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La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas

Calvo González, Patricia

Abstract

Con este trabajo se pretende incidir en los órganos de comunicación que se produjeron durante la insurrección cubana (1953-1958) en condiciones de clandestinidad, dada la coyuntura de censura que existía en la isla durante la época referida. Se centrará la atención en la prensa del Movimiento 26 de Julio (M26J) y del Directorio Revolucionario (DR), en un estudio comparativo que permita identificar los objetivos de cada grupo, así como las tácticas que siguieron para alcanzarlos en base a lo plasmado en sus boletines. Para ello se realizará un análisis de sus principales publicaciones (Revolución y Sierra Maestra para el M26J y Alma Mater y 13 de Marzo para el DR) lo que permitirá identificar esos puntos de conexión y de diferencia.

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Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 117 La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas The Clandestine Press in the Cuban Insurrection (1953-1958): Same Objective, Different Tactics Patricia Calvo González * Resumen: Con este trabajo se pretende incidir en los órganos de comunicación que se produjeron durante la insurrección cubana (1953-1958) en condiciones de clandestinidad, dada la coyuntura de censura que existía en la isla durante la época referida. Se centrará la atención en la prensa del Movimiento 26 de Julio (M26J) y del Directorio Revolucionario (DR), en un estudio comparativo que permita identificar los objetivos de cada grupo, así como las tácticas que siguieron para alcanzarlos en base a lo plasmado en sus boletines. Para ello se realizará un análisis de sus principales publicaciones (Revolución y Sierra Maestra para el M26J y Alma Mater y 13 de Marzo para el DR) lo que permitirá identificar esos puntos de conexión y de diferencia. Palabras clave: prensa clandestina, Revolución Cubana, insurrección, Movimiento 26 de Julio, Directorio Revolucionario Abstract: This work deals with the media that were developed during the Cuban Insurrection (1953-1958) in clandestine conditions, due to the situation of censorship that existed in the island in the referred date. The focus will be on the press of the 26th of July Movement (M26J) and the Revolutionary Directory (DR), in a comparative study that allows to identify the objectives of each group as well as the tactics that followed to reach them based on what is reflected in their bulletins. An analysis of its main publications has been made (Revolución and Sierra Maestra for M26J, Alma Mater and 13 de Marzo for DR), which will allow us to identify the points of connection and difference. Keywords: clandestine press, Cuba Revolution, insurrection, 26th of July Movement, Revolutionary Directory * Española, Doctora en Historia Contemporánea e Investigadora Postdoctoral I2C Xunta de Galicia de la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). patr[email protected] Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 118 Introducción La prensa clandestina durante la insurrección cubana tuvo un significativo papel teniendo en cuenta que desde que Fulgencio Batista dio el golpe de estado el 10 de marzo de 1952, la libertad de prensa fue congelada en diversos momentos, dando paso a la censura y consecuentemente solo apareciendo en los medios de comunicación cubanos la versión de la oficialidad 1 . Es por ello que los grupos opositores dedicaron parte de su empeño a realizar publicaciones para poder difundir todo aquello relacionado con la lucha contra Batista que no se podía incluir en la prensa generalista. De este modo, el objetivo de estas líneas es incidir en el contenido de los órganos y boletines de dos de los grupos más significativos en la lucha insurreccional cubana –Movimiento 26 de Julio (M26J) y Directorio Revolucionario (DR)– para dirimir los puntos de encuentro y de diferencia de ambas organizaciones, fundamentalmente en los planos ideológico, organizacional y de acción. La contextualización histórica de la oposición cubana en esta etapa se caracteriza primeramente por no contar con un relato lineal, en ella se entrecruzan diversos grupos políticos y armados así como diferentes tácticas a seguir para alcanzar el fin último, que era derrocar a Batista y su régimen impuesto 2 . Inmediatamente después al golpe de estado (10 de marzo de 1952), hubo en la sociedad cubana un cierto beneplácito hacia el nuevo sistema y la postura de los partidos tradicionales fue plegarse al mismo 3 . La labor de Batista durante la década de los treinta prestó credibilidad a sus palabras, orientadas a promesas de fortalecimiento de la economía y de garantías de seguridad de las vidas y las propiedades de los cubanos 4 . Además, Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos mostraron también complacencia ante la política instaurada 5 . No obstante, Batista comenzó pronto a tener problemas casi a diario con la oposición, siendo el principal foco de resistencia la Universidad de La Habana, donde la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) organizó diversas manifestaciones y estableció planes conspirativos en contra del gobierno. Con el paso de los días fue ganando fuerza la idea de que el régimen solo podía ser depuesto por la vía armada, línea que seguirían diferentes grupos, siendo el ataque al Moncada el 26 de julio de 1953 el acto que marcaría un punto de inflexión respecto de la movilización social 6 . Pero hasta el año 1955, tras el fracaso del asalto y la aniquilación o encarcelamiento de los involucrados en el mismo, no daría comienzo una nueva estrategia opositora a Batista. Los partidos tradicionales (Auténtico y Ortodoxo) se reagruparon y los estudiantes universitarios eligieron una nueva dirección y radicalizaron su postura 7 . En este mismo año 1 Patricia Calvo González, «Visiones desde dentro. La insurrección cubana a través del Diario de la Marina y Bohemia (1956-1958)», História (São Paulo), v.33, n.2, jul./dic. 2014a, 346-379. 2 Ramón Bonachea y Marta San Martín, The Cuban Insurrection, 1952-1959, New Jersey, Transaction Books, 1974. 3 Óscar Zanetti, Historia mínima de Cuba, México, El Colegio de México, 2013, 257. 4 Hugh Thomas, Cuba. La lucha por la libertad, Barcelona, Grijalbo, 1974, 1025. 5 Bonachea y San Martín, op. cit., 1. 6 Marifeli Pérez-Stable, La revolución cubana. Orígenes, desarrollo y legado, Madrid, Colibrí, 1998. 7 Pérez-Stable, op. cit., 103. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 119 se constituyó la Sociedad de Amigos de la República (SAR), que pretendía un diálogo cívico y celebrar nuevas elecciones para legalizar el gobierno cubano. Batista aparentemente aceptó la invitación, pero no estaba dispuesto a celebrar comicios hasta 1958, por lo que la lucha armada como única forma de hacerle frente al gobierno salió reforzada 8 . A partir de este momento, los sabotajes y la violencia en general empezaron a hacerse más recurrentes y surgieron en esta época las dos organizaciones más importantes respecto de la lucha insurreccional: el Movimiento 26 de Julio (M26J) y el Directorio Revolucionario (DR). El DR basaba su estrategia en una huelga general revolucionaria y más tarde se concentró en desarrollar un único golpe para poner fin al régimen: el asesinato de Batista. Por su parte, el M26J en un principio también desarrolló su táctica en torno a la huelga general revolucionaria, pero tras el fracaso de esta en abril de 1958, centró todos sus esfuerzos y recursos en un enfrentamiento en contra del Ejército regular, la institución en la que Batista cimentó su poder desde su primera aparición en la política cubana 9 . De forma general, se puede hablar de dos etapas dentro de la etapa insurreccional cubana en función de las acciones de la oposición: una primera, con la organización, crecimiento y equipamiento de un movimiento clandestino urbano, y una segunda con la formación, desarrollo y mantenimiento de una guerrilla rural 10 . La primera etapa comprende a su vez tres fases: la primera de formación, hasta 1955; la segunda de ofensiva, hasta abril de 1958; y una tercera de apoyo-defensiva, tras fallar en sus acciones de ataque al Palacio Presidencial (13 de marzo de 1957) y huelga general (9 de abril de 1958). A partir de ese momento, los efectivos en las ciudades quedaron expuestos a la represión, causando un gran descalabro en las filas del movimiento urbano, tanto en el DR como en el M26J, que incluyó la muerte de dos de sus principales dirigentes: José Antonio Echeverría y Frank País. Los grupos de las ciudades perdieron así cierta iniciativa e independencia y pasaron a intentar sobrevivir y a prestar su apoyo al Ejército Rebelde, que a partir de mediados de 1958 concentró toda la autoridad militar y política 11 . La segunda etapa estuvo protagonizada por la guerrilla rural, y a su vez también se compuso dos fases. La primera, que coexistió con la ofensiva urbana, se caracterizó por la acción de pequeños grupos guerrilleros en contra del Ejército. Los objetivos eran simples: explotar las ventajas del terreno (Sierra Maestra y Sierra del Escambray), mantener la iniciativa sobre las tropas regulares y sobrevivir. Desde el desembarco del Granma (en diciembre de 1956) y el ataque del Uvero (mayo de 1957) hasta la apertura de un segundo frente en el norte de la provincia de Oriente (marzo de 1958), la estrategia de la guerrilla se centró en realizar rápidos ataques con retiradas igual de rápidas. Asimismo, cada repliegue se combinaba con emboscadas a las postas militares en la Sierra Maestra, que poco a poco se fueron abandonando y se trasladaron a áreas marginales adyacentes, lo que otorgaba mayor control territorial a los rebeldes 12 . 8 Jorge Renato Ibarra Guitart, El fracaso de los moderados en Cuba. Las alternativas reformistas de 1957 a 1958, La Habana, Editora Política, 2000. 9 Thomas, op. cit., 901-ss. 10 Bonachea y San Martín, op. cit., 4. 11 Pérez-Stable, op. cit., 263. 12 Bonachea y San Martín, op. cit., 7-8. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 120 El inicio de la siguiente fase se dio tras el fracaso de la huelga de abril de 1958 que, como ya se ha indicado, hizo que se concentraran los esfuerzos en la guerrilla. Batista preparó una ofensiva contra la Sierra Maestra, pero las expectativas de aplastar la rebelión pronto se vieron desvirtuadas. Las montañas orientales se vieron cercadas por más de diez mil hombres y se lanzaron columnas para aplastar al bastión rebelde. Pero la guerrilla, a pesar de su inferioridad numérica y armamentística, supo moverse de manera que pudo enfrentarse por separado y con ventaja a los batallones. Después de sufrir cientos de bajas en unos dos meses, el Ejército emprendió la retirada, dejando atrás armamento y a la Sierra Maestra convertida en «territorio libre». Las columnas guerrilleras emprendieron entonces su descenso de las montañas y, tras la toma de Santa Clara a finales de 1958, la isla quedó cortada en dos. Incapaz de revertir las acciones, Batista huyó en la madrugada del 1 de enero de 1959. Los rebeldes siguieron avanzando sobre las ciudades y convocaron una huelga general. La revolución había triunfado 13 . Un acercamiento teórico-metodológico al análisis de la prensa clandestina El estudio de la prensa clandestina comienza por tener en cuenta su enmarcamiento en la concepción de propaganda, término con diferentes matices, no siempre en positivo, sobre todo desde su utilización institucionalizada por parte del nazismo 14 . De forma sintética, se entiende la propaganda como la expresión de una opinión o una acción por individuos o grupos, deliberadamente orientada a influir en opiniones y acciones de otros individuos o grupos para unos fines predeterminados 15 . Asimismo, la propaganda, en el terreno de la comunicación social, consiste en un proceso de diseminación de ideas a través de múltiples canales con la finalidad de promover en el grupo al que se dirige los objetivos del emisor no necesariamente favorables al receptor: «Implica, pues, un proceso de 13 Pérez-Stable, op. cit., 264-265; Bonachea y San Martín, op. cit., 6. Para un relato más detallado de las acciones de Sierra Maestra, véase Ernesto Guevara, Pasajes de la guerra revolucionaria, La Habana, Ed. Política, 2003 [1963]; Carlos Franqui, Diario de la Revolución Cubana, Barcelona, Ediciones R. Torres, 1976; FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba), De Tuxpan a La Plata, La Habana, Ed. Orbe, 1981; Roberto Pérez Rivero, La guerra de liberación nacional, Santiago de Cuba, Ed. Oriente, 2006; Marta Verónica Álvarez Mola y Sergio Ravelo López, En combate por la esperanza, La Habana, Ed. Política, 2006, y La victoria de la esperanza, La Habana, Ed. Política, 2009; Pedro Álvarez Tabío, La conquista de la esperanza. Diario de campaña Ernesto Che Guevara y Raúl Castro Ruz 2 de diciembre de 1956-19 de febrero de 1957, La Habana, Ed. Verde Olivo, 2005, y Diario de la guerra, La Habana, Oficina de Publicaciones Consejo Estado, 2010; Fidel Castro, La victoria estratégica. Por todos los caminos de la Sierra y La contraofensiva estratégica. De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba, La Habana, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2010. 14 «[…] la violencia simbólica de la propaganda del Tercer Reich ha tenido ecos muy considerables en la comunicación occidental; uno de esos ecos ha sido, de hecho, la connotación negativa adquirida por el propio vocablo propaganda y su sustitución por eufemismos como publicidad política, comunicación política, etc.». Antonio Pineda Cachero, «Orígenes histórico-conceptuales de la teoría de la propaganda nazi», Revista Historia y Comunicación Social, nº 12, 2007, 154. 15 Edwards [1938] en Alejandro Pizarroso Quintero, Historia de la propaganda. Notas para un estudio de la propaganda política y de guerra. Universidad Complutense de Madrid, 1993, 28. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 121 información y un proceso de persuasión» 16 . Se trata, por tanto, de una actividad que pretende inducir a otros a comportarse de una manera determinada, distinta a la conducta que hubiesen adoptado sin su existencia 17 . En el caso objeto de análisis, no se puede obviar que la propaganda está ligada a un contexto de lucha armada, un nexo denominado por la escuela anglosajona como Psychological Warfare (guerra psicológica): «El uso planificado de propaganda y otras acciones orientadas a generar opiniones, emociones, actitudes y comportamientos en grupos extranjeros, enemigos, neutrales y amigos, de tal modo que apoyen el cumplimiento de fines y objetivos nacionales» 18 . A esta definición, Pizarroso añade que la propaganda de guerra no se dirige solamente hacia el exterior, sino también hacia el interior, «tanto a la propia población civil que sostiene el esfuerzo de la guerra como a los miembros de los ejércitos que la llevan a cabo» 19 . Tenemos así un instrumento de persuasión que se desarrolla en un entorno particular orientado a diferentes públicos bajo un mismo fin. De hecho, en estudios sobre la estrategia militar desarrollada por el Ejército Rebelde, se ha mencionado esta herramienta como parte de la estrategia: «No limitar el papel de la propaganda a nuestras fuerzas, sino que abarcara el trabajo político-ideológico con el enemigo (guerra psicológica)» 20 . La prensa clandestina además, desde el punto de vista teórico, tiene una serie de funciones generales: informativa, doctrinal, agitativo-solidaria y organizativa-militante 21 . De todas ellas, destaca su función informativa en tres niveles: 1) informativa directa, que se contrapone a la falta de información en la prensa generalista; 2) informativa esclarecedora, en el sentido de romper el cerco de la «verdad oficial»; y 3) informativa amplificadora, ya que en sus páginas aparecen conflictos sociales y políticos ausentes en los medios convencionales. A esta función estrictamente periodística, hay que sumarle, como característica general de la prensa clandestina, su vocación doctrinal. Dicha tarea implica en algunos casos no limitarse a la difusión de marcos teóricos generales, objetivos y programas políticos, sino que tendrá su continuidad mediante el debate en una dimensión interna: la propia organización como actor político. Junto a estos aspectos informativos y doctrinales se encuentra la función agitativo-solidaria, que supone la expresión de la vocación movilizadora presente en cualquier prensa política; y la función organizativomilitante, que hace referencia al papel que los órganos clandestinos ejercen como 16 Alejandro Pizarroso Quintero, «La historia de la propaganda: una aproximación metodológica», Historia y Comunicación Social, nº 4, 1999, 147. 17 Ingrid Schulze, El poder de la propaganda en las guerras del siglo XIX, Madrid, Arco Libros, 2001, 7. 18 Daugherty en Pizarroso Quintero, op. cit. 1993, 34. Véase también Giuseppe Gagliano, Psychological warfare, social movements and ecoterrorism, CESTUDEC (Centro Studi Strategici Carlo de Cristoforis), 2012. 19 Pizarroso Quintero, op. cit. 1993, 34. 20 Pérez Rivero, op. cit., 21. 21 Tomamos aquí los apuntes sobre los órganos clandestinos elaborados por Ibarra (Pedro Ibarra, «La prensa clandestina en Euskadi bajo el franquismo», La prensa de los siglos XIX y XX. Metodología, ideología e información. Aspectos económicos y tecnológicos, Bilbao, Universidad del País Vasco, 1986, 689-692.), que a su vez retoma el análisis funcional de este tipo de comunicación elaborado por Bassets y Bastardes (Lluís Bassets y Enric Bastardes, «La prensa clandestina en Catalunya: una reflexión metodológica», Alternativas populares a las comunicaciones de masas, Madrid, CIS, 1979, 155-175). Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 122 instrumento de cohesión del grupo, su papel en la formación y dinámica de la propia militancia, y su dimensión organizativa allí donde las estructuras del grupo no podían llegar, como por ejemplo, en aquellos ámbitos geográficos donde la organización no tenía presencia o esta era poco estable. Estas funciones derivan a su vez en jerarquías de análisis del contenido presente en la prensa clandestina 22 , metodología ya aplicada por Cortina Orero en su estudio acerca de la comunicación insurgente en el caso salvadoreño 23 , que se toma como referencia para este análisis de los órganos del DR y del M26J. Las jerarquías establecidas y señaladas de forma porcentual, en base a los conceptos propuestos por Ibarra, serían: 1) información; 2) debate; 3) coyuntura; 4) cultura partidaria; 5) denuncia; 6) comunicados/partes; 7) organizaciónmovilización; 8) formación; y 9) doctrina. El objetivo de dicho análisis es definir cuáles de las categorías propuestas adquirieron mayor peso en la prensa de los grupos armados objeto de estudio y constatar qué aspectos primaron en la propaganda de cada uno de ellos. Como unidad de análisis, una vez revisadas las publicaciones, se ha seguido un doble criterio, equiparable por la entidad que representan ambas opciones en la visión general de las ediciones. Tenemos así, por un lado, el artículo o pieza escrita en torno a un titular y, por otro, diversas notas agrupadas bajo un título general. Nos apartamos de este modo de los patrones seguidos para un análisis tipo de la prensa generalista, donde la ubicación y el número de columnas influyen directamente en la percepción de la noticia 24 . En este caso, estamos ante publicaciones de carácter irregular, tiradas en condiciones de lucha y represión, por lo que se ha primado el qué se dice y el cuánto se dice al dónde está situado en la publicación. Es preciso también apuntar que diferentes categorías pueden estar presentes en una misma unidad de análisis, como se ha constatado en la revisión de las publicaciones, pero se ha optado en estos casos por priorizar aquellas que presentan una mayor entidad en dicha unidad. En cuanto a la representación gráfica del análisis, se ha optado por reflejarlo en forma porcentual para poder evidenciar en términos proporcionales la importancia dada a cada concepto por parte del M26J y el DR. Movimiento 26 de Julio Los medios en los que se ha centrado el análisis en cuanto al M26J son Revolución y Sierra Maestra, dos de los órganos promovidos por el movimiento y tirados fundamentalmente desde el llano, es decir, sus responsables eran las células establecidas en las ciudades. Aunque el propósito de estas líneas no es realizar una historia de la prensa clandestina y guerrillera en Cuba, comentar que estos periódicos no serían los únicos publicados por el movimiento, si bien son los más representativos y los de mayor cuantía. Existen otras cabeceras que nacieron desde los parajes de la Sierra Maestra con el objetivo de trasladar el ideario y las acciones entre la tropa y las gentes de la zona. Surco, El Cubano 22 Ibarra, op. cit. 23 Eudald Cortina Orero, «Comunicación y proceso revolucionario en El Salvador. La prensa clandestina en la configuración y desarrollo de las organizaciones insurgentes», Naveg@mérica. Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas, nº 9, 2012. 24 Véase la metodología clásica de análisis de prensa: Jacques Kayser, El periódico: estudios de morfología de metodología y de prensa comparada, Quito, CIESPAL, 1966. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 123 Libre, Patria y Milicianos fueron los títulos de estas publicaciones, producidas en precarias condiciones pero con el objetivo propagandístico como bandera 25 . Asimismo no se puede dejar de mencionar Radio Rebelde, un medio de comunicación clandestino, promocionado desde la guerrilla en la Sierra Maestra, que cumplió diversas funciones durante la lucha insurreccional, tales como informar y denunciar o servir de nexo de unión entre la sierra y el llano e incluso el extranjero 26 . Revolución Salió Revolución: informador, organizador, orientador, con una tirada de veinte mil ejemplares, anunciando que Fidel estaba vivo y en la Sierra Maestra, con la guerrilla y las milicias campesinas; jugó un papel importante en aquel momento de confusión, derrota y dificultades. Hizo viva la presencia del Movimiento en todo el país. Y la persecución policíaca se hizo implacable 27 . Figura 1. Categorías contenidas en Revolución 1957-1958. Elaboración propia 25 Vázquez, et. al., Apuntes de la prensa clandestina y guerrillera, 1952-1958, La Habana, UPEC, 1970; Montané Oropesa, «Apuntes sobre la prensa clandestina en Cuba», Granma, 08/09/1988, 4. 26 Patricia Calvo González, La Sierra Maestra en las rotativas. El papel de la dimensión pública en la etapa insurreccional cubana, Tesis doctoral, Universidad de Santiago de Compostela, 2014b, 204-212. Véase también Ricardo Martínez Victores, 7RR. La historia de radio rebelde, La Habana, Ed. Ciencias Sociales, 1978. 27 Franqui, op. cit., 183. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 124 El análisis de contenido de Revolución se ha realizado en base a 22 números, de los cuales 8 fueron tirados en 1957 y 14 en 1958 28 . En una dimensión general, este tipo de publicaciones asumen un carácter agitativo y orientador para la acción, así como una función de organizador colectivo 29 . No obstante, el estudio de Revolución evidencia que su principal función era la de informar seguida de la de denunciar (véase figura 1). La principal razón es que la publicación renace 30 con el ánimo de dar a conocer a la opinión pública lo que estaba sucediendo en la isla, en un primer momento por los confusos mensajes que enviaba la prensa generalista (como por ejemplo, la muerte de Fidel Castro tras el desembarco del Granma) 31 y, posteriormente, por la censura que se establecería en el país 32 . Precisamente, desde el primer número se observa la intención anteriormente expresada de informar acerca de la existencia de una lucha sobre la que pesaban numerosos interrogantes. De esta manera, a lo largo de los dos años de lucha, las páginas del periódico se llenaron esencialmente de hechos noticiosos respeto de las acciones que realizaba el M26J, tanto en la sierra como en el llano, una función informativa que ocupó alrededor del 35% de la atención (véase figura 1). Y si esto lo sumamos a los conceptos de denuncia y de partes de las batallas, tenemos que la tirada dedica más de la mitad de su contenido a comunicar la realidad censurada en otro tipo de medios. La juventud, con Fidel a la cabeza, se alza sobre la sangre y el sacrificio de sus mártires con mambisa altivez. De nuevo la manigua acoge amorosa las ansias libertadoras del espíritu redentor del 68 y del 95. Desde hace más de cuatro meses se escriben en la Sierra Maestra las más hermosas páginas de nuestra historia republicana, a pesar de todos los cálculos fatalistas de los estrategas militares, que auguraban la imposibilidad de este tipo de guerrillas en contra de los modernísimos armamentos que se supone respaldan al tirano […] La propaganda regimental, en ridículo alarde, se esfuerza en decir que los rebeldes no están en la Sierra, pero lo que tiene de cierto esta versión es cuando se entiende que no sólo la Sierra, sino toda la Isla, es un hervidero de rebeldía y repulsa absoluta contra la dictadura batistiana 33 . Como se puede observar, está presente desde las primeras líneas una construcción ontológica entre el bien y el mal, que caracterizaría el discurso mediático del M26J. De hecho, la mayor parte de las columnas dedicadas a la denuncia hacían referencia, no sólo a 28 La consulta de Revolución se realizó en la Oficina de Asunto Históricos del Consejo de Estado (La Habana, Cuba), donde se encuentra la totalidad de los números analizados. En el primer año, el tiraje termina en septiembre, existiendo ejemplares en los meses de febrero (3), mayo (1), junio (1), agosto (2) y septiembre (1). En 1958 existe un parón de febrero a mayo, teniendo así en enero (1), junio (3), julio (2), agosto (2), septiembre (1), octubre (2), noviembre (2) y diciembre (1). 29 Cortina Orero, op. cit., 9. 30 Hablamos de renacer porque en los años anteriores existieron Son los Mismos, El Acusador y Aldabonazo, publicaciones que antecedieron a Revolución, con denominaciones cambiantes para adaptarlas al devenir de los acontecimientos. Véase Vázquez et. al., op. cit. 31 Diario de la Marina, «Reitera la United Press que Fidel Castro pereció junto con su Estado Mayor poco después de desembarcar en Niquero», 4 de diciembre de 1956, 1. 32 Calvo González, op. cit. 2014a. 33 Revolución, «Editorial. Cuba y la Revolución», segunda quincena de febrero de 1957, 1. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 125 Batista (o al «tirano», como se le solía calificar), sino a individuos concretos de su gobierno y de su ejército, tachándolos de «asesinos» y aportando datos concretos de sus delitos 34 . Las acusaciones se extendían también a realidades concretas, como impedir la celebración de lo que ellos llamaban «la farsa electoral», comicios con los que Batista quería «legalizar» su presidencia, a celebrar el 3 de noviembre de 1958 35 . Relacionado con esto último, entraríamos en la función organizativo-movilizadora, que queda reflejada de manera explícita en forma de consignas. Con ellas incitaban a realizar acciones concretas en contra del gobierno, como quemar la caña o sabotear en las ciudades 36 . Las consignas se expresaron desde los primeros compases de la tarea propagandística y con unos objetivos muy concretos. La intención era hacer penetrar la información en determinados círculos sensibles a la causa, para después poder extenderlo al resto de la sociedad, dinámica que Domenach denomina «unanimidad y contagio» 37 . De este modo, mensajes como «brinda tu casa a los perseguidos» o «no compres la prensa censurada» 38 reflejan instrucciones de seguimientos no solo para militantes sino para todos los cubanos. De igual forma, estas consignas no se limitaban únicamente a estar incluidas en mensajes escritos, sino que la mayor parte de las veces se subrayaba su fuerza con ilustraciones que indicaban de forma precisa la intención buscada 39 . En referencia al concepto de debate, sólo está contenido de manera clara en los números del año 1957. En ellos existen unos pocos artículos donde se extiende la polémica instalada en la vida política cubana entre resistencia cívica o solución armada, de la que los medios generalistas se hacían eco 40 . El M26J se expresa en este sentido favorable a mantener su lucha hasta encontrar una salida aglutinadora de la mayoría 41 . Dentro de la categoría de partes, se han incluido todas aquellas informaciones provenientes de la Sierra 34 Revolución, «¡Asesino!», primera quincena de agosto de 1957, 14; «¡Asesino! 58 víctimas», septiembre de 1957, 10. 35 Revolución, «Impidamos la farsa electoral», 14 julio 1958, 2. 36 «1.Quemar la caña, principalmente la de las grandes compañías nacionales y extranjeras (recuerden que si se le pega fuego a favor del viento, arde mejor); 2.Sabotear en las ciudades, industrias, comercios, servicios públicos, siempre los más grandes e importantes y los que sean propiedad de Batista o de gente del régimen, militares o civiles; 3.Organizar grupos de sanciones, para aplicar penas severísimas a los que entorpezcan el proceso revolucionario, cometan crímenes, torturen o chivateen; 4.Planificación. El sabotaje debe ser bien planeado y organizado con vista a destruir la base económica y política de la dictadura y provocar su caída. No debe afectar a los pequeños negocios, y se deben evitar las víctimas inocentes; 5.Organización. Los responsables deben apelar a la cooperación de los compañeros de su sector, haciéndoles ver la responsabilidad en el presente proceso histórico; 6.Economía. Continúese la recaudación económica, ahora más que nunca; 7.Propaganda. Repártase, reprodúzcase y diríjase la propaganda, haciéndola penetrar a los sindicatos, centros estudiantiles y mercantiles, etc.; 8.Células obreras y campesinas. Hágase funcionar con celo las células obreras y campesinas y désele gran atención al trabajo de penetración y proselitismo entre los trabajadores, los campesinos y los sectores progresistas del país». Revolución, «Tareas para los del 26», 2ª quincena febrero 1957, contraportada. 37 Jean-Marie Domenach, A propaganda política, Amadora, Livraria Bertrand, 1975. 38 Revolución, enero 1958, 2. 39 Revolución, «Con Batista no habrá zafra», septiembre 1957, 4. 40 Bohemia, «¿Son las elecciones el camino para la paz?», nº6, febrero 1958, 75; o «Balas o votos. El pueblo no puede ser espectador en el drama cubano», nº 8, febrero 1958, 51. 41 Revolución, «Solución sí, componenda no», 2ª quincena febrero 1957, 2; «Los electoralistas fracasan», 1ª quincena agosto 1957, 10. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 132 Cobardía. Llegó a las cercanías del Palacio con un camión lleno de armas y exponiendo un burdo pretexto, las abandonó 67 . Tras el fracaso del asalto y la muerte de José Antonio Echeverría, Fructuoso Rodríguez asumió la Secretaría General del Directorio y junto a los compañeros supervivientes analizaron los hechos para recomponerse. Pero casi un mes más tarde, el 20 de abril de 1957, el DR sufrió otro golpe, conocido como los sucesos de Humboldt nº 7, dirección donde estaban reunidos miembros del grupo en La Habana. Allí fueron sorprendidos por la policía y acribillados. Las bajas y la represión policial hicieron replantearse toda la estrategia al grupo, que terminaría abriendo un frente guerrillero en la Sierra del Escambray, aunque siempre con el objetivo de «Golpear Arriba» por bandera 68 . A pesar del activismo del DR en la lucha insurreccional, después de 1959, «mientras en los discursos iniciales aparecerían claramente la participación urbana y obrera así como el carácter anti dictatorial de la revolución, a partir de 1960 podría observarse una progresiva “serranización” de la experiencia revolucionaria» 69 . De este modo, se constata como en la lucha todos los frentes y grupos tuvieron su papel, pero en la reconstrucción histórica no se trasladó con el mismo equilibrio. Así las cosas, Child afirma que tras la victoria revolucionaria, la historiografía cubana ignoraría a propósito el importante papel que los grupos no fidelistas jugaron a la hora de hacer calar el ambiente revolucionario en todas las esferas sociales cubanas. El autor interpreta que el hecho de que se haya abordado la labor realizada por la resistencia urbana resaltando sus fracasos (ataque al Palacio Presidencial, huelga general) sirvió para «poner la carga de la revolución en los hombros de Fidel Castro», haciendo que la sierra emergiera como la líder revolucionaria de forma predeterminada 70 . Por este motivo resulta relevante ahondar en la prensa editada por los diferentes grupos opositores, ya que revelan los discursos y acciones de los mismos y completan el rompecabezas de una rebelión con muchos ganadores del que prácticamente solo se conoce uno. Alma Mater ALMA MATER vuelve a la trinchera para contribuir a la reconquista de las libertades holladas y de la tranquilidad perdida. Su programa es el programa de la Federación Estudiantil Universitaria. [...] Viene a unir, a vertebrar, a soldar las voluntades todas en un amplio y vigoroso frente de batalla civil contra la dictadura castrense de Fulgencio Batista. Esa es la premisa previa de la victoria. La pugna en que estamos empeñados solo puede ganarse mediante las movilizaciones del pueblo entero al margen de los sectarismos políticos y de los intereses de grupos 71 . 67 Boletín 13 de Marzo, «Aclaración histórica del Directorio sobre el asalto al Palacio Presidencial», 1957. 68 Boletín 13 de Marzo, «Del Escambray a La Habana», marzo 1958. 69 Julieta Bartolleti, «Organizaciones armadas latinoamericanas: problemas y propuestas de análisis», Revista Pilquen, Sec. Ciencias Sociales, Año XIII, nº 14, 2011, 7. 70 Matt D. Childs, «An historical critique of the emergence and evolution of Ernesto Che Guevara’s Foco Theory», Journal of Latin American Studies, vol. 27, 1995, 593-624. 71 Alma Mater, «Editorial: Otra vez en la calle», 12/04/1952, 3. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 133 En el caso del análisis de la prensa clandestina del DR, se han tomado sus dos publicaciones más representativas, que son Alma Mater y el Boletín 13 de Marzo. De Alma Mater, el análisis fue en base a 20 números entre 1952 y 1958 72 , y cuya finalidad principal era «destruir la propaganda oficial». La intención inicial era además tener una periodicidad quincenal, pero las dificultades para imprimir los números obligaban a sacar la publicación cuando se podía, característica bastante común a la prensa clandestina de cualquier signo o lugar, ya que por una parte se tiene que buscar cómo financiar la empresa y por otra se tiene que ver como tirar los periódicos sin ser descubiertos. En referencia a la figura 4, donde aparecen representadas las jerarquías que predominaban en el periódico, muestra que más del sesenta por ciento de los contenidos están orientados a la información y a la denuncia, es decir, como en los casos anteriores respecto del M26J, a publicar lo que otros medios silenciaban. Se centra, sobre todo, en las acciones del grupo, así como en denunciar tanto contextos generales (la censura, por ejemplo 73 ), como individuos concretos, empezando por Batista 74 y llegando a jefes de las fuerzas armadas corruptos o que cometían asesinatos impunes 75 . Lo expuesto trasluce las prioridades de las bases del DR, es decir, la destrucción de la propaganda oficial pasaba por sacar a la luz todos los esfuerzos a nivel de movilización social o armada y asimismo dar a conocer las atrocidades que cometían individuos concretos del gobierno de Batista y de sus fuerzas de armadas y del orden, con el objetivo de hacer ver a la sociedad que no se velaba en Cuba por un bien general, sino que se iba en contra de la población. Figura 4. Categorías contenidas en Alma Mater 1952-1958. Elaboración propia A diferencia de los órganos del M26J, es significativa la mayor presencia en las páginas de Alma Mater las referencias a los «mártires»: todas esas personas en la lucha en 72 3 ejemplares de 1952, 4 de 1953, 1 de 1955, 3 de 1956 y 9 de 1958. 73 Alma Mater, «Un organismo totalitario», abril 1952. 74 Alma Mater, «¡Batista, la mano criminal!», febrero 1953. 75 Alma Mater, «Torturas bestiales», abril 1952; «Asesinado por agentes de la Chiva Masferrer», julio 1958. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 134 contra del régimen que fueron asesinadas. Por una parte, se denuncia su muerte cruel e injusta y, por otra, se les rinde homenaje para que sirvan como ejemplo de la no rendición. En la línea de lo que expone Cortina Orero para el caso salvadoreño, «la representación de los caídos remite a un pasado de sacrificio, vinculando esos esfuerzos pasados, esa sangre derramada, con un futuro mejor por el que seguir combatiendo» 76 . Los caídos tienen, por tanto, una presencia importante en la prensa clandestina de la FEU, con inserciones acerca de su vida o su pensamiento 77 , o con reconstrucciones precisas de cómo el régimen al que estaban combatiendo acababa con la vida de jóvenes valientes y luchadores 78 . Se vincula esta dinámica con lo expresado anteriormente acerca de las mayores vicisitudes sufridas por los grupos de naturaleza urbana que, aunque prácticamente silenciados históricamente, en la práctica fueron sometidos a una mayor vigilancia y represión y, ante el número de bajas, se entiende que corrieron mayores riesgos. Respecto de la organización-movilización, las consignas en el órgano de la FEU no revelan una presencia mayoritaria, con un 16% del espacio ocupado. Estas se dirigían en esencia a tres frentes: al pueblo o ciudadanía en general, a los militares y a los obreros. Respecto de las orientadas al primer grupo, eran indicaciones de carácter general de actuación, para realizar acciones propagandísticas y de apoyo al movimiento 79 . Las directrices hacia los militares eran muy claras: que dejaran de luchar por el «tirano» y se unieran a la causa 80 . De similar índole eran las consignas hacia los obreros, a los que instaban a unirse al estudiantado y hacer un frente común de lucha, sobre todo de cara a la organización de la huelga general revolucionaria 81 . Tenemos así un periódico de tirada irregular, que se reedita al poco del golpe de estado de Batista para vehicular la oposición frontal del estudiantado hacia el régimen impuesto. Aunque incidían en la movilización general de la ciudadanía en contra de Batista 82 , sus páginas se llenan con noticias acerca de las acciones que llevaban a cabo, 76 Cortina Orero, op. cit, 19. 77 Alma Mater, «Este es el hombre que Batista asesinó», agosto 1952; «Nuestro Rubén Batista», marzo 1956; «Del testamento político de José Antonio Echeverría», 1958. 78 Alma Mater, «Nuestros mártires nos guían», «Otro mártir, ¿cuántos más haremos falta», 1955; «Así cayó nuestro presidente», «Humboldt 7», abril 1958. 79 Consigna nº 1. Pueblo: Recibe y distribuye, con el cuidado necesario, toda nuestra propaganda de oposición al régimen. [...]. Consigna nº 2. Pueblo: No permanezcas indiferente ante los atropellos de los estudiantes y demás conciudadanos. Acumula trastos viejos en tu casa y lánzalos a la calle cuando ocurra otra agresión. [...]. Consigna nº 3. Ciudadano: Forma en tu fábrica, centro de estudio, oficina, taller de trabajo, colegio profesional o en donde puedas, un Comité de resistencia con tus amigos de confianza y con tus familiares. Sigan entonces las consignas del estudiantado. Consigna nº 5. Ciudadanos: No asistas a los cines que exhiban en sus pantallas el NOTICIERO NACIONAL. Te obligan a ver constantemente el rostro del Tirano. [...]. Alma Mater, «Consignas», 1955. 80 «Ahora es la oportunidad de que los soldados de la república cumplan con su deber de cubanos y no solo con el de partidarios de Batista [...]. El militar debe de ser hombre de honor y patriota, nunca puede hacer causa común con quien delinque y mucho menos con quien asesta un golpe mortal a la Nación». Alma Mater, «El principio del fin», abril 1958. 81 Alma Mater, «La lucha del proletariado y del movimiento estudiantil», 1953; «Obrero únete a la causa», 1958. 82 Alma Mater, «Declaración de principios», agosto 1952. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 135 denuncias de los desmanes de la oficialidad y glorificación de los mártires de la causa como símbolo de una lucha que había que llevar hasta el final. Boletín 13 de Marzo «La palabra es para decir la verdad, no para encubrirla», sentenció nuestro Apóstol. Para exponer verdades en un puñado de palabras, el DIRECTORIO REVOLUCIONARIO edita hoy esta pequeña y sencilla hoja, para irradiar al pueblo un poco de luz ante tanta tiniebla presente. [...] 13 de Marzo está pues en la calle, para denunciar las verdades que la dictadura quiere acallar; para orientar a un pueblo en la conquista de su Libertad 83 . En el caso del Boletín 13 de Marzo, la tendencia es similar a la de Alma Mater, pero con matices, ya que existe un reparto más equitativo entre información, denuncia, organización-movilización, cultura partidaria y coyuntura, como se puede ver en la figura 5. Este equilibrio y el hecho de que, por ejemplo, aparezca la jerarquía de comunicados/partes que en Alma Mater no había, tiene su explicación inicial en que este boletín se empieza a tirar en el año 1957. El análisis se ha realizado en base a 12 números, el grueso del año 1958, y con algunos ejemplares tirados desde el exilio en Estados Unidos 84 . El acicate, una vez más, era sacar a la luz todo aquello que los medios convencionales tenían que silenciar a causa de la censura, combinado con denuncias, directrices de actuación y aspectos identitarios 85 . Si en Alma Mater no existía la categoría de partes quiere decir, por un lado, que los objetivos de la publicación eran diferentes y consideraban que debía de ser el órgano del brazo armado quien difundiera este tipo de inserciones. Por otro lado, el DR abrió en 1958 un frente guerrillero en la Sierra del Escambray, estrategia que da lugar a la elaboración de partes y comunicados, al ser acciones que ocurren en zonas remotas y que tienen que ser reconstruidas y difundidas para hacerlas saber tanto al grupo como a la sociedad en general 86 . Como se ha visto, en la prensa clandestina del M26J, los comunicados y partes ocupan un porcentaje mayor, ya que este grupo tiene una guerrilla rural en funcionamiento desde un año antes, y se encargaban de transmitir sus proezas en las diferentes publicaciones que tiraban. El contenido de la información y denuncia del Boletín 13 de Marzo es similar al de Alma Mater, y también a la del M26J, ya que el objetivo era saltar el cerco informativo existente en Cuba, donde no se permitía informar acerca de las acciones de grupos armados, y menos si estas acciones tenían repercusiones negativas en el gobierno. De hecho, analizando la prensa cubana de la época, raramente se aprecia una situación irregular en Cuba, ya que eran muchos los periódicos que recibían prebendas del Gobierno, aparte de la 83 Boletín 13 de Marzo, 1957. 84 Dos ejemplares del año 1957, 8 de 1958 y 2 de 1959, dedicados estos últimos a la victoria. 85 El DR contaba también con otras publicaciones, bajo el título Actualidad de Cuba y La Voz del Escambray. Véase Boletín 13 de Marzo, «Aviso importante», septiembre 1958. 86 Boletín 13 de Marzo, «Escambray: Segundo Frente Nacional», junio 1958. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 136 censura instaurada. Por ejemplo, en el Diario de la Marina, se publicaban los partes de Ejército regular, y siempre informaban de bajas rebeldes o de su captura, no había referencia a los descalabros de la oficialidad. Y si a esto le sumamos otro tipo de noticias, en las que aparecía Batista hablando de bonanza económica o de grandes obras públicas, se puede llegar a pensar que en el país no estaba ocurriendo nada 87 . Figura 5. Categorías contenidas en Boletín 13 de Marzo 1957-1959. Elaboración propia Pero volviendo a la prensa clandestina del DR, es reseñable el aumento porcentual en la jerarquía organización-movilización (del 16% al 20%). La consigna más repetida a lo largo del boletín del grupo era la de «Golpear Arriba», a la que solían adjuntar un listado de nombres a eliminar, encabezado por Fulgencio Batista 88 . Está también la cuestión de la unidad ante la convocatoria de huelga general, apelando especialmente a los estudiantes 89 , a los obreros 90 y a los soldados a unirse a la misma 91 . La cultura partidaria, sin ser mayoritaria, se revela en un mayor porcentaje en las páginas del Boletín 13 de Marzo que en la prensa del M26J. Esta queda reflejada fundamentalmente en una serie de artículos que versan sobre la necesidad de unión y de 87 Calvo González, op. cit., 2014a. 88 Boletín 13 de Marzo, 1957. 89 «El estudiantado es la vanguardia de nuestra lucha». Boletín 13 de Marzo, marzo 1958. 90 «Trabajadores por libertad con justicia social únete a la huelga general». Boletín 13 de Marzo, marzo 1958. 91 «¡Rebélate militar cubano junto a la huelga general y la insurrección popular!». Boletín 13 de Marzo, marzo 1958. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 137 seguir adelante, a pesar de las derrotas sufridas, tanto en el ataque a Palacio como en los hechos de Humbolt nº 7. En estas inserciones se plasmó un reforzamiento de la idea de continuar la lucha, glorificando no sólo a mártires concretos (como el propio José Antonio Echeverría), sino que las acciones fallidas tenían que servir para seguir adelante sin rendición. Se relaciona de nuevo con la apertura de un frente guerrillero rural, incidiendo en que es un complemento a su táctica inicial de «golpear arriba», pero dadas las circunstancias, tuvieron que diversificar su estrategia, tanto para conseguir «un 13 de marzo victorioso» como para garantizar la supervivencia de los miembros del grupo 92 . Se vinculan también estos aspectos identitarios y su mayor presencia en las páginas de la prensa del DR respecto del M26J a ese poso de derrota, a la necesidad de reinventarse y a la de reforzar la pertenencia al grupo, así como a la de diferenciarse de los otros movimientos opositores. Existen diversas inserciones que abogan por la «unión revolucionaria», es decir, aunar esfuerzos para que el objetivo común de derrocar a Batista se llevara a cabo. No obstante, quisieron marcar diferencias de actuación y de acciones, llegando a corregir informaciones que aparecían en la prensa del M26J: Ataque al cuartel y toma de Guinia de Miranda, Las Villas, por fuerzas rebeldes del Directorio Revolucionario al mando del Comandante Rolando Cubela. [...] Queremos aclarar que en una información aparecida en el colega Revolución este combate se atribuye a fuerzas del 26 de Julio atribuyéndose ello a que dicha redacción no tenía los partes oficiales procedentes de Escambray 93 . El Boletín 13 de Marzo, en definitiva, al igual que las publicaciones anteriormente analizadas, pretendía romper el cerco de la verdad oficial y de la censura, informando acerca de las acciones del grupo y denunciando situaciones que iban en contra de la pretendida democracia. No obstante, el desarrollo de los acontecimientos y la diferente naturaleza del grupo, de esencia mayoritariamente urbana hasta 1958, hizo que sus páginas se llenaran, al margen de las noticias, de semblanzas de los caídos y de refuerzo de la táctica del DR de «golpear arriba». Mismo objetivo, diferentes tácticas. A modo de conclusión Del estudio de los órganos editados por los grupos opositores más activos y con más presencia durante la etapa insurreccional de la década de los cincuenta en Cuba, se desprenden tres ideas esenciales. La primera, que se extrae directamente del análisis de la prensa clandestina, es que esta, en los dos grupos armados a analizar, es fundamentalmente de denuncia, información y movilización. Esto es indicativo de que la prioridad era derrocar el régimen, no importando tanto las cuestiones doctrinales o de ideología, característica similares tanto el M26J como el DR. Como se ha visto en las cuatro publicaciones analizadas, su finalidad era romper con la censura, sin dedicar un espacio relevante a los idearios de ambas organizaciones. Quizá el DR hace un poco más de 92 Boletín 13 de Marzo, «Del Escambray a La Habana», marzo 1958. 93 Boletín 13 de Marzo, septiembre 1958. Patricia Calvo: La prensa clandestina en la insurrección cubana (1953-1958): mismo objetivo, diferentes tácticas. Dossier, Izquierdas, 41, agosto 2018:117-140 138 hincapié en asuntos relacionados con aspectos partidarios, por esa necesidad de reinventarse y de propiciar la pertenencia a unas siglas que sufrieron serios reveses a lo largo de la etapa insurreccional. En definitiva, los órganos de ambos grupos ejercieron de informadores de lo que estaba ocurriendo y de movilizadores para derrocar a Batista. Es decir, compartieron objetivos. En segundo lugar, a partir de este análisis, se constata que el papel del DR y de las facciones urbanas del M26J quedó diluido en la omnipresencia de la Sierra Maestra. Las diferentes tácticas de ambos grupos y su desarrollo otorgaron preeminencia a la guerrilla rural del M26J, entre otros factores, por la publicidad internacional dada al ejército rebelde liderado por Fidel Castro 94 . Histórica e historiográficamente, como se ha visto, el DR y los comandos urbanos de cualquier signo tienen un poso de derrota, al ser reconocidos por el frustrado ataque al Palacio Presidencial o por su activa participación en la fallida huelga general de abril de 1958, sin valorar otras acciones, como los sabotajes que se sucedieron durante toda la etapa a lo largo de la isla o su papel como inoculadores de las pretensiones revolucionarias en la sociedad cubana. En la prensa clandestina se observan inserciones en este sentido, plasmando la movilización que existió a lo largo y ancho de toda la isla, pero iconográficamente siempre se primaron las operaciones de la guerrilla rural, dejando otro tipo de maniobras en un segundo plano. De esta cuestión deriva una tercera y definitiva reflexión: la historia de la guerrilla urbana en la insurrección cubana está por hacer. Fueron numerosos los grupos que participaron y en distintos puntos del país, con acciones que poco a poco fueron erosionando el régimen hasta el 1 de enero de 1959, pero de las que apenas se tiene constancia. La prensa clandestina serviría entonces como una fuente fundamental para la reconstrucción de esos hechos exiguamente mencionados y completar el puzle de un proceso que marcó un antes y un después en el desarrollo histórico de Cuba y su posicionamiento en la geopolítica internacional a partir de la década de los sesenta. Referencias Documentos hemerógraficos Alma Mater, 1952-1958 Boletín 13 de Marzo, 1957-1959 Revolución, 1957-1958 Sierra Maestra, 1957-1958 Bibliografía Bartolleti, Julieta, «Organizaciones armadas latinoamericanas: problemas y propuestas de análisis», Revista Pilquen, Sec. Ciencias Sociales, Año XIII, nº 14, 2011. Bonachea, Ramón y San Martín, Marta, The Cuban Insurrection, 1952-1959, New Jersey, Transaction Books, 1974. 94 Calvo González, op. cit., 2014b. 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