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Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1871 a 1872 / por José Fernández Sánchez

Fernández Sánchez, José María

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DISCURSO LEIDO EN LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO, je x - zk . SOLEMNE INAUGURACION DEL CURSO ACADÉMICO DE 1871 A 1872, POR EL DOCTOR D. JOSÉ FERNANDEZ SANCHEZ, CATEDRÁTICO DE HISTORIA. nXebo Á*) < d ^ í(i iw<NbAÁoÁ). SANTIAGO: ESTABLECÍMIKXTO TIPOGRÁFICO DE JOSÉ M. PAREDES, ■ Vi gen di: l.i Ce ca níun. 12. ««-yx. se UNIVERSIDADF DE SANTIAÍ^ u Simo. Seño : S ig u ien d o las adiciones uni e si a ias en solemnidades como la p esen e, oy á dise  a b e ísimos momen os sob e un pun ó de His o ia, cuya cá ed a engo á mi ca go en es a enomb ada Escuela. Al eco e el cam po as ísimo de an ú iles cuan o amenos es  udios, han llamado mi a ención, en e o os hechos de no menos in e és y ascendencia, las C uzadas, sob e cuyas ca isas, icisi udes y consecuencias emi i é algunas conside acio  nes, con ando con la indulgencia del ilus ado UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTEl — 6 — concu so que me escucha, ya que solo el cum  plimien o de un es ic o debe me hace subi á an ele ado si io, y po ci cuns ancias es  peciales apenas he enido iempo de esc ibi es e pob e discu so. I. Señalan las C uzadas una de las ases mas glo iosas de la e ible lucha la go iempo empeñada en e los ado ado es de la C uz y los sec a ios de la media luna. Saliendo de los desie os de la A abia, los suceso es del P o e a habían lle ado su dominación y ie o despo ismo á la Si ia, Pales ina, Pe sia y Asia Meno ; al Egip o y al A ica Sep en ional; á España é I alia; acampando á las pue as mis  mas de Cons an inopla. Los pueblos c is ia  nos de esas di e en es egiones habían sido inundados de sang e, e ida po la cimi a a aga ena, que hab ía some ido á su impe io el mundo odo, á no habe se le an ado el Occiden e como un solo homb e en de ensa de su eligión y de su independencia. Po u se UN1VERS1DADE DE SANTIA' O DE COMPORTELA o una la Eu opa es aba p e enida pa a es e empuje sal ado . El impe io casi se Rabia decla ado encido en su p olongada con ien  da con el Pon i icado, en el cual eian los pueblos un cen o, un oco de luz i ísima, el único eso e "que pod ía conduci los á em  p esas glo iosísimas y que sal asen, a i ando el sen imien o eligioso, la c is iandad ame  nazada. Además habíase dado egua á las i  alidades de amilias, pueblos y naciones; y la nobleza eudal buscaba ea o mas g an  dioso donde sa is ace su sed de glo ia. La gue a, pues, debía es alla e ible en e dos solos con endien es, la amilia mu  sulmana, que a ogan e soñaba en la domina  ción del mundo, y el pueblo c is iano, que amenazado en su independencia eligiosa, po  lí ica y ci il, uníase es echamen e pa a de  ende los países no some idos oda ía, pa a enga á sus he manos op imidos, y pa a e  conquis a las coma cas que es aban en po  de de los in ieles. Po o a pa e, en una época como la Edad Media de a den ísima é, la - c is iandad UN1VERS1DADE DE SANTIAGO DE CÓMPOSTEL — 8 — no podía su i que el Sepulc o de C is o uese p o anado po los sec a ios de Maho- ma. Al lado de es a conside ación ¿qué a  lían los abajos, los insul os, las ejaciones y la mue e misma que en los luga es de nues a edención encon aban an os líeles gene osos, que, cual ejé ci os o denados, em- p endian dia iamen e el camino de Je usa- len, sin o as a mas que el bo don y la es  cla ina? Y sin emba go e a menes e ambién da ga an ías de segu idad, de libe ad y de espe o á los nobles y es o zados adalides que pa ían; y de anquilidad á los que me  nos animosos y no an elices, después de la despedida, quedaban pidiendo al Cielo p o  egiese la san a pe eg inación. ¡Qué espec áculo an ie no el de aquel adios! Con di icul ad pod emos comp ende  le noso os, que i imos en una época de meno exal ación eligiosa, y en que los me  dios de comunicación se han mul iplicado an o y son an áciles y ápidos, y a o una  damen e, aunque oda ía ¡ay! la umba ele Jesús es á en pode de los in ieles, no agua - UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 9 — dan allí al piadoso ome o las ejaciones de o os iempos. Du an e la misa mayo , á que asis ía odo el pueblo, el pá oco en egaba al pe eg ino elbo dony la escla ina, dándo  le al p opio iempo la bendición, que epe ía una muchedumb e, anegada en lág imas de e nu a. Los pa ien es y amigos le acompa ñaban la go echo, y al despedi se en in en e ab azos y sollozos, epe íanle una y mil eces sus piadosos deseos de buen iaje, y pedían á Dios le diese sus ángeles po guias. Su único pasapo e e a una ca a del Obis  po, que bas aba pa a que obispos, sace do  es y simples íeles se ap esu asen á da le ca i a i a hospi alidad. Nadie, ni aun los ma  yo es acine osos, se a e ía á moles a * al piadoso ome o, y los buques de Ma sella le aspo aban g a ui amen e á uno de los í* pue os de Tie a San a, si no p e e ía pa a su i mas po Aquel que dió su ida po los homb es, segui el camino de Hung ía, T an- sil ania, Cons an inopla, y pasando el Bos o  o llega á Pales ina, después de habe a a  esado los in e minables desie os, y adeado se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO — 16 — ejé ci o de gue e os de odos los pueblos de Eu opa, sob e los que descollaba el piadoso, el cas o, el noble, el in épido Godo edo de Bullón, duque de Lo ena. Llegado á Cons- an inopla, Alejo Comneno iembla an e los 600,000 c uzados. Su polí ica pé ida é insidiosa no amino a, sin emba go, el a do de los denodados gue e os, que pasando el Bos o o, su en hamb e, mise ia, en e meda  des, íos, calo es; echazan odas las acome  idas, y no decaen po las so p esas. La ba  alla de Do ilea les ab e los des ilade os del Tau o, desde donde pene an en la Si ia. Edesa y An ioquía caen sucesi amen e en po  de de los soldados de la C uz, que el 7 de Junio de 1099 al amanece se es emecían de en usiasmo, é hincaban la odilla en ie  a á la is a de Je usalen. «Reyes y p o e as de los an iguos iempos, di emos aquí con un inspi ado publicis a ca ólico, salid de ues os sepulc os pa a ecibi á los Sal a  do es, enidos de las emo as playas del oca  so! Da id, pulsa u a pa pa a epe i que el Seño p e ie e las pue as de Sion á odas se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DL COMPOSTELA -17 — las iendas de Judá; y ú, Hijo de Amos, anuncia á Je usalen, que es llegada la ho a en que a á sali del pol o, y á queb an a las cadenas de su cuello.» Cua en a dias des  pués, la ciudad san a caía en pode de los he oicos gue e os, á la ho a misma en que el Sal ado del mundo había dado su ida en el p ecioso made o po la edención del gé  ne o humano. No podemos ap oba los excesos de c uel  dad á que se en ega on los c uzados en los p ime os momen os del iun o; pe o obsé  ese que de 600,000 que e an al en a en Cons an inopla, solo 20,000, en es ado de o  ma las a mas, se p esen a on delan e de Je usalen, y aun esos ex enuados po la a  iga y las inclemencias de un sol canicula en el a do oso suelo de la Pales ina. Los de  más habían sucumbido po los igo es del clima ambién, y mas aún po la pé ida ale  osía de los g iegos, ya en in eligencias con los musulmanes. Si á es o se añade la esis  encia desespe ada de los si iados, y las c ueldades de que enían siendo íc imas los UN1VERSIDADE DE SANTIAGO se — 18 — c is ianos de la ciudad, edobladas du an e la he oica campana, ¿no me ece á la conduc a de los c uzados un á omo siquie a de in  dulgencia? La undación de un eino eudal en la Pa  les ina, cuya capi al e a Je usalen, con odas las ins i uciones polí icas y sociales que e an su consecuencia; el es ablecimien o de un Pa  ia cado la ino, con la ge a quía eclesiás ica co espondien e; y la c eación de las ó denes mili a es, que luego adqui ie on an o desa  ollo, y an señalados se icios p es a on á la causa de la eligión y de la humanidad, ales ue on los esul ados inmedia os de es  a p ime a c uzada. Podemos conside a al duque de Lo ena como el p ime ey, po mas que su humil  dad, con en ándose con el í ulo de Ba ón del San o Sepulc o, no haya consen ido ce  ñi la co ona de o o allí donde la había lle  ado de espinas el Sal ado de los homb es. Pe o ni la i ud y alo p obados de Godo- edo de Bullón, que pasó po el ono como somb a, ni el he oísmo y ac i idad de su — 19 — he mano Balduino, que le sucedió, pudie on consolida el nue o eino, que an es de as  cu ido medio siglo hicie on conmo e en sus mismos cimien os los iun os de No a- dino. La Eu opa embló ambién al anuncio de la caída de Edesa en pode del a o unado gue e o; y San Be na do eco ió los pue  blos de F ancia y Alemania p edicando una segunda c uzada, cuyos je es ue on el ey Luis VII y el empe ado Con ado III. La pe idia de Manuel Comneno, los celos y i  alidad de los dos mona cas, de los seño es y del ejé ci o, no menos que el hamb e, la sed, los igo es del clima y has a la in empe  ancia y elajación que se desa olló en el campo c is iano, ue on causa de que aca  sa a po comple o la ob a del elocuen e abad de Cla a al; pues mien as eg esaban á Eu  opa con sus hues es Con ado y Luis, No a- dino lle aba el espan o po oda la Pales ina, y San Juan de Ac e caía en pode de su su  ceso Saladillo, quien de o aba y hacia p i  sione o á Guido de Lusiñan en la e ible ba alla de Tibe iades, y se apode aba o a DE COMPOSTEL^ se ^20 — ez en el mismo año de la Ciudad San a (1187). No po eso se en ibia el e o de la c is  iandad. A la cons e nación que se apode a de odos los ánimos, al anuncio de las is es nue as, sucede un gene oso a anque, mas en usias a y uni e sal, si cabe, que los an e  io es. Los je es de es a e ce a c uzada, que p edicó Guille mo, A zobispo de Ti o, ue on Fede ico Ba ba oja, empe ado de Alemania, Felipe Augus o y Rica do Co azón de León, eyes de F ancia y de Ingla e a espec i a  men e. Los p epa a i os e an inmensos, los ejé ci os nume osísimos y b illan es, la con ianza de la Eu opa en el éxi o de la emp e  sa, absolu a. La Tie a San a a de ini i a  men e á deja de se escla a; los ieles de Je- usalen espi a án lib emen e, y la c is ian  dad en e a pod á sa is ace sus i as ansias de isi a sin pelig os, ni ejaciones, el sepul  c o de C is o. Pe o, ah! ambién es a c uza  da abo ó, y de aquí el desalien o, la ialdad y has a la indi e encia, que empieza á apo de a se de la Eu opa en la p osecución de las glo iosas emp esas. Fede ico Ba ba oja se UN1VERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 21 — mue e, bañándose en las aguas de Cydno. La mayo pa e de su ejé ci o sucumbe ambién. Los eyes de Ingla e a y F ancia embá - canse jun os en Ma sella; pe o bien p on o los celos de mando, y una unes a i alidad los sepa a, es e ilizando los e ec os de an ace ada unión. Po desg acia no einaba mejo a monía en e los c is ianos de Pales  ina, donde dos p e endien es se dispu aban el ano í ulo de ey de Je usalen. Felipe Augus o eg esó bien p on o á sus Es ados, y Rica do Co azón de León, á pesa de sus p odigios de he oísmo, no pudo esca a la Ciudad San a, que ni siquie a se a e ió á mi a cuando en una de sus co e las llegó has a las al u as de Emmaus, exclamando con oz ahogada po los suspi os: no me  ece e la el que no ue capaz ele conquis  a la. Sin emba go oda ía la Eu opa in en ó con  ene los iun os de Malck-Adel, que p osi  guiéndola ob a de su he mano Saladino, ame nazaba pone é mino al impe io c is iano de O ien e, é in adi el Occiden e. Pe o si el lin se UN1VERS1DADE DE SANTIAGO — 22 — de aquellas glo iosas expediciones seguía siendo el mismo; y la Iglesia y los Papas y el pueblo le p oseguían con en usiasmo y no  ble a dimien o; pa a muchos seño es, condes y ba ones iban degene ando de su ca ác e p imi i o. La anidad, el espí i u caballe esco y la sed de glo ia, ue on los p incipales mó  iles de la e ce a c uzada. La ambición, la codicia y o as pasiones mas uines aun em  paña án el b illo de las es an es; y empe  queñece án y quizá es e iliza án sus esul a  dos. ¿Qué impo a que de ez en cuando apa  ezcan hé oes como Juan de B iena y San Luis, si las di isiones y espí i u egoís a y me can il, que se desa ollan en el campo c is iano es o ba án el iun o de la nobilísi  ma causa; y la desp eocupación y has a im  piedad de un Fede ico II la ha án mas daño que las a mas mismas de los in ieles? Po es a azón e a ácil p e e ya que el in p incipal que la c is iandad se había p o  pues o al lle a á cabo esas g andes, ci ili  zado as y glo iosísimas emp esas, desg acia  damen e no había de e se cumplido. Así ué — 23 — como ni la cua a c uzada u o o o esul a  do inmedia o que el des onamien o de los Colímenos y la undación del impe io la ino en Cons an inopla; ni la quin a pasó de un cona o, aunque ué lo bas an e pa a asmi  i á la pos e idad cubie o de glo ia el nom  b e del es o zado Juan de B iena; ni la sex  a si ió pa a o a cosa que pa a escandaliza á la c is iandad las o pes condescendencias de Fede ico II con los in ieles; ni las dos úl  imas sino pa a ealza la ca idad y abnega  ción del san o, del má i Luis IX, digno hi  jo de D. a Blanca de Cas illa. Toda ía, sin emba go, los Sumos Pon í i  ces eco daban ecuen emen e á los pueblos el empeño sag ado, que la Eu opa c is iana había con aído, de a anca á los in ieles un pais, que el hono no consen ía u iese o os dueños que los discípulos de Jesús; pe o su oz se pe día casi siemp e en medio del a  go de los comba es y de las luchas in es i  nas; que pa ecía lle aban á un abismo á nues o con inen e en los siglos XIV y XV- y su celo, que c ecía á medida que las di i- se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOS 1 LLA — 24 — cul ades de la emp esa e an mayo es, es e  llábase con a la glacial indi e encia que se iba apode ando de la c is iandad. Nicolao V, cuyo co azón aspasa de pena la no icia de la caída de Cons an inopla en pode de los u cos, p omo ió una c uzada; pe o le so p endió la mue e sin e pues o po ob a el a dien e deseo de su pon i icado. Calix o III baja ambién al sepulc o sin pode ealiza sus g andiosos p oyec os, y cuando Pío II e  nia empeñado en an glo iosa emp esa al ey de F ancia, al duque de Bo goña y ála epú  blica de Venecia, pasó á mejo ida en An  colia al iempo de emba ca se pa a pone se él mismo al en e de los c uzados. Bien pue  de deci se que has a los iempos de Clemen  e XI apenas deja de c uza po la men e de un solo pon í ice el pensamien o de libe a los San os Luga es. Clemen e XI en ía lega  dos á odas pa es pa a empeña á los pue  blos y á los eyes en an c is iana emp esa. Una escuad a nume osa compues a de na  es de España, Po ugal, Geno a, Toscana, y la o den de Mal a, y en cuya capi ana on- se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DL COMPOS IELA — 25 — dea el pabellón de la Iglesia, eco e los ma  es de Asia, auxiliando los iun os que ob  ienen los ejé ci os impe iales y suizos, pa a cuyo equipo el Papa había p odigado sus e  so os, y que ía ende has a los asos sag a  dos. «En onces, dice el mas céleb e his o ia  do de las c uzadas, los o omanos oye on la oz elocuen e del des ino, que les mandaba de ene se, y no pensa on en adelan e sino en de ende su impe io, amenazado á la ez po los alemanes y los usos. Po o a pa  e, luego que cesó la ala ma pa a la c is ian  dad la Iglesia no u o ya que p edica nue  as expediciones con a los in ieles, y las gue as de O ien e en adelan e no u ie on o o mó il que la ambición de los sobe anos, y los ecue dos de la an igua G ecia.)) III. Tales son en b e ísimo compendio los acon ecimien os mas impo an es de esas glo  iosas expediciones, que du an e siglos llenan las páginas de la his o ia uni e sal. Apenas u UNIVERSIDAD'; DE SANTIAGO DE COMPÓSI LE — 32 — endien es, y del enca nizamien o y con ic  ciones p o undas, con que cada cual se lan  zaba á la pelea. Y calumnian inicuamen e la memo ia de aquellos ilus es paladines, quie  nes los c een íc imas de pasiones b u ales y bas a das, á ellos an desin e esados, an llenos de abnegación, que abandona on bie  nes, emancipa on sie os, y sac i ica on sus idas po la mas noble, la mas pa ió ica, la mas san a de las causas; á ellos que des  p ecia on las delicias del hoga , los goces de la amilia, las comodidades y bienes a de la paz, no po conquis a einos y adqui i í  ulos y seño íos, sino po esca a del pode de los in ieles el Sepulc o del Reden o ; á ellos, en in, que á semejanza del di ino Maes o, ci aban su mas legí imo o gullo en se i á los pob es y pequeños, y b illa on ex ao dina iamen e mas que po su alo in epidez y he oísmo, po su ca idad a dien  e, po el espí i u de a e nidad, y po su humildad, in e osímil pa a los homb es de o os iempos y singula men e de los nues os. ¿Pe o es cie o que las c uzadas no p o- — 33 — duje on absolu amen e ningunos bene icios, ó cuando mas ue on an insigni ican es que no bas an pa a bo a el e e no es igma, que pesa sob e an locas a en n as? La his o ia en odas sus páginas esponde que no, y nos  o os amos á demos a en muy b e es é  minos que apenas se egis a un hecho an ecundo en consecuencias bene iciosas á la sociedad. En p ime luga las c uzadas lib a on á Eu opa de la dominación musulmana. E ec  i amen e, el pensamien o polí ico de Maho- ma, que de él he eda on sus suceso es, no e a o o que el de some e á odos los pue  blos de la ie a á la ley del islam. Los p i  me os iun os hacen c ee á sus aná icos sec a ios que Dios es á con ellos, y que po su san a causa y la de su p o e a empuñan el al ange, emb azan los escudos, pelean, iun  an y mue en. Su en usiasmo no econoce lími es: su a dimien o allana odos los obs á  culos. La A abia en e a, que en un p incipio pe sigue al epilép ico ma ido de Cádija, e  conoce p on o que no hag mas Dios que — 34 — Dios y que Mahoma es su p o e a; y lo eco  noce igualmen e la Si ia, la Pales ina, g an núme o de coma cas clel Asia Meno , la Me- sopo amia, Pe sia, y las apa adas egiones de la India; y ambién el Egip o, la Ci enáica, la Numidia, la Mau i ania y o as egiones de A ica. España en e a, menos las is es b eñas de Co adonga, había endido algún día su cuello á la e gonzosa coyunda, y lo mismo F ancia bas a el Loi a, y pa e de I alia, y Sicilia y las demás islas del Medi  e áneo. Y iembla el caduco impe io de Cons an inopla, y iembla el es o de nues o con inen e, y iembla oda la c is iandad ame nazada. Tiene azón pa a es emece se, pues es á á pun o de sucumbi bajo la ley del is  lam. Y sabéis lo que hab ía sido la Eu opa bajo an bá ba a y op eso a dominación? Que os lo digan esas egiones as ísimas de Asia, an lo ecien es en o o iempo, an icas y an pujan es, es e ilizadas aho a po el soplo asolado de una ci ilización de alsa b illan  ez en su supe icie, en su ondo gang enada, y agos ada apenas nacida. Que os lo diga la — 35 — pa ia de San Cip iano, Te uliano y San Agus- in, cuna de an os genios ilus es, sumida hoy en las inieblas de la ba ba ie mas es  úpida. Bajo el pun o de is a polí ico no ue on menos impo an es los bienes que las c uza  das p oduje on en la sociedad. An es de la época á que nos- amos e i iendo enían con  u bada á la Eu opa las luchas in es inas de amilias y pueblos, cons an emen e p omo i das po la u bulen a ac i idad de los seño  es eudales. A du as penas la iglesia había conseguido el es ablecimien o de la egua de Dios. Pues aho a bien, el g i o de gue a con  a los in ieles, ue al p opio iempo el anun  cio de la paz, que bajo la sag ada ga an ía de esa misma iglesia, i maban odos los pueblos c is ianos. ¡Qué espec áculo an he moso el de aquellas amilias, la gos siglos sepa adas po odios inex inguibles y que ci aban su elicidad en la mú ua desg acia, da se el ós  culo de paz pe pé ua en nomb e de C is o, bajo cuyas bande as como simples soldados iban á mili a ! se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO -36 — De aquí esul ó o o bien inap eciable. La Eu opa es aba accionada has a un ex e  mo deplo able. Con aba casi an os es ados como poblaciones, an as sobe anías como cas illos; el p incipio de au o idad yacía pi  so eado, el de la p opiedad casi desconocido. El empe ado , el ey habían quedado edu  cidos á una condición p eca í'sima: el úl imo ba ón suponía con ecuencia mas que ellos. Ni e a mas desahogada la sue e de las ciu  dades; la clase media no exis ia; ue a de los seño es, odos e an sie os pegados al e u  ño, como la os a á la concha. El eudalismo que había sido una necesidad y p es ado se  icios impo an es, amenazaba ahoga la i  da de aquella misma sociedad que había con  ibuido á es ablece . ¿Comp endéis la im  po ancia polí ica de las c uzadas? Los eyes, ap o echando la ausencia de aquellos u bu  len os magna es, pudie on consolida su po  de en bene icio de las legí imas libe ades de los pueblos, concediéndoles ca as pue  blas, y emancipando mul i ud de ciudades. Los mismos seño es se habían adelan ado á -37 — aquella ob a epa ado a dando libe ad á mul i ud de sie os; y la is a de los San os Luga es y de o os países, de o as cos um  b es, o as ins i uciones, había amansado su ie a condición. Al accionamien o eudal, pues, iba eemplazando la unidad moná qui  ca, á la ana quía el o den, al p i ilegio el de echo común, á la ley de la ue za, en in, la ue za de la ley. " También en el o den eligioso in luye on bene iciosamen e las c uzadas. Es ensos e  i o ios ab aza on el c is ianismo en el O ien  e de Eu opa y en las egiones Occiden ales de Asía, po la p edicación y i udes de los monjes y sace do es, que iban en compañía de los ejé ci os de la C uz. Las ó denes mo- nás ico-mili a es ambién con ibuye on mu  cho á ensancha los as os dominios de nues  a eligión san a. Recué dese la a igosa y po la gos siglos no in e umpida c uzada de aquellos denodados campeones que se lla  ma on caballe os hospi ala ios, eu ónicos empla ios, los cuales no en aina on su espa  da has a que la Eu opa dejó de eme la do- se UNIVERS1DADL DE SANTIAGO — 38 — minacion de los sec a ios del P o e a. Los ca  balle os del o den eu ónico con i ie on la P usia y g an núme o de pueblos de las cos  as del Bál ico. A semejanza de esas ó denes se unda on o as en la mayo pa e de los es ados de Eu opa, como las de San iago, Cala a a, Alcán a a y Mon esa en España; cuyo ins i u o p incipal e a comba i con a los enemigos de nues a pa ia y de nues a le sin egua ni espi o. ¡Qué his o ia an in  e esan e, an bella y an poé ica la his o ia de las ó denes mili a es! A sus he oicos hijos, mas mansos que co de os, mas ue es que leones, según la he mosa sen encia de S. Be  na do, ya se les e an e el a a san a ele an  do sus plega ias al cielo; ya asis iendo en los hospi ales á los en e mos á quienes llaman sus Seño es: o a conduciendo á los pe eg i  nos en medio de iesgos indecibles con una in epidéz que aya en eme idad; ya iñien- do uno con a cien las ba allas del Seño . ¿Qué co azón capaz de la i en p esencia de lo bello y lo sublime no se conmo e á al con empla an pu as glo ias? — 39 — No se dejó sen i menos en las cos um  b es el pode oso in lujo de aquellas g andio  sas emp esas. Cie o que noso os mismos hemos enido que deplo a la co upción que de ez en cuando con aminaba los campamen  os de los c uzados, debida á la al a de p e  isión con que se emp endían semejan es ex  pediciones; á la pé ida ale osía de los g ie  gos, que obligaban alguna ez á en ega se al pillaje á los c uzados, p i ados como se eían de los medios de subsis i ; á la al a de acue do en e los p incipales je es y á sus celos y i alidades; á las condiciones de un clima co up o , y inalmen e al desa eglo p opio de la ida de los campamen os. Pe o ecué dese ambién con que since idad de co azón se ol ían á Dios y le pedían pe dón de sus pecados, en is a de las de o as con que, cual en o o iempo al pueblo escogido, cas igaba el cielo sus es a íos. Recué dese la humildad g ande con que ellos mismos e  conocían sus al as y con cuan a e icacia p o  cu aban la enmienda. Recué dese que en una edad en que el c imen, el icio y el pecado se UN1VERS1DADE DL COMPOSTELA — 40 — se llamaba po su p opio nomb e, el a e  pen imien o seguia inmedia amen e á la o en  sa come ida con a Dios y con a los hom  b es, y que los g andes c iminales solían i á expia la a Tie a San a de donde ol ían an cambiados de cos umb es, que e an ejemplo de aus e ísima i ud los que habían sido el escándalo y e o de la sociedad. La ca idad de los c uzados excede de oda ponde ación. ((Cuidad, les decía el Obispo Adema e, cuidad á esos pob es clé igos y débiles pe eg inos, pues aunque ellos no pueden pelea como oso os, ni p ocu a se las cosas necesa ias pa a la ida; mien as que oso os a os  áis las a igas y pelig os de la gue a, ellos uegan á Dios que os pe done los muchos pecados que come éis cada día.» Y los solda  dos de la C uz se mos a on íeles cumpli  do es del ca i a i o enca go. ((Cuando un b e ón ó un ge mano me di igía la palab a, esc ibe Pulques de Gha es, yo no sabia es  ponde le; pe o aunque sepa ados po la len  gua, pa ecía que no o mábamos mas que un solo pueblo, en is a de nues o amo á Dios -41- y nues a ca idad po el pueblo.» ¿Po qué los que con epugnan e hipoc esía o enden la memo ia de aquellos hé oes, ci ando al  gunos es imonios coe áneos, no aco an igualmen e es os y o os en in ini o núme  o, de los mismos his o iado es, que hacen ol ida las al as de aquellos paladines in  mo ales? Las comunicaciones de los pueblos occiden ales en e sí, y de es os con los o ien ales, con ibuye on á sua iza las u  das cos umb es de los homb es de la edad media; y los caballe os andan es que debie  on su exis encia á las c uzadas, y os en a  ban como glo ioso emblema el céleb e po mi Dios y po mi Dama, son el dechado mas cumplido de eligiosidad, hono , galan  e ía, y esme ado a o social. Las ciencias, las le as y las a es ecibie  on igualmen e g an impulso con las c uza  das, g acias ambién á la comunicación y a o ecuen e con los g iegos y á abes. De es a mane a la medicina aplicó muchos e  medios has a en onces de esclusi o conoci  mien o y uso de los o ien ales. La á maco- se UN1VERS1DADE DE SANTI AGO — 48 — El emo de se demasiado pesado no me pe mi e amplia es as conside aciones. Bas a sin emba go lo dicho pa a demos a la in  jus icia de los que las condenan como uen e de inmensas calamidades, y es é iles en oda clase de bienes. ¿Conocéis, uel o á deci aquí, un hecho inspi ado po sen imien os mas nobles y gene osos, y á la ez mas e  cundos en consecuencias? Las c uzadas ase  gu a on á Eu opa su independencia, que  b an ando las ue zas de la aza musulma  na; p epa a on la uina del eudalismo, dan  do igo á la mona quía en p o echo de las legí imas libe ades; con ibuye on á la con  e sión de muchos pueblos al c is ianismo; mejo a on las cos umb es, sua izándolas; desen ol ie on en muchos sen idos el espí  i u humano; omen a on el come cio, la in  dus ia y la na egación; y pe ecciona on la ác ica mili a . Y no se nos diga que los c u  zados no comp endían oda la ascendencia de su ob a. Mejo , esponde emos con Bal- mes, pues cuan o menos pa e haya enido la p e isión de los homb es, mas se á lo que — 49 — debe a ibui se á las cosas, y las cosas aquí no son mas que los p incipios y sen imien  os eligiosos, en sus elaciones con la con  se ación y elicidad de las sociedades, no son mas que el ca olicismo cub iendo con su égida y i i icando con su soplo la ci iliza  ción eu opea. «Glo ia y p ez, di emos con el mismo publicis a ca ólico, pa a conclui , glo  ia y p ez á la eligión que ha sido capaz de inspi a an ele ados pensamien os, que ha podido ealiza an a duas y gene osas em  p esas.» — H e d ic h o . i se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DL COMPOS I LLA. u S( UNIVERSIDA1)L DE SANTIAGO DE COMPOSTI '