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Las citas del Pseudo-Focílides en el Anacreón castellano de Quevedo

García Sánchez, Lúa

Abstract

En 1609 Quevedo tradujo las Sentencias del Pseudo-Focílides, que también cita en su Anacreón castellano a través de dos fragmentos con una traducción ligeramente variante. El cotejo de estas diferentes versiones en español de la obra atribuida al poeta griego revela posibles motivos estilísticos y un propósito de adaptación al contexto en que se insertan. Asimismo, este análisis corrobora la tendencia de Quevedo a reescribir y citar de manera libre los textos clásicos

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MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 Las citas del Pseudo-Focílides en el Anacreón castellano de Quevedo* Pseudo-Phocylides’ quotations in Quevedo’s Anacreón castellano (Castilian Anacreon) LÚA GARCÍA SÁNCHEZ Universidade de Santiago de Compostela Facultade de Filoloxía Avenida de Castelao, s/n 15782 Santiago de Compostela (España) [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8678-9916 Recibido: 06.07.2020 | Aceptado: 16.10.2020 Cómo citar: García Sánchez, Lúa, “La citas del Pseudo-Focílides en el Anacreón castellano de Quevedo”, MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 DOI: https://doi.org/10.24197/mrfc.33.2020.103-121 Resumen: En 1609 Quevedo tradujo las Sentencias del Pseudo-Focílides, que también cita en su Anacreón castellano a través de dos fragmentos con una traducción ligeramente variante. El cotejo de estas diferentes versiones en español de la obra atribuida al poeta griego revela posibles motivos estilísticos y un propósito de adaptación al contexto en que se insertan. Asimismo, este análisis corrobora la tendencia de Quevedo a reescribir y citar de manera libre los textos clásicos. Palabras clave: Focílides, filósofo griego, traducido en verso suelto castellano; Francisco de Quevedo; Pseudo-Focílides; Anacreón castellano; traducción. Abstract: In 1609, Quevedo translated Pseudo-Phocylides’ Sentences, which he also quoted in Anacreón castellano (Castilian Anacreon), through two fragments with a slightly modified translation. The collation of these different translations into Spanish of the work attributed to the Greek po- et reveals possible stylistic reasons and a purpose of adaptation to the context in which they are * Este trabajo forma parte del proyecto de tesis doctoral “Quevedo, traductor de textos clásicos”, dirigido por la profesora María José Alonso Veloso y financiado con la Ayuda para la Formación del Profesorado Universitario (FPU17/02936) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Esta tesis es resultado de los proyectos de investigación del Grupo de Investigación Francisco de Quevedo «”Edición crítica y anotada de la poesía completa de Quevedo, 1: Las silvas” (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Programa Estatal de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del Sistema de I+d+i, PGC2018-093413-B-I00; AEI/FEDER, UE); y “Edición crítica y anotada de las obras completas de Quevedo” (EDIQUE), con referencia ED431B 2018/11, del Programa de Consolidación y Estructuración de Unidades de Investigación Competitivas. 104 LÚA GARCÍA SÁNCHEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 included. Likewise, this analysis confirms Quevedo’s tendency to rewrite and to freely quote classic texts in Spanish. Keywords: Focílides, filósofo griego, traducido en verso suelto castellano (Greek philosopher Phocylides, translated into Castilian in blank verse); Francisco de Quevedo; Pseudo-Phocylides; Anacreón castellano (Castilian Anacreon); translation. Sumario: INTRODUCCIÓN │1. REDACCIÓN Y TRANSMISIÓN DEL FOCÍLIDES │2. LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO │CONCLUSIONES │BIBLIOGRAFÍA Summary: INTRODUCTION │1. FOCÍLIDES: COMPOSITION AND TRANSMISSION │2. PSEUDO-PHOCYLIDES’ QUOTATIONS IN ANACREÓN CASTELLANO │CONCLUSIONS │BIBLIOGRAPHY INTRODUCCIÓN n la primera década del siglo XVII Francisco de Quevedo tradujo el Pseudo- Focílides. Esta obra, titulada Focílides, filósofo griego, traducido en verso suelto castellano, es una de sus primeras traducciones y la primera traslación al castellano conocida de este poema denominado en griego Γνῶμαι o Ποίημα νουθετικόν1. Su interés por el Pseudo-Focílides se manifiesta también en el Anacreón castellano con paráfrasi y comentarios, donde inserta dos citas de aquella obra que presentan algunas divergencias respecto a su traducción del Focílides. En este artículo se analiza la traducción ligeramente variante de los dos pasajes del Pseudo-Focílides en las dos obras de Quevedo mencionadas: el Focílides y el Anacreón castellano. El cotejo de estas traducciones parcialmente distintas de las Sentencias del Pseudo-Focílides desvela posibles intenciones relacionadas con el contexto en que se insertan, al tiempo que evidencia la libertad con que citaba Quevedo cuando traducía los textos clásicos, en ocasiones reescribiéndose a sí mismo, un rasgo destacado de su particular “poética de la traducción”. Antes del análisis de los citados pasajes, y habida cuenta de que una parte de la crítica defendió la existencia de versiones variantes debidas al autor en la traducción del Focílides, relacionándolas con la redacción del Anacreón, me referiré rápidamente en primer lugar a esta cuestión, y también a algunos aspectos de interés sobre la elaboración y la transmisión del Focílides. A continuación, estudiaré las posibles razones, y los efectos, de dichas traducciones variantes en ambos pasajes, atendiendo a sus contextos. 1. REDACCIÓN Y TRANSMISIÓN DEL FOCÍLIDES Quevedo y sus contemporáneos atribuían este poema gnómico a Focílides de Mile- to, en la actual Turquía, aunque en realidad se debe a un autor judío, probablemente 1 Posiblemente existió otra de Menasseh ben Israel (1604-1657). Para esta traducción, puede consultarse ALCALDE MARTÍN (2011b). E LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO DE QUEVEDO 105 MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 de Alejandría, que vivió en torno al siglo I d. C. e imitaba el estilo del poeta griego del siglo VI a. C. De Focílides solamente se conservan diecisiete fragmentos breves, en torno a los cuales también existen problemas de atribución. La primera edición del Focílides de Quevedo data de 1635, cuando se imprime con su traducción del Enchiridion en Epicteto y Phocílides con consonantes2. Sin embargo, mientras la versión quevediana del Manual de Epicteto ha sido datada hacia 1633 —aunque posiblemente fue proyectada mucho antes—, la “primera versión”3 del Focílides data de 1609. El 1 de abril de ese año Quevedo firma la dedicatoria de esta traducción al duque de Osuna, el mismo día en que fecha la del Anacreón, también dedicada a Pedro Téllez-Girón. A propósito del Focílides, Crosby afirma que “una copia manuscrita coetánea” recoge “una versión distinta de la traducción, que incluye frases y versos inéditos”4. Señala que este manuscrito “constituye claramente una versión primitiva” y que “la gran mayoría de las variantes pueden clasificarse como enmiendas hechas con un propósito literario de aclarar el sentido, mejorar la expresión poética o introducir una nueva idea o sentimiento”. Y advierte que, aunque en la actualidad resulte difícil descubrir el motivo literario de todas las enmiendas, no se deben a errores de cajista5. Además, indica que la segunda edición (Madrid, 1635) fue corregida aparentemente por Quevedo, pues las variantes “siempre mejoran los títulos, bien aclarando o precisando el contenido de la sección correspondiente, bien separando una sección de la que precede o sigue”6. Así mismo, según Crosby, en esta edición también se mejoran varios versos del poema y en uno de ellos se restaura la que denomina “versión primitiva”7. Posteriormente, Blecua, que concuerda con Crosby, señala que hubo una primera versión fechada en 1609 y que la versión “definitiva podría ser, como la del Epicteto, de hacia 1633”8. También Alcalde indica que “antes de la publicación, Quevedo debió de revisar y corregir la traducción”9. Por consiguiente, ya que es posible que limase esta traducción y que, según lo que indica Crosby, la revisase antes de la segunda edición10, el Focílides constituye un interesante caso para comprobar el celo corrector de Quevedo, quien “actuó con el mismo desvelo” cuando tradujo en verso11. 2 BLECUA (1981) 477. 3 BLECUA (1981) 555. 4 CROSBY (1967) 178-179. 5 REY (2000) 339 advierte que “tal vez lo más desconcertante en Quevedo es la coexistencia de revisiones que pueden reflejar impulsos divergentes”, lo que dificulta la tarea de identificar la naturaleza de las variantes. 6 CROSBY (1967) 180. 7 CROSBY (1967) 181. 8 BLECUA (1981) 555. 9 ALCALDE MARTÍN (2011a) 89, nota 20. Véanse, en cambio, ACOSTA MÉNDEZ (1986) LXXIII y RODRÍGUEZ-GALLEGO (2010) 576, que, al menos en lo que atañe a las obras en prosa de esta edición, consideran que las variantes no se deben a Quevedo. 10 CROSBY (1967) 178 y 181. 11 REY (2000) 315. 106 LÚA GARCÍA SÁNCHEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 Como señaló Rey, de numerosas obras de Quevedo se han conservado varias versiones que pueden reflejar distintas fases redaccionales. Las variantes de estas diferentes versiones se deben en algunos casos a Quevedo (variantes de autor12), y en otros casos, a otras manos (variantes redaccionales que, según su naturaleza, Rey denomina interpolaciones, alteraciones o mutilaciones). Como señala Rey, “los problemas textuales más delicados que ofrece la extensa obra de Quevedo suelen estar relacionados con los frecuentes casos de pluralidad de versiones”13. En lo que atañe a los rasgos de su traducción, cabe destacar que Quevedo vierte los 219 versos de la obra atribuida a Focílides en su versión poética en endecasílabos sueltos, que se dilata hasta los 594 versos. La acusada libertad de su traducción da lugar a amplificaciones que, en ocasiones, se extienden varios versos. De ellas se conservan al menos algunas de las alternativas entre las que osciló Quevedo, en el caso de las citas insertas en el Anacreón. Méndez concluyó de su análisis de esta obra que resultaba pertinente destacar “el sentido estético de la dilatación quevediana del discurso”14. Además, las innovaciones que introduce en el estilo de sus traducciones en relación con el de los originales evidencian sus esfuerzos en esta esfera. Juan Eusebio Nieremberg indica ya en su aprobación de la princeps del Focílides, a propósito de las traducciones del Manual y de las Sentencias: “la traducción es elegante, clara, verdadera, sin duda de provecho, de más viva sentencia y animado estilo que su original” (p. 481)15. La crítica moderna también ha subrayado las modificaciones de Quevedo en el estilo de estas versiones y, en concreto, en el de este poema, lo que evidencia un trabajo de traducción ligado al de la creación literaria, que parte del método de aprendizaje de las lenguas clásicas de los siglos XVI y XVII y de la visión de la traducción como paso previo a la escritura original16. 12 REY (2000) defiende que la edición de las versiones con variantes de autor cuyo número es elevado debe llevarse a cabo de manera independiente. Véase también REY (2007). Se ha estudiado la reescritura quevediana en poesía —FERNÁNDEZ MOSQUERA (2000) 67, nota 6 destaca a BLECUA (1981), CROSBY (1982), SCHWARTZ y ARELLANO (1998) y REY (1999)— y en prosa, por ejemplo, en los Sueños, el Buscón, Virtud militante o Política de Dios, entre otras. Para este tratado político, puede consultarse ALONSO VELOSO (2020b, en prensa a y en prensa b), quien ha localizado recientemente una invectiva inédita que parece haber condicionado su reescritura por parte de Quevedo. También resulta interesante la hipótesis a la que apunta sucintamente ALONSO VELOSO (2020a) 65 sobre Al padre Juan de Pineda, de que, aunque es probable que se trate de una obra que sufrió la censura de mano ajena, también es posible que la manipulación se deba a una autocensura de Quevedo. BLECUA (1981) 242- 243 anticipó que también el Anacreón pudo haber sido corregido por Quevedo, hipótesis que recogen GALLEGO MOYA y CASTRO DE CASTRO (2018) 67-69. 13 REY (2000) 312. Sobre la reescritura en la obra de Quevedo en un sentido amplio, puede consultarse FERNÁNDEZ MOSQUERA (2000). Concretamente, véase la síntesis de la tradición crítica en torno a esta cuestión en FERNÁNDEZ MOSQUERA (2000) 65, nota 1. 14 MÉNDEZ (2014) 262. 15 Cito el Focílides y el Anacreón por las ediciones de BLECUA (1981), las cuales empleo también como términos de la comparación de las traducciones. 16 SCHWARTZ (2015) 17-18. LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO DE QUEVEDO 107 MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 Castanien caracteriza el estilo del original griego como “blunt, unadorned” y defiende que los elementos añadidos por Quevedo “relieve the aridness of the original”17; además, anticipa que era perfectamente consciente de que un traductor debía interpretar constantemente su texto y de que su elección “may color and distort the meaning and tone of the original”18. De manera coincidente, Alcalde sostiene que el conjunto de las Sentencias “produce la impresión de una lista deshilvanada de preceptos sin nexos formales ni, con frecuencia, de contenido”19 y destaca que la brevedad de las máximas supone una concisión que en ocasiones provoca ambigüedad. Ante esto, “Quevedo, consciente de que la uniformidad y monotonía del original pueden cansar nada más empezar la lectura, intenta remediar su aridez”20. Herrero recuerda que este poema griego comparte los rasgos de estilo — “yuxtaposición [...] expresión condensada, en estilo frecuentemente nominal; recurso frecuente a la antítesis, el paralelismo y la anáfora”21— con otros textos de carácter parenético, como los Versos Áureos atribuidos a Pitágoras, el Enchiridion, las Meditaciones de Marco Aurelio o las epístolas del Nuevo Testamento, y apunta que Quevedo imita y amplía los escasos excursos descriptivos del original22. También interesa para este análisis el hecho de que en el original resultan escasos la adjetivación y recursos estilísticos como la metáfora, y su empleo se ve incrementado en la traducción castellana. A pesar de esto, como percibió Castanien23, en el Focílides se entrega en pocas ocasiones a su gusto por la metáfora, pero precisamente este estudioso ejemplifica el escaso empleo de este tropo con los versos que Quevedo cita en el Anacreón. 2. LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO En el Anacreón castellano, paráfrasis con comentarios de las Anacreónticas, Quevedo introduce entre sus anotaciones dos citas traducidas al castellano de las Sentencias del Pseudo-Focílides que contienen algunas divergencias respecto a la traducción difundida en su Focílides. Además, inserta una breve cita en latín de este poema cuya traducción al castellano ofrece también. En uno de los manuscritos que transmiten el Anacreón se anota a pie de página en la primera de estas citas: “Cotéjense estos versos con el Phocilides impressso de la mejor impression”24. Por lo tanto, ya el copista de uno de los testimonios del Anacreón consideraba interesante comparar ambas traducciones. En su edición del Anacreón Janer apunta que, “aun- 17 CASTANIEN (1961) 46. 18 CASTANIEN (1961) 49. 19 ALCALDE MARTÍN (2011a) 90. 20 ALCALDE MARTÍN (2011a) 90. 21 HERRERO DE JÁUREGUI (2018) 14. 22 HERRERO DE JÁUREGUI (2018) 23-24. 23 CASTANIEN (1961) 48-49. 24 GALLEGO MOYA y CASTRO DE CASTRO (2018) 158, nota 167. 108 LÚA GARCÍA SÁNCHEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 que el pensamiento es el mismo, no es enteramente igual a esta que pone aquí Quevedo, la versión que hizo en su traducción de la Doctrina de Phocilides”25. También Blecua anota estas que denomina “notables variantes” en relación con el Anacreón y anticipa que se trata de “una prueba más de la reelaboración de la poesía quevedesca”26. Moya del Baño recuerda, por otra parte, que “encontramos variantes en algunas lecturas”27, y Gallego Moya y Castro de Castro señalan que no se trata de dos traducciones exactamente iguales28. Ante las divergencias que se observan en estas citas que recogen un total de treinta y un versos del poema, la crítica ha tratado de dilucidar qué traducción antecede a la otra. Castanien defiende que “evidently the translation of the Carmen admonitorium preceded that of the Anacreontic odes”29, precisamente por estas citas del Pseudo-Focílides en esta última traducción, introducidas para ilustrar que Anacreonte lo imita. Resulta obvio que tradujo al menos los fragmentos que cita antes de acabar la traducción de las Anacreónticas. Pero, además, parece coherente pensar que es posible que tradujese el Focílides e insertase después esas citas en el Anacreón, de la misma época. De ser como señaló Castanien, habría elaborado una traducción ligeramente diferente de esos fragmentos para el Anacreón o habría revisado y modificado después la del Focílides. Esta es la hipótesis por la que parece abogar Blecua al indicar que “como estas variantes [que se copian en el Anacreón] ya no están en los manuscritos, su corrección es anterior”30. Según Gallego Moya y Castro de Castro31, el Focílides tiene versos que elimina en la primera cita incluida en el Anacreón. Como se mostrará más adelante, también en el fragmento traducido que inserta en primer lugar en el Anacreón hay elementos de los que prescinde en el Focílides32. Antes de abordar el análisis de las divergencias en versos y expresiones traducidas de modo distinto, debe señalarse que en las obras quevedianas abundan las diferencias entre traducciones de un mismo pasaje y se consideran un rasgo típico 25 JANER (1877) 458, nota 1. 26 BLECUA (1981) 555, 563 y 569. 27 MOYA DEL BAÑO (2005) 163, nota 13. 28 GALLEGO MOYA Y CASTRO DE CASTRO (2018) 159, nota 168 y 378, nota 605. 29 CASTANIEN (1961) 45. 30 BLECUA (1981) 555. 31 GALLEGO MOYA y CASTRO DE CASTRO (2018) 159, nota 168. 32 Resulta complejo —y excede los límites de este análisis— determinar qué texto contiene una traducción anterior de esos fragmentos. En palabras de REY (2000) 318, a propósito de la identificación del orden de las versiones variantes en la obra de Quevedo, “un escritor revisa su texto con la intención de mejorarlo, pero su resultado puede ser percibido por el lector como un retroceso estético, percepción que le induce a tomar por anterior lo posterior”. El mismo peligro puede conllevar la valoración de la cronología de dos traducciones del mismo pasaje que probablemente se llevaron a cabo en un momento próximo. LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO DE QUEVEDO 109 MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 de su usus scribendi, pues en numerosas ocasiones cita un fragmento del latín o el griego traducido de modo diferente según el contexto33. La primera cita en el Anacreón castellano de los versos traducidos de las Sentencias se encuentra al inicio del comentario de Quevedo al segundo poema, “A los novillos dio naturaleza”, sobre el cual indica: Por haber imitado o tomado toda esta oda Anacreonte del Commonitorio de Focílides, pues fue 96 años antes que nuestro poeta, dice el lugar en mi versión así todo; cuyas postreras palabras son esas que arriba cité de Henrico Estéfano34. Tras esto, cita diecinueve versos de las Sentencias en traducción propia: Dios diferentes armas dio a las cosas por la naturaleza su ministra. A las aves dio suma ligereza; a los leones fortaleza y brío; ásperas frentes, y de ceño armadas en remolinos feos dio a los toros; y a la abeja solícita ingeniosa la dio punta sutil, arma secreta, con la cual, aunque a costa de su vida, suele vengarse, ya que defenderse no puede de los robos de los hombres. Estas armas les dio a los animales; pero a los hombres, que crio desnudos, la divina razón les dio por armas, sin otra cosa; aunque es verdad que en ella está la mayor fuerza y más segura; pues es verdad que vale más el hombre sabio que el fuerte, pues los reinos todos, ciudades y provincias las gobierna. 33 REY (2018) 228, nota 36 señala que “cada vez que Quevedo vuelve sobre la traducción de alguno de sus pasajes predilectos tiende a introducir cambios que guardan relación con la mayor o menor literalidad con que desea preservar el orden latino, dando como resultado que unas versiones nos parezcan más certeras que otras”. Ejemplifica esta tendencia con la traducción variante de Juvenal 6, 287-295, en Virtud militante y Que hay Dios y providencia divina, y su paráfrasis en España defendida. QUEVEDO (2010) 532-533, (2018) 649 y (2020) 116. Véase también REY (1985) 197-199. 34 QUEVEDO (1981) 265 y 297 se refiere a esta obra como Commonitorio en el Anacreón y en Doctrina moral. QUEVEDO (2010) 159. CROSBY (1967) 181, con quien concuerda ALCALDE MARTÍN (2011a) 96, defiende que en la segunda edición de Epicteto y Phocílides habría corregido “Nouthpnon” por “Commonitorio”. GALLEGO MOYA y CASTRO DE CASTRO (2018) 158, nota 166 indican que el término Commonitorio pudo surgir de la tradicional denominación de este texto como Poema admonitorium. Quizá parta de alguna fuente de Quevedo desconocida que abreviaba Carmen admonitorium por error, quizá una lectio facilior, pues commonitorio se empleaba en la época como “memoria, resumen y noticia de algunas cosas, y lo mismo que aviso y commemoración o relación de ellas, para comunicarlas con alguna persona” (Autoridades). 110 LÚA GARCÍA SÁNCHEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 En esta cita inserta en el Anacreón, Quevedo vierte los vv. 125-131 del griego, en los cuales el poeta introduce una exhortación a servirse correctamente de la palabra, el don que la divinidad dio al ser humano, y, frente a este, se enumeran las dádivas que dio a distintos animales: ὅπλον ἑκάστωι νεῖμε θεός, φύσιν ἠερόφοιτον ὄρνισιν, πώλοις ταχυτῆτ’, ἀλκήν τε λέουσιν, ταύροις δ’αὐτοφύτως κέρα ἕσσεν, κέντρα μελίσσαις ἔμφυτον ἄλκαρ ἔδωκε, λόγον δ’ἔρυμ’ ἀνθρώποισιν. [[τῆς δὲ θεοπνεύστου σοφίης λόγος ἐστὶν ἄριστος.]] βέλτερος ἀλκήεντος ἔφυ σεσοφισμένος ἀνήρ ἀγρους καὶ πόλιας σοφίη καὶ νῆα κυβερνᾶι.35 Como señala Quevedo, Estienne —fuente principal de su traducción— cita a Focílides en su comentario, el cual también traduce. Tras la cita de las Sentencias, Quevedo diserta sobre estos versos en comparación con la segunda anacreóntica y rebate la interpretación de Estienne de la voz griega φρόνημα, según él, “fácil defensa de derribar”. Quevedo rechaza la traducción de φρόνημα en este poema como prudentia, por la que aboga Estienne apoyándose en el verso del Pseudo-Focílides λόγον δ’ἔρυμ’ ἀνθρώποισι. Estienne sostiene que, dada la similitud entre estos dos lugares de, según ellos, Anacreonte y Focílides, en el poema del primero debe verterse prudentia, pues es lo que Dios entregó a los hombres, en oposición a la hermosura que concedió a las mujeres y los distintos atributos que otorgó a los animales. Estienne aclara que no ignora que φρόνημα significa también animi magnitudinem et ferociam —como vierte Quevedo, “la ferocidad y la grandeza del ánimo”36—, pero sostiene que, dado que algunos animales también poseen esta cualidad, interpreta φρόνημα como el λόγον de Focílides. Quevedo refuta esta lectura y defiende que “Anacreonte dijo ‘hombre’ a diferencia de mujer, que así la nombra abajo, y Focílides dijo ‘hombre’ por toda la especie”37. Alude en esta disquisición al significado del término ἀνήρ, empleado tanto en la anacreóntica como en el verso que precede a esta cita de Pseudo-Focílides: 35 Sigo la edición de HERRERO DE JÁUREGUI (2018). En el segundo verso puede observarse una discrepancia reseñable con las fuentes que pudo emplear Quevedo: ὄρνισι μὲν πολλὴν ταχυτῆτ’, ἀλκήν τε λέουσι. Sus posibles fuentes no incluían a los caballos (πῶλοις), por lo que no se trata de una omisión de Quevedo. Hasta el momento se han considerado tres ediciones como posibles fuentes de esta traducción: la edición griega y traducción latina de Crespin (1569), según ALCALDE MARTÍN (2011a); la de Amerbach, Poemata Pythagorae, et Phocylides: cum duplici interpretatione Viti Amerbachij (1547), según JAURALDE POU (1998) 192; y la de la edición aldina de la gramática de Lascaris, De Octo partibus orationis. Es probable que, aunque siguiese principalmente el texto de Crespin, se sirviese de múltiples fuentes, como para otras traducciones. Se conserva un ejemplar de la edición de Lascaris con la firma de Quevedo en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid (con signatura BH FLL Res.306). Véanse FERNÁNDEZ GONZÁLEZ y SIMÕES (2012) 8, MOYA DEL BAÑO (2014) 428, PÉREZ CUENCA (2015) 33 y VÉLEZ-SAINZ (2017) 249. 36 QUEVEDO (1981) 264. 37 QUEVEDO (1981) 265. LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO DE QUEVEDO 111 MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 ὅπλον τοι λόγος ἀνδρὶ τομώτερόν ἐστι σιδήρου (v. 124). Sostiene que en este verso, por el contexto y porque más adelante se emplea ἄνθρωπος (v. 128), debe interpretarse ‘ser humano’, como opuesto a los dioses o los animales, y no ‘hombre’ como opuesto a la mujer. Por estas razones Quevedo vierte, “a los hombres dio esfuerzo y osadía” (v. 15) en la segunda anacreóntica, interpretación compartida con otra de sus fuentes, la versión de André (audaciam), que apoya en dos citas de Píndaro, en traducción del propio Estienne, y Virgilio: si Focílides lo dijera como Henrico Estéfano quiere que lo dijese Anacreonte pecaban contra toda verdadera Filosofía. Yo volví ‘esfuerzo’ y ‘osadía’: así Helia Andre en latín; porque la prudencia es virtud del alma, la cual en hombres y mujeres es natural igualmente, y tiene por raíz la razón bien ordenada, que los constituye en ser racionales38. Finalmente, Quevedo reúne también citas de Cicerón, Estrabón, Proverbios y Homero39 que, para él, prueban la veracidad de sus argumentos. Los diecinueve versos que ocupa la cita en la traducción incluida en el Anacreón son veintitrés en el Focílides (vv. 375-396)40: Dios diferentes armas dio a las cosas, por la Naturaleza, su ministra; a las aves las dio ligeras alas para peregrinar campos vacíos y diáfanas sendas no tratadas; a los leones fuertes y animosos armó el rostro de fieras amenazas, de corvas uñas la valiente mano y de colmillos duros las encías; frente ceñuda y áspera dio al toro, y a la abeja solícita, ingeniosa la dio punta sutil, arma secreta, con la cual, aunque a costa de su vida, suele vengarse, ya que defenderse no puede de los robos de los hombres. Estas armas les dio a los animales: pero a los hombres, que crió desnudos, la divina razón les dio por armas, sin otra cosa, aunque es verdad que en ella está la mayor fuerza y más segura; pues es verdad que vale más el hombre 38 QUEVEDO (1981) 266. 39 En realidad, el último verso de los que cita como homéricos pertenece a Bion. Véanse MÉNDEZ (2014) 250 y GALLEGO MOYA y CASTRO DE CASTRO (2018) 162, nota 182. 40 BLECUA (1981) 555. 118 LÚA GARCÍA SÁNCHEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 considerar, pues entonces no se conocía. Según Gallego Moya y Castro de Castro60, Quevedo escribió apetecibile por error, el cual “surgió probablemente de un descuido que le llevó a latinizar el término castellano «apetecible», con el que había traducido la palabra latina que leyó en la edición de Focílides”. CONCLUSIONES La primera de las citas del Pseudo-Focílides en el Anacreón castellano se inspira en la relación que establece Estienne en su edición de las Anacreónticas entre estos dos lugares. Sin embargo, las otras dos, que proceden del mismo fragmento de este poema gnómico, parecen un hallazgo de Quevedo. Estas citas constituyen una muestra más de la libertad con la que citaba Quevedo los textos clásicos en traducción propia, rasgo típico de su usus scribendi. Los dos pasajes más extensos analizados presentan dos traducciones en las que conserva de manera idéntica un gran número de versos, pero en las que se observan también significativas diferencias que parecen revelar principalmente motivos estilísticos, aunque también podrían deberse, al menos algunas de ellas, a una voluntad de adaptar quizá sutilmente las citas al contexto: en este caso, a los lugares paralelos de Anacreonte en que Quevedo considera que el poeta griego imita a Focílides61. Por otra parte, salvo en el caso señalado de la posible influencia de la versión de Amerbach, el cotejo que se ha llevado a cabo de las dos traducciones de estos versos con las fuentes que pudo emplear, al menos las conocidas, revela que estas tampoco parecen haber condicionado las modificaciones. Estas traducciones de los mismos textos desvelan a un Quevedo oscilando entre una traducción más fiel al original y otra más libre, con modificaciones en el estilo y amplificaciones. De las seis divergencias comentadas, cuatro reflejan una amplificación del original. A su vez, en tres de estos casos la traducción del Focílides presenta un mayor desarrollo que la incluida en el Anacreón y solo en uno la traducción introducida en esta última obra es más extensa y puede que contenga una expresión dilógica. Entre las modificaciones observadas en el Focílides con una expresión más dilatada, la primera puede partir de la traducción de Amerbach, y tanto en esta como en la siguiente amplificación es posible que existiese interrelación entre la anacreóntica que anota y esta traducción. Además, en ambas puede observarse que Quevedo modifica las clases de palabras del original al verterlas al castellano. La tercera divergencia en la que la traducción del Focílides es más ex- 60 GALLEGO MOYA y CASTRO DE CASTRO (2018) 272, nota 419. 61 De las ocho divergencias analizadas, cuatro deben desestimarse para esta valoración (los cambios de orden y “pueblos” frente a “reinos” y “repúblicas” frente a “provincias”), pues no revelan ninguna adaptación al contexto. De las cuatro restantes, en dos divergencias existe menos similitud entre la anacreóntica que comenta y la cita del Pseudo-Focílides del modo en que la introduce en el Anacreón: la descripción de los dones de las aves y los de los leones. En cambio, en las otras dos diferencias sí podría apreciarse una mayor semejanza entre la anacreóntica y la cita que la sigue: la descripción de los cuernos de los toros y la expresión de la idea de que el padre aborrece al hijo. LAS CITAS DEL PSEUDO-FOCÍLIDES EN EL ANACREÓN CASTELLANO DE QUEVEDO 119 MINERVA. Revista de Filología Clásica 33 (2020) 103-121 ISSN: 2530-6480 tensa parece revelar su deseo de declarar explícitamente una idea que considera latente en el original para lograr un mayor patetismo. Por último, dos modificaciones se corresponden con cambios de orden, en los que se han advertido posibles razones retóricas, concretamente, una epífora y un incrementum semántico en la traducción del Focílides. Las discrepancias entre las traducciones de estos fragmentos de las Sentencias del Pseudo-Focílides atestiguan una vez más el uso que hacía Quevedo de sus fuentes, “nunca para repetirlas, sino más bien para abreviarlas o expandirlas, para recargarlas con su personal significado y, sobre todo, para dotarlas de su característico estilo”62. Estos textos propician modificaciones que atienden más a lograr un mejor poema que una mejor traducción. “Como traductor, Quevedo no tiene las pretensiones de un filólogo afanado en dar a conocer una obra de la manera más fiel posible”, sino que trata de divulgar su contenido, adaptando su estilo, y elaborar, “como poeta que es, una obra literaria propia”63. Y de igual modo que hizo con sus obras y con numerosas citas, también elaboró de modo diferente estos fragmentos del Pseudo-Focílides. Este análisis corrobora la tendencia de Quevedo a la reescritura: de sus propias obras, en verso y en prosa, de los textos de autores precedentes, y también de sus traducciones. BIBLIOGRAFÍA ACOSTA MÉNDEZ, Eduardo (ed.) (1986), Francisco de Quevedo, Defensa de Epicuro contra la común opinión, Madrid, Tecnos. ALCALDE MARTÍN, Carlos (2011a), “Quevedo, traductor de las Sentencias”, en Aurelio PÉREZ JIMÉNEZ y Paola VOLPE CACCIATORE (eds.), Musa Graeca tradita, Musa Graeca recepta. Traducciones de poetas griegos (siglos XV-XVII), Zaragoza, Pórtico, 85-102. ALCALDE MARTÍN, Carlos (2011b), “Traducciones españolas de las Sentencias de Pseudo-Focílides”, en Aurelio PÉREZ JIMÉNEZ e Inés CALERO SECALL (eds.), Δῶρον Μνημοσύνης. Miscelánea de Estudios Ofrecidos a Mª Ángeles Durán López, Zaragoza, Pórtico, 373-378. ALONSO VELOSO, María José (2020a), “La respuesta de Quevedo al padre Pineda: una obra posiblemente censurada”, Neophilologus 104, 1, 49-67. 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