Boletín oficial del Centro Gallego, n. 29 (1905)
Full text
ANO
III
A
ellaneda
,
Diciemb e
10
de
1905
NÚM.
29
DIRECTOR
Abela do
Al a ez
S
ale
el
10
de
cada
mes
ADMINISTRADOR
José
O e o
El
Socio
Don
ha
sa is echo
la
can idad
de
UN
PESO
moneda
nacional,
po
su
cuo a
co espondien e
al
mes
de
la
echa.
Diciemb e
í°.
de
1905.
E
l
V
ice
-P
esiden e
,
E
l
T
eso e o
,
19
0
6
(ü alúdanlo.)
caziñ.
0
,lamen e
a
niieo zoo
aóo-
ciadod
deoeándeUó
la
mad
comple a
elicidad
al
en zaz
en
el
6.°
ano
del
óiglo
SoSo.
(%
lao
óociedaded
con
laó
cjue
óoó euemoó
loo
za adoo
de
amio ad
ij
a
la
pzenoa
en
genezal,
nueo zoo
o oo
máo
oincezoo
poz
ou
czecien e
pzoc/zeoo.
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G-
allego
Ai iños,
aipiños,
ai es,
ai iños
d
’
a
miña
é a
ai iños,
ai iños,
ai es,
ai iños,
le aime
á
ela
El
24
del
co ien e
da án
p incipio
nues as
ome ías
en
el
pin o esco
campo
de
la
sucesión
del
ex in o
D.
Juan
Ma ín
Nu ez,
cedido
galan emen e
po
el
admi
nis ado
del
F igo í ico
«La
Blanca»,
de
acue do
con
el
p og ama
opo unamen e
^
A
ellas
concu i án,
indudablemen e,
odos
los
hijos
de
la
pa iia
chica,
á
ol
ida
po
un
momen o
el
udo
ba alla
po
la
ida,
e emplando
nues o
espí i u
al
calo
de
los
a u uxos
y
alaláas,
y
del
ei icei o
sonido
déla
gai a
gallega,
que
e o
ca
los
dulces
ecue dos
de
nues as
glo iosas
adiciones,
condensando
en
a mónico
himno
los
ecos
de
nues as
aleg ías
po
el
esu gimien o
glo ioso
de
la
colec i idad
gallega
en
Amé ica.
,
.
,
,
,
El
campo
ome o,
se á
el
pun o
de
ci a
pa a
odos
los
hijos
de
las
egiones
en
que
na u almen e
se
epa e
nues a
inol idable
España
y
pa a
los
na u ales
del
país
y
ex anje os
que
an o
simpa izan
con
nues as
cos umb es
sin e izadas
en
las
amosas
ome ías
gallegas.
Pombiña
s
’
os
la es
o nas
C
’
unha
poula
no
eu
ico,
D
’
a omas
p umas
é
o es
Heiche
de
ague
un
niño.
Días
de
place
y
de
egocijo
nos
espe an
con
el
g andioso
espec áculo
que
o ecen
nues as
ome ías,
cuya
ama
legí imamen e
adqui ida,
esul a a
mas
e i
caz
en
es e
año,
que
la
comisión
de
ies as
y
di ec i a
no
han
esca imado
medio
al
guno
pa a
sa is ace
la
cu iosidad
y
buen
gus o
de
los
miles
de
ome os
que
nos
i
si an
odos
los
años.
#
.
,
,,
^
.,
Juegos
de
dis acción,
bailes
egionales,
can igas
alalaas,
a u uxos,
gai as,
pandei os
músicas
é
ogueiés]
is osísimas
ca pas
donde
se
espende an
los
nms
icos
caldos
gallegos,
osquillas
de
BÁ ada ia
y
almend as
de
Allanz;
nada
al a a
en
el
campo
ome o
en
los
días
24,
25
y
31
de
Diciemb e
ac ual
y
1,
6
y
7
de
Ene o
p óximo.
.
.
...
Compañeinños
quinaos
Que
á
Galicia
e o nás,
Da lle
un
bico
y
un
h'
ap e ó
Se
i en,
os
nosos
pais.
El
24
del
co ien e
llega án
al
Pue o
de
Buenos
Ai es
en
el
magní ico
a-
no
«León
XIII»
de
la
T asa lán ica
Española,
dos
magní icos
gigan es
que
ep e
sen an
los
Beyes
D.
Fe nando
y
D
a
.
Isabel
la
Ca ólica
y
dos
pa ejas
de
cabezudos
odo
de
p ime
o den,
ajes
lujosísimos
con
co onas
y oison
de
o o
ino,
adqui i
dos
po
el
C
en o
G
allego
en
la
ciudad
de
Ba celona,
po
in e medio
de
nues o
ap eciado
socio
hono a io
el
capi án
Don
Manuel
Deschamps.
B
ole ín
O
icial
del
O
en eo
G
allego
3
En
el
mismo
día
de
su
llegada
se
inco po a án
á
nues os
es i ales
exhibien
do
sus
a ogan es
igu as
po
las
calles
de
es a
ciudad
acompañados
de
la
gai a
gallega,
cuyas
melodiosas
no as
ienen
la
i ud
de
acalla
penas
y
a i a
jidace es.
Anda
mais,
anda
lixei o,
anda
apo ,
mais
axiña,
Que
xa
me
a dan
os
bicos
d
’
a
nai
y-a
é a
que idas.
No
al e
un
solo
gallego
á
las
omaxes
genuinamen e
gallegas,
pa a
llena
el
alma
de
gozo,
espi ando
el
ambien e
de
nues as
cul as
adiciones
y
á
hon a
con
an
g a as
aleg ías
y
espansiones,
el
nomb e
de
la
excelsa
pa ona
San a
Galicia
i gen
y
má i .
Semp e
he mosa,
e de
semp e,
Amo ,
belleza,
ca iño,
¡qué
é a
á
miña
é a!
i ude,
e una,
dichas;
ben
se
dice
nos
can a es:
ise
é
o
pobo
d
’
os
idalgos:
despois
d
’
o
céo,
Galicia
a
nosa
san a
Galicia
GALICIA
ETST
AMÉRICA
«¡Qué
he mosa
e
don
Dios,
é a
que ida,
desdichada
beldé!
¡Qué
doce
é
melancólico
sosego
sin o
ó
e
con emp a !»
Rosalía
C
as o
.
¡Dios
e
lo
p emie
di ino
uiseño
de
mi
ado ada
Galicia!
Dios
e
lo
p emie
dulce
y
melancólica
Rosalía!
po
habe
can ado
la
he mosu a
de
mi
ie a
en
esos
inspi adísimos
e sos,
pedazos
de
u
alma
dolo ida,
ayes
lanzados
po
un
co azón
lace ado
po
mil
ace bos
dolo es,
que
sólo
la ía
en usiasmado
an e
la
belleza
incom
pa able
de
la
ie a
en
que
nacis e,
y
á
la
que
has
dedicado
oda
una
ida
de
san a
inspi ación.
¡Dios
e
lo
pague!
Po
nues a
pa e,
e
eco da emos
mien as
exis a
en
noso
os
un
á omo
de
ida,
y
ele a emos
al
cielo
las
plega ias
de
los
humildes,
pidiendío
al
Dios
de
las
mise ico dias
que
e
o o gue
el
p emio
que
has
me ecido
po
u's
excelsas
i udes.
La
belleza
de
Galicia
no
ha
sido
can ada
solo
po
la
inspi ada
poe isa
de
I ia.
Todos
cuan os
han
enido
la
dicha
de
conoce la
(y
al
deci
es o
p escindo
de
los
gallegos)
le
han
dedicado
palab as
de
elogio,
admi ados,
al
con empla
los
en
can os
de
la
Suiza
española.
El
g an
poe a,
Manuel
del
Palacio,
que
quie e
á
Galicia
como
si
ue a
su
hijo,
dice
que
po
lo
menos
una
de
las
nue e
musas
e a
gallega;
sin
duda
aquella
que
inspi ó
á
Al onso
X
y
á
Hacías,
á
Añón
y
á
Balles e os,
á
Cu os,
Losada,
Ga cía
Pe ei o
y
an os
o os,
la
poesía
ie na
unas
eces,
y
o as
solemne
y
g a e
que
se
espi a
en
sus
playas
halagado as,
en
sus
escos
y
delei osos
alles,
y
en
sus
e des
y
pin o escas
mon añas.
4
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G
allego
Galicia
ha
me ecido
ambién
las
alabanzas
del
inmo al
ibuno
español,
del
insigne
Cas ela ,
el
cual
pasaba
sa is echísimo
una
pequeña
empo ada
en
Monda-
iz
á
in
de
epone
su
queb an ada
salud,
con
las
aguas
medicinales,
y
espi a
los
oxigenados
y
pu ísimos
ai es
de
aquellas
he mosas
mon añas.
Los
gallegos
sen imos
po
la
pequeña
pa ia
e dade a
idola ía.
Amamos
á
Galicia
po
se
quien
es,
pob e
ó
ica,
eliz
ó
desdichada,
pe o
siemp e
bella:
y
los
ausen es
le
consag amos
odos
nues os
pensamien os
y
enemos
pues o:
en
ella
odas
nues as
delicias.
Amamos
á
la
humilde
choza
ó
ica
i ienda
donde
nacimos;
á
la
pequeña
caini a
en
la
cual
do míamos
al
a ullo
de
cél ica
canción
en onada
po
aquella
que idísima
muge
que
nos
lle ó
en
su
seno
y
nos
c ió
al
calo
de
su
obus o
y
amo oso
pecho;
amamos
¿po
qué
no
deci lo?
á
la
aquiña,
al
humilde
y
se icial
bo ico
y
al
ie no
co de illo
que
hemos
is o
nace ,
sin
ol ida nos
del
iejo
can,
iel
y
su ido
gua dado
de
nues as
idas
y
haciendas,
que
salía
g uñendo
de
sa is acción
y
aleg ía,
á
lame nos
las
manos,
cuando
eg esábamos
de
las
noc
u nas
y
amo osas
excu siones:
en
in
que emos
con
e dade a
locu a
aumen ada
po
la
ausencia,
odo
lo
que
sea
de
Galicia,
de
aquella
ie a
de
nues os
amo es,
y
nada
ni
nadie
se á
capaz
de
a anca
es os
ca iños
del
co azón
de
un
gallego.
Po
es o
padecemos
esa
en e medad
llamada
«mo iña»
que
no
es
o a
cosa
que
la
al a
de
ese
«doce
e
melancólico
sosego»,
de
que
nos
habla
la
au o a
de
los
he mosos
e sos
que
si en
de
lema
á
es e
pob ísimo
abajo.
Po
es o
sien e
el
gallego,
al
encon a se
lejos
de
su
amada
ie a,
la
impe iosa
necesidad
de
busca
al
paisano,
y
con
él,
con e sa
de
aquellas
cosas
cuyo
ecue do
les
es
indispensable
pa a
pode
i i
y
sopo a
los
udos
abajos,
hon oso
pa i
monio
del
su ido
y
labo ioso
hijo
de
Galicia.
Poi
es o
se
unen
los
gallegos,
o mando
esas
en usias as
y
pode osas
socie
dades
donde
encuen an
leni i o
á
la
nos algia
que
les
consume,
hablando
de
Gali
cia
con
los
con e áneos,
eco dándola
con
ellos,
y
con
ellos
ambién
p ocu ando
e
suci a
aquellas
di e siones
que
dis u a on
allá
en
la
aleg e
aldea
du an e
los
elices
días
de
la
ju en ud
ó
de
la
niñez.
Donde
quie a
que
haya
gallegos,
allí
exis e
una
sociedad
g ande
ó
pequeña
según
sea
g ande
ó
pequeño
el
núme o
de
los
esiden es
en
aquel
pa aje.
En
la
Habana,
donde
hay
una
nume osa
colonia
de
na u ales
de
Galicia
se
ha
undado
hace
ein a
y
cinco
años
la
g andiosa
sociedad
denominada
«Cen o
Ga
llego
de
la
Habana
y
sociedad
de
bene icencia
pa a
na u ales
de
Galicia»
la
cual
cuen a
con
un
sun uoso
edi icio
de
su
p opiedad,
si uado
en
el
cen o
de
la
ciudad,
en e
al
campo
de
Ma e;
casa
de
salud,
ambién
p opiedad
del
an edicho
cen o,
donde
se
asis en
los
socios
en e mos
con
oda
solici ud
y
cuidados.
Puede
deci se
sin
miedo
de
equi oca nos
que
es
la
sociedad
gallega
más
pode osa
de
odas
las
que
exis en
den o
y
ue a
de
Galicia.
En
‘
es a
hospi ala ia
ie a,
nación
noble
y
gene osa,
como
la
mad e
España,
que
la
conside a
como
hija
p edilec a,
y
en
la
cual
encon amos
los
españoles
pan
y
ca iño,
ienen
ambién
los
gallegos
a ias
sociedades,
de
las
cuales
solo
conozco
una,
debido
al
poco
iempo
que
lle o
de
esidencia
en
es e
p óspe o
y
bello
país.
Me
e ie o
al
C
en o
G
allego
de
Ba acas
al
Sud,
al
cual
an
dedicadas
es as
líneas,
y
al
cual
elici o
con
odo
mi
co azón,
po
el
en usiasmo,
unión
pe ec a
y
cons ancia
á
oda
p ueba,
que
han
demos ado
sus
socios
pa a
pone
es e
cen o
á
la
al u a
en idiable
en
que
se
encuen a,
no
con ando
más
que
seis
años
de
exis encia.
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G
allego
5
En
la
ac ualidad
p ocedes©
á
la
cons ucción
del
nue o
edi icio
que
lia
de
ocupa
es a
sociedad,
ob a
que
supone
g andes
sac i icios,
pe o
que
no
dudo
e
co onada
po
el
más
lisonje o
éxi o,
con ando
como
cuen a
es e
cen o
con
el
en
usias a,
in eligen e
y
labo ioso
gallego
seño
Pa edes
Rey
que
con
no able
acie o
p eside
es a
simpá ica
colec i idad.
El
día
24
empiezan
las
ome ías,
ies as
pa ocinadas
po
el
C
en o
G
allego
,
y
con
es o,
end emos
ocasión
de
aplaudi
en e
o as
no edades
al
co o
y
o ques a
di igidos
po
el
maes o
comjios elano
mi
que ido
amigo
S .
Miguez
Rúa.
¡Adelan e
mis
que idos
paisanos!
Así
se
hon a
á
la
pa ia,
así
se
demues a
que
hay
co azón,
y
así
ambién
es
como
me eceis
bien
de
nues a
que ida
España.
<
o no
inal,
he
de
pedi os,
que
en
es os
días
de
ies as,
demos éis
co du a
y
comedidas
espansiones,
p ocu ando
deja
bien
pues o
el
nomb e
de
la
e iña
de
o ma
que
no
haya
nada
malo
que
deci
de
los
gallegos;
y
po
úl imo,
si
os
pa ecie e
con enien e,
yo
e ía
con
gus o
que
en
ese
día
en ia eis
á
la
mad e
pa ia
un
es i
monio
de
adhesión
y
ca iño,
di igido
al
ilus e
gallego,
hoy
dignísimo
p esiden e
del
consejo
de
minis os
Exmo.
Seño
Eugenio
Mon e o
R
íos
á
in
de
que
uese
an e
S.
M.
el
Rey
Al onso
XIII
y
an e
odo
el
pueblo
español
el
enca gado
de
co
munica les,
en
nues o
nomb e
los
sen imien os
de
pa io ismo
de
que
es amos
ani
mados
y
ambién
pa a
que
allá
sepan
que
los
gallegos
aman si
á
Galicia,
pe o
á
Galicia
den o
de
la
unidad
nacional
cobijada
con
la
mil
eces
glo iosa
bande a
oja
y
gualda
conquis ado a
y
dueña
de
medio
mundo;
y
inalmen e
pa a
que
engan
p esen e
que
los
gallegos,
aunque
ausen es,
no
desconocemos
los
debe es
pa a
con
la
pa ia,
y
que
en
nues a
memo ia
es án
g abadas
con
ca ac e es
indelebles
las
sublimes
palab as
del
poe a:
«Jamás
al
peso
de
enemiga
plan a
se il
Galicia
gemi á
op imida.»
M
anuel
F
e nández
R
od íguez
.
Buenos
Ai es,
l.°
Diciemb e
de
1905.
----------------
+
----------------
TJTSIA.
AVENTURA
EN
ARG
ADE
A
MI
AMIGO
ANTONIO
PAREDES
REY
Después
de
dos
la gos
meses
de
escu sión
po
la
clásica
ie a
gallega,
llegába
mos
á
la
caída
de
una
a de
o oñal,
causados
y
mollinos,
mi
compañe o
y
yo
á
la
al
dea
de
A eade,
uno
de
los
an os
illo ios
con
que
es án
salpicados
los
mon añosos
a abales
de
«la
muy
iel,
leal
y
ale osa
ciudad
de
Vigo»,
cuya
undación
según
mi
sabio
acompañan e,
se
pie de
en
la
oscu idad
de
los
iempos.
E a
mi
amigo
un
jo en
de
ein icinco
años,
in eligen e
y
ac i o,
conocedo
palmo
á
palmo
de
aquella
he mosa
egión,
llamada
con
jus icia
la
Suiza
de
la
penín
sula
Ibé ica.
Poseía
dos
condiciones
inmejo ables
pa a
el
u ismo:
esolución
y
6
B
ole ín
O
icial
del
Cen o
G-
allego
alen ía,
cualidades
que
en
más
de
una
ocasión
nos
hablan
sacado
de
apu os
en
aque
llos
enma añados
e icue os.
Hubié amos
deseado
pe noc a
en
Vigo,
la
his ó ica
ciudad,
p ime a
de
Galicia
y
de
la
España
en e a
ecupe ada
á
los
anceses
en
1809.
engol ada hoy
en
su
á ico
y
soñando
quizas,
en
los
des inos
que
les
son íen.
Nos
ue
imposible;
nues a
jo nada
ese
día
había
sido
la ga
y
penosa
con en ándonos
con
solo
e
de
lejos
sus
cas illos
del
Cas o
y
de
San
Sebas ian,
alien es
balua es
en
o o a,
que
se
con
se an
en
pie
como
p e endiendo
oda ía
en
su
ancianidad
segui
p o ejiendo
á
su
hija
p edilec a
edi icada
en
la
alda
de
su
mon e.
Resol imos
pues,
pe noc a
en
A cad©.
La
noche
e a
oscu a
en
ex emo
lo
que
nos
indujo
á
pedi
hospi alidad
en
la
p ime a
casa
que
hallamos
al
paso.
Saliónos
á
ecibi
un
homb e
de
eo
aspec o,
al o
y
o nido
quién
enia
más
aza
de
bandole o
que
el
de
un
pací ico
ecino
de
aquella
aldea.
Sin
emba go
ue a
que
le
inspi ásemos
con ianza
ó
compasión
ó
po
la
adi
ción
hospi ala ia
nunca
desmen ida
de
su
aza,
el
caso
ué
que
nos
hizo
en a
y
en
b e es
y
concisas
palab as
nos
p esen ó
á
su
muje ,
baja
y
echoncha
y
no
mal
pa
ecida
—
y
á
su
nume osa
p ole
compues a
de
ca o ce
hijos
ó
hijas,
la
mayo
pa e
de
los
c íales
pasaban
ya
de
los
es
lus os.
Nos
obliga on
á
cena
con
ellos
(no
deseábamos
o a
cosa)
sob e
una
mesa
cuya
ex ensión
no
se
pe día,
como
la
undación
de
Vigo,
en
la
his o ia
de
los
iempos
pe o
se
pe día,
sí,
en
una
inmensa
habi ación
en
cuyas
neg as
pa edes
se
eian
col
gadas
po
doquie
y
sin
sime ía
alguna,
cuchillos,
hoces,
hachas
y
o os
ins umen
os
co an es
y
punzan es
de
odo
iempo
y
amaño
y
especie.
El
aspec o
del
dueño
de
casa,
el
de
a ios
de
su
ecunda
p ole
y
aquellas
a mas
de
odas
las
edades
me
enían
p eocupado,
mien as
mi
aleg e
amigo
de o aba
más
bien
que
comia
aquella
ugal'
pe o
suculen a
cena
á
base
de
buen
ino
y
de
mejo
jamón.
¿En
donde
nos
hallábamos?
¿Que
p o ección
end ían
aquella
gen e,
cuyo
aspec o
eo
hacia
con as e
con
la
mejo
de
las
hospi alidades
con
que
nos
b indaban?
Pasó
po
mi
men e
la
idea
del
obo,
y
si
ue a
así
el
chasco
á
ecibi
se ía
g ande
—
No
disponíamos
desg aciadamen e y
en
aquel
ins an e
de
más
dine o
que
de
dos
pese as
en
calde illa,
en
mi
pode
y
una
balija
que
lle aba
mi
compañe o,
al
go
pesada
sí,
debido
á
una
buena
can idad
de
diminu as
pied as
que
coleccionába
mos
y
lle ábamos
como
o eo
y
esul ado
de
nues a
escu sión.
¿Hab ían
pues o
los
ojos
en
nues a
balija?
—¿La
hab ían
omado
quizás,
como
eple a,
de
monedas
de
cinco
du os?
Pasa é
po
al o
la
na ación
dé
lo
que
alli
se
habló
ni
de
las
cien o
y
una
p e-
o-un aque
nos
hicie on,
pe o
consigna é
que
llamó
mayo men e
mi
a ención
cie os
cuchicheos,
ápidos
y
en
oz
baja
habidos
en e
los
dueños
de
casa.
A
deci
e dad
me
ala mó,
me
c eí
en e
gen e
de
mal
i i .
Concluida
que
hubo
la
cena,
se
nos
designó
la
habi ación
en
donde
do mi ;
una
boha dilla pequeña
y
baja
en
donde
habi aban
en
amigable
conso cio
a ículos
de
consumo
con
chi imbolos
de
oda
especie.
Allí
habían
jamones,
pa a as
es igios
de
opa
hecha,
cebollas,
cacha os,
leña,
dos
gallinas
incubando
y
en
un
ángulo
de
aquel
e dade o
museo,
un
je gón
de
paja
que
se
nos
des inaba
pa a
descansa
nues as
cansadas
humanidades.
(
__
A
al a
de
almohada
mi
compañe o
colocó
la
pesada
balija
la
cual,
dicho
sea
7
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G
allego
de
paso,
jamás
se
sepa aba
de
él,
(bien
es
e dad
que
po
el
momen o
o maba
odo
nues o
habe ),
y
al
poco
a o
su
espí i u
iajaba
po
el
mejo
de
los
mundos.
—
se
había
do mido
y
oncaba
admi ablemen e.
¡Ah
ju en ud,
ju en ud,
cuan o
ales
y
cuan
digna
e es
de
admi ación!
T s
inú il
deci
que
yo
no
pude
ce a
los
ojos.
Es aba
sob esal ado
é
impa
cien e
po
la
llegada
de
la
au o a.
No
se
sepa aba
de
mi
men e
el
aspec o
e oz
de
aquel
homb e
y
el
de
aquella
mansión.
Re lexionando
sob e
nues a
si uación
es aba,
cuando
oí
umo es
de
oces-
de
un
b inco
llegué
al
bo de
de
la
escale a
y
páseme
á
escucha ;
los
dueños
de
casa
es aban
dispu ando,
y
en e
o as
oí
cla amen e
es as
e o í icas
palab as
dichas
po
la
muje :
«en onces
¿Se á
p eciso
sac i ica
á
ambos?
............
»
No
se
lo
que
po
mi
pasó
al
oi lo,
la
incógni a
quedaba
esuel a;
aquella
boha
dilla
sin
ai e
m
luz
sena
nues a
úl ima
mansión
en
la
Tie a.
Quise
llama
á
mi
compañe o
y
me
al ó
el
alien o
y
la
ue za
pa a
da
un
paso.
Indudablemen e
los
pe
os
odos
de
mi
cue po
debían
es a
ígidos,
mis
pie nas
laqueaban
y
co ía
po
odo
mi
se
un
sudo
ío
p ecu so
siemp e
de
g a es
acon ecimien os.
'
en
01
llegó
al
colmo
cuando
no é
luz
en
la
escale a
y
uido
de
pasos
—
No
ha
na
duda,
¡subían
á
sac i ica nos!
T opezando
acá
y
acullá
llegué
al
Jado
de
mi
amigo
que
seguía
oncando
sin
sospecha
siquie a
que
es aba
gozando
de
su
úl imo
cua o
de
ho a.
Apa ecie on
po
in
los
in empes i os
isi an es:
la
muje
haciendo
de
guía
con
un
iejo
candil
y
su
e oz
ma ido
blandiendo
en
su
dies a
un
emendo
cuchillo
cuyo
b illo
dis inguí
pe ec amen e
desde
mi
lecho
de
mue e.
Se
me
igu ó
que
as
ellos,
enían
uno
po
uno
oda
aquella
p ole
a mados
con
odo
aquel
a senal
de
ins umen os
que
había
is o
colgados
en
las
pa edes.
Yá
mas
mue o
que
i o,
me
hice
el
do mido
—
¿Qué
o a
cosa
me
quedaba
en
an
c i ica
si uación?
—
Si
siquie a
hubie a
una
ú
o a
salida
pa a
hui ,
aun
cuando
ue a
po
el
ejado,
la
única
e a
la
a ídica
escale a
en
donde
es a ían
los
ca o ce
lujos
de
aquel
buen
ma imonio
ce ándonos
el
paso.
C uza on
sigilosamen e
po
en e
aquel
ma emagnun
de
as os,
di igiéndose
hacia
noso os.
Ce e
los
ojos:
había
llegado
mi
úl imo
ins an e.
Me
encomendó
á
odos
los
san os
de
la
co e
celes ial,
sin
exclui
á
los
innume ables
má i es
de
.
agoza
y
como
a da on
an o
en
despacha nos
pa a
mejo es
egiones,
ab í
los
ojos
y.
.
.
¡üh
aleg ía!
Aquel
eo
se
humano
de
la gas
y
enma añadas
guedejas,
aquel
a
quien
había
omado
po
nues o
e dugo,
despedazaba
sin
piedad
alguna
uno
as
o o
los
dos
he mosos
jamones
que
pendían
sob e
nues a
cabeza.
-íecien
en onces
co no
de
nue o
la
sang e
po
mis
enas;
ecien
en onces
comp end!
aquellas
palab as
dichas
po
la
muje .
—
¿«Se á
p eciso
sac i ica
á
los
jam
d
n
*!■
“
^aba-ese
día
(pues
ya
pasaba
de
la
media
noche)
e a
la
ñes a
del
pueb!
0
,
ies a
que
nues a
gen e
deseaba
es eja
con
oda
..a
abundancia
posible
y
de
lo
cual
u imos
o zosamen e
que
pa icipa .
Vein e
años
después,
conse ando
en
mi
memo ia,
como
los
conse o
ho
los
sucesos
de
aquella
noche
ol í
á
A cade.
Llamé
á
la
misma
pue a
c eyendo
e
de
nue
o
aquel
osco
semblan e
del
je e
de
la
amilia,
pe o
ui
ecibido
po
una
sim
pá
ica
iejecilia
apoyada
ya
en
un
báculo.
1
8
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G
allego
E a
la
muje
de
mi
cuen o.
Su
ma ido
había
mue o
y
solamen e
la
a-om-
náñaban
dos
de
sus
hijas.
,
«■
j
.
1
Aún
conse aba
despejada
su
memo ia
econociéndome-pe lec amen e.
La
pied a
undamen al
que
ese
p og esis a
G
es eo
G
alieso
ha
colocado
en
sn
edi icio
social,
p oceden e
del
luga
de
mi
cuen o,
ha
sido
la
e dade a
causa
de
ae
A
colación
y
cia
A
publicidad
uno
de
los
an os
da os
que
exis en
en
mi
ieja
ca e a
de
iaje o.
EL.
COm^EO
G ALLEG O
Es e
ap eciable
y
simpá ico
semana io
que
e
la
luz
pública
en
la
mudad
de
Bio
de
Janen-o,
capi al
de
la
República
del
B asil,
y
que
an
elocuen emen e
duige
nues o
ap eciable
paisano
D.
An onio
de
la
Cues a,
ha
en ado
en
el
mim.
104
de
Sclm
17
de
No iemb e
úl imo
en
el
III
año
de
labo iosa
y
p ospe a
exis encia.
Con
an
«a o
mo i o
ha
obsequiado
A
sus
subsc ip o es
con
un
nume o
espe-
„¡.1
de
ocho
páginas
en
papel
sa inado,
en
cuyas
columnas
se
egis an
los
e íalos
‘
l
biog á icos
de
los
dis inguidos
con e áneos
esiden es
en
aquella
capi al,
I
d
Cue
Ga Sa
¿ as?
D.
Se a ín
González
Noguei a
D
Casimi o
San a
Mana,
D.
Manuel
T
Domínguez,
D.
José
Blanco
Ameigei a,
D.
Cons an ino
Pe ei a
y
D.
F ancisco
B an o
^
^
^
k
Es a ua
Ecues e
de
D.
Ped o
I
undado
del
Impe io
B asile o,
y
la
is a
gene al
de
la
Bahía
de
Rio
Janei o,
con
a ien
os
y
P0eSÍa
A »
U
ap
6
6
SÍb
0
con e áneo
S .
de
la
Cues a,
después
de
una
lige a
ausen-
io
ol ió
á
hace se
ca go
déla
di ección
del
impo an e
Co eo
Gallego
obedeciendo
Hn
í oa
de^ ido®
pa io ismo,
y
A
las
ei e adas
ms ancias
de
sus
nume osos
amigos.
.
ndudable
i0
nues 0
am
igo
y
paisano,
hab á
pasado
múl iples
sinsabo es
,
-
mpdio
une
es u o
po
p ime a
ez
al
en e
de
dicho
semana io,
úníT^Són
VcoW
española
en
Rio.-Pod á
habe
sido
más
de
una
'
.
}■
lp
i
ac
.
i .
io-as
nacidas
de
la
en idia
de
aquellos
que
nada
p oducen,
ímam
del eno
cS
la
colec i id
adíele
aquellos
que
mi an
con
a
ma o
¿di e encia
las
cosas
de
la
que ida
pa ia
ausen e,
pe o
siemp e
dispues os
lamajo
,
•
ñ
n
el
cam
ino
de
los
que
no
omi en
sac i icio
mo al
- w
po
—
iien
¿ o
’
e!
nlb e
inol idabl?
del
e uno:-pe o,
debe
en-
,
ppbo
He
su
ob a-po que
en
ella
le
acompañan
de
coiazon
la
g an
con a se
sa is echo
de
su
obla
po qn
la
no
han
ol idado
ni
SSá/iamL^S^ ^apego
po
aquella
encan ado a
y
san a egién
galaÍ
No
desmaye
el
amigo
Cues a
en
su
bené ica
y
plausible
a ea
y
eciba
Co eo
Gallego
y
su
dignísimo
Di ec o
nues o
más
ca iñoso
aplauso,
con
o os
po
su
lai
&
ida
y
p ospe idad
c ecien e.
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G
allego
Ho ^LeanLaje
d.e
G-alIcIa,
Nues o
ap eciable
socio
hono a io
D.
ManuelCas o
López,
Di ec o
p opie.
a io
dei ico*
Galicia,^
sido
obsequiado
po
la
lau eada
Sooibdad
«Ai mos
miña
é a»
del
Fe ol,
con
un
magní ico
y
oluminoso
álbum,—el
que
es
admiiado
po
cuan as
pe sonas
han
enido
ocasión
de
e lo
siendo
muy
aplaudido
po
la
1516118
Susc iben
dicho
álbum
las
más
al as
no abilidades
de
Galicia
en
las
le as,
las
a es,
la
indus ia
y
el
come cio
con
elocuen es
dedica o ias
de
las
p mcipales
socie-
(lacles
de
nues a
egión,
que
se
han
adhe ido
a
an
plausible
idea.
.
La
po ada,
es
un
he moso
dibujo,
de
es ilo
cel a,
ob a
del
no able
pin o
-
cen e
Diaz
y
González,
iniciado
de
la
ob a.
«En
la
pa e
an e io
jun amen e
con
la
dedica o ia,
admi ase
una
alego ía
deGaEcia,
galla da
que
sos iene
en
una
mano
una
ama
de
lau el,
que
a anza
hacia
un
bus o
deCas io
Lopez^ineciosa
mmo^^ei
album?
ba;jo
los
escudos
de
Fe ol
y
Galicia,
p imo osa-
inen e
p n adoj^-ce
asi^o^
^
e a
y
en
su
nomb e
la
Jun a
Di ec i a
de
k
misma
en
unión
de
las
demás
en idades
y
pe sonas
aman es
de
la
egión,
al
.
.
Manuel
Cas o
López,
di ec o
de
E
l
E
co
de
G
alicia
,
de
Buenos
Ai es,
mmi ismi
esc i o
y
pe iodis a,
g an
pa io a
é
incansable
de enso
de
los
p es igios
del
pueb
gallego-
en ían,
como
modes ísima
o enda,
el
p esen e
mensaje
de
elici ación
y
econocimien o,
con
la
exp esión
since a
del
más
al o
ap ecio
y
i a
simpa ía.
El
Fe ol,
ene o
de
1905.»
'
^
Como
hijos
de
Galicia,
nos
cong a ulamos
que
nues os
he manos
ibu en
an
ca iñoso
y
me ecido
ecue do
como
p emio
a
los
des elos
y
amo
que
po
^a
egión
sien e
el
ag aciado
D.
Manuel
Cas o
López
á
quien
en iamos
nues a
humilde
pe o
since a
elici ación.
Resoluciones
de
la
Comisión
Di ec i a
En
sesión
del
21
de
No iemb e
úl imo
ha
omado
en
conside ación
anas
p e
gun as
de
maes os
Di ec o es
y
en e
ellas
ue
ap obada
la
siguien e:
Buenos
Ai es,
No iemb e
20
de
1905.
Al
S .
P esiden e
del
C
en o
G
allego
.
Es imado
seño :
Teniendo
conocimien o
que
se
encuen a
acan e
la
plaza
de
Maes o
Di ec o
musical
de
ese
Cen o,
engo'
á
o e a
mis
se icios
en
al
ca ác e .
Mis
condiciones
de
Maes o
Di ec o ,
se á
ácil
a
esa
C.
D.
a e igua las
en e
los
hijos
de
San iago
de
Galicia,
adicados
en
es a
capi al
que
conocen
mis
ap i
udes.
16
B
ole ín
O
icial
del
C
en o
G
allego
|
TALABARTEBIA
DE
¥
ECHECARAY
Hnos.
y
Cia.
Sección
del
mayo
VICTORIA
1022"
5^
I
¥
¥
¥
¥
¥
¥
¥
¥
¥
Sección
del
de alle
VICTORIA
Y
BUEN
ORDEN
“
=3®0-
G ancle
y
a iado
su ido
en
Baúles
de
bodega;
idem
de
ca
ma o e;
Sillas
de
iaje;
Man as
y
po aman as.
A neses
pa a
uno
ó
dos
caballos
EXTRANJEROS
Y
DEL
PAÍS
Fab icados
con
las
mejo es
suelas
<*$*=-
LA
CASA
MEJOR
SURTIDA
En
a ículos
«leí
amo
Rep ssen aii es
de
la
casa
A.
C
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MILLE
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FILS
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PARIS
Aguas
mine o-medicinales
de
MONDARIZ
INTRODUCTORES
EN
LA
REPUBLICA
ARGENTINA
K€JI!
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Unos,
y
Cia.
BUEN
ORDEN
ESQ.
VICTORIA