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Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1872 a 1873 / por Ramón Otero

Otero Acuña, Ramón

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UNIVF.RSIDADF DE SANTIAGO DE COMPOSTÉ-A se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA se UNIVERSIDADF DE SANTIAGO DE COMPOSTELA DXSpTHSO LEIDO EN LA. UNIVERSIDAD DE SANTIAGO, S0L2K1E INWGUF.ACI01I DSL CURSO ACADÉMICO DE 1872 Á 1873, POR EL DOCTOR D. RAMON OTERO, CATEDRÁTICO DE PATOLOGIA QUIRÚRGICA. eóo De- o Den ?e- Ic Q.^íU/Qe óíDa.?. SANTIAGO: ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE JOSÉ M. PAREDES, Vi gen de la Ce ca núm. 12. 1872. se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO UNIVERSIDAD^ DE SANTIAGO DE COMPOSTÉLA 3lmí » Seña : M^ e g ü n cos umb e adicional, oy á dise a b e es ins an es sob e un pun o cien í ico, en cumplimien o de la obligación que enemos de anuncia solemnemen  e la ape u i de es os an iguos es udios gene ales. C i ica, muy c i ica es sin duda nues a posición; no p ecisamen e po la elección de ema, pues g an  diosos y as os se nos o ecen en cualquie a de las acul ades que cons i uyen es a Uni e sidad, sino po  que ca ecemos de las do es de exposición y elocuencia de los o ado es que inie on á es a ibuna con el loa  ble mo i o de iguales solemnidades que la p esen e. En al supues o, nos ha pa ecido, que sin salimos de las asigna u as que desempeñamos en la enomb a  da Escuela Médica á que nos hon amos pe enece , u se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 6 — debíamos oma pa a obje o de es e discu so un asun o asaz dilucidado: Vicisi udes y p og esos de la Medi  cina, como ciencia y a e en elación con los demás conocimien os. Conocemos la debilidad de nues as ue zas, y no hubié amos in en ado es a a dua emp esa á no con a de an emano con la indulgencia de an selec o con  cu so. Solo el cumplimien o de un es ic o debe nos ae á es e ele ado pues o, sin í ulos me ecidos. No es añeis, pues, que de audemos ues os deseos, y en ibiemos ues o en usiasmo con la al a de doc ina y lo incul o de la ase de nues o discu so; pe o a en  ded menos á sus o mas que á su ondo; os lo uego. Si el desalien o ha emba gado nues a pluma en el momen o que se a aba de pin a la aleg ía del iun  o, dispensad á quien ace bamen e a ec ado po dolo- osas é i epa ables pé didas, y po los is es p esen  imien os, u os de una salud queb an ada, c ee oi una oz que le dice, como al anciano de la ábula; desecha las halagüeñas ideas y espe anzas. se UNIVERS1DADF DE SANTIAGO DE COMPOSTELA u O a e y muy di ícil es po cie o, eseña , aun á g andes asgos, las icisi udes y p og esos que espe i- men á a la Medicina en su e olución cien í ica y de a e, cuando su his o ia puede educi se á es os con cep os: es ue zos inaudi os, inconmensu ables abajos, conquis as y pe ipecias sin cuen o, g andes homb es, genios, y odo es o que sigue y segui á po la imp es  cindible ley á la pe ec ibilidad. La Medicina, pues, no nació como Mine a a mada de odas a mas. An es de la asociación, el homb e, abandonado, desnudo, débil y obligado á busca pol  la ue za y la as ucia una p eca ia subsis encia, dis  pu ándola has a á las ie as, ecibe ecuen es he idas, UNIVERSIDADE w «iwTM DE COMPOSTELA -14 — causa, que, á ejemplo de Po amon, undado de la sec  a ecléc ica que solo elegía lo que juzgaba mejo , y desechaba lo demás po inú il, es ableciese A chigenes de Apamea, el Eclec icismo médico, sis ema cómodo y e óneo, que consis e en oma el é mino medio de las opiniones opues as y a a de equilib a los ex  emos; sis ema es é il, que es la negación de oda doc ina. • La Medicina omana yacía en la pos ación y aban  dono mas lamen able, some ida á los mas ex años concep os, y algunos de sus amos impo an es ol ida  dos y oscu ecidos en manos de ecléc icos, me ódicos y empí icos; cuando en pos de Celso, que po su b i  llan e es ilo alcanzó el enomb e de Cice ón de los médicos, apa ece C aleno que consiguió el de P íncipe de la Medicina po su au o idad cien í ica. Sin Galeno, que conse ó las buenas adiciones, que coo dinó los dispe sos ma e iales, que some ió las encon adás opi  niones,.que amalgamó las dis in as sec as, que ehabi  li ó los clásicos modelos, que azó, en in, el e dade  o umbo á las in es igaciones médicas, se hubie a consumado la uina de la ciencia. Galeno, que no po  seía el génio c eado ni la inicia i a de Hipóc a es, ilé sin emba go, obus o balua e, i mísimo sos en de la Medicina que se desmo onaba, y hubie a caído en el caos sin su ayuda. Recogió con esme o las conquis  as de la Ana omía, discu ió con acie o en su a a  do de Usu pa ium^ y sob e odo en el de S n omahim, di igiendo una es ensa y p o unda mi ada sob e la Me  dicina en es as palab as: Máni es um es mo bo um csse el ope a ionis^ uel s uc u oe oblmsioncm. Lesión de ó  gano y lesión de unción; ¿qué o a cosa es es o en e ec o, mas que la en e medad? Galeno demasiado di inizado en algunos iempos, — 15 — absu damen e desdeñado en o os pos e io es y jus a  men e admi ado hoy, no es an solo el comen ado de Hipóc a es; es el médico e udi o y ilóso o, ele ando el a e al ni el de las ciencias de su época. La Me a  ísica habla sido sac i icada á la obse ación po Hipó  c a es, la eo ía especula i a enace con Galeno; se le lia impu ado inspi a se demasiado po la Filoso ía de A is ó eles. Nadie duda que es a haya dejado de a as  a le con ' ecuencia á dis inciones mas especiosas que exac as. Pe o, cuando los hechos al an, y el espí  i u se impone la obligación de alcanza la solución de odos los p oblemas pa ológicos, es necesa io que el azonamien o ocupe el luga de la expe iencia; ale mas anda que pe manece inmó il; el e o p o oca la e dad, como bien se dice. Galeno hizo mucho, de odos modos, po la ciencia, ele ándola an al a como c eció su conside ación so- , cial después de Cons an ino, que u o a chia os pe- la inos, hon ados con el i ulo de Condes de p ime o den, y desde el siglo V, equipa ados con los Du  ques ó Vica ios. No obs an e, la Medicina uel e á cae en la pos  ación y el abandono, una ez p i ada del ampa o di  ec o de Galeno, que po su ele ado alen o pudo de- • ene es e é mino a al, unciendo ue emen e al ca o de su au o idad con la doc ina hipoc á ica, las de sus p edeceso es y coe áneos, encon adas, pe o no opues  as; oda ez que en e los an iguos, aman es de la be  lleza plás ica, es in ima la endencia á no sac i ica la ma e ia al espí i u que sus ancialmen e desconocian. Las emanaciones de Pla ón y los co púsculos de Tha- les en úl imo análisis se con undían. Ve dad es que la idea que en añan las sec as jóni  cas, se signi ica ma e ialis a en el conjun o acciden al se UNIVLRSIDADL DE COMPOSTELA . — 16 — de los á omos, que admi e la' escuela de Thales; en el cí culo de los co púsculos po sus po os, del a ó- nismo médico de Asclepiades; en el: Omnis u cs i/ji u pe se na u oe duábus consis il ebus.nam co po a sun e inane , de los can os de Lúó écio. É igual puede deci se de que la idea que engend an las sec as i álicas, se os en a espi i ualis a en el alma del mundo de los es oicos; en el cno mom de la escue  la de Cós; en el pncuma de los pla ónicos y pe ipa é i  cos; en el To amque in usa pe a as ..... mens agi a mo- íem el magnum si co po e mise .... del sublime Can o de la Eneida. Pe o el que los gé menes de esas g andes doc nas se encuen en en épocas lejanas, no con es a que en es as el espl i ualismo y el ma e ialismo pe manecie  on du an e mucho iempo con undidos como dos ios que mezclan sus aguas. • En la an igüedad los sec a ios de la au onomía de la sus ancia ma e ial y los de la espi i ual, en sus es  pec i os sis emas, en ienden la animación de la ida, al especie de acul ad i al, sin de e mina la causa p óxima que indi idualiza los cue pos i os, lia sal ado ' el p opio abismo, el de la azón absolu a de las cosas. Desde que el pensamien o en posesión de sí mismo, ha podido echa una ojeada sob e el mundo y sob e el homb e, ha in es igado su azón común de exis en  cia, a ando de apode a se de lo absolu o elegado á lo p o undo de la inmensidad. La Ciencia gene al da sus p ime os pasos en el espacio esclusi o de la del se , es deci , en la abs acción ele ada á la sup ema po encia. Dé ahí, que la an igüedad en el b illan e ue  lo de su ida in elec ual, en egada únicamen e á los • ecu sos del genio an es de la eda'd de la espé ie icia, al ele a se á las causas y o ígenes del Uni e so, y po -17 — ende del homb e pa e de su sín esis, no o muló si  no hipó esis que e an eclipsadas po los p og esos cien i heos. • Las an iguas sec as ilosó icas, de las que p o ienen las médicas, admi en la g an e dad de la uni e salidad de la ida, solo que pa a unos es p opiedad de la ma  e ia, y pa a o os un p incipio dis in o que desdoblan en mundanal que di ije los enómenos cosmológicos, y mic ósmico en el homb e que p eside odas las unciones. Pa a los ilóso os a alis as de la escuela de Thales es la na u aleza la mani es ación di e si icada de un p incipio único, simbolizado po uno de los luidos ge  ne ales que juegan g an papel en la economía de nues  o plane a, el ai e, el agua, el luego. Es e p incipio a la ez ue za y ma e ia lo es odo, in ini o po su exis  encia gene al y limi ado en los cue pos que signi ican sus dis in as modi icaciones. Sin deja de con undi el Uni e so y su causa, el e o mado ci ado adelan a que el p incipio del mundo es in eligen e. En es a p ime a escuela el genio de "la aza jónica inspi a la ele los mecánicos que ep esen an Anaxi- mand o y Anaxágo as; la di e sidad no se e ie e a la unidad de p incipio. La ma e ia no solo es e e na sino di e sa y compues a de nume osos elemen os, peí o simples gé menes, po que pa a p oduci los cueipos es necesa io que un mo imien o los agi e, los sepa e de su o iginal con usión, los asocie a mónicamen e. Todo enómeno es un mo imien o; odo cue po un esul ado de mo imien os. En cuan o á la causa unos la suponen inhe en e á la ma e ia, ciega, a al; olios la designan un mo o in eligen e. En es e sis ema de en  dencia al deísmo y que asmi ió á sus suceso es el dogma de la pe pe uidad de la ma e ia con el^ de una se UNIVERSIDADE DE SANTlÁCn DE COMPOSTELA — 18 — causa in eligen e, el je e de los ilóso os dichos dina- mis as, sepa a decididamen e el alma sensi i a de la acional, así en el homb e como en los animales; pe  o, en los úl imos condenada á la in e io idad del cue po que comple a el alma y limi a su desa ollo. En las opues as escuelas ilosó icas la pe sonalidad humana no es menos ol idada po la con emplación de la na u aleza. Pa a llena la dis ancia de lo absolu o á Ja ie a, Pi ágo as adop ó el núme o, semb ando el abs  ac o de una abs acción mas pa a hace la accesible al en endimien o. Pi ágo as admi e un p incipio de animación, de ac i idad, de mo imien o, y, sin dis in  gui la esencia co po al de la espi i ual, in en a la cla  si icación de sus unciones y a ibu os y dis ingue el alma i acional enida del alma uni e sal, a monía si iendo de eco á la gene al del mundo, de o a alma acional y e íme a. Pla ón sus i uye al núme o la idea, mís ico ipo de oda cosa c eada. Es e p og eso de hipó esis no es mas que alhaja en in ini o con joyas de abs ac o, sepa ado é independíen e de la na u aleza. Di inizando la c ea  ción, Pla ón puebla el cielo y la ie a de agen es pe  sonales lib es, y á la cabeza de es a ge a quía coloca la di inidad sup ema; la que oma la ma e ia y p oduce el Uni e so, con o me á las ideas a chi ípicas que se os en an en él á pe pe uidad. El mundo es un se di  ino que p oduce po sí p opio los as os, di inidades secunda ias o madas del elemen o mas pu o, el uego, y los as os p oducen el homb e. Es e, habiendo lle- ‘ gado á desme ece , expia su al a descendiendo á las condiciones de un sexo mas débil, después á las o mas mas y mas deg adadas de la animalidad; de modo que en es e sis ema la muje y los animales no pe enecen al plan p imi i o de la c eación, y desapa ece án de la DE SANTIAGO DE COMPOSTE — 19 — . na u aleza, el día en que la expiación llegue a ehabi  li a los indi iduos deg adados. , Pla ón sac i ica la ma e ia al espí i u, y p oclama que la unión del alma con el cue po es una iolencia momen ánea y la mue e su libe ad. En an seduc o a é ideal doc ina, es el alma un p in  cipio único y e e no en el que se dis inguen es un  ciones la sensibilidad, el deseo y la azón. Las dos p ime as no es án en juego sino du an e el co o con  so cio del espí i u y la ma e ia; pues, una ez o o, deja el alma de se sensi i a y ape i i a, y no encuen  a su inmo alidad sino en la azón. Mas cien í ico que sus p edeceso es, A is ó eles es  ablece un o den de p og esión que de la ma e ia b u a se ele a á las plan as, á los animales y al homb e. La p ime a dá los elemen os que los ege ales se ap opian y asmi en á los animales y al homb e. La na u aleza se ele a espon áneamen e po una se ie de es ue zos que ans o man la ma e ia ino gánica en o gánica, y hacen pasa á es a po odas las o mas, ege ales y animales, como po o os an os g ados has a llega al sup emo en el o ganismo humano. A is ó eles admi e una c eación en que la d-i inidad se limi a á p oduci un mundo animado que lle a en si odas las ene gías necesa ias á la especie de e olución de que el homb e es el é mino de ini i o; los se es in e io es en es e sis ema no son ipos deg adados, pe o no pasan de bos  quejos limi adísimos. En suma, A is ó eles solo in ie e el mé oilo de la iloso ía g iega, pa iendo de la na u a  leza po una escala de Jacob llamada ca ego ía, que . le an a del suelo al cielo asal ando lo in ini o. Mas pa a desemba aza se de la abs acción y enca na se en la ealidad i ien e la idea a is o élica no po es o luc úa menos que la pla ónica á me ced del ien o. se UNIVERSIDADE DF SANTTACÓ DE COMPOSTELA . — 20 — La escuela de Alejand ía ol ió á adop a la de Eleo; pe o, en luga de deja en paz lo abs ac o ló pone en mo imien o haciendo de es a mane a el mundo e lu io de lo in ini o. La ciencia gene al se es aciona p olon  gándose el dominio de aquel g an Filóso o que no eco  noce la independencia comple a del espí i u y del cue * po; que mi a el alma i ien e como una ue za, como un p incipio de ac i idad, no es el cue po,- pe o no puede exis i sin es e, de la p opia sue e que no puede ha  be pesadez sin cue po, g a e luz sin cue po luminoso. Es a doc ina, no menos esclusi is a que las p ece  den es, con e giendo al mismo-pun o, lo absolu o, im  pe a sin limi es in e p e ada en p o echo de dis in as eo ías en lo an iguo; los es oicos la lle a on has a el ma e ialismo y los ilóso os c is ianos a a on' de e  ' concilia ia con el espl i ualismo; concediendo al cue  po no solo la sensibilidad, sino el sen ido común, la memo ia y cie a especie de juicio, y no ese ando sino la azón mas su il al aninnis inmo alis. San o Tomás hallaba mal que en su sublime desden, Pla ón hubiese p e endido que el des ino del alma e a no es a unida al cue po, sino sepa a se de él de ini i amen e. El alma, esc ibía es al la ealidad del cue po animado, que po ella es cue po o gánico y acul ad i ien e. El alma unida al cue po goza de una ida comple a. El dogma de la esu ección de la ca ne es el complemen o del de la inmo alidad del almá. Un e o ilosó ico al pa ece des inado a pe pe ua  se, es sin duda, o igen de los nume osos que egis a . la iloso ía médica an igua, y es e e o g a e y as  cenden al es el habe limi ado el campo del conoci  mien o o zando la azón á eco e cons an emen e la ia esclusi a del análisis ó de la sín esis, y a abs ae de los obje os de su es udio o a lo enomenal ó lo ca- — 21 — su al, o a lo conocido y lo desconocido, á quienes se les conceden en el cuad o sis emá ico el luga de p in  cipio ó de axioma undamen al; de donde el espin iui- lismo y el niíL e icilisnio con o os sis emas de ma iz ilo  só ico menos ca ac e ís icos. Y, de aquí, que encidos odos p ime o po el escep icismo idealis a y después po el sensualis a, condenado el espí i u ála inmo ilidad, cegadas po el e o las uen es na u ales del conoci  mien o, búscase el homb e con a an una ia que sa is  aciese la impe iosa necesidad ele pensa y de c ee , y el mis icismo, úl imo aside o de la azón humana, i  nie a á ce a la b illan e his o ia de la iloso ía y de la medicina g iegas, dominando has a inaliza el se  gundo siglo de la e a c is iana. Reasumamos: Hipóc a es, Asclepiades, Galeno y muchos o os nomb es conocidos ep esen an el p i  me pe iodo cien í ico de la Medicina, g ande po que odo lo quie e esplica , poé ico po que nada hubo en G ecia, donde u o su o igen, que no lo ue a. En es e pe íodo his ó ico, la Medicina apa ece admi able, cual esas p ecoces c ia u as en que se os en a el c i e io y la capacidad i il. En e dad que obse a bien, pe  o no compa a así; é los conjun os y apenas dis in- gqe los de alles; quie e ele a se á la sín esis y se ex- e a ia; se a iciona á los p ecep os gene ales, ' pe o se equi oca; aspi a casi á lo in ini o y se queda suspen  dida en el espacio, al ándole el iempo; es deci , el análisis. El empi ismo an iguo como los dogma ismos de es e pe íodo his ó ico, esp esan una misma aspi ación • á la pe ec ibilidad de la ciencia; pe o, que se dis ingue según el pun o ca dinal que señala la aguja de la hu  mana azón en el cuad an e de su e olución en el iempo. Así el dogma ismo de la escuela de Cós en su pe- UNIVERSIDADE — 22 — íodo de decadencia dió solamen e impo ancia á la eo ía humo al que desen ol ió Pla ón, que amplió P a- xágo as, al pode de los núme os, á la in luencia de los as os, á la omnipo encia del a e; y la na u aleza medica iz como base de la e apéu ica hipoc á ica, ué eemplazada po la de con a ia con a is ca an u . Así la ciencia de la salud p olonga su in ancia, y apenas si da señales de ida du an e la la ga noche que age on las densas nubes desp endidas de las egio  nes del no e, iniendo á comple a la uina del impe  io de occiden e; en cuya decadencia se conse an las conquis as médicas po los Aecios de Amida, Alejan  d o de T alles, O ibasso y Pablo de Egina, céleb es copilado es. II. T iun os del a e, glo ias del comba e, poesía, e  ligión, ida esplenden e en la supe icie, en el ondo oscu idad, lág imas, i anía, escla i ud, una sociedad que a a de cons i ui se en medio de dolo osas y con inuas con ulsiones; al es el cuad o his ó ico de la edad media; uda época en la que despun a de nue o el clasicismo an iguo. En e ec o; disipadas las p ime as b umas de esa época dicha de las inieblas,* ense b illa algunos pun os luminosos en el oscu o ho izon e de las cien  cias; g acias sob e odo á los Cali as Abasides que, p o ec  o es del sabe y celosos pa ida ios de la uni a ia, econ  ciliaban la azón y la na u aleza con la idea de la eli  gión, ol ían á es ablece la a monía en e el mundo ísico y el in elec ual y llamaban en su auxilio á odas . — 23 — las ciencias, especialmen e á las na u ales. Y es e ena  cimien o del sabe en e los á abes o ece la pa icu  la idad halagüeña pa a la Medicina, que médicos ue  on los que lo lle a on á cabo; Jo ge Bak ishua po enca go de Almanzo y Juan Mesuch po el de Ha um- Al-Raschil. Tan o es os p incipes ilus es como A - Mamun y sus suceso es, omen a on de odas las ma  ne as imaginables el cul i o de las le as; es ablecie  on Biblio ecas en Fez y en La ache; unda on Escue  las en el Cai o, Bagdad, Alenjand ía,- G anada, Valen  cia y Se illa; Academias en Cu a, Baso a y Já i a, y en Có doba una sin igual. La Medicina llegó en e los á abes á un g ado al de esplendo , como nunca alcanzá a ciencia alguna; pe o, sus p og esos eales no iguala on á su as uosa apa iencia. En gene al los médicos á abes no hicie on sino esuci a , ensanchándolas, las escuelas g iegas, y su ene ación hácia Hipóc a es y mas oda ía hácia Galeno, les si ió de guia en sus abajos. Imposible en e ellos la au opsia cada é ica, nada adelan a on en Ana omía, mas no así en Semiología, pa e la mas es udiada po los á abes con o me a su génio y a la boga que alcanzó en e ellos el espí i u dialéc ico. Como una cu iosidad solamen e me ecen ci a se los , médicos as ólogos Al-Kindi, To ail y Honain que odo lo adujo á su idioma; pe o ya exigen mención especial Al- Mange que enía la blanca mano de Moisés y el alien o del Mesías; Ha ón de Alejand ía au o de las Pandec as, p ime a ado de medicina á abe; Ali-Abas que esc ibió sob e odas las pa es de la medicina, sob epujando en conocimien os ana ómicos á los g iegos; Rhasis g ao médico y ope ado ; A icena amoso médico y ilóso o, cu  yo canon es un g an epe o io de ana omía, isiológia é higiene, química, medicina y a macia, que ué du an- se UN1VEKSIDADE DF SANTIAGO — 30 — clones piadosas en Academias cien í icas; el que, ilus  ada la Ci ujía po la Ana omía, aunque con inúa siendo ei obje o de una p o esión dis in a, la cul i a  sen como al ciencia p ohomb es del a e. Cuén anse en  e es os, p ime amen e, los an iguos ana ómicos Mon- dini de L u c í , Be engue de Ca pí, F ab icio de Agua- penden e, Eus aquio, Falopio y Vesalio con sus coe  áneos y émulos españoles, Rod íguez de Gue" a a, Gimeno, Val e de, Es e e, Lo e a de A ila, Sánchez de B aga, e o mado del épano, Daza Cha  cón, á quien Vesalio cedía el cuchillo pa a ope a , Vale o Taba , que compe ía con Be engue , G aí y So- amme dan en la delicadeza de sus inyecciones, con Ruis- quio, Du e ney y Desno es po sus piezas ana ómicas; de lo que es p ueba las muchas de nues o compa  io a que igu an en los museos y gabine es, como el de Lond es que ué de Hun e , el de Go inga que di igió Halle ; el de.Viena, Pa ís, Wal e , Be lín y Flo  encia, como en los colegios de Bos on, Nue a-Yo k y Hospi al de Bal imo e; en in, Hidalgo de Agüe o y A ceo, que se señalan los p ime os el mé odo acional de cu a las he idas y las úlce as. Los abajos impo an es de es os ilus ados p ác  icos ele an la ci ujía al ango cien í ico de la medici  na; y su es au ación elizmen e se consuma en el siglo XVII po Ma co Au elio Se e ino en I alia, y suce  si amen e en las demás naciones po iguales cele  b idades. Reasumiendo la Medicina de la edad media, os en a dos ases no ables de su e olución en el iempo; pe o poco impo an es en su desen ol imien o ilosó ico, pues o que lo pa aliza el a abismo y lo so oca el esco  las icismo, dominan es en ese la go pe íodo de lucha en e las an iguas y mode nas ci ilizaciones, que, amal- — 31 — gamadas al cabo, undidas en el c isol del elemen o ge mano, que in oduce la nocion del de echo, y del elemen o c is iano que ijaba la nocion de la pe pe ui  dad de las ideas, p oduje on la asimilación mo al, base del equilib io polí ico, y p incipio de un einado de ilus ación y de jus icia. La his o ia es imonia que la imi ación se il y cie  ga del pensamien o an iguo, ca ac e ís ica de es e pe  iodo po demás inde inido, ni las disidencias con  siguien es, que hicie on necesa ia en el campo de la iloso ía, de la li e a u a y de las ciencias una e olu  ción adical, ue on bas an es pa a se i de émo a al p og eso de los conocimien os posi i os. A pesa de las mas des a o ables condiciones, la Medicina dá un paso conside able en la ia de su eo ganización. Las aducciones, exposiciones y comen a ios, que de la g iega hicie on los mas ilus es médicos, o man el pun o de pa ida, de que a ancan sus legí imos ade  lan os. Y, á es os p og esos, como á los demás cien í  icos con ibuyen la pasión po los clásicos an iguos, la endencia gene al de los. espí i us á los es udios bi  bliog á icos, el a an solíci o en busca los manusc i os o iginales qne yacían sepul ados en el pol o de las bi  blio ecas monacales, que sa is izo una necesidad p o un  da ya sen ida de algún iempo; y que oca á su maoci- mum'en esa época de egene ación in elec ual que se acen úa desde los albo es de la e a mode na. III. En el siglo XVI comienza un mo imien o inmenso; que con inúa en los siguien es; se mani ies a un desa o- se UNIV RSIDAD DE SANTIAGO — sa  no p odigioso, un gé men ecundo de emancipación, que dila a la es e a de las ideas ela i as al mundo es e o y engend a en el homb e una impe iosa nece  sidad de in e oga á la na u aleza. No hay ya camino en que el espí i u humano no se eng andezca. Colon descub e un nue o mundo; Klepé oy Copemido señalan leyes al sis ema del Uni e so; y Ha ey las de la ida, demos ando la ci culación de la sang e, indicada 1 ya en el céleb e Ch is ianismi es i u io del in o unado eólogo y médico español Se e , á quien inmo aliza el ana ismo de CaiVino, haciéndole su íc ima; Vís a y Ha io pe eccionan el análisis ma emá ico; Galileo y Napie de e minan el pode de la mecánica y la me  dida de los as os; con la ayuda de Gu embe g po su descub imien o de la imp en a, se o ma una nue a li  e a u a; y pa a que Ta an asía no sucumba an e la I ía azón, su gen A ios o, el Dan e, el Tasso, el Pe a ca, Camoens, Calde ón, Shaspea é, Mu illo, Ra ael y Mi  guel Angel. Anda el iempo y el espí i u ilosó ico se o i ica; uel e en sí y a a de ence el en usiasmo con la e  gula idad, el ana ismo con la ole ancia, la o iginali  dad del pensamien o con el ec o juicio y el o den mo  al; el sabe es poco, pe o es á sólidamen e a aigado; c ece el espí i u de in es igación; las aplicaciones su  ceden á los descub imien os, el alen o al génio. Ba- con, Desca es y Leibniz deslindan el campo de la iloso ía, azándolo; y las ciencias se e o man p o  g esando; la legislación uena con a el p i ilegio; y el de echo nacional se unda sob e el de echo de gen es. Como no podía se de o o modo en Medicina, sien  do sus p og esos solida ios con los demás posi i os? du an e ese la go espacio de iempo an some amen e eseñado, es a ciencia sigue el impulso común de las se UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTE' A — 33 — demás, pe o con la pa icula idad de se en ella mas ma cado. Todas las ciencias especula i as, exac as, í  sicas y na u ales la han p es ado su con ingen e; o as nue as han abie o pa a ella sende os desconocidos; icos eso os de paciencia, de e udición y de ú ilísima doc ina con ienen sus lib os; la ilus an nomb es sin cuen o glo iosísimos, cada uno de los cuales señala un iun o, indica una conquis a, ecue da un descub i  mien o, ep esen a un sis ema. Así, se en sucede a los nue os espe imen os, que demos ando la exis encia y y el mecanismo de la ci culación de la sang e, que dis  minuyen la au o idad de los an iguos, los in e esan es descub imien os de los asos lin á icos po Olaus Budbeck, de los lác eos po Aselli y del onco co  mún de los abso ben es po Pecque ; los no ables de Malpigio y Ruych sob e la es uc u a ascula y glan  dula , de Willis sob e la de los ne ios, de Halle , se  ñalando en la ib a la i i abilidad. Tan nume osas conquis as hechas en las buenas le as, en ciencias sag adas, especula i as, ísicas, na  u ales, médicas y sociales, o man una época singu  la men e glo iosa-de la li e a u a del siglo X I si  guien e á la que la España no es es aña, po mucho que se p e enda que en eso^ iempos yacía en el ma  yo es ado de dep a ación, de co upción y op obio. Mas, ¿cómo bo a de la his o ia esos escla ecidos nomb es, que egis a en p e e en e luga , de an os es  pañoles lo ecien es en onces? Los de Saa ed a Fa  ja do, Neb ija, Co a ubias, Cano, Maldonado, ineo, López de Vega, Que edo, A gensola, F ay Luis de León, He e a, Calde ón y Ce an es en bellas le as, los de, López de Ayala, Ma iana, Zu i a y Solis en C i ica'é His o ia; los de Monzon, Ba ba, Có doba y Rioja en Ciencias exac as. Además, pa a nadie es ya un sec e o. se UNJVERS1DADE DE SANTIAGO — 34 — como hecho his ó ico, que du an e esos iempos y a ines, en Filoso ía y Medicina no hay quienes escedan y po  cos que igualen á los insignes españoles Vi es y Valles, Bas a pa a econoce desde luego al iniciado del mé odo espe imen al en nues o g an ilóso o Vi es, la a en a lec u a de su ob a inmemo ial «.Go niplis Dis- ciplinisj) Y, es su icien e, eniendo á la is a los co  men a ios á los lib os de Galeno, «De locis pa ienUbiisD del di ino Valles, pa a dis ingui al es au ado y e o  mado del Mé odo de obse ación; á quien u o la im- compa able dicha de habe conducido la Medicina es  pañola al é mino de cul u a y esplendo que pudo ya emula la doc a simplicidad de la escuela g iega; sien  do na u is a y espi i ualis a de in ención, y an pe  ec amen e in e p e ada po los Me cado, Collado, F a  goso, Villalobos, Laguna, Solano de Luque, Hidalgo de Agüe o, Daza Chacón y o os muchos de nues os ilus ados p ác icos, pues, ninguno de es os la desna u  alizó; pq lo que, quizás, injus amen e se les c i ica. Admi iendo el símil de Bacon, que compa a la cien  cia á una pi ámide, en cuya base es án las obse acio  nes y en la cúspide la especula i a, abundando aque  llas y no al ando es a jamás en nues a medicina; con azón dice Vai ac «que el alma española es siemp e me a ísica;» pe o es o es p ecisamen e, lo que o ma la belleza de la escuela clínica sin oma ológica y aná- omo-pa ológíca de Valles; que concediendo igual im  po ancia á la causa, sín oma y lesión, encomia el es  udio de la ana omía pa a ap ecia es a debidamen e; se p onuncia con a los empí icos; aconseja la p ác ica y el aciocinio; la adopción de los descub imien os cien í icos comp obados al oque de la espe iencia y la azón, y, apa ándose del esclusi ismo sis emá ico de la Filoso ía del Pe ipa o, mues a su espí i u me a- ísico y os en a su ele ación de ideas en las in es i  gaciones médicas. Él ué el p ime o que pene ando en las en añas de los se es i os, ió el uego insinua  do en odos ellos y a ibuyó á su ac i idad, sin inqui  i la esencia, las g andes ope aciones de la na u aleza. Bien decía Boe ha e, «Si c eyese en la me ensícosis, a i ma ía que el alma de Hipóc a es habla pasado al cue po de Valles; po cuya azón en su Mé odo de ap ende la Medicina, se esp esa en es os é minos: «El que u iese los comen a ios de es e español, no ne  cesi a de o os, po que los mode nos odos esc iben po eo ías, y yo únicamen e doy alabanzas á aquel que con obse aciones p opias, esplica el sen ido de Hipóc a es.» En suma; cuan os se ocupen de nues a his o ia con end án sin di icul ad, que, si Vi es esc ibió con mucha an e io idad al Ba ón de Ve ulamio, sus p e  ciosos a ados sob e las causas de la co upción de las ciencias y el modo mas ilosó ico de enseña las, y si Valles e ajo po sus ob as la medicina de los es  udios de A is ó eles y Galeno mucho an es que Sy- denhan, que po lo mismo al igual del Cancille de Ingla e a ha llenado el mundo de su nomb e, son aquellos, cie amen e, los p ime os en la me i o ia emp esa de desa a las cadenas del en endimien o escla izado en oda Eu opa al Es agi i a y al Mé  dico de Pé gamo; que cabe á dichos ingenios espa  ñoles la p opia glo ia que á los ci ados ingleses; que á la ez compe e en e es os ob e os p o iden  ciales en la delincación de la ía de los adelan os cien  í icos, á Vi es y Valles el papel análogo de Camoens, y á Bacon y Sydenhan el de Vasco de Gama en el des  cub imien o del Cabo de Buena Espe anza. Y, ¿quié  nes p ocu a on el p og eso cien í ico de la medici- — 36 — na p ác ica ese pe íodo de decadencia, mas que los p ác icos españoles no ables, en e o os muchos, que á seguida ano amos? Alonso de Bu gos, que en su a ado de la Pes e, es  ablece la doc ina de la Higiene y el modo de p ese a  se mien as cunde es e azo e; cuyos p ecep os ela i os á la asis encia mecánica, á la acul a i a, ála ci il, ála e  ligiosa, sob epujan á cuan os en siglos mas ilus ados han esc i o el ca denal Gas aldi, Mu a o i y o os. An onio López de Co ella que en su lib o de «.Mo  bo puslula o, » o ece la p ueba mas e minan e de que el aba dillo, pin as, aba de e, ué conocido y desc i o po los españoles, escien os años an es que lo ue a es a en e medad, a endida la i egula idad y al a de o  den en su cu so, con las denominaciones de ieb e a áxica, as eno-pi ea y ne iosa po Pinel y Huxman. Juan de Villa Real que ué el p ime o en dis ingui del ga o illo, dicha en e medad délos españoles, angi- 4 na gang enosa, la en e medad so ocan e, dicha, después c oup, angina pseudo memb anosa, sino ambién el p ime o que dispuso un cue po de doc ina ace ca de es e g a e mal, y du ade o po que copió á la misma na u aleza. Almena , seño de Godellay Roca o , que, co  mo dice Gimeno, aumen ó el lus e de la nobleza de su casa, con el de sus esc i os qui ú gicos, y Juan de la Vega, médico del i ey del Pe ú, conde de Chinchón; á quienes es debida la in oducción en la Ma e ia mé  dica de la quina y el me cu io en el a amien o de las in e mi en es y de la sí ilis. Me cado, cuya pene ación p ác ica puso en cla o el ca ác e de las lieb es in e mi en es, á que dió el nomb e de pe niciosas pa a dis ingui las de las benig  nas, mani es ando, que es as en e medades enían la .. se UNIVLKS1IMDI -37 — pa icula idad de e es i se con sín omas p opios de o as y que ealmen e e an de .suyo pelig osas y aun mo ales; cuando, p eocupados los médicos de odos los países, equi ocadamen e apoyados en la máxima hipoc á ica «.peb es cuomodocunuiue in e mise in bo- c eíanlo con a io; que las in e mi en es, no e an mo ales sino se les unían ó se complicaban con o a en e medad mas g a e. Gómez Pe ei a, que ué. el p ime o en comba i las p eocupaciones que einaban en a o del humo ismo de los g iegos y á abes, conside ando a las lieb es «co  mo un es ue zo saludable de la na u aleza medica iiz pa a es ablece el equilib io de la salud», sob e cuya idea hizo gi a su plan e apéu ico. No obs an e an os des ellos, es o zoso con e  sa que el pasaje o eclipse de las luces en la nue a e a se p olonga en España, mas que en Alemania, Ingla e a, F ancia é I alia donde' solo se obse a mien as du a el uego de esas con iendas eligiosas, que es a iando los ánimos, las en egó a una ho  o osa lucha que amenazaba sumi los pueblos en la mas ciega es upidéz, en la misma ba ba ie. Empe o, an dila ada émo a al p og eso de las luces en Es  paña, como adelan a la mode na c í ica, ué ineludi  ble po ci cuns ancias especiales del país; ademas del despo ismo simbolizado en la Inquisición, desas  osas gue as y pe secuciones po la independencia nacional, desolado as pes es, y despoblación y aban  dono á consecuencia del es ado polí ico de la misma. Como en a al ep esalia del c imen de lesa ci iliza  ción come ido po O na den o de los mu os de Ale  jand ía, solo po que se sal ase el Ko an, el Ca denal Ji  ménez de Cisne os, dicese, ulmina la a oz sen enciado quema las p oducciones li e a ias desús maldi os seda- — 38 — íos, que al in con sus ilus ados coe áneos, los ju  díos, son p osc ip os de España po los Reyes Ca ó  licos y Felipe II. Solo una obcecación discupable, pudo lle a al p o ec o de las le as españolas á an con a  ia de e minación; ya que su minis e io sag ado le im pedia comba i al mo o á lanzadas, en ega sus li  b os á las llamas, después de la conquis a de la deliciosa G anada. No puede nega se que la al a de p o ección á las le as po mucho iempo, ué e ec o ambién de la p eocupación de nues os homb es polí icos, obcecados po las ideas de g andeza que despe aba.el ensanche de unos dominios en que no se ocul aba el sol; además, ac ece el abandono, la emig ación necesa ia á su sos e  nimien o, y an o mas escesi a y pe judical, cuan o la escasez de población se aumen aba po el celiba ismo eligioso en ambos sexos; y de odos modos inú il á las luces, pues lá iqueza que pa icula men e solía p opo ciona , inspi aba epugnancia al es udio en la gene alidad que no' a aba de a iga su memo ia ni la de sus hijos con las le as. Pe o, dejemos á un lado la his o ia de esa desas  osa época, habiendo ya p obado como, á pesa de su anómala ma cha, no se pa aliza el p og eso cien  í ico en España, y lijemos nues a a ención en el si  glo WIII desde cuya mi ad la li e a u a española e  cob a su esplendo . El siglo XVIII es eminen emen e ilosó ico, e o -" mado y g ande en odos concep os y en odas las se UNIVERSIDAD F DE SANTIAGO DE COMPOSTFI.A u — 39 — naciones. En el No e la Ingla e a y la Alemania, de ca ác e pa icula po su aplicación á las ciencias exac as la una, y po la p o undidad de las ideas y po su me a ísica la o a, siguen sin in e upción el es  pí i u p og esi o déla época, mani es ando sus nume o  sos au o es en odos los amos del sabe , las mis  mas endencias espec i as, que os en an Mil on y Goe he en Li e a u a; Hobbes y Kan en Filoso ía; New on y He schell en Ciencias ísicas; Cui en y B own, Sil io de la Boe y Ho man en Medicina; Bell y Coope , Rich e y Theden en Ci ujía. En e as naciones me idionales, que an o se ha  bían ele ado en siglos an e io es, se maniíies a con igual b illan ez el mo imien o p og esi o po las p o  ducciones impo an es de g an núme o de au o es. Así en 'F ancia sob esalen, en e o os muchos, en O a  o ia Sag ada y P o ana, los inimi ables Masillon y Bo- sue , y el sin igual Mon esquíeu; en Li e a u a el dul  ce Fenelon y el á ico La Fon aine; los ílúidos poe as lí i  cos y d amá icos Fon enelle, el Aba e Delille, Lamo- he, La Ha pe, y Molie e; en Filoso ía é His o ia los céleb es Condillac y Locke, el ameno y sa cás ico Vol- ai e; el sen imen al y pe suasi o Rouseau; el elegan e D ’ Alambe , y el se e o Dide o ; en ciencias el lo ido BuíTon y los p o undos Dauben om Fou c by, Cu ie y Lama k; en Medicina y Ci ujía los ilus es undado es de escuela Co isa y Bayle, Bicha y Desaul, Pínol, • Ca anis y Ba hez. i En I alia el meli luo Me as asio, el g a e Ma ey y el ogoso Al ie i como los p incipales en el mimen de Talla y Melpomene; los céleb es en His o ia Ti a- bbsquí, Be inellí y Signp ellí; en Legislación Guia- nome, Becca ia y Filangie i: en iloso ía ico, AI- • go o í y Rosellí; en Medicina a Bo ellí, Bellini, lia- se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 46 — semejanza de las e e escencias que se e i ican en las di e sas combinaciones químicas. Apenas ué conocida la ci culación de la sang e cuando al quimismo se opone el Mecanicismo, espli- cándose inmedia amen e po ella odos los enómenos isiológicos y pa ológicos, coincidiendo con aquel des  cub imien o la p opagación de la Filoso ía ca esiana y de la Física espe imen a de Galileo. El mecanicismo se es ablece en consonancia po Bo elli que se  ñala la dinámica muscula y se desa olla po Bellini, que de e mina las leyes de los luidos eco iendo sus canales: Boe ha e no é en los ó ganos mas que una po osidad in ini a; Ruische un ejido ascula , y Malpigii una es uc u a glandulosa. La mecánica, la hid áulica, la química y la ana o  mía se apode an de la sang e y la segunda e a del Hu  mo ismo se ab e así al po eni . Del au oc a ismo hipoc á ico de la na u aleza y de los a queos de Van-Helmon , S hal o ma el Animismo. En es e sis ema es el alma la que cons i uye en es ado de i i ación á odo el o ganismo; ■ dá á odos los e  jidos, á odos ios ó ganos sus p opiedades i ales. Las en e medades son p imi i amen e lesiones de es e p incipio, que po sí puede epa a los desó denes donde es a acado. Sh al p e ende hace e que la ac  i idad mani ies a del alma en sus pensamien os y olun ad, es á en p opo ción con la de los mo imien  os i ales; que así, po ejemplo, la inquie ud mo al del indi iduo se no a en la ejecución de sus mo i  mien os in e io es; y hoy mismo no se desconocen es as a monías, es as solida idades de nues os ó ga  nos con los enómenos psíquicos. Al animismo sus i uye el Sis ema de los espí i us animales. HoíTman su au o me amo oséa la psicolo- — 47 — gia de S hal en isiología. La Ciencia con él elimina las esencias inma e iales y se ap oxima en ajosamen  e á los hechos. Aunque no sea posible su examen inmedia o, los ílúidos i ales son menos e é eos que el espí i u, y el ne osismo que inicia aquel sis ema, es po consiguien e menos me a ísico que el animis  mo. Hoílman admi e que el p incipio ne ioso p odu  ce odos los mo imien os de las lib as, que son el o i  gen de las acciones de la economía animal. Los ne  ios seg egan ílúidos i ales, que ci culan de aquí á los asos y ejidos po medio de un i mo compa able con el de sís ole y diás ole. Todas nues as pa es es- pe ímen an un consensum gene al en sus unciones. Hay en es e ya colapsus, ya c ispacion mo bosa. La eacción es la causa medica iz. P escindiendo de sus elucub aciones, es e sis ema es luminoso. Que la eac  ción sea ó no espasmódica, siemp e esul a que las múl iples al e aciones en las a ecciones, son inin eli  gibles si no se admi e una modi icación ano mal del elemen o sanguíneo y ne ioso. Además el es ue zo unánime de odos los ó ganos, el consensum espasmó- dico pa a neu aliza ó elimina el agen e mo boso no es o a cosa que la ley an gene al é impo an e de las simpa ías. * . Aiene en pos del dinamismo mecánico el Eclec icis  mo dogmá ico de Boe ha e. Busca las causas gene  ales de las en e medades en la iscosidad, la ac imo  nia, la degene ación, la acidez ó pu idez de los hu  mo es, en la elajación ó la igidez de las lib as, en el aumen o ó disminución p e e na u al de los mo i  mien os y de la ci culación ele la sang e; y de aquí esplica las obs ucciones, la inllamacion, y encon a la causa de las en e medades agudas y c ónicas; em  plea medicamen os he oicos, la sang ía has a el des a- se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 48 — llecimien o, admi i la esplicacion mecánica y química de los medicamen os; al es en esúmen la doc ina de Boe ha e. En semejan e eclec icismo se econocen el humo ismo de Hipóc a es y de Galeno, el solidismo de Themison, la Filoso ía co puscula de Asclepiades, la ia oquímica de Sil io y Willis y sob e odo la ia o- isica de Bo ehi y B ellini. Mas, si la in ención y el p e  dominio de las eo ías mecánicas esal a has a en la e apéu ica de Boe ha e, la p ác ica co ige en pa  e el e o de sus especulaciones. A la eo ía de la i i abilidad po Halle que acep a la escuela de Edimbu go, sigue la del sólido i o de que p o iene el Ne osismo iniciado po Ho lman, y que anula el eclec icismo de Boe ha e. Cullen adop a la in luencia ne iosa como p incipio de la i i abilidad muscula que Halle había sepa ado de aquella. A la esci abilidad y esci acion ó i i abilidad é i i  ación, palab as que esp esan la acul ad que ienen los cue pos i os de p oduci es e io men e ac os á esul as de un es imulo que los a ec a, sus i uyeB own la de inci abilidail, que signi ica lo con a io; la po en  cia in e io de los mismos cue pos i os pa a a ec a  se mas ó menos, po los demás conside ados como es imulan es; y la de inci ación que es el e ec o eje  cido sob e la inci abilidad, la cual es la causa p ime a y que se ago a. La inci ación en un g ado con enien e cons i uye la salud; ella sola c ea las en e medades y p oceden e  men e la opo unidad ó la disposición á ellas, diá esis^ cuando es á en esceso ó en de ec o. Es, pues, la inci  ación pa a los cue pos i os el único o igen de la ida, de la salud y de la en e medad; po que el es ado de los sólidos y de los humo es es consiguien e siemp e al de la salud, c eado y de e minado po la inci ación. -48 — Sin la meno duda, la na u aleza, la causa y el ia_ amien o de las en e medades, odas es énicas ó as é  nicas, se encuen an simpli icados en es e sis ema, mas no obs an e, la medicina es incie a apoyada en an débiles cimien os. Segu amen e la mayo pa e de los ac os de la ida son eacciones de la sensibili  dad ó, como dice B own, de la inci abilidad, pe o odos los enómenos i ales no son mo imien os. La debili  dad como la ue za pueden se locales; sin emba go, quien dice es enia ó as enia esp esa una ue za y una debilidad gene al, y pa a nadie es desconocido que puede pasa se sin ansición, cae b uscamen e de un es ado es énico en la adinamia. Raso i ha p obado que los esci an es de B own no esci an siemp e, y hay además o os agen es que los con a-es imulan es que p oducen la pos ación ins an áneamen e, no es necesa io ci a á p opósi o mas que los elec os diná  micos p imi i os de los miasmas. El an iguo mé odo de obse ación había sido sac i  icado al espí i u sis emá ico; Sydenhan lo es au ó en medicina, al paso que Bacon lo p opone en ciem ias como un nue o p og eso. El undamen o del Lnipi is- mo dogmá ico que unda Sydenhan es el ^a ^lns1no. La na u aleza, dice, cu a las en e medades; el debe del médico es soco e la cuando ella padece; el de con ene la cuando se ex a ia y conduci la al pun o que acaba de abandona . La na u aleza sola e mina las en e medades ó puede ope a al e ec o odo lo ne  cesa io. Pa a es o no iene necesidad de o a ayuda que de un co o núme o de emedios sencillos y aun á eces no iene necesidad de ningunos. yo c eo, dice Sydenhan, que pa a los adelan os de la Medicina es necesa io p ime o, ene una his o ia o desc ipción de odas las en e medades lo mas exac a se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 50 — y iel posible, y segundo un mé odo segu o y cons an- ‘ e pa a a a las. Pa a a ende al p ime obje o, desde luego es nece  sa io educi odas las en e medades á especies p eci  sas y de e minadas con el mismo cuidado y la misma exac i ud que los bo ánicos lo hacen en sus a ados de las plan as. El medio mas cie o pa a descub i las causas mo bí icas que se a a de comba i ó las in  dicaciones cu a i as, es el conocimien o cla o y bien de inido de los sín omas conc e os. Las indicaciones mas e dade as se sacan del ondo sin oma ológico de las eníe medades y no de los e o es de la imaginación. Res au ada la Escuela clínica sin oma oló.iica, que inicia a Hipóc a es, po Sydenhan, se amplia en ajo  samen e po Bagli io, que le sucede, comba iendo'la especulación en Medicina y no admi iendo la hipó esis mas que como eo ía de hechos. La malignidad e a en  onces siemp e in ocada pa a explica la g a edad ex  cepcional de las en e medades. Bagli io ensayó pe o en ano, pues los iempos no e an opo unos, el demos  a que el mal genio iene sus causas e iden es mani  ies as en las lesiones ana ómicas. Sin emba go, acla a no ablemen e el p og eso médico dien i ico, dando el golpe de g acia á la escolás ica, con en oniza el mé  odo de Obse ación sin condena la eo ía, pues o que es a es la esp esion gene al de los hechos. Así dis in  gue en la malignidad desde luego lo que co esponde a las lesiones, al demos a la impo ancia clínica de la p edisposición-y de la causa p óxima, que an bien de ine en es as palab as «posi a poni w mo bus, abla a ab e u .» La sin oma ologia apenas puede lle a mas alia la ciencia de las al e aciones uncionales. Al ne osismo de Cu ien y B own sucede el Vi alis  mo de Bailhez y Lo da . Ba hes como B own abusó se UNIVERSIDADE DE SAN TIAGO DE COMPOSTEU — 51 — de la abs acción; eemplaza la clínica po la isiología especula i a. EL i alismo mode no acep a sin acila  ción p incipios inma e iales dis in os como agen es causales de los enómenos del o ganismo, que abs ae de la ma e ia, conside ándola ins umen o pasi o de los mismos. Las en e medades son unciones acciden  ales del p incipio i al con a las causas mo bígenas que pe u ban su a monía; y la e apéu ica especian e en el mayo núme o de las en e medades, y la medi  cación pe u bado a en algunos su consecuencia le  gi ima. - e El g ande y dominan e pun o de is a, dice es e au o , de la Ciencia del homb e es á en conside a le como un se esencialmen e animado po las ue zas i ales, cuya acción se subo dina á las leyes de simpa  ía sine gica. La azón ana ómica singula de los enó  menos i ales, es á en gene al en que los ne ios que son mas ecuen es ó mas ue emen e simpá icos ienen en e sí: p ime o, una conexión p óxima y supe io ó en su o igen de un onco común ó en los plexos o en los ganglios; segundo, que es os ne ios especialmen e simpá icos ienen además en e odos los ne ios jun os las mismas di ecciones supe io es, la en  aja de dis ibui se po las pa es muy p óximas. C iei- amen e a endidos es os da os ana ómicos y mecánicos sob e las simpa ías y las sine gias, no se comp ende que iene á se ese nomb e de p incipio i al. Sin em  ba go, con inúa Ba hez, en el sis ema en e o de las ue zas del p incipio i al, hay que dis ingui las lue - zas que el mismo p incipio hace ob a á cada ins an e en los ó ganos según se ha de e minado po sus leyes p imo diales ó po causas que le son es adas, jueT:<is ac was, de las ue zas adicales, po las cuales, es a en po encia pa a con inua el empleo na u al de las — 52 — ue zas ac i as. El conjun o ó ag egación de es as dos clases de ue zas, cons i uye lo que se llama el sis ema en e o de las ue zas del p incipio i al. En e dad que las ue zas ac i as ep esen an el empleo del in lujo ne ioso seg egado á cos a de los epa ado es o dina ios, y que po ue za adical se en iende la acul ad a iable como los indi iduos de epa a es as pé didas solo po medio de los cen os de la ine ación y de esis i de es e modo á las cau  sas de ago amien o de cualquie na u aleza que sean. Mas es o no obs a pa a que se diga con azón que la esolución de las ue zas adicales no pa ece se , po ejemplo, lo que cons i uye la malignidad de las en e  medades; ppes en onces el sis ema de las ue zas del p incipio i al se encuen a debili ado po una e  dade a e olución de las ue zas de odos los ó ganos, que han o iginado las causas p imi i as de las en e  medades, lle ando el mayo deso den á la sucesión de las unciones. . Po es o con es a Bo den la idea i alis a exclusi a, enunciando á su ez, quizás inconscien emen e la o ganicis a. «No es la sensibilidad la que cons i uye el p incipio de la ida en el homb e y en los animales; ampoco los mo imien os del co azón desde su o igen; los de la espi ación y o os necesa ios á la ida, son siemp e el p oduc o de imp esiones que la sensibili  dad ecibe de las causas i i an es. Pe o nada p ueba que los mo imien os i ales en su p oducción p imi  i a con inuamen e epa idos según su ida cons  an e, no sean e ec os de la acción di ec a, inme  dia a de las ue zas ma ices de un p incipio i al, eu  nidas y di igidas po las leyes p imo diales que las son p opias. No se comp ende que las ue zas mo ices, eje cen di ec a é inmedia amen e su acción, cuando — 53 — las ue zas sensi i as concu en con ellas á la cons i  ución del p incipio i al, con es a misma cualidad de ue zas, según lo demues a la espe iencia, po su es* echa elación con los ó ganos. Aibci oniismo. La doc ina de es a ob a, dice Bicha en su Ana omía gene al, no lle a el sello de ninguna de las que einan en íisiologia y en medicina. Opues  a á la de Boe ha e, di ie e de la de S hal y de los au o es que, como es e, lo lian e e ido odo en la eco- nomia i a á un p incipio único, abs ac o, ideal y pu amen e imagina io, cualquie a que sea su nom  b e de alma, p incipio i al, a queo, e c. bajo el cual se le designe. Analiza con p ecisión las p opiedades de los cue pos i os; demos a que odo enómeno isiológico se e ie e en úl imo análisis á las p opie  dades conside adas^n su es ado na u al: que odo enómeno pa ológico de iba de aumen o, disminución ó de al e ación; que odo enómeno e apéu ico iene po o igen su e o no al ipo na u al, de donde se había sepa ado; al es la doc ina del ana omismo, ó del o ganicismo pu o. La di e encia de es a isiología, que iene po base las p opiedades de los cue pos i- ■ os espec o á las eo ías isiológicas especula i as, que einaban en onces, es no able po su subo dina  ción á la iloso ía analí ica del iempo. El es udio de la ida Lomó, en e ec o, con Bicha la p ecisión de las Ciencias exac as; las p opiedades de los ejidos i os son inspeccionadas como las de los cue pos ino gá  nicos; en luga del g an nomb e del p incipio i al, Bicha pone la sensibilidad y con ac ibilidad o gá  nicas sensibles, la sensibilidad y la con ac ilidad qiie se ocul a on á la conciencia. A las objeciones que puedan hacé sele esponde de es a sue e «Se di á acaso que es e modo de e es una eo ía. o digo se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 54 — así mismo que es una eo ía en las ciencias ísicas que la doc ina que mani ies an la g a edad, la elec- iicidad, la a inidad, como p incipios p imi i os de lodos los hechos obse ados en la ciencia, la elación de la> p opiedades como causas, los enómenos como elec os, es un axioma casi epugnan e de epe i hoy en Física, en Química, en As onomía, e c. Si es a ob a es ablece un axioma análogo en las Ciencias Fi  siológicas, hab á sa is echo su obje o.» Bicha co  noce mejo que nadie el po eni ¿ ese ado á la Ana omía pa ológica; sepa ad cie os géne os de ie  b es y de a ecciones ne iosas, dice, y odo es casi en Pa ología del domieio de la Ana omía pa ológica. Cuan pequeños son los azonamien os, añade, de g an núme o de médicos, g andes en la opinión, cuando se los examina no en los lib os sino sob e el cadá e . ¿Que es la obse ación cuando se ig  no a el asien o del mal? La ese a de Bicha es  pec o á las neu osis y á las ieb es pa icula men e, es, sin emba go, esplící a. Ao c eo, dice, que es impo  sible no admi i un p incipio mo bí ico en la sang e en las en e medades con agiosas; y si asi implíci a  men e debe en ende se en las disc asias, las bases de la Quiinica é His ología nosológicas es án designadas. De la insu iciencia de los sín omas ha nacido la ciencia de las lesiones ana ómicas. Á la an igua Escue  la sin oma ológica iene á comple a la nue a ambién -e.Umca aná omo pa ológica. El iejo edi icio médico necesi a mas sólidos undamen os; los sín omas y hu  mo es son muy débiles: se necesi an los sólidos, las lesiones. La Medicina en esa e a nue a hubie a encon  ado sin duda su doc ina comple a, si la lucha en e el pasado y el p esen e pa a la egene ación del po  eni , pudie a alguna ez suspende se. El ana omismo — 55 — . ilosó ico, se desdobla en isiológico y pa ológico, á los ([lie sigue el His ologismo y el Quimismo nosológicos. B oussais, Laennhee, Wi chow y Mihalle son los ep esen an es de es as de i aciones del o ganismo. Inspi ado B oussais po la iloso ía ana ómica de Bi- cha , solo ió el o ganismo con sus po meno es y compues o de pa es. Po lo an o odo en su concep o se educía á ejidos do ados de i i abilidad; po que la i i ación es el ejido modi icado localmen e, lo que la inci ación al sis ema conside ado en conjun o. De es e modo la diá esis ó causa mo bosa gene al é in e na que es iba en es a idea de conjun o y de unidad, debió desapa ece en un sis ema que es aba undado en la conside ación de las pa es ó en el análisis de los e  jidos. Siendo es o asi, ¿de dónde sino del ex e io po  día p o eni la causa pa ogénica? ¿Có,mo concebi que no ob a a localmen e? Supues o que solo pe e  necía á los agen es de la higiene, á la in luencia esce- si a, in empes i a ó demasiado débil de es os modi i  cado es sob e una o ganización de la que se había escluido oda p edisposición mo bosa in e na y esen  cial, p eciso e a que las en e medades uesen educi  das á des iaciones me amen e acciden ales del es ado isiológico. Y asi es como ha sido opo unamen e o  mulado el pensamien o de B oussais en isiología y en pa ología en b e es ases: modi icado es poniendo en eje cicio la sensibilidad, y la con ac ilidad, sos eni  mien os de la ida po su acción; en e memades casi siemp e p oducidas po la sob esci acion ó i i ación; la mayo pa e de los cadá e es p esen an es igios de in lamación; al es en e ec o la doc ina que desig  nó B oussais con el nomb e de isiológica, y que mejo me ece el epí e o de isiologismo con que sele designa po los mode nos pa ólogos. UNIVERSIDADE DE SANTIAGO . — 62 — a la p oli e ación de elemen os de ejido conjun i o, cellula m cellula dicen los pa ida ios del celulismo. Y es o se comp ende ía ácilmen e con es  an los de ac o es de ese sis ema esclusi o, si no hu  biese en la economía mas que células semejan es, pe o ense al can idad de elemen os dis in os que no se concibe como unos pueden se emi idos po o os. Se ehúsa, po ejemplo, admi i que los leucocy os a aca  - bles po el agua, solubles en el ácido acé ico, p o ie  nen po p oli e ación, ya de núcleos de ejido conjun  i o, ya epi eliales. No se comp ende como las ib as muscula es y los ubos ne iosos pueden emana de glóbulos absolu amen e desemejan es, bajo el aspec o de su composición y p opiedades. Se obse a, en e ec  o, que células indi iduales po segmen ación son el asien o de una escisión que da o igen á o as células; pe o es o no acon ece sino cuando las células mad es lian llegado ó supe ado á su en e o desa ollo y dimen  siones no males. Es e hecho pues, que ha enido á se el pun o de pa ida de la eo ía celula es un enó  meno de e olución y no un hecho de p oducción. En in, los au o es de es e sis ema e óneo como los de  mas esclusi is as en lo que niega, han desconocido lo que pasa cuando se e sucede sucesi amen e á cie o elemen o ana ómico o os elemen os de espe  cies^ di e en es, como adelan an los sec a ios de la eo ía del blas emo an de ec uosa como la celula po esclusi ismo de sis ema, á sabe la liquidación de los p ime os, después la o mación de un blas  emo en el que nacen los líquidos, es una e  dade a gmesis po sus i ución y no una emisión di ec a, una p oli e ación, una gene ación endógena es deci , den o de la célula; pues es o solo se obse  a en casos escepcionales; lo que de ninguna mane- — 63 — a es con adic o io á lo dicho ni su icien e á sos ene la doc ina de Schwann. El celulismo, como bien se ha dicho, es po lo an o una doc ina an alaz como cómoda y seduc o a, no obs an e los pun os luminosos en que abunda. Es uno de los muchos e o es que ha in oducido en la cien  cia alemana esa iloso ía na u al en la que demasiado se inspi an los con empo áneos de Schelling y de Oken. Aho a como siemp e, conse ando el a e su ca ác  e cien í ico, la endencia á la p ueba, los sis emas mé  dicos esclusi os lle ados á sus ul imas consecuencdas no pueden sos ene se en el e eno p ac ico. En al concep o es mas ácil esplica hechos con adic oi ios, que con o ma se con el igo de algunas ó mulas eó- icas. echazadas po la espe iencia; p ocede empí i  camen e, que a ene se á los p incipios en que ilosó  icamen e aquella se apoya. Es a conduc a, que es la escepcion de los sis emas esclusi os, si e de egla á la doc ina de conciliación que p ome e la Medicina ac ual en la i me con icción sus ilus ados e o mado es de la e dad ela i a del pensamien o de Leibni z: que la mayo pa e de los sis emas ienen azón en cuan o á las cosas que ase  gu an y se equi ocan solamen e en lo que niegan, y así ambién de que sin el sólido c i e io de la espe  iencia uni e sal no es posible dis ingui en ellos ace  adamen e la e dad del e o . Es a nue a doc ina no es el eclec icismo con suS ingidas bellezas, ni el empi ismo con su pa o osa pe spec i a, es solo la genuina esp esion del pensa  mien o inclusi is a de la idea médica mode na ilus  ada po la iloso ía cien í ica. E ec í aman e, sin i al sinc olísmo, ó á la unidad de sus ancia se a a hoy de concilia las ideas i a- — 64 — lis a y o ganicis a, con iniendo no concede esckisi- amen e que las unciones dejíendan de la es uc u a, no incluyendo en e sus causas un sus ac um ma e- i ial y o o dinámico, al admi i el o ganismo i ien e lo mado de ue zas y de ó ganos, y es os de sólidos y líquidos; de e minando hechos pu amen e dinámicos y olios dependien es de lo ma e ial o gánico, y enóme  nos espec i os en el es ado de salud y en el de en e  medad, sin exclusión de la in luencia en odos de la sín esis de la economía animal i ien e. En su con  secuencia, que mas bien que di e en e de la isiolo  gía es dis in a la pa ología; que en es a juegan el pa  pel piincipál dos elemen os: uno el eacciona io ó isiológico que se con unde on ologizándolo, y o o moihígeno que ambién se desna u aliza esencializán- dolo; que es e no o ece sino g ados de especi icidad, y aquel aunque dominan e ep esen ando las leyes de la ida, en cie os casos es á su ez dominado. Además, que las en e medades no son o a cosa que unciones di e en es de las no males, po el aspec o que p esen  an las elaciones cons i u i as del indi iduo según se las conside e en su conjun o y en cada una de ellas; que la na u aleza del mal ó en lo que consis e no es á solo en el ondo sin oma ológico, sino ambién en el le- sional, pues ambos e elan su causalidad mu uamen e comple ándose. En in, que pa a los es udios e apéu i  cos como pa a el de las en e medades no puede p escin- diise mas del elemen o acional que del espe imen al.- La si uación de la Medicina en la- e a mode na es análoga á la de la iloso ía con empo ánea. Tan es echa ué la unión de las ideas médicas y ilosó icas, que las p ime as siguie on siemp e los des inos de las segundas. He ahí, en p ueba lo que es imonia la his  o ia, comen ado some amen e. . — 65 — La doc ina de A is ó eles, que ecibiendo la solem  nidad del bau ismo po el Angel de las escuelas, ué la c eencia gene al de la edad media y con inuó i ene  jándose al e na i amen e con la pla ónica en la si  guien e, es sus i uida, sin emba go, en es a po la doc ina de Desca es; que ompe el lazo on ológico ( ue unía el espí i u y la ma e ia, a ibuyendo al pii- me o el pensamien o y al segundo la es ension, deján  dolos en un es ado de oposición pe pe ua. Es innega  ble que odas las capacidades acep a on la incompa i  bilidad de la es ension y del pensamien o, pe o lo es igualmen e que la doc ina ca esiana lia dejado ha  zas an p o undas que no hay un alen o ilosó ico pie no espe imen e su in luencia, y que, has a p o es  ando con a ella, no mani ies e las ma cas de la ca  dena que ha queb ado. No obs an e, el di o cio del es  pí i u y la ma e ia jamás es comple o. Bacon esclusi- amen e ísico, no admi e sino un p incipio i al y co  po al, aunque in isible. Es bien conocida la en a i a de Leibni z en su eo ía de la a monía p es abilila, en  sayando el ol e á uni las dos sus ancias. 1 ambien es dis in o el ma iz de la iloso ía de Bacon en la de New on. Es e juicio es aplicable, en suma, á los demás sis e  mas que suceden á los p eceden es. E ec i amen e, mien as que po la apo eosis de la ue za ísica se ep oducía una doc ina idén ica á la de los a a  lis as de la escuela jónica, po o a pa e se pedia una ez mas al pu o acionalismo p incipios de iloso  ía na u al. Así, ac eciendo la co ien e de las ideas es  cép icas, en la época de Hume lué opinión gene al, que no había pa a que p e ende ele a se has a la causa de las causas; que es as cues iones e an supe io es á nnes a in eligencia, siendo solo los enómenos accesi- se UNIVERSIDADF DE COMPOSTELA — 66 — bles á nues os medios de in es igación. [En su conse  cuencia, que había que esigna se á esplo a la su- pei icie de las cosas; y aun asi que no se podía es a segu o de que al supe icie exis iese en ealidad con los ca ac e es que nues os sen idos descub en en ellas; pues sea que in e oguemos los cue pos celes  es, sea que descendamos á las en añas de la ie a, no salimos de' noso os mismos. Y es as dudas llegan a coo dina se al íin, en el sis ema mas ue e que ha p oducido el idealismo. Incon es ablemen e, los p incipios del escep icismo de Kan se undan en una his o ia an ás ica del alma; odo es ingenioso, di ícil, su il, en su desc ipción de nues as acul ades, al ando la imagen de la e dade a na uialeza humana an e una c eación an a i icial. Mas, cons a ambién que, admi iendo los esul ados que suminis a al g an escép ico, su examen de los p ocedimien os in elec uales, muchos alen os pe ma  necie on ap isionados en un cí culo in anqueable, si se p escinde del" es udio de la ida y del p o undo análisis del alma. Siendo imposible sali de noso os mismos, no llegando á conoce mas que las apa iencias _ de las cosas, no pudiendo pasa de nues as p opias imp esiones á las e dade as ealidades, o zoso se ia, acep ando el yo absolu o, con eni que no hay pa a que habla de la ley mo al y de Dios, que la ha esc i o en nues os co azones. Es a doc ina esclusi a, como la de Hobbes, Reid. lapa elli, Balines y céleb es coe áneos; odos los sis e  mas alemanes, escoceses, escép icos y ul amon anos, siendo a o ables á esa endencia me a ísica, que lle a á que e con undi las cosas mas es adas en una qui  mé ica unidad, sin duda pudie on ascina po la go iempo-esas in eligencias supe io es, pa a las que odo — 67 — e a ealidad, menos la ealidad. Asi, los ilóso os mo  de nos especula i os ó escép icos po esclusi ismo sis  emá ico, p ocu an en ciencia las deducciones mas singula es. En el cí culo de la ■ ida po Molescho s, esal a cie  a cosa que es en odo, condición y causa, sin que la o ma ni el pensamien o, el cue po ni el espí i u, nin  guna exis encia en gene al se ia posible y po consi  guien e, que en la e e na me amó osis de odos los enómenos, es lo solo digno del nomb e de p incipio. Es a cosa única es áno duda , el á omo. El ma e ialis  mo mode no uel e á la an igua eo ía del a omismo. Y al es sin duda el sen ido de las conclusiones de es  a ecien e publicación. Nada hay inmo al sino la ma  e ia en egada á nue as ans o maciones. Las ue  zas no pueden concebi se ue a de la sus ancia ma e  ial, y el alma no puede comp ende se ue a del cue  po. Una ue za sin agen e ma e ial que la sopo e, es una ep esen ación absolu amen e desnuda de ealidad, una concepción abs a a y p i ada de sen ido. La ciencia de la ida, con inuación de la química y de la ísica, demues a que es amos sume gidos en un ma de sus ancias en mo imien o, y que noso os mismos no somos mas que una ola en e las olas de ese océano in ini o; que el pensamien o se educe á un mo imien  o de la ma e ia ce eb al, como el sonido esul a asi del aí e, la luz del é e , e c. En cuan o á nues a o  lun ad, que es la consecuencia necesa ia de odos los mo imien os que nos solici an, y como el plane a lijo en su ó bi a, obedece ambién á una ley gene al de la na u aleza. Es p eciso emon a se has a Pla ón, pa a baila al  go análogo á la doc ina sis emá ica espues a en la nue a p oducción de Ca us, Nalu alcza c Idea. C^ómo se UNIVERSIDADE DE COMPOS I LLA — 68 — el i ulo lo indica, los cue pos no son sino ideas obje  i as, el alma es la indes uc ible idea del cue po, inconscien e en lo que espec a á las ans o macio  nes o gánicas . p opiamen e dichas, consis en es en el dominio de la in eligencia; pe o, siemp e p incipio y causa de odos los enómenos del se i o, desde el pensamien o has a el ac o de la nu ición. El alma no es á localizada, iene su asien o en oda célula i a, en oda molécula o gánica, de las que cada una es en cie o modo el esúmen del uni e so. Es a doc ina es la e ocación del animismo. Mas, no obs an e, la pe pé ua lucha del idealismo y del sensualismo dispu ándose el dominio de la Filoso  ía, és a en nues os dias después de ecléc ica se cons  i uye cien í ica; g acias al acue do mas y mas decidido de empí icos y especula i os en acep a el mé odo es- pe imen al. Sin emba go, es de no a , que, p oclaman  do la unidad de c eencias, en e los nue os e o mado es aun se pe sis e en ehabili a p e e en emen e las ideas capi ales de que odas p o ienen en Filoso ía, y Me  dicina; en es ablece las doc inas de Pla ón ó A is  ó eles, de Hipóc a es ó Asclepiades. Empe o, la iloso ía con empo ánea, esp esando el espí i u de una época en que el lib e exámen y el espe ímen alismo ilimi ados son el p incipio y in de o  do es udio, lo que se os en a gene almen e en sus eo ías, es esencialmen e cien í ica. Es a nue a iloso ía, de i ación de la na u al, lle ado el pensamien o á las cues iones de análisis y eniendo po c i e io el buen sen ido, iene eclipsando po un se e o inclusi ismo el esplendo del eclec icismo en el ac ual pe íodo de es ao dina ios con lic os y de opiniones apenas di  e gen es. No es pues el nue o sis ema ilosó ico ese eclec icismo ago, incohe en e, supe icial y an — 69 — incie o en su mé odo y eo ías, como in ole an  e y esclusi o en sus conclusiones; en las que Pla  ón, Desca es y Lebni z o maban el ondo, A is  ó eles e a sospechoso, Spinosa desechado bajo cie  os aspec os, Kan , Schelling y Hegel ecibidos p i  me o con en usiasmo y al in escluidos; sis ema, pe e  zoso y es é il en el que la inicia i a ilosó ica e a sus  i uida po la his ó ica. Al con a io, se o ece el mo  de no inclusi ismo, con una p ecisión de hechos nue os, con mé odos mas segu os, con una espe iencia mas ica é ins uci a, que uel e á susci a las cues iones ilo  só icas del siglo XVII y del XVIII, y las enue a dándo  se mejo cuen a de las di icul ades y con la i me eso  lución de no aspasa los limi es de la obse ación, y de abandona al dominio de la é y de la imaginación los p oblemas que no son suscep ibles de una so  lución cien í ica. Cuan o puede deci se espec o á los adelan os de los demás conocimien os, abs acción hecha en la ele ada egión del sen imien o, en Poesía y Bellas A es, os  ensibles á odas luces po las nume osas p oducciones en ambos amos, se educe en lo esencial á es e lige o comen o de la ap eciación del espí i u del siglo po sus mas compe en es c í icos. EL ap ecio igual de o  dos los amos de las ciencias ísicas y na u ales es la . necesidad de la época en que la iqueza ma e ial de los Es ados y su p ospe idad, es án undadas p in  cipalmen e en un empleo mas ingenioso y mas a  cional de las p oducciones y de las ue zas de la na  u aleza. Una ápida ojeada echada sob e el es ado ac ual de Eu opa, nos enseña que en medio de esa lu  cha desigual de los pueblos que i alizan en indus ia, conquis a de la ma e ia po la ciencia, el desalien o y una len i ud indolen e p oducen indudablemen e la se UNIVERSIDADI DF^ANTUGO DE COMPOS TELA . — 70 — disminución ó el aniquilamien o de la iqueza nacio  nal. El pode de las sociedades humanas-es la in eli  gencia y es e pode se ele a ó decae con ella En la ida de los pueblos sucede, como en la na u aleza la cual, según una esp esion eliz de Gohe e, en su im  pulsión e e namen e ecibida y ansmi ida no econo  ce eposo ni de ención, y que ha unido su maldición a odo lo que e a da ó suspende el mo imien o. Es e an ema po o una no alcanza á las p esen es gene- amones, en su mayo ía no escla as sino dueñas de a na u aleza, me ced á sus p og esos cien í icos ince  san es, cuyas conquis as en el e eno de los hechos ma a illan. El siglo XIX me ece el í ulo de siglo de las luces po su espí i u cien í ico. Las ciencias en el día se dila an sin cesa , haciendo sus p og esos solida ios. La ísica, la química, y demás posi i as, p es an su con ingen e á la his o ia na u al; es a les da sus p oduc os y el cálculo in e iene en odas; que _ - con e gen á la An opología siendo po lo an o ibu  a ias de su sumidad, la Medicina; ciencia de la ida que necesi ando mas que las o as de la ida de las ciencias, la Filoso ía, e idencia el mis e ioso lazo que es echa los conocimien os humanos, lamnion de las ciencias de lo conocido y délo desconocido. Es hoy mas Ob io que nunca, como las ciencias, ' mu uamen e apoyándose, se ensanchan y o i ican las especula i as po las ealidades de la dspe iencia y las posi i as po las cla idades de la azón, y ienen a ac ece mas y mas la ilus ación y el bienes a gene al po la mayo di usión de luces; que ele an el alma, o alecen la in eligencia, aumen an la ac i i  dad, y esci an la sensibilidad á la a monía del mun  do; que enseñando al homb e las leyes de su o ganis  mo, le dan una idea mas en ajosa de su se ; y demos- — 71 — ando cuan o ale la ida en odos los g ados de la escala social, p esc iben los de echos indi iduales. A la e dad que en el dia el é mino hacia al cual iende di ec amen e la ciencia es el descub imien o de las leyes del p incipio de unidad que se e ela en la ida uni e sal de la na u aleza; mas, la obse ación en ez de echaza el aciocinio lo eclama siemp e como complemen o. El espí i u cien í ico y su enden  cia á la p ueba posi i a en los enómenos na u ales y i ales, y á sus i ui la po la especula i a en la esplicacion de los enómenos anímicos, de lo abs ac  o, ca ac e izan el siglo ac ual. Po mas que los inmó  iles admi ado es de lo pasado p opalen lo con a io, es cons an e que la Me a ísica no ycice hoy sepul ada bajo una pesada losa en la que se leen las palab as que esc ibió el Dan e sob e las pue as del in ie no, «Lascia e ogni spe cmce.'i) Hemos llegado po úl imo, de un modo analí ico, á o illa aunque impe ec amen e, la as a sín esis sob e que e sa el ema de es e abajo médico, que hubie a sido inin eligible además, sin el exiguo suma io que nos pe mi imos de los sis emas sucediéndose, y legan  do las doc inas sin las que no pod ía comp ende se las leyes o gánicas en el es ado de salud y en el de en  e medad. Po lo mismo, y pa a la mejo in eligencia de esas doc inas en la pa e de e dad que encie  an, hemos p ocu ado señala el ma iz ilosó ico em-: pí ico ó especula ico al eno de es a di isión admi ida no solo en Filoso ía sino en Ciencias. Es indudable, que ilóso os y sabios se dis inguen po una ú o a de es as endencias: o a al es udio de la na u aleza, o a al del pensamien o. De ahí, que bien se diga, que en el mundo in eligen e odo homb e p o  iene de A is ó eles ó de Pla ón. La p e endida opo-