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Noticias inéditas sobre platería compostelana del tránsito del siglo XIX al XX

Pérez Varela, Ana

Abstract

Este artículo explora el florecimiento de los obradores de platería en la Compostela del tránsito del siglo XIX al XX a través de la prensa histórica, cuyo vaciado nos ha permitido conocer más de un millar de noticias relativas a los artífices y su importancia en la sociedad. Destacan aquellas que se refieren a la hechura de piezas, que nos han permitido identificar obras anónimas y documentar suntuosos encargos para los personajes más distinguidos de la época.

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Resumen Este artículo explora el florecimiento de los obradores de platería en la Compostela del tránsito del siglo XIX al XX a través de la prensa histórica, cuyo vaciado nos ha permitido conocer más de un millar de noticias relativas a los artífices y su importancia en la sociedad. Destacan aquellas que se refieren a la hechura de piezas, que nos han permitido identificar obras anónimas y documentar suntuosos encargos para los personajes más distinguidos de la época. Palabras clave Platería, Plateros, Prensa histórica, Santiago de Compostela, Siglo XIX. Ana Pérez Varela Universidade de Santiago de Compostela, España. Profesora Ayudante Doctora en Historia del Arte de la Universidade de Santiago de Compostela. PhD en Historia del Arte (premio extraordinario, USC, 2019), máster en Estudios Avanzados en Arte Español (UCM, 2014), licenciada en Historia del Arte (USC, 2013). Su línea de investigación se centra en las artes suntuarias y la estructura gremial del trabajo en Compostela, especialmente en el tránsito del siglo XIX al XX enmarcándolas de forma contextual como reflejo de la sociedad santiaguesa. NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX UNPUBLISHED NEWS ABOUT SILVERSMITHING FROM COMPOSTELA BETWEEN 19th AND 20th CENTURIES Fecha de recepción: 18/IV/2022 Fecha de revisión: 05/V/2022 Fecha de aceptación: 13/V/2022 Fecha de publicación: 30/X/2022 Abstract This paper explores the flourishing of silversmith workshops in Compostela in the nineteenth to the twentieth century through the historical press, whose emptying has allowed us to know more than a thousand news related to these artists and their importance in the society. This news informs us about the making of anonymous works, and sumptuous gifts for the most distinguished characters of the time. Keywords 19th century, Historical press, Santiago de Compostela, Silversmithing, Silversmiths. ISSN 2254-7037 DOI: http://dx.doi.org/10.30827/quiroga.v0i21.0005 ORCID: 0000-0001-7195-1565 AnA PéREz vARElA 65 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 1. INTRODUCCIÓN Las últimas décadas del siglo XIX en Compostela están marcadas por el próspero contexto de la segunda inventio o recuperación de los huesos del Apóstol, cuando la ciudad despertó de nuevo al fenómeno de las peregrinaciones y a la celebración con gran pompa de los Años Santos, las distintas festividades y las exposiciones regionales y de Artes y Oficios. Como consecuencia, las artes en la ciudad experimentaron un fuerte empuje, y entre ellas, la platería, una disciplina artística con una tradición de gran arraigo en la ciudad jacobea1. En una ciudad cuajada de iglesias, que despertaba a un nuevo fervor apostólico, y con el concepto del souvenir intrínsecamente ligado al fenómeno de la peregrinación, los obradores de platería compostelanos experimentaron una época dorada con la confluencia en la ciudad de artistas autóctonos de gran importancia, tales como Ricardo Martínez, Eduardo y Santiago Rey, José Vicente Lorenzo, Miguel Bruzos, Bernardino y Augusto Otero, Emilio y Manuel Bacariza, Andrés Legrande, Isolino del Río, Esteban Montero o Andrés Lado2. La importancia de los plateros, la ubicación de los obradores, la transmisión familiar del oficio o los encargos, son solo algunas de las cuestiones que podemos esclarecer gracias a la prensa. En nuestro vaciado de este tipo de fuentes, en el que hemos trabajado tanto con periódicos compostelanos como con otros de ámbito gallego e incluso nacional, hemos rescatado un número de noticias relativas a estos plateros que supera el millar3. En este artículo hemos escogido algunas de ellas dentro de tres ejes temáticos: los obradores, las piezas localizables y las piezas en paradero desconocido. 2. NOTICIAS SOBRE OBRADORES Entre las noticias en relación a plateros, destacan los anuncios que los ubican en sus locales y detallan las especialidades profesionales de cada uno. Por ejemplo, un anuncio (1887) relativo a José Vicente Lorenzo indica que en su obrador, además de la venta de objetos de plata, “se compone toda clase de máquinas de coser, aparatos e instrumentos de química, física, matemáticas, telégrafos y otros análogos”4, realizados por el platero Miguel Bruzos, con grandes inquietudes de ingeniero industrial. De hecho, otra noticia (1892) sobre el mismo taller menciona la visita del catedrático de la Universidad Central, Rodríguez AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 66 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 Carracido, quien se quedó impresionado con el conocimiento de Bruzos sobre mecánica, química y la “aplicación al arte industrial [que] es infrecuente hallar en los artistas españoles”5. Incluso, otra noticia (1882) nos informa de un viaje del platero por Francia, Alemania y Suiza “con objeto de hacer compras, visitar fábricas y estudiar los adelantos de los diferentes ramos de platería […] para impulsar y desarrollar todo lo posible sus talleres”, indicando que iba a dotarlos con un moderno motor a gas6. Contamos con un anuncio (1883) en un periódico mindoniense donde se indica que este obrador era el mejor de Galicia para la “fabricación y recomposición de toda clase de objetos religiosos y profanos […] compitiendo con todas las mejores fábricas nacionales y extranjeras”7. Tenemos una noticia (1889) del traslado del obrador de Emilio Bacariza al número 58 de rúa do Vilar, detallando su disposición interior, indicando que era “un local espacioso y claro, el cual pronto se convertirá en taller de bruñir, marcar y otras operaciones delicadas, una escalerilla comunica con otra dependencia igual destinada a trabajos menos finos y por último el patio que pronto estará cubierto de cristales y se destinará a fraguas y demás operaciones rudas”8. Un anuncio (1910) de este local, ya en manos de Manuel Bacariza y su madre, María Varela, es sin duda el más artístico que conocemos. Está adornado con un grabado modernista de una figura clásica portando sobre su cabeza una bandeja, con piezas de servicio de mesa, y frente a ella un personaje con túnica que porta un relicario o portapaz en forma de microarquitectura gótica, subrayando la factura de piezas tanto religiosas como civiles9. También hemos conocido una noticia (1923) que indica que el platero Augusto Otero se hizo cargo del obrador de su padre10, Bernardino Otero, emplazado en la esquina de rúa do Vilar con praza das Praterías. Hemos hallado numerosos anuncios de este establecimiento, sin duda más que ningún otro en Compostela. Entre 1926- 1927 se publica uno recalcando su “especialidad en pulseras para pedidas, repujados artísticos y objetos para regalo”11. Entre 1928-1929 se publica otro más completo, donde se resalta que el establecimiento es la “única casa en el ramo proveedora de la real institución cooperativa para funcionarios del estado, provincia y municipio”, y que disponía de un enorme surtido de pulseras de pedida, recuerdos de Santiago y objetos para regalo12. Entre 1933-1934 aparece un último ejemplo que lo menciona como tasador oficial del Monte de Piedad y recoge una gran variedad de tipologías de piezas, entre Fig. 1. Anuncio del obrador de José Vicente Lorenzo publicado en El Eco mindoniense, 8 de agosto de 1883, pág. 4. AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 67 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 las que destaca todo tipo de servicio de mesa, escritorio, tocador, bandejas repujadas “al estilo compostelano”, accesorios para fumar, trofeos deportivos, etc., además de cristal de Bohemia y porcelana. Además, se informa de que el primer piso del mismo edificio estaba destinado permanentemente a la exposición de joyería y platería13. El obrador de Andrés Legrande, el cual en un anuncio (1890) se había perfilado como especialista en souvenirs14, se trasladó en 1893 de Rego de Auga a rúa do Vilar, “donde se hace todo género de trabajos de joyería y platería, se graban metales, se esmalta de todos los colores, se engastan piedras, se dora y platea, se compone toda clase de objetos de oro y plata, por difícil que sea su compostura a precios baratísimos [y] se compra oro y plata”15. Otra noticia (1896) nos informa de que el obrador de Eduardo Rey se ubicaba en una zona más alejada del tradicional emplazamiento de las platerías compostelanas en torno a las inmediaciones de la Catedral. En su fragua, situada en rúa dos Loureiros, en las afueras de la urbe, fundió varias obras importantes de las que daremos noticias a continuación. La prensa certifica que fue tanto platero como broncista, siempre preocupado de estudiar las técnicas más actuales de fundición, y especializándose en la cera perdida. De hecho, en 1896 asistió a la Exposición Regional de Lugo financiado por el Ayuntamiento para estudiar dicha técnica en el expositor de la célebre casa catalana Masriera16. La prensa detalla que su obrador suplía “con su talento y su laboriosidad ingeniosísima, los poderosos elementos de las fábricas nacionales y extranjeras, que él no tenía”17. Por el contrario, su hijo, Santiago Rey, emplazaría su obrador en la céntrica rúa do Preguntoiro, abriendo al público en 192318. Otras noticias respecto a los obradores son aquellas que se refieren a robos. Las del local de Esteban Montero (1883), son muy escuetas, ya que únicamente indican que se sustrajeron mil quinientos ochenta reales en metálico. Otras, como las del robo a la platería de Andrés Lado Puente (1913), son más interesantes. En primer lugar, constata que se trataba de un negocio familiar en el que estaban implicados sus hermanos, hermanas, hijos y nietos, dando cuenta del trabajo de cada uno. Por otro lado, el obrador, en rúa do Vilar, 46, está descrito cuidadosamente, destacando que “está dividido Fig. 2. Anuncio del obrador de la Viuda e Hijos de Bacariza publicado en Mercurio Revista Comercial Ibero-Americana, 1 de marzo de 1910, pág. 183. Fig. 3. Anuncio del obrador de Bernardino Otero publicado en El Pueblo Gallego, 4 de septiembre de 1928, pág. 11. AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 68 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 en dos departamentos, ambos dan a la Raíña [y] en la parte de atrás de la tienda y al mismo nivel está uno de los departamentos del taller [donde] se realizan las operaciones más delicadas del trabajo, como bruñir, montado de piedras, soldar, etc.”. En el sótano se colocarían “las fraguas, cilindros y otros aparatos para el trabajo más penoso”. La lista de piezas sustraídas “correspondía a los estuches vacíos, cajas y sitios donde habían quedado el día anterior, como siempre, donde estaban guardadas”, indicando que no se habían llevado ni bandejas, ni cálices ni otras alhajas de gran tamaño. La lista nos puede dar una idea y variedad de los trabajos que realizaban, referenciando sobre todo pulseras, sortijas y medallas de oro, plata y piedras preciosas, además de cuberterías y palmatorias. La mayoría de las obras robadas fueron de pequeño tamaño y fácil transporte, aunque se indica que no entraron en el obrador, donde había gran cantidad de material precioso en bruto19. La platería de Bernardino Otero también fue robada (1918): “a las cinco de la madrugada el guardia municipal […] empujó una de las hojas y advirtió que en el interior se hallaba de par en par abierta otra puerta que conducía al obrador y despacho, advirtiéndose en ella un boquete de 30 centímetros por 40 de extensión superficial”. Entre las alhajas sustraídas encontramos relojes de oro esmaltados, alfileres de corbata con pedrería, pendientes de oro, imperdibles de diamantes, colgantes, anillos, gargantillas y pulseras de las más ricas piedras y metales, como oro y platino. Estas joyas, aunque de pequeño tamaño, fueron numerosas, contando, por ejemplo, más de ochenta y cinco pares de pendientes y ochenta y seis sortijas. No tardaron en encontrar a los culpables, quienes confesaron el robo admitiendo que habían escondido las alhajas en una cueva cerca del sanatorio de Conxo20. 3. NOTICIAS SOBRE PIEZAS LOCALIZABLES Las noticias que se refieren a piezas resultan sin duda las más interesantes, y pueden darnos a conocer tanto obras en paradero desconocido, como ayudarnos a atribuir otras que hasta ahora eran anónimas. Entre estas últimas hemos logrado concretar la autoría de más de medio centenar de piezas, que no podemos siquiera aproximarnos a mencionar. Entre las religiosas, señalaremos como ejemplo las urnas del Santo Sepulcro de Santiago de Padrón (1887) y la Colegiata de Vigo (1888) como obras del ebanista Luis Anido, el escultor López Mirás y el platero Eduardo Rey21; el templete con gradas del altar mayor de San Jorge de A Coruña (1898), obra también de Rey22; el copón del mismo platero para las Trinitarias de Noia (1914)23 o la magnífica custodia de San Lourenzo de Salcidos de A Guarda, de Andrés Lado Puente24. Otra pieza de gran importancia, que hemos atribuido gracias a la prensa, es el viril (1928) encargado por la junta de la Asociación de Josefinas para Santa María la Mayor de Pontevedra, rea- Fig. 4. Eduardo Rey. Altar mayor. Platería.1898. Iglesia de San Jorge, A Coruña. Fotografía: Autora. AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 69 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 lizado por Augusto Otero. Su descripción nos ha permitido identificarla como la pieza principal del museo de la iglesia pontevedresa, y además hemos sabido que “de las joyas que lleva, destaca un imperdible y un par de pendientes, con perlas y esmalte, regalo de la marquesa de Riestra”, que todavía se conservan25. Entre todas estas menciones, sobresalen las numerosas referencias a Santiago Rey, un platero compostelano de corta carrera, pero muy prolífico en A Coruña. En 1923 culminó la obra de su padre en San Jorge con la construcción del sagrario26. En 1924 se da cuenta de tres obras: el imponente sagrario de la iglesia de Santiago, del que exageradamente se dice que “es la única obra de arte merecedora de estudio que ha salido de la escuela de orfebrería compostelana en estos últimos años”27; un cetro para la imagen procesional del convento del Carmen de Santiago28; y la construcción de la magna obra para el altar mayor de la catedral de Lugo: un manifestador para la custodia y una gran ráfaga que corona el conjunto29. En 1925, tenemos noticia de la cruz parroquial de Santa María do Mar de Cedeira30 y en 1926, el sagrario del mismo convento carmelita compostelano31. En cuanto a las piezas civiles, hemos podido identificar tres coronas de bronce. La primera, presentada y premiada en la Exposición Regional de Lugo (1896), es nada menos que la conocida corona de la praza da Quintana en recuerdo del Batallón Literario de la Guerra de la Independencia, dispuesta sobre la panda occidental del convento de San Paio de Antealtares. Esta obra, Fig. 5. Augusto Otero Martínez. Custodia. Platería. 1928. Santa María a Maior, Pontevedra. Fotografía: Autora. Fig. 6. Santiago Rey. Altar mayor. Platería. 1924. Iglesia de Santiago, A Coruña. Fotografía: Autora. AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 70 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 hasta ahora anónima, fue fundida por Eduardo Rey en su fragua de rúa dos Loureiros32. También realizó la de Antonio López Ferreiro (1911) encargada por la Universidad Eclesiástica y colocada actualmente en la praza da Universidade33. Su hijo, Santiago Rey, realizó la corona para el homenaje al conocido músico Chané (1923), situada en su sepultura en el cementerio de San Amaro de A Coruña34. Finalmente, cabe destacar la extraordinaria placa conmemorativa que la Liga de Amigos de Santiago encargó a Miguel Bruzos, para obsequiar al concejo de Vigo en una excursión a la ciudad olívica35. Conservada en el Museo Municipal Quiñones de León, constituye un valioso ejemplo por ser la única placa citada en prensa que ha llegado hasta nosotros. Además, está realizada con una preciosista filigrana que no es nada habitual en las piezas compostelanas conservadas, siendo un valioso testigo de la calidad de los obradores de la época. 4. NOTICIAS SOBRE PIEZAS EN PARADERO DESCONOCIDO Entre las obras en paradero desconocido, destacan las piezas de homenaje, como la del Ayuntamiento vigués, que fueron entregadas a los personajes más ilustres de la época, como políticos, abogados, médicos, maestros, o incluso el monarca y el papa. Debido a su naturaleza de obsequio, fueron pasando por diferentes manos de las familias de los homenajeados, habiéndose perdido la enorme mayoría de ellas. Afortunadamente, los periódicos se hacen eco de su hechura, describiéndolas pormenorizadamente, lo que nos ha permitido hallar información relativa a centenares de piezas que no se conservan, pero que nos hablan de esta realidad histórica y social. Los ejemplos son numerosísimos, por Fig. 7. Eduardo Rey. Corona de los literarios. 1896. Praza da Quintana, Santiago de Compostela. Fotografía: Autora. Fig. 8. Miguel Bruzos. Placa conmemorativa. 1910. Museo Municipal Quiñones de León, Vigo. Fotografía: Autora. AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 71 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 lo que nos limitaremos a dar cuenta de los más importantes: El tipo más frecuente de obra adopta la forma de placa conmemorativa, ya sea enteramente de plata o un diploma o fotografía enmarcada. En la mayoría de noticias se referencia también de qué artífice era la parte gráfica —dibujos, grabados— o lígnea —respaldos, caballetes—, por lo que estas noticias constituyen también un testimonio del trabajo conjunto de artistas compostelanos de distintas disciplinas. Además, muchas veces, estas placas iban acompañadas de un álbum con cantoneras de plata conteniendo las firmas de los oferentes, dándose también cuenta de los encuadernadores o constructores de sus estuches. En 1899, se da noticia de una placa para el exalcalde de A Coruña realizada por Andrés Lado Puente con la Torre de Hércules, dos genios alados guiando un carro triunfal con leones y la alegoría de la Justicia36. En 1900, Emilio Bacariza construyó una, regalada a Juan Menéndez Pidal —en aquel momento gobernador de Pontevedra— por la Asociación de Maestros de la misma ciudad, con “una figura que representa la gratitud, otra que representa la justicia [y] un genio de nogal”37. Al año siguiente, el mismo platero realizó otra para el diputado provincial de Pontevedra, Gumersindo Otero, con motivo de su ingreso en la Orden de Isabel la Católica: “un elegante caballete de nogal de grandes dimensiones, sobre el cual descansa un soberbio cuadro de plata y oro”38. En 1910, Miguel Bruzos, autor de la placa viguesa antedicha, construyó otra placa que los periodistas compostelanos, Román López y Antonio Fernández Tafall, entregaron en Londres a los periodistas británicos que habían visitado Compostela “para estudiar las bellezas de la región”. La pieza se configuraba como un pergamino de plata desenrollado y orlado con impresionantes detalles como una pluma de plata, que simulaba estar escribiendo la dedicatoria, y un pentagrama, con los primeros compases del himno británico Dios salve al Rey, siendo las cabezas de las notas rubíes39. En 1911, Jesús Paz realizó las placas para el homenaje a los diputados católicos que se opusieron a la Ley Candado, con relieves de un caballero medieval sosteniendo un estandarte, además del escudo de Galicia superpuesto a la cruz de Santiago40. El mismo año, la Sociedad de Recreo Artístico encargó a Bernardino Otero una placa para el senador compostelano Justo Martínez, consistente en un diploma enmarcado con guirnaldas de plata modernistas que incluían el escudo de Santiago, el de la sanidad militar y los atributos de las artes y la industria41. Al año siguiente, se le encargó a Miguel Bruzos otra placa, para el político Domingo Paramés, regalada por “sus amigos de Ortoño, Bugallido y Ames”, que presentaba dos dragones sosteniendo la cartela, y escudos de oro con los atributos del Derecho y la Agricultura42. El mismo año, Eduardo Rey realizó otra para Eugenio Montero Ríos, encargada por el Ayuntamiento de Santiago con motivo de sus bodas de oro, que ostentaba los bustos del político y su esposa en bajorrelieve43. En 1926, se reseñan varias placas de Augusto Otero. Dos fueron encargadas por las Diputaciones gallegas y el Ayuntamiento de Villagarcía para el ministro de Hacienda, José Calvo Sotelo44, mientras que la tercera fue un regalo de la ciudad de Ferrol a Severiano Martínez Anido, una de las principales figuras del gobierno de la Dictadura de Primo de Rivera. Esta presentaba un rico programa iconográfico con el escudo de España en oro y esmaltes, la representación del puerto de Ferrol flanqueado por los emblemas de la Infantería, la ciudad, la matrícula del puerto, una alegoría del Trabajo, el arsenal de la ciudad y un león45. Poco después, se da cuenta de una placa, del mismo pla- AnA PéREz vARElA NOTICIAS INÉDITAS SOBRE PLATERÍA COMPOSTELANA DEL TRÁNSITO DEL SIGLO XIX AL XX 72 Quiroga nº 21, Octubre 2022, 64-77 · ISSN 2254-7037 tero, encargada por el Ayuntamiento de Ribeira para el notario y escritor Luciano Rey Sánchez (1873-1941)46. Finalmente, entre las placas destacan aquellas entregadas a los jefes de estado. En 1924, Santiago Rey realizó un cuadro de ofrenda, encargado por la Catedral, para el general Primo de Rivera cuando vino a presentar la ofrenda nacional47. En 1937, Augusto Otero realizó una placa para el dictador Francisco Franco (1892- 1975) con motivo de su nombramiento de Hijo Predilecto de su villa natal, Ferrol, que presentaba figuras alegóricas del dios de la Guerra y la Victoria, otra personificando a España sosteniendo la cruz de San Fernando, un gran monstruo, representando “la Antipatria que venía devorando España” ensartado por lanzas, y la bandera nacional esmaltada en rojo y amarillo48. Al año siguiente, tenemos noticia de una obra de Manuel Lado Dacosta ofrecida también a Francisco Franco, encargada por la Archicofradía del apóstol Santiago, y que presentaba la batalla de Clavijo en plata dorada y azabache, así como las iconografías de tradición jacobea —la barca de la traslatio, el carro con los bueyes y la inventio de Teodomiro—, y el escudo de España con la cruz de Santiago y el emblema de la archicofradía49. Las placas conmemorativas no fueron la única tipología que actuó como obsequio en estos homenajes, sino que contamos con noticias de piezas de muy variada naturaleza. En primer lugar, destacan dos exquisitas plumas con imponentes programas iconográficos, realizadas por José V. Lorenzo y entregadas en 1874 al abogado Raimundo Villaverde y al ministro de Ultramar, Antonio Romero Ortiz. La primera adoptaba la forma de vara de la justicia con las armas de la ciudad, un birrete de doctor y un medallón de esmalte con el ojo de la Providencia y el ojo de la Ley, “rodeado todo por una bellísima culebra de esmalte verde mordiéndose la cola”50. La segunda se construía a modo de la espada de la diosa Temis, con la balanza de la justicia, el libro de la ley, una corona de laurel y encina, un medallón de esmalte con el nombre del homenajeado y los atributos de las Ciencias y las Artes51. También tenemos noticia de escribanías, como la que el mismo Lorenzo construyó en 1875, encargada por los pilotos graduados de la armada para el capitán Eliseo Sanchiz y Basadre, y de la cual la revista catalana Marítima llegó a decir “en esta capital [Barcelona], donde hay tan notables plateros, nunca hemos visto tan preciosa combinación”. La pieza tenía forma de monitor náutico con cuatro patas en forma de ancla, navegando sobre un mar picado52. El mismo platero realizó otra, en 1885, entregada a un diputado gallego no especificado. Presentaba base con pies en forma de león, tinteros piramidales con tapas coronadas por genios, un centro con cariátides sosteniendo un medallón con los escudos de los “cinco ayuntamientos que componen su distrito electoral”, además del busto del homenajeado y un remate con la alegoría de la Fama53. Otras obras conmemorativas son los estandartes, como los dos ejemplares para el Centro Gallego de la Habana, de Miguel Bruzos (1892)54 y Eduardo Rey (1894)55. El primero remataba con un bello gallo argénteo de primoroso plumaje y el segundo con una estatuilla del ángel de la Caridad. En 1928, el Ayuntamiento encargó a Augusto Otero su pendón municipal, con un remate de plata con la cruz de Santiago56. Cabe recalcar que muchos de estos estaban diseñados por los mejores pintores de la Compostela del momento, como Camilo Díaz Baliño, Elvira Santiso o Urbano González, destacando también el trabajo de las bordadoras, entre las que encontramos a Aurora Cancela —que creemos hija del pintor Cancela del Río— y Mercedes Legrande —hermana del platero Andrés Legrande—.