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Discurso leído en la Universidad Literaria de Santiago en la solemne inauguración del Curso académico de 1894 a 1895 / por Marcelino Pereira Vieites

Pereiro Vieites, Marcelino

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q.11053^ 0 u SC: UNIVERSIDAD! DE SANTIAGO b >mqzC2') i«WÍ LEIDO EN LA DM1SM LITERARIA DE ■ EN LA SOLEMNE INAUGURACIÓN DEL CURSO ACADÉMICO DE 1894 A 1895 POR EL DOCTOR ^larcclino f miro tirites Catedrático de la Facultad de Farmacia. IMPRESO DE ORDEN DE LA UNIVERSIDAD. SANTIAGO: ESTAR. TIP. DE JOSÉ M. PAREDES, Virgen de la Cerca, 30. ieE4. __________________________________________________________________________________ se UNlVtRS]D.ADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA u u se UN1VERSIDADE ¡MESSeSí Sxcmo. ^enor: E ó r mu l a oficial es la lectura de un discurso para realzar la solemnidad de la apertura del curso en las Universidades del Reino, y cos  tumbre establecida el turno de las diferentes Facultades para llenar tan honroso cometido. No por otra causa ni con mejores títulos ven  go hoy á ocupar esta cátedra que ilustraron tantos sabios maestros con trabajos de impe  recedera elocuencia, filosofía, ciencia y lite  ratura, dando nuevo brillo á las imarcesibles glorias de la Escuela Compostelana. Semejantes precedentes y recuerdos au  mentan mi confusión; pero inclinando la ca  beza ante él deber y acatando la inmerecida distinción de mi digno Jefe, aquí me presento escudado por vuestra indulgencia bondadosa, que encarecidamente solicito. Mucho vacilé antes de fijarme en el tema objeto de mi discurso: creía que una descrip  ción detallada del estado y adelantos de las diferentes Facultades de la Universidad, ó un estudio de las reformas posibles en la ense  ñanza, serían puntos muy apropósito para tratados en este lugar, pero ni uno ni otro podrían ser desarrollados por mi con bastante acierto, así es que me he decidido al fin por uno en relación con mis estudios y Facultad. Diré, pues, algunas palabras acerca de la Importancia de la Botánica en los estudios farma  céuticos. — 13 — llevaban la primacía, prestando al hombre el mayor número de los materiales necesarios para la curación de sus enfermedades, siem  pre los vegetales han figurado en las listas de medicamentos, ocupando algunos los primeros lugares de ellas. Lo mismo los Egipcios que los Israelitas, y de igual manera los Indios que los Chinos, nos demuestran en la Historia de sus pueblos la gran importancia que para ellos tenían los conocimientos botánicos. Reservaban generalmente éstos, á deter  minado número de individuos y los revestían de cierta autoridad que les hacía invulnera  bles á los ataques de sus inferiores. Tan pron  to eran los Sacerdotes los encargados del es  tudio de las plantas y especialmente de sus aplicaciones para la curación de las enferme  dades, como eran Magos ó Profetisas los que con sus sueños y oraciones conseguían de los dioses la inspiración ó el beneficio re  clamado por los enfermos. Unos y otros con  feccionaban algunos medicamentos que ellos mismos aplicaban, y en cuyos secretos de formación nunca eran iniciadas las personas se UNIVERSIDADE DE SANTI/XGO DE COMPOSTELA u — 14 — extrañas al Sacerdocio. Con frecuencia estos conocimientos se hacían hereditarios, mien  tras que otras veces se informaba, aunque de una manera incompleta, de estos secretos á personas extrañas á la familia, pero siempre en número limitado, las cuales servían prin  cipalmente de auxiliares para la adminis  tración . Los recuerdos de las principales plantas cuyas virtudes les eran conocidas, los en  contramos ya en los altares, en los que las colocaban divinizándolas, ó bien tenemos que buscarlas en las figuras é inscripciones gra  badas en las columnas de los templos, donde legaban á la posteridad sus conocimientos envueltos en el misterio de los signos y geroglíficos ininteligibles para, las personas no iniciadas. Para la confección y aplicación de los me  dicamentos, empezaban por dedicar los vege  tales á los dioses, de los cuales suponían lue  go recibir la inspiración, y las preparaciones las hacían siempre rodeados del más absoluto silencio. Empleaban como formas más comunes los — 15 — cocimientos, los zumos, las cataplasmas y los ungüentos, y para su confección usaban, ya las plantas enteras, ya las partes ó pro  ductos que la Naturaleza espontáneamente les ofrecía y que de alguna manera por sus caracteres exteriores llegaban á cautivar su atención. Por esta razón, empleaban ya resinas, gomo-resinas, bálsamos y otros pro  ductos que, mezclados con plantas más ó menos aromáticas y activas, les servían, no solo para la curación de las enfermedades, si que también como preservativos de las mis  mas y aun en muchos casos para la con  servación de los seres animales. En este último concepto merecen especial mención los Egipcios, que con sus múltiples conocimientos y gran inteligencia lograron convertir los cadáveres en momias que al través de los siglos han llegado hasta nos  otros en perfecto estado de conservación. Cierto que las condiciones de terreno y clima contribuían á ello en gran manera, pero no hay duda alguna que, á sus muchos cono  cimientos, unían un tino especial para la elección de los materiales que empleaban, u se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA y aun algunas veces, poseían de ellos un conocimiento perfecto ó cuando menos lo tenían de sus propiedades. No cabe duda alguna que, los Griegos y Romanos, tomaron de los Egipcios la cien  cia que poseían, pero también es muy cierto que sobre todo y en especial los primeros, aumentaron y perfeccionaron en tal forma los conocimientos adquiridos que, en el arte de curar, llegaron hasta la formación de clasificaciones de medicamentos, que si bien incompletas, hacían cuando menos referen  cia á la forma en que las substancias se empleaban pudiendo citarse, entre otras, la división hecha en tres grupos llamados: de cataplasmas ó plantas machacadas, ungüen  tos y bebidas. Los Romanos, en cambio, continuadores en cierto modo de la civili  zación griega, no mejoraron gran cosa los conocimientos científicos que habían adqui  rido. Pueblo esencialmente guerrero, se de  dicaba principalmente á estudiar y perfeccio  nar todo lo que pudiese favorecerle en los combates, y aceptaba de los pueblos con  quistados, cuanto encontraba de novedad, — 17 — pero sin criterio alguno al admitirlo. De ahí el que la Botánica en sus aplicaciones far  macéuticas perdiese el gran valor y presti  gio de que hasta entonces había gozado, llegando á reducirse á un pequeño número, el de las plantas empleadas como medica  mentos. No podemos negar que, para el estudio histórico de cualquiera de las Ciencias físicas, naturales ó médicas es menester en deter  minada época de su desarrollo, relacionar su existencia con la de los estudios filosóficos. Estos llegaron de tal manera á ocupar á las personas doctas, que abandonaron todo otro estudio, y si alguno que otro sabio, se  parándose de la marcha ordinaria, se dedicaba á alguna Ciencia en particular, lo hacía su  peditándose en un todo á la marcha trazada por las ideas filosóficas de su época. I,a aparición de los primeros estudios so  bre la composición de los cuerpos y el ori  gen de la primer materia, tenían que dejar sentir su influencia en el desarrollo de las Ciencias médicas y sobre todo en la parte administrativa de los medicamentos. Así es 3 u se UN1VERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 18- como tras un empirismo extremado, en el que se empleaba todo sin conocimiento de causa, tuvo que venir otra época más pacífica, en la cual, conociéndose algo de la composi  ción de los cuerpos, se desechaba lo inútil, quedando solo lo reconocido como verdadera  mente provechoso, prefiriendo, por lo tanto, lo conocido en su composición, y abando  nando lo desconocido, como sin valor. No fué la Botánica la que salió mejor pa  rada en este escrutinio, pues que sin medios suficientes de análisis, y desconociéndose la composición de la mayoría de los materiales que esta proporcionaba, acudían con preferen  cia al reino mineral, del cual, con el auxilio químico y la práctica experimental, sacaban la mayoría de los medicamentos. De en medio de estas luchas y vacilacio  nes, brotó la parte principal de aplicación de los conocimientos filosóficos, que consistió en hacer general el conocimiento médico, descartándolo por completo del misterio que hasta entonces le había rodeado, haciendo desaparecer el culto de las Divinidades médi  cas, echando por tierra los oráculos y dejan- — 19 — do sin valor alguno las evoluciones y ^prác  ticas seguidas para la curación de las enfer  medades. • A pesar de estos adelantos, no se crea que la reforma desterró por completorla idea supersticiosa, pues algo ha llegado]hasta nos  otros, aunque más ó menos desfigurado. Prue  bas son los amuletos, que, en diversidad de formas y con distintas aplicaciones, se usan aun, especialmente entre el vulgo. Por otra parte, cierto es que se han^olvidado varios detalles tenidos antes como de gran importancia, sobre todo para la recolec  ción de las plantas; como el ser arrancadas con la mano derecha ya mirando hacia ellas ó en sentido opuesto; por el hombre ó por algún animal, á cuya cola se ataba fuerte  mente, obligándole luego á andar de una ma  nera brusca; pero á cambio de esto olvidado, se conservan otros detalles de práctica que, si bien indicados en principio de una manera empírica, han sido más tarde confirmados como buenos por los estudios modernos: tal sucede con la hora del día y época del año en que han de ser recogidos los materiales, si u se UN1XTRSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTEU -20 — éstos han de estar ó no expuestos á la acción directa de la luz, tanto antes como después de recolectados etc., pues son hechos todos estos, que se sabe hoy de un modo positivo, están en relación inmediata con el conoci  miento íntimo del material; porque se sabe que estas y otras causas, influyen de un modo no  table en el desarrollo de los principios activos. Entre los griegos tenemos que ir á buscar los síntomas primeros de verdadera indepen  dencia en algunas Ciencias, y allí es donde encontramos la separación de las Médicas y de la Botánica. Poco puede asegurarse, relativamente, á quienes fueron los fundadores, ó á quienes se deben los primeros escritos de estas ciencias, pues aunque se da como cierto que Hipócrates y Aristóteles, con sus muchos conocimientos y gran capacidad, han echado los cimientos de ambas, fundando sus estudios en la obser  vación y la experiencia, es lo cierto que no hay absoluta seguridad de ello, por más que á estos sabios pertenezcan los mejores, escritos que han llegado hasta nosotros, así como está demostrado que á ellos se atribuyen muchos -21 — otros que no son dignos de estos sabios por su imperfección. En la época á que se refiere la vida de am  bos, es en la que encontramos las primeras noticias que comprueban el valor que la Bo  tánica tenía en las ciencias de curar. Hipócrates, fundando la llamada Escuela Dogmática, dignamente representada por al  gunos de sus discípulos, estudió la Historia Natural rudimentaria, dando la preferencia al reino vegetal para la confección de sus medi  camentos: prefirió, para el estudio, las subs  tancias que podían servir á la vez de medica  mento y alimento; ordenó los medios de pre  paración y descartó todo lo que en su concepto podía inducir á error para apreciar las virtudes médicas. Aristóteles, fundando la Escuela Peripaté-* tica, perfeccionó en gran manera estos cono  cimientos, y aunque, dedicándose á la par á diversidad de estudios, lo hizo muy especial  mente á la Botánica, distinguiéndose sobre todo en los de Física vegetal, haciendo gran  des aplicaciones á la Agricultura, Horticul  tura y Medicina, é indicando siempre las vir- u se UN1VERS1DADE D£ SANTIAGO DE COMPOSTELA -22 — tudes y usos. Describe gran número de plan  tas, pero la nomenclatura que usa, así como la clasificación que acepta, prueban lo incom  pleto que en su tiempo estaba esta parte del estudio botánico. Después de este gran impulso dado á las Ciencias Naturales, poco se ha adelantado por mucho tiempo, pues absorviendo por com  pleto á los sabios las disputas filosóficas, abandonaron todo otro estudio, y las buenas bases sentadas por Aristóteles, fueron alte  radas y modificadas en tal forma que no era posible el progreso; antes al contrario, per  manecían estacionados los conocimientos ya que no sufriesen un retroceso por olvidarse por completo los principios ya sentados. Las doctrinas de Aristóteles no volvieron á aparecer hasta que los Arabes, en la Edad Media, las introdujeron de nuevo en Europa. Es de notar que este gran sabio dirigió principalmente sus estudios en las ciencias Naturales al reino animal, y que sus escritos, están presididos siempre por el juicio y la experiencia, más bien que por la imaginación. Divinizado en vida por sus contemporá- u — 29- Con sus estudios llegó á formular una cla  sificación de los vegetales, que si bien empí  rica, es digna de mención porque en ella figuran ya agrupaciones perfectamente natu  rales, á pesar de tener por base lo que él lla  maba cualidades fundamentales, pero que se referían simplemente á caracteres exteriores. Aconseja la preferencia del empleo de las plantas indígenas al de las exóticas, y es el primero, según se cree, que llama la atención acerca de la sofisticación de los medicamen  tos. Dio reglas para la recolección, teniendo presentes ciertas alteraciones dependientes del terreno y vida del vegetal; y dio también con acierto las bases de una buena reposición te  niendo en cuenta la naturaleza de los materia  les conservados. Plinio, el naturalista copilador de los cono  cimientos de su época, nos dejó una especie de enciclopedia, en la cual, y en algunos de sus libros, encontramos descritas gran número de plantas medicinales, y además varios pro  ductos de estas, ya indígenas, ya exóticas. Se muestra partidario de los medicamen  tos tomados de la Naturaleza, como simples y se UNIVTRS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA -30- que se hallan mezclados con nuestros alimen  tos, y desecha la Polifarmacia por concep  tuarla no solo inútil sino hija de la ambición. Este sabio sin embargo, más laborioso y recopilador que verdadero crítico, en nada me  jora los conocimientos adquiridos, antes al contrario, admite los errores de época y aun los aumenta en muchas ocasiones. Algún tiempo después de Plinio aparece el insigne Galeno que, dedicado desde muy joven á las ciencias naturales, llegó en sus estudios á la mayor perfección que en su época llegaron á adquirir. Nacido en un tiempo en que la Medicina estaba dividida en infinidad de sectas, que sostenían grandes discusiones en las cuales se hacía gala de vasta imaginación más bien que de abundancia de conocimientos, empezó por desecharlas todas como vanas é inútiles, bus  có en cambio entre los antiguos la gran figura de Hipócrates, y siguiendo en un todo la senda por él trazada, llevó de nuevo la cien  cia por el camino de la verdad. Recopiló todas las buenas doctrinas de sus antecesores y con ellas formó su nuevo sistema de estudio. u -31 — En sus escritos se ocupa ya entre otras muchas cosas, de la composición de los me  dicamentos y de los sucedáneos. Forma una clasiñcación de aquellas tomando por bases para su agrupación la composición, el modo de aplicarlos y otras consideraciones de me  nos valer. No contento tan solo con recopilar los escritos de sus predecesores sobre materia médica, como lo había hecho Plinio, reunió y formuló muchas preparaciones farmacéuti  cas, comprando todas las que en su época aparecían, cuando no tenía otro medio de pro  porcionárselas. Aprobaba la sencillez en las preparaciones, pero empleaba indistintamente unas y otras y en muchas ocasiones, aun las suyas propias carecen de la sencillez que tanto recomendaba, si bien es cierto que sus fór  mulas nunca son de las más complejas que hoy registramos. A lo mucho que sobre este particular ha escrito, así como al carácter especial de sus preparaciones, se debe indu  dablemente, el que á una parte de la Farma  cología se le haya dado y aun conserve hoy, el nombre de Farmacia Galénica. u se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA -32 — Como todos los médicos de su época, ejerció todas las ramas del arte de curar, pero debió mostrar cierta predilección por la Farmacia, como lo prueba la oficina ó alma  cén de medicamentos que poseía en la Via Sacra y que fué destruido por un incendio, como por otro lo habían sido ya parte de sus escritos y libros. No mostró predilección por los vegetales para la confección de sus fórmulas, si bien buscaba en ellos siempre las materias más activas, que administraba luego en formas muy variadas. * Con este sabio puede decirse que termina una primera, parte del estudio histórico de la importancia y relación íntima en que se en  contraba la Botánica con la Farmacia. Él es el que como si dijéramos absorve en sí y reasume todo lo que de los tiempos antiguos se refiere á la historia farmacéutica, en la cual se ve siempre á la Botánica como repre  sentando la característica. En este primer período se observa que casi siempre la Botánica constituye el principal estudio del Farmacéutico, cualquiera que fue- S( UN1VERSID ' DE SANTIA< u — 33 — se el carácter social del individuo que ejer  cía esta profesión. Entre los vegetales se buscaban los venenos y sus antídotos, de igual manera que los medicamentos y los alimentos. Es muy de notar que en esta época ya existían dos clases sociales muy distintas entre los médicos. La una la formaban los que, después de probar su aptitud en examen practicado ante un jurado, podían ejercer y ejercían de hecho la profesión como hombres de ciencia. En la otra figuraban los llamados hoy intrusos y charlatanes, los que sin haber dado pruebas de conocimiento alguno, se dedi  caban á la confección y venta de medica  mentos. A estos se les consideró siempre entre las inferiores clases sociales. Pasemos ahora á una segunda parte en la que se hace referencia de los estudios farma  céuticos de los tiempos modernos. Casi podemos asegurar que solo entre los Arabes hemos de encontrar las primeras bases de estudio de las ciencias modernas, pues si bien es cierto que antes que los Romanos per  diesen su dominación en casi todo el mundo 5 u se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 34 — entonces conocido hubo sabios que en una ú otra forma se dedicaran al estudio de las cien  cias, causas múltiples y variadas hicieron que sus estudios pasasen desapercibidos ó perecie  sen con los que lós hacían. Las continuas revoluciones por una parte y la persecución que contra los Cristianos desarrollaron todos los Emperadores, la anti- . patía, digámoslo así, que se estableció entre los que profesaban distintas creencias, por otra, son motivos más que suficientes para que así sucediese. Poco se escribía por temor de verlo des  truido y los escritos que se hacían se ocul  taban, así es que los amuletos, las prácticas misteriosas y religiosas, las palabras simbó  licas y otros medios análogos reemplazando á los medicamentos, caracterizan perfecta  mente la Medicina que existió inmediatamente después de la desaparición de Galeno. Aparece sin embargo Nestorio que, expa  triado por sus creencias, llevó sus conocimien  tos á la Persia á donde se retiró con sus sectarios. Allí se fundaron por aquel entonces varias escuelas á cuyo desarrollo no solo los se UNIVERSIDAD DE SANTIAG j — 35 — . nestorios han contribuido, pues que los filó  sofos platónicos expulsados también de Atenas y Alejandría, allí se refugiaron, y los sabios judíos que ya existían establecieron sus fa  mosas academias. Errantes en su origen los Arabes, se reunie  ron más tarde bajo el estandarte de Mahoma, y á su sombra y con el auxilio de sus armas, conquistaron rápidamente gran parte del país entonces más conocido por sus riquezas y sabiduría,- figurando en este concepto y en primer término la Persia, que fué fácilmente sometida al yugo agareno. Tomaron los Arabes y perfeccionaron los conocimientos de las Escuelas nestorianas que florecían en aquella época y las reformaron marcadamente ampliando sus reglamentos. Figuran entre estos reglamentos adoptados y reformados, los que se refieren á las escuelas de Medicina, los cuales han servido y sirven aun hoy día de modelo para la formación de las que existen en Europa. Entre las ciencias cultivadas estaban las Naturales y de éstas, llamaban especialmente su atención la Botánica, que estudiaron en u se UN1VERSIDADE DE SAN TIAGO DE COMPOSTELA — 36 — sus aplicaciones médica y agronómica, pero siempre mejorando y ampliando los conoci  mientos adquiridos de los nestorianos. En Badag, ciudad predilecta de los Kalifas, aparece establecida una Academia con su escuela de Medicina y cuyos jefes quedaron encargados de examinar á los que se dedica  ban al arte de curar. Allí, y al lado de los Hospitales, se encuentran las primeras boticas destinadas á la práctica de los alumnos, y entre los productos de la naturaleza que en ellas se empleaban, figuran las plantas como las predilectas para el estudio por los laborio  sos discípulos que á aquel centro acudían. A pesar de que la aparición en estos tiem  pos, de algunos filósofos médicos que se dedi  caban especialmente al estudio de la Química ó Alquimia, hizo perder á la Botánica en su prestigio farmacéutico, no sucedió así en su valor científico, pues que los conocimientos botánicos fueron en aumento. Más tarde, cuando divididos los Arabes por la formación dedos Kalifatos, aparece fundado el Kalifato español, se estableció tal rivalidad entre los dos Jefes, que el deseo de aparecer u — 37 — más grande que su contrario, hizo que se des  arrollase en ellos de un modo marcado la pro  tección á los sabios. Estos fueron buscados por todas partes, y reunidos en la Corte los que más célebres se hacían por sus conoci  mientos científicos. A ellos se confió la edu  cación de los Príncipes, y aun los mismos Kalifas no se desdeñaban en admitir sus lec  ciones por no aparecer ignorantes. Esto contribuyó sin duda alguna, á la gran celebridad que adquirió la Escuela árabe española la cual trajo hacia si todas las nota  bilidades de la época. Sus escritos tomados de los griegos, fueron traducidos á todas las lenguas, pero, sin conocimientos bastantes de la arábiga en que estaban escritos, resulta  ron las traducciones plagadas de errores. Indudablemente se hubiera evitado algo de esto, si las corrientes de época hubiesen impulsado á los sabios á buscar los originales griegos, donde no cabe duda que debían de existir, que era en las Bibliotecas de los Con ventos en las que se habían ido acumulando para guarecerlos quizás del viento destructor que poco antes corriera; pero ignorados ú u se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 38 — olvidados estos depósitos, sin persona quizá al frente de ellos capaz de interpretarlos hacién  dolos salir de su empolvado estante y presen  tándose por otra parte ya hecho por los árabes el trabajo de traducción é interpretación, resultó que prefiriesen buscarlos en esta fuen  te, y de traducción en traducción apareciesen los originales tan completamente desfigura  dos que sería difícil confrontarlos. De esto nació que el aumento de los co  nocimientos botánicos no tuviese aplicación á los estudios médicos, marchando ambas ciencias aisladas é independientes por mucho tiempo. Por esta época varios sabios italianos, convencidos de que en las obras antiguas, no estaban descritas todas las plantas conocidas, determinaron dividir sus estudios concretán  dose cada uno á una región limitada para poder así describir todos los vegetales que en ella se encontraban. En este trabajo vinieron á auxiliarles un gran número de sabios que, en sus viajes, se dedicaron á recolectar de la naturaleza todo lo que á su paso hallaban, y de igual manera lo conocido que lo deseo- u n iv e r s id a d : DE SANTIAGO u - 45 — divididas éstas la encontramos formando con la Farmacia, casi un solo cuerpo, el que des  pués lleguen á perder su intimidad desapare  ciendo la unión, no parece sino que es para que en los tiempos modernos venga á hacerse ésta cada vez más íntima si cabe, aumen  tándose los puntos de contacto entre ambas. No nos pararemos en esta ocasión á deta  llar los estudios de actualidad de ambas cien  cias, pues que para nuestro objeto nos bastará recordar algunos de los que se refieren princi  palmente á demostrar la influencia é impor  tancia de la Botánica en la Farmacia moderna. Sentadas las bases de las clasificaciones naturales y agrupadas las plantas según estas bases, resultaban reunidas en tal forma, que grupos de ellas más ó menos numerosos apa. recen con virtudes médicas iguales ó semejan  tes. En esto encontró el Farmacéutico una de sus primeras aplicaciones, pues que esta semejanza de virtudes le permitían para sus confecciones el empleo de plantas congéneres. El estudio de la organización que permite comprobar que las plantas de igual ó seme  jante organización y estructura tienen también u se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA vida semejante y elaboran productos de igual naturaleza, autoriza al Farmacéutico el empleo de los sucedáneos, pero no en la forma que antes solía hacerse sin más que la observación de hechos aislados, sino más bien establecien  do comparación de estos hechos entre sí y relacionándolos siempre con la composición de los materiales empleados. De estos conocimientos se auxilia el Far  macéutico para reconocer las alteraciones y falsificaciones que experimentan los materia  les ya por la acción de los agentes alterantes, ya por la intervención directa de los indivi  duos que se dedican á la recolección y expendición de las primeras materias. La desapa  rición de algunas partes destruidas por los insectos, la aparición de parásitos y la dife  renciación de estructura y observación de determinados cuerpos extraños adicionados para aumentar el valor ó quedados como resi  duo ó huella de algún principio extraido, pruebas son de la verdad ya sentada de que los conocimientos anatómicos y fisiológicos de Botánica son de gran importancia para el Farmacéutico. -47- La estructura característica de los vege  tales no solo permite reconocer estos con facilidad, sino que con su auxilio se diferen  cian entre sí vegetales muy afines en los cuales siempre se puede apreciar algún de  talle de estructura ó acusar la presencia de un principio de especial elaboración, evitando de este modo el que lleguen á confundirse. La estructura anatómica, haciéndonos ver el lugar que determinados productos ocupan en el organismo, nos enseña el medio más fácil de hacerles salir al exterior, consiguiendo así la mayor cantidad de producto y en las mejores condiciones posibles. Con el estudio de la vida de los vege  tales y de su organización, aprendemos á distinguir si los productos por ellos suminis  trados son objeto de algún estado patológico, ó si, por el contrario, su elaboración es normal. De estos conocimientos también saca el Farmacéutico su aplicación para el cultivo de las plantas medicinales, colocándolas en con  diciones apropósito para el desarrollo de los principios que han de ser elaborados, modi- u se UNIVERSIDÁDE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 48 — fica, si es necesario, la vida ordinaria de los seres rodeándolos de agentes capaces de producir determinados cambios, aumenta la cantidad de principios ó los transforma en otros, observa la época de la vida en que son elaborados auxiliando de este modo la práctica de una buena recolección, fija las reglas que le pueden servir de guía para la conservación de los materiales en estado fres  co lo mismo que para la práctica de una desecación conveniente á los principios ac  tivos; en una palabra de estos conocimientos deduce el Farmacéutico todo lo que le ha de servir de norma para la práctica de sus primeras operaciones, siendo de estas una de las más importantes la que se refiere á la aclimatación y cultivo de las plantas me  dicinales que han de formar parte de los jar  dines botánicos, asunto de tanta importancia en la actualidad. Además de estas ventajas que directamen  te reporta al Farmacéutico el estudio de la Botánica, tiene reservado la Farmacia mo  derna otro lugar muy importante para estos estudios. La Química con sus análisis pone u — 49 — de manifiesto los principios activos de las plantas, y el Farmacéutico se encarga de extraerlos y purificarlos, los entrega al mé  dico para la práctica de sus experiencias y dándole una forma apropósito vence las di  ficultades que pueden encontrarse en su ad  ministración. En los vegetales es donde halla hoy el médico, de igual manera que en los tiempos antiguos, un manantial inagotable de medi  camentos. Los emplea, ya enteros, ya sus partes ó productos, aprovechando siempre las virtudes de los principios inmediatos que les constituyen; principios que separa y aísla, purifica y analiza y en su laboratorio repro  duce empleando los múltiples medios que hoy la Química le ofrece y que recuerda con fre  cuencia los fenómenos que tienen lugar en la vida vegetal. En el estudio de los principios inmediatos que los vegetales elaboran, halla el químico la representación genuina de todos los fenómenos y reacciones que produce en su laboratorio; y los alcaloides, los glucósidos, los alcoholes y toda esa infinidad de compues  tos más ó menos complejos que el farmacéu- 7 u se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 50 — tico necesita conocer y preparar, porque el médico los emplea, ya como preservativos, ya como verdaderos medicamentos, de los vegeta  les están tomados, á ellos se deben los prime  ros empleados y en las circunstancias de su producción ó elaboración se halla la guía para su reproducción artificial. La Botánica entrega al farmacéutico sus plantas enteras, raíces y tallos, hojas y flores, frutos y semillas, á ella debe también sus esencias, resinas y gomas, aceites, féculas y azúcares, bálsamos y zumos y en su laborato  rio y con estos materiales prepara sus medica  mentos dándoles las múltiples formas que exi  gen las condiciones de la enfermedad, del enfermo y del mismo medicamento, confec  cionando las píldoras y sellos, pastas y table  tas, jarabes y julepes, ungüentos y pomadas, solutos, mixturas, extractos, tinturas y otras muchas formas propias de cada caso particular. Creo innecesario hacer mención de los mu  chos escritos que en los tiempos modernos se han ocupado de las virtudes médicas de las plantas; no hablaré tampoco de los materiales procedentes de países más ó menos lejanos que u — 51 — están continuamente apareciendo y entran á formar parte de las colecciones de medicamen  tos modernos; solamente diré que todo lo que á estos asuntos atañe, puede encontrarse per  fectamente tratado y recopilado, entre otras obras, en los Diccionarios farmacéuticos, en el Diccionario de Wurtz, en la Enciclopedia Fremy, y en esa colección de Revistas y Se  manarios que nos ponen al corriente de todo lo que la ciencia moderna va descubriendo y observando al día. Aun hay otro punto de vista bajo el cual la Botánica puede ser de utilidad al farmacéu  tico, prestándole grandes y señalados servi  cios. Con frecuencia es nombrado perito para emitir su dictamen en diferentes causas cri  minales, contribuyendo con sus conocimientos al esclarecimiento de algunos hechos, y en esta ocasión pueden serle muy útiles los que tenga de Botánica. El envenenador toma en ocasiones los ma  teriales tóxicos de los vegetales, que suelen proporcionárselos en abundancia y por com  prender que éstos son los que menos rastro dejan de su paso, si bien produciendo los terrise UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 52— bles efectos deseados; pues bien: en este caso, el conocimiento de los vegetales propios de la región, puede servirle de guía para la de  terminación del veneno empleado. El pintor ó colorista que toma de los vege  tales los múltiples colores que estos les pro  porcionan, puede presentar al perito farma  céutico ocasión para hacer aplicación de sus conocimientos botánicos, ya juzgando de la bondad de los materiales, ya indicando la ac  ción deletérea que de su empleo pueda resultar. El perfumista para preparar sus cosméticos y extractos, acude al perito farmacéutico, que le pone de manifiesto la bondad de los mate  riales que emplea para sus confecciones y que en la mayoría de los casos toma del reino vegetal. Con sus conocimientos botánicos auxilia el farmacéutico á la Higiene, facilitando los me  dios de cultivo y aclimatación de las plantas que purifican la atmósfera destruyendo los miasmas, é indica á la vez los medios de extirpar las que con su presencia pueden im  purificarla, aun cuando por sus caracteres exteriores sean algún tanto gratas. se UNIVERS1DADL DE SANTIAGO u — 53 — En suma, apenas se dan hoy hechos cien  tíficos en los cuales el farmacéutico no tenga ocasión de lucir y hacer aplicación de sus co  nocimientos botánicos. Por otra parte, como perito químico en el reconocimiento de los alimentos, difícilmente resolvería en muchos casos los problemas que se le presentan, si los conocimientos botánicos no viniesen á auxiliarle. De este modo puede probar en los vinos la presencia de materias colorantes artificiales, á la par que demuestra la existencia de otras materias extrañas. Au  xiliándose con el microscopio, demuestra las adulteraciones y alteraciones que pueden ex  perimentar las harinas antes ó después de servir para la confección de los alimentos. Resumiendo ahora todo lo expuesto para probar ó demostrar la importancia de la Botá  nica en el estudio de la Farmacia, diremos: Primero. Que en los tiempos primitivos el reino vegetal fué quizás el único que propor  cionó al hombre materiales para la curación de sus .enfermedades, á la par que le propor  cionaba sus alimentos. Segundo. Que reunidos los conocimientos u se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 54- del hombre constituyendo un cuerpo de doc  trina y apareciendo por lo tanto las bases de la ciencia, la Botánica y la Farmacia mar  charon unidas sin que los adelantos que en la una se hacían dejasen de hallar en la otra su resonancia. Tercero. Que si bien hubo una época en que desunidas estas dos ciencias y emancipa  da en cierto modo la Farmacia, prescindía de los vegetales para la preparación de sus medi  camentos, su aislamiento no fué completo y quizás esta separación ó aparente abandono haya contribuido al progreso de la Botánica dando un paso muy adelantado y aumentando de un modo notable sus conocimientos. Cuarto. Que transformada por completo la marcha general del estudio de las ciencias, tanto por los descubrimientos hechos y obser  vados en los fenómenos físicos, como por la multiplicación y aumento de las experiencias químicas, al hacer aplicación de todo lo nuevo á los estudios de cada una de las ciencias en particular, también á la Botánica tocó tomar una parte muy activa en la transformación, contribuyendo con las diferentes fases de su u se UNlVERSIDADt DE SANTIAGO