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El impacto territorial de los problemas globales: un análisis geográfico

Doval Adán, Antonio

Abstract

La pobreza y el analfabetismo, los conflictos bélicos y las disputas territoriales, el narcotráfico y las redes internacionales de delincuencia y terrorismo, así como la contaminación y degradación del medio ambiente se han convertido en auténticos problemas globales, de gran relevancia social a escala mundial, que exigen la participación activa de los principales países y organizaciones internacionales en favor de una planificación global y en común del espacio geográfico, cada vez más necesaria. En este sentido, la presente comunicación reflexiona y profundiza en la naturaleza, magnitud y dimensión espacial de estos grandes problemas geopolíticos y geoeconómicos que afectan y ponen en peligro la estabilidad y el equilibrio del mundo actual, además de generar tensiones y profundos impactos territoriales

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Ministerio de Vivienda ciudad y territorio Estudios Territoriales, XXXVI (140) 2004 299 1. INTRODUCCIÓN V ivimos en un mundo cada vez más interdependiente y globalizado en el que las conexiones entre pueblos y lugares se acentúa como consecuencia de la implantación masiva de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (CASTELLS, 2000 y 2001). De este modo, en lo económico se nos presenta un mundo marcado por la intensificación de los flujos financieros y tecnológicos sin fronteras; en lo cultural el modo de vida occidental, basado esencialmente en la potenciación del consumo, se impone de manera progresiva a otras culturas; y en lo político se detecta una clara tendencia a la disminución del poder del Estado-nación en beneficio de las Organizaciones Supranacionales (ya sean regionales o mundiales) y de las grandes empresas multinacionales. Así, éstas últimas, en El impacto territorial de los problemas globales: un análisis geográfico Profesor del Departamento de Geografía. Universidad de Santiago de Compostela RESUMEN: La pobreza y el analfabetismo, los conflictos bélicos y las disputas territoriales, el narcotráfico y las redes internacionales de delincuencia y terrorismo, así como la contaminación y degradación del medio ambiente se han convertido en auténticos problemas globales, de gran relevancia social a escala mundial, que exigen la participación activa de los principales países y organizaciones internacionales en favor de una planificación global y en común del espacio geográfico, cada vez más necesaria. En este sentido, la presente comunicación reflexiona y profundiza en la naturaleza, magnitud y dimensión espacial de estos grandes problemas geopolíticos y geoeconómicos que afectan y ponen en peligro la estabilidad y el equilibrio del mundo actual, además de generar tensiones y profundos impactos territoriales. Descriptores: Globalización. Análisis espacial. Desequilibrios territoriales. Sostenibilidad. Antonio DOVAL ADÁN Recibido: 05.06.03. e-mail: [email protected] estrecha colaboración con la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, se han convertido en las verdaderas protagonistas e impulsoras del proceso de mundialización del sistema capitalista, con sus variantes neoliberales, en la práctica totalidad de los rincones de nuestro planeta. Con todo ello, asistimos a la formación de un gran espacio económico al que Marshall McLuhan bautizó ya en 1968 como «aldea global», donde el mundo entero se convierte en un gran mercado libre, organizado básicamente en torno a tres grandes áreas económicas (América del Norte, Asia-Pacífico y Unión Europea) (PALAZUELOS & al., 2002), con estructuras políticas y económicas prácticamente uniformes, y en el que los distintos acontecimientos diarios, independientemente donde se produzcan, tienen una repercusión global en tiempo real. Dentro de este contexto geoeconómico y político caracterizado por la creciente 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 299 300 El impacto territorial de los problemas globales Ministerio de Vivienda expansión de la llamada nueva economía, en la que aparentemente el capital, la producción, la dirección, los mercados, el trabajo, la información y la tecnología operan sin tener en cuenta las fronteras físicas de los países y territorios, resulta necesario identificar y analizar los principales problemas geopolíticos y económicos, de gran relevancia social, que dificultan el desarrollo mundial en su conjunto: la pobreza y el analfabetismo, las disputas territoriales y los conflictos bélicos, el narcotráfico y las redes internacionales de delincuencia y terrorismo y, finalmente, la contaminación y degradación del medio ambiente. Conocer desde una perspectiva geográfica la dimensión y naturaleza de estos graves problemas globales, que amenazan seriamente los pilares sobre los que se asientan las sociedades modernas y que afectan incluso a la propia supervivencia y seguridad del ser humano, constituye una tarea esencial para comprender y entender mejor el mundo en que vivimos y asegurar la estabilidad de un sistema mundial de extraordinaria complejidad (NOGUÉ & al. 2001: 95-155), que precisa, en opinión de otros autores (CASTELLS, 1999; ALBIÑANA, 1999), de mecanismos eficaces de gobierno que planifiquen el territorio y la justicia a escala planetaria. Todo ello constituye el objetivo prioritario de este artículo que, a modo de síntesis y ensayo sobre la problemática mundial, se ha basado en los informes anuales difundidos por diferentes organismos internacionales y en los trabajos de investigación y estudios monográficos, publicados durante los últimos años, que se detallan en la bibliografía. 2. LOS GRANDES PROBLEMAS GLOBALES A los efectos prácticos de este artículo, problema global es todo aquel que, independientemente de su origen, naturaleza y localización geográfica, tiene una repercusión universal, capaz de interferir, de manera directa o indirecta, en el funcionamiento del sistema mundial. Desde esta perspectiva, y admitiendo las dificultades técnicas que entraña realizar una completa clasificación de todos los problemas que podríamos considerar como globales, en los apartados que siguen, me limitaré a describir la magnitud y el impacto territorial generado por los cuatro principales problemas que, desde mi punto de vista, tienen una mayor relevancia e interés social en el escenario internacional. 2.1. La pobreza y el analfabetismo Durante los dos últimos años se han publicado numerosos estudios e informes que dan testimonio de la situación de la pobreza en el mundo. Uno de ellos, y quizás el más citado, es el conocido «Informe sobre el desarrollo mundial 2000/2001: lucha contra la pobreza», elaborado por el Banco Mundial, donde se indica que 2.800 millones de personas (el 46% de la población mundial) vive con menos de dos dólares diarios. De ellos, alrededor de 1.200 millones, que suponen una quinta parte de la humanidad, tienen que conformarse sólo con un euro diario. Los últimos datos difundidos en la Conferencia Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo, estiman que unos 4.000 millones de habitantes viven con tres euros al día. En ambos casos se trata de un grupo de personas que carecen de instalaciones de saneamiento adecuadas o de redes e infraestructuras de agua potable en condiciones aceptables (FIG. 1). Incluso las cifras que suministra periódicamente las Naciones Unidas sobre el «Índice de Desarrollo Humano» van más allá al estimar que frente a los poco más de 1.000 millones de personas que viven satisfactoriamente, el resto de la humanidad subsiste con muchas dificultades o en la necesidad. De hecho, las 356 personas más ricas del mundo igualan los ingresos del 45% de la humanidad (CASTELLS, 1999). Más aún, tan sólo 15 de esas personas tienen activos financieros y patrimoniales que superan el Producto Interior Bruto total del África Subsahariana, y los 32 multimillonarios con más recursos económicos superan el PIB total de Asia meridional. Esto explica que sólo el 1% de la población más rica posea tanto como el 57% de la humanidad. Estos porcentajes, reflejados en los sucesivos informes anuales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2002), son esclarecedores, por sí 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 300 CyTET, XXXVI (140) 2004 301 Ministerio de Vivienda mismos, del tremendo contraste existente entre la riqueza de los más ricos en comparación con lo que se requiere para lograr el acceso universal a los servicios sociales básicos en los países más pobres. Se estima que el coste necesario para lograr y mantener la universalización de la enseñanza básica, la atención sanitaria elemental, las necesidades alimenticias y de agua potable y saneamiento, asciende, aproximadamente, a 50.000 millones de dólares por año. Este importe es inferior al 5% de la riqueza combinada de las 225 personas más adineradas del planeta. La situación a nivel mundial es extremadamente preocupante si tenemos en cuenta que de los 6.300 millones de personas que actualmente habitan la tierra, menos del 20% vive en los países desarrollados donde se concentra el 81% del PIB mundial, el 82% de los mercados de exportación y del comercio mundial, el 86% del consumo total mundial y el 74% de las líneas telefónicas que hay en el mundo. Así, mientras Estados Unidos, Suiza y Suecia cuentan con una media de 600 líneas por cada 1.000 habitantes en países como Camboya, Chad o Afganistán, por poner un ejemplo representativo, la media es de una línea por cada 1.000 habitantes. Se calcula que el 63% de la población mundial no ha hecho nunca una simple llamada telefónica y 1/3 carece de electricidad, al tiempo que el fenómeno de internet se ha convertido en un privilegiado instrumento tecnológico utilizado apenas por el 5% de los habitantes del planeta (CASTELLS, 2001). Mientras tanto, los siete países más industrializados acaparan, con sólo el 12% de la población mundial, el 70% del PNB de la tierra. A pesar de que las bolsas de marginación social son palpables también en el mundo desarrollado (ROMERO & PÉREZ & GARCÍA 1992), donde tenemos constancia de que FIG. 1. Acceso y utilización del agua en el mundo Fuente: ONU y El País (17-03-2003: 33). PORCENTAJE DE POBLACIÓN QUE DISPONE DE ABASTECIMIENTO DE AGUA 1.100 millones de personas, el 18% de la población mundial, no tiene acceso a agua potable. 2.400 millones, el 40% de la población, carecen de red de saneamiento USO DEL AGUA EN EL MUNDO 2.000 millones de personas tienen menos de los 50 litros de agua al día que son necesarios para beber, asearse y cocinar. En 2050, esa cifra podría llegar a los 4.000 millones Entre el 91% y el 100% Entre el 76% y el 90% Entre el 51% y el 75% Entre el 26% y el 50% Entre el 0% y el 25% CONSUMO DIARIO Litros/día África 47 22% Industria 8% Doméstico 70% Agricultura El riego poco eficaz hace que el 60% del agua se pierda en la evaporación. Asia 95 Reino Unido 334 EE UU 578 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 301 302 El impacto territorial de los problemas globales Ministerio de Vivienda actualmente viven prácticamente unos 220 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza (50 en la Unión Europea, algo más de 46 en Estados Unidos y casi unos 120 millones en la Federación de Rusia y demás países de Europa Central y Oriental (CLAIRMONT, 1999: 161; TAIBO, 2002: 146), la miseria y la pobreza más absoluta afecta sobre todo al África Subsahariana, al Sur y Sureste asiático y América Latina. En estos espacios geográficos se localizan la mayor parte de los más de 300 millones de niños no escolarizados que son explotados laboralmente y los casi 1.000 millones de personas analfabetas que se ven afectadas por el hambre, la desnutrición y las enfermedades endémicas (el sida, la malaria, el cólera y la tuberculosis), principales causantes de las altas tasas de mortalidad que todavía se registran en el Tercer Mundo, tal y como se recoge en diferentes informes y estudios realizados al respecto (ROMERO & PÉREZ, 1992; VV. AA., 1999; MORO, 1999; y UNESCO, 2002). A este respecto señalar las devastadoras consecuencias económicas derivadas del avance del sida en todo el mundo, pero sobre todo en Africa, donde se registra el 70% de los casos afectados. Recordemos que esta pandemia, que ya se ha cobrado 33 millones de víctimas desde su origen (alrededor de unos 3 millones de fallecimientos anuales), está presente en más de 44 millones de personas que actualmente son portadores del denominado Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida en el mundo. Mas recientemente, en la última Cumbre Mundial sobre la Alimentación, celebrada en Roma durante el mes de mayo de 2002, se puso de relieve que cerca de 20 millones de personas mueren cada año en el mundo debido al hambre y a las enfermedades con ella relacionadas, mientras un asombroso 36% del cereal mundial y los dos tercios de los cereales totales exportados por Estados Unidos se destinan exclusivamente a la alimentación de ganado de países desarrollados en vez de alimentar a gente que pasa hambre (RIFKIN, 2002). ¿Por qué se producen estas profundas desigualdades socioeconómicas y territoriales en el mundo, que pueden derivar en el futuro en violentos enfrentamientos sociales? Recientes estudios (GEORGE, 2001; STRANGE, 2002 y STIGLITZ, 2002) coinciden en señalar que la política económica diseñada por las principales Organizaciones Internacionales (OCDE, OMC, BM y FMI), y por el propio Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, al servicio de los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, es la responsable de las grandes diferencias en el nivel de vida de los ciudadanos. Para los autores citados, estamos ante una globalización mal gestionada que está provocando efectos devastadores en los países en desarrollo. No obstante, estos Organismos e Instituciones no son los únicos responsables de los males que afectan al Tercer Mundo. En esta línea de pensamiento, el profesor José Mª. Tortosa puntualiza en sus trabajos que el problema del hambre y del llamado subdesarrollo (TORTOSA, 2002) sólo se solucionará cuando se cambien las políticas hacia los países subdesarrollados y las élites económicas, políticas y militares de los países pobres abandonen su actividad igualmente depredadora y pongan remedio a los altos índices de analfabetismo absoluto que afectan a la población de sus respectivos países. No olvidemos que la educación permite generar una mano de obra más formada y flexible, con niveles de productividad más elevados y una mayor disposición para promover e integrar prácticas innovadoras que faciliten los procesos de desarrollo a implantar en los países más pobres y deprimidos. Prueba de ello es que, según investigaciones del Banco Mundial, sólo con recibir cuatro años de educación primaria, los agricultores aumentan su producción en un 10%, lo que puede suponer, como es natural, salir de una situación de hambre. La educación se convierte así en el principal elemento a impulsar en los países atrasados para contribuir a su despegue y desarrollo, porque si no se educa y forma a las personas, de nada sirve todo lo demás. Esa educación pasa, necesariamente, por una formación orientada hacia la valorización de sus recursos, el conocimiento de sus potencialidades productivas y territoriales, el aprovechamiento económico de sus bienes y riquezas naturales. Es decir, por una formación para el desarrollo local y endógeno. Los altos índices de analfabetismo que todavía arrastran numerosos países africanos, árabes y asiáticos, algunos con porcentajes superiores al 50% de la población 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 302 CyTET, XXXVI (140) 2004 303 Ministerio de Vivienda total (como así sucede en la República Centroafricana, Republica del Congo, Eritrea, Etiopia, Somalia, Haití, Afganistán, Pakistán, Bangladesh, o incluso en la propia India, donde el 55% de las mujeres son analfabetas), constituye un serio obstáculo para acometer proyectos de desarrollo integral del territorio en el Tercer Mundo. En este sentido, la educación elemental y básica se ha convertido ya en otro importante frente abierto en el mundo, que requiere la colaboración de las economías más poderosas y de los organismos internacionales encargados de canalizar la cooperación social y de mejorar las condiciones de vida del conjunto de la humanidad. Los intentos por combatir la pobreza en el mundo, a través de la aprobación de numerosos programas y la creación de Organismos Internacionales específicos, ha propiciado también la eclosión de un elevado contingente de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para el Desarrollo. Estas organizaciones privadas, financiadas mayoritariamente mediante las ayudas oficiales al desarrollo que los Estados ricos destinan anualmente a los países más pobres, han adquirido una notable relevancia en el concierto internacional, ya no sólo por ser los principales gestores de esas ayudas, materializadas en proyectos formativos, humanitarios y sociales de distinta naturaleza, sino también al convertirse en destacados grupos de presión social (FORO SOCIAL MUNDIAL, 2002), que propugnan, entre otras medidas, la implantación de la polémica tasa Tobin (ATTAC, 2002), que al gravar con el 0,1% todas las transacciones financieras lograría recaudar anualmente unos 166 mil millones de dólares, dos veces más que la suma anual necesaria para erradicar la pobreza extrema; y la adopción de un nuevo marco ético que presida las futuras actuaciones de los Organismos Internacionales encargados de dirigir el complejo sistema económico mundial. Sin embargo, la realidad nos demuestra que se está muy lejos de conseguir ese objetivo debido a la falta de interés por parte de los países desarrollados y principales grupos financieros internacionales. Así, y a pesar de que los países industrializados acordaron dedicar un 0,7% de la renta nacional a la Ayuda Oficial al Desarrollo, sólo Holanda, Noruega, Suecia y Dinamarca han cumplido firmemente esa promesa, rebasando incluso ese porcentaje. No sucede así con otros países avanzados cuya aportación no suele superar el 0,3%, entre ellos países tan significativos por su riqueza y alto grado de desarrollo humano como Estados Unidos y Japón. 2.2. Los conflictos bélicos y las disputas territoriales A pesar de que en el plano geopolítico internacional Estados Unidos se ha convertido en el país más poderoso de la tierra, ejerciendo una supremacía aplastante en cinco grandes campos (político, económico, militar, tecnológico y cultural), con capacidad para intervenir en áreas geográficas en crisis y dominar el espacio global, al disponer de una basta red de 24 bases militares estables, repartidas por los cinco continentes (GONZÁLEZ, 2002), y alrededor de 110 satélites militares operativos, frente a 40 que posee Rusia y otros 20 el resto del mundo, los conflictos armados de diversa índole no han dejado de producirse a lo largo del último decenio (en torno a 60 entre 1989-1999) (ver FIG. 2), poniendo en peligro la estabilidad y seguridad mundial (RAMONET, 1999 y 2002), lo que ha provocado centenares de miles de muertos y más de 23 millones de refugiados (ACNUR, www.unher.ch). A finales del año 2002, según se recoge en el informe anual elaborado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos para la Paz de Estocolmo (http://www.sipri.se), el número de conflictos armados que seguían activos ascendía a 24, la mayor parte de los mismos situados en África, Oriente Medio y Asia (PRADOS, 2002). Entre los focos que entrañan un mayor riesgo para la estabilidad del sistema económico internacional cabe citar el enfrentamiento casi permanente que el Estado de Israel mantiene contra los palestinos y sus amigos árabes, principales productores de crudo y claro epicentro de inestabilidad geopolítica (Oriente Medio acapara el 66% de las reservas petrolíferas mundiales conocidas); las disputas entre la India y Paquistán, dos grandes potencias atómicas, por el control de la rica región de Cachemira; y en general las guerras civiles que se libran en distintos puntos estratégicos del Cáucaso por el dominio de las rutas de 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 303 304 El impacto territorial de los problemas globales Ministerio de Vivienda exportación del petróleo y del gas natural disponible en el Mar Caspio (ver FIG. 3), cuyas reservas se estiman en más de 200.000 millones de barriles, el 35% del total del planeta (CULLEN, 1999). A todo ello hay que añadir la creciente tensión que se vive en el Sureste Asiático por la amenaza nuclear de Corea del Norte y las ambiciones independentistas de Taiwan, cuya plena soberanía sigue reclamando China. Aunque algunas de las guerras actualmente vigentes se deben a la propagación de la pobreza y al rebrote de los nacionalismos, donde la identidad y la religión desempeñan un papel determinante (SMITH, 1999: 30-47), los expertos del Banco Mundial, después de estudiar cada una de las zonas en conflicto, llegaron a la conclusión de que el interés económico por controlar los yacimientos minerales y los recursos energéticos es el principal desencadenante de la mayoría de las contiendas civiles que se originan hoy en día en el mundo (MARCOS, 2000 y KLARE, 2003). Los autores del estudio afirman con rotundidad, que esta situación se da especialmente en el continente africano, donde existen destacados grupos armados que financian sus actividades paramilitares y guerrilleras con la venta de las materias primas que están bajo sus dominios territoriales (en especial minas de oro, plata y diamantes). En cierto modo, África y otras partes del mundo, con conflictos bélicos abiertos, son hoy el escenario de la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Europea y la pugna entre las grandes empresas multinacionales para hacerse con las concesiones de las explotaciones mineras y petrolíferas más rentables existentes en esos lugares. En la práctica, esos espacios, tan disputados e inseguros, se convierten en lo que NOGUÉ & al. (2001: 111-113) denominan «tierras incógnitas», en las que los derechos humanos no existen y los límites geográficos son imprecisos y cambiantes y su funcionamiento tiene una lógica interna propia, exenta de toda planificación y control racional. Allí la anarquía, el pillaje, la ley de los señores de la guerra y de los grupos FIG. 2. Principales conflictos geopolíticos abiertos en el mundo a principios del siglo XXI Fuente:ALBIÑANA, (1999:192). 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 304 CyTET, XXXVI (140) 2004 305 Ministerio de Vivienda mafiosos o paramilitares condicionan la vida de los grupos humanos que habitan esos territorios. 2.3. El narcotráfico y las redes internacionales de delincuencia y terrorismo La expansión de las actividades ilícitas ha experimentado un fortísimo incremento a lo largo de los últimos 50 años, cristalizando en la formación de poderosas e influyentes organizaciones criminales transnacionales, perfectamente organizadas en red, que operan en varios sectores productivos a la vez, aprovechándose de las ventajas que proporcionan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como de los procesos desreguladores impulsados a través de la globalización económica y de las facilidades concedidas a la libre circulación de capitales a nivel mundial. Su campo de actividad se centra en las especulaciones financieras, el comercio de armas y de material nuclear, el narcotráfico, el tráfico de personas y de órganos humanos y en el desarrollo de una variada y amplia gama de actividades ilegales que condicionan las libertades y la vida diaria de millones de ciudadanos en el mundo. Estos grupos mafiosos y organizaciones criminales han acumulado un poder sorprendente, llegando a interferir y a hipotecar la acción de gobierno de numerosos Estados: Colombia, Bolivia, Tailandia, México, Federación de Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas, a las que Robert Kaplan denomina «Estados bazar», por el hecho de estar controlados, en buena medida, por las mafias locales de carácter étnico muy marcado (KAPLAN, 2000 y EDWARDS, 2002). Incluso, en FIG. 3. Red de infraestructuras petroleras instaladas o previstas en la región del Mar Caspio Fuente:National Geographic (1999).Suplemento cartográfico,vol.4,n.º5, mayo. 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:32 Página 305 306 El impacto territorial de los problemas globales Ministerio de Vivienda diferentes estudios, se pone de manifiesto que Japón se ha visto seriamente afectado por las acciones llevadas a cabo por la mafia del país, al ser la responsable de la crisis que afectó al sector bancario nipón. Del mismo modo, la desaparición en Rusia, durante el mandato de Boris Yeltsin, de 400 toneladas de uranio enriquecido, todavía no recuperadas, suficientes para equipar 16.000 cabezas nucleares; así como el hecho comentado por Manuel Castells, en el volumen 3 de su conocida trilogía, de que a finales de los años noventa el 50% de los bancos y el 80% de las empresas conjuntas tenían conexiones estables con organizaciones mafiosas, y que casi todas las pequeñas empresas rusas pagaban cuotas de protección a bandas criminales y lo mismo hacían entre el 70 y el 80% de los bancos y las grandes empresas (CASTELLS, 1999: 207-217), ponen en evidencia la debilidad de las estructuras estatales de poder establecidas para hacer frente a los procedimientos y sofisticados métodos utilizados por las redes mafiosas, que cada vez incorporan a sus filas a jóvenes prodigiosos (economistas, abogados y a destacados profesionales universitarios), para mejorar sus sistemas de comercialización, maximizar el rendimiento y alcance de sus operaciones y burlar el control de las autoridades fiscales. Entre las actividades que han alcanzado proporciones gigantescas están las relacionadas con la producción, el tráfico y el consumo de estupefacientes. La elaboración de este tipo de sustancias se ha convertido en una auténtica industria global, con ramificaciones estratégicas en cada uno de los cinco continentes. Entre los lugares de producción destacan el denominado triángulo dorado (Birmania, Laos y Tailandia), la región de la media luna dorada (integrada por Afganistán, Irán y Pakistán), en ambos casos nos encontramos con los grandes productores mundiales de opio. A este grupo hay que añadir la fuerte actividad productiva que se desarrolla en países como Marruecos, Colombia, Bolivia, Perú y México, donde la producción y venta de narcóticos se ha convertido en una forma de vida. En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas calcula que en todo el mundo hay unos 50 millones de consumidores adictos a las drogas duras en sus distintas modalidades, estimando el valor del tráfico ilegal en 500.000 millones de dólares anuales, casi un monto similar al que genera el negocio del turismo internacional a nivel mundial (BBC, 2002). El consumo de estupefacientes, tal y como se puede apreciar en la FIG. 4, es FIG. 4. La industria global del narcotráfico:principales lugares de consumo de narcóticos Fuente:BBC Mundo (2002). 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:33 Página 306 CyTET, XXXVI (140) 2004 307 Ministerio de Vivienda especialmente intenso en las grandes ciudades y en las principales aglomeraciones urbanas existentes en el mundo, sobre todo en aquéllas que se localizan en los países más desarrollados, si bien hay que decir que en los últimos años se detecta un significativo desplazamiento y propagación del consumo hacia ciudades emergentes del tercer mundo (Dushanbe, Hanoi y Nairobi) lo que tiende a incrementar los conflictos sociales y los desajustes estructurales ya de por sí difíciles de combatir en estos espacios caracterizados por la proliferación de asentamientos espontáneos y crónicamente marginales. Con los ingresos procedentes de estas actividades se financian determinados grupos guerrilleros y señores de la guerra que operan en Colombia, Perú y diversos países africanos y asiáticos, así como las células de algunos grupos terroristas internacionales. Si bien las vías de financiación de estos últimos son muy diversas, el narcotráfico es una de las fundamentales, ya que la propia globalización, la desregulación bancaria, los paraísos fiscales y los acuerdos de libre comercio ofrecen herramientas hechas a la medida de las narcomafias. Otro campo de actuación, especialmente relevante, que está adquiriendo dramáticas consecuencias sociales, es el tráfico de personas y de inmigrantes ilegales (NAIR & al. 2000 y RODRÍGUEZ, 2002). Según un informe del Consejo de la Unión hecho público durante la Cumbre de Sevilla, sólo en la Unión Europea entran cada año unas 500.000 personas ilegales, de la mano de redes de traficantes, estimándose en 3 millones de personas el total de residentes en la Unión Europea que carecen de documentación en regla. Los analistas van más allá, al considerar que cerca de 25 millones de emigrantes subsaharianos ya se han puesto en marcha para entrar en Europa con el apoyo de las redes internacionales de traficantes, utilizando para ello todos los medios a su alcance (PERAL, 2001). La situación es similar en los Estados Unidos, donde la Agencia Central de Inteligencia reconoce en un informe que alrededor de 6 millones de inmigrantes están en situación irregular (la mayoría de nacionalidad mexicana) y que más de 50.000 mujeres y niños llegan cada año a ese país con promesas falsas. Una vez introducidos en el país, son obligadas a ejercer la prostitución, a trabajar en condiciones de esclavitud y a otras actividades fuera de la Ley. Muchas de las víctimas son menores de edad que proceden de Asia y África donde son prácticamente vendidas a bajos precios por sus propias familias a los traficantes. Ya en las ciudades de destino, se les obliga a servir como esclavos en el servicio doméstico. El citado informe añade que a nivel mundial, entre 700.000 y un millón de mujeres y niños son víctimas de este contrabando de seres humanos cada año; y que el problema tiende a aumentar en EE.UU y Europa, principales lugares de destino (ELPaís, 03-04-2000: 36). Estas redes de traficantes de seres humanos, que también utilizan la red internacional de aeropuertos para introducir inmigrantes irregulares (ver FIG. 5), actúan fundamentalmente en los países árabes, Tailanda, Myanmar, Filipinas, Malasia, Vietnam, China, Korea del Sur, México, Colombia, Honduras, Brasil, Rusia, República Checa, Hungria, Polonia, Rumanía, Nigeria y diversos países africanos donde captan mayoritariamente a sus víctimas. El creciente poder económico que han adquirido estas redes internacionales de delincuencia organizada, algunas de las cuales poseen la estructura organizativa y el alcance de las grandes empresas multinacionales, les ha permitido constituir, apoyar o financiar grupos terroristas, camuflados en la sociedad civil con la finalidad de intimidar y desestabilizar las estructuras de poder legalmente establecidas. Los atentados contra las torres gemelas de Nueva York, llevados a cabo el 11 de septiembre de 2001, condujeron a los Estados Unidos a iniciar una guerra global contra el terrorismo internacional cuyas primeras medidas se concretaron en la congelación de las cuentas bancarias de «Al Qaeda» (principal organización terrorista de carácter global que opera a través de una red de células autónomas muy dispersas por la geografía mundial) y de otros 25 grupos terroristas (BASTENIER, 2002: 23), con unidades operativas en distintos países, fundamentalmente islámicos (RASHID, 2002); y en la invasión militar de Afganistán y el derrocamiento del régimen talibán, así como en la ocupación y control militar de Irak para asegurar, sobre todo, sus intereses geoestratégjcos en la zona del Golfo Pérsico, 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:33 Página 307 314 El impacto territorial de los problemas globales Ministerio de Vivienda Desarrollo, conocida como la cumbre de la tierra, que dio paso, para algunos autores, a una creciente sensación de «geopolitización del medio ambiente» (NOGUÉ & al. 2001: 190) en el sistema mundial. Posteriormente, en la Convención de Kioto de 1997, sólo 38 países llegaron a un acuerdo para firmar un protocolo para la reducción paulatina de los gases que dañan la capa de ozono, siendo significativo la negativa de Estados Unidos de ratificar y poner en marcha los compromisos inicialmente adquiridos. Finalmente, tras la celebración del Foro Ministerial Mundial de Malmoe (Suecia), en mayo de 2000, en la que se reconoció el impacto de la globalización en el medio ambiente y la tendencia a extender a los países en vías de desarrollo los malos hábitos productivos de los países ricos, se llegó a la ya mencionada Convención de las Naciones Unidas sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, que tuvo lugar en Estocolmo, en mayo de 2001, en la que se aprobó la eliminación total de 12 sustancias tóxicas en 90 de los 120 países asistentes a dicha convención. La reciente celebración de la segunda cumbre mundial sobre desarrollo sostenible (Johannesburgo, 2002), viene a confirmar, una vez más, la falta de consenso e interés por alcanzar acuerdos globales firmes y estables que frenen el deterioro progresivo del medio ambiente. De este modo, y a pesar de los intentos de las Naciones Unidas por impulsar acuerdos, promover iniciativas y financiar costosos informes que prueban la magnitud de la crisis ambiental que se acerca y los conflictos que se pueden derivar por el dominio estratégico del agua en varios puntos de África y Oriente Medio (VV. AA., 1992; VV. AA., 2001; y NIC, 2002), bien económico, por otra parte, cada vez más escaso y disputado, como así lo demuestra el último informe de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente mundial ya citado (PNUE, 2002), los resultados obtenidos son todavía muy limitados debido a la permanente confrontación de intereses geopolíticos y económicos entre países ricos y pobres. 3. CONCLUSIÓN: LA NECESARIA PLANIFICACIÓN GLOBAL La dimensión y envergadura de los problemas aquí analizados, son un claro exponente de la complejidad de las relaciones que se establecen, en la práctica, entre el hombre y el medio. Ya no basta con estudiar los fenómenos a escala local o regional sin tener en cuenta el contexto global. La aparición de nuevas variables espaciales fuera de todo control, que superan las fronteras físicas de los territorios, la progresiva descentralización de las actividades productivas y la globalización generada por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, están contribuyendo a la inestabilidad e incertidumbre del sistema mundial, pero también a incrementar la interacción entre los distintos espacios, cada vez más dependientes unos de otros, a todos los niveles, lo que nos obliga a enfocar y planificar globalmente el espacio geográfico mundial para acometer la resolución de los grandes problemas globales de naturaleza física y humana que hoy tiene planteados la humanidad en su conjunto. Pero también debemos asumir que en un contexto mundial, caracterizado por la diversidad cultural y la diferenciación espacial, no es posible un gobierno global ni su finalidad planificadora sin contar con una verdadera cooperación en el ámbito local. Ante estas circunstancias, es necesario fortalecer y potenciar estructuras de poder supranacionales eficaces que, sin marginar la autonomía local y promoviendo el consenso democrático y la participación activa de las diferentes culturas y entidades espaciales regionales, sean capaces de hacer frente a la magnitud de los problemas comunes aquí comentados. Sólo desde una perspectiva global y local, multilateral y de consenso, basada en el diálogo y en la colaboración entre los diferentes Estados, Instituciones y Organizaciones Internacionales Supranacionales, que garanticen los principios básicos de una justicia universal, se pueden remediar, o en todo caso aminorar, las graves injusticias territoriales, sociales y geopolíticas que todavía sigue padeciendo este mundo en el siglo XXI. Acometer la solución de los problemas que acabo de comentar exige, pues, un gobierno global del planeta, cediendo el protagonismo a las Organizaciones Supranacionales de ámbito regional y mundial, donde los Estados tengan una representatividad equilibrada en función de su potencial demográfico. La 02 Doval Adán 140 1/9/04 15:33 Página 314 CyTET, XXXVI (140) 2004 315 Ministerio de Vivienda aplicación de este principio implicaría la reforma y modificación del actual sistema de funcionamiento de las Organizaciones Internacionales más representativas (ONU, FMI, BM, OMC, OCDE), eliminando en éstas el anacrónico derecho de veto que todavía conservan unos pocos países y ejerciendo un control efectivo sobre las actividades que realizan las grandes corporaciones empresariales transnacionales. Las Instituciones globales deben abordar los temas vitales de interés universal y fijar los grandes objetivos, en estrecha colaboración con los Estados y establecer los mecanismos instrumentales, materiales y humanos, que sean precisos para su consecución, es una tarea esencial y prioritaria para afrontar los grandes problemas sociales y humanos de interés general, derivados de un mundo espacialmente globalizado y cada vez más interdependiente, condenado a encontrar vías de entendimiento colectivo entre la diversidad de pueblos y naciones que lo integran. El estado actual del mundo demanda ese entendimiento y la necesaria consolidación de estructuras de poder global, realmente eficaces en el tiempo y en el espacio, que se comprometan a combatir los problemas más relevantes y de mayor interés social que afectan a nuestro planeta. BIBLIOGRAFÍA ALBET, A. & P. BENEJAM (2000): Una geografía humana renovada: lugares y regiones en un mundo global, Vicens Vives, Barcelona. ALBIÑANA, A. (ed.) 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