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1 Facultad de Ciencias de la Comunicación Grado en Periodismo Trabajo de Fin de Grado - Curso 2019/2020 La verificación de datos en Europa como método para combatir la desinformación. Análisis y comparativa de 5 iniciativas europeas: Maldita.es, Newtral, Pagella Politica, Les Décodeurs y BBC Reality Check Alumna: Gloria García Vivero Tutor: Xosé López García Trabajo de Fin de Grado presentado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela para la obtención del Grado en Xornalismo
2 “El mayor peligro del acceso ilimitado a la información es que siempre hay quien la acepta sin cuestionar” –Esteban Illades, Fake News: La nueva realidad “Al fin de cuentas, el periodismo se diferencia del entretenimiento, la propaganda, las obras de ficción o el arte por su disciplina de verificación” –Bill Kovach y Tom Rosenstiel, Los Elementos Del Periodismo
3 La verificación de datos en Europa como método para combatir la desinformación. Análisis y comparativa de 5 iniciativas europeas: Maldita.es, Newtral, Pagella Politica, Les Décodeurs y BBC Reality Check. Resumen: En la era digital la desinformación se ha convertido en un problema que, en situaciones de conflicto o caos –como ha sido en el 2020 la aparición de la covid-19–, polariza la sociedad y crea falsas realidades que ponen en peligro a una parte de esta. Frente a este fenómeno los verificadores de datos trabajan diariamente para intentar reducir su impacto. La presente investigación pretende mostrar la fotografía de cuál es la situación actual de la verificación en Europa mediante el estudio de varios fact-checkers europeos. Así, se analizará el contenido que publican y las características de este, intentando encontrar semejanzas entre ellos. De la misma manera, se buscará comprender también la naturaleza y características de la desinformación con la que trabajan. Además, entrevistas con profesionales de los verificadores de datos y con especialistas en factchecking permitirán comprender sus rutinas y metodologías, los perfiles de los trabajadores y sus estructuras empresariales, intentando de nuevo establecer conclusiones generales en el escenario europeo. Debido al momento en el que ha tenido lugar la investigación, el estallido de la pandemia del coronavirus, el fenómeno también ha tomado relevancia en la investigación, estudiando como ha afectado esta al aumento de la información y que soluciones han buscado los verificadores para hacerle frente. Palabras clave: verificación; fact-checking; fact-checkers; desinformación; noticias falsas; posverdad; periodismo de datos; escalas de verficación, chequeo; infodemia. A verificación de datos en Europa como método para combatir a desinformación. Análise e comparativa de 5 iniciativas europeas: Maldita.es, Newtral, Pagella Politica, Les Décodeurs e BBC Reality Check. Resumo: Na era dixital a desinformación converteuse nun problema que en situacións de conflito ou caos –como foi no 2020 a aparición da covid-19–, polariza a sociedade e crea falsas realidades que poñen en perigo a unha parte da mesma. Fronte a este fenómeno os verificadores de datos traballan diariamente para tentar reducir o seu impacto. A presente investigación pretende mostrar a fotografía de cal é a situación actual da verificación en
4 Europa mediante un estudo de caso de varios fact-checkers europeos. Así, estudarase o contido que publican e as características deste, tentando atopar semellanzas entre eles. Da mesma maneira, buscarase comprender tamén a natureza e características da desinformación coa que traballan. Ademais, entrevistas con profesionais dos verificadores e con especialistas en factchecking permitirán comprender as súas rutinas e metodoloxías, os perfís dos traballadores e as súas estruturas empresariais, tentando de novo establecer conclusións xenerais no panorama europeo. Debido ao momento no que tivo lugar a investigación, o estalido da pandemia del coronavirus, o fenómeno tamén tomou relevancia na investigación, estudando como afectou esta ao aumento da información e que solucións buscaron os verificadores para facerlle fronte. Palabras chave: verificación; fact-checking; desinformación; noticias falsas; factcheckers; posverdade; xornalismo de datos; escalas de verficación; chequeo; infodemia. Fact-checking in Europe as a way to defeat desinformation. Analysis and comparison of 5 european proposals: Maldita.es, Newtral, Pagella Politica, Les Décodeurs and BBC Reality Check. Abstract: In the digital age, disinformation has become a problem that in situations of conflict or chaos –such as the appearance of covid-19 in 2020–, polarizes society and creates false realities that endanger part of the world. In the face of this phenomenon, fact-checking is often used to try to reduce its impact. This research aims to show the photograph of the current situation of verification in Europe through a case study of several European factcheckers. Il will be studied the content they publish and its characteristics, trying to find similarities between them. In the same way, it will seek to also understand the nature and characteristics of the disinformation with which fact-checkers work. Furthermore, interviews with professionals and data verification specialists will try to determinate their routines and methodologies, the profiles of workers and their business structures, trying to establish also similarities in the European scene. Due to the moment in which the investigation took place, the outbreak of the coronavirus pandemic, the phenomenon has
5 also taken on relevance in the investigation, studying how this increase in information and the solutions sought by verifiers to reduce the impact of the infodemic caused. Key words: fact-checking; disinformation; fake news; fact checkers; post-truth; data journalism; verification scales; infodemic; check.
6 Índice Primera parte. Introducción. 1. Introducción ................................................................................................................ 10 2. Objeto de estudio ........................................................................................................ 12 2.1. Delimitación temporal y espacial del objeto de estudio ...................................... 14 3. Justificación e interés del estudio ............................................................................... 14 4. Estructura del trabajo .................................................................................................. 17 Segunda parte. Marco teórico. 5. La desinformación en la sociedad actual. La era de las fake news ............................ 20 5.1 El germen de la desinformación en el siglo XXI: las elecciones en EE. UU. en 2016 ............................................................................................................................ 20 5.2 Antecedentes y características. La desinformación a lo largo de la historia ........ 25 5.3. La desinformación en la era digital, factores que contribuyen a su propagación 29 5.4. La desinformación en Europa .............................................................................. 34 6. La verificación de datos como recurso ante el fenómeno de desinformación ............ 38 6.1. Primeras iniciativas: el nacimiento de fact-checking en EE. UU. ....................... 38 6.2. Aparición y consolidación en Europa de la verificación de datos ....................... 41 6.3. El actual escenario de la verificación en el mundo. El caso europeo .................. 44 6.4. Retos a los que se enfrenta el fact-checking: redes sociales, verificación de vídeos e inteligencia artificial ..................................................................................... 47 6.5. Verificación de datos durante la crisis sanitaria de la covid-19 .......................... 50 Tercera parte. Planteamiento de la investigación. 7. Objetivos, hipótesis y metodología ............................................................................ 57 7.1. Objetivos principales y específicos ..................................................................... 57 7.2. Preguntas de investigación e hipótesis ................................................................ 58
7 7.3. Metodología ......................................................................................................... 59 7.4. Muestra seleccionada para analizar ..................................................................... 65 Cuarta parte. Resultados de la investigación. 8. Actividad en Europa de los verificadores de datos..................................................... 69 9. Análisis de las diferentes iniciativas ........................................................................... 74 9.1. Maldita.es ............................................................................................................ 74 9.2. Newtral ................................................................................................................ 78 9.3. Pagella Politica .................................................................................................... 82 9.5. Les Décodeurs ..................................................................................................... 87 10. Puntos en común y similitudes de los verificadores de datos europeos ................... 90 11. La naturaleza de la desinformación que cubren los verificadores europeos ............ 99 11.1. Principales focos de desinformación que cubrieron los verificadores .............. 99 11.2. Vías de propagación u origen de la desinformación analizada ....................... 102 12. Los diferentes modelos de financiación. Su rentabilidad como negocio y como salida profesional .......................................................................................................... 105 12.1 Diferentes modelos para un mismo objetivo .................................................... 105 12.2. Su rentabilidad como negocio ......................................................................... 106 12.3. La verificación de datos como salida profesional ........................................... 108 13. Respuesta de los verificadores a la desinformación durante la pandemia .............. 110 13.1. Cooperación entre verificadores y con redes sociales ..................................... 110 13.2. Alfabetización mediática ................................................................................. 114 Quinta parte. Conclusiones y comprobación de hipótesis. 14. Comprobación de hipótesis .................................................................................... 116 15. Conclusiones ........................................................................................................... 119 16. Líneas futuras ......................................................................................................... 122
8 Sexta parte. Anexo y bibliografía. 17. Entrevistas .............................................................................................................. 124 18. Análisis de contenido.............................................................................................. 142 19. Bibliografía ............................................................................................................. 143
9 Primera parte. Introducción de la investigación 1. Introducción. 2. Objeto de estudio. 2.1. Delimitación temporal y espacial del objeto de estudio. 3. Justificación e interés del estudio. 4. Estructura del trabajo.
16 Este uso de la información falsa por parte de los políticos como arma se puede englobar bajo el término conocido como posverdad: los hechos objetivos resultan menos influyentes en la formación de la opinión pública que apelar a las emociones y creencias personales (Diccionario de Oxford, 2016). Por lo tanto, los políticos llegan a recurrir a estas informaciones falsas porque movilizan más a la gente y provocan una mayor reacción que los hechos reales. Teniendo en cuenta la diferenciación en tres partes del discurso para Aristóteles, ethos – confiar en el orador– loghos –argumentar correctamente e discurso– y pathos –apelar a la emotividad–, en la posverdad es como si el loghos desapareciese, y solo hubiese espacio para el ethos y el pathos. Por lo tanto, la desinformación está también presente en la vida pública y puede afectar y condicionar a la sociedad a la hora de escoger a los candidatos que gobiernen sus sistemas políticos. Informaciones con estas características pueden poner en riesgo determinados sectores. De hecho, con frecuencia vemos que el objetivo de contenidos creados deliberadamente con información falsa es atacar a grupos sociales, factores económicos o culturales, etc. La desinformación no tiene la capacidad de crear nuevas brechas en la sociedad, pero si de radicalizar las que ya existen (Torres, 2019, p. 11). Por ello, es conveniente detener también su grave impacto en la sociedad, mediando para detener su propagación con una correcta verificación de lo expuesto. Desde el propio periodismo se han comenzado a buscar antídotos que hagan frente a esta amenaza que resta credibilidad a los propios medios. Se trata de volver a los cimientos y principios del periodismo, a aquellos propuestos por autores como Kovach y Rosenstiel e utilizar la honestidad y contraste para garantizar una información veraz (2003, p.65). Se convierten así, las tareas ocupadas en la verificación de datos, en un campo importantísimo dentro del periodismo para permitir que este pueda seguir ejerciéndose con credibilidad y una salida profesional cada vez más requerida. A modo de resumen, la elección de este tema se justifica porque se trata de un fenómeno de completa actualidad, que se ha agravado con la aparición de las nuevas tecnologías y que se posiciona como el futuro hacia el que el periodismo avanzará, así como una posible salida los profesionales de la comunicación. Es también de suma importancia para mantener la estabilidad social, ya que las informaciones falsas creadas de manera
17 deliberada acostumbran a tener el objetivo de atacar o desestabilizar algún extracto o sector de esta. Así como para proteger la credibilidad del periodismo, que algunos intentan poner en peligro acusándolo de ser productor de estas noticias falsas. Por otro lado, Estados Unidos ha sido siempre el país de referencia en la verificación de datos, lanzando los primeros fact-checkers y siendo el lugar donde se acumula un mayor número de iniciativas y las técnicas más punteras. Sin embargo, en los últimos años Europa también se ha consolidado como una opción y un escenario importante en la verificación de datos a tener en cuenta, sobre todo tras los fenómenos de desinformación por los que se han visto sacudidos varios países en la última década. 4. Estructura del trabajo La estructura de la investigación está dividida en cinco partes diferenciadas. En la primera parte –la que ahora nos ocupa–, se establece el objeto de estudio y los marcos temporales y espaciales a los que se recurre, así como cuáles son los intereses y la justificación de haber escogido este tema. En la segunda se realiza un repaso teórico, conceptual y contextual por la historia y características de la desinformación y de los verificadores de datos. Una parte más orientada a la desinformación profundiza en buscar el punto de inflexión del fenómeno de las informaciones falsas en el siglo XXI, en cuáles son las características y orígenes de la desinformación y en cuáles son los factores de la era digital que han hecho de la segunda década de este siglo el escenario ideal para su proliferación. La otra parte del estado de la cuestión profundiza en el surgimiento de los verificadores de datos en Estados Unidos y posteriormente en Europa, en cuál es el escenario actual – con los cambios que han venido sucediendo en el último año– y por último, en la mención de alguno de los nuevos retos a los que debe hacer frente la verificación y en cómo se ha manifestado la desinformación durante los meses correspondientes a la crisis sanitaria de la covid-19. La tercera parte la componen las preguntas de investigación y las hipótesis, así como el planteamiento metodológico que se va a utilizar. La cuarta está formada por los resultados
18 de los análisis cuantitativo y cualitativo de la investigación. Para finalizar, en la quinta y última parte se comprobarán las hipótesis planteadas, se expondrán las conclusiones a las que se han llegado tras los resultados de la investigación y se incluirá también una pequeña reflexión sobre las posibles líneas futuras de la investigación. Al final del estudio se añadirá el anexo con los materiales a los que se ha recurrido para la investigación y la bibliografía.
19 Segunda parte. Estado de la cuestión 5. La desinformación en la sociedad actual, la era de las fakes news. 5.1. El germen de la desinformación en el siglo XXI: las elecciones generales en EE. UU. en 2016. 5.2. Antecedentes y características, la desinformación a lo largo de la historia. 5.3 La desinformación en la era digital. Factores que contribuyen a su propagación. 5.4. La desinformación en Europa. 6. La verificación de datos como recurso ante el fenómeno de desinformación. 6.1. Primeras iniciativas: el nacimiento de fact-checking en Estados Unidos. 6.2. Consolidación y aparición en Europa de la verificación de datos. 6.3. El actual escenario de la verificación en el mundo: el caso europeo. 6.4 Retos a los que se enfrenta el fact-checking: redes sociales, verificación de vídeos e inteligencia artificial. 6.5. Verificación de datos durante la crisis sanitaria de la covid-19.
20 5. La desinformación en la sociedad actual. La era de las fake news 5.1 El germen de la desinformación en el siglo XXI: las elecciones en EE. UU. en 2016 La desinformación iv se convirtió en un fenómeno de plena actualidad durante las elecciones de EE. UU. en 2016, cuando noticias de veracidad dudosa empezaron a proliferar en el ecosistema mediático y en las redes sociales, causando cierta preocupación sobre su influencia en el proceso democrático (Gueham, 2017, p. 15). Con todo, no podemos concretar que la desinformación tenga su origen en este contexto. Como explican Ireton y Posetti, “la movilización y manipulación de la información fue una característica de la historia mucho antes de que el periodismo moderno estableciera estndares basado en reglas particulares de integridad” (2018, p. 15). Con todo, si bien es cierto que es un fenómeno que ha existido toda la vida, las circunstancias que trajeron consigo la segunda década del siglo XXI lo hicieron el escenario perfecto para que se agravara su efecto en la sociedad (Alonso González, 2019, p. 48). Dentro de las conocidas popularmente como fake news los autores distinguen dos objetivos para su creación y difusión: el interés ideológico y el interés económico (Illades, 2018, p. 59). Un ejemplo de como el interés económico ha conducido a la creación de este tipo de contenidos lo encontramos en el escándalo del Pizzagate, difundido durante la campaña a las elecciones estadounidenses de 2016. En Veles, un pequeño pueblo de Macedonia con 40.000 habitantes, existía una activa comunidad de creadores de noticias falsas, compuesta por jóvenes que no tenían ningún tipo de interés ideológico y que las lanzaron intentando buscar beneficios económicos a través del click (Levitin, 2016, p. 14). En un primer momento los protagonistas de sus bulos fueron Donald Trump y Hillary Clinton, si bien finalmente optaron por centrarse en la última ya que les daba un beneficio económico mayor. Ganaron miles de euros y llegaron a tener 140 páginas web dedicadas solo a contenidos que no era ciertos. Hillary Clinton y el Partido Demócrata hablaron del caso de Macedonia dejando claro que lo ocurrido había influenciado en las elecciones generales de 2016. Incluso un autor de fake news explicó que la desinformación difundida por redes había influido directamente en el resultado de las elecciones (Dewey, 2016) v .
21 La desinformación se convierte así en un negocio: crear contenido sin importar su veracidad e intentar que este se difunda lo máximo posible para tener más ingresos. El otro objetivo de los bulos y contenidos falsos sería el interés ideológico, es decir, utilizar la desinformación para condicionar las decisiones del receptor. Un ejemplo de este tipo de desinformación nos remontaría a julio de 2019, cuando el parlamento británico confirmó que Cambridge Analytica había trabajado en la campaña del referéndum del Brexit (Hern, 2019) vi . La consultora, especializada en la recopilación y análisis de datos para campañas y mensajes políticos micro-dirigidos, está acusada de obtener presuntamente información de millones de usuarios de Facebook, atentando contra las políticas de uso de la plataforma. Así como de utilizar los datos para crear anuncios políticos durante el referéndum del Brexit (BBC, 2018) vii . El proceso implicaría analizar los perfiles en redes, bombardearlos con contenido hecho a medida –en el que entran en juego las noticias falsas– y luego dejar que se produzca el efecto cámara de eco viii , donde los usuarios acaban teniendo acceso a lo relacionado con sus preferencias o búsquedas anteriores, reforzando prejuicios y creencias ya existentes (Illades, 2018, p. 55). Otro ejemplo más claro del uso de noticias falsas para influir ideológicamente es la supuesta injerencia rusa que varios autores aseguran que existieron en las elecciones estadounidenses de 2016. Según Soriano (2019), Putin buscaba debilitar los países occidentales polarizando las sociedades y provocando tensiones en democracias liberales (p. 20). El modus operandi era detectar problemas internos y proceder a agrandarlos mediante bombardeos de desinformación con boots, blogs, redes sociales, etc. Google, Facebook y Twitter concretaron que cuentas rusas habían sido relacionadas con contenido de dudosa veracidad distribuido durante la campaña electoral estadounidense (Shane, 2017) ix . El Consejo Europeo reconoció por primera vez esta amenaza de contenidos engañosos o falsos en 2015 cuando solicitó ante el Alto Representante que abordara las campañas de desinformación de Rusia–por sus estrategias y recursos lo consideran la mayor amenaza en este aspecto para la UE–, a partir de lo cual se empezaron a tomar medidas para intentar paliar el fenómeno (Comisión Europea, 2018, p. 2) x . Un proceso similar con contenidos
22 falsos podría haberse desarrollado en el conflicto catalán en España por parte de Rusia (Alandete, 2019, p. 52). Pero la desinformación no solo fue llegando a la ciudadanía por parte de cuentas falsas en redes sociales y boots; en los últimos años los propios políticos se sumaron a esta práctica de difundir informaciones engañosas en sus declaraciones públicas y en redes e incluso de acusar a los medios de basar sus informaciones en fuentes y datos falsos. Si algo tuvieron en común el fenómeno Trump y el Brexit fue el intento de buscar votantes por medio de desacreditar a los expertos y medios tradicionales. Para ello, sus representantes utilizaron y aprovecharon la mentira y los sentimientos para apelar a los votantes descontentos y a sus prejuicios: posverdad pura. Durante el Brexit se utilizaron mentiras como que Gran Bretaña aportaba semanalmente más dinero del que recibía de la UE, o que el ingreso de Turquía a la UE provocaría que miles de inmigrantes ingresaran en Reino Unido. En cuanto al presidente de los Estados Unidos, como avanzó en 2016 un editorial de The Economist, “Trump es el principal exponente de la política de posverdad, una dependencia de afirmaciones que se sienten verdaderas pero que no tienen base en los hechos” (Leaders, 2016) xi . Autores como Anna Maria Lorusso en su obra Posverità (2018, p. 30) marcan el inicio de la posverdad como una línea paralela a la evolución de la televisión en los últimos años o, como referencia en su obra, de la neotelevisión xii . Según la autora, es en la televisión donde se comenzó a producir la confusión entre realidad y ficción. A partir de los años 80-90 se empieza a hablar de telerrealidad, la televisión se separa más del ámbito pedagógico y del entretenimiento y se acerca a lo real, creando así el híbrido que entretiene hablando de información real. Se naturaliza la ficción, haciéndose cotidiano el espectáculo, e intentando dar a todo un aspecto de realidad, aunque no lo tenga. Aplicado sobre todo a los realities, se deforma una especie de realidad donde las situaciones son reconstruidas, pero donde tiene más peso la verdad emotiva (Lorusso, 2018, p. 31). Esteban Illades también ejemplifica como mejor ejemplo en Estados Unidos de este infotainment a la cadena televisiva FOX (2018, p. 78). Nació como la cuarta opción para los estadounidenses frente a la ABC, CBS y NBC y frente al periodismo de grandes investigaciones que proponían estas cadenas. FOX optó por crear algo nuevo que no necesariamente cumpliese con el rigor periodístico y donde se mezclase noticia y
23 entretenimiento, su propuesta era ofrecer más opinión y controversia y menos hechos. Su aparición creó gran impacto en el panorama mediático, haciendo que otros canales llegasen a cambiar su formato, dejando a un lado un periodismo más complejo por mesas de análisis al estilo Fox News. En un escenario donde se forja este tipo de televisión y donde los espectadores se han acostumbrado a ella, aparece la figura de Trump que, de hecho, adquiere notoriedad en un reality. Su figura política se construye a raíz de esta nueva manera de trasmitir, apelar a la verdad a nivel emocional por encima de los hechos y la realidad. De este modo, Trump crea una perfecta simbiosis con la cadena; Fox consigue contenido del candidato y a su vez le ofrece entrevistas con preguntas superfluas y consensuadas. Estaban Illades (2018) concluye: Ésta es quizás la cúspide de la desinformación en EE. UU.: un presidente que se cree a ciegas lo que dice la televisión y un canal que actúa frente a eso y organiza su programación para influir de manera directa en las decisiones que toma. (p. 80). En este escenario, la campaña para las elecciones norteamericanas de 2016 se convirtió en un momento clave para la desinformación. La verificación sistemática de informaciones en la vida pública estalló durante la pugna entre Donad Trump y Hillary Clinton, cuando verificadores como Politifact empezaron a analizar sus declaraciones en directo durante los debates retrasmitidos por televisión (Gueham, 2017, p 15). Según el censo del Duke Reporter’s Lab, aproximadamente 50 iniciativas de fact-checking se mantuvieron activas durante la campaña de Estados Unidos, y muchas siguen vivas hoy. Como apuntan Ireton y Posetti (2018): Las respuestas iniciales, la financiación temprana para la investigación y las herramientas han emanado de los EE. UU., donde los gigantes tecnológicos globales tienen su sede, y las acusaciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de que los periodistas son defensores de las noticias falsas impulsaron la acción y la financiación. (p. 20). En un análisis realizado por la Unidad de Datos de Univision Noticias, contabilizando la verificación de datos realizada sobre cinco plataformas de fact-checking del país –
24 Politifact, Factcheck.org, Washington Post, The New York Times y el Detector de Mentiras–, se detectó que por cada información falsa que decía la candidata demócrata Hillary, el republicano Trump lanzaba hasta cuatro (Amorós, 2018, p. 110). En plena recta final y hasta la víspera electoral, se contabilizaron 217 informaciones falsas, el 79% de Trump y el 21% de Clinton. La mentira se hizo popular en las declaraciones de los políticos y la utilizaron para impulsar sus respectivas campañas a las presidenciales, pero también se crearon de cientos de historias falsas sobre ellos que desdibujaron la realidad. Según un análisis de BuzzFeed News (2016) xiii , en los últimos tres meses de la campaña las informaciones falsas sobre las elecciones en Facebook generaron más interacciones que las principales noticias de los medios de comunicación tradicionales. Hasta 20 historias falsas generaron 8.711.000 reacciones y comentarios en Facebook (Silverman, 2016). Entre ellas, el ya comentado Pizzagate, una historia que afirmaba que Clinton había vendido armas a ISIS o un engaño que afirmaba que el Papa respaldó a Trump. El fenómeno de noticias falsas, tanto propiciado por los propios políticos como para sacar beneficio económico o ideológico, vio en las elecciones de 2016 un punto de salida que seguiría creciendo en los años siguientes, acrecentándose sobre todo gracias a las herramientas de la era digital, de las que se hablará a continuación. Todo ello, acompañado de la poca crítica que ejercen los receptores de la información que en muchas ocasiones la aceptan sin cuestionarla. El mejor ejemplo lo encontramos en 1938 cuando un joven Orson Welles creó su primera ficción, pero desde la radio, simulando que el mundo estaba sufriendo una Apocalipsis inesperada. Los oyentes enloquecieron sin llegar a plantearse que pudiera ser todo un engaño, al encontrarse ante un medio informativo que construía la información dotándola de aparente realidad. Nadie se planteó la veracidad de los hechos narrados por muy inverosímiles que fueran (Illades, 2018, p. 16). Es un ejemplo perfecto de como la mentira puede aflorar por la poca cuestionabilidad que esta tiene cuando se presenta en medios. Agustín Sánchez Cotta expresa la misma teoría apuntando la existencia de una “falta de reflexin y pensamiento crítico en la
25 sociedad contempornea, ante la informacin que recibe, y luego comparte, a través de las tecnologías” (2019, p. 14). En palabras de Esteban Illades (2018): Siempre habrá quien acepte las cosas sin preguntar ni preguntarse sobre su veracidad, ya sea una noticia de un medio con reputación intachable o un simple rumor disfrazado de verdad. En 2018 incluso puede ser el presidente de Estados Unidos. (p. 18). La desinformación se convierte así en un problema sobre todo para la credibilidad del periodismo, pues profesionales de la información y medios tradicionales ganan desconfianza por parte de los usuarios. Según el Digital News Report del año pasado, en todos los países el nivel promedio de confianza en las noticias ha bajado dos puntos porcentuales hasta el 42%; y menos de la mitad –49%– está de acuerdo en que confían en los medios de comunicación que ellos mismos usan. La confianza en las noticias encontradas a través de la búsqueda y a través de redes sociales también alcanzan cifras extremadamente bajas –33% y 23% respectivamente– (2019, p. 13) xiv . Por otro lado, las consecuencias pueden ser terribles, sobre todo cuando tratan sobre problemáticas sociales o grupos minoritarios. En el año 2003 se publicaron una serie de informaciones que daban a conocer un campamento en Irak donde se producían “armas biológicas”, que nunca fueron verificadas. Se dice que los artículos, que contenían información errónea sobre armas de destrucción masiva, fueron citados por funcionarios de la administración estadounidense como una razón para declarar la guerra a Iraq (Posetti, y Matthews, 2018, p. 5). 5.2 Antecedentes y características. La desinformación a lo largo de la historia La desinformación es un fenómeno que nace con la propia comunicación humana, de hecho, autores como Torres Soriano (2019) afirman que “nadie pone en duda que a lo lago de la historia la mentira y la manipulación de la información han formado parte de las relaciones de poder y la pugna entre Estados” (p. 4). Posetti y Matthews (2018) establecen el inicio de esta relación en la época romana con la campaña de calumnias que Octavio emprende contra Marco Antonio. La campaña fue compuesta de frases que se
32 que las historias que suscitan esos sentimientos suelen propagarse con más facilidad. El mismo también habla de la tendencia que existe hoy en día a que en internet las historias acostumbran a pasar de contener ideas complejas y delicadas a convertirse en historias sencillas. La velocidad de actualización y la cantidad de información que circula por la red no da tiempo a pararse en historias construidas con esfuerzo y complejidad, y son los productos sencillos y más claros –para lo que muchas veces se modifican los hechos– los que triunfan. La web se nos presenta como un inmenso caudal de datos, imgenes, sonidos… Todo tipo de contenidos que podamos desear estn al servicio de un click y, en la mayoría de los casos, gratis. Por ello, nos movemos por estos contenidos sin profundizar demasiado en ellos, como explica Rafael R. Tranche (2016): Seducidos por la rapidez a la que podemos desplazarnos y por la infinitud de datos disponibles, surfeamos sobre océanos y esquiamos sobre montañas de información, bucear hasta el interior o escalar hacia la cima es una actitud a la que el medio no predispone. (p. 35). Ante semejante cantidad de información ocurre que esta se consume en tiempos cortos para poder abarcar más contenidos, solo hace falta pensar en algunos periódicos digitales cuyas piezas están pensadas para no superar los 3 minutos de lectura. Los lectores recurren a ojear los contenidos multimedia o a leer los titulares, resultando las informaciones falsas las que, con los atributos que explica Kucharski –sencillez, extrañeza, novedad–, llaman más la atención del lector. La gran cantidad de contenidos también conlleva que muchos medios presenten información homogénea, que no se diferencia prácticamente en nada de la que propone la competencia, sobre todo derivado del uso de las agencias de comunicación y de la clonación. Por lo tanto, la publicación de información sobre hechos falsos o engañosos, se asegura las visitas ya que resultar “novedadosa” para los lectores que no han visto antes esa información en otro lado. Además, el factor de sobresaturación informativa colabora a que se publiquen con más frecuencia informaciones cercanas al infoentretenimiento, que no necesariamente se comprometen con los valores del
33 periodismo, para atraer clics y hacer virales contenidos llamativos y ligeros (Lotero- Echeverri, Romero-Rodríguez y Pérez-Rodríguez, 2018, p. 313). Como relata Frampton (2015) xxv para la BBC, “La escritura de titulares se consideró durante mucho tiempo una habilidad, pero en la era digital una palabra se ha convertido en sinónimo de periodismo en línea: clickbait”. Esta, define aquellos titulares que incitan al lector a hacer click, aunque el nombre también se usa peyorativamente para describir titulares sensacionalistas, que pueden ser engañosos y solo persiguen la visita del lector en su web. Es otro motivo que podría explicar hoy en día la propagación de noticias, o cuando menos titulares, no veraces: la monetización de internet, que conlleva captar la atención del lector con un click que reporte audiencia y publicidad al sitio. Los cambios en las rutinas de los periodistas y en la nueva forma en la que se produce la información en la era digital también han contribuido a crear un escenario donde se facilita la difusión de noticias falsas. De hecho, una característica que convierte en peligrosa la información que se crea hoy en día es los cortos tiempos de producción de esta. La rápida actualización, en algunos casos incluso inmediata –en el caso del periodismo en tiempo real– puede provocar que la información no se contraste por la necesidad de publicarla cuanto antes y de forma continúa durante 24 horas (López-Borrul, Vives-Gràcia y Badell, 2019, p. 1348). Es un problema provocado también por los lectores pues cada vez más se demanda que la información llegue cuanto antes. La corriente casi continua de información provoca que, como explica Tranche, “sobrevaloremos lo que está sucediendo en el mismo instante, aun sabiendo que puede tener ms de trivial que de esencial” (2019, p. 39). La informacin llega a cuenta gotas, un fenómeno al que además de los cibermedios también contribuyen las redes sociales, donde los usuarios pueden narrar las situaciones en directo. La inmediatez, es una característica que hace más débil la veracidad y calidad de las informaciones ya que se encuentra de frente con el trabajo de la documentación, que puede ser demasiado laborioso y pausado para convivir con esta actualización constante (Gómez, Gutiérrez y Palau, 2015, p. 26). A este fenómeno se le añade el de clonación. Como señala Díaz Nosty, en las ediciones digitales existe hoy en día un efecto de clonación de contenidos, lo que incluye reproducir
34 tanto los aciertos como los errores ajenos (2011, p. 57). Este fenómeno viene producido por la urgencia de publicación, si no lo hago yo otros lo harán, lo que provoca que una gran parte de los contenidos que encontramos en digitales vengan de agencias de comunicación o de otros medios y no sean propios. Este fenómeno desdibuja una agenda informativa propia y genera una aparente abundancia informativa basada en la redundancia y que puede conducir también al error. Como Díaz Nosty concreta, “ms cantidad de información disponible en la prensa digital no significa mayor variedad y pluralidad”. Por lo tanto, lo que puede suceder es que una información falsa que no se ha contrastado correctamente por un medio acreditado, corra rápidamente por distintos medios debido al sistema de clonación que se está instaurando en el ecosistema. Además, las nuevas rutinas de los periodistas, marcadas por un escenario de convergencia mediática, es también un factor a tener en cuenta en la posible propagación de contenidos falsos. La convergencia profesional se refiere a los cambios en la labor de los periodistas, propiciada por la convergencia empresarial y tecnológica. El trabajo de los periodistas se ha vuelto más exigente ya que es necesario trabajar más rápido, conocer nuevas técnicas de investigación, utilizar fuentes digitales y utilizar códigos textuales y audiovisuales para crear contenidos multimedia (Salaverría, 2003, p. 2). Hoy en día la información se puede hacer desde cualquier lugar y momento, y para cualquier producto, soporte o canales. Nace así el periodista multitarea, al que se le exige realizar múltiples trabajos –texto, fotografías, vídeos, audios…– en un tiempo más reducido por la necesidad de actualización. Más trabajo en menos tiempo tiene como resultado que se puedan dejar pasar por alto más fácilmente errores que en un escenario de clonación e instantaneidad se reproducen en el ecosistema generando informaciones no verídicas que, en este caso, pueden no tener ningún tipo de pretensión más allá que una mala praxis de los periodistas, producida por un ciclo frenético de noticias y la cada vez más normativa cobertura de noticias de última hora. 5.4. La desinformación en Europa Si bien el boom de las noticias falsas tuvo lugar en Estos Unidos con las elecciones estadounidenses de 2016, pronto fue un fenómeno que se presentó en todas partes del
35 mundo. En 2015 con la injerencia rusa y sus campañas de desinformación, el Consejo Europeo reconoció por primera vez la amenaza de las campañas de desinformación en Europa solicitando tomar cartas en el asunto ante el Alto Representante. Después de cuatro años desde esta primera acción, en 2019 el Eurobarómetro señaló que el fenómeno de la desinformación es “uno de los mayores problemas para el periodismo y las sociedades democráticas” (2019, p. 9) xxvi . Según el propio informe, el 86% de los españoles y el 74% de los europeos lo consideran un grave problema: “nueve de cada diez españoles y ocho de cada diez ciudadanos europeos creen que las noticias falsas son un problema para la democracia”. Sin embargo, según el Digital News Reports de 2019, el 43% de los internautas españoles confía habitualmente en las noticias, y solo un 31% desconfía (2019, p. 13) xxvii por lo que, aunque la sociedad identifica el problema y lo ve como peligroso, se sigue poniendo poca reflexión o escepticismo en el consumo de contenidos para intentar frenar el fenómeno. Ante estos resultados, organismos europeos se propusieron invitar a medidas que acabasen con el problema. La Comisión Europea elaboró el informe Un enfoque multidimensional de la desinformación, basado en una investigación referente a las preocupaciones que existían sobre como la desinformación y la información errónea son perjudiciales para toda la sociedad. Con la finalidad de frenar también esta preocupación, desde el Consejo Europeo se elaboró en 2017 el informe Information Disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policy making, que expone varios puntos sobre como empresas tecnológicas, gobiernos, o medios de comunicación deben actuar para vigilar y reducir la difusión de información engañosa o falsa (2017, p. 7) xxviii . En el informe también se hace hincapié en mejorar los niveles de alfabetización mediática, para que los usuarios de las redes sean capaces y tengan herramientas para distinguir el contenido falso; y en la necesidad de la transparencia en la financiación de los medios para evitar que se produzcan situaciones de manipulación política. El informe también aclara la compleja situación que vive el fenómeno en relación con las redes sociales y revela como la Comisión Europea ha presionado a Facebook, Twitter, YouTube y Microsoft para que se suscriban a un código de conducta (p. 71).
36 Políticos y organismos de políticas públicas de países europeos también consideraron responder ante el fenómeno de desinformación de manera individual. Con respecto a la legislación, Alemania avanzó en 2017 una ley para multar las plataformas si no eliminaban noticias falsas dentro de las 24 horas posteriores a la denuncia (Eddy, Scott, 2017) xxix . El año siguiente, la Asamblea Nacional francesa aprobó dos proyectos de ley dirigidos a controlar las noticias falsas en períodos electorales (Ayuso, S., 2018) xxx . En República Checa durante las elecciones de 2016 el gobierno creó como parte del Ministerio de Interior un equipo encargado de monitorear amenazas de informaciones falsas (Tait, R, 2016) xxxi . Con las elecciones europeas de 2019 –así como las locales y regionales que se celebraron en algunos de los estados miembros en 2020– en el Plan de Acción contra la Desinformación de la UE se especific la necesidad de paliar este fenmeno pues “la desinformación a menudo se dirige a las instituciones europeas y a sus representantes y tiene como objetivo socavar el proyecto europeo en general” (2018, p. 2) xxxii . En el Plan de Acción se estableció una línea de acción unificada, movilizando a instituciones de la Unión, a estados miembros, a la sociedad civil y al sector privado. La respuesta se basó en cuatro pilares: mejorar las capacidades de las instituciones de la Unión para detectar la desinformación, fortalecer las respuestas coordinadas, movilizar al sector privado y sensibilizar a la sociedad. Entre las medidas para combatir la desinformación propuestas por la Comisión se incluía un código de buenas prácticas contra la desinformación —suscrito por las principales plataformas online y el sector publicitario— y el apoyo a una red independiente de verificadores de datos. El Plan de Acción reconoce el papel fundamental de los verificadores y propone fortalecer su trabajo y colaboración: Los verificadores de hechos e investigadores independientes juegan un papel clave en la comprensión de estructuras que sustentan la desinformación y los mecanismos que dan forma a su difusión en línea. A través de sus actividades, crean conciencia sobre amenazas y contribuyen a mitigar su impacto. Es necesario fortalecer su capacidad para identificar y exponer las amenazas de desinformación y facilitar la cooperación transfronteriza (2018, p.10).
37 A raíz de la Comisión Europea sobre cómo abordar la desinformación en línea se lanzó SOMA, un observatorio social que busca analizar y paliar este fenómeno de manera conjunta en la comunidad europea (SOMA, 2018) xxxiii . Forman parte de esta iniciativa verificadores de datos, universidades, institutos o ministerios, entre otros, europeos. El Servicio Europeo de Acción Exterior también puso en funcionamiento en 2015 EUvsDisinfo para dar respuesta y combatir las campañas de desinformación rusas que afectan a la UE. En 2019 identificó más de 6.500 muestras de desinformación a favor de Rusia obtenidas a través de la monitorización de informaciones en más de 15 lenguas diferentes (EUvsDisinfo, 2015) xxxiv .
38 6. La verificación de datos como recurso ante el fenómeno de desinformación 6.1. Primeras iniciativas: el nacimiento de fact-checking en EE. UU. Ante el problema de la desinformación y la falta reflexión y crítica por parte de la sociedad, Snchez Cotta propone que la “la comunicacin, la ciencia y la tecnología deben seguir trabajando por ofrecer una informacin ms accesible, veraz, de calidad y adaptada a las capacidades humanas de entendimiento” (2019, p. 26). En este marco es donde encontraremos la imprescindible función que realizan los verificadores de datos. El trabajo de los fact-checkers consiste en actuar como un filtro que garantice que los datos que está recibiendo el público no contengan ningún tipo de información manipulada o errónea. El verificador se encarga de identificar y contrastar el contenido falso, que hoy en día utiliza técnicas cada vez más sofisticadas como la manipulación de vídeo, de documentos oficiales o el uso de bots para difundir contenido. Estas técnicas se compaginan con el uso de métodos más tradicionales como sitios web anónimos o correos electrónicos en cadena (Comisión Europa, 2018, p. 4) xxxv . Según Cherubini y Graves, las primeras organizaciones creadas con el objetivo específico de evaluar públicamente la verdad de las afirmaciones políticas aparecieron en Estados Unidos a principios de la década de los 2000 (2016, p. 6). Según estos mismos autores, la primera fuente regular de verificación de hechos políticos podría haber sido un blog lanzado por Channel 4 News del Reino Unido en 2005, una sección dedicada a verificar los hechos ya durante las elecciones nacionales. Sin embargo, la verificación de hechos era una práctica que se venía practicando con anterioridad –de hecho, el rigor y la precisión deberían ser sinónimo de cualquier trabajo periodístico– aunque no fuese como labor específica del medio. Cuando empezaron a surgir las revistas ilustradas en Estados Unidos, a partir de la década de 1920, muchas de ellas contaban con departamentos que se dedicaban a la verificación. En la redacción de Time –la primera en crear un equipo de fact-checkers en 1923– surgió como necesidad de invertir en precisión y convertirlo en un signo distintivo (Gueham, 2017, p. 13). Se creó así el primer departamento dedicado al control de hechos, aunque, no se consideraba un trabajo prestigioso para los periodistas (Maiestrello, 2013, p. 20). En la década de 1980
39 los departamentos encargados de la verificación de informaciones se encontraban bastante extendidos entre las publicaciones periódicas estadounidense. Con todo, con la crisis editorial de mediados de los años 90, también fue la primera función en caer. Pese a su utilidad, era demasiado costosa y poco estratégica para un mercado que, como se ve hoy, parece preferir la velocidad a la precisión. Sin embargo, el fact-checking comprendido como una práctica en sí misma nace con el siglo XXI y especialmente en la segunda década de este. Antes del año 2000 ya se pueden encontrar las primeras iniciativas que en esta fase inicial surgen más como una idea de colaboración ciudadana que de proyecto profesional. Pasan así de ser departamentos dentro de proyectos editoriales a constituirse como nuevas empresas gracias a las oportunidades que ofrece internet (Graves, 2016, p. 23). El primer verificador de datos online lo vamos a encontrar en el 1994 bajo el dominio de Snopes.com, desarrollado por un equipo donde no había periodistas y que explicaban su razón de ser como encargados de “investigar leyendas, urbanas, engaños y folklore” (Snopes, 1994) xxxvi . Con todo, el primer verificador que se centrará propiamente en contrastar hechos políticos, declarándose a sí mismo como no partidista, surge en 2001 bajo el nombre de Spinsanity. La iniciativa publicó durante cuatro años más de 400 artículos y un libro, hasta que en 2005 abandonan el proyecto, especificando que, a diferencia de cuando se lanzó Spinsanity, “la verificacin de hechos ahora recibe una atencin sostenida en la prensa convencional y en sitios web como factcheck.org y cjrdaily.org” (Spinsanity, 2003) xxxvii . Como los creadores de Spinsanity dejaron reflejado, a partir del 2003 comienzan a proliferar iniciativas de verificación entre medios y periodistas profesionales. Ese mismo año nace FactCheck.org, creada por el Centro de Políticas Públicas de Annenberg en la Universidad de Pensilvania, pasando a ser el primer verificador de datos con un equipo de profesionales (Graves, 2016 p. 32). En los siguientes años otros proyectos comienzan a surgir como Fact Checker del Washington Post y PolitiFact del Tampa Bay Times, que se lanzaron en 2007 (Dobbs, 2012, p. 8). FactCheck.org (2003) se define a si mismo como un “defensor del consumidor no partidista y sin fines de lucro que tiene como objetivo reducir el nivel de engaño y confusin en la política” xxxviii . En sus inicios la iniciativa se dedicó sobre todo a supervisar
40 la carrera a la Casa Blanca. Entre sus colaboraciones más destacadas al mundo de la verificación, destaca su análisis sobre la cuestionada nacionalidad del presidente Barack Obama. Por su parte, PolitiFact marcó un antes y después en la historia de la verificación cuando dos años después de su creación, Bill Adair y su equipo editorial lograron el Premio Pulitzer por la “exhaustiva” cobertura de las elecciones presidenciales, tras haber analizado más de 750 declaraciones políticas (Adair, 2009) xxxix . Si bien se habla de que con la figura de Donald Trump se acabó por desplegar la práctica del fact-checking ligada a la política en EE. UU., ya el equipo de anterior presidente, Barack Obama, había constituido ávidos verificadores de datos. De echo, durante la campaña electoral para las elecciones de 2008 su equipo creó un sitio web llamado Fight the Smears, que se ocupaba de combatir bulos y rumores sobre del candidato y posterior presidente estadounidense. En la siguiente campaña salió a la luz un nuevo sitio también impulsado por el demócrata, AttackWatch.com (Flock, 2011) xl . En el verano de 2014, tuvo lugar un hecho con gran relevancia para la historia del factchecking. En la London School of Economics se celebró la primera conferencia de factcheckers políticos, donde 40 profesionales se reunieron para intercambiar ideas y evaluar el estado del movimiento de la verificación de hechos (Graves, 2016. p. 22). Los asistentes provenían de veinte países diferentes y pertenecían a diferentes iniciativas. Algunas de medios consolidados como Le Monde o El Mercurio, otras con lazos para la difusión de sus contenidos como Pagella Politica que colaboraba con la cadena pública italiana (RAI) y otras eran webs independientes. Para demostrar el rápido crecimiento mundial que tuvo la verificación desde esa primera reunión de 2014, en mayo de 2016 –solo 2 años después– ya fueron más de 100 profesionales de 41 países diferentes los que se reunieron en Buenos Aires (Echevarría, 2017, p. 11). Ese mismo año, más de 50 iniciativas se mantuvieron activas durante la campaña electoral que se desarrolló en Estados Unidos. Entre ellas la radio pública NPR que durante el primer debate entre Hillary Clinton y Donald Trump llevó a cabo una experiencia de verificación de datos en tiempo real con 50 periodistas verificando las declaraciones de ambos candidatos (NPR Staff, 2016) xli . En el segundo debate PolitiFact,
41 The Washington Post, The New York Times, Bloomberg, NPR, Politico y CNN también participaron en el ejercicio de fact-checking en vivo (Tucker, 2016) xlii . 6.2. Aparición y consolidación en Europa de la verificación de datos Según el primer censo realizado por el Duke Reporter’s Lab (2014) xliii , pionero en examinar la evolución del número de verificadores de hechos en todo el mundo, en 2014 se contabilizaron 59 sitios que habían llevado a cabo actividades de verificación, incluyendo 44 que seguían activos en el momento que se realizó el censo. Atendiendo a su distribución, en Europa en 2014 existían más sitios de verificación que en Norteamérica –21 europeos por 15 estadounidenses–. Sin embargo, esta tendencia cambió en el intervalo 2015-2016 cuando se produjo un gran crecimiento del número de iniciativas norteamericanas, que se convirtieron en más del doble, pasando de 22 a 47 y superando a las europeas que continuaron con la misma cifra –27 verificadores–. Los censos del Duke Reporter’s Lab (2016) xliv recogen como el 2016 se convirtió en un año clave para el fact-checking. El alto volumen de distorsión política de la información impulsó la demanda de verificadores en todo el mundo, y el número de sitios aumentó un 50% en comparación con el pasado año. Coincide esta fecha con la carrera a la presidencia de EE. UU., que ya se ha señalado como año clave para la difusión del concepto y fenómeno de desinformación. Ese mismo año Cherubini y Graves hacían alusión a ese crecimiento: “en total, más de 50 puntos de verificación de datos se han lanzado en toda Europa durante la última década” (2014, p. 1). En los últimos tres años, especialmente en el intervalo 2017-2018, el crecimiento fue mayor en los verificadores europeos con un aumento del 33% (Stencel y Griffin, 2018) xlv . La tendencia continúo hasta alcanzar en el último informe del año pasado (Stencel, 2019) xlvi unas cifras parejas a los verificadores norteamericanos (gráfico 2). El mismo informe del Duke Reporter’s Lab encontró que aproximadamente la mitad de los sitios están afiliados a periódicos, televisiones u otras organizaciones de medios heredadas. La otra mitad está dirigida por empresas independientes de nueva creación o asociaciones sin ánimo de lucro que se centran en temas como el compromiso cívico.
48 2019) lvii , la plataforma sabe que “una de las formas de reducir la propagacin de noticias falsa es asociándose al trabajo de verificadores de datos independientes de todo el mundo”. Hoy en día Facebook cuenta con cerca de 50 socios en todo el mundo, en 22 idiomas y permite que estos puedan revisar fotografías, vídeos o enlaces. Con la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses, el servicio de mensajería WhatsApp aseguró en el año 2018 que se iba a centrar en luchar contra la desinformación, para lo que creó un equipo de rastreo de contenidos fraudulentos. También desarrolló una War Room para centralizar las denuncias contra las interferencias electorales, formado por un equipo de especialistas que trabajan en detener la propagación de información errónea y propaganda (Pellicer, 2019) lviii . WhatsApp es una plataforma donde es complicado mediar el problema debido a su confidencialidad. En otras redes como Facebook, Instagram o Google los fact-checkers pueden monitorizar y saber que es lo que se está viralizando y cuáles son las fakes del día, pero en WhatsApp el tener encriptados los mensajes hace necesario desarrollar otras herramientas. Para ello, los verificadores crean perfiles en el servicio de mensajería para que los usuarios realicen consultas. Es un problema sobre todo en países donde la comunicación social en torno a las noticias se está volviendo más privada de manera que WhatsApp se ha convertido en una red primaria para discutir y compartir noticias en países como Brasil –53%– Malasia –50%– y Sudáfrica –49%–, como indica el Digital News Report de 2019 (Reuters Institute, 2019, p. 10) lix . También en Twitter exponen la gravedad del problema y lo intenta paliar con una política centrada en identificar, investigar y eliminar sospechas de manipulación en la plataforma. En su blog explican como sus “políticas se centran en comportamientos engañosos y spam, y están destinados a diferenciar entre el comportamiento manipulador coordinado y el discurso legítimo de los individuos” (Roth, 2019) lx . En 2020 Twitter también exploró una demo que propone una nueva forma de combatir la desinformación en los tweets de políticos, señalando la información incorrecta que compartan en la red con una ventana de color naranja que iría acompañada de una aclaración (Collins, 2020) lxi . YouTube también dejó ver sus esfuerzos por apostar por el fact-checking en India cuando comenzó a poner las verificaciones de hechos en la parte superior de los resultados de
49 búsqueda (Rubio, 2019) lxii . De la misma manera, Google se sumó a la práctica del factchecking, conocedor de la gran cantidad de informaciones falsas que circulan en su buscador. “Con miles de nuevos artículos publicados cada minuto, la cantidad de contenido que enfrentan las personas puede ser abrumadora. Y no todo es verdadero, lo que dificulta que la gente distinga realidad y ficcin”, explican desde la plataforma (Kosslyn y Yu, 2017) lxiii . Por ello, según la empresa, en algunos países se comenzaría a permitir a los editores mostrar una etiqueta de “Fact Check” en Google News para identificar artículos que incluyen información verificada. Los chequeados no están realizados por Google sino por iniciativas de fact-checking. Más de treinta medios de todo el mundo colaboran en el proyecto. Además, Google también desarrolló una herramienta para poder realizar búsquedas sobre informaciones falsas, donde el internauta inserta un término relacionado con el contenido del que quiere conocer su veracidad y aparecen artículos de verificadores con los que Google coopera (Justo, 2017) lxiv . Las informaciones falsas se propagan por distintos canales, pero además también se pueden encontrar en distintos formatos. Una de las últimas apariciones son los vídeos e imágenes falsas. La difusión de información errónea por vídeo e imágenes está creciendo en todo el mundo. Hoy en día, mediante herramientas tecnologías es posible realizar la identificación de imágenes manipuladas, sobre todo utilizando el motor de búsqueda de imágenes inversas de Google o programas como TinEye y Yandex. Sin embargo, todavía no existen motores de búsqueda inversos para vídeo ni herramientas que permitan el reconocimiento óptico de caracteres capaces de leer el texto sobre imágenes, como se recoge en un artículo de Newtral sobre las conclusiones extraídas en una jornada entre verificadores internacionales (Valverde, 2020) lxv . Para ayudar a combatir este fenómeno, el laboratorio de Duke Reporters está desarrollando MediaReview, un sistema de etiquetado que permitirá a los verificadores señalar el uso engañoso y manipulado de vídeos e imgenes. “Debería ayudar a los motores de búsqueda y a las empresas de redes sociales a identificar falsificaciones más rpidamente y a tomar medidas para reducirlas”, concreta Catherine Clabby en un artículo para el Duke Reporters’ Lab (2020) lxvi . Desde el laboratorio también se creó Claim
50 Review, otro sistema de etiquetado que posibilita que sea más fácil para Google o otras plataformas señalar las verificaciones y señalar cuando una información es falsa. También desde el Duke Reporter’s Lab se trabaja desde el año 2017 en un proyecto dedicado a la automatización de la verificación de hechos, la Tech & Check News Cooperative. El objetivo es crear nuevas herramientas para agilizar la tarea de los verificadores basándose en dos enfoques: la identificación de información engañosa y la difusión de información contrastada. Para la identificación se puso en marcha la herramienta Claim Buster, encargada de rastrear automáticamente declaraciones mediante algoritmos. Además, el proyecto est creando bots que analizan transcripciones de noticias y envían las afirmaciones más importantes. En cuanto a la difusión de los chequeados, se están desarrollando aplicaciones para móviles y plataformas de televisión que proporcionarán verificaciones inmediatas durante eventos en vivo (Consell de l'Audiovisual de Catalunya, 2018). En los próximos años, el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial tanto para crear como para identificar desinformación también va a jugar un papel clave en el fenómeno. Por ello desde organizaciones como la UE apuntan que es “fundamental” que los ingenieros que crean estos nuevos productos hayan recibido una capacitación ética sobre las consecuencias que pueden provocar (Wardle y Derakhshan, 2017) lxvii . 6.5. Verificación de datos durante la crisis sanitaria de la covid-19 Con la llegada de la covid-19 a Europa, y la instauración por varios países del estado de alarma, los bulos sobre la gestión de este y la propagación del virus proliferaron, sobre todo, mediante redes sociales. Debido a ello durante la pandemia medios que antes no realizaban verificación de datos se sumaron a la práctica, organismos como la FAPE instaron a tratar la información de manera rigurosa y veraz, y las redes sociales implementaron medidas y acuerdos con fact-checkers para intentar frenar la crisis de informaciones engañosas o falsas.
51 Se trató de un fenómeno capaz de viralizar el miedo y el desconcierto social con informaciones falsas que se propagaron rápidamente como consecuencia de la efectividad de un mundo conectado comunicativamente. Con el comienzo de la pandemia la OMS declaró que la sociedad estaba siendo víctima de una “infodemia”, es decir “una falta de información desde los medios que está desembocando en una alerta generalizada a través de los ciudadanos” (Ghebreyesus, 2020) lxviii . El Digital News Report publicado en abril de 2020 también confirm que “cuando lleg el coronavirus, observamos niveles generales de confianza en las noticias en su punto más bajo desde que comenzamos a rastrear estos datos” (2020, p. 5) lxix . Según el mismo informe, en comparación con los datos de 2019, menos de cuatro de cada diez personas –38%– confían en la mayoría de las noticias la mayor parte del tiempo, cuatro puntos menos de porcentaje que el pasado estudio. Situaciones críticas y con cierta complejidad para entender todo lo que sucede, como fue el brote del nuevo coronavirus, sitúan a los medios de comunicación como pieza clave para la sociedad. El consumo de noticias en medios tradicionales y digitales se incrementó de forma enorme durante la crisis siendo las principales fuentes para informarse y confirmando la convivencia de viejos y nuevos medios (Casero-Ripolles, 2020, p. 9). Con todo, el consumo de información a través de redes también aumentó considerablemente durante los meses de alerta sanitaria (Scott Brennen, Simon Howard y Kleis Nielsen, 7 de abril de 2020). Según el Reuters Institute, que cotejó a finales de marzo los datos para estudiar cómo personas de seis países –Argentina, Alemania, Corea del Sur, España, Reino Unido y EE. UU.– accedieron a información sobre el virus, el uso de noticias aumentó en todos, y la mayoría de los usuarios utilizaron las redes sociales, los motores de búsqueda, los sitios de vídeo y las aplicaciones de mensajería para obtener información actualizada sobre la covid- 19 (2020, p. 29) lxx . A este aumento de consumo se le sumó que el incremento de desinformación en las redes sociales también se hizo evidente. De hecho, en las redes sociales en EE. UU., se observaron varias semanas de conversación en las que la desinformación distrajo de tomar medidas más eficaces y prevenir verdaderamente el contagio (Pérez Da silva, Mendiguren Galdospín y Meso Ayerdi,
52 2020, p.12). Desde el comienzo de la pandemia en marzo Facebook aseguró eliminar “cientos de miles” de informaciones falsas sobre la covid-19. A su vez, la empresa marcó con mensajes de alerta sobre veracidad dudosa otros 50 millones de informaciones sobre el virus solo en abril (EFE, 2020) lxxi . Según el Reuters Institute (2020) lxxii , con motivo de la expansión del coronavirus el número de verificaciones de datos en inglés aumentó más del 900% de enero a marzo. Teniendo en cuenta que estos no pueden verificar absolutamente todo el contenido del que se duda su veracidad, el volumen total de la información errónea sobre el coronavirus crecería aún más rápido. Además de la exposición a noticias falsas, también aumentó considerablemente la capacidad de los ciudadanos de detectarlas. Según el análisis realizado por Andreu Casero-Ripollés sobre los datos obtenidos por el American Trends Panel del Pew Research Center, antes de la crisis sanitaria un 35% de los estadounidenses afirmaba haber visto informaciones falsas. En cambio, tras el inicio de la pandemia esta cifra ascendió al 47% de la población, confirmando que casi la mitad de los estadounidenses identificó fake news sobre el coronavirus (2020, p. 8). Según un estudio del Reuters Institute, el 59% de los bulos sobre la covid-19 que analizaron se crearon a partir de información existente –y generalmente cierta– que se manipuló o se descontextualizó; mientras que el 38% de ellos fueron inventados en su totalidad. Los bulos creados a partir de información existente supusieron el 87% de las interacciones en redes sociales (Reuters Institute, 2020) lxxiii . Por lo tanto, en la desinformación que se generó relacionada con la pandemia del coronavirus fue más habitual deformar informaciones ya existentes que la creación de contenidos falsos de cero (figura 2). Algunos de los contenidos falsos o engañosos que más se repitieron fueron las acciones políticas que las autoridades estaban tomando para abordar la crisis sanitaria, ya hablasen de gobiernos, autoridades de salud u organismos internacionales como la UE o la ONU. Otros muy repetidos fueron los referidos a la propagación del virus a través de diferentes países, incluyendo aquí los que culpaban a determinados grupos étnicos, así como las
53 informaciones sobre como evitar el contagio, curas que no eran eficaces o falsas creencias sobre la cuarentena (Efe Verifica, 2020) lxxiv . Figura 2. Muestra de la naturaleza de la desinformación sobre el coronavirus El clima de desconcierto y preocupación también dio pie a que aumentase la crispación política y a que entre gobiernos y oposiciones incrementasen las acusaciones falsas. La situación alcanzó gran preocupación con las declaraciones de Donald Trump sobre el coronavirus. El presidente estadounidense aseguró que la covid-19 desaparecería en otoño, sin tener pruebas de ello, aconsejó el huso de hidroxicloroquina para frenar el virus e incluso propuso, ante el asombro de los sanitarios, que como los desinfectantes eliminaban el virus deberían usarse en pulmones de seres humanos (Navarro, 2020) lxxv . Como consecuencia, la semana siguiente algunos medios como La Voz de Galicia informaron de que al menos 100 personas se habían intoxicado con desinfectantes (La Voz de Galicia, 2020) lxxvi . Junto con una serie de pronósticos sobre la covid-19 de exactitud dudosa, Trump acusó también en varias ocasiones a los periodistas de estar vertiendo “fake news” contra él mientras se propagaba el virus por el país. Como resultado, durante la crisis sanitaria Twitter etiquetó por primera vez el contenido publicado por el presidente como “potencialmente engañoso” (Ximénez de Sandoval, 2020) lxxvii . En este escenario de alboroto desinformativo, las solicitudes sobre información dudosa también aumentaron considerablemente. Maldita.es explica que durante la crisis sanitaria Recurso obtenido del Reuters Institute.
54 llegó a recibir hasta 2000 solicitudes de información sobre el virus en comparación con 900 durante una campaña política. Lo mismo ocurrió con Pagella Politica, que según el Poynter (Mantas, 2020) lxxviii , reaccionó a la pandemia cambiando parte de sus recursos para lanzar Facta, un sitio web destinado a analizar engaños virales sobre el coronavirus. Desde Maldita.es también comunican que recibieron “ms 1000 mensajes al día relacionados con el coronavirus” y se creó un consultorio semanal sobre el virus. Otro resultado de la infodemia fue que medios locales y regionales que antes no habían presentado iniciativas de fact-checking se iniciaron en la práctica de la verificación de datos ante la enorme cantidad de bulos que circulaban. Ejemplo de ello fueron los medios gallegos La Voz de Galicia o El Progreso, que durante el mes de marzo lanzaron algún artículo desmintiendo falsos rumores que corrían en redes sobre casos de coronavirus en Galicia (Vilariño, 2020 lxxix . Incluso medios especializados en áreas que poco tienen que ver con sanidad, como el caso de los deportivos, se implicaron en la guerra contra las informaciones falsas. Este último es el ejemplo de diarios deportivos como As o Marca (2020) lxxx . Por otro lado, verificadores con una actividad irregular como el blog Hechos de El País, que en el año 2020 solo había publicado dos piezas, también retomó su actividad con varios artículos (Blanco, 2020) lxxxi . Con motivo del caos desinformativo, desde organizaciones de profesionales como la FAPE, se invitó a reflexionar sobre la necesidad de informar con rigor. No solo para evitar la sensación de histeria, sino para formar a los ciudadanos y paliar los efectos del virus. La federación hizo hincapié en que se respetase su código y los derechos individuales de las personas afectadas por el virus –evitando especulaciones innecesarias–, así como en poner en valor la práctica de la verificación de hechos. La FAPE catalogó la disciplina de la verificacin como “el mejor antídoto contra la difusin de noticias falsas” (FAPE, 2020) lxxxii . Desde el Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia, también se invitó al conjunto de la profesión gallega a informar sobre el virus con rigor, contextualización y evitando el sensacionalismo (Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia, 2020) lxxxiii . Diferentes tipos de organismos también se involucraron en la lucha contra los bulos y los contenidos fasos o engañosos sobre el coronavirus. La Comisión Europea abrió en su página web un apartado bajo el título de Lucha contra la desinformación para mitigar el
55 impacto que estos estaban teniendo en los ciudadanos. La propia Organización Mundial de la Salud lanzó una campaña para identificar los rumores más difundidos que pudiesen poner en riesgo la salud de la población, como medidas de prevención falsas o curas. Además, la organización anunció el lanzamiento de Verified, una iniciativa liderada por el Departamento de Comunicación Global de la ONU para chequear informaciones erróneas (Verified, 2020) lxxxiv .
56 Tercera parte. Planteamiento de la investigación 7. Objetivos, hipótesis y metodología. 7.1. Objetivos. 7.2. Hipótesis. 7.3. Metodología. 7.4. Muestra seleccionada
57 7. Objetivos, hipótesis y metodología 7.1. Objetivos principales y específicos El objetivo principal del presente análisis no es otro que entender el actual escenario de la verificación de datos en Europa a través del análisis de cinco iniciativas. De esta manera se intentará indagar si existe una actividad relevante y regular de verificación en Europa y si estos fact-checkers presentan tendencias similares dentro del marco establecido. Para ello se buscará establecer comparaciones en torno a tres ámbitos: contenidos, prácticas y modelos de empresa. Se ha visto en estudios recientes (Vizoso y Vázquez Herrero, 2019, p. 140) que los verificadores que trabajan en lengua española presentan bastantes similitudes entre ellos. Por ello, en un marco como el europeo, aunque pertenezcan a países y lenguas distintas también se cree que estos verificadores pueden tener rasgos comunes. Paralelamente con la intención de otorgar una visión global del objeto de estudio y centrada en poder discernir el panorama de la verificación de datos en Europa, se han establecido una serie de objetivos específicos que ayudarán a desenvolver la investigación. Estos giran en torno a conocer cuáles son los métodos, rutinas y perfiles por parte de los verificadores para combatirla, cómo y donde se origina la desinformación a la que hacen frente los fact-checkers, así como cuál es su realidad como negocio empresarial y práctica profesional. Además, se intentará contextualizar todo ello teniendo presente algunas de las novedades puestas en marcha en el mundo de la verificación durante el bombardeo desinformativo creado durante la crisis de la covid-19. El resultado es la siguiente lista de objetivos específicos: • Ver si la actividad de los verificadores de datos en Europa es elevada y regular. • Aglutinar las rutinas de los profesionales europeos de verificación de datos. ¿Qué tipo de prácticas llevan a cabo? ¿A qué fuentes y métodos recurren? • Comprobar qué área dentro del periodismo genera más contenidos engañosos para que los verificadores contrasten y por qué vías se propagan estos contenidos o cuál es su origen.
64 la investigación sobre desinformación en WhatsApp: What’s up with news? Fighting misinformation on WhatsApp: users’ approach, con financiación de Facebook e imparte talleres sobre técnicas básicas de verificación. Estas preguntas a profesionales y expertos servirán para dar respuesta a las hipótesis 1 y 3, es decir complementar la información sobre las características de los verificadores europeos e informar sobre la rentabilidad de las iniciativas y su viabilidad como salida profesional. A partir del análisis de contenidos de la muestra y de las entrevistas se podrá ver las diferentes convergencias y diferencia entre los verificadores. Estas se compararán entre sí para ver el grado de similitud que existe, aplicando la Tabla 1 a las diferentes iniciativas. Esta comparativa entre las iniciativas debería poder confirmar la hipótesis 1 –si los verificadores presentan similitudes entre ellos–. Tabla 1. Posibles variables para analizar de los verificadores CONTENIDOS Número de piezas que publican Formatos que utilizan Utilizan escalas de verificación ÁMBITO PROFESIONAL Fuentes y herramientas que utilizan Metodologías y prácticas que desarrollan Uso de redes sociales ÁMBITO EMPRESARIAL Perfiles en la empresa Número de empleados Ponen en marcha otras iniciativas Tabla elaborada para analizar los rasgos de los diferentes verificadores Por último, se realizará un cuestionario a 410 personas tomando como muestra a población masculina y femenina de entre 18 y 50 años con las siguientes preguntas: • ¿Has sido alguna vez víctima de las conocidas como fake news –información engañosa o falsa–?
65 • ¿Y víctima de informaciones engañosas por parte de políticos? • ¿Por que vía te ha llegado información engañosa?: Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter, blogs o webs anónimas, medios tradicionales –prensa, radio, televisión–, correo electrónico. • Las fakes news a las que has estado expuesto en tu vida a cuál de las siguientes áreas pertenecían: política, deportes, salud, economía, cultura, sucesos. • ¿Has notado un aumento de noticias falsas con la llegada de la crisis sanitaria mundial? • ¿Consultas algún verificador de datos regularmente? El cuestionario pretende respaldar a los datos obtenidos en el análisis de contenido sobre por dónde se difunden más la desinformación y a qué temáticas atañe la misma –hipótesis 2–. Así como comprobar que conocimiento existe por parte de la población sobre la actividad que realizan los verificadores. 7.4. Muestra seleccionada para analizar Para seleccionar los verificadores de la muestra se siguieron una serie de criterios que tenían como objetivo representar modelos diferentes dentro del marco espacial seleccionado. Por lo tanto, se intentó buscar iniciativas de fact-checking independientes y dependientes, así como variedad geográfica e idiomática. Para obtener la muestra se tomó como referencia el censo elaborado por el Duke Reporter’s Lab, que actualmente está formado por 210 proyectos de verificación de datos –41 regularmente activos en el escenario europeo–; así como también se tuvo en cuenta las diferentes iniciativas recogidas por el Consejo de Europa en el informe Information Disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policy making. Teniendo en cuenta solo las iniciativas europeas recogidas por estos censos, la muestra quedó limitada a aproximadamente 35 verificadores europeos. Dentro de estos, y teniendo presente el marco espacial escogido, los que operaban en España, Italia, Francia y Reino Unido eran 16 –3 en España, 2 en Italia, 6 en Francia y 5 en Reino Unido–. Sobre estos se realizó una selección valorando su actividad y frecuencia de publicación.
66 En España se desechó el análisis de La Chistera, ya que su última actualización cuando se consultó –octubre 2019– había sido en junio de 2018, por lo que se dedujo que su actividad era baja –de hecho, en el año 2018 solo realizó dos publicaciones–. Con ese descarte quedaron como opciones Newtral y Maldita.es. En Francia, donde la cantidad de iniciativas era alta, se optó por escoger también el verificador de datos que tuviese una actividad reciente. Liberation había tenido una actividad muy regular en 2018 pero esta se interrumpió a partir de junio de ese año, fecha en la que se publicó el ultimo artículo. Otras iniciativas como Vrai au Faux tenían poca actividad en el que se cotejó la muestra, al igual que otras como The Observers. Por lo tanto, finalmente por el número de publicaciones y el tiempo que llevaba el proyecto activo se decidió escoger Les Décodeurs, que además es un verificador dependiente del medio Le Monde, por lo que se diferenciaba de los anteriores modelos escogidos. En Italia, se descartó escoger AGI –Agenzia Italiana– porque aunque sí publicaban piezas con cierta frecuencia, nunca era habitual ver más de una publicación por día y cuando se revisó la web –2 de noviembre– las publicaciones eran bastante irregulares sin que existiese gran continuidad. Por lo tanto, la opción que se consideró adecuada fue Pagella Politica. En cuanto al último de los países contemplados en el límite espacial, Reino Unido, se intentó buscar, para equilibrar la balanza con el resto de las iniciativas, un verificador dependiente de otro medio, como en el caso francés. Que reuniesen estas condiciones solo existía FactCheck, de Channel 4 News y Reality Ckeck de la BBC. Finalmente, por su actividad reciente–cuando se revisó el verificador la última publicación era de hace más de una semana– se decidió escoger este último frente al primero. Después de obtener la muestra de fact-checkers pertinente, se seleccionaron dos periodos temporales para el análisis de sus contenidos. El primero de ellos, los 10 primeros días de noviembre de 2019 y el segundo los 10 primeros días del mes de febrero de 2020. Se había planteado en un primer momento analizar solamente la primera semana de cada mes, pero al tener lugar las elecciones generales en España el día 10 de noviembre, se consideró preferible adaptar la muestra a los 10 primeros días para incluir las informaciones falsas que contrastaron en relación con este suceso.
67 La razón del primer período seleccionado tiene que ver con que se reunían varios episodios cuyas características podían potenciar la aparición de noticias dudosas o falsas. Entre ellas la celebración de elecciones generales en España, –así como los debates políticos que tuvieron lugar en campaña– la convocatoria de elecciones en Inglaterra, o la continuidad de la polémica entorno al Brexit o al Pròces catalán. La razón de ser del segundo período se explica de manera similar, en febrero se produjo la salida oficial de Reino Unido de la Unión Europea, se dieron a conocer los primeros casos de covid-19 en Europa, tuvieron lugar elecciones en varias regiones italianas, y se celebraron las primarias demócratas en Estados Unidos; todos ellos episodios con gran repercusión en la proliferación de noticias falsas en el panorama mediático europeo. Si bien los casos seleccionados no representan la realidad total del fact-checking en Europa, sí son útiles para observar las fórmulas que se utilizan en la verificación en el marco seleccionado y si existen ciertas similitudes entre ellos. También para analizar la naturaleza de la desinformación que tratan, así como los canales por los que esta suele circular.
68 Cuarta parte: resultados de la investigación 8. Actividad en Europa de los verificadores de datos. 9. Análisis de las diferentes iniciativas. 9.1. Maldita.es. 9.2. Newtral. 9.3. Pagella Politica. 9.4. BBC Reality Check. 9.5. Les Décodeurs. 10. Puntos en común de los verificadores de datos europeos. 11. La naturaleza de la desinformación que cubren los verificadores europeos. 11.1. Principales focos de desinformación que cubrieron los verificadores durante el análisis. 11.2. Vías de propagación. 12. Los diferentes modelos de estas iniciativas. Son rentables como negocio y como salida profesional. 12.1. Diferentes modelos para un mismo objetivo. 12.2. Su rentabilidad como negocio. 12.3. Su eficacia como salida profesional. 13. Respuesta ante la crisis de desinformación generada por la pandemia del coronavirus. 13.1 Cooperación entre verificadores y con redes sociales. 13.2 Alfabetización mediática.
69 8. Actividad en Europa de los verificadores de datos Tras llevar a cabo el análisis de contenido de la muestra seleccionada en los dos períodos de tiempo determinados lxxxvi , los resultados en cuanto a actividad y publicaciones diarias de los verificadores fueron los siguientes: Tabla 2. Número de piezas publicadas del día 1 al 10 de noviembre Tabla de elaboración propia realizada a raíz del análisis de contenido. Tabla 3. Número de piezas publicadas del día 1 al 10 de febrero Tabla de elaboración propia realizada a raíz del análisis de contenido. Por lo tanto, el fact-checker que más piezas producen al día es Maldita.es, con una media de 9 piezas por día. En segundo lugar, encontramos la iniciativa Newtral, que publica de media casi 4 piezas diarias –3,65–, seguida de la italiana Pagella Politica, con casi 2 piezas diarias –1,75–. Con una menor actividad dentro de la muestra se encontrarían BBC Reality Check y Les Décodeurs con algo más de 1 pieza diaria de media –1,35 y 1,1 respectivamente–. De todos modos, la producción de piezas es bastante irregular en todas las iniciativas lxxxvii , con disparidad de cifras dependiendo de la fecha (tablas 2 y 3). VERIFICADORES 1 NOV 2 NOV 3 NOV 4 NOV 5 NOV 6 NOV 7 NOV 8 NOV 9 NOV 10 NOV TOTAL MALDITA.ES 6 8 5 14 11 12 9 14 14 11 104 NEWTRAL 2 2 0 4 4 4 4 9 5 4 38 PAGELLA POLÍTICA 1 0 0 2 2 2 2 1 0 0 10 REALITY CHECK 0 0 1 4 0 6 2 3 0 0 16 LES DÉCODEURS 0 0 0 2 1 0 3 0 1 0 7 VERIFICADORES 1 FEB 2 FEB 3 FEB 4 FEB 5 FEB 6 FEB 7 FEB 8 FEB 9 FEB 10 FEB TOTAL MALDITA.ES 9 4 10 5 8 11 10 5 7 7 76 NEWTRAL 3 2 2 8 4 4 2 1 1 8 35 PAGELLA POLÍTICA 0 0 7 4 3 3 2 0 1 5 25 REALITY CHECK 1 0 2 1 0 2 2 1 0 2 11 LES DÉCODEURS 1 1 0 2 2 4 2 0 1 2 15
70 Tras este recuento, se puede observar que en cuanto a su actividad diaria se agudizan las diferencias si observamos la naturaleza de las iniciativas: aquellas independientes – Maldita.es, Newtral y Pagella Politica– publican un mayor contenido y de manera más regular que aquellas que están integradas en otro medio de comunicación –BBC Reality Check y Les Décodeurs–, cuyas publicaciones son irregulares y varían en cantidad dependiendo del día. También hay que tener presente las circunstancias que se dieron en ambos periodos de la muestra. Las elecciones generales en España pudieron hacer que la producción de piezas por parte de los verificadores españoles fuese más amplia de lo normal, y por ello en los dos es mayor la cantidad de contenidos de noviembre que la de febrero. Lo mismo sucede con las elecciones inglesas y BBC Reality Check, pues se convocaron en noviembre de 2019. En todo caso, todas muestran una actividad relativamente alta si se compara con a producción promedio de verificadores como Politifact, con un promedio de 30/40 artículos por mes, con picos de hasta cien solo en los meses cruciales para las elecciones (Maiestrello, 2016 p. 21). Además, aunque irregular, es una actividad continuada en el tiempo, pues ninguna iniciativa pasa más de dos días sin publicar una verificación. Gráfico de elaboración propia creado a partir del análisis de piezas publicadas por los verificadores. 104 38 10 16 7 76 35 25 11 15 0 20 40 60 80 100 120 Maldita Newtral Pagella Politica BBC Reality Check Les Decodeurs Número de piezas Gráfico 5. Piezas publicadas por los verificadores los 10 primeros días de noviembre (2019) y febrero (2020) Noviembre Febrero
71 Los dos verificadores españoles son los que han tenido una mayor actividad en ambos periodos de tiempo analizados (gráfico 5) –lo cual demuestra que la tendencia no solo se produjo en el periodo que coincidía con las elecciones generales–. Esto se puede explicar con el análisis del Digital News Report sobre cuáles son países en los que preocupa más la desinformación (gráfico 6). España alcanza un puesto muy alto, solamente precedido por Brasil y Portugal, mientras que el resto de los países cuyos verificadores se han analizado ocupan puestos y porcentajes más bajos (Vara, 2019) lxxxviii . Gráfico 6. Preocupación de la desinformación en internet Por lo tanto, en cuanto a su actividad, la verificación de datos en el marco europeo –si bien esta muestra de verificadores no es sinónimo de toda la realidad– aunque irregular, y en algunos casos no excesivamente alta, sí es constante y con publicaciones diarias. Esto se cumple sobre todo en el caso de las iniciativas de naturaleza independiente que publican diariamente y una cantidad de piezas mayor que los que son dependientes de otros medios. Los expertos indican que está tendencia a una producción constante continuará. En la entrevista realizada a Myriam Redondo, esta lo confirma explicando que “la tendencia se Recurso obtenido del Digital News Report 2019
72 mantendrá por un buen tiempo porque el coronavirus ha puesto en lo alto de la agenda la infodemia”. En el cuestionario realizado a María José Ufarte Ruiz también afirma que esta práctica seguirá popularizándose en los próximos años y que “las iniciativas periodísticas destinadas a estas labores se multiplicarán”. Con el estallido de la pandemia del coronavirus y la crisis de desinformación que trajo pareja, se produjo un aumento en las publicaciones de los verificadores. En la entrevista realizada con motivo de esta investigación a Itziar Bernaola, directora de Newtral Educación, la misma explica que durante la crisis sanitaria su “recepción de mensajes se ha multiplicado por diez en WhatsApp, con días en los que ha llegado a ser mucho ms”. “Estamos ante una auténtica epidemia de bulos. Slo desde el 15 de marzo, hemos recibido más de 2000 consultas relacionadas con la crisis del coronavirus vía WhatsApp”, explicaba Bernaola a mediados de abril. Según la directora de Newtral Educación, el 13 de abril contaban con más de 300 artículos sobre bulos del coronavirus, entre explicativos, chequeos, desmentidos, etc. En el cuestionario realizado a Maldita.es también informaban de que el verificador a finales de mayo “había desmentido 553 bulos acerca del coronavirus o relacionados con la situacin de pandemia” desde el comienzo de esta. Por lo tanto, aunque en un primer momento no se tenía planteado, también se vio conveniente en el desarrollo de la investigación contabilizar el número de piezas publicado durante los últimos diez días de marzo, con el único objetivo de comprobar si hubo un aumento relevante en la actividad de los verificadores europeos con la expansión de la crisis sanitaria. Efectivamente, en ese nuevo espacio temporal–se analizaron 10 días como en los anteriores casos expuestos–, todos los verificadores menos BBC Reality Check aumentaron considerablemente su número de publicaciones. Maldita.es pasó de 9 piezas diarias de media a 17,6; Newtral de su media de 3,65 a 7,8; Pagella Politica de 1,75 a 4,9 y Les Décodeurs de 1,1 a 1,9, suponiendo en todos un aumento de casi o más del doble. El único donde no se percibió un incremento fue en BBC Reality Check, con un número de piezas similares 1,35 y 1,1. Por lo tanto, también
73 es en las iniciativas dependientes donde menos se redoblaron los esfuerzos pese a la crisis de desinformación que se vivía en el momento (gráfico 7). 9 3.65 1.75 1.35 1.1 17.6 7.8 4.9 11.9 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 Maldita Newtral Pagella Politica BBC Reality Check Les Décodeurs Publicaciones diarias Gráfico 7. Variación del número de publicaciones diarias antes y después del estallido de la pandemia Antes de la crisis sanitaria Durante la crisis sanitaria Gráfico de elaboración propia obtenido a raíz del análisis de contenido.
80 las rutinas del verificador. También trabajan mucho con fotografías y vídeos que se descontextualizan o se manipulan. Para ello detectan cual es la procedencia o origen de de la fotografía utilizando motores de búsqueda como Google Image search, TinyEye, Yandex o Baidu, o de vídeo INVID. Newtral utiliza la tecnología para mejorar los procesos en el método de verificación, con la finalidad de agilizar y simplificar las rutinas periodísticas. Mediante herramientas de automatización, Newtral consigue una mejora del tiempo de la actividad de escucha. Consiste en un algoritmo que va convirtiendo el audio en texto y escogiendo las frases verificables, consiguiendo así una reducción del tiempo de un 40%. A su vez trabaja en la integración de este proyecto con el sistema actual de gestión documental de video. También desde 2015 el equipo –en aquel momento formaban parte de El Objetivo– se comenzó a hacer fact-checking en directo tanto en debates electorales como plenos o sesiones de control; una práctica que ahora continúa en las redes, pues en el debate electoral previo a las elecciones del 10N, Newtral realizó sus verificaciones en directo mediante Twitter. En cuanto a su trabajo en las redes y servicios de mensajería, Newtral fue pionera en instalar el primer servicio de fact-checking a través de WhatsApp llegando a los 1.600 mensajes contrastados en el año 2019. También está presente en otras plataformas como Twitter, Instagram, Facebook o Telegram. Ámbito empresarial Newtral es una start-up que surge de la mano de la periodista española Ana Pastor, que se inició en el fact-checking en España en 2013, llevándolo a cabo en el programa de televisión El Objetivo. Según la directora de Newtral Educación, “nos inspiramos en proyectos de EE. UU. y Reino Unido, como PolitiFact o The FactChecker –The Washington Post–. Se financia gracias a la venta de los contenidos periodísticos que produce, como los programas de televisión El Objetivo o ¿Dónde estabas entonces? En la empresa destacan diferentes perfiles: periodistas, ingenieros, diseñadores gráficos, operadores de cámara, realizadores, editores de vídeo... en total una plantilla 60 personas. Según declaraciones de Ana Pastor en el T3chfest lxxxix , celebrado en marzo de 2019, la
81 empresa cuenta con una plantilla donde abunda la diversidad, por aquel entonces el 60% de ellas eran mujeres, 3 de 5 en el comité de dirección, y con edades que rondan entre los 20 y 60 años. Entre los perfiles que se buscan en la empresa, Bernaola destaca periodistas rigurosos, especializados en determinados temas –economía, inmigración, ciencia...–, que manejen fuentes expertas y acostumbrados a trabajar con datos. Newtral forma parte desde sus inicios en la alianza mundial de fact-checkers promovida por el Poynter –la IFCN–, siendo el primer miembro en España. Como explica su fundadora Ana Pastor, pasan un examen al año como forma de rendición de cuentas. Además, Newtral pone mucho empeño y recursos en contribuir al proceso de alfabetización mediática. Así lo demuestra ayudando a crear y difundir información con la finalidad de que la ciudadanía pueda utilizarla para distinguir y hacer frente a la circulación de contenidos falsos. Bajo estas premisas nace Newtral Educación en mayo de 2019 participando sobre todo en centros de formación. Con este objetivo, Newtral celebra un curso de verano con la Universidad Complutense de Madrid dirigido a instruir en la práctica del fact-checking. Además, el verificador tiene un acuerdo con la Universitat de Barcelona para la formación de estudiantes en la práctica de fact-checking, o realiza talleres en la ESO y Bachillerato (Newtral Educación, 2019) xc . Newtral también colabora con Compromiso Atresmedia, en conjunto lanzaron la guía pedagógica Sin Verificar, No Compartas. Verdades y mentiras a través de la red, que como explican busca “explicar y fomentar el fact-checking entre alumnos y profesores de ESO y Bachillerato’’ (Newtral Educación, 2020) xci .. Además, Newtral propone crear tecnología para poder contar y llegar mejor a los datos, para acercar esa información al mundo. Para ello se empezaron a lanzar proyectos de transparencia mediante el uso de inteligencia artificial y machine learning. Así se creó el primer buscador en España de dinero publico, Transparentia, que tiene como objetivo que cualquier ciudadano pueda acceder a datos sobre dinero publico y a cuestiones relacionadas con la contribución económica en España. En mayo de 2019 contaba ya con información de 10 mil cargos públicos, más de la mitad de los que hay en España, consiguiendo acercarse a provincias de todo el país (Newtral Educación, 2019) xcii .
82 9.3. Pagella Politica Contenidos Según la entrevista realizado a Tommaso Canetta, el subdirector de Pagella Politica, la iniciativa puede verificar entre 3 y 7 contenidos en un día. Aunque se ha visto en el análisis, sus publicaciones no suelen superar las dos piezas diarias. Estas suelen pertenecer al rea política, en palabras de Canetta “nos ocupamos mayoritariamente del ámbito político”. Las piezas siguen distintos estilos. Por un lado, están las que se agrupan en la sección de dichiarazioni, donde la iniciativa analiza la veracidad de ciertas declaraciones vertidas por políticos en redes sociales o apariciones públicas. Por otro lado, las piezas que aparecen bajo la sección de debunking, casi siempre en el titular encabezadas por expresiones como: “noticia falsa” o “no”, donde contrastan bulos o informaciones engañosas que circulan puntualmente por redes o webs. Por último, las piezas que pertenecen a la sección de Blog, que figuran con titular interrogativos y en los que el medio busca profundizar en temáticas o fenómenos complejos, acercándose más a un periodismo explicativo. En cuanto al formato de los contenidos, predomina el texto con alguna imagen que lo acompaña. No resulta muy habitual encontrar vídeos, y en algunas ocasiones la información se trasmite en formato de podcast, sobre todo para tratar varios temas en conjunto, con duraciones que van desde los 14 minutos a los 40 segundos. “Tenemos un podcast radio, un canal de Instagram con gráficos e imágenes y colaboramos con sujetos que usan vídeos’’, apunta Canetta. Para representar los veredictos sobre la veracidad de los contenidos utilizan escalas de verificación, donde destaca el uso de los colores para esclarecer los niveles de engaño. Verde oscuro –Vero–, un verde más claro –C'eri quasi–, amarillo –Ni– naranja – Pinocchio andante–, y rojo –Panzana pazzesca–. Si bien esta fórmula solo se aplica a las piezas que contrastan declaraciones políticas; las de Debunking y Blog no presentan escalas.
83 Rutinas periodísticas El verificador opera recopilando declaraciones e informaciones de: medios nacionales y locales, agencias de noticias, sitios web y perfiles de políticos, partidos y administraciones en redes sociales, y plataformas digitales. Sobre esta muestra, solo se seleccionan “aquellas declaraciones que se basan en datos o cifras que pueden ser verificables”, según apunta Canetta. También existe la posibilidad de que los lectores envíen posibles declaraciones o hechos que quieran verificar. Posteriormente se procede a comprobar la veracidad de lo expuesto. Para ello, según el análisis de contenido realizado, utilizan fuentes oficiales, bases de datos, normativas, estudios oficiales, consultas a expertos, etc. Siempre se mencionan todas las fuentes en las que se basan las evaluaciones y se aportan enlaces a los lugares desde donde se han extraído los documentos o datos pertinentes. El periodismo de datos juega un papel importante en la iniciativa, realizando gran cantidad de análisis de datos y cifras para sus desmentidos y mostrando estos mediante gráficas y técnicas de visualización de datos. La iniciativa italiana est presente en redes sociales, con perfil de Twitter, Facebook e Instagram, donde además de difundir información los usuarios pueden opinar y proponer temas para verificar. En su página ofrecen la posibilidad de verificar una declaración con el botón “enviar una declaración”. También ofrecen un servicio de suscripción a su Newsletter con el que es posible recibir alertas. Ámbito empresarial El subdirector de Pagella Politica, Tommaso Canetta, apunta que la iniciativa surge en el año 2013 como un proyecto autofinanciado por 12 miembros fundadores, compañeros de universidad, conformando el primer verificador de datos de Italia. Ninguno de ellos pertenecía a ningún partido político u organización, mostrando así la total independencia de los profesionales para realizar las verificaciones. Actualmente, la empresa está constituida por cinco empleados a tiempo completo, dos a tiempo parcial y tres colaboradores que se encargan de proyectos específicos. Entre los perfiles que destacan entre los profesionales se encuentran periodistas, juristas,
84 economistas, literarios y filósofos. Canetta destaca entre los atributos que se buscan para trabajar como verificador “la capacidad lógica, la atención a los detalles o la buena escritura”. Mediante colaboraciones con prensa, radio, televisión e institutos de formación consigue su financiación. La iniciativa también realizó varias campañas de crowfunding, en 2012 para el primer rediseño de la página, y en 2015 para financiar la producción de una serie de vídeos animados. Actualmente, su principal modo de financiación es a través de la venta contenidos y servicios a clientes y de participar en proyectos de la UE e internacionales, como la financiación obtenida en el marco del proyecto europeo SOMA, ganando una convocatoria de Horizonte 2020 de la Comisión Europea. Entre sus principales clientes destaca RAI con colaboraciones semanales con los programas de RAI2: Virus, il contagio delle idee, con Night Tabloid, al que se agregó para el período preelectoral de 2018 la transmisión Kronos, y actualmente con Povera Patria. También son clientes habituales AGI, con cinco verificaciones de datos por semana, y Facebook apoyando el proyecto de la plataforma para combatir la difusión de desinformación en la red social. La venta de contenidos a estos tres clientes representa el 70% de la financiación del verificador. Como explican en su web, la mayoría de los ingresos van destinados a sueldos y gestión corporativa. Pagella Politica es una iniciativa bastante implicada en la colaboración con redes internacionales de verificadores. Es miembro de la IFCN –Red Internacional de Verificación de Hechos– y signatario de su Código de Principios. Además, colabora con varios proyectos europeos, entre los que destaca SOMA y SPOTTED. También forma parte de FactCheck EU y del programa de colaboración con Facebook para tratar de detener la difusión de noticias falsas en la plataforma. Desde el día 2 de febrero, Pagella Politica cambió parte de sus recursos para lanzar Facta, un nuevo sitio enfocado en engaños virales y desinformación. Según el Poynter xciii , el sitio web estaba pensado para funcionar desde finales de 2019, pero obstáculos técnicos y de financiación, además de la crisis sanitaria, retrasaron el proyecto. Facta nace el 25 de marzo de 2020 concebido para tratar desinformación que no sea solo de tipo política.
85 Tiene un equipo dentro de Pagella Politica, y amplía su campo de investigación a todas las formas de desinformación, sea cual sea su tema. 9.4. BBC Reality Check Contenidos BBC Reality Check publica de media más de una pieza al día, siendo bastante irregular con días en los que publica varias piezas y días en los que no publica ninguna. El verificador se centra sobre todo en contrastar declaraciones de políticos falsas –de las piezas analizadas en noviembre excepto dos, todas eran chequeados de declaraciones de políticos– y en artículos explicativos que contextualizan o arrojan conclusiones o consecuencias sobre fenómenos complejos, como por ejemplo aquellos relativos al Brexit y a los futuros acuerdos y relaciones que Reino Unido podría tener con la UE. Los contenidos políticos son con diferencia el tipo de área que BBC Reality check verifica más. En la muestra analizada los contenidos políticos más recurrentes fueron el Brexit y las campañas políticas de los candidatos a las elecciones generales del 12 de diciembre. También destacan la dimensión internacional de sus contenidos con piezas sobre el agua en Nairobi o la contaminación en India o Pakistán. Los titulares suelen seguir estos dos formatos: un titular a modo de pregunta, o un titular finalizado por “claims fact-checked”. En cuanto a los formatos, de todos los verificadores es el que incluye más piezas audiovisuales, siendo muchos de los artículos publicados únicamente vídeos. Las publicaciones también incluyen imágenes y destaca sobre todo la gran cantidad de gráficos que se utilizan para verificar las informaciones. “Apuntaremos a usar estilos y formatos, en línea, en la televisión y en la radio, que garanticen que los hechos sean más fascinantes y graciosos que las falsedades”, explicaba el director de BBC News James Harding en una entrevista para The Drum (Glenday, 2017) xciv . De todos los verificadores, es junto con Les Décodeurs el que opta por una presentación de los contenidos más similar a cualquier digital – ya que sigue el diseño y características
86 de la web de la BBC–. No utiliza ningún tipo de escala de verificación a diferencia de los otros verificadores. Rutinas periodísticas Además de verificaciones sobre declaraciones políticas, también realiza análisis sobre fenómenos complejos que examina en profundidad centrándose en sus consecuencias o aportándole contexto a los lectores. Este último tipo de noticias se corresponde con lo que ellos llaman “hacer noticias lentas, utilizando anlisis en profundidad –datos, investigaciones, análisis– y experiencia para ayudar a comprender un período especialmente tumultuoso en la historia del Reino Unido”, según explic el creador de la iniciativa a The Guardian. Es decir, en su iniciativa se recurre frecuentemente al periodismo explicativo y al slow journalism. Entre las fuentes consultadas destacan fuentes oficiales, organismos e instituciones públicas –oficinas nacionales de estadísticas, partidos políticos, el CSE, la OMS…– o expertos y estudios sobre las distintas temáticas. El uso de hipervínculos para acceder a las fuentes que se citan es también abundante, aunque menor al que se puede encontrar en Pagella Politica, Maldita.es o Newtral. En cuanto a redes sociales, solo comparten sus chequeados mediante la plataforma Twitter, y además tienen menos actividad en su perfil que otros verificadores de la muestra como Maldita.es o Newtral. Ámbito empresarial La BBC lanzó su equipo Reality Check para las elecciones del Reino Unido en 2015. El proyecto de verificación de hechos se reactivó en el período previo al referéndum para el Brexit en 2016 y ha continuado su actividad desde entonces. BBC Reality Check utiliza sus verificaciones para las distintas plataformas de la cadena pública: radio televisión y digital. Al formar parte de la BBC su financiación es pública, mediante un impuesto – el canon– que pagan aquellos que tienen un receptor de TV en
87 Reino Unido. No se ha encontrado información relacionada con el número de trabajadores que participan en el verificador ni sobre sus perfiles. 9.5. Les Décodeurs Contenidos Según el análisis de contenidos elaborado, Les Décodeurs no publica más de una pieza diaria de media. Si bien este dato es irregular, pues hay días que puede publicar dos o tres piezas y otros días que ninguna. Según su página web, el equipo verifica principalmente rumores que circulan en línea y declaraciones de personalidades y organismos públicos. La mayoría de los contenidos que se analizaron durante el mes de noviembre y febrero hacían referencia a informaciones engañosas o bulos que circularon por redes sociales. También fueron habituales las piezas que se referían falsas creencias o cuestiones complejas que se intentan analizar en profundidad. Los contenidos suelen ser de política y sociedad, aunque desde febrero los contenidos sanitarios por la covid-19 monopolizaron el verificador. Los titulares no siguen un estilo uniforme como lo hace Maldita.es o Pagella Politica, si bien hay dos formatos que se repiten: el titular encabezado por “non,” o el tema sobre el que se va a hablar seguido de dos puntos. En los formatos suele utilizarse el texto acompañado de imágenes. Los vídeos y podcasts, comunes en los otros verificadores, son más inhabituales aquí. Destaca sobre todo el uso de la visualización de datos, como se explica en la propia web de Les Décodeurs: “si un gráfico explica un tema mejor que un texto, elegiremos el gráfico”. Por ello, se utilizan muchos gráficos, mapas e infografías, que en ocasiones son interactivas. De hecho, el periódico tiene dos secciones dedicadas a ellos En un graphique y Datavisualisation. Utilizan escalas de verificación pues al llegar a una conclusión se da una evaluación que puede ser: Verdadero o bastante cierto cuando se confirman los hechos; Cuestionable,
88 exagerado o más complicado cuando falta contexto o elementos clave en las declaraciones contrastadas; Falso, cuando no se confirman los hechos. Rutinas periodísticas Como el resto de los verificadores trabajan con grandes cantidades de datos y recurren con frecuencia al análisis y comparativas de cifras. Como indican en su web, para verificar las informaciones utilizan “los hechos más objetivos posibles: estadísticas, cifras, leyes, fechas, hechos, son nuestro material principal”, sin entremezclar estos con opinión ni periodismo especulativo. Como ellos mismos alegan, a la hora de verificar las informaciones buscan “multiplicar las fuentes e indicar sus límites”, así como intentar referenciar las fuentes que estén disponibles en internet mediante enlaces. Trabajan sobre todo tres aspectos: el periodismo explicativo, para explicar asuntos actuales complejos y hacerlos comprensibles, la visualización de datos y el fact-checking de informaciones falsas concretas –sobre todo bulos que circulan por internet más que declaraciones políticas–. Mediante el análisis de contenido se ha podido concretar que abunda el uso de fuentes oficiales como leyes, organismos, instituciones, así como expertos de distintas disciplinas o también otros medios o verificadores de datos como Snopes –citado en varias ocasiones–. Utilizan herramientas de búsqueda de bulos como Tweetdeck, o como la búsqueda inversa de imágenes de Google para desmentir imágenes. En cuanto al uso de redes, utilizan Twitter y Facebook para difundir sus verificaciones. En las redes buscan “responder preguntas, controversias y escuchar a los lectores y su necesidad de explicaciones frente a los acontecimientos actuales”, explican en la web. Ámbito empresarial La sección Les Décodeurs del sitio web del periódico Le Monde, fue creadas a finales de 2009, cuando el entonces editor Nabil Wakim, inspirado por verificadores de Estados Unidos, decidió lanzar un blog dedicado a la verificación de hechos por parte de políticos y figuras públicas. Sin embargo, será el 10 de marzo de 2014 cuando nazca como una
89 sección propia incluida en la página web de Le Monde bajo el nombre de Les Décodeurs. Según Samuel Laurent, el nuevo Les Décodeurs se centró en tres pilares oficiales: periodismo de datos y visualizaciones, verificaciones de hechos y periodismo explicativo (Les Décodeurs, 2014) xcv . En 2014 estaba compuesto por una plantilla de trece profesionales, entre los cuáles hay periodistas, periodistas de datos y expertos en redes sociales e infografías (Les Décodeurs, 2014) xcvi . Les Décodeurs está integrada como una sección dentro del sitio web de Le Monde, por lo tanto, sigue su modelo económico. Según su la web de Le Monde xcvii , su financiación proviene de varias fuentes, pero centrándose en la venta y publicidad. En el año 2016 la principal fuente fue la circulación que supuso un 68% de ingresos y que incluía tanto ventas como suscripciones. Detrás, se encontraría la publicidad con un 20% de los ingresos. Por último, con un 12% la diversificación y otras fuentes de ingresos. En 2017 la iniciativa lanzó una herramienta llamada Decodex que permitiría a sus usuarios separar lo falso de lo real clasificando los sitios web de informaciones como recomendables o no mediante un buscador de urlss, una herramienta similar a las ya existentes Truth Goggles y Lazy Truth.
96 junto a este nuevo profesional, otro fenómeno que se produce en algunas de las iniciativas es que conviven en ellas perfiles muy variados. Los proyectos analizados coinciden en la puesta en marcha de equipos multidisciplinares, flexibles, y plantillas donde se entremezclan distintas aptitudes y conocimientos esenciales en la era digital. En las iniciativas consultadas existe cierta hibridación de perfiles y una transversalidad de conocimientos, aptitudes y actitudes en torno al fact-checking. “En Maldito Bulo, por ejemplo, trabajan periodistas de datos, ingenieros informáticos y desarrolladores de plataformas webs y aplicaciones móviles”, explica Ufarte-Ruiz en la entrevista realizada. Lo mismo aclaran los profesionales de Newtral o Pagella Politica: “periodistas, juristas, economistas ingenieros, diseñadores…”. Iniciativas y otros proyectos que realizan La alfabetización mediática es un aspecto importante para varios de los verificadores, y por ello trabajan desarrollando talleres, conferencias, cursos o incluso manuales y guías para que los ciudadanos puedan identificar información que no es totalmente verídica, como es el caso de la actividad realizada por Newtral Educación o Maldita.es Educa. Por su parte, la italiana Pagella Politica también colabora en la alfabetización mediática con clases y talleres predominantemente en institutos y talleres y con el proyecto SPOTTED, que tiene como objetivo proporcionar herramientas online para mejorar los niveles de alfabetización mediática en edades tempranas. Además de realizar el trabajo de verificación, es común que creen herramientas para que los usuarios puedan evitar estar tan expuestos a la desinformación. Por ejemplo: Decodex de Les Décodeurs; la extensión para Chrome de Maldita.es. o Transparentia de Newtral. Sobre las similitudes entre los verificadores En la entrevista realizada a Myriam Redondo aclara que los puntos en común entre iniciativas tienen una explicación: “la metodología, por ejemplo, sí se parece porque muchos fact-checkers están actuando bajo el paraguas de la International Fact-Checking Network, que unifica criterios”. Esta red establece varios compromisos para aquellos verificadores miembros como la equidad, la transparencia de fuentes, o el mostrar unas correcciones abiertas y honestas. Además, los miembros de esta red realizan reuniones
97 periódicas donde ponen en común e investigan sobre nuevas prácticas o herramientas en la verificación (Vázquez Vizoso, 19 de mayo de 2020). Otras organizaciones como el Duke Reporter’s Lab concreta varios requisitos para incluir en su censo a los verificadores. Entre ellas, examinar todas las partes de un tema, llegar a conclusiones o ser transparente sobre las fuentes y los métodos. Por consiguiente, aquellos verificadores que estén en este censo mundial deberán tener estas premisas presentes. BBC Reality Check y Les Décodeurs también forman parte de coaliciones que buscan unificar y mejor prácticas, por ejemplo, First Draft una red de cooperación donde se establecen premisas o por lo menos recomendaciones sobre como proceder. De hecho, First Draft promueve un manual sobre prácticas en la verificación de datos. Por lo tanto, la cooperación bajo estas redes internacionales provoca que se unifiquen ciertas prácticas y rutinas o que se utilicen herramientas y procesos similares. Comparativa entre verificadores Recuperando las variables expuestas en un primer momento en la metodología (tabla 1) y tras analizar las semejanzas de estas entre los verificadores, se construyó una tabla para ver cuáles de las iniciativas de la muestra presentan más semejanzas entre sí en relación con los ámbitos planteados: contenidos, rutinas y empresa (tabla 2). Tabla 1. Posibles variables para analizar de los verificadores Tabla elaborada para analizar los rasgos de los diferentes verificadores CONTENIDOS Número de piezas que publican Formatos que utilizan Escalas de verificación que emplean RUTINAS Fuentes y herramientas que utilizan Metodologías y prácticas que desarrollan Redes sociales que usan EMPRESA Perfiles en la empresa Número de empleados Otras iniciativas que ponen en marcha
98 Tabla 4. Comparaciones entre distintas variables de los verificadores. Tabla construida a raíz de las posibles variables expuestas en la metodología para comparar el grado de similitudes entre los verificadores. Para compararlas se otorgan valores numéricos a los distintos grados de cumplimiento de cada una de las variables –totalmente de acuerdo 2; de acuerdo 1; desacuerdo -1, totalmente desacuerdo -2–. De esta manera se obtienen los siguientes resultados: Maldita.es, 15; Newtral, 13; Les Décodeurs, 5; BBC Reality Check, 3; Pagella Poltica, 12. Por lo que, las iniciativas de naturaleza independiente –Maldita.es, Newtral y Pagella Politica– presentan mayores similitudes entre sí que aquellas dependientes de otros medios –Les Décodeurs y BBC Reality Check–. Por lo tanto, se puede concluir que los puntos en común de estas iniciativas de verificación europeas son, sobre todo, relativos a los contenidos que presentan, a las rutinas y herramientas a las que echan mano para realizar sus verificaciones y a los perfiles dentro de sus plantillas. Las similitudes en estos aspectos son mayores entre aquellos proyectos que surgen de manera independiente –como es el caso de Pagella Politica, Maldita.es y Newtral–, y se diferencian más de los modelos dependientes de otros medios, que tienden a seguir los estilos, rutinas y organizaciones del medio del que forman parte. Factcheckers Contenidos Ámbito profesional Ámbito empresarial ABUNDANTE NÚMERO DE PIEZAS AL DÍA PIEZAS DE DIVERSOS FORMATOS USO DE ESCALAS O VERIFICACIÓ N VISUAL ANÁLISIS EXPLICATIVO Y USO DE PERIODISMO DE DATOS FUENTES OFICIALES Y TRANSPAREN CIA EN LAS FUENTES TRABAJO FRECUENTE CON REDES SOCIALES PLANTILLAS AMPLIAS PERFILES VARIADOS E HÍBRIDOS PONE EN MARCHA OTRAS INICIATIVAS CONTRA LA DESINFORMACIÓN Maldita TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO Newtral DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUEDO TOTALMENTE DE ACUERDO Les Décodeus DESACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO DESACUERDO BBC Reality check DESACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DESACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DE ACUERDO DE ACUERDO SIN RESPUESTA SIN RESPUESTA DESACUERDO Pagella Politica DESACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUEDO TOTALEMNTE DE ACUERDO DE ACUERDO TOTALMENTE DE ACUERDO DE ACUERDO
99 11. La naturaleza de la desinformación que cubren los verificadores europeos 11.1. Principales focos de desinformación que cubrieron los verificadores Gráfico 9. Áreas con más publicaciones por parte de los verificadores. En la mayoría de las piezas analizadas en el análisis de contenido, el área política fue la que presentó más contenidos verificados por los fact-checkers –con excepción de Les Décodeurs–. La política tuvo especial presencia en verificadores como Newtral y BBC 38% 43% 14% 5% Les Décodeurs política salud/ ciencia sociedad sucesos 40% 31% 3% 17% 9% Pagella Política política salud/ ciencias sucesos economía sociedad 67% 18% 7% 4% 4% BBC Reality Check Política salud/ciencia sociedad economía cultura 67% 24% 4% 4% 1% Newtral política salud/ciencia sucesos sociedad cultura 45% 37% 15% 1% 2% Maldita.es política salud/ ciencia sociedad cultura sucesos Gráficos de elaboración propia obtenidos a partir del análisis de contenidos.
100 Reality Check, resultando en ambos casos que el 67% de los contenidos analizados pertenecían al ámbito político (gráfico 9). Además, en BBC Reality Check destacan dentro de los contenidos políticos temáticas de ámbito internacional –6 piezas del total de 27 tenían un contexto internacional–. Los contenidos políticos que protagonizaron más piezas y, por lo tanto, los acontecimientos que más desinformación registraron fueron: el Brexit –10 piezas–, las elecciones generales en España –54–, las elecciones en Reino Unido –6– y el Próces catalán –4–. En Pagella Política destaca la importancia que dan a verificar contenidos de índole político –de echo se declaran a si mismos como un verificador de declaraciones políticas– , si bien en el verificador también se identifica una tendencia a verificar informaciones que se acercan más al ámbito económico. La importancia que dan a realizar desmentidos de contenidos económicos es llamativo comparado con el resto de los verificadores, donde el área económica es casi inexistente. Hasta 6 piezas de las 35 publicadas por Pagella Politica durante el análisis eran sobre información económica. El porcentaje de contenidos es más variado en Maldita.es, donde los desmentidos sobre informaciones de ámbito político conviven más de cerca con contenidos sobre ciencia o salud. De hecho, son regulares y habituales las publicaciones que tratan temas de ciencia o salud de manera periódica –muchas son piezas que se repiten y ya fueron antes publicadas– y que hacen referencia a falsas creencias infundidas en la sociedad o a preguntas frecuentes de los lectores. Las áreas de especialización con menor presencia en todos los verificadores –y, por lo tanto, sobre las que menos desinformación se propaga– son deportes y cultura. De hecho, durante los días analizados no se pudo encontrar ninguna pieza de deportes y a penas un par de cultura. Se puede entender que son áreas donde los intereses de la desinformación –influir ideológicamente o conseguir beneficio económico mediante el click– no ofrecen un resultado tan eficaz como en las anteriores. Con la finalidad de contrastar esta información, se realizó como parte del cuestionario a la muestra escogida una pregunta sobre en qué áreas informativas habían encontrado más desinformación. Los resultados apoyaron la teoría de que estas eran la política, la salud,
101 la economía y los sucesos (gráfico 10). Así como también confirmaron que las que menos participaban en este fenómeno eran las de deportes y cultura. Gráfico 10. Temáticas sobre las que los usuarios dicen percibir más noticias falsas . Gráfico de elaboración propia obtenido a raíz del cuestionario realizado a 410 participantes. Es importante señalar el efecto que tuvo la aparición del coronavirus en la desinformación de contenidos sobre ciencia y salud. En febrero cuando la covid-19 era una realidad solo en los países asiáticos los bulos se dispararon en Europa. Se puede demostrar mediante el aumento de piezas con temática sanitaria que se publicaron en febrero en comparación con los de noviembre (gráfico 11). El análisis presenta un incremento del casi el triple de las piezas que trataban temáticas de salud, pasando de ser del 16% al 42% del total. Gráfico 11. Comparación de las áreas temáticas de los contenidos antes y después de la aparición del coronavirus 68% 16% 12% 3% 1% Ámbito de las piezas publicadas en noviembre politica salud sociedad economía cultura 33% 43% 7% 3% 12% 2% Ámbito de las piezas publicadas en febrero política salud/ciencia sociedad economía sucesos cultura Gráficos de elaboración propia a raíz del análisis de contenido realizado.
102 Por ello, no podemos decir que la verificación se realice únicamente sobre temáticas políticas, sino que adapta bastante su trabajo a la actualidad de la desinformación que se está generando. Como indica la directora de Newtral Educación en la entrevista realizada, “depende del momento. Ahora mismo todo lo relacionado con la crisis del coronavirus. En otros momentos temas políticos y relacionados sobre todo con inmigración, medio ambiente, salud...”. De hecho, desde Maldita.es, comentan que “tras el nacimiento de la iniciativa identificamos que 1/3 de los bulos que nuestra comunidad enviaba en un periodo normal, estaban relacionados con poblaciones migrantes o refugiadas”, o que “casi un tercio de las consultas que atendemos en Maldita.es tienen que ver con cuestiones de género”. Por lo tanto, los ámbitos son más variados y específicos que hablar simplemente de política. “Usualmente no hay un tema mayoritario sobre el que se publique”, explican desde Maldita.es. A modo de conclusión, en todos los verificadores la política suele ser el área más recurrente para investigar sobre informaciones falsas y realizar desmentidos, incluso con piezas de ámbito internacional como es el caso de BBC Reality Check. Con todo, también se observa que cada vez es más frecuente que los verificadores publiquen chequeados con informaciones de otras áreas, especialmente la sanitaria o científica y la económica, dependiendo del momento. La desinformación en temas más concretos como la migración o las cuestiones de género repercuten en los contenidos verificados por factcheckers como Maldita.es. Las temáticas que menos publicaciones registran son las referidas a áreas como deportes o cultura. 11.2. Vías de propagación u origen de la desinformación analizada En el análisis de contenidos de los 5 verificadores, se examinó igualmente el origen de la información engañosa o falsa que analizaron. Maldita.es y Newtral encontraron la mayor parte de los contenidos que chequearon en redes sociales –103 contenidos en el caso del primero y 49 en el del segundo–. Entre estas las ms habituales fueron “cadenas de WhatsApp” o imgenes o vídeos manipulados en Facebook o Twitter. También fue el caso de Les Décodeurs, aunque con menores proporciones que los dos anteriores –14
103 piezas de verificaciones sobre noticias falsas o engañosas que circulaban por redes–. En el caso de Pagella Politica los contenidos más habituales verificados tuvieron su origen en declaraciones por parte de políticos –20 piezas– seguidos de bulos por redes sociales –11 piezas–. En la mayor parte de los casos, estas declaraciones de políticos eran vertidas y recogidas también por sus propios perfiles en redes sociales. Asimismo, en el caso de BBC Reality Check hubo un gran porcentaje de piezas que se originaron a partir de declaraciones políticas –16 piezas– (gráfico 12). En el conjunto total de las piezas, las redes sociales fueron el principal origen y vía de propagación de la desinformación que analizaron y contrastaron los verificadores durante los meses de noviembre y febrero –190 piezas en el total de verificadores–, seguidas por: declaraciones de políticos –73 piezas–, preguntas realizadas por los lectores sobre creencias populares –31 piezas–, bulos en blogs o sitios webs –22 piezas–, y por último información falsa o descontextualizada en medios de comunicación–14 piezas–. La encuesta realizada también refuerza esta teoría, pues en la encuesta los usuarios señalan que las redes sociales –especialmente Facebook y WhatsApp– son la vía por la que más han recibido noticias falsas o engañosas. Es especialmente llamativa la cifra de personas que asegura que ha recibido alguna vez información falsa o engañosa por WhatsApp –un 86% de la muestra– (gráfico 13). 58% 22% 9% 7% 4% Gráfico 12. Origen de las informaciones verificadas por los fact-checkers bulos por redes sociales Declaraciones de políticos preguntas lectores blogs o webs anónimas medios de com Gráfico de elaboración propia a partir del análisis de contenidos.
104 Gráfico 13. Vías por las que los usuarios dicen recibir o percibir noticias falsas Desde la iniciativa Maldita.es nos explican que encuentran unas vías similares a las anteriormente expuestas en cuanto a la desinformación que analizan: La mayor parte de la desinformación relacionada con el coronavirus está circulando a través de mensajes y notas de voz enviadas por WhatsApp, también en redes sociales y un particular aumento en vídeos de YouTube que principalmente distribuyen información confusa sobre curas para el coronavirus y teorías de la conspiración. Asimismo, Maldita.es confirma que desde la iniciativa “nos hemos dado cuenta de que los bulos llegan antes a WhatsApp en el caso de España, donde según el Digital News Report 2019 del Reuters Institute, el 36% de la población consume noticias a través de WhatsApp”. Por lo tanto, se puede concluir que las redes sociales son clave en la propagación de desinformación en el marco europeo. Teniendo en cuenta la alta presencia de contenidos susceptibles de verificación en redes, resulta sencillo entender el motivo de que los verificadores busquen tener presencia y difundirse sus contenidos en estas plataformas, así como que estas empresas tecnológicas busquen colaborar con los fact-checkers para frenar el alto tráfico de contenidos engañosos o falsos que circulan por ellas. Gráficos de elaboración propia obtenidos a raíz de la encuesta realizada a una muestra de 410 personas.
105 12. Los diferentes modelos de financiación. Su rentabilidad como negocio y como salida profesional 12.1 Diferentes modelos para un mismo objetivo Como se recordó en el marco teórico, las iniciativas independientes de verificación conviven con las que dependen de otros medios y ambas presentan actividad, como demuestra el presente estudio. En el caso de los verificadores independientes del estudio, en los tres casos se financian mediante iniciativas de crowfunding, capital de sus fundadores o ventas de sus contenidos y servicios a otros medios o a las redes sociales para la lucha contra la desinformación, así como subvenciones y otros tipos de donaciones, de fundaciones, filantropías, donantes individuales, incluso fondos de ayuda internacional de gobiernos y embajadas de organizaciones como la UE. En la muestra escogida para este estudio es el caso de Pagella Politica, Maldita.es o Newtral. Ufarte Ruiz resume estas novedosas fuentes de ingreso como un cambio en los modelos de negocio tradicionales, aunque no asegura un plan de negocio para estos verificadores: Estas compañías contribuyen a revitalizar el periodismo con la búsqueda de nuevos modelos de negocio, por lo que muestran un panorama radicalmente distinto a las tendencias de la empresa tradicional en los últimos años. La diversificación de vías de ingresos es un hecho, pero se necesita un plan de negocio que prevea temas como la estructura de costes y la financiación inicial. Pere Masip Masip atribuye como un importante ingreso de los verificadores en la actualidad y de cara el futuro son las aportaciones de empresas tecnológicas para evitar contenidos falsos en sus plataformas: Entre las diversas estrategias que pusieron en marcha [las empresas tecnológicas ante el aumento de desinformación], una de las principales fue el apoyo financiero que recibieron las entonces incipientes empresas de verificación. Se mantendrán en cuento tengan una línea clara de financiación. En este momento, una de las principales es el apoyo de las tecnológicas. Pero este modelo no es el único, pues convive con el de los medios dependientes. Los
112 sobre el virus, elevamos el contenido autorizado en nuestras plataformas y compartimos actualizaciones en coordinación con agencias gubernamentales de atención médica de todo el mundo”, informaba Facebook (Juste, 2020) cii . Entre los esfuerzos aplicados con el comienzo de la pandemia destaca la colaboración creada entre Twitter y Maldita.es para llevar a cabo la iniciativa Ads for good, que consiste en publicidad sin ánimo de lucro para ayudar a la ciudadanía a distinguir la información real ciii . Desde la plataforma se asegura que en cada país donde se lanzó la iniciativa –50 países de todo el mundo– están asociados con la agencia nacional de salud pública o la OMS. Créditos de la iniciativa fueron destinados a organizaciones sin fines de lucro para “que puedan crear campañas para verificar los hechos”. Por ejemplo, como parte de IFCN, apoyan la iniciativa Maldita.es, para reducir el impacto de la desinformación a través de técnicas de verificación. Whatsapp también colaboró con la IFCN y la #CoronaVirusFactAlliance mediante la donación de 1 millón de dólares. A su vez, puso en marcha el llamado Centro de Información del Coronavirus que colabora con la OMS, la UNICEF y la UNDP y consiste en una guía sencilla de buenas prácticas para convertir la red en un lugar seguro para la información veraz (Sanz, 2020) civ . El caso de Whatsapp es más complicado ya que los mensajes entre usuarios están encriptados, por lo que no hay forma de que los verificadores puedan buscar contenidos falsos en las conversaciones. Por lo tanto, la solución pasa porque el servicio de mensajería recomiende Newtral, Maldita.es y EFE Verifica como algunas iniciativas que consultar si se sospecha de cualquier contenido. Además, WhatsApp tomó la decisión de permitir solo reenviar mensajes a no más de un contacto simultáneamente, con la finalidad de evitar la rápida propagación de noticias falsas. La decisión se tomó después de percibir un aumento significativo en la cantidad de reenvíos (Sanz, 2020) cv . La última actuación llevada a cabo para solventa el problema en la plataforma fue el lanzamiento por parte de la IFCN de un bot de WhatsApp para desmentir noticias engañosas relacionadas con el coronavirus. El chatbot que lanzó la IFCN permite que cualquiera pueda verificar si una información sobre la covid-19 fue etiquetada como falsa por alguno de los verificadores independientes adscritos a la red (Artega, 2020) cvi .
113 Donde sí pueden influir directamente los verificadores es en el contenido que circula por Facebook, pues este se difunde de forma pública. Al buscar en la red social información sobre el virus durante la crisis sanitaría la plataforma redirigía a un centro de información donde se ofrecían los datos comunicados por el Ministerio de Sanidad. Igualmente, en Instagram –propiedad de Facebook–, se podía visualizar una publicación para acceder a información oficial del Ministerio de Sanidad. De la misma manera, si se buscaban contenidos sobre el coronavirus la plataforma redirigía a las páginas de la OMS o al Ministerio de Sanidad para obtener información oficial. A mediados de abril de 2020, Facebook notificó que había redirigido a más de 2.000 de personas a fuentes oficiales para obtener información sobre el virus a través de su centro de información (Carrie, 2020) cvii . La otra mitad del trabajo para vencer a la desinformación lo realizan con el apoyo de los verificadores –Facebook coopera con más de 60 organizaciones que revisan y etiquetan contenido en más de 50 idiomas–. Maldita.es es una de las iniciativas que tiene un acuerdo con la plataforma para verificar contenido que se hace viral en su plataforma. Para ello, redactan “un artículo que desmienta el contenido en cuestión aportando las pruebas y categorizándolo como falso, parcialmente falso, titular falso…”, explican desde la iniciativa en la entrevista que se les realizó. A partir de ahí Facebook pone un aviso para que el usuario elija o leer el desmentido de Maldita.es o seguir con el original –el contenido no se borra–. Según afirmó la compañía en marzo de 2020, con este método advirtió la posibilidad de que existiese desinformación en alrededor de 40 millones de publicaciones relacionadas con la covid-19. Según la plataforma, al dar esta advertencia el 95% de las veces no se consumió el contenido original (Frier, 2020) cviii . Otra medida implantada por Facebook fue mostrar una notificación a aquellos usuarios que les había gustado o habían compartido información falsa sobre el virus para que visitasen informaciones de fuentes oficiales. Por su parte, la plataforma Google realizó una donación de más de 6 millones de euros a un fondo con el que financia a los verificadores de datos en su lucha contra la desinformación. Google trabaja junto a Maldita.es que –junto con Full Fact-– coordina los esfuerzos en Europa (Dircomfidencial, 2020) cix .
114 13.2. Alfabetización mediática Con el comienzo de la infodemia provocada por el coronavirus, Newtral, bajo su proyecto de educar contra la desinformación, publicó una guía con 8 puntos clave para que los usuarios pudiesen detectar noticias falsas. Newtral invita en ella a desconfiar sobre aquellas piezas que buscan apelar a las emociones, crear indignación, alarma, etc. También a aquellos contenidos con una autoría desconocida o sospechosa, o aquellas que no citan ningún tipo de fuente oficial, expertos, o estadísticas. Desconfiar de formatos como audios, o de imágenes y vídeos ya que suelen ser manipulados. Además, apuntan una realidad que se ha visto durante las últimas verificaciones de los fact-checkers que es la aparición de tweets o posts manipulados, simulando que son capturas reales de perfiles en la red. Otro ejemplo de alfabetización mediática puesta en marcha durante la crisis sanitaria fue el juego ¿Verdad o bulo?: Coronavirus Edition presentado por Maldita Educa con la finalidad de que los ciudadanos aprendan a identificar bulos de la covid-19; o un juego también elaborado por Maldita.es para distinguir bulos y noticias falsas relacionadas con el virus (Maldita.es, 2020) cx .
115 Quinta parte. Conclusiones y comprobación de hipótesis 14. Comprobación de hipótesis. 15. Conclusiones. 16. Futuras líneas de investigación.
116 14. Comprobación de hipótesis Una vez obtenidos los resultados de los análisis, toca ahora recuperar las hipótesis presentadas en la tercera parte de este estudio para concluir si eran acertadas o si, por el contrario, han sido desmontadas en el transcurso de la investigación. Para ello se contestará a las preguntas que establecían cada una de las hipótesis. H1. Existe una actividad continuada y elevada de verificación de datos en Europa y es una práctica con tendencias similares y colaborativa. P.1 ¿Qué número de piezas publican los verificadores de media al día? Existe una actividad relativamente alta y que, aunque irregular, es constante en el tiempo, pues ningún verificador pasa más de dos días sin publicar alguna pieza. Los verificadores que son independientes –Maldita.es, Newtral y Pagella Politica– parecen presentar una mayor producción de contenidos diarios, y una mayor regularidad, que aquellos verificadores que dependen de otros medios o que son una sección de estos –BBC Reality Check y Les Décodeurs–. P.2 ¿Hay puntos en común entre las iniciativas europeas de verificación? Rutinas de los periodistas, las fuentes que utilizan, los perfiles en la plantilla… Sí, los verificadores europeos analizados presentan similitudes en cuanto a contenidos, prácticas y plantillas. Sus diferencias son sobre todo relativas a sus modelos de negocio y financiación. Las tendencias y similitudes son más evidentes dependiendo de su naturaleza –dependientes o independientes–. P.3 ¿Las iniciativas analizadas colaboran en proyectos con otros verificadores para paliar la desinformación global? La línea hacia la que se tiende es la cooperación entre los verificadores, que además provoca que presenten más similitudes entre sí. Se ve en la cooperación de manera individual entre verificadores, en la intervención en redes sociales para intentar controlar el fenómeno de la desinformación y también en las redes internacionales que existen – como la IFCN– y que realiza reuniones donde los miembros ponen en común nuevas metodologías, herramientas, etc.
117 H2. H2. Los contenidos de política son los que más comúnmente se verifican y las redes sociales son la principal vía de propagación de la desinformación en Europa. P.4 ¿Qué área temática genera más piezas que luego son chequeadas por los verificadores europeos? El área predominante para la desinformación y, por ende, con más presencia en los verificadores es la política –en todas las iniciativas menos Les Décodeurs ha sido el área que más contenidos ha generado–. Con todo, cada vez es más frecuente ver desmentidos de otras áreas temáticas como la económica o la sanitaria, que también presentan contenidos susceptibles de ser verificados por las iniciativas de fact-checking. P.5 ¿Cuál es el origen o por qué vía se propaga desinformación que después los verificadores contrastan? Las redes sociales son el principal origen y vía para la difusión de informaciones falsas – un 58% de los contenidos analizados–, seguido muy de lejos por las declaraciones de políticos –un 33% de los contenidos–. Incluso en las declaraciones los políticos se utilizan muchas veces como modo para difundirlas las redes sociales. Dentro de ellas la más recurrente es WhatsApp, cuyas características hacen más complicado que se pueda detener la difusión descontrolada de desinformación mediante el trabajo de verificadores. H3. Es una salida factible para los periodistas, genera beneficios y cuenta con una audiencia considerable. P.6 ¿Es una salida factible para los periodistas europeos hoy en día? Por el momento, su rentabilidad como negocios independientes no está clara si esas fuentes de financiación altruistas –plataformas digitales, entidades públicas, crowfunding– desaparecen. De todos modos, los ingresos de los verificadores parecen más orientados a cubrir costes que a generar beneficios. En principio instalar muros de pago tampoco sería una opción. P.7 ¿Es una actividad que genera amplios beneficios en las empresas dedicadas a la verificación de datos en Europa?
118 Si, es importante que los periodistas se instruyan en esta práctica, pues según los expertos es un nicho en pleno crecimiento. Además, aunque no sea en una iniciativa destinada únicamente a la verificación, el fact-checking está presente cada vez más en todo el ecosistema mediático. Ya sea debido a que forman parte de alianzas como The Trust Project, o por que se atraviesa momentos con gran cantidad de desinformación como la crisis sanitaria, cada vez son más los medios de comunicación que se unen a la práctica.
119 15. Conclusiones Para concluir, la fotografía que se desprende del análisis de cinco fact-checkers de países e idiomas distintos es que existe en Europa una actividad relativamente alta y consolidada de verificación de datos. Aunque sus publicaciones son irregulares, si son constantes y atienden a los principales fenómenos de desinformación que se están produciendo en sus contextos –elecciones en España e Inglaterra, Brexit o crisis sanitaria de la covid-19–. Los verificadores independientes analizados – Maldita.es, Newtral y Pagella Politica– publican un mayor número de piezas y con mayor regularidad que aquellos que dependen de otros medios –BBC Reality Check y Les Décodeurs– que pueden incluso no publicar nada en un día. Con la explosión de la crisis de desinformación provocada por el coronavirus los fact-checkers reforzaron sus esfuerzos publicando un mayor número de piezas –en varios casos analizados el doble que antes de la pandemia–. Los verificadores dentro del marco europeo presentan bastantes similitudes entre ellos, sobre todo en lo que referencia a: los contenidos que publican –en cuanto a formatos, áreas temáticas y escalas de verificación–, a los métodos para realizar las verificaciones –triangular fuentes, oficialidad de estas, consulta directa, uso de periodismo de datos, periodismo explicativo, slow journalism, visualización de datos y fomento de la participación de usuarios– y a las plantillas de las empresas –perfiles híbridos y transversalidad de conocimientos–. Las diferencias se ven más acentuadas dependiendo la naturaleza de sus proyectos, las iniciativas que son independientes presentan más rasgos similares entre si que las que son dependientes de otros medios. El que formen partes de redes de cooperación, como por ejemplo la IFCN –de la que son miembros los verificadores independientes analizados–, es otro de los motivos que provoca que sus características se unifiquen, ya que promueven código de principios y celebran reuniones para poner en común conocimientos y técnicas. El área predominante para la desinformación continúa siendo la política –, en el marco teórico ya se demostró que es un área importante en de la desinformación. Con todo, otras áreas que tradicionalmente no atraían tantos contenidos engañosos o falsos como son la salud o la economía, empiezan también a necesitar cada vez más verificaciones. Además, muchas veces los verificadores se centran en cuestiones más específicas que tratan con regularidad, como por ejemplo Maldita.es y la inmigración o las cuestiones de género,
120 que componen 1/3 de sus contenidos. Las áreas de cultura y deportes son por las que menos desinformación circula en los verificadores europeos. Las redes sociales son el principal método de creación y difusión de informaciones falsas, seguido por las declaraciones de políticos. Los verificadores de la muestra dedicaron sus principales esfuerzos a paliar contenidos con este origen, el 58% de los contenidos analizados fueron creados o difundidos por redes sociales. El 33% surgieron de declaraciones de políticos, pero incluso en la desinformación emitida por políticos se utilizaron sus perfiles en redes sociales con frecuencia para difundirla. En el caso de las redes es especialmente peligroso el uso de WhatsApp pues, los usuarios comentan que es la principal vía por la que reciben informaciones falsas. Además, las características del servicio –el encriptado de los mensajes– hace que sea todavía más difícil reducir los contenidos falsos, aunque colabore para ello con verificadores de datos. En último lugar, las preguntas de lectores, los blogs anónimos o los medios fueron el origen de un 9%, 7% y 4% de contenidos respectivamente. No existe un modelo de negocio único y cada iniciativa presenta vías de financiación diferentes. Si bien es común que en las iniciativas independientes –Pagella Politica, Newtral y Maldita.es– recurran a ingresos procedentes de donaciones, campañas de crowfunding venta de sus propios servicios y contenidos, así como financiaciones de empresas tecnológicas para combatir en sus plataformas la desinformación. Las iniciativas dependientes siguen los modelos de financiación de los medios de los que forman parte, en el caso de BBC Reality Check ingresos públicos y en el de Les Décodeurs publicidad y suscripciones. Debido a que muchas veces subsisten mediante donaciones, la verificación no parece actualmente una práctica muy rentable como negocio, al menos si las empresas se dedican solamente al trabajo de verificación. Los profesionales explican que los ingresos son los suficientes para cubrir los costes, pero no generan gran cantidad de ingresos. Por el momento, su rentabilidad como negocios independientes no está clara si esas fuentes de financiación actuales –filántropos, grandes plataformas digitales, entidades públicas– desaparecen. Con todo, los expertos concuerdan en que son sostenibles y necesarios para la sociedad. Por esta misma razón, consideran que no tiene sentido recurrir a instalar muros de pago como posible solución para aumentar los ingresos, ya que limitarían el
121 objetivo de buscar contrarrestar falsedades con tanta distribución y alcance como la de los propios contenidos falsos que verifican. Como salida profesional para los periodistas sí es viable y cada vez se considera más un requisito para el periodista conocer el trabajo de los fact-checkers. También dentro de los medios tradicionales o digitales, pues muchos de estos se están inscribiendo bajo redes como The Trust Project que demuestran credibilidad y calidad mediante procesos de verificación. Con la crisis sanitaria se vieron labores de verificación también por parte de medios locales o de medios especializados –como los deportivos–, por lo que cada vez con más frecuencia es una realidad dentro de todo el ecosistema mediático. Las plantillas de los verificadores se caracterizan además por la hibridación de perfiles y la transversalidad de conocimientos, aptitudes y actitudes. La tendencia según los expertos y los últimos movimientos en Europa –y en general en todo el ecosistema de verificación de datos, sobre todo a raíz de la crisis sanitaria– es la colaboración. La desinformación sobre la pandemia acentuó esta búsqueda de colaboración, pero en Europa ya se había empezado a realizar para evitar el fenómeno en anteriores ocasiones, como las elecciones europeas de 2019. Esta cooperación se hace de manera individual entre los verificadores –que citan como fuente en ocasiones a otros verificadores–, y a su vez de modo colectivo bajo redes creadas para dar una más eficiente respuesta a la desinformación global –como la #CoronaVirusFacts Alliance creada con motivo de los bulos sobre la pandemia–. Otra tendencia es la búsqueda de alfabetización mediática a través talleres, cursos, manuales para la sociedad, como los que ponen en marcha Maldita Educa o Newtral Educación. La cooperación también se está viendo como una solución que empieza a ponerse en práctica entre verificadores y plataformas como Facebook, Instagram, WhatsApp, Google… Sobre todo, para intentar frenar la afluencia de informaciones falsas o engañosas que se hizo todavía más evidente con la crisis de desinformación provocada por la covid-19. De hecho, según varios autores, la aportación económica de estas empresas tecnológicas a los verificadores se ha convertido en un punto clave para los proyectos dedicados a la verificación.
128 17.3. Cuestionario enviado por Carmen García Herrería, encargada de alfabetización mediática y estrategia educativa en Maldita.es. ¿Qué es y cómo surge Maldita.es? Maldita.es es un medio de comunicación sin ánimo de lucro cuyo fin es dotar a los ciudadanos de “herramientas para que no te la cuelen”. Maldita Hemeroteca, Maldito Bulo, Maldita Ciencia, Maldito Dato y Maldita Tecnología se centran en el control de la desinformación y el discurso público mediante técnicas de verificación de hechos (factchecking) y periodismo de datos. Somos una organización sin ánimo de lucro con tres objetivos principales: - Monitorizar y controlar el discurso político y promover la transparencia en las instituciones públicas y privadas. - Verificar y luchar contra la desinformación. - Promover la alfabetización mediática y las herramientas tecnológicas para crear una comunidad consciente que pueda defenderse de la desinformación y se encuentre en todas las áreas. Nuestra consigna es "periodismo para que no te la cuelen" porque a través de técnicas de verificación, periodismo de datos, investigación de hemeroteca, herramientas tecnológicas y educación creamos contenido que permite a los ciudadanos tener una mayor seguridad sobre lo que es real y lo que no. Hemos desarrollado formatos innovadores especialmente enfocados en las redes sociales y la creación de una comunidad comprometida con el proyecto que colabora con nosotros. Sus fundadores son Julio Montes y Clara Jiménez Cruz. Clara empezó trabajando en Intereconomía, aunque ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en laSexta, primero en los servicios informativos y después en diferentes programas de la cadena como Debate Al Rojo Vivo, laSexta Columna y laSexta Noche. Entre 2013 y 2018 formó parte del equipo de El Objetivo. Es, además, miembro del Consejo Asesor del International Fact-Checking Network. En julio de 2018 dejó laSexta para volcarse en Maldita.es como jefa de proyecto. Además, colabora en el programa Julia en la Onda de Onda Cero, No es un día cualquiera de RNE, Cuatro y Telemadrid. Julio es el subdirector y el editor jefe de Maldita.es. Ha trabajado durante más de una década en laSexta, donde empezó en los servicios informativos. Fue uno de los creadores de laSexta Columna y hasta junio de 2018 ha sido coeditor del programa Debate Al Rojo Vivo. Dejó la Sexta para dedicarse por entero a Maldita.es, donde dirige la redacción en fondo y forma. ¿Cómo está constituida Maldita? Somos una asociación fundada el 27 de septiembre de 2018 bajo el nombre Asociación Maldita contra la desinformación: periodismo, educación, investigación y datos en nuevos formatos. En el afán de Maldita por ser transparente y fiscalizada por la sociedad civil, hace un año emprendió el camino de convertirse en una fundación. La Fundación Maldita contra la desinformación: periodismo, educación, investigación y datos en
129 nuevos formatos, a la que sólo le falta conseguir que el Registro de Fundaciones otorgue un nº de registro y mientras funciona como fundación en proceso de formación. ¿Cuáles son los principios que rigen el trabajo de Maldita? Todas las personas que trabajan en o colaboran con Maldita se rigen por una política de neutralidad y apartidismo pública. Entendemos que, como miembros de la sociedad civil, los miembros del equipo pueden tomar partido en cuestiones políticas siempre y cuando lo hagan en su nombre y no en nombre de la organización. Además, si un miembro del equipo acepta algún tipo de cargo dentro de un partido político eso supone su desvinculación inmediata del proyecto. De la misma manera, si existe un conflicto de intereses entre algún miembro del equipo y un tema periodístico dicho miembro es apartado de la gestión de ese tema concreto para proteger la honestidad y la credibilidad de los contenidos de Maldita.es. ¿Cómo se financia Maldita? De colaboraciones con medios y plataformas, talleres, becas, premios y de nuestra comunidad que dona de manera voluntaria para mantener Maldita.es. No tenemos publicidad ni muros de pago; creemos que lo que hacemos tiene que ser accesible para toda la población que lo necesite. Sobre sus secciones: Maldito dato ¿A qué se dedica Maldito Dato? Maldito Dato es una de las secciones de Maldita dedica a la verificación del discurso político contrastado con hechos y datos. Además, explica políticas públicas y se encarga de enviar solicitudes de información pública a las instituciones de gobierno para fomentar mayor transparencia en instituciones públicas y privadas. ¿Cómo hacen estas verificaciones? Maldito Dato tiene una metodología de trabajo pública para la verificación del discurso político que determina qué se verifica y cómo se verifica: https://maldita.es/metodologiade-maldito-dato/ Además de las verificaciones de discurso ¿qué otras cosas hacen? Maldito Dato también realiza publicaciones basadas en información conseguida a través de solicitudes de información pública utilizando la Ley de Transparencia y Buen Gobierno. No sólo utiliza la ley para conseguir información de interés periodístico; también ayuda a los miembros de nuestra comunidad a acceder a la información pública
130 que deseen haciendo las peticiones por ellos. La lucha por una mayor transparencia en las instituciones lleva a Maldito Dato a desarrollar series informativas y a explicar por qué la falta de transparencia activa está haciendo que algunos ciudadanos no puedan acceder a datos a los que tienen derecho. Maldita Ciencia ¿A qué se dedica Maldita Ciencia? ¿Por qué es importante tener una sección dedicada solo a temas científicos? Maldita Ciencia es una sección de Maldita.es dedicada a verificar e investigar temas relacionados con salud, alimentación, física, química, astronomía, clima, etc desde una perspectiva científica e informada, contándote el origen y la profundidad de los temas que tratemos con un enfoque sencillo y diferente. Además, busca divulgar la ciencia desde la cercanía y la sencillez, traduciendo la complejidad de los estudios y aterrizando con un lenguaje fresco e innovador los grandes conceptos. Creemos que hay muchas cosas opinables, pero la ciencia sólo es discutible con argumentos científicamente probados. Por eso utilizando rigor y basados en evidencia científica creemos que podemos explicar de forma sencilla y clara todo lo relacionado con fenómenos científicos. Estos temas afectan nuestra vida diaria e incluso pueden llegar a dañar la salud de los seres vivos, por eso mientras la información verificada y fiable sea más accesible a los ciudadanos podrán tomar mejores decisiones. Además, a la hora de hacer periodismo científico hacen falta periodistas especializados, y nosotros creemos que es importante que estén en nuestro equipo siempre y no sólo ante las grandes pandemias. Tener periodistas especializados en ciencia, que saben leer estudios, comprobar peer reviews y dónde buscar a las fuentes más reputadas es importante a la hora de desarrollar fact-checking científico (y la hora de enfrentarse a una pandemia y no meter la pata). ¿Cuáles son los temas más comunes que suelen verificar? En los últimos meses el equipo de Maldita Ciencia ha estado totalmente enfocado en divulgar y desmentir información relacionada con la covid-19, pero usualmente no hay un tema mayoritario sobre el que se publique. Como todo en Maldita.es nuestras publicaciones están basadas en las consultas y dudas de nuestra comunidad. Maldita Migración ¿A qué se dedica Maldita Migración? ¿Por qué se necesita una sección específica para desmentir bulos relacionados con migraciones y refugio? Maldita Migración es una de las secciones temporales de Maldita.es en alianza con Oxfam Intermón para luchar contra los bulos y la desinformación en materia de migraciones y refugio aplicando técnicas de verificación y siguiendo la metodología internacional del fact-checking. La alianza funciona de la siguiente manera: Oxfam Intermón pone los fondos y Maldita desarrolla el contenido editorial en base a su metodología. Entre ambas
131 organizaciones existe una muralla china en cuanto a contenido se refiere con el fin de que no puedan influir en las decisiones de un proyecto metodológico. Tras el nacimiento de Maldita, identificamos que ⅓ de los bulos que nuestra comunidad enviaba en un periodo normal, estaban relacionados con poblaciones migrantes o refugiadas. Son objetivo de la desinformación y la percepción que la población se genera de ellos. A través de este tipo de desinformación se genera un discurso de odio que afecta directamente a la sociedad que construimos; por lo tanto, creemos que es importante dedicar esfuerzos a desmentir este tipo de contenido que incita al odio contra poblaciones vulnerables. Maldito Feminismo ¿A qué se dedica Maldito Feminismo? Maldito Feminismo es una de las secciones temporales de Maldita Nació con el objetivo de verificar datos sacados de contexto o cifras falsas que intoxican discurso público con comparaciones manipuladas y argumentos falaces sobre cuestiones relacionadas con el género para desacreditar la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Casi un tercio de las consultas que atendemos en Maldita tienen que ver con cuestiones de género. En un inicio este fue un proyecto que se desarrolló el apoyo de la ONG Plan International, que se retiró del acuerdo tras 9 meses. Actualmente estamos buscando un partner para hacer el proyecto de Maldito Feminismo económicamente viable y poder dedicarle todos los recursos que necesita para ser desarrollado al 100%. Las cuestiones relacionadas con género suelen ser utilizadas por políticos e instituciones de gobierno para defender y definir posturas ideológicas, esto provoca que mucha de las declaraciones brindadas por políticos esten plagadas de afirmaciones sin ninguna base verificada y fiable. La agenda política cada vez menciona más este tipo de temas, por lo que forman parte de la agenda pública. Maldito Feminismo utiliza la metodología de Maldito Bulo y Maldito Dato con todas las herramientas utilizadas en nuestras verificaciones: solicitudes de información pública, cuestionamiento de expertos y fuentes documentales que permitan verificar el discurso con hechos y datos. Maldita tecnología ¿A qué se dedica Maldita Tecnología? Maldita Tecnología es la sección más nueva de Maldita y nace como una herramienta periodística que pretende ayudar al lector a entender mejor cómo es esa interacción con el mundo digital y cómo afecta a los derechos fundamentales de las personas. ¿Maldita Tecnología también desmiente bulos? ¿Por qué es importante explicar a las personas temas tecnológicos? Sí, hay casos en los que las herramientas tecnológicas pueden ser utilizadas como para engañar a los ciudadanos. Aunque principalmente nos dedicamos a divulgar
132 información útil y a explicar de forma sencilla y clara cómo interactuar con la tecnología. El lema de Maldita Tecnología es “porque la vida online también es la vida real”, así como los ciudadanos tienen leyes, reglas y derechos en su vida “desconectada”, lo mismo ocurre con todo lo online. En Maldita creemos que no es suficiente con probar un artículo tecnológico y hacer una reseña sobre él si no explicamos las consecuencias y responsabilidad que conlleva para la industria y para los ciudadanos el uso de ese aparato. El uso sin conocimiento de objetos y herramientas tecnológicas puede poner en riesgo la privacidad y la integridad de las personas. Por eso, como en el resto de Maldita.es, creemos que la única forma de combatir la desinformación es con educación. Sobre desinformación en redes ¿En qué red social considera que se comparten más bulos? ¿Por qué? Los periodistas y los políticos estamos muy centrados en Twitter, pero tiene poca penetración en España. El grueso de la población consume información a través de redes más cerradas como Facebook y sobre todo WhatsApp, que son las redes más mayoritarias. Nos hemos dado cuenta de que los bulos llegan antes a WhatsApp en el caso de España, donde según el Digital News Report 2019 del Reuters Institute, el 36% de la población consume noticias a través de WhatsApp. ¿Por qué ponemos especial atención a la desinformación que circula en WhatsApp? No podemos monitorizar WhatsApp, nadie puede acceder ni leer los mensajes que se envían por WhatsApp excepto emisor y receptor. Esto complica saber qué se está enviando y diciendo y que desinformación se está viralizando en esos chats privados: por eso dependemos de que nuestra comunidad nos reporte cuando les llega algo sospechoso. Además es ahí donde recibimos información enviada por nuestros conocidos, amigos y familia, personas en las que usualmente confiamos, por lo que es más fácil creer lo que envía que si llega de otras fuentes de las que usualmente dudamos. Nuestra familia y amigos son nuestros prescriptores principales: si una amiga te dice que X crema funciona, te la comprarás antes que si lo lees en la prensa. Con la desinformación pasa algo parecido. Por eso es importante poner el foco en esos chats, y utilizar a esa comunidad para que sea prescriptora de esos desmentidos también en esos chats privados. Nuestra comunidad nos empodera llevándonos a conversaciones y lugares a los que no llegaríamos de ninguna otra manera. Sobre desinformación y Coronavirus ¿Hay más desinformación desde que empezó la crisis por el coronavirus? Hasta la fecha (25 de mayo de 2020) Maldita ha desmentido 553 bulos acerca del coronavirus o relacionados con la situación de pandemia. Los primeros bulos se registraron en febrero, cuando este virus todavía se encontraba solo en el epicentro (Wuhan, China). Esta situación es excepcional para la humanidad en todos los sentidos y
133 la desinformación relacionada también lo ha sido. Ante la avalancha de desinformación relacionada con este tema la International Fact-Checking Network creó esta plataforma para consultar toda la desinformación donde puedes encontrar información específica de Maldita (https://www.poynter.org/coronavirusfactsalliance/) . ¿Qué ha cambiado en su proceso de trabajo durante esta crisis? Nuestras metodologías de verificación siguen siendo las mismas, aunque nuestro trabajo ahora no ocurre dentro de una oficina y todo nuestro equipo trabaja desde casa. Nuestra relación con la audiencia también ha aumentado, ya que hemos pasado de recibir 250 consultas diarias en nuestro servicio de WhatsApp a recibir más de 1500. ¿Qué temas son los más comunes en la desinformación relacionada con el coronavirus y por donde circulan? Los temas más comunes están relacionados con curas, formas de contagio, decisiones gubernamentales y teorías de la conspiración. Los sanitarios y científicos fueron los temas más recurrentes hasta abril de 2020. Desde entonces hemos empezado a ver una mayor politización de la desinformación: más bulos políticos y que intentan influir en nuestras percepciones políticas. La mayor parte de la desinformación relacionada con el coronavirus está circulando a través de mensajes y notas de voz enviadas por WhatsApp, también en redes sociales y un particular aumento en vídeos de YouTube que principalmente distribuyen información confusa sobre curas para el coronavirus y teorías de la conspiración. La desinformación siempre es un riesgo, ya que no permite que los ciudadanos tengan información certera y valiosa antes de tomar decisiones. En el caso de esta pandemia se ha vuelto aún más peligrosa, ya que todas las falsedades que circulan afectan directamente a la salud de las personas, por ejemplo, algunas personas recomiendan utilizar MMS (clorito de sodio) como cura para atacar el coronavirus, este producto tiene características similares a la lejía y puede provocar reacciones adversas en el cuerpo.
134 17.4. Entrevista realizada a Pere Masip Masip, doctor en periodismo e investigando sobre la desinformación en redes sociales y servicios de mensajería. • En los últimos tres años ha habido un crecimiento importante (33%) de los verificadores de datos europeos. ¿Hay alguna razón para explicar este boom?? Yo lo atribuyo a la preocupación que el incremento de la desinformación ha suscitado en las grandes empresas tecnológicas, fundamentalmente Google y Facebook. A raíz de la llegada al poder de Trump, y los efectos que en ello pudieron tener las noticias falsas que se difundieron a través de Facebook durante la campaña electoral, esas empresas necesitaron poner en marcha estrategias para reducir la desinformación y proteger su imagen de marca. No en balde, las campañas de desinformación se expandieron a otros países y elecciones (Brexit, elecciones en Francia, Bolsonaro...). Entre las diversas estrategias, una de las principales fue el apoyo financiero a recibieron las entonces incipientes empresas de verificación. Se mantendrán en cuento tengan una línea clara de financiación. En este momento, una de las principales es el apoyo de las tecnológicas. • ¿Se está consolidando gradualmente la verificación de los hechos en Europa como en los Estados Unidos, que es el lugar donde nace esta práctica? La verificación en Estados Unidos nace fundamentalmente en el seno de los medios tradicionales de comunicación. El NYT o el WP, por poner dos ejemplos, tenían a) sistemas de documentación internos que garantizaban la calidad de lo publicado y daban apoyo a los periodistas en la verificación; b) además es habitual que, por ejemplo, en discursos a la nación o, sobre todo, en los debates electorales que se verifique lo que dicen los candidatos. Esta tradición no existe en España,y sólo algunos medios europeos mantienen potentes centros de documentación de apoyo a los periodistas. • ¿Hay similitudes entre los verificadores de datos europeos? Rutinas de los periodistas, modelos de negocio... Lo desconozco. No los he estudiado en detalle para dar una opinión. • ¿Es una oportunidad de trabajo viable para los periodistas hoy? ¿Es rentable como negocio y genera beneficios? ¿Tendría sentido instalar muros de pago? Como decía antes, pienso que, salvo excepciones, sin el apoyo económico de las tecnológicas será difícil su viabilidad si la verificación es el core business de la empresa. Un modelo distinto es, por ejemplo, el de Newtral, que además de verificar, ejerce de productora de programas de televisión. • Se ha visto cómo existe cooperación entre verificadores como el IFCN. ¿Es importante la cooperación entre los verificadores de datos? Cualquier iniciativa de cooperación es importante porque permite compartir metodologías, aproximaciones, experiencias y herramientas. De todas formas, soy poco optimista en la lucha contra la desinformación, porque la capacidad de producción y de difusión es mayor a la de verificación. La solución, seguramente parcial, pasaría por el desarrollo de sistemas automatizados de verificación basados en IA.
135 17.5. Entrevista a Mark Stencel, codirector del Duke Reporter’s Lab In the last three years, especially in the 2017-2018 period, there has been an important growth (33%) of European fact-checkers. Is there any reason to explain this boom? Can we say that this trend continues? If anything, I think the numbers we've seen to date is an undercount. We often discover "new" fact-checking projects a year or so after they launch. I also suspect there might be some localized or topical fact-checkers that we have overlooked. But we keep looking! Some of the growth in Europe has come from traditional media outlets launching factchecking projects, especially around elections. It's possible that economic issues in the media business, accelerated by the impact of the coronavirus on advertising, will constrain some of that growth over the next year or so. But traditional media operations may also continue to prioritize and expand this kind of reporting in response to the public growing concerns about online misinformation and political falsehoods. Those offsetting dynamics make it a bit difficult to forecast. Europe also has a lot of independent fact-checkers, some of which are supported by grants or by watchdog groups and think tanks. Much more so than in the U.S., where most factchecking is affiliated with established news media organizations. These independent European fact-checkers probably won't be affected in the same way as media-based factcheckers -- though their sources of support may well be affected in other ways. Is fact-checking gradually consolidating in Europe as in the US, which is the place where this practice is born? That's hard for me to say at this very moment. We plan to do some analysis in our annual fact-checking census this summer. That analysis will be based on the start dates of individual fact-checkers. Those dates will give us a more precise picture of how many fact-checkers there have been by year over time. It's a lot like counting restaurants. Some have been around for years and years. Others come and go quickly. Are there similarities between European fact-checkers? Journalists' routines, business models... See above answers about the business models. Is it a feasible job opportunity for journalists today? Is it profitable as a business and generates benefits? Would it make sense to install pay walls? Fact-checking is an important niche in journalism. A growing one. There's more than enough misinformation to employ many more journalists -- but probably not enough sources of revenue to pay all the work fact-checkers could do. There's potential growth in topical fact-checking. Several fact-checking projects focus on science. There's still room in business and other categories. Even sports. And fact-checking can be powerful in a local context, as we have seen mostly in the U.S.
136 Whatever the business model, most fact-checkers are trying to cover their costs rather than generate profits. Most if not all of the independent fact-checkers operate as public services. Some rely on grants and other kinds of donations from foundations, philanthropies, individual donors, even international aid funds from foreign governments and embassies. It generally is in the interest of these fact-checkers to remain freely available to reach broader audiences. The media-based fact-checking projects are often underwritten by their parent organizations' business models such as subscriptions, advertising and, in some cases, taxpayer subsidies and licensing fees (like the fees that support public broadcasters, like the BBC in the U.K., NRK in Norway, and so on). Some fact-checkers that are part of newspaper publishing companies or subscriber-based digital media operations are already behind pay walls. But for most fact-checking projects, the editorial goal is to disseminate facts and counter misinformation. Pay walls inherently limit the reach of that reporting. It has been seen how there are several cooperation initiatives between verifiers such as the IFCN and now with the Coronavirus crisis more are emerging. Is cooperation important between data verifiers? It's huge. Some of the collaboration is formalized -- from the FactCheckEU project to the IFCN's shared database of translated coronavirus claims and hoaxes. And there are formal collaborations within countries -- from the multimedia partnerships that First Draft helped foster and inspire in many countries around the world to homegrown partnerships, such as the half-dozen competing media houses that teamed up to fund Norway's Faktisk. There also is a tremendous amount of informal collaboration -- individual fact-checkers in one country seeking help answering questions from others who may have reported on a similar topic in another country. IFCN's email list is very active with those kinds of "collaborations." It's exciting to watch.
137 17.6. Entrevista a Felix Simon, investigador en el Reuters Institute for the study of Journalism. In the last three years, especially in the 2017-2018 period, there has been an important growth (33%) of European fact-checkers. Is there any reason to explain this boom? Can we say that this trend continues? Likely reasons for the growth are: a) the political upheavals of the last decade, in particular the rise of right-wing populist parties as well as Brexit and the US presidential election in 2016. In line with these, we have seen an acceleration of longstanding attacks on public institutions, science and the notion of facts and truth which have necessitated increasing fact-checks, esp. of political elites b) the growth of digital media which have – to same extent – undermined traditional gatekeepers and allowed for the genesis of and wider spread of falsehoods, mis- and disinformation of various sorts c) a growing public, scientific and political concern around a) and b) and the emergence of a discourse around these topics which has in trun led to fact-checks becoming increasingly en vogue, in tow with public and private organisations and institutions opening their purses to fund these efforts. Is fact-checking gradually consolidating in Europe as in the US, which is the place where this practice is born? Cannot give a definite and informed answer. Would provide a tentative “Yes” as a response (given increasing collaboration and networking between fact-checkers and convergence effects of these interactions). Are there similarities between European fact-checkers? Journalists' routines, business models... Cannot provide an answer. Is it a feasible job opportunity for journalists today? Cannot provide an answer. Is it profitable as a business and generates benefits? It generates benefits to society at large, although the size of these is hard to estimate. Profitable, not to my knowledge. Would it make sense to install pay walls?
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