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El Juicio Final en textos litúrgicos medievales

Castro Caridad, Eva María

Abstract

El Juicio Final es un hecho que tendrá lugar al final de los tiempos, según la fe cristiana. Cómo va a ser y cuándo tendrá lugar es una incógnita que no resuelven los textos bíblicos, ni el Apocalipsis de Juan, en donde se mezclan elementos proféticos, apocalípticos y escatológicos. Fueron los comentarios patrísticos, los textos apócrifos y las composiciones litúrgicas los que contribuyeron a establecer la iconografía literaria y plástica del Juicio Final. Este artículo versará sobre algunos textos litúrgicos, especialmente versículos, tropos y prosas del Officium mortuorum, para demostrar cómo fue el proceso evolutivo

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39 Copyright: © 2017 ULPGC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar (by-nc-nd) Spain 3.0. Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia 17, 2017, 39-61 ISSN: 1133-598X El Juicio Final en textos litúrgicos medievales The Last Judgment in Medieval Liturgical Texts Eva Mª Castro Caridad Universidad de Santiago de Compostela Departamento de Filología Clásica, Francesa e Italiana http://orcid.org/0000-0002-5911-2862 [email protected] Recibido: 20-03-2017; Revisado: 05-06-2017; Aceptado: 05-07-2017 Resumen El Juicio Final es un hecho que tendrá lugar al final de los tiempos, según la fe cristiana. Cómo va a ser y cuándo tendrá lugar es una incógnita que no resuelven los textos bíblicos, ni el Apocalipsis de Juan, en donde se mezclan elementos proféticos, apocalípticos y escatológicos. Fueron los comentarios patrísticos, los textos apócrifos y las composiciones litúrgicas los que contribuyeron a establecer la iconografía literaria y plástica del Juicio Final. Este artículo versará sobre algunos textos litúrgicos, especialmente versículos, tropos y prosas del Officium mortuorum, para demostrar cómo fue el proceso evolutivo. Palabra clave: Juicio Final, Apocalipsis, Profecía, Liturgia, Audi tellus, Libera me, Composiciones literarias. Abstract According to the Christian faith, the Last Judgment is an event that will take place at the end of time. Biblical texts do not resolve the mystery of how and when it will occur, not even the Apocalypse of John, wherein lies a mixture of prophetic, apocalyptic and eschatological elements. Patristic comments, apocryphal texts and liturgical compositions have all contributed to the establishment of the literary and artistic iconography of the Last Judgment. This article deals with some liturgical texts, especially the versicles, tropi and prosae of the Officium Mortuorum, to demonstrate the evolutionary process of this iconography. Keywords: Last Judgment, Apocalypse, Prophecy, Liturgy, Audi Tellus, Libera Me, Literary Compositions. Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X40 El Juicio Final en textos litúrgicos medievales 1. INTRODUCCIÓN Según el credo cristiano, llegará un momento al final de los tiempos en el que tendrá lugar el juicio universal, en el que Dios premiará a los justos con la Jerusalén celeste y castigará a los impíos con los terrores del infierno. Como es bien sabido, la creencia en el juicio, al que habrá de someterse todo ser humano tras su muerte, no es exclusiva de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo, islamismo), sino que sus huellas pueden remontarse a la civilización egipcia, donde el corazón del fallecido era pesado en el mundo de ultratumba para comprobar si era merecedor de recompensa o de castigo en la eternidad. Es cierto que en la tradición judeo-cristiana, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, hay constantes referencias al juicio de Dios, puesto que la impartición de justicia es uno de los atributos de su soberanía; sin embargo, va a ser en el último libro que compone el canon de la Biblia cristiana, es decir, el llamado libro de las Revelaciones o Apocalipsis de Juan, donde se haga referencia a ese Juicio Final. Son varios los pasajes que pueden ser señalados, como, por ejemplo, en el ciclo de los siete sellos, cuando al abrir el sexto sello se producen una serie de cataclismos cósmicos, porque ha llegado el día de la ira (Apoc. 6, 17: quoniam uenit dies magnus irae); o en el ciclo de las siete trompetas, donde el ángel que toca la última anuncia que el tiempo de juzgar ha llegado (Apoc. 11, 18: Et aduenit …tempus mortuorum iudicari); o en el ciclo de las siete señales, donde el ángel del Evangelio eterno proclama que «venida es la hora de su juicio» (Apoc. 14, 7: Timete Dominun et date illi honorem quia uenit hora iudicii eius); o, incluso, en el canto de alabanza celeste, donde se afirma que los juicios de Dios «son verdaderamente justos» (Apoc. 19, 2: quia uera et iusta iudicia sunt eius). Ahora bien, el momento preciso del Juicio Final es descrito de modo simbólico en Apoc. 20, 11-15, donde se afirma que los muertos resucitarán para ser juzgados definitivamente según sus obras. Sin embargo, las frecuentes y dispersas referencias al juicio de Dios contenidas en la Biblia no permitían dibujar un escenario preciso y fue por eso por lo que, a través de los escritos exegéticos de los Padres de la Iglesia, de los textos apócrifos y de las composiciones literarias, entre las que hay que contar las piezas litúrgicas, se fue asentando una completa imaginería del Juicio Final, cuya función última era explicar y orientar catequéticamente a los fieles (Piñero y Gómez, 2010). De hecho, un semejante proceso evolutivo experimentó la representación plástica del Juicio Final tanto en Oriente como en Occidente (AnGheben, 2013). El presente trabajo revisará, pues, la aportación de la literatura extrabíblica, centrándonos sobre todo en determinados textos litúrgicos, en la configuración de la idea del Juicio Final, ampliando así un trabajo anterior (CAstro, 2017). Ahora bien, el primer paso será analizar el Apocalipsis de Juan y su uso dentro de la liturgia de la Iglesia Occidental, ya que fue este texto, junto con determinados apócrifos, también de carácter apocalíptico y escatológico, el que está en la base de cualquier interpretación simbólica. La función de los textos litúrgicos será, pues, hacer más comprensible a la comunidad de fieles el significado del Juicio Final, como elemento escatológico. Eva Mª Castro Caridad Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 41 2. TEXTOS LITERARIOS Y TEXTOS LITÚRGICOS SOBRE EL DIA DEL JUICIO FINAL En el proceso de consolidación de la idea del Juicio Final en Occidente los comentarios patrísticos al libro del Apocalipsis de Juan tuvieron un papel importante. La finalidad de la labor exegética es analizar los aspectos más difíciles y oscuros de los textos bíblicos, y el público al que iba destinado era el propio clero. Ambos aspectos, es decir, finalidad y destinatario determinaron el carácter técnico y erudito de estas obras exegéticas. Alguno de los comentarios más antiguos al Apocalipsis solo los conocemos o bien por los fragmentos conservados de sus obras, o bien por las referencias indirectas contenidas en otros comentarios (Gryson, 2003; PAlmer, 2014). Al grupo de comentaristas cuyas obras se han perdido total o parcialmente pertenecen, solo por citar algunos nombre, Victorino de Petovio (m. 304), conocido como el primer exégeta latino de las Sagradas Escrituras, cuyos Commentarii in Apocalypsin Ioannis fueron reelaborados posteriormente por san Jerónimo; Ticonio Afro (c. 330 - c. 390 d. C.), del que solo se conservan algunos fragmentos de su Comentario al Apocalipsis; o Apringio de Beja (m. 540), cuyo trabajo, del que solo quedan algunos fragmentos, fue alabado por Isidoro de Sevilla.1 Los tres fueron empleados por el anónimo autor conocido como Beato de Liébana (m. 798), cuyo Comentario al Apocalipsis de Juan, conservado hoy, tuvo un extraordinario éxito a lo largo de la Edad Media (romero, 1988); además, su trabajo es un buen ejemplo de cómo cada nuevo comentario bíblico se va articulando sobre los precedentes, de tal modo que, a lo señalado por cada una de sus fuentes, el comentarista añade su propia reflexión (FinAn y twomey, 1995; DíAz De bustAmAnte, 2010). Incluso los veinticuatro manuscritos miniados de este comentario, que abarcan desde finales del siglo ix hasta el siglo xiii, conocidos genéricamente como Beatos (suárez González, 2010) presentan una clara evolución, por ejemplo, en la representación iconográfica del Juicio Final, si bien este aspecto será motivo de análisis en otro trabajo. Además del de Beato de Liébana tuvo asimismo cierto éxito el comentario de Beda el Venerable (c. 672 -735), titulado Explanatio Apocalypsis, escrito probablemente en torno al año 710- 716 d. C. Beda estuvo interesado por el tema del Juicio Final, ya que es el autor del poema Inter florigeras fecundi y se le atribuyeron otros dos sobre la misma temática, como son A prophetis inquisiui y Audax est uir iuuenis. Al margen de los comentarios patrísticos, cuya lista podría ampliarse hasta nuestros días, contribuyeron a la consolidación de la idea del Juicio Final los textos apócrifos, tanto los de origen judío, como los de origen cristiano. Con la denominación «textos apócrifos» (que tiene un valor polisémico que hace referencia a muy diversos significados) describimos, siguiendo el uso establecido por los Padres de la Iglesia, los textos que no formaron parte del canon bíblico por no ser libros inspirados, no porque contuvieran doctrinas heréticas, ya que algunos textos apócrifos fueron muy leídos. Como es sabido, la finalidad de los libros apócrifos judíos era fundamentalmente reforzar la ley mosaica, en cambio la de los cristianos era arrojar luz y explicar episodios de difícil interpretación 1 Isidoro, De vir. illust. cap. 17. Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X42 contenidos en los libros de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En el ámbito que ahora nos interesa, que es el apocalíptico, son numerosos los textos apócrifos conocidos, que, según la completa referencia hecha por Antonio Piñero (Piñero, 2007) alcanza las cuarenta y cinco referencias2. Algunas de las más importantes relativas al Antiguo Testamento y que describen de algún modo el Juicio Final son: Libro de Henoc (s. ii-i a.C.) de origen judío; Libro de Henoc etiópico (s. i a. C.), de origen judío con interpolaciones cristianas; Libro de Henoc eslávico o Libro de los secretos de Henoc (s. i d. C.), de origen judío; Libro de Henoc hebreo (s. i-iii d.C.), de origen judío; Libro IV de Esdras, también llamado Apocalipsis de Esdras, es un texto original judío del s. i d. C., formado por los actuales capítulos 3-14, al que un autor cristiano del s. iii d. C. añadió los capítulos 1-2 y 15-16 (tuvo tanto predicamento que incluso se encuentra como apéndice en la Vulgata latina; además es una de las narraciones que hace una extensa descripción del día del Juicio Final); Asunción de Moisés, también conocida como «Ascensión» o «Testamento de Moisés» (s. i d. C.), de origen judío; Regla de la guerra de Qumrân, también conocido como «La guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas» (s. i a.C.), de origen judío; Apócrifo del Génesis, también conocido como Apocalipsis de Lamec (s. i a.C. ex.), de origen judío; Apocalipsis siríaco de Baruc (s. ii d. C. in.), de origen judío posterior al IV de Esdras que contiene también una amplia descripción del día del Juicio Final; Apocalipsis griego de Baruc (s. ii d. C. in.), de origen judío, pero con interpolaciones cristianas; Oráculos sibilinos (s. ii a. C- s. vii d. C.), unos de origen judío, con interpolaciones cristianas, y otros de origen cristiano (ChArleswoorth, 1993: 317-472; Denis, 2010, vol. 2: 947-992), en todos ellos hay abundantes referencias al día del Juicio Final. Son asimismo numerosos los textos apócrifos del Nuevo Testamento, ya sean Evangelios, Hechos o Epístolas; pero en lo que se refiere a los apocalipsis hay que citar: Apocalipsis de Pedro, escrito originalmente en griego en el s. ii d. C., si bien la versión que ha llegado hasta nuestros días es un texto ampliado en siríaco, donde se afirma que Henoc y Elías regresarán a la tierra para enfrentarse al Anticristo, y donde se describen pormenorizadamente las señalas que precederán al Juicio Final; Apocalipsis de Pablo (s. iv d. C. ex.) que describe el resultado del Juicio Final, es decir la felicidad de los justos y los terribles castigos de los condenados; el etíope Apocalipsis de la Virgen María del s. vii, y el Apocalipsis de la Virgen María del s. ix, escrito en griego (ambos dependen del Apocalipsis de Pablo); o Apocalipsis de Tomás (s. iv), donde se describe cuidadosamente las señales terroríficas que se producirán los siete días previos al día del Juicio Final y que dio lugar a la amplia tradición literaria en latín y vernáculo de poemas sobre los quince signos del día de la ira. Por lo que se refiere a los textos literarios hay que señalar que de forma indirecta contribuyeron a configurar en el imaginario colectivo cristiano la idea del Juicio Final. Dejaremos al margen en esta ocasión los sermones y homilías, para centrarnos en otro tipo de composiciones medievales, tanto en prosa como 2 La relación completa de textos recogidos por Piñero se articula en tres secciones: Apocalipsis judíos, con treinta y una referencias; Apocalipsis cristianos, con nueve referencias; y Apocalipsis gnósticos cristianos, con cinco referencias. El Juicio Final en textos litúrgicos medievales Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 43 en verso, en latín o en vernáculo, que abordaron el asunto del juicio divino al final de los tiempos. Hasta la fecha se venía afirmando que todos ellos formaban parte de una misma tradición, cuyo origen se remontaría al poema Iudicii signum de los Oráculos sibilinos, transmitido por san Agustín y por el obispo cartaginés Quodvultdeus.3 Sin embargo, se puede postular una hipótesis diferente, según la cual existen dos tradiciones distintas (CAstro, 2017). Por una parte, están las composiciones que abordan el tema de las señales terroríficas que precederán los quince días previos al día del Juicio final; es decir, el grupo Quindecim signa ante diem iudicii. El éxito de esta tradición, de origen vernáculo, concretamente irlandés, que se remonta al siglo x, fue extraordinario (heist, 1952; mCnAmArA, 2007). La variedad de versiones es enorme; casi el único elemento común es que se trata de composiciones que describen las terroríficas señales que tendrán lugar los quince días previos al Juicio Final. La propuesta que hice en su momento es que se trata de una ampliación erudita del Apocalipsis de Tomás, que describía solo los siete días previos, siguiendo las series septenarias del Apocalipsis de Juan. El quince no es un número simbólico bíblico, pero sí da cabida y reúne de manera más o menos organizada las diferentes señales dispersas en libros bíblicos y apócrifos. Por otra parte, se encuentran las piezas que describen el día mismo del Juicio Final, es decir el grupo Dies illa, tomando así como rasgo identificador el sintagma que con frecuencia se emplea en estas composiciones, todas ellas en verso. A este grupo pertenecen unas doce piezas: 1. El poema acróstico en hexámetros dactílicos, Iudicii signum, s. iv; 2.- El himno de die iudicii, Inter florigeras fecundi, atribuido a Beda (s. viii), formado por 163 hexámetros dactílicos; 3.- El poema rítmico abecedario formado por 24 estrofas con estribillo, Ad te gloriose;4 4.- El poema rítmico abecedario formado por cuatro estrofas Adpropinquat finis secli;5 5.- El poema rítmico abecedario formado por 23 estrofas con estribillo De die iudicii, Apparebit repentina;6 6.- El poema rítmico formado por 16 estrofas De aduentu Domini et die iudicii, Qui de morte estis redempti;7 7.- El tropo abecedario, formado por 24 estrofas rítmicas y estribillo, unido al responsorio Libera me Domine del oficio de Difuntos, Audi, tellus; audi, magni maris limbus;8 8.- El tropo formado por 8 estrofas rítmicas, unido el responsorio Libera me Domine del oficio de Difuntos, Audi, tellus; audi, magni maris limbus (s. xiii) tuvo un extraordinario éxito y contó con multitud de copias y versiones, que llegan hasta el siglo xvi, como la pieza sacra de Orlando di Lasso, publicada en 1566;9 9.- El poema abecedario de 23 estrofas con estribillo atribuido a Ps. Beda, A prophetis inquisiui (s. xii?); 10.- El poema abecedario de 23 estrofas con estribillo atribuido a Ps. Beda, Audax est uir iuuenis (s. xii?); 11.- La prosa litúrgica, formada por 18 estrofas rítmicas, de la misa de Difuntos, compuesta por Tomás de Celano, Dies irae, dies illa (s. XIII); 3 Agustin, De ciu. Dei, 18, 23; Quodvultdeus, Sermo contra Iudaeos, 16, 2. 4 Ad te gloriose: Paris BNF, lat. 1154, fol. 102r., s. ix-x. 5 Adpropinquat finis secli : Bibl. Cap. Veronensis 88 (83), fol. 64, s. ix. 6 Apparebit repentina: Bruselas Cod. 8860-8867, fol. 24, s. x in. 7 Qui de morte estis redempti: Bruselas, Cod. 8860-8867, fol. 31, s. x in. 8 Audi, tellus; audi, magni maris limbus : Montpellier, Bibl., ms. 6, fol. 133v-134, s. x in; AH 49, 778. 9 Vid. AH 49, 779. La dirección url http://cantus.uwaterloo.ca/sequence/634853 ofrece un amplio repertorio de las fuentes manuscritas que conservan esta pieza litúrgica. Eva Mª Castro Caridad Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X44 12.- La prosa litúrgica, formada por 18 estrofas rítmicas, también de la misa de Difuntos, De profundis exclamantes (s. xiii). A este grupo también habría que añadir las composiciones de la liturgia hispana denominadas Preces (CAstro y AnGuitA, 2015). Vamos a centrarnos en los textos litúrgicos, sobre todo en responsorios, tropos y prosas del oficio de Difuntos del rito romano, puesto que el canto litúrgico da expresión músico-literaria a las ideas cultuales de la comunidad; sin embargo, antes será necesario revisar la presencia de la lectura del Apocalipsis de Juan en la liturgia occidental, para saber cuándo y cómo era leído. 3. APOCALIPSIS Y LITURGIA Es sabido que el Apocalipsis de Juan fue uno de los últimos libros en ser aceptado en el canon de la Biblia cristiana (GeorGe y Grelot, 1983; trebolle, 1993; weinriCh, 2010). Su inclusión definitiva fue confirmada en Occidente a finales del siglo iv, gracias al decreto del papa Dámaso I, promulgado en el Concilio de Roma del año 382, y corroborado posteriormente por los concilios de Hipona (a. 393) y III de Cartago (a. 397). Sin embargo, la Iglesia Oriental mantuvo la polémica sobre el texto joánico hasta el siglo ix y, a diferencia, de la Iglesia Occidental jamás llegó a formar parte de las lecturas litúrgicas. Uno de los aspectos estudiados por la exégesis bíblica actual es la identificación del Apocalipsis como libro litúrgico (vAnni, 1998: 63 y ss.), ya sea como texto de carácter propiamente litúrgico, debido a la descripción que se hace de la liturgia celeste, ya sea como texto de carácter historiográfico que daría cuenta del rito litúrgico de la primitiva iglesia cristiana, de la que en realidad se desconoce casi todo. Sin embargo, lo que ahora nos interesa es el aspecto contrario, es decir, el empleo del Apocalipsis en la liturgia de Occidente. Una de las iglesias nacionales que pronto ordenó la inclusión de este libro bíblico en la liturgia de la misa y de las horas fue la Iglesia Hispana. Así, la Collectio Hispana Canonica (mArtínez y roDríGuez, 1982: 340-341, canon 47) da cuenta del canon cartaginés del año 397 sobre la inclusión del Apocalipsis como libro bíblico; por su parte, Isidoro de Sevilla en sus Etimologías10 describe el libro del Apocalipsis como libro bíblico; pero, todavía más importante desde el punto de vista de la utilización litúrgica del Apocalipsis es el canon 17 del concilio IV de Toledo del año 633, ya que en él se testimonia no solo las reticencias existentes hacia el libro, sino la decidida defensa de la Iglesia Hispana que ordena que el Apocalipsis sea leído en las misas del ciclo de Pascua hasta Pentecostés.11 La revisión hecha por Isidro Bango (2000) de las lecturas del Apocalipsis contenidas en el libro litúrgico hispano denominado Liber Comicus (el «Leccionario» de la liturgia romana) pone de manifiesto que al 10 Isidoro, Etymol. 6, 2, 49. 11 vives, 1963: 198: «La autoridad de muchos concilios y los decretos sinodales de los santos obispos romanos declaran que el libro del Apocalipsis es del evangelista san Juan y lo cuentan entre los libros divinos que han de ser recibidos; pero, porque hay muchos que no aceptan la autoridad de este libro y rehúsan su lectura en la Iglesia de Dios, si alguien, de ahora en adelante, no lo aceptare o no lo leyere en la misa desde Pascua a Pentecostés, será excomulgado». El Juicio Final en textos litúrgicos medievales Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 45 menos dieciocho misas del ciclo de Pascua tuvieron como lectura diversos pasajes del Apocalipsis de Juan. Según bAnGo (2000: 278), en las perícopas seleccionadas:12 No figuran los grandes horrores apocalípticos, y tan solo en cuatro se alude a los pecadores que se dejan engañar o corromper por el mal, mientras que el resto de las lecciones describe las imágenes del Juez, del Cordero, de la Jerusalén celeste, o la de los buenos, con sus túnicas blancas, inmaculados en su premio por haber vencido al mal (…) Se diría que el que ha elegido las lecturas se ha decidido por incidir en las partes más claras del texto, donde se explicita de manera muy evidente y catequética lo bueno y lo malo, el premio y el castigo. En la liturgia de rito romano, la lectura del Apocalipsis también se circunscribió al tiempo pascual, en concreto a las semanas II a V del primer año del ciclo. Desde el punto literario, la clasificación del último libro del canon cristiano es complicada, en cuanto que es un texto apocalíptico que revela aspectos ocultos para el hombre que solo Dios conoce; es asimismo profético, en cuanto que recuerda las obligaciones morales y las responsabilidades éticas que se verán juzgadas con la recompensa o castigo por parte de Dios; y es escatológico, en cuanto discurso del final de las cosas. En el escenario escatológico cristiano, tal y como es descrito por Juan y los demás textos apocalípticos-escatológicos, se presentan cuatro elementos claves: la segunda venida del Mesías y su lucha contra el Anticristo, la resurrección de los muertos, el Juicio Final y el fin de este mundo. En ese escenario, pues, los últimos cuatro hechos que tendrán lugar son muerte, juicio, cielo e infierno; es decir, las nouissimae res, identificadas por la antigua teología cristiana a partir de la obra de san Agustín,13 donde se recogen las citas bíblicas relativas al Juicio Final (cap. 20), la descripción de los castigos tras el juicio (cap. 21), y la resurrección y la vida eterna en el Jerusalén celeste (cap. 22). Será, no obstante, gracias a Julián de Toledo (c. 644 -690), autor del primer tratado de nouissimis rebus, que recibió el título de Prognosticorum futuri seculi libri III, que se produce la sistematización descriptiva y analítica de los cuatro últimos hechos. El Juicio Final está presente en diversos pasajes del Apocalipsis, como se ha señalado más arriba (Apoc. 6, 12-17; 11, 18-19; 14, 6-7; 19, 2, y 20, 11-15). No solo se anuncia y describe de manera general el juicio mismo, sino que se relatan las visiones de los cataclismos cósmicos que advertirán de la llegada del día terrible y de los que se producirán el día mismo al abrirse el abismo y tener lugar la resurrección de los muertos. Estos aspectos más sobrecogedores se omiten en la 12 Merece la pena recoger la relación completa de perícopas, siguiendo el trabajo de Bango (2000: 278, n. 12): Legendum IIª in Hilaria Pasche ad Missam (Apoc. 1, 1-18); Legendum IIª Feria Pasche (Apoc. 2, 1-7); Legendum IIIª Feria Pasche (Apoc. 2, 8-11); Legendum in sanctorum decem et octo martirum Cesaragustanorum (Apoc. 3, 9-10); Legendum IIIIª Feria Pasche (Apoc. 3, 7-13); Legendum Vª Feria Pasche (Apoc. 2, 12-17); Legendum VIª Feria Pasche (Apoc. 2, 18-29); Legendum die sabbato Pasche (Apoc. 3, 1-6); Legendum die dominico in octabas Pasche (Apoc. 7, 2-12); Legendum Iº Dominico post octabas (Apoc. 21, 9-23); Legendum IIº Dominico post octabas (Apoc. 4, 1-10); Legendum IIIº Dominico post octabas (Apoc. 14, 1-7); Legendum IIIIº Dominico post octabas (Apoc. 19, 5-16); Legendum Vº Dominico post octabas (Apoc. 4, 2-4 y 10-11); Legendum in diem Sancti Torquati uel sociorum eius (Apoc. 7, 9-10); Legendum Sancte Crucis (Apoc. 21, 10, 9 y 22, 1-5); Legendum die dominico post Ascensione Domini (Apoc. 4, 2-4 y 10-11); Legendum in diem Sanctorum Apostororum Petri et Pauli dominico in octabas Pasche (Apoc. 10, 8, 10; 11, 1, 3, 4 y 15). 13 Agustin, De ciu. Dei, caps. 20-22. Eva Mª Castro Caridad Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X46 selección de los pasajes del Apocalipsis tomados como lecturas litúrgicas durante el ciclo pascual, como ya se ha señalado. Sin embargo, va a ser ese aspecto el que se aborde en otro tipo de textos litúrgicos, en concreto en responsorios, tropos y prosas, puesto que eran composiciones que gozaron de gran libertad expresiva. 4. EL JUICIO FINAL EN TEXTOS LITÚGICOS La lectura de determinados pasajes del Apocalipsis formó (y forma parte) de la liturgia del ciclo de Pascua de la Iglesia latina Occidental, en cuanto recordatorio de que habrá de llegar un día que el mundo llegue a su fin. Ahora bien, el tema del Juicio Final, momento en que todo ser humano resucitará de la muerte para ser juzgado en razón de sus actos durante su vida terrenal, es uno de los temas desarrollado excepcionalmente por textos del oficio de Difuntos. El Ordo defunctorum entró a forma parte de la liturgia occidental a partir del siglo iv, ya que la celebración de la Misa dio cabida a la oración por los muertos (riGhetti, 1955: 975). A partir de los siglos vii y viii el rezo por los fallecidos se incorporó a la liturgia de las Horas, y durante el siglo ix se extendió de manera general gracias a la orden benedictina (ottosen, 2007: 31 y ss.). La finalidad del rito es la plegaria de los vivos por el alma de los muertos, manifestando la naturaleza efímera de la vida terrenal y la fe en la vida eterna, y rogando por la salvación celestial frente al castigo sin fin. El conjunto de textos y oraciones de esta liturgia estaba formado por el canto de los Salmos, sobre todo de los siete salmos penitenciales, y la lectura de determinados textos bíblicos del Antiguo Testamento, por ejemplo, el Libro de Job, y del Nuevo, por ejemplo, la epístola de san Pablo a los Corintios e, incluso, del libro IV de Esdras. A estas lecturas bíblicas es necesario sumar las diversas antífonas, responsorios e himnos que acompañaban la celebración. El corpus textual se fue fijando paulatinamente hasta quedar establecido a finales de la Edad Media (bAlDo y PAvón, 2016: 188-190) Con todo, no son muchos los textos litúrgicos del Ordo defunctorum que abordan explícitamente el Juicio Final. Entre ellos se encuentra el responsorio Libera me,14 que dio lugar a diversas versiones, ya que se han localizado hasta 32 versículos diferentes; sin embargo, la más difundida es la que se recoge en este trabajo, con cuatro versículos. Libera me refleja la oración de los vivos por las almas de los muertos, en la que se pide la liberación del castigo eterno y, en consecuencia, la vida celestial. Esa decisión divina tendrá lugar el día del Juicio Final, al que el responsorio se refiere mediante los sintagmas in die illa tremenda («en ese día tremendo»); dum discussio uenerit atque uentura ira («mientras llega el juicio y la ira venidera»); dies illa, dies irae, calamitatis et miseriae, dies magna et amara ualde («ese día, día de la ira, de la calamidad y miseria, día grande y muy amargo»). Estas locuciones forman parte de los versículos interpretados por el solista, los cuales inciden en las descripciones hechas no solo por los textos bíblicos,15 sino también por los textos apócrifos, por ejemplo en los Oráculos Sibilinos de origen 14 Vid. Anexo I; cfr. CAO, 4: 271-274, nº 7091. 15 Sof. 1, 15; Amos 8, 10; 1 Tes. 1, 10; Apoc. 6, 17. El Juicio Final en textos litúrgicos medievales Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 47 judío.16 La respuesta del coro se centra en dos motivos comunes a textos bíblicos y apócrifos: el cataclismo cósmico, Quando caeli mouendi sunt et terra («Cuando han de estremecerse cielos y tierra») y la llegada del juez, Dum ueneris iudicare saeculum per ignem («mientras llegas para juzgar al mundo mediante el fuego»). Ahora bien, aunque el fuego, entre otros valores simbólicos en la Biblia, es señal de purificación (CoCAGnAC, 1994: 35-50), la ekpyrosis es un elemento característico de los textos apócrifos judíos, que más tarde pasó a los cristianos.17 El responsorio finaliza con la súplica Requiem aeternam dona eis, Domine: et lux perpetua luceat eis («Dáles el descanso eterno y brille para ellos una luz perpetua»), que es el texto litúrgico del canto del introito de la Misa de difuntos, que a su vez está tomado del libro IV de Esdras 2, 34-35. En definitiva, el responsorio describe el día del Juicio Final mediante dos elementos tópicos explicitados en Apoc. 6, 12; 17: «Sobrevino un gran terremoto (…) llegó el gran día de su ira». El rito romano dio cabida a un nuevo género literario, los tropos y prosas, cuya interpretación quedaba al arbitrio de la comunidad, y cuya finalidad era tanto explicar el significado de la celebración, como adornar el rito mediante cantos añadidos a los textos fijos de la Misa y de las Horas (Asensio, 2008: 437- 473). Ante el extraordinario florecimiento de estas composiciones litúrgicas, el Concilio de Trento (a.1545-1563) impuso límites y solo aceptó que formasen parte del canon cuatro prosas: Victimae paschali laudes en la misa de Pascua; Veni Sancte Spiritus en la misa de Pentecostés, Laude Sion, Saluatorem en la misa del Corpus, y Dies irae, dies illa de Tomás de Celano (a.1200-1260), en la misa de Difuntos. La segunda prosa de la misa de Difuntos, De profundis exclamantes, que tuvo cierto éxito, aunque no tanto como la de Celano, es en realidad una reelaboración literaria del Salmo 130, De profundis, uno de los siete salmos penitenciales que formaban parte precisamente de la litúrgica del oficio de Difuntos. No hay, pues, una referencia explícita al día del Juicio Final, sino que se sobreentiende gracias, sobre todo, a la última estrofa, donde se suplica la liberación de las penas del infierno y la consecución de la vida eterna (est. 18: Per te uincla confringantur / Portae mortis destruantur;/ Diaboli confundantur / Et animae consequantur / Sempiterna gaudia). Desde el punto de vista del tratamiento literario dado al tema del Juicio Final destaca el tropo abecedario, Audi tellus, unido al responsorio Libera me, de 24 estrofas rítmicas con estribillo, de finales del siglo x o comienzos del xi, y de origen franco (Anexo II). Existe otro tropo del siglo xiii (Anexo III) que presentan los mismos primeros dos versos Audi tellus, pero no es abecedario y consta solo de 8 estrofas, que tuvo un extraordinario éxito, pero que no aborda el tema del Juicio Final, sino el de la fragilidad de la vida humana y la fugacidad de la gloria mundana, mediante el tópico de origen romano Ubi sunt (est. 5a-b; 6a-b). El lugar común de «dónde están los que nos han precedido» se desarrolló durante el Medievo en latín y romance, siendo uno de los ejemplos más representativos las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique (c. 1440 -1479). En el caso del tropo Audi tellus la pregunta se refiere a personajes paganos de la tradición 16 OS IV, vv. 40-48; 171-192. 17 OS 3, vv. 51-93; 8, vv. 1-16; OS 2, vv. 179-338. Eva Mª Castro Caridad Piñero, A.; Gómez, e. (2010): El Juicio Final en el cristianismo primitivo y las religiones de su entorno, Edaf, Madrid. riGhetti, m. (1955-1956): Historia de la liturgia, 2 vols., BAC, Ed. Católica, Madrid. romero Pose, e. (1988): «La importancia de los comentarios de Beato de Liébana en la Historia de la literatura cristiana», Compostellanum 33 (1-2): 53-91. suárez González, A. (2010): «Beatos, la historia interminable», en m. Pérez (ed), Seis estudios sobre beatos medievales, Universidad de León, León: 71-121. trebolle bArrerA, J. (1993): La Biblia judía y la Biblia cristiana. Introducción a la Historia de la Biblia, Trotta, Madrid. vAnni, u. (1998) [1994]: Apocalipsis. Una asamblea litúrgica interpreta la historia, Verbo Divino, Estella. vives, J. (1963): Concilios visigóticos e Hispano-romanos, CSIC, Barcelona-Madrid. weinriCh, w. C., (dir.) (2010): Apocalipsis, M. Merino, M. (dir. ed. en castellano), Ciudad Nueva D. L., Madrid. 8. ANEXOS I.- Responsorio – CAO 4, nº 7091 V.- Libera me, Domine, de morte aeterna, in die illa tremenda, R.- Quando caeli mouendi sunt et terra. R.- Dum ueneris iudicare saeculum per ignem, V.-Tremens factus sum ego, et timeo, dum discussio uenerit, atque uentura ira, R.- Quando caeli mouendi sunt et terra. V.- Dies illa, dies irae, calamitatis et miseriae, dies magna et amara ualde, R.- Dum ueneris iudicare saeculum per ignem. V.- Requiem aeternam dona eis, Domine: et lux perpetua luceat eis. V= Versiculus R= Responsorium II.- Tropo AH 49, 778 “De die nouissimo”, s. X-XI 1.- Audi, tellus; audi, magni maris limbus; Audi, homo; audi, omne quod uiuit sub sole: Veniet, prope est dies irae supremae Dies inuisa, dies amara, Qua caelum fugiet, sol erubescet, Luna mutabitur, dies nigrescet, Sidera super terram cadent. R. Heu, miseri, heu miseri ! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X54 El Juicio Final en textos litúrgicos medievales 2.- Bene fundata hactenus mansit terra; Tunc uacillabit uelut maris unda. Non erit ciuitas, non castella, non turres, In quibus uana nunc spes exsultat. Siccabuntur flumina, mare non erit Chaos immane os denudabit, Tartarus horrens hiabit. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 3.- Cunctae gentes uelut lignum arescent; Non erit robur [ullus] in illis; Undique terrores, undique formidines, Undique luctus, undique clades. Tunc dicent montibus : «Operite nos»; Collibus: «et abscondite nos ocius. Talia cernere non possumus». R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 4.- Dies illa tam amara, tam tremenda, Dies illa dira nuntiabit signa: Rugient maria sicut leo in silua, Littori noua mandabunt proelia ; Commeatus nauium ibunt in interitum. Non transmarinae querentur merces; Cis pontum et citra lues. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 5.- Erunt signa in sole et luna et stellis, Gentium pressura in terris. Surget gens in gentem et regnum contra regnum, Et terrae motus magni per loca, Pestilentiae et fames de caelo terrores. Bella et lites, uix ulla fides ; Diuident dulces schismata fratres. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 6.- Fraus, dolus et dira cupido Iam regnant in toto mundo. Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 55 Eva Mª Castro Caridad Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X56 Praeualet impius, laude dignus est prauus. Probitas horret, sanctitas displicet ; Versatus est optimus, utilis est subdolus. Hebes est innocens, sanctus iniustus, Gradiens recte peruersus. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 7.- Gladius uindex et ira celestis His protinus imminent malis. Soluetur Satanas, seducet omnes gentes, Vestiens carnem homo uidetur Qui, cum sit de semine natus iniquo, Dicet se de uirgine procreatum Praebens se tanquam sit Deus. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 8.- Hic regem caeli se praedicabit, In templo Dei sedebit, Peruertet populos arte mira nocendi. Cupidos namque flectet muneribus, Fortes in fide, constantes in opere Terrebit signo, pulsabit poenis, Dissertos uerbo eludet uerbis. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 9.- Ille nutu permissus superno Regnabit in toto mundo; Gentibus populis credere suadebit, Faciet mira portent magna, Colliget discipulos uersutus et callidos, Lingua peritus, uita malignos, Quod totum mittet in mundum. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 10.- Karacteres nominis sui nefandi Homines iubet insignari, Diuidant proprios ut a coetu sanctorum; Hic arma sumet contra beatos; Nerone seuior, Decio atrocior Flammis et ferro, bestis terre Corpora tradet beatorum. El Juicio Final en textos litúrgicos medievales Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 57 R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 11.- Laureus sumunt martyres Christi Fidei armis precincti Respuunt honores, contemnunt cruciatus, Nec blandimentis pectora molliunt; Terminum ecclesiae consecrabunt sanguine, Vt, uelut principium, sit finis quoque Simili radians fulgore. R. O quam beati qui nondum nati! Iam ciues aeternae scripti estis patriae! 12.- Magnum praesidium sanctis suis Christus mittet a sedibus almis, Eliam et Henoch, candelabra lucentia, Magnos precones, testes mirabiles. Hi dabunt prodigia, signa et portenta. Conformabunt trepidos, conuertent Iudaeos, Antichristo contradicent. R. O quam beati qui nondum nati! Iam ciues eterne scripti estis patrie! 13.- Nulla in eos ualet potestas, Donec ponant animas sanctas Eorumque linguae claues caeli sunt factae. Nubibus dicent ne pluant imbrem ; Ipsorum ab ore ignis exibit. Qui resistentes mox deuorabit, Debitum donec compleant cursum. R. O quam beati ad hoc preparati Tanto in turbine nauem Christi gubernare! 14.- Occidet eos tandem profanus Nutu Dei permissus Eorum corpora iacebunt insepulta. Tertia die resurgent incolumes: Inimici uidebunt et confundentur. Illi resurgent, in caelum conscendent Triumphos gloriae portantes. R. O quam beati ad hoc preparati Tanto in turbine nauem Christi gubernare! 15.- Post gloriosus horum triumphos Acuet hostis iram iniquus Eva Mª Castro Caridad Modico tempore utpote regnaturus. Saeuiet die, saeuiet nocte. Vendere non poterunt, emere nequibunt, Nisi character notati fronte Dextera gestantes hoc nomen. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 16.- Quanti mundum premunt errores! Ille superbus respuet omnes. Pseudoprophetae hostes erunt immanes Seducent gentes, populos subuertent; Erigent statuam illi profano. Spiritum sumet bestiae imago, Loquetur uerba inaudita. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris letitiam? 17.- Rumpet abyssum stella de cello Monens reprobos praeuio signo: Erupent locustae hactenus nunquam uisae, Similes equis bello paratis, Galeato uertice, loricato corpore, Caudis ut scorpius aculeatae, Facies illis humanae. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 18.- Stridor alarum ut sonus aquarum, Dentes earum dentes leonum; Volabunt celeres, rugient ut quadrigae. Angelum ergo ferunt abyssi, Quem hebraeus Abaddon, graecus Apollyon, Exterminantem dicit Latinus: Tormentum malis mensibus quinis. R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 19.- Truces per mundum equites currunt, Tertium partem hominum occident, Vices milites milia erunt dena. Sicut leonum capita eorum; Caude eorum capita serpentium. Ignis et sulphur, pestifer fumus Prodiet ore ipsorum. Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X58 El Juicio Final en textos litúrgicos medievales R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 20.- Vesano redactae gentes errore Congregabuntur Satana duce Proelium facturae contra regem supernum; Hebraeus dicit locum Armageddon. Castra sanctorum, ciuitatem dilectam Tunc circumdabunt; igne superno Omnes ibi peribunt R. Heu, miseri, heu miseri! Quid, homo, ineptam sequeris laetitiam? 21.- Xristus ab alto rutilans regno Crucis descendet praeuio signo; Sanctorum cum eo agmina angelorum: Omnes prophetae et patriarchae, [Cuncti] apostoli, martyres purpurei, Confessores lucidi, uirginum chori Virtutum lampade preclari R. Veni, benigne [Iesu], rex pie Subueni redemptis pretioso sanguine ! 22.- Ydrus peribit ille superbus ; Iesu apparente postratus Capiet aeternos Satanas cruciatus. Celum desursum, terra deorsum, Ignis in medio succendens cuncta. Tempestas ingens contra damnandos Iudice pugnabunt praesente. R. Heu, miseri, heu, miseri! Spes quibus ianuae nulla est reserandae ! 23.- Zelo superni iudicis cuncta Visitabuntur cordis occulta ; Verborum, operum ipsius cogitatus Tunc rationem omnes reddemus. Arguet, interius qui uidet, exterius, Ante quem nuda et manifesta Sunt cuncta et non secreta. R. Heu, miseri, heu, miseri! Spes quibus ianuae nulla est reserandae ! 24.- Alpha et Omega, Iesu benigne, Qui tenes claues mortis et uitae, Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 59 Eva Mª Castro Caridad Arbiter uiuorum qui es et mortuorum, Rex, Christe, nostra posside corda Vt laeti iudicem te uenientem Cum uirtutum lampade mereamur uidere Tua certi de pietate. R. Gloria patri et tibi, nate, Sancto cum spiritu canimus sine fine. III.- Tropo AH 49, 779 “De die nouissimo”, s. XIII 1.- Audi, tellus; audi, magni maris limbus; Audi, homo; audi, omne quod uiuit sub sole: 2a.- Huius mundi decus et gloria Quam sint falsa, quam transitoria, 2b.- Contestantur haec temporalia, Non in uno statu manentia. 3a.- Nihil enim regalis dignitas, Nihil ualet corporis quantitas 3b.- Nil artium ualet profunditas Nihil diis falsa diuinitas. 4a.- Nullum saluat genus aut species, Nulli prodest auri congeries; 4b.- Transit enim rerum materies, Vt liquescit a sole glacies. 5a.- Vbi Plato, ubi Porphyrius, Vbi Flaccus aut ubi Darius ? 5b.- Vbi Caesar, ubi Virgilius, Ubi Varrus, ubi Pompeius ? 6a.- Alexander rex ubi maximus, Aut Achilles ubi magnanimus ? 6b.- Cum Helena Paris pulcherrimus, Hector Troum ubi fortissimus? 7a.- Transierunt leges mortalium Per unius diei spatium. 7b.- Sed tu, Deus, rector fidelium, Fac te nobis pie propritium, Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X60 El Juicio Final en textos litúrgicos medievales 8.- Cum de malis fiet iudicium In die illa tremenda, Quando caeli mouendi sunt et terra (vid. Responsorio – CAO 4, nº 7091) Vegueta, 17 (2017), 39-61. ISSN: 1133-598X 61 Eva Mª Castro Caridad