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Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español

Rodríguez Rodríguez, María Estrella

Abstract

La triquinelosis en España se considera una zoonosis endémica cuyo ciclo doméstico está aparentemente controlado, pero todos los años aparecen brotes en humana relacionados con el consumo de carne de cerdo y jabalí sin control sanitario. En este sentido, la fauna silvestre actúa de reservorio de Trichinella spp., especialmente el jabalí y los carnívoros. Para conocer la situación epidemiológica actual de Trichinella spp. en la fauna silvestre de Galicia, hemos realizado el estudio más amplio y completo que hasta ahora se ha llevado a cabo en el noroeste español. Con el fin de detectar larvas de Trichinella spp., mediante la técnica de digestión artificial se han analizado 7974 muestras de musculatura esquelética de cinco especies silvestres autóctonas (jabalí, zorro, lobo, tejón y nutria) y dos especies alóctonas (visón americano y mapache) presentes en Galicia durante el período comprendido entre 2006 y 2015. Se han calculado previamente las poblaciones estimadas de jabalí, zorro y lobo a lo largo de los últimos 8 años, para comprobar que el muestreo llevado a cabo es suficiente y representativo para detectar portadores de Trichinella spp. y porque, desde el punto de vista epidemiológico, tanto la abundancia como la evolución de la población son importantes para el mantenimiento de este agente parasitario en el medio ambiente. La prevalencia más alta se observó en el lobo (3%; 3/100), seguido del zorro (0,753%; 9/1196) y jabalí (0,047%; 3/6451), con resultado negativo para las restantes especies (29 tejones, 13 nutrias, 153 visones americanos y 32 mapaches). Solo en el zorro se encontraron diferencias significativas en cuanto a la prevalencia según el grupo de edad, que fue mayor en los gerontes. Predominó claramente Trichinella britovi, tanto en cantidad de animales infectados como de hospedadores, mientras que Trichinella spiralis solo se aisló en dos lobos (uno con infección mixta). Consideramos al zorro como la especie centinela más adecuada para investigar la distribución de Trichinella spp. en el medio natural de Galicia, por su comportamiento trófico, amplia distribución geográfica, abundante densidad de población y su amplio aprovechamiento cinegético, lo que facilita la obtención de un elevado número de muestras.

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TESIS DOCTORAL PROGRAMA DE DOCTORADO EN INVESTIGACIÓN BÁSICA Y APLICADA EN CIENCIAS VETERINARIAS FACULTAD DE VETERINARIA DE LUGO ESTUDIO DE LA TRIQUINELOSIS EN LA FAUNA SILVESTRE DEL NOROESTE ESPAÑOL Fdo. María Estrella Rodríguez Rodríguez SANTIAGO DE COMPOSTELA. LUGO 2015 DEPARTAMENTO DE CIENCIAS CLÍNICAS VETERINARIAS FACULTADE DE VETERINARIA. Campus de Lugo E-27002 Lugo Tel. 982 822 641 ext. 22641 Correo electrónico: [email protected] LUIS EUSEBIO FIDALGO ÁLVAREZ Profesor Titular y ANA MARÍA LÓPEZ BECEIRO Profesora Contratada Doctora, pertenecientes al Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias de la Universidad de Santiago de Compostela I N F O R M A N: Que el trabajo de investigación presentado por la licenciada en Veterinaria Dª. María Estrella Rodríguez Rodríguez, titulado Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español se ha realizado bajo nuestra dirección en el Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias de la Universidad de Santiago de Compostela, y consideramos que cumple todos los requisitos para optar al grado de Doctora. Por ello, autorizamos la presentación de dicha tesis ya que reúne los requisitos exigidos en el artículo 34 del reglamento de Estudios de Doctorado, y que como directores de la misma, no incurrimos en las causas de abstención establecidas en la Ley 30/92. En Lugo, a 1 de septiembre de 2015. Ana María López Beceiro Luis Eusebio Fidalgo Álvarez Facultad de Veterinaria. Departamento de Sanidad Animal Campus Universitario de Espinardo. 30100 Murcia Tel. 868 888 260 - Fax 868 884 147 CARLOS MARTÍNEZ-CARRASCO PLEITE, Profesor Titular del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad de Murcia, I N F O R M A: Que el trabajo de investigación presentado por la Licenciada en Veterinaria Dª María Estrella Rodríguez Rodríguez, titulado Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español, se ha realizado bajo mi dirección en el Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias de la Universidad de Santiago de Compostela, y considero que cumple todos los requisitos para optar al grado de Doctora. Por ello, autorizo la presentación de dicha tesis ya que reúne los requisitos exigidos en el artículo 34 del Reglamento de Estudios de Doctorado, y que como director de la misma, no incurro en las causas de abstención establecidas en la Ley 30/92. En Murcia, a 1 de septiembre de 2015. AGRADECIMIENTOS Este trabajo ha sido posible gracias a la inestimable colaboración desinteresada de muchas personas, entidades e instituciones, a las que queremos agradecer sinceramente su participación y esfuerzo. De entre ellas no queremos perder la ocasión de agradecer su contribución a: Mis directores de tesis doctoral por su esfuerzo y dedicación para llevar a cabo este estudio ya que sin su apoyo no sería posible llegar a conseguir los objetivos alcanzados. A la Federación Galega de Caza por la continuada y constante colaboración con nuestro grupo de investigación, lo que nos ha permitido obtener una gran cantidad de información y muestras para desarrollar distintos trabajos sobre especies cinegéticas. A la Dirección General de Salud Pública de la Consellería de Sanidade (Xunta de Galicia) por autorizar el empleo de las instalaciones y equipamiento del laboratorio del matadero Municipal de O Saviñao (Lugo) para la realización del análisis de la mayor parte de las muestras de fauna silvestre, contribuyendo así al desarrollo de la parte experimental de esta tesis. A la Dirección General de Conservación de la Naturaleza de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas (Xunta de Galicia) por autorizar el empleo de los animales muertos para la realización del análisis de la mayor parte de las muestras de fauna silvestre, contribuyendo así al desarrollo de la parte experimental de esta tesis. A los Centros de Recuperación de Fauna Silvestre de las provincias de Lugo, A Coruña. Pontevedra y Ourense ya que nos han aportado la mayoría de especies no cinegéticas que aparecen en esta tesis doctoral, y muy especialmente a todo el personal por su inestimable ayuda y perseverante colaboración. Al Laboratorio de Sanidad y Producción Animal de Galicia, por su cooperación en la remisión de las muestras de jabalí para su posterior análisis por nuestro grupo de investigación. A los TECORES y a los cazadores que han participado durante el periodo de la realización de este trabajo por su inestimable aporte de muestras e información de los jabalíes abatidos. A los compañeros veterinarios que ejercen su actividad profesional en clínicas y hospitales veterinarios de toda la geografía gallega, por su continua colaboración desinteresada, remitiéndonos muestras y datos a lo largo de estos años, con el reconocimiento a su implicación en la tarea del control sanitario de esta zoonosis en jabalíes, con especial mención a la ayuda prestada por la Clínica Veterinaria Valcán (O Barco de Valdeorras, Ourense). A los profesores Lucas Rigueira Rey, Luciano Espino López, Natalia Miño Fariña y Eduardo Díaz Alcázar, así como a todo un amplio grupo de sufridos colaboradores (muchos de ellos residentes, doctorandos y algunos alumnos) que a lo largo de estos años siempre han estado dispuestos a echar una mano en el complicado muestreo en los campeonatos de zorros esparcidos por la amplia geografía gallega. Al profesor Edoardo Pozio del Centro de Referencia Internacional para Triquinelosis (Roma, Italia) por su colaboración en la identificación mediante técnica de PCR de las larvas de Trichinella. Al profesor Luis Alberto Ramil Novo del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la USC por su asesoramiento y el tiempo dedicado al estudio estadístico del presente trabajo de tesis doctoral y, muy especialmente, por el interés mostrado durante las intensas jornadas de trabajo. A los compañeros y colaboradores necesarios, profesor Eduardo Yus Respaldiza del Departamento Patología Animal de la USC y a la profesora Ana Carbajal Urueña del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad de León, en agradecimiento por su asesoramiento en el estudio epidemiológico. A Miguel Ángel Martínez Pérez, por la ayuda prestada a la hora de plasmar la distribución del muestreo y los casos positivos en los mapas en ARCGIS, agradeciendo todas las horas dedicadas, su disponibilidad e interés. Al biólogo e investigador Rafael Romero Suances por su contribución continuada aportarnos los ejemplares de visones americanos capturados en las Islas Cíes (pertenecientes Parque Natural das Illas Atlánticas). A María Teresa Fernández Fernández, técnica superior del Laboratorio de Salud Pública de Galicia por estar siempre dispuesta a colaborar en este estudio. RESUMEN La triquinelosis en España se considera una zoonosis endémica cuyo ciclo doméstico está aparentemente controlado, pero todos los años aparecen brotes en humana relacionados con el consumo de carne de cerdo y jabalí sin control sanitario. En este sentido, la fauna silvestre actúa de reservorio de Trichinella spp., especialmente el jabalí y los carnívoros. Para conocer la situación epidemiológica actual de Trichinella spp. en la fauna silvestre de Galicia, hemos realizado el estudio más amplio y completo que hasta ahora se ha llevado a cabo en el noroeste español. Con el fin de detectar larvas de Trichinella spp., mediante la técnica de digestión artificial se han analizado 7974 muestras de musculatura esquelética de cinco especies silvestres autóctonas (jabalí, zorro, lobo, tejón y nutria) y dos especies alóctonas (visón americano y mapache) presentes en Galicia durante el período comprendido entre 2006 y 2015. Se han calculado previamente las poblaciones estimadas de jabalí, zorro y lobo a lo largo de los últimos 8 años, para comprobar que el muestreo llevado a cabo es suficiente y representativo para detectar portadores de Trichinella spp. y porque, desde el punto de vista epidemiológico, tanto la abundancia como la evolución de la población son importantes para el mantenimiento de este agente parasitario en el medio ambiente. La prevalencia más alta se observó en el lobo (3%; 3/100), seguido del zorro (0,753%; 9/1196) y jabalí (0,047%; 3/6451), con resultado negativo para las restantes especies (29 tejones, 13 nutrias, 153 visones americanos y 32 mapaches). Solo en el zorro se encontraron diferencias significativas en cuanto a la prevalencia según el grupo de edad, que fue mayor en los gerontes. Predominó claramente Trichinella britovi, tanto en cantidad de animales infectados como de hospedadores, mientras que Trichinella spiralis solo se aisló en dos lobos (uno con infección mixta). Consideramos al zorro como la especie centinela más adecuada para investigar la distribución de Trichinella spp. en el medio natural de Galicia, por su comportamiento trófico, amplia distribución geográfica, abundante densidad de población y su amplio aprovechamiento cinegético, lo que facilita la obtención de un elevado número de muestras. Palabras clave: Trichinella, jabalí, zorro, lobo, Galicia. INTRODUCCIÓN Introducción 19 1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO La triquinelosis es una zoonosis causada por la ingestión de larvas infectantes del nematodo Trichinella spp presentes en el tejido muscular de animales tanto domésticos como silvestres. El descubrimiento de Trichinella spiralis en Europa tuvo lugar casi al mismo tiempo en humanos y animales. El médico inglés James Paget la observó por primera vez en el hombre en el año 1835 y Joseph Leidy la descubrió en 1846 en músculo de cerdo. En 1860, el médico alemán Friedrich Albert von Zenker demostró que el consumo de carne infectada con larvas de Trichinella spiralis era el origen de la infección humana, descubrimiento que fue confirmado, posteriormente por otros científicos. Debido a estos descubrimientos en Alemania, donde la triquinelosis era frecuente en la segunda mitad del siglo XIX, se hizo obligatorio el análisis triquinoscópico de la carne de cerdo para reducir su transmisión al hombre. En España tuvieron especial relevancia los brotes de triquinelosis en 1876 en Villar del Arzobispo (Valencia) que provocó 30 personas enfermas y 5 fallecidas, el de Lora de Estepa (Sevilla), ocurrido en 1878 y que ocasionó tres muertes, así como el brote de Málaga (1883), con más de 30 afectados. Estos brotes motivaron el dictado de la Real Orden de 18 de julio de 1878, que obligaba a someter a inspección triquinoscópica todos los cerdos sacrificados para el abastecimiento público además de la Real Orden de 9 de octubre de 1883, que prohibía el sacrificio de cerdos en los mataderos que no dispusiesen de microscopio. Los ayuntamientos debían poner a disposición del veterinario los medios necesarios para realizar el análisis microscópico de las canales, lo que favoreció que, a finales del siglo XIX, todos los ayuntamientos dispusieran de la figura de un inspector de carnes. El método de análisis triquinoscópico todavía se sigue empleando hoy, después de más de un siglo, con pocas variaciones; consiste en la visualización de larvas de Trichinella spp. en pequeñas muestras de músculos de elección comprimidos entre placas de vidrio y observadas en microscopio de 40-80 aumentos. Sin embargo, la normativa aplicable en la actualidad es el Reglamento (CE) 2075/2005 que establece las normas específicas para los controles oficiales de la presencia de Trichinella en la carne de especies sensibles destinadas a consumo humano, e indica como método de detección de referencia la digestión artificial de muestras colectivas de musculatura esquelética Esta técnica es mucho más sensible y segura que la anterior, por lo que se emplea de forma sistemática en nuestros mataderos. Básicamente consiste en el desenquistamiento de las larvas de las muestras de músculo mediante una digestión artificial (para lo que se utiliza pepsina y ácido clorhídrico) y visualizarlas en el líquido obtenido por sedimentación. Con respecto al agente causal, hasta el año 1972 se consideró que Trichinella spiralis era la única especie del género, pero actualmente se reconocen en el mundo nueve especies diferentes y tres genotipos adicionales cuya situación taxonómica permanece en proceso de revisión (Pozio y Zarlenga, 2013). En Europa se han descrito 4 especies: T. spiralis, T. britovi, T. pseudospiralis y T. nativa, de las que las tres primeras están presentes en España. La mayoría de los genotipos de Trichinella son comunes en la fauna silvestre excepto T. spiralis que se adapta mejor a suidos domésticos. El ciclo silvestre o selvático de Trichinella spp. está representado por más de 150 especies de mamíferos carnívoros y omnívoros de todo el mundo, ya que el parásito es capaz de parasitar de forma natural a un rango amplio de especies hospedadoras, principalmente mamíferos salvajes (jabalí, zorro, lobo, tejón, marta, nutria, garduña, gato montés, visón, oso, lince, rata, perro mapache, entre otros muchos), animales domésticos (cerdo, caballo, perros, gato, rata, etc.) y, en menor medida, aves. En Europa, la fauna silvestre constituye el mayor reservorio de este nematodo zoonósico, Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 20 manteniéndose el ciclo del parásito entre los carnívoros y omnívoros debido a sus hábitos alimenticios predadores y carroñeros. La transmisión de Trichinella spp. se ve favorecida porque las larvas son capaces de sobrevivir durante bastantes días en los cadáveres. Dependiendo de la zona geográfica y abundancia de su población, en la Península Ibérica el zorro y el jabalí se consideran los principales reservorios del parásito. No obstante, es importante destacar que existen otros grandes carnívoros longevos situados en lo alto de la pirámide trófica (como el lobo) que posiblemente jueguen un papel epidemiológico relevante, porque pueden llegar a acumular un número significativo de larvas enquistadas, de manera que sus cadáveres son potencialmente una fuente de infección de gran número de larvas para otros carroñeros facultativos, como es el caso del zorro, del jabalí y de los mustélidos. El ciclo doméstico o sinantrópico describe el modelo de transmisión que tiene lugar en el ganado porcino y cómo los animales sinántropicos (especialmente ratas, pero también gatos, perros e incluso zorros y mustélidos) son la fuente de transmisión de genotipos de Trichinella de la vida silvestre a animales domésticos (como el cerdo) y viceversa, contribuyendo a la circulación de T. spiralis (especie doméstica) en el ciclo silvestre (Pozio, 2000). La infección en los cerdos se mantiene por la alimentación de estos con carne de cerdo o jabalí cruda o poco cocinada, restos de cocina sin tratar, por el consumo de cadáveres de otros cerdos parasitados que no hayan sido retirados a tiempo de la granja, por las mordeduras de orejas y rabos, o a través del consumo de cadáveres de ratas, perros, gatos, mustélidos que viven en los alrededores y que tienen acceso a las granjas debido a la falta de condiciones sanitarias y de bioseguridad (Pozio, 2001a; Bruschi y Murrell, 2002; Acha y Szyfres, 2003; Gottstein et al., 2009). En explotaciones de cerdos intensivas donde existe un buen control sanitario es rara la presencia de esta parasitosis (Pozio, 2014); sin embargo, el riesgo de transmisión de patógenos de animales silvestres a los cerdos domésticos al aire libre, como es el caso de la montanera en nuestro país, es cada vez más preocupante en muchos países europeos (Wu et al., 2011). No debemos olvidar que, en el ciclo sinantrópico, los caballos también se pueden infectar al ser engordados con carne de cerdo o cadáveres de animales de peletería parasitados y han sido la causa de importantes brotes en Francia e Italia, donde se acostumbra a comer la carne de caballo cruda o muy poco hecha. El comportamiento humano influye también en los patrones epidemiológico de transmisión de Trichinella spp. entre el ciclo doméstico y silvestre, debido a una mala gestión de los residuos (cadáveres) de explotaciones, la falta de medidas de bioseguridad (contacto del ganado con animales silvestres y sinantrópicos como ratas) y a los malos hábitos de caza (dejar los cadáveres o las vísceras de los animales abatidos en el campo). La triquinelosis humana ha sido documentada en 55 (27,8%) países de todo el mundo (Pozio, 2007). Los principales factores que favorecen las infecciones humanas son la distribución global de Trichinella spp. y los diferentes hábitos alimentarios. El hombre puede adquirir la triquinelosis por el consumo de carne de caza sin control sanitario previo, aunque el mayor riesgo sucede en el ciclo doméstico en el que interviene el cerdo, cuyo consumo es la causa más importante de triquinelosis humana a nivel mundial (Gottstein et al., 2009; Murrell y Pozio, 2011; Mayer-Scholl et al., 2011). A pesar de los continuos controles sanitarios acometidos por las administraciones públicas y aunque se trata de una enfermedad de declaración obligatoria, la triquinelosis es una de las zoonosis por helmintos más extendida y continúa siendo endémica en la mayoría de los países de la Unión Europea. La mayor parte de los casos confirmados en humanos que se notifican anualmente a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria corresponden a países del Este de Europa y, en menor medida, de la cuenca mediterránea como sucede en Italia (Romano et al., 2011), España (Martín et al., 2007) y Grecia (Papatsiros et al., 2012; Boutsini et al., 2014). En España, aunque la normativa actual obliga al control de Trichinella en la carne destinada al Introducción 21 consumo humano, se siguen notificando casos todos los años. Los brotes suelen estar asociados, como ya hemos comentado, al consumo de carne de jabalí o cerdo procedente de cacerías o matanzas domiciliarias sin control. Las especies circulantes, T. spiralis y T. britovi, se encuentran ampliamente distribuidas, coexistiendo los dos ciclos, el doméstico y el selvático, e incluso en algún caso con infección mixta (Rodríguez et al., 2008). Por otra parte, recientemente se ha aislado T. pseudospiralis en un jabalí en la provincia de Gerona, lo que debe ser considerado como un motivo más de preocupación para las autoridades sanitarias, puesto que se trata de una especie de Trichinella que no forma quistes en la musculatura y que, por tanto, es difícil de detectar mediante técnicas triquinoscópicas tradicionales de compresión (Zamora et al., 2015). Cabe destacar que las prevalencias anuales en el ganado porcino son bajas (entre 0,05 casos por millón en 2010 y 2,82 en 2012). Entre 2009 y 2012 se han detectado en matadero un total de 184 casos de triquinelosis en cerdos procedentes de Castilla y León, Andalucía y Extremadura. Todos los casos detectados en matadero estaban relacionados con cerdos de producción extensiva. En cuanto a las matanzas domiciliarias, en este mismo periodo se detectaron 7 casos, en concreto cinco en Extremadura, uno en Andalucía y otro en Castilla y León (Centro Nacional de Epidemiología, 2012). Para conocer el riesgo sanitario asociado a Trichinella spp. en una región, la situación epidemiológica de las especies silvestres se considera un buen indicador, por lo que se han incrementado los programas de vigilancia sanitaria de la fauna silvestre (Blaga, Durand et al., 2009). Además, existe la obligación de notificar los resultados de estos programas de vigilancia mediante un informe anual elaborado con arreglo a la Directiva 2003/99/CE que fue traspuesta a nuestro sistema jurídico por el Real Decreto 1940/2004, de 27 de septiembre, sobre la vigilancia de las zoonosis y los agentes zoonóticos. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, con objetivo de conocer el estado sanitario de la fauna silvestre respecto de agentes infectocontagiosos que se consideran importantes tanto para el ser humano como para los animales domésticos, implementó en 2011 el Programa Nacional de Fauna Silvestre en el que se incluyó el estudio de la presencia de Trichinella en el jabalí. En este sentido, las prevalencias en jabalí mantienen en España a lo largo de los años un patrón estable con una prevalencia media de 0,20%, no habiéndose detectado casos en la zona Norte, Levante ni en las islas Baleares y Canarias. El jabalí es una de las especies silvestres más abundantes en el territorio gallego, y el autor de numerosos daños en la agricultura y accidentes de tráfico. El abandono del campo y un monte en permanente expansión formando un mosaico con terrenos agrícolas que le proporciona refugio y comida, así como la protección a la que está sometido por tratarse de una especie autóctona, hacen que el jabalí prolifere y se haya expandido prácticamente por todo el territorio gallego. A este incremento poblacional contribuye la extraordinaria tasa reproductora del animal y la escasez de depredadores naturales (Herrero, 2003). Según los datos de la Federación Galega de Caza y de la Xunta de Galicia, en las últimas temporadas de caza (2014-2015) fueron abatidos un total de 12.115 jabalíes. La implicación del jabalí y otras especies silvestres de nuestra fauna autóctona en la transmisión de agentes infectocontagiosos, tanto a las personas como al ganado, es conocida desde la antigüedad, y viene motivada -entre otras razonespor las diferentes actividades relacionadas con su aprovechamiento cinegético, destacando por su importancia el consumo de su carne. A pesar de que el jabalí es uno de los principales reservorios de Trichinella spp. en todo el mundo (Pozio, 2005), otras especies silvestres también pueden desempeñar un papel importante en el ciclo epidemiológico de esta parasitosis debido a sus hábitos alimenticios (predación, consumo de carroñas y canibalismo). Está es la razón por la cual los carnívoros y omnívoros silvestres pueden actuar como Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 22 buenos indicadores sanitarios de las enfermedades presentes en el medio ambiente, tanto por su amplia distribución como por su posición en la parte superior de la cadena trófica. El zorro es, posiblemente, la especie más relevante desde el punto de vista epidemiológico, por tratarse de un cánido ampliamente distribuido, que cuenta con una población abundante en contacto cercano con el hombre y los animales domésticos y, además por tener una dieta generalista, en la que se incluyen roedores, carroña y restos orgánicos de vertederos. De hecho es uno de los principales reservorios de Trichinella spp. en la Naturaleza y por lo tanto es un buen indicador de su presencia del parásito en el medio natural (Pozio et al., 1996; Balicka-Ramisz et al., 2007). Teniendo en cuenta que Galicia es una de las zonas con mayor densidad de zorro de la Península Ibérica (Fidalgo et al., 2009) y que es una especie sometida a una actividad cinegética bien organizada, es evidente que se trata de un hospedador que presenta un gran valor para investigar la situación epidemiológica del ciclo de Trichinella spp. en zonas rurales, agroforestales y periurbanas del noroeste de la Península Ibérica. Algo parecido ocurre en otras regiones de Europa, donde se han realizado múltiples trabajos de investigación experimental y de campo sobre distintos aspectos de la epidemiología de la triquinelosis en esta especie, abarcando desde la prevalencia hasta las especies de Trichinella implicadas y los factores epidemiológicos que más pueden influir en su presencia. En España se han realizado trabajos en varias regiones, como Extremadura, Cataluña, Guadalajara, Montes de Toledo y norte peninsular. En Europa, además, se ha demostrado que el lobo es la especie silvestre que presenta las mayores prevalencias de Trichinella spp. en zonas endémicas, lo que sugiere que este carnívoro puede ser una buena especie indicadora de la circulación selvática del parásito. No obstante, al tratarse de una especie protegida, sometida a una actividad cinegética mucho más restringida que el zorro, hace que sea complicado obtener un tamaño muestral significativo para incluir al lobo en la mayoría de los estudios epidemiológicos (Bagrade et al., 2009; Beck, R., Beck, A., KusaK et al., 2009; Larter et al., 2011; Zivojinovic et al., 2013; Teodorovic et al., 2014). En España se han realizado algunos estudios en la helmintofauna del lobo en la mitad septentrional de la Península Ibérica que han puesto en evidencia la presencia de Trichinella en Galicia, Asturias y Castilla y León (Torres et al., 2000). La especie aislada en el noroeste peninsular suele ser T. britovi (Segovia et al., 2001). A pesar de que oficialmente en nuestro país, T. britovi se aisló por primera vez en un lobo de Galicia en 1976, se han realizado muy pocas investigaciones epidemiológicas en esta especie de la Península Ibérica, motivado, entre otras causas, por la escasez de ejemplares disponibles para su estudio o la ausencia de población en gran parte del territorio. Los mústelidos (tejón, marta, nutria, visón europeo, turón, garduña o armiño, entre otros), vivérridos (jineta) y los roedores actúan como hospedadores que intervienen en el mantenimiento y dispersión de Trichinella spp. y, por ello, también deben ser considerados como especies participantes en la epidemiología del parásito, tanto en el ciclo doméstico como en el silvestre, de hecho, presentan prevalencias mucho mayores que las descritas en el ganado porcino o en jabalíes, por lo que también pueden ser de utilidad como centinelas de esta parasitosis. En este sentido, diversos estudios ponen de manifiesto la presencia en Europa del parásito en distintos mesocarnívoros, tanto autóctonos como alóctonos, entre ellos el tejón, la nutria y el visón americano con valores muy variables de prevalencia. Por ejemplo en Polonia se ha registrado la presencia de Trichinella en marta y en tejón en una zona geográfica de positividad en zorro y jabalí (Moskwa et al., 2012), en Finlandia se ve afectado el tejón (Oivanen et al., 2002), y en el norte de Eslovaquia se ha aislado Trichinella en martas y turones (Hurniková y Dubinský, 2009). En trabajos realizados en España sobre la helmintofauna en el tejón se evidencia la presencia de Trichinella spp. en el área mediterránea (Miquel et al., 1993; Torres et al., 2001), en tanto que en un estudio realizado en el norte de España los resultados han sido negativos hasta el presente (Millán et al., 2004). Introducción 23 Para plantear un estudio completo de la situación epidemiológica de agentes infectocontagiosos zoonósicos, y en concreto Trichinella spp., es necesario identificar las especies de este nematodo que están implicadas en los brotes humanos, así como conocer la circulación de dichas especies en el medio ambiente, considerando el ciclo doméstico, el selvático y la interacción entre ambos. Ello permitirá conocer, con la mayor precisión posible, cuál es la implicación de los principales hospedadores del parásito en la epidemiología de la triquinelosis, sobre todo en zonas sinantrópicas donde la interfaz entre animales domésticos y silvestres es frecuente. Por todos los argumentos antes expuestos, con el presente trabajo de tesis doctoral, realizado gracias a la colaboración de cazadores, centros de recuperación de fauna silvestre, Administración y veterinarios clínicos, pretendemos obtener una visión general y lo más completa posible de la situación de la triquinelosis en Galicia, estudiando el papel epidemiológico que desempeña la fauna silvestre en dicha región. Esta información servirá para que se puedan adoptar, con mayor eficiencia, las medidas de prevención y control más indicadas para la gestión sanitaria frente a Trichinella spp., tanto en el ámbito agroganadero como en los espacios naturales del noreste de la Península Ibérica. OBJETIVOS Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 32 La prevalencia de la infección por Trichinella en los seres humanos y la fuente de infección varían mucho de un país a otro, así cuando la explotación de ganado porcino está muy controlada y se exigen pruebas de detección de Trichinella en la carne, no se presentan casos debidos al consumo. Sin embargo, en países donde los cerdos son criados sin medidas de control sanitario, sobre todo para autoabastecimiento o cerdos criados en libertad sin medidas de control sanitario, sobre todo para autoconsumo, las infecciones humanas se producen con mayor frecuencia (Pozio, 2014). En concreto la triquinelosis humana relacionada con el consumo de carne de cerdo parasitado se ha descrito en Centroamérica (México), América del Sur (Argentina y Chile), en Asia (China, Laos, Myanmar, Tailandia, Vietnam) y Europa (Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Bielorrusia, Croacia, Georgia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía, Rusia, Serbia y Ucrania), entre otros países (Pozio, 2007). En los países desarrollados donde no se diagnostica la parasitación en cerdos desde hace muchos años gracias a las medidas de control establecidas, las infecciones en humanos suelen originarse a partir de productos cárnicos de importación que no han sido debidamente inspeccionados, por ejemplo los brotes que afectaron a más de 3.000 personas producidos en Francia e Italia entre 1975 y 2005, como resultado del consumo de carne de caballo importada de países del Este de Europa y América del Norte (Pozio et al.,1998; Licardi et al., 2009). También el caso de brotes en Irlanda, Alemania y Dinamarca debido al consumo de salchichas preparadas con carne de jabalí procedente de Polonia (Sadkowska- Todys et al., 2009; Romano et al., 2011). Algunas personas adquieren la parasitación durante el viaje a países endémicos y posteriormente desarrollan la enfermedad en su país de origen, como es el caso de Francia, debido al consumo de carne parasitada de un oso en Canadá (Houzé et al.,2009) el de Suiza por consumo de un jabalí cazado en Bosnia (Lozano et al., 2012), el de varios franceses infectados por consumo un jamón de jabalí procedente de Senegal (Dupouy-Camet et al., 2009) o el de un estudiante sueco que adquirió la enfermedad debido al consumo de salchichas de jabalí en España (Gallardo et al., 2007). La población musulmana, cuya religión prohíbe el consumo de cerdo, no está exenta de la adquisición de triquinelosis, como lo demuestra la aparición de un gran brote por consumo de carne picada mezclada ilegalmente con carne de cerdo de origen desconocido en Turquía (Turk et al., 2006). De acuerdo con los datos epidemiológicos, la principal fuente de triquinelosis para el hombre es el consumo de carne de cerdo y jabalí sin control sanitario (Murrell y Pozio, 2011), pero también pueden estar implicados otros alimentos compuestos por carne de caballo, morsa y oso en Norteamérica, de zorro en Italia, carne de mustélidos en Suiza (Pozio, 2007), y cordero y carne de perro causantes de brotes en China (Cui y Wang, 2001; Liu y Boireau, 2002; Wang et al., 2006). Para evaluar los patrones epidemiológicos y la incidencia mundial de la triquinelosis humana, Murrell y Pozio (2011) revisaron los datos de los brotes confirmados entre 1986-2009. En este período de estudio se registraron 65.818 casos en 41 países, con un total de 42 muertes, siendo la región europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quién informó del 87% de los casos, de los cuales el 50% tuvo lugar en Rumanía, principalmente durante 1990 y 1999. Dentro de esta región europea la incidencia varía entre 1,1 a 8,5 casos/100.000 hab., afectando generalmente a adultos, sin diferencias en cuanto a sexo y casi siempre, la principal fuente de infección fue la carne de cerdo. En este estudio, la OMS considera varias regiones: 1. Región de África: solo se confirma triquinelosis en Etiopía, donde la población cristiana representa el 60%. 2. Región de las Américas: el número de casos fue relativamente bajo, con excepción de Revisión bibliográfica 33 Argentina donde está implicada la carne de cerdo. 3. Región del Mediterráneo Oriental: se documentó solo en la población cristiana del Líbano y en Irán a partir del consumo de carne de jabalí. 4. Región Europea: se distinguen 4 patrones epidemiológicos: a. Países de Europa del Este, con una alta incidencia (mayor de 1 caso/100.000 hab.) como es el caso de: Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Letonia, Lituania, Rumanía y Serbia. b. Países con un bajo número de habitantes donde la aparición de brotes da lugar a una alta tasa de incidencia como es el caso de Eslovaquia o Eslovenia. c. 19 países con una tasa de incidencia baja causada por infecciones esporádicas o debido a una gran densidad de población. d. 21 países en los que no hubo casos de triquinelosis autóctonas en este período de estudio. En los países de Europa del Este se produce un aumento de la incidencia de triquinelosis a partir de la década de 1990 debido a las continuas guerras civiles que provocaron graves problemas políticos, económicos y sociales que desembocan en la falta de control sanitario en las producciones de carne de porcino (Djordjevic et al., 2003). Posteriormente con la incorporación de estos países a la UE se restableció de manera gradual la infraestructura relacionada con el control de inocuidad de los alimentos (por ejemplo, la inspección de la carne, la gestión de la producción porcina, servicios veterinarios, etc.), que ha contribuido a la disminución de la incidencia en estos países. 5. Región del Pacífico Occidental y la Región de Asia Sudoriental: hay pocos brotes confirmados, sin embargo en el suroeste de China hay grandes brotes, siendo la carne de cerdo la principal fuente de infección (Cui et al., 2011). La mayoría de los brotes registrados de Tailandia, Laos y Vietnam, se produjeron en las regiones montañosas del norte, entre la población rural donde es habitual el consumo de carne cruda de cerdo y sin control sanitario (Conlan et al., 2014). A nivel mundial, la notificación de triquinelosis es muy variable. No existe un buen sistema de recogida de datos epidemiológicos y clínicos ni una presentación de informes adecuada. En países de Europa del Este (por ejemplo, Bosnia-Herzegovina, Bielorrusia, Georgia, Moldavia, Rumanía, Rusia, Ucrania) la triquinelosis solo se documenta en personas que fueron hospitalizadas (Murrel y Pozio, 2011), mientras que en los países industrializados de Europa occidental, EEUU y Canadá casi todos los casos son registrados (incluso los sospechosos de padecer la enfermedad). 3.1.2. SITUACIÓN DE LA TRIQUINELOSIS EN LA UNIÓN EUROPEA La UE realiza un informe anual de las zoonosis de origen alimentario a partir de los datos que notifican los Estados Miembros (EM) de la presencia de zoonosis y brotes de origen alimentario a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), así como a partir de los casos de zoonosis confirmados en seres humanos que son informados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). La notificación es obligatoria en todos los EM a excepción de Bélgica, Dinamarca, Francia y Reino Unido, aunque estos dos últimos países tienen sistemas de vigilancia voluntarios. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 34 Respecto a la triquinelosis, la prevalencia de casos confirmados se ha mantenido estable durante los últimos años en la UE, con tasas comprendidas entre el 0,14 y el 0,16 por cada 100.000 hab. desde 2006, aunque siguen notificándose casos y suceden fundamentalmente en determinados países por el consumo de carnes sin control. Todavía en el año 2009, en la UE, todos los EM, excepto Dinamarca y Grecia, informaron de casos de triquinelosis humana. El número de casos notificados fue de 1.073, de los cuales se confirmaron 748 (EFSA/ECDC, 2011). En la mayoría no se identificó la especie de Trichinella y solo se aisló T. spiralis en 34 casos (EFSA/ECDC, 2011). El número de casos confirmados se incrementó en 2009 en un 11,6% debido, sobre todo, a Bulgaria (407 casos en contra a los 67 registrados en 2008). La distribución de los casos no fue homogénea en todos los países correspondiendo la mayoría (94%) a cuatro países de Europa del Este (Bulgaria, Rumanía, Polonia y Lituania) (Lahuerta et al., 2011), relacionados con el consumo de carne de cerdo y jabalí sin inspeccionar y con hábitos culturales de consumo de carne cruda o poco cocinada (Blaga, Durand et al., 2009; Kurdova-Mintcheva et al., 2009). Los datos de cerdos criados para consumo humano en granjas bajo control sanitario presentaron en 2009 una prevalencia de triquinelosis baja (0,0002%). En el período 2008-2012 se registró un descenso en el número de casos en Rumanía y Lituania pero un incremento en Letonia sobre todo en las regiones orientales. También se observó un incremento de los casos en Italia en 2011 y 2012. Los últimos datos publicados por EFSA (2015), informan de una disminución en la tasa de notificación con respecto a los años anteriores (0,05 casos/100.000 hab.), correspondiendo las tasas más altas a Rumanía, Letonia y Bulgaria, que supusieron el 75,1% de los casos confirmados en el año 2013. El informe EFSA de 2015, además, hace referencia a la triquinelosis en animales y se ha observado que el parásito es más frecuente en animales silvestres que en animales domésticos. Las especies presentes en Europa son T. spiralis, T. britovi, T. pseudospiralis y T. nativa. La prevalencia en cerdos de granja inspeccionados para el consumo humano es baja y se sitúa en torno a 0,0002%, similar a la de años anteriores. Los países del Este de Europa siguen teniendo la positividad más alta (Rumanía, Polonia, Croacia y Bulgaria). Cabe destacar que España notificó el 15,4% de los positivos. La mayoría de estos resultados positivos correspondieron a explotaciones con bajos controles sanitarios (EFSA, 2015). Figura 2. Tasas de notificación y origen de la parasitación en la triquinelosis humana en la UE (EFSA/ECDC, 2014). Revisión bibliográfica 35 Respecto a la triquinelosis, la prevalencia de casos confirmados se ha mantenido estable durante los últimos años en la UE, con tasas comprendidas entre el 0,14 y el 0,16 por cada 100.000 hab. desde 2006, aunque siguen notificándose casos y suceden fundamentalmente en determinados países por el consumo de carnes sin control. Todavía en el año 2009, en la UE, todos los EM, excepto Dinamarca y Grecia, informaron de casos de triquinelosis humana. El número de casos notificados fue de 1.073, de los cuales se confirmaron 748 (EFSA/ECDC, 2011). En la mayoría no se identificó la especie de Trichinella y solo se aisló T. spiralis en 34 casos (EFSA/ECDC, 2011). El número de casos confirmados se incrementó en 2009 en un 11,6% debido, sobre todo, a Bulgaria (407 casos en contra a los 67 registrados en 2008). La distribución de los casos no fue homogénea en todos los países correspondiendo la mayoría (94%) a cuatro países de Europa del Este (Bulgaria, Rumanía, Polonia y Lituania) (Lahuerta et al., 2011), relacionados con el consumo de carne de cerdo y jabalí sin inspeccionar y con hábitos culturales de consumo de carne cruda o poco cocinada (Blaga, Durand et al., 2009; Kurdova-Mintcheva et al., 2009). Los datos de cerdos criados para consumo humano en granjas bajo control sanitario presentaron en 2009 una prevalencia de triquinelosis baja (0,0002%). En el período 2008-2012 se registró un descenso en el número de casos en Rumanía y Lituania pero un incremento en Letonia sobre todo en las regiones orientales. También se observó un incremento de los casos en Italia en 2011 y 2012. Los últimos datos publicados por EFSA (2015), informan de una disminución en la tasa de notificación con respecto a los años anteriores (0,05 casos/100.000 hab.), correspondiendo las tasas más altas a Rumanía, Letonia y Bulgaria, que supusieron el 75,1% de los casos confirmados en el año 2013. El informe EFSA de 2015, además, hace referencia a la triquinelosis en animales y se ha observado que el parásito es más frecuente en animales silvestres que en animales domésticos. Las especies presentes en Europa son T. spiralis, T. britovi, T. pseudospiralis y T. nativa. La prevalencia en cerdos de granja inspeccionados para el consumo humano es baja y se sitúa en torno a 0,0002%, similar a la de años anteriores. Los países del Este de Europa siguen teniendo la positividad más alta (Rumanía, Polonia, Croacia y Bulgaria). Cabe destacar que España notificó el 15,4% de los positivos. La mayoría de estos resultados positivos correspondieron a explotaciones con bajos controles sanitarios (EFSA, 2015). Figura 2. Tasas de notificación y origen de la parasitación en la triquinelosis humana en la UE (EFSA/ECDC, 2014). 3.1.2.1. Europa del Este Estudios en el sureste de Europa muestran una alta incidencia y prevalencia de triquinelosis humana en países como Bulgaria, Croacia, Rumanía y Serbia (Blaga, Durand et al., 2009). En Hungría, se registraron brotes de triquinelosis debido al consumo de carne de cerdo infestada con T. spiralis. Trichinella se aisló también en rata marrón y perro, las personas del entorno resultaron seropositivas (Glatz et al., 2012). No se encontró ningún animal positivo entre los cerdos y jabalíes de granja sacrificados en matadero e inspeccionados para el consumo humano, sin embargo, se aisló T. spiralis en una explotación de cerdos para autoconsumo. El jabalí también resultó positivo y se confirmó la presencia de T. britovi (64,7%), T. spiralis (29,4%) y T. pseudospiralis (5,9%). Cabe destacar un nivel de riesgo variable en función de la distribución geográfica de los casos; en concreto la mayor parte de los jabalíes (63,6%) con T. britovi fueron abatidos en la zona montañosa del noreste de Hungría, mientras que los cerdos domésticos y jabalíes infectados con T. spiralis se detectaron en zonas del sur limítrofes con Croacia y Rumanía. En áreas del noroeste y central, la prevalencia de la infección por Trichinella parece ser insignificante (Széll et al., 2012). Rumanía, donde en 2004 se informó de la mayor incidencia de triquinelosis en el mundo representa junto con Bulgaria el 89,8% de los casos humanos confirmados en la UE en 2009 (EFSA, 2011). A pesar de que en estudios recientes (2009-2011) la prevalencia de triquinelosis en cerdos y jabalíes inspeccionados para consumo humano es baja, los casos en humanos continúan apareciendo. El mayor problema está en la falta de controles en los cerdos de pequeñas explotaciones, sin condiciones de higiene que fundamentalmente se destinan a autoconsumo y comercialización local y al hábito de consumo de carne cruda o poco cocinada (Neghina, 2010; Borza et al., 2012; Balescu et al., 2013). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 36 La principal fuente de infección para el ser humano la constituyó el consumo de carne de cerdo de explotaciones familiares y carne de jabalí (Blaga et al., 2007; Marincu et al., 2012; Neghina et al., 2012). Existe un descenso del número de casos pero todavía sigue siendo uno de los países de mayor prevalencia (EFSA, 2014). En Croacia se han confirmado casos debido al consumo de salchichas ahumadas contaminadas con T. spiralis (Cvitkovic et al., 2007). Trichinella spiralis y Trichinella britovi son especies que se aislan con frecuencia en cerdos y animales silvestres, pero también se aisló T. pseudospiralis en cerdo (Beck , R., Beck, A., Lucinger et al., 2009). En Polonia se produjo uno los brotes más importantes de las últimas dos décadas, causado por el consumo de embutidos de carne de cerdo y jabalí distribuida en muchas tiendas llegando a confirmarse casos en otros países como Irlanda, Alemania y Dinamarca. La fuente de la infección en la mayoría de los brotes fue la carne de jabalí. Solo dos de los productos infectados fueron elaborados a partir de carne de cerdo y uno de mezcla de carne de cerdo y jabalí (Sadkowska-Todys et al., 2009; Romano et al., 2011). A partir del 2007 se observa una tendencia descendente en el número de casos de triquinelosis en humanos (Sadkowska-Todys et al., 2012; Sadkowska-Todys et al., 2013; Ostrek et al., 2014). En Bulgaria desde 1991 la triquinelosis se ha convertido en una zoonosis importante. Las fuentes de infección fueron el consumo de carne de jabalí, productos derivados del cerdo y algunos asociados con el consumo de mezcla de carne de carne de cerdo y jabalí. En los últimos años se observó una cierta disminución en el número de brotes (Kurdova-Mintcheva et al., 2009). En Ucrania, se registró un brote en 2003-2004 debido al consumo de carne de cerdo comprada en un mercado que tenía resultado negativo en la inspección veterinaria (Koval’ et al., 2008). Los problemas económicos y la inestabilidad social provocaron fallos en los sistemas de control sanitario, lo que desembocó en un aumento de la incidencia de triquinelosis en la producción porcina y el número de brotes en humanos (Pozio, 2001a; Bruschi, 2012). En Bielorrusia, existe escasa información respecto a la triquinelosis. De hecho, no se ha confirmado la presencia de Trichinella spp. mediante aislamiento, aunque registraron datos de altas prevalencias en humanos entre 1980-1989 (Bruschi, 2012). En Serbia la prevalencia es alta (Djordjevic et al., 2005; Sofronic-Milosavljevic et al., 2013) aunque se informó de una disminución significativa en el número de casos en los últimos 5 años. El control inadecuado de la carne y productos cárnicos en los hogares y el comercio ilegal favorecen la infección (Šeguljev et al., 2011). La tasa de infección porcina disminuyó gradualmente (Sofronic-Milosavljevic et al., 2013). Se realizó un estudio en el período 2009-2010 para el seguimiento de la triquinelosis en cerdo y animales silvestres encontrando (0,12%) cerdos positivos. Entre la fauna silvestre el parásito está presente en jabalí, zorro, lobo y chacal dorado (Zivojinovic et al., 2013). En Bosnia-Herzegovina, se producen brotes de forma continua, habiendo bajado la prevalencia de 11,73 casos/100.000 hab. en 1998 a 0,1 casos/100.000 hab. en 2002. La fuente de infección es la carne parasitada de jabalí y cerdo (Ravlija et al., 2006). En Grecia, en el año 2009 se registró un brote de triquinelosis causado por el consumo de carne de cerdo de una granja ecológica. En la parte nororiental de Grecia un estudio realizado durante el período 2009-2012 concluye que 37 de 12.717 cerdos en libertad examinados (0,29%) resultaron positivos a T. britovi (Boutsini et al., 2014). Revisión bibliográfica 37 En Eslovaquia se observa un descenso de los casos de triquinelosis humana desde 2008. La parasitación es frecuente entre la fauna silvestre pero no hay cerdos positivos en el último año (EFSA, 2014). En Lituania, las investigaciones epidemiológicas indican que la triquinelosis humana se propaga principalmente por el consumo de carne de cerdos y jabalíes parasitados; en concreto, de todos los brotes registrados el 58% se produjo por carne de cerdos criados en explotaciones familiares para autoconsumo, el 10% debido a la carne de jabalí parasitada y alrededor del 8% por la venta ilegal de carne (Bartuliene et al., 2009). La carne de cerdos domésticos y de jabalíes ha sido fuente importante de triquinelosis humana en Lituania, Letonia y Estonia en las últimas dos décadas. Están presentes cuatro especies de Trichinella (T. spiralis, T. britovi, T. nativa, y T. pseudospiralis). Se encontró T. britovi en cerdos domésticos en Lituania y Letonia y T. spiralis en animales silvestres en las zonas donde hay triquinelosis en animales domésticos (Malakauskas et al., 2007). En Letonia se observa un aumento de la triquinelosis humana en regiones orientales. Es de destacar, tras este resumen de la situación epidemiológica en los países de Europa del Este, que Letonia, Lituania, Rumanía y Bulgaria suponen el 82% del total de casos confirmados en la UE (EFSA, 2014). 3.1.2.2. Europa del Norte y Central En Alemania, se registran casos todos los años. El aumento de triquinelosis observado en 2013 se atribuyó a un brote debido al consumo de salchichas de carne de jabalí parasitado que había entrado accidentalmente en el mercado alemán (Faber et al., 2015). La mayor incidencia corresponde a inmigrantes de los países del sudeste de Europa, siendo los alimentos implicados la carne de cerdo y jabalí importada de países endémicos (Jansen et al., 2008). En 2008 se produjo un brote en una granja de cerdos familiar en el noroeste del país, se cree que fue debida a un aumento de la prevalencia de Trichinella spp. en el ciclo silvestre (Pannwitz et al., 2010). En la actualidad las fuentes de parasitación para el cerdo son los animales silvestres. La mayor prevalencia corresponde a T. spiralis, seguido de T. britovi y T. pseudospiralis (Pannwitz et al., 2010). En Suiza se produjo un brote de triquinelosis debido a la ingestión de carne parasitada de jabalí procedente de una cacería en Bosnia (Lozano et al., 2012). Se realizaron varios estudios para demostrar la ausencia de la infección en cerdos, demostrándose que la prevalencia es muy baja (Schuppers, Frey et al., 2010; Schuppers, Rosenberg et al., 2010). En 2012 se confirmó un caso de triquinelosis humana (EFSA, 2014). En Francia se han producido casos debido al consumo de jabalí parasitado con T. britovi (Gari- Toussaint et al., 2005; Gaillard et al., 2007 ). En la isla de Córcega se detectó Trichinella en jabalí (Richomme et al., 2010). En 2009 se notificó triquinelosis, adquirida por la ingestión de carne de oso importado de Canadá ( Houzé et al., 2009). Sin embargo, la fuente de infección más importante ha sido la carne de caballo parasitada importada del extranjero, en concreto, se han confirmado 2.296 casos de 1975 hasta 1999 (Boireau et al., 2000). Francia ha reforzado considerablemente su sistema de prevención en los mataderos y en 2002 fue puesto en marcha un Centro Nacional de Referencia de Trichinella (Dupouy-Camet et al., 2010). En 2011 se confirmaron 2 casos en humanos. En 2012 no se confirmó ningún caso en humanos, aunque sí en 5 cerdos parasitados por T. britovi (EFSA, 2014). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 38 3.1.2.3. Europa del Sur En Italia, desde la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los casos de triquinelosis (73,3%) han sido causados por el consumo de carne de caballo importado de terceros países (Pozio et al., 1998). La carne de cerdo procedente de explotaciones familiares y jabalí también causaron brotes en menor medida (Romano et al., 2011). El agente etiológico más frecuente es T. britovi, que se mantiene en el ciclo silvestre, siendo el zorro rojo el principal reservorio (Pozio, Rinaldi et al., 2009). En invierno de 2008-2009 hubo un brote en una familia de cazadores del norte de Italia debido al consumo de embutido de jabalí parasitado con T. britovi (Romano et al., 2011). En enero de 2010, se identificaron larvas de T. pseudospiralis en tres jabalíes en dos regiones del norte de Italia (Merialdi et al., 2011). Antes, en 2008, en un caballo importado de Polonia para consumo humano, fueron aisladas T. britovi y T. spiralis (Liciardi et al., 2009); de hecho el consumo de carne de caballo supone la mayoría de los casos de triquinelosis humana en Italia (902 casos en cuatro brotes durante 1975-1990) (Pozio et al., 1998). En Italia existe una tendencia ligeramente ascendente en los últimos años (EFSA, 2014; Fichi et al., 2014). En la isla de Cerdeña entre 2005-2007, se notificaron brotes debido al consumo de cerdo con T. britovi (Pozio, Cossu et al., 2009). En Portugal, no ha habido confirmación de casos de triquinelosis en humana ni en animales de granja, en los últimos diez años revisados. El zorro es el principal reservorio de Trichinella spp. en este país (Magalhães et al., 2004, Lopes et al., 2015). 3.1.3. SITUACIÓN DE LA TRIQUINELOSIS EN ESPAÑA En España se ha descrito una presencia constante de Trichinella spp., debido a que la caza del jabalí conlleva un notable incremento del consumo de su carne, lo que representa un serio peligro cuando no ha pasado la correspondiente inspección veterinaria (Pereira y Pérez, 2001). Durante el período 1990-2001 se registraron un total de 49 brotes, el 75,5% producidos por ingestión de carne de jabalí infectado (Rodríguez de las Parras et al., 2004). La presentación de la triquinelosis humana tiene carácter estacional, entre los meses de noviembre a mayo del año siguiente, asociado a la actividad cinegética del jabalí y a la matanza domiciliaria del cerdo; la mayoría de los brotes tienen lugar en el ámbito familiar, y el alimento implicado suele ser jabalí, en tanto que la especie mayoritariamente aislada es T. spiralis; no obstante se ha confirmado un brote declarado de T. britovi por consumo de carne de cerdo en Cáceres (Cortés-Blanco et al., 2002; Herráez et al., 2003; Martín et al., 2007). En un estudio de vigilancia epidemiológica de los brotes de triquinelosis en España durante las temporadas 1994/1995 a 2005/2006, se confirmaron 29 brotes con 394 afectados así como 2 casos aislados (uno en Toledo por carne de jabalí con T. spiralis y otro en Sevilla donde se desconoce el alimento consumido). Analizando la distribución geográfica por comunidades autónomas en este período, destacan Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura con 5 brotes cada una de ellas (Martín et al., 2007). El alimento involucrado fue la carne de jabalí en 23 brotes (80%), carne de cerdo en cinco (17%) y desconocido en uno (3%); el agente etiológico aislado predominante fue T. spiralis en 13 brotes (44%), T. britovi en 8 (28%) y no se identificó en otros 8 brotes (28%). Revisión bibliográfica 39 Figura 3. Alimentos implicados en los brotes de la triquinelosis (modificado de Martín et al., 2007). Figura 4. Especies de Trichinella que causaron los brotes (modificado de Martín et al., 2007). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 40 Las tasas de incidencia de triquinelosis mostraron una tendencia ascendente en el período 2005- 2007 (ver Figura 5), si bien en el año 2008 el número de casos disminuyó hasta la mitad con respecto al año anterior (Centro Nacional de Epidemiología, 2010). En el año 2007 se declararon en España 7 brotes, con 115 casos (0,26/100.000 hab.). Las comunidades más afectadas fueron Andalucía, Castilla-León y Aragón (Centro Nacional de Epidemiología, 2009). En Aragón hubo 15 afectados (1,17casos/100.000 hab.) (Sección de Vigilancia Epidemiológica. Gobierno de Aragón, 2008). En el año 2008 se notificaron según el CNE 50 casos de triquinelosis en España, con una tasa de 0,11/100.000 hab. Cabe destacar que la mayoría de los brotes se produjeron en el norte peninsular con incidencias por 100.000 habitantes de: País Vasco (1,9), Navarra (0,17), Castilla-León (0,12) y Asturias (0,10). Actualmente los brotes notificados en las CCAA están relacionados con el consumo de carne y productos cárnicos de jabalí, de tal modo que el 75% de los brotes humanos que se producen en España son debidos al consumo de dicha carne (Rodríguez et al, 2008). En España se confirmaron 21 casos de triquinelosis en humanos durante 2009-2010 (0,04 casos/100.000 hab.), debido al consumo de carne de jabalí y/o cerdo en general procedente de cacerías o matanzas domésticas sin control (CNE, 2011). En nuestro país, la prevalencia en cerdo de granja en 2009 fue de 0,00016% (64 positivos) en 2009, incluyendo un total de 39.990.011 animales sacrificados (EFSA/ECDC, 2011); todos los animales positivos correspondían a cerdos ibéricos criados en extensivo, y ninguno procedente de granjas intensivas (Herrera et al., 2012). La prevalencia es notablemente más alta en jabalí criado en granja, con valores de 0,02%, siendo incluso superior en jabalíes abatidos en cacería. En concreto a nivel europeo, la prevalencia en jabalí durante 2009, fue del 0,2%, mientras que los datos aportados en España fueron del 0,16% (EFSA, 2011). El número de casos notificados en España sigue una tendencia decreciente desde 2007 hasta 2010 como se puede ver en la Figura 5.. Figura 5. Incidencia de triquinelosis humana en el período 2005-2010 (CNE, 2010). Revisión bibliográfica 41 En el año 2011 se notificaron un total de 33 casos de triquinelosis humana en España, lo que supuso una tasa de incidencia para ese año de 0,07 casos/ 100.000 hab. Cuatro comunidades autónomas declararon casos: Aragón (7), Castilla-La Mancha (8), León (2) y Madrid (16). Se registró un fallecimiento de una persona de Huesca por consumo de carne parasitada de jabalí. La vía de transmisión en dos de los tres brotes fueron por embutido de carne de jabalí mezclada con carne de cerdo, siendo el tercer brote debido a la carne de cerdo (CNE, 2011). En 2012 se notificaron 24 casos, correspondiendo 21 de ellos a Castilla-La Mancha (1,03 casos/100.000 hab.), 2 casos a Castilla-León (0,08 casos/100.000 hab.) y un caso a Cataluña (0,01 casos/100.000 hab.) (CNE, 2013). Según EFSA, 2014 fueron confirmados 10 casos (0,02 casos/100.000 hab.), disminuyendo ligeramente respecto a 2011 (figura 6). Sin embargo, se notificaron 116 cerdos positivos (el 34,6% de los casos positivos en Europa) confirmándose en uno de ellos la presencia de T. spiralis en tanto que en los restantes no se determinó la especie involucrada. Solo se notifica un caballo positivo en la UE, y corresponde a España (0,001%). Según manifiesta la ICT (International Commission on Trichinellosis) el cerdo ha sido la fuente histórica de la triquinelosis humana, y sigue siendo una fuente importante en algunos países donde las condiciones de cría porcina y los métodos de control de sus carnes no son los adecuados. No obstante, la carne de caza puede suponer un riesgo potencial para los seres humanos si no se prepara adecuadamente. La educación del consumidor y la inspección de carnes de caza destinadas al consumo humano son fundamentales a la hora de la prevención de esta parasitosis. Como ya hemos indicado anteriormente la triquinelosis no es un diagnóstico frecuente en la mayoría de los países y los brotes ocurren a menudo durante eventos de grupo (fiestas o celebraciones) donde los platos especiales o tradicionales pueden prepararse sin llegar a estar bien cocidos. También suceden entre los cazadores, su familia y amigos por el consumo de carne de caza parasitada por Trichinella e insuficientemente cocinada (Gamble et al., 2004). Figura 6. Tasas de incidencia de la triquinelosis humana durante el período 2006-2012 (CNE, 2012). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 48 La hembra mide 3 mm de largo y 36 μm de diámetro. El esticosoma ocupa el tercio anterior (libera unos gránulos a los que se debe su poder antigénico). El sistema reproductor es voluminoso, llenando la casi totalidad de la cavidad corporal; consta de un solo ovario, oviducto, receptáculo seminal, útero y vagina. La vulva desemboca a la altura de la mitad del esticosoma. La hembra es vivípara, evolucionando los huevos (30 μm de diámetro) a larvas en el interior del útero, ocupando la parte posterior mientras que la parte anterior contiene embriones que luego salen por la vulva (Cordero del Campillo et al., 1999). La larva recién puesta (LRP) mide 100 μm x 6 μm, presenta un pequeño espolón cefálico, un estilete bucal y un esticosoma formado por 30 a 40 esticocitos que contienen gránulos de distinto tamaño cuya importancia radica en su poder antigénico al ser excretados (Despommier et al., 2005). La larva muscular (LM) mide 1 mm x 30 μm de diámetro, pudiendo crecer en el quiste hasta 900-1280 μm de longitud y 35-40 μm en diámetro. No tiene estilete bucal y el esticosoma presente en este estadio posee distinto tipo de gránulos en comparación con los de la LRP (Riva et al., 2007). 3.2.4. CICLO BIOLÓGICO El ciclo biológico de Trichinella es directo y enteramente parasitario. Con más exactitud, se trata de un ciclo autoheteroxeno, porque un mismo hospedador soporta todas las fases del ciclo: en el intestino como hospedador definitivo, la circulatorio y el tejido muscular estriado como hospedador intermediaro y paraténico. El ciclo se fundamenta por el hábito depredador o carroñero de los hospedadores, y su ciclo se repite tantas veces como un hospedador parasitado es ingerido por otro. El ciclo y la vida de este nematodo es fundamentalmente intracelular, primero en el intestino delgado y después en el tejido muscular (Cordero del Campillo et al., 1999). Se trata de uno de los parásitos con menor especificidad de hospedador. De hecho, se ha comprobado, tanto experimentalmente como por estudios en la fauna salvaje, que todas las especies de Trichinella pueden infestar a los mamíferos (Pozio, 2005). El ciclo de vida del género Trichinella comprende dos fases: una intestinal y otra parenteral. Fase intestinal. Comienza con la ingestión de la forma larvaria infestante L1, que se localiza en el tejido muscular del hospedador. Los quistes musculares de Trichinella, son atacados por la acción de los jugos gástricos en el estómago; la pepsina destruye la cápsula, permitiendo la liberación de las larvas que se dirigen hacia el intestino delgado. El duodeno es el lugar de preferencia para el establecimiento Figura 9. Macho de Trichinella. spiralis (Despomier et al., 2005). Figura 8. Hembra de Trichinella spiralis (Despomier et al., 2005). Revisión bibliográfica 49 de las larvas, aunque este asentamiento puede verse modificado por diversos factores, como son la motilidad intestinal, la edad y el estado fisiológico del hospedador (Dick y Silver, 1980). Cada larva se introduce en una cadena de enterocitos que, al fusionar sus citoplasmas forman un sincitio, donde se alberga las fases preadultas, que con el tiempo evolucionan a adultas. Este estadio se considera una fase intracelular, y curiosamente no se produce una destrucción de los enterocitos del hospedador sino una hipertrofia de la célula para acomodar al nematodo (Campbell, 1983). El mecanismo bioquímico de la invasión del tejido del hospedador aún no se conoce, y como la larva no presenta estilete bucal, se cree que el parásito elabora proteasas, que degradan el tejido del hospedador y facilitan la penetración en los enterocitos (Criado-Fornelio et al., 1992). La larva sufre cuatro mudas, pasando de L2 a L5 en una rápida sucesión, durante un período de unas 30 horas, hasta alcanzar la fase adulta. En este proceso se remodelan la cutícula, células glandulares hipodérmicas, sistema muscular y nervioso, aparato digestivo, y aparece el primordio genital. En todas las fases, las larvas presentan un movimiento similar al de una serpiente, excepto en el caso de la forma infestante L1, en el que es de enrollamiento y desenrrollamiento (Campbell, 1983). Posteriormente tendrá lugar la cópula y la subsiguiente puesta de larvas. Diversos experimentos establecen que justo antes del apareamiento, la relación en el intestino entre machos y hembras es de 1,5-2/1. Parece existir un sistema de feromonas que actuaría como medio de atracción-repulsión entre machos y hembras, disminuyendo también los movimientos peristálticos en el intestino del hospedador provocándole sensación de incomodidad. El esperma es introducido en el interior de la hembra, pues los espermatozoides no tienen flagelos. Y una vez fecundadas las hembras comienza la embriogénesis que tiene lugar en el útero. Este proceso dura aproximadamente 90 horas. El nacimiento de las larvas tiene un pico máximo en el 8o día postinfección, decayendo posteriormente. Las hembras ponen larvas hasta su agotamiento o expulsión a través de heces, debido a la respuesta de hipersensibilidad que se produce en el hospedador (Cordero del Campillo et al., 1999). Stewart et al. (1980) realizaron un ensayo in vitro de puesta de larvas para determinar la fecundidad de los adultos, y observaron que las hembras que se alojaban en yeyuno e ileón ponían menos larvas que las presentes en duodeno; la temperatura en torno a los 37oC favorecía la puesta y que las hembras procedentes de parasitaciones más altas ponían menor número de larvas. Fase parenteral. Los larvas recién puestas son depositadas en la submucosa intestinal, atraviesan la lámina basal y pasan al torrente circulatorio, hasta su asentamiento muscular. Aunque pueden penetrar en otras células, como las del músculo cardíaco, su tejido diana son las fibras musculares estriadas esqueléticas, buscando músculos de gran actividad, como el diafragma, lengua, maseteros y oculares (Cuartas y Trujillo, 2009). La penetración se produce con la ayuda de un estilete, también se piensa que usan mecanismos enzimáticos para su inserción continua en el músculo (Gottstein et al., 2009). La célula muscular se transforma entonces en un sincitio albergante, es decir, en la célula nodriza donde la larva se desarrolla hasta su estadio infectante, y puede permanecer albergada en este estado latente muchos años. Esta transformación de la célula hospedadora está inducida por la larva de Trichinella spp. mediante la secreción y excreción de sustancias producidas por las células que forman parte de su esticosoma, razón por la que este parásito es considerado como uno de los más exitosos simbiontes intracelulares que se conocen (Cordero del Campillo et al., 1999). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 50 Después de la llegada al músculo, la larva crece durante 20 días. El crecimiento se evidencia al 4o día, aumentando cada día el 29% de su volumen, hasta llegar a las 100 micras el día 20 (Despommier, 1998). La larva adopta una posición en espiral y presenta un continuo movimiento de vaivén dentro de la célula muscular, rodeada de un infiltrado linfocitario. El miocito se desarrolla como “célula nodriza”, una estructura funcional diferente de cualquier otra célula de mamíferos, unos 14-16 días después de la penetración de la larva, y pierde sus características de célula muscular estriada. Los cambios en las células musculares infectadas incluyen pérdida de los elementos contráctiles, vacualización de las mitocondrias con desplazamiento central e hipertrofia de los núcleos y del retículo sacoplasmático, hiperinvolución de la membrana plasmática, desarrollo de una doble membrana adyacente a la cutícula de la larva, así como la formación de un retículo endoplásmico rugoso y poliribosomas en la zona cercana a la cutícula larval y depósito de colágeno alrededor (Despommier, 1975; Lee y Ko, 2006; Bruschi y Chiumiento, 2011). Cada célula nodriza desarrolla un fino plexo de vénulas periquísticas que Figura 10. Ciclo biológico de Trichinella spp. (Despomier et al., 2005). Revisión bibliográfica 51 facilitan el intercambio metabólico con el hospedador. La célula se hace más permeable produciéndose una mayor liberación de enzimas musculares (Gottstein et al., 2009). La célula nodriza sintetiza dos clases de colágeno, el tipo IV y el tipo VI; el primero deja de sintetizarse alrededor del día 26 de la penetración de la célula muscular, mientras que el tipo VI perdura durante toda la infección (Despommier, 1998). Este complejo larva-célula nodriza atenúa la respuesta inmune, lo que permite que la larva sea viable durante años (hipobiosis); no obstante, también puede sufrir eventualmente la calcificación (semanas, meses, años) (Despommier et al., 2005; Wranicz et al., 1998; Bruschi y Chiuminento, 2011). En los humanos, la calcificación acontece hacia los 6 meses. El proceso de calcificación parece depender del tipo de órgano afectado, primero se produce la calcificación de la cápsula de colágeno, seguido de la célula nodriza y después la larva. La calcificación de la célula nodriza conduce a la muerte de la larva, pero algunas consiguen sobrevivir durante años en el mismo hospedador (Gottstein et al., 2009). Para que esto ocurra, el parásito inhibe la eficacia específica de la respuesta inmune del hospedador mediante mecanismos moleculares complejos, y en gran parte desconocidos. Existen numerosas investigaciones que intentan secuenciar el genoma de Trichinella, esperando identificar los genes los genes y las proteínas específicas de relevancia en esta etapa, pero el conocimiento de los marcadores Figura 11. Formación del quiste muscular de Trichinella spp. (http://www.trichinella.org/bio_ summary.htm). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 52 de proteínas para la inducción del fenotipo de las células infectadas son limitados (Jasmert et al., 1991; Beiting et al., 2006; Lee y Ko, 2006; Mitreva, 2006). Los cambios que la larva de Trichinella spp. induce en la célula muscular, le permiten perdurar viable durante años, como ya hemos comentado, en un microambiente que ella misma ha modificado, sin provocar la muerte de la célula hospedadora. Si a ello se suma la posibilidad de sobrevivir en anaerobiosis tras la muerte del hospedador, se asegura que la larva permanezca infectiva en la carroña durante varias semanas (a pesar de la putrefacción) trasmitiendo la parasitosis a los carroñeros que la ingieran (Pozio, 2000). En este sentido, cabe mencionar un estudio experimental en el que se inoculó a ratones con larvas L1, se sacrificaron y se dejaron a temperatura ambiente, luego por digestión artificial se muestrearon sus cadáveres y los insectos presentes en la descomposición, recuperándose larvas vivas de Trichinella en ratón en la primera semana, a la vez que en los insectos se encontraron larvas vivas hasta la cuarta semana, lo cual pone de manifiesto la importancia de los insectos en el mantenimiento de las larvas de Trichinella spp. en el medio natural (Riva et al., 2012). 3.2.5. EPIDEMIOLOGÍA La epidemiología de la triquinelosis es muy compleja debido a las diferentes especies de Trichinella que la producen, al gran número de posibles hospedadores y la existencia de distintos ciclos de vida del parásito. Aunque ha disminuido significativamente en las últimas décadas en países desarrollados, en los que se observa una reducción del ciclo doméstico, sigue siendo un riesgo potencial debido a la presencia del ciclo selvático del parásito en la fauna silvestre (Bruschi, 2012). Se conocen dos ciclos epidemiológicos de Trichinella spp., uno doméstico o sinantrópico y otro silvestre o selvático (Campbell, 1983). En Europa, el ciclo doméstico o sinantrópico tiene dos variedades, el ciclo urbano, que se desarrolla entre los cerdos o entre el cerdo y los animales sinantrópicos como la rata común, el perro, el gato y los animales de peletería, siendo un ciclo característico de T. spiralis y el ciclo rural, que se produce cuando los cerdos se explotan de modo extensivo en contacto con la fauna silvestre, con lo cual T. spiralis se extiende en el medio silvestre, al mismo tiempo que T. britovi, típica del ciclo silvestre, puede entrar a formar parte de este ciclo (Pozio et al., 1996; Pozio 2000; Pozio, 2013). La especie tradicionalmente relacionada con el ciclo doméstico o sinantrópico es T. spiralis. Los principales hospedadores son la rata, los carnívoros domésticos (perro y gato), omnívoros (cerdo, hombre) y accidentalmente herbívoros (équidos y rumiantes). Las vías de contagio entre hospedadores herbívoros pueden estar relacionadas con la alimentación de equinos con productos cárnicos contaminados y/o tras la ingestión de restos de cadáveres de roedores parasitados junto con los pastos o alimentos concentrados (Ancelle et al., 1998; Murrell et al.,2004). Las ratas, debido principalmente a sus hábitos carroñeros son importantes en la transmisión de Trichinella a los animales tanto domésticos como silvestres, que se infectan con T. spiralis cuando están en contacto con explotaciones porcinas. Pero también mantienen y propagan la parasitosis en la Naturaleza sin contacto con fuentes de infección conocida debido al canibalismo (Leiby et al., 1990; Mikkonen et al., 2005; Takumi et al., 2010; Franssen et al., 2011). Este ciclo doméstico se produce cuando se llevan a cabo determinadas prácticas, como: 1) Alimentación de animales de consumo con residuos que contienen restos de carne de cerdo (Gamble et al., 2001) consumo de ratas o animales silvestres, basura, carroña o cadáveres que no son retirados a tiempo de las granjas (Pozio y Murrell, 2006). Los cerdos criados al aire libre son más Revisión bibliográfica 53 propensos a infectarse que los cerdos criados en granjas bajo control sanitario. En Argentina, por ejemplo, se comprobó que los cerdos alimentados con productos de desecho que contuviesen carne eran 12,5 veces más propensos a estar parasitados que los cerdos no alimentados con estos residuos (Ribicich et al., 2009). El consumo de este tipo de residuos y la cría extensiva no controlada son, por tanto, una de las principales causas de la transmisión (Malakauskas et al., 2007). 2) La alimentación de animales con las canales de animales de caza o sus despojos (Pozio, 2000; Pozio et al., 2001a) 3) Caballos alimentados con residuos que contienen carne parasitada (Murrell et al., 2004; Licardi et al., 2009). Otras hipótesis contemplan la ingestión de roedores infectados molidos en el forraje o en el concentrado en zonas donde la triquinelosis es endémica, aunque el método de contaminación sigue siendo desconocido (Ancelle, 1998). 4) Perros de trineo alimentados con cadáveres de otros perros en el Ártico (Oivanen et al., 2005; Gottstein, et al., 2009). 5) El uso de animales de peletería sacrificados como alimento para otros animales de pieles en la granja (Miller et al., 2006). 6) El uso de carne de cocodrilos sacrificados para alimentar a otros cocodrilos de granja como se observa en Zimbabwe (Pozio, Foggin et al., 2007). 7) El uso de trozos de carne de cerdo para alimentar a los cocodrilos jóvenes como se demuestra en Papúa Nueva Guinea (Pozio, Owen et al., 2005). Aunque el ciclo doméstico ha disminuido en las últimas décadas en Europa, la carne de cerdo sigue siendo, junto con la carne de jabalí, la fuente causante de los brotes de triquinelosis humana (Mayer-Scholl et al.,2011), esta carne de cerdo es producida en explotaciones familiares sin control sanitario sobre todo en países del Este de Europa o en explotaciones de cerdos en extensivo donde las condiciones de bioseguridad no son las adecuadas (Franssen et al., 2011), sin embargo en granjas de producción industrial bajo control sanitario no se produce la enfermedad (Pozio, 2014). La carne de caballo fue responsable de un número importante de casos (3.350 casos en 14 brotes) de triquinelosis humana en Francia e Italia entre 1975-1998 (Pozio et al., 1998; Boireau et al., 2000). Por lo que respecta al ciclo silvestre, selvático o natural, en la Naturaleza, la triquinelosis se presenta como un parásito ampliamente distribuido, presentando un anidamiento natural que afecta a muchas especies de hospedadores silvestres. El parásito circula entre los carnívoros predadores y los omnívoros, incluyendo las especies carroñeras, habiéndose descrito en más de 100 especies de mamíferos (Pozio, 2005, 2013). En este ciclo se ha confirmado la presencia de todas las especies de Trichinella incluyendo T spiralis, generalmente debido a un fallo en el manejo de los animales domésticos y silvestres por parte del ser humano (Pozio, 2000). Entre la fauna silvestre, el jabalí desempeña un papel destacado en la epidemiología de la triquinelosis (Kapel, 2000; Pozio, 2000; Pozio, 2001a); de hecho, está considerado como el hospedador más importante de T. spiralis en el ciclo selvático, aunque se han descrito parasitaciones por T. britovi, T. pseudospiralis y T. nativa (Kapel, 2001). Entre otros artiodáctilos, únicamente se conoce la parasitación en un reno de Rusia y en dos corzos de Croacia (Pozio, 2005). Los carnívoros se consideran el orden de mamíferos que, de forma global, juega el papel más Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 54 importante en la epidemiología de la triquinelosis, debido a sus hábitos caníbales y/o carroñeros. De hecho, se han detectado larvas de Trichinella spp. en más de 80 especies de carnívoros en todo el mundo, siendo el más estudiado el zorro (Enemark et al., 2000; Pozio y La Rosa, 1991). Algunos autores han destacado la importancia de T. britovi como agente etiológico del ciclo salvaje de la triquinelosis, así como el rol de los zorros como reservorios de este parásito en la Naturaleza (Okulewicz et al., 2005; Pozio y Rossi, 2008; Frey, Schuppers, Müller et al., 2009; Zivojinovic et al., 2013; Tolnai et al., 2014). Por otra parte se ha comprobado que existe comunicación entre los ciclos doméstico y selvático debido al contacto que pueden llegar a tener distintas especies animales que viven próximos al hombre como perros, gatos, roedores y, cada vez más, animales que han ampliado su distribución geográfica y han colonizado nuevas áreas urbanas y periurbanas como los zorros. En este sentido, es importante destacar que el zorro puede ser considerado un centinela para la vigilancia epidemiológica de Trichinella spp. en el medio natural (Aoun et al., 2012; Hill et al., 2010; Davidson et al., 2009; Pozio et al., 1996). En los mustélidos también se ha diagnosticado la presencia de T. spiralis y T. britovi, por lo que cabe destacar su implicación en el ciclo silvestre (Hurníková et al, 2007; Hurníková y Dubinský, 2009; Moskwa et al., 2012; Oltean et al., 2014). En España se ha descrito la presencia de dos especies circulantes (T. spiralis y T. britovi) que se encuentran ampliamente distribuidas y coexisten tanto en el ciclo doméstico como en el selvático (Pérez-Martín et al., 2000; Pozio, 2000). En nuestro país, se tiene constancia de la parasitación por Trichinella spp en zorro, lobo, tejón, comadreja, marta, jineta y gato montés (Miquel et al., 1993; Torres et al., 1996; Criado-Fornelio et al., 2000; Perez Matín et al., 2000; Segovia et al., 2001; Torres et al., 2001). La rata juega un papel importante en la transmisión de Trichinella spp. entre el ciclo doméstico y el ciclo selvático, no exento de cierta controversia, ya que unos autores sostienen que este roedor es el que transmite el parásito a los animales domésticos, mientras que otros sospechan que el sentido de la transmisión es al contrario, es decir, que la rata es responsable de la transmisión del agente zoonósico desde el ámbito doméstico o sinantrópico hacia el selvático, como manifiesta algún estudio donde se encuentran ratas parasitadas solo en granjas en las que se ha confirmado la presencia de Trichinella spp. (Stojcevic et al., 2004; Hill et al., 2010). Sea en un sentido o en otro, lo que está claro es que los roedores tienen un papel amplificador en la transmisión de la triquinelosis debido a su alta prolificidad y a la transmisión trasplacentaria del parásito como demuestran varios estudios experimentales realizados en ratón (Cosoroaba y Orjanu, 1998a; Boulos et al., 2005; Wang et al., 2005). Por otra parte, un aspecto epidemiológico destacable es que las larvas de la mosca de la carne (Dipters sarcophagidae) pueden ejercer de hospedador paraténico en el ciclo de Trichinella spp., aunque su papel en el mantenimiento y dispersión del parásito resulta limitado en comparación con los mamíferos (Maroli y Pozio, 2000) Uno de los factores biológicos que facilitan la transmisión de la triquinelosis es la capacidad de las larvas l para sobrevivir en cadáveres en descomposición o carroña. De hecho, se han encontrado larvas infectivas de T. spiralis en carne podrida al cabo de 4 meses, y larvas de T. britovi en carne tras ser mantenida a temperatura ambiente durante 45 días, aunque los tejidos musculares estuvieran completamente autolíticos (Riva et al., 2012). Por otra parte, la gran adaptación de Trichinella spp. al medio también se refleja en la supervivencia de las larvas I sometidas a bajas temperaturas en especies como T. britovi (Tabla 4), que puede sobrevivir en la carroña congelada hasta un año, mientras que T. nativa y Trichinella T6 pueden sobrevivir hasta varios años (Gottstein et al., 2009). Es llamativo que Revisión bibliográfica 55 esta resistencia a la congelación se produce principalmente cuando las larvas parasitan la musculatura de los carnívoros (osos, lobos y zorros, entre otras especies), mientras que el tiempo de supervivencia después de la congelación se reduce a unos pocos días o semanas, cuando parasitan otros mamíferos como cerdos y roedores (Gottstein et al., 2009). Además, es importante destacar las implicaciones sanitarias de la resistencia de T. britovi a la congelación (Pozio et al., 1993) ya que, por ejemplo, esta especie causó la infección en seis personas en el sur de Francia tras el consumo de carne de jabalí que había sido congelada a -35oC durante 7 días (Gari-Toussaint et al., 2005). Trichinella spiralis y Trichinella britovi son las dos especies más comunes en Europa, con algunas diferencias relacionadas con el hábitat, características y el comportamiento humano de cada país (Dupouy-Camet et al., 2007). En la mayoría de los países europeos está más extendida T. britovi, aunque en Finlandia, Alemania, Polonia y España se aísla más frecuentemente T. spiralis. La especie más adaptada a los carnívoros silvestres es T. britovi, mientras que T. spiralis tiene mayor capacidad de adaptación en jabalíes, cerdos y roedores (Pozio, Rinaldi et al., 2009). Tabla 4. Taxonomía, distribución y características epidemiológicas del género Trichinella, (modificado de Pozio, Hobert et al., 2009). Genotipo Distribución Ciclo Hospedador Resistencia a la congelación T. spiralis T1 Cosmopolita Doméstico y silvestre Cerdos, ratas; rara vez carnívoros No T. nativa T2 Ártico, subártico y áreas de holoártico Silvestre Carnívoros terrestres y marinos Si T. pseudospiralis T4 Cosmopolita Silvestre; rara vez doméstico Mamíferos y aves No T. britovi T3 Áreas templadas del paleártico, norte y oeste de África Silvestre; rara vez doméstico Carnívoros; rara vez cerdos Si T. nelsoni T7 Etiopía Silvestre Carnívoros; rara vez cerdos No Trichinella T8 Sudáfrica y Namibia Silvestre Carnívoros No T. murelli T5 Áreas templadas del Neártico Silvestre Carnívoros No Trichinella T6 Canadá, EE.UU Silvestre Carnívoros Si Trichinella T9 Japón Silvestre Carnívoros ? T. papuae T10 Papúa, Nueva Guinea y Tailandia Silvestre Cerdos y cocodrilos No T. zimbabwensis T11 Etiopía, Mozambique y Zimbabwe Silvestre; rara vez doméstico Leones, cocodrilos y lagartos monitor No Trichinella T12 Argentina Silvestre Carnívoros: puma ? Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 56 3.2.6. PATOGENIA Y SIGNOS DE LA TRIQUINELOSIS Las parasitaciones leves de Trichinella spp. suelen ser asintomáticas en humanos, y las de mayor carga parasitaria cursan con signos bastante inespecíficos, como malestar general, fiebre, diarrea transitoria y náuseas relacionados con la penetración del parásito en la mucosa intestinal y que se pueden confundir fácilmente con otros procesos como, por ejemplo, intoxicaciones alimentarias. La sintomatología varía de acuerdo con la cantidad de larvas ingeridas, el tiempo transcurrido desde la ingestión de carne infectada, la especie de Trichinella implicada, así como la capacidad inmunitaria, edad, sexo y el estado de salud del paciente (Capo y Despommier, 1996; Bolas-Fernández, 2003). En lo referente a las especies de animales domésticos y silvestres, hay muy poca información acerca de los signos que provoca la triquinelosis, por lo que nos centraremos seguidamente en el cuadro sintomático descrito en personas afectadas por triquinelosis (Figura 12). De hecho, en los cerdos, salvo infestaciones masivas, es raro apreciar ningún síntoma que permita sospechar la presencia de la enfermedad (Capo y Despommier, 1996; Despommier et al., 2005). El período de incubación puede variar desde 5 a 45 días después de la ingestión de carne parasitada, dependiendo de la cantidad de larvas ingeridas. La enfermedad presenta dos fases: Fase enteral o intestinal. Se inicia a los dos o tres días de ingerir la carne parasitada y en ocasiones los síntomas pueden persistir varias semanas. Esta transitoriedad, unida a la inespecificidad de los síntomas, hacen que en la mayoría de los casos la enfermedad pase desapercibida y no se diagnostique en esta fase, salvo que exista un contexto epidemiológico que haga sospechar de la enfermedad (Gómez et al., 2005; Turk et al., 2006; Akkoc et al., 2009). En el intestino se produce el desarrollo de las larvas en el epitelio del intestino delgado, ocasionando inflamación local (con infiltración de eosinófilos, neutrófilos y linfocitos) y reducción de la longitud de las vellosidades, con lo que pierden capacidad de absorción de nutrientes, aunque no lo suficiente como para provocar síndrome de malaabsorción. Los primeros días postinfección se caracterizan por una gastroenteritis inespecífica asociada con diarrea, dolor abdominal y vómitos (Capo y Despommier, 1996). La respuesta inflamatoria parece estar influida por la permanencia y fecundidad de los nematodos adultos en el intestino delgado (Sukhdeo y Meerovitch, 1980). Fase parenteral (migración larvaria). La migración de las larvas y sus metabolitos provoca alteraciones inmunológicas, metabólicas e histológicas. La reacción inmunitaria se caracteriza por la infiltración de células inflamatorias, la eosinofilia es una característica común en la mayoría de los casos de triquinelosis. La intensidad y la dinámica del fenómeno eosinofílico son dependientes de la dosis de las larvas, las especies de Trichinella implicadas, la susceptibilidad del hospedador a la infección, así como en la instauración del tratamiento (Bruschi y Chiumiento, 2011). La liberación de histamina, la serotonina, la bradiquinina y las prostaglandinas (PGE2, PGD2 y PGJ2) aumenta la permeabilidad de los capilares y se produce una fuga de fluidos (edema tisular), principalmente alrededor de los ojos. Por otra parte, otra de las consecuencias de estos procesos inflamatorios es la vasculitis y trombosis intravascular, lo que representa la principal manifestación patógena en la fase aguda de la triquinelosis (Bruschi y Murrell, 2002). Dupouy-Camet y Bruschi, 2007 describieron las tres modificaciones principales de las células musculares que se producen durante la fase aguda de la parasitación: 1. Transformación de la célula hospedadora en un nuevo fenotipo llamado “célula nodriza”, acompañado por la desaparición de miofibrillas sarcoméricas. Revisión bibliográfica 57 2. Encapsulación de las larvas I (en el caso de las especies encapsuladas). 3. Desarrollo de una red capilar que rodea a la célula infectada. Durante la fase de migración larvaria se producen la mayoría de las lesiones y la clínica asociada al proceso. Cuando se trata de una presentación leve a moderada la parasitación puede producir mialgia difusa en el 30-100% de los pacientes, parálisis (10-35%), edema periorbital y/o edema facial (15-90%), conjuntivitis (55%), fiebre (30-90%), dolor de cabeza (75%), erupciones en la piel (15-65%) y deglución dificultosa (35%). En parasitaciones masivas, las larvas pueden migrar al azar y penetrar en otras células diferentes del músculo estriado esquelético (por ejemplo, del cerebro, hígado, riñón o corazón). Las lesiones cardiovasculares representan las complicaciones más importantes de la triquinelosis y son particularmente evidentes en los cursos moderados y graves de la enfermedad. Un estudio de 5.268 casos indicó que ocurrieron en el 26% de los pacientes (Neghina R, Neghina A M, y Marincu, 2011). La afectación neurológica puede ocurrir en los pacientes gravemente afectados (Neghina R, Neghina A M, Marincu y Iacobiciu, 2011). En este sentido, los pacientes con afecciones graves sirven a menudo de alarma sanitaria que hace sospechar que se trata de un brote epidémico de triquinelosis humana (Capo y Despommier, 1996; Gómez et al., 2005). Después de la segunda semana de la fase parenteral, la mayoría de los pacientes han desarrollado anticuerpos específicos en suero contra los antígenos secretados por las larvas (Fourestie et al., 1993). En la fase aguda también pueden surgir complicaciones como el aumento de muertes fetales, en concreto, se ha descrito la transmisión vertical al feto en cuatro mujeres embarazadas, donde se observó la migración trasplacentaria pero, afortunadamente no hubo muerte fetal debido a la protección creada por la inmunidad materna (Nuñez et al., 2008). Por otra parte, durante la convalecencia, los pacientes pueden quejarse de pérdida de audición, de peso, trastornos de la menstruación, pérdida del cabello y las uñas, descamación de la piel, ronquera, afonía y rigidez muscular (Capo y Despommier, 1996). Las distintas especies de Trichinella causan distintos patrones de la enfermedad. Así, los pacientes que sufren un cuadro clínico debido a T. nativa (T2) experimentan síntomas relacionados únicamente con la fase enteral de la infección, mientras que los casos debidos a T. britovi presentan baja patogenicidad tanto en su fase enteral como parenteral (Murrell y Bruschi, 1994; Romano et al., 2011); de hecho, los pacientes parasitados con T. britovi suelen tener una enfermedad más leve con un largo período de incubación y pocos o ningún síntoma intestinal, niveles de CPK más reducidos y menor persistencia de los anticuerpos IgG específicos en comparación con pacientes afectados por T. spiralis (Pozio et al., 1993). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 64 También en Rumanía, durante el año 2011, se detectaron un total de 92 jabalíes positivos de 7.308 (1,26%), así como 12 osos de 119 (10,1%) (EFSA, 2013). En 2012 se notificaron 107 casos en jabalí (1,78%), correspondiendo 57 casos a T. britovi, 19 a T. spiralis y 33 sin identificar. Se notificó, además, la positividad también en 9 osos pardos de un total de 58 animales examinados (15,5%) (EFSA, 2014). En Croacia, en el período 1996-2007 un estudio realizado en 67 lobos registró una positividad del 31%. La especie predominante fue T. britovi aunque también estaba presente T. spiralis (Beck, R., Beck, A., Kusak et al., 2009). En Polonia, durante el período 1997-2004 fueron analizados 56.462 jabalíes y 505 zorros, y se detectaron unas prevalencias para Trichinella de 4,4% en zorro y entre 0,2-0,9% para el jabalí (Balicka- Ramisz et al., 2007). T. britovi es la especie dominante en los zorros rojos y T. spiralis en jabalíes y cerdos (Cabaj, 2006). En un estudio realizado entre los años 2009-2012 para identificar las especies de Trichinella presentes en jabalí, resultó T. spiralis (75,2 %) más frecuente que T. britovi (23,8 %). La relación 3:1 de estas especies fue similar a la observada en los jabalíes analizados de Alemania según datos del ICT y en España (3,5:1) (Serrano et al., 1998). Las infecciones mixtas por T. spiralis y T. britovi representan solo el 1% de las muestras con Trichinella (Bilska-Zając et al., 2013). En otro estudio realizado al noreste de Polonia, se confirmó la presencia de T. britovi en una marta (Martes martes), un tejón (Meles meles), así como en zorros y jabalíes (Moskwa et al., 2012). En este país de Europa del este se detectó Trichinella en 44 zorros de 1.634 analizados en 2010 (2,7%), y se aisló T. nativa en uno de los zorros positivos (Chmurzyńska et al., 2013). Es de destacar que en el sur de Polonia se detectó un zorro positivo a T. pseudospiralis (Gawor, 2013; Moskwa et al., 2013). En el año 2012 se registraron en Polonia un total de 442 casos positivos en jabalí (0,4%), 131 casos correspondieron a T. spiralis; en el resto de casos no se especificó la especie. En este mismo año, se detectaron larvas de Trichinella en 11 zorros (prevalencia del 4,2%) (EFSA, 2014). En Bulgaria, entre 1995 y 2000 se estudió la presencia de Trichinella spp. en carnívoros silvestres; fueron analizados mediante triquinoscopía: 78 zorros, 45 chacales, 18 lobos, 21 martas, 16 gatos salvajes, 6 tejones y 2 nutrias. La mayor prevalencia fue encontrada en martas (61,9%), seguida por la detectada en zorros (42,3%), el tejón (33,3%), chacales (33,3%), el gato montés (31,3%) y los lobos (22,2%). Las muestras de nutrias fueron negativas (Georgieva et al., 2000). Según el informe de la EFSA (2014), en el año 2012 presentó una positividad alta (10,57%). De los 79 jabalíes positivos, en 9 casos se aisló T. britovi y para el resto no se especifica. También está presente en zorro, siendo positivos 3 de los 4 zorros analizados en 2012 (75,0%) (EFSA, 2014). En Serbia, donde existe una alta prevalencia de triquinelosis en cerdo, se detectó la presencia de T. spiralis en zorro, chacal y gato montés y la presencia de T. britovi en zorro y lobo (Cvetkovic et al., 2011). Un estudio realizado en el período 2009-2010 en fauna silvestre, reveló parasitaciones de Trichinella en 11 de 94 jabalíes (11,7%), en 7 zorros de un total de 57 animales examinados (12,3%), en 7 de cada 13 chacales dorados (53,8%), y en los tres lobos examinados. Las especies identificadas fueron T. spiralis y T. britovi, esta última en el 31% de los aislados, T. spiralis en el 53% y se observaron infecciones mixtas en 16% de los animales examinados (Zivojinovic et al., 2013). Durante el período 2006-2013 se estudiaron 116 lobos y se encontró una prevalencia del 46,5%. La especie aislada fue T. britovi (Teodorovic et al., 2014). En Eslovaquia, un estudio que se inició en el año 2007 en carnívoros silvestres en el Parque Nacional de Tatras, ubicado en el norte del país, detectó larvas de Trichinella en el 16,7% de los zorros, el 37,9% de las martas, el 33,3% de los hurones, en un oso y un lince. Todos los animales estaban parasitados Revisión bibliográfica 65 por T. britovi (Hurníková et al., 2009). El zorro y el jabalí son las principales especies hospedadoras y T. britovi es la especie predominante. La infección por T. spiralis solo se produce de forma esporádica. También han sido detectadas parasitaciones mixtas de T. britovi y T. pseudospiralis, registrándose un caso en un jabalí cazado en 2005 en la zona oriental de Eslovaquia, y en 2006 en un zorro rojo de la misma región, además de un brote de T. pseudospiralis en una granja de cerdos en el mismo distrito (Hurníková et al., 2009). Entre 2007-2010 se realizó en Eslovaquia un estudio en 51.370 jabalíes, y se detectó una prevalencia de 0,02%, en tanto que en zorros la prevalencia fue mayor (4,86%) (Kabinová et al., 2011). En 2012 se notificó positividad en jabalí (0,07%), y las especies encontradas fueron T. britovi (7 casos), T. nativa (2 casos) y un caso en el que no pudo ser identificada la especie del parásito involucrada; ese mismo año, la positividad fue más alta en zorro (9,9%) (EFSA, 2014). En Estonia, se estudió la prevalencia de Trichinella en animales de granja de peletería (zorro, visón y perro mapache), y fueron aisladas T. britovi y T. nativa. Además, también estaban parasitadas las ratas de la granja estudiada, por lo que se piensa que pudieron servir de vector al ser ingeridas con el alimento; de hecho, los autores del estudio indican que, en el caso de T. nativa, la transmisión podría deberse al hecho de que los animales de peletería son alimentados con carne de carnívoros cazados (Miller et al., 2006). En Lituania, la prevalencia de Trichinella en zorro y perro mapache es de 46,6% y 29,3%, respectivamente (Bružinskaitė-Schmidhalter et al., 2012). Además, en 2012 se detectaron 82 jabalíes positivos de 26.655 (0,308%) y en 9 casos se aisló T. spiralis. En Letonia durante el período 2003-2008 se estudiaron 34 lobos con resultados de prevalencia del 69,7% (Bagrade et al., 2009). En Lituania, Letonia y Estonia, los principales reservorios silvestres de la triquinelosis son el zorro y el perro mapache, con una positividad del 28,9% y 42%, respectivamente. Se registró la presencia de T. spiralis entre la fauna silvestre en regiones donde existe el ciclo doméstico, lo que demuestra la transmisión del parásito entre los dos ciclos (Malakauskas et al., 2007). Letonia notificó en 2012, 68 jabalíes positivos de 3.836 (1,77%), en tanto que en Estonia se detectaron 26 jabalíes positivos de un total de 3.976 (0,654%), en los que se identificaron T. britovi, T. nativa y T. pseudospiralis, así como un caso de infección mixta de T. nativa y T. britovi. También ha sido confirmada la presencia del parásito en el oso pardo (EFSA, 2014). En Finlandia, entre 1999 y 2005 se detectaron 617 animales silvestres positivos (prevalencia del 24,8%) y se identificaron 4 especies diferentes: T. nativa, T. spiralis, T. britovi y T. pseudospiralis. La especie más frecuente fue T. nativa (74% de los casos positivos), T. spiralis (12%), T. britovi (6%), T. pseudospiralis (1%) y en el 7% de los animales positivos se identificaron infecciones mixtas. En Finlandia, los perros mapaches y los zorros rojos son los reservorios más importantes de Trichinella (Oivanen et al., 2002; Airas et al., 2010). En 2012, aunque no se notificaron casos en humanos ni en cerdos, los estudios realizados en este país indican que Trichinella está presente en el zorro (prevalencia del 17,8%), oso (2,2%), perro mapache (32,8%) y otros carnívoros (46,2%) (EFSA, 2014). 3.3.1.2. Europa del Norte y Central En Alemania en el período 2002-2011, se encontró Trichinella en 27 zorros. Las especies aisladas fueron: T. spiralis en 15 zorros (una coinfección con T. britovi y otra con T. pseudospiralis), T. britovi en Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 66 8 zorros, T. pseudospiralis en un zorro y T. nativa se detectó en 3 zorros (una coinfección con T. spiralis) (Chmurzyńska et al., 2013). En los animales silvestres de Alemania, la presencia de Trichinella ha sido conformada en jabalíes, zorros y perros mapaches (Jansen et al., 2008). En la zona noreste del país existe desde el 2005 un aumento de la prevalencia de triquinelosis en jabalí que puede estar asociado con la propagación de los perros mapache en esta región (Pannwitz et al., 2010). En 2012, Alemania notificó 38 zorros positivos a Trichinella (2,2%) y 6 jabalíes (0,003%), entre los que se aisló T. spiralis (EFSA, 2014). En Holanda se analizaron 429 zorros y se detectó la presencia de T. britovi con unas prevalencias que variaron entre 1,3-13,1%, según la zona de procedencia de los animales (Van der Giessen et al., 2001). En un estudio reciente, en este mismo país europeo, durante el período 2006-2013 se analizaron 369 zorros rojos con una prevalencia de 0,2% y fueron identificadas T. britovi y T. nativa (Franssen et al., 2014). En Suiza T. britovi es la especie que ha sido descrita en la fauna silvestre (Frey, Schuppers, Eidam et al., 2009). Este estudio coincide con otro realizado en zorro y lince del país helvético, en el que se indica que todos los aislados de larvas musculares detectadas en 21 zorros (1,6%) y 15 linces (27,3%), corresponden a T. britovi (Frey, Schuppers, Müllers et al., 2009). En Francia se identificó T. britovi en un brote por consumo de carne de jabalí congelada en 2005 (Gari-Toussaint et al., 2005). En el período 2006-2009 fueron examinados 108 zorros rojos y 894 jabalíes en Haut-Var, encontrándose una prevalencia de T. britovi de 2,7 y 0%, respectivamente (Aoun et al., 2012). En 2012 se notificaron dos casos positivos en jabalí (0,005%), siendo T. britovi. la especie aislada; uno de los jabalíes fue cazado en España (EFSA, 2014). En la isla de Córcega se analizaron músculos de diafragma de 1.881 jabalíes y 74 muestras extraídas de la extremidadad anterior de zorros, no identificándose ninguna larva de Trichinella. Además, en este mismo estudio se utilizó una técnica ELISA en fluidos musculares de 1.492 jabalíes y resultó una prevalencia de 2,01% (Richomme et al., 2010). En Gran Bretaña, dos estudios separados, realizados entre 1999-2001 (Smith et al., 2003) y 2003- 2007, en los que se analizaron más de 3.500 zorros, revelaron que la prevalencia de Trichinella en los zorros es menor a 0,001% (Zimmer et al., 2008). Por último, en Irlanda se estudiaron 443 zorros, y fue aislada T. spiralis (prevalencia de 0,2%) (Zimmer et al., 2009). 3.3.1.3. Europa del Sur En Italia se realizó un estudio de zorro rojo, garduña y tejón con prevalencias de 3,5%, 7,9% y 1,9% respectivamente. Todas las larvas fueron identificadas como T. britovi. Se estudiaron también los hábitos alimenticios del zorro mediante análisis de heces, observando que es capaz de utilizar varios recursos tróficos tanto de origen animal como vegetal (frutas silvestres, roedores y carroña forman la mayor parte de la dieta) (Remonti et al., 2005). También en Italia, se han realizado estudios mediante infecciones experimentales con tres especies distintas de Trichinella en la nutria, con el fin de evaluar la susceptibilidad y el posible papel epidemiológico de esta especie de carnívoro en la propagación de Trichinella spp. en la Naturaleza, Revisión bibliográfica 67 observando una susceptibilidad significativa a la infección. La nutria está presente en muchas zonas húmedas de Italia y su carne es utilizada como alimento en algunos países, de manera que se concluye que el consumo de su carne podría ser responsable de la transmisión del parásito al hombre (Moretti et al., 2001). En 2010 se detectaron larvas de T. pseudospiralis en tres jabalíes de dos regiones del norte de Italia. Uno de los jabalíes infectados fue cazado en la región de Emilia Romaña y los otros dos fueron criados al aire libre en una pequeña granja de una familia de la región de Friuli Venezia Giulia. Estos nuevos datos epidemiológicos refuerzan el papel del jabalí como el principal reservorio de T. pseudospiralis en Europa (Merialdi et al., 2011). En otro estudio realizado durante el período en el período 2006-2012 en Italia, se registró una prevalencia de Trichinella en jabalí de 0,017%, y la especie aislada fue T. britovi (Gómez-Morales et al., 2014). En 2012 Italia informó de dos casos en jabalí (0,047%) y 10 en zorro (0,3%) (EFSA, 2014). Y, en la isla de Cerdeña el análisis de 6.188 jabalíes y 13 zorros rojos no detectó la presencia de Trichinella (Pozio, Cossu et al., 2009). En un estudio realizado en Portugal, se examinaron 189 jabalíes y 217 carnívoros (206 zorros, 3 tejones, 7 meloncillos y 1 garduña) de Alentejo, Beira Interior y Tras-os-Montes y Alto Douro, y solo se encontró Trichinella en el 4,7% de los zorros (Magalhães et al., 2004). En otro estudio en carnívoros silvestres en el norte de Portugal (10 lobos y 12 zorros), se encontró el parásito en el 9,1% de los zorros (Silva, 2010). Entre 2008-2010 se analizaron 47 zorros y se obtuvo una prevalencia de 2,1% y fue aislada T. britovi (Lopes et al., 2015). 3.3.2. SITUACIÓN EN ESPAÑA En España se lleva a cabo el Programa Nacional de Vigilancia en Fauna Silvestre (PVFS) a fin de conocer la situación sanitaria de la fauna silvestre de nuestro país respecto a una serie de agentes infectocontagiosos considerados relevantes, bien porque afectan al estatus sanitario de la cabaña ganadera, bien porque son causantes de zoonosis. Entre estos agentes está Trichinella spp. A lo largo de estos últimos años, se han hecho varios estudios para investigar la presencia de este parásito en la fauna silvestre, en distintas zonas. Seguidamente repasaremos los resultados de dichos estudios. En la campaña de caza 2007-2008 de jabalí, en los Montes de Toledo se detectó una prevalencia de 0,77% para T. spiralis (García-Sánchez et al., 2009). Una prevalencia similar muestra el estudio llevado a cabo en Extremadura en jabalí y zorro, donde se encuentra que la prevalencia en el jabalí es del 0,3% mientras en que el zorro corresponde a un 3%. En este estudio la especie predominante en el jabalí fue T. spiralis, en tanto que en el zorro fue T. britovi (Pérez-Martín et al., 2000). Cabe destacar que, en otro estudio realizado en Extremadura, se detecto una coinfección de T. britovi y T. spiralis en un jabalí cazado en la provincia de Cáceres (Rodríguez et al., 2008). En la provincia de Ciudad Real, durante las temporadas de caza de 1998-1999 a 2009-2010, la prevalencia media de Trichinella spp. en 95.070 jabalíes fue de 0,2% (Boadella et al., 2012). También en Castilla-La Mancha, y en concreto en la provincia de Guadalajara, se estudiaron 47 zorros y se encontró un número alto de animales con T. spiralis (8,9%) (Criado-Fornelio et al., 2000). En Cataluña se analizaron los zorros cazados entre 1998-2007, resultando una baja prevalencia, en torno al 0,3%, comprobándose que los animales positivos procedían de zonas rurales (López-Olvera et al., 2011). Además en esta misma comunidad autónoma, se ha detectado la presencia de Trichinella Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 68 en tejón (Miquel et al., 1993). Por lo que respecta al noroeste de España, en un estudio realizado en zorros cazados en Galicia, se detectó la presencia de Trichinella en 5 ejemplares (prevalencia del 0,71%) (Fidalgo et al., 2009). En general, en los estudios realizados en fauna silvestre mediante PCR se observan variaciones intraespecíficas de T. britovi, lo que sugiere que esta especie es endémica de la Península Ibérica. Por el contrario, en estos estudios se ha comprobado que los aislamientos de T. spiralis son homogéneos si se comparan las prevalencias entre especies hospedadoras, por los que se cree que es una especie de Trichinella de reciente introducción; de hecho se cree que fue introducida en Europa con la domesticación del cerdo que provenía de Asia (Rosenthal et al., 2008; Fonseca-Salamanca et al., 2009; Perteguer et al., 2009). En España, T. britovi es la especie más común en carnívoros silvestres, mientras que T. spiralis es más frecuente en jabalíes, cerdos y roedores (Gamito-Santos et al., 2009; Pozio, Rinaldi et al., 2009). A este respecto, debemos destacar que las condiciones ambientales y el comportamiento humano influyen en la distribución de las especies de Trichinella. Por ejemplo, en Francia e Italia T. britovi está presente entre los carnívoros silvestres en zonas de montaña, siendo el zorro el principal reservorio del ciclo silvestre, en tanto que el jabalí es poco frecuente; además, en las zonas bajas no suelen detectarse casos de animales con triquinelosis, al no existir el ciclo doméstico. Sin embargo, si comparamos este patrón epidemiológico con el descrito en Extremadura, se comprueba que en esta región de nuestro país coexisten el ciclo doméstico y el silvestre, caracterizado porque T. spiralis está presente en el ciclo doméstico y, además, muestra una tendencia a aumentar su prevalencia en el jabalí, mientras que T britovi es la especie más prevalente en carnívoros silvestres, manteniendo su ciclo selvático gracias a estos hospedadores. En este sentido, hay estudios que indican que el ciclo doméstico de T. spiralis se produce solo en las zonas rurales de Europa Occidental, en asociación con las prácticas de cría tradicional del cerdo, pero no en las granjas industriales de cerdos (Pozio et al., 1996). Si atendemos a los casos notificados de triquinelosis en especies silvestres en nuestro país, destaca que la mayoría de los animales parasitados son jabalíes (Tabla 5). De hecho, analizando los datos más recientes comprobamos que en 2012 fueron analizados 123.597 jabalíes de los que resultaron positivos 245, lo que equivale a una prevalencia media en España de 0,20%, oscilando entre el 0% de Asturias, Cantabria, Valencia y Murcia, y el 0,45% de La Rioja. Las especies causantes fueron identificadas solo en 24 animales, que correspondieron 14 a T. spiralis y 10 a T. britovi (EFSA, 2014). En 2013 se analizaron 117.552 animales, resultando 257 positivos, siendo las especies implicadas T. spiralis y T. britovi (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2012, 2013). Tabla 5. Número de casos confirmados de triquinelosis en España (EFSA 2015). 2008 2009 2010 2011 2012 2013 Humanos 27 710 18 10 23 Cerdos 77 64 25 10 115 55 Jabalíes 182 104 160 176 245 257 Por lo que respecta a la detección de Trichinella spp. en especies de carnívoros silvestres, en un estudio realizado con una muestra de 26 tejones en el País Vasco, no se encontraron animales positivos (Millán et al., 2004). Sin embargo, en esta misma especie de hospedador, otro estudio realizado en 85 Revisión bibliográfica 69 tejones procedentes de la zona mediterránea española refleja una prevalencia de 2,1%, aunque no se identificó la especie de Trichinella (Torres et al., 2001). Un estudio llevado a cabo por Torres et al. (1996) sobre 168 comadrejas (Mustela nivalis) en 29 provincias españolas reveló casos de Trichinella en la provincia de Ávila con una prevalencia de 0,6%, lo que demuestra que esta especie de mustélido también participa en el mantenimiento del ciclo selvático de la triquinelosis. Si nos centramos en el lobo como hospedador de Trichinella spp., en nuestro país se han llevado a cabo varios estudios en la mitad septentrional de la Península Ibérica. En concreto, Torres et al. (2000) detectaron la presencia de Trichinella en 4 de los 19 lobos analizados (prevalencia del 21%), con similares prevalencias en los lobos de Asturias (21,4%) y Castilla-León (20,0%). En otro estudio realizado en el noroeste de España, fueron analizados 47 lobos en el período 1993-1999 y se aisló T. britovi en el 12,8% de los animales examinados (Segovia et al., 2001). En 2012 fueron analizados para triquinelosis 123.597 jabalíes de los que resultaron positivos 245 (prevalencia media para España de 0,20%, oscilando entre el 0% de Asturias, Cantabria, Valencia y Murcia y el 0,45% de La Rioja). En 2013 se analizaron 117.552 animales, con 257 positivos, siendo las especies implicadas T. spiralis y T. britovi (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2012, 2013). Para evitar extendernos y hacer excesivamente largo este apartado, a continuación presentamos de forma resumida las principales referencias bibliográficas en relación a la triquinelosis en distintas especies silvestres (jabalí, zorro, lobo, mustélidos y prociónidos) reflejando las especies de Trichinella aisladas, autores del estudio, año, prevalencia, tamaño muestral y algún otro dato de relevancia. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 70 3.4. ASPECTOS ECOLÓGICOS ASOCIADOS A LA PARASITACIÓN 3.4.1. PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS AMBIENTALES DEL NOROESTE PENINSULAR La abundancia de la fauna silvestre en un territorio está condicionada principalmente por la existencia de agua, alimento y cobijo, además de otros factores entre los que se incluyen la presencia humana,la actividad agroganadera y la existencia de infraestructuras, como son las distintas vías de comunicación que suponen una barrera para los animales. La disponibilidad de recursos tróficos condiciona en gran medida la abundancia en la fauna silvestre, por lo que las fuentes tróficas son uno de los factores que se incluyen en todos los estudios sobre la dinámica poblacional de las distintas especies silvestres. El alimento generalmente está relacionado con la cobertura vegetal, especialmente para los herbívoros y frugívoros. Para los carnívoros la cobertura también influye de forma indirecta, ya que es el alimento de sus presas y puede condicionar la abundancia de estas (Ojasti y Dallmeier, 2000). La vegetación viene condicionada por el clima, las características del suelo, la altitud y la mano del hombre. La humedad y las precipitaciones favorecen la existencia de árboles frondosos de hoja caduca, como son el roble, cataño, abedul, así como una vegetación no arbórea constituida por la landa atlántica, que es un tipo de matorral formado por el tojo, brezo, retama y carqueixa. Centrándonos en el noroeste de la Península Ibérica, y en concreto en Galicia, la superficie forestal representa el 59,6% de la superficie total de la región (Díaz et al., 2007). A pesar de los incendios que queman muchas hectáreas todos los años, la madera producida en Galicia es una importante fuente de ingresos, así como la pasta de celulosa procedente de maderas blandas (Instituto Galego de Estatística, 2012). En los bosques se desarrollan importantes especies arbóreas en estado natural, pero en las últimas décadas las características boscosas están cambiando debido a la importación del eucalipto. Las especies autóctonas de Galicia, entre las que destacan el roble y el castaño, están en retroceso, y el pino que ha invadido el paisaje costero, penetra en los valles y disputa el terreno a las viejas especies. Quedan, sin embargo, importantes robledales en las provincias de Lugo, Ourense, y el norte de la provincia de La Coruña (Fragas del Eume) pero, sin embargo el castaño, que además es atacado por la enfermedad de la tinta, solo ofrece agrupaciones importantes en las fragas de la cadena montañosa oriental (Blanco et al., 2008). En las altiplanicies lucenses el abedul se encuentra siempre junto a los ríos, y con los alisos y fresnos cubre sus riberas sin llegar a formar bosques (Díaz et al., 2007). 75 Tabla 6. Referencias bibliográficas correspondientes al aislamiento de Trichinella spp. en jabalí en Europa ESPECIE Trichinella AUTORES y AÑO n PREVALENCIA (%) OBSERVACIONES Alemania T. spiralis + T pseudospiralis Nöckler et al., 2006 4.600.000 1 positivo 0,005 1991-2003, Infección mixta. Caso aislado Media del periodo1991-2003 Alemania T. spiralis (80%) T. pseudospiralis (15%) Mixtas Ts + Tp (5%) Pannwitz et al., 2010 354.118 Diferentes 0,0045 en 2008 0,0027-0,0032 periodo 2002-08. Datos P cada año Mayor P en región concreta Zorro y perro mapache Alemania T. spiralis Faber et al., 2015 ND 1 positivo Salchichas de jabalí Bélgica T. britovi Schynts et al., 2006 ND 1 positivo 2004 (caso aislado) Eslovaquia T. britovi Kabinová et al.,2011 51.370 0,02 2007-2010 Eslovaquia T. britovi (99%) Tb + T. pseudospiralis Hurniková y Dubinsky, 2009 70.568 0,06 media periodo 0,11% en 2005 2000-2007 P aumenta y se expande por territorio en zorro y jabalí España Trichinella spp. Rodríguez-Osorio et al., 1999 ND Brote Carne de jabalí (Jaén) España T. spiralis (74%) T. britovi (21%) Infecciones mixtas (5%) Pérez-Martín et al., 2000 29.333 0,3 1985-1997. Jabalí y zorro Extremadura España T. britovi Rodríguez-Osorio et al., 2003 Carne de jabalí. Granada España T. britovi + T. spiralis Rodríguez et al., 2008 1 positivo 2008 Cáceres Infección mixta (caso aislado) España T. britovi T. spiralis % varía con CC.AA. Fonseca-Salamanca et al., 2009 1.278 5,4 Castilla y León 1999-2005 La Rioja 2001-2003 Otras spp. P varía con CC.AA. España T. spiralis García-Sánchez et al., 2009 2.216 0,77 2007-2008 Montes de Toledo España T. britovi T. spiralis Perteguer et al., 2009 43 aislamientos Determina spp Trichinella de los brotes en humana España T. britovi (15,4%) T. spiralis (76,9%) Infecciones mixtas (2,3%) Gamito, 2011 3.055 118.867 0,43 autores sesgo 0,18 vets sanidad 2001-2010. Extremadura Muestreo en zonas alta P España Trichinella spp. Boadella et al., 2012 95.070 1.888 93.182 0,2 todos 7,5 fincas cercadas 0,05 vida libre 1998/1999 y 2009/2010 Ciudad Real España T. pseudospiralis Zamora et al., 2015 1 Caso aislado 1º caso en España Cazado en Gerona Eslovaquia Trichinella spp. Dubibský et al., 2001 19.737 0,22 19951996. Caza. Zorro Francia T. pseudospiralis Ranque et al., 2000 1 Brote 1999. Caza 1º caso en Europa en personas Francia T. britovi Gari-Toussaint et al., 2005 6 Brote Carne congelada de jabalí Francia T. britovi Richomme et al., 2010 1.881 1.492 0 diafragma 2,01 ELISA Caza.2006-08 Córcega. 0 positivo digestión Prueba serológica Francia Trichinella spp. Aoun et al., 2012 894 0 2006-2009 Hungría T. britovi (64,7%) T. spiralis (29,4 %) T. pseudospiralis (5,9%) Szell et al., 2012 220.000 0,0077 2006-2011. Caza Placas o digestión Positivos asociado con zorro Ausencia en 16.000.000 cerdos Hungría T. spiralis T. britovi Tb >Ts Tolnai et al., 2014 290.000 0,015 2006-2013 Predominio de T. britovi Italia T. britovi Romano et al., 2011 5 Brote Pruebas en suero Italia T. pseudospiralis Merialdi et al., 2011 ND 3 positivos 2010. Distintas regiones 1 cazado en Bolonia 2 criado granja familiar Italia Trichinella spp. Gómez-Morales et al., 2014 225.679 0,017 2006-2012. Italia Tendencia incremento P por aumento de población de jabalí Italia T. britovi Fichi et al., 2014 1 positivo 2012. Brote consumo de jabalí Otras especies estudiadas Tabla 6. Referencias bibliográficas encontradas de aislamiento de Trichinella spp. en jabalí en Europa. Revisión bibliográfica 71 Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 76 Tabla 6.Continuación ESPECIE Trichinella AUTORES y AÑO n PREVALENCIA (%) OBSERVACIONES Letonia T. britovi (90%) Fichi et al., 2014 Kirjusina et al., 2015 120.609 2.5 1976-2013 P. Bálticos: Estonia Letonia Lituania T. britovi T. spiralis T. nativa T. pseudospiralis Malakausas et al., 2007 710 789 9.088 0,3 Estonia 1,3 Letonia 0,51 Lituania 2000-2002. Otras spp estudiadas Países Bajos T. spiralis Van der Giessen et al., 2001 11 447 18,2 diafragma 6,8 ELISA 1996-1998 Polonia T. spiralis (69) T. britovi (21) Infecciones mixtas (2) Sin identificar (5) Cabaj, 2006 ND 97 positivos Polonia T. spiralis (75, 2%) T. britovi (23, 8%) Mixtas (1%) Bilska-Zajac et al., 2013 ND 424 2009-2012 Polonia T. spiralis T. britovi Gawor, 2013 637.155 0,35 2008-2012 Parte noroccidental Polonia T. spiralis (50%) T. britovi (27%) Moskwa et al., 2015 833 2 2010-2014 Portugal Trichinella spp. Magalhães et al., 2004 189 0 Otras spp Solo zorro positivos Rumanía Trichinella spp. Borza et al., 2012 823 0,5 1998-2011 2009-2011 no aislamientos en jabalí, sí brotes en humana Serbia T. spiralis (18%) T. britovi Zivojinovic, 2013 94 11,7 2009-2010. Caza. Positividad en cerdos Suiza Trichinella spp. Gottstein et al., 1997 356 0 Antes de 1996 Suiza Trichinella spp. Frey et al., 2009 1.458 0 digestión 0,2 ELISA Digestión artificial y prueba serológica ND.Datos no disponibles Tabla 6. Continuación. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 72 77 Tabla 7. Referencias bibliográficas encontradas de aislamiento de Trichinella spp. en zorro en Europa ESPECIE Trichinella AUTORES AÑO n PREVALENCIA (%) OBSERVACIONES Alemania T. spiralis(15) T. britovi (8) T. pseudospiralis(1) T. nativa (3) Chmurzynska et al., 2013 3.154 ND 0,31 en 2011 27 pos. 2002-11 Caza en programa control rabia 2002-2011 T. nativa es raro Ts >> Tb por efecto de la rabia Alemania Trichinella spp. Pannwitz et al, 2010 < 100 1,0 2006-2007 n 100 = zorro + perro mapache Austria T. spiralis Lassnig et al,1998 516 1,2 Estudia parásitos del zorro Bélgica Trichinella spp. Vercammen et al,2002 818 0 ELISA positivos 1998-2000 También mustélidos Bielorrusia Trichinella spp. Shimalov y Shimalov, 2002a 94 22,3 1981-2001 Bulgaria Trichinella spp. Georgieva et al., 2000 78 42,3 1995-2000 Dinamarca Trichinella spp. Enemark et al., 2000 3.133 3.008 0,001 0 1995-1996. No determina spp 1997-1998 Dinamarca Trichinella spp. Al-Sabi et al., 2014 384 0 2009-2012 Eslovaquia T. britovi (98,8%)) T. spiralis + T. britovi T. pseudospiralis + T.b. Hurníková y Dubinský, 2009 5.270 4,9 en 2000 20,5 en 2007 2000-2007 Caza para campaña vacunación rabia Eslovaquia T. britovi Hurníková et al., 2007 76 19,7 2005-2006. Caza y accidentes Zorro,mustélidos y otras spp Eslovaquia T. britovi T. pseudospiralis Kabinová et al., 2009 5.270 11,5 2000-2007.Caza Eslovaquia T. britovi Kabinová et al., 2011 ND 4,86 España Trichinella spp. Gortázar et al., 1998 84 1,2 1989-1993. Caza Valle del Ebro (Zaragoza) España T. britovi (67%) T. spiralis (33%) Pérez-Martín et al., 2000 227 3 1998-2007. Extremadura Estudia también jabalí España T. spiralis Criado-Fornelio et al., 2000 67 8,9 Guadalajara 1997-1999 España T. britovi T. spiralis Fonseca-Salamanca et al., 2009 70 22,85 zorro Castilla y León 1999-2005 La Rioja 2001-2003 Otras spp España Trichinella spp. Gerrikagoitia (2010) 56 3,5 País Vasco Caza y CRFS España T. britovi (2) ¿? (2) López Olvera et al., 2011 1.319 0,3 1998-2007. Caza Cataluña España T. britovi (5%) T. spiralis (50%) Gamito, 2011 280 2,86 2001-2010. Caza. Extremadura Jabalí, mustélidos, otros mamíferos y aves Estonia T. britovi T. nativa Muller et al., 2006 281 8 2006 Animales de peletería Finlandia T. spiralis T. nativa T. spiralis + T. nativa Oivanen et al, 2002 158 37 1996-1999. Caza Lobo y otras spp Finlandia T. nativa T. spiralis Airas et al., 2010 1.010 18,7 1999 -2005. Y otras spp Francia T. britovi Aoun et al., 2012 108 2,7 2006-2009. Jabalí Francia Trichinella spp. Richomme et al., 2010 74 0 Córcega. Caza y otros. 2006- 08 G. Bretaña Trichinella spp. Smith et al., 2003 587 0 25 g diafragma + lengua 1957 T. spiralis único zorro posit. G. Bretaña Trichinella spp. Zimmer et al., 2008 1.144 <0,001 0 positivo 2003-2007 <0,001 prevalencia en función de la sensibilidad G. Bretaña T. pseudospiralis Learmount et al., 2015 6.806 0,000147 1999-2013. Control anual rutinario. 1º caso Tabla 7. Referencias bibliográficas encontradas de aislamiento de Trichinella spp. en zorro en Europa. Revisión bibliográfica 73 Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 78 Tabla 7. Continuación ESPECIE Trichinella AUTORES AÑO n PREVALENCIA (%) OBSERVACIONES Holanda T. britovi van der Giessen et al., 1998 ND 4% Citado en Smith et al., (2003) Holanda T. britovi van der Giessen et al., 2001 429 5,1 1996-1998 P varía 1,3-13,1 según zona Holanda Trichinella spp. Franssen et al., 2014 369 ND 0,27 2010-2013 3,9 antes 1998 2010-2013. único caso pero imposible identificar la especie Hungría T. britovi Sréter et al., 2003 100 3 Hungría T. britovi T. spiralis Tolnai et al., 2014 3.304 2,06 2006-2013 Hungría T. britovi (85,7%) T. spiralis (11,4%) T. pseudospiralis (2,9%) Széll et al., 2008 2.116 1,8 2007-2008. Estudian el 3% de la población estimada de zorro Irlanda T. spiralis Rafter et al., 2005 454 0,9 2002 32 años sin positividad en humanos ni cerdos Irlanda T. spiralis Zimmer et al., 2009 443 0,2 2003-2004 2007-2008 Italia T. britovi Remonti et al., 2005 227 3,5 Valle de Aosta Alpes italianos. Canibalismo. Otras spp Italia T. britovi Merialdi et al., 2011 1.706 0,06 Emilia Romana. Otras spp Italia T. britovi Di Cerbo et al.,2008 172 1,2 1997-2003. Venecia y Trento Datos por edades Mustélidos 0% Italia Trichinella spp. Magi et al., 2009 112 0 2004-2006. Noroeste país Italia Trichinella spp. Magi et al., 2014 165 0 2009-2012. Toscana. T También tejón Italia T. britovi (90%) T pseudospiralis (10%) Fichi et al., 2014 ND 11 zorros 1996-2013 Toscana y regiones limítrofes Lituania Trichinella spp. Bružinskaitė-schmidhalter et al., 2012 310 46,6 2001-2006 P: Zorro > P. mapache (29,3%) Noruega T. nativa (18) T. britovi (1) Davidson et al., 2006 393 4,8 1994-1995 y 2002-2005 P varía según la zona P. Bálticos: Estonia Letonia Lituania T. britovi T. spiralis T. nativa T. pseudospiralis Infecciones mixtas Malakausas et al., 2007 446 1.112 567 40,6 Estonia 28,9 Letonia 40 Lituania 2000-2002 Otras especies: jabalí Polonia T. spiralis Cabaj et al. , 2000 ND 1 Citado en Smith et al., (2003) Polonia T. britovi (50) T. spiralis T. spiralis + T britovi Cabaj et al. , 2006 ND 75 positivos 75 positivos Polonia T. britovi (32) T. spiralis (9) T. nativa (1) Chmurzynska et al., 2013 1.634 2,7 2010-2012 Se caza para programa de control de rabia Polonia Trichinella spp. Balicka-Ramisz et al, 2007 505 4,4 1997-2004. Noroeste del país Polonia T. britovi (3) T. pseudospiralis (1) Moska et al, 2013 24 16,6 2012. Sur del país 1º aislamiento Tp en Polonia Portugal T. britovi Lopes et al., 2015 47 2,1 2008-2010. Norte del país Positivo de Bragança Portugal Trichinella spp. Magalhaes et al., 2004 206 4,9 +++ Beira 2002-2004. Otras spp Alentejo, Beira y Tras-os- Montes Rusia T. nativa Pozio, Casulli et al., 2001 29 48,3 1998-2000 Zorros y otras spp Rumanía T. britovi (75%) T. spiralis (25%) Blaga , Gherman et al., 2009 71 7 Otras especies Tabla 7. Continuación. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 80 de alimento sin limitaciones y, además, la disponibilidad de nichos ecológicos vacíos, entre otros. El jabalí habita en gran diversidad de ecosistemas donde encuentre agua, comida y una vegetación lo suficiente alta para poder encamarse (Ballari y Barrios-García, 2014). Su capacidad de adaptación le facilita medrar en muchos entornos diferentes y alimentarse de un amplio espectro trófico: raíces, rizomas, tubérculos, frutos, semillas, hierbas, invertebrados y carroñas, entre las que se encuentran las de su propia especie y de otras especies silvestres, tanto cinegéticas como protegidas. Además, entre los recursos tróficos se incluyen también huevos, pollos y crías de varias especies de aves (Saénz de Buruaga, 1995; Baubet et al., 1997; Herrero et al., 2006; Sánchez-Zapata et al., 2010). En Galicia, al predominar las explotaciones de ganado vacuno lechero, abundan los cultivos de maíz forrajero, que es un alimento de preferencia para el jabalí, como lo demuestra un estudio llevado a cabo en el valle medio del Ebro, al noreste de la Península Ibérica, en el que se comprobó que el contenido estomacal de los jabalíes de la zona incluían principalmente alimentos procedentes de Figura 17. Zonas de ganadería intensiva en Galicia (Díaz et al., 2007). Revisión bibliográfica 81 cultivos, en particular maíz (Herrero et al., 2006). De hecho, como ya hemos comentado, la expansión del jabalí ha provocado que se haya incrementado el número de accidentes de tráficos por colisión con jabalíes, habiéndose comprobado que dicha siniestralidad está principalmente relacionada con la presencia de maizales en áreas de la Meseta Norte de España (Rabanal et al., 2012). En otro estudio realizado en Luxemburgo en el que se analizaron datos relativos a 13.276 casos de daños de jabalí a los cultivos agrícolas durante un período de 10 años, los resultados muestran que el daño a las praderas permanentes es mucho más frecuente y más grave que el daño a los cultivos anuales; se evitan los cultivos como la cebada y los daños se distribuyen estacionalmente de acuerdo con el tipo de cultivo (Scheley et al., 2008). Otros de los mamíferos silvestres que más abunda en Galicia es el zorro. La alimentación de este cánido ha sido muy estudiada, al tratarse de una especie cinegética de importancia. Su régimen alimentario varía mucho en función de la zona que habite y de la estación del año. Se puede considerar como omnívoro y carnívoro oportunista, su dieta incluye mamíferos, aves, invertebrados y frutos, teniendo una gran capacidad para incluir en su dieta cualquier tipo de alimento, lo que le permite adaptarse a una gran variedad de hábitats (Hernández, 2005; Panzacchi et al., 2008). Un estudio del zorro realizado en Galicia por Fidalgo et al., 2009 considera tres zonas en función del hábitat: • Monte: zonas agrupadas como monte bajo, robledales, sotos de castaño y repoblaciones forestales, junto con pastos naturales. • Agroganadera: Zonas destinadas a cultivos agrícolas, pastos mejorados y explotaciones ganaderas. • Periurbana: zonas periféricas de poblaciones grandes, polígonos industriales y zonas periféricas de basureros. El zorro muestra una mayor densidad en zonas periurbanas como consecuencia de la disponibilidad trófica. Aunque hoy en día están clausurados los vertederos de basura en Galicia y los residuos son gestionados por SOGAMA (Sociedade Galega de Medio Ambiente), todavía hay zonas sobre todo en el ámbito rural donde la gestión de los residuos no es la adecuada, lo que facilita que estos sean susceptibles de ser consumidos por animales silvestres, entre los que se incluye el zorro (Jofra et al., 2011). Desde el año 2001, cuando se declaró oficialmente en nuestro país la presencia de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, se ha llevado a cabo la recogida de los residuos y cadáveres de las explotaciones ganaderas; primero se empezó con la retirada de los cadáveres de rumiantes pero, hoy en día, se ha ampliado a todas las especies ganaderas. Los ganaderos tienen un seguro de recogida para gestionar higiénicamente los cadáveres de los animales muertos en sus explotaciones, lo que ha ido en detrimento del aprovechamiento de este recurso trófico por la fauna silvestre. No obstante, debido a la dispersión de la población en pequeños núcleos urbanos en el ámbito rural gallego, todavía hoy existen pequeños productores que crían animales para su autoconsumo, de manera que ellos mismos gestionan la eliminación de los cadáveres y, en consecuencia, esta fuente trófica sigue estando disponible para el zorro y otros carnívoros silvestres. Debemos indicar, por último, que el Reglamento (CE) Nº 1069/2009 (Unión Europea, 2009), constituye desde el 4 de marzo de 2011 el marco legal comunitario aplicable a los subproductos animales no destinados al consumo humano (SANDACH) y los productos derivados de los mismos. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 82 Como hemos mencionado anteriormente, en la Comunidad Autónoma Gallega también existen explotaciones ganaderas en régimen extensivo, sobre todo équidos, ganado ovino y caprino y, en menor medida, ganado vacuno. Este tipo de explotaciones favorece que los carnívoros silvestres dispongan, con mayor facilidad, de animales domésticos que pueden ser aprovechados como fuente trófica. En este sentido, la presencia del lobo en Galicia es uno de los factores ambientales que más caracterizan al noroeste peninsular. De hecho, los animales domésticos explotados en régimen extensivo son principalmente atacados por lobos, siendo frecuentes las denuncias de muertes y desapariciones de ungulados domésticos comunicadas en las Oficinas Agrarias Comarcales por ataque de lobo (Lagos Abarzuza, 2013). En este sentido, se han publicado varios trabajos referentes a la dieta del lobo en el noroeste de España, según los cuales esta se compone de tres tipos de alimentos básicos: artiodáctilos silvestres (sobre todo corzo y jabalí y, en menor medida, ciervo y rebeco), ungulados domésticos (vacuno, équidos, ovino y caprino) y carroñas, siendo las proporciones de uno u otro muy diferentes entre zonas (Llaneza y Ordiz, 2003; Llaneza et al., 2004; Llaneza et al., 2009a). 3.5. ESPECIES HOSPEDADORES IMPLICADAS EN EL CICLO SELVÁTICO DE Trichinella spp. EN EL NOROESTE PENINSULAR 3.5.1. INTERACCIÓN ENTRE HOSPEDADORES: RELACIONES PRESA-PREDADOR La selección natural ha conducido al establecimiento de grupos de especies que coexisten con un mínimo de competencia y explotándose al mismo tiempo unos a otros para sobrevivir. El resultado de estas luchas entre organismos ha originado las relaciones predador-Presa. En la Naturaleza, la relación depredador-presa es esencial para asegurar la preservación de un ecosistema (Reynolds y Tapper, 1996; Griffin et al., 2013). En esta lucha por la obtención de alimento, los individuos adultos sanos son menos propensos a ser depredados, en tanto que los animales más débiles (enfermos, jóvenes o con traumatismos) llegan a ser presas fáciles (Gervasi et al., 2014). En el noroeste de la Península Ibérica, el lobo es un superdepredador oportunista que caza dependiendo de la disponibilidad temporal y geográfica de sus presas, preferentemente ungulados silvestres (Ansorge et al., 2006; Barja, 2009; Mattioli et al., 2011). El zorro, que es el otro cánido silvestre presente en esta zona peninsular, es un depredador oportunista de dieta omnívora y muy variada, incluyendo restos de basura y carroña. Entre sus presas se incluyen crías de ungulados, liebres y conejos, roedores, aves y otros micromamíferos, así como aves, invertebrados, fruta, carroña, etc. (Leckie et al., 1998; Dell’Arte et al., 2007; Díaz-Ruíz et al., 2013). Por lo que respecta al jabalí, se trata de un animal omnívoro y oportunista, que basa su dieta en vegetales, frutas, pequeños vertebrados (anfibios, roedores, etc.), conejos recién nacidos, invertebrados (gusanos, insectos, caracoles, etc.), huevos de aves que nidifican en el suelo, carroñas, basuras (Ferreras et al., 2010; Carpio et al., 2014). Los mustélidos y prociónidos, en general se alimentan de presas de pequeño tamaño que cazan y pescan. Tienen como principales presas roedores, otros micromamíferos, huevos, aves, reptiles, anfibios, peces e invertebrados acuáticos y terrestres (Sanz-Azkue et al., 2008). Son oportunistas aunque tienen preferencias por determinados tipos de alimentos; por ejemplo, la marta tiene predilección por los micromamíferos. También se ha comprobado mediante análisis de heces de este mustélido, que en la zona montañosa de Ourense es consumidor de carroña (restos de corzo y jabalí) (Rosellini et al., 2007; Fernández y Ruiz de Azua, 2009). Revisión bibliográfica 83 3.5.2. EL JABALÍ COMO HOSPEDADOR DE Trichinella spp. La presencia de ungulados silvestres en Galicia es muy notoria; mientras que el corzo y jabalí son las más abundantes, existen pequeñas poblaciones de ciervo, rebeco y cabra montés. El corzo es el principal rumiante silvestre en Galicia y, en los últimos años su población se ha incrementado considerablemente, siendo más abundante en la parte oriental de Galicia. En el presente estudio, solo consideraremos al jabalí por ser uno de los principales hospedadores de Trichinella spp.; el resto de los ungulados silvestres no son hospedadores de este parásito a pesar de que excepcionalmente la bibliografía reporta dos casos de triquinelosis en corzos en Croacia y otro en un reno cazado en Rusia (Pozio, 2001a). El término jabalí procede etimológicamente del árabe jabal-i, que literalmente significa “de monte”. Representa el origen genético de los actuales cerdos domésticos y se considera una de las especies de mamífero silvestre más ligadas al hombre desde tiempos prehistóricos (Rosell et al., 2001). Hoy en día constituye un importante recurso económico y cinegético así como un elemento clave en los numerosos ecosistemas que ocupa. Distribución. El jabalí es un omnívoro que pertenece a la familia Suidae integrada en el orden Artiodactyla (ungulados de número par de dedos). Tiene una amplia distribución en Europa, Asia y norte de África. Estudios de secuenciación de ADN mitocondrial, evidencian que su origen es el sudeste de Asia y a partir de ahí se extendió a Europa (Larson et al., 2005). El jabalí cuenta, en general, con poblaciones abundantes en todas sus áreas peninsulares de distribución (Romero y Medellín, 2005). En Galicia, el abandono progresivo de las tierras de cultivo ha propiciado una distribución en mosaico formado por parcelas de cultivo y extensiones medias o pequeñas de monte que constituyen el medio ideal para el jabalí. La diversidad de recursos vegetales a su disposición especialmente castaña y bellota, ha derivado en un incremento considerable de su población en las últimas décadas (Herrero, 2003; Bosch et al., 2012). El bosque autóctono constituido mayoritariamente por distintas especies del género Quercus (como el roble o el rebollo), castaños, abedules o fresnos, entre otras muchas especies caducifolias, crea un hábitat favorable por su disponibilidad trófica, resguardo en la cubierta vegetal y tranquilidad, donde el jabalí encuentra el ambiente idóneo para su supervivencia. A pesar de ello, se adapta extraordinariamente bien a todo tipo de hábitats, distribuyéndose ampliamente por toda la geografía gallega y peninsular (Bueno et al., 2011). Los daños que ocasiona en las cosechas y cultivos genera conflictos continuos que obligan a la administración y gestores cinegéticos a implementar acciones de control poblacional (Colino-Rabanal et al., 2012), ya que el lobo, su predador natural, nos es capaz de controlar el incremento poblacional en ausencia de brotes de enfermedades infectocontagiosas de elevada mortalidad (Segura et al., 2014). Ciclo biológico y etología. Esta especie sustenta su elevada capacidad reproductora en tres factores: la precocidad con la que alcanza la madurez sexual, su gestación relativamente corta, y la elevada media de crías por camada. La unidad básica es el grupo matriarcal compuesto por una o varias hembras adultas acompañadas de sus crías; otros núcleos están constituidos por machos jóvenes. Los machos adultos son solitarios. Durante el periodo de celo se observan grandes grupos formados por agregaciones de núcleos matriarcales a los que, temporalmente se unen los machos adultos, expulsando del grupo a los machos jóvenes del año anterior (Rosell, 1998; Rosell et al., 2001; Santos et al., 2006). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 84 En la mayoría de las poblaciones, el jabalí presenta preferentemente actividad crepuscular y nocturna. Sin embargo cuando la perturbación humana escasea se aprecia también actividad en pleno día (García, 1993; Keuling et al., 2008). La comida condiciona su abundancia en un área, pero la falta de tranquilidad motiva que los animales la abandonen. Tanto es así que los jabalíes que desarrollan su vida en zonas humanizadas y/o agrícolas manifiestan hábitos diferentes a los de zonas agrestes (Santos et al., 2006). El patrón más habitual de uso del dominio vital se caracteriza por la existencia de zonas centrales de ocupación frecuente donde ubican sus camas de descanso, y de sectores periféricos que utilizan más esporádicamente y que varían en función de la localización de los recursos alimentarios. Se han descrito áreas de campeo anuales de 12.000 a 15.000 ha en los machos y de hasta 6.000 ha en las hembras (Palomo et al., 2007). La mayor parte de los animales que efectúan largos desplazamientos son machos, motivados porque los jóvenes son expulsados de las piaras en la época del celo (Fernández- Llario, 2006). Los baños de barro desempeñan un importante papel en la ecología de la especie. Se considera que tienen varias funciones: aseguran su regulación térmica (ya que el jabalí no suda al tener las glándulas sudoríparas atrofiadas) y, además, tienen un importante papel en las relaciones sociales de la especie y en la selección sexual. Durante el verano usan los baños de barro todos los jabalíes, sin distinciones de sexo ni edad, y durante la época de celo parecen reservadas casi exclusivamente a los machos adultos, de modo que se ha considerado que estos baños pueden estar ligados a la persistencia de los olores corporales sobre un sustrato estable como el que proporciona una capa de barro adherida al pelo. Otras funciones de los baños de barro están relacionadas con la demarcación del territorio, la eliminación de rastro con los perros de caza y funciones sanitarias que tienen gran importancia para la especie (Rosell et al., 2001; Fernández-Llario, 2005a, 2006). Dieta. El jabalí es un omnívoro típico, dotado de una dentadura bien preparada, eficaz para triturar frutos secos y semillas, y dientes afilados para desgarrar y masticar carne. Su alimentación es variable dependiendo de la época del año, e incluye desde bellotas, castañas, almendras, frutos diversos, maíz, tubérculos y raíces de todo tipo, micromamíferos, roedores, aves, huevos, crías de todas las especies, reptiles, gusanos, etc. (Schley y Roper, 2003). Los jabalíes de menor edad consumen más alimento de origen animal, debido posiblemente a una mayor necesidad de proteínas en su dieta. Los caracoles y las lombrices de tierra son recursos muy apreciados. La necesidad de completar su aporte proteico hace que el jabalí consuma ocasionalmente carroñas (Sáenz de Buruaga, 1995). La dieta del jabalí en España sigue el patrón general de predominio de la fracción vegetal, pero con presencia constante de fracción animal y con variaciones geográficas y estacionales que reflejan adaptaciones a la disponibilidad local y estacional de alimento (Venero, 1982; Palacios et al., 1989; Abáigar, 1993; Valet et al., 1994; Sáenz de Buruaga 1995; Baubet et al., 1997; Herrero et al., 2005). Sáenz de Buruaga (1995), en un estudio realizado en la Cordillera Cantábrica durante el otoño e invierno (n = 118 ejemplares) constató que la dieta del jabalí se basa durante el otoño e invierno en bellotas de roble, acículas de pino y hayucos, así como en carroñas de perro, conejo, corzo y ratón de campo, desempeñando los frutos del bosque un papel trascendental en la supervivencia del jabalí durante esta época de frío. Durante el verano y principios del otoño es frecuente que se dedique a buscar más en las huertas y campos agrícolas (Giménez-Anaya et al., 2008). Estimación de población. Las densidades de jabalíes citadas en España van desde menos de uno hasta 15 individuos/km2, con grandes fluctuaciones interanuales. La tendencia de las poblaciones ibéricas en las últimas décadas muestra (al igual que en el resto de Europa) un fuerte incremento demográfico, que se atribuye a los cambios socioeconómicos que han comportado un progresivo Revisión bibliográfica 85 despoblamiento rural. El abandono de actividades tradicionales ha ocasionado un importante aumento de las superficies de bosque y matorral y el incremento de la agricultura intensiva (Romero y Medellín, 2005). Como ya hemos comentado con anterioridad, el jabalí es una especie cinegética cuya caza está fuertemente arraigada en muchas zonas rurales. La expansión de sus poblaciones genera conflictos económicos y sociales, causados por el aumento de daños a cultivos agrícolas, colisiones con vehículos y aparición de jabalíes en áreas urbanizadas y periferias de grandes ciudades (Baquedano et al., 2005; Díaz et al., 2010). La dificultad de realizar observaciones directas de jabalíes en la mayor parte de su ámbito de distribución, plantea notorios problemas para la realización de censos. Los valores de densidad que se facilitan en la Tabla 10 para las poblaciones ibéricas son estimaciones realizadas a partir de datos obtenidos durante la actividad cinegética. Los datos registrados en las batidas, adecuadamente tratados, permiten realizar valoraciones u obtener indicadores de densidad de las poblaciones (Fernández-Llario y Mateos-Quesada, 2005; Fernández-Llario, 2006). Tabla 10. Abundancia de jabalíes (individuos/km2) estimada según batidas de caza o diferentes censos de animales vivos (Fernández-Llario, 2006). Territorio Densidad de población Autores Asturias (Somiedo) 0,85 - 1,30 Nores et al. (2000) Navarra 2,26 - 3,1 Leranoz y Castién (1996) Burgos 3,51 - 4,66 Tellería y Sáez-Royuela (1986) León 2,1 - 12,6 Purroy et al.(1988) Huesca 2,8 - 4,2 Herrero et al. (1995) Doñana 1,41 - 9,36 Fernández-Llario (1996) El evidente carácter adaptativo de esta especie se aprecia en el ajuste de densidades ante las diferentes ofertas tróficas del medio; así, podemos observar cómo una población no sometida a presión cinegética y en donde no cuenta con impedimentos físicos de desplazamientos, los jabalíes alcanzan densidades muy elevadas (próximas a los 10 individuos/km2) en los lugares donde la oferta alimentaria es más alta. Justo lo contrario se observa en territorios poco propicios donde el alimento es escaso y disperso (como las zonas de matorral). En 2008 se realizó un estudio piloto en Cataluña usando un método de trampeo fotográfico (captura-marcaje y recaptura mediante trampas fotográficas) dando como resultado 2,55-5,78 jabalíes/ km2 (Casas-Díaz et al., 2012). En Galicia se realizó un trabajo de la estima de población de corzo y jabalí en la provincia de Lugo durante el período 2010-2011, obteniéndose datos que oscilan entre 10.800 y 23.600 jabalíes en función del tipo de vegetación considerado (forestal y forestal más matorral) (Llaneza et al., 2011). 3.5.3. LOS CÁNIDOS SILVESTRES COMO HOSPEDADORES DE Trichinella spp. España cuenta con una rica comunidad de carnívoros silvestres que por su ubicación en la cúspide Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 86 de la pirámide trófica, pueden ser buenos indicadores de la presencia y frecuencia de enfermedades en el medio. En este trabajo nos referiremos al zorro rojo común (Vulpes vulpes, Linnaeus, 1758) y al lobo ibérico (Canis lupus signatus, Cabrera 1907), que por su amplia distribución y por sus hábitos alimenticios, pueden aportarnos información acerca de la presencia-ausencia y distribución de Trichinella en la zona de estudio. 3.5.3.1. El zorro El zorro es un mamífero carnívoro de tamaño medio perteneciente a la familia Canidae. Dentro de esta especie se han descrito dos subespecies. Distribución. El zorro se considera como el mamífero terrestre más ampliamente distribuido, ocupando casi todo el territorio de Europa, Asia, norte de África y América del Norte. Es una de las especies de carnívoros con mayor plasticidad ecológica, encontrándose en todo tipo de hábitats naturales (López-Martín, 2010). En España el zorro es común en toda el área peninsular y está ausente en las islas Baleares y Canarias (López-Martín, 2010). Es más abundante en zonas muy humanizadas y cerca de basureros que le ofrecen una fuente alimenticia suplementaria. En Galicia los censos son mayores en las zonas periurbanas, próximas a granjas, mataderos, basureros, etc. (Díaz, 2009). Ciclo biológico y etología. La mayor parte de la actividad de los zorros es nocturna, las hembras recorren distancias más largas durante la noche que durante el día. La unidad social básica de esta especie es la pareja, aunque pueden compartir territorio en función del hábitat grupos de hasta 6 ejemplares (normalmente un macho adulto junto a un número de 2 a 5 hembras). El macho colabora en el cuidado de las crías hasta que éstas abandonan la madriguera. Ocasionalmente, las hembras sin crías pueden ayudar en el cuidado de la descendencia de otra hembra, respecto a la cual son subordinadas. Tienen un complejo sistema de comunicación basado en expresiones faciales, vocalizaciones y marcaje. Los excrementos parecen jugar un importante papel en la comunicación olfativa de la mayoría de los carnívoros y tienen algunas ventajas sobre la orina debido a su mayor permanencia y a la circunstancia de que una vez desvanecido su olor perdurarían como señales visuales (Barja et al., 2001). Los zorros marcan más y aumentan la detectabilidad de sus marcas de olores en zonas con mayor abundancia de conejos, posiblemente para defender los recursos tróficos del territorio frente a sus competidores (López-Martín, 2010). Dieta. El régimen alimentario del zorro varía de unas zonas a otras y entre las diversas estaciones del año. Se le puede considerar omnívoro o carnívoro oportunista ya que su dieta incluye mamíferos, invertebrados, aves y frutos. Consume recursos más abundantes en un momento dado pero, cuando estos son escasos, adapta su dieta a cualquier tipo de alimento, lo que le permite vivir en gran variedad de hábitats (Delibes-Mateos et al., 2007; Díaz-Ruiz et al., 2013). Los topos también forman parte de su alimentación según un estudio realizado en la provincia de León (Hernández, 2005). Un estudio en Baixa Limia (Ourense) refleja que uno de los factores por los que está disminuyendo la población de liebres es por la abundancia de depredadores oportunistas como el zorro, que ve aumentada su población al tener disponibilidad de materia orgánica procedente de basureros y despojos de granjas (Tapia y Domínguez, 2003). La dieta del zorro también incluye ungulados, mayormente crías (Jarnemo y Liberg, 2005; Panzacchi et al., 2008) o restos de cadáveres (Cagnacci et al., 2003). En zonas rurales atacan a gallineros Revisión bibliográfica 87 y consumen basura o carroña de animales domésticos (Gortázar, 1997). En habitats urbanos y periurbanos más de la mitad de la dieta del zorro la integran las basuras y las carroñas de animales domésticos, completando su alimentación con micromamíferos e incluyendo también lombrices de tierra y artrópodos (Fidalgo et al., 2009). La disponibilidad y distribución del alimento es el principal determinante de la ocupación del territorio (Harris, 1977). Estimación de población. En un estudio realizado por la Universidad de Santiago de Compostela, en colaboración con la FGC y con la Consellería de Medio Ambiente, se estimó la abundancia del zorro en Galicia mediante los datos anuales de los ejemplares cobrados y observados por los cazadores en las batidas de caza oficiales. En estas jornadas cinegéticas participa un número elevado de cuadrillas de caza y la superficie de estudio es amplia (20.000 a 70.000 ha) lo que ofrece datos reales y representativos de la situación de la comarca. La densidad media de la población invernal de zorros para Galicia entre el 2006-2008 fue de 2,71 ejemplares/Km2. La densidad varió en función del hábitat y de la disponibilidad trófica existiendo una densidad media en áreas periurbanas de 3,88 zorros/km2, e incluso, en lugares puntuales, la ratio se elevó hasta 5,36, lo que evidencia que los desechos orgánicos de las actividades del hombre suponen una fuente de alimento importante para el zorro. En España se han descrito variaciones regionales de 0,34 a 2,50 ejemplares/Km2 en encinares de Burgos y zonas de regadío de Zaragoza (Tellería y Sáez-Royuela, 1986; Gortázar, 1997). En vista a este estudio, parece ser que en Galicia existe una de las mayores densidades de zorro descritas en la Península Ibérica (Fidalgo et al., 2009; Rey y Díaz, 2013). 3.5.3.2. El lobo El lobo ibérico es un mamífero carnívoro perteneciente a la familia Canidae. Abunda en el cuadrante noroccidental de España, siendo más abundante en las comunidades autónomas de Castilla- León y Galicia, donde está considerada una especie cinegética (Blanco et al., 2007). Distribución. Es un animal generalista que ocupa gran variedad de hábitats, mientras estos le aporten alimento y protección frente al hombre. En el mundo, existen diferentes subespecies de lobo que se distribuyen desde el ártico hasta los desiertos de Arabia, pasando por casi todos los medios excepto el bosque tropical (Blanco et al., 2007). Durante el siglo XX, el lobo fue perseguido en España con el ánimo de exterminarlo hasta la década de los 70. La mayor población se encontraba en las montañas del norte peninsular. Con el paso de estos últimos años, sus poblaciones se han ido extendiendo a casi todas las provincias de Castilla y León. Su situación no es tan favorable en Extremadura y en Sierra Morena donde únicamente sobreviven pequeñas poblaciones. España posee al población más grande de toda Europa occidental con más de 2.000 ejemplares (Blanco et al., Cortés, 2002). En las montañas que constituyen la Dorsal Gallega, principalmente en el noroeste de Pontevedra y el suroeste de A Coruña, se localiza una alta concentración de grupos familiares (Llaneza et al., 2005). Ciclo biológico y etología. El lobo es una especie eminentemente social y su comportamiento está determinado por las relaciones con otros miembros, con los que forma manadas con el fin de obtener ventajas en el medio de cara a la propia supervivencia. En los lobos, existe una relación estrecha entre categoría social, uso del hábitat y tasa de mortalidad (Blanco y Cortés, 2002). Las manadas son familias constituidas por la pareja reproductora y su descendencia nacida en los últimos años. Estos grupos familiares son más grandes en los territorios con abundante alimento, lo que permite a la Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 88 pareja reproductora compartirlo con un mayor número de descendientes. Las manadas españolas que viven en medios agrícolas presentan con frecuencia 10 o más ejemplares (Blanco et al., 2007); este dato coincide con un estudio realizado en los Ancares lucenses donde se calculó que el tamaño de la manada oscilaba entre 6-7 lobos (Llaneza y Nuñez Quirós, 2009). Existe una tendencia a la monogamia en las parejas de lobos, la pareja reproductora de la manada es la dominante, es decir, el macho y la hembra alfa; los demás adultos y subadultos de la manada no se reproducirán a no ser que pasen a ocupar el puesto de dominante o que abandonen la manada para formar otra independiente. El control y la disciplina en la manada son fundamentales para que la caza en equipo tenga éxito (Montés, 2014). Los miembros del grupo señalan los límites del territorio con marcas olfativas consistentes en orina y excrementos que depositan, sobre todo, en los cruces de caminos o cortafuegos o también en promontorios donde se evidencian mejor (Barja et al., 2004). En el momento en que una manada se hace demasiado numerosa para que el territorio que ocupa pueda sostenerla, se produce de forma natural una disgregación de la misma. Uno o más individuos se separan de ella para formar su propia manada, la cual deberá encontrar un territorio propio que le proporcione las oportunidades de caza necesarias para su subsistencia (Blanco y Cortés, 2002). Dieta. Los lobos se alimentan principalmente de ungulados de medio y gran tamaño además de roedores, aves y también de ganado doméstico. La dieta del lobo varía en las diferentes regiones, pero la dependencia del ganado y/o de los ungulados silvestres es un rasgo común en casi todo el país. El análisis de contenidos estomacales muestra resultados bastante homogéneos con una alimentación basada en ganado y en menor proporción en basura (quizá debido a la disminución de vertederos incontrolados). La actual gestión de cadáveres en las explotaciones ganaderas hace que se resienta la alimentación del lobo. En la zona de Ancares la dieta está constituida en un 90% por corzo y jabalí (Llaneza et al., 2004). Las provincias de Lugo y Ourense albergan una mayor cantidad de biomasa disponible para el lobo en cuanto a ungulados silvestres se refiere (Llaneza y Núñez-Quirós, 2009). El ganado doméstico criado en extensivo principalmente equino, pero también vacuno y ovino constituye una parte importante de la alimentación del lobo, bien por predación directa o por aprovechamiento de sus restos (plancenta, abortos, cadáveres, etc.). Otra fuente de alimento la constituyen los restos de animales de granja y los vertederos incontrolados, cada vez en menor uso (Roque et al., 2001; Llaneza et al., 2005; Llaneza et al., 2012). Un estudio realizado con estómagos y excrementos recogidos en varios lugares de España entre 1970 y 1985 mostró importantes diferencias regionales: en la mitad occidental de Galicia, una zona con alta densidad de población, el lobo se alimentaba sobre todo de restos de gallineros, granjas de cerdos y de ganado. En este estudio, los ungulados domésticos constituyen el 63,2% de la biomasa en las cinco áreas estudiadas (Cuesta et al., 1991). Otros estudios realizados en Galicia han resaltado la importancia de los caballos y los perros en la dieta del lobo. La proporción de ungulados silvestres en relación a la de domésticos en la dieta depende de la disponibilidad de ambas clases de presa, como muestra otro estudio en heces de lobo en el noroeste peninsular (Blanco et al., 2007). El consumo de corzo y jabalí se incrementa durante la temporada de partos de estos ungulados, debido a la mayor vulnerabilidad de los animales recién nacidos (Barja, 2009). Estimación de población. Los lobos estaban extendidos por la mayoría de España durante el siglo XIX, pero la severa persecución redujo drásticamente las poblaciones durante el siglo XX, hasta alcanzar su área de distribución más reducida hacia 1970. Desde 1970 hasta 2002, el área de distribución se ha duplicado (Blanco et al., 1990). El lobo presenta una enorme adaptabilidad y no precisa hábitats con Revisión bibliográfica 89 características especiales, solo alimento, algo de refugio y que el hombre no impida su desarrollo. En ambientes rurales muy humanizados los movimientos y dispersión de los lobos pueden ser muy frecuentes debido a molestias de carácter antrópico (cacerías, incendios, actividades agrarias y forestales, construcciones de nuevas infraestructuras, como los parques eólicos, etc.). Esto puede ocasionar una temprana dispersión y obligarles, por tanto, a ocupar zonas de baja calidad, pudiendo estar expuestos a accidentes, como son los atropellos, lazos, disparos, etc.) (Blanco y Cortés, 2002). En diversos periodos y estudios realizados en Galicia se obtuvieron distintas densidades de población, muy variables dependiendo de la provincia (1,4-2,0 lobos/100 km2 en A Coruña hasta los 3-4,4 lobos/100 km2 en Pontevedra (Llaneza y Ordiz, 2003, Llaneza et al, 2004). Se verifica que Pontevedra es la provincia gallega donde los lobos alcanzan mayor densidad y A Coruña la provincia con menor densidad (Llaneza et al., 2005). Es imposible contabilizar el número total de lobos, por lo que la forma de estimar sus poblaciones es mediante el recuento de manadas. Según los últimos estudios realizados, en las 4 provincias gallegas se localizan 68 manadas, lo que equivale aproximadamente a 400-600 ejemplares, con una densidad de 1,68-2,49 individuos/100 km2, lo que supone una quinta parte de los lobos ibéricos (Llaneza y Ordiz, 2003; Llaneza et al., 2004; Ordiz et al., 2005). 3.5.4. LOS MESOMAMÍFEROS COMO HOSPEDADORES DE Trichinella spp. Dentro de este grupo carnívoros y omnívoros silvestres autóctonos de Galicia incluimos el tejón (Meles meles Linnaeus, 1766), y la nutria (Lutra lutra Linnaeus, 1758), y otros alóctonos como el visón americano (Neovison vison Schreber, 1777) y el mapache (Procyon lotor Linnaeus, 1758) originarios del continente americano y cuyo origen está relacionado con las fugas o liberaciones intencionadas de ejemplares mantenidos en granjas peleteras, o bien por fugas de núcleos zoológicos o por sueltas de mascotas. 3.5.4.1. El tejón Se trata de un mustélido de gran tamaño, de aspecto robusto y compacto en el que resaltan sus garras, largas y resistentes especializadas para la excavación. La cabeza presenta un hocico alargado, de color blanco con dos bandas negras que cubren los ojos, mientras que el cuerpo presenta un tono gris en la parte dorsal y más claro en la parte ventral (Palomo et al., 2007). Distribución. Se trata de una especie de distribución paleártica que está presente en casi todo el continente europeo con excepción del norte de Escandinavia y Rusia. Existe en la práctica totalidad de la geografía de nuestro país (con excepción de Baleares y Canarias), siendo un animal que evita las zonas densamente urbanizadas, esteparias y de agricultura intensiva) (Palomo et al., 2007). Ciclo biológico y etología. Suelen ser animales muy territoriales que viven en grupos familiares integrados por la pareja reproductora y las crías del año. La abundancia de recursos alimenticios influye en la distribución poblacional (densidad) y en el tamaño de los grupos familiares (Kowalczyk et al., 2003). El tejón prefiere ambientes forestales o con cobertura vegetal, aunque selecciona el hábitat por la abundancia de alimento; no obstante, también pueden adaptarse con éxito a ambientes urbanos (Revilla et al., 2000; Davison et al., 2009; Delahay et al., 2009). Es un animal esencialmente nocturno, con la costumbre de excavar varios túneles en la tierra que forman un complejo sistema de galerías (tejoneras) donde pasan una gran parte del tiempo (Palomo et al., 2007). Material y métodos 97 4. MATERIAL Y MÉTODOS 4.1. ANIMALES EXAMINADOS Y ÁREA DE ESTUDIO El grupo de estudio considerado en la presente memoria de doctorado está constituido por siete especies de fauna silvestre de Galicia, cinco de ellas autóctonas y dos alóctonas. En todas estas especies se ha citado en trabajos de investigación previos, la presencia de larvas de Trichinella spp. o se consideran susceptibles de la parasitación. La siguiente tabla recoge el número total de animales y las especies analizadas para detectar la presencia de este nematodo zoonósico. El área de estudio comprende las cuatro provincias gallegas. En las especies cinegéticas, el muestreo supone una parte importante de la superficie cazable y representativa de todos los ecosistemas presentes en Galicia. Tabla 11. Resumen con los principales datos de las especies silvestres analizadas. Sombreadas las dos especies alóctonas. Familia Especie Periodo Nº % Total Suidae Jabalí (Sus scrofa) 2008-2015 6.451 80,9 6.451 Canidae Zorro común (Vulpes vulpes) 2006-2015 1.196 15,0 1.296 Lobo ibérico (Canis lupus signatus) 2006-2015 100 1,3 Mustelidae Tejón (Meles meles) 2006-2015 29 2,4 1.95Nutria europea (Lutra lutra) 2010-2014 13 Visón americano (Neovison vison) 2006-2015 153 Procyonidae Mapache boreal (Procyon lotor) 2013-2014 32 0,4 32 TOTAL 7.974 100% 7.974 4.2. PROCEDENCIA DE LAS MUESTRAS Dependiendo del grado de protección de cada especie silvestre, el origen y la obtención de muestras para este trabajo fue diferente. Todas las especies de fauna silvestre autóctonas se encuentran protegidas por ley. En la comunidad autónoma de Galicia, el jabalí y el zorro se consideran especies susceptibles de aprovechamiento cinegético dentro de las limitaciones temporales (época de caza) o espaciales (en casi todo el territorio excepto en algunos espacios protegidos) que las autoridades competentes en materia medioambiental determinen. Las especies exóticas invasoras, visón americano y mapache, pueden cazarse, capturarse o eliminarse durante todo el año. Una situación excepcional es la del lobo, ya que en Galicia está catalogado como especie cinegética no cazable, es decir, en casos muy puntuales de daños a la ganadería y previa autorización expresa, puede cazarse en batidas muy controladas. Seguidamente describiremos con más detalle el muestreo que se realizó en cada una de las especies analizadas en nuestro estudio. Muestreo de jabalí. Al tratarse de una especie abundante y ampliamente distribuida por todo el territorio gallego, con aprovechamiento cinegético en prácticamente todo él, la inmensa mayoría de las muestras de jabalí se obtuvieron a partir de ejemplares abatidos en jornadas de caza, en colaboración con la FGC, la administración, las asociaciones cinegéticas, que representan a más de medio centenar de Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 98 TECORES colaboradores de las cuatro provincias gallegas, así como clínicas veterinarias colaboradoras que nos han remitido las muestras de sus clientes para el estudio de triquinelosis y, también, cazadores a título particular. Estas actividades se regulan por la Orden Anual de Vedas, que establece el periodo legal de caza que, normalmente en Galicia, se llevan a cabo desde finales de verano (septiembre) hasta finales del invierno (febrero). Una pequeña parte de las muestras procedió de los centros de recuperación a partir de jabalíes atropellados o que han sufrido otro tipo de traumatismos (atrapados en pozos y canales), caza ilegal (lazos) o animales enfermos que fue necesario sacrificar o murieron durante su tratamiento; estas muestras abarcan todo el año. El 21,3% de la muestras de jabalí fueron aportadas por la propia administración. La Dirección General de Producción Agropecuaria de la Consellería do Medio Rural e do Mar (Xunta de Galicia) se encarga de llevar a cabo el Plan de Vigilancia Sanitaria de la Fauna Silvestre en Galicia, con el fin principal de conocer la implicación de los animales silvestres en la epidemiología de las enfermedades compartidas con el ganado doméstico (de especial interés, la brucelosis y tuberculosis) y la incidencia de determinadas zoonosis en la fauna silvestre, entre las que se encuentra la triquinelosis. Para ello los equipos veterinarios de campo recogen las muestras de los jabalíes capturados por las cuadrillas de cazadores y son enviadas al Laboratorio de Sanidad y Producción Pecuaria de Galicia (LASAPAGA), que posteriormente remite al laboratorio del matadero municipal de O Saviñao (Lugo), donde se realizaron los análisis para la detección de larvas de Trichinella spp. Tabla 12. Número de jabalíes muestreados en cada provincia gallega. PROVINCIA JABALÍES MUESTREADOS % SOBRE EL TOTAL A Coruña 698 10,82 Lugo 2.841 44,04 Ourense 2.422 37,54 Pontevedra 490 7,60 TOTAL 6.451 100 El mayor número de muestras de jabalí aportadas, correspondió a las provincias de Lugo y Ourense. La descripción de las muestras por sexo y edad se indica en la siguiente tabla. Tabla 13. Jabalíes muestreados según sexo y grupo de edad. ESPECIE SEXO EDAD MACHO HEMBRA JOVEN ADULTO JABALÍ (n) 3.324 3.127 1.953 4.498 Muestreo de zorro. Menos de un 2% de las muestras de zorro procedieron de los ejemplares ingresados o recogidos en los CRFS de Galicia. El grueso del muestreo de zorro se realizó a partir de las competiciones cinegéticas organizadas o coordinadas por la FGC, que normalmente tienen lugar durante los fines de semana entre noviembre y febrero. Al finalizar la jornada de caza, las cuadrillas de caza entregan los ejemplares abatidos en el puesto de control veterinario (de los que forman parte Material y métodos 99 los miembros de este equipo de investigación) donde todos los zorros se identifican, se localizan geográficamente y se examinan, para posteriormente proceder a la toma de muestras. Tabla 14. Número de zorros muestreados en cada provincia gallega. PROVINCIA ZORROS MUESTREADOS % SOBRE EL TOTAL A Coruña 206 17,22 Lugo 661 55,27 Ourense 67 5,60 Pontevedra 262 21,91 TOTAL 1.196 100 El mayor número de muestras de zorro según el lugar de procedencia, correspondió a las provincias de Lugo, Pontevedra y A Coruña, siendo menor la cantidad recogida en la provincia de Ourense. El número de muestras según el sexo y la edad pueden verse en la siguiente tabla. Tabla 15. Zorros muestreados según sexo y grupo de edad. ESPECIE SEXO EDAD MACHO HEMBRA JOVEN ADULTO GERONTE ZORRO (n) 676 520 421 599 176 Muestreo de lobo. Las muestras de lobo se obtuvieron de los ejemplares ingresados en los 4 centros de recuperación de fauna silvestre (CRFS) gallegos: O Veral (Lugo), Cotorredondo (Pontevedra), Santa Cruz (A Coruña) y O Rodicio (Ourense), dependientes de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras (Xunta de Galicia). Solo 5 lobos procedieron de batidas legales organizadas para el control de daños a la ganadería. La mayor parte de los lobos llegaron muertos a los CRFS, entre otras causas, porque las autoridades medioambientales recogen los cadáveres de todos los lobos para distintos estudios, con independencia de su estado de conservación. A todos los ejemplares se les practica de forma rutinaria una necropsia reglada para intentar establecer la causa de la muerte, así como para recoger las medidas biométricas y realizar la toma de distintos tipos de muestras destinadas a diferentes estudios. El motivo principal del ingreso de los lobos en los CRFS gallegos fueron, con diferencia, los accidentes de tráfico, seguido de otros traumatismos (coces, caídas en canales o pozos, etc.), retenciones en lazos ilegales y, en menor medida, la caza furtiva, la sospecha de envenenamiento y las enfermedades infectocontagiosas (como moquillo o sarna sarcóptica). Tabla 16.Número de lobos muestreados en cada provincia gallega. PROVINCIA LOBOS MUESTREADOS % SOBRE EL TOTAL A Coruña 35 35 Lugo 42 42 Ourense 3 3 Pontevedra 20 20 TOTAL 100 100 Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 100 La distribución de muestras de lobo por provincias corresponde a Lugo (42), A Coruña (35), Pontevedra (20) y Ourense (3). El número de muestras de lobo según el sexo y la edad se indican en la siguiente tabla. Tabla 17. Lobos muestreados según sexo y grupo de edad. ESPECIE SEXO EDAD MACHO HEMBRA JOVEN ADULTO LOBO (n) 50 50 43 57 Muestreo de tejón y nutria. Todas las muestras de tejones y nutrias procedieron de ejemplares ingresados en los CRFS gallegos debido a atropellos y, en menor medida, de animales atrapados en lazos ilegales (tejones), traumatismos diversos y enfermedades infectocontagiosas. Las muestras de tejón procedieron en su mayoría de las provincias de Lugo (11) y Pontevedra (9), seguido de A Coruña (5) y Ourense (4). Las muestras de nutria procedieron de las provincias de Pontevedra (9), A Coruña (2) y Lugo (2). Muestreo de visón americano y mapache. El visón americano es una especie exótica invasora ampliamente establecida desde hace años en la geografía gallega, procedente de sueltas ilegales o escapes de granjas peleteras. La administración autonómica organiza su control poblacional en lugares de alto valor medioambiental, como reservas y parque naturales o en las cercanías de piscifactorías para minimizar su impacto ambiental o económico. Los visones americanos empleados en este estudio procedieron principalmente de la provincia de Lugo y, en menor número, de las otras tres provincias gallegas. Un pequeño porcentaje de los ejemplares fueron capturados en las islas Cíes, gracias a la colaboración con otros grupos de investigación que realizan estudios de su impacto en el ecosistema insular y el control poblacional. El lote de mapaches se recogió en la cuenca del río Miño en el entorno de Lugo, donde desde hace pocos años se realiza un trampeo para el control de esta población alóctona, procedente de un escape accidental. Las muestras se obtuvieron gracias a la colaboración del personal encargado de coordinar el trabajo de campo. El número de muestras de mústelidos y prociónidos según el sexo y grupo de edad se indican en la siguiente tabla. Tabla 18. Mustélidos y prociónidos según sexo y edad. ESPECIE SEXO EDAD MACHO HEMBRA JOVEN ADULTO TEJÓN (n) 15 14 722 NUTRIA (n) 10 3 5 8 VISÓN AMERICANO (n) 97 56 74 79 MAPACHE (n) 8 24 13 19 Material y métodos 101 4.3. TOMA DE DATOS Y REMISIÓN DE LAS MUESTRAS AL LABORATORIO La toma de muestras se llevó a cabo directamente por miembros de nuestro grupo de investigación o gracias a la colaboración de veterinarios (administración, centros de recuperación, equipos de campo o clínicos) o los propios cazadores (pertenecientes a TECORES o particulares). Cada muestra de músculo esquelético se conservó por separado en una bolsa de plástico con autocierre, se identificó individualmente con un código alfanumérico y, seguidamente se anotaron en una ficha de campo los siguientes datos de cada animal: • Datos del remitente. • Localización lo más exacta posible de la zona de captura o recogida (lugar, parroquia, ayuntamiento y provincia). Para facilitar el estudio, en el análisis estadístico de los resultados sólo se ha tenido en cuenta el ayuntamiento y provincia de procedencia de los animales muestreados. No obstante, en previsión de que apareciesen casos positivos a Trichinella spp., siempre que fue posible se procedió a georreferenciar, con la mayor precisión posible, el punto donde fue capturado o abatido cada animal. • Tipo de muestra, indicando los músculos que fueron muestreados. • Fecha de la muerte del animal y fecha de toma de muestras, si son distintas. • Conservación del cadáver o de la muestra hasta su estudio: fresca (refrigerada a 4°C) o congelada a (-20°C). • Sexo del animal. • Grupo de edad. Se han establecido tres grupos de edad: joven, adulto o geronte, teniendo en cuenta el desarrollo corporal (completo o no), capa, estudio de la dentadura (erupción, desarrollo y desgaste de las piezas dentales) o el desarrollo de los genitales externos o internos (en caso de realizar necropsia). A la hora de plasmar los resultados, el grupo de los gerontes solo se ha tenido en cuenta en el apartado de los zorros, porque constituyeron un porcentaje considerable; en las restantes especies, los gerontes supusieron un porcentaje tan pequeño (o nulo, en algunas casos) del total de las poblaciones estudiadas que, para facilitar el tratamiento estadístico, se englobaron en el grupo de los adultos. En el caso concreto de los zorros, la categorización de los grupos de edad se ha hecho en base a la descripción dentaria establecida por Harris (1978). Cantidad y músculos de la muestra. En este trabajo de tesis doctoral no se ha tenido en cuenta ninguna muestra que no cumpliese los requisitos mínimos exigidos en cuanto a cantidad (mínimo 50 g) y calidad (incluir, al menos, un músculo de predilección según los organismos internacionales, ICT). Una parte de esta muestra se empleó para realizar la primera digestión artificial en grupo (digestión en pool), y el resto se conservó para repetir la prueba, con cada muestra individual, en el caso de que el pool resultase positivo a la presencia de larvas de Trichinella spp. Cuando nuestro equipo de investigación realizó directamente el trabajo de campo, siempre se recogieron muestras de 100 g como mínimo, y de distintos paquetes musculares. Cuando el muestreo lo realizaron otras personas, la cantidad remitida fue menor, pero nunca inferior a 50 g, y preferiblemente de distintas localizaciones anatómicas, siguiendo nuestras recomendaciones, incluyendo siempre Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 102 músculos del sitio de predilección recomendado por la ICT (Gamble et al., 2000). La mayoría de las muestras de jabalíes procedían de los pilares del diafragma, pero también de los maseteros, lengua y músculos de la base de la lengua. En casos muy contados, y al disponer del animal entero, se tomaron también muestras de músculos intercostales y de la extremidad torácica. En el zorro se recogieron muestras de los músculos del antebrazo, así como de la lengua o maseteros en algunos casos, para no estropear la piel. En el lobo, nutria, tejón y mapache, donde se practica la necropsia habitualmente, siempre se tomaron músculos de las extremidades torácicas, además del diafragma y, ocasionalmente, de los maseteros. En los ejemplares de menor envergadura, como el visón americano, se muestrearon ambas extremidades torácicas (y también las pelvianas) para obtener la mayor cantidad posible de musculatura estriada, dado que el diafragma, el masetero y la lengua supusieron una cantidad muy escasa de tejido muscular. Todas las muestras fueron mantenidas en neveras portátiles con condensadores de frío hasta su remisión al laboratorio. Una vez en el laboratorio, las muestras se mantuvieron refrigeradas a 4°C si el análisis de digestión artificial para detectar las larvas se podía realizar en un período corto de tiempo tras la muerte del animal (menos de 5 días), pero cuando era previsible superar este periodo se optó por la congelación a -20°C. 4.4. PROCESADO DE LAS MUESTRAS Las muestras fueron analizadas por el método oficial de referencia (digestión artificial de muestras colectivas con utilización de un agitador magnético), regulado por el Reglamento (CE) 2075/2005 de la Comisión Europea, actualmente derogado por el Reglamento de Ejecución (UE) 2015/1375 de la Comisión de 10 de agosto de 2015. Este trabajo de investigación se desarrolló al amparo de un convenio de colaboración establecido entre la Consellería de Sanidade y la Universidad de Santiago de Compostela para la realización de la presente tesis doctoral. Por ello, las pruebas de digestión se realizaron en el laboratorio oficial del matadero municipal de Escairón (ayuntamiento de O Saviñao, provincia de Lugo), que cuenta con la estructura y material fungible necesario para realizar la técnica de digestión artificial de las muestras de musculatura. 4.4.1. DIGESTIÓN ARTIFICIAL Una vez recibidas las muestras en el laboratorio oficial del matadero y tras anotar el código de identificación de la muestra en la base de datos, el procedimiento que se realizó es el siguiente: • Se eliminó la grasa y fascias de cada muestra de musculatura, así como los restos (pelos, restos de hierba, sangre seca) que pudieran entorpecer la correcta digestión de la muestra. • Se pesaron 10 g de cada muestra de jabalí y 20 g en el caso de que la muestra correspondiese a otra especie. En todos los casos, se tuvo la precaución de conservar el resto de la muestra con el fin de contar con una cantidad suficiente de musculatura para repetir el análisis en caso necesario. • Se juntaron en un mismo contenedor estéril las muestras correspondientes a 10 jabalíes o, en el caso de las restantes especies estudiadas, de 5 ejemplares, hasta completar un peso total Material y métodos 103 de 100 g. Se anotó el número de identificación de cada muestra que componía el pool. • Posteriormente se trituró el pool de muestras en una picadora automática hasta conseguir un producto picado y homogéneo. • Se añadieron 10 g de pepsina a la muestra triturada (actividad diastásica 1/10.000 NF de la marca DINKO®). • En un vaso de precipitados, donde previamente se habían calentado 2 litros de agua a una temperatura de 47°C y en el que se habían añadido 16 ml de ácido clorhídrico al 25%, se vertió el preparado anterior y se mantuvo a dicha temperatura con agitación continua durante 30 minutos (Reglamento (CE) 2075/2005). En el caso de la digestión de lengua o cuando se detectó que quedaban trozos de musculatura sin digerir (como fue habitual en la procedente de los carnívoros) se aumentó el tiempo a 45 minutos. • Tras la digestión de la muestra, el líquido resultante se vertió a través de un tamiz con malla de 180 micras en un embudo de separación para que se produjese la decantación durante otros 30 minutos. • En un decantador de cristal graduado se recogieron 40 ml del líquido de la primera decantación y se dejaron otros 10 minutos para que volviera decantar su contenido. • Pasado este tiempo, se retiraron con una pipeta 30 ml de las capas superiores y se recogieron en una cubeta de fondo cuadriculado los 10 ml que quedaban junto con 10 ml de agua que se añadieron para lavar el embudo. • Se examinó el contenido de la cubeta cuadriculada en el triquinoscopio (40X) en busca de larvas I de Trichinella. • Cuando se detectó la presencia de larvas de Trichinella en la digestión colectiva realizada, se repitió la digestión de nuevo y de forma individual hasta identificar la muestra o muestras positivas. La digestión individual se realizó siguiendo las indicaciones expuestas en el caso de la digestión colectiva pero reduciendo los líquidos de digestión a 1 litro y la cantidad de reactivos a 5 g de pepsina y 8 ml de ácido clorhídrico. • Tras la digestión individual de cada muestra positiva, se realizó el recuento de las larvas presentes en dicha muestra. Para ello, se empleó una cámara de Favatti, cuyo fondo fue examinado con la ayuda de un microscopio óptico (10-40x). Posteriormente, las larvas eran recogidas mediante una pipeta Pasteur de cristal y traspasadas a un tubo de centrifugación de 15 ml de fondo cónico, añadiéndole al tubo 10 ml de agua destilada, con el fin de proceder al lavado de las larvas de Trichinella spp. y la eliminación de cualquier resto de líquido de digestión que pudiera quedar. • Finalmente, y con el fin de conservar las larvas para su posterior identificación biomolecular mediante PCR, tras 20 minutos de sedimentación, con una pipeta Pasteur de cristal se eliminó el sobrenadante del tubo y, seguidamente, se depositó el sedimento en un tubo Eppendorf de 1,5 ml, añadiéndole etanol puro hasta el borde. Al cabo de otros 10 minutos, se desechó el sobrenadante y se volvió añadir etanol puro, con el fin de obtener la mayor limpieza posible de las larvas recogidas en el tubo Eppendorf. Los tubos con las larvas de Trichinella fueron enviados en los días posteriores al Laboratorio Internacional de Referencia para que se Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 104 realizase la tipificación de las larvas recogidas. Figura 18. Método de digestión artificial. Material y métodos 105 4.4.2. INSTRUMENTAL Y REACTIVOS. Para la realización del procesado de las muestras se ha empleado el instrumental y material fungible que seguidamente se menciona: • Balanza digital de precisión (error de 0,1 gr). • Picadora de carne. • Jeringa dosificadora para la adición de los reactivos. • Vaso de precipitados de 3 litros. • Imán teflonado. • Tamiz filtrante de 180 micras de acero inoxidable. • Embudo de separación 2 litros. • Depósito de recogida del decantado 50 ml. • Cubeta acrílica de fondo cuadriculado de dimensiones 180x40 mm. • Extractor Dinko® 1.9806.00 (Dinko Instruments, Dinter S.A) consistente en un conjunto de agitador magnético con calefacción para homogeneización y aceleración del proceso de la digestión, provisto de un controlador electrónico de la temperatura con sonda Pt100. • Triquinoscopio de Proyección 60x marca Optic´s. • Microscopio Nikon Binocular modelo Eclipse 200. • Pepsina NF (National Formulary) 1:10000 (Dinkotest®). • Ácido clorhídrico al 25% (Panreac®). • Pipetas Pasteur de cristal. • Cámara de Favatti. • Tubos Eppendorf de 1,5 ml. • Tubos de centriguración graduados de 12 ml. 4.4.3. IDENTIFICACIÓN Y TIPIFICACIÓN DE LAS LARVAS Las larvas fueron enviadas al Laboratorio Internacional de Referencia para Trichinella, concretamente, al Departamento de Enfermedades Inmunomediadas, Parasitarias e Infecciosas del Istituto Superiore di Sanitá (Roma, Italia) donde el Dr Pozio, mediante Multiplex-PCR y acorde con el protocolo desarrollado por Pozio y La Rosa (2003), se identificó la especie de Trichinella de cada caso aislado. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 112 por nuestro grupo de investigación a partir del tratamiento estadístico de los resultados de animales abatidos y avistados durante las jornadas de caza de los campeonatos de los últimos 10 años (Fidalgo et al., 2009 y datos actualizados en colaboración con la FGC). Por lo que respecta al lobo, y puesto que es una especie protegida que genera la mayor parte de los daños a la ganadería por parte de la fauna silvestre, el control poblacional de las manadas sí se ha registrado oficialmente, y estos datos están disponibles en la Consellería de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible perteneciente a la Xunta de Galicia (Decreto 297/2008 del 30 de diciembre). Por lo tanto, para el jabalí, el zorro y el lobo el tamaño muestral (n) obtenido en esta tesis doctoral, después de realizar el correspondiente análisis epidemiológico (descrito en el apartado de “Material y métodos”), se debe considerar suficiente, representativo y proporcional para que los resultados obtenidos puedan ser estadísticamente representativos de la situación epidemiológica que presenta Trichinella spp. en las poblaciones de estas tres especies silvestres en Galicia. En la mayoría de las especies silvestres en las que no está permitido su aprovechamiento cinegético (como es el caso de la nutria y del tejón), no existen datos disponibles acerca de la estimación de sus poblaciones, de manera que no podemos comprobar si es representativo, desde un punto de vista estadístico, el número de ejemplares de nutria y tejón que se han examinado en el presente estudio como para afirmar que los resultados de la prevalencia de Trichinella spp. en estas especies es reflejo de la que existe en sus poblaciones. No obstante, como expondremos en la discusión de nuestros resultados, son pocos los trabajos publicados que han estudiado la prevalencia de Trichinella spp. en mustélidos autóctonos europeos, siendo, por lo general, reducido el número de ejemplares analizados. Esto demuestra que, tal y como ha ocurrido en nuestro estudio, es muy difícil obtener un número elevado de ejemplares de especies protegidas, como es obvio, y casi siempre se recurre a cadáveres de animales que ingresan en CRFS o que son encontrados muertos en su entorno. Sin embargo, a pesar de las limitaciones que conlleva el estudio de los agentes infectocontagiosos en especies protegidas, los resultados obtenidos a partir de un tamaño de muestra reducido deben ser tenidos en cuenta porque, sin duda, son un indicio que aporta una información valiosa que ayuda a comprender e interpretar la dinámica epidemiológica de dichos patógenos en el medio natural. Por lo que respecta al visón americano, tampoco se dispone de estimas de sus poblaciones en Galicia, por lo que nos encontramos con una situación similar a la que hemos indicado en el caso de la nutria y del tejón. Sin embargo, en nuestro estudio hemos analizado un número considerable de ejemplares de este mustélido alóctono, por lo que tendemos a pensar que, en esta especie, sí que se puede considerar que nuestros resultados son representativos de la prevalencia de Trichinella spp. en la población de visón americano de Galicia. En el presente estudio, los ejemplares de mapache constituyen el caso más singular de nuestra investigación, puesto que se trata de una especie alóctona cuya distribución geográfica no ha alcanzado las dimensiones que en el caso del visón americano y, por tanto, hasta el presente se trata de una especie invasora cuyas poblaciones son reducidas y están localizadas en áreas muy circunscritas. En concreto, en nuestro estudio se analizaron los cadáveres de mapaches que fueron capturados en la cuenca del río Miño, a su paso por el municipio de Lugo. Como se indicó en el apartado de “Material y métodos”, la Consellería de Medio Ambiente está llevando a cabo un programa de captura de mapaches con el fin de erradicarlo, puesto que se trata de una especie muy adaptable y con un gran potencial de expansión. Por tanto, aunque nuestro estudio incluye solo 32 ejemplares de mapache, es evidente que se trata de un tamaño de muestra que permite conocer, con gran exactitud, cuál es el papel epidemiológico que, hasta el presente, tiene el mapache en el anidamiento de Trichinella spp. en Galicia. Como iremos desglosando a la largo de este capítulo, la prevalencia de esta parasitosis en las Resultados y discusión 113 distintas especies de carnívoros silvestres puede variar por múltiples factores relacionados con el tipo de muestreo, periodo, área de estudio, condiciones climáticas (temperatura y humedad), geográficas (altitud y latitud), aprovechamiento del suelo, cubierta vegetal, hábitos de los cazadores, etc. La influencia de la edad (o, más exactamente, del grupo de edad) y el sexo de los ejemplares se ha estudiado en numerosos trabajos epidemiológicos. Un hecho que nos ha llamado la atención es que en la bibliografía, en la mayoría de los trabajos, no se tuvieron en cuenta los porcentajes desiguales de machos y hembras así como de individuos jóvenes y adultos de las poblaciones estudiadas, si bien es cierto que en los estudios realizados en especies silvestres es difícil obtener una muestra con representación equilibrada de todas las categorías de edad y sexo, como sería de desear. En esta tesis doctoral, al disponer de todos estos datos completos, al igual que la información de las estimaciones de población gallega de jabalí, zorro y lobo, hemos querido analizar pormenorizadamente estos factores a tener en cuenta en la prevalencia de triquinelosis en fauna silvestre. En base a la bibliografía consultada, no conocemos que se haya producido durante el período de estudio que abarca nuestro trabajo, ningún acontecimiento o circunstancia extraordinarios que pudieran haber influido, ya sea en la Península Ibérica o en el resto de Europa, en un cambio sustancial de la prevalencia de Trichinella spp. en nuestro continente. Es decir, vamos a comparar nuestros resultados con los obtenidos en los trabajos publicados hasta el presente, independientemente de que la mayoría de ellos hayan sido desarrollados durante períodos de tiempo diferentes o solo coincidentes en parte con el que nosotros hemos analizado. En nuestra opinión, posiblemente el factor que más pueda condicionar la fluctuación de las poblaciones de las especies hospedadoras en Galicia y, por consiguiente, en la biomasa de Trichinella spp., sean los incendios forestales, en años especialmente calurosos y secos. Pensamos así porque está demostrado que, cuando se produce un incendio, hay un desplazamiento de los animales silvestres, que buscan nuevas zonas de refugio y de alimento, bajando drásticamente su densidad en las zonas incendiadas y, por el contrario, incrementándose en zonas aledañas cuya cubierta vegetal no ha sido arrasada por las llamas, circunstancia que puede influir en la dinámica de las poblaciones de aves y mamíferos silvestres (Birstsas et al., 2012; Zozaya et al., 2012). 5.1. JABALÍ 5.1.1. POBLACIÓN ESTIMADA, TAMAÑO MUESTREO Y ORIGEN DE LOS ANIMALES ESTIMACIÓN DE LA POBLACIÓN DE JABALÍ EN GALICIA. En Galicia, con abundante cobertura vegetal (monte bajo con zonas de reforestación, robledales y bosques de castaños), altura media moderada y orografía complicada, tanto la observación directa de los jabalíes como la detección de indicios de su presencia (huellas, rastros, baños, heces, etc.) es bastante más complicada que en otras regiones de la Península Ibérica en las que la cubierta vegetal es menos densa y donde la orografía es menos montañosa. Por ello, cualquier método de estima de poblaciones basado en la observación directa de los animales o la detección de las evidencias de su presencia son bastante imprecisos, altamente dificultosos de realizar y, además, muy costosos. De hecho, debido a que las áreas con cobertura vegetal son amplias y difíciles de inspeccionar, la identificación de las evidencias de presencia de jabalíes y, en general, de mamíferos silvestres, es muy dificultosa, como hemos podido corroborar en trabajos anteriores con otras especies (Rodríguez, 2010). Por estos motivos, decidimos emplear como método de estimación de la población y densidad de jabalíes los datos históricos obtenidos a partir de la actividad cinegética (Sáez-Royuela y Tellería, 1988). En nuestro caso, hemos aprovechado la estrecha colaboración mantenida desde hace años con la FGC y sus sociedades federadas, que participan en la organización de numerosas batidas y actividades cinegéticas, para conseguir la información necesaria que, de otra forma, hubiera sido muy difícil de recopilar. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 114 Tellería (2004) postuló que existe una clara relación entre el número de capturas y la densidad de población de jabalíes, y fue unánimemente aceptado por la comunidad científica. Una población de jabalí en condiciones de ausencia de depredación, brotes epidémicos y accidentes viarios de importancia, permanece estable con la extracción mediante caza del 30% de sus ejemplares (Rosell, 1998). Partiendo de ambos premisas, supusimos que el porcentaje de extracción en Galicia estaba comprendido entre el 25% y el 30% de la población total, ya que se observó un incremento de la población durante años a pesar de la depredación por parte del lobo. Aplicando que la caza de jabalí en Galicia probablemente suponga entre un 25-30% de la población total, podemos estimar el valor máximo y mínimo de la población tal como se refleja de forma resumida y ordenada en la Tabla 20. Tabla 20. Valores máximos y mínimos de la estimación de población de jabalí en las cuatro provincias gallegas (C: A Coruña; LU: Lugo; OU: Ourense; PO: Pontevedra) durante el período 2007-2015, calculados a partir de un porcentaje de extracción del 30% y 25%, respectivamente. Provincia Población 07/08 08/09 09/10 10/11 11/12 12/13 13/14 14/15 Media C Cazada 1.077 1.229 1.330 1.621 2.008 2.363 2.267 1.927 1.727 Máxima 4.308 4.916 5.320 6.484 8.032 9.452 9.068 7.708 6.911 Mínima 3.554 4.056 4.389 5.349 6.626 7.798 7.481 6.359 5.701 LU Cazada 3.476 3.643 3.787 4.502 5.596 5.732 5.673 4.661 4.633 Máxima 13.900 14.500 15.000 18.000 22.300 22.900 22.692 18.644 18.533 Mínima 11.500 12.000 12.500 14.800 18.500 19.000 18.700 15.381 15.291 OU Cazada 2.864 3.112 3.583 4.460 5.642 5.563 5.609 4.991 4.478 Máxima 11.456 12.448 14.332 17.840 22.568 22.252 22.436 19.964 17.912 Mínima 9.451 10.270 11.824 14.718 18.619 18.358 18.510 16.470 14.777 PO Cazada 838 958 1.037 1.253 1.618 1.757 1.490 1.259 1.276 Máxima 3.352 3.832 4.148 5.012 6.472 7.028 5.960 5.036 5.105 Mínima 2.765 3.161 3.422 4.135 5.339 5.798 4.917 4.154 4.211 GALICIA Cazada 8.255 8.942 9.737 11.836 14.864 15.415 15.039 12.838 12.115 Máxima 33.020 37.768 38.948 47.344 59.456 61.660 60.156 51.352 48.463 Mínima 27.242 29.509 32.132 39.059 49.051 50.870 49.629 42.365 39.981 Resultados y discusión 115 En la Figura 19 quedan representados la cantidad de jabalíes cazados y la estimación de la población máxima y mínima, así como los valores medios de las 8 últimas temporadas de caza (desde 2007-2008 hasta 2014-2015). Según los datos oficiales de capturas de las últimas 8 campañas, la población de jabalí en Galicia mantuvo unos valores elevados durante todos los años del estudio, y la presión cinegética ejercida no fue suficiente para evitar el aumento paulatino que se observa en la Figura 19, por lo que a partir de la campaña del 2012-13 se hizo necesario prolongar la duración del periodo de caza para evitar que esta tendencia de incremento poblacional se mantuviese, tal y como se puede observar en las columnas correspondientes a las temporadas 2013-14 y 2014-15. TAMAÑO DEL MUESTREO DE JABALÍ Y REPRESENTATIVIDAD. El jabalí ha sido la especie que aportó el mayor número de muestras para analizar en el presente estudio, con un 80,9% de las muestras totales examinadas. Esta proporción está en consonancia con el tamaño de la estimación de abundancia que este ungulado silvestre ha presentado en Galicia durante el periodo estudiado. Según los criterios descritos en el capítulo de “Material y métodos”, se determinó que era necesario muestrear, como mínimo, 5.765 jabalíes para que los resultados del estudio fuesen estadísticamente representativos, objetivo que hemos cumplido, ya que en nuestro estudio se han analizado muestras musculares procedentes de 6.451 jabalíes, como se puede apreciar en la Tabla 21. Figura 19. Valores máximos y mínimos de la estimación de la población de jabalíes en Galicia durante las ocho últimas temporadas de caza, calculados a partir de un porcentaje de extracción del 30% y 25%, respectivamente. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 116 Tabla 21. Número de jabalíes muestreados en cada provincia gallega, así como valores de prevalencia de Trichinella spp. obtenidos en cada una de ellas y, de forma global, en Galicia. Jabalíes muestreados (n) % sobre el total Nº positivos Prevalencia (%) PROVINCIA A Coruña 698 10,82 0 0 Lugo 2.841 44,04 0 0 Ourense 2.422 37,54 3 0,124 Pontevedra 490 7,60 0 0 Total 6.451 100 3 0,047 En el siguiente mapa se representa la distribución espacial del muestreo que se ha realizado, partiendo del ayuntamiento como la unidad territorial más pequeña considerada (Figura 20). En general, se puede afirmar que el muestreo abarca la mayoría de la superficie en la que está permitida la caza del jabalí y, por tanto, nuestro estudio incluye animales cazados en todos los ecosistemas presentes en Galicia. Figura 20. Mapa de Galicia en el que se indican los ayuntamientos de los que proceden los jabalíes analizados, así como los ayuntamientos en los que se detectaron ejemplares parasitados por Trichinella spp. Resultados y discusión 117 Tabla 21. Número de jabalíes muestreados en cada provincia gallega, así como valores de prevalencia de Trichinella spp. obtenidos en cada una de ellas y, de forma global, en Galicia. Jabalíes muestreados (n) % sobre el total Nº positivos Prevalencia (%) PROVINCIA A Coruña 698 10,82 0 0 Lugo 2.841 44,04 0 0 Ourense 2.422 37,54 3 0,124 Pontevedra 490 7,60 0 0 Total 6.451 100 3 0,047 En el siguiente mapa se representa la distribución espacial del muestreo que se ha realizado, partiendo del ayuntamiento como la unidad territorial más pequeña considerada (Figura 20). En general, se puede afirmar que el muestreo abarca la mayoría de la superficie en la que está permitida la caza del jabalí y, por tanto, nuestro estudio incluye animales cazados en todos los ecosistemas presentes en Galicia. Figura 20. Mapa de Galicia en el que se indican los ayuntamientos de los que proceden los jabalíes analizados, así como los ayuntamientos en los que se detectaron ejemplares parasitados por Trichinella spp. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 118 En el mapa se observa que prácticamente se han obtenido muestras procedentes de todo el territorio de la provincia de Lugo, con la excepción del ayuntamiento más pequeño de la costa (Burela), uno de los más pequeños de toda Galicia (Rábade) y otros dos de la montaña lucense. El territorio de muestreo de las provincias de A Coruña y de Pontevedra está bien representado, abarcando los hábitats que habitualmente ocupa el jabalí, con un predominio de las comarcas más despobladas o cuyo principal motor económico son las actividades agroganaderas. Debemos destacar que el muestreo realizado en el presente estudio no incluyó áreas de ayuntamientos periurbanos donde reside una parte considerable de la población humana de A Coruña, Ferrol, Santiago, Pontevedra y Vigo, donde la alta densidad de población (para Galicia), se encuentra dispersa en viviendas unifamiliares, lo que desaconseja la práctica de la caza por los riesgos que conlleva. Además, es importante mencionar que tampoco se obtuvieron muestras de jabalíes de la mayor parte de la franja costera de las rías pontevedresas, por la misma razón de densidad y distribución de población humana. La distribución del muestreo en la provincia de Ourense refleja el aprovechamiento cinegético del jabalí, más intenso en la parte noreste del territorio y una pequeña franja en el suroeste que se corresponde con la cuenca hidrográfica del Limia. Precisamente en los ayuntamientos de la margen sur del río Sil se han localizados los 3 casos positivos a Trichinella en jabalí. En líneas generales podemos afirmar que el tamaño y la distribución geográfica del muestreo del jabalí se corresponden con el aprovechamiento cinegético de la especie en las cuatro provincias gallegas, aunque no deja de estar influenciado por la voluntariedad de los agentes implicados en el aporte de muestras (cazadores, TECORES y delegación provincial de la FGC). En el caso del jabalí, por tratarse de una especie cinegética susceptible de aprovechamiento de su carne para consumo humano, tanto en Europa como en España, disponemos de numerosa información sobre la cantidad de ejemplares abatidos, los examinados por los servicios veterinarios oficiales, la prevalencia de la triquinelosis y las especies aisladas del parásito. En base a la bibliografía consultada, rara vez se menciona en los artículos publicados una información pormenorizada que describa con detalle el tipo de animales analizados, en lo referente a la edad de los ejemplares, los grupos de edad, el sexo… La información oficial acerca del número de brotes de triquinelosis en personas se publica anualmente, comprobándose que el consumo de carne de jabalí es la principal causa de dichos brotes. En estos informes se indica, además, el número de jabalíes que han resultado positivos al aislamiento de larvas de Trichinella en España. Estos datos oficiales están disponibles en la página web de la EFSA (European Food Safety Authority) donde se pueden consultar fácilmente, por lo que en este apartado de la tesis nos centraremos en los estudios de campo. Según la EFSA, como media, en el periodo 2006-2013 se han capturado 692.678 jabalíes en todo el territorio español, resultando positivos a la parasitación por Trichinella spp. un total de 1.399, lo que supone, a nivel nacional, una prevalencia del 0,2%. Dependiendo de los años, los jabalíes analizados oscilan entre 51.718 y 123.597 individuos, y la prevalencia ha variado temporalmente entre un valor mínimo de 0,16% en 2009 y un máximo de 0,24% en 2006 y 2008. Por lo que respecta a la cantidad de larvas detectadas en los animales parasitados, en 243 jabalíes fue de menos de 12 larvas (media de 5,91 larvas/g), mientras que en 162 la cantidad aislada supero las 12 larvas/g. En los 356 jabalíes se pudo identificar la especie implicada, correspondiendo el 62,6% de los casos a T. spiralis, el 31,4% a T. britovi y un único ejemplar (0,3%) con T. pseudospiralis, el primer caso descrito en nuestro país (Zamora et al., 2015). En los últimos años, los datos registrados oficialmente indican que no se han declarado aislamientos en los jabalíes analizados en Galicia y, por lo tanto, debemos suponer que la prevalencia en esta región está próxima a cero. El tamaño muestral de jabalíes analizados en otros trabajos científicos varía enormemente, encontrando algunos estudios con cientos de miles hasta otros que examinan menos de mil ejemplares, Resultados y discusión 119 diferencias que dependen del periodo de tiempo analizado, la extensión territorial, abundancia del ungulado y el aprovechamiento de la información disponible en los archivos y bases de datos de las autoridades sanitarias responsables en salud pública. El mayor número de jabalíes analizados en un mismo estudio fue de 637.155 ejemplares cazados en Polonia, donde se considera una enfermedad reemergente (prevalencia del 0,35%) por culpa, entre otros factores, de la expansión del perro mapache (Gawor, 2013); o en la vecina Alemania, con una situación epidemiológica totalmente distinta, ya que se analizaron 354.118 jabalíes inspeccionados entre 2002 y 2008 presentando una prevalencia muy baja de 0,045% (Pannwitz, 2010); otro estudio que destaca por su elevado número de jabalíes examinados es uno recientemente realizado en Hungría, en el que se estudiaron 290.000 animales (Tolnai et al., 2014). En la Península Ibérica no se han realizado estudios similares al nuestro, salvo en contadas excepciones. La inmensa mayoría de las publicaciones en las que se confirma la detección de Trichinella spp. parten de brotes de triquinelosis en seres humanos cuyo estudio epidemiológico revela que están relacionados con el consumo de carne de jabalí (Rodríguez et al., 2008; Rodríguez-Osorio et al., 1999 y 2003) o aparecen durante los controles veterinarios oficiales de la carne de caza destinada a consumo humano (Zamora et al., 2015). En estos casos el estudio epidemiológico investiga más el origen de la carne de un individuo y no se centra en la población del ungulado silvestre. Por lo tanto, los trabajos publicados en nuestro país ponen a nuestra disposición datos oficiales de los casos aislados y declarados, así como de unas pocas investigaciones que se centran en la determinación de la prevalencia y situación epidemiológica de este parásito en zonas concretas o comunidades autónomas. El trabajo más extenso en cuanto a tamaño muestral fue llevado a cabo en Extremadura, analizando 29.333 jabalíes cazados en el periodo 1985 y 1997 con unos resultados de prevalencia del 0,3%, con claro predominio de T. spiralis (Pérez-Martín et al, 2000). García-Sánchez et al. (2009) estudiaron la triquinelosis en 2.216 jabalíes en los Montes de Toledo durante el periodo 2007-2008, con una prevalencia que alcanzó el 0,77% de T. spiralis (la única especie aislada), valor relativamente muy elevado para el territorio español. En Castilla y León y en La Rioja en total se estudiaron 1.278 jabalíes en periodos distintos con la prevalencia media muy elevada, del 5,4%, con la diferencia de que en Castilla y León predomina T. britovi mientras que en La Rioja se aisló mayoritariamente T. spiralis (Fonseca-Salamanca et al., 2009). ORIGEN DE LOS JABALÍES Todos los jabalíes muestreados en el presente estudio procedían de espacios naturales abiertos, y ninguno fue cazado en fincas cinegéticas con cercados que restringen el movimiento de animales en semilibertad. La caza del jabalí en la zona centro y sur de España supone una importante fuente de recursos económicos, por lo que se ha convertido en una actividad intensamente explotada, incluso con fincas totalmente cercadas perimetralmente y altas densidades de jabalíes (Acevedo et al., 2007). En Galicia la caza del jabalí tiene otra consideración, más social y popular, y los animales viven totalmente en libertad, lo que determina el número de capturas por jornada y, posiblemente, la prevalencia de las enfermedades infectocontagiosas (Fernández de Mera et al., 2003; Bengis et al., 2004). En nuestro estudio, lo que caracterizó el trabajo de campo del jabalí es que las muestras de músculo y los datos de los ejemplares abatidos no fueron tomados directamente por los miembros del grupo de investigación sino, como ya se ha explicado, por los propios cazadores y remitidas a través de distintos canales. En aquellos casos en los que la información sobre la procedencia de los animales no estaba contrastada o era incompleta, así como en aquellos otros en los que la muestra estaba muy degradada, no era la adecuada o era muy escasa la cantidad, no se tuvieron en cuenta para este trabajo. En consecuencia, por ejemplo, no ha sido posible establecer con mayor exactitud la categoría de la edad a la que pertenecía cada jabalí, debido a que el error hubiera sido inasumible para el estudio, puesto que al participar muchas personas en la remisión de las muestras, hubiera Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 120 habido una gran variabilidad en la exactitud del cálculo de la edad de los animales. De todos modos, la mayoría de estudios clasifican, como nosotros, los grupos de edad en jóvenes y adultos, como se verá más adelante. 5.1.2. MÚSCULOS MUESTREADOS Y PESO DE LA MUESTRA Tras las conclusiones de múltiples trabajos de investigación con infección natural o experimental en distintas especies hospedadoras, la comunidad científica asume que, para cada especie hospedadora, las larvas de Trichinella tienen una mayor predilección por un tipo de músculos concretos. Estos músculos o grupos musculares donde se alcanza la mayor carga parasitaria son los que se recomiendan a la hora de tomar las muestras. Basados en estos estudios, la ICT, en 2006 publicó los estándares para establecer el control de esta parasitosis en el documento Métodos recomendados para el control de Trichinella en animales domésticos y salvajes destinados al consumo humano, donde se describe, entre otros, la técnica analítica, el peso de las muestras o los músculos de elección para la toma de muestras. En el caso de la inspección de carne de jabalí en mataderos recomienda tomar, como mínimo, una muestra 5 g de musculatura del diafragma, masetero, lengua, intercostales o antebrazo, basándose en la evidencia del estudio de Kapel et al. (2001). Si los músculos recomendados no pudieran ser analizados debido a la manipulación de los cadáveres, se deberán analizar otras piezas musculares empleando mayor cantidad de tejido para obtener un análisis completo y seguro (ICT, 2006). La sensibilidad de los métodos analíticos directos (como el que empleamos) depende del músculo de elección, de la cantidad de tejido muscular digerido, pero también de la intensidad de la parasitación (ICT, 2006). Mediante los métodos de digestión artificial se pueden detectar < 1 larva/g de tejido, pero en niveles de parasitación moderada, la desigual distribución de las larvas dentro de los tejidos constituye un factor limitante. Este inconveniente se compensa mediante muestras de las canales que incluyan mayor cantidad, como un mínimo de 5 g en el caso del jabalí y 10 g en los carnívoros. La sensibilidad de la digestión artificial aumenta a medida que se incrementa la cantidad de muestra empleada, de tal manera que en una muestra de 1 g se detectarán animales portadores con cargas parasitarias ≥ 1,5 larvas/g de tejido; en una muestra de 5 g se detectarán parasitaciones de ≥1 larvas/g de músculo (ICT, 2006). Siguiendo estas directrices, en todos los jabalíes de nuestro estudio se han examinado, como mínimo, una muestra de 10 g de diafragma (72,1% de las muestras examinadas) y, en un porcentaje variable, este músculo combinado con masetero, lengua, intercostales y/o extremidad torácica (Figura 21). La causa de esta variación en el muestreo fue que la inmensa mayoría de las muestras fueron recogidas y entregadas directamente por los cazadores. Figura 21. Porcentaje de las distintas combinaciones de músculos de jabalí que componían las muestras remitidas para la detección de larvas de Trichinella spp. mediante digestión artificial. Resultados y discusión 121 habido una gran variabilidad en la exactitud del cálculo de la edad de los animales. De todos modos, la mayoría de estudios clasifican, como nosotros, los grupos de edad en jóvenes y adultos, como se verá más adelante. 5.1.2. MÚSCULOS MUESTREADOS Y PESO DE LA MUESTRA Tras las conclusiones de múltiples trabajos de investigación con infección natural o experimental en distintas especies hospedadoras, la comunidad científica asume que, para cada especie hospedadora, las larvas de Trichinella tienen una mayor predilección por un tipo de músculos concretos. Estos músculos o grupos musculares donde se alcanza la mayor carga parasitaria son los que se recomiendan a la hora de tomar las muestras. Basados en estos estudios, la ICT, en 2006 publicó los estándares para establecer el control de esta parasitosis en el documento Métodos recomendados para el control de Trichinella en animales domésticos y salvajes destinados al consumo humano, donde se describe, entre otros, la técnica analítica, el peso de las muestras o los músculos de elección para la toma de muestras. En el caso de la inspección de carne de jabalí en mataderos recomienda tomar, como mínimo, una muestra 5 g de musculatura del diafragma, masetero, lengua, intercostales o antebrazo, basándose en la evidencia del estudio de Kapel et al. (2001). Si los músculos recomendados no pudieran ser analizados debido a la manipulación de los cadáveres, se deberán analizar otras piezas musculares empleando mayor cantidad de tejido para obtener un análisis completo y seguro (ICT, 2006). La sensibilidad de los métodos analíticos directos (como el que empleamos) depende del músculo de elección, de la cantidad de tejido muscular digerido, pero también de la intensidad de la parasitación (ICT, 2006). Mediante los métodos de digestión artificial se pueden detectar < 1 larva/g de tejido, pero en niveles de parasitación moderada, la desigual distribución de las larvas dentro de los tejidos constituye un factor limitante. Este inconveniente se compensa mediante muestras de las canales que incluyan mayor cantidad, como un mínimo de 5 g en el caso del jabalí y 10 g en los carnívoros. La sensibilidad de la digestión artificial aumenta a medida que se incrementa la cantidad de muestra empleada, de tal manera que en una muestra de 1 g se detectarán animales portadores con cargas parasitarias ≥ 1,5 larvas/g de tejido; en una muestra de 5 g se detectarán parasitaciones de ≥1 larvas/g de músculo (ICT, 2006). Siguiendo estas directrices, en todos los jabalíes de nuestro estudio se han examinado, como mínimo, una muestra de 10 g de diafragma (72,1% de las muestras examinadas) y, en un porcentaje variable, este músculo combinado con masetero, lengua, intercostales y/o extremidad torácica (Figura 21). La causa de esta variación en el muestreo fue que la inmensa mayoría de las muestras fueron recogidas y entregadas directamente por los cazadores. Figura 21. Porcentaje de las distintas combinaciones de músculos de jabalí que componían las muestras remitidas para la detección de larvas de Trichinella spp. mediante digestión artificial. Kapel et al. (1995) realizaron mediante un trabajo experimental en zorros una comparativa de los músculos donde se concentraba la mayor carga parasitaria (expresada en larvas/g de tejido muscular) tras la infección experimental con T. spiralis. Por orden descendente, los músculos oculares concentran la mayor densidad parasitaria, seguido de porción distal de la extremidad torácica (músculo flexor carpocubital y músculo extensor carpo-radial), la extremidad pelviana (músculo gastrocnemio), la lengua y el diafragma. Según este autor, existe una relación entre la actividad para la que está desarrollado el músculo y la cantidad de larvas I musculares, de manera que los músculos más activos, al estar más irrigados y recibir un mayor aporte de oxígeno, son potencialmente los de mayor predilección por parte de Trichinella spp. Este mismo resultado se observa en los rumiantes que se han estudiado mediante infecciones experimentales (oveja y vaca), en los que la mayor concentración larvaria se obtiene en músculos relacionados con la masticación y la rumia, como son el masetero, la lengua y el diafragma (Theodoropoulos et al., 2000). Al contrario, en los carnívoros silvestres estudiados (como el zorro, la jineta, la mangosta o el chacal) la mayor concentración larvaria se obtiene en la porción distal de las extremidades, puesto que estas especies presentan un intenso comportamiento locomotor, ya que necesitan desplazarse para buscar alimento y capturar sus presas. En el cerdo, la mayor carga parasitaria se observó en los músculos del cuello, diafragma y lengua, mientras que en las extremidades el aislamiento es muy bajo (Kapel et al., 1998; Gamble et al., 2000). Posteriormente Kapel et al. (2005), en un trabajo realizado con mayor número de zorros e incluyendo además 36 jabalíes, estudió los músculos de predilección para los 9 genotipos de Trichinella, concluyendo que, en el zorro, las especies encapsuladas se encontraban principalmente en lengua, extremidades y diafragma, y la no encapsulada (T. pseudospiralis) en el diafragma, mientras que en el jabalí el lugar de predilección de todas las especies fue el diafragma y la lengua. De acuerdo con este estudio de referencia, en todos los ejemplares incluidos en esta tesis doctoral siempre se ha analizado musculatura del diafragma. Otro de los resultados interesantes que se obtuvieron con dicho trabajo son los tiempos de digestión necesarios en función de la especie y el músculo. En el caso del jabalí, la lengua, masetero y antebrazo necesitan más del doble de tiempo (1,5-2 horas para su completa digestión) que el empleado para el diafragma (30 minutos). La lengua, aunque es un paquete muscular Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 128 Tabla 24. Valores máximos y mínimos de la estimación de la población de zorros en las cuatro provincias gallegas (C: A Coruña; LU: Lugo; OU: Ourense; PO: Pontevedra) durante el período 2005-2015, calculados a partir de un porcentaje de extracción del 30% y 25% respectivamente. Provincia Población 05-06 06-07 07-08 08-09 09-10 10-11 11-12 12-13 13-14 14-15 Media C Cazada 4.166 3.100 4.179 3.917 3.885 3.718 2.192 4.223 3.128 2.946 3.545 Máxima 12.525 12.281 12.254 12.748 12.288 12.574 11.278 12.648 11.254 11.236 12.109 Mínima 9.002 8.827 8.736 9.163 8.832 9.037 8.106 9.091 8.089 8.076 8.696 LU Cazada 6.013 9.611 7.510 6.863 7.272 5.629 9.232 5.122 11.271 8.799 7.732 Máxima 24.096 23.595 23.840 22.638 26.604 21.896 30.233 25.928 35.106 25.972 25.991 Mínima 17.319 16.959 17.135 16.271 19.121 15.738 21.730 18.635 25.232 18.668 18.681 OU Cazada 3.634 4.188 5.516 5.823 5.263 6.692 5.378 4.901 5.585 5.228 5.221 Máxima 13.148 14.803 18.803 18.940 19.142 20.513 16.850 17.322 19.039 17.949 17.651 Mínima 9.450 10.640 13.515 13.606 13.716 14.744 12.111 12.450 13.684 12.901 12.687 PO Cazada 2.837 3.359 3.218 3.969 3.635 3.595 2.909 2.685 2.636 2.654 3.164 Máxima 9.308 11.078 11.372 9.558 12.341 12.403 9.080 9.714 9.670 9.048 10.371 Mínima 6.690 7.962 8.174 6.970 8.942 8.817 6.526 6.982 6.950 6.503 7.454 GALICIA Cazada 16.650 20.258 20.423 20.572 20.055 19.674 19.711 16.931 22.720 19.627 19.662 Máxima 59.077 61.757 66.269 63.985 70.374 67.424 67.441 65.612 75.069 64.205 66.121 Mínima 42.461 44.388 47.560 45.990 50.581 48.461 48.473 47.158 53.955 46.148 47.518 Figura 22. Valores máximos y mínimos de la estimación de la población de zorros en Galicia durante las diez últimas temporadas de caza, calculados en base a los animales abatidos cada temporada. Resultados y discusión 129 El hecho más destacable que se desprende de estos datos es que la población vulpina en Galicia permanece estable, calculada entre 47.500 y 66.000 animales, con las oscilaciones propias de una especie silvestre que está influida por factores ambientales (condiciones climatológicas, abundancia de predadores, presión cinegética, oferta de alimento, etc.). TAMAÑO DEL MUESTREO DE ZORRO Y REPRESENTATIVIDAD. El zorro ha sido el carnívoro silvestre del que más muestras se han analizado en el presente estudio. En concreto, los zorros aportaron el 92,3% de las muestras de carnívoros analizadas; este valor está proporcionalmente en consonancia con el tamaño de la estimación de abundancia del zorro en Galicia en el periodo estudiado. Según los parámetros fijados (y descritos en el capítulo de material y métodos) habíamos determinado que era necesario muestrear, como mínimo, 657 zorros para que los resultados del estudio fuesen estadísticamente representativos, objetivo que hemos cumplido, ya que el total de animales estudiados fue de 1.196 (Tabla 25). En la siguiente tabla se desglosa el número de zorros muestreados en cada provincia así como la prevalencia de triquinelosis obtenida. Tabla 25. Número de zorros muestreados en cada provincia gallega, así como valores de prevalencia de Trichinella spp. obtenidos en cada una de ellas y, de forma global, en Galicia. Zorros muestreados (n) % sobre el total Nº positivos Prevalencia (%) PROVINCIA A Coruña 206 17,22 1 0,485 Lugo 661 55,27 5 0,756 Ourense 67 5,60 2 2,985 Pontevedra 262 21,91 1 0,382 Total 1.196 100 9 0,753 En el mapa que seguidamente se expone (Figura 23) se representa la distribución del muestreo que se ha realizado, considerando el ayuntamiento como la unidad espacial más pequeña. En general, se puede afirmar que el muestreo ha abarcado la mayoría de la superficie de Galicia en la que está permitida la caza del zorro, estando representados, por tanto, los principales ecosistemas de la geografía del noroeste peninsular en la que está presente este cánido silvestre. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 130 Figura 23. Mapa de Galicia con los ayuntamientos en los que fueron obtenidos los zorros analizados, así como los ayuntamientos en los que se detectaron ejemplares parasitados por Trichinella spp. Resultados y discusión 131 La provincia de Lugo fue el territorio donde el muestreo fue más amplio y minucioso, ya que se trató de la provincia en la que se pudieron obtener un mayor número de zorros y, además, en la que el total de la superficie batida fue más extensa. En menor proporción, las provincias de A Coruña y Pontevedra están bien representadas, abarcando los hábitats típicos del zorro, con un predominio de las comarcas más despobladas o cuyo principal motor económico son las actividades agroganaderas. Al igual que en el caso del jabalí, destaca la ausencia de muestreo en los ayuntamientos periféricos a las grandes ciudades donde reside una parte considerable de la población humana; aunque la presencia de zorros está constatada, por razones de seguridad, ni la caza está permitida (o muy restringida) ni se organizan competiciones cinegéticas. Se debe resaltar también la ausencia de muestreo en la franja costera coruñesa y pontevedresa (que son ayuntamientos más poblados), así como en la mayor parte del litoral lucense. De hecho, la mayoría de los zorros analizados de estas zonas fueron animales ingresados en los centros de recuperación, y no se trataba de ejemplares abatidos en competiciones cinegéticas. La menor intensidad del muestreo en la provincia de Ourense (67 zorros), tanto en lo referente al número de animales examinados como superficie total estudiada, es debida principalmente a las dificultades que suele haber para organizar las competiciones cinegéticas oficiales y, posiblemente, la falta de tradición en la caza del zorro, de manera que el menor número de muestras obtenidas en esta provincia no debe ser achacado a una menos abundancia del zorro. De hecho, son pocas las competiciones cinegéticas que se consiguen organizar y, cuando tienen lugar, son escasas las cuadrillas de cazadores participantes, lo que demuestra que los cazadores prefieren desarrollar la actividad cinegética en ámbitos locales más que en reuniones comunitarias. Como se sabe, los estudios epidemiológicos basados en muestrear fauna silvestre conllevan muchas dificultades que a veces son imponderables. A este respecto, debemos destacar que, en el estudio de Segovia et al. (2004), en el que se estudió la parasitofauna de carnívoros del noroeste peninsular, consiguió ejemplares de zorro de todas las provincias gallegas excepto de Ourense. Un hecho que nos llamó la atención fue que los zorros de varias zonas de la provincia orensana presentaban una mayor proporción de gerontes, indicativo de una baja presión cinegética, entre otras posibles razones. En la revisión bibliográfica se comprueba que, al igual que en nuestro estudio, la mayoría de los zorros proceden de batidas de caza, y complementan con una pequeña cantidad de ejemplares atropellados, encontrados muertos o procedentes de centros de recuperación. En todos los países de nuestro continente, el zorro es una especie cinegética que se caza sin grandes restricciones legales, al igual que ocurre en Galicia, siendo la presión cinegética a la que está sometido incluso mayor que la del noroeste de la Península Ibérica, de manera que las posibilidades de muestreo se incrementan considerablemente. Un claro ejemplo de la abundancia de muestras disponibles lo refleja el estudio de Enemark et al. (2000) que analizaron las muestras de 6.141 zorros, de ellos 3.133 abatidos en la temporada de caza del 1995-1996 y 3.008 cazados en la temporada 1997-1998 en un país de muy baja prevalencia de Trichinella spp. como es Dinamarca (0,001%). El trabajo que aportó el mayor número de ejemplares analizados se llevó a cabo en Eslovaquia durante las campañas bianuales de vacunación frente a la rabia, cazándose 5.270 zorros y obteniendo una prevalencia que se incrementó a lo largo del tiempo (Hurníková y Dubinsky, 2009). También se han realizado otros estudios en el ámbito europeo con tamaños muestrales considerables, como es el caso de los 3.304 zorros analizados en Hungría (Tolnai et al., 2014), los 2.116 ejemplares cazados también en Hungría (Szell et al., 2008), o los 1.634 zorros analizados en Polonia (Chmurzynska et al., 2013). En las restantes publicaciones sobre la prevalencia de Trichinella spp. en Europa, el número de zorros analizados es mucho menor, estando la mayoría de ellos por debajo de los 500 ejemplares (para mayor detalle, ver la Tabla 7 de revisión bibliográfica). Por otra parte, debemos destacar que nuestro trabajo es de los pocos estudios epidemiológicos Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 132 de la triquinelosis que indican, junto al número de animales examinados, la estimación de la población vulpina presente en el área de estudio. Uno de los escasos trabajos es el realizado por Tolnai et al. (2014), quienes analizaron los cadáveres de 3.304 zorros de Hungría, lo que equivale a más del 4% de la población total. Una diferencia entre el planteamiento de nuestra tesis y muchos de los trabajos realizados hasta el presente en Europa es que, en nuestro caso, el muestreo de los zorros y del resto de especies de carnívoros que componen el estudio, se llevó a cabo por miembros de nuestro equipo de investigación y no por los cazadores o guardas, por lo que la recopilación de la información necesaria para el estudio epidemiológico ha sido, en general, más completa (grupo de edad, sexo, localización, etc.). Si nos fijamos en los trabajos realizados en la Península Ibérica, el número de zorros muestreados varía ampliamente. En la investigación sobre la prevalencia de esta parasitosis en Cataluña, López Olvera et al. (2011) analizaron las muestras procedentes de 1.319 zorros abatidos en el periodo de 1998-2007, obteniendo una prevalencia del 0,3%, con aislamiento T. britovi en la mitad de los animales, y sin llegar a la identificación en 2 zorros positivos. En la tesis doctoral de Gerrikagoitia (2010), en el País Vasco se analizaron entre 2001 y 2006 un lote de 56 animales, con ejemplares procedentes de CRFS y actividad cinegética (37 zorros) de las tres provincias vascas (aunque con predominio claro de Álava), hallando una prevalencia del 3,5% de Trichinella pero sin determinar la especie. En un estudio que abarca Castilla y León (1999-2005) y La Rioja (2001-2003) se obtuvieron resultados del 22,85% de positividad de una población de 70 zorros; en todos los ejemplares abatidos en Castilla y León se identificó T. britovi, mientras que en La Rioja se identificó T. spiralis en el 33,3% de los zorros positivos, correspondiendo el 67% restante a zorros parasitados por T. britovi (Fonseca-Salamanca et al., 2009). En la provincia de Guadalajara, Criado-Fornelio et al. (2000) aislaron larvas de T. spiralis en 6 zorros de un total de 67 zorros, lo que supone un valor de positividad del 8,9%; un resultado llamativo es que los zorros se capturaron en tres valles del Tajo central, obteniendo prevalencias muy distintas entre sí según el valle estudiado (19%, 6,6% y 0%). Cordero del Campillo y Rojo (1990) dan unos valores de prevalencia de T. spiralis para el noroeste español que varían entre 6,8% y el 30 % (citado por Criado- Fornelio et al., 2000). Por su parte, Gortázar et al. (1998) realizaron la necropsia completa a 84 zorros del Valle del Ebro y describieron una prevalencia del 1,2%, que se corresponde con un único zorro procedente del grupo de zona semiárida (es decir, no hubo animales positivos a Trichinella spp. entre los procedentes de zonas de regadío). Resulta interesante el trabajo realizado por Fonseca-Salamanca et al. (2009), el único estudio conocido de la Península Ibérica que ha incluido 215 perros asilvestrados o vagabundos de La Rioja, obteniendo una prevalencia de 1,39%, y donde el 33% de los perros positivos eran portadores de T. spiralis y el 67% restante presentaban parasitación por T. britovi (en igual proporción a la observada para el zorro). Entre los escasos estudios realizados en Portugal, este año se ha publicado el aislamiento de T. britovi en un zorro cazado en Bragança, en el norte del país (territorio limítrofe con las provincias de Ourense y Zamora) de los 47 muestreados, mostrando una prevalencia del 2,1% (Lopes et al., 2015). Años antes, Magalhães et al. (2004) investigaron la presencia de Trichinella spp. en distintas especies silvestres de Portugal, donde se incluían 206 zorros de distintas regiones del país; encontraron 10 zorros positivos, lo que equivale a una prevalencia de 4,9% (sin determinar la especie implicada), que se detectaron en la región de Beira Interior, pero ninguno en la franja norte limítrofe con Galicia. En ambos trabajos se destaca la necesidad de controlar la evolución de la parasitosis en la fauna silvestre, destacando la importancia del zorro como especie de interés epidemiológico, ya que evidenció el mantenimiento del ciclo aún cuando los 189 jabalíes también analizados resultaron negativos (Magalhães et al., 2004). Resultados y discusión 133 Airas et al. (2010) realizaron un estudio de prevalencia de Trichinella selvática en distintas especies de carnívoros silvestres de Finlandia, entre ellas el zorro, donde la correlacionaron con la estimación de abundancia de carnívoros silvestres y la tasa de mortalidad por caza; sin embargo, en este estudio el tamaño muestral de zorro fue bajo (n=189). Sus principales conclusiones indican que el zorro es un importante reservorio de Trichinella spp., y lo consideran una buena especie indicadora de la situación de la triquinelosis selvática, por ser ubicuo y por tener una amplia distribución, conclusiones que compartimos para el caso de Galicia. ORIGEN DE LOS ZORROS. Al igual que el jabalí, en Galicia el zorro se considera una especie abundante, con poblaciones estables, que presenta una amplia distribución en la mayoría de los hábitats, ocupando prácticamente todo el territorio. Por ello el aprovechamiento cinegético de esta especie está autorizado en todos los TECORES de Galicia; este hecho facilita que se pueda planificar el muestreo de los zorros, y con ello, que la población analizada sea representativa de la población vulpina gallega, desde el punto de vista estadístico. La inmensa mayoría de las muestras de zorro se obtuvieron en los campeonatos organizados en los meses de invierno y gracias la colaboración con la FGC. Tan solo una pequeña parte de las muestras procedió de los centros de recuperación a partir de ejemplares atropellados o que han sufrido otro tipo de traumatismos, caza ilegal (lazos) o animales enfermos que fue necesario sacrificar o murieron durante el tratamiento. El muestreo, hasta cierto punto, se pudo planificar pero teniendo que ajustarse a las localizaciones, fechas y circunstancias de las competiciones cinegéticas; la principal dificultad que hemos encontrado para obtener un muestreo homogéneo en todo el territorio gallego fue la falta de interés por parte de las organizaciones cinegéticas locales en organizar competiciones en comarcas diferentes (como ocurrió en la provincia de Ourense), teniéndose que repetir año tras año las pruebas en los mismos TECORES y zonas. A pesar de estas dificultades organizativas, el número de ejemplares disponibles anualmente fue considerablemente elevado (una media de 150-250 zorros) pero, como decimos, fue necesario realizar el trabajo de campo durante varios años para obtener muestras de casi todas las zonas de Galicia. 5.2.2. MÚSCULOS MUESTREADOS Y PESO DE LA MUESTRA Para nuestro estudio hemos analizado, como mínimo, muestras de 20 g procedentes de los músculos de las extremidades torácicas o, en su defecto, en las pelvianas o lengua, siguiendo las indicaciones de organismos internacionales e investigaciones de referencia (Kapel et al., 2005). Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 134 Como se ha mencionado con anterioridad, Kapel et al. (1994) realizaron una infección experimental en zorros con el fin de describir los músculos donde se concentraba la mayor carga parasitaria de T. spiralis. La mayor concentración de larvas se produce, por orden decreciente, en músculos oculares, musculatura distal de la extremidad torácica (músculos flexor carpo-cubital y extensor carpo-radial), la extremidad pelviana (músculo gastrocnemio), la lengua y el diafragma. Otro de los aspectos interesantes del citado estudio, es que se llevó a cabo la infección experimental en zorros alojados en recintos, con menor actividad locomotora que tienen los ejemplares silvestres. Sin embargo, en sus conclusiones afirman que depende más de la potencialidad motora del músculo o grupo muscular que de la actividad real y concreta de cada zorro, ya que se han obtenido los mismos resultados en zorros de vida libre con infección natural y los zorros confinados en cubículos e infectados experimentalmente. La ICT (Gamble et al., 2000) recomienda que, para estudiar la presencia de Trichinella spp. en carnívoros silvestres, se analicen como mínimo 10 g de los “músculos de las extremidades”, preferiblemente los del antebrazo, basados en la evidencias de los resultados de Kapel et al. (1994). Por lo que todos los trabajos realizados a partir de esta fecha, suelen seguir estas indicaciones. Posteriormente Kapel et al. (2005), en un estudio con mayor número de zorros y jabalíes, valoró los músculos de predilección para 9 genotipos de Trichinella (entre ellos T. britovi, T. spiralis y T. pseudospiralis), concluyendo que en el zorro las especies encapsuladas se encontraban principalmente en lengua, extremidades y diafragma, y la no encapsulada (T. pseudospiralis) en el diafragma. Por lo tanto, los sitios de elección para el zorro incluyen los músculos flexores y extensores de la extremidad anterior (bíceps y tríceps braquiales) y la lengua. Webster (2005) elige estos músculos para extraer las larvas musculares en infecciones experimentales con Vulpes vulpes. Zimmer et al. (2008), coinciden con que los lugares de predilección de la larvas en los zorros infectados, tanto de forma natural como experimentalmente, son los músculos de la órbita, extremidad torácica y lengua para las especies de Figura 24. Porcentaje de las distintas combinaciones de músculos de zorro que componían las muestras analizadas para la detección de larvas de Trichinella spp. mediante digestión artificial. Resultados y discusión 135 Trichinella encapsuladas; mientras que la mayor densidad de larvas de la especie no encapsulada (T. pseudospiralis) se localizan en el diafragma por lo tanto, recomienda, a efectos prácticos, muestrear los músculos extensores de la parte distal de la extremidad torácica (m. extensor carpo radial) y los flexores de la parte proximal (m. bíceps braquial) como muestra preferente, pero también incluye lengua y masetero para completar los 10 g. Rafter et al. (2005) tomaron una muestra equitativa de lengua, masetero y extremidad torácica en zorros hasta completar 10 g para el aislamiento de T. spiralis (la mayoría cazados y, unos cuantos, atropellados), obteniendo cargas parasitarias medias de 10 a 20 larvas/g. La ICT recomienda, para carnívoros silvestres, tomar una muestra de 10 g de los músculos de la extremidades (ICT, 2006). En nuestro estudio, para el muestreo de los zorros hemos tomado los músculos de la porción distal de la extremidad torácica. En contadas ocasiones se muestreó la lengua para evitar dañar la piel del animal abatido o las extremidades torácicas, o si el destrozo del disparo lo requería. En las competiciones cinegéticas de Galicia con un número elevado de ejemplares a valorar, inspeccionar y muestrear, como en las que hemos participado, el muestreo de la musculatura de las extremidades (torácicas o pelvianas) resulta más sencillo y rápido y, además, compatible con el aprovechamiento peletero de los zorros abatidos (la piel de las extremidades es la de menor valor e interés para esta industria). Sin embargo, obtener una muestra de diafragma en condiciones de campo, resulta más laborioso, requiere incidir la cavidad abdominal y, por tanto, provoca que se derrame mucha más sangre, por lo que no lo recomendamos. En nuestro estudio, la mayoría de los zorros fueron abatidos varias horas antes de llegar al puesto de control veterinario, por lo que ya se había instaurado el rigor mortis; en estas condiciones, para conseguir abrir la boca y muestrear la lengua se debe aplicar una fuerza considerable haciendo palanca. En resumen, los músculos de las porciones distales de las extremidades, además de ser los recomendados por organismos internacionales e investigadores, resultan los más idóneos para las condiciones de campo en que trabajamos. En un país como Dinamarca, con una importante producción porcina y ausencia de casos positivos en cerdos y humanos desde hace décadas, y muy interesado comercialmente en considerarse libre de triquinelosis, la monitorización de la fauna silvestre es un punto clave para obtener esta categoría. Dado que en los zorros estudiados en este país la prevalencia fue muy baja (<0,001%), la recomendación para futuros trabajos epidemiológicos propone aumentar la cantidad de muestra (>20 g) para incrementar la sensibilidad de la digestión artificial (Enemark et al., 2000), tal como hemos realizado en nuestra tesis doctoral. 5.2.3. SEXO Y GRUPO DE EDAD DE LOS ZORROS MUESTREADOS En la Tabla 26 se indica la prevalencia que ha obtenido Trichinella spp. en función del sexo y la categoría de edad de los 1.196 zorros muestreados. Tabla 26. Prevalencia de Trichinella spp. en los zorros, en función del sexo y grupo de edad de los ejemplares analizados. n% zorros Positivos Prevalencia (%) SEXO Hembra 520 43,48 5 0,962 Macho 676 56,52 4 0,592 EDAD Jóvenes 421 35,20 2 0,475 Adulto 599 50,08 3 0,501 Geronte 176 14,72 4 2,273 Total 1.196 100 9 0,753 Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 136 En nuestro estudio, el número de machos (56,52%) es ligeramente superior al de las hembras (43,48%). En el libro O raposo en Galicia (Fidalgo et al., 2009), disponemos de la última referencia publicada sobre la dinámica poblacional de esta especie, encontrando que estas proporciones entre sexos fueron muy similares: con un 50,18% de hembras frente a un 49,82% de machos (estudio que analizó los datos de 843 zorros de toda Galicia). Suponemos que este mayor porcentaje se debe a la mayor movilidad de los machos dentro de los territorios, bien sea porque la época de caza es anterior y muy próxima a la época de celo o por su propio comportamiento territorial. Esta mayor movilidad propicia que sean más fácilmente abatibles (rastros más evidentes o recientes, visitan zonas más desprotegidas, etc.). Las mismas proporciones de machos y hembras (56% y 44% respectivamente) se describen en un reciente trabajo sobre helmintos estudiados en 399 zorros de casi todo el territorio español, aunque en él no se hace referencia a Trichinella spp. (Segovia et al., 2004). En cuanto a la determinación de la edad de los zorros de nuestro estudio, es una información bastante precisa y fiable, puesto que fue realizada por veterinarios de nuestro grupo de investigación durante la realización de la necropsia y toma de muestras de los animales. Además, se dispuso de distintos trabajos científicos anteriores que establecen la edad de los zorros en función del desarrollo corporal y del desgaste de las piezas dentales, principalmente de los incisivos. La mayoría de los autores e instituciones (como la OIE) toman como referencia los criterios establecidos por Giraudoux et al. (2001), que también nos han servido de guía en esta tesis doctoral. En nuestro estudio no se han incluido cachorros, ya que ni son objeto de caza ni los CRFS nos aportaron ejemplares (ingresan pocas crías, normalmente por orfandad, y suelen sacarse adelante con éxito en los centros). Dada la considerable cantidad de gerontes muestreados, para realizar el estudio estadístico se ha considerado como un grupo independiente de los adultos. En los grupos de edad predominan claramente los zorros adultos (50,08%) sobre los jóvenes (35,2%) y gerontes (14,72%). El predominio de los adultos se puede explicar porque esta especie alcanza muy rápidamente la madurez sexual (antes del año de vida ya está en plenas condiciones de reproducirse) y, además, es relativamente longeva en hábitats que les proporcionan unas condiciones favorables de alimentación. Un dato que apoya la mayor probabilidad de que los zorros lleguen a ser más longevos en el medio natural que otros cánidos silvestres es que, en nuestro trabajo, los zorros gerontes supusieron el 14,72% de la población muestreada, mientras que en el caso de los lobos estudiados en esta tesis doctoral fue del 1%. Si comparamos los resultados con el estudio realizado por nuestro equipo anteriormente en Galicia, los resultados son bastante similares: 39,9% jóvenes, 45,2% adultos y un 14,9% corresponde a los gerontes, lo que refuerza la idea de que la población vulpina se mantiene estable y casi constante a lo largo del tiempo. En otras zonas de la Península Ibérica estas proporciones varían enormemente, posiblemente debido a la presión cinegética a la que se vea sometido el zorro en cada zona concreta, a la mortandad debida a diversos agentes infectocontagiosos como la sarna sarcóptica, o la disponibilidad trófica propias de cada zona; de hecho, cuanto mayor es la presión cinegética, se incrementa el número de juveniles y disminuye el de gerontes. No se debe olvidar que Galicia es uno de los territorios de la Península Ibérica de mayor densidad de población invernal de zorro, con 2,71 ejemplares/km2 según la última estimación realizada entre los años 2006 y 2008 (Fidalgo et al., 2009). En los pocos estudios que desglosan pormenorizadamente los grupos de edad de los animales analizados, Di Cerbo et al. (2008) encontraron que, de una muestra de 172 zorros abatidos en el noreste de Italia, el 67,2% eran adultos, el 24,2% juveniles y un 8,6% crías. Si lo comparamos con los ejemplares analizados en nuestro estudio, y con la diferencia de que en nuestro trabajo no hemos examinado cachorros, la distribución en grupos de edad es muy similar. Existe otro estudio realizado en Noruega en el que se analizó la presencia de Trichinella en una muestra de zorros compuesta por una cantidad Resultados y discusión 137 considerablemente mayor de machos (60,6%) que de hembras (39,4%), así como una diferencia más pronunciada que la nuestra entre los adultos (61,3%) y los jóvenes (38,7) (Davidson et al., 2006). En cuanto a la información disponible en la Península Ibérica, varios grupos de investigación han realizado trabajos en los que el área de estudio abarca desde varias comunidades autónomas hasta, en otros casos, zonas muy concreta de una provincia. Destaca por su elevado tamaño muestral el estudio de López Olvera et al. (2011) que incluyó el muestreo de 1.319 zorros de distintas comarcas de toda Cataluña abatidos durante un periodo de 10 años (1998-2007), detectando una baja prevalencia de Trichinella spp., pero sin incluir los datos referentes al sexo o grupo de edad de los animales, de manera que no podemos comparar las características del muestreo que realizaron con el de nuestro estudio. Por último, cabe destacar un estudio más reciente realizado por Gerrikagoitia (2010) en el País Vasco, abarcando 10 especies de mamíferos carnívoros silvestres, e incluyó la necropsia y estudio de Trichinella en 56 zorros (abatidos en la temporada de caza o procedentes de centros de recuperación), de los que desconocemos los datos de sexo y edad concretos para cada una de las especies. Fonseca-Salamanca et al. (2009) realizaron un estudio comparativo en distintas especies silvestres y cerdo doméstico de la prevalencia de las especies Trichinella en Castilla y León (en el periodo comprendido entre 1995-2005) y La Rioja (2001-2003), en donde se describe el aislamiento de larvas en 13 zorros de Castilla y León y en 3 de La Rioja, sin que dispongamos de más información acerca del sexo y edad de los animales muestreados. En Extremadura, zona de alta prevalencia de triquinelosis en jabalí, Pérez-Martín et al. (2000) realizaron el estudio de la triquinelosis selvática en ambas especies conjuntamente durante el periodo de 1985-1997, donde se analizaron 227 zorros, aunque no se tuvieron en cuenta el sexo y la categoría de edad de los animales examinados. Criado-Fornelio et al. (2000) estudiaron la prevalencia de distintos agentes parasitarios en tres valles de la provincia de Guadalajara en un total de 67 zorros procedentes de actividades cinegéticas, sin que tampoco se aporte datos sobre el sexo o edad, pero destaca la existencia de marcadas diferencias entre las tres zonas geográficas respecto al aislamiento de Trichinella. En el trabajo de Gortázar et al. (1998) se realizó el estudio de presencia de helmintos en zorros en dos tipos de hábitats diferentes del Valle del Ebro, abarcando un lote de 84 animales en donde se obtuvo una prevalencia para Trichinella spp. de 1,2% mediante la técnica de compresión en placa. Aunque se dispone de información sobre aislamientos de Trichinella en zorros de otras áreas de España, se trata de la descripción de casos positivos aislados sin que se acompañen de otra información epidemiológica de interés (sí se tendrán en cuenta a la hora de tratar el apartado de prevalencia). 5.2.4. PREVALENCIA, ESPECIES DE Trichinella AISLADAS Y CARGA PARASITARIA Como se puede apreciar en la Tabla 27, se han aislado larvas de Trichinella en 9 zorros de los 1.196 analizados. En siete de ellos se pudo llegar a identificar la especie involucrada mediante una técnica Multiplex-PCR según el protocolo desarrollado por Pozio y La Rosa (2003), correspondiendo en todos los zorros a T. britovi. Lamentablemente, en dos de los zorros en los que se aislaron larvas I de Trichinella spp. mediante digestión artificial, no se pudo llegar a identificar molecularmente la especie, debido posiblemente al deterioro de las larvas durante el proceso de la extracción o durante la conservación de las muestras antes de su digestión (Franssen et al., 2014 ). En los zorros positivos a Trichinella spp., el número de larvas por gramo fue inferior al detectado en los jabalíes positivos de nuestro estudio, estando comprendido entre 1 y 12 LPG. Llama la atención que las mayores cargas parasitarias se detectaron en animales gerontes (entre 7-12 LPG). Uno de los escasos estudios en los que se describe la carga parasitaria de Trichinella spp. en zorros es el realizado en Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 144 En el muestreo realizado predomina el número de ejemplares procedentes de las provincias de Lugo y A Coruña, una menor cantidad de Pontevedra y un número muy escaso de la provincia de Ourense. En los estudios sobre los censos de manadas realizados por el grupo de trabajo de Luis Llaneza para la Xunta de Galicia, se sugiere que la mayor densidad de lobos se registra en la provincia de Pontevedra (2,97-4,38 individuos/km2), seguida de Ourense, Lugo y A Coruña respectivamente (Decreto 297/2008, publicado en DOG nº 13, del 20 de enero de 2009). Sin embargo, la obtención de muestras para esta tesis doctoral fue muy superior en la provincia de Lugo. Una posible explicación a esta paradoja es que en Lugo hay una cantidad considerable de lobos repartida en una gran superficie (puesto que es la mayor provincia de Galicia), y aunque la densidad sea menor que en otras provincias la población total es mayor. A modo de ejemplo ilustrativo, en el ayuntamiento de Lugo y a escasos 10 km de la capital lucense se han recogido lobos atropellados, incluidos en esta tesis doctoral. La escasez de muestreo en Ourense se debe más a la particular idiosincrasia de su administración y a las trabas burocráticas relacionadas con el funcionamiento de la administración que a la escasez de población lobuna, tal como reflejan los datos de campo. Figura 27. Mapa de Galicia en el que se indican los ayuntamientos donde se obtuvieron los lobos analizados, así como los ayuntamientos en los que se detectaron ejemplares parasitados por Trichinella spp. Resultados y discusión 145 En el muestreo realizado predomina el número de ejemplares procedentes de las provincias de Lugo y A Coruña, una menor cantidad de Pontevedra y un número muy escaso de la provincia de Ourense. En los estudios sobre los censos de manadas realizados por el grupo de trabajo de Luis Llaneza para la Xunta de Galicia, se sugiere que la mayor densidad de lobos se registra en la provincia de Pontevedra (2,97-4,38 individuos/km2), seguida de Ourense, Lugo y A Coruña respectivamente (Decreto 297/2008, publicado en DOG nº 13, del 20 de enero de 2009). Sin embargo, la obtención de muestras para esta tesis doctoral fue muy superior en la provincia de Lugo. Una posible explicación a esta paradoja es que en Lugo hay una cantidad considerable de lobos repartida en una gran superficie (puesto que es la mayor provincia de Galicia), y aunque la densidad sea menor que en otras provincias la población total es mayor. A modo de ejemplo ilustrativo, en el ayuntamiento de Lugo y a escasos 10 km de la capital lucense se han recogido lobos atropellados, incluidos en esta tesis doctoral. La escasez de muestreo en Ourense se debe más a la particular idiosincrasia de su administración y a las trabas burocráticas relacionadas con el funcionamiento de la administración que a la escasez de población lobuna, tal como reflejan los datos de campo. Figura 27. Mapa de Galicia en el que se indican los ayuntamientos donde se obtuvieron los lobos analizados, así como los ayuntamientos en los que se detectaron ejemplares parasitados por Trichinella spp. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 146 La distribución geográfica del muestreo se corresponde, en líneas generales, con la estimación de abundancia de manadas de lobos en las provincias gallegas en los últimos años, especialmente en las provincias de A Coruña, Lugo y Pontevedra, quedando más escaso en algunas comarcas orensanas. Si comparamos la figura 24 de la distribución del lobo y de la localización de las manadas documentadas oficialmente en Galicia con el mapa de muestreo que hemos realizado en el presente estudio (figura 27) se observa claramente la coincidencia de nuestro muestreo por ayuntamientos y la distribución de las manadas. En España se han publicado muy pocos trabajos que indiquen de forma detallada las características del colectivo de lobos que se incluyeron en dichos estudios, en lo referente al sexo, categoría de edad o área de procedencia concreta, con la excepción del estudio realizado por Segovia et al. (2001) que incluyó el análisis de 47 lobos del noroeste español: 12 ejemplares procedentes de Galicia, 29 de Asturias, 2 de Zamora y 3 de Valladolid. Resulta interesante que, al igual que en nuestro trabajo, la provincia que aportó mayor número de animales fue Lugo seguida de A Coruña; y del mismo modo, todos los ejemplares procedieron de los centros de recuperación. También compartimos el lugar de muestreo en 3 ayuntamientos: Fonsagrada, Pol y Zas. En este estudio la proporción de hembras (7/12) fue mayor que la de machos (5/12) mientras que el porcentaje de lobos adultos muestreados (83,3%) fue muy superior al de inmaduros (17%). En ningún caso las diferencias resultaron estadísticamente significativas. ORIGEN DE LOS ANIMALES. A diferencia de las especies anteriores (jabalí y zorro), con aprovechamiento cinegético intenso en prácticamente todo el territorio galaico, los ejemplares de lobo procedieron de accidentes de tráfico, traumatismos, caza ilegal o animales enfermos que ingresaron vivos o muertos en los 4 centros de recuperación de Galicia. Por lo tanto, el muestreo no se pudo planificar de ninguna manera, teniendo que ajustarse a las localizaciones, fechas y circunstancias dadas (entre ellos, permisos administrativos). El número de ejemplares disponibles anualmente es relativamente bajo (una media de 10 lobos), por lo que suele ser necesario muestrear durante varios años, como en nuestro caso y la mayor parte de los trabajos publicados. En aquellos países, donde el lobo es una especie que se caza sin las restricciones de Galicia, las posibilidades de muestreo se incrementan enormemente, pudiendo acortar el periodo de estudio, como ocurrió en un trabajo sobre la prevalencia de Trichinella spp. realizado en la parte europea de Rusia (Pozio, Casulli et al., 2001) donde analizaron 82 lobos cazados en 2 temporadas de caza. En general son pocos los estudios publicados con más de un centenar de lobos. De hecho, el estudio realizado con el mayor número de lobos en Europa incluyó un total de 116 animales procedentes de 3 países de los Balcanes (Serbia, Macedonia y Bosnia-Herzegovina), muestreando lobos que fueron cazados durante 8 años (2006-2013) (Teodorović et al., 2014). Ligeramente por encima de la centena, exactamente 102 lobos, se encuentra un reciente trabajo en el que fueron analizados, junto con otros carnívoros silvestres en Finlandia durante un periodo de 7 años, siendo en este país nórdico una especie cinegética (Airas et al., 2010); o los 100 lobos en Serbia (Zivijinovic et al., 2013). Algunos trabajos cuentan con un número inferior a la centena pero también considerable, como el estudio realizado con 82 lobos abatidos en cacerías de Rusia entre 1998 y 2000 (Pozio, Casulli et al., 2001), donde se obtuvo la mayor prevalencia mundial de Trichinella spp. en este carnívoro silvestre; o los 80 ejemplares procedentes de Eslovaquia entre 2005 y 2006 (Hurnikova et al., 2007). Salvo estas excepciones, la mayoría de los estudios, que suelen incluir además del lobo otras especies de mamíferos carnívoros (como zorro, lince, perro mapache, mustélidos, etc.), no pasan de la treintena de ejemplares. Resultados y discusión 147 5.3.2. MÚSCULOS MUESTREADOS Y PESO DE LA MUESTRA Para nuestro estudio hemos analizado, como mínimo, muestras de 20 g procedentes de los músculos de las extremidades torácicas, diafragma y maseteros, en diferentes combinaciones, como se puede ver en la Figura 28. Se puede comprobar que el 78% de las muestras de lobo estaban constituidas por musculatura de la extremidad torácica y del diafragma, y cuando no fue posible se recurrió a una mezcla de diafragma y maseteros (18% de las muestras).La ICT (Gamble et al., 2000), para muestrear carnívoros silvestres, recomiendan tomar 10 gramos de los “músculos de las patas”, preferiblemente los del antebrazo, basados en la evidencias de la mayor concentración de larvas en infecciones experimentales y naturales estudiadas por Kapel et al. (1994) en zorros procedentes de granjas de peletería. Sin embargo, estos estudios pormenorizados no se han podido realizar en lobos, por lo que se ha extrapolado del carnívoro silvestre más cercano y estudiado, el zorro. Si consultamos la bibliografía publicada hasta el presente, comprobamos que la mayoría de los autores recogen muestras de los músculos del diafragma, masetero y/o extremidades (Airas et al., 2010) en cantidades variables entre 10 y 50 g. En concreto, Teodorović et al. (2014) tomaron 50 g únicamente de la musculatura de la base de la lengua porque en la mayoría de los lobos solo estaba disponible la cabeza (trofeo), a pesar de lo cual la prevalencia descrita fue muy alta (46,5%), aislando una media de 11 larvas/g de T. britovi. En el estudio realizado por Bragade et al. (2009) también se emplearon 50 g de los músculos diafragmáticos, obteniendo una prevalencia muy elevada (69,7%) en Letonia, que está considerada como una zona endémica. Y, en Croacia, recientemente se realizó un estudio en el que Beck R, Beck A, Kusak et al. (2009) tomaron una muestra de 10 g de los músculos tibial craneal y de los pilares diafragma, encontrando una prevalencia elevada (31%) propia de una zona endémica como es Croacia, con una media de 7,6 LPG. Figura 28. Porcentaje de las distintas combinaciones de músculos de lobo que componían las muestras analizadas para la detección de larvas de Trichinella spp. mediante digestión artificial. Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 148 5.3.3. SEXO Y EDAD DE LOS LOBOS MUESTREADOS En la tabla 29 se indica la prevalencia que hemos hallado en los 100 lobos analizados, detallada en función del sexo y categoría de edad. Además, se indican las especies de Trichinella que fueron detectadas mediante la técnica de multiplex-PCR. Tabla 29. Prevalencia de Trichinella spp. en los lobos de Galicia analizados, en función del sexo y grupo de edad de los ejemplares. n % lobos Positivos Prevalencia (%) SEXO Hembra 50 50 2 4 Macho 50 50 1 2 EDAD Jóvenes 43 43 0 0 Adulto 57 57 3 5,263 Total 100 100 3 3 En nuestro lote de los lobos examinados, el número de machos y hembras fue exactamente el mismo (50% de cada uno). En los pocos trabajos consultados en los que se indica el sexo de los lobos analizados, que especifican este parámetro, suelen predominar los machos, como en el artículo de Teodorović et al. (2014), posiblemente influenciado porque fueron abatidos por el trofeo cinegético (cabeza y piel). Sin embargo, Bagrade et al. (2009) trabajaron con un lote de lobos obtenidos de actividades cinegéticas desarrolladas en Letonia, donde la cantidad de hembras analizada fue más del doble que los machos (24 vs 10 ejemplares). La edad de los lobos estudiados es otro de los datos que no suele ser incluido en la información aportada en la bibliografía consultada. En nuestro caso, al haber realizado la necropsia y toma de muestras los miembros del equipo de investigación, la estimación de la edad de los lobos pudo realizarse siguiendo en todos los ejemplares los mismos criterios y, por tanto, con bastante precisión. Para establecer la categoría de edad, se siguieron las recomendaciones establecidas por Gipson et al. (2000) referentes a la erupción de los dientes y el patrón de desgaste dentario, lo que permite diferenciar sin confusión los individuos de menos de 2,5 años de edad (pertenecientes a la categoría de jóvenes en nuestro estudio). Aunque se analizó un mayor número de adultos que jóvenes, esta diferencia no resultó estadísticamente significativa. Para facilitar el estudio estadístico, dentro del grupo de los jóvenes hemos incluidos los cachorros mayores de 3 meses por contar ya con alimentación a base de presas (incluyendo ratas y ratones que les resultan más asequibles a sus habilidades predatorias y jerarquía en la manada), carroña o la carne regurgitada por los adultos para complementar su alimentación láctea. En el grupo de edad de los adultos se han incluido un reducido número de lobos gerontes. En zonas endémicas como Croacia, se realizó un estudio en el que se comprobó que la prevalencia de Trichinella spp. era muy elevada (31%); además, lo llamativo es que encontraron un lobo parasitado con solo 6 meses de edad, atribuido a que la organización social de esta especie obliga a los jóvenes a tener que recurrir a las peores fuentes de alimentación, como restos de alimentación (basura) y roedores (Beck R, Beck A, Kusak et al., 2009). Otro trabajo realizado en Letonia, que también es un país de alta prevalencia de triquinelosis en el lobo (69,7%), incluyó el análisis de cachorros desde los 4 meses hasta adultos de 7 años de edad (Bagrade et al., 2009), con un claro predominio de los lobos adultos (62%) frente a los jóvenes (38%). Resultados y discusión 149 5.3.4. PREVALENCIA, ESPECIES DE Trichinella spp. AISLADAS Y CARGA PARASITARIA En la Tabla 30 aparecen reflejados los datos de cada uno de los tres ejemplares de lobo en los que se aislaron larvas de Trichinella spp., así como la especie asilada y la carga parasitaria. Tabla 30. Carga parasitaria encontrada en los tres lobos que resultaron positivos a Trichinella spp. (LPG= larvas por gramo). Hospedador Año Provincia Sexo Edad Especie aislada Nº larvas Lobo 2008 Pontevedra M A T. britovi + T. spiralis 5 Lobo 2009 Lugo HAT. britovi 5 Lobo 2009 A Coruña HAT. spiralis 2 H: hembra; M: macho; A: adulto En nuestro estudio la prevalencia de Trichinella en lobo, con un valor del 3%, fue la más elevada de todas las especies silvestres estudiadas; aun así, la prevalencia se puede considerar moderada si la comparamos con otros estudios realizados en lobos de Europa. Además fue el único carnívoro silvestre de nuestro estudio donde se han aislado las dos especies de Trichinella (T. britovi y T. spiralis) más habituales de la Península Ibérica y, por lo que se comprueba, presentes en Galicia. El lobo ya aparece en los listado de especies silvestres hospedadoras en las que se ha aislado T. spiralis y T. britovi recopilado en el Índice-Catálogo de Zooparásitos Ibéricos (Cordero del Campillo, 1994). Sin embargo, que tengamos conocimiento, nuestro estudio es el primero que demuestra la infección mixta en un mismo lobo de la Península Ibérica. Las coinfecciones sugieren que los animales de vida libre están repetidamente expuestos a la infección, sufriendo reinfecciones, debido a que los animales inmunocompetentes pueden sufrir reinfecciones con especies diferentes de Trichinella (Kolod-ziej-Sobocinska et al., 2007). Distintos autores han sugerido que las infecciones mixtas de Trichinella suelen ser detectadas cuando se ha examinado un gran número de animales de una región en la que conviven dos o más especies (Pozio, 2000; Oivanen et al., 2002). Por esta razón, en nuestro estudio suponíamos que, de aparecer infecciones mixtas, éstas se detectarían en zorros, puesto que el número de estos animales ha sido muy superior al de los lobos examinados. No obstante, el hecho de que el lobo esté situado en lo alto de la cadena trófica, lo convierte en un hospedador ideal para acumular larvas de Trichinella spp. (Beck R, Beck A, Kusak et al., 2009). Por ello, a pesar de haber analizado menos lobos, hemos podido detectar un caso de coinfección en esta especie. En este sentido, Pozio (1998) indica que el zorro es el principal reservorio silvestre de Trichinella spp. en Europa, siendo la especie indicadora recomendada para estudiar la presencia del parásito en su ciclo selvático y periurbano. En el caso del lobo, este mismo autor indica que, a pesar de que en el caso del lobo se trata de un hospedador apropiado, su baja densidad lo hace inadecuado como especie indicadora y, además, hace que su papel epidemiológico sea secundario en el mantenimiento del ciclo del parásito. Sin embargo, en nuestra opinión, nuestros resultados indican que, a pesar de que el lobo es menos abundante que el zorro, su mayor capacidad depredadora lo convierten en un superpredador que quizá tenga un papel más destacado que el zorro como mantenedor de la biomasa de Trichinella spp. en el medio natural. Prueba de ello es que, como decimos, el único caso de parasitación mixta se ha dado en un lobo, y no en los zorros muestreados. El aislamiento de T. britovi en Lugo, es indicativo de que se trata del típico ciclo selvático de Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 150 Triquinella, ya que Fonsagrada es un ayuntamiento muy extenso, de los más montañosos de la provincia lucense, con una baja densidad humana, relativamente cercano a la Reserva Natural de Ancares y que cuenta con una gran riqueza faunística y cinegética (corzo, jabalí, zorro, etc.). Desde siempre se ha constatado la presencia de lobo, se ha cazado (hasta su protección) y actualmente se mantienen manadas estables. Por tanto, en esta zona es comprensible que se mantenga el ciclo selvático de T. britovi. El ejemplar positivo a T. spiralis de la provincia de A Coruña, en cambio, se localizó en Vimianzo, que es una zona de menor desarrollo económico, con pequeñas explotaciones ganaderas cuya producción es para el autoconsumo y casi subsistencia, habiendo ganado de monte (equino y vacuno) que ha contribuido a perpetuar la presencia continuada de manadas de lobos. El caso de lobo positivo, con infección mixta de T. spiralis y T. britovi en Pontevedra se aisló en el ayuntamiento de Silleda, de gran riqueza ganadera y agrícola, y una de las comarcas de mayor densidad de explotaciones porcinas de Galicia desde hace muchos años. Sin poder realizar ninguna afirmación concluyente, al menos podemos decir que la localización geográfica de los aislamientos en lobo encajan con el perfil epidemiológico que caracteriza al ciclo selvático y al ciclo sinantrópico (Beck R, Beck A, Kusak et al., 2009). En concreto, la especie autóctona y propia del ciclo selvático, T britovi, se localiza en el territorio más “agreste” y menos humanizado, mientras que T. spiralis se mantiene en zonas más pobladas, humanizadas y con explotaciones de porcino, ya sean de producción intensiva o de tipo familiar. Son varios los autores que indican que, para que se instaure el ciclo de T. spiralis en un entorno natural donde predominan las especies silvestres, es necesario que exista una fuente sinantrópica, y que casi siempre se origina en la presencia de cerdos domésticos en dicho entorno selvático (Beck R, Beck A, Kusak et al., 2009); sin embargo, no es necesario que se mantenga en el tiempo la presencia del hospedador doméstico para que dicho ciclo se perpetúe. Esto ha quedado corroborado en un estudio recientemente realizado en Finlandia, donde se aisló T. spiralis en zorros de Laponia donde nunca existieron explotaciones porcinas, indicando con ello que T. spiralis puede existir perfectamente en el ciclo selvático sin fuentes externas procedentes de fauna sinantrópica ni ganado porcino (Airas et al., 2010), como puede también haber ocurrido en el caso del lobo de nuestro estudio que resultó positivo a ambas especies de Trichinella. Desde que se aisló en 1976 por primera vez T. britovi en un lobo de Galicia (Martínez et al., 2005), se tiene constancia de que en la fauna silvestre circulan dos especies diferentes, morfológicamente indistinguibles y aisladas reproductivamente: T. britovi, la especie autóctona, y T. spiralis, que fue introducida probablemente en Europa desde Asia durante la Edad Media. La ausencia en Galicia de aislamientos en porcino y brotes en humanos desde hace décadas parece contrastar con los aislamientos de T. spiralis, sola o en una infección mixtas, en dos de los lobos y la ausencia de esta especie en el jabalí. La explicación más plausible es que T. spiralis, hace años, procedente de cerdos domésticos, se ha transmitido a la fauna silvestre a través de especies sinantrópicas (ratas, perro, gato, etc.), el consumo de cadáveres no enterrados de las explotaciones, restos de comida y basura no tratada, lo que posiblemente sirvió de fuente de infección para carnívoros u omnívoros silvestres (zorro y jabalí principalmente y, lobo en menor medida). Posiblemente la tendencia natural es que la biomasa de T. spiralis en Galicia desaparezca paulatinamente con el paso del tiempo, pero en la actualidad todavía se mantiene de forma residual en el lobo por sus hábitos tróficos, su longevidad y su posición dominante en la cadena trófica. Es evidente que es preciso seguir monitorizando la fauna silvestre para obtener datos con que sustentar esta hipótesis. Posiblemente no sea una casualidad que los ayuntamientos donde se han encontrado los 3 lobos positivos a Trichinella presentasen alta densidad de población (>2,29 lobos/100 km2), según las estimaciones publicadas en el Plan de gestión del lobo de la Consellería de Medio Ambiente e Resultados y discusión 151 Desenvolvemento Sostible de la Xunta de Galicia (Decreto 297/2008, publicado en DOG nº 13, del 20 de enero de 2009). De nuevo esta tendencia carece de significación estadística dado que se trata solo de 3 aislamientos, y serían necesarios muchos más para poder establecer una correlación fuerte. La prevalencia de Trichinella spp. en el lobo varía enormemente según se trate de zonas endémicas o no. Los mayores valores de prevalencia para esta infección se han registrado en Rusia, con un sorprendente 97,5% de los ejemplares cazados parasitados (en este caso la especie aislada fue de Trichinella nativa) (Pozio, Casulli et al., 2001); el 69,7% en Letonia (Bragade et al., 2009); el 31% en Croacia (Beck R, Beck A, Kusak et al., 2009) y Rumanía (Blaga et al., 2009); o el 18,7% de Eslovaquia (Hurnikova et al., 2007), por citar algunos de los estudios en los que se han descrito las prevalencias más altas de Europa. Para mayor detalle, ver la Tabla 8 del apartado de “Revisión bibliográfica”, donde se aprecian estos porcentajes tan dispares. Por su especial interés para comparar nuestros resultados, nos centraremos en los escasos estudios de prevalencia en España y Portugal. A pesar de que oficialmente en nuestro país T. britovi se aisló por primera vez en 1976 en un lobo de Galicia (capturado en el ayuntamiento de Curtis, A Coruña) (Martínez et al., 2005), se han realizado muy pocas investigaciones epidemiológicas en esta especie de la Península Ibérica, motivado, entre otras causas, por la escasez de ejemplares disponibles para su estudio o la ausencia de población en gran parte del territorio peninsular. En el trabajo más completo que se ha realizado sobre Trichinella en lobos de España, Segovia et al. (2001) estudiaron los helmintos en 47 lobos, que procedían de Galicia (n = 12), Asturias (n = 29) y Castilla y León (Valladolid y Zamora, n = 6). Obtuvieron una prevalencia media de 12,8%, pero resulta llamativo que en Galicia no se encontró ningún lobo positivo a la parasitación, si bien es cierto que el número de ejemplares fue bastante limitado. De los 6 lobos en los que se aislaron larvas, cinco correspondían a Asturias y uno a Castilla y León. Solo en un lobo se pudo identificar las larvas como T. britovi, mientras que en los restantes no fue posible determinar la especie debido al daño atribuido al largo periodo de congelación. En todos los casos se realizó digestión a partir de músculo del diafragma. Aunque la población estudiada fue reducida, Segovia et al. (2001) no encontraron diferencias estadísticamente significativas en la prevalencia de Trichinella entre los distintos grupos de edad, sexo, origen o momento de la muerte (año y estación). En este mismo estudio se indica que en Asturias la prevalencia es mayor en los ejemplares adultos (19%) que en los jóvenes (12,5%). También se observó una mayor prevalencia en las hembras asturianas (18,8%) frente a los machos (15,4%). En un trabajo posterior, Fonseca-Salamanca et al. (2009) realizaron un estudio comparativo de la prevalencia de las especies de Trichinella en Castilla y León (en el periodo comprendido entre 1995- 2005) y La Rioja (2001-2003) en distintos hospedadores silvestres y cerdo doméstico, en donde se describe el aislamiento de larvas en 4 lobos de Castilla y León. Predominó claramente el aislamientos de larvas de T. britovi (75% de los casos) frente a T. spiralis (25%). Para finalizar, en el trabajo de tesis doctoral de Gerrikagoitia (2010), en el País Vasco se realizó la necropsia a 3 lobos (2 abatidos en acciones cinegéticas), y el posterior estudio de Trichinella, con resultado negativo. Por lo que respecta a los estudios realizados en Portugal, solo se ha registrado un aislamiento de larvas de Trichinella (sin determinar la especie) en un lobo en 1974 (Lopes et al., 2015). La presencia de infecciones mixtas están descritas en numerosos trabajos, sugiriendo que la fauna silvestre está expuesta a repetidas infecciones, y que los animales pueden sufrir reinfecciones con distintas especies de Trichinella (Hurniková y Dubinsky, 2009). Como ya hemos indicado, en el presente estudio se ha detectado T. spiralis solo en dos lobos, uno de ellos con infección mixta con T. britovi, lo que es indicativo de que, en algún momento, ha habido un contacto entre animales de entornos Estudio de la triquinelosis en la fauna silvestre del noroeste español 152 sinantrópicos y especies carnívoras silvestres. Queda demostrado, además, que el lobo desempeña un papel epidemiológico en el mantenimiento y dispersión de las dos especies de Trichinella descritas en la Península Ibérica. Por ello, este hospedador debe ser tenido en cuenta como un posible nexo de unión entre el ciclo selvático y el sinantrópico que presenta el parásito en el noroeste de la Península Ibérica. En aquellos estudios epidemiológicos que incluyen zorros y lobos, aunque el número de zorros analizados siempre es muy superior al de lobos, suelen encontrar prevalencias de Trichinella spp. mayores en el lobo que en el zorro. Así, Zivojinovic et al. (2013) encuentran que los tres lobos que analizaron estaban parasitados por el nematodo, lo que es un indicio de que la prevalencia de Trichinella spp. en la población de lobos debe de ser muy elevada, en tanto que en los zorros la prevalencia fue del 12,3%. En distintos estudios retrospectivos de Eslovaquia, la prevalencia en el lobo siempre es claramente superior a la del zorro, dependiendo de la zona y periodo de estudio: 33,3% vs 27% o 20% vs 5,5% (Hurníková et al., 2007); en Suecia, en un 14,3% de los lobos se aislaron larvas frente a un 4,5% en los zorros (Pozio et al., 2004); y en Rusia la prevalencia en lobo (97%) fue el doble que en zorro (48,3%) (Pozio, Casulli et al., 2001). La suma de varios factores puede explicar que la prevalencia de la triquinelosis en Galicia sea mayor en el lobo que en el zorro. Una de las razones es que el lobo se encuentra en la cúspide de la cadena trófica (Pozio, 2001a), ya que en Galicia la presencia de osos es esporádica. Además, como ya hemos indicado con anterioridad, el lobo se considera una especie más longeva que el zorro, siendo la vida media de ambas especies de 20 y 15 años, respectivamente (Torres et al., 2006), lo que contribuye a que el lobo tenga más tiempo de vida que el zorro para ingerir más presas y carroña parasitadas por larvas de Trichinella spp. Esta mayor prevalencia de triquinelosis en lobo puede estar sustentada por el hecho de que las manadas de lobo son capaces de cazar la abundante población de jabalíes, constituyendo este ungulado una parte importante de su dieta durante todo el año, incrementando la posibilidad de ingestión de las larvas de Trichinella presentes en su carne. Que el lobo, como superpredador, sea capaz de matar jabalíes implica que la manada podrá consumir carne fresca, mientras que el zorro, para consumir carne en grandes cantidades, va a depender más del consumo de carroñas y de restos que hayan podido quedar en las zonas donde el lobo depreda. En este sentido, está demostrado que la transmisión de la triquinelosis a través de la carroña está muy condicionada por las condiciones climáticas, de manera que solo en las zonas con temperaturas moderadas y humedad alta se ve favorecida la supervivencia de las larvas de Trichinella en la carroña durante varios días (Pozio, 1998). Por lo tanto, esta puede ser otra de las razones por las que la prevalencia del parásito es mayor en el lobo que en el zorro, dado que el consumo de carne fresca, con larvas de Trichinella perfectamente infectivas, garantiza que el ciclo se pueda completar sin problemas, en tanto que la transmisión mediante carroña no siempre tiene éxito debido a la labilidad de las larvas frente a condiciones ambientales adversas. En el estudio realizado por Bagrade et al. (2009) en distintas regiones de Letonia, analizaron el contenido estomacal de lobos y observaron que las presas predominantes se componían de ungulados silvestres (cérvidos y jabalí), seguidos de un amplio abanico de mamíferos de tamaño medio y pequeño (perro doméstico, perro mapache, zorro, tejón, nutria y comadreja), así como de varios pequeños roedores e insectívoros. Esto refuerza la idea de que el lobo, como el carnívoro situado en la cúspide de la cadena trófica, se alimenta a base de distintas y variadas especies potencialmente hospedadoras de Trichinella, lo que contribuye a que este parásito alcance en el lobo la mayor prevalencia de las especies estudiadas. Por lo que respecta a la carga parasitaria de larvas de Trichinella spp. en musculatura, en un estudio realizado en Croacia con 67 lobos, Beck R, Beck A, Lucinger et al. (2009) encontraron que Resultados y discusión 153 estaba comprendida entre 0,3 y 45,9 LPG, con una media de 7,6 LPG en los lobos parasitados. En nuestro país, son muy escasos los estudios en los que se ha analizado la carga parasitaria de Trichinella spp. en lobos. El más destacado es el de Segovia et al. (2001), quienes en 47 lobos del noroeste de España, detectaron una intensidad media de parasitación de 2,4±2,2 LPG, que es algo inferior a la que hemos encontrado nosotros en los tres lobos parasitados de nuestro estudio. 5.3.5. FACTORES QUE PUEDEN AFECTAR A LA PREVALENCIA Sexo y prevalencia. En todos los estudios con un tamaño muestral adecuado, no han encontrado que existieran diferencias significativas de la prevalencia de Trichinella spp. entre ambos sexos. En nuestro estudio, se aislaron larvas predominantemente en hembras (2/3 lobos) más que en machos. Sin embargo, esta diferencia no se puede considerar que tenga significación estadística con una prevalencia tan baja del 3%.; para obtener resultados concluyentes es necesario ampliar considerablemente el número de lobos analizados y los positivos. No obstante, esta misma tendencia, con una mayor prevalencia (54,9%) pero no significativa en hembras, la han descrito Teodorović et al. (2014) en una zona endémica de triquinelosis como los Balcanes. En el único estudio que aporta datos completos de la población lobuna muestreada, la prevalencia es ligeramente mayor (pero no estadísticamente significativa) en las hembras (62,5%) que en los machos, aunque hay que tener en cuenta que solo se analizaron 24 hembras y 10 machos (Bagrade et al., 2009). Edad y prevalencia. En nuestro estudio, los 3 lobos infectados por Trichinella fueron adultos, pero al igual que ocurre con el sexo, solo lo podemos considerar una tendencia, fácilmente entendible ya que en una zona de baja prevalencia los animales presentan mayor probabilidad de adquirir las larvas a medida que trascurren los años y tienen, por tanto, más probabilidad de ingerir presas o carroña portadoras de larvas de Trichinella. Sin embargo, en las zonas endémicas de Europa parece ocurrir lo contrario. En Croacia, se observó una prevalencia mayor en los lobos jóvenes de 2 y 3 años de vida que en los adultos (con una probabilidad de infección 3,5 veces superior en los subadultos que en los adultos), pero sin que se pudiese considerar estadísticamente significativa (Beck, Beck, Kusak et al., 2009). Resultados similares se obtuvieron en Letonia, donde la prevalencia en lobos jóvenes (76,9%) fue más elevada que en adultos (65%), con la particularidad que este estudió incluyó 13 lobos inmaduros y 21 adultos (Bagrade et al., 2009). Estas diferencias pueden ser debidas al carácter dispersante de los lobos jóvenes que sobreviven con peores fuentes de alimentación, ya que a los jóvenes solitarios les resulta más difícil cazar presas por lo que deben recurrir al carroñeo. Otra razón es la propia estructura jerárquica de la manada, donde los jóvenes subordinados deben aprovechar fuentes alimenticias peores, como restos antrópicos, cadáveres de caza o capturar roedores (Beck, Beck, Kusak et al., 2009). 5.4. MUSTÉLIDOS Y PROCIÓNIDOS Casi la totalidad de los ejemplares empleados en esta tesis fueron cedidos por los CRFS de Galicia, bien porque son especies autóctonas protegidas por la ley, o porque dichos centros coordinan la recogida de individuos vivos o cadáveres de las especies exóticas invasoras atrapadas en las campañas de control de sus poblaciones. La única excepción fueron los 7 visones americanos recogidos en las islas Cíes en el control poblacional rutinario. Aunque las especies exóticas invasoras son especies susceptibles de aprovechamiento cinegético intenso, en todo el territorio galaico no hemos recibido