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Historia Contemporánea 50: 105-132 ISSN: 1130-2402 DOI: 10.1387/hc.14143 El TÁNdEM VIgO-MONdARIz EN lOS INICIOS dEl TuRISMO MOdERNO EN gAlICIA THE VIGO-MONDARIZ TANDEM IN EARLY MODERN TOURISM IN GALICIA Margarita Barral Martínez1 Universidade de Santiago de Compostela Entregado el 28-5-2013 y aceptado el 26-6-2013. Resumen: Los años que van desde el último cuarto del siglo x i x hasta la I Guerra Mundial corresponden a uno de los períodos fundamentales de la historia de Europa. La idea de progreso pretendía resumirlo todo y fue también en este ambiente donde tuvo lugar la eclosión del turismo moderno. Pero su desarrollo vino a ser la evolución del termalismo y los baños de mar de orientación cultural burguesa precedente. Para el caso de Galicia, los núcleos de Vigo como polo industrial y el vecino balneario de Mondariz destacaron como lugares de referencia en la región noroeste de la geografía española desde finales del siglo x i x en el desarrollo del ocio terapéutico, en consonancia con lo que estaba sucediendo en el resto del continente. Con este texto pretendemos aproximarnos a la realidad de Vigo y del vecino balneario de Mondariz, a unos treinta y cinco kilómetros de distancia, desde finales del siglo x i x , cuando el turismo se potencia como sector en auge mediante la explotación de las casas de baños de mar y de los baños termales del balneario, lo que situó el enclave en el mapa de los turistas desde comienzos del siglo x x . 1 Departamento de Historia Contemporánea y de América de la USC. Este trabajo forma parte de los proyectos e investigación HAR2011-22905 (MICINN —actual MINECO—) y EM 2012/12 (Xunta de Galicia), dirigidos por la autora del texto. Una primera versión del artículo fue presentada en el XI Congreso de la AHC, que tuvo lugar en la Universidad de Granada entre los días 12 y 15 de septiembre de 2012.
106 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 Palabras clave: Termalismo, baños de mar, turismo moderno, Vigo, Mondariz. Abstract: The years from the last quarter of the nineteenth century to World War I are one of the key periods in the history of Europe. The idea of progress was intended to summarize everything, and it was also in this environment where modern tourism emerged, but the development of the latter came to be the evolution of the hot springs and sea bathing typical of the preceding bourgeois culture. In the case of Galicia, the hubs of Vigo as industrial center and the neighboring resort of Mondariz stood out as northwest Spain’s landmarks in the development of therapeutic leisure from the late nineteenth century, in line with what was happening in the rest of the continent. With this text we intend to approach the reality of Vigo and the Mondariz spa, about thirty-five miles away from each other, from the late nineteenth century, when tourism was promoted as a booming sector through the exploitation of sea bath houses and Mondariz hot springs, which put the location on tourists’ map from the early twentieth century. key words: Spas, sea baths, modern tourism, Vigo, Mondariz.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 107 Historia Contemporánea 50: 105-132 El período que se extiende desde el último cuarto del siglo x i x hasta la Primera Guerra Mundial corresponde a una de las etapas fundamentales de la historia de Europa, cuando se inician los principales cambios políticos, económicos y sociales destinados a condicionar la evolución del Viejo Continente hasta la actualidad. La palabra «progreso» se hacía con el protagonismo de la época y el ferrocarril logró un desarrollo extraordinario que disparó la economía y dinamizó la actividad industrial. Las insalubres condiciones de vida de las ciudades europeas tras la implantación de la Revolución Industrial favorecieron la contraposición «ciudad frente a balneario» (higienismo2), lo que también potenció el desarrollo del termalismo y de la balneoterapia precedentes entre las capas altas de la sociedad. Los gustos de la aristocracia serán copiados por los burgueses, quienes también descubren en estos establecimientos una oportunidad de mercado en la que agua y salud se unen a ocio y diversión, germen del turismo moderno en Europa3. 1. la cultura del termalismo Durante la etapa prerromana ya se tenía conocimiento de las propiedades curativas de los manantiales y con la llegada de los romanos se perfeccionan las estancias termales. Pero la presencia sueva y visigoda trajo consigo un retroceso del desarrollo cultural previo. Durante la Edad Media este deterioro se acentúa con el abandono definitivo de algunos de los baños romanos, una fase de decadencia que llega hasta el siglo x v i i i . La llegada a la monarquía española de la familia Borbón en el inicio del siglo x v i i i vino acompañada de las modas europeas de las casas reales y las élites políticas y cultas, caso de la ingesta de las aguas y de la prác- 2 Entendemos por higienismo la filosofía que defendía la importancia del ambiente en la recuperación y mantenimiento de la salud. Véase Rafael Alcalde, «La introducción y desarrollo del higienismo en España durante el siglo x i x . Precursores, continuadores y marco legal de un proyecto científico y social», Scripta Nova, 50, 1999. http://www.ub.es/geocrit/sn-50.htm. 3 Véase Dominique Jarrassé, «La importancia del termalismo en el nacimiento y desarrollo del turismo en Europa en el siglo x i x », Historia Contemporánea, 25, 2002 (II), pp. 33-49; Marc Boyer, «El turismo en Europa, de la Edad Moderna al siglo x x », Historia Contemporánea, 25, 2002 (II), pp. 8-32; Mihail Moldoveanu (dir.), Ciudades termales en Europa, Lunwerg, Madrid-Barcelona, 2000; Armand Wallon, La Vie quotidienne dans les villes d’eaux : 1850-1914, Comité des travaux historiques et scientifiques, Paris,1994; Allan Williams y Gareth Shaw, Tourism and Economic Development: Western European Experiences, Belhaven Press, London-New York, 1991.
108 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 tica de baños termales como remedios curativos para determinadas enfermedades. Esta nueva moda estaba muy relacionada también con los avances de la química y su aplicación al conocimiento de la composición de las aguas, de la medicina y de la filosofía higienista, aspectos que favorecieron la recuperación de la tradición popular de los baños y el redescubrimiento de los que existían desde la etapa romana. El marqués de la Ensenada, como secretario del Consejo de Castilla, encargó al catedrático de Cirugía y Anatomía de la Universidad de Santiago Pedro Gómez de Bedoya la elaboración de la Historia Universal de las Fuentes Minerales de España (1765, 2 vols.). El mismo autor redacta también ese año el trabajo titulado Descripción de 54 fuentes minerales del Reino de Galicia. En el caso particular de Galicia, en estos años de recuperación de la tradición de las aguas termales los principales demandantes de las propiedades curativas de los manantiales eran los sectores modestos de las sociedad, que tomaban las aguas y los baños por su convicción de las virtudes medicinales que conllevaban y que habían sido transmitidas en la memoria popular. Ya en la etapa contemporánea aparece de nuevo un momento de esplendor de los baños gallegos que lleva a que entre 1780 y 1874 eclosionen las primeras casas de baños modernas y a que en 1867 se publique la obra Galicia médica: Apuntes para servir al estudio de la geografía médica de Galicia. Si bien es cierto que los episodios de guerra civil en la etapa decimonónica frenaron el proceso de desarrollo del sector, en el censo de balnearios oficiales publicado en la Gaceta de Madrid del 18 de mayo de 1833 aparecen un total de veintiún establecimientos, de los cuales siete eran gallegos; en 1850 el número ascendía a nueve y en 1876, iniciada ya la Restauración, cuando cobra fuerza la explotación de enclaves mineromedicinales en toda España y Europa, eran doce4. 4 Véase Carlos Larrinaga, «Termalismo y turismo en la España del siglo x i x », en Carlos Barciela et al. (eds.), La evolución de la industria turística en España e Italia, Institut Balear d’Economia, Palma de Mallorca, 2011, pp. 569-608; ídem, «A Century of Tourism in Northern Spain: The Development of High-quality Provision between 1815 and 1914», en John K. Walton (ed.), Histories of Tourism: Representation, Identity and Conflict, Channel View Publications, Clevedon-Buffalo-Toronto, 2005, pp. 88-103; ídem, «Le tourisme thermal dans l’Espagne de la Restauration», en Laurent Tissot (dir.), Construction d’une industrie touristique aux 19e et 20e siècles : Perspectives internationales. / Development of a Tourist Industry in the 19th and 20th Centuries: International Perspectives, Alphil, Neuchâtel, 2003, pp. 95-109; ídem, «El turismo en la España del siglo x i x », Historia Contemporánea, 25, 2002 (II), pp. 157-180; Luis Alonso, Margarita Vilar y Elvira Lindoso, El agua bienhechora: El turismo termal en España, 1700-1936, Observatorio Nacional de Termalismo - Ministerio de Agricultura, Alhama de Granada, 2012.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 109 Historia Contemporánea 50: 105-132 Desde la desamortización y con la llegada al poder de los progresistas (1854) se lleva a cabo un importante desarrollo de la actividad balnearia al convertirse muchos de estos establecimientos en negocios particulares. Pero para el caso concreto de Galicia la realidad de los establecimientos estaba definida por la precariedad de las instalaciones y de los servicios de hospedaje de las casas de baños. La mayoría de los centros dependían del alojamiento ofertado por un número reducido de fondas modestas, habitaciones alquiladas en las casas de los vecinos y las barracas que se colocaban alrededor de las fuentes. Ofrecían tratamientos de bebida y baños colectivos, todavía no tratamientos individualizados. La estabilidad política e incluso social que propicia la llegada de la Restauración desde 1874 también favoreció la iniciativa privada, y con un nuevo Reglamento que aparece en este mismo año y la Ley de Aguas de 1879 se insistía en la declaración de utilidad pública de estos establecimientos, aspecto que ya se había iniciado con las normativas previas (1817, 1828 y 1834)5. Esta cobertura legal favoreció la aparición de las primeras instalaciones terapéuticas modernas, hospedajes adecuados a una clientela cada vez más exigente y con accesos acondicionados, lo que también contribuyó al desarrollo de la red de carreteras y ferroviaria, en términos generales6. Fue, por lo tanto, a partir del Reglamento de 1874 cuando aumentaron de forma considerable las inversiones en 5 Carlos Larrinaga, «Orígenes del turismo en España. Las aguas de la vida», en Anuario IEHS, Buenos Aires, 2012. Sobre la evolución del turismo en la España contemporánea hasta convertirse en un sector relevante, donde además se evidencia el escaso interés académico prestado al estudio: Carlos Larrinaga y Rafael Vallejo (coords.), Transportes, Servicios y Telecomunicaciones, 24: El Turismo en la Historia de España, 2013. 6 Un importante número de conexiones por vía férrea a los centros turísticos que eclosionan en la segunda mitad del siglo xix en Europa fueron construidos bajo el pretexto del tráfico comercial hacia los puertos y los complejos turísticos próximos. Para estudiar la relación existente entre turismo y ferrocarril véase John K. Walton, «Railways and resort development in Victorian England: the case of Silloth», Northern History, 15, 1979, pp. 191-209. Para el caso de España: Rafael Barquín, «El turismo y los primeros ferrocarriles españoles (1855-1900)», Transportes, Servicios y Telecomunicaciones, 24, 2013, pp. 110- 136; Carlos Larrinaga, «Administraciones públicas locales y medios de transporte durante la Restauración: Guipúzcoa», Cuadernos de Historia Contemporánea, n.º 35, 2013, pp. 113-135. http://dx.doi.org/10.5209/rev_CHCO.2013.v35.42651. Una ampliación de este último tema en ídem, Diputaciones provinciales e infraestructura durante el primer tercio del siglo x x (1900-1936): El caso guipuzcoano, Universidad del País Vasco, Bilbao, 2013, e ídem, «Ferrocarriles y termalismo: la configuración del espacio balneario en el País Vasco», VI Congreso de Historia Ferroviaria, Vitoria-Gasteiz, 5-7 de septiembre de 2012. http://www.docutren.com/congreso_vitoria/propuestas/propuesta1.html.
110 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 los balnearios españoles y, pese a que solo algunos de ellos, los menos, se convirtieron en establecimientos de lujo, al estilo de los mejores de Europa, ninguno llegó a tener una gran repercusión internacional, aunque es evidente que desde este momento despega el termalismo en España como sector turístico de salud y ocio y con demanda fundamentalmente nacional. De las 1.865 fuentes minerales registradas en España en 1877, la zona atlántica septentrional y los Pirineos concentraban la mayor parte7. Pero desde la década de 1880 el aumento de la demanda de los baños de mar y el turismo de ola, donde los enclaves de San Sebastián y Santander ya destacaban como centros turísticos8, provocaría una paulatina recesión de la demanda termal estacional. Durante la crisis finisecular y tras el Desastre del 98 los balnearios inician una etapa de cierto estancamiento, un momento en el que también la implantación de la sociedad de masas ya comenzaba a ser una realidad. El paradigma higienista perdía protagonismo ante la difusión del disfrute del ocio y por los mismos avances en bacteriología y la inmunología (Pasteur y Koch), que por extensión produjeron cierta impopularidad de la balneoterapia9. Para sobrevivir a la situación los empresarios y gestores de los establecimientos potencian el aspecto lúdico, intentando con ello modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos y gustos sociales. Esta nueva programación traería consigo una segunda etapa de esplendor de los balnearios que llegaría hasta finales de los años 20, etapa en la que dejan de ser simples centros de salud para identificarse con lugares de ocio y veraneo de la burguesía más selecta y los políticos más acreditados. Cuando se inicia el siglo x x , de los 249 balnearios españoles que se registran 23 se encontraban en Galicia, la región que más bañistas recibía (entre el 13 y el 17 % del total)10. La implantación de los gustos bur- 7 Para consultar una reconstrucción de la evolución de las casas de baños oficiales en el siglo x i x en España, con estimaciones recientes sobre clientela, véase Luis Alonso, Elvira Lindoso y Margarita Vilar, El agua bienhechora…, op.cit. 8 Véase Carlos Larrinaga, «A Century of Tourism in Northern Spain: The Development of High-quality Provision between 1815 and 1914», Walton, J. K. (ed.), Histories of Tourism: Representation, Identity and Conflict, Channel View Publications, Clevedon-Bu- ffalo-Toronto, 2005, pp. 88-103. 9 Octavio Montserrat, El balneario de Panticosa (1826-1936), Diputación General de Zaragoza, Zaragoza, 1998, p. 231. 10 Margarita Vilar y Elvira Lindoso, «El sector balneario gallego desde una perspectiva histórica (1780-1935)», Transportes, Servicios y Telecomunicaciones, 10, 2010,
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 111 Historia Contemporánea 50: 105-132 gueses consolida el sector termal y para el caso gallego destacaron dos enclaves: Mondariz y La Toja11. Los clientes de estos lugares de descanso y terapias naturales alternaban los tratamientos hidroterápicos con otras actividades de distensión como excursiones, paseos agrestes, tertulias, sesiones de casinos y musicales. El ocio y la diversión también entraban de lleno en las capas altas de la sociedad gallega desde finales del siglo xix12. Pero la llegada de la Segunda República fue acogida con desconfianza por las clases altas. A esto habría que sumar el desarrollo de las investigaciones farmacológicas que seguían mermando las creencias terapéuticas de las aguas termales y la implantación definitiva del turismo de ola. Todo ello llevaría a que los balnearios tuvieran que pasar por otra etapa de recesión. La llegada de la Guerra Civil no hizo más que acelerar este proceso involutivo del sector y muchas de las dependencias pasaron a tener una nueva función, hospitales y cuarteles sobre todo; otras cerraron definitivamente. 2. galicia en el último cuarto del siglo x i x : la ciudad de Vigo Para el caso de España, uno de los estados menos desarrollados de la Europa del momento, los censos de 1860 y 1877 muestran una sociedad preindustrial donde la característica dominante era la ruralización y donde la eclosión de la sociedad de masas todavía no era tan evidente, a lo que habría que sumar el hecho de que la crisis finisecular tendría pésimas consecuencias por el mismo hecho de ser un país poco integrado en la economía internacional. Dentro del conjunto español Galicia fue un territorio donde prevalecían más las constantes que los cambios. Desde el punto de vista demográfico, durante las últimas décadas del siglo x i x la población gallega era básicamente rural y estaba distribuida con diferente densidad, aunque ya se dejaba ver un mayor crecimiento concentrado en el oeste y en los ayuntamientos pp. 138-164; p. 155. 11 En los primeros años del siglo x x aparecen estudios como los de Carlos Menéndez y Fernández et al., Guía oficial de las aguas minero-medicinales y establecimientos balnearios de España, Imprenta Hijos de J. A. García, Madrid, 1908. 12 Para tener una perspectiva histórica de los balnearios gallegos véase Margarita Vilar y Elvira Lindoso, «El sector balneario…», op. cit.
112 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 próximos a la costa13. En 1887 las ciudades solo contenían el 6,45 % de la población y la continuidad jerárquica interurbana y de pueblos a partir sobre todo de dos referentes, A Coruña y Vigo, definieron la situación. Durante el siglo x i x fue la región española con el menor índice de renta per cápita, lo que provocaría que la emigración a América desde los años de la década de 1880 pasara a ser uno de los aspectos definitorios de la realidad social. Pero la recuperación económica llegaría sobre todo en el primer tercio del XX, cuando la población pasa de 1,9 millones de habitantes (1900) a 2,2 millones (1936)14. Esta inversión de la situación previa se debe a varios factores: en el sector primario tienen lugar la desaparición definitiva del régimen de autoconsumo, la tecnificación del campo y la implantación de la ganadería como eje del sector, lo que llevó a la consolidación de la pequeña explotación campesina (agrarismo y redención foral) y al despegue de la moderna industria naval y conservera a partir de la tradición salazonera, en las que la ría y ciudad de Vigo tuvieron un papel protagonista15. En esta recuperación, la integración en el mercado español mediada por las conexiones ferroviarias de A Coruña (1883) y Vigo (1885) fue imprescindible, junto con la implantación de los servicios urbanos y la paulatina terciarización, aunque el nivel de urbanización todavía fuese bajo. A pesar de que la burguesía y el proletariado eran grupos minoritarios, los núcleos industriales también constituyeron el soporte de una actividad cultural alternativa que llevó a la aparición de casinos, ateneos, sociedades recreativas, círculos de artesanos, periódicos y sociedades de lectura. Así, y aunque la riqueza de manantiales de la región gallega no se correspondía con un liderazgo termal en el conjunto español, en Galicia también se instaló una explotación balnearia elitista y de lujo durante la 13 Una tendencia que se aprecia ya desde antes de 1700 y que continuó potenciándose hasta la actualidad. Véase Ofelia Rey, «Migraciones internas y medium-distance en Galicia, siglos x v i -x i x », en Antonio Eiras et al. (eds.), Migraciones internas y medium-distance en la Península Ibérica, 1500-1900, Consellería de Educación y Ordenación Universitaria - Comisión Internacional de Demografía Histórica, Santiago de Compostela, 1994, p. 129. 14 Durante estos años el crecimiento poblacional continuó siendo más rural que urbano, pero el impulso de las ciudades fue evidente desde 1925-1930. Véase José Antonio López, La población de Galicia, 1860-1991, Fundación Caixa Galicia, Santiago de Compostela, 1996. 15 Véase Luis Alonso, «La economía de Galicia, una panorámica, c. 1750-2010», Historia Contemporánea, 42, 2011 (I), pp. 15-66; Xoán Carmona y Jordi Nadal, El empeño industrial de Galicia: 250 años de historia, 1750-2000, A Coruña, Fundación Pedro Barrié de la Maza, 2005, pp. 115-176.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 113 Historia Contemporánea 50: 105-132 primera parte del régimen turnista, igual que sucedió en Cantabria, el País Vasco, Guipúzcoa y Cataluña16. Realidad industrial y cultura moderna La realidad de la eclosión industrial en la ciudad de Vigo sobre la base del sector conservero del pescado alentó la moderna industrialización de Galicia durante el último cuarto del siglo x i x , tanto por su capacidad de producción como por el efecto de arrastre que tuvo sobre otros sectores, caso de la construcción naval, la pesca en general y otras empresas auxiliares17. Durante el último cuarto del siglo x i x el aumento de la población asalariada de la urbe fue considerable, parejo al incremento de la capacidad productiva y al de la implantación de una burguesía financiera. El puerto de Vigo concentraba casi la totalidad de las exportaciones de conservas de las fábricas localizadas en las Rías Bajas y la mayor parte de las importaciones de materias primas y maquinaria exigidas por la industria conservera, la pesca o la construcción naval. La ciudad despegaba como referente económico y se situaba entre los primeros puertos españoles en tráfico de mercancías, configurándose como centro urbano moderno con una aglomeración que se extiende por la ría del mismo nombre18. El turismo también fue una nueva actividad en la que los baños de mar tuvieron una representación importante, 16 Véase M.ª del Rosario del Caz, El agua en el seno de las aguas: La ordenación del espacio balneario en el Cantábrico, Universidad de Valladolid - Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, Valladolid, 2000; Carlos Larrinaga, «Nacimiento y evolución del termalismo vasco durante el siglo x i x . El caso de Guipúzcoa», Transportes, Servicios y Telecomunicaciones, 24, 2013, pp. 58-84; para un conocimiento de la sociabilidad de las élites y la función turística desde un estudio comparado de centros balnearios a ambos lados del Atlantico véase el artículo de Carlos Larrinaga y Elisa Pastoriza, «Dos balnearios atlánticos entre el fin de siglo y la crisis del treinta, San Sebastián y Mar de Plata. Un ejercicio comparativo», Historia Contemporánea, 38, 2009, pp. 277-310. Para Cataluña véase Joan Josep Molina, Balnearios, práctica termal y orígenes del turismo en la Catalunya contemporánea (1850-1950), Astro Uno, Barcelona, 2008. Para el caso de Galicia disponemos de la obra de Luis Alonso, Elvira Lindoso y Margarita Vilar O lecer das augas: Historia dos balnearios de Galicia, 1700-1936, Galaxia, Vigo, 2011. 17 Jesús Giráldez, Crecimiento y transformación del sector pesquero gallego (1880-1936), Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Madrid, 1996. 18 Para observar una transformación similar en el caso de Bilbao. Véase Susana Serrano, «El puerto de Bilbao: poder local y transformaciones urbanas (1876-1936)», Itsas Memoria, 7, 2012, pp. 229-248. http://www.untzimuseoa.net/images/itsas_memoria_07/12_ susanaserrano_abad.pdf.
120 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 3. El balneario de Mondariz Tras la división provincial del estado español en 1833 se lleva a cabo la división de los ayuntamientos con arreglo al RD de 23 de junio de 1835. En este momento Mondariz-Balneario todavía no existía y sus territorios formaban parte de la parroquia de Santa Eulalia de Mondariz, con alrededor de medio centenar de casas. Desde 1904 el enclave pasa a individualizarse en la parroquia de Troncoso, una extensión de 2,4 kilómetros cuadrados que se disgregaba de los territorios del conjunto de la de Santa Eulalia, «con miserables viviendas» y que desde los años de la década de 1890 se convierte en «un pueblo con edificaciones modernas, alegre y bonito»35. Dos decenios después, el 30 de noviembre de 1924, el general Primo de Rivera, cliente del Balneario y definido en La Temporada como «el salvador de España»36, le concede la distinción de ayuntamiento independiente con la denominación de Mondariz-Balnea- rio, en referencia al poderío económico que adquiriera la explotación de las aguas termales desde los años 1870 bajo el patrocinio de la familia Peinador, como veremos. El origen empresarial de Aguas de Mondariz: la familia Peinador Desde el siglo x i se tenía conocimiento de la existencia de una zona de baños minerales en un espacio conocido como Troncoso, pero se ignora si es o no de origen romano y si fue explotada con anterioridad al siglo x i x . Cuando llega el año 1864 el párroco Domingo Blanco, con el apoyo del obispo de la diócesis de Tui, Telmo Maceira, se interesa por el manantial y encarga el análisis de las aguas al químico Antonio Casares y al médico Maximino Teijeiro, ambos catedráticos de la Universidad de Santiago. El resultado fue una clasificación de aquellas como bicarbonatadas, sódicas, ferruginosas y alcalinas, lo que las hace ocupar el cuarto lugar entre las más mineralizadas de este tipo en el continente europeo, detrás de las de Vichy, Vidago y Rodna37. 35 Pío L. Cuiñas, «Mondariz», Galicia Moderna, 1897, s. p. 36 La Temporada en Mondariz, 5.8.1928, portada. 37 Luis Alonso, Elvira Lindoso y Margarita Vilar, «Mondariz: a Belle Époque viva no tempo», ídem, O lecer das augas..., op. cit., pp. 397-437; pp. 399-401.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 121 Historia Contemporánea 50: 105-132 Mapa 1 Mapa municipal de Galicia en el que se señalan los ayuntamientos de Vigo, Mondariz y Mondariz-Balneario, en la provincia de Pontevedra. Fuente: Elaboración propia. Desde este momento el mismo cura se encarga del mantenimiento del manantial gracias a las limosnas de los agüistas; y se facilitó el acceso a él tras la expropiación de los terrenos necesarios por parte del consistorio. Tras el fallecimiento del religioso en febrero de 1886 el deterioro del manantial se acentúa poco a poco. Pero ya en los años 70 un médico de
122 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 Tui, Sabino Enrique Peinador Vela, inspeccionaba la zona acompañado de un ingeniero de minas, Isidoro Sebastián Buceta Solla, con la pretensión de localizar manantiales minerales38. Se toparon con el de Chan da Gándara, a un kilómetro de distancia de Mondariz, con aguas similares a las de Troncoso. Enrique Peinador adquiere los terrenos donde se encontraba el manantial y a partir de este momento, junto con su madre y su hermano Ramón, abogado, inicia la trayectoria de la empresa familiar destinada a la explotación de las aguas de Mondariz. Con fecha del 16 de junio de 1873 el Gobierno republicano declara de utilidad pública el manantial. En ese mismo verano se acondiciona la fuente para su uso y, como para tal fin era necesario nombrar un director médico, este fue un hermano del poeta gallego Eduardo Pondal, Isidro Pondal, que mantuvo el cargo hasta su jubilación en 191839. En diciembre de 1888 la regente M.ª Cristina distingue Aguas de Mondariz como proveedor oficial de la Casa Real. Entre las pretensiones de la familia Peinador estaba incluso la suspensión de la explotación pública que se hacía de la fuente de Troncoso, como propiedad comunal que era, con el fin de adquirirla y conectar ambos manantiales. Tales pretensiones llevaron a que se abriera un proceso judicial que entre demandas, resoluciones y recursos se prolongaría hasta el año 1888, momento en el que el jurisconsulto y político reconocido de la Restauración Eugenio Montero Ríos40 consigue desde el Consejo de Estado una sentencia favorable a los hermanos Peinador. En el año 1905 la familia reafirma su victoria a través de una nueva sentencia, esta vez de la Audiencia Territorial de A Coruña, en la que se les concedía de forma definitiva la propiedad de la fuente de Troncoso. La explotación comercial del manantial se inicia por tanto en los años setenta del siglo x i x , con el embotellado del producto para dispensar el preciado líquido como bebida. Por este tiempo los escaparates del desarrollo por excelencia del mundo occidental eran las exposiciones inter- 38 Para consultar una aproximación a la biografía de este médico-empresario véase Luis Domínguez y Xosé Ramón quintana, «Enrique Peinador Vela (1874-1917)», en Xoán Carmona (coord.), Empresarios de Galicia, vol. 1, Fundación Caixa Galicia, Santiago de Compostela, 2006, pp. 182-203. 39 Desde la RO de 29 de julio de 1816, que desarrolla la Ley de Aguas médico-medi- cinales, era obligatorio tener un médico director en los balnearios oficiales, que formaba parte de un cuerpo facultativo al que se accedía por oposición. 40 Para consultar un estudio de la figura del jurisconsulto gallego Eugenio Montero Ríos véase Margarita Barral, Montero Ríos y Compostela: un feudo clientelar, Ronsel, Barcelona, 2007.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 123 Historia Contemporánea 50: 105-132 nacionales o universales, adonde también llegaron las botellas verdes del Agua de Mondariz41. A partir de finales de la década de 1870 es cuando la familia Peinador amplía su empresa con la construcción de una casa de baños que comienza a funcionar en 1880. Pero la continua afluencia de enfermos, de condición acomodada la mayoría, no tardaría en superar la capacidad de estas instalaciones, que no posibilitaban más de cincuenta baños diarios. Esta situación propició la construcción en 1889 de dos hoteles en los terrenos adyacentes, destinados a alojar a los clientes de élite que demandaban ya mayores prestaciones. A este tipo de alojamiento habría que sumar algunas plazas que ofrecían los vecinos del lugar. Viendo las posibilidades del negocio Enrique Peinador continúa en su empeño de hacer medrar la empresa y convertirla en un balneario de lujo, lo que lo lleva a promocionar cuatro grandes edificios que constituirían realmente el complejo termal de lujo que deseaba construir a partir de finales de la década de los 90: el Gran Hotel, la Fuente de la Gándara y la Planta Embotelladora, el Edificio de la Baranda y el Sanatorio. La Fuente de Troncoso se integra en el complejo en el año 1908, tras haber ganado el pleito que concedía la propiedad a la familia Peinador (1905). Es decir, se inicia una planificación espacial con voluntad de ordenamiento que llevó a la conformación definitiva de espacio balneario: — El Gran Hotel, de estilo ecléctico afrancesado con la singularidad especial que le proporciona el granito gallego, también es obra del arquitecto Jenaro de la Fuente; se inicia en 1893 y fue inaugurado en 1898, con una capacidad para 500 huéspedes. El edificio contaba con una escalera de honor de tipo imperial y con una sala de fiestas y de comedor con capacidad para 800 comensales. El proyecto final del inmueble resolvió las inquietudes de los Peinador: incluir el balneario de Mondariz en el círculo de los grandes centros termales españoles y europeos, con las exigencias de higiene, confort y lujo que ello implicaba, iluminación eléctrica y servicio telegráfico. Además, el proyecto estuvo vinculado a la adquisición de la finca colindante conocida como de Pías, que fue acondicionada para actividades productivas, lúdicas y culturales, caso del museo etnográfico-arqueológico. 41 Luis Alonso, Elvira Lindoso y Margarita Vilar, «Mondariz: a Belle Époque…, op. cit., p. 407.
124 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 — La Fuente de la Gándara y la Planta Embotelladora (tras la demolición de la antigua casa de baños) fueron construidas en 1914, el Pasaje de la Baranda entre 1915 y 1926 (donde se unían las funciones de salud y ocio al albergar servicios médicos y de análisis clínicos con servicios comerciales) y el Hotel Sanatorio se inicia en 1909. Fueron construcciones eclécticas de orientación clasicista proyectadas por el arquitecto y urbanista gallego Antonio Palacios42. Aunque el proyecto del Sanatorio para artríticos nunca llegó a concluirse, la familia pretendía que fuese una prolongación de la Universidad, donde reconocidos facultativos españoles y extranjeros ejercieran la docencia, «haciendo de Mondariz la Compostela del enfermo, encontrada y ungida por la ciencia»43. En 1899 se edita el Album-Guía de Mondariz y en ese momento también comienza la etapa de mayor esplendor del balneario, el primer tercio del siglo x x , con una estimación de clientes de alrededor de 3.000 por temporada. La publicación mensual La Temporada en Mondariz (1889-1931) se publica entre mayo y septiembre, siendo la primera experiencia de prensa empresarial en Galicia; se distribuía de forma gratuita a los clientes y entre la intelectualidad gallega. Junto con la revista Mondariz. Suplemento a La Temporada, que editaba siete números en los meses de verano, era el órgano directo encargado de publicitar el complejo termal-turístico, además de fomentar la identidad regional. En 1906 aparece la primera publicación del centro en inglés desde el Liceo Club de Londres, A Monograph of Mondariz, bajo la dirección de Rachel Challice. Tras su paso por el balneario en 1911 la viajera inglesa Catherine Gasquoine opinaba que The way to enjoy her [Mondariz] is to follow the example of the Spaniards who visit the place so often, and to make the most of simple pleasures. To walk in the gardens or the pine-woods, to drink the healthgiving waters, to make purchases in the kiosks, with tempting wares from Madrid, to take picnic on donkeys to the faming estate of Pias; to listen to music, to dance, to talk, – it is to these pastimes that the days at Mondariz 42 Para consultar un estudio arquitectónico del complejo del balneario de Mondariz dentro de la cultura gallega de finales del siglo x i x , además de obtener un conocimiento de todos los aspecto que interactuaron en la creación de la villa balnearia Mondariz-Balneario, véase Yolanda Pérez, El Balneario de Mondariz: La creación de un lugar (1873-1931), tesis doctoral, Servizo de Publicacións da Universidade de Santiago, Santiago de Compostela, 2005. 43 La Temporada en Mondariz, número extraordinario, 1.6.1927, p. 11.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 125 Historia Contemporánea 50: 105-132 are given, and the pleasures is in the emotions to which these enjoyments minister. These are of the finest, and the only way to care for Mondariz as she deserves to be cared for is to pass your days as in joyous courtship44. De cómo se llegaba a Mondariz y se vivía en el lugar A finales del siglo x i x el acceso hacia el interior de la provincia de Pontevedra seguía siendo muy precario. El ayuntamiento de Mondariz estaba unido a la cabecera del partido judicial, Ponteareas, por un camino vecinal de casi nueve kilómetros y aconsejado solo para tránsito diurno por sus pésimas condiciones. Desde el puerto de Vigo los viajeros podían ir en tren hasta O Porriño, la estación ferroviaria más cercana al balneario, a 20 kilómetros, o ir directamente hasta el balneario en carruaje, necesitando para ello un tiempo aproximado de tres horas. Los viajeros procedentes de Madrid debían disponer de al menos dos días para realizar el viaje, pudiendo elegir entre dos rutas hasta O Porriño: la línea norte del ferrocarril Madrid - Venta de Baños - Monforte y la línea de Portugal que comunicaba Madrid - Ciudad Real - Badajoz - Valença do Minho, alternativa que adquirió auge a partir de la inauguración del puente internacional sobre el río Miño en Tui el 25 de marzo de 1886. La afluencia de portugueses en Mondariz llegó a ser tan destacada que en algún momento parecía Mozambique45. También existía un servicio de automóviles para los más adinerados y a partir de 1908 los hermanos Peinador adquirieron una flota de ocho de la casa alemana Sag Gaggenau para trasladar a sus clientes más destacados. En 1912 se publica Mondariz-Vigo-Santiago. Guía del Turista, donde se dice que Mondariz es punto forzoso de etapa para los viajeros ingleses, según se determina en los itinerarios de la Boot Line. Desde hace años los vapores de esta importante compañía naviera de Liverpool, en sus viajes de turismo, tocan tres veces al mes en Vigo y vuelven allí á recoger los pasajeros (…). En el referido puerto desembarcan también muchos viajeros de América y de la Europa central con el doble objeto de reposar su salud en Mondariz y de visitar la hermosa comarca pontevedresa. En el mismo caso se encuentra Portugal (…), desde donde acuden todos los años (…) innumerables bañistas. Y, por último, su Gran Hotel es en la región uno de los que pueden ofrecer á las personas distinguidas al- 44 Catherine Gasquoine, Spain Revisited…, op. cit., p. 66. 45 Pio L. Cuiñas, «Mondariz», Galicia Moderna, 1.10.1897, s. p.
126 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 bergue cómodo y elegante, mesa excelente, facilidades para recorrer el país y condiciones de lujo y de confort que le igualan con los Palaces más acreditados del mundo46. Mondariz se convertía así en una cita veraniega de las clases más acomodadas. Desde miembros de la realeza como la infanta Isabel, primogénita de la reina Isabel II, o el sultán de Marruecos entre 1908 y 1912, Abd al-Ha- fid, y otros jefes políticos y personajes adinerados de la península y Europa estuvieron en el Balneario de Mondariz. En la transición del siglo x i x al x x la visita asidua de personajes de la política central como Emilio Castelar, Montero Ríos, Melquíades Álvarez o González Besada, entre otros, fomentaron el desarrollo de las redes de contactos en el ambiente de los amigos políticos y de las redes clientelares que definieron el turnismo. Entre los asiduos al balneario también destacaban personajes de la cultura como Emilia Pardo Bazán47 a ojos de quien para «conocer, sorprender en su vida diaria a los escritores españoles de renombre [y] a los políticos de talla: a Mondariz»48. La familia Peinador también se convirtió en patrocinadora de la cultura autóctona y del movimiento galleguista. A Enrique Peinador Vela le coincidió la época del Rexurdimento, con protagonistas como Rosalía de Castro, Curros Enríquez o Lamas Carvajal, y ejerció el mecenazgo con el pintor Ovidio Murguía, hijo de Rosalía y Manuel Murguía. Enrique Peinador Lines continuó dando cobertura tanto al regionalismo gallego como a la identidad nacional desde comienzos del siglo x x , confirmando así el hecho de que el proceso de nacionalización del Estado liberal español tuvo más éxito en el plano de la actividad intelectual que a través de las políticas de la memoria promovidas por las instituciones públicas49. Con respecto al mecenazgo, lo ejerció sobre el Seminario de Estudios Gallegos y con la creación de los Premios Mondariz para el fomento de estudios sobre Galicia. Sobre la promoción de la cultura gallega también destacan 46 Mondariz-Vigo-Santiago. Guía del Turista, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1912, pp. 5 y 6. 47 Véase Yolanda Pérez, «La escritora en el Balneario: Emilia Pardo Bazán», La Tribuna, 4, 2006, pp. 271-290. 48 La Temporada en Mondariz, número extraordinario, 1.6.1927, p. 7. Para estudiar el vínculo existente entre la política de la Restauración y el desarrollo del turismo balneario en Galicia véase Margarita Vilar, «Balnearios, intereses políticos y desarrollo turístico», Cuadernos de Historia Contemporánea, 33, 2011, pp. 163-185. 49 Ramón Villares, «Nacionalismo e Historia en la España del siglo x i x », en VV. AA., Nacionalismo e Historia, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2005, pp. 87-110; p. 109.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 127 Historia Contemporánea 50: 105-132 en La Temporada los artículos referidos al patrimonio50, la sección de gallegos y gallegas ilustres (literatos e industriales)51, artículos sobre la gaita y la música gallegas52, la celebración en sus instalaciones del acto de entrada de Ramón Cabanillas y Antonio Rey Soto en la Real Academia Gallega en septiembre de 192053 y el mismo hecho de que Castelao colaborase en la edición de logotipos para las botellas de Aguas de Mondariz. 4. El tranvía Vigo-Mondariz, una realidad inconclusa La familia Peinador y la misma burguesía local eran conscientes de la importancia que tendría el mismo hecho de comunicar por vía férrea el enclave termal con el puerto de Vigo. Esta situación de partida llevó a que ya desde 1887 existiesen referencias a la creación de la línea tranviaria Vigo-Mondariz, aunque solo llegó a ser una realidad el tramo de 18 kilómetros entre Vigo y O Porriño desde 192054. La primera victoria del proyecto fue la aprobación de la línea en junio de 1895, aunque desde este momento la existencia de intereses privados que pretendían modificaciones del trazado de la línea fueron acumulando retrasos hasta que en 1902 Eugenio Montero Villegas, hijo de Montero Ríos, como representante de la empresa Iberia Concesionaria se hizo cargo de la concesión de la línea Vigo-Mondariz. En el nuevo proyecto ya vemos directamente vinculada a la burguesía local. Las familias Palacios, Sanjurjo, Tapias, Curbera y Peinador eran los apellidos de los miembros de los comités locales que se constituyeron para fijar libremente el trayecto de la línea y al margen del trazado estipulado por los ingenieros y técnicos. En 1904 el proyecto continuaba a través de la creación de una nueva sociedad en Madrid, la Sociedad Eléctrica del Miño, de la que también forman parte Montero Villegas y el mismo Peinador Vela. El pretexto utilizado en su creación fue la construcción de la línea entre O Porriño y Mondariz aprovechando el 50 Luis Pericot e Isidro Parga, «Castros de los alrededores de Mondariz-Balneario», La Temporada, 17.6.1928. 51 En esta sección aparecen semblanzas de Murguía, José López y Riestra (marqués de Riestra), José García Barbón, Antonio Sanjurjo Badía, María Castaña, Juana de Castro, María Pita y otros personajes. 52 Mondariz. Suplemento a La Temporada, 20.3 y 20.9.1916; 15.2.1917. 53 Ibidem, 40, 20.10.1920, pp. 789-798. 54 Los datos referidos al proyecto de la línea tranviaria entre Vigo y Mondariz están sacados de Antonio Giráldez, Recordando los tranvías de Vigo…, op. cit., 149-176.
128 Margarita Barral Martínez Historia Contemporánea 50: 105-132 saldo de agua de Barral, en el ayuntamiento de Castrelo do Miño; también se abrió una suscripción popular a través de la que se obtuvieron 8.000 acciones de 500 pesetas cada una, lo que permitió llegar a un capital inicial de inversión de cuatro millones de pesetas55. Pero el hecho de coincidir el recorrido con las obras de la carretera que uniría Ponteareas y Mondariz, entre 1906 y 1908, llevó a que continuasen las demoras. En julio de 1911 se retoma el tema cuando la empresa bilbaína Sociedad Anónima Iberia Concesionaria consigue la titularidad de las obras y dos años después, en 1913, esta traspasa sus derechos a Enrique Peinador Vela, quien en noviembre de ese año acuerda con la Sociedad Hispano-Belga un convenio para la constitución de la sociedad Tranvía de Mondariz a Vigo. Un nuevo trazado proyectaba comunicar Mondariz con O Porriño a través de Ponteareas. La elección de O Porriño para la ubicación de una subestación está relacionada con el hecho de ser este un pueblo rico en agricultura y ganadería, con una presencia importante de sindicatos agrarios no confesionales y con una situación privilegiada en cuanto a comunicaciones. En la villa del Louro se cruzaban las carreteras más importantes de la provincia de Pontevedra, caso de la carretera de Castilla entre Vigo y Villacastín (1833) y la comunicación ferroviaria de la línea Ourense-Vigo desde el 19 de junio de 1881, lo que facilitaba el envío de remesas de carne al interior del estado. Tales privilegios habían traído un importante desarrollo económico e industrial incluso de la vecina Ponteareas, lo que justificaría el interés de los burgueses implicados en que la línea atravesara dicho ayuntamiento. Pero cuando en 1914 los titulares belgas abandonan la empresa por dificultades mantenidas con los accionistas españoles, la situación derivó en la impopularidad de la figura de Enrique Peinador, el promotor del proyecto. Tal circunstancia llevó a Peinador Lines a organizar en la ciudad de Pontevedra una reunión con los accionistas en el mes de febrero de 1914 para salvar el proyecto. El encuentro se saldó con el nombramiento de un Consejo de Administración de la sociedad Tranvía de Mondariz a Vigo, con un capital de dos millones de pesetas, de la que él era el secretario. Aunque se retomaron las obras, el comienzo de la Gran Guerra en el verano de 1914 supuso la paralización del mercado internacional y los materiales para la construcción de la línea comenzaron a retrasarse e incluso a no llegar. A la altura del año 1916 las obras no tenían un ritmo continuado 55 Ibidem, p. 154.
El tándem Vigo-Mondariz en los inicios del turismo moderno en Galicia 129 Historia Contemporánea 50: 105-132 y en el mes de octubre de 1917 fallecía el gran impulsor del llamado Tranvía de Mondariz, Enrique Peinador Vela. En 1918 el proyecto toma un nuevo impulso tras una subvención de la Diputación de Pontevedra y la adquisición de material en EE. UU. y en Suecia. La Sociedad pasa a cotizar en la Bolsa de Madrid en 1919 y entre febrero y marzo de 1920 se puso en funcionamiento el único tramo construido de la línea, el de Vigo a O Porriño, que ocupaba un tiempo aproximado de dos horas. El último tramo de la línea ya solo interesaría directamente a la familia Peinador como propietaria que era del complejo termal, lo que determinaría en buena medida que el resto de los burgueses locales abandonasen el proyecto. Además, a partir de la década de 1920 los baños de mar y sol ofrecían cada vez mejores condiciones en el desarrollo de la idea de ocio y diversión, un entretenimiento que además se completaba con la oferta cultural de teatros, cines y cafés de la ciudad olívica. Esta competencia sería ya insalvable para la ville d’eaux de Mondariz, de condición cada vez más residencial y elitista, frente al ocio de masas de las playas urbanas. Mapa 2 Delimitación del proyecto de la línea tranviaria Vigo-Mondariz en la Provincia de Pontevedra. Fuente: elaboración propia.