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Antonio y Anselmo AriAs teixeiro dos lulistAs gAllegos en el siglo de lA ilustrAción
TESIS DE DOCTORADO ANTONIO y ANSELMO ARIAS TEIXEIRO dos lulistas gallegos en el siglo de la ilustración Autor: MIGUEL ÁLVAREZ SOAJE Directora: DRA. MARÍA M. ÁLVAREZ LIRES Departamento de Física Aplicada Facultade de Física Universidade de Santiago de Compostela-2012
A DOUTORA MARÍA M. ÁLVAREZ LIRES, profesora do Departamento de Didácticas Especiais da Universidade de Vigo, directora da Tese de Doutoramento do licenciado D. Miguel Ángel Álvarez Soaje, presentada co título: Antonio y Anselmo Arias Teixeiro. Dos lulistas gallegos en el Siglo de la Ilustración INFORMA de que a devandita Tese de Doutoramento cumpre coas condicións de calidade e orixinalidade precisas para proceder á súa defensa pública. María M. Álvarez Lires Pontevedra, 19 de marzo de 2012 Félix M. Sarmiento Escalona, Catedrático de Física Aplicada da Universidade de Santiago de Compostela, en calidade de titor de D. Miguel Ángel Álvarez Soaje, informa, Que o traballo por él presentado, titulado: Antonio y Anselmo Arias Teixeiro. Dos lulistas gallegos en el Siglo de la Ilustración constitúe a súa tese de doutoramento e cumpre os requisitos de calidade e orixinalidade precisas para proceder a súa defensa pública. Félix M. Sarmiento Escalona Santiago de Compostela, a 19 de marzo de 2012
AGRADECIMIENTOS Quiero expresar mi agradecimiento a la doctora María M. Álvarez Lires, directora de esta tesis de doctorado, su asesoramiento a lo largo del proceso de investigación y elaboración de dicho trabajo, así como su pormenorizada y paciente revisión de los contenidos. Al doctor Félix Sarmiento Escalona, tutor de este trabajo, sus orientaciones y su disposición para resolver las dificultades que se presentaron durante la realización de esta investigación A mis padres, que tuvieron la paciencia de apoyarme en todo momento durante mis estudios de licenciatura. A Yolanda, que ha vivido con los Arias Teixeiro durante casi diez años, acompañándome en todos y cada uno de los pormenores de este trabajo.
ÍNDICE 1. Objetivos ............................................................................................................. 11 2. Introducción ....................................................................................................... 13 3. Metodología de trabajo ...................................................................................... 23 Primera parte ........................................................................................................... 29 4. Marco histórico .................................................................................................. 31 5. Antecedentes. La ciencia en el siglo xvii ........................................................ 41 6. Una aproximación a la ciencia en el siglo xviii .............................................. 47 6.1. La alquimia en la ciencia del siglo xviii ..................................................... 53 6.2. Feijoo y la alquimia ...................................................................................... 68 6.3. Ruptura frente a tradición ............................................................................ 70 7. El lulismo en el siglo xviii ................................................................................. 73 7.1. ¿Llull alquimista? .......................................................................................... 74 7.2. El arte luliano ................................................................................................. 76 7.2.1. El lulismo desde sus inicios hasta el xviii. Apoyos y condenas .... 93 7.2.2. El lulismo de Antonio Arias Teixeiro ............................................... 96 7.2.3. Edición de las obras de Llull en Mainz ............................................ 98 7.2.4. El lulismo desde el siglo xviii a la actualidad ............................... 101 8. La divulgación científica en el siglo xviii ......................................................105 9. La situación en Galicia .................................................................................... 109
8 | antonio y anselmo arias teixeiro Segunda parte .....................................................................................................119 10. El entorno de los Arias Teixeiro ....................................................................121 11. Antonio Arias Teixeiro ...................................................................................125 11.1. Relación de estudios de Antonio Arias Teixeiro ................................... 141 11.2. Rector de San Clemente de Pasantes ..................................................... 148 11.3. Traslado a Vilar de Ordelles (Esgos) ....................................................... 152 12. Relación de libros alquimistas en un manuscrito de Antonio Arias Teixeiro ........................................................................................ 155 13. El manuscrito 205 de la Biblioteca del Monasterio de Montserrat .......... 177 14. Manuscritos de contenido alquimista atribuidos a Anselmo Arias Teixeiro ........................................................................................181 15. Relación de manuscritos atribuidos a Antonio y Anselmo Arias Teixeiro ........................................................................................219 15.1. Manuscritos atribuidos a Antonio Arias Teixeiro................................. 221 15.1.1. Polvos purgantes del doctor Ailhaud ........................................... 222 15.1.2. Pintura de la enfermedad que padecí ........................................... 227 15.1.3. Cuestiones sobre moral y lógica ....................................................233 15.1.4. Plano de un horno .......................................................................... 239 15.1.5. Elementos de geometría .................................................................243 15.1.6. Diccionario ...................................................................................... 247 15.2. Manuscritos atribuidos a Anselmo Arias Teixeiro ............................... 251 15.2.1. Sobre el fuego .................................................................................. 251 15.2.2. Sobre la luz y la visión. Experimento ........................................... 264 15.2.3. Sobre tinturas metalúrgicas ........................................................... 271 15.2.4. Sobre ciencias naturales ................................................................. 298 15.2.5. Sobre la elaboración y conservación del vino ............................. 305 15.2.6. Sobre los humores y temperamentos ...........................................328 15.2.7. Recetario médico ............................................................................337 Tercera parte .......................................................................................................363 16. Apéndice documental .................................................................................... 365
índice | 9 17. Anexos .............................................................................................................. 425 18. Conclusiones ................................................................................................... 427 19. Líneas de investigación futuras .................................................................... 431 20. Índice documental y bibliográfico ................................................................433 20.1. Fuentes primarias ...................................................................................... 433 20.2. Fuentes secundarias ..................................................................................434 20.2.1. Fuentes bibliográficas originales ...................................................434 20.2.2. Otras fuentes bibliográficas ........................................................... 435
16 | antonio y anselmo arias teixeiro Sin embargo, es justo señalar que la obra de Feijoo, por ejemplo, no nació de pronto en el oscuro siglo xviii, como a veces se intenta presentar, sino que sumerge sus raíces en las ideas filosófico-científicas de la última quincena del xvii (L. Piñero, 1969; Maravall, 1986),7 en que se fundan tertulias de toda clase de ciencias, que serán el origen del movimiento novator, en el que se aprecian influencias corpusculistas, cartesianas y del empirismo inglés, ideas sobre las que se asentarán, por ejemplo, las obras de Feijoo y Sarmiento. El movimiento novator tuvo que luchar contra el aristotelismo que, protegido por la Inquisición, reinaba, al lado del galenismo, en las universidades. La Inquisición contaba con un poder aún considerable y, así, en España se dieron varios procesos con el resultado de la quema de una bruja, destierros y persecuciones (L. Piñero, 1969).8 A pesar de estas limitaciones, algunos novatores ocuparon cátedras universitarias, como ocurrió en el caso de Feijoo, mientras que un pequeño sector partidario de las nuevas ideas científicas defendió la «libertad de filosofar». Por otra parte, se sabe que la Ilustración no se puede reducir a un concepto unívoco en Europa (Cassirer, 1932; Hazard, 1946; Maravall, 1991).9 En el caso español reviste características propias (Sarraihl, 1954)10 y en Galicia, una de las primeras publicaciones que demostraron su existencia fue la de Dopico (1978).11 Así, por ejemplo, el padre Feijoo, repetidamente citado por nuestros autores, pertenece a la «Primera Ilustración» (Maravall, 1991),12 puente entre el movimiento novator y la «segunda Ilustración». Mientras que los novatores se acercaban al cartesianismo, la primera ilustración preferirá el corpusculismo de Gassendi y el empirismo de Bacon, y la Segunda Ilustración será más newtoniana y heredera del empirismo baconiano. Para valorar en su justa medida el siglo de las luces, es necesario destacar que la caracterización de la ciencia moderna como el triunfo de la luz sobre las tinieblas o como una ciencia laica y empírica —libre de consideraciones filosóficas y teológicas frente a la ciencia aristotélica— es reducionista y alejada de la construcción del conocimiento científico. Se constata que todas las obras científicas de los siglos xvii y xviii están repletas de consideraciones filosóficas (disciplina omnicomprensiva de todas las ciencias) y teológicas, y que la mayor parte de los autores intenta casar ciencia y religión, admitiendo un Dios garante, cuando menos, del orden natural (Álvarez Lires, 2012).13 Esto no se opone a que en Europa el aristotelismo comenzara a decaer mucho antes de 7 J. A. Maravall: Estado moderno y mentalidad social. Siglos xv a xvii, Madrid: Alianza, 1986. 8 L. Piñero, o. cit. 9 Ernst Cassirer: Filosofía de la Ilustración, México: Fondo de Cultura económica, 1932. Paul Hazard: «El pensamiento europeo en el siglo xviii», Revista de Occidente, Madrid, 1946. J. A. Maravall: Estudios de la historia del pensamiento español (siglo xviii), Barcelona: Mondadori, 1991. 10 Jean Sarrailhl: La España ilustrada en la segunda mitad del siglo xviii, México, 1957. 11 Dopico: A ilustración e a sociedade galega; a visión de Galicia dos ilustrados, Vigo: Galaxia, 1978 12 J. A. Maravall: o. cit. 13 M. Álvarez Lires: Diccionario histórico de científicos/as. Feijoo: Un ilustrado, creador dunha nova conciencia científica e social, Santiago de Compostela: Consello da Cultura Galega, 2012 (en prensa).
introducción | 17 lo que reconoce la historiografía tradicional, ya que los siglos xv y xvi se pueden considerar inmersos en el paradigma hermetista-renacentista (Turró, 1985),14 de manera que en Europa el mecanismo y la filosofía newtoniana no tuvieron que enfrentarse directamente al aristotelismo escolástico. Respecto al siglo xviii, la polémica cartesianismo-newtonianismo fue la principal, aunque no es desdeñable, si bien sus ecos no alcanzaron a la Ilustración española, la controversia sobre la vis viva, término introducido por Leibniz, que acabó sustituyéndose tras más de medio siglo de debates por el de energía15 (el alcance de esta importante polémica excede las posibilidades de este estudio), persistiendo elementos del hermetismo medievales, de la misma manera que en la ciencia newtoniana hallamos elementos cartesianos y alquímicos, a pesar de que Newton rechace ambos paradigmas. Además, los conceptos básicos ilustrados: humanidad, felicidad, sociedad, razón, no se construyeron al margen de la observación empírica, sino que el racionalismo del xviii es un compromiso de buscar la verdad y de examinar las cosas con la propia razón y experiencia (Maravall, 1991),16 tal como afirmaba Feijoo. Por tanto, el empirismo inglés es uno de los más importantes componentes de la Ilustración y la caracterización de esta centuria como racionalista cartesiana no se sostiene si examinamos, por ejemplo, las escuelas científicas de Holanda, Suecia, Alemania o Italia (Hankins, 1998),17 y ni siquiera se correspondería con Francia a partir de la conversión de la Académie al newtonianismo, una vez publicada la traducción y estudio crítico de los Principia de Newton de Madame du Châtelet en 1759 (Álvarez Lires, y otros, 2003).18 El nuevo siglo, así pues, supuso el paso de una Razón cartesiana que se veía como fruto de una inteligencia perfecta, superior, a una nueva Razón vinculada a las leyes de la Naturaleza y al empirismo. Por tanto, no se trataba ya de algo ininteligible, lejos de nuestro alcance, sino que estaba al alcance de todo aquel que prestase atención al medio que le rodeaba. Los antecedentes de esta dualidad de paradigmas podemos encontrarlos en el Renacimiento europeo, en el que, frente a la tradición aristotélica establecida hasta la Edad Media se desarrolló desde el siglo xv el nuevo paradigma renacentista, sin llegar a hacerse evidente un enfrentamiento entre ambos paradigmas. Del mismo modo, frente al paradigma renacentista-animista tiene lugar en el xvii la aparición del racionalismo y el método hipotético deductivo cartesiano que, más adelante, será destronado por el empirismo y el newtonianismo, que triunfarán en el siglo xviii europeo. 14 Salvio Turró: Descartes. Del hermetismo a la nueva ciencia, Barcelona: Anthropos, Editorial del Hombre, 1985. 15 E. Saltiel y L. Viennot: «¿Qué aprendemos de las semejanzas entre las ideas históricas y el razonamiento espontáneo de los estudiantes?» (traducción de J. Carrascosa), en Enseñanza de las ciencias, 1985, pp. 137-144. 16 J. A. Maravall: Estudios de la Historia del Pensamiento Español Siglo xviii, Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 1991. 17 Thomas L. Hankins: Ciencia e Ilustración, Madrid: Siglo XXI, 1988. 18 Álvarez Lires, y otros: Las científicas y su historia en el aula, Madrid: Ed. Síntesis, 2003.
18 | antonio y anselmo arias teixeiro A pesar de que los cambios de uno a otro paradigma no supusieron enfrentamientos, sino que fueron cambios ocurridos a lo largo de varias décadas, en España el atraso cultural arrastrado a lo largo del siglo xvii, propiciado por la contrarreforma y la Inquisición aliada con el poder real, retardó la aceptación de las nuevas filosofías nacidas en Inglaterra y Francia, países en los que se da una revolución en el pensamiento científico-filosófico, en el sentido que señala Kuhn (1978),19 quien indica que la historia de la ciencia no se desarrolla en función de la acumulación constante de conocimientos sino que es un avance a través de una serie de etapas o períodos de progreso, ya que no todos los conocimientos nuevos se agregan paulatinamente a los anteriores. Para Kuhn el cambio o avance científico no es progreso por acumulación de conocimientos sino que, en determinados momentos históricos ocurren desarrollos no acumulativos que conllevan un cambio de paradigma.20 El proceso cultural o científico avanza mientras los esquemas son útiles; cuando dejan de serlo se da paso a una revolución científica que implica el desarrollo de un nuevo paradigma, que debe mostrarse superior al anterior para que sea característico de una revolución. En algunos momentos históricos han ocurrido verdaderas revoluciones científicas, como en el caso del copernicanismo, el newtonianismo, las aportaciones del matrimonio Lavoisier o la aparición de la mecánica cuántica, por citar solamente algunas de las más conocidas. El marco científico español estaba caracterizado por un aristotelismo fuertemente enraizado en nuestras instituciones, ya que la revolución que comenzara en el siglo xvii se llevó a cabo de forma paulatina en nuestro país, principalmente en el ámbito privado y en contra de las universidades. En aquel ambiente de aristotelismo/ galenismo se observa el nacimiento de un incipiente gassendismo, acompañado de racionalismo que, poco a poco, van defendiendo un grupo de científicos modernos, calificados en su momento como novatores, cuyo celo en promover el avance científico no evitó que durante las primeras décadas del siglo xviii todavía se defendieran postulados científicos de épocas pasadas, intercalados con la filosofía natural. Un marco complejo que define la primera mitad del siglo xviii, en el que se desarrolló la actividad de los Arias Teixeiro. A lo largo del siglo xviii asistimos a la ruptura de esa tradición asentada en el culto a lo antiguo, a la tradición grecolatina y al miedo a lo nuevo, para dar paso a un conocimiento basado en la experiencia y el conocimiento de la naturaleza, en el que el cartesianismo hipotético ya no tendrá lugar, aunque muchos autores conservarán rasgos de éste y del pensamiento medieval, como ocurrre en toda Europa. En ese ambiente observamos a lo largo de aquella centuria una serie de contradicciones entre este impulso innovador y las viejas tradiciones y supersticiones. En Galicia constatamos la 19 T. S. Kuhn: La estructura de las revoluciones científicas, México: FCE, 1978. 20 T. S. Kuhn, o. cit., entiende como paradigma el conjunto de compromisos teóricos, ontológicos y de procedimientos que comparte una comunidad científica, o dicho de otro modo, un conjunto de criterios, valores o creencias compartidos por una comunidad.
introducción | 19 aparición de una generación de «ilustrados» en la segunda mitad de siglo que, bajo la óptica de la filosofía natural, intentó aportar algo de luz en un entorno estancado en antiguas creencias y prejuicios. Es en ese ambiente, en ese mundo de contrastes, en el que encontramos a Antonio y Anselmo Arias Teixeiro de la Peña, miembros de una conocida familia de la hidalguía rural gallega que presentan la particularidad de ser los únicos lulistas gallegos de los que se tiene conocimiento hasta la fecha. Como tales los presentamos en este estudio, seguidores de las doctrinas de Ramón Llull (principalmente Antonio, que muestra más vinculación hacia la filosofía lulista, mientras que Anselmo parece más inclinado a la ciencia experimental o la alquimia) y, a la vez, representantes de una cultura y de una forma de pensar situada entre los antiguos planteamientos y los nuevos razonamientos. Ambos responden a la inquietud cultural de la sociedad de una época y, por ello, aportaron una serie de manuscritos y estudios científicos diversos, nunca editados, a pesar de que algunos manuscritos parecen estar dispuestos para ser llevados a la imprenta. Ambos se muestran vinculados, a la vez, a viejas tradiciones e ideas que, a lo largo del siglo xviii, mostraban ya su ocaso inminente. Responden al patrón de un sector de la sociedad gallega, con sus inquietudes y limitaciones, inquietudes por poseer el conocimiento que secularmente se les había arrebatado y las limitaciones impuestas por su propia tierra, alejada de los círculos científicos del momento, pero representan el único asomo de lulismo que hemos encontrado en Galicia. Además, estaríamos ante un ejemplo de lulismo integral, el de Antonio, no vinculado con la alquimia como en ocasiones se entendía a lo largo de los siglos xvii y xviii, pues muestra en sus cartas y escritos su deseo de seguir las doctrinas de Ramón Llull o, cabría decir, las doctrinas que entonces se le atribuían, para lo cual permaneció dos años estudiándola en Palma de Mallorca. En sus manuscritos encontramos referencias al Arte de Llull como tal filosofía, de la misma forma que se entendía en Valencia, Mallorca y Cataluña pero con focos puntuales en Alcalá o Salamanca. Con esa particularidad hemos llevado a cabo la recopilación de sus escritos, acompañándola de una breve biografía familiar. Tal como hemos apuntado, el giro cultural no se desarrolló de forma homogénea en la España del siglo xviii y, así, observamos una serie de contradicciones entre lo antiguo o tradicional y lo moderno o científico experimental. Poco a poco, en esta pugna se decantaron vencedores los personajes vinculados a nuevos conocimientos científicos desarrollados en el período de la Ilustración, que en Galicia tuvo como máximos exponentes a los padres Feijoo y Sarmiento. Pero existen otros personajes que se movían en el marco de las antiguas tradiciones culturales y en ellos observamos esa dualidad entre un cierto progresismo científico y el peso del pensamiento medieval. Éste es el caso que presentamos en nuestra investigación, el de los hermanos Arias Teixeiro, Antonio y Anselmo, dos figuras situadas entre estas dos opciones que acabamos de apuntar. En sus escritos encontraremos referencias a Boyle entrelazadas con postulados medievales y argumentos extraídos de la tradición popular gallega. Nuestro interés se va a centrar en la biografía de Antonio Arias Teixeiro (1709-1762)
20 | antonio y anselmo arias teixeiro por ser más representativa del contraste anteriormente planteado. Ambos hermanos se muestran seguidores de las doctrinas lulistas desde una óptica alquimista ajena a las doctrinas filosóficas postuladas por el mallorquín.21 A lo largo de este trabajo estudiaremos la trayectoria humana y científica de estos desconocidos personajes cuyos escritos científicos e intelectuales, recopilados y clasificados se presentan a continuación acompañados de su biografía. Natural de la aldea de Cabanelas, en el actual Ayuntamiento de Carballiño (Ourense), la modesta vida profesional de Antonio Arias contrasta con su variada labor intelectual, en absoluto coronada con el reconocimiento alcanzado por otros religiosos contemporáneos como Sarmiento, Feijoo, Isla o Antonio Cernadas de Castro, cura de Fruíme.22 Como ellos, mostró un especial interés por el mundo que le rodeaba, lo que le llevó a tratar temas tan diferentes como la alquimia, filosofía, geometría, moral, geografía, etc. Como ellos, desarrolló una actividad diversa, variada, menos productiva, pero con la peculiaridad de mostrarse seguidor de las doctrinas lulistas tal como se entendían a lo largo del siglo xviii, lo que le llevó a la realizar estudios en círculos lulistas de Salamanca y Mallorca,23 donde tomó contacto con importantes seguidores de aquellas doctrinas filosóficas que, distorsionadas a lo largo de los siglos, se nos han transmitido en ocasiones totalmente trastocadas y entendidas más como un arte mágico que como una auténtica filosofía encaminada a alcanzar el conocimiento universal. Esta inclinación le permitió tener conocimiento y, quizá acceso, a las más importantes obras escritas hasta entonces en ese campo, obras calificadas actualmente como pseudolulistas, a pesar de que en el siglo xviii aún se atribuían a Llull. Tras su viaje de dos años a Salamanca y Palma de Mallorca vivió Teixeiro como estudiante en Santiago de Compostela, de cuya Universidad fue el primer catedrático de Matemáticas, habiendo residido varios años en el Colegio de San Clemente de Pasantes. De su preparación para la cátedra nos ha llegado un manuscrito sobre los Elementos de Euclides (recordemos que la Geometría euclidiana gozó de gran predicamento en los siglos xvii y xviii) que nos acerca al mundo de la enseñanza universitaria en la España del siglo xviii. Carencias económicas y profesionales, la falta de contactos y, quizá, cierto desánimo ante su trayectoria profesional, le llevaron finalmente a reti- 21 Véase al final de este trabajo el documento núm. 7, Carta de Antonio Arias Teixeiro a Jacinto de la Peña. 22 Sarmiento (1695-1772), Demostración crítico-apologética del Teatro Crítico Universal. Feijoo (1676-1764), Theatro Crítico Universal, Cartas Eruditas y Curiosas. José Francisco Isla (1703-1781), Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes. Antonio Cernadas (1698-1777), Obras en prosa y verso del cura de Fruíme. 23 El investigador mallorquín Sebastián Trías Mercant (2009) hace una pequeña referencia a Antonio Arias Teixeiro como discípulo de Bartolomé Fornés, tomando como base la información facilitada por quien esto escribe durante la preparación del Trabajo de Investigación Tutelado correspondiente a los Cursos de Doctorado. En el Diccionari d’escriptors lul.listes (2009) apunta Trías Mercant que «Sens dubte es agosarat incloure aquest autor en la nomina dels escriptors lul.listes (se refiere a Angel Amor Ruibal, 1869-1930). Peró, tot i que en el segle xviii, Antonio Arias Texeiro, sota el mestratge de Bartomeu Fornés i la lectura d’Iu Salzinger, va tractar de l’alquimia».
introducción | 21 rarse como cura párroco en la pequeña aldea de Santa María de Vilar de Ordelles, en Esgos (Orense), donde falleció en 1762. Anselmo Arias Teixeiro, su hermano mayor, parece haber participado de la misma afición lulista que Antonio, sufragando parte de los gastos de su hermano durante su estancia en Salamanca y Palma. Los gastos ocasionados por el viaje de Antonio no fueron pequeños, pues en la documentación conservada se observan numerosas partidas enviadas tanto a Salamanca como a Mallorca. A Anselmo se puede atribuir la autoría de otros textos singulares sobre recetas médicas, alquimia, elaboración y conservación del vino de Ribeiro, etc., como veremos a continuación. A pesar de no conservarse ninguna firma en el conjunto de manuscritos estudiados, excepto en algunas cartas de Antonio, dirigidas a su cuñada Catalina y al secretario de la Universidad de Santiago, el análisis de la caligrafía24 muestra dos autorías y por los datos extraídos de los textos podemos atribuirlos a ambos hermanos. 24 El estudio caligráfico ha sido realizado por la Asociación Profesional de Peritos Judiciales en Ciencias Grafológicas y Criminológicas, en Vigo.
3. METODOLOGÍA DE TRABAJO Nuestra investigación tiene su origen en el hallazgo de una serie de documentos manuscritos del siglo xviii que se conservan en los fondos de la Fundación Penzol en Vigo. Inicialmente fueron revisados por el doctor Santiago Sanmartín Míguez, quien nos transmitió la idea de recopilar aquellos textos y profundizar en la personalidad de su autor, en principio, un desconocido miembro de una familia de la hidalguía gallega. El principal objetivo de este trabajo ha sido recuperar, analizar y presentar la biografía y los escritos de estos lulistas gallegos y en Vigo comenzamos, pues, el estudio de los documentos, textos y datos biográficos de Antonio Arias Teixeiro para esbozar una trayectoria fehaciente de su vida, así como de la de su hermano Anselmo, responsable de la manutención de los demás hermanos Teixeiro, seis hermanos y hermanas residentes en varios puntos de la geografía gallega. Tras el estudio de cada uno de ellos, entendemos que sólo los dos mayores, Anselmo y Antonio, mostraron la afición lulista, siendo los autores del conjunto de manuscritos presentados en este trabajo. Entre los documentos conservados en la fundación Penzol, procedentes en su día de la casa o pazo de Pías (Ramallosa, Pontevedra),25 localizamos el Certificado de Actos, Grados y Ejercicios literarios, documento expedido por la Universidad de Santiago en 175426 que resume brevemente la actividad académica de Antonio a lo largo de su vida y que sirvió como guía para desarrollar nuestro estudio, combinando los datos biográficos con los académicos y profesionales hasta conseguir un perfil aproximado del personaje. Algunos datos biográficos y científicos han sido entresacados de la correspondencia remitida y recibida por ambos hermanos, mientras que otros han sido obtenidos en diferentes archivos, diocesanos, catedralicios o universitarios. 25 Aunque no queda claro el origen de los manuscritos, es posible que desde el pazo de Pías, en Ramallosa (Pontevedra), pudieran pasar a alguna librería de viejo donde fueron adquiridos por Fermín Penzol, fundador de la Fundación que lleva su nombre. A Pías, que fue durante años residencia de descendientes de los Arias Teixeiro, pudieron llegar los manuscritos a finales del siglo xviii desde Ordelles y Cabanelas donde residieron ambos hermanos. 26 Dicho documento debía conservarse en el Archivo Histórico Uiversitario de Santiago como se corresponde a un antiguo alumno y catedrático.
24 | antonio y anselmo arias teixeiro En el conjunto de manuscritos hemos constatado la aparición de varios tipos de caligrafías a lo largo de los más de treinta años transcurridos entre las fechas de los primeros y los últimos escritos conservados. Ello nos llevó a la suposición de varias autorías para cada una de ellas, pero tras el análisis de los contenidos observamos la existencia de datos biográficos correspondientes a ambos hermanos, principalmente datos relativos al entorno de su residencia en la aldea de Cabanelas. Después de analizar las diferentes caligrafías empleadas llegamos a la conclusión de que se corresponden a dos autorías, con las modificaciones o evoluciones lógicas que experimenta nuestra caligrafía con el paso de los años. Pudimos contrastar la caligrafía de Antonio con varias cartas que dirigió a su cuñada y al secretario de la Universidad de Santiago, las cuales van firmadas por él mismo; se trata de una caligrafía homogénea, muy ordenada y de pequeño tamaño, caracterizada por unos rasgos distintivos que pudimos detectar en el conjunto de manuscritos atribuidos a él. Respecto a la caligrafía de los textos de Anselmo pudimos contrastarla con la firma que aparece en su testamento27 y, a pesar de las modificaciones observadas con el transcurso de los años, pudimos definir una serie de rasgos que se mantienen en el conjunto de documentos y que fueron confirmados tras un peritaje caligráfico. Por otro lado, en el manuscrito titulado Recetario médico observamos una caligrafía en cierto modo alterada, modificada, intencionadamente oculta bajo una sencilla clave, similar a la empleada por antiguos alquimistas a la hora de preservar, en lo posible, sus razonamientos a miradas indiscretas y así aparece en los legajos correspondientes a Anselmo y no a los de su hermano Antonio. Es por ello un dato revelador de la afición alquimista del hermano mayor.28 No ha quedado aclarado el origen de otros manuscritos alquimistas que atribuimos a Anselmo; entendemos que parte de los textos de los que fue autor son producto de sus observaciones pero los manuscritos alquímicos, en latín, parecen ser copias de originales procedentes de la escuela lulista de Maguncia (Alemania). En otros documentos hemos localizado datos referentes a la estancia de Antonio en Salamanca y Mallorca, así como a su relación con los franciscanos a través de los padres Bartolomé Fornés29 y Lorenzo Vallespir, apologistas mallorquines de la doctrina luliana, habiendo sido Fornés autor de varios libros en defensa de la figura y obra de Llull y maes- 27 A. H. P. O. Protocolos notariales, caja 847, folio 62, año 1756; Testamento de Anselmo Arias Theijeiro, fecha en 25 de mayo de 1756. 28 Téngase en cuenta un dato determinante y, desde luego, no casual y es que el hijo primogénito de Anselmo recibió el nombre de Raimundo, en referencia a Raimundo Lulio, como lo conocían y nombraban ambos hermanos. 29 Bartolomé Fornés, Predicador General y Apostólico de la Orden Franciscana. Para estudiar a fondo la ciencia luliana se trasladó a Maguncia (Alemania) donde tenía una cátedra otro lulista destacado, Ivo Salzinger. Fornés permaneció en Alemania desde 1738 a 1740. Podría ser el autor anónimo de la traducción al castellano del Libro de la doctrina pueril, compuesto en lengua lemosina por el iluminado doctor y martir invictísimo, beato Raymundo Lulio, traducido en lengua usual española por un devoto de el santo, a utilidad de los niños de España y aún de los más Doctos. La obra fue publicada en Salamanca, imprenta de Santa Cruz, en 1742
metodología de trabajo | 25 tro de Antonio durante la estancia de éste en Salamanca y posteriormente en Mallorca, a donde se trasladaron ambos en 1736 para colaborar en la recopilación de las obras atribuidas a Llull que se llevaba a cabo en la ciudad alemana de Maguncia. Hemos constatado el paso de Antonio Arias por la Universidad de Salamanca pero no su estancia en Palma de Mallorca, de la que hace mención él mismo en varias cartas y documentos. Hemos comenzado nuestra investigación acudiendo a la aldea de Cabanelas, parroquia de Santa Eulalia de Banga en la comarca del Ribeiro, donde durante años estuvo el solar de los Arias Teixeiro de la Peña. Efectivamente, en el pazo de Fondodevila, en la zona más baja de la aldea, pervive el recuerdo de dos religiosos importantes, Obispo y Arzobispo, pertenecientes a esta familia;30 el pazo es hoy de propiedad particular pero su propietario accedió a mostrarnos el interior y nos facilitó, además, algunos datos de interés para nuestro estudio.31 El párroco de Santa Eulalia de Banga nos facilitó, 30 Veremundo Arias Teixeiro (1741-1824), sobrino de Antonio e hijo de Anselmo, fue obispo de Pamplona antes de ser arzobispo de Valencia en 1814 y Manuel Ramón Arias Teixeiro, obispo de Santander. 31 Su propietario, Adolfo Otero Cerdeira e hijos nos facilitaron amplia información sobre el pazo de Fondodevila y los Arias Teixeiro. Foto 1. Certificado académico de Antonio Arias Teijeiro expedido por la Universidad de Santiago.
32 | antonio y anselmo arias teixeiro Frente a la imagen clásica de una Ilustración deísta o ateísta se ha apuntado en ocasiones, algo que sí sucedió en Francia, la existencia de una Ilustración hispana formada por creyentes y clérigos que intentaron unificar ciencia y fe, practicando la doctrina de la doble verdad,43 a lo largo de sus estudios. Éste podría ser el marco cultural y científico de la época en que viven los Arias Teixeiro, esto es, la primera mitad del siglo xviii, período que coincide, aproximadamente, con lo que podemos denominar primera Ilustración o pre Ilustración, una etapa que podemos enmarcar, de manera aproximada, entre los años 1687 y 1726 (a partir de 1687, año de publicación de los Principia, llegan a España apuntes y comentarios sobre las obras de Newton, a través de otros autores, se publica la Carta filosofica-medico-chymica, de Juan de Cabriada y en 1726 se publica el primer tomo del Theatro Crítico, de Feijoo). Intentaremos, por tanto, que nuestro estudio no sea una simple descripción biográfica, sino una descripción del personaje en su contexto cultural y ello nos permitirá entender que ambos hermanos responden a un patrón que no fue extraño a su época, un patrón en el que convivían las viejas tradiciones con las nuevas luces. En primer lugar, hemos de hacer una salvedad para indicar que Boyle fue un referente continuo en los escritos de ambos hermanos. Quizá el punto de encuentro entre los lulistas y Boyle sea la necesidad de recurrir a la experimentación en el campo de la química, un punto en el cual el irlandés coincide con los alquimistas y, como en determinados círculos científicos del siglo xviii44 se vinculaba al lulismo con la alquimia, podríamos explicar así las referencias a Boyle en los escritos lulistas de los Teixeiro. En este sentido, reproducimos a continuación unos párrafos referidos a este autor, siguiendo lo afirmado por la profesora Álvarez Lires (2000),45 cuya obra denomina como «intento de conciliación»: Boyle (1627-1691). Autor da famosa obra The Sceptical Chymist, na que se resume o seu pensamento a través dos supostos diálogos que un químico escéptico mantén cos spagyristas vulgares, nos que vai destrozando todos os seus argumentos, simbolizando así a destrucción do vello sistema para construir un novo. Ataca sobre todo a teoría dos tres principios paracelsistas, explicando que en primeiro lugar non está claro o que é cada un deles e en segundo lugar que en cada mixto poden entrar diferentes corpos na súa composición, dous, tres ou cinco. Non se trata de negar a existencia do xofre, o fogo e do mercurio, ou mesmo dos principios peripatéticos, trátase de comprobar se merecen chamarse elementos, xa que para Boyle: «I call elements those primary and simple bodies, which do not contain anything, cannot be made from one other, form the complex bodie, and into which complex bodies can be reduced».46 43 Pilar Allegue: «Cara un novo averroísmo no século xviii. Do conflicto entre ciencia e relixión en Fr. Martín Sarmiento», Encrucillada. Revista galega de pensamento cristián-núm. 94/volumen xix, 1995, pp. 37-46. 44 El círculo lulista de Mainz, en el que se mueven lo hermanos Fornés, defiende la figura del Llull alquimista. 45 María Álvarez-Lires, o. cit., pp. 213-215. 46 Robert Boyle, citado por Francisco Bermejo, o. cit., p. 25 y por Bernal, o. cit., p. 361.
marco histórico | 33 Nesta expresión, quérese ver unha definición moderna de elemento, pero a ciencia química, naquel momento non podía determinar, con excepción dalgúns metais, cales eran as substancias elementais, como recoñece o propio Boyle no seu ensaio On the Un-success- fulness of Experiments. Esta é a opinión do Profesor Bernal.47 Sen embargo, o profesor Bermejo48 matizaba que se debe a Boyle «la posibilidad del reconocimiento de los elementos al establecer la primera definición utilizable de un elemento basada en su reconocibilidad a través de un cierto número de compuestos». Boyle considera que a materia de todos os corpos está uniformemente composta por partículas infinitamente pequenas espalladas polo espacio. As diferencias que constatamos entre os corpos, débense ás diferencias de textura que presenta o conxunto desas partículas, así como ás variacións dos movementos das propias partículas. Boyle conservará, polo menos, unha parte das teorías do xvii, a que corresponde ós fenómenos, que explicará desde o punto de vista das hipóteses mecanicistas. Na edición das súas obras (Londres, 1744),49 encontramos que ó falar: About the excellency and grounds of the mechanical hypothesis, Boyle expón as hipóteses das que parte: 1. Os principios das cousas corporais son unicamente a materia e o movemento. Non pode haber menos principios porque non explicarían a infinita diversidade das cousas. 2. A materia está dividida en partes de diferentes formas e tamaños e os seus diversos ordenamentos producen as diferencias de composición e textura dos diferentes corpos. 3. Este punto de vista elimina as cualidades ocultas para deixar subsistir, unicamente, os principios mecánicos. 4. Os principios mecánicos, sensatamente aplicados, abondan para explicar todos os fenómenos materiais; os que recurriron a principios inmateriais para explicar os feitos químicos, non deron razóns intelixibles e deixaron subsistir o problema que pretendían resolver. 5. Os principios inmateriais, invocados de maneira xuizosa, poden explicarse polos principios mecánicos. Así pois, no seu último postulado, Boyle trata de conciliar as doctrinas admitidas polos químicos ata ese momento, coa hipótese corpuscular, dándolle a traducción precisa. Sinalaremos como dato curioso que Boyle explica, mediante a forma das partículas dos amuletos e pedras preciosas, os supostos efectos benefactores que exercen sobre as enfermidades. Sarmiento combaterá esas crenzas, sobre todo no Vol. 5.o de la Obra de 660 Pliegos, no que atopamos unha longuísima disertación sobre supostos alfabetos máxicos, talismáns e amuletos. Pero a filosofía mecánica, enfrontada coa diversidade dos fenómenos químicos, non era quen de explicalos cunha hipótese unitaria e así, algúns pensadores defenderon a posibilidade de recorrer a diversos sistemas para explicar os fenómenos físico-químicos, xa que o noso espírito, dicían, non está en posesión de ningún método para discernir a boa interpre- 47 J. D. Bernal, o. cit., p. 352. 48 F. Bermejo, o. cit., p. 25. 49 Robert Boyle: Obras completas: About the excellency and grounds of the mechanical hypothesis, vol. 3, p. 449. Citado por Metzger y por Bernal, o. cit., pp. 265 y 352.
34 | antonio y anselmo arias teixeiro tación. Outros, pola contra, defenderon a necesidade de reducir a Natureza a un só sistema, no que as hipóteses estean interrelacionadas e se deriven das verdades primeiras. En calquer caso, os traballos de Boyle e de moitos investigadores da época, fixeron avanzar a ciencia química, sinalando o xa citado profesor Bermejo, que: «Si bien Boyle se apoyó en muchos conocimientos de unos dos siglos anteriores a él, en algunos aspectos puede ser considerado como el creador de la Química Analítica. Introdujo los conceptos de análisis y reactivo, y la Química le debe, sin duda, su separación de la ciencia médica y la nueva dirección que desde entonces tomó».50 Nós engadiremos que o traballo con indicadores coloreados se debe, en grande parte, a Boyle. Pola súa parte, o profesor Bernal salienta que en Boyle se observan os aspectos filantrópicos e pietistas da nova ciencia, dos que os primeiros serían encarnados pola Ilustración. De tal opinión, pode ser mostra a seguinte cita: «[…] concluiré haciendo notar, si como espero estáis satisfechos, que no sólo se puede hacer progresar a la filosofía experimental observando los oficios, sino que también estos mismos oficios pueden progresar bastante; de modo que la feliz influencia que aquella puede tener sobre éstos no es uno de los modos menos importantes en que el naturalista puede ser útil para promover el imperio del hombre. Puesto que una buena administración de los diversos oficios concierne manifiestamente al público, deben figurar en nuestras leyes inglesas en vigor, normas acerca de los oficios de los curtidores, de los alfareros y de muchas otras profesiones mecánicas a las que los legisladores no se han dignado descender para establecer reglas e instrucciones particulares».51 Vemos neste texto, do século xvii, grandes coincidencias co pensamento da Ilustración: a utilidade da ciencia e das «artes», para o progreso da humanidade e unha liña de revalorización do traballo artesano. Volviendo a la ciencia del siglo xviii, denominada entonces filosofía natural o experimental, diremos que era una ciencia estrechamente vinculada con la filosofía y la teología, que hoy nos parecen completamente alejadas de lo que se considera científico. Debemos tener presente que el contenido de las disciplinas cientificas era entonces diferente al actual, aunque recibiesen los mismos nombres52 y, por ello, no es posible el estudio de textos científicos del siglo xviii desde la perspectiva científica del siglo xxi, ya que sin esa premisa incurriríamos en interpretaciones y conclusiones erróneas y anacrónicas, fuera de su contexto y abstraídas de su marco histórico. La filosofía natural desarrollada en Europa en el siglo xviii, tras el triunfo del paradigma newtoniano y de los postulados de Bacon y el abandono del cartesianismo, defendía una ciencia basada en la experiencia de los sentidos y el empirismo, aunque atravesada, como hemos dicho, por aspectos corpusculistas, cartesianos e incluso re- 50 F. Bermejo, o. cit., p. 26. 51 Robert Boyle: About the excellency and grounds of the mechanical hypothesis, vol. 3, p. 449. Citado por Metzger y por Bernal, o. cit., pp. 265 y 352. 52 Hankins, o. cit., pp. 13-14.
marco histórico | 35 nacentistas y medievales.53 Aun así, frente a intentos de desligarse de la tradición, la decadencia vivida en las universidades españolas, opuestas a las novedades procedentes de otros países, supuso un lastre a los nuevos planteamientos científicos y contribuyó en gran medida al retraso científico español, con excepción del Colegio Imperial de la Compañía, fundado por los jesuitas en 1625, en el cual se impartían estudios de Historia natural, Filosofía natural y Matemáticas. Para tratar de enmarcar e interpretar los escritos de los Teixeiro, hemos de tener en cuenta que la interpretación positivista de la construcción y producción de ciencia del Círculo de Viena54 ha influido en una concepción dogmática de la ciencia occidental al intentar explicar bajo un planteamiento mecánico el universo que nos rodea, siempre desde una óptica al margen del observador, que es quien interpreta la realidad que le rodea y que debe mantenerse aislado del objeto motivo de estudio. Como este planteamiento positivista es idealista, ya que no es posible que quien intepreta los fenómenos y los hechos históricos se pueda abstraer de su marco teórico, es preciso recurrir a diferentes enfoques55 que permitan la intersubjetividad. Así pues, cuando tratamos de interpretar los textos de Teixeiro, nos encontramos con que este análisis requiere una complementariedad, es decir, diferentes enfoques que nos permitan analizar el hecho histórico-científico estudiado y ello conlleva no poca dificultad por tratarse ambos hermanos de personajes polifacéticos, difícilmente encuadrables en uno u otro paradigma científico. Por tanto, es posible que este estudio quede incompleto porque ambos interpretaron la realidad desde una óptica distinta a la actual y, además, es preciso analizar todos sus planteamientos, por anacrónicos que nos parezcan, a la luz de los conocimientos y situación concreta de la ciencia en la época y en la sociedad en que les tocó vivir. También es necesario abordar sus escritos desde la interdisciplinariedad y ello no siempre es posible, ya que nuestros conocimientos son disciplinares y limitados. Para tratar de subsanar esta dificultad, hemos recurrido a obras que mantienen distintos puntos de vista disciplinarios sobre la época estudiada y hemos recurrido a personas expertas en diferentes campos científicos. Resulta complejo enmarcar estos escritos en su correspondiente marco científico, particularmente los de Anselmo, toda vez que observamos en sus textos una amalgama ecléctica de posicionamientos científicos que, por otro lado, responden a un modelo patente en el siglo xviii y que se caracteriza por el enfrentamiento y convivencia simultánea de varios paradigmas científicos. Son numerosos los casos de autores que escribieron y aportaron su opinión en varios campos de la cultura de la época; 53 M. Álvarez Lires, o. cit., p. 159. 54 La filosofía del Círculo de Viena (1922-1936) aboga por una concepción científica del mundo, defendiendo el empirismo de David Hume, John Locke y Ernst Mach el método de la introducción, la búsqueda de la unificación dellenguaje de la ciencia y la refutación de la metafísica. Esta filosofía intenta conciliar el empirismo y el positivismo y es conocida con los nombres depositivismo lógico, neopositivismo, empirismo, empirismo lógico o neoempirismo, aunque los miembros del Círculo de Viena preferían llamarlo empirismo consecuente. 55 J. L. Barona: Ciencia e historia, Seminari d’Estudis sobre la Ciencia. Godella (Valencia), 1994.
36 | antonio y anselmo arias teixeiro personajes con una actitud investigadora difícilmente enmarcable en una ortodoxia científica, ni cartesiana ni newtoniana; seguidores, quizá, de ambos sistemas sin ser capaces de desprenderse del antiguo paradigma hermetista. Por ello, en los escritos de ambos hermanos observamos continuas referencias a autores medievales (Arnau de Vilanova o Ramón Llull) conjuntamente con referencias a la obra de Robert Boyle o Vicente Tosca.56 En la línea de lo que acontece a lo largo del siglo, Anselmo Arias Teixeiro muestra interés en ampliar sus conocimientos científicos, divulgando a su vez la información adquirida en el transcurso de sus investigaciones, en las que él mismo parece actuar como investigador y experimentador, llevando a la práctica sus teorías, previamente expuestas. Sin embargo, a pesar de reclamar la experimentación a lo largo de sus escritos (empirismo) como única vía para alcanzar la verdad de los planteamientos previos, se ve incapaz de llevarla a la práctica, y constantemente tiene que recurrir a planteamientos teóricos para tratar de demostrar sus argumentos. En ello podemos ver la dualidad de paradigmas en que se mueve, algo que no es extraño a la época en que vive, tal como acabamos de comentar. A lo largo del siglo xviii la experimentación fue una de las herramientas de que dispusieron los científicos para indagar en la Naturaleza y elaborar leyes y teorías, en la línea que ya en el siglo xvii defendía Boyle al entender que las pruebas experimentales ofrecían mayor confianza que las matemáticas. De esta manera, el empirismo se impuso como fuente de información desbancando al testimonio heredado de los antiguos; sin embargo, hay opiniones contrarias, como la defendida por D’Alambert, defensor de una cierta limitación a la experimentación por cuanto la entendía vinculada a los sentidos del observador, lo que podía llevar a errores de interpretación y por ello, para el francés, los experimentos sólo valdrían para confirmar hipótesis pero no como base para la argumentación, como correspondía al método de análisis cartesiano. No olvidemos que la Academia de las Ciencias, en Francia, fue cartesiana hasta bien entrado el siglo xviii, momento en que se «convirtió» al newtonianismo gracias a la edición crítica de los Principia de Newton, realizada por Madame du Châtelet con el apoyo de Voltaire.57 En sus escritos, Anselmo Arias Teixeiro estudia los planteamientos científicos ajenos, a la vez que aporta conocimientos y opiniones sobre diferentes campos, lo que aumenta la complejidad de nuestro estudio al encontrarnos con apuntes sobre alquimia, metalurgia, conservación y elaboración del vino, óptica o construcción de lámparas inextinguibles. En general, la ciencia experimental del siglo xviii se desarrolló siguiendo tres vías diferenciadas: 56 Vicente Tosca: Compendio Matemático, Valencia, 1707. 57 M. Álvarez Lires (2000), o. cit., pp. 129-132.
marco histórico | 37 • La vía Mecánica práctica. • La vía Física experimental matemática. • La vía Física experimental. No obstante, en el siglo xviii se puede apreciar una división de la ciencia siguiendo «líneas de investigación» nacionales, señalando Mason58 que mientras que en Inglaterra los científicos eran básicamente experimentalistas e interesados principalmente en la química y en la electricidad, en Francia los intereses eran más bien teóricos y tenían más que ver con la mecánica y la astronomía. La ciencia aplicada pasó a las manos de los constructores de instrumentos e ingenieros, sobre todo en Francia. El panorama de la ciencia en el siglo xviii en los países europeos era más complejo (Álvarez Lires, 2002)59 ya que habría que examinar los intereses metalúrgicos de la escuela sueca, en la que existía un Colegio Metálico, en el que además surgieron científicos como Linneo o Swenderborg, siendo también de gran interés hacer referencia a la escuela alemana, a la que pertenecieron König o Stahl, por poner ejemplos bien conocidos. Otras escuelas de enorme importancia fueron las de Suiza y Holanda: la universidad holandesa de Leyden, a la que pretenecieron Boerhaave, los hermanos Musschenbroeck o Gravesande, se convirtió en el centro de la ciencia newtoniana, por excelencia, durante el siglo xviii en el continente europeo, y respecto a Suiza, sabemos de la presencia en Basilea de Daniel y Johhan Bernouilli, así como de la de Euler, fundamentalmente. Por lo que respeta a la escuela rusa, si bien las referencias a ella son más bien escasas o inexistentes en la mayoría de las historias de las ciencias y de las técnicas, conocemos la figura de Mijaíl Lomonosov (1711-1765), químico, escritor y poeta, a quien se atribuyó, en la antigua Unión Soviética, la paternidad del principio de la conservación de la materia, basándose en su correspondencia con Euler.60 La Física experimental fue la vía que siguieron, entre otros, Petrus van Musschenbroek, físico de la escuela newtoniana holandesa, el más firme apoyo de la filosofía newtoniana en Europa como ya hemos indicado, cuya obra podemos situar entre los años 1730-1765, aproximadamente la misma época en que Anselmo Arias Teixeiro lleva a cabo sus escritos. Pero, ¿qué significaba ser newtoniano? Hemos de señalar que del pensamiento del sabio inglés se hicieron las interpretaciones más diversas y así por ejemplo, mientras que el marqués de L’Hôpital (1661-1704) «convirtió a Newton en un racionalista supremo cuyas leyes del movimiento eran deducciones a priori del pensamiento puro, los 58 Stephen F. Mason: La ciencia del siglo xviii, o. cit., p. 23. 59 M. Álvarez Lires: Frei Martín Sarmiento: un científico da Segunda Ilustración, Universidade de Santiago de Compostela, 2002. 60 Bruno Wojtkowiak: Historia de la Química de la Antigüedad a 1950, ed. es. Zaragoza: Ed. Acribia, 1987, p. 36.
38 | antonio y anselmo arias teixeiro físicos holandeses [como los Musschenbroek] le veían como un empírico a ultranza»,61 que era lo que Newton declaraba en sus obras. Newton consideraba que el universo no era un producto evolutivo del desarrollo, ya que para él Dios había creado el mundo organizado en su forma actual y, a partir de esa creación, habían entrado en acción las leyes de la mecánica, aunque había fenómenos astronómicos que no se podían explicar a tenor de tales leyes: Hasta aquí he expuesto los fenómenos de los cielos y de nuestro mar por la fuerza de la gravedad, pero todavía no he asignado causa a la gravedad […]. Pero no he podido todavía deducir a partir de los fenómenos la razón de estas propiedades de la gravedad y yo no imagino hipótesis («hypotheses non fingo»). Pues, lo que no se deduce de los fenómenos, ha de ser llamado Hipótesis; y las hipótesis, bien metafísicas, bien físicas, o de cualidades ocultas, o mecánicas, no tienen lugar dentro de la Filosofía Experimental. En esta filosofía las proposiciones se deducen de los fenómenos, y se convierten en generales por inducción. Así, la impenetrabilidad, la movilidad, el ímpetu de los cuerpos y las leyes de los movimientos y de la gravedad, llegaron a ser esclarecidas. Y bastante es que la gravedad exista de hecho y actúe según las leyes expuestas por nosotros y sea suficiente para todos los movimientos de los cuerpos celestes y de nuestro mar.62 En el siglo xviii, la filosofía inglesa se difunde por el continente y las argumentaciones a favor de esta difusión inciden en que Newton había construido finalmente el nuevo y definitivo sistema del mundo, que Bacon y Descartes habían anunciado. Opiniones de este estilo podemos encontrarlas en Voltaire, D’Alembert o Lagrange, por citar algunos ejemplos de pensadores franceses (Álvarez Lires, 2002). En su obra, Peter van Musschenbroek llevó a cabo una distribución de difererentes campos de interés de la ciencia en el siglo xviii, que distribuyó de la siguiente manera: • Propiedades de los cuerpos. • Mecánica: cinemática, dinámica, máquinas, péndulos y proyectiles. • Mecánica de fluídos: hidrostática y flujo de fluidos. • Agua: congelación, ebullición y evaporación. • Luz: óptica, colores y el ojo. • Aire: densidad, sonido, instrumentos neumáticos. • Fuego: espejos ustorios, naturaleza de la llama, calor. • Electricidad. 61 Aparece citado en el Catálogo de obras de… Fr. Martín Sarmiento, apartado Mathematicas. Arithmetica, Geometria y Algebra, Marqués de L’Hôpital: Analyse des Infiniment petits (aunque no tiene nombre, es de Mr. Hôpital, París, 1696. Edición selecta y rara. Ítem. Del mismo Hôpital: Traité Analytique des Sections Coniques, París, 1707-1. Pasta 4.º. 62 Isaac Newton: Principios matemáticos de la filosofía natural, 2.ª ed. cast.: Madrid: Alianza Universidad, 1987, p. 785.
marco histórico | 39 • Magnetismo. • Meteorología: nubes, lluvia, nieve, rocío, relámpagos. Es destacable, en su obra, el establecimiento de tablas de «gravedad específica» de diversas sustancias, que hoy denominaríamos de densidad, siguiendo el más puro newtonianismo. Hemos de llamar la atención sobre una cuestión que a veces olvidan las historias de la ciencia y es que no es posible investigar sobre los conocimientos del siglo xviii, con criterios de hoy, ya que las distintas ciencias estaban categorizadas de diferente manera y así, la «Física» era una ciencia que se ocupaba de las razones y de las causas de todos los efectos producidos por la naturaleza, animados o inanimados. La Física actual estaría más próxima a las llamadas, según Hankins,63 Matemáticas Mixtas, que comprendían la Astronomía, la Óptica, la Estática, la Hidráulica, a Gnomónica (estudio de los relojes de sol), la Geografía, la Relojería, la Navegación, la Topografía y la Fortificación. La Química, en esta época, estaba inextricablemente unida a la Historia Natural, que estudiaba los reinos vegetal, animal y mineral, pero otro tanto le sucedía con respecto a la Física, al estudiar el fuego, el calor y el aire, o las «gravedades específicas». Además, formaba parte de la Medicina, de la que se consideraba una ciencia auxiliar.64 En esta distribución observamos la coincidencia de varios campos, objeto de interés en el xviii, con la temática reflejada por Anselmo en sus apuntes, en los que trata aspectos relacionados con las propiedades del agua y del fuego, los espejos ustorios, el magnetismo, meteorología, etc., sin que por ello nos atrevamos a calificarle como físico experimental, pues sus escritos carecen de demostraciones basadas en la experimentación (algo que estaba lejos de sus posibilidades), pero demuestra, sin embargo, un conocimiento de fuentes variadas y un afán constante por estudiar y describir todo aquello que ha observado y leído. 63 Thomas Hankins, o. cit., p. 11. 64 Thomas Hankins, o. cit., pp. 13-14.
5. ANTECEDENTES: LA CIENCIA EN EL SIGLO XVII Para entender el marco científico del siglo xviii debemos trasladarnos a la centuria anterior y entender los cambios culturales que en ella tuvieron lugar, ya que fue durante ese siglo cuando se establecieron unas bases más o menos sólidas en prácticamente todos los campos de la ciencia, de tal manera que se llevó a cabo un cambio en la concepción misma del conocimiento, intentando dejar a un lado la antigua tradición aristotélica. A finales de siglo España atravesaba una etapa de ausencia de creatividad en diferentes campos como la literatura o la filosofía, a la vez que comenzaba a observarse un tímido desarrollo científico. Autores como Newton, Descartes, Pascal, van Helmont, Huygens, etc., se replantearon la propia idea de naturaleza y la de las disciplinas como matemáticas, filosofía y ciencia en general y, así, a lo largo del siglo asistimos a la ruptura con el saber heredado de los antiguos, vinculado a universidades y monasterios,65 para transformarse en un conocimiento autónomo y dirigido a diferentes campos de la ciencia. Algunos grupos, promotores de la renovación científica, fueron entonces calificados como novatores, y entre ellos es necesario citar a Diego Mateo Zapata,66 Mayans y Siscar, Martín Martínez67 o Félix Palacios, que se enfrentaron a la oposición de médicos y pro- 65 Muchos monasterios fueron, sin embargo, centros de avances científicos importantes y partidarios de la nueva ciencia. Fray Antonio José Rodríguez, boticario del monasterio cisterciense de Veruela, fue autor de varias obras entre las que cabe destacar su Palestra crítico-médica, en la que subraya la imposibilidad de sustituir la práctica y observación por la medicina dogmática y especulativa. Desde monasterios benedictinos, Feijoo y Sarmiento fueron figuras señaladas en la Ilustración española y Juan Caramuel, desde la Orden cisterciense, fue una de las pocas luces existentes en nuestro siglo xvii. 66 Diego Mateo Zapata (1644-1745), natural de Murcia, fue médico y filósofo, promotor de «tertulias» de carácter científico en Madrid y fundador de la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla, en 1700. Promotor de la renovación científica española, publicó en 1690 Verdadera apología de la medicina racional, obra de trayectoria galenista que rechazó en sus escritos posteriores. En 1701 publicó Crisis médica sobre el Antimonio (el sulfuro de antimonio), en defensa de los remedios médicos de origen químico. Fue defensor de la nueva física en contra de la filosofía natural aristotélica. 67 Martínez defendía su excepticismo frente a los axiomas de las escuelas, contradiciendo la opinión de los escolásticos mientras defiende el uso del español frente al latín porque «los modernos autores escriben ya en sus lenguas».
48 | antonio y anselmo arias teixeiro «industria mecánica» de otros países sino a «su mayor aplicación a casi todas las artes factivas».81 Frente a la multitud de falsos secretos, que en España eran muchos, Feijoo defiendía que eran demostrables en el campo de la matemática, la óptica o la física y, en este punto, destaca el caso de la Linterna Mágica, artefacto descrito por Anselmo Arias Teixeiro en sus manuscritos. Tal como hemos apuntado ya, fue habitual durante el siglo xviii la existencia de intelectuales cuya actividad se proyectó en varias direcciones, lo que les llevó a destacar en diferentes campos dentro de un mundo de estrechas miras que empezaba a romper antiguos tópicos. Por desgracia, España acarreaba ya un importante atraso cultural que impidió absorber el nuevo espíritu reformista y alcanzar los niveles de países europeos, estructurada sobre una organización social similar a la del siglo xvii, caracterizada por los privilegios de la nobleza, asociados a servicios inexistentes o sin ningún interés para la nación. Galicia no era ajena a esta situación y ello, unido a una burguesía que, en gran parte, sólo aspiraba a su propio éxito económico y que aún consideraba el trabajo manual como algo indecoroso, desembocó en el bloqueo de toda iniciativa de despegue cultural e industrial del país, incluso entrado ya el siglo xix.82 Quizá por ello algunos de los que quisieron adquirir una mínima base científica tuvieron que recurrir al amparo de la vida religiosa y, con el sustento asegurado, dedicaron su vida a diferentes labores investigadoras; así lo hicieron, entre otros, los referidos Feijoo, Sarmiento,83 Cernadas de Castro, Hervás y Panduro, José Celestino Mutis, Tosca, Enrique Flórez o Antonio José Rodríguez,84 que, no obstante, tuvieron que sortear los obstáculos im- 81 Feijoo: Theatro Crítico Universal, tomo iii, Discurso II. 82 Podríamos citar numeros ejemplos, entre ellos el de Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos (1749-1809), y su intento de crear una industria moderna y puntera en la costa lucense. Su trabajo le llevó a fundar una herrería, una fundición y una fábrica de loza, aparte de varios proyectos textiles que no pudo concluir por su temprana muerte a manos de una masa popular alentada por el clero en la villa de Ribadeo. Aunque es cierto que los abusos de Ibáñez sobre las clases populares fueron importantes, su «delito» fue el intento de modernización e industrialización de la comarca, contrario a los intereses de la burguesía y el clero local. 83 Papel destacado tuvieron los benedictinos, pero no sólo Feijoo y Sarmiento, pues ya entonces los benedictinos de la Congregación de Valladolid enviaban monjes a estudiar a París, lo que promovió un importante intercambio científico. La orden benedictina fue siempre un reducto importante para la difusión de las nuevas ideas científico-filosóficas, merced a su adscrición a la teoría de la doble verdad ciencia-religión. 84 Antonio Joseph Rodríguez, boticario del monasterio cisterciense de Veruela, publicó una interesante obra científica bajo el título de Palestra crítico-médica en que se trata introducir la verdadera medicina y desalojar la tyranía intrusa del Reyno de la Naturaleza. (Madrid, 1753), en seis tomos. Contrario a la tradición escolástica y a la medicina de Galeno, compartió opinión con Martín Martínez, Feijoo, Descartes o Etmuller. A lo largo de esta obra son constantes las referencias a Sydenham, van Helmont, Boyle, Gassendi, Lemery o Paracelso, a pesar de lo cual defiende la transmutación de algunos principios en sales que antes no existían y, en general, de unos elementos en otros, afirmando que «en casi todas las elaboraciones chymicas hay prueba irrefragable de la transmutación de los principios». Por otro lado, en el Discurso X de la obra resalta el papel del fuego en la transformación de los elementos y trató en profundidad las reacciones del sulphur y el mercurio. En otros capítulos hace referencia a la Piedra Filosofal, capaz, según Rodríguez, de coagular al azufre. ¿Es por ello alquimista? Entendemos que no, a la vista del contenido de su obra, pero este hecho pone de manifiesto la estrecha vinculación entre alquimia y ciencia a lo largo de los siglos xvii y xviii.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 49 puestos por la Inquisición, algunos de ellos desde su condición de censores de esta Institución, para acercarse a la nueva ciencia. Con todo, la Inquisición irá perdiendo poco a poco su poder, principalmente en la segunda mitad del siglo hasta su tardía desaparición en 1835. En España, diversos grupos ilustrados promovieron el desarrollo cultural y científico frente al aristotelismo-escolasticismo enraizado en las universidades, que dejó paso, no sin grandes enfrentamientos, a una nueva ciencia.85 El galenismo-aristote- lismo que se arrastraba de siglos anteriores frenó el desarrollo de la ciencia médica, mientras que otras ramas como la Física se vieron obstaculizadas por la acción contraria de la Iglesia católica-Inquisición, reacia a admitir nuevas aportaciones científicas. A finales del xviii se observa un cambio de rumbo en el desarrollo científico en Europa, apenas perceptible en el ámbito universitario; pensemos en que los Principia de Newton se publican en 1687, que en Francia se traducirán en la segunda mitad del xviii, y en España estuvieron prohibidos «porque contenían los principios del copernicanismo». Se crean academias científicas en Europa, como alternativa al estancamiento de la institución universitaria. A imagen de la de Berlín, fundada por Leibniz (1711), se fundaron academias en toda Europa, llevando a cabo interesantes trabajos de colaboración con algunas universidades, mientras que en nuestro país se entabló un enfrentamiento entre éstas y las academias. Al contrario que en España, las universidades protestantes europeas quedaron sometidas al poder estatal, incluyendo en ello la provisión de cátedras y el nombramiento de profesores, mientras que en nuestro país la independencia de estas instituciones se ejemplifica en la autonomía que disfrutaron los colegios mayores, cuyo poder en el ámbito universitario se mantuvo inalterado hasta mediados del siglo xviii. No se ha de olvidar que la ciencia moderna nació en Europa al margen, o incluso en contra, de las universidades. Un ejemplo del retraso científico en que se movían nuestras universidades es el hecho de que la Universidad de Salamanca dotó una Cátedra de Matemáticas que fue cubierta por Diego Torres Villarroel, quien se dedicó a impartir en ella clases de astrología. Mientras, Galicia tuvo que esperar varios años hasta que Antonio Arias Teixeiro ocupase la primera Cátedra de Matemáticas de la Universidad de Santiago. Al respecto es interesante el informe sobre el estado de esta universidad que el visitador de la misma, Diego Juan de Ulloa, escribe al rey en febrero de 1749.86 En él podemos leer un párrafo sobre la dotación de fondos para la urgente creación de aquella Cátedra: 85 A pesar del atraso y recelo de las universidades a lo nuevo, ancladas en el viejo sistema de lecciones y disputas de obras clásicas, poco a poco se introduce el castellano en la enseñanza, a la vez que nuevos descubrimientos fomentan el avance científico, del cual podemos destacar las expediciones científicas (la Astronómica a Perú, la Botánica a Chile y Perú, la de Nueva Granada o la del Pacífico, a cargo de Malaspina) o la creación del Jardín Botánico y el Gabinete de Historia Natural. En la misma época aparecen, también, las primeras revistas científicas. 86 A. G. S. Caja 152 (legajo 949).
50 | antonio y anselmo arias teixeiro Por falta de fondos dejaron de fundarse varias Cátedras, entre ellas, una de Matemáticas, otra de Sexto y otra de Código. Se podría fundar, pues, la de Matemáticas con cien ducados de vellón o con más, para que pueda concurrir alguno que la ejerza con inteligencia, respecto la falta que hay de esta profesión en este Reyno. Por otro lado, los colegios mayores fueron adquiriendo cada vez más poder, haciéndose con la mayoría de las cátedras universitarias y fomentando el intercambio de favores entre los colegiales, designando rectores e interviniendo en la vida universitaria. En Galicia sucedía lo mismo que en el resto de España, aunque en los fondos de la Biblioteca Universitaria de Santiago encontramos ejemplares de obras de carácter corpusculista,87 lo que demuestra la existencia de un sector universitario contrario a la tradición escolástica.88 Las dos figuras señeras de la cultura gallega y española, los padres Feijoo y Sarmiento, se enmarcan en planteamientos científicos diferentes; Feijoo pertenece a la primera Ilustración y Sarmiento a la segunda. Esta nueva ciencia del siglo xviii, heredera de la del siglo xvii, que, como hemos visto, se vio enfrentada a la tradición hermetista-animista del Renacimiento (Turró)89 durante un período de convivencia de ambos paradigmas,90 lo que nos permite entender el aparente anacronismo de los escritos de los Teixeiro, y sus estudios sobre la alquimia; recordemos, en este sentido, que el propio Newton llevó a cabo estudios e investigaciones en ese campo. Las controversias y debates científicos en España perduraron hasta bien entrado el nuevo siglo,91 pero ya en la primera mitad de la centuria la nueva mentalidad había irrumpido con mayor o menor éxito en nuestra sociedad a través de los escritos de Voltaire, Rousseau o Montesquieu (Cartas Persas, 1721, o El Espíritu de las Leyes, 1748) tras los cuales la razón pasó a ser un bien de uso público, tal como afirma J. L. Barona (2003). Al igual que en el resto de Europa, el espíritu ilustrado español se caracterizó por su confianza en la razón humana como herramienta para superar viejos prejuicios y antiguos miedos, como el de pensar. Desde nuevos postulados se promovió el desarrollo científico y económico de la nación, enfrentándose al estamento eclesiástico 87 Entre otras, Institutiones Philosophicae, de Francois Jacquier, obra reeditada numerosas veces a lo largo del siglo, fue un texto referente en la defensa de la ciencia moderna en España. 88 M. Álvarez Lires (2000), o. cit. 89 S. Turró: Del Hermetismo a la nueva Ciencia, 1985. 90 A finales del siglo xvii encontramos una serie de textos en defensa y en contra de la tradición escolástica. Entre los primeros, el padre Palanco (Dialogus physico-theologicus contra philosophiae novatores.) 91 Muestra de ello son las obras publicadas a favor y en contra del saber tradicional por Boix y Moliner: Hipócrates defendido (1711); Díaz del Castillo: Hipócrates desagraviado (1713); Álvarez del Corral: Hipócrates vindicado (1713), y Félix Palacios: Pharmacopea triunfante de las calumnias e imposturas que en el Hipócrates defendido ha publicado el Doctor D. Miguel Boix (1713). Todavía en 1760 Luis Antonio Verney publicaba una obra contraria al escolastismo, Verdadero método de estudiar o Verdadero método para ser útil a la República y a la Iglesia, lo que nos sugiere la idea de que en plena Ilustración aún no habían desaparecido las viejas tradiciones en el ámbito universitario.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 51 español que gozaba de mayor influencia en la sociedad que el de otros países. Sin embargo, fueron muchos los religiosos que destacaron en el nuevo movimiento cultural y científico, tanto en Galicia como en el resto de España, donde la obra científica de referencia aparecerá a principios del siglo xviii de la mano de Félix Palacios; su Palestra Pharmaceutica sería editada nueve veces a lo largo de la centuria, llegando a ser el principal tratado de química de la época. Palacios también tradujo al español el Cours de Chymie (1675) de Lémery, que apareció en 1703 bajo el título de Curso de Química. Socio de la Regia Sociedad de Sevilla, fue divulgador de las nuevas ideas químicas y promotor de su estudio en España para contrarrestar el importante atraso científico del panorama español, anclado en doctrinas clásicas de Hipócrates y Galeno. En 1726 Feijoo publicaba el primer volumen del Theatro Crítico Universal que iniciaba la divulgación generalizada de los conocimientos científicos y la lucha contra todo tipo de errores y prejuíicios, defendiendo en su obra que la experiencia es el único conducto para conocer la naturaleza y rechazando la duda filosófica por ser algo «inútil frente a la demostración por la experiencia». Feijoo siempre se opuso al cartesianismo por considerarlo dogmático y alejado de la experiencia.92 Parece, pues, razonable que a mediados del siglo xviii personajes como los Arias Teixeiro defendiesen teorías situadas entre los herméticos postulados alquimistas, las antiguas doctrinas lulianas y la nueva ciencia, en la que se incluye la química de origen mineral basada en la experimentación, cuyo antecedente estaba en la alquimia. La España del momento se encontraba entre la nueva ciencia y la tradición aristotélica y renacentista y por ello no debe extrañar la presencia de defensores de doctrinas lulistas originarias de la Edad Media, defendiendo los nuevos métodos científicos; Boyle o Newton tienen entonces el mismo peso que Arnau de Vilanova o Ramón Llull pero la evolución de los acontecimientos científicos, la publicación y divulgación de nuevos textos harán que, en la segunda mitad del siglo xviii, las antiguas doctrinas lulistas y los planteamientos aristotélicos dejen paso definitivamente a una nueva ciencia experimental. Si bien la nueva ciencia del xviii permitió grandes avances y que las disciplinas científicas se fuesen independizando, la química no se constituirá en ciencia independiente hasta finales del siglo xviii en que pasa de ciencia cualitativa a ciencia cuantitativa. Aun así, la tradición alquímica y hermética perduró en la química a pesar de que ya existían obras pioneras, como la de Andreas Libavio (Alchemia, 1597) o la de Alonso Barba (El arte de los metales), que describe una serie de procesos químicos de manera sencilla y con un lenguaje claro, desvinculado del oscurantismo que envolvía a la alquimia. Otras obras, como las de Lemery (cartesiano), de gran difusión en la Europa del xvii, y las polémicas entre el flogisto de Stahl y la química de Lavoisier, contribuyeron a sentar las bases de una nueva química que, con un lenguaje claro, poco tenía que ver ya con la alquimia, quedando ésta desplazada a circulos herméticos sin 92 M. Álvarez Lires (2012), o. cit.
52 | antonio y anselmo arias teixeiro reconocimiento oficial. De todas formas, el análisis de este proceso excede la intención de este trabajo.93 Se puede hablar, por tanto, siguiendo a Maravall (1991), de un «primer» siglo xviii o primera Ilustración, que sería un proceso previo a lo que se conocerá como segunda Ilustración a lo largo de la segunda mitad de la centuria. Este primer siglo xviii tendría su punto de partida en las últimas décadas del siglo xvii (tras la publicación de la Philosophia naturalis principia mathematica, por Newton en 1687) y abarcaría las primeras décadas del xviii, existiendo evidencia de cierto despertar cultural y científico en España desde aquel momento y durante los primeros años del siglo siguiente, tal como acabamos de ver,94 lo cual permitió la publicación de la obra del padre Feijoo desde el año 1726. Feijoo no rechaza ni rompe con los antiguos aunque reconoce que en su época se ha avanzado mucho más que en el conjunto de las épocas anteriores, pero no olvida los avances clásicos en oratoria, metafísica, poesía, etc., entendiendo que los avances científicos de su época se deben a los medios disponibles, tales como la imprenta, las bibliotecas, etc., que permiten la divulgación de los avances de manera más rápida, avances que no se deben a una mayor capacidad intelectual de los nuevos filósofos. En la misma línea muestra sus dudas a los avances científicos de Gassendi, Kepler o Descartes, apuntando que cualquiera de ellos pudo disponer de los conocimientos básicos que alcanzaron los filósofos clásicos. Se muestra muy cauto con la obra de Descartes, prohibido por impío por la Inquisición, de cuyo «sistema», además, no era partidario. Todavía a principios del siglo xviii continuaba la controversia entre novatores versus aristotélicos/galenistas, con edición de textos que se decantaban por una u otra corriente, controversia en la que se sumergirá de lleno la obra de Feijoo décadas después. Es el caso de Francisco Polanco, que publicaba en 1714 Dialogus physico-theologicus contra philosophiae novatores sive thomistas contra athomistas. De los manuscritos conservados y estudiados en este trabajo, entendemos que ambos hermanos Teixeiro fueron conocedores de gran parte de los avances científicos de la época y participaron en la nueva forma de entender la ciencia mediante el uso de los sentidos y la razón, entendida ésta como la facultad de juzgar por uno mismo y de distinguir lo verdadero de lo falso, tal como preconizará Kant hacia finales de siglo. Pensamos que en sus apuntes se encuentra información de elaboración propia, intercalada, a su vez, con gran cantidad de datos y exposiciones ajenas, tomadas de la obra de autores como Robert Boyle, Athanasius Kircher o del mismo Ramón Lull. Las refe- 93 A este respecto se puede consultar el capítulo dedicado a la química en el siglo xviii de la tesis de María Álvarez Lires, repetidamente citada en este estudio. 94 En época tan temprana como 1680 se publicó en Bruselas la obra del español Gutiérrez de los Ríos, El hombre práctico o discursos sobre su conocimiento y enseñanza, obra en la que reivindicaba la enseñanza de las matemáticas y su utilidad en la vida cotidiana, criticando, por otra parte, las supersticiones e ignorancia que caracterizaba a la sociedad del momento, fruto de un grave déficit en la enseñanza. La obra, que trataba temas científicos, matemáticas, geometría, pintura, música, historia, etc., fue reimpresa posteriormente en 1764 y 1787.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 53 rencias a éstos y otros autores de los siglos anteriores son constantes a lo largo de los manuscritos, así como la incorporación de reflexiones propias; una forma de entender la ciencia en el siglo xviii. 6.1. La alquimia en la ciencia del siglo xviii ¿Qué es la alquimia? Por su interés para el presente estudio, le dedicaremos un apartado específico. No es posible investigar sobre los conocimientos químicos del siglo xviii con criterios del siglo xxi, ya que, entonces, las distintas ciencias estaban categorizadas de manera diferente; así, la «Física» era una ciencia que se ocupaba de las razones y causas de todos los efectos producidos por la naturaleza, animados o inanimados. La Física actual estaba más próxima a las llamadas, según Hankins,95 Matemáticas Mixtas, que comprendían la Astronomía, la Óptica, la Estática, la Hidráulica, a Gnomónica (estudio de los relojes de sol), la Geografía, la Relojería, la Navegación, la Topografía y la Fortificación. La Química, en esta época, estaba inextricablemente enredada con la Historia Natural, que estudiaba los reinos vegetal, animal y mineral, pero otro tanto le acontecía con respecto a la Física, al estudiar el fuego, el calor y el aire, o las «gravedades específicas». Además, formaba parte de la Medicina, de la que se consideraba una ciencia auxiliar. Por otro lado, la ciencia en general era conocida cómo «Filosofía Natural», denominación que procedía de la filosofía newtoniana del siglo anterior, desarrollada en el xviii, estando atravesada por concepciones teológicas y, obviamente, filosóficas que hoy nos parecen ajenas a las Ciencias de la Naturaleza. A todo lo antedicho, debemos añadir que la Química no era un todo homogéneo en los países europeos, ya que existían diferentes escuelas con distintas orientaciones o «líneas de investigación», como se diría en lenguaje actual: la inglesa, la francesa, la holandesa, la alemana y la sueca, por citar las que tradicionalmente se estudian en la ciencia occidental. Después de esta brevísima panorámica, no es difícil comprender las dificultades con las que se encuentra la persona investigadora,cuando tienta sumergirse en ese apasionante momento en el que se está recibiendo y deconstruyendo la herencia de los siglos anteriores, en la que se mezclan antigüedad y modernidad, en el que las polémicas se suceden y se confunden. Por nuestra parte, hemos conocido retazos de la obra en latín de Musschenbroek, Elementa Phisicae,96 a través de la tesis de doctorado de la 95 Thomas Hankins, o. cit., pp. 13-14. 96 Petro Van Musschembroek: Elementa Physicae, conscripta in usus academicos. Quibus nunc primum in gratiam studiosae juventutis accedunt ubique auctaria quamplurima, frequentissimae adnotationes, Dissertatio Physico-Historica, De rerum corporeum origine, ac demum de rebus caelestibus tractatus, Opera et Studio V. CL. Antoniii Genuensis. Edictio Prima matritensis, Anteactis omnibus auctior, atque emendatior, prout melius sequens Monitum docebit. Tomus Primus. In Typographia Tomae Alban. Anno MDCCCVII. Se hallará en la Librería de Calleja, Calle de Majaderitos.
54 | antonio y anselmo arias teixeiro profesora Álvarez Lires, ya citada, en la que pudo comprobar los datos referentes a la tabla de las «Gravitates specificas» y en la que sería bien interesante seguir las disertaciones del autor sobre la historia de la «Física» y la controversia cartesianismo versus newtonianismo. Pensemos en que en esta época, la Química, la Física y la Historia Natural no constituían campos perfectamente delimitados. Pero antes de continuar, es necesario hacer una aclaración: ¿a qué se llamaba Química en el siglo xviii?: la Química no era una disciplina tal como la conocemos hoy, ya que se dieron diferentes cambios de paradigma, a lo largo de los tiempos y, obviamente, desde el xvii e incluso nuestros días, sin que tal proceso de cambio esté rematado. ¿Cómo comprender toda la complejidad y la heterogeneidad de la Química en estos siglos, sobre todo cuando la mayoría de los libros de texto empleados en la docencia transmiten una imagen de creación de la Química Moderna, realizada por Lavoisier (en solitario), frente a una alquimia desprestigiada, o frente a la teoría del flogisto de Stahl, consideradas ambas cómo «incorrectas»? Nada más reduccionista y opuesto al proceso de construcción de la ciencia química. Hay que aclarar, al respecto, que la mayoría de los químicos, igual que el resto de científicos destacados de la época en estudio, procuraba presentar sus teorías y trabajos, sin citar a sus antecesores o contemporáneos. Podremos observar esa tendencia, como por ejemplo, en las obras de Nicolás Lemery y, en mayor medida, en las de Lavoisier. Por otro lado, es frecuente encontrar en las distintas obras una serie de consideraciones teológicas y filosóficas, que dificultan la interpretación de las mismas, ya que esa es una tradición, hoy desaparecida. Además, para la interpretación de los textos de la época, es necesario tener en cuenta la influencia ejercida, en la Química, por la filosofía corpuscular y mecánica. En esta misma línea, hace falta destacar que las opiniones de las diferentes personas, profesionales o amateurs de la Química, se expresaban en referencia a hechos y modelos teóricos bien diversos, y así, podemos encontrarla en relación con teorías médicas, filosóficas, partiendo de análisis paracelsistas, enmarcándola en el mecanicismo cartesiano, en el atomismo, en la física newtoniana, etc. Haremos un recorrido, a grandes pasos, por las doctrinas químicas, sin que esto pretenda ser una historia de la química, pues nos faltaría saber en qué camino iban las investigaciones experimentales, de qué manera interaccionaban con las filosofías que las sustentaban, cómo las modificaban, cómo se superponían, etc. También sería preciso investigar más allá de la química las transformaciones sociales de la época en estudio (las interacciones Ciencia-Tecnología-Sociedad), la difusión de la ciencia gracias a las academias y sociedades científicas e, incluso, siguiendo a Condillac, tendríamos que considerar que la interpretación y la propia observación de un hecho hacen necesaria la formación de un lenguaje que ponga de manifiesto las características distintivas de ese hecho. Para poder hacer una interpretación de los textos referentes a la Química, tentamos acceder a las obras de algunos de los «chimicos» más relevantes, así como a diversos estudios críticos de
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 55 los mismos, pues si la filosofía de la ciencia, referida a la Física, ofrece dificultades, la filosofía de la Química y la historia de las diversas doctrinas es complejísima y existen menos obras dedicadas la ella. Por lo que respecta a las fuentes, tuvimos acceso a obras de Nicolas Lémery, Béguin y Boerhaave, en francés; de Peter Musschenbroeck, en latín; de Alonso Barba y de Gyllemborg y de Paracelso en español. Añadiremos a estas fuentes fragmentos de actas de la Academia de Ciencias de París, así como diversos estudios sobre la alquimia. Bauer (1933)97 señala que la orientación de los trabajos químicos, en la antigüedad, se adaptó a las necesidades prácticas-cotidia- nas, y fue objeto de especulaciones filosóficas, sin que ambas tendencias guardaran mucha relación. Por su parte, la Alquimia, de la que Bauer sitúa el nacimiento en el siglo iv de nuestra era (otros estudios la sitúan en los siglos i, ii o iii), se ocupa, de manera fundamental, de la obtención de metales nobles partiendo de metales comunes. Se apoya en los estudios del orientalista G. Hoffmann98 y en los de Lippman99que, en sus obras acerca del origen de la Alquimia, llegan a la conclusión de que su etimología hay que buscarla en el griego y en el prefijo árabe al, significando «ocupación», más «el negro», o el «preparado negro», que desempeñó un gran papel en las transmutaciones. Añade que, tal vez, su origen hay que situarlo en los templos egipcios, en los que se elaboraban, según procedimientos sistemáticos, sucedáneos de metales valiosos y de colorantes, cuestión a la que hace referencia Sarmiento en sus escritos. García Font, en un estudio que citaremos, enumera una decena de posibles orígenes de la palabra alquimia, según la orientación del estudio correspondiente, y también afirma que la especulación y la práctica alquímicas consiguieron especial desarrollo cuando se difundió en Occidente el aparato de destilación. Margaret Alic,100 basándose en diversos estudios respecto a la Alquimia, sobre todo en la obra de Burland,101 Taylor102 y Mason,103 señala que en el siglo i de nuestra era ésta floreció en Alejandría y que las personas que la practicaron intentaban entender la naturaleza de los procesos y de la vida, combinando la teoría con la experimentación con una base esotérica, mezcla de misticismo, neoplatonismo y cristianismo. Apunta que llegó a Europa procedente de la antigua Mesopotamia y que en Egipto tuvo varias fuentes, entre ellas la fabricación de cosméticos, perfumes y joyas de fantasía, importantes «industrias» egipcias. 97 H. Bauer: Historia de la Química, versión española de la 4.ª edición alemana, Barcelona-Buenos Aires: Labor, 1933. 98 G. Hoffman, citado por Bauer, o. cit., p. 23. 99 V. Lippman: Entstenchung und Ausbreitung diere Alchemie, Berlín, 1919, citado por Bauer, o. cit., p. 23. 100 Margaret Alic: El legado de Hipatia, Ed. Castella, Siglo XXI editores, 1991, pp. 50-55. 101 C. La. Burland: The arts of the alchemists, Weindenfeld Nueva York, 1968, p. 53. 102 F. S. Taylor: The alchemists: Founders on modern chemistry, Nueva York: Schuman,1949, Londres: Heinemann, 1952. 103 Lo. T. Mason: Womans share in primitive culture, Londres, 1895.
56 | antonio y anselmo arias teixeiro Las bases teóricas y prácticas de la alquimia occidental se pueden encontrar en los escritos de María la Hebrea, que escribió diversos tratados que, como siempre acontece en los escritos alquímicos, fueron ampliados y mezclados con otras obras, para su difusión. De estos escritos existen fragmentos, sobre todo el Maria Práctica, en el que describe el famoso balneum mariae (aún usado hoy) y otros aparatos de destilación y sublimación, como el tribikos y elkerotakis. Boerhaave (1732)104 escribía que las principales preocupaciones que dieron origen a la Química habían sido de dos tipos: las referentes a la metalurgia y a la farmacia, campos que intenta unificar la Alquimia y, posteriormente, la Iatroquímica o Química Médica. Obviamente, los objetivos de una y de otra pesquisa eran diferentes, ya que mientras que en metalurgia se perseguía, fundamentalmente, la transmutación de los metales, o la transformación de éstos en oro, en Medicina se esperaba descubrir un remedio universal que fuera capaz de sanar los cuerpos enfermos (el «curalotodo» o la «panacea universal»). Pero acontece que intentar dar una definición de la Alquimia es enormemente dificultoso, por tanto parece que, más bien, tendremos que examinar qué hacía, o qué sabemos del qué hacía. Juan García Font,105 en la introducción a su excelente estudio sobre historia de la Alquimia en España, manifiesta la existencia de este problema: «¿Cuál era la pregunta que los alquimistas dirigían a la realidad? […]. ¿Qué respuesta esperaban hallar entre humos, cocimientos y destilaciones? […]. No va a ser cosa fácil empresa dar con su secreto. «La alquimia es un mensaje cifrado. En este caso conviene averiguar que código permite descifrarlo. Pero, ¡cuidado! […], ¿y si no existiese código alguno?». Podemos observar que la empresa se nos presenta bien compleja. García Font indica que se puede examinar el fenómeno desde diversos ángulos: • Como experiencia creadora, ofreciendo enigmas sin solución preestablecida. • Como fenómeno de transmisión de productos culturales, de padres a hijos, de madres a hijas. • Como fase experimental precientífica. • Dentro del contexto de una sociología de grupos secretos. • Como omnipotencia del pensamiento, desde la perspectiva del psicoanálisis. • Como objetivación de los contenidos del inconsciente. • Como drama de la materia, técnica de iniciación (tal sería el enfoque de Mircea Eliade, obra citada). • Como imaginación panbiológica (enfoque dado por Bachelard [1884-1962]). • Como engaño y expresión de necedad. No entraremos en el análisis del estudio de G. Font. Si lo citamos, aparte de su indudable interés histórico-científico, es para plasmar gráficamente las dificultades de 104 H. Boerhaave: Elementa Chemiae, Leiden, 1732. 105 Juan García Font: Historia de la Alquimia en España, Madrid: Editora Nacional, 1976.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 57 interpretación existentes al respecto. En lo que sigue, haremos una breve síntesis de diversos estudios sobre la Alquimia, que nos darán luz para vislumbrar alguna cosa más de ese arte oscuro, críptico, denigrado pero, a pesar de todo lo anterior, persistente en el tiempo y necesitada, aun hoy, de investigaciones serias y no reduccionistas que, con una calificación de pseudociencia o de esoterismo, dan por rematada la cuestión. La Alquimia propone la búsqueda de la «piedra filosofal», que sería capaz de transformar los metales en oro y de curar todas las enfermedades. Para los alquimistas, la discusión referente a la composición de los metales, está influenciada notablemente por la constatación de que el mercurio se junta con extraordinaria facilidad con otros metales, formando las amalgamas, llegando a la idea de que todos los metales contienen mercurio. Además del mercurio, los metales contienen azufre, y las diferencias entre ellos dependen de las proporciones de mercurio y de azufre de cada uno. Los metales nobles, como el oro y la plata, contienen mucho mercurio y poco azufre, cada uno de ellos de la mayor «pureza». Por tanto, tenía que existir un agente, una especie de fermento, que provocara la separación del componente en exceso, hasta conseguir la composición del oro: «la piedra filosofal». No reproduciremos las disputas alquímicas, pero interesa subrayar que aparecen discrepancias respecto a la idea que acabamos de exponer, en los más famosos autores, como Alberto Magno, y Ramoón Llull, ya que el primero consideraba el arsénico, el agua y el azufre como componentes de los metales, mientras que el segundo no sólo admitía el mercurio y el azufre como integrantes de los metales, sino también de todos los demás cuerpos. También pensaban que el mercurio y el azufre, integrantes de los metales, no eran los mismos que las sustancias de referencia. Incluso se aplicó a la «sal», concepto que introdujo el benedictino Basilio Valentín,106 como otro de los componentes de los metales. Aclaremos que por «sal» se entendía todo lo rígido y resistente al fuego, opuesto al «azufre», considerado como el principio del combustible, y al «mercurio» como el de la volatilidad y del carácter metálico. La generalización de estos conceptos condujo a la suposición de que todos los cuerpos estaban formados por esas tres sustancias fundamentales. Respecto de las ideas alquimistas, Metzger (1935) opina que a finales del xvii ya prácticamente nadie aspiraba a encontrar la «piedra filosofal», así como tampoco ningún médico sensato y culto confiaba en el descubrimiento de la panacea universal. Parece que esto último no acontecía en la España del siglo xviii, a juzgar por los escritos de Feijoo, Sarmiento, etc., donde los médicos galenistas seguían usando los «remedios curalotodo» Sin embargo, la Alquimia tuvo el mérito de: […] interesser aux recherches de laboratoire un grand nombre de savants d’origine et d’education différentes, qui se communiquèrent aussi bien les résultats de leurs expériences que les questions spéciales o générales qu’ils posèrent à la nature. Les médecins 106 Basilio Valentin, citado por F. Bermejo, o. cit., p. 20.
64 | antonio y anselmo arias teixeiro discurso de muchas versiones positivistas de la historia de la ciencia: Newton tenía querencias alquimistas, pero este aspecto no fue revelado claramente hasta 1946 cuando, en el tricentenario de su nacimiento, Lord Keynes, quien había adquirido una gran parte de los manuscritos alquímicos de Newton, declaró públicamente: Newton n’était pas le premier au siècle de la Raison, il était le dernier du siècle des Magiciens, le dernier des Babyloniens et des Sumériens, le dernier grand esprit qui perçait le monde du visible et de l’esprit avec les mêmes yeux que ceus qui commencèrent à édifier notre patrimoine culturel il y a un peu moins de dix mille ans.122 Por otra parte, la alquimia luliana se ha transmitido a través de una errónea tradición que proyectó la imagen del Llull alquimista durante siglos, ya que fueron numerosas las obras atribuidas al mallorquín que circularon por Europa en el siendo originales suyas. A estas obras se referían los lulistas que, a lo largo del siglo xviii, veían en él un referente alquimista, basándose en una numerosa serie de escritos que nada tenían que ver con él auténtico corpus luliano. Se trataba de una alquimia de la que se esperaban soluciones a las cuestiones de medicina y metalurgia ya que, por un lado, se entendía como la única vía para alcanzar la transmutación de metales en oro y por otro, obtener o elaborar un remedio universal capaz de sanar cualquier enfermedad y, por ello, muchos remedios alquímicos pasaron, con él tiempo, a engrosar la farmacopea de las boticas europeas. No obstante, debemos resaltar que la alquimia fue fuente de enormes avances, entre otros, en la metalurgia, tal como reconocía el propio Sarmiento, en la construcción de aparatos y útiles, en el establecimiento de técnicas de laboratorio tales como la destilación y en la iatroquímica heredera de Paracelso. El hecho de que únicamente nos haya llegado la imagen estereotipada de impostores que sólo buscaban el lucro no responde la la realidad y desde hace algunas décadas ha comenzado a investigarse seriamente sobre esta arte denostada, más allá de los planteamientos positivistas para los cuáles, los paradigmas abandonados y los debates carecen de valor. De esta manera, debemos matizar con Metzger (1935), citada por Álvarez Lires (2000), el papel del alquimista y el de la piedra filosofal: Os metais son susceptibles de perfeccionarse por medio da arte, xa que a súa imperfección procede dunha limitación accidental do poder da natureza, pero todos eles conteñen ouro en potencia. O papel do alquimista sería o de facer «madurar» o metal, concentrando as forzas naturais sobre él, establecendo así unha analoxía entre o metal e os seres vivos (planta que medra, neno que se convirte en home, etc.). ¿Que papel desempeñaría a pedra filosofal neste proceso da transmutación? Todos os esrudos críticos serios sobre a alquimia, subliñan a dificuldade de moverse no labirinto de ideas e fantasías contidas nos textos alqui- 122 Betty Dob: Les Fondements de l’alchimie de Newton o «La chasse au lion vert», trad. franc.: Guy Trédaniel, París: Éd. de la Maisnie, 1981, París: Éd. La Decouverte, 1993.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 65 mistas, pero todo parece indicar que a maioría estaba de acordo en que a semente do ouro está no propio ouro (toda xeración dunha especie faise por unha especie semellante: un lión enxendra un lión, así que o ouro dará orixe a ouro) e calquer semente precisa dun terreo axeitado e dun alimento apropiado. No caso do ouro, o alimento será o metal imperfecto, pero para iso precisa dun formento apropiado para converterse en substancia viva e poder transformar os metais imperfectos en substancia propia, tal como fan os seres vivos cando se nutren. Este formento sería a pedra filosofal. Metzger indica al respecto que así entendidos algunos de los postulados de la alquimia, con sus analogías, ésta no nos parecerá algo descabellado sino un paradigma explicativo propio de un tiempo y de una tradición. En el siglo xviii ya sólo se pretendía alcanzar el elemento metálico prescindiendo de otros argumentos filosóficos y a estos pseudoalquimistas califica Titus Burckardt123 como simples «carboneros», no vinculados a la verdadera tradición alquímica sino dedicados sólo al estudio de los textos por su interés económico, porque el sentido de lo escrito permanecía oculto y sólo se mostraría a aquel que estuviera en disposición de interpretarlo. Los alquimistas esgrimían como argumentación en su defensa que el uso de un lenguaje de difícil interpretación evitaría la vulgarización de unos conocimientos que de nada valdrían en manos de aquellos que no estuvieran preparados para su dominio. No obstante, por todo lo expuesto, en el enfrentamiento con las nuevas teorías científicas ilustradas, paradigmas como el de la alquimia y el del lulismo se vieron desplazados y superados por argumentos como los de Feijoo. La alquimia del dieciocho desembocó en ocasiones en un arte práctico, algo que ya ocurría en la metalurgia de origen alquímico. La alquimia pura no podía competir con una química cuantitativa porque los procesos que debían emplear los alquimistas y que interpretan los lulistas eran, a la vez, materia química y filosófica, aportando una explicación espiritual a lo que era un proceso químico, pero no hay que olvidar que tampoco se conocía la interpretación de dichos procesos y que los mecanismos de las reacciones químicas todavía tardaron siglos en ser desvelados, sin que haya establecido en la actualidad la interpretación de todos ellos, como ocurrió con la fotosíntesis o con la química de los procesos culinarios. Además, los textos alquímicos ocultaban en ocasiones las operaciones bajo un lenguaje oscuro o una caligrafía «cifrada» bajo una clave consistente en representar las cinco vocales con los números del 1 al 5 y las consonantes «s, l, m, n» con los números 0,6,7,8. Así aparece este recurso en un manuscrito que atribuímos a Anselmo Arias Teixeiro, en el que las cinco vocales son sustituidas por los números del 1 al 5, de la siguiente manera: «a=5, e=4, i=3, o=2, u=1». La vinculación entre alquimia y lulismo desembocaría en el siglo xviii en una alquimia luliana, que es la que conocieron los hermanos Arias Teixeiro, posiblemente 123 Titus Burckhardt: Alquimia, Barcelona, 1975.
66 | antonio y anselmo arias teixeiro originaria de Cataluña de la mano de Arnau de Vilanova en la Edad Media. A partir de 1514 comenzaron a aparecer ediciones de supuestas obras lulistas que incluían y combinaban la alquimia, la cábala y la magia,124 aunque muchas circulaban anteriormente de forma manuscrita. Fue a partir del Renacimiento cuando se modificó el concepto que se tenía de la alquimia en la Edad Media, pasando de su estrecha vinculación con el pensamiento, la religión y el espíritu humano, propio de la filosofía de Llull, a verse ligada a la magia, la cábala y el esoterismo, que es como, en cierto sentido, la entendían muchos lulistas-alquimistas a mediados del siglo xviii. Antonio Arias Teixeiro realizó una recopilación de los mejores y más conocidos textos pseudolulianos existentes en las bibliotecas de Salamanca, Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca, como tendremos ocasión de ver a continuación y sin duda, no fue un mero capricho porque en ello puso gran interés, incluso para que se le remitiesen a Galicia algunos de los mejores textos años después de su estancia en Mallorca. Entre estas obras remitidas a Galicia hay una importante obra atribuida a Llull, Blanquerna, que le fue solicitada por el propio Bartolomé Fornés para su edición castella en Salamanca el año 1749. Comprobamos, pues, que a mediados del siglo xviii era un tema de gran interés en España y en Europa el de las transmutaciones de diferentes metales y, en definitiva, todo lo que pudiera solucionar el futuro económico de las gentes, pudientes o no, especialmente si ello se podía conseguir rápidamente, con escaso esfuerzo y gran rentabilidad. Muchos alquimistas y muchos sabios no hermetistas, habían admitido la posibilidad de transmutación de los metales, en el siglo xvii, y tal posibilidad no parece extraña a científicos como Nicolas Lefèvre, Descartes, Rouhault (aunque la ridiculicen en la retórica de sus discursos), o el propio Newton. En el siglo xviii persiste la creencia del crecimiento de los metales en el interior de la tierra, a la manera de la maduración de un fruto. Feijoo arremete, como veremos en la seguiente cita, contra la posbilidad de la transmutación, aunque no así sobre la posibilidad de crecimento de los metales, creencia compartida por la mayoría de científicos del xviii; de la que, por cierto, no participa Sarmiento: Se padecen en nuestro país más ilusiones en esta materia que en otra alguna nación de las cultas de Europa, donde cualquier charlatán extranjero que viene por aquí, y vienen muchos, ostentando con algún artificio que posee el secreto de la Piedra Filosofal, logra engañar y sacar porción de dinero a muchos sujetos (…) y esto nace de lo poco que se escribe y sabe de química en España, donde la idea de riquezas inmensas que se prometen por medio de la Piedra Filosofal despierta rápidamente la imaginación de los hombres. Fue enérgico el benedictino en su escepticismo hacia el Lulismo y acerca de esto afirma otra vez en las Cartas Eruditas y Curiosas que: 124 Miguel López Pérez: «Algunos rasgos sobre la relación entre lulismo y pseudo-lulismo en la Edad Moderna», Dynamis, Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam, 22 (2002), 327-350.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 67 Muchos años antes de escribir en este asunto, me lastimaba de los que, fundados en unas noticias vagas de que dicho Arte servía para instruir en todas las Ciencias y discurrir con acierto en todo género de asuntos, pensando hallar en él un amplísimo tesoro intelectual, perdían malamente el tiempo en mandar a la memoria aquel agregado de inútiles combinaciones, sucediéndoles lo mismo que a los investigadores de la piedra filosofal, cuyo trabajo se va todo en humo, sin ganancia alguna, antes con perdida, cuando, si el tiempo que gastan en eso empleasen en aprender algún Arte útil, no dejarían de lograr algún fruto. Si los que se aplican en aprender el Arte de Lulio, empleasen el tiempo que gastan en ello en leer otros libros buenos, se hallarían al final de la cuenta con muchas útiles noticias, cuando de Lulio no pueden sacar conocimiento alguno, sí sólo explicar con una misteriosa gerigonza lo que ya saben por otro estudio. Esta compasión me movió a la obra de misericordia de desengañar a los pobres que caen, o en adelante pueden caer en error tan nocivo, para que no malogren miserablemente el tiempo. Contundente y directo, no pudieron los lulistas ofrecer argumentos mejores en defensa de sus doctrinas, aunque en ello pusieron, ciertamente, gran empeño, como lo hizo Fornés, que publicó en 1746 la más importante de sus obras en defensa del Ars Magna de Llull, impugnando los argumentos planteados por Feijoo en su Teatro Crítico. Los ataques del benedictino contra los alquimistas/lulistas fueron, pues, constantes a lo largo de su producción literaria e igualmente la oposición de los franciscanos a los argumentos expuestos en varios capítulos del Theatro crítico y las Cartas eruditas. Entre éstos, cabe citar la apología de Llull que redactaron los capuchinos Marcos Tronchón y Rafael de Torreblanca o la obra de Luis de Flandes (1742), El antiguo académico contra el moderno scéptico, en contra de los modernos ilustrados a quienes calificaba de herejes. Por su parte, el cisterciense Antonio Raimundo Pasqual se erigió en defensor, no ya de la alquimia, sino de la propia figura de Ramón Llull publicando dos obras, una para reivindicar la santidad de Ramón Llull (Vindiciae Lullianae) y otra para defender la integridad de los argumentos del mallorquín en contra de las acusaciones vertidas por Feijoo en la Carta XXII del primer tomo de las Cartas eruditas y curiosas Examen de la crisis del Rmo. P. Maestro Fray Benito Jerónimo Feijoo sobre el Arte Luliano, Madrid, 1750),125 del mismo modo que hicieron Bartolomé Fornés y su discípulo Antonio Arias Teixeiro, mientras el franciscano Francisco Soto y Marne publicaba una obra en la misma línea que los padres Pasqual y Fornés. Asistimos, pues, a los últimos coletazos de una disputa entablada cuatro siglos atrás y que tendrá su final a lo largo de este siglo xviii, no sin antes presentar ambos bandos 125 Pascual representa uno de los últimos lulistas que promovieron la defensa de la figura y obra de Llull a lo largo del siglo xviii. Fue un meticuloso estudioso de la obra luliana, la que defendía libre de esoterismos ajenos, colaborador del proyecto editorial de Maguncia y traductor al castellano de varias obras del mallorquín. En las Vindiciae Lullianae, obra en cuatro tomos, defendió las dudas planteadas por el papa Benedicto XIV, siendo todavía cardenal, sobre la santidad de Ramón Llull, dudas que aparecieron publicadas en la obra Desensorum Dei beatificatione et beatorum sanctificatione.
68 | antonio y anselmo arias teixeiro todo un arsenal de argumentos y razonamientos de diversa índole.126 En este sentido, la química empírica no consiguió la transmutabilidad de los metales por métodos químicos (aunque se podría hablar de posibilidad de transmutación después del descubrimiento de la radioactividad artificial; otra cosa es que no resulte rentable y a nadie se le ocurra hoy transmutar ningún elemento en oro). A su vez, las doctrinas lulistas quedaron relegadas y sus postulados igualmente desbancados, ya que el pensamiento de la nueva ciencia ofrecía unos planteamientos distintos a los del lulismo, cuya idea fundamental durante el siglo xviii fue convertir a Llull en un doctor universitario desde una postura que reuniese los planteamientos tradicionales de su Arte y los nuevos planteamientos científicos, es decir, desde un entendimiento entre la fe y la razón. Desde una óptica filosófica este lulismo se vio enfentado a las dos corrientes predominantes en aquella centuria; por una parte la postura escolástica-antilulista, de la que emanaba el dogmatismo autoritario y por otra, la postura ilustrada-antilulista, antidoctrinaria. Opina Gottron (Cataleg de la biblioteca Lul.liana del convent dels franciscans de Mallorca) que frente a la primera, el lulismo fue menos intolerante y frente a la segunda, menos audaz, con menor capacidad de plantear un sistema moderno de filosofar. 6.2. Feijoo y la alquimia Tal era el interés por los temas alquimistas que el propio Feijoo dedicó a ella varios de sus discursos y cartas en el Theatro Crítico Universal y en las Cartas Euditas, aunque más como crítica que por el propio interés en la materia. Respecto a la transmutación de los metales, argumento principal de los alquimistas, el benedictino plasmó su opinión contraria a la posibilidad de transmutación del oro, mostrándose partidario de un origen seminal común de todos los metales, el mismo origen común que tenían todos los animales y plantas; por ello los metales podían «transmutar» unos en otros de manera natural mientras se encontraban bajo tierra en su orige, pero desconfiaba de la posibilidad de llevar a cabo esta transformación por medios artificiales. Opinaba Feijoo que de existir una transmutación real de los metales, ésta sería observable en las minas, apareciendo plomo, hierro o cobre junto al oro ya formado, lo cual no se verificaba, entendiendo, entonces, que si en una mina había hierro se debía a que allí había «crecido» únicamente hierro. No dudó, sin embargo, de que algunos metales distintos fuesen en sustancia un mismo elemento, como podría ocurrir entre el hierro y el cobre, razón por la cual ambos serían una misma sustancia pero incapaces de transmutarse en oro. En el campo de la metalurgia se entendía que los minerales depositados en el interior de la Tierra 126 A mediados del siglo xviii hubo fuertes enfrentamientos en Mallorca entre dominicos y lulistas, a raiz de los cuales, prácticamente, desapareció cualquier intento de relanzar las doctrinas lulistas. Posteriormente, en 1835, desapareció definitivamente la Universidad Luliana de Mallorca.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 69 crecían y evolucionaban desde su estado de impureza al estado de perfección que caracterizaba al oro, concepto extensamente reflejado en los escritos de la época. Sarmiento, por el contrario, nunca acreditó en el crecimiento de los metales en el interior de la tierra, pero jamás contradijo a Feijoo publicamente. Destaquemos que científicos como Musschenbroek o Alonso Barba así lo creían. Se mostró Feijoo contrario a los alquimistas y a su manera de expresarse, metiendo en un mismo saco a éstos con los lulistas y preguntándose quién podría impugnarlos si nadie podía entenderlos. Criticó, además, que todos ellos escribiesen basándose en rumores arrastrados desde la época de Llull, a quien tuvo por uno de los principales «alquimistas», basándose para ello en un relato, según el cual Llull obtuvo oro durante sus experiencias en el Alcázar de Londres en presencia del rey de Inglaterra, pero Feijoo dudaba de este suceso basándose en que fue descrito varios siglos después de la muerte de Llull, lo que no le impidió tener a Llull por alquimista, afirmando del mallorquín que «Raimundo Lulio escribió de este Arte y aseguró que le sabía», a pesar de lo cual dudó siempre de la veracidad de sus escritos y los de Vilanova, Paracelso o Bernardo Trevisano, a quien directamente acusó de mentiroso. Es posible que los conocimientos que el benedictino tuviese sobre Llull fuese a través de las obras que conforman todo el corpus pseudoluliano y, por tanto, desconfiase del conjunto de argumentos y teorías que, en la época se le atribuían al mallorquín. A pesar de defender un origen común a todos metales, dudó que poseyeran una composición única a base de azufre y mercurio, tal como afirmaban los alquimistas, así como de la transmutación mediante los grados de depuración, exaltación, fijación, etc. Afirmaban los alquimistas que, para que el azufre y el mercurio fueran «filosóficos», debían ser exaltados mediante el Arte de Llull, siendo entonces calificados como Piedra Filosofal pero, al no reconocer Feijoo este proceso, no reconoció tampoco la posibilidad real de los alquimistas, planteándose el dilema de que si éstos dispusieran de la Piedra Filosofal podrían vivir miles de años, lo cual no había ocurrido hasta el momento, proponiendo por ello que los alquimistas llevaban el oro oculto antes de proceder a las demostraciones públicas de su Arte. Al respecto, es llamativa la opinión del benedictino al afirmar que «la golosina de la Piedra Filosofal hace gastar infructuosamente el tiempo y la moneda». Por otro lado y al margen de cuestiones alquímicas reconocía la autoridad de Robert Boyle en materia científica, lo mismo que ya había hecho Félix Palacios anteriormente, coincidiendo en ello con Anselmo Arias Teixeiro. Afirmaba Feijoo que […] a mí me basta la autoridad de este grande hombre a quien confiesan los sabios de todas las Naciones que en cuanto a la Física experimental, de nadie fue excedido en conocimiento, exactitud y veracidad. Fue a lo largo del siglo xviii cuando rebrotó aquella antigua confrontación entre apologistas y detractores de la figura y obra de Ramón Llull pero, entonces, con más
70 | antonio y anselmo arias teixeiro peso hacia su componente alquimista, un motivo más que llevó a Feijoo y otros autores de la época a mostrar su rechazo frente a las doctrinas lulistas, unas doctrinas entendidas como técnica para llevar a la práctica oscuros procesos cabalísticos, distantes de las doctrinas originales de Llull que sí comprendieron otros religiosos, franciscanos, cistercienses y jesuitas (Fornés, Pascual, Costurer, etc.).127 Un ejemplo más de la desconfianza que los alquimistas provocaban en el benedictino nos lo ofrece el mismo cuando afirma que: El error de los alquimistas consistió en la creencia en la transmutación del hierro en cobre por medio de la Piedra Lipis o Piedra Filosofal, que se puede definir de tantas formas como número de adeptos tenía esta doctrina.128 Observamos cierta confusión a lo largo del siglo xviii a la hora de discernir lulismo de alquimia, no ya en el propio Feijoo sino en algunos lulistas para quienes la alquimia era un estado de conocimiento al que sólo unos pocos estaban llamados, entendiendo que la ciencia de Llull no era sólo Retórica, ni Lógica, ni Arte combinatorio, sino una Física superior a todo lo que se había estudiado. Obviamente, en respuesta a este razonamiento, Feijoo sugería que mostrasen al mundo los logros de dicho Arte si es que en alguna ocasión los hubo; el auténtico lulismo doctrinal se había ido extendiendo a todas las áreas del saber, ya que era una herramienta que posibilitaba alcanzar cualquier tipo de conocimiento, transformándose en un lulismo religioso, teológico y alquímico. 6.3. Ruptura frente a tradición Respecto a la alquimia, cabría preguntarse por qué en pleno siglo xviii tenía todavía vigencia una práctica en el seno de la ciencia moderna. La respuesta habría que buscarla entre los siglos xvi y xvii, cuando la alquimia experimentó en España un gran auge debido al interés particular que hacia ella mostró el Rey Felipe II motivado por la posibilidad de obtener oro a partir de otros metales de bajo valor económico y, posiblemente, albergara también un interés sanitario en ello, pues se trataba de buscar nuevos medicamentos y productos con una base química obtenidos por medio de las destilaciones. Se abrió así la puerta a la llegada de numerosos alquimistas procedentes de todos los rincones de Europa que se fueron instalando en dependencias habilitadas 127 S. J. Jaume Custurer, el lulista más erudito de su tiempo, defendía un lulismo original, al margen del pseudolulismo alquimista de su tiempo. Publicó Disertaciones del culto inmemorial del Beato Ramón Lull por encargo de la Universidad Luliana de Mallorca en 1700. Raymundo Pascual, de la Orden cisterciense, publicó Vindiciae Lullianae, obra en cuatro tomos el año 1778. 128 Feijoo entiende que el oscurantismo que rodea a los alquimistas da pie a que cada cual presente los argumentos que le parezcan más adecuados a la hora de explicar los procesos alquímicos.
una aproximación a la ciencia en el siglo xviii | 71 para ello en el monasterio de El Escorial.129 Un siglo más tarde, a finales del xvii, la Monarquía seguía atada a las prácticas alquimistas de los siglos precedentes y aún en 1698 se recurrió, de manera discreta, a los servicios de un conocido alquimista para tratar los problemas de salud del rey Carlos II. De manera no oficial las clases aristocráticas en España recurrían a medicamentos alquímicos o galenistas, destacando entre ellos el unicornio, la «pezuña de la gran bestia»130 y las piedras benzoares, no apareciendo los medicamentos químicos y destilados, de origen alquímico, hasta bien entrado el siglo xviii. Como apuntábamos anteriormente, aún a mediados de aquella centuria existían sectores reacios a cualquier signo de evolución terapéutica, recurriendo entonces a teorías galenistas o mágicas, incluido el estamento oficial de médicos y boticarios, que usaban las sangrías, sanguijuelas e imposición de manos, así como remedios naturales y «minerales» sin los conocimientos precisos, tal como denuncian Feijoo y Sarmiento. Durante el primer tercio del siglo xvii se observa cierta continuación en la forma de entender la ciencia respecto al siglo anterior mientras que en los años centrales de aquella centuria ya hay signos de cierta modernidad y ruptura con el saber tradicional (de la mano de Esteban Villa o Caramuel, entre otros) que seguía imperando a todos los niveles científicos. Sin embargo, los centros de poder no opinaban de la misma manera y, por ello, nos encontramos con figuras como el palentino Gaspar Bravo de Sobremonte, catedrático de la Universidad de Valladolid y médico de cámara de los reyes Felipe IV y Carlos II. Personaje enmarcado entre ambas concepciones, Bravo de Sobremonte se mostró partidario de los medicamentos de origen químico, aunque no compartía plenamente las ideas de Paracelso o van Helmont del siglo xvi. De similares características fue Gaspar Caldera de Heredia, autor de Tribunal medicorum (1659) e Illustrationes et observaciones practicae (1663), obras que se sitúan entre el dogma y la revolución. Por su parte, fray Esteban Villa, boticario del Hospital de San Juan de Burgos, por la misma época se mostraba partidario del medicamento químico en su Examen de boticarios (1632) y en el Libro de los simples incógnitos en la medicina (1643). Observamos, pues, que en el panorama hispano, aceptar la iatroquímica que tuvo sus orígenes en la Europa del siglo xvi, era una modernidad. El último tercio del siglo lo podemos considerar ya de abierta ruptura con la ciencia clásica, aunque limitado a los círculos ilustrados partidarios de la nueva ciencia, destacando los nombres de Jerónimo de la Fuente Piérola y Juan de Cabriada. El primero fue autor de un Tyrocinio pharmacopeo, método médico y chímico (1660), obra de la que se hicieron hasta cinco ediciones. Por su parte, Juan de Cabriada publicó 129 El arquitecto del monasterio de El Escorial, Juan de Herrera, que disponía en su biblioteca de varias obras de Llull, fue autor de un opúsculo titulado Discurso de la figura cúbica según los principios y opiniones del Arte de Raimundo Lulio, en la línea de las teorías defendidas por el mallorquín en su Ars Magna. 130 Se trata de la uña de la pata trasera del alce.
72 | antonio y anselmo arias teixeiro en 1687 la Carta filosófica, médico chymica denunciando el atraso científico español y proponiendo la introducción de la terapéutica química, así como la creación de academias y laboratorios para fomentar las nuevas técnicas y descubrimientos. Junto a Cabriada habría que citar a Juan Bautista Juanini (Giambattista Giovanini), autor de un Discurso político y phisico (1679), obra relevante en el campo de las contaminaciones e infecciones a través del aire. Uno de los principales logros de estos novatores fue la creación del Real Laboratorio Químico en Madrid, sucesor de la antigua Academia Espagírica Madrileña promovida por fray Buenaventura Angeleres131 (perseguido por la Inquisición), cuya obra menciona en sus escritos Antonio Arias Teixeiro. 131 Comisario general de los Menores Conventuales de San Francisco, desarrolló el grueso de su producción científica entre los años 1692-1693, en que publicó obras sobre terapéutica, destacando Real Filsosfía, vida de la salud temporal (1692). Por sus ideas se situó próximo a postulados alquimistas con aplicación terapéutica, defendiendo la existencia de un fármaco universal de origen químico.
7. EL LULISMO EN EL SIGLO XVIII No es objetivo de este trabajo el llevar a cabo un estudio en profundidad de la filosofía lulista porque son numerosas las publicaciones ya existentes sobre el tema y su complejidad ha sido y continúa siendo objeto de estudios especializados, pero trataremos de esbozar las líneas que marcan el método luliano, tal como lo debió entender Antonio Arias Teixeiro a mediados del siglo xviii, para tratar de enmarcar los escritos de este último, es decir, como una vía para alcanzar el conocimiento en cualquier campo de la ciencia. El propio Llull entendía su Arte no sólo como un mecanismo lógico capaz de generar todo tipo de cuestiones y respuestas, sino como un sistema de explicación del mundo que ofrecía alcanzar tanto el conocimiento como el amor y servicio a Dios, por medio de una serie de aspectos vinculados con la creación del mundo, la ciencia, etc. El Arte de Llull es un sistema que conecta el conocimiento científico con la filosofía, como corresponde a la época en la que vivió, para dar explicaciones claras sobre la creación y el Creador, para poder, así, convencer de su error teológico a judíos y musulmanes.132 Aquellas teorías filosóficas inicialmente propuestas por Llull en la Edad Media llegaron al siglo xviii remodeladas como resultado de un conjunto de obras esotéricas, muchas de ellas anónimas, que en el transcurso de los siglos se atribuyeron al mallorquín, incorporando nuevas interpretaciones, simbología y contenidos muy distintos de los originales y, por ello, se pueden encontrar tantas interpretaciones de su Arte. Es evidente que desde el siglo xvi el pseudolulismo superó ya el interés despertado por la auténtica doctrina luliana y en el xviii la asociación lulismo-alquimia era ya un hecho.133 No debemos olvidar, por ejemplo, que la Universidad de Alcalá mostró tradicionalmente su vinculación al lulismo, un espíritu que retomaría posteriormente el Colegio Imperial de la Compañía. Debido a la confusión desarrollada a lo largo de 132 El interés de Llull se centró inicialmente en la comunidad musulmana de la recién reconquistada isla de Mallorca para extenderlo, posteriormente, a todo el mundo islámico y, para ello, empleó la lengua árabe. 133 A lo largo del siglo xvii son casi más numerosas las ediciones pseudolulistas que las originales y a ellas se sumarían las publicadas por Kircher Ars Magna Sciendi (1669) y Leibniz Dissertatio de Arte Combinatoria (1666).
80 | antonio y anselmo arias teixeiro catálogo de las obras de ramón llull145 145 A. Fidora y Josep E. Rubio, en Raimundus Lullus; An introduction to his Life, Works and Thought. Brepols Publishers, 2008. Las obras y escritos de Llull se encuentran en la actualidad repartidas en más de mil manuscritos en diferentes bibliotecas del mundo. 1- Compendium logicae Algazelis (1265-1271/72). Sobre disputas dialécticas y argumentación. Obra de carácter escolástico, originalmente en árabe 2- Llibre de contemplació en Deu (1271-73). De las obras más extensas, fue escrito durante sus años de estudio y meditación. Trata sobre la simbología numérica en torno a la figura de Cristo, con carácter enciclopédico. Explica conceptos de la Fe bajo argumentos racionales. 3- Ars compendiosa inveniendi veritatem (ca. 1274). Una primera versión de su Ars Magna en la que presenta discursos lógicos basados en la combinatoria para formular y responder todo tipo de cuestiones relacionadas con Dios. Presenta 16 predicados absolutos de Dios que se combinan con 120 parejas de términos para alcanzar una serie de atributos que representen al Creador. 4- Lectura compendiosa super Artem inveniendi veritatem (1274-83). Pequeña obra a modo de introducción de su Arte. 5- Ars Notatoria (1274-76). Aplicación de su Arte combinatorio a cualquier ciencia. Se plantea, incluso, la elaboración de un idioma universal, recurriendo a series de símbolos que conforman este alfabeto. 6- Llibre de demostracions / Liber mirandarum demonstrationum (1274-76). Recoge el pensamiento de Llull, entendiendo que el intelecto es capaz de demostrar la existencia de Dios, la Trinidad y la Encarnación. Es la aplicación de su Arte a la demostración de los conceptos de la Fe cristiana. 7- Llibre d’orde de Cavalleria / Liber de militia saeculari (1274-76). Sobre el papel desempeñado por las Órdenes Militares en la estructura de la sociedad cristiana. 8- Doctrina pueril / De doctrina puerili (1274-76). Obra dedicada a su hijo. Trata sobre la educación religiosa de los niños, resaltando la necesidad de estudio del Trivium y el Quadrivium. Aporta consejos para la formación de los niños. 9- Oraciones i contemplacions de l’enteniment / Orationes et contemplationes intellectus (1274-76). Diálogo entre el intelecto, el alma y la memoria sobre la idea de Dios. 10- Liber contra Antichristum (1274-76). Rechazo del anticristo mediante argumentos racionales y el Arte luliano. 11- Llibre del gentil e del tres savis (1274-83). Los cinco principios del Arte luliano como herramienta para alcanzar el conocimiento de Dios, en forma de diálogo entre tres sabios pertenecientes a las tres religiones monoteístas. 12- Liber principiorum theologiae (1274-83). Conceptos teóricos para una aproximación al conocimiento de Dios (atributos, virtudes…). 13- Liber principiorum philsophiae (1274-83). Discusiones filosóficas en torno al Universo y conocimiento de los principios que lo rigen. 14- Liber principiorum iuris (1274-83). Estudio de la jurisprudencia desde los dieciséis principios del Arte. 15- Liber principiorum medicinae (1274-83). Aplicación del Arte al estudio de la medicina, relacionando los cuatro principios con la teología mediante el uso de una simbología propia. 16- Ars Universalis (1274-83). Los conocimientos universales que puede proporcionar el Arte. 17- Artificium electionis personarum (1274-83). Cualquier argumento puede ser demostrable mediante el correcto uso del Arte. 18- Liber de Sancto Spiritu (1274-83). Sobre las divergencias entre la Ortodoxia griega y el Catolicismo. 19- Liber de prima et secunda intentione (1274-83). Obra dedicada a su hijo, en ella discute aspectos relacionados con Dios y el Mundo, la Creación, la Encarnación y la Trinidad. Afirma Llull que la primera intención de todo pensamiento o acción es Dios mismo. 20- De adventu Messiae (1274-83). Conversación entre un cristiano y un judío sobre la llegada del Mesías, aplicando su Arte como herramienta apta para este tipo de debate. 21- Liber Blanquerna (1276-83). Es una novela sociofilosófica, cuyos protagonistas son Evast, Aloma y su hijo Blanquerna. La obra repasa las condiciones humanas desde la óptica idealista del protagonista. 21 a- Liber de Ave Maria 21 b- Liber de Amici et Amati (son los capítulos 99 y 100 de Blanquerna). Es una de las obras más conocidas y sirve de guía para actividades misioneras, describiendo experiencias basadas en el amor. 21 c- Arte de contemplació / Ars contemplationis (es el capítulo 101 de Blanquerna). Representa una intro-
el lulismo en el siglo xviii | 81 ducción a la contemplación y la meditación, estudiando las vivencias del alma en su búsqueda del amor a Dios. 22- Liber de angelis (1276-83). Sobre los ángeles y la capacidad de entender a Dios desde sus atributos, determinando en qué medida el intelecto humano podría hacer lo mismo. 23- De peccato Addami (1274-83). Poema sobre cuestiones teológicas en torno a la figura de Adán. 24- De arte retentiva. Obra perdida. 25- Liber de petitionibus, principiis et definitionibus. Obra perdida. 26- Liber de doctrina principium. Obra perdida. 27- Ars demonstrativa (1283). Es la segunda versión del Arte, presentando una estructura muy sistemática. Muestra la capacidad del Arte luliano frente al tradicional aristotelismo y su relación causa-efecto. Incorpora una serie de figuras (circulos y triángulos) con letras inscritas que se relacionan combinatoriamente de modo que se obtiene una aplicación práctica del texto. Plantea una serie de 10 cuestiones relacionadas con una figura o idea básica y otras 28 ideas relacionadas con una figura demostrativa alcanzando, por combinación, miles de relaciones entre unas y otras. 28- Liber de quattuordecim articulis fidei (1283-85). Es una de las obras más importantes. En doce apartados discute catorce artículos de Fe que se corresponden con catorce dignidades o cualidades de Dios. 29- Introductoria Artis Demonstrativae (1283-85). Explicaciones detalladas sobre el Ars demonstrativae. 30- Regles introductories a la practica de l’Art demonstrativa ( 1283-85). Es una introducción al Ars demonstrativae. 30 a- Regulae introductoriae in practicam Artis demonstrativae (1283-85). Es la traducción al latín de la obra precedente. 31- Ars inveniendi particularia in universalibus (1283- 87). Una segunda introducción al Ars demonstrativae en la que presenta trece cuestiones entorno a Dios, la Trinidad, la Encarnación, etc. 32- Liber propositionum secundum Artem demonstrativam (1283-87). Obra sobre la figura demostrativa, combinando 882 proposiciones y 496 cuestiones sobre el conocimiento universal, aplicable al conocimiento de Dios. 33- Liber de cuestionibus, per quem modus Artis demonstrativae patefit (1283-87). Análisis de lal Teología desde la óptica de su Arte. 34- Ars iuris (1285-87). Aplicación del Arte a la ciencia legal para hacerla más inteligible. 35- Ars compendiosa medicinae (1285-87). Aplicación del Arte al campo de la medicina. Presenta combinaciones de figuras y una aserie de cuestiones prácticas. Las ventajas que ofrece su Arte es que es fácil de entender, ofrece mejores diagnósticos y es de fácil comprensión. 36- Lectura super figuras Artis demonstrativae (1285- 87). Aplicación del Arte al estudio de la naturaleza del mundo, los cuatro elementos, Dios, etc. 36 a- Liber Chaos (1288). Adaptación del Arte a los ambientes intelectuales y científicos de la ciudad de Montpellier, estudiando el Chaos como materia prima de la Creación. 37- Liber exponens figuram elementalem Artis demonstrativae (1285-87). Aclaración de la «figura elementalis» relacionándola con la Mixtio y los Gradus de los cuatro elementos en una aproximación entre la medicina y la astronomía. 38- De centum nominibus Dei (1288). Obra en verso para ser cantada en la que aporta 100 nombres de Dios, frente a los 99 que aporta el Corán. 39- Liber Tartari et Christiani seu Liber super Psalmum quimcumque vult. Presenta ocho personajes, incluído Blanquerna, razonando sobre cuestiones de Fe. 40- Disputatio fidelis et infidelis (1288-89). Es un debate entre un católico y un infiel sobre algunos artículos controvertidos de la Fe. 41- Félix o Llibre de meravelles (1288-89) El héroe Félix habla con un ermitaño. Es una novela en diez libros en torno a la creación en sus sucesivos pasos. Félix recorre el mundo intentando descubrir diferentes facetas de Dios. 42- Epistola dedicatoria ad ducem venetorum. Obra dedicada a pietro Granedigo. 43- Compendium seu commentum Artis demonstrativae (1289). Descripción detallada de algunas figuras presentadas en el Ars Demonstrativae reglas sobre su aplicación. Obra dedicada a la conversión de los musulmanes. 44- Ars inventiva veritatis (1290). Última revisión de su Arte acompañada de ejemplos prácticos a la vez que presenta algunas doctrinas nuevas, fijando las dignidades o atributos de Dios en 9, consiguiendo un total de 1000 cuestiones sobre el Creador. 45- Quaestiones per Artem demonstrativam seu inventivam solubiles (1289-91). Son 206 cuestiones sobre Dios, el más allá, los ángeles, etc. 46- Ars amativa boni (1290). Existen tres facultades del alma para alcanzar a Dios: la memoria, el intelecto y el deseo. Las tres se integran en el Arte en sus argumentos entre los que establece una serie de reglas y preceptos distribuidos en dos grupos; presenta, a continuación, dieciocho «principia artis» que se pueden combinar entre sí y, por último, una serie de 833
82 | antonio y anselmo arias teixeiro cuestiones, una por cada condición de los apartados anteriores. 47- Tabula huius artis / taula d’esta Art. Son 89 términos latinos explicados en catalán, a modo de diccionario. 48- Quaestiones quas quaestivit quidam frater minor (1290-92). Son 32 cuestiones sobre filosofía natural propuestas por un franciscano, resueltas mediante la ayuda del Ars inventiva, Ars amativa y Liber Chaos. 49- Liber de Sancta María (1290). Discusión acerca de una serie de virtudes de la Virgen. 50- Hores de nostra Dona Sancta María (1290-93). Poemas de amor a la Virgen María al estilo trovador. 51- Plant de nostra Dona Sancta María (1290-93). Poema dedicado a la Virgen María, ante su dolor y sufrimiento en el Calvario. 52- Liber de passagio (1292) – Incorpora los siguientes textos. 52 a- Epistolam ad papam Nicholaum IV. 52 b- Tractatus de modo convertendi infideles. En la obra presenta al Papa un plan para recuperar el poder cristiano perdido en el Mediterraneo. 53- Tabula generalis (1293-94). Presenta el sistema combinatorio luliano en una obra relacionada con otras anteriores. Son nueve principios absolutos y nueve relativos, diez cuestiones y nueve sujetos con los que el autor alcanza 1680 combinaciones posibles para elaborar argumentos eficaces. 54- Lectura compendiosa tabulae generalis (1295). Un resumen de la obra anterior en el que presenta cincuenta y ocho cuestiones combinadas. 55- Lectura super tertiam figuram Tabulae Generalis (1294-96). Complemento de la obra anterior. 56- Liber de sexto sensu (1294). Llull entiende el lenguaje como un sexto sentido. 57- Flors d’amors i flors d’intelligencia / Flores amoris et intelligentiae (1294). De los 18 principios presentados en Ars amativa boni presenta ahora 100 máximas sobre el amor y otras 100 sobre la inteligencia. 58- Disputatio quinque hominum sapientium (1294). Debate entre cuatro cristianos para iluminar a un musulmán. 59- Petitio Raimundi pro conversione infidelium ad Coelestinum V Papam (1294). Sobre la obligación que debería tener el Papa en promover aquello que defienda la Fe, por ejemplo, las Cruzadas y la fundación de escuelas de lenguas por todo el mundo. 60- Petitio Raimundi pro conversione infidelium ad Bonifatium VIII Papam (1295). Mismas demandas que en las obras anteriores. 61- Arbor philosophiae desideratae (1294). Un corto pero completo resumen de su Arte dedicado a su hijo. En el texto formula 198 proposiciones y, frente a ellas, otras 198 cuestiones son propuestas. 62- De levitate et poderositate elementorum (1294). Sobre los elementos y su peso específico en la naturaleza seguido de una discusión sobre 30 cuestiones médicas. 63- Lo desconhort (1295). Obra de carácter filosófico y autobiográfico. Es un poema que presenta un diálogo entre Llull y un eremita. En la conversación, Llull presenta su proyecto en defensa del cristianismo y la salvación de los infieles. 64- Ars ad faciendum et ad solvendum quaestiones (1295). Presenta 75 cuestiones sobre la Fe respondidas detalladamente y otras 1000 cuestiones menores sobre Dios, los ángeles y la Humanidad. 65- Arbor Scientiae (1295-96). El árbol del conocimiento es un bosque de 16 árboles divididos en áreas del conocimiento. Cada tema, o árbol, se divide en 7 capítulos. Los siete primeros árboles tratan del conocimiento sublunar y los otros 7 sobre el conocimiento celestial. Se estudian, también, aspectos de la física, plantas, funciones sensitivas de animales, el alma del ser humano. Los dos últimos capítulos complementan a los anteriores, a base de ejemplos y cuestiones. 66- Liber de articulis fidei et Apostrophe ad summum pontificem (1296). Demostración de 14 artículos de Fe mediante razonamientos. 67- Liber de anima rationali (1296). En la línea de Tabula generalis, presenta 24 cuestiones generales y 240 particulares sobre el alma humana, con carácter epistemológico. 68- Liber de potentia, obiectu et actu (1296). Intento de definir la estructura correlativa del pensamiento humano. 69- Liber proverbiarum (1296). Contiene 2040 proverbios o proposiciones correspondientes con 100 nombres de Dios y otras 2000 proposiciones naturales y morales, «naturalia» y «moralia». 70- Contemplatio Raimundi (1297). Compendio místico-teológico sobre la figura de Dios. 71- Quomodo contemplatio transit in raptu (1297). Apéndice del anterior en torno a la contempalción. 72- De declaratione conscientiae (1297). Segundo apéndice de la misma obra. 73- Tractatus novus de astronomia (1297). Aplicación del Ars Generalis en un campo concreto del conocimiento como es la astronomía y las dimensiones cósmicas de la Ciencia. 74- Declaratio Raimundi per modum dialogi edita contra aliquorum philosophorum et eorum sequacium opiniones erroneas et damnatas a venerabili patri domino Episcopo Parisiensi (1298). Diálogo entre
el lulismo en el siglo xviii | 83 un teólogo (Llull) y un filósofo (Sócrates) y refutación de las 219 tesis acusadas de heterodoxas por el Obispo de París en 1277. 75- Investigatio mixtionum generalium secundum Artem Generalem (1298). Intento de explicar, mediante su Arte, el Mundo en el que el ser humano actúa como mediador entre los mundos corpóreos y espirituales. 76- Disputatio eremitae et Raimundi super aliquibus dubiis quaestionibus sententiarum Magistri Petri Lombardi ( 1298). Diálogo entre un eremita y Llull sobre la obra de Lombardi «Libro de las sentencias», con marcado carácter escolástico, resolviendo a lo largo de la obra un total de 140 cuestiones. 77- Arbor philosophiae amoris / Arbre de filosofía d’amor (1298). Una versión de Ars amativa boni con lenguaje de tipo místico, estructurando su razonamiento en forma de árbol acompañado de combinaciones de cuestiones y principios. 78- Consolatio venetorum et totius gentis desolate (1298). Diáologo con un veneciano sobre la adversidad de la vida. 79- Cant de Ramón (1300). Canto de lamento, de carácter autobiográfico. 80- Brevis practica Tabulae generalis seu Ars compendiosa (1299). Una revisión del Arte<y del sistema combinatorio luliano presentados en obras anteriores. 81- Quaestio de congruo adducto ad necessariam rationem (1299). Comentario sobre el método luliano de argumentación en contextos teológicos. Es posible que esta obra no sea auténtica. 82- De quadratura et triangulatura circuli, sive De principiis theologiae (1299). Se presentan 14 figuras geométricas que sirven como base de discusión teológica en defensa de la teoría de los correlativos. 83- Ars electionis (1299). Intento de resumir aún más su sistema para hacerlo más comprensible a los no creyentes. 84- Liber de geometria nova et compendiosa (1299). En la búsqueda de nuevos argumentos para mostrar las verdades de la Fe prueba el uso de estructuras axiomático-deductivas, así como teoremas geométricos. 85- Liber super quaestiones Magistri Thomae Attrebatensis (1299). Respuesta a cuestiones filosóficas con carácter escolástico ante su interlocutor, que es su pupilo Le Myesier. 86- Principia philosophiae (1300). Incluye principios o postulados similares a los tratados matemáticos y de cada uno extrae una consecuencia. 87 y 88- Dictatium Raimundi et eius Commentum (1299). Poema de 276 versos tras el que presenta 100 argumentos sobre la Fe cristiana para ser defendido en sinagogas y mezquitas. 89- Liber de orationibus (1299). Regalo al Rey Jaime II de Aragón como una guía para el correcto orador. 90- Medicina de pecat / Medicina peccati (1300). Gran selección de temas entremezclados y en verso. 91- Compendiosus tractatus de articulis fidei catholicae (1300). Es una revisión latina de Dictatum Raimundi … 92- Liber de Est Dei (1300). Primero de una serie de tres tratados para explicar su concepto de Dios, empleando recursos léxicos novedosos de cara a su presentación a no creyentes. 93- Liber de cognitione Dei (1300). Explicación racional de sus ideas de Dios. 94- Liber de homine (1300). Obra antropológica sobre los constitutivos del ser humano (cuerpo y alma), su muerte física y la liberación del alma. 95- Liber de deo (1300). Obra relacionada con las diez cuestiones de Ars compendiosa. 96- Applicatio artis generalis (1301). Poema con fines mnemotécnicos de 1311 líneascon aplicación al Arte general de cada ciencia. 97- Rhetorica nova (1301). Sobre la teoría del lenguaje como guía para oradores ya que la oratoria es la base para comunicar su Arte y la aplicación del mismo. 98- Liber de Natura (1301). Compendio de la metafísica luliana y aplicación del Arte a aspectos filosóficos de la naturaleza. 99- Liber, quid debet homo de Deo creder (1302). Compendio de la Fe cristiana para cristianos de poca Fe. 100- Mile proverbia (1302). Proverbios delpropio Llull divididos en 52 capítulos con proposiciones sobre las virudes cardinales, vicios humanos, retórica, pobreza, riqueza, etc. 101- Logica nova (1303). Es la principal obra sobre lógica, una nueva lógica asociada a verdades metafísicas y ontológicas, enfocado hacia el Ars Generalis. 102- De modo applicandi novam logicam ad scientiam iuris et medicinae (1303). Aplicación de los principios de la obra anterior al derecho y la medicina y aque su Arte promueve unas bases aceptables para cualquier ciencia. 103- Tractatus de aeternitate. Obra perdida. 104- De syllogismis. Obra perdida. 105 – Disputatio fidei et intellectus (1303). Diáologo entre el intelecto y la Fe mostrando la complementaridad de ambos. 106- Liber de Lumine (1303). Aplicación del Arte a otros campos del conocimiento. 107- De regionibus sanitatis et infirmitatis (1303). La medicina se debe basar en dos principios, Gradación y Combinación, según las propiedades de los elementos, que son resultado de la creación de Dios,
84 | antonio y anselmo arias teixeiro por lo cual entiende que su Arte se puede aplicar en este campo. 108- Ars iuris naturalis (1304). Aplicación de los principios del Arte en el campo del Derecho, aportando 460 ejemplos prácticos. 109- Liber de Intellectu (1304). El intelecto como base para el desarrollo de los principios del Arte en todas las Ciencias. 110- Liber de voluntate (1304). Corrige los errores humanos debidos al alma. 111- Liber de memoria (1304). Explica nociones de su arte para entender la naturaleza. (No es un compendio de reglas mnemotécnicas) 112- Lectura Artis, quae intitulata est Brevis practica Tabulae Generalis (1304). Obra pedagógica con instrucciones para aplicar su método siguiendo unas pautas orientativas. 113- Liber ad probandum aliquos articulos fidei catholicae per syllogisticas rationes (1304). Para promover la comprensión de su Arte propone el rechazo a las Auctoritates, típico de la Edad Media. El Arte garantiza la comprensión de las pruebas necesarias para entender la obra de Dios. 114- Liber de significatione (1304). Métodos para adaptar el modelo filosófico a los conceptos e ideas. Su Arte aporta un método que permite gran precisión en el análisis gramatical y especulativo de las ideas. Busca un lenguaje universal para tratar temas de religión. 115- Liber de consilio (1304). Una serie de consejos que serán de utilidad para aquellos que requieran aconsejar a otros. 116- De investigatione actuum divinarum rationum (1304). Sobre la esencia de la Trinidad y las doctrinas cristianas. 117- Liber de praedestinatione et libero arbitrio (1304). Aplicación del Arte en el tema de la predestinación y la libertad del hombre. 118- Liber de praedicatione (1304). Recopilación de 108 sermones dominicales sobre Cristo y la Virgen, ofreciendo una base común para la oroatoria de los predicadores. 119- Liber de motu. Obra perdida. 120- De ascensu et descensu intellectus (1305). Instrucciones para aquellos que presentan dificultad para el entendimiento del lenguaje, de cara a comprender la esencia de Dios. El entendimiento asciende o desciende según la dificultad del tema a tratar, desde cuestiones básicas de la Fe a la figura de Dios. 121- De demonstrationes per aequiparantiam (1305). Es una continuación de De investigatione actuum divinarum en la que ofrece una búsqueda de nuevos métodos para la demostración racional de Dios. 122- Liber de fine (1305). Sobre la Cruzada planteada para tomar Tierra Santa por medio de la palabra, en lugar de las armas. 123- Liber praedicationes contra iudaeos (1305). Debate con judío y musulmanes entorno a 52 sermones sobre la Trinidad. 124- Liber de Trinitate er Incarnatione (1305). Variaciones sobre el mismo tema, aportando 20 razonamientos para demostrar la Trinidad. 125- Introductiorum magnae Artis generalis seu Liber de Universalibus (1306). Dos versiones de un mismo texto, no atribuíble con certeza a Llull. Se trata de una enumeración de los principios y definiciones del Arte. 126- Ars Brevis (1308). Una versión condensada y reducida del Arte para presentar ante la Universidad de París. 127- Ars brevis, quae est de inventione iuris (1308). Es una aportación a los estudios de leyes para aquellos con pocos conocimientos, presentando los principios del Arte en diez puntos, planteando, a continuación, cuestiones y razonamientos entre ellos. 128- Ars generalis ultima (1305-1308). A los 72 años presenta una última y definitiva versión de su Arte para conferirle más universalidad y aplicarlo a cualquier campo del conocimiento. Desarrolla, para ello, el sistema combinatorio. 129- Liber de memoriam confirmandam. Obra pseudoluliana 130- De venatione substantiae, accidentis et compositi (1308). Es un intento de unir la metafísica con el conocimiento lógico por medio del Arte, a modo de guía 130 a- Tractatus de venatione medii inter subiectum et praedicatum. Presenta algunas distinciones que aparecen en la obra de Lavinheta. 131- Liber disputationis Raimundi christiani et Homeri saraceni (1308). Representa un debate entre Llull y un musulmán acerca de la Trinidad y la Encarnación. Ambos exponen sus argumentos para presentarlos a la autoridad papal. 132- De centum signis Dei (1308). Texto sobre la Trinidad y la Encarnación principalmente. 133- Liber clericorum (1308). Texto en focado a la corrección de la falta de conocimientos cristianos en la preparación y formación de los clérigos, dentro de su política de creación de escuelas de estudio de lenguas. 134- Ars compendiosa Dei (1308). Manual teológico para fines misionreos. 135- Liber de novis fallaciis (1308). Obra en defensa de su método de argumentación basado en la demostración por hipótesis para rebatir el argumento
el lulismo en el siglo xviii | 85 de que en cuestiones de Fe no caben argumentos ni pruebas, argumento que no es válido si se quiere convertir infieles a la religión católica. 136- Liber de aequalitate actuum potentiarum animae in beatitudine (1308). Aplicación del Arte a cuestiones teológicas del momento, como las disputas entre Dominicos y Franciscanos. 137- Liber de investigatione vestigiorum productiones divinarum personarum (1308). Trata la cuestión de la eternidad del Mundo combinando principios absolutos y relativos. 138- Liber de experientia realitates Artis ipsius generalis (1308). Es un resumen del Ars Generalis Última compuesto para los teólogos de París sobre la ausencia de demostraciones en cuestiones de Fe cuando se aplica el sistema aristotélico. 139- Liber de refugio intellectus (1308). Es una revisión del Liber de novis fallaciis en cuanto al sistema para impugnar falsas teorías, aportando soluciones a cuestiones que, entonces, se debatían en París. 140- Liber de conversione syllogismi (1308). Aplicación de su «demostratio per hypothesim» para demostrar silogismos. 141- Excusatio Raimundi (1309). Ante la falta de reconocimiento de su Arte se muestra capaz de revatir cuestiones de Tomás de Aquinas. 142- Proverbis d’enseyament (1309). Es una versión de otra de sus obras, Liber de infinito esse. 142 a- Epistola Raimundi ad regem Aragoniae (1309). Obra dirigida a la instrucción de los hijos del rey de Aragón. 143- Liber de maiori agentia Dei (1309). Sobre cuestiones de la Trinidad, Dios y la Encarnación. 144- Liber de convenientia quam habent fides et intellectus in obiecto (1309). Sobre cuestiones de Fe y la ausencia de demostración de cuestiones religiosas a los no creyentes. 145- De duodecim syllogismis concludentibus duos actos finales, unum intrinsecum, alium extrinsecum (1309) Basándose en doce silogismos y con progresiones lógicas Llull intenta probar la Trinidad y la Encarnación para convencer a los intelectuales musulmanes de ello. 146- Liber de acquisitione Terrae Sanctae (1309). Para conseguir la conversión de los no creyentes y la conquista de Tierra Santa mediante la guerra, por un lado, y la palabra, por otro, desde las escuelas de idiomas. 147- Liber de propiis et communibus actibus divinarum dignitatum (1309). Trata de probar la verdad de la Trinidad para demostrar a los no cristianos que creer en Dios no es suficiente sin creer en la Trinidad. 148- Liber de potestate divinarum rationum (1309). Frente a la incredulidad de los musulmanes en la condición divina de Dios. 149- Liber de nominibus divinarum personarum seu De Trinitate in unitate permansive in essentia Dei (1309). Argumentos para demostrar la verdad de la Trinidad. 150- Liber de probatione, quod in Deo sunt tres personae (1309). Continuación del texto anterior. 151- Epistola Raimundi ad Studium parisiensem (1287- 1289). Carta a los Maestros de la Universidad de París acerca del número de no creyentes, asunto que debe ser responsabilidad de todos los cristianos. 152- Epistola Raimundi ad Regen Francorum (1287- 89). Carta al rey Felipe IV sobre los no creyentes. 153- Epistola Raimundi ad quendam praelatum consiliarum regis Francorum (1287-89). Recomendaciones para tratar con el rey de Francia. 154- Ars mystica theologiae et philosophiae (1309). Explicación de su sistema a la audiencia académica, con referencias al misterio de la Trinidad. 155- Liber de perversione entis removenda (1309). Obra contra los que niegan la unidad dde pensamiento en la ciencia tradicional. Por otro lado, entiende Llull que la existencia humana en sí es entendida desde el entendimiento de la obra de Dios. 156- Metaphysica nova et compendiosa (1310). Intento de adecuar la metafísica especulativa que se imparte en París a su sistema luliano. 157- Liber novum physicorum et compendiosus (1310). Frente al sistema aristotélico, basado en los sentidos y la imaginación, Llull presenta su sistema, basado en Principios y Reglas del Arte, apoyado en la presencia de Dios en la naturaleza. 158- Liber de Infinito (1310). Alude a las limitaciones del sistema aristotélico y desarrolla la teoría de los correlativos. 159- Liber correlativorum innatorum (1310). Sobre la teoría de los correlativos y, por otro lado, presenta a los maestros y estudiantes de París el concepto ternario del Mundo y su relación con la Trinidad. 160- Liber de praedestinatione et praescientia (1310). Obra escrita para refutar a los que dudan de la libertad del ser humano. 161- Liber de modo naturali intelligendi (1310). Refuta la separación de la teología y filosofía, así como la teoría de que no existen pruebas sobre cuestiones de Fe, pues entiende que una Fe sin razonamientos no se puede entender. 162- Supplicatio Raimundi veneralibus et sublimis sacratissimae Theologiae professoribus ac baccalaris Studii parisiensis (1310). La Fe cristiana puede ser demostrada por razonamientos y argumentos irre-
86 | antonio y anselmo arias teixeiro futables y pide Llull a los profesores de París que consideren esta postura ante los ataques de los averroístas. 163- De conversione subiecti et praedicati et medii (1310). El Medio es el nexo de unión entre Sujeto y Predicado y como existen tres medios (mensurationis, coniunctionis, extremitatum) esto sugiere que la estructura del ser es trinitaria porque esos medios sólo existen en la sustancia divina. 164- Liber reprobationis aliquorum errorum Averrois, quos contra Christi fidem sanctam catholicam aliqui nituntur inducere (1310). Argumentos contra los que defienden la filosofía aristotélica y averroísta frente a los argumentos de la Fe. 165- Liber in quo declataur, quod fides sancta catholica et magis probabilis quam improbabilis (1310). Contra aquellos teólogos que niegan que la teología sea capaz de probar la Fe, entendiendo que las revelaciones de Dios no tienen por qué estar a la altura del entendimiento humano. 167- Liber de possibili et impossibili (1310). Refutación de las teorías averroístas en la vinculación entre naturaleza y Dios. 168- De fallaciis, quas non credunt facere aliqui, qui credunt ese philosophantes contra purissimum actum Dei verissimum et perfectissimum (1310). Argumentos frente a los teólogos por el mismo tema, la vinculación entre Dios- Naturaleza. 169- Disputatio Raimundi et Averroistae (1310). Sobre cinco puntos averroístas que Llull rechaza con argumentos. 170- Liber natalis pueri parvuli Christi Jesus. Obra dedicada al rey Felipe el Hermoso. En el texto intervienen 20 participantes (atributos divinos), la Virgen y Llull, que mantiene una conversación con ellos de cara a promover el antiaverroísmo y la defensa de la Fe. 170- Liber lamentationis philosophiae seu De duodecim principiis philosophiae (1311). Obra similar a la anterior, presentando un diálogo entre 14 participantes, la Filosofía, sus 12 términos básicos y Llull. 171- Liber contradictionis (1311). Diálogo entre un raimundista, un averroísta y una mujer, que representa la contradicción. El primero aporta 100 silogismos frente al averroísta. 172- Liber de syllogismis contradictoriis. Mismo argumento que la obra anterior, pero la contradicción permanece en silencio, presentando, para cada atributo divino, dos silogismos contradictorios. 173- Liber de divina unitate et pluritate (1311). Serie de pruebas que muestran la unidad y la Trinidad en base a 19 principios y 10 cuestiones del Arte, según su Tabula Generalis. 174- Sermones contra errores Averrois (1311). Las tesis averroístas no pueden reconciliarse con la Fe católica y no contribuyen al entendimiento de la filosofía, por lo cual deben ser refutadas. 175- Liber de efficiente et effectu (1311). Discusión entre un averroísta y un raimundista presentando los argumentos averroístas en contra de la imagen del Dios Creador. 176- Liber facilis scientiae (1311). Demostración de los contenidos de la Fe fente a los averroístas, con carácter filosófico y teológico. 177- Quaestiones factae supra librum facilis scientiae (1311). Mismo contenido que la obra anterior aportando 55 cuestiones contra los averroístas. 178- Liber de Deo ignoto et mundo ignoto (1311). Acerca de la ignorancia en la figura de Dios y el mundo por parte de los averroístas. 179- Liber de forma Dei (1311). Escrito filosófico – teológico sobre los atributos de Dios, de cara a comprender su obra. 180- Liber de divina existentia et agentia (1311). Silogismos para alcanzar un mayor grado de conocimiento de Dios. 181- Liber de quaestione valde alta et profunda (1311). Diálogo entre un creyente y un no creyente, enfrentando argumentos a favor y en contra. 182- Liber de beatitudine (Obra perdida) 183- De articulis rationum divinarum (Obra perdida) 184- De maiestate divina et individua (Obra perdida) 185- De proprietatibus Dei (Obra perdida) 186- Liber intellectus (Obra perdida) 187- Ars navigandi (Obra perdida) 188- Liber de ente, quod simpliciter est per se et propter se existens agens (1311). Argumentos antiaverroístas y sugerencias para reformar el cristianismo. 189- Vita coetanea (1311). Autobiografía de Llull a los 80 años de edad, escrita por un cartujo de París, destinada a presentar su obra en el Congreso de Viena de cara a una reforma de la Iglesia. Describe un lapso de tiempo muy breve de su vida mientras que gran parte de ella permanece oculta. 190- Disputatio Petri clerici et Raimundi phantastici (1311). Diálogo ficticio entre Llull y un clérigo, Pedro, en el que el primero narra acontecimientos de su vida misionera. 191- Liber de ente reali et rationis (1311). Texto estructurado en causas, predicados y categorías, aplicando el Arte para explicar la oposición entre Realistas y Nominalistas, posicionándose Llull con los primeros. 192- Liber de divina habentia (1312). Aclaración y continuación del Liber correlativorum innatorum.
el lulismo en el siglo xviii | 87 193- Liber de enter simpliciter absoluto (1312). Desarrollo del Liber de forma Dei con diferente terminología, criticando una vez más las doctrinas averroístas. 194- Liber de locutione angelorum (1312). Conversación entre los arcángeles Gabriel y Miguel criticando el averroísmo y demostrando la existencia de Dios en base a argumentos propios del sistema lulianao. 195- Liber de participacione christianorum et saracenorum (1312). Presenta dos ordenanzas del Concilio de Viena (creación de escuelas de lenguas orientales y la incautación de bienes del Temple) y propone el diálogo entre cristianos y musulmanes. 196- Liber differentiae correlatiorum divinarum dignatum (1312). Es una aclaración del sistema de los correlativos y su aplicación a la doctrina de la Trinidad. 197- Liber de quinque principiis (1312). Diálogo entre Teología y Filosofía en que resaltan la falta de cinco principios y piden un protector que corrija esta falta de conocimiento. 198- Liber de secretis sacratissimae trinitatis et incarnationis (1312). Razonamiento teológico de cara a elaborar argumentos racionales sobre dogmas cristianos. 199- Liber de novo modo demonstrandi (1312). La Fe puede ser demostrada «per modum intelligendi» y para ello desarrolla un nuevo modo de demostración por razones necesarias, en contra de los teólogos de París que creen indemostrables los dogmas cristianos. 200- Liber, qui continet confessionem (1312). Manual para confesores presentado como un texto de catequesis donde se analizan los seis sentidos corporales (los cinco conocidos y el habla), la imaginación y las tres cualidades del alma (intellectus-voluntas y memoria). 201- Liber de sermonibus factis de decem praeceptis (1312). Serie de sermones para la educación cristiana. 202- Liber de septem sacramentis sanctae Ecclesiae (1312). Acerca de los siete sacramentos, resaltando el papel del obispo en su administración. 203- Liber de Pater noster. Sermones para invocar a Dios. 204- Liber de Ave Maria. Sermones de salutación a la Virgen 205- Liber de virtutibus et peccatis sive Ars maior praedicationis / Llibre de virtuts e de pecats (1313). Son 136 sermones sobre virtudes divinas y vicios. 206- Liber de septem donis Spiritus Sancti (1313). Sobre las concesiones recibidas a través del Espíritu Santo. 207- De operibus misericordias sermones (1313). Sermones sobre la caridad frente a los vicios y virtudes. 208- Ars abreviata praedicandi (1313). Resumen del Liber de virtutibus et peccatis … por se éste demasiado largo y oscuro. 209- Liber, per quam poterit cognosci, quae lex sit magis bona, magis magna et etiam vera (1313). Seis argumentos usados por los cristianos para debatir con los musulmanes y mostrarles sus errores y falacias. 210- Ars infusa (1313). Un resumen del Arte o Ars brevissima, versión apócrifa del Ars brevis. 211- De virtute veniali et vitali et de peccatis venialibus et mortalibus (1313). Un corto discurso sobre moral y pecados mortales y veniales. 212- Testamentum Raimundi (1313). Sólo existe una copia del original que fue una transcripción en el monasterio de La Real, por tanto, no está completo. Llull da órdenes para la conservación de sus obras en el futuro. 213- Liber de compendiosa contemplatione (1313). La demostración y la contemplación de la Trinidad y la Encarnación permite al alma entender con éxito la naturaleza divina. 214- Liber de consolatione eremitae (seu eremitarum) (1313). Un eremita plantea veinte objeciones ante sus dudas en la Fe y Llull le contesta con una serie de reflexiones. 215- Liber de infinitionibus Dei (1313). Llamada de atención a los cristianos que alcanzan un entendimiento en cuestiones de Fe. 216- Liber de accidente et substantia (1313). Pruebas sobre la Trinidad, útiles a la hora de predicar a los no creyentes. 217- Liber de ente absoluto (1313). Tipos de Teología, recomendando aquella que se base en la argumentación para convencer a infieles. 218- Liber de actu maiori (1313). Llamada de atención a los cristianos que no se esfuerzan en entender los artículos de la Fe, empezando por los misterios de la Trinidad y la Encarnación. 219- Liber de divinis dignitatibus infinitis et benedictis (1313). Todo el mundo debe amar a Dios sobre todas las cosas para poder entenderlo y alcanzar el completo conocimiento de la Naturaleza. 220- Liber propter bene intelligere, diligere et possificare (1313). No sólo es necesario creer en la Trinidad y la Encarnación sino entender ambos dogmas. 221- Liber de medio naturali (1313). Reclama Llull el uso de una justificación racional que facilite el entendimiento. 222- Liber de Scientia perfecta (1313). Dios es el conocimiento perfecto y podemos alcanzar el conocimiento en Dios siguiendo sus trazas presentes en la Naturaleza.
88 | antonio y anselmo arias teixeiro 223- Liber de infinita et ordinata potestate (1313). Argumentos contra los que consideran que el hombre no puede alcanzar ningún conocimiento de Dios. 224- Liber de minore loco ad maiorem (1313). Afirma Llull que aquello en lo que se cree se puede entender y Dios nos permite con ello alcanzar el conocimiento de la Naturaleza. 225- Liber de infinito esse (1313). Sobre la infinidad de dios comprendida a través de la Trinidad y la Encarnación. 226- Liber de Trinitate trinitissima (1313). Defensa y demostración de la Trinidad frente a los que acusan a los cristianos de no creer en lo que dicen creer. 227- Liber de sanatitate Dei (1313). Debate sobre aspectos de la condición trinitaria de Dios. 228- Liber de divina unitate (1313). Argumentos para probar la Trinidad a través de la fe en Dios. 229- Liber de inventione Dei (1313). Sobre la búsqueda de Dios a través del intelecto y el entendimiento. 230- Liber de quinque praedicabilibus et decem praedicamentis (1313). Sobre una serie de principios universales y reales que permiten alcanzar la verdad. 231- Liber de divina natura (1313). Afirma Llull que el intelecto humano está creado para entender la naturaleza divina, siempre a través de Dios. 232- Liber de essentia et esse Dei (1313). Argumentos que corroboran la existencia de Dios. Siguiendo las explicaciones del texto se puede llegar a amar a Dios. 233- Liber de creatione (1313). Argumentos en contra de la eternidad del mundo. 234- Liber de concordantia et contrarietate (1313). Son diez silogismos que demuestran la Trinidad y la Encarnación. 235- Liber de potestate pura (1314). Argumentos sobre la potestad de dios en la Naturaleza. 236- Liber de intelligere Dei (1314). El ser humano puede alcanzar a entender la naturaleza de Dios desde la contemplación de su obra. 237- Liber de sapientia Dei absoluta et ordinata (1314) (obra perdida). 238- Liber de divina voluntate infinita et ordinata (1314). Ciencia teológica sobre la grandeza de Dios al crear el mundo de la nada. 239- Liber de Deo maiore et Deo minore (1314). Diáologo entre un creyente y un no creyente sobre la diferencia entre un dios y Dios. 240- Liber de affirmatione et negatione (1314). Presenta Llull la ciencia de Dios para facilitar su entendimiento a un no creyente. 241- Liber de iustitia Dei (1314). Demostración del Dogma cristiano presentando a cristo como el mayor fin de la creación. 212- Liber de fine et maioritate (1314). Argumentos que corroboran la naturaleza divina de Cristo, ya que un Dios que se hace hombre no lo presentan las demás religiones. 243- Liber de vita divina (1314). Mediante diez silogismos demuestra cómo la vida eterna implica la Trinidad. 244- Liber de perfecto esse (1314). Basándose en lo perfecto e infinito, argumenta Llull que la ciencia de un ser perfecto como Dios es posible. 245- Liber de obyecto finito et infinito (1314). Acerca de los dogmas cristianos y la falta de entendimiento que muestran los no creyentes. 246- Liber de memoria Dei (1314). Argumentos acerca de la existencia de una memoria eterna, la de Dios, que expande nuestro propio conocimiento. 247- Liber de multiplicatione, qua fit in essentia Dei per divinam Trinitatem (1314) 248- Liber de perseitate Dei (1314). Defiende Llull la idea de que la razón humana está más próxima a Dios que la simple Fe y que no se debe prescindir de la ciencia frente a la creencia ya que para creer hay que comprender. 249- De ostensione, per quam fides catholica est probabili atque demonstrabilis (1313-1314). Es un compendio de modos de argumentación en poco más de sesenta líneas. 250- Liber de civitate mundi (1314). Diálogo alegórico entre Llull y dieciséis dignidades divinas y otros interlocutores, con referencias a la virtud, la justicia o el vicio. 251- Lletra als jurats de la ciutat de Mallorca / Episola ad iuratos civitatis maioricarum (1314). Es una de las obras de autenticidad dudosa. 252- Epistola Raimundi ad Iacobum regem aragoniae. (Obra perdida). 253- Ars consilii. Sobre la forma en que se debe gobernar una comunidad; es un texto dirigido a las autoridades de Túnez. 254- Liber de Deo et suis propiisqualitatibus infinitis (1314). 255-269- Opuscula tuniciana depertita (1315). Son entre siete y catorce textos que escribió Llull en Túnez y que se han perdido. 270- Liber de inventione maiore (1315). El denominado «invento maior» es la contemplación de dios a través de sus doce dignidades. 272- Liber de agentia maiore (1315). «Agentia maior» refiere la actuación de Dios en la Encarnación (ad extra) y en la Trinida (ad intra). 273- Liber de bono et malo (1315). Argumentos en una disputa con los musulmanes de Túnez acerca de la contemplación de Dios.
el lulismo en el siglo xviii | 89 274-276- Liber de unitate maiori, Liber de esentia maiori, Liber de pertinentia maiori, Liber de obiectamaiori (obras perdidas). 277- Liber de maiori fine intellectus, amoris et honoris (1315). Demostración de que la fe cristiana es mejor y más cierta que la musulmana, basándose en la Trinidad y en la naturaleza humana de Cristo- Dios. 278- Liber de Deo et Mundo (1315). Resume la idea de Llull de que las características de Dios se manifiestan en sus criaturas. 279- De exemplo unissimae unitates et volissimae voluntatis (1309). Obra que trata sobre la Trinidad. 280- Liber de esse Dei (1309). Se trata de una serie de veinte cuestiones concernientes a la acción de Dios en el mundo. A su vez, Llull estructuró su filosofía dividiéndola en siete pilares, Gramática, Lógica, Retórica, Aritmética, Música, Geometría y Astronomía. Cada pilar se divide en diez especies, Universal, Particular, Natural, Artificial, Real, Intencional, Sustancial, Accidental, Intelectual y Sensual. De la combiación de estos diecisiete parámetros surge toda la explicación necesaria para entender nuestro medio, la naturaleza como obra de Dios. Es, en definitiva, una forma lógica de explicar la naturaleza que le rodea, así como una demostración de la religión católica basada en esos planteamientos lógicos porque, entiende Llull, el hombre puede comprender mejor con la razón que con la fe. Basándose en esta premisa, su filosofía es apta para conquistar aquellas mentes incrédulas o, incluso, heréticas y por medio de ella intentó aclarar los misterios que le rodeaban, los misterios de la fe desde una perspectiva más próxima al ser humano. Desde el punto de vista teológico, se mostró defensor de la existencia de un único Dios, común al Judaísmo, al Islam y al Cristianismo, pero sólo el Cristianismo muestra la cara verdadera de ese Dios y sólo mediante sus razonamientos se puede llegar a reconocerlo y, a su vez, a manifestarlo a los demás. En alguna época, este argumento valió para acusar a Llull de querer conciliar el Corán con el Evangelio, acusación sustentada por el contenido de su obra Disputatio Raimundi cum Humar sarraceno donde defendía estos argumentos, pero en 1310, un total de 40 profesores y bachilleres de las facultades de Medicina y Teología de la Universidad de la Sorbona firmaron una carta de aprobación del sistema luliano después de escuhar sus conferencias y, a continuación, el rey Felipe IV extendió cartas de recomendación después de un encuentro con el propio Llull. Más adelante, éste se presentó en el Concilio de Viena y mostró allí sus principales preocupaciones en forma de peticiones y, entre ellas, cabe citar la petición de la fundación de escuelas de lenguas en Toledo, París y Roma, la unificación de las Órdenes Militares, la reconquista de Tierra Santa, la regulación de las prebendas eclesiásticas y vestimenta monástica, la aplicación de programas de conferencias en mezquitas y sinagogas, etc. Después de repasar su ingente actividad literaria desarrollada a lo largo de su vida no encontramos la imagen del Llull alquimista que pudiera relacionarlo con la serie de obras publicadas tras su muerte y atribuidas tradicionalmente a su mano, tradición que llegó hasta el siglo xviii, cuando los Teixeiro mostraron interés en su obra. No obstante, el sistema luliano plantea la posibilidad de una Transmutación teológica, es decir, la transformación de los vicios en virtudes pero, como tal transmutación,
96 | antonio y anselmo arias teixeiro historia del lulismo que, con las ideas aportadas por Montarcis,161 va a ser retomada por Ivo Salzinger en el siglo xviii. En la obra de Francois de Böe (Sylvius) aparece una química que incorpora ya términos como sales fijas (ácidos) y sales volátiles (álcalis). Recordemos, por último, que a finales de siglo se publican los estudios de Química de Nicolás Lemery.162 Podemos situar el inicio de las controversias entre los años 1748-1761. A lo largo del siglo xviii se observa un cierto avance a la denominada Causa Pía Luliana, institución creada en 1610 para fomentar el culto y la figura de Llull. Esta Institución solicitó a Roma en 1747 la declaración del culto inmemorial a Ramón Llull y en tal forma fue oficialmente declarado. Poco después, en 1749, los dominicos se plantaron ante una acción de gracias colectiva en agradecimiento a la supuesta intervención de Llull en erradicar una larga sequía en la isla de Mallorca. Desde este punto surgieron apoyos y enfrentamientos entre diferentes órdenes religiosas, principalmente dominicos y franciscanos, en relación con la figura del Beato. Desde 1762 gobernó la Diócesis de Mallorca el obispo Juan Díaz de la Guerra que se mostró contrario al culto luliano y, por tanto, se vio respaldado por los dominicos en sus acciones contrarias al culto y las actividades de los lulistas. Fruto de su dirección al frente del obispado, la Universidad Luliana pasó a denominarse Real y Literaria Universidad y las imágenes de Llull fueron retiradas de la catedral, del seminario y de numerosas iglesias de la isla, lo cual provocó agitados enfrentamientos entre los párrocos y la población, interviniendo, entonces, representantes de otras órdenes religiosas como los capuchinos y los cistercienses. El problema llegó hasta el rey Felipe V, quien ordenó restituir el culto a las imágenes de Llull y trasladó de Diócesis al obispo Díaz de la Guerra. Fue a partir de la imposición de este nuevo status cuando el fervor lulista comenzó a decaer entre la población de la isla y fueron desapareciendo los enfrentamientos entre los apologistas y detractores del mallorquín. 7.2.2. El lulismo de Antonio Arias Teixeiro A esta filosofía seguidora de las doctrinas de Llull se sumó Arias Teixeiro sin que conozcamos el origen de este interés, que le llevó, de la mano del Padre Bartolomé Fornés, a residir durante dos años en Palma de Mallorca estudiándolas, con intención de ser un gran lulista, como él mismo escribió en una de sus cartas. Entre las hipótesis barajadas podríamos destacar el hecho de que, a mediados del siglo xviii los fran- 161 Pierre Bauduin de Montarcis: Traité des fonaments de la science general et universelle, París, 1651. 162 Su Curso de Química, publicado en 1675 tuvo tal popularidad que se alcanzaron las diez ediciones en francés, aparte de aparecer traducido a varios idiomas, entre ellos el español.
el lulismo en el siglo xviii | 97 ciscanos163 poseían un convento en Ribadavia, próximo por tanto a Cabanelas donde vivieron ambos hermanos Teixeiro. En este convento se impartía enseñanza a niños de localidades próximas y, por tanto, es posible pensar que el contacto con las doctrinas lulistas fuese a través de esta institución. De lo que sí existe constancia es de que en enero de 1736 Antonio abandonó Cabanelas para realizar estudios universitarios en Salamanca e, inmediatamente a su llegada a la ciudad, estableció contacto con los lulistas franciscanos, entre ellos el mencionado Fornés, con quien dejó la ciudad seis meses más tarde, en junio, para trasladarse a Mallorca y profundizar en los estudios en torno a la figura de Ramón Llull. Podemos suponer que este contacto con los lulistas no fue casual, ya que su hermano Anselmo mostró un interés similar al de Antonio hacia las doctrinas Lulistas sin haber pasado por Salamanca ni Mallorca.164 Desconocemos la utilidad que dio a dichos estudios una vez instalado nuevamente en Galicia, aunque hemos comprobado que pocos años después transcribía el manuscrito de contenido alquimista conservado en el Monasterio de Montserrat, a la vez que a Cabanelas se le remitieron varios libros y estampas durante algunos años,165 hasta 1743. En el documento de Grados y Actos literarios de la Universidad de Santiago al que nos hemos referido anteriormente se hace mención a su nombramiento como Revisor de libros prohibidos del Tribunal de la Santa Inquisición. No hemos localizado más información sobre este punto pero se debe valorar la posibilidad de que su interés en la localización de esos textos se deba al interés de la Inquisición, si es que se puede confirmar su pertenecia a esta institución.166 Por otro lado, el fallecimiento de sus padres le privó del soporte económico necesario para continuar sus actividades y esto le obligó a regresar a Cabanelas en un principio, ingresando posteriormente en el Colegio de San Clemente en Santiago, donde seguramente aquellas actividades debían mantenerse con mayor discreción. 163 Recordemos que Llull, a raíz de la lectura de la obra de Francisco de Asís, puso a la venta sus posesiones, excepto aquellas que permitieran la manutención de su mujer e hijos, y comenzó una serie de peregrinaciones que le llevaron desde Rocamadour (Francia) a Santiago de Compostela. A su regreso a Mallorca recibió el hábito franciscano de manos del Obispo de la diócesis. Esto debió ocurrir entre los años 1263 y 1265, según Fidora y Rubio (2008). 164 Podríamos pensar en una posible influencia de franciscanos gallegos asentados en la comarca del Ribeiro a lo largo de los siglo xvii y xviii. Ya en 1624, los franciscanos de los Terciarios de Melide (Coruña) iban por limosna de vino a tierras del Ribeiro, asentándose en el lugar de Cabanelas «a donde nos hacen mucha caridad» según afirmaba entonces de fr. Bartolomé de la Vera Cruz. (La Orden franciscana seglar en el Reino de Galicia. Estudios Mindonienses, núm. 21, año 2005). Por otro lado, sabemos que el convento de franciscanos instalado en Santiago de Alén, en Ribadavia, era, a mediados del siglo xvii, el tercero en importancia en Galicia, según refiere Samuel Eiján (1924). En estos conventos era habitual que se instalasen colegios de artes destinados a niños seglares pobres e, incluso, escuelas de primera enseñanza. 165 Sobre el contacto que mantiene Antonio Arias con los franciscanos mallorquines para la adquisición de libros, véase el documento núm. 11 al final de este trabajo. 166 Incluso se puede pensar que dicho cargo, de ser cierto, respondiese a un interés particular de la Inquisición en tener a este u otros religiosos «díscolos» perfectamente controlados.
98 | antonio y anselmo arias teixeiro 7.2.3. La edición de obras de Llull en Mainz Una muestra de la importancia que el lulismo alcanzó en el siglo xviii la tenemos en el proyecto de edición de la obra completa de Llull que, bajo la dirección de Ivo Salzinger (28 de noviembre de 1669-30 de abril de 1728) y la protección del Príncipe Elector Johann Wilhelm y del arzobispo de Mainz, Lotar Franciscus von Schönborn, llevó a cabo la Universidad alemana de Mainz (Maguncia) en la década de los veinte de aquella centuria. Salzinger se dedicó durante veinte años a recoger todos los escritos lulianos y su proyecto contó finalmente con apoyo «oficial», como acabamos de ver pero, aún así, el proyecto completo no se pudo concluir. Entre los escritos de Salzinger se citan actualmente los siguientes: Testimonia virorum illustrium dignitate, doctrina et eruditione conspicuorum. Annotationes discipuli in sequentem vitam beati. Liber regum et principum. Testimonia virorum insignium, partim discipulorum B. Raymundi Lulli, partim aliorum literatorum. Perspicilia Lulliana Philosophica. Revelatio secretorum artis. Praefatio discipuli ad lectorem. Praecursor introductoriae in algebram speciosam universalem. Glossa discipuli. Exhortatio discipuli. Serenissimo ac potentissimo domino Carolo Philippo comiti palatino Rheni. Hay opiniones (Gottron, 1914) que apuntan a perfilar la figura de Salzinger como un aventurero/investigador que supo aprovechar aquel proyecto de sacar a la luz los textos lulianos para profundizar él mismo en sus estudios alquimistas, que sería lo que realmente le interesaba. Se pregunta Gottron en su estudio sobre la edición maguntina hasta qué punto sería Salzinger un estafador en busca de sus propios intereses o una mente privilegiada en busca de respuestas a cuestiones físico-filosóficas. Quizá tras la actividad de Salzinger se ocultasen los intereses de su mecenas el elector Johann Wilhelm, aficionado a la alquimia. Natural de Günzburg (Austria) fue canónigo regular en la colegiata de Reichersberg; consagrándose sacerdote en Passau (1699), desde esa fecha se dedicó al estudio de los textos lulianos en varias localidades como Ingoldstadt y Dillingen, ambos estudios en manos de los jesuítas, entre los cuales Salzinger estaba considerado casi como hereje. Los años que pasó en Reichersberg ciertamente los dedicó al estudio y recopilación de obras y manuscritos lulianos, particularmente aquellos textos alquimistas, algunos de los cuales fueron conservados en la biblioteca de aquel seminario. La cuestión alquímica en las obras de Llull fue motivo de controversia a la hora de elaborar esta edición maguntina y, finalmente, Salzinger publicó los
el lulismo en el siglo xviii | 99 volúmenes i, ii y iii de la Opera Latina entre 1721 y 1722. El tomo I comienza con dos escritos de Salzinger, la Perpicilia lulliana philosóphica y la Revelatio secretorum Artis. En la Perpicilia trataba y defendía la cuestión de la alquimia luliana, frente al también franciscano Wadding, Juan Bautista Sollier y los mallorquines Custurer y Barceló.167 Hacia 1725, Salzinger mantuvo relaciones epistolares con el padre Miguel Fornés,168 que realizó varios viajes a Maguncia en vida del alemán. Posteriormente, Salzinger abrió una escuela luliana en su casa a donde acudían lulistas alemanes y mallorquines desde 1727. Tras su fallecimiento, ocurrido en 1728,169 los mallorquines regresaron a España porque a los nueve meses fallecía también el mecenas de la empresa, el elector Lothar Franz von Schönborn (30.01.1729). Tras la muerte de Salzinger el elector convocó una comisión para continuar la edición. A ella se incorporaron Franz Philipp Wolff y Johann Melchior Khurummel y así se pudieron editar los dos siguientes tomos. Excepto el padre Raimundo Pasqual y posiblemente Miguel Fornés, todos regresaron y se paralizó la edición de la Opera Latina. Años más tarde, en 1740, salió a la luz la obra póstuma de Salzinger Dialogus maguntinus. Entre la edición del tomo iii y el iv transcurrieron, pues, siete años por falta de recursos económicos y de apoyo institucional. Las gestiones de Wolff y Kurhummel consiguieron que el nuevo elector continuase el proyecto, con la edición de los tomos v y vi pero, para ello, optaron por rebajar el precio de venta al público de los cuatro primeros tomos para poder así proseguir con las nuevas ediciones en mayo de 1729 aunque, señala Gottron que en el prólogo se insinúa que el resto de tomos no se editó en su momento por la oposición ejercida por los jesuitas. Los dos últimos volúmenes de la edición, tomos ix y x, aparecieron entre 1740-1742. En los archivos de Schönborn (Wiesentheid) no se dispone de documentación manuscrita de Salzinger, según refiere Gottron (1914). Tampoco en los archivos de Múnich170 se dispone de información o documentación de primera mano. Por su parte, el Archivo de Maguncia apenas ha aportado documentación de importancia; todo ello hace suponer que los asuntos lulistas fueron llevados con cierta cautela por parte del Elektor. Algunos fondos lulianos se conservan, sin embargo, en el Seminario y la Biblioteca de Maguncia pero en pocas bibliotecas se conserva íntegra la edición maguntina, faltando normalmente los tomos vii y viii. Frente a la visión alquimista de Llull defendida por Salzinger y Bartolomé 167 Custurer demostró que los Diálogos Raymundi cum Monacho no era una obra lulliana, por su estilo y la cronología y lo mismo hizo con otras dos obras pseudolulianas, el Liber Secretorum naturae y el Testamentum. 168 Miguel Fornés, hermano de Bartolomé Fornés, ambos lulistas franciscanos, impartieron clases en Salamanca. Miguel fue becado por la Universidad de Palma para estudiar en Maguncia y con él marchó Bartolomé. 169 Gottron: L’Edició maguntina de Ramón Llull. Amb un apendix bibliografic dels manuscrits i impresos lul. lians de Maguncia. Estudis de bibliografía Luliana. Publicats en celebración del sisé centenari de la mort de Ramón Llull, s. f. (ca. 1914), indica que tiene referencias de que Salzinger fue enterrado en la capilla de San Valentín de la iglesia de San Cristóbal, en Maguncia. 170 Afirma Gottron que toda la documentación manuscrita de la época pasó a ser conservada en Düsseldorf, siendo trasladada hacia 1761 a la ciudad de Mannheim, al fundarse allí la Biblioteca Electoral Palatina. En 1803 toda la documentación fue trasladada a Múnich.
100 | antonio y anselmo arias teixeiro Fornés, se alzaron los religiosos Sollier y Custurer, quienes demostraron la falsedad del conjunto de obras alquimistas atribuidas al mallorquín. Entiende Gottron (1914) que, quizá por ello, es que faltan esos dos tomos de la obra que fueron bloqueados por ambos lulistas. A la labor apologética de este grupo de lulistas se sumaron, también, el referido Bartolomé Fornés (maestro de Arias Teixeiro en Salamanca y Mallorca), el padre Raimundo Pasqual, el jesuita Sebastián Izquierdo y un tal Theophilo171 que en el año 1727 publicó un libro titulado: El mayor thesoro, Tratado de la arte de la Alquimia o Chrysopeya en el que intentaba demostrar que la Chrysopeya era un arte real que posibilitaba la transmutación de unos metales en otros. La edición maguntina, que incorporó finalmente 48 de las 280 obras de Llull, contó con la colaboración de los religiosos españoles, lulistas pero no alquimistas, Jaime Custurer S. J.,172 Rafael Barceló OFM y Miguel Fornés OFM. El primer tomo vio la luz en 1721 y el último en 1742. En los cuatro primeros tomos se presentan las Artes Generales y en el resto, las aplicaciones de ese Arte a disciplinas concretas. Estas Artes Generales son las descritas por Llull entre los años 1272 a 1294. A pesar de ello, la obra careció del interés esperado al carecer de una visión crítica de los textos y doctrinas de Llull. En 1727 da comienzo la enseñanza pública en la escuela de Mainz,173 coincidiendo con la llegada de ocho lulistas españoles, entre ellos el franciscano Fr. Bartolomé Fornés y el cisterciense Fr. Antonio Raimundo Pascual,174 ambos defensores de la figura del Llull alquimista y que seguirían en Mainz, tras la muerte de Salzinger,175 hasta 1730. Ya desde 1725, el alemán contaba con la presencia del referido Miguel Fornés (1688-1751), hermano de Bartolomé, para intercambiar información sobre Llull, de tal forma que la Escuela Luliana de Mainz quedaba vinculada a la Universidad Luliana de Mallorca. A pesar de que el lulismo alemán se enfocó más hacia un álgebra universal y de que el español se enfocaba hacia estudios teológicos, el lulismo de Mainz, bajo la dirección de Salzinger, optó por la tradición alquimista del lulismo, opción que defendió el propio Salzinger en su obra Perspicilia Lulliana Philosophica (1721), incluída en el primer volumen de la edición y en las dos siguientes, Revelatio Secretorum Artis (1721) y Praecursor introductoriae in Algebram speciosam universalem (1723). Además fue autor del Liber Regum et principum, publicado en el tercer volúmen 171 Antonio de Tejeda es el nombre del autor que se oculta bajo el seudónimo de Theofilo. 172 Custurer podría ser el autor de las Disertaciones históricas del culto inmemorial del B. Raymundo Lulio, Dr. Iluminado y martir y de la inmunidad de censuras que goza su doctrina, con un apéndiz de su vida. 173 La enseñanza de Salzinger se organizaba en torno a unos diálogos, diarios, y unas explicaciones, vespertinas, sobre la obra de Llull. 174 Pascual, a pesar de que acepta que los preceptos alquimistas son conformes a las doctrinas de Llull, reconoce que muchas obras lulianas no se pueden atribuir al mallorquín, opinión defendida también por otros lulistas como Custurer y Sollier. Por otro lado, mantiene que el concepto de Transmutación debe entenderse más bien como una depuración. 175 Su fallecimiento tuvo lugar el 30 de abril de 1728.
el lulismo en el siglo xviii | 101 de la obra, así como de dos tratados, De Arte Memorativa, inédito y de Praecursor introductoriae in algebram speciosam universalem vel Artem magnam sciendi et demonstrandi B. Raymundi Lulli, que fue insertado en el tercer volúmen de la Edición Maguntina, en 1722. Perspicilia Lulliana, incorporada en el primer volumen de la obra, trata únicamente de la alquimia en cuatro capítulos. En el primero prueba que la Alquimia no sólo es Arte y Ciencia posibles. En el segundo propone dieciséis demostraciones siguiendo los dieciséis principios de la figura lulística. A lo largo del tercer capítulo muestra que Llull ejercitó su Arte y escribió sobre ello varias obras, mientras que el cuarto capítulo se resuelven los argumentos de los padres Wadingo, Barceló, Custurer, Soler y de Vicente Mut, quienes no estaban de acuerdo en la vinculación alquimista de Llull (Luis de Flandes, 1742).176 En su obra, de Flandes apunta la idea de la existencia de dos Llulls; uno martir y otro apóstata, autor de todos los errores dogmáticos. Sería Raimundo de Tárraga el autor de muchas de las obras cabalísticas y herméticas atribuidas tradicionalmente a Ramón Llull. El texto incorpora una Apología de la persona y doctrina del V. Raymundo Lulio por los padres Marcos Trochón y Raphael de Torreblanca. Las fuentes que motivaron a Salzinger en su empeño por reivindicar la alquimia luliana pudieron ser una serie de manuscritos pseudolulianos aparecidos a lo largo del siglo xvi, quizá copia de originales de Llull desaparecidos, tal como apunta M. Pereira (1987).177 Es a este lulismo de raíces alquimistas al que se vincularon los hermanos Fornés y los Arias Teixeiro. Todavía quedaban varias obras lulistas por aparecer a lo largo del siglo xviii como una anónima editada en Colonia (1751) con el título de Theologia demonstrativa, universa, pla et perfecta B. Raymundi Lulli. Por su parte, Athanasius Kircher publicaba en Maguncia (1751-52) su Cursus Theologicae Scholasticae per Principia Lulliana, en tres volúmenes, mientras que el padre Miguel Fornés había hecho lo propio, también en Maguncia (1740) con su Dialogus inter amatorem veritatem et discipulumLullianae doctrinae, lo que demuestra que las disputas lulistas continuaron en la ciudad alemana, por lo menos, hasta mediados de siglo. 7.2.4. El lulismo desde el siglo xviii a la actualidad Los enfrentamientos (dialécticos y físicos) entre lulistas y antilulistas que tuvieron lugar en Palma en la segunda mitad del siglo xviii continuaron hasta mediados del xix. Pero no cesó nunca la publicación de escritos apologéticos de la figura y obra de Ramón Llull, incluso a lo largo del siglo xx y en estos primeros años del xxi. Ya durante el siglo xviii fueron editadas las obras del mallorquín en ocho volúmenes a cargo del alemán Ivo Salzinger (edición maguntina), que trabajó en la ciudad 176 Así lo refiere Luis de Flandes en El antiguo académico contra el moderno scéptico (1742). 177 Michela Pereira: The Alchemical corpus attributed to Raymond Lull, Londres: Warburg Institute, 1989.
102 | antonio y anselmo arias teixeiro alemana de Maguncia. De la misma época es el Colegio de la Sapiencia, que basaba su sistema didactico en la Doctrina Pueril de Llull. Se trata de un colegio de fundación lulista que promovía una unidad espiritual fomentando el ejercicio de la razón (Trias Mercant, 1973).178 En esta institución se impartían estudios de gramática, filosofía y teología desde una óptica luliana y a ella se accedía por oposición, tanto académica como cultural y sicológica. Fue un importante centro de estudios lulianos179 desde el que se impartían las enseñanzas de Llull, promoviendo la dialéctica e inculcando los valores lulianos y el ejercicio práctico del Arte. Semanalmente, apunta Trías Mercant, se realizaban conclusiones y práctica de argumentaciones para rebatir las antiguas acusaciones planteadas por el Inquisidor. El lulismo universitario del siglo xviii, quizá demasiado sujeto a la tradición escolástica, no pudo progresar y competir con la nueva ciencia al no ofrecer interpretaciones modernas de las doctrinas lulistas y ello le llevó a una lógica desaparición. La obra entera de Llull es accesible actualmente gracias a la edición de las Obres originals de Ramón Llull (1906-1950), obra en 21 volúmenes publicada en Palma de Mallorca. Ya a mediados del siglo xx se sabía que de las 280 obras atribuíbles a Llull, 15 estaban perdidas, 160 llegaron a ser editadas, mientras que 105 permanecían inéditas. Actualmente las obras latinas de Llull están editadas como Raimundi Lulli Opera latina (ROL)180 formando parte del Corpus Christianorum Continuatio Medievalis, editado por la editorial belga Brepols, bajo la dirección de J. Jocqué. Dentro del Corpus, proyecto que trata de publicar ediciones críticas de textos de autores cristianos de la antigüedad tardía y la Edad Media, las obras latinas de Llull ocupan 7 tomos, que se corresponden con la Opera Latina, cuya edición comenzó en 1975. Hasta el año 2010 habían sido publicadas treinta y cuatro obras, elaboradas por el Raimundus Lullus Institut de la Universidad de Friburgo (Freiburg im Breisgau, Alemania) y se espera alcancen los cincuenta y cinco volúmenes que representarán el primer estudio global de las obras del beato mallorquín. Por otro lado, en 1985 se llevó a cabo la compilación de toda la obra de Llull bajo la denominación de Selected Works of Ramón Llull, Princeton Univ. (1985) por el investigador Anthony Bonner, editor de la revista Studia Lulliana. Posteriormente fue 178 Sebastián Trías Mercant: Filosofía y Sociedad. Hacia una ecología del Lulismo de la Ilustración, Palma de Mallorca: Instituto de Estudios Baleáricos. Diputación Provincial, 1973. 179 El Colegio dispuso de una importante biblioteca desde su fundación en 1633, con ampliio fondo luliano que actualmente se encuentran en la Biblioteca Diocesana de Mallorca. A principios del siglo xviii contaba con unas 80 obras lulianas (Alcover Sureda, El Pontificio Colegio luliano de Ntra. Sra. de la Sapiencia. Palma, 1985). El colegio mantuvo contactos con la Universidad alemana de Maguncia, a la cual remitieron obras lulianas para la edición maguntina de 1728. De la importancia de esta institución da cuenta el hecho de que un Obispo, quince canónigos, vicarios generales, abades y catedráticos de Universidad fueron alumnos del Colegio en diferentes épocas. Al contrario que los Colegios Mayores, que experimentaron una continua decadencia a lo largo del siglo, este colegio siguió una línea cultural de promoción de los estudios lulianos que lo llevó a convertirse más en un Seminario de formación eclesiástica que en un Colegio Mayor. 180 www.corpuschristianorum.org
el lulismo en el siglo xviii | 103 publicada The Art an logic of Ramón Llull. A user᾽s guide, Brill Academic Pub. (2007), a cargo del mismo autor, Anthony Bonner; este nuevo proyecto trata de llevar a cabo la edición crítica de las obras catalanas de Llull. Actualmente se llevan a cabo numerosos estudios sobre el lulismo crítico contemporáneo,181 con aplicación a la filosofía y la teología, lo que indica que la obra y figura de Ramón Llull sigue estando vigente en el siglo xxi. 181 El primer estudio global de la obra luliana ha sido llevado a cabo bajo el título Raimundus Lullus. An introduction to his life, Works and though (2009), bajo la coordinación de Alexander Fidora y Josep E. Rubio, dentro del proyecto Corpus Christianorum.
8. LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA EN EL SIGLO XVIII El cambio cultural se desarrolló a partir de mediados de siglo, con la nueva política de Carlos III, por la cual la Inquisición comenzó a perder parte de su poder,182 aunque ya desde principios de la centuria se aprecian ciertos avances intelectuales, desencadenándose los primeros enfrentamientos entre el paradigma aristotélico y el nuevo pensamiento ilustrado. Esta doble mentalidad se manifiesta de manera evidente en ambos hermanos, anclados en antiguos razonamientos o creencias seculares casi desaparecidas, a la vez que unidos a las corrientes científicas y culturales del nuevo siglo, al cual se sumó España con un retraso de más de cincuenta años respecto a otros países europeos. El papel de la Inquisición en el control y censura de obras científicas es destacado a lo largo de todo el período estudiado. La labor inquisitorial alcanza a libreros, comerciantes de libros y compradores. Un vendedor de libros debía presentar ante el comisario de la Inquisición un listado sobre autores y títulos de que disponía para llevar a cabo la pertinente clasificación o incautación de aquellos títulos que aparecieran en el Índice. En el interior de la nación el control se efectuaba sobre los libreros y vendedores, quienes, a principios de cada año, debían presentar a un comisario o visitador el inventario completo de los libros que tenían, bajo pena de destierro o multa (Defoureaux: Inquisición y censura de libros en la España del siglo xviii, Madrid, 1973). Por ello debían poseer un ejemplar del último Índice editado. El libro incautado pasaba a la revisión de un calificador y, posteriormente, a un segundo calificador que daba su opinión al respecto; si ésta coincidía con la opinión del primero, el expediente pasaba al tribunal. Si ambas opiniones eran contrarias, el expediente pasaba a un tercer Califi- 182 A lo largo del siglo la institución vivió momentos de esplendor bajo la influencia de los jesuítas en el reinado de Felipe V y, posteriormente, en el de Fernando VI. En 1707 se edita un primer índice en el reción estrenado siglo, que se renueva con el publicado en 1747. El método empleado en la censura se inicia con la persecución de las obras en la misma frontera del país, intentando frenar la entrada de las tesis jansenistas, a principios de siglo y enciclopedistas en la segunda mitad de la centuria. Esta actividad censora no desapareció hasta la supresión de esta institución en 1813, siendo restaurada nuevamente por Fernando VII en 1714 con renovada actividad hasta su desaparición definitiva en 1834, tras la cual se observa una reacción popular en su contra mayor que la que experimentaron países de nuestro entorno.
112 | antonio y anselmo arias teixeiro — Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia arreglado al sistema del caballero Carlos Linneo, con un tratado de las diversas pescas y aparejos con que se practican (1778). — Memoria sobre el estado de la pesca en las costas de Galicia; causas que detienen sus progresos y medios de removerlos para su fomento (1789). — Las casitérides o islas del estaño restituídas a los mares de Galicia (1790). — Mapa corográfico de la antigua Galicia arreglado a las descripciones de los geógrafos griegos y romanos, con una lista de la correspondencia de los nombres antiguos a los modernos (1790). — Ensayo sobre el origen, progreso y estado de la Historia Natural entre los antiguos anteriores a Plinio (1791). — Investigaciones sobre la fundación y fábrica de la Torre llamada de Hércules, situada a la entrada del puerto de La Coruña (1792). — Descripción de los montes Pirineos y sus provincias adyacentes. • Díaz Salgado, Juan. Catedrático de medicina, médico del Consejo de su Majestad, que publicó un Sistema Phisico-médico-político de la peste, su preservación y curación, para uso y instrucción de las diputaciones de sanidad de este Reyno en 1756. • Febrero, José. Jurista de Mondoñedo, que publicó la obra Librería de escribanos e instrucción jurídica teórica-práctica de principiantes entre 1769 y 1776. • Fernández Rivas, Jerónimo. En 1747 publicó Discurso epidemial que se experimenta en la ciudad de Santiago de Galicia en el presente año de 1747. • Gómez de Bedoya, Pedro. Autor de una Historia universal de las fuentes minerales de España de la que sólo vieron la luz dos de los cinco tomos en 1756. • Hervella de Puga, Bernardo (Manzaneda de Trives, 1735-Betanzos, 1807). Abogado que desempeñó numerosos cargos públicos. A destacar en su actividad profesional es la propuesta de un nuevo proyecto administrativo. — Discurso sobre la necesidad de que se establezcan corregimientos en el Reino de Galicia (1767). — Derecho práctico y estilos de la Real Audiencia de Galicia (1768). — Genealogía analíctica de los antiguos régulos de Galicia. — Historia de las monedas españolas, su valor, ley y equivalencia. • Huerta y Vega, Manuel de la. Cura párroco en Santa M.ª Salomé, en Santiago, natural de Alcalá de Heneares pero oriundo de Orense. Publicó en 1733 Anales del Reino de Galicia. • Labrada Romero, Lucas José (Ferrol, 1762-Ferrol, 1842). Hombre de amplia formación, fue partidario de llevar a cabo una amplia reforma agraria así como de la libertad de comercio. Su obra más representativa es Descripción económica del Reyno de Galicia. • Lameiro García, Manuel. Clérigo de menores, consta que fue profesor suplente en las cátedras de Teología, Matemáticas y Física, al igual que Arias Teixeiro. Rector de la parroquia de Santa Susana en Santiago, escribió una obra títulada Plan y método de educación, Madrid: Imprenta Real, 1799. • Medela, José Antonio. De la Orden de San Agustín, escribió tres obras de carácter religioso. • Neira, Francisco. Natural de San Miguel de Orbazai, renovador de la enseñanza de Física y Ciencias Naturales en la Universidad de Santiago, de la que fue catedrático de Vísperas de medicina. Estudió y realizó prácticas en París, Londres y Edimburgo. En 1789 ocupó la cátedra de física experimental y desde 1797 la de Medicina práctica en
la situación en galicia | 113 la Universidad de Madrid. Vacunó entre 1773 y 1774 a más de 500 personas contra la viruela en Vigo. • Novoa, Domingo Antonio. Médico y farmacéutico en Lugo, promovió las actividades de la Sociedad Económica de Lugo. Publicó, entre otros escritos, un ensayo titulado Natura repugnante Omnia irrita siunt. • Oxea, Fernando. Médico coruñés, escribió en 1766 un Discurso apologético en contra de las opiniones profesionales de Pedro Bedoya, en 1777 una Disertación médica de la simplicidad y sencillez con que se debe ejercer la medicina y por último la titulada Justa repulsa de una grosera calumnia y descortés precipitado juicio… • Parcero, Marcos. Capellán de la mitra catedralicia de Santiago, publicó cuatro obras, también de carácter religioso. • Rioboo y Seijas, Antonio. Nacido en Santiago en 1685. Perteneciente a la Academia Compostela, fundada en 1731, publicó las siguientes obras: — La barca más prodigiosa (Santiago, 1728), un poema sobre el origen y descripción del santuario de la Virxe da Barca. — Descripciones geográficas de Galicia. — Análysis, Historia cronológica de la primera erección, progresos y diversas reedificaciones de la Santa Iglesia de Santiago (Santiago, Andrés Fraiz, 1742-1747). — Suplemento e Ylustración apologética a la Análysis Chronologica, posdata y respuesta satisfactoria a un manuscrito anónimo sobre el asunto de dicho análysis (Santiago, 1744). — Historia eclesiástica y secular de Galicia. — Tratado del Jubileo Compostelano; sobre la facultad de conmutar votos. Entre su obra inédita podemos citar los siguientes escritos: — Descripción geografica y topográfica del Reino de Galicia conforme a los límites y extensión que al presente tiene, formada de relaciones verídicas y de integral fe. Son 84 folios redactados hacia 1730. — Cathálogo de los varónes Ilustres del Reyno de Galicia que en todos los tiempos hasta el presente siguieron la milicia. Son 40 folios. — Cathálogo y serie de todos los prelados que gobernaron las Santas Yglesias Cathedrales de Galicia, en las que ahora comprenden su slímites, desde sus fundaciones hasta el tiempo presente, deducido de la Historia de Galicia Ylustrada (son 101 folios). — Disertación apologética de la verdadera historia de España y suposición de los fingidos Chronicones y viciados instrumentos que siguió el Ilustrísimo Señor D. Manuel Francisco Navarrete, que fue de la Santa Yglesia de Mondoñedo, en el Theatro Escolástico (Pontedeume, 1734). — Antigüedades, inscripciones y epitafios de varios puntos de Galicia. — Diccionario de Autores Gallegos, obra conservada en la Real Academia de la Historia en Madrid. • Rodríguez, Fray Pablo. Benedictino que elaboró una disertación sobre las antigüedades de Galicia. • Rodríguez González, José (Bermés, 1770-Santiago, 1824). Conocido como Matemático Rodríguez o Matemático de Bermés, fue catedrático de Matemáticas en la Universidad de Santiago en 1800. Representa uno de los más interesantes y destacados científicos españoles del momento, pues, aparte de las matemáticas dominó el campo de la física, la mineralogía y la astronomía. Se formó en escuelas alemanas, francesas y británicas.
114 | antonio y anselmo arias teixeiro Gracias a sus trabajos en la corrección y medición del arco de meridiano entre Barcelona y Formentera fue propuesto como director del Observatorio astronómico de San Petersburgo. Viajó por varios países europeos donde siempre fueron reconocidos sus conocimientos científicos. En España desempeñó el cargo de profesor de Astronomía en el Museo de Ciencias de Madrid. Entre sus obras destacamos: — Memoria sobre la meridiana de España. — Observations on the measurement of three degres of the meridan conducted in England by Lieutenant Colonel William Mudge. • Sánchez Vaamonde, Pedro Antonio (Curtis, 1740-Santiago, 1806). Sacerdote, canónigo de la Catedral de Santiago, defendió el desarrollo de la agricultura y las comunicaciones, principalmente la posibilidad de hacer navegable el río Miño en su tramo final para facilitar las exportaciones y el comercio en el sur de Galicia. Autor de las siguientes obras: — Representación sobre la navegación del río Miño. — Memoria sobre los ganados de Galicia considerados relativamente a la economía política. • Sanz de Velasco, Tomás, y Plácido del Villar. Redactaron en el mismo año de 1747 un informe sobre el estado sanitario de población de Santiago. • Seyxo, Vicente del (Orense, 1747-Madrid, 1802). Bachiller en Leyes y Cánones, ejerció como abogado en Salamanca y publicó varias obras de carácter agropecuario. — Lecciones prácticas de Agricltura y Economía que un padre da a su hijo para que sea un buen labrador, 5 tomos (1792-1795). — Compendio de Observaciones que forman el plano de un viaje político y filosófico que debe hacerse dentro y fuera del Reyno en que nacemos. — Tratado de la cría, plantación y cultivo de los olivos (1799). — Experimentos de agricultura y análisis químico-agronómico sobre los medios más convenientes de beneficiar las tierras (1800-1801). — Defensa de la jurisdicción real y sus relaciones con la pontificia (1788). • Sobreira Salgado, Fray Juan (Beade 1746–Madrid 1805). Benedictino, miembro de la Real Academia de la Historia, realizó escritos sobre geografía gallega, jurisdicciones, parroquias y feligresías, personajes ilustres y un diccionario o glosario general de la lengua gallega. Dejó numerosa obra inédita. — Idea de un diccionario de la Lengua Gallega. — Ensayo para la Historia General Botánica de Galicia. — Galicia ilustre; nómina de las dignidades y personas que gozan la prerrogativa de nombrar jueces a las Jurisdicciones y Pueblos de sus respectivos Señoríos que poseen dentro del Reino de Galicia. • Somoza de Monsoriu, Francisco Javier (S. Cosme de Maianca-S. Cosme de Maianca 1809). Abogado de la Real Audiencia de Galicia. Se mostró siempre crítico con la situación social y económica gallega. — Sobre las recompensas debidas a los juristas de España (1770). — Reforma de los Tribunales; La Justicia vestida de todas sus facultades augustas, por medio de un Tribunal fundado y gobernado sobre las firmísimas columnas de la utilidad, razón y experiencia (1773). — Estorvo i remedios de la Riqueza de Galicia. Discurso político legal (1775).
la situación en galicia | 115 • Sueyras, Francisco. Natural de la jurisdicción de Caaveiro, médico del Santo Oficio, publicó en 1728 una obra titulada Thesoro phisico médico hallado en los verdaderos infalibles de la Sagrada Escritura por el Dr. D. Francisco Sueyras, divida en tres partes. Dentro de este movimiento también se han podido encontrar mujeres ilustradas, si bien resulta mucho más difícil pues la mayoría, con la excepción de Josefa Amar y Borbón, escribió bajo seudónimo o no escribió y las actas de sus reuniones en las Sociedades Económicas de Amigos del País, a las que pudieron acceder a finales de siglo, no existen o se han perdido. Citaremos a: • M.ª Josefa de Zúñiga, marquesa de Sarria, destacó por ser una de las mujeres ilustradas de su tiempo. Como luego haría su sobrina y duquesa de Osuna, M.ª Josefa Pimentel y Téllez Girón, fundó en 1749 una Academia en su Palacio de Madrid de la calle del Turco, llamada Academia del Buen Gusto. En ella participaron grandes nobles como el duque de Arcos, el duque de Medinasidonia, el marqués de la Victoria o el mismo duque de Béjar, e intelectuales de la época como Diego de Torres Villarroel. Un testigo dejó escrito su asombro ante la rica colección de pinturas y la magnífica biblioteca que atesoraba en su casa. • Mari Carrillo, de la Sociedad Económica de Santiago de Compostela. • María Reguera de Mondragón, de la de Lugo. • Josefa Amar y Borbón de las Academias de Zaragoza y Madrid. • M.ª Adelaida Destreham y su hermana, hijas del Conde de Guzmán. • M.ª Francisca de Sales Portocarrero, Condesa de Montijo. • Juana Rabasa Soler. • M.ª Isidra de Guzmán y de la Cerda. • La Duquesa de Osuna. Observamos en esta relación la existencia de un pequeño grupo de párrocos que vivieron diseminados por la geografía gallega y mostraron cierto nivel intelectual, desarrollando una labor cultural independiente de su «aislamiento» geográfico. Es evidente que, a pesar de ciertas dificultades, la divulgación científica era asequible a gran parte de los profesionales como abogados, médicos, boticarios, religiosos de todo rango y familias acomodadas; todos ellos tuvieron como referente cultural y científico los quince tomos de la obra del padre Feijoo, que no debía faltar en cualquier biblioteca de mediana importancia, así como obras de autores de la talla de Montesquieu y Rousseau, que comenzaron a difundirse entre los años 1740 y 1750. Como veremos a lo largo de este trabajo, ambos hermanos Teixeiro manejaron algunas de las más importantes obras científicas conocidas hasta aquel momento. No hemos podido determinar si llegaron a reunir las obras de las que se muestran conocedores pero lo que sí es cierto es el interés que mostraron en ello y, así, leemos en una carta de Jacinto de la Peña a Antonio, desde Salamanca, la posibilidad de llevar a cabo la compra de la obra de Lavinheta que poseían los dominicos de aquella ciudad. Posteriormente, en una nueva carta le proponía la adquisición de una biblioteca completa
116 | antonio y anselmo arias teixeiro tasada en dieciséis mil reales189 de la cual no tenemos noticias pues no disponemos de la carta de contestación de Teixeiro a Jacinto de la Peña. En cualquier caso en el pazo de Fondodevila en Cabanelas no se guarda libro ni documento alguno relacionado con ambos hermanos.190 Vemos, entonces, que los Arias Teixeiro no representaban un caso aislado, sino que respondían a un patrón relativamente frecuente en la Galicia del siglo xviii. Por un lado, el religioso de origen hidalgo y por otro el propio hidalgo que heredaba y administraba el patrimonio familiar como medio de vida. Ambos, poseedores de un cierto nivel económico que les permitió tener acceso a este entorno cultural. Podemos pensar que, a no ser por la temprana muerte de ambos hermanos Teixeiro (Anselmo a los 49 años y Antonio a los 53), hubiera sido posible la publicación de sus escritos, como ocurrió en el conjunto de casos anteriormente expuestos. No obstante, a pesar del incremento de obras publicadas, el control de las listas de libros publicados a lo largo del siglo se hizo cada vez más rígido, así como también el control de libreros y bibliotecas y, es posible que por esta razón, Antonio Arias Teixeiro intentase hacerse con importantes obras científicas y alquimistas, como veremos a continuación, situándose al amparo de la Universidad de Mallorca y la Orden franciscana. En este ámbito científico-lulista hemos constatado que la usc dispone actualmente en sus fondos de un pequeño listado de obras aparecidas entre los siglos xvii y xviii; menos quizá de lo que cabría esperar en relación con otros fondos universitarios como Salamanca o Palma. Entre otros, la usc dispone de: Liber apologeticus Artis magnae, de Bartolomé Fornés (1746); Examen de la crisis […] de don Benito Gerónimo Feijoo […] sobre el Arte luliana, en el cual se manifiesta la Santidad y culto del […] B. Raymundo Lulio, de Antonio Raimundo Pascual (1749); Generalis et admirabilis methodus ad omnes scientias facilius et scitius addiscendas, in qua […] Raimundii Lullij Ars brevis explicatur, de Pedro Jerónimo Sánchez de Lizarazo (1614); Arte General para todas las sciencias en dos instrumentos; recopilada del Arte Magna y Arbor Scientiae del doctor Raymundo Lull, de Pedro Guevara (1586); 189 Podemos hacernos una idea del volumen de esta biblioteca comparándola con la perteneciente al hidalgo noyés, Joaquín de Lamas Sotomayor, fallecido en 1803, cuya biblioteca, compuesta por 855 volúmenes y 5 manuscritos, fue tasada en 24.374 reales. Entre otras, había obras de astronomía, física, matmáticas, pintura y ciencias naturales. Figuraban además, dos obras de Cornide de Saavedra, Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia, de 1788 y Memoria sobre la pesca de la sardina en la costa de Galicia, de 1774. Véase al respecto a M. Fabeiro Gómez: «Una biblioteca noyesa de finales del siglo xviii», Cuadernos de Estudios Gallegos, tomo xxiv, p. 571 y ss., 1969. Otra biblioteca como la del regente de la Audiencia de Asturias en 1791 con 791 volúmenes tenía un valor de 12833 reales y la del doctor en Farmacia A. Vázquez de Prada, de 25 volúmenes, estaba tasada en 790 reales en la misma época. 190 El actual propietario del pazo, que ha llevado a cabo la restauración del mismo nos dijo recordar la existencia de un cajón con viejos papeles entre los restos del pazo años antes de su adquisición, después de la cual ya no quedaba documento alguno. En nuestra visita al pazo de Pías nos indicaron, sin llegar a acceder al mismo, que en la actualidad no se conserva nada de los Arias Teixeiro, desconociendo además que en otra época hubiera existido documentación o libros de los anteriores propietarios.
la situación en galicia | 117 Acta B. Raymundi Lulli Majoricensis, Doctoris Illuminate, Burgiae in Africa Martyris, et ab eo denominate Lullisticae Academiae Patroni, de Jean Baptiste du Sollier (1708); Pharus scientiarum, de Sebastián Izquierdo (1659); El mayor tesoro; tratado del arte de la alchimia o chrysopeya, de Aeyrenaeo Philaletha (1727). A la vista de esta breve relación no parece, pues, que el interés por el lulismo de Teixeiro procediese del ámbito universitario de Santiago de Compostela. Al margen de las obras impresas, también circulaban en el mercado infinidad de estampas, panfletos y cuartillas sobre temas más concretos para un público más reducido, siempre de forma anónima y recurriendo a un lenguaje sencillo y directo, lejos de los impresos eruditos del siglo anterior. En general, todas las obras que se encuentraban censuradas circularon manuscritas y en su venta estaban implicados los principales libreros, a pesar de su estricta prohibición por el Gobierno,191 por lo que el libro de origen no autorizado, vendido en la trastienda (lo que hoy consideraríamos como una venta de estraperlo o contrabando),192 era moneda corriente y, en ocasiones, el propio librero era el impresor. En general no era frecuente la adquisición de libros por parte de un amplio sector de la sociedad de la época en el cual incluiríamos a los denominados curas de «misa y olla». Es frecuente el uso de libros de oración y almanaques.193 Tampoco es habitual disponer de un espacio destinado exclusivamente a la lectura, de tal forma que los libros solían guardarse en arcones, dada su poca importancia.194 En cualquier caso, habría que discernir si el tener un determinado número de libros implicaba haberlos leído o sería un indicativo del nivel social del propietario. En Galicia sólo existían cinco librerías entre los años 1752-1757, todas ellas en Santiago, por tanto, el control gubernativo aquí era estricto. A mediados del siglo xviii en la ciudad de Santiago el 90% del clero urbano, el 50% de la nobleza y el 36% de la burguesía urbana poseía libros, como indica Baudilio Barreiro (1997). Además, el libro impreso era caro, incluso más que los importados de otros países europeos y por ello desde Barcelona se traficaba con Venecia, Roma, Lisboa, París o Bruselas y se remitían estas obras a otras ciudades españolas como Madrid o Salamanca y, viceversa, hay constancia del envío con libros españoles al extranjero sin que se observe la actividad censora inquisitorial.195 191 Es un hecho comprobado que cualquier obra que dejase de estar prohibida por la censura gubernativa perdía al momento todo su interés científico o religioso, pasando al olvido en las estanterías. 192 El público consumidor de obras eruditas en la España del siglo xviii es comparable al de Inglaterra o Francia; entre ellos encontraríamos funcionarios, magistrados y profesionales liberales. (Juárez Medina: Las reediciones de obras de erudición de los siglos xvi y xvii durante el siglo xviii español, 1988). 193 En Salamanca, entre 1650 y 1725 el 56% de los propietarios de libros poseen menos de veinte ejemplares, siendo principalmente eclesiásticos y universitarios (Angel Weuaga: Libros y lectura en Salamanca, 1993). 194 Frente a esta situación encontramos la biblioteca del Marqués de la Romana, cuya sección de Ciencias y Artes constaba de unas 2900 obras, de un total de 12000 títulos. De éstas 1900, unas 300 eran títulos impresos en el siglo xviii de autores científicos españoles (Angel Weuaga, o. cit.). 195 Laurencio Heister en su obra Instituciones Chirurgicas y Cirugía completa universal (Madrid, Imp. de Pedro
118 | antonio y anselmo arias teixeiro A partir del primer cuarto de siglo libreros franceses se instalaron en Madrid debido al gran interés que veían en el mercado español, menor que el mercado europeo pero quizá formado por un sector más selecto de lectores. A lo largo del siglo se puso de moda la suscripción a obras de interés por parte de personas y estamentos de todo el país que recibían información por parte de una red de «agentes» que buscan y ofrecen obras a posibles lectores, desde aristócratas y obispos a simples clérigos parroquiales.196 Determinados estamentos sociales pusieron en práctica la modalidad del préstamo de libros así como el establecimiento de Gabinetes de Lecturas, una actividad que se desarrolló con éxito a lo largo del siglo xviii.197 A destacar, por otro lado, la espectacular biblioteca del Padre Sarmiento, formada por más de 7000 volúmenes entre los que encontramos, además de multitud de obras de ciencia moderna y de los «antiguos», obras de Kircher junto a Hermes Trimegisto, Arnau de Vilanova, Lull, Rupescissa, Basilio Valentín, Philaletha, Georges Ripley y títulos como la Turba Philosophorum (Álvarez Lires, 1998). Sarmiento, nombrado censor de libros por la Inquisición, se aprovechó de este cargo para acceder a multitud de obras cuya posesión podía considerarse como delito,198 por ejemplo las de Voltaire, a quien califica de impío en su correspondencia, obras que ni siquiera cataloga pero afirma que ha leído. Marín, 1781) incorpora una carta remitida a su traductor en España en que le confirma la recepción en el extranjero de un cajón lleno de libros españoles el año 1749. 196 Es interesante destacar el caso concreto de la Historia de España de Juan de Mariana. En 1780 se anunciaba su suscripción en la Gaceta de Madrid para la edición valenciana de 1783, a 36 reales el tomo. Un total de 702 personas e instituciones se incluyeron en la lista para una edición total de 1500 ejemplares. En Galicia encontramos 21 suscriptores a la obra, un número similar al de otras regiones como Castilla. Del total de suscriptores, casi 1/3 son clérigos, 16 son miembros de la Inquisición y 365 no pertenecen a ningún estamento religioso o político, lo que podríamos calificar como «clase media» (Juárez Medina: Las reediciones de obras de erudición de los siglos xvi y xvii durante el siglo xviii español, 1988). 197 En este sentido podemos destacar el decreto editado en 1804 por Fr. Veremundo Arias Teixeiro (sobrino de Antonio Arias Teixeiro), a la sazón obispo de Pamplona, que intentaba regularizar el préstamo de libros en las bibliotecas parroquiales, habida cuenta de la desaparición continua de ejemplares. 198 Entre otras encontramos las siguientes obras de temática alquimista, descritas bajo la propia denominación del benedictino: Geber, de Alchemia, Basilio Valentín, Currus Triunphalis Antomony, Glauberio, de Prosperitate Germania (1655), Bechero, Physica subterranea, Porta, de Destilationibus (1609), Philaletha, Introitus apertus ad occlusum Regis Palatum (1699), Arnau Vilanova, Opera Omnia (1632), Conrad Gesner, Thesaurus de Remedis Secretis (1555), Helmoncio, Opera Omnia (1707), Llull, Arte Universal (1598), Nolegar Giatamor, Asombro elucidario de las ideas o Arte de Memoria especulativo y práctico (1735) o Swedenborgio, Opera philosophica et mineralia (1734). Dentro de la temática científica observamos varios títulos referidos por los hermanos Teixeiro a lo largo de sus apuntes, como la Sphaera, de Proclo (1609), In sphaream Joannis de Sacrobosco, de Clavio, las Memorias de Trevoux, en 152 volúmenes, la Historia de la Academia Real de las Ciencias de París, de Duhamel, varios Dioscórides, entre ellos, el comentado por el médico Andrés Laguna, una Opera Omnia de Boyle, una Historia Natural de Plinio, Elementa matheseos universa, de Wolff y una Pharmacopea schrodero-hoffmaniana (1688) de Schrodero. Anterior a Sarmiento es el Marqués de Carracena (1608-1668) que, entre otras actividades, financiaba ediciones de Llull en Bruselas (entre otras el Arbol de la ciencia, 1663), comentadas por Alonso de Zepeda y Adrada. Entre los libros de su biblioteca encontramos varias obras de alquimia y medicina química: los cinco volúmenes del Theatrum chemicum (1622-1630), los seis Libros de Secretos, de Alejo Piamontés (Madrid, 1624), Arte General y Breve, de Pedro de Guevara (Madrid, 1584), varias obras de Athanasius Kircher, Philosophia occulta, de Nieremberg (Madrid, 1630 y 1633), el Thesaurus, de Mynsicht (Lyon, 1640), los Elements de Chymie, de Jean Beguin (Rouen, 1647), la Polygraphia, de Trithemio de Sponheim (Koln, 1571), Coelum philosophorum, de Ulstad, etc.
Segunda parte
10. EL ENTORNO DE LOS ARIAS TEIXEIRO Entendemos que el estudio de las trayectorias de los hemanos Teixeiro, que hemos abordado en el presente trabajo, debe ir acompañado de una breve mención de otros personajes de la familia, alguno de los cuales sí han obtenido cierto reconocimiento histórico, como fray Veremundo Arias Teixeiro, Arzobispo de Valencia; Antonio José Arias Teixeiro, alcalde de Pontevedra o Manuel Ramón Arias Teixeiro, Obispo de Santander. A lo largo de nuestra investigación se aportan interesantes datos biográficos de la familia Arias Teixeiro en general, corrigiendo algunos errores detectados en estudios llevados a cabo sobre esta familia. Hemos llevado a cabo un estudio detallado de la vida de ambos hermanos, profundizando más en la de Antonio porque, llevado de su pasión lulista, recorrió distintos lugares de la geografía española, Santiago de Compostela, Salamanca, Ávila o Palma de Malloraca. No conocemos hasta el momento otros casos similares en nuestra Comunidad y por ello creemos de gran interés el sacar a la luz ambas trayectorias. Es en este marco de la primera mitad del siglo xviii, donde encontramos a la familia Arias Teixeiro, de la que seis de los siete hijos dirigieron sus pasos hacia la vida religiosa y sólo uno, Anselmo, tuvo descendencia, desarrollando como única actividad a lo largo de su vida el mantenimiento de las rentas heredadas de sus antepasados. No son éstas las grandes familias hidalgas del siglo anterior, como los Arias Teixeiro dominantes en las tierras de Monterroso, sino familias que buscaban beneficiarse de un sistema de foros199 que favorecía unas elevadas rentas que, a su vez, sustentaban a la poderosa Iglesia, que llegaba a recibir aproximadamente un tercio de la riqueza total que producía Galicia anualmente.200 Esto se explica teniendo en cuenta que el absolutismo borbónico favoreció un ligero progreso cultural en todos los órdenes y, principalmente, en el mundo eclesiástico, más preocupado en ello que la nobleza gallega, de- 199 Los Foros representan un tipo de organización económica y social en forma de contratos de larga duración sobre una parcela de terreno que es heredable de padres a hijos que, a su vez, pueden subaforar a terceros. Este subaforamiento es el método más empleado entre la hidalguía media. 200 R. Villares Paz: La economía del Clero regular ante la desamortización en Cuadernos de Estudios Gallegos. 1981.
128 | antonio y anselmo arias teixeiro FAMILIA DE LA PEÑA FAMILIA ARIAS TEIXEIRO BARTOLOME DE LA PEÑA + MARIA DE ALMOIÑA 212 PEDRO ARIAS + MARIA FDEZ TEIXEIRO 213 OLALLA BARTOLOMÉ214 JUAN PEDRO ANA FDEZ BALLESTEROS 215 + BERNARDO ARIAS TEIXEIRO + MARÍA DA COSTA JACINTO PEDRO ISABEL LEONARDO ANSELMO BARTOLOMÉ Fco 216 PEDRO + ISABEL MOSQUERA 217 + + BENITA GLEZ SOTO MARIA DE ULLOA BENITA BARTOLOMÉ PETRONILA DE LA PEÑA 218 PEDRO ARIAS TEIXEIRO 219 IGNACIA ANA ANTONIO ANSELMO FRANCISCO BENITO PEDRO BERNARDO JUAN CASIMIRO220 212 Establecidos en la aldea de Cabanelas, parroquia de Sta. Eulalia de Banga, en el Ribeiro. Bartolomé de la Peña falleció en 1628. 213 Señores de la casa de la Hermida en Vilar de Donas. Descendientes de los Arias de Monterroso, provincia de Lugo. 214 Bartolomé de la Peña fallecido en 1690. 215 En algunas fuentes consultadas aparece como Fernández Vaamonde. Carlos de la Peña afirma que era natural de la feligresía de Santiago de Ligonde. 216 Jacinto de la Peña, cura, fallecido en 1674. Pedro de la Peña, cura párroco en Sta. María del Campo, ayuntamiento de Irixo, fallecido en 1730. Isabel de la Peña, monja. Anselmo de la Peña, parece haber sido bautizado como Bartolomé Francisco en 1644 adoptando éste nombre al ingresar en la Orden Benedictina. Era abad del monasterio de Samos cunado el padre Feijoo ingresó en esa abadía para realizar sus primeros estudios y así lo cita en el primer tomo del Teatro Crítico Universal. En 1719 fue nombrado obispo de Crotone y en 1723 de Agrigento, en Italia. 217 Pedro Arias Teixeiro (1630-1703) y su mujer fueron señores de la casa de Rendemil, continuamente mencionada por Antonio y Anselmo en sus cartas. Hemos localizado los restos de esta casa en un lugar de la feligresía de Brués (Ayuntamiento de Boborás) cuyo topónimo es Teixeira. Ejerció como corregidor en Boborás. En esta casa otorgó testamento en 1728 Isabel, viuda de Pedro Arias. De este matrimonio no hubo descendencia pero D.Pedro tuvo un hijo natural con otra mujer, de nombre María de Ulloa a quien se menciona años más tarde en un documento conservado en el Monasterio de Silos como abuela de Pedro Arias Teixeiro de la Peña, que llegaría a ser Abad de aquel monasterio. 218 Benita Feliciana, monja bernarda; Bartolomé, capitán de Granaderos; Petronila (1689-1728), natural de Sta. Eulalia de Banga, madre de Anselmo y Antonio. 219 Pedro Arias Teixeiro (1676-1734), padre de Anselmo y Antonio. Tras su matrimonio con Petronila se trasladaron a vivir a Marnotes, en el Ayuntamiento de Irixo, donde nacieron varios hijos, bautizados en Santa María del Campo. Una rama de los Arias Teixeiros permanece en Brués y emparenta, años más tarde, con una nieta del ilustrado orensano Herbella de Puga. 220 Ignacia, monja, fallecida en Vilar de Ordelles (Esgos) en 1762 donde vivía acompañando a su hermano Antonio; Ana, monja en el monasterio de San Paio de Antealtares. Francisco Benito, nacido en Marnotes en 1711, se incorporó a la orden benedictina con el nombre de Fray Pedro. Fue abad del monasterio de Corias (1765-69) y abad de San Esteban de Ribas de Sil (1757-61); Pedro Bernardo, nacido en Marnotes en 1724. Fue cura en Vilar de Cerreda (Luintra), falleciendo hacia 1792; Juan Casimiro, nacido en Marnotes en 1718, ingresó en la orden
antonio arias teixeiro | 129 ANSELMO + CATALINA RGUEZ NOVOA BENITO ANTONIO221 RAIMUNDO GERTRUDIS JOSE ANTONIO + MICAELA CASTRO Antonio fue habilitado de Prima Tonsura en 1723, contando entonces 14 años.222 Dos años más tarde, en 1725, realizó los estudios de Gramática en el Colegio de la Compañía de Jesús223 de Santiago (Documento N.º 3) pasando a continuación al Colegio de San Jerónimo donde cursó tres años de Filosofía, habiendo sido su maestro Carlos Riomol, quien luego accedería al Obispado de Mondoñedo dejando así la plaza de Lectoral de Lugo a la que opositó él en 1751. Leemos en el Certificado de Grados que en el año 1728 defendió en la Universidad de Santiago «Conclusiones públicas de Filosofía» y que en 1733 fue nombrado rector de estudiantes de la Universidad, contando entonces 24 años. El siguiente dato que refleja este documento es incorrecto al afirmar que «en 1738 se graduó en la Universidad de Santiago, de Bachiller en Philosofía y Theología, siendo sus maestros en esta última, por la escuela jesuita los Reverendísimos Padres Maestros Fray Juan Calvelo, Joseph Carral y Juan Díaz, estos de la Compañía de Jesús y aquel de la Orden de San Agustín». No fue en ese año de 1738 sino en 1745 cuando recibió el grado de bachiller en Teología en la Universidad de Santiago según consta en un documento fechado en 1748 y conservado en el archivo de la antigua Universidad de Ávila. En este documento, Antonio solicitaba ser examinado para el grado de licenciado y doctor en Teología y previamente a ello presentó certificado original de su título de Bachiller en Teología expedido en la Universidad de Santiago y en él se confirma la fecha de 1745. benedictina con el nombre de Fray Anselmo en 1736. Fue prior de San Frutos del Duratón (Segovia), abad de Huete (Cuenca) y abad de Silos, falleciendo en 1778 en Aranda de Duero. 221 Benito Antonio (1741-1824), ahijado de Antonio, profesó posteriormente con el nombre de Fr. Veremundo, fue abad del monasterio de San Vicente en Salamanca, obispo de Pamplona y llegó a ser Arzobispo de Valencia en 1814. Gertrudis (1745-1796) fue monja en San Paio de Antealtares. Raimundo (1739-1804), primogénito de Anselmo, continuó la línea familiar casándose con Micaela Castro Salgado, siendo padres de diez hijos. Llama la atención el hecho de que el primogénito de Anselmo lleva el nombre de aquel por quien sintió una particular admiración, Raimundo Lulio. De los hijos de Raimundo podemos mencionar a Manuel Ramón (1780-1865) y Antonio José (1771-1844). El primero fue obispo de Santander y el segundo alcalde de Pontevedra entre 1809 y 1813. 222 Ceremonia por la que se confiere el grado preparatorio para recibir las órdenes sacerdotales menores (ostiariado, lectorado, exorcistado y acolitado), en la cual se tonsura (corte de pelo con la corona clerical) al aspirante. Este grado no implicaba mayores obligaciones. Es posible que la fecha indicada de 1723 sea erronea y deba ser algunos años posterior pues la Prima Tonsura no es probable que la recibiera con 14 años. 223 A.H.U.S. Legajos núms. 5 y 9.
130 | antonio y anselmo arias teixeiro Su ausencia de Santiago es evidente desde el año 1733, cuando era rector de estudiantes en la Universidad, hasta 1744, año en que obtuvo una beca en el colegio de San Clemente de Pasantes. Posteriormente, recibió el grado de bachiller en Teología en 1745. Es probable que desde el año 1733, siendo rector de estudiantes llevara a cabo los estudios para obtener el grado de bachiller en Artes, como podemos deducir de una carta que un tal Domingo Antonio Araújo Paz Carballo envió a Teixeiro como rector de estudiantes de la Universidad. Hacia 1735, tras el fallecimiento de su padre, se le sitúa entre Marnotes (O Irixo) y Cabanelas (O Carballiño) y aquel año lo dedicó a la administración de los bienes familiares junto con su hermano Anselmo pero, inesperadamente, y ante el asombro familiar, abandonó Cabanelas y se trasladó a Salamanca para realizar estudios universitarios con los escasos recursos existentes en la casa.224 En la Universidad de Salamanca se matriculó en enero de 1736 en el tercer curso de Artes, pero no aparece matriculado los cursos anteriores, que suponemos los realizó en Santiago. La Facultad de Artes era entonces una Facultad menor en la cual entraban las siguientes cátedras: Súmulas, Lógica, Física escolástica y Metafísica. En ocasiones se añadió Matemáticas y lenguas griega, hebrea y árabe; en general abarcaba los estudios literarios y científicos pero siempre en torno a disputas metafísicas que no conducían a ningún objetivo práctico. Se puede considerar como preparatoria para las Facultades Mayores (Teología y Cánones). Tras superar los estudios de Artes el alumno pasaba a una de las Facultades Mayores, normalmente Teología,225 disciplina impartida en todas las universidades pero como el resto de estudios, se enfocaba de una manera teórica, con disputas inútiles entre las diferentes religiones, cada una de las cuales llegó a ostentar alguna cátedra. Con su viaje a Salamanca se inició una corta pero interesante etapa de estudios fuera de Galicia. Instalado en Salamanca desde enero de 1736, un tal Marcos Cayetano le comunicaba por correspondencia lo triste que había quedado su hermano Anselmo con la noticia de su «retiro».226 Según testimonio del propio Antonio, tras el fallecimiento de su padre en 1734 determinó continuar sus estudios y, no habiendo obtenido asistencia de Anselmo en Santiago, «le fue forzoso escaparse a Salamanca, por pensar más conducente el mendigar en país no conocido». Es ésta una etapa oscura y compleja de la cual existen pocos datos «oficiales» pero sí numerosos particulares en las cartas enviadas desde Salamanca. Durante los dos primeros meses no hay noticias de Antonio hasta 224 Consta que para el viaje sustrajo una mula y abandonó Cabanelas sin que nadie tuviera conocimiento de ello. 225 Aparte de Teología los principales estudios universitarios eran Cánones, Leyes y Medicina. Las Leyes comprendían el Derecho Romano, dividido en varios cursos (Instituta, Código, Volumen, Digesto nuevo y viejo) mientras que Cánones abarcaba el Derecho Canónico, con sus cursos correspondientes (Decreto, Decretales, Sexto y Clementinas). 226 Le sugiere que si necesita ayuda «militar» recurra a su primo Gregorio Arias, cadete de la compañía Coronela del Regimiento de Andalucía, acuartelado en Toro.
antonio arias teixeiro | 131 que aparece matriculado el 24 de febrero en primer curso de la Facultad de Leyes227 y, posteriormente, el 28 de marzo, en tercer curso de la Facultad de Artes. Anselmo decide entonces correr con los gastos de la manutención, al considerar que a Antonio le sería difícil ocultar su origen familiar en caso de verse arrojado a la indigencia. No aparece matriculado en años anteriores ni se presenta a los exámenes de Grados posteriormente228 y por ello, entendemos que se matriculó con la única intención de hacer constar dicha matrícula en su curriculum, habida cuenta de la importancia y el prestigio de la Universidad de Salamanca en aquella época. Posiblemente fuese su intención buscar una promoción posterior en algún cargo eclesiástico, bajo el amparo de una matriculación en Salamanca, algo muy habitual para conseguir una rápida progresión con pocos medios,229 como hemos indicado anteriormente. Por tanto, permaneció únicamente seis meses en Salamanca matriculado en su Universidad pero sin asistir a clases y sin llegar a examinarse, ya que no obtuvo en esas Facultades ningún título universitario. Durante este tiempo residió en casa de su primo Jacinto de la Peña Vázquez, con quien mantenía una estrecha amistad. Hemos comprobado que no aparece alojado ni vinculado a ningún Colegio Mayor de la Universidad y sí a este pariente con el que mantuvo correspondencia durante años. Jacinto de la Peña, licenciado en Leyes,230 colaboró en la manutención de Antonio durante los dos años que residió en Mallorca.231 Su relación con Antonio y Anselmo fue muy próxima y en sus cartas se leen importantes datos sobre la vida de primero. De la correspondencia intercambiada entre ellos podemos deducir que Jacinto de la Peña estaba al tanto de las aficiones alquimistas de los Arias Teixeiro e, incluso, se encargó de remitir varios libros de alquimia a Antonio tras su retorno a Galicia en 1738. La afición alquimista de Anselmo queda reflejada en el encabezamiento del legajo 102/2(3) conservado en la Fundación Penzol, que ha tenido dos títulos diferentes, resultando curioso el cambio que en algún momento se operó en el primero para obtener el segundo. Título inicial: Cartas de D. Anselmo Arias Teixeiro, el alquimista Título actual: Cartas de D. Anselmo Arias Teixeiro, hermano del alquimista232 En algún momento tras el fallecimiento de ambos hermanos, descendientes de An- 227 A.H.U.Sa. Libro de Matriculados en la Universidad de Salamanca en 1736. Páginas 48 y 59. 228 A.H.U.Sa. Libro de Grados, núm. 662. 229 Así lo entiende el profesor doctor D. Luis Enrique Rodríguez-San Pedro, profesor de la Universidad de Salamanca. 230 A.H.U.Sa. Libro de Grados, núm. 662. Obtuvo el grado de licenciado en Leyes en 27 de enero de 1736. 231 A.H.U.Sa. Libro de Graduados en Leyes. Consta que era natural de Santa María de Beariz, provincia de Orense, siendo hijo legítimo de Gregorio de la Peña y Ana Vázquez. Es decir, primo segundo de la madre de Antonio. 232 Indicamos en negrita el texto añadido posteriormente para corregir el título del manuscrito.
132 | antonio y anselmo arias teixeiro selmo le recordaban a él como alquimista y, con posterioridad, alguien retocó el título de los apuntes suponiendo a Antonio y no Anselmo el alquimista, quedando de manifiesto que nunca ha estado claro si uno de ellos, o ambos, manifestaron aquella afición. La carta que se incluye en el legajo es la siguiente: Carta de D. José Texerina a Anselmo Arias Teixeiro233 Jacinto parece escribe a V. Md. y está en su estudio acompañado de mi amigo y su primo D. Antonio, que son muy amantes y uno y otro se merecen por sí y sus prendas toda estimación. A pesar de que Antonio residió en casa de Jacinto de la Peña, no hemos localizado referencias de ello234 y en algunas cartas hemos observado que aparece como residente en el Colegio Menor del Pan y Carbón, pero este dato se debe descartar al no aparecer como colegial en la historia que, sobre este Colegio, llevó a cabo Santiago Nogaledo Álvarez. Por otra parte, en los libros de matriculados en la Universidad, ya mencionados, se le refiere como manteísta, es decir, no vinculado a ningún colegio o convento de la ciudad y en los listados de estudiantes tampoco aparece como vinculado a este Colegio Menor. A diferencia de los denominados Colegiales, que vivían en un colegio y portaban una beca en su indumentaria, mientras que los manteístas vestían traje talar y manteo, residiendo en casas particulares o pensiones. Podemos pensar que, efectivamente, pudo tener contacto con algunos colegiales e, incluso, permaneciera alojado en el colegio algún tiempo. Si no llegó a examinarse, ni realizó sus cursos preceptivos en la Universidad, nos podemos preguntar a qué dedicó su tiempo en Salamanca durante los seis meses que permaneció en la ciudad. ¿Llegó con la intención previa de contactar con los franciscanos o fue casual su relación con ellos a través del padre Fornés? Lo que parece cierto es que asistió a las clases durante un corto período de tiempo para hacer constar su paso por la Universidad, a la vez que mantenía una relación previa con los franciscanos, que le facilitó tomar contacto con Fornés tras su llegada a Salamanca. El mallorquín Bartolomé Fornés235 (1691-1788) no era un personaje desconocido, pues se trataba de un religioso franciscano, residente en el convento que la Orden disponía en la ciudad. Consta236 de él que fue gran seguidor de la doctrina lulista: 233 A.F.P. Legajo 102/2(3). 234 A.H.U.Sa. Libro de Residencia de estudiantes. Este libro comienza en marzo de 1736, faltando información de años anteriores. En él se hacía constar el lugar de residencia de todos y cada uno de los estudiantes matriculados en la Universidad, sea cual fuere este lugar. 235 Nacido el 19 de junio de 1691 y fallecido en Palma en 1788, ingresó en el convento de San Francisco de Palma en 1709. En 1727 se trasladó a Maguncia tras la publicación del primer tomo de la Opera Luliana. 236 Enciclopedia Espasa, tomo 24. Edición de 1924.
antonio arias teixeiro | 133 Entusiasta propagador de la doctrina de Raimundo Lull, perteneció a la orden de San Francisco. Fue muchos años catedrático de Lengua Hebrea y Sagrada Teología en el convento de Salamanca, en donde publicó en defensa de Lulio un libro titulado: Liber apologeticus Artis Magnae B. Raymundi Lulli Doctoris illuminati et Martyris scriptis intus et foris ad justam et plenariam defensionem famae, sanctitatis et doctrinae eiusdem ab injuriosa calumnia ipsi inisque, opinative et qualitercumque illata. Authore R.P. Bartholomaeo Fornés, Predicatore Apostolico et Generali S. Theol. Baccalaureo ac linguae Hebraicae et S. Theol. Procatedrático en 1746 donde impugna los descalificativos que el Padre Feijoo había realizado sobre Llull en su Teatro Crítico. Foto 2. Portada del Liber Apologeticus de Bartolomé Fornés; ejemplar manuscrito en castellano firmado por el propio Fornés
134 | antonio y anselmo arias teixeiro La obra de este mallorquín está dirigida a ensalzar la figura de Llull frente a las acusaciones vertidas por el padre Feijoo en el Theatro Crítico. Posteriormente a la edición latina, Fornés preparó una nueva edición en castellano que no llegó a ser publicada pero que se conserva manuscrita.237 En la segunda hoja de ese manuscrito podemos leer que uno de los motivos que le animaron a la redacción de la obra fue el dar reconocimiento a la labor llevada a cabo por sus discípulos (Antonio Arias Teixeiro entre ellos, aunque ninguno de ellos aparece mencionado) que estudiaron bajo su dirección en Salamanca: […] confirmar a mis carissimos discípulos y por la honra de mis muy nobles y sabios condiscípulos, quienes, despreciados los dichos contrarios de los émulos, con humildad y no poca devoción se dignaron estudiar conmigo a Salamanca la Arte Universal y Ciencia Luliana. Respecto a la alquimia, afirma Fornés en su obra238 que la Quintaesencia es «literalmente hablando», un centro que iguala, pacifica y concuerda las cuatro esencias de los elementos por todo el Orbe dispersos, es decir, sería algo así como un elemento aglutinador y homegeneizador de la materia que podría «rectificar» o perfeccionar cualquier elemento de la naturaleza de la misma manera que el Arte Magna luliana lo perfecciona todo. Por tanto, quien dominase el Arte podría dominar todas las Ciencias y Artes; Fornés explica el Arte de Llull equiparándolo a unos anteojos, «anteojos lulianos» que nos permitirán ver aquello que a simple vista no vemos. A lo largo del texto nos ofrece también explicaciones más dilatadas sobre el Arte, con sus divisiones en principios, dignidades, figuras y especies, tal como aparece en uno de los manuscritos de Antonio Arias Teixeiro. Como hemos mencionado anteriormente, en aquella época la Orden franciscana envió un pequeño grupo de frailes a Alemania, todos ellos expertos lulistas, para llevar a cabo la recopilación de la obra luliana en colaboración con la Universidad de Maguncia. Tanto Bartolomé Fornés como su hermano Miguel estuvieron vinculados a la Edición Maguntina de las obras de Llull. Miguel Fornés fue en cuatro ocasiones a Maguncia y tras la muerte de Salzinger en 1728 permaneció en la ciudad hasta 1740. Por su parte Bartolomé Fornés fue incorporado a esta expedición en colaboración con el padre Raimundo Pasqual y, a su regreso a España fue un incansable defensor de la figura y obra de Llull, hasta el punto de ser desterrado hasta en cuatro ocasiones por defender su postura luliana. Tras su regreso a Mallorca defendió unas «Conclusiones públicas» en las que intervinieron 32 profesores y, en virtud de sus argumentaciones, se le otorgó la Cátedra de Arte General Luliano en 1732. En su obra Fiel noticia de la verdad de la alquimia lleva a cabo una defensa de la autenticidad de las obras alquimis- 237 Manuscrito Ms 1083 de la Biblioteca Pública del Estado en Palma de Mallorca. Copia digital (núm. control BVPB20080014186) de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico Español. 238 Bartolomé Fornés: Liber apologeticus artis Magnae, Salamanca, 1949.
antonio arias teixeiro | 135 tas atribuidas a Llull.239 Posteriormente, el propio Feijoo le cita en varias ocasiones en sus Cartas Eruditas y Curiosas generando una polémica en la que se vieron implicados varios capuchinos y franciscanos. La publicación de la obra de Feijoo con posterioridad a la publicación del último tomo de la edición maguntina supuso un duro golpe que contribuyó a la desaparición de aquel Lulismo doctrinal, suprimiéndose casi todas sus enseñanzas en España, a excepción de Mallorca. A pesar de ello Fornés impartió enseñanzas de Lulismo en Salamanca, formando una pequeña Escuela Lulista, de la que da noticia en su única obra publicada, Liber Apologeticus Artis Magnae B. Raymundi Lulli (1746). La obra surge en respuesta a la polémica existente entre los lulistas y el padre Feijoo, crítico contundente del lulismo a lo largo del Teatro Crítico y las Cartas Eruditas. Fornés residió en Salamanca desde los años treinta240 hasta 1749 como Lector de Teología, Catedrático de Lengua Hebrea y sustituto ocasional en la Cátedra de Teología de Vísperas y Prima (Bover, Biblioteca de escritores Baleares). Al frente de la Escuela Luliana de Salamanca le sustituiría posteriormente su compañero franciscano fr. Juan Valcarcel.241 También fr. Miguel Fornés residió varios años en Salamanca, entre 1740 y 1744, tras su regreso de Maguncia. En la ciudad alemana publicó en 1740 Dialogus inter amatorem veritatis et discipulum Lullianae doctrinae, editada anónimamente. En junio de 1736, Antonio Arias Teixeiro abandonó los estudios en Salamanca y viajó hasta Mallorca acompañando a Fornés, con la intención de seguirle a Maguncia, pero permaneció en la isla durante los dos años siguietes, estudiando las doctrinas lulistas, para regresar a Galicia en agosto de 1738. El apoyo económico para sufragar los gastos en la isla procedió de Anselmo, siempre bajo la mirada atenta y la colaboración de su primo Jacinto (Apéndice documental, documentos N.º 4 y 5) ya que padres habían fallecido cuando Antonio decidió estudiar en Salamanca, quedando Anselmo encargado de organizar los presupuestos familiares en Cabanelas y Marnotes. Por ello, no vio con buenos ojos que, en la aventura mallorquina, no se le hubiese tenido en cuenta; años más tarde, durante el pleito que mantuvieron ambos hermanos, Anselmo 239 Podría ser autor, según apunta Llorenç Pérez (El fons manuscrits lul.lians de Mallorca. Colecció Blanquerna, 4. Universitat de Barcelona / Universitat de les Illes Balears, 2004) del texto Justa defensio veritatis contra falsitatem et injuriosam calumniam, de la cual existe una copia en los fondos de la Causa Pía Luliana, hoy en el Palau Episcopal de Palma (ms. 49, f. 1-36 v) y otro ejemplar en la Biblioteca Pública de Palma (ms 1004, ff 72-92). Por otro lado Bover apunta la posibilidad de que sea, también, autor de la traducción castellana de la Doctrina Pueril aparecida en 1742 en la imprenta de Antonio Villarroel y Torres en Salamanca. Igualmente podría ser autor de una versión latina de la misma obra así como de un par de opúsculos sobre la Encarnación y la Eternidad del mundo, manuscritos que se conservan en la Biblioteca Pública de Palma. Por su parte, Miguel Fornés sería el anónimo autor de una obra de Llull sobre Santa María así como de una versión castellana de la obra De contemplatione Raymundi. 240 Joaquín María Bover (Biblioteca de Escritores Baleares) comenta su traslado a Salamanca a finales de los años 30 pero Teixeiro da noticias de él en Salamanca el año 1736. 241 De quien tenemos varias referencias en la correspondencia entre Antonio Arias y su primo Jacinto de la Peña (véanse los documentos al final de este trabajo). Valcárcel, reacio a las doctrinas lulistas, cambió su opinión respecto a ellas tras leer las obras de la edición maguntina.
136 | antonio y anselmo arias teixeiro le acusará de haber robado el dinero de casa tras el fallecimiento de sus padres, tomar una mula y «escapar» a Salamanca estando Anselmo ausente de Cabanelas. Sin embargo, en un principio, su apoyo a Antonio fue total y así, el 6 de abril de 1736 Anselmo firmó un documento242 en el que reconocía que su hermano se encontraba en la Universidad de Salamanca sin medio alguno para la propia manutención y, por ello, le cedía todos sus bienes raíces,243 sitios, derechos y acciones heredadas de su abuelo paterno para que pudiera proseguir sus estudios, inhibiéndose de su parte de herencia a favor de Antonio. No sólo eso, sino que, inmediatamente, le envió 300 ducados a Salamanca a través del Abad de la iglesia de Trasalba (Antonio afirma no haberlos recibido nunca) y, posteriormente, una «saldilla» de plata de 45 onzas que tampoco llegó a recibir, además de otra partida de 600 reales a través de Jacinto de la Peña. Más tarde le envió otros 225 ducados, resultado de la venta de «una biblioteca de Leyes». Incluso, durante la estancia en Palma, se le remitieron otros 1000 reales para gastos a través de Lorenzo Vallespir y 500 por Jacinto de la Peña para «ciertos libros que había comprado», según declaraba Anselmo durante el pleito. En diferentes consultas realizadas en los archivos universitarios de Mallorca, no hemos localizado referencias a la estancia de Antonio en la isla. El doctor Sebastián Trías Mercant colaboró en nuestra búsqueda y tampoco obtuvo noticias ni referencias en Mallorca pero en su obra póstuma (2009)244 reconoce ya la relación existente entre Teixeiro y Fornés. En este sentido hemos localizado una única referencia que vincula a Teixeiro con el lulismo mallorquín en un manuscrito (Ms. 205)245 conservado en la biblioteca del Monasterio de Montserrat. La correspondencia remitida por Antonio a su hermano Anselmo y la que éste recibe de su primo Jacinto de la Peña desde Salamanca confirman la estancia de Antonio en Mallorca durante dos años, así como el motivo de la estancia en la isla. En otras cartas fechadas en los primeros meses de residencia en Palma, observamos que ya existe una relación acreditada entre Antonio y los franciscanos mallorquines, así como las condiciones establecidas para su manutención en la isla (Apéndice documental, Documento N.º 6). Otro documento que confirma la pasión alquimista de Antonio es una carta que remite a Jacinto de la Peña por la cual podemos confirmar la estrecha relación de 242 Ante el secretario de Marnotes, D. José Díaz Saavedra, vecino de Sta. María de Loureiro pero residente en Pontevedra (A. H. P. O.). 243 Estos bienes se localizan en los lugares de Parada, Cameixa, Moldes, Xubencos, Brués, Loureiro y Sta. M.ª del Campo, en el Orcellón; Ligonde, S. Miguel de Coence y Albá en la Ulloa; Esporiz, en Monterroso; el lugar de Merza en el Deza, y en Gondarén el lugar de Bertamil. 244 Diccionari d’escriptors lul.listes. Colecció Blanquerna, 6. Universitat de Barcelona-Universitat de les Illes Balears, 2009 245 En el Catalogo de Manuscritos de la biblioteca de Montserrat, en las páginas 51-52 se hace referencia a este manuscrito, procedente en su momento de la ciudad de Palma como parte de los fondos del archivo del Palacio de Ayamans, denominado Fondo Ayamáns. El manuscrito está formado por 242 folios con excelente caligrafía y encuadernado en piel. El Fondo Ayamáns lo componen, entre otras, 115 manuscritos relacionados con el lulismo pero el de Teixeiro es excepcional por la claridad y la calidad de su composición.
antonio arias teixeiro | 137 Antonio con los franciscanos. Se observa un tono imperativo y exigente hacia Jacinto en esa carta, teniendo en cuenta que él es su nexo de unión con Galicia y su sustento económico (Apéndice documental, Documento N.º 7). A principios de 1738 la situación económica no permitiría a Antonio prolongar su estancia por más tiempo. A causa de esas carencias, intentaron buscar apoyos eclesiásticos que pudieran asistirle sin la ayuda de Anselmo, todavía soltero, pues no se casó con Catalina Rodríguez Novoa hasta 1738 y por ello era reticente a enviar dinero para los sueños alquimistas de Antonio, sabiendo además, que otros cinco hermanos se encontraban en la misma condición de orfandad. Sin embargo, las gestiones no obtuvieron los frutos esperados y, por ello, en la primavera de 1738 dieron comienzo nuevas gestiones encaminadas a conseguir el regreso de Antonio a Galicia a la mayor brevedad posible. Se entiende, por alguna de las cartas existentes, que una enfermedad trastocó seriamente su estado de salud y ello aceleró aún más su retorno a Galicia246 (Apéndice documental, Documento N.º 8). Las diferencias surgidas entre ambos hermanos acabaron, años después, en un pleito celebrado en la Real Audiencia de Galicia, en el cual Antonio afirmaba que en 1736, mientras cursaba estudios en la Universidad de Salamanca, su hermano Anselmo era poseedor de los vínculos y mayorazgos heredados de sus padres y, por ello, redactó éste un documento público de cesión y consigna de los alimentos y bienes que tocaban a Antonio para su sustento, pero sólo cumplió lo estipulado durante unos pocos años, hasta su matrimonio con Catalina, suspendiendo entonces la manutención, por verse muy perjudicado y no serle suficiente la parte reservada para sí, consistente en el mayorazgo de su madre. Por otra parte, Anselmo también se apoyaba en el hecho de que Antonio no hubiera proseguido sus estudios en Salamanca, en contra de lo que se había acordado. Como esta situación se mantuvo durante años, Antonio resolvió poner el pleito a su hermano en 1746, después de remitirle varias cartas para que se aviniera a continuar con la manutención. Anselmo accedió a ceder a Antonio los lugares de Parada y Cameixa, en la comarca del Orcellón y el de Ligonde en la de Ulloa mientras Antonio no lograse su propia manutención.247 En los dos años siguientes las partidas volvieron a reducirse y en 1749 Antonio ya no recibió nada, en vista de lo cual se volvió a un nuevo pleito para recuperar los atrasos. Ya en diciembre de 1737 la relación entre ambos hermanos distaba mucho de ser cordial y Anselmo comenzó a intrigar con Jacinto la suspensión del envío de dinero a Mallorca. En una carta fechada en dicho mes, Jacinto revela detalladamente la intención de Antonio de seguir los pasos de su maestro Fornés para viajar a Maguncia, viendo con satisfacción la finalidad de este viaje que le haría progresar en el conocimiento de la 246 Respecto de esta enfermedad, podría tratarse de la que el propio Antonio describe en el manuscrito titulado Pintura de la enfermedad que padecí cuando me negaron alimentos, que presentamos en este trabajo. 247 La comarca del Orcellón le rentaba cada año entre 50 y 60 mollos de vino y Ligonde «20 fanegas de centeno con los servicios de capones y mantecas». Documento firmado en 20/01/1746 ante el secretario D. Andrés Fernández de Godás.
144 | antonio y anselmo arias teixeiro su cuñada para obtener el dinero, cuya falta era tal que no le alcanzaba siquiera para vestirse, tal era el grado de pobreza al que había llegado, suponiendo que fuesen ciertas sus afirmaciones. ¿Invirtió, nuevamente, el dinero en la adquisición de libros? Cuesta creer esta hipótesis, pero lo cierto es que no obtuvo cargo eclesiástico alguno en el transcurso de esos últimos años, a pesar del apoyo económico y de su propia capacidad intelectual. Tenemos constancia de las características de su manutención y sus rentas, a través de una de las pocas operaciones comerciales que llevó a cabo, consistente en despachar en Santiago 105 moyos de vino procedentes de sus rentas en el Ribeiro.265 Cada moyo, después de rebajado su porte, vasijas, arrieros y derechos de administración, salió a la venta en 48 reales, que fueron empleados, según él, en la manutención de sus hermanos (Ignacia y Ana en en el monasterio de San Paio de Antealtares en Santiago), en una «chupa» de paño para Pedro y otra de tafetán, un criado, lavandera y vestidos. Efectivamente, con el dinero que le envió su cuñada, opositó a la Lectoral de Lugo en 1751,266 hallándose entonces ordenado, únicamente, de menores órdenes, clérigo, sin poder cantar misa, epístola ni evangelio. Concurrió a dar puntos a la Catedral de Lugo en noviembre de aquel año, resultando no apto y regresando a Santiago aquel mismo mes. A pesar del fracaso obtenido en esta oposición, el Certificado de Grados de la Universidad refiere que ejercitó con universal aprobación a la Prebenda Lectoral de la Santa Iglesia de Lugo, poniéndose de manifiesto, con ello, la falta de rigor que solían presentar estos documentos oficiales. En agosto del mismo año volvió a solicitar dinero a su cuñada para la referida oposición y, esta vez, la ayuda económica recibida, no sólo fue a parar a las manos Antonio, sino también a las de sus hermanos, religiosos todos, que tampoco se encontraban en una situación desahogada (Apéndice documental, Documento N.º 15). Su cuñada le envió el dinero solicitado para a la oposición en Lugo pero sin los apoyos adecuados pocas esperanzas pudo albergar para obtener esa plaza. En el año 1750 fue elegido Consiliario de la Universidad, pero este punto no ha podido ser verificado. Como hemos visto, en el testimonio que ofreció para la Lectoral de Lugo no consta cargo alguno en la Universidad de Santiago, contrariamente a lo que era lógico en aquellas circunstancias. En julio de 1752 solicitó otro préstamo para sus oposiciones, en esta ocasión a las catedrales de Orense y Tuy para las que tenía puestas grandes esperanzas. No hemos 265 Si tenemos en cuenta que un moyo de vino equivalía a 258 litros, de ser ciertos los datos de la operación, estaríamos hablando de unos 258000 litros de vino. 266 Plaza vacante por la promoción de su poseedor, Carlos Riomol y Quiroga (Años después llegaría a ser obispo de Mondoñedo) a la Penitenciaría de Santiago. Fueron opositores a dicha plaza, los señores Nicolás González de Hermida, José de Castro Montenegro (Colegial en San Clemente) y el propio Antonio Arias Teixeiro. Obtuvo la plaza el señor González Hermida. Solicitó la plaza en 29 de octubre de 1751, acompañando la solicitud con el testimonio de Pedro del Villar, vecino de Santiago, conforme se hallaba graduado de doctor en la Universidad de Ávila. Legajo de expedientes de provisión de prebendas de Lectoral. Siglo xviii. A. C. L.
antonio arias teixeiro | 145 localizado datos referentes a la catedral de Orense pero sí los referentes al cargo de Lector de Tuy, comprobando que, si bien formuló la solicitud, no llegó a presentarse a la oposición. Lo sorprendente de esta nueva solicitud es que, una semana antes de efectuarla, había tomado posesión de la plaza de catedrático de Matemáticas en la Universidad de Santiago, la que sí obtuvo por oposición, sin que nos conste petición económica alguna para ella en las cartas remitidas a su hermano y cuñada (Apéndice documental, Documento N.º 16). Está claro que ya ejercía el cargo de catedrático de Matemáticas pero, como no fuera muy rentable económicamente, dejó ver que sus aspiraciones se encaminaban en otra dirección, insistiendo en su proyecto de opositar a algún cargo eclesiástico, más rentable desde cualquier punto de vista, que la titularidad de la cátedra de una enseñanza nueva, poco reconocida y, posiblemente, sin alumnos que la cursasen. Recordemos que similares circunstancias concurrieron en el caso de Diego Torres Villarroel, profesor de Matemáticas en la Universidad de Salamanca, que terminó derivando sus enseñanzas a impartir clases de astrología entre sus alumnos. Los estudios de Matemáticas, cuyo referente era la Universidad de Salamanca, no se pueden entender desde una perspectiva actual y por ello, se deben ver como una enseñanza «menor», sin ningún peso académico, a que se accedía con el simple grado de bachiller en Filosofía, grado que ostentaba Arias Teixeiro desde 1738. En aquella época, el simple título de bachiller permitía ya el ejercicio de una profesión, mientras que el de licenciado permitía seguir una carrera universitaria, siendo el título de doctor para poco más que gasto y pompa.267 La prueba de acceso a la plaza de catedrático tuvo lugar a fines del año 1751 y a ella concurrieron dos opositores que aspiraban a una remuneración de dos mil reales de vellón, pagados en dos plazos y, por ello, se exigía que los opositores fuesen, por lo menos, bachilleres en Filosofía para optar a la misma. En enero de 1752 se presentó Arias Teixeiro a la prueba de examen y fue elegido apto, tomando posesión del cargo de Catedrático el mes de julio de 1752268 (Apéndice documental, Documento N.º 17). Hasta la reforma universitaria de 1751, llevada a cabo bajo el reinado de FernandoVI, la Universidad de Santiago disponía de trece cátedras de concurso, entre las que no figuraba la enseñanza de Matemáticas. Estas trece cátedras se distribuían de la siguiente manera: 3 en la Facultad de Artes (Súmulas, Lógica y Física Aristotélica y Filosofía), 3 en Medicina (Prima, Vísperas y Método), 2 en Teología (Prima y Vísperas), 2 en Cánones (Prima y Vísperas) y 3 en Leyes (Prima, Vísperas e Instituta). La «providencia» núm. 64 de las 97 ordenadas por Fernando VI para esta reforma universitaria establecía que, además de las trece de concurso, se añadieran y dotaran otras cinco, que serían, una de Matemáticas, que se incorpora a los estudios de Artes, una de Cirugía y Anatomía, una de Sexto en la Facultad de Cánones, una de Segundo 267 En opinión del doctor Juan Luis Polo Rodríguez. 268 A. H. U. S. Legajo 404. Año 1752.
146 | antonio y anselmo arias teixeiro de Instituta y una de Código en Leyes. Se podían incorporar estudios realizados en otras universidades como Salamanca, Alcalá, Valladolid o Bolonia si el estudiante residía en el Colegio de San Clemente de aquella ciudad, pero se rechazaban los estudios realizados en Ávila. En 1772, bajo el reinado de Carlos III se llevó a cabo otra profunda reforma de los estudios universitarios. Respecto a la docencia de Matemáticas, el primer año no llegó a ejercerla (Apéndice documental, Documento N.º 18)269 por no haber tenido «Acto» durante el curso. Por ello y por no estar graduado como «doctor en Filosofía» se le rebajó el sueldo de catedrático a la mitad,270 en contra de lo que contemplaban las Constituciones de la Universidad en estas situaciones. Teixeiro apeló entonces a que se siguiera el ejemplo de la Universidad de Salamanca para estos casos,271 mostrando un profundo conocimiento del funcionamiento de aquella Universidad, en la cual no había obligación de tener Acto en las enseñanzas de Matemáticas, al contrario que en otras disciplinas, en las que, además, se sustituían los Actos por unos ejercicios acompañados de cuestiones y demostraciones. Por otro lado, propuso la obligación de que algunos profesores de la Universidad cursaran estudios de Matemáticas porque, según él, esto conllevaría «mucho beneficio a la Universidad y provecho al Reino, seguido de las indecibles utilidades que, del estudio de las Matemáticas, resulta en todo lo que es natural y artificial». Además, proponía que se facilitasen los medios adecuados para esta enseñanza, que no por costosos, podía carecerse de ellos. Por todo esto, Arias Teixeiro solicitó se le restituyese su sueldo integramente, incluyendo los atrasos consiguientes, pero no tenemos constancia de que tal solicitud obtuviese el éxito deseado, si es que llegó a presentarla. Al poco tiempo, volvía a solicitar ayuda económica a su cuñada Catalina. A nuestro juicio, se resume en esta carta todo el conflicto que le animará al abandono de la cátedra en la Universidad dos años después. Todavía, en esa época de catedrático, se mostraba reticente a abandonar sus aspiraciones a cargos eclesiásticos, sin duda por los motivos que él mismo expuso en esta última carta, es decir, la rebaja de su salario, la falta de reconocimiento y de unas buenas expectativas académicas, sin mencionar el hecho de que su aptitud docente no debió ser extensa.272 Enten- 269 El documento es un boceto de carta dirigida al rector de la Universidad. 270 Esto responde a una modificación introducida en la nueva reforma (providencia 77) que contemplaba la necesidad de cursar dos años de Artes o Filosofía para poder ingresar en las facultades de Cánones y Leyes. 271 La Constitución 47 del Reglamento de la Universidad prevenía que «en las dudas ocurrentes en que la cosa no se halle expresa por alguna constitución, se tenga y guarde lo que la Universidad de Salamanca guardare y tuviere», según refería el propio Arias Teixeiro en la misma carta. 272 Al respecto, es interesante la opinión de P. L. Gasalla y Pegerto Saavedra en su estudio sobre la Universidad de Santiago, P. L. Gasalla Regueiro y Pegerto Saavedra, «La Universidad en la primera mitad del siglo xviii», en Historia de la Universidad de Santiago de Compostela; de los orígenes al siglo xix, 2000, p. 225 y ss., cuando dicen que «poco se sabe sobre la labor docente de Arias Teixeiro, aunque cabe presumir que su competencia no rayaba a gran altura y su verdadero afán consistía en ocupar una plaza de canónigo, pues ya en 1752 opositó a la Prebenda de Lectoral de Orense». Véase de los mismos autores y en la misma obra, «Alumnos, bachilleres y catedráticos en el siglo xviii», p. 491.
antonio arias teixeiro | 147 demos que, efectivamente, no debía esperar mucho de esa cátedra, pues en agosto de 1752 remitió otra carta, a su cuñada Catalina, con la intención de opositar a una plaza vacante en el Obispado de Orense (Apéndice documental, Documento N.º 19). Como hemos apuntado anteriormente, Arias Teixeiro no figura entre los solicitantes a dicha Prebenda,273 quizá por no cumplir alguno de los requisitos necesarios que se observan en el texto de la convocatoria oficial a la plaza (Apéndice documental, Documento N.º 20). No obstante, los otros dos aspirantes ostentan, igualmente, el grado de Licenciados en Teología por la Universidad de Ávila, por tanto, siendo Arias Teixeiro Doctor en Teología por la misma Universidad desde el año 1748, podía aspirar a la obtención de aquella prebenda. Por otra parte, en agosto de 1754 remitió, o tuvo intención de remitir, una carta (Apéndice documental, Documento N.º 21) de súplica al Duque de Alba, solicitando le favoreciese con sus recomendaciones y, por ello, se debe pensar en razones económicas o de otra índole las que impidieron su acceso a la convocatoria de Tuy. No hemos localizado datos referentes a su oposición a la Prebenda Lectoral de la Catedral de Orense, por lo que hay que pensar que, tampoco para ella contó con el apoyo económico necesario, al contrario de lo que refiere el certificado de Grados de la Universidad, según el cual, merecieron sus ejercicios una distinguida aprobación, indicando que en 1754 compitió a la Prebenda Magistral de aquella Iglesia, ejercitando a ella con el mayor aplauso y lucimiento. Curiosamente, esto último aparece escrito de su puño y letra en el documento. En la referida carta, posiblemente un borrador dirigido al Duque de Alba,274 Teixeiro narra un desesperado resumen de su vida, dando muestras de una falta de esperanza en su futuro que arrastraba desde hacía ya varios años; humillado, apunta como causa de su lamentable situación, la continua falta de apoyos, a la vez que solicita del Duque una última ayuda. Reconociendo sus fracasos, a pesar de los continuos estudios en los que empleó su tiempo, considera la clemencia como única vía para lograr su objetivo, tantos años perseguido. Asegura haberse presentado a la oposición de Orense, a la vez que solicita apoyos para la de Tuy, a la que finalmente no optó, continuando alojado en San Clemente, un Colegio que pasaba por uno de sus peores momentos, atravesando una situación que no podía ser más angustiosa para Teixeiro, siendo ya único colegial en un Colegio sin rentas, sin reconocimiento y a punto de ser clausurado; incluso, ese año de 1754 es cesado como Rector debido a su falta de competencia en el manejo de las cuentas del Colegio. Finalmente, en abril de 1755 solicitó opositar a la plaza vacante 273 Vacante por ascenso de su poseedor, Simón Díaz de Rábago a la Penitenciaría de la Santa Iglesia Metropolitana de Santiago, por promoción del Carlos Riomol y Quiroga (quien procedía, como se ha visto anteriormente, de la de la Diócesis de Lugo) al Obispado de Mondoñedo. Libro de Prebendas Magistrales de la Catedral de Tuy. Año 1754. A. C. T. 274 La carta va dirigida al Duque de Huéscar, quien entonces gozaba de gran influencia en la Corte de Fernando VI, tras la caída del Marqués de la Ensenada. Desconocemos si llegó a remitir esta carta, así como la relación que le unía al Duque de Alba, como para recurrir a él a través de una carta.
148 | antonio y anselmo arias teixeiro en la parroquia de Vilar de Ordelles, en Esgos, trasladándose a Orense para concurrir a la oposición, de tal manera que un mes después se le comunicó su aptitud para el cargo. 11.2. Rector del Colegio de San Clemente de Pasantes La estancia de Arias Teixeiro en San Clemente de Pasantes fue tan desafortunada como el resto de su vida académica. Este colegio, fundado en 1601 por el Arzobispo Juan de Sanclemente y Torquemada, tras legar 30000 ducados para la fundación de un seminario, según las prescripciones de Trento, se constituyó en colegio, extramuros de la ciudad, e inició su actividad en 1630. Los Colegios Mayores aparecerieron en nuestro país en el siglo xv, debido a fundaciones de eclesiásticos con intención de potenciar los estudios científicos y religiosos y favorecer a aquellos estudiantes con capacidad de estudio pero de rentas bajas. Inicialmente existieron sólo los Colegios-Universidad que conformaban una unidad con la propia universidad e, incluso, compartían dependencias. Más tarde se crearon los Colegios Mayores y Menores, en el entorno de la universidad que, de manera generalizada, se impusieron a lo largo del siglo xvi. Con el tiempo adquirieron un Régimen propio y adoptaron una dirección que nada tenía que ver con su planteamiento inicial. Los colegiales de San Clemente debían ser naturales del Reino de Galicia, Córdoba (de donde era el fundador) o cualquier diócesis que pagara tributos a Santiago, pero nunca llegó a alojar más de ocho colegiales, que debían ser ya bachilleres al iniciar su estancia, es decir, tener alcanzado el primer grado en alguna facultad, de ahí el término de pasantes. Durante el siglo xviii, comenzó un período de decadencia que arrastró hasta el final de sus días, tras la guerra de la Independencia, debido, entre otras causas a la falta de las rentas con que se mantenía y a una mala administración de las mismas, que condujeron a una situación tal que, ya en 1738, un capitular de Santiago había tomado a su cargo el gobierno del colegio durante seis años. Arias Teixeiro ocupó el cargo de rector del mismo en los años 1747, 1748, 1749, 1750, 1751275 y 1752, apareciendo en 1753 como simple colegial, tras la inspección girada, no figurando entre los colegiales desde el año 1754. La trayectoria de este colegio no es muy diferente de la de otros del país. Entre las características que describían a estas instituciones podemos señalar que el rector de cada uno era elegido por los propios colegiales y, en cuanto al acceso, las exigencias iniciales de falta de recursos fueron salvadas aduciendo que aunque los padres de un colegial fueran ricos, éste era realmente pobre pues no recibía fondos de la renta familiar. Con este recurso fueron admitidos hijos de familias acomodadas como el caso que nos ocupa de Antonio Arias Teixeiro. El deterioro de la vida estudiantil alcanzó en 275 Se ausentó del colegio en noviembre de 1750 para asistir al pleito en la Real Audiencia de Coruña.
antonio arias teixeiro | 149 aquella época situaciones inimaginables en la época de los fundadores de los colegios; así, se llegó a la costumbre de que, excepto el primer curso, los colegiales permanecían ausentes del colegio el resto de los cursos enteros, a la vez que, una vez finalizados los mismos, podían pasar a residir en hospederías creadas por el mismo colegio, donde se les permitía vivir por espacio de diez o quince años a expensas del mismo hasta quedar vacante alguna plaza de la Universidad, la cual recaía en aquellos estudiantes con más antigüedad y capacidad de decisión en el ámbito universitario. Por tanto, podemos afirmar que a la decadencia de nuestra universidad contribuyeron en gran medida los Colegios mayores (Álvares de Morales, 1988). Se puede afirmar que el colegio no atravesaba momentos de fortuna en aquellos años, pues en julio de 1750 se llevó a cabo un intento de fusión con el Colegio de Fonseca, ya que en San Clemente, era Arias Teixeiro el único colegial y por ello, también, rector del mismo, mientras que Fonseca albergaba entonces cinco colegiales, llegándose a la conclusión de que, unidas, ambas fundaciones276 tendrían mayor «lustre», alcanzando entre ambos colegios veintiséis becas, número superabundante para el Colegio y para naturales y extraños del Reyno. Para Arias Teixeiro la situación en el Colegio aquel año 1750 no debía resultar cómoda a la hora de llevar a cabo su actividad académica, sea cual fuere y ello pudo influir en su afán por abandonarlo, obteniendo un cargo eclesiástico de mayor envergadura y responsabilidad, ya que como se lee en un documento de la época, «no se halla en San Clemente más que el citado Rector, que por ello no puede tener lecciones de puntos, sophismas y más actos literarios que previenen sus constituciones, ni tampoco concurrir a la Universidad por falta de compañero». El nuevo colegio habría de llamarse «de los Arzobispos» y a él se incorporarían las seis becas que podía mantener en ese momento San Clemente, aunque realmente, por sí solo, apenas podía mantener un colegial. En este documento se comprueba una vez más que todo lo que rodea a Arias Teixeiro alberga dudas, sospechas y algunas exageraciones, de tal modo que su cargo de rector de San Clemente queda en evidencia al entender, primero, que la elección de dicho cargo se realizaba entre los propios colegiales277 y, segundo, que siendo el único colegial es lógico que recayese en él este nombramiento. Curiosamente, en el certificado de Grados de la Universidad, consta que ejerció esa actividad de Rector con común aplauso y acertada conducta. Sin embargo, su conducta no debió ser del todo acertada, por cuanto que, en la visita que realizó Pedro Fole de Navia al colegio, nombrado juez visitador en diciembre de 1752, se sacaron a la luz todos los desfalcos acaecidos en las cuentas del colegio en el último año, cayendo severas penas sobre el rector Arias Teixeiro y sobre el tesorero. Tras la 276 Concordia para la Unión de los Colegios de San Clemente y Fonseca (A.H.U.S. legajo 283. núm. 71). 277 En la actualidad, sería algo así como que un grupo de estudiantes decidiera nombrar rector del piso de alquiler donde residen a uno de ellos.
150 | antonio y anselmo arias teixeiro visita de Fole de Navia, los cargos que se imputaron a Teixeiro278 fueron numerosos y, entre ellos, se mencionaba no haber entregado los libros de cuentas de gastos ordinarios y extraordinarios, pretender que el colegial secretario de capillas acompañase al visitador durante la inspección y la desaparición de 482 reales, de un total de 2000, empleados en gastos ordinarios de los colegiales, en lugar de gastos extraordinarios del colegio. También se le acusó de mantener totalmente alteradas las Constituciones del Colegio, no cumpliendo los autos de providencia dados por los Visitadores anteriores y, principalmente: […] por hallar consumidos veinte mil y tantos reales de vellón en la poca gente que mantenía el Colegio (cinco colegiales) y algunas obras inútiles que habían fabricado sin consejo, sin prudencia y sin consultar al Visitador, sin cuya licencia no podían fabricar. Por otra parte, las cuentas del anterior año en que había sido rector Arias Teixeiro, se encontraron: […] mal formadas, enredosas y poco fieles, motivo por el cual no quisieron admitir escribano ni entregar los libros de cuentas, siendo el autor de todo ello el propio Arias Teixeiro, que había fomentado parcialidades a fin de usar y disponer libremente y a su arbitrio de los pocos caudales que tenía el Colegio. Se le acusó además, de usurpar el rectorado después de haberlo sido ya tres años, como mandaban las disposiciones colegiales y que: […] viéndose Rector y dueño del Colegio, ha usado a su voluntad y tan contra razón de los pocos caudales del Colegio, que las cuentas que había presentado estaban llenas de confusión y descubiertas en tal forma que el Visitador se las ha querido reprobar todas. El castigo por ello consistió en privarle de ración por cuatro meses, obligándole a reintegrar al colegio los cuatrocientos reales destinados a otros fines de los oficiales habiendo engañando al tesorero. Es decir, se le acusaba de ladrón, malversador de fondos, usurpador del cargo de rector y mentiroso. Es posible que, viéndose con sumas de dinero elevadas y siendo prácticamente el único colegial, hubiera dedicado los caudales del Colegio en su propio beneficio.279 Nuevamente asistimos a una situación en la cual aquel dinero que pasa por sus manos se destina a tareas desconocidas, arrastrándole a él y a su entorno a la ruina. ¿Realmente su capacidad a la hora de gestionar sus caudales fue tan limitada? ¿Estarían destinados, esos caudales, a otras actividades, como la compra de libros? 278 Sebastián González García-Paz: O Colexio de San Clemente de Pasantes de Compostela. 279 Recuérdese que, en 1749, solicitó se le remitiesen obras alquimistas desde Salamanca.
antonio arias teixeiro | 151 Las acusaciones no cesan y llegaron todas juntas después de la visita de Fole de Navia. Así, finalmente se le acusó de: […] haber despedido el año pasado del Colegio a un familiar antiguo, sacerdote y, por lo mismo, muy apasionado y afecto a la casa, sin otro motivo que porque los procuraba contener con las más sumisas razones y con la mayor prudencia, en punto del exceso de gastos que, con sus oxos miraba y lo mismo querían ejecutar con otros de grandes prendas. Es decir, su «maldad» llega al punto de eliminar del Colegio a aquellos que se oponen a sus actividades ilícitas. Esto no concuerda con el Arias Teixeiro sumiso y humillado que en 1754 solicitaba recomendaciones para cualquier cargo, por mediocre que fuera, ante el Duque de Huéscar. Por otro lado, se hizo un alegato en defensa del acusado, afirmando no ser justo que el visitador le impusiese unas penas tan duras, reconociendo algunos de sus méritos, como se lee a continuación: […] no resultando cargo justo contra D. Antonio Arias Teixeiro, uno de los colexiales mas antiguos, obpositos de mérito a prebendas y cátedras y, en cuya dirección encontraba el colexio su parte, el acierto de sus resoluciones pues, como quedaba referido, no había sido hecho suyo, sino acuerdo de todo el Colexio, el haber librado por vía de gastos ordinarios los expresados dos mil reales. Se podría pensar, a juzgar por estas últimas declaraciones, en la bondad del acusado y su correcta dirección del colegio, siendo las cuentas uno de sus puntos débiles y suponiendo que en todo momento obró de buena fe. A consecuencia de la falta de control en las cuentas colegiales, se decidió crear la figura de un nuevo Visitador con mayor poder sobre el colegio, cuyo cargo se ejerciera por un período de tres años, como ya ocurría con el Colegio de Fonseca y asimismo, se obligaba al colegio a entregar todos los libros que el visitador solicitase. Al rector se le privó de voto activo y pasivo en las capillas y del manexo del Colegio y, por último, se procedió a multar al tesorero con ciento veinte reales de vellón, privando de ración a Arias Teixeiro durante cuatro meses, debido al estado de las cuentas, que estaban: […] tan mal conformes que sólo por la conmiseracion que le es innata el Sr.Visitador no las reprobó todas y le multa y priva de ración por termino de quatro meses. Todo esto ocurría en diciembre de 1752, su último año como rector, obviamente, pero su labor docente debió continuar, pues en 1754 «presidió un Acto de varias Conclusiones de Matemáticas y Filosofía natura, como Catedrático que es de ellas en dicha Universidad» y, oficialmente, la plaza de Catedrático de Matemáticas no quedó vacante hasta 1756. Esta fecha coincide con el año en que, final-
152 | antonio y anselmo arias teixeiro mente, obtuvo su esperado cargo eclesiástico, un modesto curato en la pequeña aldea de Santa María de Vilar de Ordelles, en la Diócesis de Orense y, con ello, abandonó definitivamente Santiago. En una carta a su cuñada, fechada en junio de 1755, da cuenta de su nuevo destino (Apéndice documental, Documento N.º 22), pero se le sitúa todavía en San Clemente, a la espera de su traslado a Ordelles.280 A pesar de su inminente traslado, seguía estando necesitado de ayuda económica y, por ello, poco tiempo antes remitía una carta a Anselmo en la que mostraba su interés por «pillar» un curato que rentase 300 ducados, para permanecer en él, al menos, tres años y volver a opositar a otro de primera que podría «trocar» por el de la Corticela, según apuntaba el propio Antonio. 11.3. Traslado a Vilar de Ordelles (Esgos) Finalmente renunció a todo aquello y se trasladó a Ordelles, donde podría encontrar una vida tranquila, al margen de las tensiones universitarias, de las que nunca salió bien parado y con cierta capacidad para tomar decisiones, algo que no podía pretender en San Clemente. Resulta cuanto menos curioso observar la trayectoria humana de Arias Teixeiro, desde su aventura alquimística en Mallorca, sus viajes a Salamanca y Ávila, su relación con la Universidad, compensando, finalmente, sus aspiraciones con un modesto, pero seguramente, cómodo curato. Quizá este destino no fue obtenido de manera fortuita, ya que en el período 1757-1761 figura su hermano Fr. Pedro como Abad del monasterio de San Esteban de Ribas de Sil, próximo a Ordelles, resultando probable que la elección de Vilar de Ordelles estuviera relacionada con el hecho de que Fr. Pedro fuese monje en aquel monasterio. No sólo eso, sino que un cuarto hermano de Antonio, Pedro Bernardo, obtuvo en 1761 el beneficio de la iglesia de Santa Eulalia de Vilar de Cerreda y su anexo, Santiago de Cerreda,281 ambas pertenecientes al Ayuntamiento de Negueira de Muñiz, junto a Ribas de Sil. El traslado a Ordelles está descrito en varias cartas, en las que se da cuenta de los pormenores del viaje, asentándose, finalmente, en mayo de 1756, cuando comienza a desempeñar su labor parroquial.282 Unos meses más tarde, le acompañaron sus dos hermanas, una de las cuales, Ignacia residiría definitivamente con él hasta la muerte 280 Población perteneciente al Ayuntamiento de Esgos en Orense, próxima al monasterio de S. Esteban de Ribas de Sil. 281 Varios manuscritos de la Fundación Penzol contienen una anotación que indica: «Vinieron de Cerreda». Es posible, pues, que al morir Antonio, su hermana, que convivió con él en Ordelles, cediese sus escritos y libros a su hermano Pedro Bernardo, párroco de ese lugar desde hacía un año. 282 Catálogo de Abades, Ecónomos y Capellanes de Santa María de Vilar de Ordelles. A.D.O. Por otro lado, en un documento (Expediente Eclesiástico-816/19 del A.H.D.S.) leemos que Teixeiro es nombrado Subdiácono, Rector parroquial de la iglesia de Vilar de Ordelles en fecha de 26 de octubre de 1755.
antonio arias teixeiro | 153 de Antonio, ocurrida el 17 de agosto de 1762, falleciendo ella dos meses después, el 13 de octubre. En el Catálogo de abades de Vilar de Ordelles se hace referencia a la afortunada gestión parroquial desempeñada por Teixeiro, contrariamente a lo que se pudiera pensar con el precedente de San Clemente en Santiago (Apéndice documental, Documento N.º 23). Desde Vilar de Ordelles Teixeiro solicitó del Obispado ser admitido como Presbítero, lo que muestra que no tenía todavía todos los grados eclesiásticos necesarios (Apéndice documental, Documento N.º 32). Entendemos que Teixeiro había recibido ya las cuatro órdenes menores y dos de las mayores, lo que le habilitaba a participar en funciones litúrgicas de parroquias y capillas.283 Parece que la labor parroquial de Arias Teixeiro dio sus frutos en la construcción de la capilla mayor de la iglesia, aunque habrá que determinar la fecha exacta de su levantamiento para confirmar si se debió a su acertada gestión. La primera carta que hace referencia a su traslado está fechada en junio de 1756 y la remite, como siempre a su cuñada Catalina (Apéndice documental, Documento N.º 24), pero, poco tiempo después de la primera carta, remite una segunda, dando noticias de su llegada (Apéndice documental, Documento N.º 25). El traslado a Ordelles debió efectuarlo, en definitiva, entre los meses de junio y julio de 1756 y desde esa fecha, las cartas remitidas no ofrecen información relevante sobre su actividad parroquial, aunque, no dejan de ser curiosas por los datos que ofrecen sobre su vida cotidiana y el entorno (Apéndice documental, Documento N.º 26), un año después de su llegada. En 1757 falleció Anselmo Arias Teixeiro,284 testando en Cabanelas el 25 de mayo de 1756 y, desde su muerte, fue Antonio quien encauzó el futuro de sus sobrinos, buscándoles una buena educación, sin duda, en respuesta a los favores que el matrimonio le brindó durante tantos años. Inicialmente se hizo cargo de su sobrino y ahijado Antonio (Benito Antonio) quien pasaría a la Historia como Veremundo Arias Teixeiro, Arzobispo de Valencia. Un año más tarde, en julio de 1758, comunicaba a su cuñada que «Antón [Veremundo] acaba de llegar de Luintra, de ver a su tío Fr. Pedro. Antón tomará el hábito en la casa de Corias»285 para lo cual Catalina habría de aportar 6000 reales, recomendándole Antonio que «más breves serán las diligencias cuanto más breve haga ese depósito». En el estudio realizado por Carlos de la Peña se señala que Veremundo tomó, efectivamente, el hábito en San Juan de Corias.286 Parte del exitoso 283 Si pretendía proseguir su vocación eclesiástica debía contar con un sustento económico o un cargo, como capellán, una parroquia o una capellanía. Con ello, el obispo podía conferirle ya las tres órdenes mayores, Subdiaconado, Diaconado y Presbiteriado, esta última necesaria para poder dar misa. En una sola tanda se podían recibir las cuatro órdenes menores y el Subdiaconado. No hemos encontrado en el A.H.D.O. la documentación relativa a la obtención de estos grados, ni el de Diaconado, lo que nos lleva a suponer que la fecha indicada para la Prima Tonsura no se corresponde con la realidad. 284 A.H.P.O. Protocolos, Carballiño, año 1756. Caja 847. Protocolo núm. 1034. 285 El Monasterio de Corias se localiza próximo a Cangas del Narcea, en Asturias. 286 Posteriormente estudió en Santiago, Valladolid y Salamanca, graduándose en esta última ciudad como
256 | antonio y anselmo arias teixeiro El mismo Ambrosio dice en su lugar que Pirites es una especie de pedernal que con dificultad grande prende en ella el fuego, pero que habiendo prendido lo conserva por muy largo tiempo lo cual apoya las razones otras dichas en el Asbestos que quizá será la misma piedra Pirites según se presentan una y otra. Caolor etien suos partitur indres, de manera que si esta cualidad es tanta que venza y pueda con la gravedad del sujeto a quien se prende lo arrebata consigo al centro superior. Por esta razón cuando una vasija de vino se trata por demasiado calor (secan cuando por demasiado frío hierve), se arrebatan los espíritus. Lo mismo digo del aguardiente, los vapores se elevan por la misma causa. Lo mismo se entiende en el candil o lámpara del aceite y en una luz del sebo o cera a quien el calor poco a poco (según ella es más o menos cuyo modelo consiste en la pavesa o mecha más o menos gruesa), va elevando a los aires por ser la porción de aceite (en el candil van) tan poco la sucesivamente convertida que sólo basta para servir de sucesiva carroza en que vuelvan las sucesivas llamas que nos alumbran. Y sospecho y aún hago juicio que fuera inútil para la luz que gozamos, la cualidad calorífica de por sí sola y sin aditamento del húmedo y viscoso humor en que se radica este alabastro, «a luce humefacto si es applicatur». Si la gravedad en que prende el calor se resiste, entonces el calor cede en lo sólido por más tiempo a su pesar. Y si se mantiene más en la borra y crasiedad el vino que en lo delicado de los espíritus sueltos y si también se mantiene mucho tiempo en algunas piedras muy sólidas y en algún grado píngües, pero así como es difícil evadirse de ellas el calor, así también es difícil el introducirse siendo la causa de aquello y de esto la solidez del sujeto y si hubiere destrucción y conversión de algunas partes en fuego será la causa alguna porción untuosa que halle en el sujeto. Que el fuego no sea otra cosa (la llama digo), que un humo refinado con el calor, se ve en la pavesa del candil pues aquel pie de la llama que se roza con el aceite y lo convierte inmediatamente, muestra una calor verdaderamente de humo y muy escasa de luces y para indagar la causa de ello es menester estar primero en que una luz tiene tres estados, que son: Principio, Medio y Fin. ■ Estudio de las partes de una llama. Según Teixeiro, una llama consta de tres partes. La inferior, denominada principio o raíz, que está en contacto con el medio sólido. Suele ser transparente y con menor poder calorífico. La zona intermedia es la zona propia de la llama y está formada por la unión de otras llamas. Es la zona más robusta de la llama y desde esta parte hacia arriba todas las pequeñas llamas que la conforman van más agregadas. Por último, la zona superior o fin, que es la zona donde se condensa la llama y, por tanto, la zona más calorífica. A pesar del uso de un lenguaje engorroso y complejo, el contenido del siguiente texto se centra, básicamente, en esta descripción. Como la llama se forma a partir de otras pequeñas llamas, «como los hilos conforman un cordón», según nos cuenta el propio Teixeiro, sería adecuado que en el experimento de la segunda lámpara el «canuto» que recogiera la llama al interior de la campana o linterna dispusiera de varios orificios pequeños para que las diferentes llamas emanadas de un fuego pudieran ascender más fácilmente por su correspondiente «canuto» y juntarse todas a la vez en un punto determinado para formar una llama de mayor porte.
relación de manuscritos atribuidos a antonio y anselmo arias teixeiro | 257 El principio llamo a aquellas partes de la llama que se rozan inmediatamente con el Pabulo, a quien inmediatamente disponen, a quien convierten y de quien multiplican y estas partes de llama a quien decimos principio son la raíz de la luz toda, así como las raíces de un roble del tronco y ramas, pero con esta diferencia, que en el roble preservan siempre unas raíces en el fuego que se multiplican por momentos. El medio de la luz es aquel punto medio en que juntan y unen las llamas que suben por toda la circunferencia de la pavesa al centro y desde este medio siempre marchan unidas hasta que dejan en punta y a esta punta en que dejan todas así unidas, llamo yo Fin. Esto supuesto, digo, que la causa de que la luz en su principio muestre este color de humo (hablando de la mecha del candil), es: «que omne agens agendo parita» y como el calor de aquel lugar está quien inmediatamente batalla con el pábulo, a quien levanta y aligera por eso padece más accidentes que consigo trahe el pábulo convertido y no bastantemente digerido. De donde infiero que este es el principio de las llamas y este principio de bastantes señales de humo, el cual es un vapor caliente y húmedo; ser el fuego llama, no otra cosa que un vapor, que incluye y está de más partes de calor que de humedad y que esto sea así se experimenta en el alabastro, que aplicado al principio o medio de las llamas de manera que no le toque la punta en que dejan y separan todas juntas, vemos que quedan en él algunas partes húmedas y aceitosas, no quemadas, sino crudas, por ser del medio abajo las partes cálidas menos y más líquidas en la actividad por no hallarse unidas como se hallan del punto medio arriba. Lo segundo es, que en el principio no están las partes unidas como en el fin, «et virtan unita fortior». En el medio en que se juntan ya son más robustas, y en el fin, cuando se estrechan en la forma piramidal muchas más fuerzas cobran porque se condensan e intensifican, que de cuatro hilos se hace un solo cordón, así también de muchas llamas disgregadas del medio abajo se hace una, del medio arriba, la cual es más fuerte, así como el cordón. Porque, así como el cordón no puede quebrantar un hilo sin que quebranten los demás, lo cual antes de la unión no era así por cada hilo de por sí podía faltar y padecer, así también en la llama del medio arriba no puede padecer más partes sin que padezcan otras y todas con una acción misma, sin intermisión, hacen en el sujeto y en un mismo punto del. Secan del medio abajo en donde cada uno, de por sí solo, padece y hace más con esta advertencia que las de abajo. Hacen en diversas partes y por eso cada una hace menos, porque hacen en más partes: de la mitad arriba vencen más porque en una sola parte fijan todas su actividad y así vencen más presto, respecto de una parte sola, no de muchas. De esta condensación del medio arriba y calefacción del medio abajo, proviene el que la llama del candil del medio abajo sea transparente o translúcida y del medio arriba no, pues no se deja penetrar por medio de los rayos visuales y esta impenetrabilidad procede de la conjunción en que se estrechan las partes del pábulo que allí aúnan y hacen robustas, de cuya robustez se multiplican las luces. De donde se saca que para que el vidrio fuese bien apercibido era menester aplicar el canuto al foco de la luz del medio arriba para lo cual se mandará hacer una rosca de latón que por la parte interior tenga en giro muchos canutillos cuyas puntas casi junten, para después por ellos usar de las pavesas y si este giro de latón tuviese otro o más giros debajo de suerte que la luz del de abajo se embebiese en la luz del de arriba, fuera más seguro. La rosca del latón quiere ser hueca por adentro y tener por donde echarle el aceite que venga a caer en las pavesas y cuanto más bien se aplicare el canuto a la parte más fuerte y superior en que se junten las partes finales, de las inferiores con las superiores de las otras, mejor.
258 | antonio y anselmo arias teixeiro ■ Descripción de las exhalaciones nocturnas; al margen del experimento de las lámparas, que presentamos a continuación, pero en relación con el fuego describe ahora varios fenómenos naturales, su origen y similitud con los cometas y relámpagos. Apunta Teixeiro que las exhalaciones nocturnas, un fenómeno muy comentado y estudiado en la época, deben tener un origen similar al de las llamas de una vela, estando originadas en el interior de la tierra, por emanación de vapores que se condensan conforme van ascendiendo. Este ascenso sería debido a los «vientos» (lo que podríamos entender como el aire) y al Sol, que elevarían ese vapor o humo que, a su vez, se podría ir condensando hasta encenderse. Por otro lado, retoma la idea de la lámapara inextinguible, que podía almacenar humo condensado que, por acción de una fuente de calor, pasaría a encenderse inmediatamente. Todas las exhalaciones dependerían de la humedad de su naturaleza, que permitiría una mayor o menor salida de vapores al ambiente. Observa Teixeiro que todas las exhalaciones emiten siempre una luz blanca y, por ello, las vincula con el mismo origen que los cometas y los relámpagos, siendo los primeros unas exhalaciones de la Tierra pero de mayor envergadura. Observa, también, que el mismo proceso sucede en los mástiles de los barcos, de los que «emanan vapores procedentes de las resinas viscosas»; vapores que se transforman en humo que, condensado por los vientos, puede llegar a encenderse. Respecto a los relámpagos se muestra partidario de su origen y naturaleza similar a la de los cometas. Las exalaciones que vemos correr y arder de noche suben de la tierra movidas del calor del Sol que por los entes viscosos en que queden sus grados las levifica y eleva un humo, el cual agitado de los vientos (y por eso de aquella parte donde parte su carrera la exalación, experimentamos y tenemos soplar los vientos), se condensa y junta,(si quisieran que ultra del impulso de los vientos ayude a la condensación el antiperistasis de la mitad de la región, ayuda, pero juzgo que no suben tan altas las exalaciones que, siendo como son, movidas de los vientos, los cuales según los MM se forman más abajo y no muy distantes de la tierra; no se elevan tanto que se reúnan y conviene por el frío del medio de la región. sic: sabemos que llevamos aseverado que el cuerpo o pábulo de las tales exalaciones se rarifican, tibifican y superiorizan por el calor que prende en su tenacidad, de manera que sube en humo; que este humo elevado se adensa con el impulso, y que adensado, aunque humo se enciende: luego, se «aparitase» se asimile en nuestro caso el humo hecho raro en la llama y después, artificiosamente condensado en los depósitos podrá arder, aproximado a la llama que lo calienta y podrá humedecer el pábulo bastantemente y más si fuese abstracto, de antes que lo suelte más denso, tenaz y grueso, porque en esto hay más y hay menos, según la humedad y crasitud mayor o menor de que se compongan los entes, y así el humo, que se desata de los metales cuando se disuelven, del bitumen, de la la zudra y otros compuestos que hay, es más denso, vizcoso, tenaz y por consiguiente más apto para nuestro propósito. Juzgo que tal exalaciones se forman del humo que suelta el fuego de acá abajo, arriba condensado e inflado con el calor del Sol, pues vemos que el estío, cuando arden más montes se explican las exalaciones, principalmente y a la manera que la llama corre por el humo
relación de manuscritos atribuidos a antonio y anselmo arias teixeiro | 259 de una luz apagada, ni más ni menos corren las exalaciones, cuya luz es blanca y clarísima razón. Las tales exalaciones, vemos preceden siempre de una manera misma en su curso, su luz es siempre muy blanca y clara; tengo que todas se ceban en la misma materia. ■ Explicación del origen y naturaleza de los cometas; opina Teixeiro que relámpago y cometa tienen una misma naturaleza. En general, observamos una postura muy conservadora en la opinión que muestra sobre las mencionadas exhalaciones, relámpagos, cometas, etc. Lo podemos situar, por ello, en la tradición aristotélica, que les otorga una naturaleza terrestre, todavía vigente a mediados de la centuria, a pesar de que ya circulaban por Europa las obras de Newton, Euler y los estudios de Edmund Halley sobre la trayectoria de los cometas. Las teorías sobre los vapores y exhalaciones vinculadas a los cometas, eran abundantes, en opinión de Ten Ros.523 A partir de la visión en España del cometa del año 1744 despertó cierto interés por estos fenómenos, pero siempre desde una óptica alejada de la realidad del acontecimiento. En España, donde la opinión generalizada era la mostrada por Teixeiro, se entendían estos fenómenos desde la óptica de la astrología, surgiendo docenas de escritos con opiniones variopintas sobre la naturaleza de los cometas, cuando ya Kepler, por ejemplo, había aportado ideas que los vinculaban con el origen de las estrellas. Fortunius Licetus, mencionado por Teixeiro en este manuscrito, aporta datos sobre el origen de los cometas, pero desde una visión geocéntrica, relacionados, pues, con un origen terrestre. A partir del año 1744 podemos contar ya con varias opiniones, contradictorias, sobre la naturaleza de los cometas. Destacaríamos, en este sentido, la obra de Montano,524 Discurso filosófico-astronómico, en contra de las interpretaciones astrológicas defendidas, entre otros, por Diego Torres Villarroel,525 que aprovechó la ocasión para dar su opinión al respecto, mofándose, de paso, de unos y otros. Por otro lado, presenta Ten Ros las obras de José Cassani (1673-1750) o Antonio Bordazar (1671-1744), en la línea de la posición científica de sus coetáneos europeos, de la misma manera que observamos en los escritos astronómicos del padre José Zaragoza S.J. (1627-1679), frente a escritos de carácter astrológico, como los de Fulgencio Astapi (1669-1722) o Leonardo Ferrer.526 En la época en que Teixeiro escribe sus apuntes, 523 Antonio Enrique Ten Ros: «Teorías de los cometas en la España del siglo xviii», Actas del III Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias, vol. 1, San Sebastián, 1 al 6 de octubre de 1984, pp. 377-386. 524 El capitán Vicente Montano escribió su obra en referencia al cometa aparecido el año 1680 y en ella mostraba su escepticismo hacia los pronósticos de los astrólogos en relación a la aparición de estos astros. Montano respaldaba las teorías de Gassendi acerca de la eternidad de los cometas y aplicó la teoría corpuscular para tratar de explicar su origen y la dirección de sus trayectorias. En la misma línea que Montano figuran los escritos de Carlos Sigüenza y Góngora, catedrático de matemáticas de la Universidad de México y cosmógrafo del rey CarlosII. Sigüenza intentó deslegitimar las supersticiones de los pronósticos asociados a la aparición de los cometas. 525 Juicio y pronóstico del nuevo cometa que apareció sobre nuestro horizonte el día 7 de enero de este año de 1744. 526 Fugencio Astapi: Discurso Astrológico del cometa grande que apareció en este horizonte y meridiano de Barcelona a los 10 de Diziembre, año de 1689 (1689). Leonardo Ferrer: Discurso filosófico y conjetural del cometa […].
260 | antonio y anselmo arias teixeiro posiblemente hacia los años 40 de aquella centuria, podía disponer ya de varias obras científicas que mostraban la astronomía moderna desligada ya de las interpretaciones astrológicas y, sin embargo, observamos en él una postura más vinculada a la tradición científica del siglo precedente. Cometas: La misma paridad tenemos en los cometas, que según lo más común y verdadero, se forman del pábulo vizcoso que sube de la tierra, pues sin que el calor no esté sita en algún cuerpo que desate y la atenace, de por sí sola no es luminosa ni se halla.527La misma en los relámpagos, fuego lambente y fatuo, que resulta en los mástiles de las naves de la exalación vizcosa, densa y tenaz que despide la resina y bajando más en una vela que se hace luminosa por el humo que sucesivamente desata el calor que forma y constituye la llama, en consorcio del humo, que levifica y por razón de leve, sube (mírese que traza tiene lo que dice Liceto528 acerca de que la mucha tenacidad del pábulo por parado, con artificio prende el calor en la llama cuando no la prenden los bronces, así a esta como a otra cualquier cualidad. Paréceme que la materia luminosa de los cometas es la misma que la de los relámpagos y solamente se distinguen en que las de aquellos es más en cantidad, más unida, más libre de nubes que la opaquen y, por tanto, más duradera y observada. Así también, pienso los efectos unos mismos y solamente distintos en uno, más o menos, como la materia. Por tanto, pienso que a los castaños, así y aún más que los relámpagos dañarán los cometas. ■ Descripción de la visión de un cometa. A continuación transcribimos un interesante documento en que Teixeiro describe el paso de un cometa o meteorito la noche del 16 de diciembre de 1737. A lo largo del siglo xviii fue frecuente la aparición de auroras boreales en zonas muy alejadas del polo norte, como nuestro país. Son varias las fuentes que describen algunos de aquellos fenómenos y, concretamente, el observado en la fecha indicada por Teixeiro; entre otros, el propio Torres Villarroel escribió una referencia a este hecho, del cual se hiceron eco el Diario de Literatos y la Gazeta de Lisboa. El fenómeno, que duró varias horas, viene descrito de la siguiente manera:529 527 La afirmación planteada por Aristóteles de que el origen de los cometas eran las exhalaciones procedentes de la Tierra aún era opinión defendida a mediados del siglo xviii. Feijoo trata este tema en el tomo i del Teatro Crítico y asegura que son astros independientes que describen órbitas circulares independientes de la tierra y que por cálculos de «paralaje», la distancia de estos astros a la Tierra es de varios millones de leguas, lo que echa por tierra las teorías de Aristóteles. 528 Fortunio Liceto (1577-1657), profesor en la Universidad de Padua, fue un apasionado defensor de las lámparas inextinguibles y aparece citado por Feijoo en su obra al tratar sobre estas lámparas. Escribió varias obras sobre diferentes temas. En este caso suponemos que Teixeiro hace referencia a la publicada en 1621 con el título De Lucernis antiquorum reconditis lib.sex in quibus earum recens inventarum adhuc ardentium observationes (…) questionibus de ignium causis, origine, varietate (…) fumo, cinere, lentore, mistis incombustibilibus. 529 Efectivamente el día 16 de diciembre de 1737 sucedió un extraño fenómeno meteorológico que las crónicas de la época y actuales reconocen como una aurora boreal, que pudo verse en toda la península ibérica, desde Madrid a Oviedo o Lisboa, y como podemos ver en el manuscrito de Teixeiro, también en el sur de Galicia. Diego Torres Villarroel publicó al respecto Noticias alegres y festivas de las ráfagas de luz que se vieron en la noche 16 de diciembre de 1737 sobre el horizonte de Madrid. Antonio Herrero y Rubira publicaba, también, una información titulada Disertación meteorológica sobre el fenómeno o aurora septentrional que se descubrió en el horizonte de
relación de manuscritos atribuidos a antonio y anselmo arias teixeiro | 261 Hoy, 16 de diciembre de 1737, luego que anocheció se dejó ver en el cielo una nube roja (como cuando a la puesta del Sol se ven) y a veces blanca, que despedía de sí bastante resplandor y luz. Venía de oriente a poniente, descontinuada y duró muchas horas y, aún, hasta el día. ■ Descripción de la primera lámpara. (Es evidente la falta de varias cuartillas que darían comienzo a la descripción del invento o aclararían el motivo de su estudio.) El autor estructura el texto en los siguientes apartados: • Construcción de una esfera de vidrio con un resalte inferior en el que se dispone un orificio. • Cuidado de que la llama del interior de la esfera no perfore las paredes al incidir perpendicularmente a las mismas. • Llenado de la campana o vaso con humo, a la vez que, tirando de un cable desde el extremo superior, se irá desplazando la plancha de latón, que arrastrará el humo a la parte superior del vaso. Por el orificio inferior, ahora situado en el ápice de la campana, se podrá introducir en la misma cualquier líquido inflamable que, en contacto con el humo (que posee cierta capacidad calorífica, tal como nos indica Teixeiro) comenzará a arder inmediatamente. De igual forma, la misma lámpara expuesta al Sol desencadenaría una llama en su interior ya que el humo conservaría todavía su poder de conversión en fuego, basándose en la argumentación del texto anterior, y con el aporte calórico del Sol sería suficiente para transformar ese humo en fuego, aunque el propio Teixeiro se muestra cauto con esta suposición. Veamos el texto: El latón en el agua nada (flota) y así se podrá usar de él en el vaso artificioso, siendo conveniente. La forma del vaso orbicular me parece conservará más bien unidas las partes ígneas, pues déjesele un pezón en el fondo para que allí concurran y bajen de cubito las partes aquatiles todas y si este pezón o tetilla inferior se pudiese cerrar bien con el mismo latón interior por algún hilo que salga afuera, será mejor para llenar el depósito. Pero todavía el fuego multiplicado había de cabar en el vaso (u otro algún metal que se pusiese perpendicular a la llama) de suerte que en tanto tiempo lo había de taladrar y al cabo romperlo y entonces se acabará todo lo que hasta allí había perseverado y en que la repetición de las llamas cabasen superiormente el vaso de manera que lo rompiesen en tan largo tiempo, no pongo duda. Siendo el fuego humo refinado con el calor, mejor para nuestro caso, pues el humo ya nos hizo merced. Si bien a las extremidades del vaso fuera buen fuego: mas si en todo lo dicho hubiere dificultad que no se venza y el aguante de lo sólido del latón y vidrio sea incompatible, puede aguantar las extremidades con alguna cosa muelle que se una bien y no se queme, con trapo mojado o otra alguna cosa, pero en poca cantidad. Supuestas la notas en los márgenes del cartapacio precedente, digo que también se puede llenar de humo el vaso y, de bien lleno de humo, entrar la plancha del latón y puesto el vaso Madrid el día 16 de diciembre de 1737. Por su parte, el Diario de Literatos, tomo iv, de 1738 confirmaba la existencia de la aurora boreal en aquella fecha, así como la Gazeta de Lisboa. Aragonés Vallas y Ordaz Gargallo (2010).
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