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La más divina de las obras divinas, o sea la Obra de la Santa Infancia

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LA MAS DIVINA M 1M BCT™, Ó SEA LA OBRA DE LA SANTA INFANCIA PARA SALVACION DE LOS INFIELES, Y FELICIDAD TEMPORAL Y ETERNA DE LOS NIÑOS CRIS  TIANOS Y DE TODOS CUANTOS Á ELLA COOPEREN CON SUS LIMOSNAS. REIMPRESO EN SANTIAGO: IMPRENTA DE MANUEL MIRÁS Y ALVAREZ, Plaiuela de Fuen e-Seca núm. i. BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 00375668 R.í o LA MAS DIVINA H LAB «AB »™, Ó SEA LA OBRA DE LA SANTA INFANCIA PARA SALVACION OE LOS INFIELES, Y FELICIDAD TEMPORAL Y ETERNA DE LOS NIÑOS CRISTIANOS Y DE TODOS CUANTOS A ELLA COOPEREN CON SUS LIMOSNAS. CON LICENCIA DEL ORDINARIO. SA.T»MCXZk.<iO» XST73. OFICINA TIPOGRÁFICA DE M. MIRÁS Y ALVAREZ, Plazuela de Fuen e-Seca núm. 1. u que á ella consag an sus es ue zos las mas copiosas ecompensas; esa Ob a Di  ina que ab e las pue as de la e e na biena en u anza á innume ables almas, y ob iene á sus socios y coope ado es las abundan es y p eciosas bendiciones del Cielo. Al lee en los anales de es a San a Ob a el cuad o de las can idades ecau  dadas en odo el o be ca ólico que en los úl imos diez años pasan de cincuen a mi  llones, y el núme o de niños bau izados, cuya máxima pa e ha subido al Cielo y es á ya gozando de Dios, que en dicho pe íodo escede de es millones, mi alma se ha llenado de aleg ía: pe o al consi  de a los muchos millones que han mue  o ya sin bau ismo, y al e que la ca ó  lica España, an celosa en o o iempo en es ende la é de Jesuc is o, que no bas an  do ásus deseos el mundo conocido, descu  b ió un Nue o Mondo pa a ilumina le con la luz del E angelio, y anquea á sus mo ado es las pue as del pa aíso, al e digo á la Ca ólica España igu a casi en úl ima linea en e las Naciones, que con sus limosnas con ibuyen á es a Ob a eminen emen e ca i a i a, de mi co azpn se apode ó la is eza mas p o  unda. ¿Como, me he dicho epe idas e  ces, es posible que los c is ianos, que los españoles sepamos que en o as egiones mue en anualmen e muchos millones de niños sin bau ismo, po es a sus pad es sen ados en las inieblas de la in idelidad y en las somb as de la mue e; que con co os sac i icios podamos sal a á mu  chos de ellos, y que eniendo como ene  mos po la bondad del Seño abundan es medios de soco e los, los dejemos pe e  ce empo al y e e namen e po nues a indolencia? ¿Es posible que eniendo e  cu sos de sob a pa a pe de nos, y quizá pa a pe de á o os, no los empleemos en soco e almas an necesi adas, ab ién  doles po el bau ismo el palacio inmo al de la glo ia? ¿Es posible que nues a Es  paña que iene cua o eces mas es en- sion y población que Po ugal y que Bél  gica, no haya dado en algunos años ni aun la mi ad de lo que ha dado Po u  gal; ni la igésima pa e de lo que ha dado Bélgica, y que eniendo casi igual supe icie que F ancia no haya con i  buido con la cen ésima pa e de lo que — li  dió la Nación ecina an cul a ó ilus- _ i ada? (*) ¿No es es o bas an e casi pa a a e gonza nos de se españoles? ¿Es po  sible que an o hayamos degene ado de nues os an epasados? ¿Es posible que, siendo como son indudablemen e los es  pañoles an piadosos y ca i a i os, ha  yamos mi ado has a aquí con an a indi  e encia una Ob a an del ag ado de Dios, y an p o echosa y necesa ia á nues os p ógimos?. ¿No se á es a al ez una de las causas po que nues a Nación, la p ime a del mundo, cuando an g ande e a su celo po es ende la Religión del C uci icado, haya decaído an o, y se (*) En el año de 1871 á 72 la colec a gene al pa a la Ob a de la San a In ancia ha ascendido en oda la c is iandad á cinco millones seiscien os mil eales, de los que solo F ancia con ibuyó con mas de es millones, Bélgica ce ca de un millón, I alia cua ocien os mil eales, Po ugal sesen a y cua o mil y España en dicho año so  los ein idós mil eales. Cie o es que en o os años dió mayo can idad, pe o no lo es menos que es una e güenza, que la Nación ca ólica, ha  ya mos ado en ese año an poco celo po sal a almas de in an inos y es ende el Ca olicismo. ¿No la a emos es a mancha aumen ando nues  as limosnas? u ea hoy aba ida, desp eciada, pe didas sus posesiones, anonadado su pode ío, ex inguidas sus ue zas espe ando po momen os su disolución y su uina? Pa  ece que no puede es o duda se si se conside a que Dios da siemp e en es e mundo á las naciones el p emio ó cas i  go de su p ocede ; mas aun que á los indi iduos, pa a quienes hay o a ida en donde comple a la ecompensa ó pe  nalidad á que se hayan hecho ac eedo es. Mas ¿cuál se á la causa de es a apa ía de la Ca ólica España hácia una Ob a que es la mas di ina de las ob as di i  nas? ¿No hab á algún medio de qui a es a causa unes a, y hace nos sali de nues a indi e encia? Sí: la causa e da  de a de que los españoles no hayamos has a aquí con ibuido, como debíamos, á la sal ado a Ob a de la San a In ancia, es po que la máxima pa e de los espa  ñoles no conocen lo que es esa Ob a, y aun los que la conocen ienen de ella una idea muy impe ec a: si comp endié a  mos la nobleza y excelencia de su in, sus po en osos esul ados, los abundan  es y segu os medios de consegui los, la — 13 — es echa obligación de pone los en p ác  ica, las abundan es bendiciones con que el Cielo la ecompensa, imposible se ia que hubiese un solo español que no se consag ase á ella con odas sus ue zas. Si llegamos á o ma de es a San a Ob a una jus a idea, odos, odos, nos eñ u- siasma emos po ella, odos con ibui e  mos á ella según nues as acul ades y así España ocupa á el pues o de hono que, como Nación Ca ólica po excelen  cia, le co esponde en odas las Ob as de Religión y de Ca idad; y así nos mos  a emos econocidos al inmenso bene i  cio, que Dios nos concedió, o o gándo  nos el p ecioso dón de la é, y conse  ándolo in ac o en nues o p i ilegiado suelo; y así ha emos e al mundo que no hemos degene ado, que somos dignos hijos de aquellos que olaban á Amé ica y Occcanía en alas de su é y de su celo po p opaga la Religión C is iana, mas bien que guiados po una uin codicia ó una baja ambición; y así se allega án muchos mas ecu sos y se bau iza án muchos mas milla es de niños, y se sal  a án muchos mas miles-de almas, y subi án al Cielo co os mucho mas nume  osos de inocen es angeli os, á can a las di inas mise ico dias y a ae sob e nos  o os las bendiciones celes iales. Tal es el obje o que me p opongo en es e esc i o del que como dice San Al onso hablando de su opúsculo sob e la o ación quisie a que se imp imiesen an os ejempla  es, como c is ianos hay en el mundo; po  que es oy ín imamen e con encido de que no es posible conoce á ondo es a Ob a, y no ama la, no en usiasma se po ella, no coope a á ella con odas nues as ue zas. Voy, pues, á explica el obje o y in de es a Ob a, la acilidad y mul i  ud de medios pa a consegui lo, la se  gu idad con que se ob ienen los mas po en osos esul ados, la obligación es  echa y igo osa de coope a á ella, el inmenso p emio, el cúmulo de bendicio  nes y ecompensas que agua da á sus asociados y p o ec o es, y la u ilidad de los p e es os que pudie an e ae nos de se sus celosos p opagado es. La Ob a de la San a In ancia es una aso  ciación o mada p incipalmen e po los niños c is ianos, y secunda iamen e po los adul os, quienes con sus o aciones y limosnas con ibuyen á p opo ciona ¡a g acia del bau ismo al mayo núme o posible de esa mul i ud de niños in ieles, especialmen e de la China y de la India, cuyos pad es yacen sen ados en las i  nieblas y somb as de la mue e, y los abandonan y a ojan á los ce dos y mu  lada es cual pesada é inmunda ca ga; lib ándolos así de la mue e e e na, y conse ando á eces su ida empo al. La nobleza, excelencia y mé i o de es a Ob a se conoce po su obje o y in, Es os son allega ondos pa a emi i á los Misione os, cong egaciones eligiosas y c is ianos e o osos, que especialmen  e en la China y en la India, además de las o as ocupaciones de su minis e io, se consag an á bau iza mul i ud de ni  ños mo ibundos, ó abandonados po sus c ueles pad es, ó comp á selos po insig  ni ican e p ecio, pa a egene a sus al  mas con la sang e de Jesuc is o; lib a de la mue e e e na (y muchas eces de la empo al) á an as in elices c ia u as, sumidas en la mayo necesidad co po al y espi i ual, que puede imagina se; a  — 16 — anea sus pob eci as almas ¿le las ga  as del León in e nal, en que yacen po el o iginal pecado; lib a las de las inie  blas del limbo ó quizá de las penas del in ie no (si llegan al uso de la azón); blanquea y he mosea sus almas con la Sang e del Co de o Inmaculado; an  quea les con el san o bau ismo las pue  as del palacio inmo al de ine able bie  na en u anza; en ia al Cielo mul i ud de ángeles, que desde luego y po oda la e e nidad alaben al Seño , can en sus mise ico dias, desa men su jus icia, apla  quen su indignación con a un mundo c iminal, é implo en incesan es g acias y bendiciones sob e sus bienhecho es; educa en in a ios niños y niñas, que c iados con ia leche de la Religión y á la somb a del san ua io, sean den o de poco o os an os após oles e o osos de Jesuc is o, pa a dila a su eino, é ilu  mina con la an o cha del E angelio, aquellas dila adísimas y pobladísimas e  giones, sen adas oda ía en las inieblas y somb as de la mue e: he aquí el in de la Ob a de la San a In ancia. ¿Puede ni aun imagina se ob a mas g ande, mas u — 17 — noble, nías excelen e, mas me i o ia, mas sublime, mas ag adable á Dios y p o e  chosa á los homb es, mas di ina en una palab a? Si, según San Dionisio, la mas di ina de las cosas di inas es coope a con Dios pa a sal a las almas, po pe  didas y c iminales que sean, ¿qué di e  mos de la ob a que iene po obje o sal  a esas almas inocen es de oda culpa pe sonal, pe o jus a é inexo ablemen e p i adas de en a en el Cielo; esas al  mas an necesi adas, que no pueden po sí mismas lib a se de an o pelig o y p o  cu a se un bien an inmenso é inap e  ciable? ¡Ah! su alo es al, su obje o an san o, su in an deseable, que, si pa a consegui lo uesen p ecisos medios di íciles, a os, de incie o y escaso e  sul ado gus osos debe íamos emplea los aun con lige a p obabilidad de ob ene  los: Elsi em g andem dixisse ibí... ce e ace e debue as ¿quan o magis.... decían con azón á su amo los c iados de Naa- man Si ó: ¿pues con que a do no debe  emos consag a nos á ob ene an noble in, oda ez que los medios son muchos, y odos áciles, y odos de e icácia se- 2 u -18 — gu a é in alible? Pa a con ence nos de la mul i ud y acilidad de medios con que podemos coope a á es e impo an  ísimo in, bas a enume a los y espli- ca los: l.° P ocu a que se alis en como so  cios el mayo núme o de niños desde que nacen has a los ein iún años: y como asociados ó p o ec o es después, dando la limosna mensual de dos cua os. ¿Qué pad e c is iano po pob e que sea, no da á de buena gana á su hijo dos cua os cada mes, pa a p ocu a le en la co e celes ial amigos y p o ec o es que cui  den de él y le ob engan las bendiciones di inas? En la ciudad de Tolosa de F an  cia an solo, se han alis ado mas de cua  o mil niños. Felices los niños que se asocien á la Ob a de la San a In ancia, ha  ciéndose desde los mas ie nos años coope  ado es del Seño en la sal ación de las almas, encendiendo en su ie no pecho el uego san o de la ca idad, y acos um  b ándose desde la cuna á ende una ma  no compasi a á sus semejan es. Pa a sa  be como se es ablece es a asociación y ob ene lib os y medallas e e en es á su u — 25 — empleados icos eso os, aunque esas al  mas es án segu as del Cielo, y no hay segu idad de lib a las, sino solo de ali  ia las ¿pués que se á lib a de la e e  na mue e las almas de esos niños, que de o a mane a quedan i emediablemen  e pe didas, y es o con an a segu idad como hay en que un niño bau izado, que mue e, sube de echo al Cielo? Si pues debemos se muy de o os y solíci os de soco e las almas del Pu ga o io, que padecen allí po su culpa ¿cuán o mas las almas de es os pob eci os niños, ino  cen es de odo pecado pe sonal? ¿Quién no da ía gus oso, aunque ue e odas sus iquezas, po cons ui pa a glo ia de Dios, en hono de la San ísima Vi gen, un emplo an magní ico y sun uoso como el de Salomón, ó como el Va icano de Roma? Pues mas que odo ale el alma de uno solo de esos niños bau izados; el emplo de Salomón pe eció, y pe ece á algún dia el del Va icano; mas no pe  ece án nunca, du a án siemp e las al  mas de esos niños, emplos i os de la Di  inidad, monumen os e e nos que publi  ca án siemp e las glo ias, las bondades, u — 26— las mise ico dias del Al ísimo. Y bas  ando muchas eces una co a limosna — < ‘ i eces la cuo a anual de un niño aso  ciado, unos es eales — pa a esca a pode bau iza un niño in iel, como nos asegu an los misione os de esos paí  ses, y o as pe sonas igualmen e dignas de c édi o ¿hab á quien no con ibuya cuan o pueda, á sal a el mayo núme o de es as pob eci as almas? Si á cos a de pequeños sac i icios pudié amos impedi la des ucción de un g andioso emplo, o edi ica en nues o pais una iglesia ó Ca ed al insigne, no lo ha íamos? ¿Y no es incompa ablemen e mas sal a un alma? ¿Y no se en e nece án nues as en añas, y ablanda á nues o co azón, y mul iplica án nues as limosnas, á is  a de la g a ísima necesidad espi i ual y co po al, en que yacen an os in eli  ces niños, necesidad que nos impone una obligación igo osa de soco e los? Asomb an al mas in épido, y con  mue en al mas du o las elaciones aco  des, que po muy di e en es y encon  ados conduc os llegan á noso os del is ísimo es ado de una mul i ud de ni- u| — n — ños, en esas es ensas y populosísimas coma cas de la China y de la India. Oigamos sob e es e pa icula el es i  monio de un au o inglés omado de la ob a i ulada In es igaciones ilosó icas so  b e los Chinos: «Allá, dice, las pa e as ahogan en un cubo de agua calien e á los niños.... ó bien los a ojan á los ios con una calabaza sil es e acía y a ada po de ás, de modo que sob enadan mu  cho iempo an es de espi a (sucediendo á eces — según a i man o os — que las a es de apiña, ho adándoles el ce eb o, les comen los sesos an es de mo i ). Los g i os, que dán en onces, ha ían es e  mece á la na u aleza humana; pe o allí es án acos umb ados á oi los, y no se ha  ce al o. O a mane a de deshace se de ellos es la de espone los en las calles, po donde pasan odas las mañanas, es  pecialmen e en Pekin, unos ca e ones, en los cuales ca gan es as in elices c ia  u as espues as desde la noche, y las • conducen á un hoyo, que no cub en con la espe anza de que los mahome anos lleguen á oma algunos de ellos. Pe o an es de ecoge los... pa a aslada los al mulada , sucede con ecuencia que los pe os, y oda ía mas los ce dos, que in es an las calles de las ciudades de la China, se los comen Di os. Se ase  gu a que en solo Pekín en es años se con a on nue e mil se ecien os de es os des  g aciados, que ue on conducidos, como queda indicado, al mulada ; sin hace mención de los que ue on aplas ados po los caballos y las muías, ni de los que habían sido ahogados al sali del seno de sus mad es, ni de los que o  ma on los mahome anos, ni de los que pe ecie on en si ios donde no había quien los con ase. Añadamos los a ojados á los ios, que algunos hacen subi á die2 ó doce mil cada ano en sola la ciudad de Pekín, y a ios ele an á ein a mil. O o Au o - Dobel, conseje o del come cio al se icio de Rusia en su ob a sie e años en Clima — se esplica en es os é minos: «Muchos de los habi an es pob es de Can  ón po un esceso de mise ia abandonan á sus ecien nacidos, los cuales po lo común son ic imas de la o acidad de los pe os. Los pob es ...... c ian algunos de es os ñiños pa a hace los comedian es, — 29 — y algunas niñas pa a en ega las al de  so den.... e a moda en e los icos aho  ga muchas de sus hijas eciennacidas, po que les pa ecía bocho noso ene c e  cida amilia de es e sexo.^ Es os hechos se con i man con las ecien es elaciones de nues os misione os. El P. Jose esc i- bia: «en es os países hay la cos umb e de que un chino pob e, no pudiendo c ia sus hijos, los ahoga, les dá o o géne o de mue e, ó los i a á la calle, expues  os á se de o ados po los pe os ...... cen ena es y milla es pe ecen de es e modo. Todos nues os misione os se ocu  pan en ecoge á es as in elices c ia u as: á mi mismo me las aen con ecuen  cia po seis ancos y aun de alde, di- ciéndome que, si no las admi o acaba án con ellas. No a ándose mas que de da seis ancos, se ia muy ácil el negocio: pe o ¿en donde ecoge las? quién les da  á de mama ? quién las c ia á?. ... Sin emba go V. conoce que el echaza las se ia una c ueldad.» El R. P. Mouly dice hablando de es  os desg aciados: «Si ienen alguna en  e medad, que se juzga incu able, los; u — 30 — pad es los abandonan en la calle, des  pués de habe los enneg ecido, de modo que no puedan dis ingui se, y lo mismo sucede si son muy he mosos. Yo eco  miendo es as c ia u as in elices á las o a  ciones de nues as buenas he manas de ca idad.» El quisie a ecoge un g an núme o de ellos, pe o lo que le de iene es la al a de ecu sos. Habla de algu  nos ecogidos ya en las calles, que a  ios c is ianos piadosos le p esen an pa a que los bau ice, y que los con inúa adop  ando: «po que, añade, después de ha  be los hecho hijos de Dios, yo no pod é jamás esol e me á desampa a los, de  jándolos mo i en la calle, expues os á se comidos po los pe os. Ay! yo es  pe o mucho que end á un dia en que la P o idencia, compadecida de es os ni  ños y niñas, les depa a á un co azón ie no y pa e nal, un nue o San Vicen e de Paul; y así como se ha in e esado po los espósi os de Eu opa, ha á esplan  dece su mise ico dia con los de la Chi  na. Tal es uno de mis mas a dien es de  seos». Es e deseo cumple la Ob a de la San a In ancia. El P. Re o d dice: «El in- u -31- an icidio es muy ecuen e en China: muchas eces las mismas mad es des  na u alizadas ahogan con sus manos el u o de sus p opias en añas. KL uso cíe abandona los niños en las calles p e a  leció an o, que las medidas adop adas po el gobie no pa a con ene los abu  sos, no han p oducido e ec o.» «La ca nice ia de niños, añade el P. Ricci, no se hace á escondidas, sino á is a de odos». (Véanse o os es imonios en el lib i o «La Ob a de la San a In ancia, 1 a- ís, Be hune,1843»). El céleb e capi án y dis inguido sabio Dumon D'U bille se exp esa así: «En China, como en la Roma pagana, un pad e puede ende á su hijo po escla o, y usa con e  cuencia de es e de echo. Especialmen e las hijas son un obje o de á ico.... La humanidad, el amo pa e nal, la ca ^" dad, son i udes desconocidas a los chi  nos.... A su es úpido egoísmo debe se  gu amen e a ibui se la eno me can idad de in an icidios de que cada año es es igo aquel país. Una de las ocupaciones de la policía de Pekín es ecoje cada se  mana los niños a ojados á la calle po se mi ne D» - ; 1 u -32 — la noche. Amon onan las íc imas en ca e as, y lle an mezclados i os y mue os á un mulada ue a del pueblo... Los que habi an ce ca de los ios, aban  donan los niños á la co ien e con una calabaza al cuello, que les man iene la cabeza ue a del agua. No es a o e lo a así cadá e es de niños y los ba  cos que pasan, hacen de ellos el mismo caso, que ha ían de un pe o mue o.» En in, po no se in e minables, los PP. Cha ie y Galy, Misione os, cuyo es  imonio es an o mas idedigno, cuan o que el uno e angelizó aquellos luga es du an e doce años, y ambos u ie on la dicha de se apaleados y lle a las glo  iosas cadenas de Jesuc is o ce ca de dos años, espe ando po momen os el ma i  io, p oclaman las inmensas en ajas de la Ob a de la San a In ancia, en a o de an os y an desg aciados niños. A is a de elaciones an dolo osas, de necesidades an es emas ¿quién no sien e conmo e se sus en añas? Nos con mo e ía y no pod íamos p esencia , sin emedia lo pudiendo, e padece an o á homb es c iminales. ... que digo á hom- u -33 — b es? á las ie as mismas.... ¿y mi a e  mos impasibles esos niños inocen es y cando osos, pe o an desg aciados, sin que el cando y a ac i o, que nos a i  ciona has a á los animali os ie nos, halle eco en nues o co azón, en a o de es  os in elices, que son nues os he manos? Los deja emos abandona , ahoga , en  de , degolla .... sin hace cuan o es é de nues a pa e pa a emedia su g a  ísima necesidad co po al? Pe o es a necesidad an 'es ema, es como nada, si se compa a con la que a lige sus pob eci as almas. Es os niños mo ibundos ¡ay! no es án bau izados, es  án en las ga as del demonio po la cul  pa o iginal, ienen ce adas las pue as del cielo, es án pa a cae en la oscu i  dad del limbo...! y ¿con empla emos se  enos su desg acia sin emedia la pu- diendo an ácilmen e? ¿Y dónde es á en  onces nues o amo á Dios, nues a ca  idad con el p ógimo? Qui. .. ide i a- em suum necesi a em habe e (co po alem á o io e spi i ualem), e clause i - isce a sua ah eo, quomodo, cha i as Dei mane in eo? I. Jo. 3. ¿Cómo pod emos c ee que 3 u amamos á Dios, si iendo esas imágenes suyas des igu adas po la culpa, no las esca amos y limpiamos con su pu ísima sang e? ¿si no soco emos á esas almas, que El amó mas que así mismo, pues dió po ellas su sang e y su ida, si nó auxiliamos á es as in elices p isione as des inadas pa a hijas, he manas y es  posas de Dios mismo? ¿Cómo podemos deci que Gha i as Ch is i u ge! nos, que el amo de Jesús eina en noso os, sino mi amos con in e és lo que Jesús es ima an o? Y sin la ca idad de Dios y del p ógimo, ¿cómo pensamos sal a nos? Si ié amos ce ca de nues a casa un niño mu iéndose.... y sin bau ismo... ¿no o  la íamos á soco e lo y á bau iza lo? ¿No es a íamos es echamen e obligados á p ac ica lo á cos a de cualquie sac i  icio? ¿Y po en u a la dis ancia dis  minuye la obligación? Si hoy pa a nada hay dis ancias, ¿las ha de habe pa a la eina de las i udes, pa a la ca idad en su ac o mas me i o io? Pe o si no bas a pa a encende nos en a ec os de compasión y pe suadi nos á emedia con mano gene osa an ap e  — 41- dio de sal ación; pues si bien la P o i  dencia Di ina absolu amen e pod ía sal  a les sin el bau ismo, mas no puede, dada la ley de su indispensable y abso  lu a necesidad; y es e medio es su icien- ísimo, si, co espondiendo noso os á sus amo osos designios, en iamos cuan  iosas limosnas pa a esca a los á odos, ó al menos el mayo núme o posible.... Pe o ¡ay! emo que el demonio, bajo cuyo pode es án esas c ia u as, y que iene in e és g andísimo en impedi que nues a ca idad los a anque de sus ga  as, log e pe suadi nos que la di i amos, ó la limi emos. . . . . Nada, pues, de dilaciones ni limi acio  nes: p on o, p on o á consag a á ella nues os in e eses y nues as ue zas o  das. Su necesidad es u gen e, u gen í  sima. Si no acudimos p on o, p on o, mañana ya se á a de pa a los in elices que hoy mue an sin bau ismo, que se  án muchos. La necesidad es g andísima y muy es ensa. Ce ca de cua ocien os millones ienen de población esos países: y en e es os ¡cuan os cen ena es de mi  les y has a millones de niños p óximos u -4^- á mo i sin el san o bau ismo! Si bien es cie o que á eces con solo es ea  les, po el g ande alo que alli iene la moneda, y aun po menos se consi  gue en ia al cielo un alma, ¿cuán os ecu sos no son necesa ios pa a sal a  los á odos, y sos ene los es ablecimien  os de educación de los que sob e i en? ¿Quién no se es o za á po sal a el ma  yo núme o? ¿Quién se a e e á á pone á su ca idad o os lími es que los de una absolu a é indeclinable necesidad p opia? Si los malos, si los impíos, si los p o  es an es, eunen anualmen e muchos mi  llones pa a pe de las almas, pa a es- ende sob e ellas el eino del demonio, si son an p on os y gene osos ¿hemos de se lo menos noso os? ¿y noso os c is  ianos que an o, que odo lo debemos á la Religión? ¿noso os que espe amos e e na y magní ica ecompensa? ¿noso os que enemos absolu a y g a ísima obli  gación? ¿noso os que aho a conocemos la sublimidad y he oísmo de es a ob a di ina? ¿noso os que enemos an os, an áciles, an segu os medios pa a p o  mo e la e icazmen e? ¿noso os, alimen- u odos con el Cue po y sang e del Di i  no Co de o, escogidos en e an os pa a ope a ios de su iña, pa a p omo e su glo ia y la sal ación de las almas cpie El an o ama, obligados, al ez mas que ninguno, á epa a po es e medio las unes as consecuencias de nues as mu  chas omisiones y quizá escándalos? ¿he  mos de pe mi i que sean mas celosos los minis os del demonio que los de Je  suc is o, que los hijos de inieblas sean mas ac i os que los hijos de la luz? ¿Los hijos de la é hemos de se menos p u  den es que los hijos del siglo? ¿Y quién, quien end á alo pa a ce a con sus bu las sa ánicas, ó sus chanzas impías, la mano abie a pa a soco e á esos po- b eci os? ¿Quién se a e e á á de ene el b azo le an ado pa a a anca á un niño de la mue e? ¿Quién des ia á la mano, que á á ab i le las pue as del Cielo de amando sob e su cabeza el agua del bau ismo? Ea, pues, escuchemos las solemnes palab as, con que el inmo al Pío IX ecomienda es a Ob a á odos los Obis  pos de la Iglesia: Vene ables he manos. u —44 — Obispos del O be ca ólico, os amones amos que cada uno de oso os p ocu e in oduci en su Diócesis es a c is iana ins i ución, cul  i ándola cual ie na plan a, que c ece en la iña del Seño , po que ella á su iempo p oduci á sazonados y abundan ísimos u  os. Ca ísimo c is iano que es o lees, pe  mi e que el úl imo de us he manos e haga la misma ecomendación, y e p o  me a idén icos esul ados. Pe mí eme que pos ado á us pies; con el co azón angus iado y los ojos bañados en lág i  mas po no pode emedia an u gen e y g a ísima necesidad, e pida y e con  ju e po lo mas san o y sag ado, po el amo de ese Dios, que iene con e  cuencia á nues o pecho; po el amol  de la Inmaculada Ma ía, á quien des  pués de Dios odo lo debemos, y á quien no pod emos o ece obsequio que mas le ag ade; po el amo de an as in e  lices c ia u as, que son nues os he ma  nos en Jesuc is o; po el amo en in de u sal ación, que depende al ez del celo, que de hoy mas concibas po esa ob a, po odo es o e pido, y e conju o que le consag es us in e eses y us ue zas con p e e encia á cualquie o a. Y si [lo dicho has a aquí no bas a pa a conmo e e V encende en u pecho un san o en usiasmo po ella, as  láda e con la imaginación á uno de esos mulada es ó zangas donde yacen mul  i ud de niños, espe ando po ins an es la mue e co po al, y lo que es in ini  amen e peo ¡ay! la mue e del alma. Mí alos oncos ya de an os g i os, con la lengua seca y pegada al palada , sus ojos desecados po an as lág imas, ex  halando una que o a ez las ime os ayes, capaces de ablanda las peñas, le  an ando hácia í sus inocen es mane- ci as en ac i ud suplican e, que encen  de ía en ca idad al co azón mas helado y egoís a, pidiéndo e con su semblan e es enuado, sus mo ibundos suspi os, su oz apagada pe o elocuen ísima: sál ame ¡oh c is iano? sal a mi alma, áb eme las pue as del Cielo po el san o bau ismo; da- me, dame el pan de la elicidad e e na, pa a que ui c iado; limpia mi alma con la san  g e del Co de o, cuija dispensación e se con  ió: adó name con la. es idu a déla g acia, y subi é muy p on o á oga po i y al  canza e abundancia de bendiciones; mi a que soy u he mano, que Dios le manda que me soco as, y e p ome e magni ico p emio; que en u mano ienes mul i ud de medios á  ciles y segu os pa a emedia me (*) y e  pa a us al as y omisiones. F me deja ás pe ece ? ¿y no se ablanda á u co azón? ¿y no eme ás el cas igo de u du eza inc ei- ble? y pe ece á, sabiéndolo ú, mi alma pol  la que un Dios-Homb e dio su sang e y su ida.....? Con empla he mano mió, ese espec áculo an ie no y sublime, an pa  é ico y conmo edo , ‘ que no es una ic- (*) Pa a que se ea con cuan a azón se po  nen es as palab as en boca de esas c ia u i as, di é de un c is iano que, desde que u o no  icia de es a Ob a, se pe suadió de su inmensa impo ancia, y se consag ó á p omo e la con al empeño, que hace años en ía anualmen e no pocos miles de eales de limosna pa a la San a In ancia; la mayo pa e no suyos, po las c í  icas ci cuns ancias que a a iesa el Cle o es- panol, sinó de pe sonas ca i a i as, que nunca al an g acias al Cielo. Cuan as pe sonas, si hu  bie a quien las ins uye a, da ían pa a ella al menos una pa le de lo que dedican á o as ob as, buenas si, pe o no an me i o ias ni necesa ias ó lo que in ie en á eces en o os inconside  ados, y sob e odo lo que malgas an en lujo, galas, y o os escesos semejan es. —47 — cion poé ica sinó una is e ealidad, mi a á esos niños di igiéndo e po úl ima ez sus mi adas suplican es. Ellos mo i án si no los ayudas y no p ocu as su so  co o p on a y gene osamen e; mo i án co po al men e, y mo i án ¡ay! espi i ual  men e ..... queda án p i ados pa a siem  p e de e á Dios. Ellos i i án, al me  nos en ouan o al alma, si les en ías p on  as y abundan es limosnas, i i án e e  namen e gozando de Dios. Qué esuel es pues? Vi i án ó mo i án? Mo i án e e  namen e esas almas comp adas con la sang e de Jesuc is o? Pudiendo an á  cilmen e sal a los, pe ece án á us mis  mos ojos esos in elices he manos uyos? Pe ibi in ua scien ia a e , p o quo Ch is- us mo luus es ? Jesús, u Sal ado , sa  c i icó su ida di ina po esas almas, y ú no ha ás un pequeño sac i icio pa a esca a las de las ga as del demonio, y ab i les las pue as de la glo ia? ¡Ah! sin que e e inju io, c eyéndo e capáz de acila ni un ins an e siquie a. No mo i án, al menos en cuan o al alma, no queda án en las inieblas del limbo, nó. Vi i án, si, y i i án pa a siem  u p e; i i án y subi án al Cielo á pedi po noso os. Vi i án, y can a án las di inas alabanzas en desag a io de nues as o en  sas y aplaca án la Jus icia di ina, p o  ocada po nues as culpas, y pedi  án á Dios po la elicidad de sus bien  hecho es; i i án pu i icadas sus almas con la sang e de Jesús, y unidos á Él, cual co o de inocen es angeli os, ela án sob e nues os in e eses y nos p o eje án en los pelig os, nos anima án y o ale  ce án en los úl imos comba es de la i  da; y nos conduci án á la pá ia celes ial, i i án algunos aun en es e mundo, pa a se após oles de sus he manos, y i i  án la máxima pa e en el cielo, á don  de subi án y nos alcanza án abundan  es auxilios pa a sal a nos y sal a á muchos o os. Quie a Dios que así sea. Haga la Inmaculada Mad e de Dios y Vi gen pu ísima Ma ía que odos e mi  nemos diciendo: «.Desde es e momen o quie o consag a mis in e eses, mis alen os, mi in luencia, odas mis ue zas á sal a el ma- go núme o posible . de almas, po medio de la Ob a de la San a In ancia. Amen.»