Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1872 a 1873 / por Ramón Otero
Full text
UNIVF.RSIDADF
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTÉ-A
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
se
UNIVERSIDADF
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
DXSpTHSO
LEIDO
EN
LA.
UNIVERSIDAD
DE
SANTIAGO,
S0L2K1E
INWGUF.ACI01I
DSL
CURSO
ACADÉMICO
DE
1872
Á
1873,
POR
EL
DOCTOR
D.
RAMON
OTERO,
CATEDRÁTICO
DE
PATOLOGIA
QUIRÚRGICA.
eóo
De-
o Den
?e-
Ic
Q.^íU/Qe óíDa.?.
SANTIAGO:
ESTABLECIMIENTO
TIPOGRÁFICO
DE
JOSÉ
M.
PAREDES,
Vi gen
de
la
Ce ca
núm.
12.
1872.
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
UNIVERSIDAD^
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTÉLA
3lmí »
Seña :
M^
e g ü n
cos umb e
adicional,
oy
á
dise a
b e es
ins an es
sob e
un
pun o
cien í ico,
en
cumplimien o
de
la
obligación
que
enemos
de
anuncia
solemnemen
e
la
ape u i
de
es os
an iguos
es udios
gene ales.
C i ica,
muy
c i ica
es
sin
duda
nues a
posición;
no
p ecisamen e
po
la
elección
de
ema,
pues
g an
diosos
y
as os
se
nos
o ecen
en
cualquie a
de
las
acul ades
que
cons i uyen
es a
Uni e sidad,
sino
po
que
ca ecemos
de
las
do es
de
exposición
y
elocuencia
de
los
o ado es
que
inie on
á
es a
ibuna
con
el
loa
ble
mo i o
de
iguales
solemnidades
que
la
p esen e.
En
al
supues o,
nos
ha
pa ecido,
que
sin
salimos
de
las
asigna u as
que
desempeñamos
en
la
enomb a
da
Escuela
Médica
á
que
nos
hon amos
pe enece ,
u
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
6
—
debíamos
oma
pa a
obje o
de
es e
discu so
un
asun o
asaz
dilucidado:
Vicisi udes
y
p og esos
de
la
Medi
cina,
como
ciencia
y
a e
en
elación
con
los
demás
conocimien os.
Conocemos
la
debilidad
de
nues as
ue zas,
y
no
hubié amos
in en ado
es a
a dua
emp esa
á
no
con a
de
an emano
con
la
indulgencia
de
an
selec o
con
cu so.
Solo
el
cumplimien o
de
un
es ic o
debe
nos
ae
á
es e
ele ado
pues o,
sin
í ulos
me ecidos.
No
es añeis,
pues,
que
de audemos
ues os
deseos,
y
en ibiemos
ues o
en usiasmo
con
la
al a
de
doc ina
y
lo
incul o
de
la
ase
de
nues o
discu so;
pe o
a en
ded
menos
á
sus
o mas
que
á
su
ondo;
os
lo
uego.
Si
el
desalien o
ha
emba gado
nues a
pluma
en
el
momen o
que
se
a aba
de
pin a
la
aleg ía
del
iun
o,
dispensad
á
quien
ace bamen e
a ec ado
po
dolo-
osas
é
i epa ables
pé didas,
y
po
los
is es
p esen
imien os,
u os
de
una
salud
queb an ada,
c ee
oi
una
oz
que
le
dice,
como
al
anciano
de
la
ábula;
desecha
las
halagüeñas
ideas
y
espe anzas.
se
UNIVERS1DADF
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
u
O
a
e
y
muy
di ícil
es
po
cie o,
eseña ,
aun
á
g andes
asgos,
las
icisi udes
y
p og esos
que
espe i-
men á a
la
Medicina
en
su
e olución
cien í ica
y
de
a e,
cuando
su
his o ia
puede
educi se
á
es os
con
cep os:
es ue zos
inaudi os,
inconmensu ables
abajos,
conquis as
y
pe ipecias
sin
cuen o,
g andes
homb es,
genios,
y
odo
es o
que
sigue
y
segui á
po
la
imp es
cindible
ley
á
la
pe ec ibilidad.
La
Medicina,
pues,
no
nació
como
Mine a
a mada
de
odas
a mas.
An es
de
la
asociación,
el
homb e,
abandonado,
desnudo,
débil
y
obligado
á
busca
pol
la
ue za
y
la
as ucia
una
p eca ia
subsis encia,
dis
pu ándola
has a
á
las
ie as,
ecibe
ecuen es
he idas,
UNIVERSIDADE
w
«iwTM
DE
COMPOSTELA
-14
—
causa,
que,
á
ejemplo
de
Po amon,
undado
de
la
sec
a
ecléc ica
que
solo
elegía
lo
que
juzgaba
mejo ,
y
desechaba
lo
demás
po
inú il,
es ableciese
A chigenes
de
Apamea,
el
Eclec icismo
médico,
sis ema
cómodo
y
e óneo,
que
consis e
en
oma
el
é mino
medio
de
las
opiniones
opues as
y
a a
de
equilib a
los
ex
emos;
sis ema
es é il,
que
es
la
negación
de
oda
doc ina.
•
La
Medicina
omana
yacía
en
la
pos ación
y
aban
dono
mas
lamen able,
some ida
á
los
mas
ex años
concep os,
y
algunos
de
sus
amos
impo an es
ol ida
dos
y
oscu ecidos
en
manos
de
ecléc icos,
me ódicos
y
empí icos;
cuando
en
pos
de
Celso,
que
po
su
b i
llan e
es ilo
alcanzó
el
enomb e
de
Cice ón
de
los
médicos,
apa ece
C aleno
que
consiguió
el
de
P íncipe
de
la
Medicina
po
su
au o idad
cien í ica.
Sin
Galeno,
que
conse ó
las
buenas
adiciones,
que
coo dinó
los
dispe sos
ma e iales,
que
some ió
las
encon adás
opi
niones,.que
amalgamó
las
dis in as
sec as,
que
ehabi
li ó
los
clásicos
modelos,
que
azó,
en
in,
el
e dade
o
umbo
á
las
in es igaciones
médicas,
se
hubie a
consumado
la
uina
de
la
ciencia.
Galeno,
que
no
po
seía
el
génio
c eado
ni
la
inicia i a
de
Hipóc a es,
ilé
sin
emba go,
obus o
balua e,
i mísimo
sos en
de
la
Medicina
que
se
desmo onaba,
y
hubie a
caído
en
el
caos
sin
su
ayuda.
Recogió
con
esme o
las
conquis
as
de
la
Ana omía,
discu ió
con
acie o
en
su
a a
do
de
Usu
pa ium^
y
sob e
odo
en
el
de
S n omahim,
di igiendo
una
es ensa
y
p o unda
mi ada
sob e
la
Me
dicina
en
es as
palab as:
Máni es um
es
mo bo um
csse
el
ope a ionis^
uel
s uc u oe
oblmsioncm.
Lesión
de
ó
gano
y
lesión
de
unción;
¿qué
o a
cosa
es
es o
en
e ec o,
mas
que
la
en e medad?
Galeno
demasiado
di inizado
en
algunos
iempos,
—
15
—
absu damen e
desdeñado
en
o os
pos e io es
y
jus a
men e
admi ado
hoy,
no
es
an
solo
el
comen ado
de
Hipóc a es;
es
el
médico
e udi o
y
ilóso o,
ele ando
el
a e
al
ni el
de
las
ciencias
de
su
época.
La
Me a
ísica
habla
sido
sac i icada
á
la
obse ación
po
Hipó
c a es,
la
eo ía
especula i a
enace
con
Galeno;
se
le
lia
impu ado
inspi a se
demasiado
po
la
Filoso ía
de
A is ó eles.
Nadie
duda
que
es a
haya
dejado
de
a as
a le
con
' ecuencia
á
dis inciones
mas
especiosas
que
exac as.
Pe o,
cuando
los
hechos
al an,
y
el
espí
i u
se
impone
la
obligación
de
alcanza
la
solución
de
odos
los
p oblemas
pa ológicos,
es
necesa io
que
el
azonamien o
ocupe
el
luga
de
la
expe iencia;
ale
mas
anda
que
pe manece
inmó il;
el
e o
p o oca
la
e dad,
como
bien
se
dice.
Galeno
hizo
mucho,
de
odos
modos,
po
la
ciencia,
ele ándola
an
al a
como
c eció
su
conside ación
so-
,
cial
después
de
Cons an ino,
que
u o
a chia os
pe-
la inos,
hon ados
con
el
i ulo
de
Condes
de
p ime
o den,
y
desde
el
siglo
V,
equipa ados
con
los
Du
ques
ó
Vica ios.
No
obs an e,
la
Medicina
uel e
á
cae
en
la
pos
ación
y
el
abandono,
una
ez
p i ada
del
ampa o
di
ec o
de
Galeno,
que
po
su
ele ado
alen o
pudo
de-
•
ene
es e
é mino
a al,
unciendo
ue emen e
al
ca o
de
su
au o idad
con
la
doc ina
hipoc á ica,
las
de
sus
p edeceso es
y
coe áneos,
encon adas,
pe o
no
opues
as;
oda
ez
que
en e
los
an iguos,
aman es
de
la
be
lleza
plás ica,
es
in ima
la
endencia
á
no
sac i ica
la
ma e ia
al
espí i u
que
sus ancialmen e
desconocian.
Las
emanaciones
de
Pla ón
y
los
co púsculos
de
Tha-
les
en
úl imo
análisis
se
con undían.
Ve dad
es
que
la
idea
que
en añan
las
sec as
jóni
cas,
se
signi ica
ma e ialis a
en
el
conjun o
acciden al
se
UNIVLRSIDADL
DE
COMPOSTELA
.
—
16
—
de
los
á omos,
que
admi e
la'
escuela
de
Thales;
en
el
cí culo
de
los
co púsculos
po
sus
po os,
del
a ó-
nismo
médico
de
Asclepiades;
en
el:
Omnis
u
cs
i/ji u
pe
se
na u oe
duábus
consis il
ebus.nam
co po a
sun
e
inane
,
de
los
can os
de
Lúó écio.
É
igual
puede
deci se
de
que
la
idea
que
engend an
las
sec as
i álicas,
se
os en a
espi i ualis a
en
el
alma
del
mundo
de
los
es oicos;
en
el
cno mom
de
la
escue
la
de
Cós;
en
el
pncuma
de
los
pla ónicos
y
pe ipa é i
cos;
en
el
To amque
in usa
pe
a as
.....
mens
agi a
mo-
íem
el
magnum
si
co po e
mise ....
del
sublime
Can o
de
la
Eneida.
Pe o
el
que
los
gé menes
de
esas
g andes
doc nas
se
encuen en
en
épocas
lejanas,
no
con es a
que
en
es as
el
espl i ualismo
y
el
ma e ialismo
pe manecie
on
du an e
mucho
iempo
con undidos
como
dos
ios
que
mezclan
sus
aguas.
•
En
la
an igüedad
los
sec a ios
de
la
au onomía
de
la
sus ancia
ma e ial
y
los
de
la
espi i ual,
en
sus
es
pec i os
sis emas,
en ienden
la
animación
de
la
ida,
al
especie
de
acul ad
i al,
sin
de e mina
la
causa
p óxima
que
indi idualiza
los
cue pos
i os,
lia
sal ado
'
el
p opio
abismo,
el
de
la
azón
absolu a
de
las
cosas.
Desde
que
el
pensamien o
en
posesión
de
sí
mismo,
ha
podido
echa
una
ojeada
sob e
el
mundo
y
sob e
el
homb e,
ha
in es igado
su
azón
común
de
exis en
cia,
a ando
de
apode a se
de
lo
absolu o
elegado
á
lo
p o undo
de
la
inmensidad.
La
Ciencia
gene al
da
sus
p ime os
pasos
en
el
espacio
esclusi o
de
la
del
se ,
es
deci ,
en
la
abs acción
ele ada
á
la
sup ema
po encia.
Dé
ahí,
que
la
an igüedad
en
el
b illan e
ue
lo
de
su
ida
in elec ual,
en egada
únicamen e
á
los
•
ecu sos
del
genio
an es
de
la
eda'd
de
la
espé ie icia,
al
ele a se
á
las
causas
y
o ígenes
del
Uni e so,
y
po
-17
—
ende
del
homb e
pa e
de
su
sín esis,
no
o muló
si
no
hipó esis
que
e an
eclipsadas
po
los
p og esos
cien
i
heos.
•
Las
an iguas
sec as
ilosó icas,
de
las
que
p o ienen
las
médicas,
admi en
la
g an
e dad
de
la
uni e salidad
de
la
ida,
solo
que
pa a
unos
es
p opiedad
de
la
ma
e ia,
y
pa a
o os
un
p incipio
dis in o
que
desdoblan
en
mundanal
que
di ije
los
enómenos
cosmológicos,
y
mic ósmico
en
el
homb e
que
p eside
odas
las
unciones.
Pa a
los
ilóso os
a alis as
de
la
escuela
de
Thales
es
la
na u aleza
la
mani es ación
di e si icada
de
un
p incipio
único,
simbolizado
po
uno
de
los
luidos
ge
ne ales
que
juegan
g an
papel
en
la
economía
de
nues
o
plane a,
el
ai e,
el
agua,
el
luego.
Es e
p incipio
a
la
ez
ue za
y
ma e ia
lo
es
odo,
in ini o
po
su
exis
encia
gene al
y
limi ado
en
los
cue pos
que
signi ican
sus
dis in as
modi icaciones.
Sin
deja
de
con undi
el
Uni e so
y
su
causa,
el
e o mado
ci ado
adelan a
que
el
p incipio
del
mundo
es
in eligen e.
En
es a
p ime a
escuela
el
genio
de
"la
aza
jónica
inspi a
la
ele
los
mecánicos
que
ep esen an
Anaxi-
mand o
y
Anaxágo as;
la
di e sidad
no
se
e ie e
a
la
unidad
de
p incipio.
La
ma e ia
no
solo
es
e e na
sino
di e sa
y
compues a
de
nume osos
elemen os,
peí
o
simples
gé menes,
po que
pa a
p oduci
los
cueipos
es
necesa io
que
un
mo imien o
los
agi e,
los
sepa e
de
su
o iginal
con usión,
los
asocie
a mónicamen e.
Todo
enómeno
es
un
mo imien o;
odo
cue po
un
esul ado
de
mo imien os.
En
cuan o
á
la
causa
unos
la
suponen
inhe en e
á
la
ma e ia,
ciega,
a al;
olios
la
designan
un
mo o
in eligen e.
En
es e
sis ema
de
en
dencia
al
deísmo
y
que
asmi ió
á
sus
suceso es
el
dogma
de
la
pe pe uidad
de
la
ma e ia
con
el^
de
una
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTlÁCn
DE
COMPOSTELA
—
18
—
causa
in eligen e,
el
je e
de
los
ilóso os
dichos
dina-
mis as,
sepa a
decididamen e
el
alma
sensi i a
de
la
acional,
así
en
el
homb e
como
en
los
animales;
pe
o,
en
los
úl imos
condenada
á
la
in e io idad
del
cue po
que
comple a
el
alma
y
limi a
su
desa ollo.
En
las
opues as
escuelas
ilosó icas
la
pe sonalidad
humana
no
es
menos
ol idada
po
la
con emplación
de
la
na u aleza.
Pa a
llena
la
dis ancia
de
lo
absolu o
á
Ja
ie a,
Pi ágo as
adop ó
el
núme o,
semb ando
el
abs
ac o
de
una
abs acción
mas
pa a
hace la
accesible
al
en endimien o.
Pi ágo as
admi e
un
p incipio
de
animación,
de
ac i idad,
de
mo imien o,
y,
sin
dis in
gui
la
esencia
co po al
de
la
espi i ual,
in en a
la
cla
si icación
de
sus
unciones
y
a ibu os
y
dis ingue
el
alma
i acional
enida
del
alma
uni e sal,
a monía
si iendo
de
eco
á
la
gene al
del
mundo,
de
o a
alma
acional
y
e íme a.
Pla ón
sus i uye
al
núme o
la
idea,
mís ico
ipo
de
oda
cosa
c eada.
Es e
p og eso
de
hipó esis
no
es
mas
que
alhaja
en
in ini o
con
joyas
de
abs ac o,
sepa ado
é
independíen e
de
la
na u aleza.
Di inizando
la
c ea
ción,
Pla ón
puebla
el
cielo
y
la
ie a
de
agen es
pe
sonales
lib es,
y
á
la
cabeza
de
es a
ge a quía
coloca
la
di inidad
sup ema;
la
que
oma
la
ma e ia
y
p oduce
el
Uni e so,
con o me
á
las
ideas
a chi ípicas
que
se
os en an
en
él
á
pe pe uidad.
El
mundo
es
un
se
di
ino
que
p oduce
po
sí
p opio
los
as os,
di inidades
secunda ias
o madas
del
elemen o
mas
pu o,
el
uego,
y
los
as os
p oducen
el
homb e.
Es e,
habiendo
lle-
‘
gado
á
desme ece ,
expia
su
al a
descendiendo
á
las
condiciones
de
un
sexo
mas
débil,
después
á
las
o mas
mas
y
mas
deg adadas
de
la
animalidad;
de
modo
que
en
es e
sis ema
la
muje
y
los
animales
no
pe enecen
al
plan
p imi i o
de
la
c eación,
y
desapa ece án
de
la
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTE
—
19
—
.
na u aleza,
el
día
en
que
la
expiación
llegue
a
ehabi
li a
los
indi iduos
deg adados.
,
Pla ón
sac i ica
la
ma e ia
al
espí i u,
y
p oclama
que
la
unión
del
alma
con
el
cue po
es
una
iolencia
momen ánea
y
la
mue e
su
libe ad.
En
an
seduc o a
é
ideal
doc ina,
es
el
alma
un
p in
cipio
único
y
e e no
en
el
que
se
dis inguen
es
un
ciones
la
sensibilidad,
el
deseo
y
la
azón.
Las
dos
p ime as
no
es án
en
juego
sino
du an e
el
co o
con
so cio
del
espí i u
y
la
ma e ia;
pues,
una
ez
o o,
deja
el
alma
de
se
sensi i a
y
ape i i a,
y
no
encuen
a
su
inmo alidad
sino
en
la
azón.
Mas
cien í ico
que
sus
p edeceso es,
A is ó eles
es
ablece
un
o den
de
p og esión
que
de
la
ma e ia
b u a
se
ele a
á
las
plan as,
á
los
animales
y
al
homb e.
La
p ime a
dá
los
elemen os
que
los
ege ales
se
ap opian
y
asmi en
á
los
animales
y
al
homb e.
La
na u aleza
se
ele a
espon áneamen e
po
una
se ie
de
es ue zos
que
ans o man
la
ma e ia
ino gánica
en
o gánica,
y
hacen
pasa
á
es a
po
odas
las
o mas,
ege ales
y
animales,
como
po
o os
an os
g ados
has a
llega
al
sup emo
en
el
o ganismo
humano.
A is ó eles
admi e
una
c eación
en
que
la
d-i inidad
se
limi a
á
p oduci
un
mundo
animado
que
lle a
en
si
odas
las
ene gías
necesa ias
á
la
especie
de
e olución
de
que
el
homb e
es
el
é mino
de ini i o;
los
se es
in e io es
en
es e
sis ema
no
son
ipos
deg adados,
pe o
no
pasan
de
bos
quejos
limi adísimos.
En
suma,
A is ó eles
solo
in ie e
el
mé oilo
de
la
iloso ía
g iega,
pa iendo
de
la
na u a
leza
po
una
escala
de
Jacob
llamada
ca ego ía,
que
.
le an a
del
suelo
al
cielo
asal ando
lo
in ini o.
Mas
pa a
desemba aza se
de
la
abs acción
y
enca na se
en
la
ealidad
i ien e
la
idea
a is o élica
no
po
es o
luc úa
menos
que
la
pla ónica
á
me ced
del
ien o.
se
UNIVERSIDADE
DF
SANTTACÓ
DE
COMPOSTELA
.
—
20
—
La
escuela
de
Alejand ía
ol ió
á
adop a
la
de
Eleo;
pe o,
en
luga
de
deja
en
paz
lo
abs ac o
ló
pone
en
mo imien o
haciendo
de
es a
mane a
el
mundo
e lu io
de
lo
in ini o.
La
ciencia
gene al
se
es aciona
p olon
gándose
el
dominio
de
aquel
g an
Filóso o
que
no
eco
noce
la
independencia
comple a
del
espí i u
y
del
cue *
po;
que
mi a
el
alma
i ien e
como
una
ue za,
como
un
p incipio
de
ac i idad,
no
es
el
cue po,-
pe o
no
puede
exis i
sin
es e,
de
la
p opia
sue e
que
no
puede
ha
be
pesadez
sin
cue po,
g a e
luz
sin
cue po
luminoso.
Es a
doc ina,
no
menos
esclusi is a
que
las
p ece
den es,
con e giendo
al
mismo-pun o,
lo
absolu o,
im
pe a
sin
limi es
in e p e ada
en
p o echo
de
dis in as
eo ías
en
lo
an iguo;
los
es oicos
la
lle a on
has a
el
ma e ialismo
y
los
ilóso os
c is ianos
a a on'
de
e
'
concilia ia
con
el
espl i ualismo;
concediendo
al
cue
po
no
solo
la
sensibilidad,
sino
el
sen ido
común,
la
memo ia
y
cie a
especie
de
juicio,
y
no
ese ando
sino
la
azón
mas
su il
al
aninnis
inmo alis.
San o
Tomás
hallaba
mal
que
en
su
sublime
desden,
Pla ón
hubiese
p e endido
que
el
des ino
del
alma
e a
no
es a
unida
al
cue po,
sino
sepa a se
de
él
de ini i amen e.
El
alma,
esc ibía
es
al
la
ealidad
del
cue po
animado,
que
po
ella
es
cue po
o gánico
y
acul ad
i ien e.
El
alma
unida
al
cue po
goza
de
una
ida
comple a.
El
dogma
de
la
esu ección
de
la
ca ne
es
el
complemen o
del
de
la
inmo alidad
del
almá.
Un
e o
ilosó ico
al
pa ece
des inado
a
pe pe ua
se,
es
sin
duda,
o igen
de
los
nume osos
que
egis a
.
la
iloso ía
médica
an igua,
y
es e
e o
g a e
y
as
cenden al
es
el
habe
limi ado
el
campo
del
conoci
mien o
o zando
la
azón
á
eco e
cons an emen e
la
ia
esclusi a
del
análisis
ó
de
la
sín esis,
y
a
abs ae
de
los
obje os
de
su
es udio
o a
lo
enomenal
ó
lo
ca-
—
21
—
su
al,
o a
lo
conocido
y
lo
desconocido,
á
quienes
se
les
conceden
en
el
cuad o
sis emá ico
el
luga
de
p in
cipio
ó
de
axioma
undamen al;
de
donde
el
espin iui-
lismo
y
el
niíL e icilisnio
con
o os
sis emas
de
ma iz
ilo
só ico
menos
ca ac e ís icos.
Y,
de
aquí,
que
encidos
odos
p ime o
po
el
escep icismo
idealis a
y
después
po
el
sensualis a,
condenado
el
espí i u
ála
inmo ilidad,
cegadas
po
el
e o
las
uen es
na u ales
del
conoci
mien o,
búscase
el
homb e
con
a an
una
ia
que
sa is
aciese
la
impe iosa
necesidad
ele
pensa
y
de
c ee ,
y
el
mis icismo,
úl imo
aside o
de
la
azón
humana,
i
nie a
á
ce a
la
b illan e
his o ia
de
la
iloso ía
y
de
la
medicina
g iegas,
dominando
has a
inaliza
el
se
gundo
siglo
de
la
e a
c is iana.
Reasumamos:
Hipóc a es,
Asclepiades,
Galeno
y
muchos
o os
nomb es
conocidos
ep esen an
el
p i
me
pe iodo
cien í ico
de
la
Medicina,
g ande
po que
odo
lo
quie e
esplica ,
poé ico
po que
nada
hubo
en
G ecia,
donde
u o
su
o igen,
que
no
lo
ue a.
En
es e
pe íodo
his ó ico,
la
Medicina
apa ece
admi able,
cual
esas
p ecoces
c ia u as
en
que
se
os en a
el
c i e io
y
la
capacidad
i il.
En
e dad
que
obse a
bien,
pe
o
no
compa a
así;
é
los
conjun os
y
apenas
dis in-
gqe
los
de alles;
quie e
ele a se
á
la
sín esis
y
se
ex-
e
a ia;
se
a iciona
á
los
p ecep os
gene ales,
'
pe o
se
equi oca;
aspi a
casi
á
lo
in ini o
y
se
queda
suspen
dida
en
el
espacio,
al ándole
el
iempo;
es
deci ,
el
análisis.
El
empi ismo
an iguo
como
los
dogma ismos
de
es e
pe íodo
his ó ico,
esp esan
una
misma
aspi ación
•
á
la
pe ec ibilidad
de
la
ciencia;
pe o,
que
se
dis ingue
según
el
pun o
ca dinal
que
señala
la
aguja
de
la
hu
mana
azón
en
el
cuad an e
de
su
e olución
en
el
iempo.
Así
el
dogma ismo
de
la
escuela
de
Cós
en
su
pe-
UNIVERSIDADE
—
22
—
íodo
de
decadencia
dió
solamen e
impo ancia
á
la
eo ía
humo al
que
desen ol ió
Pla ón,
que
amplió
P a-
xágo as,
al
pode
de
los
núme os,
á
la
in luencia
de
los
as os,
á
la
omnipo encia
del
a e;
y
la
na u aleza
medica iz
como
base
de
la
e apéu ica
hipoc á ica,
ué
eemplazada
po
la
de
con a ia
con a is
ca an u .
Así
la
ciencia
de
la
salud
p olonga
su
in ancia,
y
apenas
si
da
señales
de
ida
du an e
la
la ga
noche
que
age on
las
densas
nubes
desp endidas
de
las
egio
nes
del
no e,
iniendo
á
comple a
la
uina
del
impe
io
de
occiden e;
en
cuya
decadencia
se
conse an
las
conquis as
médicas
po
los
Aecios
de
Amida,
Alejan
d o
de
T alles,
O ibasso
y
Pablo
de
Egina,
céleb es
copilado es.
II.
T iun os
del
a e,
glo ias
del
comba e,
poesía,
e
ligión,
ida
esplenden e
en
la
supe icie,
en
el
ondo
oscu idad,
lág imas,
i anía,
escla i ud,
una
sociedad
que
a a
de
cons i ui se
en
medio
de
dolo osas
y
con inuas
con ulsiones;
al
es
el
cuad o
his ó ico
de
la
edad
media;
uda
época
en
la
que
despun a
de
nue o
el
clasicismo
an iguo.
En
e ec o;
disipadas
las
p ime as
b umas
de
esa
época
dicha
de
las
inieblas,*
ense
b illa
algunos
pun os
luminosos
en
el
oscu o
ho izon e
de
las
cien
cias;
g acias
sob e
odo
á
los
Cali as
Abasides
que,
p o ec
o es
del
sabe
y
celosos
pa ida ios
de
la
uni a ia,
econ
ciliaban
la
azón
y
la
na u aleza
con
la
idea
de
la
eli
gión,
ol ían
á
es ablece
la
a monía
en e
el
mundo
ísico
y
el
in elec ual
y
llamaban
en
su
auxilio
á
odas
.
—
23
—
las
ciencias,
especialmen e
á
las
na u ales.
Y
es e
ena
cimien o
del
sabe
en e
los
á abes
o ece
la
pa icu
la idad
halagüeña
pa a
la
Medicina,
que
médicos
ue
on
los
que
lo
lle a on
á
cabo;
Jo ge
Bak ishua
po
enca go
de
Almanzo
y
Juan
Mesuch
po
el
de
Ha um-
Al-Raschil.
Tan o
es os
p incipes
ilus es
como
A -
Mamun
y
sus
suceso es,
omen a on
de
odas
las
ma
ne as
imaginables
el
cul i o
de
las
le as;
es ablecie
on
Biblio ecas
en
Fez
y
en
La ache;
unda on
Escue
las
en
el
Cai o,
Bagdad,
Alenjand ía,-
G anada,
Valen
cia
y
Se illa;
Academias
en
Cu a,
Baso a
y
Já i a,
y
en
Có doba
una
sin
igual.
La
Medicina
llegó
en e
los
á abes
á
un
g ado
al
de
esplendo ,
como
nunca
alcanzá a
ciencia
alguna;
pe o,
sus
p og esos
eales
no
iguala on
á
su
as uosa
apa iencia.
En
gene al
los
médicos
á abes
no
hicie on
sino
esuci a ,
ensanchándolas,
las
escuelas
g iegas,
y
su
ene ación
hácia
Hipóc a es
y
mas
oda ía
hácia
Galeno,
les
si ió
de
guia
en
sus
abajos.
Imposible
en e
ellos
la
au opsia
cada é ica,
nada
adelan a on
en
Ana omía,
mas
no
así
en
Semiología,
pa e
la
mas
es udiada
po
los
á abes
con o me
a
su
génio
y
a
la
boga
que
alcanzó
en e
ellos
el
espí i u
dialéc ico.
Como
una
cu iosidad
solamen e
me ecen
ci a se
los
,
médicos
as ólogos
Al-Kindi,
To ail
y
Honain
que
odo
lo
adujo
á
su
idioma;
pe o
ya
exigen
mención
especial
Al-
Mange
que
enía
la
blanca
mano
de
Moisés
y
el
alien o
del
Mesías;
Ha ón
de
Alejand ía
au o
de
las
Pandec as,
p ime
a ado
de
medicina
á abe;
Ali-Abas
que
esc ibió
sob e
odas
las
pa es
de
la
medicina,
sob epujando
en
conocimien os
ana ómicos
á
los
g iegos;
Rhasis
g ao
médico
y
ope ado ;
A icena
amoso
médico
y
ilóso o,
cu
yo
canon
es
un
g an
epe o io
de
ana omía,
isiológia
é
higiene,
química,
medicina
y
a macia,
que
ué
du an-
se
UN1VEKSIDADE
DF
SANTIAGO
—
30
—
clones
piadosas
en
Academias
cien í icas;
el
que,
ilus
ada
la
Ci ujía
po
la
Ana omía,
aunque
con inúa
siendo
ei
obje o
de
una
p o esión
dis in a,
la
cul i a
sen
como
al
ciencia
p ohomb es
del
a e.
Cuén anse
en
e
es os,
p ime amen e,
los
an iguos
ana ómicos
Mon-
dini
de
L
u c í
,
Be engue
de
Ca pí,
F ab icio
de
Agua-
penden e,
Eus aquio,
Falopio
y
Vesalio
con
sus
coe
áneos
y
émulos
españoles,
Rod íguez
de
Gue"
a a,
Gimeno,
Val e de,
Es e e,
Lo e a
de
A ila,
Sánchez
de
B aga,
e o mado
del
épano,
Daza
Cha
cón,
á
quien
Vesalio
cedía
el
cuchillo
pa a
ope a ,
Vale o
Taba ,
que
compe ía
con
Be engue ,
G aí
y
So-
amme dan
en
la
delicadeza
de
sus
inyecciones,
con
Ruis-
quio,
Du e ney
y
Desno es
po
sus
piezas
ana ómicas;
de
lo
que
es
p ueba
las
muchas
de
nues o
compa
io a
que
igu an
en
los
museos
y
gabine es,
como
el
de
Lond es
que
ué
de
Hun e ,
el
de
Go inga
que
di igió
Halle ;
el
de.Viena,
Pa ís,
Wal e ,
Be lín
y
Flo
encia,
como
en
los
colegios
de
Bos on,
Nue a-Yo k
y
Hospi al
de
Bal imo e;
en
in,
Hidalgo
de
Agüe o
y
A ceo,
que
se
señalan
los
p ime os
el
mé odo
acional
de
cu a
las
he idas
y
las
úlce as.
Los
abajos
impo an es
de
es os
ilus ados
p ác
icos
ele an
la
ci ujía
al
ango
cien í ico
de
la
medici
na;
y
su
es au ación
elizmen e
se
consuma
en
el
siglo
XVII
po
Ma co
Au elio
Se e ino
en
I alia,
y
suce
si amen e
en
las
demás
naciones
po
iguales
cele
b idades.
Reasumiendo
la
Medicina
de
la
edad
media,
os en a
dos
ases
no ables
de
su
e olución
en
el
iempo;
pe o
poco
impo an es
en
su
desen ol imien o
ilosó ico,
pues o
que
lo
pa aliza
el
a abismo
y
lo
so oca
el
esco
las icismo,
dominan es
en
ese
la go
pe íodo
de
lucha
en e
las
an iguas
y
mode nas
ci ilizaciones,
que,
amal-
—
31
—
gamadas
al
cabo,
undidas
en
el
c isol
del
elemen o
ge mano,
que
in oduce
la
nocion
del
de echo,
y
del
elemen o
c is iano
que
ijaba
la
nocion
de
la
pe pe ui
dad
de
las
ideas,
p oduje on
la
asimilación
mo al,
base
del
equilib io
polí ico,
y
p incipio
de
un
einado
de
ilus ación
y
de
jus icia.
La
his o ia
es imonia
que
la
imi ación
se il
y
cie
ga
del
pensamien o
an iguo,
ca ac e ís ica
de
es e
pe
iodo
po
demás
inde inido,
ni
las
disidencias
con
siguien es,
que
hicie on
necesa ia
en
el
campo
de
la
iloso ía,
de
la
li e a u a
y
de
las
ciencias
una
e olu
ción
adical,
ue on
bas an es
pa a
se i
de
émo a
al
p og eso
de
los
conocimien os
posi i os.
A
pesa
de
las
mas
des a o ables
condiciones,
la
Medicina
dá
un
paso
conside able
en
la
ia
de
su
eo ganización.
Las
aducciones,
exposiciones
y
comen a ios,
que
de
la
g iega
hicie on
los
mas
ilus es
médicos,
o man
el
pun o
de
pa ida,
de
que
a ancan
sus
legí imos
ade
lan os.
Y,
á
es os
p og esos,
como
á
los
demás
cien í
icos
con ibuyen
la
pasión
po
los
clásicos
an iguos,
la
endencia
gene al
de
los.
espí i us
á
los
es udios
bi
bliog á icos,
el
a an
solíci o
en
busca
los
manusc i os
o iginales
qne
yacían
sepul ados
en
el
pol o
de
las
bi
blio ecas
monacales,
que
sa is izo
una
necesidad
p o un
da
ya
sen ida
de
algún
iempo;
y
que
oca á
su
maoci-
mum'en
esa
época
de
egene ación
in elec ual
que
se
acen úa
desde
los
albo es
de
la
e a
mode na.
III.
En
el
siglo
XVI
comienza
un
mo imien o
inmenso;
que
con inúa
en
los
siguien es;
se
mani ies a
un
desa o-
se
UNIV RSIDAD
DE
SANTIAGO
—
sa
no
p odigioso,
un
gé men
ecundo
de
emancipación,
que
dila a
la
es e a
de
las
ideas
ela i as
al
mundo
es e o
y
engend a
en
el
homb e
una
impe iosa
nece
sidad
de
in e oga á
la
na u aleza.
No
hay
ya
camino
en
que
el
espí i u
humano
no
se
eng andezca.
Colon
descub e
un
nue o
mundo;
Klepé oy
Copemido
señalan
leyes
al
sis ema
del
Uni e so;
y
Ha ey
las
de
la
ida,
demos ando
la
ci culación
de
la
sang e,
indicada
1
ya
en
el
céleb e
Ch is ianismi
es i u io
del
in o unado
eólogo
y
médico
español
Se e ,
á
quien
inmo aliza
el
ana ismo
de
CaiVino,
haciéndole
su
íc ima;
Vís a
y
Ha io
pe eccionan
el
análisis
ma emá ico;
Galileo
y
Napie
de e minan
el
pode
de
la
mecánica
y
la
me
dida
de
los
as os;
con
la
ayuda
de
Gu embe g
po
su
descub imien o
de
la
imp en a,
se
o ma
una
nue a
li
e a u a;
y
pa a
que
Ta
an asía
no
sucumba
an e
la
I ía
azón,
su gen
A ios o,
el
Dan e,
el
Tasso,
el
Pe a ca,
Camoens,
Calde ón,
Shaspea é,
Mu illo,
Ra ael
y
Mi
guel
Angel.
Anda
el
iempo
y
el
espí i u
ilosó ico
se
o i ica;
uel e
en
sí
y
a a
de
ence
el
en usiasmo
con
la
e
gula idad,
el
ana ismo
con
la
ole ancia,
la
o iginali
dad
del
pensamien o
con
el
ec o
juicio
y
el
o den
mo
al;
el
sabe
es
poco,
pe o
es á
sólidamen e
a aigado;
c ece
el
espí i u
de
in es igación;
las
aplicaciones
su
ceden
á
los
descub imien os,
el
alen o
al
génio.
Ba-
con,
Desca es
y
Leibniz
deslindan
el
campo
de
la
iloso ía,
azándolo;
y
las
ciencias
se
e o man
p o
g esando;
la
legislación
uena
con a
el
p i ilegio;
y
el
de echo
nacional
se
unda
sob e
el
de echo
de
gen es.
Como
no
podía
se
de
o o
modo
en
Medicina,
sien
do
sus
p og esos
solida ios
con
los
demás
posi i os?
du an e
ese
la go
espacio
de
iempo
an
some amen e
eseñado,
es a
ciencia
sigue
el
impulso
común
de
las
se
UNIVERSIDAD
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTE'
A
—
33
—
demás,
pe o
con
la
pa icula idad
de
se
en
ella
mas
ma cado.
Todas
las
ciencias
especula i as,
exac as,
í
sicas
y
na u ales
la
han
p es ado
su
con ingen e;
o as
nue as
han
abie o
pa a
ella
sende os
desconocidos;
icos
eso os
de
paciencia,
de
e udición
y
de
ú ilísima
doc ina
con ienen
sus
lib os;
la
ilus an
nomb es
sin
cuen o
glo iosísimos,
cada
uno
de
los
cuales
señala
un
iun o,
indica
una
conquis a,
ecue da
un
descub i
mien o,
ep esen a
un
sis ema.
Así,
se
en
sucede
a
los
nue os
espe imen os,
que
demos ando
la
exis encia
y
y
el
mecanismo
de
la
ci culación
de
la
sang e,
que
dis
minuyen
la
au o idad
de
los
an iguos,
los
in e esan es
descub imien os
de
los
asos
lin á icos
po
Olaus
Budbeck,
de
los
lác eos
po
Aselli
y
del
onco
co
mún
de
los
abso ben es
po
Pecque ;
los
no ables
de
Malpigio
y
Ruych
sob e
la
es uc u a
ascula
y
glan
dula ,
de
Willis
sob e
la
de
los
ne ios,
de
Halle ,
se
ñalando
en
la
ib a
la
i i abilidad.
Tan
nume osas
conquis as
hechas
en
las
buenas
le as,
en
ciencias
sag adas,
especula i as,
ísicas,
na
u ales,
médicas
y
sociales,
o man
una
época
singu
la men e
glo iosa-de
la
li e a u a
del
siglo
X I
si
guien e
á
la
que
la
España
no
es
es aña,
po
mucho
que
se
p e enda
que
en
eso^
iempos
yacía
en
el
ma
yo
es ado
de
dep a ación,
de
co upción
y
op obio.
Mas,
¿cómo
bo a
de
la
his o ia
esos
escla ecidos
nomb es,
que
egis a
en
p e e en e
luga ,
de
an os
es
pañoles
lo ecien es
en onces?
Los
de
Saa ed a
Fa
ja do,
Neb ija,
Co a ubias,
Cano,
Maldonado,
ineo,
López
de
Vega,
Que edo,
A gensola,
F ay
Luis
de
León,
He e a,
Calde ón
y
Ce an es
en
bellas
le as,
los
de,
López
de
Ayala,
Ma iana,
Zu i a
y
Solis
en
C i ica'é
His o ia;
los
de
Monzon,
Ba ba,
Có doba
y
Rioja
en
Ciencias
exac as.
Además,
pa a
nadie
es
ya
un
sec e o.
se
UNJVERS1DADE
DE
SANTIAGO
—
34
—
como
hecho
his ó ico,
que
du an e
esos
iempos
y
a ines,
en
Filoso ía
y
Medicina
no
hay
quienes
escedan
y
po
cos
que
igualen
á
los
insignes
españoles
Vi es
y
Valles,
Bas a
pa a
econoce
desde
luego
al
iniciado
del
mé odo
espe imen al
en
nues o
g an
ilóso o
Vi es,
la
a en a
lec u a
de
su
ob a
inmemo ial
«.Go niplis
Dis-
ciplinisj)
Y,
es
su icien e,
eniendo
á
la
is a
los
co
men a ios
á
los
lib os
de
Galeno,
«De
locis
pa ienUbiisD
del
di ino
Valles,
pa a
dis ingui
al
es au ado
y
e o
mado
del
Mé odo
de
obse ación;
á
quien
u o
la
im-
compa able
dicha
de
habe
conducido
la
Medicina
es
pañola
al
é mino
de
cul u a
y
esplendo
que
pudo
ya
emula
la
doc a
simplicidad
de
la
escuela
g iega;
sien
do
na u is a
y
espi i ualis a
de
in ención,
y
an
pe
ec amen e
in e p e ada
po
los
Me cado,
Collado,
F a
goso,
Villalobos,
Laguna,
Solano
de
Luque,
Hidalgo
de
Agüe o,
Daza
Chacón
y
o os
muchos
de
nues os
ilus ados
p ác icos,
pues,
ninguno
de
es os
la
desna u
alizó;
pq
lo
que,
quizás,
injus amen e
se
les
c i ica.
Admi iendo
el
símil
de
Bacon,
que
compa a
la
cien
cia
á
una
pi ámide,
en
cuya
base
es án
las
obse acio
nes
y
en
la
cúspide
la
especula i a,
abundando
aque
llas
y
no
al ando
es a
jamás
en
nues a
medicina;
con
azón
dice
Vai ac
«que
el
alma
española
es
siemp e
me a ísica;»
pe o
es o
es
p ecisamen e,
lo
que
o ma
la
belleza
de
la
escuela
clínica
sin oma ológica
y
aná-
omo-pa ológíca
de
Valles;
que
concediendo
igual
im
po ancia
á
la
causa,
sín oma
y
lesión,
encomia
el
es
udio
de
la
ana omía
pa a
ap ecia
es a
debidamen e;
se
p onuncia
con a
los
empí icos;
aconseja
la
p ác ica
y
el
aciocinio;
la
adopción
de
los
descub imien os
cien í icos
comp obados
al
oque
de
la
espe iencia
y
la
azón,
y,
apa ándose
del
esclusi ismo
sis emá ico
de
la
Filoso ía
del
Pe ipa o,
mues a
su
espí i u
me a-
ísico
y
os en a
su
ele ación
de
ideas
en
las
in es i
gaciones
médicas.
Él
ué
el
p ime o
que
pene ando
en
las
en añas
de
los
se es
i os,
ió
el
uego
insinua
do
en
odos
ellos
y
a ibuyó
á
su
ac i idad,
sin
inqui
i
la
esencia,
las
g andes
ope aciones
de
la
na u aleza.
Bien
decía
Boe ha e,
«Si
c eyese
en
la
me ensícosis,
a i ma ía
que
el
alma
de
Hipóc a es
habla
pasado
al
cue po
de
Valles;
po
cuya
azón
en
su
Mé odo
de
ap ende
la
Medicina,
se
esp esa
en
es os
é minos:
«El
que
u iese
los
comen a ios
de
es e
español,
no
ne
cesi a
de
o os,
po que
los
mode nos
odos
esc iben
po
eo ías,
y
yo
únicamen e
doy
alabanzas
á
aquel
que
con
obse aciones
p opias,
esplica
el
sen ido
de
Hipóc a es.»
En
suma;
cuan os
se
ocupen
de
nues a
his o ia
con end án
sin
di icul ad,
que,
si
Vi es
esc ibió
con
mucha
an e io idad
al
Ba ón
de
Ve ulamio,
sus
p e
ciosos
a ados
sob e
las
causas
de
la
co upción
de
las
ciencias
y
el
modo
mas
ilosó ico
de
enseña las,
y
si
Valles
e ajo
po
sus
ob as
la
medicina
de
los
es
udios
de
A is ó eles
y
Galeno
mucho
an es
que
Sy-
denhan,
que
po
lo
mismo
al
igual
del
Cancille
de
Ingla e a
ha
llenado
el
mundo
de
su
nomb e,
son
aquellos,
cie amen e,
los
p ime os
en
la
me i o ia
emp esa
de
desa a
las
cadenas
del
en endimien o
escla izado
en
oda
Eu opa
al
Es agi i a
y
al
Mé
dico
de
Pé gamo;
que
cabe
á
dichos
ingenios
espa
ñoles
la
p opia
glo ia
que
á
los
ci ados
ingleses;
que
á
la
ez
compe e
en e
es os
ob e os
p o iden
ciales
en
la
delincación
de
la
ía
de
los
adelan os
cien
í icos,
á
Vi es
y
Valles
el
papel
análogo
de
Camoens,
y
á
Bacon
y
Sydenhan
el
de
Vasco
de
Gama
en
el
des
cub imien o
del
Cabo
de
Buena
Espe anza.
Y,
¿quié
nes
p ocu a on
el
p og eso
cien í ico
de
la
medici-
—
36
—
na
p ác ica
ese
pe íodo
de
decadencia,
mas
que
los
p ác icos
españoles
no ables,
en e
o os
muchos,
que
á
seguida
ano amos?
Alonso
de
Bu gos,
que
en
su
a ado
de
la
Pes e,
es
ablece
la
doc ina
de
la
Higiene
y
el
modo
de
p ese a
se
mien as
cunde
es e
azo e;
cuyos
p ecep os
ela i os
á
la
asis encia
mecánica,
á
la
acul a i a,
ála
ci il,
ála
e
ligiosa,
sob epujan
á
cuan os
en
siglos
mas
ilus ados
han
esc i o
el
ca denal
Gas aldi,
Mu a o i
y
o os.
An onio
López
de
Co ella
que
en
su
lib o
de
«.Mo
bo
puslula o,
»
o ece
la
p ueba
mas
e minan e
de
que
el
aba dillo,
pin as,
aba de e,
ué
conocido
y
desc i o
po
los
españoles,
escien os
años
an es
que
lo
ue a
es a
en e medad,
a endida
la
i egula idad
y
al a
de
o
den
en
su
cu so,
con
las
denominaciones
de
ieb e
a áxica,
as eno-pi ea
y
ne iosa
po
Pinel
y
Huxman.
Juan
de
Villa
Real
que
ué
el
p ime o
en
dis ingui
del
ga o illo,
dicha
en e medad
délos
españoles,
angi-
4
na
gang enosa,
la
en e medad
so ocan e,
dicha,
después
c oup,
angina
pseudo
memb anosa,
sino
ambién
el
p ime o
que
dispuso
un
cue po
de
doc ina
ace ca
de
es e
g a e
mal,
y
du ade o
po que
copió
á
la
misma
na u aleza.
Almena ,
seño
de
Godellay
Roca o ,
que,
co
mo
dice
Gimeno,
aumen ó
el
lus e
de
la
nobleza
de
su
casa,
con
el
de
sus
esc i os
qui ú gicos,
y
Juan
de
la
Vega,
médico
del
i ey
del
Pe ú,
conde
de
Chinchón;
á
quienes
es
debida
la
in oducción
en
la
Ma e ia
mé
dica
de
la
quina
y
el
me cu io
en
el
a amien o
de
las
in e mi en es
y
de
la
sí ilis.
Me cado,
cuya
pene ación
p ác ica
puso
en
cla o
el
ca ác e
de
las
lieb es
in e mi en es,
á
que
dió
el
nomb e
de
pe niciosas
pa a
dis ingui las
de
las
benig
nas,
mani es ando,
que
es as
en e medades
enían
la
..
se
UNIVLKS1IMDI
-37
—
pa icula idad
de
e es i se
con
sín omas
p opios
de
o as
y
que
ealmen e
e an
de
.suyo
pelig osas
y
aun
mo ales;
cuando,
p eocupados
los
médicos
de
odos
los
países,
equi ocadamen e
apoyados
en
la
máxima
hipoc á ica
«.peb es
cuomodocunuiue
in e mise in
bo-
c eíanlo
con a io;
que
las
in e mi en es,
no
e an
mo ales
sino
se
les
unían
ó
se
complicaban
con
o a
en e medad
mas
g a e.
Gómez
Pe ei a,
que
ué.
el
p ime o
en
comba i
las
p eocupaciones
que
einaban
en
a o
del
humo ismo
de
los
g iegos
y
á abes,
conside ando
a
las
lieb es
«co
mo
un
es ue zo
saludable
de
la
na u aleza
medica iiz
pa a
es ablece
el
equilib io
de
la
salud»,
sob e
cuya
idea
hizo
gi a
su
plan
e apéu ico.
No
obs an e
an os
des ellos,
es
o zoso
con e
sa
que
el
pasaje o
eclipse
de
las
luces
en
la
nue a
e a
se
p olonga
en
España,
mas
que
en
Alemania,
Ingla e a,
F ancia
é
I alia
donde'
solo
se
obse a
mien as
du a
el
uego
de
esas
con iendas
eligiosas,
que
es a iando
los
ánimos,
las
en egó
a
una
ho
o osa
lucha
que
amenazaba
sumi
los
pueblos
en
la
mas
ciega
es upidéz,
en
la
misma
ba ba ie.
Empe o,
an
dila ada
émo a
al
p og eso
de
las
luces
en
Es
paña,
como
adelan a
la
mode na
c í ica,
ué
ineludi
ble
po
ci cuns ancias
especiales
del
país;
ademas
del
despo ismo
simbolizado
en
la
Inquisición,
desas
osas
gue as
y
pe secuciones
po
la
independencia
nacional,
desolado as
pes es,
y
despoblación
y
aban
dono
á
consecuencia
del
es ado
polí ico
de
la
misma.
Como
en
a al
ep esalia
del
c imen
de
lesa
ci iliza
ción
come ido
po
O na
den o
de
los
mu os
de
Ale
jand ía,
solo
po que
se
sal ase
el
Ko an,
el
Ca denal
Ji
ménez
de
Cisne os,
dicese,
ulmina
la
a oz
sen enciado
quema
las
p oducciones
li e a ias
desús
maldi os
seda-
—
38
—
íos,
que
al
in
con
sus
ilus ados
coe áneos,
los
ju
díos,
son
p osc ip os
de
España
po
los
Reyes
Ca ó
licos
y
Felipe
II.
Solo
una
obcecación
discupable,
pudo
lle a
al
p o ec o
de
las
le as
españolas
á
an
con a
ia
de e minación;
ya
que
su
minis e io
sag ado
le
im
pedia
comba i
al
mo o
á
lanzadas,
en ega
sus
li
b os
á
las
llamas,
después
de
la
conquis a
de
la
deliciosa
G anada.
No
puede
nega se
que
la
al a
de
p o ección
á
las
le as
po
mucho
iempo,
ué
e ec o
ambién
de
la
p eocupación
de
nues os
homb es
polí icos,
obcecados
po
las
ideas
de
g andeza
que
despe aba.el
ensanche
de
unos
dominios
en
que
no
se
ocul aba
el
sol;
además,
ac ece
el
abandono,
la
emig ación
necesa ia
á
su
sos e
nimien o,
y
an o
mas
escesi a
y
pe judical,
cuan o
la
escasez
de
población
se
aumen aba
po
el
celiba ismo
eligioso
en
ambos
sexos;
y
de
odos
modos
inú il
á
las
luces,
pues
lá
iqueza
que
pa icula men e
solía
p opo ciona ,
inspi aba
epugnancia
al
es udio
en
la
gene alidad
que
no' a aba
de
a iga
su
memo ia
ni
la
de
sus
hijos
con
las
le as.
Pe o,
dejemos
á
un
lado
la
his o ia
de
esa
desas
osa
época,
habiendo
ya
p obado
como,
á
pesa
de
su
anómala
ma cha,
no
se
pa aliza
el
p og eso
cien
í ico
en
España,
y
lijemos
nues a
a ención
en
el
si
glo
WIII
desde
cuya
mi ad
la
li e a u a
española
e
cob a
su
esplendo .
El
siglo
XVIII
es
eminen emen e
ilosó ico,
e o -"
mado
y
g ande
en
odos
concep os
y
en
odas
las
se
UNIVERSIDAD
F
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTFI.A
u
—
39
—
naciones.
En
el
No e
la
Ingla e a
y
la
Alemania,
de
ca ác e
pa icula
po
su
aplicación
á
las
ciencias
exac as
la
una,
y
po
la
p o undidad
de
las
ideas
y
po
su
me a ísica
la
o a,
siguen
sin
in e upción
el
es
pí i u
p og esi o
déla
época,
mani es ando
sus
nume o
sos
au o es
en
odos
los
amos
del
sabe ,
las
mis
mas
endencias
espec i as,
que
os en an
Mil on
y
Goe he
en
Li e a u a;
Hobbes
y
Kan
en
Filoso ía;
New on
y
He schell
en
Ciencias
ísicas;
Cui en
y
B own,
Sil io
de
la
Boe
y
Ho man
en
Medicina;
Bell
y
Coope ,
Rich e y
Theden
en
Ci ujía.
En e
as
naciones
me idionales,
que
an o
se
ha
bían
ele ado
en
siglos
an e io es,
se
maniíies a
con
igual
b illan ez
el
mo imien o
p og esi o
po
las
p o
ducciones
impo an es
de
g an
núme o
de
au o es.
Así
en
'F ancia
sob esalen,
en e
o os
muchos,
en
O a
o ia
Sag ada
y
P o ana,
los
inimi ables
Masillon
y
Bo-
sue ,
y
el
sin
igual
Mon esquíeu;
en
Li e a u a
el
dul
ce
Fenelon
y
el
á ico
La
Fon aine;
los
ílúidos
poe as
lí i
cos
y
d amá icos
Fon enelle,
el
Aba e
Delille,
Lamo-
he,
La
Ha pe,
y
Molie e;
en
Filoso ía
é
His o ia
los
céleb es
Condillac
y
Locke,
el
ameno
y
sa cás ico
Vol-
ai e;
el
sen imen al
y
pe suasi o
Rouseau;
el
elegan e
D
’
Alambe ,
y
el
se e o
Dide o ;
en
ciencias
el
lo ido
BuíTon
y
los
p o undos
Dauben om
Fou c by,
Cu ie
y
Lama k;
en
Medicina
y
Ci ujía
los
ilus es
undado es
de
escuela
Co isa
y
Bayle,
Bicha
y
Desaul,
Pínol,
•
Ca anis
y
Ba hez.
i
En
I alia
el
meli luo
Me as asio,
el
g a e
Ma ey
y
el
ogoso
Al ie i
como
los
p incipales
en
el
mimen
de
Talla
y
Melpomene;
los
céleb es
en
His o ia
Ti a-
bbsquí,
Be inellí
y
Signp ellí;
en
Legislación
Guia-
nome,
Becca ia
y
Filangie i:
en
iloso ía
ico,
AI-
•
go o í
y
Rosellí;
en
Medicina
a
Bo ellí,
Bellini,
lia-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
46
—
semejanza
de
las
e e escencias
que
se
e i ican
en
las
di e sas
combinaciones
químicas.
Apenas
ué
conocida
la
ci culación
de
la
sang e
cuando
al
quimismo
se
opone
el
Mecanicismo,
espli-
cándose
inmedia amen e
po
ella
odos
los
enómenos
isiológicos
y
pa ológicos,
coincidiendo
con
aquel
des
cub imien o
la
p opagación
de
la
Filoso ía
ca esiana
y
de
la
Física
espe imen a
de
Galileo.
El
mecanicismo
se
es ablece
en
consonancia
po
Bo elli
que
se
ñala
la
dinámica
muscula
y
se
desa olla
po
Bellini,
que
de e mina
las
leyes
de
los
luidos
eco iendo
sus
canales:
Boe ha e
no
é
en
los
ó ganos
mas
que
una
po osidad
in ini a;
Ruische
un
ejido
ascula ,
y
Malpigii
una
es uc u a
glandulosa.
La
mecánica,
la
hid áulica,
la
química
y
la
ana o
mía
se
apode an
de
la
sang e
y
la
segunda
e a
del
Hu
mo ismo
se
ab e
así
al
po eni .
Del
au oc a ismo
hipoc á ico
de
la
na u aleza
y
de
los
a queos
de
Van-Helmon ,
S hal
o ma
el
Animismo.
En
es e
sis ema
es
el
alma
la
que
cons i uye
en
es ado
de
i i ación
á
odo
el
o ganismo;
■
dá
á
odos
los
e
jidos,
á
odos
ios
ó ganos
sus
p opiedades
i ales.
Las
en e medades
son
p imi i amen e
lesiones
de
es e
p incipio,
que
po
sí
puede
epa a
los
desó denes
donde
es
a acado.
Sh al
p e ende
hace
e
que
la
ac
i idad
mani ies a
del
alma
en
sus
pensamien os
y
olun ad,
es á
en
p opo ción
con
la
de
los
mo imien
os
i ales;
que
así,
po
ejemplo,
la
inquie ud
mo al
del
indi iduo
se
no a
en
la
ejecución
de
sus
mo i
mien os
in e io es;
y
hoy
mismo
no
se
desconocen
es as
a monías,
es as
solida idades
de
nues os
ó ga
nos
con
los
enómenos
psíquicos.
Al
animismo
sus i uye
el
Sis ema
de
los
espí i us
animales.
HoíTman
su
au o
me amo oséa
la
psicolo-
—
47
—
gia
de
S hal
en
isiología.
La
Ciencia
con
él
elimina
las
esencias
inma e iales
y
se
ap oxima
en ajosamen
e
á
los
hechos.
Aunque
no
sea
posible
su
examen
inmedia o,
los
ílúidos
i ales
son
menos
e é eos
que
el
espí i u,
y
el
ne osismo
que
inicia
aquel
sis ema,
es
po
consiguien e
menos
me a ísico
que
el
animis
mo.
Hoílman
admi e
que
el
p incipio
ne ioso
p odu
ce
odos
los
mo imien os
de
las
lib as,
que
son
el
o i
gen
de
las
acciones
de
la
economía
animal.
Los
ne
ios
seg egan
ílúidos
i ales,
que
ci culan
de
aquí
á
los
asos
y
ejidos
po
medio
de
un
i mo
compa able
con
el
de
sís ole
y
diás ole.
Todas
nues as
pa es
es-
pe ímen an
un
consensum
gene al
en
sus
unciones.
Hay
en
es e
ya
colapsus,
ya
c ispacion
mo bosa.
La
eacción
es
la
causa
medica iz.
P escindiendo
de
sus
elucub aciones,
es e
sis ema
es
luminoso.
Que
la
eac
ción
sea
ó
no
espasmódica,
siemp e
esul a
que
las
múl iples
al e aciones
en
las
a ecciones,
son
inin eli
gibles
si
no
se
admi e
una
modi icación
ano mal
del
elemen o
sanguíneo
y
ne ioso.
Además
el
es ue zo
unánime
de
odos
los
ó ganos,
el
consensum
espasmó-
dico
pa a
neu aliza
ó
elimina
el
agen e
mo boso
no
es
o a
cosa
que
la
ley
an
gene al
é
impo an e
de
las
simpa ías.
*
.
Aiene
en
pos
del
dinamismo
mecánico
el
Eclec icis
mo
dogmá ico
de
Boe ha e.
Busca
las
causas
gene
ales
de
las
en e medades
en
la
iscosidad,
la
ac imo
nia,
la
degene ación,
la
acidez
ó
pu idez
de
los
hu
mo es,
en
la
elajación
ó
la
igidez
de
las
lib as,
en
el
aumen o
ó
disminución
p e e na u al
de
los
mo i
mien os
y
de
la
ci culación
ele
la
sang e;
y
de
aquí
esplica
las
obs ucciones,
la
inllamacion,
y
encon a
la
causa
de
las
en e medades
agudas
y
c ónicas;
em
plea
medicamen os
he oicos,
la
sang ía
has a
el
des a-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
48
—
llecimien o,
admi i
la
esplicacion
mecánica
y
química
de
los
medicamen os;
al
es
en
esúmen
la
doc ina
de
Boe ha e.
En
semejan e
eclec icismo
se
econocen
el
humo ismo
de
Hipóc a es
y
de
Galeno,
el
solidismo
de
Themison,
la
Filoso ía
co puscula
de
Asclepiades,
la
ia oquímica
de
Sil io
y
Willis
y
sob e
odo
la
ia o-
isica
de
Bo ehi
y
B
ellini.
Mas,
si
la
in ención
y
el
p e
dominio
de
las
eo ías
mecánicas
esal a
has a
en
la
e apéu ica
de
Boe ha e,
la
p ác ica
co ige
en
pa
e
el
e o
de
sus
especulaciones.
A
la
eo ía
de
la
i i abilidad
po
Halle
que
acep a
la
escuela
de
Edimbu go,
sigue
la
del
sólido
i o
de
que
p o iene
el
Ne osismo
iniciado
po Ho lman,
y
que
anula
el
eclec icismo
de
Boe ha e.
Cullen
adop a
la
in luencia
ne iosa
como
p incipio
de
la
i i abilidad
muscula
que
Halle
había
sepa ado
de
aquella.
A
la
esci abilidad
y
esci acion
ó
i i abilidad
é
i i
ación,
palab as
que
esp esan
la
acul ad
que
ienen
los
cue pos
i os
de
p oduci
es e io men e
ac os
á
esul as
de
un
es imulo
que
los
a ec a,
sus i uyeB own
la
de
inci abilidail,
que
signi ica
lo
con a io;
la
po en
cia
in e io
de
los
mismos
cue pos
i os
pa a
a ec a
se
mas
ó
menos,
po
los
demás
conside ados
como
es imulan es;
y
la
de
inci ación
que
es
el
e ec o
eje
cido
sob e
la
inci abilidad,
la
cual
es
la
causa
p ime a
y
que
se
ago a.
La
inci ación
en
un
g ado
con enien e
cons i uye
la
salud;
ella
sola
c ea
las
en e medades
y
p oceden e
men e
la
opo unidad
ó
la
disposición
á
ellas,
diá esis^
cuando
es á
en
esceso
ó
en
de ec o.
Es,
pues,
la
inci
ación
pa a
los
cue pos
i os
el
único
o igen
de
la
ida,
de
la
salud
y
de
la
en e medad;
po que
el
es ado
de
los
sólidos
y
de
los
humo es
es
consiguien e
siemp e
al
de
la
salud,
c eado
y
de e minado
po
la
inci ación.
-48
—
Sin
la
meno
duda,
la
na u aleza,
la
causa
y
el
ia_
amien o
de
las
en e medades,
odas
es énicas
ó
as é
nicas,
se
encuen an
simpli icados
en
es e
sis ema,
mas
no
obs an e,
la
medicina
es
incie a
apoyada
en
an
débiles
cimien os.
Segu amen e
la
mayo
pa e
de
los
ac os
de
la
ida
son
eacciones
de
la
sensibili
dad
ó,
como
dice
B own,
de
la
inci abilidad,
pe o
odos
los
enómenos
i ales
no
son
mo imien os.
La
debili
dad
como
la
ue za
pueden
se
locales;
sin
emba go,
quien
dice
es enia
ó
as enia
esp esa
una
ue za
y
una
debilidad
gene al,
y
pa a
nadie
es
desconocido
que
puede
pasa se
sin
ansición,
cae
b uscamen e
de
un
es ado
es énico
en
la
adinamia.
Raso i
ha
p obado
que
los
esci an es
de
B own
no
esci an
siemp e,
y
hay
además
o os
agen es
que
los
con a-es imulan es
que
p oducen
la
pos ación
ins an áneamen e,
no
es
necesa io
ci a
á
p opósi o
mas
que
los
elec os
diná
micos
p imi i os
de
los
miasmas.
El
an iguo
mé odo
de
obse ación
había
sido
sac i
icado
al
espí i u
sis emá ico;
Sydenhan
lo
es au ó
en
medicina,
al
paso
que
Bacon
lo
p opone
en
ciem
ias
como
un
nue o
p og eso.
El
undamen o
del
Lnipi is-
mo
dogmá ico
que
unda
Sydenhan
es
el
^a ^lns1no.
La
na u aleza,
dice,
cu a
las
en e medades;
el
debe
del
médico
es
soco e la
cuando
ella
padece;
el
de
con ene la
cuando
se
ex a ia
y
conduci la
al
pun o
que
acaba
de
abandona .
La
na u aleza
sola
e mina
las
en e medades
ó
puede
ope a
al
e ec o
odo
lo
ne
cesa io.
Pa a
es o
no
iene
necesidad
de
o a
ayuda
que
de
un
co o
núme o
de
emedios
sencillos
y
aun
á
eces
no
iene
necesidad
de
ningunos.
yo
c eo,
dice
Sydenhan,
que
pa a
los
adelan os
de
la
Medicina
es
necesa io
p ime o,
ene
una
his o ia
o
desc ipción
de
odas
las
en e medades
lo
mas
exac a
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
—
50
—
y
iel
posible,
y
segundo
un
mé odo
segu o
y
cons an-
‘
e
pa a
a a las.
Pa a
a ende
al
p ime
obje o,
desde
luego
es
nece
sa io
educi
odas
las
en e medades
á
especies
p eci
sas
y
de e minadas
con
el
mismo
cuidado
y
la
misma
exac i ud
que
los
bo ánicos
lo
hacen
en
sus
a ados
de
las
plan as.
El
medio
mas
cie o
pa a
descub i
las
causas
mo bí icas
que
se
a a
de
comba i
ó
las
in
dicaciones
cu a i as,
es
el
conocimien o
cla o
y
bien
de inido
de
los
sín omas
conc e os.
Las
indicaciones
mas
e dade as
se
sacan
del
ondo
sin oma ológico
de
las
eníe medades
y
no
de
los
e o es
de
la
imaginación.
Res au ada
la
Escuela
clínica
sin oma oló.iica,
que
inicia a
Hipóc a es,
po
Sydenhan,
se
amplia
en ajo
samen e
po
Bagli io,
que
le
sucede,
comba iendo'la
especulación
en
Medicina
y
no
admi iendo
la
hipó esis
mas
que
como
eo ía
de
hechos.
La
malignidad
e a
en
onces
siemp e
in ocada
pa a
explica
la
g a edad
ex
cepcional
de
las
en e medades.
Bagli io
ensayó
pe o
en
ano,
pues
los
iempos
no
e an
opo unos,
el
demos
a
que
el
mal
genio
iene
sus
causas
e iden es
mani
ies as
en
las
lesiones
ana ómicas.
Sin
emba go,
acla a
no ablemen e
el
p og eso
médico
dien i ico,
dando
el
golpe
de
g acia
á
la
escolás ica,
con
en oniza
el
mé
odo
de
Obse ación
sin
condena
la
eo ía,
pues o
que
es a
es
la
esp esion
gene al
de
los
hechos.
Así
dis in
gue
en
la
malignidad
desde
luego
lo
que
co esponde
a
las
lesiones,
al
demos a
la
impo ancia
clínica
de
la
p edisposición-y
de
la
causa
p óxima,
que
an
bien
de ine
en
es as
palab as
«posi a
poni w
mo bus,
abla a
ab e u .»
La
sin oma ologia
apenas
puede
lle a
mas
alia
la
ciencia
de
las
al e aciones
uncionales.
Al
ne osismo
de
Cu ien
y
B own
sucede
el
Vi alis
mo
de
Bailhez
y
Lo da .
Ba hes
como
B own
abusó
se
UNIVERSIDADE
DE
SAN
TIAGO
DE
COMPOSTEU
—
51
—
de
la
abs acción;
eemplaza
la
clínica
po
la
isiología
especula i a.
EL
i alismo
mode no
acep a
sin
acila
ción
p incipios
inma e iales
dis in os
como
agen es
causales
de
los
enómenos
del
o ganismo,
que
abs ae
de
la
ma e ia,
conside ándola
ins umen o
pasi o
de
los
mismos.
Las
en e medades
son
unciones
acciden
ales
del
p incipio
i al
con a
las
causas
mo bígenas
que
pe u ban
su
a monía;
y
la
e apéu ica
especian e
en
el
mayo
núme o
de
las
en e medades,
y
la
medi
cación
pe u bado a
en
algunos
su
consecuencia
le
gi ima.
-
e
El
g ande
y
dominan e
pun o
de
is a,
dice
es e
au o ,
de
la
Ciencia
del
homb e
es á
en
conside a le
como
un
se
esencialmen e
animado
po
las
ue zas
i ales,
cuya
acción
se
subo dina
á
las
leyes
de
simpa
ía
sine gica.
La
azón
ana ómica
singula
de
los
enó
menos
i ales,
es á
en
gene al
en
que
los
ne ios
que
son
mas
ecuen es
ó
mas
ue emen e
simpá icos
ienen
en e
sí:
p ime o,
una
conexión
p óxima
y
supe io
ó
en
su
o igen
de
un
onco
común
ó
en
los
plexos
o
en
los
ganglios;
segundo,
que
es os
ne ios
especialmen e
simpá icos
ienen
además
en e
odos
los
ne ios
jun os
las
mismas
di ecciones
supe io es,
la
en
aja
de
dis ibui se
po
las
pa es
muy
p óximas.
C
iei-
amen e
a endidos
es os
da os
ana ómicos
y
mecánicos
sob e
las
simpa ías
y
las
sine gias,
no
se
comp ende
que
iene
á
se
ese
nomb e
de
p incipio
i al.
Sin
em
ba go,
con inúa
Ba hez,
en
el
sis ema
en e o
de
las
ue zas
del
p incipio
i al,
hay
que
dis ingui
las
lue -
zas
que
el
mismo
p incipio
hace
ob a
á
cada
ins an e
en
los
ó ganos
según
se
ha
de e minado
po
sus
leyes
p imo diales
ó
po
causas
que
le
son
es adas,
jueT:<is
ac was,
de
las
ue zas
adicales,
po
las
cuales,
es a
en
po encia
pa a
con inua
el
empleo
na u al
de
las
—
52
—
ue zas
ac i as.
El
conjun o
ó
ag egación
de
es as
dos
clases
de
ue zas,
cons i uye
lo
que
se
llama
el
sis ema
en e o
de
las
ue zas
del
p incipio
i al.
En
e dad
que
las
ue zas
ac i as
ep esen an
el
empleo
del
in lujo
ne ioso
seg egado
á
cos a
de
los
epa ado es
o dina ios,
y
que
po
ue za
adical
se
en iende
la
acul ad
a iable
como
los
indi iduos
de
epa a
es as
pé didas
solo
po
medio
de
los
cen os
de
la
ine ación
y
de
esis i
de
es e
modo
á
las
cau
sas
de
ago amien o
de
cualquie
na u aleza
que
sean.
Mas
es o
no
obs a
pa a
que
se
diga
con
azón
que
la
esolución
de
las
ue zas
adicales
no
pa ece
se ,
po
ejemplo,
lo
que
cons i uye
la
malignidad
de
las
en e
medades;
ppes
en onces
el
sis ema
de
las
ue zas
del
p incipio
i al
se
encuen a
debili ado
po
una
e
dade a
e olución
de
las
ue zas
de
odos
los
ó ganos,
que
han
o iginado
las
causas
p imi i as
de
las
en e
medades,
lle ando
el
mayo
deso den
á
la
sucesión
de
las
unciones.
.
Po
es o
con es a
Bo den
la
idea
i alis a
exclusi a,
enunciando
á
su
ez,
quizás
inconscien emen e
la
o ganicis a.
«No
es
la
sensibilidad
la
que
cons i uye
el
p incipio
de
la
ida
en
el
homb e
y
en
los
animales;
ampoco
los
mo imien os
del
co azón
desde
su
o igen;
los
de
la
espi ación
y
o os
necesa ios
á
la
ida,
son
siemp e
el
p oduc o
de
imp esiones
que
la
sensibili
dad
ecibe
de
las
causas
i i an es.
Pe o
nada
p ueba
que
los
mo imien os
i ales
en
su
p oducción
p imi
i a
con inuamen e
epa idos
según
su
ida
cons
an e,
no
sean
e ec os
de
la
acción
di ec a,
inme
dia a
de
las
ue zas
ma ices
de
un
p incipio
i al,
eu
nidas
y
di igidas
po
las
leyes
p imo diales
que
las
son
p opias.
No
se
comp ende
que
las
ue zas
mo ices,
eje cen
di ec a
é
inmedia amen e
su
acción,
cuando
—
53
—
las
ue zas
sensi i as
concu en
con
ellas
á
la
cons i
ución
del
p incipio
i al,
con
es a
misma
cualidad
de
ue zas,
según
lo
demues a
la
espe iencia,
po
su
es*
echa
elación
con
los
ó ganos.
Aibci oniismo.
La
doc ina
de
es a
ob a,
dice
Bicha
en
su
Ana omía
gene al,
no
lle a
el
sello
de
ninguna
de
las
que
einan
en
íisiologia
y
en
medicina.
Opues
a
á
la
de
Boe ha e,
di ie e
de
la
de
S hal
y
de
los
au o es
que,
como
es e,
lo
lian
e e ido
odo
en
la
eco-
nomia
i a
á
un
p incipio
único,
abs ac o,
ideal
y
pu amen e
imagina io,
cualquie a
que
sea
su
nom
b e
de
alma,
p incipio
i al,
a queo,
e c.
bajo
el
cual
se
le
designe.
Analiza
con
p ecisión
las
p opiedades
de
los
cue pos
i os;
demos a
que
odo
enómeno
isiológico
se
e ie e
en
úl imo
análisis
á
las
p opie
dades
conside adas^n
su
es ado
na u al:
que
odo
enómeno
pa ológico
de iba
de
aumen o,
disminución
ó
de
al e ación;
que
odo
enómeno
e apéu ico
iene
po
o igen
su
e o no
al
ipo
na u al,
de
donde
se
había
sepa ado;
al
es
la
doc ina
del
ana omismo,
ó
del
o ganicismo
pu o.
La
di e encia
de
es a
isiología,
que
iene
po
base
las
p opiedades
de
los
cue pos
i-
■
os
espec o
á
las
eo ías
isiológicas
especula i as,
que
einaban
en onces,
es
no able
po
su
subo dina
ción
á
la
iloso ía
analí ica
del
iempo.
El
es udio
de
la
ida
Lomó,
en
e ec o,
con
Bicha
la
p ecisión
de
las
Ciencias
exac as;
las
p opiedades
de
los
ejidos
i os
son
inspeccionadas
como
las
de
los
cue pos
ino gá
nicos;
en
luga
del
g an
nomb e
del
p incipio
i al,
Bicha
pone
la
sensibilidad
y
con ac ibilidad
o gá
nicas
sensibles,
la
sensibilidad
y
la
con ac ilidad
qiie
se
ocul a on
á
la
conciencia.
A
las
objeciones
que
puedan
hacé sele
esponde
de
es a
sue e
«Se
di á
acaso
que
es e
modo
de
e
es
una
eo ía.
o
digo
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
54
—
así
mismo
que
es
una
eo ía
en
las
ciencias
ísicas
que
la
doc ina
que
mani ies an
la
g a edad,
la
elec-
iicidad,
la
a inidad,
como
p incipios
p imi i os
de
lodos
los
hechos
obse ados
en
la
ciencia,
la
elación
de
la>
p opiedades
como
causas,
los
enómenos
como
elec os,
es
un
axioma
casi
epugnan e
de
epe i
hoy
en
Física,
en
Química,
en
As onomía,
e c.
Si
es a
ob a
es ablece
un
axioma
análogo
en
las
Ciencias
Fi
siológicas,
hab á
sa is echo
su
obje o.»
Bicha
co
noce
mejo
que
nadie
el
po eni
¿ ese ado
á
la
Ana omía
pa ológica;
sepa ad
cie os
géne os
de
ie
b es
y
de
a ecciones
ne iosas,
dice,
y
odo
es
casi
en
Pa ología
del
domieio
de
la
Ana omía
pa ológica.
Cuan
pequeños
son
los
azonamien os,
añade,
de
g an
núme o
de
médicos,
g andes
en
la
opinión,
cuando
se
los
examina
no
en
los
lib os
sino
sob e
el
cadá e .
¿Que
es
la
obse ación
cuando
se
ig
no a
el
asien o
del
mal?
La
ese a
de
Bicha
es
pec o
á
las
neu osis
y
á
las
ieb es
pa icula men e,
es,
sin
emba go,
esplící a.
Ao
c eo,
dice,
que
es
impo
sible
no
admi i
un
p incipio
mo bí ico
en
la
sang e
en
las
en e medades
con agiosas;
y
si
asi
implíci a
men e
debe
en ende se
en
las
disc asias,
las
bases
de
la
Quiinica
é
His ología
nosológicas
es án
designadas.
De
la
insu iciencia
de
los
sín omas
ha
nacido
la
ciencia
de
las
lesiones
ana ómicas.
Á
la
an igua
Escue
la
sin
oma ológica
iene
á
comple a
la
nue a
ambién
-e.Umca
aná omo
pa ológica.
El
iejo
edi icio
médico
necesi a
mas
sólidos
undamen os;
los
sín omas
y
hu
mo es
son
muy
débiles:
se
necesi an
los
sólidos,
las
lesiones.
La
Medicina
en
esa
e a
nue a
hubie a
encon
ado
sin
duda
su
doc ina
comple a,
si
la
lucha
en e
el
pasado
y
el
p esen e
pa a
la
egene ación
del
po
eni ,
pudie a
alguna
ez
suspende se.
El
ana omismo
—
55
—
.
ilosó ico,
se
desdobla
en
isiológico
y
pa ológico,
á
los
([lie
sigue
el
His ologismo
y
el
Quimismo
nosológicos.
B oussais,
Laennhee,
Wi chow
y
Mihalle
son
los
ep esen an es
de
es as
de i aciones
del
o ganismo.
Inspi ado
B oussais
po
la
iloso ía
ana ómica
de
Bi-
cha ,
solo
ió
el
o ganismo
con
sus
po meno es
y
compues o
de
pa es.
Po
lo
an o
odo
en
su
concep o
se
educía
á
ejidos
do ados
de
i i abilidad;
po que
la
i i ación
es
el
ejido
modi icado
localmen e,
lo
que
la
inci ación
al
sis ema
conside ado
en
conjun o.
De
es e
modo
la
diá esis
ó
causa
mo bosa
gene al
é
in e na
que
es iba
en
es a
idea
de
conjun o
y
de
unidad,
debió
desapa ece
en
un
sis ema
que
es aba
undado
en
la
conside ación
de
las
pa es
ó
en
el
análisis
de
los
e
jidos.
Siendo
es o
asi,
¿de
dónde
sino
del
ex e io
po
día
p o eni
la
causa
pa ogénica?
¿Có,mo
concebi
que
no
ob a a
localmen e?
Supues o
que
solo
pe e
necía
á
los
agen es
de
la
higiene,
á
la
in luencia
esce-
si a,
in empes i a
ó
demasiado
débil
de
es os
modi i
cado es
sob e
una
o ganización
de
la
que
se
había
escluido
oda
p edisposición
mo bosa
in e na
y
esen
cial,
p eciso
e a
que
las
en e medades
uesen
educi
das
á
des iaciones
me amen e
acciden ales
del
es ado
isiológico.
Y
asi
es
como
ha
sido
opo unamen e
o
mulado
el
pensamien o
de
B oussais
en
isiología
y
en
pa ología
en
b e es
ases:
modi icado es
poniendo
en
eje cicio
la
sensibilidad,
y
la
con ac ilidad,
sos eni
mien os
de
la
ida
po
su
acción;
en e memades
casi
siemp e
p oducidas
po
la
sob esci acion
ó
i i ación;
la
mayo
pa e
de
los
cadá e es
p esen an
es igios
de
in lamación;
al
es
en
e ec o
la
doc ina
que
desig
nó
B oussais
con
el
nomb e
de
isiológica,
y
que
mejo
me ece
el
epí e o
de
isiologismo
con
que
sele
designa
po
los
mode nos
pa ólogos.
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
.
—
62
—
a
la
p oli e ación
de
elemen os
de
ejido
conjun i o,
cellula
m
cellula
dicen
los
pa ida ios
del
celulismo.
Y
es o
se
comp ende ía
ácilmen e
con es
an
los
de ac o es
de
ese
sis ema
esclusi o,
si
no
hu
biese
en
la
economía
mas
que
células
semejan es,
pe o
ense
al
can idad
de
elemen os
dis in os
que
no
se
concibe
como
unos
pueden
se
emi idos
po
o os.
Se
ehúsa,
po
ejemplo,
admi i
que
los
leucocy os
a aca
-
bles
po
el
agua,
solubles
en
el
ácido
acé ico,
p o ie
nen
po
p oli e ación,
ya
de
núcleos
de
ejido
conjun
i o,
ya
epi eliales.
No
se
comp ende
como
las
ib as
muscula es
y
los
ubos
ne iosos
pueden
emana
de
glóbulos
absolu amen e
desemejan es,
bajo
el
aspec o
de
su
composición
y
p opiedades.
Se
obse a,
en
e ec
o,
que
células
indi iduales
po
segmen ación
son
el
asien o
de
una
escisión
que
da
o igen
á
o as
células;
pe o
es o
no
acon ece
sino
cuando
las
células
mad es
lian
llegado
ó
supe ado
á
su
en e o
desa ollo
y
dimen
siones
no males.
Es e
hecho
pues,
que
ha
enido
á
se
el
pun o
de
pa ida
de
la
eo ía
celula
es
un
enó
meno
de
e olución
y
no
un
hecho
de
p oducción.
En
in,
los
au o es
de
es e
sis ema
e óneo
como
los
de
mas
esclusi is as
en
lo
que
niega,
han
desconocido
lo
que
pasa
cuando
se
e
sucede
sucesi amen e
á
cie o
elemen o
ana ómico
o os
elemen os
de
espe
cies^
di e en es,
como
adelan an
los
sec a ios
de
la
eo ía
del
blas emo
an
de ec uosa
como
la
celula
po
esclusi ismo
de
sis ema,
á
sabe
la
liquidación
de
los
p ime os,
después
la
o mación
de
un
blas
emo
en
el
que
nacen
los
líquidos,
es
una
e
dade a
gmesis
po
sus i ución
y
no
una
emisión
di ec a,
una
p oli e ación,
una
gene ación
endógena
es
deci ,
den o
de
la
célula;
pues
es o
solo
se
obse
a
en
casos
escepcionales;
lo
que
de
ninguna
mane-
—
63
—
a
es
con adic o io
á
lo
dicho
ni
su icien e
á
sos ene
la
doc ina
de
Schwann.
El
celulismo,
como
bien
se
ha
dicho,
es
po
lo
an o
una
doc ina
an
alaz
como
cómoda
y
seduc o a,
no
obs an e
los
pun os
luminosos
en
que
abunda.
Es
uno
de
los
muchos
e o es
que
ha
in oducido
en
la
cien
cia
alemana
esa
iloso ía
na u al
en
la
que
demasiado
se
inspi an
los
con empo áneos
de
Schelling
y
de
Oken.
Aho a
como
siemp e,
conse ando
el
a e
su
ca ác
e
cien í ico,
la
endencia
á
la
p ueba,
los
sis emas
mé
dicos
esclusi os
lle ados
á
sus
ul imas
consecuencdas
no
pueden
sos ene se
en
el
e eno
p ac ico.
En
al
concep o
es
mas
ácil
esplica
hechos
con adic oi
ios,
que
con o ma se
con
el
igo
de
algunas
ó mulas
eó-
icas. echazadas
po
la
espe iencia;
p ocede
empí i
camen e,
que
a ene se
á
los
p incipios
en
que
ilosó
icamen e
aquella
se
apoya.
Es a
conduc a,
que
es
la
escepcion
de
los
sis emas
esclusi os,
si e
de
egla
á
la
doc ina
de
conciliación
que
p ome e
la
Medicina
ac ual
en
la
i me
con icción
sus
ilus ados
e o mado es
de
la
e dad
ela i a
del
pensamien o
de
Leibni z:
que
la
mayo
pa e
de
los
sis emas
ienen
azón
en
cuan o
á
las
cosas
que
ase
gu an
y
se
equi ocan
solamen e
en
lo
que
niegan,
y
así
ambién
de
que
sin
el
sólido
c i e io
de
la
espe
iencia
uni e sal
no
es
posible
dis ingui
en
ellos
ace
adamen e
la
e dad
del
e o .
Es a
nue a
doc ina
no
es
el
eclec icismo
con
suS
ingidas
bellezas,
ni
el
empi ismo
con
su
pa o osa
pe spec i a,
es
solo
la
genuina
esp esion
del
pensa
mien o
inclusi is a
de
la
idea
médica
mode na
ilus
ada
po
la
iloso ía
cien í ica.
E ec í aman e,
sin
i
al
sinc olísmo,
ó
á
la
unidad
de
sus ancia
se
a a
hoy
de
concilia
las
ideas
i a-
—
64
—
lis a
y
o ganicis a,
con iniendo
no
concede
esckisi-
amen e
que
las
unciones
dejíendan
de
la
es uc u a,
no
incluyendo
en e
sus
causas
un
sus ac um
ma e-
i
ial
y
o o
dinámico,
al
admi i
el
o ganismo
i ien e
lo mado
de
ue zas
y
de
ó ganos,
y
es os
de
sólidos
y
líquidos;
de e minando
hechos
pu amen e
dinámicos
y
olios
dependien es
de
lo
ma e ial
o gánico,
y
enóme
nos
espec i os
en
el
es ado
de
salud
y
en
el
de
en e
medad,
sin
exclusión
de
la
in luencia
en
odos
de
la
sín esis
de
la
economía
animal
i ien e.
En
su
con
secuencia,
que
mas
bien
que
di e en e
de
la
isiolo
gía
es
dis in a
la
pa ología;
que
en
es a
juegan
el
pa
pel
piincipál
dos
elemen os:
uno
el
eacciona io
ó
isiológico
que
se
con unde
on ologizándolo,
y
o o
moihígeno
que
ambién
se
desna u aliza
esencializán-
dolo;
que
es e
no
o ece
sino
g ados
de
especi icidad,
y
aquel
aunque
dominan e
ep esen ando
las
leyes
de
la
ida,
en
cie os
casos
es
á
su
ez
dominado.
Además,
que
las
en e medades
no
son
o a
cosa
que
unciones
di e en es
de
las
no males,
po
el
aspec o
que
p esen
an
las
elaciones
cons i u i as
del
indi iduo
según
se
las
conside e
en
su
conjun o
y
en
cada
una
de
ellas;
que
la
na u aleza
del
mal
ó
en
lo
que
consis e
no
es á
solo
en
el
ondo
sin oma ológico,
sino
ambién
en
el
le-
sional,
pues
ambos
e elan
su
causalidad
mu uamen e
comple ándose.
En
in,
que
pa a
los
es udios
e apéu i
cos
como
pa a
el
de
las
en e medades
no
puede
p escin-
diise
mas
del
elemen o
acional
que
del
espe imen al.-
La
si uación
de
la
Medicina
en
la-
e a
mode na
es
análoga
á
la
de
la
iloso ía
con empo ánea.
Tan
es echa
ué
la
unión
de
las
ideas
médicas
y
ilosó icas,
que
las
p ime as
siguie on
siemp e
los
des inos
de
las
segundas.
He
ahí,
en
p ueba
lo
que
es imonia
la
his
o ia,
comen ado
some amen e.
.
—
65
—
La
doc ina
de
A is ó eles,
que
ecibiendo
la
solem
nidad
del
bau ismo
po
el
Angel
de
las
escuelas,
ué
la
c eencia
gene al
de
la
edad
media
y
con inuó
i
ene
jándose
al e na i amen e
con
la
pla ónica
en
la
si
guien e,
es
sus i uida,
sin
emba go,
en
es a
po
la
doc ina
de
Desca es;
que
ompe
el
lazo
on ológico
( ue
unía
el
espí i u
y
la
ma e ia,
a ibuyendo
al
pii-
me o
el
pensamien o
y
al
segundo
la
es ension,
deján
dolos
en
un
es ado
de
oposición
pe pe ua.
Es
innega
ble
que
odas
las
capacidades
acep a on
la
incompa i
bilidad
de
la
es ension
y
del
pensamien o,
pe o
lo
es
igualmen e
que
la
doc ina
ca esiana
lia
dejado
ha
zas
an
p o undas
que
no
hay
un
alen o
ilosó ico
pie
no
espe imen e
su
in luencia,
y
que,
has a
p o es
ando
con a
ella,
no
mani ies e
las
ma cas
de
la
ca
dena
que
ha
queb ado.
No
obs an e,
el
di o cio
del
es
pí i u
y
la
ma e ia
jamás
es
comple o.
Bacon
esclusi-
amen e
ísico,
no
admi e
sino
un
p incipio
i al
y
co
po al,
aunque
in isible.
Es
bien
conocida
la
en a i a
de
Leibni z
en
su
eo ía
de
la
a monía
p es abilila,
en
sayando
el
ol e
á
uni
las
dos
sus ancias.
1
ambien
es
dis in o
el
ma iz
de
la
iloso ía
de
Bacon
en
la
de
New on.
Es e
juicio
es
aplicable,
en
suma,
á
los
demás
sis e
mas
que
suceden
á
los
p eceden es.
E ec i amen e,
mien as
que
po
la
apo eosis
de
la
ue za
ísica
se
ep oducía
una
doc ina
idén ica
á
la
de
los
a a
lis as
de
la
escuela
jónica,
po
o a
pa e
se
pedia
una
ez
mas
al
pu o
acionalismo
p incipios
de
iloso
ía
na u al.
Así,
ac eciendo
la
co ien e
de
las
ideas
es
cép icas,
en
la
época
de
Hume
lué
opinión
gene al,
que
no
había
pa a
que
p e ende
ele a se
has a
la
causa
de
las
causas;
que
es as
cues iones
e an
supe io es
á
nnes a
in eligencia,
siendo
solo
los
enómenos
accesi-
se
UNIVERSIDADF
DE
COMPOSTELA
—
66
—
bles
á
nues os
medios
de
in es igación.
[En
su
conse
cuencia,
que
había
que
esigna se
á
esplo a
la
su-
pei icie
de
las
cosas;
y
aun
asi
que
no
se
podía
es a
segu o
de
que
al
supe icie
exis iese
en
ealidad
con
los
ca ac e es
que
nues os
sen idos
descub en
en
ellas;
pues
sea
que
in e oguemos
los
cue pos
celes
es,
sea
que
descendamos
á
las
en añas
de
la
ie a,
no
salimos
de'
noso os
mismos.
Y
es as
dudas
llegan
a
coo dina se
al
íin,
en
el
sis ema
mas
ue e
que
ha
p oducido
el
idealismo.
Incon es ablemen e,
los
p incipios
del
escep icismo
de
Kan
se
undan
en
una
his o ia
an ás ica
del
alma;
odo
es
ingenioso,
di ícil,
su il,
en
su
desc ipción
de
nues as
acul ades,
al ando
la
imagen
de
la
e dade a
na uialeza
humana
an e
una
c eación
an
a i icial.
Mas,
cons a
ambién
que,
admi iendo
los
esul ados
que
suminis a
al
g an
escép ico,
su
examen
de
los
p ocedimien os
in elec uales,
muchos
alen os
pe ma
necie on
ap isionados
en
un
cí culo
in anqueable,
si
se
p escinde
del"
es udio
de
la
ida
y
del
p o undo
análisis
del
alma.
Siendo
imposible
sali
de
noso os
mismos,
no
llegando
á
conoce
mas
que
las
apa iencias
_
de
las
cosas,
no
pudiendo
pasa
de
nues as
p opias
imp esiones
á
las
e dade as
ealidades,
o zoso
se ia,
acep ando
el
yo
absolu o,
con eni
que
no
hay
pa a
que
habla
de
la
ley
mo al
y
de
Dios,
que
la
ha
esc i o
en
nues os
co azones.
Es a
doc ina
esclusi a,
como
la
de
Hobbes,
Reid.
lapa elli,
Balines
y
céleb es
coe áneos;
odos
los
sis e
mas
alemanes,
escoceses,
escép icos
y
ul amon anos,
siendo
a o ables
á
esa
endencia
me a ísica,
que
lle a
á
que e
con undi
las
cosas
mas
es adas
en
una
qui
mé ica
unidad,
sin
duda
pudie on
ascina
po
la go
iempo-esas
in eligencias
supe io es,
pa a
las
que
odo
—
67
—
e a
ealidad,
menos
la
ealidad.
Asi,
los
ilóso os
mo
de nos
especula i os
ó
escép icos
po
esclusi ismo
sis
emá ico,
p ocu an
en
ciencia
las
deducciones
mas
singula es.
En
el
cí culo
de
la
■ ida
po
Molescho s,
esal a
cie
a
cosa
que
es
en
odo,
condición
y
causa,
sin
que
la
o ma
ni
el
pensamien o,
el
cue po
ni
el
espí i u,
nin
guna
exis encia
en
gene al
se ia
posible
y
po
consi
guien e,
que
en
la
e e na
me amó osis
de
odos
los
enómenos,
es
lo
solo
digno
del
nomb e
de
p incipio.
Es a
cosa
única
es
áno
duda ,
el
á omo.
El
ma e ialis
mo
mode no
uel e
á
la
an igua
eo ía
del
a omismo.
Y
al
es
sin
duda
el
sen ido
de
las
conclusiones
de
es
a
ecien e
publicación.
Nada
hay
inmo al
sino
la
ma
e ia
en egada
á
nue as
ans o maciones.
Las
ue
zas
no
pueden
concebi se
ue a
de
la
sus ancia
ma e
ial,
y
el
alma
no
puede
comp ende se
ue a
del
cue
po.
Una
ue za
sin
agen e
ma e ial
que
la
sopo e,
es
una
ep esen ación
absolu amen e
desnuda
de
ealidad,
una
concepción
abs a a
y
p i ada
de
sen ido.
La
ciencia
de
la
ida,
con inuación
de
la
química
y
de
la
ísica,
demues a
que
es amos
sume gidos
en
un
ma
de
sus ancias
en
mo imien o,
y
que
noso os
mismos
no
somos
mas
que
una
ola
en e
las
olas
de
ese
océano
in ini o;
que
el
pensamien o
se
educe
á
un
mo imien
o
de
la
ma e ia
ce eb al,
como
el
sonido
esul a
asi
del
aí e,
la
luz
del
é e ,
e c.
En
cuan o
á
nues a
o
lun ad,
que
es
la
consecuencia
necesa ia
de
odos
los
mo imien os
que
nos
solici an,
y
como
el
plane a
lijo
en
su
ó bi a,
obedece
ambién
á
una
ley
gene al
de
la
na u aleza.
Es
p eciso
emon a se
has a
Pla ón,
pa a
baila
al
go
análogo
á
la
doc ina
sis emá ica
espues a
en
la
nue a
p oducción
de
Ca us,
Nalu alcza
c
Idea.
C^ómo
se
UNIVERSIDADE
DE
COMPOS
I
LLA
—
68
—
el
i ulo
lo
indica,
los
cue pos
no
son
sino
ideas
obje
i as,
el
alma
es
la
indes uc ible
idea
del
cue po,
inconscien e
en
lo
que
espec a
á
las
ans o macio
nes
o gánicas
.
p opiamen e
dichas,
consis en es
en
el
dominio
de
la
in eligencia;
pe o,
siemp e
p incipio
y
causa
de
odos
los
enómenos
del
se
i o,
desde
el
pensamien o
has a
el
ac o
de
la
nu ición.
El
alma
no
es á
localizada,
iene
su
asien o
en
oda
célula
i a,
en
oda
molécula
o gánica,
de
las
que
cada
una
es
en
cie o
modo
el
esúmen
del
uni e so.
Es a
doc ina
es
la
e ocación
del
animismo.
Mas,
no
obs an e,
la
pe pé ua
lucha
del
idealismo
y
del
sensualismo
dispu ándose
el
dominio
de
la
Filoso
ía,
és a
en
nues os
dias
después
de
ecléc ica
se
cons
i uye
cien í ica;
g acias
al
acue do
mas
y
mas
decidido
de
empí icos
y
especula i os
en
acep a
el
mé odo
es-
pe imen al.
Sin
emba go,
es
de
no a ,
que,
p oclaman
do
la
unidad
de
c eencias,
en e
los
nue os
e o mado es
aun
se
pe sis e
en
ehabili a
p e e en emen e
las
ideas
capi ales
de
que
odas
p o ienen
en
Filoso ía,
y
Me
dicina;
en
es ablece
las
doc inas
de
Pla ón
ó
A is
ó eles,
de
Hipóc a es
ó
Asclepiades.
Empe o,
la
iloso ía
con empo ánea,
esp esando
el
espí i u
de
una
época
en
que
el
lib e
exámen
y
el
espe ímen alismo
ilimi ados
son
el
p incipio
y
in
de
o
do
es udio,
lo
que
se
os en a
gene almen e
en
sus
eo ías,
es
esencialmen e
cien í ica.
Es a
nue a
iloso ía,
de i ación
de
la
na u al,
lle ado
el
pensamien o
á
las
cues iones
de
análisis
y
eniendo
po
c i e io
el
buen
sen ido,
iene
eclipsando
po
un
se e o
inclusi ismo
el
esplendo
del
eclec icismo
en
el
ac ual
pe íodo
de
es ao dina ios
con lic os
y
de
opiniones
apenas
di
e gen es.
No
es
pues
el
nue o
sis ema
ilosó ico
ese
eclec icismo
ago,
incohe en e,
supe icial
y
an
—
69
—
incie o
en
su
mé odo
y
eo ías,
como
in ole an
e
y
esclusi o
en
sus
conclusiones;
en
las
que
Pla
ón,
Desca es
y
Lebni z
o maban
el
ondo,
A is
ó eles
e a
sospechoso,
Spinosa
desechado
bajo
cie
os
aspec os,
Kan ,
Schelling
y
Hegel
ecibidos
p i
me o
con
en usiasmo
y
al
in
escluidos;
sis ema,
pe e
zoso
y
es é il
en
el
que
la
inicia i a
ilosó ica
e a
sus
i uida
po
la
his ó ica.
Al
con a io,
se
o ece
el
mo
de no
inclusi ismo,
con
una
p ecisión
de
hechos
nue os,
con
mé odos
mas
segu os,
con
una
espe iencia
mas
ica
é
ins uci a,
que
uel e
á
susci a
las
cues iones
ilo
só icas
del
siglo
XVII
y
del
XVIII,
y
las
enue a
dándo
se
mejo
cuen a
de
las
di icul ades
y
con
la
i me
eso
lución
de
no
aspasa
los
limi es
de
la
obse ación,
y
de
abandona
al
dominio
de
la
é
y
de
la
imaginación
los
p oblemas
que
no
son
suscep ibles
de
una
so
lución
cien í ica.
Cuan o
puede
deci se
espec o
á
los
adelan os
de
los
demás
conocimien os,
abs acción
hecha
en
la
ele ada
egión
del
sen imien o,
en
Poesía
y
Bellas
A es,
os
ensibles
á
odas
luces
po
las
nume osas
p oducciones
en
ambos
amos,
se
educe
en
lo
esencial
á
es e
lige o
comen o
de
la
ap eciación
del
espí i u
del
siglo
po
sus
mas
compe en es
c í icos.
EL
ap ecio
igual
de
o
dos
los
amos
de
las
ciencias
ísicas
y
na u ales
es
la
.
necesidad
de
la
época
en
que
la
iqueza
ma e ial
de
los
Es ados
y
su
p ospe idad,
es án
undadas
p in
cipalmen e
en
un
empleo
mas
ingenioso
y
mas
a
cional
de
las
p oducciones
y
de
las
ue zas
de
la
na
u aleza.
Una
ápida
ojeada
echada
sob e
el
es ado
ac ual
de
Eu opa,
nos
enseña
que
en
medio
de
esa
lu
cha
desigual
de
los
pueblos
que
i alizan
en
indus ia,
conquis a
de
la
ma e ia
po
la
ciencia,
el
desalien o
y
una
len i ud
indolen e
p oducen
indudablemen e
la
se
UNIVERSIDADI
DF^ANTUGO
DE
COMPOS
TELA
.
—
70
—
disminución
ó
el
aniquilamien o
de
la
iqueza
nacio
nal.
El
pode
de
las
sociedades
humanas-es
la
in eli
gencia
y
es e
pode
se
ele a
ó
decae
con
ella
En
la
ida
de
los
pueblos
sucede,
como
en
la
na u aleza
la
cual,
según
una
esp esion
eliz
de
Gohe e,
en
su
im
pulsión
e e namen e
ecibida
y
ansmi ida
no
econo
ce
eposo
ni
de ención,
y
que
ha
unido
su
maldición
a
odo
lo
que
e a da
ó
suspende
el
mo imien o.
Es e
an
ema
po
o una
no
alcanza
á
las
p esen es
gene-
amones,
en
su
mayo ía
no
escla as
sino
dueñas
de
a
na u aleza,
me ced
á
sus
p og esos
cien í icos
ince
san es,
cuyas
conquis as
en
el
e eno
de
los
hechos
ma a illan.
El
siglo
XIX
me ece
el
í ulo
de
siglo
de
las
luces
po
su
espí i u
cien í ico.
Las
ciencias
en
el
día
se
dila an
sin
cesa ,
haciendo
sus
p og esos
solida ios.
La
ísica,
la
química,
y
demás
posi i as,
p es an
su
con ingen e
á
la
his o ia
na u al;
es a
les
da
sus
p oduc os
y
el
cálculo
in e iene
en
odas;
que
_
-
con e gen
á
la
An opología
siendo
po
lo
an o
ibu
a ias
de
su
sumidad,
la
Medicina;
ciencia
de
la
ida
que
necesi ando
mas
que
las
o as
de
la
ida
de
las
ciencias,
la
Filoso ía,
e idencia
el
mis e ioso
lazo
que
es echa
los
conocimien os
humanos,
lamnion
de
las
ciencias
de
lo
conocido
y
délo
desconocido.
Es
hoy
mas
Ob io
que
nunca,
como
las
ciencias,
'
mu uamen e
apoyándose,
se
ensanchan
y
o i ican
las
especula i as
po
las
ealidades
de
la
dspe iencia
y
las
posi i as
po
las
cla idades
de
la
azón,
y
ienen
a
ac ece
mas
y
mas
la
ilus ación
y
el
bienes a
gene al
po
la
mayo
di usión
de
luces;
que
ele an
el
alma,
o alecen
la
in eligencia,
aumen an
la
ac i i
dad,
y
esci an
la
sensibilidad
á
la
a monía
del
mun
do;
que
enseñando
al
homb e
las
leyes
de
su
o ganis
mo,
le
dan
una
idea
mas
en ajosa
de
su
se ;
y
demos-
—
71
—
ando
cuan o
ale
la
ida
en
odos
los
g ados
de
la
escala
social,
p esc iben
los
de echos
indi iduales.
A
la
e dad
que
en
el
dia
el
é mino
hacia
al
cual
iende
di ec amen e
la
ciencia
es
el
descub imien o
de
las
leyes
del
p incipio
de
unidad
que
se
e ela
en
la
ida
uni e sal
de
la
na u aleza;
mas,
la
obse ación
en
ez
de
echaza
el
aciocinio
lo
eclama
siemp e
como
complemen o.
El
espí i u
cien í ico
y
su
enden
cia
á
la
p ueba
posi i a
en
los
enómenos
na u ales
y
i ales,
y
á
sus i ui la
po
la
especula i a
en
la
esplicacion
de
los
enómenos
anímicos,
de
lo
abs ac
o,
ca ac e izan
el
siglo
ac ual.
Po
mas
que
los
inmó
iles
admi ado es
de
lo
pasado
p opalen
lo
con a io,
es
cons an e
que
la
Me a ísica
no
ycice
hoy
sepul ada
bajo
una
pesada
losa
en
la
que
se
leen
las
palab as
que
esc ibió
el
Dan e
sob e
las
pue as
del
in ie no,
«Lascia e
ogni
spe cmce.'i)
Hemos
llegado
po
úl imo,
de
un
modo
analí ico,
á
o illa
aunque
impe ec amen e,
la
as a
sín esis
sob e
que
e sa
el
ema
de
es e
abajo
médico,
que
hubie a
sido
inin eligible
además,
sin
el
exiguo
suma io
que
nos
pe mi imos
de
los
sis emas
sucediéndose,
y
legan
do
las
doc inas
sin
las
que
no
pod ía
comp ende se
las
leyes
o gánicas
en
el
es ado
de
salud
y
en
el
de
en
e medad.
Po
lo
mismo,
y
pa a
la
mejo
in eligencia
de
esas
doc inas
en
la
pa e
de
e dad
que
encie
an,
hemos
p ocu ado
señala
el
ma iz
ilosó ico
em-:
pí ico
ó
especula ico
al
eno
de
es a
di isión
admi ida
no
solo
en
Filoso ía
sino
en
Ciencias.
Es
indudable,
que
ilóso os
y
sabios
se
dis inguen
po
una
ú
o a
de
es as
endencias:
o a
al
es udio
de
la
na u aleza,
o a
al
del
pensamien o.
De
ahí,
que
bien
se
diga,
que
en
el
mundo
in eligen e
odo
homb e
p o
iene
de
A is ó eles
ó
de
Pla ón.
La
p e endida
opo-