Carta Pastoral del Excmo. e Ilmo. Señor Arzobispo de Santiago ... con motivo de la Encíclica "Sapientiae Christianae" / [José Martín de Herrera y de la Iglesia]
Full text
CARTA
PASTORAL
DEL
EXCMO.
É
ILMO.
SEÑOR
imusM
ii
s lii »
CON
MOTIVO
DE
LA
ENCICLICA
“
SAPIENTIAE
CHRISTIANAE.n
SANTIAGO:
Imp.
y
Ene.
del
Semina io
Concilia
1890.
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
u
CARTA
PASTORAL
----
<d»S>
—
NOS
EL
DR.
D.
JOSE
MARTÍN
DE
HERRERA
Y
DE
LA
IGLESIA,
POR
LA
GRACIA
DE
DlOS
Y
DE
LA
SANTA
SEDE
APOSTÓ
LICA
A
zo bispo
d e
S
a n ia g o
d e
C
o mpo s el a
,
C
a pe
l l á n
M
a y o
d e
S.
M.,
J
u ez
O
d in a io
d e
su
R
ea l
C
a pil l a
,
C
a sa
y
C
o e
,
N
o a io
M
a y o
d el
R
ein o
d e
L
eó n
,
C
a ba l l e o
G
a n
C
u z
d e
l a
R
ea l
y
d is in
guida
O
d en
d e
C
a l o s
III,
S
en a d o
d el
R
ein o
,
d el
C
o n sejo
d e
S.
M.,
e c
.,
e c
.
^.1
Vene alDle
Deán,
CaTailá-o
d.e
xmes a.
San a
-¿Lpos-
ólica.
5T
3^e opol5. ei.aa.a.
Xg-lesia
5.e
Sa.23. i.
ag-o
d.e
Compos ela,
al
Venexacle
p-
CaToáld-o
d.e
la
Coleg-lal
d.e
la
Co -ama,
á
n-aes oo
A cip es es,
Pá ocos
p-
áemác
Cle o,
á
los
X^e-
lig-losos
s
ZSelig-iosas,
y
á
los
ieles
oáos
a.e
-nes a
A -
clxi üócesis:
PAX
VOBIS.
—
PAZ
Á
VOSOTROS.
)
o c e
años
há
que
el
lu o
de
la
San a
Mad e
Iglesia
4
—
-
po
la
mue e
del
g an
Pon í ice
Pío
IX
se
ocó
en
indecible
gozo
con
la
p on a
y
canónica
elección
de
nues o
San ísimo
Pad e
el
Papa
León
XIII.
Cumplióse
una
ez
más
la
p omesa
de
nues o
Seño
Jesuc is o
de
se
UNiVkRSlDAUH
DE
SANTIAGO
n
oMPOSTNA
u
-
4
-
es a
odos
los
días
los
Após oles
y
sus
legí imos
suceso es,
y
cuando
á
los
ojos
de
la
humana
p udencia
pa ecía
que
iba
á
zozob a
la
na e
de
San
Ped o
bajo
las
enc espadas
olas
de
la
e olución
an ic is iana,
due
ña
ya
de
la
Capi al
del
O be
Ca ólico
po
el
bá ba o
de echo
de
la
ue za,
Jesús
mandó
á
los
ien os
y
d
la
ma
(2)
y
los
ien os
y
la
ma
le
obedecie on.
Con
la
misma
di ina
i ud,
con
que
había
man enido
en
el
Solio
Pon i icio
al
Papa
Pío
IX
po
espacio
de
ein a
y
un
años,
sie e
meses
y
ein idós
dias,
ele ó
al
ca go
de
Vica io
suyo
en
la
ie a
al
Sumo
Pon í ice,
que
elizmen
e
nos
gobie na.
Po
el
Seño
ha
sido
hecho
es o,
y
es
cosa
ma a illosa
en
nues os
ojos
^3/
Desde
el
20
de
Feb e o
de
1878
con amos,
po
la
di ina
P o idencia,
con
un
nue o
sup emo
Pas o ,
á
quien
Dios
ha
ado nado
con
las
do es
de
sabidu ía,
p udencia,
o aleza
y
piedad
que
iene
mos ando
espléndidamen e
en
los
doce
años
que
cuen a
de
Pon i icado.
Bas a
eco e
el
índice
de
sus
Alocuciones
y
Encí
clicas,
pa a
ele a
á
Dios
un
himno
de o o
de
acción
de
g acias
po
habe nos
dado
un
Maes o
an
consumado
en
la
doc ina,
un
Di ec o
an
p uden e
en
odas
sus
disposiciones,
un
Pad e
an
aman e
de
sus
hijos,
un
Pon í ice
an
celoso
de
la
Religión,
un
in é p e e
an
iel
de
las
leyes
di inas
y
eclesiás icas,
y
un
de enso
an
cons an e
de
los
de echos
de
la
Iglesia.
Apenas
había
ascendido
al
T ono
Pon i icio,
y
ya
expedía
su
p ime a
Encíclica
Insc u abili
,
en
la
cual
expuso
magis almen e
la
necesidad
del
saludable
in lujo
de
la
Iglesia
Ca ólica
pa a
el
bien
de
la
sociedad.
Aún
no
había
ascu ido
el
año
de
1878,
cuando
dió
su
En
cíclica
Quod
Após ol¿c¿,
en
la
cual
puso
á
la
is a
los
g andes
pelig os
del
socialismo,
y
del
comunismo
ó
nihi
lismo.
En
el
año
siguien e
ió
la
luz
pública
su
sapien í
sima
y
ascenden al
Encíclica
Ae cmi
Pa is.ayie
e e
la
po
sí
sola
los
p o undos
conocimien os
del
Sumo
Pon í ice
y
su
in eligencia
p e iso a,
al
p omo e
la
es
au ación,
en
las
escuelas
Ca ólicas,
de
la
Filoso ía
c is-
m
Ma lí
XXVIII,
20.
(2)
Ibid,
VIH,
26.
(3)
Psal.
n
y.
u
iana
con o me
á
la
doc ina
del
Angélico
Doc o
San o
Tomás
de
Aquino.
En
1880
dió
su
Encíclica
A caminí,
que
es
un
a ado
comple o
ace ca
del
ma imonio
c is
iano.
En
el
mismo
año
publicó
la
Encíclica
Sanc a
Dci
Ci ilas,
ecomendando
las
ob as
de
la
P opagación
de
la
Fe,
de
la
San a
In ancia,
y
délas
escuelas
de
O ien e.
Conmo ido
con
el
is ísimo
espec áculo
de
los
males
que
a ligían
la
Iglesia
po
las
maquinaciones
de
sus
ene
migos,
publicó
en
12
de
Ma zo
de
1881
un
solemne
y
ex ao dina io
Jubileo
pa a
odo
el
o be
Ca ólico.
En
29
de
Junio
del
mismo
año
dió
á
luz
la
impo an ísima
En
cíclica
Diu ii mnn,
en
la
cual
a a
del
o igen
del
pode ,
y
de
los
g andes
emedios,
que
la
Iglesia
Ca ólica
o ece
pa a
cu a
los
males
que
su en
los
P íncipes
y
los
pue
blos.
En
20
de
Ab il
de
1884
dió
la
Encíclica
Humanum
gemís,
con a
la
sec a
de
los
masones,
descub iendo
o
da
su
malicia
y
pe e sidad.
En
l.°
de
No iemb e
de
1885
dió
magní icas
lecciones
de
De echo
público
en
su
Encíclica
sob e
la
cons i ución
c is iana
de
los
Es ados.
En
20
de
Junio
de
1888
publicó
su
Encíclica
Libe as,
en
la
cual
expone
con
admi able
ino,
cla idad
y
exac i ud,
la
doc ina
ca ólica
sob e
la
libe ad
humana,
dis in
guiéndola
pe ec amen e
de
la
alsa
moneda
que
co e
con
su
nomb e,
y
que
es
conocida
con
el
de
líbe álismo.
Pe o,
como
es
an
g ande
el
celo
de
nues o
San ísi
mo
Pad e
po
la
causa
de
la
Iglesia,
que
no
se
deja
endi ,
á
la
edad
de
ochen a
años,
po
el
abajo
de
su
Apos ólico
minis e io,
ni
po
los
disgus os
y
sinsabo es,
que
al
mismo
an
anejos,
acaba
de
da
una
hue a
mues a
de
su
ac i idad
in a igable
en
su
úl ima
Encí
clica
Sapien iae
ch is ianae
de
10
de
Ene o
del
año
co
ien e,
que
a a
de
los
p incipales
debe es
de
los
c is
ianos,
y
es
sumamen e
popula ,
de
con inua
aplicación
y
ú ilísimos
esul ados
en
la
ida
p ác ica
de
odos
los
ieles
hijos
de
la
Iglesia.
Es
an
g ande
el
espe o
que
Nos
inspi a
la
palab a
del
Sobe ano
Pon í ice;
se
halla
expues a
la
doc ina
ca ó
lica
con
al
o den,
cla idad,
exac i ud
y
sen ido
p ác ico,
p opio
del
sabio.maes o
y
doc o
uni e sal
de
la
Iglesia,
que
de
ningún
modo
Nos
a e emos
á
añadi
ó
qui a
palab a
alguna,
ni
á
mezcla
la
nues a
con
las
suyas.
se
UNJVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DI'
COMPÓSÍEl.a
u
—
6
—
Cumpliendo
con
humilde
sumisión
y
p on i ud
la
o
lun ad
del
Vica io
de
Jesuc is o,
que
enca ga
á
o
dos
los
Obispos
del
o be
ca ólico,
que
p ocu emos
sea
oída
su
*002
en
odas
pa es,
que
odos
en iendan
de
cuán a
impo ancia
es
Ue'üa
á
la
p ác ica
las
máximas
mo ales
y
debe es
p incipales
de
los
c is ianos,
que
Él
ha
consignado
en
su
Encíclica,
Nos
c eemos
obligado
á
di igi os,
Vene ables
He manos
y
amados
hijos,
es a
Ca a
Pas o al
pa a
asmi i os
con
oda
idelidad
las
impo an es
enseñanzas
con enidas
en
dicho
documen
o
Pon i icio.
I.
Comienza
nues o
San ísimo
Pad e
el
Papa
León
XIII
haciendo
no a
el
ol ido
y
menosp ecio
gene al
de
los
p ecep os
de
la
c is iana
sabidu ía,
y
la
u gen e
nece
sidad
de
eco da los
é
inculca los
de
nue o,
á
in
de
que
á
ellos
se
ajus en
la
ida,
las
cos umb es,
y
las
ins
i uciones
de
los
pueblos.
És os
han
p og esado
no
poco
en
lo
ocan e
á
los
bienes
del
cue po
y
ex e io es
del
homb e;
pe o
odo
cuan o
hie e
los
sen idos,
y
la
pose
sión
de
bienes,
ue zas
y
iquezas
empo ales,
u
si
bien
p opo cionan
comodidades,
aumen ando
las
delicias
de
la
ida,
de
ningún
modo
sa is acen
al
alma,
c eada
pa a
cosas
más
al as
y
nobles.
Con empla
á
Dios
y
di igi se
á
Él,
ley
es
sup ema
de
la
na u aleza
del
homb e,
el
cual,
c iado
á
imagen
y
semejanza
de
su
Hacedo ,
po
su
p opia
na u aleza
es
pode osamen e
es imulado
á
posee lo.
Pe o
á
Dios
no
se
ace ca
el
homb e
po
mo
imien o
co po al,
sino
po
medio
de
las
acul ades
del
alma
po
el
conocimien o
y
el
amo .
Po que
Dios
es
la
p ime a
y
suma
e dad,
y
el
en endimien o
sólo
se
apacien a
de
la
e dad:
es
asimismo
san idad
pe ec a
y
bien
sumo,
al
cual
la
olun ad
sola
puede
aspi a
y
ace ca se
guiada
po
la
i ud.,,
Es e
p incipio
solidísimo
de
sana
mo al
iene
odo
su
igo
y
ue za,
lo
mismo
espec o
del
indi iduo,
que
de
la
sociedad,
an o
domés ica
como
ci il.
“
Po que
la
so
ciedad
no
ha
sido
po
la
na u aleza
ins i uida
pa a
que
la
busque
el
homb e
como
in,
sino
pa a
que
en
ella
y
po
ella
posea
medios
e icaces
pa a
su
p opia
pe ección.
„
“
Si,
pues,
alguna
sociedad,
ue a
de
las
en ajas
ma
u
-1
-
e iales
y
cul u a
social,
con
exquisi a
p o usión
y
gus o
p ocu adas,
ningún
o o
in
se
p opusie a;
si
en
el
go
bie no
de
los
pueblos
menosp ecia
á
Dios
y
pa a
nada
cuida
de
las
leyes
mo ales;
des íase
las imosamen e
del
in
que
su
na u aleza
misma
le
p esc ibe,
me ecien
do,
no
ya
el
concep o
de
comunidad
ó
eunión
de
hom
b es,
sino
más
bien
el
de
engañosa
imi ación
y
simulac o
de
sociedad.,,
Y
sin
emba go,
es amos
iendo
oscu ece se
cada
día,
po
el
ol ido
ó
menosp ecio
de
los
homb es,
los
bienes
del
alma,
que
se
encuen an
p incipalmen e
en
la
p ác
ica
de
la
e dade a
eligión,
y
en
la
cons an e
obse
ancia
de
los
p ecep os
c is ianos,
de
sue e
que
cuan o
mayo es
el
aumen o
de
los
bienes
del
cue po,
an o
mayo
es
la
pé dida
de
los
del
alma.
“
Señal
e iden e
de
habe se
disminuido
y
halla se
muy
debili ada
la
e
c is iana,
son
los
mismos
insul os
que
con
demasiada
ecuencia
se
in ie en,
en
público
y
á
is a
de
odos,
á
la
Religión
Ca ólica,
lo
cual
no
se
hubie a
ole ado
en
o a
época
de
e dade o
espe o
á
la
Religión.
Po
es
a
causa,
es
inc eíble
la
asomb osa
mul i ud
de
hom
b es
que
ponen
en
pelig o
su
e e na
sal ación;
los
pue
blos
mismos
y
los
einos
no
pueden
conse a se
incó
lumes
po
mucho
iempo,
po que
con
la
uina
de
las
ins i uciones
c is ianas,
menes e
es
que
se
des uyan
los
undamen os
que
si en
de
base
á
la
sociedad
huma
na.
Se
ía
la
paz
pública
y
la
conse ación
del
o den
á
sola
la
ue za
ma e ial;
pe o
la
ue za,
sin
la
sal agua
dia
de
la
Religión,
es
po
ex emo
débil;
á
p opósi o
pa a
engend a
la
escla i ud
más
bien
que
la
obedien
cia,
lle a
en
sí
misma
los
gé menes
de
g andes
pe u
baciones.
Ejemplo
de
lamen ables
desg acias
nos
o ece
lo
que
lle amos
de
>
siglo,
sin
que
se
ea
cla o
si
acaso
no
se
han
de
eme
o as
semejan es.
„
Y
así,
con inúa
el
San o
Pad e:
“
La
misma
condición
de
los
iempos
nos
aconseja
busca
el
emedio
donde
con iene,
y
és e
no
es
o o
sino
el
es i ui
á
su
igo ,
ya
en
la
ida
p i ada,
ya
en
odas
las
pa es
del
cue po
social,
la
no ma
de
sen i
y
ob a
c is ianamen e,
única
y
excelen e
mane a
de
ex i pa
los
males
p esen es,
y
p eca e
los
pelig os
que
amenazan.
„
-
14
-
manos
míos,
po
el
nomb e
de
Nues o
Seño
Jesuc is o,
que
odos
engáis
un
mismo
lenguaje,
y
que
no
haya
di
isiones
en e
oso os:
an es
sed
pe ec os
en
un
mis
mo
ánimo
y
en
un
mismo
pa ece
(1)
u
Como
es
una
la
Iglesia,
po que
uno
es
C is o,
así
una
es
y
debe
sel
la
doc ina
de
odos
los
c is ianos
del
mundo
en e o.
Uno
es
el
Seño ,
una
la
e
(2).
Pe o
eniendo
un
mismo
espí i u
deje
(3),
alcanzan
el
p incipio
saludable
que
les
ha
de
sal a ,
del
que
na u almen e
se
engend a
en
odos
la
misma
olun ad
y
el
mismo
modo
de
ob a .
„
Es a
unanimidad
debe
se
pe ec a,
es o
es,
debe
com
p ende
odas
y
cada
una
de
las
e dades
e eladas
po
Dios
y
p opues as
como
ales
po
la
Iglesia
docen e.
u
No
es ibándola
e
c is iana
en
la
au o idad
de
la
a
zón
humana,
sino
de
la
di ina,
po que
las
cosas
que
he
mos
ecibido
de
Dios
c eemos
que
son
e dade as,
no
po que
eamos
con
la
us
na u al
de
la
asón
la
e dad
in ínseca
de
las
cosas,
sino
po
la
au o idad
del
mismo
Dios
que
la
e ela,
el
cual
no
puede
engaña se
,
ni
enga
ña
(4),
se
sigue
la
necesidad
de
ab aza
con
igual
y
se
mejan e
asen imien o
odas
y
cada
una
de
las
e dades
de
que
nos
cons e
habe las
Dios
e elado;
y
que
nega
el
asen imien o
á
una
sola,
iene
casi
á
se
lo
mismo
que
echaza las
odas,
po que
des uyen
el
undamen o
mis
mo
de
la
e
los
que,
ó
niegan
que
Dios
há
hablado
á
los
homb es,
ó
dudan
de
su
in ini a
e acidad
y
sabidu ía.,,
“
De e mina
cuáles
son
las
e dades
di inamen e
e eladas,
es
p opio
de
la
Iglesia
docen e,
á
quien
Dios
ha
encomendado
la
gua da
é
in e p e ación
de
sus
ense
ñanzas,
y
el
Maes o
Sup emo
en
la
Iglesia
es
el
Roma
no
Pon í ice.
De
donde
se
sigue
que
la
conco dia
de
los
ánimos,
así
como
equie e
pe ec o
consen imien o
en
una
misma
e,
así
ambién
pide
que
las
olun ades
obe
dezcan
y
es én
en e amen e
sumisas
á
la
Iglesia
y
al
Romano
Pon í ice,
lo
mismo
que
á
Dios.
La
obediencia
ha
de
se
pe ec a
po que
es
p ecep uada
po
la
misma
e;
y
iene
de
común
con
ella
que
ha
de
se
indi isible,
(p
I
Co .
I,
o.
(2)
Ephe.IV,5.
(3)
II
Co .
IV,
i3.
(4)
Conc.
Va .
Cons .
Dei
Filius,
cap.
3.
—
15
—
has a
al
pun o,
que
no
siendo
absolu a
y
en e amen e
pe ec a,
end á
las
apa iencias
de
obediencia,
pe o
la
ealidad
no.
Y
an
impo an e
se
epu a
en
el
C is ia
nismo
la
pe ección
de
la
obediencia,
que
siemp e
se
ha
enido
y
iene
como
no a
ca ac e ís ica
y
dis in i o
de
los
ca ólicos.,,
“
Admi ablemen e
explica
es o
San o
Tomás
de
Aqui
no
po
es as
palab as:
El
o mal
....
obje o
de
la
je
es
la
p ime a,
e dad,
cu
cuan o
se
e ela
en
las
Sag adas
Esc i u as
y
en
la
doc ina
déla
Iglesia
,
que
p ocede
de
la
p ime a
e dad.
Luego
odo
el
que
no
se
adhie e
como
d
egla
in alible
y
di ina
á
la
doc ina
de
la
Iglesia
que
p ocede
de
la
p ime a
e dad
mani es ada
en
la
Sag a
da
Esc i u a,
no
iene
el
hábi o
de
la.
e;
sino
lo
que
pe
enece
á
la
je,
lo
ab asa
de
o o
modo
que
no
es
po
la
e
......
Y
es
cla o
que
aquel
que
se
adhie e
á
las
enseñan-
sas
de
la
Iglesia,
como
á
egla
in alible,
da
asen imien o
á
odo
lo
que
enseña
la
Iglesia;
po que
de
o o
modo,
si
en
lo
que
la
Iglesia
enseña
,
ab asa
lo
que
quie e
y
lo
que
no
quie e
no
ab asa,
ya
no
se
adhie e
á
la
doc ina
de
la
Iglesia
como
á
egla
in alible,
sino
á
su
p opia
olun
ad
(1).
Debe
se
una
la
e
de
la
Iglesia,
según
aquello
(I
Co .
I):
ened
odos
un
mismo
lenguaje,
y
no
haya
cu
e
oso os
cismas:
lo
cual
no
se
pod ía
gua da
á
no
se
que
en.
su giendo
alguna
cues ión
en
ma e ia
de
e,
sea
esuel a
po
el
que
p eside
á
oda
la
Iglesia,
pa a
que
su
decisión
sea
ab asada
i memen e
po
oda
la
Iglesia.
Y
po
es o
sólo
á
la
au o idad
del
Sumo
Pon í
ice
pe enece
da
un
nue o
símbolo,
como
odo
lo
demás
que
se
e ie e
á
oda
la
Iglesia
(2).^
La
pe ección
de
la
obediencia
á
la
Iglesia
y
en
pa i
cula
al
Romano
Pon í ice,
no
sólo
ab aza
las
cosas
de
la
e,
ya
es én
de inidas
solemnemen e,
ya
es én
p opues as
con
el
o dina io
y
uni e sal
magis e io
de
la
Iglesia,
co
mo
e eladas
po
Dios,
sino
ambién
odas
aquellas
co
sas
que
se
deben
c ee
y
p ac ica
como
necesa ias
á
la
sal ación
del
homb e.
Así
que
“
uno
de
los
debe es
de
los
c is ianos
es
deja se
egi
y
gobe na
po
la
au o i
dad
y
di ección
de
los
Obispos,
y
an e
odo
po
la
Sede
(i)
ÍI-II.
Quaes .
V,
a .
3.
(2)
Ibid.
Quaes .
I,
a .
io
.
-
16
-
Apos ólica
.....
La
Iglesia
no
es
un
conjun o
y
eunión
casual
de
los
C is ianos,
sino
una
sociedad
cons i uida
con
admi able
p o idencia
de
Dios,
y
que
iende
di ec a
é
inmedia amen e
á
p ocu a
la
paz
de
los
ánimos
y
la
san idad;
y
como
po
di ina
disposición,
ella
sola
posee
las
cosas
necesa ias
pa a
es o,
iene
leyes
cie as
y
de
be es
cie os,
y
en
la
di ección
del
pueblo
c is iano
si
gue
un
modo
y
camino
con enien e
á
su
na u aleza.
Pe o
es e
gobie no
es
di ícil
y
ecuen emen e
se
hallan
en
él
opiezos.
Po que
la
Iglesia
gobie na
á
gen es
diseminadas
po
odas
las
pa es
del
mundo,
de
di e so
o igen
y
cos umb es,
las
cuales,
i iendo
cada
una
en
su
es ado
y
nación
con
leyes
p opias,
ienen
el
debe
de
es a
á
un
mismo
iempo
suje as
á
la
po es ad
ci il
y
á
la
eligiosa.
es e
doble
debe ,
aunque
unido
en
la
mis
ma
pe sona,
no
es
el
uno
opues o
al
o o,
ni
se
con un
den
en e
sí,
po
cuan o
el
uno
se
o dena
á
la
p ospe i
dad
de
la
sociedad
ci il,
y
el
o o
al
bien
común
déla
Iglesia,
y
ambos
á
consegui
la
pe ección
del
homb e.
„
V.
u
Es
muy
dis in a
la
sociedad
c is iana
de
odas
las
sociedades
polí icas;
po que
si
bien
iene
semejanza
y
o ganismo
de
eino,
pe o
en
su
o igen,
causa
y
na u a
leza,
es
muy
desemejan e
de
los
o os
einos
mo ales.
Es,
pues,
jus o
que
i a
la
Iglesia
y
se
gobie ne
con
leyes
é
ins i uciones
con o mes
á
su
na u aleza.
Y
como
no
sólo
es
sociedad
pe ec a,
sino
ambién
supe io
á
cual
quie a
sociedad
humana,
po
de echo
y
debe
p opio
ehuye
en
g an
mane a
se
escla a
de
ningún
pa ido
y
doblega se
se ilmen e
á
las
mudables
exigencias
de
la
polí ica.
Po
lí
misma
azón,
gua dando
sus
de echos
y
espe ando
los
ajenos,
piensa
que
no
debe
ocupa se
en
decla a
qué
o ma
de
gobie no
le
ag ade
más,
con
qué
leyes
se
ha
de
gobe na
la
pa e
ci il
de
los
pueblos
c is
ianos,
siendo
indi e en e
á
las
a ias
o mas
de
gobie
no,
mien as
queden
á
sal o
la
Religión
y
la
mo al.
A
es
e
ejemplo
se
han
de
con o ma
los
pensamien os
y
con
duc a
de
cada
uno
de
los
c is ianos.
No
cabe
la
meno -
duda
que
hay
una
con ienda
hones a
en
ma e ia
de
po-
u
—
17
-
lí ica,
y
es,
cuando,
quedando
incólumes
la
e dad
y
la
jus icia,
se
lucha
pa a
que
p e alezcan
las
opiniones
que
se
juzgan
se
más
conducen es
que
las
demás
al
bien
común.
Pe o
a as a
la
Iglesia
á
algún
pa ido,
ó
que e
ene la
po
auxilia
pa a
ence
á
los
ad e
sa ios,
es
p opio
de
homb es
que
abusan
inmode ada
men e
de
la
Religión.
Po
el
con a io,
la
Religión
ha
de
se
pa a
odos
san a
é
in iolable,
y
aun
en
el
mismo
gobie no
de
los
pueblos,
que
no
se
puede
sepa a
de
las
leyes
mo ales
y
debe es
eligiosos,
se
ha
de
ene
siem
p e
y
an e
odo
p esen e
qué
es
lo
que
más
con iene
al
nomb e
c is iano;
y
si
en
alguna
pa e
se
e
que
és e
pelig a
po
las
maquinaciones
de
los
ad e sa ios,
deben
cesa
odas
las
di e encias,
y
unidos
los
ánimos
y
p o
yec os,
peleen
en
de ensa
de
la
Religión,
que
es
el
bien
común
po
excelencia,
al
cual
odos
los
demás
se
han
de
e e i .
„
Conside ando
la
na u aleza
y
in
de
la
Iglesia
y
de
la
sociedad
ci il
en
el
eje cicio
de
su
espec i a
au o idad,
nos
enseña
el
San o
Pad e
que
al
“
sanciona
las
ins i u
ciones
y
leyes,
se
ha
de
a ende
á
la
índole
mo al
y
eli
giosa
del
homb e,
y
se
ha
de
p ocu a
su
pe ección;
pe o
o denada
y
ec amen e,
y
nada
se
ha
de
manda
ó
p ohibi ,
sino
eniendo
en
cuen a
cuál
es
el
in
de
la
so
ciedad
polí ica,
y
cuál
el
de
la
eligiosa.
Po
es a
misma
azón
no
puede
menos
de
in e esa
á
la
Iglesia
qué
leyes
igen
en
los
Es ados,
no
en
cuan o
pe enecen
á
la
so
ciedad
ci il,
si io
po que
algunas
eces,
pasando
los
lími es
p esc i os,
in aden
los
de echos
de
la
Iglesia.
Más
aún;
la
Iglesia
ha
ecibido
de
Dios
el
enca go
de
opone se,
cuando
las
leyes
ci iles
se
oponen
á
la
Reli
gión,
y
de
p ocu a
diligen emen e
que
el
espí i u
de
la
legislación
e angélica
i i ique
las
leyes
é
ins i uciones
de
los
pueblos.
Y
pues o
que
de
la
condición
de
los
que
es án
al
en e
de
los
pueblos
depende
p incipalmen e
la
buena
ó
mala
sue e
de
los
Es ados,
po
eso
la
Iglesia
no
puede
pa ocina
y
a o ece
á
aquellos
que
la
hos
ilizan,
desconocen
abie amen e
sus
de echos,
y
se
em
peñan
en
sepa a
dos
cosas,
po
su
na u aleza
insepa
ables,
que
son
la
Iglesia
y
el
Es ado.
Po
el
con a io,
es,
como
lo
debe
se ,
p o ec o a
de
aquellos
que
sin ien-
se
DE
SANTIAGO
DF.COMPOSTCI/
u
-
18
-
do
ec amen e
de
la
Iglesia
y
del
Es ado,
abajan
pa a
que
ambos
aunados
p ocu en
el
bien
común.
En
es as
eglas
se
con iene
la
no ma
que
cada
ca ólico
debe
se
gui
en
su
ida
pública,
á
sabe :
donde
quie a
que
la
Iglesia
pe mi e
oma
pa e
en
los
negocios
públicos,
se
ha
de
a o ece
á
las
pe sonas
de
p obidad
conocida,
y
que
se
espe a
han
de
se
ú iles
á
la
Religión,
ni
puede
habe
causa
alguna
que
haga
líci o
p e e i
á
los
mal
dispues os
con a
ella.
n
P osigue
nues o
San ísimo
Pad e
dándonos
sapien
ísimas
lecciones
de
polí ica
c is iana
y
nos
ad ie e
muy
opo unamen e
que
u
los
que
han
de
oma
pa e
en
los
negocios
públicos,
deben
e i a
cuidadosamen e
dos
ex emos
iciosos,
de
los
cuales
uno
se
a oga
el
nom
b e
de
p udencia,
y
el
o o
aya
en
eme idad.
Po que
algunos
dicen
que
no
con iene
hace
en e
al
descu
bie o
á
la
impiedad
ue e
y
pujan e,
po
emo
de
que
la
lucha
axaspe e
los
ánimos
de
los
enemigos.
Es os
que
así
juzgan
no
se
sab á
deci
si
es án
en
a o
de
la
Igle
sia,
ó
en
con a
de
ella,
pues
si
bien
dicen
que
son
ca ó
licos,
que ían
que
la
Iglesia
deja a
que
se
p opagasen
impunemen e
cie as
mane as
de
opina ,
de
que
ella
di
sien e.
Lle an
los
ales
á
mal
la
uina
de
la
e
y
la
co
upción
de
las
cos umb es;
pe o
nada
abajan
pa a
pone
emedio,
an es
con
su
excesi a
indulgencia
y
di
simulo
pe judicial
ac ecien an
no
pocas
eces
el
mal.
Esos
mismos
no
quie en
que
nadie
ponga
en
duda
su
a ec o
á
la
San a
Sede;
pe o
nunca
les
al an
p e ex os
pa a
indigna se
con a
el
Sumo
Pon í ice.
La
p udencia
de
esos
ales
la
cali ica
el
Após ol
San
Pablo
de
sabidu
ía
de
la
ca ne
y
mue
e
del
alma,
po que
ni
es á
ni
pue
de
es a
suje a
á
la
ley
de
Dios
(1).
U
Y
en
e dad
que
no
hay
cosa
menos
conducen e
pa a
disminui
los
ma
les.
Po que
los
enemigos,
según
que
muchos
de
ellos
con iesan
públicamen e
y
aun
se
glo ían
de
ello,
se
han
p opues o
á
odo
ance
des ui
has a
los
cimien os,
si
uese
posible,
de
la
Religión
ca ólica,
que
es
la
única
e
dade a.
Con
al
in en o,
no
hay
nada
á
que
no
se
a e
an,
po que
conocen
bien
que
cuan o
más
se
amed en e
( )
Rom.
VIII,
6-7.
u
—
19
—
el
alo
de
los
buenos,
an o
más
desemba azado
halla
án
el
camino
pa a
sus
pe e sos
designios.
Po
lo
cual
los
que
an
bien
hallados
es án
con
la
p udencia
de
la
ca ne;
los
que
ingen
no
sabe
que
odo
c is iano
es á
obligado
á
se
buen
soldado
de
C is o,
los
que
p e enden
llega
po
caminos
muy
llanos
y
sin
expone se
á
los
aza
es
del
comba e,
á
consegui
el
p emio
debido
á
los
encedo es;
an
lejos
es án
de
a aja
los
pasos
á
los
ma
los,
que
an es
les
dejan
expedi o
el
camino.,,
“
Po
el
con a io,
no
pocos,
mo idos
de
engañoso
celo,
ó
lo
que
se ía
peo ,
ingiendo
unas
cosas
y
hacien
do
o as,
se
ap opian
un
papel
que
no
les
compe e.
Qui
sie an
que
odo
en
la
Iglesia
se
hiciese
según
su
juicio
y
cap icho,
has a
el
pun o
de
que
odo
lo
que
se
hace
de
o o
modo
lo
lle an
á
mal
ó
lo
eciben
con
disgus o.
Es os
abajan
con
ano
empeño,
pe o
no
po
eso
son
menos
dignos
de
ep ensión
que
los
o os.
Po que
eso
no
es
segui
la
legí ima
au o idad,
sino
i
delan e
de
ella
y
alza se
los
pa icula es
con
los
ca gos
p opios
de
los
magis ados,
con
g a e
as o no
del
o den
que
Dios
mandó
se
gua dase
pe pe uamen e
en
su
Iglesia,
y
que
no
pe mi e
sea
iolado
impunemen e
po
nadie.
„
“
Mejo
lo
en ienden
aquellos*que
no
ehúsan
sali
al
palenque
siemp e
que
sea
menes e ,
en
la
i me
pe sua
sión
de
que
la
ue za
injus a
se
i á
debili ando,
y
acaba
á
po
endi se
á
la
san idad
del
de echo
y
de
la
Reli
gión.
Es os
cie amen e
acome en
una
emp esa
digna
del
alo
de
nues os
mayo es,
cuando
se
es ue zan
en
de ende
la
Religión,
sob e
odo
con a
la
sec a
audací
sima,
nacida
pa a
ejación
del
nomb e
c is iano,
que
no
deja
un
momen o
de
ensaña se
con a
el
Sumo
Pon-,
í ice,
some ido
po
ue za
á
su
pode ;
pe o
que
gua
dan
cuidadosamen e
el
amo
á
la
obediencia,
y
no
acos
umb an
emp ende
nada
sin
que
les
sea
o denado.
Y
como
quie a
que
ese
deseo
de
obedece ,
jun o
con
un
ánimo
i me
y
cons an e,
sea
necesa io
á
odo
c is iano
pa a
que,
suceda
lo
que
sucedie e,
no
sean
hallados
en
Jai a
(
mucho
quisié amos
que
en
los
ánimos
de
o-
(i)
Jabobi
,
4.
se
UNIVhRSlUAüh
DE
SANTIAGO
n
coki
pó s e l a
u
-
20
-
dos
se
hallase
p o undamen e
a aigada
la
que
San
Pa
blo
llama
p udencia
del
espí i u
(1
Insis e
después
el
Sumo
Pon í ice
en
una
idea
que
iene
inculcando
hace
ya
muchos
años
y
que
es
en e a
men e
con o me
con
la
doc ina
ca ólica,
aunque
mu
chos
a ec an
desconoce la,
que
“
él
gobie no
del
pueblo
c is iano,
después
del
Papa
y
dependicn emcn e
de
él,
oca
á
los
Obispos,
que
si
bien
no
han
llegado
á
lo
más
al o
de
la
po es ad
pon i ical,
son
empe o
e dade os
P íncipes
en
la
je a quía
eclesiás ica;
y
eniendo
á
su
ca go
cada
uno
el
gobie no
de
una
Iglesia,
son,
po
de
ci lo
así,
a qui ec os
p incipales
....
del
edi icio
espi i
ual
(2),
y
ienen
á
los
demás
clé igos
po
colabo ado
es
en
su
ca go
y
ejecu o es
de
sus
delibe aciones.
A
es e
modo
de
se
de
la
Iglesia,
que
ningún
homb e
pue
de
al e a ,
debe
acomoda se
el
eno
de
la
ida
y
las
acciones.
Po
lo
cual,
así
como
os
necesa ia
la
unión
délos
Obispos,
en
el
desempeño
de
su
Episcopado,
con
la
San a
Sede,
así
con iene
ambién
que,
an o
los
clé
igos
como
los
legos,
i an
y
ob en
muy
en
a monía
con
sus
Obispos.
Pod á
cie amen e
sucede
que
en
las
cos umb es
de
los
P elados
se
halle
algo
menos
digno
de
loa,
y
en
su
modo
de
sen i
algo
menos
digno
de
ap obación;
pe o
ningún
pa icula
debe
e igi se
en
juez,
cuando
Jesuc is o
nues o
Seño
con ió
ese
o icio
á
solo
aquél
á
quien
dió
la
sup emacía,
así
de
los
co de
os
como
de
las
o ejas.,,
Recomienda
inalmen e
el
Papa
la
con o midad
de
la
ida
con
la
mo al
c is iana,
el
eje cicio
de
la
o ación,
la
p ác ica
de
las
i udes,
sob e
odo
de
la
ca idad;
y
ex
ho a
especialmen e
á
los
pad es
de
amilia
á
que
a en,
no
sólo
de
gobe na
sus
casas,
sino
ambién
de
educa
á
iempo
á
sus
hijos
según
es as
máximas.
VI.
Comple o
es
el
cuad o
de
los
debe es
p incipales
de
los
c is ianos,
delineado
po
el
sabio
Pon í ice,
que
nos
ige
y
gobie na
en
es a
época
calami osa
de
e o ,
de
(i)
Rom.
VIH,
6.
(2)
S.
Thom.
quod
líb.
I,
a .
XIV.
u
-
21
—
impiedad
y
de
licencia.
Nada
se
ha
escapado
á
la
pene
an e
mi ada
del
Maes o
de
la
mo al
e angélica.
Con
side ando
al
c is iano
como
miemb o
de
la
sociedad
do
més ica,
de
la
eligiosa
y
de
la
ci il,
le
aza
con
he
mosos
asgos
un
camino
ec o,
segu o
é
iluminado
con
el
sol
esplendo oso
de
la
e,
pa a
que
no
caiga
en
los
despeñade os
del
e o ,
ni
suba
sin
misión
á
las
al u as
del
magis e io
ca ólico
p e endiendo
di igi
á
los
demás,
en
luga
de
deja se
di igi
po
la
única
legí ima
au o
idad.
Siemp e
ha
sido
la
obediencia
el
ca ác e
dis in
i o
de
los
buenos
ca ólicos,
así
como
po
el
con a io,
las
he ejías,
los
cismas
y
la
al a
de
unión
y
conco dia
han
enido
su
o igen,
y
han
subsis ido
po
la
desobe
diencia,
la
p o es a,
el
libe alismo,
la
esis encia
pasi
a,
los
dis ingos
jansenís icos
y
el
espí i u
de
sobe bia.
Es
admi able
la
ele ación
de
mi as
del
Sobe ano
Pon í ice,
que
colocado
en
la
a alaya
del
Va icano,
do
mina
con
su
magis e io
y
au o idad
á
los
ieles
discípulos
de
C is o
espa cidos
po
odo
el
o be,
en
Es ados
de
di e
en es
o mas
de
gobie no,
de
di e en es
leyes
é
ins i u
ciones;
yá
odos
p esc ibe
unos
mismos
p incipios,
unas
mismas
eglas
de
mo al,
po que
la
ley
de
Dios
es
una
é
indi isible
en
odo
el
mundo
y
pa a
odos
los
homb es.
Con
a eglo
á
es os
p incipios
quie e
que
p ocedan
siemp e
los
ca ólicos,
y
especialmen e
en
las
ac uales
ci cuns ancias,
sob eponiendo
los
e e nos
in e eses
del
alma
á
los
empo ales
de
es e
mundo
mise able,
y
unién
dose
odos
con
unas
mismas
aspi aciones,
pa a
abaja
po
el
iun o
de
la
e dad
sob e
el
e o ,
de
los
de e
chos
de
la
Iglesia
con a
las
maquinaciones
de
sus
ene
migos,
y
de
la
i ud
sob e
el
icio.
Nunca
ha
sido
más
necesa ia
la
unión
ín ima
del
Cle o
y
del
pueblo
ca ólico
con
sus
Pas o es
pa a
la
de ensa
de
la
e
y
de
la
mo al
e angélica;
y
bas a
que
el
Sumo
Pon í ice
nos
llame,
pa
a
que
acudamos
p on amen e
al
comba e.
Dios
nues o
Seño
haga
que
las
saludables
enseñan
zas,
con enidas
en
la
Encíclica
Sa^ien iae
ch is ianac,
queden
p o undamen e
g abadas
en
el
ánimo
de
los
ie
les,
y
que
les
si an
de
no ma
de
conduc a
en
odas
sus
dudas
y
acilaciones.
Ojalá
que
no
se
oiga
jamás,
en e
noso os,
VV.
HH.
y
aa.
hh.,
o a
oz
sino
la
del
se
HNIVIRSlUAUb
DE
SANTIAGO
u
—
22
—
suceso
de
San
Ped o;
que
odos
o memos
un
ejé ci o
compac o
de
de enso es
de
la
e,
con esando
á
C is o
de
lan e
de
los
homb es
y
ajus ando
nues as
ob as
á
nues
as
c eencias.
Seamos
siemp e
in ole an es
con
el
e o ,
mas
no
menosp eciemos
á
los
que
ye an,
an es
bien,
pidamos
á
Dios
su
con e sión.
Qui
se
exis úna
s a e,
idea
ue
cada
(1).
Gua demos
el
jus o
medio
de
la
p u
dencia
del
espí i u,
y
huyamos
de
la
p udencia
de
la
ca
ne.
Vayamos
odos
po lasendíi
que
nos
aza
el
Sup emo
Pas o .
No
ebajemos
la
causa
de
la
San a
Iglesia
ponién
dola
al
ni el
de
o as,
con
las
que
no
iene
solida idad
al
guna.
No
localicemos
los
in e eses
de
la
Religión,
que
siendo
ca ólica
ó
uni e sal,
no
iene
ligada
su
acción
ni
su
ida,
á
la
acción
y
ida
de
las
ins i uciones
de
de e
minados
países.
Ob emos
siemp e
con
a eglo
á
lo
que
nos
enseña,
p ecep úa
y
aconseja
el
Romano
Pon í ice,
que
es
el
único
que
iene
legí ima
misión
pa a
di igi
nues as
conciencias.
Es e
es
el
g an
bene icio
que
nos
ha
aído
la
Iglesia
de
Jesuc is o,
da nos
un
maes o
in
alible,
que
di ija
nues a
in eligencia
po
el
camino
de
la
e dad,
y
un
Supe io
legí imo,
que
guíe
nues a
o
lun ad
á
la
p ác ica
de
la
i ud.
Desg aciados
los
que
p e enden
sabe
más
de
lo
que
les
con iene,
y
se
a ogan
un
magis e io
y
una
au o i
dad
que
no
les
compe e.
¿Quién
les
ha
cons i uido
jueces
y
maes os?
¿De
quién
han
ecibido
misión
pa a
cali i
ca ,
censu a ,
y
alla
sob e
la
conduc a
y
disposiciones
de
aquellos,
á
quienes
el
Espí i u
San o
ha
pues o
pa a
egi
la
Iglesia
de
Dios?
Tiempo
es
ya
de
que
oigan
con
sumisión
la
oz
del
Sumo
Pon í ice,
que
has a
aho a
no
han
espe ado
y
aca ado.
Cesen
ya
de
omen a
el
espí
i u
libe al
,
con
g an
egocijo
de
los
enemigos
de
la
Iglesia.
Si
desoyen
al
Vica io
de
Jesuc is o,
desoyen
al
mismo
Jesuc is o;
si
se
ienen
po
los
únicos
iden es
ciegos
son
y
guías
de
ciegos
,
po que
el
que
no
sigue
al
Papa
y
á
los
Obispos,
ha
e ado
po
comple o
el
camino
de
su
sal ación.
11
Acábense
pues
las
di e encias,
si
algunas
hubie e.
Dese
in
á
aquellos
deba es,
que
acabando
con
las
ue -
(i)
ICo .
X,
12.
u
-
23
-
zas
de
los
comba ien es,
de
ningún
p o echo
son
á
la
Religión.
Unidas
las
in eligencias
po
la
e,
y
con
la
ca
idad
las
olun ades,
i amos
como
es
nues o
debe
en
el
amo
de
Dios
y
de
los
p ójimos.,,
Acudamos
al
Sag ado
Co azón
de
Jesús,
y
en
Él
en
con a emos
el
e o
de
ca idad
pa a
consumi
la
es
co ia
de
odo
hábi o
icioso
y
las
mise ias
p oduci
das
po
pasiones,
ó
indómi as,
ó
no
bas an e
mo i ica
das.
Busquemos
an e
odo
el
eino
de
Dios
y
su
jus i
cia
(1),
que
si
buscá emos
aquél
y
p ac icá emos
és a,
ob end emos
la
única
e dade a
g andeza
de
es e
mun
do
y
la
impe ecede a
de
la
glo ia
celes ial.
Con
es os
deseos
y
como
p enda
de
since a
ca idad
en
el
Sag ado
Co azón
de
Jesús,
os
damos
á
odos,
VV.
HH.
y
aa.
hh.,
la
bendición
en
el
nomb e
del
J*
Pa
d e,
y
del
Hijo
y
del
Espí i u
San o.
Amén.
Dada
en
nues o
Palacio
A zobispal
de
San iago
de
Compos ela,
i mada
po
Nos,
sellada
con
el
de
nues a
dignidad,
y
e endada
po
nues o
in asc i o
Sec e a
io
de
Cáma a
y
Gobie no,
á
diez
y
nue e
de
Ma zo,
ies a
del
Pa ia ca
S.
José,
Pa ono
de
la
Iglesia
Uni
e sal,
año
de
mil
ochocien os
no en a.
JOSE,
An-oVisYo
AeSa xVuxyo
áe
Com^osldo.
Po
mandado
de
S.
E.
1.
el
A zobispo,
mi
Seño ,
LIC.EUGENIO
DEL
BLANCO
ALVAREZ,
Canónigo,
Sec e a io.
se
UNIVhRSIUAüb
DE
SANTIAGO
(i)
Ma h.
VI,
33.
u