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La villa de Monforte y la Tierra de Lemos en la Edad Media

Ibáñez Beltrán, Luis Manuel

Abstract

Los orígenes de la Tierra de Lemos (Lugo) se pierden en la protohistoria, cuando era el solar del pueblo de los Lemavi, a los que debe su nombre. Entre un extremo cronológico y otro se extiende una larga historia de cambio y continuidad, en la que el periodo medieval será fundamental. En Monforte se resumen los tres poderes más importantes del territorio: el monasterio de San Vicente del Pino, el poder condal en/de Lemos, y el concejo urbano. El clero secular y el regular, así como los señores laicos tendrán un mayor arraigo en el campo, donde habitan los campesinos, mientras los concejos defenderán las singularidades del mundo urbano, donde se asientan además comerciantes y artesanos. El balance se desequilibra en la Baja Edad Media con la creación del Condado de Lemos, deviniendo la villa de Monforte en cabecera de los Estados Condales de Lemos.

Full text

TESIS DE DOCTORADO LA VILLA DE MONF ORTE Y LA TIERRA DE LEM OS EN LA EDAD M EDIA Luis Manu e l Ibáñe z Beltrá n ESCUE LA DE D OCTOR ADO INTERN ACIO NAL PROGR AMA D E DOC TO R ADO E N ESTUD IOS MEDI EVAL E S SANTIAGO DE CO MPOSTELA AÑO 2019 2 D E C L A R A C I Ó N D EL AU T OR DE LA TE S IS L A VI LL A D E M O N F O R T E Y L A T IE R R A D E LE MO S E N L A E D A D M E D I A D . L U I S M A N U E L I B Á Ñ E Z BE L T R Á N Presen t o mi t esi s, s ig uien d o e l procedim ien to a decuado al Reg l ame n to, y declaro que: 1) La tesis abarca l o s resultad o s de l a el a borac i ón de m i trabajo. 2) E n su caso , en la tesi s se hace referenci a a l as colaboraciones q ue tuvo este trabajo. 3) La t esi s es la versión defi n itiva pr ese n tada p ara su def ensa y coin c i de co n la v ersió n enviada en fo rmato electr ónico. 4) Co nfirmo q ue la t esi s no i ncu rre en ningú n tipo de p la gi o de otr os autor e s ni de t r abaj o s presenta do s p o r mí p ara l a obte n ción de otros títulos. E n S a n t i a g o d e C o m p o s t e l a , 10 d e O c t u b r e d e 2 0 1 9 Fdo. Lu is Manu e l Ibáñ e z Be l t rán 3 A UT O RI Z A C I ÓN DEL DI RE CT OR / TU T OR DE L A TES IS L A V IL L A D E M O N F O R T E Y L A T I E R R A D E LE MO S E N L A E D A D M E D I A D . FERNAND O LÓPE Z ALSINA INFORM A: Que la pr e sent e te sis, c or re spon d e con el tr ab ajo r e aliz a do por D . Lui s Manu e l Ibáñ e z Bel tr án, bajo mi dir e cción, y a u t o r i zo su pr es e nt a ci ón , conside rando que r e úne l os r equ i sit os e x i g ido s en e l R eg l am ent o de E st u d io s de D o ct o r ad o de la U S C , y q u e co m o d i r e ct o r de ést a no in c urr e e n la s ca usa s de a bs t e nc i ó n e s t a b l e c i da s en Le y 4 0 / 2 0 1 5 . E n S a n t i a g o d e C o m p o s t e l a , 10 d e O c t u b r e d e 2 0 19 Fdo. ........... 4 AGRADECI M IENTOS Gracias a todos aquellos que de manera consc iente o in consciente han permitido que esta tesis se ll eve a cabo. Gracias a mi director, a los que han ofr ecido documentación, infor mación de utilidad, ayuda y apoyo. Gracias a todos los que han formado parte, en senti dos muy divers os, y a los que ya por siempre lo harán. Gracias y pa r a bienes a quién supo vaticinarla hace más de una década . 5 RESUME N La Tier ra de L emos e s hoy una comarca del sur de l a provincia de L ugo formada por seis municipios, entre ellos la ciud ad de Monfor te de Le mos. Sus or ígenes, s in embargo, s e pie rden en la protohistoria , cuando era el solar del pueblo de los Lema vi , a los que debe su nombr e . Entr e un extremo c ronológi co y otro se extiende una larga historia de cambio y continuidad, en la que el periodo mediev al será fundamental. Le mos es en pr imer lugar una demarcación rural, for mada por parroquias y los campesinos que la s habitan. E l gra n cambio medieval se pr oduce con la fundación de Pino/Monforte, la villa cabecera de la Tierr a de Le mos, donde viven a rtesanos y comerci antes. A f inales de la Edad Media se le une un segundo enclave u r bano, A Pobra do Brollón . En Monforte se resumen los tres poderes más impor tantes del territor io: el monasterio de San V icente del Pino, e l poder condal en/de Le mos, y el concejo urbano . E l cle r o sec ular y el regular, así como los señores laicos tendrán un mayor arr aigo en el c ampo, mientras los co ncejos defenderán las singularidades del mund o urbano. T odos los poderes moldearán el espa cio donde habitan las gentes, y las encuadrarán en distintas arquitecturas administrati vas y sociales. El balance se dese quilibr a en la Baja Edad Me d ia con la creación del Condado de Le mos y la convers ión de la villa de Monfo rte al señorío, deviniendo en cabec era de los E stados Condales de Lemos. Palabras clave: Lemos, M onforte, territorium, ter ra, Histor ia urbana medieval 6 RESUMO A T erra de Lemos é hoxe unha bisbarra do sur da provincia de Lugo formada por seis concellos , entre eles a cidade de Monforte de Lemos. As súas or ixes, non obstante, pérdense na pr otoh istoria, cando era o soar do pobo dos Lemavi , ós que debe o seu nom e. Entre un extremo cronolóxico e o outro se exténdese unha longa h istor ia de cambio e continuidade , na que o periodo medieval será fundamenta l. Le mos é en pr imeiro lugar unha demarcación r u ral, composta por parroquias e os campes iños que habitábana s. O grande ca mbi o medieva l prodúcese co a fund ación de P ino/ Monfo rte, a vila cabeceira da Terra de Lemos, onde viven artes án s e comerciantes. A finais da Idade Media úneselle un segundo núcleo urbano, A Pobra do Brollón . Monforte res ume os t res poderes máis importantes do territo r io: o mosteiro de San Vicente d o Pino, o pode r cond al en/de Lemos , e o conce ll o urbano. O clero secular e o regular , as í co mo os señores laicos terán un maior arraigo no campo , namentr es os conc e ll os defende r án as singularidades d o mundo ur bano . Estes poder es moldearán o espaz o onde habitan as xentes, e encadraran as en dis tintas arquitecturas administrativas e sociais . O balance desequilibra na Baixa I dade Media coa creación d o Condado de L emos e a convers ión da vila de M onf orte ó señorío , deviñendo en cabeceira dos E stados Condais de Lemos . Palabras chave: Lemos, Monforte, terr itorium, ter ra, Historia urbana medieval 7 ABSTRA CT Today the region o f Lemos is a non -metropolitan ceremonial district located in the south of the pr ov ince of Lugo. It is formed by six local districts, amongst them the city of Monforte de Le mos. The origins of the region, however, go back to protohistory w hen it was occupied by the Lemavi tr ibe, hence the name Lemos. From pr otohistory to our times, L emos has unde r gone a long histo ry of chan ge and continuity, in which the Middle Ages is a f undamental chapter. In the fi r st instance , Lemos was a rur al district, made up of seve r al parishes and the peasants who resided in them. E ve rythi ng changed when Pino/Monforte, the county town of Lemos where artisans and merchants lived , was founded. I n the Late Middle Ages , a second town was founded, A Pobr a do Brollón. The three most important local powers were located in Monforte. T hese were the monastery of San Vicente del Pino, the count in / of Lemos and the city council. Regular and secular clerics as well as the nobility were more im portant in the ru ral area s, while city councils defended urban right s. All o f them left their mark on the space in which people inhabited, creating new int erior divisions f or administrative and social purposes. The situation destabilize d in the Late Middle Ages when the County of Lemos was created and the town of Monforte was tu rned into a lordship, becoming the capital of the new County S tates of Lemos. Palabras chave: Lemos, M onforte, territor ium, terra, Medieval urban histor y 8 ÍNDI C E INT RODUCC IÓN……………………………… …………… …. 15 1. LOS PRIMEROS TESTI MONIOS RELATIVOS A LE MOS ………………………………………………………. 44 1.1 La polivalente acepción del tér min o……………… … … … … ...44 1.2 De los orígenes protohi stóricos de Lemos al pobla mi ento altomedieva l… ………………………………………………. . . 4 7 1.3 La ausencia de Le mo s en el P arroc hiale Suevum : la proto parroquia…… … … … … … … … … … … … … … … … … … ... .. … 68 2. LA INT EGRACIÓN EN EL REINO ASTURLEONÉS: EL TERRI TORIUM DE LEMOS (DE LAS P RIME RAS APARICI ONES HAS TA 1093)…………… …………………… .. 97 2.1 Los prim eros testimonios altomedievales del ter ritorium …… … 97 2.2 Lemos , un territor ium ……………………… … … … … … … … .101 2.3 Hipótesis alternativas a la fragmentación del te rritor ium de Lemos en commiss a menores…………………………… ………………… 131 2.4 Una propues ta de concreción espac ial para el ter ritorium de Le mos…………… … … … … … … … … … … … … … … … … … … . ..139 2.5 El gobierno del territorium ……………………………… …… .141 9 3. EL ENCAJE DE LA TIERR A DE LEMOS EN EL ESP ACIO DIOCE SANO DE LA IGLE SI A LUCE NSE: ARCI P RESTAZ GOS , ARCEDI ANA TOS Y ADMI NIS TRACI ON ES DE LOS MESE S ……………… ……. ..149 3.1 Los seis arciprestazgos y los dos arcedianatos de la dióc esis de Lugo existente s en Le mos en la E dad Moderna………………… … 151 3.2 Los se is arciprestazgos y los dos arcedianatos de la diócesis de Lugo existente s en Lemos en la Edad Media…………………… … 161 3.3 Los pleitos de las sede s de Lugo y Oviedo a propósito de la jurisdicción diocesana: Le mos, Brosmos y Saviñao ……………… .170 3.4 Los arciprestaz g os englobados en la T ierra de L emos y sus términos según las f uentes medievales …………………………… .174 3.5 La jurisdicción eclesiás tica del abad del monas terio de San Vicente del Pino sobre el arcedianato de Le mos y e l arcipr estaz go de Monforte……………………… … … … … … … … … … … … … … … 181 4. LA PRESENC IA MONÁSTICA EN LA T IERRA DE LE MOS …………………………………………………………… 190 4.1 Los monasterios altomedievales…………………………… … .193 4.1. 1 Celanova: de su larga sombra en Lemos a l re pliegue plenomedieval…… … … … … … … … … … … … … … … … … … … . ..194 4.1. 1. 1 La deca nía de Moreda………… ………… …… … ... 194 4.1. 1. 2 Celanova , conf luencia de la espiritualidad altomedieval… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .. 201 16 lo han habitado, con unas pot encialidades de in vestigación de larga duración poco frec uentes en el ámbito peninsular. Sobre esta idea inicial se cimientan los distint os objetivos concretos de nues tr a inv e stigación, y que puede n resumirse en dos: averiguar qué es Lemos en cada etapa d e la Edad Media y comprender los distintos elementos que lo estructuran interiormente . Dentro del prim ero des tacamos nuestro int erés por reconstruir las dimensiones espa ciale s aproximadas de aquello que es denominado Le mos en cada momento, a través de las distintas realidades geográficas y políticas que atraviesa, con sus e ventua les continuidades , ampliaciones y r educciones . Del mismo modo, bus camos comprender la s diferentes lecturas que los poderes civil y re ligioso harán de un mismo espac io, dándole cier ta polivalencia al conc epto inicial. Se podría r esumir en la búsqueda de qué es L emos desde las distintas mir adas de quienes lo ges tionan, y hasta cierto punto de quienes lo pueblan, en cada ins tante. Dentro del segundo gran objetivo se incluye n todas la s realidades contenidas , cons tr uidas y desarroll adas dentro de este marco inicial que se denomina Lemos : su es tructur ación interna, s u fragmentación y reconstrucción, y los lí mites más o menos precis os de estas entidades. E n esta dinámica, los caminos se b ifur can claramente durante la Edad Media, cuando una parte del con junto deviene en un núcleo urbano, alterando para siempre su mor fología y las r elaciones son su entorno. La dualidad campo-ciudad revoluciona todos los parámetros previos de cambio y continu idad. Ambos objetivos quedan limi tados al ámbito terr itorial, y a la manera en la que es te depende del poder y la socieda d. Las potencialidades de estudio de Lemos en la E dad M edia de sbordan es tos ámbitos, pero nosotros nos c entr aremos s ust ancialmente en e l 17 conocimiento territorial del conjunto , y de cada un a de sus partes, con la f uerte impronta socioeconómica que esto acaba por tener entr e un mar de parroquias r u r ales y unos faros ur ban os que r ompen la homogeneidad de sus campos . El territorio es tanto el lugar donde viven las gentes como el espa cio sobre el que los poderes se pr oyectan. El límite de un condado o de una villa es el marco de un encuadre s ocial, pe ro sobre todo se ñala el térmi no de separac ión entre dos poderes distintos. E n este se nti do, busca r emos identificar los poderes que actúan en L emos y la manera en que lo moldean espacialmente. La alegoría más evi dente en este caso se localiza en la ciudad de Monforte, c uyo núcleo m edieval se encuentra encaramado al monte de S an Vicente, sobre cu yas cotas más alta s dominan el amplio valle tres edificios, tres poderes: el castillo, recuerdo del condado, pero también del pode r real , de la monar quía que como agente externo i ntervendrá sobre Lemos , dejando finalmente la mayor parte del protagonis mo a la f amilia condal; el monasterio de San Vicente de l P ino, r ecuerdo del pode r ecles iástico, extremadamente destac ado en toda la c uenca del Si l; y la vil la medie val, l igeramente po r debajo de los anterior es, llegada en últim o lugar, per o ll amada a intentar controlar una parte del valle circundante, al menos en la medida que los Estados del conde de Le mos tienen su centro y ca becera en la p ropia villa de Monforte de Lemos. Tr es ojos m ir an as omados al balcón de San Vice nte la llanura que se extiende en todas direcciones . Cada uno de ellos ve el territorio según su mirada, según sus competencias , según la arquitectura en la que lo encuadra. Nues tro objetivo último es conoce r qué mira cada uno de ellos, cuando su vista apunta al suelo. Nues tr a metodología puede ser d efin ida como analítico- acumulativa. C onsiste fundamentalmente en la acu mulación de cuantos datos documentales pued an r astrears e en las fuen tes medievales para 18 determinar qué se enc uentr a de ntro de l espa cio defi nido como L emos y qué se loca liza en otr as entidade s homólogas limítro fes, y a su vez, qué demarcaciones menor es es tr ucturan el interior de e ste espa cio mayor. Establecido este primer pas o, concurr en los ele mentos más an alíticos en torno al dato localiza do en las fuentes . En primer lugar, s e propone una identificación e interp retación razona da de cada una de las referencias conc r etas, incluidos los d istintos ele mentos paisajístic os como ríos o montañas , extremo para el qu e nos val emos de multitud de elementos auxiliar es, notablemente el Nomencláto r Of icial de Galicia 1 y plataformas pr opias del Instituto Geográfico Nacional 2 , aunque también de obr as tales como el Diccionar io de Madoz 3 , el Catastro del Marqués de la Ensenada 4 , el mapa de la dióces is de Lugo de Tomás Lópe z ( 1768) 5 y los t r abajos de F .X. Río Barja 6 y R. Cas tr o Redondo 7 1 Accesib l e a trav és d e la p á gina https:/ / www . xu nt a.g al/no menclator Regi s tra t oda s las parroquias gallegas con sus entida de s menor e s, p ermitie ndo búsqued as por muni c ipio y provin cia, así como por nombr es parc i ales. En el lado opuesto , no r egi s tra l a s enti da d es urban as, s i endo úti l exclusiva me n te para l as feligres ía s rura les . 2 Particul armente e l Visor Ib e rpr i x, acc esible en h tt ps :/ /www .ign.es/iber pi x2 / visor / 3 Pascual M ADOZ , D iccionari o g e ogr á fico - e stadíst ico - hi st ori co de España y sus posesion es de ultr a mar, Madr i d , Esta b lecim iento tipogr áfico d e P. M a do z y L. Sagast i , t. I-XVI , 1846-18 50. Accesib le en http://www . bibli otecavir t ualde a nd al u c ia. e s/ c ata l ogo/es/ cons ulta/regist ro.cmd?i d=63 53 . 4 L os datos d e l cat as tro han s i do pu bl icados p or Ro sa María GUNTIÑ A S RODRÍGU E Z , La v illa de Mon f ort e a la l uz d e l Ca tastro de Ensenada , Un ejemplo de capita l de un Estado señor i al (part e s I y II), para la p ági n a de la Asociac i ón Cultural de Es tudios Históric os de Ga l ic ia, a c cesib le en http://www . es t udiosh i stor ic os . com / . 5 T omás LÓPE Z, Mapa gener al del o bi spado de Lugo , M ad ri d, 1 768, acc e sible e n http://bib li o tecadigi t al.r a h . es/dgbr a h/i18n /c onsu lta/regis t ro.c m d?id= 12890 . 6 Francis co Xav i er RIO BAR J A , Cart ograf í a X urisdi c ciona l de Galicia no s éc u l o XVIII , San tiago de Compost ela, Cons ello da Cultura G alega, 1990. 7 Rubén CASTRO REDON DO, M edir y d e limit ar en un mund o impre ci so: c onfli ct os entre v eci nos por medidas y l ím ites en l a Gal ic i a mod erna , t es i s do c tora l dirigid a por Ofelia Cas telao, San t iago de Composte la, Univ ersidad d e Santiago d e Compost ela, 2016. 19 para la E dad Moderna 8 . También hemos util izado los índices topográficos de las ediciones documentales , y de los tr abajos filológicos sobre la toponimia de cada uno de los municipios de Le mos publicados por N. Ares Vázque z 9 . Una vez identificados lo s lugar es y las r eferencias topográficas los situamos siguiendo la f órmula lugar -parroquia-munic ipi o actuales . La fr ecuenc ia de su empleo es exactament e la inversa, f igur ando exclus ivamente el muni cipio cuando es e sta toda la identi ficación requerida, f eli g resía y municipio si no hay que identificar una entidad menor, y el conjunto completo cuando es necesa r io. A continuación, en los casos en que sea d e int erés, procedemos a la georreferenciación del lugar o elemento topog ráfico a través de los Sistemas d e Información Geográfica ( GIS), para i ntegr ar, almacenar y analizar los datos geográf icos, y acceder a su representación y visualiza ción. En nuestro caso los utilizaremos a través del pr o gr ama QGIS, de acceso abierto 10 . E n él, partiendo de una capa r áster de l P NOA y un a capa vectorial de pa rr oquias de Galicia, iremos g eorr eferenciando los diversos puntos para obtener nuevas capas vectoriales de l íneas y 8 Co nsu lt abl e en la págin a https : //ga liciadig i tal1753 . wixsi te . com/proye cto/qg is 9 Nicandro ARES VÁ Z QUE Z, “Topon imia do Concel l o do Savi ñ ao”, e n Lu c ens i a , vol. 6 , n. 13 (1996), pp . 47 -68 ; “Topon i mia do Conc ello d e Sober”, en Lu ce ns ia , vol. 15, n. 31 (2005), pp. 245-280 ; “ Topon i mia do Conc ello de Monfort e d e Lemos” , en Lucensi a , vol. 16, n . 32 (2006) , pp. 41 -7 4; “ T opon i mia do Conce ll o da Pobr a d o Brollón” , en Luc ensia , vol. 17, n. 35 (2007), p p. 241-262 ; “Topon imia d o Concello de Pan tón”, e n Lucensi a, vo l. 20, n. 41 (20 10), pp. 245-286; “Topon imia do Co ncell o de Bóv ed a”, en Lu censia , v ol. 21, n. 42 (2011), pp . 83 -10 0; y “Toponi mia do Con cello do Incio ” , en Lu cens i a , vol. 23 , n. 46 (2012), pp . 61-90. Tambi é n Nican d ro AR ES VÁ ZQUE Z , “C arude, R amber de , S a mbad e, Sesv a lde: topón i mos de Monf orte”, en Bo l etín de E studios de l Semi nario. Hom enaj e a l Dr . Eligio Rivas Qu i ntas . S e minari o ''Font án -Sarmi e nto'' de h agiografía , t o ponimia y onomásti ca de Gal icia , n . 21 ( 2000), pp. 64-69. 10 E n concr et o , en su ve rsi ón 3.4 Ma deira . 20 polígonos según las neces idade s de cada caso. En la construcción de estos últimos nos valdremo s del antedicho mapa p arroquial actual, con todas las rese r vas que eso conlleva y, sobre todo, de las for mas básica s de la topografía. De este modo , cuando la doc umentación no sea lo suficientemente explícita, tenderemos a valern os de los lími tes ofrecidos por ríos y formas montañosas principalme nte. Finalmente, u tili zaremos también el método comparativo, apoyándonos en una amplia bibliografía espe cíf ic a sobre ca da uno de los temas que se irán abordando, con el objetivo de poder interp retarlo s e integrarlos de maner a ópti ma. De esta manera pr ese ntar emos los dif erentes es labones de la cadena histórica del L emos medieval, en un sentido cronológico, a pesa r de ciertos encabalgamientos obligados por la simultaneidad con la que concurr en múltiples procesos . Para aplic ar la metodología expues ta, que hemos definido c omo analítico- acumulativa, era impres cindible reali zar una búsqueda razonada y sistemática de f uentes con las que construir las respue stas a las preguntas de las que partíamos. La suma total de todos estos recursos constituye los pilares sobre los que hemos edificad o las conclusiones de este tr abajo, de modo y manera que conocerlos y va lor arlos se convierte en poco menos que la clave de bóveda que permite estimar su alcance y validez. Conoce r el terr itorio es a menudo conoce r la huella de los poderes que le dan f orma. Des de un pr imer momento sabíamos que la imagen más nítida y simbólica de los poderes que e sculpieron Lemos era e l monte de San Vice nte de la ciudad de Monfo rte de Lemos. S obre su cima dos torres c onvecinas a los cielos, como de cía Luis de Góngora, y a la vez convecinas entr e sí: la to r re del castillo y el campanario del monasterio de San Vicente, ambas a una altura par ecida, sin que ninguna se des taque sobre la otr a, pero a mbas haciéndolo sobre la 21 llanura de Lemos . Alrededor de ellas la ciudad , la comunidad urbana medieval. Teníamos así los tres poderes clave: el condado y el monasterio, unidades de organización del mundo rural de L emos, y el concejo urbano de Monfo r te, el e nte dispue sto a reclamar su singularidad política y social en la inmensidad rura l. Para dos de es tos tres poderes, el monasterio y e l conc ejo, conocíamos desde el primer mom ento la existencia de instrumentos de desc r ipción de sus respectivos archivos realizados a comienzos del siglo XIX, antes de que guerr as, desamortizaciones y tras lados r ompieran la quietud c on la que habían ha bitado y regis tr ado s us a ctividades. Para la ab adía, como para el tercero de nuestros poderes, el condal, contábamos además c on importantes es tudios publi cados , qu e nos permitían en algún sentido partir a hombros de gigantes, parafrasea ndo la cita atribuida a Bernardo de Chartres. El conocimiento de es tos tres pode r es guio nuestros primeros movimientos, que pr ogresivamente se fue ron ampliando a ot ros es tudios, a otros elementos , a otros cas tillos, a otras abadías y c oncejos. La comprensión de muchos fenómenos aislados q ue en verdad apenas reproducían en L emos una realidad común a Galicia, al reino cas tellanoleoné s o al Occ idente europeo te rminaron por llevarnos hacia otros muchos tr abajos de los que damos cuenta en la bibliografía. Por el momento, y siempre respetado este orden d e los poderes centrales a los periféricos, de lo particular a lo gen eral y de lo gene r al a lo par ticular en muchas ocasiones , presentamos la s f uentes inéditas y las editadas en las que nos hemos apoyado. La s elección del corpus documental parte de u na dicotomía absoluta mente l ógica: f uentes inéditas y las f uent es editadas. Si a las primeras se les anteponía el r eto de encontrarlas, leerlas e interpr etar las, a las segunda s les antecedía la necesidad de fil trarlas y elegir en el tiempo dado dónde buscar y con qué c riter ios. 22 El p r imer gran pilar sobre el que se asienta el p r e sente estudio es la documentación inédita . E mpezando el recorrido por los tres poderes locales ase ntados sobre la mont aña de Sa n Vicente del Pino - monasterio, concejo y poder condal-, é r amos ple namente consc i entes desde un principio de la particular necesidad de conoce r las posibilidades de los dos últimos. El Archivo Ducal de Alba (ADA), s ituado en el pal acio de Liria (Madrid), nos permitió el acceso a la documentaci ón proveniente de la cas a condal de Lemos , que albergan en su calidad de herederos del título de conde/conde sa de Le mos de sde el s iglo XV I II. Sabíamos de la persis tencia de varios diplomas procedentes del viejo título lucens e gracias a la edición de E. Pardo de Gueva ra y Valdés , pero desc onocíamos si exis tían otros diplomas que p udier an resultar de nuestro interés. La consulta nos sir vió para observar que la docu mentación no se conserva agrupada en un f ondo unificado con todos los diplomas provenientes del condado de Lemos , s ino que se haya f rag mentada según otr os criterios archivísticos como pueden ser la cronología , la temática o el soporte. Con ello debemos asumir la pérdida de cierta infor mación que solo la unidad del fondo original podría ofr ecer . Por lo demás, el volumen de dipl omas de nu estro int erés no es exces ivamente grande, muestra a su vez de una pérdida im porta nte de infor mación, de la que fundamentalmente han sobrevivido los privilegios y conces iones regias. Aunque los expedientes totales pr ovenientes del vie jo f ondo de Le mos son más numerosos, aquellos es pecíficamente vinculados a la tierra de L emos o a los objetivos de este estudio se r educen considerableme nte. 23 Des de un pr imer mom ento debimos descartar las posibilidades del Archivo Municipa l de Monforte de Lemos, cuyos f ondos más antiguos no se r etrotr aen más allá de la se gunda mitad del siglo XVI. Afortu nadamente, dispus im os de un inventario de s us fondos, que forma parte de una colección particular en mano s de una familia de Monforte. Fue realizado en el año 1800, es decir , a ntes de la Guerr a de la Independencia, particularmente destructiva en Monforte, y antes de los dos traslados que h a sufrido la cas a consistorial, uno en el siglo XI X, para ocupar el edificio del antiguo hospital del S ancti- Spiritus , vacío tras la desamortización, y otr o a f inales del siglo XX, hacia el actual edificio localiza do en la plaza de Santo Antonio. El texto dis tr ibuye los fondos concejiles en 28 legajos. Todo indica que el f ondo medieval del archivo no goza ba ya de buena s alud en los albores de l siglo XIX, aun que aún cons er vaba algunos documentos sueltos que habrían sido de gran utilidad. La inf ormación que podemos obtener de cada uno de su s asientos es más que li mitada, pero a f alta de otras f uentes, deberemos hacer de la neces idad vir tud. Pese a tr atarse de la única de las tres institucione s para la que contábamos con un estudio pr ofundo acerca de su documentación, el monasterio de S an Vicente del Pino nos ha brinda do nuevos dipl omas inéditos, alguno de los cuales ayudará a complem entar y comp render mejor la colección editada hace casi tres décadas p or Carlos Rodríguez Fernández. En primer lugar, y de manera muy se mejante a lo ocurr ido con los fondos concejiles, dispusimos de un inventario del ar chivo monacal, realizado en el año 1833, dur ante el Trienio Liberal, y que hoy se encuentra en una colección par ticular. Regis tr a 1204 documentos mayoritariamente procede ntes de la E dad Mode r na, aunque algunos corresponden a la E dad Media. 24 De su lectura se traduce la or ganización interna de l archivo de l monasterio, estructurado en 6 armarios con la sigui ente disposición : Armario Cajón Le gajo Número 1 1-10 1-17 1-497 2 11-23 18-36 494-784 3 24-30 37-47 785-840 4 31-41 48-63 841-1055 5 41-53 64-84 1056-1176 6 54-57 86-92 1177-1204 Tabla 1. Organiza ción interna del archivo del monasterio de San Vice nt e del Pino según el Inventar io de 1833. En ninguno de los asientos se registran los p r ivile gios regios conse r vados y publicados en la colecc ión antedicha, con lo que probablemente la abadía contara con una suer te de archivo histór ico sepa r ado. A pesar de la Exclaustración, var ios de estos diplomas históricos debieron de quedarse en Monforte. Lo inferimos de los artículos esc r itos por el historiador local P. Boo P ita, que a mediados del siglo XX afirma haber visto en el monasterio per gam inos que hoy no se conse r van ni f iguran en la Colección diplomática editada por C. Rodríguez Fernández en 1990 11 . Este historiador local fotografió el fondo doc umental que quedaba en Monforte a mediados del siglo XX, pu es hemos hallado las reproducciones en el Fondo Fotográfico Pedro Boo Pita de la Col ección Sánchez Albornoz, alojada en la biblioteca Tomás Navarro T omá s del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC de Madrid. 11 V éase po r ejemplo e n Pedr o BOO PI T A, '' Santa Maria l a R e al de la R e goa'' , B oletí n de la Com i si ón d e Monum e ntos d e Lug o , 3, n. 29 -30 (194 9), pp. 207-210. 25 El fondo consta de distintas carpetillas d e im ágenes , algunos de diplomas conocidos y publicados en la colecc ión antedicha , pero en otros casos , de textos desc onocidos o, al menos, perdidos. La calidad de las fotografías es aceptable, aunque p resentan p roblemas de lectura en las esquinas , que se u nen a las pr opias del desgaste del pergamino que reproducen. Muy vinculado a este último fondo, debemos s eñalar varios documentos copiados en la Col ección de Sobr ei ra y Salgado (t. V ), albergada en la Real Academia de la Hi storia. E n esta obra se hallan varios de los diplomas anterio r mente r eseña dos, pero también algunos ause ntes de l a colección Boo Pita y de la colecció n diplomática de C. Rodríguez Fernández . Además de los fondos de los tres gr andes poderes locales monfor tinos, hemos hallado ot r os diplom as, ex pedientes y f ondos procedentes de otr as instituciones (e inclus o, pers onas físicas), que han resultado de trasc endental importancia para el desarr ollo de este estudio. Aunque Monforte es hoy el único núcleo urbano c on el título y considerac ión demogr áfica y morf o lógica de ciuda d, en la Edad Media se f undó una se gunda entidad ur bana, que hoy ha quedado relegada a una posición rural, encabez ando u n municipio q ue no llega a 2. 000 habitantes : A Pobra do Brollón. Con este nuevo nú cleo urbano viene un nuevo poder local, el conce jo de la pue bla y s u a lf oz, y las doce parroquias de su ju r isdicción. El conjunto docu mental del que nos hemos valido para su es tudio procede del A r chivo de la Rea l Chanc il lería de Valladolid (ARChV), donde la condes a de L emos en el siglo XVI, Beatriz de Castro Osorio, así como su bisnieto, Fernando Ruiz de C astro Andrade, debieron responder a distintos pleitos planteados por los vecinos de la población en los que se desgrana la historia y los p r ivilegios concedidos a esta des de su fu ndación. 32 - En la misma línea del anterior, los diplomas tr abaj ados por Jaime Delgado Gómez en 2010, en tor no a los orígenes del monasterio de Santo E stevo de R ibas de Miño, con dos textos a los que también te níamos acces o a tr avé s de las ediciones anterior mente citadas para la iglesia luce nse 34 . Fuera de la comarca encont ramos multitud de instituciones con intereses directos en Lemos, cuyos fondos docu mentales r egistran su actividad pasada sobre cotos y heredad es. Par a pode r conocerlas, nos hemos se r vido de las siguientes publicaciones : - Los fondos del monasterio de Santa María de Meira (Meira, Lugo), estudiados por María de las Mercedes Do mí nguez Cas al en su tes is doctoral realizada en el año 19 52 en la Universidad Central de Madrid 35 . - Los e studios realizados sobre el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil (Parada de S il, Ourense), la tesis doctoral de E lisa Fernández Suárez dirigida por Manue l Luc as Álvarez en 1958 36 , y el más reciente realiza do por Víctor Rodríguez Muñiz en 2011. 37 34 Jaime D EL GAD O GÓM EZ, “Los muy i n t eresan tes res t os históri c o- arqueoló gico s de la que fue la i glesia d e San Pedro de C ela” e n En ri qu e SAM PIL SÁNCH EZ (Coord . ), C irculo Polo Saviñao III : 50 aniversario do cí r cul o c ultur al re c rea tivo Saviñao , Escairón : Círc ul o c ul tura l r e crea t ivo S a viñao , 2 010, pp. 211-230. 35 M aría de la s M ercedes DOMÍNGU EZ CASA L, El monast er i o de Santa María de Meira y su cole c ción dipl omática , t e sis doct oral i nédit a , M a dr i d, Universid ad C entra l de M adrid, 1952 . 36 E lisa F ERNÁND EZ SUÁR E Z, El m onasterio de Sant a Cr i stina de Ribas d e Sil , Trabajo d e licencia t ura rea l iza do bajo la dir e cción del c at edrático Dr. D . M anuel Lucas Álv arez, S antiago de Compost ela: Uni ve rsi dade d e Sa nt iago d e Compos t ela (USC), t. I , 1 958. 37 Victor ROD RIGUE Z MU ÑIZ, O mosteiro d e S ant a Crist ina de Ribas d e S il na Idade Medi a , Our e nse , Museo Ar queolóx i co Prov i n ci al de Ourense, Grupo M arcelo Macías, 201 1. 33 - Los f ondos del monasterio de S an Pedro de Roca s (E sgos , Ourense), estudiados y publi cados por Emi lio Duro Peña en 1972, y que, pese a s u cercanía geográfica, no nos ha aportado ninguna in f ormación 38 . - Los Tumbos de Sobrado, public ados en sus do s vo lúm enes en el año 1976 por Pilar Losce r tales de G. de Valdeave llano 39 . - La colección diplomática d el monasterio de Sant o E stevo de Ribas de Sil (Nogueira de Ramuín , Our ense ) , publica da por E milio Dur o Peña en 1977 con más de un cen tenar de textos que han r equerido nuestra atención 40 . - La colección documental del monasterio de Santa M aría de Ferreir a de P allares (Guntín, Lugo) , tesis doctoral de José Ángel Rey Caíña bajo la dirección de Jos é Ignacio Fernández de Viana y Vieites en la Univer sidad de Granada en el año 1985 41 . - La colección diplomática del mona sterio de San Salvador de Sobr ado de Trives (Our ense), obra de Antonio M artínez 38 Emilio D URO PEÑA , El Mo naster i o de San Ped ro d e Rocas y su c olección documenta l , Our e nse , Insti tut o de Estud ios Or e nsan o s "Pad re Fe i joo", 1972. 39 Pilar LOSC ERTAL ES DE GAR CÍA DE V ALDEAV ELLANO , Tumbos d el Monast erio de Sobra do de los Monjes , M adrid, D i recc i ón Gene r a l del Patrim oni o Artíst i co y Cultur al -Ar c hivo H i stórico Nacion a l, T. I-II, 197 6, 40 Emil i o DURO PEÑA , El monast e rio de San Es t eban d e Ribas de Sil , Our ense , Instituto de Estud ios Or ensanos ‘’Padre Fe i joo’’ d e la Dip uta c ión de Or ense, 1977 . 41 José Án gel RE Y CAÍÑA , Cole cción dipl omát i ca de Ferr ei ra d e Pa ll ar es , tesis doctora l dirig ida por José I gnacio Fern á nd ez de Vi ana y V ieit e s, G ranada , Univers ida d d e Gr a nada . F a cult ad de Filos ofía y letr as , 198 5 . 34 Sáez en su tesis doctoral dirigida por Jos é Ignacio Fernández de Viana y Vieites en 1989 42 . - La s colecciones diplomáticas del monasterio d e S ant a María de Melón (Melón, Ourense), publi cadas para los siglos XI I y XII I por M arí a Teresa Soto L amas en s u memoria de licenciatura dirigida por Miguel Romaní Martínez en la Universidad de Santiago de Compostela en el año 1992 43 , y para el siglo X I V por Marí a José Los ada Melénde z en el mismo año, en la misma instituc ión y en idéntica mem oria y director 44 ; y la tesis doctor al sobre el mismo periodo elaborada por S egundo Cambón S uárez en 1957 bajo la direcc ión de Manuel Lucas Álv arez 45 . - La pequeña relación de doc umentos procedente s d el f ondo del monasterio de Santa M ar ía Magda lena de Sarr ia , editados por Xaime Félix López Arias en el año 19 96 46 . - La colección diplomática de los monasterios de Antealtares, Soandres y T oques, publicada por Manuel Luca s Álvarez en el año 2001. Realmente nues tr o int erés se centr a solo en 42 A nt o ni o MA RTÍNE Z SÁ EZ, El M onast erio de S a n Sal va do r de Sobrado d e T rives: estudio h istórico y dip lomático , t es is do ct o ra l d iri g i da por Jos é Ignac i o F e rnánde z d e Vian a y Vi e ites, Gr a nad a, Un ive rs idad d e Gr a n a da, 1989 . 43 M a ría Teres a SOTO LAMAS , La colección dipl omátic a del Monast eri o cister ciense de Melón, s i glos X II -XI II (pe rgamin os de la Catedra l de O urense) , mem oria de licen c iatur a dirig i da por M i guel Rom aní M a rtín e z , Santi a go de Compos t ela , Univers ida d d e S a ntiago d e Comp os tela, 1992 . 44 María J osé LOSADA MENÉND EZ, L a c olec ci ó n di pl o m ática d el M ona st e ri o cisterc i ens e d e Me l ón , siglo XIV (pe rgaminos de la Cated ral de Ourens e ) , memori a de licenci a tura d i rigida por M i gu e l Ro m aní Martín ez, Santi a go de Co mpos t ela , Univers ida d d e Santiago d e Comp ostela, 1992 . 45 Segundo CAMBÓ N SUÁ REZ, El mon aster i o de Santa Mar ía de M el ón (sig l os XII - XIII) , t e sis d octo ra l d irigida por Manuel L u c as Álv a rez, Santiago de Co mpostel a , Univers ida d e de San tiago de Co m post ela, 195 7. 46 Xaime Fé l ix LÓP E Z ARIAS, Sa nta María M agdalena d e Sarria , L u go, Exc m a . Deput a ción provincia l de L ug o, 1996. 35 el primer o de estos cenobios, que poseía do s cotos jurisdiccionales en Lemos 47 . - La edición de l Tumbo de Toxos Outos realiza da por Francisco Ja vier P érez Rodríguez en el año 2004 48 . - Los diplomas editados procedente s del fondo del monasterio de Santa María de Cas tr o de Rei de Lemos (Par adela, Lugo), publicados por Ángel Fernánde z López en el año 2006 49 . - La pequeña obra en torno al fondo del cenobio de Santo Estevo de Chouzá n (Carballedo, Lugo), en la o r illa del río Miño, publicada por R icardo Pichel Gotér rez e n e l año 2009 50 . Así como los diplomas pr ocedentes de su vecino San Xoán da Cova (Carballedo, Lugo), igualm ente un monasterio riber eño, publicados por Teresa C. Moure P en a en el año 2005 51 . 47 Man uel L UCAS Á L VARE Z, San Paio de An t ealt ares, Soandr e s y Toques: tre s monasteri os m edieval es gallegos , Semin ario de E stud os G alegos, S ada: E d i cións do Castro , 2001 . 48 F ranc i sco J avier PÉR E Z ROD RÍGUE Z , O s do cumentos do T ombo de To x os O ut os , Santiago d e Co m post e la, C onsello d a Cultur a Gale ga , Sección d e Patri monio Históri c o , 20 04. 49 Áng e l FE RNÁND EZ LÓPEZ, E l mo naster io cister ciense d e Santa M aría d e Castro de Rey (P ara dela) , L ug o, S e rvicio de Publicac ione s de la Diput a ción Pro vinci al, 2006. 50 Ricardo PI CHE L GO TÉRR E Z, Funda ci ón e pr imei ros sé c ul os do most e iro bieit o de S anto Es t evo de Chouzán (sécs. IX - X III) , N oi a: Ed. Toxos out os, Ser ie T r i vium , 2009. 51 T eresa C. MOU RE PENA , “El An tiguo monast erio bened ictino de S an Xoá n da Coba (C arballedo , Lugo) ” , en Jos é Antonio RODR ÍGUEZ M OURIÑO (Coord.) , Rut a Ciclotur ística del Román i co -Int ernaciona l , XXIII Ruta Cic loturís t ica del Rom ánico - Interna ci on a l [6 febre ro -19 junio 200 5], Pon te v e dr a , Funda ción Cultur a l R ut as del Románi co, 2005. 36 - Los fondos do cumentales del monas ter io de Santa María de Ose ir a ( San Cristovo de Cea, Ou rense) , editados en cinco tomos bajo la dir ección de Miguel Romaní Martínez en cinco tomos publicados de manera e scalonada entre los años 1990 y 2008. Una r ápida valoración per mite observar una tendencia decreciente en el volumen documenta l de nuestro interés, siendo más infrecuentes en la Baja Edad Media 52 . - La reciente obra de José Mé ndez Pér ez, Pablo S. Otero Piñeyro M aseda y Miguel Romaní Martínez ded icada al monasterio de San S alvador de Asma (Chantada), p ublicada en el año 2016. E n tot al cuenta con una treintena de diplomas que han resultado de nuestro in terés, ya s ea por su relación dir ecta con Lemos o, en una lectura en n egativo, para conocer los lugares que no se ubicaban en L emos y, conse cuentemente, establecer sus límites 53 . - La colecc ión documental del cenobio de Santa María de Montede r ramo (Montederramo, Our ense), publicad a en tres tomos por Ramón Lorenzo en el año 2016 . Pese a tr atarse de una institución exterior a la tier ra de L emos, hemos 52 Migu e l ROMANÍ MAR TÍNEZ (D ir.), A colecc i ón di p lomáti c a do Mos t eir o Cisterci e nse de San ta M aría de Os e ira (Our ense), Santi a go de Compost el a, T órculo , t. I-V, 199 0-2008. T.1. 10 25 -131 0, t.2. 10 25-1310, t . 3. 1310-1399 (Edi ci ón de Miguel Rom aní ) T. 4: 1400-1435 (Ed ición d e M iguel Romaní , P abl o S. Otero -Pyñ e iro M a seda, Margarit a G a rrido) T. 5. 14 35 -148 5 ( E dici ón d e Pablo S . O te ro Piñ e yro Mas eda) . 53 José MÉNDE Z PÉR E Z, Pablo S . O TERO PIÑEY RO MAS EDA , Mi gu el ROM AN Í MAR T ÍNE Z, E l m onas t erio d e San Sa l vador de Chan t ada (s i glos X I -XVI) : h istoria y documentos , S antiago de Co m po st el a, I nstituto de Estudios Gallegos ''P a dre Sarmien to'' – CSIC , 2016. 37 tenido en consideración en el entorno de un cen tenar de documentos procedentes de esta colección 54 . También los fondos catedralicios de otras se des cercanas y distintas a la de Lugo: - Para los fondos de la se de de Our ense hemos cont ado c on la publicación r ealizada por E milio Dur o Peña e n el año 1996, sin demasiado éxito para nuestro objeto de es tudio 55 , y, sobre tod o, los dos volúmene s publicados en el año 2010 por María Beatriz Vaquero Díaz y F rancisco Javier Pérez Rodríguez, para el pe ri odo comprendido ent re los años 888 y 1300 56 . - Entr e los abundantes f ondos de la ca tedral de San tiago de Compos tela hemos tenido en cuenta la edición del Tumbo A r ealizada po r Manuel Lucas Álvarez en el año 1 997 57 ; la del Tumbo B compilada por María Teresa Go nzález Balas ch en el año 2004 58 ; y el T umbo C es tudi ado entr e María Merce des E xtra madouro Figueroa 59 y María 54 R am ón LOREN Z O VÁ Z QUE Z, Colección docum e n tal do Mos teiro de Mon tederram o , S antiago de Com p ostela, Cons ello da C ul tur a G a lega , t. I - I II. 2016. 55 E milio DURO P E ÑA, Do cumentos da ca tedral de Our ense , A Coru ña, Consell o da Cultura Gal e g a , Pon encia de Patri monio H istórico – Cate dral de Our ense, 1 996. 56 M a r í a B e atri z V AQUERO DÍA Z, F ranc i sco J avier P ÉREZ ROD RÍGU EZ , Colecc i ón d ocum e ntal del Archivo de la C atedral de Oure nse I (88 8 -1230) , León, Centro de Estudios e Inve s tigac i ón '' san Isidor o'', caja España de Inv e rsion e s. Ar chivo Históri c o dioces ano, t. I – II , 2010. 57 Man u el L UCAS ÁLVAR E Z, Tumbo A de l a Ca tedral de Santiago , San tiago d e Compos te la , Vo l . 1 de la serie Cole cción h i stór ic o -d ocum en tal d e la Igles ia compos t elan a, Se m inar io de E s tudos G a legos - Cabi l do d e l a S.A.M. I. Catedra l, 1998 . 58 María Teres a GONZÁ L EZ BALASCH , Tum bo B de la Cat e dral d e S a ntia go, Vol . 3 d e la serie Colec c ión histó rico -do c umen tal de la I gle s ia compost elana, S anti ag o d e Compos te la , Sem inario de E s tudos Gal egos - Cab ildo d e la S.A.M . I. C a tedra l , 200 4. 59 María M e rced es EX T RAMA D OURO FIG U E ROA, La col e cción diplomá tica del Tumbo C. par t e prim e ra , Me moria de L icen ciatura diri gida por M anuel Lucas Álvar e z, S a ntiag o de Co mp ostela , Universid ade d e S a ntiago de Comp ostela , 1967 . 38 Mouriño Serantes 60 en el año 1967 , en sendas memorias de licenciatura dirigidas por Manuel Luc as Álvarez. - Finalmente, hemos tenido también en cuenta la c olección documental de la Catedral de Astorga, publicada en tres volúmenes por Gregoria C avero Domínguez y E nc ar nación Martín López, entre los años 1999 y 2000 61 . - La colección diplomática medieval del archivo cat edralicio de Mondoñedo, publicada por E n rique Cal Pardo e n el año 2005, y que pese a su lejanía cons erva un dip lom a de documento de nuestro interés 62 . Más allá de monasterios y catedrales, hemos prestado atención igualmente a las ediciones de documenta ción proveniente de las Órdenes Militares, f u ndamentalmente de la Orden de S an Juan, la más estudia da: - Des tacan de manera s ob resaliente los dos tomos de di cados , en 2004 63 y 2010 64 , por I sidro García Tato y E le utino Álvarez Álvarez (en el segundo volu men) a las 60 María M OURIÑO SERAN TE S , La col e cción d i plomá tica del Tumbo C. parte segunda , Memor ia d e Licenciatur a d i rig i d a por M a nu el Lucas Álvare z, S antiago de Compos te la , Un ive rs idade de San t iago de Co m po stel a, 19 67. 61 Gregori a CAVE RO DOMÍN GU EZ, En c arna ci ón MA RTÍ N LÓP EZ, Col e cci ón documenta l d e l a Catedra l de Astorga , León , C entro de Estud ios e Inves ti g a ción "S a n Isidoro" , t. I – III, 1999-2000 . 62 Enr ique CA L PA RDO , Cole cción diplomá t ica m e dieva l d o arquiv o da Ca te dra l d e Mondoñ edo: tra nscrip ci ó n íntegra dos docum e ntos , Sa ntiago de Composte l a: Consel l o da Cu l tura G alega. Sección d e patri m onio h i stór i co , 2 005, 2 ª Ed . 63 Isidro GAR CÍA T ATO , Las Encomi endas gallegas d e l a Ord e n Militar d e San Juan de Jerusal én. Es tu dio y edición do c ume nt a l , S a ntiag o de Compost ela, CSIC - Xu nta de G alicia . Ins t ituto d e Estudios G a llegos ''P a dre S armiento' ', t . I , 2004 . 64 Isidro GAR CÍA TATO , Eleu t ino Á L VARE Z ÁLVAR EZ, Las enc om ie n das gallegas d e la O rd e n mil i tar d e San Jua n de Je rusa lé n . Es t ud i o y edición docum e n t al. La encom i enda d e Quiroga , S antiago de Co mposte la, CS IC - Xunt a d e Galic i a. Instituto de Estudios Gall egos '' Padre S a rmiento'' , t. II, 2 010. 39 encomiendas sanjuani stas en Galicia, haci endo p articular énfasis en la de Quir oga, colindante con la tier ra de Lemos . En ambos editan aproxim adamente u na veintena de diplomas que han sido de nuestro interés. - La edición del Libro de Privilegios de la O rden de Sa n Juan, publicado por Carlos de Aya la Martínez en el año 1995 65 . Hemos cons ultado igualmente la documenta ción editada por distintos autores e n colecciones no vincula das a un f ondo conc r eto s ino a una cancillería r egia o a un periodo histórico: - Los Regesta de Fe rnando I I , publicados por J. González en el año 1943 66 . - El trabajo de J . González sobre la documentaci ón de la época de Alfonso I X, publicado en el año 1944 67 . - El estudio dedicado a las fuentes documentales d el Reino de Asturias (718-910) publi cado por Antonio C. Flo r iano en el año 1951 68 . 65 Carlos AYALA MAR T ÍN EZ, L i bro de privileg ios d e l a Orden de San Juan de Jer us al én e n Castilla y L e ón (s i g los X II -XV) . Madrid : In sti tuto C om p lutense de Estud i os d e la Ord e n de Malta (ICOMA L), 1995. 66 J ulio GON ZÁ L EZ, Re g esta d e Fe rnand o II , M adrid, Consej o Su perior d e Investiga ci o ne s Científi c as . Ins t ituto Je ró nimo Zur ita, 1943 67 J u li o GONZÁ L EZ GON Z ÁL E Z, Alfonso IX . M adrid: Instit uto Jerónimo Zu ri ta, t. I – II, 194 4. 68 Antonio C. FLORIANO CUM BREÑO (Reco op.), D i plom át ica esp añola de l período astur: e stud io de las fuent e s documen tales del Rei no de Astur i as , Ov ie d o, Diput a ción Pr ovincial de Ov ie do , t. I – II , 1949-195 1. 40 - El catálogo de documentos reales de la Edad Media referidos a Galicia publicados por L uis Sánchez Belda en el año 1953 69 . - El volumen dedicado a las cancillerías del reino de León, fundamentalmente durante los gob ier nos de Alfons o VI I, Fernando II y Alf onso IX po r Manuel Luca s Álvar ez (1988) en el quinto vo lumen de la colecc ión E l reino de Le ón en la Alta Edad Media . 70 - Del periodo de Alfonso VI, particularmente r ele vante en nuestro estudio, contamos con la obra y edición diplomá ti ca de Andrés Gambra, A l f onso VI, canciller ía, curia e imperio , de los años 1997-1998 71 . - La s r ecopilaciones editada s por Manuel R ecuero Astray, Marta González Váz quez y Paz Romero P ortilla sobre la documentación del Reino de Galicia con Alf o nso VII (1998) 72 ; Manuel Re cuero Astray, Paz Romero Porti lla, y María Ángeles Rodríguez Pr ieto sobre los diplomas 69 Luis SÁNCH E Z BE LDA, Docum e n t os r eales d e la E da d M e dia r e ferent e s a Galicia: C atálogo de l os cons ervados e n la secc i ón de Cl e r o del A rch i vo H i stóri c o Nacional , M a dr i d, Dir e cci ón G eneral d e Ar chivos y B i bliot ecas, 1953. 70 Ma nuel L UCAS ÁLVAR E Z, Las c a ncillerías reales: 11 09 -1230 , volu men 5 de l a colec c ión E l R ei no de León en l a Alta Edad Media , L e ón , Ce n tro de Estud i os e Investiga ci ó n "Sa n Is idoro", 1988 . 71 Andr és GA MBRA , Al fonso VI, canci llería , curi a e imper i o , L e ón , Cen tr o d e Estud i os e In ve st igación "S an Isidoro" , t. I - II, 19 97-1998 72 Manu el RE CUERO A STRAY , M arta GON ZÁ L EZ VÁ ZQ UEZ, Paz ROM ERO PORTIL L A, Docum entos medie v ales d e l Reino de Gal i cia: A lfonso VII ( 1116 -11 57) , A Coruñ a , Xun ta de Ga licia, 199 8, 41 gallegos durante el reinado de F ernando II ( 2000 ) 73 ; y sobre los del gobierno de la r eina Ur raca (2002) 74 . - La colección de documentos de la mona rquía leonesa desde Alfonso I II a Al f onso VI r ecopilada por Jos é María Fernández Catón en el año 2006 75 . - La s publicac iones de Ir ene R uiz Albi s obr e la c anci ller ía de la reina Urraca (2003) 76 , y sobre la del conde Raimu ndo de Borgoña y la misma U r raca, aún infanta (2010) 77 . - La obra de Jos é María F ernández Catón dedicada a los documentos de la monarquía leones a, desde la r eina Urraca hasta Alfonso IX, publicada en el año 2011 78 . 73 Manuel RE CU ER O AS T RAY, Paz ROMERO PORT I L LA , María Áng e les RODRÍG UEZ PRIETO , Do c umen t os Med ievales del Reino de Ga l icia: Fernando II (1155 -118 8) , Santi ago de Compost e la, Un i vers ida d e da Cor uña - Xun t a d e G al ici a . Consel l ería d e Cult ura, Comu nicación Soc i al e T ur i smo, 20 00 . 74 Manuel RE CU ERO AS TRAY, Paz ROME RO PORT ILLA , Ma rí a Áng eles RODRÍG UEZ PRI E TO , Do cumentos m edievales de l R eino d e Ga li cia: Doña Urraca (1095 -112 6) , Santiago d e Compos tela, Xunta de G al ici a , Direc ci ó n X eral de Patrimon io Cultura l, 2002. 75 José María F E RN ÁN DE Z CATÓN , Do cumentos de la monarquía l eonesa . D e Alfonso III a Alfonso VI: Est udi o y edici ón , León , Centro d e Estud i os e Investig a ción "San Isi doro", t. I – I I, 2006. 76 Ir ene RUIZ A L BI , La re i na doña Urraca (1 109 -11 26). C anc ill ería y c o l ecc i ón diplomá t ic a , León, Cent ro de Estudios e Inv e stigac ión “S an I sidoro'', C a ja Esp aña de invers i one s , Ar chivo H istórico Di ocesano , 2003 . 77 Ire n e RUI Z ALBI, “C a ncil l e r í a y docum e n tos de Raim undo de Bor goña y la infant a Urraca” , en F ernando SUÁR E Z y Andr é s GAM BRA (C oord .) , Alfonso VI imp erator totius orb is Hispa ni e , Madrid: Sa nz y Torr e s, 201 1 78 Jos é M ar ía F E RNÁN DEZ CA T ÓN, Doc umentos de l a m onarquía leon esa: D e Urr aca a A l fonso IX , L eón / Ma drid, C a ja E sp aña de Invers iones, S al am anca y Sor i a, Caja de Ahorros y Mo nte de P ie dad , 2 011. 48 , con sentido de z ona pantanosa , de manera semejante a L imia o Limoges 93 , aunque A. López Peláez lo vinculaba a la fertilidad de la tierra 94 . Su or igen, no obs t ante, ha ge nerado distinta s hipótesis: para P. Flórez o M . M urguía se trataría de un topónimo cel ta , emparentado con los anteriores, per o también con el lago Leman, des de donde los L em aui habrían llegado a tier r as lucens es según el segundo de estos autores. R. Pita Mercé, por su parte, les otorgaba un c arácter ger mánico, vinculándolos a los Lemovios o Lemovices de la Germania de Tácito. Ya a f inales del siglo XX, M.R. García Álvarez es t imó la dif erenciación de Plinio entre Celticos y Lemauos como un r ef lejo de su diferente origen, r etrotrayendo los Lemavi a un g r upo de L emovices del nor te del Elba de la época de la cultu r a de las urnas 95 . Más recientemente, C. Baliñas Pérez los emparenta igualmente con los Lemovices y Lemovii , los pr i mer os en el entor no del actual Li mousine y su ca pital Limoges (Haute-Vienne, Franc ia) , los segundos a orillas del Báltico 96 ; mientras que M. Delgado Borrajo y M. Grand e Rodríguez han apuntado a un origen centr oeu ropeo en base a la antroponimia, matizando sobre todo la dif erenciac ión de M.R . García Álvarez ante la idea de un fuerte mestiza je de pueblos, que haría complicada tan anciana sepa r ación por sus orígene s 97 . 93 M ont s errat D EL GAD O BORRA J O, M an uel GRAND E RO DRÍGUEZ , “Os lemav i a través da s fon te s liter a r i as e epigr áficas ” , en Mi n i us: r e vi sta do d e part amento de Historia , Arte e Xeo grafía , n . 16 (2 008), pp. 136-1 37. 94 Eduard o PARD O DE GU EVARA y VA L DÉS , Los Señore s de Galic i a… , t. I , p. 49. 95 Ger má n VÁZQU E Z SUE IRO, Histor i a de Monfort e y su tierra de Lemos , L eón, Excmo . Ayu ntamien to de Monfor te d e Le m os, 199 0, p . pp. 5 7 -59. 96 Ca r los BA LIÑAS P É REZ, “As ori x es a ltom e diev ais da Te rr a de Lemos ”, en LÓPEZ CARR E IRA A ., O Con dado de Lem os na Idade Me dia : I Si mpsio de H istoria en Terra de L emos: [Mon forte de Le mos , 4 ,5 e 6 de maio de 2 007, C a sa da C ultura de Mo nforte de Lemos] , S antia go de Compos t ela , Xunt a d e Galic i a, Conse l lerí a de Innovació n e Indus t r i a, D i recc ión Xer a l de Turis m o, 20 08, p. 20 . 97 M ont s er ra t D EL GAD O BORRA J O, Manue l GRA NDE RO DRÍGU EZ, “Os l emav i a t ravés d as font es literari as e epigr áficas . .. , p . 137. 49 Precisamente con los matices prop ios de las fro nteras difusas , el solar de los L ema vi en Lemos estaría igualmente f lanqueado por ot r os pueblos antiguos, destac ando los Seurr i al norte, de donde desc endería el nombr e de Sarria; los Lougei en el oriente, en el e ntor no de O Courel; los Baedi y Babali al oeste y suroes te; y los Int ermici , en la riber a orensana del Sil 98 . E l eje Lugo- Sar ria-L emos tendr ía, pues, un o r igen antiguo. Como otras comunidades protohistóricas, los Lemavi fuer on recogidos por distintos autores latinos. De ellos d an cuenta en primer lugar E strabón y T i to L ivi o con descripciones mu y genéricas 99 , siendo Plinio E l Viejo el primer o en situarlos en el con vento lucense en s u Natur all is Histor ia 100 . Con todo, se r á Ptolomeo, ya e n el siglo I I d. C . quién más datos nos ofre zca sobre este pueblo, que sitúa en su Geogr aphike Hypheges i s a 30 mill as al sur de la ciudad de Lugo, en to rno a un núcleo central llamado Daktonion 101 . La localización de este lugar generó opiniones encontradas en el pasa do, tr as situarlo Madoz en la vil la de Chanta da y A. Bláz quez en torno al lugar de Diciona ( San Pedro Fiz de Hos pit al, O I ncio) 102 . Si n embargo, tal y como afir ma E. Par do de Guevara y Vald és, hoy podemos dar por resuelta la cuestión y adscribir si n ninguna duda este 98 Manu e l GRANDE ROD RÍG UEZ, “ Apr oximació n á rom anización da Terra d e Lemos” , en Mi n ius: revis ta do d e part amento de Histor i a, Arte e Xeog ra fía , n . 15 (2007) , pp. 119-120. 99 M ont s errat D EL GAD O BORRA J O, M a n uel GRA NDE RO DRÍGUEZ , “Os le m av i a través d as font es lit erari a s e epi gr á ficas . .., p . 136. 100 Luc ensis conv e ntus p opul orum est sed ecim, pra e ter Celticos et Lem avos ignob i lium ac barbarae appell at i on i s en Ca r l os BALIÑ AS PÉREZ , “As o rixes altom e dieva i s d a T erra de L emos. .., p. 21 . 101 Manuel GRAND E ROD RÍGUE Z, “Aproxi mació n á ro ma ni zac i ón d a Terr a d e Lemos. . ., pp. 11 9 -120 . 102 Germán VÁ ZQUE Z SUEIRO , His t oria de Monf or te y su t ierr a de L e mos… , p p. 60-65 . 50 lugar al propio Monfor te de Lemos 103 , tanto por l a pequeña var iación del nombre con r espe cto al Castro A ctonio que f igura en este lugar en el a ño 915 104 , como por los pequeños sondeos arqueológicos r ealizados en la cara norte del monte de S an Vicente de Monforte y que han confirmado la existencia de un castro de considera bles dimensiones 105 . Pese a la opinión de E . Pardo de Guevara y Val dés, la controversia parece mantene r se desde el m undo de la arqueología tardo antigua. Aquí debe mos res altar la teo ría planteada por F . Arias Vilas en 1992, que apoyándos e en la ausencia a la saz ón de datos arqueológicos en Monforte, planteó situar el viejo Dactonio en torno al yacimiento de Cas tillón ( S an Vicente de Castillón y Santiago de Cas till ón, Pantón), argumentando para la existencia del topónimo Castro Actonio en torno al monte monf o r tino un traslado simbólico del mis mo con la f undación 103 Eduar do PARDO D E GU E VARA y VALDÉS , Los Señor es de Gali ci a… , t. I, p . 49. 104 915-mayo -4. Testimon io d e l a prueba c ald aria entr e Arion y Ermesin do qu e reclamab an la posesión de las i glesi as d e San Vi c ente , in Castro Actonio , y Sant a Marí a ad radicem ip si us c astr i , en Ca r l os RODRÍGU EZ FERN ÁNDEZ, La colección diplomá t ica de Sa n Vice nt e del Pi no , tesis doctora l di r i gida p or J osé Igna ci o d e V ia n a y Vi e ites , Gran ada, Un ive rs ida d de Gr anada. F a cu l tad de Filos ofí a y letras , 1990 , n . 2, pp. 237- 240. 105 E n t ende mo s la s ampl ia s dimens i on e s d e l c a stro por la am pl itud t opog rá f i ca d e los restos enc o nt r a dos en d i stintos sond e os rea l izados en el parq u e Zap a rdiel de Mo n forte de Lemos , en la c ara norte del monte d e S an Vicen te. Gr acias a e llos apa r e cie ron distintas estr uc turas de ha b itación t anto en l a f a lda del mo nt e, a esc a sos 20 metros de l río Zapardi el qu e di s curre por la vega inme diata, como en punt os ce r c anos a l a m ural l a mediev a l de Monf orte, a sí c om o ot ros r estos e n la part e m ás alta d e l citado parqu e, e n las espald as ya de la cima de l mismo, ocupad o p or el monas te rio d e S an Vicen te del Pino y e l castillo c ond al. E n Iv á n Á L VAR E Z MERA YO, “S onda x e s arqueolóx i cas no xa cem e nto castr exo d e M onfort e d e L emos ( L ug o)”, en M aria d e l a P az VARE L A CAMP OS (Ed . ), A c tuac ións arqu e ol óxicas . Ano 2008 , S anti a go de Com postela, Xunta de G al ici a . Cons e ller í a de C ul tura e Deport e. Dire cción Xeral d e P at r i mo ni o Cultural, 2010 , pp. 63-64. 51 del monasterio de San Vicente del P ino, que sitúa en el sigl o IX, para vincularse as í al pasa do local 106 . Aún tr as la aparición de los refe r idos restos arque ológicos, M. Delgado Borr ajo y M. Grande Rodríguez han r esc atado esta hipót esis , seña lando la importanc ia de Castillón, a la que califica n de caput civitas de los L emavi , y dejando abierto que pudiera tratars e de Dactonio 107 . Por nuestra parte, sin negar en ningún extremo la importancia del yacimiento pantonés , no c ontemplamos ot r o lugar posible para Cas tr o Dactonio más que el mont e monfor tino. L a continuidad toponímica no nos pe r mite otro diagnóstico, sobre todo habida cuenta de que las r e fer encias del año 915 y de la p r opia fu ndación del burgo de Pino 108 apenas buscan dar una adscripción geográfica más precisa, pues desde el 935 sabemos que el conjunto recibe el nombre de Sa n Vicente del Pino 109 . Lejos de buscarse un entronque con ning ún pasado, ambos diplomas parecen per seguir exclusivamente una a claración indudable sobre el solar concreto al que se refieren. A ello se añade que, en nuestra opinión, y como pronto desa r rollar emos, el monasterio de San Vicente aún no estaba fundado en el año 915, con lo que no podr ía estar utilizando e l acta de la prueba caldaria para vincula rse con el pas ado de ningún modo. 106 Felipe A RIAS VILAS , A romaniza c ión de Gal icia , Vig o, E dicións A nosa terra , 1992, p . 242. 107 Mon t serr at D EL GAD O BORRA J O, M anuel GRAN DE RODRÍG U EZ, “O s lemav i a tra vé s da s fontes li te r a rias e epigráf icas..., pp. 139-141. 108 E l d ipl o m a f und a ciona l se e ncuentra p erdido en la actuali dad. Afo rtun a d a ment e fue re c ogido en por Manu e l RISCO , España Sagra da …, t. XL , pp . 2 26-227. 109 935- e nero-02 . L os c ond es Suario Gutiérr ez y su espos a Go ntroda, don an a l a b ad Sabar i co de Pombeir o l a v illa e iglesi a de C aneda, limi t ada, e ntre ot r os, por l os términos de Sa nc to V incentio de Pino . En Manuel LUC AS ÁLVA REZ y P e dr o LUCAS DOMÍ NG U EZ, El priorat o ben e dict i no d e San V icenzo de Pomb ei ro y su colec c ión d iplomát ic a en la Edad Me d i a , S ada, E diciós do Cas t ro , 1996, n. 1, pp. 53- 54. 52 Por otra parte, una última referencia se h a vincu lado tradicionalmente a los Lemavi , la obrada por Jus tino en tor no al río Chalibe , asimilado así al Cabe monf ortino 110 . En opinión de M. Delgado Borrajo y M. Grande Rodríguez es te deb ería ser identif icado con el r ío Queiles, en la comarca de T arazona (Zar agoza) 111 . Más allá de los testimonios diplomáticos, e n el terreno de la epigrafía tenemos va r ios testimonios de la romaniz ación de este pueb lo . Entr e ellos se cuentan una tese la hallada en Arjona ( Jaén) -curiosa mente reconquistada a finales del s igl o XIV por, entre otros, el conde de Le mos Fadrique Enr íquez- en la que se re gistra una cohor te Lemavor um , o una lauda se pulcr al hallada y cons ervad a en Astorga cuya inscripción testimonia igualmente la tr ibu Lemav a : F abia E buri filia Lemaua 112 . De la romanización de es tas élites locale s nos ha bría quedado varias f iguras y estelas halladas en distintos castros, y la vil la r omana que se localizaba en t orno a Santa María de Pro endos (Sober) 113 , e n cuyo templo parr oquial se conserva ig ualmente una estela , utilizada por la f amilia de los López de Lemos para r emontar su linaje hasta Iuli a Cornelia 114 . 110 Xurx o M. AYÁN VILA , “Os castros d espois dos ca s tros: u n esp azo simból i co na paisaxe rural galega ” e n Paula BALLES T ERO S ARIAS (Coord. ), E nc on t ros coa etnogra f ría , No ia, Tox osoutos , 2 005, p p. 74 -76. 111 Mon t serr a t D E LGADO BORRA J O, M anu e l GR AND E RODRÍG U E Z, “O s lemav i a tra vé s da s fontes li te r a rias e epigráf icas..., p. 142 . 112 Fab i a Ebur i / f(ilia) Lema va ( Ca stel lo ) / E ritaec o a(nnor um ) / XL (quadr aginta ) Uirius / Caes i f( illius) Le /ma us (Cas t ello ) eo / dem an(norum ) / V II (sep te m) h i c s( i ti) s(unt) / Ca e ssius . En M anuel GRAN DE RODRÍG U E Z, “ Aprox ima c ión á romani zación d a Terra de L e mos ..., p. 120. 113 Ibid e m , pp . 123-127. 114 (Autor desconoc ido), B re ve epitom e de la f am ilia y c asas d e los Ló pez y Lemos , poblador es de l a Ti e rra de Lemos , Bibl ioteca Na c ional , Ms. 11. 642 , 38 fols, 27r – 34 r. 53 La r ed viaria romana también contribuyó a articula r el esp acio, particularmente la ruta que atraves aba la comarca e n sentido oeste -e ste, desde el entorno del río Miño y hacia Quiroga , pa sando por el p ropio yacimiento de Castrillón y el castro de Cividá, en un eje vigente en la Edad Media y en el que vienen a inse rtar se el hos pital de Moreda y el propio puente que sa lva el Cabe en Monforte 115 . Es te último tendr í a origen romano según la t r adición local, aunque nada en los ámbitos diplomático ni arqueológico lo sugiere, no p udiendo retr otraerlo más allá del s iglo XI . D e todos modos , para que e sta c alzada pudiera alcanz ar el entor no de Quiroga es im pres cindible sortear, de la manera y en el punto que sea , el cauce del Cabe. En se nti do norte-s ur existía una vía de comunicación con Sar ria (y Lugo), de la que han aparecid o igual mente refer encias epigr áficas y sobre cuyo recorr ido opina M. Grande Rodrí guez que podr ía alcanzar igualmente Castillón, continuando hacia algún puer to sobre el río Sil 116 . Quizás coincidiera con la semita antiqua que r egistra E. Ferr eira Priegue en el entorno de A Pobra do Brollón, descendiendo desd e Sarria , y que podr ía ser, en el entorno de Santa Cr istina de O Viso (O Incio) , el camino flanque ado de cas tr os en que las crónicas asturianas sitúan el enfr entamiento ent r e Alf onso I I y Mahmu d 117 . En lo que a nuestro objeto más int eresa , es decir a la huella espa cial dejada por este p ueblo más allá de su denominación, e integrada e n la his tor ia de evolución y continuidad de Lemos , debemos destac ar el elemento pob lacional señero de este pueblo, los castros. E n 115 El is a FERREI RA PRIEGU E, Los camin os medie v ales de Gal icia , Bolet ín Avriens e . An e xos, 9, Our e nse , Museo Arqueo l óxico Prov incial de Our e nse , 1988, p. 229. 116 Manuel GRAND E ROD RÍGUE Z, “Aproxi mació n á roma nización da T erra d e Lemos. . ., p. 129 . 117 El is a FERREI RA PRIEGU E, Los c amin os medie vales de Gal icia , Bolet ín Avriens e. A nexos, 9, O urense , M useo Arque olóxico Pr ovinci al d e O ure ns e, 1988 , pp. 226-227 . 54 este sentido, concordamos plenamente con la idea de X. M. Ayán Vila, para quién esta comarca es un escenario de continuidad paisajística desde la E dad del Hier r o, al haber modelado los castros el paisaje y haberse ido vinculando a ellos y a su entor no inmediato las iglesias, uillae y parroquias 118 . La continuidad parece establ ecerse de manera más decidida en el ámbito rural, aunque también en el urbano vemos una continuidad espa cial muy c lara en el cas o de M onforte, aun cua ndo como r ealidad urbana sea una creación netamente medieval provocada por un agente más o menos externo. El vínculo entre los castros de este periodo y las realidades posteriores quedó inocentemente bien resumido por G. Niemeier durante su visita a la comarca en la p rim era mitad de l siglo XX, que de su observac ión concluyó la premisa cada pueblo ti ene su cast ro 119 . Pese a que el geógra f o pecó de un evidente op timi smo dados sus propios datos, según las cuales el partido de Monforte registraba a la saz ón apena s 62 cas tr os ( por 139 pa rr oquias en la tierr a de Lemos, inferior al partido de Monforte) , en una ratio b asta nte par ecida a la que los estudios actuales dan para la tier ra de Melide 120 . Lo cierto es que e l tiempo ha terminado por darle la razón. E n la actualidad son 103 los cas tr os registrados en e sta comarca, por 139 parr oquias, de las cuale s es preciso sustraer al menos tres, desgajada s en el siglo XVI I I 121 . L a 118 Xurx o M. AYÁN VILA , “Os castros d espois dos ca s tros: u n espaz o simból i co n a paisaxe rur a l ga l ega. .., pp. 76-81 . 119 G reg N IEM E IER , “ Tipos de pob lació n rural en G alicia” , e n Estud i os G eográfic os , n. 19 (1945) , pp. 318-319 . 120 E n M el ide (A Coruñ a) en c on tra ría mos un c a stro por cad a do s pa rr oquias a ctua l es , en Xos é FARIÑA J AMA RDO, A p arroq uia rur a l en G a licia , Santiago de Co m pos tela, EGAP , 1996 , pp. 55-64. 121 Se t rata de Sa n Ramón de O C hao do F a beiro (Monf orte de L emos) y Santa Iné s de Par ada dos Montes (A Pobr a do B rollón) . Véase en Rub é n CAS T RO REDO NDO, Medir y del imitar e n un mundo impreciso : confli c tos ent r e vecinos por medidas y límites en l a G a lic i a moderna , tesis docto ral dirigi da po r Ofe lia C astelao, S antiago de Compos te la , Un i vers i dad d e S antiago d e Compos tela, 2016 , p. 576. 55 ratio se reduce a un cas tr o por cada 1’3 2 parroquias . E sta cifr a podría apurarse más si exc luimos las parr oquias que comparten t opónimo, variando tan solo e l titul ar , y de las que parece lógic o estimar un or igen común 122 . De este modo podr íamos r educir el número de feligr esías a tan solo 128, r educiendo la antedicha r atio a 1’24. Los números aún podrían modificarse al tener en cuen ta las 28 parroquias del municipio de O Incio, usualmente exc lui das de los distintos balances con el moderno criterio de su adscripción a Sar ria. En este ca so se suman otr as 28 parroquias por , al men os, 8 cas tr os 123 . A la provisionalidad de los números se un e el pr oblema de adscribirlos en su totalidad, y durante todo el tiempo a Le mos. Dadas todas estas circunstanc ias, creemos más p r udente basarnos en los datos anteriores, aun c uando excluyen es te municipio, entendiendo que ningún elemento sugiere una modif icación profunda de los mismos en este territorio. 122 La r e flexió n e s pa r t icul armen t e pertinent e en el caso de Castillón, d onde las do s parroquias sit ú an sus temp l os en torno a l a misma elev a ción de Caste l o, u n a e n su cara norte y otra en la sur , a un a dista ncia tota l ent r e ambas de ap ena s 160 m e tros . El conju nt o de parroqui as que r e piten to p ónimo con sus c o l in d a ntes serían Rub iá n (Santiago y San P e dro Fiz) , e n Bóved a; Mor e da (San Ro m ao y San S a lvador) en Pantón y Mon forte de L emos; Tor (San Xo á n y Sa n X i llao) e n Monfor t e de Lemos ; Anllo (San t o Estevo y S an M artiño) e n Sober y Pantón; C angas (Santiago y San Fiz) en P a ntón; Toiri z (Sa nta Ma rí a y S antalla) e n Pan t ón; y R i bas de M iño (San Vitoiro y Sa nt o Estevo) en O Sav i ñao. 123 S e is s on sug eri d os por l a mi c rotopon i mia : C a str agude e n S an Cri s tovo da Cerve l a , Castro en S anto Es tevo de Eirex alba , Ca stro de Ab a ixo en Sa nta Mar ía de Re b oi ro , Castro de Ar ri b a en San ta María de M ao y T r a sc a stro en S antalla de T ras c astro . A el l os s e unen los castros atestigu ados de Inc i o, en Xurxo M . A YÁN VILA , “Os cas t ros despois dos castros: u n espazo si m bólico na paisa x e rural galega . .., p. 83, y Santa Cristina do Viso , en Jos é M i guel NOV O GUIS ÁN, “Sa nta Cristin a do V iso, O Incio, Lugo: ¿ u n castro antigu o o un cast il lo me d i eva l ?” en Cr oa , n. 12 (2 012), p p. 37 -40. 56 En la vinculación entre castros y parr oquias m edian varios elementos neces arios: las modificaciones antiguas y tardo antiguas, la llegada del cristianismo, el eventual abandono del poblamiento cas tr al, la configur ación del sistema de uil lae , etc. Image n 1. Los cast ros localizad os en l a ti e rra de Le m os, i nc l uyendo el muni cipio d e O Incio. Mapa obten ido en Álva ro ARÍZA G A C ASTR O, Xur xo M. AYÁN VILA , “ Etnoa rqueolo gía d el p ai saj e c astreño: la s e g un da vid a de l o s castro s”, en Fr a ncisco Javier GO N ZÁLEZ GAR C ÍA ( Coord. ), Los puebl os de la Galicia c élti c a , Madrid, Akal, 2007, p. 495 . En términos generales , los distintos estudiosos que se han dedicado a tr abajar los procesos d e despoblac ión y reocupación tardía de los castros de Galicia se alinean en torno a dos ideas, los que se adhieren a una i dea de inseguridad consecue nte a la ll egada del pueblo 57 suevo, y los que inciden en las continuidades y en la expans i ón económica 124 . Para el marco concreto de la ti erra de Lemos exi sten estudios monográficos sobre la evolución de estas es tr ucturas desde la E dad del Hierro y hasta la Alta Edad Media, destaca ndo nuevamente las aportaciones de M. Delgado Borrajo y M. Grande Rodríguez 125 y X.M. Ayán Vila 126 , que como des taca B. Rodríguez S á nchez 127 , s upone n acerca mi entos encontrados a una misma r eali dad en un espac io limitado, entre la opción de los prim eros, que otor gan una importancia crucial a los cambios sociales obrados por la romanización, y el mayor énfasis en la continuidad del segu ndo, que f ía la s modificaciones al cambio de pensamiento ob r ado por la c r istianización de la población y del espac io. Esta última premisa no se aleja demasiado de la teor ía formul ada para la vecina Sarria por T . Rodríguez F ernández y según la cual sería el priscilianismo el que modifica r ía las estructuras mentales de la población comarcal, contribuyendo de manera decis iva al cambio en las fórmul as de ase ntamiento 128 . 124 J os é C a rlos SÁN CHEZ PARD O, “ C a stros , cast il los y otra s fortificac i on e s en e l paisaje soc iopolí tico de Ga l ici a (s igl os IV -XI) ”, en Juan Antonio QUIRÓ S CASTIL LO y José M a r í a TEJ ADO SEBA STIÁN, Los castil l os altomed ievales e n el noroest e de l a P enínsula Ibérica , Bilbao, Un iversidad del P aís Vasc o, 2 012, pp. 33 - 34. 125 Mon t serr a t D E LGADO BORRA J O, M anuel GRAND E RODRÍG U E Z, “O s lemav i a tra vé s da s fontes li te r a rias e epigráf icas..., pp . 121 -124. 126 Xurx o M. AYÁN VILA , “Os castro s d espois dos cas tros: un espa z o simból i co n a paisaxe rur a l ga l ega. .., pp. 74-81 . 127 Brais RODRÍG UEZ SÁN CH EZ, “ O pro ce so de ab a ndono dos c a stros . Continuid ades e ru pturas entr e a Idade do Ferro e a A lta Idade M edia. u n e st a do da cuestión ”, en Galla ecia , 31 (20 12), p . 146. 128 T o m ás RODRÍG UEZ F ERNÁND EZ, "E l fin del mundo for t ificado y la a pari ción de las 64 Aún más interes ante encontramos el vec ino cas o d e Santiago de Cas tr oncelos, donde en el año 1005 existían d os villae , P inario y Marturi, los actuales lugar es de Piñeiros y Mart ul. E n una situación intermedia entre ambas se localizaba la iglesia dedica da a la sa zón a San Cristóbal, se gur amente en el mismo empla z amiento del templo parroquial actual , y que f inalmente enc abeza y arti c ula la parr oquia con un topónimo alusivo a su vinculación a un viejo ca stro 145 . A la inversa, el mapa parroquial posterior parece p erf ectamente prefigur ado en los tér minos de las villae limí tr o f es con Santalla de Cane da ( Monforte de Lemos) en el año 935. E l segundo día del citado año los condes Suario Gutier r ez y su esposa Gontroda donan a Pombeiro una villa, Kaneta , con s u iglesia dedicada a Santa Eulalia. L o más int eresa nte de este act o es que nos desc r ibe l os térmi nos antiquis de esta villa: contra parte orienti pro termino Send alizes , San Pedro de Sindrán, efectivamente al oriente de Caneda en la actualidad; contra parte septentr ioni pe r terminos de B asconis , San Martiño de Vascós , ci ertamente al no r te; contra occidenti pro terminis de Sancto Vincentio de Pino, el p ropio San Vicente del P ino, San Vic ente de Monfor te , también en su situac ión actual; et pro terminus de Petrauzos , seguramente San Salvador de Reigada, donde se enc uentr a el lugar de Pedrouzos; y contra parte meridie pro te rmino de Nozeta , Santo E stevo das Noceda s, única modificación importante de l terr itorio, pues e l 145 1005-agosto -7. Miro y su m uj e r S endive rga incom unian al ab ad M anilán d e Celanov a l a mitad de dos villae en Lemos , llamadas Pinari o e t Mar t uri , l ocal i zadas junto al rio Cer asia , d e b aj o de la igles ia de San C ristóba l. E n José M iguel AND RAD E CERNAD AS, O tombo de Celano v a , Estudio i ntrod uctorio , e dición e í ndices (ss. IX - XII) , Santi ago d e Compos t ela , Cons ello da Cu lt u ra Ga l ega, 1995, t. I , n. 448, p. 610 . 65 hecho de que es tas dos feligr esías confinaran imp lica que la de Santa Mariña do Monte aún no existía 146 . Image n 4. M apa pa rroq ui al a c tual e n tor no a Sant alla de C aneda. Más al norte, en el a ño 1098 encontramos los lími tes de la villa de Randar ( Santa María de Rendar, O I ncio). Se nos sitúa a la s azón propr e aula Sanc ta Maria , una indudable refere ncia ecles iástica, y limitada por los términos de: Cas tro Servandi, Go on, Sancta Cristina, Toldanos, Castr o A ndrar y Traimonte . En tres casos la coindencia es absoluta con el mapa parroquial actual: Santa María de Goo, Santa Cristina do Viso y S antiago de Toldaos, todas el la s en el municipio de O Incio . P or el contrario, Cas tr o Servandi, Cas tr o Andrar y T raimonte 146 935- e ne ro -02 . Los condes Sua ri o Gutiérr e z y su espos a Go nt rod a , donan a l a b ad Sabar i co de Pombeir o l a v illa e iglesi a de C aned a, l im itada, entre ot r os, por l os términos de Sanc to V i n c entio de Pi n o . En M a nuel LUC AS ÁLVAREZ, P e dro LUCAS DOMÍN GU EZ, E l priorato be n ed ictino de San Vi cen z o d e P omb eiro y su colec c ión dipl omática e n la E dad M edia , Sad a, S emina ri o de E stu dos G a legos , Ed. do C as tro, 1996 , n . 1, pp . 53-54. 66 han desapa r ecido, si bien esta úl ti ma es hoy un lug ar de la feligresía de San Xoán de Sirgüeiros (O Incio) 147 . Image n 5. M apa pa rroq ui a a ctual en tor no a Santa María d e Rendar. Todos los procesos anteriores parecen r esumirse en Monfor te, la que será cabecera de la tierr a y condado de Lemos en la P lena y Baja Edad Media. Aquí encontramos el viejo Cas tr o Dactonio, y sobre su cima la iglesia de San Vicente del Pino, cumpliend o la máxima a nter ior de un templo localizado sobre el cas tr o. Nada sabemo s sobre su despoblamiento y eventuales reocupaciones, aunq ue M. Risc o situaba su definitivo abandono en el 711, achacándolo simplemente a la invasión islámica, que p r esumía de structiva en Ga licia, y no a ningún dato concreto 148 . Quizás lo único se gur o es que el lugar mantuvo la 147 1098-j unio-29. Pel a yo Od oario do na al a bad Suer o de Sa m o s la v illa d e R endar e n el Incio . En Man uel L UCAS Á LVARE Z, El tu mb o de Samos …, n. 148 , pp. 31 0 -311 . 148 Manuel RISCO , España Sagra da…, t. XL , Madri d, 1796 , p p. 225-226 . 67 relevancia simbólica, aho r a cr istianizada, a través de la iglesia de San Vicente. A finales del siglo XI se habían desarrollado a los pies del monte, en el llano, dos vill ulis , una a cada lado del río Cabe 149 . Amba s poseían a su vez una igl esia, en la margen izquie rda, a la sombra d el propio cas tr o, la de Santa María de R égoa, y en la margen de r echa la de San Claudio. De la primera de las dos tenemos n oti cia s ya en el 915, momento en que seguramente ya es tar ía conf igu r ad a una aldea que justificara su existencia. Nada indica que estas dos villulis alcanzaran a tener unos términos pr opios , pues no figuran en los antedichos términos de Santalla de Caneda del 935, ni entre los que limitaba n al monasterio de Cins a en el año 1098 150 . De manera p arecida a lo que obse r vábamos en Cas tr oncelos , la igl esia del castro , en este cas o ya un monasterio a la altura del siglo XI es la que r etiene la impor ta ncia y el nombre parroquial posterior frente a las villae del llano . En ambos cas os parece mos observar una cierta continuidad entre el poblamiento castreño y el mar co p arroquial posterior, integrando en su int erior las realidades altomedievales sin que e stas alcanc en la sufici ente madurez como para constitui r se en otra cosa que entidades menores del conjun to parroquial. 149 (Sin data) Donació n del conde Raimu ndo de Borgoña a la abadí a de San V icent e del Pino. R e produ c ción fo t ogr áfica del perg amino (4 fotografí a s), ACCHyS , Junt a para Ampli ación de Estudios . C e ntro d e E stud i os Históri cos , Inst i tuto de Estudios Medi e vales . Ar c hivo Fotogr á fico C l audio S á n c hez A l bor noz Ca rtula rios Monfor te d e Lemos C olección Boo Pita , A E HCa j a 34 /Carp. 3 / do c. 4 150 1098-novi emb re -30. V ermudo A lfo nso dona al abad Su e ro de S amos y sus mon es la cu a rta par t e del monas terio d e S a n Juan , jun t o al rio Ci n sa (San Sa lvador de Seoan e ). E n En Man uel LU CAS Á LVAR EZ, El tumbo de Sa mos…, n. S-19 , pp . 4 71- 472. 68 El caso monforti no , excepción hecha de estos últim os matices, ofrece igualmente un parangón de interés en Mont errei, cuyo cas tr o de Baroncelli s e había despoblado y servía apenas como referencia geográfica a la altu r a del siglo X. A sus pie s, se h abía desarrollado la villa de San Fiz de Pazos . L a principal d if erencia c on M onf orte es tr iba, empero, en la ausencia de un elemento simbólico como la iglesia de San Vicente, que mantiene esta elevación alejada de los centros de poder comarcal has ta la propia f undación u rbana iniciad a, con poco éxito en su origen, por Al f onso IX 151 . 1.3 La ausencia de Lemos en el P arroc h iale Suevum. La protoparroquia Si la voz pagan us r ecuerda la ini cial vocación urbana del primer cristianismo, pronto f ue neces ar io para la Iglesia s alir de los muros de las capitales dioc esanas y enfrentar la r ealidad rur al. La sede lucense precisó, como las demás, desarrolla r unas p r imera s igl esias al margen de la metropolitana, a las que transferir algunas de las prerrogativas hasta entonces propias de la silla episcopa l, particularmente el bautismo. Esta es la realidad de la que vendría a hace r r el ación el tan célebre como controverti do Parrochiale Suevum , un listado de cada una de las dióces is del reino suevo con sus resp ectivas par roquias antiguas o protopar roquias . La mitr a lucense lo utilizó e inter poló según sus intereses en el contexto de las lucha s que man tuvo con las sedes limítr ofes dur ante l a r eorganización de la igl esia leonesa iniciada bajo el reinado de Fer nando I. Dos serán las ideas de i nnegable paternidad lucens e: la r edistribución de la mayor par te de su territor io dioces ano 151 Fran c isco Javier P É REZ RODRÍGU EZ , La villa de Monter rei y su tierr a (siglo s X-XIX) , V igo, Un ive rs idade de Vigo : S ervizo de pu bl ica ción s, 201 5, pp. 15 -1 8. 69 no e n par r oquias sino en once condados, y la des loc alización a As tur ias de las posibles exigencias terr itoriales de la diócesis de Mondoñedo 152 . Ambas se encuentran pres entes en las cuatro vers iones independientes del texto: A, conservada en Lugo; B y C , en el Libe r F idei de Braga; y D, en Santiago de Compos tela 153 . Estas adiciones le provocaron un frontal cues ti onamiento como fuente f iable que, sin emb argo, fue sus tancialmente sup erado desde la obra de P. David, quién asumió su veracidad y utilidad en lo que al lis tado de la mayo r parte de parroquias se refiere, llegando a situar su redacc ión entre el 5 72 y el 573 154 . Lugo, autor de la exitosa falsificación, es consec uentemente un esc enario par ticularmente complejo en el que analizar los rastros de veracidad, y conocer su distribución real a la altur a del siglo VI es cas i imp osible. Todas las ve r siones r ecogen empero un espacio r eparti do entre la capital metropolitana con su adiacentia , once comitatus y un conjunto de tres parroquias individualizadas por sus nombres: Seuios , Cauar cos y Cairoga 155 . E sta últ ima es la que ha pr esentado menos dudas en cuanto a su identificación con Quiroga, en el sures te de la provincia de Lugo, da do el ínfimo salto nomin al 156 . Cauar cos , s in embargo, ha tenido dos posibles corresponde ncias con otros tantos lugares hoy llamados Cabarcos , uno situado en la costa lucense , en el municipio de Barr eiros y la diócesis actual de Mondoñedo; y el otr o inmediatamente a l este de Quiroga , ya en la provincia de León y 152 F ernando LÓP E Z ALSINA , “ El Parro chiale Suevum y su pre sen c ia en las cartas pontific i as del sig l o XII ”, en Kl a us H E RB E RS , F e rn ando LÓPEZ ALSINA un d Fr a nk ENGEL (Coord . ) , Das b e gre nzte Papsttum : Sp i elräum e päps tl ich en Hand e lns , Legat e n, d e legi erte Richter , Grenzen , Berlín , De Gruyt er, 20 13, pp. 111-113 . 153 J osé C a rlos SÁ NCHEZ PARD O, "Org a niza c ió n e clesi ástica y so c ial en la G a lici a tardoan ti gu a . Un a perspe ctiva g e ogr á fico- a rqu eol óg i ca… ”, pp. 441-442 . 154 Pierre DAV ID, Études hi s toriques sur la Gal ice et le Po rt ugal du VIe au XII e siècle , Lisbo a, Ins ti tut français a u Portu gal, 1947 , p. 82 . 155 Ibid e m , p . 39. 156 Ma nuel C. DÍA Z y DÍA Z, M. V i rtu d e s PARDO GÓM E Z, “La D iócesis d e Lug o hasta 1100” , en Iglesias de Lug o, Mo ndoñ edo -Ferr ol y O rens e , Madrid , B ibli oteca d e Au to res Cris t ianos, 2002, p . 8 . 70 dióces is de A storga, en un ter ritorio altomedieval del mismo nombr e, en continuidad con el pueblo prerr omano de los Cabar ci 157 . La parroquia r estante , Seuios , es la más complicada de las t r es dada la inexistenc ia de una equivalencia particular mente evidente en la toponimia ecles iástica o civil actual. En este sentido, much as han sido las distintas opciones propuestas , destac ando la asimilación a Suegos 158 , en el municipio de Pol, en el espac io central de la provinci a de Lugo, d iócesis homónima, en di r ecta relaci ón con la idea de confusión entre Sevios y Segios 159 . Del mismo modo, las opciones de Arzúa 160 y O Courel 161 han sido igualmente planteadas . Más r ecientemente, los autores de la edició n del Tumbo Viejo de la catedral de Lugo, J.L. L ópez Sa ngil y M. Vid án Torreira, asumían en su trabajo otra hipótesis singularmente interesant e para este trabajo: Seuios podría se r Lemos 162 . I déntica idea ha desarrollado y defendid o J.C. Sánche z Pardo , recor dando s u situac ión limí trofe con Qui roga y s u analogía con Cabarcos al devenir Lemos del pueblo Lemaui 163 . Por nuestra parte, nos alineamos completamente con estos últimos y extendemos nuestra mirada a un segundo documento 157 José Car los SÁN CH EZ PARDO , “Organi zación e cles iástic a y so cial…” , p . 445 158 Manu el C . DÍA Z y D ÍA Z , M . Vir t ud es PARD O GÓM E Z, “ La D iócesis d e Lugo… ” , p . 8 159 Dado que en al g unas v e rsion es ap a recen 12 topón i mos , se ha valorado la idea de una ident i fica c ión e n t re Su e gios , en J osé M i gu e l NOVO GÜISÁ N, “ Lugo e n los tiempos os curos: la s menciones literari as de la c iudad en t re los sigl os V y X ( III)”, e n Bolet í n do mus e o pro v inci al de Lugo , t . 8 , Vo l . 2 , 1997-1 998, p. 191 . 160 J osé CARBA JA L SOBRA L, Los Conc il ios de B raga en los sigl os VI y V I I c om o reflejo d e l a vida en la Galla ecia de l a época , O Porr i ño , I mprenta Paz, 199 9, p. 236 . 161 J uan Carlos RIVAS FERNÁN DEZ , An t igüedad del epi s copado a uriens e , Ou rense , Duen de Bux, 2003 , p. 142 . 162 Pues no en va n o corrigen la forma Seuios por L emos e n la not a 108 d e l a edic i ó n del do cumen t o 7 ( Parro chiale ) en José L ui s L ÓPE Z SA NGIL, Manue l V IDÁN TORREIRA , “ Tumb o viejo de L ugo (tra nscripc i ón co mpleta)” , en Estudios mindoni e nses , 27 (2011) , n. 7 , p. 48. 163 José Car los SÁN CH EZ PARDO , “Organi zación e cles iástic a y so cial…” , p . 445. 71 confeccionado en Lugo, co ncebido como comple mentario del anterior, y muy probablemente redactado en el siglo X I 164 . Se tra ta de un dipl om a que describe nuevamente la configur ación diocesa na del esp acio lucens e , añadiendo un largo desarrollo de las dimensiones exactas de cada uno de los once condados , sin r eplicar el esf uerzo con Lugo y su adyace ncia ni con las tres parroquias. El sentido de este texto, como el de la propia interpolac ión del Parroc hial e , surge tr as la conquista de Coímbra. Por entonces el f rente occidental del reino leonés tan solo conocía cuatro diócesis: Ir ia , Lugo y Mondoñedo al no r te, y una lejana Opor to al Su r , d ejando entr e medias un amplio espac io r epartido entr e unas y otr a . E n compensa ción, las sede s de Oviedo y León, carentes de la antigüeda d de las demás , pero co n una historia de promoción regia a sus espaldas , se habían hecho con innumerables territorios del entorno lucense . Ante la inminente restauración de las sillas intermedias de Tui, Ourens e y Braga, el obispo lucens e, Amor, buscará no pe rder sus domini os me ridi onales sin conse guir algo a cambio a modo de compensa ción. Su estrategia pasa por presentar ante el Pa pado una batería document al en la que muestra una diócesis antigua y cohe r ente, que s e exti ende desde el mar Cantábrico al río S il, y en la que por al gún motivo decide cambiar aquello que la documentac ión original pudier a r ec oger y sus ti tuirlo por el sis tema de los once condados, dejándose , no obstante, e sas tr es parroquias. Al texto ini cial del P arr ochiale le añ ade así un segundo documento ( Tempore suevor um según su íncipit ) con el des arr ollo de los espac ios condales, en el que figur a de nuevo la palabra Seuios 165 . Completa el prelado el conjunto con una dona ción que ret rotr a e a 164 [572 ] En el Con c ilio II d e Braga , siendo obispo m etr opo l ita no brac a r e nse Mar t ín , bajo el rey su evo M i ro (570-583), en la e r 610 , año 572 , se fi jan los l ími te s d e los conce con da dos d e la dióces i s lucens e, siendo N itigio (569-5 89) ob ispo d e la misma , y nombrad o com o a r z ob ispo. E n J osé L u is L ÓP E Z SANG IL, M a nue l VIDÁN TORRE IRA, “Tu m bo viejo …” , n. 6, pp . 42 -46 . 165 Fernando L ÓP E Z ALSIN A , ‘’ E l p arrochi a le su evum. . .” , pp. 105-1 18. 72 Alfonso II el Cas to, el fundador de la igles ia de Oviedo, por la cual todas las concesiones a la sede ovetense en el viejo espac io de Lugo tendrían un carácter temporal, debiendo ser devueltas cuando Braga fuera restaurada 166 . Lemos no aparece tampoco en es te listado, aunque sí lo hará f inalmente en el de las iglesias de Ovied o retor nadas a Lugo por Alfonso V I I t r as el concilio de Salamanca 167 . El texto identifica los once condados como: Flamosis , Superata , Nauiens is , Sarr ien sis , P arame nsis , P alarens is , De cens is , Durr i ensis , Uliensis , Nallarensis y Montenegrinus . Desarrolla los límites de cada uno de ellos, con una precisión var iable según los casos , que permite, gros so modo , la reconstrucción del espac io total que la iglesia lucens e atribuye a estas entidades y que conjuntamente dibujan el espac io dioces ano. Al hacerlo , y pes e a no ser incluidos en la descripción la ciudad de Lugo ni las t r es parr oquias menciona das, la cartogr a fía 166 832-03- 27. Alfonso II da a la i glesi a de lu go las villas de Br aga y Our e nse e incorpora a Ov i edo varias parroqu i as qu e volv erían a L ugo en c a so de reco nqu is ta de Brag a y Or e nse . E n José L u is LÓP E Z S ANGIL , M a nu el VIDÁ N T ORR EIRA , “Tumbo viejo…” , n. 8 , p. 49. 167 1154, 01, 03. Sala ma n ca. A l fonso VII c on cede a la d i ó ce sis de lgo los l ími t es qu e pretend ía, compens ando a la de Ovi e do con bienes de la coro na . En J os é L uis LÓP EZ SAN GIL, M a nu e l VID ÁN TO RREIRA, “Tu mbo vi e jo…” , n. 29, pp . 93-94 . 73 devuelve en for ma de vacíos los huecos necesa r iamente atribuidos a esos espa cios: Image n 6. Reco n str ucción d e los 11 c ond ados descrito s e n Tempore sue v o ru m . En Mariña B ER MÚDE Z BELOS O, L uis Manuel IBÁÑEZ BELTRÁ N , “Un a c a rtografía para los once conda dos de la dióc e sis de Lugo : haci a una nue va apro ximació n al Parro c h iale Sue v u m ” , e n Ví nculo s de histo ri a , (En pr e nsa ), p. 8 (d e l tex to). 80 de su cronología por la historiografía hace más de medio siglo 183 . Su contexto más que evidente son las querellas que enfrentan a la ig lesia leones a en el siglo XI . Nos movemos en una cronología próxima a la de las interpolaciones lucens es sobre el texto del Parrochiale suevum , en un momento en el que los in te reses de Lugo, Oviedo y Ourense se cruzan en Lemos , y el monasterio monf orti no pare ce decidido a entrar en el conf licto y sacar todo el provecho posible 184 . Des cartado el del 791, el pr imer testimonio del ce nob io de San Vicente del Pino sería del año 915, un inte resante documento de indiscutida autenticidad en torno a la ordalía o prue ba caldaria r ealizada en el mismo 185 . Varios autores han estimado antes de este momento el origen más que pr obable de la comunidad de S an Vicente 186 , entendiendo que su existencia en ese instante era algo meridiano. Sin embargo, nosotros creemos neces ar ia una revisita del pr opio diploma, que puede entrañar claves sus tantiva s , si cambiamos la percepción de esta igles ia. El texto com ienza presentándonos las cuatro figu r as que integran el tribunal constituido en nombre del r ey Ordoño II: el abad Kintila, el diácono Pedro , el p resbítero Gemundi y el conde (desconoc emos en donde) Hariani. Se nos detalla n a continuación las dos partes contendientes : Arión y Ermesindo, y los tes tigos que el 183 Man uel R ubé n GARC ÍA ÁLV AREZ, “En torno a l os oríg enes d e l Mon asterio d e San Vi c ente d el Pino”, en Bol etín d e la Comisió n Provinc i al de Mon umentos Históric os y Artí st icos d e Lug o , t. 5, n. 37 - 38 (1952) , pp. 80-90. 184 Mar iña BERMÚ DEZ BELOS O, Lui s Manuel IBÁÑ EZ B ELT RÁN , “ Un a cartogr afía par a los once condados de l a d iócesis de L u go … ” , pp. 17-18 (d el tex to ). 185 915-mayo -4. Testimon io d e l a prueba c ald aria entr e Ari ón y Ermesin do q u e reclamab an l a posesi ón de la s iglesi a s de Sa n V i cente y Santa M a ría, en Carlos RODRÍG UEZ FERNÁND EZ, La Cole c ción dipl omática de San Vicent e … , n. 2, pp. 237-240 . 186 Caso del pr opi o e d i tor de su c on j un t o d ocume ntal a l a b ordar l a fundac i ón de l cenobio , en RODRÍG UEZ F E RNÁN DEZ, C olección di p lom át ica de San V icen te… , p. 55. 81 primero pr ese nta al juicio: los p ropios Kintila, abad, y Pedr o , diácono, y otras 50 personas, de ellas un tot al de 12 son pre sbíteros, fr ente a un solo fratre , otro fratre diácono y el resto, del que ninguna inf o r mación complementaria s e aporta. Éste es un pr imer elemento para tener en cu enta, pues resulta notablemente extraño que, en un pleito celebrado dentro de un monasterio, y entre 50 personas , apenas en un caso se apele a un hermano como tes ti go. Estas 50 personas afirman que las iglesias de San Vicente in Castrum Actonium y S anta María ad radicem ipsius castr i pertenecieron ( abuit ) al abuelo de Arión, e l abad Kigalendoni. Parte de los testigos, además, afir man haber visto en vida a este último detentando la pot estate de ambos templos. Percibimos como el castro sigue siendo el eleme nto de referencia pa r a una iglesia a la que en ningún mom ento queda ref lejada una adscripción a un monasterio, ni su pr elación sobre su hermana del llano. Nada sugiere que ninguna de las dos acoj a un cenobio, nada sugiere que exista ninguna diferencia entr e ellas co mo iglesia regular y templo secular. El diploma pr osigue con el testimonio de los mismos testigos . Estos sitúan la poses ión de ambos templos después de Kigalendoni en su s o brino, el pres bítero C enserico, posteriormente obispo, que las poseyó durante 54 años 187 . Así pues, la historia r eco nstruida de ambos templos nos proyectaría has ta la pr ime ra mitad del siglo IX. A la muerte 187 N o e s d e sc a rtabl e que e st e doc u mento y la figur a de este o bi s po h a y a s ido utiliz ad a de al gún m odo por la dió ce sis de Oure nse. E ntre la b aterí a do cumental falsif icada por esta i g le si a e n e l s i glo XI f i gur a un do c umen to, s upuesta me n te d el a ño 900, e n e l c ual Alfonso II rest a ur a ba a e st a s ede sus posesi ones , e n tre ell a s Lemos y L imi a, dilapid a das p or el obispo Cens er ico . La sede de S a n Martí n podría est a r jugand o aquí con la i d ea d e qu e es e do m inio no h a br í a sido persona l sino diocesano . Véa s e [ 900] , agosto , 28 . Gij ón. A lfonso II r estaur a el patrimoni o de la s ed e de Our e nse , d i lapid ado por el ob ispo Censeri c o , en M . Beatriz VAQU E RO DÍAZ , Francisco J a v i er P É REZ RODRÍG UEZ, Cole c ción do cumental d el Ar chivo de la Cat edral de Our ense I (888- 1230), Leó n, C e ntro de Estudios e In vestigaci ón ''s an Is i doro'' , caja Españ a de Inversio ne s . Ar c hivo H i stórico di o cesano , 2010 , Vo l . I, do c. 2, pp. 50-5 3. 82 del obispo C enserico, el dominio habría pasado ya dir ectamente a Arión. El des arr ollo de l juicio tiene po r protagonistas al presbítero Froila, representante de Arión, y al abad Cense r ico ( distinto, aunque tocayo del obispo anterior ) , a su vez en nombr e de E rmesindo. El abad Kintila, considerado neutral pese a haber formado parte de los testigos, es el enc argado de guiar a Macedonio a la prueba c aldaria por mano del sayón Guimir o. Otr os tres presbíteros figuran c omo testigos de la ordalía, y a l menos otr os dos (puesto que algunas partes del doc ument o no r esultan legibles) contemplaron la resolución de esta. Analizado sin la idea pr econcebida de que el obje to de disputa es un monasterio , nada parece indicarlo. No que da recogida ninguna palabra que nos hable del mismo, ni de una comunida d, y ni tan siq uiera de hermanos. El cont r aste es más que significativ o con el documento más antiguo del cercano San Vicente de Po mbeir o, apenas 20 años más tardío, y donde se menc iona espec íf icamente monaster io Palumbario 188 . Muy por el contrario , todo evoca a un juicio entre lo s patronos de dos iglesias , por lo que pa rece ambos laicos, aunque con religiosos en sus ascendientes, que habría n detentado los templos desde , al menos, la primera mitad del siglo IX, en la línea l ógi ca de la extensión de la privatización y la ent r ada en dependenc ia de muchos templos que M. Aubrun fijaba justamente en los siglo s VIII - IX 189 , y que en el caso peninsular adquiere los matices pr op ios que la deses tructur ación 188 935- e nero-02 . Los co nde s don Su a rio Gut i érre z y su esp osa doña Go ntroda , don an al abad de Po mbeiro , l a vil l a e igl esia d e Caneda p or l os límites que se indi ca, y l a villa de Fr a delo en Cast illóns. En Man ue l LUCA S ÁLV AREZ, Pedro LUC AS DOM ÍNGUEZ, El priora to bene dictino d e San V i cenzo d e Pom be iro …, n. 1 , pp . 53- 54. 189 Miche l AUBRUN , La paro i sse… pp. 33-42. 83 política y terr itorial consiguiente al colaps o del reino visigótico le aporta 190 . El único elemento que podría recorda r a un mon asterio es la presenc ia de l aba d Kintila, s in e mbargo, era est e, pr ecis amente, el nombre que r ecibían los rectores de la igl esia bautismal, diferenciándose as í del r esto de pr esbíteros que at endían los distinto s templos r urales 191 . El uso del térmi no para remarcar esa situación de jerarquía sobr e un territorio es la que par ece da rse con las abadías de la dióces is de Oviedo 192 . Debemos , conse cuentemente, retrasar la conversión de San Vicente en un monasterio. Una in terpretación alter nativa sería simplemente que el cenobio hubiera modif icado su asentamiento desd e la vega del r ío Cabe hacia la cima del monte, a una iglesia ya construida y c on una his tor ia dilatada en e l ámbito sec ular . Eso e s lo que recoge el inventario moderno de Fray Manc io, si bien al no conservar el documento al que hacía r e fer encia debemos mostrarnos cautos 193 . En cualquier cas o, las cuestiones sobre el origen del cenobio del santo aragonés serán tratad as en su apartado espe cíf ico. 190 Fernando LÓP EZ ALSINA , “ Da protop arroquia ou parroqu ia antiga alto medieva l á parr oquia clási c a en G alicia” , en Fern ando GARCÍA P AZ OS (E d. ), A parroquia en Galicia: pasado , presen te e futuro , San t iago de Co m post e la, Xunta de Gali cia, 2009 , pp. 63-65 . 191 Fern a ndo LÓP E Z ALSINA , “El en c uadra miento e clesi á st ic o co m o e sp acio de poder: de la p arroqui a a l ob i spa do”, en Los espacios d e po de r e n la España med ieval , XII Se mana de E s tudios M e diev ale s , N ájera, de l 30 de julio al 3 de a gos to d e 2001 , Asocia c ión "A m igos d e la H istoria N ajeril l en s e", Logroñ o, Instituto de Es t udios Riojanos, 20 02, pp. 425-45 7. 192 Vé a se Migu el CA LLE J A PU ERTA, La forma ci ón de la red parr oquial de l a Dióces i s de O viedo en l a Edad Med i a , Ovi e do , Re al Insti tuto de Est udi os Astur i anos (RIDEA) , 20 00. 193 Pedro BOO PITA, “De Monforte de Le mos: un docu mento d e l siglo IX ”, en Bolet í n de la Comisión Provincial d e Monum e n tos Histó ri co s y Artís ticos d e Lug o , t . 4, n. 34 (1950 ), pp. 130-135 . 84 Des cartada la exist encia de un monasterio a comien zos del siglo X, nada hemos apo rtado aún sobre p or qué motivo podría ser este el templo bautismal de la pr oto parroquia de Lemos. Para ello retomaremos en primer lugar la f igu ra del Abbas, p ues en opinión de F. Lópe z Alsina, existe una continuidad cuasi funciona l entr e ellos y los nuevos arciprestes y ar cedianos que se desa r rollan a parti r del siglo XI. Ambas f iguras ejercerán un pa pel intermedio en el control de los territor ios dioces anos, algo pa rti cularmente r ele vante en el ámbito leonés , inmerso en la reforma ecles iástica dur ante el reinado de Fernando I , y parti cular mente tr as el Concilio de Coya nza de 1055, paso fundamental hacia la af irmación de la jurisdicción episcopal sobre unos territor ios dioce sanos coherentes y h omogéneos, pero también sobre las iglesias propias y monasterios 194 , La mi sma continuidad encontramos en I talia entre las iglesias pieve y el arcipreste posterior 195 . Para el ámbito franc és era M. Aubrun quien def endía una absoluta continuidad e ntr e el arcedia no y el respons able de la igle sia bautismal en la época merovingia. En este mismo espa cio encontramos part icularmente interesantes las resoluciones del concilio de Mayence, que en el añ o 847 desacons eja la co nversión de estos templos en monas ter ios, pe r o p revé que, en el supues to de que as í lo hicieran, un monj e de la comunidad debería asumir la represe ntación del viejo distrito proto parroquial en el sínodo dioces ano 196 . Así pues , dos huellas de es e abbas serían el ar cipreste o el arcediano y, parti cula rment e en el caso de un mona sterio, su silla en el sínodo de la diócesis. Ambos supuestos concurr en, f uera de toda duda, 194 Ferna n do LÓP EZ A LSINA , “Da p rotoparro quia ou parro quia antig a...”, pp . 71-7 5. 195 Andr ea CAS T AGN E TTI , La pie ve rura l e nell’Ita lia pada na. Ter rit ori o, organizz azione patr imoniale e v i cende della p i eve veron e se di San pietro d i ''Tillida'' dall'alto me dioveo a l seco lo XIII , Rom a, Ed. Herder , 1976 , p p. 3-8. 196 Miche l AUBRUN , La paro i sse… , pp. 47-49 85 en el monasterio de San Vicente: su abad estaba al frente del arcedianato de Le mos/Monforte 197 , al que más tarde dedicaremos un capítulo, y poseía una silla pr opia en el sínodo lucense. Así lo recoge la crónica general del Padre Yepes: “ El Abad del Monasterio de San Vice nte de Monforte es Arcediano en la Igle si a de Lugo y tiene en el c oro de ella su silla , que es la pr imera del coro derec ho, aunque el c abildo no quiere d arle, sin o la úl tima de las d i gnidades del coro i zqu i erdo, que es l a razón porque el a bad no quiere asi stir en los Sí nodos en L ugo , puede el abad asistir a él por su persona, ó enviar otra que asi sta en su nombre , á l a cual se l e dá la misma s i lla y lugar que se debe á la persona de Aba d si asistiera . Está a elecc i ón de l Abad, ó de la persona que va en s u l ugar predic ar en el Sinodo , ó de cir la misa el Obispo por su persona y si el Abad no quiere ir ni enviar al Sinodo, no puede ser compe li do á ello”. 198 Muy en relación con es te último punto, R. R. Vilariño de Barbeito r ecoge a f inales del siglo XI X el rec uerdo de una vieja costumbre monf ortina: la reunión de todos los pr esbíte r os del arcedianato en la iglesia de San Vicente, el miér coles de letanías menores, e s dec ir , la víspera de l jueves de la Asce nsión, pa r a el rezo de estas . Concluido el of icio religios o, todos estos párr ocos accedían a la cámara abacial, donde se desarrollaba un capítul o de corrección de costumbres 199 . E ste r itual no pasaría de lo anec dóti co , ni merecería se r tratado aquí, si no fuera por que e l II Concilio de Braga f ijó, ya en el siglo VI, que los clérigos de las igles ias rur ales vecinas ce lebr ase n conjuntamente las letanías (cuaresmales , no obstante). En opinión d e F . 197 E duardo PA RDO DE GU E VARA Y VALD É S, Los se ñores de Gal i cia. Ten ente s y cond e s d e L e mos… , t. I , p. 53 . 198 Anton i o de YEP ES, Crónic a g e n e ral d e l a Ord e n d e San Be n i to, patriarc a de religion e s, Ma drid, Bib liote c a de Au t ores Esp a ño l es, t. CXX IV, 1 960, p. 216. 199 Ricardo R. VILA RIÑO DE BARB E ITO , Monfor t e, sus mo numentos, leyend as y tradicion es , El Ec o d e Lemo s, Mon forte de Lemos , 1896 , pp. 24 -28. 86 Lópe z Alsina el compendio de templos reunidos s erían los int egrantes de la p roto parroquia 200 . Rec uerda también a la reunión que en la pr imera jor nada de cada mes mantenía el arcediano o decano, según r egio nes, con los clérigos de un arcedianato en Fr a ncia, con el mismo fin corr ectivo 201 . Y s e acerca en algún sentido también a las f iestas que las iglesias rur ales debían celebrar en su templo bautismal o rigi nalmen te, r econociendo así su s uperior idad jerár quica. En la Galia, el concilio de Agde (506) menciona seis f estividades sujetas a la igl esia princ ipal, entre ellas la de la Ascens ión 202 . La situación no varía demasiado en I talia, incluso e n cronologías más tardías 203 Volvamos ahora hacia el p r opio templo de san Vic ente már tir. No conse r vamos aquí un baptisterio ni un apell ido particula r mente elocuente que nos recuerde es e pas ado proto parroquial, pero s í importantes indicios en su p ropia localización. Re gresando a la pr opia acta de la prueba caldaria (915) , la fórmula exacta de su emplazamiento es in Castr um Actonium , una referencia que podría se r meramente toponímica, si no fuera por l a descripción dada para el templo de santa María, situado ad radicem ipsius castri . Además, apenas veinte años despué s, entre los límites antiquos de la villa de C aneda ( Santa Eulalia de Cane da, Monforte de Lemos ) figur an los de la villa de Sancto 200 Fernando L ÓP E Z ALSIN A , “Da pro t oparroqu i a ou parroqu ia antiga . .. ” , p. 59 201 Agust ín H E VIA BALLINA , Mem oria Ecclesiae XV : Las vis it as p astoral e s e n e l minist e rio del obisp o y arch i vos de la i g l esi a, Sa nt oral h is p ano- mo zarabe en l as diocesis de Espa ña , Memor ia Eccles iae XV . XII I Congr e so de la a so ciación , S e vill a 11-16 s e ptie mbre 1997, Ovi edo, mAs o ciación de Arc hi v e ros de la Ig l esia e n Esp a ña, 1999, pp . 35-36 . 202 La rel a ción c o m p l eta de fes ti v i dades s e ría: Nav i dad, E pi f an ía, Pascu a, Asc ensión , Pentecost és y Nativ idad de San J ua n Baut i sta, en Mi chel A UBRUN , La parois se… , pp. 14-15 . 203 Andrea CASTA GNE T TI, La pi eve rural e … , p . 3-8 87 Vicentio de Pino 204 . Este límite , coherente con los límites que conocemos para la par r oquia ya en fase urbana , nos da dos ideas fundamentales al ponerlo en relación con el diploma anterior : las iglesias de S an Vicente y santa María se sitúan dentro de los térmi nos de la misma villa , en la que San Vic ente goza de una notable prelac ión, pues otor ga el hagiotopónimo a la misma; y el nombre de esa villa no es Castro A ctonio , este hace r e fer encia exclusivamente al mont e en cuya cima y pies se localizan ambos templos. Es tablecido este pequeño matiz, el carácter de igle sia castral de san Vicente no admite la más mínim a duda. No e s algo baladí puesto que en Italia el vínculo entre pieve y cas trum es bien conocido 205 , mientras que en Francia M . Aubrun s eñala los luga res forti f icados y los castr a como uno de los espac ios comunes para su ase ntamiento, aunque no los más fr ecuentes 206 . No obstante, en Lemos se trata de una relació n común a muchos templos, tanto que G . Niemeier llegó a hablar de un cas tr o por par roquia 207 y X. Far iña Jamardo estima la media gallega e n un castro por cada dos parr oquia s 208 . Yendo a lo cuan titativo, el 18’4% de los cas tr os inventariados en la comarca es tán cor onados por un 204 935, enero, 02 . L os c on de s don Su ario Gut ié rr e z y su e sposa , doña Gon troda, dona n al a bad de P omb ei ro l a villa e iglesia de Caned a y S a n ta Eula li a por los lí m ites que s e indica ; y l a vill a de Fr adelo en Castil ló ns. En M anuel LU CAS ÁLVARE Z, Pedr o LUCAS DOM ÍNGUE Z, El pr iorato ben edictino de Sa n Vic enzo de Pomb e iro … , n . 1, pp. 53-5 4. 205 Andrea CASTAG NE TTI, La pi eve rural e… , pp. 3 -8 . 206 Par a el siglo V, seña la qu e 3 d e las 21 parroqu i as de l a d i ócesis de A m iens s e encontr arían en castra, ba l anc e parecido al de Auv ernia (2 - 3 de un total de 20). E n el Limosín aum e nta su i mport ancia hasta 10 de 50 . En Mic he l AUBRUN , La p aroisse en Franc e … , pp . 19 -23 207 G re g NI EMEI E R , Tipos de po bl a c ión rura l en Gal i cia , tra d ucción de J. G a vira, en Estudios Ge ográfi cos, n. 19 (19 45), pp . 301 -3 27. 208 Xos é FARIÑA J AMA RDO, A parr oquia rural e n Galicia , S a ntiago d e Compos te la , EG AP , 1996, pp. 55 - 64. 88 templo, mi ent ras que otr o 13’ 5% tienen una iglesia a sus pies 209 . E n e l cas o del Cas tro Actonio , se daba la suma de ambas posibilidades. Con todo, un elemento singulariza esta igles ia castral sobre las otras: e l haber s ido emplazada en el luga r más simb ólico de l castro más importante – C astro Dac tonio – del pueblo Lemavo , que da nombre a la protoparr oquia. Si el v ínculo étnico de muchas de las igles ias del Parroc hial e está f uera de duda, su as entamient o en las cabec era s distritales de estos mis mos grupos parece un a co nsecue ncia más que lógica 210 . E s, a su vez, consecue nte con, al menos, dos de l as tres vías fundamentales de erección de un templo bautismal: la iniciativa de una comunidad y la del Obispo 211 , siendo en los dos su puestos lógica la elecc ión de un lugar fuer temente simbólico y geog r áficamente central , acce sible y con buena visibilidad desde varios Km a la redonda. El diálogo entablado con el templo de santa María puede decirnos también algo de este cariz simbólico. Ade más del innegable y ya suficientemente t ratado vínculo entre ambas, no podemos dejar de seña lar la existenc ia de dos templos tan cercanos el uno del ot r o y la más simple acces ibi lidad de santa María, al estar loca lizado en la vega del r ío Cabe. Para X . M. Ayán Vila, la existencia de estas duplici dades templo en el c astro – templo en el llano s e explicarí an normalmente por el tr aslado del prim ero hacia el segundo en aras de un sentido práctico. La pervivencia de la iglesia del cas tr o, a veces vi nculada a la idea de una voluntad deliberada del titul ar por per manecer en el lugar, sería el testimonio último de la honda huella simb ólica del lugar 212 . E n es te cas o, carecemos de una tr adición que propugne un a por fiada terquedad 209 Xurxo M. AY ÁN VILA, “ Os castros de spo is dos castros . ..”, pp . 81-83. 210 José Car los SÁN CH EZ PARDO , “Organi zación ecles iá st i ca y soci a l…” , p . 455 211 Tres se rían l as grandes vías p a ra la erección d e e stos prime ros t emp los r urales: l a ini ci a t iv a de un propietar io d e una vi lla r ústica, l a i n iciativ a de una co m unidad y l a acción di recta d e l Obispo d e l a dióc e sis. En Fernan do LÓPEZ ALSINA , “Da protop a rroq ui a ou p a rroqu ia antiga ...”, pp. 58-60. 212 Xur xo M . AYÁ N VILA , “Os castros des poi s d os c as tros...” , pp. 102-106. 89 del s anto por pe r manecer s obre la peña, pero tal vez podamos permutar esa f alta por la voluntad de la comunidad de inst alarse en este lugar, antes , sin duda, de la fundación urbana. La advocación es otro factor para tener en cuenta en este s entido. La s prim eras iglesias bautismales carecían de titul ar, f rente a bas íl icas y martir ia , sin embargo, con la extensión devocio nal de los siglos V y VI, asumirán la abogacía de sa ntos, particularmente S anta María, apóstole s y mártires 213 . En la Península I bé rica destac an muy particularmente las advocaciones del santoral hisp anorromano, dentro de las cuales , coronado igualmente con la palma martir ial, destaca el osce nse Vicente, muy común igualmente en los templos cas tr ales 214 . No obstante, la antigüedad de la advocac ión es poco concluyente en es te ca so, toda vez que la la rga mayoría de las parroquias de Lemos tienen titulares notablemen te antiguos . No en vano, si nos circunscribimos al espacio que en n egativo nos deja el segundo documento elaborado po r Lugo en el sigl o XI, las feligresías concentran siete templos dedicados a S an Martín de T ours; ci nco a Santa María; tr es a San Salvador y ot ros tantos a San Juan y al protomárti r Sa n E steban; dos a San Cipriano, San Román, San Julián, San Félix, San Vicente, San Miguel y los após tol e s Pedro, Santiago y Andrés; y uno solo a Santa E ulalia, S an Acis clo, Santa Marina, San Nicolás , San Mamés , San Jorge y Santa Cruz. T od os ellos son a su v ez indicios de la antigüedad de la fundación de las i glesias en el medio rural de Lemos. La representatividad de esta muestra está limi tada por cuatro factores: las dif ere ntes antigüedades de las parroquias ; las dudas en torno a la f iabilidad de las co nclusiones extraíbles del estudio cartográfico del documento referido en una es cala tan pequeña (dado e l 213 Miche l AUBRUN , La paro i sse en F ran ce ..., p. 19 . 214 Xurxo M. AY ÁN VI L A, “Os castros despo i s dos castros . ..”, pp. 96-99. 96 entorno: la fundación de la villa en el siglo XII -XIII y el asiento en el mismo espacio del poder condal nos hablan de la re levancia que retiene el viejo Castr o Dactonio , pero también del templo que lo culmina. En resumidas cuentas , aunque Le mos no ap ar ece en el Parroc hial e Suevum , estimamos como la hipótesi s más fundamen tada que el lugar de su iglesia bautism al f uera el propio de San Vicente del Pino, erigida sobre el castro que ejercía de lugar ce ntr al del pueblo los Lemavi , localizado en un emplazamiento igualment e central y acces ible del valle de Lemos . En definitiva, el principal elemento de puente entre el pasado antiguo, protagonizado po r el pueblo protohistór ico de los L emavi , ase ntado en el conventus jurídico lucense, y el mundo medieval parece estable cido por la igl esia, tanto a nivel part icular p or la cristianizac ión de buena parte de los castros antiguo s, como a nivel general a través del encuadre del valle de Lemos en una parroquia antigua, a la que corresponde la voz Seuios del Parr ochiale Suevum . El estable cimiento de la pr oto parroq u ia de L emos en la Antigüedad T ardía fue decis iva para la pervivencia posterior del nombre del pueblo de los L emaui y la consecue nte existencia del de Le mos. La localización de la iglesia bautismal del dist r ito sobre el Cas tr o Dactonio, el lugar más repr esentativo de los viejos lemavi , parece una consecue ncia lógica, dada su centralidad geográfica y su dominio visua l sobre casi todo el valle de Le mos. E l monas ter io de San Vicente , aún inexistente en el año 915 , he r eda buena parte de los elementos r ecordatorios de la sede de una parroquia antigua, particularmente la cabece r a del arcediana to de Lemos. 97 2. LA INTE GRACIÓN EN EL REI NO ASTURLEONÉS: EL T ERR ITOR IUM DE LEMOS (De las p rimeras apariciones hasta 1093) Tal y como ya hemos presentado, Lemos es una r e alidad duradera en el tiempo cuya expresión espa cial y funcional se adapta y modifica según las situaciones suc esiv as que este dibuj a. Para la Alta Edad Media, la primera estructu r a en la que confluye esta comarc a es un territor ium, del que defini r s us dimensiones apr oximadas s erá nuestro principal objetivo. Esta integr idad sufriría, no obstante, una brusca ruptur a en el siglo X según C. Baliñas 231 , par a volver nuevamente a la unidad con la aparición de la tenencia de L emos. El surgimiento de esta nueva realidad es el e xtr emo cronológico que fijamos para este ca pít ulo , concretado en la fecha de 109 3, siguiendo el testimonio esgrimido por A. Barón 232 , que r etrotrae desde 1104, año de f unda ción del burgo de Pino por el tenente don Froila Díaz , la f echa defen dida por E . Pardo de Guevara y Valdés 233 . 2.1 Los primeros testimonios alto m edievales d el terr itorium . La búsqueda d e la primera aparición documental de Lemos se enfrenta a la larga y no menos compleja p r oblemática de la ver acidad de las fuentes. No obstante, si aceptáramos de manera ac r ítica las dataciones aparecidas en los diplomas medievales, deberíamos remontarnos al 747, lo cual, en todo cas o, nos dejaría un amplio laps o de osc uridad, or a 231 Ca r l os BALIÑAS P ÉR E Z, “As or i x e s alto medieva i s d a Terr a d e Le m os . ..”, p. 22 . 232 Andrés BARÓN , R aimu ndo de Bor goña, conde de Gal icia: polít ic a y re l acion es de p oder e n el o c cidente p eni nsu lar (1 093 -11 07) , V allado li d, Glyph os Public a cion es, 2017, p . 296. 233 Eduard o PARD O DE GU EVARA Y VALD ÉS, Los s eñores de Galicia… , t. I, p p . 50-52. 98 desde los testimonios protohistóricos, or a desde el te xto del P arroc h iale que venimos de comentar. En esa fecha, en tor no a la mitad de la octava centuria , se nos sitúa el T estame nto Mayor de Odoario , un texto c onsiderado falso po r P. David debido a la inclusión de varios templos b ajo la advocación de San Pelayo siglo y me dio antes del martir io del jove n en Córdoba. J.L. Lópe z Sangil y M. Vidán Torreira , que comparte n la tesis de David, abren la puerta a que la sede lucens e pudier a uti lizar doc umentación ciertamente antigua para justificar una serie de pos esione s a lo largo y ancho de la diócesis, aunque sin pode r a vanzar más allá de la me r a hipótesis . La f echa verdadera podría retr ot r aerse hasta los siglos XI - XII, en el contexto de la d isputa p or el tí tulo metropolitano con Braga 234 . De cua lqui er manera, el texto nos presenta algun as ideas que serán de utilidad, sobre todo en el ho rizonte de l os siglos IX -XI: un espa cio denominado Lemos entre el Miño y el Sil, siempre al sur del cas tr o de Santa Cr istina, y en el que ya nos p r efigura, al menos, dos espa cios internos: Mao y Sav iñao-L icín. La s posesiones que la iglesia lucense atribuye a su mítico prelado se sitúan en cuatro grandes áreas , t res en lugares potencialmente fronter izos: la orilla del Miño al este, donde sitúa Sa viñao-L icín, la vega del Sil al sur y el castro de S an ta Cristina ( junto a Santalla de Bardaos, las feligresías señaladas más al norte del mapa), en el valle del Mao 235 . 234 15-m ayo-747. T esta me n to Mayor de O doario . Dona a la iglesi a de L ugo t odo lo que h abía adquirid o desd e que ll egó a la se de huyen do d e los musul m anes en Áfr ica. En J osé Lui s L ÓPE Z SANG IL, Manue l VIDÁ N TO RRE I RA , “Tum bo vie j o… ” , n. 2, pp. 25-3 1. 235 Re pr e sen t ació n pro pia a part i r d e l os d a tos extra í dos de la edi ci ón del Tumbo V i ej o realizad a p or J.L. Ló p ez San gi l y M. Vid á n Torre ira. 99 Image n 8. Lu gares ide n tif ic a dos en e l Tes tame n to Mayo r d e O doa rio sob r e la red parroq uial a ctual. Si la antigüedad de este testame nto es más que cue stionable, no lo son menos los dos siguientes candidatos a testimonio más p retérito. El primer o sería del año 772, la carta fundacional de l pequeño cenobio de San E steban de Atán, que, paradójicamente, ya f iguraba entre las poses ione s odoarianas. Rea liza un por meno r izado recor r ido por los términos del monasterio , extremo que recuperar emos más adelante , situándolo siempre en Le mos y siempre en la margen izquierda del 100 Miño. La mayor parte de sus e studiosos lo han considerado digno de fe, pero r etrasando su datación en , al menos, un siglo 236 . Del 791 sería, finalmente, la conces ión por parte de Alfonso II el Casto de la diócesis ue re nullius al monasterio de San Vicente del Pino. La casa monf ortina se sitúa igua lm ente en Lemos, pero su fecha debe ser necesa r iamente retrasada por centurias, seguramente hasta el siglo XII 237 . Como vemos, los tr es testimonios del siglo VI II s on inválidos desde una perspectiva cronológica. Así las cosa s, C. Baliñas Pérez fij ó la prim era aparición medieval de Lemos en el año 876 238 , lo cua l supone no cons ider ar al menos otr os dos docume ntos, en teoría del mismo siglo I X, y a los que nos referiremos más tar de 239 . Res ulta obvio que el territor io L em aense del 8 76 no es , en ningún ca so, una realidad e x n ovo que podamos re mitir a este momento histórico. Es una continuidad desde los puntos que hemos tr atado en los 236 15-m ayo-747. T esta me n to May or de O doario. Dona a la iglesi a de L ugo t odo lo que h abía adqu i rido d esd e que ll egó a la se de huyen do d e los musul m anes en Áfr ica. En J osé Lui s L ÓPE Z SANG IL, Manue l VIDÁ N TO RRE I RA , “Tum bo vie j o… ” , n . 2, pp. 25-3 1. 237 Man uel R ubén GARC ÍA Á L VARE Z, “ En torno a los oríg enes del Mon asterio d e San Vi c ente d el Pino”, en Bol etín d e la Comisió n Provincial de Mon umentos Históric os y Artí st icos d e Lug o , t. 5, n. 37 - 38 (1952) , pp. 80-90. 238 Ca r l os BAL IÑAS P ÉREZ , “As or i x es alto medieva is d a Terr a d e Le m os ... ”, p. 20 . 239 Se trata de dos text os atribu idos por la iglesia lucense a los r e ye s Alf onso II y Alfonso III, se gurament e c o nfeccion ados en el sig l o XI en e l conjunto del corpus creado por e l obispo A m or e n su pugn a con l as sed es ve ci n as. Se t r a ta de 871. Inventar io r e alizado por orden de Alfons o III de las heredad e s de l a iglesi a de Sa nta Marí a de Lugo en Lemos , Sa biñao y Brosmos . En J osé Luis LÓP E Z SA NGIL, M anuel VIDÁ N TORREIRA , “Tumbo viejo …” , n . 4, pp. 34-36; y 841-en ero -01 . Al fonso II devu e lve a la i gles i a de Lugo los bienes q ue e sta tuvo en el pasado , l os a mplí a, y decide qu e sea la sed e me t rop ol itana en l ugar d e Braga . En J osé Luis L ÓP E Z SAN GIL, M a nu e l VID ÁN TO RREIRA, “El Tumbo v i ejo… ” , n. 5 , pp. 36-41. 101 capítulos previos , que ape nas ha atravesa do un túnel de oscuridad documental en el que, pr obablemente, solo la arque ología podrá terc iar. 2.2 Lemos, un terr itorium La fórmula que encontramos en el 876 nos está identificando una realidad altomedieval concreta que, como fijábam os al comienzo, es la que podemos contextualizar hasta el año 109 3: el ter ritorium de Lemos . Si bien después de esta fecha el tér mino se guirá usándos e, des de mediados del siglo XI es paulatinamente sus tituido po r la voz terr a /tier ra, en una continuidad semejante a la d el resto de Galicia, como señala M. Bermúdez Belos o: “ Te rra e t erri tori o entendidos como vocábulos moi p róx imos e que asociados a un mesmo topónimo refe ri rían a un espazo común e moi probableme nt e cunha conc epción compart i da da e nt ida de asociada a ese nome” 240 . Tal y como señala la mi sma autora, la voz territorium presenta una gran variedad de usos , pudiendo aludir tanto a pequeños enclav es como a grandes espa cio s 241 , correspondiendo en este cas o al primer o de los mismos . Estaríamos , consecuenteme nte, ante un elemento de la organización de la Galicia incor porada al r eino asturleonés que, en palabras de C. Baliñ as Pérez sería la politiz ación del espacio humanizado a partir de las comarcas naturales, con las que coincide en la mi tad de los casos , y con una notable continuidad con r espe cto al pasa do, donde la inmutabili dad se eleva al 70% 242 . Se tr ata de unas células ter ritor iales pr ese ntes igualmente en Ast urias, una r ealidad intermedia entre e l reino y las uillae , capa z de concitar una triple 240 Mar i ña BERMÚ DEZ BELOSO , O espazo do occiden te peninsul ar e a sú a organizac ión terri t oria l c a . 700-ca. 1 250 , t e sis do c toral di rigi da por F ernando LÓ PE Z ALSINA , S antiago de Co mpostel a , U nivers i d a d d e Sa ntiago de Co mpos t ela , 201 7, p. 392. 241 Ibid e m , p. 161 . 242 Ca r l os BALIÑAS, “As orixes altomed ievais d a Terra de Le mos ...”, pp . 21-23. 102 perc epción geográfica, s ocial y política para A. Solano Fernández- Sordo 243 . La importancia de es tos ámbitos es triba en l a antedicha continuidad de sde e l mundo antiguo y protohi stóric o, h il ado e n muchas ocas iones en base a un mantenimiento espacial y nominal como el que cursa en Lemos. E l papel del texto del P arroc hial e Suevum como puente entre estos dos extremos de una misma continuidad ha sido frecuentemente señalado, así como la notable coherencia entr e las realidades r eligiosas r ecogidas en la relación y est as cir cunscripciones civiles altomedievales 244 . Centrándonos en el ca so de Lem os , r ecurrimos nuevamente a C. Baliñas Pérez, a quién debemos la única estimación de lo que pudo ser este territorio. E n su opinión, el conjunto de Lemos es tar ía definido para la altura del año 900 como la suma de los cinco m unicipios actuales de Monforte de Lemos , Bóveda, A Pobr a de Brollón, Sober y Pantón -es decir, todos los integra ntes de la actual comarca, s alvo O Saviñao -. A este conjunto habría que r estarle desde el año 929 buena par te de las parroquias brollonesas , constituidas en comm is s o indepe ndiente. Se basa C. Baliñas Pérez en la donación de Alfonso IV que en ese año recibió Gutier Me néndez, padre de San Rosendo, de los comiss a de Saviñao y Lor entre otr os 245 . Curiosamente, nada sabríamos del centro del ter ritorium que, s egún plantea el mismo autor, podría es tar pa sando al dir ecto do minio del monasterio de San Vicente del Pino . Des de esta óptica, la creación de la tenencia de Lemos, en algún momento a finales 243 Álvaro SO L ANO FE RNÁND E Z-SORD O, Álv a ro SO LAN O FERNÁNDE Z- SORD O, Una vil l a de la mar i na centro-ori ent a l as t urian a y su en t orno e n la Edad Media, el Al foz y la Pu ebla d e Maliayo… , pp. 131-134 . 244 Martín FERNÁN D E Z CALO , P lini o, o parroqui al sue v o ... p. 186. 245 929-a gosto-16. Alfons o IV conced e a su t ío G út ier e l gob i erno de l os c ommiss a de Quiroga, C a st i llón, Sav iña o , L ose i ro y Ortigue i ra y la mita d del de Lor. En E mil io SÁEZ, Ca rl os Sáez , C olección diplomát ica del Monas terio de Celano va ( 842 -12 30) , Alcalá de H ena r es: Univ e rsid ad de Al calá, 1996 , t. I (842- 942 ), n. 32, p p. 99 - 10 0. 103 del siglo XI , sería el catalizador de la reunif icació n del viejo ter ritorio bajo un solo comes 246 . Se nos introduce así un nuevo término : el commiss o . Se t r ata de un concepto que el mismo C. Baliñas P érez termi nó por igualar al de comitatus 247 y que se de sliza hacia la complicada arquitectura geográfico-política de la Alta Edad Media hispana 248 . No obstante, y seguramente por f ortuna , es, junto a territorio y valle, la única dimensión geográfica que hemos encontrado en la documentación referente a Lemos . La aparición de estas f iguras está dir ectamente relacionada con ese encaje e integración del espacio gallego en el reino asturleonés , alcanz ando en el siglo I X el mayor grado de fragmentación, es decir, el diseño de distritos más pequeños , ante la incapacidad de un gobierno efectivo de la monarquía sobre demarcaciones ma yor es. E l de sarrollo cronológico supondría una prog r esiva r eorganizac ión y ampliación de estos distr itos, hasta alcanzar los espac io s mucho mayores que encontramos, también para Lemos, en el siglo XII 249 . Muy a dif erencia de lo ocur rido hasta ahora, debemos en este punto mostrar una d iscrepancia con el planteami ento de C. Baliñas Pérez. En nuestra opin ión, el territor io de Le mos debió ser mayor del apuntado anteriormente y nunca habría visto desga jado las parr oquias brollonesas . Para argumentar lo nos iremos a los marcos geogr áficos 246 Ca r l os BALIÑAS P ÉR E Z, “As or i x e s alto medieva i s. . .”, pp. 23-24. 247 C a rlos BA L IÑAS P ÉREZ , Do m i to á re alidade : a de f inic i ón soc ial e terr itoria l de Galicia n a Alta Idade M edi a (séculos VIII -I X ) , Santi ago d e Compos te la , Fund ación Univers it ari a de Cultura, 1992 , p. 151 . 248 El más actuali z ado balance d e est e sujeto podem os o bservarlo e n M a riñ a BERMÚD EZ BELO SO , O e spazo do oc c ident e p eninsula r e a súa org aniza c ión territor i al… , pp. 81 - 406. 249 Fernando LÓPEZ ALSINA , La c i uda d de San t iago de Comp ostel a en la Alta E da d Media , Santi ago de C ompos t ela , Consor c io d e S antiago.Un i v e rsi dade d e Sant ia g o d e Compos te la , 2 01 3 (2ª Ed. Corr e gida) , pp. 216-236 . 104 naturales que la documentación p leno medieval y moderna nos daba para Lemos , y busca r em os a un lado y otro de ellos las identif icaciones territor iales que la documentación de estas tr es c enturias nos aporta . Comenza r emos por las orillas del r ío Sil (sur) y Mi ño ( oeste), donde la importante p r ese ncia de monasterios de origen alto medieval nos facilita la tarea, continuando después por los flancos norte y sur, notablemente más difíciles de r econs tr uir. De todos los límites que nos habíamos dado como marco general en la def inición inicial , el que parece más i nf ranqueable es el meridional: el r ío Sil , a su vez límite dioces ano consignado en el Parroc hial e Suevum , tanto desde la perspe ctiva lucense como or ensa na. Cons tituye un lím ite natu r al tan destaca do, tant o por s u abundante caudal como por la ab rupta ruptura topográfica que suponen sus cañones , que lo extraño sería que el ter r itorio de Lemos lo tr aspas ara. Esta per cepción parece con f irmada po r las pal abras d el pontíf ice Pasc ual II en 1105, cuando al enumerar las par roquias lucense s en manos de Oviedo señala entre ellas Lemos usque a d fl uuium S ilum 250 . Esta idea, que vemos asentada antes y después de la ho rquil la cronológica que en este instante nos ocupa, parece i gualmente ates ti guada en la documentación altomedie val . Así lo recogen los fondos del pequeño monasterio de Santa Cristina d e Ribas de Sil, en la orilla orensana de este cauc e, que identifica sus po ses ione s en la ribera 250 1105-s eptiembr e -30 . P ascual II c on cede a l a iglesi a de O vie do ser sufr a g á ne a direct a de la sant a Sede y l e c on fi rma un os límites d iocesanos e ntre los qu e s e cue n t an Coyan z a, As t ur i as d e S a ntil la n a , el val l e de M e n a y v ari os t erritor i os lu ce ns es (Sarria, Lemos, Asma, Camba. . .), ore ns anos (Ag uiar de Pedra io, Li mia, Avión ... ) y tudenses (Cast e la de Avia). En M. B e atri z VA QUE RO DÍA Z , Francis co J. PÉR E Z RODRÍG UEZ , Col e cción docum enta l del Archi vo de l a Cate dral de Our e nse I (8 88- 1230) , Centro de Estudi os e Inv e stiga ción ''s an Isidoro' ', caja España de Inversion e s. Archivo His tórico dioces ano, Leó n, 2010, n. 8, p á gs . 62-66. 105 contraria como in territor io L emaens e propre ripa Sile en el año 962 251 , etiqueta territ orial de la que no se dota al p ropio ce nobio. Pese a que los documento s más antiguo s de esta c omunidad de ribera no espec if ican el ter ritor io en el que este se encuentra, resulta evidente que el Sil, entre los ríos L or y Miño, marca la s eparación e ntr e Le mos y Caldelas . A este último territorio se nos vincula en el 995 el pequeño cenobio de San P aio de Abeleda 252 , de nu evo en la margen orensana , visua lmente enfrentado a Amandi y Doade, ambos ates ti guados para Lemos en el 989 253 . La vecindad entre Lemos y Caldelas parece extenderse por la mayor par te de este tramo del cauce silens e, toda vez qu e este último alcanz ar ía has ta limi tar con Búval en el entorno de Esgos, cerca del cenobio de San Pedro de Rocas , según se desprende d e la referencia in monte Baron int er Buvale et Caldelas, super Ca stro Litorie (Cas tr o Litoria, San Pedro de Rocas , E sgos , Ourens e) 254 . 251 962-m ayo-15, Don ación de l presbít ero Aut erigo al m o nast eri o d e santa Cristin a. En Elisa F E RNÁN DEZ SU ÁR EZ, E l mon aster i o de S ant a Cristi na de R ibas de Sil , Trabajo d e licenc i atura reali zado bajo la dir e cción del catedrá tico Dr. D . M a n uel Lucas Álv arez, S a ntiag o de Compos tela: Universi dade d e Santiago de Co m pos t ela (USC), 1 958, t. I, pp. 19 -20. Y t ambién 963-juni o-3. Sen cin o Rodrígu ez y Ar agunti donan al monaster io de Santa Cri s tina la vill a de P iñol, c erc a del Sil, en t erri tori o de Lemos. En E lisa F ERNÁNDE Z SUÁ REZ , El mon aster i o de Santa Crist ina de Ri bas de S i l …, vo l . I, n . 1, pp. 21-24 . 252 In Caldelas, a ve llane t a , en 934- m arzo-1 1. El Ob ispo [S a n] Ros e ndo y su s hermanos ha ce n e ntre ellos colm e llum diuisi oni s de l as vill a e proc e d e ntes de l a herenci a de sus abue los y de sus padres Gút i er e Il d uara. En Emilio S Á EZ, C a rlos Sáez, Colecció n d i plom ática del Monas te rio d e Cel anova… , n. 40, pp . 106-10 9. 253 989-novi embre-17. Don a ción al m on a sterio de A ma nd i hec h a por e l conf e s o Buisano . E n Bu e n a ve n t ur a CAÑI ZAR E S DE L REY , Col e cci ón d i plomá tica I , Lugo, Publi c acion e s D iócesis d e Lugo, 2016 , n. 59 , pp. 159-160 . 254 873- ju li o-18 . Rec e sind o don a a Gu t ierr e e Ilduar a un bus t o en el lugar de Felgar i as , en el mo nte Bar ón entr e Búbal y Calde l as. En Jos é M i gu e l A NDRA DE CERNADAS , O Tombo de Celano va ..., t. II, n. 568, pp . 784-785. 112 orilla o r iental del r ío Miño. ¿Qué ocurre empe r o con la margen contraria? Afortunadamente el lado o cci dental del Miño fu e igualmente juzgado como propicio para la vida monástica por varias comunidades que han dejado tes timoni os diplomáticos . El p rimero que debemos abordar es S an Xoán da Cova ( Carballedo), simétr icamente enfr entado a Santo Estevo de Atán, d e modo semejante a lo que ocur ría entre Pombeiro y Ribas de Sil. Su f ondo documental superviviente es muy esc aso, y apenas alcanza para una refer encia en el 1082 que lo sitúa en el flumen Mineo. Sin embargo, el testamento del ob ispo lucense Pelayo, recogido en España Sagrada, lo situaba en el 998 en esa misma or illa, en terr i tor io Bembiz 272 . Además, N. Ares Vázquez identif icó en el luga r de Papelle (S an Xoán da Cova, Carballedo) la uilla Papelli 273 qu e aparece en el tum bo de Celanova en el 947 situada en la or illa del Miño, en territorio B ubale 274 , y e ntr e la documentación de Pombeiro, e n idéntico lugar, en el año 964 275 . Pocos kilómetros al no r te de A Cova se instaló o tra comunidad religiosa, la de Sant o Estevo de Chouzán (Carball edo) . La descripción del cenobio que se hace con mot ivo de una donaci ón en el año 986 es muy clara: baselica uel monaster ium con structum es se uidetu r Ripa Minei, subtus castello Graulio, portum Flauzani, te rrit orio Bubalo 276 . 272 Manuel RISCO , E spaña Sagra da …, t. XL, M a drid, 1796 , p. 407. 273 Nica ndro AR ES VÁZQU EZ , “Topon i mia do Con c ello d e Carba lledo ” , e n Lucensi a , n. 30 , 2005 , pp. 66- 67. 274 947-marzo-26 . El presbí tero Ser ni ano d ona al monaster i o de Celanov a vari as vi lla e e i gl es i as en el territor io d e B úbal. E n José Manu e l ANDR ADE CERNA NDAS , O tombo de Celano va… , t. II , n. 567 , p p. 782- 784. 275 997- j un i o-29 . V e r m udo II confirm a a l monast eri o de San V icenzo de P om b e iro la s donacion es de sus pre decesor e s. E n Manu el LUCAS ÁLV AREZ, Pedro L UCAS DOM ÍNGUEZ, El priorato bene ctino d e San Vicenzo d e Pom be iro … , n. 3, pp. 56 - 58. 276 986-en ero -1 . Dani e l, quasi a bba , dona al mon a st e rio de Ch ouzán d os q uintas p arte s del l ug a r d e P arada, m ás otra qu e p asaría al monaster io a la muert e d el don a nte. En 113 Siguiendo nuestro recorr ido aguas arriba del Miño nos encontraríamos con la actual parroquia de S antiago de Ar riba, físicamente enfr entada a la de Mourelos, de la que apenas lo separa el cauce de l río. En el año 1094, apenas tr es más tarde del e xtr emo cronológico de este capítulo, la catedral de Lugo rec ibí a una donació n en la que se contaban un sexto de Mourelos, in Lemos , y la misma proporción de Sancto Iacobo de Ripa cum Ui lla Uxi en Asma 277 . En e l mismo lugar , dos décadas antes, es situada la vecina feligresía de Camporramiro 278 ; mientras que N. Ares Váz quez identif icó e n est e espa cio a la f eligresía de Pesqu eiras, de nuevo e n el testamento del obispo Pelayo, a finales del siglo X 279 . Finalmente, enfrentado a San Vitoi r o de Ribas de Miño tenemos dos feligresías que comparten el topónimo de Insua (San Salvador y San Xián), sin mucha duda la villa que aparece in Monterr oso en el año 934 280 , junto a la quinta parte de Bustos , Vultuar ia y Sardiñeira 281 . Ricardo PI CHEL GOT ÉRRE Z, Fundac ión e pr imei ros sécul os do most eiro biei t o de Santo Estevo d e Ch ouzán (s é c s . IX -XIII) , Noi a: Ed. Toxos outos, S erie Triv ium, 2 009 , n. 2, pp . 75-77 . 277 1094-dic i embr e-06. El cónsu l Su ari o Muni onis rea l iza v arias donac i on es a l a iglesia d e L ugo , en tre ellas la de Mour e los em Lemos . En José L u is LÓPE Z SANG IL , Manuel VIDÁ N TOR RE IRA , “ Tu mb o v i ejo… ”, n. 124, pp . 256-257 . 278 107 3-e n e ro-6 . Erm ese nd a , C hristi ancilla , c onfirm a la do nación de la v i lla d e Cusanca y o t ros bienes e n As m a y Lemo s , realiz ada po r su tía E r mesend a a l monas t erio de Ch a ntad a. E n J os é MÉND EZ P É R E Z, Pab lo S. OT ERO PIÑ EYR O MAS EDA, Migu el ROM ANÍ MARTÍN EZ, El monast e ri o d e San Sal v ador de Chantad a (sig los XI-XVI): hi s toria y docum e ntos , S antia go de Compos tela, Institu t o de Estud i os G allegos '' Padre Sar m iento'' – CSIC , 2016, n. 1, pp. 173-179. 279 Nic andro AR ES VÁZQU E Z, “T opo n im ia do Co ncello de Ch a ntada ” , en L ucens ia , 11, n. 22 , 2001 , p . 85. 280 Est e topónim o apen a s se r e pite en la ac tua li d ad e n m uni ci p i os d el nort e de la provinci a de L ug o, dem a siad o alejados d e Mont erroso . 281 934- m arzo-1 1. S a n Rosendo y sus her manos h a cen co lm e ll um divis ioni s de l patrimo ni o he r e dado de sus abu elos y de sus pad re s, Gut i er e Il duara . En José Migue l AND RADE CERNA DAS, O tombo de Celano va … , t. II , n. 478, pp. 662-664 . 114 Particularmente int eresante resulta el inventar io d e donaciones de Alfonso I II a la iglesia lucense, pero sobre su redacción pen de la absoluta certeza de su fal sedad o notable int erpolación, dejando en entredicho su utilidad para las fecha s que nos ocupan. Según esta relación, mientras en Lemabus, Sauiniano y Verosimo quedarían Atán , Ros ende o Sancti Georgi in R ipa Sardinar ia - hoy perdido , aunque indudablemente en el valle del río Sardiñeir a -, e n Asma se situarían Santa María de Castelo o San Pedro de L íncor a 282 . El mismo problema ante rior se hace extensivo a las vagas referencias a la situación f ronteriza del M iño que podemos hallar en las donaciones de Alf onso II 283 y el testamento m ayor del obisp o Odoario 284 . Repres entamos toda s estas ref erencias en el siguiente mapa, confeccionado, con todas las reservas que ello exi ge -pa r ticularmente en este cas o-, sobre una capa vectorial de parroquias actuales : 282 871. Inv entario ordenado p or Alfonso I II de las he r e d ade s de la iglesi a de Sa n ta Ma ría de Lugo en Lemos , Sa biñao y Bros m os. En J osé L uis LÓPE Z SA NGIL, Manuel VIDÁ N TOR RE IRA , “Tum bo v i ejo … ” , n. 4 , pp. 34-36. 283 841-en ero- 01 . Alf onso II devue lve a la iglesia de Lugo los bien es q ue e sta tuvo en el p asado, l os a mplí a , y d ecid e que se a la se de metropol itan a en l u ga r de Braga . En José L u i s L ÓP E Z SAN GIL, M a n uel V IDÁN TORREIRA , “El Tumbo vie j o …” , n. 5 , pp. 36-41 . 284 15-m ayo-747. T esta me n to Mayor de O doario . Dona a la i g le si a de Lugo todo lo que h abía adqu i rido desde qu e ll e gó a la sede h uye n do de los musul m anes en Áfr i ca. En J osé Lui s L ÓPE Z SANG IL, Manue l VIDÁ N TO RRE I RA , “ Tumbo v iejo… ” , n. 2, pp. 25-3 1. 115 Image n 10 . El límite de l t erritor ium de L e mos e n to rno al río Miño. Búbal: 1. S an Mig u el de O l ei ros 2. San Xoán da Co va 3. Santo Estevo de Chou zán. As m a: 1. San Salv ador de Vilaú xe 2. Sant i ago de Arrib a 3. Sa nta María de Ca m por rami ro 4. S an Pe dro de Lí n co ra 5. S an ta Ma ría d e Pes queiras. Monte rr oso : 1. S an X i á n da I nsua . 2. San S alvado r da I nsua. Lemos: 1. San Vi cente d e Pomb e i r o. 2. Santo Este vo de Atá n 3. S an Marti ñ o da Co va 4.San Xián de Mo u r e los . 5. San P a io de Dio mond i 6. Sa nto Es te vo de Ribas de Miño 7 . Santall a de Rebo r daos . Sardi ñe i r a : Sa n Vito iro de Rib as de Miño. 116 Frente a la claridad con la que P ombeiro asignaba a Lemos el ángulo formado por la desembocadura del Sil en e l Miño, en el f lanco noreste los límites del terr it orium no parecen tan e videntes. Tal y como pasa ba con el monasterio de San V it oir o de Ribas de Miño, las pocas referencias documentales en esta área r emiten a este cauce o al Sardiñeira 285 . Los lími tes c oncretos de Lemos en e sta esquina son conse cuentemente de dif ícil r econstrucción y, como veremos más adelante, la eventual f ragmentación del territ o rio en el siglo X que mencionaba C. Baliñas Pér ez entra di r ectamente en la p roblemática de este lugar. En cualquier caso, el vértice del ángulo en este en tor no parece estar en el monte Uenturar ii /Uultuaria/Uultura ria , que nos ar roja dos posibles localizaciones, muy cercanas una d e la otr a. El nombr e sugiere su asimilación con el pico Veitu r eira ( S anta María de Castro de Rei de Le mos, Paradela), a su vez coherente con las des cripciones que lo sitúan entre el cur so del Sardiñeira y el Loio. Sin e mba r go, el falso de San Vicente del Pino ( del 791 según la pr opia datación del di ploma, seguramente del siglo XII ) recoge la siguiente aclarac ión: ipsum montem Uultuaria ubi ( di)cent Nebular io 286 , que plantea su adscripción al cercano monte Neboeiro (San Xoán de Remes ar, Bóveda). Esta elevación aparec e como una referencia fundamental en varios documentos altomedievales. E s el caso del acta fundacional de San Vitoir o de Ribas de Miño (929), entre el Miño y el Sardiñeir a como ya habíamos señalado, y bajo el mo nte Uenturar ii ; y de la igualmente 285 La aparic ión de e st e hidróni mo queda at e stiguad a fund a mentalmen te en lo s diplomas y a coment ados y en toda la do c u m enta ci ón dioces ana at ribu id a al siglo IX, con el i nhe r e nte proble m a de su auten t icid ad. 286 791-m ayo-26. Supu e sta c on ce sió n del su pue st o primer concilio d e Oviedo e n donde el mon as t erio d e s a n Vic ente del Pino , y su a bad Spasandus , obti e nen la jurisd i cción Vere N ullius b a jo l a sed e metropo litana de Oviedo . En Car los RODRIG UEZ FERN ÁNDE Z, La cole c ción diplomá t ica d e San Vicent e del Pino …, n.1, pp. 234 -2 36. 117 tratada donación de Ordoño I I a Mondoñedo de u n amplio conjunto de iglesias y monasterios a la o rilla del Miño (916) : M inei int ra Lemaos scilice t discurrente riuulos Minei et Sauiniano et S [ ardi]n aria sub alpe Uultuaria 287 . Es también uti lizado como referencia en la donación d e Bóveda ( San Martiño de Bóveda, Bóveda) al comp ostelano cenobio de San Paio de Antealtares (1079) : uilla supr ataxata in terr itorio Lemos, subtus monte Uultuar ia, dis curr enr e riuulo Humanu 288 , y de la de Rubián ( Santiago de Rubián o San Ped ro Fiz de Rubián, Bóveda; o San Vicente de R u bián de Cima, O Incio) al de Samos (1013): villam me am que est in ter ritorio Lemabus, subtus monte Vultuar ia, inter duos discur r entes rivulos Homano, villam quam nuncup ant R uvian 289 . Ejerce pues como divisoria de aguas entre el valle del Sardiñeira, encaminado ya hacia el Miño, y el Ma o, que r iega el valle homónimo has ta entregarse al Ca be. Es esta una s eparación natural que deberemos retomar más adelante. En el ámbito de los documentos fals os atribuidos a la Alta Edad Media debemos desta car su aparición en dos. La pres unta donación de Alfonso II a l obispo Fro ilán de todo lo que la s ede lucense había tenido en el pasa do - y en la que el Vultuaria figur a como refer encia para la 287 916-agos t o-13. El rey Ordoñ o II dona al ob i spo dumi e nse de M ondoñedo vari as iglesias en l a oril l a d el M i ño : Santa M a riña d e Barr o, San ta Comba, San Salvado r, San Cr istovo, Santa Ágata , San ti ago de Lobe ira (Xuv e ncos ), San ta Baia y San Xoán de Rib e iras d e Miño. E n E nr i que CA L PARDO , Co l ecc i ón dipl omá tica med i eval do arquivo da Ca te dra l de Mond oñe d o... , n. 3 , pp. 13-14. 288 1079-jun io- 12 . L os cond es San cho y One ga donan al monas terio d e Ant ealtares l a villa de Bóv e da c o n sus té r m inos y la s i g l esi a s d e Santo Est evo y S a n M a rtiño . En Ma nuel L UCAS Á LVARE Z , San Paio de An te a l tar es, S oandres y T oques: tres monasteri os m edieval es gallegos , Se mi n ario de E stud os G alegos, S a da: Edic i óns do Castro , 2001 , n. 5, pp . 178-18 0. 289 1013 -mayo-2 . Gont rode d ona al m ona st erio de Samos una v illa e n Lemos . E n Manuel LUCAS Á L VARE Z, E l Tumbo de San J u l ián de Sam os… , n. 1 98, pp . 374- 375. 118 iglesia de San Jorge junt o al r io Sa rdiñeir a - 290 , y el at r ibuido al mismo monarca por el monasterio de San Vicente del P ino y que abordamos en la página anterior. E n este últi mo cas o, la i mpor tancia de e sta elevac ión es ref rendada en el hecho de que el ce nob io monfortino lo tome como un vé rti ce de su dioces is uere nullius . El cariz fron terizo de la montaña se percibe aún m ejor desde el flanco opuesto, a cuya sombra queda un te r cer espacio. Así lo observamos en el año 969, en una donación al peq ueño monasteri o de San Jua n de Loio ( Loio, Paradela), situad o in ter ritorio Paramo, sub urbe Lucens e, in villa Iohanni, que iacet cost a montis Vult uaria, discur r ente rivulo Logio 291 . Fuera cual fuer e el monte Vultuar ia, el Vei tur eira o el Neboreiro, en s u flanco norte el valle del río Loio q uedaría circunsc r ito en el te r ritorio de Páramo, mientr as qu e su cara sureste lo har ían a la cuenca del Mao, en Lemos, y la oeste a las riberas del Sardiñeir a. Como es fácilmente perceptible, es ta fr ontera resulta muy consis tente con los límites actuales entr e la comarca de Lemos y la de Sarria, s iendo ig ualmente coherente con la des cripción moderna tratada al comienzo del presente capítulo. T an solo conoce una notable fricción con el topónimo inmediato al norte, el de la parro quia de S anta Ma r ía de Castro de Rei de Le mos (Pa r adela) . Sin embar go, este apellido no parece existir en la Edad Media, f igu r ando ex clusivamente como Cas tro de Rege en el diploma más antiguo del mon asterio allí radicado 290 841-en ero- 01 . Alf o nso II devue lve a la iglesi a de L ugo los b i enes q ue esta tuvo e n el p asado, l os a mplí a , y d ecid e que se a l a sede metr opolit a n a en l ugar de Bra ga. E n José L u i s LÓ P E Z SANG IL, Man uel VID ÁN T ORRE IRA, “ E l Tumbo vie j o… ”, n. 5 , pp. 36-41 . 291 969-dic i embr e -23 . El presb ít e r o V ermudo Peláez se ofrece junto c on sus bienes a l monas t erio de San J u a n de Loyo . E n Manuel LUCAS Á LV AREZ, E l Tumbo d e San Julián de Samos… , n. S- 7, pp. 451-452 . 119 (1167) 292 . En nues tr a opini ón , su adscripción a L emos se debe al progresivo control que sobre este coto monástico ejercerá el conde de Le mos en la Baja Edad Media y época moder na, como más adelante tendremos ocas ión de ar gumentar. Entr amos de este modo en el ámbito nor te del ter ritorium de Le mos, el flanco que más ha cambiado entre el s iglo XV III y la actualidad, y tamb ién el único carente de una front er a natural evidente . Afortunadamente, la ref erencia del monte Veitureira / Neboreiro nos sitúa en mitad del camino . La ausencia de grandes lí mites natu r ales parece pr ovocar una particular avidez po r el valor fr onterizo de las el evaciones orogr áficas. De es te modo en la parr oquia de San Miguel de Vila de Mouros (O Incio) 293 encontramos e l alto do Ourol, sin duda el qu e aparec e en 1075 en villam meam vocabulo Sauto, terr itorio Lemabus, subtus monte Aural , propre aula Sancta Eolalie de Bardano s , con una certera referencia a las vecinas feligr esías de San Mamede de Vilasouto ( O Incio) y San Xulián de Santalla de Bardaos (O Inci o) 294 . La adscripció n de Vilasouto a Lemos la teníamos ya atestiguada cas i un siglo antes 295 . La f unción limítrofe de esta elevación vuelve a q uedar patente en 1093, cuando se r ecoge in terr itorio Froian, subtus monte A urale, discur r ente aqua de P ontizelas, sub aula Sancti Petri, seguramente San 292 Ángel FERNÁ NDE Z LÓPEZ, El mo naster io c isterci e ns e de Santa Marí a de Castro d e Re y (Parade la) , Lugo, Ser vicio de Public aciones d e la D iputación Provincia l, 2006, p . 98 . 293 El Villa Maur i i n L emos en opinió n de N. Ares . E n N icandr o ARES VÁ Z QUEZ , “Toponi mia do C oncello do Inc io”, p. 83 . 294 1075- a bril-22 . E rmesend a Núñ e z, hi ja d e l os co nde s Nu ño N úñez y On ega Peláez , dona al a b ad de S amos, Fro mari c o, el lugar d e Vilasou to, e n tie rra de Lemos . En Manuel L UCAS Á L VARE Z, E l Tumbo de San J u l ián de Sa mos… , n . 200, pp. 377- 379. 295 982 -a br i l-8. Ordoario don a al monas terio de Sa m os v arias villae en terr it orio de Lemos, e n t re ellas V ila Sauto . En Man uel LUCAS Á LVA REZ, El Tumb o de San Julián de Samos … , n. 202, pp. 380 -381. 120 Pedro de Froián (Sarria) 296 . A demás, en 1054 el propio Aural (más qu e el monte parece r eferirse a una villa con términos p ropios, se gur amente en torno al lugar de Our al, hoy dent ro de la par r oq uia de San Xulián de Chorente, Sarria), junto a Sancti Saturnini ( S an Sarduniño de Fr o ián , Sarria ) y Sancti Vincentii (San Vicenzo de F roián , Sarria), son situados en terr it orio Froilani 297 . Inmediatamente al sur del Alto do Ourol nos en contramos el conjunto de parr oquias que comparten el nombre de Rubián, que en el 1013 era situado junto al rí o Humano ( Mao) en te rr itorio L emabus 298 , así como 66 años más tarde lo hacía el lugar de Q uintela, en la actual feligresía de San Vicenzo de Rubián de Cima (O Incio) 299 . De igual modo , tenemos la actual parroquia de San Xoán de Noceda ( O I ncio ), vil la en terr itorio L emabus según diploma del año 1070, r odeada por los términos de Veremundi , A lbam ( Eirexalba), Aimer ( Eim er , San P edro F iz de Rubián) y Castro Guti ( tal vez Castro de Gutián, Rubián de Cima). Má s dif ícil de compr end er par ece el documento que 21 años des pués lo sitúa junto a su vecina Covela y Ba rdaos en L aurar io . De este diplo ma podemos i gualmente entender que S an Cristovo da Cervela, f eligresía señalada c omo puer ta nor te de los Estados de Lemos en la relación dieciochesca con la que 296 1093-junio-6 . E lvira Núñe z v ende a P e dro B a cón y Mar t in Pe lá ez y su m u j er Mar ia Peláez una h e redad en e l t errit ori o de Froi á n , b ajo el monte O ural. En M anuel LUCAS ÁLVA REZ, El tumbo de Sa n Julián de Samos … , n . 225 , p p. 409-410 . 297 1054-m ayo-15. N epocian o don a al mo n a sterio de Samos l a v i lla de Laureiro, en territor i o d e Fro yán. E n M anuel LUCAS ÁLVA REZ, El t umbo de San J u l ián de Samos… , n. 77, p p. 206 - 207. 298 1013 -mayo-2 . Gont rode d ona al m ona st erio de Samos una vil l a en Lemos . En Manuel LUCAS Á L VAR E Z, El tumbo de San Julián de Sam os… , n . 198, n. 374- 375 . 299 1079-juli o-11. Balt a r Fro il az do na a l m on a sterio d e Samos la vill a de Rubián en L em os. En Manu el LUCA S ÁLVAR E Z, El t umbo de San Ju l ián d e Samos… , n . 197, pp. 372-37 3 121 empezá bamos e ste apartado, no se contaba entre las tierras de L emos, sino en Fr oián 300 . Continuando hacia el este, el siguiente g r an elemento de linde parece ser e l mont e Hoccos u / Occoso / Mocoso , que entendemos como el actual O Couso, en el cierre septentrional del valle del río Mao 301 . De este modo, m ientras en 1072 la falda nor te de l mismo ejerce de elemento identificativo de la villa de Sonniti , en t err itorio F roilani 302 , en cinco ocas iones a lo lar go del siglo XI lo encontramos como referencia para lugar es situados en el te r ritorio o valle del Mao 303 . En cuatro de es t as oc a siones los térmi nos de la vi lla de Formigarios (Santiago de Formigueiros, Samos) aparecen referenciados sin espe cificar si se encuentran o no en otr o es pacio, con lo que no podemos precisar si quedaría incluido o no en Lemos, si bien nos decantamos p or su exclusión, toda vez que su pertenenci a romper ía la coherencia geográfica que hasta ahora par ece mantenerse . 300 1091 . El abad Fro ma r i c o de Sa mos hace relació n de todo el patr i monio que la abadía de Sa m os ha incr ementado bajo su man dato. En M a n ue l LUCAS ÁLVAR EZ, El Tumbo de San Ju l iá n de Sam os… , n . 55, pp . 165-167 . 301 Co i ncidi m os co n la ide n t ific ación h e cha por M . L u ca s Álv arez e n M anuel LUCA S ÁLVA REZ, El Tumb o d e San J u li án d e Samos… , p. 596. 302 107 2-marzo-17 . Guntina dona al monaster i o d e Samos varias v i llas, e ntre e llas una en San S aturnino de f roián y l a mitad de otra en Fo rmigueir os. E n M anuel LUCAS ÁLVA REZ, El Tu mb o d e San Julián d e Samos … , n. S-16, p p. 466-468 . 303 1057- a gost o- 28 . M enendo P eláez vend e a l abad de Samos una he r e dad en V e ig a de Mao . En M anuel L UCAS Á L VAR E Z, El Tumb o de S an Julián d e Samos… , n.105, pp. 246-24 7. 1069-enero- 28. Piniolo V e r múdez por enc a rgo de Sarra ceno Ver m úd e z entreg a a Samos la v ill a de V eiga , propre a ula d e San t a M a ria de Rev o i ro. En M anuel LUCAS ÁLVA REZ, El Tumb o d e San Julián d e Samos … , n. 106, pp . 247-249. 1075, a br i l, 2 2. Ermes en da Núñ e z, h i ja d e l os condes Nuño Núñez y On e ga Pelá e z, dona al abad de S amor la v i la de S aut o , propr e au l a Sanct a E ola l ie de Barda nos . En Manuel LUCAS Á L VARE Z, E l Tu mbo de San J u l ián de Sam os… , n. 2 00, pp . 377- 379. 234 . 1047-a bril-28 . J imeno Fr ói laz ve n d e a Sa mos la quint a par te de una v i lla en Veig a d e M a o . En M a nu e l LUCAS ÁLVAR EZ, El Tu mbo d e San Juliá n d e Samos… , n. 234, pp . 419-420. 128 igualmente colocada en Lemos por el monasterio de Samos en el año 1050 320 . Con todo, este entorno parece reducirse en algún momento a fi nales del siglo XI . D e este modo , en 1082 se des cr iben los dextros de Samos quod fuit temporibus avii eius magni re gis donni A defonsi , en los que no podr ían penetrar los mayordomos c ondales de Larín a percibir varios impuestos. Las tres parr oquias que comparten el nombr e de Ma o quedan englobadas dentro de ell os 321 . Es un pr imer indicio de un cambio en e ste entorno, complementado año s más ta rde con la ampliación del coto de S amos. Nunca más ningún otro diploma nos situará estas parroqu ias en Lemos. Con e llo entramos en el últim o ámbito a analizar, el lí mite este , protagonizado por el río Lor . L os testimonios en es te lugar son particularmente antiguos, pudiendo retr otraernos al 886, cuando Argemiro y su familia ent regan al monarca Alfo n so III las villae de 320 No a p a rece una re f e renci a dire c ta a e st e topón im o e n e l di ploma . B a sa mos l a afirma c ión e n nuestra iden ti f i cac i ón de la bas í lic a de Sant a María, discurr e n t e r iv ulo Cerasia , c o m o el templo d e San t a Mar í a d e S aa, contr aviniendo la lec t ura d e M. Luc as Álvar e z qu e l a as imiló a Sa nta M aría de B a amorto. L l egamos a e s ta co nclusión siguiendo los límit e s que el mismo d oc u m ento aport a: pe r té rmin os Laur e nti (Lourent e , n úc leo de la propia p arroquia d e Saa, a l est e de la ig le si a de Santa María, en la orilla d el rí o Saa) , e t inde per t e rmino d e San c to Pe tro (San Pedro de Lamaigr e xa, i nm ediatam ente a l sur de Louren te) et i nd e per Braul i one (Broll ón, anteced e n t e de l a puebl a homón i ma, al oeste d e l an t erior y al sur de Saa), el inde p e r Cas tro San c ti (C astrosande , al o este d e Saa ) et i nde pe r Ferrarios ( Fer reiros, inmed i atam e nte al nort e de Sa a) . Co m o vemos , la descr ipción traz a un cír c u lo perfect o que so lo en c ierra la igle sia de San t a M aría de S aa. E n 1050-octubr e-28. Pedr o Gutiérre z dona al monast erio de Samos va r i as villae , entr e e llas una e n t ierr a de Le mos. En M anuel LU CAS Á LVARE Z , E l Tumbo d e S an J u li án d e Samos… , n. 131, pp. 285-28 7. 321 Illos d extros de Saman os e t per ius si onem regis c on f irm arunt illos dex t ros e t sacarunt inde sag i onem reg is e t rausum et homicid ium e t foss adarias e t to tam calump ni an et nu l li d e derun t licen t iam i i imp erare n isi so l i D eo et vicario samanens e . 1082-octubr e-21. Pleito sob re el monast erio de B a rx a entre el a bad Fr omari c o y Eit a Goséndi z vicario del Rey d esde el Mi ño al S i l . En Ma nuel LUCAS ÁLVAR EZ, El Tumbo d e Sa n Julián de Samos… , n . 4, pp . 66-68 . 129 Salzeto, Vil la P lana y Dominici, todas ellas sit uadas en terr it orio Lemaos, se cus rivulo Laure 322 , fácilmente identifi cables como San Xoán de Salcedo y San Mamede de Vilachá ( A P obra do Brollón ) y Domiz (lugar de Salcedo). Medio siglo más tarde , en el 928, el rey Sancho Or dóñez reintegra al nieto del anterior la p osesión de las villae , volviendo a situarlas en el mismo lugar 323 . No parece tan cl aro que aguas abajo el r ío cons ervara es a función li mítrofe, ni que el linde fue ra del todo bien reconocido. Incluso el mapa parr oquial actual parece recoger esta real idad al no ejercer el Lor de divi soria en las dos últ imas feligres ías que atr aviesa (las quiroguesas Santa María de Quintá de Lor y Santiago de Augas Mes ta s). La conf usión a este r espec to la observamos en el año 955, cuando Celanova adquiría dos tierras en Linares , propre flumen Syle , neces ariamente en el lugar/f eligresía de San Cosme de Liñar es (A Pobra de Brollón) , y sin embargo el cenobio lo situaba en ti erra de Quir oga 324 . Deberíamos con ello descartar el papel fr onterizo de l río Lor , si no fuera porque apenas se is meses antes el obispo S an Rosendo había recibido una donación de una villa qua m dicunt in Lemos Linar es 325 . 322 886 -abril- 13. A rgim i ro h ace cart a de incomun icación a l rey A l fonso II I , entregá ndole vari as v il la e en e l t errito rio de Lemos . E n José M i gu el AND RADE CERNADA S, O Tombo de C e lanov a ..., n. 233 , pp. 32 9 -330 . 323 928-febr ero-19. E l re y S ancho Ordóñ ez devuelv e a Odu ari o vari a s villae qu e habían sido de su f a mili a y que habí a n perdido por c o l egiu m reg i s . En Jo sé Mig uel AND RADE CERNA DAS, O Tombo de Cela nova ..., t. I , n. 2 34, pp. 330-331 . 324 955- diciembr e -18. Sendino v e nd e a C e lanov a una tierra sit uada e n Liñares, en e l territor i o de Quirog a, ce r c a d e l r í o Sil. E n J osé M i gu e l AND RADE CERNADA S, O Tombo d e Ce l anova .. ., t. I, n . 114 , pp. 95-96; y 95 5-dici e mbr e -18. Ben e dicto v e nd e a Celanov a u na t i erra s i tuada en Liñar es, en el territo ri o de Q uir og a, cerc a del Si l. En José Mi guel AND RADE CERN ADAS , O Tom bo de C e lano va ..., t . I, n. 115 , pp . 96- 97. 325 955-junio -21. El ab ad T andino , d e l m o nasteri o d e San Adrián , convier t en a Sa n Rosendo e n h e r e dero del m on a sterio . En José Migu el AND RADE CERNADA S, O Tombo d e C e lanova ..., t. II , n. 511 , pp. 706-707 . 130 Más al sur, en el entorno de la desemboca dur a del río se repiten las situacione s ambiguas . Debemos d estacar en este sentido la s dos basílica s dedicadas a San Tirso y San Ped ro, en Quiroga, junto al curso del Sil, atestiguadas en los años 931 326 y 937 327 , y que, curiosament e , solo parecen encajar con los lugares de igual hagiot opónimo localizados en la parroquia de Amandi, más al occidente que Vilachá y con un diploma que la asegura como pertenec iente a L emos (y en el que menciona igualmente el templo de San Tirso) en el 989 328 . La s opciones se nos antojan nulas, pues ningún otr o top ónimo en todo el sur lucens e sugiere un altar consa gr ado al mártir toledan o. Con esta realidad choca la pos ible identificación de S an Pedr o con el lugar ho mó nimo en la oril la occidental del Lor, muy ce rca ya del Sil, en la parroquia de Santa María de Quintá de Lor (Quiroga), pues el diploma del 937 se ñala la vecindad colindante entr e ambos templos, y en el entorno inmediato de esta última apenas se localiza el lugar de Santa Andrea. Mucho menos ambigua resulta la adscripción de la aldea de Parada, justo en la dese mbocadura del r ío, p ero en su mar gen occidental, en la o r illa occidental a Kar ioga en el a ño 922 329 . 326 931-may o-30. M anusildi v ende al ab a d Visc lamundo un a vi ñ a en e l val le d e Quiroga, en el lugar de S an T i rso, junto al río Sil. En E m ilio S ÁEZ SÁN CHEZ, Carlos SÁEZ, Colecci ón diplomá tica d e l mo naster i o d e Celanova (842-1230) , Al calá de Henar e s, Univ ersidad de Al c alá de He na r e s, 1996 , t. I , n. 33, pp. 100 -10 1. 327 937-dici embre - 2. Ragefr edo c ambi a al pre sb itero Vim an un l inar e n territor i o d e Quiroga, en el l u gar de eclesia Sancti Tyrsi . En Emilio S ÁEZ SÁN CHEZ, C a rlos SÁEZ, Colec ció n diplomá t ica del monas terio de Ce lanov a… , t. I, n. 56, pp. 129-130. 328 Bus i ano do na al a b a d onual do y fr a iles de Sanc ta Maria ubi di cent domni Ama ndi , territor i o ve rosimo , d i scurren te rivu l o si l e, u bi via est d e p or t u quem dicen t Gud i ni (…) et est ipsa villa et ips a heredit ate i n otrizi prop e ecclesi am san cti Tir si sive et i n donadi como do e st de i lla par te d e Sile . En Nicandr o AR ES V ÁZQUEZ, ‘’Toponi mia do Conce l lo d e So ber’’, pp . 245-248 . 329 922- agosto-01 . Do tación d e l rey Ord oño al mo n a ster io de Sa m os , r ecién restaurad o. En Manu e l LUCAS ÁLVAR EZ, El Tumbo d e San Julián d e Samos… , n. S-2, pp. 443-447 . 131 Image n 14. E nti d ades m en o res lo calizad as so bre el map a anterio r . A provec hamos la menor escal a para r e pr esentar l as parroqu ias que h abíam os situado en el áng u lo norest e, deno tando la contin u ida d entre nuestros límit es. 1. San Tirso (Santa Marí a de Ama n di) 2. San Pedr o (Santa María de A m andi) 3. Parada (Sant iago de Augas Mestas) 4. Domiz (San Xoá n de Sal cedo) 2.3 Hipó tesis alternativas a la frag ment ación del territor iu m de Lemos en commissa menores. En este espacio ambiguo en la riber a del Lor cr e emos encontrar una solución a la donación que en el año 9 29 el r ey Alfonso IV hacía a su 132 tío don Gutier de var ios comm is sa , entr e ellos los de Lor y Saviñao 330 . A pr iori esta conces ión pone en tela de juicio las di mensiones de Lemos en sus flancos este y oeste, llevando a C. Baliña s Pérez a proponer una fragmentación del viejo ter ritorium en entidades más pequeñas . E sta política obe decería a la aus encia de una c abecera comarcal definida (en lo que podemos inf erir que su aparición contr ibui rá a la reunificación de la tenencia de Lemos), y supondría un cambio evidente en la f rontera oriental, donde podríamos rastrear la pertenenc ia a Lemos de Sa lcedo y Domiz, en el Lor, en año 886 y su adscripción a esta nueva entidad en el siglo X. E l bl oque central, sumido en el vacío d ocumental, quedaría en la hipótesis de este autor bajo el contr o l del mo nasterio de S an Vicente del Pino, con su documento de la p rueba caldaria en el año 915 331 . No obstante, nada asegura que esas feligresías loca lizadas ju nto al Lor f ormaran parte de este nuevo commiss o . Más aún, el segundo diploma que confir ma su adsc r ipción a Lemos en el año 928 puede verse como una sugerencia de qu e no lo harían. En su lugar pr oponemos circunscribir esta nueva demarcac ión a algún l ugar d e es e amplio entorno donde la doc umentación no nos permite situa r certeramente lo s límites de Lemos. Tres g r andes indicios apuntan en esta dirección: en primer lugar la topon imia actual, que consagra el apellido de Lor a las tres f eligresías localizadas en este espacio, S an Xo sé de Vil ar de Lor y Santa María de Quintá de Lor ( Quiroga) y Santa Mariña de Barxa d e Lor (A Pobra de Brollón); en segundo la existencia de un coto de Lor que, al menos, cubría el lugar de A Ponte, en la feligres ía de Barxa, en 330 929- a gosto -16. Alf onso IV concede a su t ío Gu tier, pa dre de San Rosendo , el control d e los com mi ssa de Quiro ga, Carte l ion, Laure, S avi ñao, L ose i ro y Ort i gueir a . En Jos é M i guel AND RAD E CERNAD AS, O t ombo de C e lanova ... , n. 207, p. 293. 331 Car los BA LIÑAS PÉ R EZ, “ As orixes a lt o m ed i evais da t e rra de Lemos . ..”, p p. 21- 24. 133 el siglo XV 332 , y que en 1671 se extendía a toda la parr oquia 333 ; y finalmente, la identif icación del castillo de Lor he cha por M. Vázque z Seijas en su obr a sobre las for talezas de la provinc ia de Lugo, al que vincula directamente con esta donación y con los progeni tores de San Ros endo, en el lugar de E smorelle, justo en la o r illa oriental del r ío, en los términos de Quintá de Lor 334 . Ni tan siquiera podemos ase gur ar que este espacio perteneciera antes del 929 a Lemos, pues el lugar de O S obrado , tamb ién en Quintá de Lor, parece cons istente con el Suver etum que f i gur a en el Tumbo de Samos, inicialmente a penas identif icado en la orilla del L or, pero des de la confir mación de Ordoño I situado in Laure 335 . Con todo ello, fij a r los l ímites e n este flanco y s aber si en el 929 se desgaja alguna parte del terr ito r io se nos antoja imposible, sucumbie ndo ante la escas ez y ambigüedad documental. Coincidimos, sin embargo, con C. Ba liñas Pérez en lo que al commis so de Saviñao s e refiere, un espac io que re mite a un peque ño r ío 332 146 1-fe b re ro - 21. Lugo. El cabi ldo de Lugo afora el l ug ar d e Ponte , en e l coto d e Lor, p ar roq uia de Santa M a ría de Barxa . En Marí a Xo sé POR TELA SI LVA, Documen tos da Catedral de Lugo. Século XV , San t iago de Compos t ela , Cons el lo d a Cultura galeg a, 2005, n . 1 139, pp . 290 -292. 333 Perten e ciend o p ara enton c es a l a orden de san Jua n, al p a rtid o de Lor, cent ra do e n Quiroga. E n Isi dro GARCÍA TA T O, Eleutino Á L VA RE Z Á L VAR E Z, Las encom i endas galleg as de l a Or den mi l itar de San Juan de Jerus alé n . E s tudio y e dición documenta l . La encom i enda de Quirog a , Sa nt iago d e Co mpostel a , CSI C - Xu nta de Galici a . Inst i tuto de Es tudios Ga llegos '' Padre Sarm iento'' , t. II, pp. 456-514 . En e l sigl o XVIII Ba rxa d e L or, Quintá d e Lor y Augas m estas per tene c en a la jurisd i cción de Qu irog a . En Rubén CASTRO REDOND O, M edi r y limi t ar en un mundo i mprec i so… , p . 642 334 Manue l VÁ ZQUE Z SEIJAS, Las f ort alezas d e Lugo y su provin ci a , Lugo, Servi cio de p ublicac ione s de l a Dipu t ación Provinci al de Lu go, 1997, t. VI, pp . 7-8. 335 853-julio-13 . Ordo ño I c onf i r m a un pr i vileg io d e Ramiro I . En Manue l L UCA S ÁLVA REZ, El Tumbo de San J u li á n de Samos… , n. 41, pp . 135 -137. Se trat a d e un docu m ento aut éntico s egún C. Sánch ez Al borno z, extre m o que p a re ce r ec oger M . Lucas Ál va r ez en 1986. 134 y su vall e localizados íntegr amente dentr o de los términos desc r itos anteriormente. No en vano, l o hemos dejado pa ra el final para poder abordarlo con mayor profundidad y porque creemo s que ahora podemos interpretarlo de manera más eficaz. El p rimer problema surgido a la hora de valorar el eventual desga jamiento de Saviñao con respecto L emos en el año 929 es el desc onocimiento s obr e la defini ción geogr áfic a de este espac io, producto de la escasez de fuentes y l a falta d e fiabilidad de las existente s. La donación de Or doño II a Mondoñedo en el año 916 por la cual se citan específicamente los r íos Saviñao y Sardiñeira dentro de Le mos 336 sugiere que al menos hasta ese momento el terr itorium s e extendía por los valles de e stos ríos que dis curr en entre el Uultuaria y el Miño, sin dejarnos precis ar muy bien su lími te norte. Pasado el umbral del año 929 tres testimonios nos sitúan y a la vez limitan la posible extens ión de Saviñao: en el 958 Santalla de Rebord ao s (O Saviñao) es s it uada en el te r ritorio de Saviñao, si n ningu na mención complementaria a Lemos 337 ; casi dos décadas despu és, la donación d e Sénior a Diomondi sitúa claramente el cenobio en Lemos, cerrando lo que podría ser una salida natural para es te valle 338 . Si Saviñao fue des gajado en este instante hubo de s erlo en to rno al valle homónimo, como el nombre sugiere, siguiendo quizás el curso del r ío Pesqueiras (en el que desagua), sorteando así los términos de Diomondi y no llegando al Miño sino por la ma rgen contr aria de este 336 916-agos t o-13. El rey Ordoñ o II don a al obis po du miense de M ondoñ e do v a ria s iglesias en l a oril l a d el M i ño : Santa M a riña d e Barro , San ta Comba , San Salvado r, San Cr istovo, Santa Ágata , San ti ago de Lobe ira (Xuv e ncos ), San ta Ba i a y San Xoán de Rib e iras d e Miño. En Enrique CA L PARDO , Cole cción diplomá tica medie v al do arquivo da Ca te dra l de Mond oñe d o…, n. 3 , pp. 13-14. 337 958- marzo-29. Ca r tamiro confess us y V idi r i lli Deo v ota don an Samos v a r i as vi l la s en di st intos t erritorios , en tre e llas algun as en Saviña o. En M a nu e l LUCAS ÁLVA REZ, El Tumb o d e San J u l ián d e Sam os… , n. 127 , pp. 277-2 79. 338 976 -novie m bre-18. D onación de Senior a Diomond i, V entur a CAÑIZAR E S DE L REY, Co l ecc i ón diplom ática II , n. 133 , pp. 20-23. 135 último río , muy cerca ya de Rebord ao s. Sus límites interiores no pod r ían ir más allá del Uultuaria , igualmente utilizado en l a referencia del 958, mientras en el flanco norte con el valle del Sardiñe ir a tendr íamos los mismos problemas de indef inición que para el conjunto de Lemos en esta área. Desde la perspectiva eclesiás tica, y sin ent r ar aún en la veracidad de los diploma s ni en el papel de este espacio en su arquitectura terr ito r ial, tal vez debamos res catar la enumerac ión de iglesias que son situadas en Saviñao en un inventario de la sede lu cense, supues tamente de l año 871 339 . Se enumeran los templ os de San J uan de Butiláns (Budián, lugar de la parroquia de Fr on tón, en opinión de N. Ares Vázquez 340 , una situación muy excéntrica que hace que nos inclinemos más por San Juan de Abuíme o San Jua n de Vilatán , ambos en el propio valle del Saviñao), S an Jorge en la orilla del Sardiñ eira y Santa E ulalia de Licín. Curiosamente, su vecina Rosende se enumera en los confines del te r ritorio Liciani , aunque la dis tinción parece poco útil, toda vez que en el 897 341 es tas tr es últimas son situadas en dich o territor io, que como veremos parece al udir, al menos en tér m inos ecles iástico s, a una misma realidad. Con cierta independencia respec to de la entidad te r ritor ial que adquiriera el commiss o de S aviñao, debemos pro fundiza r en la significación de esta figur a jurídica. Más allá de su papel como d istritos en los que se agrupan un número variable de villae en las que habitan 339 871. Inv entario o rd enado por Alfonso III de las he r edades de la iglesi a de Sant a Marí a de L ugo en Lemos , Sabiñ ao y Bros m os. E n J osé L uis LÓPE Z SA NGIL , Manuel VIDÁ N TOR R EIRA , “El Tumbo Vi ej o … ”, n. 4, pp. 34 -36 . 340 Nican dro AR E S VÁ Z QUE Z, “T o ponimi a do Conc ello de Pant ón ” , en Luc e nsi a , n. 41 (2010) , pp. 245-248 341 897-juni o-30. Inven ta r i o de l a s d onaciones de Alfonso III a l a Igles ia de Lugo . En José Luis LÓP EZ SANG IL, Manuel VIDÁ N TOR RE IRA , “ El tumbo Viejo… ”, n. 57, pp. 13 5-142. 136 los pobladores 342 , s ometidos a un permanente cambio en el que l a fragmentación es una opción habit ual 343 . Multitud de opciones pueden explicar la apari ción de este commis so de Saviñao, sin pasar necesariamente p or la fragmentación del terr itorio. En primer lugar, porque de este modo se compr ueba en Le mos una duplicidad bien atestiguada en el conju nto del reino leonés , entre estos distritos de gobier no, f recuentes en la documentación regia (aunque extraordinaria en nues tr o caso concreto), y el territorio geográfico, mucho más común en la documentac ión privada 344 . Precisamente en referencia al caso que nos ocupa, M. Bermúdez Belos o seña laba que aquello que el monarca concede a Gutier no es sino la potestas pública 345 , la capacidad para desempeña r los poderes que so n propios del rey en una demarcación concreta, r e conocible, pequeña, fácil de gobernar , pero no ne cesa r iamente desgajada del te rr itorio mayor del que har ía parte. Es precisamente la idea defendida por M.C. Pallares Ménde z, para quién la conces ión de una parte de un condado preexistente no significaba neces ariamente la frag mentación de este 346 . Un commis so puede ser el reconocimiento del domi nio territor ial de un determinado miembro de la élit e del reino -Gutie r 342 Fernando LÓPEZ ALSINA , La c i uda d de San t iago d e Com pos t ela en la Alta Edad Media . . ., pp. 21 5-216 343 E jemp lo p a radig má tic o es Post ma r c os, esc indi d o en Pos tmarcos de Arri ba y Postmarcos de Aba j o, deviniendo el prim e ro e n Noia tr a s l a funda ción urban a homón i ma, que toma su no m bre de la i g le si a de San t a Cr is ti n a de Noi a , hoy Sant a Cristina d e Ba rr o. En Fernando LÓPE Z ALSIN A, “ Pro utilit a te r e gn i mei : as cidad e s e a orl a coste i ra do M i ño ao D eva no r ei n a do de A lfonso IX de León ”, e n Alfonso IX e a súa época: Pro utilita te re gni m e i: cat á l ogo da exposi c ió n ce le brad a no Paz o Municipa l de Exposic ió ns Kiosco Alfonso do 15 de x ullo ao 7 de setembro de 2008 , A Coruñ a /M adrid, Con cello d a Coruñ a / Minist erio d e Cul tu ra, 2008, pp . 192-194. 344 Mar i ña BERMÚ DEZ BELOS O, O espazo do occiden te peninsul ar e a sú a organizac i ón te rritorial… , p p. 220-222. 345 Ibid e m , p . 168 . 346 Mar i a del Car men PAL L ARES MÉND E Z, Ilduara , una art i stócra ta de l siglo X , Sada, E dició ns do C a stro , 2 004, p p . 109-111. 137 Mené ndez en e ste caso -, encuadrado en el poder del r ey al que representará e n ese es p acio 347 . En es te sentido A. Carvajal C astro seña laba que en ocasiones los tér minos pueden no r eferirs e tanto a circunscripciones concretas y de finidas como a la potestad que estas figur as representaran. Sin embargo, en nuestro caso concreto, la idea de donación real as ociada a espac ios concreto s y reconocibles no sug iere un concepto tan etéreo, sino ciertamente un lugar m ás o menos definido que, sin embargo, c oincide bas tante bien c on parte de la argumentación de este mismo auto r . Plantea en esta lógica la superposición geográfica operada bajo el r einado de Or doño I II ent re el comm isso de Sancta Maria y el valle de R atario , que pese a ser en origen una parte del primero, figura como un commisso en sí mismo , donado al obispo Gonzalo en el año 952 348 . Esta situac ión, de más que evidente analogía con el valle del Saviñao, fue interpretada por M. Pérez de un modo alternativo y que nos r esulta de particular consis tencia para el caso de Lemos . Según su interpretación, esta anomalía apunta a una “nueva jerarquización del espa cio polí tico” en la que Valderratario es dependiente de Santa María 349 . La solución cobra particular sentido e n el ca so que nos ocupa, pues veremos a Saviñao actuando como un terr itorio dentro de Lemos, del mismo modo que encontramos los de Human o y Veros mos . Si a diferencia de estos dos últimos , el p r imero v ivió un periodo de 347 Carlos ESTEPA DÍ EZ, “El poder regio y l os territori os”, en La época de la monarquía as t u ri an a: actas del simp osio c elebrado en Cov a donga (8 -10 de octubre de 2 001) , Ov i edo, Real Ins tituto de E stud i os Astur ianos (R ID EA), 20 02 , p. 456. 348 Álva ro CA RVA J AL CAS TRO, B a jo l a máscara del re gnum. La mo narquía asturleo ne sa en León (854-1037) , M a dr id , Consejo Superior d e Inve s ti gacion e s Científ i cas (CSI C), 2017, p . 16 1. 349 Mariel PÉREZ , “La configur ación de l e sp acio político en el Rein o d e León: lo s marcos terri t or i ales d el poder fe u da l e n el ámbi t o leonés ” en Sociedades precap i talist as: revis ta d e his toria so cial , Vo l . 2 , n . 1 ( 20 12) , p. 10. 144 ningún dipl oma recoge una deganea de Lemos , e sto puede explicarse por la propia política de confecc ión del tum bo , en el que se muestra un claro desinterés por L emos a partir del siglo XI , segurament e incluyendo tan sólo el inventa r io del degantario po r que aún mantenían algunas de las propiedades adquiridas por él. No encontramos ningún testimonio semejante h asta la centuria siguiente. Justo al comienzo, en 1001, Bóveda ( San Ma r tiño de Bóveda, Bóveda) acoge un juicio ent r e el conde Rodrigo y doña Jimena, en nombre del cenobio d e San Salvador de Ferrier asci , ante la reina E lvira. La celebración de este suce de en un concilio que cuenta con la presenc ia de varios jueces y un sayón. No queda claro el por qué este encue ntr o tiene lugar en Bóveda, pero no parece que se p ueda relaciona r con ninguno de los espacios m enores que hemos tr atado, pues el lugar es identificado in valle de L emabus 366 . En 1079 esta misma villa e s donada al monasterio compostelano de Antealtares por el conde Sancho y su mujer Ónega, que la habían recibido de la in fanta Teresa y esta, a su vez, de su padr e el rey B ermudo. Nuevamente, no se espec if ica ninguna adscripción terr ito r ial del conde 367 . A mediados de siglo, en 1056, encontramos un nu evo proceso por la villa de Toldanos , en territor io Lemos (S antiago de Toldaos, O I ncio) , Istas dega ne as ab i ntegro en 949 -marzo -18. Ra miro II c onc ede a Celan ova tre s decaní a s: Trí os , Sorg a e Band e. E n J os é Miguel ANDRA D E CERNAD AS, O tombo de C elanova. .. , t. I , n. 264, pp. 376-377 . Duas d e gan e as en 985-s eptiembr e-29. Be rmudo III don a a C e lanova dos d e caní a s en territor i o de Búbal, Abr uciños y Barra , e n J osé M i guel AND RADE CE RNAD AS , O tombo de Celano v a . .. , t. II, n . 503, pp . 695-69 7. 366 1001- m ayo-05. Ple i to entre Jimena Jimén ez y Rodrigo Roma riz sobre unas heredad es. La r e i n a El vira , m adre de A l fonso V, pres ide e l juicio . En M a nu el L UCAS ÁLVA REZ, El tumbo de Sa n Julián de Samos … , n . S-10, pp . 456-458. 367 1079-jun io-12. Los cond es San c ho y Ónega donan al monas ter i o d e Antea l tares l a villa d e Bóveda c on sus térm i nos y sus ig lesi as de Santo E s tevo y S a n Mar t iño. En Manuel LUCAS Á LVARE Z , San Paio de Antea lt ar es, S oandres y T oques: tres monasteri os medie v a l es ga lleg os , Sad a, Seminario d e Estudos Ga l egos , E d i ciós do Castro , 2001 , n.5 , pp. 178-180 . 145 pero en este caso la vista se des arr olla en Samos , ante el abad, tres jueces y un sayón 368 . Apenas dos años después Jimen a Flaínez s e dirige a la inf anta E lvira r ogándole le devuelva el mona sterio de San Juan circ a ar rogium Cenis a, valle Lemabus (S an S alvador de Seoane, Monforte de Le mos). Pocos días después Sarr acina plantea un pleito exigiendo la mitad del mismo ce nobio y se cele br a en Paradela un nuevo concilio, f uera de los límites del territorio de Lemos. Entr e los testigos figur a un magiorino re x , sin que se aporte n más datos 369 . Se nos introduce a sí una figur a, el merino del rey, que enc ontr amos nuevamente en el año 1064. E n esta fecha d os pleitos distintos r eclaman nuestra atención, en el mes de mar zo, en Destriana ( Le ón) se celebra el proceso entre el monasterio local y el de Samos por varios bienes en Incio y L óuzara. E n el concilio presidido por el rey Fernando I se sientan una serie de iudi ces uel vicarios, entr e los que se citan Ovecus Tolmiriz, qui es t suus maior inus maior sive et iu de x in ista terr a de Lemos et de Sarr ia ubi ista actio discurr it 370 . En octubr e del año 1064 , otro monasterio importante, Celanova , llega a un juicio con los he red eros de Kint ila Díaz por varios bienes . L a caus a se desarrolla en esta ocasión en Sancti Iuliani de M oreta in ter ra de Lemabus ( San Xillao de T or, Monforte de Le mos ), el centro de la 368 1056- a gost o-03. Pl eito entre R odr i go Rodr í guez y Rodrig o Godín ez sobr e un a heredad en Toldaos , terri t orio de Le mos. En M anuel LUCA S ÁLVAR EZ, El t umbo de S an Julián de Sam os… , n. 243 , pp. 426 -427 . 369 1058 - diciembr e -13 . P leito entr e la i nf a n ta Elvira V e r múdez junto a su he r man o Ordoño y Sar ra ci n a, e n la que a quellos t erminan por rec onoce r l a p arte que es ta pos ee en el m ona st e r i o de San Juan , en el v alle d e Le m os. En M anu el LUCAS ÁLVAR EZ, El tumbo d e San Julián de Samos… , n. S-13 , pp. 462- 464. 370 1064, ma r z o, 05. Pleito ent r e el a bad d e Samos y Ordoño A ri as, me r i no del re y y represent ante d e l monaster io de Destrian a sobr e varios hom bres de I ncio y Louz a ra, celebr a do a n t e el r e y F ernando I . E n Manu el LU CAS ÁLV AREZ, El tumb o de Sa n Julián de Samos… , n . 113, pp . 255- 2 56. 146 decanía ce lanoves a, y al frente se sitúan iudi ce Pelagio Didaz et sagione Didaco A rgemondiz, qui erant maiorinos de rex do mno Fredenando 371 . Encontramos pues bien atestiguada la figura del merino mayor del rey Fernando, que actúa en dos tierras : la de Le mos y la de Sarr ia, La función que des empeña como me r ino mayor se descr ibe también como iudex o juez, lo que sugiere que este cargo un ipersonal se puede designar tanto con un tér mino como con el otr o. A s u vez hay que pensa r hay que pensar que por debajo de él hay otros agentes menores llamados igualmente merinos. Percibimos igualmente otro elemento importante e n los dos juicios del año 1064, la aparición de la terra de Lemos, en lugar del terr itorium o el valle. Se tr ata ciertamente del primer testimonio de esta nueva realidad, que abordaremos en apartados posterior es. Con ello se nos desliz an ciertos cambios operados sobre el te rritorio, que parecen adelantars e sin embarg o a los cambios políti cos que s upone el estable cimiento de la tenencia de Lemos . De este modo, en el año 1082 Samos vuelve a iniciar un pleito por un pe queño monasterio. En el diploma r esultante s e nos aclara una idea que se nos ha planteado antes: la per sona con la que se enfr enta el cenobio es E ita Goséndiz, vicarium del r ey de Miño a Sil con casa en Elarín ( San Salvado r de La r ín , Sarria) y juez hasta el mar 372 . La r ín se encue ntr a claramente f uera de nuestro terr itor io, de hecho, en el año 962 lo loca li zamos en ter ritorio Sarr ie subtus mur o de 371 1064-octubr e-22. J uicio e ntre San cho Quinti l az, e n nombre de l os he r e deros de Kintila Díaz , dega ntario de San Rosen do en Le mos, y el m onaster i o de Celanova por una hered ad en Mor eda, en Lemos . En J os é Migu el AN D RADE CERNA DAS, O tombo de Celano v a… , t. I, n. 455, pp . 618-619. 372 1082-oc tubre-21 . P l eito entr e e l a bad de Samos y Eita Gos é ndiz vicari o d el Re y desde el M iño al S i l, sobr e el mo na st e rio de Barxa. E l j ui cio se desarr olla en un concil i o p residido por Alfonso V I. E n M a nuel LUCAS Á LV AREZ, El Tumbo de San Julián de Samos… , n . 4, pp . 6 6-68. 147 Mahamuth propr e villa regis que vocitant Elarin 373 . Sin embargo, e n una pequeña referencia inser ta en un diploma de l 933 se habla del terr itorio E larin 374 , con lo que tal vez Sarria haya viv ido un proceso d e fragmentación interna parec ido al de Lemos. S e trata en cualquier caso de un antecedente para la villa de Sarria, distante a penas 8 Km de ella . E l núcleo actual sería fundado en una posición enc astillada , fr ente a la situac ión r ibereña de Larín, presumiblemente por Alf onso IX 375 . Pese a esta situación, r esulta evidente que , al menos en la segunda mitad del XI , inmediatamente antes de la aparición de Fr oila Díaz, comes in Lemos et in Sa rria , con el que arr anca la tenencia de Lemo s en opinión de E. P ardo de Guevara y Vald és 376 , los territorios, las tierr as de Lemos y Sarria, probablemente ya con una c ier ta jerar quización interna, forman un único distrito de gobierno que se extiende, al menos, desde el propio núcleo de Larín , donde se as ienta el vica r io regio, y hasta el Sil, límite úl timo de Le mos 377 . No p ar ece, sin embargo, que exista un único lugar destinado al ejercicio de la ju sticia, o al menos no 373 962- m ayo-21 . Se ntario Ari á niz dona a l m on a sterio de Samos villam qu e fuit s ua e t est terr it or io Sarri e sub t us muro d e Mahamu t h, propre v illa regis que vocitant El ar in . En Ma nuel LUCAS ÁLVAR EZ, El Tum bo d e San Ju li án de Samos… , n . 32 , p p. 118- 119. 374 Quorum bas elica sita est urbe l u c ens e, t erritor i o Elarin , ri pa fluui um . 933- junio- 1. Gonc ina don a a l monaster i o de Samos una v i lla e n Corve ll e. En Manue l LUCAS ÁLVA REZ, El tumbo de Sa n Julián de Samos … , n . 18, pp . 96-97. 375 Al m e nos la prim e ra r ef e renci a a Villam Nouam d e Sarria e n 1228 est á direct a ment e ligada a e st e monar ca. E n 1228-julio-27. A l fo nso IX da al c a bildo d e Lugo un a here da d en Ventose l a. Facta carta ap ud Ui l lam Nouam de Sar ria . En José Luis LÓPEZ SA NGI L, M a nu el VIDÁN T OR REIRA , “ El tu mbo Vi ej o …” , n . 74 , pp. 161-162 . 376 Eduar do PARDO D E GUEVARA y VA LDÉS , Los s eñores de Galici a… , pp . 59- 60. 377 Segura me n te e s a esta si tuación a la que se r efiere C . Baliñ as Pére z c u ando a firm a que el ori ge n del condado de Lemos es t aría e n el r e inado de F er n a ndo I, a unque originalm ente vin culado a S arria . E n C a rlos BA LIÑA S PÉREZ , “As or i xes altom e dieva i s d a te rra de Le mos...”, p . 24. 148 existe un abanico de documento s lo suficiente mente significativos como para seña lar unos espacios determinados. Aunque el matiz parezca pequeño, mientras con Fr oila Díaz par ece existir una acumulación de dos magistratu ras análoga s en dos espa cios distintos pero contiguos - como s eñalaremos en el s iguiente apartado-, a finales de la centur ia decimoprimera todo parece indicar que e r a una única circunscripción la que inclu ía ambos espacios , por lo demás bien diferenciados en la documentación. El ejercicio de la justicia en el terr it orium parece ser de tipo público , en nombre del rey, y resuelta por juece s nomb r ados específicamente para cada caso concreto. En def in itiva, el viejo solar de los Lemavi , ligado con ellos a través del hilo conductor de la par roquia antigua, se nos pr ese nta entre los siglos IX y XI como un territor ium dentro del reino asturleonés . S e trata de un es pacio ex clusivamente r u ral, definido y c olindante con otr os terr itoria, limitado por los r íos S il y Miño al sur y al oeste, respec ti vamente; por una serie de elevaciones orográficas al norte ; y presumiblemente por el cauce del Lor al este. La claridad geográfica que mues tr an los distintos testimonios diplomáticos no parece trasladarse neces ariament e al mundo político . De es te conocemos su fragmentación durante el siglo X, que parece obedece r a una cierta jerarquización interna, c on el commis so de Saviñao y la decanía de la abadía de Celanova e n el valle central de Le mos. A f inales del siglo XI, sin embargo , todo el conjunto pa r ece estar inserto en un único distrito gubernativo con Sarr ia, en el mismo momento en que el terr itorium comienz a a dejar paso a una nueva realidad, la ter ra , que se adelanta algunas década s a la tenencia. 149 3. EL ENCAJE DE LEMOS EN LA IGLESIA LUCENSE Y SU ESPACI O DIOCESANO : Arcipres tazgos, arcedianatos y ad ministrac ion es El estudio del encuadramiento de Le mos en el se no de la diócesis de Lugo arroja también mucha luz sobr e el es pacio así denominado. La iglesia leones a vivió en el siglo XI una pr ofunda refor ma que , más allá de las parti cularidades producidas por la dinámic a fronteriza y las restaurac iones epis copales , supuso la cristaliza c ión de las parroquias clás icas y la introducción de dos figuras claves en el control te r ritorial ecles iástico: los ar ciprestes y ar cedianos . Ningun a de las dos es una creación de este momento, pero hasta entonces se habían mantenido en una ratio de uno po r d i óces is 378 . La madu ración de muchos de los viejos oratorios rur ales , ahora devenidos en parroquias clásicas , requiere el desa r rollo de ambos agentes, encargados de sus ti tuir el viejo víncu lo entre el abbas pr otoparr oquial y la administración dioces ana 379 . A l ar cediano se le con f erirá la jurisdicción s obr e las feligr esías de s u circunscripción o arcedianato, mientras que el arc ipr este se encargará de la per spec tiva espiritual del clero de su arciprestaz go 380 . La r ed de arcipres tazgos y arcedianatos cubre el espaci o dioces ano lucense desde el pu nto de vista de la jurisdicc ión eclesiás tica. La diócesi s conocerá de sde el siglo XII y durante toda la Baja Edad 378 Fernando L ÓP E Z ALSINA , “Da pro t op a rroqu ia ou parroqu ia ant i ga alto medi e va l á p arroquia clásica. . .” p. 62 . 379 Est e pr oceso fu e profund amente estudia do po r J osé Ángel GARCÍA D E CORTÁZAR , La c onstru cción de la d iócesis de Calahorr a e n los sig l os X a l XIII : l a Iglesia en la organiza c ió n so cial d el espa cio , Logroño, Inst ituto de Estudios Rio j anos (IER), 2 018. 380 Anton i o GA RCÍA y GA RC ÍA , “ Parr oquia, arcipres tazgo y arcediana to: or i gen y desarro l lo” , en Agus t ín HEVIA VA L LINA , Me mori a Eccles i ae VIII: Parroqu ia y Ar cipr e stazgo e n los Archivos de la Iglesi a (II); Sa ntoral Hispa no -mozár abe en España . Ac ta s del X c ongr e so de la a so ciación , Sala m anca 12-15 septiembr e d e 1994, 1996, pp . 19-40 . 150 Media, seis arcedianos, los de Neira , Sarria, Abea ncos, Deza, Dozón y Tr iacas tela. A ellos se sumarían los abad es -arcedianos de Monfor te y Samos 381 . El concepto “administración se aplica a una r ealid ad diferente. Buena parte del conjunto de bienes y rentas que, siendo de la sede episc opal, han sido atribuidos al cabildo catedralic io, se o r ganizan en un número determinado de adminis tr aciones. El cabildo concede la gestión de los biene s y renta s de una administr ación a uno o dos capitulares , que tienen la obli gación de suministrar a la mesa capitular un montante f ijo para hacer f rente a los gastos del cabildo dur ante u na parte del año (usualmente un mes). Los arcedian os, en su p articular conocimiento terr itorial, serán es pecialmente apropiados para lograr el arriendo de las administraciones ubicadas en sus dis tr itos 382 . La naturaleza de cada administración puede ser muy c ariada. Solo un inventario detall ado de los bienes de c ada una permitiría conocer su composición, que puede inclui r tanto la parte del señorío de la iglesia lucense como rentas y jurisdicc iones puramente ecles iásticas . Cada administración suele aparecer vinculada a uno de los mese s del año, pero también a un referente topográ f ico, que remite a la zona donde s e concentran los biene s. E ste r e ferente no tiene por qué ser coincidente con los nombres de los a r ciprestazgos , aunque resulta evidente que los bienes y r entas se encontraban necesariamente encuadrados en la malla de arciprestazgos y, como ver emos a 381 Fran ci s co PÉR E Z RODRÍG U E Z, “Los cabi ldos catedra licios gallegos e n la E d ad Medi a (siglos XI I - XI V)”, e n Sema t a: cien ci as sociais e h um anidades , n. 22 (2010), p. 164. 382 M aría José POR TELA SILVA , José GA RCÍA ORO , La Iglesia y la ciudad d e Lugo en la Baja Edad Me d i a: los señor íos, l as ins ti tuc ione s , los h ombres , S a ntiag o de C omposte l a, Ins t itut o Pa dre Sarmi e nto d e Estudios Galleg os, 19 97, p. 63. 151 continuación, la equivalenc ia ter r itorial entre adminis tr ación y arciprestazgo es lo normal, al menos en los englob ados en Lemos . 3.1 Los seis arcipre stazgos y los dos arc edian atos de la diócesis d e Lugo existentes en Lemos en la Edad Moderna . Con todo, y a falta de fuentes medievales, tenem os que empezar por apoyarnos e n los testimonios de la E dad Moderna. Según O . Rey Cas telao, en 1752 la diócesis se divid ía en 40 arciprestazgos. E l espac io que hemos identif icado para el terr it orium de Le mos tiene a la saz ón una expresión en térmi nos de arcipr estaz gos, en c on creto engloba seis de ellos: Amandi y Ferr ei r a de Pantón, con 23 feligresías cada uno ; Incio y Monforte , ambas con 28; y Santalla d e Rei y Saviñao, con 32 383 . Cuando en el año 1701 el obispo de Lugo, Lucas Bustos , visita sus igl esias parroquiales, relaciona 154 feligres ías visitadas , distribuidas de la siguiente manera entre los seis ar ciprestaz gos anteriores: - Amandi (23 parr oqu ias): Santo E stevo de Anllo; San Xoán de Barantes; Santa M aría de Bolmente; Santo E stevo de Refoxo, con S an Martiño de Arroxo; San Salvador de Figueiroá; San Miguel de Rosende ; Santiago de Gundivós; San Salvador de Neir as; San Ped ro de Canaval con Santa María de Vilaes cura; San Martiño de Liñarán; Sa n Miguel de Marcelle; San Nicolao de Millán; Santa Cruz de Brosmos ; S an Vicente de P inol, con San Xurxo de Santiorxo y San Pedro de Bulso; Santa María de Proendos, con San Martiño de Anl l o; S an Xi llao de Lobios ; Santa Ma r ía de 383 Inform ación e x t raíd a de l Cat a stro d e la E ns enad a, se g ún pub l ica Of e lia RE Y CASTE LAO, “ La Dióc esis de L ugo e n la época Mo derna”, e n J osé GARCÍA ORO (Coord . ), Igl e sias de Lugo , Mondoñ e do-Ferrol y Or ense , M a dr i d, Bi bl iot eca d e autores c ris ti anos , 2002, pp . 97-98. 152 Amandi; y San Ma r tiño de Doade (pe rteneciente a San Vicente del Pino). - Ferreir a de Pantón (19 parr oquias): S antiago de Cas till óns, con San Vicente de Castillóns; San Romao de Ac edre; Santo Estevo de Espas antes; Santiago de Ca ng as ( vicaría de los benedictinos de Ribas de Sil ); San Xulián de Serode , con San Fiz de Cangas ; San Xoán de Fr ontón; Santa María de Ferreir a, con San Vicente de Dea de; San Mamede de Mañe nte, con San Xoán de Toldaos; San Martiño de Pantón (agregada a l convento dominico de San Ja cinto de Monforte de Lemos); Santo André de Següín; San Xulián de E ir é, con San Miguel de Eir é; S an Cibrao de Vilamelle, con San Martiño de Siós; y San Vicenzo de Pombeiro (parroquia aneja al monasterio de San Esteban de Ri vas de Sil ). - Incio-M ao -Somoza (27 par r oquias): San Xoán Remes ar ; Santa Baia de Teilán con San Pedr o F iz de Rubián; San Vicente de Rubián de Cima; Santa María de Tuimil; Santiago de Rubián; Santo Estevo de E irexalba; Sa ntalla de Tr asc astro; Santa María de Reboiro con Santiago de Toldaos; San Martiño de Bóveda; Santa María de Góo, con Santa Cristina do Viso, San Xulián de S antalla de Bardaos, San Xoán de Bardaos , San Cristovo da Cervela, c on Santo Tomé de Cas telo da S omoza; San Xoán de Sir gue iros, con Santa María de Rendar; S anta María Foilebar, c on Santa Mariña do Incio; San Xoán de Noceda, con San P edro de Covela y Sa n Miguel de Vila de Mouros; San Pedro do Incio, con San M iguel do I ncio; y San M amede de Vilasouto. - Monforte ( 21 feligresías): Santa María de Régoa (Monforte); San Martiño d e Bas cós, con Santalla de Cane da; San Pedro de Sindrán; Santa María da Penela, c on Santa Mariña do Monte; S an F iz de Vilamarín; San Cos me de 153 Liñares ; Santa M aría de Roz abales; S an Acis clo de Gullade, con Santo Estevo das Nocedas ; San C osme de Fiol leda; San Martiño da Gándara o Piñeira; Santa María de T oir iz, co n Santalla de T oir iz; Distriz; San Cibrado da Vide, con San Salvador de Seoane; San Xillao de Tor, con S an Xoán de Tor ; y San Salvador de Reigada. - Santalla de R ey (29 parroquias ): San Xoán de Salcedo; Santa María de Saa; San Pedro de Lamaigrexa; Sa ntalla d e Re i con S an M arti ño de Ferr ei rúa y San Sal vador de Ferreir os; San Pedro de Cereixa; Santa Comba de For nelas; Santa María de Pinel; San Cristovo de Gun tín, San Bartolomeu de Vilalpape, San Xián de Ve iga, San Xoán de Chava ga, San Xoán de Abrence, San Vicenzzo de Ver, con San Paio de Mosteiro; Santiago de Ribas Pequenas; S an Cristovo de Martín; Santa María de Pi ño; Santa Ma r iña de Cas tr onsante; S an Xurxo de E ixón; S anta María da Par te; Santa María de Qu int á de Lor; Santiago de Amba smestas; San Pedro de A Pobr a do Brollón, con San tiago de Cas tr oncelos ; S an Miguel de Canedo; San Martiño de La iosa; y Santa María de Outara ( anejo de San Mamede de Vilasouto, arcipr estaz go de O I ncio). - Sa viñao- Sardiñeir a (35 f eligresías): Santalla de Licín, con San Xoán de Vilatán; Santa lla de Rebordaos; San Sadurniño de C have; San Xulián de Vilaca íz, c on San Xoán de Sobreda; Santa María de Ousende; San to Estevo de Ribas de Miño, con San Sadurniño de Piñeiró; Santa M aría de Re ir iz; San Ma r tiño de Vilelos , con Santiago de Xuvencos, Santa Cruz de Rebordaos e San Vicente de E irexaf eita; San Salvador de Vilaesteva; San Vitoir o de Ribas de Miño, con Santa María de Segán; San Xulián de Moure los; San Salvador de V ilasante; Santa María de S eteven tos; San Martiño de Tribás; San to Estevo do Mato; Santa Ma r ía de 256 urbano y los interes es r eales / condales en él. Quizá s este proceso, que conocemos en 1104 con la f undación del burgo, h ubier a arr ancado ya algo más de 10 años atrás. No s ería extraño que el c onde Raimundo, e n pleno pr oceso de ar ticulación d el sistema de tenencias , y dispuesto a dividir el viejo distrito de Sar r ia y Lemos , hubiera reconocido e incrementado los bienes del cenobio mon f ortino a cambio de pode r situar en la cima de Cas t ro A ctonio algún ti po de prim itiva f ortificación que actuara como núcleo central del poder del nuevo tenente. Esta idea no puede pasar del estadio de simple hi pótesis, toda vez que las pr imeras menciones al castillo monforti no s e demorar án por siglos , pero resulta evidente que e l comes pr ecisa r á de un espac io concreto desde donde ejerce r su función. E n cie r ta medida, lo que precisaría un particular esfuerzo probatorio sería q ue en este momento un terr ito r io de esta envergadura no se dotase de un castillo que l o dominara, de al menos una simple torre más simbólica qu e defens iva, como las que se extienden en los siglos XI y XII a lo largo y ancho del reino 674 . De haber sido así, pocos lugares podrían ser más apropiados en todo el vall e de Lemos, como se ñalaba ya R . Balsa de la Vega, espe culando con una eve ntual tor re, ta l vez edifi cada con materiales perecede r os, sobre la cima de San Vicente en 1104 675 . Dada s u visibilidad en un r adio que r oza los 15 km por el sur, has ta la oril la contraria del río Sil, pocos espa cios podrían ser más adecuados para este tipo de construcción, más aún si entendemos que sobre esta misma elevac ión estaba n los r estos del viejo castro central de los L ema vi y el templo proto parr oqu ial de Lemos. Darle al nuevo p oder un lugar con estas características justificaría sobradamente el r econocimiento y la 674 Andrés BARÓN , Raimu ndo de Borg oña, cond e d e Galicia …, pp. 299-3 09. 675 Ra f a el BALSA D E L A VEGA, Catálog o-inven ta rio monum e ntal y artí s tico de la provin c ia d e Lug o: lo llevó a té rmin o por Real Orden de 2 1 de junio de 1911 , fo t o c opia d e un manuscr it o , 1912, pp . 163-64 . 257 generosidad de Raimundo, además de las curiosa s coincidencias cronológicas. Por lo demás, la pr esenc ia desde estos tempranos momen tos de una edificación defensiva sobre el castr o Dactonio contaría con un argumento a favor y uno en contr a. Por un lado, nos explicaría por qu é motivo no se conse r va ningún testimonio relativ o a su construcción posterior. Cues ta creer que el monasterio f o r tale cido al calor de las donaciones de Alfonso VII y Al fonso I X per mit ier a de buen grado compartir un espacio tan exiguo con la f ortaleza c ondal sin asegurarse nada a cambio. Esta crónica de un conflicto anunciado, en cierta manera recogido e n la leye nda local de la c or ona de fuego 676 , no parecería mu y explicable sino por l a preexistencia de la edif icaci ón a las donaciones regias del siglo XI I. En el lado opuesto estaría el hecho de que, a priori , la f ortaleza quedaría dentro del coto concedido al monasteri o por Alfonso VI I, aunque la genérica descripción que de él poseemos no permi ti r ía darlo por seguro. Si todo lo anterior f uera cierto, o al menos la vinculac ión entre la donación y los orígenes de la tenencia, estos se situarían en una pequeña hor quilla entr e el 1091 y junio de 1093 . Si no l o f uera, el intervalo pod ría abrirse, como mucho, a los once años tr asc ur ridos ent re 1082 y esa última fec ha. 676 Se trata de una arra i gada tradic ión loc al a cerc a de un confl ict o entre abad y conde . Aunque los m otivos de l mismo varían se gún la s ve rsi one s , inc l uyendo desde un a relación carnal e ntre el pre la do y la espos a o la hij a del nobl e has ta una d i sensi ón por la constru c ción d e un puente desd e e l pal acio a la i gles ia del monas terio, t od a s coincid e n en el violento fina l que le da n om br e : el cond e ma ndaría forjar una coron a de hierro y calent a rla a l roj o vivo, coloc ándola sobr e l as si ene s del Ab ad mie nt r a s este se en c ontrab a senta do a la mesa . V éase e n Ricardo R . VILA RIÑO DE BAR BEITO, Monfort e, sus m onumen tos, leyendas y t ra dicion e s …, pp . 65-67. 258 No resultan pues una s fechas particular mente lla mativas. El conse nso historiogr áfico acepta que tras l as re articulaciones territor iales consecuencia de la crisis e ines tabilid ad políticas de f inales del siglo X y el primer tercio del XI 677 , la l legada de la nueva dinastí a con la coronación de Fernando I abrió la puerta a u na reorganiza ción de la terr ito r ialidad d el reino de León, más allá de que alg unos sitúen en este mismo ins ta nte la sustitución del viejo sis tema de commissa y mandationes por el nuevo de tenencias 678 , y ot r os la retr ase n hasta el siglo XII 679 . Se corresponde además con las primer a s, aunque tenues , apariciones de esta f igura en Galicia, como hemos mencionado anteriormente 680 . La prof undidad de los cambios y las atribuciones d e los nuevos tenentes son puntos que han generado igualmente visiones dispares en la his tor iografía. No es nuestro objetivo descender has ta es o s niveles, y para nuestro mar co concreto, quizás la me jor de finición sea la que nos aporta E . P ardo de Guevara y Valdés: depositarios de unos ter ritor ios bajo el nombr e de tenens o comes para el ejercicio d e unas magistraturas ni vitalicias n i heredita r ias, al contr a rio, determinadas por el rey, en nombre del cual ejerce r ían el pode r político y judicia l 681 . El destacado papel jugado en todo este proces o por el propio Raimundo de Borgoña no constituye tampoco ninguna novedad. Además de la coincidencia plena con su llegada al poder gallego , la curia palatina que rodeó al borgoñón incluía toda una pir ámide nobiliar, 677 Álv aro CARVA J A L CASTRO , Bajo la más c ara de l re gnum … , pp . 196-206. 678 C a rlos E ST EPA DÍ E Z , El reinado d e A l fonso V I , M adrid, Spainfo Ings , 19 85, p . 85. 679 Cri s ti n a J ULA R P ÉREZ- ALFA RO , Los ad el an t os y merin os mayor e s de L eón : siglos XIII- XV , León, Un iversida d d e L eón, 1990, p . 5 8. 680 Rem i timos d e nuevo al es t udio de M a riña BERMÚ DEZ BELOSO , O e spazo d o Occiden te peninsu lar e a súa organ ización t erri torial... , p. 279-392 . 681 Eduard o PARD O DE GU EVARA Y VA LDÉS, Los señor es de Ga l icia… , t. I, p p . 59-60. 259 en la cúspide de la cual se situaban los condes , g rande s magnates que tendrán ase gur ado su c ontr ol político s obre e stas nueva s demarcaciones , mientras todo un im portante grupo de baja nobleza irá ocupando cargos a su vez más pequeños, como me r inos y vicar ios, un extremo que habremos de rec uper ar más tarde 682 . Con todo, y tal y como ya hemos señalado, la gene r alización de estas tenencia s aún tardará algunas década s. En este sentido, la temprana aparición, his tór ica y documental , de una tenencia en el espa cio de Lemos nos pone d e manif iesto la relevancia de esta tierra. Impor tancia que se corr obora en palabras de C. Jular Pérez -Alfaro al incluirla en las que califica como sie te macrotenen cias gallegas 683 . La relevancia de Lemos deja su huella igual mente en la designac ión de su cabe z a, Fr oila Díaz, uno de los cinco magnates que figur an en los diplomas de Raimundo: Pedro F r óila z, Froila Díaz, Suero Vermúdez, Nuño Velázquez y S ancho Pérez 684 . Su po sición al fr ente d e dos de las macrotenencias, además de su cargo como mayor domo del conde en el 1094, nos hablan de la r elevancia del personaje. T an solo un ter ritorio de gr an impor tancia para el gobierno de Galicia sería digno de un magis t rado así, y solo un miembr o del cír culo más cercano al poder sería digno de un cargo semejante. Vinculado historiográficamente en el pasado al Cid a través de su espos a doña Jimena, sobre todo por su a par ición en el poema de Mío Cid 685 , hoy se le considera hijo de Diego P érez, des cendiente de la 682 Andrés BARÓN , Raimu ndo de Borgoña , conde d e Galici a… , pp. 230-2 99. 683 Se trat a ría , ade má s de Lemo s, de Sarr i a, Lim i a, Mo ntenegro , Mon terros o, Toro ño y Tra s támara. E n C ristina J U L AR PÉR E Z-ALFARO , Lo s adelan t os y m e rinos mayores de León… , pp. 74-90. 684 Andrés BARÓN , Raimu ndo de Borgoña , cond e d e Galici a… , pp. 230-2 33. 685 Llegaba el p l azo, qu erien i r a la Cor t, en los pr imeros v a el buen rey do n Alfonso , el conde don Anr ic y el cond e don Remond: aquest e fue el padre d el buen e np erador: 260 familia Flaínez, con un impo r tante patrimonio en Asturias y León 686 . La r elevancia de su f amilia parece atestiguada en su matrimonio con Estefanía Sánchez -que sus cribe junto a él el a cta f undacional del bur go de Pino -, vinculada a la famil ia real n avar ra 687 . No se le conocen magi straturas previas a la tenencia de Valdeorras, en 1091 , y cinco años después y a simul taneaba las de Sarria y Monforte. No obstante, lo encontramos vincul ado a esta tierr a en 1094, al ejercer com o conf irmarte de una donaci ón en Mourelos (O Saviñao) a la igl esia de Lugo, aunque sin que se le especifique ningún cargo o digni dad 688 . E n ese mismo año f igura ya mencionado como mayordomo de Raimundo de Borgoña 689 . Su carrera política se habría acercado a l a capital del reino tr as la muer te de Alfonso VI, asumiendo los condados en León, Astorga, el Bierzo y Aquilare 690 . Esta idea coincide gross o modo con el dat o el conde don Fru ell a y e l conde don Beltrán . Fueron y d e su re ino otros m uchos Sab i dores , de toda Cast i ella todos los m ei o re s. En José Man uel CANA L S ÁNCHE Z -PAG ÍN, “El conde l eonés Don Fr ue la D íaz y su esposa , la navarr a Do ña Estef anía S á nchez… , p. 23. 686 Iné s CA L DERÓN M E DINA, “La antropon imia de la nobleza l e on e s a plenom edieval, un eleme nt o de c onstru c ción d e ide n t id a d y m emo ri a nobili aria”, e n Miscelán ea Medie val Mur c iana , XXX V (2011) , pp. 71- 72. 687 Jos é M a nu e l CANA L SÁ NCH EZ -PAGÍN , “El c ond e l eonés Don F ru e la D í az y s u esposa , la navarr a Do ña Estef anía S á nchez …” , pp. 24 -28. 688 1094-d i cie m bre-6. Car t a de Moure los. Suario, hi j o del conde Mu ni o envía s u cuerpo a l a i glesia de Santa M aría d e Lugo y l e l ega diversos bie n e s e n s u te st a ment o. En la pr imera colu mn a de confir mantes s usc riben nu meroso s obi spos, en la segund a varios abades y a rced ianos , e n l a tercera Fr oyla Didat y o tr o pe rson aje, s i n ningun a categor í a asociad a, y un comes . En V ent u ra CAÑ IZARE S DE L REY, Cole cción diplomá t ica II , n . 2 01, pp . 189 -19 2. 689 En opinión d e J. M. C anal no se ría r a ro qu e Froi la Díaz si mult a neara la mayordo m ía con la ten encia d e Lemos , qu e consider a cercan a a la sed e de l os c ond es de Galicia . En J osé M a nu e l CANAL SÁNCH EZ -PAGÍN , “El c ond e leonés Don Fruela Dí az y su e sposa , la n a varra Doña Estefan ía Sánche z…” , p . 32. 690 Jos é M a nu e l CANA L SÁ NCH EZ -PAGÍN , “El c ond e l eonés Don Fru e la D í az y s u esposa , la nav a rr a Do ña Estef anía S ánchez …” , p. 32 261 esgrimido por Vázquez Seijas , que fijaba su pa rti da de L e mos en 1111 691 . No obstante , ya en 1109 habí a devenido en Legionensium comes 692 . Quizás la confianza que parece susc it ar entre Raimundo de Borgoña y Urraca durante su gobier no al frente de Galicia se haya mantenido con el ascens o de la reina al tr ono leonés, e ntregándole el control del te r ritorio de la capital. Actuando como comes en L emos apen as lo tenemo s atestiguado durante este tiempo en 1098 693 y en 1104 con la f un dación del bu r go. En 1111 ciertamente, hallamos ya un tenente comite domnus Favila 694 . Comienza a sí una lista de comes / tene ntes que ya ha s ido estudia da por E. Pardo de Guevara , si bien en nue stro tr abajo hemos encontrado algunos nombres suplementarios . La siguiente tabla, de realización propia, muestra el listado más complet o que hemos podido construir. Es la suma de los nombres aportado s por E. Pardo de Guevara y Valdés y J. González y otr os nuevos ( en negrit a) , f ruto de otr os datos documentales y bibl iográficos convenientemente c itados. 691 Manuel VÁZQU EZ SEI J AS, Las forta l ezas de Lugo… , t. VI , p . 151. 692 Carlos EST E PA DÍ EZ, E structura so cial de la ciudad de León, si glos X I - X II I , León, Centro de Estud ios e In ve st i gaci ón '' San Isidoro' ', 1977 , pp. 245-2 46 693 1098- noviembre-3 0. Vermudo Alf onso d ona al abad de S amos la cuart a par te de l monas t erio de San J uan de Cinsa . So n te st i gos el cond e R a imundo , e l conde Fro ila Diaz y e l abad Mig uel de S an Vicen te d e l P i no . En M anuel L UCAS Á LVAR EZ, El Tumbo d e Sa n Jul iá n de Samos… , n . S-19, pp . 471-472. 694 ACCHyS Caj a 34/C arp. 3/ do c . 16. 1111 . Donaci ón tes t amen ta ria de Ar ias Arias a l monas t erio d e San Vi c en t e d el Pi no . 262 695 I. Ruiz A lbi l o r e coge igual m ente en 1120 - a gosto -6. La rein a Urra c a, en rem e dio de su alm a y por petición de Rodrigo , conde de Lemos y Sar ria, con c ede al monas terio de Sa m os v a rias v illas y casti ll os . l a villa de Barji e la, junt o a l río Sarr i a, En Iren e RU IZ ALBI, La reina doña Urr ac a (1109-1 126). Canci l lería y cole cción diplomá t ica … , n. 115 , pp. 5 39 -542 . 696 Fech a aproxi mada de su muert e según Eduardo P ARD O DE GU EVARA y VALD É S, Los s e ñores de Galic i a… , t. I, p. 65. 697 Ibid e m , pp . 64-65 698 J. Gon z ále z no l as consider a de ejercici o n ecesaria me n t e s imultán e o , reduc ie n do Lemos a l a horquil l a 1165-116 7. En J u li o GONZÁL EZ, Regest a de Fe rn ando II , Madrid , Consejo Sup erior de I nve st igaciones Cient í ficas . In stit u t o Jerónimo Z ur i ta, 1943, pp . 188-19 0. Sin embargo, lo que nosot ros entend emos del estudio de la do cumentac i ón , de idént i ca manera a E . P ardo de Gu e vara , e s que durant e e sos dos a ños Álvaro Rodr i guez , aún comes in Sarria , le habí a c edido la tenen cia de Lemos a su hijo, Ro drigo Ál va r e z . Véase e n 1165-jul io -13. Fern a ndo II confirm a a l monast erio de Sa mos e l coto de Vilela , e n el Bier z o. E n tre los confirmant es fig uran R od e ri cus Al var i t enens Lemos, y Comes Aluarus in Sarri a . En M a nu el LUCAS , E l Tumbo de San Julián de Samos… , S-27, pp. 481-482 . Nombre Fecha Título Ter rit orio Fernando Rodríguez 1093 Tenens /Comite Le mos y Sarr ia Froila Díaz 1094/1096 - 1109/1111 Tenens /Comite/ Viligat um Le mos y Sarr ia Favila 1111 Tenente/Comite illa terr a Lemabus Rodrigo Vélaz 695 1111-1144 696 Tenens /Come s/Comitis/ Cons ul/Senior Le mos y Sarr ia / Galicia 697 Álvaro de Sarria, hijo del anterior 1144-1167 Comes Le mos, Montenegro, Folgoso, Sar r ia y Monterroso 698 . Rodrigo Álvarez 1165/1167-1171 Tenens Le mos 263 699 M-RAH, 9 /4 044 (72). 1172 . V e nta de una her e dad e n el cas t ro de Re c imi l a San Vicente del Pino . 700 1184 -e n e ro-19 . Fer na ndo II conf i rma el privile gio de coto al monaster i o de Sant a Marí a de M e ira . Entr e sus co nfirma nte s figura Gu te rrius R od erici dom in ans in Montenigro e t Sarr a e t Lem os . En Manue l RE CU ERO AS TRAY, Paz ROMERO PORTIL LA, Mar ía Án geles RODR ÍGUE Z PRI ET O , Do cum e n to s Me d i eval e s d el Reino de Galic i a: Fern ando II… , n. 211 , pp . 279 -2 80. 701 118 5-e n e ro-1 . Fer nando II c on c ede a l Mon aste r i o de San J u li á n de Samos la vill a de Ar mea. Entre los confir ma n te s fi gu ra Gut errius Roderi ci dom i nans i n L e mos et i n Sarria. E n M a nuel R EC U ERO AS TRAY, P az ROME RO PORTI L LA , María Ángel e s RODRÍG UEZ PRI ET O , Docum entos Me d i eval e s d el Reino d e Gal icia: Fernan do II… , n. 223, pp. . 295-297 . Nuno Nuniz 699 1172 Tenente Le mos Fernando Ponce 1178-1180 Comes Le mos Gutierre Rodríguez 1182-1185 Tenente / dominans Le mos ( Lemos , Monterroso y Sar ria en 1184 700 ; Lemos y Sarria en 1185 701 ) Vermudo Álvarez 1186-1187 Comite ?* Le mos y Limia Gómez 1188 Comes / Tenens Tr astáma r a, Monterroso y Lemos Fruela 1188 Gonzalo Ibáñez 1190 Fernando Vélaz 1190 Juan Fernández 1193-1194 Gutierre Rodriguez 1194 Fruela 1195-1196 264 702 No inclu i do por E. Pardo de Gue va r a y V aldés, pero sí por J. Gon zález en lo s índices de su obra . Véa s e J ul io GON ZÁ L EZ, A lfonso I X… , p. 8 58. 703 1210, marz o. A lfonso IX conc e de a la catedr al de Ciud a d Rodrigo la ter cia d el portazgo . E ntre los confir ma n t es figura Domi no Gunza lvo Nunez ten e nte Lemos et Monter rosum . En Julio GO N Z ÁL E Z, Alfonso IX… , t. II, n. 258, pp. 35 2-353 704 1220 -j un i o. J ime na Garcí a ve n de una heredad en Carude (M onforte de Lem os) al monas t erio de Os ei r a . En el escato c o l o del doc umento figur a el t enen t e Lemos G . Nuni comite . En M i g uel ROMA NÍ MAR T ÍN EZ, Co lección D iplomát i ca do Mosteiro Cister c iense de San ta María d e Os ei ra… , t. I, n. 202, pp . 20 1-202. Pedro Fernández 1997 Fernando 1197 Gonzalo Núñez 1197 Fernando Osorio 1199 Nuno Nuñez 1200-1204 702 Juan Fernández 1204 Gonzalo Núñez 1204-1206 y 1210 703 y 1220 704 Tenente Le mos, Monterroso y T rastámara. Fernando Fernando Gutiérrez (de Cas tr o) 1207 / 1208- 1217 Comite / Tenente Le mos Rodrigo 1213 Gonzalo Fernández 1218 Sancho Fernández de León / 1218 265 705 Ningu no de los d os es seguro. En la donación d e l a ermi t a real e ng a d e S an P edro de Amoe iro a l monas terio de S a n V i cen te del Pino , en 1218, figu ra n en tre sus confirm antes De man u domini Sa ncii Fe rnan di, y Petro Ioha nnis Marin o, ma iordomo de sub manu comit is domno Aluar i . Al h a b e rse suscr it o a pud Monfort e , y no figuran do otras autor i dades civil e s, no s ería extraño q ue alguno d e los dos fuera e l tenen t e de Lemos. En 12 18 -f e brero-16 . Al fonso IX co nce de al mona s te rio de San Vice nt e de Monfort e l a ermita realenga de S a n Ped ro de Amo ei r o, en Car l os RODRÍG UEZ FERNÁ NDEZ, La col e cció n d i pl om ática de San Vicente… , n. 10, pp . 252-25 3. 706 Pese a la op i nión d e E. Pardo de Guev a ra y Valdés , enc o nt ramos a F. Gut e rr i tenent e Lemos e n 1240. Benit o Suár e z v e nd e a J uan Fern ández unas hered ades en tie r ra de Le m os. En el esca t o col o figur a ten ente Lem os domno Fernando Gu t erri. En Ramón LOR ENZO , Colecció n docum e ntal do most e iro de Montederramo… , n. 14 0, pp. 322-32 3. 707 Gunza lv o Johann i s ten e nte Limiam ,Nuno N uni z tenen t e Le mos, Fernando Gars ia regis m aiordom o .En 1228-juni o-26. D onac i ón q ue h izo el r ey Alfo nso IX de l a m itad del b eneficio d e Arbo y del casa l de Sou t elo . E n Se gundo CAMBÓN SUÁ REZ , El monasteri o d e Santa Mar í a de Me lón (siglos XII - X III) , tesis doctor al di ri g i da por Manuel L u ca s Á lvarez… , n . 202 , pp. 820 -8 22. 708 1231. El a b a d c on c ede a va r i as p e rson as una he r e dad en Leuvas . T e nent e Lemus , domna Tire ix a . E n Elisa FE RNÁND E Z SUÁRE Z, El mona sterio d e Sa nt a Crist ina de R ib as de S i l… , n. 9, pp. 36-37. 709 L o encontr am os en 1242. Sanch a Nuñe z en tre g a a Estef anía Pérez un as her edade s en San t o Es te vo de Anllo (Sob e r) . En e l escato colo fig ura el tenen te Lemos do m no Alfonso. En R amón L OREN Z O, Colección docum ental do most eiro d e Mo ntederr amo… , t. I , n. 146 , pp . 328 -3 29. Comitis domni Aluari 705 Fernando Gutiérrez ( de Cas tr o) 1221-1224 /1240 706 Tenente Monterroso y Lemos Nuno Nuñez 707 1228 Domna Tireixa 708 1231 Tenente Le mos? Alfonso 709 1242 Tenente Le mos 272 seguramente S an Lourenzo de Barxacova (P ar ada de Sil, Ourense). - El monasterio de San M iguel de Ribas de Sil, donado a Montede r ramo por Al f onso VII en 1152 y ya a la s azón situado en terr a de Caldelas 735 . S eguramente se tr ate del lug ar de S an Miguel (San Paio de Abeleda, Castro Caldelas, Ou r ense ) . Aún más expresiva r esulta una referencia de 1287, f ruto de un acuerdo entre el clérigo de S an Martiño de Bas cós (Monfor te de Lemos) y Santa Ma r ía de T o rbeo, f eligresía ribereña, en el mu nicipio lucense de Ribas de Sil, pero en s u margen meridional. El o bjeto del a cuerdo se cifra en della agua do Sil aquende , contra Torveo et contra Caldellas 736 . Dos años despué s, una ve nta al mis mo p relado de Basc ós, y pese a contar con notario del concejo de Monforte, nos sitúa T orbeo en Caldelas 737 . En la orilla septentrional del S il, cubriendo ese mis mo flanco, encontramos referencias para tres felig resías: Santiorxo, Amandi y Doade. Santior xo figura inequívocamente en B rosmos en 1444 738 . 735 1152-m arzo-07 . Alfo nso VII don a al monast erio d e s anta M a ría de Monte de rr am o el de S an M i gu e l de Rib a s d e Si l, en tierra d e Caldelas. E n M anuel RECU E RO ASTRA Y, M a rta GON Z ÁL EZ VÁZQU EZ , Pa z RO MERO POR TILLA, Documen tos m e dieva l es de l Reino de Gal i cia: Alfonso V II ( 1116 -1157) , A Co ruña, Xunta de Ga l ici a , 1998, n . 145, pp . 1 5 3-154 . 736 1287-o c tubre- 23. Góm ez Pér ez, cl érigo de Torbeo , r e con oc e a M artiño Eanes , capel l án de S an Mar t iñ o de Ba s cós l a prop iedad sob re u nas heredad es. E n Ramó n LOREN ZO, Co lección docume ntal do most ei ro de Monted er ramo… , t . I, n. 472, pp. 635-636 . 737 12 89-marzo-2 . Eldon za B e rn á ldez y Maior Pér ez v e nd e n al c lérigo d e San M arti ño de Ba sc ós un a s h eredad es en S a nt a M aría d e Torb eo. En Ramón LOR ENZO , Colecc i ón do c umen t al do mosteiro de Mo nt ederr amo… , t . I, n. 487 , pp. 648-649 738 Se trat a en t o do cas o de una jurisdicción de tipo ecles iástico. 1444 -juni o -24 . S e conced e al cenob io d e santa Crist ina e l der e cho de pre s en tac ión en v arias parro quias, entre ellas Santi orxo y Lobios , en el enemis trado d e Veros mos, dióc e sis d e Lugo . En Eli s a FERNÁ NDE Z SUÁRE Z , E l monas terio d e San t a Crist i na de Ri bas de Sil… , n. 107, pp . 207-213 . 273 Antes apenas podemos vincularla a Lemos a travé s de la aparición del notario de la tier ra en 1329, pero desc onocemos el lugar de redacción del texto 739 ; Amandi, un coto de la igl esia de Lugo 740 , en cuyos términos se localiza Vilaoudriz, interpretado por N. Ares como el Oudriz qu e figur a en Lemos en 1179 741 . En Doade encontramo s un coto de San Vicente del P ino desde momentos muy tempranos 742 , al que se vincul a el de Vilar de Mouros, des gajado del r ealengo en favor del mi smo cenobio por Alfonso IX 743 . Má s al norte de todas las anteriore s, Brosmos da nombre a uno de los valles interiores de Lemos : Verosmo s. Más al oeste, en la margen or ensa na seguimos encontrando el monasterio de S an Esteban de Ribas de Sil. En 1214 Alfonso I X le co nfir ma el coto del 921, cuando el cenobio era sit uado en el territorio de Búbal 744 . Ya en el siglo XIII el r ey leonés defien de las exenciones del cenobio fr ente a la tierr a y cas ti llo de Aguiar 745 . E l espacio de este 739 1329- e nero-22 . Do mingo Vázqu ez ve nd e a l ab a d d e S a nta Cristin a d e R ibas de Si l todas sus here da d es de S a ntiorxo . En E lisa FERN ÁNDE Z S UÁREZ , El monas te ri o de S anta Cris tina d e Ri b as de S i l… , n. 42, pp . 100-101. 740 1293-s eptiembr e-1. Priv ilegio po r el c u a l San c ho IV co nc ede al C a bildo u n hereda mient o en San ta M a ría de A ma n di, despu és de ser i n formado el monar ca de que le s pe r t enec í a casi toda l a hereda d, con e x cepción de un pe d a zo que a ún s eguía en el realengo . En Ven t ura CAÑIZAR ES DE L RE Y , Cole cción d iplomát i ca I II , n . 487, pp . 359-360 . 741 Nicandr o AR E S VÁ Z QUE Z, Topon imia do Conce l lo d e Sober … , pp . 24 5-248. 742 Figura e n la don ación de Ra imundo d e Borgoñ a a la abadí a, siendo posib le qu e s e trata de un a adició n p oste r i or , co mo ya he m os co mentad o. 743 1200 -j u l io . Alfonso IX d a a l monaster io de S a n Vicente d e Mo nforte el m on te realeng o de Vil a r de Mou ros (San M a r t iñ o de Do a d e , So ber). E n Carlos RODRIG UEZ FERNÁ NDEZ, La col ección diplomá tic a de San V i cent e de l Pino… , n. 8, pp . 249- 250. 744 Las dimensi ones d e B ubal po drían ser ligeram e n t e más pequeñas en el s iglo XII I con respe cto a lo que había n sido en el siglo XI , e n Mariña BERMÚDE Z BELOS O, O espazo do Oc ci d e nte pe n i nsular e a súa org ani za c ión terr itorial ... , p . 372 . 745 1214-a gosto-7. A l fonso IX confirm a a l monaster i o d e San E steban de Rib as de Si l los privileg io s d e coto , que de l imi t a, y pro hí b e a los agen tes de l a t i erra de Ag uiar penetrar en su terri t or i o. En Emilio DURO PEÑA, E l m onas t eri o de San Esteban d e Ribas de S i l … , n. 13 , pp. 258-259 . 274 coto se pr olongaría desde sus confines con el de Sa nta Cristina de R ibas de Sil y hasta más allá de la des embocadura de este e n el Miño, siempre en el f lanco sur 746 . . En 1218 , la misma abadía protesta ante el r ey por que el conde Gonzalo Nuñez in terra de Lemos , demandaba ser vicios en las iglesias que allí poseía la comunidad , citándolas a continuación: Santa María de Proendos (Sober ), San Salvador de Neyres (Neiras, Sober), San Ma r tino de Anlio ( Anllo, Sober ) , San Miguel de Roos inde ( Ros ende, S ober ) , San Vicente de Deade (Deade, Pantón), Santiago de Ar teli ( Vilar de Ortelle, Pantón), Santa María de Reiriz (O Saviñao), Santiago de Canga s (Pantón), y San Jua n de Fronton ( Frontón, P antón) 747 . L as más importantes en este instante son Anllo y F rontón, pues ambas se localizan en la o r illa septentrional del Si l , en f rentadas al prop io monasterio. También el vecino m onasterio de San Vicente de Pombeiro recibió una con fir mación de su coto por parte de Alfonso VII. En este cas o el monar ca utiliza cas i las mismas fórmulas d el documento inicial del 935: Prouintia Galletie, terr itorio Lemabus 748 . En 1296 , encontramos ya a un notario j urado en o couto de P ombeyro, tee ndo as ueze s de I ohan P erez de Sindran notario publico d el R ey en la villa de Monfore, et en na terra de Lemos 749 . 746 Emi li o DURO P EÑA, El mo naste r io de San Esteba n d e Rib as de Si l… , pp . 186- 187. 747 1218-en ero- 13 . A l fonso IX f alla qu e el mon as terio de sa n E ste ban d e Rib as de Si l no pr e st e s ervi c io al con de G onzalo Núñe z n i a ni ng ún ot ro r icoho m bre d e Lemos por las i gles ias que posee e n a quell a tierra. E n Emilio DURO PEÑA, El m onast e rio de San Este ban de R i bas de Sil … , n . 17, pp. 262-263. 748 1129-1139-ab ril-18. Alfonso V II dem arca el coto de San Vi cenzo de Po mb e iro. E n Manuel L UCAS ÁLVAR E Z, Pedro LUCAS DOM ÍNGU EZ, El priorato benedi c tino de S an Vice nzo de Pomb e iro… , n. 7, pp. 61-62 . 749 1296-m arzo-1 . El prior de Po m beiro afora una h ereda d sobr e el burg o de Ambas me st a s, por a rent a y c o ndiciones que s e in dican. En Manue l LUCAS 275 Con Pombeiro llegamos al vértice en el cual Sil y Miño unen sus aguas . En es te punto, directamente enfrentado al monas terio anterior, encontramos la fel igresía de Oleiros, que en 1205 se convertía en coto del monas ter io de Oseira 750 , ampliando lo ya establecido medio siglo antes por Alfonso VI I, que ya había acotado un espa c io de esta parroquia al mismo m onasterio, la pescar ia del lugar de Ambasmestas . Lo más interesante aquí es la exhaustiva desc r ipci ón que se realiza de este enc lave: Facio ti b i cap tum de ipso f lumine M ineo ex utraque pa rte fluminis , ex una part e sicut intr at Buval in Mineum et sicut div iduntur no stri termini cum t ermin is Sancte Eulalie de Mueri t, sicuti prot enditur ad Cahzon de Paleiro; ex alt era parte versus Lemos, octu agint a pass us sicut vadit per viam de T eron; in longitudine autem a Terron usq ue ad pennam de In fant e 751 . La descripción nos sitúa en la dese mbocadura del Bú bal en el Miño, dejando al otro lado del primero los térmi no s de Santa E ulalia de Muerit, seguramente en torno al lugar de Santa Baia en la felig r esía de Santa María de Bea cán. Del lado opu esto la referencia es Lemos , en concreto el lugar de O Terrón (parroquia de Pombeiro), justo en la orilla contraía del Miño, poco antes del encuentro de este con el Sil. Continuando aguas arriba, en la margen oeste, justo al nor te de Oleiros, encontramos el pequeño cenobio de Chouz án, que en 1144 e ra desc r ito como il lo monasterio de Sancti Stephani d e Flauzano, et iacet ÁLVA REZ, Pedr o L UCAS DOMÍNG UEZ, El priorat o b e n e dictino de San Vicenzo de Pomb eiro… , n . 27, pp . 78-79. 750 Mar iña BERM ÚD EZ B E LOSO , O e spazo do O ccid e nte penins ular e a sú a organizac ión terr it ori al... , pp . 129-13 6. 751 34. 11 57-julio-30. Afonso VII acot a a Os e ira u na pesqu e ir a en el rio Miño . En Miguel ROMA NÍ MART ÍNEZ, C ol ecc i ón D i plomá tica do Mosteiro Ci st erciens e de Santa Ma ría d e Os eira… , t. I, n . 34, pp. 39-41 . 276 in terra de Asma 752 . Misma adsc r ipción territorial que la r ecibida cuatr o años des pués por el lugar de Soutariz, en la feligr e sía de A Sari ña 753 . Inmediata a la anterior, en la misma vega del Miño encontramos Santiago de Arriba, i gualmente situada en Asma y a en el año 1094 754 , del mismo modo que su vecina Santa María d e Camporramiro en 1251 755 . En 1208, desde Cha ntada, Alfonso IX oto rgaba una seri e de franquicias a los habitant es del burgo de Beles ar 756 . En aquel instant e nada se menciona ace r ca de la terr a en la que este núcleo se encuentra, pero cas i dos siglos má s tar de, cuando se ha conve rti do en un coto del cenobio chantadino de San Salvador, se nos sitúa sin ninguna duda en terra d’Asma 757 . 752 1144 -j un i o-30 . Alfo nso VII d ona a Ose ira el m onas te r i o fem e nino d e Chouzá n (Santo E s te vo d e Ch ouzán , C a rb a l ledo) , e n la or i lla del r í o Miño, en tierra de Asm a. En Miguel ROMA NÍ MAR T ÍNE Z , Col e cción D iplom át ica do M osteiro Cisterc ie ns e de S anta Mar ía de Oseira… , t. I , n. 17 , pp . 20 -21 . 753 11 48-novem bro-13. Afonso V II dona al monast erio de Os eira un ca sa l j u nt o al Miño e n la vi lla de Sout a riz,(So utari z , San Vice nte d a Sariñ a, Ch a ntada ). En M igu e l ROMA NÍ MAR TÍNEZ, Col ec ción Diplomá t ica do Most ei r o Cister ciense d e Santa María de Oseira… , t. I , n. 20 , p p. 23 -25 . 754 1094-di ciembre-0 6. Suario Mun i onis hac e a una ampl ia d o na ción a la Igl e si a d e Lugo . En As ma ent r e g a l a s e xta pa rte de Sa ncto Iacobo d e Ri pa . E n José L uis LÓP E Z SAN GIL, M a nu e l VID ÁN TO RREIRA , “El T umbo V i ejo… ” , n. 12 4, pp . 2 56 -257 . 755 1251- j unio. El ab a d y un particul a r elig en jue ce s p ara d el i m itar un monte que s e encuent ra in terra d e Asma, sub parroch ii s Sancti Sa lv a t or is de Vi llao xe et Sanc te Marie d e Cam po Ra mi ro . En M iguel ROMA NÍ MA RTÍNE Z, Co l ecc ión Diplomát ica do Mos t eiro C iste r ciense de San ta Marí a d e Os eira… , t. I, n. 660, pp. 618-619 . 756 6. 1208 . Chan ta da. Alfonso IX o torga divers as franqu icias al burgo de B e les a r , algunas de l a s c u ales y a disfru t ab a n d e sd e Alfo nso VII . En J osé M É NDEZ P É REZ, Pablo S . OT E RO PIÑEY RO MAS E DA, M i gu e l ROM ANÍ MARTÍNE Z, El monasteri o d e San Sal vador de Cha nt ad a … , n. 6 , pp. 189-19 0. 757 1394- a gost o-18. V asco Gómez d as Se ixas, s e ñor de la vi lla d e Ch antad a entreg a el coto de B elesar, que he e n terr a d'As ma, al m onas t erio de San Sal va do r d e As ma. En José MÉND EZ PÉ REZ, Pa blo S. OTERO PIÑEYRO MAS EDA, Migu el ROMA NÍ MAR T ÍNE Z El monas t erio d e San Salvador de Chantada… , n. 134 , pp. 406-407 . 277 Algo más al norte, las feligresías de Santa Baia de Pedrafit a y Santiago de Sobrecelo per tenecían a la tierra de Asma en 1250 758 y 1221 759 , respec ti vamente. Esta última, a demás, e r a s ituada en territor io Asue en 11 98 760 . Finalmente, en el meandro formado por el Miño al nor te de San Vitoiro de Ribas de Miño, de manera enf r entada a Sa nta María de Segán (O S aviñao), se localiza San Vicente de Mourulle (Taboada), que en el año 1341 era in terr a d’A sma in R iba Miney 761 . En el lado opuesto, vo lviendo de nuevo a Pombeiro, encontramos el coto de Atán, cuyas confirmacion es no mencionan la tierra de la que queda desga jado 762 , y Vilar de Or telle, cuya pr esenc ia entre las igles ias que Santo Estevo de Ribas de Sil poseía en la tierr a de Le mos ya ha sido señalada 763 . 758 1250-dec i embre -23. El obisp o y cabildo de L ug o c o nc ed e n e l dere cho d e presen t ación de Sant a Baia de Pedr a fita in Asma al m on aste r i o de Ose i ra. En Migu e l ROMA NÍ MAR TÍNEZ, Cole cción Diplomá t ica do Most ei r o Cister ciense d e Santa María de Oseira… , t. I , n. 639 , pp. 597 - 598. 759 1221. Fer na nd o Rodr iguez v e n de o su sobr i no in t erm ino de Asma, loco nom inat o Videla , discurren te a ula San c ti Iacob i de Sob e r c edo. En Migu el ROM ANÍ MARTÍNE Z, Co lección Diplomát ica do M os tei ro C i ster cie nse de Santa Mar ía de Oseira… , t. I, n. 214, pp . 212-213 . 760 1198-juli o-18. Carta de un a ven ta efectuad a por l os hi j os d e Fern ando Mu ñiz e n territor i o Asme , vil la prenom i nata Super c eto, sub au l a sa nc ti I acobi . En Miguel ROMA NÍ MAR TÍNEZ, Co le cción Di plomá t ica do Most e ir o C i ster ciense de Santa María de Oseira… , t. I , n . 95, p p. 106 -1 07. 761 1341-s e p t iembr e -10 . El Obisp o de Lugo c on c ede el ben eficio c urado de S an Vicente de Mouru l la, e n t ierra de Asma , a l mon a sterio de F errei r a de Pal l ares. En José Ángel RE Y CAÍÑA, C olección diplom ática de Ferreira de Pallares , t e sis doct oral dirigida por J os é Igna cio Fernánd ez d e V i ana y Vieites, G rana d a, Un iversida d de Granad a . Fa c u l tad d e F i losof í a y letras, 1985 , n. 514 , pp. 100 3 -1004. 762 1164-dicie mbre-13. Fern a ndo II conc e de a l a catedra l de Lug o e l pri v i legio de cot o para el mon a sterio d e S an E st e ban de A tá n. E n Man uel RE CUERO AS T RAY, Pa z ROMERO PORTILLA , María Á ngeles ROD RÍGU EZ PRIETO , Doc umentos Medieval es del Reino d e Ga l icia: Fernan d o II… , n. 61, pp. 75-77. 763 1218-en ero- 13 . A l fonso IX f alla qu e el mon asterio d e san Esteban d e R i b as d e Si l no deb e pres t a r ningún s e rvicio al conde Gon za lo Núñe z ni a ningún otro ricoh om br e 278 Más al norte encontramos la feligresía de Mourelos, en 1094 situada en territorio Lemaos 764 , y muy plásticamente denominada e n 1166 como Mourelos de L emos 765 . Además, en 1247 y con motivo de una donación a Os eira por parte del p relado de su templo , nos encontramos la pr ese ncia entre los confir mantes del tenente y var ios cargos de gobierno de Lemos, así como un no tar io de la villa de Monforte 766 . Siguiendo en línea ascendente, S an Paio de Diomondi, cuyos diplomas f undacionales nos situaban en el terr itorio de Le m os, parece haber f ormado parte de la tierr a de Lemos hasta su conversión en coto de la iglesia de Lugo y a en 1366 767 . Del mismo m odo, los también monasterios de S an E steban y San Victorio de Rib as de Miño aparecen de L e mos p or las i glesi as que pos ee en aque lla t ierr a, ent r e ell a s l a de Santi a go d e Vilar de Ortel l e. En Emilio D URO P E ÑA , El m onas t er io d e San Es te b an d e Ribas de Sil … , n. 17 , pp. 262-263 . 764 1094-dic i embr e -6 . Suario Munio nis entreg a su c u e rpo a S anta M a ría d e Lugo y l a dota en su testame nt o con multitud de sus pro pi edades. Entre ellas illa in te r ri torio lemabus qua m nun c up a nt Maur el us (San X iá n de Mo urelos , O Saviñao) . En Ven t ura CA ÑIZA RE S DEL RE Y , Col ección d ipl omá tica II , n . 201, p p. 189-192 . 765 1166- a bril-29 . Berna rdo Muñ oz, e n su testa m ento , leg a ad milites Ih e r usa l em s u villa de Mo urelos d e Lem os . En Jos é Áng el REY CA ÍÑA, Cole c ción d i plom át ica de Ferreira d e Pallares …, n. 16, p p. 3 01 -302. 766 Des c ono c emos, e mpero , s i el docu mento fu e re d a ctad o e n M oure los . En 595. 1 247. Juan Fernán dez, prelad o d e l a ig l esia d e S a n X i án de Mour e los , don a a Oseira un casal en San Ped ro de B e st e iros . E n tre l os c o nfi r m antes a parec e n : t enen te Lemus do mn o An d[r eo] , Alfonso Petri canon i co in Sav i naho in v ice s e dis , maiorino r egis in Lemus Isidori Gu te rri . Suscri be el do cumen t o Iohann i s M arti n i iur at us no ta rius Montis Fortis . E n Mig ue l ROMAN Í MAR TÍNEZ, Colec c ión Di pl omát i ca do Mosteiro Cister c iense de Santa María de Os e ira… , t. I, pp . 553-55 4. 767 1366-septi embre-8. Fern ando Ruíz de Castro, c on de de T rastá mara, Lemos y Sarria, don a a la ig l e si a de L ugo el coto d e las parroqu ia s de S a n P a io d e D iomond i y San Pedr o d e B esteiros, e n tierra d e Lemos. En Maria José PO RT E LA SILVA , Documen tos da C atedral de Lugo ... séc ul o XIV , t. II , n. 677 , pp. 776-777. 279 ates ti guados en L emo s en el año 1238 768 , cuando Oseira recibe e l derecho de patr onato que sobre ambos ejercía Gonz alo Núñez. Finalmente, en el ángulo norte, a la altura de nue vo del monte Ventureir a/Nebulario, un límite de validez vigente 769 , debemos rescata r nuevamente el li stado de iglesias dependientes de S an Esteban de Ribas de Sil, pues cuenta Reiriz en tierra de L emos. E llo nos pe r mite, a diferencia del cas o del territor ium , pe r filar per f e ctamente esta área, colindante ya con las f elig resías que comparten el apellido Paradela. La extensa parroqui a actual de S anta María de Castro de Rei de Le mos, pese a su no mbr e, creemos que seguía const ituyendo un espac io distinto al de la Terr a de Lemos en este instante, vinculándose quizás más tarde, cuando el conde asume la encom ie nda del coto del monasterio q ue a llí estaba asentado. Ninguno de los pocos dipl omas de este pequeño cenobio invita a pensar en su adscri pción a Le mos en la Plena Edad Media, antes bien , el matiz señalado por Alfonso IX en 1221 al acotar el lugar de Vilal pape (San Bartolomeu de Vilalpa pe, Bóveda ) , remarcando su pertenencia a la tierra de Lemos , sugiere que el cenobio no lo es taba 770 . Entr amos así en el flanco septentrional, de nuevo mucho más problemático por la aus encia de elementos tan evidente s como l os límites naturales ma rcadas por el S il y el Miño. No r epas aremos 768 1238- a br i l-9, Gu i ller m o Núñez dona a l monasterio de Oseira su d erecho d e patrona to sobr e vari a s igles i as , entr e ellas monas te rio s anc ti Victoris et sanc ti Stephani Ri p e Mi n ei et sa ncti Iuliani de Mored a (S an Xill ao de T o r, Monfort e de Lemos), i n Lemos. En Migue l ROMANÍ MAR TÍNEZ, Co le cci ón Diplomát i ca do Mosteir o Cist erciense de Sa nta Marí a d e Os ei ra… , t. I, n . 43 6, pp. 410-411 . 769 Hab i da c u enta del r e traso necesario al e ntorno del sig lo XII del d oc u m en t o fals o del mona s terio de Sa n V i cent e de l Pino , que est e at r i bu í a a A lfonso II en el s i glo VII I, y l a util ización e n e l m i smo del concep t o te rra de L emos, cr eemos pro ba d a l a vig e ncia de esta elevación como e lem ent o reco no cido de linde . 770 Ángel FERNÁ NDE Z LÓPEZ, El mo naster io c isterci e ns e de Santa Marí a de Castro d e Re y (P ara dela) … , p . 100. 280 nuevamente la función limítrofe de algunas de las elevac iones que sepa r an los valles de Sarria y Lemos , ya abundante mente trabajados en el capítulo del terr itorium . Nos centraremos en este instante en las feligresías ates ti guadas en la tierr a de Lemos en la h or quilla cr onológica que en nos ocupa. En primer lugar, r ecurrimos a la confirmación de los distintos derechos ejercidos por la a badía de Sa mos por parte del pontí f ice Alejandro III en 1175. El papa parec e util izar las f ó r mulas civiles, pues seña la las parr oquias encuadradas en la Tierra de Lemos . E n concreto: San Román de Moreda, Verix (V irís , S an Vicente de Cas ti llón ), San Juan de Cinsa, Distriz, Santa María de Cereixa c on el monasterio d e San Victorio (Santa María de Saa , aún con la ermit a de San Victorio e n el lugar de F orgas) , Santa María de T ui mi r ( Tuimil, Bóveda), San Esteban de E ccles ia Alva (Eirexalba, O I ncio), Sancti T home de Sumoza (Castelo de Somoza , O Incio), y Rubián (alguna de las tres parroquias con ese nombre en los municipios de Bóve da y O Incio) . Fuera de esta etiqueta deja el pontífice dos feligresías del viejo terr itorium de Lemos: In Humano Sancti Salva dor y Sancti Iacobi (seguramente S anta María o San Romao) . Ambas se sitúan dentro del coto samonense y de las poses iones directas de la abadía 771 . 771 Lo cum ipsum i n quo m onasterium si t um e st cum toto cau to suo (...) i n Human o eccles i am Sancti Sa l va t oris , eclesiam S ancti Ia cob i. ( .. . ) In t er ra de Lemus ecclesi am Sancti Roman i de Mor e da cum hered it a ti bus su is et ser vitialibus cir c um posi ti s . Unam e c cles iam in Ve ri x, duas te rc ias ecclesi e Sanc t i Io hannis d e Ce ni sa et quin t am relique te r cie e iusdem ecc l esie cum hered i tati bus e t se r vic ia libus suis; t erciam ecesi e de Dis t riz, m onaster i um S ancti Victor i s cum cclesia San cte Mar i de C e resa c um hered i tatibus et serv i cialibus suis; ecc l esiam S ancte Mar i e d e To emir cum toto cauto suo et c um h e redi t atibus et s erviciali bus su is; e ccl e siam Sa n ct i Step hani de Ecclesia Alva c um her e ditat ibus et s ervicialib us c ircum iacent i bus, ec cl es i am de monas te rio l o cum p ertinen t iis suis , m e d iam eccles iam a nc ti Th ome de Su moza, m edi am ecc l es i am de Ruvian . En 1175-s e ptie mbre-4 . A l ejand ro III conf i rma al monasterio d e S am os todos sus d e rechos j urisdic c iona les y p at ron a les que vení an disfru ta nd o d e antiguo . En Ma nuel LUCAS ÁLVAR EZ, El Tum bo d e San Ju li án de Samos … , n . 53 , p p. 154- 157. 281 Esta clas if icación parece corr oborar lo que ya apuntábamos, el incremento del poder territorial de Samos conllev a una reducción del espa cio consid erado de Lemos en el siglo XI . E l valle alto del Mao, donde varias feligres ías comparten este mismo nombre, deja de ser considerado L emos y nunca integra la Terra . Un pr imer pas o se daría en 1082 cuando se prohíbe a los agentes de L arín penetrar los dext ros de Samos para la pe r cepción de varios tributos. En el inter ior de estos dextros quedan englobadas tr es de las feligresías del valle del Mao: Santa Ma r ía de Mao, San Salvador de Ma o y Santa María de Revoiro 772 . La georr eferenciación de los distintos hit os r eco gidos en este diploma nos dibuja este perímet r o: 772 1082-oct ubre - 21. Con fi r m ación d e los d ext ros de Sa mos y sus e xenci ones: saccarun t i nd e sagi one m r e gis e t rausum e t homi c idium e t f ossadarias e t totam calump ni an et nu l li ded e runt licen t iam ibi im pe rare n isi soli De o et vicario samanense: per i l lam arc am sup er Montam , et i nde per illam arcam super Saon , que dicunt Sam anega, et inde per illo fontano sub [… ] e t inde in prono pe r illam aquam usque i n Sanctum V in c entium d e Toldanos , e t in d i recto ad il lam petra m de Calv or, et c o n cl udit i n t us Sanctum Laure ntium cum aiac entiis suis, e t i n de p er illam c ost am inter Cas tellum et V arzeno la, et inde per aquam de Saramb elo dis c u rren tem , et ind e per aqu am de [ ] et inde p er illam l ag onam sup er Guisa li et in de per C ornias inter castrum de F ormi cari os et m ontem Oc c osum et inde t ras illas cov as d e Humano ubi saccan t vena ferr e a e t conc ludit illa s in tr o s e, et inde ad aquam de Humano ubi invenerun t Petram Fixam an ti q uam e t ind e i uxta Sanc ta Mariam de Revoiro XV pasos huc et inde ad illam scriptam s uper O nitio , et i n de a d F o gium Lupale et f igunt se in Eira P atron et invener unt illas petras f ixas v er id ic as e t i llos tes t ame nt os et concluserun t ips um monast erium d e Var zena et i llam ecc l esiam de Sa nc ta Mari a de Lier . En Ma nuel L UCAS Á L VARE Z, E l Tumb o de San J ul ián de Samos… , n. 4, pp. 66-68. 288 Con todo el conjunto de lugar es y parr oquias potencialmente fronter izos que hemos ido identificando dentro y f uer a de Lemos realizamos un nuevo mapa de elocuentes conclusiones . Image n 29. So bre el mapa act u al de p ar roq u ias , co njunto de lug ares y f e lig res í as identifi cad as en L e m os (en oscu r o) y loc aliza das en otras te rrae (claro ). E n m arró n situa m os los espacios dudoso s. Con los datos anteriores , p r oponemos el siguiente mapa como hipotética reconstrucción de lo que pudo ser la T e rr a de Lemos pleno medieval: 289 Mapa 30 . La terra d e Le m os . Dej amos con u n pat rón de relleno d e lín ea las t res parroq uias d udosas del ángulo nor este. Situa m os a su alred e dor el res to de ter rae que h e mos encont r ado en la docum entació n , au nq ue tan sólo ofrecemos unos límites seguros en el caso de la terra de Búbal, basá n donos en el estudio específ ico de Mariñ a BE RMÚDE Z BELOS O, O espazo do O c ciden te peninsul ar e a súa organi z ació n terri torial... , p. 372 . 5. 4 El gob ierno de la parte rural d e la tenencia Has ta aquí han sido muy pocos los dato s que hemos afrontado sobre el gobierno de la tenencia. Conocemos el papel del come s / tenens como representante último del r ey y de todas sus funciones en el terr itorio, pero nada más hemos visto aún de la cadena d e mando operada entre esta figur a y cont rol objetivo y ef icaz del terr i torio. No obstante, no 290 veremos en las próxima s líneas toda esta arquitect ur a inter na, tan sólo la que podemos comprender como general a toda la tenencia, dejando para s us res pe ctivos (y consecutivos) capítulos los apartados dedicados a cada una de las divisiones internas de Lemos y, muy importante a partir de 1104, de sus dos núcleos urbanos: Pino/ Monforte y Puebla de San Pedro/E ntrambas aguas/Brollón. La s instituciones prim arias y más simples serían la existencia de un concilium capa z de abordar cues tiones admin istrativas, polí ticas, militares y judiciales del conjunto de la tierr a, al que se sumarían sus eventuales homólogos rur ales, de los que no ha qu edado ningún rastro. Curiosamente , tampoco la r eunión de concilios no s ha dejado ninguna huella despué s de la f echa marcada de 1093, aunque sí antes e n numerosas ocas io nes a lo largo del siglo XI, tal y como abordamos al hablar del gobierno del territor ium . Se t rataría de una asamblea de hombres libres que ejercía funciones f undamental mente judiciales bajo la presidencia del conde o tenente 789 . Encontramos atestiguado desde 1204 el que, siguiendo a Eduardo de Hinojosa debería ser el reflejo últim o del concejo de la tierra 790 , el de la villa de Monforte 791 . No obstante, el concilium de l a tierra debía ser algo mucho más for mal y def ini do, marca do por las funciones judiciales como hemos señalado anteriormente 792 . 789 Maria del Car me n CAR LÉ, D el Conce jo Medie v al cas tellano – leon és , Bu e n os Aires, In s ti tuto d e h i stor i a de España , Un i vers i d a d de Bu enos A i res , fa cultad de filosof í a y letr a s, 1968 , p p. 11 -22. 790 Eduard o de HINO J OSA MAR T ÍNE Z , “Orig e n del ré g i men m unicip al e n Ca s till a y León ” , en Estudios sobr e l a h istoria del der echo e spañ ol , M a drid , 1903, pp. 3-7 0. 791 120 4-octubre-29 . Alfonso IX, con el consenso del conc ejo de Monfor t e, c o nced e al monas terio de San Vice n t e del Pino l os f u m azgos , port azgos y otras re n t as de la villa . E n Ca r l os ROD RÍGUE Z F E RNÁN DEZ, La c olec c ión diplomá tic a d e San Vicen t e… , n . 7, pp. 247-24 8. 792 Jean GAUTI ER DALCH É, H i storia urb ana de L eón y Castilla en la E dad M e dia , siglos I X -XIII, M a dr i d, S iglo veintiuno d e Españ a E ditores s .a., 1989 (2ª Ed.) , pp . 42 - 48. 291 Entr e las magistraturas encontramos desde los m omentos más antiguos las f iguras más básicas, que J. Gautier -Dalché denominaba la triada se ñorial al norte del Duero 793 : el juez, el merino y el sayón. Se trata de tres agentes d istritales básicos, que a menudo encontramos a lo largo de los siglos XII y X I II todavía en los f uer os urbanos 794 , en e l marco de la progresiva acc ión de las villas y ciu dades por limitar el control se ñor ial a través de estos agentes 795 . L a pres encia de todos ello s figur a a testiguada e n el a ño 1064 796 , en un mo mento en e l que s abemos que el go bierno de la tie r ra aún se vinculaba al de Sar ria, ejerciéndos e conjuntamente de sde La r ín. Ambas figuras nos volvían a aparecer claramente vinculadas a e ste núcleo sarriano en el año 1082 797 . Nunca encontraremos tes ti monio tan completo después de 1093, aunque sí algunas tí midas apariciones. La primera nos lleva a 1130, cuando al comes Rodrigo , tene nte, lo acompaña en el es catocolo de una 793 Jean GAU TIER DAL CHÉ, His toria urbana d e León y Cas ti lla , p p. 359-369 794 En el ca so g a llego , figuran en los fueros de Allariz y e l bono burgo de C al d elas , muy cercano a Lemos. En ambos casos los marcos fo r a les, en la t r a dició n s aguntin a , no se pr e vén m a gis t rados prop i os del concejo, pero sí límites i mportan te s a la ac c ión de los ag e n t es seño ri ales , sobre todo el mer i no, q ue debe rá ser v ecina d e la vill a y contar con el vi st o bu e no del co n cejo para pod e r a sumir e l cargo. En Ana A RIAS SAN TIAGO, “ Funda c ión d e la vil l a de Allari z : El fu e ro ot o rga do por A l fon so V II ”, en Jesus DE J UANA , Franc isco Xavie r CASTRO , A sp ectos históri cos de Our ense: VIII X ornadas d e H i storia de Ga licia , Our ense, S e rvic i o de publi cacións da Deput a ción de Our e nse , 1 995, pp . 19 -21. 795 Jean GAU TIER DAL CHÉ, His toria urbana d e León y Cast il la… , p . 347 . 796 1064-o c tubre- 22. Sancho Quin t ila z, represen tant e d e los descend ie n t es de Kinti la Díaz, p le ite a con el monast erio de Celan ov a por una her e dad en San X illao d e Tor. En el j uicio p art ici pa n iudi ce Pel agi o Did az et sagio ne Did aco Argem ondiz q ui era nt maiorinos d e r e x domn o Fredenan do En J osé M i gu e l AND RADE CERNADAS , O Tombo d e C e lanova ... , t. I, n. 455 , p p. 618 - 619. 797 1082-oc t ubr e -21 . Pleito sob re el monast erio de B arxa e ntr e e l a bad de Samos y Eita Gos é ndiz vicario del R ey desde el Miño a l Sil . El s a yón , el me r i no y el re sto de los hombres d e Eita Gosénd iz tendrán prohibid o penet ra r los dextr os del m o na st e rio. En Manue l L UCAS ÁLVAR E Z, El Tum bo de Sa n Juliá n de Samos … , n. 4 , pp . 66- 68. 292 venta el maiorino s uo Adefonso 798 . T res décadas despué s, en 1164 , Fernando I I concede el coto de Atán a la igl esia de Lugo, es pecificando en el dipl oma que ni maiorino ni sagione de la tie r ra podrán penetrar los límites de este espacio, dejándonos ent r ever de esta manera las dos figur as fundamentales del gobier no de Lemos 799 . No será hasta el siglo XIII cuando podamos volver a ponerles nombre a estos magistrados , concretamente en 1246. Por entonces , con motivo de una venta de bienes localiza do s en D eza, probablemente realizada en Monfor te debido al concurso de un notario de co ncejo, ejercía como merinus majoris de Lemos Sanctius M arcos , mientr as F. Petriz se nos prese nta como iudex de Lemus , y Ioannes Didaci c omo su sirviente 800 . Un año más tar de el cargo de merin o parece haberse renovado, encontrando dob lemente ates tiguado a su fr ente a I sidoro Gutiérrez 801 . El oficio del juez debió de extenderse por más tiempo, pues parece corresponderse con el Fernan Pedriz , juyz , que encontramos 798 M-RAH, 9 / 4044( 56) . 1129 . O doar io O rdoni z vende unas he r e d a de s a Mun io Petriz. 799 1164-dicie mbre-13. Fern a ndo II conc e de a l a catedra l de Lug o el pri v i legio de cot o para el m on asterio de S an Es t e ban de At á n. Sagio uel mai orin us te rminos istos audea t irrum pe re uel ui o le n t er int rar e w e l pro aliqua uo ce uel c alum pni a et iniuria a li qu a ibi aliqu id pignorar e uel cap e re . En José Lui s LÓP EZ SA NGIL, Manue l VIDÁN TORRE IRA, “El t um bo Vi e jo… ”, n. 61 , pp. 104-105 . 800 1246,-enero- 13. Ven ta de b i enes otorg ada por Ove c o O a riz e n favor del De á n y Cabildo de L ugo. Entre los dis ti ntos ag ent es men ci on ados apare c en Mer i ni Majoris in Lemus San c tii M arcos y F . P etri judex de Lemus . Entre los test i gos se e ncuent ra Iohann es Dida c i, s e rviens dicti judicis de L e mus . E n Vent ura CAÑI ZAR ES DEL REY, Co l ecc ión diplomát ica III , n. 398 , pp. 189- 190. 801 1247-novie m br e . Doña Mil i a j un t o al monaste ri o de F errei ra llega a un acuerd o con Martiñ o Páez sobr e una s t ierras d e l cenobio . En e l escat ocol o figur a mai orino in Lemus Isid oro Gu te riz . E n Jos é Ign a cio F ERNÁN DEZ D E VIANA y VI EITES , Colecc i ón diplomática del monas t erio de Santa Mar í a de Ferr e ira de Pantón… , n. 15, pp. 30- 31. 1247. Xoá n F e rnánde z, cler í go de Sa n Xián de Mour el os hacia una donac i ón al mo nas terio de Ose i ra. Figur a en el dip loma maiori no regis in Lemus Isidori Gu te rri t. En Miguel ROMA NÍ MAR T ÍN E Z, Col ección D iplomáti ca d o M osteiro Ci st e rc ie ns e de S anta Mar ía de Oseira… , t. I , n. 595 , pp. 553 - 554. 293 en 1255 terciando en el conflicto entre el monasterio de San Vicente del Pino y un vecino de Sarria por r azón del portazg o de Lemos 802 . Dos década s más tar de, en 1274, constatamos ya un nuevo juez de Lemos , Arias Páez 803 . La se r ie de jueces par ece la mejor ates ti guada, p ues en 1285 volvemos a tener noti cias de quien encabeza ba est a magistratur a. Este nuevo testimonio pr ese nta, en todo cas o, algunas particularidades, se trata del prim er diploma del expediente que r ecoge el pleito sostenido entre el monasterio de San Vicente y los vecinos de su coto de Doade por el pago de la ma rti niega. En él, unos y otros r ec ur ren ante Juan Díaz, que se nos p r ese nta c omo tenente as veze s de Nuño Martinez jui z alcaide del rey en Monforte y en terra de Lemos 804 . Percibimos aquí como e sta figura comienza ya a tener un arraigo do bl e entre la villa y la tierra, de modo semeja nte a como harán los notari os, pero sobre todo, vemos como se nos plante a con esa doble de scrip ción de juiz alcaide. El alcaide podr ía ser el gobe rnador de una fortaleza, cas till o o ciudad, con funciones militare s; o también un oficial de carácter judicial o ejecutivo. Desde mediados del siglo XII aparece vincula do a f órmulas típicas del mundo judi cial , pa rticularmente el juez, como en este caso, y el sa yón 805 . Desconoc emos si en el caso concreto de Monforte y l a tierra de L emos esto le apor taba algún matiz es pecíf ico, quizás un mayor contr ol sobre la f ortaleza de la villa ante la pr evisible ausencia de Esteban Fe r nández de C astro, pertigue r o ma yor de la ti er r a de 802 M -RAH, 9 / 4044 (85) . 125 5-f e br ero -1 . S entenci a di cta da por Fernan Pére z, ju ez de l rey en Lemos , sobre la p ercepción de l p ort a zgo por p a rte de la ab ad í a de San Vicen te. 803 1274- octubre-21 . Xo án Arias de Robr e da afora a P a io Do míngue z sus h eredade s de T r a smon t e. Arias Páez, juiz d e Lemos . En Ramón L OREN Z O, Co lección documenta l d o most eiro d e M ontederramo… , t. I , n. 336 , pp. 504 -5 05. 804 ACCHyS , Ca ja 34 /C arp. 3/ doc. 13. 1277 . Sente ncia d e l jue z alcaide d e Monf ort e sobre la mar ti n i ega q ue deben p aga r los vec inos d e D oa d e. 805 Según d e fini ci ón de l Le xicon La ti n i tatis M e dii Ae vi Reg ni L e gionis (s. VIII-1230) imperf e ctum , c onsu ltado a tr a vés de h tt p : //ww w.brepo li s.n et [29 -s eptiembre -2019; 18:00]. 294 Santiago entre 1294 y 1289 806 . De modo análogo, conocemos la existenc ia de un alcaide al frente del castillo de Monterrei en 1333 807 . En 1292, apenas siete años despué s, encontramos una nueva figur a, Juan Martínez, ejerciendo como juyz d el rey en tierra de Le mos 808 . T anto el apellido alcaide como la ref eren cia explícita a l a villa han desa pare cido. Todo ello nos lleva a la reflexión acerca de si en r ealidad no podemos encontrarnos ante la p r ese ncia de más de un juez, quizás uno simultanea ndo funciones sobre la villa y la ti e rr a y otr o u o tr os entendiendo sobre el resto del espac io. La aparición pr ogresiva de esta figura abiertamente adsc r ita a Le mos desde mediados del siglo XIII, testimonio último de la consolida ción administrativa de la tierr a y su gobie r no, coincide con la tendencia gen eral de Galicia. De e ste modo, M . Bermúdez Be loso registra en la segunda mitad de esta centuria más del 50% del total de jueces vinculados a terrae en el conjunto de la documentación gallega 809 Ya con el siglo XIV hallamos las últimas r efere ncias a esta misma figur a del juez, la p ri mer a en 1331 810 , cuand o era ejercida por 806 Eduar do PARDO D E GU E VARA y VALDÉS , Los Señor es de Ga licia… , t. I, p . 121. 807 Cé s ar O LIVERA SE RRANO, Los S eñores y el Esta do de Monterre y… , p . 154. 808 129 2-marzo-14 . El j uez de l rey en tie rra de Lemos , Juan M artín e z, pronunc ia un a sentenc ia por la que re c ono ce e l derecho que tení a el monaste rio de F erreira para talar y p acer e n l os m on t es de Coti l lón. En José Ignacio FERNÁNDEZ DE VIANA y VIEITES , Cole c ción diplomá tica del mo na st e r io de San t a Marí a de Ferreira d e Pantón… , n . 26, pp . 39-40 . 809 Mar iña BE RMÚDE Z BELOSO , O e spazo do O ccid e nte peninsul ar e a s úa organizac ión terr it orial . .. , p . 298. 810 1331 , R i badavi a / 13 31 -nov iembre, Monfor te. S entencia dada por Fern a ndo Día z de V a lla do l id, jue z y alcalde del rey en R i b ada v i a, por la qu e l os vasallos y hombr es del monas t erio de Ch antad a , r e sid an o no en e l alfoz de e s a villa, están e x e ntos d el pago de pech os y p e didos a l conc e jo. El p roc u ra do r d el ce n obio acud e a la v i lla de 295 Fernan Soogo , juez de la tier r a de Lemos al fr ente de un pleito celebrado en la villa de M onforte. Más de tr es décadas des pués, cuando la mayor parte de la tierra de Lemos ya ha abandonado el r ealengo, el conde dona a la sede lucense los términos d e San Paio de Dio mondi, y al hacerlo especifica que no entren en ellos mayordomo, juez, merino ni justicia, que parecen nuevamente, y de modo na da sorprendente, las grandes figuras de gobier no de la t enencia 811 . E l concurso del mayordo mo, cuya p r ese ncia ac abamos de seña lar, es más tardía que la de la triada señor ial . Lo encontramos por ver pr imera en el año 1191, en la confirmación de todos los privilegios concedidos anterior mente a San Vicente del Pin o por parte de Alfonso IX , cuando este monar ca afir ma re cipiat in ips a populat ura et in kalendis et in feriis per suum maiordomum, sicut et dominus terr e ip sius per suum maior domum suas receperit directuras 812 . La función de esta figur a parece fundamentalme nte económica, vinculada a la percepción de los derechos que el t enente conserva, en este caso, en el bur go de Pino . De la r e fer encia del siglo XIV antes mencionada podemos infe r ir no obstante que la función del mayordomo no se ci r cunscribía a la villa, s i no probablemen te a todos recursos vinculados al conde, y que , quizás, la ti er r a se fracc ionase a este efecto en varios mayordomazgos, tal vez uno por feligresía. Monfort e , ante Fernan Soog o, jui s por el re y e n t erra d e L emos , p ara solic itar un a copia d e la senten cia En José M É NDE Z P ÉREZ , Pablo S. OTERO PIÑEYRO MAS EDA, Migu el ROMA NÍ MA RT ÍN EZ, El monast e ri o d e San Salvador de Chantad a… , n. 55 , pp. 265-269 . 811 1366-s e ptie m b re -8 . Don Fer na nd o R uí z d e Castro, conde de T r a stám ara, Lemos y Sarria, don a a l a iglesi a de Lugo el c o to de S an Paio d e D io mondi , con su ju ri sdi cción civil y c r i mina l . Nin gún m a yor domo, juez , merino ni justic i a de la vill a de Monfor te podrá p e netr ar en la j ur is d i cción . E n Maria J osé POR TELA SILVA , Doc umentos da Catedra l de Lugo . S éculo XIV , t . II , n . 677 , p p. 776 - 777. 812 1191- m arzo- 29. A l fonso IX c onf i rma a l monast erio de S a n Vicente de Monfor te la posesi ón de un t e rcio de la pob l ación . En C arlos RODRÍG UE Z FE RN ÁND EZ, La colec c ión d ipl omá tica de San Vic ente de l Pin o… , n. 4, pp. 24 2-243. 296 En 1218 volvemos a encontrar un maiordomo in Le mos entre los confirmantes de la dona ción de la ermita realenga de Amoeir o al monasterio monf ortino. No obstante, al figurar en la columna de cargos ecles iástico s, tal vez se esté r efir iendo al mayordomo de la iglesia lucens e o del propio c enobio monfortino, a su vez atestiguado en 1223 813 . S in embargo, en la columna de autor id ades civiles aparece la fórmul a Petro Iohannis Marino , maiordomo sub manu comitis domno Aluari 814 , que quizás sí pueda s er entendida como un mayordom o condal de Lemos . El nota r iado también se adapta a la realidad polític a que impera en Lemos desde 1093 y durante los s igl os plenomedievales. De manera coherente con el r esto de Ga li cia, la pres encia de estos pe r sonajes vinculados a una circunscripción concreta comienz a a generalizarse en el siglo XIII, en un pr oces o paralelo al que obs ervábamos para los jueces 815 . De este modo, la primera adsc r ipción de un notario a la tierra de Le mos la encontramos en 1264 816 , a su vez consi stente con la fuerte aparición de estas figuras en la documentación ga lleg a de la segunda 813 1223-mar z o-23 . A lfonso IX , manda q u e ningun a v oz s e am ort ice en Mo nforte si n el mayord omo d e l Mon asterio de San Vi c ente . En C a rlos RODRÍG U E Z FERNÁ NDEZ, La col e cció n d i plo m áti ca de San Vicen t e del P ino… , n. 11 , p. 254 . 814 1218- fe br e ro-16. Alfons o IX conced e al mona s terio de San Vicen te d e Mo nfor t e la ermi t a r e ale nga de San Pedro d e A moeiro . En Carlos ROD RÍGUEZ F ERNÁND EZ, La cole c ción di p lomática d e San Vi cente… , n. 10 , pp. 252- 25 3. 815 Así lo d e fiend e M . Be r m úd ez B el oso , Co cam bi o no po der e o q ue supu x o n a administra ción, hai outros p e rsonax es que c om ezan a c obra r unha maior relevan cia desde o sécul o XIII e qu e dan imp ortantes pi s tas ac erca da c onf igur ación terr it ori al : notarios e xuíces. En Mar iña B E RMÚD EZ BELOS O, O espazo do Occid ente peninsu l ar e a súa organiz ación territori al... , p . 2 95. 816 1264-ene ro- 20 . El ab ad del mon a sterio de San t a Mar ía de M onte d e rr a mo , a fora a Doming o Paz una her edad e n Vi loudriz , San t a Marí a de Am a nd i (Sob er), en un docu m ento real i zado en Monforte ante P e dro Frey re, n ot ario del rey en tierra de Lemos. En R am ó n LOREN ZO, Co l ecc ión doc um ental do mos t eiro de Montederr amo… , t. I , n. 249 , pp . 423 -4 24. 297 mitad de la centuria (un 63 % del total según los est udios de M. Beloso Bermúdez 817 ). Apenas tr es años más tar de hallamos la ref erencia a un notario público del rey in Lemos, in M onforte 818 . S e nos plantea n así las do s modalidades básicas que hallamos en todo el resto del siglo XIII y buena par te del XIV, los n otarios que únicamente declaran ejercer por delegac ión r egia en la t ierr a de Lemos 819 , y aquellos que lo son en la villa de Monforte y el conjunto de Lemos 820 . En esta misma centuria encontram os las primeras referencias a notarios jurados po r el concejo monf o r tino, adelan tándose incluso a l a primera r efe rencia señalada anterior mente, r etrotrayéndonos hasta 1247 821 . Los notarios irán mostrando a su v ez las modif icaci ones internas en el conjunto d e Le mos y los devenires históric os y políticos de la 817 Mar iña BE RMÚDE Z BELOSO , O e spazo do O c cid ente peninsular e a sú a organizac ión terr it ori al... , p. 2 98. 818 1267- m ayo. Vas co F e rnánde z vend e a Lorenz o Fernán dez u n casal en San X illao de M oreda (de T or actua lmente) . En M i gu e l RO MANÍ M ARTÍNEZ, Colecció n Diplomá tica do Moste iro Cisterc ie ns e de Santa María de Oseira… , t. II, n. 945, pp. 900-901 . 819 Por eje m plo, en 1278-ener o-15. Sueyro Pérez, notario d el r ey e n terra de L emos , traslada un doc u ment o ot o rga d o por el monas te r io de Fe rreir a de Pan tón a P edro Domíng uez sob re una here da d en S a ntiago de Fr e itux e ( Bóved a ). En J osé Igna ci o FERNÁ NDEZ D E VIAN A y VI E ITES, Co l ecc i ón diplom ática del m onasterio de Santa María d e Ferr ei ra de Pantón… , n. 23 , pp. 36-37. 820 Por eje m plo, en 1279- marzo-2 . Acu erdo entr e el procur ador d e Os e ira y P edro Vázqu e z por el que per mutan un c a sal en Vilar d e Sant a Aia por otro en Santa M aría de Ous e nd e (O Sav i ñao). At e st igua e l p acto Arias Perez te e nte as veces d e Sueyro Perez , not ar io publico d el re y en Monfor te et en t erra de Lem os en t erra de lemos . En Miguel ROMA NÍ MART ÍNEZ, C ol ecc i ón D i plomá t ica do Moste i ro Cisterc iens e de Santa María d e Os e ira… , t . II , n . 1133 , p p. 1076-1077 . 821 1246-enero-13 . Venta de bien es o torgada por Ov e co O ariz a l deán y c abil do d e l a iglesia l ucense . S uscr ibe al fi n a l Ego Joann es Mart i ni, publi c us Notar i us c on cilii Mon tisfort is. En V e n t ura CAÑ IZ AR ES DE L RE Y , Co lecció n d i plom át ica II I , n . 398 , pp. 189-19 0. 304 un terr itorio mayor. E n todo caso, su concurso en lugar de valle parece sugerir una entidad más pol ít ico-administrativa y menos geográfi ca. Image n 30 . Po sible pe rím etr o del ter ritorio S avi ania n o . En el cas o de Bros mos, su primera aparició n es , como seña lábamos, algo más tardía. E n el 963 encontramos la fór mula Terr itorio Lemos, val de Uer osimo 838 , muy cercana a la emplea da en la primera r efe r encia conocida para Saviñao. Nos encontramos nuevamente ante lo que parece una simple alusión geográfica, sin que nada sugiera una entidad admin istrativa que la res palde. Contrariamente al caso de Saviñao, hoy no se con serv a ningún r ío con este nombre, que sobrevive exclusivamente en el nombre de la 838 963-jun io-3. S e n c ino Ro drígue z y Aragun ti do nan a l m ona st e rio d e Sant a Cristi n a de Ri ba s de S il l a v il la de P iñol , in ter ri torio Lemos, va l d e v eros i mo prope f lu bi o Sil. En Elisa F E RNÁN DEZ SU ÁREZ , E l monast e rio d e Santa C risti na d e Ribas d e Si l… , n. 2, pp . 21-24 . 305 parroquia de San Miguel de Santa Cruz de Brosmos (Sober ). En el año 989, y de nuevo de manera pa r alela al caso saviñádigo, s e nos encuadra la f eligresía de Santa María de Amandi ( Sobe r ) en ter ritorio Veros imo 839 . Haciendo un balance de ambos cas os, todo apunta a dos espacios de origen natural que comienzan a despuntar en los siglos IX -X, momento en el que al menos uno de ellos parec e adquirir un cariz administrativo. A priori, el espacio de Mao compartiría es tas mi smas característic as al hace r alusión al valle del río homónimo, aunque la politización de su te rr itorio presenta ciertos matices que r equieren una explicación más profunda. Su primera re f erencia e staría en el año 854, cuando la abadía de Samos sitúa el temp lo de San Román (San Romao d e Mao) en ter ritorio Humano , aunque la datación p resenta ciertas duda s 840 . La versatilida d de la palab r a territorio no nos permite aventurar una jerarquización territor ial pa r a L emos en un momento tan temprano, más si tenemos en cuenta los pocos te stimonios para la r econs tr ucció n del terr it orium de Le mos en e ste ángulo antes del año 900. Sin embargo, pasada es ta fronter a, las referencias del mismo monasterio d atadas en el 983 841 , 839 17-n oviembre-9 89. Don ación al pequeño monaster io de Santa María de Amand i , territor i o v erosimo discurr ente ribulo Sil e . En Bu enaven tura CA ÑIZA RES DEL REY, Co l ecc ión diplomát ica I , n. 59 , p p. 159-160. 840 M. Lucas apu e st a por el año 85 4 sin emb a r go, L. Barra u -Dih igó lo r e trasab a al 914 , fecha con l a qu e apare c e en rea l id a d en e l libro cart ulario d e l m o na st erio. En 854 - abril-26 . Gudes te o entrega a Sa m os l as igles ias de S an Ro mán y Sa n M a med e, que él mismo c onstr uyó, en te rri torio Homano , iuxta ri v ul um oma no . En Manue l LUCAS ÁLVA REZ, El Tumb o d e San Julián d e Samos … , n. 99, pp. 238-239 . 841 983-dic i embre -18. Qu endulfo d on a a l monas te r i o de S amos un a vil la i n lo co predi c to territor io Humano ubi dicunt V eiga d e Hum an o . En M a nuel L UCAS ÁLVA REZ, El Tumb o d e San Julián de Samos … , n. 104 , pp . 245 -2 46. 306 985 842 y 992 843 en las que las villas de Veiga y Sant a M ar ía de Mao s o n situada s en el territorio Humano, cuando el templo de es ta última había sido localizado e n el 982 en e l v all e Hum ano, ter ritorio Lemabus 844 , n o permiten mucha otra interpretac ión que la de una necesa r ia jerarquización par tiendo del element o natural. En todos los casos anteriores las r eferencias nos remiten a las feligr esí as que comparten el nombre de Mao, en el cur so alto del mis mo cauce. Mientras que en los casos de Saviñao y Verosmos las referencias propias del siglo XI son esc asas , el te rr itor io de M ao presenta un balance radicalmente opuesto. E ncontramos nueva mente refer encias a 842 985-jun io-09. Fernand a Tedoniz dona al monast eri o d e Samos una villa i n t er r itorio Homano , in l o c o predic t o ad Sanctam Mar iam d e Homa no . En M anuel LUCAS ÁLVA REZ, El tumbo de San Julián de Samos… , n . 239, pp. 423-424 . 843 992-mayo -16. El abad Man diño de Samos a l mona s te r i o l a vi l la de Taxar ia, territor i o et rivulo Hum ano, sub mo n te Er i bio . En M a nu e l L UCAS ÁLVAR E Z, El Tumbo d e Sa n Julián de Samos… , n . 151 , p p. 314 - 316. 844 982- di cie m br e -9 . Fo nsino don a a su so brino Ermen egildo la bas ílica funda ta e s e dinoscitur in v alle e t iuxta rivu lum Homano , sub t us monte Eribio, te rri torio L e mabus . Más a dela nte nos acl ara que se t r a ta de la e ccl esie et loci sa nc te Marie v i rgin i s . En Manuel LUCAS Á L VARE Z, E l Tumbo de San J u l ián d e Sam os… , n . 153, pp. 318- 320. 307 este distrito en 1020-1061 845 , 1028 846 , 1031 847 , 1045 848 , 10 47 849 , 1057 850 , 1061 851 , 1067 852 y 1069 853 , en todos los cas os aludiendo a l as distintas parr oquias de Mao y Santa Marí a de Reb oiro, o a los lugar es de Veiga ( Santa María de Mao) y Castillón (S anta María de Reboiro ). 845 10 20-1061. El aba d D i eg o dona al monast erio de S am os l a i gl esia d e San An tolín y s u m o n as t erio c on to da s sus p osesion e s. Ent r e el l as se c uent an in terr i tor i o H umano villa que est i nter V eiga et Kastilio n . En M a nu e l L UCAS Á LVARE Z, El Tumbo de San Jul i án de Samos … , n. 15, pp. 90 -93 . 846 102 8-mayo- 08. V ermudo don a al monast e r i o de S a mos in te rri to rio Humano (… ) villa boca ta Ta xaria, sub t us ecc l es i a Sanc ti Roman i et d e ali parte San cti Salva t oris . En M anuel LUCAS Á LVAREZ, El Tumbo de San Julián d e Sam os… , n. 152 , pp. 316- 317. 847 1031 - agosto-28. Vi ma r a D a niél i z no mbra unos vi c arios p ara que des pu é s de s u muerte don e n al m ona st erio d e S am os villa sua propria qua m habet in te rri torio de Humano, ubi dicunt Castilio ne, prope au l a de Sancte Marie de R evori o . En Manuel LUCAS ÁLVA REZ, El Tumb o d e San J u li án d e Samos … , n. 103 , p p. 243-245 . 848 1045 -diciembre-28 . Vimar a S uárez don a a l monast eri o d e S amos villa sua pr opri a quam habet i n terr i tor io de Humano , ub i dicun t Castilione , prope aula de Sancte Marie de Revoiro . En Manu el LUCAS ÁLVA REZ, E l T umbo de S an J ulián de Samos… , n.10 9, pp. 250-252 . 849 1047- ab ril-28. Ji meno Fró ilaz ven de al abad de Samos la quint a part e de un a vill a in territor i o Humano , loc o pre dic to Veiga de Homa no . E n M a nu e l L UCAS ÁLVA REZ, El Tumb o d e San Julián d e Samos … , n. 234, pp. 419 -4 20. 850 1057-agosto-2 8. E r m enegi ldo por sobre nombre , men e ndo p eláez , vende al abad de samos don diego, y sus monj es la he r e dad de v ei g a de mao por un caballo val or a do en 50 sue ldos. En Manue l LUCAS ÁLVAR E Z, El Tumbo de San Julián d e Samos… , n. 105, 24 6-247. 851 230 . 1061, e nero, 8. Ermen e gildo , llamado Me ne ndo P e lá e z, vend e al mona s te r io de S a mos v illa in locum predict um Veiga de H umano (…) in territ orio Humano per terminos de Formigari os et p e r t ermi nos d e mo nt e Occas o et d e To ldan os et p er terminos de Onitio et d e Lauzara . E n M a nu e l LUCAS Á LV AREZ, E l Tum bo de Sa n Julián de Samos… , n . 415- 416. 852 106 7-j u l io-29. Gu nt rod a B iz o i z do na a l monas terio de S amos v i llam i n t erri t ori o Humano, l o c o pre dic to Foz, dis c urren t e ri vul o T ei xeir va, sub eccles i a Sa ncti Salvatoris , subtus alpe E rib io . E n M anuel L UCAS Á L VAREZ , El Tumb o d e San Julián de Samos… , n . 228, pp . 413- 4 14. 853 1069-ener o-28. Pin iol o Ver múdez en n om br e de Sa rraceno Vermúde z don a a l a abadía de S a mos sua v ila propria quam hab et i n terr i tor io de Huma no, ubi dic unt Veiga de H umano prop e aula San c te Maria de Revoi ro , su btus Veiga , di s curren te rivulo Hom ano . E n Manu el LUCA S ÁLVA REZ , El Tum bo de San Julián d e Samos… , n. 106, pp . 247-249. 308 No debemos olvidar en este sentido el inmedi ato int erés en estas feligresías del monasterio de Samos, institución a la que pert enecen la totalidad de estos diplomas. Des pués de e stas últimas fechas tan solo r egistramos el concepto territor io de Humano en una última ocas ión, en 110 6 en un intercambio de bienes en Santa María de Mao y S anta María de Reboiro entre el abad samonens e y Froil a Díaz, seguramente el t en e nte de Le mos, si bien no señala su cargo 854 . El elemento clave de los cambios ope r ados a pa rti r de esa fecha pasa seguramente por la ampliación del coto samonense ll evado a cabo por Alf onso V I I en 1146, por la que el alto valle del Mao queda definitivamente separado de Lemos 855 , aunque como habíamos visto , parece un pr oceso fraguado desde , al menos, el siglo anterior . Ligeramente antes de la conces ión del emperador, en algún momento entre 1125 y 1145 encontramos ates tiguada l a existencia de un maiorinus de Hu mano 856 , aunque no queda claro si es un cargo civil o dependiente del monasterio de S amos. El propio monasterio de Samos al hacer inventario de sus bienes en 1125 sepa r a cla ramente aquello que posee en l a tierr a de Lemos de 854 1106-junio -23. Froila Diaz interc ambia con e l abad d e Samo s varias h e redad es en Mao. E l prim ero entr e ga l o que tiene e n ter rit ori o H umano , i n villa quam voc it an t Sancta Mar ia d e Humano , y una tierra en C astillion. E l a b a d ofrece var ia s h e redad es en Castil l ón. En Manu e l LUCAS Á L VARE Z, E l Tumbo de San J ulián de Sam os… , n. 240, pp . 424-425. 855 1146 -mayo-10. Alfons o VI I a mplí a e l antig uo c oto del m on a sterio de S a mos por el surest e. En Man uel LUCAS Á L VAREZ , E l tumbo de S an Julián de Samos… , n. 57, pp. 16 8-170. 856 In i s ta carta manus n ostras robor amus m ai ori nus de Hum ano P e trus Moniz en [1125 -114 5]. P l eito m ante ni do entre e l abad de L emos y l as hijas de A l fonso VI , Teresa y Jimena, por razón de los si e rvos que correspondí an a c a d a uno . E n Ma nuel LUCAS ÁLVA REZ, El tumbo de San J ulián de Samos… , n . 114, pp . 257-258 . 309 aquello que posee en Homano 857 , y este es el e scenario que parece recoger el inventario de donaciones de Alf onso II I a la sede lucense , fechado en el 897 858 . A diferencia del diploma atrib uido al Casto, que 857 In Homano (…) in Kaixadi villa m e dia que fuit de Pela gio Me n endiz pro qu a accepit in era MC i n c ambi a alia villa in Nozeda et L sol idos de d enariis; ítem alia in Foz qu e fuit de Didaco Enr iqui z et dedi t eam i n e ra MCXLV ad Sama nos pro ani m e sue remed i o; í tem i n Texiz et in Bedule s a l ias que fuertu n t de Io hanne Almeuz et accepi t pro il lis in era MC; alias i n Ve n t osa et in Randar que fuerunt d e Pelag io Odariz ; í tem alia in Castilio n villa que fuit de domna Froilo , quam in era M C de d i t pro anima sua; ít em ibi al ia i n Cast i lion que f u i t de Menend o Mon i z, quam dedi t pro anima su a, scilice t, in e ra MCLII, id e st, de i lla que fuit de Moni o Quinti l az m edia; íte m a lia in T e imo i que f uit de Mon io Muniz e t d e s ua ie rman a Gontrode Nu niz, qu am in era MC dederunt pro anima bus suis ; í tem al ia in Cast ro que fuit de Martino Ruder i ci s ic de sua avolen ti a quomodo et de sua emption e , quam i n e ra MCXLVII I dedit pro r emission e p e ccatorum su orum; ítem alia i n T em oi , que fuit d e Qui nt ra Gonzalv iz, quam in e ra M C e mi i n XV solidos; ítem alia i n P elat i o (sic), que fuit d e Vistriz , id e st , de il la villa medi a quam d edit in e ra MC pro ani ma sua; í tem alia i n Cizan quam emit Pelag ius R od erici de Mu nio Roderi c ie t pos t ea ipse Pelagius Roder i ci d e dit illam pro alia villa que es t i n v illa de Pal os , que fuerat de sua m atre; íte m alia in E rzan, que fuit de Munio Su ariz , q uam in e ra M C dedi t pro anima su a; íte m alia in Toldanos que f uit d e illo abbate domno Ruderi co t otan hered it a t em ubi eam habu i t t otam in era M CX L VII I id es t, in Gu i mir; ít em ali a in Re a t icos qu e f uit de Exemena Qua l ta i z et alia in C astro de Hum ano, qua s d edit in e ra ICLII , pro sustenta t ione qu a sustentat a e st annis mu lti s usqu e ad obit um illius; ítem alias quas dedit regina domna Urrac a pro argento et auro i n e ra MCL , id e s t, i n Guim i r; í tem domno Adefonso Roder i ci ded it i bi pro rem e dio anim e su e suos homines , s c ilicet (…) . Encontr am os aquí bu ena pa r te de la s v i lla e que h a lláb amos co ntextual i zadas en Lemos en e l siglo a nteri or, co m o Cas t illón (San t a Ma r í a de Ma o), Rendar (S anta Marí a d e R andar) o e l Ca st ro d e M ao , pr obable m ent e San ta C ri stin a do V i s o . A unque su a dscr i pción al terri t orio Huma no no e s algo nuevo ni inco mpatible con su context ua liz a ción mayor en Le m os , en es ta ocasión f i gu ra de maner a completa mente separ a da dentro del texto, don de la terra d e Lemos c on curre junto a otros distrit os menores. En 1 125-junio- 15. Invent a r i o rea l izad o por el ab ad Pe dro Fr o i laz sob re el patr i monio increm e ntado por Samos bajo su gobierno . En M a n u e l LUCA S ÁLVAR E Z, El Tum bo de S an Julián de Sam os… , n. 54 , pp. 157-164 . 858 In terr a de Human o: Castrum et ecc l esi am sa n cte Ch ris ti n e uillis atque f am iliis e t cauto. In t erra d e Lemos: ecc l esiam San c te Eulal i e d e Rege, uillam d e Oliuetel l o Maiore e t altero ol iue to. In ui lla Agere di, e c clesiam Sanc ti Iulian i ab in t egro , ecclesiam Sanc te Marine c um suo castro. 310 situaba Santa Cristina entr e Le mos y Sar ria, y de los distintos escritos ecles iástic os que no mencionan las iglesias de I ncio y Mao, en este documento el monarca usa nuevamente f órmulas propias de la administración civil, mencionando t res terrae e n el sur diocesa no: Asma, Lemos y Mao, contextualizando en esta últi ma el cas tr o de Santa Cri st ina 859 , mientras al aborda r L emos enumera un largo listado de villae , Uerosmo y el territorio L icinio . E l uso de los términos terra y terr itorio no parece en este cas o un sinónimo , sino una gradación entr e un distrito mayo r y las partes en que este puede d i vidir se. El cont r aste es notorio con lo recogido en el Testa mento Mayor de Odoario, donde varias villae en Mao s on si tuadas in Lemabus , mientras que los conjuntos descritos en R ipa Sile y R ipa Minei parecen prefigur aciones de los dos distritos anteriores 860 . No encontramos ya nunca más la s referencias al territor io de Mao, ni mucho menos a su carácter inserto en Lemos. No obstante, en la Baja E dad Media hallaremos una juris dicción cu yo nombre r ecupera este hidrónimo. En cuanto al espacio central del ter ri torio, en tor n o al valle del río Cabe, ya habíamos planteado las dificultades d e indi vidualizarlo, al ser caracterizado con la mi sma denominació n de Lemos, extremo que hallamos de manera idéntica en Baroncelli , donde el distrito central En 897-juni o-30. In ve ntario de l as do naciones de Al fonso III a la igles ia d e Lugo. En José Luis LÓPEZ S ANGI L , M anuel V IDÁN TORR EIRA , “El T umbo V i ejo d e Lugo… ” , n. 57, pp. 135-14 2. 859 Se t r a ta en todo caso de una parroqu ia con una situa ci ón poco clara, que vere mos más ad e lant e con te x t uali z ad a en la So moza de Le mos. 860 In L emabus: Uilla Coruasia pro suis te rmi nis uel l imitibus suis, m e dia u i lla quo s uocitant Sell e las , in te gra U i lla Plana , u illa in On i tio per suo s terminos qu os uoc i tant Sanctum Felicem , u i lla i n Humano uel ecc le sia quos uocitan t Sa ncta Eol al ia u el alia Sancta C hristina pe r su is termin is, uilla Ol i vet ello Maior e et al i o O l iueto . En 15 -mar zo-747. Testam ent o may or del ob i spo Odoario . En J osé L uis LÓP EZ SAN GIL, M anuel VIDÁN TORREIRA , “El Tumbo Viejo de Lugo… ” , n. 2 , pp . 25- 31. 311 reproduce el nombr e del conjunto de la tie rr a 861 . Quizá s las ocasiones en las que Lemos no se nos manifiesta como un territorio o una terra , sino como un valle , de m odo semejante a lo ocur r ido con Brosmos y Saviñao, esté es condiendo este tipo de refer encia 862 . Tampoco podemos olvi dar aquí la opción qu e habíamos planteado de una decanía de Celanova. Es muy p robable que de haber existido haya tenido en todo caso una vida bastante efímera, en línea con el pr opio interés f luctuante de la abadía orens an a por Lemos . En conclusión, en la segunda mitad del siglo X I pu do producir se una cierta reorganización de los espacios int ernos a raíz del desga jamiento de parte del valle de l Mao, de lo q ue deviene un nuevo marco geográf ico , liger amente más r educido, del que la tenencia se r á heredera. Ya con esta nueva realidad polít ica, y p or acción activa del propio tenente, la a rquit ectura interna de Lemos se modificará drásticamente con e l surgimiento del burgo de Pino. 5.5. 2 L os distritos int er ior es en el seno de la tenencia: Saviñao, Brosmos , S omoza y el Valle de Eiré. La unidad de la tenencia en nada cont radice su articulación interna en distritos menor es, a su vez divid idos en un númer o var iable de parroquias clásica s 863 . Se tr ata de un escalón intermedio en e l encuadre de los habitantes de Lemos , así como en la gobernanza del territor io, todavía plenamente ru ral. L os dis tr itos, c uyo origen llevamos recorriendo desde el siglo X , se adaptan mayo r itaria mente a las for mas 861 F ra ncisco J a v i er PÉR E Z RODRIG UEZ, La villa de Monterr ei y su tierra… , p p. 9- 10. 862 Por e j empl o, refir i éndos e a S an Ma rtiño d e Bóv e d a (Bó v eda) co n la fórmu la in Boveta , in v a l le de L emabus , en 1001- ma yo -5. Juicio cele brado e n Bóved a e ntr e Ji me n a Jimén ez y Rodrigo Ro ma n i z a nte la rein a El v ira, madre d e Alfons o V, por unas hered ade s . En Man uel LUCAS Á LVARE Z, El Tum bo d e San J ulián d e Samos… , n. S-1 0, pp- 456- 458. 863 Fernando L ÓP E Z ALSIN A , “ Vi l la, parroqui a terra . ..”, pp . 76-84. 312 naturales del r elieve, sobre todo a los cauces f luviales y sus consiguie n tes valles, de modo muy semejante a lo señalado por A. Solano Fernández- Sordo en s u reciente estudio sobre la villa y tenencia de Maliayo (Villaviciosa, Asturias) 864 . La dec imosegunda centuria no es particularmen te pr olija e n datos ace r ca de la evolución de estos espacios internos en L emos. Afortunadamente, el inventario de la abadía de S amos de 1125 que seña lábamos unas líneas atr ás nos muestra, en cierta medida, las modificaciones operadas sobre la ti erra y los distritos de Lemos . A la clara separac ión que establece entre Humano y la tierra de Lemos , se suma ahora la fórmul a elegida para la enumeració n de los bienes de la abadía en esta última, de la que obtenemos un list ado de f eligresías de Le mos, pero también lo que parecen algun as categor ías internas: ter ra de Uerosmos , donde se encuadran dos villae : V illa Odriz (Viloudr iz, Santa María de Amandi , Sober) y V ila Scur a (Santa María de Vilaes cura, Sober); la Sumoz a de Lemabus , donde se localiza la villa de Goon (Santa María de Goo, O I ncio), muy cerca d el co to samonens e y la parr oquia de Santa María de Reboiro y el valle al to del Mao; y quizás una tercera, el ualle E iree (San Xulián de E ir é , Pantón), donde se contextualizan var ias villae , de ellas hemos pod ido identificar dos: Ranal ( Ral, Santiago de Castillón, P antón) y Gall egos ( Galegos , San Vicente de Cas till ón, Pantón) 865 . 864 Es t e a ut or re co ge l a di visión in t erna de la t i erra de Maliayo sig uiendo l a distribuc ión natur al de la mism a e n tre e l alfoz de la vil l a, en torno a l valle d e l a r í a y hasta V al d e diós; el vall e de l río Peón, y la rasa c ostera d e S elorio . En Á lva r o SOLA NO FERNÁND EZ- SO RDO, Una v illa de l a mar ina centro-or ie n t al asturi ana y su e n t orno e n la Edad M edi a , el Al foz y la Puebla de M al ia y o … , p. 208 . 865 In terra de Lem os eme rin , vel t empor ibus mei s re l igiosi vi ri seu et d ev o t e fe mi ne pro rem issione peccat orum suorum huic concesseri nt monas t erio ob literatas ex hoc testam e nto ut sint no lo, i d est : in e ccl esia Alba ipsa eccles ia de Sancta Maria c um suis adiunc t io n ibus , q uam d e dit pro alia villa que est in ripa de Neira, vil l a v o c itata Baral i a (...). It em ibi i n eccles ia Alba vi ll a que f u it d e comite domno Ovec o, quam in era MCL ded it pro anima sua et de sua m uliere; it e m in Goo n una adiun ctio que f uit 313 Muy cerca de ambas, se encontraría también Noce do que, pese a no existir en la actualidad, lo encont r amos situado en la parroquia de San Vicente de Castillón (P antón ) en el siglo XIII 866 . Con todas es ta s parr oquias y lugares, generamos una nueva cartografía, en la que sobre el marco es tablecido de la T ierra de Lemos situamos ya una idea embrionaria de estos distritos menores que recoge el documento: de Azenda Menend i z; et alia i n B ard anos quam id e m i psa Azenda Menezdiz ded it pro anima sua; in villa Sa u to vi lla v o c itata Cal vos (.. .) ; in Ceres isa de Susana hereditas (...) ; Sa ncto Iohann e d e Cinisa t o t am suam rationem (. ..) et d e ipsa ecc l es i a de Sancto Andrea de D e stti adiu nctio in Tanq ui lan; In San ct o Iohann e de Cin i sa IIIª d e i pso monasteri o que d edit in era MCª pro anima su a cum t o ti s s ui s adi unctionibus; item ibi in Cin isa rat ione de F ernan do Verm udi z i n qua a ccepit in era MCLIIIª XX modi os in pre c io; in Ri pas Altas vi l la quam P elagius D idaci h abuit de sua a v o c ialia que f uit de illo comit e domno O v eco et de d i t eam in era MCL p ro anima sua; in D istriz I servi c ialia que fuit de illo c omi t e domn o O veco et dedi t eam in era MCL pro ani m a sua; i n Radicat a her editas que fu it d e Dida c o Ve r emudi (. .. ). In t erra de Ver osimo in villa Odr iz, vi l lam quam c amb i avit cum Nuno Petri et com paravit ille com e s d omnus Ovecus et sua mul i er domna Eilo A l var i z (...); al i a i n villa S cura, q uam d edit X em ena Pet r i pro a nima d e suo m ar i t o San ci o O ve q uiz i n era M CLI; in valle d e Eiree hered i tates de Marina Io hanni s (. ..): id e st , in villas prenom inatas d e R an al i ntegra V de arm e n t al, alia adiunc ti o ne in Noceto, a li a in Veriz e t a lia in G allegos; ibi in Verix hered i tate de A ldonza Ordon iz (...) . In Mar t in hered i tas de c omi té domno Ov ec o , quam dedi t i n e ra MC pro an i ma sua , item i bi in Mar ti n , quam de d i t Xemena Sa ncii in era MC pro ani ma sua. In illa Sumoza d e L emabus in vi lla que v o citant Goon hered i tas de Mart in Pelaiz et de su iermana Xeme na Pela i z t otam suam p arte m ad integro q uantum i l lis ibi conv ve n i ebat t es tarunt pro ani m ab u s suis... En 1 125-junio- 15. Inventar io r e ali za d o por e l ab ad Pe dro Fr oilaz sob re el p a trimo nio increm e ntado por Samos bajo su gobierno . En M a nu e l LUCA S ÁLVAR EZ, El Tum bo de S an Julián de Sam os… , n. 54 , pp. 157-164 . 866 En 12 46. Xoán Mígu ez y otros venden a P ai o Pérez una h eredad i n Nozed o, su b aula Sa ncti V ince nt ii de Cast ilion . En Jos é Igna c io F ERN ÁNDEZ DE VIANA y VIEITES , Cole c ción diplomá tica del mo naster io de San ta Marí a d e Ferreira d e Pantón… , n . 14, pp . 29-30 . 320 Image n 3 5 . Co m pa ración ent r e nuest ra esti m ació n del te r ritorio de Br os m os en el siglo XII y el Co u to Novo d e l s iglo XVII I. Esta última capa ha s ido to m ada del e stud i o de R. Cast ro Redo ndo, consult able en https:/ /gali ciadigit al17 53.wixs ite.co m /p r oy ecto /qgis Con r espec to a las jur isdicciones modernas, los pr incipales cambios par ecen los oper ados por el surgimien to de varios cotos jurisdiccionales : Amandi de la igl esia lucense; Lobios, del monasterio homónimo (del monas ter io de Sa n Paio de Ant ealtares en el s ig lo XVIII ); Sober, de la famili a López de Lemos ; y Vilaescura, pri mero coto de la Orden del Templ e y después de la famil ia condal de Lemos . De todos ellos trataremos en el capítulo corres pondiente. En el listado samonens e no se incluye n ingún ele mento situ ado en S aviñao y Sardiñeir a , de hecho, ningún testim onio no eclesiástico nos sugiere la continuidad de un espacio interior bajo la denom inación de Saviñao y Sardiñeira en el siglo XII, quizás con l a excepción en 1144 321 de la refer encia del monasterio de San Victorio de Ribas de Miño in loco uocitato Sardinaria 875 , en lo que parece nu evamente un uso geográfico del término, íntimamente ligado al valle generado por el río homónimo. Finalmente, en el ámbito central de Lemos, del que poca infor mación tenemos ante la problemática hereda da de la homonimia , comienza a producirse en el siglo XII un cambio llamado a modi f icar social, económica y políticamente su relación con el r esto de la terra : la fundación del burgo de Pino, en los términos parr oquiales de San Vicente del Pino, en 1104 . En la centuria siguiente los testimonios acer ca de e stos distritos siguen sin ser pr olijos, aunque los pocos que han l legado a nuestros días nos hablan de unas estructuras en f uerte proce so d e madur ación. E s el cas o claro de Saviñao y S ardiñeira, que en 1256 di sponía de un notario propio, notar ius Sauiniani , que certifica la venta de un casa l en San Martiño de Tr ibás, in terra de Saviniano in L emus 876 . En el mismo diploma se incluye otr o bien raíz sito en la vecina Sa nta Maria de Toir iz , si bien en este caso no se especifica la tier r a a la que per tenece . Casi una década a ntes e ncontr ábamos un canonico in Sa vinaho in vice se dis, un cargo de apariencia eclesiás tica, pero que f igura entre el tenente de 875 Basi l ica e t monasterium i n l o co uoci tato Sardin aria s ec u s montem Ven turari i , prope flumen Miney . En 1144-ag osto. Alfonso V II confirm a los p ri v ilegios concedi dos al monast eri o de san Victor io de Ribas de Miño. En Manu e l R E CUERO ASTRA Y, M a rta GON ZÁLEZ VÁZQU EZ , Pa z RO MERO PO RTIL L A, Documen tos m edievales del Reino d e Gali ci a: Alfonso V II… , n. 107 , pp . 109-110 . 876 1256 . Bibiá n Nú ñez vende al m on a s te rio de Os ei r a un casal en T iulaens, su b parrochia san c ti Mar t ini, in terra de Sa vinian o in Lem us . D ominicus Nu ni publ i cus notarius Sa vi n i ani no t uit . En M i gu e l ROMAN Í MA RTÍN E Z, Colecci ón D i plom ática do Mos t eiro C i ster ciense de San t a Marí a d e Os ei ra ... , t. I, n . 768, pp . 7 31 -732 . 322 Le mos y e l merino mayo r del rey en Galici a e n e l es catocolo del diploma 877 . El objeto de este último estaba en la parr oquia de San Xián de Mourelos , que forma ca si una línea horizontal c on San Martiño de Tr ibás y Santa María de Tuir iz, en los t res cas os ligeramente al sur de la f eligresía de Santa lla de Licín, que tantas veces h abíamos encontrado cas i como sinónimo de Saviñao en la documentación ecles iástica. Aunque, paradójicamente, el es pacio que en cie r to modo podíamos hipotetizar en la Alta E dad Media se nos sigu e r esis ti endo aún en la decimotercera centuria, este último dato tal vez po dría hacernos pensa r en una circunscripción ligeramente mayor de la que habíamos esbozado en el pasa do, quizás llegando a limitar con las pa r roquias de Santiago y San Vicente de Castillón. En el flanco norte encontr amos la felig resía de Sen goan (Segán, O Saviñao), in Sardiney ra , en términos muy p arecidos a los que habíamos encontrado con su vecino San Victo rio, en 1289 878 . En el caso de Brosmos no encontramos aún ate stiguada la existenc ia de un notariado propio, au nque seg uimos e ncontr ando referencias al territor io V erosmos , inserto en Lem os. Ser ía el cas o de Santo E stevo de Anllo (Sober) en 1242 879 y de S an M iguel de Rose nde 877 T e n e nte L e mus domn o And[reo ], Alfonso P et ri canoni co in S av inaho in vice sedis , maiorino r e gis in Lem us Isidori Gut errit ex part e regine dom ne Iuane . En 1247. Xo án Fernánd ez p relado d e la i glesi a de San X iá n d e Mour e los don a al mo n a st e rio de Os e ira un casa l e n San Pedro d e Besteiros . En Migu e l ROM ANÍ MA RT ÍNE Z , Co l ecc ión Diplomá tica do Mos teiro C iste r ciense de San t a María de O se ira... , t. I, n. 595 , pp. 553-554 . 878 Casa li d e pinayro , i n sard ineyra, sub s igno san ct a e Mari ae de Se n goan . En 1289- julio-4. C esión remun e rator ia de la her ma n a d el Obispo Alonso Y áñez a l nuevo Obispo Fern a ndo Pér e z. E n Ven t ura CAÑIZAR E S DEL REY , Co l ección d i plomá t ica III , n. 480 , pp. 34 7 -349 . 879 Heredit at e m eam q uam habeo in te rri torio d e Verosmo in vil la q ue d i citur Vilougi n sub signo sancti Stephan<i de Anlio . En 1242 . S anc h a Núñ e z da a E s te f a nía P érez un a 323 (Sober) en 1246 880 . Ninguno de los dos altera el espac io dibuj ado para el siglo anterior. Tanto en el caso de la Somoza como en el del valle de E i r é la situac i ón es aún más pobre y su existencia no qued a atestiguada en todo el siglo XI II. En el ámbito central de la tenencia la pr incipal no vedad estriba en la aparición de la villa de Monforte , sucesora directa del burgo de Pino, en la tr ansición del siglo XII al XI II fundado casi una centuria antes , como pronto trataremos con la p rof undid ad que requiere . En 1199 r egistramos por vez primera la voz Monte For te 881 y apenas cuatro años después tenemos atestiguada la existencia de un concejo local 882 . Se configura así un n uevo elemento de poder dentro d e la tenencia de Le mos, un nuevo agente de poder que entiende sobre la villa y probablemente también sobre sus eventuales términ os, quizás herederos de la vieja demarcación central. heredad . En Migu el ROMA NÍ MART ÍN EZ, Co l ecc i ón Di plomática do Mos t eiro Cister c iense de Santa María d e Os e ir a... , t. I, n. 511, pp . 480 -481. 880 San cti M i ch elis d e Rouse nde, in V erosmo. En 1246-m ayo-10. El obisp o y cabild o de Lugo u nen al monas terio de San to Es t evo de Ribas d e Si l la ig lesia de san M iguel de Ros ende. E n E milio DURO PEÑA , El monas terio de S an Esteban de Ribas de Sil… , n. 42, pp. 279-280. 881 Con c edo et conf irmo Deo et monast e rio Sa nc ti Uincen tii de Monte F ort i (primer a aparición) , quod olim diceba t ur Pinus . En 1199-sep tiemb re - 20. Alfonso IX c onc ede al monaste rio de S an V icente d e l P ino tod a s las ig l esias d e la villa y un a renta f i ja e n compensa ci ón p or las pé rd i d a s ocasio nadas po r la fund a ció n de l a vi lla . E n Carlos RODRÍG UEZ FERNÁND EZ , La colecció n diplomá tica d e San Vic e nt e… , n. 6, pp . 245-246 . 882 Ic circo ego Ad e ffonsus , D e i grati a Rex l egion is et Galleci e, p er hoc s criptum no tum facio present ib us e t fu t uris quod, p e r consensum et be nepl a citum conci lii de Montefort i . E n 1204-oct ubre -29. Alfons o IX c on c ede a l m o nasterio de San V icente del Pino p arte de l os fuma zgos, el portaz go y otras rent a s de la villa. E n Carl os RODRÍG UEZ FERNÁND EZ , La colecc ió n diplomá t ica d e San Vicent e … , n. 7, pp . 247-248 . 324 El desarrollo del siglo XII I confi r ma la ma duració n del concejo local. S abemos que un r ey de nombre Fernando le c oncedió el pr ivilegio de nombrar dos alcaldes , siendo esta franquicia confirmada por, en principio, Al fonso XI 883 , si bien la existencia de esta doble magistratur a se encuentra ate stiguada desd e 1260 884 . Con ello vemos aparecer dos magistrados plenamente independientes a los d e la tierra, lo cual implica la plena conversión del ente local en muni cipium 885 . Del mismo modo, durante este siglo comenzamos a comprobar la e xistencia de notarios no mbr ados po r el p r opio concejo de la vil la. E l listado total que hemos hallado ha sta la conversión de la villa al señorío en 1327 contiene apenas seis nombres: Año Nombre 1256 Ioan Petri notar iu do conceio de M onforte 886 883 En e l i nv entario del Arch ivo muni ci p a l real i zado en e l a ño 1 800 f igura e l sigu i ent e asiento: 1 314. Privi l eg i o del Rey don F ern ando , confirmado por el Rey do n A lons o, para qu e el C onzejo d e Mo nf ort e nomb re dos a l caldes . T enien do en cue n t a l a datac i ón, lo más lógi c o se ría qu e el m on a rca d e l a confir mación sea Alf onso XI , mientr a s que e l pri v ilegio origi n al podría proced e r de su p a d re Fe rna n do IV , aunque también podr í a hac e rlo d e a lguno de sus ante c esores c on es e nom br e . Véase e n F e lipe CLEM E NCÍN , Inv ent ar io de los pap eles existentes en l as Casas Cons istoria l es de esta villa d e Monfor t e de Lem os… Leg aj o XVIII . 884 1260-s e ptie m br e -25 . Pedro Y a nes ve nde a F e rnando Sánche z una lei ra en el Faveiro, par roquia d e S an ta Mar ía de Ba amorto . E n el e sc at o c olo figura Va cat L emos sne ric om e; abba t is San cti V i n c enci i Ro de ri c i; alcald i bus Monti s Fortis I ohan ni s Pet r i, d i cto E amin, e t Dom inicus Moniz brach io d e c o mmun . En J os é Ignaci o FERNÁ NDEZ D E VIAN A y VI E ITES, Co l ecc i ón d ip lom ática del m onast e rio de Santa María d e Ferr ei ra de Pantón… , n. 18 , pp. 32-33. 885 Maria del Car men CAR LÉ, Del c on c ejo c ast el lano- l eonés ... , pp. 32-42 . 886 Ioan Petri no tariu do conc e io de Monforte . En 125 6. Do nación he c ha por Gon zalv o Perez al Obispo de Lugo . En Ven tura CAÑIZA RES DEL R EY, Colecció n diplomá t ica III , n . 3, p . 25 5. 325 1259 Pero Garc ia, notario jurado del concello de Monte Forte 887 1260 Petrus Garsie, notario iurato del c oncello de Monte Forte 888 1289 Andreu Eanes, notario iurato do concello de Monfforte 889 1315 Martín Dominguez , notario púbrico del conçel o de Monfforte 890 1325 Roy Gonçalves notario publico ju rado do conçel lo de Monforte 891 Tabla 4: Nota rios del co ncejo de Mo n fort e. El concurso de es tas seis personas apenas nos ayuda en la identificación de unos eventuales términos o alfoz de la vi lla, que por lógica deberían extenderse por este flanco central de la tierr a. Tan sólo en el di ploma de 1260, al dir imirse un pleito locali zado en la f eligresía 887 RAH, 9/4044 (86) . 1259-feb rero-26. Dona ción de Andr eo Méndez al monaste r io de S an V icente del Pino. 888 Pet rus Gar sie, notaro i urato del concello de M onte For te notu i t ad plac itu m amborum parcium presen te s et conced e ntes . En 1260-sep tiembre-25 . P edro Yan e s vend e a F ern a ndo S ánc h e z una leir a en e l Fab e iro, p a rr o qui a de S anta Ma rí a de Baamor to. En Jos é Igna ci o F ERNÁND EZ DE V IANA y VIEI TE S , Co l ecc i ón diplomá t ica del mo nast e rio de San ta María de F err ei ra de Pant ó n… , n . 1 8, pp . 32- 33. 889 Andr eu E an e s, notari o juado del c oncçe ll o d e Mo nf ort e . 12 89-marzo-2. Eldon za Be rnáld ez e M ai or Pé r ez vend en a Marti ño E a nes , cl é rigo de San M ar tiño de Bascós , varias her e d a des en Santa Marí a de T or b eo. En Ramón LOREN Z O, C olec c ión documenta l d o most eiro d e M ontederramo… , t. I , n. 487 , pp. 648 -6 49. 890 Et e u Mar tín Dom ínguez, no t ario p úbri c o del c on ç elo de M onf for te, p e r ma ndad o e a r ogo das part es… En 131 5-marzo-11 . Tareixa Ea n es ven de a Ga rcía Pér ez c uant o tenía su hija , María Fer ná n dez, en F a beiro (S a nta M aría de Baa m orto, San Ramón do Chao do Fabei ro e n la actual i dad). En José Igna cio FERN ÁND E Z DE VIANA y VIEITES , Cole c ción diplomá tica del mo na ster io de San ta Marí a de Ferreira d e Pantón… , n . 37, pp. 51-52 . 891 Ro y G onç a lvez n ot ari o pu blico j ura do do c on çello de Monfort e . E n 1325- diciembre -9. Ca r t a de fini quito d e mayor domía. En Emili o DURO PEÑA , El monasteri o d e San Esteban d e Ri bas de S i l… , n . 6 8, p . 302. 326 de Santa María de Baamorto, li mí tr ofe con la de la villa, podría entenderse en aque ll a un vínculo de depende ncia con es ta. Muy al contrario, el notariado no de svelará la existenc ia de unos t érminos de Monforte hasta que esta no abando ne el realengo. Alcaldes y notarios se configur an como dos agent es concejiles , frente al juez, el sayón y los notarios de la tierr a, e lementos señoriales , del tenente. Esta dicotomía s upone el primer go bierno di ferenciado dentro del conjunto de la ti erra, la primera sub división inter na que alcanz a un cierto sistema de autogobierno, frente a las demarcaciones rurales, seguramente en manos exclusivas d e los agentes de nombramiento señorial. Para la villa, estas do s categorías suponen la existencia de unos agentes de Monfor te, fr ente a o tr os en Monfor te. A mbos entenderán en el núcleo ur bano , pe ro los prim eros serán magist r ados propios de su concejo, mientras los segundos ejercerán en l a villa como cabec era de la tierr a de L emos, per o su marco de ac ción s erá es ta últim a y s u nombramiento dependerá del señor de ella. 5.5. 3 Las reorganizaciones en el siglo XIII . Des de mediados del siglo XIII comenzamos a advertir lo que parece una reorganización de dos es pacios inter no s de la tier r a de Le mos: el valle de Ferrei r a y el flanco no reste con l a puebla del B r o llón y sus amplios términos. El primero de ambos procesos acontece en el valle de Ferr eira , donde, tal y como ya hemos abordado, se había desarrollado, a modo de precedente, el valle de Eiré. De este modo, en 1246 hallamos por vez primera la fórmul a in Ferrar ia de Lemos para refe r irse a la iglesia de San Vicente de Deade (P antón) 892 , en un encuadre que podr ía ser tanto 892 1246- m ayo-10 . El monas terio d e San t o Estevo d e Ribas d e Sil dona al O bispo y Cabildo de L ugo t o tum j us pat onatus ecc l esiae san c tij v ince ntij de D e ad e i n F e rrar ia 327 civil como eclesiás tico al tener por interlocutor es al monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil y a la sede luce nse y pr oducirse de modo cas i simultáneo a las primeras a pariciones referent es a un arcipr estaz go de este mismo nombr e y en este mismo lugar. No obstante, cinco años más tarde los mismos agentes r epiten un diploma si milar y los términos parecer ahora más indudablemente civiles : In terr it orio de Val de Ferr eira in Lemos 893 . De modo similar , en 1254 las mismas dos instituciones vuelven a tratar sobre otra igl esia en Lemos, en este caso la de Santiago d e Canga s, muy cercana a la anterior. Los términos emplea dos se mantienen en la lí nea del últim o testimonio: I n ter ritorio de Lemos , in valle de F err aria 894 . Pese a la evidente limi tación de nuestros datos, estas dos feligresías nos permiten empezar a teorizar sobre l as dimensiones de la nueva demarcación, toda vez que quedan insertas entre el distrito de Brosmos y los cotos ya conocidos y antiguos de At án y Pombeiro. Si a ello le añadimos una lógica vinculación al curs o del rio que le da nombre, y el respeto a los límites naturales básicos , siguiendo la metodología que hemos venido aplicando , el resulta do es el siguiente: de L e mos . En V e ntura CAÑI Z ARES DEL R E Y, Cole c ción dipl omá tica III , n. 400 , pp. 193-19 4. 893 1251 - junio-23 . E l abad de Santo Es te vo d e Ri b a s de Sil d ona a la sede lucens e eccles i am de sancto vincen ti o de D eade, quae est in territor io de Val de Fer rei ra in Lemos . En V entura CAÑIZAR ES D E L REY , C olección dipl omática II I…, n. 412 , p . 240. 894 1254 - agosto - 20. El ob ispo d e Lugo anexion a al m on a st e rio de S a nto Estevo de Ribas de Sil la iglesi a de Sant ia g o de Cangas, que est in terr itorio de Lemos, i n valle de Ferraria . E n E mil i o DURO P E ÑA, El monast erio de S an Esteban de Ribas d e S il… , n . 45 , pp. 28 2 -284 . 328 Image n 36. E l val de Fe r r eira en el siglo XIII. En c olo r más in ten so marc am os las dos felig re sí as qu e enco n tramos atesti guad as (Sa n tia go d e C a n gas y S an V icent e de Dead e) y Sant a María de Fer reira. M arca mos igualm en t e co m o posib les la parroq u i a de San Xoán de Fro nt ón, coto de S anto Estevo de Ribas de Si l, que a l a sazó n po dría no serlo a ú n, y el c o n junto de f e l ig re s ías que se extie nd en en la v eg a noro e ste del río Ferreir a, al no enco n t rar e l eme n tos natur ales sufi cient es como para de termin ar un lí m it e evid ente. La comparación de este distrito con el arcip r estaz go moderno de Val de Ferreira vuelve a arrojar una coincide ncia ca si absoluta, debiendo sumarle tan solo la f eligresía de San Vic enzo de Pombeir o: 329 Image n 3 7 . Superpo sició n de la capa-r e co nstr u c c ión del ar ci pre sta zgo de Ferr eira de Pantón al d el te rr ito rio ci vil q ue a c aba m os de pr ese n ta r . A dif erencia de en los cas os anterior es, no encontramos notarios propios de esta circunscripción hasta los comienzo s del siglo siguiente, en concreto has ta 1309, actuando por entonce s en nombre de don Alfonso (de la Cerda) 895 . El otr o g r an elemento de remodelación se encon traría más al norte y vendr ía de la mano de una nueva fundación ur bana, la puebla de 895 E e u Johán Fernánd e z, t e ente as veç es en Val d e F erre yr a por M i gael Mart ii z , notario púpli co en L emos pollo moy nobr e señ or don Affo nso, filo do inffa nte don Fernan do. En 1309-a bril-14 . Adán V i v iáez, clér igo, vende a Xoán Ramos y a su mujer una leira que tiene en l a Ar roteas (San M artiño de P a nt ón, Pa ntón). En José Ignac io FERNÁ NDEZ D E VIAN A y VI E ITES, Co l ecc i ón diplom ática del m onasterio de Santa María d e Ferr ei ra de Pantón… , n. 35 , pp. 49-50. 336 Todo apunta a que este distrito depende r ía de l a villa desde mucho antes, probablemente d esde la refundación urbana de Alf onso IX, como lo sugiere la aparición de una referenci a al couto de Monte Forte en 1259 913 . En él se encuadraba a la sazón la parroquia de Calvos , puesta bajo la advocación de una santa cuyo nom bre se ha perdido. Lo más probable es que se tr ate de la feligresía de S an t a Mariña do Monte (véase imagen 39), dentro de cuyos térmi nos se encuentra el lugar de Calvos 914 . Dado el manif iesto int erés de este monarca en la población no sería extraño que le hubier a encomendado un espacio p ropio en el que proyectarse de manera simult ánea a las d onaciones , también jurisdiccionales 915 , que otor gó al monasterio de San Vicente, institució n a través de la cual estamos condenados a ver la villa. En cuanto al resto de distr itos internos existentes en la ti erra de Le mos en los comie nzos de l siglo X IV, ya hemos mencionado la sue r te de Brosmos en 1336, de mano del mismo monarca Alf onso XI. Este espa cio no es p articularmente prolijo en testimonio s de la decimocuarta centuria y no se r á has ta 1383 cuando veamos en el notariado las conse cuencia s de su señorialización: notario pub lico da Veros mo de Iussao polo c onde don P edro 916 . La palabra Veros mo aún seguir á 913 Outros si uos dou el meu / quinon de la ecclesia de scta (ta chado) Sanc ta [ --- ] d e Caluos en o Cau to / de Monte for te. La pe rson a que copió el docu me n t o en la c olec c ió n Sobreir a y Salg ado no f ue capa z de le er la advoc ación del docum ento or i ginal . M-RAH , 9/ 40 44(86). 1259 -fe b re ro-26. Don ación d e Andreo Mé ndez al monast eri o de S an V icente de l Pino. 914 Se t r a ta de hec ho del lugar más cerc ano a la iglesi a parroq ui al de Santa M ariña , que s e en c uentra aislada , en la la d era del mont e q ue hoy da n om br e a la felig re sí a . 915 Por ejemp lo e n 120 8, julio. Mo nfor t e. Alfonso IX da al mon asterio de San Vicente de Monfo rte el monte r ea lengo d e Villar de Moros. En Ca rl os RODRÍGU EZ FERNÁND EZ, La c o lec c ión diplom ática d e San Vic en te de l Pi no… , n. 8 , pp. 249- 250. 916 Jo han Fernánd ez, not ario público da Ve rosm o de J ussao p olo c ond e don Pedro . En 1369- a bril-5 . C ar ta de poder o torgada por el abad de San to E s tevo de Ribas de S i l. [Document text truncated for crawler view.]