scieee Open visual document viewer

Carta Pastoral del Excmo. e Ilmo. Señor Arzobispo de Santiago ... con motivo de la Encíclica "Sapientiae Christianae" / [José Martín de Herrera y de la Iglesia]

Santiago de Compostela (Arquidiocese). Arcebispo (1899-1922: José Martín de Herrera y de la Iglesia)

Full text

CARTA PASTORAL DEL EXCMO. É ILMO. SEÑOR imusM ii s lii » CON MOTIVO DE LA ENCICLICA “ SAPIENTIAE CHRISTIANAE.n SANTIAGO: Imp. y Ene. del Semina io Concilia 1890. se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO u CARTA PASTORAL ---- <d»S> — NOS EL DR. D. JOSE MARTÍN DE HERRERA Y DE LA IGLESIA, POR LA GRACIA DE DlOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓ  LICA A zo bispo d e S a n ia g o d e C o mpo s el a , C a pe  l l á n M a y o d e S. M., J u ez O d in a io d e su R ea l C a pil l a , C a sa y C o e , N o a io M a y o d el R ein o d e L eó n , C a ba l l e o G a n C u z d e l a R ea l y d is in  guida O d en d e C a l o s III, S en a d o d el R ein o , d el C o n sejo d e S. M., e c ., e c . ^.1 Vene alDle Deán, CaTailá-o d.e xmes a. San a -¿Lpos- ólica. 5T 3^e opol5. ei.aa.a. Xg-lesia 5.e Sa.23. i. ag-o d.e Compos ela, al Venexacle p- CaToáld-o d.e la Coleg-lal d.e la Co -ama, á n-aes oo A cip es es, Pá ocos p- áemác Cle o, á los X^e- lig-losos s ZSelig-iosas, y á los ieles oáos a.e -nes a A - clxi üócesis: PAX VOBIS. — PAZ Á VOSOTROS. ) o c e años há que el lu o de la San a Mad e Iglesia 4 — - po la mue e del g an Pon í ice Pío IX se ocó en indecible gozo con la p on a y canónica elección de nues o San ísimo Pad e el Papa León XIII. Cumplióse una ez más la p omesa de nues o Seño Jesuc is o de se UNiVkRSlDAUH DE SANTIAGO n oMPOSTNA u - 4 - es a odos los días los Após oles y sus legí imos suceso es, y cuando á los ojos de la humana p udencia pa ecía que iba á zozob a la na e de San Ped o bajo las enc espadas olas de la e olución an ic is iana, due  ña ya de la Capi al del O be Ca ólico po el bá ba o de echo de la ue za, Jesús mandó á los ien os y d la ma (2) y los ien os y la ma le obedecie on. Con la misma di ina i ud, con que había man enido en el Solio Pon i icio al Papa Pío IX po espacio de ein a y un años, sie e meses y ein idós dias, ele ó al ca go de Vica io suyo en la ie a al Sumo Pon í ice, que elizmen  e nos gobie na. Po el Seño ha sido hecho es o, y es cosa ma a illosa en nues os ojos ^3/ Desde el 20 de Feb e o de 1878 con amos, po la di ina P o idencia, con un nue o sup emo Pas o , á quien Dios ha ado nado con las do es de sabidu ía, p udencia, o aleza y piedad que iene mos ando espléndidamen e en los doce años que cuen a de Pon i icado. Bas a eco e el índice de sus Alocuciones y Encí  clicas, pa a ele a á Dios un himno de o o de acción de g acias po habe nos dado un Maes o an consumado en la doc ina, un Di ec o an p uden e en odas sus disposiciones, un Pad e an aman e de sus hijos, un Pon í ice an celoso de la Religión, un in é p e e an iel de las leyes di inas y eclesiás icas, y un de enso an cons an e de los de echos de la Iglesia. Apenas había ascendido al T ono Pon i icio, y ya expedía su p ime a Encíclica Insc u abili , en la cual expuso magis almen e la necesidad del saludable in lujo de la Iglesia Ca ólica pa a el bien de la sociedad. Aún no había ascu ido el año de 1878, cuando dió su En  cíclica Quod Após ol¿c¿, en la cual puso á la is a los g andes pelig os del socialismo, y del comunismo ó nihi  lismo. En el año siguien e ió la luz pública su sapien í  sima y ascenden al Encíclica Ae cmi Pa is.ayie e e  la po sí sola los p o undos conocimien os del Sumo Pon í ice y su in eligencia p e iso a, al p omo e la es  au ación, en las escuelas Ca ólicas, de la Filoso ía c is- m Ma lí XXVIII, 20. (2) Ibid, VIH, 26. (3) Psal. n y. u iana con o me á la doc ina del Angélico Doc o San o Tomás de Aquino. En 1880 dió su Encíclica A caminí, que es un a ado comple o ace ca del ma imonio c is  iano. En el mismo año publicó la Encíclica Sanc a Dci Ci ilas, ecomendando las ob as de la P opagación de la Fe, de la San a In ancia, y délas escuelas de O ien e. Conmo ido con el is ísimo espec áculo de los males que a ligían la Iglesia po las maquinaciones de sus ene  migos, publicó en 12 de Ma zo de 1881 un solemne y ex ao dina io Jubileo pa a odo el o be Ca ólico. En 29 de Junio del mismo año dió á luz la impo an ísima En  cíclica Diu ii mnn, en la cual a a del o igen del pode , y de los g andes emedios, que la Iglesia Ca ólica o ece pa a cu a los males que su en los P íncipes y los pue  blos. En 20 de Ab il de 1884 dió la Encíclica Humanum gemís, con a la sec a de los masones, descub iendo o  da su malicia y pe e sidad. En l.° de No iemb e de 1885 dió magní icas lecciones de De echo público en su Encíclica sob e la cons i ución c is iana de los Es ados. En 20 de Junio de 1888 publicó su Encíclica Libe as, en la cual expone con admi able ino, cla idad y exac i ud, la doc ina ca ólica sob e la libe ad humana, dis in  guiéndola pe ec amen e de la alsa moneda que co e con su nomb e, y que es conocida con el de líbe álismo. Pe o, como es an g ande el celo de nues o San ísi  mo Pad e po la causa de la Iglesia, que no se deja endi , á la edad de ochen a años, po el abajo de su Apos ólico minis e io, ni po los disgus os y sinsabo es, que al mismo an anejos, acaba de da una hue a mues a de su ac i idad in a igable en su úl ima Encí  clica Sapien iae ch is ianae de 10 de Ene o del año co  ien e, que a a de los p incipales debe es de los c is  ianos, y es sumamen e popula , de con inua aplicación y ú ilísimos esul ados en la ida p ác ica de odos los ieles hijos de la Iglesia. Es an g ande el espe o que Nos inspi a la palab a del Sobe ano Pon í ice; se halla expues a la doc ina ca ó  lica con al o den, cla idad, exac i ud y sen ido p ác ico, p opio del sabio.maes o y doc o uni e sal de la Iglesia, que de ningún modo Nos a e emos á añadi ó qui a palab a alguna, ni á mezcla la nues a con las suyas. se UNJVERSIDADE DE SANTIAGO DI' COMPÓSÍEl.a u — 6 — Cumpliendo con humilde sumisión y p on i ud la o  lun ad del Vica io de Jesuc is o, que enca ga á o  dos los Obispos del o be ca ólico, que p ocu emos sea oída su *002 en odas pa es, que odos en iendan de cuán a impo ancia es Ue'üa á la p ác ica las máximas mo ales y debe es p incipales de los c is ianos, que Él ha consignado en su Encíclica, Nos c eemos obligado á di igi os, Vene ables He manos y amados hijos, es a Ca a Pas o al pa a asmi i os con oda idelidad las impo an es enseñanzas con enidas en dicho documen  o Pon i icio. I. Comienza nues o San ísimo Pad e el Papa León XIII haciendo no a el ol ido y menosp ecio gene al de los p ecep os de la c is iana sabidu ía, y la u gen e nece  sidad de eco da los é inculca los de nue o, á in de que á ellos se ajus en la ida, las cos umb es, y las ins  i uciones de los pueblos. És os han p og esado no poco en lo ocan e á los bienes del cue po y ex e io es del homb e; pe o odo cuan o hie e los sen idos, y la pose  sión de bienes, ue zas y iquezas empo ales, u si bien p opo cionan comodidades, aumen ando las delicias de la ida, de ningún modo sa is acen al alma, c eada pa a cosas más al as y nobles. Con empla á Dios y di igi se á Él, ley es sup ema de la na u aleza del homb e, el cual, c iado á imagen y semejanza de su Hacedo , po su p opia na u aleza es pode osamen e es imulado á posee lo. Pe o á Dios no se ace ca el homb e po mo  imien o co po al, sino po medio de las acul ades del alma po el conocimien o y el amo . Po que Dios es la p ime a y suma e dad, y el en endimien o sólo se apacien a de la e dad: es asimismo san idad pe ec a y bien sumo, al cual la olun ad sola puede aspi a y ace ca se guiada po la i ud.,, Es e p incipio solidísimo de sana mo al iene odo su igo y ue za, lo mismo espec o del indi iduo, que de la sociedad, an o domés ica como ci il. “ Po que la so  ciedad no ha sido po la na u aleza ins i uida pa a que la busque el homb e como in, sino pa a que en ella y po ella posea medios e icaces pa a su p opia pe ección. „ “ Si, pues, alguna sociedad, ue a de las en ajas ma  u -1 - e iales y cul u a social, con exquisi a p o usión y gus o p ocu adas, ningún o o in se p opusie a; si en el go  bie no de los pueblos menosp ecia á Dios y pa a nada cuida de las leyes mo ales; des íase las imosamen e del in que su na u aleza misma le p esc ibe, me ecien  do, no ya el concep o de comunidad ó eunión de hom  b es, sino más bien el de engañosa imi ación y simulac o de sociedad.,, Y sin emba go, es amos iendo oscu ece se cada día, po el ol ido ó menosp ecio de los homb es, los bienes del alma, que se encuen an p incipalmen e en la p ác  ica de la e dade a eligión, y en la cons an e obse  ancia de los p ecep os c is ianos, de sue e que cuan o mayo es el aumen o de los bienes del cue po, an o mayo es la pé dida de los del alma. “ Señal e iden e de habe se disminuido y halla se muy debili ada la e c is iana, son los mismos insul os que con demasiada ecuencia se in ie en, en público y á is a de odos, á la Religión Ca ólica, lo cual no se hubie a ole ado en o a época de e dade o espe o á la Religión. Po es  a causa, es inc eíble la asomb osa mul i ud de hom  b es que ponen en pelig o su e e na sal ación; los pue  blos mismos y los einos no pueden conse a se incó  lumes po mucho iempo, po que con la uina de las ins i uciones c is ianas, menes e es que se des uyan los undamen os que si en de base á la sociedad huma  na. Se ía la paz pública y la conse ación del o den á sola la ue za ma e ial; pe o la ue za, sin la sal agua  dia de la Religión, es po ex emo débil; á p opósi o pa a engend a la escla i ud más bien que la obedien  cia, lle a en sí misma los gé menes de g andes pe u  baciones. Ejemplo de lamen ables desg acias nos o ece lo que lle amos de > siglo, sin que se ea cla o si acaso no se han de eme o as semejan es. „ Y así, con inúa el San o Pad e: “ La misma condición de los iempos nos aconseja busca el emedio donde con iene, y és e no es o o sino el es i ui á su igo , ya en la ida p i ada, ya en odas las pa es del cue po social, la no ma de sen i y ob a c is ianamen e, única y excelen e mane a de ex i pa los males p esen es, y p eca e los pelig os que amenazan. „ - 14 - manos míos, po el nomb e de Nues o Seño Jesuc is o, que odos engáis un mismo lenguaje, y que no haya di  isiones en e oso os: an es sed pe ec os en un mis  mo ánimo y en un mismo pa ece (1) u Como es una la Iglesia, po que uno es C is o, así una es y debe sel  la doc ina de odos los c is ianos del mundo en e o. Uno es el Seño , una la e (2). Pe o eniendo un mismo espí i u deje (3), alcanzan el p incipio saludable que les ha de sal a , del que na u almen e se engend a en odos la misma olun ad y el mismo modo de ob a . „ Es a unanimidad debe se pe ec a, es o es, debe com  p ende odas y cada una de las e dades e eladas po Dios y p opues as como ales po la Iglesia docen e. u No es ibándola e c is iana en la au o idad de la a  zón humana, sino de la di ina, po que las cosas que he  mos ecibido de Dios c eemos que son e dade as, no po que eamos con la us na u al de la asón la e dad in ínseca de las cosas, sino po la au o idad del mismo Dios que la e ela, el cual no puede engaña se , ni enga  ña (4), se sigue la necesidad de ab aza con igual y se  mejan e asen imien o odas y cada una de las e dades de que nos cons e habe las Dios e elado; y que nega el asen imien o á una sola, iene casi á se lo mismo que echaza las odas, po que des uyen el undamen o mis  mo de la e los que, ó niegan que Dios há hablado á los homb es, ó dudan de su in ini a e acidad y sabidu ía.,, “ De e mina cuáles son las e dades di inamen e e eladas, es p opio de la Iglesia docen e, á quien Dios ha encomendado la gua da é in e p e ación de sus ense  ñanzas, y el Maes o Sup emo en la Iglesia es el Roma  no Pon í ice. De donde se sigue que la conco dia de los ánimos, así como equie e pe ec o consen imien o en una misma e, así ambién pide que las olun ades obe  dezcan y es én en e amen e sumisas á la Iglesia y al Romano Pon í ice, lo mismo que á Dios. La obediencia ha de se pe ec a po que es p ecep uada po la misma e; y iene de común con ella que ha de se indi isible, (p I Co . I, o. (2) Ephe.IV,5. (3) II Co . IV, i3. (4) Conc. Va . Cons . Dei Filius, cap. 3. — 15 — has a al pun o, que no siendo absolu a y en e amen e pe ec a, end á las apa iencias de obediencia, pe o la ealidad no. Y an impo an e se epu a en el C is ia  nismo la pe ección de la obediencia, que siemp e se ha enido y iene como no a ca ac e ís ica y dis in i o de los ca ólicos.,, “ Admi ablemen e explica es o San o Tomás de Aqui  no po es as palab as: El o mal .... obje o de la je es la p ime a, e dad, cu cuan o se e ela en las Sag adas Esc i u as y en la doc ina déla Iglesia , que p ocede de la p ime a e dad. Luego odo el que no se adhie e como d egla in alible y di ina á la doc ina de la Iglesia que p ocede de la p ime a e dad mani es ada en la Sag a  da Esc i u a, no iene el hábi o de la. e; sino lo que pe  enece á la je, lo ab asa de o o modo que no es po la e ...... Y es cla o que aquel que se adhie e á las enseñan- sas de la Iglesia, como á egla in alible, da asen imien o á odo lo que enseña la Iglesia; po que de o o modo, si en lo que la Iglesia enseña , ab asa lo que quie e y lo que no quie e no ab asa, ya no se adhie e á la doc ina de la Iglesia como á egla in alible, sino á su p opia olun  ad (1). Debe se una la e de la Iglesia, según aquello (I Co . I): ened odos un mismo lenguaje, y no haya cu  e oso os cismas: lo cual no se pod ía gua da á no se que en. su giendo alguna cues ión en ma e ia de e, sea esuel a po el que p eside á oda la Iglesia, pa a que su decisión sea ab asada i memen e po oda la Iglesia. Y po es o sólo á la au o idad del Sumo Pon í  ice pe enece da un nue o símbolo, como odo lo demás que se e ie e á oda la Iglesia (2).^ La pe ección de la obediencia á la Iglesia y en pa i  cula al Romano Pon í ice, no sólo ab aza las cosas de la e, ya es én de inidas solemnemen e, ya es én p opues as con el o dina io y uni e sal magis e io de la Iglesia, co  mo e eladas po Dios, sino ambién odas aquellas co  sas que se deben c ee y p ac ica como necesa ias á la sal ación del homb e. Así que “ uno de los debe es de los c is ianos es deja se egi y gobe na po la au o i  dad y di ección de los Obispos, y an e odo po la Sede (i) ÍI-II. Quaes . V, a . 3. (2) Ibid. Quaes . I, a . io . - 16 - Apos ólica ..... La Iglesia no es un conjun o y eunión casual de los C is ianos, sino una sociedad cons i uida con admi able p o idencia de Dios, y que iende di ec a é inmedia amen e á p ocu a la paz de los ánimos y la san idad; y como po di ina disposición, ella sola posee las cosas necesa ias pa a es o, iene leyes cie as y de  be es cie os, y en la di ección del pueblo c is iano si  gue un modo y camino con enien e á su na u aleza. Pe o es e gobie no es di ícil y ecuen emen e se hallan en él opiezos. Po que la Iglesia gobie na á gen es diseminadas po odas las pa es del mundo, de di e so o igen y cos umb es, las cuales, i iendo cada una en su es ado y nación con leyes p opias, ienen el debe de es a á un mismo iempo suje as á la po es ad ci il y á la eligiosa. es e doble debe , aunque unido en la mis  ma pe sona, no es el uno opues o al o o, ni se con un  den en e sí, po cuan o el uno se o dena á la p ospe i  dad de la sociedad ci il, y el o o al bien común déla Iglesia, y ambos á consegui la pe ección del homb e. „ V. u Es muy dis in a la sociedad c is iana de odas las sociedades polí icas; po que si bien iene semejanza y o ganismo de eino, pe o en su o igen, causa y na u a  leza, es muy desemejan e de los o os einos mo ales. Es, pues, jus o que i a la Iglesia y se gobie ne con leyes é ins i uciones con o mes á su na u aleza. Y como no sólo es sociedad pe ec a, sino ambién supe io á cual  quie a sociedad humana, po de echo y debe p opio ehuye en g an mane a se escla a de ningún pa ido y doblega se se ilmen e á las mudables exigencias de la polí ica. Po lí misma azón, gua dando sus de echos y espe ando los ajenos, piensa que no debe ocupa se en decla a qué o ma de gobie no le ag ade más, con qué leyes se ha de gobe na la pa e ci il de los pueblos c is  ianos, siendo indi e en e á las a ias o mas de gobie  no, mien as queden á sal o la Religión y la mo al. A es  e ejemplo se han de con o ma los pensamien os y con  duc a de cada uno de los c is ianos. No cabe la meno - duda que hay una con ienda hones a en ma e ia de po- u — 17 - lí ica, y es, cuando, quedando incólumes la e dad y la jus icia, se lucha pa a que p e alezcan las opiniones que se juzgan se más conducen es que las demás al bien común. Pe o a as a la Iglesia á algún pa ido, ó que e ene la po auxilia pa a ence á los ad e  sa ios, es p opio de homb es que abusan inmode ada  men e de la Religión. Po el con a io, la Religión ha de se pa a odos san a é in iolable, y aun en el mismo gobie no de los pueblos, que no se puede sepa a de las leyes mo ales y debe es eligiosos, se ha de ene siem  p e y an e odo p esen e qué es lo que más con iene al nomb e c is iano; y si en alguna pa e se e que és e pelig a po las maquinaciones de los ad e sa ios, deben cesa odas las di e encias, y unidos los ánimos y p o  yec os, peleen en de ensa de la Religión, que es el bien común po excelencia, al cual odos los demás se han de e e i . „ Conside ando la na u aleza y in de la Iglesia y de la sociedad ci il en el eje cicio de su espec i a au o idad, nos enseña el San o Pad e que al “ sanciona las ins i u  ciones y leyes, se ha de a ende á la índole mo al y eli  giosa del homb e, y se ha de p ocu a su pe ección; pe o o denada y ec amen e, y nada se ha de manda ó p ohibi , sino eniendo en cuen a cuál es el in de la so  ciedad polí ica, y cuál el de la eligiosa. Po es a misma azón no puede menos de in e esa á la Iglesia qué leyes igen en los Es ados, no en cuan o pe enecen á la so  ciedad ci il, si io po que algunas eces, pasando los lími es p esc i os, in aden los de echos de la Iglesia. Más aún; la Iglesia ha ecibido de Dios el enca go de opone se, cuando las leyes ci iles se oponen á la Reli  gión, y de p ocu a diligen emen e que el espí i u de la legislación e angélica i i ique las leyes é ins i uciones de los pueblos. Y pues o que de la condición de los que es án al en e de los pueblos depende p incipalmen e la buena ó mala sue e de los Es ados, po eso la Iglesia no puede pa ocina y a o ece á aquellos que la hos  ilizan, desconocen abie amen e sus de echos, y se em  peñan en sepa a dos cosas, po su na u aleza insepa  ables, que son la Iglesia y el Es ado. Po el con a io, es, como lo debe se , p o ec o a de aquellos que sin ien- se DE SANTIAGO DF.COMPOSTCI/ u - 18 - do ec amen e de la Iglesia y del Es ado, abajan pa a que ambos aunados p ocu en el bien común. En es as eglas se con iene la no ma que cada ca ólico debe se  gui en su ida pública, á sabe : donde quie a que la Iglesia pe mi e oma pa e en los negocios públicos, se ha de a o ece á las pe sonas de p obidad conocida, y que se espe a han de se ú iles á la Religión, ni puede habe causa alguna que haga líci o p e e i á los mal dispues os con a ella. n P osigue nues o San ísimo Pad e dándonos sapien  ísimas lecciones de polí ica c is iana y nos ad ie e muy opo unamen e que u los que han de oma pa e en los negocios públicos, deben e i a cuidadosamen e dos ex emos iciosos, de los cuales uno se a oga el nom  b e de p udencia, y el o o aya en eme idad. Po que algunos dicen que no con iene hace en e al descu  bie o á la impiedad ue e y pujan e, po emo de que la lucha axaspe e los ánimos de los enemigos. Es os que así juzgan no se sab á deci si es án en a o de la Igle  sia, ó en con a de ella, pues si bien dicen que son ca ó  licos, que ían que la Iglesia deja a que se p opagasen impunemen e cie as mane as de opina , de que ella di  sien e. Lle an los ales á mal la uina de la e y la co  upción de las cos umb es; pe o nada abajan pa a pone emedio, an es con su excesi a indulgencia y di  simulo pe judicial ac ecien an no pocas eces el mal. Esos mismos no quie en que nadie ponga en duda su a ec o á la San a Sede; pe o nunca les al an p e ex os pa a indigna se con a el Sumo Pon í ice. La p udencia de esos ales la cali ica el Após ol San Pablo de sabidu  ía de la ca ne y mue e del alma, po que ni es á ni pue  de es a suje a á la ley de Dios (1). U Y en e dad que no hay cosa menos conducen e pa a disminui los ma  les. Po que los enemigos, según que muchos de ellos con iesan públicamen e y aun se glo ían de ello, se han p opues o á odo ance des ui has a los cimien os, si uese posible, de la Religión ca ólica, que es la única e  dade a. Con al in en o, no hay nada á que no se a e  an, po que conocen bien que cuan o más se amed en e ( ) Rom. VIII, 6-7. u — 19 — el alo de los buenos, an o más desemba azado halla  án el camino pa a sus pe e sos designios. Po lo cual los que an bien hallados es án con la p udencia de la ca ne; los que ingen no sabe que odo c is iano es á obligado á se buen soldado de C is o, los que p e enden llega po caminos muy llanos y sin expone se á los aza  es del comba e, á consegui el p emio debido á los encedo es; an lejos es án de a aja los pasos á los ma  los, que an es les dejan expedi o el camino.,, “ Po el con a io, no pocos, mo idos de engañoso celo, ó lo que se ía peo , ingiendo unas cosas y hacien  do o as, se ap opian un papel que no les compe e. Qui  sie an que odo en la Iglesia se hiciese según su juicio y cap icho, has a el pun o de que odo lo que se hace de o o modo lo lle an á mal ó lo eciben con disgus o. Es os abajan con ano empeño, pe o no po eso son menos dignos de ep ensión que los o os. Po que eso no es segui la legí ima au o idad, sino i delan e de ella y alza se los pa icula es con los ca gos p opios de los magis ados, con g a e as o no del o den que Dios mandó se gua dase pe pe uamen e en su Iglesia, y que no pe mi e sea iolado impunemen e po nadie. „ “ Mejo lo en ienden aquellos*que no ehúsan sali al palenque siemp e que sea menes e , en la i me pe sua  sión de que la ue za injus a se i á debili ando, y acaba  á po endi se á la san idad del de echo y de la Reli  gión. Es os cie amen e acome en una emp esa digna del alo de nues os mayo es, cuando se es ue zan en de ende la Religión, sob e odo con a la sec a audací  sima, nacida pa a ejación del nomb e c is iano, que no deja un momen o de ensaña se con a el Sumo Pon-, í ice, some ido po ue za á su pode ; pe o que gua  dan cuidadosamen e el amo á la obediencia, y no acos  umb an emp ende nada sin que les sea o denado. Y como quie a que ese deseo de obedece , jun o con un ánimo i me y cons an e, sea necesa io á odo c is iano pa a que, suceda lo que sucedie e, no sean hallados en Jai a ( mucho quisié amos que en los ánimos de o- (i) Jabobi , 4. se UNIVhRSlUAüh DE SANTIAGO n coki pó s e l a u - 20 - dos se hallase p o undamen e a aigada la que San Pa  blo llama p udencia del espí i u (1 Insis e después el Sumo Pon í ice en una idea que iene inculcando hace ya muchos años y que es en e a  men e con o me con la doc ina ca ólica, aunque mu  chos a ec an desconoce la, que “ él gobie no del pueblo c is iano, después del Papa y dependicn emcn e de él, oca á los Obispos, que si bien no han llegado á lo más al o de la po es ad pon i ical, son empe o e dade os P íncipes en la je a quía eclesiás ica; y eniendo á su ca go cada uno el gobie no de una Iglesia, son, po de  ci lo así, a qui ec os p incipales .... del edi icio espi i  ual (2), y ienen á los demás clé igos po colabo ado  es en su ca go y ejecu o es de sus delibe aciones. A es e modo de se de la Iglesia, que ningún homb e pue  de al e a , debe acomoda se el eno de la ida y las acciones. Po lo cual, así como os necesa ia la unión délos Obispos, en el desempeño de su Episcopado, con la San a Sede, así con iene ambién que, an o los clé  igos como los legos, i an y ob en muy en a monía con sus Obispos. Pod á cie amen e sucede que en las cos umb es de los P elados se halle algo menos digno de loa, y en su modo de sen i algo menos digno de ap obación; pe o ningún pa icula debe e igi se en juez, cuando Jesuc is o nues o Seño con ió ese o icio á solo aquél á quien dió la sup emacía, así de los co de  os como de las o ejas.,, Recomienda inalmen e el Papa la con o midad de la ida con la mo al c is iana, el eje cicio de la o ación, la p ác ica de las i udes, sob e odo de la ca idad; y ex  ho a especialmen e á los pad es de amilia á que a en, no sólo de gobe na sus casas, sino ambién de educa á iempo á sus hijos según es as máximas. VI. Comple o es el cuad o de los debe es p incipales de los c is ianos, delineado po el sabio Pon í ice, que nos ige y gobie na en es a época calami osa de e o , de (i) Rom. VIH, 6. (2) S. Thom. quod líb. I, a . XIV. u - 21 — impiedad y de licencia. Nada se ha escapado á la pene  an e mi ada del Maes o de la mo al e angélica. Con  side ando al c is iano como miemb o de la sociedad do  més ica, de la eligiosa y de la ci il, le aza con he  mosos asgos un camino ec o, segu o é iluminado con el sol esplendo oso de la e, pa a que no caiga en los despeñade os del e o , ni suba sin misión á las al u as del magis e io ca ólico p e endiendo di igi á los demás, en luga de deja se di igi po la única legí ima au o  idad. Siemp e ha sido la obediencia el ca ác e dis in  i o de los buenos ca ólicos, así como po el con a io, las he ejías, los cismas y la al a de unión y conco dia han enido su o igen, y han subsis ido po la desobe  diencia, la p o es a, el libe alismo, la esis encia pasi  a, los dis ingos jansenís icos y el espí i u de sobe bia. Es admi able la ele ación de mi as del Sobe ano Pon í ice, que colocado en la a alaya del Va icano, do  mina con su magis e io y au o idad á los ieles discípulos de C is o espa cidos po odo el o be, en Es ados de di e  en es o mas de gobie no, de di e en es leyes é ins i u  ciones; yá odos p esc ibe unos mismos p incipios, unas mismas eglas de mo al, po que la ley de Dios es una é indi isible en odo el mundo y pa a odos los homb es. Con a eglo á es os p incipios quie e que p ocedan siemp e los ca ólicos, y especialmen e en las ac uales ci cuns ancias, sob eponiendo los e e nos in e eses del alma á los empo ales de es e mundo mise able, y unién  dose odos con unas mismas aspi aciones, pa a abaja po el iun o de la e dad sob e el e o , de los de e  chos de la Iglesia con a las maquinaciones de sus ene  migos, y de la i ud sob e el icio. Nunca ha sido más necesa ia la unión ín ima del Cle o y del pueblo ca ólico con sus Pas o es pa a la de ensa de la e y de la mo al e angélica; y bas a que el Sumo Pon í ice nos llame, pa  a que acudamos p on amen e al comba e. Dios nues o Seño haga que las saludables enseñan  zas, con enidas en la Encíclica Sa^ien iae ch is ianac, queden p o undamen e g abadas en el ánimo de los ie  les, y que les si an de no ma de conduc a en odas sus dudas y acilaciones. Ojalá que no se oiga jamás, en e noso os, VV. HH. y aa. hh., o a oz sino la del se HNIVIRSlUAUb DE SANTIAGO u — 22 — suceso de San Ped o; que odos o memos un ejé ci o compac o de de enso es de la e, con esando á C is o de  lan e de los homb es y ajus ando nues as ob as á nues  as c eencias. Seamos siemp e in ole an es con el e o , mas no menosp eciemos á los que ye an, an es bien, pidamos á Dios su con e sión. Qui se exis úna s a e, idea ue cada (1). Gua demos el jus o medio de la p u  dencia del espí i u, y huyamos de la p udencia de la ca  ne. Vayamos odos po lasendíi que nos aza el Sup emo Pas o . No ebajemos la causa de la San a Iglesia ponién  dola al ni el de o as, con las que no iene solida idad al  guna. No localicemos los in e eses de la Religión, que siendo ca ólica ó uni e sal, no iene ligada su acción ni su ida, á la acción y ida de las ins i uciones de de e  minados países. Ob emos siemp e con a eglo á lo que nos enseña, p ecep úa y aconseja el Romano Pon í ice, que es el único que iene legí ima misión pa a di igi nues as conciencias. Es e es el g an bene icio que nos ha aído la Iglesia de Jesuc is o, da nos un maes o in  alible, que di ija nues a in eligencia po el camino de la e dad, y un Supe io legí imo, que guíe nues a o  lun ad á la p ác ica de la i ud. Desg aciados los que p e enden sabe más de lo que les con iene, y se a ogan un magis e io y una au o i  dad que no les compe e. ¿Quién les ha cons i uido jueces y maes os? ¿De quién han ecibido misión pa a cali i  ca , censu a , y alla sob e la conduc a y disposiciones de aquellos, á quienes el Espí i u San o ha pues o pa a egi la Iglesia de Dios? Tiempo es ya de que oigan con sumisión la oz del Sumo Pon í ice, que has a aho a no han espe ado y aca ado. Cesen ya de omen a el espí  i u libe al , con g an egocijo de los enemigos de la Iglesia. Si desoyen al Vica io de Jesuc is o, desoyen al mismo Jesuc is o; si se ienen po los únicos iden es ciegos son y guías de ciegos , po que el que no sigue al Papa y á los Obispos, ha e ado po comple o el camino de su sal ación. 11 Acábense pues las di e encias, si algunas hubie e. Dese in á aquellos deba es, que acabando con las ue - (i) ICo . X, 12. u - 23 - zas de los comba ien es, de ningún p o echo son á la Religión. Unidas las in eligencias po la e, y con la ca  idad las olun ades, i amos como es nues o debe en el amo de Dios y de los p ójimos.,, Acudamos al Sag ado Co azón de Jesús, y en Él en  con a emos el e o de ca idad pa a consumi la es  co ia de odo hábi o icioso y las mise ias p oduci  das po pasiones, ó indómi as, ó no bas an e mo i ica  das. Busquemos an e odo el eino de Dios y su jus i  cia (1), que si buscá emos aquél y p ac icá emos és a, ob end emos la única e dade a g andeza de es e mun  do y la impe ecede a de la glo ia celes ial. Con es os deseos y como p enda de since a ca idad en el Sag ado Co azón de Jesús, os damos á odos, VV. HH. y aa. hh., la bendición en el nomb e del J* Pa  d e, y del Hijo y del Espí i u San o. Amén. Dada en nues o Palacio A zobispal de San iago de Compos ela, i mada po Nos, sellada con el de nues a dignidad, y e endada po nues o in asc i o Sec e a  io de Cáma a y Gobie no, á diez y nue e de Ma zo, ies a del Pa ia ca S. José, Pa ono de la Iglesia Uni  e sal, año de mil ochocien os no en a. JOSE, An-oVisYo AeSa xVuxyo áe Com^osldo. Po mandado de S. E. 1. el A zobispo, mi Seño , LIC.EUGENIO DEL BLANCO ALVAREZ, Canónigo, Sec e a io. se UNIVhRSIUAüb DE SANTIAGO (i) Ma h. VI, 33. u