Discurso inaugural que en la solemne apertura del Curso Académico de 1880 a 1881 / leyó Vicente González y Canales
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se UN1VERSIDADF. DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
EX BIBLIOTHECA COMPOSTELLANA
26^34 BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 01094241 u
u se UNIVERSIDAD!: DE SANTIAGO DE COMPOSTEL,\
QUE EN LA SOLEMNE ÁPERTUW DEL CURSO ACADÉMICO BS W 1 toM LEYO ANTE EL CLAUSTRO DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO EL gr. g. Vicente (Sim^ j banales, Catedrático de Historia Natural en la Facultad de Ciencias. de lírden de la Uní t ersidad. SANTIAGO: Oficina tipográfica de D. Manuel Mirás y Alvarez, Fi ente ele San Antonio níonero 2. 1 880. se UNIVERSIDAD!; DE SANTIAGO DE COMPOSTRA u
u UN1VERSIDADE DF SANTIAGO DE COMPOSTELA
iefmr: L á fuerza de una tradicional costumbre, transformada en imperioso deber me obliga á distraer por algunos instantes vuestra be névola atención. Tiránico es vuestro mandato, cortísimo el tiempo de que he podido disponer, grande mi insuficencia; mas, á pesar de todo, no re clamo vuestra indulgencia porque sé que mis ilustrados compañeros y el público que me escucha me la tienen concedida ya de ante mano. Solo os demandaré cariñosa acogida á mi buen deseo y que prescindáis del fondo y del desaliño de mis palabras. Libro es. la Naturaleza abierto para todos;
I =6= sus fenómenos, las leyes que les rigen, el in finito número de seres que la pueblan, pa tentes están á nuestros ojos, mas sin embargo no todos sabemos leer en él. Corta es nues tra existencia, nuestra inteligencia escasa, innumerables sus manifestaciones, prolundo el misterio en que se envuelve; mas el tra bajo humano es incesante aunque lento, continúo aunque fatigoso y paso á paso, ago biados por el peso abrumador de la Ciencia, pero animados por el sublime destello de la Omnipotencia divina, subimos la empinada cuesta, descubrimos nuevos horizontes, com paginamos hechos, deducimos consecuencias, los sometemos á la piedra de toque de la experimentación y leemos por último algu nas de sus sublimes, de sus admirables páginas. Reunidos bajo estas bóvedas augustas, templo del saber, preciso es exponer algún tema cientifico digno de vuestra atención y que corresponda á la vez á la gravedad del acto, á la nombradla de la corporación, al recinto donde nos hallamos y á la ilustra ción del concurso que me escucha; ¿más cómo cnoseguirlo? ¿(pié hacer para cautivar vuestra atención? Los (pie no poseemos vuestros conocimien tos, los que carecemos de dotes oratorias, u
=13= se verifican en el huevo fecundado ó nó, se forma en la superficie del vitellus ó yema, modificado, una especie de mamelón por el cual se escapan uno ó dos glóbulos transpa rentes ó vesículas directrices y cuyo destino se ignora, pero que han sido observados por Barry Bischoff y Pouchet en el huevo del conejo, por Bischoff también en el del perro y por Warthon en el de los tritones. Como quiera que también existirán probablemente en los demás mamíferos, reptiles y peces, es otro motivo mas de identidad entre el huevo de los vertebrados y el de los invertebrados. Cuando el huevo ha sido fecundado, á la espulsion de los glóbulos sigue en todos los animales un período de reposo de corta du ración. El gérmen recobra su forma esférica, momentáneamente alterada y su estructura homogénea; mas tarde vuelve á comenzar el movimiento que esta vez tanto es interior como exterior. Una estrangulación anular se presenta hácia el medio de la esfera animada, otro segundo anillo se forma después cru zándose con el anterior en ángulo recto y por último los surcos se multiplican y la masa entera toma un aspecto granuloso que puede compararse al de una frambuesa, pero los progresos de esta división aumentando sin cesar vuelven poco á poco la superficie 4 u se UNIVERS1DADE DE S/XNTIAGO DE COMPOSTEL/
=14= lisa y la tornan al estado primitivo, el gérmen se aclara y las capas exteriores toman la apariencia de un tegido que se empieza á formar. Esta capa organizada primitiva que envuelve al vitellus ha recibido el nombre de blastoderma. Desde el momento en que aparecen estos primeros vestigios de organización, cesa la semejanza y se marcan los caractéres dis tintivos. El gérmen vá á pasar á ser embrión y desde este momento vertebrados é inver tebrados se separan para no semejarse mas. En los vertebrados los elementos orgá nicos, células y granulaciones, se reunen y comprimen sobre un punto del blastoderma para formar una pequeña mancha circular llamada área germinativa y en esta man cha es donde las fuerzas creatrices van á desarrollar su principal energía supuesto que en ella está el embrión. El área germinativa aumenta pronto de tamaño, toma la forma oval y se marca en ella á lo largo de su eje mayor una linea mas clara que recibe el nombre de linea primitiva y que indica el sitio que han de ocupar la médula espinal y el cerebro, principales centros nerviosos del organismo. Algún tiempo después unos pe queños puntos, oscuros y simétricos, indican que la columna vertebral empieza á formarse. se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOStFiA
=15= Determinado de este modo el tipo verte brado, principian á marcarse las diferencias de clase. En los mamíferos la cubierta del huevo la membrana vitelina, se transforma igual mente. Primero gruesa y desnuda, está ro deada de una capa semejante á la clara del huevo con la que se confunde al agrandarse y pronto en su periferia se presentan delga das laminillas, primeros rudimentos de las raíces que este huevo viviente introducirá en el seno materno para absorver los jugos des tinados á nutrir el embrión. El área germinativa, casi desde su apa rición, está compuesta de dos láminas á las que bien pronto se une otra tercera y aumen ta de tamaño con ellas. De estas tres lámi nas nacen todos los órganos y además diver sas membranas que completan las envolturas del gérmen. La lámina externa forma una capa especial que origina el amnios que ro dea al embrión como un velo de gasa y se grega un líquido abundante dentro del cual el joven mamífero queda sumergido hasta la época de su nacimiento. Otra de las láminas, doblando poco á poco hácia adentro la menbrana vitelina, contribuye á formar el diorion que representa á la cáscara del huevo. Otra lámina origina en la estremidad poste- u se UNIVERS1D/\DE DE SANTIAGO DE COMPOSTEL
=16= rior del embrión una especie de bolsa ó saco, la alantoides, que entre los vertebrados ca racteriza á los mamíferos, aves y reptiles y falta en los batracios y peces. La alantoides crece rápidamente en forma de saco de cuello estrecho y prolongado y á su vez se aplica al interior del chorion, llevando consigo ve nas y arterias que comunican con los vasos del embrión. Todo lo que comunica con la alantoides manifiesta un extraordinario au mento en actividad vital; las vellosidades del corion crecen y se multiplican y el huevo se implanta en el seno materno para quedar allí fijo hasta su ruptura, alimentándose desde este momento á expensas de la madre. Mientras se han verificado estas trans formaciones en las cubiertas del gérmen, este no permanece inactivo. Digimos que este se componía de la yema ó vitullus modificado, envuelto por la membrana blastodérmica que á su vez lleva en un punto muy limitado el área germinativa y los primeros rudimentos del embrión; pues bien, á medida que este último se caracteriza, á medida que sus ca vidades empiezan á formarse, se aleja poco á poco de la esfera que le contiene quedando, sin embargo, unido á ella por una especie de canal y algún tiempo después el embrión y la vesícula blastodérmica, tan solo están se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOST FI ■'
=17= unidos por una especie de cordon hueco y por algunos vasos que de uno á otro van, recibiendo entonces la vesícula blastodérmica el nombre de oesicula umbilical que en el hombre y rumiantes no tarda en atrofiarse y desaparecer, mientras que en los carnice ros y roedores, por ejemplo, continúa cre ciendo y llega á su vez á tapizar el corion en los puntos no cubiertos por la alantoides. Las tres láminas ti hojuelas del área ger minativa, responden, según parece, á tres clases de aparatos. De la hojuela externa ó superior nacen los órganos de la inteligen cia, de la sensibilidad y del movimiento, tales como el cerebro, la médula espinal, los ner vios, los huesos y los músculos cuya acción está sometida al imperio de la voluntad. De la hojuela interna ó inferior se originan otros aparatos destinados á funciones importantes pero menos notables, como el tubo digestivo y demás órganos destinados á esta función. Por último de la hojuela intermedia nacen el sistema vascular, el corazón y los vasos arteriales y venosos. Tan diversos sistemas de órganos no se muestran, ni todos á la vez, ni tampoco con sus proporciones características; antes de presentarse tales como han de ser todos su fren transformaciones. Los órganos que pri- u UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELX
=18= mero se forman en los mamíferos son la co lumna vertebral, el cráneo y los centros ner viosos contenidos en su interior, después apa rece el corazón con las arterias y venas y por último se forma el tubo digestivo, es tando esto en relación con el modo de nu trirse el embrión á expensas de la madre y por el intermedio de los vasos que á ella le unen; en los invertebrados, á lo menos en aquellos cuya embriogenia se conoce, el apa rato digestivo se forma antes que los órga nos de la circulación y el sistema nervioso también se forma en una época avanzada, á no ser que por su delicadeza y transparen cia se escape á la imperfección de nuestros microscopios. En cuanto á la lentitud del desarrollo del sistema circulatorio de algu nos invertebrados, puede atribuirse á la gran cantidad de líquidos que contiene su cuerpo que hace que los órganos estén sumergidos en una especie de baño nutricio que por ab sorción les suministra el alimento conveniente por lo que el corazón y los demás vasos sanguineos no les son desde un principio com pletamente necesarios: de aqui que los jóve nes y aun ciertos animales adultos carezcan por completo de ellos. En cuanto á los órga nos destinados á la conservación de la espe cie, siempre aparecen los últimos, lo mismo u se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOST-
=19= en los animales que sufren transformaciones que en los de metamorfosis propiamente di chas y en los que poseen la geneagenesis. Hasta aquí el camino recorrido, si bien erizado de dificultades y dudas, pudiera pa recemos fácil ante otras reflexiones que nos sugieren ciertos hechos. Todos los aparatos citados, complejos y formados á veces por la reunión de numerosos órganos, están á su vez constituidos por di versos tegidos. Mas ¿cómo las tres láminas del área germinativa son suficientes á en gendrar tan complicados sistemas? ¿De qué modo se presenta primero la materia para constituir tales tegidos? Tales preguntas son de difícil contestación. Generalmente todos los naturalistas están acordes en admitir que antes de la aparición de un órgano, este es precedido por la pre sencia de una materia de alguna consistencia y muy generalmente como gelatinosa, trans parente y homogénea que apenas indica ser sustancia organizada: esta sustancia es la lla mada por Dujardin sarcodá^ es decir, origen de la carne, ó sea de los tegidos en general- En el seno de esta materia se forman los elementos anatómicos que ásu vez dan origen á los órganos. ¿Pero la sarcoda da inme diatamente nacimiento á los tegidos, ó pasa u se UNIVERS1D/XDE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
=20= á su vez por transformaciones intermedias? Difícil es la contestación á tal pregunta y no podemos afirmar uno de sus estreñios, negando el otro, puesto que en ciertos ca sos parece verificarse lo primero y en otros y quizá en mayor número, lo segundo, co mo lo prueba la aceptación que ha tenido entre los naturalistas la teoría celular ideada por M. Schwann para esplicar la or ganización de los vegetales y aplicada des pués á la Zoología. Reconocen los botánicos, sobre todo los que siguen las ideas de MM. Mirbel y Schleiden que el tegido celular se forma á ex pensas de un líquido que equivale á la sarcoda y que para Mirbel es el cambium ó sávia modificada. Este líquido va poco á poco adquiriendo mayor consistencia hasta apa recer en su masa según Schleiden unos pequeñisimos corpúsculos opacos ó nucléolos^ á cuyo alrededor parece condensarse la ma teria para formar lo que se llaman míeteos. de los cuales se origina una membrana que poco á poco les rodea envolviéndoles y cons tituyendo lo que se llama célula. Una vez formada la célula ó celdilla, se multiplica, ya dando origen á otras por su parte esterior, ya dividiéndose su interior por medio de diversos tabiques que constituyen luego se UNIVERSIDAD!: DE S. ‘ \NTIAGO DE COMPOSTFIA
=21= otras tantas células distintas, ya por fin formándose en el interior de la célula pri mitiva pequeñísimas células libres que au mentando de tamaño rompen la primitiva y la hacen desaparecer. Esta teoría de Schleiden, varía algún tanto de la de Mirbel que a su vez afirma que los nucléolos son desde su origen otras tantas cavidades que, cre ciendo poco á poco, originan las células, mas como se vé esta pequeña diferencia de opi niones no tiene grande importancia. De la célula se originan los diversos tegidos, ya el cclulciT ó primitivo constituido por un conjunto de células cuyas paredes pueden, ó apenas tocarse, ó comprimirse unas á otras por estar demasiado unidas, toman do entonces la forma poliédrica; ya el fibroso prolongándose en dos direcciones contrarias en forma de huso y endureciéndose después por la sustancia leñosa; ya en fin presentán dose las células vacías en su interior, abier tas en dos sentidos contrarios, unidas entre si por estas partes abiertas y formando con ductos llamados vasos que sirven para la circulación de los jugos nutricios y consti tuyendo en este último caso el tegido llama do vascular. La teoría celular de M. Schwann aun apli cada solo al reino vegetal, no puede ser adop- 6 se UNlVhRSlDAüE DE SANTIAGO DE COMPOSTEDX u
=22= tada de un modo absoluto, pues aun confir mada en muchos casos por la observación, no ha dejado de tener contradictores que como resultado igualmente de sus observa ciones han encontrado no pocos hechos que la contradigan: asi pues, por ejemplo la com paración del huevo á una célula única, no es verdadera, ni las granulaciones del vite- 11 us consisten en una multiplicación de células como afirmaba M. Schwann. El estudio de los invertebrados marinos ha destruido muchos errores resultado del examen anatómico de los vertebrados supe riores. Verdad es que en los moluscos, nemertes, planarias, etc., existen tegumentos compuestos de células de las cuales se han originado los tegidos de ciertos órganos ex ternos; pero si acudimos á otros órganos, ja más se ha observado á la fibra musculai, ni sobre todo á la nerviosa, empozar poi una célula ni presentar trazas de forma ción celular; aparatos completos se.han ob servado formarse á espensas de la sarcoda, delineándose poco á poco en su masa hasta tomar forma y consistencia. En ciertos mo luscos el tubo digestivo se forma de ese modo y se ve delinearse al exófago, estó mago é intestino perfectamente caracteriza dos en forma y posición. se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTEL' u
=29= mas notables caracteres distintivos y apro ximar de nuevo los dos sexos, aumenta la actividad respiratoria en la muger, aun que sin llegar nunca al limite alcanzado por el hombre; de aquí que algún fisiólo go considere á la muger como un ser in ferior al hombre, ó como un hombre cuyo desarrollo ha sido incompleto. Para terminar lo relativo á las trans formaciones de los mamíferos después de su nacimiento, recordaremos tan solo que su inteligencia en lugar de aumentarse con la edad, por el contrario disminuye; los ani males mas educables, ó como se dice vul garmente mas fáciles de domesticar, se vuelven intratables y feroces con la edad y como se observa en algunos por ejem plo en el orangután los huesos de la cara que forman un conjunto casi vertical en la primera edad, se prolongan para for marle un verdadero hocico y el frontal pri meramente bombeado y algún tanto salien te, se achata y deprime para darle un as pecto cada vez mas bestial en consonancia con la disminución de su inteligencia. 8 u UNIVERSIDAD!: DE SANTIAGO DE COMPOSTELX
=30= M e t a mo r f o sis . Las metamorfosis pro piamente dichas mas notables entre los ver tebrados, son aquellas que se verifican en la clase de los Batracios, en los cuales y de un modo lento pero incesante se ob servan cambios notables en los aparatos respiratorio, digestivo y locomotor. Al sa lir del huevo el batracio, del cual como tipo podemos citar la rana común, es casi todavía un embrión. El aparato digestivo y los órganos que le acompañan son com pletamente rudimentarios; una gran canti dad de vitellus, oculta bajo la piel de que ya nace provisto, sirve al animal de sus tancia alimenticia á expensas de la cual se nutre el organismo; la cabeza es vo luminosa y dividida debajo por un pro fundo surco, teniendo á cada lado una elevación prolongada que le sirve para ad herirse á los objetos. Hasta este momento el pequeño ser ni tiene ojos, ni oidos, ni aberturas nasales, ni órganos respiratorios; el vientre es oval y se prolonga en una cola corta apenas bordeada por una estre cha membrana cutánea. Unos cuatro dias después de salir del huevo la boca se muestra provista de labios blandos y aparecen los ojos, el órgano ol fatorio y el del oido: marcándose por me- u
=31= dio de una profunda hendidura la sepa ración entre la cabeza y el vientre, que se conserva voluminoso y toma la forma esférica; en el cuello aparecen dos pequeñas branquias ramificadas, una de cada lado y bajo una especie de opérenlo; por último la cola crece igualando y aun siendo ma yor en longitud que el resto del cuerpo. Poco después los labios se recubren de lá minas córneas que dan á la boca el as pecto de una especie de pico y sirve al. animal para, en cierto modo, roer los vege tales acuáticos de que se alimenta en esta primera edad. Entonces es cuando la peque ña rana recibe el nombre de renacuajo. Este raro ser, especie de larva, conti nua metarmorfoseándose; al nacer tenia res piración cutánea, pocos dias después bran quias ramificadas colocadas en el borde de los opérenlos, pues bien, hacia el séptimo ú octavo dia cada opérenlo se suelda poco á poco al vientre y las branquias langui decen y desaparecen, pero en cambio en dos cavidades colocadas una á cada lado del cuello y bajo la piel se desarrollan otras nuevas mas complicadas, en forma de pe nachos y sostenidas por cuatro arcos car tilaginosos, lo cual hace que se asemejen á los peces. u se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTEL/X
=32= No terminan aquí las modificaciones: po cos dias después el animal lia de perder su respiración branquial ó acuática, para adquirir la pulmonal ó aerea que ha de poseer durante toda su vida y para esto, los sacos pulmonales, hasta aquí llenos y rudimentarios, se tornan linéeos y van au mentando de tamaño. Llaman también la atención los cambios del aparato circulatorio, en relación con los que se verifican en el respiratorio: los grue sos vasos branquiales, arteriales y venosos disminuyen de calibre poco á poco, mien tras que sus análogos los vasos pulmona les. aumentan en diámetro y se multiplican sus ramificaciones. Cuando los pulmones han adquirido cierto desarrollo, el aparato bran quial desaparece por completo, siendo reabsorvidos hasta los cartílagos que sostenían las branquias. Al mismo tiempo que el animal cambia su respiración acuática por la respiración aerea, se verifican en el otros cambios no menos interesantes; la boca se hiende y engrandece, desapareciendo el pico córneo y apareciendo dientes, no en las mandíbulas sino en la bóveda del paladar: el tubo intes tinal largo y cilindrico en consonancia con el régimen hervívoro, se acorta ensanchan- u se UMVr.RSIDADF DE SANT1ACO DE COMPO 1 ':
=33= dose por ciertos sitios y la, alimentación se convierte en animal. El aparato locomotor experimenta, igual mente,, importantes cambios; la locomoción que primeramente era acuática y semejante á la de los peces, verificándose tan solo con la ayuda de su cola, que según digimos lle ga á ser mas larga que el cuerpo, se veri fica después indistintamente en tierra ó en el agua, pero por medio de verdaderas y bien desarrolladas estremidades. La cola soste nida por una prolongación de la columna vertebral, movida por fuertes músculos, ali mentada por la sangre que á ella conducen numerosos vasos y animada por gran nú mero de filetes nerviosos, va lentamente atrofiándose y por último piel, músculos, huesos, nervios y vasos concluyen todos por desaparecer por reabsorción; en cambio, mientras la cola se anula empiezan por el contrario á presentarse las extremida des locomotoras, primeramente representa das por ligeros muñones, que poco á poco van creciendo y presentando la forma de tales extremidades, con las que, ya á sal tos, ya por medio de la natación, ha de traslar su cuerpo, la rana, de un punto á otro del espacio. No todos los batracios experimentan me- u se UNIVF-RSIDADE DE SAN TIAGO DE COMPOS J EÜX
=34= tamorfosis tan marcadas, sin que quiera esto decir que no las posean; asi por ejem plo, las salamandras, en estado de larva, no cambian sus branquias externas por otras internas y en estado adulto se les desarrollan las extremidades, pero no se les atrofia la cola; los proteos de los lagos subterráneos de Carniola y el axolote del lago de Méjico, conservan durante toda la vida las bran quias externas, aun cuando en el estado adulto se les desarrollan los pulmones, pudiendo vivir indistintamente unos y otros en el aire y en el agua y por último el lepidosirena presenta en la misma edad adulta, tales caractéres de anfibio y de pez reunidos, que aun no está decidida por completo la cuestión de en cual de las dos clases ha de estar colocado. No terminaremos lo correspondiente á las metamorfosis de los vertebrados sin ha cer constar que, según los hechos observa dos por M. Augusto Müller, también algu nos peces las presentan perfectamente mar cadas y como ejemplo de ellas citaremos tan solo los ammocetas, que hoy dia sa bemos positivamente que solo son larvas de lampreas. Pasemos al estudio de la metamorfosis de los invertebrados comenzando primera- u se UNlVERSlDaor DE SANTIAGO DE COMPwí LL
=35= mente por las de los anillados y dando prefe rente lugar á las de los insectos. Conocemos por insecto á todo animal articulado que respira por traqueas, que po see tres pares de patas y que generalmente va provisto de dos pares de alas, á escepcion de algunos casos en que no hay mas que dos alas y aún otros mas limitados en que no existe ninguna. Puede darse como carácter también general á los insectos el de sufrir metamorfosis independientes del tiempo pa sado en el huevo y que caracterizan tres periodos distintos: el primero es aquel en que la actividad que á la vez es interior y exterior tiene por fin el crecimiento del in dividuo; el segundo aquel en que la actividad, que es tan solo interior, solo tiene por fin modificar el individuo; y el tercero, que vuelve á ser de actividad interior y exterior, refleja su fin único en la propagación de la especie. Muchos insectos realizan por completo tales metamorfosis y entre ellos podríamos citar el tan conocido por el nombre vulgar de Gusano de la seda ó sea el Bombyx mo rí L. de los naturalistas que las realiza en el término de unos dos meses después de su salida del huevo. Todo el mundo sabe que cuando sale del huevo aparece bajo la forma se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOS 1EDX u
=36= de un pequeño gusano, oruga, 6 larva, de línea y media de longitud, en cuyo estado permanece durante algo mas de un mes, empleando este tiempo en alimentarse con las hojas tiernas de la morera, cre ciendo á expensas de tal alimento y cam biando hasta cuatro veces la piel; llegada esta época de su vida, el insecto se transforma en lo que se conoce con el nombre de pupa, nin fa ó crisálida, para lo cual hila su capullo de seda, se encierra en él y asi permanece inmóvil durante unos quince ó diez y siete dias. Si entonces abrimos el ovoidal capu llo, encontramos en él encerrado un ser, com pletamente diferente de la prolongada y ci lindrica larva que allí se encerró; una masa informe parduzco rojiza, para el vulgo, un ser que en embrión presenta los órganos que, mas desarrollados, han de constituir sus galas después, para el naturalista; las alas, las patas y las antenas están soldadas por una especie de barniz, á lo largo del cuerpo. Terminado este período llega al estado de insecto perfecto. Valiéndose de un li quido especial que según Guérin-Meneville se forma en una glándula que el insecto tiene en la cabeza, ataca con él el capu llo, disgrega los hilos de seda, los separa sin destruirlos y se abre fácil salida al UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOS EL u se
• =37 = aire libre, elevándose en él, poco tiempo después de su salida, á expensas de sus cuatro alas y poseyéndo sus seis patas, sus dos antenas y su cuerpo dividido en tres partes visibles cabeza, tórax y abdomen. Lo que decimos del gusano de la seda, perteneciente al orden de los lepidópteros ó mariposas, podemos decirlo de los insec tos pertenecientes á los órdenes llamados coleópteros, neurópteros é himenopteros. Para comparar lo que hemos dicho del gusano de la seda con los insectos de los demás órdenes tomemos de uno de estos, el de los coleópteros por ejemplo, otro in secto conocido, el llamado vulgarmente gu sano blanco de las huertas, én su estado de larva y abejorro común en su estado perfecto, ó sea el Melolentha Dulgaris L. de los naturalistas. Hacia fines de Abril ó primeros de Ma yo, la hembra, poco después de ponerse el sol, deposita sus huevecillos en tierra, bus cando con preferencia la mas sustanciosa y abonada. Cada puesta es de unos treinta huevecillos y un mes después sale de cada uno un gusano ó larva blanquecina, arma da de un terrible aparato masticatorio. Las raíces de los vegetales y todo resto de es tos, sirven de alimento á la joven sociedad, 10 se UN1VERSIDADE DF SANTIAGO u
=38= durante esta primera época de su existen cia. Cuando los fríos sobrevienen, los gu sanos blancos se hunden mas profundamen te y practicando una cavidad espaciosa al abrigo de las heladas, continúan viviendo en sociedad. A la primavera estas larvas mayores y mas voraces, se separan en bus ca del alimento suficiente para no perjudi carse unas á otras; se dirigen hacia arriba en busca de las raíces de las plantas y hacen perecer y destruyen las de nuestras huertas, los forrages de nuestras praderas y hasta los frutales y árboles de nuestros bosques y paseos, con cuyas radicillas se ali mentan. Cuando se aproximan los trios vuelven á enterrarse otra vez, para volver á comen zar su tarea destructora al año siguiente, permaneciendo en el estado de larva tres años y á veces mas tiempo. Llega por fin el término de su crecimiento y cada larva enterrándose á mayor profundidad aun, se construye una, á modo de habitación de for ma ovoidal con tierra amasada con cierto líquido viscoso que ella misma segrega y dentro se transforma en ninfa, parecida á las crisálidas de las mariposas solo que las alas, las patas y las antenas tienen cada una su estuche propio y están aplicadas, u
=45= la cabeza con í un di da con el cuerpo y arma da de unas puntas dirigidas hacia adelante, atras y á los costados: su abdomen ó vien tre grueso y prolongado termina en una pieza ancha y bifurcada; la boca es sencilla, las pinzas están sustituidas por dos pares de apéndices largos y las patas son rudimen tarias. Al llegar al estado adulto cambia, por completo; su cuerpo se torna compri mido, casi plano y verdoso, la boca se com plica y aparecen las pinzas que le sirven para ayudar á la masticación, por último las patas se desarrollan por completo. Hoy dia también sabemos, gracias á los trabajos de MM.Coste y Gerbe, que los anima les que se conocían con el nombre de Phy — llosomas son solo larvas de las langostas. Igualmente se ha tenido á los balanos y anatifas como moluscos y á las lerneas como gusanos intestinales á causa de sus meta morfosis mientras que hoy dia los estudios verificados por MM. Thompson, Nordmann, Darwin, Quatrefages y otros han hecho que se les coloque entre los crustáceos. Como quiera que la descripción de las metamor fosis de todos estos seres baria demasiado extenso este trabajo nos fijaremos tan solo en los balanos, ó bellotas de mar, tan abun dantes sobre las rocas de algunas de nues- 12 UNIVERSIDAD!. DE SANTIAGO DE COMPOS ÍEUX u
=46= tras costas. El ser que nace clel huevo es una pequeñísima larva ele cuerpo delgado y anillado, con dos antenas en la cabeza y á los costados dos apéndices colocados den tro de otros á modo de cuernos; muévese á expensas de seis patas que le sirven de remos y un caparazón de una sola pieza cu bre su parte superior formando un saliente por los costados; un solo ojo colocado en la frente sirve al animal parala visión y le dá el aspecto de la larva del animal conocido con el nombre de cíclope. Poco tiempo des pués el animal se forma una concha de dos valvas ó piezas, dentro de las que puede esconderse por completo á semejanza de los conchíferos; el número de piés aumenta y dos de ellos situados en la parte anterior del cuerpo le sirven para agarrarse á los objetos sumergidos; valiéndose de estos apén dices se adhiere por último cabeza abajo en las rocas mas batidas por el oleage, siendo después reemplazadas las dos valvas de su concha . por otras menores relativa mente, pero mas numerosas, que recubren los costados y espalda del animal; poco á poco una dentada cubierta caliza, en for ma de pirámide truncada para dejar una abertura en su parte superior, cubre com pletamente el cuerpo del animal que ocul u
to en su fondo permanece allí todo el resto de su vida; la boca entonces se abre en me dio del cuerpo, el ojo desaparece y las pa tas ya inútiles se transforman en apéndi ces ciliados encorvados, movidos por fuertes músculos, que desplegados fuera de la con cha hacen bruscamente presa en el ani mal que se pone á su alcance. Ciertas fun ciones también se completan en este estado, sobre todo la de la reproducción, puesto que entonces es solo cuando los balanos pueden perpetuar la especie. No terminaremos lo correspondiente á las metamorfosis propiamente dichas sin ad vertir que los moluscos también las ex perimentan en su inmensa mayoria, á lo ménos aquellos que ó son marinos ó fluviá tiles, presentándose al salir del huevo en estado de larva que si la consideramos por ejemplo en la ostra es ciliada ó pestañosa y desnuda ó sin concha, desarrollándose des pués las dos valvas y adquiriendo un apa rato rotatorio que puede salir de la concha á voluntad del molusco; durante esta época de su vida el animal, que no se ha adherido aun á las rocas del fondo del mar, está, provisto de una especie de pié largo y muy movible que le sirve, ya para arrastrarse sobre el fondo, ya para nadar en el agua. u
. =48= Por lo que hasta aquí hemos dicho pue de comprenderse que la metamorfosis pro piamente dicha puede ser de dos clases: as cendente es decir que vá complicándose perfeccionando cada vez mas al animal y elevándole si asi puede decirse en la es cala de los seres, como sucede en los in sectos y recurrente ó que en lugar de elevarles les rebaja, como sucede á los balanos y lerneas y en cierto modo á las mis mas ostras. En cuanto á la naturaleza de la meta morfosis podemos también decir que no es mas que un cambio ó transformación, se mejante á la que en los vivíparos se efec túa dentro del seno materno, ó como dice Leuckart «el tránsito de un animal libre de las cubiertas del huevo por fases que en otros tienen lugar dentro del huevo y cuyo fin es el de que el animal presente los caracteres de sus padres.» G en ea g en esis . Significa esta palabra en su acepción literal engendramiento de ge neraciones y se refiere á los cambios que se verifican en estas. se UNIVERSIDADr DE SAN TIAGO u
= 49=: Hasta aquí hemos visto que ya sufriese el animal transformación, ya metamorfosis propiamente dicha, al completarse su desa rrollo, era semejante á los padres que le habían dado el ser y su individualidad se manifestaba desde la primera aparición del gérmen; mas al presente vamos á estudiar, siquier sea á la ligera, seres extraños, al parecer sin padre ni madre en la genuina acepción de estas palabras y que parecen originarse á expensas de la sustancia de otro ser que con ella les forma. Estos anima les que no podemos llamar con verdadera propiedad hijos, no se parecen á sus pa dres como tampoco á ellos se han de pa recer sus sucesores: en ellos observaremos también como, de un gérmen único, provie nen multitudes de individuos y á veces mu chas generaciones, que, ni están relaciona das por la forma, ni por la estructura ni por el género de vida. La individualidad pri mitiva del gérmen también desaparece ori ginándose multitud de individualidades, que se forman antes que el gérmen haya llega do á su completo desarrollo y perfección. Siempre que hablamos de una especie animal nos ocurre la idea de que para per petuarla es preciso el concurso de los dos sexos, porque estamos acostumbrados á ver u
=50= lo asi en los séres mas en contacto con nos otros y hasta el vulgo considera esto como una de las admirables leyes de la natura leza. Las observaciones verificadas por Car los Bonnet y relativas á la reproducción de los pulgones constituyen un hecho contra rio, en cierto modo, á ley tan general. Pertenecen los pulgones al orden de los hemipteros, entre los insectos y son unos pequeñísimos séres que á veces en inmen so número pueblan los tallos mas tiernos y verdes de los rosales, manzanos y pera les, naranjos, coles y otro infinito número de plantas; pues bien, la reproducción de tan pequeños séres no puede ser mas cu riosa y no podemos resistir el deseo de darla á conocer tal y como nos la cuenta el naturalista ginebrino. «Coloqué, dice Bon net, una rama de evónimo, sin separarla de la planta, de tal modo que quedase aisla da dentro de una vasija llena de agua; sobre una de las pocas hojas de esta plan ta que quedaron libres fuera de la super ficie del liquido, puse un pulgón á quien yo mismo había visto nacer de una hembra desprovista de alas el día 20 de Marzo de 1740 y cuidé de llevar desde dicho dia un minucioso diario de todos los hechos en él observados. Anoté hasta sus menores movíse UNlVTRSIDADr DE SANTIAGO u
=51= mientos y ninguna de sus acciones la con sideré como indiferente. No solamente le ob servé todos los dias, hora tras hora desde las cuatro ó las cinco de la mañana hasta las nueve ó las diez de la noche, sino que muchas veces me valía de una lente para que la observación fuese mas exacta. Con fieso que tan continuo trabajo me fué su mamente fatigoso, pero en cambio cuanto no gocé y cuantos parabienes no me di por haberlo verificado. Mi pulgón cambió de piel cuatro veces, la primera el dia 23 por la tarde, la segunda el 26 á las dos de la misma, la tercera el 29 á las siete de la mañana y la cuarta el 31 á las siete de la tarde. Libre felizmente de estas cuatro cri sis llegó por fin el momento que yo con tanta ansia esperaba: había alcanzado su com pleto desarrollo. Desde el primero de Junio á las siete de la tarde observé que era hem bra é iba á comenzar la puesta y á partir de este dia, hasta el veinte inclusive del mismo mes, dió á luz noventa y cinco pul gones de los cuales la mayor parte nacie ron ante mis ojos.» Continuando sus experiencias Carlos Bonnet aisló otro pulgón en una rama de sa lmeo. «El 12 de Julio, dice, y hacia las tres de la tarde, aislé un pulgón del salmeo, UNIVERSIDADr. DE SANTIAGO DE COM POSTELA u se
=52= que acababa de nacer ante mis ojos; el 20 del mismo mes á las seis de la mañana tenia ya tres hijuelos. El 22 al medio día, pues antes no me fué posible hacerlo, en cerré uno de los pulgones de esta segun da generación y el l.° de Agosto dio á luz á su vez una tercera generación. El 4 de Agosto á la una de la tarde aislé otro de la tercera generación y el 9 del mismo mes á las seis de la tarde este dió á luz una cuarta. El mismo dia y hacia la me dia noche aislé uno de estos recien naci dos y el 18 de seis á siete de la mañana,, obtube de él la quinta generación.» La falta de alimento que ocasionó la muerte de estos pulgones detuvo las expe riencias de Bonnet que mas adelante, al continuarlas obtuvo hasta diez generaciones en el espacio de tres meses de observación y posteriormente se han estudiado hasta quince generaciones sucesivas. Hechos aná logos se han observado en estos últimos años en la filoxera de la vid y asi se esplica la reproducción considerable de tan perju dicial insecto. Durante sus primeras observaciones pudo creer Bonnet que el hermafroditismo existia en los pulgones y que de consiguiente cada individuo podía por si solo perpetuar la es se UNIYTRSIDADr DE SANTIAGO DE COMPOSTÉLA u
pecie, mas bien pronto dirigiendo sus obser vaciones sobre el pulgón que habita el ro ble, descubrió la existencia de machos y hembras como en los demás insectos, viendo con sorpresa que además de la propagación vivípara que le hemos visto describir, había una época en la que las hembras ponían verdaderos huevecillos. Efectivamente duran te el estío, los pulgones se reproducen ais ladamente dando á luz sus pequeños vivos, mas cuando cesan los calores entran en las condiciones ordinarias y mediante el concur so de un macho y una hembra, se propagan por huevos que quedando adheridos á las ramas de los vegetales, dán origen en la pri mavera siguiente á los pulgones que han de sustituir á los que perecieron á causa del frió. Estos pulgones que nacen en la prima vera, son los que dán origen á otros del modo observado por Bonnet, mientras que los machos y hembras no aparecen hasta el otoño para propagar la especie por oviparidad. Al citar las observaciones de Bonnet, vienen á la memoria las que verificó en Ho landa su compatriota y pariente Trembley. Había recogido este naturalista, en un vaso, agua de un estanque en la que nadaba un gran número de lentejas de agua, pequeño 14 u
=54= vegetal que cubre con una capa verde las aguas ele las lagunas, y entre ellas obser vó unos pequeños cuerpos verdosos que se adherían á las transparentes paredes del va so, quedando ya inmóviles, ya moviéndose lentamente y cambiando de forma y de ta maño. Estos séres tenían la forma de un ci lindro hueco de cinco á seis lineas de lon gitud, con un orificio ó boca rodeada de varios tentáculos movibles y retráctiles que á veces se encorvaban hasta desaparecer, to mando entonces el cilindro la forma de un cono y disminuyendo hasta tener solo una linea de altura. Durante algún tiempo Trembley dudó si tan extraño, ser era una planta, á causa de su color y forma, ó un animal por sus mo vimientos. Para salir de dudas cortó en dos pedazos uno de estos enigmáticos seres; mas ¡cual no fué su sorpresa al ver que á las cuarenta y ocho horas cada pedazo, desar rollándose en él los órganos que le falta ban había constituido un nuevo y comple to ser! Dividiólos entonces en gran núme ro de trozos, y de cada uno de ellos obtuvo un nuevo y también perfecto individuo. Mientras observaba tan extraños hechos, vio también, con no menor admiración, apare cer sobre los mismos séres unas pequeñas
=61= por Saars y los modernos se lia multipli cado por división de partes ó fisiparidad, siendo cada anillo un proglottis reproduc tor presentando finalmente la forma que ca racteriza á la medusa adulta. Este modo de propagación de la, especie es el que se co noce con el nombre de generaciones múl tiples con ayuda de un gérmen único, que pertenecen por completo á las metamorfosis por geneagenesis. El fenómeno de la geneagenesis se en cuentra no solo en los animales citados sino también en ciertos otros anillados ya insec tos ya crustáceos; en los moluscos si bien no en los moluscos propiamente dichos sino en los moluscoideos; y por último en los ra diados equinodermos y acalephos, además de los pólipos ya citados. También poseen la geneagenesis los hel mintos y citaremos como ejemplo la cono cida Tcenia solitim L. denominada por error del vulgo, solitaria. Este helminto cestoideo presenta un cuerpo comprimido á modo de cinta, blando y dividido en gran número de articulaciones la primera de las cuales forma la cabeza, órgano notabilísi mo que difiere de los demás anillos por su organización y sus funciones. La cabeza de la ténia está provista de ventosas y unas es- 16 UN1VERS1DADE DE SAN HAGO u se
=62= pecies de ganchos qu ¡tinosos destinados á servirle de asidero cuando se adhiere á los intestinos del hombre á cuyas expensas vive sustentándose con las sustancias alimenti cias elaboradas por los jugos digestivos; esta cabeza goza de la propiedad de suministrar nuevos anillos reproductores, por lo que es preciso destruirla sí se quiere que no se propaguen estos. En cuanto á los anillos del cuerpo, que han sido llamados cucicrbitinos, no ejercen otro papel que el de ór ganos reproductores, de modo que cuando los huevecillos han alcanzado su completo desarrollo se verifica la propagación por di visión de partes, siendo estos anillos expe lidos, envueltos en los excrementos y disper sándose para pasar á otros animales que á su vez los tragan mezclados con las sustan cias (pie les sirven de alimento. Los huevecillos de las ténias, provistos de cubiertas protectoras muy duras dan origen á unos seres algún tanto parecidos á la cabeza de la ténia. Estas larvas son verdaderos protoscolex que se fijan en el parenquima de cualquier órgano del animal donde se introdujeron, mas no en el tubo digestivo. En el órgano donde se ha fijado, el protoscolex se desarrolla, tomando la for ma de un saco lleno de serosidad de cuyo UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOS! ELA
=63= interior sale la cabeza y entonces recibe el nombre ele hydátide, c enuro ó cy si i cerco que constituye el deutoscolex y solo cuan do pasa al tubo digestivo del hombre al canza su completo desarrollo presentándo se los anillos reproductores ó proglottis. El llamado ccenurtts cerebratis que produce la enfermedad del carnero llamada por el vulgo modorra y el cysticercus cellulos a que ocasiona la lepra del cerdo, son hydatides ó deutoscolex de ténias que toman esta última forma cuando pasan al estómago de otros animales; así por ejem plo las hydatides del conejo, comido este por un perro ó un lobo se transforman en té nias y las que ocasionan la lepra del cer do se cambian en ténias dentro del tubo digestivo del hombre que ha comido su carne bajo la forma de embutidos, jamón crudo, etc. es decir, sin haberlas sometido á la cocción que prolongada les da la muerte. La ténia, pues, pasa por los estados de protoscolex y deutoxcolex y cuando ha ad quirido la forma de cinta anillada, consti tuye un verdadero strobila, puesto que sus pretendidos anillos son cada uno de por si un proglotis reproductor. En todos los hechos expuestos hemos visto que las yemas ó botones, los estolones, UNIVTRSJDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA u se
=64= la fisiparidad y todos los medios expues tos de reproducción no son mas que produc tos mas ó menos mediatos de un huevo preexistente. Igualmente resulta también que la reproducción gemmipara no basta para perpetuar la especie y que al fin de un de terminado tiempo la reproducción por hue vos es absolutamente necesaria. La repro ducción por huevos es pues, función de pri mer orden y las demás son accesorias ó su bordinadas. Muchas teorías se han dado para ex plicar los indicados modos de reproducción y el tiempo nos faltaría para exponerlos, sin embargo no terminaremos este trabajo sin advertir que para M. Owen la masa de células germinativas, penetradas de una fuerza especial, son el punto de partida de la transformación de todo sér. Una parte de esta masa de células germinativas pasa sin transformarse al cuerpo del embrión y como no cesa de actuar la potencia prolifica, las células continúan multiplicándose en el nue vo sér. Cuando las células se han formado en cantidad suficiente se organiza un nuevo_ sér que, á su vez, lleva consigo un cier to número de células dotadas de la mis ma fuerza reproductriz. A consecuencia de este gasto de células, la potencia prolifica se u
=65= agota, y se hace necesaria la intervención de los dos sexos para renovarla. Esta teoría de Owen ha tenido sus par tidarios y sus contradictores y su funda mento realmente existe en la teoría celu lar de M. Schwann que en otro lugar ex pusimos. El naturalista inglés Carpenter crée por su parte que la oviparidad es entera mente distinta de la gemmiparidad ó re producción por yemas. Para que un animal se reproduzca del primer modo ó sea por huevos es preciso el concurso de dos sis temas de órganos especiales y distintos, mientras que para la reproducción por ye mas hay necesidad de una multiplicación de -células por el progreso de un crecimiento en número, continuo. Por su parte el natura lista francés M. Quatrefages cree también que la gemmiparidad es tan solo un fenó meno de crecimiento; cuando en un animal se forma una yema ó boton al exterior ó en el interior, fijo ó caduco, una fuerza que él llama torbellino mtal acumula los ma teriales plásticos sobre dicho boton, en vez de repartirles por todo el organismo y el boton ó yema adquiere asi su completo de sarrollo. No terminaremos la reseña de los hechos que se refieren á la metamorfosis en gene- u UN1VERS1DADE DE SANTIAGO Dt COMPOSTELA
=66= ral y á la geneagenesis en particular sin citar el notable fenómeno de la partenoge — nesis ó reproducción virginal. Se lia dado el nombre de partenogenesls ó reproducción virginal, al extraño fenó meno observado en las hembras de algunos insectos que, sin haber conocido á los ma chos de su especie, han producido huevos fecundos. En el siglo pasado Constant de Castellet Inspector general de los estableci mientos dedicados á la cria del gusano de la seda en Cerdeña, creyó observar hechos de este genero en las hembras de dicho ani mal y los puso en conocimiento de Reamur, que tanto se había dado á conocer por sus estudios sobre los insectos, mas este contentándose con responderle lacónicamen te-^ nilülo 5 nihilA^ hizo creer que se ha bía engañado y Castellet cesó con sus obser vaciones. Posteriormente Treviranus, Suckow y Burmeister, en ciertas mariposas noctur nas y Malpighi, Herold, Curtís, Filippi y otros en las hembras del gusano de la seda, observaron el mismo fenómeno, que desde entonces quedó fuera de duda. Efectivamente, hoy dia los hechos se han multiplicado. M. Carlier en Francia ha con seguido tres generaciones vírgenes del Liparis dispar L. mariposa perteneciente á u
=67= las nocturnas, obtenidas de hembras que no habían tenido contacto ninguno con machos de la misma especie y de cuyos huevos na cieron robustas orugas que se transforma ron á su tiempo en mariposas, no pudiendo continuar la experiencia porque la ter cera generación se compuso exclusivamen te de individuos machos. Lo mismo ha sido observado en los individuos del género Psyche 5 en el que hay algunas especies en las que no se han encontrado hasta hoy dia in dividuos machos. El aleman Zierzon de Carlsmark, dice que la reina de las abejas, conservando su virginidad, puede producir huevos pero que de estos huevos solo nacen machos. Francisco Huber, que por sus ad mirables trabajos ha recibido el nombre de el Homero de las abejas, asegura que la abeja reina recibe de una sola vez toda la provisión de liquido fecundante que ne cesita para los años que vive; dice, además, que ella puede gastar este liquido á su an tojo, favoreciendo ó impidiendo á voluntad el contacto entre el huevo y el elemento fe cundante. Zierzon, añade á esto, que en el primer caso el huevo es fecundado y de él nace una hembra, mientras que en el se gundo obrando como virgen solo dá origen á un macho. se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOS TELA u
=68= Efectivamente, se ha observado que la reina no puede unirse con los machos, á causa de la organización especial de los ór ganos reproductores, mas que volando y si se impide esto, cortando por ejemplo las alas á la hembra, no es fecundada y solo pro duce machos. Más aún: si se la expone á un frió capaz de alterar el liquido fecun dante ó si una lesión orgánica interrumpe la comunicación que existe entre la bol sa que encierra el liquido y el conducto por donde salen los huevos, una reina que antes producía individuos machos y hem bras indistintamente, solo produce después machos. Finalmente, y para que no quede duda de la realidad de este fenómeno haremos notar que M. Quatrefages asegura que ha biendo tenido ocasión de abrir un gran nú mero de capullos, á consecuencia de la en fermedad del gusano de la seda, ha encon trado que la mayor parte de las hembras que estos contenían y de ellos no habían podido salir, habían puesto huevos. Ahora bien, el fenómeno de la partenogenesis ¿podrá ser comprendido entre los co rrespondientes á la metamorfosis por geneagenesis? Si el huevo no fecundado goza du rante algún tiempo de rida propia y solo
=69= ésta se detiene á causa del ejercicio mismo, supongamos una mayor energía vital y ten dremos que admitir que empezará á orga nizarse. Si con la imaginación seguimos ad mitiendo que la actividad funcional continúa actuando en él, llegará un momento en que será capaz de producir un sér, completo en cierto sentido. Mas como la partenogenesis si bien puede producir en algunos casos, quizá no bien estudiados, hembras, en su inmensa máyoría solo da origen á machos, tendremos que confesar que siempre en úl timo resultado, sin la intervención de los dos sexos, ya juntos en un solo individuo, ya separados en individuos distintos, no puede propagarse indefinidamente la espécie, ó por lo ménos que esto constituye una ley de in mensa generalidad. La partenogenesis ó reproducción por huevos no fecundados, sean ó no tales hue vos, ó sean como quieren otros verdaderos botones ó yemas internas, no constituye mas que un caso particular de la geneagenesis que como digimos, se refiere á los cambios que experimentan las generaciones. 18 u
=70= . He terminado mi desaliñado trabajo: rés tame ahora tan solo dirigiros breves pala bras de despedida. Vosotros jóvenes que ansiosos de saber concurrís á estas aulas, tened presente que sois la esperanza de la patria que confia en vuestros desvelos; recordad que España ne cesita ciudadanos ilustres; sacudid vuestra perezosa indiferencia, acordaos que un pue blo de ignorantes es un pueblo de esclavos; que tenéis que cumplir deberes con vuestros padres que por vuestro porvenir se desvelan; con vuestros Profesores de quiénes sois se gundos hijos; con vosotros mismos, que á todos se nos ha impuesto el deber de cul tivar nuestra inteligencia. No desmayéis en el trabajo; no consideréis ciertas asignaturas como importantes y otras como secundarias, la Ciencia es una y todas juntas os han de conducir al fin deseado. ñ aquellos de vosotros que llegáis al tér mino de vuestra respectiva carrera, tened también presente que concluida esta, no ha béis llegado á finalizar vuestro trabajo. La ciencia de la Naturaleza no la poseemos por completo y cada dia nuevos descubri mientos nos incitan al continuo estudio de sus fenómenos y leyes, si hemos de con- u