339© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII1 QUEVEDO, ANTIDOTE AGAINST THE WHIGS AND THE TORIES IN ENGLAND IN THE EIGHTEENTH-CENTURY María José ALONSO VELOSO Universidad de Santiago de Compostela
[email protected] Resumen: Es bien conocido que la obra satírica y burlesca de Quevedo gozó de un notable éxito en el contexto europeo, pero la difusión de su literatura moral y política está aún necesitada de investigaciones. Los tratados políticos quevedianos, junto con las obras satírico-morales, de evidente intención política, suscitaron un interés particular en Inglaterra a comienzos del siglo xviii. El presente artículo analiza la versión inglesa de la primera parte de Política de Dios, una suerte de best-seller en Europa. Partiendo del fenómeno de la traducción de textos políticos en tal contexto geográfico y la difusión europea de Quevedo, aborda la particular situación inglesa, para explicar las pautas de una versión “anglicanizada” contra los malvados favoritos y ministros. Publicada en 1715, Divine maxims of Government without Whig or Tory evidencia el interés suscitado por una obra gestada en un contexto ideológico muy diferente, y también las estrategias desarrolladas para adaptar el texto de Quevedo a las peculiares circunstancias políticas y religiosas de Inglaterra, cuando allí estaba ya consolidado el protestantismo y se abría paso una monarquía constitucional que arrinconó el absolutismo monárquico, vigente aún en países como Francia o España. La versión inglesa muestra su propósito práctico de insertarse en un contexto de polémicas y panfletos políticos en los que las facciones de whigs y tories jugaron un papel determinante. Abstract: It is well known that Quevedo’s satirical and burlesque works enjoyed remarkable success in the European context, but the spread of its moral and political literature deserves more critical approaches. His political treatises, and also his satiricmoral works, with evident political intention, aroused a particular interest in England 1 Este trabajo se inscribe en una nueva línea de investigación sobre la recepción europea de la obra de Quevedo, con financiación nacional del programa “Ramón y Cajal”, del Ministerio de Economía y Competitividad (referencia RYC-2012-10138), y autonómica a través del proyecto “La transmisión de la obra de Quevedo en el contexto intelectual europeo: traducción y recepción”, de la Consellería de Cultura, Educación y Ordenación universitaria de la Xunta de Galicia (referencia EM2014/007).
340 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO at the beginning of the 18th century. This article discusses the English version of his first part of Política de Dios, a sort of bestseller in Europe. Based on the phenomenon of translating political texts in such geographic context and Quevedo’s European dissemination, it addresses the particular situation of England, to explain patterns of an “anglican” version against the evil Favorites and Ministers. Published in 1715, Divine maxims of Government without Whig or Tory evidences the interest aroused by a work developed in a very different ideological context, and also the strategies developed to adapt Quevedo’s text to the political and religious circumstances of England, a country where Protestantism was already consolidated, and also a constitutional monarchy, which cornered the monarchical absolutism, still alive in France or Spain. The English version shows their practical purpose to be inserted in a context of polemics and political pamphlets in which the whigs and tories factions played a decisive role. Palabras clave: Difusión de Quevedo en Inglaterra. Divine maxims. Política de Dios. Traducción. 1715. Key Words: Quevedo’s reception in England. Divine maxims. Política de Dios. Translation. 1715.
341© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII 1. INTRODUCCIÓN Un manuscrito en forma de catálogo de libros españoles del siglo xvii (Williams, 1936; Scott, 1904: 505), redactado por el célebre capitán y afamado traductor inglés John Stevens2, ofrece una curiosa valoración sobre las creaciones en prosa quevediana3. Aunque mera opinión crítica del prolífico hispanista inglés, fallecido en 1726, resulta interesante para conocer qué aspectos de la literatura de Quevedo podían ofrecer más atractivo para un lector inglés culto de su tiempo, y especialmente para un traductor o impresor que pretendiese divulgar los textos quevedianos en un nuevo espacio geográfico y cultural. En relación con el propósito de este artículo, son elocuentes sus apreciaciones sobre su obra política, en concreto su tratado en dos partes Política de Dios. En torno a esta obra señala: Divine Politicks in two Parts […] both full of Piety & Learning & show him well / read in Divinity, as well as Humanity; but if they have any Fault, it is their / Length & perhaps the overstraining of Texts of Scripture. I have translated both / Parts, but none is yet printed (Williams, 1936: 150). Más allá de los que estima aspectos loables del tratado político (su combinación de piedad, enseñanza, conocimiento religioso y humanidad), dos datos de su declaración merecen atención: en primer lugar, su consideración sobre la gran longitud de la obra y su acopio excesivo de textos bíblicos; en segundo lugar, la noticia sobre su traducción, no publicada en el momento en que escribe el manuscrito y desconocida en la actualidad, al menos con indicación explícita de su nombre. Ambos datos podrían ser relevantes para el análisis de las dos primeras traducciones al inglés que hoy conocemos de Política de Dios, una por cada una de las partes, publicadas al comienzo del siglo XVIII y en años muy próximos: las ediciones de Londres difundidas en 1715, con el título Divine maxims en el caso de la primera parte, y en 1720, Christian politicks, una versión parcial de la segunda (Crosby, 1966: 591-592)4. Ambas se publicaron sin mención específica de su traductor, tal vez por el tono polémico que adquieren sus títulos, acomodados al caudal abundante 2 Tradujo obras de Quevedo (Comical Works o Fortune in her Wits) y numerosos textos literarios españoles del Siglo de Oro; además, fue revisor de la traducción del Quijote a cargo de Shelton. 3 Stevens las consultó íntegramente a través de la edición de Foppens (Bruselas, 1661). 4 Crosby dice sobre la procedencia del texto de la primera: “sin identificar” (1966: 591). Acerca de la traducción de la segunda parte, los ocho capítulos iniciales (1966: 3-75), indica que su fuente fue “una de las ediciones de la segunda parte de la Política, a partir del año 1655” (1966: 592).
342 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO de la literatura política de carácter panfletario que prolifera en Inglaterra durante las primeras décadas de la centuria5. El propósito de este artículo consiste en analizar las características de la traducción de la primera parte de Política de Dios, a la luz de las peculiares circunstancias políticas y religiosas que singularizan, en el contexto europeo (Baldwin, 2010)6, a la Inglaterra de la época de transición entre los siglos XVII y XVIII y, particularmente, la de las dos primeras décadas de esta última centuria (Woodward, 1993; Várnagy, 2000)7. Dos datos iniciales, previos al análisis de la versión inglesa, ofrecen indicios de las fuerzas que hubieron de operar en la apropiación del pensamiento político quevediano en tal contexto. En primer lugar, la difusión anónima, sin mención del traductor, y la ausencia de textos preliminares que apunten posibles razones para la divulgación del tratado español, cautelas ambas derivadas, presumiblemente, de la tumultuosa historia política inglesa, la inmediata y la contemporánea. Estamos en una época en que la literatura política es “extremadamente polémica” (Baldwin, 2010: 124): las traducciones de obras críticas hacia el poder o desde un “bando equivocado” en tiempos de agudas discordias religiosas suponían un serio riesgo incluso para la vida del autor. Y en segundo lugar, porta un título que intenta asentar el discurso de Quevedo en un ámbito ajeno a la monarquía absoluta española que lo había sustentado, el de una monarquía constitucional, y con el tiempo parlamentaria, en la que las facciones de los whig y los tory polarizan la polémica política en la vida pública inglesa y protagonizan un volumen significativo de los panfletos que circularon en aquellos años8. No en vano Clamurro (1991: 4) afirmó que “Quevedo was 5 Según los datos aportados por Briggs (1994: 198), tras la supresión de la censura en 1641, “se produjo una ‘edad de oro’ del panfleto; en 1640 se habían publicado veintidós de estos opúsculos; en 1642 se publicaron 1.996. El uso de la imprenta al servicio de la lucha política y social animaba la vida religiosa y la política”. 6 Sobre el análisis de las obras de teoría política que circularon por Europa al comienzo de la Edad Moderna, y de su traducción, Baldwin (2010: 121) reconoce como método idóneo la combinación del estudio del contenido de los textos y su lógica interna, y de su “contexto de elaboración”, expresión que puede referirse a “una situación política específica”, a “una tradición intelectual” o a “una combinación de ambas”.l comienzo de la edad moderna, y de su traducci 7 Véase la rápida síntesis histórica, relativa a la evolución política, religiosa, social y económica, que ofrece Woodward (1993: 89-164). También, enfocado al pensamiento político de Locke, el recorrido de Várnagy (2000: 43-47) desde el absolutismo de los Tudor hasta la Restauración y la Revolución Gloriosa (1688-1689), pasando por los Estuardo y la Guerra Civil. 8 A comienzos del siglo XVIII resulta significativa la actividad del periódico The Spectator, de breve vida pero enorme influencia, cuyos principales autores (Joseph Adison y Richard Steele) participaban activamente en los avatares políticos del momento: “el diario que ambos editaban publicaba comentarios de índole política, declarando […] estar situado por encima de las afiliaciones partidistas y ofrecer una visión ‘imparcial’ durante un período que estuvo marcado por el gran enfrentamiento entre whigs y tories”, explica Pallares-Burke (2010: 177).
343© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII by inclination something of a pamphleteer and perhaps even a libelista”, un rasgo que habría facilitado la antedicha adaptación de esta obra en su versión inglesa. Baldwin (2010: 123) cree que “un estudio de las traducciones puede […] ayudarnos a comprender la historia de las ideas que circularon por Europa a principios de la Edad Moderna”. “Una investigación centrada en las traducciones de obras de contenido político –añade– podría revelarnos qué tipo de escritos y de ideas disfrutaron de un gran poder de atracción a pesar de las fronteras culturales”. Si bien con un alcance más modesto, esta aportación aspira a esbozar las estrategias que hicieron posible la implantación de la obra política de Quevedo en la Inglaterra de comienzos del siglo xviii, pese a las notables diferencias ideológicas, políticas y religiosas, que la distanciaban de España. 2. LA TRADUCCIÓN DE TRATADOS POLÍTICOS EN EUROPA El siglo XVIII conoció un incremento notable de la actividad traductora en el contexto europeo (García Garrosa, 2004; Baldwin, 2010). Debido a la ingente producción de traducciones a mediados del siglo xvii, los europeos de la época se sentían “fallen into an Age of Translations”, en expresión sintética citada por Bouza (2010: 269) y acuñada en aquella época por el traductor Edmund Chilmead. Partiendo de la “amplísima gama de teorías políticas” que circulaban por Europa en la época, Baldwin (2010: 121) propuso una clasificación con cuatro modalidades fundamentales de textos traducidos9. En primer lugar, las que denomina “obras sobre el derecho y las formas de gobierno”, al principio protagonizadas por los autores de la segunda escolástica de Salamanca, escritas en latín y no traducidas a otras lenguas hasta el siglo xviii. En general las obras capitales de Juan de Mariana, Luis de Molina o Francisco Suárez no tuvieron versiones en lenguas romances, pero sí fueron traducidos algunos textos del holandés Hugo Grocio y del alemán Samuel Pufendorf o, en menor medida, los de Thomas Hobbes. Los textos sobre aspectos concretos del derecho tuvieron una inferior capacidad para traspasar fronteras que las obras iusnaturalistas, con la excepción de los Six livres de la république de Jean Bodin, traducidos al latín, al italiano, al castellano y al inglés. El segundo grupo comprendería obras sobre “monarcas y repúblicas”, lógica respuesta a los recurrentes debates políticos sobre la mayor o menor conveniencia de los gobiernos monárquico y republicano. En términos generales, y excepto ciertos textos sobre el caso veneciano, la circulación de las obras que trataron sobre las monarquías fue más amplia 9 Los datos de este apartado proceden en lo sustancial de Baldwin (2010: 128-143). De todos modos, este tipo de información se caracteriza por su provisionalidad, debido a la propia esencia de esta materia, sujeta a posibles hallazgos y a la revisión permanente de catálogos de traducciones.
344 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO que la de las otras. Entre los tratados monárquicos, destaca el Relox de príncipes, el libro de Antonio de Guevara inserto en la tradición de los espejos de príncipes: versiones inglesas, francesas, italianas, alemanas o latinas, pero también húngaras, suecas y hasta armenias. Y Baldwin (2010: 136) apunta razones del éxito que pueden explicar también, con los debidos matices, la difusión europea de Política de Dios: en Europa predominaban las formas de gobierno monárquicas, por lo que interesaban obras sobre la correcta conducta de los príncipes, capaces de atravesar “las fronteras geográficas y las confesionales”. Por el contrario, un texto con un sesgo confesional más marcado como el Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano de Rivadeneira se popularizó en el contexto católico, pero se juzgó inapropiado en Inglaterra, Países Bajos o Suecia. Curiosamente, y ateniéndonos a casos como el anterior, la Política de Dios de Quevedo consiguió traspasar los límites hacia un territorio protestante y reacio a la idea de una monarquía plena de poderes, con un texto inequívocamente fiel a la Iglesia romana y concebido para adiestrar al monarca absoluto y católico ideal. En este segundo grupo representa un caso aparte Il principe de Maquiavelo, con versiones al latín, holandés, inglés y francés. Y ya en la modalidad de tratados sobre cortesanos, consejeros y servidores de los príncipes, el Cortegiano de Castiglione o El concejo y consejeros del príncipe de Furió Ceriol alcazaron una notable repercusión europea. Un tercer género relevante gira en torno a la razón de estado y abarca textos tan destacados como los Politicorum de Justo Lipsio, traducidos al inglés, al holandés, al francés, al polaco, al alemán, al castellano, al italiano y al húngaro. Menor fortuna correspondió a Giovanni Botero y Della ragione di stato, debido a su tono contrarreformista y claramente católico, lo que garantizó su difusión en lengua española o francesa, pero le vetó el acceso al mercado inglés, holandés o sueco. Aunque en entregas parciales y con notables modificaciones, también los célebres Ragguagli di Parnaso de Trajano Boccalini gozaron de popularidad europea. El último grupo delimitado por Baldwin abarca “la literatura de resistencia”, cuyo representante más emblemático es la Vindiciae contra tyrannos, difundida en latín, francés, inglés, holandés y sueco. Cabe añadir la obra de George Buchanan De iure regni apud Scotos, el Patriarcha de Robert Filmer y los Dos tratados sobre el gobierno civil de Locke. A este género se adscribiría la versión inglesa del Marco Bruto de Quevedo (Londres, 1710), titulada The controversy about Resistance and non-Resistance, discuss’d in Moral and Political Reflections on Marcus Brutus, who flew Julius Caesar in the Senate House, for assuming the Sovereignty of Rome10. Tal título evidencia algunas de las singularidades propias de las traducciones de la obra política quevediana en Inglaterra: amplificación, 10 Sobre la difusión europea de Marco Bruto, en concreto en su versión inglesa, véase Alonso (2015).
345© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII adaptación al específico contexto inglés y un tono polémico y panfletario, apreciables todas ellas en las versiones de Política de Dios. 3. DIFUSIÓN DE LA OBRA POLÍTICA DE QUEVEDO EN OTRAS LENGUAS Es posible que no se haya prestado suficiente atención a la difusión inmediata del pensamiento político de Quevedo en su contexto europeo, durante la segunda mitad del siglo XVII y las primeras décadas del siglo XVIII. La obvia y abrumadora preferencia de los lectores de Francia, Italia, Inglaterra o Alemania por sus escritos burlescos, constatable en ediciones y reediciones múltiples del Buscón y los Sueños, ha contribuido a difuminar el posible éxito de otras esferas de la literatura de Quevedo, cuya divulgación, ciertamente no tan masiva, ha de rastrearse en círculos intelectuales más reducidos pero no por ello desdeñables. Un somero repaso de la difusión de sus tratados políticos, a través de traducciones a distintas lenguas europeas11, evidencia un interés parejo al que, poco antes y aun al mismo tiempo, determinó la divulgación de los textos políticos de Antonio de Guevara, Furió Ceriol, Rivadeneira, Saavedra Fajardo o Gracián fuera de España. Como es sabido, los Sueños y el Buscón se vertieron al italiano, el francés, el inglés, el alemán y el holandés, generando una prolífica estela de reimpresiones12. Pero no cabe olvidar otras traducciones de textos alejados de la materia burlesca, por ejemplo los insertos en los ámbitos moral y político: las versiones italianas de Doctrina moral (1684; Alonso, 2013), Carta a Antonio de Mendoza (1738; Nider, 2012 y 2013) y Carta a Luis XIII (1636; Barone, 2014); La cuna y la sepultura en holandés (1730, Ámsterdam); y, por su proximidad a Política de Dios, las cinco de Marco Bruto (Alonso, 2015), en cuatro idiomas diferentes: italiano (Venecia, 1653), latín (La Haya, 1660; Ámsterdam, 1669), holandés (Ámsterdam, 1700) e inglés (Londres, 1710). En lo que respecta a Política de Dios, cuya primera parte “was something of a best-seller when it was first published in 1626” (Clamurro, 1991: 121), se conocen dos impresiones con una traducción italiana 11 En este grupo deberían tener cabida, con una perspectiva más amplia, obras con contenido y propósito políticos explícitos, aunque no catalogadas como tratados políticos, sino como piezas de narrativa lucianesca, o satírico-morales: Discurso de todos los diablos y La Fortuna con seso y la hora de todos. 12 Sobre versiones italianas, véanse Garzelli (2011) y Nider (2011, 2012 y 2013), acerca de los Sueños y Marco Bruto y la Carta a Antonio de Mendoza, respectivamente; Martinengo y Símini (2003) sobre el Buscón; y Alonso (2013) sobre Doctrina moral. Acerca de las francesas, Roig Miranda (1997, 2000 y 2011). Algunas traducciones inglesas fueron estudiadas por Arbesú (2006), Barker (1945) y Navarro (1987). Ehrlicher (2011) se ocupó de la difusión alemana, usualmente a través de versiones indirectas de los Sueños y el Buscón, principalmente. Sobre la difusión polaca de Política de Dios, véanse Eminowicz (1984) y Kwiatkowska Farys (2002).
346 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO publicadas a comienzos del XVIII (Mantua, 1701 y Venecia, 1709)13; existen también una temprana edición polaca (Varsovia, 1645; Eminowicz, 1984 y Kwiatkowska Farys, 2002) y dos inglesas tardías ya citadas (Londres, 1715 y 1720). En cuanto a Francia, parecía haber permanecido ajena al pensamiento político quevediano hasta épocas más recientes, pero esta idea debe ser matizada tras el reciente hallazgo de un desconocido manuscrito del siglo XVII que traduce al francés íntegramente la primera parte (La politique de Dieu, le gouvernement de Jesus Christ et la tirannie de Satan; Alonso, en prensa)14. Conviene tener en cuenta, además, que Discurso de todos los diablos se tradujo en Francia e Inglaterra, lugar este último donde también fue editada otra obra lucianesca en versión inglesa, La Fortuna con seso y la Hora de todos (Fortune in her Wits, or the Hour of All Man, 1697). Obras ambas con un contenido político evidente. Con los datos apuntados, parece lícito afirmar que en Inglaterra prosperó un particular interés por la literatura política quevediana, a juzgar por la variedad de títulos que, en un breve período de tiempo (entre los años finales del siglo XVII y las primeras décadas del XVIII), merecieron la dedicación de traductores e impresores: por orden cronológico, Discurso de todos los diablos, La Fortuna con seso y la hora de todos, Primera parte de la vida de Marco Bruto y Política de Dios (las dos partes)15. No en vano John Stevens reivindicaba en 1697, en su traducción de La Fortuna con seso, facetas de Quevedo ajenas a la satírica: “I cannot but lay hold of this opportunity of undeceiving those who look upon my author as only a facetious sort of inconsiderable satyrist”16. 13 Una tercera, publicada en Trento, por Antonio Brunati, carece de fecha; según Crosby (1966: 593), es similar a la edición de Venecia en 1709. 14 Ofrecen información sobre algunas traducciones de Política de Dios Fernández-Guerra (1946: CX), Astrana (1943: 1439 y 1946: 773) y Crosby (1966: 588-593), entre otros. Sobre la traducción polaca, véanse Eminowicz (1984) y Kwiatkowska Farys (2002). Clamurro (1991: 153) consideró que “the notable popularity and official approval of the work when it appeared suggest that the Política found important resonance in the mentality and political vision of the age». 15 En palabras de Burke (2010: 24-25), “la traducción revela con inusual claridad lo que una cultura encuentra interesante de otra, o más exactamente lo que los grupos de una cultura […] consideran relevante de otra […] la elección de temas traducidos refleja las prioridades de la cultura de recepción […] las obras traducidas parecen seleccionadas a partir de dos principios opuestos […] para llenar los vacíos de la cultura receptora [….] El segundo principio es, sin embargo, opuesto al primero. Podríamos denominarlo principio de confirmación, según el cual la gente de una cultura determinada traduce obras que apoyan ideas, supuestos o prejuicios ya presentes en su cultura. Si no apoyan tales ideas, se modifican las traducciones, directa o indirectamente […] con el fin de dar la impresión de que las apoyan”. Tal parece el caso de la llamativa transformación del título de la primera parte de Política de Dios, a la que me referiré más adelante. 16 Tomo la cita del “Preface” de la princeps de su traducción, Fortune in her Wits, or the Hour of all Men, publicada en Londres en 1697.
347© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII La peculiaridad inglesa mentada atañe no sólo a la propia preferencia por la faceta política de su literatura, aspecto necesitado de más indagaciones17, sino también a los rasgos marcados de las traducciones: sus largos títulos, su apego a la realidad política inglesa del momento y su consiguiente manipulación ideológica, su proximidad a los originales españoles y no a posibles traducciones intermedias18, entre otros. 4. EL CONTEXTO POLÍTICO Y RELIGIOSO EN INGLATERRA Para entender el sentido de las manipulaciones que la traducción de la primera parte de Política de Dios introduce, especialmente aquellas que podemos considerar censuras de índole ideológica, es preciso recordar algunos datos de la convulsa historia de Inglaterra entre los siglos xvi y xviii, sobre todo los que atañen a la organización política y las creencias religiosas (Clark, 1977; Woodward, 1993; Briggs, 1994; Questier, 1996; Rosman, 1996; Maltby, 1998; Scott, 2000; Varela, 2000)19. Remontándonos al siglo xvi y la monarquía de Enrique VIII, este rey, inicialmente defensor del Papa de Roma, provocó en 1528 una crisis debido a su intención de divorciarse de su esposa Catalina de Aragón, para contraer matrimonio con Ana Bolena, posibilidad a la que el Papado se opuso. Tales hechos determinaron la ruptura de Inglaterra con Roma: Enrique VIII se declaró cabeza de la Iglesia anglicana, clausuró los monasterios y confiscó sus bienes, por considerarlos reductos de la autoridad papal. Enrique VIII murió en 1547, y le sucedió su hijo Eduardo VI, ya protestante. Siguieron los reinados de María Tudor, hija de Enrique VIII y Catalina, su primera mujer; y de Isabel, hija de Enrique VIII y Ana Bolena, la segunda esposa. María, católica, persiguió 17 Sobre este asunto, remito a mi estudio conjunto, de próxima publicación, sobre la difusión del pensamiento político de Quevedo en Inglaterra, a través del análisis de las traducciones de sus obras citadas en su contexto histórico y cultural. 18 Pero “era frecuente que se tradujera indirectamente, de segunda mano […] En Inglaterra, por ejemplo, era normal que se tradujeran textos griegos, italianos y españoles a través del francés […] Hubo incluso traducciones de tercera y hasta de cuarta o quinta mano” (Burke, 2010: 32). 19 Acerca de este período histórico y en relación con la evolución política y religiosa en Inglaterra, pueden consultarse los estudios generales de Woodward (1993) y Briggs (1994); Scott (2000), sobre los avatares de Inglaterra en el inestable contexto europeo del siglo xvii, especialmente el apartado dedicado a “Restoration 1660-1702: Reconstruction and Statebuilding”, pp. 389-496; Clark (1977), acerca de la transformación de la sociedad inglesa desde la Reforma hasta la Revolución; o Varela (2000), sobre el constitucionalismo británico entre dos revoluciones. Centrados en la cuestión religiosa, Questier (1996), sobre la conversión, la política y la religión en el período comprendido entre 1580 y 1625; Maltby (1998), en torno a los libros de oración y el pueblo inglés en el período isabelino y de los primeros Estuardos; o Rosman (1996), acerca de la transición desde el catolicismo al protestantismo durante el gobierno de los Tudor.
354 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO La traducción parece de hecho anular las opiniones discrepantes, no sólo por supresión, sino también por adición de una especificación del contexto bíblico aludido. El postulado del protestantismo que defiende la lectura directa de los textos sagrados, sin mediación, y su rechazo a la interpretación y la actividad de intermediarios entre los fieles y la palabra de Dios, parece explicar otro tipo de intervenciones: En esto habla la exposición teóloga (232-233) // om. (27). En otros casos, los cambios no derivan de discrepancias entre catolicismo y anglicanismo, sino que debieron de originarse cuando el traductor interpretó que alguna expresión podía resultar irreverente hacia los ministros de la Iglesia: pues el hacer de un mañoso indigno de algún lugar un prelado es suyo el provecho (316) // for theirs is the profit of preferring persons unworthy of any trust (169). Otro tipo de cambios que podemos tildar como religiosos no obedecen tanto a una posible censura, como a un afán de adaptación al nuevo contexto de recepción de la obra. Es el caso de la eliminación sistemática del método usual de doble cita de los lugares bíblicos, en latín y en español. Salvo en alguna contada excepción, se omite siempre la versión latina y se aporta la inglesa33, en la que parece estrategia para acercar el texto a la realidad de su tiempo: en Inglaterra se había consolidado la lectura en lengua inglesa del Prayer Book y de los textos bíblicos, pero también el desarrollo de la liturgia, lo que hacía cada vez más limitado el número de lectores o fieles capaces de entender latín34. Al mismo tiempo, cabe suponer un propósito de abreviación, pues, como el propio Stevens indicaba, las citas bíblicas resultaban excesivamente largas para el mercado editorial inglés. Ciertas intervenciones revelan una lectura cuidadosa y una labor traductora muy atenta respecto a las referencias religiosas. A lo largo de los 24 capítulos, se constata una práctica reiterada, que parece perseguir la máxima precisión en las citas bíblicas: por una parte, las referencias al libro, el capítulo y el versículo, insertas casi siempre 33 En un caso se omite una amplia cita inicial de capítulo, en latín, cuya versión inglesa no fue incluida en Divine maxims: “Qui autem habebat […] Et concessit eis statim Iesus» (pág. 228, omitida en la pág. 21 de la traducción). 34 Sobre este asunto, oraciones, libros oracionales, servicios religiosos y sermones, véase Rosman (1996: 10- 11); un poco más adelante, detalla el cambio radical experimentado en la cultura religiosa inglesa durante el siglo xvi, cuando “Latin services were replaced by a vernacular liturgy” (p. 18); y se refiere al permiso para la publicación en Inglaterra de la English Bible (p. 27) y a su difusión (pp. 38-39). Tal vez sea esta la razón de alguna omisión en el texto, como la de la secuencia “a los hipócritas llama Cristo acceptores vultus” (p. 229), en la p. 22 de la traducción.
355© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII a pie de página, son siempre más completas y exactas que las de Quevedo, que sólo ocasionalmente aporta los números de los versículos; por la otra, el traductor añade en muchos casos la localización del lugar bíblico aludido en Política de Dios sin cita explícita. A estas dos actuaciones, que parecen subrayar la reivindicación protestante de las Sagradas Escrituras y su lectura individual por parte de los fieles, se añade otra que enfatiza aun más la preocupación del traductor: allí donde Quevedo aporta una glosa libre de un pasaje citado, el autor de la versión inglesa acostumbra a ceñirse con mayor exactitud al texto bíblico. Se citan sólo unos pocos casos: Absit a te Domine, non erit tibi hoc. Nunca tal suceda: ésas no son cosas para tu grandeza ni dignas del hijo de Dios (257) // Be it far from thee Lord, this shall not be unto thee (69) At illa dixit: “Caput Ioannis Baptistae”. Respondió ella: “Pide la cabeza de Juan Bautista” (260) // And she said, the head of Jonh the Baptist (75) Et assumens eum Petrus coepit increpare illum, dicens. Empezole a reprehender Pedro (276) // Then Peter took him, and began to rebuke him (97) adorans et petens aliquid ab eo […] adorando y pidiendo (278) // and desiring a certain thing of him (99) Et audientes decem coeperunt indignari de duobus fratribus Iacobo et Ioanne. Y oyéndolo los diez, se empezaron a indignar con Jacobo y con Juan (278) // moved with indignation aganinst the two brethren James and John (99) ut eos tangeret. Para que los bendijese (291) // that he would touch them (123) Hunc cum vidisset Iesvs iacentem. como le viese Jesús caído y solo (302) // when Jesus saw him lye (143) fur est et latro. Es ladrón (324-325) // is a thief and a robber (186). Como se observa, en todos los ejemplos la versión inglesa se atiene más a la formulación del fragmento bíblico citado. 5.3. CENSURA POLÍTICA: EL RESPETABLE INTERLOCUTOR La versión inglesa de la primera parte de Política de Dios incorpora modificaciones por posibles razones políticas. La más significativa atañe al destinatario del tratado quevediano, apelado constantemente con las fórmulas “señor”, “vuestra majestad”, “vea, vuestra majestad”, “mire, vuestra majestad”, “oiga, vuestra majestad” o “advierta, vuestra majestad”, cuidadosamente eliminadas en todos los casos. El cambio, lógico porque ese tú amonestado (el monarca español) es diferente en el nuevo espacio geográfico y casi un siglo más tarde, va acompañado de una significativa adaptación narrativa, que consiste
356 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO en dos acciones fundamentales: por un lado, desaparece el tuteo a veces acusador tan característico del escrito; por el otro, los consejos y las admoniciones referidas a la conducta del rey o sus ministros adquieren más bien el valor de máximas generales, no dirigidas a ningún monarca concreto, sino a todos los reyes en general: Atienda vuestra majestad a las señas que aquí le da (240) // Kings may here observe the Description St. John gives (39) Tome vuestra majestad de los labios de Cristo la respuesta, y decrete (246-247) // Christ’s own Words turnish the King with an answer (48) Oiga vuestra majestad y lea cautelosamente (247) // The King should, with much caution, hear and read (49) Señor, atienda vuestra majestad a esta consideración (248) // Kings may seriously reflect upon this Consideration (51) Y siempre han de ser a vuestra majestad sospechosas (249) // Kings should always be suspicious (53) Mire vuestra majestad (257) // Let Kings consider (70) Ea, señor (261) // Let the King (76) y en esto es en lo que vuestra majestad (280) // And in this particular, Kings (102) Quiere ver vuestra majestad (282) // To show (107) No parezca a vuestra majestad (282) // Let no King think (107) en los oídos de vuestra majestad (285) // in the Ears of the Kings (111) Quisiera poder hablar con vuestra majestad con tal afecto y tal espíritu (285) // I could wish my Discourse in this point were so efficacious and full of Spirit (111) Dé vuestra majestad […] el oficio (287) // Let Kings bestow employements (116). Además, debe observarse que la expresión tajante, imperativa, de Quevedo se sustituye por otra de carácter más hipotético y amable, formulada con los auxiliares should, may o incluso let, de modo tal que se suaviza el tono de orden que albergan algunos consejos. Tal vez el mismo deseo de evitar apelaciones tan directas a un monarca explique otras acciones del traductor, como la omisión de expresiones completas, especialmente cuando sus acciones se juzgan culpables, aunque también cuando las circunstancias mencionadas atañen demasiado directamente y en exclusiva al monarca español: si bien lo mira vuestra majestad, por sí hallará (249) // om. (54) ¿Elige el rey mal consejero? ¿No se desengaña, advertido? Pues sea consejero de su allegado la culpa del rey, su muerte y su deshonra (260) // om. (74-75)
357© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII y podrá ir a vuestra majestad, que en tan nueva vida y tan florecientes años trabaja como padre y no como dueño, y atiende a que los que le asisten se desembaracen de lo que el evangelio prohíbe con distinción tan infalible y tan grande (273) // and may go to his King being esa’d of all those Obstacles the Gospel sets down in such plain and undeniable words (92) Considere vuestra majestad, señor, que (274) // om. (94) Señor, ya que —como he dicho— su casa de vuestra majestad por sí puede decir que es de oración (308) // The king who has made his palace the house of prayer (154) Considere con toda la alma vuestra majestad la infidelidad del criado (321) // Consider the infidelity of the servant (179) Mas el profeta de Dios le dijo: “por esa intención tan indigna de rey, oye estas palabras de Dios”. Con todos los príncipes habla Miqueas, palabras son de Dios; vuestra majestad las traslade a su alma y no dé a guardar otra cosa a su memoria con más cuidado (322) // And the prophet of the Lord said: Hear thou therefore the word of the Lord. Micaiah speaks to all princes, they are the words of God, worthy to be imprinted in the hearts of Monarchs and most carefully preserv’d in their memories. The prophet goes on (180) pues no se acuerda España de haber tenido rey en su persona y deseos, intención y virtudes, más ajustado a la verdad y a la justicia, piedad y religión católica. Y si fuese poderoso para que los que le sirviesen le imitasen, nos veríamos en el reino de la paz. Y no desconfío de que lo procuran todos los que vuestra majestad tiene a su lado, mas deseo que Dios nuestro señor haga esta merced a su corona y a sus vasallos de que todos los que le asisten le sean semejantes, que entonces el gobierno de Dios y la política de Cristo prevalecerá contra la tiranía de Satanás. Y si hay algunos que estorben esto, señor (326) // specially those monarchs whose designs are just and virtuous, and the end of whose actions is the service of God and good of their people. If good kings could prevail with their ministers to imitate them, their kingdoms would be blessed with peace; and it ought to be our prayer to God that all ministers would endeavour to copy the virtues of just monarchs, and strive in all things to be like them. Then would the government of God and policy of Christ prevail over the tyranny of Satan. But if any minister should endevour to obstruct it (189). El último ejemplo combina cambios de carácter religioso (la omisión de la referencia a la “religión católica”) y de tipo político, concebidos para evitar la adscripción directa y exclusiva del discurso al monarca español, lo que restaría eficacia e interés de la difusión del libro en Inglaterra. También parece existir un propósito de suavización del discurso, en el caso de expresiones que podrían estimarse poco respetuosas por estar dirigidas a un monarca:
358 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Rey hipócrita, ¿quieres dar a entender (261) // The hypocritical King would be thought (76) No está en eso el inconveniente, si el rey sabe en qué cosas puede hacer a su criado dueño de su voluntad (297) // There is no danger in this, if the king knows how far he may trust his servant (134) un rey cruel es rey cruel, y así en los demás vicios (309) // If a king is cruel or subject to any other vice, that is the worst can be said if him (157) Sólo vale contigo, si eres tirano (312) // With a Tyrant only he is in esteem (162) Sábese que vuestra majestad puede decir esto por su casa; y porque fervorosamente con su ejemplo alienta virtud y valor en sus vasallos, sólo resta que abra los ojos sobre los que se la quisieren hacer cueva de ladrones (305) // When a king makes his house, the house of prayer and encourages virtue in his subjects, it is reqquisite he look to those who will make it a den of thieves (149). De igual modo, existen pasajes en los que el traductor modifica la persona narrativa, sustituyendo la reconvención directa al monarca, el tuteo con el que Quevedo lo increpa, por una más impersonal tercera persona: ¿Entristéceste porque conoces lo mal que la bailadora usó de tu ofrecimiento, y porque juraste y hubo testigos degüellas al gran profeta? Di, rey, ¿por qué dejas entrar en tu aposento a quien pida la cabeza del santo? (260) // He is troubled to see what ill use the danger has made of his Promise; and because he swore before witnesses beheads the great Prophet. Why did he suffer one to come into his company, that might aske the head of the saint (75) ¿Quieres dar a entender que, religioso, cumples tu promesa por no quebrar el juramento, y disimulas la mayor crueldad con aparente celo? ¿Entristéceste tú por no entristecer una ramera? (261) // The hypocritical king would be thought religious in performing his promise, with regard to his oath, and shrouds the greatest cruelty under the vail of piety. He afflicts himself rather than disgust a prostitute (76). El cambio de persona mencionado se acompaña de una sustitución de las interrogationes por afirmaciones que, aunque más tajantes, no apelan tan directamente al interlocutor para conminarle a aceptar su culpa. Los casos comentados atañen a la representación de la figura del rey en el discurso, que, como se aprecia, tiende a minimizarse para aminorar o suavizar su culpa con diferentes técnicas narrativas. Pero debe notarse una tendencia significativa que parece perseguir la incriminación de sus ministros y favoritos, en paralelo a la exculpación del
359© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII monarca. Y para ello, el traductor no duda en mencionar al malvado privado, tal vez implícito pero desde luego no explícito en estos pasajes de la obra de Quevedo: Señor, muy anchas le vienen aquellas palabras que dijo Cristo a su madre, no como eran para ella, sino como quedaran para él en escarmiento (p. 252) // Those words Christ spoke to his Mother will reach every presumptuous Favourite, not in the Sense she understood him, but in that of a severe Chastisement (60-61) Es el caso más apretado que ha sucedido con rey ni señor el de san Pedro (256) // the Case of St. Peter is the nicest that ever happen’d betwixt a Prince and his Minister (68) los allegados (264) // The Ministers (81) Quiera vuestra majestad estas cosas que le están encargadas más que a él (272) // The King should love these things that are given in charge of him, above the Minister (91) buen privado y buen criado (299) // good servant (138) si los ministros son tales (303) // if the ministers are so wicked (145) Consejeros y allegados de los reyes, confesores y privados (320) // The Counsellors and prime ministers of kings, their spiritual judges and favourites (176) Y si hay algunos que estorben esto, señor (326) // But if any minister should endevour to obstruct it (189). Cabe preguntarse si la omisión del sintagma “buen privado” debe interpretarse, implícitamente, como expresión de la duda del traductor sobre la mera posibilidad de su existencia; de hecho, en el caso siguiente se explicita su maldad: “so wicked”. Incluso hay pasajes en que el traductor sustituye la mención del bíblico “ministro Satanás” por los “ministers like Satan”, equiparando a los consejeros del rey con el propio diablo: y el ministro Satanás al príncipe apartado de la gente osadamente le embiste, porque quien trata con uno solo él propio guarda las espaldas a su engaño y perdición, y él la ocasiona y asegura de sí para que se le atrevan los vanos y codiciosos (315) // and ministers like Satan confidently attack princes, when retir’d from their people; for he that converses only with one makes way to his own ruin, and lays himself open to the insolences of conceited and covetous men (167) lo primero que propone el ministro Satanás y tentador es que haga de las piedras pan, como hemos dicho (316) // The first thing the minister like Satan proposes, is (as has been said) that he make bread of the stones (169-170).
360 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Es posible que quepa interpretar este afán de inculpar a los más directos colaboradores del monarca como manifestación semejante a la que, en el título, conminaba a los monarcas a un gobierno alejado de los partidos whig y tory: la actividad política que condujo a la monarquía parlamentaria inglesa tal vez se interpretaría como una inadecuada merma de los poderes del rey, semejante a la inducida por la figura usurpatoria de las funciones del monarca representada por el privado. Distinto carácter tienen cambios relacionados con formas de gobierno, en concreto la omisión de las referencias a la palabra república, tal vez políticamente incorrecta, a ojos del traductor y más en relación con Dios, en el contexto de una monarquía constitucional como la inglesa. Veamos: Dios, en su república, y con el pueblo y familia de los ángeles, ¿qué hizo? (255) // Let us see how God behav’d himself towards his Subjects and Servants the Angels (65) ¡Qué república tan diferente de la que mantienen los reyes del mundo! (294) // How different is this government from that of the kings of this world (128) escándalo de la república (316) // scandal of the state (169). El término república, que en Quevedo no parece referirse en el contexto a la modalidad así denominada, se sustituye en la versión inglesa por el neutro gobierno o estado. Por otra parte, algunos cambios obedecen a la necesidad de adaptar costumbres políticas o nombres de órganos de gobierno a la nueva realidad inglesa, por ejemplo en lo que atañe a la actividad parlamentaria inexistente en España. En éstos se representan los príncipes y procuradores de las comunidades en cortes (307) // In these are signify’d the great men, representatives of the people in the Parliament (152) alivie al rey el trabajo del mudar las bolsas de los consejos de una parte a otra y de abrir los pliegos (301) // ease him of the trouble of turning over papers (141). Y existe algún caso en el que cabe interpretar que existan razones ideológicas del traductor, inducidas por la pervivencia de algunas de las cuestiones cruciales abordadas en los tratados políticos de su tiempo, como la razón de estado o la tiranía. traidores y sacrílegos, no príncipes (229) // Tyrants, and not Princes (23) siguen la razón de estado de Herodes (258) // imitate the politicks of Herod (71)
361© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII Sólo, señor, se puede lo lícito, que lo demás no es ser poderoso, sino desapoderado (286) // Only he is powerful whose actions are grounded upon justice; all other proceedings are not the effects of power but tyranny (114). La bimembración que denuncia las traiciones y sacrilegios de los príncipes se sintetiza con el calificativo de tiranos, de gran actualidad en los debates sobre el derecho a la resistencia. Y el maquiavélico concepto de la “razón de estado” se sustituye por el término más neutro política. Es posible que en el último ejemplo el énfasis en la actitud tiránica obedezca a una incomprensión del sentido del término desapoderado, que en el contexto tiene el valor de ‘despojado’ (por los pretensores). Aunque su rareza impide extraer conclusiones contundentes, es posible que quepa interpretar como censura moral la sustitución de términos que aluden a una prostituta, si es que no se trata de mera incomprensión de la expresión española. No obstante, más adelante habla de la hija de Herodías como una “prostitute” (76): fue trecientas reino de otras tantas rameras (223) // became the kingdom of hundreds of women, who reign’d over him (16) una mujercilla (243) // a silly woman (43) mujercilla deshonesta y bailadora (260) // an immodest woman to dance (73). Se puede suponer análoga censura moral cuando se reemplaza la posible alusión a un epigrama (Epigrammata 5, 81) del irreverente Marcial por una mención directa de Horacio: ¿A quién, como dijo la epigrama, se da sino a los poderosos? (325) // To whom, says Horace, is given but to the mighty? (187) 5.4. OTRAS INTERVENCIONES DEL TRADUCTOR: OMISIONES, ADICIONES, SUSTITUCIONES Junto a las señaladas, existen otras muchas modificaciones de la obra de Quevedo que consisten en omisiones, tal vez con un generalizado propósito abreviador; adiciones, que parecen buscar la claridad expositiva y la máxima precisión, especialmente cuando existe riesgo de ambigüedad; y cambios de orden o sustituciones tal vez basadas en el propio gusto del traductor. En lo que respecta a las omisiones, la modalidad más usual, suelen afectar a fragmentos prescindibles, por ser redundantes, amplificar o matizar lo dicho:
362 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO y a enseñar (bien a su costa, y más de los que no le supieren o quisieren imitar) la política de la verdad y de la vida (212) // and teach the policy of truth and life (2) que se ve raras veces, y fáciles de contar, si no de creer (223) // which is rare to be found (16) (como diremos en su lugar) (224) // om. (p. 17) A esto hay dificultad que da cuidado a la plática deste libro (226) // This seems difficult (19) lugar de que, en esta ocasión, puede ser me haya acordado el primero (231) // om. (24) pudiérase contentar la obstinación de estos demonios con el desacato descomedido y rebelde de haber dicho (231) // And yet obstinate and rebelliou Devils cry out (24-25) (de suerte que lo pudo entender) (232) // om. (27) Nadie le ha de tocar que no lo sienta, que no sepa que le toca, que no dé a entender que lo sabe. No ha de ser lícito tomar nadie del rey cosa que él no lo sepa ni lo sienta (235) // None should touch the King without his knowledge, and he should let them understand he knows it (32) el que quita del labrador, del benemérito, del huérfano, de la viuda —en quien se representa Cristo— para otra cosa, ése es el ladrón (237) // om. (35) sabiendo que él dice de sí: “Yo duermo, etc.” (244) // om. (44) diciéndole que están allí (251) // om. (57) Y es introdución para vivir sin temor (253) // om. (61) para siempre (256) // om. (66) y el último le trató con todos (262) // om. (79) habiéndoles asegurado él: “Quidquid petierimus, facias nobis”, con tal condición (287) // om. (116) como se la negó sin negársela (287) // om. (116). La falta de necesidad como causa de supresión resulta evidente en la reducción de dobletes o enumeraciones sinonímicas, tan características del estilo quevediano: el que los ve pelear, los multiplica y de uno hace dos (242) // when he looks on, every Man is as good as two (42) luego trata de alimentarlos y darles de comer (245) // then he consider’d of giving them to eat (45) se desparramen para buscar mantenimientos y comprar comida con que se sustenten (245) // to buy themselves victuals (46) Quiso enseñar, y enseñoles (247-248) // This was to teach them (50)
363© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII son dignos de milagro, de consulta y decreto (249) // are worthy of Miracles (54) prerrogativas y dignidades (253) // prerogatives (62) Respondieron: “unos dicen que eres Juan Bautista, otros Elías, otros Jeremías, otros que pareces uno de los profetas, otros que resucitó uno de los profetas primeros” (257) // Some say, John the Baptist, some say Elias, and other say that one of the old Prophets is risen again (68) Allí se entró Satanás en el corazón de Judas, y aquí en el del rey (259) // At this latter Satan entred into the Heart of the King (73) para la familia y para la ambición y vanidad del parentesco (270) // to the ambitious and proud dependances of Kindred (88) mayores ni más descaminados ni de peor intención (275) // greater, or more preposterous (95) Grandes negocios y máquinas del infierno (275) // the Designs of Hell (96) El mal ministro dijera: “para mí uno, y otro para mí, y para mí el otro, y todo para mí” (288) // The wicked minister seeks and covets all for himself (117) y es tan apocado el seso humano, y tan limitado el discurso de los hombres, y fía tanto de las apariencias (288) // But so short sighted is man, and so subject to be missed by appearances (118) éste es invidioso de la corona, émulo del poder (295) // he is rather a rival of the crown (129) con malicia y cautela (301) // maliciously (141-142) las enfermedades y defectos del alma (302) // diseases of the soul (143). Es posible que la omisión de “y aquí en el del rey” se haya debido a que se había dicho lo mismo unas líneas más arriba, pero perjudica, debilitándolo, el paralelo que establece Quevedo entre Judas y el rey. El afán de síntesis modifica levemente el enunciado, a veces sacrificando datos: de su persona y vida (257) // of them (68) prosiguiendo cuatro o seis renglones más abajo (257) // presently after (69) de la sed, del cansancio (cansado del camino, “Sitio. Tengo sed”) (265) // that he was weary, thirsty (83). La incomprensión de una alusión clásica (la del traductor o la presentida en el receptor) parece estar en el origen de omisiones como las siguientes, centradas en la idea del sueño como imago mortis o en una expresión griega:
370 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO BREWER, J. (1976). Party Ideology and Popular Politics at the Accession of Georges III. New York: Cambridge University Press. BRIGGS, A. (1994). Historia social de Inglaterra, Guillermo Carrascón Garrido (trad.). Madrid: Alianza Editorial. BURKE, P. (2010). “Culturas de traducción en la Europa moderna”. La traducción cultural en la Europa moderna, P. Burke y R. Po-Chia Hsia (eds.), 11-44. Madrid: Akal. CLAMURRO, William H. (1991). Language and Ideology in the Prose of Quevedo. Newark, Delaware: Juan de la Cuesta. CLARK, P. (1977). English Provincial Society from the Reformation to the Revolution: Religion, Politics and Society in Kent 1500-1640. Hassocks, Sussex: The Harvester Press. COLLEY, L. (1982). In Defiance of Oligarchy: The Tory Party (1714- 1760). New York: Cambridge University Press. EIRE, C. M. N. (2010). “Traducciones y devoción católica a principios de la Edad Moderna”. En La traducción cultural en la Europa moderna, P. Burke y R. Po-Chia Hsia (eds.), 97-119. Madrid: Akal. EMINOWICZ, T. (1984). “Sobre una traducción de la Política de Dios, de Francisco de Quevedo, al polaco”. Dicenda 3, 273-277. EHRLICHER, H. (2011). “Quevedo en Alemania”. La Perinola 15, 95-111. GARCÍA GARROSA, M. J. (2004). El discurso sobre la traducción en la España del siglo XVIII: estudio y antología. Kassel: Edition Reichenberger. GARZELLI, B. (2011). “Traducción y mundos posibles. Los sueños de Quevedo traducidos al italiano”. La Perinola 15, 157-169. KENYON, J. P. (1977). Revolution Principles. The Politics of Party, 1689-1720. New York: Cambridge University Press. KWIATKOWSKA FARYS, E. (2004). “Las traducciones polacas de Quevedo”. En Memoria de la palabra. Actas del VI Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (AISO), M.ª L. Lobato y F. Domínguez Matito (eds.), II, 1133-1140. Madrid / Frankfurt: Iberoamericana / Vervuert. MALTBY, J. (1998). Prayer Book and People in Elizabethan and Early Stuart England, Cambridge: Cambridge University Press. MALTBY, W. S. (1982). La leyenda negra en Inglaterra. Desarrollo del sentimiento antihispánico, 1558-1660. México: Fondo de Cultura Económica. MARTINENGO, A. y SÍMINI, D. (2003). “La primera traducción italiana del Buscón”. Estudios sobre el Buscón, A. Rey (coord.), 273-294. Pamplona: Eunsa. NAVARRO ERRASTI, M.ª P. (1987). “Quevedo en lengua inglesa”. En De clásicos y traducciones: versiones inglesas de clásicos españoles (ss. xvi y xvii), 165-187. Barcelona: PPU. NIDER, V. (ed.) (2011). “Nicolò Serpetro, traductor del Marco Bruto de Quevedo”. La Perinola 15, 171-190.
371© UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 QUEVEDO, ANTÍDOTO CONTRA LOS WHIGS Y LOS TORIES EN LA INGLATERRA DEL SIGLO XVIII –––––––– (2012). “Texto y contexto de dos traducciones olvidadas: la Carta a Antonio de Mendoza de Quevedo y la Instrucción al Exercicio de la muerte de Luisa de Padilla, condesa de Aranda”. En Il prisma di Proteo: riscritture, ricodificazioni, traduzioni fra Italia e Spagna (sec. XVI-XVII), 481-504. Trento: Università degli Studi di Trento. –––––––– (2013). Una ‘consolatio’ de Quevedo: la “Carta a Antonio de Mendoza”. Firenze: Alinea Editrice. PALLARES-BURKE, M. L. (2010). “The Spectator, o las metamorfosis de un periódico: un estudio de traducción cultural”. En La traducción cultural en la Europa moderna, P. Burke y R. Po-Chia Hsia (eds.), 171-192. Madrid: Akal. QUESTIER, M. C. (1996). Conversion, Politics and Religion in England, 1580-1625. Cambridge: Cambridge University Press. QUEVEDO, F. de (1655). Política de Dios y gobierno de Cristo, nuestro Señor. Madrid: Pedro Coello. –––––––– (1697). Fortune in her Wits, or the Hour of all Men, translated into English by capt. John Stevens. London. –––––––– (1715). Divine maxims of Government without Whig or Tory. Or the true character of a King and of a tyrant, of a faithful minister and of a favourite traitor, by D. Francisco de Quevedo Villegas, author of the Visions of Hell, &c. London: Printed and sold by James Roberts at the Oxford-Armas in Warwick-lane. –––––––– (1966). Política de Dios, Govierno de Christo, J. O. Crosby (ed.). Madrid: Castalia. –––––––– (2012). Política de Dios, E. M.ª Díaz Martínez (ed. parte primera) y R. Cacho Casal (ed. parte segunda), Obras completas en prosa, “Tratados políticos”, A. Rey (dir.), vol. V, 159-639. Madrid: Castalia. ROIG MIRANDA, M. (1997). “Las traducciones francesas de los Sueños de Quevedo en el siglo XVII y hasta 1812 (Nota bibliográfica)”. En Quevedo a nueva luz: escritura y política, 165-212. Málaga: Universidad. –––––––– (2000). “Edición y anotación de Les Visions del Sieur de La Geneste”. La Perinola 4, 367-378. –––––––– (2011). “La recepción de Quevedo en Francia”. La Perinola 15, 235-261. ROSMAN, D. (2006). From Catholic to Protestant. Religion and the People in Tudor England. London: University College London (UCL). SCOTT, E. J. L. (1904). Index to the Sloane Manuscripts in the British Museum. London: M. A. D. Litt. SCOTT, J. (2000). England’s Troubles. Seventeenth-century English Political Instability in European Context. Cambridge: Cambridge University Press. VARELA SUANZES-CARPEGNA, J. (2000). “El constitucionalismo británico entre dos revoluciones: 1688-1789”. Fundamentos: Cuadernos monográficos de teoría del estado, derecho público e historia constitucional 2, 25-96.
372 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 339-372 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO VÁRNAGY, T. (2000). “El pensamiento político de John Locke y el surgimiento del liberalismo”. En La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx, Atilio A. Boron (comp.), 41-76. Buenos Aires: CLACSO. WILLIAMS, R. H. (1936). “A manuscript document on the translation from Spanish by captain John Stevens”. Revue de Littérature Comparée 16. 1, 144-166. WOODWARD, E. L. (1993). Historia de Inglaterra. Madrid: Alianza Editorial. Recibido el 18 de abril de 2015. Aceptado el 30 de septiembre de 2015.