encierra el largo período «que a estos teatros […] escándalo de todos» (253). 8 Debo agradecer al profesor Héctor Urzáiz Tortajada que me indicase este error y la referencia del nombre citado por Paravicino. 9 Esta palabra se sitúa al final de la línea y el folio parece ligeramente rasgado en el margen, por lo que de la conjunción solo se lee la primera letra. ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 96 lectio facilior de «macte», y «macte virtute» es una locución de adulación y enhorabuena por algo que se acaba de realizar. Es probable que fray Antonio Pérez tuviera en la memoria la Eneida, de Virgilio, y adaptase para la ocasión la cita «Macte nova virtute, puer, sic itur ad astra, dis genite et geniture deos» (9, 641-642)10 A pesar de que al estudioso inglés se le debe el mérito de reproducir a partir del original la queja de Paravicino y el dictamen de Trejo, resulta necesario ofrecer una nueva transcripción que intente corregir sus imperfecciones. En la versión que aquí se presenta, las abreviaturas son desarrolladas y, la grafía, modernizada, siempre que se respeten las variantes fonéticas: se transcribe «Provincial» y no «Probincial», pero se mantienen vacilaciones como «añedido» y «monesterios». También se resuelven las uniones de preposición y artículo «de el» en la contracción «del», cuando el artículo es átono, y se conservan las contracciones como «deste» . 11 . A pesar de que no se corresponden con la pronunciación de la época, se mantienen las formas gráficas cultas como «Redempción». Los incisos señalados con guiones se introducen aquí para facilitar la lectura, mientras que los indicados con paréntesis figuran en el autógrafo. Por último, conviene señalar que se respeta la separación original de los párrafos y se destacan con cursiva las palabras de Paravicino que subrayó Trejo para demostrar que el fraile había sido algo desmesurado12 10 Morwood (1998: 109), traduce macte virtute así: «go on in your valour / virtue […] This is the Latin equivalent of English «good luck», «bravo!», «well done»«. En Oxford Latin Dictionary (1976: 1058) se señala: «(addressed to men) […] Be blessed for your courage, well done». También es una locución latina «stupor mundi»: «the marvel of the world: an object of admiring bewilderment and wonder […] The phrase was originally used by the thirteenth-century historian Matthew Paris to describe Emperor Frederick II of Germany» (Morwood: 1998: 171). Además de estos errores, Wilson (1961: 250- 264) omitió la palabra «mismo» en «Vuestra Majestad mismo es testigo» (fol. 52v); transcribió la conjunción «o» como «u» en «despreciando o antes haciendo honra» (fol. 55r); «la» en vez de «lo» en «Cuanto a lo demás de la queja» (fol. 59v), aunque en este caso tal vez sea una errata; «al» en lugar de «el» en «llama oración fúnebre el decir mal del agua» (fol. 60r), y «eficaz y efectivo» por «eficaz, efectivo» (fol. 60v). . 11 Salvo en el caso del final del fol. 58v y principio del 59r, donde se mantiene la separación de la preposición «de» y «el» para dar cuenta del lugar preciso del cambio de folio. 12 «Y de aquí se alarga mucho en decir por escrito a Vuestra Majestad muchas exageraciones de este exceso, teniéndole por principio de perderse en estos reinos la religión, como se verá por las palabras que van rayadas» (fol. 58v). BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 97 El Memorial ocupa los fols. 52r-57r y, el Parecer, los fols. 58r- 60v13. El fol. 57, último del Memorial, parece que fue doblado y sirvió de cubierta de este documento, pues se aprecia la marca de la doblez y, además, en el fol. 57v, en la mitad derecha resultante de la doblez, aparecen algunas palabras escritas: en la parte superior, hacia la izquierda, «Padre maestro Hortensio» y, hacia la derecha, «Señor»; en la parte inferior, a la derecha, «Fray Hortensio Félix Paravicino», todo ello en la letra del predicador. En el margen superior izquierdo del fol. 52r –el primero del Memorial– se encuentra este membrete: «Memorial del padre maestro fray Hortensio Félix Paravesino [sic], que dio a Su Majestad sobre habele nombrado en cierta comedia, y Su Majestad por su mano misma le entregó al cardenal de Trejo, Presidente de Castilla, mi señor, para que sobre él le dijese su parecer». En la misma mano está escrito el membrete del fol. 58r, es decir, el primero de la respuesta de Trejo: «Papel que el cardenal de Trejo, mi señor, escribió a Su Majestad de su misma letra sobre el Memorial del padre maestro fray Hortensio, que está antes deste». Puede suponerse que fueron escritos por un criado o secretario de don Gabriel de Trejo, pues se refiere a él como «mi señor»14 La última hoja de los pliegos manuscritos, numerada como fol. 61, está doblada para servir de cubierta al Parecer y tiene esta nota: «Sobre las coplas de la comedia, que quisieron interpretar que hablaba del padre Hortensio Palabicino» . 15. Esta caligrafía, que parece del siglo XVII, es diferente de las otras tres16. De otro lado, Wilson cree que las correcciones que se advierten en el Memorial no proceden de Paravicino17 13 Ya Hartzenbusch (1870: 6) describió el Memorial y el Parecer. ; algunas parecen evidentemente salidas de la pluma de otra 14 No hay duda de que se trata de la misma mano en los dos membretes, pues tanto la caligrafía como la manera de abreviar «Cardenal de Trejo» y «mi señor» son idénticas. 15 Hartzenbusch (1870: 6) llamó la atención «sobre el apellido del Padre Hortensio, figurado ya de tres maneras en este papel: Palabicino, Paravesino y Paravicino». Sobre las variantes del apellido Paravicino, ver Arellano Ayuso (2011: 432). 16 Wilson (1961: 248) sostiene que es la misma que la de los dos membretes. 17 «The text of the memorial then follows in Paravicino’s hand, but with a few corrections in another (perhaps that of Cardinal Trejo)» (Wilson: 1961: 248). Según el estudioso inglés (1961: 259) en el Parecer, Trejo «left blank the left-hand side of each page in order that the King might annotate them; Philip, however, had no observations to make». Pero la carta que dirigió a Campanella –Ms. 2161 de la BNE, traducida por López de Toro (1962)– también presenta un amplio margen lateral, por lo que puede deducirse que era característico de su escritura. ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 98 persona, aunque no pueda identificarse ni con Trejo, ni con el autor de ninguno de los membretes18, mientras que otras pueden adjudicarse al predicador real19. Tanto el manuscrito del Memorial como el del Parecer se guardan dentro de un doble folio en cuya primera página está escrito con letra del siglo XIX: «Paravicino (Padre fray Hortensio Félix) (Memoria autógrafa del… a Su Majestad contra don Pedro Calderón de la Barca, y Parecer autógrafo del cardenal de Trejo sobre el mismo papel). A. 1629»20 El Memorial y el Parecer resultan interesantes por varios motivos. En primer lugar, permiten deducir el día del estreno de El príncipe constante. El Parecer está fechado el 19 de mayo de 1629 (fol. 60v), y, como Paravicino indica que Calderón se vengó «después de una Cuaresma de amenazas y palabras indignas», «el viernes pasado» (fol. 53r), la primera representación debió de tener lugar el primer viernes después de la Semana Santa, cuando volvían a abrirse los corrales tras el parón litúrgico, es decir, el 20 de abril . 21 18 Por ejemplo, la abreviatura de Vuestra Majestad de la corrección realizada en el margen del fol. 54r (V. Mgd.) difiere de las empleadas por Paravicino (V. M. y Vd. M.), Trejo (V M.) y el autor de los encabezamientos del Memorial y el Parecer (su Mgd). Tampoco se atribuye esta corrección al autor del membrete de la hoja de guarda porque la caligrafía es distinta. . El Memorial revela además algunas circunstancias de las primeras puestas en escena de El príncipe constante. Indica Paravicino: «me han sacado a sus tablados don Pedro Calderón, poeta de comedias, Bartolomé Romero, autor dellas, y Tomás, representante gracioso» (fol. 55r). Estas referencias fueron suficientes para que Baczyńska y González Martínez (2011: 29-32) indagaran en la base de datos DICAT con el objetivo de conocer cuáles eran los miembros de ese grupo teatral. Según ellas, hay tres listas de la compañía de Bartolomé Romero: una de 1626, con la asignación entre los actores de los papeles de El favor en la sentencia, de Jacinto Cordeiro, y dos de 1631, la última de las cuales con los nombres y apellidos de quienes iban a representar ese año en el Corpus de Sevilla y el tipo de papeles que cada uno de ellos solía desempeñar. Las autoras comparan el documento 19 Como la del margen del fol. 55r, «Predicador de V. M.», que se corresponde con la caligrafía y la abreviatura empleadas por Paravicino. 20 La fecha (A. 1629) ha sido anotada a lápiz. 21 Hartzenbusch (1870: 13) ya situó la fecha del estreno en «la primavera de 1629». Wilson (1961: 264), precisó que tuvo lugar el 20 de abril de ese año. Ver también Cuñado Landa en la introducción de su edición (Calderón de la Barca: 2014: 3-8), y Hernando Morata, en la suya (Calderón de la Barca: 2015: 13-15). BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 99 de 1626 con el último de 1631, de manera que, según la clase de personaje que en ellos se atribuye a cada comediante, pueden atribuir ciertos papeles de El príncipe constante a algunos actores de la compañía. Sin embargo, de 1631 no hay dos listados de actores sino tres22; más importante aún, unos cuantos integrantes de la compañía cambian entre los registros de este año, y más diferencias se detectan incluso con la lista de 1626. Por esto cabe suponer que tal vez algunos de los representantes que pusieron en escena la comedia de Calderón en 1629 no consten en las listas conservadas. Por ejemplo, las autoras (2011: 31) señalan que Muley fue encarnado por Luis de Estrada porque solía hacer segundos galanes, pero, como este solo figura en el inventario de 1626 y en el último de 1631, resulta arriesgado afirmar que en 1629 estuviera con Romero. Los actores podían abandonar o volver a unirse a la compañía cuando les conviniera23: solo se sabe con certeza que a Tomás Enríquez, apodado «el Romo», le correspondió el papel de Brito, pues lo indica fray Hortensio en su Memorial. Acaso puede admitirse que la princesa Fénix fue interpretada por la mujer del autor de comedias, Antonia Manuela Catalán, quien solía hacer primeras damas. Bartolomé Romero era además actor, especializado en terceros galanes, de manera que tal vez encarnase a uno de los nobles que acompañan a don Fernando en El príncipe constante24 22 El primero está fechado el 8 de abril en Sevilla, se vincula a la entrada en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena y solo contiene los nombres de los actores; otro data del 26 de abril –al que se refieren Baczyńska y González Martínez–, también relacionado con esta Cofradía, y que, al igual que el anterior, señala sin más a los comediantes; el tercer listado –también aludido por las autoras– recoge el reparto de los papeles entre los actores de la compañía para representar en el Corpus de Sevilla de ese año. . 23 Según DICAT, Bartolomé Romero, actor, autor, epígrafe 1630, en este año su compañía contaba con seis personas, frente a las ocho del de 1626, las dieciséis del primer listado de 1631, las veintitrés del segundo de este año y las dieciséis del último. Esto prueba que los integrantes del grupo dirigido por Romero variaban con frecuencia. 24 Ver Bartolomé Romero, actor, autor, en DICAT, epígrafes Introducción y 1631. Solo se mantienen invariables en los cuatro listados los actores Bartolomé Romero, Antonia Manuela Catalán, Dorotea (de) Sierra, Alonso de Osuna y Tomás Enríquez. Como Alonso de Osuna aparece en todas las listas y estaba especializado en primeros galanes, puede pensarse que interpretó a Fernando; pero en el epígrafe 1631 se lee: «en el Registro de deliberaciones del Corpus de Sevilla de este año consta que […] se incorporó el cantante de bajos [Pascual] Onofre, que llegó a Sevilla desde Madrid, y el primer galán [Alonso] de Osuna, que llegó desde Zaragoza». Si el representante ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 100 Paravicino señala que un sacerdote y dramaturgo le indicó que la consabida burla «hacía valer algo a la comedia; con que pagó Romero a don Pedro Calderón ochocientos reales» (fol. 56v). Puede entenderse de estas palabras que, gracias a la polémica, las primeras representaciones fueron un éxito25 . Efectivamente, por esta época los autores desembolsaban una cantidad menor por las comedias, alrededor de quinientos reales, o tal vez un poco más26. Informa asimismo Paravicino de que «los rótulos que habían puesto de tinta negra hoy los pongan de colorada» (fol. 56r), pero los carteles de otras comedias fueron realizados también con rojo, sin que se deba en apariencia a su mayor o menor popularidad 27 . Sin duda, Paravicino estaba siendo algo desmedido: «mañana lo pretenderán [poner los carteles] de mi sangre misma» (fol. 56r)28. El Memorial también permite saber quién fue el censor de la comedia, pues Paravicino denuncia que la famosa pulla fue aprobada por «Pedro de Vargas» (fol. 55v); se refiere, como ya había deducido Wilson (1961: 256, nota 29), a Pedro de Vargas Machuca, censor y poeta de comedias al que alude Montalbán en su Para todos y elogia Lope de Vega en Laurel de Apolo29 abandonó temporalmente la compañía de Romero en 1631, nada descarta que lo hiciera también antes y, en conclusión, no participara en el estreno de El príncipe constante. . 25 Iglesias Feijoo (2008: 255) considera que, tal como se expresa en el Memorial, esta suma «parece exceder lo normal en la época». 26 «El precio que las compañías pagaron por las comedias fluctuó con los años y podía variar en cada venta: en la época de entresiglos se situó en torno a los 400-500 reales por comedia […] llegando a pagarse 700 reales por comedia en 1633 y 1000 reales en 1659» (García Reidy: 2013: 93); ver también Díez Borque (1978: 99-105). Pérez de Montalbán, en la Fama póstuma a la muerte de Lope de Vega (2001: 30), asegura que al dramaturgo le pagaban quinientos reales por cada una de estas piezas teatrales. Arellano Ayuso (1995: 61-62) recuerda que en Nadie fíe su secreto, de Calderón, un personaje afirma que una comedia vale ochocientos reales. 27 Es el caso del rótulo que anuncia la representación en el corral de Doña Elvira en Sevilla por las compañías de Diego Vallejo y Juan Acacio en el año 1619, recogido en DICAT. Cotarelo y Mori (1924: 136 nota 1) opina que este color, en los carteles a los que alude el fraile, «sería por el gran éxito que obtendría el célebre drama». 28 Paravicino vuelve a insistir en los carteles de la comedia: «hallo los rótulos colorados, que dije arriba, puestos en verso y con palabras que avisan desta locura a cuantos lo podían ignorar» (fol. 57r). 29 Sobre Pedro de Vargas Machuca, ver la nota a los vv. 509-524 de la edición preparada por Carreño de Laurel de Apolo, de Lope de Vega (2007: 414-415); Urzáiz Tortajada (2002: 648), y la entrada correspondiente en CLEMIT, base de datos que dirige también este estudioso. BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 101 Paravicino no solo deslizó en el Memorial datos interesantes sobre El príncipe constante, que, de otra manera, hoy no se conocerían, sino que también ofreció detalles sobre sí mismo. A pesar de que al principio se refiere al dramaturgo como «un don Pedro Calderón, que escribe comedias» (fol. 52r), la posteridad ha encumbrado al autor de La vida es sueño mientras que el predicador real ocupa hoy un modesto lugar en el canon literario. Hortensio Félix Paravicino y Arteaga nació en Madrid en 1580, hijo de Ana de Arteaga y del italiano Mucio Paravicino, e hizo carrera universitaria y religiosa: en 1599 entró en la orden trinitaria, más adelante se ordenó sacerdote y en 1606 fue enviado al convento madrileño de la Santísima Trinidad, donde viviría hasta su muerte. Desempeñó cargos importantes, como ministro del convento de Madrid, y su fama de orador le llevó a conseguir en 1617 el prestigioso título de predicador real. Murió en 1633, cuando estaba a punto de obtener la sede episcopal de Lérida30. En el Memorial, Paravicino alardea de haber sido nombrado predicador real por Felipe III31 , ministro del convento de los trinitarios de Madrid y visitador general de Andalucía, entre otros puestos notables (fol. 54r). Además, Fray Hortensio no ahorra detalles al contar cómo consiguió [el] grado de maestro en Teulugía [sic] por la Universidad de Salamanca en veinte años de mi edad y tres de estudios para él, rompiendo aquella grande escuela sus estatutos por la suficiencia que se dio a entender por las esperanzas que concibió de mí en aquella, a la verdad, niñez sola de estudios, y en cuyo examen, entre las voces de los maestros y aclamación, se oyó en la capilla de santa Bárbara aquel encarecimiento del maestro fray Antonio Pérez, obispo que es hoy de Urgel (fol. 53v)32 30 Sobre la vida de Paravicino, ver Cerdan (1978) (1981) (1989) y (2006). También puede consultarse Sedeño Rodríguez y Serrano de la Torre, en su introducción (Paravicino: 2002: 5-32) y Herrero Salgado (2006: 66-72). Alfonso Reyes (1927a) da cuenta de algunas circunstancias de su muerte. . 31 Paravicino afirma que es predicador real desde hace trece años (fol. 54r), lo que lleva a suponer que fue elegido en 1616, cuando esto sucedió en realidad el año siguiente: Cerdan (1981: 65-66), publica la carta, fechada el 19 de noviembre de 1617, en la que el cardenal patriarca le da el primer aviso del nombramiento. 32 «Tres eran los grados a los que podía optar el estudiante en la universidad salmantina tradicional […] bachiller, licenciado y doctor o maestro, en las cinco facultades reconocidas (Cánones, Leyes, Teología, Medicina y Artes o Filosofía). Las distinciones entre el doctorado y el magisterio eran nominales, ya que los títulos eran equivalentes en valor: la costumbre era que los juristas, tanto legistas como canonistas, y los médicos, ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 108 que informaron a Paravicino de lo ocurrido en las Trinitarias52, pues su hija Marcela vivía en el convento; de hecho, el sermón de su ingreso lo había predicado el mismo Paravicino53 Aplaude el trinitario que este dramaturgo pretenda alejarse de los vergonzosos corrales. Fray Hortensio llama a las comedias «corrupción de todas buenas costumbres, perpetua ofensa de Dios y de los hombres» (fol. 53r), habla de «la infamia de los teatros» (fol. 53v); asegura que los versos contra Dios nunca «se atrevieron a recitarlos en los teatros» (fol. 54v), y que este es «espectáculo entretenido a los hombres, ofensivo a Dios grandemente» (fol. 55r) . 54 . Al final, de manera contradictoria, afirma: «Jamás he hablado contra las comedias» (fol. 56v), lo cual, si se indaga en sus sermones, puede desmentirse en cierto modo: en una oración evangélica pronunciada en la capilla real en 1618, dijo así: No quiero yo decir que no puedan ver los Príncipes y los que gobiernan una comedia, si bien que diesen orden de que se hiciese con toda decencia, y sin ensebar el despeñadero, pues él está tan resbaladizo. No digo, pues, que no puedan ver una comedia: que no es propio y particular entretenimiento suyo, sí digo; porque una comedia también la puede ver un oficial, como deben de verla cada día. El vulgo y la nobleza y todo el mundo las ve, y se hacen en todas partes. Ahora bien está. Luego no es propio entretenimiento de los mayores55 . La crítica parece relajarse al final del Memorial: concluye el fraile que las comedias no se han de quitar, «que sería dura cosa a las delicias que analiza el poema 167 de las Rimas de Burguillos. Sobre los amigos y enemigos del fraile, Balcells Domenech (1983-1984) y Herrero Salgado (2006: 76-84). 52 Así lo suponen Wilson (1961: 250 nota 14): «Is there a possible reference to Lope de Vega here?», y Cruickshank (2009: 99): «one of them his friend Lope de Vega, an interested party?». 53 Como recuerda el editor de La Gridonia, Manuel Calderón, en su introducción (Paravicino: 2009: 14). Entrambasaguas (1967: 457) fecha el ingreso de Marcela en el convento el 12 de febrero de 1622. 54 También expone Paravicino ejemplos de ofensas graves que tuvieron lugar en los teatros, como la crítica de Aristófanes a Sócrates (fols. 54v-55r). La enumeración de ejemplos era frecuente en el predicador (Herrero Salgado: 2006: 145). 55 «Oración evangélica del sábado primero post Cinerem, en la capilla real, marzo tres de mil seiscientos diez y ocho», en Oraciones evangélicas o discursos panegíricos y morales (Paravicino: 1766: 150). BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 109 de España», pero necesitan «una reformación grande» (fol. 57r)56. El propio Paravicino había escrito una comedia, La Gridonia o Cielo de amor vengado, inspirada en el libro de caballerías Primaleón, cuya fecha se desconoce y que se imprimió a continuación de las poesías en Obras póstumas, divinas y humanas, de 1641. Ahora bien, su destino era la lectura o el salón de palacio, como parece deducirse de la dedicatoria al rey Felipe IV: «No la lea solo, sírvase la curiosidad de atenderla […] Estimarala el salón cuando la desdeñe el teatro y verase el amor tan servido en el palacio como ofendido en la corte» (Paravicino: 2009: 37)57. Quizá La Gridonia sea un ejemplo de comedia escrita «con toda decencia», como deseaba su autor que fueran las obras teatrales58. El Memorial, en suma, permite conocer algunos aspectos de la posición de Paravicino en el mundo literario de su tiempo: su enemistad con Calderón, su admiración por Lope de Vega, su convencimiento de que las comedias necesitan una reformación, y el valor que se otorgaba a sí mismo como predicador real y a sus innovaciones en un tipo de oratoria sagrada, los panegíricos y las oraciones fúnebres59 56 No aparecen las opiniones de Paravicino sobre las comedias en Cotarelo (1904), que aborda las controversias sobre la licitud del teatro en España. Paravicino también cargó las tintas contra los libros de caballerías en el «Panegírico funeral a doña Margarita de Austria»: «Un día que te querían leer, por divertirte (y cómo que divierten) un libro fabuloso y desbaratado de esos que llaman de caballerías […] ¡Ni en mi aposento ha de quedar tal libro! ¡Qué libros se imprimen! ¡Qué venenos se extienden o cunden en el papel! ¡Qué pestes se aseguran en las prensas de vanidades, de fealdad, de mentiras, de agravios! […] ¿Es posible, cristiandad española, que con subscripción soberana y licencia, aunque sea mentida, se estampen y corran ilesos por nuestras manos, para perpetua mengua de la nación (si temporal ofensa de los particulares) estos vergonzosos monumentos, como cada día en legas o eclesiásticas temas escandalosamente revierten las imprentas?» (Paravicino: 1994: 240). . 57 Calderón (2009: 23) considera que fue «escrita para ser representada en la corte o en el salón». Sedeño Rodríguez y Serrano de la Torre, en su introducción (Paravicino: 2002: 34), afirman que se escribió para ser leída; también opinan (2002: 33): «Tal vez, esta mínima inclusión en las tablas se justifique desde el interés suyo y de los círculos literarios que frecuentaba por un acercamiento globalizado a los géneros más diversos, como lo demuestra la práctica escénica de otros amigos suyos –Góngora y Quevedo; no así el caso de Lope de Vega–». 58 También escribió Paravicino una Loa que echó una dama de palacio, impresa en Obras póstumas, divinas y humanas (Cerdan: 1979: 124) y (Urzáiz Tortajada: 2002: 510). 59 Paravicino también cultivó la poesía, aunque nunca dio sus poemas a la imprenta. Solo ocho años después de su muerte se publicaron sus Obras póstumas Humanas y Divinas (Cerdan: 2010a: 40). Asimismo, redactó tratados de historia y filosofía (La Barrera: 1860: 296, y Cerdan: 2010a). Además, Iglesias Feijoo (1983) reveló que ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 110 El rey Felipe IV, a quien no incumbía examinar la queja de su predicador, le dio este encargo al Presidente del Consejo de Castilla, quien respondió el 19 de mayo con su Parecer sobre el asunto. Don Gabriel de Trejo y Paniagua había nacido en 156260. Se doctoró en derecho civil y canónico en la Universidad de Salamanca, donde fue profesor durante varios años y rector entre 1606 y 1607 61 . Fue nombrado cardenal por el Papa Paulo V en 1615 y obispo de Málaga en 1627, aunque, según Gams (1957: 49 y 909) ocupó la sede de Palermo62. El conde-duque de Olivares lo eligió Presidente del Consejo de Castilla el 23 de marzo de 1627, a pesar de que a Trejo «se le consideraba en general hechura de don Rodrigo Calderón» (Eliott: 1990: 310)63 . El cardenal era el primero de la lista de candidatos que había sido sometida a escrutinio, curiosamente, por el predicador real fray Hortensio Félix Paravicino, a pesar de lo cual, como observa Eliott (1990: 310), resulta difícil entender por qué lo eligió Olivares64 Paravicino es el autor de la Vida menor de Góngora. Sobre los seudónimos utilizados por Paravicino, en especial el de fray Juan Centeno, ver Hernando Morata (2017). . Trejo se mostró renuente a ejecutar las reformas propuestas por el valido y este decidió deshacerse de él enviándolo a la diócesis de Málaga: el 24 de noviembre de 1629 fue depuesto de la Presidencia del Consejo (Eliott: 1990: 393). Parece que llegó a la diócesis malagueña en enero del año siguiente y murió poco 60 Si bien Wilson (1961: 258) refiere que su lugar de nacimiento fue Plasencia, en otras fuentes, como The Cardinals of the Holy Roman Church (Biographical Dictionary), donde se ofrecen breves biografías de los cardenales que intervinieron en el consistorio del Papa Paulo V, el 2 de diciembre de 1615, en el epígrafe (35).5 Trejo y Paniagua, Gabriel, se indica que nació en Casas de Millán (Cáceres). Además de la nota biográfica de Wilson (1961: 258-259) también dedica unas líneas a su vida López de Toro (1962: 162), aunque por error señala en la nota 3 que falleció en 1627. 61 The Cardinals of the Holy Roman Church, epígrafe (35).5 Trejo y Paniagua, Gabriel. 62 Aparece listado como uno de los cardenales de Paulo V en el volumen LV de la Historia ecclesiastica, de Claudius Fleurus (1777: 494): «Gabriel Tressius natione Hispanus Cardinalis primum tit. S. Bartholomaei in Insula, postea S. Pancratii». 63 Ver también Eliott (1990: 196). 64 Cerdan (1978: 61) refiere tres copias del documento del Parecer de Paravicino sobre la elección del Presidente del Consejo de Castilla, «insistiendo en la persona del cardenal de Trejo»; una de ellas se encuentra en el Archivo Histórico Nacional (sección Consejos, signatura Libros 1477), otra en la Biblioteca Santa Cruz de la Universidad de Valladolid (ms. 478, fol. 190-191v) y, la última, en la Biblioteca Nacional de España (ms. 18.238). BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 111 después, el 11 de febrero (Gams: 1957: 49)65 . Según los Anales de Madrid, de León Pinelo (1971: 281), el pueblo creyó «que murió de pesadumbre de habérsele quitado la Presidencia». Retrato del Cardenal de Trejo66 65 Sin embargo, Eliott (1990: 393) afirma que falleció «de camino a Málaga». Parece no haber un acuerdo con respecto al día de su muerte: Garma y Durán (1751: 90) señala: «Murió en 12 de febrero de 1630» (otro apunte biográfico en p. 262). En The Cardinals of the Holy Roman Church, en el epígrafe dedicado a Trejo, se indica que murió el 2 de febrero; sobre la duda respecto al día de su muerte, ver nota 2. Al final de este epígrafe puede encontrarse una breve bibliografía sobre el cardenal. La misma fecha de defunción refiere la web Araldica vaticana. Se conserva el Sermón que predicó el P. Fr. Francisco Ferriz... a la muerte de Trejo, el 9 de marzo de 1630, dirigido a su hermano, fray Antonio de Trejo, obispo de Cartagena (BNE, signatura R 26131), que no resulta más que un hilvanado de tópicos sobre las virtudes del difunto. 66 El retrato es de un anónimo italiano y se halla en la hoja XXII de Brogiotti (1628). A pesar de que a pie del grabado está escrito a mano: «El Cardenal Trezo-unico retrato que se conoce», en la entrada dedicada a Trejo de la página web Araldica Vaticana ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 112 Como anticipó Wilson (1961: 258), Trejo fue «an interesting statesman whose life deserves a fuller study than has yet been given to it». A juzgar por los textos salidos de su pluma, el cardenal también constituye un ejemplo sobresaliente de inteligencia y humanismo cristiano. Además del Parecer y de algún escrito oficial67, se conserva la carta, fechada el 1 de enero de 1625, con la que respondió a Antonio Campanella, que ya sumaba entonces veintitrés años de prisión por herejía en el castillo de Nápoles. El filósofo italiano se había dirigido a Trejo en busca de protección, y este trató de reorientar sus opiniones más polémicas «no con ánimo de discutir, sino con las miras puestas en tu bien»68. La mayor parte de la carta no se propone, sin embargo, reconducir a Campanella, sino consolar su estancia en la cárcel, de cuya penosa duración debía de estar al tanto el cardenal: «si en verdad eres filósofo, siempre gozarás de libertad» (López de Toro: 1962: 174); «habiéndote confiado la divina providencia el encargo de escribir tantos libros, el que todo lo dispone y realiza de una manera suave te preparó un largo encierro a sabiendas de que sería más provechoso para ti y para los demás que si te encontraras en libertad, pero embebido en otras ocupaciones» (1962: 177). Como afirma López de Toro (1962: 164): «Este solo documento es suficiente para la catalogación de Trejo entre los humanistas de raigambre clásica»69 La respuesta que dio a Paravicino revela rasgos similares de su personalidad. Trejo pidió que le enviaran el autógrafo de El príncipe constante, que devolvió al Rey con su Parecer y el Memorial, y advirtió que Calderón introdujo la ofensa una vez que la comedia había pasado la censura: . aparece otro grabado de su efigie, además de un cuadro que lo presenta, al parecer, en su lecho de muerte, y otro grabado de su escudo. Todas las imágenes de esta página web carecen de referencia y no ha sido posible conseguir información sobre ellas. 67 Como la Carta del cardenal Trejo a la ciudad de León sobre la cobranza del servicio de los dieciocho millones, firmada en Madrid, a 4 de octubre de 1628 (Ms. 20215/13 de la BNE). 68 La carta de Trejo ocupa los fols. 219r-220v del Ms. 2161 de la BNE. Está escrita en latín, y fue traducida por López de Toro (1962: 168-17), quien reprodujo en parte la misiva de Campanella, también en latín. La cita está en la p. 172. 69 Si bien apostilla: «aunque su estilo no pase de correcto ni tenga las pretensiones y brillantez de los humanistas profesionales» (López de Toro: 1962: 164). BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 113 es cierto que el verso en que le nombra [a Paravicino] está enmendado y añedido [sic], de suerte que es muy verisímil que, cuando la comedia se aprobó por el que las ve y por el comisario del Consejo que lo tiene a su cargo, no estaba allí el nombre del padre Hortensio y lo añidieron [sic] después; y parece lo añedido letra del mismo autor de la comedia, siendo suya la del borrador (fol. 58r)70 . Nada más comenzar el Parecer, don Gabriel manifiesta su deseo de tranquilizar al Monarca: «porque no es justo que quede el ánimo de Vuestra Majestad persuadido a que hubo vasallo tan malintencionado que pusiese lengua en sermones predicados a las honras de los gloriosos padres de Vuestra Majestad, me ha parecido decir lo que siento de la queja y del delicto» (fol. 58r). Trejo le quitó hierro tanto al incidente de las Trinitarias como a la burla de El príncipe constante: recordó que el Consejo ya había examinado el asunto, por lo que Paravicino ya no tenía motivo para seguir protestando por los hechos del convento. Notó asimismo don Gabriel que el predicador no sabía «el hecho con verdad» (fol. 58v) y que no debía haberse pronunciado sobre la actuación de los jueces que irrumpieron en el lugar en busca del delincuente. Trejo comentó los oscuros versos pronunciados por el gracioso de El príncipe constante y concluyó: «Toda la copla es violenta y impropria, pero no sé de dónde se colige que lo que llama oración fúnebre y sermón de Berbería se entienda por los sermones de honras del padre fray Hortensio» (fol. 60r). Es evidente que pretendía restarle importancia al asunto: «Yo creyera que si dijera «sermón de bobería» era lo cierto de toda esta copla, porque ni tiene sentido, ni graciosidad, ni propriedad» (fol. 60r). Incluso defendió que Calderón no nombraba a Paravicino «ignominiosamente ni con deshonor, antes parece que con honor de alabar su lenguaje por eficaz, efectivo y encarecido» (fols. 60r-60v). En suma, además de aplacar los exaltados ánimos del fraile, que había puesto el grito en el cielo por tan poca cosa, Trejo dejó con su respuesta otro testimonio de su sensatez y buen juicio. Gracias a la queja del trinitario conocemos, por tanto, la fecha y algunos datos relacionados con el estreno de El príncipe constante, así como los versos ofensivos que escribió Calderón y que de otra manera no se habrían transmitido. Este texto permite también aproximarse a la 70 Cuenta también Trejo que los comediantes, que «de ordinario no entienden lo que hacen», se ofrecieron a suprimir «aquella copla» (fol. 58v) en cuanto se les advirtió de en qué consistía. ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 114 figura de fray Hortensio y su posición en el mundo literario de su tiempo, y desliza algunos detalles sobre personajes más o menos conocidos como Lope de Vega, Pedro de Vargas Machuca, don Gaspar de Bracamonte y fray Antonio Pérez. El Parecer que el predicador obtuvo en respuesta ofrece una semblanza del sabio don Gabriel de Trejo y da cuenta de cómo actuaron Felipe IV y el Consejo de Castilla ante el escándalo. Ambos documentos, en suma, resultan tan interesantes y valiosos como para merecer una nueva transcripción. Señor71 Fray Hortensio Félix Paravicino, predicador de Vuestra Majestad, provincial de la Orden de la Santísima Trinidad y Redempción de Captivos, arrojado a los pies de Vuestra Majestad, le suplica , 72 Un representante que llaman Pedro de Villegas dio una herida mortal, dicen que alevosamente, a un hermano de un don Pedro Calderón, que escribe comedias, se entiende vive en mande hacer ver, con la ponderación que se debe, el caso más nuevo que en la Iglesia de Dios ha sucedido en materia de religión y en que las honras de Dios, de Vuestra Majestad y sus gloriosos padres se hallan escandalosamente ofendidas. 73 este ejercicio. Huyó el agresor de este delito a la iglesia de las Religiosas Trinitarias Descalzas. Siguiole la justicia, el hermano, parientes y otra muchedumbre grande, y él, buscando su natural defensa, halló medio como ocultarse, dicen que74 dentro de la clausura. Si fue sencillez piadosa de las monjas o cuidado prevenido de otros, no me toca examinarlo, como ni culpar el cuidado de la justicia en inquerir al75 71 Esta palabra se sitúa en el centro del margen superior del folio, debajo de una rúbrica. El Memorial comienza en el fol. 52r. que juzgara aleve, que bien sé que en derechos divinos y humanos permite Dios esta diligencia y no quiere que sus templos sagrados sean amparo de traidores. Dejo la verdad al hecho, que no vi, y, el examen, a la justicia que se informaría de él: las demasías que intervinieron de los ministros seglares a los eclesiásticos; la irrisión que hicieron en obras y palabras del vicario de la villa, el Serenísimo Cardenal Infante, [52v] y sus censuras, apostando penas de azotes a excomuniones; la iglesia profanada, la clausura de las religiosas ofendida con violencia a puertas derribadas, el número grande de hombres, no ministros solos de justicia, sino deudos del herido, criados de señores 72 Las palabras «le suplica» se sitúan sobre la línea. 73 Está tachado «de» y escrito encima de la línea «en». 74 El texto aquí destacado en cursiva está subrayado en el manuscrito por el cardenal de Trejo, como él mismo indica en su Parecer, fol. 58v. 75 La palabra «al» se sitúa sobre la línea. BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 115 vecinos de la calle, que entraron en el convento, rota la clausura, las religiosas despojadas de los velos y reconocidas injuriosa, si no torpemente76. Informado de religiosos graves, me conmovió, celoso de la honra de Dios, verdaderamente; con que el domingo de la Septuagésima, predicando a Vuestra Majestad en su Real Capilla, me lastimé del poco respeto que se tenía a Dios en sus templos, de la ofensa que padecía la religión, mal ejemplo el pueblo, sin nombrar los ministros, ni el convento, y con las palabras decentes que se debía a la presencia de Vuestra Majestad, y de que Vuestra Majestad mismo es testigo, que es la última calificación de mi templanza. Don Pedro Calderón, pues, hermano del herido, no a sangre que llaman caliente del dolor de su hermano, sino después de muchos días, se ha querido vengar de mí –si no ya de Dios, cuya honra sola deseé y pretendí– sin hablar en la ocasión, sino en el escándalo y demasía, pues leyes divinas y humanas no pueden dar licencia a profanidades escandalosas, bien que permitan inquisiciones jurídicas y de decoro. Ni siente bien de la religión ni de la determinación de cánones ni concilios, el ministro que juzgare poderse platicar estas fracciones con ímpetus desbaratados y violentos, sin guardarle a Dios en su casa el respecto que aun a cualquier gran señor se debe en la suya; que con reverencia nos gobierna Dios, siendo Dios, bien pueden los hombres gobernar con ella, y más con él. Así lo dije a Vuestra Majestad, acordándole a su soberano ascendiente cuando se apeó del caballo y se le llevó de rienda al sacerdote, ¿permitiera este Príncipe que sus ministros con manos violentas, si no con pies sacrílegos, hollaran los altares, derribaran las puertas de las monjas, a ellas mismas fea y libremente las reconocieran, hallándose al lado el vicario de la villa, superior de aquellas religiosas y su juez legítimo, en cuya compañía77 y de ministros forzosos con templanza cristiana y religiosa atención y decoro visitaran [53r] el convento?78 76 Esta palabra tiene una segunda línea debajo y otra encima. . Esta doctrina –que, dicha aún con más tiento que a vista de tal estruendo permitía la libertad evangélica de aquel lugar sagrado, y que Vuestra Majestad recibió con oídos piadosos y estimadores, y el Serenísimo Cardenal Infante, a cuya jurisdición tocaba esta materia, me envió con uno de su cámara, don Gaspar de Bracamonte, docto y cuerdo caballero, a agradecer– no pudo tolerar don Pedro Calderón, o por su genio atrevido o porque las iglesias le duelen poco, pues en los Ángeles este mismo año dio un bofetón, dicen, a un honrado caballero, que con paciencia evangélica la debió de respetar más. Y, después de una Cuaresma de amenazas y palabras indignas, fruto más temprano de la palabra de Dios, tomó la 77 Sobre la palabra «compañía» hay un signo parecido a una «s». 78 Los signos de interrogación faltan en el Memorial, pero ya fueron introducidos por Wilson (1961: 250). Son necesarios para el sentido, pues sin ellos parece que Paravicino afirma que ese Príncipe tan circunspecto había permitido el asalto al convento. ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 116 venganza el viernes pasado en una comedia que llaman del Príncipe Constante con sacarme al teatro de las comedias por mi mismo nombre, introduciendo, como acostumbran en esta corrupción de todas buenas costumbres, perpetua ofensa de Dios y de los hombres, un lacayo bufón, o gracioso que ellos llaman, haciendo mofa de mis sermones, en especial de dos oraciones fúnebres o panegíricos funerales que prediqué y dije una vez y otra a Vuestra Majestad mismo en honras de sus gloriosos padres, el señor don Felipe Tercero y la señora reina doña Margarita; que el primero dio orden Vuestra Majestad expresa que se estampase en sus reales prensas, y con palabras magnánimas reconoció a la mesa el deseo que oyó en mí de la veneración debida a tan santo padre; el segundo, con parecidas voces honró el Serenísimo Infante Cardenal, obligándome a consagrarlos ambos a tan augustos nombres. Las palabras y versos infames –este nombre les dan las leyes– son estos que aquí pondré a Vuestra Majestad, habiéndolos copiado de la comedia escrita y firmada de don Pedro Calderón en casa del autor de ellas. Yo mismo los quiero referir a Vuestra Majestad y enseñarlos aún más espaciosamente al mundo, dando gracias a Dios que me haya hecho digno de padecer por su honra esta afrenta, bastante premio a un apóstol. [53v] Versos de la comedia P ¿Qué es eso? R Una oración se fragua fúnebre, que es sermón de Berbería: panegírico es que digo al agua, y en emponomio horténsico me quejo, porque este enojo, desde que se fragua con ella el vino, me quedó, y ya es viejo79 . Grande fue el concepto y sutil, gustosísima, la dicacidad, forzoso el lance que le obligó a don Pedro Calderón no al furor poético que ellos llaman, sino a una furia que tanto sonido muestra de herética como de traidora, blasfemando la palabra de Dios y escarneciendo las honras de los padres de Vuestra Majestad con apodos de Alcorán y sermón de Berbería en la infamia de los teatros. Si mi honra fuera aquí considerable, llorar pudiera a los ojos de Vuestra Majestad el fruto que llego a coger, el premio que vengo a conseguir, el discurso de mi vida, estudios, oficios y opinión: del grado de maestro en 79 «P» se refiere a «Pregunta» y, «R», a «Respuesta», como observó Wilson (1961: 252). BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 117 Teulugía [sic] por la Universidad de Salamanca en veinte años de mi edad y tres de estudios para él, rompiendo aquella grande escuela sus estatutos por la suficiencia que se dio a entender por las esperanzas que concibió de mí en aquella, a la verdad, niñez sola de estudios, y en cuyo examen, entre las voces de los maestros y aclamación, se oyó en la capilla de santa Bárbara aquel encarecimiento del maestro fray Antonio Pérez, obispo que es hoy de Urgel: ¡Oh, macte virtute adolescens stupor mundi! ¡Oh, generoso mozo, en la virtud asombro del mundo! Caso y accidentes no vistos en algún siglo y que han parado en el monstruo deste. De la elección que hizo de mí, [54r] con solo término de veinte y cuatro horas, la Universidad, para dar al señor rey don Felipe Tercero las gracias de irla a honrar con su presencia en un grado, con la oración gratulatoria que ella acostumbra en ellos, y en teatro que en una nave de la iglesia mayor forma, cuando se ofrece para este efecto, que a estos teatros ilustres, doctos y santos, con favor de los reyes, por elección de la príncipe de las sciencias, en diez y siete años de mi edad y en tres de estudios liberales y teólogos, comenzaron a salir mis oraciones. En años mayores se han continuado en el de la capilla real de Vuestra Majestad y, hoy, entre las canas de tantos desvelos evangélicos, las saca don Pedro Calderón a los de las comedias, con gracejo de los representantes, ofensa de Dios y de Vuestra Majestad, irrisión mía y escándalo de todos; de cátedras regentadas por mis maestros el primero mes de mi profesión; de una oposición a un [sic] cátedra de Santo Tomás, en que entre nueve opositores quedé segundo, dejando en inferiores lugares los cuatro colegios mayores, seminarios de la nobleza y letras del mundo, si bien la estrechez de mi casa, no habiéndome dejado arribar a más, me obligó a venir a esta corte; de veinte y dos años de púlpito en ella; de trece de predicador de Vuestra Majestad y el señor rey don Felipe Tercero; de dos veces ministro deste convento de Madrid; de dos comisario apostólico y visitador general del Andalucía; de dos provincial desta provincia de Castilla, León y Navarra; de ser el decano después de un maestro solo, no solo de la facultad de Teulugía, sino de la Universidad toda y de la capilla de Vuestra Majestad80 80 Las palabras «y de la capilla de Vuestra Majestad» se sitúan al margen. . Mas no se trata de mi honra aquí, que esta grande me la ha dado Dios por mano de don Pedro Calderón y estos representantes, que ya sabe Su Majestad de los pecados insolentes de sus enemigos labrarle a su hijo corona. Crédito fue particular de la ley de Jesucristo haber sido Nerón el primero que movió ISABEL HERNANDO MORATA BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 124 fúnebre y sermón de Berbería se entienda por los sermones de honras del padre fray Hortensio, ni de los que predicó en las de Sus Majestades ni en otras que habrá predicado, sino que aquel decir mal del agua y despedirse de ella, lo llama «oración fúnebre» o «sermón de Berbería», propria o impropriamente, júzguenlo los poetas. Yo creyera que si dijera «sermón de bobería» era lo cierto de toda esta copla, porque ni tiene sentido, ni graciosidad, ni propriedad; pero tampoco tiene aplicación a los sermones de honras de Sus Majestades. El nombrar el nombre del padre Hortensio fue muy mal hecho, y en eso considero delicto, y en haberlo supuesto después de censurada la comedia; pero no le nombra ignominiosamente ni con deshonor, antes parece que con honor de alabar su lenguaje por [60v] eficaz, efectivo y encarecido, y que con exageración dice lo que le toca, y no es mal testigo de ello este Memorial que ha dado. Pero, aunque sea con honor, se debió escusar nombrarle en la comedia. Sea verdad que el nombre de Hortensio le han tenido otros90 y de él hubo un gran orador en Roma, como lo dice el Memorial, y de este explica sus palabras Calderón; pero si el pueblo lo entendió por el padre Hortensio, es muy justo se le dé satisfación. Pero no me lo parece que palabras tan generales como las precedentes se entiendan y apliquen a los sermones de honras de los reyes, ni la palabra «sermones de Berbería» dicha por un gracioso que dice mal del agua se aplique a los sermones de un predicador real y católico y docto, y juzgaría que le ha hecho más agravio la declaración que91 el texto. Y así se castigará al poeta en la forma que Vuestra92 Majestad lo mandó, o en la que agora fuere servido; pero me parece se debe advertir al padre fray Hortensio que, en la censura que da con tanto rigor al hecho de buscar en93 el monesterio el delincuente, excede de lo justo, y que debe abstenerse de censurar hechos de jueces y consejos quien 94 siente tanto que se censuren sus palabras. Vuestra Majestad mandará lo que fuere más de su servicio. Madrid. 19 de mayo de 62995 . ISABEL HERNANDO MORATA UNIVERSITÀ DEGLI STUDI ROMA TRE 90 El papel tiene un pequeño rasgado en el margen y no puede leerse más que el comienzo de esta palabra, «ot». 91 Palabra cortada al final de la línea por rasgado del margen. 92 Palabra cortada al final de la línea por rasgado del margen. 93 Palabra cortada al final de la línea por rasgado del margen. 94 Palabra cortada al final de la línea por rasgado del margen. 95 En el margen derecho, hay una rúbrica debajo de esta línea. BBMP, XCIII-XCIV, 2017-2018 EL MEMORIAL DE PARAVICINO 125 BIBLIOGRAFÍA ALARCOS GARCÍA, Emilio. (1937a) «Los sermones de Paravicino». Revista de Filología Española. 24. 162-197 y 249-319. ALARCOS GARCÍA, Emilio. (1937b) «Paravicino y Góngora». Revista de Filología Española. 24. 83-88. ANTONIO, Nicolás. (1783) Bibliotheca hispana nova. Madrid. Joaquín de Ibarra. Tomo I. Segunda edición. Araldica Vaticana. 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