Mujer y maternidad en la trilogía teatral lorquiana
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62 | EVOHÉ Mujer y maternidad en la trilogía teatral lorquiana por ANA SEGADE YáñEZ Federico García Lorca retratado por Sara Lamas La primera característica de la producción dramática de Federico García Lorca es la de ser un teatro poético a la manera de los modernistas, aunque en a veces no lo parezca, al modo de los antiguos dramaturgos, que escribían teatro en verso. La segunda característica es que es un teatro experimental, único, que no tiene precursor pero tampoco seguidores. Sí se ven influencias como la de Valle-Inclán y sus esperpentos, Marquina, Benavente o Unamuno y sus temáticas. También se observa la influencia de la vanguardia del surrealismo, entre otras. Lo que lo hace único es la capacidad de Lorca para mezclar todos estos elementos y crear algo nuevo. No pretende hacer teatro comercial en ningún momento. La tercera constante es una situación dramática que da pie al desarrollo de la acción y se enuncia como “principio de autoridad y de libertad”. Esta situación dramática se puede traducir en temáticas polares en las que se contraponen dos conceptos en disputa y por ello el amor estará en su obra ligado siempre a la muerte. En este sentido se ha considerado La casa de Bernarda Alba como la pieza final de una trilogía que compartiría esta temática y que se compone también por Yerma y Bodas de sangre.
Monográfico ANTONIO GAMONEDA | 63 La herencia literaria que nos ha dejado Lorca es tan extraordinaria como lo era su figura. Su teatro, poesía y cartas han dejado un poso en nuestra sociedad imposible de ignorar, inspirando a generaciones de artistas que han usado las creaciones del autor granadino como referencia para sus propios trabajos. En sus obras refleja una sociedad muy dura y autoritaria para la mujer. Una sociedad en la que la libertad femenina no es una opción. La mujer nace para satisfacer al hombre. Deberá enclaustrarse en su hogar y cuidar de su esposo y de sus hijos. La mujer será privada de educación y disfrute. Federico García Lorca plasma así en su trilogía rural esta sociedad opresora y asfixiante a la perfección. De entre todas las mujeres que sufren bajo el yugo machista en la trilogía rural, aparecen tres personajes que constituyen tres conceptos diversos de maternidad: la Madre del Novio, Yerma y Bernarda Alba. Todas ellas distintas pero con un nexo de unión. La Madre de Bodas de sangre es amorosa y protectora y tiene que ejercer el rol de padre porque su marido ha fallecido. La Madre, con mucho dolor, se arriesga a perder a su último hijo para recuperar el honor como impone la sociedad. Su vida se llena entonces de soledad y pena: “MADRE: (Echándose el pelo hacia atrás.)He de estar serena. (Se sienta.)Porque vendrán las vecinas y no quiero que me vean tan pobre. ¡Tan pobre! Una mujer que no tiene un hijo siquiera que poderse llevar a los labios.” (p. 164) Yerma es la madre frustrada. Su deseo de tener un hijo para cumplir con la imposición social hace que su vida se termine al asesinar a su esposo en un arrebato de cólera. El sueño se desvanece y ella se convierte en odio: “YERMA: (…) Voy a descansar sin despertarme sobresaltada, para ver si la sangre me anuncia otra sangre nueva. Con el cuerpo seco para siempre. ¿Qué queréis saber? ¡No os acerquéis, porque he matado a mi hijo, yo misma he matado a mi hijo!” (pp. 116-117) En la última obra, La casa de Bernarda Alba, vemos a una madre dictatorial, cruel y amarga. Es la madre que más rechazo causa en el lector, es una “antimadre”. Más carcelera que figura materna. Retiene a sus cinco hijas y, con cada golpe de bastón en el suelo, una orden se ejecuta. Simboliza la autoridad. Tiene que ejercer como padre y madre bajo las directrices de la sociedad. El suicidio de su hija no suscita en ella pena, lo único que le preocupa es la opinión del pueblo. “BERNARDA. - Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio!(A otra HIJA.)¡A callar he dicho! (A otra HIJA.)¡Las lágrimas cuando estés sola! Nos hundiremos todas en un mar de luto. Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!” (p. 199) Aun con las diferencias que podamos haber encontrado, en cuanto a forma y contenido, entre las obras de Lorca y cada una de las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de ellas, existe una idea que sobrepasa al resto y que permanece vigente en libros y cine: cada una de las acciones de estas tres mujeres, de estas madres, es producto de una sociedad que no hubiera dejado otra opción más que la del conformismo. Pues como dijo el escritor e intelectual de la Ilustración Jean-Jacques Rousseau: “El hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe”. Bibliografía utilizada García Lorca, Federico. La casa de Bernarda Alba, ed. de Allen Josephs y Juan Caballero (Madrid, Cátedra, 1998) García Lorca, Federico. Bodas de sangre, ed. Allen Josephs y Juan Caballero (Madrid, Cátedra, 2015) García Lorca, Federico. Yerma, ed. de Ildefonso- Manuel Gil (Madrid, Cátedra, 2017)