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Fábula animal y tropología cristiana. Estudio literario de Ecbasis Captiui

García Magaña, Eugenia

Abstract

En el trabajo que se va a elaborar se procederá a realizar un estudio filológico sobre Ecbasis Captiui, es decir, desde un punto de vista literario y cultural. La obra, escrita alrededor del siglo XI y de autoría anónima, pudo tener su origen en la región francesa de Vosgos. Se trata de un poema en hexámetros dactílicos leoninos de carácter narrativo. En primer lugar nos proponemos situar la obra en el contexto histórico-cultural en el que surge e intentar ubicarlo dentro del conjunto de géneros literarios, así como su vinculación con la literatura tradicional y popular. A continuación, abordaremos el análisis del tema central del relato y describiremos la estructura narrativa de este poema. Dado el tipo de obra del que se trata, se examinará con atención la utilización de la tropología cristiana y los recursos retóricos empleados en la composición. Este análisis conducirá a señalar cómo el anónimo autor recurre a la sátira, a la parodia y al desarrollo de contenidos bíblicos a partir del empleo del recurso grecorromano de la fábula antigua protagonizada por una serie de animales. Cada animal ha sido elegido en razón de la simbología que crea el autor, el cual se sirve de elementos tanto de la tradición clásica grecolatina, como de la tradición cristiana.

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FACULTAD DE FILOLOGÍA GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA FÁBULA ANIMAL Y TROPOLOGÍA CRISTIANA. ESTUDIO LITERARIO DE ECBASIS CAPTIUI Eugenia García Magaña Directora: Eva Mª Castro Caridad Santiago de Compostela, curso 2021/2022 2 ÍNDICE INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 5 SOBRE BESTIARIOS Y FÁBULAS ........................................................................................... 6 LA EDAD DE LAS BESTIAS: EL BESTIARIO MEDIEVAL ............................................... 6 FÁBULAS ANIMALES EN LA HISTORIA DE LA LITERATURA LATINA Y GRIEGA 7 LA TRADICIÓN FABULÍSTICA INDIA ............................................................................... 9 FÁBULAS ANIMALES EN OTRAS TRADICIONES ANTIGUAS .................................... 10 ECBASIS CAPTIUI ..................................................................................................................... 14 DATACIÓN ............................................................................................................................ 14 AUTORÍA ............................................................................................................................... 15 ESTRUCTURA ....................................................................................................................... 16 CONTENIDO ......................................................................................................................... 17 TROPOLOGÍA ....................................................................................................................... 20 Historia externa ................................................................................................................... 21 Historia interna .................................................................................................................... 25 El epitafio pecaminoso ........................................................................................................ 35 Regreso a la historia externa ............................................................................................... 36 EL SIMBOLISMO ANIMAL EN LA FÁBULA DE ECBASIS CAPTIUI ............................ 37 Ternero ................................................................................................................................ 37 Lobo .................................................................................................................................... 38 León..................................................................................................................................... 40 Raposa ................................................................................................................................. 40 Nutria ................................................................................................................................... 41 Erizo .................................................................................................................................... 42 Unicornio ............................................................................................................................. 42 CONCLUSIÓN ........................................................................................................................... 44 BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................... 46 3 RESUMEN En el trabajo que se va a elaborar se procederá a realizar un estudio filológico sobre Ecbasis Captiui, es decir, desde un punto de vista literario y cultural. La obra, escrita alrededor del siglo XI y de autoría anónima, pudo tener su origen en la región francesa de Vosgos. Se trata de un poema en hexámetros dactílicos leoninos de carácter narrativo. En primer lugar nos proponemos situar la obra en el contexto histórico-cultural en el que surge e intentar ubicarlo dentro del conjunto de géneros literarios, así como su vinculación con la literatura tradicional y popular. A continuación, abordaremos el análisis del tema central del relato y describiremos la estructura narrativa de este poema. Dado el tipo de obra del que se trata, se examinará con atención la utilización de la tropología cristiana y los recursos retóricos empleados en la composición. Este análisis conducirá a señalar cómo el anónimo autor recurre a la sátira, a la parodia y al desarrollo de contenidos bíblicos a partir del empleo del recurso grecorromano de la fábula antigua protagonizada por una serie de animales. Cada animal ha sido elegido en razón de la simbología que crea el autor, el cual se sirve de elementos tanto de la tradición clásica grecolatina, como de la tradición cristiana. 4 INTRODUCCIÓN La finalidad de este trabajo es la de realizar un análisis metódico de la obra Ecbasis Captiui. Pero antes de asomarnos a su extenso simbolismo, que bebe tanto del mundo clásico como del cristiano, y a su peculiar estructura, realizaremos una introducción al mundo animal de la Antigüedad, revisando algunos de los bestiarios más relevantes de la Edad Media y observando algunos ejemplos de fábulas procedentes de diferentes tradiciones culturales. Tras esa primera parte nos enfocaremos en el contenido de la obra de este trabajo: la incógnita de su autor, las diferentes teorías para su datación y el contenido de la misma. Dentro de este último apartado, llevaremos a cabo un análisis detallado de la tropología, esto es, del contenido específicamente cristiano que posee, con su clara influencia de las celebraciones de Pascua, el debate interno entre la Ley Vieja y la Ley Nueva como subrepticia representación del Antiguo y Nuevo Testamento y cómo todo ello se ve reflejado en los distintos personajes que van saliendo a lo largo de la historia. Después pasaremos a un estudio de los personajes más importantes: en qué animal están representados y qué significado conlleva ello. Para las citas bíblicas hemos empleado la Sagrada Biblia de la Editorial Católica, S. A. La edición utilizada del texto latino de Ecbasis Captiui ha sido de UNC Studies in the Germanic Languages and Literatures, y su traducción es obra de Alfredo Encuentra Ortega, de la editorial Gredos. La información aquí dispuesta y cotejada es el resultado de una lectura y comparación exhaustiva de diversas obras y artículos académicos, que aparecerán citados en la bibliografía final. 5 SOBRE BESTIARIOS Y FÁBULAS LA EDAD DE LAS BESTIAS: EL BESTIARIO MEDIEVAL Según la definición de la Real Academia Española, un bestiario es una "colección de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o fantásticos". Puesto más simplemente, un libro sobre bestias. En la Europa medieval, los bestiarios gozaban de cierta popularidad, y alrededor del siglo VI d. C. pasaron a ser un libro de aprendizaje, enseñando valores cristianos a través de las pintorescas descripciones de los animales. Dentro de su marco histórico y cultural, podemos considerar el bestiario medieval como un reflejo de la visión que el ser humano tenía de la naturaleza, en el que la religión jugaba un importante papel, nutriéndose a su vez de las literaturas griegas y romanas. Sin embargo, a diferencia de las obras de la Antigüedad, que se acercaban a la naturaleza desde un punto de vista científico y objetivo, en la Edad Media se observaba desde una visión más espiritual. Así pues, a pesar de que confiaban en los grandes filósofos de antaño, eran incapaces de concebir la naturaleza como algo independiente de Dios y del hombre, de ahí que siempre encontremos estas descripciones de animales colmadas de moralejas cristianas. Los orígenes del bestiario como concepto se pueden remontar a una pequeña obra, cuyo valor literario y científico es casi inexistente: el Fisiólogo. Aun con esa presentación, fue ese librito el que ganó tal popularidad que su influencia puede ser vista en un gran número de bestiarios y otras obras, que recurren a sus descripciones con avidez. Es mencionado por primera vez en el siglo V, en una cita de Rufino de Aquilea, y aunque sus orígenes estén poco claros, se sabe que surgió alrededor del siglo II d. C. y que estaba basado en un texto griego. Sabemos que gozó de gran popularidad debido a las numerosas lenguas en las que lo encontramos traducido. La obra contiene un total de 49 capítulos, en los que se recopilan las descripciones de varios animales, varios de ellos fantásticos, así como de algunos objetos naturales, como las piedras ígneas o el diamante. Esta curiosa recopilación se inicia, como no, con el león, rey de los animales cargado de significado cristiano. Cada sección iniciaba con un 6 extracto de la Biblia, seguido de la descripción del animal y finalizando con una enseñanza moral. Su popularidad se extendió durante siglos, y esos 49 capítulos iniciales fueron expandiéndose a medida que otros autores iban colaborando en su contenido, llegando a tener más de cien capítulos, que han sido organizados por un autor inglés anónimo. Su legado marcó a innumerables autores a lo largo del tiempo, y es por ello que, tras ver la gran influencia que produjo, haremos varias referencias a esta pequeña obra a lo largo de este trabajo. FÁBULAS ANIMALES EN LA HISTORIA DE LA LITERATURA LATINA Y GRIEGA De todos los géneros literarios la fábula es, tal vez, el que esté presente a lo largo de la historia y en casi todas las culturas, bebiendo de religiones y otras tradiciones en cada una de ellas pero, en esencia, manteniendo la misma estructura de cuento con protagonistas animales. Es un elemento didáctico y moral para la vida cotidiana, un género popular y tradicional con una gran cantidad de variantes. Fabula est quae neque veras neque verisimiles continet res, ut eae sunt quae tragoediis traditae sunt1. «El relato legendario contiene hechos que no son ni verdaderos ni verosímiles, como los que aparecen en las tragedias. » Según esta cita de autoría anónima, la fábula era concebida por los teóricos antiguos como una composición falsa. Por lo general, son narraciones breves protagonizadas por animales que reproducen los comportamientos del ser humano, con sus virtudes y sus defectos y sus problemas cotidianos, convergiendo en una moraleja final. La fábula como género literario independiente no surge hasta el siglo I d. C. gracias al trabajo de Fedro, considerado como el primer fabulista de la literatura latina. Compuso un total de cinco libros bajo el título de Phaedri Augusti Liberti Fabulae Æsopiae (“Fábulas esópicas de Fedro, liberto de Augusto”), que contienen 123 fábulas en verso, 1 Rhetorica ad Herennium 1, 8, 13. 7 además de prólogo y epílogo. Los pocos datos que disponemos de su vida se encuentran desperdigados entre esos prólogos y epílogos de sus cinco libros. De esas 123 composiciones que contiene, son 93 las suyas; el resto son trabajos construidos en base a versos tomados de Esopo. Es en el prólogo del primer libro donde establece sus intenciones: Yo he perfeccionado, poniéndole en verso senario, el asunto que descubrió, y de que fue inventor Esopo. Dos son las utilidades de esta obrita: la una el divertir el ánimo, y la otra el dar prudentes consejos para aprender á vivir. Pero si alguno quisiere tachar el que hablen aquí no sólo las bestias, sino también los árboles, tenga presente que nos entretenemos con estas invenciones2. Su trabajo fue el de recopilar metódicamente los trabajos de Esopo, fabulista griego del que hablaremos más adelante, de su fuente original y pasarlas de prosa a verso. Antes que Fedro, sin embargo, es Horacio el que aporta un mayor número de referencias de carácter fabulístico. Esto destaca mayormente en sus Sátiras y Epístolas, ambas obras con las que el autor de Ecbasis Captiui ha tenido el cuidado de citar y referenciar en su obra. Esta imagen de Horacio responde a la idea como autor moralizante que se tenía en el Medievo de este autor romano, cuya obra era tenida como modelo literatura didáctica y moral. Tras el increíble trabajo de Fedro, no tenemos mucha información sobre si la fábula continuó vigente o no durante un largo período de tiempo. No es hasta finales del siglo IV y mediados del V d. C. cuando vuelve a dar señales, con la aparición de un conjunto de 42 fábulas que se atribuyen a Aviano. Estas fábulas, dedicadas a Macrobio Teodosio y escritas en dísticos elegíacos, tienen su inspiración en autores como Esopo, el ya mencionado Fedro, Horacio y Ovidio, aunque su propósito, según nos hace saber el autor, es el de superar el nivel lingüístico de Fedro, considerado pobre por Aviano. En la Edad Media las fábulas de Aviano tuvieron un éxito notable, dado el gran número que se conserva de sus manuscritos. En el siglo XI sus fábulas formaban parte de la programación impuesta a los alumnos más jóvenes de las escuelas, y en los siglos posteriores, Aviano y su obra seguirían en la base de ese programa. 2 Fedro, Prologus, Fabulae, 1, 1. 8 En el mundo Griego, los primeros ejemplos de fábulas que tenemos datan ya desde el siglo VII a. C. con Hesíodo, aunque el primer escritor fabulista que se reconoce como tal es Esopo. No son muchos los datos que tenemos de Esopo, cuyo nombre se ha llegado a poner en duda. Se cree que vivió en el siglo VI a. C., en Frigia o Tracia. Es Heródoto el que hace la primera mención a este autor, que nos lo presenta como el creador de las fábulas por excelencia. Con el paso del tiempo se le iban atribuyendo fábulas tradicionales hasta que se convirtió en una figura tan destacada que la gente relacionaba su nombre con este género literario. Dado su contenido tan característico, se le atribuyó un nombre a aquellas recopilaciones de materiales que se consideraban suyos: la fábula esópica. Alrededor del 300 a. C. encontramos la primera de estas colecciones, escrita por el filósofo Demetrio de Falero, que se dedicó a recoger y convertir en prosa aquellas fábulas que se empleaban como ejemplos literarios. Tenemos más colecciones de fábulas esópicas, muchas de autorías anónimas. Las más extensas pertenecen al ya mencionado Fedro y Babrio, un poeta latino de finales del siglo I d. C. LA TRADICIÓN FABULÍSTICA INDIA En las fábulas indias encontramos ciertas similitudes con aquellas de tradición occidental. El elenco de personajes es una variedad de humanos y animales, y suelen terminar con una moraleja. Sin embargo, también resaltan varias diferencias; para empezar, los diálogos son, por lo general, más extensos y complejos, y es más común que los animales traten de burlar a otros mediante tretas y engaños. Los estereotipos están más presentes en las historias de Esopo, donde los personajes mantienen su personalidad de principio a fin, mientras que en este tipo de tradición los animales pueden padecer cambios drásticos producidos por los acontecimientos de las historias, que se inclinan más hacia el ámbito humorístico. Dado el marco común que comparten muchas de estas historias con las esópicas y tantas otras de la tradición grecolatina, hay autores que suponen que un tercio de los cuentos 9 noreste de nuestra Francia actual, y los ríos mencionados discurren por esas zonas. Por lo tanto, es más que seguro afirmar que el autor procedía de esa zona. Dado que el protagonista de la obra, el ternero, es un reflejo del propio autor, nos da la idea de que fue un monje benedictino reformado que residía en la antigua provincia eclesiástica treverense. La idea de que la obra es reflejo de su vida, la justificamos con los versos de los que obtenemos los pocos datos históricos y geográficos que disponemos. Como se menciona en el verso 42, la escribió con la intención de ser recitada en compañía de otros y para entretenimiento de varios. Aún así, viendo la infelicidad y sensación de aprisionamiento que el autor parece sufrir, como describe en los inicios de la obra, es posible que usara esta composición como un escape literario de su rutina y apatía. Cabe destacar que el contenido de este poema es semejante, a su vez, a la obra de San Jerónimo, Vita Malchi monachi captivi, la cual relataba la historia de cómo Malco, un monje vendido como esclavo y forzado a contraer matrimonio con otra esclava, huye con esa mujer y regresan juntos al monasterio en el que vivía anteriormente. Esta coincidencia podría llevarnos a pensar que el Ecbasis Captiui está más basado en la tradición literaria que en una experiencia propia del autor. El que haya decidido poner animales como protagonistas no es por casualidad. Vemos que muchas de las citas que teje entre sus versos son tomadas de Horacio, por lo que podemos deducir que, siendo su autor favorito, tomó de él la idea de relatar una historia con animales como protagonistas. No solo eso, la tradición de la fábula esópica era ya conocida en Europa alrededor del siglo VIII; y si a ello le sumamos la popularidad de la que gozaban los recopilatorios de animales en forma de Bestiarios, tenemos que el autor de Ecbasis Captivi tenía acceso a numerosas influencias para sus ideas. ESTRUCTURA Cuando empezamos a leer la obra, lo que primero nos llama la atención es su estructura envolvente. Iniciamos con el propio autor anunciando sus penas y lo que procederá a 16 contar, y a partir de ahí nos vemos enredados en una fábula dentro de otra, interconectadas entre sí por la narrativa y por los propios personajes. Tras ese prólogo damos inicio a una narrativa concéntrica. Empezamos con una primera fábula, donde tenemos a un ternero que, apenado por su cautiverio, huye para disfrutar de su libre albedrío. Se pierde por el bosque y se encuentra con un lobo malvado en una cueva, donde el ternero se ve tentado por la gula y arrepentido luego de sus actos. Esa cueva es asediada al día siguiente por un ejército de animales, liderado por una raposa. Este animal desencadena en el lobo una reacción que hará que empiece a narrarle al ternero la historia de cómo su bisabuelo fue ultrajado por la raposa. Con esa narración damos comienzo a la segunda fábula de la obra con la raposa como protagonista y el lobo como narrador. Tras dar muerte al bisabuelo, se gana el favor del rey enfermo y, entre los demás animales presentes, organizan un banquete para celebrar la recuperación del rey. Cuando el lobo termina de contar esa historia, retornamos a la primera fábula, a la cueva sitiada por el ejército animal. Los animales atacan la cueva, el lobo termina ajusticiado por sus intenciones deshonestas y el ternero regresa con su madre, profanando rezos de agradecimiento a Dios por haber sido salvado del lobo. Para explicar más adelante la tropología de la obra, haremos una distinción entre la historia externa, refiriéndonos a la primera fábula, y a la interna, a la segunda. CONTENIDO Encontramos dos ideas principales que podemos extraer de este poema, cuyo contenido podría o bien ser una de ellas, o una mezcla de ambas. La primera es planteárnoslo como una alegoría histórica: que los más de mil versos hayan sido compuestos con la intención de burlarse de individuos reales, probablemente compañeros de monasterio del autor, y que cada uno de los personajes representados en Ecbasis Captiui estén construidos en base a unas características reales de esas personas. La segunda idea presentada sería la del poema como alegoría religiosa. En este caso, la obra tendría un tinte todavía humorístico, aunque no tan liviano como se podría pensar. 17 Los personajes podrían ser un contraste entre monjes y demonios, representando esa lucha eterna contra el mal terrenal. También podríamos meternos en una imaginería más abstracta y establecer que los animales no son más que representaciones de vicios contra virtudes. En ambos casos, el autor estaría representando un debate de moralidad religiosa en forma de fábula. Con respecto a su narrativa también destaca su gran espíritu festivo en torno a la Pascua. Vemos la mención y celebración de esta festividad en la historia externa, así como en la interna. El autor habría tomado dichas festividades como inspiración para componer su poema, ya que era un momento en el que se leían en voz alta diversas obras con fines de entretenimiento, un objetivo que, como hemos visto, describe al inicio del poema. Se expande en un total de 1229 versos hexámetros leoninos. El leonino era un tipo de verso latino comúnmente usado en la Edad Media que se basaba en la rima interna. En este caso, las sílabas finales forman consonancia con las últimas de su primer hemistiquio. Pero lo más curioso de la obra es, sin duda, en qué base se ha compuesto. El autor va “tejiendo” la historia, como él mismo establece en el verso 68: Cuius et historiam non simplo stamine texam. «Voy a tejer el relato con urdimbre nada simple.» El poema es un conjunto de versos propios entremezclados con otros tantos tomados, de manera literal o mínimamente modificados, de numerosos autores latinos, cristianos y paganos por igual, y del propio Testamento; aunque hay mayor abundancia de citas de Horacio y Prudencio, así como bíblicas. Edwin H. Zeydel (1964) establece que contiene unos 230 versos prestados de Horacio, 90 de Prudencio, 50 de Virgilio, unos pocos de Ovidio y otros autores romanos y unos 100 de autores cristianos tardíos. Algunas de estas líneas están tomadas de manera literal, mientras que otras son adaptaciones que hace el autor. Es, por así decirlo, como un mosaico. Algunas de estas líneas han sido tomadas palabra por palabra, como es el caso de los siguientes versos de Horacio: Cum prorepserunt primis animalia terris 18 Mutum et pingue pecus nobis fabricaverat usus5. «Cuando reptaron los animales en la tierra primigenia / el uso nos proporcionó ganado mudo y bien cebado.» Cum prorepserunt primis animalia terris, Mutum et turpe, glandem atque cubilia propter Unguibus et pugnis, dein fustibus atque ita porro Pugnabant armis, quae post fabricaverat usus6... «Cuando reptaron los animales en la tierra primigenia, / bestias mudas, sin forma, luchaban por su comida y refugio / con garras y puños, y luego con palos, y así sucesivamente / luchando con las armas, que la experiencia había forjado...» Lo más común es que tome inspiración de estos autores clásicos, muchas veces emulándolos en una forma de parodia, como vemos en estos versos, que trata de imitar el encuentro entre Eneas y su padre Anquises en el Hades: Ut nova suscepit, palmas utrasque tetendit7. «Cuando recibió las nuevas, extendió ambas palmas.» Isque ubi tendentem adversum per gramina vidit Aenean, alacris palmas utrasque tetendit8. «Y cuando vio a Eneas que le venía al encuentro/por la hierba, le tendió gozoso ambas palmas.» ¿Podríamos considerar esto como una especie de “plagio”? Aunque puede ser tachado a primera vista de algo así, hay que tener una técnica bien pulida para que una persona tenga la capacidad de entremezclar líneas de diferentes autores y encajarlos dentro de un hexámetro de más de mil versos. Nuestro poeta anónimo ha sido capaz de adecuar los estilos de diferentes autores a todo el poema leonino. Pero no todos parecen estar de acuerdo con esta visión. Billerbeck estableció que la selección de citas plasmadas en el Ecbasis era de buen gusto, pero poco útil. Esta idea, sin embargo, puede ser fácilmente 5 Ecbasis Captivi, 114. 6 Horacio, Satirae I, 3, 99-102. 7 Ecbasis Capitivi, 391. 8 Virgilio, Eneida, 6, 684-685. 19 refutada; después de todo solo se necesita un entendimiento de las obras que están siendo citadas para ver que están ahí no solo por gusto, sino también para enriquecer de un modo crucial el contexto y significado en el que son dadas. Un ejemplo de esto sería el verso 392, cuando se introduce la historia interna: Tempore, quo reges vadunt ad bella feroces... «En la época en la que los fieros reyes van a la guerra... » En esta línea habría que entender que el momento de la narración ocurre en primavera, como indica el pasaje bíblico 2 Samuel 11.1: Al año siguiente, al tiempo en que los reyes suelen ponerse en campaña, mandó David a Joab con todos sus servidores y todo Israel a tallar la tierra de los hijos de Ammón, y pusieron sitio a Raba, pero David se quedó en Jerusalén. El autor confiaba en que su audiencia fuera capaz de reconocer esas citas y que les ayudaran a enriquecer la lectura (Ziolkowski, 1993). El poeta demuestra también un amplio conocimiento de las fábulas accesibles y de la amplia simbología animal de los bestiarios, así como del folklore animal. Cita con soltura fábulas de Horacio y acertijos de animales procedentes del Aenigmata de Simposio. También toma tendencias de otros poemas de animales, como La Secuencia del Cisne, un poema anónimo del siglo IX que solía cantarse en las fechas de Pascua. TROPOLOGÍA Podemos definir la tropología como una mezcla de moralidad y doctrina en el discurso u oración (Real Academia Española, s.f., definición 2). Es la variación artística del lenguaje en la cultura, una figura que solía ser usada por los retóricos griegos y romanos, así como por los padres de la Iglesia del 200 d. C. Originalmente, el verbo τροπολογεῖν se entiende como “interpretar alegóricamente”, mientras que su sustantivo viene con la definición de “figura retórica”. Si recordamos lo mencionado anteriormente, el título original de la obra, el que se encuentra en uno de sus manuscritos, era el de Ecbasis cuiusdam captiui per 20 tropologiam. Este podría, pues, interpretarse como una historia en la que un cautivo emprende una huida que es contada de un modo alegórico. Teniendo esto como punto de partida, en este apartado procederemos a hacer un estudio tropológico de la obra, es decir, una lectura metafórica, poniendo de relieve la moralidad cristiana, que el autor nos ha ofrecido en sus versos. La tropología del poema consiste en la realización del poeta de que la salvación cristiana está para todo aquel que se arrepienta (Ziolkowski, 1993). La obra con la que estamos trabajando bebe de las poesías cristianas y paganas, y se encuentra repleta de referencias bíblicas directas. En las siguientes páginas, pasaremos a centrarnos en esto último mencionado, analizando las citas y referencias que el autor ha extraído tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Historia externa Ecbasis Captiui arranca con una pequeña introducción en la que el propio autor se presenta a sí mismo y a su situación. Nos describe a un monje poco aplicado en sus estudios, y establece que, para poder huir de esa vagancia que le persigue, decide escribir los versos que compondrán las dos fábulas de la obra, sin importar la calidad de los mismos. Tras esta presentación, da comienzo la primera parte de la obra. Nos ubica en una fecha concreta, en el año 812. Esta fecha no parece corresponder a ningún hecho histórico especialmente llamativo, probablemente especificada para aclarar que nos encontramos en un pasado remoto. El primer animal en aparecer es un pequeño ternero, protagonista del poema, que se lamenta de estar encerrado, lejos de su madre y de los pastos sobre los que trotar. El ternero suplica a Dios por veintidós veces que le conceda la liberación, el mismo número en el que están divididas las Lamentaciones de la Biblia. Se lamenta también de no poder amamantarse de la leche de su madre que tanto ansía. Aquí podemos ver una similitud entre el poeta y el ternero, puesto que ambos están siendo privados de los placeres que la vida tiene para ofrecerles: el primero, sin poder disfrutar de lo que la vida le puede ofrecer fuera del monasterio; y el segundo, incapaz de disfrutar del alimento que ansía, un producto lácteo que estaba prohibido en la dieta 21 monástica durante la cuaresma. Vemos, a su vez, el primer guiño a la fiesta de Pascua, pues la cuaresma consistía en un período de 46 días de purificación previos a la festividad. El ternero consigue liberarse de sus ataduras y trotar libremente campo a través. Tras una caminata por el bosque se mete en las fauces del lobo, casi literalmente: se encuentra con el lobo, conector principal de la historia interna y externa, que le invita a pasar a su cueva. A pesar de la cálida bienvenida que le ofrece, el lobo no tarda en revelar su naturaleza demoníaca y pagana con sus ansias de devorar carne, a pesar de estar en el ayuno cuaresmal con la sentencia siguiente, haciendo alusión a cómo eran llevados a cabo los rituales paganos de sacrificio: Ordinis est virtus, placetur sanguine divus9. «Es virtud natural que el ser divino sea con sangre aplacado. » El autor hace entonces una ridiculización de la apostasía del ternero, haciendo que este, ante la crueldad del lobo, invoque a Júpiter en vez de a Jesucristo, como hizo anteriormente en el verso 82: Erigit ad celum facies atque invocat Iesum «Dirige su rostro al cielo e invoca a Jesucristo.» Después de una conversación entre ambos, aparecen también la nutria y el erizo, siervos del lobo que traen alimentos para la cena. En el momento en el que el lobo le comenta a la nutria que actúa por amor, que en el fondo no es más que una justificación para saciar su sed de sangre, parafrasea el canon de la misa y el pasaje bíblico “este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”10, enunciado en Ecbasis de la siguiente manera: “y con el cáliz de sus venas rociará las sequedades de mi lengua; / esta bebida limpiará las impurezas de este pecho” (vv. 198-99). Estas palabras eran prominentes durante la Vigilia Pascual. Esto, sumado a la idea que tiene el lobo de sacrificar al ternero, como en el Éxodo, “y encargó a algunos jóvenes, hijos de Israel, que ofrecieran a Yahvé holocaustos e inmolaran toros, víctimas pacíficas, a Yahvé”11, 9 Ecbasis Capitivi, 116. 10 Sagrada Biblia, 1972, Luc. 22:20 11 Sagrada Biblia, 1972, Éx. 24:5 22 hace alusión a la mentalidad del lobo, fija en las tradiciones de las leyes antiguas, es decir, del Antiguo Testamento. Después de la cena presentada, antes de que cada uno de los animales se vaya a dormir, el lobo se dedica a escuchar al erizo tocar la cítara y cantar sobre asuntos de la Antigua Roma, una puesta en contraste con lo que se debería hacer durante la Vigilia Pascual, puesto que se están dedicando a entonar cantos sobre asuntos paganos en vez de meditar sobre la Resurrección de Cristo, como era costumbre. Pasa la noche, y el lobo se despierta de una pesadilla que la nutria vaticina como fatídica: el anticipo del final que le espera al lobo, un destino horrible que se hará cierto de no liberar al ternero. El lobo es reacio a esa interpretación. Sobre los versos 159-160 (“y atendiendo el banquete corretea solícito el anfitrión / y no deja de cumplir tareas incluso serviles”), MacCulloch realiza una comparación con el mito de Perséfone, haciendo alusión a que el alma no puede volver al mundo de los vivos una vez que la persona consume alimento procedente del Hades: el anfitrión hace lo posible para quedarse con el ternero, y además se niega a liberarle debido a los excesos de gula que exhibió en su cueva (“aquél, tumbado, goza lamiendo todo lo que le trae”, Ecb. 156.). Es entonces cuando el lobo habla de una compensación cuádruple, una compensación que vemos mencionada en dos versículos: (...) ha de pagar una oveja por cuadruplicado, ya que hizo tal cosa sin tener compasión12. Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si a alguien he defraudado en algo, le devuelvo el cuádruplo13. Aunque probablemente el autor haga referencia al versículo de 2 Samuel, dado que son unas palabras puestas en boca del lobo, fiel a las tradiciones del Antiguo Testamento. Vemos que no solo el lobo es el único malvado de la cueva; el erizo es a su vez presentado como un animal perverso, descrito como un enano en el verso 266. Las gentes con estas deformidades tenían prohibido ser sacerdotes, como se indica en el Levítico 21:18-20: “Ningún deforme se acercará, ni ciego, ni cojo, ni mutilado, no monstruoso, ni quebrado de pie o de mano, ni jorobado, ni enano, ni bisojo, ni sarnoso, 12 Sagrada Biblia, 1972, 2 Sam. 12:6 13 Sagrada Biblia, 1972, Luc. 19:8 23 ni tiñoso, ni hernioso. Ninguno de la estirpe de Arón que tenga una deformidad corporal se acercará para ofrecer las combustiones de Yahvé; es defectuoso; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios”. Por lo tanto, tenemos ante nosotros un personaje dudoso, incorrecto, que no debería estar presente cumpliendo ciertas funciones por ser defectuoso. Nuevamente, vemos indicaciones de que el lobo va en contra de las costumbres cristianas. En los versos 270-274, describe cómo planea cocinar al ternero, y los pasos que va enumerando son todo lo opuesto a las prescripciones bíblicas acerca del sacrificio pascual por contraste con Éxodo: Que no se reparta porción alguna; pero cuida bien que no sea / cortado en trozos ni sea asado por cocinero o en fogón alguno. / Esa carne celestial ha de ser mi pascua festiva: / rocíala con especias olorosas y un poco de sal14. Hablad a toda la asamblea de Israel y decidles: el día diez de este mes tome cada uno según las casas paternas una res menor por cada casa15. No comerán nada de él crudo, ni cocido al agua; todo asado al fuego, cabeza, patas y entrañas16. Contradice todo lo que se dice sobre el animal, la preparación, la repartición de la comida y hasta el día y la hora. La nutria, por su parte, como voz de la razón del lobo, se altera ante la maldad que predomina en esa cueva, y tacha al lobo de ilegal y perverso diciendo que a esas alturas solo es monje de nombre. Como contestación, el lobo hace oídos sordos. En contraste con la ceguera, la sordera era un simbolismo cristiano de desobediencia contra la voluntad de Dios, como se menciona tanto en Mateo, como en Lucas con las mismas palabras: “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen”17. Ambos versículos se encuentran en el Nuevo Testamento, donde se ubican las Leyes Nuevas que el lobo tanto menosprecia. Este rechaza su última oportunidad de reformarse a ojos de la nutria con el verso 316, “pues se unirá el lomo de un asno a la 14 Ecbasis Captivi, 270-274 15 Sagrada Biblia, 1972, Éx. 12:3 16 Sagrada Biblia, 1972, Éx. 12:9 17 Sagrada Biblia, 1972, Mat. 11:5, Luc. 7:22 24 cola del ternero”, una línea por completo opuesta a lo que se dice en la Biblia: “no ararás con buey y con asno juntamente18”. Hasta ahora hemos visto que el autor ha ido estableciendo una clara división, a un nivel superficial, entre el lobo y el resto de los animales, todos ellos monjes. La vida del ternero, que en el fondo no es más que el monje poeta, está en juego, y contraria a la opinión del resto de los animales, el lobo considera el crimen del ternero, la gula excesiva, como imperdonable, y que por lo tanto deberá ser expiado con sacrificio de sangre. Tenemos frente a nosotros, pues, una antinomia subrepticia entre la Ley Antigua y la Ley Nueva, un contraste de ideales que divide al lobo de los demás. Así, el autor se ve en la misión de demostrar que la Ley Nueva, menos sanguinaria y más recta, tiene prioridad sobre la Antigua, y va a intentar realizarlo a través de la historia interna, creando a su vez un balance entre la seriedad de lo teológicamente legal y el juego de citaciones en los diálogos de los animales. Esta primera parte de la obra finaliza con el lobo alterado por la presencia de la raposa ante su cueva y con la nutria y el erizo preguntando por qué se ve invadido por ese temor ante ese animal. Como respuesta, el lobo procede a narrar por qué él y la raposa son enemigos, iniciando la segunda fábula, a la que nos referiremos como “historia interna”. Historia interna Esta fábula interna nos relata cómo la raposa ayudó a curar al león, rey de todas las fieras, ganándose así su favor y llevando desgracias al bisabuelo del lobo, quien tiene la voz narradora. El inicio es una abrupta transición entre los temas de la Ley Antigua y la Ley Nueva, y los versos que abren este pasaje no contienen ninguna alusión a poetas clásicos o cristianos. 18 Sagrada Biblia, 1972, Deut. 22:10 25 Es ungida como monarca, tras la aclamación adicional de sus hermanos45. (...) y tomando Sadoc, sacerdote, el cuerno de óleo del tabernáculo, ungió a Salomón al son de las trompetas, y gritó todo el pueblo: “¡Viva Salomón, rey46!” siguiendo los patrones bíblicos de unción y aclamación. La fiesta que los animales estaban celebrando, primero a causa de la recuperación del león y ahora por la coronación de la pantera, se mueve a la mesa, donde la raposa se dispone a conmemorar una oración, que a pesar de ser oficiada como una misa. El poeta la describe de la siguiente manera: Se alzó la raposa, elevó su cristalina copa, / y así hizo no sólo la raposa, sino los de más elevada alcurnia. / Se ofrece una bebida tal que no es posible describir en verso, / la que traen al rey mientras salmodian al uso de quien ora47” no parece nombrarla como tal, debido a que el brindis que se hace resulta una parodia de la misma. En esta falsa misa los animales corean dos tipos de rezos. El primero de ellos se trata de un sencillo canto a Dios creador y salvador. El segundo es, sin embargo, por su monarca el león, por su salud y prosperidad, que finaliza con el verso 805 (“sea su vida floreciente y rica por don de Cristo”) donde se deja entrever que el león, a pesar de ser el propietario de un reino tan opulento como el de Creso, tenía una falta de riqueza cristiana, y hubiera seguido así de no haber sido gracias al despertar que le dio la raposa. Una vez finalizan este rezo, entran en escena el ruiseñor y el mirlo, dos avecillas que dicen cantar sobre la Anunciación (vv. 825-827). Declinan la bebida que se les ofrece, ya que se rigen por el sustento que viene de Cristo, y conjuntamente cantan la historia del nacimiento y la pasión de Cristo. A continuación nos encontramos con un total de 75 versos en las que unos 50 de ellos son considerados interpolaciones de uno o dos autores (vv. 852-880, 881-907). Este fragmento del poema concreto no es considerado de la autoría de nuestro poeta anónimo, dado que poseen una religiosidad demasiado explícita en comparación con el tono más general y liviano del poema. En el verso 935 tenemos ante nosotros una comparación entre el león y Cristo a través del motivo de la resurrección: “hay que celebrar la pascua del resucitado en la excelsa 45 Ecbasis Captivi, 780 46 Sagrada Biblia, 1972, 1 Reyes. 1:39 47 Ecbasis Captivi, 791-794 32 morada”. Esta conexión se realiza a través del Fisiólogo, que describía cómo los leones, nada más nacer morían para resucitar a los tres días. Vemos aquí, pues, una relación cómica entre la sanación del león y la resurrección de Cristo. En el verso 977 comienzan a entonar un cántico, una variación de un himno latino de Pascua relativamente famoso de Venancio Fortunato, concretamente, el poema III, 9, 39, y cantan también en las tres lenguas sagradas: hebreo, griego y latín. Este final nos presenta una marca de transición en la fábula interna: señala el inicio de Pascua a través de esta serie de cánticos y celebraciones. En el verso 1010 tenemos un pequeño paréntesis donde la burbuja de la fábula interna se rompe para hacernos retornar brevemente a la externa con una conversación entre el lobo y la nutria. La nutria en concreto hace una intervención en la que se entrevén temas del Antiguo Testamento, donde se reflexiona sobre si la naturaleza malvada de los padres trasciende a su descendencia: Los padres delinquen y los hijos pagan sus delitos48. Yo soy Yahvé, tu Dios, un Dios celoso, que castiga en los hijos las iniquidades de los padres hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian49. Yo soy Yahvé, tu Dios, un Dios celoso, que castiga en los hijos las iniquidades de los padres hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian50. Los padres comieron las agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera51. Estas referencias son aplicadas al lobo por ser este el único que tiene progenitores mencionados. Por lo tanto, lo que tenemos aquí son los pecados del lobo de la fábula interna traspasados al lobo de la externa, dado que los descendientes pagan por los delitos de los padres. Esto no es más que una confirmación de que el lobo de la historia externa está cada vez más próximo a la catástrofe. Regresamos nuevamente con la historia interna. El león se alza para dar un pequeño discurso (vv. 1033-1036), en el que el primer verso (“enteraos, pues, todos y prestadme 48 Ecbasis Captivi, 1014 49 Sagrada Biblia, 1972, Ex. 20:5 50 Sagrada Biblia, 1972, Deut. 5:9 51 Sagrada Biblia, 1972, Ez. 18:2 33 los oídos del corazón52”) es una imitación del discurso de Cristo a Pharisees53, según el cual Cristo pedía a los sectarios abrir los oídos de sus corazones para así poder entender el espíritu de sus palabras. El león está esperando que su propia luz pueda tocar las almas de todos aquellos que le rodean. En la última línea de este discurso pronuncia el verso exacto que Cristo anunció a sus discípulos con la intención de que difundieran su fe. Finibus in cunctis, latus qua tenditur orbis 54 Finibus e cunctis, latus qua tenditur orbis55. «A lo largo del territorio, por el que se extiende el ancho mundo. » El autor nos anticipa la siguiente escena, en la que los animales se disgregarán por los cuatro puntos cardinales por orden del león. Una vez la ordenanza del rey es publicada, los animales se preparan para partir, y las palabras con las que se describen sus movimientos, una enorme multitud que se aglomera son tomadas del Apoteosis de Prudencio y de Mateo: Entonces, libre de riendas, explotó gozoso el mundo animal / y en columnas se expande por los enormes bosques. / Pronto grandes y pequeños se burlaron del lobo contentos. / Una enorme y gozosa multitud se acerca y aglomera / y a la cara recrimina “¿cuál es la custodia de tu lengua?”56 Extendiéndose en sus multitudes en innumerables círculos57. Se le acercó una gran muchedumbre58. Tenemos algo semejante a una experiencia de los animales en comunión y armonía con Cristo. Vemos de nuevo ese ambiente espiritual y comedido en contraste con el derramamiento de sangre que intenta realizar el lobo de la historia externa, algo más físico y alejado de esa espiritualidad. Apoyado en esto, vemos el verso 1049, donde 52 Ecbasis Captivi, 1033 53 Juvencus, 2.807. 54 Ecbasis Captivi, 1036 55 Sedulio, Carmen paschale 5, 420 56 Ecbasis Captivi, 1040-1044 57 Prudencio, Apotheosis, 714 58 Sagrada Biblia, 1972, Mat. 115:30 34 justifican que la intención rige los actos, tachando indirectamente al lobo de insuficiencia espiritual. Antes de que los animales se dispersen por el mundo, el león reposa por tres días, nuevamente según la idea del Fisiólogo por la semejanza que otorga con Cristo. Una vez que el monarca se ha despertado, los animales, finalmente, se marchan a sus regiones, y con ellos, el mensaje del león para repartirlo por los cuatro puntos cardinales. El epitafio pecaminoso Antes de que la raposa parta como los demás animales, se acerca a donde fue enterrado el lobo de la historia interna con la intención de componerle un epitafio injurioso y que resulta de sabiduría común para el cortesano. En la primera parte de este epitafio, la primera mitad del verso 1083, “evita contar embustes”, hace una referencia al noveno mandamiento, “no testificarás contra tu prójimo falso testimonio”59. La segunda, por otro lado, abraza el concepto cristiano de los ‘oídos del corazón’: “ten tus oídos abiertos”, recordando a la ceremonia de bautismo que se solía tener lugar durante la Vigilia Pascual60. Entre los versos 1091 y 1093 vemos un significado más malicioso contra el lobo, donde se describe el castigo que este recibió por violar el orden contra la falsedad. Se explican las infracciones que cometió contra el noveno mandamiento que ya hemos mencionado en sentido cristiano: el lobo tuvo intenciones pecaminosas, no solo actos, lo cual es un motivo mayor para el reproche que recibió. Esa segunda línea está tomada de manera literal, palabra por palabra, del discurso de Cristo en Juvencus (1.522) sobre el adulterio de corazón: Nec minus optati quam facti pena luenda est.61 Nec minus optati quam facti poena luenda est.62 «Y no hay que saldar menos el castigo de un hecho que el de un propósito.» 59 Sagrada Biblia, 1972, Ex. 20:16 60 Amalario de Metz, Epistula de Baptismo. 61 Ecbasis Captivi, 1092 62 Juvencus, Evangeliorum, 1, 522 35 Finalmente, tenemos una imagen explícita del castigo del lobo por su error: “yacerás como apetitoso manjar para gusanos y avispas”63. La mención de las avispas viene dada en el sentido bíblico, descritas en Josué: “mandé delante de vosotros tábanos, que los echaron delante de vosotros”64. Son representadas como pequeños demonios enviados como plaga a aquellos que cometan actos de maldad. Tenemos aquí presente una conexión entre la tortura que el lobo de la fábula interna recibió, el descrito en el epitafio, y la que padecerá el lobo de la fábula externa, cuyo final sufrido por las avispas fue mencionado en el sueño profético que tuvo al principio: “saltamontes junto con avispas, moscas y nubes de mosquitos / volaban a mi alrededor, pero con sus dientes se ensañaban, / y un par de abejorros porfiaban en comprimir mi garganta”65. Regreso a la historia externa Con la historia interna finalizada, volvemos a saltar a la externa, donde nos encontramos ahora con un escenario nada favorable para el lobo: sitiado en su cueva, tiene, fuera de esta, a un ejército de animales reclamando la liberación del ternero y queriendo acabar con la vida de su captor, una muchedumbre enfurecida dirigida por la raposa de la fábula interna. Ante la negativa del lobo de abandonar su cueva, la nutria no tarda en tomar la decisión de huir antes de que el infierno caiga sobre ella, tal vez como una denigración de Judas: Sirvió para mostrar a la gente desde qué altura / había caído uno que antes había sido discípulo, pero que ahora era culpable, / dejando las altas estrellas y descendiendo hasta el profundo Tártaro. / Entonces era un apóstol, pero ahora se había convertido en un apóstata sin valor.66 El lobo es ajusticiado, empalado por un toro contra un árbol, y la raposa le dedica, como si la historia se repitiera de nuevo, un epitafio esta vez de menor extensión: 63 Ecbasis Captivi, 1093 64 Sagrada Biblia, 1972, Jos. 24:12 65 Ecbasis Captivi, 231 66 Sedulio, Carmen Paschale, 5, 135-138 36 ¡Ay de ti que depredas, porque tú mismo serás depredado! / Se gana la muerte quien se afana en engañosa artimaña / y no logrará reír quien así la injusticia persigue. / Que en ti se reconozca quien tarda en vivir rectamente.67 El primer verso del epitafio es una cita casi literal de Isaías: “¡Ay de ti, devastador que no has sido devastado, saqueador que no has sido saqueado! Cuando acabes de devastar, serás tú devastado; cuando acabes de saquear, serás tú saqueado”68. Finalmente el ternero consigue volver con su madre, y la historia concluye con este rezando y agradeciendo a Cristo, como una antítesis o redención al rezo a Júpiter que había realizado en los inicios de la historia: “Júpiter que das y quitas enormes fatigas”69. La captura y liberación del ternero son descritas en unos términos específicos. Estos rememoran el descenso a los Infiernos que, supuestamente, tuvo lugar entre la crucifixión y la resurrección de Cristo, brevemente mencionado en la Biblia: “Eso de “subir”, ¿qué significa sino que primero descendió a las partes bajas de la tierra?”.70 EL SIMBOLISMO ANIMAL EN LA FÁBULA DE ECBASIS CAPTIUI En este apartado realizaremos una descripción de aquellos animales que más peso han tenido en la historia, empezando por el ternero, con el que se nos inicia la fábula, y terminando con el unicornio, que si bien es un personaje que solo sale de fondo, hemos decidido resaltarlo aquí por ser el único animal de fantasía dentro de un elenco de fauna ya existente. Ternero “Hoc reus existo, nolens parere magistro.”71 El ternero es, como se nos aclara desde los inicios, una representación del propio poeta, un monje que ansía el libre albedrío. Es un infante, un inocente tentado por el pecado que, a través del arrepentimiento, trata de buscar redimirse de sus vulgares hazañas. 67 Ecbasis Captivi, 1167-1170 68 Sagrada Biblia, 1972, Is. 33:1 69 Ecbasis Captivi, 119 70 Sagrada Biblia, 1972, Ef. 4:9 71 Ecbasis Captivi, 126. ‘Soy reo por esto: no querer obedecer al maestro’. 37 Consigue encontrar esa redención y es finalmente salvado por los procesos de la Ley Nueva. Pero a lo largo de la composición el autor nos va dejando una serie de referencias que nos lleva a interpretar a este personaje como algo más que un simple ternero a la fuga. Cuando el lobo de la historia externa relata el sueño profético que lo asaltó durante la noche, menciona unas nubes de mosquitos que volaban a su alrededor. Este dato, sumado al hecho de que nos encontramos en un ambiente de Pascua, sugiere una conexión con las plagas de Egipto mencionadas en Éxodo. Por lo tanto, podríamos leer entre líneas una comparación entre el lobo siendo el Faraón y el ternero jugando el papel del Israel cautivo. Lobo “Ordinis est virtus, placetur sanguine divus”.72 El lobo se nos presenta, en primera instancia, como un monje piadoso y hospitalario. De buenas a primeras, invita a pasar al ternero a su cueva siguiendo, punto por punto, todas y cada una de las normas a cerca de la acogida de huéspedes, con el saludo, la oración y el beso. Pero sus intenciones reales no tardan en descubrirse. Ya para empezar, la descripción que se realiza de la cueva en la que habita nos la presenta como un lugar hediondo y oscuro en contraste con la luminosa pradera en la que vivía el ternero. A su vez, la declaración que realiza en el verso 103, “quien vale para pecar también vale para llevar penitencia”, es una contradicción para la redención cristiana. Vemos, pues, que el lobo no es más que un demonio encubierto. El verso 108 es una cita literal de Prudencio, la cual, en su contexto original, nos presenta las palabras que el demonio dirige a Cristo: Dicito, quid venias, qua nos ratione revisas?73 «Dime, ¿a qué vienes?, ¿por qué motivo me visitas?» Quid sis, quid venias; quae nos virtute repellas?74 «¿Qué eres?, ¿por qué vienes?; ¿con qué poder nos ahuyentas?» 72 Ecbasis Captivi, 116. ‘Es virtud natural que el ser divino sea con sangre aplacado’. 73 Ecbasis Captivi, 108 74 Prudencio, Apotheosis, 419 38 Y como ya hemos comentado con anterioridad, el lobo sigue un razonamiento pagano con el verso 116, señalando como virtud natural el derramamiento de sangre con fines de aplacar a un ser divino. Hacia el final de la obra, el narrador nos indica de manera muy explícita que el lobo, aunque vaya proclamando que ofrece salvación, solo trae muerte consigo: “y da a beber muerte mientras simula conceder vida”75. Por esto y por sus intenciones perversas, está condenado a morir sin ley: “lo que se alzó sin ley, también se desvanecerá sin ley”76. Con estas palabras el poema nos indica que el lobo fue condenado por haber incumplido la ley, consecuencia de haber escuchado la palabra de Dios sin atender a ella. Esta línea concreta tomó la inspiración de Romanos: Cuantos hubiesen pecado sin Ley, sin Ley también perecerán; y los que pecaron en la Ley, por la Ley serán juzgados; porque no son justos ante Dios los que oyen la Ley, sino los cumplidores de la Ley, ésos serán declarados justos.77 Este peculiar personaje nos es descrito, a su vez, a través de los ojos del ternero. Cuando este relata su experiencia a su madre una vez son reunidos no le llama “lobo”, como si se tratara de una palabra tabú para él. En su lugar, trata al pecaminoso monje como Herodes. Este trato hacia el animal puede deberse a dos motivos que exponemos a continuación. Primeramente, dado que el ternero, como ya hemos dicho, es un infante, puede hacer referencia a Herodes Antipas, mencionado en Mateo 2:16, el hombre que ordenó la matanza de los niños menores de dos años que hubiera en Belén y alrededores. Hablamos aquí de un infanticida. El otro motivo puede referirse al Herodes que se menciona en Lucas 13:31, donde es descrito por Cristo como una bestia ante la noticia de que Herodes tiene la cruel intención de acabar con su vida. Existe un tercer motivo a su vez que tomaría inspiración en Hechos de los Apóstoles 12. Este evocaría la encarcelación de San Pedro por parte de Herodes de Agripa y su consecuente liberación y castigo del monarca. A diferencia de los dos motivos anteriores, esta referencia no solo se reflejaría en el hecho de que el lobo sea nombrado 75 Ecbasis Captivi, 114 76 Ecbasis Captivi, 1116 77 Sagrada Biblia, 1972, Rom. 1:12-13 39 como Herodes por el ternero, sino también en la similitud con la fábula en cuanto al encarcelamiento y liberación del cautivo y posterior castigo del lobo. León “Accipite ergo omnes auresque advertite cordis. / Gratia sit vobis, quod sic mihi condoluistis”.78 El león es, por excelencia, el monarca de todos los animales. Por las referencias hacia este personaje a lo largo de la obra, se presenta como una encarnación de Cristo Salvador. Cuando la raposa va a entrar a la cueva del león se usan varias indicaciones a la escena en la que Moisés se acerca al arbusto ardiente, como la raposa descalzándose antes de adentrarse en la cueva. Vemos, pues, una analogía entre lo divino y el león que nos queda clara desde el primero momento en el que se nos presenta a este personaje, y su guarida, como un lugar sagrado de culto. De igual modo, en cuanto la raposa se encuentra ante la presencia del león, esta toca su cetro dorado, tal y como se menciona en la Biblia cuando Ester se presenta ante el rey (Ester 5:2), haciendo referencia al cetro de oro que posee como monarca. Como se menciona en el Fisiólogo, en el verso 935 encontramos una clara comparación entre el león y Cristo. Como ya hemos comentado, según esta obra los leones nacían y morían para renacer a los tres días. A su vez, el león en Ecbasis Captiui se retira por un periodo breve con intención de regresar al tercer día. Tenemos aquí una clara comparación entre la resurrección de Cristo y la figura del león. En casi todas las ocasiones en las que aparece el león con intenciones de hablar, como llevamos visto hasta ahora, se referencian obras y autores que mencionan a Cristo. En resumidas cuentas, el autor del poema nos deja de un modo bastante claro que el león no es el rey de los animales solo por la opulencia que posee, como se menciona en el verso 729, sino también por cómo encarna la fuerza divina. Raposa “Si volumus genti, si nobis vivere cari / legis deeretum servemus more parentum”.79 78 Ecbasis Captivi, 1033-1034. ‘Enteraos, pues, todos y prestadme los oídos del corazón: / gracias os sean dadas, que así os habéis condolido de mí.’ 40 La raposa, como en casi toda la tradición literaria fabulística, es un ser astuto y taimado. Del zorro en sí, deriva la costumbre de ser admirado por estas cualidades, pero también despreciado por su inmoralidad. Sin embargo, a diferencia de esta tradición, el poeta de Ecbasis Captiui ha hecho un esfuerzo por presentárnosla bajo una luz diferente, como un animal, aunque sagaz, piadoso. En ella vemos representada la justicia de la Ley Nueva sobre la Antigua que defiende el lobo, y sus ansias de aplicarla porque es lo correcto llevan a la obra al final feliz para el ternero. Vemos de manera evidente su compromiso con la moralidad cristiana de lo que es correcto. Su compás moral también lo vemos reflejado en el discurso que da a sus compañeros monjes hacia el final: habla de cómo al enemigo podemos encontrarlo en nuestra propia casa, en este caso, en el monasterio, haciendo referencia a que tanto el ternero como el lobo son monjes, siendo el primero un inocente redimido y, el segundo, un ser de mal comportamiento que se muestra débil ante el demonio. Las palabras que pronuncia más adelante las atribuye a la Gracia de Cristo, alegando que el comportamiento de un monje debe ser lo contrario a lo que ha mostrado el lobo. Nutria “Ah, perversa vigent, legalia iura fatiscunt!”80 La nutria, aunque pupila del lobo, se muestra como el animal más compasivo de la cueva. Es la voz de la razón, la guía que calma la angustia del ternero, al que conduce hacia el arrepentimiento. También trata de convencer al lobo de redimirse de sus pecados, y le recuerda, en un intento de ello, que debe cumplir con la regla benedictina. Es la que interpreta el sueño del lobo y la que le advierte del desastroso final que le espera como no libere al ternero. A pesar de sus buenas palabras y avisos de peligro, el lobo termina castigado por sus fechorías por no haber seguido las recomendaciones de la nutria. 79 Ecbasis Captivi, 516-518. ‘Si queremos vivir con la estima del pueblo y con estima propia, (...) / guardemos el imperio de la ley, según costumbre de nuestros padres.’ 80 Ecbasis Captivi, 293. ‘¡Ay! ¡La maldad predomina, la ley y el orden se resquebrajan!’ 41