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Boletín oficial del Centro Gallego, n. 29 (1905)

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ANO III A ellaneda , Diciemb e 10 de 1905 NÚM. 29 DIRECTOR Abela do Al a ez S ale el 10 de cada mes ADMINISTRADOR José O e o El Socio Don ha sa is echo la can idad de UN PESO moneda nacional, po su cuo a co espondien e al mes de la echa. Diciemb e í°. de 1905. E l V ice -P esiden e , E l T eso e o , 19 0 6 (ü alúdanlo.) caziñ. 0 ,lamen e a niieo zoo aóo- ciadod deoeándeUó la mad comple a elicidad al en zaz en el 6.° ano del óiglo SoSo. (% lao óociedaded con laó cjue óoó euemoó loo za adoo de amio ad ij a la pzenoa en genezal, nueo zoo o oo máo oincezoo poz ou czecien e pzoc/zeoo. B ole ín O icial del C en o G- allego Ai iños, aipiños, ai es, ai iños d ’ a miña é a ai iños, ai iños, ai es, ai iños, le aime á ela El 24 del co ien e da án p incipio nues as ome ías en el pin o esco campo de la sucesión del ex in o D. Juan Ma ín Nu ez, cedido galan emen e po el admi  nis ado del F igo í ico «La Blanca», de acue do con el p og ama opo unamen e ^ A ellas concu i án, indudablemen e, odos los hijos de la pa iia chica, á ol  ida po un momen o el udo ba alla po la ida, e emplando nues o espí i u al calo de los a u uxos y alaláas, y del ei icei o sonido déla gai a gallega, que e o  ca los dulces ecue dos de nues as glo iosas adiciones, condensando en a mónico himno los ecos de nues as aleg ías po el esu gimien o glo ioso de la colec i idad gallega en Amé ica. , . , , , El campo ome o, se á el pun o de ci a pa a odos los hijos de las egiones en que na u almen e se epa e nues a inol idable España y pa a los na u ales del país y ex anje os que an o simpa izan con nues as cos umb es sin e izadas en las amosas ome ías gallegas. Pombiña s ’ os la es o nas C ’ unha poula no eu ico, D ’ a omas p umas é o es Heiche de ague un niño. Días de place y de egocijo nos espe an con el g andioso espec áculo que o ecen nues as ome ías, cuya ama legí imamen e adqui ida, esul a a mas e i  caz en es e año, que la comisión de ies as y di ec i a no han esca imado medio al  guno pa a sa is ace la cu iosidad y buen gus o de los miles de ome os que nos i  si an odos los años. # . , ,, ^ ., Juegos de dis acción, bailes egionales, can igas alalaas, a u uxos, gai as, pandei os músicas é ogueiés] is osísimas ca pas donde se espende an los nms icos caldos gallegos, osquillas de BÁ ada ia y almend as de Allanz; nada al a a en el campo ome o en los días 24, 25 y 31 de Diciemb e ac ual y 1, 6 y 7 de Ene o p óximo. . . ... Compañeinños quinaos Que á Galicia e o nás, Da lle un bico y un h' ap e ó Se i en, os nosos pais. El 24 del co ien e llega án al Pue o de Buenos Ai es en el magní ico a- no «León XIII» de la T asa lán ica Española, dos magní icos gigan es que ep e  sen an los Beyes D. Fe nando y D a . Isabel la Ca ólica y dos pa ejas de cabezudos odo de p ime o den, ajes lujosísimos con co onas y oison de o o ino, adqui i  dos po el C en o G allego en la ciudad de Ba celona, po in e medio de nues o ap eciado socio hono a io el capi án Don Manuel Deschamps. B ole ín O icial del O en eo G allego 3 En el mismo día de su llegada se inco po a án á nues os es i ales exhibien  do sus a ogan es igu as po las calles de es a ciudad acompañados de la gai a gallega, cuyas melodiosas no as ienen la i ud de acalla penas y a i a jidace es. Anda mais, anda lixei o, anda apo , mais axiña, Que xa me a dan os bicos d ’ a nai y-a é a que idas. No al e un solo gallego á las omaxes genuinamen e gallegas, pa a llena el alma de gozo, espi ando el ambien e de nues as cul as adiciones y á hon a con an g a as aleg ías y espansiones, el nomb e de la excelsa pa ona San a Galicia i gen y má i . Semp e he mosa, e de semp e, Amo , belleza, ca iño, ¡qué é a á miña é a! i ude, e una, dichas; ben se dice nos can a es: ise é o pobo d ’ os idalgos: despois d ’ o céo, Galicia a nosa san a Galicia GALICIA ETST AMÉRICA «¡Qué he mosa e don Dios, é a que ida, desdichada beldé! ¡Qué doce é melancólico sosego sin o ó e con emp a !» Rosalía C as o . ¡Dios e lo p emie di ino uiseño de mi ado ada Galicia! Dios e lo p emie dulce y melancólica Rosalía! po habe can ado la he mosu a de mi ie a en esos inspi adísimos e sos, pedazos de u alma dolo ida, ayes lanzados po un co azón lace ado po mil ace bos dolo es, que sólo la ía en usiasmado an e la belleza incom  pa able de la ie a en que nacis e, y á la que has dedicado oda una ida de san a inspi ación. ¡Dios e lo pague! Po nues a pa e, e eco da emos mien as exis a en noso os un á omo de ida, y ele a emos al cielo las plega ias de los humildes, pidiendío al Dios de las mise ico dias que e o o gue el p emio que has me ecido po u's excelsas i udes. La belleza de Galicia no ha sido can ada solo po la inspi ada poe isa de I ia. Todos cuan os han enido la dicha de conoce la (y al deci es o p escindo de los gallegos) le han dedicado palab as de elogio, admi ados, al con empla los en  can os de la Suiza española. El g an poe a, Manuel del Palacio, que quie e á Galicia como si ue a su hijo, dice que po lo menos una de las nue e musas e a gallega; sin duda aquella que inspi ó á Al onso X y á Hacías, á Añón y á Balles e os, á Cu os, Losada, Ga cía Pe ei o y an os o os, la poesía ie na unas eces, y o as solemne y g a e que se espi a en sus playas halagado as, en sus escos y delei osos alles, y en sus e des y pin o escas mon añas. 4 B ole ín O icial del C en o G allego Galicia ha me ecido ambién las alabanzas del inmo al ibuno español, del insigne Cas ela , el cual pasaba sa is echísimo una pequeña empo ada en Monda- iz á in de epone su queb an ada salud, con las aguas medicinales, y espi a los oxigenados y pu ísimos ai es de aquellas he mosas mon añas. Los gallegos sen imos po la pequeña pa ia e dade a idola ía. Amamos á Galicia po se quien es, pob e ó ica, eliz ó desdichada, pe o siemp e bella: y los ausen es le consag amos odos nues os pensamien os y enemos pues o: en ella odas nues as delicias. Amamos á la humilde choza ó ica i ienda donde nacimos; á la pequeña caini a en la cual do míamos al a ullo de cél ica canción en onada po aquella que idísima muge que nos lle ó en su seno y nos c ió al calo de su obus o y amo oso pecho; amamos ¿po qué no deci lo? á la aquiña, al humilde y se icial bo ico y al ie no co de illo que hemos is o nace , sin ol ida nos del iejo can, iel y su ido gua dado de nues as idas y haciendas, que salía g uñendo de sa is acción y aleg ía, á lame nos las manos, cuando eg esábamos de las noc u nas y amo osas excu siones: en in que emos con e dade a locu a aumen ada po la ausencia, odo lo que sea de Galicia, de aquella ie a de nues os amo es, y nada ni nadie se á capaz de a anca es os ca iños del co azón de un gallego. Po es o padecemos esa en e medad llamada «mo iña» que no es o a cosa que la al a de ese «doce e melancólico sosego», de que nos habla la au o a de los he mosos e sos que si en de lema á es e pob ísimo abajo. Po es o sien e el gallego, al encon a se lejos de su amada ie a, la impe iosa necesidad de busca al paisano, y con él, con e sa de aquellas cosas cuyo ecue do les es indispensable pa a pode i i y sopo a los udos abajos, hon oso pa i  monio del su ido y labo ioso hijo de Galicia. Poi es o se unen los gallegos, o mando esas en usias as y pode osas socie dades donde encuen an leni i o á la nos algia que les consume, hablando de Gali  cia con los con e áneos, eco dándola con ellos, y con ellos ambién p ocu ando e  suci a aquellas di e siones que dis u a on allá en la aleg e aldea du an e los elices días de la ju en ud ó de la niñez. Donde quie a que haya gallegos, allí exis e una sociedad g ande ó pequeña según sea g ande ó pequeño el núme o de los esiden es en aquel pa aje. En la Habana, donde hay una nume osa colonia de na u ales de Galicia se ha undado hace ein a y cinco años la g andiosa sociedad denominada «Cen o Ga  llego de la Habana y sociedad de bene icencia pa a na u ales de Galicia» la cual cuen a con un sun uoso edi icio de su p opiedad, si uado en el cen o de la ciudad, en e al campo de Ma e; casa de salud, ambién p opiedad del an edicho cen o, donde se asis en los socios en e mos con oda solici ud y cuidados. Puede deci se sin miedo de equi oca nos que es la sociedad gallega más pode osa de odas las que exis en den o y ue a de Galicia. En ‘ es a hospi ala ia ie a, nación noble y gene osa, como la mad e España, que la conside a como hija p edilec a, y en la cual encon amos los españoles pan y ca iño, ienen ambién los gallegos a ias sociedades, de las cuales solo conozco una, debido al poco iempo que lle o de esidencia en es e p óspe o y bello país. Me e ie o al C en o G allego de Ba acas al Sud, al cual an dedicadas es as líneas, y al cual elici o con odo mi co azón, po el en usiasmo, unión pe ec a y cons ancia á oda p ueba, que han demos ado sus socios pa a pone es e cen o á la al u a en idiable en que se encuen a, no con ando más que seis años de exis encia. B ole ín O icial del C en o G allego 5 En la ac ualidad p ocedes© á la cons ucción del nue o edi icio que lia de ocupa es a sociedad, ob a que supone g andes sac i icios, pe o que no dudo e co onada po el más lisonje o éxi o, con ando como cuen a es e cen o con el en  usias a, in eligen e y labo ioso gallego seño Pa edes Rey que con no able acie o p eside es a simpá ica colec i idad. El día 24 empiezan las ome ías, ies as pa ocinadas po el C en o G allego , y con es o, end emos ocasión de aplaudi en e o as no edades al co o y o ques a di igidos po el maes o comjios elano mi que ido amigo S . Miguez Rúa. ¡Adelan e mis que idos paisanos! Así se hon a á la pa ia, así se demues a que hay co azón, y así ambién es como me eceis bien de nues a que ida España. < o no inal, he de pedi os, que en es os días de ies as, demos éis co du a y comedidas espansiones, p ocu ando deja bien pues o el nomb e de la e iña de o ma que no haya nada malo que deci de los gallegos; y po úl imo, si os pa ecie e con enien e, yo e ía con gus o que en ese día en ia eis á la mad e pa ia un es i  monio de adhesión y ca iño, di igido al ilus e gallego, hoy dignísimo p esiden e del consejo de minis os Exmo. Seño Eugenio Mon e o R íos á in de que uese an e S. M. el Rey Al onso XIII y an e odo el pueblo español el enca gado de co  munica les, en nues o nomb e los sen imien os de pa io ismo de que es amos ani  mados y ambién pa a que allá sepan que los gallegos aman si á Galicia, pe o á Galicia den o de la unidad nacional cobijada con la mil eces glo iosa bande a oja y gualda conquis ado a y dueña de medio mundo; y inalmen e pa a que engan p esen e que los gallegos, aunque ausen es, no desconocemos los debe es pa a con la pa ia, y que en nues a memo ia es án g abadas con ca ac e es indelebles las sublimes palab as del poe a: «Jamás al peso de enemiga plan a se il Galicia gemi á op imida.» M anuel F e nández R od íguez . Buenos Ai es, l.° Diciemb e de 1905. ---------------- + ---------------- TJTSIA. AVENTURA EN ARG ADE A MI AMIGO ANTONIO PAREDES REY Después de dos la gos meses de escu sión po la clásica ie a gallega, llegába  mos á la caída de una a de o oñal, causados y mollinos, mi compañe o y yo á la al  dea de A eade, uno de los an os illo ios con que es án salpicados los mon añosos a abales de «la muy iel, leal y ale osa ciudad de Vigo», cuya undación según mi sabio acompañan e, se pie de en la oscu idad de los iempos. E a mi amigo un jo en de ein icinco años, in eligen e y ac i o, conocedo palmo á palmo de aquella he mosa egión, llamada con jus icia la Suiza de la penín  sula Ibé ica. Poseía dos condiciones inmejo ables pa a el u ismo: esolución y 6 B ole ín O icial del Cen o G- allego alen ía, cualidades que en más de una ocasión nos hablan sacado de apu os en aque  llos enma añados e icue os. Hubié amos deseado pe noc a en Vigo, la his ó ica ciudad, p ime a de Galicia y de la España en e a ecupe ada á los anceses en 1809. engol ada hoy en su á ico y soñando quizas, en los des inos que les son íen. Nos ue imposible; nues a jo nada ese día había sido la ga y penosa con en ándonos con solo e de lejos sus cas illos del Cas o y de San Sebas ian, alien es balua es en o o a, que se con  se an en pie como p e endiendo oda ía en su ancianidad segui p o ejiendo á su hija p edilec a edi icada en la alda de su mon e. Resol imos pues, pe noc a en A cad©. La noche e a oscu a en ex emo lo que nos indujo á pedi hospi alidad en la p ime a casa que hallamos al paso. Saliónos á ecibi un homb e de eo aspec o, al o y o nido quién enia más aza de bandole o que el de un pací ico ecino de aquella aldea. Sin emba go ue a que le inspi ásemos con ianza ó compasión ó po la adi  ción hospi ala ia nunca desmen ida de su aza, el caso ué que nos hizo en a y en b e es y concisas palab as nos p esen ó á su muje , baja y echoncha y no mal pa  ecida — y á su nume osa p ole compues a de ca o ce hijos ó hijas, la mayo pa e de los c íales pasaban ya de los es lus os. Nos obliga on á cena con ellos (no deseábamos o a cosa) sob e una mesa cuya ex ensión no se pe día, como la undación de Vigo, en la his o ia de los iempos pe o se pe día, sí, en una inmensa habi ación en cuyas neg as pa edes se eian col gadas po doquie y sin sime ía alguna, cuchillos, hoces, hachas y o os ins umen  os co an es y punzan es de odo iempo y amaño y especie. El aspec o del dueño de casa, el de a ios de su ecunda p ole y aquellas a mas de odas las edades me enían p eocupado, mien as mi aleg e amigo de o aba más bien que comia aquella ugal' pe o suculen a cena á base de buen ino y de mejo jamón. ¿En donde nos hallábamos? ¿Que p o ección end ían aquella gen e, cuyo aspec o eo hacia con as e con la mejo de las hospi alidades con que nos b indaban? Pasó po mi men e la idea del obo, y si ue a así el chasco á ecibi se ía g ande — No disponíamos desg aciadamen e y en aquel ins an e de más dine o que de dos pese as en calde illa, en mi pode y una balija que lle aba mi compañe o, al  go pesada sí, debido á una buena can idad de diminu as pied as que coleccionába  mos y lle ábamos como o eo y esul ado de nues a escu sión. ¿Hab ían pues o los ojos en nues a balija? —¿La hab ían omado quizás, como eple a, de monedas de cinco du os? Pasa é po al o la na ación dé lo que alli se habló ni de las cien o y una p e- o-un aque nos hicie on, pe o consigna é que llamó mayo men e mi a ención cie os cuchicheos, ápidos y en oz baja habidos en e los dueños de casa. A deci e dad me ala mó, me c eí en e gen e de mal i i . Concluida que hubo la cena, se nos designó la habi ación en donde do mi ; una boha dilla pequeña y baja en donde habi aban en amigable conso cio a ículos de consumo con chi imbolos de oda especie. Allí habían jamones, pa a as es igios de opa hecha, cebollas, cacha os, leña, dos gallinas incubando y en un ángulo de aquel e dade o museo, un je gón de paja que se nos des inaba pa a descansa nues as cansadas humanidades. ( __ A al a de almohada mi compañe o colocó la pesada balija la cual, dicho sea 7 B ole ín O icial del C en o G allego de paso, jamás se sepa aba de él, (bien es e dad que po el momen o o maba odo nues o habe ), y al poco a o su espí i u iajaba po el mejo de los mundos. — se había do mido y oncaba admi ablemen e. ¡Ah ju en ud, ju en ud, cuan o ales y cuan digna e es de admi ación! T s inú il deci que yo no pude ce a los ojos. Es aba sob esal ado é impa  cien e po la llegada de la au o a. No se sepa aba de mi men e el aspec o e oz de aquel homb e y el de aquella mansión. Re lexionando sob e nues a si uación es aba, cuando oí umo es de oces- de un b inco llegué al bo de de la escale a y páseme á escucha ; los dueños de casa es aban dispu ando, y en e o as oí cla amen e es as e o í icas palab as dichas po la muje : «en onces ¿Se á p eciso sac i ica á ambos? ............ » No se lo que po mi pasó al oi lo, la incógni a quedaba esuel a; aquella boha  dilla sin ai e m luz sena nues a úl ima mansión en la Tie a. Quise llama á mi compañe o y me al ó el alien o y la ue za pa a da un paso. Indudablemen e los pe os odos de mi cue po debían es a ígidos, mis pie nas laqueaban y co ía po odo mi se un sudo ío p ecu so siemp e de g a es acon ecimien os. ' en 01 llegó al colmo cuando no é luz en la escale a y uido de pasos — No ha na duda, ¡subían á sac i ica nos! T opezando acá y acullá llegué al Jado de mi amigo que seguía oncando sin sospecha siquie a que es aba gozando de su úl imo cua o de ho a. Apa ecie on po in los in empes i os isi an es: la muje haciendo de guía con un iejo candil y su e oz ma ido blandiendo en su dies a un emendo cuchillo cuyo b illo dis inguí pe ec amen e desde mi lecho de mue e. Se me igu ó que as ellos, enían uno po uno oda aquella p ole a mados con odo aquel a senal de ins umen os que había is o colgados en las pa edes. Yá mas mue o que i o, me hice el do mido — ¿Qué o a cosa me quedaba en an c i ica si uación? — Si siquie a hubie a una ú o a salida pa a hui , aun cuando ue a po el ejado, la única e a la a ídica escale a en donde es a ían los ca o ce lujos de aquel buen ma imonio ce ándonos el paso. C uza on sigilosamen e po en e aquel ma emagnun de as os, di igiéndose hacia noso os. Ce e los ojos: había llegado mi úl imo ins an e. Me encomendó á odos los san os de la co e celes ial, sin exclui á los innume ables má i es de . agoza y como a da on an o en despacha nos pa a mejo es egiones, ab í los ojos y. . . ¡üh aleg ía! Aquel eo se humano de la gas y enma añadas guedejas, aquel a quien había omado po nues o e dugo, despedazaba sin piedad alguna uno as o o los dos he mosos jamones que pendían sob e nues a cabeza. -íecien en onces co no de nue o la sang e po mis enas; ecien en onces comp end! aquellas palab as dichas po la muje . — ¿«Se á p eciso sac i ica á los jam d n *!■ “ ^aba-ese día (pues ya pasaba de la media noche) e a la ñes a del pueb! 0 , ies a que nues a gen e deseaba es eja con oda ..a abundancia posible y de lo cual u imos o zosamen e que pa icipa . Vein e años después, conse ando en mi memo ia, como los conse o ho los sucesos de aquella noche ol í á A cade. Llamé á la misma pue a c eyendo e de nue o aquel osco semblan e del je e de la amilia, pe o ui ecibido po una sim pá ica iejecilia apoyada ya en un báculo. 1 8 B ole ín O icial del C en o G allego E a la muje de mi cuen o. Su ma ido había mue o y solamen e la a-om- náñaban dos de sus hijas. , «■ j . 1 Aún conse aba despejada su memo ia econociéndome-pe lec amen e. La pied a undamen al que ese p og esis a G es eo G alieso ha colocado en sn edi icio social, p oceden e del luga de mi cuen o, ha sido la e dade a causa de ae A colación y cia A publicidad uno de los an os da os que exis en en mi ieja ca e a de iaje o. EL. COm^EO G ALLEG O Es e ap eciable y simpá ico semana io que e la luz pública en la mudad de Bio de Janen-o, capi al de la República del B asil, y que an elocuen emen e duige nues o ap eciable paisano D. An onio de la Cues a, ha en ado en el mim. 104 de Sclm 17 de No iemb e úl imo en el III año de labo iosa y p ospe a exis encia. Con an «a o mo i o ha obsequiado A sus subsc ip o es con un nume o espe- „¡.1 de ocho páginas en papel sa inado, en cuyas columnas se egis an los e íalos ‘ l biog á icos de los dis inguidos con e áneos esiden es en aquella capi al, I d Cue Ga Sa ¿ as? D. Se a ín González Noguei a D Casimi o San a Mana, D. Manuel T Domínguez, D. José Blanco Ameigei a, D. Cons an ino Pe ei a y D. F ancisco B an o ^ ^ ^ k Es a ua Ecues e de D. Ped o I undado del Impe io B asile o, y la is a gene al de la Bahía de Rio Janei o, con a ien os y P0eSÍa A » U ap 6 6 SÍb 0 con e áneo S . de la Cues a, después de una lige a ausen- io ol ió á hace se ca go déla di ección del impo an e Co eo Gallego obedeciendo Hn í oa de^ ido® pa io ismo, y A las ei e adas ms ancias de sus nume osos amigos. . ndudable i0 nues 0 am igo y paisano, hab á pasado múl iples sinsabo es , - mpdio une es u o po p ime a ez al en e de dicho semana io, úníT^Són VcoW española en Rio.-Pod á habe sido más de una ' . }■ lp i ac . i . io-as nacidas de la en idia de aquellos que nada p oducen, ímam del eno cS la colec i id adíele aquellos que mi an con a ma o ¿di e encia las cosas de la que ida pa ia ausen e, pe o siemp e dispues os lamajo , • ñ n el cam ino de los que no omi en sac i icio mo al - w po — iien ¿ o ’ e! nlb e inol idabl? del e uno:-pe o, debe en- , ppbo He su ob a-po que en ella le acompañan de coiazon la g an con a se sa is echo de su obla po qn la no han ol idado ni SSá/iamL^S^ ^apego po aquella encan ado a y san a egién galaÍ No desmaye el amigo Cues a en su bené ica y plausible a ea y eciba Co eo Gallego y su dignísimo Di ec o nues o más ca iñoso aplauso, con o os po su lai & ida y p ospe idad c ecien e. B ole ín O icial del C en o G allego Ho ^LeanLaje d.e G-alIcIa, Nues o ap eciable socio hono a io D. ManuelCas o López, Di ec o p opie. a io dei ico* Galicia,^ sido obsequiado po la lau eada Sooibdad «Ai mos miña é a» del Fe ol, con un magní ico y oluminoso álbum,—el que es admiiado po cuan as pe sonas han enido ocasión de e lo siendo muy aplaudido po la 1516118 Susc iben dicho álbum las más al as no abilidades de Galicia en las le as, las a es, la indus ia y el come cio con elocuen es dedica o ias de las p mcipales socie- (lacles de nues a egión, que se han adhe ido a an plausible idea. . La po ada, es un he moso dibujo, de es ilo cel a, ob a del no able pin o - cen e Diaz y González, iniciado de la ob a. «En la pa e an e io jun amen e con la dedica o ia, admi ase una alego ía deGaEcia, galla da que sos iene en una mano una ama de lau el, que a anza hacia un bus o deCas io Lopez^ineciosa mmo^^ei album? ba;jo los escudos de Fe ol y Galicia, p imo osa- inen e p n adoj^-ce asi^o^ ^ e a y en su nomb e la Jun a Di ec i a de k misma en unión de las demás en idades y pe sonas aman es de la egión, al . . Manuel Cas o López, di ec o de E l E co de G alicia , de Buenos Ai es, mmi ismi esc i o y pe iodis a, g an pa io a é incansable de enso de los p es igios del pueb gallego- en ían, como modes ísima o enda, el p esen e mensaje de elici ación y econocimien o, con la exp esión since a del más al o ap ecio y i a simpa ía. El Fe ol, ene o de 1905.» ' ^ Como hijos de Galicia, nos cong a ulamos que nues os he manos ibu en an ca iñoso y me ecido ecue do como p emio a los des elos y amo que po ^a egión sien e el ag aciado D. Manuel Cas o López á quien en iamos nues a humilde pe o since a elici ación. Resoluciones de la Comisión Di ec i a En sesión del 21 de No iemb e úl imo ha omado en conside ación anas p e  gun as de maes os Di ec o es y en e ellas ue ap obada la siguien e: Buenos Ai es, No iemb e 20 de 1905. Al S . P esiden e del C en o G allego . Es imado seño : Teniendo conocimien o que se encuen a acan e la plaza de Maes o Di ec o musical de ese Cen o, engo' á o e a mis se icios en al ca ác e . Mis condiciones de Maes o Di ec o , se á ácil a esa C. D. a e igua las en e los hijos de San iago de Galicia, adicados en es a capi al que conocen mis ap i  udes. 16 B ole ín O icial del C en o G allego | TALABARTEBIA DE ¥ ECHECARAY Hnos. y Cia. Sección del mayo VICTORIA 1022" 5^ I ¥ ¥ ¥ ¥ ¥ ¥ ¥ ¥ ¥ Sección del de alle VICTORIA Y BUEN ORDEN “ =3®0- G ancle y a iado su ido en Baúles de bodega; idem de ca  ma o e; Sillas de iaje; Man as y po aman as. A neses pa a uno ó dos caballos EXTRANJEROS Y DEL PAÍS Fab icados con las mejo es suelas <*$*=- LA CASA MEJOR SURTIDA En a ículos «leí amo Rep ssen aii es de la casa A. C a MILLE j FILS - PARIS Aguas mine o-medicinales de MONDARIZ INTRODUCTORES EN LA REPUBLICA ARGENTINA K€JI! EC jc A I A V Unos, y Cia. BUEN ORDEN ESQ. VICTORIA