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A Terra: órgano del Centro Gallego, n. 5 (1920)

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lo; lol |0 l R EV 15 TAMENJVAL O rqáho del C etitro O Anco 1%) % O / >*& 'A % mmm. m, m . fcrnamdez *3 H / HILO COMETA ^ 5 ED 0 S 0 -BRILLANTE-FUERTE ^ SUPERIOR a TODOS IMPORTADORES : HERIBERTO MARTINEZ y C ía CORDOBA $ $ Aserradero y Garpintería existencia permanente ¿ de puertas U ventanas | J)epósito de JYladeras del País ___ ^ --------------- j francisco JNlsina y A ----- B°ulevard ffuzmán 23G-288 ___ A === __ QóftJahn — teléfono 2011 A ¡I A A A $ I A A A Almacén GRAN SURTIDO EN ARTÍCULOS DE: Almacén, Menage, Lozas, Cristales, Vinos extrangeros y del país Recomendamos a las personas de gusto delicado, nuestro Café “ El Campidoglio ,, — sabor — aroma — color ------------------- Rapidez y esmero en la entrega de mercaderías a domicilio--------------------- Ace I d al <S¿ Domínguez: Teléfono 2612 Córdoba F'erretería EL ARCA DE NOÉ JUAN P. 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O tra — Toda colaboración expontánea sobre temas regionales, merecerá nuestra especial acojida, pero la Dirección se reserva el derecho de publicarlas. No se devuelven los originales ni se mantendrá corres  pondencia con los interesados. o °»or 000 " 0 * 0000 0000 " 0 00000000 00 0 0 0 ' O cT o o o o v O O r\ ' OOOÓOOOOOOOOOOOOO o ooooooooooo oo° l 0 OOOOOOOOOOOOO o oOOOOC 0 OOOOC 0 000 0oo0 00 ) - o 0 o OOOOOOOOOOOOO O O o OOOOOOOOOOOOOOO q . C) o oo o 00 o O o o o o o O 00 O ©O O O Q. O 9 o§ o o o o o o O o o O O o Oo o O O F oto . «N ova G alicia » El inolvidable coro “ Aires da Terra ” ° P O Oo o oo o o o O o o O O o Oo o O O ,oOS > © O O O 00000000 0/1 o o 1 O O O Oo O O O O V » O O 0^0 oooooooooooogooo^ 0*0.900 o 0 0 °OOO o 8 ) O O O O O o o O O I 6 jabón “ Campana" ñ propósito óe un libro ¡Y dale con Galicia 1 La aparición de cierto libro, re  cientemente, ha dado motivo para que al censurar la conducta del autor, se dijera — queremos creer que con intención estudiada— que éste nació «en un rincón de Ga  licia», cuando sabido está que se trata de un joven andaluz. Es, pues, la despectiva afirma  ción lo que nos induce a escribir estas líneas, sin duda porque se ignora todo lo que se refiere a Galicia, desde su situación, geo  gráfica hasta su influencia (así como suena) en la vida nacional española. Sepa, por lo tanto, el señor que tal dijo que en un rincón de Ga  licia nació el bravo Méndez Núñez a cuyo valor la misma cró  nica americana no escatima sus elogios; en un rincón de Galicia vió la luz la insigne penalista, gloria de las ciencias jurídicas, Concepción Arenal; en un rincón de Galicia vino al mundo la gran Pardo Bazán, honra del sexo y señora del gay hablar; en un rin  cón de Galicia abrió los ojos a la vida el mirífico Valle Inclón; un rincón de Galicia fué la cuna del Padre Fe ijó, cuyo Teatro Crítico y defensa de la mujer valen por mucho más de lo que hoy se es  cribe; de un rincón de Galicia sa  lió Canaleias, el notable parlamen  tario y político moderno; en un rincón de Galicia asombró al mun  do la valerosa'María Pita; de rin  cones de Galicia son tantos hom  bres esclarecidos de eficaz acción política, científica, intelectual y so  cial, rincones de Galicia merecie  ron a la divina Rosalía, a la Dato Muñíais, a la Casanova, la actual escritora residente en Varsovia; rincones de Galicia se enorgulle  cen de ser la patria chica de un Pérez Lujín, de un Linares Rivas, vencedores en el campo de las bellas letras y del teatro; Galicia tiene los rincones de Pepito Arrió  la y de Manolo Quiroga, dos co losos del piano y del violín.... la psiquiatría guarda en un rincón de Galicia el manicomio de Con jo, cátedra de eminentes figuras ex  tranjeros que allí acuden para.... aprender; un rincón de Galicia encierra la inmortal universidad, donde los Fonseca, los Gil Caca  res y otros muchos son tenidos por autoridades en la rama cien  tífica que cultivaron y cultivan; a un rincón de Galicia le debemos a Monteros Ríos, el célebre cano  nista; al chispeante Luis Tabea  da; al ameno Julio Camba; al tier  no y contundente Curros Enriquez; al.... Pero, ¿a qué seguir, a la serie de los nombres indicados con visible desorden cronológico y tal cual iban acudiendo a la memo  ria, podríamos agregar otros y otros? ¡ « En un rincón de Galicia! ..» En cualquier rincón gallego en  contraría nuestros detractores por lo menos, un riachuelo lleno de peces....... castaños y frutales que, con aquella agua que fluye de doquiera, bastan para mantener a una persona. ... L eopoldo G onzález V ázquez Año 1920 o0oOOOQ®@®G)OOooo 00í Vinos Oporto v Jerez «Copa* 1 1 Apuntes de Lugo Hay que decirlo con ingenua fran  queza. De Lugo, aún se tiene formado, dentro y fuera de la región gallega, el concepto de que es un pueblo donde los adelantos materiales no rebasaron el ni  vel de aquellos tiempos, ya lejanos, en que su sede episcopal había sido en  cumbrada a la jerarquía da Metropoli  tana, quedando al mismo atraso redu  cidos los hábitos, costumbres y cultura de sus hijos. Y nada más distante de la realidad. La antigua « Lucus Angustí », céle  bre durante la dominación romana, he  roica cuando la invasión de los sue  vos, y los repetidos saqueos de las huestes sarracenas, altiva frente a la soberbia de los magnates de la Edadmedia, valerosa, en fin, en la epopeya de nuestra independencia y en los días luctuosos de la primera guerra civil, sólo conserva, como huellas inextingui  bles de su primitiva grandeza, la mura  lla de almenados torreones de que está rodeada, los restos de mosaico descu  biertos bajo el pavimento de la calle del Dr. Castro, y las galerías subterrá  neas que en el balneario denuncian la existencia de remotas termas. Del predominio que alcánzó más tar  de en el orden religioso, ofrecen a la contemplación del creyente y al estu  dio del arqueólogo, el raro privilegio de la exposición continua del Sacra  mento en la Catedral, temnlo cuya her  mosura encomian los inteligentes v en cuya fábrica vense marcados los diver  sos estilos de las épocas que transcu  rrieron durante su construcción, desde el ojival terciario que ostentan las ca  pillas abaidales ( excepción hecha de la del centro), hasta el greco-romano de la fachada principal y el que campea en el amplio claustro, que es el barro  co a que tan inclinados se han mos  trado los arquitectos compostelanos de la centuria anterior. Como ejemplares curiosos de lo que fué el arte medioeval en Galicia y del culto que le han pagado las órdenes monásticas mendicantes, recomiéndanse también, por su mérito arquitectónico, las Iglesias que formaron parte de los Conventos de San Francisco y Santo Domingo; y pasando ahora a enumerar los edificios públicos que se distinguen por su construcción más moderna, con  sagraremos preferente lugar a la Casa Consistorial erigida en 173^. Ocupa to  do el frente de la Plaza Mayor; sobre un pórtico de ocho arcos se levanta el único cuerpo de que consta, con igual número de ventanas de sencillas mol  duras: dos torres flanquedas de pilas  tras se alzan a los extremos, y en el centro un ático con los arcos de Espa  ña, y sobre caprichosos pedestales elévanse varios flameros en toda la exten  sión de la cornisa. La torre del reloi hace unos veinticuatro años que fué construida. Preciso es confesar que en las respe  tabilísimas personas a quienes estuvo encomendada la administración de los intereses de Lugo, desde que hemos entrado en la segunda mitad del pre  sente siglo, hubo de despertarse un afán ardentísimo por la ejecución de obras de una importancia superior a las exigencias de la localidad en que vivían. Así es que pueden considerarse dig  nas de una capital de primer orden el Palacio en que se hallan instalados la Diputación, el Instituto de segunda en  señanza y la magnífica Biblioteca de la provincia, y el edificio que ocupan las fuerzas del Regimiento de Artillería. No busquemos en uno v otro bellezas ni caracteres de estilo. Tedo en ellos se ha suspendido los sanos preceptos de la higiene: el aire y la Inz circulan a oleadas por sus vastos salones y ga  lerías; como revelando que el destino del primero fué para Hospital y para Asi  lo de Beneficencia el segundo. A esos mismos principios higiénicos obedeció también el trazado del nuevo vSeminario Conciliar, otro edificio de in  mensas proporciones construidos baio la peritísima dirección del arquitecto Sr. D. Nemesio Cobreros y que hara perdurable en la diócesis lucense la grata memoria que se guarda del bon  dadoso Padre Aguirre, Arzobispo en la actualidad de la Metrópoli de Burgos. La única Cárcel-modelo del sistema celular que se conoce en Galicia, há  llase emplazada en uno de los lados del Seminario. Ha sido hecha con arre  glo a los planos impuestos por la Di  14 ^ Jabón “ Campana 1 * GRATITUD Cuan grato es para un viajero que llega a una población, dar con amable reunión en que todo es lisonjero, donde el hábil guitarrero unido al feliz cantor, hace brillar el primor de joyas tradicionales, vehos bienes nacionales que hablan de propio explendor... Es venturoso en verdad, sin ser casi conocido, encontrarse confundido entre afable sociedad, gustar la espontaneidad campeando, graciosa, fina, y cual virtud que dimitía 'la congoja que consume, sentir el fresco perfume de la mujer argentina... Por eso en esta morada donde dichoso me siento, he saboreado el contento de una emoción no soñada, emoción que bien grabada ha de quedar en mi tríente, como se graba en la frente ' contraída por la pena, el beso del alma buena que se inclina ante el doliente. Con todos celebraré cuando regrese a mis pagos, los familiares halagos que en esta tierra encontré, en las gracias de mi signo, el afecto tan genuino que al extraño saben dar, en el abierto solar del espíritu argentino. C. C id . Córdoba, de 1920. fl cencig óo comprador (CONTO BELLO) Tráeme meu xau em paño ramaellado da fefra. (C opla popular ). — Manoela hay Manoe ..... la. — ¿ Qué che pasa gran Demonio pra herrar desa maneira ? — Traemos bois enseguida que quero marchar pra feira. — Non ta purarías tanto para traballar na leira ! — Non me venas con responsos que che teño milita presa. — ¿ Xa che chegóu as narices os cheiniños da taberna ? Toma os bois gran condenado e boa sorte que teñas. ¡Hay!.... — ¿ Qué che pasa Manoela ? — Dame reparo o' dicilo, mira Xoan.... eu quixera que me compraras na vila, un paniño pra cabeza. — Voeno.... Xa dio comprarei ben bónitiño de veras. — Que sea ramalleado, amareliño e de seda. — Tan bonito vai a ser que nabrá mitro naldea. — ¡ Meii Xoanciño querido ! ¡ Miña querida Manoela ! • — Mira, Xanciño non bebas por que cando estás borracho, mólesmas costas a felpas. (sonou dous bicos a un-ha e marchou Xoan pra feira. En canto venden os bois Xoan, entrón na taberna entre cuartillo e cuartillo galdrumallaba un-ha freba mais como o' viño era bó do millor que daba a térra, sin ten pesada en seguida po lo alcohol a cabeza pagou o' gasto que fixo Alpargatas An irreumáticas impermeables «DURA», marca Manuel Ducha y Cía. registrada, duran por tres pares de otra clase. Zapatillas Marca «LLAVE», Escarpín cosidas con alabre Sucesor de IM. Adot y Hno. 1 Alvear esa. 24 Septiembre varios tipíis, doble capellada,, reforzadas. Zapatos v Botitas * Teléfono 2118 - Córdoba, De prunela y lona gris, canela, negra a rayas y en blanco. \ * Venta ai por mayor-Stock permanente Cigarrillos “ Hoyo &© Itlonterrev * 1 15 e saleu ca firme idea de comprarll-a Manoeliña un bo paniño de seda tnais com-a Xoan o viño siute facedle cochegas disimula, e sin reparo entra na primeira tenda. Diríxe-so mostrador con muita delicadeza e dispois de mil rodeos dill-o'amo con prestesa Necesito uns calzoncillos e quero c-oste mos venda. Aqui tiene unos muy buenos y de una rica franela. ¿ Canto valen ? Para V. cuatro pesetas. Nada menos ? Ni un céntimo siquiera repare que lleva V. lo mejor que hay en la tienda. Boeno... embólvamelos forte, que teño que ir pr-aldea. Mentras He fai o paquete, prigunta Xan o Ortera. ¿Non me podía carabear sin que lie fora molestia o calzoncillo comprado por aquela camiseta ? ¡ Cambéema señoriño que a preciso de veras ! enseguida o comerciante o que lie pide empaqueta v mais Xan acordas-o pronto do paño pra Manoela entre sudor e sudor di outra vez ¡ Con franqueza que ne isto o que quería. ¿ Qué es luego lo que desea ? Que mé cambe ’ rá a camisa por un paño da cabeza — ¿ Como no ? Knseguidita Gracias po la xentileza, faille outra vez o paquete cubríndose de pacencia e dallo a Xan qu-enseguida meteo baixo a chaqueta, sale a calle e des-da porta saluda desta maneira. Hasta outro dia señor e perdone-ma molestia. Paisano que no pagó el pañuelito que lleva. ¿ Que non lie paguei o paño ? ¿ Por qu-eí de pagar, ¿Centella? ¡ Que son burros os da vila ! E perdone-ma franqueza ¿ Eu non lie troquei o paño a cambio da camiseta ? Pague pues los calzoncillos ¡(Me valga Dios que-res bestia! ¿ Como lie vou a pagar o que lie queda na tenda? M. F. G. DE LA VIDA GALLEGA Dedicada a mi queridísima hija Adelina. CARMINA El sol había llegado a la mitad de su curso, tan intenso era el calor, tan pro  funda la calma que reinaba en la atmós  fera, que las avecillas habían suspendido sus melodiosos gorjeos; no se oía el zum  bido de ningún insecto, las hojas de los árboles ni se estremecían ; solo las aguas de un manso arroyo, acariciaba las raíces de sus vecinas plantas silvestres, con ca  riño de tierna y bondadosa madre. Los bueyes v las vacas con los párpa  dos cerrados y los robustos remos doblados bajo el vientre, descansaban a la sombra de unos añosos y copudos castaños, dejan  do oir de vez en cuando un mujido triste y lento como en son de queja. Bajo una verde parra de apetitosos racimos que la preservaba de los candentes rayos del sol, se hallaba sentada una joven, de negra y lustrosa cabellera; sus labios parecían ha  ber robado el color a la púrpura, los dientes parecían pétalos de nacarina y blanca camelia, de ojos rasgados y tristo  nes, límpidos como las aguas de un en  cantado lago, su voz al hablar, era dulce y melosa, como si los ángeles hirieran con sus alabastrinas manos las cuerdas de cólicas arpas. De alma elevada, de sentir inmenso, cariñosa, toda bondad, era la verdadera encarnación de la moza ga  llega. Su nombre era Carmen, en la aldea le llamaban Carmiña la del Salgueiral, huérfana desde los primeros años había llevado con verdadera fé todo el peso de su orfandad, su honradez servía de ejem  plo en toda la aldea, hasta que se cruzó en su camino un hombre a quién ella amó con .toda su alma, y el destino los separó con mano traidora. A su lado, y sobre una alfombra de musgo, jugaba una niña de diez a once años; era el fruto de su amor el recuerdo de su falta : amor que los años no podía arrancar de su pecho. Carmiña con les ojos de su alma veía a su querido Antonio y al verlo, recordaba un pasado de goces y de dichas al lado de aquel hombre que había adorado hasta rayar en locura. ¡ Se había ausentado y no volvía ! ¡ La pobreza se lo arrancó lleván  dolo a la tierra del Oro ! Espérame, le dijo Antonio, y Carmiña del Salgueiral esperaba, aún en sus oídos tenía las pa  labras de la despedida: «Espérame vidiña» y con lágrimas de dolor le había pregun  tado ; ¿volverás pronto? Cuando tenga mucha plata, cuando pueda hacerte feliz. 16 tfabóa ^Campana 11 .......................... ...... ■■ ... ... I M»- ¡Pero si lo soy contigo! No, yo pienso como el filósofo que dijo: «Un cuerpo sin dinero es un cuerpo sin alma». A no  sotros nos engaña y adormece el cariño, porque mal o bien en medio de nuestra pobreza vamos pasando, pero, en cuanto necesitamos de todo, cuando vengan los crudos inviernos, cuando el frió y las llu  vias pongan una barrera de hambre a nuestro alrededor, entonces la miseria en  friará nuestro querer, nuestra hija y no  sotros mismos pediremos pan y yo al veros sufrir.... Vamos, ni pensarlo quiero, por eso me marcho a América, voy a probar fortuna, a buscar a esa tierra bon  dadosa y próspera, que alimenta a la mi  tad de un mundo. La lucha es grande, pero venceré porque a la lucha llevo la coraza de tu cariño y el de nuestra hija, y si vencer venciera, os traeré lo que nuestra tierra nos ha negado. Sí, Carmiña, volveré, cuando los campos se cubran con sus mejores galas, cuando los pájaros en vez de tristezas canten alegrías, cuan  do las flores luzcan sus bellezas y la na  turaleza hace postrar al hombre altivo a sus pies, haciéndole ver toda la grandeza de su obra. _ Han pasado muchas primaveras. Muchí  simas veces florecieron los rosales, los pájaros están roncos de tanto cantar y Carmiña, Carmiña la Xeitosa, Carmiña la del Salgueiral, no vé volver al hombre que le había jurado hacerla feliz, con la plata de una tierra bondadosa y próspera, y Carmiña espera, espera sin darse cuenta que va pisando los umbrales de la vejez mientras a su alrededor, crece una pobrecita, un ángel, otra Carmiña del Salguei  ral que entra por las puertas de la juven  tud, sana, fuerte, de alma elevada. ¿ La madre? en el ocaso de la existencia. ¿La hija? entra triunfalmente en la primavera de la <-ida viendo florecer los. rosales, para que el día que la madre cierre los ojos cansada de eíiperar al ausente, tejer una corona que depositará en la tumba de una mártir que sacrificó su juventud es  perando al ser que había querido tanto, y que andaba por tierras estrañas buscan  do el dinero que había de hacerlas felices. M anuel F ernandez G onzález . IDILIO La flor 3 r la, ^rid-a A MIS HIJOS I Vivida de color, suave de aroma, gen  til se mece al soplo ténue del aura ma  tinal, la entreabierta rosa del pensil ameno. Es la hora de las gratas emanaciones, de los murmullos misteriosos, de la amo  rosa lumbre: la naturaleza, beldad subli  me, ataviada por la mano de Dios, rasga el denso velo de las sombras que la cu  bre, y, trémula de placer a los prístinos rayos del fecundante padre de la Creación, entona un himno inmenso de alabanza; y el ave trina, murmura el río, zumba la abeja, bala el corderillo, canta el pastor, y el afanoso hombre de las ciudades torna a sus graves cuidados, el poderoso al fausto, el pobre a la caridad, el niño a las delicias de la edad primera, el joven a la labor, el viejo al estudio, la madrea su divino amor, el padre a su deber sa  grado. ¡Ah! es la aurora del día que aparece: saluda, hombre, a tu Creador; humíllate y bendícele 1 II - La entreabierta rosa de la mañana, es el comienzo de la vida, con todos sus en  cantos, sus iluciones, su idealidad, su co  lorido, sus puras aspiraciones y sus so  ñadas esperanzas. La aurora, infancia del día, es la savia fecunda que Dios vierte á la tierra desde lo alto del Cielo. III Erguida sobre su tallo, abierta a la abrasadora luz del sol de mediodía; os  tentando belleza, y gala, y donosura, pur  púrea la corola, se columpia la reina de los jardines: y vierte aromas, y derrama vida, y no teme a! rayo ardiente, ni al soplo del vendaval. CASA INTRODUCTORA — Tejidos - Mercería - Ropería - Sombreros —Ventas por mayor y menor JScíon iicl i 110 Propietario de los afamados Trúes de un ancho y dolí i, Marca LA ROSARINA — A y A — A — ---------------------- — ------------ SIN COMPETENCIA ---------------------- ----------------------------------- ------------- ------- <»«> 219 -San Jerónimo - 231 — Córdoba Yerba “ Ildelfonso ” 17 Vibra del mar la superficie tersa ; todo se mueve y agita ; todo ostenta vigor, y fuerza, y lozanía. Es la hora del meri  diano. Es la imagen de la juventud que siente bríos, que a todo se atreve, que nada teme, que todo lo invade, que vuela arre  batada por su ardiente imaginación, y cruza por todos los cielos de la fantasía, del amor y de la gloria. ¡ Ob ! edad feliz, que nunca pasará! No la disipes, hombre, que no hay tesoro más preciado, ni cumbre de más dilatados ho  rizontes, ni horizontes que presenten ma  yores esperanzas, ni esperanzas más pu  ras, más nobles, más divinas. La rosa y el día tocan al más alto grado de su esplendente brillo: ella con su be  lleza suma, él con su inmensa luz. IV Mustia, descolorida e inodora, doblada sobre el tallo, recibiendo el último beso de la brisa vespertina, dando el adiós a sus marchitas compañeras, ora se ve la flor. Desgreñada la luz y tibia ya su lumbre, tendido sobre un lecho de zafiro, dejando rastros de oro y púrpura, lento baja a Occidente el astro rey. Ya vienen las tinieblas, torna a reinar el silencio, regresa a su cabaña el fati  gado campesino, el ganado al aprisco, el ave a la enramada umbría, la familia al hogar; y todos los seres de la creación biiscan soláz, descanso, quietud, reposo, meditación y calma. Es el ocaso V Encorvado al peso de los años, cana la cabellera, meditabundo y triste, con la mirada puesto en lo alto, va ahora el hom  bre que vagó por los campos de la ino  cencia, que recorrió los espacios de la ambición, del arte, de la poesía, de la ciencia del trabajo, de la gloria. Es la ancianidad. VI Ahí el resúmen de la vida: infancia, ju  ventud, ancianidad : ahí el brillo de la hermosura: inocencia, primero : ávida, lu  cida y primorosa, después: luego mustia, aniquilada, exánime. VII Más ¡ah! el soplo generador de Dios, volverá mañana a fecundar la naturaleza, así como las inspiraciones de la virtud lucirán siempre sobre la vida del hombre: porque aquel que infundió su espíritu en Universo, y lo animó, y le dió vida, y belleza, atavió del mismo modo al hom  bre con un alma que vuela a la inmor  talidad, que no parece, iluminada por el sol de la virtud ; sol que, como el de la Creación, renace todos los días, y esparce sus fulgores sobre la frente de la infan  cia, de la juventud, de la ancianidad. VIII Flor, aurora, mediodía, ocaso, infancia, juventud, ancianidad sintesis de la vida y de la hermosura, bendecid el soplo, de Dios, que formó para el bien, desde el humilde insecto hasta el hombre altivo ; y sigan, la flor luciendo su belleza, el niño gozando de los delirios de la infan  cia, el joven soñando con los esplendores de la gloria, el viejo meditando en la in : mortalidad. NUESTROS ESCRITORES MANUEL MURGUIA 1 A despecho de todas las almas ruines que fingieron no verle, he aquí que Murguia es el jefe indiscutible de nuestro movimiento regional. ¿ Quién, desde los hervores de su juven  tud luchó tan sin descanso ni treguas, como el autor de «El Faro», contra los enemigos natos de la pequeña patria ? Espíritu voluntarioso y tenaz, con la cons  tancia inquebrantable y resuelta de los que combaten por las causas nobles, Murguia es el primero de cuantos, buscando la rehabilitación de un pueblo sin fortuna, pelearon con fruto en su nombre y a su sombra. Duro como el roble sagrado de los antiguos celtas, su voluntad de hierro no conoció desmayos. El exploró como ninguno los misteriosos orígenes de nues  tra raza. Y al desentrañar todo un obscu  ro pasado de olvidadas glorias, Murguia, más feliz que la caduca falange de histo  riadores que reprodujeron la letra sin pe  netrar en su verbo, acertó a leer en el pensamiento de la nacionalidad cautiva con clarividencias de elegido. Incansable y laborioso, rebelde al yugo y penetrado de su gran destino, nadie como él consagró tan por entero a Gali  cia su esfuerzo y sus amores. De ese esfuerzo, son claro testimonio «El Diccionario», la Historia, El Arte en Santiago, Galicia y El Faro: obras admi- [jabón “ Campana** t8 rabies por. lo que en ellas-resucita y evo  ca y por la grandeza del espíritu que las fecunda. Y de esos amores, hablen por mí todas las sublimes insolencias, hermosas audacias e inspiradas iras quehierven como lava en los artículos polémicos del que, a la manera de los viejos templarios, tuvo por precepto aceptar siempre el com  bate. 11 ¡Cuán noble y grande y entusiasta la juventud de entonces ! Fue en aquellos dias de prueba y de desesperanza, allá por los años 55 o 56, cuando nuestros jóvenes soñaron con una patria libre y autonómica, digna de po  nerse al lado de las grandes naciones que todo lo fian a su propio esfuerzo. Habíase enarbolado la bandera del pro  vincialismo literario, y agrupados en torno de la esclavina azul de Aurelio Aguirre y del turbante blanco de Pondal, nuestros vates diéronse a buscar su inspiración en las entrañas vivas de la nacionalidad ga  llega. En el banquete de Conjo, al pié de las encinas centenarias cuyas frondas ru  moreaban agitadas por el soplo d¿ los vientos nuevos, la gloriosa pléyade brindó por la patria redimida con apasionado arranque. ¡ Aún conservan los troncos de los robles, los símbolos y cifras grabados en aquella tarde por la dorada legión! Sin embargo, todo lo que entonces nues  tros jóvenes pensaban y sentían no era más que anhelo confuso, presentimiento indeciso y esperanza vaga, Murguia fué , el primero, y acaso el único que formuló el dogma de' un modo claro y exclusivo, preciso y terminante: en tal manera, que puede decirse que Galicia solo conoció bien su propio pensamiento cuando Mur  guia lo hizo suyo y lo estampó en sus obras. ¡ Y he aqui como la regeneración de Galicia recibió su agua íustral en el en  tusiasmo de sus vates y su fuerza toda en la labor robusta del cronista insigne! III A la aparición de la «Historia de Ga  licia» acompañaron todos los encomios de la fama. Es ese un libro soberano que re  presenta el fruto de una vida completa  mente devorada por el trabajo y el com  bate. ¿Quién será el coloso que algún dia se atreva a señalar sus puntos débiles. Así como en «Los Precursores» es en donde resplandecen todas las altas pren  das que son nota y honor del elevado corazón de Murguia, y en «El Faro» es ep donde se destacan sus dotes del penj sador y del sociólogo, y en sus artículos polémicos es en donde se revelan todos los lados varoniles de su carácter, así en «La Historia de Galicia» aparece toda su personalidad en una pieza. La simpatía es el alma de. la historia, dijo Agustin Thierry, y nada comparable a ese calot de alma con que Murguia penetrando en lo inexplorado de nuestros orígenes, se re  monta a las épocas en que el celta nos dió sus dioses, el romano sus colonias y el suevo sus monarcas ; o bien buscando entre el polvo de aquellos siglos sin re  nombre, tan pronto estudia con admirable reposo un hacha de bronce, un dolmen o una cifra, como, en una escapatoria súbi  ta del pensamiento al ensueño, hace revi  vir un héroe. Yo no sé qué género de sorpresas re  servará el porvenir a los historiadores que hayan de proseguir ia difícil labor de sa  car a la pequeña patria de su largo y duro cautiverio. Pero aunque otros más afor  tunados logren mañana redimirnos de una servidumbre de ocho siglos, creo que nadie volverá a sentir como Murguia, por la región madre, ese amor inmortal que ni se cansa ni se acaba. Y como amar es comprender, cuales  quiera que sean las conquistas de la his  toria venidera, de la obra de Murguia no se podrá prescindir nunca. IV Fiel a la idea de que la centralización es régimen de conquista y no de socie  dad, Murguia quiere que Galicia llegue al pleno desenvolvimiento de su sér y se mueva en su mundo, para que a su hora, pueda ocupar un puesto legítimo en el concierto de los pueblos. Condenador de nuestra política uniformadora a la france  sa, Murguia cree que las individualidades nacionales de fisonomía fuertemente acu  sada como la nuestra, solo hallarán su centro de engarce en la vida general de la gran patria, cuando una descentraliza  ción total les permita girar en su órbita. Los combates reñidos en pró de estas ideas, defendidas por él con empuje de sectario, hicieron suyo el cetro de nuestro movimiento regional por derecho de con  quista. Historiador, crítico, arqueólogo, nove  lista y poeta, el autor del «Diccionario de la Historia» de «El Arte en Santiago» y de «Los Precursores», es el combatiente más ilustre de cuantos, embarcados en una misma esperanza y celosos de la re  generación de un pueblo que se ignora, señalaron su paso por Galicia con rastro de luz. ... . 19 Jabón ^Campana** — Ha dicho hace • algúft tiempo un jo  ven escritor que con Murgüia 1 ' bajó Gali  cia del Gólgota de sus infortunios y comenzó a subir la áspera falta de su Tabór glorioso. Esa obra de justicia y redención será vista a los ojos de la posteridád como exclusivamente suya. Y la patria redimida no olvidará jamás al que, con la tenacidad indomable de la raza celta, esa gran vencida de la historia, em  pleó todas las soberbias de su alma gran  de y todas las ternuras de su corazón de niño, en provecho de la patria soñada y de sus hijos sin ventura. V íctor S aid Armesto . Fernán Perez de Andrade Betanzos guarda los restos de Fernán Pérez de Andrade que personifica su tiempo. Las más astutas o brutales ar  bitrariedades del poder, las mayores explendideces de la riqueza y de un ho  rrible miedo de última hora a las pe  nas del infierno, caracterizan a este personaje, una de las figuras de más alto relieve y menos estudiadas de la época medioeval gallega. Llamáronle «o Bee » y «el Viejo»,, y parece que había recibido señalados favores de D. Pedro I de Castilla; pero más tarde, y por causas ignoradas, tor  nóse su enemigo mortal grandeamigo del Bastardo, quien le otorgó mercedes extraordinarias. Discretos historiógrafos le atribuye la conocida frase « ni quito ni pongo Rey, etc.» y el volteo de D. Enrique sobre su hermano en la terrible noche de Montiel. Fernán Martín, su capellán, a quien este caballero mandó, escribir en galle  go la Crónica Troyana, poco ha publij cada, dicede él « fué hijo de Rey Freyre de Andrade, e era o mellor horne que abia entonces en Galiza des Cendes en Rico emos afora; que mantenía a dia  rio 200 hombres de armas; y que, en I 373 i er a Señor de la Coi-uña, Bétanzos; Puente, Ferrol, Ñeca, Cedeira, San  ta Marta, . Vi vero, Villalba-y otras co  marcas.» Díjose . de él también, y no sin motivo, que fundó 7 iglesias, 7 mo  nasterios y 7 puentes. Se apropiaba los bienes de unos mo  nasterios para fundar otros, y, de re  cientes investigaciones hechas por el señor Fort, resulta que fué, además, Arrendador de Rentas Reales en el Reino de Galicia, — salvo en sus Esta  dos — oficio tan lucrativo . como odioso, desempeñado generalmente por judíos. Murió sin sucesión, y octogenario, en la segunda mitad del año 1397, pro  bablemente. Su sepulcro suntuoso, pero de me  diana labra, se conserva en la iglesia del exconventó de San Francisco, por él fundado en 1397 en la entoces villa de Betanzos, que tanto debió y debe a la generosidad de aquel poderoso caba  llero. Castillo de Villajuan Esta fortaleza, de la que muy pocos restos quedan, situada a unos ocho ki  lómetros al sur de Villalva, (Lugo), es notable por el cerco que dentro de ella sufrió Fernán Arias de Saavedra, un año después de haber sido ajusticiado el Mariscal Pardo de Cela, con cuya hi  ja doña Constanza, estaba casado aquél. Vino a cercarle a Villajuan el gober  nador Diego López de Haro, en unión de Diego de Andrade y Alvaro Gonzá  lez; pero los sitiados debieron defen  derse tan heroicamente, que cuando los sitiadores rindieion la fortaleza, sólo quedaban el caudillo, herido de una piedra de trabuco, y otros tres hom  bres sanos (Aponte — VII — Casa de Paraga). Los restos de la torre del homenaje aún presentan muchos vestigios del cho  que de proyectiles contra los robustos muros. En la actualidad es conocido este castillo con el nombre vulgar de Caldaloba, que es el de la Casa grande si  tuada a su inmediación. Hácia fines del siglo XVII pertene  cía la fortaleza al Conde de Fuensaldaña, que en escritura foral de 1679 pone entre sus títulos el de Señor de la Merindad de Villajuan, que fué uno de los antiguos cotos que entraron a forinar parte del partido judicial de Villalba, Kerosene “ Torre** SÓ Orense — .El pórtico de la gloria Esta parte de la Catedral, con ser una imitación del famoso pórtico compostelano, puede considerarse como una her  mosa página deharte cristiano medioeval. Lástima que en una restauración lle  vada a cabo probablemente a fines del siglo XV, hayan sido substituidos el an  tiguo tímpano y el portaluz por otros más modernos y sin méritos ! Fuera de ésto, conserva lo más importante de la construcción primitiva; el arco central con los veinte y cuatro ancianos de la visión Apocalíptica, coronados, cubier  tos de ricas vestiduras y teniendo en las manos instrumentos músicos y re  domas de perfumes ; el arco de la dere  cha en el que a un lado se ven demo  nios torturando a los réprobos y en el otro ángeles recogiendo las almas de los elegidos; los hermosos capiteles po  blados de una multitud de figuras sim  bólicas, y finalmente las hermosas estátuas de Profetas y Apóstoles, de las que pueden verse, a San Pedro y San Pablo, Santiago y San Juan, así como otra multitud de detalles importantes, pero que no caben en esta sucinta cró  nica. Vigo — Muelle del Comercio En el extremo E. de la parte del ma _ lecón llamada la avenida de Elduayem está el hermoso muelle de hierro deno  minado « del Comercio », el cual avan  za en el mar 72 metros. Sobre el piso de aquél, se asienta una doble vía de carriles, por donde son conducidos los vagones, que sirven para transportar las mercaderías: dicha doble vía termina por un extremo en los al  macenes de la Aduana y por otro, en una plancha giratoria, que le hace en  lazar con la del ferrocarril, del puerto a la estación. Como la altura de las aguas en la parte exterior del muelle es de 9 nie  tos en baja mar y en la interior de 6, pueden atracar a él, los barcos y vapo  res de mayor calado, pudiendo hacerla cuatro a la vez. Para facilitar las operaciones de car  ga y descarga de los. buques atracados, existen cuatro grúas' tres de vapor, dos de cinco toneladas y una de tres, y l a otra de mano. Las tres primeras, con el auxilio del vapor, pueden trasladarse por sí mismas a cualquier punto del piuelle El gran movimiento mercantil y las especulaciones comerciales de Vigo pue  den juzgarse con permanecer un par de horas en este muelle, comprobando asi  mismo, por la observación diaria, que aquél crece de una manera sorprendente de momento en momento. Para los trabajos de carga y descarga hay ocho cuadrillas de trabajadores con sus capataces correspondientes. — Vés ás castañas, María Manuela? — Inda é moi cedo ... Cara onde vas ? — Erguete aixiña, que vamos xuntos; von car ’ ó alto de Carballal. — Non sei se pingan n-o noso souto. — Cala, toliña, non han pingar? Eu vinas onte, indo pra Oseixo, e ben pingotas, afé, qu ’ están. — ¿E s ’ escurece logo n-o monte? ¿Se sain os lobos tras d ’ o Pombal ? — A caracocha d ’ un castañeiro par ’ acollernos, n ’ ha de faltar. Esí empezaron, mainiño maino, o seu palique certa mañá; y-así xuntillos, dalle que dalle van car ’ ó alto de Carballal. — Tés unhos olios, María Manuela, tés un donaire, tés un aquél, que de mirarche, vólvome louco, e se non fora por non sei qué... — Lirililiro, tirililaina ... Venme con lerias, meiguiño, ven. Esa loucura xa hay quen cha quite; ti seica pensas qu ’ eu non o sei? ?abón «Campana'. ’ _ Decía, cierto sujeto que se fijaba en un mapa de Europ& ’ le parecía estar viendo las distintas habi  taciones de una casa, y las explicaba del modo siguiente: Francia es la sala de recibo; Inglate  rra el escritorio; Alemania ti gabinete de estudio y sala de armas; Italia el salón de curiosidades y objetos artísti  cos; Suiza la cocina; Holanda la des  pensa; Austria el sitio donde se colocan los muebles que estorban en otra parte; Turquía la alcoba; Rusia el patio y España y Portugal la bodega. El que esto decía era español y ma  nifestaba estar muy satisfecho con el lugar que le había caído en suerte. — Cal ti n ’ hay outra pra rain n-o mundo-; lonco d ’ afeito cuase me tés . .. Agora mesmo, ¡ay que gustiño, s ’ os dous forámos^ home e muller ! — ¡Arrenegado sea o anemigo ! ¿ E qué diría logo a Sabel ? — Trouporroutroupo* María Manuela; di que me queres, dimo de vez. —A la la la la, la la la la la ... — Mentras ti cantas co-ese desden eu mais debezo por darche un bico ... ¡ Ay se non fora por non sei qué! . .. — Asús que home mais argalleiro ! Xa unha .non sabe qu ’ ha facer d ’ el. ¡Arre d ’ o diaño qu ’ ha d ’ atentarme ! ¡Toc ’ o pindingo ! ¡Vaya que ser! — Cando un touriño de vaca loura múa n-a serra, é qu ’ algo ten . .. Xa que non queres que che dia un bico ... xa que non queres ... ¡ dareiche dez !... — ¡ Ay Dios me dia santa pacencia ! De min coitada, ¿ cómo faréi ?... Xa non che volvo mais ás castañas — Ou sin que volves, meu caravel. — ¿ Non véil-a brétema pol-as ladeiras fuxindo aprésa d ’ o sol que sai ? Non vés n-o aire, preto d ’ as nubes, tice que tice, ó gavilán ? Non óis o canto d ’ a cu tu vía, y-as angas frescas y-o tililar d ’ as orballadas por antr ’ os prado y-o runxe runxe d ’ o piñeiral ?... Todo s ’ alegra, todo desperta con este maino alborear: tamén, alegres, as nosas vidas unha vidíñá sola farán. A un mesmo soto os dous vi remó logo ás castañas, y-abondatá c ’ un queipo soy o, c ’ unha fárdela c ’ unka baraza y-un bon varal. • , R ogelio R odríguez D íaz ■ RELOJ - BRÚJULA No a todos los marinos será conocido el reloj de bolsillo como una brújula perfecta que puede consultar en mar alta, a falta de la que suelen llevar en sus embarcaciones. El modo de usar el reloj como brú  jula es el siguiente: Supuesto que brille el sol — siquiera por un momento — se coloca el reloj de plano, haciendo que la aguja de las liaras apunte exactamente al sol. Esto se logra haciendo que la sombra de la aguja quede cubierta por ella, Hecho lo cual, se toma el punto me  dio entre la aguja y las doce; y de este punto se imagina una línea, que par  tiendo del mismo, pase por el centro de la esfera y se prolongue hasta la circunsferencia. Esta línea señalará ex  celentemente el Sud y el Norte; con lo que ha logrado el marino orientarse. Este mismo medio puede servir para marcar en cualquier punto el meridia  no, tan útil a la gente de campo, pas- ! tores, etc. t2 Jatrón “ Campana* ’ .ájíK “ Sueño y re^lid^d ” Fatigado;, rendido que me.;hu.bo el tra  bajo de aquel día; mi cuérpó'eií apacible, sueño se postró. ■ - Vagaba mi alma por los espacios, y mi cuerpo rodeado de sombras seguía inerte extendido en medio del blando lecho. ¿ Fué sueño. .. ? ¿ fué realidad ?....! ¡ no ló sé!...; en mi presencia, vi a uno de mis amigos más queridos ; su estatura ; sus ojos negros y el eco de aquella voz vibrante y sonora eran una viva realidad del ausente. L,a cadena de oro que con orgullo obsteutó en las aulas, y el medallón que obscilaba en su centro, recuerdos que obtuvo en brillantes exámen, hacían confirmar su real presencia. Acercóse lentamente a mi cama, y con doloroso acento me dijo :.... i ¡ duerme amigo. ...! ¡ olvídame y reposa . T. .; cuan  do yo vivía, mi corazón y mi amistad fue  ron los tuyos . . .-.-I pasaron muchos años, y te olvidaste del amigo, abandonando asi nuestros sagrados recuerdos ....! ¡ Mi alma, que ahora proseguirá un largo viaje atravesó, el inmenso Océano, y vie  ne hasta tí para darte mi último adiós. ...! ¡ Mira ....!, ve como baja mi sombra ...! ¡alárgame tu mano; y sea esta vez últi  ma que ante tí me presento. .,. jamás nos veremos yá ...! ¡ Aquellos coloquios de pretendida filosofía, que horas enteras pásabamos en las aulas del Instituto Gompostelano .... yá no volverán ....! ¡ Mi alma pronta está para entregarse en los brazos de la muerte....!,..; ¡ tu vida es larga....!.... ¡sé bueno y perdona tus enemigos. ... ! ¡ Antes de irme quiero pedirte un fa  vor....! ¡si juntos nos hemos criado; si nuestras vidas han pasado unidas los pri  meros años de alegre juventud, que tus huesos de los mios no sean separados. .. !.. ¡ que la tierra, que cubrirá mis carnes para servir de festín a los gusanos, sea tam  bién tu último lecho ........ ! Extendió sus brazos ; con sus frías ma  nos estrujó fuertemente las mías. ...; posó uri beso largo .... muy largo. ... sobre mi frente y .... ¡ Desperté ...!... sentía frió ; un frío que llegaba hasta mis huesos... ¡mucho frió...! Ea aurora, no había con sus dedos de rosa, abierto las puertas del Oriente ; ... ¡ y temblando de miedo ..., pensé que por las etéreas mansiones del infinito rodaba un alma, y la tierra en sus obscuras som  bras cubría un cuerpo para toda la eter  nidad. . ¡'.vi- '•' >'• ; - Un mes, más tardé que de costumbre llego a mi casa, y sobré la mesa .recojo una carta con franja negra. Temblorosaménte la abrieron mis ma  nos, y por-ella me enteranla muerte del amigo.... Una lágrima ....... A- i- :. WALDO SU'ÁREZ Córdoba, I o. Septiembre de 1920 De nuestra institución regional Juntas Directivas S esión del 8 de A gosto . — Asisten los señores Manuel Rapalo, Plácido To  rres, Salvador R. Caraza, Juan P. de Santiago, Ismael López Gallego, Justo Vila, Manuel Fernández González, José González, Manuel Fernández López y Benito Meira. Preside el señor Juan A. Méndez, siendo las 15, aprobándose el acta an  terior, sin observación. Se aprueban varias solicitudes de socios. Autorízanse las siguientes cuentas: una del señor Félix Marzano, por 4 pe  sos ; otra de los señores Calleja Hnos., por 14; otra de los señores Pardal y Cabanillas, por 16.70. Porrazones de mejor servicio relacio  nado con la cobranza, se autoriza al se  ñor Tesorero para que tome las medi  das que crea más convenientes,, a ob jeto cíe mejorar dicho servició. Se acuerda entregarle a nuestro socio de Mérito, D. Heriberto Martínez Gar  zón, el correspondiente diploma y una medalla -conmemorativa del Xantar que en su honor se celebró el día de San  tiago Apóstol. Acuérdase iniciar una colecta a ob  jeto de allegar fondos y contribuir al desarrollo del programa instructivo. Levántase la sesión a las 17. S esión del 15 de A gosto . — Asisten los señores Manuel Rápalo, Plácido To  rres, Salvador R. Caraza, Juan P. de Santiago, Ismael López Gallego; Justo Vila, Manuel Fernández González, José González y Benito Meira. Con aviso, el señor Manuel /Fernández López. Cigarros “ Hoyo de monterrey' ” '23 Preside el señor Juan A. Méndez, siendo las 10 y 30, aprobándose el acta anterior, sin observación. Acéptanse varias solicitudes de socios. í,a comisión nombrada al efecto da cuéritá. de haber sido entregado el di  ploma y medalla, acordado en sesión anterior, al señor Heriberto Martínez Garzón, el que agradeció tan honrosa distinción, ofreciendo su desinteresada cooperación en bien de nuestra institu  ción regional. E) señor administrador de la revista A T erra , órgano oficial de nuestro Centro, pone en conocimiento de la J. D. que existiendo un fondo de $ 112.95, producto de dicha, revista, propone se invierta en útiles destinados a las cla  ses de dibujo y dactilografía, lo cual es aprobado. Por acuerdo unánime se nombran a los señores Juan A. Méndez, Manuel Rapalo, Juan P. de Santiago y Justo Vila-para cumplimentar a nuestro dis  tinguido socio, D. Antonio Rivero, con motivo de su nombramiento de Vice Cónsul de España. Por servicios meritísimos prestados a nuestra sociedad, nómbrase Socio de Mé  rito al señor Salvador Valldaura, y So  cio Especial, exento de pago, al señor Manuel Rodríguez. Se acuerda que los distintivos de la J. D., hechos recientemente, sean sufra  gados particularmente.por los miembros de la misma. Levántase la sesión a las 12 y 15. S esión del 22 de A gosto . — Asisten los señores Salvador R. Caraza, Juan P. de Santiago, Ismael López Gallego, Manuel Fernández González, Justo Vila, Benito Meira y José González. Con avi  so, los señores Manuel Rapalo y Ma  nuel Fernández López. Preside el señor Juan A. Méndez, sien  do las 10, aprobándose el acta de la sesión anterior, sin observación alguna. Teniendo en cuenta las razones que la motivan, se acepta la renuncia del señor secretario, D. Plácido Torres, acor  dándosele por unanimidad un voto de gracias por la labor fecunda y entusiasta que desarrolló en el seno de esta J. D. Se aceptan varjás solicitud es : de socios. Acuérdase fijar los días sábados, de 15 a ió y 30 y donihigos, de 10 a 12, para atender todo lo relacionado con tesorería y revista A T erra . Despáchase favorablemente una soli  citud del Centro Empleados de Comer  cio, solicitando el salón de fiestas, para una recepción que llevarán a cabo el día 5 Setiembre. No habiendo mas asuntos que tratar, se levanta la sesión, siendo las 12 y 30: Sesión del 29 de A gosto . — Con asistencia de los señores Manuel Rapalo, Salvador R. Caraza, Juan P. de San  tiago,. Ismael López Gallego, Benito Meira, Manuel Fernández, Justo Vila, Manuel Fernández López y José Gon  zález, el presidente, señor Juan A. Mén  dez, abre la sesión, siendo las 10, apro  bándose el. acta anterior, sin observa  ción. Dáse lectura a la renuncia que el se  ñor Francisco Saratcha hace del cargo de revisador de cuentas, la que es acep  tada. Son aceptadas varias solicitudes de socios. Acuérdase celebrar con el mayor es  plendor posible, la magna y gloriosa fecha del 12 de Octubre, a cuyo objeto debe solicitarse la cooperación de la Co  misión de Fiestas. Por unanimidad se acuerda pasar una nota de adhesión a la. Comisión pro Hospital Español. Nómbrase al señor Francisco Grandmontagne Socio de Honor de nuestra institución, por sus brillantísimas cróni  cas relativas a Galicia, insertas en el diario bonaerense «La Prensa», hacien  do extensivo un voto de gracias a la dirección. Se encomienda al señor Presidente la compra definitiva de dos máquinas de escribir, destinadas para las clases de dactilografía. Así mismo se acuerda nombrar a los señores M. Fernández y Francisco Avendaño, para la compra de los útiles ne  cesarios para las clases de dibujo. No habiendo más asuntos que tratar se levanta la sesión, siendo las 12 y 2a Comisión de Fiestas ~ Para llevar a Cabo, con el éxito que es de esperar, las próximas fiestas ‘ de ' '[□1 fo ]^ [□ M Vinos — 1 TIRASSO teléfono 32£>0 Jfhectr, 125 Córdoba @ 1 s ¡Llegó ! Un grandioso y variado surtido de T R A J E S y Pijamas en la — — — CASA ARES — Sastrería y Confecciones San Martín 75 T eléfono 2731 CÓRDOBA s | Fábrica de Galletitas | Bizcochos y Almendrados $ -> M arca “ EL GLOBO ” <- $ | de Jaime Casañasf v & ^ -£>■£■ Teléfono 2431 ^ ^ Corrientes 449 — CÓRDOBA ¿ <» «=-<» <»-><- «> «» «»<» MOLINO y Pastas Alimenticias f 99 Oran Prem.o de Honor y Medalla de Oro Exposición de Agricultura - Córdoba 1918 V Ferrarassi y CÍ2 Comanditarios MINETTI y Cía. Corrientes 559 -Teléfono 2231 - Córdoba tj; ■«> <K> [□] Ocrmán García INTRODUCTOR (3 = dc x — •• — Almacén y Cereales 549 -SAN MARTIN- 553 Teléfono 3518 (Plaza España) Córdoba ■0 Empresa, Constructora — de Cloacas ■ — - Confección de planos y Presupuestos EMPRESA DE LIMPIEZA Y CONSERVACIÓN DE (~\ DSXO . CLOACAS DOMICILIARIAS — POR ABONO MENSUAL Calle 9 DE JULIO, 143 U. T. 2711 \ñ¡- 'II j^a Qermano ^ rgenti na Compañía de Seguros Incendio — Vida y Marítimos AGENCIA EN CORDOBA G. y P. 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