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Una aproximación a las raíces secundarias indoeuropeas

Lema Devesa, María Carmen

Abstract

En la historia de la reconstrucción lingüística indoeuropea ha sido fundamental la sistematización de la estructura morfológica de la palabra, asociando un contenido semántico propio a cada morfema derivativo. En el indoeuropeo y en las lenguas romances, los mecanismos disponibles para la creación de nuevas palabras son sobre todo la composición y la derivación. La clasificación de las raíces por su estructura gramatical se puede realizar en varias modalidades: la forma común básica de las raíces es consonante (C) que se asocia con vocal (V) y se sigue o no a su vez de consonante, vocal o sonante. Si queremos ampliar podemos considerar que a la vocal le pueden preceder dos consonantes y que le pueden seguir asimismo otras dos. A la raíz se le pueden unir gran variedad de sufijos creando un lexema que se modificará de acuerdo con dicho sufijo y que podemos agrupar según su contenido semántico. La lengua indoeuropea probablemente tenía un sistema de derivación muy fértil tanto para sustantivos como para verbos, lo que nos permite profundizar en el ámbito de creación de diferentes campos semánticos.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO Una aproximación a las raíces secundarias indoeuropeas Grado: Filología Clásica 4º Curso AUTORA: María Carmen Lema Devesa DIRECTOR: José Virgilio García Trabazo UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA SANTIAGO, A 26 DE JULIO DE 2017 2 TRABAJO DE FIN DE GRADO Una aproximación a las raíces secundarias indoeuropeas Grado: Filología Clásica 4º Curso AUTORA: María Carmen Lema Devesa DIRECTOR: José Virgilio García Trabazo Firma Autor Firma Tutor-Director UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA SANTIAGO, A 26 DE JULIO DE 2017 3 ÍNDICE 1. Las raíces en indoeuropeo: introducción ……………………………………... 4 2. La evolución de las raíces en las lenguas indoeuropeas: un análisis general … 5 3. La evolución de las raíces y la semántica…………………………………….. . 6 4. La evolución de las raíces: indoeuropeo y proto-indoeuropeo. La adquisición de la flexión ………………………………………………………………………. 7 5. La evolución canónica de las raíces…………………………………………… 9 6. Indoeuropeo preflexional y flexivo como etapas evolutivas ……………..…... 9 7. Las raíces indoeuropeas: visión global………………………………………... 9 8. La estructura de las raíces. Raíces primarias y secundarias .……………….. 11 9. Funcionalidad de las raíces. Categorías gramaticales ………………………. 16 10. Consideraciones acerca de la derivación …………………………………… 16 11. Ejemplos propuestos por Garnier …………………………………………… 18 12. Conclusiones ……………………………………………………………..….. 27 13. Bibliografía …………………………………………………………………. 34 4 1. LAS RAÍCES EN INDOEUROPEO: INTRODUCCIÓN En la historia de la reconstrucción lingüística indoeuropea ha sido fundamental la sistematización de la estructura morfológica de la palabra, que buscaba asociar un contenido semántico propio a cada morfema derivativo. En la época más temprana de la lingüística comparativa se insistió en demostrar la correlación sistemática entre fonología y morfología, algo que parecía básico para trazar de forma pormenorizada el desarrollo morfológico de las raíces. Las raíces extendidas con sus correspondientes morfemas derivativos constituyen verbos y formas nominales manteniendo, en principio, un carácter semántico común (CLACKSON 2007; 5-26). Suponemos que en el indoeuropeo, como ocurre también en las lenguas romances, los mecanismos disponibles para la creación de nuevas palabras son fundamentalmente la composición y la derivación. De acuerdo con Benveniste, se pueden clasificar las raíces por su estructura gramatical en varias modalidades: la forma común básica de las raíces es consonante (C) que se asocia con vocal (V) y se sigue o no a su vez de consonante, vocal o sonante. Si queremos ampliar podemos considerar que a la vocal le pueden preceder dos consonantes y que le pueden seguir asimismo otras dos, lo que nos daría el esquema básico (C)CVC(C) (FORTSON 2010;75-85). A la raíz se le pueden unir gran variedad de sufijos creando un lexema que se modificará de acuerdo con dicho sufijo que modificará el significado y que podemos agrupar según su contenido semántico. Podemos explicitar la siguiente clasificación: En los sustantivos de acción los sufijos que pueden aparecer serían *-o-, *-eh2-, *- men-, *-es-, *-ti-, *-tu-, *-tr/tn-, *-r/n-, *-r/u n- y *-ie-. Con respecto a los sustantivos agentes podemos comentar *-ó-, *-tér-, *-mén- y *-és-. Con respecto a los nombres instrumentales, *-tro-. En cuanto a la creación de adjetivos constatamos la presencia de *-eh2- como morfema de derivación. Por lo que se refiere a los verbos, podemos identificar asimismo sufijaciones características; en los verbos con matiz semántico iterativo o intensivo los sufijos utilizados serían *-se/o-, *-eie/o-. En los verbos con matiz causativo los sufijos más frecuentes son *-neu - y *-eie/o-. También en formas verbales el matiz semántico desiderativo se puede encontrar con el empleo de la sufijación en *-h1se/o-. Dentro de los sufijos utilizados habitualmente en los adjetivos podemos destacar *-o-, *-io-, *-no-, *-o-, *-ko-, *-ro- y *-lo-; particularmente, el matiz semántico de 5 posesión se puede atribuir a los sufijos *-to-, *-u o- y *-u ent-, mientras que la expresión de la caracterización o posesión de una cualidad puede reflejarse a través del empleo de los sufijos *-en- y *-h1en-. De acuerdo con esto podemos decir que el indoeuropeo muy posiblemente tenía un sistema de derivación muy fértil tanto para sustantivos como para verbos, lo que nos permite profundizar en el ámbito de creación de diferentes campos semánticos. 2. LA EVOLUCIÓN DE LAS RAÍCES EN LAS LENGUAS INDOEUROPEAS: UN ANÁLISIS GENERAL Una de las ventajas de estudiar pormenorizadamente –en nuestro caso, investigar diacrónicamente– una lengua es que permite ver regularidad allí donde en apariencia tenemos formas irregulares; es decir: permite observar cómo la evolución de los procesos a lo largo del tiempo nos revela su regularidad más allá de una aparente irregularidad. De acuerdo con Adrados el perfil de las raíces y su comportamiento gramatical se desarrolla con una base fonética. En ese sentido podemos establecer, al poner en relación las diferentes lenguas indoeuropeas, el papel en la evolución de las raíces que tienen los fenómenos fonéticos, y en particular es interesante el papel de la alternancia vocálica, con la oposición cualitativa -e/o- y las diversas oposiciones cuantitativas (grados alargado, pleno y cero) (ADRADOS 1996). Sabemos también que para la organización de la conjugación en los verbos existía una alternancia vocálica, dotada de singular importancia. Cuando a la raíz le seguían las desinencias de plural y voz media, la vocal del grado pleno (normalmente /e/) desaparecía, quedando sólo la forma en grado cero, y esto dio lugar a un contraste morfológico entre singular y plural (y voz media). A veces la analogía ‘reacciona’ contra posibles ambigüedades no deseables, y así podemos decir que, por ejemplo, un grado cero *h1s- (frente al pleno normal *h1es- ‘ser, estar’) se trasladó en latín a la primera persona del singular. Esto permite explicar la coincidencia del grado cero en formas como *(e)somi > sum y *(e)somos > sumus. Incluso a veces la fonética evolutiva nos expresa una notable ironía al poder establecer curiosidades como que la forma en latín arcaico *somos coincide con la forma actual del castellano. *somos se puede analizar además como una aglutinación de 6 desinencias (algo con lo que no está de acuerdo Adrados): la -m- y la -o- serían marcas para la primera persona de la conjugación indoeuropea; la -s final sirve para caracterizar al número plural. Cuando la desinencia era de singular, la raíz atemática conserva su vocalismo -e-. Por eso tenemos las formas *h1es-si > es; *h1es-ti > es-t; (pero es-tis por analogía con la segunda persona singular). ¿Qué le ocurre a este verbo, sin embargo, cuando se conjuga en futuro o en imperfecto, donde no aparece la -s-? La respuesta es muy sencilla. Cuando la -s- va en posición intervocálica se produce un fenómeno que también se da en algunas otras lenguas y que es conocido con el nombre de rotacismo. Este hecho consiste en una sonorización de la -s- que evolucionó a /z/ y finalmente acabó transformándose en la vibrante /r/. El futuro del verbo ‘ser’ se formaba añadiéndole a la raíz la antigua desinencia de optativo *-ih1- más las marcas personales. De ese modo conseguimos la segunda persona *es-is, que evoluciona a eris, y que luego servirá para formar la segunda persona del presente del castellano eres. Lo mismo le ocurre a las formas del imperfecto. Estas se formaban con un sufijo *-ā-, de modo que tenemos *es- ā-m > eram > era; *es-ā-mos > eramus > éramos, etc. Así, de una forma relativamente sencilla, y con unas pequeñas nociones de indoeuropeo, podemos comprender perfectamente una conjugación en apariencia tan caótica e irregular como es la de nuestro verbo ‘ser’ (CLACKSON 2007; 65-88) Lat. sequor ‘seguir’ está emparentado con el verbo ‘ver’ en inglés y en alemán (see y sehen respectivamente). Estos verbos proceden de la raíz indoeuropea *seku -, que significa ‘seguir’, y que en germánico antiguo conservó el significado más arcaico de ‘seguir con la mirada’. Lo mismo nos ocurre al descubrir la relación existente entre fracción o fractura (del latín frango) y el verbo inglés break, con un significado muy parecido. La raíz de la que parten es *bhreg-, que también es el origen de las palabras ‘bregar’ y ‘brecha’. 3. LA EVOLUCIÓN DE LAS RAÍCES Y LA SEMÁNTICA Los avances de las últimas décadas en el desarrollo del método científico de reconstrucción del indoeuropeo nos van a permitir explorar también los significados ‘embrionarios’ de muchas de nuestras palabras, pudiendo establecer lo que diríamos una 7 semántica nuclear o significado primigenio de la raíz, y su evolución que da lugar a un fascinante despliegue, y que cuando abarca una múltiple evolución permite ver cómo tenemos incluso una divergencia entre lo que podríamos denominar evolución ‘natural’ frente a una ‘evolución’ formal o culta –que en realidad escapa a las reglas generales evolutivas– y que permite un juego que se presta a un especial aprovechamiento en el campo de la creación literaria (BOSQUE 1981;36-49) Así incluso en nuestro castellano podemos identificar dobletes compuestos por una palabra culta y otra patrimonial. Es lo que pasa por ejemplo con cátedra y cadera o fastidio y hastío. Si observamos dobletes de procedencia latina o griega, ¿por qué no se habrían formado también con palabras de otras lenguas indoeuropeas? Resulta enriquecedor agrupar palabras con igual etimología: así tenemos de máquina, palabra procedente del griego μηχανή / (dór.) μᾱχανά (> lat. machĭna), mago, de origen persa, y desmayar, procedente del francés medieval esmaiier, que a su vez lo toma del latín vulgar desmagiare; poseen todos el mismo origen etimológico con la raíz *mag-, que significa ‘tener fuerza’. Otros ejemplos curiosos pueden ser el de bedel y buda, ambos procedentes de la raíz *bheu dh-, que significa ‘ser consciente de’, ‘saber’, y también espía y espejo, cuya raíz *spek - significa ‘observar’. Lo cierto es que descubrir el parentesco escondido de las palabras es una actividad fascinante y a la vez instructiva, pues las palabras parecen ganar así matices y significados que antes pasaban desapercibidos. Con una ayuda así el estudioso podrá comprender mejor cómo de la raíz *dheh1- ‘colocar’ surgen palabras como en griego θέσις, y en latín facio y sacerdotem, todas ellas emparentadas con el verbo inglés to do. 4. LA EVOLUCIÓN DE LAS RAÍCES: INDOEUROPEO Y PROTO-INDOEUROPEO. LA ADQUISICIÓN DE LA FLEXIÓN El origen de la flexión nominal y verbal indoeuropea se puede entender a partir de un estadio anterior no flexivo. La flexión indoeuropea representa una innovación, y que en fecha anterior existió un estadio no flexivo no supone novedad alguna. 8 Que un tema puro pudiera entablar relaciones sintácticas diversas sin necesidad de desinencias, es otro postulado bien conocido. En la flexión de los pronombres hay evidentes temas puros que sólo secundariamente han sido convertidos en expresión de un caso y número concretos. Respecto a la existencia de antiguas palabras-raíces, el hecho de que antiguamente una raíz pudiera ser ya sin más una palabra, sin necesidad de recibir una extensión con sufijos ni con desinencias, es también algo reconocido desde antiguo (ADRADOS 1996). La evolución que parece configurarse a continuación consiste en pasar de una teoría general apoyada en unos cuantos ejemplos sueltos, a un estudio sistemático que precise en detalle el origen de las distintas flexiones a partir de lo que podríamos denominar ‘estadios preflexivos’ (DUNKEL 2014; 67-84). Para esto habría que conjeturar el apoyo en los siguientes datos contrastados por la lingüística diacrónica: a) Un reconocimiento palmario del carácter arcaico del grupo anatolio, muy concretamente del hitita, dentro del indoeuropeo. En ello nos basamos fundamentalmente por la falta de oposición de los géneros masculino y femenino y la ausencia de oposiciones de temas dentro de un mismo verbo. a) Habría que sustentar la validez de un método de reconstrucción morfosintáctica de base estructural. Pues el gran problema de la reconstrucción de una lengua flexiva que nace de una no flexiva es que dicha flexión hay que entender que está al servicio de la expresión de categorías y funciones que no existían en la etapa no flexiva. La reconstrucción tradicional lo que hace es estructurar en el pasado las categorías y funciones de las lenguas históricas, expresadas por unos u otros de lo que podríamos denominar ‘significantes’ presentes en ellas. Ciertos elementos fonéticos pueden morfologizarse para expresar nuevas categorías o funciones según el cuerpo de conocimientos actual de la lingüística. Como de hecho ciertos morfemas de un sistema dado pueden pasar a significar cosas absolutamente diferentes, nuevas además, en otro. Sólo el enfoque estructural, de un estructuralismo que pueda considerar simultáneamente la sincronía y diacronía, puede ayudar a comprender correctamente esta situación (COSERIU 1967; 15-23). 9 5. LA EVOLUCIÓN CANÓNICA DE LAS RAÍCES Además de sentar unas bases fonéticas y un fundamento teórico general, en ellos se estudia para el verbo la creación, primero, de variantes de una misma raíz y de sus extensiones; luego, la de las desinencias, que añadidas a cualquiera de estas raíces o variantes de raíces dan expresión a tres personas, dos números, dos tiempos (presente y pretérito), dos voces (activa y media); después se explica la creación de un segundo nivel en que dos o más de estos temas se unifican en un mismo verbo, repartiéndose la expresión de sus categorías o funciones, y siendo precisados en último término por las desinencias; y, finalmente, la de un tercer nivel, en que dentro de un tema verbal hay dos subordinados: por ej., hay un tema de optativo y otro de subjuntivo dentro del de aoristo. Para el nombre, se parte igualmente de raíces o raíces ampliadas y se persigue la formalización de las relaciones nombre-nombre (creación del genitivo y el adjetivo) y nombre-verbo (creación del nominativo y el acusativo), así como la entrada gradual de las raíces o temas puros restantes en el sistema casual; se estudia igualmente el origen de la oposición genérica animado / inanimado, por conversión de dos subclases de palabras en dos términos de una categoría sintáctica, así como la consecución del segundo nivel (oposición de dos temas, de masculino y femenino, en el adjetivo) y aún de un tercero (en la comparación). El caso del pronombre es, finalmente, el de una morfologización sobre la base de antiguas formas no flexionadas principalmente deícticas: se crea una declinación, ya de tipo nominal, ya adjetival, con recursos en parte independientes, en parte imitados del nombre y del adjetivo. Y ello con varias etapas y con diferencias dialectales (GAMDRELIDZE 1995; 13-19). 6. INDOEUROPEO PREFLEXIONAL Y FLEXIVO COMO ETAPAS EVOLUTIVAS Que la etapa flexiva del indoeuropeo se vio precedida por una no flexiva es un postulado que nos dota de la apropiada coherencia estructural para acometer el estudio de la evolución de las raíces. Y esto es acorde con entender que cualquier lengua, por muy ‘primitiva’ que pudiera parecer, es un sistema de signos perfectamente organizado y jerarquizado. El que una etapa preflexiva que podemos denominar A carezca de las categorías de la etapa siguiente flexiva que llamaremos B, o que en ella sean 16 9. FUNCIONALIDAD DE LAS RAÍCES. CATEGORÍAS GRAMATICALES Las palabras de la clase nominal-verbal cuya estructura formal monosilábica hemos descrito podían funcionar, según hemos dicho, ya como verbos, ya como nombres; también como adjetivos, es decir, como nombres determinantes de nombres, sobre la base de la identificación de la raíz como antes la hemos caracterizado. Posiblemente el problema de si la distinción formal verbo / nombre existía en indoeuropeo, lograda con ayuda de morfemas no flexivos, como luego se logró principalmente con ayuda de la flexión (COSERIU 1967). Pero no todo es tan cartesiano, porque de hecho los pronombres de 1ª y 2ª persona *ég - 1 y *tu- 2 (con variantes) definían claramente como verbo a una forma ambigua vecina. Es clarísimo que el significado de las raíces, aun cuando siguen siendo nominalverbales, hace que en una determinada frase queden definidas como nombres o como verbos. Por otro lado, el contexto extraverbal probablemente fuese muy importante a este respecto: la situación y también el gesto, el contexto e incluso la entonación que acompañan a la pronunciación de la palabra en determinadas circunstancias. 10. CONSIDERACIONES ACERCA DE LA DERIVACIÓN Hay que traer a colación el hecho de que la derivación lexical por nominalización a partir de la posición predicativa del adjetivo engendra ciertas condiciones que explican determinados interrogantes. En primer lugar hay que admitir que la nominalización prescinde de los rasgos selectivos del adjetivo ya en un primer estadio del proceso pues concentra en él sólo la cualidad de la noción base. Al respecto también ocurre algo parecido a lo que sucede con la creación de sustantivos abstractos a partir de un predicado verbal: éstos tienen como función principal la de resumir una frase sobre la dimensión de su predicado (MEIER-BRÜGGER 2010; 29-35). 1 Cf. Dunkel 2014: 199-208. 2 Dunkel 2014: 805-814. 17 Por tanto, en principio, la sustantivación supone considerar como contenido significativo lo que es normal en una predicación y no significados desviados o selectivos. No es un problema, en cuanto a su significado, la evolución de esta mesa es alta hasta la altura de esta mesa. Podemos decir que se trata de una derivación lexical estrictamente paradigmática. Posiblemente en la sustantivación se registran rasgos significativos que en el adjetivo funcionaban como selectivos, algo similar a los que sucede con el predicado verbal. Lázaro comenta textualmente: ‘el verbo desarrolla acepciones contextuales, normalmente metafóricas, incompatibles con el nombre […] si los sememas del verbo aparecen ordenados, a partir de uno de ellos se interrumpe la posibilidad de ser transferidos a la expresión nominal correspondiente’ (PENA 1991). También hay que tener en cuenta que la sustantivación entra en un campo lexical cuyos términos pueden impedir o al menos no facilitar todo tipo de transferencias semánticas, especialmente cuando en ese campo semántico ya existe un sustantivo. Por lo tanto, con la derivación se ponen de relieve al menos tres factores: de un lado, la función sintáctica, y de otro, la derivación categorial y la derivación semántica que hemos subsumido en la expresión ‘derivación lexical’. La combinación de estos tres factores explica el panorama de la derivación. Por supuesto que en el proceso de la sustantivación a partir del adjetivo –también por supuesto a partir del verbo– se realizan los tres. Por ello la he llamado ‘derivación plena’; cuando falta uno o dos de esos factores el tipo de derivación es distinto, caso de rex / regem, derivación flexional. Asimismo con la sustantivación que se produce a partir del adjetivo en función predicativa podemos decir que se puede entender la existencia de dos etapas en el proceso y por lo que la sustantivación arrastra la noción base del adjetivo y no sus acepciones metafóricas. Además, y siguiendo el silogismo de lo comentado, el enriquecimiento de rasgos semánticos diferentes al originario y básico tiene lugar una vez hecha la sustantivación, lo que, a su vez, depende de la frecuencia contextual del adjetivo o verbo si fuese el caso, con el sustantivo y de la presencia de otro sustantivo dentro del mismo campo semántico (MEILLET 1964). 18 11. EJEMPLOS PROPUESTOS POR GARNIER Encontramos varios ejemplos de situaciones en las que las raíces secundarias indoeuropeas hacen un cambio semántico, generan un campo semántico propio. De acuerdo con Garnier (2016), podemos explicitar los siguientes casos: 1. Derivación según esquema *CóH-i → *CiH-tó- (→ *√CeiH-) 1.1. *bhórH-i ‘fragmento’ (de *√bherH- ‘golpear’) *bhriH-tó- ‘cortado’ < *bhrH-i-tó-: * CHi/u-C > *Ci/uH-C *√bhreiH- ‘cortar, afeitar’ El sufijo que pone en marcha la modificación semántica es *-tó-. Los adjetivos verbales en *-tó- son tónicos, por lo que provocan el grado ø en la raíz. Vemos, por tanto, que el sufijo *-tó- provoca un cambio morfológico de forma que el antiguo sufijo -i pasa a situarse antes de la laringal. 1.2. *dhógu h-i ‘secar’ *n -dhgu h-i-to- ‘resecado’ (*√dhgu hei- ‘hacer secar, destruir’) *dhgu h-i-h3on, *dhgu h-i-h3n-ó- ‘consumido’ (véd. kṣīṇá-) Asimismo el sufijo que provoca la modificación semántica es *-tó-. Es un caso similar al anterior, y vemos que la bifurcación de las raíces tiene, pues, una base fonética. Es lo que podemos llamar una transformación por extensión; la modificación fonética lleva a que el hablante separe e identifique el lexema nuevo como una nueva entidad dotada de un campo semántico propio. 1.3. *dhóh1- ‘leche materna’ *√dheh1- ‘succionar leche maternal, mamar’ *dhéh1-i-h2e, *dhéh1-i-th2e, dhéh1-i-e,*dhéh1-i-e/o- ‘succionar’. *dhih1-tó- (< *dhh1-i-tó-) ‘sorbido’ (véd. dhī-tá- ‘id.’) *dhih1-ló- (< *dhh1-i-ló-) ‘lactante’ (lat. fīlius ‘el que mama, hijo’) *√dheih1- ‘succionar’  presente *dhéih1-e/o- ‘succionar’ (véd. dháyati)  causativo *dhoih1-éi-e/o- ‘amamantar’ (gót. daddjan ‘mamar’)  causativo *dhi-n-éh1-ti ‘mamar’: iir. *dhi-nā-ti → véd. dhi-nó-ti ‘id.’ 19 Aquí la modificación es más compleja y admite variantes con una riqueza sintáctica muy notable, al dar lugar a diferentes variantes semánticas del verbo. 1.4. *h1órh1-i ‘torbellino’ de *√h1erh1- ‘girar, rodar’ gr. hom. ἐρέθω (< *h1érh1-dhh1-e/o-) ‘luchar’ (GARNIER 2016: 25) *h1rih1-tó- ‘levantado’ (lit. rýtas ‘mañana’) → *√h1reih1- ‘levantar’ (LIV2 *√h3reiH-) [gr. ὀρίνω ‘elevarse’ por *ἐρίνω // ὄρνῡμι (< *h3r -néu -)]  *√h1reih1-nú- ‘torbellino’  *√h1rói(h1)-s-o- (germ.com. *raisaz, verbo fuerte *reisan ‘levantar, elevar’)  *√h1rói(h1)-m-o- ‘elevación, crecimiento’ (ingl.a. ā-rœman ‘elevarse’ < germ.com. *raimijan) Aquí la sufijación con sonante es muy característica. 1.5. *h2ólh1-i ‘arcilla’ (*‘algo amasado’ < *‘aplastar, esmagar’ ?) *√h2élh1- ‘moler’ (LIV2 : 277, n.1), *h2léh1-u -r n. ‘harina’ [//*√bherh1- ‘fermentar, hervir’, *bhréh1-u -r ‘brotar’, com. germ. *breura- ‘soportar’] *h2lih1-nó- ‘untado con arcilla’ (sustantivizado en hit. ḫalīna- ‘arcilla’) →*√h2leih1- ‘extender’ (LIV2 *√h2leiH-)  *h2li-nh1-é/ó- ‘extender’  *h2lih1-tó- ‘extendido’ (lat. *ob-lītāre ‘borrar’, ob-lĭtt-erāre ‘borrar letras’) Tenemos una sufijación variable con el recurso al sufijo ‘no/to’. 1.6. *(s)k ól-i ‘curvatura, curva’ *h2éh1-k l-i-to- (véd. a-śri-ta-) → *√k lei- ‘doblar’  *k li-néu -ti ‘doblar, plegar’ (av. ºsirinaoiti), *k léi-e/o- (véd. śráyate, av. sraiiata).  *k él-ou -s, *-ōm [amficinético] ‘doblado’ → *k l-ou -ní- f. ‘cadera’ → *k l-ou -ó- ‘que cojea’ (lat. *clăuus, -a, -um, *clăuĕō, *clăuĭdus > claudus) En este caso tenemos un comportamiento más sofisticado con una sufijación doblemente vocálica para el adjetivo 20 *lóh3-i ‘lluvia’ *lih3-tó- ‘llovido’ → *√leih3- ‘llover’ (LIV2 *√leiH-)  *lḗih3-ti, *léih3-n ti ‘verter’ (OCS lějǫ ‘derramar, verter’, let. leju ‘id.’)  *léih3-tu-, *lih3-téu - ‘líquido vertido’, gót. leiþu n. ‘vid’  *lói(h3)-t- ‘libación’ (→ *lóit-, *lit-ós ‘libación’) lat. litāre ‘verter una libación’, gr. λιτή ‘oblación líquida’ (< *lit-éh2-) En este caso estamos ante una derivación por sufijación unisilábica con oclusiva, que se apoya en algunas variantes en sonante nasal o en laringal. 1.7. *(s)póh1-i ‘gordura, corpulencia’ (con *s móvil) *√(s)peh1- ‘engordar, crecer’ (LIV2015 *√speh1-) *(s)pih1-tó- ‘engordado’ y *pih1-nó- ‘hinchado’ (sáns. pīna-stana-) → *√(s)peih1- ‘estar gordo, estar grueso’  *péih1-mn  ‘fluído espeso’ (av. paēmann. ‘leche materna’, farsi pēm ‘leche’)  *péih1-e/os- ‘fluido espeso’ (véd. páyasn. ‘salsa gruesa’, av. payahn. ‘leche’)  *pói(h1)-no- ‘fluido espeso’ (lit. píenas m. ‘leche’)  *pi-n-éh1-ti ‘causar inflamación’ (véd. pínvati, reflejo temático de *pinóti)  *pih1-iú- ‘grueso’ →*pih1-iúh2 f. ‘gordura’ → *pih1-iu-h2-s-ó- ‘líquido espeso’ (cf. véd. pīyuṣam. n. ‘la leche de vaca durante los primeros 7 días tras el parto)  *(s)pói(h1)-k- f. ‘gordo’ → *(s)pik-ós (cf. lat. pĭx, pĭc-ĭs f. ‘pez, brea’)  *poih1-ó- ‘gordo’ (germ. com. *fajjaz ‘fett’)  *pói(h1)-t- ‘saciedad’ → pseudo nombre-raíz *póit-, *pit-ós ‘Fülle’ (cf. véd. a-pít-) → germ.com. *fait-nō- > *faittō- > -*faitō- - *faitaz ‘fett’ →*pit-ú- m. ‘alimento’ (véd. pitú-, celt. com.*itu-) Este es un caso bastante complejo que ilustra sucesión de cambios con sufijación y la riqueza en la constitución de un abanico léxico 21 concatenado. Desde el punto de vista meramente estructural la sufijación admite variantes uni o bisilábicas con profusión de presencia de vocales, en uno de los componentes de la sufijación bisilábica que repite el patrón de un sufijo con oclusiva y otro con predominio vocálico. Es destacable que también se admiten los prefijos con clara preponderancia de la silbante y que esta riqueza da lugar a un abanico donde se sitúan sustantivos y verbos, lo que subraya el protagonismo de la gramaticalización fonética frente a la morfológica para la sistematización del campo semántico, acorde con los postulados de la teoría estructuralista (SZEMERÉNYI 1996). 1.8. *(s)póh2-i ‘espasmo, dolor, tos, expectoración’ *(s)peh2- ‘tirar con fuerza’ y ‘expulsar’ (arm. hanem) *(s)póh2-i ‘espasmo, dolor fuerte, tos, expectoración’ *(s)pih2-tó- ‘expulsado, expectorado, vomitado, devuelto’ → *√(s)peih2- ‘devolver, vomitar’  *(s)pói(h2)-t- ‘expulsar, devolver’ (→*spóit-, *spit-ós ‘escupir’)  *(s)pói(h2)-mo-/*-no- ‘escupir’ (raíz colectiva *-méh2/*-néh2 ‘espuma’)  *pih2-tú- ‘expectoración’ (lat.*pītus, -ūs m. reflejado por pītuīta f.)  *(s)póih2-u ‘expectoración, esputo’ → *√(s)péih2-u-ti, *(s)pih2-u -enti ‘vomitar, escupir’ (*spíh2-u- e/o-) (gót. speiwan, spaiw, spiw-un ‘escupir’ vs. ingl. to spew)  *(s)piuh2-tó- ‘escupir’ (< *(s)pih2-u-tó-) → *√(s)pieu h2- ‘expulsar’ (LIV2 *√pstieu H-) X *√pster- ‘estornudar’ En este caso disponemos de un muy ilustrativo ejemplo de cómo se realiza la derivación con varias tentativas de sufijación que confluyen en mantener el campo semántico extenso. Destaca la presencia del muy frecuente sufijo con oclusiva (*-tó-) y sus variantes, que podrían ser la constitución de una fluctuación entre la oclusiva y la sonante nasal (m), así como la intersección de vocales fundamentalmente con la presencia de las cerradas, que hacen un apoyo fonético que casi se puede justificar 22 con argumentos biológicos, y que da lugar en ocasiones a la geminación del sufijo. También aquí pueden aparecer apoyos previos en silbante en la raíz. La fonética sigue constituyendo el motor de la morfología, incluso exhibiendo su papel en la conjugación de aspectos del verbo, lo que no hace sino corroborar la hipótesis de la preponderancia fonética en la gramaticalización (RIX 2011). 1.9. *(s)tóh2-i-ti ‘ponerse rígido, endurecerse’ véd. styā-ya-te ‘ponerse rígido’ < PIE *sth2-i-oi- *stih2-nó- (sáns. styāna- ‘perezoso, indolente’, pali thīnan. ‘pereza, decaimiento’ < ia. *stīna-) *stih2-mó- ‘letárgico’ (av. stīmá- ‘träge’) →*√(s)teih2- ‘coagular, endurecerse’ (LIV2 *√stieH-) Aquí también tenemos un productivo ejemplo de este modelo de derivación, nuevamente la presencia de la sufijación con el modelo de sonante (m o n) monosilábica, y ocasionalmente sustituida por otra sonante. 2. Derivación según esquema *CóH-u → *CuH-tó- (→ *√Ceu H-) 2.1. *bhórh1-u ‘movimiento del auga, hervir’ (celt.com. *beru-, *beru -) →*bhruh1-tó- - *√bhreu h1- ‘fermentar, pudrir’ (con el causativo *bhrou h1-éi-e/o- ‘preparar’). Es un ejemplo paradigmático de la posibilidad de alternancia entre ambos tipos de sufijación: o bien la de la oclusiva (habitualmente dental sorda que se acompaña de vocal abierta?) o bien simplemente la vocalización en vocal cerrada como elemento constitutivo del sufijo. 2.2. *kóh2-u ‘cortar, cortado’ (?), presente *kéh2-u-ti ‘rebanar’ *kuh2-tó- ‘cortar’ - *√keu h2- ‘tirar un árbol’ y ‘descabezar’. *(s)ku-n-éh2-ti ‘cortar ‘ (ia. *sku-na-ti, av. ā-sku-nó-ti ‘perforar las orejas’). Un nuevo ejemplo de la dicotomía con sustituibilidad de ambos sufijos para la constiución del abanico de campos semánticos, si bien en algún caso puede hacerse una situación más compleja con una trisufijación en la que entrarían en juego las sonantes, laringales y la casi 23 omnipresente dental sonora que da amplio juego en su comportamiento con la sufijación. 2.3. *lóh3-u ‘líquido derramado’ (?), *lóh3-u-ti ‘derramar’ *luh3-tó- ‘derramado’ y ‘lavado’ → IE *√leu h3- ‘lavar’ o ‘ser traspasado por agua’ (En micénico y griego re-wo-to-ro [λέϝοτρον] ‘baño’ < IE *léu h3-tro-) En este ejemplo se ve nuevamente la versatilidad en la sustitución de ambos sufijos así como un dato ilustrativo de su datación por la presencia en el micénico. 2.4. *mólh2-u ‘moler’ (?) *mélh2-u-ti ‘deshacer en trozos, molturar’ (hit. malḫuzzi), admitiendo una forma iterativa en *mol(h2)-u -éi-e/ø (gót. malwjan). En este caso tenemos la variante simple en vocal como sufijación monosilábica? y la combinación con bisufijación para generar variante semántica que adquiere iteratividad. 2.5. *póh1-u ‘úlcera purulenta’ (en la raíz *√peh1- ‘hendir, abrir, fisurar’) (av. pāmann. ‘penetrantes, sarnosos’, lat. peminōsus ‘lleno de huecos, áspero, irregular’) *puh1-tó- ‘gangrenoso, podrido, devastado’ → *√puh1- ‘apestar’ (LIV2 *puH-) Aquí también se admite la variabilidad de sufijación para generación de abanico de campo semántico que destaca por la confluencia en el juego de vocalización de la raíz, para lo que podría invocar además de la apofonía, que puede ser discutida en este caso al aparecer vocal cerrada, por una argumentación cacofónica. 2.6. *pólh1-u ‘pila’ (< * ‘acumulación de líquido o sólido derramado’) *péri-pl(h1)-u-to- ‘inundado ‘ (→ *√pleu - ‘diluviar, llover’) El manejo de la sufijación en este caso se hace más complejo porque estamos ante una raíz que incluye laringal y por tanto en la derivación hay que considerar las modalidades fonéticas de confluencia. También admite la bisufijación con acúmulo de ambas y la combinación 24 con prefijos complejos o simples, como sería en el caso de la vocalización única. 2.7. *sór-u ‘líquido’ *sr-u-tó- ‘con líquido’ *péri-sr-u-to- ‘rodeado de agua’ (- *√sreu - ‘flotar’) Aquí la derivación morfológica es muy similar al ejemplo previo, con concatenación de sufijaciones y admisión de un prefijo complejo o incluso la prefijación con vocal única. Es destacable la versatilidad de intercambio en el juego de sonantes y vocales. 2.8. *stórh3-u ‘apilar, acumular ordenadamente’ *úpo-str(h3)-u-to- ‘apilado’ → *√streu - [raíz aniṭ] ‘apilar’ o ‘acumular en sentido vertical’ *stréu -e/o- ‘apilar’ u ‘ordenar verticalmente’ (lat. in-struō), con la modalidad iterativa *strou -éi-e/o (cf. gót. straujan) En este caso igualmente un ejemplo de comportamiento con sufijación uni o bisilábica y en este último supuesto teniendo un sufijo exclusivamente vocálico. Asimismo destaca la posibilidad de suponer una prueba de linguística comparativa en cuanto a que nos trae las reminiscencias del sánscrito en sus raíces aniṭ. 3. Raíces heteróclitas *CéC-r, *CC-én- → *√CCen- Merece la pena comentar que aquí estamos ante una derivación de mayor complejidad fonética y morfológica puesto que entran en juego las sonantes y la vibrante, teniendo en cuenta que por apofonía vamos a tener una posibilidad de duplicación consonántica con lo que ello supone de afectación fonética. Tenemos algunos ejemplos ilustrativos aunque con menos profusión que en las otras modalidades por la sofisticación que introduce en el comportamiento fonético: *dhégu h-r, *dhgu h-én-s n. ‘sequedad, ser secado’ (→*√dhgu h-ér-, gr. sequedad, aridez) *n -dhgu h-ōn ‘que no se seca’, gr. *ἄφθων En este caso al ser unas raíces en las que la naturaleza de las consonantes implica a las aspiradas y las labiovelares estamos ante una elevado grado de variabilidad, que 25 además juega con la apofonía. Se admite la sufijación con semántica de negatividad, lo que supone otro rango en la consideración de morfologización de la fonética (BEEKES 2011). 4. Raíces proterocinéticas *CéC-h2,*CC-éh2-s En estos casos se ilustra cómo entra en juego la acentuación en interacción con los sufijos con presencia de laringal, dando un ejemplo palpable de cómo el desarrollo fonético va estableciendo los eslabones de la elaboración morfológica. Aquí disponemos asimismo de la posibilidad de una bisufijación. Vemos en los siguientes ejemplos la ilustración de los juegos de interacción de los sufijos tanto en la presencia de formas verbales como de sustantivos, y la presencia asimismo de variantes semánticas donde las raíces secundarias juegan un importatísimo papel y donde se nos ilustra, con clara validez, la generación de raíces secundarias con rotación semántica. 4.1. *bhér-h2, *bhr-éh2-s ‘impulsar, acelerar’ [*bhér-h2-ti, *bhr-h2-énti] En hit. paraḫzi ‘acelerar, persuadir’ y ‘movilizar en sentido amplio’ 4.2. *bhós-o- m. ‘germinación’ (con la raíz oxítona *bhos-ó ‘desnudo, calvo, desprovisto de hojas’) *bhs-éh2 ‘brotes’ - *bhs-éh2-ti ‘masticar, germinar, comer’ (GARNIER 2016: 86) (véd. psa f. ‘comida’ → verbo denominativo véd. psa-ti ‘masticar’) 4.3. *gu hór-o- m. ‘calentar’ (en lit. gãras m. ‘vapor’) *gu hr-éh2 ‘caliente’ → *gu hr-éh2-ti ‘calentar’ (GARNIER 2016: 174, n.46) (germ.com. *√brōbrühen, de un derivado secundario *gu hr-eh2-iónt-) 4.4. *ku ók-o- m. ‘ser visible, apariencia’ (asimismo véd. kaśam. ‘apariencia o presencia’) *kuk-éh2 col. ‘ojo’ → *kuk-éh2-ti ‘ver’ (GARNIER 2016: 87) véd. khya ‘ojo’, sáns. epic. khyā-ti ‘ver’ 4.5. *món-o- m. ‘pensamiento’ (véd. manam. ‘lo pensado’ en sentido pasivo). *mn-éh2 col. ‘memoria’ → *mn-éh2-ti ‘mencionar, recordar’, y con la forma medio pasiva ‘recordar a, ser elemento de rememoración’ 32 parece que no es posible establecer una ley general de comportamiento. Pero hay que decir unas palabras sobre la productividad que tienen las laringales al respecto, puesto que desde un punto de vista diacrónico, por su evolución hacia la vocalización, esto permite que se comporten como bisagra de apoyo y da un notable auge a la transformación de las raíces con sufijación tanto mono como bisilábica. También es destacable en este sentido que cuando están las laringales formando parte de la raíz en la posición de cierre de sílaba dan una mayor probabilidad de secundarización de la raíz; con lo cual, si tratamos de identificar algunas características comunes de las raíces que más frecuentemente se secundarizan desde el punto de vista fonético, podemos establecer que la presencia de laringales lo propicia, especialmente si están en cierre silábico pero también cuando su posición es inicial: en este caso la argumentación vendría dada por la inestabilidad que supone en la pronunciación de la raíz y esto hace que tenga mayor mutabilidad ‘per se’. Es frecuente asimismo que en las raíces secundarizables la vocal sea cerrada, con cierto protagonismo de la i, si bien esto no es exhaustivo y la apofonía e/o es también productiva. Podemos aventurar que el mayor grado de cierre de la vocal centrosilábica en la raíz supone una inestabilidad fonológica que hace que sea una buena candidata para la secundarización.  Parece también poder entreverse que la derivación multisilábica se asocia con más frecuencia a los secundarismos de la raíz, en lo que podemos considerar fase de sofisticación de la morfología, y que hay un mecanismo derivativo de mayor aprovechamiento en la productividad de la raíz.  Aunque puede ser algo aventurado buscar una relación entre semántica y tendencia a la secundarización, se puede considerar que aquellas raíces cuyo significado son conceptos que tienen tendencia al movimiento y por tanto a denominar circunstancias susceptibles a cierto grado de cambio, esto parece lógico. Pero también podría tratarse de una mayor inestabilidad de los significados que están dotados de amplio componente emocional (especialmente los que aluden a temor, dolor y toda la gama de los afectos). En ese sentido, cuando los significados son fenómenos naturales de conducta por tanto variable e incluso más propiamente impredecible, se puede aventurar que esta impredictibilidad supone una situación que favorece que la raíz significante sea una buena candidata a la secundarización, 33 entendiendo que esta secundarización es una mutación semántica y por tanto una profundización en el abanico de significados en el campo semántico.  Si tratamos de buscar un riesgo de secundarización de la raíz por la categoría gramatical parece no existir propiamente, lo cual es acorde con la hipótesis de que los accidentes que diferencian al sustantivo del verbo no suponen en estas fases de evolución de la lengua ningún elemento de consistencia para poder hacer un pronóstico de su conducta morfológica. Estamos en lo que se podría denominar de una forma ciertamente pedestre un estadio arcaico de las categorías gramaticales.  La generación de raíces secundarias con contenido semántico diferente frente a las primarias supone un elemento fundamental para el estudio del comportamiento de una lengua flexiva, y nos permite profundizar más allá de las reconstrucciones tradicionales en el método histórico-comparativo de estudio de las lenguas indoeuropeas. Supone una transición en el nivel de sofisticación de la morfología y la forma de evolución a la par con la semántica. 34 BIBLIOGRAFÍA ADRADOS, F.R., BERNABÉ, A. & MENDOZA, J. (1995) (1996) (1998), Manual de Lingüística Indoeuropea, Madrid, Clásicas. BEEKES, R.S.P. (2011), Comparative Indo-European Linguistics. An Introduction, Second edition, Amsterdam / Philadelphia, John Benjamins. BOSQUE, I (1989): Las categorías gramaticales, Madrid, Síntesis. CLACKSON, J. (2007), Indo-European Linguistics. An Introduction, Cambridge. 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