ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 “La mujer que acaudilló el feminismo hispano”. Consuelo González Ramos: periodista, docente y emprendedora “La mujer que acaudilló el feminismo hispano”. Consuelo González Ramos: journalist, teacher and enterpreneur María Gómez Martín
[email protected] Universidad de Oviedo Damián Copena Rodríguez [email protected] Universidad de Santiago de Compostela Recibido el 28 de enero de 2021 Aceptado el 16 febrero de 2023 BIBLID [1134-6396(2023)30:1; 7-35] http://dx.doi.org/10.30827/arenal.v30i1.18089 RESUMEN Este artículo pretende recuperar la figura de Consuelo González Ramos (Celsia Regis) como una de las representantes más destacadas del movimiento feminista español del primer tercio del siglo xx. Maestra de formación, puede considerarse una precursora del asociacionismo femenino español, pero fundamentalmente debe ser reconocida como una pionera a la hora de emprender diversos proyectos socio-económicos destinados a ofrecer a las mujeres una formación adecuada que les permitiera promocionar en el ámbito laboral como medida previa a su emancipación. El análisis de la documentación hemerográfica generada por la propia protagonista, junto a las fuentes archivísticas, permitirá comprender los motivos que la impulsaron a llevar a cabo esta obra social, así como aclarar datos relevantes de su biografía que la expondrán como una mujer carismática, luchadora y con una gran iniciativa propia; unas características que la condujeron a asumir numerosos retos en ámbitos hasta el momento ajenos al sexo femenino. Palabras clave: Celsia Regis. Prensa Feminista. Emancipación femenina. Instrucción femenina. Primer tercio siglo xx. ABSTRACT This article aims to recover the figure of Consuelo González Ramos (Celsia Regis) as one of the most outstanding representatives of the Spanish feminist movement of the early 20th century. She is considered a forerunner of Spanish women’s associations, but also a pioneer in undertaking different socio-economic projects aimed at providing women with adequate training to enable them
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 8 to enter the labour market as a preliminary step to their emancipation. The analysis of the historical documentation generated by the protagonist herself, together with archival sources, will allow us to understand the motives that drove her to carry out this social work, as well as to clarify relevant data from her biography that will show her to be a charismatic and fighter woman. These characteristics meant that she took on numerous challenges in areas so far not reserved for women. Key words: Celsia Regis. Feminism. Female Emancipation. Female Education. Early 20th Century. SUMARIO 1.—Introducción. 2.—Docente y periodista (1877-1917). 3.—Emprendedora: La Voz de la Mujer (1917-1922). 4.—Emancipada (1922-1931). 5.—Un final inesperado (1931-19??). 6.—Conclusiones. 7.—Fuentes y referencias bibliográficas. 1.—Introducción En 1926, el periódico El Heraldo de Madrid describe a Consuelo González Ramos como la mujer que hasta la fecha había acaudillado el feminismo español 1. Por aquel entonces Consuelo, identificada únicamente por el pseudónimo de Celsia Regis, era sumamente conocida en su lucha por la reivindicación de la mujer y su consiguiente emancipación mediante la fundación de diversas entidades, medios de comunicación y asociaciones feministas. Sin embargo, a principios de los años treinta, tras romper con la vida pública que había mantenido durante los últimos quince años, renunció a todos sus proyectos, ocultándose tras su nombre civil, y su figura se fue apagando hasta caer en el olvido durante las décadas siguientes. Al menos, esto fue así hasta la llegada de la historiografía reciente que poco a poco está devolviendo a la vida a una mujer cuyo empeño personal la llevó a ser maestra nacional, enfermera en Marruecos, articulista, directora, novelista y declarada feminista desde la temprana fecha de 1910 (Bussy Genevois, 2005: 200; Juan José de Lecanda, 1925; Regis, 1926a). Pocos son los datos certeros que se conocen sobre la biografía de Consuelo pues, empeñada en ocultar su vida personal, esconde su identidad tras los pseudónimos de Doñeva de Campos, primero, y Celsia Regis, después. De igual forma, también son escasas las fotografías que de ella se conservan y que permiten conocer su imagen 2. De hecho, poco se sabe de ella más allá de su labor pública, 1. La descripción de Consuelo como “La mujer que acaudilló el feminismo hispano” es la que le dedica El Heraldo de Madrid (1926) tras celebrar el evento que ha sido titulado como primer mitin feminista en nuestro país. 2. Su imagen más nítida es publicada en La ilustración española y americana con motivo de una entrevista personal en 1921 (Franco de Sarabia, 1921: 9). Otras imágenes que se conocen de Consuelo son: durante el ejercicio de su voluntariado como enfermera en Melilla, publicada en la obra de Sánchez Suárez (2004: 24), un par de posados publicados en La Nación (Regis, 1927a) y en
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 9 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 permaneciendo su vida privada en la más absoluta oscuridad, salvo por aquellos puntos de luz hallados en una documentación generada siempre por terceros. Es precisamente esta documentación la que, como se verá a lo largo de este análisis, permitirá conocer parte de su vida personal y entender las causas que ocasionaron su implicación en el movimiento feminista español de los años veinte hasta convertirse en una precursora en la búsqueda de soluciones pioneras políticas, económicas y sociales que facilitaran el acceso de la mujer al mercado laboral y las dotaran de recursos para asegurar su autosuficiencia. 2.—Docente y periodista (1877-1917) Consuelo nació el 7 de junio de 1877 en el pueblo zamorano de Villamayor de Campos 3, en una familia humilde, posiblemente, de origen campesino. Hija primogénita del matrimonio compuesto por Zoilo González Calderón, vallisoletano de Barcial de la Loma, y de María Antonia Ramos Pérez, vecina de Brime de Urz, fue la mayor de siete hermanos: Ángela, Teresa, Emerenciana, Eulalia, Gregoria y José (La Voz de la Mujer, 1926). Aunque no existe información al respecto, es de suponer que la infancia de Consuelo transcurrió con cierta normalidad para una familia de su condición, por lo menos hasta la última década del siglo xix, cuando en 1894 se trasladó junto a parte de su familia a Valladolid para continuar sus estudios en la Escuela Normal Superior de Maestras. En julio de 1895, tras el examen de reválida, obtuvo el título para maestra de primera enseñanza elemental y un año después finalizaría el tercer año correspondiente a los estudios superiores (Archivo Histórico de la Universidad de Valladolid, 1875) 4. Sería entonces, a finales de 1896 o principios de 1897, cuando abandonó el hogar familiar para continuar su formación en el extranjero posiblemente en la ciudad francesa de Pau 5. De su ausencia en la sección de Anuncios Oficiales en la Gaceta de Instrucción Pública, así como de otros medios relacionados, puede inferirse que nunca ejerció su profesión, salvo en el año 1905 cuando fue nombrada maestra interina en Muro (Barcelona) 6. La muerte de su madre en 1900 y la existencia de seis hermanos menores pueden ser la causa de ello (Regis, 1926f). la revista España marítima (Regis, 1927b) y una fotografía furtiva junto a sus alumnas de la escuela de tipografía publicada en La Voz de la mujer (1930: 3). 3. Así consta en su partida de bautismo custodiada en el Archivo Histórico Diocesano del Obispado de Zamora (1877) (Código 245.2, Libro 4, Folio 281v). 4. Cfr. Agustín Escolano Benito (1982). 5. Se sospecha de esta localización por las siguientes palabras: “El sitio de mi residencia era una bella capital, próxima a un afamado santuario” (Campos, 1912: 30). 6. Población localizada en Barcelona según la propia fuente (El magisterio español. Revista General de la Enseñanza, 1905).
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 10 Sería también por estas fechas, cuando Consuelo debió conocer al que se convirtió en su marido, el, por aquel entonces, segundo teniente del regimiento de la reserva, Julián Hernández Regalado. Este, de origen salmantino y nacido el 15 de marzo de 1868 (Archivo Histórico de Ceuta, 1868), habría iniciado su carrera militar en mayo de 1890 junto a su hermano Ladislao en Cuba (El Heraldo de Madrid, 1898: 4). Regresó a la Península tras la pérdida colonial e inició un largo historial de traslados que lo llevaría a Burgos (El Corresponsal, 1899: 2) y al 8.º regimiento de Gerona en 1905 (Ministerio de la Guerra, 1905:261), permaneciendo siempre en la Escala de Reserva del cuerpo de Caballería. Debió de ser entonces, en algún momento entre 1905 y 1908, cuando se habrían conocido y casado. En 1911, nuevamente, fue destinado al regimiento Victoria, n.º 28, acantonado en Granada (Ministerio de la Guerra, 1911: 212). Se dirigió poco tiempo después a Melilla donde participó en la llamada campaña del Kert dentro del conflicto hispano-marroquí, alcanzó el grado de primer teniente en regimiento de Cazadores de Taxdir. Es entonces, en el contexto de esta contienda, cuando Consuelo, que acompaña a su marido en este destino, da los primeros pasos que, con el tiempo, la conducirán a acceder a una agenda pública como una mujer emancipada (Ministerio de la Guerra, 1911: 212). Allí, ejercerá como enfermera voluntaria en el “hospital Docker” 7 durante los meses comprendidos entre diciembre de 1911 y febrero de 1912 y también allí comenzará su labor periodística, colaborando como corresponsal de guerra en los periódicos locales Telegrama del Riff y Heraldo de Melilla (Cfr. Marín, 2013: 21; Sánchez Suárez, 2004:23), reflejando sus impresiones y detallando las diversas labores que realizan las mujeres atendiendo a los heridos. Una cuidada selección de estas crónicas compone su primer libro La mujer española en la campaña del Kert (1912), un alegato a favor de la desinteresada labor femenina llevada a cabo durante el conflicto, unas como enfermeras, otras como auxiliares, pero todas anteponiendo la voluntad de ayudar: curando heridas, dando consuelo, escribiendo cartas e, incluso, enseñando a leer (Campos, 1912: 93). Consuelo tiene muy presente la importancia de dejar constancia por escrito de este servicio, así como de la oportunidad que se le presenta para contribuir a la visibilización de la mujer en las narraciones bélicas. Por ello, mediante las diferentes anécdotas que recoge de enfermos y heridos, efectúa un reconocimiento público que contribuye a la todavía incipiente profesión de enfermería (Marín, 2013: 21). Fruto de esta experiencia Consuelo inicia una nueva vida laboral en el ámbito periodístico, circunstancia por la cual no renuncia a su vocación original pues, de una u otra forma, como se verá a lo largo de este texto, siempre permanecerá 7. De sus palabras se entiende que su ejercicio en el hospital se debió a una promesa de carácter religioso por haber salido su marido indemne de la batalla (Campos, 1912: 50).
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 11 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 vinculada al ámbito docente a través de diversos proyectos que, con mayor o menor fortuna, podrá concluir. Así, finalizada la contienda en 1912, y detenido el continuum belli del conflicto hispano-marroquí debido al estallido de la Primera Guerra Mundial (Cfr. Macías Fernández, 2013), en 1914 Julián Hernández Regalado fue ascendido al grado de Capitán del cuarto depósito de reserva y destinado al 1.er Regimiento de Madrid, por lo que ambos se trasladan a la capital. Comienza así para ella una nueva fase marcada por su labor activa dentro del movimiento feminista del primer tercio del siglo xx— siendo representante de una ecléctica e independiente línea ideológica de marcado carácter católico y conservador—, y por su drama personal. En los cinco años que transcurren entre la publicación de su primer libro y la inauguración de su periódico La Voz de la Mujer 8 el 1 de mayo de 1917 tres acontecimientos marcarán el resto de su vida. En primer lugar, en 1916 se materializa la relación que su hermana pequeña, Gregoria, mantiene con su marido desde 1908 (Archivo Intermedio Militar de Ceuta, 1923a), con una primera hija de nombre María Teresa 9 . Además, su otra hermana, Eulalia, debido a una grave enfermedad abandona el convento trinitario en el que reside y se traslada a Madrid, convirtiéndose en su gran apoyo hasta su muerte prematura en 1926 (Regis, 1926f). Y, por último, por si estos acontecimientos no hubieran sido lo suficientemente dramáticos, en este periodo Consuelo habría perdido a sus hijos, aunque se desconoce el cómo y el por qué 10. Parece ser que fue este último sufrimiento lo que la impulsó definitivamente a formar parte activa del movimiento feminista español: Ella [Consuelo], que no ha podido conservar a sus hijos, empezó a trabajar sobre las cuartillas, creando el periódico “La Voz de la Mujer”, su hijo espiritual, y en él puso todos sus amores para laborar por el feminismo, pero en sentido femenino (La Correspondencia militar, 1926). Perdida entonces su condición de madre y de esposa, Consuelo accedió, oculta tras la firma de Celsia Regis 11, a iniciar su agenda pública como directora de su 8. Nacido con una periodicidad mensual progresivamente amplía su salida al mercado, consiguió a partir de 1927, con algunos sobresaltos, adquirir un carácter bisemanal. Las dificultades técnicas y económicas impedirían que se convirtiese en un diario tal y como habría sido el verdadero propósito de su directora (Regis, 1930). Su publicación se mantuvo constante hasta el 29 de abril de 1931. 9. A esta le seguirían tres hermanos más, Eugenio (1918), África (1926) y Joaquín (1932) (Archivo Histórico de Ceuta, 1945). 10. Confirma esta teoría la fotografía en la que Consuelo se entrevista con Eduardo Dato en agosto de 1917 a la que asiste con ropajes y toca de velo largo como expresión de luto (Mundo Gráfico, 1917: 10). 11. Hasta entonces había firmado sus artículos periodísticos bajo el pseudónimo de Consuelo González de H. Arrebolado y su primer texto como Doñeva de Campos. Este último sería recuperado en ocasiones puntuales en sus artículos con temática imperialista.
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 12 propio medio de comunicación. Este pseudónimo no solo le permitirá firmar sus artículos, sino que también será la máscara tras la que guarecerse y poder permanecer en el anonimato a pesar de su protagonismo en el Madrid de los años veinte. En este sentido, no cabe ninguna duda que su estrategia funcionó a la perfección dadas las dificultades existentes para poder reconstruir su vida. Los primeros años fueron sumamente complicados y no son pocas las ocasiones en las que Consuelo estuvo a punto de desfallecer en su empresa debido a la falta de apoyos emocionales y económicos: “Ella, desoyendo familiares y amistosas advertencias, que le auguraban el más rotundo fracaso, se lanzó a la lucha, sin otra ayuda material que su propio esfuerzo (empleando el dinero que ganaba con su pluma), ni otros alientos que sus entusiasmos (La Voz de la Mujer, 1930), “lucha cruenta de la escasez de dinero; y ya dispuesta a dejar de luchar, por haber agotado todos los recursos de su bolsillo y de su voluntad” (La Voz de la Mujer, 1930). No debió de ser fácil para ninguno de sus seres queridos comprender la necesidad que Consuelo tenía de poseer algo propio, una misión por la que seguir luchando: Al cristalizar su idea […] se conceptuó la más feliz de las mujeres, no solo por el bien que ella creía hacer a nuestro sexo […] poniendo en nuestras manos un organismo de prensa que nos instruyera y orientase profesionalmente, sino porque en sus columnas vaciaba su alma, nacida para el bien, y llenaba su corazón, incomprendido quizá desde su infancia (La Voz de la Mujer, 1930). Se entiende entonces que su obra se convirtió en una vía de escape a sus problemas personales, pero esta no hubiera sido posible sin la ayuda desinteresada de Elvira González Lequerica-Ugarte, condesa de San Rafael, que le cedió espacio y recursos para llevar a cabo sus primeros proyectos 12. La muerte prematura de la condesa en 1920 sorprendió a todos sus seres queridos, especialmente a Consuelo que tanto le debía 13. 12. La condesa de San Rafael era conocida en Madrid por su implicación desde 1910 en el Bazar del Obrero —inaugurado en 1910 en los almacenes de la Villa a imitación de “Broken-Heus” pretende el ejercicio de la caridad facilitando trabajo a los obreros y posibilitando la adquisición de mobiliario y objetos domésticos (Regulez Torrea, 1930)— y por formar parte, junto a María de Echarri y la marquesa de Rafal, como vocal del Instituto de Reformas Sociales (Cfr. Regis, 1930a; Díaz Fernández, 2005: 179). 13. En agradecimiento por la ayuda prestada Consuelo heredó la responsabilidad al frente del Bazar del Obrero, y su marido, el conde, la de ser el mecenas principal de su obra cediéndole, como se verá, gratuitamente locales y terrenos para sus proyectos.
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 13 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 3.—Emprendedora: La Voz de la Mujer (1917-1922) La inauguración de La Voz de la Mujer, haciéndola coincidir con la celebración del día del trabajo de 1917, constituye toda una declaración de intenciones a la hora de vincular la labor feminista con la búsqueda de la emancipación de la mujer mediante la dignificación de su trabajo (Regis, 1917). Así, con este objetivo y a través de este órgano, Consuelo emprende una labor divulgadora instruyendo a la mujer en aquellas materias que considera esenciales para su desarrollo intelectual y mejorar su conocimiento en economía doméstica: […] puede decirse que la cultura de muchísimas mujeres no es otra que la adquirida en la lectura de periódicos; pero como de los que se publican hoy, son muy pocos los que enseñan el valor que encierra España, nos creemos, como deber de patriotismo, formar este periódico, que solo hable de la acción de la mujer, tendiendo a desentrañar nuestra historia femenina, dentro y fuera del hogar (Regis, 1917). Y para llevar a cabo esta misión, Consuelo confiará fundamentalmente en una metodología de aprendizaje en la que muestra genealogías de mujeres precedentes que sirvan como ejemplo de representación: “Hacía tiempo bullía en nuestro cerebro la idea de sacar a la luz los méritos de nuestras mujeres, tan menospreciados de todos por ser desconocidos” (Regis, 1917), son las palabras con las que inicia el primer número de su publicación. En esta primera iniciativa Consuelo encontró un órgano de expresión de sus inquietudes a favor de la promoción femenina y lo convirtió en el proyecto matriz a partir del cual trazar el resto de su obra social. El equipo editorial, a cuyo frente se encontraba su directora, se constituyó como un referente nacional dentro del incipiente asociacionismo femenino, constituyendo un “frente unido, apolítico y dedicado solamente a defender sus derechos femeninos sin distinción de clases ni ideologías” (Marrades, 1978: 129), es decir, con aspiraciones a conservar su independencia ideológica. Consuelo, por sí misma, consideraba que el partidismo político alejaba a la mayoría de las mujeres de la causa femenina, motivo por el cual tendió a la construcción de una tercera vía con la que pretendía unificar los intereses del colectivo bajo un mismo paraguas identificado como “feminismo feminista” o “feminismo blanco”-frente al feminismo católico/negro o socialista/ rojo (Pardo, 1925)— así como defender “los derechos de las mujeres al margen de los conflictos, obstáculos y limitaciones que habían lastrado a las otras corrientes feministas” (Arce Pinedo, 2008: 184). Desde esta posición neutral y teniendo La Voz de la Mujer como órgano de expresión, Consuelo potencia su militancia en el feminismo, participando en la constitución de organizaciones feministas de amplio espectro. En 1918, después de terminada la Gran Guerra, cuando en muchos países occidentales se otorgaron
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 14 derechos civiles y políticos a las mujeres como reconocimiento a su esfuerzo y sacrificio, promovió la gestación de una de las primeras organizaciones femeninas en España, la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), liderada por ella misma, que ejerció de secretaria durante un breve tiempo, junto a María Espinosa de los Monteros, Isabel Oyarzábal o Benita Asas (Aguilera Sastre, 2021). El objetivo principal de esta entidad era alcanzar la “igualdad de derechos políticos, jurídicos y económicos” (Díaz Fernández, 2005: 178). La asociación, cercana desde un primer momento a posiciones conservadoras y católicas, pronto sumó en sus filas una composición más plural, intensificando su relación con la izquierda socialista lo que desvirtuó el marbete de independencia bajo el que Consuelo pretendía ampararse. Se desconocen los motivos, así como la fecha exacta, por los que Consuelo abandonó tan pronto esta organización (Arce Pinedo, 2008: 124), pero quizás fue este posicionamiento político, así como las diferencias ideológicas que dentro de la cúpula debió de traer consigo. Por el contrario, su colaboración con la Federación Internacional Femenina, en cuya fundación también participó un año después, y cuya intención era extender su “protección a las mujeres españolas que viven fuera de España” (La Voz de la Mujer, 1930), se mantuvo durante el resto de la década ejerciendo el cargo de presidenta. Más allá de estas cuestiones doctrinarias, como se verá, el pensamiento de Consuelo traspasó el debate teórico con sus antiguas compañeras de la ANME, con miembros de Acción Católica de la Mujer o del feminismo socialista abierto en la década de los años veinte 14, pues, además, de abogar por mantenerse neutral en el encuadramiento ideológico, su propuesta envuelve un programa socio-económico y jurídico-político avanzado, amparado por un discurso conservador y católico que reclama la equiparación formativa, la proyección laboral de la mujer, el amparo jurídico de la emancipación femenina y el derecho al voto (Regis, 1925b). Este pensamiento ecléctico que explica su independencia de movimientos sociales e ideológicos relevantes en la época a los que se podría haber adscrito y su interés por liderar un movimiento femenino autónomo e inclusivo, alejado de las ideologías predominantes “sigo en mi neutralidad [diría], pero a bien con todos” (Lecanda, 1925: 5), conllevaría que fuera, incluso, acusada de masonería por su actitud y compromiso con la educación de la mujer, pero nada más lejos de la realidad (Lecanda, 1925: 5). Los que la conocieron la describen como “una mujer de espíritu independiente que difícilmente se atempera a ajenas direcciones e ingerencias [sic] ni se adapta su temperamento a sufrir imposiciones que pesan sobre los miembros de asociaciones rígidamente organizadas” (Lecanda, 1925: 5). Por todo ello, con una mentalidad, alejada ideológicamente de la izquierda y or- 14. Sobre el debate feminista y la movilización femenina en el primer tercio del siglo xx véanse Concha Fagoaga (1985), Geraldine Scanlon (1986), Miren Llona (1998), Nerea Aresti (2000) Guadalupe Gómez-Ferrer Morant (2004), Inmaculada Blasco (2005), Rebeca Arce Pinedo (2008) y Alba González Sanz (2018).
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 15 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 ganizativa y funcionalmente de la derecha, Consuelo decide dar un paso al frente, traspasando así las fronteras discursivas y pasar a la acción. En este sentido, un primer paso lo dará en 1919 con la constitución de una primera escuela dedicada a la formación de la profesión de tipografía destinada exclusivamente a mujeres. Su intención con la implementación de este proyecto era doble, de un lado ahorrar costes a su proyecto periodístico y literario, de otro proporcionar una formación, un trabajo y un salario digno al sexo femenino. Con este proyecto Consuelo pretende ofrecer a sus alumnas una instrucción general, así como una formación propia del oficio, repartiendo la jornada laboral entre clases teóricas (tres horas) y prácticas en la imprenta (cuatro). El sector rápidamente se mostró disconforme con la inauguración de la imprenta-escuela. De hecho, fue tanta la conmoción generada ante el atrevimiento que incluso la Asociación del Arte de Imprimir convocó una Junta general extraordinaria para tratar la postura oficial que debían de tomar (Regis, 1920). Consuelo protestó enérgicamente, no solo contra las contradicciones propias del discurso obrero ante el que se muestra disconforme “¿No es ahí donde se labora por la igualdad social, donde existe un grupo feminista y en donde se piensa en una nueva modalidad que nivele los derechos de ambos sexos? ¿Socialistas, y oponerse a que la mujer sea tipógrafa?” (Regis, 1920), sino también, ante las continuas impertinencias de aquellos supuestos afectados “no bajarían de 200” que en pequeños grupos y adoptando actitudes intimidatorias se acercaban y “soltaban palabras de desdén” (Regis, 1920). Frente a esta agresividad, su actitud siempre se mantuvo conciliadora, invitando a algunos de aquellos tipógrafos curiosos a entrar en las instalaciones y a conversar directamente con ella. Consuelo, en un alarde de coraje y de inteligencia, se enfrentará a ellos para explicarles la conveniencia de que las mujeres (solteras o viudas) trabajen y ganen un jornal propio con el que contribuir a la economía doméstica y, así, no depender de familiares o benefactores. Insiste, además, en su intención de emplear a la mujer con un sueldo digno para que así no se convierta ni en un rival para el obrero masculino ni en “la eterna explotada” (Regis, 1920). Su mensaje resultó eficaz pues, no solo recibió su ayuda puntual “Vieron trabajar a las alumnas, que por no haber tenido hasta entonces más maestro que una teoría escrita, lo hacían bastante mal; pero la sonrisa irónica se detuvo en sus labios, y ellos, generosos, actuaron de maestros” (Regis, 1920), sino que en la Junta Extraordinaria de la que tanto dependía el futuro de la imprenta-escuela, y por ende su proyecto mediático, recibió 197 votos a favor de los 272 posibles. Durante los años siguientes la escuela de tipógrafas seguirá incorporando aprendices con edades comprendidas entre los doce y los dieciséis años. En 1921, dos años después de su nacimiento, ya son diez alumnas las que se encuentran
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 22 pienso yo, es capacidad industrial en la mujer” (Regis, 1920), y por ello quiere que también en nuestro país se convierta en una realidad. Sin embargo, de estas líneas no se puede inferir que Consuelo confíe en todo tipo de industrias en las que la mujer tiene participación a principios del siglo xx, sino en aquellas en las que sí puede alcanzar cierta autonomía, como pueden ser las actividades relacionadas con la industria rural. Este es el motivo por lo que en sus artículos trata de promover un feminismo rural (Las Subsistencias, 1928: 2) en el que se ensalza la industria rural como medio adecuado para asegurar la subsistencia de la mujer a través de un trabajo digno: Desde la granja agrícola […], donde la mujer puede ejercer el único y más honrado patriarcado, y en el que debiera ser iniciada y protegida desde niña, para que el [sic] amparo suyo pudieran aumentar las colmenas, que tan exquisitos frutos nos dan con la cera y la miel; la fabricación del queso y la mantequilla, alimento primordial y más sano que ninguno; la encubación [sic] de las aves; la conserva de todo producto agrícola; el cuidado del gusano de seda, la fabricación de jabones y perfumes; el fomento de la floricultura, etc. (Regis, 1920). De esta forma, considera que se proporciona a la mujer una oportunidad laboral alejada de los abusos y vicios que envuelven a la industria urbana, a la par que asegura a la mujer campesina una motivación extra para garantizar su porvenir y evitar su emigración a las grandes ciudades o al extranjero donde serían explotadas por su falta de preparación. Consuelo, encuentra que este es el medio natural en el que la mujer mejor sabrá mantenerse, pues vincula estas industrias al sexo femenino mediante el argumento clásico que establece un paralelismo entre la fertilidad de la tierra, de la naturaleza, con la de la mujer: “industrias sin las cuales no puede pasarse la humanidad, y para las que la mujer es tan a propósito, porque todo que es vida y creación nadie como la mujer sabe y debe ampararlo” (Regis, 1920). Sin embargo, consciente de que no todas las mujeres pueden acceder a este tipo de explotaciones también abogará por la presencia femenina en otros ámbitos productivos, aunque teniendo mucho cuidado siempre de ofrecer especificaciones de corte biológico: “no hay profesiones meramente exclusivas del hombre ni de la mujer, siempre que uno y otra reúnan condiciones de capacidad para desempeñarlas debidamente” (Regis, 1923b). En definitiva, piensa que el feminismo no podrá consolidarse hasta que la mujer intervenga en todos los ámbitos laborales (Regis, 1920). Su táctica para promover esta participación es relativamente sencilla, como se evidencia en los argumentos que utiliza para destacar la presencia femenina en las imprentas. En este caso, Consuelo alude a su experiencia adquirida rigiendo la Escuela para incluso afirmar que “la mujer iguala, si no supera, en muchas cosas al hombre: en la composición de caja, en el manejo de la linotipia, en los trabajos de remendaje (estados, facturas, recibos, etc.), porque la mujer tiene más paciencia que el hombre y más refinado el gusto artístico para el adorno de los pequeños
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 23 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 trabajos que llaman comerciales” (Regis, 1923b). En esta lucha por la igualdad Consuelo, obviamente se preocupa por el esfuerzo físico que conlleva desempeñar en solitario todas las operaciones: “el ajuste y la imposición de las formas son penosísimas para que las haga una mujer, por las muchas horas que tiene que estar derecha y el esfuerzo que supone manejar los moldes que ha de poner en la rama y luego trasladarlos desde la platina a la máquina” (Regis, 1923b), por lo que, en una estrategia de complementariedad, alude a una división sexual de los trabajos. En un momento tan delicado para la inmersión femenina en el mercado laboral, los pasos dados deben de ser muy sólidos por lo que esta inquietud por el esfuerzo físico sobrepasa el argumento biológico que conlleva la mejora ergonómica de sus alumnas, “La composición de la caja puede hacerla estando sentada. En nuestra escuela tenemos banquetas apropiadas para ello” (Regis, 1923b), para convertirse en una estrategia pública que permita abrir un hueco a las mujeres en la industria tipográfica como sus palabras dejan entrever: Todo lo que sea útil para el aumento y perfección de la producción industrial no debe desdeñarse, y el hombre hace muy mal en temer y recelar una competencia que no puede existir por parte de la mujer en las artes gráficas, donde si la mano femenina es muy necesaria por lo que completa y perfecciona el detalle, no puede por sí sola, como ya llevo indicado, subvenir a todos los trabajos que precisa la obra tipográfica (Regis, 1923b). Con esta motivación, a partir de 1925 Consuelo inicia una nueva etapa en su vida en la que tendrá que combinar una estancia en el ayuntamiento madrileño Fig. 2.—La voz de la Mujer en 1926.
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 24 como concejal suplente adjunta con dos nuevas iniciativas socio-económicas a favor de la mujer. Pocos meses antes, en septiembre de 1924, con la llegada de Fernando Suárez de Tangil y Angulo, conde de Vallellano, a la alcaldía madrileña se habría procedido a realizar una renovación de cargos por la cual, siguiendo las pautas del Estatuto Municipal (Gaceta de Madrid, 1924), se procedió por primera vez a nombrar a tres mujeres: Blanca de Igual y Martínez Dabán, vizcondesa de Llanteno, María de Echarri y Elisa de Calonge (U. C. del A. de M., 1925). Consuelo, que había sido tanteada para ocupar el cargo de titular lo rechaza aduciendo escasez de tiempo y acepta ser suplente de la vizcondesa, junto a Mercedes Quintanilla y María Dolores de Perales y González (Ayuntamiento de Madrid, 1926). Justifica su presencia y participación en la vida municipal inspirándose en la figura de Concepción Arenal. Por ello, asume como propia la misión de extender el programa político-social de Arenal a favor de los colectivos más desfavorecidos: Que se difundan la educación y la instrucción y tengan escuela moral e industrial los chicos de la calle y sean hombres honrados, en vez de malhechores. “Que las niñas y las jóvenes encuentren apoyo contra la ignorancia, la miseria, la pereza, el mal ejemplo y tantas fuerzas como las empujan a la prostitución”. […] Que la mujer no encuentre cerrados todos los caminos cuando quiere trabajar, y para que el precio de su trabajo sea equitativo (Regis, 1927a: 10). Es solo con esta intención por lo que acepta la responsabilidad de su cargo, para dar a conocer su labor social y económica y sentirse “útil en la obra de emancipación económica en favor de la mujer y en favor del vecindario de Madrid” (Regis, 1926c: 1). Es decir, aprovecha la tribuna que ahora dispone para incrementar las opciones de mejora de la obra social emprendida desde el Ayuntamiento, así como las posibilidades laborales de la mujer a través de los distintos proyectos sociales que lidera. Su condición de suplente, por la que solo le está permitido participar en las sesiones “en caso de ausencia o enfermedad de la titular” (Regis, 1927a), limitó su actuación, sin embargo, y a pesar de las pocas ocasiones de las que dispuso, consiguió méritos notables como la admisión de mujeres, en igualdad de condiciones, en la Imprenta Municipal (Regis, 1927a), la generación de un debate sobre la admisión de mujeres en los laboratorios del Matadero madrileño (La Voz de la Mujer, 1930) o impulsar, con menos éxito, la transformación del anterior Bazar del Obrero, por entonces semiabandonado, en una Escuela de Artes y Oficios Municipal (Regis, 1927a). El tiempo del que dispuso fue escaso, pero en su afán estaba la reasignación de todas las partidas benéficas a proyectos destinados a organizar y preparar escuelas profesionales mixtas en las que poder aprender un oficio digno (Regis, 1927a). Con todo, su cargo en el concejo no ocupa todo su tiempo, pues a la par que asiste a las sesiones municipales y observa como la Unión del Feminismo Español se desintegra, a lo largo del año de 1926, en su afán de pasar del discurso a la ac-
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 25 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 ción, inicia dos nuevos proyectos pioneros, con desigual resultado, que de haberse consolidado habrían materializado su pensamiento económico en su totalidad. Así, tras el fracaso de la Unión, Consuelo dirigirá su mirada hacia dos nuevas aspiraciones, mucho más prácticas, como son la de construir, en primer lugar, un espacio seguro dedicado a la mujer trabajadora llamada convenientemente la Casa de la Mujer, donde esta pueda encontrar ayuda y cobijo, y, en segundo lugar, una Granja-Escuela donde se enseñe a las mujeres diversos oficios y capacitaciones vinculadas a las industrias rurales. La pretensión de su impulsora con ambos proyectos es dignificar al sexo femenino, contribuir a la consolidación de su familia, perfeccionar el alma humana y contribuir al éxito nacional (Regis, 1926b). En cuanto a la Casa, ubicada en la misma Plaza de Oriente, se proyecta como un centro de amplio espectro que sobrepasa las funciones de escuela. En ella se darían clases a todas aquellas mujeres que lo deseasen, fundamentalmente de economía doméstica (cocina, costura o higiene) con las que puedan estirar el presupuesto familiar, pero también se crearía un espacio conformado por un consultorio médico regentado por doctoras y practicantas donde la mujer se viera protegida de la mala praxis; baños o peluquería donde también podrían completar su higiene personal aquellas madres con infantes menores de doce años (Regis, 1925f). Igualmente, el centro se completaría con una biblioteca “con todas las obras escritas por mujeres con sus correspondientes retratos” (Regis, 1925f), una oficina de colocación para todas sus asociadas, un despacho jurídico y unos dormitorios en los que acoger a todas aquellas mujeres que, embarazadas o con hijos, se encontrasen desamparadas. Con motivo de la inauguración de la Casa de la Mujer, Consuelo organizó un evento a gran escala con el fin de confirmar la fuerza intelectual y moral de la mujer. Así programa en el recién estrenado teatro Alkázar de Madrid, ante un aforo de 750 personas, diversas ponencias donde se conjugan diferentes intereses profesionales de la mujer: jurisprudencia, medicina o pedagogía, con su situación vital: el matrimonio, la maternidad y la economía del hogar (Regis, 1926b). La intención última con este variado grupo de ponencias no solo se redujo a “llevar al pueblo el eco de nuestros ideales de igualdad jurídica, económica y social” (Regis, 1926b), sino también a extractar las principales conclusiones y elevarlas mediante una petición formal al Gobierno. El acto, que finalmente se celebró el 19 de marzo y fue descrito en la prensa como un verdadero éxito de asistencia 18, agotándose todas las entradas, fue catalogado como “primer mitin feminista” 19. Durante casi tres horas las oradoras expusieron sus ponencias acerca de las condiciones laborales de la mujer y el 18. Sirva como ejemplo la amplia cobertura mediática que obtuvo con la presencia variada de diarios madrileños: El Liberal, El Imparcial, Correspondencia militar, La Voz, El Heraldo de Madrid, El Sol, La Nación y La Esfera. 19. Véase La Correspondencia militar (1926) o El Heraldo de Madrid (1926).
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 26 debate existente sobre la posible competencia que estas hacen a los varones cobrando salarios inferiores, así como de los recelos infundados que existen entre estos ante el deseo emancipatorio femenino (Fernández, 1926); sobre la medicina social en la protección de la infancia y de los enfermos y la ejecución de una política pedagógica (Fernández, 1926); sobre la política de abastos existente y la necesidad de generar instrumentos que permitan el abaratamiento de la vida, la creación de cooperativas de consumo, o la generación de una Caja de Crédito Popular Femenina 20. A estos asuntos se sumó la contribución de una socia de la Casa de la Mujer para incidir en la tarea que esta organización llevaría a cabo para contribuir en la labor educadora a favor de la maternidad, de la buena crianza y de la higiene doméstica, instruyendo a las mujeres, “con la mayor economía y pulcritud” (La Correspondencia militar, 1926). De igual forma varias asistentes a la Escuela de Tipógrafas expusieron los beneficios reportados por su formación en la profesión y abogaron por la equiparación política y social entre ambos sexos. El acto fue cerrado por la propia Consuelo, quien hizo un resumen de toda su obra pasada y proyectos futuros, además de recoger las tres conclusiones sumarias de índole económica, social y política, extraídas del evento: la necesidad de aumentar la producción agrícola para que revierta en el abaratamiento de la vida y en el incremento de las industrias rurales, evitando así el éxodo rural y la masificación urbana (económica); de demandar al Estado la creación de un Banco de Crédito Popular Femenino para ayudar a las mujeres a establecer pequeñas industrias (social); y de extender el voto administrativo recogido en el Estatuto Municipal a las mujeres casadas y el voto legislativo para las Cortes (política) (Regis, 1926d) 21. De forma paralela a este evento se inauguró una exposición donde las socias de las distintas organizaciones impulsadas por Consuelo —la Federación Internacional Femenina y la Unión del Feminismo Español (políticas), o la Casa de la Mujer (social)—, así como de otros centros de enseñanza femenina o particulares que desearan participar podían exhibir muestras de sus “oficios, profesiones y artes”. La idea precisamente con esta actividad es la de poder comprobar aquellas labores en las que las mujeres destacan y observar aquellas otras en las que no existe presencia femenina para, así, poder ofrecer nuevas enseñanzas que eviten la competencia entre sí. Por otra parte, el otro proyecto pionero en el que se embarca en este período consiste en la construcción de una Granja-Escuela exclusivamente femenina su proyecto más ambicioso que se pudo iniciar gracias a su estancia en el ayuntamien- to madrileño. Hasta ese momento, todos los intentos de obtener financiación por 20. En el acto también se esperaba la presencia de Clara Campoamor de quien se anuncia que dirigirá el consultorio jurídico, aunque finalmente no asistió al acto (Regis, 1926e). 21. El Estatuto Municipal había otorgado el voto activo y pasivo a las mujeres “mayores de 23 años que no estén sujetas a patria potestad, autoridad marital ni tutela” es decir, salvo a las españolas casadas o aquellas otras de “mala reputación” (Gaceta de Madrid, 1924).
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 27 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 parte del ministerio de Fomento o de la Dirección de Agricultura habían resultado infructuosos (La Voz de la Mujer, 1930). En cambio, siendo miembro del concejo tuvo la oportunidad de presentar una moción sobre dicho proyecto para que, una vez aprobado por el negociado de Reformas Sociales municipal, se procediera su dotación (La Voz de la Mujer, 1930). El 1 de enero de 1926, Consuelo registró en el Ayuntamiento dicha moción en la que solicitaba la concesión de una partida presupuestaria de 25.000 pesetas (Regis, 1926c). Sin embargo, a pesar del informe favorable emitido por el negociado y el apoyo incondicional del alcalde, el proyecto recibió el rechazo parcial del resto de ediles, entre los que se encontraban las otras cinco concejales femeninas, las tres titulares y las dos suplentes correspondientes a quienes había acudido en búsqueda de complicidad. Años después, la redacción de La Voz de la Mujer achacó esta negativa a una supuesta venganza por el hecho de que, siendo todas “confesionales”, Consuelo hubiera votado a favor de que las subvenciones para centros de enseñanza particular también alcanzaran a escuelas socialistas y republicanas (La Voz de la Mujer, 1930). De ser así, la independencia ideológica que Consuelo pregonaba y practicaba, a pesar de sus buenas intenciones, habría chocado con la disciplina de voto. Sin embargo, la concejal María de Echarri ofrece otra explicación menos visceral de la decisión. Cierto es que la partida presupuestaria original estaba destinada, según sus palabras a “estimular el establecimiento de huertos obreros por particulares o asociaciones que atiendan a este fin” (1926: 112), circunstancia en la que encajaba la iniciativa de Consuelo, pero de igual forma cabe señalar que, particularmente lo que contrarió a la agrupación fue que Consuelo habría solicitado la concesión íntegra de la partida. Finalmente, el ayuntamiento siguió la consigna marcada por Echarri y dotó la propuesta de la Granja-Escuela con una subvención parcial de 10.000 pesetas, frente a las 25.000 solicitadas. El resto de la partida, en vez de subvencionar otras iniciativas sociales como hubiera sido el deseo de la concejal titular, fue destinado a cubrir ejercicios cerrados y pasados (La Voz de la Mujer, 1930). A raíz de esta situación, la relación de Consuelo con el equipo municipal progresivamente se fue deteriorando y poco tiempo después de la dimisión del alcalde en abril de 1927 fue cesada de su cargo municipal por Carlos Martín Álvarez (La Voz de la Mujer, 1930). Una circunstancia que, por otra parte, dificultó que pudiera acceder a futuras subvenciones municipales. No obstante, de una u otra forma, con esta primera partida y el apoyo incondicional que le volvió a prestar el conde de San Rafael, cediéndole más de dos hectáreas de terreno en Carabanchel Bajo, Consuelo encontró la fórmula para dar comienzo a su Granja-Escuela. Este proyecto pionero, de nuevo, no estuvo carente de problemas económicos, subsanados una y otra vez por recurrentes créditos y subvenciones (Regis, 1929a: 1; El Progreso agrícola y pecuario, 1931), que obligaron a retrasar los plazos de implantación. Finalmente, la Granja experimental
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 28 inició sus primeras secciones de avicultura, cunicultura, colombofilia y horticultura a mediados de 1927, postergando a fases ulteriores las de sericultura, apicultura y floricultura, mientras que la Escuela comenzó su labor docente en octubre de 1929 22. Sería entonces, a finales de la década de los años veinte cuando, tras abandonar sus proyectos menos productivos como la Unión y la Casa, pudo concentrar todos sus esfuerzos alrededor de las instalaciones de la Granja-Escuela a donde trasladaría también la imprenta-escuela en diciembre de 1928 (Regis, 1929c). 5.—Un final inesperado (1931-19??) Tras la puesta en marcha de las clases de su escuela agrícola, nuevos proyectos se sumarían a la agenda de Consuelo, por un lado, continuando con su labor económica, proyectó articular una organización femenina que recogiera los intereses de la mujer campesina en forma de sindicato agrícola y así, poder vehicular a través de ellos los conocimientos que permitiera a las mujeres no solo mejorar la condición intelectual, moral y económica de propietarias, jornaleras o campesinas, sino también contribuir al incremento de la riqueza nacional (Regis, 1929b: 1) 23. Por otro, en lo que se refiere a su labor cultural, Consuelo también se implicó en la iniciativa de Mercedes Sainz de Vicuña, prima del arquitecto Manuel Sainz de Vicuña, en la reconstrucción del castillo de la Mota de Medina del Campo, formando parte del “comité patriótico para estudiar la gran figura histórica de Isabel I de Castilla en sus aspectos político, religioso y social”, ejerciendo de secretaria general (La Vanguardia, 1930). No obstante, a partir del mes de marzo de 1930 distintas “indisposiciones” la mantendrán alejada de la redacción de su periódico (Las Subsistencias, 1930) 24 y cada vez más se irá aislando en el espacio idílico que erigió en su Granja experimental de Carabanchel, alejándose progresivamente de esa vida pública a la que no era nada proclive (Regis, 1926e), hasta desaparecer por completo tras el advenimiento de la Segunda República. Es de suponer que con la instauración del nuevo gobierno y la formación de las Cortes Constituyentes el movimiento conservador que Consuelo representaba tendiera a replegarse, de ahí que esta decidiera limitar su presencia pública y volver 22. De su proyecto inicial tan solo la sección de derivados de la leche no llegaría a implantarse. 23. Sería en Ledanca, población de donde procedía cinco de las primeras alumnas de la Granja- Escuela, donde se formaría el “primer Sindicato Agrícola Femenino en España” (Aguerrebere, 1930). 24. Una circunstancia que supone cambios profundos en la estructura de ambas publicaciones, demostrando, una vez más, el carácter personalista que tenían todos sus proyectos. Previamente, el 19 de abril de 1930 había cerrado Las Subsistencias, tras seis años y 246 números, trasladando las preocupaciones económicas a una sección propia en La Voz de la Mujer.
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 29 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 al anonimato (Fagoaga, 1985: 187). Pero también es cierto que, en esta nueva coyuntura, en un contexto político al que era contraria, las posibilidades económicas de continuar con una obra que dependía tanto del exterior, se habrían reducido drásticamente. Hasta entonces, sus posibilidades de subsistencia habrían estado aseguradas, trabajando y escribiendo incansablemente —además de la pensión que le correspondía de su marido—, pero el cansancio y las indisposiciones de las que hace cómplices a sus lectoras en los diarios que regenta debieron inclinar la balanza y confirmar su retirada. Fig. 3.—“Alumnas de la Escuela de Tipógrafas instalada en la Granja-Escuela”, La Voz de la mujer, 3 de mayo de 1930. De una u otra forma, Consuelo, a costa de resolver continuos problemas económicos y buscando soluciones prácticas, había conseguido mantener vivo su sueño personal al menos hasta el 29 de abril de 1931, cuando en el contexto de la recién instaurada Segunda República cierre abruptamente La Voz de la Mujer. Así, con este simple gesto ponía fin a todas sus iniciativas, desde la más longeva, la mencionada publicación, a falta de tres días para cumplir quince años, a la más reciente, la Granja-Escuela femenina que apenas superaría los dos cursos docentes. En cuanto a su vida personal, pocos datos más se tienen desde entonces. Beatriz Caballero indica en su reseña biográfica que Consuelo se alejó del país
ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 MARÍA GÓMEZ MARTÍN y DAMIÁN COPENA RODRÍGUEZ 30 por un tiempo indefinido, aunque no refiere ni las fechas ni el destino a donde se dirigió (Caballero Mesonero, 2018). Lo cierto es que en mayo de 1933 figura como vocal segunda de la recién renovada junta directiva de la Asociación de Cunicultores de España (Luz, 1933), celebrada en Madrid con motivo de la I Exposición de Cunicultura y Peletería, con lo que es de suponer que todavía reside en la capital y se mantiene vinculada a la difusión de actividades propias de la industria rural. En cuanto a su vida íntima, aún recibiría un último revés en el contexto de la Guerra Civil cuando le llegó la noticia de que su hermana Gregoria había contraído matrimonio eclesiástico con Julián Hernández Regalado 25. En mayo de 1938, aprovechando las leyes dictadas por el régimen anterior y el desconcierto existente en un país en guerra, la pareja decidió contraer matrimonio, posiblemente, con la doble intención de legitimar a los cuatro hijos habidos de la unión y favorecer económicamente a Gregoria ante el posible fallecimiento de Julián, quien por entonces tiene setenta años. Aunque se carece de información al respecto, todo parece indicar que durante el periodo republicano Consuelo y Julián habrían llegado a divorciarse; motivos, al menos, no les hubiera faltado a ninguno de los dos para solicitar la disolución de su matrimonio 26. De no ser así su boda con Gregoria nunca hubiera podido celebrarse. Con todo, en el contexto de la Guerra Civil y ante el progresivo avance de las tropas franquistas la situación en la que se encontraban Gregoria y Julián era muy precaria. El 2 de marzo de 1938 se había proclamado un decreto suspendiendo en el territorio sublevado todas las solicitudes de divorcio que por entonces se estuvieran gestionando y parecía evidente que en el caso de ganar la guerra derogarían la Ley del Divorcio de una manera definitiva; como así ocurrió el 23 de septiembre de 1939 27. Esta circunstancia precipitó los hechos y conllevó no solo que el nuevo matrimonio se celebrase eclesiásticamente sino también a que Julián mintiera en su estado civil presentándose como un hombre soltero. 25. Véase Archivo Histórico de Ceuta (1938a y 1938b); así como los padrones municipales de 1945. Tras la muerte de Regalado, la documentación oficial recoge los datos de Gregoria asignados al nombre de Agustina, igualmente su hija mayor aparece como Sara. 26. “El adulterio no consentido” era la primera causa recogida en la Ley del Divorcio de 1932, “el desamparo de la familia”, el cuarto; “el abandono culpable del hogar”, el quinto, “la ausencia del cónyuge cuando hayan transcurrido dos años”, el sexto, “la violación de alguno de los deberes […] y la conducta inmoral o deshonrosa de uno de los cónyuges”, el octavo, y “la separación de hecho y en distintos domicilios, libremente consentida durante tres años”, el duodécimo (Gaceta de Madrid, 1932). 27. Esta ley establecía que con la solicitud de al menos uno de los cónyuges por motivos de conciencia o de interés en restituir el hogar, la sentencia de divorcio quedaría completamente anulada. Igualmente, indicaba que ninguno de los miembros de la pareja podría volver a casarse en vida de su anterior cónyuge (Boletín Oficial del Estado, 1939).
“LA MUJER QUE ACAUDILLÓ EL FEMINISMO HISPANO”. CONSUELO GONZÁLEZ RAMOS... 31 ARENAL, 30:1; enero-junio 2023, 5-35 De una u otra forma, este segundo matrimonio fue anulado y, sobre lo que no cabe ninguna duda es que, a la muerte de Julián el 21 de febrero de 1941 fue Consuelo, su esposa de iure, a la que le concedieron la pensión de viudedad de 2.000 pesetas anuales (Boletín Oficial del Estado, 1941: 9622), mientras que Gregoria, su esposa de facto, junto a sus hijos debieron de recibir la mayor parte de sus bienes materiales 28. Sin embargo, por estas fechas Consuelo lleva desaparecida por completo de la vida pública durante una década y, de hecho, lamentablemente, esta es la última noticia que se tiene de ella, desconociéndose la fecha y el lugar de su fallecimiento 29. 6.—Conclusiones A lo largo de los catorce años, entre 1917 y 1931, en los que Consuelo permaneció en la arena pública, queda de manifiesto que tanto su vida como su intensa obra social, aquella que describió hecha a base de jirones, había soportado a partes iguales grandes éxitos y fracasos. Su carisma y su empeño personal hicieron que su nombre público fuera sumamente acreditado a través de la prensa de la época. Se le reconoció su capacidad de trabajo a favor de su obra social “ninguna como ella ha sabido sacrificar su juventud, su bienestar, sus energías todas, en el altar de una obra” (El Castellano, 1929: 1), pero también su potencial para proyectar y erigir una y otra vez acciones y recursos que favorecieran la emancipación de la mujer, su instrucción, así como la optimización de su potencial. Un reconocimiento que incluso recibió por parte de aquellas personas más iracundas hacia el feminismo español de entonces: Es una mujer ilustrada y modesta que quiere la redención de la mujer, que esta se ilustre, sepa vivir por sí para que no tenga que hacer del matrimonio ni del monjío una carrera o se exponga para poder vivir a todas las penalidades y caídas de la miseria (Barrio y Morayta, 1930). A lo largo de su vida pública, como Celsia Regis, Consuelo deseó que las mujeres, de todo tipo y condición, pudieran sacar el mejor partido económico de los recursos que les rodean mediante la instrucción y el trabajo autónomo. Por ello, trazó una senda vital de índole socio-económica, por la cual tenía que encontrar y garantizar “caminos prácticos donde [la mujer] pueda guarecerse de las embestidas del hambre que impulsan a la mayoría de las mujeres a la deshonra” 28. El padrón municipal de Ceuta de 1960 será el último en el que conste la presencia de Gregoria/Agustina como viuda y cabeza de familia (referencia 12764). 29. Beatriz Caballero también indica, sin aportar referencia alguna, que Consuelo falleció en 1956 (2018).