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Aguas minero-medicinales de Carballino y Partovia : Datos para el estudio de las propiedades curativas de estas fuentes minerales / por Lope Valcárcel y Vargas

Valcárcel Vargas, Lope

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4' í I V \ ■> fl .^273 U BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 00377010 — n — Giro Mutuo; en la via pública se venden los principa  les periódicos de Madrid; el comercio es bastante completo y, por más que la indus'ria se reduce casi á la exportación de jamones, hay, sin embargo, dos fá  bricas de serrar madera, una de curtidos, algunos hornos de quemar cal, varias tejeras, bastantes mo  linos harineros, un taller de sombrerería cuyos pro  ductos gozan fama entre la gente del campo, y ade  más, en tres ó cuatro casas, se elabora chocolate que se vende en los pueblos de la provincia. Los alimentos de primera necesidad sonde clase superior, abundantes y económicos, bastando hacer constar, en prueba de su excelencia, que, en toda la extensa región gallega, se repite el proverbio de que en Carballino arjua, pan. carne p ciño. El aspecto de la villa es alegre y limpio cumplién  dose por lodos las reglas de policía urbana con escru  pulosa exactitud. El carácter del vecindario es fran  co, amable y leal; pacíficos entre si los habitantes de Carballino, se esfuerzan en obsequiar al forastero colmándole de atenciones, no obstante lo que, la segu  ridad personal se halla garantida por un puesto de la Guardia civil y por vigilantes municipales que prestan servicio permanente. La administración pública es honrada, merced á lo cual el pueblo prospera con pasmosa rapidez, pudiendo asegurarse que hoy es uno de los más ade  lantados de Galicia y el primero de la provincia de Orense. El pai's en que asienta Carballino es sumamente pintoresco, contribuyendo á embellecerlo innumera  bles caseríos que se destacan entre montes de ver  dura y frondosas arboledas en que predominan los solos, robledales y pinares que, no solo recrean la DE COMFOST — 10 vista con sus variados tonos, sino que embalsaman el ambiente y purifican la atmósfera á la vez que la re  frescan; pues, á su sombra, corren infinitos arroyuelos cuyos bordes circundan la relama, la zarza y la ma  dreselva caprichosamente entretegidas. III Reseña geológica No es necesario detenerse mucho en el estudio geológico de esta región; pues, al formar parle de las últimas estribaciones de los Pirineos, su origen es, como el de éstos, primitivo ó azoico, caracterizado por la ausencia de restos orgánicos, el predominio de la leslura cristalina y la riqueza en mica y cuarzo. Los terrenos de todo este país son abundantes en granito que, por doquier, surge formando grandes masas interrumpidas á trechos por pequeños man  chones de esquistos micáceos y pizarrosos, como ocurre en las inmediaciones del pueblo de 'Porrón y en el lugar donde emerge la fuente minero-medicinal de Parlovia. En parajes cercanos, ya formando bolsas ya en pequeños filones unidos al cuarzo, existen muchos y abundantes criaderos de estaño, siendo los más nota  bles los de los pueblos de Moreira y Beariz. Asimis  mo, estimo digna de consignar la existencia de minas de piala en Brues, Jurenzás y Riádigos, y otra de co  bre en Pazos, términos próximos á la circunscripción regional objeto de estos apuntes. Las masas graníticas se extienden en todas direc  ciones formando Ja parte principal de los numerosos u se LN1VERS1DA->E 1)1 SANIIAl.) - 11 — cerros, collados y elevados montes que accidentan el suelo de esta comarca, en cuyas cañadas, asi como en las cuencas y márgenes de los ríos, se observan tierras de aluvión ó acarreo moderno, que alternan con otras compuestas de una mezcla de disgrega  dos rocosos, arena rojiza, vastas arcillas y abundan  te mantillo, elementos que, en general, forman la base del suelo laborable del país. IV Descripción sucinta de los actuales balnearios de Carballino y Partovia No son, por desgracia, ni el uno ni el otro de estos establecimientos lo qué por su justa y merecida lama debieran ser. Todo en ellos resulta pobre, consistien  do la habilidad de la administración en que, á fuerza de asiduidad en la asistencia de los enfermos y de esmero en la limpieza de los locales respectivos, se lleven á cabo, sin interrupción, año tras año, las prác  ticas hidrológicas, logrando que, al final de cada tem  porada, sea entregado en blanco al Gobierno el libro de reclamaciones. Las causas que sostienen el actual estado de cosas, serán expuestas en el capítulo último; ahora, me limitaré á dar una ligera idea de ambos balnearios. El de Carballino se reduce á un amplio edificio rectangular de 12 metros y 50 centímetros de largo por más de 7 de ancho, formado por cuatro altos mu  ros de sillería sobre que descansan columnas que sostienen la cubierta de pizarra y leja. Delante de las dos puertas de entrada hay una plazoleta á la que se u — 12 - llega bajando escaleras laterales. En el interior está, en la parte media, la arqueta donde surge el manan  tial, cuyos cuatro caños vierten á una pila; enfrente un pequeño reservado donde, en calderas, se calienta el agua para los baños y, á un lado, cuatro pequeñas habitaciones con otras tantas pilas de azulejos blan  cos. Una hermosa alameda con asientos, desde la que se domina el rio Arenteiró y un delicioso paisaje, sirve de esparcimiento á los agüistas y bañistas. En Parlovia, un caserón de sillería con pequeñas ventanas y tabiques de madera, ofrece para la balnea  ción, aunque pocas, algunas mayores comodidades que Carballino: pues, además de dos grandes piscinas para baños generales de hombres y mujeres, cuenta con seis pilas de piedra y dos muy buenas de mármol blanco, todas independientes. V Caudal de los manantiales y propiedades fisico-quimicas de sus aguas Carballino No tiene más que un manantial que da 77 litros por minuto ó, lo que es igual, 4.620 por hora y 110.880 por dia. Partoüia Tiehe también un solo manantial con 172 litros por minuto, que equivalen á 10.320 por hora y 247.680 du  rante el dia. Caracteres organolépticos Recogidas estas aguas en los puntos de emergenu cía son incoloras y transparentes, tornándose, poco á poco, opalinas en contacto del aire, hasta que dejan depositar un pequeño precipitado blanco lechoso; su olor es á huevos podridos; el sabor ligeramente sala  do y azufroso, y al tacto dan sensación suave y un  tuosa. Su peso específico es de 100 y la temperatura, repetidísimas veces comprobada, es constantemente de ^8° c. en el manantial de Carballino y de 35° c. en el de Partovia. Análisis químico Cuando en el año 1889 D. Mariano Carrero, digno director que me precedió en estos balnearios, escribió la última memoria que, acerca de los mismos, vió la luz pública, hizo referencia de una nota suministrada por D. Modesto de la Gándara, médico del Porriño, concerniente al análisis químico practicado en Logro  ño por el que fue respetable miembro del Cuerpo de Baños, Dr. D. Lorenzo Sáenz de la Cámara, quien, en cooperación con el químico D. José Elvira, de dicha ciudad, obtuvo los siguientes resultandos, operando so  bre 16 onzas de agua á 27 pulgadas de presión y 0 o de temperatura: CarbalHno . Partovia Gases. . \ Sulfhídrico ................ 0 ’ 54 0 ’ 36 ■) Ácido carbónico. . . . ( Sulfhidrato sódico. . . . Clorhidrato sódico.. . ( Carbonato sódico . . . 0 ’ 22 1 ’ 19 0 ’ 19 0 ’ 76 Sales . . 0 ’ 76 147 0 ’ 85 1 ’ 10 Manifiesta el Dr. Sáenz de la Cámara que halló in  dicios de materia orgánica y que no responde de la exactitud de su trabajo, en atención á que, dada la considerable distancia á que tuvo que ser transporta  da el agua, es probable que los gases hayan sufrido pérdida importante. Posterior mente, el sabio químico D. Antonio Casa  res y el ilustrado farmacéutico Dr. D. Benigno Sieiro, repitieron el análisis de estas aguas y, para igual can  tidad de líquido mineral, obtuvieron: Carballino Partovia í Sulfhídrico ............... 1 ’ 54 0'36 (itues. . . s ^ c íj 0 carbónico. . . . 0 ’ 22 0 ’ 19 ( Sulfuro sódico .......... 1 ’ 19 0 ’ 76 Sales... Cloruro sódico ........ 1'76 0 ’ 85 ( Carbonato sódico . . . . 1 ’ 47 1 1<> Materia organizada, indiciosDel resultado de estos trabajos se desprende que las aguas de las fuentes, á que hago referencia, perte  necen al grupo de las sulfurosas, debiendo ser inclui  das en la variedad de las clorurado-sódicas. VI Origen de la mineralización de los manantiales de Carballino y Partovia Muchas son las hipótesis emitidas para explicar la mineralización de las aguas termales ó frías que, al brotar en la superficie de la tierra, aparecen más ó menos cargadas de gases y sales. La generalidad de los autores que han escrito sobre hidrología médi  ca discrepan á este respecto; no obstante, en los pun  tos principales, hay perfecta conformidad, gracias á los datos aportados al campo de la discusión por el progreso de la geología. Las aguas sulfurosas que emergen en terrenos primitivos de naturaleza granítica, no es probable que se mineralicen en ellos, porque las rocas domi  nantes en su estructura están generalmente consli- — f5 — luidas por bases de potasa con vestigios de sales cali  zas, elementos que fallan en la composición de los líquidos que estudiamos, á cambio de contener sulfuros, carbonatos y silicatos sódicos. Teniendo presente esta circunstancia, opinan los más eminentes hidrólogos que las aguas sulfurosas deben'adquirir sus componentes á grandes profundi  dades, y bajo el influjo del calor central y de la elec  tricidad desarrollada por las infinitas composiciones y descomposiciones que aquél sin cesar determina. El fenómeno puede tener lugar del modo siguiente: al surgir el agua en forma de vapor cargado, en los terrenos primitivos, de carbonatos, atraviesa las ma  sas de hulla de los terrenos secundarios y, tropezando con el sulfato de sosa y la sal gemina que existen en aquellas, se apodera de su oxigeno y su ácido carbó  nico, resultando sulfuro de sodio y carbonato de sosa. En apoyo de tal teoría, acerca de la formación de los sulfures, están, de una parle, la considerable cantidad de materia orgánica que se encuentra en las aguas sulfurosas y, de otra, la acción que está mis  ma sustancia orgánica tiene en la regeneración del sulfuro de sodio cuando se desprendo por la ebulli  ción del agua; pero la principal prueba consiste en i|ue cuanto más sulforosas son unas aguas, menos sulfatos peseen, mientras, cuanto menos sulfurosas más ricas son en éstos sin que, por ello, aumenten ni los hiposulíilos ni los carbonatos. La mirieralización de las aguas de Carballino y Partovia probablemente se realizará con arreglo á lo que dejo expuesto; pero no por eso me atrevo a ase  gurar que ambos manantiales procedan del mismo origen, sobre todo, fijándome en que el más minera  lizado es precisamente el que posee menos temperase UNtVERSIDADE DKSAVriACO u — 16 lura; el hecho, sin embargo, de surgir en la comarca muchas fuentes análogas en su composición química, comprendo que induce á pensar en la existencia de un foco mineralizador, común y único, como en su memoria admitió mi digno antecesor D. Mariano Carrero. VII Efectos fisiológicos de las aguas de Carballino y Partovia Teniendo presente que esta clase de trabajos, aun cuando han de ser juzgados por los médicos, se dedi  can principalmente al público, que no está obligado á comprender determinadas cuestiones cienlilicas, creo necesario, antes de entrar en el importante asunto que es objeto del anterior epígrafe, hacer al  gunas aclaraciones. Entiéndese por efectos fisiológicos de un agua mineral, el conjunto de fenómenos que la misma de  termina al llegar al organismo del individuo en esta  do de salud. Pocas veces hay ocasión de estudiar de este modo los efectos de un agua mineral, por cuya razón, es preciso atender á lo que la práctica en  seña que sucede en los concurrentes á los estableci  mientos. El conocimiento de los efectos fisiológicos de un agua mineralizada, tiene importancia trascendental atendiendo á que, sin él, no puede haber seguridad para el modo'de administrarla á los enfermos, pues no basta que en un manantial se sepa, por rutina, que determinadas dolencias se curan ó alivian, sino que además es indispensable averiguar la manera de u obrar del liquido mineral, con objeto de que el hori  zonte lerapéclico se ensanche, y de que los resultados respondan, el mayor número de veces posible, á nuestros deseos, puesto que demasiado frecuente  mente se verían defraudados si, por ignorar el efecto fisiológico, se faltara á la exactitud en la indicación. No se crea que todas esas fuentes que surgen arrastrando entre sus cristalinos hilos elementos mineralizadores, provocan el mismo cojunto de fenó  menos al ponerse en relación con la economía huma  na. Tan dignos de lástima son los que asi piensan, como aquellos otros á quienes su ignorancia impide ver la diferencia que existe entre las aguas de dos fuentes, cuya semejanza en los caracteres físicos las hace aparecer iguales. Dejando expuesta la distinta mineralización y su origen en los terrenos y lugares que las corrientes liquidas atraviesan, únicamente señalaré en este sitio la diversidad y complicación molecular que en  cierran estas linfas, aparentemente tan sencillas,y en las cuales radica una de las principales causas de su manera de obrar. Los efectos, pues, que á continuación describo, no son los de las aguas sulfurosas en general, sino ex  clusivamente los de las que brotan en Carballino y Partovia. Bebida el agua de estos manantiales, á cualquier hora, á la dosis de un octavo ó de un cuarto de litro, es muy frecuente que no determine en el estómago molestia de ningún género; pero bastante á menudo, sin pasar de estas cantidades y siempre que á mayo  res se usan, advierten los enfermos sensación de pe  sadez gástrica que desaparece en cuanto, por la eru  tación, se desprenden los gases resultantes de las 3 — 18 — primeras modificaciones que, en el liquido mineral, producen la elevación de temperatura que, ayudada por las secreciones pépsicu-gástricas, disminuye la solubilidad gaseosa y descompone los sulfuros y car - bonalos dejando libres el hidrógeno sulfurado y el ácido carbónico que, unido al que en libertad contie  nen las aguas, forman gruesas burbujas que no tar  dan en ser expulsadas, á través del exófago, compri  midas por las paredes del órgano que las aloja, las cuales, además, se sienten excitadas por el efecto que sobre sus terminaciones nerviosas produce el úl  timo de los gases citados. Los primeros dias del empleo de estas aguas au  menta notablemente el apetito; pero como las dosis en los padecimientos del estómago y del hígado sue  len ser progresivas, sucede con frecuencia que esta clase de enfermos pierden la gana de comer y tienen un embarazo gástrico acompañado de fenómenos más ó menos molestos, entre los que sobresalen pesadez general y abombamiento doloroso del vientre con extreñimiento, todo lo cual se explica satisfactoriamen  te: pues siendo los ácidos sulfhídrico y carbónico es  timulantes y convirtiéndose los carbonatos, á benefi  cio del ácido clorhídrico del jugo gástrico en cloruros, resulta una funcionalidad más activa de las glándulas salivales y pépticas y una mayor excitación de los planos musculares estomáquicos á que contribuye, además de esta acción de presencia del agua mineral, la facilidad con que las terminaciones nerviosas sen  sitivas del corión mucoso comunican el efecto centrí  peto á los centros medulares, que lo devuelven pro  vocando movimientos en las fibras lisas de los tejidos. Idénticos fenómenos de excitación funcional ocurren en el intestino, donde, por la mayor replección que al u pende el éxito de la presente memoria, y como con  tra esta, desde luego, han de levantarse detractores, pues, desgraciadamente, ni la ilustración entre el público se halla tan generalizada que dejen de abun  dar los escépticos, ni la honradez es tanta que oponga un dique á las protestas á que la lucha por la existen  cia obliga, me voy á permitir ciertas aclaraciones que, si resultan innecesarias para la generalidad de mis respetables lectores, son indispensables en el concepto de que no conviene dejar, en la exposición del asunto, puntos obscuros á cuya sombra puedan argüir los que, incapaces de sostener una discusión ante el público, aprovechan la media voz del corrillo para sembrar la duda entre los incautos. Del escepticismo y de la mala fe nacen los princi  pales obstáculos para el progreso de cualquier ramo del saber. El escepticismo y la mala fe son dos enemigós implacables de la hidrología médica, porque en las huestes del primero militan hombres de presti  gio científico y las de la segunda se nutren con envi  diosos, petulantes y maledicentes. Á menudo se encuentra quien con aire dogmático afirma que las aguas minerales son un puro entrete  nimiento, una esperanza más para el desahuciado, un alivio para el médico sin cesar agoviado por las exigencias del enfermo crónico, un comercio que solo tiene de científico lo que algunos ilusos quieren concederle. Los que así se expresan ignoran ú olvi  dan que, desde los tiempos más remotos, convencidos los hombres, por lo que en si mismos y en los anima  les observaron, de la maravillosa elicacia de las lin  fas mineralizadas é incapaces de explicarla, supusie  ron que, entre sus cristalinas golas, se filtraba en los organismos el benéfico influjo de una divinidad pagau — 26 — na primero y de un ángel tutelar después. Los que niegan el mérito medicinal á las aguas minerales, no saben que, el sobrenatural poder que el vulgo les atri  buye, se robustece con la autoridad de los sabios mo  dernos; pues, al valor curativo que unánimemente le reconocen Trousseau, Fonsagrives, Husseman, Gubler, Jiméno, Dujardin Beaumelz y todos los terapeu  tas modernos, hay que añadir el titulo que Rabuteau les otorga denominándolas Tribunal supremo de la Medicina en razón á que, cuando el litigio que con  tra la salud entabla la enfermedad, se pierde por aquella en la primera instancia del médico de cabe  cera y en la segunda de la consulta con varias emi  nencias, aun resta una esperanza acudiendo á esos veneros que la Providencia tan pródigamente ha dis  persado por la superficie del globo, entreabriendo su corteza para, en un delicado hilo de purísimo y diáfano liquido, permitirnos entrever algo de lo pas  mosamente grande que viene ocurriendo, desde el principio de los siglos, en las entrañas de nuestro planeta, insignificante signo de la extraordinaria gran  deza de su Creador. Esos mismos que al amparo de su autoridad cienlifica hacen mofa de los que se entregan á las prácti  cas hidro-minerales en el balneario acreditado para la dolencia que mina su cuerpo, acuden presurosos, al hallarse en circunstancias análogas, en busca del único remedio acerca de cuyo mérito no discrepan los sabios de hoy con las fabulosas tradiciones de los tiempos legendarios, porque la reflexiva atención de los hombres estudiosos, al fijarse en las portentosas narraciones del vulgo, ha comprobado que, para bien de la humanidad, existen manantiales en que innu  merables enfermos, al recuperar la salud perdida, recobran la alegría del corazón y la tranquilidad del espíritu. ¿Y qué diremos de las torcidas arles puestas en juego por la industria y el mercantilismo para mer  mar, en beneficio de otro, la importancia de un bal  neario, ó desfigurar su mérito terapéutico? Quien ase  gura que todas las fuentes minerales son idénticas; quien afirma que la virtud atribuida á una se encuen  tra igual en otra de composición química parecida; este niega que: tales curaciones sean ciertas; aquél explica los éxitos obtenidos por el plan á que los en  fermos se someten y, algunos, blasonando de más generosos, aunque dolados de peor intención, no va  cilan en conceder decidido valor al agente mineral <|ue se discule, á cambio de declarar solemnemente que sus_ aguas, sino están perfectamente indicadas, en vez de la salud proporcionan la muerte á los que hacen uso de ellas. No trato de discutir con los que aspiran á medrar á cosía del crédito ageno. La trisle existencia que arrastran y la miseria en que llegan á morir, son su  ficientes pruebas de la eslerilidad de su procedimien  to; pero como á menudo sucede que un inocente vie  ne á ser la victima que expía el delito de la impostura y de la falsedad, voy, en pocas lineas, á indicar en que se fundan los efectos medicamentosos de las aguas minerales en general, para que, cuantos ten  gan la paciencia de leer estas páginas, puedan evitar las lamentables consecuencias de una información inexacta ó de un consejo mal sano. La innumerable falanje de agentes que, contra la enfermedad, ostenta orgullosa la Materia Médica en sus repletos arsenales proceden, parle del reino mi  neral, como el azufre, el hierro y el arsénico, parle - 28 - del reino vegetal, como el opio, la quina y la estricni  na y parte del reino animal, como el almizcle, el fós  foro y la cantárida. Á nadie se le ocurre negar el poder de estas substancias y, aunque haya distintas opiniones acerca del modo de obrar cada una, ¿quién se atreve á prescindir, en absoluto, de los recursos que presta cualquiera de los tres grandes grupos de seres que constituyen la naturaleza terrestre? Solo un loco que, en vez de médico discípulo de Hipócrates, aspirase á pasar por curandero hijastro de Esculapio seria capaz de tamaña enormidad, como solo un loco podria negar que, conteniendo entre sus golas las aguas usadas en los balnearios partículas minerales bajo las más variadas combinaciones quimicas, son susceptibles, bien administradas, de cubrir las indi  caciones que corresponden á los elementos mineralizadores que se destaquen por su cantidad ó por su energía. El agua, pues, que, como las de Carballino y Parlovia, contiene azufre, cubre las indicaciones que éste posee; pero, por parle, hay en cada manantial que tener en cuenta otros factores que, mientras pasan inadvertidos á los ojos del profano, merecen primor  dial atención para el hidrólogo. Me refiero al estado eléctrico de las aguas, á su dinamismo, á las infinitas series de organismos mi  croscópicos que en ellas pululan, al clima de la re  gión en que emergen, al modo de administrarlas y á las modificaciones que les -imprimen determinados recursos que el especialista idóneo jamás debe per  der de vista. De lodos estos elementos combinados en variedad infinita con la distinta mineralización de las aguas, depende que dos fuentes, al parecer análogas en su composición, si bien en general producen efecse LNIVERSJDAJB di \.-\NTiw;oe — 29 — tos parecidos, curan las dolencias más opuestas. Asi es que los médicos que nos dedicamos á esta clase de estudios, convencidos, en primer lugar, de que muciiisimos enfermos, después de haber sido varios años tratados magistralmenle sin fruto por eminencias, re  cuperan su salud en una fuente mineral, y, en segun  do, de que la más larga y robusta longevidad no llega para conocer la flora, la fauna, el dinamismo y el po  der eléctrico de los manantiales de composición quí  mica similar, dirigimos nuestros esfuerzos á investi  gar cual es, en cada uno, la enfermedad que mejor se cura; hecho indudable que constituye lo que se ha llamado la especialización de las aguas minerales. Y es la especializaciónfl Un modo de ser suigeneris de cada fuente, señalado antes que nadie por Osiam Henry que lo denominó, niela del agua, distinto en todas é imposible de sustituir ni de imitar por grande que sea la habilidad de los infatigables obreros del microscopio y del laboratorio. Actualmente se conocen bastantes especializaciones; pero todavía pasarán muchos años antes de que cada paciente vaya al balneario que corresponda á su dolencia. Porque si hoy se sabe ya que únicamente Mondariz cura la glucosuria, Molgas la gota, Puente Viesgo las cardiopalías diatésicas, Archena el mercurialismo, Caldas de Oviedo el asma cardiaca, la Toja el escrofulismo de los huesos, Verin las cistitis de Lo  dos géneros, Segura de Aragón muchas enfermeda  des de los ojos y Alzóla la diátesis úrica y Panticosa los afectos pulmonales y otros manantiales ciertos cronicismos invencibles tratados por cualquier otro medio, aun están sin fijaren muchas fuentes las prin  cipales propiedades; sin embargo, después de lo ex  puesto, ya no puede costar trabajo comprender que, u — 30 — antes de usar un agua mineral, lo importante debe ser enterarse de su especialización terapéutica, eli  giendo el manantial que esté apropiado al padeci  miento que nos molesta, aun cuando la composición química acuse menor riqueza mineralizadora que la poseída por cualquier otra fuente análoga. Asi, los eczemas húmedos irán á Caldas de Orense, las erisi  pelas faciales á Ontaneda, los herpes repercutidos á las mucosas á Fuente Podrida, los males uterinos á Carralraca y cada enfermedad al manantial que goce de la especialización adecuada. Ahora bien, las aguas minerales de Carballino y Parlovia, incluidas por su composición química en el grupo de las sulfurosas ¿liénen alguna especializa  ción? En el próximo capítulo podrá el paciente lector satisfacer su justa curiosidad. Especialización de las aguas minerales de Carballino y Partovia y modos de obtenerla Bastaría me exponer la rica serie de historias clí  nicas que poseo, relativas á casos prácticos observa  dos en la clientela que acude á estos balnearios, para demostrar la especialización de sus aguas. El exce  lentísimo señor marqués de Rieslra, D. Mariano Carsi y D. Eduardo Iglesias en Vigo, el maestro Teixidor, el Doctor D. José Gándara, D. Braulio Martínez de Santiago, y tantos otros, son ejemplos vivos de su de  cidida influencia sobre los trastornos gástricos en <{ue llega á interesarse más ó menos el funcionamien  to del hígado; pero como quiera que, encerrándome en tan estrechos limites, podría creerse que carecía de razonamientos científicos con que apoyar la virtud principal de estos salutíferos manantiales, necesito dar explicación de los hechos para evitar que la duda anideen los ánimos de quien á este trabajo acuda, con intención de ilustrarse en lo que á sus intereses convenga. Al hacer, en el capítulo VII, el estudio de los efec  tos fisiológicos ele estas aguas minerales, manifesté que no solo excitan el hígado por la mayor repleción que, al ser reabsorbidas, producen en el sistema de la vena porta, aumentando la diluición de la bilis, sino que también hacen mayor la alcalinidad de este liqui  do, mejorando su actitud para emulsionar las grasas y terminar la digestión estomacal sin irritación del intestino. No se necesita más para comprender que las aguas que producen tales efectos fisiológicos deben gozar de benéficas propiedades sobre la glándula hepática; pues, aumentada la fluidez y alcalinidad de la bilis, se facilita la solubilidad de las substancias grasas neu  tras, de la mucina y délos principios colorantes, con  siguiéndose con solo esto la curación del catarro del conducto colédoco, causa primera de la mayor parte de los padecimientos del hígado, mientras que, con el estímulo y mayor actividad de la circulación abdo  minal, se influencian ventajosamente aquellos estados crónicos viscerales que tienen por génesis la lentitud ó pereza del sistema de la vena porta. ¿Cómo se obtienen tales éxitos? Haciendo uso en bebida, á dosis progresivas, del agua de Carballino, tomando baños generales templados en este balneario, — 32 — seguidos de chorro frió sobre el hipocondrio derecho, practicando diariamente el masage del vientre y so  metiéndose á un régimen dietético bien dirigido. En el mismo capitulo VII vería el lector que, al lle  gar al torrente circulatorio, los elementos mineralizadores de las aguas de estos manantiales experimen  tan nuevos cambios, en los.que juegan principal papel el cloruro desodio y la pequeña porción de hidrógeno sulfurado que atraviesa en libertad la corriente san  guínea hasta que se verifica su eliminación por los pulmones, porque, mientras el cloruro de sodio que contienen las aguas, unido al que proviene de la des  composición de los carbonatos por el ácido clorhídri  co, conserva la forma y aumenta el número de los glóbulos rojos, la oxidación de lossulfurosy el peque  ño resto de hidrogeno sulfurado activan las funciones hemalósicas. Tales efectos traen en pos de si una suave excita  ción déla vitalidad general, que anima las circulacio  nes sangiunea y linfática; y como á la vez se despierta el apetito y se facilita la digestión, resulta favorecida la reconstitución de la sangre, llegando abundante  mente el oxigeno á sus elementos morfológicos, con lo cual se hace factible en ellos la fijación del hierro hasta entonces suspendida. Sin esfuerzo se comprende que la consecuencia obligada de esta tonicidad orgánica, es la curación del escrofulismo, especialización que corresponde en ma  yor grado á Partovia asociando el agua, bebida mode  radamente, á la balneación á 26.° C. en aquel estable  cimiento, y contando con las condiciones especiales tónicas que reune el clima de esta región, las cuales constan en el lugar correspondiente. Para concluir este capítulo, debo llamar la atención — 33 — del lector, acerca de una especialización que reunen los dos manantiales completándola entre ambos. Me refiero á los reumatismos gástricos y á todas aquellas enfermedades dolorosas del abdomen que van acom  pañadas de trastornos en la digestión estomacal; es  tas dolencias se curan ó alivian rápidamente bebiendo las aguas de Carballino y tomando los baños calientes ó libios de Parlovia. XI Indicaciones generales de las aguas de Carballino y Partovia Clasificadas estas aguas minerales entre las sulfu  rosas y variedad de las cloruradas sódicas, necesa  riamente deben poseer, aparte de la especialización que exclusivamente les es propia, sin que nadie pue  da disputársela, y que en el anterior capítulo dejo con  signada, todas las virtudes que corresponden á las fuentes homologas termales, si bien algunas se modi  fican por las ventajosas condiciones del clima, ali  mentación y procedimientos, no menos que por el dinamismo suigeneris y siempre distinto de cada uno de estos veneros. En efecto, la práctica corrobora lo que la materiamódica enseña; y los hidrólogos saben que el azufre es absorbido bajo la forma de sulfuro de sodio ó de hidrógeno sulfurado, el que, después de atravesar el sistema de la vena porta y el corazón derecho, se eli  mina por la mucosa pulmonal sin que su poder des  tructor de los hematíes se deje sentir, en razón á que u — 3i — no circula más que por un corlo trayecto del árbol venoso. Á pesar de suceder asi las cosas, no puede dudarse de que el azufre que entra á constituir la proteina animal que se halla en los productos de la exalación cutánea, en la orina, en la bilis y en las heces, proce  de de algún origen, el cual no es otro que la absor  ción de una insignificante cantidad por los capilares venosos del pulmón que le permiten.pasar á la circu  lación mayor, para formar parle integrante de nues  tros legidos, principalmente del nervioso. La substancia que de tal manera se conduce no puede ser indiferente al organismo, por cuya razón los sabios, unánimes, le conceden una propiedad ex  citante general que activa la nutrición acelerando, el pulso y los movimientos respiratorios y aumentando el apetito. Además, en el aparalo digestivo obra como un alcalino; al eliminarse por el pulmón se conduce como un estimulante que, á la vez que tonifica, facili  ta la fluidez de la especloración y al ponerse en con  tacto con los microorganismos que en la mucosa existen ejerce el papel de microbicida. Finalmente, el azufre, que reune propiedades purgantes, y anli-fermenlescibles, tópicamente excita las secreciones y la traspiración cutáneas obra como antizimólico y pa  rasiticida en varias dermaloses y favorece la elimina  ción por la piel de ciertos principios nocivos á la eco  nomía humana. Añadiendo, á la noción terapéutica délos sulfures, la lermalidad de estas aguas y cuanto queda dicho en los capítulos VII y VIH, no es preciso insistir para explicar satisfactoriamente! el merecido crédito que disfrutan en la curación de las dispepsias, de los es  tados catarrales crónicos respiratorios, del herpetis- — ti — propensos á contraer durante el invierno catarros na  sales y bronquiales, que adquieren aquí perfecta in  munidad bebiendo el agua de Carballino y tomando baños cortos á la temperatura á que aquella llega á las pilas. Respecto al temor de que por sumergirse en la ba  ñera de un balneario pueda adquirirse cualquier mal contagioso, no hay fundamento serio en que apoyarlo estando sin demostrar la realización de hecho seme  jante En cambio son muchos los que, á pesar de haber visto casos de contraer padecimientos parasitarios por dormir en un lecho desconocido, jamás dejan de acos  tarse en cama al llegar á la fonda en que se hospedan. Para terminar cuanto á este capitulo respecta, haré constar que, al efecto de estas aguas coadyuva nota  blemente el clima de la región en que asientan los balnearios, por cuya razón, es de absoluta necesidad para gozar de la suma total de ventajas con que en esta localidad pueden contar los enfermos, el ejerci  cio diario y melódico al aire libre, evitando la perma  nencia en lugares cerrados. Bien que se dediquen un par de horas al casino ó al café; pero mal, muy mal, que por otro género de distracciones, se deje de respi  rar el ozonizado ambiente que en este país constituye el mejor de los tónicos conocidos para los centros ner  viosos excitadores de los órganos respiratorios y di  gestivos, los cuales, al contrario, se entorpecen por la congestión consiguiente á la falla de actividad y á la estancia en lugares cuya atmósfera eslí* cargada de  vapores malsanos. — 42 — XIII Origen, estado actual y porvenir de estos balnearios Piérdese en la obscuridad de los tiempos la época en que, como medicinales, empezaron á usarse las aguas de eslas fuentes. La primera noticia fidedigna que, acerca de tan interesante punto, he podido reco  ger, ha sido la Real orden fecha 29 de Junio de 1816 en virtud de la cual se dispuso que Carballino tuviera médico director. Tal hecho prueba la gran concurren  cia que entonces acudía á este manantial en busca de alivio para sus males: pues, á principios de siglo, únicamente ejercia el gobierno vigilancia sobre los establecimientos donde el número de enfermos era extraordinario; mas si alguna duda á este respecto cupiera en lo que á Carballino y Partovia se refiere, recordaré que mientras el primero gozaba del renom  bre que hoy disfruta Panticosa, en el segundo se re  unían la mayor parle de los reumáticos de las cuatro provincias gallegas. Aun al empezar la segunda mitad de la actual cen  turia, cuando florecía en Santiago el eminente maes  tro Várela Montes, oscilaba entre 2.501) y 3.000 la cifra de pacientes que á estos sanatorios venían aconseja  dos por aquel sabio médico, cuya memoria honra á la universidad compostelana. Después, el progreso y mejoramiento de otros balnearios, la mayor facilidad en las comunicaciones y el olvido de la hidrología mé  dica desviaron la antigua clientela dirigiéndola á pun  tos en que la comodidad y la distracción entran en primer término, para decidir á los que necesitan cmu - 4d - prender un viaje ó ir fuera de su casa, á poner en práctica el remedio que les devuelva la salud perdida. Nada se hizo en esta villa para evitar la emigración de agüistas y bañistas; con los brazos cruzados duran  te un tercio de siglo, permanecieron sus habitantes inditerentes sin ejecutar el más leve esfuerzo en pro del rico tesoro que poseen, cual si por habérselo con  cedido la naturaleza, jamás hubieran sido capaces de apreciar el verdadero valor que entre sus liquidas mo  léculas encierra. La fama de fortunas improvisadas con la adminis  tración de otros veneros recién descubiertos y el re  cuerdo de las antiguas grandezas, excitaron al fin á estos dormidos habitantes que, después de ventilar la cuestión de propiedad de sus balnearios, decidieron enagenar el de Carballino para que, pasando de las inanos del municipio á las de la industria particular, alcanzara la prosperidad á que es acreedor por el jus  to crédito alcanzado entre cuantos conocen las virtu  des de sus aguas minerales. En auxilio de este generoso pensamiento vino el esiuerzo fie una honrada administración municipal que, poco a poco, logró modificar las condiciones ur  banas locales hasta convertir el antes sucio villorrio en uno de los pueblos más hermosos, alegres y lim  pios del interior de Galicia, habiendo contribuido tam  bién á tan favorable cambio, de una parle, el despren  dimiento del vecindario que, á costa de su peculio, erigió un hermoso templo, de que había gran necesi  dad para el culto; y de otra el ilustrado y popular don Benigno Sieiro construyendo el magnifico edificio que, dedicado á Casino, constituye hoy un verdadero centro de reunión y recreo. Mientras se verificaba este movimiento de reacción hubo tiempo de que médicos y enfermos adquirieran el convencimiento del insustituible influjo de estas aguas en los padecimientos hepáticos y en las demás dolencias que en ellas encuentran su verdadera especialización, y hoy no solo vuelven los que en vano trataron de suplir los positivos efectos de tan salutí  feras linfas con los problemáticos de las de otros ma  nantiales, sino que con ellos acuden cuantos, cono  ciendo el pais, desean temperatura agradable, ozono en el aire, agua purísima, alimentos reparadores y seguro antídoto contra los cronicismos gástricos, reumatoidales, nerviosos y constitucionales. Falla ahora únicamente que el ayuntamiento que ha sabido hallar recursos para modificar el plano general de la población y dolarla de alumbrado eléc  trico, se decida á recabar el palriólico concurso de las personas que, por su ilustración ó por su fortuna, sean capaces de proporcionarle medios morales y materia  les con que resolver el trascendental asunto de la enagenación, en venta ó arriendo, del balneario de Carballino, seguro de que, en cuanto este mejore, los hasta hoy descuidados dueños del de Parlovia, sal  drán de su apatía temerosos de perder lo poco que a aun conservan. Conseguida la edificación de un sanatorio con to  dos los adelantos modernos y hecha en forma la pro  paganda, verán los hijos de esta floreciente villa cuan distinta es la suerte de sus fuentes medicinales, ac  tualmente casi sumidas en el olvido. Y no se crea que dar cima á la empresa envuelve dificultades insupe  rables: pues con muy reducido capital se transforma el establecimiento en un edificio que ofrezca al enfer  mo, todo cuanto ó la moderna terapéutica hidrológica tiene derecho á exigir, y con muy ligero esfuerzo se ■ — té — *• logra que el público tenga noticia de Oslas tres intere  santísimas verdades: 1 . ” La fama que ha gozado Carbalüno de ser el Panticosa gallego, se fundaba en las condiciones es  peciales del clima no menos que en la ‘ acción de sus aguas, las cuales por los modernos estudios se sabe que obran sobre los padecimientos pulmonales, impi  diendo el desarrollo del bacilo de Koch con el ácido sulfhídrico que contienen. 2 . a El único agua mineral que en Galicia posee de manera evidente, una especialización positiva sobre las enfermed ades gástricas con participación del hí  gado es la de Carbalüno. 3 . a Las ventajosas modificaciones que determina Parlovia en el escrofuüsmo son tan seguras como su decidida influencia en los afectos reumáticos. Hágase además saber á España entera donde está y como se llega á una residencia veraniega sana, económica, alegre, culta, situada en un país delicio  so y dolado de alimentos excelentes, clima suave y habitantes pacíficos, laboriosos, amables y honrados; conseguido esto, aun cuando las energías de unos cuantos se empleen en dar como preferibles otras es  taciones balnearias, los médicos dignos y la opinión sensata traerán á Carbalüno y Parlovia lo que de jus  ticia, .y pese á quien pese, le ’ pertenece. Itinerario para el viaje Los viajeros de la línea de Madrid vendrán por Monforle á Orense. Los de Coruña, Santiago, Ferrol y Lugo por ferroca  rril á Monforle y Orense. Desde Orense á Carbalüno hay tres expediciones — 36 diarias: á las cuatro de la madrugada y á las siete de la larde en tren á Barbantes, donde se torna el coche ile CarbaHino; pero es preferible el viaje directo en el coche que partiendo de Orense á las cuatro de la larde llega á Carballino á las ocho de la misma. Los viajeros de la linea de Vigo y Pontevedra de  ben continuar hasta Barbantes y allí toman el coche que sale para Carballino é la llegada de lodos los Irenes. Hospedajes y precios En Carballino hay fondas y casas de huéspedes cu  yos precios oscilan entre 4 y 5 pesetas incluyendo cuarto y manutención. Hay además casas particulares que se arriendan amuebladas por temporadas á precios convencionales. En Parlovia existen también numerosas casas que se dedican durante el verano, á hospedar enfermos; pero lo más general es que estos coman por su cuen  ta pagando desde un real á cuatro cada persona para habitación, leña, cama y servicio. u S( u OBRAS DEL AUTOR DE VENTA EN LAS PniNCÍPALES LIDRERÍAS DE ESPAÑA Enrayo de Filosofía de la Naturalesa. — Eo folíelo da 118 páginas en k° francés. — 1 peseta. El cólera morbo asiático. — Premiado por la Dirección general de Beneficencia y Sanidad. — l ! n volumen de 30(1 páginas en 4." menor. -1 ’ 50 pesetas. Memoria de las aguas minero-medicinales de Fuente Podrida. — Un-folleto de 64 páginas en 4." mayor. — Gratis en la administración del balneario, Barcas, 1, Valencia. . La Difteria y su tratamiento . — obra premiada con medalla de oro por la Real Academia de Medicina y Cirujia de Barcelona, con medalla de plata por el Colegio de Cirujanos de Boston, con premio extra  ordinario por el Instituto Módico Valenciano y con accésit por la Real Academia de Medicina Espa  ñola. — Un lomo de 350 páginas — 6 pesetas. La Pulmonía y su tratamiento. — Obra premiada por la Real Academia de Medicina Española. — Un tomo de más de 500 páginas. — 7 ’ 50 pesetas.