Full text
Ana Piñeiro Barreiro2011 Tesis Doctoral
Universidade de Santiago de Compostela Facultade de Psicoloxía Departamento de Psicoloxía Social, Básica e Metodoloxía Tesis Doctoral El papel de las variables léxico-semánticas en la desambiguación de cláusulas de relativo con doble antecedente: animacidad, valencia afectiva y activación emocional Presentada por: Ana Piñeiro Barreiro Directores: Dra. Isabel Fraga Carou Dr. Juan Carlos Acuña Fariña Enero, 2011
Isabel Fraga Carou, Profesora Titular de Psicología Básica de la Universidad de Santiago de Compostela y Juan Carlos Acuña Fariña, Catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Santiago de Compostela, Informan: Que la tesis doctoral titulada “El papel de las variables léxico-semánticas en la desambiguación de cláusulas de relativo con doble antecedente: animacidad, valencia afectiva y activación emocional” ha sido realizada bajo nuestra dirección, por la licenciada Dña. Ana Piñeiro Barreiro, en el Departamento de Psicología Social, Básica y Metodología de la Universidad de Santiago de Compostela. Que el citado trabajo reúne todas las exigencias científi cas y formales requeridas por la normativa vigente para optar al grado de Doctora por la Universidad de Santiago de Compostela. Por tanto, emitimos un informe favorable y autorización como trámite preceptivo para su aceptación y defensa pública. Santiago de Compostela, 23 noviembre de 2010 Fdo. Isabel Fraga Carou Fdo. Juan Carlos Acuña Fariña Fdo. Ana Piñeiro Barreiro
Agradecimientos Agradecimientos Ahora que veo el resultado de este trabajo no puedo dejar de emocionarme. En primer lugar, porque supone la culminación de seis años de trabajo y, en segundo lugar, al recordar a todas esas personas que me han acompañado a lo largo de este viaje. Quisiera agradecerles a mis directores de tesis, Isabel Fraga y Carlos Acuña, su apoyo y confi anza en mí y en mi trabajo, además de su capacidad para guiar mis ideas. Isa, gracias porque, lo mostraras o no, siempre esperabas lo mejor de mí. Si todo este viaje ha sido fructífero, la última etapa ha sido, con diferencia, la mejor. Me sentía ya cansada, pero ahí estabas tú para mostrarme el sol detrás de la sombra de los árboles. Carlos, tu optimismo -que fuiste capaz de transmitirmefue fundamental en muchas de las etapas. En lo que se refi ere también al ámbito académico, me siento privilegiada por haber contado con la ayuda y el apoyo de diversas personas. En primer lugar, todos los miembros del grupo PCC que, siempre que pudieron, me echaron una mano. Jaime, trabajar a tu lado ha sido un placer. Tu rigor metodológico y tus consejos han sido muy importantes. Miguel, gracias a ti el día a día en el trabajo se hacía más llevadero.También quisiera agradecer a María José Ferraces su vitalidad, espontaneidad, sus mensajes graciosos y, en fi n, todos esos momentos en los que consiguió que mi trabajo fuera más llevadero. No podría olvidarme de Santiago Galdo, pues el fue “el culpable” de mi inmersión en el mundo de los potenciales evocados. Su ayuda fue clave en algunos momentos. Ese camino continuó posteriormente con una estancia en Tenerife, en donde Horacio Barber hizo posible no solo que me familiarizara con dicha técnica, sino también que aprendiera aspectos importantes que posteriormente pasarían a formar parte de mi “bagaje experimental”. Quisiera recordar también a Cristina, Antía y Marcos, porque trabajar con ellos ha sido un placer, me ha aportado frescura y me ha enseñado una perspectiva diferente en el quehacer diario. Sara y Vanesa, también quiero agradeceros con unas palabras vuestra más que favorable disposición hacia
Agradecimientos mí y mi trabajo, además de la vitalidad que me habéis transmitido en todas aquellas ocasiones en las que hemos coincidido. Diego, sin esa más que fundamental ayuda desinteresada en la “parte técnica”, la tesis no hubiera sido la misma. Mención aparte merecen mis compañeros y amigos. Mónica, tu apoyo, tus consejos y tu ayuda han sido fundamentales. Además, te has preocupado tanto por mí como por mi trabajo de forma desinteresada en una época en la que el compañerismo no está muy de moda. Yolanda, desde que nos conocimos has traido alegría a mi vida. Además de todas las veces en las que conté con tu apoyo, me quedo con nuestras “largas comidas con té includido”, momentos en los que creíamos que arreglábamos el mundo. Montse, gracias por tu fi delidad, porque siempre has estado ahí para hacerme ver aquellas cosas que no entendía, por motivarme y por aportarle frescura a mi trabajo, pero también a mi vida. Isa Padrón, gracias por haber sido tan buena compañera, porque siempre estabas dispuesta a echarme una mano y a conseguir que el trabajo fuese más agradable todavía, dándome una palmadita en la espalda si creías que era necesario. A mis amigos (Santi, Rober, Raúl, Alfonso, Nuria, Tania, Yolanda, María, Laura, Beata, Belén, Miguel) y a todos mis colegas (perdonadme que no os nombre a todos, pero me alargaría eternamente), gracias porque un día me conocistéis y, desde entonces, habéis estado ahí para escucharme, apoyarme y alentarme, tanto en los buenos como en los malos momentos. Gracias, Nuria, por tu calidad humana, porque no podría imaginarme este viaje sin tu compañía, asociada siempre al positivismo. Me has hecho ver que la “magia” y la diversión existen cuando las cosas se ponen difíciles, además de conseguir que dé a cada cosa su merecida importancia. Santi, “a pesar de ese parón obrero”, eres importante en mi vida y me aportas muchas cosas, sobre todo comprensión. Laura… ¿qué sería de este período de mi vida sin contar con tus consejos, comprensión y esas “locas aventuras”? Miguel, no olvido tu confi anza en mí y en este trabajo cuando no era más que un conjunto de ideas a las que le faltaba un buen hilo conductor.
Agradecimientos Quisiera, asimismo, destacar el papel de mi familia, especialmente el de mis padres, cuyo apoyo ha sido incondicional en todo momento. Por toda una vida de esfuerzos e ilusiones. Por último, pero no por ello menos importante, gracias a todos los participantes de mis estudios y experimentos. Sin ellos, no habría resultados.
14 Índice 3.5. Factores relacionados con aspectos léxico-semánticos ........... 104 3.5.1. La Animacidad.................................................... 104 3.5.2. La Concreción .................................................... 105 4. Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción ......................................................... 107 4.1. Experimento de lectura autoadministrada: manipulando la animacidad de los nombres ............................................ 118 4.1.1. Objetivos .......................................................... 119 4.1.2. Hipótesis .......................................................... 119 4.1.3. Método ............................................................ 120 4.1.3.1.Participantes ..................................... 120 4.1.3.2.Diseño y variables ............................... 120 4.1.3.3.Aparatos y materiales........................... 120 4.1.3.4.Procedimiento y puntuación ................... 124 4.1.4. Resultados ........................................................ 125 4.1.5. Discusión .......................................................... 129 4.2. Estudio de compleción de oraciones de relativo con doble antecedente: confi rmando los efectos de la animacidad ......... 133 4.2.1. Antecedentes..................................................... 133 4.2.2. Objetivos .......................................................... 134 4.2.3. Hipótesis .......................................................... 135 4.2.4. Método ............................................................ 135 4.2.4.1.Participantes ..................................... 135 4.2.4.2.Diseño y variables ............................... 136 4.2.4.3.Materiales......................................... 136 4.2.4.4.Tarea .............................................. 136 4.2.4.5.Procedimiento y puntuación ................... 137 4.2.5. Resultados ........................................................ 138 4.2.6. Discusión .......................................................... 140 5. La ubicación de las palabras en el espacio afectivo .................... 145 5.1. El concepto de emoción ................................................ 145 5.2. Principales aproximaciones al estudio de la emoción ............. 149 5.2.1. Las emociones como categorías ............................... 149 5.2.2. La perspectiva dimensional de las emociones .............. 150 5.3. Estudios normativos de estímulos emocionales .................... 155
Índice 15 5.3.1. La adaptación española del ANEW ............................ 157 5.3.1.1.El maniquí de autoevaluación ................. 158 5.3.1.2.La ubicación de las palabras en el espacio afectivo ........................................... 162 6. Efectos de las palabras emocionales: compleción de oraciones y registro de potenciales relacionados con eventos. ..................... 165 6.1. Estudio de compleción de oraciones de relativo con doble antecedente: explorando los efectos de la valencia afectiva .... 165 6.1.1. Introducción ...................................................... 165 6.1.2. Objetivos e hipótesis ............................................ 170 6.1.3. Método ............................................................ 171 6.1.3.1.Participantes ..................................... 171 6.1.3.2.Diseño y variables ............................... 172 6.1.3.3.Materiales......................................... 172 6.1.3.4.Tarea .............................................. 174 6.1.3.5.Procedimiento y puntuación ................... 175 6.1.4. Resultados ........................................................ 176 6.1.5. Discusión .......................................................... 177 6.2. Dos estudios de compleción de oraciones de relativo con doble antecedente: analizando los efectos de la activación emocional ................................................................ 181 6.2.1. Estudio Preliminar ............................................... 182 6.2.1.1.Objetivos.......................................... 182 6.2.1.2.Hipótesis .......................................... 182 6.2.1.3.Método ............................................ 183 6.2.1.3.1.Participantes ......................... 183 6.2.1.3.2.Diseño y variables ................... 183 6.2.1.3.3.Materiales ............................ 183 6.2.1.3.4.Procedimiento ....................... 186 6.2.1.4.Resultados ........................................ 186 6.2.1.5.Discusión .......................................... 188 6.2.2. Estudio Principal ................................................. 189 6.2.2.1.Objetivos.......................................... 190 6.2.2.2.Hipótesis .......................................... 190 6.2.2.3.Método ............................................ 191
16 Índice 6.2.2.3.1.Participantes ......................... 191 6.2.2.3.2.Diseño y variables ................... 191 6.2.2.3.3.Materiales ............................ 191 6.2.2.3.4.Procedimiento ....................... 192 6.2.2.4.Resultados ........................................ 193 6.2.2.5.Discusión .......................................... 195 6.3. Estudio de compleción de oraciones de relativo con doble antecedente: esclareciendo los efectos de la valencia afectiva 198 6.3.1. Objetivos .......................................................... 198 6.3.2. Hipótesis .......................................................... 199 6.3.3. Método ............................................................ 199 6.3.3.1.Participantes ..................................... 199 6.3.3.2.Diseño y variables ............................... 199 6.3.3.3.Materiales......................................... 200 6.3.3.4.Procedimiento.................................... 202 6.3.4. Resultados ........................................................ 202 6.3.5. Discusión .......................................................... 204 6.4. Estudio de potenciales relacionados con eventos: análisis del curso temporal del procesamiento de oraciones ambiguas con una palabra emocional en el SN2 .................................... 207 6.4.1. Objetivos .......................................................... 211 6.4.2. Hipótesis .......................................................... 211 6.4.3. Método ............................................................ 213 6.4.3.1.Participantes ..................................... 213 6.4.3.2.Estímulos .......................................... 213 6.4.3.3.Procedimiento.................................... 215 6.4.3.4.Registro EEG ...................................... 216 6.4.4. Análisis de datos ................................................. 217 6.4.4.1. Análisis estadísticos ............................ 218 6.4.5. Resultados ........................................................ 218 6.4.6. Discusión .......................................................... 210 7. Discusión General ............................................................. 225 8. Conclusiones ................................................................... 241 9. Referencias Bibliográfi cas.................................................... 243 10. Anexos ......................................................................... 265
Lista de tablas 17 Tabla 1. Propiedades de las ambigüedades léxicas y de las ambigüedades sintácticas. ....................................................78 Tabla 2. TRs medios y desviaciones típicas en el Experimento de lectura autoadministrada en la región desambiguadora, en función de la adjunción y la animacidad ........................................... 114 Tabla 3. Ejemplos de oraciones empleadas en el Experimento 1 ......... 122 Tabla 4. Distribución de las oraciones en las listas experimentales ...... 123 Tabla 5. TR medios en la CR (Región 3), la palabra desambiguadora (Región 4), las dos palabras siguientes (Región 5) y el resto de la oración (Región 6). ........................................................... 129 Tabla 6. Ejemplos de oraciones de cada condición experimental ......... 137 Tabla 7. Número de elecciones de SN1 y SN2 en cada condición de experimental. ................................................................. 139 Tabla 8. Resultados de estudios anteriores sobre CRs ambiguas en castellano, gallego y holandés ............................................. 142 Tabla 9. Valores medios de los 3 grupos de palabras en las variables afectivas y psicolingüísticas ................................................ 173 Tabla 10. Resultados de los ANOVAs de un factor para las variables afectivas y psicolingüísticas ................................................ 174 Tabla 11. Ejemplos de oraciones de cada condición experimental. ...... 175 Tabla 12. Número de elecciones de SN1 y de SN2 en cada una de las condiciones experimentales ................................................ 177 Tabla 13. Medias de los 4 grupos de palabras en las variables afectivas y psicolingüísticas ............................................................ 184 Tabla 14. Resultados de los ANOVAs de un factor para las variables afectivas y psicolingüísticas. ............................................... 185 Tabla 15. Ejemplos de oraciones de cada condición experimental ....... 186 Tabla 16. Número de elecciones hacia SN1 y SN2 en cada condición experimental. ................................................................. 187 Tabla 17. Ejemplos de oraciones de cada condición experimental ....... 192 Tabla 18. Número de elecciones de SN1 y de SN2 en cada condición experimental. ................................................................. 194 Tabla 19. Valores medios de los 4 grupos de palabras en las variables afectivas y psicolingüísticas ................................................ 201
18 Lista de tablas Tabla 20. Resultados de los ANOVAs de un factor para las variables afectivas y psicolingüísticas ................................................ 202 Tabla 21. Ejemplos de oraciones de cada condición experimental ....... 202 Tabla 22. Número de elecciones de SN1 y SN2 en cada condición de Palabra Emocional ............................................................ 203 Tabla 23. Patrones de adjunción y sesgo general en cada uno de los estudios en los que se manipuló la dimensión arousal ................. 205 Tabla 24. Ejemplos de oraciones de cada condición experimental ....... 215
Lista de fi guras 19 Figura 1. Árbol sintáctico de la oración (1). ....................................27 Figura 2. Árbol sintáctico de la oración (2). ....................................27 Figura 3. Árbol sintáctico de la oración (5). ....................................36 Figura 4a. Posible árbol sintáctico de la oración (11). ........................48 Figura 4b. Posible árbol sintáctico de la oración (11). ........................48 Figura 5. Porcentaje de elecciones hacia SN1 y hacia SN2 en cada condición de animacidad en el estudio de corpus ...................... 114 Figura 6. TRs ante la palabra posterior a la desambiguadora en oraciones desambiguadas hacia SN1 y hacia SN2 en cada condición de animacidad en el experimento de lectura autoadministrada...... 114 Figura 7. TRs medios en el segmento 5 en las distintas condiciones experimentales. .............................................................. 129 Figura 8. Porcentaje de elecciones de SN1 y de SN2 en las distintas condiciones experimentales. ............................................... 140 Figura 9. Distribución de los valores medios (hombres y mujeres) correspondientes a las evaluaciones de las 1034 palabras de la adaptacion española del ANEW en las dimensiones de valencia y arousal ......................................................................... 158 Figura 10. Escalas del SAM (de arriba abajo: valencia, activación, dominancia) ................................................................... 159 Figura 11. Ubicación en el espacio afectivo de los distintos grupos de palabras empleadas en este estudio ...................................... 174 Figura 12. Porcentaje de elecciones de SN1 y de SN2 en las distintas condiciones experimentales ................................................ 177 Figura 13. Ubicación en el espacio afectivo de los distintos grupos de palabras empleadas en este estudio ...................................... 185 Figura 14. Porcentaje de elecciones de SN1 y de SN2 en las distintas condiciones experimentales ................................................ 187 Figura 15. Porcentaje de elecciones de SN1 y de SN2 en las distintas condiciones experimentales ................................................ 194 Figura 16. Ubicación en el espacio afectivo de los distintos grupos de palabras empleadas en este estudio ...................................... 201 Figura 17. Porcentaje de elecciones hacia SN1 y SN2 en las distintas condiciones experimentales ................................................ 204
20 Lista de fi guras Figura 18. Porcentaje de SN1 y SN2 en la condición NN-PA en los tres últimos estudios de compleción. ........................................... 205 Figura 19. Trazado de la actividad electrofi siológica en la concidición NN-NN (SN1 en azul y SN2 en rojo) en el electrodo Pz ................. 219 Figura 20. Trazado de la actividad electrofi siológica en la condición NN-MA (SN1 en azul y SN2 en rojo) en el electrodo Pz ................. 219
Lista de abreviaturas 21 CR: Cláusula de Relativo Det: Determinante FN: Frase Nominal FV: Frase Verbal N: Nombre O: Oración SN: Sintagma Nominal SN1: Primer sintagma nominal SN2: Segundo sintagma nominal SPrep: Sintagma Preposicional V: Verbo
22 Lista de abreviaturas Abreviaturas relativas a las condiciones experimentales de los distintos estudios. El primer término antes del guión se refi ere al nombre del SN1. El segundo término después del guión se refi ere al nombre del SN2. En los casos en que hay palabras emocionales, la primera letra del par se refi ere siempre a la activación emocional (arousal) y la segunda se refi ere siempre a la valencia afectiva. A-A: Animado-Animado A-I: Animado-Inanimado I-A: Inanimado-Animado I-I: Inanimado-Inanimado NN-NN: Neutro en activación y valencia-Neutro en activación y valencia (palabra no emocional) NN-MA: Neutro en activación y valencia-Muy activador y agradable NN-MD: Neutro en activación y valencia-Muy activador y desagradable MA-MD: Muy activador y agradable-Muy activador y desagradable MD-MA: Muy activador y desagradable-Muy activador y agradable NN-PA: Neutro en activación y valencia-Poco activador y agradable NA-PA: Neutro en activación y agradable-Poco activador y agradable NN-MA: Neutro en activación y valencia-Muy activador y agradable NA-MA: Neutro en activación y agradable-Muy activador y agradable NA-NA: Neutro en activación y agradable-Neutro en activación y agradable PA-MA: Poco activador y agradable-Muy activador y agradable MA-PA: Muy activador y agradable-Poco activador y agradable MA-NN: Muy activador y agradable-Neutro en activación y valencia MD-NN: Muy activador y desagradable-Neutro en activación y valencia
Resumen 23 Resumen El principal objetivo de esta investigación era conocer cómo se procesan las oraciones ambiguas de relativo con doble antecedente del tipo Alguien disparó contra el criado de la actriz que estaba en el balcón. La ambigüedad sintáctica de esta oración queda patente al advertir que la cláusula de relativo (CR) que estaba en el balcón puede estar modifi cando tanto a criado como a actriz. Aunque inicialmente se consideró que eran las teorías de corte estructural las más apropiadas para explicar dicho procesamiento, desde la década de los 90 se ha destacado también la relevancia de las variables léxico-semánticas. En esta línea, hemos explorado específi camente los efectos tanto de la animacidad como de la connotación emocional de las palabras que forman parte de los núcleos de los sintagmas nominales (SNs) que anteceden a la CR. Con tal fi n se han llevado a cabo estudios de compleción de oraciones, un experimento de lectura autoadministrada y un experimento de potenciales evocados. Tomados en conjunto, los resultados obtenidos muestran que la desambiguación de oraciones no depende solamente de mecanismos estructurales de procesamiento, sino que variables de naturaleza semántica como la animacidad de los nombres o la valencia y la activación emocional de las palabras afectan a dicho proceso. Esto sucede particularmente en la tarea de producción, donde pueden llegar a invertirse los patrones habituales de adjunción propios del castellano.
30 El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica encaja con la información semántica, se llevaría a cabo un reanálisis para escoger otra estructura acorde con dicha información. Sin embargo, como veremos, es preciso adelantar que es difícil mantener una total falta de interacción entre un proceso de carácter estrictamente estructural y otro de tipo semántico. La principal cuestión entonces será el curso temporal y lo que éste revele de la relación entre ambos tipos de procesos. En general, todos los modelos de procesamiento de oraciones aceptan la puesta en marcha de estos dos tipos de información. Además, la mayoría de los modelos asumen una serie de propiedades que la investigación parece no haber clarifi cado lo sufi ciente, al menos hasta el momento: El procesador sintáctico trabajaría de forma rápida y habitualmente precisa. Se entiende que el procesador trabaja de forma incremental, con lo que cada segmento de la oración que se procesa se engrana posteriormente con la estructura construida. El proceso estaría gramaticalmente controlado. Esto es, en cada lengua en particular existen unas reglas defi nidas de cómo se pueden relacionar los distintos sintagmas que forman parte de la oración. El procesador no trabajaría ni completamente en paralelo, ni estrictamente de abajo-arriba (aunque sigue habiendo autores que defi enden lo contrario). Los análisis iniciales parecen mostrar una tendencia clara por aquellas estructuras que, en general, supongan un menor consumo de recursos. A pesar de que todos los modelos parecen estar de acuerdo en lo que respecta a las propiedades del procesador sintáctico que acabamos de exponer, cada uno de los modelos se caracteriza por defender una serie de planteamientos que los hace diferentes con respecto al resto. Uno de esos planteamientos tiene que ver con la importancia de la ambigüedad sintáctica o el momento en que la información gramatical entra en juego en la comprensión de oraciones.
El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica 31 Todas estas propiedades que acabamos de exponer han sido verifi cadas tras diversos años de investigación, en la cual ha tenido un papel determinante el fenómeno de la ambigüedad estructural, que comentaremos en un apartado posterior. Antes, vamos a resumir brevemente los componentes del procesamiento de oraciones, esto es, las diversas etapas por las que pasa el procesador hasta llegar a comprender una oración. 1.1.1. Componentes del procesamiento de oraciones Como adelantábamos en el apartado anterior, comprender una oración forma parte de un proceso, de forma que el individuo ha de enfrentarse a las diversas etapas de las que este consta y resolver todas las restricciones a las que se enfrente de manera rápida. Ahora bien, el modo de resolver dichas etapas es defi nido de forma bien diferente en función de la naturaleza de los modelos explicativos. Así, mientras que los modelos de naturaleza serial entienden que dichas etapas tienen lugar en un orden preestablecido y determinado, los modelos de corte interactivo más bien defi nen esas etapas como tareas que no tienen que seguir necesariamente un orden determinado. En párrafos anteriores hemos comentado el carácter necesario de los análisis tanto sintáctico como semántico para comprender la oración. A continuación se expondrá la categorización de Belinchón et al. (1992) de los subprocesos implicados, a su parecer, en ambos tipos de análisis. Pero antes debemos matizar que esta fue la primera categorización en español en relación al procesamiento de oraciones y que, por tanto, ha de tomarse más bien como un esquema general al estar bastante desfasada con respecto a planteamientos más actuales -que recogen ideas de investigaciones recientes-.
32 El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica Categorización de Belinchón (1992): En primer lugar, la cadena de palabras que llega al receptor debe ser segmentada por el procesador. El segundo componente se encargaría de asignar categorías gramaticales, clases de palabras (V, FN, FV, etc.) o etiquetas sintácticas a esos constituyentes lingüísticos ya segmentados. Esto es, a partir de la información que aporta el núcleo de cada sintagma, y con el fi n de identifi car su papel dentro de cada oración, se reconoce la categoría gramatical y la función sintáctica de cada palabra. En tercer lugar, se establecerían las relaciones de dependencia. Hasta el momento se ha segmentado la oración y se ha identifi cado el papel de cada uno de esos segmentos dentro de la misma. En este tercer paso se procede a establecer la relación entre dichos segmentos, lo cual implica la construcción de una estructura jerárquica (que quedaría refl ejada al representar un árbol sintáctico o marcador sintagmático de la oración). Para el análisis de este proceso ha resultado de vital importancia el estudio de la ambigüedad, en concreto de la ambigüedad sintáctica. La razón fundamental es que al existir varias opciones a la hora de establecer relaciones de dependencia dentro de la oración, podemos vislumbrar qué tipo de procesos están implicados en el procesamiento de oraciones cuando forzamos la desambiguación en una dirección o en la contraria. Esto último no sería posible en el caso de que las relaciones entre los elementos de la oración estuviesen claras. Como se ha adelantado, el estudio de este tipo de ambigüedad constituye nuestro objeto de estudio. En cuarto lugar, se buscarían las correspondencias entre los niveles de procesamiento sintáctico y semántico. Así, se hacen corresponder los papeles sintácticos (sujeto, objeto, verbo, etc.) con los papeles temáticos (agente, paciente, instrumento, etc.). Este es, sin duda, el componente que más polémica ha suscitado. La cuestión es hasta qué punto la información semántica infl uye en los procesos más propiamente estructurales a la hora de construir el marcador
El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica 33 sintagmático. Steedman (1996) considera que el objetivo último del establecimiento de la estructura sintáctica del enunciado es permitir el acoplamiento sintáctico-semántico que es, precisamente, el que posibilita la generación de una representación semántica del mismo. El último paso sería la elaboración de la representación proposicional de la oración, esto es, cuando se interpreta esa cadena de palabras y se le da un sentido. De forma ideal, la representación obtenida reconstruye la que originó la oración en la mente del emisor. Como pocas veces se da la situación ideal, en numerosas ocasiones se ha de recurrir a información que no aparece de forma explícita en los enunciados. Como ya se ha apuntado, esta clasifi cación de los componentes del procesamiento sintáctico de Belinchón es bastante general. Para dar otra visión más específi ca, a continuación presentaremos una clasifi cación compuesta por cuatro componentes más generales, que sean abordables desde modelos teóricos bien distintos en cuanto a sus principios fundamentales. La naturaleza de los mismos, como se verá, es incremental y predictiva. I. Al primer componente lo designamos genéricamente como Componente Formal. Las tareas fundamentales de este componente serían la de segmentar la oración, que nos llega como una cadena o conjunto de palabras, en distintos paquetes frasales, estableciendo la categoría gramatical y la función sintáctica de cada una de las palabras que pertenecen a dichos paquetes. Así pues, habría que aclarar que las categorías gramaticales de las palabras no son defi nidas como signifi cados, sino como una clase de símbolos que se rigen según ciertas reglas formales. De esta forma, un nombre no es más que una palabra que desempeña las funciones típicas de los nombres, es decir, va después de un artículo y no se puede conjugar. El objetivo fi nal de esta tarea es establecer un árbol sintáctico o marcador sintagmático, pero teniendo en cuenta fundamentalmente tres aspectos: La posición de los distintos elementos dentro de la oración, esto es, el orden de las palabras. Este orden se establecerá de izquierda a derecha.
34 El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica En el orden es donde cobra relevancia la predicción, pues a medida que van apareciendo nuevos elementos de la oración vamos “intuyendo” el tipo de elemento que va a aparecer a continuación. Por ejemplo, si aparece la palabra decir sabemos que ‘algo’ tiene que venir después, se tiene que decir algo, ya que este verbo subcategoriza un complemento que, además, solo puede adoptar unas formas defi nidas: frase nominal (FN), cláusula con que, etc. Es preciso que el verbo satisfaga todas sus exigencias, esto es, que todos los complementos que fi guran en la entrada léxica del verbo, que constituye lo que los lingüistas denominan theta-grid (Chomsky, 1981), aparezcan en las posiciones que les corresponden. En caso del verbo decir, es obligatorio decir algo, y quizás, aunque en este caso no tendría carácter obligatorio, se podría decir algo a alguien (objeto indirecto), de forma que esperar que aparezca en dicha oración ese “alguien” podría ser una predicción adecuada. Esas predicciones se pueden hacer en función de un código o conjunto de reglas que aprendemos cuando adquirimos una lengua y que se denomina “gramática”. Precisamente este conjunto de reglas (denominadas linking rules por los lingüistas) es el que nos permitiría diferenciar entre la previsible oración Un hombre come la galleta y la sorprendente oración La galleta come a un hombre. Estas dos oraciones están formadas por las mismas palabras, pero la diferencia radica en que dichas palabras están combinadas en orden distinto. El procesador emplea la gramática para asignar una función diferente a cada palabra en función de su posición en la oración. De ahí la importancia del orden de las palabras. La categoría gramatical a la que pertenece una palabra es otro aspecto importante, esto es, el tipo de palabra que sea (FN, frase verbal -FV-, verbo -V-, etc.). Cuando una persona tiene contacto con una lengua determinada, va aprendiendo a poner las palabras en un orden determinado, pero no en función de registrar qué palabra sigue a qué otra, porque las combinaciones serían infi nitas e imposibles de memorizar, sino registrando qué categoría de palabra sigue a qué otra categoría. Recordemos la secuencia propuesta por Chomsky las verdes ideas incoloras duermen furiosamente. Esta secuencia es reconocible, puesto que los nombres y adjetivos siguen el mismo orden
El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica 35 que vemos en secuencias más típicas dentro del castellano, como grandes acciones emprendedoras. Un ejemplo extremo de ello es el poema de Lewis Carroll (Jabberwocky) en el cual el autor combina un conjunto de no palabras y pseudopalabras en el orden correcto dando la sensación de que éstas expresan un signifi cado, cuando no es así (Carroll, 1872). La conclusión que podemos destacar al respecto es que los nombres, los verbos y los adjetivos no aparecen ensartados unos con otros como si fueran cadenas, sino que existe un plan en lo que se refi ere a la unión de estos elementos. De esta forma, cada palabra se asigna a un determinado hueco. Por poner un ejemplo, en castellano un determinante (el) siempre precede al nombre (examen) y nunca al revés. Las funciones gramaticales, esto es, cuando una misma categoría gramatical puede desempeñar diferentes funciones. A la hora de construir el árbol sintáctico de una determinada oración es necesario saber qué función está desempeñando una determinada categoría gramatical. Consideremos la siguiente oración: (5) Reme comió la manzana que estaba estropeada El primer elemento al que tenemos acceso es Reme. Si empleamos nuestra capacidad de predicción debemos saber que algo debe decirse de Reme y que, posiblemente tras esa FN, deba aparecer una FV. Una pista nos la da el hecho de que un nombre propio no admite post-modifi cadores restrictivos. Efectivamente, tras esa FN, aparece un FV: comió. Como el verbo comer es transitivo lleva asociado un objeto, esto es, que después de que se diga que Reme comió debe decirse exactamente “ese algo”, qué comió Reme; en este caso, la manzana. Los lingüistas dirían entonces que Reme es el tópico de la oración y que lo que se dice de ella es el tema o comentario. La oración podría acabar aquí y ser gramaticalmente correcta, aunque en este caso la oración continúa incluyendo la CR que estaba estropeada. Esta permite especifi car algo más sobre la manzana.
36 El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica Figura 3. Árbol sintáctico de la oración (5). Tal y como adelantábamos anteriormente, el lenguaje no es un sistema combinatorio artifi cial en el que las palabras se encadenan unas con otras sin más. Por el contrario, es un sistema natural en el que las oraciones tienen una estructura, no de cadena, sino jerárquica y que puede ser entendida haciendo referencia de forma metafórica a la estructura de los árboles. Así, las palabras se agrupan en sintagmas del mismo modo que las hojas se unen para formar las distintas ramas de los árboles. Este tipo de estructura arbórea nos sirve a modo de esquema general, permitiéndonos tener una perspectiva de la oración completa y así observar las dependencias que se establecen entre los elementos de la misma. Esta cuestión es fundamental, pues para poder interpretar una oración se han de tener activadas todas las dependencias entre los distintos elementos que la forman. Es decir, se ha de remitir a un árbol concreto y el problema es que a veces una misma secuencia fónica puede invocar dos árboles distintos, como veremos en el próximo apartado. II. El segundo componente a tener en cuenta sería el Componente Semántico, en un amplio sentido. Aquí no solo nos referimos al signifi cado de cada pieza léxica sino a otros aspectos más concretos como, por ejemplo la animacidad (esto es, que los nombres de una oración sean o no animados -un aspecto que manipulamos en esta investigación-), la temporalidad, que un nombre sea agente o paciente, entre otros. Todos estos aspectos, junto
El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica 37 a otros, nos van a ayudar a comprender qué se dice en esas palabras, a ir más allá del mero signifi cado de cada pieza léxica. III. Un tercer componente estaría relacionado con la Estructura Argumental. Es en este punto cuando se proyecta la sintaxis primaria, esto es, el establecimiento de relaciones primarias entre los verbos y las preposiciones correspondientes. Esta tarea supone un nexo de unión entre los componentes anteriores, los complementa, diferenciando entre complemento y modifi cador. Un complemento es un constituyente necesario para completar el signifi cado de otro, sin el cual ese otro estaría inacabado. Por ejemplo, cuando mencionábamos el verbo decir, éste lleva asociado un complemento, que se diga qué se dijo. En Alberto dijo cosas horribles sin motivo, cosas horribles es necesario para completar dijo. Sin embargo, sin motivo no es necesario para comprender la oración, no es algo que el verbo esté pidiendo, es como un ‘extra’. Por tanto, sin motivo es un modifi cador. IV. El cuarto componente está relacionado con la Pragmática. Este aspecto tiene que ver con el conocimiento que tenemos del mundo que nos rodea, de las cosas que son probables y de aquéllas que no lo son. Es indudable que este factor nos ayuda a la hora de comprender lo que se dice en una oración (El policía vio/disparó al ladrón con los prismáticos). Además, en ocasiones la pragmática nos proporciona un determinado contexto que nos ayuda a disminuir el tiempo necesario para comprender una oración. Esto puede ser especialmente interesante en el caso de una oración ambigua, ya que la pragmática nos puede ayudar a escoger entre una y otra alternativa. En último lugar tendríamos la representación proposicional de la oración, la comprensión fi nal de lo que esa cadena de palabras nos dice realmente. 1.2.Ambigüedad sintáctica El lenguaje es la facultad de cualquier individuo de ser capaz de expresarse en su propia lengua con corrección e interpretar y entender lo que otro individuo de su comunidad lingüística le pueda comunicar. Por tanto, éste es un instrumento que nos permite relacionarnos y comunicarnos con otros seres de nuestra misma especie. Esta herramienta está compuesta por un conjunto de signos con una determinada organización interna. Dicha organización posibilita que podamos distinguir al menos tres niveles dentro
38 El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica del lenguaje: sintáctico, semántico y pragmático. Aunque nuestro principal foco de interés a lo largo del presente trabajo será el nivel de procesamiento sintáctico (que es el nivel que permite generar estructuras, al indicarnos qué estructuras y cuándo las combinaciones de los signos son adecuadas), también haremos referencia al nivel léxico. En concreto, comentaremos aspectos relacionados con la ambigüedad en ambos niveles. No debemos obviar que las ambigüedades a nivel léxico pueden infl uir o incluso dar lugar a ambigüedades en el nivel sintáctico. Este hecho, que retomaremos en apartados posteriores, será defendido por los designados modelos de satisfacción de restricciones múltiples, los cuales consideran que ambos aspectos redundarían en lo mismo. El estudio de la ambigüedad sintáctica no es un tema baladí, pues nos permite conocer la fuerza de los factores que condicionan la desambiguación (Mayor, 1980). Además, el estudio de la ambigüedad sintáctica local aporta datos importantes en ciertas cuestiones claves en procesamiento de oraciones en general:a) cuá o cuáles son los tipos de información relevantes en el procesamiento de oraciones, b) qué parámetros son claves para el procesamiento sintáctico y, c) comprobar si es real una diferenciación teórica entre procesamiento sintáctico e interpretación de oraciones, o si ambos procesos son inseparables. Antes de empezar a hablar sobre cualquier tipo de ambigüedad, cabe defi nir la ambigüedad como la posibilidad de que algo pueda entenderse de varios modos o de que admita distintas interpretaciones. Dicho fenómeno, sea en el nivel del lenguaje que sea, es mucho más común de lo que a priori pudiese parecer. Así, tal y como señala Pinker (1994), “la ambigüedad constituye más la regla que la excepción”. Sin ir más lejos, en el nivel léxico es muy frecuente encontrar palabras con diversos signifi cados, como por ejemplo vino, banco u hoja. A menudo, cada uno de los diferentes signifi cados que puede adoptar una palabra polisémica implica una categoría sintáctica diferente. Un ejemplo claro de ello lo tenemos en la palabra vino. Esta palabra puede desempeñar el papel de sustantivo (e.g., el vino de mi amiga me gustó) o de verbo (e.g., Nuria vino a ver si su mejor amiga la había perdonado). Para continuar con la explicación de este fenómeno tengamos en cuenta una de las oraciones ambiguas más típicas. Se trata,
El procesamiento de oraciones y la ambigüedad sintáctica 39 como veremos con detalle cuando se traten los distintos modelos teóricos de procesamiento de oraciones, de una oración tipo Garden-Path. (6)The horse raced past the barn… El caballo (que) corrió por delante del granero… En este ejemplo, raced puede entenderse como pasado del verbo correr (corrió) y, por tanto, en ese caso estaría desempeñando la función de núcleo de la oración principal. Sin embargo, esa no es la única opción. Otra posibilidad sería entender raced como un participio (which was raced/ que fue conducido). En este último caso desempeñaría el papel de núcleo, pero de una oración de relativo reducida. Este es un ejemplo de cómo la ambigüedad de tipo léxico da lugar a estructuras sintácticas incompatibles entre sí. 1.2.1. Tipos de ambigüedad sintáctica Como defi nimos en el apartado anterior, una ambigüedad es una situación en la que caben varias posibilidades de interpretación. Más concretamente, cuando ésta se ciñe al ámbito sintáctico, se referirá a una duda, sea momentánea o no, acerca de cómo se unen los distintos elementos de la oración entre sí. De este modo, una expresión lingüística es ambigua cuando tiene más de un análisis sintáctico posible. Se pueden distinguir varios tipos de ambigüedad sintáctica en función de los elementos que se encuentren implicados en ella. Una distinción ampliamente utilizada es la que establece la diferencia entre ambigüedades de categoría sintáctica y ambigüedades de adjunción. El primero de estos dos tipos de ambigüedad sintáctica se refi ere a aquella incertidumbre acerca del papel sintáctico que desempeña una palabra dentro de la oración. Un ejemplo de este tipo de ambigüedad lo tenemos en la oración (4) antes mencionada. En ese caso, no queda claro si el verbo raced es el verbo principal de la oración o si, por el contrario, forma parte de una oración de relativo reducido en la que el pronombre relativo que no aparezca de forma explícita y, por tanto, haya que considerar tal verbo como un participio.
46 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas actuarían las estrategias de carácter universal, los heurísticos, cuya puesta en marcha tendría como principal objetivo reducir al máximo posible la carga de procesamiento, optando siempre por el análisis más simple. En palabras de Frazier (1987) ese análisis más simple sería el que menos nodos contenga. De ello se deriva, por tanto, que la complejidad del análisis de una oración estará determinada en primer lugar por el número de nodos que contenga. En este punto se deja ver la infl uencia de las tesis del lingüista Noam Chomsky, puesto que la decisión entre los dos posibles marcadores se tomará en función de principios sintácticos, tendiendo siempre al ahorro de recursos cognitivos (Ferreira y Clifton, 1986; Frazier, 1987, 1989; Frazier y Rayner, 1982). Hasta aquí hemos explicado qué hace el sistema según el modelo. A continuación explicaremos cómo lo hace, qué mecanismos desambiguadores proponen. Al respecto podemos adelantar que uno de los puntos fuertes de este modelo es, precisamente, el nivel de especifi cación de sus postulados teóricos que se echará de menos en modelos posteriores. Estrategias estructurales El modelo Garden-Path postula dos mecanismos de desambiguación fundamentales: Unión Mínima y Cierre Tardío (Frazier, 1987, p.562). El objetivo fundamental de estos dos principios es incrementar la precisión y la velocidad con la que el nuevo material se incorpora a la estructura sintáctica que se está construyendo. Esto, a su vez, permitiría reducir la carga de procesamiento, puesto que es más sencillo mantener en la memoria de trabajo el material estructurado que aquél que no lo está. Veamos, entonces, qué se postula a través de cada uno de estos dos principios: Unión Mínima: “No se debe postular ningún nodo potencialmente innecesario” (Frazier, 1987, p.562). Cierre Tardío: “Siempre que lo permita la gramática, se han de incluir los nuevos ítems dentro de la cláusula o frase que está siendo procesada (esto es, la cláusula o frase más reciente)” (Frazier, 1987, p.562). En caso de que una oración sea sintácticamente ambigua y tenga dos posibles marcadores sintagmáticos, se elegirá siempre el más sencillo, el que
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 47 menos nodos contenga. Por tanto, en ese caso se aplicaría la estrategia de adjunción mínima. Sin embargo, puede darse el caso de que los marcadores sean igualmente complejos (conteniendo, por tanto, el mismo número de nodos). En ese caso, el procesador adjuntará el nuevo material a la cláusula o sintagma que se esté procesando en ese momento. El principio básico que subyace a la aplicación de ambas estrategias es “adoptar el primer análisis disponible” (Frazier, 1987; Frazier y Clifton, 1996). Desde este modelo al procesamiento sintáctico se le supone un gasto en recursos, al tener que mantener en la memoria de trabajo las distintas partes hasta que se completen todos sus elementos y se vayan cerrando. Por tanto, es comprensible que las estrategias vayan encaminadas a minimizar los recursos empleados, a la vez que intentan maximizar su efi ciencia. Sin embargo, el principio de ahorro de recursos no sólo es atribuible al procesador sintáctico sino también a todo el sistema cognitivo, rigiéndose el procesamiento por el principio de parsimonia: “Asumiendo que la necesidad de estructurar el material de manera rápida está relacionada con las restricciones sobre la capacidad de memoria inmediata de los sujetos, debemos esperar que todos los sujetos adopten el primer análisis de constituyentes disponible. Si esto es así, las estrategias de cierre tardío y de unión mínima deben ser universales (Frazier, 1987, 564-565)”. Cuando se hace referencia al carácter universal de estos principios, se está queriendo decir que se emplearán no solo en los distintos casos de adjunción de constituyentes, sino en todos y cada uno de los lenguajes naturales. A continuación se presenta un ejemplo que clarifi que el funcionamiento de los principios de unión mínima y cierre tardío. (11) La joven compró el collar con monedas
48 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas SV V SN SP compró elcollar conmonedas SN N Lajoven O Figura 4a. Posible árbol sintáctico de la oración (11). SV VSN compróelcollar SN N Lajoven SP conmonedas O Figura 4b. Posible árbol sintáctico de la oración (11). Como se puede observar, la fi gura (4b) contiene menos nodos que la fi gura (4a). Por tanto, es también más fácil de procesar. Sin embargo, puede ocurrir lo siguiente: que tras la construcción de la estructura sintáctica inicial, aplicando los principios destacados anteriormente, el procesador se encuentre con información extragramatical incompatible con esa estructura. En ese caso, se llevaría a cabo un reanálisis de la estructura gramatical hasta alcanzar la estructura correcta (e.g., El pájaro vio al cazador con prismáticos).
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 49 En la segunda fase (nótese que hablamos de “fase” porque desde este modelo se defi ende un procesamiento de tipo serial e incremental) entraría en juego el procesador temático. En este momento se evalúa la pertinencia de la integración de la estructura ya formada con la información semántica y pragmática. En caso de no encajar ambas interpretaciones, el procesador se verá obligado a realizar un reanálisis de la estructura sintáctica. En este último caso el resultado sería un aumento en el tiempo dedicado al procesamiento. Dentro de esta fase también se puede destacar la existencia de principios de procesamiento, en este caso de naturaleza pragmática, que facilitarán la interpretación de oraciones en caso de ambigüedad. Una de sus características básicas es su carácter aprendido. Entre dichos principios destaca el Principio de Relevancia Relativizada (Frazier, 1990, p.321), postulado en una versión posterior a la versión original del modelo. Frazier lo describió así: “Estando otras cosas igual (e.g., que todas las interpretaciones sean gramaticales, informativas y apropiadas al discurso) se construye preferentemente una frase como si fuera relevante a la aserción principal de la frase en cuestión” (Frazier, 1990, p. 321). (12) Hablaron con la hija del profesor que estaba de viaje esos días Este principio parece ser el que se aplica en la interpretación fi nal de la oración (12), en la que por aplicación de principio del cierre tardío, la CR ambigua que estaba de viaje esos días debe modifi car al profesor, adjuntándose bajo en el árbol sintáctico. Sin embargo, en castellano, las preferencias fi nales de los participantes tienden a adjuntar la CR al nombre hija (Cuetos y Mitchell, 1988). El modelo explicaría esta preferencia como un efecto del Principio de Relevancia Relativizada, según la cual, dada la ambigüedad, el sujeto entiende que el nombre hija, que es núcleo del complemento de hablaron, es más relevante que la palabra profesor, que es simplemente un modifi cador del nombre hija. La aplicación de este principio temático obliga al procesador estructural a cambiar su análisis
50 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas inicial de adjunción baja, producido por la aplicación del cierre tardío, por una adjunción alta. Evidencia experimental del modelo Antes de exponer los resultados de los estudios empíricos realizados en este marco teórico, recordemos las estrategias de desambiguación postuladas por el modelo de vía muerta. Cuando tenemos dos marcadores sintagmáticos diferentes, se emplearía la estrategia de adjunción mínima. Sin embargo, en caso de que ambos árboles sintácticos fuesen igualmente complejos (en lo que se refi ere a número de nodos), se emplearía la estrategia de cierre tardío. Las oraciones que constituyen nuestro ámbito de estudio (oraciones que contienen una subordinada de relativo con doble antecedente) pertenecen al segundo grupo. Puesto que el modelo sostiene que las mencionadas estrategias son universales, debería aplicarse siempre la estrategia de cierre tardío, independientemente del idioma de que se trate. El primer idioma investigado fue el inglés y se encontró, efectivamente una tendencia hacia el cierre tardío, o lo que es lo mismo, a adjuntar la CR al núcleo del segundo sintagma nominal o SN2 (e.g., Frazier, 1979; Frazier y Fodor, 1978; Frazier y Rayner, 1982; Mitchell y Holmes, 1985, citado en Cuetos y Mitchell, 1988). Puesto que dicha estrategia se pretendía universal, se debería esperar su aplicación tanto en todas las estructuras ambiguas como en todas las lenguas. Con objeto de comprobar esta hipótesis, Cuetos y Mitchell (1988) llevaron a cabo un estudio de cuestionario con oraciones como (12), tanto en inglés como en castellano. Los resultados de ambos estudios supusieron un avance en el estudio de este tipo de oraciones porque mientras que en inglés británico los participantes tendían a la adjunción baja (hacia profesor) de manera congruente a los postulados de Frazier, en castellano los participantes preferían llevar a cabo la adjunción alta o, en otras palabras, adjuntar la CR hacia el SN1 (hija). Un estudio posterior de lectura autoadministrada (ventana móvil) confi rmó que efectivamente esa es la tendencia habitual de los hablantes de esta lengua. En dicho estudio los sujetos leían oraciones temporalmente ambiguas hasta un punto en el
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 51 cual ya estaba claro cuál de los dos nombres debía adjuntarse a la CR, como en (12) (Carreiras y Clifton, 1993). (13) Alguien disparó contra el criado de la actriz que estaba en el balcón con su marido Así, cuando los participantes terminaban de leer esta oración sabían que quien estaba en el balcón con su marido era la actriz. El principal objetivo de este nuevo estudio era corroborar los resultados del estudio anterior de cuestionario. Si era cierto que los sujetos cuya lengua dominante era el castellano tendían a adjuntar la CR al SN1-criado- (un SN de género masculino), entonces, debieran tardar más en leer aquellas oraciones en las que la última parte de la oración –el SPrep con su maridodebe adjuntarse al al SN2 -la actriz-, al ser necesario un reanálisis. Efectivamente, Carreiras y Clifton obtuvieron resultados que coincidieron con sus expectativas previas. Pero la segmentación empleada en este último experimento de lectura autoadministrada no estuvo exenta de críticas (Alguien disparó contra el criado de la actriz/que estaba en el balcón con su marido). Algunos autores (Gilboy y Sopena, 1996) argumentaron que era probable que fuese esta la responsable de las preferencias mostradas por los participantes en dicho estudio, ya que aparece en un mismo segmento todo el SN complejo, lo cual favorecería la adjunción alta. Sin embargo, en estudios posteriores se ha verifi cado la tendencia hacia la adjunción alta en castellano (e.g., Acuña et al., 2009; Carreiras, 1992; Carreiras et al., 2004; Carreiras y Clifton, 1993; 1999). Así, el supuesto de universalidad quedaría refutado al demostrarse que las tendencias varían en función del idioma: castellano e inglés. En consecuencia, el modelo se pone en tela de juicio y sus postulados básicos dejan de tener fuerza. Es en este momento cuando se dispara la investigación sobre las oraciones de relativo en distintas lenguas, para comprobar qué tendencia predomina en cada una de ellas. Se realizan estudios en francés (Mitchell, Cuetos y Zagar, 1990; Zagar, Pynte, Rativeau, 1997), alemán (Hemforth, Konieczny, Scheepers y Strube, 1998), holandés (Brysbaert y Mitchell, 1996; Desmet, Brysbaert y De Baecke, 2002a; Desmet, De Baecke, Drieghe, Brysbaert y De Vonk, 2006; Mitchell y Brysbaert, 1998), gallego
52 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas (Fraga, Acuña, García-Orza, Teijido y Franco-Grela, 2001; Fraga et al., 2005; García-Orza, Fraga, Teijido y Acuña, 2000) y “afrikaans” (Mitchell, Brysbaert, Grondelaers y Swanepoel, 2000). De manera general, este conjunto de resultados confi rman aquellos encontrados previamente en castellano, esto es, una preferencia mayor por la adjunción alta o el cierre temprano que no coincidiría con la tendencia mostrada en inglés. Además, la tendencia hacia la adjunción baja no ha sido tan clara y sistemática como a priori podría esperarse en una serie de lenguas. Así, por ejemplo, la preferencia signifi cativa por SN2 en inglés depende de si este es británico o americano (para una revisión exhaustiva véase Carreiras y Clifton, 1999). En defi nitiva, en inglés no ha sido siempre tan evidente tal y como se expondrá a lo largo del presente trabajo. Sin embargo, en otros idiomas también se ha observado la misma tendencia que en inglés británico: el noruego y el rumano (Ehrlich et al., 1999) y el portugués brasileño (Miyamoto, 1998). Si bien que los dos primeros contaban con un número reducido de participantes y el segundo fue rebatido por cuestiones metodológicas (Finger y Zimmer, 2000, citado en Fernández, 2000). De hecho, estudios posteriores en esta última lengua han arrojado resultados consistentes con la adjunción alta (Finger y Zimmer, 2005; Lourenço-Gomes, 2003; Maia y Maia, 2005; Miyamoto, 2005; Ribeiro, 2005). Un caso similar es el del portugués europeo. Aunque los resultados de un experimento de lectura autoadministrada mostraron una tendencia hacia SN2 (Maia, Fernández, Costa y Lourenço-Gomes, 2006), un estudio de cuestionario de Maia, Costa, Fernández y Lourenço-Gomes (2004) y tanto un estudio de compleción como otro de lectura autoadministrada de Soares et al. (2010) mostraron una tendencia signifi cativa hacia SN1. En esta misma línea estaría el caso del italiano, que aunque inicialmente se ha encontrado una preferencia signifi cativa hacia el SN2 –estudio por otra parte criticado por mezclar distintas preposiciones (Frenck-Mestre y Pynte, 2000b), estudios posteriores han puesto en entredicho esta tendencia. Sobre este tema volveremos en la parte experimental de forma más detallada.
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 53 2.1.2. Modelo Construal (Frazier y Clifton, 1996) Los estudios en castellano de Cuetos y Mitchell (1988) supusieron un hito dentro de la investigación en oraciones sintácticamente ambiguas de doble antecedente. Tras estos, se sucedieron otros -también en castellano- en los que se ha empleado la técnica de los movimientos oculares (e.g., Carreiras y Clifton, 1993: 1999) y, más recientemente, la técnica de los potenciales relacionados con eventos (Carreiras et al., 2004). La larga serie de estudios realizados han permitido confi rmar que en español se da una preferencia sólida por la adjunción alta. Sin embargo, estudios en inglés británico e inglés americano (Clifton, 1988) han puesto de manifi esto que en esta lengua no se prefi ere de forma sistemática ni la adjunción baja ni la adjunción alta, al menos en lo que respecta al caso concreto de las CRs ambiguas. Sin embargo, la investigación que ha soportado este modelo es más amplia y ha abarcado oraciones con otro tipo de estructuras. En esta línea, Gilboy, Sopena, Clifton y Frazier (1995), entre otros, desarrollaron una serie de estudios de cuestionario en español e inglés en los que se incluyen oraciones que, teniendo la misma estructura, varían en cuanto a la preposición que une a ambos SNs. Así, por ejemplo incluirían oraciones del tipo El profesor recogió la caja con los tornillos que olvidó ayer, cuyo nexo de unión es la preposición con. Gilboy et al. (1995) concluyeron que ante este tipo de oraciones entraría en funcionamiento la estrategia de cierre tardío. Recordemos que en castellano, ante oraciones del tipo SN1-de-SN2-CR, en las que el nexo de unión es de y no con, se prefi ere adjuntar la CR al primer sintagma (SN1). Este hecho lleva a Cuetos y Mitchell a plantearse que las oraciones que poseen una CR con dos posibles SNs como antecedentes deben de tener una estructura peculiar que no permite que se ajusten siempre al principio de cierre temprano. Desde ese momento los principios de adjunción mínima y cierre tardío dejan de considerarse universales, puesto que no se aplican en todos los tipos de oraciones. En todo caso, sigue sin respuesta la cuestión de cuáles son los principios que actúan en las oraciones que nos interesan y qué carácter tienen dichos principios. Una vez que se constata que el cierre tardío no es una estrategia universal, esto se puede abordar desde distintos planteamientos. Precisamente Construal (Frazier y Clifton,
54 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 1996) así como el modelo de Ajuste Lingüístico desarrollado por Cuetos, Mitchell y Corley (1996) -y del que hablaremos en apartados posterioresconstituyen dos ejemplos distintos de explicación de este hallazgo. Así, en Construal, Frazier y Clifton (1996) no renuncian a la universalidad de las estrategias de procesamiento, aunque sí a su ubicuidad en la lengua. Dichas estrategias universales siguen siendo válidas, pero sólo en ciertos dominios sintácticos que los autores denominarían relaciones primarias. Estos autores proponen una distinción clara entre las estructuras primarias y las estructuras no-primarias, lo que supone un avance importante con respecto al modelo anterior. A la hora de comprender oraciones, los principios que entrarían en juego en unas y otras estructuras serían diferentes. Por relaciones o estructuras primarias se entienden aquellas relaciones que se establecen entre el sujeto y el predicado de cualquier oración, así como sus complementos y constituyentes obligatorios (Frazier y Clifton, 1996). Sin este tipo de componentes, la oración no sería gramatical, no tendría sentido completo. Un ejemplo de este tipo de oraciones lo tenemos en la oración (14), en la cual que había suspendido el examen es una información necesaria para completar dijo, puesto que no podemos entender dijo si no es “diciendo algo”, esto es, que había suspendido el examen es argumento del predicado dijo, y los argumentos se externalizan obligatoriamente como complementos. En caso de enfrentarnos ante una oración con relaciones de este tipo, esta hipótesis postula que el sujeto recurre a estrategias exclusivamente de carácter formal con el fi n de construir la estructura sintáctica de la oración. En concreto, se aplicarían exactamente los mismos principios defendidos por el modelo anterior: adjunción mínima y cierre tardío. (14) Belén dijo que había suspendido el examen el otro día Por otra parte, estructuras no-primarias serían todas aquellas de las cuales una oración puede prescindir y, sin embargo, seguir siendo gramatical. Dentro de este grupo entrarían los modifi cadores de la gramática tradicional como, por ejemplo, las oraciones que incluyen una CR, predicados adjuntos
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 55 o las que poseen frases relacionadas mediante una conjunción (Frazier y Clifton, 1996). Cuando se trata de relaciones no-primarias, como es el caso de “el otro día” en la oración (14), se aplican principios de carácter estructural, pero también interpretativos, para proceder al análisis de las oraciones. Esta última idea muestra características similares, como tendremos ocasión de comprobar, con lo planteado por los modelos de satisfacción de restricciones múltiples, ya que Construal defi ende que la evaluación se realiza sobre toda la información disponible, concediendo gran importancia a la información léxica, y procesándose de forma simultánea todas las posibilidades estructurales (Traxler, Pickering y Clifton, 1998). En defi nitiva, en las estructuras no primarias se aplica un principio que da nombre al modelo, el principio construal, donde: 1º) Las estructuras no-primarias son “asociadas” de forma inicial e indeterminada al dominio temático que está siendo analizado en ese momento. Esta asociación de las frases no-primarias (recordemos que una cláusula de relativo pertenece a este grupo) al dominio temático en proceso tiene lugar exclusivamente a partir de la información estructural que proporciona el léxico (propiedades gramaticales de las piezas léxicas y estrategias de adjunción asociadas a ellas, entre otras). El término dominio temático hace referencia a la aserción que estamos procesando, a la que estamos haciendo referencia en ese momento (véase la oración (15)). 2º) La oración es interpretada dentro de su dominio temático a través de principios interpretativos, como el de relevancia o el de referencialidad –que explicaremos en detalle más adelante- y también principios estructurales. (15a) El carpintero trajo la caja con los tornillos que olvidó ayer (15b) El carpintero trajo la caja con los tornillos que le faltaba (15c) El carpintero trajo la caja con los tornillos que le faltaban
62 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 2.1.3. Modelo de Empaquetamiento Prosódico (Fodor, 1998, 2002) Hasta el momento hemos visto que las distintas hipótesis propuestas para la desambiguación de oraciones de relativo con doble antecendente no eran capaces de explicar las diferencias interlingüísticas. Al respecto, Fodor propone que estas discrepancias podrían explicarse en función de las variables prosódicas, ya que la prosodia de las emisiones varía según las lenguas. Pese a esto, defi ende también la universalidad de los mecanismos responsables del procesamiento de oraciones ambiguas. Es más, el modelo de la prosodia implícita destaca la idea de que la resolución de ambigüedades se lleva a cabo teniendo en cuenta criterios de tipo estructural. La novedad radica en la relevancia que otorga a las características del idioma del individuo. La inclusión de esta variable supuso un avance importante, puesto había una tendencia general a asumir que los procesos que acontecen durante la lectura son los mismos que suceden durante la comprensión del lenguaje hablado. Es cierto que ambos procesos muestran conexiones, pero no es menos cierto que difi eren en varios aspectos. Una de las diferencias más relevantes es que el lenguaje hablado cuenta con una fuente de información adicional, la información prosódica. La prosodia incluiría información de aspectos como: las variaciones en la duración de las palabras, la localización y duración de las pausas y el tono. Como ya se adelantó, este modelo fue planteado por Fodor (1998, 2002) y se vincula teóricamente a uno anterior de Frazier y Fodor: el modelo de la Máquina de Embutidos (1978). En consonancia con este último modelo y también con el modelo Garden-Path, la hipótesis de la Prosodia sigue considerando fundamental en el procesamiento la tendencia tanto al ahorro de energía. Sin embargo, al considerar aspectos como la longitud de la oración o las peculiaridades prosódicas de las distintas lenguas, este modelo se caracteriza por una mayor fl exibilidad. Fodor (1998) propone que la prosodia no infl uye solo en el reanálisis, sino que tiene también su incidencia en el primer análisis. Bader (1998), sin embargo, plantea que la infl uencia de la prosodia tendrá lugar en el reanálisis, en donde el grado de conciencia de la ambigüedad se debe tanto a
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 63 factores sintácticos como prosódicos. De forma general este modelo asume, al igual que su antecesor, que el procesamiento se llevará a cabo en dos etapas. En la primera etapa se lleva a cabo la segmentación, que va a estar determinada exclusivamente por el número de palabras, de forma que se dividiría cada ítem en unidades o secuencias fi jas en torno a seis palabras. A diferencia del modelo de la Máquina de Embutidos, el de Empaquetamiento Prosódico establece que esta secuencia dependerá de la prosodia. Por tanto, el tamaño de los paquetes prosódicos será relativo al estar determinado por la estructura oracional. En este sentido, Fodor propone una nueva concepción de la segmentación en la que el “empaquetado” obedece al procesamiento prosódico, que se desplaza a lo largo de la oración junto con el procesador sintáctico, construyendo frases fonológicas a partir de la información léxica, sintáctica y suprasegmental que contiene el input. Esta concepción estará basada en un principio denominado Same-Size- Sister, también conocido con el nombre de principio de Balance o Tamaño Similar y que hace referencia a una segmentación en paquetes prosódicos de “tamaño” (o peso) similar. El objetivo fundamental es pues establecer un empaquetamiento inicial en el que la segmentación resultante esté en consonancia con las exigencias de los principios sintácticos y semánticos. Por tanto, las decisiones en cuanto a la segmentación que impone el sistema determinarán el procesamiento estructural. Como resultado de esta primera fase de procesamiento, los ítems que hayan sido incluidos en el mismo paquete se adjuntarán localmente, respondiendo así al principio del cierre tardío. Por el contrario, aquellos ítems que hayan sido colocados en paquetes distintos, se adjuntarán alto en el árbol sintáctico, siguiendo la estrategia del cierre temprano. Fodor explica las diferencias encontradas en diferentes lenguas para ambigüedades de cláusula de relativo con doble antecedente en función de la Hipótesis de Same-Size-Sister. De este modo, la longitud de la CR podría implicar indirectamente un factor prosódico. Una vez que los fragmentos de la oración están ya separados, comienza la segunda etapa. En ella deben volver a unirse las unidades para que posteriormente se pueda llevar a cabo una interpretación semántica de la oración. Este proceso ha de realizarse de la manera más sencilla posible y
64 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas sin revisar la estructura interna. Las unidades resultantes, entendidas como paquetes sintácticos, se unirán atendiendo a la “ley antigravedad” (Fodor, 1998): “Los constituyentes pesados (grandes) pueden subir, pero los ligeros (pequeños) permanecen abajo”. (Fodor, 1998, p.289). En caso de que sea necesario llevar a cabo un reanálisis, éste se realizará al fi nal de esta etapa, ya que desde este modelo se asume la economía de recursos por parte del sistema, y el procesamiento no debe detenerse en el interior de las unidades que se adjuntan. En esta segunda etapa se manejan unidades de gran tamaño y, por tanto, hay una tendencia hacia la adjunción alta, siempre que la gramática lo permita. La razón de esta tendencia es que en este nivel, según la ley antigravedad, las adjunciones altas son más económicas. Por el contrario, pero también de acuerdo con esta ley, dentro de cada unidad existirá una tendencia a la adjunción baja o local. A continuación se presenta un ejemplo de cómo se aplicarán los principios postulados por el modelo de la prosodia: (10) Alguien disparó contra el criado de la actriz que estaba en el balcón En primer lugar, la oración debe descomponerse en paquetes simétricos en cuanto a su tamaño, por lo que el primer segmento alcanzará toda la Frase nomimal completa (FNC) y el segundo a toda la CR que estaba en el balcón, que tiene una gran longitud y un gran peso. De esta forma, la adjunción de la CR debe hacerse hacia todo el SN compuesto, formado por SN1 y SN2 (el criado de la actriz) y cuya cabeza es el SN el criado Así, el principio del balance y la ley antigravedad explicarían el procesamiento de la oración (10), en cuyo caso la CR se adjuntará alto por ser un constituyente pesado. Según lo que postula el modelo se podría dar el caso de que, aun manteniéndose la misma estructura, la variación en longitud de los segmentos afectase a los patrones de adjunción. Así, en una oración como (22) la segmentación que se lleva a cabo es diferente. (22) Alguien habló con el criado de la actriz que lloró
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 65 Esta CR tiene poco peso, con lo que se tendería a la adjunción local, esto es, hacia el SN2 (fue la actriz la que lloró). El modelo de la Prosodia permite explicar también las preferencias de adjunción ante distintos tipos de estructuras sintácticas. Así, por ejemplo, en oraciones como (23), en la que a su padre puede adjuntarse tanto a regaló como a había robado, se muestra una preferencia por adjuntarlo a este último verbo, esto es, se lleva a cabo una adjunción baja. Esto se debería a que los segmentos iniciales (nótese que se han subrayado) son el resultado de aplicar el principio del balance, que implica descomponer la oración en segmentos de tamaño similar. El principio de cierre tardío, por otra parte, supone adjuntar localmente el SPrep a su padre, en lugar de adjuntarlo al verbo de la oración principal (regaló). Supongamos por un momento que la oración se segmentase de la siguiente forma: Sabina regaló el peluche que había robado/a su padre. En este hipotético caso sería posible la adjunción del SPrep a su padre al verbo principal regaló; sin embargo, en este caso el peso de las unidades se vería descompensado y no sería posible desde un punto de vista prosódico. (23) Sabina regaló el peluche que había robado a su padre Los postulados teóricos del modelo se han puesto a prueba en distintas investigaciones. Por ejemplo, los resultados de Igoa (1999) permitieron concluir que, en castellano, los sujetos prefi eren la adjunción alta en oraciones de relativo largas, y la adjunción baja en oraciones de relativo cortas. Además, Hemforth, Fernández, Clifton, Konieczny y Walter (s.f.) han encontrado evidencia experimental a favor de esta hipótesis no solo en español sino también en alemán e inglés. Los resultados de sus estudios mostraron que cuando se alarga la CR se prefi ere el cierre temprano en estas tres lenguas. También Pynte y Colonna (2001) observaron que en lectura silenciosa los participantes tendían a adjuntar las CRs largas al SN1 mientras que las CRs cortas las unirían al SN2. Asimismo, Quinn et al. (2001) encontraron que, tanto en inglés como en francés, se facilita la adjunción baja cuando las CRs eran cortas. Este conjunto de datos favorables al efecto de la longitud en la adjunción de oraciones ambiguas de doble antecedente
66 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas dan cierta credibilidad al modelo en general y a la “ley antigravedad” en particular. Más recientemente, Salillas (2006) ha encontrado que en español se prefi ere la adjunción baja cuando se eliminan las pistas prosódicas. Recordemos que en ausencia de otras variables, en castellano se prefi ere la adjunción alta, y la autora asume que en este idioma se incorporan variables prosódicas que facilitarían la preferencia por el cierre temprano a través del habla subvocal. Así, los lectores españoles “podrían estar insertando una coma tras el SN2” (Salillas, 2006). Sin embargo, estos datos deben ser tomados con cierta cautela a la espera de corroborar esta evidencia con otros estudios (por ejemplo, a través de otras metodologías). El planteamiento de Fodor implica que la prosodia es un factor primordial en el procesamiento, pero no solo en la comprensión de oraciones y del habla, sino que la autora va más allá y considera que dicho factor también infuiría en la lectura, aunque ésta fuera silenciosa. Esta idea la defi ende en su Hipótesis de la Prosodia Implícita: “En la lectura silenciosa, un contorno prosódico por defecto es proyectado sobre el estímulo, y éste podría infl uir en la resolución de ambigüedades sintácticas. En igualdad de condiciones, el analizador sintáctico favorece la estructura sintáctica asociada con el contorno prosódico más natural (por defecto) para la construcción” (Fodor, 1998, p.221). Esta afi rmación encuentra apoyo en los datos aportados por Bader (1998), que muestran cómo varía el proceso de reanálisis en función de las distintas entonaciones con material escrito tipo Garden-Path. Según este autor, se espera que una pequeña pausa en las ambigüedades de relativo provoque segmentos con mayor peso y que, por tanto, la resolución de la ambigüedad tenga lugar hacia el SN1. Por el contrario, es esperable que la ausencia de pausa ante el SN2 y la CR provoque adjunción de tipo local. En español existen evidencias del primer fenómeno (Bader, 1998), pero no del segundo, con lo que el apoyo al modelo sería solo parcial. Pese a que se ha mostrado la infl uencia de la prosodia, no se ha podido confi rmar que esta variable
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 67 module el procesamiento de oraciones de relativo desde etapas iniciales. Incluso investigaciones recientes (Warren, McConnell y Rayner, 2008) no han coseguido aclarar este punto. Además, Allbritton, Mckoon y Ratcliff (1996) han aportado otra evidencia contraria al modelo, al observar que cuando los sujetos leen un texto con oraciones desambiguadas por medio del contexto, no emiten claves prosódicas que le permitan al oyente desambiguar. Esto es, es poco viable que los sujetos empleen la información prosódica para comprender y no para producir tales oraciones. De acuerdo con Straub (1996), sin embargo, los pasajes podían llevar información que era sufi ciente por sí misma para la desambiguación. Fodor (1998) añade a esto que los sujetos son sensibles no solo a los límites locales de la entonación, sino también a toda una estructura entonativa oracional de considerable riqueza. Merece la pena destacar que esta autora explica la adjunción baja en las oraciones de relativo en inglés en términos exclusivos de la prosodia de este idioma. En inglés las palabras o sílabas acentuadas fonéticamente (como es el caso de los pronombres relativos who o what) suelen ser absorbidas por el paquete prosódico anterior, de forma independiente al tamaño del segmento que le siga. En este caso, dado que el pronombre relativo es no acentuado, el SN2 formaría un segmento con el resto de la CR, en contra de lo establecido por el principio del balance. Consecuentemente, la CR se adjuntará al nombre que encabeza el paquete prosódico anterior, resultando una adjunción baja en la estructura de la oración. 2.2. Modelos basados en la experiencia Hemos visto ya las diversas críticas que han recibido los modelos de corte universal. Un efecto directo de tales críticas, además de los resultados arrojados por distintos estudios, es que difícilmente se puede mantener el principio de universalidad. Como consecuencia de esto, surgen explicaciones teóricas alternativas con una idea en común: la importancia que otorgan a la experiencia en el proceso de comprensión de oraciones en general y en el proceso de desambiguación sintáctica en particular. Entre dichas explicaciones destacan el modelo de Ajuste Lingüístico (Tuning) y los Modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples. Sin embargo, hay una diferencia clave entre ambos: el nivel de análisis. Mientras que en la primera
68 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas formulación del modelo de Ajuste Lingüístico se considera importante la frecuencia de las estructuras sintácticas, los Modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples consideran todos los niveles de análisis posibles, incluyendo el anterior. 2.2.1. Modelo de Ajuste Lingüístico o Tuning (Mitchell y Cuetos, 1991) Este modelo surge como consecuencia del ya citado hallazgo de Cuetos y Mitchell (1988) en cuanto a la preferencia por la adjunción alta en castellano en oraciones de relativo con doble antecedente, y una vez que se comprobó en investigaciones posteriores que dichos resultados eran robustos. La conclusión de estos autores al establecer un mapa interlingüístico en el estudio de estas oraciones fue que las estrategias de resolución en las oraciones temporalmente ambiguas no eran universales, sino que variaban en función del idioma. Además, consideraron que dichas estrategias están determinadas, en parte, por parámetros de tipo lingüístico. Este modelo parte de una perspectiva similar a la defendida por el modelo Garden-Path, en lo referente a la importancia que conceden a las estructuras sintácticas. Sin embargo, la diferencia radica en que para Tuning la desambiguación sintáctica estará determinada por la frecuencia de uso de dichas estructuras en cada idioma. Así, en el caso de las oraciones ambiguas de relativo con doble antecedente, el parámetro fundamental que enfatiza este modelo será la experiencia que el sujeto haya tenido con este tipo de ambigüedad en el pasado. Concretamente, defi ende la existencia de un mecanismo que recoge la frecuencia de resolución de ambigüedades que el sujeto ya ha realizado, decidiendo en función de ésta (Brysbaert y Mitchell, 1996). Así, dicho mecanismo computaría la frecuencia tanto de las oraciones desambiguadas hacia SN1 como hacia SN2 y, en el caso de encontrarnos con una oración ambigua, los lazos de adjunción se establecerán en función de dicha frecuencia. A partir de este planteamiento, el modelo es capaz de explicar las diferencias interlingüísticas sin olvidarse de las diferencias individuales. Aunque normalmente éstas últimas se establecen de acuerdo con el corpus del idioma. Así, se entiende que existirían distintos registros para diferentes estructuras del lenguaje y que diferentes historias de
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 69 entrenamiento conducirán al establecimiento de diferentes parámetros (particularmente si las distribuciones difi eren en el lenguaje hablado y escrito, lenguaje científi co vs lenguaje cotidiano, etc.) (Cuetos et al., 1996). Este planteamiento fue criticado por la indefi nición del ‘nivel de análisis’ en lo que se refi ere a la frecuencia. Ante tales críticas, los autores explican que abogan por un nivel de análisis grueso, es decir, centrado básicamente en la sintaxis, en las estructuras sintácticas. Por tanto, el paso que se da desde la formulación de los modelos de corte universalista es que ahora la desambiguación no estará gobernada por estrategias de carácter sintáctico, sino por la frecuencia a nivel sintáctico. Esta frecuencia, por otra parte, depende del idioma, de forma que el sujeto, cada vez que se enfrenta a la ambigüedad y la resuelve -o se encuentra una estructura exactamente igual a la ambigua pero ya resueltava permitiendo que el mecanismo de procesamiento se ajuste a sí mismo siguiendo una estrategia de aprendizaje de tipo implícito sensible a la frecuencia gramatical de cada lengua. Este mecanismo que se propone desde el modelo de Ajuste Lingüístico es universal, puesto que lo único que varía es el contenido en función de la lengua y de la experiencia del sujeto con las estructuras de la misma. Además, según estos autores, el hecho de registrar la frecuencia permitirá a los sujetos seleccionar la alternativa más frecuente, con lo que se podrá disminuir el número de errores de procesamiento. Dado que la experiencia del sujeto es un factor que se considera determinante en el proceso de desambiguación, el modelo recurre a estudios de corpus lingüísticos para verifi car sus predicciones y observar qué estructura prefi eren los sujetos ante una determinada ambigüedad. La idea de fondo es que los resultados de estos estudios deben coincidir con los de tiempos de lectura realizados en el laboratorio. Los propios autores (Cuetos et al., 1996; Mitchell, Cuetos, Corley y Brysbaert, 1995) desarrollaron estudios de corpus lingüísticos para buscar evidencia a favor del modelo y estimar las preferencias estructurales de los sujetos ante las oraciones ambiguas de relativo con doble antecedente que siguen la estructura SN1-de-SN2-CR. Los estudios preliminares sobre corpus en inglés y español arrojaron resultados favorables para el modelo, de
70 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas forma que en español, en oraciones como (23), se ha encontrado –de manera consistenteuna preferencia por adjuntar la CR al primer antecedente, la hija, y no hacia el que se sitúa en segundo lugar, la cocinera. En inglés el patrón sería el inverso, al preferirse la adjunción baja. Estos resultados de los estudios de corpus constituyen efectivamente un apoyo para el modelo, puesto que coinciden con las preferencias que han mostrado los sujetos en experimentos de lectura de oraciones, tanto en inglés como en castellano. Así, mientras los datos de corpus en castellano con la estructura SN1-de-SN2- CR muestran una preferencia clara por la adjunción alta, lo cual coincide con la preferencia hacia SN1 en español registrada en estudios on-line, en inglés el corpus muestra un mayor número de oraciones desambiguadas hacia SN2, lo cual coincide con una preferencia por la adjunción baja en los estudios comportamentales. (24) El inspector entrevistó a la hija de la cocinera que estaba llorando. Con objeto de confi rmar la existencia de un mecanismo de detección de frecuencias de naturaleza universal, los autores decidieron extender la investigación a otros idiomas distintos del inglés y el español. Concretamente, Mitchell y Brysbaert (1998) registraron las frecuencias de esta estructura en holandés y encontraron una preferencia por la adjunción baja que, sin embargo, no coincidía con la preferencia por la adjunción alta observada por estos mismos autores en holandés en experimentos de lectura autoadministrada y de movimientos oculares (Brysbaert y Mitchell, 1996). Sin embargo, posteriormente Brysbaert, Desmet y Mitchell (1999) y De Baecke, Brysbaert y Desmet (2000) realizan un análisis alternativo adoptando un nuevo nivel de análisis cuyos resultados favorecen los postulados de Tuning. En concreto, se pasa de un ‘nivel de análisis grueso’ a un ‘nivel de análisis fi no’. Por tanto, ya no solo interesaría registrar las frecuencias de la estructura sintáctica completa, sino que se incluirían otros niveles de análisis entre los cuales estaría el nivel léxico, esto es, ciertas características de los nombres que forman parte de los SNs. Estos autores iniciaron esta línea al tener en cuenta la animacidad de los nombres que preceden a la CR. Así, Desmet et al., (2002a) realizaron dos estudios de compleción y dos estudios
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 71 de corpus en los que encontraron que en holandés la desambiguación tiende a SN2, pero solo cuando el SN1 es inanimado (e.g., la maleta de la señora o la maleta de la agencia). Aunque había una tendencia menor hacia la adjunción baja cuando el SN2 era inanimado, la animacidad del SN2 no fue signifi cativa. En resumen, los resultados de ambos estudios iban en una misma dirección, pero no apoyaban directamente a Tuning, puesto que su estudio se centró en producción y no incluyó experimentos de lectura (comprensión). Precisamente para superar dicha limitación Desmet et al. (2006) realizaron un nuevo estudio de corpus y un experimento de comprensión en holandés con la técnica de los movimientos oculares manipulando la variable animacidad, y combinándola en este caso con la concreción de los nombres que forman parte de los SNs. Su objetivo principal era comprobar si la contradicción encontrada entre distintos experimentos de lectura (Brysbaert y Mitchell, 1996; Desmet, de Baecke y Brysbaert, 2002b; Mitchell et al, 2000; Wijnen, 1998) y los estudios de corpus de Mitchell y Brysbaert (1998) en holandés se debía fundamentalmente a la animacidad de los SNs). Específi camente, estos autores encontraron que la adjunción depende de la animacidad del SN1: cuando el SN1 es animado, se prefi ere la adjunción alta y cuando el SN1 es inanimado, hay un sesgo hacia la adjunción baja. Sin embargo, habría dos excepciones a este patrón: a) cuando ambos SNs son inanimados se prefi ere SN2, y b) cuando SN1 es inanimado y concreto y va acompañado en una misma oración por un SN2 animado y abstracto, en cuyo caso se prefi ere SN1. De estos resultados podríamos entonces deducir que las variables léxicas infl uyen en la desambiguación. Como consecuencia, el parser deberá registrar no solo las frecuencias a nivel estructural sino también a nivel léxico. La cuestión del nivel de análisis (grano grueso vs grano fi no) es precisamente la diferencia fundamental entre Tuning y los modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples. A pesar de que los planteamientos del modelo supusieron un avance en el estudio de la comprensión de oraciones ambiguas, tanto sus hipótesis explicativas como la metodología empleada no estuvieron exentas de críticas. La primera de ellas tiene que ver con la falta de detalle acerca del mecanismo propuesto por el modelo, sobre todo en lo que se refi ere a su
78 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas PROPIEDADES DE LOS SISTEMAS DE RESOLUCIÓN DE LA AMBIGÜEDAD Ambigüedad léxica Ambigüedad sintáctica 1. Se consideran de forma simultánea varias alternativa 1. Se considera una única alternativa 2. Procesamiento en paralelo 2. Procesamiento serial 3. Capacidad ilimitada 3. Capacidad limitada 4. Se emplea el contexto para elegir la alternativa más adecuada 4. El contexto se emplea para guiar el reanálisis 5. Se accede a todos los posibles signifi cados y se almacenan 5. Las estructuras sintácticas se construyen a través de reglas sintácticas De acuerdo con un punto de vista tradicional, las ambigüedades léxicas y sintácticas difi eren considerablemente. Sin embargo, los modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples sostienen que las ambigüedades léxicas almacenan en el léxico todos los posibles signifi cados de una palabra y estos proyectan las distintas formas sintácticas, que se accede a las distintas alternativas de forma automática y simultánea y que el contexto se tiene en cuenta desde el primer momento. Por el contrario, las estructuras sintácticas se construyen teniendo en cuenta reglas de naturaleza sintáctica y no se guardarían en la memoria de trabajo, puesto que ésta tiene una capacidad limitada (Frazier, 1979; Gibson, 1991; MacDonald, Just y Carpenter, 1992). A continuación, y con la intención de clarifi car la integración entre los sistemas de resolución de las ambigüedades léxicas y sintácticas, se revisarán los postulados básicos de cada uno de estos tipos de ambigüedad en relación a distintos tipos de información.
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 79 El efecto de la frecuencia. En esta línea, se elegirá preferentemente la acepción más frecuente de entre un grupo de posibles signifi cados o acepciones. En ocasiones, pero no en la mayoría de los casos, la frecuencia de dichas acepciones se encuentra equilibrada. Partiendo de esta base, algunos investigadores han intentado comprobar si la frecuencia afecta al orden en el que se activan las distintas acepciones de las palabras ambiguas (véase Simpson, 1984). Los resultados permiten confi rmar que en palabras en las que un signifi cado es mucho más frecuente que otros, solo se accede, en un primer momento, a ese signifi cado. Otros experimentos han tenido como objetivo el investigar la interacción entre la frecuencia y el contexto (e.g., Duffy, Morris y Rayner, 1988). La base de estos estudios es que el contexto podría poner un orden en el acceso a los signifi cados, lo cual no implicaría que se accediese a todos los posibles signifi cados. Efectivamente, Duffy et al. (1998) encontraron que la duración de la mirada era mayor ante palabras ambiguas cuyo contexto previo favorecía el signifi cado subordinado que ante palabras control no ambiguas. La frecuencia sintáctica fue un aspecto que se tuvo en cuenta después de estudiar la infl uencia de otras variables en la resolución de ambigüedades sintácticas. De hecho, las propuestas de Frazier y colaboradores, que se basaban en la importancia de estrategias estructurales, rechazaron la infl uencia de las propiedades estadísticas en el procesamiento de oraciones. Trueswell et al. (1993) y Tabor et al. (1997) proponen la frecuencia de aparición de una u otra alternativa sintáctica como un factor determinante en el proceso de desambiguación. Aunque si este fuera el único factor determinante en dicho proceso, entonces las predicciones del modelo serían idénticas a las defendidas por el modelo de Ajuste Lingüístico. El efecto del contexto. En lo que se refi ere a las ambigüedades de naturaleza léxica, cuando una palabra se sitúa en un determinado contexto, se predice que el sistema accede a todos los posibles signifi cados de la misma de forma automática y paralela. Así, por ejemplo, si leemos Vi a Jorge sentado en el banco, activamos los dos posibles signifi cados de banco: “lugar que sirve para sentarse” o “sitio en el que se ingresa o saca dinero”. Sin embargo, investigaciones más recientes dejan ver que tiene lugar un acceso selectivo del signifi cado de esa palabra en contextos sesgados (esto
80 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas es, en el ejemplo anterior solo se accedería a la primera acepción de banco). Esto implicaría que el contexto tiene cierta infl uencia en el procesamiento a nivel de la palabra, tal y como se ha demostrado a través de estudios de movimientos oculares (e.g., Morris, 1994). Por otra parte, si tenemos en cuenta las ambigüedades de tipo sintáctico, cabría destacar que los modelos interactivos (MacWhinney y Bates, 1989; McClelland, 1987; Marslen-Wilson, 1975) dan prioridad temporal al efecto del contexto en el procesamiento de las palabras que forman parte de la oración. Recordemos que los primeros modelos de corte estructural (Garden- Path y Contrual) no defi enden la intervención de factores semánticos y pragmáticos (como es el caso del contexto) hasta una segunda etapa del procesamiento. Diversos estudios, como ya hemos visto, apoyan estos supuestos. Pese a ello, los defensores de los modelos de corte interactivo consideran que algunos de estos resultados se deben a carencias de tipo metodológico. Por ejemplo, Crain y Steedman (1985) sugieren que en la ya citada oración The horse raced past the barn fell, la interpretación en la que se entiende que es el caballo quien se cae será la preferida si en vez de aparecer el SN caballo en singular aparece en plural. Por tanto, la interpretación de la oración dependerá de si en el texto hay “uno o varios caballos”. La representación del signifi cado. Las teorías más recientes asumen que la representación del signifi cado tiene forma de sistema interconectado. Para hacernos una idea imaginemos un grupo de neuronas y las sinapsis que se establecen entre ellas. Del mismo modo, cuando una palabra se activa, se van activando otras a lo largo de varias conexiones. En este contexto es, precisamente, en el que MacDonald et al. (1994b) elaboran una teoría en la quecomo se ha comentadodefi enden que la ambigüedad a nivel sintáctico proviene de la ambigüedad a nivel léxico. Los supuestos de este grupo de modelos se han puesto a prueba en diferentes tipos de ambigüedades. Entre ellas, las clásicas ambigüedades de relativo, que constituirán el núcleo de nuestra investigación, y las ambigüedades de verbo principal/cláusulas de relativo reducidas. Quizás la evidencia más favorable al modelo la encontremos en este último grupo de oraciones. Un ejemplo sería la ya mencionada The horse raced past
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 81 the barn fell (El caballo (que) corrió por delante del granero se cayó). Como ya hemos comentado anteriormente, ante esta oración caben dos interpretaciones: una en la que raced constituye el verbo de la oración principal y otra en la que este verbo actúa como núcleo de la oración de relativo reducido. MacDonald et al. (1994a) y Trueswell y Tanenhaus (1994) hacen una tentativa de explicación en términos “léxicos” de por qué los sujetos tienden a entender que raced es el verbo principal de la oración. Estos autores argumentan que es más frecuente encontrar este verbo en pasado simple que en participio pasado. En esta misma línea es importante destacar que el verbo no solo impone restricciones en el ámbito de la frecuencia morfológica sino que también pueden existir diferencias en la adjunción en función de la frecuencia relativa de las estructuras argumentales. De esta forma, si un verbo es considerado como el verbo principal de una oración, éste podrá ser transitivo o intransitivo; en cambio, si se considera como parte de la oración de relativo, solo se contemplará como verbo pasivo y, por tanto, en este tipo de oraciones no se esperan determinados argumentos. Esta hipótesis fue confi rmada a través de las investigaciones realizadas por MacDonald (1994a). Diversos estudios confi rmaron la infl uencia del contexto previo en la desambiguación de oraciones de relativo, así como la interacción de este factor con la de otros como la frecuencia del nombre, del tiempo verbal o de su estructura argumental. Un caso célebre es el de (25). (25a) The witness examined… (by the lawyer was useless) El testigo examinó/ examinado…(por el abogado fue inútil) (25b) The evidence examined…(by the lawyer was useless) La evidencia examinó/ examinada… (por el abogado fue inútil) Ante una oración como (25a), si los sujetos interpretan en primer lugar que examined está en pasado simple (examinó) y que este verbo constituye el verbo principal, estos deberán modifi car esa interpretación cuando llegan a leer el Sprep by the lawyer, ya que este sintagma no se puede asociar dentro del primer análisis realizado (*El testigo examinó por el abogado…). Aunque no se aprecia un aumento signifi cativo en los tiempos de lectura
82 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas con respecto a la oración (25b), las diferencias encontradas entre estas oraciones se pueden explicar en función de la animacidad del nombre que precede al verbo ambiguo. En otras palabras, la cláusula principal The witness examined recibe información semántica extra porque el SN posee las propiedades semánticas adecuadas como para convertirse en el agente del verbo (testigo es más probable que actúe como agente del verbo que evidencia). Al mencionar la infl uencia de la animacidad estamos apoyando la idea de que la información temática puede suponer una restricción en la resolución de ambigüedades. Como consecuencia, los autores de estos modelos esperan que las oraciones de relativo reducido con nombres inanimados (24b) sean generalmente más fáciles de procesar que las que incluyen nombres animados (24a), como de hecho ocurre (Trueswell et al., 1994). La animacidad tiene que ver con la escala de topicalidad, es decir, con la probabilidad de que la FN sea un tópico o no, entendiendo por tópico “aquello de lo que va el mensaje” (Lambrecht, 1987). En el contexto de estos modelos Trueswell et al. (1994) llevaron a cabo otra investigación en la que comprobaron asimismo si los sesgos semánticos podrían tener efectos inmediatos en la resolución de ambigüedades sintácticas, como de hecho encontraron. Veamos algunos ejemplos: (26)The teacher/textbook (that was) loved by the class was very easy to understand (El maestro/libro que era adorado por la clase era muy fácil de entender) (27)The specialist/equipment (that was) requested by the hospital fi - nally arrived (El especialista/equipo que fue solicitado por el hospital fi nalmente llegó) (28)The tramp/trash (thast was) smelled by the dog was laying on the sidewalk
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 83 (El vagabundo/La basura que era olida/a por el perro estaba tendido/a en la acera). A partir de lo encontrado al analizar este tipo de oraciones, se puede concluir que el mayor o menor efecto del sesgo temático depende, en gran medida, de la plausibilidad de las estructuras alternativas, de forma que el sesgo temático de la oración (27) es menos fuerte que el de la oración (26), ya que el verbo love restringe más los roles temáticos que smell. En otras palabras, un humano y un perro pueden oler, pero solo un ser animado puede adorar. Así, estos modelos asumen un procesamiento en paralelo en el que un verbo activaría de forma simultánea todos sus posibles roles temáticos, pero en diferentes grados. A esta lista de roles temáticos es a lo que Chomsky denominó thematic role grid (Chomsky, 1981). Hasta el momento se ha analizado la infl uencia de distintas variables, así como la interacción de algunas de ellas. Aunque se podrían enumerar algunos factores más, no se debe pasar por alto que este grupo de modelos que se recoge bajo la denominación de modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples cuenta con ciertas difi cultades para explicar el procesamiento de las oraciones de relativo ambiguas. Así, por ejemplo, estos modelos no logran dar una explicación adecuada al procesamiento de oraciones ambiguas como (29). En este tipo de oraciones, el SPrep a su hermana se puede adjuntar tanto a robó como a había pedido. Lo que se ha encontrado al respecto de estas oraciones es que los lazos de adjunción no parecen estar infl uidos por la plausibilidad o por factores léxicos, tal y como señalan Igoa et al. (1998), y como se vio confi rmado en algunos estudios de corpus. (29) Pilar robó el libro que había pedido a su hermana Otra de las críticas más relevantes quizás sea la que se refi ere a su excesiva fl exibilidad. Simplemente, hacen referencia a que diferentes factores infl uyen en la resolución de ambigüedades sintácticas. La estructura propuesta por los modelos permite explicar datos contrarios a algunas de sus ideas aludiendo a la infl uencia de otras posibles variables e incluso a la interacción de otras variables no contempladas hasta el momento. Esto hace que los modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples cuenten
84 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas con muchas puertas falsas, lo que lleva a que sus planteamientos sean poco específi cos y abarcables. Además, los modelos no clarifi can con precisión cómo opera el procesador de forma parcialmente paralela ante las distintas restricciones. Solo un número reducido de autores, entre los que destacan MacDonald y Christiansen (2002), hacen un intento de explicación de cómo el sistema conjuga la infl uencia de varios factores, dando mayor énfasis a la frecuencia en el nivel léxico. Precisamente –y como ya se adelantóel excesivo papel que se otorga a esta variable constituye una crítica fundamental referida tanto a este grupo de modelos como a Tuning (Frazier, 1995, 1998). Sin embargo, un punto a favor de esta hipótesis explicativa es que intenta dar cuenta de las diferencias individuales, considerando que están provocadas por las distintas experiencias del sujeto con el lenguaje (MacDonald y Christiansen, 2002). Estos autores añaden que las variaciones intersujeto pueden ser explicadas en función de las diferencias en la efi ciencia del procesamiento. Esto es, las limitaciones en la capacidad del procesamiento son debidas tanto a factores innatos como experienciales. Desde los postulados de estos modelos se han realizado pocos estudios interlingüísticos, aunque sus resultados se muestran consistentes, indicando que las diferencias entre lenguas se deben a las distintas propiedades distribucionales, léxicas y probabilísticas de los idiomas. En todo caso, las variables que imponen sus restricciones en el procesamiento de oraciones ambiguas son las mismas a través de las distintas lenguas. 2.3. Resumen de los modelos de procesamiento de oraciones A continuación se hará un resumen de cada uno de los modelos expuestos hasta el momento con la fi nalidad de destacar los aspectos claves de cada uno. Si bien de forma general la exposición de los modelos que se ha ido haciendo en el presente capítulo parece mostrar un denominador común: para todos los modelos existen datos experimentales difíciles de encajar con sus predicciones y, sin embargo, prácticamente todos disponen de una puerta falsa por la que escaparse y proponer explicaciones alternativas a esos datos inicialmente incompatibles (Carreiras, 1997; Clifton, 2000).
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 85 En primer lugar, el modelo Garden-Path asume que el procesador, al leer la oración, lleva a cabo solo una interpretación del fragmento ambiguo, tanto en el caso de que la oración sea globalmente ambigua como en el caso de que dicha ambigüedad tenga carácter temporal. Esto implica una primera fase, en la que solo entrarían en juego principios de carácter estructural. En el caso de que el procesador compruebe que esa primera interpretación es correcta, entonces actuaría el procesador temático, en el cual estaría infl uyendo la información de naturaleza semántica y pragmática, además de otras fuentes de información extralingüística. Esta hipótesis se asienta en dos importantes postulados teóricos. El primero de ellos es la idea de que la mente humana está constituida por un número determinado de módulos, cada uno de los cuales procesa un tipo determinado de información, sin que la información de otros módulos interfi era en dicho procesamiento. Así, en una primera fase actuaría sólo la información sintática y solo en la segunda fase entraría en juego información de otro tipo. En segundo lugar, este modelo defi ende el ahorro de recursos y/o energía por parte del procesador como principio general de funcionamiento, al considerar que la capacidad de la memoria inmediata es limitada. De esta forma, sería más sencillo procesar y recordar el material estructurado que aquél que no lo está. Frazier (1990) hacen un refi namiento de la propuesta anterior que consiste, básicamente, en que la información de tipo temática se tiene en cuenta -bajo diversas constriccionesdesde un primer momento en el procesamiento de oraciones ambiguas. Sin embargo, muchos puntos permanecen constantes en ambas formulaciones. En concreto, la idea de que el procesamiento inicial está guiado estructuralmente y que las operaciones efectuadas son de corte universal. Pese a dicho refi namiento, los resultados de distintos estudios no avalaron la hipótesis de la preferencia inicial por SN2 en todos los idiomas, y el reanálisis posterior no se pudo verifi car (e.g., Zagar et al., 1997), por lo que Frazier y colaboradores tuvieron que refi nar todavía más sus planteamientos dando lugar a la hipótesis Construal. Por tanto, este modelo supone un avance con respecto al anterior. En concreto, su aportación más novedosa es la idea de que el proceso de desambiguación es diferente en función de las características (modifi cadores o argumentos) de las unidades a adjuntar. Salvo la mencionada excepción del estudio
86 Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas de Colonna et al. (1999), los datos apoyan con fuerza la distinción entre estructuras primarias y no-primarias. Además, el modelo aporta una explicación adecuada de las diferencias (a partir de datos de tareas de cuestionario) en las preferencias de adjunción en función de las relaciones temáticas entre los SNs y las preposiciones que los unen (e.g., diferencias encontradas entre las preposiciones de y con). Los problemas empiezan a surgir, tal y como han señalado Mitchell et al. (2000), cuando el modelo trata de explicar las diferencias interlingüísticas en función de la máxima de claridad de Grice. Por otra parte, el modelo debería ser más claro en lo que atañe al funcionamiento concreto de los procesos de naturaleza interpretativa en las estructuras no-primarias, debiendo aclarar los mecanismos por los que la experiencia más inmediata, si es lo que lo hace, infl uye en el procesamiento. Por otra parte, si por algo destaca el modelo de la Prosodia es porque presenta una explicación alternativa a los otros modelos de tipo estructural en cuanto a las diferencias de adjunción en las CR encontradas en distintas lenguas. Así, su autora propone un mecanismo universal de naturaleza serial cuyo trabajo tiene lugar en dos etapas. En la inicial se divide el input en distintos paquetes o unidades a partir de factores prosódicos. Esto se realiza atendiendo a la máxima de crear unidades de tamaño similar. Como resultado de ese proceso se adjuntaría bajo en el árbol en el caso de los pequeños constituyentes que, al unirse con unidades de similar tamaño, acaban formando paquetes mayores, dando así lugar a adjunciones altas. El marco teórico expuesto por Fodor es defendible, pero a nuestro parecer vago, puesto que algunos aspectos no quedan del todo claros. Entre ellos de qué manera y cuándo se integran los mecanismos de empaquetamiento prosódico con los sintácticos. El modelo tampoco especifi ca cómo puede el procesador llevar a cabo la segmentación prosódica en tamaños similares sin terminar de procesar toda la unidad lingüística. La evidencia experimental ha apoyado solo parcialmente los postulados teóricos, aunque sí se ha encontrado en diversos estudios una infl uencia de la prosodia en la desambiguación de oraciones de relativo.
Modelos de procesamiento de oraciones ambiguas 87 En otro orden de cosas, el modelo de Ajuste Lingüístico plantea que, ante una estructura ambigua, el usuario de una lengua optará de forma inicial por la resolución que haya encontrado más frecuentemente en el pasado (Cuetos et al., 1996). Por tanto, la resolución de la ambigüedad no estará determinada por la puesta en marcha de mecanismos universales de naturaleza sintáctica, sino por un mecanismo de aprendizaje sensible a la frecuencia de aparición de las estructuras sintácticas, al menos en un primer momento. Nótese que en esta primera fase del modelo la sintaxis es en cualquier caso la única fuente de información que utiliza el sistema para desambiguar. Posteriormente, Desmet et al. (2002a) introducen un nivel de análisis fi no, al incluir las frecuencias de las variables léxicas. No podemos obviar las críticas, sobre todo en lo que se refi ere a la falta de especifi cidad del modelo, pero tampoco podemos olvidar que Tuning supone un avance importante con respecto a los modelos anteriores y que ofrece una alternativa a tener en consideración a la hora de explicar las diferencias interlingüísticas. En último lugar estarían los modelos de Satisfacción de Restricciones Múltiples. Se trata de un grupo de modelos que consideran que se tienen en cuenta inicialmente las distintas acepciones de una palabra o contexto ambiguos, y que esas distintas posibilidades interpretativas son parcialmente activadas en función de la frecuencia de uso. Una de las principales novedades de este planteamiento es que no consideran ya a la sintaxis como un módulo independiente, sino que defi enden la interrelación entre los niveles léxico y sintáctico. De esta forma, tal y como señala MacDonald, las ambigüedades a nivel sintáctico se explicarían en función de las ambigüedades a nivel léxico. A pesar de los múltiples problemas a los que se debe enfrentar este conjunto de modelos, no cabe duda de que sus planteamientos son novedosos, tanto en lo que se refi ere a los factores que tienen en cuenta como a la interacción de los mismos. Es innegable, además, que suponen una alternativa a los modelos de corte serial. Por último, la organización de los mismos les otorga un arma arrojadiza, pues les dota de un gran potencial que les permite explicar
94 Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica En consecuencia, dado que el tipo de segmentación (larga o corta) puede sesgar los resultados, en la actualidad la mayoría de los estudios optan por presentar las oraciones palabra a palabra (e.g., Carreiras et al., 2004; Soares et al., 2010). Y este es también el procedimiento escogido para el estudio de lectura autoadministrada que presentaremos más adelante. 3.2.2. La Prosodia, “Unidades de tamaño similar” (“Same-size- sister”) y longitud de la CR Diversos autores -entre ellos Beckman (1996) y Ferreira (2002)- han defi nido el término prosodia. Esta última autora aporta una defi nición sencilla, aunque quizás algo general, considerando que la prosodia es un término global que se refi ere a los aspectos del sonido de una emisión que no son específi cos de las palabras. De esta forma, la información prosódica incluiría datos sobre las variaciones en la duración de las palabras, sobre la localización y duración de las pausas y sobre el tono. Además, toda esta información sería importante a la hora de estructurar la oración. Por tanto, tal y como señalan algunos autores (Beach, 1991; Slowiaczek, 1981), la información prosódica podría ayudar en la desambiguación sintáctica, previniendo efectos garden-path o haciendo la recuperación más sencilla. Por ejemplo, la evidente diferencia en estructura y contenido entre estas dos frases: “entre tú y yo, lo podemos hacer” y “entre tú y yo lo podemos hacer”. La relación entre prosodia y sintaxis no es unívoca, aunque una gran parte de los lingüistas establece infl uencias sintácticas en la generación de los constituyentes prosódicos. Este factor fue enfatizado por Fodor dentro del modelo de Empaquetamiento Prosódico (1998) como responsable de las preferencias de adjunción y, como veremos, se relaciona en gran medida con la longitud de la CR. Como ya se ha comentado, dicha autora defi ende la existencia de un mecanismo universal de naturaleza serial cuyo trabajo tiene lugar en dos etapas. En la inicial se divide el input en distintos paquetes o unidades a partir de factores prosódicos, para crear unidades de tamaño similar, balanceadas o simétricas (same size sister); de esta tendencia surgirían las adjunciones bajas de los pequeños constituyentes, los cuales al unirse con unidades de similar tamaño acaban formando paquetes mayores, dando así
Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica 95 lugar a adjunciones altas. Algunos estudios (Igoa 1999; Fernández y Bradley 2004) confi rman esta idea, encontrando una preferencia por adjuntar la CR al SN2 en oraciones del tipo Somebody shot the servant of the actress who cried. Se entiende que who cried es de un tamaño similar a la segunda FN. Teira e Igoa (2007), por otra parte, diseñaron dos estudios cuyos resultados sugieren que la información temporal (en particular, la duración de las pausas y del segundo antecedente nominal de la CR) parece ser clave en la producción y comprensión de estos enunciados, empleándose como principal indicio del tipo de adjunción de la CR. Asimismo, se ha manipulado la extensión de la CR en diferentes estudios en portugués (Maia et al., 2004; Maia et al., 2006). Concretamente Maia et al. (2004), utilizando la técnica de cuestionario, observaron que hablantes monolingües de portugués brasileño y portugués europeo adoptaban una estrategia de adjunción alta más frecuentemente con las CRs largas que con las CRs cortas. Por tanto, los resultados de este estudio apuntan a la importancia de la longitud de la CR como factor clave a la hora de desambiguar las oraciones de relativo. Sin embargo, Maia et al. (2006) realizaron un estudio de lectura autoadministrada con los mismos materiales y encontraron una preferencia por la adjunción baja en ambos idiomas, independientemente de la longitud de la CR. Los autores consideran que esta discrepancia puede ser debida a que en cada una de las tareas (on-line vs off-line) se mide un momento distinto del curso del procesamiento. También Teira e Igoa (2007) pusieron de manifi esto que la longitud de la CR parece no ejercer un papel dominante en la desambiguación prosódica, si lo comparamos con la adjunción. Así, el efecto de la longitud de la CR (e.g., las CRs largas inducen pausas más largas que las cortas) no es diferente en oraciones ambiguas y no ambiguas. Con todo, sí parece existir un efecto “residual” de este factor sobre la desambiguación prosódica, aunque mediado por la ambigüedad de la CR. De esta forma, en las oraciones ambiguas, las CRs desambiguadas hacia SN1 producen pausas más largas que las CRs desambiguadas hacia SN2, independientemente de su longitud. Sin embargo, en las oraciones no ambiguas, solo las CRs largas de adjunción alta producen pausas mayores que las cortas. Esto sugiere que la prosodia está formada por diversos componentes, y que no todos tienen la
96 Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica misma infl uencia en la desambiguación de oraciones de relativo con doble antecendente. 3.3. Aspectos relacionados con la capacidad del sistema 3.3.1. La Memoria Operativa Generalmente se asume que para realizar cualquier tarea la información relevante se almacena y manipula en un sistema de memoria operativa con capacidad limitada. Del mismo modo, durante la comprensión de oraciones, cierta cantidad de recursos debe asignarse al procesamiento de la señal lingüística, al análisis sintáctico, a la asignación de roles temáticos y a otros procesos dedicados a establecer el signifi cado del mensaje, mientras que otra parte de los recursos debe dedicarse al almacenamiento y mantenimiento de los productos intermedios del análisis. Una gran cantidad de estudios se ha dedicado a examinar la relación entre el procesamiento sintáctico de la oración y la capacidad de la memoria operativa verbal. La mayoría de estos estudios toman como medida la puntuación en el Reading Span Test de Daneman y Carpenter (1980) o pruebas similares, dividiendo a los sujetos en diferentes grupos de acuerdo a su amplitud de memoria. Los resultados se han mostrado inconsistentes. Así, aunque diferentes trabajos han puesto de manifi esto un procesamiento diferencial de las ambigüedades sintácticas en función de las capacidades de memoria operativa de los sujetos (Just y Carpenter, 1992; King y Just, 1991; MacDonald, Just y Carpenter, 1992), Caplan y Waters (1999; Waters y Caplan, 1996) han destacado que no siempre se confi rma la interacción entre la complejidad lingüística y la capacidad de memoria en las regiones críticas en las que aumenta la difi cultad de procesamiento, de forma que no habría una relación sistemática entre capacidad de memoria operativa y procesamiento sintáctico. Así, en algunas investigaciones no se ha encontrado un efecto diferencial de la amplitud de memoria operativa respecto al procesamiento de oraciones (Caplan y Waters, 1999; Clifton, Traxler, Mohamed, Williams, Morris y Rayner, 2003; Waters y Caplan, 1996). Recientemente, Swets, Desmet, Hambrick y Ferreira (2007) realizaron dos estudios de cuestionario (off-line) en holandés e inglés para indagar
Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica 97 acerca del papel de la memoria de trabajo en la desambiguación sintáctica. En el primer estudio, los lectores con baja capacidad de memoria operativa contestaron a las preguntas acerca de la CR empleando de una manera signifi cativamente menor el principio de cierre tardío que los lectores con alta capacidad de memoria operativa. Esta idea, en principio, es contraintuitiva, porque cuantos menos datos se puedan guardar en la memoria operativa, más se debería favorecer el principio de cierre tardío, adjuntando la CR al SN2, que es el SN inmediatamente anterior a la CR. El estudio 2 aporta una posible hipótesis explicativa de los resultados del estudio anterior. Así, podría ser que la segmentación empleada durante la lectura silenciosa explicara dichos resultados, puesto que -según los autoreslos lectores con baja capacidad de memoria operativa tienen una mayor tendencia a separar el texto en segmentos de mayor tamaño y, consecuentemente, unirían la CR al SN1. Más recientemente, Long y Prat (2008) examinaron también la relación existente entre la capacidad de la memoria operativa y la complejidad sintáctica de una oración, empleando para ello oraciones de relativo reducidas del tipo The horse raced past the barn fell (la mitad de ellas con el tiempo verbal en pasado y la otra mitad en participio pasado). Estos autores encontraron que los sujetos con alta capacidad de memoria operativa son más lentos a la hora de procesar las oraciones de relativo reducido cuyo primer verbo está en pasado. Adicionalmente, estos autores diseñaron una tarea en la que se les pedía a ambos grupos de sujetos que evaluaran la plausibilidad de las oraciones. Los resultados permitieron concluir que ambos grupos evalúan de forma similar el nivel de plausibilidad de las oraciones, aunque los participantes con baja capacidad de memoria operativa no parecen emplear su conocimiento del mundo a la hora de procesar las oraciones sintácticamente ambiguas. Quizás -tal y como señalan Long y Prat- en este grupo de sujetos dicho conocimiento esté representado de una forma demasiado débil para ser activado tan rápidamente como se necesite.
98 Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica 3.4. Aspectos relacionados con la Pragmática 3.4.1. La Plausibilidad El término plausibilidad puede hacer referencia a dos aspectos fundamentales. Uno estaría más relacionado con el rol temático, que es la relación abstracta que se establece entre un predicado y sus argumentos (conocimiento léxico), y el otro, con el origen del discurso, es decir, con nuestro conocimiento del mundo. Sin embargo, hay autores que consideran que no existen límites entre el conocimiento léxico y el conocimiento del mundo (e.g. Jackendoff, 2002). Este es, de hecho, un principio fundamental de la gramática cognitiva (Lakoff, 1987; Langacker, 1986). Pese a ello, la mayoría de los autores coinciden en que la plausibilidad está determinada por la interacción de múltiples fuentes de información. Por otra parte, los distintos modelos han debatido el momento en que entraría en juego este factor. Así, por ejemplo, Frazier (1979) considera que el procesador temático, más que infl uenciar las decisiones iniciales, desencadenaría el reanálisis señalando que la interpretación inicial de una ambigüedad no es susceptible de exhibir infl uencia semántica como la plausibilidad. Pero, como ya adelantamos, en la primera fase solo se tendría en cuenta información de tipo gramatical. Pearlmutter y MacDonald (1992) realizaron un experimento de lectura autoadministrada en el que encontraron que, en el punto de desambiguación sintáctica, los tiempos de lectura fueron mayores en la condición ambigua que en la condición no ambigua, pero solo cuando existía confl icto entre sintaxis y plausibilidad. Así, estos autores aportaron evidencia de que la facilidad con la que se procesa una oración está directamente relacionada con la plausibilidad asociada a dicha oración. De este estudio on-line parece derivarse que los modelos en los que la interpretación inicial es ciega a la información acerca de la plausibilidad son difíciles de mantener. Esto podría favorecer el modelo defendido por Altmann y Steedman (Incremental Interactive Theory, 1988), quienes consideran que se llevan a cabo múltiples análisis estructurales en paralelo y que los factores pragmáticos (entre ellos la plausibilidad) determinan qué interpretación escogerá el parser. Sin embargo, Rayner et al. (1983) encontraron evidencia con tareas
Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica 99 de movimientos oculares de que la plausibilidad no predice el curso del procesamiento. En un estudio posterior, Rayner, Warren, Juhasz y Liversedge (2004) investigaron cómo infl uía la plausibilidad de distintas oraciones en las pautas de movimientos oculares de los participantes. Estos autores encontraron que en el primer pase los tiempos de lectura fueron mayores en la condición menos plausible. Sin embargo, la condición moderadamente plausible no se distinguió de la línea base hasta después de la palabra target. Por tanto, estos resultados no permiten concluir si los tiempos de lectura están infl uidos por ciertas restricciones asociadas a un conocimiento almacenado en el léxico, o por un conocimiento más amplio relacionado con los sucesos del mundo real. Sea como fuere, parece claro que esta variable infl uye en la comprensión de oraciones y, por tanto, deberá ser controlada la hora de elaborar los materiales en los distintos estudios. 3.4.2. El Contexto Diversos autores defi enden la infl uencia de esta variable en un momento anterior a que otros factores entren en juego (e.g., Altmann, Garham y Dennis, 1992; Altmann y Steedman, 1988; Crain y Steedman, 1985). Sin embargo, dicha infl uencia no ha quedado clara debido a dos factores fundamentales. Por una parte, la evidencia empírica presentada al respecto ha sido poco consistente y, por otra, la metodología empleada muy diversa. Los primeros que tuvieron en cuenta la infl uencia del contexto en el procesamiento de oraciones sintácticamente ambiguas fueron Crain y Steedman (1985). Estos autores consideran que el contexto favorece la resolución inmediata de la ambigüedad estructural. Así, concluyeron que en muchas de las estructuras sintácticamente ambiguas cabían dos posibilidades: o que la frase ambigua modifi case a un nombre o que modifi case a un complemento-argumento del verbo (e.g., The doctor told the woman he has given antibiotics to come back early to the clinic). El problema en este tipo de oraciones radica en que el lector interpreta he has given antibiotics to como complemento. Crain y Steedman defendieron que, de llevar a cabo tal estrategia, los
100 Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica sujetos están presuponiendo que hay más de una mujer en el contexto de la oración, y que solo a una de ellas se le da antibióticos. Por el contrario, si en lugar de considerar he has given antibiotics to una CR se considera como un argumento, entonces se entiende que solo hay una mujer. De esta forma, los autores destacaron que uno de los usos de los modifi cadores es diferenciar un referente de otras alternativas. Crain y Steedman propusieron que los lectores elegirían inicialmente el análisis de modifi cación al de complemento en situaciones en las que se proporcione un contexto referencial adecuado. Muchos otros siguieron este mismo camino para comprobar los efectos reales del contexto (e.g., Altmann, 1988; Altmann, Garnham y Henstra, 1994; Mitchell y Corley, 1994; Mitchell, Cuetos y Corley, 1992; Van Berkum, Brown y Hagoort, 1999). Sin embargo, queremos destacar fundamentalmente tres estudios en los que se analiza el efecto del contexto en las preferencias de adjunción. El primero de ellos lo llevaron a cabo Zagar et al., (1997) con sujetos dominantes de francés. Dichos autores emplearon oraciones como (30), en las que la CR qui semblait plus se podría interpretar como modifi cador del primer sintagma (l´avocat) o del segundo sintagma (la chanteuse): (30) Un journalist aborda l´avocat de la chanteuse qui semblait plus… Un periodista se acercó al abogado de la cantante que parecía más… De acuerdo con la hipótesis referencial, se adjuntará con mayor probabilidad la CR al sintagma que tenga varios referentes en el discurso o contexto previo. Por tanto, para sesgar la adjunción hacia el SN1 o hacia el SN2, Zagar et al. (1997) incluyeron varios referentes tanto para el SN1 como para el SN2. Estos autores no encontraron un efecto del contexto en el tiempo de lectura de las oraciones, sino solo en la precisión de las respuestas dadas a las preguntas de comprensión que seguían a las oraciones experimentales. El patrón encontrado por estos autores (preferencia por SN1) sigue la misma línea de lo encontrado con nativos de francés en oraciones aisladas (e.g., Frenck-Mestre y Pynte, 2000a; Mitchell et al., 1990). Así, Zagar et al. concluyeron que la información contextual infl uye en la interpretación fi nal de la oración, pero no en los mecanismos on-line que tienen lugar anteriormente. Aunque este recibió críticas relativas a
Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica 101 la falta de control en los estímulos, este mismo patrón de resultados fue encontrado por Desmet et al. (2002b) en holandés. Estudios previos en esta misma lengua y con esta misma estructura habían mostrado una preferencia por la adjunción alta (Brysbaert y Mitchell, 1996; Mitchell y Brysbaert, 1998; Mitchell et al., 2000). Tal y como hicieran Zagar et al. (1997), Desmet et al. (2002b) presentaron estas oraciones en diferentes condiciones: precedida por un contexto neutro, por un contexto que sesga hacia SN1, o bien hacia SN2. Estos autores encontraron que mientras que en estudios off-line las preferencias de los participantes están infl uidas por el contexto referencial precedente, esta infl uencia se convierte solo en una tendencia cuando se emplea metodología on-line. Es más, los tiempos de lectura revelaron una preferencia signifi cativa por SN1, independientemente del contexto precedente. Por tanto, Desmet et al. concluyeron que el contexto referencial no infl uye en las decisiones de adjunción tempranas, aunque modularía el procesamiento de oraciones en fases posteriores. Los resultados de Desmet et al. (2002b) son consistentes con los de Zagar et al. (1997). Sin embargo, habría que señalar que en ambos estudios sólo examinaron CRs precedidas de preposiciones no temáticas (de) y no se examinó cómo interactuaba el efecto del contexto con el del tipo de preposición empleada. Precisamente Papadopoulou y Clahsen (2006) realizaron un estudio de compleción y un experimento de lectura autoadministrada con el objetivo de conocer cómo emplea el parser la información temática y contextual para resolver las ambigüedades temporales durante el procesamiento de oraciones. Estos autores incluyeron dos tipos de estructuras: CRs precedidas por SNs con genitivo [SN1+SN2gen] (oraciones que siguen la misma estructura que las empleadas en nuestra investigación; e.g., Somebody shot the servant of the actress who was on the balcony) y CRs precedidas por frases preposicionales [SN1+fp[PSN2]. Encontraron diferentes preferencias de adjunción en función del tipo de estructura: una preferencia por la adjunción alta en las CRs precedidas por genitivo y una preferencia por la adjunción baja en CRs precedidas por frases preposicionales. Además, el contexto referencial moduló de manera diferencial las preferencias de adjunción en ambos estudios. Específi camente, hubo más respuestas favorables a la adjunción alta
102 Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica cuando las oraciones estaban precedidas por un contexto que sesgaba hacia el SN1 que en la condición donde no había un contexto previo, y hubo más respuestas favorables a la adjunción baja en las oraciones sesgadas hacia SN2 que en las que carecían de contexto. 3.4.3. La Experiencia La experiencia es importante en la adquisición del lenguaje en general y en el procesamiento de oraciones en particular. Nadie podría negar que las estructuras, palabras y oraciones que empleamos en nuestra vida diaria son las características de la lengua con la que uno crece y se desarrolla. Es más, hay un nivel de complejidad de la experiencia en el ámbito del lenguaje que no existe en otros ámbitos: los que usamos el lenguaje humano somos potenciales aprendices de la experiencia lingüística y creadores de dicha experiencia (Gennari y MacDonald, 2009). En este sentido, es una cuestión universalmente aceptada el hecho de que se procesan antes (menores TRs al reconocer y leer) tanto las palabras empleadas con mayor frecuencia como aquellas acepciones más usadas de las palabras polisémicas (Rayner y Duffy, 1986). Las palabras pueden ser ambiguas a varios niveles. De esta forma, una palabra puede tener múltiples sentidos (banco puede referirse a un objeto para sentarse o a una institución fi nanciera) y múltiples categorías léxicas (vino puede referirse a un nombre o a un verbo). Estas categorías varían también en frecuencia. Así, la palabra vino es más frecuente como nombre que como verbo. Algunos experimentos (e.g. Ahrens, 1998; Li y Yip, 1996; Simpson y Burgess, 1985) han mostrado que la frecuencia de un determinado sentido de una palabra ambigua desempeña un rol importante en la comprensión de oraciones. Por ejemplo, Gibson (1991) y Jurafsky (1992, 1996) han sugerido que las frecuencias de las categorías léxicas parecen infl uir en la difi cultad de procesamiento de algunas oraciones garden-path. Así, en las oraciones (31) y (32) nos encontramos con acepciones poco frecuentes de las palabras man y houses (normalmente aparecen como nombres, y en este caso como verbos) que parecen difi cultar el proceso de comprensión de dichas oraciones:
Factores que infl uyen en la desambiguación sintáctica 103 (31)The old man the boats (tomado de Milne, 1982). Los mayores guardan los barcos (32)The complex houses married and single students and their families (tomado de Jurafsky, 1992, 1996). El complejo alberga estudiantes solteros y casados y sus familias A pesar de ello, el papel de esta variable no está tan claro en el marco de las oraciones ambiguas. De hecho, hay modelos (e.g., Garden-Path) que consideran que la experiencia tiene un papel nulo en la desambiguación de oraciones de relativo con doble antecedente; otros modelos (e.g., Construal, modelo de Recencia y Proximidad al Predicado de Gibson et al., 1996) consideran que el papel de la experiencia se limita a aspectos y momentos puntuales. En ambos la sintaxis tendría un papel fundamental a la hora de desambiguar las oraciones de relativo con doble antecedente. Sin embargo, y tal y como se ha comentado, hay un grupo de modelos que consideran que la exposición previa a los parámetros del lenguaje es fundamental a la hora de adjuntar la CR a los distintos SNs en estas oraciones (e.g., MacDonald et al., 1994a; Mitchell et al., 1995; Spivey-Knowlton y Sedivy, 1995). Estos modelos, sensibles a la experiencia, presuponen la existencia de un sistema de registro y almacenamiento de las representaciones relevantes para la desambiguación. Es precisamente en este punto en donde difi eren los modelos, sobre todo en lo que se refi ere a qué niveles o sobre qué tipo de representaciones es importante la frecuencia para el procesamiento. La cuestión es si se computa solo la información de la frecuencia a nivel estructural (nivel grueso) o también a nivel léxico (nivel fi no). Este interrogante es lo que Mitchell et al. (1995) han denominado “el problema del nivel de análisis” (the grain problem), e implica plantearse qué nivel de detalle de la información lingüística guía el proceso de resolución de la ambigüedad. Cuando nos referimos a nivel grueso estamos haciendo alusión exclusivamente a la frecuencia de las estructuras gramaticales completas. Así, por ejemplo, si en castellano es más frecuente encontrar, tanto en lenguaje escrito como hablado, las oraciones desambiguadas hacia SN1, esta será la elección mayoritaria. Sin embargo, cuando nos referimos a un
110 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción gramática es más fl exible y, por tanto, la distancia entre verbos y predicado es mayor en comparación con otros idiomas más rígidos. Cuanto mayor sea la distancia habitual entre constituyentes, mayor deberá ser la activación que reciba el verbo y sus argumentos para permitir la unión con unidades lejanas, y así, mayor es la posibilidad de que el procesador una el nuevo constituyente a éste. Desde otra perspectiva, como ya hemos visto, algunos autores (e.g., MacDonald et al., 1994a; 1994b) han planteado que las preferencias de adjunción podrían estar mediatizadas por variables de naturaleza no sintáctica. En concreto, estos autores han defendido la infl uencia de variables léxicas, como por ejemplo ciertas características de los nombres que forman parte de los SNs de las oraciones ambiguas. Entre ellas destaca la animacidad. En este contexto, Mitchell y Brysbaert (1998) realizaron un estudio de corpus en holandés y encontraron una tendencia global por la adjunción baja en este idioma en producción, mientras que otros autores (e.g., Brysbaert, y Mitchell, 1996; Mitchell et al., 2000) encontraron la tendencia contraria en comprensión (lectura autoadministrada). Desmet et al. (2002a) llevaron a cabo un análisis de ese estudio de corpus y concluyeron que tanto esas oraciones como las que formaban parte de muchos de los materiales de otros estudios sobre ambigüedad sintáctica contenían SNs que eran bastante infrecuentes. Dichos sintagmas estaban formados por dos núcleos animados y esta animacidad llevaba -al menos en holandés- a diferentes preferencias de adjunción que cuando los nombres eran inanimados. Además, eran mucho más frecuentes las oraciones en las que uno de los dos sintagmas era inanimado. Según Desmet et al. dos son los motivos fundamentales que llevaron a incluir dos sintagmas animados en los materiales empleados hasta ese momento en la investigación de oraciones ambiguas de relativo con doble antecedente. En primer lugar, la gran relevancia que tenía en ese momento la tradición que concedía gran importancia a las variables estructurales, de forma que la naturaleza de los SNs no se consideraba una cuestión relevante a explorar. No sería hasta la década de los 90 (e.g., MacDonald et al., 1994a, 1994b), y dentro de la tradición de los modelos lexicalistas o de satisfacción de restricciones múltiples, cuando estas variables comiencen a tenerse
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 111 en cuenta. En segundo lugar, la investigación se inició en inglés y en ese idioma hay varias formas de decir que, mediante un pronombre relativo: that, which y who. Mientras que los dos primeros se asocian básicamente a nombres inanimados, la última se refi ere a nombres animados (humanos, de hecho). Esta diferencia fue, precisamente, la que llevó a Cuetos y Mitchell (1988) a concluir que las oraciones que incluían un sintagma animado y otro inanimado no eran tan interesantes de analizar, puesto que la preferencia de adjunción podría estar mediatizada por el pronombre empleado (puesto que un that desambiguaría hacia el SN inanimado, por ejemplo, en el caso de una combinación de nombres animado + inanimado). Sin embargo, lo importante en cuanto a la variable animacidad1 es que Desmet et al. (2002a) fueron más allá de estos planteamientos iniciales y analizaron al detalle la posible infl uencia de esta variable en la desambiguación de oraciones de relativo de doble antecedente. Estos autores encontraron que en holandés se daba una preferencia por la adjunción baja en estudios de compleción cuando el SN1 era inanimado y el SN2 animado o ambos SNs eran inanimados. Por el contrario, Mitchell y Brysbaert (1998) analizaron un corpus en holandés (producción) y encontraron que la adjunción baja era dos veces más frecuente que la adjunción alta. Teniendo en cuenta estos resultados, podríamos concluir que esa mayor tendencia a la adjunción baja encontrada por Desmet et al. (2002a) se debe a la presencia de un SN1 inanimado. Además, las oraciones que incluían los dos SNs animados, o el SN1 animado y el SN2 inanimado, habían sido las más empleadas en los estudios de lectura en holandés (Brysbaert y Mitchell, 1996; Desmet et al., 2002b; Mitchell et al., 2000; Wijnen, 1998). Esto sugiere que la animacidad del SN1 podría ser la responsable -o al menos una de las variables responsablesde la discrepancia encontrada entre comprensión y producción. Con el objetivo de ahondar en esta hipótesis, Desmet et al. (2006) analizaron nuevamente el papel de la animacidad, esta vez combinándola con otra variable léxica: la concreción. Básicamente, estos autores encontraron un papel modulador tanto de la animacidad como de la concreción, encontrando una tendencia a la adjunción baja en holandés cuando ambos sintagmas son humanos y el 1 Nótese que, en línea con Desmet et al. (2002), empleamos el término animacidad y no humanidad, aunque solo haremos referencia a nombres humanos y no a nombres que designen animales.
112 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción SN2 es concreto y va acompañado por un SN1 abstracto. Además, cuando el SN1 es inanimado, atrae más la adjunción cuando es concreto y va acompañado de un SN2 animado y abstracto. A partir de estos hallazgos, nuestro grupo de investigación prosiguió con el estudio de la variable animacidad en lengua gallega (Fraga et al., 2005; Franco-Grela, 2002; García-Orza et al., 2000; López, 2003), en castellano (Acuña et al., 2009; Piñeiro, 2006) y en portugués europeo (Soares et al., 2010). En gallego se realizaron un estudio de cuestionario, un experimento de lectura autoadministrada y un estudio de corpus. En el estudio de cuestionario se evidenció una tendencia a la adjunción alta, tanto en las oraciones A-A como en las oraciones I-A. Esta misma tendencia se observó en el experimento de lectura, aunque en este caso no llegó a ser signifi cativa. Por último, en el estudio de corpus se mostró una ausencia de preferencia en las oraciones que incluían dos sintagmas no animados y un efecto de la adjunción en el resto de las oraciones (A-I e I-A), de forma que “la animacidad ejerce un efecto de arrastre de la adjunción hacia el sintagma nominal que la contiene” (Franco-Grela, 2002). Recientemente, en portugués europeo se ha encontrado una tendencia hacia la adjunción alta, también modulada por la naturaleza de los SNs (y tanto en una tarea de compleción como en una tarea de lectura autoadministrada). A continuación, se expondrán de forma breve los antecedentes experimentales más directos del trabajo que aquí se presenta y que formaron parte de mi tesina de licenciatura (Piñeiro, 2006). Nos referimos a un estudio de corpus y a un experimento de lectura autoadministrada en castellano. En lo que se refi ere a nuestro estudio de corpus, se trata del primero en castellano en el que se analizó el papel de la variable animacidad, a través de cuatro condiciones experimentales: Animado/Animado (A-A), Animado/ Inanimado (A-I), Inanimado/Animado (I-A) e Inanimado/Inanimado (I-I). El primer paso que dimos para la realización de este estudio fue la preparación de un corpus de aproximadamente un millón y medio de palabras, que fueran refl ejo tanto del lenguaje oral como escrito del castellano. Este es, seguramente, el estudio de corpus más sólido realizado hasta la fecha en
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 113 cualquier lengua sobre el tema que nos ocupa. Dentro del lenguaje escrito, distinguimos entre textos de revistas y periódicos. Todos ellos tenían en común que contenían la palabra que. La búsqueda se realizó en la base de datos de la página web de la RAE (www.rae.es), en la que se puede escoger tanto el tipo de registro (oral, escrito o miscelánea) o el año del cual queremos obtener las oraciones, como el país o la temática. Después de seleccionar el conjunto de textos, buscamos oraciones que tuvieran la estructura “SN1 de SN2 que…”, asegurándonos de que ese que introdujese una CR que pudiera adjuntarse a uno de los dos SNs que la preceden. Además, se eliminaron aquellas oraciones que, aun teniendo aparentemente dicha estructura, presentaran alguna característica que las hiciera diferentes (e.g., La coordinación en uno de los SNs, como en el nivel de acidosis (…) y de oxigenación que presenta el medio fetal en los momentos previos al parto). Nuestro estudio se centró exclusivamente en la preposición de porque, como ya hemos dicho, la interacción con otras preposiciones (con, cerca de) podría sesgar la tendencia de adjunción (como demostraron Gibson, 2005 y Frenck-Mestre y Pynte, 2000a). Lo primero que podemos destacar de este estudio de producción es que predominaban las categorías I-A e I-I. Estas categorías serían, por tanto, las más frecuentes en nuestra lengua. La condición menos frecuente es aquella en la que los núcleos de los dos sintagmas son animados (A-A), precisamente la combinación utilizada en casi todos los estudios durante más de dos décadas. Además, existe una clara preferencia por la adjunción alta en todas las condiciones menos en la condición I-A, de manera congruente a lo encontrado por Desmet et al. (2002a): “Cuando el SN1 es inanimado se daría una mayor tendencia hacia la adjunción baja” (pp, 885). Este hallazgo cobra relevancia si nos fi jamos en la condición complementaria a I-A: A-I. En este caso se da justo el patrón contrario, siguiendo la misma dirección de los resultados de Desmet et al. (2002a), puesto que el SN1 es de naturaleza animada y se tiende a la adjunción alta. Por tanto, a partir de este estudio de corpus podemos concluir que la animacidad arrastra la adjunción hacia el sintagma cuyo núcleo es un nombre animado. (En la Figura 5 se recogen las proporciones de elección de SN1 y de SN2 en cada condición de animacidad).
114 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 0 20 40 60 80 100 AͲA A A ͲIIͲA IͲI SN1 SN2 Figura 5. Porcentaje de elecciones hacia SN1 y hacia SN2 en cada condición de animacidad en el estudio de corpus. 1050 1100 1150 1200 1250 1300 1350 1400 A A -A A-I I-A I-I SN 1 SN 2 1 2 Figura 6. TRs ante la palabra posterior a la desambiguadora en oraciones desambiguadas hacia SN1 y hacia SN2 en cada condición de animacidad en el experimento de lectura autoadministrada Tabla 2. TRs medios y desviaciones típicas en el Experimento de lectura autoadministrada en la región desambiguadora, en función de la adjunción y la animacidad. A-A A-I I-A I-I MSXMSXMSXMSX SN1 1274.41 238.84 1345.76 287.30 1314.21 273.09 1174.01 246.76 SN2 1328.05 315.02 1365.54 283.95 1309.44 279.60 1212.37 253.47 (Nótese que los porcentajes de elección en la Figura 5 y los TRs en la Figura 6 van en la misma línea, de forma que un mayor número de elecciones se debería corresponder con un menor TR). % de elecciones TR(ms)
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 115 Como comentamos anteriormente, el segundo estudio consistió en un experimento de lectura autoadministrada en el que de nuevo se manipuló la variable animacidad. Para llevar a cabo este experimento, se tradujeron del gallego 48 oraciones ambiguas con la estructura SN-V-SN1-de-SN2-CR (Fraga et al., 2005; Franco-Grela, 2002; Piñeiro, Fraga, García-Orza y Acuña, 2007). Una vez se establecieron las cuatro condiciones experimentales, en 12 de las oraciones los nombres de los SNs eran animados (A-A), en 12 el SN1 era animado y el SN2 inanimado (A-I), en 12 el SN1 era inanimado y el SN2 animado (I-A) y en otras 12, ambos sintagmas eran inanimados (I-I). Las oraciones en las condiciones A-I e I-A eran idénticas salvo por la posición de los SNs (e.g., La cámara fi lmó al soldado de la ametralladora que era tan admirado/a por los niños vs. La cámara fi lmó la ametralladora del soldado que era tan admirada/o por los niños). Estas oraciones eran temporalmente ambiguas, dado que la CR se podía adjuntar a cualquiera de los SNs que constituyen el SN complejo que le precede. Para desambiguarlas se añadió una marca morfológica de género al adjetivo o participio incluido en la CR. De esta forma se producía la concordancia entre éste y uno solo de los dos posibles SNs (SN1 o SN2). Se contaba así con 48 oraciones desambiguadas hacia SN1 y 48 desambiguadas hacia SN2, 12 en cada nivel de animacidad. Cada oración se dividíó en cuatro segmentos y los sujetos leían la oración segmento a segmento. Tras cada oración se presentaba una pregunta para asegurarse de que los sujetos prestaban atención a las oraciones y las entendían. Las oraciones desambiguadas hacia SN1 se leyeron más rápidamente que las desambiguadas hacia SN2. Este resultado confi rma una vez más que la estrategia más frecuentemente utilizada en el caso de este tipo de oraciones en castellano es la estrategia de cierre temprano, como ya demostraran en su momento Cuetos y Mitchell (1988) y por otros autores posteriormente (Carreiras, 1992; Carreiras y Clifton, 1993, 1999; García-Orza, 2001). Además, las oraciones I-I se leyeron más rápidamente que las de los demás grupos. Sin embargo, este efecto no es relevante puesto que los segmentos difi eren en longitud en los diferentes tipos de oraciones. La comparación más relevante atañe a los niveles A-I e I-A, ya que tienen exactamente las mismas palabras, aunque en distinto orden. Sin embargo, en este caso la interacción entre adjunción y animacidad solo resultó signifi cativa por
116 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción ítems. Así, la adjunción era diferente en función del tipo de la animacidad de los nombres. Mientras que en las oraciones A-I se prefería adjuntar la CR al SN1, en las oraciones I-A se prefi rió adjuntar la CR al SN2 (véanse Tabla 1 y Figura 2). Los resultados conjuntos de ambos estudios nos permiten concluir que, tal y como apuntaban Desmet et al. (2002a, 2006), la animacidad modula la comprensión de oraciones de relativo ambiguas de doble antecedente. Sin embargo, también ponen de manifi esto que no existe correspondencia, o al menos no una correspondencia total, entre los datos de corpus (producción) y los de lectura autoadministrada (comprensión). Por tanto, en castellano existe una tendencia general a unir la CR al SN1, al menos en ausencia de otras variables. Esto se debe, muy probablemente, a que el primer sintagma tiene un mayor grado de topicalidad o en otras palabras, es referencial para los hablantes de castellano. Sin embargo, esta tendencia parece estar infl uida por ciertas características léxicas de las palabras. En concreto, la animacidad de los nombres moduló las preferencias de adjunción, de forma que la CR se unió más frecuentemente al sintagma animado, de forma independiente a la ubicación de éste (en el SN1 o en el SN2). Pese a ello, la infl uencia de esta variable no se mantiene constante a través de distintas metodologías. Así, en la tarea de lectura autoadministrada, cuando el SN2 es animado, las tendencias solo se neutralizan (no se prefi ere de forma signifi cativa ni el SN1 ni el SN2 como sujeto de la CR). Estudio de Plausibilidad Existe la posibilidad de que las preferencias de adjunción en el experimento de lectura autoadministrada que acabamos de exponer estuviesen sesgadas por la distinta plausibilidad del SN1 y del SN2 como sujetos de la CR. Se ha encontrado (e.g., Bock, Loebell y Morey, 1992) que los nombres animados son sujetos más plausibles que los nombres inanimados, de forma que un estudio de plausibilidad nos permitiría comprobar la infl uencia de dicha variable en nuestros resultados. Con este objetivo, las frases experimentales
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 117 fueron transformadas en oraciones activas, en donde el SN1 y el SN2 eran sujetos de la CR. Así, por ejemplo, de la oración experimental (32) Todos los amigos felicitaron al cliente de la costurera que sonreía emocionado a la gente, se formaban dos oraciones: (33a) El cliente de la costurera sonreía emocionado a la gente, en donde el SN1 es el sujeto de la CR (33b) La costurera sonreía emocionada a la gente, en donde el SN2 es el sujeto de la CR Treinta y seis estudiantes universitarios participaron en este estudio, evaluando las oraciones en una escala tipo Likert de 1 a 5 (1 totalmente implausible-5 totalmente plausible). Se construyeron cuatro listas diferentes de oraciones, de acuerdo a un diseño de cuadrado Latino. De esta forma, cada participante veía sólo una versión de cada oración (o bien en la que el SN1 era el sujeto de la CR, o bien en la que el SN2 era el sujeto de la CR). Se llevaron a cabo ANOVAs de dos factores intrasujeto, tanto por sujetos (s) como por ítems (i). El primero de los factores es el Tipo de Adjunción, con dos niveles (SN1 o SN2) y el segundo el Tipo de Oración, con cuatro niveles en función de la animacidad de los núcleos de los SNs: Animado-Animado (A-A), Animado-Inanimado (A-I), Inanimado-Animado (I-A) e Inanimado- Inanimado (I-I). Los análisis mostraron que las oraciones cuyo sujeto de la CR era el SN2 se evaluaron como más plausibles que aquellas cuyo sujeto era el SN1, y esta diferencia fue signifi cativa por sujetos [Fs (1, 35) = 4.86; p= .03; Fi(1, 44) = 2.98; p< .05]. Ni el factor adjunción [Fs (3, 105) = 2.04; p> .05; Fi(1, 44) = 0.82; p> .05] ni la interacción [Fs(3, 105) = 1.26; p> .05; Fi(3, 44) = 0.46; p> .05] fueron signifi cativos. Sin embargo, las comparaciones planeadas mostraron que esto sucedía en las condiciones A-A (ps=. 04; pi≤. 05) e I-A (ps=. 02; pi p> .05). La media de plausibilidad en las oraciones A-A fue para SN1=4.67 y para SN2=4.83. En la condición I-A estos valores fueron 4.72 y 4.87, respectivamente. Sin
118 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción embargo, no hubo diferencias signifi cativas en las condiciones A-I (SN1=4.64; SN2=4.70) e I-I (SN1=4.65; SN2=4.66). Cuando se analizaron solo las condiciones A-I e I-A, los resultados mostraron un efecto signifi cativo de la adjunción en el análisis por sujetos [Fs (1, 45) = 4.87; p< .05; Fi (1, 11) = 3.01; p> .05], en el sentido de que en ambas condiciones se prefería signifi cativamente más veces el SN2 como sujeto de la CR. El efecto del factor animacidad fue marginalmente signifi cativo por sujetos [Fs (1, 35) = 3.58; p= .06; Fi (1, 11) = 2.77; p> .05] y no hubo efectos de interacción signifi cativos entre ambos factores. En suma, los resultados de este estudio de plausibilidad sugieren que la preferencia global por adjuntar la CR al SN1 no está modulada por la plausibilidad de las distintas oraciones. Así, a pesar de que las oraciones cuyo sujeto de la CR es el SN2 fueron evaluadas como más plausibles, los sujetos leyeron más rápido las oraciones desambiguadas hacia SN1. Sin embargo, existe la posibilidad de que esa mayor plausibilidad de las oraciones cuyo sujeto de la CR es el SN2 haya hecho disminuir las preferencias generales por SN1 en nuestro experimento de lectura. Con objeto de corregir esta limitación, se realizó un segundo experimento de lectura autoadministrada. 4.1. Experimento de lectura autoadministrada: manipulando la animacidad de los nombres Hasta el momento se ha constatado que el efecto modulador de la animacidad en la adjunción de las CRs ambiguas con doble antecedente es más claro en tareas de producción (corpus) que en tareas de comprensión (lectura autoadministrada). Por ese motivo se decidió llevar a cabo un segundo estudio de lectura autoadministrada para verifi carr si tanto la tendencia hacia SN2 en la condición I-A como la tendencia hacia SN1 en las condiciones A-A, A-I e I-I eran signifi cativas. Con este objetivo, se realizaron dos modifi caciones con respecto al estudio anterior. En primer lugar, se modifi có el tipo de segmentación, pasando de una tarea de lectura autoadministrada “segmento a segmento” a un procedimiento en el que las oraciones se presentaron palabra a palabra, con el objetivo de minimizar, en la medida de lo posible, los efectos no deseados que la
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 119 segmentación previa pudiese haber tenido en las preferencias de adjunción. De hecho, de acuerdo con Gilboy y Sopena (1996) la segmentación empleada en el estudio anterior podría haber sesgado la preferencia hacia la adjunción alta (véase también Carreiras y Clifton, 1999) ya que, al aparecer en un mismo segmento todo el SN complejo, posiblemente actuaría el principio de relevancia relativizada2 y los participantes entenderían que la CR se refi ere al SN1, siendo el SN2 un modifi cador de éste. En segundo lugar, se controló la plausibilidad de los materiales, de forma que el SN1 y el SN2 fueran igualmente plausibles como sujetos de la CR. Así, esta variable no afectaría diferencialmente a los tiempos de lectura en las distintas condiciones. 4.1.1. Objetivos 1. Comprobar si se mantienen los resultados del estudio anterior de lectura autoadministrada -en lo referente a la variable animacidadmodifi cando el tipo de segmentación. 2. Comprobar si se mantienen los resultados del estudio anterior de lectura autoadministrada -en lo referente a la variable animacidadcon nuevo material controlado en plausibilidad. 4.1.2. Hipótesis 1. Esta nueva segmentación provocará que las tendencias hacia SN1 sean menores en todas las condiciones. 2. En las oraciones A-A, I-A e I-I se esperan menores TRs en las oraciones desambiguadas hacia SN1 frente a las que están desambiguadas hacia SN2. 3. En las oraciones I-A se esperan menores TRs en las oraciones desambiguadas hacia SN2 o, como mínimo, se producira una neutralización de las preferencias, en línea con el experimento anterior. 2 Según este principio, se construye preferentemente una frase como si fuera relevante a la aserción principal de la frase en cuestión (Frazier, 1990, p. 321). Véase el modelo Garden- Path.
126 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción Todos los amigos felicitaron (1) /al cliente de la costurera (2) / que sonreía (3) / emocionado (4) / a la (5)/ gente (6) Se llevaron a cabo análisis de varianza (ANOVA) sobre los tiempos de lectura de los distintos segmentos. Tenía especial interés el análisis del segmento 4, el que se corresponde con la palabra crítica o desambiguadora, tomando como factores aleatorios los sujetos y los ítems (Clark, 1973). En el análisis por sujetos ambos factores eran relacionados, mientras que en el análisis por ítems el factor Adjunción era relacionado y el factor Animacidad era independiente. Aunque nuestro interés se centra en la región cuarta, se comentarán los resultados relativos a los tiempos de lectura desde la región 3 hasta la región 6, tanto por sujetos como por ítems (véase Tabla 5). El análisis de la tercera región, que comprendía el principio de la CR, mostró menores tiempos de lectura en las oraciones desambiguadas hacia SN2 que ante las desambiguadas hacia SN1, aunque las diferencias no fueron signifi cativas [Fs(1, 71) = 2.6; p> .05; Fi(1, 44) = 1,4; p> .05]. Tampoco resultaron signifi cativos ni la Animacidad ni la interacción entre el factor Adjunción y el factor Animacidad. Las comparaciones planeadas para cada tipo de oración no mostraron diferencias entre las oraciones desambiguadas hacia SN1 y las desambiguadas hacia SN2. La cuarta región, la de la palabra desambiguadora, no mostró efectos de adjunción y sí efectos marginalmente signifi cativos de la Animacidad, aunque solo por ítems [Fs(3, 213) = 2.8; p> .05; Fi(3, 44) = 2.8; p= .056]. La interacción entre los factores adjunción y animacidad no resultó signifi cativa. Las comparaciones planeadas mostraron que los sujetos fueron más rápidos leyendo las oraciones que contienen un SN1 con un nombre animado y un SN2 con un nombre inanimado, es decir, que leyeron más rápidamente la palabra desambiguadora en las oraciones del tipo A-I (ps<.01; pi=.06). En los demás tipos de oraciones no hubo diferencias signifi cativas (todas las ps>.5). En la quinta región (véase Figura 7), que es aquélla que incluye las dos palabras posteriores a la palabra crítica, se encontraron efectos
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 127 signifi cativos de la Adjunción [Fs(1, 71) = 16.9; p< .001; Fi(1, 44) = 3.6; p= .06]. Así, el segmento 5 se leyó unos 30 milisegundos más rápido en las oraciones desambiguadas hacia SN1 que en las oraciones desambiguadas hacia SN2 (véanse Tabla 5 y Figura 7). Asimismo, se encontraron efectos de la Animacidad, aunque solo en el análisis por sujetos [Fs(3, 213) = 5.2; p< .01; Fi(3, 44) = 0.5; p> .05]. La interacción entre estas variables resultó también signifi cativa en el análisis por sujetos [Fs(1,71) = 6.8; p< .05; Fi(1, 46) = 2.2; p> .05]. Las comparaciones planeadas mostraron diferencias signifi cativas en los tiempos de lectura entre las oraciones desambiguadas hacia SN1 y las desambiguadas hacia SN2 por sujetos en la condiciones A-A (ps< .05; pi> .05), A-I (ps≤ .01; pi. pi> .05) y en las oraciones I-I (ps< .05; pi> .05). En la condición I-A, por otra parte, el segmento cinco de las oraciones desambiguadas hacia SN2 se leyó 25 milisegundos antes que el de las desambiguadas hacia SN1, pero esta diferencia no llegó a ser signifi cativa (ps>.05; pi=.>.05). Los efectos encontrados en las regiones cuarta y quinta desaparecen en la región siguiente. En la sexta región el efecto de la Adjunción fue marginalmente signifi cativo solo en el análisis por sujetos [Fs(1, 71) = 3.8; p= .06; Fi(1, 40) = 2.9; p> .05], el factor Animacidad fue signifi cativo solo por sujetos [Fs(3, 213) = 6.7; p< .01; Fi(3, 40) = 0.3; p> .05], y la interacción entre la Adjunción y la Animacidad no resultó signifi cativa ni por sujetos ni por ítems. Así, en esta región se leyeron antes las oraciones desambiguadas hacia SN1. De todas las condiciones, las oraciones I-A fueron las más rápidamente leídas. Las comparaciones planeadas en cada uno de los tipos de oraciones entre SN1 y SN2 no mostraron diferencias signifi cativas, salvo en la condición I-I, en la que hay menores tiempos de lectura en la condición desambiguada hacia SN1 frente a la desambiguada hacia SN2 (ps≤ .05, pi< .05). Se llevaron a cabo, además, ANOVAs de dos vías incluyendo solamente las condiciones A-I e I-A, puesto que como ya comentamos, estas oraciones contienen exactamente las mismas palabras, pero cambian el orden en el SN complejo.
128 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción En la tercera región, tal y como se esperaba, no hubo efectos de adjunción ni de interacción entre Adjunción y Animacidad (todas las Fs<.05). Los análisis mostraron que en las oraciones I-A el tercer segmento se leyó 30 ms más rápido que en las oraciones A-I. Esta diferencia fue sólo signifi cativa en el análisis por ítems [Fs(1, 71) = 1.6 p> .05; Fi(1, 11) = 9.9, p< .01]. En la cuarta región, la que incluye la palabra desambiguadora, hubo un efecto signifi cativo de la Adjunción en el análisis por sujetos, a favor de la preferencia por SN1 [Fs(1, 71) = 3.8; p≤ .05; Fi(1, 11) = 1.2; p> .05]. Nuevamente se aprecia la tendencia mostrada en la región anterior: las oraciones I-A se leyeron más rápido que las oraciones A-I [Fs(1, 71) = 4.4; p< .05; Fi(1, 11) = 7.6; p< .05]. Quizás el dato más destacable en esta región es que la interacción fue signifi cativa en el análisis por sujetos [Fs(1, 71) = 5.1; p< .05; Fi(1, 11) = 1.28; p> .05]. Las comparaciones planeadas mostraron una preferencia signifi cativa por SN1 en las oraciones A-I en el análisis por sujetos (p1<.01; p2>.05) y ausencia de diferencias en las oraciones I-A (ambas ps>.05). En la quinta región hubo efectos signifi cativos por sujetos tanto de la Adjunción [Fs(1, 71) = 4.8; p< .05; Fi(1, 11) = 0.93; p> .05] como de la Animacidad [Fs(1, 71) = 4; p< .05; Fi(1, 11) = 3.49; p> .05], en el sentido de que en las oraciones I-A el segmento cinco se leyó 46 ms antes que en las oraciones A-I. La interacción entre estos dos factores fue signifi cativa en el análisis por sujetos [Fs(1, 71) = 4.6; p< .05; Fi(1, 11) = 2.14; p> .05]. De nuevo, hubo una preferencia signifi cativa por SN1 en las oraciones A-I (ps< .01; p2> .05) y ausencia de diferencias signifi cativas en las oraciones I-A (ambas ps> .05). Finalmente, en la sexta región no hubo efectos de Adjunción (ambas Fs > .05), aunque sí hubo efectos de la Animacidad [Fs(1, 71) = 5.2; p< .05; Fi(1, 10) = 24.7; p≤ .001]. En este sentido, se leyó más rápido el segmento seis en las oraciones I-A que en las A-A y en las I-I (ambas ps< .05). Sin embargo, no hubo efectos de interacción entre ambos factores.
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 129 Tabla 5. TR medios en la CR (Región 3), la palabra desambiguadora (Región 4), las dos palabras siguientes (Región 5) y el resto de la oración (Región 6). Tipo de Oración Adjunción Región 3 Región 4 Región 5 Región 6 A-A NP1 884 415 823 704 NP2 875 407 864 713 A-I NP1 890 431 869 675 NP2 878 462 939 695 I-A NP1 857 411 870 635 NP2 848 410 845 638 I-I NP1 882 424 811 673 NP2 862 418 839 724 7 8 8 9 9 1 0 TR(ms) 7 50 8 00 8 50 9 00 9 50 0 00 A A -A A-I I-A I-I SN1 SN2 Figura 7. TRs medios en el segmento 5 en las distintas condiciones experimentales. 4.1.5. Discusión Como ya se avanzó, los resultados de Cuetos y Mitchell (1988) supusieron un cambio de rumbo en el estudio de las oraciones de relativo con doble antecedente, pues difícilmente se sostenía un patrón universal a la hora de desambiguar este tipo de oraciones, tal y como defendía Frazier (1987), entre otros. En todo caso, un dato interesante es que el castellano parece, hasta el momento, uno de los idiomas más consistentes en cuanto a la preferencia por adjuntar la CR al SN1. De hecho, esta es la tendencia que han mostrado en diversas investigaciones los dominantes de esta lengua con
130 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción este tipo de estructuras (e.g., Acuña et al., 2009; Cuetos y Mitchell, 1988; Carreiras et al., 2004). Los experimentos descritos hasta ahora confi rman la preferencia por la adjunción alta en español. En la región tres ni la adjunción, ni el tipo de oración, ni la interacción entre ambos factores resultaron signifi cativos. Por tanto, podemos concluir que en esta región, que es cuando empieza la ambigüedad, no existe todavía ningún tipo de efecto. Sin embargo, en la región cuarta, justo en donde la oración dejaba de ser ambigua, a pesar de que no hubo todavía efectos de adjunción, sí resultó signifi cativo el factor Animacidad. Así, los participantes leyeron más rápidamente el segmento cuatro en las oraciones del tipo A-I, es decir, cuando el sintagma animado estaba en primera posición. Quizás en este caso el efecto se deba a la suma de dos factores: por un lado, la tendencia estructural a la adjunción alta que se viene mostrando en castellano desde el estudio de Cuetos y Mitchell, y por otro, el efecto modulador de un nombre animado, con su alta topicalidad inherente, que hace más probable la adjunción de la CR hacia el sintagma cuyo núcleo posee dicha característica. Posteriormente, en la quinta región, aparecieron los efectos de adjunción. Así, los segmentos de las oraciones desambiguadas hacia SN1 se leyeron signifi cativamente más rápido que los segmentos de las oraciones desambiguadas hacia SN2. Tal y como ocurrió en la región anterior, hubo también efectos del tipo de oración, así como una interacción signifi cativa entre ambos factores. Las diferencias entre las oraciones desambiguadas hacia SN1 y hacia SN2 fueron signifi cativas en todas las condiciones a favor de SN1, salvo precisamente en la condición I-A, en la que hubo una preferencia por SN2, aunque ésta no alcanzó la signifi cación estadística. Si la animacidad no tuviese ningún efecto en la desambiguación de oraciones de relativo de doble antecedente, debería adjuntarse la CR siempre hacia el SN1, independientemente de la naturaleza de ese sintagma. Sin embargo, esta tendencia siempre se da, salvo cuando el sintagma animado aparece en segundo lugar. El hecho de que la preferencia por el SN2 animado no llegue a ser signifi cativa podría deberse a que el efecto de la animacidad no sería tan potente como para contrarrestar la preferencia general por adjuntar la CR al SN1, al menos en este tipo de tarea. En cualquier caso, es la única
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 131 ocasión en la que no aparece la preferencia por SN1 referida habitualmente en castellano. En la sexta región los efectos de la región anterior van desapareciendo. Así, aunque los efectos de la adjunción y el tipo de oración son signifi cativos, no lo es la interacción entre ambos. Además, solo en la condición I-I es signifi cativa la diferencia entre las oraciones desambiguadas hacia SN1 y hacia SN2. De entre todos los tipos de oraciones, la comparación más pertinente es la que comprende las oraciones A-I e I-A, puesto que la longitud de las oraciones es la misma, así como las palabras que las forman. Simplemente se cambiaba el orden de los núcleos del sintagma complejo. Por esa razón, llevamos a cabo un análisis comparando estas dos condiciones, incluyendo todas las regiones mencionadas en el análisis anterior. En la tercera región no hubo ni efecto de Adjunción, ni interacción Adjunción por Animacidad, aunque sí hubo efecto de la Animacidad, de forma que el segmento tres de las oraciones I-A se leyó antes que el de las oraciones A-I. En la cuarta región hubo un efecto marginalmente signifi cativo de la Animacidad, a favor del SN1. En este sentido, de nuevo se leyó más rápido el segmento cuatro de las oraciones I-A frente al segmento cuatro de las oraciones A-I. Además, la interacción entre Adjunción y Animacidad resultó signifi cativa. Así, las diferencias entre las oraciones desambiguadas hacia SN1 y SN2 fueron signifi cativas a favor del SN1 solo en la condición A-I, mostrando de nuevo una preferencia no signifi cativa en la condición I-A a favor del SN2. En el quinto segmento fueron signifi cativos tanto el efecto de la adjunción como el efecto del tipo de oración, así como la interacción de ambos factores, de forma que solo en la condición I-A se leyeron antes las oraciones desambiguadas hacia SN2. Finalmente, en la sexta región, estos efectos se van diluyendo, al aparecer un efecto signifi cativo de la Animacidad, pero no de la Adjunción, ni de la interacción entre ambos factores. Concretamente, se leyeron antes las oraciones I-A. Globalmente, podemos destacar que los efectos de la animacidad en la desambiguación de oraciones de relativo comienzan en la región cuatro, que
132 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción contiene la palabra crítica, desambiguadora, y que son mucho más claros en la región cinco, tanto en el análisis de las cuatro condiciones como en el análisis en el que se comparan específi camente las condiciones A-I e I-A. Esto puede ser debido a las características de la tarea, ya que los sujetos pueden caer en una rutina de pulsar los botones a intervalos regulares (e.g, Mitchell, 1994), haciendo que la desambiguación se posponga hasta una o dos palabras posteriores. Justo es en esta quinta región donde encontramos los efectos más claros, y la tendencia a adjuntar la CR al SN1 es signifi cativa -por sujetos- en todas las condiciones, salvo en la condición I-A, en donde hay una tendencia no signifi cativa hacia SN2. Dichos resultados van en la línea de lo encontrado en el estudio de corpus, salvo que en este último, la proporción de adjunciones hacia SN2 en las oraciones I-A sí fue signifi cativa. Por último, en la región seis desaparecen los efectos y solo se mantiene una preferencia por SN1 en la condición I-I. En suma, parece que la segmentación empleada en este nuevo estudio de lectura autoadministrada -palabra a palabraha facilitado la observación de diferencias entre condiciones. El hecho de que los datos sean signifi cativos por sujetos y no por ítems podría estar indicando que estos resultados tal vez sean difíciles de generalizar a otros materiales. Quizás esto se deba al escaso número de oraciones empleado. Por tanto, en futuros experimentos debería aumentarse el número de oraciones por condición. Estos resultados suponen un apoyo, aunque modesto, al modelo de Ajuste Lingüístico (Mitchell y Cuetos, 1991). En concreto, este conjunto de datos favorecerían la hipótesis de “grano-fi no”, al probar el efecto modulador de la animacidad, una variable de carácter léxico, en el procesamiento on-line de oraciones ambiguas de relativo con doble antecedente. Sin embargo, existe solo una correspondencia parcial entre los resultados de los distintos estudios que han manipulado la variable animacidad en oraciones ambiguas de este tipo. En concreto, en el estudio de corpus se ha mostrado una preferencia signifi cativa por SN1-habitualmente encontrada en castellano- en las condiciones A-A, A-I e I-I. Sin embargo, esta preferencia se invierte en las oraciones I-A, en las que se prefi ere unir la CR al SN2. El patrón es el mismo que encontramos en ambos experimentos de lectura autoadministrada,
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 133 aunque en ninguno de ellos esa tendencia hacia SN2 llega a ser signifi cativa en la condición I-A. Lo que es evidente es que los resultados son diferentes en función de la metodología empleada. Estas discrepancias podrían deberse fundamentalmente a dos razones. Por una parte, la fuente de tales diferencias podría deberse al tipo de medida. En este sentido, mientras que el estudio de corpus es una tarea off-line (se miden productos fi nales del procesamiento), el experimento de lectura autoadministrada es una tarea on-line (se mide cuando la comprensión está teniendo lugar). Por otra parte, también podría ocurrir que los mecanismos de producción (corpus) y comprensión (experimento de lectura autoadministrada) se “comportasen”de forma diferente. Por este motivo decidimos llevar a cabo un nuevo estudio empleando una tarea de producción diferente, ya utilizada por otros autores (e.g., Desmet et al., 2002a) en este ámbito. 4.2. Estudio de compleción de oraciones de relativo con doble antecedente: confi rmando los efectos de la animacidad 4.2.1. Antecedentes En estudios anteriores se ha confi rmado la infl uencia de la animacidad en la desambiguación de oraciones de relativo con doble antecedente en español. En concreto, hemos aportado datos de un estudio de corpus y de dos experimentos de lectura autoadministrada. Los resultados de los estudios de lectura autoadministrada (comprensión) revelan una tendencia no signifi cativa hacia SN2 en las oraciones I-A, mientras que en las demás condiciones se pudo constatar una tendencia signifi cativa en sentido contrario. En el estudio de corpus (producción), sin embargo, la preferencia hacia SN2 en las oraciones I-A es signifi cativa, así como lo es la preferencia por SN1 en el resto de las condiciones. Por tanto, aunque los datos van en una misma dirección, no existe una correspondencia total entre los resultados de comprensión y producción. En otros idiomas, como el holandés y el gallego, se ha manipulado también la variable animacidad en estudios que han empleado otra tarea de producción: completar oraciones.
134 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción En el primero de los estudios de compleción en holandés, Desmet et al. (2002a) emplearon oraciones tomadas de un estudio de corpus anterior (Mitchell y Brysbaert, 1998). Los resultados de uno y otro mostraron una alta correspondencia, evidenciando la infl uencia de un SN1 animado en la desambiguación de oraciones de relativo con doble antecedente. Así, cuando los participantes completaban oraciones con la estructura “NP1– van–NP2–die” (SN1-de-SN2-que), se referían preferentemente al SN1 cuando el núcleo de dicho sintagma era animado y, en cambio, preferían completar la oración refi riéndose al SN2 cuando el núcleo del SN1 era inanimado. En un nuevo estudio de compleción, Desmet et al. (2002a) añadieron 36 oraciones empleadas en otro experimento anterior de movimientos oculares (Mitchell et al., 2000). De esas 36 oraciones, 12 estaban formadas por dos sintagmas animados (A-A), 12 estaban formadas por un SN1 animado y un SN2 inanimado (A-I), y 12 por un SN1 inanimado y un SN2 animado (I-A). En línea con el estudio de compleción anterior, Desmet et al. (2002a) encontraron una preferencia signifi cativa por SN1 en aquellas condiciones en las que el núcleo del SN1 era animado (A-A y A-I). Sin embargo, en la condición en la que el núcleo del SN1 era inanimado y el SN2 animado, se encontró una preferencia signifi cativa por SN2. En gallego también se llevó a cabo un estudio de cuestionario en el que se manipuló la variable animacidad, con las cuatro condiciones descritas anteriormente empleadas en los distintos estudios de castellano (Franco-Grela, 2002; García-Orza et al., 2000). Dicho estudio permitió concluir que la desambiguación de oraciones de relativo en gallego está modulada por la animacidad de los sintagmas que preceden a la CR. Así, se prefi ere adjuntar la CR siempre al SN1, salvo en la condición A-I, que es cuando el nombre humano se sitúa en el SN2. Por tanto, los estudios de producción en los que se manipuló la variable animacidad en holandés y gallego han dado lugar a resultados similares. Con objeto de confi rmar si sucede lo mismo en castellano, llevamos a cabo un estudio de compleción de similares características a los anteriores. 4.2.2. Objetivos 1. Comprobar si en una tarea de compleción de oraciones de relativo con doble antecedente obtenemos una proporción signifi cativa de elecciones hacia SN1.
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 135 2. Aportar nuevos datos de la infl uencia de una variable léxica: la animacidad de los núcleos de los SNs. 3. Analizar hasta qué punto hay correspondencia entre los resultados de tareas de comprensión (lectura autoadministrada) y producción (estudios de corpus y estudios de compleción) y de distintas tareas de producción entre sí. 4. Comparar estos resultados con los de estudios realizados en otros idiomas. 4.2.3. Hipótesis 1. Globalmente, se dará una preferencia por adjuntar la CR al SN1. 2. La animacidad de los SNs afectará a la adjunción de la CR en el sentido siguiente: 2a) En las oraciones que incluyan dos SNs de la misma naturaleza (A-A e I-I), así como en las oraciones en las que se incluye un SN1 animado (A-I) se desambiguará adjuntando la CR al SN1. 2b) En las oraciones en las que el SN1 contenga un nombre inanimado y el SN2 un nombre animado (I-A) se desambiguará la oración adjuntando la CR al SN2. 4.2.4. Método 4.2.4.1.Participantes. En el experimento tomaron parte de manera voluntaria 66 estudiantes de distintas licenciaturas y diplomaturas de las Universidades de Santiago, Vigo, Barcelona y A Coruña, cuya lengua materna y dominante era el castellano. Los participantes tenían edades comprendidas entre los 18 y los 29 años (M = 22,35 y Sx = 4,57) y no disponían de conocimientos previos acerca del proceso estudiado.
142 Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción Tabla 8. Resultados de estudios anteriores sobre CRs ambiguas en castellano, gallego y holandés (*Los datos que aquí se presentan se refi eren al segmento 5). COMPRENSIÓN PRODUCCIÓN CUESTIONARIO LECTURA AUTOADMINISTRADA CORPUS COMPLECIÓN GALLEGO H-H H-NH NH-H NH-NH SN1 SN1 SN1 SN1 SN1 - n.s - n.s SN1 SN2 SN1 SN1 SN1 SN2 SN1 CASTELLANO H-H H-NH NH-H NH-NH SN1 SN1 SN1 SN1 SN1 SN1 n.s SN1* SN1 SN1 SN2 SN1 SN1 SN1 SN2 SN1 HOLANDÉS H-H H-NH NH-H NH-NH SN1 SN2 SN1 SN1 SN1 n.s - SN1 SN1 SN2 SN2 SN1 SN1 SN2 -
Efectos de la animacidad en una tarea de comprensión y en una tarea de producción 143 Si analizamos tanto la tendencia general de adjunción como la infl uencia de la animacidad podemos establecer varias conclusiones. En primer lugar, parece que el funcionamiento del procesador está regido por diversos principios. No podemos decir que el primero de ellos sea universal (en cuanto a que se da en todas las lenguas), pero sí que sería un mecanismo general de procesamiento, pues se ha demostrado que en castellano, en ausencia de manipulación de alguna variable de carácter léxico, es la estrategia de cierre temprano la que predomina a la hora de desambiguar las oraciones con una CR ambigua. Muy probablemente el uso de dicho principio se relacione con la tendencia del sistema a la economía de recursos (Frazier, 1987). En segundo lugar, parece que el procesador computa más fácilmente las estructuras sintácticas que han resultado más frecuentes en el pasado (Cuetos y Mitchell, 1991). No olvidemos que existe una correspondencia entre la tendencia a elegir SN1 en el estudio de corpus y la encontrada en el presente estudio de compleción. Por otra parte, también coincide la frecuencia encontrada en el corpus en cada nivel de la variable animacidad con lo que encontramos en la tarea de compleción. Esto nos remite a los postulados de los modelos de Satisfacción de Restricciones (e.g., MacDonald y Christiansen, 2002), en la medida en que se observa la infl uencia de una variable de carácter léxico en el proceso de desambiguación sintáctica. De esta forma, se confi rma la idea de que la información de carácter gramatical no siempre es el único factor determinante de las preferencias de adjunción en oraciones ambiguas.
La ubicación de las palabras en el espacio afectivo 145 5. La ubicación de las palabras en el espacio afectivo 5.1. El concepto de emoción Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta defi nirla. Es estonces cuando prácticamente nadie afi rma poder entenderla (Wenger, Jones y Jones, 1962, p.3). El estudio de la emoción tiene “una larga historia y un corto pasado”. Así, desde que se empezó a investigar sobre emociones se ha dedicado una gran cantidad de esfuerzo y tiempo a dilucidar diversos aspectos de las mismas y, sin embargo, todavía no se dispone de una teoría integradora que recoja todos los aspectos implicados en su estudio. Tras unos años en los que dominó la Psicología Cognitiva y, por tanto, el estudio de la emoción quedó relegado a un segundo plano, desde fi nales de la década de los 90 del siglo XX el interés por “lo emocional” ha registrado un gran auge en áreas como la psicología, la ciencia cognitiva y las neurociencias. Esto se ha debido al desarrollo de una serie de estudios que han profundizado en la evaluación de los distintos sistemas de respuesta emocional (Borod, Koff, Yecker, Santschi y Schmidt, 1998; Lang, Bradley y Cuthbert, 1999; Tranel, 2000), en el estudio de los sustratos neurofi siológicos de las emociones (Emery y Amaral, 2000; LeDoux, 1996; Panksepp, 1998) y en su infl uencia sobre distintos procesos cognitivos como la memoria (Ochsner y Shacter, 2000), la atención (Lang, Bradley y Cuthbert, 1997) o la toma de decisiones (Damasio, 1994), entre otros. Habitualmente entendemos por emoción una experiencia multidimensional con al menos tres sistemas de respuesta: cognitivo/subjetivo, conductual/ expresivo y fi siológico/adaptativo. Este planteamiento coincide con el modelo tridimensional propuesto por Peter Lang (1968). Desde esta perspectiva, para poder llegar a comprender una emoción es necesario atender a: a) cómo el sujeto se siente ante ella y lo que esto le lleva a pensar, b) todo el elenco de reacciones o modifi caciones fi siológicas que tienen lugar en presencia de dicho estímulo y c) las diferentes conductas que surgen como consecuencia o reacción ante un estímulo emocional. Imaginemos que vamos por la calle y nos encontramos con una persona que lleva una pistola en la mano y tiene intención de atacarnos. Nuestra reacción inmediata es sentir miedo (vivencia subjetiva), nuestro corazón
146 La ubicación de las palabras en el espacio afectivo late más rápidamente (reacción fi siológica) y, como consecuencia, tenemos una reacción de huida (comportamiento). Cada uno de estos aspectos puede adquirir especial relevancia en una emoción en concreto, en una persona en particular o ante una situación determinada. En muchas ocasiones, las diferencias entre los distintos modelos teóricos de la emoción se deben únicamente al papel que otorgan a cada una de estas variables. Muchas de las actividades que realizamos de forma cotidiana (leer el periódico, ver las noticias, etc.) llevan asociada una experiencia emocional de mayor o menor intensidad y de diferente cualidad. Desde los inicios de la psicología científi ca, ha habido múltiples y sucesivos intentos de distinguir y categorizar los diferentes elementos que componen una emoción. Quizá la más conocida sea la teoría tridimensional del sentimiento de Wundt (1896), que defi ende que éste se puede analizar en función de las combinaciones de tres dimensiones: 1) hedonista, de agrado-desagrado, 2) según la actividad nerviosa, de excitación-calma y 3) de carácter psicológico, de tensiónrelajación. Según este autor, cada una de las emociones puede entenderse como una combinación específi ca de las dimensiones que acabamos de mencionar. A partir del planteamiento de Wundt se han propuesto diferentes variables que caracterizarían a las emociones (e.g., Schlossberg, 1954; Ungen, Levy y Scholossberg, 1958, cit. en Chóliz, 2005). No obstante, las únicas dimensiones que son aceptadas por prácticamente todos los autores son la de agrado-desagrado y la intensidad de la reacción emocional (Zajonc, 1980). Aunque este planteamiento posibilita una clasifi cación de todos los estados emocionales y su ubicación en el espacio afectivo, no permitiría diferenciarlos en función de su contenido, de forma que emociones tan distintas como el odio o la vergüenza serían evaluadas como muy desagradables e intensas, independientemente de los matices conceptuales que las diferencian. Sobre todo en la actualidad, la caracterización afectiva se realiza con distintos tipos de estímulos (imágenes, sonidos o palabras), evaluándose la llamada “valencia” emocional y la intensidad o arousal, lo que resulta de gran interés para conocer mejor el fenómeno de las emociones, como veremos más adelante. Así, recapitulando lo expuesto hasta el momento, podríamos defi nir una emoción como “una experiencia afectiva en cierta medida agradable o desagradable, que supone una
La ubicación de las palabras en el espacio afectivo 147 cualidad fenomenológica característica y que compromete tres sistemas de respuesta: cognitivo-subjetivo, conductual-expresivo y fi siológicoadaptativo” (Chóliz, 2005, p.3). Una vez que se inició el estudio científi co de las emociones, unas de las líneas más prolífi cas fue la investigación sobre los procesos psicofi siológicos implicados en la emoción, que surge a partir de la polémica James-Cannon. En concreto, se trataba de averiguar si se pueden diferenciar las emociones en función de sus respuestas fi siológicas (Alcaraz, 1990). Desde la teoría de James se defi ende que diferentes emociones se acompañan de distintas respuestas fi siológicas, esto es, a cada sensación emocional le corresponde un patrón de respuestas corporales diferentes. Frente a esta postura, Cannon (1927) considera que las respuestas fi siológicas no serían específi cas de cada estado emocional, sino que su papel se reduce a la preparación del organismo. En cualquier caso, todas las emociones tienen alguna función que las dota de gran utilidad, permitiendo que el sujeto actúe manifestando reacciones conductuales altamente adaptativas, con independencia del estado afectivo que generen. Incluso las emociones desagradables, aquéllas que pretendemos evitar en numerosas ocasiones, tienen importantes funciones tanto en la adaptación social como en el ajuste personal. Según Reeve (1994), la emoción tiene tres funciones principales: a) adaptativa, b) social y c) motivacional. En primer lugar, nuestro bagaje emocional tiene un extraordinario valor de supervivencia y esta importancia se ve confi rmada por el hecho de que las emociones han terminado integrándose en el sistema nervioso en forma de tendencias innatas y automáticas. Podemos decir, por tanto, que quizá una de las funciones más importantes de la emoción sea la de preparar al organismo para que ejecute de forma efi caz la conducta exigida por las condiciones ambientales, movilizando la energía necesaria para ello, así como dirigiendo la conducta (de acercamiento o distanciamiento) hacia un objetivo determinado. La relevancia de las emociones como mecanismo adaptativo ya fue puesta de manifi esto por Darwin (1872/1984), quien argumentó que las emociones sirven para facilitar la conducta apropiada, lo
148 La ubicación de las palabras en el espacio afectivo cual le confi ere un papel de 2 los procesos menos sometidos al principio de la selección natural (Chóliz y Tejero, 1995). Por otra parte, las emociones tendrían la función de favorecer la conducta apropiada. En este sentido, la expresión de las emociones permite a los demás predecir el comportamiento asociado a las mismas, lo cual tiene un indudable valor en los procesos de relación interpersonal. Emociones como la felicidad favorecen los vínculos sociales y las relaciones interpersonales, mientras que la ira puede generar respuestas de evitación o de confrontación. De cualquier forma, la expresión de las emociones puede considerarse como una serie de estímulos discriminativos que facilitan la realización de las conductas apropiadas por parte de los demás. La propia represión de las emociones también tiene una evidente función social. La función motivacional de las emociones sería congruente con la existencia de las dos dimensiones principales de las mismas: dimensión de agrado-desagrado e intensidad de la reacción afectiva. La relación entre motivación y emoción no se limita al hecho de que en toda conducta motivada se producen reacciones emocionales, sino que una emoción puede determinar la aparición de la propia conducta motivada, dirigirla hacia determinado objetivo y hacer que se ejecute con intensidad. Podemos concluir, por tanto, que toda conducta motivada produce una reacción emocional y, a su vez, la emoción facilita la aparición de unas conductas motivadas y no de otras. Como hemos comentado, no es sencillo dar una defi nición clara, completa y precisa de la emoción. De igual manera que no hay una única defi nición, tampoco existe un solo modelo teórico sobre dicho fenómeno. Una de las razones de la variedad de modelos teóricos acerca de la emoción se debe a que cada orientación incide especialmente sobre algunas de las variables que la conforman. A partir de estas variables, los diferentes modelos llevan a cabo sus desarrollos conceptuales e inician el estudio de las emociones a través de procedimientos metodológicos alternativos. El término “variables” se emplea tanto en las perspectivas tradicionales como en la más contemporánea, la perspectiva dimensional. Sin embargo, dentro de este último enfoque este término se sustituye por el de “dimensión”.
La ubicación de las palabras en el espacio afectivo 149 Por tanto, los términos “variable” y “dimensión” se podrían considerar sinónimos en este contexto. Las principales perspectivas en el estudio de la emoción son las siguientes: a) evolucionista (con Darwin como principal punto de referencia), b) psicofi siológica (seguidoras de la tradición de James), c) neurológica (cuyos desarrollos teóricos se inician con Cannon), d) conductista (cuyo máximo representante podría considerarse Watson), e) teorías de la activación (con diferentes autores, entre los cuales Lindsley es, quizás, el más representativo) y f) teorías cognitivas (desarrolladas a partir de los experimentos de Schachter y, en la actualidad, una de las más representativas). En último lugar, pero no por ello menos importante, estaría la perspectiva dimensional de las emociones, de cuyo marco partimos para seleccionar las palabras que emplearemos en nuestros experimentos. Esta teoría ha cambiado considerablemente la metodología empleada en el estudio de las emociones. 5.2. Principales aproximaciones al estudio de la emoción En la investigación contemporánea sobre emociones destacan dos tradiciones bien distintas en cuanto a su organización: el modelo discreto y el modelo dimensional. Se podría opinar que realmente son dos enfoques alternativos de investigación, pero podemos considerarlos complementarios; así, por ejemplo, si categorizamos, intentamos describir y diferenciar cada estado emocional; en cambio, desde la propuesta dimensional, intentaremos encontrar qué elementos son comunes a todos ellos. Esta complementariedad ha sido señalada por diferentes autores con orientaciones distintas (Izard, Libero, Putnam y Haynes, 1993; Plutchik, 1980; Russell, 1991; Watson y Clark, 1992, entre otros). 5.2.1. Las emociones como categorías La aproximación discreta o de categorías básicas es de inspiración Jamesiana y considera que los estados emocionales son perfectamente diferenciables unos de otros en función, por ejemplo, de los patrones fi siológicos subyacentes. En este sentido, Watson afi rmaba que la palabra “miedo” o la palabra “amor” son las denominaciones que damos a patrones
150 La ubicación de las palabras en el espacio afectivo específi cos de cambios fi siológicos, de modo que, al reconocer un patrón fi siológico particular en otro individuo, estamos reconociendo la emoción particular que está experimentando (Lyons, 1980). Por otra parte, unas emociones se pueden distinguir de otras en función de la expresión facial. En este sentido, diversos autores han presentado sus propios listados de categorías emocionales. Así, por ejemplo, Ekman estableció hasta 6 emociones básicas, a cada una de las cuales le correspondería una expresión facial de carácter universal (Ekman, 1984); Sylvan Tomkins (1980) planteó la existencia de ocho emociones básicas. Por otra parte, Frijda (1987) destacó la existencia de cinco emociones, semejantes a las de Ekman, salvo en lo que se refi ere a la sorpresa (LeDoux, 1996). En defi nitiva, esta aproximación teórica mantendría que el espacio emocional está constituido por un conjunto de estados afectivos discretos y específi cos, que son fácilmente reconocibles y fundamentalmente diferentes unos de otros, como el miedo, la alegría o la ira (Ekman y Friesen, 1986; Ekman y Rosenberg, 1997; Izard, 1991, 1997; Katsikitis, 1997; Levenson, 1992). A pesar de que muchos autores han optado por la categorización emocional y de que existen datos favorables a esta especifi cidad fi siológica tanto en el ámbito de la activación autonómica y somática como en el de la cortical, hay pocos datos respecto a los patrones de activación. Además, diversos autores no parecen ponerse de acuerdo en cuanto al número de emociones básicas y las medidas de emociones distintas tienden a estar fuerte y sistemáticamente interrelacionadas (Watson y Clark, 1997). Por tanto, se está lejos de confi rmar empíricamente esta perspectiva categorial (Vila y Fernández, 1990). 5.2.2. La perspectiva dimensional de las emociones Esta considerable inespecifi cidad sugiere que el espacio afectivo podría estar defi nido por un número mucho menor de dimensiones generales no específi cas, sobre las cuales se localizarían los estados emocionales concretos. Así, la estructura afectiva quedaría defi nida por dos dimensiones bipolares: la valencia afectiva (con un rango que va desde lo agradable a lo desagradable) y el arousal o activación (cuyo rango va desde la excitación a la calma). No debemos dejar de mencionar una tercera dimensión –control o dominancia-, cuyo peso es mucho menor (Bradley y Lang, 1999), que a los sujetos les resulta más complicada de entender y de la que hoy en día se
La ubicación de las palabras en el espacio afectivo 151 sabe que correlaciona muy alto con la dimensión de valencia (Lang et al., 1999). Estos conceptos que se acaban de exponer constituyen la propuesta de los modelos dimensionales, que tienen sus raíces en Wundt (1896) y Schlossberg (1954) y han sido adoptadas posteriormente por diversos autores. Sin embargo, también hay diferencias entre unos autores y otros a la hora de defi nir sus dimensiones básicas. Así, nos podemos encontrar con autores para los que la dimensión básica que determina el tipo de emoción es el nivel de activación fi siológica, colocado en un continuo, desde un nivel de relajación a uno de alta activación. Gray (1982), por ejemplo, establece un sistema tridimensional de la activación, con un sistema de activación conductual (aproximación–evitación activa), un sistema de inhibición conductual (evitación pasiva y extinción) y un sistema de activación no específi co o arousal (dimensión energética) (Vila y Fernández, 1990). Pero la mayoría de los investigadores hacen más bien referencia a dimensiones cualitativas, como las emociones positivas y negativas (Ortony, Clore y Collins, 1988; Shaver, Schwartz, Kirson y Oconnor, 1987). Por ejemplo, Osgood y sus colaboradores, mediante el Diferencial Semántico, establecieron un continuo en la valencia afectiva, desde atracción y placer hasta aversión y displacer (Osgood, Suci y Tannenbaum, 1957, citado en Lang, 1995). En este marco conceptual se va desarrollando el modelo presentado por Peter Lang y su equipo (1995), que defi ende una estructura bidimensional de las emociones. Se asume, sin embargo, que las manifestaciones de estas emociones son enormemente variadas, en términos de conductas funcionales, lenguaje evaluativo y expresivo y también en términos de cambios fi siológicos (Lang, 1995). Estos elementos son los que le dan “color” y “profundidad” a la emoción, permitiendo que el repertorio de manifestaciones emocionales sea tan amplio. Con esto, se podría decir que se da un acercamiento a la perspectiva discreta o categorial de la emoción, ya que propone la existencia de diferencias en las manifestaciones de unos estados emocionales y otros, aunque no entra en listarlos y describirlos. Por lo tanto, el modelo defendido por Lang tiene un carácter integrador entre dos tendencias o conceptualizaciones diferentes de un mismo fenómeno. A pesar de la complejidad de las manifestaciones emocionales asumida por Peter Lang, este autor propone que en la base de todo el fenómeno
254 Referencias Bibliográfi cas Just, M. A. y Carpenter, P. A. (1992). A Capacity Theory of Comprehension: Individual Differences in working memory. Psychological Review, 1, 122-149. Kaan, E., Harris, A., Gibson, E. y Holcomb, P. (2000). The P600 as an index of syntactic integration diffi culty. Language and Cognitive Processes, 15, 159–201. Kaan, E. y Swaab, T.Y. (2003). Electrophysiological evidence for serial sentence processing: a comparison between non-preferred and ungrammatical continuations. Cognitive Brain Research, 17, 621–35. Kamide, Y. y Mitchell, D. (1997). Relative clause attachment: non determinism in Japanese parsing. Journal of Psycholinguistic Research, 26, 247-254. Katsikitis, M. (1997). Classifi cation of facial expressions of emotions: a multidimensional scaling approach. Perception, 26, 613–626. Kensinger, E. A. y Schacter, D. L. (2006). Processing emotional pictures and words: Effects of valence and arousal. Cognitive, Affective, and Behavioral Neuroscience, 6, 110-126. Kimball, J. (1973). Seven principles of surface structure parsing in natural language. Cognition, 2, 15-47. Kindt, M., y Brosschot, J. F. (1999). Cognitive bias in spider phobic children: Comparison of a Pictorial and Linguistic Spider Stroop. Journal of Psychopathology and Behavioral Assessment, 21, 207-220. King, J. y Just, M. A. (1991). Individual differences in syntactic processing: The role of working memory. Journal of Memory and Language, 30, 580-602. Kissler, J., Assadollahi, R. y Herbert, C. (2006). Emotional and semantic networks in visual word processing : insights from ERP studies. Progress in Brain Research, 156, 147- 184. Kissler, J., Herbert, C., Peyk, P. y Junghöfer M. (2007). ‘Buzzwords’– Early cortical responses to emotional words. Psychological Science, 18(6), 475-480. Kissler, J., Herbert, C., Winkler, I. y Junghöfer, M. (2009) Emotion and attention in visual word processing: An EEG study. Biological Psychology, 80(1), 75-83. Kluender, R. y Kutas, M. (1993). Bridging the gap: Evidence from ERPs on the processing of unbounded dependencies. Journal of Cognitive Neuroscience, 5, 196-214. Konorski, J. (1967). Integrative activity of the brain: An interdisciplinary approach. Chicago: University Chicago Press. Kutas, M. y Hillyard, S. A. (1983). Event-related brain potentials to grammatical errors and semantic anomalies. Memory and Cognition, 11, 539-550. Lakoff, R. (1987). Women, Fire, and Dangerous Things: What Categories Reveal about the Mind. Chicago: University of Chicago Press. Lambrecht, K. (1987). On the status of SVO sentences in French discourse. En R. Tomlin (Ed.), Coherence and grounding in discourse, vol. XI, (pp.217-261). Amsterdam: John Benjamins.
Referencias Bibliográfi cas 255 Lang, P. J. (1968). Fear reduction and fear bahavior: Problems in treating a construct. En J. Schlien (Ed), Research in Psychoterapy, vol. III, (pp.90-103). Washington, DC: American Psychiatric Press. Lang, P. J. (1979). Language, image and emotion. En P. Plinner, K. R. Blankstein y I. M. Spiegel (Eds.), Perception of Emotion in Self and Others. New York: Plenum Press. Lang, P. J. (1980). Behavioral treatment and bio-behavioral assessment: Computer applications. En J. B. Sodowski, J.H Johnson y T.A. Williams (Eds.), Technology in mental Health care delivery systems (pp. 119-137). Norwood, N.J., Ablex. Lang, P. J. (1985). The cognitive psychophysiology of emotion: Fear and anxiety. En A. Tuma y J. Maser (Eds.), Anxiety and the anxiety disorders (pp. 131-170). Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum associates. Lang, P. J. (1993). The network model of Emotion: Motivacional connections. En R. Wyer y T. Srull. Perspectives of anger and emotion: Advances in Social Cognition, vol. VI, (pp. 109-133). Lang, P. J. (1994). The motivational organization of emotion: Affect-refl ex connections. En S. H. M. Van Goozen, N. Van de Poll y J. A. Sergeant (Eds.), Emotions: Essays on emotion theory (pp.61-39). New York: Lawrence Erlbaum, Hillsdale. Lang, P. J. (1995). The emotion probe: Studies of motivation and attention. American Psychology, 50, 372-385. Lang, P. J., Bradley, M. M. y Cuthbert, B. N. (1990). Emotion, attention and the startle refl ex. Psychological Review, 97, 377-395. Lang, P. J., Bradley, M. M. y Cuthbert, B. N. (1997). Motivated attention: Affect, activation an action. En P.J Lang, P.J Simons y M. Balaban, (Eds.), Attention and Orienting: Sensory and motivational process (pp.97-135). Erlbaum, Hillsdale: New York. Lang, P. J., Bradley, M. M. y Cuthbert, B. N. (1999). Internacional affective picture system (IAPS): Instruction manual and affective ratings (Tech. Rep. No. A-4). Gainesville, FL: University of Florida, The Center for Research in Psychophysiology. Lang, P. J., Greenwald, M. K., Bradley, M. M. y Hamm, A. O. (1993). Looking at pictures: Affective, facial, visceral, and behavioral reactions. Psychophysiology, 30, 261-273. Langacker, R. W. (1986). An Introduction to Cognitive Grammar. Cognitive Science, 10, 1-40. LeDoux, J. (1996). The Emotional Brain. Simon y Schuster, New York, 384. Levenson, R. W. (1992). Empathy: A psysiological sustrate. Journal of Personality and Social Psychology, 63, 234- 246. Liu, B., Zhixing, J., Zhongning, W. y Hu, Y. (2010). The interaction between pictures and words: evidence from positivity offset and negativity bias. Experimental Brain Research, 201, 141-153. Li, P. y Yip, M. (1996). Lexical ambiguity and context effects in spoken word recognition: Evidence from Chinese. En G. Cottrell (Eds.), Proceedings of the 18th Annual Conference of the Cognitive Science Society. Hillsdale, NJ: Erlbaum.
256 Referencias Bibliográfi cas Long, D. L. y Prat, C. S. (2008). Individual differences in syntactic ambiguity resolution: Readers vary in their use of plausibility information. Memory and Cognition, 36(2), 375-391. López, I. (2003). Evaluating current theories of syntactic processing: The relative-clause attachment ambiguity in the Galician language. Tesis doctoral no publicada, Universidad de Santiago de Compostela. Lourenço-Gomes, M. C. (2003). Efeito do comprimento do constituinte na interpretação fi nal de orações relativas estruturalmente ambíguas: Um estudo baseado na hipótese da prosódia implícita. Tesis doctoral no publicada, Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil. Lyons, W. (1980). Emotion. Cambridge: Cambridge University Press. MacDonald, M. C. (1994). Probabilistic constraints and syntactic ambiguity resolution. Language and Cognitive Processes, 9, 157-201. MacDonald, M. C. (1997). Lexical representation and sentence processing: An introduction. Language and Cognitive Processes, 12, 121-136. MacDonald, M. C. y Christiansen, M. H. (2002). Individual differences without working memory: A reply to Just y Carpenter y Waters y Caplan. Psychological Review, 109, 35-54. MacDonald, M. C., Just, M. A. y Carpenter, P. A. (1992). Working memory constraints on the processing of syntactic ambiguity. Cognitive Psychology, 24, 56-98. MacDonald, M. C., Pearlmutter, N. J. y Seidenberg, M. S. (1994a). Lexical nature of syntactic ambiguity resolution. Psychological Review, 101, 676-703. MacDonald, M. C., Pearlmutter, N. J. y Seidenberg, M. S. (1994b). Syntactic ambiguity resolution as lexical ambiguity resolution. En C. Clifton, L. Frazier y K. Rayner (Eds.), Perspectives on sentence processing (pp. 123-153). Hillsdale, NJ: Erlbaum. MacDonald, M. C., Just, M. A. y Carpenter, P. A. (1992). Working memory constraints on the processing of syntactic ambiguity. Cognitive Psychology, 24, 56-98. MacDonald, M. C. y Thorton, R. (1996). Constriant-Based Models and modifi cation ambiguities. Póster presentado en el IX Annual CUNY Conference on Human Sentence Processing, New York, Marzo. MacWhinney, B. y Bates, E. (Eds.), (1989). The crosslinguistic study of sentence processing. New York: Cambridge University Press. Maia, M., Costa, A., Fernández, E. y Lourenço-Gomes, M. C. (2004). A compreensão de orações relativas ambíguas em Português Brasileiro e Europeu: Um estudo comparativo. Revista Abralin, 3(1,2), 11-39. Maia, M., Fernández, E., Costa, A. y Lourenço-Gomes, M. C. (2006). Early and late preferences in relative clause attachment in Portuguese and Spanish. Journal of Portuguese Linguistics, 5, 227-250. Maia, J. y Maia, M. (2005). The Comprehension of relative clauses by monolingual and bilingual speakers of portuguese and english. Comunicación presentada en el IV
Referencias Bibliográfi cas 257 Congresso de la Sociedad Internacional de Português como Segunda Língua - SIPLE, Noviembre. Marsh, R. L., Meeks, J. T., Hicks, J. L., Cook, G. I., y Clark-Foos, A. (2006). Concreteness and item-to-list context associations in the free recall of items differing in context variability. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 32, 1424 - 1430. Marslen-Wilson, W. D. (1975). Sentence perception as an interactive parallel process. Science, 189, 226-228. McClelland, J. L. (1987). The case for interactionism in language processing. En M. Coltheart (ed.), Attention and Performance XII: The Psychology of reading (pp. 3-36). London: Lawrence Erlbaum Associates. McClosey, M., Wible, C. G. y Cohen, N. J. (1988). Is there a special fl ashbulb-memory mechanism? Journal of Experimental Psychology: General, 117, 171-181. Mikels, J. A, Fredrickson, B. L., Larking, G. R., Lindberg, C. M., Maglio, S. J. y Reuter- Lorenz, P. A. (2005). Emotional category data on images from the IAPS. Behaviour Research Methods, 37 (4), 626-630. Milne, R. (1982). Predicting garden path sentences. Cognitive Science, 6, 349-373. Mitchell, D. C. (1994). Sentence parsing. En M. Gernsbacher (Ed.) Handbook of Psycholinguistics (pp 375-409). New York: Academic Press. Mitchell, D. C. y Brysbaert, M. (1998). Challenges to recent theories of crosslinguistic variation in parsing: Evidence from Dutch. En D. Hillert (Ed.), Sentence Processing: A cross-linguistic perspective (pp. 313-335). New York: Academic Press. Mitchell, D. C., Brysbaert, M., Grondelaers, S. y Swanepoel, P. (2000). Modifi er attachment in Dutch: Testing aspects of construal theory. En A. Kennedy, R. Radach, D. Heller y J. Pynte (Eds.), Reading as a perceptual process (pp. 493-516). Oxford: Elsevier. Mitchell, D. C. y Corley, M. M. B. (1994). Immediate biases in parsing—Discourse effects or experimental artifacts. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition, 20, 217-222. Mitchell, D. C. y Cuetos, F. (1991). The origins of parsing strategies. En C. Smith (Ed.), Current issues in natural language processing (pp. 1-12). Austin, Texas: University of Texas. Mitchell, D. C., Cuetos, F. y Corley, M. M. B. (1992). Statistical versus linguistic determinants of parsing bias: Crosslinguistic evidence. Paper presented at the 5th Annual CUNY Conference on Human Sentence Processing, CUNY Graduate Center, New York, Marzo. Mitchell, D. C., Cuetos, F., Corley, M. M. B. y Brysbaert, M. (1995). Exposure-based models of human parsing: Evidence for the use of coarse-grained (non-lexical) statistical records. Journal of Psycholinguistic Research, 24, 469-488. Mitchell, D. C., Cuetos, F. y Zagar, D. (1990). Reading in different languages: Is there a universal mechanism for parsing sentences? En D. Balota, G. B. Flores d›Arcais y K.
258 Referencias Bibliográfi cas Rayner (Eds.), Comprehension processes in reading (pp. 285-302). Hillsdale, N.J.: Erlbaum. Miyamoto, E. T. (1998). A low attachment preference in Brazilian Portuguese relative clauses. Comunicación presentada en AMLaP-98, Friburgo, Alemania, Septiembre. Miyamoto, E. T. (1999). Relative clause attachment in Brazilian Portuguese. Tesis doctoral no publicada, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, MA. Miyamoto, E. T. (2005). Orações relativas ambíguas e a homogeneidade do processamento desentenças. En M.Maia e I. Finger (Eds), Processamento da Linguagem (pp. 71-90). Pelotas: Educat. Miyamoto, E. T., Gibson, E., Pearlmutter, N. J., Aikawa, T. y Miyagawa, S. (1999). A U- shaped relative clause attachment preference in Japanese. Language and Cognitive Processes, 14, 663-686. Mogg, K. y Bradley, B. P. (1998). A cognitive-motivational analysis of anxiety. Behaviour Research and Therapy, 36(9), 809-848. Mogg, K. y Bradley, B. P. (1999). Some methodological issues in assessing attentional biases for threatening faces in anxiety: a replication study using a modifi ed version of the probe detection task. Behaviour Research and Therapy, 37, 595–604. Moltó, J. (1995). Psicología de las emociones. Entre la biología y la cultura. Valencia: Albatros. Moltó, J., Montañés, S., Poy, R., Segarra, P., Pastor, M. C., Tormo, M. P., Ramírez, I., Hernández, M. A., Sánchez, M., Fernández, M. C., y Vila, J. (1999). Un nuevo método para el estudio experimental de las emociones: El Internacional Affective Picture System (I.A.P.S.), adaptación española. Revista de psicología general y aplicada, 52, 55-87. Monnier, C. y Syssau, A. (2008). Semantic contribution to verbal short-term memory: Are pleasant words easier to remember than neutral words in serial recall and serial recognition? Memory and Cognition, 36, 35-42. Morris, R. K. (1994). Lexical and message-level sentence context effects on fi xation times in reading. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 20, 92-103. Neville, H. J., Nicol, J., Barss, A., Forster, K. I. y Garrett, J. F. (1991). Syntactically based sentence processing classes: evidence from event-related brain potentials. Journal of Cognitive Neuroscience, 3, 151-165. Núñez-Peña, M. I., Corral, M. J. y Escera, C. (2004). Potenciales evocados cerebrales en el contexto de la investigación psicológica: una actualización. Anuario de Psicología, 35(1), 3-21. Ochsner, K. N. y Schacter, D. L. (2000). A social-cognitive neuroscience approach to emotion and memory. En J. C. Borod (Ed.), The Neuropsychology of emotion (pp. 163- 193). New York: Oxford University Press.
Referencias Bibliográfi cas 259 Öhman, A., Flykt A. y Esteves, F. (2001). Emotion drives attention: Detecting the snake in the grass. Journal of Experimental Psychology: General, 130, 466-478. Öhman, A., Lundqvist, D. y Esteves, F. (2001). The face in the crowd revisited: A threat advantage with schematic stimuli. Journal of Personality and Social Psychology, 80, 381–396. Oldfi eld, R. C. (1971). The assessment and analysis of handedness: The Edinburgh inventory. Neuropsychologia, 9, 97-113. Ortony, A., Clore, G. L. y Collins, A. (1988). The Cognitive Sstructure of Emotions. Cambridge: Cambridge Univ. Press. Osgood, C., Suci, G. y Tannenbaum, P. (1957). The measurement of meaning. Urbana, IL: University of Illinois. Osterhout, L. y Holcomb, P. J. (1992). Event-related brain potentials elicited by syntactic anomaly. Journal of Memory and Language, 31, 785-806. Panksepp, J. (1998) Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. New York: Oxford University Press. Papadopoulou, D. (2002). Cross-linguistic variation in sentence processing: evidence from relative clause attachment preferences in Greek. Tesis doctoral no publicada, University of Essex, UK. Papadopulou, D. y Clahsen, H. (2006). Ambiguity resolution in sentence processing: The role of lexical and contextual information. Journal of Linguistics, 42, 109-138. Patrick, C. J., Bradley, M. M. y Lang, P. J. (1993). Emotion in the criminal psychopath. Journal of Abnormal Psychology, 102, 82-92. Pearlmutter, N. J. (2000). Linear versus hierarchical agreement feature processing in comprehension. Journal of Psycholinguistic Research, 29, 89–98. Pearlmutter, N. J. y MacDonald, M. C. (1992). Plausibility effects in syntactic ambiguity resolution. Proceedings of the 14th Annual Meeting of the Cognitive Science Society, 498–503. Hillsdale, NJ, Erlbaum. Pinker, S. (1994). The Language Instinct. London: Penguin. Piñeiro, A. (2006). Estrategias de adjunción ante cláusulas de relativo en castellano: El papel de las variables léxicas en medidas on-line y de corpus. Tesina de licenciatura no publicada. Universidad de Santiago de Compostela. Piñeiro, A., Fraga, I., García-Orza, J. y Acuña, J. C. (2007). La animacidad en el completamiento de oraciones ambiguas en gallego y castellano. Póster presentado en el VIII Simposium de Psicolingüística, Palma de Mallorca, España, Abril. Piñeiro, A., Galdo, S., Fraga, I., Acuña-Fariña, C. y Barber, H. (2009). Adjunción de cláusulas de relativo ambiguas a nombres emocionales: un estudio de potenciales evocados. Comunicación presentada en el IX Symposium de Psicolingüística. Santiago de Compostela, Abril.
260 Referencias Bibliográfi cas Piñeiro, A., Galdo, S., Fraga, I., Acuña-Fariña, C. y Comesaña, M. (2010). Relative clause attachment to emotion nouns: an ERP study. Comunicación presentada en la VII Conferencia SEPEX, Granada, Abril. Piñeiro, A., Ledo, A., Fraga, I. y Acuña-Fariña, J. C. (2010). The role of the experimental list in ambiguous relative clause attachment: Two completion studies. Póster presentado en en la VII Conferencia SEPEX, Granada, Abril. Plutchik, R. (1980). A general psychoevolutionary theory of emotion. En R. Plutchik y H. Kellerman (Eds.), Emotion: Theory, research, and experience: Vol. 1. Theories of emotion (pp. 3-33). New York: Academic. Pollatseck, A. y Well, A. D. (1995). On the use of counterbalanced designs in cognitive research: A suggestion for a better and more powerful analysis. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition, 21, 785-794. Pratto, F. y John, O. P. (1991). Automatic vigilance: The attention-grabbing power of negative social information. Journal of Personality and Social Psychology, 61, 380–391. Pynte, J. y Colonna, S. (2001). Competition between primary and non-primary relations during sentence comprehension. Journal of Psycholinguistic Research, 30, 569-599. Quinn, D., Fernández, E., de Almeida, R. G., Bradley, D. y Fodor, J. D. (2001). Prosodic Phrasing predicts RC attachment in French and English silent reading. Póster presentado en la 7ª Conferencia AMLap, Saarbrücken, Septiembre. Rayner, K., Carlson, A. y Frazier, L. (1983). The interaction of syntax and semantics during sentence processing: Eye movements in the analysis of semantically biased sentences. Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior, 22, 358-374. Rayner, K. y Duffy, S. (1986). Lexical complexity and fi xation times in Reading: Effects of word frequency, verb complexity and lexical ambiguity. Memory and Cognition, 14, 191-201. Rayner, K., Warren, T., Juhasz, B. J. y Liversedge, S. P. (2004). The effect of plausibility on eye-movements in reading. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 30, 1290-1301. Real Academia Española. Vigésima segunda edición. (2001). Redondo, J. y Fernández-Rey, J. (2010). Reconocimiento de fotografías de contenido emocional: Efectos de la valencia cuando se controla el arousal. Psicológica, 31, 65-86. Redondo, J., Fraga, I. y Padrón, I. (2005). Adaptación al castellano del ANEW (Affective norms for English words): Datos preliminares. Póster presentado en el VIII Symposium de Psicolingüística. Valencia, Abril. Redondo, J., Fraga, I., Padrón, I. y Comesaña, M. (2007). The Spanish adaptation of ANEW (Affective Norms for English Words). Behavior Research Methods, 39, 600-606. Reeve, M. J. (1994.) Motivación y Emoción. Madrid: Mc Graw Hill. Ribeiro, A. J. (2005). Late closure em parsing no Português do Brasil. En M. Maia e I. Finger (Eds), Processamento da linguagem (pp. 51-70). Pelotas: Educat.
Referencias Bibliográfi cas 261 Russell, J. A. (1991). Culture and the categorization of emotions. Psychological Bulletin, 110, 426-450. Salillas, E. (2006). Variables prosódicas en el procesamiento de ambigüedades de cláusula de relativo con doble antecedente. Tesis Doctoral no Publicada, Universidad de la Laguna, Tenerife, España. Sánchez, M., Fernández, M. C., López, F. y Vila, J. (2002). Modulación de refl ejos defensivos por claves contextuales: Efecto de la luz-oscuridad ambiental. Acción Psicológica, 2, 43-49. Sánchez, M., Ruiz-Padial, E., Pérez, N., Fernández, M. C., Cobos, P. y Vila, J. (2000). Modulación emocional de los refl ejos defensivos mediante visualización de imágenes afectivas. Psicothema 14, 702-707. Schimmack, U. (2005). Attentional interference effects of emotional pictures: Threat, negativity, or arousal? Emotion, 5, 55-66. Schirmer, A., Kotz, S. A. y Friederici, A. D. (2005). On the role of attention for the processing of emotions in speech: Sex differences revisited. Cognitive Brain Research, 24, 442-452. Schneirla, T. C. (1959). An evolutionary and developmental theory of biphasic process underlying approach and withdrawal. En M. R. Jones (Ed.), Nebraska Symposium on Motivation (pp. 1-42). Lincoln: University of Nebraska Press. Schlossberg, H. (1954). Three dimensions of emotion. Psychological Review, 61, 81–88. Sebastián-Gallés, N., Martí, M. A., Carreiras, M., y Cuetos, F. (2000). LEXESP: una base de datos informatizada del español. Barcelona: Universitat de Barcelona. Sekerina, I. A. (1999).The Scrambling Complexity Hypothesis and Processing of Split Scrambling Constructions in Russian. Journal of Slavic Linguistics, 7(2), 218-265. Sekerina, I. A. (2002).The Late Closure Principle vs. the Balance Principle: Evidence from On-Line Processing of Ambiguous Russian Sentences. En P.Costa y J.Frasek (Eds), Current Approaches to Formal Slavic Linguistics. Contributions of the Second European Conference on Formal Description of Slavic Languages FDSL II. Potsdam Meeting 1997 (pp. 205-217). Germany: Peter Lang. Shaver, P., Schwartz, J., Kirson, D. y O’Connor, C. (1987). Emotion Knowledge: Further exploration of a prototype approach. Journal of Personality and Social Psychology, 52, 1061-1086. Simpson, G. B. (1984). Lexical ambiguity and its role in models of word recognition. Psychological Bulletin, 96, 120-136. Simpson, G. B. y Burgess, C. (1985). Activation and selection processes in the recognition of ambiguous words. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 11, 28-39. Slowiaczek, M. L. (1981). Prosodic units as language processing units. Tesis doctoral no publicada. Universidad de Massachussetts, Amherst.
262 Referencias Bibliográfi cas Soares, A. P., Fraga, I., Comesaña, M. y Piñeiro, A. (2010). La animacidad en la resolución de ambigüedades sintácticas en portugués europeo: evidencia en tareas de producción y comprensión. Psicothema, 22 (4), 691-696. Spivey-Knowlton, M. J. y Sedivy, J. C. (1995). Resolving attachment ambiguities with multiple constraints. Cognition, 55, 227-267. Spivey-Knowlton, M. J., Trueswell, J. y Tanenhaus, M. K. (1993). Context and syntactic ambiguity resolution. Canadian Journal of Experimental Psychology, 47, 279-309. Spruyt, A., Hermans, D., De Houwer, J., Vandekerckhove, J. y Eelen, P. (2007). On the predictive validity of indirect attitude measures: Prediction of consumer choice behavior on the basis of affective priming in the picture – picture naming task. Journal of Experimental Social Psychology, 43, 599-610. Steedman, M. (1996).Surface Structure and Interpretation. Cambridge, MA: MIT Press. Steinhauer, K., Alter, K. y Friederici, A. D. (1999). Brain potentials indicate immediate use of prosodic cues in natural speech processing. Nature Neuroscience, 2, 191-196. Straub, K. A. (1996). Prosodic cues in syntactically ambiguous strings; An interactive speech plannig mechanism. En ICSLP Proceedings (pp. 1640-1643). Philadelphia, PA. Sutton, S. K., Davidson, R. J., Donzella, B., Irwin, W. y Dottl, D. A. (1997).Manipulating affective state using extended picture presentations.Psycholophysiology, 34, 217- 226. Swets, B., Desmet, T., Hambrick, D. Z. y Ferreira, F. (2007). The role of working memory in syntactic ambiguity resolution: A psychometric approach. Journal of Experiment Psychology: General, 136, 64-81. Swinney, D. A. (1979). Lexical access during sentence comprehension: (Re)consideration of context effects. Journal of verbal learning and verbal bahevior, 18, 645-659. Tabor, W., Juliano, C. y Tanenhaus, M. K. (1997). Parsing in a dynamical system: An attractor -based account of the interaction of lexical and structural constraints in sentence processing. Language and Cognitive Processes, 12, 211-271. Tanenhaus, M. K., Spivey-Knowlton, M. y Hanna, J. E. (2000). Modeling thematic and discourse context effects with a multiple constraints approach: Implications for the language comprehension system. En M. W. Crocker, M.Pickering y C. Jr. Clifton. Architectures and mechanisms for language processing (pp. 90-118). Cambridge, MA: Cambridge University Press. Tanenhaus, M. K. y Trueswell, J. C. (1995). Sentence Comprehension. En Eimas y Miller (Eds.) Handbook in Perception and Cognition, volumen XI: Speech Language and Communication, (pp. 217-262). Academic Press. Taraban, R. y McClelland, J. R. (1988). Constituent attachment and thematic role assignment in sentence processing: Infl uence of content-based expectations. Journal of Memory and Language, 27, 597-632. Teira, C. e Igoa, J. M. (2007). Relaciones entre la prosodia y la sintaxis en el procesamiento de oraciones. Anuario de Psicología, 38 (1), 45-69.
Referencias Bibliográfi cas 263 Thornton, R. y MacDonald, M. (2003). Plausibility and grammatical agreement. Journal of Memory and Language, 48, 740-59. Tomkins, S. (1980). Affect as amplifi cation: some modifi cations in theory.Theories of emotions, vol. I, (pp. 141–165). New York: Academic Press. Tranel, D. (2000). Non-conscious brain processing indexed by psychophysiological measures. Progress in Brain Research, 122, 317-32. Traxler, M. J. y Pickering, M. J. (1996). Plausibility and the processing of unbounded dependencies: An eye-tracking study. Journal of memory and language, 35, 454-475. Traxler, M. J., Pickering, M. J. Clifton, C. Jr. (1998). Adjunct attachment is not a form of lexical ambiguity resolution. Journal of Memory and Language, 39, 558-592. Trueswell, J. C. y Tanenhaus, M. K. (1994). Towards a lexicalist frame-work of constraintbased syntactic ambiguity resolution. En C. Clifton, L. Frazier y K. Rayner (Eds.), Perspectives on sentence processing (pp.155-179). Hillsdale, NJ: Erlbaum. Trueswell, J. C., Tanenhaus, M. K. y Garnsey, S. M. (1994). Semantic infl uences on parsing: Use of thematic role information in syntactic ambiguity resolution. Journal of Memory and Language, 33, 285-318. Trueswell, J. C., Tanenhaus, M. K. y Kello, C. (1993). Verbspecifi c constraints in sentence processing: Separating effects of lexical preference from garden-paths. Journal of Experimental Psychology: Learning, memory and Cognition, 19, 528-553. Van Berkum, J. J. A., Brown, C. M. y Hagoort, P. (1999). Early referential context effects in sentence processing: Evidence from eventrelated brain potentials. Journal of Memory and Language, 41, 147-182. Vespignani, F., Canal, P., Job, R. y Molinaro, N. (2007). Relative clause attachment ambiguities and the nature of broad-distributed P600. Póster presentado en el 13th AMLap (Annual Conference on Architectures and Mechanisms for Language Processing), Turku, Finlandia, Agosto. Vila, J. (1996). Una introducción a la Psicofi siología Clínica. Madrid: Pirámide. Vila, J. (1998). Psicología y salud: entre el corazón y el cerebro. Anuario de Psicología, 29, 109-138. Vila, J. y Fernández, M. C. (1990). Activación y Conducta. En S. Palafox y J. Vila (Eds.), Motivación y Emoción (pp. 99-140). Madrid: Alhambra. Warren, T., McConnell, K. y Rayner, K. (2008). Effects of Context on Eye Movements When Reading About Possible and Impossible Events. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition, 34(4), 1001–1010. Waters, G. S. y Caplan, D. (1996). The capacity theory of sentence comprehension: Critique of Just and Carpenter (1992). Psychological Review, 103, 761–772. Watson, J. B y Clark, L. A. (1992). Affects separable and inseparable: On the hierarchical arrangement of the negative effects. Journal of Personality and Social Psychology, 62, 489-505.
270 Anexos Condición Animado-Animado (A-A), SN2 1. El médico atendía a la nieta del emperador que estaba deprimido a causa del incendio. ¿A quién atendió el médico? A la nieta Al emperador 2. Antonio se encontró con la hija del entrenador que estaba contento por la victoria de su equipo. ¿Con quién se encontró Antonio? Con la hija Con el entrenador 3. Mis amigos conocieron a la prima del conde que estaba viudo desde hacía tres meses. ¿A quién conocieron mis amigos? A la prima Al conde 4. Nos presentaron al marido de la directora que había sido profesora en un instituto. ¿A quién nos presentaron? Al marido A la directora 5. La policía detuvo a la tía del lechero que era un Don Juan* con las mujeres. ¿A quién detuvo la policía? A la tía Al lechero *Esta oración es especial. Ya que no existe un equivalente femenino para Don Juan, se ha optado por cambiar el género de los SNs. 6. La Guardia Civil interrogó a la hija del empresario que fue secuestrado hace un mes. ¿Quién interrogó? La Guardia Civil La hija
Anexos 271 7. Oímos cantar al marido de la peluquera que fue entrevistada en la tele. ¿Quién oyó cantar? Nosotros El marido 8. Los padres de Ana conocían a la amiga del camarero que estaba detenido por golpear a la niña. ¿Quiénes conocían a la amiga del camarero? Los padres Ana 9. Vimos en la tele a la novia del cojo que había sido atropellado por una moto. ¿A quién vimos en la tele? A la novia Al profesor 10. Los ladrones robaron a la madre del panadero que había sido vendedor en su juventud. ¿Quiénes robaron? Los ladrones Las madres 11. El conductor miraba a la abuela del niño que estaba mareado a causa del viaje. ¿Quién miraba? El conductor La abuela 12. El abogado acusó a la amante del rey que quedó paralítico a causa del accidente. ¿Quién acusó? El abogado La amante
272 Anexos Condición Animado-Inanimado (A-I), SN1 1. Los curiosos se acercaron al refugiado de la mochila que estaba apoyado en la farola. ¿Quiénes se acercaron? Los curisosos Los marineros 2. Los periodistas fi lmaron al marinero de la lancha que fue tiroteado por el enemigo. ¿Quién fi lmó? Los periodistas El enemigo 3. Un niño alto recogió a la secretaria del traje que estaba arreglada desde hacía una hora. ¿Quién fue a buscar a la secretaria? Un niño El hijo 4. Muy pocos empresarios conocían a la candidata del partido que fue presentada la semana pasada. ¿Cuándo fue presentada la candidata? El año pasado La semana pasada 5. El periódico criticaba a la presentadora del concurso que fue sustituida por falta de audiencia. ¿Quién criticaba? El periódico La presentadora 6. La profesora dio a conocer al autor de la novela que fue muy aplaudido por su originalidad. ¿Quién dio a conocer al autor? La profesora El representante 7. Luisa se reía del cojo de la historia que era muy divertido y muy gracioso. ¿Quién se reía?
Anexos 273 El cojo Luisa 8. La policía registró a la mujer del abrigo que parecía deteriorada después de tantos años. ¿Quién registró a la mujer? La policía El marido 9. Los estudiantes criticaron al profesor de la asignatura que fue incorporado al nuevo plan de estudios. ¿Quiénes criticaron al profesor? Los estudiantes Los compañeros 10. El director se interesó por la alumna del examen que fue bien valorada por los profesores. ¿Quién se interesó? El director La alumna 11. Los policías fotografi aron a la chica del vestido que fue examinada detenidamente. ¿Quiénes la fotografi aron? Los policías Los amigos 12. Dieron a conocer a la escritora del libro que fue seleccionada para el concurso. ¿Qué se dio a conocer? La escritora El libro
274 Anexos Condición Animado-Inanimado (A-I), SN2 1. Los curiosos se acercaron al refugiado de la mochila que estaba apoyada en la farola. ¿Quiénes se acercaron? Los curiosos Los marineros 2. Los periodistas fi lmaron el marinero de la lancha que fue tiroteada por el enemigo. ¿Quién fi lmó? Los periodistas El enemigo 3. Un niño alto recogió a la secretaria del traje que estaba arreglado desde hacía una hora. ¿Quién fue a buscar a la secretaria? Un niño El hijo 4. Muy pocos empresarios conocían a la candidata del partido que fue presentado la semana pasada. ¿Cuándo fue presentada la candidata? La semana pasada El año pasado 5. El periódico criticaba a la presentadora del concurso que fue sustituido por falta de audiencia. ¿Quién criticaba? El periódico La presentadora 6. La profesora dio a conocer el autor de la novela que fue muy aplaudida por su originalidad. ¿Quién dio a conocer al autor? La profesora El representante 7. Luisa se reía del cojo de la historia que era muy divertida y muy graciosa. ¿Quién se reía?
Anexos 275 El cojo Luisa 8. La policía registró a la mujer del abrigo que parecía deteriorado después de tantos años. ¿Quién registró a la mujer? La policía El marido 9. Los estudiantes criticaron al profesor de la asignatura que fue incorporada al nuevo plan de estudios. ¿Quiénes criticaron al profesor? Los estudiantes Los compañeros 10. El director se interesó por la alumna del examen que fue bien valorado por los profesores. ¿Quién se interesó? El director La alumna 11. Los policías fotografi aron a la chica del vestido que fue examinado detenidamente. ¿Quiénes la fotografi aron? Los policías Los amigos 12. Dieron a conocer a la escritora del libro que fue seleccionado para el concurso. ¿Qué se dio a conocer? La escritora El libro
276 Anexos Condición Inanimado-Animado (I-A), SN1 1. Los curiosos se acercaron a la mochila del refugiado que estaba apoyada en la farola. ¿Quiénes se acercaron? Los curiosos Los marineros 2. Los periodistas fi lmaron la lancha del marinero que fue tiroteada por el enemigo. ¿Quién fi lmó? Los periodistas El enemigo 3. Un niño alto recogió el traje de la secretaria que estaba arreglado desde hacía una hora. ¿Quién fue a buscar a la secretaria? Un niño El hijo 4. Muy pocos empresarios conocían el partido de la candidata que fue presentado la semana pasada. ¿Cuándo fue presentada la candidata? La semana pasada El año pasado 5. El periódico criticaba el concurso de la presentadora que fue sustituido por falta de audiencia. ¿Quién criticaba? El periódico La presentadora 6. La profesora dio a conocer la novela del autor que fue muy aplaudida por su originalidad. ¿Quién dio a conocer al autor? La profesora El representante 7. Luisa se reía de la historia del cojo que era muy divertida y muy graciosa. ¿Quién se reía?
Anexos 277 El cojo Luisa 8. La policía registró el abrigo de la mujer que parecía deteriorado después de tantos años. ¿Quién registró a la mujer? La policía El marido 9. Los estudiantes criticaron la asignatura del profesor que fue incorporada al nuevo plan de estudios. ¿Quiénes criticaron al profesor? Los estudiantes Los compañeros 10. El director se interesó por el examen de la alumna que fue bien valorado por los profesores. ¿Quién se interesó? El director La alumna 11. Los policías fotografi aron el vestido de la chica que fue examinado detenidamente. ¿Quiénes la fotografi aron? Los policías La chica 12. Dieron a conocer el libro de la escritora que fue seleccionado para el concurso. ¿Qué se dio a conocer? La escritora El libro
278 Anexos Condición Inanimado-Animado (I-A), SN2 1. Los curiosos se acercaron a la mochila del refugiado que estaba apoyado en la farola. ¿Quiénes se acercaron? Los curiosos Los marineros 2. Los periodistas fi lmaron la lancha del marinero que fue tiroteado por el enemigo. ¿Quién fi lmó? Los periodistas El enemigo 3. Un chico alto recogió el traje de la secretaria que estaba arreglada desde hacía una hora. ¿Quién fue a buscar a la secretaria? Un niño El hijo 4. Muy pocos empresarios conocían a la candidata del programa que fue presentada la semana pasada. ¿Cuándo fue presentada la candidata? La semana pasada El año pasado 5. El periódico criticaba el concurso de la presentadora que fue sustituida por falta de audiencia. ¿Quién criticaba? El periódico La presentadora 6. La profesora dio a conocer la novela del autor que fue muy aplaudido por su originalidad. ¿Quién dio a conocer la novela? La profesora El representante 7. Luisa se reía de la historia del cojo que era muy divertido y muy gracioso. ¿Quién se reía?
Anexos 279 El cojo Luisa 8. La policía registró el abrigo de la mujer que parecía deteriorada después de tantos años. ¿Quién registró a la mujer? La policía Su marido 9. Los estudiantes criticaron la asignatura del profesor que fue incorporado al nuevo plan de estudios. ¿Quiénes criticaron al profesor? Los estudiantes Los compañeros 10. El director se interesó por el examen de la alumna que fue bien valorada por los profesores. ¿Quién se interesó? El director La alumna 11. Los policías fotografi aron el vestido de la chica que fue examinada detenidamente. ¿Quiénes la fotografi aron? Los policías Los amigos 12. Dieron a conocer el libro de la escritora que fue seleccionada para el concurso. ¿Qué se dio a conocer? El libro La escritora
Anexos 287 ANEXO III. Materiales del estudio de compleción: animacidad Condición Animado-Animado (A-A) 1. Vimos en la tele a la novia del cojo que... 2. Antonio se encontró con la hija del loco que ... 3. El conductor miraba a la abuela del niño que... 4. Nos presentaron al marido de la directora que... 5. Mis amigos conocieron a la prima del conde que... 6. El médico atendió a la nieta del emperador que... 7. Los padres de Ana conocían a la amiga del camarero que... 8. Los ladrones le robaron al chico de la posadera que... 9. La Guardia Civil interrogó a la hija del empresario que... 10. Le enseñaron las fotos a la querida del rey que... 11. La policía detuvo al tío de la lechera que... 12. Oímos cantar al marido de la peluquera que...
288 Anexos Condición Animado-Inanimado (A-I) 1. No vieron al alumno de la instancia que ... 2. Los periodistas se acercaron a la refugiada del barco que... 3. Luisa se reía del cojo de la historia que... 4. Muy pocos empresarios conocían a la candidata del programa que... 5. Dieron a conocer a la escritora del libro que... 6. Un niño alto recogió a la secretaria del sombrero que... 7. Los estudiantes criticaron al profesor de la queja que... 8. El general visitó al soldado de la caseta que... 9. El periódico criticaba a la presentadora del concurso que... 10. La cámara fi lmó al soldado de la ametralladora que... 11. La policía registró a la mujer del abrigo que... 12. Paco había manchado a la niña del libro que... Condición Inanimado-Animado (I-A) 1. La cámara fi lmó la ametralladora del soldado que... 2. Luisa se reía de la historia del cojo que... 3. El periódico criticaba el concurso de la presentadora que...
Anexos 289 4. Muy pocos empresarios conocían el programa de la candidata que... 5. La policía registró el abrigo de la mujer que... 6. Paco había manchado el libro de la niña que... 7. No vieron la instancia del alumno que... 8. Los estudiantes criticaron la queja del profesor que... 9. Un niño alto recogió el sombrero de la secretaria que... 10. El general visitó la caseta del soldado que... 11. Los periodistas se acercaron al barco de la refugiada que... 12. Dieron a conocer el libro de la escritora que... Condición Inanimado-Inanimado (I-I) 1. Unos encapuchados dañaron el pórtico de la iglesia que ... 2. Mis tíos hablaban de la silla del cuarto que... 3. Los ladrones robaron la fi gura del monasterio que... 4. La bomba afectó a la televisión del bar que... 5. Todos miramos la peluca del maniquí que... 6. Mis padres nos llevaron a la casa del pueblo que... 7. Nadie vio el cable de la lámpara que...
290 Anexos 8. María quería el muñeco de la tienda que ... 9. Unas obras dañaron el cuadro de la iglesia que... 10. Mis tíos buscaban el vino de la bodega que … 11. La cámara grabó la muñeca del escaparate que… 12. Observamos la moto del concesionario que...
Anexos 291 ANEXO IV. Materiales del estudio de compleción: valencia afectiva Condición Neutro en activación y valencia-Neutro en activación y valencia (NN-NN) 1. El profesor revisó con esmero la fase del método que… 2. Las mariposas revoloteaban por la calle del mercado que… 3. No se tarda tanto tiempo en aprender la teoría de la medicina que… 4. El redactor movió fuertemente el brazo de la máquina que… 5. Los niños encontraron sangre en el pasillo del edifi cio que… 6. Los ancianos se sentaron a descansar en el banco del mercado que… 7. El mecánico reparó con cautela el motor de la máquina que… 8. El hombre era un cliente fi jo del banco de la calle que… 9. Los nuevos trabajadores cuestionaban el método del banco que… 10. Los chicos buscaron la droga en el mercado de la medicina que… Condición Neutro en activación y valencia –Muy activador y agradable (NN-MA) 1. Los policías investigaron el mercado del sexo que… 2. Los enamorados paseaban por la calle del amor que… 3. El profesor explicaba la fase del orgasmo que… 4. Los principiantes estudiaban la teoría del juego que… 5. Los espectadores curioseaban la máquina del campeón que… 6. Los adolescentes querían conocer el método del éxito que… 7. Los turistas quisieron volver al edifi cio de la diversión que…
292 Anexos 8. Todos querían llegar a la fase del juego que… 9. Los jóvenes pasaban con sus botellas por el banco de la fi esta que… 10. La psicóloga detallaba la teoría del deseo que… Condición Neutro en activación y valencia–Muy activador y desagradable (NN-MD) 1. Los criminólogos inspeccionaron el pasillo del crimen que… 2. Los profesores discutían sobre el motor de la revuelta que… 3. El asesino siguió el método del crimen que… 4. La pareja estaba en la fase del divorcio que… 5. Los ciudadanos evitaban la calle del peligro que… 6. Los familiares de las víctimas lloraban ante el edifi cio de la tragedia que… 7. Los cineastas preferían el género de la tragedia que… 8. Los prisioneros vieron el banco de la tortura que… 9. Se está poniendo de moda la máquina de la mentira que… 10. El chico del taller no pudo arreglar el motor del choque que… Condición Muy activador y agradable-Muy activador y desagradable(MAMD) 1. Los soldados recordaron la diversión de la tortura que… 2. Nadie conocía el sexo de la bestia que… 3. Los terroristas celebraron el triunfo del crimen que… 4. El pueblo vivía la pasión de la tragedia que… 5. Todos los soldados participaron en la aventura de la pistola que…
Anexos 293 6. Ambas partes reconocieron estar satisfechos con el éxito del divorcio que… 7. Susi no entendía el deseo del peligro que… 8. El presidente hizo declaraciones sobre el triunfo de la guerra que… 9. Todos disfrutaron con el placer del engaño que… 10. La joven no era consciente del juego de la mentira que… Condición Muy activador y desagradable-Muy activador y agradable (MD-MA) 1. La chica llorara por la muerte del amor que… 2. Su pareja descubrió la mentira del orgasmo que… 3. El equipo adversario tenía miedo tras la amenaza del triunfo que… 4. Los niños compraron la pistola del juego que… 5. Su madre le advirtió sobre el peligro de la diversión que… 6. Aquel joven evitó el peligro del éxito que… 7. Los guerrilleros se espantaron ante el horror de la victoria que… 8. El telediario comenzó la emisión con la tragedia de la fi esta que… 9. Su madre le habló sobre el peligro de la diversión que… 10. A Alfonso le hizo pensar la mentira del orgasmo que…
Anexos 295 ANEXO V. Materiales del estudio de compleción: estudio preliminar de activación emocional Condición Neutro en activación y valencia- Neutro en activación y valencia (NN-NN) Las mismas que en el estudio anterior. Condición Neutro en activación y valencia-Poco activador y agradable (NN-PA) 1. Mi padre dio invitaciones para el mercado del descanso que… 2. Su chica le comentó que pasaban por la fase de la estabilidad que… 3. La abuela de Juan no quería ver de nuevo la máquina del reposo que… 4. Los periodistas se centraban en la virtud de la sencillez que… 5. Sabela creía conocer el método del ingenio que… 6. La madre de Carlos quiso sentarse en el banco del confort que… 7. Vi a una pareja paseando por la calle de la luz que… 8. Los visitantes quisieron acercarse al edifi cio de la paz que… 9. José se sentó con Alicia en el brazo de la cama que… 10. Todos se quedaron admirando la fase del amanecer que… Condición Neutro en activación y agradable-Poco activador y agradable (NA-PA) 1. La chica polaca se impresionó ante la visión del alba que… 2. Los niños encontraron jugando la nieve del árbol que…
Anexos 303 ANEXO VII. Materiales del último estudio de compleción: valencia afectiva Condición Neutro en activación y valencia-Neutro en activación y valencia (NN-NN) Las mismas que en los estudios anteriores. Condición Neutro en activación y valencia-Poco activador y agradable (NN-PA) Las mismas que en los estudios anteriores. Condición Neutro en activación y valencia-Muy activador y agradable (NN-MA) Las mismas que en los estudios anteriores. Condición Muy activador y agradable-Neutro en activación y valencia (MA-NN) 1. La madre de Pedro sonreía tras el éxito de la medicina que… 2. La profesora quería parar la fi esta del pasillo que… 3. Los comerciantes se lanzaron a la aventura del mercado que… 4. Su cuidadora repitió varias veces el juego del motor que… 5. Sus compañeros lo elogiaron ante el triunfo del método que… 6. Carmen explicó a su hermanito el juego del brazo que… 7. El director estaba satisfecho con el éxito de la máquina que… 8. El empleado no quiso asistir a la fi esta del banco que… 9. La joven recordaba el orgasmo del pasillo que… 10. Los niños le contaron a sus padres la diversión de la máquina que…
304 Anexos Condición Muy activador y desagradable-Neutro en activación y valencia (MD-NN) 1. El investigador no se atrevió a puntuar el desastre de la teoría que… 2. Los policías investigaron la agresión del edifi cio que… 3. La señora creyó la mentira del banco que… 4. El niño tenía miedo de la bestia del edifi cio que… 5. Los vecinos intentaron detener la guerra de la calle que… 6. El empleado explicaba el problema de la máquina que…. 7. El cliente descubrió el engaño del método que… 8. Era increíble sentir la presión del brazo que… 9. Los economistas estudiaron la guerra del mercado que… 10. La joven vivía asustada tras la amenaza del banco que
Anexos 305 ANEXO VIII: experimento de potenciales relacionados con eventos 1. Instrucciones A continuación, aparecerán una serie de oraciones en la pantalla que debes leer (pero no en voz alta). Antes de cada oración, verás en el centro de la pantalla un signo +, tras el cual aparecerán una a una las palabras que conforman la oración. Es necesario que prestes mucha atención al contenido de las oraciones, puesto que en ocasiones, después de la oración, aparecerá el signo “?”, y a continuación una pregunta. Si la respuesta a la pregunta es SÍ, entonces pulsa el botón derecho de la caja de respuestas. Si la respuesta a la pregunta es NO, entonces pulsa el botón izquierdo. Si tienes alguna duda, pregunta ahora al experimentador. Si no tienes ninguna duda, pulsa cualquier botón y aparecerán unas oraciones de prueba.
306 Anexos 2. Materiales Condición Neutro en activación y valencia-Neutro en activación y valencia (NN-NN), SN1/SN2 1. Los chicos buscaron droga en el mercado de la medicina que era fabuloso/a para la gente. 2. El mecánico reparó con cuidado el motor de la máquina que estaba sucio/a por tanto uso. ¿Era nueva la máquina?-En la condición NN-NN SN2 3. El profesor explicó con esmero la fase del método que es complicada/o de entender. 4. Las mariposas revoloteaban por la calle del mercado que estaba abarrotada/o de gente. 5. La revista destacó el glamour de la publicación que resultó llamativo/a para la competencia. 6. Los albañiles pintaron la puerta del pasillo que estaba sucia/o por el humo. 7. Pasearon por la calle del glamour que era típica/o de esa tranquila ciudad. 8. El representante percibió el espíritu de la reunión que era conciliador/a para ambas empresas. ¿Las empresas buscaban un acuerdo?-En la condición NN-NN SN1 9. El mecánico explicó la teoría del motor que parecía compleja/o para los aprendices. 10. El equipo convocó la reunión del mes que sería ajetreada/o para todos sus integrantes.
Anexos 307 ¿Acabarían los integrantes cansados tras la reunión? -En la condición NNNN SN2 11. El jardinero limpió el motor de la máquina que estaba lleno/a de hojas. 12. El jurado destacó el contenido de la publicación que era novedoso/a en su ámbito. 13. Los niños descubrieron el pasaje de la calle que estaba repleto/a de basura. 14. Pepe perdió la pieza del radiador que estaba rota/o por la mitad encima del sofá. 15. Fotografi aron la puerta del banco que estaba retratada/o en el periódico nuevo del pueblo. ¿Hay un nuevo periódico en el pueblo? -En la condición NN-NN SN1 16. María se apoyó en la columna del pasillo que había sido pintada/o por sus padres. 17. La modista colocó la pieza del maniquí que había sido comprada/o por internet. ¿Compraba siempre la modista por internet?-En la condición NN-NN SN2 18. La madre revisó el género de la tela que era adecuado/a para el vestido. ¿Iba la madre a hacerse un vestido?-En la condición NN-NN SN1 19. Recogieron el papel de la pancarta que estaba tirado/a en el suelo de la urbanización. 20. La alumna expuso la teoría del contexto que había sido tan incomprendida/o por sus compañeros.
308 Anexos ¿Le habían escuchado sus compañeros?-En la condición NN-NN SN2 21. Nos acordamos de llevar el material de la reunión que era necesario/a para aclarar los objetivos. 22. Todos nos fi jamos en la tinta del folleto que era llamativa/o por su color. 23. Revisaron la puerta del edifi cio que era representativa/o de la arquitectura moderna. 24. Cambiaron el faro de la calle que era tan moderno/a con respecto al estilo del pueblo. ¿El estilo del pueblo era moderno?-En la condición NN-NN SN1 25. Se fi jaron en la columna del póster que había sido mencionada/o en la clase anterior. ¿Estaban los alumnos despistados? -En la condición NN-NN SN1 26. El ingeniero movió fuertemente el brazo de la máquina que estaba oxidado/a por el desuso. 27. Estaba a punto de llegar el mes de la publicación que era más esperado/a por los jóvenes investigadores. 28. La pareja ojeó el metal de la puerta que estaba pintado/a con colores mate. 29. Rompieron la pieza del tablero que había sido buscada/o durante mucho tiempo. 30. Perdieron la llave del edifi cio que era nueva/o para los recién llegados al pueblo. 31. Todos criticaron la manguera del folleto que estaba tirada/o en la hierba del jardín
Anexos 309 32. Me esperaron en el banco de la esquina que estaba lleno/a de graffi tis. ¿Se veían los graffi tis? -En la condición NN-NN SN2 33. Los asistentes comentaron el contenido de la pancarta que había sido leído/a en público. 34. Fueron a investigar el edifi cio de la calle que había sido construido/a la década pasada. 35. Los alumnos estudiaron el contenido de la teoría que había sido expuesto/a en clase. 36. Juana revisó el tablero de la mesa que había sido preparado/a por su hija. 37. Quedaron en la esquina del mercado que es más conocida/o por los vecinos. 38. Comentaron la publicación del póster que había sido encargada/o a la editorial. 39. Movieron la llave del radiador que había sido colocada/o la noche anterior. 40. Discutían sobre el nombre de la calle que debía ser elegido/a por los nuevos vecinos
310 Anexos Condición Neutro en activación y valencia-Muy activador y agradable (NN-MA), SN1/SN2 1. El orientador les explicaba la fase del orgasmo que fue duradera/o en aquella ocasión. 2. Los periódicos destacaron el glamour de la fi esta que había sido comentado/a entre los famosos. 3. El entrenador creía conocer la llave del éxito que era motivadora/ motivador para los chicos. 4. El investigador consiguió la publicación del triunfo que había sido defi nitiva/o en su carrera. 5. Los principiantes estudiaban la teoría del juego que resultaba tan aburrida/o por la falta de acción. ¿Se lo pasaron bien los principiantes?-En la condición NN-MA SN1 6. Los jóvenes paseaban con sus botellas por el banco de la fi esta que estaba lleno/a de gente. 7. El periodista escogió la historia del triunfo que había permanecido oculta/o para el público. ¿Escogió el periodista la historia? -En la condición NN-MA SN1 8. El sexólogo midió el tiempo de la caricia que era necesario/a para una correcta estimulación. ¿Olvidó el sexólogo medir el tiempo? -En la condición NN-MA SN1 9. Los jóvenes planifi caron el mes de la fi esta que era muy esperado/a por todo el pueblo. 10. Susana había llegado a la fase del logro que era tan complicada/o de alcanzar.
Anexos 311 11. María observó la máquina del orgasmo que aparecía descrita/o en aquel manual. 12. La conferenciante expuso la teoría del placer que era comúnmente reprobada/o por diversas culturas. ¿Existen culturas que reprueban el placer? -En la condición NN-MA SN1 13. Raquel no se creía la teoría del logro que fue muy comentada/o por todos. 14. Los rusos criticaron la costumbre del beso que aparecía refl ejada/o en la foto. 15. Algunos mayores conservan el espíritu de la diversión que está asociado/a normalmente a los jóvenes. 16. Quedaron sorprendidas por la publicación del beso que fue criticada/o por la prensa sensacionalista. 17. Los policías investigaron la esquina del sexo que parecía peligrosa/o para los niños. 18. Los niños atendían a la fase del juego que parecía más complicada/o para ellos. 19. Nuria describía en su cuaderno la calle del beso que era mágica/o para los niños. 20. La psicóloga ilustró la fase del entusiasmo que es efímera/o en la vejez. ¿Habló la psicóloga de la juventud? -En la condición NN-MA SN1 21. Recordaron el otoño de la aventura que había sido intenso/a en su juventud.