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Boletín oficial del Centro Gallego, n. 18 (1905)

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sfío II Avellaneda (BaPPaeas SU*»), pebt«e«*o I o da 10 OS flUlB. 18 gletin ofici DKL CENTRO Gñüli / DlreetoP y Rdminlsíatadot': R. s PAREDES REY 269 S ale el I o de CADA ljiEf^ p ^^ A venida O ral . M itre Número g £ / Socio ... ................................................................... - ha satisfecho la cantidad de UN PESO moneda nacional, por su cuota UN P^SO MAS Cada año que transcurre para el «Centro G-allego» agrega un eslabón más en su rápido progreso acentuándose con preferencia y con claridad nítida a unidad de acción dentro de sus asociados y cuando se renueva periódicamente y por precepto reglamentario su mesa directiva, los electos continúan la labor benéfica de los anteriores siguiendo las mismas huellas sin introducir modificacio  nes que es el norte fijo de todos los reformistas. ... , Las romerías de diciembre último han satisfecho la aspiración general y no obstante los caprichos de la temperatura variable y de las frecuentes lluvias y continuos vendavales el ánimo no decayó un instante y la concurrencia sopoi o impasible las crueldades de las variantes del tiempo . El cierre de las romerías y como conclusión de su vasto programa tue el certámen realizado en el teatro Rivadavia, donde el público hizo una manifesta  ción espontánea de consideración hacia el «Centro Gallego» llenando el coliseo, donde á las 9 p. m. no había una sola localidad disponible. B oletín O ficial del C entro G allego Las sociedades de igual índole que la nuestra y con propósitos idénticos de incitar á nuestros connacionales al desarrollo de la instrucción y al progreso del arte, respondieron unísonamente á nuestra invitación trayendo el concurso impor  tante que dio brillo y realce á tan importante fiesta. Tiempo ha de llegar en que. creciendo el niño, se forme y se eduque bajo el imperio del sentimiento de la gratitud; y cuando esto llegue, podremos enton  ces brindar algo significativo de relativa importancia á las asociaciones que gentilmente nos han ayudado y allí estaremos incondicionalmente buscando re  tribuir en la esfera de nuestras fuerzas la gentileza de que hemos sido objeto. La sociedad de Avellaneda nos inspira igual sentimiento y sus autoridades como las del gobierno de la provincia han dejado en nuestro ánimo una gratísima 'impresión por la forma caballeresca con que han coadyuvado á la coronación de ja obra cuyos resultados morales han superado átodo cálculo. Ecos de nuestras romerías L . El Veo de Galicia — Buenos Aires. Nunca resultan más gratas las horas, ni en el espíritu se siente más placidez que eu esos días de expansión v cóhfratérnidad en que se cruzan recuerdos infantiles y se traen á la memoria las tristezas de la tierra lejana, conmemorada en festivales típicos regionales y al dulce calor de sus tradiciones y de sus leyendas. El domingo último ha si lo para todos los gallegos, verdaderos amantes de su región, .un día de incomparable solaz en el próximo pueblecitu de B uracas, con motivo de las ter  ceras romerías gallegas que patrocina, fomenta ó inicia con unánime aplauso el valiente . “ Centro Gallego", de Avellaneda, institución que, á pesar de contar con muy pocos años de fundación, ha logrado levantar su nombre á una altura digna por cierto de ser en  vidiada por los mejores centros de esta naturaleza establecidos en la república. Con el programa publicado por dicha sociedad, aquellas romerías se han visto ver  daderamente concurridas, reinando singular animación entre el elemento gallego, dispues to siempre á honrar la patria chica con las típicas costumbres conservadas á través de muchos años de ausencia, y de trabajos, de melancólicas notas, en dulce confusión con los ¡cantares de la tierra al pie de las carpas, y eu los merenderos de risueña perspectiva. El .vino corría en los jarros de barro abundantemente;, se bailaba con estruendo; se reía á la española, y entre el vaivén bullicioso de todo aquel remiliuo y algazara, el grato olor de .las empanadas ascendía en apetitosa tentación en medio del hermoso y vasto campo de la Crucecita. Pero, dejando aparte estas notas descriptivas, diremos que lo más hermoso de la fies ta se hallaba bajo el told> de la carpa oficial, eu el banquete que el “ Centro Gallego" dis  puso para los miembros impulsadores de la fiesta, y otros conspicuos de nuestra colec  tividad. - v Después de una franqueza sin límiles durante la comida, coronó la fiesta el ineludi  ble concurso de brindis á que dió lugar el champagne. Rompió filas el secretario del "Cen- ¡tro Gallego" señor Paredes Rey, quien en uua forma galana hizo la presentación del doc  tor Gambier. y éste pronunció un conceptuoso brindis recordando nuestras tradiciones gloriosas. . Después la niña Pastora Paredes, que simbolizaba la región galaica, recitó con l gran sentimiento y buena entonación uná poesia dedicada á Galicia: siguióle la niña Ama  B oletín Oficial del C entro G allego lia Marcovechio, que simbolizaba á España: acto seguido la niña Luisa Gómez q™ simbo  lizaba á la República Argentina, siendo ambas muy aplaudidas. Y después se dio lectura por el respetable compatriota señor don Antonio Porto, á una sentidísima carta de nuestro director, excusándose de su asistencia por fundados motivos de salud. Hicieron uso de la palabra los señores Abelardo Alvarez, billes y otros. En fin, una fiesta de recuerdos imborrables para los que á ella hemos asistido. Por la noche, al desfilar la sociedad, luces de bengala iluminaban el camino de tre  cho en trecho, con originalidad espléndida . ; Y á los acordes de la música que dirige el reputado maestro señor Besada, fueron saliendo de las romerías los últimos rezagados in  cansables de respirar el ambiente de este festival, eminentemente galaico. Si todos los demás días de romerías se ven animados y concurridos de igual torma, puede el “ Centro Gallego" enorgullecerse de todas veras. Nova értftó#. — Buenos Aires. «El alma gallega en América*, será ó.no una frase? He ahíla pregunta que en Galicia hacíame muchas veces al leer las reseñas en que revistas y periódi  cos ensalzaban la interesante figura de los nobles hijos de la región galaica. Fué preciso que azares de la vida me trajesen e estas regiones para que al instante sintiera y comprendiese cual es el respeto y la consideración que a ame  ricanos y extranjeros merece la gepte gallega honrada y trabajadora como P ° Y no podía ocurrir de otra marera. Aquí, en la Argentina, donde cada pue  blo tiene numerosa y brillante representación, los hijos de la adorable Galicia supieron conquistar puesto preeminente por sus virtudes cívicas, por su abnega  ción y. sobre todo, por su intenso amor ,á lo justo y a lo bello ^ Ateneos, sociedades benéficas, masas corales; ese es el noble terreno donde mofados farrucos alcanzan palmas y laureles. A fé que cuando esto sucede, na  da de extraño tiene que uno se sienta orgulloso de haber nacido en patria qu tales hijos dá á la sociedad y al progreso. , . , Buena prueba de lo que decimos es la distinguida sene de populares festejos con que los gallegos residentes en esta capital dieron solaz al espíritu evocando a mismo tiempo los encantos de la tierra, durante estos ú timos ias. Patrocinada por el “ Centro Gallego “ de Avellaneda verificáronse en los d as 4 8 11, 18 y 25 del actual las terceras romerías gallegas en America en las cuales, como en años anteriores, la alegría y el buen orden fue genera Allí donde los hijos de Galicia se reúnen bien puede ahimaise que la re e ion gallega revive con juveniles entusiasmos. La imagen de la patria querida vuelve á fijarse tenazmente en las pupilas de aquellos á quienes, egoísmos infames, han impelido a buscar en lejanos países pan más que todos amargo de la emigración. , . No habrá en estas romerías aquellas bellezas naturales que .-olo presta el a u lado cielo de nuestra tierra. Bien pronto se echan ríe menos aquellos bosques que dieron sombra á nuestros ardores juveniles, aquellas praderas siempre ™des co  mo la esperanza y el atrio de aquella ermita que fue testigo de nuestros primeros Tagl S°in embargo, el campo de la Crucesita, donde las mencionadas romerías se celebraron, solo se oyeron . «o^maolonos d« satWaocon y .' “ “ ores de ^nfraternidad entre aquellos á quienes una sola religión unía: el culto a la teinna. B oletín O ficial del C entro G allego El campo adornado con su exquisito gusto por la comisión de íestejos, presen  taba un risueño aspecto. Cantinas, grupos que tnerenlaban y bebían alegremen  te; parejas de incasables bailadores, siempre amantes de la agitada muiñeirar, los chispeantes dichos y expontáneas risas de un simaúmero de hernosas jóvenes; niñas vestidas con el típico traje de las aldeanas de nuestras montañas, c intos regionales, las notas de las gaitas siempre feiticeira y dominando todo aquel armonioso con  cierto el ¿í lá-lá que tantas veces hemos oído repetido por el eco de nuestras cam  piñas y que nos hacía la ilusión de que volvíamos a estar en todos aquellos para  jes cuyo recuerdo nos es tan querido. Esa fue en resumen la fiesta. El “ Centro Gallego„ de Avellaneda puede, en justicia, estar satisfecho del éxito por él alcanzado en estas romerías y ojalá que para el año que venga vuel  van á realizarse esta clases de fiestas que tanto honran y enaltecen á Gralicia en la República Argentina. Revista América — Buenos Aires. ROMERIAS GALLEGAS Muy animadas resultaron las fiestas que en los terrenos que la sucesión Xuñez posee en la Crucesita, efectuáronse el domingo 4 del corriente. A las 11 y 30 todos sus asociados partieron en corporación para el camporomero, en cuyo lugar á las 12 1]2 se sirvió un buen banquete, en el que hicieron acto de presencia numerosos socios, representantes de las autoridades y del pe  riodismo. ... -ii Llegado el momento de los brindis el señor Paredes Rey hizo uso de la pala  bra, al que siguieron el presidente de la comisión de fiestas señor Veloso, tres niñas vestidas con tres trajes especiales, que representaban á España, la Argenti  na y á Galicia en particular, el señor Abelardo Alvarez que leyó un patriótico y conceptuoso discurso en nombre de nuestro colega u La Epoca ” y por último nuestro director que pronunció breves palabras en nombre propio y de nuestra revista, que había sido obsequiada con una invitación especial. Demás está decir la cordialidad reinante en la fiesta. Armonía, franca ex  pansión, amistad. Todo fue grande y honroso aquel día en que las palpitacio  nes imperecederas de la raza vibraron al unisono, mientras en el campo, las sagradas enseñas roja y gualda y la celeste y blanca parecían acariciarse mecidas por el viento Alma de todas estas fiestas hermosísimas en que el patriotismo jamás mentido de la raza hispana se manifiesta esplendoroso, es el señor Antonio Paredes Rey, hombre altamente culto y lleno de ideas progresistas y generosas, que hace honor á la colectividad y con su táclica segura y desinteresada ha llevado al “ Centro Gallego ” á la altura de las primeras sociedades. Reciba la C. D. del “ Centro Gallego ” nuestra sincera felicitación. El Avellaneda. ROMERÍAS GALLEGAS Con todo el brillo y explendor de que era de esperarse, dieron principio el domingo las terceras romerías gallegas. B oletín O ficial del C entro G allego El programa de íestejos de esos dos días, fue cumplido con toda exac  titud. habiendo juego de foot hall, carreras de velocidad, resistencia y obs  táculos, además de los bailes, etc, con que se celebraron las anteriores. Estas continuarán hoy* y domingos siguientes, terminando el 25 del co  rriente con un concurso de orfeones en el teatro Rivadavia. M Orto — Avellaneda. ECOS DE LAS ÚLTIMAS FIESTAS GALLEGAS Muy concurrido estuvo en la noche del ppdo. domingo, el teatro Rivadavia. Todo cuanto de más selecto y escogido cuenta Avellaneda, se hallaba allí congregado como para demostrar con su presencia que, á pesar de la situación penosa y anormal que atravesamos hay quien sabe apreciar, debidamente, las felices, iniciativas del más meritorio de los centros de la localidad. Como se sabe, el «Centro Gallego ” clausuraba sus romerías del año pasado,, en la noche del 25 del ppdo. mes: con un certamen de sociedades corales. A las 9 p. m. dió comienzo la función. El himno nacional fué lo primero que. escuchó el público, respetuosamente de pie. Acto continuo el señor Paredes Rey, dió lectura á un conceptuoso discurso del señor Conde Salgado, dedicado al “ Centro Gallego u , en el cual hacía votos por la confraternidad argentina y española, estimulaba al Centro á seguir en su marcha de progreso; elogiaba la belleza de la mujer argentina y española: «belle za de raza» y por último dedicaba un recuerdo cariñoso á la madre patria au  sente. Este discurso fué recibido con grandes muestras de aprecio por parte de la crecida concurrencia. En seguida dió comienzo el certamen en el que se disputaron los premios ofrecidos el Orfeón Gallego, el Orfeón Gallego Primitivo, y el Catalunya Avant. Todos estuvieron á la altura de su bien adquirida fama, sobre todo el Orfeón Ga  llego que tué el agraciado con el primer premio, con justicia, creémoslo así por nuestra parte. Los gauchos «Leales», también armonizáronla velada, cantando algunos esti  los criollos y bailando un galo con relación seguido de un malambo, en el que demostraron no ser tullidos “ Los Leales“ . A todos los cuadros realizados esa noche, el público presente, los aplaudió con entusiasmo, demostrando con ello, que la función estuvo muy bien hasta en el juguete cómico interpretado muy correctamente por el cuadro dramático social. Bien por el “ Centro Gallego u de Avellaneda, que en todo tiempo, precario ó próspero, sabe realizar con provecho sus iniciativas festivas. El Correo Español — Buenos Aires. C entro G allego de Avellaneda — L a velada del domingo - E l certamen de : orfeones . Digno coronamiento de las fiestas que ha venido celebrando el “ Centro Galle  go “ , de Avellaneda, fue la velada que celebró el domingo en el teatro Rivadavia de dicha ciudad, ocupado completamente por alegre concurrencia, entre la que vi  mos á muchas familias conocidas. B oletín O ficial del C entro G al ego Ala Kora fijada levantóse el telón, apareciendo en el escenario siete niñas que representaban, contrajes apropiados, á España, la República Argentina, Galicia y las cuatro provincias de esa región, y en seguida, entre los aplausos del público, la rondalla del Orfeón Mindoniense ejecutó el Himno Argentino y la Marcha de Cá  diz. leyendo luego el señor Paredes Rey el siguiente discurso de don Ricardo Con  de Salgado, que no pudo asistir á la fiesta: «Señoras: señores: El “ Centro Gallego “ de esta localidad ha querido obligar  me, una vez más, confiriéndome el honroso cometido de dirigiros la palabra en el certamen de orfeones dedicado á enaltecer y difundir la música popular, sencilla y tierna como ingenuo y sentimental es el pueblo que la informa. Quisiera estar dotado en este momento de los dones de la elocuencia, para pregonar cual se merece la excelsitud de lo que yo llamaré lenguaje del senti  miento, que á todos cautiva y convence y de to los es comprendido, pues que habla al alma más que á los sentidos. En efecto; él despierta en ella múltiples y com  plejas sensaciones; él nos hace oír des le los inarticulados vagidos del niño hasta los espasmos del dolor ó de la alegría, de la desesperación ó de la ira; ora tiernas endechas del amor y íá esperanza, ora los viriles acentos del combate; ya los tumul  tuosos arranques de la pasión, ya los deliquios místicos del espíritu religioso y creyente. Al congregarnos hoyen este lugar, puntuales á la cita de nuestro Cen  tro que, merecedor de loa, sabe adunar en el terreno de la práctica el pre  cepto horaciano de mezclar lo útil á lo recreativo, llevando asi á feliz térmi  no su programa altruista de instrucción, beneficencia y licita expansión, tri  butáis de tal suerte con difi-no homenaje n la mas universal de las bellas ar  tes; y digo universal, puesto que su influencia es manifiesta, bien que por medio diverso, lo mismo en las gentes cultas que entre los ignorantes, y aún iré mas allá, afirmando, señores, que es la única que hasía en muchos irra  cionales hace sentir su mágico poderío, llevando al rudo instinto que rige sus actos algo asi como una chispa del fuego celeste que, con Orfeo amansa  ba á las fieras y edificaba ciudades. El mejor galardón que desear pudieran los contendores de tan gallardo torneo, es la selecta concurrencia de esta noche; la belleza y el garbo perso  nificado en las mujeres de nuestra raza, difundida en ambos hemisferios al par del aplauso arrancado á las manos ungidas con óleo santo del trabajo, son estímulos poderosos que darán alientos y desusadas energías á los campeo  nes dispuestos á luchar en tan simpático palenque, que encuentra aprontado marco en la cultura y distinción del ambiente social de Avellaneda. A la llamada del Centro Gallego de Barracas al Sud, han acudido ani  mosos y decididos á disputarse los premios ofrecidos varios orfeones de so  ciedades hermanas, sin otros incentivos que el amor á lo bello y el nobilísi  mo empeño do agregar una hoja mas á las coronas que ostentan sus ya lau  reados estandartes fogueados ranchas veces en las incruentas batallas del ar  te y del sentimiento patrio. ¡Ah, señores!... ¡Cuán dulce suena á nuestro oido el nombre de la cara patria ausente! Al evocar tiempos que se han ido ¡ay! para no volver jamás, el pensamiento se aferra á esos recuerdos inefables, como se aterra el náufrago á salvadora tabla, y el corazón palpita con acelerado movimiento ó medida de los años y la lejanía, tal quizás como deben de dolerse las profundas raíces del árbol añoso que arranca de cuajo el huracán, al sentirse desprendidas para siempre del seno de la madre tierra. B oletín Oficial del C entbo G allego Merced al portentoso conjuro del terruño, vais á escuchar en breve, esparci  das por los ámbitos de este recinto, ondas de armonía que, á modo de miste  riosas mensajeras que os envían los campos y montañas en que se deslizaron las horas de nuestra infancia, ó los lugares en donde descansan en eterno sueño vuestros padres y deudos, derramarán en vuestras almas bálsamo reparador, des  pertando en ellas anhelos y esperanzas jamás perdidas. Bien venidos seáis, entusiastas orfeonistas Sea cual fuere el resultado de vuestros afanes por conquistar la palma del triunfo, vencedores ó vencidos, digo mal, hermanos todos en la comunión del arte y el culto de la belleza ideal, este selecto auditorio colmará vuestros cantos con un aplauso unánime, en cuyas vi  braciones palpitarán con alma mater simpatías y adhesión de la mujer argen  tina y de la españo!a ; soberana de semejantes justas por el derecho indiscutible de sus virtudes, encanto y ternura. En estas hermosas jornadas, todos salen ganando: los unos, honores y estímulo para proseguir en la senda del arte, que conforta el espíritu y le eleva á las sere  nas regiones de la idea, purificando al hombre de los defectos congónitos ¿ su na  tural condición, y haciendo más llevaderas las pesadumbres de la vida; los otros, siendo á aquellos deudores de estos momentos de plácida expansión, y recreo, de estas dulcísimas impresiones con que vosotros, gentiles trovadores, golpeáis á las puertas del corazón en las sentidas notas de vuestros cantos, cuyos ecos llegando al alma la arroban en delirioso éxtasis, y abren sus recónditos pliegues, cual flor que los besos del sol despie: tan. á los goces del amor, del arte y de la patria. Xo le bastaba á este benemérito Centro, á quien tanto debo, procurar á sus asociados honesta recreación y descanso á la fatiga diaria, también dedicó sus afanes á Ineducación de la infancia, para lo cual creó una escuela que funcionó hace años con beneficios positivos para los hijos de los socios; que no de otro modo evidencia nuestra gente gallega sus anhelos de instruirse y de progresar, ■depurados en el purísimo crisol rie su cariño por la terruca; y dando con tan pal  maria demostración de adelanto el desmentido más solemne á cuantos la motejan, con más torpeza que exactitud, de indolente, y la llaman rutinaria y misoneista. La patria, expresión sublime que condénsalo más caro y cuanto hay de más augusto para todo aquel que presuma de tener un corazón bien puesto, y el arte, que es la religión, de lo bello, á cuyo misterioso impulso volamos á las excelsas esferas en que la paz, laa 'moníay la verdadera fraternidad perduran y perdurarán en la sucesión de los siglos, he aquí los ideales á que venimos á rendir culto esta noche, por pregón de un simpático heraldo: el Centro Gallego de Avellaneda. Gustemos, pues, señores, el sabroso néctar que hoy en copa de oro aquél nos brinda; bañemos, diré así, nuestro espíritu en ondas de luz y de cadencias y me  lodías consagradas por el beso de la belleza suprema encarnado en el ideal del arte, acercándonos de tal suerte á la ansiada meta de la relativa perfección, toda vez que tan imperfectos somos, y habremos dignificado con algo más duradero que las angustias de la materia y de la fuerza brutal, nuestra misión de hombres naci  dos no sólo para el trabajo sino para saber pensar y saber sentir. Y ahora acompañadme á depositar todos estos afectos, sentimientos y an  helos de nuestros corazones, en prenda de cariño y fraternal concordia, sobre los altares de la caballeresca nación argentina, hija de nuestra españa y madre de nuestros hijos. u B oletín O ficial del C entro G allego De las cinco sociedades inscriptas para el certamen musical sólo concurrie  ron á disputarse los premios ofrecidos: “ Catalunya Avant “ , Orfeón G-allego y Orfeón Gallego Primitivo, que cantaron, respectivamente, Arre, Moren, de Cla  vó; El Amanecer, de Eslava y Alma Gallega, de Paz Hermo, como piezas de libre elección y además Arribada, del maestro Antonio Llanos, que era obligada en el concurso, del cual no se presentaron la sociedad España, del Rosario, y el Orfeón Mindoniense. Cumplida esa primera parte del programa, y mientras deliberaba el jurado para la adjudicación délos premios, entregóse públicamente las recomprensas ofrecidas corbatas de seda bordadas en oro — á las sociedades que prestaron su concurso á las romerías y una copa de plata con su correspondiente diploma al “ Racing Club “ , de Avellaneda. Representóse el juguete El asistente del coronel y el centro Gauchos Leales cantó algunos estilos criollos que fueron muy aplaudidos. Acto seguido leyóse el siguiente veredicto del jurado; primer premio, veinte argentinos oro, Orfeón Gallego; segundo, doce argentinos, Orfeón Gallego Primi  tivo; tercero ocho argentinos, “ Catalunya Avant “ . A las sociedades agraciadas se le extendió el diploma correspondiente. Réstanos felicitar al Centro Gallego de Avellaneda, por el éxito de las fiestas y á las sociedades premiadas, y lo hacemos de veras convencidos de que todos merecen sinceros plácemes. El 2B de Diciembre Como estaba previsto en el programa, tuvo lugar en este día el certa  men orfeónico en el teatro Rivadavia de esta ciudad, y cuya reseña comple  ta la haremos en el próximo número, desde que carecemos del espacio ne  cesario para ocuparnos con preferencia déla controversia que produjo la re  solución del juri al adjudicar los premios. Gratos á todas las asociaciones que con hidalguía y desinterés prestaion al Centro Gallego su importantis'mo concurso obliga nuestra gratitud impe  recedera y de ahi que como complemento del brillo que ha obtenido el fes  tival que nos ocupa, Je dediquemos algunas páginas de nuestro Boletín que perpetuará el recuerdo grato del primer certamen coral que se ha realizado en esta ciudad. Uno de los números del programa lo ocupaba el centro criollo Gauchos Leales que desempeñaron un rol importante, satisfaciendo la aspiración del numeroso público que á cada estrofa ó pie de décima fueron saludados con estrepitosos aplausos que es el mejor galardón á que puede aspirarla pléya  de de jóvenes que bregan por rememorar la tradición nacional. Después de múltiples esfuerzos hemos podido obtener del joven Florenti  no Hernández, las décimas cantadas por el y su compañero Francisco Martí  nez, y cuyo trabajo han pretendido ocultar á la publicidad creyendo que dista mucho de la perfección que se necesita para entregarlo al público. B oletín O ficial del C entro G allego La modestia es condición innata délos espíritus serenos donde la vanidad no tiene albergue, pero creemos que la juventud está obligada á dar sus pro  ducciones á la publicidad y á perseverar en la perfección de sus conocimiei En conjunto y en detalle el certamen realizado en el teatro Rivadavia, como complemento de las Romerías G-allegas ha sido un verdadero aconteci  miento social, cuyo recuerdo ha de perdurar en todos. La sociedad de Avellaneda ha sido como siempre altamente deferente pa  ra con el Centro Gallego, y tan es asi que con raras excepciones concurrió a nuestro coliseo todo lo mas significativo de la localidad sin esclusion, por cierto, de sus principales autoridades, siempre solícitas y benévolas para con nosotros. . _ « , Las tres sociedades orfeónicas que han concurrido al torneo, han cose chado los mas justicieros aplausos del numeroso público que escuchó con el mayor recogimiento las melodías de la notable pieza de concu , ’ so y las anun  ciadas de libre elección. , A El cuadro cómico lírico de la sociedad, que con tanto acierto dirige el dis  tinguido joven Sebastian Padilla, ha estado como siempre á la altura de sus antecedentes en la interrpetación de la obra “ El asistente del Coronel cose chando entusiastas ovaciones. . Terminamos esta pequeña crónica con la publicación de las décimas can  tadas en ese acto acompañadas de guitarra y á que ya hacemos referencia. Florentino Hernández Pobre de voz y saber pido al público perdón para esta composición que canto por un deber; yo no les puedo ofrecer con mis rimas desiguales melodías de zorzales por que de escuela carezco, más de alma el saludo ofrezco de los pobres “Gauchoi LealesH Gauchos que solo tenemos una guitarra campera, y honrados sobremanera en esta ocasión nos vemos, y aunque en el jardín estemos seremos cual flor sin riego: por que si nos sobra apego nuestra voz es deficiente para el concurso presente honra del “ Centro Gallego “ Terneo que alcanzó el aplauso merecido que un público distinguido con justicia le otorgó con lo que bien demostró sus honrosas cualidades pues provisto de verdades fiel e! programa ha llenado, y su concurso han prestado la flor de las sociedades. Aquí se pudo apreciar de la música el encanto y la dulzura del canto que aplausos supo arrancar, y como yo á descifrar tanta grandeza no llego al noble público ruego que en aplauso general dé junto á este “ Gaucho Leal 1 ” un viva al “ Centro Gallego “