Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1871 a 1872 / por José Fernández Sánchez
Full text
DISCURSO
LEIDO
EN
LA
UNIVERSIDAD
DE
SANTIAGO,
je
x
-
zk
.
SOLEMNE
INAUGURACION
DEL
CURSO
ACADÉMICO
DE
1871
A
1872,
POR
EL
DOCTOR
D.
JOSÉ
FERNANDEZ
SANCHEZ,
CATEDRÁTICO
DE
HISTORIA.
nXebo
Á*)
< d
^ í(i iw<NbAÁoÁ).
SANTIAGO:
ESTABLECÍMIKXTO
TIPOGRÁFICO
DE
JOSÉ
M.
PAREDES,
■
Vi gen
di:
l.i
Ce ca
níun.
12.
««-yx.
se
UNIVERSIDADF
DE
SANTIAÍ^
u
Simo.
Seño :
S
ig u ien d o
las
adiciones
uni e si a ias
en
solemnidades
como
la
p esen e,
oy
á
dise
a
b e ísimos
momen os
sob e
un
pun ó
de
His o ia,
cuya
cá ed a
engo
á
mi
ca go
en
es a
enomb ada
Escuela.
Al
eco e
el
cam
po
as ísimo
de
an
ú iles
cuan o
amenos
es
udios,
han
llamado
mi
a ención,
en e
o os
hechos
de
no
menos
in e és
y
ascendencia,
las
C uzadas,
sob e
cuyas
ca isas,
icisi udes
y
consecuencias
emi i é
algunas
conside acio
nes,
con ando
con
la
indulgencia
del
ilus ado
UN1VERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTEl
—
6
—
concu so
que
me
escucha,
ya
que
solo
el
cum
plimien o
de
un
es ic o
debe
me
hace
subi
á
an
ele ado
si io,
y
po
ci cuns ancias
es
peciales
apenas
he
enido
iempo
de
esc ibi
es e
pob e
discu so.
I.
Señalan
las
C uzadas
una
de
las
ases
mas
glo iosas
de
la
e ible
lucha
la go
iempo
empeñada
en e
los
ado ado es
de
la
C uz
y
los
sec a ios
de
la
media
luna.
Saliendo
de
los
desie os
de
la
A abia,
los
suceso es
del
P o e a
habían
lle ado
su
dominación
y
ie o
despo ismo
á
la
Si ia,
Pales ina,
Pe sia
y
Asia
Meno ;
al
Egip o
y
al
A ica
Sep en ional;
á
España
é
I alia;
acampando
á
las
pue as
mis
mas
de
Cons an inopla.
Los
pueblos
c is ia
nos
de
esas
di e en es
egiones
habían
sido
inundados
de
sang e,
e ida
po
la
cimi a a
aga ena,
que
hab ía
some ido
á
su
impe io
el
mundo
odo,
á
no
habe se
le an ado
el
Occiden e
como
un
solo
homb e
en
de ensa
de
su
eligión
y
de
su
independencia.
Po
u
se
UN1VERS1DADE
DE
SANTIA'
O
DE
COMPORTELA
o una
la
Eu opa
es aba
p e enida
pa a
es e
empuje
sal ado .
El
impe io
casi
se
Rabia
decla ado
encido
en
su
p olongada
con ien
da
con
el
Pon i icado,
en
el
cual
eian
los
pueblos
un
cen o,
un
oco
de
luz
i ísima,
el
único
eso e
"que
pod ía
conduci los
á
em
p esas
glo iosísimas
y
que
sal asen,
a i ando
el
sen imien o
eligioso,
la
c is iandad
ame
nazada.
Además
habíase
dado
egua
á
las
i
alidades
de
amilias,
pueblos
y
naciones;
y
la
nobleza
eudal
buscaba
ea o
mas
g an
dioso
donde
sa is ace
su
sed
de
glo ia.
La
gue a,
pues,
debía
es alla
e ible
en e
dos
solos
con endien es,
la
amilia
mu
sulmana,
que
a ogan e
soñaba
en
la
domina
ción
del
mundo,
y
el
pueblo
c is iano,
que
amenazado
en
su
independencia
eligiosa,
po
lí ica
y
ci il,
uníase
es echamen e
pa a
de
ende
los
países
no
some idos
oda ía,
pa a
enga
á
sus
he manos
op imidos,
y
pa a
e
conquis a
las
coma cas
que
es aban
en
po
de
de
los
in ieles.
Po
o a
pa e,
en
una
época
como
la
Edad
Media
de
a den ísima
é,
la
-
c is iandad
UN1VERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
CÓMPOSTEL
—
8
—
no
podía
su i
que
el
Sepulc o
de
C is o
uese
p o anado
po
los
sec a ios
de
Maho-
ma.
Al
lado
de
es a
conside ación
¿qué
a
lían
los
abajos,
los
insul os,
las
ejaciones
y
la
mue e
misma
que
en
los
luga es
de
nues a
edención
encon aban
an os
líeles
gene osos,
que,
cual
ejé ci os
o denados,
em-
p endian
dia iamen e
el
camino
de
Je usa-
len,
sin
o as
a mas
que
el
bo don
y
la
es
cla ina?
Y
sin
emba go
e a
menes e
ambién
da
ga an ías
de
segu idad,
de
libe ad
y
de
espe o
á
los
nobles
y
es o zados
adalides
que
pa ían;
y
de
anquilidad
á
los
que
me
nos
animosos
y
no
an
elices,
después
de
la
despedida,
quedaban
pidiendo
al
Cielo
p o
egiese
la
san a
pe eg inación.
¡Qué
espec áculo
an
ie no
el
de
aquel
adios!
Con
di icul ad
pod emos
comp ende
le
noso os,
que
i imos
en
una
época
de
meno
exal ación
eligiosa,
y
en
que
los
me
dios
de
comunicación
se
han
mul iplicado
an o
y
son
an
áciles
y
ápidos,
y
a o una
damen e,
aunque
oda ía
¡ay!
la
umba
ele
Jesús
es á
en
pode
de
los
in ieles,
no
agua -
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
—
9
—
dan
allí
al
piadoso
ome o
las
ejaciones
de
o os
iempos.
Du an e
la
misa
mayo ,
á
que
asis ía
odo
el
pueblo,
el
pá oco
en egaba
al
pe eg ino
elbo dony
la
escla ina,
dándo
le
al
p opio
iempo
la
bendición,
que
epe ía
una
muchedumb e,
anegada
en
lág imas
de
e nu a.
Los
pa ien es
y
amigos
le
acompa
ñaban
la go
echo,
y
al
despedi se
en
in
en e
ab azos
y
sollozos,
epe íanle
una
y
mil
eces
sus
piadosos
deseos
de
buen
iaje,
y
pedían
á
Dios
le
diese
sus
ángeles
po
guias.
Su
único
pasapo e
e a
una
ca a
del
Obis
po,
que
bas aba
pa a
que
obispos,
sace do
es
y
simples
íeles
se
ap esu asen
á
da le
ca i a i a
hospi alidad.
Nadie,
ni
aun
los
ma
yo es
acine osos,
se
a e ía
á
moles a *
al
piadoso
ome o,
y
los
buques
de
Ma sella
le
aspo aban
g a ui amen e
á
uno
de
los
í*
pue os
de
Tie a
San a,
si
no
p e e ía
pa a
su i
mas
po
Aquel
que
dió
su
ida
po
los
homb es,
segui
el
camino
de
Hung ía,
T an-
sil ania,
Cons an inopla,
y
pasando
el
Bos o
o
llega
á
Pales ina,
después
de
habe
a a
esado
los
in e minables
desie os,
y
adeado
se
UN1VERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
16
—
ejé ci o
de
gue e os
de
odos
los
pueblos
de
Eu opa,
sob e
los
que
descollaba
el
piadoso,
el
cas o,
el
noble,
el
in épido
Godo edo
de
Bullón,
duque
de
Lo ena.
Llegado
á
Cons-
an inopla,
Alejo
Comneno
iembla
an e
los
600,000
c uzados.
Su
polí ica
pé ida
é
insidiosa
no
amino a,
sin
emba go,
el
a do
de
los
denodados
gue e os,
que
pasando
el
Bos o o,
su en
hamb e,
mise ia,
en e meda
des,
íos,
calo es;
echazan
odas
las
acome
idas,
y
no
decaen
po
las
so p esas.
La
ba
alla
de
Do ilea
les
ab e
los
des ilade os
del
Tau o,
desde
donde
pene an
en
la
Si ia.
Edesa
y
An ioquía
caen
sucesi amen e
en
po
de
de
los
soldados
de
la
C uz,
que
el
7
de
Junio
de
1099
al
amanece
se
es emecían
de
en usiasmo,
é
hincaban
la
odilla
en
ie
a
á
la
is a
de
Je usalen.
«Reyes
y
p o e as
de
los
an iguos
iempos,
di emos
aquí
con
un
inspi ado
publicis a
ca ólico,
salid
de
ues os
sepulc os
pa a
ecibi
á
los
Sal a
do es,
enidos
de
las
emo as
playas
del
oca
so!
Da id,
pulsa
u
a pa
pa a
epe i
que
el
Seño
p e ie e
las
pue as
de
Sion
á
odas
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DL
COMPOSTELA
-17
—
las
iendas
de
Judá;
y
ú,
Hijo
de
Amos,
anuncia
á
Je usalen,
que
es
llegada
la
ho a
en
que
a
á
sali
del
pol o,
y
á
queb an a
las
cadenas
de
su
cuello.»
Cua en a
dias
des
pués,
la
ciudad
san a
caía
en
pode
de
los
he oicos
gue e os,
á
la
ho a
misma
en
que
el
Sal ado
del
mundo
había
dado
su
ida
en
el
p ecioso
made o
po
la
edención
del
gé
ne o
humano.
No
podemos
ap oba
los
excesos
de
c uel
dad
á
que
se
en ega on
los
c uzados
en
los
p ime os
momen os
del
iun o;
pe o
obsé
ese
que
de
600,000
que
e an
al
en a
en
Cons an inopla,
solo
20,000,
en
es ado
de
o
ma
las
a mas,
se
p esen a on
delan e
de
Je usalen,
y
aun
esos
ex enuados
po
la
a
iga
y
las
inclemencias
de
un
sol
canicula
en
el
a do oso
suelo
de
la
Pales ina.
Los
de
más
habían
sucumbido
po
los
igo es
del
clima
ambién,
y
mas
aún
po
la
pé ida
ale
osía
de
los
g iegos,
ya
en
in eligencias
con
los
musulmanes.
Si
á
es o
se
añade
la
esis
encia
desespe ada
de
los
si iados,
y
las
c ueldades
de
que
enían
siendo
íc imas
los
UN1VERSIDADE
DE
SANTIAGO
se
—
18
—
c is ianos
de
la
ciudad,
edobladas
du an e
la
he oica
campana,
¿no
me ece á
la
conduc
a
de
los
c uzados
un
á omo
siquie a
de
in
dulgencia?
La
undación
de
un
eino
eudal
en
la
Pa
les ina,
cuya
capi al
e a
Je usalen,
con
odas
las
ins i uciones
polí icas
y
sociales
que
e an
su
consecuencia;
el
es ablecimien o
de
un
Pa
ia cado
la ino,
con
la
ge a quía
eclesiás ica
co espondien e;
y
la
c eación
de
las
ó denes
mili a es,
que
luego
adqui ie on
an o
desa
ollo,
y
an
señalados
se icios
p es a on
á
la
causa
de
la
eligión
y
de
la
humanidad,
ales
ue on
los
esul ados
inmedia os
de
es
a
p ime a
c uzada.
Podemos
conside a
al
duque
de
Lo ena
como
el
p ime
ey,
po
mas
que
su
humil
dad,
con en ándose
con
el
í ulo
de
Ba ón
del
San o
Sepulc o,
no
haya
consen ido
ce
ñi
la
co ona
de
o o
allí
donde
la
había
lle
ado
de
espinas
el
Sal ado
de
los
homb es.
Pe o
ni
la
i ud
y
alo
p obados
de
Godo-
edo
de
Bullón,
que
pasó
po
el
ono
como
somb a,
ni
el
he oísmo
y
ac i idad
de
su
—
19
—
he mano
Balduino,
que
le
sucedió,
pudie on
consolida
el
nue o
eino,
que
an es
de
as
cu ido
medio
siglo
hicie on
conmo e
en
sus
mismos
cimien os
los
iun os
de
No a-
dino.
La
Eu opa
embló
ambién
al
anuncio
de
la
caída
de
Edesa
en
pode
del
a o unado
gue e o;
y
San
Be na do
eco ió
los
pue
blos
de
F ancia
y
Alemania
p edicando
una
segunda
c uzada,
cuyos
je es
ue on
el
ey
Luis
VII
y
el
empe ado
Con ado
III.
La
pe idia
de
Manuel
Comneno,
los
celos
y
i
alidad
de
los
dos
mona cas,
de
los
seño es
y
del
ejé ci o,
no
menos
que
el
hamb e,
la
sed,
los
igo es
del
clima
y
has a
la
in empe
ancia
y
elajación
que
se
desa olló
en
el
campo
c is iano,
ue on
causa
de
que
aca
sa a
po
comple o
la
ob a
del
elocuen e
abad
de
Cla a al;
pues
mien as
eg esaban
á
Eu
opa
con
sus
hues es
Con ado
y
Luis,
No a-
dino
lle aba
el
espan o
po
oda
la
Pales ina,
y
San
Juan
de
Ac e
caía
en
pode
de
su
su
ceso
Saladillo,
quien
de o aba
y
hacia
p i
sione o
á
Guido
de
Lusiñan
en
la
e ible
ba alla
de
Tibe iades,
y
se
apode aba
o a
DE
COMPOSTEL^
se
^20
—
ez
en
el
mismo
año
de
la
Ciudad
San a
(1187).
No
po
eso
se
en ibia
el
e o
de
la
c is
iandad.
A
la
cons e nación
que
se
apode a
de
odos
los
ánimos,
al
anuncio
de
las
is es
nue as,
sucede
un
gene oso
a anque,
mas
en usias a
y
uni e sal,
si
cabe,
que
los
an e
io es.
Los
je es
de
es a
e ce a
c uzada,
que
p edicó
Guille mo,
A zobispo
de
Ti o,
ue on
Fede ico
Ba ba oja,
empe ado
de
Alemania,
Felipe
Augus o
y
Rica do
Co azón
de
León,
eyes
de
F ancia
y
de
Ingla e a
espec i a
men e.
Los
p epa a i os
e an
inmensos,
los
ejé ci os
nume osísimos
y
b illan es,
la
con
ianza
de
la
Eu opa
en
el
éxi o
de
la
emp e
sa,
absolu a.
La
Tie a
San a
a
de ini i a
men e
á
deja
de
se
escla a;
los
ieles
de
Je-
usalen
espi a án
lib emen e,
y
la
c is ian
dad
en e a
pod á
sa is ace
sus
i as
ansias
de
isi a
sin
pelig os,
ni
ejaciones,
el
sepul
c o
de
C is o.
Pe o,
ah!
ambién
es a
c uza
da
abo ó,
y
de
aquí
el
desalien o,
la
ialdad
y
has a
la
indi e encia,
que
empieza
á
apo
de a se
de
la
Eu opa
en
la
p osecución
de
las
glo iosas
emp esas.
Fede ico
Ba ba oja
se
UN1VERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
—
21
—
mue e,
bañándose
en
las
aguas
de
Cydno.
La
mayo
pa e
de
su
ejé ci o
sucumbe
ambién.
Los
eyes
de
Ingla e a
y
F ancia
embá -
canse
jun os
en
Ma sella;
pe o
bien
p on o
los
celos
de
mando,
y
una
unes a
i alidad
los
sepa a,
es e ilizando
los
e ec os
de
an
ace ada
unión.
Po
desg acia
no
einaba
mejo
a monía
en e
los
c is ianos
de
Pales
ina,
donde
dos
p e endien es
se
dispu aban
el
ano
í ulo
de
ey
de
Je usalen.
Felipe
Augus o
eg esó
bien
p on o
á
sus
Es ados,
y
Rica do
Co azón
de
León,
á
pesa
de
sus
p odigios
de
he oísmo,
no
pudo
esca a
la
Ciudad
San a,
que
ni
siquie a
se
a e ió
á
mi a
cuando
en
una
de
sus
co e las
llegó
has a
las
al u as
de
Emmaus,
exclamando
con
oz
ahogada
po
los
suspi os:
no
me
ece
e la
el
que
no
ue
capaz
ele
conquis
a la.
Sin
emba go
oda ía
la
Eu opa
in en ó
con
ene
los
iun os
de
Malck-Adel,
que
p osi
guiéndola
ob a
de
su
he mano
Saladino,
ame
nazaba
pone
é mino
al
impe io
c is iano
de
O ien e,
é
in adi
el
Occiden e.
Pe o
si
el
lin
se
UN1VERS1DADE
DE
SANTIAGO
—
22
—
de
aquellas
glo iosas
expediciones
seguía
siendo
el
mismo;
y
la
Iglesia
y
los
Papas
y
el
pueblo
le
p oseguían
con
en usiasmo
y
no
ble
a dimien o;
pa a
muchos
seño es,
condes
y
ba ones
iban
degene ando
de
su
ca ác e
p imi i o.
La
anidad,
el
espí i u
caballe esco
y
la
sed
de
glo ia,
ue on
los
p incipales
mó
iles
de
la
e ce a
c uzada.
La
ambición,
la
codicia
y
o as
pasiones
mas
uines
aun
em
paña án
el
b illo
de
las
es an es;
y
empe
queñece án
y
quizá
es e iliza án
sus
esul a
dos.
¿Qué
impo a
que
de
ez
en
cuando
apa
ezcan
hé oes
como
Juan
de
B iena
y
San
Luis,
si
las
di isiones
y
espí i u
egoís a
y
me can il,
que
se
desa ollan
en
el
campo
c is iano
es o ba án
el
iun o
de
la
nobilísi
ma
causa;
y
la
desp eocupación
y
has a
im
piedad
de
un
Fede ico
II
la
ha án
mas
daño
que
las
a mas
mismas
de
los
in ieles?
Po
es a
azón
e a
ácil
p e e
ya
que
el
in
p incipal
que
la
c is iandad
se
había
p o
pues o
al
lle a
á
cabo
esas
g andes,
ci ili
zado as
y
glo iosísimas
emp esas,
desg acia
damen e
no
había
de
e se
cumplido.
Así
ué
—
23
—
como
ni
la
cua a
c uzada
u o
o o
esul a
do
inmedia o
que
el
des onamien o
de
los
Colímenos
y
la
undación
del
impe io
la ino
en
Cons an inopla;
ni
la
quin a
pasó
de
un
cona o,
aunque
ué
lo
bas an e
pa a
asmi
i
á
la
pos e idad
cubie o
de
glo ia
el
nom
b e
del
es o zado
Juan
de
B iena;
ni
la
sex
a
si ió
pa a
o a
cosa
que
pa a
escandaliza
á
la
c is iandad
las
o pes
condescendencias
de
Fede ico
II
con
los
in ieles;
ni
las
dos
úl
imas
sino
pa a
ealza
la
ca idad
y
abnega
ción
del
san o,
del
má i
Luis
IX,
digno
hi
jo
de
D.
a
Blanca
de
Cas illa.
Toda ía,
sin
emba go,
los
Sumos
Pon í i
ces
eco daban
ecuen emen e
á
los
pueblos
el
empeño
sag ado,
que
la
Eu opa
c is iana
había
con aído,
de
a anca
á
los
in ieles
un
pais,
que
el
hono
no
consen ía
u iese
o os
dueños
que
los
discípulos
de
Jesús;
pe o
su
oz
se
pe día
casi
siemp e
en
medio
del
a
go
de
los
comba es
y
de
las
luchas
in es i
nas;
que
pa ecía
lle aban
á
un
abismo
á
nues o
con inen e
en
los
siglos
XIV
y
XV-
y
su
celo,
que
c ecía
á
medida
que
las
di i-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOS
1
LLA
—
24
—
cul ades
de
la
emp esa
e an
mayo es,
es e
llábase
con a
la
glacial
indi e encia
que
se
iba
apode ando
de
la
c is iandad.
Nicolao
V,
cuyo
co azón
aspasa
de
pena
la
no icia
de
la
caída
de
Cons an inopla
en
pode
de
los
u cos,
p omo ió
una
c uzada;
pe o
le
so p endió
la
mue e
sin
e
pues o
po
ob a
el
a dien e
deseo
de
su
pon i icado.
Calix o
III
baja
ambién
al
sepulc o
sin
pode
ealiza
sus
g andiosos
p oyec os,
y
cuando
Pío
II
e
nia
empeñado
en
an
glo iosa
emp esa
al
ey
de
F ancia,
al
duque
de
Bo goña
y
ála
epú
blica
de
Venecia,
pasó
á
mejo
ida
en
An
colia
al
iempo
de
emba ca se
pa a
pone se
él
mismo
al
en e
de
los
c uzados.
Bien
pue
de
deci se
que
has a
los
iempos
de
Clemen
e
XI
apenas
deja
de
c uza
po
la
men e
de
un
solo
pon í ice
el
pensamien o
de
libe a
los
San os
Luga es.
Clemen e
XI
en ía
lega
dos
á
odas
pa es
pa a
empeña
á
los
pue
blos
y
á
los
eyes
en
an
c is iana
emp esa.
Una
escuad a
nume osa
compues a
de
na
es
de
España,
Po ugal,
Geno a,
Toscana,
y
la
o den
de
Mal a,
y
en
cuya
capi ana
on-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DL
COMPOS
IELA
—
25
—
dea
el
pabellón
de
la
Iglesia,
eco e
los
ma
es
de
Asia,
auxiliando
los
iun os
que
ob
ienen
los
ejé ci os
impe iales
y
suizos,
pa a
cuyo
equipo
el
Papa
había
p odigado
sus
e
so os,
y
que ía
ende
has a
los
asos
sag a
dos.
«En onces,
dice
el
mas
céleb e
his o ia
do
de
las
c uzadas,
los
o omanos
oye on
la
oz
elocuen e
del
des ino,
que
les
mandaba
de ene se,
y
no
pensa on
en
adelan e
sino
en
de ende
su
impe io,
amenazado
á
la
ez
po
los
alemanes
y
los
usos.
Po
o a
pa
e,
luego
que
cesó
la
ala ma
pa a
la
c is ian
dad
la
Iglesia
no
u o
ya
que
p edica
nue
as
expediciones
con a
los
in ieles,
y
las
gue as
de
O ien e
en
adelan e
no
u ie on
o o
mó il
que
la
ambición
de
los
sobe anos,
y
los
ecue dos
de
la
an igua
G ecia.))
III.
Tales
son
en
b e ísimo
compendio
los
acon ecimien os
mas
impo an es
de
esas
glo
iosas
expediciones,
que
du an e
siglos
llenan
las
páginas
de
la
his o ia
uni e sal.
Apenas
u
UNIVERSIDAD';
DE
SANTIAGO
DE
COMPÓSI
LE
—
32
—
endien es,
y
del
enca nizamien o
y
con ic
ciones
p o undas,
con
que
cada
cual
se
lan
zaba
á
la
pelea.
Y
calumnian
inicuamen e
la
memo ia
de
aquellos
ilus es
paladines,
quie
nes
los
c een
íc imas
de
pasiones
b u ales
y
bas a das,
á
ellos
an
desin e esados,
an
llenos
de
abnegación,
que
abandona on
bie
nes,
emancipa on
sie os,
y
sac i ica on
sus
idas
po
la
mas
noble,
la
mas
pa ió ica,
la
mas
san a
de
las
causas;
á
ellos
que
des
p ecia on
las
delicias
del
hoga ,
los
goces
de
la
amilia,
las
comodidades
y
bienes a
de
la
paz,
no
po
conquis a
einos
y
adqui i
í
ulos
y
seño íos,
sino
po
esca a
del
pode
de
los
in ieles
el
Sepulc o
del
Reden o ;
á
ellos,
en
in,
que
á
semejanza
del
di ino
Maes o,
ci aban
su
mas
legí imo
o gullo
en
se i
á
los
pob es
y
pequeños,
y
b illa on
ex ao dina iamen e
mas
que
po
su
alo
in epidez
y
he oísmo,
po
su
ca idad
a dien
e,
po
el
espí i u
de
a e nidad,
y
po
su
humildad,
in e osímil
pa a
los
homb es
de
o os
iempos
y
singula men e
de
los
nues os.
¿Pe o
es
cie o
que
las
c uzadas
no
p o-
—
33
—
duje on
absolu amen e
ningunos
bene icios,
ó
cuando
mas
ue on
an
insigni ican es
que
no
bas an
pa a
bo a
el
e e no
es igma,
que
pesa
sob e
an
locas
a en n as?
La
his o ia
en
odas
sus
páginas
esponde
que
no,
y
nos
o os
amos
á
demos a
en
muy
b e es
é
minos
que
apenas
se
egis a
un
hecho
an
ecundo
en
consecuencias
bene iciosas
á
la
sociedad.
En
p ime
luga
las
c uzadas
lib a on
á
Eu opa
de
la
dominación
musulmana.
E ec
i amen e,
el
pensamien o
polí ico
de
Maho-
ma,
que
de
él
he eda on
sus
suceso es,
no
e a
o o
que
el
de
some e
á
odos
los
pue
blos
de
la
ie a
á
la
ley
del
islam.
Los
p i
me os
iun os
hacen
c ee
á
sus
aná icos
sec a ios
que
Dios
es á
con
ellos,
y
que
po
su
san a
causa
y
la
de
su
p o e a
empuñan
el
al ange,
emb azan
los
escudos,
pelean,
iun
an
y
mue en.
Su
en usiasmo
no
econoce
lími es:
su
a dimien o
allana
odos
los
obs á
culos.
La
A abia
en e a,
que
en
un
p incipio
pe sigue
al
epilép ico
ma ido
de
Cádija,
e
conoce
p on o
que
no
hag
mas
Dios
que
—
34
—
Dios
y
que
Mahoma
es
su
p o e a;
y
lo
eco
noce
igualmen e
la
Si ia,
la
Pales ina,
g an
núme o
de
coma cas
clel
Asia
Meno ,
la
Me-
sopo amia,
Pe sia,
y
las
apa adas
egiones
de
la
India;
y
ambién
el
Egip o,
la
Ci enáica,
la
Numidia,
la
Mau i ania
y
o as
egiones
de
A ica.
España
en e a,
menos
las
is es
b eñas
de
Co adonga,
había
endido
algún
día
su
cuello
á
la
e gonzosa
coyunda,
y
lo
mismo
F ancia
bas a
el
Loi a,
y
pa e
de
I alia,
y
Sicilia
y
las
demás
islas
del
Medi
e áneo.
Y
iembla
el
caduco
impe io
de
Cons an inopla,
y
iembla
el
es o
de
nues o
con inen e,
y
iembla
oda
la
c is iandad
ame
nazada.
Tiene
azón
pa a
es emece se,
pues
es á
á
pun o
de
sucumbi
bajo
la
ley
del
is
lam.
Y
sabéis
lo
que
hab ía
sido
la
Eu opa
bajo
an
bá ba a
y
op eso a
dominación?
Que
os
lo
digan
esas
egiones
as ísimas
de
Asia,
an
lo ecien es
en
o o
iempo,
an
icas
y
an
pujan es,
es e ilizadas
aho a
po
el
soplo
asolado
de
una
ci ilización
de
alsa
b illan
ez
en
su
supe icie,
en
su
ondo
gang enada,
y
agos ada
apenas
nacida.
Que
os
lo
diga
la
—
35
—
pa ia
de
San
Cip iano,
Te uliano
y
San
Agus-
in,
cuna
de
an os
genios
ilus es,
sumida
hoy
en
las
inieblas
de
la
ba ba ie
mas
es
úpida.
Bajo
el
pun o
de
is a
polí ico
no
ue on
menos
impo an es
los
bienes
que
las
c uza
das
p oduje on
en
la
sociedad.
An es
de
la
época
á
que
nos-
amos
e i iendo
enían
con
u bada
á
la
Eu opa
las
luchas
in es inas
de
amilias
y
pueblos,
cons an emen e
p omo i
das
po
la
u bulen a
ac i idad
de
los
seño
es
eudales.
A
du as
penas
la
iglesia
había
conseguido
el
es ablecimien o
de
la
egua
de
Dios.
Pues
aho a
bien,
el
g i o
de
gue a
con
a
los
in ieles,
ue
al
p opio
iempo
el
anun
cio
de
la
paz,
que
bajo
la
sag ada
ga an ía
de
esa
misma
iglesia,
i maban
odos
los
pueblos
c is ianos.
¡Qué
espec áculo
an
he moso
el
de
aquellas
amilias,
la gos
siglos
sepa adas
po
odios
inex inguibles
y
que
ci aban
su
elicidad
en
la
mú ua
desg acia,
da se
el
ós
culo
de
paz
pe pé ua
en
nomb e
de
C is o,
bajo
cuyas
bande as
como
simples
soldados
iban
á
mili a !
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
-36
—
De
aquí
esul ó
o o
bien
inap eciable.
La
Eu opa
es aba
accionada
has a
un
ex e
mo
deplo able.
Con aba
casi
an os
es ados
como
poblaciones,
an as
sobe anías
como
cas illos;
el
p incipio
de
au o idad
yacía
pi
so eado,
el
de
la
p opiedad
casi
desconocido.
El
empe ado ,
el
ey
habían
quedado
edu
cidos
á
una
condición
p eca í'sima:
el
úl imo
ba ón
suponía
con
ecuencia
mas
que
ellos.
Ni
e a
mas
desahogada
la
sue e
de
las
ciu
dades;
la
clase
media
no
exis ia;
ue a
de
los
seño es,
odos
e an
sie os
pegados
al
e u
ño,
como
la
os a
á
la
concha.
El
eudalismo
que
había
sido
una
necesidad
y
p es ado
se
icios
impo an es,
amenazaba
ahoga
la
i
da
de
aquella
misma
sociedad
que
había
con
ibuido
á
es ablece .
¿Comp endéis
la
im
po ancia
polí ica
de
las
c uzadas?
Los
eyes,
ap o echando
la
ausencia
de
aquellos
u bu
len os
magna es,
pudie on
consolida
su
po
de
en
bene icio
de
las
legí imas
libe ades
de
los
pueblos,
concediéndoles
ca as
pue
blas,
y
emancipando
mul i ud
de
ciudades.
Los
mismos
seño es
se
habían
adelan ado
á
-37
—
aquella
ob a
epa ado a
dando
libe ad
á
mul i ud
de
sie os;
y
la
is a
de
los
San os
Luga es
y
de
o os
países,
de
o as
cos um
b es,
o as
ins i uciones,
había
amansado
su
ie a
condición.
Al
accionamien o
eudal,
pues,
iba
eemplazando
la
unidad
moná qui
ca,
á
la
ana quía
el
o den,
al
p i ilegio
el
de echo
común,
á
la
ley
de
la
ue za,
en
in,
la
ue za
de
la
ley.
"
También
en
el
o den
eligioso
in luye on
bene iciosamen e
las
c uzadas.
Es ensos
e
i o ios
ab aza on
el
c is ianismo
en
el
O ien
e
de
Eu opa
y
en
las
egiones
Occiden ales
de
Asía,
po
la
p edicación
y
i udes
de
los
monjes
y
sace do es,
que
iban
en
compañía
de
los
ejé ci os
de
la
C uz.
Las
ó denes
mo-
nás ico-mili a es
ambién
con ibuye on
mu
cho
á
ensancha
los
as os
dominios
de
nues
a
eligión
san a.
Recué dese
la
a igosa
y
po
la gos
siglos
no
in e umpida
c uzada
de
aquellos
denodados
campeones
que
se
lla
ma on
caballe os
hospi ala ios,
eu ónicos
empla ios,
los
cuales
no
en aina on
su
espa
da
has a
que
la
Eu opa
dejó
de
eme
la
do-
se
UNIVERS1DADL
DE
SANTIAGO
—
38
—
minacion
de
los
sec a ios
del
P o e a.
Los
ca
balle os
del
o den
eu ónico
con i ie on
la
P usia
y
g an
núme o
de
pueblos
de
las
cos
as
del
Bál ico.
A
semejanza
de
esas
ó denes
se
unda on
o as
en
la
mayo
pa e
de
los
es ados
de
Eu opa,
como
las
de
San iago,
Cala a a,
Alcán a a
y
Mon esa
en
España;
cuyo
ins i u o
p incipal
e a
comba i
con a
los
enemigos
de
nues a
pa ia
y
de
nues a
le
sin
egua
ni
espi o.
¡Qué
his o ia
an
in
e esan e,
an
bella
y
an
poé ica
la
his o ia
de
las
ó denes
mili a es!
A
sus
he oicos
hijos,
mas
mansos
que
co de os,
mas
ue es
que
leones,
según
la
he mosa
sen encia
de
S.
Be
na do,
ya
se
les
e
an e
el
a a
san a
ele an
do
sus
plega ias
al
cielo;
ya
asis iendo
en
los
hospi ales
á
los
en e mos
á
quienes
llaman
sus
Seño es:
o a
conduciendo
á
los
pe eg i
nos
en
medio
de
iesgos
indecibles
con
una
in epidéz
que
aya
en
eme idad;
ya
iñien-
do
uno
con a
cien
las
ba allas
del
Seño .
¿Qué
co azón
capaz
de
la i
en
p esencia
de
lo
bello
y
lo
sublime
no
se
conmo e á
al
con empla
an
pu as
glo ias?
—
39
—
No
se
dejó
sen i
menos
en
las
cos um
b es
el
pode oso
in lujo
de
aquellas
g andio
sas
emp esas.
Cie o
que
noso os
mismos
hemos
enido
que
deplo a
la
co upción
que
de
ez
en
cuando
con aminaba
los
campamen
os
de
los
c uzados,
debida
á
la
al a
de
p e
isión
con
que
se
emp endían
semejan es
ex
pediciones;
á
la
pé ida
ale osía
de
los
g ie
gos,
que
obligaban
alguna
ez
á
en ega se
al
pillaje
á
los
c uzados,
p i ados
como
se
eían
de
los
medios
de
subsis i ;
á
la
al a
de
acue do
en e
los
p incipales
je es
y
á
sus
celos
y
i alidades;
á
las
condiciones
de
un
clima
co up o ,
y
inalmen e
al
desa eglo
p opio
de
la
ida
de
los
campamen os.
Pe o
ecué dese
ambién
con
que
since idad
de
co azón
se
ol ían
á
Dios
y
le
pedían
pe dón
de
sus
pecados,
en
is a
de
las
de o as
con
que,
cual
en
o o
iempo
al
pueblo
escogido,
cas igaba
el
cielo
sus
es a íos.
Recué dese
la
humildad
g ande
con
que
ellos
mismos
e
conocían
sus
al as
y
con
cuan a
e icacia
p o
cu aban
la
enmienda.
Recué dese
que
en
una
edad
en
que
el
c imen,
el
icio
y
el
pecado
se
UN1VERS1DADE
DL
COMPOSTELA
—
40
—
se
llamaba
po
su
p opio
nomb e,
el
a e
pen imien o
seguia
inmedia amen e
á
la
o en
sa
come ida
con a
Dios
y
con a
los
hom
b es,
y
que
los
g andes
c iminales
solían
i
á
expia la
a
Tie a
San a
de
donde
ol ían
an
cambiados
de
cos umb es,
que
e an
ejemplo
de
aus e ísima
i ud
los
que
habían
sido
el
escándalo
y
e o
de
la
sociedad.
La
ca idad
de
los
c uzados
excede
de
oda
ponde ación.
((Cuidad,
les
decía
el
Obispo
Adema e,
cuidad
á
esos
pob es
clé igos
y
débiles
pe eg inos,
pues
aunque
ellos
no
pueden
pelea
como
oso os,
ni
p ocu a se
las
cosas
necesa ias
pa a
la
ida;
mien as
que
oso os
a os
áis
las
a igas
y
pelig os
de
la
gue a,
ellos
uegan
á
Dios
que
os
pe done
los
muchos
pecados
que
come éis
cada
día.»
Y
los
solda
dos
de
la
C uz
se
mos a on
íeles
cumpli
do es
del
ca i a i o
enca go.
((Cuando
un
b e ón
ó
un
ge mano
me
di igía
la
palab a,
esc ibe
Pulques
de
Gha es,
yo
no
sabia
es
ponde le;
pe o
aunque
sepa ados
po
la
len
gua,
pa ecía
que
no
o mábamos
mas
que
un
solo
pueblo,
en
is a
de
nues o
amo
á
Dios
-41-
y
nues a
ca idad
po
el
pueblo.»
¿Po
qué
los
que
con
epugnan e
hipoc esía
o enden
la
memo ia
de
aquellos
hé oes,
ci ando
al
gunos
es imonios
coe áneos,
no
aco an
igualmen e
es os
y
o os
en
in ini o
núme
o,
de
los
mismos
his o iado es,
que
hacen
ol ida
las
al as
de
aquellos
paladines
in
mo ales?
Las
comunicaciones
de
los
pueblos
occiden ales
en e
sí,
y
de
es os
con
los
o ien ales,
con ibuye on
á
sua iza
las
u
das
cos umb es
de
los
homb es
de
la
edad
media;
y
los
caballe os
andan es
que
debie
on
su
exis encia
á
las
c uzadas,
y
os en a
ban
como
glo ioso
emblema
el
céleb e
po
mi
Dios
y
po
mi
Dama,
son
el
dechado
mas
cumplido
de
eligiosidad,
hono ,
galan
e ía,
y
esme ado
a o
social.
Las
ciencias,
las
le as
y
las
a es
ecibie
on
igualmen e
g an
impulso
con
las
c uza
das,
g acias
ambién
á
la
comunicación
y
a o
ecuen e
con
los
g iegos
y
á abes.
De
es a
mane a
la
medicina
aplicó
muchos
e
medios
has a
en onces
de
esclusi o
conoci
mien o
y
uso
de
los
o ien ales.
La
á maco-
se
UN1VERS1DADE
DE
SANTI
AGO
—
48
—
El
emo
de
se
demasiado
pesado
no
me
pe mi e
amplia
es as
conside aciones.
Bas a
sin
emba go
lo
dicho
pa a
demos a
la
in
jus icia
de
los
que
las
condenan
como
uen e
de
inmensas
calamidades,
y
es é iles
en
oda
clase
de
bienes.
¿Conocéis,
uel o
á
deci
aquí,
un
hecho
inspi ado
po
sen imien os
mas
nobles
y
gene osos,
y
á
la
ez
mas
e
cundos
en
consecuencias?
Las
c uzadas
ase
gu a on
á
Eu opa
su
independencia,
que
b an ando
las
ue zas
de
la
aza
musulma
na;
p epa a on
la
uina
del
eudalismo,
dan
do
igo
á
la
mona quía
en
p o echo
de
las
legí imas
libe ades;
con ibuye on
á
la
con
e sión
de
muchos
pueblos
al
c is ianismo;
mejo a on
las
cos umb es,
sua izándolas;
desen ol ie on
en
muchos
sen idos
el
espí
i u
humano;
omen a on
el
come cio,
la
in
dus ia
y
la
na egación;
y
pe ecciona on
la
ác ica
mili a .
Y
no
se
nos
diga
que
los
c u
zados
no
comp endían
oda
la
ascendencia
de
su
ob a.
Mejo ,
esponde emos
con
Bal-
mes,
pues
cuan o
menos
pa e
haya
enido
la
p e isión
de
los
homb es,
mas
se á
lo
que
—
49
—
debe
a ibui se
á
las
cosas,
y
las
cosas
aquí
no
son
mas
que
los
p incipios
y
sen imien
os
eligiosos,
en
sus
elaciones
con
la
con
se ación
y
elicidad
de
las
sociedades,
no
son
mas
que
el
ca olicismo
cub iendo
con
su
égida
y
i i icando
con
su
soplo
la
ci iliza
ción
eu opea.
«Glo ia
y
p ez,
di emos
con
el
mismo
publicis a
ca ólico,
pa a
conclui ,
glo
ia
y
p ez
á
la
eligión
que
ha
sido
capaz
de
inspi a
an
ele ados
pensamien os,
que
ha
podido
ealiza
an
a duas
y
gene osas
em
p esas.»
—
H
e
d ic h o
.
i
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DL
COMPOS
I
LLA.
u
S(
UNIVERSIDA1)L
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTI
'