Polarización política en redes sociales: perspectiva intergrupal y emocional
Abstract
La construcción de sociedades democráticas implica la apertura a la diversidad de opiniones, posturas y creencias en las que el debate y la discusión son necesarios. No obstante, en las últimas décadas se ha observado que los ciudadanos y figuras políticas tienden cada vez más a extremos opuestos, ya sea en los espectros ideológicos o en sus actitudes respecto a temas políticos, sociales y económicos. Este fenómeno, conocido como polarización política, implica la separación entre grupos respecto a las preferencias políticas, hasta el punto de impermeabilizarse mutuamente y agruparse en torno a polos ideológicos (Bordonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Thornal, 2015; Wojcieszak, 2016).
Full text
ESCUELA DE DOCTORADO INTERNACIONAL DE LA USC Diana Camila Garzón Velandia Tesis%doctoral % % Polarización%política%en%redes% sociales:%perspectiva% intergrupal%y%emocional % % % % % Santiago%de%Compostela,%2024 % % Programa de doctorado en Procesos Psicológicos y Comportamiento Social
TESIS DOCTORAL POLARIZACIÓN POLÍTICA EN REDES SOCIALES: PERSPECTIVA INTERGRUPAL Y EMOCIONAL Autor Diana Camila Garzón-Velandia Directores: José Manuel Sabucedo Cameselle María Idaly Barreto Galeano Tutor/a: José Manuel Sabucedo Cameselle PROGRAMA DE DOCTORADO EN PROCESOS PSICOLÓGICOS Y COMPORTAMIENTO SOCIAL SANTIAGO DE COMPOSTELA
La presente es una tesis en cotutela entre el programa de Doctorado en Procesos Psicológicos y comportamiento social de la Universidade de Santiago de Compostela y el programa de Doctorado en Psicología de la Universidad Católica de Colombia. “Las opiniones expresadas en este trabajo son responsabilidad de sus autores, la Facultad de Psicología solo ha verificado el cumplimiento de las condiciones mínimas de rigor científico y de manejo ético”. Reglamento Interno Artículo, 65 Universidad Católica de Colombia
A Garzoncitos. Lornis, Guillermo, Luisfer, Natalie, Julious y Raul Mis raíces, mi soporte, mi fuerza.
AGRADECIMIENTOS En primer lugar, a mis directores por exigirme con calidez y regular mis revoluciones cuando voy como una moto. Idaly Barreto (ahora sí puedo dejar de llamarte profe), gracias por creer siempre en mis capacidades y ponerme en lugares y retos en los que ni yo misma me he sentido capaz. Gracias por impulsarme a ir más allá, a crecer y a esforzarnos. Sé que no hablo solo por mí al agradecerte por la labor que haces al formarnos como investigadoras y brindarnos oportunidades que no son tan fáciles de conseguir. José Manuel Sabucedo, aún recuerdo las primeras palabras que dijiste cuando nos conocimos “en este grupo trabajamos bien y somos buenas personas”. No pudiste haberlo dicho mejor. En la academia uno conoce a varios intelectuales y grandes investigadores, pero no siempre a buenas personas; eres la prueba de que se puede ser ambas cosas, dejando huella en las personas y en las disciplinas. Que aburrida sería la vida si no tuviéramos desafíos, como la tesis, que nos hacen esforzanos por algo que sabemos vale la pena. A Mauro Gisbert Verdú, por ser hogar lejos de mi hogar, un rayito de sol del mediterráneo que ilumina los lluviosos días de Santiago, incluso estando en Irlanda. Es irónico que quien me enseñó Galicia haya sido un valenciano que adaptó hasta su forma de hablar para entender mi colombiano. Gracias por apoyarme en cada paso de esta tesis, desde escuchar mis lamentos hasta ayudarme a mejorar mis ideas con tus habilidades creativas y de programación en matlab. P.D. Hay muchas variables en contra para los siguientes 70 años, pero yo sí quiero ver tu nombre escrito en estas líneas cuando las lea en 10 años. A Cosoypa, porque qué sería de la psicología social sin los grupos a los que llegamos a pertenecer. A Laura Docampo López, traductora de gallego – colombiano – español de esta tesis, bromeadora gallega y archivo cognitivo del grupo. A Sergio Vila, que de entre múltiples títulos, en esta tesis funge principalmente como maestro de política española y eurovisión. A Tamara Fernández, proveedora de afecto y chismesito, cosas difíciles de encontrar en Galicia. A Cris Gómez Román, generadora de optimismo y buena energía (casi me olvido del Gómez). A Andrea Velandia, compatriota apoyadora de costumbres colombianas y proveedora de sabiduría. A Marcos Dono, forjador de carácter, apoyador de bodas y golpeador profesional de globos. A Andrea Correa, mantenedora de paciencia y compatriota a la distancia. A Lidia Guntin, proveedora de tranquilidad y rosquitas. A Mónica Alzate, la muestra de que se puede llegar lejos estando fuera de casa. A Jess Sanmartin, bailadora y preservadora de costumbres gallegas. A las tres instituciones que hicieron de este doctorado una realidad. A la Universidad Católica de Colombia, mi alma mater, la universidad a la que le debo todo y que ha confiado en mí y en mi carrera en los últimos 14 años. A la Fundación Carolina por brindar oportunidades a los estudiantes de Latinoamérica; más que promoción multilateral de la educación, sus iniciativas nos permiten construir sociedad y alcanzar sueños. A la Universidade de Santiago de Compostela, por recibir a los múltiples estudiantes extranjeros y formarlos integralmente con excelencia académica. Al profesor James W. Pennebaker, quien me acogió y apoyó en mi estancia en la Universidad de Texas. Sus enseñanzas sobre análisis de lenguaje y la curiosidad con la que observa el mundo me resulta intrigante y es la respuesta a cómo una persona puede tener tanto éxito en la academia. A Carlos Gantiva por orientarme en el complejo mundo de las medidas psicofisiológicas y sus análisis que me han hecho volar la cabeza. Gracias por la paciencia para enseñar temas en la que la psicología social apenas se involucra. A Iván Felipe Medina porque más que profesor es un colega lleno de sabiduría profesional y personal. Gracias por
orientarme en momentos de incertidumbre, ya sea en la vida o en la realización de revisiones sistemáticas. A todos los profesores que han contribuido a los valiosos aprendizajes que obtuve durante este doctorado, Martha Peña, Alba Lucía Meneses, Isabel Fraga, Damaso Rodríguez, Tino Arce. A los Laboratorios de la Universidad Católica de Colombia, la facultad de psicología y su equipo, Sonia Ríos, Paola, Rubiano, Magda, Harry y Danieles por apoyarme en toda la gestión académica de la doble titulación y la realización de los estudios aplicados. A todas las personas que de manera directa e indirecta han contribuido a que hoy en día pueda afirmar que soy finalmente doctora. Durante la ejecución de esta formación he aprendido muchas lecciones de todos con los que he interactuado y aunque es un camino lleno de altibajos y de morriña, siempre será despedido con el agradecimiento de quien ha encontrado en el doctorado una experiencia para crecer y descubrir nuevos caminos.
VIII RESUMEN La construcción de sociedades democráticas implica la apertura a la diversidad de opiniones, posturas y creencias en las que el debate y la discusión son necesarios. No obstante, en las últimas décadas se ha observado que los ciudadanos y figuras políticas tienden cada vez más a extremos opuestos, ya sea en los espectros ideológicos o en sus actitudes respecto a temas políticos, sociales y económicos. Este fenómeno, conocido como polarización política, implica la separación entre grupos respecto a las preferencias políticas, hasta el punto de impermeabilizarse mutuamente y agruparse en torno a polos ideológicos (Bordonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Thornal, 2015; Wojcieszak, 2016). El término "polarización" ha sido empleado de manera imprecisa y abarca diversas definiciones en diferentes contextos. Una clase de polarización es la polarización grupal, que se refiere a la tendencia de los miembros de un grupo a adoptar posturas o tomar decisiones más extremas cuando están en grupo, en comparación con las decisiones que tomarían individualmente. Este fenómeno se observa en diversos escenarios, desde decisiones judiciales hasta debates políticos, y puede intensificar las diferencias de opinión y aumentar la cohesión interna del grupo a costa de una mayor rigidez en sus posiciones (Bettenhausen, 1991; Isenberg, 1986; Lamm, 1988; Lamm, & Myers, 1978). Otro ejemplo de polarización es la polarización socioeconómica, originalmente conocida como polarización social. Este tipo de polarización se relaciona con la creciente división de las sociedades basadas en variables económicas, como el ingreso y la riqueza. La polarización socioeconómica puede resultar en una estratificación más marcada, donde las disparidades en el acceso a recursos y oportunidades se agravan, afectando negativamente la cohesión social y la movilidad económica (Benedek & Moldovan, 2015; Bramson et al., 2016; Gigliarano, 2018). Sin embargo, estas formas de polarización no se vinculan directamente con la distancia que toman los grupos sociales en relación con las variables políticas, que es el tipo de polarización con mayor impacto en la convivencia democrática. La polarización política se caracteriza por el alejamiento progresivo de los partidos o grupos políticos hacia extremos opuestos del espectro ideológico, dificultando el consenso y la cooperación. Este fenómeno puede erosionar la confianza en las instituciones democráticas, aumentar la fragmentación social y obstaculizar la gobernabilidad efectiva, ya que los actores políticos se vuelven menos dispuestos a comprometerse y más inclinados a ver a sus oponentes como enemigos irreconciliables (Bordonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Iyengar et al., 2019; van Baar & FeldmanHall, 2021). Si bien la polarización en sí misma no es del todo negativa, ya que permite contrastar y debatir diferentes posiciones políticas, la creciente polarización política en muchas democracias contemporáneas ha generado preocupación, ya que puede conducir a un ciclo de radicalización y conflicto que pone en riesgo la estabilidad y efectividad del sistema democrático. Dado su posible impacto en la sociedad, la polarización política ha sido objeto de estudio sistemático en múltiples países, lo que ha permitido concluir que este fenómeno ha incrementado de manera significativa en las redes sociales digitales. Este hallazgo es preocupante, dado que las redes sociales se han convertido en medios de socialización cultural y política, particularmente entre las nuevas generaciones. A través de estas plataformas, los individuos no solo interactúan y comparten sus opiniones, sino que consumen gran parte de
IX la información sobre la actualidad sociopolítica local y mundial (Hong & Kim, 2016; Iandoli et al., 2021; Mccoy & Press, 2022). Al convertirse en el principal referente de información y consulta, las plataformas de redes sociales han expuesto a sus usuarios a una serie de riesgos, entre los cuales destacan las noticias falsas, los titulares y publicaciones tendenciosas, y los bulos. Estos elementos desinforman a los ciudadanos, incrementando la polarización política. La proliferación de noticias falsas y contenidos tendenciosos crea entornos de información sesgada, donde las personas reciben datos que confirman sus creencias preexistentes y refuerzan sus prejuicios, un fenómeno conocido como "cámara de eco" (Barberá et al., 2015; Saveski et al., 2022; Soares Bonow et al., 2019; Van Bavel et al., 2021). El impacto de estas dinámicas es profundo y multifacético. Las democracias se ven amenazadas por el deterioro de la confianza en las instituciones y en los procesos democráticos, ya que la manipulación de la información y la exacerbación de divisiones pueden llevar a una mayor desconfianza y deslegitimación de los resultados electorales y de las políticas públicas. Además, la polarización alimentada por las redes sociales digitales puede incitar a la hostilidad y a la violencia entre diferentes grupos sociales, debilitando la cohesión social y dificultando la convivencia pacífica. La interacción constante con contenidos polarizantes en las redes sociales digitales lleva a los usuarios a desarrollar actitudes más radicales y menos tolerantes hacia aquellos que tienen opiniones diferentes, lo que reduce las oportunidades de diálogo constructivo y de resolución pacífica de conflictos. Este fenómeno, conocido como polarización política afectiva, promueve el escalamiento del conflicto en un ambiente que favorece la violencia (Bäck et al., 2023; Boccia Artieri et al., 2021; Druckman & Levendusky, 2019; Iyengar et al., 2019). A pesar de los preocupantes indicadores de polarización política digital, las mediciones al respecto fuera de las plataformas han mostrado que el fenómeno se ha mantenido estable, aunque con un incremento sutil en los últimos años. Esta discrepancia entre las medidas dentro y fuera de las plataformas digitales evidencia que la polarización varía conforme a la operacionalización y a la metodología utilizada para medirla, pues existen múltiples clases y subclases aun no estandarizadas que dificultan su estudio. Un ejemplo de esto es la polarización política percibida o falsa, relacionada con la sobreestimación de la polarización que se produce por la sobreexposición de los desencuentros y conflictos por parte de los medios y las plataformas. Esta subclase dista de las medidas tradicionales que se realizan fuera de los ambientes digitales, como es el caso de la polarización ideológica y la polarización temática. La primera corresponde a la afiliación de las personas a los extremos de las ideologías políticas y la segunda a la divisón de los ciudadanos respecto a temas sociales, políticos o económicos. En este sentido, los ciudadanos no están completamente alineados en el extremo del espectro político, pero tienen la percepción de que la política es un campo de batalla en el que se debe luchar, pues las redes sociales digitales amplifican la sensación de conflicto y deterioran la visión del exogrupo (Fernbach & van Boven, 2022; Pérez Zafrilla, 2021). La incongruencia entre las medidas ha llevado a algunos a concluir que las plataformas y sus algoritmos son responsables de la polarización que lleva a la división de las sociedades. No obstante, el fenómeno es más complejo, ya que los usuarios no son meros espectadores pasivos. Subyacente a la polarización política en redes sociales digitales se encuentra el conflicto intergrupal, que se hace evidente en los medios digitales debido a la masividad de las plataformas y las dinámicas de interacción que estas permiten (Bail, 2021; Kreiss & Mcgregor, 2024).
XVI By amplifying each user's voice, digital social media creates a space where intergroup tensions can quickly escalate. The algorithms of these platforms, designed to maximize engagement, tend to promote content that generates strong emotional reactions, often exacerbating existing divisions. However, blaming algorithms alone turns out to be simplistic. Users contribute to the propagation and solidification of polarized attitudes by actively participating in these dynamics (Bail, 2021; Marchal, 2022). The study of political polarization is complex due to the multiple subclasses involved and poorly integrated measurement strategies. Measuring political polarization presents several difficulties due to the complexity of the phenomenon and the diversity of its manifestations. One of the main difficulties lies in the lack of consensus on a unified definition of polarization, which complicates the creation of standardized measurement tools. Furthermore, polarization can vary significantly among different cultural and political contexts, requiring adaptations in measurement methodologies. Quantitative techniques, such as surveys and social network analysis, must be complemented by qualitative methods to capture the depth and subtleties of polarization. Subjectivity in data interpretation is also a challenge, as the perception of polarization can differ between individuals and groups (Druckman & Levendusky, 2019). Therefore, it is necessary to develop strategies to measure polarization in natural environments, such as digital social media that allow capturing the language of users and estimating different types of polarization. On the other hand, although advances in this field have allowed us to better understand the nature and dynamics of political polarization in digital social media, research has tended to focus more on the description of polarization than on the development of alternatives to intervene or prevent it. Intervening in political depolarization on social media is crucial to strengthening social cohesion and democratic stability. Depolarization promotes an environment where constructive dialogue and mutual understanding can flourish, which is essential to resolving conflicts effectively and peacefully. By reducing polarization, hostility between groups is reduced, facilitating the collaboration and commitment necessary to confront collective challenges. Furthermore, a less polarized digital environment fosters a more informed and critical citizenry, capable of evaluating information objectively and resisting manipulation. Ultimately, depolarization contributes to the creation of a more inclusive and resilient society, where differences are addressed through respect and democratic deliberation (Balietti et al., 2021; Crisp & Turner, 2009; Fido & Harper, 2018; McCoy et al., 2022; Neubaum et al., 2020). To respond to the difficulties involved in the use of the term polarization, as well as its measurement and the development of intervention strategies, this thesis aims to study political polarization in digital social media through the analysis of beliefs, emotions intergroup, temporal perspective and social category contained in political communication to develop depolarization strategies that contribute to the construction of peace. To meet this objective, four studies were conducted, addressing political polarization from intergroup relations and the persuasion of online communication. Two of these studies are focused on polarization, and two on depolarization. The first is a systematic review of reviews that follows the PRISMA methodology that aims to identify the different meanings of the term polarization in the social sciences and propose a definition and operationalization. This research provides a general overview of what the concept of polarization in social media means. To provide clarity to the use of the term, the subclasses found were grouped into three classes of polarization [group, political and socioeconomic]. This study addresses the variables related to each class of polarization, the theories that explain them, and classifies and defines each subclass of polarization found in the literature. It was found that the studies
XVII analyzed do not meet the methodological requirements, therefore, there is a latent need to develop more methodologically robust studies such as meta-analysis, because the body of evidence is sufficient, but the review studies consulted do not have the methodology quality evaluated by the AMSTAR and SANRA instruments. Likewise, it is concluded that political polarization is the type of polarization that is currently relevant and that the affective subclass is the one that has the greatest negative implications in intergroup relations. Based on the findings related to political and affective polarization, a second study was conducted to determine the levels of affective polarization in political communication that occurs in electoral campaigns, through time perspective, beliefs delegitimization, and intergroup emotions of political elites and users of digital social media. In this study, an indicator of affective polarization was developed to measure it in textual pieces, such as tweets. Using the indicator, measures of affective polarization were taken in two samples of tweets from citizens and political candidates in the Colombian and Andalusian elections. It was found that affective polarization can behave differently concerning the context and characteristics of political communication. For example, communication strategies based on praising the ingroup increase polarization in contexts where there is no political violence, such as the Andalusian context. However, in contexts of violence such as Colombia, this strategy reduces polarization, since the strategy that increases it is based on the direct attack on the outgroup. Likewise, emotions associated with increased polarization were identified, as well as some that have depolarizing effects. A map of the most relevant emotions for depolarization in both contexts is provided. Upon finding emotions associated with depolarization, a third study was carried out in which two communicative strategies of depolarization were analyzed: Humanization of all parties and legitimation of the outgroup, and in which the discrete emotions that made the greatest contribution to depolarization were studied. In the first study [3a] we sought to compare the affective polarization of the responses of users It was found that the group membership of the political elites who issue the tweets has relevance in the probability of depolarization, which led to the design of a second study [3b]. This study sought to determine whether the social category [in-group or out-group] of the political elite that emits the tweets favors the depolarization of polarized citizens with both conservative and progressive identities, through the two depolarization strategies. Measurements of thematic and affective polarization were taken before and after tweet exposure. Similarly, during tweet exposure, psychophysiological and verbal measures were taken to identify emotional responses in real-time. It was found that communication from the ingroup is more effective in depolarizing, as well as the humanization strategy of all parties. Left-wing partisans' responses tended more toward depolarization, while right-wing partisans exposed to outgroup tweets had a reactance and defensive response. Likewise, it was found that there is a convergence between verbal and psychophysiological emotional measures. From these findings and to understand in greater depth the responses of individuals to differences, in-depth interviews were carried out in a fourth study, which aims to identify the behaviors, beliefs, and emotions people have when faced with the differences displayed in online content. From these, the depolarization strategies that can be implemented in digital social media were categorized and different possibilities of the digital contact hypothesis were addressed as one of the strategies with the greatest development and theoretical support. Based on the four studies, the characteristics of people who tend to polarize and those who tend to depolarize were identified, for example, flexibility and tolerance to understand the attitudes of the outgroup, as well as emotional regulation that reduces reactivity, in the face
XVIII of differences that poses a threat to one's beliefs. Likewise, the dynamics that distinguish polarizing and depolarizing communication were identified; for instance, constant intergroup differentiation, the use of delegitimization strategies, and the stimulation of negative emotions toward the outgroup. Consistently, guidance is provided on the intergroup emotions that reduce polarization, so that the function of each one is explained, to provide clarity regarding how emotions contribute to depolarization. By linking all the findings obtained, recommendations for strategies to depolarize communication on social media are provided. These strategies are developed along three main axes: strategies directed at political figures and their online communication, strategies directed at social media platforms, and strategies directed at users. In the first case, the strategies focus on the discursive resources that political elites can follow to avoid generating hostile environments in social media through their communication. In the second case, the strategies are oriented towards specific actions platforms could take, such as changes in some of their algorithms. In the third case, strategies are oriented toward emotional regulation, media education, and the development of critical information analysis. The conclusions of this thesis are developed in different aspects, for instance, the publication states regarding polarization as a concept, the intergroup nature of polarization, the importance of affective polarization as a starting point to de-escalate conflicts, and the humanization strategies of all parties and legitimization of the outgroup in communication to reduce polarization in digital social media. Finally, to carry out a social transfer of knowledge in a product that overcomes the barrier of academia, the development of an illustrated digital material is proposed, and the details of its planning are shown in Annex Anexo 11. This annex contains the technical and illustrative details of a story about polarization on social media and the actions that the protagonists can take to reduce the conflict through these digital media. The material developed is based on the findings of the entire thesis and the bibliography consulted, so it is translated into a simpler language that can be consulted by people with no relationship with the academy. This is expected to contribute to the reduction of hostility in social media based on scientific evidence and the theoretical perspective of social psychology. Keywords: Political polarization, social media, depolarization, intergroup relations, political communication, intergroup emotions.
XIX RESUMO A construción de sociedades democráticas implica apertura á diversidade de opinións, posicións e crenzas nas que é necesario o debate e a discusión. Porén, nas últimas décadas observouse que os cidadáns e as figuras políticas tenden cada vez máis cara a extremos opostos, ben nos espectros ideolóxicos ou nas súas actitudes ante cuestións políticas, sociais e económicas. Este fenómeno, coñecido como polarización política, implica a separación entre grupos respecto das preferencias políticas, ata o punto de impermeabilizarse mutuamente e agruparse en torno a polos ideolóxicos (Bordonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Thornal, 2015; Wojcieszak, 2016). O termo "polarización" utilizouse de forma vaga e abarca varias definicións en diferentes contextos. Un tipo de polarización é a polarización grupal, que se refire á tendencia dos membros dun grupo a adoptar posicións ou decisións máis extremas cando están nun grupo, en comparación coas decisións que tomarían individualmente. Este fenómeno obsérvase en diversos ámbitos, desde decisións xudiciais ata debates políticos, e pode intensificar as diferenzas de opinión e aumentar a cohesión interna do grupo a costa dunha maior rixidez nas súas posicións (Bettenhausen, 1991; Isenberg, 1986; Lamm, 1988; Lamm & Myers, 1978). Outro exemplo de polarización é a polarización socioeconómica, coñecida orixinalmente como polarización social. Este tipo de polarización está relacionada coa crecente división das sociedades en función de variables económicas, como a renda e a riqueza. A polarización socioeconómica pode producir unha estratificación máis acusada, onde empeoran as disparidades no acceso aos recursos e ás oportunidades, afectando negativamente á cohesión social e á mobilidade económica (Benedek & Moldovan, 2015; Bramson et al., 2016; Gigliarano, 2018). Porén, estas formas de polarización non están directamente vinculadas á distancia que os grupos sociais toman en relación ás variables políticas, que é o tipo de polarización que máis repercute na convivencia democrática. A polarización política caracterízase polo progresivo distanciamento dos partidos ou grupos políticos cara a extremos opostos do espectro ideolóxico, dificultando o consenso e a cooperación. Este fenómeno pode erosionar a confianza nas institucións democráticas, aumentar a fragmentación social e dificultar a gobernabilidade efectiva, xa que os actores políticos se volven menos dispostos a comprometer e se inclinan máis a ver aos seus opoñentes como inimigos irreconciliables (Brondonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Iyengar et al., 2019; van Baar & Feldman Hall, 2021). Aínda que a polarización en si non é totalmente negativa, xa que permite contrastar e debater diferentes posicións políticas, a crecente polarización política en moitas democracias contemporáneas xerou preocupación, xa que pode levar a un ciclo de radicalización e conflito que pon en risco a estabilidade. e eficacia do sistema democrático. Dada a súa posible repercusión na sociedade, a polarización política foi obxecto de estudo sistemático en múltiples países, o que permitiu concluír que este fenómeno aumentou notablemente nas redes sociais. Este achado é preocupante, dado que as redes sociais convertéronse en medios de socialización cultural e política, especialmente entre as novas xeracións. A través destas plataformas, os individuos non só interactúan e comparten as súas opinións, senón que tamén consumen gran parte da información sobre a actualidade sociopolítica local e global (Hong & Kim, 2016; Iandoli et al., 2021; Mccoy & Press, 2022).
XX Ao converterse no principal referente de información e consulta, as plataformas de redes sociais expuxeron aos seus usuarios a unha serie de riscos, entre os que destacan as noticias falsas, os titulares e publicacións sesgadas e os bulos. Estes elementos desinforman aos cidadáns, aumentando a polarización política. A proliferación de noticias falsas e contidos tendenciosos crea ambientes de información tendenciosa, onde as persoas reciben datos que confirman as súas crenzas preexistentes e reforzan os seus prexuízos, un fenómeno coñecido como "cámara de eco" (Barberá et al., 2015; Saveski et al., 2022 Soares Bonow et al., 2019). O impacto destas dinámicas é profundo e multifacético. As democracias están ameazadas pola deterioración da confianza nas institucións e procesos democráticos, xa que a manipulación da información e a exacerbación das divisións poden levar a unha maior desconfianza e deslexitimación dos resultados electorais e das políticas públicas. Ademais, a polarización alimentada polas redes sociais pode incitar á hostilidade e á violencia entre os distintos grupos sociais, debilitando a cohesión social e dificultando a convivencia pacífica. A interacción constante con contidos polarizantes nas redes sociais dixitais leva aos usuarios a desenvolver actitudes máis radicais e menos tolerantes cara aos que teñen opinións diferentes, o que reduce as oportunidades de diálogo construtivo e resolución de conflitos. Este fenómeno, coñecido como polarización política afectiva, promove a escalada do conflito nun ambiente que favorece a violencia e ten consecuencias negativas para a convivencia democrática (Bäck et al., 2023; Boccia Artieri et al., 2021; Druckman & Levendusky, 2019; Iyengar et al., 2019). A pesar dos preocupantes indicadores de polarización política, as medicións fóra da plataforma demostraron que o fenómeno mantívose estable, aínda que cun sutil incremento nos últimos anos. Esta discrepancia entre as medicións dentro e fóra das plataformas dixitais amosa que a polarización varía segundo a operacionalización e a metodoloxía empregada para medila, xa que existen múltiples clases e subclases aínda non estandarizadas que dificultan o seu estudo. Un exemplo diso é a polarización política percibida ou falsa, relacionada coa sobreestimación da polarización que se produce pola sobreexposición de desacordos e conflitos por parte dos medios e plataformas. Esta subclase dista moito das medidas tradicionais que se realizan fóra dos contornos dixitais, como é o caso da polarización ideolóxica e polarización temática. O primeiro correspóndese coa adscrición das persoas aos extremos das ideoloxías políticas e o segundo á división dos cidadáns en cuestións sociais, políticas ou económicas.. Neste sentido, os cidadáns non están completamente aliñados no extremo do espectro político, pero teñen a percepción de que a política é un campo de batalla no que loitar, xa que as redes amplifican a sensación de conflito e deterioran a visión do exogrupo (Fernbach & van Boven, 2022; Pérez Zafrilla, 2021). A inconsistencia entre as medidas levou a algúns a concluír que as plataformas e os seus algoritmos son os responsables da polarización que leva á división das sociedades. Porén, o fenómeno é máis complexo, xa que os usuarios non son meros espectadores pasivos. Na polarización política subxacente nas redes sociais dixitais está o conflito intergrupal, que se fai evidente nos medios dixitais debido á masividade das plataformas e ás dinámicas de interacción que permiten (Bail, 2021; Kreiss & Mcgregor, 2024). O conflito entre grupos, que antes se limitaba a disputas entre pequenos grupos e podía resolverse mediante interaccións positivas entre grupos, pasou a un entorno dixital masivo. Neste novo escenario, millóns de usuarios poden expresar as súas opinións de forma anónima, sen enfrontarse a repercusións tanxibles. Isto facilitou a proliferación de discursos de odio e contidos polarizantes, mostrando que a raíz da polarización política é o conflito entre grupos (Jost et al., 2022; Kelber et al., 2022; Marchal, 2022; Orián Harel et al., 2020).
Ao amplificar a voz de cada usuario, as redes sociais dixitais crean un espazo onde as tensións entre os grupos poden aumentar rapidamente. Os algoritmos destas plataformas, deseñados para maximizar o compromiso , tenden a promover contidos que xeran fortes reaccións emocionais, a miúdo exacerbando as divisións existentes. Non obstante, culpar só aos algoritmos resulta simplista. Os usuarios, ao participar activamente nestas dinámicas, contribúen á propagación e solidificación de actitudes polarizadas (Bail, 2021; Marchal, 2022). O estudo da polarización política é complexo debido ás múltiples subclases implicadas e ás estratexias de medición mal integradas. Medir a polarización política presenta varias dificultades debido á complexidade do fenómeno e á diversidade das súas manifestacións. Unha das principais dificultades radica na falta de consenso sobre unha definición unificada de polarización, o que dificulta a creación de ferramentas de medida estandarizadas. Ademais, a polarización pode variar significativamente entre diferentes contextos culturais e políticos, o que require adaptacións nas metodoloxías de medición. As técnicas cuantitativas, como as enquisas e a análise de redes sociais, deben complementarse con métodos cualitativos para captar a profundidade e as sutilezas da polarización. A subxectividade na interpretación dos datos tamén é un desafío, xa que a percepción da polarización pode diferir entre individuos e grupos (Druckman & Levendusky, 2019). Por iso, cómpre desenvolver estratexias para medir a polarización en contornos naturais, como as redes sociais dixitais que permitan captar a linguaxe dos usuarios e estimar diferentes tipos de polarización. Por outra banda, aínda que os avances neste campo permitiron comprender mellor a natureza e a dinámica da polarización política nas redes sociais dixitais, a investigación tendeu a centrarse máis na descrición da polarización que no desenvolvemento de alternativas para intervir ou previr iso. Intervir na despolarización política nas redes sociais é fundamental para reforzar a cohesión social e a estabilidade democrática. A despolarización promove un ambiente onde o diálogo construtivo e a comprensión mutua poden florecer, o que é esencial para resolver os conflitos de forma eficaz e pacífica. Ao reducir a polarización redúcese a hostilidade entre grupos, facilitando a colaboración e o compromiso necesarios para afrontar os retos colectivos. Ademais, un entorno dixital menos polarizado favorece unha cidadanía máis informada e crítica, capaz de avaliar a información de forma obxectiva e resistir a manipulación. En definitiva, a despolarización contribúe á creación dunha sociedade máis inclusiva e resiliente, onde as diferenzas se aborden mediante o respecto e a deliberación democrática (Balietti et al., 2021; Crisp & Turner, 2009; Fido & Harper, 2018; McCoy et al., 2022; Neubaum et al., 2020). Para dar resposta tanto ás dificultades que supón o uso do termo polarización, como á súa medición e ao desenvolvemento de estratexias de intervención, esta tese pretende estudar a polarización política nas redes sociais dixitais mediante a análise de crenzas, emocións intergrupais, perspectiva temporal e categoría social contida na comunicación política co fin de desenvolver estratexias de despolarización que contribúan á construción da paz. Para cumprir este obxectivo, realizáronse catro estudos que abordan a polarización política desde as relacións intergrupais e a persuasión pola comunicación en liña; dous destes estudos céntranse na polarización e dous na despolarización. O primeiro é unha revisión sistemática de revisións que segue a metodoloxía PRISMA que pretende identificar as distintas acepcións do termo polarización nas ciencias sociais e propor unha definición e operacionalización. Esta investigación ofrece unha visión xeral do que significa o concepto de polarización nas redes sociais. Para dar claridade ao uso do termo, as subclases atopadas agrupáronse en tres clases de polarización [grupo, política e socioeconómica]. Este estudo aborda as variables que están
XXII relacionadas con cada clase de polarización, as teorías que as explican, e clasifica e define cada subclase de polarización atopada na literatura. Comprobouse que os estudos analizados non cumpren os requisitos metodolóxicos, polo tanto, existe unha necesidade latente de desenvolver estudos metodoloxicamente máis robustos como a metaanálise, porque o corpo de evidencia é suficiente pero os estudos de revisión consultados non teñen a metodoloxía. calidade avaliada polos instrumentos AMSTAR e SANRA. Así mesmo, conclúese que a polarización política é o tipo de polarización que é relevante na actualidade e que a subclase afectiva é a que ten maiores implicacións negativas nas relacións intergrupais. A partir dos achados relacionados coa polarización política e afectiva, realizouse un segundo estudo que pretende determinar os niveis de polarización afectiva na comunicación política que se producen nas campañas electorais, a través da perspectiva temporal, a deslexitimación de crenzas e as emocións intergrupais das elites políticas e dos usuarios de redes sociais dixitais. Neste estudo desenvolveuse un indicador de polarización afectiva para medila en pezas textuais, como os tuis. Mediante o indicador, tomáronse medidas de polarización afectiva en dúas mostras de chíos de cidadáns e candidatos políticos ás eleccións colombianas e andaluzas. Comprobouse que a polarización afectiva pode comportarse de forma diferente con respecto ao contexto e ás características da comunicación política. Por exemplo, as estratexias de comunicación baseadas na elevación do ingroup aumentan a polarización en contextos nos que non existe violencia política, como o contexto andaluz; Porén, en contextos de violencia como o de Colombia, esta estratexia reduce a polarización, xa que a estratexia que a incrementa baséase no ataque directo ao exogrupo. Así mesmo, identificáronse emocións asociadas ao aumento da polarización, así como algunhas que teñen efectos despolarizantes. Ofrécese un mapa das emocións máis relevantes para a despolarización en ambos os contextos. Ao atopar emocións asociadas á despolarización, realizouse un terceiro estudo no que se analizaron dúas estratexias comunicativas de despolarización: Humanización de todas as partes e lexitimación do exogrupo, e no que se estudaron as emocións discretas que máis contribuíron á despolarización. Nun primeiro estudo [3a] buscamos comparar a polarización afectiva das respostas dos usuarios de Descubriuse que a pertenza ao grupo das elites políticas que emiten os chíos ten relevancia na probabilidade de despolarización, o que levou ao deseño dun segundo estudo [3b]. Este estudo buscou determinar se a categoría social [ in-group ou out-group] da elite política que emite os chíos favorece a despolarización de cidadáns polarizados con identidades tanto conservadoras como progresistas, a través das dúas estratexias de despolarización. Tomáronse medidas de polarización temática e afectiva antes e despois da exposición do tuit. Do mesmo xeito, durante a exposición do tweet, tomáronse medidas psicofisiolóxicas e verbais para identificar respostas emocionais en tempo real. Comprobouse que a comunicación do ingroup é máis eficaz na despolarización, así como na estratexia de humanización de todas as partes. En particular, as respostas dos partidarios da esquerda tendían máis á despolarización, mentres que os partidarios da dereita expostos a chíos externos tiveron unha reacción e unha resposta defensiva. Así mesmo, comprobouse que existe converxencia entre as medidas emocionais verbais e psicofisiolóxicas. A partir destes achados e para comprender con maior profundidade as respostas dos individuos á diferenza, realizáronse entrevistas en profundidade nun cuarto estudo, co que se pretende identificar os comportamentos, crenzas e emocións que teñen as persoas ante a diferenza que amosan nos contido en liña. A partir destas categorizáronse as estratexias de despolarización que se poden implementar nas redes sociais dixitais e abordáronse diferentes
posibilidades da hipótese do contacto dixital como unha das estratexias con maior desenvolvemento e apoio teórico. A partir dos catro estudos identificáronse as características das persoas que tenden a polarizar e das que tenden a despolarizar, por exemplo, a flexibilidade e a tolerancia para comprender as actitudes do exogrupo, así como a regulación emocional que reduce a reactividade fronte diferenza que supón unha ameaza para as propias crenzas. Así mesmo, identificáronse as dinámicas que distinguen a comunicación polarizante e despolarizante, por exemplo, a constante diferenciación intergrupal, o uso de estratexias de deslexitimación e a estimulación de emocións negativas cara ao exogrupo. De forma coherente, achégase orientación sobre as emocións intergrupais que reducen a polarización, de xeito que se explica a función de cada unha, co fin de aclarar a forma en que as emocións contribúen á despolarización. Ao enlazar todos os achados obtidos ofrécense recomendacións de estratexias para despolarizar a comunicación nas redes sociais. Estas estratexias desenvólvense ao longo de tres eixos principais: estratexias dirixidas aos personaxes políticos e a súa comunicación en liña, estratexias dirixidas ás plataformas de redes sociais e estratexias dirixidas aos usuarios. No primeiro caso, as estratexias céntranse nos recursos discursivos que poden seguir as elites políticas para evitar xerar ambientes hostís nas redes sociais a través da súa comunicación. No segundo caso, as estratexias están orientadas cara a accións concretas que as plataformas poderían levar a cabo, como cambios nalgúns dos seus algoritmos. No terceiro caso, as estratexias están orientadas á regulación emocional, á educación mediática e ao desenvolvemento da análise crítica da información. As conclusións desta tese desenvólvense en diferentes aspectos, Por exemplo, o estado da publicación sobre o concepto de polarización, o carácter intergrupal da polarización, a importancia da polarización afectiva como punto de partida para a desescalada dos conflitos e as estratexias de humanización de todas as partes e a lexitimación da grupo externo en comunicación para reducir a polarización nas redes sociais dixitais. Finalmente, co obxectivo de levar a cabo a transferencia social de coñecemento nun produto que supere a barreira do ámbito académico, proponse a elaboración dun material dixital ilustrado, os detalles da súa planificación rexístranse no Anexo 11. Este anexo recolle os detalles técnicos e ilustrativos dunha historia sobre a polarización nas redes sociais e as accións que os protagonistas poden levar a cabo para reducir o conflito a través destes medios dixitais. O material elaborado baséase nas conclusións de toda a tese e da bibliografía consultada, para que se traduza a unha linguaxe máis sinxela que poida ser consultada por persoas que non teñan relación coa academia. Espérase que isto contribúa á redución da hostilidade nas redes baseada na evidencia científica e na perspectiva teórica da psicoloxía social. Palabras chave: Polarización política, redes sociais, despolarización, relacións intergrupais, comunicación política, emocións intergrupais.
XXIV PUBLICACIONES DERIVADAS DE LA TESIS El primer estudio realizado, correspondiente al CAPÍTULO 3 fue publicado en la Revista Acta Colombiana de Psicología. Esta revista tiene licencia internacional Creative Commons Atribución-No Comercial-Compartir Igual 4.0 [CC BY NC SA 4.0] (ver Anexo 4) que permite a terceros utilizar lo publicado siempre que mencionen la autoría del trabajo y a la primera publicación en esta Revista. En el CAPÍTULO 3 se amplía la información del estudio en comparación con el artículo publicado. Cita en normas APA. Garzón-Velandia, D. C., Barreto-Galeano, M. I., & Sabucedo-Cameselle, J. M. (2024). What is polarization in the social sciences? A scoping review of reviews [¿Qué es la polarización en las ciencias sociales?] Una revisión de revisiones. Acta Colombiana de Psicología, 27(2), 192-215. https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11. Factor de impacto de la revista. Journal Citation Reports – JCR Factor de impacto: 0.6 Cuartil: Q4 Scimago Journal & Country Rank - SJR Factor de impacto: 0.28 Cuartil: Q3 Contribución de los autores. Diana Camila Garzón-Velandia (Universidade de Santiago de Compostela – Universidad Católica de Colombia): Conceptualizó el estudio, realizó la búsqueda de publicaciones, analizó los datos y escribió el estudio. María Idaly Barreto (Universidad Católica de Colombia): Apoyó los análisis de datos, evaluó la clasificación de publicaciones, supervisó la ejecución del estudio y revisó y editó el manuscrito. José Manuel Sabucedo Cameselle (Universidade de Santiago de Compostela): Supervisó la ejecución del estudio y revisó y editó el manuscrito.
El segundo estudio realizado, correspondiente al CAPÍTULO 4 fue publicado en la Revista Analyses of Social Issues and Public Policy. Esta revista tiene licencia internacional Creative Commons Atribución-No Comercial 4.0 [CC BY NC SA 4.0] (ver Anexo 4) que permite a terceros utilizar lo publicado siempre que mencionen la autoría del trabajo y a la primera publicación en esta Revista. En el CAPÍTULO 4 se amplía la información del estudio en comparación con el artículo publicado. Cita en normas APA. Garzón-Velandia, D.C., Barreto-Galeano, M.I. & Sabucedo – Cameselle, J. M. (2024). When political elites talk, citizens reply. Affective polarization through temporal orientation and intergroup emotions. Analyses of Social Issues and Public Policy, https://doi.org/10.1111/asap.12416. Factor de impacto de la revista. Journal Citation Reports – JCR Factor de impacto: 1.8 Cuartil: Q3 Scimago Journal & Country Rank - SJR Factor de impacto: 0.74 Cuartil: Q1 Contribución de los autores. Diana Camila Garzón-Velandia (Universidade de Santiago de Compostela – Universidad Católica de Colombia): Conceptualizó el estudio, recopiló los datos, analizó los datos y escribió el estudio. María Idaly Barreto (Universidad Católica de Colombia): Supervisó la ejecución del estudio y revisó y editó el manuscrito. José Manuel Sabucedo Cameselle (Universidade de Santiago de Compostela): Supervisó la ejecución del estudio y revisó y editó el manuscrito.
XXXII
I. INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DE INVESTIGACIÓN
34 INTRODUCCIÓN En 2016 el candidato de derecha, Donald Trump, ganaba las elecciones presidenciales de Estados Unidos, contrariando las predicciones y marcando un hito en la historia estadounidense (Cellan-Jones, 2016). En el mismo año, los resultados del plebiscito por la paz en Colombia reflejaron rechazo de los ciudadanos a los acuerdos de paz logrados en la Habana, entre el Estado colombiano y una de las guerrillas más grandes de Latinoamérica, dejando paralizado un proceso de paz respaldado a nivel mundial (Burnyeat et al., 2021). En 2020 una crisis sanitaria mundial exacerbó las problemáticas sociales, políticas y económicas de varios países, aumentando los indicadores de desigualdad, desempleo, inseguridad, inflación y pobreza, entre otros (Banco Mundial, 2020). En 2021 Gabriel Boric, candidato de izquierda, ganó las elecciones de Chile en un ambiente político dividido y con una promesa de reforma constituyente que profundizaría dicha fragmentación (Rojas Sasse, 2021). En el mismo año, una multitud de ciudadanos entraron en el capitolio estadounidense tras la victoria del candidato demócrata Joe Biden en las votaciones presidenciales, poniendo en evidencia las divisiones sociales y políticas del país (Jaklitsch, 2022). En 2022, 2023 y 2024, distintas elecciones presidenciales han evidenciado crecientes movimientos extremistas, así como climas políticos tensos y divididos en países como Colombia, Argentina, Brasil, Italia, Republica Checa o Alemania, entre muchos otros. Estos son solo algunos ejemplos de eventos acontecidos en los últimos años que ha conllevado a desestabilizar el panorama político, social y económico de varios países. Al respecto, un concepto se ha mencionado de manera constante en los titulares, publicaciones, comentarios y columnas de opinión para enfatizar en las crisis políticas y sociales experimentadas recientemente: polarización. La polarización puede definirse de distintas formas dependiendo del contexto en el que se da. En particular, el eje central de esta tesis es la polarización política, la cual puede ser definida, de forma general como la brecha que separa las afiliaciones partidistas, ideologías y grupos políticos hacia extremos que conducen a una distribución bimodal, aunque puede ser multipolar (Fiorina & Abrams, 2008; Orian Harel et al., 2020). La diferencia en las ideologías, opiniones o creencias no es un problema en sí mismo, pues la democracia permite la pluralidad y construye sus cimientos sobre el hecho de que todos pueden ser aceptados en ella. Por tanto, aunque se considere que la polarización es negativa, no en todos los casos lo es. Este hecho resalta un punto importante: la polarización política tiene muchos subtipos que se han reportado en la literatura. Algunos de estos implican que las personas se alinean en polos respecto a opiniones, ideologías o partidos. Otros tipos de polarización enfatizan en el tipo de actor que se polariza, por ejemplo, élites, congresistas o ciudadanos. En estos subtipos, destaca la distancia que existe entre los polos, pero no necesariamente eso implica diferencias irreconciliables que generen directamente conflictos intratables (Bar-Tal, 2000). Uno de los subtipos de polarización más pernicioso para la sociedad es la polarización afectiva. Esta es entendida como una respuesta de animosidad y hostilidad que conduce a una creciente desconfianza hacia quienes forman parte de grupos, partidos o ideologías políticas distintas, configurando un punto de partida para una visión bélica de los conflictos humanos
Introducción 35 (Iyengar et al., 2019; Serrano-Puche, 2021). La importancia particular de la polarización afectiva supone la normalización de creencias de superioridad, comportamientos de ataque y emociones como odio o desconfianza, que tienen repercusiones en la convivencia democrática. En general, la polarización política tiene efectos a escala individual, intergrupal y societal. A nivel individual, las personas que se polarizan tienden a extremar sus actitudes, normalizar respuestas de defensa y sobre simplificar su perspectiva tanto de la política como la de los otros (Waisbord, 2020). Esta dinámica termina siendo normalizada, de manera que responder de forma reactiva ante cualquier diferencia, se convierte en una constante en el individuo con tal de defender las propias creencias (LLYC, 2022; Mccoy & Press, 2022). A nivel intergrupal, la polarización política conlleva al procesamiento sesgado y percepción distorsionada del otro, lo que deteriora la comunicación y la confianza entre miembros de grupos, favoreciendo la generación de prejuicios y ampliando la brecha intergrupal (Jung et al., 2019). A nivel societal la polarización afecta tanto a las élites como a los ciudadanos. En el primer caso, se dificulta el consenso y la cooperación necesarios para alcanzar soluciones democráticas. Así, un congreso polarizado terminará presentando dificultades para aprobar leyes socialmente relevantes, lo que se conoce como policy gridlock (Quirk, 2011; Schaffner, 2011). En el segundo caso, en una sociedad polarizada, los ciudadanos tienden a desconfiar de las instituciones gubernamentales y reducir su interés por la política, disminuyendo la participación democrática. De esta manera, los ciudadanos tenderán a percibir la política como un ámbito de enfrentamiento y no como un medio para alcanzar acuerdos en beneficio del conjunto de la ciudadanía (Fiorina & Abrams, 2008; Layman et al., 2006). El auge de la polarización política en las últimas décadas no se debe únicamente a los tensos ambientes políticos contemporáneos o a los sorpresivos resultados electorales, que se han mencionado. Las estrategias de las élites políticas para movilizar a los ciudadanos a través de las redes sociales, es otro de los elementos por el cual la polarización política ha tomado tal relevancia. La masividad de las redes sociales, su rol como socializador político de los más jóvenes y la interacción permanente que implican, han hecho de estas un escenario proclive a la polarización. Una parte considerable de la población mundial se mantiene informada a través de las plataformas digitales como Facebook, X (antes Twitter), Instagram o TikTok, lo que las ha posicionado como referente de la realidad. El consumo de noticias a través de redes sociales afecta a buena parte de la población, considerando que es uno de los mayores predictores de polarización percibida (Bail, 2021). Sumado a esto, la información que los ciudadanos consultan no es igual para todos. Lo que los usuarios visualizan en sus redes sociales está determinado por algoritmos que están programados para mostrar a cada usuario contenidos patrocinados o no, similares a aquellos con los que han tenido más interacción y por el perfil que tienen sus contactos más cercanos (Galperin, 2022). La personalización minuciosa de los contenidos en línea ha puesto en evidencia la existencia de cámaras de eco y burbujas informacionales. Estos fenómenos se dan debido a que los algoritmos filtran el contenido que los usuarios ven de manera que sea acorde con sus preferencias. El filtrado refuerza las creencias y distancia a los usuarios de posiciones distintas. Así, se crea la falsa ilusión de que todas las personas piensan igual y que la minoría, aunque realmente no sea una minoría, es la que piensa distinto y está equivocada (Thornal, 2015; Zhuravskaya et al., 2020).
Diana Camila Garzón-Velandia 36 El impacto de las redes sociales en los usuarios no fue indiferente a los líderes políticos que, desde la primera década de los años 2000, incrementaron paulatinamente su interacción en redes. Su rol pasó de plataformas de comunicación a plataformas de campaña e influencia política poco antes del 2010. El crecimiento del uso de las redes sociales por parte de los líderes políticos se dio al evidenciar que la inversión en big data y campañas digitales para atraer votantes era más eficiente que en los medios convencionales. Ante la novedad de la situación en el momento, no se contaba con normas de regulación ante la desinformación, los “bots”, “trolls”, bulos, manipulaciones, bombardeos de información o la perfilación irregular de los usuarios, como el renombrado caso de Cambridge analítica, en el que se tomaron datos de ciudadanos para manipular campañas políticas (Confessore, 2018). Las estrategias que se utilizan en las redes sociales para atraer votantes han interferido en los procesos democráticos. Tres son las estrategias o medidas de interferencia electoral comúnmente utilizadas: • informativas en las que se manipula la información a favor de un partido. • técnicas, en las que se restringe el uso de noticias y herramientas de comunicación. • legales, en las que las autoridades castigan a los opositores y reprimen la expresión política. En la Figura 1, se evidencia que la interferencia de las estrategias en redes sociales y el manejo de la información en los procesos democráticos no es una situación aislada, de acuerdo con Freedom House (2019). Figura 1. Interferencia electoral digital en el mundo. Fuente: Freedom House (2019). https://freedomhouse.org/ La interferencia de las redes sociales en la democracia propicia la discriminación a través de sesgos en los algoritmos y en la información. El consumo constante de información sesgada favorece la formación de estereotipos, lo que termina por impactar las poblaciones más marginalizadas. De igual manera, la interferencia electoral se relaciona con la vigilancia que hacen los gobiernos y líderes políticos de las redes sociales. El monitoreo de las redes y
Introducción 37 sus usuarios propicia la perfilación y recolección de información de los ciudadanos, lo que viola las normativas de privacidad (Freedom House, 2019). Tras las acusaciones sobre la interferencia democrática experimentada en las votaciones en varios países por información falsa, dirigida a atacar a los oponentes políticos, engañar a los ciudadanos y generar caos, las compañías tecnológicas dueñas de las redes sociales se vieron obligadas a tomar medidas regulatorias en sus plataformas. Así, las compañías que operan las redes sociales optaron por generar filtros para verificar la información que circula a fin de evitar campañas de desinformación y noticias falsas. De igual manera, realizaron ajustes en sus algoritmos y automatizaron filtros para identificar “bots”. A pesar de estas regulaciones, la polarización política no ha dejado de crecer en los últimos años como lo muestra la Figura 2. De ahí que su estudio y manejo sea tan relevante hoy en día para evitar o, al menos paliar situaciones de creciente tensión política. Figura 2. Polarización política en el este de Asia, Europa, Norte América y Oceanía . Fuente: Mccoy & Press (2022). https://carnegieendowment.org/ Mas allá de las votaciones, la polarización política se relaciona con el comportamiento de los ciudadanos. En años recientes se han interpuesto demandas en contra de las compañías que operan las plataformas por no responsabilizarse de los contenidos que promueven el extremismo, la violencia y el terrorismo (Martin, 2023). Dada la relación entre la conducta en línea y el impacto que puede tener a gran escala, la Unión Europea ha establecido que las plataformas y buscadores digitales deben moderar los contenidos, sin ir en contra de la libertad de expresión, pero protegiendo a los ciudadanos y las democracias (Comisión Europea, 2024). i. La investigación sobre polarización La investigación en polarización nació en la psicología en los años 60 como variable denominada polarización de grupo, que surgía como parte de los comportamientos grupales que se estudiaron en el marco de la psicología social experimental. Su investigación estaba centrada en otro tipo de fenómenos sociales no políticos en los que los miembros de un grupo tomaban posiciones más extremas que como individuos (Myers & Lamm, 1976). El concepto se retomó en los últimos años al aumentar el estudio en este tipo de ambientes, cuando las
Diana Camila Garzón-Velandia 38 ciencias sociales identificaron que los líderes políticos y ciudadanos tendían cada vez más a los extremos. Allí, las teorías de la psicología social sirvieron para explicar la polarización en el marco de lo político y se retomó su estudio de manera significativa. Su auge se ha dado principalmente en estudios de redes sociales, dada la hipótesis que supone que estas pueden potenciar el fenómeno (Prior, 2013). A partir de una minuciosa revisión bibliográfica se evidencia que desde el año 2007 las publicaciones científicas centradas en polarización política aumentaron exponencialmente [Figura 3], lo que muestra la relevancia del estudio del fenómeno que se ha convertido en uno de los ejes centrales para la preservación de la democracia. Figura 3. Número de Publicaciones científicas sobre Polarización Política. Realizada a partir de la búsqueda en Scopus usando como término de búsqueda “Political Polarization” A pesar de la relación que existe entre la polarización y las dinámicas propias de las redes sociales, aún se desconoce el efecto de las plataformas sobre el fenómeno político. En los estudios realizados con redes se sugiere que modificar los algoritmos con los que las plataformas operan, no implica necesariamente la despolarización política, es decir la reducción de la polarización (Nyhan et al., 2023). Por lo anterior, se desconoce si las redes sociales en sí mismas son una variable que causa la polarización o si es el contenido de la red. Parte de esta dificultad radica en que los estudios en redes sociales se llevan a cabo en simulaciones, pero no en redes reales. Adicionalmente, varias de estas investigaciones, que arrojan evidencia contradictoria, estudian la polarización política desde la perspectiva de las propiedades de la distribución o del sistema, restando importancia a la naturaleza social del fenómeno (Baldassarri & Bearman, 2007). Ante la evidencia contradictoria que arroja el estudio de algoritmos, se han estudiado otras variables con las que se relaciona la polarización política y afectiva, como el tipo de sistema político, el rol de los medios de comunicación o el discurso que mantienen las élites políticas (Bail, 2021). Este útlimo resulta más que relevante, dado que representa la oferta con la cual los ciudadanos se identifican y alinean sus identidades y orientaciones políticas, ya que los líderes políticos son los miembros influyentes en los grupos, capaces de modificar y establecer normas intragrupales (Baum & Groeling, 2008). Sin embargo, hasta el momento no es posible asegurar completamente que el comportamiento de los líderes políticos en las redes sociales es la causa directa del aumento de la polarización política. Lo que la evidencia sugiere es que los mensajes con mayor carga emocional están asociados a mayores niveles de polarización. Por tanto, la mayor responsabilidad recae en las élites y los medios de comunicación que generan contenidos altamente polarizantes y emocionalmente reactivos (Pérez Zafrilla, 2021; Waisbord, 2020). Año Publicaciones científicas
Introducción 39 Tanto el discurso de las figuras políticas como el lenguaje que usan los ciudadanos en redes sociales para exponer o debatir sobre aspectos políticos, sociales y económicos son elementos clave para entender la polarización. En este punto convergen dos posturas teóricas que han explicado cómo las personas tienden a la polarización. La primera teoría es la de argumentos persuasivos, la cual está centrada en el acto comunicativo y las variables asociadas al mensaje, el emisor, el receptor y el medio. Por otra parte, la teoría de la identidad social en la que se enmarca la polarización en las relaciones intergrupales de ellos [exogrupo] vs. nosotros [endogrupo]. A pesar de las diferencias que estas posturas implican, las dos convergen en el estudio del lenguaje polarizador, dado que este involucra el acto comunicativo en el marco de las relaciones intergrupales. El lenguaje polarizador supone el uso de convenciones lingüísticas para expresar opiniones políticas extremas, emplear una retórica despersonalizadora y promover la violencia (Donohue & Hamilton, 2023). El lenguaje polarizador profundiza la identidad de grupo y refuerza los prejuicios intergrupales y los estereotipos sociales, de manera que deshumaniza al exogrupo. Esto se consigue utilizando estrategias como palabras peyorativas y emociones negativas (como ansiedad, miedo y, en ocasiones, tristeza) que amplían la distancia intergrupal y simplifican en exceso el procesamiento del mensaje por parte de los receptores, lo que conduce a un pensamiento polarizado (Jost et al., 2022). Los ataques verbales dirigidos a un oponente implican un marco de conflicto intergrupal que suele utilizarse en contextos violentos. La evidencia sugiere que los individuos que muestran mayores niveles de polarización son más propensos a recurrir a la violencia simbólica, así como las democracias polarizadas son más propensas a sufrir violencia política (Piazza, 2023). En sociedades con conflictos armados, la comunicación entre políticos y civiles es profundamente violenta, dado el uso de estrategias deslegitimadoras para atacar al exogrupo. Estas estrategias también son comunes en la polarización política, incluso en sociedades que no están en guerra (Bar-Tal & Hammack, 2012; Barreto-Galeano et al., 2019; Borja-Orozco et al., 2008). Los datos del Banco Interamericano de Desarrollo indican que un discurso partidista incivil tiene efectos sobre la confianza de los votantes. Así, los discursos positivos tienen efectos casi nulos en los ciudadanos, sin embargo, los discursos negativos tienen efectos significativos, avivando emociones como miedo, ira y desconfianza (Aruguete et al., 2021). No obstante, aún es incipiente el estudio del lenguaje y la despolarización, pues pocas investigaciones se han centrado en identificar cómo el discurso puede generar una tendencia a posiciones más centrales o escuchar al otro y aceptar sus posiciones políticas, sin entrar en una dinámica de odio u hostilidad. Por el momento, se conoce que, si el objetivo es despolarizar, se debe permitir el intercambio de mensajes que conecten a las partes en conflicto para favorecer el acercamiento en condiciones particulares (Donohue & Hamilton, 2023). El estudio de la polarización es fundamental para entender los mecanismos que dividen a las sociedades, dado que cada vez se presentan niveles de polarización más perniciosa para las democracias (McCoy et al., 2022). Sin embargo, más allá de explicar el fenómeno, resulta importante generar estrategias que intervengan la polarización y favorezcan la despolarización política. A pesar de la importancia de la despolarización, es evidente la escasez de estudios al respecto, en comparación con el vasto desarrollo de las investigaciones sobre la polarización política. Por tanto, la presente tesis tiene como objetivo estudiar la
Diana Camila Garzón-Velandia 40 polarización política en las redes sociales digitales, con el fin de desarrollar estrategias de despolarización. Esta tesis se estructura en ocho capítulos. Iniciando con el marco teórico, en el CAPÍTULO 1 se abordan las dos perspectivas teóricas que explican la polarización política desde la psicología. Para explicar la polarización y los postulados teóricos, se analiza la polarización desde la dinámica intragrupal, entendiendo que el estudio de la polarización surge del estudio del comportamiento grupal. Posteriormente, se abordan las dinámicas intergrupales, en torno a la teoría de conflicto intergrupal, la teoría de la identidad social y finalmente, la teoría de argumentos persuasivos, desde las cuales se explica la polarización desde una perspectiva política. Se finaliza el abordaje teórico en la despolarización, considerando que las intervenciones dirigidas a la reducción de prejuicios pueden ser útiles para promover la despolarización, dentro y fuera de las redes sociales. En el CAPÍTULO 2 se establece el objetivo general y los cuatro objetivos especifico de la tesis. Cada objetivo específico se responde a través de un estudio realizado en la tesis, que se abordan desde el CAPÍTULO 3 hasta el CAPÍTULO 6. En este capítulo se describe de forma general las metodologías utilizadas en todos los estudios para llegar al planteamiento de investigación. Esta descripción conforma un panorama general de los métodos implementados en los estudios empíricos y las condiciones éticas con la que se ha desarrollado esta tesis. Los estudios empíricos se dividen en dos partes, debido a que los estudios se desarrollaron para abarcar los dos extremos del mismo continuo. Los capítulos 3 y 4 se enfocan en la polarización como objeto de estudio de la psicología; mientras que los capítulos 5 y 6 se enfocan en la despolarización para identificar sus dinámicas y proponer estrategias de intervención. El CAPÍTULO 3 desarrolla una revisión de revisiones en la que se brinda un panorama general del estudio de la polarización. Este capítulo explica las variables relacionadas, los enfoques teóricos y se abordan las clases y subclases en las que se clasifican los múltiples tipos de polarización. En el CAPÍTULO 4, se estudia la polarización afectiva en medio de campañas electorales bajo un análisis descriptivo en dos elecciones diferentes (españolas y colombianas). En este capítulo se abordan las emociones intergrupales y la perspectiva temporal de élites y ciudadanos para identificar cómo estas variables se relacionan con la polarización afectiva, para la cual se desarrolla una alternativa de medida a través del lenguaje. La parte dos de la tesis, enfocada en la despolarización, se centra en la reducción de la polarización a través de las categorías sociales y de los mensajes persuasivos en línea. El CAPÍTULO 5 se conforma por un estudio exploratorio y un experimento. En estos se estudió el impacto de la categoría social de las élites que emiten tuits despolarizados sobre la polarización afectiva y temática en partidarios de izquierda y derecha Por su parte, el CAPÍTULO 6 se enfoca en las estrategias de despolarización que pueden ser implementadas en las redes sociales. A partir de todos los capítulos de esta tesis se desarrolla la discusión general, en la que se abordan los principales hallazgos y se explican a la luz de las teorías abordadas en el marco teórico del CAPÍTULO 1. Esta discusión general se desarrolla en el CAPÍTULO 7 en el cual se integran los estudios realizados. Finalmente, el CAPÍTULO 8 se enfoca en describir de forma sucinta las principales conclusiones a las que se ha llegado a lo largo de esta tesis. De esta manera, la tesis proporciona una visión amplia de la polarización a la luz de la psicología, a fin de brindar estrategias para reducirla en las redes sociales.
41 CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO 1. título 1 El presente capitulo tiene como objetivo abordar los postulados teóricos con los que se ha explicado la polarización en los últimos 60 años. Para ello, se exploran los conceptos propios de la psicología social, desde el comportamiento grupal hasta intergrupal, ya que la polarización puede entenderse como grupal o política. Ambas dimensiones se explican desde la psicología, con matices que es necesario desglosar para comprender el fenómeno en su totalidad. Desde tales dimensiones, se estructura la explicación de la polarización a través de dos perspectivas teóricas: la perspectiva de la Identidad Social y la Teoría de la persuasión en la comunicación. La primera es el eje central de esta tesis, mientras que la segunda es una perspectiva teórica complementaria. 1.1. EL COMPORTAMIENTO INTRAGRUPAL La naturaleza humana es intrínsecamente social y la formación de grupos juega un papel fundamental en la satisfacción de muchas de sus necesidades, en especial, la necesidad de afiliación, reconocimiento y afecto. Sobrevivir es más efectivo si se forma parte de un grupo; sin embargo, su función no se limita exclusivamente a la supervivencia como especie. Pertenecer a grupos permite socializarse, adquirir información, obtener protección y certidumbre, ganar dominio del ambiente y lograr metas de manera más sencilla que si se intentan alcanzar individualmente. Esto permite adaptarse al ambiente, obtener un sentido de seguridad y pertenencía, generar vínculos afectivos, mantener un sentido positivo de autoestima y promover un sentido de identidad (Brown, 2000). Comprender la dinámica de los grupos es esencial para entender la complejidad de la polarización política, ya que los grupos pueden, tanto fomentar conductas de cooperación y entendimiento, como exacerbar las divisiones y conflicto con otros grupos. 1.1.1. Tipos de grupos y categorización social Existen diferentes formas de clasificar grupos, en este caso se distingue entre dos grupos principales. En primer lugar, los grupos primarios, en los que se mantienen relaciones interpersonales estrechas, ya que son de tamaño relativamente pequeño. Por su parte, los grupos secundarios son aquellos en los que los individuos refieren al sistema social y mantienen relaciones menos íntimas y con roles claramente establecidos (Canto, 2015). Otra clasificación de los grupos consiste en los grupos de referencia y de pertenencia. Los primeros aluden a los grupos a los que se establece como modelos, ya sea para pertenecer a ellos [normativos], o para compararse con ellos [comparativos]. Los grupos de pertenencia son los grupos con los que el individuo tiene un sentido de identidad y membresía y que, generalmente, también son de referencia (Canto, 2015). Las identidades políticas, por ejemplo, se desarrollan inicialmente a partir de la socialización de los grupos primarios, como la familia. Sin embargo, las identidades políticas se refuerzan mediante el contraste de grupos secundarios de referencia. Los individuos
Diana Camila Garzón-Velandia 48 puedan ser más peligrosas, en manos de grupos políticos, militares o empresarios (Baron & Donn, 2005). La polarización grupal es, entonces, un fenómeno intragrupal explicado por dos perspectivas. Particularmente, la perspectiva de la Teoría de Argumentos Persuasivos es la que tiene mayor énfasis en los procesos grupales. Por su parte, las teorías de Comparación Social y de Identidad social, permiten avanzar en el entendimiento de las relaciones intergrupales. 1.1.4. El proceso persuasivo Hablar de persuasión necesariamente implica adentrarse en el concepto de actitudes, debido a que la persuasión supone el proceso por el cual se forman, refuerzan o cambian las actitudes de las personas a través de la comunicación (Baron & Donn, 2005; Smith & Mackie, 1998). Las actitudes tienen tres dimensiones: la cognitiva, que hace referencia a los pensamientos y creencias de los sujetos respecto a un objeto de evaluación, como un idea, persona o grupo. La dimensión afectiva, en la que se conglomeran las emociones y sentimientos que un objeto de evaluación despierta al sujeto y; la dimensión conductual, en la que se agrupan tanto las intenciones, como las acciones dirigidas al objetivo evaluado (Morales, et al., 2007). La importancia de las actitudes en la polarización radica en que se configuran como una evaluación relativamente duradera y general de un objeto, persona, grupo, o concepto en una dimensión que va de negativa a positiva. Así, los temas que se discuten en la deliberación grupal, en especial aquellos de alta reactividad como los asuntos políticos, son susceptibles a ser polarizados, dado que son los que activan actitudes más intensas (APA, 2023; Petty & Cacioppo, 1986). 1.1.4.1. Medición de las actitudes La forma usual de medir las actitudes permite que se relacione fácilmente con la polarización, debido a que esta implica una medida que combina la valencia emocional [emociones positivas y negativas] con la intensidad de la actitud, es decir, que tan relevante o no es el objeto evaluado para un sujeto o grupo particular. Así, una actitud de baja intensidad tenderá a baja polarización, mientras que una intensidad alta implicará polarización positiva o negativa, como se ejemplifica en la Figura 4. En esta figura se identifica que, si un grupo de personas tiende a la izquierda [lo odio], entonces se asume polarización negativa dada la valencia de dicho polo. Por su parte, si tiende a la derecha [lo admiro] se asume que el grupo se polariza positivamente, dado que la valencia de ese polo se basa en una emoción positiva (Sabucedo & Morales, 2015). Figura 4. Escala Osgood para medir actitudes. Fuente: elaboración propia basado en Sabucedo y Morales (2015). Polarización negativa Lo odio Lo admiro Polarización positiva
Cap. 1. Marco Teórico 49 Adicional al tipo de medida que se presenta en la Figura 4, las actitudes pueden ser medidas a través de la respuesta fisiológica. Esta medición es implícita, es decir, no es expresada por las personas, pero es una estrategia fiable para identificar las actitudes y su valencia. Un ejemplo claro es la electromiografía facial – EMG, en la que se toma el registro de la actividad de los músculos cigomático, orbiculares o corrugador, dado que su activación está asociada con la valencia emocional. Las sutiles contracciones musculares asociadas con emociones de ira u otras negativas, están relacionadas con la activación de musculo corrugador, mientras que las emociones positivas como la alegría suelen asociarse con la activación del musculo cigomático (Smith & Mackie, 1998). Otra medida psicofisologica que es útil en la medición de procesos relacinados con emociones implícitas es el seguimiento ocular o eye tracker. Esta es una herramienta tecnológica utilizada para medir la dirección y el movimiento de la mirada, proporcionando datos precisos sobre qué partes de una pantalla, imagen u objeto está observando una persona y durante cuánto tiempo. Esta tecnología es esencial en la medición implícita de actitudes, ya que permite analizar las respuestas subconscientes y automáticas de los individuos hacia ciertos estímulos. Al registrar la atención visual, el eye tracker puede revelar preferencias, intereses y actitudes que no siempre son accesibles a través de métodos explícitos como encuestas o entrevistas, ofreciendo una ventana más profunda y objetiva hacia la cognición humana (Holmqvist et al., 2011). Un eye tracker funciona capturando imágenes de los ojos del usuario mediante cámaras y luz infrarroja, reflejada en la córnea y el iris. A partir de esto, utiliza algoritmos para analizar estos reflejos y determinar la posición y movimiento del ojo, mapeando la mirada en coordenadas. Para la medición del comportamiento visual y las variables asociadas, se recomienda calibrar el dispositivo con precisión, mantener un entorno de iluminación controlado y asegurar una posición estable del usuario (Gutiérrez-de Piñeres Botero, 2019). 1.1.4.2. Modelo dual de procesamiento Las actitudes tienen función de expresión de la identidad y, por tanto, si se desea modificar una actitud, la persuasión debe ser consistente con dicha función, apelando a argumentos dirigidos al enmarcamiento de la identidad, particularmente, cuando de identidad social se trata (Baron & Donn, 2005). Es por esto que la teoría de argumentos persuasivos destaca la importancia de la relevancia del mensaje y la congruencia con las creencias del receptor, es decir, del sujeto a quien va dirigido la comunicación. La teoría de los argumentos persuasivos se fundamenta en el estudio de cómo los individuos son influenciados por los mensajes persuasivos en su entorno. La teoría se basa en la premisa de que la persuasión depende de dos rutas cognitivas principales: la ruta central y la ruta periférica. La primera implica un procesamiento detallado y exhaustivo del mensaje, en el que la audiencia evalúa cuidadosamente la calidad de los argumentos presentados, elaborando así el mensaje y, por tanto, implica un examen meticuloso a los méritos de la información relevante para la actitud contenida en el mensaje. La segunda se centra en señales superficiales o periféricas, como la credibilidad del orador y la representación emocional del mensaje para implementar una regla de decisión simple y determinar si el mensaje debe ser aceptado o no. A esta diferenciación en el procesamiento de la información se le conoce como modelo del procesamiento dual (Kahneman & Frederick, 2002; Petty & Cacioppo, 1986). Por
Diana Camila Garzón-Velandia 50 ejemplo, Las figuras políticas tienden a mostrar una imagen en la que se parecen al votante promedio o al ciudadano que es objetivo de la comunicación persuasiva para tener más probabilidad en modificar sus actitudes. Así, se hace uso de la ruta periférica, particularmente del heurístico de similitud. En la ruta superficial, periférica o heurística, las personas se valen de claves sencillas, aspectos superficiales para dar paso a un procesamiento automático y en las que se usan atajos cognitivos como los heurísticos para dar respuesta a las comunicaciones. Existen heurísticos comunes que permiten reducir el tiempo y esfuerzo para procesar la información (Sabucedo & Morales, 2015): • de disponibilidad, implica el procesamiento con base en ejemplo o información disponible cognitivamente. • de representatividad, en el que se clasifica a las personas u objeto de actitud según las características prototípicas que se asumen. • de afecto positivo o negativo, en el que se evalúa al objeto de actitud con base en las emociones asociadas a ellos, considerando que emociones positivas dan lugar a evaluaciones positivas y emociones negativas a evaluaciones negativas. • de similitud en el que los sujetos confían más en información proveniente de fuentes que son similares a ellos. • de consenso social en el que las personas se guiarán de las acciones de los demás para actuar, evaluar o decidir. Por su parte, la ruta sistemática, detallada o central implica el uso significativo de recursos cognitivos para evaluar los argumentos de un mensaje. La calidad, coherencia, lógica y relevancia del mensaje son algunas de las claves para que la persuasión sea efectiva. La mayoría del tiempo, las personas se encuentran procesando la información por medio de la ruta periférica, dada la demanda que el ambiente y todos los estímulos allí contenidos, suponen para un sujeto (Petty & Briñol, 2018). Según este modelo, el cambio de actitud se produce en un continuo de procesamiento cognitivo, lo que implica que, bajo ciertas condiciones, puede resultar de un análisis detallado o superficial de la información. La activación de una ruta u otra dependerá de múltiples variables, en particular si el sujeto se encuentra en disposición para procesar con detenimiento. Para esto debe tener la motivación y la capacidad cognitiva para hacerlo, el contexto debe ser libre de distracciones para facilitar el análisis. Por el contrario, se activará la ruta periférica si el sujeto se encuentra experimentando emociones positivas o emociones negativas de forma significativamente intensa, pues las emociones como miedo o ansiedad de manera moderada activan la ruta central (Smith & Mackie, 1998). 1.1.4.3. Aspectos del mensaje persuasivo Para que la comunicación sea persuasiva, existen distintas variables que se deben considerar y que variaran en función de la disponibilidad de las personas para elaborar el mensaje. Entre estos elementos se encuentran:
Cap. 1. Marco Teórico 51 Emisor o fuente: El receptor debe percibir que el emisor del mensaje es de confianza, un experto en el tema, una figura de autoridad. Para aumentar la probabilidad de persuasión, se debe percibir que el emisor mantiene un alto estatus o debe establecer un vínculo con este. En particular, en el procesamiento periférico, los emisores atractivos y que hablan ligeramente más rápido son más persuasivos si el receptor presenta actitudes contrarias al mensaje (Baron & Donn, 2005; Smith & Mackie, 1998). En este caso, las figuras políticas deben presentarse con una imagen en la que se valgan de varias claves periféricas, como el estatus o el poder para aumentar la posibilidad de persuasión ante los ciudadanos. Así mismo, mostrarse como una figura confiable y generar emociones positivas en la ciudadanía es una estrategia común en la comunicación política. Mensaje: Debe ser sutil y no demostrar a primera percepción que su objetivo es modificar actitudes, de lo contrario, se producirá una reactancia, entendida como una respuesta inmediata de resistencia a la persuasión, en la que el sujeto reafirmará sus propias actitudes. Estrategias como la de las dos caras, en las que se muestra al receptor dos posiciones antagónicas, mostrando una como más débil, permitirá que la persuasión tenga mayor probabilidad de ser efectiva al refutar los argumentos en contra (Baron & Donn, 2005). Respecto al tipo de ruta de procesamiento que se desea apelar, se sabe que el uso de mensajes con contenidos emocionales, que eliciten emociones intensas como el miedo, son más efectivos en la activación de la ruta periférica, en particular si se brindan alternativas de conducta para proceder ante la situación. Por su parte, en la ruta central, el receptor debe encontrar el mensaje relevante o interesante para sus creencias y será más persuasivo conforme a la calidad de los argumentos. Se sabe que, si el mensaje analizado provoca elaboraciones positivas, más argumentos permiten mayor persuasión; por el contrario, si la elaboración es negativa, entre más argumentos más resistencia a la persuasión (Baron & Donn, 2005; Smith & Mackie, 1998). Audiencia o receptor: Los sujetos son más propensos a ser persuadidos si se encuentran distraídos o cuando se han comprometido con una postura en particular. Se ha encontrado que las personas con baja autoestima son más fáciles de persuadir en contraste con personas de autoestima alta. De igual manera, si las personas consideran que modificar sus actitudes por unas más consistentes con las del grupo de referencia los hace más valiosos, la persuasión será más efectiva. Finalmente, debe apelarse a la necesidad de estima y consistencia en caso de activar la ruta periférica (Petty & Briñol, 2018). Por ejemplo, para reforzar la pertenencia e identificación de los ciudadanos con sus partidos políticos o ideologías, las figuras políticas activan la ruta periférica a través de una imagen que denota estatus y acercamiento, a la vez que muestran mensajes emocionales breves en sus redes sociales para comunicarse con los usuarios. Esto aumenta la probabilidad que los ciudadanos se identifiquen con ellos y modifiquen las actitudes que son objeto de persuasión, usualmente, agrado y apoyo hacia el candidato o figura política. Es importante mencionar que el mensaje en sí mismo no es el desencadenante de la persuasión, sino la elaboración que se haga de los argumentos, pues las personas son quienes, a través de su procesamiento cognitivo, deciden si modifican o no sus actitudes. Esta premisa fundamenta el hecho de que la modificación de las actitudes realizada por la activación de la ruta central de procesamiento es más duradera, tiene mayor impacto y es más resistente a intentos posteriores de cambios de actitudes. Lo que no sucede con la ruta periférica, cuyo cambio es temporal y tiende a desaparecer con la ausencia del estímulo (Petty et al, 1993). En
Diana Camila Garzón-Velandia 52 la Figura 5 se resume la dinámica de las dos rutas de procesamiento en las que se interactúa con las características del mensaje, el receptor y el emisor. Figura 5. Resumen del proceso de persuasión. Fuente: elaboración propia con base en Petty y Briñol (2018). A medida que la mayoría de los miembros apoya una posición particular, que suele ser la inicial, se desarrollan más argumentos a favor, lo que da lugar a la activación de la ruta central. Sin embargo, durante las discusiones también se hace uso de claves periféricas, lo que da lugar a los heurísticos de consenso social y similitud. De esta manera, las posturas polarizadas toman fuerza al asumir que, si la mayoría de los miembros se parece entre sí porque juntos forman un grupo, entonces es correcto asumir esa postura. A su vez, si la mayoría se cohesiona alrededor de la postura, se asume que dicha postura es correcta (Baron & Donn, 2005). El hecho de que la mayoría sea la que apoya una posición determinada, permite que esta postura cuente con mayor cantidad de argumentos y mejor calidad, pues son los que se han debatido y, por tanto, se profundizan a lo largo de la discusión, lo que da una ventaja persuasiva a la posición polarizada a partir de la ruta central. A su vez, el apoyo de la mayoría brinda la sensación de que la posición es respaldada significativamente, lo que genera confianza para apoyarla, activando así la ruta periférica (Smith & Mackie, 1998). La persuasión resulta ser un fenómeno estudiado tanto en las dinámicas internas de un grupo, como en los miembros de otros grupos. En el segundo caso, la persuasión se da en términos de las relaciones entre grupos, en las que la polarización política es una variable relevante.
Cap. 1. Marco Teórico 53 1.2. LAS RELACIONES INTERGRUPALES Previamente se ha indicado cómo la categorización social permite a las personas simplificar el mundo social para entenderlo de forma más fácil y responder rápidamente a los estímulos sociales. Clasificar a las personas conforme a categorías sociales hace que se divida el mundo social entre dos grupos excluyentes: el endogrupo es decir el propio grupo – “nosotros” – y el exogrupo, que refiere a todos los demás grupos –“ellos”– (Baron & Donn, 2005). Clasificar a los demás en grupos facilita procesar la información social, deducir características de las personas de forma rápida e ignorar información que parece innecesaria (Bruner, 1957). Así, se asume que las personas tienen rasgos típicos del grupo, aunque realmente no las tengan; lo que permite suponer que los miembros de los grupos son similares entre sí. De esta manera, la identidad se verá reforzada en cuanto más se distinga al endogrupo del exogrupo, resaltando las diferencias entre los grupos (Smith & Mackie, 1998; Tajfel & Wilkes 1963). 1.2.1. Diferenciación intergrupal y sesgos endo y exogrupales La diferenciación intergrupal depende de tres variables fundamentales. Primero que el sujeto internalice su afiliación a un grupo como parte de su autoconcepto, reconociéndose como parte de un endogrupo. Segundo, la situación social debe permitir la comparación grupal evaluativa a fin de percibir al endogrupo como superior. Finalmente, el exogrupo debe percibirse como relevante, pues pueden existir varios exogrupos, pero solo algunos serán similares, proximales y salientes en el contexto para considerar compararlos socialmente (Cottam et al., 2009). Al igual que a nivel individual, la pertenencia grupal ayuda a las personas a mantener una autoestima positiva; a nivel intergrupal, reforzarán su autoestima a través de la identificación con un endogrupo al que consideran superior a los demás grupos, es decir al exogrupo. Para mantener esa autoestima positiva, las personas distorsionan la percepción de los miembros de su grupo y los de otros grupos para mantener una sensación de que los otros son inferiores, lo que se conoce como sesgo atributivo al servicio del grupo, en el que se atribuyen conductas positivas al endogrupo y negativas al exogrupo (Baron & Donn, 2005; Cottam et al., 2009). Esto conlleva a que, de forma constante, las personas favorezcan al endogrupo sin importar si esto implica costos para los individuos, pues hacerlo involucra la sensación de que el grupo del que se es parte es más fuerte, más estimado y mejor. A esto se le conoce como favoritismo endogrupal o sesgo endogrupal, que se caracteriza por ser más pronunciado que el rechazo al exogrupo, pero que se incrementa en el contacto intergrupal. Sentir emociones favorables por los miembros del endogrupo y sentimientos negativos por los miembros del exogrupo es una de las estrategias por las cuales se mantiene una identidad social positiva (APA, 2023; Levin & Campbell, 1972). Todos los sesgos de procesamiento de la información social concerniente al endo y exogrupo están presentes en la relación existente entre los miembros de grupos políticos. En su mayoría, consideran que son más competentes para ejercer el poder político, generar mejores políticas públicas, atraer más votantes, solucionar problemas económicos y sociales, entre otros. Estos fallos en el procesamiento distorsionan la percepción de las acciones
Diana Camila Garzón-Velandia 54 llevadas a cabo por los contrincantes, minimizando los logros alcanzados y maximizando sus falencias en tiempos de gobierno del exogrupo. 1.2.2. Conflicto intergrupal Se ha mencionado con anterioridad que es posible activar identidad social de un grupo particular con la mera presencia de un miembro del endogrupo. Sin embargo, se ha encontrado que la presencia de un miembro del exogrupo activa la identidad social con una intensidad mayor y una respuesta de promoción del endogrupo. Esto sucede cuando el exogrupo en cuestión es relevante para el endogrupo y, al identificar un miembro, se activa la percepción de competencia que enmarca la identidad social en un conflicto que exacerba las respuestas del sujeto (Smith & Mackie, 1998). En este punto es importante entender el conflicto como un contexto en el que existe desacuerdo o percepción de incompatibilidad de metas, que puede estar permeado o no por la discordia o la fricción entre las partes (APA, 2023). El conflicto es inherente a las relaciones humanas y de grupos, por lo cual ha habido amplios desarrollos teóricos al respecto. El más relevante es la teoría del conflicto realista que postula que el conflicto genera hostilidad intergrupal que surge de la competencia entre grupos por recursos, ya sean materiales y tangibles o no, como en el caso del poder, las recompensas sociales, el respeto o la estima. La competencia es una condición clave dado que implica una interdependencia en la que un grupo obtiene beneficios a costa de la pérdida del otro grupo. La teoría se denomina realista porque usualmente la competencia inicia por la lucha realista de recursos materiales y se escala paulatinamente. Esto puede conllevar a poner en riesgo el bienestar de grupo y/o de los individuos con el fin de lograr la superación del exogrupo (Campbell, 1965; Levin & Campbell, 1972). El experimento que Sherif realizó en un campamento llamado “Robbers Cave” explica la naturaleza del conflicto intergrupal y las dinámicas que surgen en él. En este se permitieron a los niños que se agruparan y desarrollaran identidades grupales. A cabo de un tiempo se evidenció cómo la conformación de grupos es la base para la percepción de competencia que favorece el conflicto intergrupal. Lo más interesante de sus hallazgos fue el desarrollo rápido de actitudes positivas hacia miembros del endogrupo y fuertemente negativas hacia el exogrupo, que se exacerbaron en ambientes competitivos, y escalaron la hostilidad hasta llegar a conductas de ataque y guerra psicológica, lo que en varios escenarios implica el uso de la violencia. Posteriormente, Sherif desarrolló una fase en el experimento en la que se reduciría la hostilidad intergrupal y se ahondaría en la hipótesis de contacto intergrupal, que se abordará más adelante (Sherif et al., 1961a). Este estudio y varios que se desarrollaron posteriormente dejaron en evidencia que el conflicto intergrupal refuerza las identidades grupales para favorecer la cohesión grupal, a fin de promover y proteger al endogrupo. Si hay competencia entre los grupos, el conflicto se intensifica, dando lugar a actitudes negativas cada vez más extremas. Sin embargo, no todos los escenarios en los que dos o más grupos interactúan es propiamente un contexto de conflicto, pues las relaciones intergrupales pueden tornarse cooperativas. No obstante, la mera existencia de otros grupos genera en los miembros una sensación de vulneración en el endogrupo. Esto debido a que las normas de un grupo resultan transgresivas para el otro, pues la conducta que un grupo considera correcta parece inapropiada e inusual cuando se evalúa a través de las normas del otro grupo (Smith & Mackie, 1998).
Cap. 1. Marco Teórico 55 En un contexto de conflicto y de competencia por recursos, las personas realizan comparaciones a nivel intergrupal para identificar si su grupo tiene la cantidad de recursos, estima o estatus aceptables en contraste con el exogrupo. Si esta comparación no es favorable, se genera una sensación de inconformidad, pues se considera que el endogrupo merece más recursos, reconocimiento, estatus o bienestar que no posee, lo que se conoce como privación relativa. Este fenómeno es subjetivo, pues los sentimientos de insatisfacción no se basan en la realidad objetiva (Runciman, 1966; Smith et al., 2009;). De igual manera, aunque las personas pueden ser competitivas entre sí a nivel interpersonal, la competencia entre los grupos es aún más intensa y pasional. Esto debido a que los grupos requieren de lealtad recíproca, cooperación interna y cumplimento estricto de las normas grupales para sortear el conflicto. Cualquier elemento que favorezca la identidad del grupo aumentará su competitividad. En consecuencia, el grupo se cohesionará, cerrándose y limitando la comunicación con el exogrupo y cualquier intento de respuesta empática, por lo que la percepción negativa del exogrupo es decisiva (Smith & Mackie, 1998). Los comicios por el poder político son un escenario de conflicto intergrupal intenso y pasional. La política concierne a todos, tanto a niveles locales como nacionales. Por lo tanto, los escenarios políticos son más proclives a escalarse, en contraste con los grupos formados en experimentos psicológicos. La lucha por el poder político implica un despliegue de recursos y el mantenimiento de comunicación política que permea hasta las redes sociales digitales, como ambientes en los que se perpetua la lucha a través de canales virales y multitudinarios que pueden resultar en acciones en el mundo físico. 1.2.3. Estereotipos y prejuicios La percepción de los miembros del exogrupo es importante en esta interacción intergrupal, pues no solo es consistente con el mantenimiento de la identidad social positiva, también da cuenta de los fallos en la percepción de los demás cuando se piensa en ellos como miembros del exogrupo y no como personas. Se ha encontrado que las personas evalúan de manera positiva a los miembros de su endogrupo, al considerarlos muy diversos, más heterogéneos y afines. A este fenómeno se le conoce como diferenciación endogrupal y se da principalmente porque se mantiene más interacción con miembros del endogrupo, lo que permite identificar diferencias individuales. Por el contrario, se percibe a los miembros del exogrupo como excesivamente homogéneos, como personas sin rostro, en el que frases como “todos son iguales” evidencian el sesgo de homogeneidad del exogrupo (APA, 2023; Baron & Donn, 2005) Sesgos como el mencionado se relaciona con otro tipo de fallos en el procesamiento cognitivo que surgen en la interacción intergrupal en la que constantemente se favorece al endogrupo para mantener una sensación de que, tanto el endogrupo como el individuo, son superiores. Uno de los más comunes es el sesgo lingüístico intergrupal en el cual se mantiene la tendencia a describir y evaluar conductas positivas de los miembros del endogrupo y conductas negativas de los miembros del exogrupo de manera más abstracta que las conductas negativas del endogrupo y positivas del exogrupo. Este sesgo se relaciona a su vez con el efecto de extremidad exogrupal, en el cual se evalúan las conductas del exogrupo como extremadamente negativas y, el efecto de extremidad endogrupal, en el que se realiza una evaluación exageradamente positiva del propio grupo (Allison & Messick, 1985; APA, 2023).
Diana Camila Garzón-Velandia 56 Aunque pareciera que, si constantemente se evalúa a los miembros del exogrupo de manera negativa, es porque estas personas son ciertamente inferiores o amenazantes, lo cierto es que la evaluación no se mantiene así si no se hace saliente la categoría social. Estudios de Mackie y Smith (2015) demostraron cómo la percepción de la misma persona cambia en función de la categoría social. Una persona puede ser considerada brillante, carismática y agradable cuando se le evalúa como un individuo, pero si se le evalúa como miembro del exogrupo se le juzgará como antipática, desagradable y tonta. El cambio en la percepción del otro cuando se enmarca en las relaciones intergrupales puede ser tan drástico, que las emociones que un sujeto siente al evaluar a un individuo pueden ser completamente distintas al evaluarlo como miembro del exogrupo, aun cuando se está evaluando en esencia a la misma persona. Esto pone de relieve que, no es una cuestión netamente cognitiva, pues implica fenómenos emocionales y conductuales. A partir de la diferencia en las respuestas de las personas ante la pertenencia grupal, se desarrolló una teoría concerniente a las emociones intergrupales. Estas son emociones que se dan en la relación entre grupos y no entre personas, por tanto, pueden cambiar respecto al grupo con respecto al cuál se categoriza a un individuo (Mackie et al., 2000). Estas emociones intergrupales, prejuicios y estereotipos se dan debido a que la evaluación que se hace de los otros cuando son miembros de exogrupos están permeadas por el error de atribución de grupo. Este sesgo implica que las personas suelen asumir que las características, creencias, actitudes, decisiones y preferencias de un miembro de un grupo, son similares a las del grupo al que pertenece. De manera que se deja de percibir a la persona como individuo y se asume que es un miembro típico del exogrupo, desindividualizándolo (Allison & Messick, 1985). La distorsión de la percepción del exogrupo favorece el desarrollo de normas que implican actitudes negativas hacia el exogrupo que se concretan en conductas de ataque. Estas actitudes negativas, se denominan prejuicios y son comúnmente definidos como actitudes negativas hacia miembros del exogrupo, derivadas de su pertenencia grupal y formadas, usualmente, antes del contacto directo o incluso sin la necesidad de contacto y con el conocimiento de su existencia. Los prejuicios se producen por el deseo de percibir al endogrupo como superior y se constituye en un componente emocional, uno cognitivo, al que se le denomina estereotipo y, uno conductual que se manifiesta a través de conductas discriminatorias (APA, 2023; Pettigrew 1980; Turner, 1980). En particular, los estereotipos son creencias sobre los rasgos de los miembros del exogrupo que se asume todos comparten. Estos marcos cognitivos permean el procesamiento de la información social, siendo automáticos y activándose hasta con la información más ambigua, pues su función es simplificar la información social para ahorrar esfuerzos cognitivos. Al ser automáticos son altamente accesibles y se refuerzan con facilidad, por lo que se autoconfirman constantemente y se configuran sencillamente en un pensamiento estereotipado. Esto les hace resistentes a ser modificados pues, de encontrar evidencia contraria, es decir miembros del exogrupo que no corresponden con el estereotipo, el miembro será catalogado como un subtipo, lo que significa un grupo social reducido incluido en uno más grande (Baron & Donn, 2005; Higgins et al., 1985). Al hacer saliente la categoría social, los estereotipos se activan como una estrategia para procesar la información social de forma superficial pero eficiente. Así, un individuo identificado como miembro de un exogrupo se le atribuirán todas las características que
Cap. 1. Marco Teórico 57 incluya el estereotipo sobre dicho grupo. Esto es particularmente útil cuando el sujeto no tiene disponibilidad para procesar con detenimiento la información social, cuando esta es muy compleja o cuando el tiempo es insuficiente. Se asume entonces que el estereotipo es correcto porque se comparte con el endogrupo y se refuerza con facilidad. De igual manera, la respuesta emocional se hace más intensa y se refuerza la confianza en el estereotipo (Mackie & Hamilton, 1993; Smith & Mackie, 1998). Tanto los prejuicios como los estereotipos amplían la distancia entre grupos, exageran las diferencias intergrupales y generan un bucle de difícil intervención. Ante un conflicto, las personas procesan la información social de forma sesgada, generando una imagen distorsionada de los miembros del exogrupo. Esta distorsión lleva a reforzar los prejuicios y estereotipos, lo que a su vez produce emociones negativas que evitan el contacto intergrupal y que se intensifican ante la ausencia de contacto o ante el contacto superficial. La intensificación de emociones negativas aumenta la percepción de amenaza y distorsiona aún más la imagen del exogrupo, llevando a un ciclo de escalamiento del conflicto que derivará en sentimientos de odio y acciones de violencia directa (Baron & Donn, 2005; Smith & Mackie, 1998). Este bucle puede agravarse, aunque exista contacto intergrupal, pues este no es un elemento suficiente para reducir los prejuicios ni cuestionar los estereotipos. La mera interacción entre grupos puede llevar a la ansiedad intergrupal que se produce al desconocer cómo reaccionar ante la presencia del exogrupo. La ansiedad da paso a emociones de frustración e incomodidad, que pueden avivarse con el tiempo, dando lugar a emociones más intensas como el miedo, la ira y la repulsión (Hamilton et al., 1993). De igual manera, este bucle se intensifica con discursos de odio, altamente radicalizados o extremistas que funcionan como agitadores de la interacción intergrupal que deslegitiman al exogrupo (Baron & Donn, 2005). Por ejemplo, el rol de los líderes políticos, como sujetos prototípicos de sus grupos, es fundamental en el establecimiento de normas y en el manejo de la interacción intergrupal. Su discurso y comunicación con los ciudadanos marca la pauta para avivar o reconciliar el conflicto intergrupal. En particular, se ha evidenciado que, en los últimos años, las figuras políticas mantienen comunicación más constante con los ciudadanos a través de las redes sociales, por lo cual, estos pueden tener mayor impacto en el manejo del conflicto. Hasta este punto se sabe que las personas pueden percibir amenazas únicamente con la presencia de un miembro del exogrupo o ante una amenaza real, como una conducta de ataque. La percepción de amenaza es un factor que motiva fuertes conductas de promoción y defensa del endogrupo, incluso si el miembro como individuo no se encuentra personalmente amenazado. La respuesta de los miembros del endogrupo ante la amenaza percibida implica dos fases. Primero, enaltecer al grupo interno a través de símbolos y la exaltación de los valores propios, incrementando la cohesión y el favoritismo endogrupal. En segundo lugar, se desprecia o ataca al exogrupo de manera intensa. A esta respuesta se le conoce como prejuicio simbólico, e implica el odio al exogrupo que se presenta con la exaltación de los símbolos endogrupales como respuesta a una percepción de amenaza, en la que se justifica el maltrato al exogrupo (Esses et al, 1993; Smith & Mackie, 1998). Las conductas de agresión hacia el exogrupo pueden escalarse hasta convertirse en violencia directa. Para que esto suceda, usualmente, los miembros del endogrupo respaldan sus acciones con base en la inhibición o exclusión moral. La inhibición moral implica que los
Diana Camila Garzón-Velandia 64 Ahora bien, como se ha mencionado, las emociones se desencadenan a partir de la evaluación o appraisal que se realiza de los elementos contextuales. Dicha evaluación activa las actitudes respecto a las variables, personas o grupos relevantes en el contexto. Una de las evaluaciones que generan emociones intensas es la perspectiva temporal, es decir, la actitud de las personas frente a sus referentes temporales ya sea pasado, presente o futuro. Abordar este modelo teórico permite entender la relación existente entre las emociones, la evaluación de las temporalidades y una disposición mayor o menor a actitudes que favorecen la polarización política. 1.2.6. La perspectiva temporal La teoría de la perspectiva temporal desarrollada por Zimbardo y Boyd (2009) se centra en cómo los individuos conceptualizan el tiempo y cómo dicha conceptualización influye en el comportamiento, las decisiones y en el bienestar. Según este modelo, la perspectiva se divide en cinco marcos principales, que no son excluyentes entre sí: • Pasado positivo, caracterizado por el recuerdo de experiencias pasadas con nostalgia y gratitud. Se relaciona con indicadores favorables de bienestar psicológico. • Pasado negativo, en el que los individuos se enfocan en recordar traumas y fracasos, por lo cual, se relaciona con una mayor incidencia de depresión. • Presente hedonista, en el cual las personas se orientan a la búsqueda de placer y la evitación del dolor, centrándose en experiencias de gratificación inmediata. Esta perspectiva se asocia con comportamientos de riesgo, como conductas de adicción, pero también con satisfacción momentánea. • Presente fatalista, basado en la creencia que el destino es incontrolable y que las conductas tienen impacto insignificante en el futuro. Este se asocia con falta de motivación y bajo compromiso con metas a largo plazo. • Futuro: caracterizado por conductas de planeación y asociado con disciplina y preparación, por lo cual, tiene relación con mayor éxito profesional. Estos marcos temporales se miden de manera independiente, lo que da lugar a distintos perfiles en los que se combinan los marcos. Así, el balance óptimo según la evidencia es en el que se aprende del pasado, se disfruta de manera moderada del presente y se planifica el futuro (Boniwell & Zimbardo, 2004). Estas perspectivas temporales tienen mucha investigación a nivel individual, pero poca a nivel social. Sin embargo, se ha encontrado que, a nivel grupal, una fuerte orientación hacia el pasado, desde una perspectiva negativa, se relaciona con actitudes conservadoras y a mayor resistencia al cambio. Este tipo de orientaciones temporales son más usuales en personas que se identifican con ideologías de derecha que suelen preferir la preservación de las tradiciones y las estructuras existentes (Robinson et al, 2015). Este tipo de perspectivas pueden aumentar la polarización afectiva ante una visión negativa de las ideologías progresistas que tiende hacia la modificación de las tradiciones. A su vez, las actitudes hacia los marcos temporales afectan a las relaciones intergrupales. Las narrativas sobre el pasado conforman la identidad social, y la evaluación del pasado con nostalgia motiva acciones para restaurar el pasado en el presente. Esto puede promover relaciones intergrupales positivas o negativas, dependiendo del contenido de la nostalgia y de
Cap. 1. Marco Teórico 65 si se comparte con otros grupos. Del mismo modo, una fuerte orientación hacia el pasado puede dar lugar a orientaciones positivas o negativas, dependiendo de la memoria histórica. Un conflicto pasado y un sentimiento de victimismo pueden provocar resentimiento y relaciones negativas, mientras que trabajar sobre estas narrativas colectivas y fomentar el reconocimiento de las narrativas de los demás puede reforzar el perdón y la reconciliación. Sin embargo, los líderes populistas son hábiles en la manipulación del discurso sobre acontecimientos pasados para fomentar opiniones favorables hacia el intragrupo y sentimientos hostiles hacia los demás (Liu & Hilton, 2005; Stefaniak et al., 2021; Wohl et al., 2023). Centrarse en el presente ayuda a los grupos a abordar asuntos sociales, económicos y políticos de actualidad. Construir juntos el presente y tener en cuenta el futuro próximo puede fomentar relaciones intergrupales positivas, mientras que centrarse en soluciones inmediatas y centradas en el endogrupo puede deteriorar las relaciones con el exogrupo (Van Lange y Joireman, 2008). Sin embargo, pensar en el futuro lejano tiende a llevar a las personas a esperar mejores resultados para el endogrupo en comparación con el exogrupo. Así, se produce una evaluación optimista del futuro como producto de un procesamiento sesgado (King & Bee, 2020). En contextos de conflicto bélicos, una alta orientación al presente fatalista se relaciona con actitudes pasivas y resignadas que dificultan la acción colectiva, la generación de alternativas para solucionar el conflicto y a la aceptación de las dinámicas de conflicto guerrerista (Hanke et al., 2015). La orientación temporal modera la correlación entre emociones y apoyo político. Chernyak-Hai y Cohen-Chen (2023) descubrieron que los niveles bajos de orientación al futuro tienden a potenciar las emociones negativas de los izquierdistas y su apoyo a políticas agresivas y los asemejan más a los derechistas. Por el contrario, altos niveles de orientación futura disminuyen la asociación entre las emociones positivas de los izquierdistas y las actitudes conciliadoras. Igualmente, se ha encontrado que, en medio de conflicto intergrupales, el miedo hacia el exogrupo se asocia con el futuro, debido a que el miedo supone la protección del endogrupo ante una amenaza y no resulta adaptativo dirigir el enfoque temporal al pasado. Por su parte, la ira se asocia con el pasado. Ambas emociones en dichos marcos temporales implicaban un mayor apoyo a conductas agresivas hacia el exogrupo (Kelber et al., 2020). En este sentido, tanto las actitudes de los grupos frente a la temporalidad, así como el rol y la responsabilidad que se le atribuye a cada grupo sobre lo que sucede, sucedió o sucederá puede influir en la polarización política. De igual manera, las emociones que surgen desde las actitudes de los marcos temporales pueden disminuir o exacerbar la polarización afectiva. Sin embargo, la poca evidencia al respecto denota la necesidad de profundizar esta teoría desde la perspectiva intergrupal. Esto se hace necesario, ya que las narrativas colectivas que se construyen en los grupos sobre la temporalidad pueden tener un efecto persuasivo sobre las relaciones intergrupales. Esto debido a que la persuasión es fundamental para aumentar o disminuir la polarización política. 1.2.7. Polarización y persuasión Las discusiones que dan lugar a posiciones profundamente polarizadas tienen relación con temas propios de actitudes con alta intensidad, como cuestiones morales o políticas. De allí que la polarización política tenga relación con este tipo de procesos comunicativos.
Diana Camila Garzón-Velandia 66 La activación de la ruta periférica es una de las estrategias más efectivas para la persuasión de actitudes políticas, debido a que existen distintos heurísticos relacionados con la elección que hacen los votantes. Entre ellos se encuentra el heurístico de respaldo en el cual las personas eligen a un candidato que ha sido respaldado por personas en las que confía. El heurístico de la familiaridad supone que las personas son menos neutrales hacia el candidato que conocen cuando desconoce a los demás. Por su parte, el heurístico de hábito implica votar de la misma manera que la última vez. Finalmente, el heurístico de la viabilidad es la selección de un candidato basado en la probabilidad de que gane. Generar estrategias con base en estos heurísticos aumenta la probabilidad de los candidatos de ser elegidos, en particular, si se toma a las personas más moderadas en aspectos políticos y, por tanto, menos polarizadas (Cottam et al., 2009). Lo anterior es consistente con los modelos de decisión que explican las elecciones que hacen los votantes asociados con la persuasión. Cuando los votantes realizan un procesamiento por la ruta central, la evaluación de los candidatos es menos polarizada y deriva en decisiones de mayor calidad. En contraste, cuando las personas escogen candidatos conforme a sus afiliaciones partidistas, filtran la información para procesar aquella que es consistente con su endogrupo y sea autoconfirmatoria, lo que deriva en posiciones más polarizadas y decisiones de menor calidad (Cottam et al., 2009). Otra variable propia de la ruta periférica es la dimensión afectiva de la actitud, que resulta ser de importancia dado que es un gran motivador de conducta. Por ejemplo, el miedo es una de las emociones más utilizadas en la comunicación política para persuadir a los ciudadanos para actuar ante alguna amenaza inminente. Para ello, la activación del miedo debe ser suficiente para motivar, pero no demasiado para evitar el debilitamiento ante el miedo excesivo que lleve a la desesperanza. La persuasión aumentará su probabilidad de ser efectiva si la consecuencia a la cual los ciudadanos deben temer es creíble y la acción de la figura política tiene efectos en la situación (Smith & Mackie, 1998). En los estudios de Marcus y colegas (2000) se encontró que los ciudadanos responden a las emociones discretas, más que a la valencia de la emoción. Aparte del miedo, el entusiasmo es una de las emociones de mayor respuesta. Esta emoción influye en la decisión del votante, de manera que cuando las personas no sienten ansiedad ante un candidato, se da lugar al entusiasmo y se tiende a confiar en él. Por su parte, cuando los votantes están en desacuerdo con un candidato, responderán con emociones como enojo o ira, lo que evita que busquen más información al respecto y tomen distancia de este, derivando usualmente en polarización política. La dificultad de la persuasión en la comunicación política tiene relación con la anticipación de los ciudadanos con las pautas publicitarias, campañas políticas o discursos de las figuras políticas. Esta anticipación genera una reactancia que promueve la resistencia de persuasión, por lo cual, algunas figuras políticas han optado por comunicarse a través de redes sociales a fin de acercarse de forma más personalizada con los ciudadanos, aumentando su probabilidad persuasiva mediante heurísticos de similitud y de experiencia afectiva positiva (Paatelainen et al., 2022). El uso de redes sociales permite la segmentación de los usuarios que son de interés para las figuras políticas o los partidos, a la vez que facilita la personalización de los contenidos. Esto aumenta las posibilidades de persuadir las actitudes políticas de los ciudadanos. En particular, la activación de la ruta periférica de procesamiento cognitivo es una estrategia
Cap. 1. Marco Teórico 67 ampliamente utilizada, debido a la poca disposición de elaboración que tienen los usuarios en las plataformas. Cuando los usuarios se encuentran en las redes, suelen hacerlo de forma superficial desplazándose a través de contenidos, de manera que un contenido político puede llamar su atención si este aspecto es parte importante de su identidad social o si es relevante conforme a los acontecimientos recientes. Así, los contenidos deben ser lo suficientemente atractivos para que los usuarios escojan verlos entre los millones de contenidos disponibles en línea, por lo cual, las claves periféricas son fundamentales en el proceso (Strömbäck & Kiousis, 2014). Por ejemplo, las dinámicas de algunas redes sociales permiten a los contenidos políticos sobresalir, como es el caso de las etiquetas [#] en X (antes Twitter) que funcionan como la agenda setting, es decir en presentación de los temas que se consideran importantes para que los usuarios los consulten y, en este caso, interactúen con ellos, lo que aumenta su nivel de influencia y, por tanto, de persuasión. Nuevamente, la activación emocional es un aspecto crucial en la persuasión, pues la evidencia sugiere que los contenidos altamente polarizantes que despiertan emocionales intensas y usualmente negativas en los usuarios son los más consumidos y compartidos en la red. Esto conlleva a la polarización política en redes sociales (Boccia Artieri et al., 2021). Ante las múltiples variables que parecen aumentar la polarización política e incluso sus subclases, vale la pena preguntarse si existen estrategias para reducir la polarización. 1.3. DESPOLARIZACIÓN Reducir la polarización es una labor difícil si se consideran todos los aspectos mencionados hasta el momento, como la necesidad de sobresalir en el grupo que lleva a la polarización grupal, o la naturaleza intergrupal inherentemente competitiva que da lugar a la polarización política. No obstante, algunas investigaciones han propuesto estrategias para disminuir la tendencia hacia los polos y contrarrestar las diferencias entre grupos. Por lo tanto, se aborda la despolarización en la misma estructura previa, iniciando con la despolarización de grupo y procediendo con la despolarización política. 1.3.1. Despolarización de grupo Respecto a la despolarización de grupo, se ha encontrado que cuando los grupos están divididos de manera proporcional en dos posturas distintas, la polarización no tiene lugar y se mantienen las opiniones moderadas. Este efecto se genera porque los argumentos en contra y a favor de las posiciones antagónicas son iguales en cantidad y calidad. Al desarrollar los argumentos a la par no se evidencia un desequilibrio en la defensa de las posturas que deje a una en desventaja. Esto se da principalmente en temas que no tienen tanta relevancia para los miembros del grupo (Vinokur & Burnstein, 1978). Según Vinokur y Burnstein (1974), los temas que los miembros consideran poco interesantes o populares son en los que se evidencia mayor despolarización. Los autores concluyen que esto se debe a que cuanto más se ha discutido, leído o pensado sobre un tema, más argumentos relevantes se poseerá y, por tanto, más motivados se sentirán los sujetos para exponerlos en una discusión.
Diana Camila Garzón-Velandia 68 La despolarización también suele darse cuando los miembros tienen posturas inicialmente extremas, ante lo cual es poco probable que presenten cambios significativos que derivan en más extremismo. Por el contrario, estos sujetos tienden hacia la moderación, lo que puede deberse a la exposición a diferentes perspectivas y argumentos dentro del grupo, así como a la presión para llegar a un consenso (Ferguson & Vidmar, 1971). La valoración cultural de posiciones moderadas es una variable que modifica la respuesta de polarización de grupo. Cuando se considera que tender hacia el centro de una escala, es decir, a la moderación, es una respuesta valorada en el grupo, entonces los miembros tenderán a la despolarización (Vinokur & Burnstein, 1978). La dificultad radica en que, según la evidencia, la despolarización ocurre en menor medida que la polarización y con un efecto mucho menor, en particular si no existen dos subgrupos opuestos que se equiparen. En ese sentido, si los temas que se discuten tienen relación con el exogrupo o con aspectos políticos, sociales o económicos, puede darse lugar a la despolarización, de cumplirse las condiciones previamente mencionadas, por lo menos a nivel grupo. Sin embargo, la despolarización política es más compleja por la naturaleza de las temáticas abordadas que despiertan reacciones intensas. Los temas políticos y sociales son tendientes a la polarización grupal por tratarse de aspectos que afectan a todos en una democracia y frente a los cuales todos los sujetos tienen una opinión a defender. La forma en la que se desarrolla el poder en los sistemas políticos, así como lo que es aceptado o no en una sociedad, son temas en los que las posiciones de las personas fácilmente se polarizan en la discusión grupal, de acuerdo con los análisis que proponen Vinokur y Burnstein (1974). Cuando se abordó la polarización se mencionó cómo las emociones se regulaban al interior de un grupo, de manera que los miembros comparaban lo que sentían con los demás para estimar cómo sentirse. A partir de esto, si la norma social es mantener posiciones emocionalmente moderadas, es poco probable que los miembros tomen posiciones extremas derivadas de una respuesta emocional intensa. 1.3.2. Despolarización política Al existir distintas subclases de polarización es pertinente identificar la subclase que se desea intervenir para desarrollar estrategias de despolarización acordes. En particular, las subclases que resultan ser más relevantes dado que son transversales a otros tipos de polarización son la ideológica, temática y afectiva. Respecto a la primera, esta implica que las personas toman posiciones cada vez más extremas conforme a su identificación con ideologías políticas. La percepción de similitud ante las posiciones políticas aumenta la atracción mutua que cohesiona internamente a los grupos y los separa con los otros. Sin embargo, si en lugar de configurarse como una propuesta populista y extrema, las figuras políticas se mostraran como una oferta más moderada, los grupos podrían apoyarlos y establecer una nueva norma que tienda a la despolarización. La estrategia principal en este tipo de polarización implica el rol de las élites políticas para convertirse en líderes que tienden hacia la moderación y no hacia los polos del espectro político, de manera que puedan realizar propuestas que no se encuentren estrictamente alineadas a una ideología política, sino a las necesidades de la sociedad. Se ha encontrado que los cambios en la polarización de las élites están asociados con cambios generales en la ideología de los ciudadanos (Baron & Donn, 2005; Cohen & Cohen, 2021; Lozada Santelis, 2016).
Cap. 1. Marco Teórico 69 La segunda subclase de polarización, la temática, puede tener distintas estrategias de despolarización. Principalmente, el rol de las redes sociales digitales y los medios de comunicación es relevante, dado que la forma en la que se presenta y enmarca la información es uno de los estímulos por los cuales las personas tienden al extremo. Así, si las noticias que los medios muestran incluyen la participación de varias posturas respecto a temas políticos, las personas podrían tener un panorama más completo y menos tendencioso y/o partidista de la realidad política, en el que se desideologizan los análisis de la realidad. Otra estrategia consiste en que los medios activen la ruta central de procesamiento para que los ciudadanos analicen los argumentos de manera más detallada y menos emocional. Respecto a las redes sociales, algunos autores resaltan la necesidad de mostrar a los usuarios distintos contenidos que los expongan a posiciones contraria a las suyas, de manera que se eviten las cámaras de eco y las burbujas informacionales, es decir, los espacios digitales en los que las personas únicamente están en contacto con contenidos acorde con sus creencias y que les permite autoconfirmarlas constantemente (Prior, 2013; Van Bavel et al., 2021; Waisbord, 2020). La estrategia de exponer a las personas a posturas contrarias a las propias es una alternativa que debe tomarse con detenimiento, dado que algunas investigaciones han evidenciado que exponer a las personas en redes a este tipo de contenido aumenta la polarización. Esto se debe a que la polarización es un fenómeno social que no se interviene únicamente con la modificación de algoritmos, pues las personas no son sujetos respondientes ante el ajuste de variables ambientales, pues el procesamiento cognitivo y emocional lo complejiza (Bail et al., 2018). En el marco de las relaciones intergrupales, estos procesos psicológicos son los responsables de la percepción del otro como adversario y las emociones hostiles, los cuales son uno de los puntos álgidos de la polarización, relacionado con la polarización afectiva. En este aspecto, la despolarización política supone una relación más cercana con las dinámicas de conflicto intergrupal. Por lo anterior, la despolarización política se relaciona con la intervención de prejuicios y estereotipos, considerando que son variables interrelacionadas. Aun es incierto si la intervención de la polarización política pueda tener efectos directos en la disminución de estereotipos, prejuicios y conductas discriminatorias. Sin embargo, la relación entre estas variables hace factible que intervenir los estereotipos, prejuicios o conductas discriminatorias, reduzca los niveles de polarización política, por lo cual, se ahondará en estrategias dirigidas a intervenir el pensamiento estereotipado, los prejuicios y las interacciones intergrupales. 1.3.2.1. Intervenir los estereotipos y las relaciones intergrupales Debido a que los estereotipos son las respuestas automáticas, es útil iniciar por la intervención de estereotipos, la cual se logra a partir de la modificación de estos marcos cognitivos. Si no existe información suficiente para sostener dichas creencias o si se encuentran demasiadas excepciones a la regla que haga inviable mantenerlas, estos terminaran modificándose para adaptarse a la información percibida (Baron & Donn, 2005). En este sentido, las conductas contra-estereotípicas deben ser desempeñadas con regularidad y, en particular, por miembros que sean prototípicos del exogrupo para evitar la categorización de un subtipo, es decir, que lo asuman como un miembro inusual al exogrupo (Smith & Mackie, 1998). Las élites políticas, como miembros prototipos del grupo son los que tienen mayor probabilidad de generar una variación en los estereotipos de los miembros del exogrupo. Para hacerlo, es preciso que se identifiquen los estereotipos más comunes y, con base en ellos,
Diana Camila Garzón-Velandia 70 ejecuten conductas contrarias de forma consistente. Así, la información que soporta los estereotipos terminara por ser insuficiente. Para evitar el procesamiento automático de la información social, es necesario hacer conscientes a las personas sobre dichos procesos. Mediante psicoeducación es posible enseñar a identificar los propios estereotipos, a fin de ser críticos con la información que se deduce de los miembros del exogrupo. Usualmente, la información objetiva, como cifras y datos es suficiente para que los individuos puedan ajustar sus estereotipos. Así, las personas podrán hacer esfuerzos conscientes de contrarrestar el pensamiento estereotipado (Bail, 2021; Smith & Mackie, 1998). Apelar a los estereotipos es una estrategia útil que impacta en el prejuicio. Sin embargo, también existen estrategias de orden cognitivo como la individuación, en la que se evalúa a los miembros del exogrupo desde la perspectiva de sujetos y no como parte de un grupo. Esta es una estrategia particularmente útil en la interacción entre ciudadanos, más que entre élites políticas. Así, al detallar sus características como individuos, las evaluaciones salen del marco intergrupal y se reducen las respuestas negativas. La dificultad de esta estrategia radica en la facilidad de retornar a una categorización social, al ser un proceso automático o que los individuos se mantengan en el proceso de descategorización sin elaborar la recategorización (Baron & Donn, 2005). La re-categorización es una alternativa para reducir la percepción negativa del exogrupo. Esta supone la modificación de la frontera entre los grupos, de manera que se categoriza, a los miembros del exogrupo con un grupo distinto o, incluso, con el endogrupo. Así, al cambiar la categoría social con la que se clasificaba, se reduce la hostilidad (Baron & Donn, 2005). Por su parte, al incorporar una categoría incluyente, aumenta la posibilidad de cooperación con aquellos que se consideraban adversarios. Esta alternativa se le conoce como modelo de identidad común endogrupal. Al producirse, los miembros de grupos distintos se recategorizan como uno solo, conformando una entidad social única, que les facilitará el contacto positivo y disminuirá el perjuicio (Baron & Donn, 2005). Una forma de categorización incluyente es la categoría supranacional, en la que las personas que se polarizan en ideologías o partidos políticos se unifican bajo identidad connacional. Así, si un Estado se ve amenazado por otro, las personas tenderán a reclasificarse para cohesionarse en un solo grupo que debe protegerse. Respecto a las estrategias dirigidas a la interacción intergrupal, una técnica de intervención implica la enseñanza de estrategias de resolución de conflictos, enfocada en la conciliación de metas concretas. Cuando los grupos deben cooperar, se generan metas conjuntas, de manera que puede conciliarse el manejo de recursos, a fin de disminuir el conflicto intergrupal. Para esto, es necesario que ambos grupos sean orientados en cómo ceder en la interacción, lo que les permitirá encontrar soluciones mutuamente aceptables (Smith & Mackie, 1998). En medio de un conflicto intergrupal, puede enseñarse a los grupos a negociar soluciones distributivas que implican transigencias mutuas. Para esto, es importante que los miembros de ambos grupos concluyan que la ganancia de uno no implica necesariamente la pérdida del otro grupo, pues en esta situación, ambos grupos pueden beneficiarse simultáneamente. Llegar a este punto de negociación supone el trabajo en pensamiento creativo, comunicación intergrupal y comprensión de los intereses, metas y costos de cada uno de los grupos (Pruitt y Robin, 1986; Smith & Mackie, 1998).
Cap. 1. Marco Teórico 71 Alcanzar una negociación entre grupos requiere de un manejo emocional que permita generar un ambiente en el que se promueva la confianza intergrupal. De lo contrario, los miembros de ambos grupos no podrán avanzar en la comprensión del otro y percibirán la situación como una trampa. Para que esto suceda, ambos grupos deben ser consistentes entre sus discursos y sus acciones, lo que permita a los miembros del exogrupo, predecir su comportamiento de manera que genere seguridad (Lindskold, 1978; Smith & Mackie, 1998). Las estrategias aquí expuestas son efectivas en el manejo de conflictos entre grupos, sin embargo, una de las estrategias más conocidas en la psicología social, se relaciona con la hipótesis de contacto. El contacto que supone incluye todas las estrategias mencionadas, dado que es una intervención de múltiples fases. 1.3.2.2. Hipótesis de contacto En el experimento de Robbers Cave realizado por Sherif (1961a), que se mencionó con anterioridad, es uno de los ejemplos en los que se puso a prueba una estrategia propuesta por Allport en 1954 para reducir el prejuicio. Este autor argumentaba que el contacto entre grupos étnicos puede mejorar las relaciones intergrupales, bajo ciertas condiciones específicas. Para intervenir se favorece el contacto entre los miembros de los grupos en conflicto, de manera que interactúen de forma constante para promover el cambio actitudinal y generalizar el efecto a todos los miembros del exogrupo. La efectividad de esta intervención implica necesariamente que se cumplan los siguientes supuestos (Pettigrew & Tropp, 2008): a. El contacto entre los grupos debe ser positivo, es decir brindar la oportunidad de aprender del exogrupo. b. Los miembros de los grupos deben mantener el mismo estatus dentro del contacto, pues de lo contrario, si un grupo se considera una minoría o está en una posición de desventaja, no será posible mantener un contacto positivo. c. Se debe favorecer conductas de cooperación que impliquen generar metas en común y que permitan a los miembros de ambos grupos trabajar a la par, de manera conjunta. La cooperación intergrupal elimina la competencia por recursos materiales y sociales, lo que permite el desescalamiento del conflicto. d. Las figuras de autoridad deberán promover experiencias positivas de contacto, de manera que, el ambiente suele ser controlado y la autoridad de figuras imparciales permite un ambiente en el que la norma social es la cooperación. A partir de años de estudio, la evidencia sugiere que no todo contacto intergrupal favorece el cambio de actitudes. De hecho, cuando no se cumplen los supuestos mencionados, el contacto intergrupal puede ser contraproducente y exacerbar el conflicto. Esto dificulta la intervención en ambientes poco controlados, ante lo cual, otras estrategias pueden ser útiles. El contacto debe promover la saliencia de identidades grupales para evitar que se identifique al otro como un individuo y no como un miembro del exogrupo. Para esto se sugiere seguir una serie de fases, iniciar con el proceso de descategorización, es decir, se permita el contacto interpersonal. Posteriormente se debe hacer saliencia de la identidad social, dando paso al proceso de categorización y, se debe finalizar con la recategorización, a
Diana Camila Garzón-Velandia 72 partir de la generación de una supracategoría que acoja a los grupos que están en contacto (Pettigrew & Tropp, 2000). De hecho, se han realizado variantes del contacto intergrupal, verificando si es posible cumplir los supuestos en fases más cortas. Sin embargo, llevar a cabo solo alguna de las fases mencionadas, deja incompleto el contacto y se dificulta la reducción de prejuicios. Tras varias investigaciones al respecto y con múltiples intentos de variantes, la propuesta de Allport es la más sólida, con el orden de fases especificado (Pettigrew & Tropp, 2000). 1.3.2.3. La despolarización desde la persuasión. Bajo esta perspectiva de los argumentos persuasivos, el cambio de las actitudes asociadas a los prejuicios y la polarización se da a partir de la exposición a argumentos que persuadan a las personas. De esta manera, estrategias como la educación y la exposición a los mensajes en medios masivos son efectivos para que las personas identifiquen sus propios prejuicios y los modifiquen a partir del procesamiento cognitivo y emocional. Así, las personas podrán reforzar estrategias como el pensamiento crítico, la toma de perspectiva y la empatía para identificar las percepciones erróneas que se mantienen con el procesamiento polarizado. Se ha sugerido que informar a las personas sobre la reducción de prejuicios es poco efectivo, pues resulta más efectivo enseñar las estrategias mencionadas. A pesar de que estas estrategias tienen menos evidencia en contraste con la hipótesis de contacto, su ventaja radica en la facilidad de aplicarlas en contextos en los que no es posible cumplir con los supuestos de la hipótesis de contacto (Aboud et al., 2012). Para reducir los prejuicios, el ambiente de intervención debe ser informal, la participación debe ser voluntaria y las personas deben sentirse libres de expresar su opinión respecto al otro o al conflicto en un ambiente seguro (Social Reseach, 2015). Las intervenciones informativas pueden ser contraproducentes si el público objetivo considera que se favorece a un grupo en particular o se refuerzan otro tipo de estereotipos. De igual manera, pueden ser poco útiles si se promueven emociones negativas como la ira o la culpa. En contraste, la efectividad de los mensajes aumenta al promover emociones como la empatía y la compasión (Abrams et al., 2015). La efectividad de las estrategias informativas varía en función de variables como el emisor, el receptor, el mensaje y el medio. Ignorar la naturaleza intergrupal de los prejuicios y la polarización implica enviar un mensaje en un vacío contextual y social, por lo cual, las estrategias pueden verse limitadas ante la ausencia de la presión normativa. Ante esto, se sugiere que las campañas informativas se complementen con estrategias que sigan las dinámicas propias de los comportamientos grupales (Social Reseach, 2015). 1.3.2.4. La despolarización en las redes sociales digitales Las estrategias mencionadas en el anterior apartado son efectivas para la disminución de estereotipos, prejuicios y, presumiblemente, de la polarización política, principalmente afectiva. Sin embargo, cumplir con las condiciones que supone la hipótesis de contacto en ambientes físicos, ya implica un nivel de dificultad importante, por lo cual, en redes sociales digitales es una tarea compleja.
Cap. 1. Marco Teórico 73 En relación con este tema, una opción que pueda aplicarse en entornos digitales es la hipótesis de contacto extendida. Esta intervención se basa en la idea de que observar, conocer o leer sobre relaciones de amistad entre miembros del endogrupo y del exogrupo puede influir en la percepción de un cambio en las normas, lo que afecta las actitudes. El contacto indirecto facilita la transferencia de afectos positivos del grupo interno al grupo externo, al tiempo que disminuye la ansiedad asociada con la interacción intergrupal (Weight, 1997). En este contexto, es importante destacar que el contacto no siempre implica interacciones directas entre personas reales. De hecho, se distingue entre contacto indirecto, real y contacto indirecto percibido. El primero se refiere a relaciones auténticas de amistad que trascienden los límites de los grupos, mientras que el segundo se basa en la percepción de estas relaciones, incluso si no son reales. Lo importante en este caso radica en que las personas consideren que las conexiones entre los miembros del grupo interno y las del grupo externos son genuinas y cercanas. Al divulgar este tipo de relaciones intergrupales y activar las categorías sociales, se producen cambios en las normas sociales. Esto lleva que se perciba como apropiado relacionarse con un miembro del grupo y se disipe la sensación de amenaza hacia ellos (Zhou et al., 2019). De esta manera, el contacto extendido tiene un impacto significativo y las dinámicas intergrupales debido a que permite: • Ampliar la percepción de similitud entre los grupos al observar relaciones positivas entre miembros de ambos grupos, lo que reduce la percepción de diferencias extremadas. • Permitir la reevaluación del endogrupo, pues al conocer que los miembros de este mantienen relaciones con el exogrupo se produce la reevaluación de las actitudes hacia el propio grupo. Esto puede desafiar este tipos negativos y prejuicios hacia el grupo y toma una posición crítica que corrija el sesgo endogrupal. • Contribuir a la generación de vínculos afectivos con miembros del grupo, fortaleciendo la familiaridad y la empatía, lo que disminuye la hostilidad. • Reducir la ansiedad intergrupal asociada con la interacción con el grupo, lo que favorece la comunicación y cooperación. Adicional al contacto extendido como una forma de intervención en la que no se requiere un contacto intergrupal directo, Bail y colaboradores (2021) han propuesto estrategias útiles en las redes sociales para disminuir la polarización en línea. La primera se enfoca en identificar los estereotipos que las personas tienen frente a los miembros del exogrupo y corregirlos con base en datos, a fin de identificar qué tan sesgada es su percepción de los otros. Una segunda estrategia está dirigida a la huella digital que dejan las personas tras su comportamiento en línea. Bail, (2021) propone analizar los contenidos que las personas publican, comparten o interactúan, para ser críticos con la imagen que proyectan a través de las redes sociales. Esto permite contrastar si la imagen que las personas están generando en línea, es distinta a su imagen en interacción física, y si esto es una forma aceptable e ideal de su autoconcepto.
II. ESTUDIOS SOBRE POLARIZACIÓN
81 CAPÍTULO 3. REVISIÓN DE REVISIONES SOBRE EL CONCEPTO DE POLARIZACIÓN EN CIENCIAS SOCIALES Este estudio fue publicado en: Garzón-Velandia, D. C., Barreto-Galeano, M. I., & Sabucedo- Cameselle, J. M. (2024). What is polarization in the social sciences? A scoping review of reviews [¿Qué es la polarización en las ciencias sociales?] Una revisión de revisiones. Acta Colombiana de Psicología, 27(2), 192-215. https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11. Filiación institucional: Diana Camila Garzón Velandia – Universidad Católica de Colombia – Universidade de Santiago de Compostela María Idaly Bareto Galeano – Universidad Católica de Colombia José Manuel Sabucedo Cameselle – Universidade de Santiago de Compostela 3. Titulo 3 3.1. RESUMEN Para explicar los conflictos sociales y políticos de los últimos años, la palabra polarización ha ganado popularidad tanto en los titulares periodísticos como en las publicaciones académicas. Este concepto se emplea indiscriminadamente, por lo que su significado no siempre es evidente, a pesar de su relevancia. Paritnedo de esta situación, esta investigación busca ofrecer un panorama general de la polarización en las ciencias sociales. Se llevó a cabo una revisión de revisiones utilizando la metodología PRISMA, en la que se examinaron 56 publicaciones, que fueron evaluadas en su calidad metodológica mediante los instrumentos AMSTAR2 y SANRA. Las publicaciones se analizaron cualitativamente mediante un análisis de contenido y cuantitativamente mediante un Análisis Estadístico de Datos Textuales (Lebart, et al., 2000; Peña, 2000). Con base en los análisis, se establecieron las variables y teorías relacionadas con el fenómeno, se determinó la calidad de las revisiones y se establecieron definiciones de tres clases y 19 subclases de polarización. Se llega a la conclusión de que la polarización política es el término que más se utiliza actualmente, y la polarización afectiva, es la subclase que podría tener mayor impacto social y que podría verse afectada por la comunicación política en línea. 3.2. INTRODUCCIÓN La polarización es un término ampliamente utilizado en las ciencias sociales. En unas ocasiones para analizar procesos o estados que tienen lugar a nivel individual, grupal o societal; en otras para describir estados emocionales y disposiciones conductuales; y en su mayoría para describir la distribución de un grupo o una población tendiente hacia los polos (Gigliarano, 2018; Iandoli et al., 2021; Wilson et al., 2020). Su uso no se limita al contexto académico. Los titulares de las noticias, artículos de opinión, redes sociales y la comunicación popular han hecho de este, un concepto notable.
Diana Camila Garzón-Velandia 82 Usado frecuentemente para explicar los conflictos de las sociedades contemporáneas, la polarización se ha asociado con las crisis sociales y políticas actuales, el auge del populismo, los resultados electorales inesperados, las protestas sociales, los movimientos antivacunas y antimigratorios, entre otros (Jungkunz, 2021; McCoy, Rahman, & Somer, 2018; Stewart, McCarty, Bryson, 2020). La popularización de esa expresión conlleva, inevitablemente, a que se pierda precisión en cuanto al proceso o rasgo que denota. Su uso parece tener una definición implícita que muchos académicos asumen (Deutsch & Silbe, 2010). Debido a que se ha empleado de manera generalizada, analizar este concepto desde las ciencias sociales implica ahondar en múltiples disciplinas. En efecto, al indagar sobre polarización en los buscadores académicos, es posible llegar a dos conclusiones: (a) Su publicación en las ciencias sociales ha aumentado de manera constante desde el año 2000 (Farina, 2015; Fiorina & Abrams, 2008), y de manera significativa, desde la segunda década del siglo XXI (Waisbord, 2020; Wilson et al., 2020); (b) el término polarización viene acompañado de otros que lo complementan [e.g., “política,” social”, “afectiva”, “de ingreso”, “grupal”] y que lo dividen en clases del mismo fenómeno. Con el uso de este término en diferentes disciplinas se corre el riesgo de utilizar una misma expresión para denotar diferentes situaciones y procesos. Y esto, de hecho, es lo que parece estar sucediendo. En general, se denomina polarización a un proceso [o estado] en el que uno o varios grupos tienden a extremarse o distanciarse entre un continuo con polos opuestos (Amiel et al., 2009). No obstante, esta definición resulta ambigua ante un número diverso de clases de polarización. Debido a esa polisemia, a la creciente publicación de investigación y a las diferencias, a veces difusas, entre los diferentes tipos de polarización, se busca aportar precisión en lo que refiere a su definición, teorías explicativas y variables asociadas a través de una revisión sistemática de revisiones. Por lo anterior, esta investigación se centra en las revisiones, publicaciones teóricas y reflexiones realizadas sobre este término, a fin de responder a cuatro preguntas: 1. ¿Cuál es la calidad de las revisiones respecto a la polarización? 2. ¿Cuáles son las clases de polarización y sus definiciones? 3. ¿Cuáles son las variables asociadas a la polarización como proceso social? 4. ¿Cuáles son las teorías y mecanismos explicativos del fenómeno? 3.3. MÉTODO Para llevar a cabo la revisión de revisiones se siguió el protocolo Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses – PRISMA (Page et al., 2021). La metodología se describe a partir de las tres fases del diagrama de flujo de PRISMA: identificación, selección e inclusión [Figura 6]. En la fase de identificación se consultaron seis bases de datos [Scopus, WoS, Proquest, Redalyc, EBSCO y Willey] para identificar revisiones sistemáticas, no sistemáticas, literatura gris y capítulos teóricos sobre polarización como fenómeno social. En primer lugar, se identificaron las palabras clave de acuerdo con la metodología PICOS [Tabla 1]. Estas se buscaron de forma aislada, luego, se combinaron en ecuaciones de booleanos con el operador “y” y la palabra complementaria según el idioma correspondiente.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 83 Al buscar las palabras clave en las seis bases de datos se dio lugar a 216 búsquedas. Adicionalmente, se recuperaron las revisiones que los autores citaban en las publicaciones consultadas. Se revisaron 52.973 títulos y resúmenes, filtrando idioma [inglés y español] y tipo de documento [revisiones, artículos, capítulos de libro, documentos de trabajo, tesis y trabajos de grado]. Tabla 1. Palabras clave utilizadas en la búsqueda Palabras clave (inglés y español) Palabra complementaria "Social Polarization" “Polarización Social” "Review" "Group Polarization" “Polarización Grupal” "Revisión" "Political Polarization" “Polarización Política” "Affective Polarization" “Polarización Afectiva” "Cognitive Polarization" “Polarización Cognitiva” "Intergroup Polarization” “Polarización Intergrupal” "Polarized Attitudes" “Actitudes Polarizadas” "Intragroup Polarization" “Polarización Intragrupal” "Mass Polarization" “Polarización de Masas” "Partisan Polarization" “Polarización Partidista” "Party Polarization" “Polarización de Partidos” "Ideological Polarization" “Polarización Ideológica” "Income Polarization" “Polarización de Ingreso” "Socioeconomic Polarization" “Polarización Socioeconómica” "Élite Polarization" “Polarización de Élites” Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11. con licencia CC Atribución-NoComercial- CompartirIgual 4.0. De las 216 búsquedas, se escanearon los títulos y resúmenes salientes, filtrando el tipo de documento [revisiones, artículos, capítulos de libros, documentos de trabajo, tesis y tesinas] y el idioma [inglés y español]. El alto número de resultados en la primera fase se debió al uso de la palabra «polarización» en diferentes ciencias como la física, la química o la ingeniería; así como a la alta tasa de publicación de estudios empíricos que no fueron seleccionados, por lo que la tasa de rechazo fue muy alta. Los criterios de selección de las publicaciones fueron: 1. Revisiones sistemáticas, no sistemáticas y metaanálisis sobre polarización. Se rechazaron los artículos empíricos o de modelización matemática. 2. Artículos que se centraran en la polarización como eje central de la revisión. Se rechazaron aquellos en los que este concepto era una variable adicional o secundaria. 3. Artículos que trataran la polarización como un concepto social y no como un fenómeno físico, químico o de otro tipo. 4. Artículos en inglés o español. 5. No se filtró por año de publicación. De los títulos y resúmenes revisados, se eligieron 427 publicaciones en la fase de cribado, de acuerdo con los criterios de selección. De ellas, se eliminaron 304 duplicados y 4 que no se pudieron recuperar, lo que dio como resultado 119 publicaciones que se evaluaron para
Diana Camila Garzón-Velandia 84 determinar su elegibilidad. Por último, en la fase de inclusión, 56 publicaciones consolidaron la muestra que cumplía completamente los criterios de selección (ver Anexo 1). Figura 6. Diagrama de flujo protocolo PRISMA. Fuente: elaboración propia con base en Page et al., 2021. Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11. con licencia CC Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0. 3.3.1. Evaluación de las fuentes Se utilizaron dos instrumentos para evaluar la calidad de las fuentes: la Escala para la Evaluación de Artículos de Revisión Narrativa [SANRA], de seis ítems, utilizada para evaluar la calidad de las revisiones narrativas, y A Measurement Tool to Assess Systematic Reviews [AMSTAR 2], una herramienta de 16 ítems que evalúa la calidad de las revisiones sistemáticas de estudios aleatorizados o no aleatorizados. Ambos instrumentos se utilizan ampliamente y presentan indicadores óptimos de fiabilidad y validez de constructo.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 85 SANRA proporciona una puntuación entre 0 y 2 por ítem; por lo tanto, se da una puntuación baja a cualquier publicación con una puntuación de 0 en cualquier ítem. La escala evalúa la justificación del artículo, la importancia para los lectores, la declaración de objetivos o preguntas, la descripción de la búsqueda bibliográfica, la referenciación, el razonamiento científico y la presentación adecuada de los datos (Baethge et al., 2019). AMSTAR 2 no pretende proporcionar una puntuación global; por lo tanto, se establece una puntuación baja o críticamente baja si hay una debilidad en uno o más de uno de los ítems críticos que evalúa: Protocolo utilizado, adecuación de la búsqueda bibliográfica, justificación de la exclusión de estudios, riesgo de sesgo, adecuación de los métodos metaanalíticos y evaluación de la presencia y probable impacto del sesgo de publicación (Shea et al., 2017). 3.3.2. Análisis de datos Se realizó un análisis mixto de los datos. Empezando por el análisis cualitativo, se realizó un análisis de contenido con el programa Atlas.Ti.22. El análisis de contenido sirve para ordenar la información y clasificarla según el contenido de los artículos. En este caso, según las teorías citadas y las variables asociadas a la polarización. Posteriormente, las publicaciones fueron clasificadas por acuerdo interjueces en tres clases de polarización: grupal, socioeconómica y política, de acuerdo con el contenido del artículo [Tabla 3]. Esta clasificación se realizó para que el análisis y los resultados fueran más claros, debido a la heterogeneidad de la información. Además, fue la base de los análisis cuantitativos. Finalmente, desde la perspectiva cuantitativa, se realizó un Análisis Estadístico de Datos Textuales [Statistical Textual Data Analysis, STDA. En español AEDT] a través del software Spad.9.2 para encontrar subclases de polarización. Este análisis es útil para identificar la frecuencia de palabras o segmentos repetidos - «una sucesión idénticamente repetida de palabras no separadas por un signo» (Lebart, et al., 2000, p. 50)- según variables categóricas y la distancia entre ellas (Barreto, 2020). En este caso, las variables categóricas fueron las tres clases establecidas: polarización grupal, socioeconómica y política. Para el análisis, los artículos en español fueron traducidos en inglés. El corpus lingüístico se limpió y normalizó para reducir la varianza de los datos y facilitar el seguimiento del plano factorial (Lebart, et al., 2000). En este sentido, se mantuvo el 75% del corpus lingüístico en el AEDT. Las palabras se eliminaron en función de dos criterios: 1) palabras de longitud igual a dos letras, excepto verbos [do, be, go] y pronombres [he, we, it, me] 2). Palabras con una frecuencia inferior o igual a 13. De las 56 publicaciones, el análisis Spad proporcionó una lista de segmentos repetidos, y se seleccionaron los que mencionaban la polarización con un sustantivo [por ejemplo, polarización afectiva, polarización religiosa, polarización de actitud], considerándolos como subclases de polarización. A continuación, se realizó un análisis factorial de correspondencias entre variables categóricas [grupales, socioeconómicas y políticas] y los segmentos repetidos seleccionados. Los resultados se presentan en un plano bidimensional [Figura 8]. De esta forma, obtuvimos una identificación y clasificación estadística de las subclases de polarización mencionadas en las publicaciones.
Diana Camila Garzón-Velandia 86 3.4. RESULTADOS En la sección de resultados se abordarán las cuatro preguntas de investigación. En la primera sección se describen los indicadores bibliométricos de las 56 publicaciones seleccionadas. En la Tabla 2 se muestran datos como año, tipo, fuentes más publicadas, áreas temáticas, diseños, idioma de publicación y tipo de polarización. La mayoría de las publicaciones seleccionadas son revisiones narrativas publicadas en artículos académicos arbitrados, principalmente en sociología, ciencias políticas y psicología. La publicación de revisiones de polarización ha aumentado de manera significativa en las últimas dos décadas, periodo en el que se destacan revistas como Annual Review of Political Science y Current Opinion in Behavioral Sciences. Tabla 2. Panorama bibliométrico de las publicaciones seleccionadas Tipos de publicación Fuente de publicación e indicadores bibliométricos a Tipo Artículos Fuente Artículos Factor de impacto JCI Artículos 46 Annual Review of Political Science 5 8.091 3.61 Capítulos de libro 7 Current Opinion in Behavioral Sciences 4 4.466 0.64 Tesis 2 Frontiers in psychology 2 2.988 0.93 International Review of Sociology 2 - 0.37 Psychological Bulletin 2 17.737 6.28 Publicaciones por año Años Artículos Área Temática Y Categoría b 1900 - 1979 5 Áreas de investigación Autor Revista 1980 - 1989 3 Comunicación 7 3 1990 - 1999 2 Derecho 1 1 2000 - 2009 6 Económica y econometría 7 5 2010 - 2019 16 Factores humanos y ergonomía 0 1 2020 - 2022 23 Filosofía 3 3 Física matemática y estadística 1 2 Geografía, planificación y desarrollo 1 1 Diseños de revisión Ingeniería de gestión y Dirección 3 1 Diseño Artículos Mercadotecnia 1 0 Revisión narrativa 49 Neurociencia comportamental 0 4 Metaanálisis 4 Psicología 19 15 Revisión sistemática 2 Sociología y Ciencias políticas 12 19 Clases de polarización c Idioma de publicación Clase Artículos Idioma # Artículos Polarización Política 33 Inglés 52 Polarización Grupal 16 Español 3 Polarización Socioeconómica 6 a Indicadores bibliométricos obtenidos de Web of Science b Acorde con la clasificación de Scimago Journal & Country Rank c Clasificados según lo mencionado en el apartado metodológico Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11 con licencia CC Atribución-NoComercial- CompartirIgual 4.0.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 87 Respecto a la clasificación de las publicaciones según la clase de polarización, se resalta que la mayoría pertenecen a polarización política. Esto debido a que, de las 17 publicaciones asociadas a polarización socioeconómica que se excluyeron, 13 se asociaban con desarrollo de modelos matemáticos, computacionales o simulaciones. Por su parte, las publicaciones asociadas con polarización grupal se vieron reducidas debido a que de las 11 excluidas, la mayoría contenía trabajos empíricos (ver Anexo 1). En la Figura 7 se muestra la distribución de las publicaciones respecto a la clase de polarización y las áreas temáticas de las revistas. Se destaca que la mayoría de las publicaciones de polarización grupal se han realizado en revistas de psicología [10 publicaciones]. Las publicaciones de polarización política se han divulgado en revistas propias del área de sociología y ciencias políticas [15 publicaciones] y psicología [5 publicaciones]. Las publicaciones de polarización socioeconómica se han publicado en revistas propias de economía y econometría [2 publicaciones] y sociología y ciencias políticas [2 publicaciones]. Figura 7. Publicaciones por área temática y clase de polarización. Fuente: Elaboración propia 3.4.1. Calidad de las publicaciones A partir de las listas de chequeo SANRA y AMSTAR2 se evaluó la calidad de las publicaciones. En la Tabla 3 se muestran las puntuaciones obtenidas. Se resalta que, en el caso de las revisiones no sistemáticas que se evaluaron con SANRA, la principal limitación se asocia con la ausencia de información respecto a la estrategia de búsqueda. Por su parte, las revisiones sistemáticas evaluadas con el instrumento AMSTAR2 presentan mayores limitaciones: ninguna de las publicaciones reporta algún protocolo de búsqueda, no justifican
Diana Camila Garzón-Velandia 88 la exclusión de fuentes con listados incluidos, ni consideración del riesgo de sesgo (ver Anexo 2 y Anexo 3). Tabla 3. Evaluación de la calidad de las publicaciones Clase de polarización Puntuación SANRA/ AMSTAR2 Revisiones no sistemáticas* Revisiones sistemáticas** Grupal Alta Lamm & Myers, 1978; Turner & Oakes, 1986 - Moderada - Iandoli et al., 2021 Baja Bettenhausen, 1991; Dion et al., 1970; Jones & Roelofsma, 2000; Lamm, 1988; Myers & Lamm, 1976; Nevryuev & Gagarina, 2021; Pruitt, 1971; Sunstein, 2022; Talisse, 2020; Vinokur, 1971 - Críticamente baja - Barnir, 1998; Isenberg, 1986; Martemyanova, 2020 Política Alta - - Moderada - - Baja Adams & Rexford, 2017; Bliuc et al., 2021; Boccia Artieri et al., 2021; Bordonaba-Plou, 2019; Bramson et al., 2017; Farina, 2015; Fernbach & van Boven, 2022; Fiorina & Abrams, 2008; Guan et al., 2021; Grünhage & Reuter, 2021; Hetherington, 2009; Iyengar et al., 2019; Layman et al., 2006; Lee, 2015; Moore-Berg et al., 2020; Orian Harel et al., 2020; Pérez Zafrilla, 2021; Prior, 2013; Quirk, 2011; Roberts, 2021; Schaffner, 2011; Serrano-Puche, 2021; Sobkowicz, 2020; van Baar & FeldmanHall, 2021; van Bavel et al., 2021; Waisbord, 2020; Weber et al., 2021; Wheeler et al., 2020; Wilson et al., 2020; Wojcieszak, 2016; Zhuravskaya et al., 2020 - Críticamente baja - Kubin & von Sikorski, 2021; Thornal, 2015 Socioeconómica Alta - - Moderada - Baja Benedek & Moldovan, 2015; Bramson et al., 2016; Deutsch & Silbe, 2010; Esteban & Schneider, 2008; Gigliarano, 2018; Maggino & Fattore, 2019 Críticamente baja - *Se toman como puntuaciones bajas a cualquier publicación con una calificación de 0 en algún ítem del instrumento ** Se toma como puntuación críticamente baja si hay alguna debilidad en más de un ítem crítico y puntuación baja si hay debilidad en un ítem critico Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11 con licencia CC Atribución-NoComercial- CompartirIgual 4.0.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 89 3.4.2. Clases de Polarización y sus definiciones Para el AEDT se emplearon las clases de polarización clasificadas [variable nominal] junto con los contenidos textuales de las publicaciones. Los resultados del análisis lexicométrico [unidimensional] con segmentos repetidos muestran en el vocabulario de frecuencias la presencia de 7832 segmentos con un intervalo de frecuencia entre 6 y 910. De este listado se eligieron los segmentos repetidos con sentido semántico y frecuencia mayor a 5. Como resultado se seleccionaron 63 segmentos repetidos que se incluyeron en el análisis multidimensional mediante un análisis factorial de correspondencias que permite identificar las proximidades y distancias entre segmento-segmento, clase-segmento y clase-clase (Lebart, et al., 2000). La Figura 8 muestra el análisis de correspondencias representado en el plano factorial que explica el 74,46% de la varianza. Identifica las tres clases de polarización [grupal, política y socioeconómica] y los segmentos repetidos más cercanos a cada una de ellas. La polarización de grupo y la política se sitúan cerca de los ejes, mientras que la socioeconómica está más alejada, lo que sugiere que esta última está más distante de las otras dos clases de polarización. En el plano factorial, el primer factor [eje X], denominado contexto de estudio explica el 47,58% de la varianza y establece dos contextos. En los cuadrantes superior e inferior izquierdo se agrupan los segmentos relacionados con contextos societales como el socioeconómico y el político. Por otro lado, en los cuadrantes superior e inferior derecho se han agrupado los segmentos que distinguen el contexto grupal. El segundo factor [eje Y], denominado procesos explicativos, explica el 26,88% de la varianza. Los cuadrantes superiores contienen segmentos asociados a procesos socioeconómicos, mientras que los inferiores contienen segmentos asociados a procesos psicopolíticos. Esto denota un uso distintivo de conceptos y teorías que indican la presencia de subclases de polarización con propiedades y atributos distintivos en cada una de las clases de polarización, que se describen a continuación. 3.4.2.1. Polarización Grupal Los segmentos repetidos que se asocian con esta clase de polarización pueden dividirse en tres grupos: a. Subclases de polarización: Se asocian estos segmentos con las subclases de polarización grupal [polarización de actitud, de creencias]. b. Fenómenos intragrupales: Estos segmentos se relacionan con procesos psicológicos y sociales que se dan al interior de los grupos [discusión grupal, decisión grupal, cambio conservador o precavido, cohesión e influencia grupal]. c. Teorías asociadas: Se asocia estos segmentos con los desarrollos teóricos propios de la psicología social y cognitiva que explican la polarización que se da a nivel intragrupo [Teoría de ignorancia pluralista, influencia social, influencia informacional, influencia normativa, Teoría de argumentos persuasivos, hipótesis de difusión de responsabilidad, Teoría de la identidad social y teoría de la comparación social].
Diana Camila Garzón-Velandia 96 Tipo de variable Relación directa Relación inversa No concluyente Clases* Novedad y validez del argumento Originalidad argumento Autoridad del influenciador Variables digitales y de comunicación Anonimato Lazos débiles Burbujas de filtro P. Política P. Grupal Contenidos partidarios Cámaras de eco Discurso de las élites Trolls Exposición selectiva Redes sociales digitales Fragmentación mediática Capullos informacionales Medios partidistas Medios de comunicación Noticias falsas Plataformas y algoritmos Variables políticas Activismo - Sistema político P. Política Coherencia partido - ideología Sistema de votación Distancia entre partidos Identidad partidista Manipulación del electorado Partidismo negativo Compromiso político Variables societales Clivajes sociales Clase Media - P. Socioeconómica P. Política Clubes de convergencia Desigualdad Fraccionamiento Narrativa disyuntiva de la realidad social Periferialización Polos de crecimiento Segregación Variables monetarias Pobreza - Crecimiento económico P. Socioeconómica Desigualdad de ingresos PIB per cápita * Se muestra en primer lugar la clase de polarización que tiene mayor relación con las variables Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11 con licencia CC Atribución-NoComercial- CompartirIgual 4.0.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 97 Las variables intrapersonales han sido más estudiadas en la polarización política para explicar cómo el pensamiento interfiere en la polarización de los individuos. Sobresalen los sesgos cognitivos y los heurísticos que se presentan en el procesamiento de la información política y aumentan la polarización. Así mismo, investigaciones han encontrado que la flexibilidad psicológica presenta una relación inversa con la polarización de manera que los individuos que tienen mayor flexibilidad tienden a polarizarse en menor medida (van Baar & FeldmanHall, 2021). Las variables interpersonales agrupan aquellas que aumentan la polarización como la distancia social que existe entre los grupos y la tendencia a relacionarse con personas que piensan y se comportan de manera similar [homofilia]. La mayoría de las variables grupales se asocian a la polarización grupal. Los grupos cohesionados y que resultan familiares para sus miembros, así como los individuos conformes con la norma tienden a una mayor polarización. No obstante variables como el liderazgo arrojan evidencia poco concluyente respecto al aumento o la disminución de la polarización, dado que su efecto es moderado por otras variables. Bajo la misma lógica de las variables grupales, las variables de discusión y decisión grupal se centran en explicar cómo las dinámicas de interacción entre los miembros expuestos a la discusión o a una tarea de decisión aumentan la polarización. Se ha encontrado que la mera deliberación y la calidad de los argumentos estimulan la polarización, en contraste con el conocimiento del tema que, a mayor valor puede llevar a una posición cautelosa y por tanto menos polariazada. Por su parte, el efecto del valor del riesgo depende de los significados culturales. Las variables digitales y comunicacionales se asocian principalmente con los medios masivos y las redes sociales digitales. Aunque su estudio ha aumentado en los últimos años, aún no es concluyente el efecto de las dinámicas propias de los algoritmos de las redes y las cámaras de eco pues su evidencia es contradictoria. Esto se debe a que las personas tienen un rol activo en los medios digitales y pueden exponerse con sus lazos débiles, es decir, personas que suelen mantener posturas divergentes y que orbitan en las redes de los individuos. Sin embargo, se ha concluido que el contenido polarizante, la exposición selectiva a dicho contenido, las noticias falsas y el discurso sesgado de la élite si favorecen la polarización política, principalmente. La evidencia sugiere que las variables políticas tienden a aumentar la polarización cuando existe una fuerte identificación partidaria, identidad o compromiso político. Sin embargo, no es concluyente si los sistemas políticos bipartidistas o multipartidistas, así como diferentes a la democracia, pueden ser o no polarizantes. Respecto a las variables societales, se ha indicado que las variables que segreguen a la población favorecerán la polarización socioeconómica. Por lo cual, se destacan los polos de crecimiento, los clubes de convergencia y los clivajes sociales como agrupaciones societales que tienden a polarizarse. Por el contrario, se indica que cuando la clase media toma un papel relevante y agrupa la mayor parte de la población, la polarización tiende a reducirse. Finalmente, las variables monetarias tienen efectos dependientes de otras variables y de los indicadores de medida. Es por ello que el crecimiento económico, la desigualdad y la distribución del PIB per cápita pueden contribuir a polarizar la sociedad en algunos casos, pero no en otros, dependiendo de la forma en la que se calcule la polarización.
Diana Camila Garzón-Velandia 98 3.4.4. Teorías explicativas de la Polarización Las teorías asociadas a las clases de polarización se muestran en la Figura 9. En esta se evidencia que la polarización grupal tiene el mayor cuerpo teórico, derivado de la tradición experimental de la psicología. Así mismo, la explicación de la polarización socioeconómica se basa en el desarrollo de indicadores que permitan medirla a través de parámetros, tanto en las sociedades, como entre los Estados. Figura 9. Teorías asociadas a las clases de polarización Nota: La letra E representa el enraizamiento de las categorías. En el caso de las clases de polarización (grupal, política y social) refiere al número de artículos que se clasificaron en dicha clase. En el caso de las teorías, representa el número de artículos en los que cada teoría fue mencionada. Fuente. Elaboración propia, Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11 con licencia CC Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0. Parte de las teorías de influencia normativa [identidad social, comparación social, autocategorización] están enfocadas en explicar cómo el comportamiento, las actitudes y la percepción del otro ejercen influencia sobre el individuo. De manera tal que, el grupo tiende a polarizarse a un extremo debido a las dinámicas de interacción entre los miembros que comparten una identidad social. Estas teorías son utilizadas para explicar tanto la polarización grupal como la polarización política, y se destaca la frecuencia de uso de la Teoría de la Comparación Social. Las teorías de influencia informacional o informativa [argumentos persuasivos y razonamiento motivado] se asocian con la exposición del individuo a información o argumentos, la calidad del mensaje, la confiabilidad del emisor y los procesos psicológicos del receptor. Estas tienen un rol importante para explicar el cambio actitudinal de un individuo frente a una temática polarizada y se destaca la Teoría de la Influencia Informativa por la frecuencia en la que es usada. Estas teorías se relacionan con la polarización grupal dado que se centran en un contexto intragrupal.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 99 Por su parte, la polarización socioeconómica no hace uso de las teorías citadas, dado que su desarrollo se centra en indicadores. Estos se agrupan principalmente en índices multipolares y medidas bipolares de acuerdo con el número de parámetros y las variables tenidas en cuenta para calcular indicadores de polarización. 3.5. DISCUSIÓN Este estudio surgió de la necesidad percibida de ofrecer una visión general de uno de los términos más utilizados en la actualidad para describir y/o intentar comprender la dinámica de confrontación social y política a la que se enfrentan muchas sociedades. Muchas personas de diferentes ámbitos académicos e incluso ciudadanos aluden a la polarización como la clave de lo que está ocurriendo. A pesar del uso frecuente de esta expresión, o precisamente por ello, su significado dista mucho de ser unívoco. Por eso se considera necesario tratar de aclarar algunas de las principales cuestiones relativas a este concepto. Para hablar de la polarización y de los resultados, se estructura esta sección en torno a las cuatro preguntas que guiaron el estudio. En primer lugar, se abordan los tipos de publicaciones y la calidad de las reseñas seleccionadas; posteriormente, se define la polarización en términos de clases de polarización. Por último, se abordan en las teorías explicativas más utilizadas y en las variables asociadas con la polarización. Los análisis bibliométricos de las publicaciones permiten concluir que la psicología y las ciencias políticas son las principales áreas de investigación y publicación de revisiones sobre polarización. Aunque la economía es la principal área de estudio de la polarización socioeconómica, varias de las publicaciones revisadas fueron descartadas por su enfoque en modelos matemáticos, computacionales y simulaciones. De igual manera, en economía, la desigualdad como concepto se sobrepone a la polarización puesto que tiene teorías, evidencia e indicadores consolidados, lo que hace a la polarización un concepto menos extendido y de menor desarrollo teórico (Gigliarano, 2018). Con base en el aumento de la publicación presentado en las últimas dos décadas, se concluye que la polarización bien sea como fenómeno grupal, político o social es relevante en la agenda de las ciencias sociales. Su importancia radica, además de lo anterior, en la percepción de los individuos sobre una mayor división en las sociedades actuales. Este ambiente de fragmentación impacta la credibilidad y estabilidad de los sistemas políticos, sociales y económicos a escala global (Adams & Rexford, 2017; Esteban & Schneider, 2008; Moore-Berg et al., 2020). Así mismo, este distanciamiento de los grupos sociales es el mecanismo subyacente a procesos que ponen en riesgo los sistemas democráticos, tales como el extremismo y el radicalismo que están relacionados con la polarización política, misma que tiene mayor volumen de publicación reciente (Bliuc et al., 2021; Waisbord, 2020). 3.5.1. ¿Cuál es la calidad de las revisiones sobre polarización? A pesar de la relevancia y de la considerable evidencia sobre polarización, la ausencia de revisiones sistemáticas es la principal limitación en la consolidación de su estudio. Si bien se seleccionaron 56 revisiones, la mayoría eran de tipo narrativo. De acuerdo con los criterios de calidad del instrumento SANRA, la mayoría carecían de método, rigurosidad y sistematicidad para brindar conclusiones confiables. Por su parte, las revisiones sistemáticas
Diana Camila Garzón-Velandia 100 seleccionadas carecen de los criterios de calidad el AMSTAR2. Esto hace necesario el desarrollo de revisiones sistemáticas o metaanálisis que compilen con el rigor metodológico requerido. Sugerimos que, dado que este concepto es polisémico y se conforma de varias clases y subclases, las revisiones a realizar se centren en alguna clase especifica o en algún fenómeno delimitado de polarización. 3.5.2. ¿Cuáles son las clases de polarización y sus definiciones? La polisemia y complejidad de la polarización hacen difícil consolidar una única definición. Se considera que la polarización es un fenómeno transversal que se subdivide en función de diferentes contextos y niveles de análisis. A continuación, se brinda una definición que retoma los postulados comunes entre los autores consultados (Bliuc et al., 2021; Bramson et al., 2016; Gigliarano, 2018; Wojcieszak, 2016): “La polarización se refiere al proceso [o estado] de separarse hacia extremos opuestos [contexto intergrupal y societal] o de unirse hacia un solo extremo [contexto intragrupal] de acuerdo con narrativas colectivas sobre la realidad social que implican respuestas de hostilidad hacia narrativas distintas”. La definición anterior implica diferentes aspectos a destacar acerca de la polarización: a. Puede ser un proceso y también considerarse un estado en un momento particular de uno o de varios grupos. b. Implica la homogenización intragrupal [polarización grupal] y la heterogenización intergrupal, es decir la distancia social, ideológica o emocional entre grupos. c. Involucra la identidad social, identificación social, la narrativa colectiva y las características similares entre los miembros de un grupo que sean distintivas de las características de otros grupos, lo que resulta esencial para la configuración del concepto de grupo. d. Se aplica a la segmentación de grupos dentro de una población conforme a las ideologías, actitudes, creencias, respuestas afectivas o recursos. e. Supone que el concepto polo se asocia implícitamente con dos polos [bipolarización], sin embargo, pueden existir distribuciones multipolares. f. Asume que la separación entre los grupos se percibe por características ideológicas [polarización política o ideológica], monetarias o sociales [polarización socioeconómica], lo que puede derivar en conflictos y respuestas de animosidad hacia el exogrupo [polarización afectiva]. g. Implica distanciarse emocionalmente de la narrativa social del otro, incluso ignorar o negar las ideas o razones del grupo externo. Debido a la multitud de subclases y a la sugerencia de agrupación de estas, se construyó la Figura 10 como un mapa orientativo. Este permite distinguir las diferentes subclases conforme con los niveles de análisis, los contextos sociales y el tipo de proceso o actor que estudia la polarización, resultado de los análisis realizados.
Cap. 3. Revisión sobre el concepto de polarización 101 Figura 10. Interacción de las subclases de polarización y los niveles de análisis Fuente: elaboración propia, Publicada en https://doi.org/10.14718/ACP.2024.27.2.11 con licencia CC Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0. Nota: En negrita se encuentra las subclases de polarización que caracterizan al conjunto con el que se agrupa. En la agrupación de polarización según los actores no existe ninguna subclase que agrupe a las demás. La polarización grupal maneja un nivel micro de análisis, centrado en la interacción intragrupal y en el individuo. A medida que el análisis se enfoca en la relación entre dos o más grupos, se da cabida a un nivel meso de análisis, en el cual, la polarización política toma mayor relevancia. Es importante mencionar que no toda la polarización que se presenta entre los grupos es de tipo político, sin embargo, es la temática de mayor estudio en la actualidad y tiene un carácter intergrupal. Finalmente, cuando el nivel de análisis se centra en la estructura social [nivel macro], la polarización socioeconómica hace saliencia a medida que diferencia la distribución de la población a partir de características monetarias o no monetarias. Esta última permite un diagnóstico estructural de la sociedad y sus niveles de polarización, por lo cual, el desarrollo de indicadores ha tomado mayor relevancia que el desarrollo teórico que explique sus dinámicas. 3.5.3. ¿Cuáles son las variables asociadas a la polarización como proceso social? La mayoría de las variables identificadas tienen relación directa con las clases de polarización, es decir que aumentan sus niveles. Sólo cinco de las variables tienen relación inversa, lo que hace evidente que el estudio de la despolarización aún es incipiente, aunque necesario para disminuir la probabilidad de conflicto. Ahora bien, los tipos de variables mantienen coherencia con las clases y las subclases de polarización. La polarización política presenta relación con más tipos de variables, dado que es la clase de polarización que tiene un estudio más interdisciplinar. Esto se hace evidente con los tipos de variables asociadas, que van desde las intrapersonales hasta las societales. Llama la atención que las variables comunicativas y de redes sociales digitales se relacionan
Diana Camila Garzón-Velandia 102 directamente con esta clase de polarización, por lo cual, la comunicación de las élites políticas a través de medios digitales podría tener un impacto significativo. Por su parte, la polarización grupal se asocia con variables de tipo intrapersonal, interpersonal, grupal y de discusión. Lo que es consistente con las subclases y la naturaleza de la polarización grupal al tener un nivel de análisis micro del fenómeno. La polarización socioeconómica tiene relación con variables sociales y monetarias, lo que guarda consistencia con el nivel de análisis macro y las subclases de polarización que la conforman. Se anima a los estudiosos de la polarización a distinguir la clase, el nivel de análisis y el contexto de estudio para identificar las relaciones con las variables. Dado que la multitud de variables asociadas puede ser abrumadora en modelos que sistematicen el estudio de la polarización, por lo cual se recomienda tomar un enfoque de estudio específico. 3.5.4. ¿Cuáles son las teorías y mecanismos explicativos del fenómeno? La elaboración de teorías ha sido divergente debido a los diferentes niveles de análisis y la multidisciplinariedad. No obstante, la psicología ha desarrollado un cuerpo teórico que se ha mantenido a lo largo de varias décadas. Por lo cual, se sugiere tomar este cuerpo teórico para abordar la polarización desde el nivel de análisis micro [grupal] y meso [política]. Por su parte, para explicar un nivel macro [socioeconómica] de análisis, se sugiere hacer uso de los índices desarrollados desde la economía, considerando que no todos están dirigidos a variables monetarias. Se resalta el hecho de que las teorías desarrolladas pueden elegirse de acuerdo con los tipos de variables, contextos y procesos estudiados. Por ejemplo, si se toma la polarización como un fenómeno político, intergrupal y social, es pertinente enfocarse en las teorías de influencia social, pero si se centra en la polarización como fenómeno socioeconómico, estructural y societal, es recomendable tomar los indicadores económicos, más que las teorías. No obstante, las teorías no son excluyentes entre sí, y bajo un rigor epistemológico, pueden ser complementarias. Respecto a las limitaciones de este estudio, es pertinente considerar que las conclusiones están orientadas principalmente hacia la polarización política dado que es la clase de polarización con el mayor número de publicaciones seleccionadas. Esto sugiere que para futuras investigaciones es conveniente ampliar las ecuaciones de búsqueda y los criterios de inclusión para comunidades científicas o interesadas en el campo de estudio asociado con la polarización socioeconómica. En conclusión, se resalta la importancia que tiene la polarización en diferentes ciencias sociales, la relevancia de su publicación en la actualidad y la necesidad de realizar revisiones que cumplan con los requisitos de calidad metodológica. Se anima a los lectores y estudiosos a abarcar el tema desde una perspectiva diferencial según la clase de polarización, el contexto y el nivel de análisis. Con esto se pretende abarcar este fenómeno complejo desde una perspectiva más precisa. Finalmente, se recomienda generar más investigación sobre la polarización política, dado que su naturaleza intergrupal y política la ubica como el fenómeno al que los medios y académicos se refieren en la actualidad; en particular, la polarización afectiva, pues es la que tiene efectos en las relaciones entre grupos y que afecta los conflictos existentes. Así mismo, se recomienda abordarla desde la comunicación, debido a que las teorías que la explican convergen en la influencia informativa y normativa, misma que se da de manera masiva en redes sociales.
103 CAPÍTULO 4. POLARIZACIÓN AFECTIVA DESDE DE LA PERSPECTIVA TEMPORAL Y LAS EMOCIONES INTERGRUPALES Este estudio fue publicado en: Garzón-Velandia, D.C., Barreto-Galeano, M.I. & Sabucedo – Cameselle, J. M. (2024). When political élites talk, citizens reply. Affective polarization through temporal orientation and intergroup emotions. Analyses of Social Issues and Public Policy, https://doi.org/10.1111/asap.12416. Filiación institucional: Diana Camila Garzón Velandia – Universidad Católica de Colombia – Universidade de Santiago de Compostela María Idaly Bareto Galeano – Universidad Católica de Colombia José Manuel Sabucedo Cameselle – Universidade de Santiago de Compostela 4. Titulo 4 4.1. RESUMEN El presente capítulo tiene como objetivo determinar los niveles de polarización afectiva en la comunicación política que se da en campañas electorales, a través de la perspectiva temporal, las creencias deslegitimadoras y las emociones intergrupales de las élites políticas y los usuarios de las redes sociales digitales. El estudio se realizó en el contexto de las elecciones regionales de Andalucía (España) y la campaña presidencial de Colombia debido a que las elecciones suelen presentar los mayores indicadores de polarización política. Ambos estudios utilizaron los tuits de los candidatos y los usuarios de X [antes Twitter] que expresaron sus opiniones al respecto. Un índice que mide la polarización afectiva en texto se creó como una alternativa a la falta de herramientas para medir los procesos psicológicos a través del análisis lingüístico. Lo anterior, considerando la disponibilidad de herramientas y algoritmos para evaluar la gestión en redes, pero basados en engagement. Según los datos recolectados, se encontró que en ambientes sin violencia política se utilizan estrategias de comunicación con altos niveles de sesgo endogrupal, lo que genera una menor polarización pero que se incrementa con el uso de emociones positivas y un enfoque hacia el futuro. En situaciones de violencia política, la estrategia comunicativa se enfocó en la discriminación del exogrupo y su deslegitimación. Sin embargo, se observó que las emociones positivas disminuían la polarización, mientras que el enfoque discursivo en el pasado la aumentaba. Se concluye que la polarización afectiva es un indicador de la disposición a procesos de reconciliación en contextos de violencia y se proporciona un mapa de emociones relacionadas con la polarización. 4.2. INTRODUCCIÓN Uno de los objetivos de la comunicación política es presentar a los candidatos electorales como modelos sociales que personifican los estándares normativos con el que los votantes se identifican. Al favorecer su identificación, se facilita la estimulación de las emociones de los
Diana Camila Garzón-Velandia 104 votantes, lo que permite motivar conductas de apoyo a los candidatos durante las votaciones. Estas dinámicas de lucha por el poder político conllevan a una confrontación que puede derivar en polarización; en especial, cuando el foco de la comunicación se centra en atacar al otro, ya sea, reprochando sobre eventos pasados o generando incertidumbre sobre el futuro si el contrincante toma el poder. En este capítulo se aborda la polarización de la comunicación política de las élites y ciudadanos a través las emociones, las creencias deslegitimadoras y el enfoque temporal que se le da al mensaje. 4.2.1. La polarización entre nosotros vs. ellos Una estrategia común en la comunicación política es movilizar a los votantes, activando procesos de identificación endogrupal y diferenciación exogrupal. Es decir, marcar las diferencias entre ellos y nosotros para dar saliencia a identidades políticas, en las que los votantes se identifican con ideales, partidos o candidatos (Huddy, 2001). Así, las élites segmentan a la ciudadanía para dirigirse de forma diferencial hacia el endogrupo, favoreciendo la asimilación de las normas, actitudes y emociones del grupo (Tajfel & Turner, 1986; Waisbord, 2020). Esta marcada diferenciación genera una brecha entre grupos que se amplía si el mensaje comunicado se centra en distanciarnos del exogrupo, lo que se entiende como polarización política. Esta separación se hace más evidente y tiende más hacia los extremos a medida que las narrativas colectivas se hacen más divergentes entre los grupos y se fortalecen las identidades sociales (Bliuc et al., 2021; Bramson et al., 2017; Esteban & Schneider, 2008; Gigliarano, 2018). La polarización política se da tanto en las élites como en los ciudadanos conforme a su identidad política. Al polarizarse, los individuos suelen favorecer a los miembros de su grupo político o afines a su ideología, lo que se conoce como sesgo endogrupal. Así mismo, el comportamiento hacia el exogrupo se caracteriza por la discriminación, al considerarlos oponentes relevantes que representan una amenaza para el endogrupo. Esto implica una mayor polarización al incluir una visión hostil del otro y perspectivas cada vez más extremistas de los temas políticos (Zhuravskaya et al., 2020). Esa dinámica polarizante se incrementa en épocas de campañas electorales, pues los diferentes grupos compiten entre sí por el voto favorable de la ciudadanía. Por ello, “marcan” su posición ante diferentes temas socialmente relevantes [polarización temática], e intentan activar emociones positivas hacia los miembros del endogrupo y sus creencias, así como emociones negativas hacia el exogrupo y sus postulados [polarización afectiva]. Cuanto mayor sea la identificación endogrupal, mayor es la probabilidad de polarización (Hansen & Kosiara-Pedersen, 2017; Wilson et al., 2020). De esta manera, el exogrupo puede convertirse en un enemigo y en una amenaza, lo que afecta a la convivencia democrática. En el marco intergrupal, la polarización afectiva implica la intensificación de actitudes y emociones caracterizadas tanto por la aversión hacia el grupo externo como por el favoritismo hacia el grupo interno. El primero es el componente predominante, mientras que el segundo sigue siendo objeto de debate entre los estudiosos. Cabe destacar que el favoritismo hacia el grupo interno no implica necesariamente animadversión hacia el grupo externo (Bliuc et al., 2021). Del mismo modo, aún no se sabe con certeza si la polarización afectiva es causa o consecuencia de otros tipos de polarización, como la polarización ideológica, es decir, la creciente brecha ideológica entre grupos políticos, marcada por una divergencia significativa
Cap. 4. Polarización política, emociones y perspectiva temporal 105 en las actitudes y posiciones entre adversarios políticos (Moore-Berg et al., 2020; Orian Harel et al., 2020; Wilson et al., 2020). Lo que se sabe es que las emociones relacionadas con la polarización afectiva tienen una influencia significativa en la percepción de los demás y en la percepción de las diferencias intergrupales, especialmente en contextos que implican ideologías o partidos políticos. Esto amplifica el principio de acentuación y socava las relaciones intergrupales, fomentando climas afectivos que promueven una gestión agresiva e incluso violenta de los conflictos intergrupales (Moore-Berg et al., 2020). La comunicación de las élites políticas puede ser un medio a través del cual se evidencia la polarización, tanto en discursos, como en debates y redes sociales digitales. Estas últimas han tomado protagonismo al ser de contacto permanente y brindar realimentación inmediata (Bordonaba-Plou, 2019; Hong & Kim, 2016; Kubin & von Sikorski, 2021). Al comunicarse a través de ellas, los candidatos tienen un panorama actualizado de las respuestas de la ciudadanía frente a su comunicación. Esto ha permitido evidenciar que los contenidos ideológicamente polarizantes generan un mayor impacto y estimulan emociones más intensas en los ciudadanos (Serrano-Puche, 2021; Zhuravskaya et al., 2020). Las investigaciones indican que la polarización afectiva se ve exacerbada por las campañas políticas, en particular las que tienen un trasfondo negativo. Esto se atribuye a que las campañas refuerzan las identidades partidistas de los ciudadanos y perpetúan las creencias estereotipadas sobre los oponentes. Los estudios han demostrado que la identidad partidista se basa predominantemente en afectos más que en afiliaciones ideológicas, lo que subraya la importancia de la polarización afectiva en los sistemas democráticos (Iyengar et al., 2012). 4.2.2. Emociones intergrupales Al comunicarse, las figuras políticas activan las identidades sociales o políticas de los ciudadanos, lo que permite estimular emociones que pueden ser usadas como capital afectivo, esto es, como una utilidad que favorece los objetivos de las élites. Cuanto más intensas sean las emociones, más probabilidad existe de motivar al público a emitir comportamientos y su manipulación aumentará o disminuirá los niveles de polarización, como sucede con los tuits emocionales que tienen mayor probabilidad de ser difundidos (Boccia Artieri et al., 2021; Dang-Xuan et al., 2013; Mackie et al., 2008; Sunstein, 2022). La activación de emociones positivas o negativas por parte de las élites propicia un determinado clima emocional que influirá en el comportamiento político de la ciudadanía. Así, los candidatos de los partidos de gobierno aumentan el uso de emociones positivas cuando se acercan las votaciones (Jordan & Pennebaker, 2020). Sin embargo, los políticos caracterizados como extremistas usan tonos emocionales más negativos y manifiestan emociones similares, aunque tengan afiliaciones políticas distintas. 4.2.3. Creencias deslegitimadoras Además de las emociones, las élites comunican creencias en sus mensajes. A partir de los argumentos esgrimidos, los actores políticos influencian a los ciudadanos con proposiciones que implican creencias sociales, coherentes con narrativas colectivas y que
Diana Camila Garzón-Velandia 112 particular hacia el futuro. Por el contrario, la polarización es mayor en las élites cuando la perspectiva es positiva y se orienta hacia el endogrupo, lo que resulta ser un indicador de sesgo endogrupal. 4.4.5.2. Emociones intergrupales en las votaciones andaluzas En la Tabla 8 se muestran las emociones intergrupales de mayor frecuencia en las dos muestras, evidenciando que las élites tienen un tono emocional, tanto positivo como negativo, más alto que los ciudadanos. Emociones como pasión y tranquilidad son características de las élites, mientras que gratitud y la desesperación son características de los ciudadanos. La desconfianza es una constante en los ciudadanos y la tristeza en las élites. En general, se observa que la esperanza es la emoción particular de la perspectiva de futuro positivo, el orgullo del presente positivo y la culpa del pasado negativo. Tabla 8. Emociones intergrupales con mayor frecuencia en élites y ciudadanos andaluces Perspectiva Temporal Élite Ciudadanos Emoción Promedio (t) D.E Emoción Promedio (t) D.E Pasado Positivo Amor 2.91 3.52 Esperanza 1.71 2.64 Felicidad 2.86 (2.21) 2.67 Confianza 1.58 2.15 Pasión 1.81 3.20 Satisfacción 1.49 2.50 Pasado Negativo Decepción 3.35 1.85 Culpa 1.77 2.29 Tristeza 2.33 3.29 Desconfianza 1.48 2.41 Culpa 2.19 0.21 Decepción 1.39 2.17 Presente Positivo Esperanza 2.21 (3.85) 2.55 Esperanza 1.85 (3.85) 2.57 Satisfacción 2.02 (4.55) 2.51 Orgullo 1.79 2.58 Orgullo 1.96 2.38 Satisfacción 1.63 (4.55) 2.38 Presente Negativo Desconfianza 2.03 2.44 Desconfianza 1.72 2.55 Tristeza 1.88 2.24 Desesperación 1.42 2.19 Ira 1.84 (2,66) 2.42 Tristeza 1.41 2.24 Futuro Positivo Esperanza 11.84 (3.01) 3.47 Esperanza 3.34 (3.01) 3.94 Tranquilidad 3.95 (3.13) 1.15 Gratitud 1.62 2.76 Confianza 3.95 1.15 Satisfacción 1.34 2.53 Futuro Negativo - - - Enojo 1.64 2.01 - - - Desconfianza 1.63 2.38 - - - Decepción 1.29 2.93 Nota: el subrayado representa la diferencia en la emoción entre los ciudadanos y la élite. Publicada en https://doi.org/10.1111/asap.12416. con licencia internacional Creative Commons Atribución- No Comercial 4.0 [CC BY NC SA 4.0]
Cap. 4. Polarización política, emociones y perspectiva temporal 113 Al analizar la polarización afectiva en función de las emociones intergrupales más frecuentes en ambas muestras [Tabla 9], se evidencia que las élites aumentan su polarización con el uso de tranquilidad y esperanza en su comunicación digital; mientras que los ciudadanos lo hacen con el uso de satisfacción y pasión. Estas emociones resultan polarizantes desde la perspectiva del sesgo endogrupal. Sin embargo, al analizarlo en función de la perspectiva temporal, los ciudadanos disminuyen la polarización afectiva cuando la comunicación refleja esperanza o gratitud solo si se dirigen al pasado o el futuro. En cuanto a las emociones negativas, se identifica que todas las emociones negativas aumentan significativamente la polarización, en particular, la tristeza y la decepción; aunque en la ciudadanía emociones como desconfianza y desesperación son más influyentes. En un análisis basado en las perspectivas temporales, se encuentra que la tristeza, tanto de las élites como de los ciudadanos, disminuye la polarización solo si se enfoca al exogrupo en presente y pasado.
Cap. 4. Polarización política, emociones y perspectiva temporal 114 Tabla 9. Polarización afectiva en función de las emociones intergrupales más frecuentes en Andalucía Emoción Élite Ciudadanos Polarización media sin la emoción discreta (t) D.E Polarización media con la emoción discreta (t) D.E Polarización media sin la emoción discreta (t) D.E Polarización media con la emoción discreta (t) D.E Tranquilidad .20*(-3.12) .18 .23*(-3.12) .14 .20*(-2.80) .24 .21*(-2.80) .18 Esperanza .19*(-2.32) .19 .21*(-2.32) .14 .20*(-2.82) .26 .21*(-2.82) .17 Pasión .20 .18 .20 .13 .20*(-4.67) .24 .22*(-4.67) .17 Orgullo .20 .19 .21 .13 .19*(-3.37) .26 .21*(-3.37) .17 Satisfacción .20 .19 .21 .13 .19*(-3.58) .26 .21*(-3.58) .16 Confianza .19 .19 .21 .14 .20*(-2.12) .25 .21*(-2.12) .17 Tristeza .18*(-8.87) .16 .30*(-8.87) .18 .18*(-19.52) .22 .31*(-19.52) .26 Enojo .19*(-5.97) .17 .27*(-5.97) .17 .18*(-16.92) .23 .31*(-16.92) .24 Ira .18*(-7.78) .16 .28*(-7.78) .18 .18*(-17.54) .23 .29*(-17.54) .23 Desconfianza .18*(-9.13) .16 .29*(-9.13) .18 .17*(-24.84) .22 .33*(-24.84) .25 Desesperación .19*(-6.31) .16 .27*(-6.31) .17 .18*(-20.24) .22 .31*(-20.24) .25 Decepción .19*(-8.42) .16 .30*(-8.42) .16 .18*(-20.21) .22 .32*(-20.21) .26 Culpa .18*(-8.21) .16 .29*(-8.21) .17 .18*(-17.83) .23 .31*(-17.83) .25 *Existe diferencias estadísticamente significativas en la emoción si está presente o no en el discurso, analizando ciudadanos y élite de forma independiente. Nota: el subrayado señala los cambios estadísticos de mayor magnitud. Publicada en https://doi.org/10.1111/asap.12416. con licencia internacional Creative Commons Atribución-No Comercial 4.0 [CC BY NC SA 4.0]
Diana Camila Garzón-Velandia 115 4.4.5.3. Creencias deslegitimadoras en las votaciones andaluzas Las palabras asociadas a creencias deslegitimadoras del adversario y que preparan para el conflicto tienen mayor frecuencia en los ciudadanos, quienes se enfocan en la corrupción [f. 112] y usan palabras que desligitiman al exogrupo como: fascistas [f. 77], cobardes [f. 21] y corruptos [f. 21]. Por su parte, las élites usan menos palabras que deslegitiman al exogrupo y se enfocan en la violencia [f. 27] y la corrupción [f.12]. 4.4.6. Discusión Con el objetivo de identificar los niveles de polarización afectiva de la campaña electoral de Andalucía en redes sociales, se tomaron los tuits de las élites y los ciudadanos durante las campañas. Se midieron las perspectivas temporales, creencias deslegitimadoras y emociones intergrupales, para identificarlas en la comunicación política conforme con la categoría social. Los resultados ponen de relieve tres aspectos importantes: las tendencias discursivas basadas en la perspectiva temporal, la dinámica de polarización cuando el discurso se dirige hacia el endogrupo o el exogrupo, y la polarización afectiva mediada por las emociones discriminativas más significativas. Estos aspectos se tratarán con mayor profundidad a continuación. Se evidenció que la comunicación de las élites y los ciudadanos se centra en el presente, lo que resulta relevante dado que la construcción de las campañas suele enfocarse en los beneficios de la comunidad en el futuro si el candidato es elegido. Sin embargo, la comunicación dirigida al presente puede ser una estrategia para hacer el discurso más concreto en términos cognitivos y temporales que facilite la comunicación con los ciudadanos (Aguilar-Pardo, et al., 2024). Esta estrategia representa una variable que polariza, pues cuando la comunicación de las élites se enfoca en el presente de forma negativa y hacia el exogrupo aumentan las puntuaciones de polarización afectiva; mientras que, si se enfoca hacia el futuro de forma positiva y dirigida al endogrupo, se polariza en un característico sesgo endogrupal. De igual manera, la comunicación política de las élites se caracteriza por tonos emocionales más altos que los ciudadanos. Aunque tengan el mismo nivel de polarización en general, los ciudadanos tienden a la discriminación del exogrupo, lo que lo hace aún más negativo y consistente con el uso de palabras de proscripción para deslegitimar al exogrupo. Por su parte, las élites tienden al sesgo endogrupal, lo cual explica por qué las emociones positivas como tranquilidad y esperanza aumentan la polarización, al mencionar que el candidato de preferencia es la opción indicada para la comunidad. Estos hallazgos son consistentes con la teoría de emociones intergrupales (Mackie et al., 2008), al considerar que las emociones que se enmarcan en una identidad social, en este caso política, dirigen a las personas a realizar appraisals con base en su pertenencia al grupo y en pro de su protección. Dada la fuerte identificación de los usuarios de la red con sus ideologías y partidos, los niveles de polarización aumentan, aun cuando se trate de sesgo endogrupal y no de discriminación exogrupal. Desde esta perspectiva teórica, las emociones discretas analizadas desde la particularidad aportan claridad sobre la comunicación. Por ejemplo, el orgullo resulta ser fundamental para reforzar la identidad partidaria y cohesionar al grupo para enfocarlo en el objetivo de la campaña. Esto es coherente con la esperanza, como una emoción transversal cuya función de crear expectativas a futuro es altamente movilizadora (Widmann, 2021).
Diana Camila Garzón-Velandia 116 A pesar de tener un tono emocional más alto, las élites se ven menos polarizadas con el uso de las emociones, en contraste con los ciudadanos, quienes se polarizan con emociones como la pasión y satisfacción. Estas dos emociones se caracterizan por aumentar el sesgo endogrupal y ser impulsoras ante una fuerte vinculación hacia un estímulo o concepto, en este caso, hacia las propias convicciones políticas (APA, 2023). De igual manera, otra emoción polarizante resultó ser la desesperación, que se relaciona con la pérdida de control y autoeficacia ante la sensación de que las cosas están profundamente equivocadas y no cambiarán para mejor. En el caso de la muestra, se asoció con reclamaciones de los usuarios frente a la solución de problemas socialmente relevantes como la corrupción. Estos datos se contextualizan en medio de la victoria de Juan Manuel Moreno y del Partido Popular -PP- [ideología de derecha] con la mayoría absoluta de votos, que le aseguraron la presidencia de la comunidad de Andalucía por cuatro años más. Aunque las votaciones auguraron la continuidad de Moreno en el poder como presidente, el parlamento viró hacia la derecha ante la victoria del Partido Popular sobre el Partido Socialista Obrero Español -PSOE- [ideología de izquierda] que ha sido el partido que ha gobernado en la mayoría de los periodos de la Comunidad (Junta de Andalucía, 2022). Este panorama y sistema parlamentario brinda claridad ante el alto sesgo endogrupal de las élites, quienes intentan cohesionar al grupo con emociones como esperanza, tranquilidad y confianza para obtener una victoria absoluta que evite la negociación del parlamento. Así mismo, permite entender la frecuencia de palabras asociadas a desesperación por parte de los ciudadanos, posiblemente de izquierda, que vieron caer la hegemonía de su ideología en el parlamento y que utilizaron más palabras deslegitimadoras como fascistas. En este contexto político, todas las emociones estadísticamente significativas fueron polarizantes en el discurso, aunque la tristeza resulta ser despolarizante en el caso exclusivo de ser utilizada hacia el exogrupo y orientada al pasado o presente. Así mismo, la gratitud o esperanza despolarizan, solo si se dirigen al pasado o futuro. Esto resulta relevante, dado que brinda claridad sobre las emociones que pueden reducir los niveles de polarización política en las redes sociales. 4.5. ESTUDIO 2B 4.5.1. Datos Se utilizaron dos conjuntos de datos: los tuits emitidos por los candidatos a la presidencia de Colombia de 2022 y los mensajes de los usuarios no oficiales relacionados con las elecciones. 4.5.1.1. Élites colombianas 6566 tuits emitidos por los ocho candidatos a la presidencia de Colombia desde el 11 de marzo [fecha de inscripción oficial como candidatos] hasta el 19 de junio de 2022 [fecha de elecciones] por los candidatos presidenciales. La mitad de los candidatos tienden a la derecha política, uno al centro y tres a la izquierda, entre los cuales se encuentra el candidato ganador, Gustavo Petro, uno de los primeros presidentes declarado de izquierda.
Cap. 4. Polarización política, emociones y perspectiva temporal 117 4.5.1.2. Ciudadanos colombianos 27782 tuits emitidos por 13425 cuentas desde el 11 de marzo hasta el 19 de junio de 2022 por usuarios no oficiales, partidos, ni medios de comunicación, que mencionaran a los candidatos o utilizaran etiquetas asociadas con las elecciones o candidatos. En ambos conjuntos de datos se eliminaron los trinos conformados por menos de 10 palabras, los retuits y los registros duplicados. En total se recolectaron 34348 tuits de ambas muestras. 4.5.2. Procedimiento y análisis de datos Dado que se realizó una replicación del estudio 2A, en este estudio se siguieron los mismos pasos para descargar los tuits, depurar los datos, preparar las variables y analizar los datos. Se utilizaron los mismos instrumentos y cálculos estadísticos. 4.5.3. Resultados 4.5.3.1. Polarización afectiva, categoría social y perspectiva temporal en Colombia En general, los niveles más altos de polarización corresponden a las perspectivas temporales negativas, en la que resalta en pasado negativo, como se muestra en la Tabla 10. Es importante destacar que las élites se polarizan más cuando se refieren al pasado, tanto positivo como negativo, mientras que los ciudadanos se polarizan cuando se comunican en referencia al futuro positivo y pasado negativo. Se evidencia mayor polarización en los ciudadanos, especialmente en perspectivas negativas dirigidas al exogrupo. Tabla 10. Polarización afectiva en función de la Categoría social y la Perspectiva Temporal en Colombia Perspectiva Temporal Categoría social (t) Élites políticas (Candidatos) Ciudadanos Frec. tuits Polarización Promedio (t) D.E Frec. tuits Polarización Promedio (t) D.E Pasado Positiva Endo 20 .29*(3.84) .04 44 .29*(10.97) .05 Exo 47 .20*(3.84) .15 420 .17*(10.97) .16 Pasado Negativa Endo 4 .15*(-6.24) .12 21 .15*(-22.25) .12 Exo 18 .77*(-6.24) .19 245 .78*(-22.25) .18 Presente Positiva Endo (-2.74) 1689 .27*(20.74) .05 1990 .28*(44.45) .05 Exo (3.31) 1514 .19*(20.74) .14 7062 .19*(44.45) .16 Presente Negativa Endo (3.05) 206 .16*(-48.72) .11 336 .13*(-87.63) .11 Exo (-8.29) 486 .67*(-48.72) .16 2850 .73*(-87.63) .17 Futuro Positiva Endo (-2.65) 59 .27*(2.62) .05 51 .29*(9.85) .05 Exo 19 .19*(2.62) .14 74 .12*(9.85) .15 Futuro Negativa Endo 2 .12*(-4.22) .18 4 .08*(-7.12) .17 Exo 3 .58*(-4.22) .08 16 .77*(-7.12) .17 *Existen diferencias significativas (p < .05) entre la polarización de Endogrupo y Exogrupo en la misma perspectiva temporal. La comparación se realiza entre endo y exogrupo para élite y ciudadanos de forma independiente. La polarización promedio se mide en una escala de 0 a 1. El subrayado representa la diferencia en la polarización afectiva entre los ciudadanos y la élite Nota: Se eliminaron los tuits que tenían valores iguales en las categorías sociales. Publicada en https://doi.org/10.1111/asap.12416. con licencia internacional Creative Commons Atribución- No Comercial 4.0 [CC BY NC SA 4.0]
Diana Camila Garzón-Velandia 118 4.5.3.2. Emociones intergrupales en las votaciones colombianas En la Tabla 11 se muestran las emociones intergrupales que tienen mayor frecuencia en ambas muestras. Se observa que las élites manifiestan más emociones positivas y negativas en su comunicación. En general, la confianza es constante en las perspectivas temporales de las dos muestras; aunque las élites manifiestan en su comunicación felicidad, amor y satisfacción, mientras que los ciudadanos gratitud y orgullo. Por su parte, emociones negativas como desconfianza, odio y decepción se mantienen en las distintas perspectivas temporales. No obstante, las élites presentan mayor frecuencia en emociones como miedo e ira, mientras que los ciudadanos presentan emociones como culpa y tristeza. Tabla 11. Emociones intergrupales con mayor frecuencia en élites y ciudadanos colombianos Perspectiva Temporal Élite Ciudadanos Emoción Promedio (t) D.E Emoción Promedio (t) D.E Pasado Positivo Confianza 2.17 2.86 Confianza 1.84 2.70 Felicidad 1.87 (2.88) 2.26 Gratitud 1.60 2.75 Amor 1.82 2.89 Esperanza 1.23 2.40 Pasado negativo Desconfianza 2.65 3.44 Desconfianza 2.64 3.36 Odio 2.45 3.24 Odio 1.78 2.86 Decepción 1.99 2.52 Culpa 1.73 2.74 Presente positivo Confianza 2.54 (13.21) 2.92 Esperanza 1.99 (3.32) 2.81 Esperanza 2.15 (3.32) 2.66 Confianza 1.88 (13.21) 2.63 Satisfacción 2.03 (14.60) 2.47 Orgullo 1.66 (2.14) 2.54 Presente negativo Desconfianza 4.11 (8.29) 3.71 Desconfianza 3.00 (8.29) 3.61 Odio 2.51 (4.76) 2.96 Odio 2.00 (4.76) 2.90 Ira 2.31 (6.91) 2.58 Decepción 1.71 (-4.52) 2.63 Futuro Positivo Esperanza 3.35 (-2.01) 3.26 Esperanza 4.20 (-2.01) 3.93 Confianza 2.88 (3.06) 3.53 Confianza 1.68 (3.06) 2.74 Satisfacción 2.02 (2.40) 2.29 Orgullo 1.52 2.98 Futuro Negativo Desconfianza 5.51 4.64 Desconfianza 2.93 4.08 Miedo 3.31 2.70 Tristeza 2.62 3.41 Ira 3.10 4.24 Odio 2.43 5.48 Nota: El subrayado representa la diferencia en la emoción entre los ciudadanos y la élite. Publicada en https://doi.org/10.1111/asap.12416. con licencia internacional Creative Commons Atribución- No Comercial 4.0 [CC BY NC SA 4.0]
Cap. 4. Polarización política, emociones y perspectiva temporal 119 Los análisis de la polarización afectiva en función de las emociones enlistadas [Tabla 12] evidencian que las élites se ven estadísticamente más despolarizadas con el uso de emociones como gratitud, felicidad, esperanza y amor; mientras que este fenómeno solo sucede en los ciudadanos con orgullo. Al discriminar los análisis de acuerdo con la perspectiva temporal, se identifica que esperanza, amor y felicidad disminuyen la polarización si se enfoca en el futuro, principalmente hacía en endogrupo, aunque en menor medida hacia el exogrupo. Lo mismo sucede en los ciudadanos, pero solo si se enfoca la esperanza en el presente tanto en el endo como en el exogrupo. Respecto a las emociones negativas, odio, desconfianza y decepción son altamente polarizantes en ambas muestras, aunque los ciudadanos se ven más polarizados con las emociones negativas en general, resaltando, además de las mencionadas, emociones como ira y culpa. No obstante, la tristeza despolariza a los ciudadanos cuando esta se dirige al pasado en ambas categorías sociales.
Cap. 4. Polarización política, emociones y perspectiva temporal 120 Tabla 12. Polarización afectiva en función de las emociones intergrupales más frecuentes en Colombia Emoción Élite Ciudadanos Polarización media sin la emoción discreta (t) D.E Polarización media con la emoción discreta (t) D.E Polarización media sin la emoción discreta (t) D.E Polarización media con la emoción discreta (t) D.E Gratitud .25*(3.86) .21 .23*(3.86) .16 .22 .28 .22 .20 Felicidad .25*(3.17) .22 .24*(3.17) .15 .22 .28 .21 .20 Esperanza .25*(3.43) .22 .24*(3.43) .15 .22 .29 .22 .20 Orgullo .25 .21 .24 .15 .22*(2.01) .28 .21*(2.01) .20 Amor .25*(6.28) .21 .23*(6.28) .15 .22 .28 .22 .20 Satisfacción .25*(2.16) .22 .24*(2.16) .15 .22 .28 .21 .20 Tristeza .22*(-15.25) .18 .32*(-15.25) .21 .19*(-41.05) .25 .36*(-41.05) .27 Odio .22*(-19.80) .17 .35*(-19.80) .22 .18*(-49.17) .24 .38*(-49.17) .28 Ira .22*(-18.24) .18 .33*(-18.24) .22 .18*(-46.26) .25 .37*(-46.26) .27 Desconfianza .20*(-25.17) .16 .33*(-25.17) .22 .16*(-58.69) .23 .37*(-58.69) .28 Miedo .23*(-14.42) .18 .33*(-14.42) .22 .19*(-36.12) .25 .35*(-36.12) .27 Decepción .23*(-15.91) .18 .34*(-15.91) .22 .18*(-44.72) .25 .37*(-44.72) .28 Culpa .23*(-12.57) .19 .32*(-12.57) .21 .19*(-38.66) .25 .38*(-38.66) .28 *Existe diferencias estadísticamente significativas en la emoción si está presente o no en el discurso, analizando ciudadanos y élite de forma independiente. Nota: el subrayado señala los cambios estadísticos de mayor magnitud. Publicada en https://doi.org/10.1111/asap.12416. con licencia internacional Creative Commons Atribución-No Comercial 4.0 [CC BY NC SA 4.0]
Diana Camila Garzón-Velandia 121 4.5.3.3. Creencias deslegitimadoras en las votaciones colombianas Respecto a las palabras asociadas a las creencias deslegitimadoras que preparan para el conflicto, las élites usan menos este recurso, enfocándose en los tópicos relevantes en el contexto nacional como: corrupción (f. 260), violencia (f. 156), guerra (f. 83), odio (f. 64); aunque utilizan varias palabras que deslegitiman al adversario como: corruptos (f. 122), criminales (f. 109), tirano (f. 57), politiqueros (f. 36) y violentos (f. 34). Por su parte, los ciudadanos usan estas palabras de manera significativa, particularmente, haciendo referencia a las problemáticas relevantes del país como: corrupción (f. 789), odio (f. 156), FARC (f. 201), violencia (f. 185) y continuismo (f. 111), así como palabras que deslegitiman al adversario como corruptos (f. 384), guerrillero (f. 155) y criminales (f. 205). 4.5.4. Discusión Con el fin de determinar los niveles de polarización afectiva en una campaña electoral nacional en redes sociales a través de la perspectiva temporal, la categoría social, las creencias deslegitimadoras y emociones intergrupales, se tomó una muestra de tuits de élites y ciudadanos en las elecciones para la presidencia colombiana. A través de los datos recogidos se identificó la perspectiva temporal mantenida en la comunicación política durante las elecciones y cómo fluctuaba la polarización afectiva en función de emociones específicas. Estos dos aspectos se analizarán en profundidad a continuación. Mediante los análisis lingüísticos se determinó que las élites tienen tonos emocionales más intensos que los ciudadanos, más polarización afectiva y más uso de creencias deslegitimadoras por tuit. Sin embargo, en la discriminación por perspectiva temporal, los ciudadanos tienen mayor polarización y usan con mayor frecuencia las palabras asociadas a creencias deslegitimadoras en general. Esto sugiere que las élites establecen la agenda política dando la pauta para que los ciudadanos expresen sus opiniones en redes al respecto, con estrategias comunicativas que son consistentes con las de las élites, aunque algunos estudios sugieren que esto sucede solo en algunos sectores de la sociedad (Widmann, 2022). Se encontró una tendencia de comunicación centrada en el presente que es común entre élites y ciudadanos, así como la tendencia a aumentar los niveles de polarización cuando se refieren al pasado. Esta estrategia temporal implica una atribución externa de los problemas socialmente relevantes, como los casos de corrupción y violencia política que se han presentado en el país en los últimos años y que es consistente con la emoción de culpa que atribuyeron los ciudadanos al exogrupo, lo que es consistente con la perspectiva temporal evidenciada en personas que viven en ambientes socioeconómicos vulnerables (Fieulaine & Apostolidis, 2015). Adicionalmente, los ciudadanos se polarizaron al referirse al futuro de forma negativa, lo que se asocia con los altos niveles de desconfianza en los candidatos y una visión poco optimista del futuro que, si bien no está contemplada en la teoría original de Zimbardo y Boyd (2009), sí se ha encontrado y considerado en extensiones posteriores (Carelli et al., 2014). Estos dos comportamientos referidos a los tiempos verbales y las emociones se dan en el marco de un cambio ideológico en Colombia, dado que es uno de los primeros candidatos de izquierda que gana las elecciones nacionales en un país tradicionalmente conservador. La victoria de Gustavo Petro se dio bajo una inflación y devaluación constantes, así como bajo una promesa de cambio y paz total, pero con un pasado como exmiembro de una guerrilla,
128 CAPÍTULO 5. EL ROL DE LA CATEGORÍA SOCIAL EN LA DESPOLARIZACIÓN EN REDES SOCIALES DIGITALES Asesor temático: Carlos Gantiva – Universidad de los Andes. Colombia 5. Títulos 5 5.1. RESUMEN Los contenidos que los usuarios consumen en línea están relacionados con la polarización política, en particular, con la afectiva. Se ha encontrado que contenidos partidistas y que estimulan emociones negativas aumentan la polarización, sin embargo, es importante preguntarse ¿Cómo favorecer la despolarización en línea? Para esto se realizaron dos estudios en los que se abordó el rol de las élites políticas en la promoción de la despolarización a través de su comunicación digital. En el primer estudio, de tipo exploratorio, se analizaron las respuestas de los usuarios a tuits de dos figuras políticas. En el segundo estudio, de tipo experimental, se evaluó el efecto de la categoría social de la figura política que emite un tuit sobre la despolarización, mediante dos estrategias diferenciadas en el mensaje. Se encontró que existe polarización asimétrica hacia la derecha, que facilitó la despolarización de los partidarios de izquierda. Para reducir la polarización en redes a través de la comunicación política se sugiere que los líderes políticos realicen cambios sutiles y paulatinos de sus discursos a través de la humanización de todos los grupos, promoviendo emociones como esperanza, tranquilidad, compasión y empatía. 5.2. INTRODUCCIÓN ¿Por qué las personas se polarizan más en las redes sociales que fuera de ellas? Varias investigaciones se han enfocado en encontrar a los responsables de la polarización política. Mas allá de encontrar relaciones causales, las investigaciones al respecto han concluido que las variables relacionadas con las redes sociales, como las noticias falsas, la desinformación, los contenidos partidistas, los clics baits y el lenguaje de odio tienen relación con distintas subclases de polarización (Thornal, 2015; Van Bavel et al., 2021; Zhuravskaya et al., 2020). Sin embargo, las plataformas en sí mismas no son las únicas variables relacionadas con la polarización. Se ha encontrado que el enmarcamiento y la naturaleza partidista que algunos medios de comunicación usan para retratar el contenido compartido en redes, pueden empeorar la fragmentación social. Este tipo de contenido aumenta la polarización de los ciudadanos de manera significativa, debido a que moldean la forma en que las personas perciben a los demás y a los temas socialmente relevantes (Arceneaux et al., 2012; Baum & Groeling, 2008). 5.2.1. Las élites, su comunicación y la polarización política Sumado a los contenidos partidistas, la polarización de los ciudadanos se relaciona con la actitud que mantienen sus referentes políticos, quienes conforman otra de las variables
Cap. 5. Categoría social y despolarización relevantes. Las posiciones extremas de las figuras políticas reducen las posibilidades de los ciudadanos para identificarse con ideologías más centrales, lo que se asocia con una polarización popular o de masas (Farina, 2015; Schaffner, 2011; Wojcieszak, 2016). Estas afiliaciones, cada vez más distantes entre sí, se ven reflejadas en la comunicación política de las élites en sus redes sociales, ya que los espacios digitales han tomado relevancia como medio de comunicación entre las figuras políticas y los ciudadanos. A través de las plataformas, las élites pueden generar y promover discursos que ahondan en las diferencias intergrupales, cuestionar la legitimación de las instituciones públicas y compartir contenido politizado y partidista, lo que aumenta la polarización política desde el discurso (Hong & Kim, 2016; Waisbord, 2020). Las élites políticas tienen un rol importante en los grupos, de hecho, suelen ser su cabeza visible, lo que les brinda la posibilidad de influenciar normativa e informativamente a los ciudadanos que se identifican con ellos. De esta manera, las creencias y actitudes que transmiten mediante sus discursos suelen ser adoptadas y mantenidas por los ciudadanos, en particular, aquellas que exageran las diferencias entre grupos políticos de manera genérica, lo cual favorece una visión negativa del otro e incentiva la polarización afectiva (Novoa et al., 2023). La influencia que las élites políticas ejercen se explica debido a que la polarización tiene lugar en un contexto intergrupal. La categorización endogrupo - exogrupo, que está en el origen de la identidad social, da lugar a conducta de favoritismo endogrupal y discriminación exogrupal (Tajfel & Turner, 2004). Esta clasificación favorece la sobre-simplificación de la percepción del otro y genera un pensamiento polarizado que tiende, tanto a la defensa y promoción del endogrupo, como a la deslegitimación del exogrupo (Bliuc et al., 2021). La comunicación de las élites puede aumentar la polarización temática respecto a temas culturalmente relevantes. La polarización temática o "issue polarization" se refiere a la división de los individuos respecto a sus opiniones y actitudes hacia temas específicos. Esta polarización puede ser exacerbada por la exposición selectiva a medios de comunicación que refuerzan las creencias preexistentes y por la creciente influencia de las redes sociales, donde los algoritmos tienden a crear cámaras de eco que limitan la exposición a puntos de vista contrarios. A su vez, los ciudadanos tienden a alinear sus opiniones con las de las élites políticas con las que se identifican, un proceso conocido como "cue-taking" o toma de señales. Esto puede llevar a una mayor polarización temática cuando las élites políticas promueven mensajes divisivos y simplificados sobre temas complejos (Iyengar & Westwood, 2015). Cuando las élites políticas polarizan un tema, esto no solo afecta las actitudes de los ciudadanos, también se incrementa la percepción de conflicto y hostilidad entre diferentes grupos sociales, lo que se relaciona con polarización afectiva (Adams & Rexford, 2017). De hecho, no hace falta una posición extrema para que las élites polaricen a los ciudadanos, pues las señales de pertenencia ambiguas pueden reforzar las identidades grupales y generar respuestas intensas en los ciudadanos. De manera que, aun en ausencia de discurso partidarios o sesgados, las personas interpretan los mensajes del endogrupo o exogrupo conforme a las expectativas que tienen de sus líderes u oponentes sobre temas sociales o políticos (Bäck et al., 2023). Es importante señalar que, cuando los ciudadanos se enfrentan a mensajes de un representante político sin una clara posición de defensa, su interpretación se ve influenciada por la afiliación del emisor. Los sujetos están más de acuerdo con los mensajes cuando el emisor es parte de su endogrupo, en contraste con el exogrupo. Esto se ve exacerbado ante la
Diana Camila Garzón-Velandia 130 presencia de señales partidistas y ante intensas filiaciones políticas por parte de los ciudadanos (Bäck et al., 2023; Boudreau & Mackenzie, 2014). Las actitudes de los ciudadanos hacia temas políticos se han medido usualmente con encuestas. Sin embargo, el uso de tecnología de seguimiento ocular [eye tracker] ha ofrecido nuevas perspectivas sobre cómo las actitudes políticas y la polarización pueden influir en la atención y procesamiento de la información. Estudios recientes han demostrado que los individuos tienden a prestar más atención a la información que confirma sus creencias políticas y a evitar o mirar menos la información que las contradice, un fenómeno conocido como "sesgo de confirmación" (Lodge & Taber, 2013). El seguimiento ocular permite medir directamente estos patrones de atención, evidenciando cómo la polarización política puede influir en la manera en que las personas procesan la información visual. Por ejemplo, se ha encontrado que los usuarios de Facebook con fuertes inclinaciones políticas mostraban patrones de atención sesgados hacia contenidos alineados con sus propias opiniones, lo que sugiere que la polarización no solo afecta las actitudes, sino también la atención y la percepción de la información (Bakshy et al., 2015). 5.2.2. Polarización política y la deslegitimación Ahora bien, en contextos de conflicto, la comunicación de las élites se caracteriza por un estilo comunicativo polarizado en el que se fomenta la seguridad hacia el endogrupo y el miedo hacia el exogrupo. Así, se promueve la idea de que el otro es un enemigo peligroso que debe ser atacado. La estimulación de ciertas emociones es clave para motivar a la acción colectiva, ya sea en el ambiente digital o físico. Por ejemplo, estimular miedo dificulta la integración de nuevas perspectivas del exogrupo, puesto que implica una sensación de aversión hacia el otro (Bar-Tal, 2001). Otra emoción altamente polarizante es la ira, la cual supone hostilidad que moviliza a la acción para corregir situaciones que se consideran injustas y que puede llevar al deseo de dañar al otro. Esto la acerca al odio, una emoción intensa en la que se considera necesario acabar con el otro, considerado como un ente inferior (Halperin & Pliskin, 2014). Estas emociones negativas e intensas se vinculan a las creencias deslegitimadoras en las que se considera al exogrupo como infrahumano, se le evalúa negativamente y se le categoriza con etiquetas que lo determinan como infractor de las normas sociales (Bar-Tal, 1998). Al promover este tipo de creencias se escalan los conflictos, al punto en el que se consideran que son intratables y no puede haber una solución distinta a la violencia. Este escalamiento involucra nuevamente emociones, en un ciclo en el que se construyen barreras psicosociales que impiden a los sujetos ver alternativas pacíficas y proceder a procesos de reconciliación (Bar-Tal et al., 2007; Cohen et al., 2014; Villa Gómez et al., 2019). La intensificación de los conflictos intergrupales implica la deslegitimación del otro y de sus motivos. Deslegitimar supone cuestionar la validez o legitimidad del exogrupo al ser percibido como desviado de la norma del endogrupo. Al deslegitimar al exogrupo se refuerza la deshumanización de sus miembros, lo que implica negar la atribución de un estatus humano. La deshumanización implica una clasificación del exogrupo en una categoría negativa extrema en la que se justifica tomar acciones igualmente extremas. Esto genera una visión de que el endogrupo es superior y, por tanto, está en una posición que le permite atacar, eliminar o dominar al otro. Así, la deshumanización puede ser entendida como una forma de deslegitimación que integra aspectos de autoridad, moralidad y racionalidad (Tutkal, 2023).
Cap. 5. Categoría social y despolarización La polarización política afectiva fomenta la deshumanización de los partidarios opuestos, confiere una naturaleza moralista y facilita la movilización grupal, fortaleciendo las barreras psicosociales que dificultan desescalar el conflicto y promover la reconciliación. Reducir las barreras psicosociales es una tarea difícil, pues implica modificar las creencias y actitudes de las personas. Para ello, la estimulación de emociones como empatía o esperanza es relevante. La primera supone experimentar emociones parecidas o acordes con las de otras personas, que usualmente, se relaciona con la compasión; mientras que la segunda implica generar alternativas que se sobreponen al miedo para solucionar una dificultad (Villa Gómez et al., 2019). Promover este tipo de emociones se relaciona con la disminución de la polarización afectiva y, a su vez, con los procesos de reconciliación (Rico & Barreto, 2021). 5.2.3. Legitimar y despolarizar La relación entre la despolarización y la reconciliación permiten hipotetizar que es posible tomar estrategias que promueven la reconciliación para disminuir la polarización en ambientes digitales. Para lograr la reconciliación es necesario superar los resentimientos, restaurar la confianza y construir relaciones positivas, por lo tanto, reconocer el conflicto y promover narrativas, normas y valores compartidos es fundamental (Bar-Tal, 2000). Algunas de estas acciones pueden ejecutarse en entornos digitales, sin embargo, su implementación se ha probado en el contacto entre partes en conflicto que son de naturaleza usualmente bélica, en los que la polarización es una constante, pero no el fenómeno principal. Por lo anterior, empezar por reevaluar al exogrupo de manera en el que se le restaure su condición humana y se legitimen sus motivaciones y valores puede ser un paso inicial para intervenir la polarización. Estas estrategias implican reconocer la humanidad compartida entre el endogrupo y el exogrupo, superando las barreras de la diferenciación intergrupal para centrarse en las similitudes. A su vez, supone reconocer y respetar la identidad, expectativas y perspectivas del exogrupo. Para promover acciones de despolarización, el rol de las élites políticas y la comunicación digital, pueden ser particularmente útiles debido a que tienen la posibilidad de establecer nuevas normas sociales. A través del discurso, las figuras políticas pueden promover creencias y actitudes que favorezcan la reevaluación del otro, humanizándolo y legitimándolo (Barreto-Galeano et al., 2021). En consistencia, en este capítulo se presentan dos estudios en los que se aborda la despolarización con dos estrategias puntuales: la humanización de todas las partes, que implica evitar la deshumanización y retratar tanto al endogrupo como al exogrupo por igual; y, en segundo lugar, la legitimación del exogrupo, que implica el reconocimiento del otro desde una evaluación positiva en la que se recategorizan sus acciones, politicas o demandas para validarlas. Tanto la humanización como la legitimación se relacionan con la recategorización del otro como miembro de un exogrupo que es reconocido y evaluado de manera menos negativa; por lo cual, es pertiente enmarcar la intervención de la polarización en las relaciones intergrupales (Hasslam & Loughnan, 2014; Kelman, 2001). El primer estudio es una investigación exploratoria en la que se descargaron datos la red social X para identificar las diferencias entre la polarización de las respuestas de los usuarios frente a tuits en los que se utilizaron estrategias de despolarización y en los que no. Partiendo de las limitaciones que se encontraron en dicho estudio, se diseñó un segundo estudio con un experimento que tiene como objetivo determinar si la categoría social [endo o exogrupo] de
Diana Camila Garzón-Velandia 132 la élite política que emite los tuits favorece la despolarización de ciudadanos polarizados identificados como conservadores o progresistas mediante dos estrategias de despolarización. 5.3. ESTUDIO 3A 5.3.1. Hipótesis Este estudio busca comparar la polarización afectiva de las respuestas de usuarios de X, frente a tuits publicados por dos figuras políticas colombianas en los que se utilizaban estrategias despolarización y en los que no. En consistencia con dicho objetivo, como variable criterio se determina la polarización afectiva medida a través del lenguaje y como variable predictora los tuits de figuras políticas que pueden contener o no estrategias de despolarización, así como las emociones medidas a través el lenguaje que pueden contribuir a la reducción de la polarización. De igual manera, se formularon las siguientes hipótesis: H1: La polarización afectiva es menor en las respuestas de los tuits que implementaban estrategias de despolarización en contraste con tuits que no las usan. H2: Existen diferencias en la polarización afectiva de las respuestas de los tuits publicados por las dos figuras políticas. H3: Las emociones positivas como empatía, esperanza y compasión contribuirán a la reducción de la polarización. 5.3.2. Método 5.3.2.1. Datos Con el objetivo de identificar las respuestas de los usuarios de la red social X ante estrategias de despolarización de dos figuras políticas relevantes en el contexto político colombiano (Borja-Orozco, 2024), se utilizaron cuatro conjuntos de datos de muestras aleatorias de: • 4524 respuestas de usuarios de X ante el tuit de Gustavo Petro, categorizado por el uso de la estrategia de Humanización de todas las partes, publicado el 27 de septiembre de 2022. • 4417 respuestas de los usuarios de X ante el tuit de Álvaro Uribe Vélez, categorizado por el uso de la estrategia legitimación del exogrupo, publicado el 20 de junio de 2022. • 4217 respuestas de usuarios de x ante el tuit de Gustavo Petro, en el que no se utilizó ninguna estrategia de despolarización. • 3085 respuestas de usuarios de x ante el tuit de Álvaro Uribe Vélez, en el que no se utilizó ninguna estrategia de despolarización.
Cap. 5. Categoría social y despolarización Los tuits de los que se descargaron las respuestas se muestran en la Figura 12. En esta se evidencia que las figuras políticas que los publican son Gustavo Petro, presidente actual de Colombia [2022 – 2026], afiliado a las ideologías del espectro político de izquierda y; Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia [2002 – 2010] afiliado a las ideologías del espectro político de derecha. Figura 12.Tuits publicados por figuras políticas. Fuente: tomado de las cuentas oficiales de @petrogustavo y @AlvaroUribeVel Nota: En la parte superior se encuentran los tuits que no utilizan estrategias de despolarización y en la parte inferior los que las utilizan. 5.3.2.2. Procedimiento Se descargaron los tuits a través del aplicativo export comments para X introduciendo la dirección en la que se encontraba el tuit publicado. A partir de esta dirección, el aplicativo descargó una muestra aleatoria de las respuestas directas a cada tuit seleccionado. Se Humanización de todas las partes Legitimación del exogrupo
Diana Camila Garzón-Velandia 134 eliminaron los registros duplicados y las respuestas inferiores a 10 palabras, conformando así una base de datos. El contenido verbal de cada respuesta fue analizada lingüísticamente a través de LIWC. Para esto se utilizaron dos diccionarios: el de emociones intergrupales de Garzón-Velandia et al. (2020) y el diccionario de polarización de Garzón-Velandia y Pennebaker (sf). Este diccionario permite calcular un indicador de polarización afectiva. En este, puntuaciones superiores a 2.70 denotan baja polarización, entre 3.70 y 7.69 denotan polarización media y por encima de este valor polarización alta. 5.3.2.3. Análisis de datos Los datos obtenidos a través del LIWC fueron analizados mediante estadísticos descriptivos en un primer momento y, posteriormente, a través de la prueba t de student para muestras independientes. Análisis multivariantes se realizaron mediante una regresión lineal múltiple y del análisis estadístico para piezas textuales, este último a través del software sketch engine. 5.3.3. Resultados A partir de los análisis de lenguaje realizados con el software LIWC, se obtuvo la medición de la polarización, como se muestra en la Tabla 13. Las repuestas a los tuits publicados por el presidente Gustavo Petro no presentan diferencias estadísticamente significativas si se hace uso de la estrategia despolarizante humanización de todas las partes, o si no lo hace. Por su parte, las respuestas de los usuarios al tuit publicado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez presentan diferencias en las puntuaciones promedio de polarización cuando se hace o no uso de la estrategia de legitimación del exogrupo (t = -9.65). Se evidencia que hay menor polarización en los usuarios cuando esta figura política utiliza una estrategia de despolarización. Adicionalmente, la Tabla 13 muestra que hay diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas de los usuarios ante las dos figuras políticas, en las cuales hay una respuesta más polarizada ante las publicaciones de Álvaro Uribe. Tabla 13. Polarización promedio de las respuestas a los tuits publicados por las figuras políticas Tipo de Tuit Tuit publicado por Gustavo Petro Tuit publicado por Álvaro Uribe t Media D.E Interpretación Media D.E Interpretación Respuestas al tuit no despolarizante 4.18* 7.02 P. Baja 6.09* 8.58 P. media -14.44 Respuestas al tuit des-polarizante 4.17* 6.39 P. Baja 5.03* 7.88 P. media -5.65 * Existen diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas de los usuarios ante las dos figuras políticas Nota: el subrayado indica que existen diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas de la misma figura política con o sin uso de estrategia despolarizante.
Cap. 5. Categoría social y despolarización Dadas las diferencias en la medida lingüística de polarización afectiva, se compararon las emociones más frecuentes en las muestras, como se evidencia en la Tabla 14. En esta se observa que las emociones más frecuentes en las muestras en las que se usaba la estrategia de despolarización son las mismas: esperanza, odio y desconfianza. Aunque la esperanza no presenta diferencias estadísticamente significativas entre las dos muestras, tanto en odio como en desconfianza, las respuestas al tuit del expresidente Uribe, que denota legitimación del exogrupo, tienen medias más altas [con valores t que oscilan entre -2.09 y -3.69]. En general, se observa en la Tabla 14 que las respuestas ante el tuit del presidente Petro, que evidencia humanización de todas las partes, son menos emocionales. Por su parte, las respuestas ante el uso de la estrategia de legitimación del exogrupo, utilizada por el expresidente Uribe tiene una respuesta emocionalmente más intensa. Al evaluar las diferencias existentes entre las respuestas a la misma figura política, pero con uso o no de una estrategia de despolarización, se evidencia que las respuestas al presidente Gustavo Petro son más emocionales cuando utiliza la estrategia de humanización de todas las partes, tanto positiva como negativamente [con valores t entre 2.06 y 3.06]. Por su parte, las respuestas ante los tuits publicados por Álvaro Uribe denotan una respuesta más negativa cuando no utiliza una estrategia de despolarización [con valores t entre -5.44 y -14.35]. Tabla 14. Comparación de emociones más frecuentes en las respuestas a cada estrategia Emoción Gustavo Petro Álvaro Uribe Humanización Sin estrategia de despolarización Legitimación Sin estrategia de despolarización Media D.E Media D.E Media D.E Media D.E Esperanza 1.75 4 1.62 3.44 1.91 4.04 1.84 3.73 Odio 1.62* 3.78 1.15 3.32 1.82* 4.45 2.91 5.77 Desconfianza 1.50* 3.79 1.51 4.34 1.67* 4.07 3.30 5.32 Ira 1.08* 2.94 .90 2,64 1.34* 3.64 2.30 4.84 Confianza 1.18* 3.14 1.04 2,83 1.33* 3.26 1.76 3.37 Orgullo 1.02* 3.03 .90 2,51 1.16* 2.89 1.15 2.71 * Existen diferencias estadísticamente significativas entre las dos estrategias de despolarización. Nota: el subrayado indica que existen diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas de los tuits de la misma figura política, cuando usó o no una estrategia de despolarización. Habiendo identificado las emociones más frecuentes en ambas muestras, es preciso determinar el uso de palabras de mayor frecuencia con respecto a las figuras políticas relacionadas, únicamente en las respuestas a los tuits despolarizantes. Por lo tanto, en la Figura 13 se muestran las palabras más características, cuando se mencionaba tanto a Gustavo Petro como a Álvaro Uribe. En esta se muestra que cuando se mencionan a ambos líderes, los usuarios usan palabras asociadas con el poder ejecutivo [‘presidente’, ‘gobierno’]. Respecto a las palabras más características cuando se mencionaba al presidente Petro, se usan palabras positivas y de logro [‘subir’, ‘invitar’, ‘apoyar’ y ‘triunfo’]; aunque es llamativo el uso del apellido del expresidente Hugo Rafael Chávez Frías, como un homólogo con el que se suele hacer comparaciones negativas, dada la crisis social, política y económica de Venezuela. Por su parte, cuando se hace referencia al expresidente Uribe se mencionan adjetivos negativos [‘títere, lamecul*’, arrodillar’, ‘culpar’] y positivos [‘caballero, ‘responsable’, ‘persona’ y ‘mejor’].
Diana Camila Garzón-Velandia 136 Figura 13. Palabras características cuando se menciona a las figuras políticas. Fuente: elaboración propia. En la Tabla 15 se muestra un modelo derivdo de una regresión lineal múltiple con el cual se determinan las emociones que aportan al aumento o reducción de la polarización, explicando el 48.6% de la varianza de la polarización afectiva. Se evidencia que las emociones negativas aportan al aumento de la polarización, entre las más relevantes: odio, desconfianza y tristeza. Llama la atención la presencia de emociones como envidia, desesperación y decepción, dado que en el momento que se publicaron los tuits, sucedía un cambio de gobierno que se había mantenido estable en el espectro de la derecha a un presidente de izquierda que no era usual en la historia reciente de Colombia. De igual manera, las emociones positivas como orgullo, compasión, tranquilidad, esperanza, empatía y confusión, que puede catalogarse como una emoción neutral o ambivalente, aportan a la disminución de la polarización, es decir a la despolarización afectiva. Tabla 15. Regresión lineal múltiple sobre polarización afectiva Variable β estandarizado D.E t Tolerancia - colinealidad (Constante) 1.995 .074 26.834 - Odio .339 .020 29.613 .439 Desconfianza .331 .016 38.650 .785 Tristeza .136 .017 16.654 .867 Envidia .116 .025 12.386 .651 Desesperación .081 .023 9.835 .839 Enojo .060 .026 6.258 .623 Decepción .029 .022 3.364 .770 Ira .025 .023 2.352 .500 Confusión -.084 .061 -1.805 .942 Empatía -.033 .022 -4.108 .896 Esperanza -.021 .014 -2.616 .919 Tranquilidad -.020 .022 -2.564 .975 Compasión -.018 .033 -2.324 .953 Nota: todas las variables contenidas en los modelos tienen significancia estadística y cumplen con valores de tolerancia por encima de .2
Cap. 5. Categoría social y despolarización 5.3.4. Discusión Para alcanzar el objetivo de comparar la polarización afectiva en las respuestas de usuarios de X, frente a tuits de figuras políticas, se realizó un estudio exploratorio. En general, se observa que los indicadores de polarización en las cuatro muestras no son altos. Sin embargo, las respuestas ante los tuits del presidente Petro presentan menos polarización afectiva que las respuestas frente a los tuits del expresidente Uribe. No obstante, es pertinente mencionar que no se midieron las dos estrategias de despolarización en ambas figuras política, por lo cual, los resultados deben ser interpretados considerando dicha limitación. Las respuestas ante el tuit que implementa la estrategia de despolarización de humanización de todas las partes no presentaron diferencias estadísticamente significativas, comparadas con las del tuit que no usaba estrategias de despolarización de la misma figura. Por su parte, las respuestas a la estrategia de legitimación del exogrupo tienen menos polarización respecto a las respuestas del tuit de la misma figura cuando no se utilizaban estrategias de despolarización. Esto es consistente con las emociones de mayor frecuencia, que eran más intensas cuando no se implementaba la estrategia de legitimación del exogrupo. No obstante, sucedía lo opuesto con la humanización de todas las partes, en las que emociones como odio, ira y orgullo tuvieron puntajes más altos cuando se utilizó esta estrategia, salvo el caso de confianza que fue inversa. Al hacer un análisis de las palabras se identifica que este cambio no se evidenció porque en los comentarios se presentaban discusiones entre los usuarios que aumentaban la polarización. Lo anterior sugiere que la polarización afectiva no necesariamente responde a la implementación de estrategias para reducirla, lo que desmiente de forma parcial la primera hipótesis. Sin embargo, no es posible concluir que la humanización de todas las partes es una estrategia ineficaz mientras que legitimación del exogrupo lo es, debido al aumento de palabras de confianza cuando se utilizó la estrategia de humanización. Adicionalmente, la muestra es pequeña y el diseño exploratorio presenta limitaciones para identificar efectos entre variables. Para superar esta limitación se sugiere generar investigaciones con grupos de muestras de distintos tuits que implementen estrategias de despolarización. Esto permitirá identificar si a lo largo de distintos tuits publicados por la misma figura política se mantienen los efectos sobre la polarización. De otra parte, la polarización afectiva en las respuestas ante los tuits del presidente Petro son significativamente menores en contraste con las respuestas ante los tuits del presidente Uribe. Lo anterior sugiere que los ciudadanos responden de manera menos polarizada ante las comunicaciones de Gustavo Petro, en contraste con Álvaro Uribe. Esto es confirmado por los resultados de la medición de emociones discretas, en las que se evidencia que las respuestas ante Uribe eran más intensas, tanto positiva como negativamente. Esta información permite contrastar la segunda hipótesis, concluyendo que las personas responden de manera diferencial ante estas dos figuras políticas. Sin embargo, no es posible concluir si esta diferencia se debe a los personajes en sí mismos, a su categoría social o a su ideología, debido a que las respuestas de los usuarios permiten identificar dos grandes grupos [a favor y en contra]. Esta segmentación de los usuarios se evidencia en las palabras características utilizadas para referirse a dichas figuras políticas, algunas con adjetivos y verbos que denotan evaluaciones positivas y otras negativas. Por lo tanto, las respuestas de los usuarios podrían agruparse conforme a su pertenencia grupal acorde con su ideología política, a fin de
Diana Camila Garzón-Velandia 144 5.4.1.6. Consideraciones éticas Los protocolos experimentales y documentos como consentimiento informado (ver Anexo 7) y aceptación del tratamiento de datos (ver Anexo 6) fueron aprobados por los comités de ética de la Universidade de Santiago de Compostela y de la Universidad Católica de Colombia (ver Anexo 5). Se mantuvo la información en reserva, se indicaron las condiciones de la participación, su naturaleza voluntaria y la retribución económica por la misma. 5.4.2. Resultados Los resultados se presentan en dos secciones, la primera centrada en la diferencia de medidas de polarización afectiva y temática antes y después de la intervención. La segunda sección se enfoca en las medidas emocionales, lingüísticas y psicofisiológicas tomadas durante la exposición de los tuits. 5.4.2.1. Polarización antes y después de la exposición de tuits. En la Figura 17 se muestra que los grupos de la misma ideología no presentan diferencias estadísticamente significativas previo a la exposición de tuits. Sin embargo, ante la exposición de tuits, los grupos 1 [personas identificadas con la ideología de izquierda expuestas mensajes de políticos de izquierda] y 2 [personas identificadas con la ideología de izquierda expuestas mensajes de políticos de derecha] se despolarizaron afectivamente cuando se les midió su afecto sobre políticos de derecha. No obstante, el grupo 1 se polariza cuando se mide su nivel de polarización ante políticos de izquierda [figura 17B]. La misma figura muestra que los grupos 3 y 4 [personas identificadas con ideologías de derecha que fueron expuestas a mensajes del exogrupo y del endogrupo, respectivamente], no tuvieron efectos estadísticamente significativos con respecto a la exposición de tuits despolarizadores. Sin embargo, el grupo 3 tiende a despolarizarse afectivamente cuando evalúan figuras de derecha, mientras que el grupo 4 tiende hacia la despolarización cuando se pregunta sobre políticos de izquierda, aunque no de manera significativa. Estos dos grupos presentaron diferencias entre sí posterior a la exposición de tuits, respecto a la polarización afectiva hacia figuras de izquierda [Figura 17B]. Respecto a la polarización temática, no se identificaron diferencias estadísticamente significativas. Por lo anterior, no se determina efecto de los tuits sobre esta subclase de polarización.
Cap. 5. Categoría social y despolarización Figura 17. Comparación de medidas pre y post a la exposición de tuits. Fuente: elaboración propia. * Diferencias significativas entre medidas pre y post y, entre grupos. Nota: la flecha indica la dirección del efecto entre la medida pre y post. Conociendo las diferencias en las medidas de polarización afectiva y temática antes y después de la exposición de tuits, vale la pena abordar los procesos que sucedieron durante la intervención. Esto permite entender con mayor profundidad los cambios identificados. 5.4.2.2. Polarización durante la exposición de tuits Respecto a las emociones reportadas durante la exposición a los tuits, en la Tabla 16 se evidencia que los participantes que se exponen a tuits del endogrupo [grupos 1 y 4] suelen tener reacciones positivas cuando el mensaje incluye la estrategia de humanización de todas las partes. En particular, en esta estrategia comunicativa se presentan respuestas de esperanza de parte de todos los grupos, sin importar el emisor del mensaje. Sin embargo, cuando el mensaje incluye la estrategia de legitimación del exogrupo, sobresale la desconfianza, incluso si el mensaje proviene de una figura normativa del endogrupo. Por otra parte, en los participantes que fueron expuestos a los tuits del exogrupo [grupos 2 y 3] sobresale la ira, sin importar la estrategia de despolarización utilizada.
Diana Camila Garzón-Velandia 146 Tabla 16. Frecuencia de emociones reportadas por los participantes en cada tuit. Emoción G1. Izquierda Endogrupal G2. Izquierda Exogrupal G3. Derecha Exogrupal G4. Derecha Endogrupal G5. Control Huma Legit Huma Legit Huma Legit Huma Legit Noticia Alegría 9 5 2 4 5 6 6 3 32 Esperanza 23 26 16 12 14 18 20 17 38 Orgullo 9 10 3 2 3 8 4 5 39 Confianza 19 12 3 3 6 10 19 9 8 Tranquilidad 15 10 10 7 14 9 16 16 10 Tristeza 10 3 3 1 5 6 2 5 10 Ira 6 14 28 23 29 20 12 10 15 Decepción 8 10 13 5 25 9 9 15 20 Desconfianza 12 29 34 55 16 26 25 32 30 Miedo 1 1 0 2 1 2 0 2 9 No emoción 13 4 13 10 7 11 17 16 39 Nota: “Huma” indica la estrategia de Humanización de todas las partes y “Legit” se refiere a legitimación del exogrupo. Se evidencia que en los participantes del grupo control las respuestas emocionales son positivas en general, dado que las noticias a las que fueron expuestos eran informativas. Sin embargo, la mayoría de ellas podrían tener tonos comunicativos positivos. A pesar de esto, en muchos de los tuits los participantes de este grupo reportaron no tener una emoción particular. 5.4.2.3. Medidas lingüísticas A partir de los comentarios que los participantes escribieron en cada tuit, se realizaron análisis lingüísticos. En la Figura 18 se muestran las palabras con mayor frecuencia de uso en los comentarios respecto a los grupos y a las estrategias de despolarización en el lenguaje. El plano consta de dos ejes o factores; en el eje X se evidencia el tipo de grupo [54.7% de la varianza], en el que a la derecha se encuentran los grupos experimentales y a la izquierda el grupo control. De otra parte, el eje Y refiere a la estrategia de despolarización implementada en la comunicación. En consistencia, el cuadrante superior derecho se relaciona con los grupos experimentales y la estrategia de humanización de todas las partes. Este cuadrante sugiere que los grupos experimentales 1 y 2 [personas de izquierda expuestas al endogrupo y exogrupo, respectivamente] utilizan palabras que son consistentes con la estrategia de humanización, en las que se denota disposición a la paz [‘paz’, ‘acuerdo’, ‘conflicto’, ‘víctimas’, ‘social’, ‘justicia’, ‘perdón’ y ‘reconciliación’]. De igual manera, se evidencia una identidad más inclusiva [‘todos’] y una disposición a reconocer las diferencias [‘diferente’ y ‘diferencias’]. Por su parte, el cuadrante inferior derecho se relaciona con las palabras propias de la estrategia de legitimación del exogrupo. En este cuadrante sobresale el grupo 3 [personas de derecha expuestas al exogrupo], que tiene una respuesta en la que se resaltan las diferencias con el exogrupo con etiquetas [‘ellos’, ‘mejor’, ‘derecha’, ‘presidente’, ‘Petro’, ‘Uribe’]. En este cuadrante, llama la atención el uso de las palabras ‘hablar’ y ‘hacer’, dado que los
Cap. 5. Categoría social y despolarización participantes mostraron su inconformidad con tuits que eran contrarios a las acciones de las figuras políticas que los publicaban. Resulta particular la posición del grupo 4 [personas de derecha expuestas al endogrupo], dado que se encuentra justo en la división entre los dos cuadrantes del eje Y. Esto sugiere que los participantes de dicho grupo no tuvieron comportamientos lingüísticos que tienden en particular a alguna de las dos estrategias. Finalmente, el cuadrante inferior izquierdo hace referencia al grupo control, que se encuentra alejado de los demás grupos experimentales, lo que denota que tiene propiedades diferentes. Esto valida la consistencia interna en la medición del grupo control. Figura 18. Plano factorial de la distribución de palabras más frecuentes entre grupos y estrategias de despolarización. Fuente: elaboración propia. Para complementar el plano factorial, se identificaron las palabras características de cada grupo como se muestra en la Tabla 17. En esta se evidencia que la respuesta verbal del grupo 1 denota la reafirmación de las propias posturas, dado que las figuras que los publican son de su grupo de pertenencia [‘acuerdo’, ‘posición’, ‘completamente’, ‘nos’]. Por su parte, el grupo 2 tiene una respuesta centrada en la figura política del exogrupo [‘usted’ y ‘senadora’], con una actitud que evidencia desconfianza [‘cambio’, ‘antes’, ‘incoherente’, ‘diferencias’ y ‘contradictorio’]. El grupo 3 tiene una respuesta negativa frente a los tuits, en la que se ataca al exogrupo [‘payaso’ y ‘Petro’] y se resalta el sufrimiento del endogrupo [‘sufrimiento’, ‘duelen’ y ‘militares’]. Esto suporta la ubicación diferencial del grupo en el planfo factorial. El grupo 4 presenta respuestas de desconfianza [‘duda’]; aunque refieren a
Diana Camila Garzón-Velandia 148 algunos actores políticos, [‘gobierno’, ‘Paloma’ (Valencia)], se enfocan más en los temas políticamente relevantes [‘paz’, ‘educación’]. Finalmente, el grupo control es lingüísticamente consistente con el contenido al que se le expuso, centrándose en las noticias y los actores relacionados [‘empresa’, ‘noticias’, ‘humanidad’, ‘dinero’, ‘tecnología’, ‘mundo’ y (Bill) ‘Gates’]. Tabla 17. Palabras características de los grupos experimentales y control G1. Izquierda Endogrupal Valor Test G2. Izquierda Exogrupal Valor Test G3. Derecha Exogrupal Valor Test G4. Derecha Endogrupal Valor Test G5. Control Valor Test acuerdo 4.30 cambio 4.56 payaso 4.56 duda 4.36 empresa 5.44 reconocimiento 3.29 usted 3.84 sufrimiento 3.84 razón 3.45 increíble 5.44 acuerdos 3.25 antes 3.81 duelen 3.81 paz 3.38 noticias 5.34 posición 3.16 incoherente 3.27 militares 3.27 educación 3.27 orgullo 5.11 completamente 3.07 autor 3.22 sus 3.22 gobierno 3.14 pagina 5.04 dialogar 2.96 reconciliación 3.08 cuando 3.08 debe 3.07 humanidad 4.60 nos 2.84 diferencias 2.89 Petro 2.89 grupos 3.02 dinero 4.30 aun 2.84 democracia 2.89 hablar 2.89 estar 2.97 mundo 4.08 selectivo 2.83 senadora 2.89 hechos 2.89 encima 2.86 tecnología 4.08 opuesta 2.83 paz 2.84 pasado 2.84 opiniones 2.83 cuidado 4.08 función 2.83 contradictorio 2.77 diálogo 2.55 Paloma 2.76 Gates 4.08 Partiendo de los comentarios escritos por los participantes, se midió la polarización afectiva a través del lenguaje. En la Tabla 18 se identifica que, en general, las palabras usadas en la estrategia de humanización de todas las partes son las que indican mayor polarización afectiva, en contraste con la estrategia de legitimación del exogrupo, aunque esta solo es estadísticamente significativa en el grupo 1. Respecto a la media total, el grupo control presenta diferencias estadísticamente significativas con los demás grupos respecto al uso de palabras asociadas con polarización afectiva. De igual manera, aunque no se indica como estadísticamente significativo, el grupo 4 tiene menos polarización entre los grupos experimentales, mientras que el grupo 3 es el que tiene un indicador mayor de polarización afectiva. Tabla 18. Polarización afectiva medida a través del lenguaje conforme con las estrategias Grupo Humanización Legitimación Media total Mín. Máx. Media D.E. Mín. Máx. Media D.E. G1. Izq.- Endo 0 28.57 4.29* 5.44 0 13.04 1.97* 3.08 3.12 G2. Izq. - Exo 0 100 3.13 9.67 0 27.27 3.13 5.3 3.12 G3. Der. - Exo 0 50 4.57 7.45 0 75 2.98 7.73 3.77 G4. Der - Endo 0 23.08 2.57 4.47 0 27.27 2.51 4 2.53 G5. Control - - - - - - - - .97** * Existen diferencias entre las medidas de polarización conforme con las estrategias de despolarización. ** Existen diferencias entre este grupo y los demás.
Cap. 5. Categoría social y despolarización Para identificar las emociones que aportan a la polarización o a la despolarización, se realizaron distintos modelos de regresión lineal múltiples que explican la variación de este indicador. En la Tabla 19 se muestra el modelo general, conformado por las respuestas verbales de los grupos experimentales. El modelo es estadísticamente significativo respecto a los valores ANOVA y tiene un R2 de .274, es decir que explica el 27.4% de la varianza de las puntuaciones de polarización afectiva medida a través del lenguaje. Tabla 19. Modelo de regresión múltiple general Variable β estandarizado D.E t Tolerancia - colinealidad (Constante) 1.90 .26 7.22 - Ira .80 .07 11.93 .91 Sufrimiento .53 .07 7.31 .80 Creencias Deslegitimadoras .18 .03 5.74 .50 Emociones Negativas .05 .02 2.81 .47 Emociones Positivas -.03 .01 -2.70 .97 Lástima -.17 .07 -2.33 .80 Decepción -.18 .03 -6.10 .40 Nota: todas las variables contenidas en el modelo tienen significancia estadística y cumplen con valores de tolerancia por encima de .2 El modelo general implica que, conforme al valor de la constante, los participantes tienen en promedio un 1.90 como valor de polarización afectiva en ausencia de las demás variables. Este valor interpretado según las puntuaciones estándares no se considera suficientemente alto para catalogarse como polarizado. Sin embargo, ante la presencia de palabras asociadas a creencias deslegitimadoras o emociones negativas, en particular, ira y sufrimiento, los valores de polarización aumentan hasta considerarse valores polarizados. El modelo anterior se construyó con base en las puntuaciones de los grupos experimentales. Sin embargo, ante la diferencia en la condición de la exposición a los tuits, se construyeron modelos diferenciales respecto a cada grupo experimental, que se muestran en la Tabla 20. En el grupo 1, se evidencia que el modelo construido explica el 45.2% de la varianza de las puntuaciones de polarización afectiva. En este caso, todas las variables aumentan la polarización. En particular, aumenta la desconfianza hacia el exogrupo, el sufrimiento del endogrupo y el odio. Resulta llamativo el rol de la confusión, dado que es una emoción que denota disonancia entre las creencias del participante y los tuits expuestos. Por su parte, en el grupo 2, la ira es la única emoción que se configura como predictor de la polarización, con un poder bajo de explicación de la varianza. No obstante, el grupo 3 tiene un modelo en el que se explica el 74.9% de la variación que presentan las puntuaciones de polarización. En este modelo, las creencias deslegitimadoras y las emociones negativas son los principales predictores de la polarización, en particular, emociones como sufrimiento, rencor, envidia y asco. Se destaca que emociones como miedo, culpa y compasión contribuyen a la disminución de la polarización, es decir, a la despolarización. De otra parte, el grupo 4 tiene un modelo de bajo poder explicativo. No obstante, el odio es la emoción que contribuye a que la polarización afectiva aumente en dichas condiciones.
Diana Camila Garzón-Velandia 150 Tabla 20. Modelo de regresión múltiple conforme al grupo experimental Modelo por grupo experimental Variable β estandarizado D.E. t Tolerancia - colinealidad G1. Izq. – Endo (r2 =.452) (constante) 1.06 .27 4.00 - Desconfianza .24 .09 4.12 .67 Sufrimiento .23 .08 4.37 .80 Odio .22 .10 3.45 .54 Confusión .19 .20 3.45 .75 Antipatía .19 .16 3.65 .87 G2. Izq. – Exo (r2 =.123) (constante) 2.28 .49 4.67 - Ira .35 .18 5.87 1.00 G3. Der – Exo (r2 =.749) (constante) .36 .34 1.04 - Creencias deslegitimadoras .41 .08 8.56 .49 Emociones negativas .34 .06 5.48 .29 Sufrimiento .25 .11 5.54 .54 Rencor .20 .14 3.88 .43 Envidia .17 .10 3.28 .43 Culpa -.16 .10 -3.82 .65 Asco .09 .27 2.03 .63 Compasión -.07 .10 -1.97 .91 G4. Der – Endo (r2 =.175) (constante) 1.71 .27 6.41 - Odio .36 .10 6.24 .97 Nota: todas las variables de los modelos tienen significancia estadística y tienen valores de tolerancia por encima de .2 Una última alternativa explorada para identificar las variables que afectan la polarización afectiva es segmentar los modelos respecto a las estrategias de despolarización utilizadas en los tuits. En la Tabla 21 se evidencia que el modelo de la estrategia de legitimación del exogrupo tiene un poder explicativo más amplio que el de humanización de todas las partes. Cuando se intenta despolarizar a las personas a través de la humanización de todos los actores, se identifica que la desconfianza es una variable que juega en contra; sin embargo, la decepción hacia el endogrupo contribuye a despolarizar. Por su parte, en la legitimación del exogrupo, no hay emociones que aporten a la reducción de la polarización. Sin embargo, la duración de las fijaciones aumenta en cuanto la polarización se reduce. Tabla 21. Modelo de regresión múltiple conforme a la estrategia de despolarización Modelo por estrategia de despolarización Variable β estandarizado D.E t Tolerancia - colinealidad Humanización de todas las partes (r2 = .272). (constante) 1.72 .32 5.42 - Desconfianza .71 .07 6.48 .17 Decepción -.68 .07 -6.09 .17 Sufrimiento .28 .12 5.87 .91 Ira .19 .15 2.05 .56 Legitimación del exogrupo (r2 = .462) (constante) 4.15 .99 4.21 - Ira .27 .11 5.32 .44 Odio .26 .13 2.81 .38 Celos .16 .22 2.53 .36 Envidia .14 .11 4.21 .36 antipatía .11 .10 3.25 .99 Duración de las fijaciones -.11 4.60 -3.01 .97 Nota. Todas las variables contenidas en los modelos tienen significancia estadística y cumplen con valores de tolerancia por encima de .2
Cap. 5. Categoría social y despolarización 5.4.2.4. Medidas psicofisiológicas Durante la exposición de los tuits se registró el movimiento ocular de los participantes. Este comportamiento visual se muestra en la Figura 19, la cual se compone de cuatro variables, a saber: número de fijaciones [figura 19A], duración de las fijaciones [figura 19B], dilatación pupilar [figura 19C] y número de parpadeos [figura 19D]. En conjunto, estas variables sugieren que el grupo 4 es el que tiene mayor número de fijaciones y de mayor duración, seguido por el grupo 3. Esto se asocia con una mayor atención a los tuits y mayor de procesamiento cognitivo (He & McCarley, 2010). Por su parte, la dilatación pupilar es mayor en el grupo 3, y estadísticamente distinta al grupo 2, lo que evidencia mayor reactividad emocional por parte del grupo 3. Finalmente, el número de parpadeos denota la activación de la persona o el procesamiento cognitivo (Skaramagkas et al, 2023). Ante tareas demandantes, el parpadeo suele disminuir, como sucede en el grupo 2 y 3, aunque no de manera estadísticamente significativa. Es importante mencionar que el grupo 5 [grupo control] tuvo menos activación en el comportamiento visual en general. Al comparar el comportamiento ocular observado en las distintas estrategias de despolarización, se evidencia que, en general, los participantes tuvieron mayor número de fijaciones en la legitimación del exogrupo, pero menor duración, lo que sugiere mayor activación en la atención y procesamiento visual más detallado. Por su parte, la humanización de todas las partes presenta más dilatación pupilar pero menos parpadeos, lo que puede indicar que el estímulo es intrigante para los participantes al favorecer el procesamiento cognitivo. Figura 19. Comportamiento visual. Fuente: elaboración propia.
Diana Camila Garzón-Velandia 152 Otro registro psicofisiológico capturado es el movimiento de los músculos faciales ante la exposición a los tuits. La Figura 20 muestra la activación de los músculos cigomático y corrugador según los grupos y la estrategia de despolarización. Se evidencia que, en general, el grupo 3 tuvo mayor activación del músculo cigomático, asociado a la respuesta de emociones de valencia positiva, mientras que el grupo 4 tuvo la menor activación de dicho músculo. Por su parte, el grupo 3 es, a su vez, el de mayor activación del músculo corrugador, asociado con la respuesta emocional negativa. En particular, llama la atención que el grupo 4 tiene poca actividad muscular, mientras que el grupo 5 tiende a tener poca activación del musculo corrugador. De otra parte, cuando se contrasta la activación de los músculos faciales con respecto a la estrategia de despolarización, se evidencia que las personas presentaron mayor activación del músculo corrugador al leer tuits de legitimación del exogrupo y mayor activación del cigomático con la estrategia de humanización de todas las partes. Figura 20. Registro de electromiografía facial. Fuente: elaboración propia. 5.4.3. Discusión Con el objetivo de determinar si la categoría social [endo o exogrupo] de la élite política que emite los tuits favorece la despolarización de ciudadanos polarizados tanto conservadores como progresistas, se realizó un estudio experimental 2x2. Se tomaron medidas antes y después de la exposición de tuits, así como durante la misma, a fin de seguir en tiempo real la reacción de los sujetos. Si bien solo los grupos de sujetos identificados con ideologías de izquierda presentaron cambios significativos en el indicador de polarización afectiva antes y después de los tuits, los grupos de sujetos afiliados a la derecha también presentaron tendencias interesantes, aunque no significativas. Este tipo de comportamiento sugiere que en este panorama existe polarización asimétrica hacia la derecha, es decir, que los sujetos identificados con ideologías conservadoras presentan mayor polarización y, por tanto, su despolarización se dificulta más.
Cap. 5. Categoría social y despolarización Esto es consistente con lo concluido por Jost (2022), así como Hacker y Pierson (2015) sobre el mayor grado de polarización en políticos y partidarios de ideologías de derecha en Estados Unidos. Esto también se ha evidenciado en otras democracias, como en el caso de Brasil (Soares Bonow et al., 2019) y países de Europa occidental (Cochrane, 2013). A partir de los comportamientos de los sujetos en el contraste antes y después de la intervención a través de exposición de tuits, se identificó que la despolarización afectiva puede lograrse mediante comunicación digital. Considérese la cantidad de información política a la que las multitudes de personas están expuestas diariamente a través de sus redes sociales. Por tanto, haber encontrado efecto en una muestra pequeña y tras 10 ensayos, permite considerar que el impacto de las comunicaciones de las figuras políticas en redes sociales sea mucho mayor fuera de los entornos controlados de un laboratorio. Ahora bien, esta consideración se da conforme con la polarización afectiva, dado que la volatilidad de las emociones permite modificaciones que pueden tener una corta duración (López- Zafra & Rodríguez Espartal, 2015). Sin embargo, en el caso de la polarización temática, esta se relaciona con las actitudes y creencias que subyacen a la evaluación de temas social, política o económicamente relevantes. En el caso del experimento, se evaluó esta subclase de polarización a partir de afirmaciones en la que están implícitas ciertas creencias. A diferencia de las emociones, las creencias son persistentes a lo largo del tiempo, incluso a lo largo de la vida en algunos casos, lo que hace que su modificación sea más difícil y tome más tiempo, por lo cual, es coherente no encontrar efectos ante una intervención tan breve. Para entender estos cambios en la polarización afectiva, es importante adentrarse en los comportamientos particulares de cada grupo experimental para entender las dinámicas con las que los sujetos respondieron ante el discurso despolarizante. En primer lugar, aunque las personas del grupo 1 [personas de izquierda expuestas al endogrupo] se despolarizaron hacia el exogrupo, la desconfianza se mantuvo aun cuando la comunicación procedía de líderes del endogrupo. No obstante, los sujetos parecen no haber tenido un procesamiento cognitivo sistemático, dado los comportamientos oculares que mostraban corta duración en las fijaciones (Usée et al., 2020) y los indicadores lingüísticos que denotaban valencia positiva. Ante posiciones de reconciliación que son un poco más usuales en la izquierda colombiana, los participantes de este grupo reafirmaban sus posiciones expresando acuerdo con los mensajes de sus líderes. En particular, en este grupo, la legitimación del exogrupo tuvo una reacción muscular que denota una valencia negativa. Adicionalmente, la desconfianza, odio, confusión y apatía hacia el exogrupo aumentan la polarización afectiva, al igual que el sufrimiento, en el cual se responsabiliza al exogrupo por los hechos ocurridos en el conflicto armado. El grupo 2 [personas de izquierda expuestas al exogrupo], tuvieron un efecto menor que el grupo 1, aunque similar. En este se reforzaba la identidad del endogrupo, aumentando la polarización cuando se trataba de sesgo endogrupal, sin embargo, al evaluar al exogrupo el rol de la esperanza se asoció con despolarización. A pesar de esta despolarización, la atención de los participantes se centró en el exogrupo y en la diferenciación intergrupal que se relaciona con la desconfianza, aunque no se expresó de manera extrema según el comportamiento ocular y muscular. Según estos indicadores fisiológicos, los participantes reaccionaron ante la inconsistencia generada por los mensajes del exogrupo, que se presentaban como reconciliadores y que se contrastaron con la visión negativa que tienen de estas figuras, lo que llevó a aumentar el procesamiento cognitivo, como lo denota la baja tasa de parpadeos, pero no de manera detenida como lo evidencia la breve duración de las fijaciones. Aunque la