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Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina

Mancuso, Walter Alberto

Abstract

En Argentina predomina el ganado lechero Holstein, aunque en la comarca de Entre Ríos existe interés por encontrar un genotipo mejor adaptado. El objetivo de esta Tesis fue evaluar el comportamiento de grupos genéticos, formados por vacas cruzas de cinco razas lecheras, dentro de un mismo sistema de producción a pastoreo, típico de dicha comarca. La dieta ofrecida, salvo un leve déficit de proteínas y Se, cubrió los requerimientos de las vacas y todos los genotipos lograron niveles de producción de leche y sólidos útiles superiores a los modales de la comarca, sin diferencias claras entre ellos, tanto en producción total de leche y sólidos como por unidad de peso vivo. Los contenidos de células somáticas fueron bajos sin diferencias destacables entre genotipos. El promedio de peso al parto en las vacas fue de 545 kg, donde las vacas Holstein x Jersey (F1) fueron las más livianas. La condición corporal osciló entre 3,0 y 3,5 en todos los genotipos, con algunas diferencias entre ellos, pero sin tendencias definidas. Los metabolitos de energía, proteínas y minerales en sangre, estuvieron dentro de rangos fisiológicos, sin síntomas de movilización excesiva de reservas, aunque con Mg y Se en niveles marginales. Los indicadores reproductivos en las cruzas fueron iguales o mejores a los modales de la comarca y sin diferencias entre grupos genéticos, destacándose la precocidad para llegar al primer parto en todas ellas.

Full text

TESIS DOCTORAL Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Walter Alberto Mancuso Lugo, 2017 TESIS DOCTORAL EVALUACIÓN Y COMPARACIÓN DE GRUPOS GENÉTICOS LECHEROS EN UN SISTEMA A PASTOREO DE LA COMARCA LECHERA DE ENTRE RÍOS, ARGENTINA Walter Alberto Mancuso Departamento de Anatomía, Produción Animal e Ciencias Clínicas Veterinarias Programa de doutorado en Investigación Básica e Aplicada en Ciencias Veterinarias Facultade de Veterinaria Universidade de Santiago de Compostela Lugo 2017 Facultade de Veterinaria Campus Unversitario de Lugo Marta I. Miranda Castañón, Profesora Titular del Departamento de Anatomía, Produción Animal e Ciencias Clínicas Veterinarias de la Universidade de Santiago de Compostela, M. Marta López Alonso, Profesora Titular del Departamento de Patoloxía Animal de la Universidade de Santiago de Compostela y Pablo Roberto Marini, Profesor de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina AUTORIZAN La presentación de la Tesis Doctoral titulada “Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina”, de la que es autor el Ingeniero Agrónomo D. Walter Alberto Mancuso, considerando que reúne los requisitos exijidos en el artículo 34 del reglamento de Estudios de Doctorado, no incurriendo en las causas de abstención establecidas en la ley 40/2015. Y para que conste firman el presente informe en Lugo a 24 de febrero de 2017. Fdo. Marta I. Miranda Castañón M. Marta López Alonso Pablo R. Marini La presente Tesis ha sido realizada en el marco de la “Beca Doctoral INTA para Estudios de Doctorado. Resolución CD.1029/12”, y de los Proyectos INTA "Valoración y Mejoramiento Genético de Poblaciones Animales en su Ambiente de Producción. PNPA 1126033. 2013-2018” y “Fortalecimiento del desarrollo territorial - Centro Oeste de la Provincia de Entre Ríos. ERIOS-1263102. 2013-2018”. Contó con el apoyo de los “Departamentos de Anatomía, Produción Animal e Ciencias Clínicas Veterinarias y de Patoloxía Animal, Facultade de Veterinaria, Universidade de Santiago de Compostela, España”; de la “Cátedra de Bovinos Lecheros, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de Rosario, Argentina” y del establecimiento agropecuario “El Caraguatá”, de Entre Ríos, Argentina. A los tamberos entrerrianos … y sus nobles vacas lecheras INDICE DE CONTENIDOS Pág. RESÚMENES III INDICES DE CONTENIDOS VI ÍNDICE DE TABLAS, GRÁFICOS Y LÁMINAS VIII LISTADO DE ABREVIATURAS X 1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS 1 1.1. INTRODUCCIÓN 3 1.2. OBJETIVOS 7 2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 9 2.1. LA INCORPORACIÓN DE CRUZAS LECHERAS EN SISTEMAS PASTORILES, SU IMPACTO EN LA PRODUCCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LECHE, REPRODUCCIÓN Y SUPERVIVENCIA 11 2.1.1. Sistemas de producción con cruzas 11 2.1.2. Producción de leche y sólidos útiles con cruzas en sistemas lecheros 18 2.1.3. Composición y calidad sanitaria de la leche de cruzas lecheras 25 2.1.4. Aspectos reproductivos y de supervivencia de los rodeos 30 2.2. PESO VIVO, CONDICIÓN CORPORAL Y METABOLISMO DE ENERGÍA Y PROTEÍNAS EN CRUZAS LECHERAS SOBRE SISTEMAS PASTORILES 34 2.2.1. Peso vivo 34 2.2.2. Condición corporal 36 2.2.3. Metabolismo de energía y proteína en vacas lecheras 39 2.3. MINERALES EN BOVINOS LECHEROS EN SISTEMAS PASTORILES 47 2.3.1. Requerimientos generales en minerales 47 2.3.2. Deficiencias y métodos diagnósticos 50 2.3.3. Minerales de interés para el presente estudio 53 2.3.4. Fuentes de minerales en sistemas lecheros a pastoreo 59 2.3.5. Manejo y nutrición mineral en sistemas lecheros a pastoreo 62 3. MATERIALES Y MÉTODOS 67 3.1. GRANJA DE ESTUDIO 69 3.2. ANIMALES EVALUADOS 71 3.2.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 72 3.2.2. Segundo período de estudio. Años 2013-14 74 3.2.3. Supervivencia en base a lactancias previas 74 3.3. ALIMENTACIÓN 74 3.3.1. Consumo de alimentos 75 3.3.2. Calidad de los componentes de la ración 75 3.4. DETERMINACIONES ANALÍTICAS EN SUELO 77 3.5. DETERMINACIONES ANALÍTICAS EN AGUA 78 3.6. PRODUCCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LECHE 79 3.7. PESO VIVO 79 3.8. CONDICIÓN CORPORAL 79 3.9. ASPECTOS REPRODUCTIVOS Y DE SUPERVIVENCIA 80 3.10. INDICADORES DE METABOLISMO ENERGÉTICO Y PROTEICO Y CONTENIDO DE MINERALES EN SANGRE 81 3.10.1. Colección de las muestras de plasma y suero 81 3.10.2. Bioquímica en suero y plasma 82 3.10.3. Análisis de minerales en suero sanguíneo 84 VI Pág. 3.11. ANÁLISIS ESTADÍSTICO 86 3.11.1. Producción, calidad de leche y aspectos reproductivos 86 3.11.2. Peso vivo, condición corporal y metabolismo de energía y proteínas 86 3.11.3. Minerales 87 3.11.4. Análisis de supervivencia 87 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN 89 4.1. CALIDAD Y CONSUMO DE LAS DIETAS OFRECIDAS 91 4.1.1. Aportes de nutrientes desde forrajes, consumos y dietas estimadas 91 4.1.2. Discusión sobre contenido y consumo de nutrientes en las dietas 95 4.2. PRODUCCIÓN, CALIDAD DE LECHE Y ASPECTOS REPRODUCTIVOS 98 4.2.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 98 4.2.2. Segundo período de estudio. Años 2013-2014 101 4.2.3. Discusión sobre producción y calidad de leche en los dos períodos 104 4.2.4. Discusión sobre aspectos reproductivos en los dos períodos 108 4.3. PESO VIVO, CONDICIÓN CORPORAL Y METABOLISMO DE ENERGÍA Y PROTEÍNAS 111 4.3.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 111 4.3.2. Segundo período de estudio. Años 2013-2014 114 4.3.3. Discusión sobre peso vivo, condición corporal y metabolismo de energía y proteínas en los dos períodos 117 4.4. MINERALES EN SANGRE 122 4.4.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 122 4.4.2. Segundo período de estudio. Años 2013-2014 123 4.4.3. Discusión minerales en los dos períodos 125 4.5. SUPERVIVENCIA DE DIFERENTES GENOTIPOS EN LACTANCIAS PREVIAS 129 4.5.1. Supervivencia hasta fin de lactancia y Oportunidad Relativa de cumplirla 129 4.5.2. Análisis de Oportunidades Relativas para los cuatro genotipos 133 4.5.3. Discusión sobre Supervivencia y Oportunidades Relativas de culminar las lactancias 134 4.6. IMPLICANCIAS DE INCORPORAR GENOTIPOS CRUZAS EN SISTEMAS LECHEROS PASTORILES DE ARGENTINA 136 4.6.1. Discusión sobre los resultados obtenidos y sus implicancias en los sistemas de producción pastoriles 136 4.6.2. Breves reflexiones sobre el trabajo realizado y los sistemas lecheros argentinos 141 5. CONCLUSIONES 147 6. BIBLIOGRAFÍA 147 7. ANEXOS 177 Trabajos publicados en el marco de la presente Tesis Doctoral en Revistas con referato y Resúmenes de Congresos 179 VII ÍNDICE DE TABLAS, GRÁFICOS Y LÁMINAS Pág. Tabla N°1 Rango de valores medios para componentes de dietas de rebaños lecheros en 3 establecimientos lecheros de la Cuenca Central de Santa Fe 61 Tabla N°2 Resumen de precipitaciones e ITH para los períodos 2012-13 y 2013-14 70 Tabla N°3 Animales por tipo genético y categoría en el primer período (2012-13) 72 Tabla N°4 Animales por tipo genético en el segundo período (2013-14) 74 Tabla N°5 Protocolo de digestión ácida de forrajes en microondas Perkin Elmer 3000 77 Tabla N°6a Datos analíticos de los suelos en las principales áreas de pastoreo. Materia orgánica y macroelementos en meq/100 g 77 Tabla N°6b Datos analíticos de los suelos presentes en las principales áreas de pastoreo. Macro y microelementos en ppm 78 Tabla N°7 Datos analíticos del agua de bebida en las instalaciones de tambo involucradas 78 Tabla N°8 Cantidad de Animales (N) Analizados por Genotipo y Lactancia 81 Tabla N°9 Condiciones instrumentales para el análisis de metales por ICP-MS 85 Tabla N°10 Resultados del programa de control de calidad analítico utilizado en la determinación de microminerales 85 Tabla N° 11a Composición de los diferentes alimentos ofrecidos en cada tambo en cada período de evaluación. Proteína, fibras, ceniza y macroelementos, en % 92 Tabla N°11b Composición de los diferentes alimentos ofrecidos en cada tambo en cada período de evaluación. Microelementos, expresados en mg/kg 93 Tabla N°12 Consumo diario promedio estimado de alimentos, PB, fibras y minerales por vaca para cada período de evaluación. Expresados en unidades por vaca y por día 94 Tabla N°13 Análisis de Varianza para producción de leche y sólidos útiles, discriminados por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13 98 Tabla N°14 Análisis de Varianza para producción de leche y sólidos, ponderados por peso vivo de las vacas y discriminados por número de lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13 99 Tabla N°15 Análisis de Varianza para indicadores de calidad composicional y sanitaria de la leche, discriminados por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13 100 Tabla N°16 Análisis de Varianza para indicadores de aspectos reproductivos de las vacas, discriminados por número de lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13 101 Tabla N°17 Análisis de Varianza para producción de leche y sólidos por genotipo. Período 2, años 2013-14 102 Tabla N°18 Análisis de Varianza para producción de leche y sólidos, ponderados por peso vivo de las vacas y discriminados por genotipo. Período 2, años 2013-14 102 Tabla N°19 Análisis de la Varianza para indicadores de calidad composicional y sanitaria de la leche, discriminados por genotipo. Período 2, años 2013-14 103 Tabla N°20 Análisis de Varianza para indicadores de aspectos reproductivos de las vacas, discriminados por genotipo. Período 2, años 2013-14 104 VIII Pág. Tabla N°21 Análisis de Varianza de medias de peso vivo por lactancia y por genotipo. Período 1, años 2012-13 111 Tabla N°22 Análisis de varianza para condición corporal promedio entre los 20 y 160 DPP por genotipo. Período 1, años 2012-13 112 Tabla N°23 Análisis de Varianza para las medias de los indicadores del metabolismo de la energía por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13 113 Tabla N°24 Análisis de Varianza para las medias de indicadores del metabolismo proteico por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13 114 Tabla N°25 Análisis de Varianza de medias de peso vivo por genotipo. Período 2, años 2013-14 114 Tabla N°26 Análisis de varianza para condición corporal promedio entre los 20 y 240 DPP por genotipo. Período 2, años 2013-14 115 Tabla N°27 Análisis de Varianza para las medias de los indicadores del metabolismo de la energía por momento de muestreo (20-40 y 40-60 DPP) y por genotipo. Período 2, años 2013-14 116 Tabla N°28 Análisis de Varianza para las medias de metabolitos proteicos en sangre, según momento de muestreo (20-40 y 41-60 DPP) y por genotipo. Período 2, años 2013-14 117 Tabla N°29 Análisis de Varianza de las medias de concentración de minerales en suero por lactancia y genotipo. Período de años 2012-13 123 Tabla N°30 Análisis de varianza de las medias de concentración de minerales en suero por genotipo en dos momentos de muestreo según días post parto (DPP) en el mismo animal. Período 2013-14 124 Tabla N°31 Algunas Razones de Odds del Modelo de Regresión Logística Multinomial Propuesto 133 Tabla N°32 Resultados físicos y económicos vinculados a la producción y calidad composicional de la leche, para una granja lechera modal y para el promedio de las cruzas evaluadas 140 Gráfico N°1 Evolución de algunas variables climáticas (precipitaciones, temperatura media e ITH), para ambos períodos considerados (abril 2012 a junio 2014) 70 Gráfico N°2 Evolución de la condición corporal en los genotipos evaluados entre 20 y 160 DPP. Período 1, 2012-13 112 Gráfico N°3 Evolución de la condición corporal en los genotipos evaluados entre 20 y 240 DPP. Período 2, 2013-14 115 Gráfico N°4 Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Primera lactancia 129 Gráfico N°5 Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Segunda lactancia 130 Gráfico N°6. Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Tercera lactancia 131 Gráfico N°7 Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Cuarta lactancia 132 Lámina N°1 Genotipos lecheros evaluados en el presente trabajo 71 Lámina N°2 Plano del establecimiento y ubicación de unidades de ordeño afectados a cada rodeo 73 Lámina N°3 Tabla de puntuación de condición corporal para vacas Holstein 80 IX LISTADO DE ABREVIATURAS Abreviatura Significado de la abreviatura A.L.E.Co.L. Asociación del Litoral de Entidades de Control Lechero ACHA Asociación Argentina de Criadores Holando Al Aluminio ANOVA Análisis de la varianza AOAC Association of Official Analytical Chemists ARC Agricultural Research Council As Arsénico B Boro BEN Balance de Energía Negativo Ca Calcio CABA Ciudad Autónoma de Buenos Aires CC Condición corporal CCS Contenido de células somáticas CICVyA Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias y Agronómicas Cl Cloro Co Cobalto Cr Cromo CSIRO Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation Cu Cobre DEL Días en lactancia DPP Días post-parto EAA Espectrofotómetro de absorción atómica ed Edición Eds. Editores EDTA Ácido etilendiaminotetraacético EPP Edad al primer parto et al y colaboradores etc. Etcétera F Flúor F1 Cruce de Holstein Americano Canadiense por Jersey Canadiense FDA Fibra Detergente Ácida FDN Fibra Detergente Neutra Fe Hierro G Cruce de F1 por Guernsey GB Grasa butirosa GB305 Producción de grasa butirosa en kg, por lactancia normalizada a 305 días. GB.PV Producción de grasa butirosa en kg, por kg de peso vivo de la vaca. H Holstein Americano Canadiense H-F Holstein Friesian H-FN Holstein Friesian Neozelandés I Iodo ICP-MS Espectroscopia de Masa con Fuente de Plasma Acoplado INRA Institut national de la recherche agronomique de Francia INTA Instituto Nacional de tecnología Agropecuaria IPC Intervalo entre el parto y la fecha de concepción IPP Intervalo transcurrido desde el parto en evaluación y el siguiente ITH Índice Termo -Higrométrico o de Temperatura–Humedad J Jersey X Abreviatura Significado de la abreviatura K Potasio La.R.S.A. Laboratorio Regional de Servicios Analíticos M Cruce de F1 por Montbéliarde Mg Magnesio Minagro Ministerio de Agroindustria de Argentina Mn Manganeso Mo Molibdeno MON Montbéliarde MS Materia Seca MUN Urea en leche N Número de observaciones Na Sodio NC No corresponde NEFA Ácidos grasos no esterificados NFTA National Forage Testing Association Ni Níquel NR Noruega Roja NRC National Research Council P Fósforo PB Proteína Bruta PDO Pardo Suiza pH Potencial hidrógeno (medida de acidez) PL305 Producción de leche en kg, por lactancia normalizada a 305 días. PL.kgPV Producción de leche en kg (305 días), por kg de peso vivo de la vaca. PL4% Producción de leche en kg, equivalente al 4% de grasa butirosa (305 días) PL4.kgPV Producción de leche en kg (4% de grasa butirosa en 305 días), por kg de peso vivo de la vaca. PMR Raciones Parciales Mezcladas Pp o pp Páginas PS Cruce de F1 por Pardo Suizo PT Proteína Total PT305 Producción de proteína total en kg, por lactancia normalizada a 305 días. PT.PV Producción de proteína total en kg (305 días), por kg de peso vivo de la vaca. R Retrocruza: Cruce de PS, G o M por H S Azufre Se Selenio Si Silicio Sn Estaño SPP Cantidad de inseminaciones realizados para lograr la preñez SRB Sueca Roja y Blanca ST Sólidos Totales SU Sólidos útiles Supl. Suplemento TMR Raciones Completas Mezcladas UK Reino Unido de Gran Bretaña USA Estados Unidos de Norteamérica UV Ultra Violeta V Vanadio Vol Volumen Zn Zinc XI Introducción y objetivos Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS 1.1. INTRODUCCIÓN El ganado Holstein (H) abastece la mayor proporción de leche a nivel mundial, y la superioridad de esta raza en producción individual está ampliamente documentada. Una característica que la destaca, es que la mayor parte de su genética proviene de rebaños de los Estados Unidos de Norteamérica (USA), lo cual conlleva a una creciente consanguinidad, que se expresa en sus vacas especialmente en menor fertilidad y sanidad, incremento en la mortalidad y menor longevidad (Thompson et al., 2000; Heins, 2010). Si bien la raza Holstein se hizo popular por su mayor potencial en producción de leche, en regiones y países dónde se evalúa el mérito genético de razas puras y sus cruces, éstos últimos la superan en facilidad de parto, fertilidad, longevidad y rendimiento en sólidos de la leche (Garcia-Peniche et al., 2006; Van Raden et al., 2007). A partir de esto, crece el interés entre productores de leche y responsables de planes de mejoramiento en evaluar adecuadamente estas características en diferentes sistemas, junto con la posibilidad de implementar cruzamientos entre razas (McAllister, 2002, Weigel y Barlass, 2003; Heins et al., 2006a). La elección de la raza o del cruzamiento está íntimamente ligada al resto del sistema de producción adoptado, donde los recursos alimenticios, la sanidad y el manejo deben estar en armonía con el genotipo animal, ya que las ventajas de uno u otro tipo de ganado dependen del ambiente en que se desarrollan (Hocking, 1988; López, 2002). Así, el potencial genético de los animales se expresa en la medida que las condiciones ambientales lo permiten y, si bien éstas no modifican de forma directa la constitución genética del individuo, determinan la extensión con que se expresan sus caracteres (Falconer, 1952). Esta acción conjunta de los factores genéticos y no genéticos, así como su interacción, influyen directamente sobre el comportamiento productivo, la reproducción y la supervivencia del ganado de leche y por ello, al evaluar diferentes genotipos en forma particular, deben mantenerse todos agrupados dentro de un mismo ambiente (Coffey et al., 2004; Knaus, 2009). Por otra parte, en el caso de los sistemas extensivos, al referirse al ambiente no se debe restringir la atención sólo a la alimentación, es decir al uso particular del forraje que los caracteriza, sino también requiere hacer mención explícita a las condiciones agroclimáticas de la región (Valtorta y Leva, 1998). La existencia de tales interacciones permite predecir que, muy probablemente, un genotipo adaptado a un tipo particular de sistema productivo, modificará su respuesta si 3 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 2.1. LA INCORPORACIÓN DE CRUZAS LECHERAS EN SISTEMAS PASTORILES, SU IMPACTO EN LA PRODUCCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LECHE, REPRODUCCIÓN Y SUPERVIVENCIA 2.1.1. Sistemas de producción con cruzas Los sistemas lecheros basados en el pastoreo, suministran porcentajes significativos de la ingesta de materia seca (MS) de las vacas en forma de forrajes frescos, y varían en su manejo y respuesta productiva, de aquellos donde son alimentadas principalmente con una ración total mezclada. Aunque las vacas que pueden ser consideradas adecuadas para un sistema basado en pasturas, comparten muchas características generales con aquellas más apropiadas para un sistema sin pastoreo, como son la eficiencia de la alimentación, el mantenimiento de la condición corporal (CC), la aptitud reproductiva, la salud de la ubre, la longevidad y la capacidad de adaptarse a diversos sistemas de manejo, la importancia relativa de varios de estos rasgos puede diferir (Washburn y Mullen, 2014). Las granjas lecheras que dependen del pastoreo para alimentar sus animales, suelen tener una producción individual más baja que las lecherías confinadas, pero tienen el potencial de ser económicamente competitivas, debido a sus menores costos operativos y de estructura (Washburn y Mullen, 2014). En la mayor parte de los países que trabajan en estos sistemas pastoriles, el enfoque de selección se ha enfatizado en la fertilidad, junto con los rendimientos en leche y/o sólidos y, las vacas H con altos porcentajes de ancestros norteamericanos pueden adaptarse a ellos, siempre y cuando se incluyan cantidades adecuadas de concentrados en su alimentación y los intervalos entre partos no sean restrictivos (Madalena, 2001; Molinuevo, 2005; Laborde, 2008). Por lo mencionado, los empresarios tamberos deberían seleccionar el tipo de vaca a utilizar, teniendo en cuenta su sistema de producción, sus objetivos empresariales y el destino de su leche (Molinuevo, 2006; Taverna, 2007; Laborde et al, 2014). Otras razas y sus cruces con H, poseen menor potencial de producción, pero son más rústicos y fértiles, siendo estos rasgos muy importantes en sistemas a pastoreo con partos 11 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso estacionados, donde la capacidad de producir leche es tan importante como mantener la CC para la reproducción (Washburn y Mullen, 2014). El valor del cruzamiento en las especies ganaderas se conoce desde hace mucho tiempo, y se ha utilizado intensamente en los sistemas de producción de ganado vacuno para carne, cerdos y aves de corral durante décadas, pero este no ha sido el caso de la producción lechera. Se aduce que una de las principales razones para esto era la relativa falta de conocimiento sobre los parámetros genéticos de interés, tanto de las propias razas lecheras como de los logrados por heterosis, lo cual está cambiando en los últimos años, al estar conformándose una base racional de evaluaciones genéticas en las poblaciones lecheras que incluyen cruzamientos (Swan y Kinghorn, 1992). Otra razón del uso casi exclusivo de razas puras en los sistemas ganaderos de leche, quizás la más importante, ha sido el fuerte énfasis puesto en el rendimiento individual, donde el H ha dominado para este rasgo y para el cual la heterosis es bastante baja, lo cual llevó a que la producción de leche en los países de las zonas templadas, tenga una dependencia casi total en el uso de razas altamente especializadas como H o la J (McDowell y McDaniel, 1968 a y b; Boettcher, 2001; Sørensen et al., 2008). No obstante, actualmente los beneficios del uso del cruzamiento en la producción de ganado lechero están documentados y siguen sumándose resultados sobre diferentes sistemas (Sørensen et al., 2008; Buckley et al., 2014), al comprobarse que, debido especialmente a la heterosis, los animales cruzados son más robustos y económicamente más eficientes, comparados con las mismas razas parentales (Pedersen y Christensen, 1989; López-Villalobos et al., 2000b; Mäki-Tanila, 2007; Vargas-Leiton et al., 2012). Como principales razas puras especializadas en producción de leche, las vacas H y J han sido evaluadas y debatidas durante muchos años y el nivel de interés en estudiarlas sigue aumentando, en gran parte debido a los bajos precios de la leche, los altos costos de alimentación, los continuos cambios climáticos y el creciente deseo de sostenibilidad de los sistemas. En tal sentido, la eficiencia es un factor importante en la rentabilidad de cada granja lechera y no se limita a lo vinculado a alimentación, sino más bien al uso de todos y cada uno de los factores externos para mejorar los beneficios de la empresa lechera (Carstensen, 2013). Entre ellas existen diferencias e interacciones para los distintos aspectos examinados, por lo cual resulta difícil postular un beneficio global propio solamente de una. Así, las J se destacan en un mayor número de rasgos, especialmente en sistemas bajo pastoreo, siendo sus principales beneficios la longevidad, la estabilidad y vida productiva, su facilidad de parto y comportamiento reproductivo, su alta contribución en cruzas al vigor híbrido, la menor incidencia de mastitis y mejor respuesta inmune a Staphilococos aureus, su menor impacto ambiental y los mayores beneficios que brinda en sistemas de fijación de precios por sólidos en leche (López-Villalobos et al., 2000b; Carstensen, 2013). Por su parte, la H posee ventajas en cuanto a producción individual, eficiencia en los sistemas de confinamiento, mayor estabilidad hormonal ante factores de estrés, mejor respuesta a infecciones por Escherichia coli, menores tasas de mortalidad de los terneros y más beneficios en mercados dónde se fijan los precios en base a volumen entregado (Molinuevo, 2006; Musi, 2008, Carstensen, 2013). 12 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Generalmente, tanto las razas lecheras puras tradicionales, como las cruzas entre ellas y con otras razas no tan difundidas, se han utilizado en sistemas a pastoreo en climas templados, en esquemas de manejo muy variables, expuestos al clima y con diversos tipos y niveles de suplementación y se postula que, bajo manejos confinados y más intensivos, las cruzas no son capaces de superar el rendimiento de las razas parentales (Washburn y Mullen, 2014). Sin embargo, los cruces entre razas lecheras son cada vez más comunes en ambos esquemas, debido a los problemas cada vez más serios asociados con el uso intensivo de las razas puras, como son el aumento en la consanguinidad y la reducción en los índices de rendimiento reproductivo y longevidad (Van Raden y Sanders 2003, Cassell y McAllister 2007, Madalena 2011). Otro factor que contribuye al uso de los cruces, es la migración de las empresas industriales lácteas hacia sistemas de pago por componentes, los cuales en algunos países además penalizan la producción de fluido (Cassell et al., 2007; Krall, 2010). Por ello, el número de mestizos ha aumentado en USA en los últimos 10 años (VanRaden y Sanders, 2003) y, en general, se postula que la implementación de esquemas con cruzamientos, mejora la rentabilidad global en las granjas lecheras comerciales, al combinar las ventajas inherentes de cada raza lecheras y aprovechar el efecto de heterosis (Chagas, et al.; 2007; Dechow et al., 2007; Heins et al., 2008b). El mayor énfasis puesto en los rasgos funcionales y sus relaciones con el beneficio general del sistema, junto con las preocupaciones sobre la endogamia, debería impulsar el uso del mestizaje en el futuro, a partir de que otras razas tienen ventajas genéticas aditivas sobre el H en rasgos funcionales diferentes al rendimiento, tales como duración de la vida productiva y/o concentraciones de sólidos en leche (Boettcher, 2001; VanRaden y Sanders, 2003). En tal caso, es importante tener claro que los sistemas de cruzamiento, combinados con los efectos de la selección, mejoran los animales de las futuras generaciones y que sus beneficios solo pueden ser aprovechados si se realiza una planificación cuidadosa para combinar las razas disponibles y se seleccionan los mejores animales de reemplazo dentro de estas razas (López-Villalobos et al., 2007). Probablemente, otro obstáculo que limita la práctica del mestizaje en el ganado lechero ha sido una lealtad general por parte de productores y profesionales a las razas puras, lo cual, a medida que los rebaños se hacen más grandes y se presta menos atención individual a las vacas, deja de ser el paradigma dominante y se le presta más relevancia al beneficio del sistema y la empresa (Boettcher, 2001). Además, en climas templado-cálidos y subtropicales, el H ha demostrado una correlación genética negativa entre el rendimiento de la leche y la tolerancia al calor, lo cual parece improbable que pueda mejorarse mediante selección, y sería preferible y más rentable cambiar y/o cruzar los rodeos H con nuevas razas (Kolver et al., 2002). En tal caso, las alternativas como el H-Friesian Neozelandés (H-FN), la J, la Roja Noruega (RN) o la Sueca Roja y Blanca (SRB), entre otras, pueden ser de interés, sobre todo en el contexto latinoamericano, donde los sistemas confinados de alto rendimiento no son los más frecuentes y el cruzamiento ha demostrado ser rentable (Madalena, 2011). También otras razas, como la Montbeliarde (MON) en Francia, han sido seleccionadas dando mayor importancia a otros rasgos funcionales además de producción y conformación y, 13 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso los resultados de cruzamientos de ellas con vacas H puras, mostraron que las vacas mestizas HxMON lograban producciones similares a las H, con ventajas en fertilidad, supervivencia y longevidad (Hazel et al., 2014). Las ventajas potenciales en eficiencia económica de las vacas mestizas sobre vacas H puras, podrían resultar de la heterosis, de la selección simultánea para la producción y CC de las vacas, o de una combinación de ambos factores (Hazel et al., 2013). Cada vez más estudios muestran que, si se cruzan razas con similar nivel genético para el mérito total, se pueden mejorar los beneficios de los productores lecheros, ya que la heterosis obtenida a partir del cruzamiento es una ventaja añadida por encima de la ganancia genética de la raza pura (López-Villalobos y Garrick, 2002 a y b). Se pueden utilizar combinaciones de cruzamientos de dos, tres y cuatro razas para formar una población compuesta, donde la producción de mestizas en primera generación, seguida por la producción de cruzas y retrocruzas, proporcionaría una mayor oportunidad de evaluar completamente los méritos de sistemas de cruzamientos alternativos (McAllister, 2002). La magnitud del beneficio adicional dependerá del tipo y cantidad de razas involucradas en el sistema, aunque la mayoría de los estudios informan al menos un aumento del 10% en el beneficio económico total por vaca entre los cruces de razas "no relacionadas", cuando se realizan estrategias sistemáticas y consistentes de reproducción. El 67% de la heterosis en la primera cruza se mantiene bajo un programa de cruces de razas, pero aumenta hasta un 86% cuando se utilizan rotaciones de 3 razas, por lo cual, independientemente de las razas parentales utilizadas, se recomienda este último programa de cruzamiento rotacional si se quiere aprovechar al máximo dicho efecto (Hansen y Heins, 2006; Sørensen et al., 2008). El uso de 3 razas permite mantener altos niveles medios de heterosis a través de las generaciones, en un patrón de apareamiento rotacional donde las razas deben ser complementarias entre sí y adecuadas para el sistema de manejo específico que se esté desarrollando (Hansen y Heins, 2006; Hazel et al., 2014). En sistemas simulados de cruzamientos rotativos de este tipo, se demostró que podría aumentar sensiblemente la rentabilidad en sistemas pastoriles como los de Nueva Zelanda, donde más del 20% del hato lechero está constituido por cruzas, principalmente H×J (López-Villalobos et al., 2000b). También se realizaron estudios de cruzamiento de tres vías en sistemas confinados en California (USA), donde la cruza HxSRBxMON, demostró ser la mejor combinación de las razas evaluadas, al mejorar varios aspectos del sistema: longevidad, rasgos de reproducción, buenos niveles de producción y logro de mejores precios por la leche comercializada (pago por SU), por lo cual se propone como una opción práctica para aumentar la rentabilidad de las granjas lecheras, en el actual mercado lácteo norteamericano (Owens, 2010). En trabajos realizados especialmente en Europa y USA, se está acumulando considerable evidencia que posiciona al cruzamiento con razas como NR, Ayrshire, Guernsey y Pardo Suizo (PDO), además de J, como opciones adecuadas para los productores de leche en la búsqueda de incrementos en su rentabilidad, debido especialmente a mejoras en la eficiencia reproductiva, pero también por mejorar los indicadores productivos de los sistemas, particularmente cuando se organizan con partos 14 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso estacionados (Buckley et al., 2008; Buckley et al., 2014; Washburn y Mullen, 2014). A partir de esto, el cruzamiento en el ganado lechero está atrayendo a los productores tamberos en muchos países, incluyendo Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Estados Unidos, Chile, Uruguay y Argentina, principalmente seducidos por los beneficios en los rasgos funcionales (Weigel y Barlass, 2003; Penasa et al., 2010b) y económicos (Ahlborn y Bryant, 1992; López-Villalobos et al., 2000b; VanRaden y Sanders, 2003; Laborde, 2004; López-Villalobos et al., 2007; Sørensen et al., 2008; Heins et al., 2011 y 2012; Ferris et al., 2012), cambios que llevarán a una menor participación de las raza puras en dichos sistemas. La productividad física de los sistemas lácteos de pastoreo, simulada y/o relevada para distintas cuencas lecheras, aumenta con cantidades crecientes de alimentación suplementaria, pero la rentabilidad económica es cada vez menor a niveles de suplementación más altos (Soder y Rotz, 2001, Comerón et al., 2007; Centeno, 2015). Esto ha recibido un renovado interés en los últimos años, a partir de los crecientes costos de la energía, los mayores precios de los concentrados y las mayores inversiones en equipos e instalaciones necesarias para montar y mantener sistemas en confinamiento (Soder y Rotz, 2001, White et al., 2002; Washburn y Mullen, 2014). El uso de suplementación de moderada a alta en sistemas pastoriles, junto con el parto estacional, requiere vacas que son reproductivamente eficientes, pero permite flexibilidad para aumentar las cargas de animales por unidad de superficie, haciendo un uso significativo de las pasturas durante la temporada de crecimiento (Baudracco et al., 2011). Esta suplementación debe permitir un aumento de la nutrición de la vaca en ordeño durante su lactancia temprana, a fin de aumentar la producción en el pico de la curva, así como para extender más tiempo la lactancia y aprovechar mejor la temporada de pastoreo (Washburn y Mullen, 2014). Con los precios de los concentrados variando a lo largo del tiempo, también se podría esperar que los niveles óptimos de suplementación varíen y, ante tales escenarios, los sistemas lecheros a pastoreo, especialmente aquellos que posean mejores rasgos funcionales en su rodeo, tendrán potencial para ser económicamente competitivos y posiblemente más rentables que los sistemas de confinamiento, en parte debido a menores inversiones de capital, menores costos de alimentación, menos mano de obra y menos inversiones para el manejo de los efluentes (White et al., 2002; Fontaneli et al., 2005, Sørensen et al., 2008; Centeno, 2015). Con la intensión de probar esta posible adaptación de las cruzas a la intensificación en el uso de alimentos en Irlanda, Ferris et al. (2012) evaluaron tres sistemas pastoriles con niveles crecientes de suplementación, y hallaron que el ingreso económico por venta de la leche producida fue relativamente similar con las vacas cruzas HxJ y las vacas puras H, pero que las vacas cruzas mostraron mayor fertilidad y menor incidencia de mastitis, con los consiguientes menores costos y mayor ingreso neto en el sistema. Además, las vacas mestizas produjeron una respuesta de rendimiento de SU similar a la de las vacas H en todo el rango de niveles de alimentación de concentrado examinados, lo que sugiere que pueden adecuarse en forma sostenible en sistemas de mayor concentración de insumos. Este último aspecto de adaptación también fue observado en cruzas HxJ en sistemas pastoriles de Argentina (Comerón et al., 2003). 15 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso El uso de mayores cargas de ganado y el incremento en la suplementación, en sistemas lácteos basados en pastoreo puede ofrecer beneficios debido a su mayor producción de leche por hectárea, sin ocasionar efectos negativos en el rendimiento reproductivo (Macdonald et al., 2008, Baudracco et al., 2011; Ferris et al., 2012; McCarthy et al., 2012; Centeno, 2015). Además, esto puede mejorarse utilizando razas y/o sus cruzas, generando rodeos lecheros más adaptados a esos sistemas: más longevos, con mejores rasgos funcionales y económicamente más eficientes en comparación con las razas parentales, los que deberían producir niveles aceptables de leche, sin aumentar en forma excesiva su tamaño y/o condición corporal (CC) (White et al., 2002; Horan et al. 2005; Comerón et al., 2007; Sørensen et al., 2008; Ferris et al., 2012; Buckley et al., 2014). Como ejemplo para la cuenca lechera central de Argentina, López-Villalobos et al. (2000a), simularon un sistema lechero típico, con pastoreo y suplementación, el cual recibe un sistema de pago propio de la zona, que privilegia de manera importante la concentración de sólidos de la leche por sobre el volumen. De esta manera, comprobaron que, tanto la aplicación de una estrategia de “cruzamientos absorbentes a J sobre el H”, como la de “cruzamientos rotacionales HxJ”, mejoraban en forma significativa los ingresos netos del tambo, tanto por vaca (+20% y +36%, respectivamente), como por hectárea (+51 y +61%, respectivamente). Los resultados de este y otros estudios similares, confirman que el mérito económico de las razas depende en gran medida de las circunstancias económicas (sistema de pago de la leche) y que los efectos heteróticos acumulados de los rasgos individuales y la complementariedad de la raza dan como resultado una heterosis económica, que en definitiva aumenta la ganancia de la granja (López-Villalobos y Garrick, 2002a). Waigel y Barlass (2003), a fin de conocer el impacto y la opinión de los productores lecheros norteamericanos que poseen rodeos mestizos, realizaron una amplia encuesta entre ellos, quienes resaltan las mejoras en salud, fertilidad, longevidad y rentabilidad general de sus empresas al incluir ganado lechero cruza. En los resultados, se destaca que la raza H sigue siendo superior al considerar el volumen de producción, pero los cambios en la fijación de precios de la leche, junto con la disminución de la fertilidad y los precios de las vaquillonas de reemplazo cada vez más altos, han hecho más atractivo el cruzamiento para más granjas lecheras comerciales. Mencionan como desventajas, la comercialización más dificultosa de los animales cruza y la falta de uniformidad dentro del rebaño de ordeño, lo que genera algunos retos para la adecuación de la infraestructura y el manejo del rodeo. Estas apreciaciones coinciden con trabajos que ya poseen más de 20 años, realizados en la Universidad de Illinois, donde Touchberry (1992), concluye que las H puras fueron superiores a vacas mestizas de Guernsey×H para la producción de leche, pero estas últimas superaron en un 14,9% en ingresos netos a las H puras en el sistema. Resultados similares obtuvo McAllister (2002), al trabajar con H y sus cruzas con Ayrshire. Así como también con otros trabajos más contemporáneos en California (USA), donde se calcularon, en forma comparativa, los costos de piensos y de las vacas de reemplazo, gastos operativos y precios de la leche entre vacas puras H y vacas cruzas de (HxMON)xSRB y de 16 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso (HxSRB)xMON, hallándose disminuciones significativas en los costos operativos y un aumento de los precios de la leche recibidos en los esquemas con cruzas (Owens, 2010). Al analizar los sistemas de producción de leche en Argentina, uno de los componentes más dinámicos y relevante es el mejoramiento genético del ganado, con una clara tendencia creciente en producción individual y de mejora en conformación de las vacas. Este aumento del nivel individual de producción, y la intensa selección aplicada, no han estado libres de complicaciones: problemas de parto, afecciones metabólicas, reducción de la fertilidad, entre otros efectos, que han reducido la vida útil de las vacas y llevado a cuestionar el camino seguido (Molinuevo, 2006; Musi, 2008). Las “nuevas vacas” requieren un manejo cada vez más exigente y la consanguinidad, entre otros temas igualmente inquietantes, es una realidad en los rodeos. Este nuevo desafío para la producción, ha sido abordado con estrategias como la incorporación de nuevas razas y el cruzamiento entre ellas y con las vacas H locales, explotando la heterosis para distintos caracteres de importancia económica y las diferencias productivas (Musi, 2008). Por otra parte, las condiciones climáticas y las características propias del sistema de comercialización de los productos lácteos en esta región, son causa de variaciones tanto en el volumen producido como en el precio de los mismos. Frente a estas condiciones y otras de muy variada índole, que van desde el tipo de suelo hasta la cultura propia de las poblaciones rurales, se han desarrollado diferentes estrategias productivas que combinan distintos ambientes agroecológicos, de manejo y alimentación, con diversos grupos genéticos, dando lugar a una amplia y variada gama de sistemas de producción y mercadeo de la leche (Madalena, 2002; Laborde, 2004). El sistema “ideal” para todos los productores no existe, pero debe buscarse aquel que sea sustentable, con escala económica que responda a los intereses del empresario, basado en un adecuado gerenciamiento, con equipos de trabajo motivados y capacitados, dentro de un esquema flexible, con alta eficiencia productiva y adecuada relación costo:beneficio. En este contexto, se debe decidir si conviene cruzar o utilizar una raza pura, bien adaptada a las condiciones ambientales prevalecientes en el sistema sobre el cual se trabaja, analizando si es más conveniente adecuar el sistema a la vaca que se ha venido seleccionando o seleccionar la vaca para el sistema más rentable de producción de leche en la cuenca (Madalena, 2002; Laborde, 2004; Molinuevo, 2005). Para avanzar en estos análisis, dos simulaciones físico-económica de sistemas pastoriles modales incluyeron genotipos de razas diferentes a la H y sus cruzas, mostrando la potencialidad de estos esquemas para Argentina. El primero (Comerón et al., 2007) fue realizado para la cuenca central santafecina, comparando tres rodeos para el mismo sistema modal: puro H, puro J y cruza HxJ. Los resultados mostraron que el ingreso neto por hectárea del rodeo J y de la cruza HxJ fueron superiores en un 28 y 14%, respectivamente, comparado con un rodeo modal H, de lo cual se desprende el importante efecto que tiene la composición química de la leche sobre el precio de la leche. Es de considerar que la producción individual del tambo "H" fue superior, pero esto se vio más que compensado por la mayor carga animal (vacas en ordeño y secas/ha ocupada por estas categorías), que permitiría mantener el sistema con las cruzas o las J 17 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso (20 o 30% más, respectivamente). El segundo, realizado por Litwin et al. (2013) para la cuenca lechera de Entre Ríos, incluyó el análisis de riesgo económico y productivo, con tres rodeos alternativos que mantenían la misma carga animal (kg PV/ha) pero se componían de diferentes porcentajes de genotipos: 100% H, 100% cruza JxH y “mixto de tres razas” (60% JxH + 25% (JxH)xPDO y 15% H). El Ingreso Bruto Anual del sistema el cual fue menor en el escenario con 100% H y aumentó 11% y 14% en el “mixto” y en el JxH, respectivamente; donde, además el H tuvo la mayor variabilidad física y económica y el “mixto” fue el más estable ante cambios esperables en precios y/o rendimientos. 2.1.2. Producción de leche y sólidos útiles con cruzas en sistemas lecheros La producción media de leche por vaca en los principales países productores del mundo, ha aumentado considerablemente entre los años 1980 y los 2000. Aunque la nutrición y la gestión han ayudado en este incremento, la selección genética ha representado más del 55% de las ganancias fenotípicas en los rasgos de rendimiento. No obstante, en igual período se incrementó el contenido de células somáticas (CCS) y disminuyó la fertilidad de las vacas (Shook, 2006). En USA, en dicho período, los promedios de rendimiento en leche por lactancia aumentaron de 4.753 a 6.375 kg para H (Washburn et al., 2002), donde sólo el 5% del ganado lechero de USA era de otras razas (McAllister, 2002). En similar período, en los sistemas pastoriles de Nueva Zelanda, los rebaños de raza J produjeron menos volumen, pero más grasa e igual o más proteína por hectárea en comparación con los rebaños de H-FN contemporáneos, con mejores indicadores reproductivos (Montgomerie, 2002). Desde inicios de los 2000, aumenta el interés por el mestizaje, tanto entre productores de leche como entre investigadores, debido a la necesidad de revertir la mencionada tendencia al deterioro en las variables reproductivas, la baja en longevidad y, muy especialmente, al cambio en la forma de pago de la leche, que impuso mayor peso en las cantidades de SU entregados (VanRaden y Sanders, 2003; Weigel y Barlass, 2003; Heins et al., 2006a). Entre las diferentes razas utilizadas con este propósito, la J se eligió inicialmente para complementar mejor la raza H, debido a su mejor composición de leche, además de ser mejoradora en aspectos reproductivos y, en general, más rentables que los H puros (McAllister, 2002). Encuestas realizadas a productores que manejan rodeos cruza en USA (Weigel y Barlass, 2003) y en Canadá (Rozzi et al., 2007), permiten entender que ellos incluyen el cruzamiento en sus esquemas de manejo, no solo para aumentar los rendimientos en sólidos, sino también para aprovechar la oportunidad que ofrecen las interacciones genéticas a partir de la heterosis, expresada en mejoras reproductivas, salud general y de la ubre y para mitigar la depresión general de la endogamia. En particular para Canadá, los cruzamientos son mucho más frecuentes en sistemas con pastoreo y granjas orgánicas, donde los más populares son cruzamientos rotatorios de 3 razas, 18 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso especialmente con H, PDO y J, en los cuales se encontró una fuerte asociación entre el porcentaje de H en el rebaño y el nivel de producción individual de leche (Rozzi et al., 2007). Si bien la asociación entre la genética H y la producción en litros de leche, antes comentada para Canadá, se puede generalizar para las principales cuencas lecheras en el mundo, también ocurre que, al considerar la producción de grasa y proteína por vaca, se minimiza la superioridad del H. Incluso con altos niveles de concentrados en las dietas, la diferencia productiva a favor del H se manifiesta en volumen de leche, pero no tanto en sólidos, y cuando la pastura comienza a predominar, la producción, fundamentalmente de grasa y, en menor medida, de proteína en las vacas H disminuye (Buckley et al., 2003; Horan et al., 2005; Chagas et al., 2007; Macdonald et al., 2008; Cassel et al., 2009; Krall, 2010). De esta manera, la producción de sólidos en la leche es cada vez más importante, y el cruzamiento pasa a ser una alternativa interesante para mejorarla, con efectos positivos, además, sobre salud, fertilidad y supervivencia. No obstante, su difusión es relativa, debido –entre otros factoresa la histórica fortaleza de las sociedades de criadores y las preferencias personales de los productores por razas puras, los que aún limitan la aceptación de cruzamientos en muchas de las granjas de ganado lechero (Madalena, 2001; Sørensen et al., 2008; Buckley et al., 2014). En lo relacionado a tipos de cruzamientos y sistemas de producción pastoriles, las razas más utilizadas han sido H y J (López-Villalobos et al., 2000b; Van Raden y Sanders 2003). Al mencionar la raza H, es necesario aclarar que hace referencia a la H Americana, cuyas características son muy diferentes a las líneas neozelandesas y europeas de H, también llamadas Holstein-Friesian (H-F) o Frisonas (Coffey et al., 2016). En general, la J más utilizada es también de origen americano, siendo de mayor tamaño y potencial productivo que la J Neozelandesa (López-Villalobos y Garrick, 2002b). En tal sentido y como ejemplo, Horan et al. (2005) estudiaron tres líneas de H (dos americanas: alta producción y alta longevidad y una neozelandesa) en tres sistemas alimenticios: alta carga de pastoreo, alta disponibilidad de forraje y alto nivel concentrados. Las líneas americanas fueron superiores en volumen de leche producido respecto a la neozelandesa, pero cuando se considera la producción de grasa y de proteína, esta superioridad se minimiza. Al aumentar el nivel de concentrados, la diferencia productiva a favor del H Americano se manifiesta en mayor volumen de leche, pero no tanto en sólidos y, cuando se tiene en cuenta la eficiencia productiva por PV, las diferencias desaparecen. Resultados de numerosos trabajos que comparan las razas H y J más sus cruzas, bajo diferentes esquemas pastoriles y confinados de manejo en Centro y Norte América (Heins et al., 2008 a y b; Heins et al., 2011; Bjelland et al., 2011; Brown et al. 2012; Juárez Sierra y Marsan Serrano, 2013) y Europa (Palladino et al., 2010; Xue et al., 2011; Ferris et al., 2012), coinciden en que las vacas H de raza pura logran mayores producciones individuales de leche que las J y que las cruzas generalmente son intermedias, pero en determinados manejos de baja suplementación pueden tener 19 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso observar el efecto de heterosis en estos resultados. En este último trabajo, el contenido de proteínas en leche no fue diferente entre los genotipos, con un promedio de 3,49% para los tres grupos. Las cruzas de H con otras razas diferentes a la J, también promueven mejoras en los contenidos de sólidos en leche, aunque generalmente es más variable y de menor magnitud que con J. Así, en cruzas de H con PDO, Hollon et al. (1968), mencionan un leve incremento en el porcentaje de proteínas y solo un 0,45% más de GB, en tanto que Carroll et al. (2006) y Blöttner et al. (2011) no reportaron diferencias entre las vacas mestizas H×PDO y las vacas H puras con respecto a los rendimientos de PT y GB durante sus 3 primeras lactancias. Ruvuna et al., (1983), al trabajar con cruzas en diferentes proporciones de sangre de esta misma raza (PDO) y de J con H en el sudeste de USA, logró incrementos en los contenidos de GB con respecto a las vacas H puras en aquellos que tenían mayores proporciones de J y/o PDO, especialmente durante la temporada cálida de producción. En Lituania, en trabajos con cruzas de H con vacas Danesas Rojas y SRB, Petraškiene et al., (2011), menciona incrementos de 1,1% en GB y 0,2% en PT, en relación a los H puros. Trabajos en el norte de Italia, con cruzas de vacas H con toros de dichas razas nórdicas y otras alpinas europeas, observaron aumentos significativos en los contenidos de sólidos en leche en relación a la H (Malchiodi et al., 2014b). En este último trabajo, la rotación de 3 razas basadas en el uso del semen de SRB y de MON sobre vacas H, si bien disminuyó la producción de leche, logró un mayor contenido de GB (0,38% más) y de PT (0,08% más), con tendencia a mejorar además la proporción de caseína en leche, aspecto muy valorado en los industriales locales. En tanto, como resumen de los trabajos de California y considerando medias de 4 lactancias, los cruzamientos de Normanda con H presentaron los mayores contenidos de GB y PT, con alrededor de un 15% más de ambos, en relación a los H puros. Las cruzas de MONxH y de SRBxH, fueron similares para el contenido de ambos sólidos en todas las lactancias, y superaron a los H puros en aproximadamente 0,12% para el contenido de GB y 0,10% para PT (Heins et al., 2008b). En la misma región, cuando se realizaron cruzas entre H y MON en un sistema en confinamiento, no cambió el contenido de GB de la leche, pero las vacas HxMON mejoraron el contenido de PT en la leche (0,10% más), en comparación con las vacas H puras (Mendonça et al., 2014). En cuanto a los trabajos realizados en sistemas pastoriles del sur de Chile, con vacas H y sus cruzas con H-FN y H-F Chileno, cuando existieron restricciones de alimentación, las cruzas HxH-FN dieron mayor contenido de GB que las H puras (4,00% vs 3,79%, respectivamente), sin diferenciarse en contenidos de PT. En los años de alta disponibilidad de pasturas y suplementación, no hubo diferencias entre los genotipos para PT ni GB (González et al., 2002). Anrique et al. (2003), trabajando con cruzas de H-F Chileno y J, halló un aumento del 27% en contenido de GB en leche en las cruzas y un 16,2% en PT, ambos comparados con el H-F Chileno puro, mencionando una fuerte influencia del componente genético en la composición y producción de leche en los sistemas considerados. En tanto Garay-García (2007), también trabajando con H-FN, pero contra J y sus cruzas, no halló diferencias entre los tres genotipos en concentración y producción de GB, pero sí hubo superioridad de las vacas J en concentración de PT. En uno de los trabajos de esa región que utilizaron 26 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso genética diferente a la neozelandesa, primíparas cruza MONxH-FN, presentaron menor contenido de SU que las H-FN puras, (7,51% vs 8,43%) (González-Romero, R.A. 2011). En Argentina, Taverna (2007) propone que es factible incrementar los contenidos de sólidos de la leche producida y la eficiencia del sistema típico de las cuencas centrales, incorporando genotipos lecheros mejor adaptados y diferentes al tradicional y más utilizado como es el H. Esto se traduciría en mejoras en los resultados técnicos y económicos, además de abrir la posibilidad de diferenciación de la leche argentina a través de atributos valorados por el mercado (nutricionales y funcionales), que se introducen por el consumo de pasturas de calidad y pueden ser potenciadas por complementos dietarios y asociadas a las particularidades del sistema de producción de leche argentino. Actualmente, como línea base y de comparación, la leche promedio que recolectan las industrias lácteas argentinas posee 3,58% de GB y 3,35% de PT (Minagro, 2017), valores similares o algo mayores a los informados para la cuenca central argentina por los últimos relevamientos técnico-científicos (Weidmann et al., 2002; Taverna, 2007) y superiores a los descriptos para la cuenca entrerriana, que promedian 3,51% de GB y 3,29% de PT (Minagro, 2017). En relación a cómo se ubican los sistemas que incluyen rodeos cruza en esta cuenca, Weidmann et al. (1997) hallaron una concentración promedio de 3,87% en GB y 3,35% en PT para las cruzas HxJ evaluadas, significativamente mayores a los niveles de las vacas H evaluadas en el mismo trabajo (3,32% GB y 3,04% PT), tanto en dietas invernales como estivales típicas del sistema pastoril. En las primeras evaluaciones comparativas entre H y J, efectuadas en sistemas pastoriles y en confinamiento, Comerón et al. (2002 a y b) hallaron contenidos promedios de 5,44% en GB y 3,93% en PT en leche de vacas J, contra 3,63% y 3,18%, respectivamente, en la de H, con valores de urea en leche (MUN) de 31,8 en J y 39,4 mg/dl para H. En trabajos posteriores, también de Comerón et al. (2003), en sistemas pastoriles con suplementación, con vaquillonas H, J y sus cruzas HxJ, las concentraciones de GB y PT continuaron siendo inferiores para H y superiores para J, con valores intermedios en las cruzas HxJ, que produjeron leche con 4,28 a 4,62% de GB y 3,57 a 4,65 de % PT y 29 mg/dl de urea. En comparaciones entre vacas de primer parto H, con J y sus cruzas (Comerón et al., 2007), observaron que, nuevamente, la concentración de GB era mayor en J, menor en H e intermedia en la cruza (4,62%; 2,97% y 4,11%, respectivamente), pero los contenidos de PT fueron muy superiores y similares para las cruzas y las J (3,70% y 3,85%), respecto a las vacas H (3,05%), no existiendo diferencias en los valores de MUN (entre 27,1 y 25,7 mg/dl). Resultados similares halló el equipo de trabajo de dicha Unidad Experimental en posteriores trabajos sobre el mismo sistema pastoril, durante diferentes estaciones del año y para distintas lactancias y suplementaciones (Comerón et al., 2006; Comerón y Gaggiotti, 2009). En la cuenca de Entre Ríos, varios estudios (Krall et al., 2005; Mancuso et al., 2006; Marini et al., 2006; Krall, 2010) evidencian mejores valores de sólidos lácteos en animales cruzas JxH, respecto de los valores normales de H de los mismos predios, todos los cuales son de tipo pastoril con suplementación media a baja de concentrados. Los promedios de contenidos de GB y PT de todos estos trabajos son: 3,29±0,37% y 3,17±0,14% de GB y PT en las H y de 3,73±0,31% y 3,37±0,13% de GB y PT en las 27 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso HxJ, mostrando diferencias a favor de las cruzas de 0,43% y 0,20% para GB y PT, respectivamente. El contenido de MUN en leche varía especialmente por la alimentación, pero también influyen otros motivos, entre ellos el clima, el número de lactancias y la raza. Su control puede jugar un importante rol en el manejo del ganado lechero, por tres efectos principales: el productivo, porque permite aumentar la efectividad en la utilización de los nutrientes, especialmente proteína y energía; el reproductivo, porque un exceso de nitrógeno ureico en sangre puede afectar a la fertilidad del animal y el ambiental, porque una excesiva excreción de nitrógeno de los animales puede suponer un importante riesgo ambiental (Peña Castellanos, 2002). La concentración de MUN es un importante indicador, no invasivo, del metabolismo proteico y, si la misma está por encima de 20 mg/dl, se asocia con disminución en la fertilidad en el ganado (Butler et al., 1996). Por otra parte, bajos contenidos de MUN (menos de 10 mg/dl), se asocian a deficiencias en aporte de nutrientes nitrogenados en la dieta (Nozad et al., 2013). En relevamientos de tambos pastoriles del Uruguay, similares a los de Entre Ríos en Argentina, los niveles medios de MUN fueron significativamente diferentes según época del año, con valores de 19,32±0,15 mg/dl en invierno y de 27,93±0,15 mg/dl en primavera (Acosta, et al., 2005). En la cuenca central de Argentina, dentro de sistemas pastoriles típico, se hallaron valores promedios de MUN en vacas cruzas HxJ de 17,5±2,5 mg/dl y 16,7±3,7 mg/dl, para vacas preñadas y vacías, respectivamente, sin diferencias entre los grupos (Scándolo et al., 2011). En relación a la calidad sanitaria de la leche y la salud de la ubre, una de las medidas más difundidas a nivel mundial para evaluarlas es el conteo de células somáticas (CCS) en leche. Las células somáticas están conformadas por descamaciones del epitelio interno de la glándula mamaria y por, principalmente, leucocitos, los cuáles intervienen a nivel de la ubre para combatir las infecciones (Sharma et al., 2011). Dichas infecciones pueden desarrollar la enfermedad denominada “mastitis”, que sigue siendo la más costosa de las que afectan a la vaca lechera (Banos et al., 2006; Corbellini y Busso Vanrell, 2008). En leche proveniente de cuartos no infectados, un CCS normal se encuentra por debajo de las 200.000 células/ml y, entre los factores ligados al animal que lo afectan, se han identificado la cantidad de lactancias, ya que el CCS aumenta conforme se incrementa el número de partos; la raza del animal e incluso variaciones a nivel individuo (Berry et al., 2007; McParland et al. 2013). En relación al comportamiento de las razas y sus cruzas, estudios realizados en USA hallaron inconsistencias para heterosis sobre CCS en evaluaciones entre H, PDO y sus cruzas, aunque pudieron detectar efectos favorables (-0,22) cuando la raza de la madre era PDO y desfavorables, cuando la raza progenie era H (+0,43) (Dechow et al., 2007). Esto quizás explique las diferencias e inconsistencias que muestran los diferentes trabajos que evalúan el efecto de los cruzamientos sobre el CCS, ya que hay un grupo de trabajos que tienden a encontrar diferencias raciales y otro donde las diferencias no existen o bien no se encuentra una clara tendencia o relación. Dentro de los que hallaron diferencias, Olson et al. (2011) y Brown, et al. (2012), trabajando ambos con H, J y sus cruzas (HxJ), aunque en el primer caso todas de primera lactancia, observaron que las vacas J y las HxJ tenían mayor probabilidad de 28 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso adquirir mastitis que las H. En Irlanda, todos los trabajos que comparan la raza H-F con J y sus cruzas H-F×J, en general informan CCS bajos (menos de 200.000 células/ml) para todos los genotipos, aunque pueden mencionarse algunas diferencias: SchwagerSuter et al. (2001) y Ferris et al. (2012) citan una mayor sanidad de ubre y/o menor CCS en vacas mestizas de H-FxJ en relación a las H-F puras, en tanto Berry et al. (2007) reportaron un mayor valor de CCS para vacas J (100.709 células/ml), en comparación con vacas H-F (84.965 células/ml). Por su parte Vance et al. (2012) hallaron un mayor CCS en las vacas J×HF en relación a la H-F, aunque en un trabajo posterior con los mismos genotipos, reportan que el CCS no fue afectado por este factor, aunque la proporción de vacas con uno o más casos de mastitis fue menor con las vacas J×HF (Vance et al., 2013). También en este país insular, Begley et al. (2009), al comparar vacas H-F con NR, y sus cruzas (NRxH-F), destacan la superioridad de la raza NR respecto a la salud de la ubre, al tener CCS promedios de 129.000 células/ml, contra 193.000 en H-F y 131,000 células/ml en las cruzas. En Suecia, se reportaron diferencias significativas para CCS que perjudican a vacas H puras, en relación a sus cruzas con SRB en tercera lactación (Jönsson, 2015). En tanto que, en Costa Rica, Mora et al. (2016) observaron un mayor CCS para las vacas H en comparación con sus cruzas con J e incluso con vacas J puras, sugiriendo que las diferencias raciales son principalmente aditivas y no de heterosis. En cuanto a los trabajos que no hallaron diferencias y/o tendencias claras, tanto en incidencia de mastitis como en CCS, Sewalem et al. (2006) en Canadá y Prendiville et al. (2010) en Irlanda, trabajaron con H y J (en Canadá se agregó Ayrshire) y ambos estudios no encontraron diferencias significativas para CCS, salud de la ubre y/o incidencia de mastitis entre las razas comparadas, y ambos equipos destacan que la salud de la ubre en las cruzas media sangre, tiende a ser la media de las razas parentales. En USA, las mestizas de HxMON fueron similares a los H puros para el CCS durante la primera lactancia, aunque en la segunda tenían un CCS significativamente más bajo que los H puros y no pudieron definir una tendencia clara entre los genotipos y las lactancias. No obstante, en general, los CCS disminuyeron cuando aumentaba el número de lactancias, de unos 350.000 a 100.000 promedio para todos los grupos genéticos evaluados (H, HxMON; HxSRB y HxNormando) (Hansen y Heins, 2006). En otro trabajo para la misma región, vacas cruza JxH no fueron significativamente diferentes de vacas H puras para CCS ni mastitis clínica durante sus primera y segunda lactancia, sin embargo, en la tercera lactancia, las vacas JxH tendieron a tener mayor CCS que las H puras, aunque ambas significativamente más bajas que en las lactancias anteriores (Heins et al., 2011). En Argentina, a partir del año 1995, con la implementación del sistema de pago por atributos de calidad composicional e higiénico-sanitario, se observa una significativa disminución en los CCS de los rodeos, estando los valores promedios informados actualmente por las industrias lácteas a nivel nacional entre 400 y 500.000 células/ml (Minagro, 2017). En lo que respecta a comparaciones entre razas y cruzas, Comerón et al. (2006) no hallaron diferencias entre razas en cuanto a CCS y mastitis clínicas, al comparar H vs J en sistemas pastoriles de la cuenca central santafesina, aunque Vitulich 29 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso et al. (2006), al observar la evolución a lo largo de la lactancia de esas mismas razas, detectó una interacción entre raza y momento de lactancia, con un aumento mayor en la raza H luego del pico de producción, ya que de 160.000 al inicio de la lactancia, pasó a 980.000 células/ml y se mantuvo entre 510 y 940.000 hasta el secado, en tanto la J aumentó de 129.000 a 230.000 células/ml y luego osciló entre 250 y 480.000 hasta el fin de lactancia. Para la cuenca de Entre Ríos, a nivel regional el Minagro (2017) publica un promedio de 593.000 células/ml para la leche recogida por las industrias lácteas. En cuanto a trabajos experimentales que evaluaron el CCS entre genotipos, existen dos publicados: en el primero de ellos, comparando H contra sus cruzas con J (HxJ), no se hallaron diferencias significativas entre el CCS, con 200.000 células/ml en la cruza y 110.000 células/ml en la H (Balserini y Hodel, 2005). El segundo comparó H con PDO, en un sistema pastoril con alta suplementación y entrega de raciones parciales en patios de alimentación, hallándose una tendencia a mayor CCS en la H vs PDO (Hofstetter y Mancuso, 2011). 2.1.4. Aspectos reproductivos y de supervivencia de los rodeos Los programas de selección más importantes dentro de la raza H, particularmente en USA, se han centrado en la producción de leche, a expensas de rasgos funcionales tales como fertilidad, salud y longevidad y existe evidencia clara de la disminución de los niveles de fertilidad (Lucy, 2001; Mackey et al., 2007). Además, los niveles de endogamia dentro de muchas poblaciones H continúan aumentando, hasta el punto de ser alarmante (Hansen, 2000; Heins et al. 2006b), considerando el USDA (2012) que la endogamia promedio en esta raza ha aumentado de 0,41% en 1970 a 5,85% en 2012 y se estima que aumentará al 10% hacia el año 2020 (Hansen, 2000). Ambos factores comprometieron la fertilidad y la salud de las vacas H, rasgos que se están deteriorando en la mayoría de los lugares del mundo, con más vacas H que mueren o son descartadas en las granjas en forma temprana y con menos lactancias cerradas (Royal et al., 2002; Berry et al.; 2003; Funk, 2006; Heins et al., 2006b). Estos resultados alcanzan también a los rodeos de Argentina, ya que los centros genéticos predominantes en USA y Canadá son los principales proveedores de semen de raza H a nivel local (López-Villalobos et al., 2000a). A nivel internacional, las altas producciones individuales se han asociado con una disminución de los indicadores reproductivos en diversos países que trabajan en base a ganado H (Royal et al., 2000; Roche et al., 2006). En tal sentido, Lucy (2001) cita algunos cambios detectados en la fisiología reproductiva de la vaca moderna, tales como disminución de la preñez a primer servicio, atraso en el reinicio de la ciclicidad post-parto y ciclos estrales con celos más cortos y menos expresivos. Esta información es consistente y señala una disminución de 20 a 30% en las tasas de preñez desde la década del ´60 al presente en diferentes países y un aumento de problemas reproductivos y sanitarios (Roche et al., 2000; Lucy, 2001; Royal et al., 2002), todo la 30 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso cual se agudizó en USA a partir de los años ´80, cuando se superaron los 7000 l/vaca/lactancia (Lucy, 2001). Washburn et al. (2002) mencionan que durante el período de los años 1976 a 1999, en USA los días abiertos aumentaron de 124 a 168 días, y los servicios por concepción crecieron de 1,91 a 3,00. El problema aparentemente involucra diversas combinaciones de sistemas de producción lechera, tanto los estabulados con dietas completas de alto rendimiento, típicos de USA, como los basados en pasturas de rendimiento más bajo típicos de Nueva Zelanda, en los cuales últimamente se han introducido vacas seleccionadas para mayor producción (Harris y Kolver, 2001; Lucy, 2003). No obstante, los mayores problemas se presentan para el ganado H en sistemas pastoriles con baja suplementación, donde esta raza experimenta mayores limitaciones para cubrir sus requerimientos, afectándose notablemente su CC y eficiencia reproductiva (Meikle et al., 2005). En tal sentido, el síndrome de subfertilidad surge de la interacción del sistema de manejo, el genotipo y los procesos metabólicos que subyacen en ese aumento de la producción (Gutiérrez-Pérez, 2006; Chagas, et al., 2007). La subfertilidad de la vaca lechera de alta producción, sería el resultado de una selección intensiva para los rasgos de la producción de leche y la intensificación de los sistemas de manejo, los cuales tienen poca consideración por el impacto resultante sobre la reproducción y llevó a un aparente conflicto entre la producción de leche y la fertilidad. Es un síndrome multifactorial de subfertilidad durante la lactancia, donde la solución sería una nueva dirección estratégica para la selección genética, que incluya rasgos relacionados con la fertilidad. Sin embargo, esto tomará tiempo para ser eficaz, por lo que, en el corto plazo, necesitamos obtener una mayor comprensión de las interacciones entre la nutrición y la fertilidad para manejarlo mejor (Gutiérrez-Pérez, 2006; Chagas, et al., 2007). En Argentina, la selección que primó durante la década de los años 1990 y 2000, basada en gran medida en la producción individual por vaca (Molinuevo, 2006), tuvo consecuencias sobre otros aspectos de los rodeos, entre ellas el deterioro de la longevidad en dichos animales (Knaus, 2009), la cual en Argentina se estimó en 2,4 lactancias para las vacas incluidas en los registros de ACHA al año 2005 (Molinuevo, 2006). Además, estudios en la región pampeana de Argentina, demostraron también que el H, genotipo mayoritario en la región, posee un intervalo interparto promedio para sus vacas de alta producción que oscila entre 408 y 572 días (Marini y Oyarzabal, 2002). Las bajas correlaciones halladas entre producción media de leche y variables reproductivas en este último estudio, evidencian desajustes entre el sistema de producción y el tipo de animal utilizado. Dicha disminución en los rasgos funcionales dentro de la población H, ha dado lugar a un mayor interés en el mestizaje, como un medio para mejorar en menor tiempo la fertilidad de la vaca, la salud y los rasgos de longevidad, con un uso creciente de razas no H (Por ejemplo, J, PDO, escandinavas) y sus cruzas con H. El cruzamiento se ha convertido así en una opción interesante para ayudar a minimizar los problemas de salud y fertilidad, mediante la introducción de genes favorables, la eliminación de la depresión por endogamia, y el aprovechamiento de la heterosis (McAllister, 2002). Por ello, en diferentes regiones lecheras del mundo, un sector cada vez más importante de productores de leche utiliza el cruzamiento entre razas lecheras con el fin de disminuir 31 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso los problemas de adaptación y lograr avances más rápidos en eficiencia productiva, reproductiva y económica de sus rodeos (López-Villalobos, 2000a; Madalena, 2001; Van Raden y Sanders, 2003). Resultados de investigaciones recientes ilustran claramente que el cruzamiento, además de mejorar los componentes de la leche, mejora los indicadores de CC, la fertilidad y la vida productiva de los rodeos lecheros (VanRaden y Sanders, 2003; Funk, 2006; Anderson et al., 2007; Auldist et al., 2007; Heins et al., 2008a y b; Prendiville et al., 2010; Vance et al., 2013). Varios de ellos hacen hincapié en la disminución de los períodos improductivos, a partir de menos días abiertos e intervalos parto-concepción (IPP) más cortos que los de vacas H, cuando éstas se cruzan con razas como PDO (Brandt et al., 1973; Dechow et al., 2007; Buckley et al., 2014; Coffey et al., 2016), J (Ruvuna et al., 1983; Washburn et al., 2002; Owens, 2010; Brown , et al. 2012), MON (Penasa et al., 2010b) o en combinaciones entre H y diferentes razas, especialmente europeas del norte, de menor difusión (Juárez Sierra y Marsan Serrano, 2013; Lammoglia Villagómez et al., 2013; Malchiodi et al., 2014a; Jönsson, 2015; LosteMontoya, 2016). Otros trabajos resaltan la mayor fertilidad y supervivencia de las vacas mestizas en comparación con vacas H o H-F puras, utilizando en el cruzamiento una variedad de razas lecheras modernas y tanto dentro del contexto de ambientes de producción en confinamiento con alto uso de insumos como en sistemas a pastoreo (Sørensen et al., 2008; Buckley et al., 2014). Los beneficios del cruzamiento se basan en la heterosis y en el potencial para introducir rasgos deseables de otra raza, y se han utilizado en granjas lecheras con diferentes genéticas como reproductores, incluyendo SRB, MON, Normanda (Heins et al., 2006a) y J (Prendiville et al., 2010), con claros beneficios en términos de composición de la leche y fertilidad. Auldist et al. (2007) en Australia, trabajando con vacas mestizas JxH, también logró mayores tasas de concepción y preñez a primer servicio que con vacas H puras. Por su parte, Blöttner et al. (2011) midiendo fertilidad en rodeos mixtos, hallaron que las vacas cruzas PDO con H mostraron menos días abiertos durante la segunda lactación que las vacas H puras con las que cohabitaban. Schwager-Suter et al. (2001), hallaron una mejor fertilidad en vacas cruza de HxJ sobre las vacas H puras, bajo condiciones de granja de Irlanda del Norte. En USA, Xue, et al. (2011) hallaron que vacas obtenidas por cruzamiento de hembras J con toros H tuvieron un rendimiento reproductivo más eficiente, en comparación con cualquiera de sus medias hermanas J, H o con la cruza inversa (hembra H y toro J), con menos días abiertos y menos servicios por concepción. También Kolver et al. (2002); Macdonald et al. (2008) y Coleman et al. (2009), trabajando en sistemas a pastoreo y con bajos pero crecientes niveles de concentrado, reportaron mayor porcentaje de preñez en vacas cruza neozelandesas comparadas con vacas H y H-FN puras. No obstante, también se pueden encontrar trabajos en los cuales las ventajas en aspectos reproductivos y/o de longevidad del cruzamiento, no son tan claras en relación a las razas parentales (Verley y Touchberry, 1961; Ruvuna et al., 1986; Vesely et al., 1986; Touchberry, 1992; Buckley et al., 2008; Coleman et al., 2009; Vargas-Leiton y Romero-Zúñiga, 2010; Bjelland et al., 2011; Coffey et al., 2016). En cuanto al tipo de cruzamientos más adecuado para mejorar aspectos reproductivos, Hazel et al. (2016), sugieren que el uso de sólo 2 razas para el cruce no 32 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso aprovecha adecuadamente la heterosis, siendo más apropiado el cruce rotacional de 3 razas para optimizar este efecto. En tal sentido, mencionan las disminuciones importantes en los “días abiertos” que se lograron en los experimentos de California, al cruzar H puras con SRB (-12 días), MON (-26 días) y Normando (-20dias), pero que llegaron hasta 36 días menos en la triple cruza MON×(JxH) (Hansen y Heins, 2006; Heins et al., 2008a y Hazel et al., 2013), mostrando la superioridad en fertilidad, tasa de mortalidad, supervivencia al parto subsiguiente y longevidad de la triple cruza en comparación con vacas H puro (Hazel et al., 2014; Loste-Montoya, 2016). No obstante, también mencionan que la superioridad del H en los rasgos de producción, hace que la decisión a favor del mestizaje para un granjero lechero no sea una opción fácil y por ello debe identificarse primero una raza lechera competitiva y seleccionarse el método de cruzamiento más adecuado a cada sistema y manejo. Por ello, si bien recurrir al cruzamiento para reducir la dificultad del parto y los mortinatos, mejorar la salud, la fertilidad y la vida productiva o longevidad de las vacas, resulta una vía potencialmente exitosa, es preciso evaluar adecuadamente el peso y tamaño corporal, la evolución de la CC y el consumo de las razas lecheras alternativas, antes de implementar un sistema de cruzamiento viable (Heins et al., 2008a). En tal sentido, para lograr mayor eficiencia y rentabilidad en la empresa tambera, dentro de las características mencionadas como importantes para definir el sistema a adoptar y la dirección de la selección y los cruzamientos, el tamaño corporal de la vaca lechera es uno de los aspectos más importantes a considerar para los sistemas pastoriles (Molinuevo, 2005; Marini et al., 2011), ya que, en general, vacas más pesadas poseen menor fertilidad que sus pares de igual raza más livianas (Laborde et al., 1998; Hansen et al., 1999). La supervivencia, como rasgo de la longevidad de las vacas lecheras, combina además de aspectos de reproducción y sanidad de las vacas, otros vinculados con la selección subjetiva que realizan los productores sobre el rodeo, siendo necesario su análisis aislado de los efectos ambientales y de manejo (Ahlman et al., 2011). Se reconoce al análisis de supervivencia como un método adecuado de estimar la longevidad o tiempo de vida productiva (Essl, 1998) y se lo incluye dentro de los índices totales de mérito en los principales países miembros de Interbull, siendo un rasgo que puede afectar considerablemente la rentabilidad de las empresas tamberas (Casanova et al., 2011; Al-Samarai y Al-Zaydi, 2014). Por otra parte, al analizar la longevidad mediante el análisis de supervivencia, es posible detectar diferencias genéticas entre los animales en rasgos distintos a la producción, como son salud, fertilidad, conformación y vejez (Schneider et al., 2002). En tal sentido, la utilización del cruzamiento en la producción lechera es una alternativa para mejorar esos indicadores, porque las diferencias entre razas son mayores que los que presentan dentro de las mismas y pueden lograrse beneficios adicionales gracias al vigor híbrido (Cassell et al., 2007; Heins et al., 2006b; Ferris et al., 2012). En relación a las expectativas de los productores sobre este rasgo, Weigel y Barlass (2003) en los resultados de sus encuestas a productores de USA, mencionan que estos valoran en las cruzas la mayor longevidad que poseen respecto a la H, indicando que los cruces que implicaban las razas J y PDO tenían una clara ventaja en este carácter. 33 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso En Argentina y Uruguay los cruzamientos se han intensificado y ampliado en los últimos años (Krall, 2010), aunque la elección de la raza o del cruzamiento está íntimamente ligada al resto del sistema de producción adoptado, donde los recursos alimenticios, la sanidad y el manejo deben estar en armonía con el genotipo animal, ya que las ventajas de uno u otro tipo de ganado dependen del ambiente proporcionado (Madalena, 2001). La acción conjunta de los factores genéticos y no genéticos, así como su interacción, influyen directamente sobre el comportamiento productivo, la reproducción y la supervivencia del ganado de leche y por ello, al evaluar en forma particular el componente genético, deben mantenerse los diferentes genotipos dentro de un mismo ambiente (López, 2002). Esto es de relevancia a nivel sistemas, ya que posibilita el crecimiento genuino de los rodeos lecheros, aspecto esencial para la sustentabilidad de las granjas lecheras. Trabajos recientes realizados en sistemas pastoriles de la cuenca Litoral Norte del Uruguay, no encontraron diferencias significativas entre vacas primíparas H Uruguayas y sus cruzas con H-FN, SRB y J para varios indicadores reproductivos, pero las cruzas con J presentaron mayor proporción de vacas preñadas (Dutour et al., 2010b; Meikle et al., 2013). En la misma cuenca, Pereira et al. (2010) hallaron un 10% más de preñez temprana y 26% más de concepción en vacas cruza H Uruguayas con H-FN, respecto a las H Uruguayas puras; similar a lo mencionado por Laborde et al. (2014). En la cuenca lechera central de Argentina, trabajos que comparan vacas J con H y sus cruzas en sistema pastoriles, mencionan que las J y las cruzas fueron más eficientes en aspectos reproductivos, especialmente en cantidad de servicios necesarios para lograr la preñez, en relación al H (Comerón et al., 2006). En tanto, dentro de establecimientos tamberos de la provincia de Entre Ríos (Argentina), se incorporaron genotipos lecheros diferentes al H mediante cruzamiento (J, MON, PDO; Guernsey), conformando rodeos que presentarían mayor estabilidad en producción y mejoras en cuanto a indicadores reproductivos y de sanidad (Krall et al., 2009; Mancuso y Marini, 2012), con menores IPP (Mancuso et al., 2010) pero con alta variabilidad en cuanto al comportamiento según las condiciones climáticas y de manejo, especialmente en la alimentación, entre años (Mancuso et al., 2011; Mancuso et al., 2012). 2.2. PESO VIVO, CONDICIÓN CORPORAL Y METABOLISMO DE ENERGÍA Y PROTEÍNAS EN CRUZAS LECHERAS SOBRE SISTEMAS PASTORILES 2.2.1. Peso vivo La selección tradicional y directa por producción, genera como respuesta un aumento de tamaño, debido a la existencia de correlaciones medias y positivas entre tamaño y producción de leche (Ahlborn y Dempfle, 1992). Diversos trabajos evaluaron en forma comparativa los pesos vivos de distintas razas lecheras y sus cruzas. Así, 34 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Touchberry y Bereskin (1966), en uno de los primeros citados, observaron que en todas las edades, las vaquillas H fueron aproximadamente 20% más pesadas que las Guernsey, tendiendo a disminuir las diferencias linealmente al aumentar la edad, y sugieren que el tamaño puede ser modificado aprovechando la varianza genética aditiva entre estas razas y dentro de ellas, más que realizando cruzamientos. En cambio, Batra y Touchberry (1973) y luego Touchberry y Batra (1976), no hallaron diferencias entre el peso corporal de hembras de raza pura H y Guernsey, aunque sus primeras cruzas superaron las medias de PV para ambas razas, en todas las edades. En trabajos más recientes, autores de USA y Australia compararon vacas H puras con vacas cruzas de semen J sobre madres H, hallando que las vacas mestizas tuvieron siempre menos peso, en todas las lactancias evaluadas (Auldist et al., 2007; Heins et al., 2008a y 2012). Blöttner et al. (2011), al comparar vacas H puras con sus cruzas con PDO, encontraron que éstas últimas fueron significativamente más pesadas que las vacas H puras durante la primera (621 kg vs. 594 kg) y segunda lactancia (678 kg vs. 656 kg), y que tuvieron significativamente más espesor de grasa en relación a las vacas H puras. Por su parte, Walsh et al. (2008) reportaron que vacas H y vacas cruzas MON por H, no tuvieron diferencias en la evolución de su PV entre la semana 2 a la 44 de lactancia. En Irlanda, sobre sistemas pastoriles y en diferentes períodos, Prendiville et al. (2009 y 2010) encontraron que el peso medio de vacas cruza JxH fue menor al de vacas H puras y que éstas últimas, además, tuvieron menor estado corporal. También en este tipo de sistemas, pero en Nueva Zelanda, López-Villalobos et al. (2000b), registraron que las vacas cruzas JxH mostraron menor PV y mayor supervivencia que las vacas H puras. En el sur de Chile, Mella Fuentes et al. (2009 a y b), observaron que las vacas HFN alcanzaban mayor peso metabólico que vacas cruzas de esa raza con J, aunque mantenían similar producción y composición de leche. Esto sugiere que las cruzas utilizarían menor proporción de la energía y proteína metabolizable ingerida para cubrir sus requerimientos de mantención, destinando más nutrientes a producción de leche, diferencia que se acentúa cuando se expresa la productividad por unidad de PV. Por ello proponen que, con animales cruza, sería factible aumentar la carga animal e incrementar la producción por unidad de superficie, sin modificar el nivel de alimentación del sistema. En Uruguay, la información generada respecto a cruzas lecheras en los sistemas pastoriles locales es incipiente, pero en estudios de comportamiento productivo y reproductivo de vacas primíparas hijas de madres H Uruguayas y padres H Americano, comparadas con vacas primíparas SRB, J y vacas cruza H Uruguayo con H-FN, las vacas raza J fueron significativamente más livianas que el resto de los genotipos, los cuales no variaron entre ellos (Meikle et al., 2013). En los sistemas lecheros de Argentina, la hembra H tiene una alzada media de 1,40 a 1,50 metros y su peso adulto está entre los 600 y 650 kg, con diferencias a veces importantes entre diferentes rodeos según origen del semen utilizado y el sistema de manejo y alimentación en que se desarrollan (Molinuevo, 2006). Algunos de estos parámetros fueron estudiados por Marini et al. (2011), quienes luego de comparar rodeos con diferentes tamaños de vacas H en la cuenca lechera pampeana de Argentina, 35 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso obstante, debe considerarse que sus concentraciones varían durante el transcurso de la lactancia y el momento del día (Eicher et al., 1998), también dependen del tiempo que transcurrió desde que el animal haya comido y de factores ambientales como el estrés (Laguna et al., 2013), así como también de la interacción entre el genotipo y el tipo de dieta que se ofrece (Coffey et al., 2004). Los NEFA pueden ser utilizados por la vaca directamente como fuente de energía en varios de sus tejidos, como el músculo, por ejemplo, para ahorrar glucosa que será utilizada de forma preferencial por la glándula mamaria para sintetizar lactosa y/o GB (Vernon, 2002; Roche et al., 2009). También pueden ser utilizados como fuente de energía en el hígado o en tejidos periféricos y, si la movilización de NEFA es mayor que su utilización hepática, ellos son re-esterificados y convertidos en triglicéridos o metabolizados a BHB. En vacas lecheras, se consideran normales concentraciones plasmáticas de NEFA de hasta 14 mg/dl (Duffield, 2004; Kaneko et al., 2008) y existe evidencia que, con concentraciones plasmáticas mayores a 20 mg/dl, tienen 5 veces más riesgo de presentar cetosis subclínica (Duffield, 2004; Ospina et al., 2010; Roberts et al., 2012). El BHB plasmático es un importante precursor de la grasa láctea en las vacas, pero su principal destino es la oxidación a acetoacetato en tejidos periféricos, cumpliendo un rol esencial como sustrato en reemplazo de la glucosa en muchos tejidos y actuando como señal regulatoria del metabolismo energético (Kaneko et al., 2008). Su principal precursor es el ácido butírico originado a partir de la dieta, aunque también se produce a partir de la movilización de reservas de grasa y la metabolización de los NEFA (Wittwer, 2000; Oetzel, 2007). Por ello, su concentración se encuentra relacionada directamente con la tasa de movilización de reservas lipídicas en momentos de déficit energético, y es el indicador más utilizado para determinar dicho balance. Cuando su producción excede la capacidad del organismo para metabolizarlos, las concentraciones se incrementan aumentando el riesgo de cetosis (Ospina et al., 2010), enfermedad metabólica que afecta principalmente a vacas lecheras de alta producción y se caracteriza por una disminución en la glucemia y el aumento de la concentración de los cuerpos cetónicos en los tejidos y fluidos orgánicos, que culmina con el almacenamiento de triglicéridos en forma excesiva en el hígado, ocasionando disfunciones metabólicas conocidas como “Síndrome del Hígado Graso” (Grummer, 1995; Herdt, 2000; Roche et al., 2009). Los umbrales reconocidos en la bibliografía para los niveles plasmáticos de BHB postparto están entre 9,80 y 18,8 mg/dl (Kaneko et al., 2008; Ospina et al., 2010; Roberts et al., 2012; McArt et al., 2013), niveles entre los cuales se puede presentar cetosis subclínica sin signos clínicos aparentes, por lo cual pasa desapercibida en los rebaños lecheros (Carrier, et al., 2004). Es de considerar que concentraciones mayores a 6,20 mg/dl ya son indicadoras de BEN en el rebaño (Weschenfelder et al., 2010) y que, en la vaca en transición, la vía metabólica de la cetogénesis (síntesis de cuerpos cetónicos, acetoacetato y BHB) está exacerbada. Durante este período de altas demandas energéticas, el límite entre salud y enfermedad en la vaca lechera es muy estrecho y, junto con el aumento de la producción individual en las últimas décadas, existen numerosas evidencias de asociaciones entre niveles altos de NEFA y BHB con la depresión del estado inmunológico de los animales y la ocurrencia de patologías 42 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso metabólicas en el periparto, especialmente cetosis, hígado graso e hipocalcemia (Grummer, 1995; Dunleavy, 2015). En cuanto a diferencias raciales, en general se relacionan con lo antes mencionado del potencial de las vacas, donde existe mayor movilización en los animales que más leche producen (Chilliard, 1999). En tal sentido, Friggens et al., (2007) encontraron diferencias significativas en el equilibrio energético entre las razas H-Danish, Danish Red y J, donde éstas últimas movilizaron más energía corporal en la primera mitad de su primera lactancia en comparación con las otras del estudio. También en Europa, Patton et al. (2008), al comparar vacas H-Frisonas de Nueva Zelanda, con H de USA, en sistemas pastoriles de Irlanda, no encontraron diferencias entre ellas en cuanto a balance metabólico energético, aunque si hallaron una alta variación entre individuos dentro de cada genotipo. Resultados similares obtuvieron también Mendonça et al. (2014), quienes no hallaron diferencias en la concentración de NEFA ni de BHB, entre vacas H y cruzas de H con MON, muestreadas entre los 14 y 56 días post-parto (DPP), sugiriendo que el estado energético de las vacas H y mestizas no fue diferente durante el período de evaluación. Xue, et al. (2011), comparando H con J y sus cruzas recíprocas HxJ, concluyen que el grupo genético y el número de lactancias afectaron el nivel de NEFA en sangre, ya que el H puro tuvo mayor concentración de NEFA comparadas con ambas cruzas, lo que podría explicar por qué reanuda el ciclo más tarde en la lactancia. Sin embargo, no hubo diferencias respecto a ellas en producción de leche, eficiencia de uso de energía metabólica para la lactancia y reparto de energía entre leche y tejido corporal. Tampoco hubo interacción significativa entre genotipo y nivel de concentrado dietético, ingesta de alimento, producción de leche, o cualquiera de los parámetros de uso de energía en las dos primeras lactancias, aunque las concentraciones de NEFA fueron mayores para todos los genotipos en la segunda lactancia (14,69 mg/dl) respecto a la primera (12,71 mg/dl). Por su parte, Pereira et al. (2010), en sistemas pastoriles del Uruguay, no encontraron diferencias en las concentraciones de BHB y NEFA entre vacas de segunda lactancia H Uruguayas y sus cruzas con semen de H-FN, con valores de 9,60 vs 10,73 mg/dl, para NEFA y 5,57 vs 5,88 mg/dl para BHB respectivamente. No obstante, si hubo diferencias entre los mismos genotipos en su tercera lactancia, coincidiendo con un menor CC y mayor producción de leche en las vacas H Uruguayas en relación a las cruzas (24,4±0,4 vs. 23,9±0,4 l/vaca/día, respectivamente). Los autores proponen que, las diferencias en las variables endocrinas y metabólicas observadas en ambas líneas genéticas, se deben a una partición de nutrientes y energía diferente, donde las vacas H Uruguayas utilizan mayor energía proveniente de sus reservas corporales, mientras que en las cruzas habría un menor gasto de energía de mantenimiento, coincidentes con su menor tamaño corporal. 2.2.3.1.2. Glucosa El principal sustrato que requiere la glándula mamaria para la producción de leche es la glucosa, y las vacas dependen de la producción de ácidos grasos volátiles (especialmente propionato) y de la gluconeogénesis hepática, para satisfacer esos requerimientos. Durante la lactancia, más del 60% de la glucosa plasmática es utilizada 43 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso por la glándula mamaria y, de ella, entre el 50 y 85% es utilizada en la síntesis de lactosa (Kaneko et al., 2008; Roche et al., 2009). Así, una vaca lechera de 500 kg de PV requiere 500 g de glucosa por día sólo para mantenerse viva, sin perder peso, mientras que cuando produce 30 kg de leche por día los requerimientos se elevan a 2500 g diarios de glucosa (De Koster y Opsomer, 2013). Durante la lactancia, la glucemia representa el equilibrio entre la producción hepática de glucosa y su utilización por parte de los tejidos periféricos, principalmente la glándula mamaria, y la cantidad de glucosa disponible determina la cantidad de leche que puede producirse (Mepham, 1993). No obstante, la síntesis de lactosa en la ubre es constante dentro de un amplio rango de concentración de glucosa en sangre (entre 20 y 80 mg/dl), lo que indica que el proceso es máximo aún en condiciones de hipoglucemia (Kaneko et al., 2008; Radostits et al., 2010). Por otra parte, en una primera fase, la disminución de la concentración sanguínea de glucosa puede alterar la ingesta de alimento, la respuesta inmunitaria y el desempeño productivo y reproductivo del animal (Mulligan y Doherty, 2008), pero en casos extremos, cuando es menor a lo requerido por el sistema nervioso central y periférico, las vacas manifiestan sintomatología clínica como tropiezos al caminar, embotamiento y otros síntomas de disfunción del sistema nerviosos central (Goff, 2006). La determinación de las concentraciones plasmáticas de glucosa, como marcador bioquímico del metabolismo energético, presenta el inconveniente de ser poco sensible a cambios nutricionales, debido al fuerte control homeostático que el organismo ejerce sobre su concentración (González, 2000; Herdt, 2000; Wittwer, 2000). Además, factores como la hora de obtención de la muestra y el manejo adecuado de ésta para evitar alteraciones como la glucólisis, pueden producir variaciones en las concentraciones de glucosa en la muestra (Wittwer, 2000). Sin embargo, la cuantificación de las concentraciones de glucosa aún es de utilidad en condiciones de severa restricción nutricional, en animales gestantes y durante la lactancia (González, 2000). Los valores de referencia de glucosa en sangre para vacas, en general, están entre 45 y 75 mg/dl (Kaneko et al., 2008) y, durante la lactancia, es deseable mantener niveles superiores a 40 mg/dl desde el parto hasta la 5ta semana y, desde allí, al menos 50 mg/dl (Radostits et al., 2010). Caídas en estas concentraciones son comunes ante problemas de déficit de energía y cetosis, pero lo inverso (hiperglucemia) no es habitual en estos animales (Sahinduran et al., 2010). Por lo dicho antes, la determinación de la concentración sanguínea de glucemia también puede utilizarse como indicador de cetosis, considerándose que existe esta patología cuando el nivel de glucemia es menor a 40 mg/dl (Ardavan et al., 2001). Algunos trabajos que comparan el comportamiento de la glucosa en sangre entre diferentes genotipos, no hallaron diferencias en los valores promedios entre vacas H puras y sus cruzas con PDO (Di Michele-De Rosa et al., 1977), ni entre H y sus cruzas con MON (Mendonça et al., 2014), aunque Campos et al. (2007) sí menciona diferencias en sistemas del trópico colombiano entre siete razas especializadas (Ayrshire, Girolando, H-F, J, Lucerna, PDO y Simenthal), para glucosa y BHB, entre otros metabolitos. Estos últimos autores destacan en este relevamiento el buen comportamiento de las vacas J, que presentaron mejor homeostasis en glucosa que el resto, especialmente frente a H. 44 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 2.2.3.2. Metabolismo proteico Las concentraciones de proteínas en suero, poseen un complejo sistema de control fisiológico para equilibrar sus funciones en áreas de inmunidad, coagulación, transporte de moléculas pequeñas e inflamación. Existe una diversa cantidad y tipo de proteínas séricas, aunque las más fuertemente representadas incluyen albúminas, globulinas, transferrinas y lipoproteínas, las cuales se encuentran en concentraciones que pueden medirse en g/ml y, cambios o pérdidas de equilibrio en ellas, pueden indicar procesos patológicos no específicos (Tothova et al., 2016). Estas proteínas están bajo control genético, por lo cual se producen variaciones entre individuos y, muy especialmente, entre especies (Kaneko et al., 2008). También, al aumentar la edad, la concentración de proteína plasmática aumenta, como resultado de una pequeña disminución de la albúmina y un aumento progresivo de las globulinas y, durante la lactancia, la proteína plasmática total puede disminuir debido a la menor producción de albúminas (Tothova et al., 2016). Al mismo tiempo, durante este período, los requerimientos de proteína de una vaca especializada son muy altos, llegando a necesitar alrededor de 2300 g/día de proteínas si su producción supera los 30 litros de leche diarios, esto es tres veces más que durante el final de la gestación (Bell, 1995; NRC, 2001). De allí la necesidad de monitorear el abastecimiento proteico en el organismo de vacas lactantes, considerando como valores objetivo o normales en sangre para las PT, entre 67 y 75 g/l (Kaneko et al., 2008). Para evaluar el balance metabólico de las proteínas en sangre, normalmente se monitorean las concentraciones plasmáticas de urea, albúminas y globulinas. La urea refleja el balance diario de nitrógeno proteico y no proteico de acuerdo a la ingesta de proteína en la ración, como también la relación proteína:energía de ésta (Roseler et al., 1993; Wittwer, 2000). La concentración de albúminas refleja el balance proteico a largo plazo, en relación al contenido proteico de la ración y la síntesis de albúmina en el hígado (Contreras, 2000). Finalmente, las globulinas están vinculadas en particular con el sistema inmunológico (Contreras, 2000; O'Connell et al., 2005), y su concentración normalmente se calcula por sustracción de la albúmina de las concentraciones de las PT en sangre (Kaneko et al., 2008). 2.2.3.2.1. Urea La urea es un producto de excreción derivado del metabolismo nitrogenado y, junto con las concentraciones plasmáticas de albúmina, proveen información sobre el metabolismo proteico del animal (González, 2000). En los rumiantes, del 60 al 80% de la proteína de la ración es transformada en amonio, el cual es utilizado por los microorganismos ruminales para la síntesis de proteína microbiana y cuyo excedente es absorbido a través de la pared del rumen, desde donde es transportado por sangre al hígado, en el cual se transforma en urea, que finalmente se excreta vía renal y en leche, existiendo una fracción que vuelve al rumen por la saliva (Visek, 1979). La evaluación de su concentración en plasma o sangre, puede ser útil como indicador del estado de la nutrición proteica dentro de un grupo de animales, y podría ayudar a ajustar la dieta o identificar problemas de alimentación (Baker et al., 1995). A 45 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso su vez, esa concentración es proporcional a la de MUN y, por ello, esta última se utiliza para predecir la excreción de nitrógeno en vacas lecheras (Baker et al., 1995; Jonker et al., 1998; Kohn et al., 2002). Las variaciones en los valores de dichas concentraciones entre diferentes genotipos lecheros, podrían proporcionar una visión de las diferencias en el metabolismo y utilización del nitrógeno y las proteínas por parte de ellos y abrir un camino a la selección y mejoramiento (Kohn et al., 2005). Las concentraciones de urea sanguínea, consideradas normales en ganado vacuno, están entre los 20 y 30 mg/dl (Kaneko et al., 2008), aunque en vacas lecheras se acepta un rango mayor, ampliándolas a 16 y 42 mg/dl (Wittwer, 2000). En animales sanos, además de estar influenciado por el grado de preñez y momento de lactancia (Radostits et al., 2010), su nivel depende especialmente del aporte proteico de la ración y de la relación proteína:energía en el rumen.Concentraciones plasmáticas bajas de urea, reflejan una dieta deficitaria en proteína y concentraciones altas, pueden indicar exceso de proteína, déficit de energía o asincronismo entre la degradación de la proteína y energía de la ración (Wittwer, 2000). Bajos aportes de energía en la ración provocan aumentos en la concentración ruminal de amonio, debido a la disminución en la síntesis de proteína microbiana, lo que a su vez ocasiona un aumento en las concentraciones plasmáticas de urea (Wittwer, 2000). Estas, pueden generar problemas de salud y fertilidad en vacas lecheras, además de originar al animal un gasto energético adicional, ya que la formación de urea en el hígado es un proceso que también requiere energía (Godden et al., 2001). 2.2.3.2.2. Albúminas y Globulinas Las albúminas se sintetizan únicamente en el hígado y representan entre el 50 y 65% de las proteínas plasmáticas, alcanzando sus concentraciones normales entre 30 y 35 g/l (Kaneko et al., 2008). Desempeñan un papel importante en el mantenimiento de la homeostasis, en el transporte de sustancias y limpiando radicales libres, siendo responsables de aproximadamente el 75% de la presión osmótica del plasma y una fuente importante de aminoácidos que puede ser rápidamente utilizada por el cuerpo del animal, si es necesario (Tothova et al., 2016). Las globulinas, por su parte, son un grupo muy heterogéneo de proteínas, que normalmente se conforman en fracciones α, β y γ, con concentraciones totales que se ubican entre 30,0 y 34,8 g/l en animales sanos (Kaneko et al., 2008). Concentraciones bajas de albúmina (hipoalbuminemia) pueden indicar desnutrición crónica, ingesta inadecuada de proteínas o asociarse a disminución de la producción hepática, enfermedades gastrointestinales y/o renales o a parasitismo interno (Don y Kaysen, 2004; Lee, 2012). En tanto un aumento de la concentración de albúmina en el suero (hiperalbuminemia), puede observarse en casos graves de deshidratación. Aumentos en las fracciones de globulinas, especialmente ligadas a la función inmunológica, pueden darse como respuestas ante enfermedades de tipo crónico o inflamatorias agudas (O'Connell et al., 2005). Los niveles de urea, proteína y sus principales fracciones, se hallan en directa relación con el aporte proteico de la ración y la capacidad de síntesis hepática del animal (Contreras, 2000; González, 2000). En vacas lecheras alimentadas con raciones 46 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso deficientes en proteínas por periodos prolongados, las concentraciones plasmáticas de albúmina disminuyen, si bien de manera más lenta y más tardía en comparación con las de urea. Al inicio de la lactancia, se observa una disminución de las concentraciones de albúmina, para luego aumentar paulatinamente, siempre y cuando la dieta cumpla con los requerimientos proteicos del animal, observándose que aquellas vacas que mantienen concentraciones de albúminas dentro de los valores de referencia en las primeras 10 semanas postparto, logran mayor producción láctea y mejor fertilidad, en relación a aquellas con niveles menores (Contreras, 2000). La causa por la cual las concentraciones séricas de albúmina disminuyen en el periodo postparto no está clara, postulando algunos autores que los aminoácidos son utilizados para la síntesis de proteína láctea a expensas de albúmina, mientras que otros autores señalan que la menor capacidad de síntesis hepática deriva del síndrome de movilización grasa (Contreras, 2000), a lo cual se agrega que, cuando las vacas se hallan en BEN, existe mayor incidencia de enfermedades infecciosas (Dunleavy, 2015), las cuales originan aumentos de globulinas y disminución de albúminas plasmáticas (Contreras, 2000; Kaneko et al., 2008). En cuanto a la influencia de las razas en las concentraciones de proteínas en sangre, Campos (2007) halló diferencias en las concentraciones de PT, albúmina y globulinas entre diferentes razas lecheras especializadas en sistemas pastoriles de Colombia, y Pereira et al. (2010), también hallaron diferencias para PT, albúmina y globulinas, en vacas puras H Uruguayas respecto de sus cruzas con H-FN, aunque no se diferenciaron en las concentraciones de urea plasmática. La concentración de proteína plasmática total fue de 79±0,62 g/l y 75,7±0,61 g/l, para las vacas H Uruguayas y sus cruzas con H-FN, respectivamente. 2.3. MINERALES EN BOVINOS LECHEROS EN SISTEMAS PASTORILES 2.3.1. Requerimientos generales en minerales Los minerales son nutrientes esenciales para los bovinos, y sus concentraciones en sangre deben fluctuar dentro de intervalos estrechos, a fin de mantener el adecuado estado sanitario y productivo de los animales. Esto garantiza las funciones propias del organismo, entre las cuales las más importantes son las estructurales, fisiológicas, catalíticas y reguladoras (NRC 2001; Wittwer, 2007; Suttle, 2010). Además, el estatus mineral influye en el bienestar del animal y cualquier variación en ellos puede alterar los rendimientos productivos (Ciria et al., 2005). 47 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Según las cantidades necesarias en la dieta y/o por su presencia cuantitativa en el organismo del animal, se los clasifica normalmente en macroelementos y microelementos, también denominados oligoelementos o “elementos traza”. Para los primeros las necesidades dietarias se establecen por encima de 100 partes por millón (ppm) y, para los microelementos, por debajo de estas cantidades (Ciria et al., 2005). En el caso de los principales macroelementos, los bovinos requieren cantidades que pueden medirse en g/día o como porcentaje de MS consumida en la ración. Estos incluyen Calcio (Ca), Fosforo (P), Potasio (K), Sodio (Na), Cloro (Cl), Magnesio (Mg) y Azufre (S) y se distribuyen en mayor proporción en los tejidos de sostén, contribuyen al mantenimiento de las propiedades fisicoquímicas del ambiente ruminal (capacidad buffer, presión osmótica y tasa de dilución), son componentes celulares y activadores enzimáticos e imprescindibles para mantener las funciones vitales. La mayor proporción de los macroelementos polivalentes (Ca, P y Mg) se encuentran en los huesos y en los dientes y, cuanto más intensa sea la mineralización del esqueleto, más duro será el tejido óseo (Engelhartdt y Breves, 2005). En el caso de los oligoelementos, los requerimientos se expresan en mg o ppm diarios, y se mencionan como más importantes al hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), selenio (Se), yodo (I), cobalto (Co), molibdeno (Mo), cromo (Cr) y flúor (F) (Engelhartdt y Breves, 2005). Éstos cumplen funciones de activadores o cofactores enzimáticos del tipo iones metálicos, forman parte de las hormonas, participan del transporte de oxígeno, regulan reacciones enzimáticas microbianas a nivel ruminal y juegan un rol importante en el mantenimiento del desarrollo fetal, la función reproductiva y la actividad inmunitaria (Andrews, 2005). En general, se menciona que los bovinos requieren quince elementos minerales para garantizar una adecuada nutrición y asegurar una eficiente productividad. Estos nutrientes representan aproximadamente el 5% del PV y, según diferentes autores, se reconocen entre ellos a 7 macrominerales (Ca, P, Mg, K, Na, Cl y S) y 8 microminerales (Fe, Mn, Zn, Cu, Se, I, Co y Mo) (Church y Pond, 1998; Salamanca, 2010). Por su parte, Underwood y Suttle (2002) consideran 22 los elementos esenciales para la vida animal, agregando otros 7 microelementos al listado anterior: Cr, F, arsénico (As), níquel (Ni), silicio (Si), estaño (Sn) y vanadio(V). Las concentraciones de estos minerales esenciales deben mantenerse dentro de ciertos rangos en tejidos y fluidos, para asegurar la estructura y funcionalidad tisular y permitir el normal crecimiento, la salud y adecuada producción por parte del animal. La carencia de ellos puede generar desbalances metabólico-nutricionales que, dependiendo de su intensidad y persistencia, pueden a su vez desencadenar una serie de cuadros patológicos, generalmente inespecíficos y relacionados a la función que desempeñan. Las alteraciones metabólicas de minerales en los rebaños lecheros pueden, al igual que las alteraciones metabólicas de energía y proteína, predisponer a otras enfermedades del periparto como cetosis, distocia, prolapso uterino, desplazamiento del abomaso, inmunodepresión, retención de placenta, endometritis y mastitis (Goff, 2006; Mulligan y Doherty, 2008; Céspedes-Honorato, 2011). Los minerales juegan un papel importante en la utilización de los nutrientes y en varias funciones bioquímicas relativas a la producción y la reproducción (Suttle, 2010). 48 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Deben ser proporcionados en concentraciones óptimas y de acuerdo con los requerimientos, que cambian durante el crecimiento y desarrollo del animal y durante el ciclo de producción. En tal sentido, es bastante difícil justificar el término “requerimientos” cuando hablamos de minerales, puesto que no se ajusta de la misma manera a como se hace para energía, proteína o aminoácidos (López-Alonso, 2012). Los requerimientos de minerales son difíciles de establecer y la mayoría de las estimaciones se basan en “el nivel mínimo necesario para superar la deficiencia o un síntoma”, y no necesariamente en la promoción de la productividad (Lopez-Alonso et al., 2011; LópezAlonso, 2012). Por otra parte, los requerimientos de minerales para los bovinos dependen de la raza, el tipo y nivel de producción, la edad de los animales y su adaptación al tipo de suplemento, el nivel y forma química del mineral ofrecido y de la posible interrelación que exista con otros minerales presentes (Salamanca, 2010). La presencia de un elemento mineral en la cantidad requerida en la dieta, no siempre puede garantizar su disponibilidad total, debido a varios factores que influyen en su absorción y utilización. Esta biodisponibilidad puede ser influenciada a su vez por la especie animal, la función fisiológica, la magnitud de la ingesta previa del nutriente y las interacciones entre los nutrientes de la dieta (Ammerman et al., 1995; Ramos et al., 2007; Postma, 2010). Una de las mayores dificultades para confiar en la estimación de requerimientos, es que la ingesta de MS por parte del animal varía ampliamente, especialmente en los sistemas en pastoreo, y en que el verdadero coeficiente de absorción de la mezcla de alimentos es generalmente desconocido. Por ello, la formulación de raciones lácteas debería abordar las interrelaciones de los distintos macrominerales, ya que las concentraciones naturales de uno o más de estos elementos podrían manejarse en forma complementaria con concentraciones variables de las otras, optimizando el rendimiento y la salud del animal (Beede, 1991). A esto se suma que, en muchos establecimientos y particularmente en los pastoriles de Argentina, existen errores nutricionales y de manejo a veces muy groseros, que afectan la respuesta animal y enmascaran las posibles deficiencias y los beneficios de las suplementaciones con minerales, especialmente cuando se trata de microminerales (Corbellini, 1998a). Existen diversas metodologías recomendadas en Reino Unido (ARC), Francia (INRA), Australia (SCIRO), USA (NRC), para estimar y cubrir las necesidades de minerales en los rebaños lecheros y evitar que la producción de ganado se deteriore por desequilibrios en la dieta, sin embargo, no existe un consenso total entre ellas y, si bien las recomendaciones para el ganado del NRC (2001) son las de más reciente actualización, existen opiniones acerca de que deberían ser consideradas como “requisitos mínimos” a cubrir, ya que no incluyen los denominados “márgenes de seguridad” (Weiss, 2002). Las recomendaciones minerales deben incluir un margen de seguridad para tener en cuenta la presencia de antagonistas (López-Alonso et al., 2004; Blanco-Penedo et al., 2006; Blanco-Penedo et al., 2009; Lopez-Alonso et al., 2011; López-Alonso, 2012). Por ejemplo, en los rumiantes la absorción de Cu se inhibe con Mo, S y, en menor medida, con Fe. También altos niveles de Ca en la alimentación pueden inhibir la absorción de Zn, se requieren niveles más altos de Cu en presencia de mayores concentraciones de Zn y, animales sometidos a estrés, requieren niveles más altos de Cu y Zn (Suttle, 49 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 2010). Por otra parte, cuando se determinan las necesidades de minerales y la suplementación, se debe prestar atención a la cantidad y el tipo de ingredientes incluidos y su contenido mineral inherente, el procesado de la dieta, las condiciones de almacenamiento y ambientales, así como la inclusión y el contenido de otros minerales en la misma (López-Alonso, 2012). En particular, al considerar los denominados “micronutrientes anti-oxidantes” (Se, Zn, Mn y Cu) en la alimentación de vacas lecheras en producción, se observa que los requerimientos en algunos de ellos podrían ser mayores a los tabulados, ya que están basados en general en técnicas de balance que no son suficientes para definir las necesidades biológicas de estos animales (Corbellini y Busso Vanrell, 2008). Además de los cuidados antes mencionados, al estimar requerimientos es necesario recordar que la mayor parte de las tablas de nutrición provienen de investigaciones realizadas en países con sistemas de producción intensivos, que poseen diferentes condiciones ambientales, de alimentación y de manejo y, muy especialmente, trabajan con animales de mayor potencial genético de producción (Corbellini, 1998a). 2.3.2. Deficiencias y métodos diagnósticos Las deficiencias en general son de difícil percepción y, aunque es posible estimar el estatus metabólico mineral del rebaño a partir del análisis de los alimentos constituyentes de la dieta, las interferencias y variaciones en la disponibilidad de los mismos, hacen que el análisis de sangre sea la herramienta de preferencia para su diagnóstico (Underwood y Suttle, 2002; Céspedes et al., 2009a; González, 2000). Estas concentraciones sanguíneas de minerales en el rumiante, normalmente utilizadas para referir las posibles deficiencias, a su vez se ven afectadas por factores tales como la edad, la raza, el sexo, las formas químicas en que se presentan en los alimentos, así como el momento fisiológico, el nivel de producción y las interacciones minerales que establecen entre sí y con otros compuestos orgánicos dentro del organismo animal (Church y Pond, 1998). Además, aunque el rumiante consuma cantidades variables de minerales, en muchos casos puede mantener constante los niveles de los elementos minerales funcionales en los tejidos, gracias a un control homeostático. El rendimiento normal en los animales, que suele ocurrir incluso ante fuertes variaciones en el consumo, es consecuencia de este control homeostático. El grado de homeostasis mineral y los mecanismos implicados, varían notablemente con los diferentes minerales, así como también cambian las cantidades absorbidas, retenidas y excretadas de ellos (Ciria et al., 2005). En bovinos lactantes, intervienen en este intercambio mineral especialmente los huesos, el hígado, los intestinos, la ubre y la sangre (Suttle, 2010). Como herramienta de diagnóstico paraclínico, con el objetivo de estudiar la naturaleza de los trastornos metabólicos y evitar situaciones adversas producto de desequilibrios nutricionales en los rebaños, Payne et al. (1970) propusieron el empleo de perfiles metabólicos, los cuales actualmente son ampliamente utilizados (Herdt et al., 2000; Roldán et al., 2005; Van Saun, 2009). No obstante, la evaluación del estado 50 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso mineral en el animal tiene sus limitaciones, puesto que los análisis deben ser realizados en un momento concreto del ciclo productivo, teniendo en cuenta factores diversos, como son el nivel de estrés del animal, el tipo de análisis, el antagonismo entre los diferentes elementos y la naturaleza de los alimentos complementarios utilizados (Clark et al., 1993; Mulryan and Mason, 1992). Así, si bien el análisis de los perfiles metabólicos constituye un instrumento paraclínico de utilidad, que permite estudiar los trastornos metabólicos y obtener un acercamiento a la evaluación del balance nutricional del organismo (Macrae et al., 2006), no es fácil comparar los resultados obtenidos en el campo con los obtenidos experimentalmente (Rowlands, 1980). Por otra parte, los síntomas de deficiencias generalmente no son específicos y pueden confundirse con otras alteraciones que comúnmente afectan a los rebaños lecheros, limitando su productividad y constituyendo un tema de preocupación asociado al bienestar animal (Khan et al., 2004; Wittwer, 2007). La correcta interpretación de los perfiles metabólicos requiere del empleo de parámetros de base apropiados (Horn y Pesce, 2003; Van Saun, 2009), determinados específicamente para grupos de vacas lecheras. En relación con este aspecto, y con el objeto de minimizar la variación dentro del rebaño, es fundamental agrupar a los individuos en base a factores que puedan afectar las concentraciones de los parámetros, entre los que destaca su estado fisiológico (Herdt et al., 2000; Van Saun, 2009; Cozzi et al., 2011). Además, si las vacas se manejan en pastoreo, se pueden presentar también variaciones según la época del año, asociadas a características de los suelos, los forrajes disponibles, la suplementación y el clima (Whitehead, 2000). Deficiencias de minerales en el ganado han sido reportadas en varias regiones, incluyendo las praderas de Argentina (Minatel et al., 2004; Salamanca, 2010) y se consideran como minerales críticos para los rumiantes en pastoreo especialmente el Ca, P, Na, Co, Cu, I, Se y Zn, por ser elementos fundamentales para la utilización de la energía y proteína en las funciones del animal (Salamanca, 2010). Cuando existen deficiencias minerales, éstas se manifiestan especialmente en problemas reproductivos, baja producción, enfermedades y mortalidad (Roldán et al., 2005; Ciria et al., 2005; Suttle, 2010). Gran parte de las mermas de producción en rumiantes debidas a deficiencias minerales, ocurren porque ellas ocasionan menores eficiencias de conversión alimenticia, disminuyendo la digestibilidad y aprovechamiento de los nutrientes (Wittwer, 2007). Si bien en raras ocasiones se pueden producir deficiencias o toxicidad agudas, las deficiencias y/o excesos subclínicos, especialmente en minerales traza, son más comunes y difíciles de diagnosticar y están asociadas en general a bajas productividades y problemas reproductivos (Coonan et al., 2002; Blanco-Penedo et al., 2009; Rollin y Guyot, 2014). Estas enfermedades carenciales no son de etiología única y suele distinguirse entre la deficiencia primaria, originada en una insuficiente concentración mineral de los pastos ingeridos, de aquella otra provocada por la interacción o interferencia por parte de otros elementos presentes en las pasturas que impiden la correcta absorción mineral, conocida como deficiencia secundaria o condicionada (De La Vega-Villatoro, 2009). En términos generales, se puede resumir que las deficiencias minerales que más afectan la producción de los bovinos lecheros en Argentina, son las originadas por 51 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso que son potencialmente tóxicos y sus excesos pueden ocasionar deficiencias secundarias de Cu en el ganado (Suttle, 2010). Los valores de Mn plasmático reportados son extremadamente variables, mencionándose como normales valores en vacas de 15-17 μg/l (Weiss y Socha, 2005), o 6-70 μg/l (Puls, 1994). Si bien, cabe destacar que con las técnicas analíticas actuales (espectroscopía de plasma: ICP) los niveles mencionados son bastante inferiores, variando entre 0.9-6 μg/l (Herdt y Hoff, 2011). El Mo forma parte de enzimas relacionadas con la oxidación de las purinas y su reducción a citocromo C, siendo sus requerimientos en bovinos muy bajos, recomendando el NRC (2001) al menos 1 ppm en la MS de la ración, con niveles considerados adecuados en sangre entre 10-100 μg/l (Puls, 1994), o entre 2-35 μg/l (Herdt y Hoff, 2011). En las condiciones de pastoreo de los vacunos en Argentina, es improbable que ocurra una deficiencia de Mo, aunque si pueden darse efectos tóxicos, siendo el ganado vacuno poco tolerante a sus excesos (Mufarrege, 1999). Las posibilidades de que ocurra una intoxicación dependerán de la cantidad de Cu disponible, ya que éste actúa como protector de la toxicidad del Mo, siendo 5 a 6 ppm de Mo en la MS el máximo nivel compatible con el almacenamiento normal de Cu (NRC, 2001). La función del Ni en el metabolismo de los mamíferos es desconocida, aunque en los rumiantes es un componente esencial para las bacterias ureolíticas del rumen, afectando su disponibilidad las funciones y productos derivados de la fermentación microbiana (NRC, 2001). Los niveles normales de Ni en plasma de rumiantes son bajos (<0,017 μmol/l) y varían de un órgano a otro, siendo mucho mayor en los riñones y pulmones (Suttle, 2010). Si bien la información disponible no es suficiente como para establecer los requerimientos de Ni en el ganado vacuno, la concentración máxima tolerable ha sido estimada en 50 ppm de la dieta, debido a la aparente susceptibilidad de la microflora ruminal a valores por encima de este umbral (NRC, 2001; Suttle, 2010). En general, no se mencionan problemas de importancia práctica en la alimentación del ganado debido a deficiencias de Ni, ya que la disponibilidad del elemento en pastos y otros alimentos sería suficiente, y su concentración no parece ser diferente entre forrajes cuando crecen en un mismo suelo (Underwood y Suttle, 2002). El Se en suero o plasma es un buen indicador de la ingesta dietética, ya que aumenta rápidamente después del suplemento oral (Ellis et al., 1997). El NRC (2001) menciona un rango entre 0,30 y 0,50 ppm en la dieta diaria como adecuado para cubrir los requerimientos de las vacas lecheras, aunque Jagos y Dvorák (1991) mencionan niveles algo mayores, estimando entre 0,80 y 1,4 ppm las necesidades de las vacas lecheras. Suttle (2010) menciona como valores normales entre 80-90 µg/l en suero, similar a los límites inferiores descritos por Puls (1994): 80-300 µg/l y por Herdt y Hoff (2011): 65-140 µg/l. Cuando las concentraciones de Se en sangre son excesivamente bajas, puede ocurrir una reducción en la producción de leche y, especialmente, en su contenido de grasa (Suttle, 2010). No obstante, los efectos más comunes que se mencionan ante deficiencias de Se son retención placentaria, baja fertilidad, distrofia muscular y terneros muertos al parto (Jagos y Dvorák, 1991). Por exceso, Suttle (2010) menciona riesgos para bovinos en dietas que provean entre 5 a 10 ppm diarios de Se y cuando los niveles de este mineral estén entre 2,5 y 3,5 mg/l en el suero o plasma sanguíneo. 58 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso El Zn interviene en el metabolismo de proteínas y procesos celulares, está distribuido especialmente en músculos, cabellos, pezuñas y fluidos reproductivos. Es componente de varias enzimas y tiene influencia en la reducción del estrés y de conteos de células somáticas en leche, como restaurador de los epitelios y factor de fertilidad en los animales adultos (Ciria et al., 2005). La absorción del Zn se realiza en el abomaso (33%) e intestino delgado (66%) y es transportado al hígado, donde se metaboliza. Se excreta por heces, pero grandes cantidades se pierden también en el sudor, especialmente en climas tropicales y/o en períodos de estrés calórico (Suttle, 2010). Jagos y Dvorák (1991) sugieren valores óptimos de Zn en plasma de 0,80 a 2,00 mg/l, destaca que las deficiencias de este elemento se manifiestan principalmente como disminuciones en la inmunidad de los animales y que su absorción puede verse afectada ante altas concentraciones de Cu, Ca y Fe en la dieta. Niveles similares de Zn en suero describen Puls (1994): 0,8-1,4 g/l y Herdt y Hoff (2011): 0,6-1,9 mg/l. Minson (1990) por su parte, sugiere que el nivel de Zn en suero debería estar entre 0,4 y 0,6 mg/l para no existir deficiencias, con valores ideales entre 0,70 y 1,30 mg/l. Se sugiere que una baja concentración de Zn en plasma puede indicar deficiencias, mientras que niveles normales no excluyen necesariamente que existan (Underwood y Suttle, 2002). El NRC (2001) fija entre 42 y 55 ppm los requerimientos diarios para una vaca en lactancia, aunque Rollin y Guyot (2014) elevan el rango óptimo de Zn en la dieta a 43–73 ppm diarios sobre MS, con límite de tolerancia de 300 ppm. 2.3.4. Fuentes de minerales en sistemas lecheros a pastoreo Los elementos minerales no pueden ser sintetizados por los animales, por lo que sus necesidades deben ser cubiertas básicamente por los alimentos que ingieren (Ciria et al., 2005). En los bovinos, un buen manejo de la nutrición mineral consiste en aportar la cantidad necesaria según sus requerimientos, lo que puede ser factible de evaluar mediante la determinación de los elementos en diferentes tejidos del animal (McDonald et al., 1997). En tal sentido, al observar concentraciones de minerales dentro de los rangos referenciales, se puede pensar que las vacas están clínicamente sanas y que, tanto el aporte como el mecanismo homeostático que regula las concentraciones sanguíneas, son adecuados y permiten concentraciones séricas compatibles con un balance metabólico nutricional óptimo en el animal (Cedeño et al., 2011). En los sistemas a pastoreo, normalmente los animales se proveen de la mayoría de los minerales a partir de los forrajes que consumen, y la ingesta de minerales se ve influida así por aquellos factores que determinan el contenido mineral de las plantas. Estas concentraciones de minerales dependen en gran medida de la especie y variedad de forraje, del tipo y calidad de suelo sobre el cual crece (especialmente su concentración original de nutrientes, tipo y contenido de arcillas y pH), de interacciones a partir de decisiones de manejo del cultivo (especialmente por las fertilizaciones y enmiendas), del clima, del momento fisiológico en que esté y de la parte de la planta que se analice (Sundrum, 1997; Hayashida et al., 2004; Ciria et al., 2005; Suttle, 2010). Como consecuencia de esto, los forrajes pueden ser deficientes o desequilibrados en algunos minerales, incluso dentro de la misma especie forrajera, en función del suelo y 59 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso de su estado fisiológico. Además, la digestibilidad y biodisponibilidad de estos elementos presentes en los alimentos, está condicionada por la absorción de los diferentes compuestos, ya sean en forma orgánica o inorgánica, su utilización metabólica y la homeostasis o movilidad de determinadas reservas en el cuerpo del animal (Ciria et al., 2005). Así, en establecimientos que utilicen en gran medida forrajes en pastoreo directo como principal fuente de alimento para el ganado, pueden darse desequilibrios en la dieta según el tipo de pastura que se ofrezca, la estación del año y el manejo del cultivo y/o el pastoreo (Sundrum, 1997; Underwood and Suttle, 2002; Hayashida et al., 2004). Las concentraciones minerales en las plantas en general reflejan la provisión que posee el suelo, sin embargo, las plantas responden a las limitaciones en nutrientes disminuyendo también su ritmo de crecimiento y/o la concentración de los elementos deficientes en sus tejidos. Estas respuestas varían según el mineral que se considere, la especie o variedad de planta, con el suelo, las condiciones climáticas y/o de manejo, todo ello hace que la interpretación de los datos sea extremadamente difícil, debido al amplio rango de valores que se presentan en la concentración de un mismo elemento (Suttle, 2010). Se suma a esto el hecho que, en situaciones de pastoreo, el forraje de las muestras recogidas puede no representar adecuadamente el material seleccionado por el animal. En tal sentido, existen diferencias en la actividad en pastoreo entre razas y entre animales, que muestran preferencias por diferentes tipos y partes de plantas que pueden variar ampliamente en concentración de minerales. Este pastoreo selectivo influye mucho en la composición de la dieta, y podría influir en la ingesta de minerales, cuando el ganado tiene libre acceso a una mezcla de especies forrajeras (Mufarrege, 1999). En el caso de los micronutrientes, sus concentraciones son generalmente más altas en la superficie del suelo y disminuyen con la profundidad del mismo y, a pesar de que puede ser alta la concentración de la mayoría de ellos en el suelo, sólo una pequeña fracción está disponible para las plantas, siendo el pH del suelo uno de los factores más importantes que afectan esa disponibilidad (Gupta et al., 2008). La concentración de elementos traza en los pastos también varían estacionalmente, siendo Fe, Cu, B, Mo y Zn más disponibles durante primavera, cayendo ligeramente en verano y alcanzando un pico de nuevo en otoño. Los niveles de Mo y Mn caen gradualmente a medida que avanza la temporada de crecimiento, mientras que los de Se aumentan en ese sentido (Socha et al., 2002; Griffiths et al., 2007; Suttle, 2010). En resumen, se puede afirmar que con la maduración desciende el contenido de P, K, Na, Cl, Cu, Co, Fe, Ni, B, Zn y Mo, y aumentan los de Se y Si (Terry et al., 2000; Ciria et al., 2005; Tame, 2008). En relación a los grandes grupos de forrajes, las leguminosas son generalmente mucho más ricas en macro-elementos que las gramíneas, cuando crecen en condiciones comparables, ya sea en climas templados o tropicales (Minson, 1990; Mufarrege, 1999). Estos autores reportan valores medios de Ca de 14,2 y 10,1 g/kg MS en leguminosas templadas y tropicales, respectivamente, contra 3,7 y 3,8 g/kg MS en gramíneas, aunque las leguminosas suelen tener niveles excesivamente bajos en Na, con menos de 4,0 g/kg MS. Los elementos traza, especialmente Fe, Cu, Zn, Co y Ni, también son generalmente más altos en las leguminosas que en gramíneas forrajeras que crecen en climas templados (Burridge et al., 1983; Hopkins et al., 1994). Algunos minerales traza pueden ser deficientes en la ración, mientras que otros pueden estar presentes en forma 60 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso abundante o, incluso a niveles tóxicos, como puede ocurrir con el Mo en pasturas de regiones templadas de leguminosas y gramíneas, con promedios mayores a 12 ppm y que llegan a más de 50 ppm (Mufarrege, 1999). En algunas pasturas de la región pampeana argentina se han detectado bajos niveles de Co (Rochinotti, 1991) y se conoce que la concentración de Co de las leguminosas es mayor que el de las gramíneas cuando crecen en un mismo tipo de suelo (Underwood y Suttle, 2002). Gran parte de los oligoelementos están presentes en mayor medida en los granos de cereales y oleaginosas y en sus subproductos agroindustriales, con respecto a los forrajes de pastoreo o silaje, siendo su biodisponibilidad también más alta en aquellos alimentos (Fernández Mayer, 2001; NRC, 2001; Suttle, 2010). Por ello, el uso extensivo de residuos agrícolas tales como tortas oleaginosas en las dietas del ganado las enriquece con minerales, aunque pueden existir variaciones amplias en la composición según el origen y tratamiento de los subproductos (Arosemena et al., 1995; Fernández Mayer, 2001). En la cuenca lechera central Argentina, Luna (2011) analizó los principales componentes y la concentración de macro y micro minerales de dietas para rebaños lecheros, hallando importantes variaciones, según el tipo de cultivo y la parte de la planta analizada (Tabla N°1), especialmente en minerales traza. Tabla N°1. Rango de valores medios para componentes de dietas de rebaños lecheros en 3 establecimientos lecheros de la Cuenca Central de Santa Fe (Luna, 2011). Mineral Pastura de alfalfa Sorgo Forrajero Silaje de maíz en planta Grano de maíz Avena Ca (% de la MS) 1,68-2,22 0,30-0,37 0,10-0,21 0,25 0,25–0,31 Mg (% de la MS) 0,23-0,32 0,21-0,26 0,20-0,23 0,16 0,24-0,26 P (% de la MS) 0,21-0,24 0,28-0,31 0,18-0,23 -- 0,18-0,20 Zn (mg/kg MS) 22-28 36-39 26,5-30,5 15 29,5–34,0 Mo (mg/kg MS) 2,0-2,5 1,7-2,1 2,5-3,8 -- -- Cu (mg/kg MS) 10-13 9,4-11 3,14-3,81 -- 9,4–13,0 Fe (mg/kg MS) 226-510 117-121 165-196 25 1068–1142 MS: Materia Seca. Teniendo en cuenta los diversos factores que pueden influir en la dotación mineral de los forrajes y de los demás alimentos componentes de las raciones, existen considerables dificultades para obtener los valores representativos, ante lo cual, en general se utilizan los valores de referencia del NRC para estimar los requerimientos y formular las dietas, aunque estos requieren ajustes y ser revisados en cada caso (Berger, 1995; McDowell, 2003). Aunque el agua no es considerada habitualmente como fuente de minerales, las vacas lecheras en producción beben alrededor de 95 litros de agua promedio por día, llegando hasta 120 litros/día de consumo durante verano, en días de altas temperaturas 61 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso (Valtorta et al., 2000). Por esta razón, el agua de bebida llega a aportar hasta un 20% del Ca, 11% del Mg, 35% del Na y 28% del S requerido en la dieta (Bavera et al., 2001; Suttle, 2010; Linn, 2010). Este consumo varía en función del contenido de sales del agua, de factores dependientes del animal (tasa metabólica, el calor producido durante el metabolismo, la raza, el sexo, el estado fisiológico), del porcentaje de MS y tipo de ración, la disponibilidad y temperatura del agua y de factores ambientales como la temperatura, el viento y la humedad (Beede, 1993). Recientes estudios en California (Castillo et al., 2013), sugieren que no incluir la ingesta de minerales a través del agua potable y no conocer las concentraciones reales de minerales de los alimentos utilizados, conduce a errores en la estimación del consumo diario. La inclusión del aporte en minerales por parte del agua, explicó el aumento en el estiércol de la mayoría de los minerales para sus ensayos (5% mayor para Ca, Mg, S, Cu, Fe y Mn), con respecto al estimado según balances realizados en base a valores del NRC (2001). A su vez, la composición mineral del agua de bebida influye no sólo sobre su ingesta, sino también sobre el consumo total de alimento, condicionando así los niveles productivos alcanzados (Pérez-Carrera et al., 2007). Por ello, el aporte de minerales del agua adquiere importancia productiva en la dieta y debería considerarse a la hora de formular las raciones, tal el caso de la cuenca lechera central de Argentina, donde las pasturas son deficientes en Na y el agua de bebida pasa entonces a ser la principal fuente de obtención de este mineral (Luna, 2011). En la cuenca lechera de la provincia de Entre Ríos, si bien existen grandes variaciones locales, los principales acuíferos poseen en promedio aguas algo alcalinas (pH 7,37), con 78,8 ppm de cloruros; 88,1 ppm de sulfatos; 19,9 ppm de nitratos; 483,7 ppm de bicarbonatos; 8,5 ppm de K; 205,7 ppm de Na; 12,3 ppm de Mg; 42,4 ppm de Ca y 0,28 ppm de B (Vivot et al., 2000). 2.3.5. Manejo y nutrición mineral en sistemas lecheros a pastoreo Tradicionalmente, los desequilibrios minerales han sido relativamente fáciles de manejar en los sistemas intensivos, donde los animales y sus dietas están bajo un mayor control y reciben de forma rutinaria suplementos minerales en el alimento concentrado (López-Alonso, 2012). De esta manera, los minerales se incorporan de forma rutinaria con los concentrados y, por lo general, se asegura que los animales reciben la ingesta necesaria de ellos (Chládek y Zapletal, 2007). Además, en general las raciones se formulan con márgenes de seguridad, para que la ingesta de nutrientes exceda los requisitos sin ninguna consecuencia negativa para la salud animal y la productividad (López-Alonso et al., 2011; López-Alonso, 2012). En sistemas extensivos, donde se manejan rebaños bajo pastoreo en grandes superficies, se utiliza como principal fuente de alimentación el forraje grosero, con un uso limitado de alimentos concentrados y suplementos minerales. En ellos ocurren variaciones estacionales elevadas en el tipo y composición de los forrajes ofrecidos, que pueden ocasionar mayor riesgo de desnutrición y de carencias específicas de minerales 62 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso durante el año, asociadas a características de suelos, forrajes y clima, los cuales son más complejos y costosos de superar (Whitehead, 2000; Ciria et al., 2005). Este tipo de dietas pastoriles, asociadas a deficiencias y desequilibrios de minerales, son más comunes en zonas donde los suelos tienen un contenido mineral inadecuado y/o baja biodisponibilidad mineral (Govasmark et al., 2005; Tame, 2008; Blanco-Penedo et al., 2009; López-Alonso et al., 2011; López-Alonso, 2012), lo cual hace prever la necesidad de suplementar con minerales, como suele ocurrir en los sistemas pastoriles de Argentina (Corbellini y Busso Vanrell, 2008). Por otra parte, las concentraciones de minerales en sangre están reguladas por mecanismos complejos e interrelacionados con absorción, metabolismo y eliminación, mediante los cuales, en períodos de altas temperaturas ambientales, comunes en regiones como las cuencas lecheras centrales de Argentina, las vacas tratan de restablecer su equilibrio térmico, aumentando la sudoración y la respiración (Valtorta et al., 2000). Como consecuencia, las vacas eliminan más minerales, lo que podría conducir a una disminución de las concentraciones de estos en sangre (Collier et al., 1982). En ambientes cálidos, el menor consumo de alimento reduce el suministro de P y hay menos flujo sanguíneo en el tracto digestivo, lo cual afecta la absorción general de nutrientes (Sánchez et al., 1994; Bertoni, 1998). En tal sentido, Younes et al. (2011) encontraron que los niveles de Ca, Mg, P y Fe fueron mayores en otoño en comparación con verano y, tanto Kume et al. (1986), como Sánchez et al. (1994), hallaron también menos concentración de Ca plasmático durante las estaciones cálidas en vacas lecheras y novillas bajo pastoreo. Las deficiencias más comunes son de nivel subclínico o marginal, difíciles de diagnosticar pero que pueden causar estrés fisiológico y disminución de la producción (Blanco-Penedo et al., 2009). Esto significa que en los sistemas a pastoreo tienen mucha importancia el monitoreo y las prácticas agronómicas, manejando los suelos y los forrajes con un sistema de gestión altamente eficiente (Kuusela y Khalili, 2002; KabataPendias, 2011). La inclusión de concentrados complejos en las raciones dentro de dichos sistemas productivos, incluso en baja proporción, evitaría que el ganado a pastoreo exclusivo sufra deficiencias minerales (Blanco-Penedo et al., 2009). Así, en rebaños de granjas ecológicas, donde hay una mayor dependencia del pasto y podrían asimilarse a los sistemas extensivos bajo pastoreo, se han detectado deficiencias de ciertos minerales, especialmente Cu, Zn, Se y I (Coonan et al., 2002; Blanco-Penedo et al., 2009; Miranda et al., 2015). Al formular raciones minerales para el ganado lechero, se deberían tener en cuenta tanto los requisitos dietéticos como las recomendaciones de alimentación, donde el requisito es la cantidad de un elemento necesario para satisfacer las necesidades metabólicas de mantenimiento, crecimiento, preñez y/o lactancia del animal, en tanto que la recomendación considera además la cantidad de minerales que el animal realmente absorbe, también conocido como “utilización”. Ésta depende de factores ligados al animal, como edad, estado fisiológico, estado sanitario y estado nutricional y de otros factores vinculados al alimento, tales como tipo de mineral, su origen y/o forma química, nivel en la dieta y las interacciones con otros minerales y/o compuestos orgánicos (Ciria et al., 2005). Los datos de utilización son poco abundantes y su importancia práctica no está del todo clara, pero no obstante se conocen algunos casos, como el de Mg que presenta menor utilización en forrajes inmaduros; el de los cationes monovalentes (Na, K y Cl) que se absorben en su totalidad en tanto los 63 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso divalentes (Ca, Mg y Zn) presentan una absorción más lenta; que la absorción del Mn es del orden del 3-4 % y que para Ca, Zn y Fe la cantidad absorbida depende del total ingerido. Además, el metabolismo, las cantidades necesarias y la utilización de los elementos, se ven afectados por los demás elementos de la dieta y estas interacciones, aunque poco estudiadas y conocidas, deberían tenerse en cuenta en muchas circunstancias de la alimentación práctica, para conocer con exactitud la seguridad de la dieta recomendada (Ciria et al., 2005). Como ejemplo, Gowda (2004), al suplementar con minerales mediante una fuente inorgánica a vacas lecheras cruzas de H con rendimiento medio, logró una mejor utilización en términos de ingesta y retención, en comparación con la administración de los mismos a través del forraje, como fuente moderada de la mayoría de los minerales. Dentro de esas relaciones, se pueden distinguir dos de mayor importancia, por un lado, el antagonismo entre minerales y por el otro, las interacciones entre los minerales y los componentes orgánicos de la dieta. Mediante el antagonismo, la presencia de un elemento disminuye la disponibilidad de otro y esto ocurre entre Cu y Mo y entre Ca con P, Fe, I, Zn y Mn, por lo que la presencia en determinadas cantidades de un elemento, puede hacer aumentar las necesidades de otros al provocar cambios en su absorción o excreción, modificaciones de los efectos a nivel tisular o funcional y/o variaciones en su distribución en tejidos o líquidos corporales (Suttle, 2010). En relación a las interacciones entre los minerales y los compuestos orgánicos de la dieta, son típicos las que existen entre la vitamina D y el Ca y de esta misma vitamina en el metabolismo de Mg y Zn; entre vitamina E y Se; los fitatos que pueden disminuir la utilización del P de los cereales, la inducción de proteínas no específicas de unión a metal (ferritina por Fe y metalotioneína por Cu o Zn). Estas interacciones todavía se complican más al tener en cuenta también las hormonas, así es el caso de hormona paratiroidea con Ca y P, la aldosterona con Na y K y la calcitonina y los estrógenos con Ca (Suttle, 2010). La suplementación mineral en las granjas europeas, donde el ganado se encuentra a pastoreo y no recibe ración de concentrados, se hace principalmente con bolos ruminales o con bloques minerales suministrados ad libitum. También se pueden administrar minerales por vía parenteral, particularmente cuando hay elementos antagonistas que afectan localmente, como ante la presencia de Mo en el suelo que afecta a la absorción de Cu. Sin embargo, estas últimas formulaciones minerales tienen el inconveniente de que no pasan por el rumen, y los microorganismos presentes en él no pueden recibir un adecuado aporte de oligoelementos para sus funciones (LópezAlonso et al., 2011). La suplementación mineral debe ser considerada como una medida correctora, pero sin excesos, y cuando se necesitan suplementos para mantener la salud y la productividad, éstos deben adaptarse a las necesidades específicas de los animales y deben tratarse de minerales con alta biodisponibilidad. Los correctores minerales que se introducen en la ración de concentrados suelen ser a base de sales inorgánicas, como sulfatos, carbonatos, cloruros y óxidos, los cuales se descomponen en el tracto digestivo para formar iones libres y luego se absorben. Sin embargo, esos iones libres son muy reactivos y pueden formar complejos con otras moléculas de la dieta, que son difíciles de absorber. Grandes cantidades de minerales no absorbidos se eliminan por las heces provocando riesgo medioambiental. Por esta razón, a día de hoy existe un creciente interés por los minerales quelados o unidos a aminoácidos o péptidos pequeños, que los 64 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso hace más biodisponibles y bioactivos. Por tanto, se podrían reducir las concentraciones suplementadas a niveles menores, sin comprometer el rendimiento y minimizando la excreción de nutrientes y el impacto medioambiental (Lopez-Alonso et al., 2011; López-Alonso, 2012). En las dietas de ganado lechero de Argentina, es habitual la suplementación mineral mediante la incorporación de sales a los alimentos concentrados que se les ofrece. Esto se debe a que las cantidades de minerales encontradas en los forrajes son relativamente bajas en relación con las necesidades de las vacas lecheras y varían considerablemente entre sitios y entre estaciones climáticas (Corbellini y Busso Vanrell, 2008). La suplementación proporciona un margen de seguridad contra la deficiencia potencial, pero la sobredosificación es una preocupación real y por ello es importante consultar las concentraciones máximas de tolerancia segura para la mayoría de los oligoelementos, evitando así el uso excesivo de suplementos (Beede, 1993). En la cuenca lechera del sur de Chile, Céspedes et al. (2009a y 2009b), evaluaron las concentraciones plasmáticas de minerales en rebaños lecheros bajo pastoreo, cuyas medias se encontraron dentro de los límites de referencia y sin diferencias entre grupos de vacas por momento de lactancia ni por producción de leche, pero sí con variaciones significativas entre los predios evaluados a los cuales pertenecían. Las concentraciones sanguíneas promedio fueron: Ca (2,17–2,19 mmol/l), P (1,79-1,84mmol/l), Mg (0,81 mmol/l), Cu (16,65–16,84 µmol/l) y Zn (12,56–12,63 µmol/l). En trabajos posteriores en la misma región, Céspedes-Honorato (2011), halló diferencias en las concentraciones de minerales en sangre de vacas lecheras, según la época del año considerada, con promedios de concentración sanguínea que se encontraban, para Ca entre 2,17 a 2,26 mmol/l; P entre 1,77 y 2,05 mmol/l; Mg de 0,77 a 0,83 mmol/l; Cu entre 13,2 y 16,8 μmol/l y Zn, entre 10,6 y 12,8 μmol/l. Wagemann et al., (2014), en un estudio retrospectivo, en el que se analizaron registros de los perfiles metabólicos (Ca, P, Mg, Na, K, Cu, Se y Zn) de rebaños lecheros del sur de Chile, hallaron que los desbalances metabólicos nutricionales de minerales, principalmente carencias, aumentaron desde el período 2003-2011 respecto al período 1986-2002, afectando con mayor frecuencia a la categoría preparto y observándose en todas las estaciones del año, siendo la deficiencia de Na y de Se y el exceso de P, los desbalances más frecuentes. En la región centro de Santa Fe (Argentina), Luna y Roldan (2013) observaron que algunos minerales (Ca, Mg, Cu, Zn y Fe) en suero sanguíneo de bovinos lecheros lactantes se encontraban por debajo del rango de referencia considerado en la bibliografía, aunque no observaron manifestaciones clínicas de patologías relacionadas con la carencia de los mismos. En el caso del Zn, los altos niveles de Mo en la pastura de alfalfa consumida por las vacas, podrían haber ocasionado una posible competencia de tipo antagonista entre ambos minerales, que daría otra razón para los bajos valores de aquel mineral en suero. No obstante, no apareció esa interacción con el Cu, que mostró una relación adecuada con el Mo. Los valores medios de las concentraciones séricas fueron: Ca entre 8,60 y 9,11 mg/dl; Mg entre 1,89 y 2,04 mg/dl; Cu entre 0,62 y 0,76 mg/l; Zn de 0,69 a 0,87 mg/l y Fe entre 0,85 y 1,01 mg/l. En trabajos previos en la misma cuenca lechera Argentina, Roldán et al. (2005) evaluaron las concentraciones de macroelementos en suero de vacas H-F, hallando valores similares a los antes mencionados para Ca y Mg, midiendo además valores entre 7,14 y 6,98 mg/dl de P. Las 65 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso concentraciones de los macrominerales se encontraban dentro del rango descrito en la literatura, lo que significa que tanto el aporte como el mecanismo homeostático relacionado con la regulación de los niveles de los mismos en sangre son adecuados. Este último trabajo analizó además las diferencias en las concentraciones según la CC de los animales, detectando mayores niveles de Ca y Mg cuando las vacas tenían mejor CC, pero sin diferencias en cuanto al contenido de P. En relación a las necesidades según razas lecheras, Gowda (2004) sugiere que el forraje verde podría cumplir con los requerimientos de la mayoría de los minerales traza en vacas de mediano a bajo potencial de rendimiento, pero que incluso en este tipo de vacas, algunos macrominerales como Ca y Mg deberían completarse con otras fuentes, especialmente durante el pico de producción. Además, las diferencias en el comportamiento y selectividad durante el pastoreo que poseen las distintas razas lecheras (Suttle, 2010), podrían originar también diferencias en el tipo de forraje que consumen dentro de la misma pastura y así consumir diferentes tipos y niveles de minerales. Mylrea (1968) realizó un muestreo sobre cinco granjas lecheras de Nueva Gales del Sur (Australia) entre rebaños de diferentes razas lecheras alimentados con pasturas y alguna escasa suplementación. Midió, entre otros metabolitos, minerales en suero sanguíneo (Cl, K, NA, Ca; Mg, P y Cu) y encontró diferencias relativamente pequeñas en sus concentraciones medias entre los rebaños, pero con amplia variación entre individuos dentro de cada rebaño, por lo cual no pudo detectar efectos debidos a raza, medio ambiente o manejo de los rebaños muestreados, sugiriendo que este efecto a nivel individuo podría ser aprovechado para mejoras dentro de cada rebaño. En relación a las posibles diferencias raciales, Sánchez y Saborío-Montero (2014) no encontraron diferencias entre vacas de razas H, J y Guernsey en Ca sanguíneo (medias entre 7,49 y 8,09 mg/dl), a pesar que en la bibliografía se menciona que los animales J tienden a tener valores menores de este mineral, especialmente al aumentar el número de partos (Goff et al., 1995; Corbellini y Busso Vanrell, 2008). En relación con el contenido de Mg sanguíneo, en la literatura no se asocia esta variable con la raza del animal, pero Sánchez y Saborío-Montero (2014) encontraron que vacas de la raza J mostraron concentraciones de Mg sanguíneos mayores a H y Guernsey (2,78 vs 2,37 y 2,35 mg/dl; respectivamente). Los mismos autores observaron que la concentración promedio de Ca sanguíneo en los animales de las razas J y H cae consistentemente por debajo de los 8,0 mg/dl después del segundo parto, mientras que en las vacas Guernsey esto ocurre a partir del tercero. El análisis de las concentraciones de Mg en sangre no difirió según el número de parto en ninguna de las razas. En estudios realizados en la cuenca central de Santa Fe, vecina a la cuenca de Entre Ríos, animales pertenecientes a primeras cruzas entre vacas H y J mostraron, en relación a las H puras, valores promedios más elevados de Ca, Mg, Cu, Fe y Se. No se encontraron diferencias en Zn y las concentraciones fueron menores para P en las cruzas en relación a las puras durante la lactancia, sugiriendo la autora que esto se debe a su mejor adaptación a las altas temperaturas y la elevada humedad del ambiente (Luna, 2011). Los resultados coinciden con otros trabajos que relacionan los menores contenidos relativos de Ca, Mg y Na en sangre de los animales H puros con su mayor producción de leche, con respecto a vacas cruzas H x J y/o J puras (Comerón et al., 2002 a y b; Campos et al., 2007). 66 Material y métodos Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 3.2.2. Segundo período de estudio. Años 2013-14 Abarcó la lactancia completa de los animales, involucrando los partos de otoño de 2013 (entre los meses de abril y junio), y extendiéndose el seguimiento hasta junio de 2014. En este caso, todas las vacas de los cinco grupos de animales con origen genético diferente según nivel de cruzamiento, correspondieron a la categoría “dos partos”, se manejaron en una misma instalación de ordeño (Tambo 2) y se alimentaron sobre las mismas pasturas y verdeos, con igual asignación de forrajes conservados y alimentos concentrados (Tabla N°4). Tabla N°4. Animales por tipo genético en el segundo período (2013-14). CATEGORÍA TIPO GENÉTICO F1 G M PS R TOTALES Vacas de 2º parto 29 21 21 31 47 149 F1: Holstein Americano (H) x Jersey Americano (J); G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H. 3.2.3. Supervivencia en base a lactancias previas Se analizaron 4.362 lactancias previas completas disponibles en el establecimiento de los genotipos H, F1, PS y G, a fin de evaluar su supervivencia hasta la finalización de cada lactancia. 3.3. ALIMENTACIÓN El tipo de pasturas destinadas a pastoreo directo ofrecidas en ambos períodos fueron praderas polifíticas con mezcla de festuca (Lolium arundinaceum Schreb. Darbysh), alfalfa (Medicago sativa L.), trébol rojo (Trifolium pratense L.), trébol blanco (Trifolium repens L.) y cebadilla criolla (Bromus catharticus Vahl) y/o verdeos de invierno monofíticos de avena (Avena sativa L.) y raigrás anual (Lolium multiflorum L.), según momento del año y disponibilidad de forraje en pie. Se les aportó además forrajes conservados en forma de silaje de maíz (Zea mays L.) y henos de praderas y concentrados, confeccionados en el mismo establecimiento en base a granos, subproductos de la agroindustria y sales minerales, según necesidades de balance de dietas y/o de oferta forrajera para las vacas en ordeño. 74 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 3.3.1. Consumo de alimentos 3.3.1.1. Forraje fresco Se realizó un muestreo mensual y/o cada vez que se cambió de lote de pastoreo (diferente recurso forrajero), lo que se diera primero, sobre las parcelas previo a la entrada de los animales (oferta) y otro sobre la inmediatamente anterior, ya pastoreada (rechazo). El muestreo se realizó con marcos de ¼ m2, con una intensidad equivalente a 8 muestras/ha, cortando a nivel de 1cm de altura en pasturas consociadas y verdeos invernales (avena y raigrás). La diferencia entre “oferta” y “rechazo” de pasturas en cada parcela se asumió como “consumo de forraje fresco” por parte de la totalidad del rebaño. 3.3.1.2. Concentrados En 8 comederos, seleccionados al azar y coincidiendo con los momentos de muestreo de las pasturas, se pesó la cantidad de concentrados ofrecidos individualmente dentro de las instalaciones de tambo y el rechazo por parte de las vacas, a partir de lo cual se estimó el consumo individual de concentrado. 3.3.1.3. Forrajes conservados y ración parcialmente mezclada Cuando se ofreció heno, silaje o ración parcialmente mezclada (PMR) a nivel grupal, fuera de las instalaciones del tambo, se estimó la oferta total, así como también el nivel de aprovechamiento y consumo, teniendo en cuenta el total de animales del lote de alimentación. 3.3.2. Calidad de los componentes de la ración Se analizó Materia Seca (MS), Proteína Bruta (PB), Fibra Detergente Neutra (FDN) y Ácida (FDA) y concentración de minerales sobre muestras representativas por estación climática de las distintas pasturas permanentes y verdeos de invierno, sobre cada tipo de heno y silaje que se entregó y sobre cada tipo de concentrado y PMR ofrecida. Las muestras para análisis de calidad de pasturas y verdeos se tomaron de alícuotas equivalentes a 1m2, pertenecientes a las colectas de mediciones de consumo. En el caso de las pasturas permanentes, se tomó una muestra de forraje fresco por tipo de pastura o verdeo invernal que se pastoreó, y por estación del año en que se aprovechó con el rebaño bajo estudio. En verdeos de invierno se tomó una muestra del segundo pastoreo, tanto para avena como para raigrás anual y en silajes de maíz se tomaron muestras de 75 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso cada silo confeccionado. El forraje fresco se colocó en bolsas de nylon rotuladas para su identificación. Entre la recolección y el almacenamiento en congelador (-20°C), el transporte las muestras fue realizado en una conservadora con refrigerantes. Se recolectaron muestras de cada alimento entregado fuera de las instalaciones de ordeño, sea silaje, heno o PMR, las cuales se analizaron como otro recurso forrajero. En el caso de los concentrados, que fueron formulados y confeccionados en el mismo establecimiento, se tomaron muestras sobre cuatro partidas repartidas durante ambos períodos de estudio, directamente de los comederos automáticos en que se alimentaban las vacas. Todas las muestras de alimentos recolectadas se mantuvieron congeladas (-20°C) hasta el momento de secarlas en estufa con circulación forzada y temperatura constante (60°C), durante 48 horas y/o hasta constancia de peso, lo que ocurriera primero. Una vez secas, las muestras fueron enviadas para su análisis composicional a dos laboratorios de referencia, en los cuales se molieron hasta tamaño de partículas de 1 mm, previo a su procesamiento químico. Los análisis de PB (%), FDN (%) y FDA (%), se realizaron en el Laboratorio del Área de Producción Animal Estación Experimental Agropecuaria INTA Rafaela. Los Métodos de referencias fueron, para PB: colorimétrico, AOAC, 1998 Nº 976.05; para FDN: Ankom Technology-Method 6-2011 según protocolo NFTA y para FDA: Ankom Technology -Method 5-2011 según protocolo AOAC 973.18. En cuanto a los análisis de minerales: Ca (%), Mg (8%), P (%), Cu (mg/kg), Fe (mg/kg), Mn (mg/kg), Se (mg/kg) y Zn (mg/kg), se realizaron en el Laboratorio del Área de Producción Animal Estación Experimental Agropecuaria INTA Rafaela. En tanto el análisis de Cr (mg/kg) se realizó en el Laboratorio en el Laboratorio de Bioquímica Clínica y Enfermedades Metabólicas del Instituto de Patobiología, Área de Patología, CICVyA INTA Castelar. Los análisis de P se realizaron mediante espectrofotómetro UV-visible (F3560, Hitachi) y los de los cationes Ca, Mg, Fe, Cu, Cr, Mn y Zn, a través de un espectrofotómetro de absorción atómica (EAA) (PinAAcle 900. Perkin-Elmer. Connecticut. USA). El Se se valoró en el mismo espectrofotómetro de absorción atómica, mediante generación de hidruros. Todas las mediciones se hicieron por triplicado y se consideró el valor promedio en cada una de las determinaciones. Por razones operativas y falta de equipamiento adecuado, no se pudieron analizar Ni, Mo ni Co. Previo a la determinación de minerales, se realizó una digestión ácida de las muestras, en un sistema de microondas Perkin Elmer Anton Paar Microwave Reaction System Multiwave 3000 w/Rotor Working, equipado con vasos de alta presión. A cada muestra de 0,5 g de alimento se le añadieron 4 ml de ácido nítrico concentrado y 2 ml de peróxido de hidrógeno 30 % p/v y se sometieron a un proceso de digestión según protocolo XF-8 XF100-4, detallado en Tabla N°5. La digestión resultante se diluyó con agua desionizada hasta un volumen final de 10 ml y se almacenó hasta su posterior lectura. El contenido de minerales se expresó sobre MS. 76 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°5. Protocolo de digestión ácida de forrajes en microondas Perkin Elmer 3000. FASE POTENCIA RAMPA MANTENIMIENTO VENTILADOR 1 1400 10:00 minutos 30:00 minutos 01:00 minuto 2 0 15:00 minutos 03:00 minutos 3.4. DETERMINACIONES ANALÍTICAS EN SUELO Se tomaron muestras representativas de suelo a una profundidad de 10 cm, en lotes pertenecientes a cada área de pastoreo de las unidades de ordeño involucradas (Tambos 1, 2 y 3). Se analizó: pH, Carbono Total, Materia Orgánica, Nitrógeno total, Ca, Mg, K, Na, P, S, B, Fe, Mn, Cu y Zn en el Laboratorio Tecnoagro SRL. CABA. (http://www.tecnoagro.com.ar/laboratorio/suelos/). Además, se analizó Cr en el Laboratorio en el Laboratorio de Bioquímica Clínica y Enfermedades Metabólicas del Instituto de Patobiología, Área de Patología, CICVyA INTA Castelar. Todas las muestras de Cr estuvieron por debajo del límite de detección. (0,10 mg/kg). Los valores obtenidos en dichos análisis se presentan en la Tabla N°6a y 6b. Tabla N°6a. Datos analíticos de los suelos en las principales áreas de pastoreo. Materia orgánica y macroelementos en meq/100 g. UBICACIÓN pH Ct MO Nt MINERALES (meq / 100 g) % % % Ca Mg K Na Área Tambo 1 6,7 2,71 4,67 0,23 22,40 6,50 1,10 1,20 Área Tambo 2 6,9 3,88 6,69 0,33 28,70 3,50 1,80 0,20 Área Tambo 3 6,5 2,49 4,29 0,23 17,40 4,30 1,00 0,80 PROMEDIOS 6,7 3,03 5,22 0,26 22,83 4,77 1,30 0,73 Ct: carbono total; MO: materia orgánica; Nt nitrógeno total. 77 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°6b. Datos analíticos de los suelos presentes en las principales áreas de pastoreo. Macro y microelementos en ppm. UBICACIÓN MINERALES (ppm) P S Fe Mn B Cu Zn Cr Área Tambo 1 3,60 3,90 44,00 41,80 1,94 1,90 0,90 <0,10 Área Tambo 2 5,40 5,00 27,30 28,40 1,15 1,30 0,80 <0,10 Área Tambo 3 1,90 2,10 41,80 45,80 1,70 1,70 0,20 <0,10 PROMEDIOS 3,63 3,67 37,70 38,67 1,60 1,63 0,63 <0,10 3.5. DETERMINACIONES ANALÍTICAS EN AGUA Se analizó el agua ofrecida en los bebederos de los tambos involucrados enviando una muestra representativa al Laboratorio Tecnoagro S.R.L. (http://www.tecnoagro.com.ar/laboratorio/aguas/) según análisis estándar de calidad para consumo animal, el cual considera datos de: acidez o alcalinidad, Carbonatos, Bicarbonatos, Cloruros, Sulfatos, Ca, Mg, K, Na, Sales totales y Conductividad eléctrica. Los valores obtenidos en dichos análisis se presentan en la Tabla N°7. Además, se analizó Cr en el Laboratorio de Bioquímica Clínica y Enfermedades Metabólicas del Instituto de Patobiología, Área de Patología, CICVyA INTA Castelar. Todas las muestras de Cr estuvieron por debajo del límite de detección. (0,10 mg/kg). Tabla N°7. Datos analíticos del agua de bebida en las instalaciones de tambo involucradas Parámetro Unidad Tambo 1 Tambo 2 Tambo 3 Acidez o Alcalinidad pH 7,9 7,9 7,5 Carbonatos ppm 0 0 0 Bicarbonatos ppm 108,6 133,0 295,9 Cloruros ppm 71,6 429,4 1782,9 Sulfatos ppm 39,4 340,5 1284,8 Calcio ppm 18,4 100,2 297,2 Magnesio ppm 6,3 32,0 111,0 Potasio ppm 12,12 16,42 25,02 Sodio ppm 47,8 318,1 1264,3 Cromo ppm < 0,10 < 0,10 < 0,10 Sales Totales ppm 304,3 1369,6 5061,2 Conductividad Eléctrica µmhos/cm 380,0 2250,0 7700,0 78 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 3.6. PRODUCCIÓN Y COMPOSICIÓN DE LECHE Se midió la producción individual de leche en kg durante el ordeño (mañana y tarde), mediante metodología fiscalizada por el sistema de Control Lechero de ACHA y utilizando lactómetros homologados por esta misma institución, al total de vacas bajo estudio. Se evaluaron todos los parámetros de producción por lactancia normalizada a 305 días, siendo éstos: leche total en kilogramos (PL305), GB en kg (GB305) y PT en kg (PT305). Se calculó además la producción de leche equivalente al 4% de GB (PL4%) para el mismo período, mediante la fórmula de Gaines (1927), según se detalla: PL4% = 0,4 * (kg L305) + 15 * (kg GB305) Para los análisis de calidad composicional (GB y PT), sanitaria (CCS) y MUN (sólo en el período 2012-13), se conformaron muestras compuestas individuales de leche para todas las vacas en ensayo cada vez que se realizó el control lechero, mediante volúmenes proporcionales a la producción de leche de la mañana y de la tarde de cada una de ellas. Las determinaciones de GB, PT, MUN y CCS se realizaron en el Laboratorio Regional de Servicios Analíticos (La.R.S.A.) perteneciente a la Asociación del Litoral de Entidades de Control Lechero (A.L.E.Co.L.), de Esperanza, Santa Fe. Argentina (http://alecol.com.ar/areas/servicios-analiticos/) , el cual utiliza analizadores infrarrojos Bentley B2000, Bentley B2300 y Bentley FTS 500. 3.7. PESO VIVO Se pesaron las vacas en forma individual al momento posterior al parto, con balanza electrónica y sin que los animales tuvieran acceso previo al agua. 3.8. CONDICIÓN CORPORAL La estimación de la CC se realizó por apreciación visual en cada bovino mediante escala de 1 (muy flaca) a 5 (muy gorda) (Edmonson et al., 1989), con periodicidad quincenal durante los primeros 60 días y mensualmente los siguientes 90 días o cada vez que se realizó un control lechero y/o un muestreo sobre el total de los animales seleccionados (Lámina N°3). 79 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Lámina N°3. Tabla de puntuación de condición corporal para vacas Holstein (traducida de la original de Edmonson et al., 1989). 3.9. ASPECTOS REPRODUCTIVOS Y DE SUPERVIVENCIA El establecimiento lechero en el cuál se realizaron los ensayos realiza sus registros de eventos reproductivos mediante el sistema informático Dairy Comp 305® (Valley Agriculture Software, Tulare, CA), a partir del cual se recolectaron datos, para cada vaca y en cada período considerado, vinculados a EPP, días en lactancia (DEL), intervalo entre el parto y la fecha de concepción (IPC), cantidad de inseminaciones (servicios) realizados para lograr la preñez de la vaca (SPP) e IPP, entre el parto anterior y el actual. Para los análisis de supervivencia, se analizaron datos retrospectivos de cuatro lactancias (años 2007 a 2011) en vacas pertenecientes a cuatro genotipos lecheros: H, F1, PS y G, cuyo número se presenta en la Tabla N°8. Durante el período considerado, todas las vacas se manejaron en una misma instalación de ordeño y se alimentaron sobre similares pasturas y verdeos, con asignación similar de forrajes conservados y alimentos concentrados. 80 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°8. Cantidad de Animales (N) Analizados por Genotipo y Lactancia GENOTIPOS LACTANCIAS Primera Segunda Tercera Cuarta TOTALES H 52 70 108 136 366 F1 634 707 646 446 2433 G 486 340 109 28 963 PS 327 134 97 42 600 TOTALES 1499 1251 960 652 4362 H: Holstein Americano, F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; PS: F1 x Pardo Suizo 3.10. INDICADORES DE METABOLISMO ENERGÉTICO Y PROTEICO Y CONTENIDO DE MINERALES EN SANGRE Durante el primer período de evaluación (ciclo 2012-2013), se tomó una única muestra de sangre entre los días 30 y 60 post-parto a todas las vacas bajo ensayo, en tanto en el segundo período (ciclo 2013-2014) se tomaron 2 muestras por vaca, una en el período entre 20 y 40 DPP y otra cuando estaban entre 41 y 60 DPP. Sobre esas muestras se realizaron evaluaciones del contenido de glucosa, NEFA, BHB, urea, PT, albúmina y de minerales (Ca, P, Mg, Cu, Zn, Fe, Mn, Mo, Co, Cr y Se). 3.10.1. Colección de las muestras de plasma y suero En ambos períodos, la metodología de recolección de muestras en los animales bajo evaluación fue similar. Las vacas se separaban luego del ordeño matutino, se las colocaba en la manga de trabajo y se procedía a extraer 20 ml de sangre de cada animal mediante punción de la vena coccígea. La toma de muestras se realizó a horas similares en todos los casos, iniciando el trabajo alrededor de las 05:00 horas y culminando alrededor de las 09:00 horas, sin que los animales tengan acceso a agua ni alimentos durante esta espera. Para la extracción, se utilizaron agujas estériles de seguridad para muestreo múltiple BD Vacutainer® (0,9 x 38 mm), y dos tipos de tubos de transporte doble polímero BD Vacutainer® (BD Biosciences. Plymouth. UK): tubos con EDTA K2E 18.0 mg (10 ml) para obtención de plasma y tubos con activador de coagulación y gel para la separación de suero (10 ml). Las muestras en tubos con EDTA se centrifugaron inmediatamente luego de la extracción, en tanto los tubos sin anticoagulante se centrifugaron luego de retraído el 81 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso coágulo, en ambos casos a 3000 rpm durante 15 minutos a temperatura ambiente (18 – 24°C). Luego, se distribuyó el plasma y el suero por triplicado en tubos eppendorf de 2 ml cada uno, los que se congelaron y almacenaron a -20º C hasta su posterior procesamiento y análisis. 3.10.2. Bioquímica en suero y plasma La determinación de la bioquímica (PT, albúminas, globulinas, NEFA, BHB y urea), se realizó en el Laboratorio de Bioquímica Clínica y Enfermedades Metabólicas del Instituto de Patobiología, Área de Patología, CICVyA INTA Castelar, empleando los correspondientes kits comerciales. 3.10.2.1. Proteína total Se determinó sobre suero sanguíneo, mediante el kit “Proti 2”, de Wiener Laboratorios, Rosario, Argentina. Los iones de Cu reaccionan con las proteínas en un medio alcalino, dando lugar a un complejo de color violeta, con máximo de absorbancia en espectrofotómetro (UV-visible F3560, Hitachi) a una longitud de onda de 540 nm, la cual es proporcional a la concentración de proteínas en la muestra ensayada. 3.10.2.2. Albúmina Se determinó sobre suero sanguíneo, mediante el kit “Proti 2”, de Wiener Laboratorios, Rosario, Argentina. El verde tetra-bromocresol fenolftaleína reacciona con la albúmina en presencia de un exceso de colorante en medio tamponado a pH 3.8, formando un complejo coloreado cuya absorbancia se mide a una longitud de onda de 625 nm en espectrofotómetro (UV-visible F3560, Hitachi), la cual es proporcional a la concentración de albúmina en la muestra ensayada. 3.10.2.3. Globulina Una vez determinadas las concentraciones de PT y de albúminas, la fracción de globulina se calculó por sustracción de la albúmina de las concentraciones de PT (Kaneko et al., 2008). 3.10.2.4. Ácidos grasos no esterificados (NEFA) Se empleó un kit comercial (NEFA® de RANDOX Laboratories Ltd., Crumlin, Co Antrim, UK), que utiliza un método enzimático-UV de punto final para la determinación de NEFA plasmáticos, según indicaciones del fabricante. 82 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso A temperatura de 37°C los ácidos grasos libres reaccionan con ATP y coenzima A en una reacción catalizada por la acilCoA sintetasa formando acilCoA, este compuesto es oxidado por la acil-CoA-oxidasa formando peróxido de hidrógeno, éste último se valora al hacerlo reaccionar con N-etil-N-(2-hidroxi-3-sulfopropil)-m-toluidina y 4Aminoantipirina, en una reacción catalizada por la peroxidasa, formando un producto púrpura cuya absorbancia se lee a 550 nm. La lectura de absorbancia se efectuó en espectrofotómetro UV-visible F3560, Hitachi. 3.10.2.5. β-hidroxibutirato (BHB) Se empleó un kit comercial (Ranbut® de Randox Laboratories Ltd., Crumlin, Co Antrim, UK), para la determinación de BHB plasmático, mediante un método enzimático-colorimétrico, cinético, siguiendo las indicaciones del fabricante y cuya absorbancia se lee a 340 nm. La lectura de absorbancia se efectuó en espectrofotómetro UV-visible F3560, Hitachi. 3.10.2.6. Urea Para calcular la concentración de urea sérica se utilizó el kit comercial para urea de Wiener Laboratorios, Rosario, Argentina. El principio de la reacción es que la urea es desdoblada por la acción específica de la enzima ureasa en dióxido de carbono y amoníaco. En una segunda etapa el amoníaco reacciona con el fenol y el hipoclorito de Na en medio alcalino, produciendo azul de indofenol, el cual se determina colorimétricamente a 540 nm. La absorbancia es proporcional a la concentración de urea en la muestra y es leída en un espectrofotómetro (UV-visible F3560, Hitachi) a los 60 y 120 segundos. 3.10.2.7. Controles de Calidad Para evaluar que la exactitud y precisión, tanto dentro como entre ensayos, estuviera dentro de los rangos aceptables para cada metodología, se utilizaron los sueros controles provistos por los fabricantes de cada kit comercial (Suero Standard Nivel 2 y 3, Randox Laboratories Ltd., Crumlin, Co Antrim, UK). 3.10.2.8. Glucosa La glucosa se determinó por medición directa “in situ” mediante un dispositivo electrónico que incorpora tiras reactivas para glucosa en sangre, marca Optium Xceed. MediSense Blood Glucose Meter 133-224 Optium® TM®. Laboratorios Abbott Diabetes Care Inc. Alameda, California 94502. USA. 83 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN 4.1. CALIDAD Y CONSUMO DE LAS DIETAS OFRECIDAS 4.1.1. Aportes de nutrientes desde forrajes, consumos y dietas estimadas Se relevaron los tipos y cantidades de alimentos ofrecidos a los diferentes rodeos evaluados, durante ambos períodos de trabajo. En la Tabla N°11 (a y b) se presentan los valores promedio de calidad nutricional de los componentes de las dietas. En general, las raciones no se modificaron en forma sustancial entre períodos y a lo largo de los monitoreos, con salvedad de que las pasturas cambiaron su disponibilidad y calidad a lo largo de las estaciones y que aquí se presentan los valores promedios de, al menos, 4 evaluaciones estacionales. Además, en el Período 2 (años 2013-14) se incluyó el pastoreo de verdeos de invierno (avena y raigrás) durante la etapa de muestreo de sangre (primeros 60 DPP). En la Tabla N°12 se presenta la oferta diaria promedio estimada de alimentos, disponibles por vaca y discriminados para cada período de evaluación. La composición de referencia corresponde a promedios de los muestreos de alimentos realizados entre mayo y octubre de cada período de evaluación, coincidentes con los momentos de muestreos de sangre y leche y que se consideran los más representativos de los nutrientes consumidos para evaluar las concentraciones de minerales y parámetros del metabolismo energético y proteico en las vacas. 91 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N° 11a. Composición de los diferentes alimentos ofrecidos en cada tambo en cada período de evaluación. Proteína, fibras, ceniza y macroelementos, en %. PERÍODO / TAMBO RECURSO PROTEÍNA, FIBRAS Y MACROELEMENTOS (%) PB FDN FDA Ceniza Ca Mg P Período 1 / Tambo 1 Pasturas base alfalfa 20,49 43,33 26,52 10,46 1,01 0,23 0,29 PMR (Mixer) 14,47 32,77 20,74 8,74 0,31 0,44 0,65 Heno 14,77 63,22 44,73 8,20 1,38 0,26 0,25 Concentrado 14,02 14,79 4,86 4,78 0,60 0,53 0,44 Período 1 / Tambo 2 Pasturas base alfalfa 23,30 46,92 28,68 11,12 1,20 0,28 0,34 PMR (Mixer) 14,47 32,77 20,74 8,74 0,31 0,44 0,65 Heno 14,77 63,22 44,73 8,20 1,38 0,26 0,25 Concentrado 14,02 14,79 4,86 4,78 0,60 0,53 0,44 Período 1 / Tambo 3 Pasturas base alfalfa 18,76 42,95 25,61 10,59 0,68 0,27 0,34 PMR (Mixer) 14,47 32,77 20,74 8,74 0,31 0,44 0,65 Heno 14,77 63,22 44,73 8,20 1,38 0,26 0,25 Concentrado 15,45 15,21 4,60 5,34 0,69 0,52 0,51 Período 2 / Tambo 2 Pasturas base alfalfa 24,23 44,89 26,68 11,56 1,44 0,27 0,30 Verdeo de avena 20,57 45,50 25,36 14,92 0,63 0,23 0,31 Verdeo de raigrás 16,61 47,11 26,04 15,87 0,45 0,20 0,36 PMR (Mixer) 10,19 27,32 16,76 6,83 0,29 0,43 0,62 Heno 14,77 63,22 44,73 8,20 1,38 0,26 0,25 Concentrado 16,42 14,17 4,93 6,47 0,79 0,50 0,35 PMR: ración parcial mezclada. PB: proteína bruta; FDN: fibra detergente neutro; FDA: fibra detergente ácido. 92 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°11b. Composición de los diferentes alimentos ofrecidos en cada tambo en cada período de evaluación. Microelementos, expresados en mg/kg. PERÍODO / TAMBO RECURSO MICROELEMENTOS (mg/kg) Cu Fe Mn Se Zn Cr Período 1 / Tambo 1 Pasturas base alfalfa 9,10 264,67 63,67 0,10 22,33 2,03 PMR (Mixer) 7,35 877,00 76,50 0,17 36,00 0,10 Heno 8,00 141,00 43,00 0,15 24,00 2,80 Concentrado 35,00 234,00 89,00 0,10 189,00 0,10 Período 1 / Tambo 2 Pasturas base alfalfa 9,65 200,25 62,00 0,10 27,00 1,68 PMR (Mixer) 7,35 877,00 76,50 0,17 36,00 0,10 Heno 8,00 141,00 43,00 0,15 24,00 2,80 Concentrado 35,00 234,00 89,00 0,10 189,00 0,10 Período 1 / Tambo 3 Pasturas base alfalfa 7,95 257,00 58,00 0,10 43,00 0,35 PMR (Mixer) 7,35 877,00 76,50 0,17 36,00 0,35 Heno 8,00 141,00 43,00 0,15 24,00 0,10 Concentrado 33,00 239,00 126,50 0,64 180,50 0,10 Período 2 / Tambo 2 Pasturas base alfalfa 9,65 219,00 64,50 0,10 24,75 1,68 Verdeo de avena 8,00 271,00 80,00 0,10 26,00 3,20 Verdeo de raigrás 8,00 189,00 66,00 0,10 19,00 0,80 PMR (Mixer) 7,20 476,80 57,60 0,20 34,20 0,10 Heno 8,00 141,00 43,00 0,15 24,00 2,80 Concentrado 31,00 244,00 164,00 1,17 172,00 0,10 PMR: ración parcial mezclada. 93 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°12. Consumo diario promedio estimado de alimentos, PB, fibras y minerales por vaca para cada período de evaluación. Expresados en unidades por vaca y por día. OFERTA Período 2012-13 Período 20132014 Componente Unidad Tambo 1 Tambo 2 Tambo 3 Tambo 2 Pastoreo kg MS/VO/día 10,80 10,80 11,10 10,30 PMR (mixer) kg MS/VO/día 5,80 5,80 5,30 6,20 Heno kg MS/VO/día 0,80 0,80 0,80 0,50 Concentrado kg MS/VO/día 5,70 5,70 5,90 5,90 TOTAL (kg MS/VO/día) 23,10 23,10 23,10 22,90 PB kg/VO/día 3,15 3,45 3,76 3,12 FDN kg/VO/día 6,72 7,11 7,44 6,40 FDA kg/VO/día 4,13 4,37 4,24 3,68 Cenizas kg/VO/día 1,67 1,74 1,96 1,71 Ca g/VO/día 132,20 152,16 133,10 145,65 Mg g/VO/día 53,21 58,90 83,45 75,43 P g/VO/día 71,66 76,18 101,74 85,67 Fe g/VO/día 9,36 8,66 9,02 6,75 Mn g/VO/día 1,67 1,65 1,83 1,81 Zn g/VO/día 1,54 1,59 1,75 1,44 Cu mg/VO/día 345,20 351,16 327,49 296,12 Se mg/VO/día 2,72 2,72 5,84 9,08 Cr mg/VO/día 25,40 21,60 6,40 11,90 PMR: ración parcial mezclada. PB: proteína bruta; FDN: fibra detergente neutro; FDA: fibra detergente ácido. 94 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.1.2. Discusión sobre contenido y consumo de nutrientes en las dietas La composición en cuanto a proteínas, fibras y macroelementos de los diferentes alimentos ofrecidos a cada rodeo de tambo, durante ambos períodos de evaluación (Tabla N°11a), pueden considerarse dentro de los rangos normales para cada recurso en la región de trabajo (Mufarrege, 1999; Fernández Mayer, 2001; INTA, 2008; Luna, 2011). No obstante, merecen resaltarse los bajos niveles de Ca hallados en las pasturas, vinculados al tipo de suelo sobre el cual se desarrollaron, y las altas concentraciones de P en todos los recursos, a pesar de los normalmente bajos niveles iniciales de P que se relevaron en los suelos del establecimiento (Tabla N°6b) y que existen en la zona (Boschetti et al., 2000; Plan Mapa de Suelos, 2001), lo que refleja las altas fertilizaciones previas a cada cultivo que se realizan con este nutriente en dichos lotes de pasturas y cultivos para silajes. Esto puede ser preocupante, si se considera que el P puede presentar interacciones que perjudiquen la asimilación de Fe, Cu y, sobre todo, de Zn y, al mismo tiempo, aumenten la asimilación de B y Mo (Minson, 1990; Mufarrege, 1999). En relación a los contenidos en microelementos, tanto en suelo (Tabla N°6b) como en los forrajes (Tabla N°11b), no existe demasiada información local al respecto, por lo cual el presente relevamiento aporta al conocimiento de la disponibilidad de los mismos en la región. En suelo, los valores de Cu pueden considerarse medianos a altos, en tanto que Fe y, muy especialmente Mn, están en rangos de medianos a bajos para la región (Cruzate et al., 2006). En los alimentos, todos los elementos traza, especialmente Fe, Cu y Zn estuvieron entre los valores medios y/o muy por encima de los citados como normales para pasturas y silajes (Burridge et al., 1983; Hopkins et al., 1994; NRC, 2001). Los oligoelementos están presentes en mayor medida en los granos y subproductos de cereales y oleaginosas (Fernández Mayer, 2001; NRC, 2001; Suttle, 2010), que en este caso se entregaron como parte de los concentrados y en la PMR, por lo cual resulta consistente que los mayores niveles de los mismos se hayan detectados en dichos recursos para todos los casos. En cuanto a posibles problemas por excesos y/o interacciones entre oligoelementos, merece atención el muy alto nivel de Fe en la PMR y los elevados niveles de Zn y Cu en los concentrados, para todos los períodos y rodeos monitoreados, lo que sería consecuencia del uso inadecuado y poco controlado de las concentraciones de los suplementos minerales en dichas mezclas, que se preparan en conjunto para todos los tambos. En cuanto al agua disponible en los tres tambos (Tabla N°7), puede considerarse dentro de los valores esperables para la cuenca lechera de la provincia de Entre Ríos, si bien poseen algo más de cloruros y sulfatos, especialmente en la aguada del tambo 3, donde además son mayores a las esperables las concentraciones de K, Na, Mg y Ca (Vivot et al., 2000). En el caso de los tambos 1 y 2, su calidad puede considerarse de buena a regular para consumo del rodeo lechero (Bonell y Ayub, 1984; Grant, 1993; NRC, 2001; Linn, 2010). La del Tambo 3, si bien puede ser considerada “apta” para consumo de las vacas lecheras, su calificación está entre regular a mala, debido a los valores de sales totales cercanos a la tolerancia (encima de 5000 ppm) y los altos niveles 95 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso de sulfatos (1285 ppm), que podrían generar algunos problemas de tolerancia (NRC, 2005; Linn, 2010) y/o como disminución en el consumo de alimentos y/o agua (Bonell y Ayub, 1984; Grant, 1993). Los aportes adicionales por el consumo de agua, tanto de Ca como de Mg, están dentro de los niveles adecuados en los tambos 1 y 2, pero nuevamente en el tambo 3, podrían llevar el consumo de estos minerales por encima de los adecuados para esta categoría de animales (Bonell y Ayub, 1984; NRC, 2001; Linn, 2010). No obstante, dentro del grupo de vacas que permanecieron en estas instalaciones, no se observó ninguno de los comportamientos descritos. El consumo estimado total de MS por vaca fue el mismo para los tres rodeos durante el período 2012-13 y muy similar en el período siguiente (2013-14) (Tabla N°12). Se debe tener en cuenta que, para este cálculo estimado, se realizaron mediciones periódicas de la disponibilidad y rechazo grupal de pasturas, PMR y heno (entre 30 y 45 días en promedio), así como al menos ocho estimaciones de consumos individuales de concentrados en los comederos automáticos de cada tambo. A partir de esta metodología, que implican supuestos importantes de consumos promedios por vaca y lactancia, sólo se pretende caracterizar y dar una información global sobre el tipo de alimentación que tuvieron disponibles los rodeos, sin llegar a realizar balances detallados de energía, proteína, fibras y/o minerales. Se pudieron observar algunas pequeñas variaciones entre el aporte de pasturas y en la asignación de PMR y concentrados por vaca en los tambos 1 y 2, respecto al 3 en el período 2012-13 y algunas diferencias un poco más marcadas entre este primer período y el siguiente período de evaluación (2013-14), que se realizó íntegramente en el Tambo 2. El aporte de MS total (promedio de 23 kg/vaca/día), cubrió el requerimiento estimado según NRC (2001) para estos animales, que ronda los 20,4 kg de MS/día. De ese total, el aporte de los forrajes frescos pastoreados (pasturas polifíticas y verdeos de invierno) estuvo entre el 45 y 48% de la MS y los concentrados entre el 25 y 26%, proporciones normales para los sistemas a pastoreo de la región (Taverna, 2007; Krall, 2010; Mancuso y Marini, 2012), los que incluyen suplementos en base a forrajes conservados (henos y silajes) y concentrados. Mediante la metodología propuesta por NRC (2001), se realizaron estimaciones de requerimientos generales de nutrientes en base a vacas de 550 kg de PV y un promedio general de 25 litros de leche (4% GB). De tal manera, los requerimientos de energía neta de lactación estimados para esas vacas rondaron los 32,0 Mcal/vaca/día, los cuales fueron cubiertos en todas las dietas, con aportes entre 37,0 y 35,8 Mcal/vaca y día. No ocurrió lo mismo con los requerimientos de proteína metabolizable, los cuales estuvieron alrededor de 1900 g/vaca y día, pero los aportes desde las raciones solo oscilaron entre 1670 y 1780 g/vaca/día según tambo y período, lo cual implicaría alguna restricción en cuanto a la producción y/o calidad de la leche producida por los animales. Otro componente importante para estas dietas pastoriles es la FDN, que los cuatro tipos de dietas estimadas se mantuvo dentro de los niveles recomendados (28 a 32% de la MS) y no habría limitado el consumo (NRC, 2001). En relación a los minerales evaluados, si bien los requerimientos son difíciles de establecer y la mayoría de las estimaciones se basan en el nivel mínimo necesario para 96 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso superar la deficiencia o un síntoma, (Weiss, 2002; Lopez-Alonso et al., 2011; LópezAlonso, 2012), al comparar los valores con los datos de NRC (2005), ninguno de ellos superó los niveles de tolerancia máximos diarios, aunque los aportes de Fe, Cu, Mn, Zn y Ca, sumando en este último el agregado por agua de bebida, fueron muy altos. En el otro extremo, según las estimaciones de las dietas, no se cubrieron los requisitos mínimos (NRC, 2001) de Se, con aportes de la mitad del mínimo recomendado, lo cual suele ocurrir con cierta frecuencia en granjas lecheras de Argentina, incluso en aquellas con altas suplementaciones (Corbellini y Busso Vanrell, 2008). Para los demás minerales, sus aportes estuvieron por encima de los requerimientos mínimos fijados por el NRC (2001). 97 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.2. PRODUCCIÓN, CALIDAD DE LECHE Y ASPECTOS REPRODUCTIVOS 4.2.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 4.2.1.1. Producción total por lactancia cerrada a 305 días En la Tabla N°13 se presentan, discriminados por lactancia y por genotipos, las medias de producción total de leche por lactancia normalizada a 305 días (L305), la misma producción corregida al 4% de GB (PL4%) y los kilogramos de PT (PT305) y GB (GB305) producidos en igual período. Se hallaron diferencias significativas entre lactancias para todas las variables de producción de leche, GB y PT, pero no hubo interacción en el comportamiento de las producciones de los genotipos dentro de cada lactancia, por lo cual se presentan los resultados de cada genotipo sin especificar las lactancias. Al analizarlos de esta manera, no hubo diferencias entre genotipos para ninguna de las variables consideradas. Tabla N°13. Análisis de Varianza para producción de leche y sólidos útiles, discriminados por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13. Variable Lactancia Gen*Lact p-valor Genotipos 1 ≥2 F1 G M PS R L305 (kg) 7628 a 8107 b 0,406 7771 7531 8127 7996 7930 PL4% (kg) 6995 a 7479 b 0,423 7080 7107 7345 7339 7318 GB305 (kg) 262,9 a 282,8 b 0,496 264,8 273,0 273,3 276,0 277,8 PT305 (kg) 260,9 a 285,6 b 0,395 267,5 261,9 280,7 282,4 276,9 Letras distintas en la misma fila, dentro de lactancia y genotipo, indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; Gen: genotipo; Lact: número de lactancia; L305: producción de leche en lactación normalizada 305 días; PL 4%: producción de leche en kg, equivalente al 4% de grasa butirosa; GB305: producción de grasa butirosa en lactación normalizada 305 días; PT305: producción de proteína total en lactación normalizada 305 días. 98 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.2.1.2. Producción ponderada por peso vivo Al realizar el análisis de los mismos datos anteriores de producción, ponderados por el PV para cada vaca, no se halló interacción entre genotipos y número de lactancias, por lo cual se agruparon todos los animales por lactancia y, por otra parte, cada genotipo sin especificar las lactancias que transcurría. Se hallaron solo diferencias en la cantidad de PT por unidad de PV entre lactancias y no se hallaron diferencias entre las medias de ninguna de las variables para los genotipos, considerando a todos sin discriminar por lactancia (Tabla N°14). Tabla N°14. Análisis de Varianza para producción de leche y sólidos, ponderados por peso vivo de las vacas y discriminados por número de lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13. Variable Lactancia Gen*Lact p-valor Genotipos 1 ≥2 F1 G M PS R PL.kgPV (kg) 15,58 16,26 0,416 16,04 15,07 16,07 16,22 16,04 PL4.kgPV (kg) 14,28 14,99 0,337 14,61 14,22 14,51 14,88 14,82 GB.PV (kg) 0,537 0,566 0,302 0,546 0,546 0,539 0,559 0,563 PT.PV (kg) 0,533 a 0,572 b 0,395 0,552 0,523 0,555 0,572 0,560 Letras distintas en la misma fila, dentro de lactancia y genotipo, indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; Gen: genotipo; Lact: número de lactancia; PL.kgPV: producción de leche en lactación normalizada a 305 días por kg de peso vivo; PL4.kgPV: producción de leche en kg, equivalente al 4% de grasa butirosa, por kg de peso vivo; GB.PV: producción de grasa butirosa, por kg de peso vivo; PT.PV: producción de proteína total, por kg de peso vivo. 4.2.1.3. Composición y calidad sanitaria de la leche En la Tabla N°15 se presentan los valores hallados para los contenidos de GB, PT, MUN y CCS en leche, con diferencias significativas sólo en el contenido de PT y en el CCS entre las vacas primíparas y multíparas, siendo ambas variables de mayor magnitud en las vacas de éste último grupo. No hubo interacción entre genotipos y número de lactancias para ninguna de los variables (p<0,05), por lo cual se continuó el análisis por genotipo en forma conjunta. 99 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Mancuso et al., 2011; Heins et al., 2014), quienes en general resaltan que estos animales expresan respuestas originadas a partir del vigor híbrido o heterosis, que es máximo en la F1 y se mantendría en altos niveles a partir del uso de una tercer raza en los cruzamientos (Hansen y Heins, 2006a; Sørensen et al., 2008; Heins et al., 2014). Cuando se comparan las producciones totales de leche y SU en base a un indicador biológico, tal como es el rendimiento por kg de PV, se mantiene la paridad general entre las diferentes cruzas evaluadas, ya que solamente se hallaron diferencias en el segundo período de evaluación para producción total de leche sin corregir y PT por unidad de PV entre las vacas R y las G, reflejando las menores producciones y mayor PV relativos que poseen entre ellos. En PT.PV (kg) también los genotipos PS superaron a los G, producto de un mayor aporte de PT en leche en relación a éste último, que no fue detectado estadísticamente. En cuanto a este tipo de evaluaciones mediante indicadores biológicos de productividad, se encontraron también resultados similares entre genotipos comparando tanto cruzas entre sí (McDowell y McDaniel,1968a; Heins et al., 2006a; Mancuso et al., 2010, 2011; Heins et al., 2014), como comparando a las cruzas con sus razas parentales (Hollon et al.,1968; Brandt et al., 1973; González et al., 2002; Garay-García, 2007; Dutour et al., 2010a; González-Romero, 2011; Meikle et al., 2013). No obstante, es interesante resaltar que en varios estudios, especialmente la mayoría de los realizados en Uruguay, Chile y Argentina, las cruzas son más eficientes en general para este indicador de productividad, en relación a sus razas parentales (González y Magofke, 2003; Krall, et al., 2005; Gutiérrez-Pérez, 2006; Mancuso et al., 2006; Krall et al., 2009; Krall, 2010; Pereira et al., 2010), lo cual no puede probarse en el presente trabajo. Al analizar los animales en función de su número de lactancias, se encontraron diferencias en todos los parámetros productivos entre primíparas y multíparas, sin importar el genotipo al cual pertenecían, siempre a favor de las vacas con dos o más lactancias. Esto está en línea con el concepto general de que las producciones de leche y sólidos se incrementan desde la primera lactancia hacia las subsiguientes (Chilliard, 1999; Overton, 2011) y con otros trabajos con cruzas que evaluaron similares rasgos y hallaron diferencias (Dechow et al., 2007; Owens, 2010; Pereira et al., 2010; Heins et al., 2011; Coffey et al., 2016) y/o tendencias (Mendonça et al., 2014) a mayor producción en las multíparas. En el caso de los contenidos de SU, también hubo diferencias entre números de pariciones en cuanto a PT, pero, si bien el porcentaje de GB fue algo más elevado en las multíparas, no se lo detectó como estadísticamente diferente. También se observó aquí que la relación GB:PT se mantuvo muy cercana a 1:1 en ambas pariciones, llegando a ser incluso levemente inversa para las vacas multíparas. El rendimiento de leche y sólidos por kg de PV, sólo muestra una diferencia significativa entre primíparas y multíparas para PT por unidad de PV, con algo más del 7% de incremento a favor de estas últimas. El mismo, al integrar producción de leche y contenido de PT, alcanzaría a reflejar las diferencias antes mencionadas entre grupos de vacas por número de pariciones, que no fueron detectados como diferencias significativas. En el primer período se pudo valorar también el contenido de MUN, el cual reflejó lo antes mencionado sobre el probable déficit en el aporte de proteína metabolizable en la dieta, estimado a partir del NRC (2001). En todos los genotipos y para ambas 106 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso categorías de vacas (primíparas y multíparas), todos los niveles de MUN estuvieron en el límite inferior de 10 mg/dl, umbral recomendado para evitar deficiencias en aporte de nutrientes nitrogenados en la dieta (Butler et al., 1996; Nozad et al., 2013), lo que podría haber limitado el potencial productivo de algunos animales (NRC, 2001; Gallardo, 2006; Gallardo y Valtorta, 2007). No se detectaron diferencias entre vacas multíparas y primíparas y, en cuanto a los genotipos, el R estuvo por encima del F1, sin diferenciarse ambos de los demás grupos, aunque los valores relevados son muy cercanos entre sí y sería muy difícil que expliquen posibles diferencias en producción y/o composición de leche, o reproductivas entre ellos. En relación a datos regionales, todos los valores están por debajo de los mencionados para tambos pastoriles del Uruguay (Acosta, et al., 2005) y de la cuenca central de Argentina (Scándolo et al., 2011). Los CCS en ambos períodos mostraron valores entre buenos a muy buenos para los rodeos y sistemas de esta región, considerando que las estadísticas oficiales de las industrias que recolectan leche en esta cuenca, reconocen valores medios de 590.000 células/ml. No obstante, al compararlos con otros ensayos zonales que evaluaron otras razas o cruzas frente a la H, los valores resultaron similares o algo mayores (Balserini y Hodel, 2005; Hofstetter y Mancuso, 2011). No se dieron diferencias entre los genotipos, a pesar que los valores medios absolutos en el primer período para las vacas M (146.000 células/ml) representan menos de la mitad que los de la PS (310.800 células/ml), lo que haría evidente la gran variabilidad individual que existe en este parámetro. Los otros tres genotipos mostraron valores intermedios, pero también sin diferencias, para ese período de evaluación. En el segundo período de evaluación, tampoco se hallaron diferencias entre genotipos, con valores que superan en alrededor de 100.000 células/ml a los promedios hallados para los mismos genotipos en el primer período de trabajo, pero mucho más equilibrados entre ellos, producto quizás de ser todas vacas de igual número de partos (Berry et al., 2007; McParland et al. 2013). Los resultados colocarían a este trabajo dentro del grupo de los que no hallaron diferencias y/o tendencias claras en CCS entre cruzas y/o sus razas parentales (Balserini y Hodel, 2005; Comerón et al., 2006; Hansen y Heins, 2006; Sewalem et al., 2006; Vitulich et al., 2006; Prendiville et al., 2010; Heins et al., 2011) y deja planteadas dudas acerca del rol de la raza y las variaciones a nivel individuo en cuanto a sanidad de ubre. En cuanto a la comparación de CCS entre grupos de lactancia, tal como se esperaba según la bibliografía sobre el particular (Berry et al., 2007; McParland et al. 2013), las primíparas tuvieron valores significativamente menores a las multíparas, pero de nuevo, todas ellas muy por debajo de las medias regionales. No obstante, dichos autores postulan que la leche proveniente de cuartos no infectados, deberían tener un CCS normal por debajo de las 200.000 células/ml y las multíparas, en este trabajo, superaron claramente éste límite, lo cual corrobora que el CCS aumenta conforme se incrementa el número de partos. 107 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.2.4. Discusión sobre aspectos reproductivos en los dos períodos En referencia a los aspectos reproductivos evaluados en ambos períodos de trabajo, todos los indicadores mostraron valores iguales o mejores a los esperables para los rodeos lecheros de la región (Pereyra et al., 1997; Marini y Oyarzabal, 2002; Molinuevo, 2006; Cuatrín, 2007; Musi, 2008). Si se considera que dichas referencias se basan en su inmensa mayoría en registros de rodeos H, el buen desempeño de todos los genotipos cruza confirmaría las ventajas que poseen en relación a la H puros en estos sistemas (Laborde et al., 1998; Washburn et al., 2002; Sørensen et al., 2008; Walsh et al., 2008; Buckley et al., 2014) y, en especial, cuando se combinan cruzamientos rotacionales de 3 razas (Hansen y Heins, 2006; Heins et al., 2008b y Hazel et al., 2013), que en este trabajo constituyen 4 de los 5 genotipos evaluados. Los tiempos observados para DEL y el IPP fueron muy razonables e incluso más cortos a los esperables para la región (Pereyra et al., 1997; Marini y Oyarzabal, 2002; Molinuevo, 2006; Cuatrín, 2007; Mancuso et al., 2010) pero, al comparar los días promedio que estuvieron en lactancia las vacas en cada período, se observa que durante el segundo mantuvieron su lactancia alrededor de 50 días más que las del período 20122013. Esta diferencia puede explicarse a partir de que, en el primer período, una tercera parte del rodeo evaluado era de vacas primíparas, que normalmente tienen un período DEL más corto que las multíparas (Romero et al., 2004; Andreo et al., 2007), en tanto en el segundo, todas eran de segunda parición. También fueron más cortos los IPP en ese primer período, con alrededor de 40 días menos en promedio para todos los genotipos, aunque aquí la explicación no es tan clara, ya que en este cálculo no se tomaron en cuenta las primíparas. Entre genotipos no se hallaron diferencias significativas para ambos parámetros y en ninguno de los períodos anuales de evaluación, pero sí se detectaron diferencias en los DEL según número de lactancias en el primer período de evaluación, dónde las vacas de primera parición estuvieron 18 días menos lactando (7%), situación considerada normal para este grupo de lactación, tanto en H como en cruzas (Roche et al., 2000; Romero et al., 2004; Andreo et al., 2007; Hazel et al., 2014; Hazel et al., 2016). Los IPC también se presentan dentro de valores buenos a muy buenos en general, tanto comparados con datos para vacas H a nivel internacional (Harris y Kolver, 2001; Washburn et al., 2002; Lucy, 2003), como para las cuencas lecheras argentinas (Marini y Oyarzabal, 2002; Vera et al., 2009), lo cual nuevamente muestra la buena conformación de las cruzas para este parámetro en general (Sørensen et al., 2008; Blöttner et al., 2011; Xue, et al., 2011) y comparado con los rodeos H que se desarrollan en los sistemas pastoriles de la región (Comerón et al., 2006; Pereira et al., 2010; Mancuso et al., 2010; Vallone et al., 2014). Los menores valores se observaron durante el primer período de evaluación, durante el cual el IPC fue alrededor de 22 días más corto con respecto al segundo, lo cual equivale a reducir un servicio. En esa primera etapa de trabajo, además, se hallaron diferencias en los IPC entre genotipos, siendo las vacas G más tardías en quedar preñadas con relación a las M y R, que las aventajaron por 43 y 30 días, respectivamente. Estos buenos desempeños en IPC 108 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso también fueron hallados por otros investigadores para las cruzas en general (McDowell et al., 1970; McDowell, 1985; Dechow, et al., 2007) y en particular cuando participa la raza MON (Heinz et al., 2006b; Walsh et al., 2008; Penasa et al., 2010b; Heinz et al., 2012; Lammoglia Villagómez, 2013; Hazel et al., 2014; Loste-Montoya, 2016). También fue diferente el IPC entre los grupos de lactancia, siendo las primíparas casi 15 días más precoces para preñarse, en relación al grupo de vacas multíparas, lo cual también está en línea con lo hallado en trabajos anteriores (Romero et al., 2004; Heins et al., 2006b; Andreo et al., 2007; Heinz et al., 2012; Hazel et al., 2014). En relación a los SPP, durante el primer período no tuvo diferencias entre genotipos y la cantidad promedio de inseminaciones registradas (2,2 SPP), fue algo menor a los valores citados por otros trabajos en la cuenca lechera argentina y uruguaya (Comerón et al., 2006; Andreo et al., 2007; Krall, 2010; Pereira et al., 2010, Vallone et al., 2014). Sí se detectaron diferencias entre grupos de lactancias, dónde las vacas primíparas necesitaron 0,5 servicios menos que las multíparas para preñarse, diferencia que podría haber sido mayor (McDowell, 1985; Touchberry, 1992; Roche et al., 2000; Romero et al., 2004; Heins et al., 2006b; Andreo et al., 2007; Heinz et al., 2012; Ferris et al., 2014; Hazel et al., 2014). En el segundo período de evaluaciones las cantidades de SPP, en general, fueron mayores a las del primero (2,90) y se marcaron diferencias entre las vacas G, que necesitaron casi 4 servicios para quedar preñadas, contra las PS y R, que mantuvieron valores similares a los suyos del primer período (alrededor de 2 SPP). Finalmente, al analizar la EPP en las vacas en ambos relevamientos, se pudo comprobar la precocidad general que poseen estas cruzas para llegar al primer parto, con un rango que está entre los 21,3 y 25,5 meses promedio, para todos los genotipos y en ambos períodos, el cual también se dio en otros trabajos con cruzas y estaría dentro del rango considerado óptimo (23 a 25 meses) por conjugar desarrollo corporal y reproductivo, con potencial productivo posterior (McDowell et al. 1969; Ruvuna et al., 1986; Koenen et al., 2000; Romero et al., 2004; Andreo et al., 2007; Malchiodi et al., 2014a). Esta edad, es además sustancialmente menor a lo que se menciona como promedio para los rodeos lecheros en las cuencas de la región, que según el Control Lechero Oficial Nacional de ACHA, en el período 2000-2005 fue de 32 meses (Snyder, 2006). En otros trabajos realizados en la cuenca central santafecina y en Entre Ríos, la EPP más citada para H está también por encima de los 27 meses, aunque las cruzas evaluadas en algunos de esos mismos trabajos, están por debajo de esa edad al primer parto (Marini, 2004; Romero et al., 2004; Andreo et al., 2007; Krall, 2010, Mancuso y Marini, 2012; Vallone et al., 2014). En el primer período (años 2012-13), se presentó un comportamiento diferencial entre los genotipos en la EPP, según si estaban en su primera lactancia o si eran multíparas. Así, al comparar luego las primíparas entre sí por separado, se agruparon por un lado las menos precoces: F1, G y M y, en el otro, las vacas PS y R, que entraron a parir por primera vez dos meses antes. En las multíparas, el orden en cuanto a la precocidad al primer parto cambió totalmente, siendo ahora las vacas G más precoces que las F1 y PS, sin diferenciarse ellas de M y R. Si a estos resultados se agrega que también fue diferente la EPP en las vacas que parieron por primera vez para esta lactancia (22,8 meses), respecto a las que ya habían parido por primera vez en años anteriores (23,6 meses), podemos afirmar que existe una importante interacción entre las respuestas en EPP de los diferentes genotipos con los años, su manejo y las condiciones agroclimáticas que ocurrieron durante la etapa de crianza, que 109 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso normalmente en los sistemas como el estudiado, involucra extensos períodos de pastoreo a campo (Molinuevo, 2006; Andreo et al., 2007; Krall, 2010; Mancuso y Marini, 2012). 110 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.3. PESO VIVO, CONDICIÓN CORPORAL Y METABOLISMO DE ENERGÍA Y PROTEÍNAS 4.3.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 4.3.1.1. Peso vivo En la Tabla N°21 se presentan los resultados para el peso vivo de las vacas y genotipos considerados. Se hallaron diferencias de peso significativas (p<0,05) entre las vacas primíparas y las de dos o más lactancias, pero al no existir interacción entre genotipos y número de lactancias (p=0,056), se analizaron todos los animales de cada genotipo en conjunto, sin observar diferencias entre ellos, con pesos promedios entre 488 y 507 kg. Se aclara el número de observaciones (N), debido a que no todas las vacas bajo evaluación pudieron ser pesadas. Tabla N°21 Análisis de Varianza de medias de peso vivo por lactancia y por genotipo. Período 1, años 2012-13. Variable Lactancia Gen*Lact p-valor Genotipos 1 ≥2 F1 G M PS R Peso Vivo(kg) 492 a 504 b 0,367 488 507 506 499 497 N 75 108 37 29 27 37 53 Letras distintas en la misma fila, dentro de lactancia y genotipo, indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; Gen: genotipo; Lact: número de lactancia; N: número de observaciones por lactancia o genotipo. 4.3.1.2. Condición Corporal Al analizar la CC de las vacas evaluadas en este período, no se hallaron diferencias en el promedio ni en la evolución de este indicador entre lactancias ni en la interacción de las lactancias con los genotipos, por tal razón se presentan, por un lado, los resultados promedios para cada lactancia y, por otro, los de cada genotipo sin diferenciar la lactancia que estaban cursando. En promedio de los momentos evaluados, entre los 20 y 160 DPP, la CC de las vacas F1 fue mayor que la de las R, sin diferenciarse ambas con la CC de los demás genotipos (Tabla N°22). 111 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°22. Análisis de varianza para condición corporal promedio entre los 20 y 160 DPP por genotipo. Período 1, años 2012-13. Variable Lactancia Gen*Lact p-valor Genotipos 1 ≥2 F1 G M PS R CC 3,31 3,32 0,714 3,38 b 3,27 ab 3,35 ab 3,34 ab 3,26 a Letras distintas en la misma fila indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; CC: condición corporal. Gen: genotipo; Lact: número de lactancia. En el Gráfico N°2 se presenta la evolución de la CC durante el período evaluado, donde puede observarse que todos los animales tuvieron una tendencia similar de caída de condición, para luego recuperar estado. Dicha CC inicial, en los 20 DPP, y la caída hasta los 60 u 80 DPP fueron similares para todos los genotipos (p<0,05), con una mayor recuperación hacia los 100 DPP de las vacas F1, especialmente con relación a las PS, con diferencias estadísticas significativas entre ellas. Luego vuelven a equilibrarse las CC de todos los genotipos, para finalmente terminar con mejor condición las vacas M, las cuales marcan diferencias especialmente con las cruzas R en los 140 DPP y con las G en los 160 DPP. Salvo el genotipo M, que fue superior al G, los otros cuatro culminan el período evaluado con CC muy similares. Gráfico N°2. Evolución de la condición corporal en los genotipos evaluados entre 20 y 160 DPP. Período 1, 2012-13 Letras distintas en igual momento de muestreo (DPP), indican diferencias significativas entre las medias de CC por genotipo (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H. 112 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.3.1.3. Metabolismo energético En la Tabla N°23 se presentan los valores hallados para BHB, NEFA y glucemia. Tabla N°23. Análisis de Varianza para las medias de los indicadores del metabolismo de la energía por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13. Variable Lactancia Gen*Lact p-valor Genotipos 1 ≥2 F1 G M PS R BHB (mg/dl) 4,68 5,45 0,510 4,79 5,16 4,55 5,68 4,99 NEFA (mg/dl) 13,1 12,0 0,088 11,5 13,4 12,9 11,7 13,7 Glucemia (mg/dl) 58,4 b 53,6 a 0,393 53,6 ab 55,3 ab 61,9 b 50,7 a 57,9 ab Letras distintas en la misma fila, dentro de lactancia y genotipo, indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; Gen: genotipo; Lact: número de lactancia; BHB: beta hidroxi-butirato; NEFA: ácidos grasos no esterificados. Se hallaron diferencias significativas (p<0,05) entre las vacas primíparas y multíparas solo en glucemia, siendo mayor la concentración en las primeras. No hubo interacción entre genotipos y número de lactancias para ninguno de los metabolitos (p<0,05), por lo cual se continuó el análisis por genotipo en forma conjunta. Puede observarse que no se presentaron diferencias entre genotipos para BHB y NEFA, pero fue mayor el nivel de glucemia en las vacas triple cruza M, respecto de las cruzas PS, sin diferenciarse ambas con el resto de los genotipos evaluados (p<0,05). 4.3.1.4. Metabolismo proteico Se hallaron diferencias significativas entre las vacas primíparas y multíparas para todos los metabolitos, salvo albúmina. Las concentraciones de PT y globulinas fueron mayores en las primíparas, en tanto las de urea lo fueron en las multíparas (Tabla N°24). No se detectó interacción entre genotipos y número de lactancias para ninguno de ellos, por lo cual se realizó el análisis de ANOVA considerando solo al genotipo como factor fijo. No se presentaron diferencias entre genotipos para PT, globulina y urea, pero fue mayor el nivel de albumina en las vacas triple cruza M, respecto de las cruzas F1, PS y R, sin diferenciarse estos últimos tres entre sí. No hubo diferencias entre G y los demás genotipos. 113 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°24. Análisis de Varianza para las medias de indicadores del metabolismo proteico por lactancia y genotipo. Período 1, años 2012-13. Variable Lactancia Gen*Lact p-valor Genotipos 1 ≥2 F1 G M PS R PT (g/l) 70,6 b 65,6 a 0,235 66,9 70,2 69,9 67,3 67,4 Albumina (g/l) 36,0 34,4 0,616 34,3 a 35,5 ab 38,7 b 33,7 a 34,3 a Globulina (g/l) 34,6 b 31,2 a 0,194 32,7 34,6 31,2 33,6 33,2 Urea (mg/dl) 27,9 a 33,5 b 0,192 28,3 31,4 29,1 34,2 31,0 Letras distintas en la misma fila, dentro de lactancia y genotipo, indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; Gen: genotipo; Lact: número de lactancia; PT: proteínas totales. 4.3.2. Segundo período de estudio. Años 2013-2014 4.3.2.1. Peso vivo En la Tabla N°25 se presentan los resultados para los pesos vivo de las vacas y genotipos considerados. Las vacas triple cruza G fueron más pesadas que los genotipos F1 y PS, alcanzando las vacas M y R pesos intermedios y sin diferencias con los otros tres grupos. Se aclara el número de observaciones (N), debido a que no todas las vacas bajo evaluación pudieron ser pesadas. Tabla N°25. Análisis de Varianza de medias de peso vivo por genotipo. Período 2, años 2013-14. Variable Genotipos F1 G M PS R Peso Vivo (kg) 542 a 634 b 586 ab 571 a 592 ab N 28 17 21 30 42 Letras distintas en la misma fila indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; N: número de observaciones por lactancia o genotipo. 4.3.2.2. Condición Corporal La CC promedio de las vacas M fue mayor para todo el período, entre los 20 y 240 DPP, respecto a los demás genotipos, sin diferenciarse ninguna de las otras cruzas entre sí (Tabla N°26). 114 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°26. Análisis de varianza para condición corporal promedio entre los 20 y 240 DPP por genotipo. Período 2, años 2013-14. Variable Genotipos F1 G M PS R CC 3,28 a 3,38 a 3,56 b 3,31 a 3,40 a Letras distintas en la misma fila indican diferencias significativas (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H; CC: condición corporal. En el Gráfico N°3 se presenta la evolución de la CC durante el período evaluado, donde se destacan los altos valores de CC logrados y mantenidos durante todo el período de evaluación (entre 20 y 240 DPP), en los cinco genotipos. Gráfico N°3. Evolución de la condición corporal en los genotipos evaluados entre 20 y 240 DPP. Período 2, 2013-14 Letras distintas en igual momento de muestreo (DPP), indican diferencias significativas entre las medias de CC por genotipo (p<0,05). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H. 115 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.4. MINERALES EN SANGRE 4.4.1. Primer período de estudio. Años 2012-2013 En la Tabla N°29 se presentan los resultados del ANOVA para el suero recolectado en el período 2012–2013 de evaluaciones, durante el cual se tomaron en cuenta como criterio de clasificación, además del genotipo, el número de lactancias (primera y dos o más) que cursaba cada animal. Se observa que no existen interacciones genotipo por lactancia para los minerales evaluados, aunque si existen diferencias en algunos elementos entre lactancias y/o entre genotipos. De los once minerales considerados, seis (Ca, Mg, Fe, Mn, Ni y Zn) no presentan diferencias entre lactancias y, de ellos, cuatro (Ca, Mn, Ni y Zn) tampoco se diferencian entre genotipos. En cuanto a los dos restantes, Mg mostró mayores concentraciones en las vacas F1 con relación a las M, y Fe alcanzó concentraciones mayores en las vacas M respecto a las G y PS, sin diferenciarse ninguna de ellas en ambos minerales con los demás genotipos. En el caso del P, Se y Co, se hallaron concentraciones mayores en los muestreos de vacas en primera lactancia, sin diferencias entre genotipos para los dos primeros minerales y con mayores valores de Co en las vacas M respecto las R, sin diferenciarse ambas con los otros genotipos. En Cu y Mo, las concentraciones mayores se observan en los muestreos sobre vacas con dos o más lactancias, siendo además superiores los valores de Cu en las vacas F1 y PS, respecto de los otros tres genotipos. En el caso del Mo, no se presentan diferencias entre genotipos. En el caso del Cr, un alto porcentaje de las muestras (88%) estaban por debajo del límite de detección del equipo de análisis, por lo cual no se presentan. 122 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Tabla N°29. Análisis de Varianza de las medias de concentración de minerales en suero por lactancia y genotipo. Período de años 2012-13. Mineral Gen*Lact p-valor LACTANCIAS GENOTIPOS 1 2 o más F1 G M PS R Ca (mg/dl) 0,581 9,151 8,862 9,240 8,870 8,990 9,080 8,860 P (mg/dl) 0,074 5,114b 4,540a 4,910 5,120 4,730 4,650 4,710 Mg (mg/dl) 0,776 1,946 2,028 2,120b 2,000ab 1,830a 2,020ab 1,960ab Co (µg/l) 0,520 0,481b 0,386a 0,422ab 0,446ab 0,480b 0,436ab 0,382a Cu (mg/l) 0,994 0,618a 0,716b 0,714b 0,645a 0,610a 0,726b 0,640a Fe (mg/l) 0,534 1,968 2,094 2,008ab 1,663a 2,490b 1,880a 2,115ab Mn (µg/l) 0,667 5,160 5,165 5,505 5,018 4,553 5,409 5,330 Mo (µg/l) 0,832 11,25a 21,51b 17,53 15,10 15,26 17,18 16,82 Ni (µg/l) 0,255 1,987 1,666 1,854 1,649 1,678 1,949 2,004 Se (µg/l) 0,119 44,43b 39,79a 40,89 43,80 40,34 44,69 40,83 Zn (mg/l) 0,843 1,052 1,060 1,051 1,073 1,103 0,993 1,060 Letras distintas en una misma fila indican diferencias significativas (p<0,05). Gen: genotipo lechero. Lact: número de lactancia de las vacas evaluadas. F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H. 4.4.2. Segundo período de estudio. Años 2013-2014 En la Tabla N°30 se presentan los resultados del análisis estadístico entre medias para los sueros obtenidos en el período 2013–2014 de evaluaciones, en el cual todas las vacas cursaban su segunda lactancia al momento de los muestreos. Se realizaron dos muestreos consecutivos sobre el mismo animal, según los DPP en que se encontraba cada uno de ellos: Momento 1 (entre 20 y 40 DPP) y Momento 2 (entre 41 y 60 DPP). Solo se halló interacción entre el momento de muestreo y los genotipos para Zn, indicando que las diferencias entre las concentraciones de este elemento cambiaron entre genotipos, según los días de lactancia en que se encontraban las vacas. Para los demás minerales, las diferencias entre genotipos no cambian entre DPP. No se observan diferencias entre momento de muestreo ni entre genotipos para siete de los once elementos evaluados, siendo estos: Mg, Co, Cr, Fe, Mo, Ni y Se. 123 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso En el caso del Zn, si bien no hay diferencias entre los momentos de muestreo, al existir interacción entre momento y genotipos, se analizaron por separado los genotipos en función del momento, sin hallarse diferencias entre las medias de los cinco genotipos evaluados en cada momento de la lactancia. Solo Ca y Cu mostraron diferencias entre momentos, con mayores concentraciones en el segundo muestreo. A su vez Ca presentó mayores niveles en las vacas F1 respecto de las M. P y Mn fueron los otros dos elementos con diferencias entre genotipos, observándose en ambos casos mayores niveles de ellos en las vacas F1 respecto de las R. Para el elemento P, también fue mayor la concentración en vacas del grupo F1 respeto al contenido de este mineral en las M. Tabla N°30. Análisis de varianza de las medias de concentración de minerales en suero por genotipo en dos momentos de muestreo según días post parto (DPP) en el mismo animal. Período 2013-14. Mineral G*M p-valor MOMENTO (M) GENOTIPOS M1 M2 F1 G M PS R Ca (mg/dl) 0,223 9,161a 9,595b 9,919b 9,283ab 8,913a 9,704ab 9,071ab P (mg/dl) 0,735 4,800 4,776 4,048a 4,747ab 5,453b 4,402ab 5,291b Mg (mg/dl) 0,769 2,006 1,920 1,827 1,693 1,798 1,822 1,676 Co (µg/l) 0,840 0,377 0,393 0,391 0,355 0,436 0,359 0,382 Cr (µg/l) 0,788 1,136 1,227 1,054 1,274 1,170 1,156 1,251 Cu (mg/l) 0,141 0,676a 0,731b 0,736 0,712 0,674 0,731 0,665 Fe (mg/l) 0,151 2,112 2,188 2,077 1,842 2,299 2,308 2,226 Mn (µg/l) 0,818 5,102 4,640 4,295a 4,127ab 5,516ab 4,671ab 5,747b Mo (µg/l) 0,472 9,433 8,886 9,314 8,099 9,622 9,809 9,950 Ni (µg/l) 0,755 2,454 2,512 2,176 2,210 2,628 2,585 2,815 Se (µg/l) 0,449 53,720 54,854 57,391 54,132 50,935 55,610 53,370 Zn (mg/l) 0,041 0,847 0,866 M1 0,759 0,912 0,863 0,825 0,878 M2 0,847 0,880 1,049 0,721 0,832 Letras distintas en la misma fila indican diferencias significativas (p<0,05). G.: genotipo lechero. M.: momento de muestreo, M1 (entre 20 y 40 días post-parto) y M2 (entre 41 y 60 días post-parto). F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; M: F1 x Montbéliarde; PS: F1 x Pardo Suizo; R: Retrocruza (PS, G o M) x H. 124 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.4.3. Discusión sobre minerales en los dos períodos de estudio 4.4.3.1. Macrominerales Los niveles de Ca y P en suero en los diferentes genotipos estudiados están dentro de los rangos considerados como adecuados (Goff, 2006; Kaneko et al., 2008; Suttle, 2010); mientras que los niveles de Mg están en el límite inferior, sobre todo en el segundo periodo de estudio (Goff, 2006; Kaneko et al., 2008; Suttle, 2010). Esto permite suponer que no hubo predisposición por parte de los rodeos a problemas serios de deficiencias, las cuales además de la enfermedad clínica de hipomagnesemia y/o hipocalcemia (Goff, 2006), pueden dar lugar a otras enfermedades del periparto como cetosis, distocia, prolapso uterino, desplazamiento del abomaso, inmunodepresión, retención de placenta, endometritis y mastitis, como ocurre con las alteraciones metabólicas de energía y proteína (Goff, 2006; Mulligan y Doherty, 2008; CéspedesHonorato, 2011), causando importantes pérdidas económicas. En el primer periodo de estudio, en el que se evalúan diferentes lactaciones, observamos mayores niveles de P en las vacas primíparas en relación a las multíparas; mientras que los niveles de Ca y Mg no variaron con las lactaciones, lo cual es una señal adecuada de manejo de la nutrición, ya que está bien establecido que el riesgo de hipocalcemia y de alteración mineral del Ca, P y Mg aumenta con las lactaciones (Goff, 2006; Corbellini y Busso Vanrell, 2008). En el segundo periodo de estudio, en el que se evalúa la variación al postparto, observamos que los niveles de Ca se incrementan significativamente a partir del 41 DPP (9,161 a 9,595 mg/dl), tendencia adecuada con los requerimientos fisiológicos crecientes por mayor producción. Cabe recordar que, a medida que el nivel de producción aumenta, el riesgo de que aparezcan estos desbalances también es mayor, ya que se emplean niveles de alimentación más exigentes y no siempre existe una correlación adecuada entre el nivel de aporte de un nutriente de la dieta con las concentraciones observadas en la sangre, debido a los variados mecanismos regulatorios y, en particular, al complejo proceso de absorción (Corbellini, 1998b; Ciria et al., 2005). Las alteraciones del Mg están muy ligadas a la dieta, y sobre todo a su relación con el K. Como se marcó anteriormente, los niveles de Mg, sobre todo en el segundo periodo, están en el límite inferior (1,8 mg/dl). Los valores hallados son similares a los citados por Roldán et al. (2005) y Luna y Roldan (2013) en la cuenca central santafecina, quienes tampoco observaron manifestaciones clínicas de hipomagnesemia en los rodeos. Esta enfermedad es una de las deficiencias minerales que más afectan la producción de los bovinos lecheros en Argentina (Corbellini, 1998a; Morlacco et al., 2014) y, en la región litoral y nordeste de Argentina, Coppo et al. (1999) detectaron niveles bajos de Mg, tanto en el forraje, como a nivel sanguíneo en vacas de cría. Mufarrege (2001) sugiere que las hipomagnesemias detectadas en vacas con cría serían producidas por el alto contenido en K de los suelos, ya que el contenido de Mg en pastos es superior al 0.20% de la MS y parecería ser adecuado en esta región. Para la provincia de Entre Ríos, donde se desarrolla este estudio, los niveles de Mg son 125 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso adecuados con 0,28%, siendo, al igual que en la región litoral y nordeste, los niveles de K elevados (1,0%) (Mufarrege, 2002). En cuanto a las diferencias por genotipos, observamos que en general las vacas F1 tienden a tener mayores niveles de Ca y Mg y menores de P que la M, que fue el de menor calcemia en general, estando el resto de los grupos en una posición intermedia. No existen muchos datos en la literatura acerca de la variación racial de estos elementos. Diversos autores observaron una mayor predisposición en los animales de las razas J y Guernsey a desarrollar hipocalcemia, en relación a vacas H, lo cual se debería a una menor cantidad de receptores a la hormona 1,25 dihidroxivitamina D en aquellas razas (Goff et al., 1995; Amaral, 2014; Sánchez y Saborío-Montero, 2014). En nuestro estudio el genotipo que presenta mayores niveles de Ca en ambos muestreos es el F1, que son vacas cruces de H y J, tendencia similar a la hallada por varios autores que compararon estas cruzas con H puras en rodeos de la pradera argentina (Comerón et al., 2002 a y b; Campos et al., 2007; Luna, 2011). 4.4.3.2. Microminerales En general, las concentraciones de elementos traza están dentro del rango adecuado o fisiológico para el ganado vacuno (Puls, 1994; Suttle, 2010; Herdt y Hoff, 2011) a excepción del Se, con niveles siempre < de 65 µg/l, límite inferior descrito por Herdt y Hoff (2011); si bien, teniendo en cuenta el rango normal de 40-70 μg/L, estaríamos en presencia de rangos marginales de Se (Gerloff, 1992; Corbellini, 1998a). Como se comentó anteriormente para el Mg, en la región litoral y nordeste de Argentina, Coppo et al. (1999) detectaron también niveles bajos de Se en muestras de forrajes y de sueros de bovinos de cría. Las deficiencias de minerales en ganado vacuno han sido descritas en varias regiones, incluyendo las praderas de Argentina (Minatel et al., 2004; Salamanca, 2010) y, en general la deficiencia de Se está muy extendida también en otros países americanos y en Europa, tanto en sistemas convencionales donde se suplementan las raciones, como en sistemas a pastoreo y ecológicos (Enjalbert et al., 2006; Guyot et al., 2009; Wagemann et al., 2014; Miranda et al., 2015). Se cree que el cambio en la forma de alimentar a los rebaños puede generar desbalances dónde no los había, esto ocurre en algunas granjas lecheras europeas donde las deficiencias en elementos traza se están incrementando actualmente (Enjalbert et al., 2006; Guyot et al., 2009; Miranda et al., 2015) y probablemente puedan relacionarse con la aparición de monocultivos de gramíneas como el maíz o el raigrás para ensilado, con raciones para el ganado cada vez menos variadas y equilibradas (Rollin y Guyot, 2014). En el primer periodo de estudio, en el que se evalúan diferentes lactaciones, observamos que los niveles de Cu y Mo son mayores en las vacas con dos o más partos; mientras que los niveles de Co y Se son mayores en las primíparas. Los niveles de Cu también se incrementaron significativamente a partir del 41 DPP (0,676 a 0,732 mg/l), lo cual parece estar relacionado con el metabolismo propio de estos minerales. Así, elementos como el Se y el Co, que presentan un metabolismo de excreción renal (Kirchgessner et al., 1994 y 1997) son minerales que se excretan en la leche (Cook y Green, 2012; Rey-Crespo et al., 2014; López-Alonso et al., 2016), y por eso las primíparas, que presentan menor nivel de producción láctea, podrían mantienen 126 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso mayores niveles sanguíneos de estos elementos. Por otro lado, el Cu y el Mo, que junto con el S, forman una de las interacciones minerales más importantes de los rumiantes (Suttle, 2010), presentan un metabolismo de acumulación hepática (Cu), y por ello las vacas multíparas pueden regular mejor sus concentraciones y presentar mayores niveles en sangre. En cuanto a las diferencias por genotipos observamos que la raza M presenta niveles más altos de Co y Fe, las F1 acumulan más Cu y menos Mn y las G menos Fe y Cu. La influencia de la raza en el metabolismo mineral ha sido poco estudiada, excepto en el caso del Cu, en el que se ha avanzado algo a este respecto. Cuando analizamos todos los animales en conjunto observamos que el Cu es el elemento que muestra una de las diferencias más significativas (F4, 414= 3,544, p=0,007). Los rumiantes que muestran mayor susceptibilidad a los trastornos relacionados con el Cu y que presentan mayor variación genética son los ovinos. Varias razas de ovejas difieren en el metabolismo del Cu y en los niveles séricos y plasmáticos de Cu (Radostits et al., 2010; Suttle, 2010). En ganado vacuno ciertas razas como la Simmental y la Charolesa tienen mayores requerimientos de Cu que otras como la Aberdeen Angus (Radostits et al., 2010; Suttle, 2010). Se cree que estas diferencias pueden deberse, al igual que en ganado ovino, tanto a diferencias en la absorción de Cu a nivel intestinal, como a nivel del metabolismo hepático y/o a la redistribución tisular del Cu absorbido. La elevada excreción biliar causa una deficiencia de Cu con más frecuencia en Simmental que en otras razas bovinas; así en un estudio realizado por Gooneratne et al. (1994) empleando distintos tipos de dietas (con niveles altos y bajos de Cu, con o sin suplementación de Mo y S) se constató que la excreción biliar de la raza Simmental fue al menos dos veces la de la Aberdeen Angus para cualquier tipo de dieta. Littledike et al. (1995) en un estudio de suplementación con Cu a largo plazo en vacas de carne obtuvieron concentraciones hepáticas más elevadas en Limousin que en otras ocho razas, como la Aberdeen Angus, Hereford, Simmental y Charolesa, y sugirieron que podría ser debido a una mayor absorción de Cu en esta raza, aunque esta diferencia también podría ser explicada por el menor tamaño del hígado y los altos niveles hepáticos de Zn en la raza Limousin. Du et al. (1996) observaron como al recibir la misma ración ad libitum rica en Cu el ganado J acumulaba más Cu en hígado que el H, aunque también es cierto que consumían más alimento por unidad de peso metabólico. Se encontraron además diferencias en la actividad de la ceruloplasmina, principal enzima exportadora de Cu hacia los tejidos. Este estudio fue la primera demostración de las diferencias genéticas en la concentración del Cu hepático dentro del vacuno de leche, atribuidas a diferencias en la absorción de Cu dietético, excreción de Cu endógeno y la cantidad de comida ingerida. Estudios en los que se comparan razas de leche como la H-F y de carne como la Rubia Gallega, observaron que los terneros de raza H-F acumulaban más Cu en hígado y sangre que los de raza Rubia Gallega, siendo la diferencia especialmente notable (61%) cuando se considera la capacidad de almacenamiento total en el hígado. El hecho 127 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso de que los cruces de ambas razas mantengan una posición intermedia apunta a que estas diferencias tengan un componente genético importante (Miranda et al., 2006; 2010). En este estudio solo evaluamos los niveles séricos de minerales, no disponiendo de datos de acumulación hepática. El hecho de que las vacas F1 (cruces de H y J) mantengan niveles superiores de Cu en sangre puede deberse, al igual que en el estudio llevado a cabo por Du et al. (1996) en las razas J y H, a un mayor consumo de alimento por parte de estos animales, ya que todas las vacas disponían de alimento ad libitum. También podría estar relacionado con el tamaño del hígado (Miranda et al., 2010), o incluso estar relacionado con los niveles de Zn, como señalan Littledike et al. (1995) en vacas Limousin. En nuestro estudio los niveles de Zn fueron muy similares en todos los genotipos, no mostrando diferencias estadísticamente significativas entre ellos (todos los animales: F4, 414= 1,603, p=0,173). Además del Cu, observamos también diferencias raciales en los niveles de Co, Fe y Mn. Como señalábamos anteriormente, existen pocos datos en la literatura acerca de la variación sanguínea de minerales en diferentes genotipos de vacuno. En un estudio muy reciente (Pereira et al., 2017) en el que se comparan razas de leche como la H y de carne como la Rubia Gallega se observaron, al igual que en nuestro estudio, variaciones significativas para el Mn, no observándose diferencias en los niveles sanguíneos de Co y Fe. 128 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso 4.5. SUPERVIVENCIA DE DIFERENTES GENOTIPOS EN LACTANCIAS PREVIAS 4.5.1. Supervivencia hasta fin de lactancia y oportunidad relativa de cumplirla En la Gráfico N°4 se muestran las curvas de supervivencia (Kaplan y Meier, 1958) para el evento finalización de la primera lactancia para cada genotipo. Se observa una probabilidad del 50% de que los individuos pertenecientes a los cuatro genotipos alcanzan el fin de su primera lactancia antes de los 1100 días de edad. Existe una probabilidad del 90% de que las vacas PS terminen su primera lactancia antes de los 1200 días de vida, en tanto los G, F1 y H requieren 150 días más para tener igual chance culminar sus primeras lactancias y llegan a ese momento con al menos 1350 días de edad. Las diferencias entre las funciones de supervivencia para los distintos genotipos son estadísticamente significativas (p≤0,001). Gráfico N°4. Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Primera lactancia. H: Holstein Americano, F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; P: F1 x Pardo Suizo. 0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 800 1000 1200 1400 1600 1800 Tiempo hasta finalizar la primera lactancia (días) Probabilidad de supervivencia 129 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso Al analizar las curvas de supervivencia para la segunda lactancia (Gráfico N°5), se observa que las vacas H requieren al menos 1700 días de vida para llegar a un 50% de probabilidad de fin de lactancia, en tanto que los otros 3 genotipos lo hacen con alrededor de 1450 a 1500 días. Para cualquier tiempo considerado, hay una menor probabilidad de que las vacas H terminen su segunda lactancia con relación al resto de los genotipos. Las vacas G y PS siguen siendo los genotipos con pendientes más importantes en sus curvas de supervivencia, por lo cual concentran sus segundas lactancias entre los 1300 y 1900 días, intervalo mucho menor al de las H (situado entre 1350 y 2450 días de vida). En tanto las F1 terminan sus 2das lactancias en edades con dispersión intermedia, entre los 1300 y 2300 días de vida. Estas diferencias son estadísticamente significativas (p≤0,001) entre los genotipos en cuanto a la función de supervivencia del tiempo hasta finalizar la segunda lactancia. Gráfico N°5. Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Segunda lactancia. H: Holstein Americano, F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; P: F1 x Pardo Suizo. 0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 1200 1400 1600 180 2000 2200 2400 Tiempo hasta la finalizar la segunda lactancia (días) Probabilidad de supervivencia 130 Evaluación y comparación de grupos genéticos lecheros en un sistema a pastoreo de la comarca lechera de Entre Ríos, Argentina Tesis Doctoral: Walter A. Mancuso En el Gráfico N°6 se muestran las curvas de supervivencia para el evento finalización de la tercera lactancia para cada genotipo, en las cuales se observa que las vacas H tienen una probabilidad mayor de terminar la tercera lactancia a una mayor edad, cualquiera sea el momento en que se las compare con los demás genotipos. Las vacas G y PS se comportan de manera similar entre sí y son las que menos probabilidad tienen de finalizar la tercera lactancia a edades por encima de los 2200 días. Se destaca la alta pendiente de las curvas de G y P, lo cual muestra la concentración en las edades de 3er parto entre los 1700 y 2200 días (90% de probabilidad), frente a la dispersión y mayor edad de la H (90% entre 1800 a 2600 días). Las F1 se comportan en forma intermedia, aunque más cercanas a las triple cruza. Las diferencias en cuanto al tiempo de finalización de la tercera lactancia son significativas (p≤0,001) entre todos los genotipos. Gráfico N°6. Análisis de Supervivencia hasta la Finalización de la Tercera lactancia. H: Holstein Americano, F1: Holstein Americano x Jersey Americano; G: F1 x Guernsey; P: F1 x Pardo Suizo. 0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 1400 1600 1800 2000 2200 2400 2600 2800 3000 3200 Tiempo hasta finalizar la tercera lactancia (días) Probabilidad de supervivencia 131