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Memoria dun avó emigrante

Fiaño, Cristina

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11 10 EVOHÉ MEMORIA DUN AVÓ EMIGRANTE. por Cristina Fiaño No que vai de século XXI, a República Arxentina conseguiu asentar un proceso de recuperación da memoria histórica que vai máis aló da investigación puramente historiográfica, política, literaria e artística para constituírse nun elemento decisivo na conciencia social do país. Entre os moitos froitos deste avance existen mesmo contribucións de raíz galega, como é o caso de El libro del Avó de Beatriz López. Esta escritora e periodista nacida en Bos Aires en 1948 xa tiña publicado un libro memorialista titulado Hasta la victoria siempre... Testimonio de Carmen Cornes, emigrantes gallega y militante de la vida en 1993. El libro del avó céntrase precisamente na historia de vida doutro emigrante galego e militante da vida, Antonio López, recreada pola súa neta dunha maneira moi particular, pois ela mesma pon en boca do avó o que este podería terlle dito: «Ti es aínda peregrina na Terra, meu ben. Vai recupera-l-os nosos pasos e fainos revivir en palabras». Para facer esta reconstrución a autora válese de procedementos mixtos, pois mestura prosa e verso, lembranza e análise, e mesmo castelán e galego, comezando polo propio título do libro. Esta mestizaxe lingüística é, precisamente, unha das características máis novidosas da obra: «su vocabulario [do avó] es predominantemente gallego cuando se refiere a su tierra y va cambiando al castellano rioplatense al relatar su vida en la Argentina, para volver al gallego cuando la comunicación se hace más íntima o cariñosa». Ademais, para construír esta obra, Beatriz López mestura constantemente a linguaxe afectiva dos sentimentos e das relacións familiares co relato da intrahistoria e mesmo coa súa análise. A figura central do libro, obviamente, é o seu avó, emigrante galego de ideoloxía anarquista: «ese pequeño Breogán que salió de su aldea llevando como única armadura los cuentos de su abuelo, un puñado de poemas gallegos y un fardel de esperanza» pero tamén a súa avoa María Fernández, á cal a autora, a diferenza do caso do seu avó, si chegou a coñecer. O libro compleméntase cun interesante álbum fotográfico familiar de ambientación galega e arxentina de gran valor intrahistórico, como mesmo pon en evidencia a magnífica fotografía da cuberta na que se ve ao seu avó exercendo de chofer dun Ford A na pampa arxentina. Complementariamente ofrécese un apéndice coas historias doutros avós: «abuelos anónimos, abuelos inmigrantes, abuelos de otros nietos o sin nietos que fui encontrando en el camino». Os seus relatos e anécdotas, pero tamén a súa lingua, foron fundamentais na tarefa de reconstruir a voz do seu avó. Entre esas historias atópanse as de persoas tan relevantes como Darío Rivas Cando. En suma, El libro del avó trátase dunha excelente contribución á recuperación da memoria da emigración galega na República Arxentina. El día 17 de octubre se presentó en el Museo Provincial de Lugo la muestra “Eles queren contarnos”, en la que se presentaron las historias de vida y militancia de algunos de los treinta mil desaparecidos durante la última dictadura militar en la Argentina, e incluso en el período inmediatamente precedente. Horas antes de su inauguración, Taty Almeida nos iluminaba con una charla sobre la Memoria en nuestro Salón de Actos de la Facultad de Humanidades. Taty Almeida es una de las integrantes de la asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. A su hijo Alejandro se lo llevaron con tan solo 20 años el 17 de junio de 1975, meses antes del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Así es que la represión política, intensificada durante la dictadura de Videla, ya estaba presente bajo el gobierno constitucional, aunque no democrático, de Isabel Perón, durante el que desaparecen entre mil y dos mil disidentes políticos. En el momento de su desaparición, Alejandro estaba cursando primero de Medicina y era militante político: «Tanto a Alejandro como a los 30.000 muchachos desaparecidos los desaparecieron por algo. Hay muchos que todavía dicen: - Por algo será, en algo habrá andado. Sí, claro que fue por algo. Los desaparecieron porque ellos asumieron un compromiso político-social.» En medio de este contexto de horror y desconcierto, el 30 de abril de 1977 se forma la agrupación Madres de Plaza de Mayo con catorce primeras mujeres. El grupo de las catorce fue creciendo, desgraciadamente, porque cada vez hubo más desaparecidos: «El terrorismo venía desde el Estado y a mí no me entraba en la cabeza. Por muchos años no tuvimos la conciencia de lo que realmente estaba ocurriendo. Pensábamos que nuestros hijos estaban presos, o incluso muertos, pero esa palabra “desaparecidos” no la conocíamos. Queríamos hablar con Videla para que nos contara lo que sucedía pero había estado de sitio por lo que los policías comenzaron a decirnos: -Vamos, caminen de a dos. Y así, sin pensarlo, se organizó la primera ronda de Madres de Plaza de Mayo, que sigue todavía hasta hoy y que se celebra todos los jueves de tres y media a cuatro de la tarde en dicha plaza. O sea que hace 37 años que venimos luchando y seguimos de pie.» Pasaron muchos años de dictadura hasta que en el 1983 llegó el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Él juzgó y condenó a cadena perpetua a los integrantes de la Primera Junta, los máximos responsables del genocidio, a través de un juicio presidido por civiles. Pero, posteriormente, aprobó dos leyes de impunidad ENTREVISTA A TATY ALMEIDA, MADRE DE PLAZA DE MAYO. por Cristina Fiaño