Nuevo y curioso romance en que se refieren los hechos y valentías que ejecutó el valiente Negro en Flandes
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no. ios !sa Y so- e- l a. nd e ro se t 0 la a— á. la ;- :o le le i NUEVO CURIOSO ROMANCE en que se refieren los hechos y valántías que ejecutó el valiente NEGRO en Flandes. • c^ V alerosa infantería de la tsclar::ci.la E apaña que entre todas las naciones pa tu valor te s balas, oye de un valï ore negro la fuerza y valor que alcanra, pu s se acompañan con él los de la llave dorada, duques, cend:s y rnarqu'ses, s-ñores de grande fama. Siendo hijo de ula negra, que de don Pedro fué esclava; mas por sus baenos servicios su libertad alca zara. L' vole la i clinacion de servir al rey de Espeña, y en este dichoso tiempo unas cpmpanias marchan á la ciudad de Lisboa con ellas va el duque de Alba. Fuime en casa el duque un dia, y con briosa arrogancia le dije: gran capita!), sírvete de darme plaza, que por el cielo qu adoro y por esta humi l de espada que he de seguir tus vanderas hasta morir en campaña. El duque 'rne piano el nombre que Juan me llamaba, y r, , po,.dió cl duque invicto: llamare d. sde. hoy Juan de Alba, que te h d, dar mi apellido porqu, tu valor me agrada. te al la er e- ^- tel e - 1 lo á
T'F t ii oc la lle; 9u de! po ap l e yo ^l sei cu^ qu y s de qu mF no ms mr c ac leí y pu vc qu he l^S de y la' pe Embarqueme, pase á Flandes, comenzando en sus campañas a dar glorias á mi nombre y nuevo asunto a la fama. Un dia me llamó el. duque, y dijo : amigo Jnan de Alba aqusta noche conviene á la corona de España que traigas del enemigo una posta 'maniatada. Allí estaba un capitan, que don Juan de Rojas llaman, que ardiendo en airada envidia de esta suerte al duque habla: ¿no es verguenza de españoles lo que vuecelerrc-ia manda que vaya un negro a gozar empresa tan noble y alta? No hay capitanes valientes, sargentos, cabos de escuadra? y"Sino yo iré, señor, porque ese perro no vaya. Mucho lo agradeció el duque, pero que fuese me encarga; y yo al mirar mi desprecio dije, ardiendo en ira y saña; ió capitan envidioso; quien te cogiera en campaña! vieras la espada del negro. y yo, si obras como hablas. Así que vino la noche caminé hacia la estacada, donde encontré al capitan que paseándose andaba. Páseme una mascarilla, y al punto saqué mi espada, sacó el capitan la suya, y á golpes y cuchilladas le derribo de una al suelo, y luego sobre el me echara. El después que se vió en tie rra con una Voz angustiada me pide que no le mate. Yo le dije: que se vaya, y advirtiese de camino que soy hombre de dos caras, y si una_ aquí le perdona le matará otra ruaña•:a. Quitele una banda roja con rapacej,-s de plata, que por sial de mi triunfo hice que me la dejara. — A la tienda del grao ► duque fue diciendo en voces altas: desgraciado fuí, señor, esta noch: en la 'eseaca.a, sintió._' la centinela, dió aviso, y tose alarma: salió una manga furiosa, reconoció la campaña, resistiéndome a su esfuerzo de entre todos me escapara. Estando en estas menti, as yo alegre y gozoso entraba con cuatro postas rendidas, todas cuatro maniatadas, y el duque de <luz me vió, se ha levantado y me abraza. Y volviendo al capitan, con muy corteses palabras dije: señor capital', sírvase usted de esa varada que le quité al enemigo esta noche en la campaña. El capítan que lo advirte se ha turbado y no lile habla, mas el duque mi señor me honró con una alabarda, con título de sargento, con ella me pass :aba.
la, a, erra Ya murmuraban de mi todos tos tercios de España; y escardo yo con el duque la víspera de si( ta Ana, llego un soldada arrogante que Situbta.ubec se llamaba, desafiando al gran duque y á cuantos Con él estaban. Sin pedir licencia al duque por el cuerpo le h: agarrado, apretele entre mis brazos y la vida le he quitado, le eche en el mar,y luego volví á tornar mi alabarda. Apenas hube salido seis pasos de la real casa cuando hallé algunos sargentos que viendo que me miraban y en corrillos divididos de mí murmurando estaban: que me silvan, me estornudan, me dicen perra bellaca, ¿quién le h#hecho sold:dilla, no viniéndole de casta ? Tanto de ver mi desprecio me cegó la furia y rabia, que ardiendo en ira y enojo, metiendo mano á la espada acometí á todos juntos, les quité cinco alabardas, y íes dije, ruines, mandrias, pues que perdisteis la honra volved por el rey de España, que ias insignias que os dio, hoy un negro las arrastra. Mas viendo que no se atreven del suelo las levantara, y con rendimiento humilde las besé, y dije al tomarlas: perdonad, mi rey FLipp, monarca invicto de España, ellos la ocasion me dieron que yo,no me la tomara, pero su descortesía díó a mi atrevimiento causa. Víspera de Navidad, triste dia para España, el duque de pena llora de ver que sin gente se halla, porque de la que tçnia mas de la mitad le falsa, porque el f.roz enemigo unos prende, y otros anea; iras sin temor ni recelo, á las trincheras contrarias me acerqué, buscando presa, que llevarle al duque de Alba. Vi que el príncipe de Orange en su tienda esta sin gua rdia, y al ver ocasion tan buena determiné de lograrla: con un puñal á los pechos le dije: ríndete a España, príncipe y date a prision, sino he de sacarte el alma. Le desarmé, y luego al punto en los hombros me lo hechara, y hacia la tienda del duque cor: í con él que volaba. El duque así como vió que es el príncipe de Holanda, con gran gozo y regocijo le dice aquestas palabras: estas visitas, señor , me dan muy alegres pascuas. Si tienes tales soldados (respondió) que aquesto haga, ¿qué mucho quz tiemble el mundo al valor de vuestra espada? Pónense á hacer colacion
el princip: y duque de Alba, y el negro á la cabecera, y en su aplauso mientra3 cenan alegres coplas 'cantaban. Ajustaronse las paces como las quisiere Espaila, honrando d príncipe y duque, al negro por sus haz, s Vinose el duque a quiso qu„-: k acompañara, y de mi le contó al rey muchas aCciones blzai-á3. El r.y con gana de yerme, c , crar al sa`on me manb, cr , é la rodilla en ti-tra y t1 rcy me cij 1Lvaaa, noble maestro de campo, i:usere y h , ')nor de mis arinl" tonuncialur de la torre_ de la orden de Calatrava. mi ducados de reata mando que se os den en y capita() general de ilfincería de España. De turbado no ac;rté á decir al rey palabra, aunque para er,granezer lo que mi humiidad ensalza, y lo biu que me ha premiado, tuso a Dios que un rayo me haga para postrar enemigos de nuestro rey á las plantas., FIN. u VALLADOLID, IMPRENTA DE FEZ42 4 1ANDCX SAN TARENq