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Informe a la Sociedad Económica de Amigos del País de la ciudad de Santiago : evacuado por la Comisión de la misma Sociedad encargada de estudiar y proponer el medio más conducente a evitar los perjuicios que a la industria salazonera ocasionan los delfines en las rías de Arosa y Muros

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-9 INFORME SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAIS . DE LA CIUDAD DE SBTIAGO. x Evacuado por la comisión de la misma Sociedad, encarg-ada de estudiar y proponer el medio mas condu  cente á evitar los perjuicios que á la Industria salazonera ocasionan los Delfines en las rias de Arosa y Muros. „ SANTIAGO: impr en t a d e l a Gaceta de Galicia Son Francisco "núm. 9. se UNIVERSIDAD!: H. 3P é(5 ♦ BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 00275877 INFORME A. T-A. SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAIS DE LA CIUDAD DE SANTIAGO. ' Evacuado por la comisión de la misma Sociedad, encargada de estudiar y proponer el medio mas condu  cente á evitar los perjuicios que á la Industria salazonera ocasionan los Delfines en las rías de Arosa y Muros. SANTIAGO: . . impr en t a d e l a Gaceta de Galicia Sa» Francisco núm. 9. 1879. UNIVLRSIDAr DLSANTIAGÍ 1)1. ( OMPÍIV UNlVUatÉWOB se Á LA SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS DE LA CIUDAD DE SANTIAGO. La comisión nombrada por esta Sociedad Económica «para estudiar y proponer el me  dio mas conducente á evitar los inmensos perjuicios que á la Industria Salazonera pro  porcionan los Delfines, con su presencia continuada en las rias de Arosa y Muros» ha procurado examinar con la detención que que requiere asunto de tan vital importan  cia y de sus investigaciones deduce: Que la causa principal del estado de abatimiento y decadencia de la Industria de Salazón en aquuellas rias, donde en otra tiempo se ma  nifestaba tan rica y pujante, consiste, sin • , - * ’ ' se duela, en la imposibilidad de pescar la Sar  dina. por los destrozos que ocasiona en las redes del jeito, un cetáceo voraz, conocido vulgarmente en nuestras costas con el nom  bre de oTTOflz., y que es el terror de los pes  cadores en aquellas comarcas, Este animal al que la ciencia llama Bel yMmts phocceiKf y en castellano es conocido comunmente con el nombre de -marsopa, pertenece al orden de los Cetáceos, familia de los Delfinideos. El nombre vulgar de marsonin, con que es conocido en Francia, procede del latino ■maris sus (cerdo marino) llamado así, ya por su mucha grasa, ya por la especie de ruido ó gruñido que produce, siendo quizás por es  ta id Lima razón por la que los portugueses y gallegos le denominan arroaz^ que se de  riva del nombre roaz que en portugués vale tante como murmurador ó gruñidor. Difiere el marsopa del Delfín común en que su cuerpo es á proporción mas grueso y su hocico menos agudo. Su tamaño es tam  bién diferente pues la longitud dél marsopa rara vez pasa de metro y méd o al paso que la del Delfín común se aproxima á tres inetros; el número de dientes en el primero suele ser veintiuno y en el segundo llega al de cuarenta y siete. Esta Comisión no cree oportuno hacer una minuciosa descripción del marsopa, si bien juzga conveniente indicar algunas par  ticularidades del mismo que, á su juicio, de  ben tenerse presentes al estudiar y escoger el medio mas práctico de perseguirle. Los marsopas se encuentran en iodos los mares de Europa, lo mismo en el Occeano Atlántico que en el Mediterráneo, y entran en nuestras rias reunidos en numerosas ma  nadas, siguiendo á la Sardina, y caminando á saltos sin sacar casi nunca á la superficie del agua mas que la parte superior de su cuerpo, de modo que parece hacen en movi  miento de rotación completo sobre si mis  mos. Suben los rios cuando persiguen en carnizadamente al pescado, pero en general no pasan de la línea en donde acaba la mezcla de las aguas saladas con las dulces. El instinto de estos animales es verdade  ramente prodigioso; así parece darlo á en  tender su cerebro que es ancho, convexo y formado de numerosas y profundas circun  voluciones. — 6 — La gestación de la hembra dura diez me  ses, y paren uno ó dos hijuelos á los cpie lacla con cuidado y protege constantemen  te mientras son débiles. El período de celo en los machos dura de Junio á Agosto, du  rante esta época en que se disputan con en  carnizamiento las hembras, su pasión bru  tal los ofusca hasta el estrcmo de no hacer caso de peligro de ninguna clase; hay quien asegura que, como consecuencia de aquella escitacion, sufren entonces una temporal ceguera. La carne de los marsopas es dura y de un gusto poco delicado, la comen los habi  tantes de las costas del Norte, y por algu  nos se dice que en otra época tenia mucho consumo entre nosotros. Su aceite es muy fino se parece al de la ballena y es muy apreciado en el comercio. Por la utilidad que prestan estos anima  les, muchos pueblos, entre ellos los Islan  deses, se dedican á su pesca q e siempre há sido accidental y bastante limitada, por ser de escás) tamaño y mny ágiles mo  vimientos. Estos son los detalles y cualidades cul  minarles de este cetáceo que, por los daños — sin cuento que ocasionan en nuestras pinto* reacas rías, puede considerarse una verda  dera plaga; como es la langos a en algunas provincias de España, y la Fhiloxera en los viñedos de Francia y Portugal Procede, pues, á juicio de esta comisión perseguir activamente á aquel destructor animal, y ahuyentarle á todo trance de las rias de A rosa y Muros, como único medio de evitar los perjuicios inmensos que oca  siona á su industria salazonera (pie consti  tuye seguramente el principal elemento de riqueza en aquellas comarcas. Examinemos los distintos medios cono  cidos de perseguirles. La manera mas usada por otros pueblos de pescar y perseguir el marsopa, es, lan  zarles un arpon ó dardo, que generalmente tiene un fuerte mango al cual está atada una cuerda que el pescador vá soltando á medida que el marsopa herido se aleja. Se há observado que los demás vienen á sa ciarse en la sangre que sale con mucha abundancia de la herida de su compañero, al que no abandonan hasta que se lo han comido. Este medio no lo cree aceptable la Comi- -14- sardina, cuya circunstancia puede influir de una manera notable en los precios, y en la mayor ó menor facilidad de su venta en los mercados de consumo. No obstante lo espuesto por esta Comi  sión, la Sociedad con su ilustrado criterio, acordará lo que estime mas conveniente. Santiago 29 Junio de 1879. — José Antonio Parga y Sanjurjo. — Antonio Llamas.-Vi  cente González. — Francisco Poch y Jover. — Juan Goday. Aprobado por la Sociedad en sesión or  dinaria celebrada el 28 de Junio de 1879. La exposición de que hace mención este dicta  men se ha remitido al Excmo. Sr. Ministro Marina el 9 de Julio del mismo año. E l V ic e -S ec r e t a r io g en er a l , 3 osé Ihqqur? (Huirás. — _ — u