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Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716 Traballos por invitación CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD DE LA DOCENCIA: COMENTARIOS AL DOCUMENTO DE LAS 24 MEDIDAS PARA LA MEJORA DE LA PROFESIÓN DOCENTE TEACHING QUALITY AND QUALITY OF TEACHING: COMMENTS ON THE DOCUMENT OF THE 24 MEASURES FOR THE IMPROVEMENT OF THE TEACHING PROFESSION Miguel A. Zabalza1,a 1 Universidade de Santiago de Compostela, España a[email protected] Recibido: 02/10/2022; Aceptado: 14/10/2022 Resumen El Ministerio de Educacióñ y Fórmacióñ Profesional de España (Enero 2022) ha hecho publicó un documento con 24 propuestas de reforma para la mejora de la prófesióñ docente. El documento, tras una serie de consideraciones geñericas sobre el papel del profesorado y su incidencia en la calidad de la eñseñañza, propone 24 medidas de mejora que somete a debate de profesionales y expertos en dicho ambitó. Las medidas propuestas aluden a los temas centrales de la fórmacióñ docente: el acceso a los estudios, la fórmacióñ inicial tanto para las etapas de Infantil y Primaria como para de Secundaria, la fórmacióñ permanente, el acceso a la prófesióñ, la fórmacióñ específica vinculada a las especialidades y la carrera docente. En su conjunto, las medidas propuestas y la filósófía pedagógica que subyace a las mismas pretende cóñfigurar un nuevo “modelo de prófesióñ docente”. Este artículó trata de analizar críticameñte ese modelo de profesional desde una perspectiva centrada en una visióñ mas sistemica e institucional de la docencia, construida desde los ejes de la colegialidad y el trabajo en equipo. Palabras clave: Prófesióñ docente; docencia colegiada; fórmacióñ del profesorado; calidad de la docencia; desarrollo academicó docente. Copyright © Universidade de Santiago de Compostela. Artículo en acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Atribución-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0). (BY-NC-ND 4.0)
Abstract In January 2022, the Spanish Ministry of Education and Professional Training published a document with 24 reform proposals to improve the teaching profession. After a series of generic considerations on the role of teachers and their impact on the quality of teaching, the document proposes 24 improvement measures that it submits to debate by professionals and experts in this field. The proposed measures refer to the central issues of teacher training: access to studies, initial training for both the Preschool and Primary stages as well as for Secondary, permanent training, access to the profession, specific training linked to different teaching specialties and professional development of teachers. Seen as a whole, the proposed measures and the pedagogical philosophy that underlies them tries to set up a new "model of the teaching profession". This article critically analyzes this professional model from a perspective focused on a more systemic and institutional vision of teaching as a profession, built from the axes of collegiality and teamwork. Keywords: Teaching profession; collegiate teaching; teacher training; quality of teaching; academic development of teachers. Miguel A. Zabalza Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716
Acepte con gusto participar en este dialógó sobre el documento de las 24 propuestas de reforma para la mejora de la profesión docente. Al fiñ y al cabo, ese ha sido el espacio de iñvestigacióñ y docencia en el que me he movido durante toda mi vida profesional. Una vida larga e intensa durante la que me ha tocado ser testigo y protagonista de diversas reformas y propuestas de fórmacióñ del profesorado. Se trata, por tanto, de hacer una lectura de esta nueva propuesta que combine e integre, por un lado, un back-up reflexivó sobre la experiencia vivida y, por el otro, ese desafíó que nos propone la Unesco (2021) sobre “imaginar el futuro” de la fórmacióñ docente. No es infrecuente cruzarse con colegas que descóñfíañ de este tipo de llamadas al debate. En su ópiñióñ, se trata de estrategias pólíticas para avanzar en la direccióñ que ya tienen marcada quienes proponen el debate; o, quizas, de globos sonda para orientar y graduar sus propios recorridos decisionales. Pudiera ser así, pues tambieñ nos ha tocado pasar por esas experiencias, pero sea cual sea el sentido fiñal del proceso abierto, siempre es una oportunidad para compartir ideas y contrastar posiciones. Con ese estado de añimó asumo este dialógó. Las cuestiones que se plantean son muy relevantes y, aunque pudieran haberse suscitado otros puntos de debate (que tambieñ meñcióñare), bien merece la pena dialogar sobre ellas, o, cuando menos, sobre algunas de ellas (aquellas que me hayan suscitado mas entusiasmo o mas dudas). Soy consciente de que escribo este texto sin conocer las aportaciones de quienes me acompañan (o, para ser más exactos, digamos que soy yo quien les acompaña a ellos/as) en este diálogo. Así que más que un diálogo o debate, lo que vamos a hacer es un monólogo yuxtapuesto. Alguien debería hacer después una comparativa de las reflexiones singulares, o, quizás, organizar un capítulo final de posicionamiento de cada quien en relación a las aportaciones de los demás. Sería interesante. Sirva esta consideración para indicar, desde el inicio, que asumo mis propias limitaciones y que estoy seguro de que, a la vista de los comentarios de los otros colegas participantes, yo necesitaría matizar mis propias ideas. Y lo haría gustoso, la verdad. Planteado así, me siento más libre para poder expresarme con libertad y sin que nadie pueda entender que desee contraponer mis ideas (y dudas) con las que otros deseen exponer. El hecho claro es que la prófesióñ docente es una realidad compleja. Supongo que todas lo son, en mayor o menor grado, pero en el caso de la eñseñañza esa complejidad tiene características muy especiales: es una actividad que tiene que ver con las personas y sus derechos; que recorre todas las etapas de la vida; que es una prófesióñ masiva y heterógeñea; que esta condicionada por factores multiples, desde la pólítica a la ecóñómía, desde los valores sociales al nivel cultural, desde los salarios al prestigio internacional del país; que exige cualidades muy especiales para su ejercicio, etc. El propio documento recoge esa cóñstatacióñ cuando señala que “la prófesióñ docente es cada vez mas compleja y los entornos en los que trabaja el profesorado plantean cada vez mas retos y desafíós” (p. 19). Tiene sentido, por tanto, proceder a revisiones periódicas de lo que se esta haciendo. Y es lo que permite este documento. Como son muchas y diferentes las cuestiones que el documento de las 24 propuestas plantea, voy a estructurar este texto en torno a 10 cuestiones concretas que la lectura del documento me ha suscitado. Ire de las reflexióñes mas geñericas a las mas concretas. 1. SENTIDO ADMINISTRATIVO DEL DOCUMENTO En su conjunto, el documento me parece un trabajo bien hecho dada su naturaleza administrativa. Sirve para propiciar el debate sobre el marco formal en que se ha de desarrollar una pólítica del profesorado adecuada a los tiempos que corren. Desde el inicio se CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD DE LA DOCENCIA: COMENTARIOS AL DOCUMENTO DE LAS 24 MEDIDAS PARA LA MEJORA DE LA PROFESIO N DOCENTE Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716 1
insiste en esa órieñtacióñ mas normativa que operativa. Es un documento que refleja bien la forma habitual de concebir la fuñcióñ docente y la fórmacióñ para la docencia desde la Admiñistracióñ Educativa. Una perspectiva preferentemente funcional y tecñica que se mueve en el contexto del modelo vigente. Es decir, incluso en el caso de que esas 24 medidas se pusieran en marcha, teñdríamós una prófesióñ docente algo mejor montada en su dimeñsióñ tecñica, pero respondiendo a las mismas coordenadas que actualmente defiñeñ su naturaleza. No veo en el documento un posicionamiento que pretenda módificar el modelo en sí mismo. Mas bien se trataría de acomodar el sistema actual a algunas novedades sobrevenidas en los procesos de eñseñañza. 2. CORRECCIÓN POLÍTICA Esa visióñ fundamentalmente administrativa condiciona todo el documento. Lo hace tanto en su estructura, como en el lenguaje y en el tono posibilista de las propuestas. Una de las cuestiones que me ha llamado la ateñcióñ es la falta de un diagñósticó de la situacióñ que sirviera de punto de partida a las propuestas. Las ideas que se mencionan son demasiado geñericas (el avance de los tiempos, las tecñólógías, los nuevos contenidos) y aportan poco con respecto a la justificacióñ de la reñóvacióñ de la fórmacióñ docente sea en base a los problemas detectados en su ejercicio actual o en fuñcióñ de nuevos planteamientos pólíticós o pedagógicós con respecto a la prófesióñ. Incluso los documentos internacionales a los que se alude (de la UE, de la UNESCO, de la OCDE) son mas claros y concretos que la propia propuesta que se hace. Quedan, por tanto, sin plantearse algunas preguntas iniciales fundamentales: ¿cual es el problema?; ¿que nos esta fallando en la actualidad?; ¿por que es importante módificar el proceso formativo del profesorado en este momento?; ¿que es lo que pretendemos subsanar con estos cambios en la fórmacióñ docente? La cuestióñ esta en que si no tenemos claro cual es el problema (si es que hay un problema), es probable que las soluciones que propongamos, o bien no ayuden nada a resolverlo o, incluso, tódavía lo agraven mas. O pudiera ser que no es que tengamos problemas, que lo que se busque sea, simplemente, actualizar lo que veñíamós haciendo hasta ahora. Pero no es esa la señsacióñ que se tiene, lo que se comenta en la calle y en la presa. Lo que las propias leyes educativas en su módificacióñ constante intentan señalar: sí hay problemas en la educacióñ españóla, algunos de ellos relacionados con el profesorado. Los comentarios sobre el deterioro de los niveles educativos, sobre la excesiva femiñizacióñ de la eñseñañza, sobre los bajos niveles formativos en ciertas areas de la eñseñañza, sobre el individualismo docente, sobre los nuevos problemas de bullying y acoso escolar, sobre el malestar docente, sobre la falta de liderazgo, etc. etc. Bien, pensemos que algunos de esos diagñósticós no son verdad o se nutren de exageraciones inaceptables. Pero, proponer cambios en la fórmacióñ y desarrollo profesional del profesorado sin entrar en ello, parece extrañó. Mi impresióñ es que, situado el documento en el territorio de lo pólíticameñte correcto, no prócedía hacer un diagñósticó que pudiera afectar a alguñ colectivo (incluida la propia Admiñistracióñ Educativa que propone el debate) que, sin duda, inmediatamente se rebelaría. Por tanto, se dejan las cosas en consideraciones geñericas y vagas, que no duelan. Y eso se traduce en una cierta señsacióñ de impotencia. Se proponen medidas, pero siempre con ese toque de móderacióñ, de buscar modalidades de adaptacióñ que no fuerce mucho lo consuetudinario y lo dispuesto en la normativa. Es algo entendible dado que la propuesta surge del Ministerio, pero, por el mismo motivo, deja esa señsacióñ de iñdetermiñacióñ. Todo Miguel A. Zabalza 2Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716
se queda en un tono posibilista (lo que pódría hacerse) mas que un tono de firmeza (lo que va a hacerse). 3. ¿EL PROFESORADO EN EL CENTRO? Con todo, mis dudas mas serias con respecto al documento (con el que en otras muchas cosas coincido plenamente) comienzan ya desde sus primeras líñeas. Me chirría su postulado inicial (sobre el que pivota todo el documento): esa idea de que una buena escuela es la que tiene buenos profesores o, dicho de otra manera, que los profesores son el factor fundamental de la buena educacióñ y que, por tanto, en ellos reside cualquier pólítica de calidad de la docencia. Dicho así, sin mas comentarios o matices, deja sin sentido una visióñ mas sistemica e institucional de la educacióñ e, incluso, de la docencia, entendidas como la experiencia formativa que los alumnos y alumnas viven durante su periodo escolar. Experiencia que solo en parte esta vinculada a los profesores. Me resulta curioso, por ejemplo, que el documento se inicie con el axioma (bajo la justificacióñ habitual de que “existe un amplio consenso” al respecto) de que “ñiñguñ sistema educativo sera mejor que su profesorado” (p. 5). Idea que se repite en la misma pagiña citando al Informe PISA de la OCDE: “la calidad de un sistema educativo depende de la calidad de sus docentes”. Frase que, efectivamente, es con la que se inicia el mencionado informe, pero que el Ministerio la corta, porque el texto original es mas largo y matizado: La calidad de un sistema educativo depende de la calidad de sus docentes; no obstante, la calidad de los docentes no puede ser superior a la calidad de las pólíticas que dan forma a su ambiente de trabajo en los centros educativos y que orientan su seleccióñ, cóñtratacióñ y desarrollo (OCDE, 2018). Es decir, claro que son importantes los y las docentes, pero lo que ellos y ellas pueden hacer se situa en un contexto que condiciona su capacidad de maniobra. Los docentes y la docencia no son feñómeñós context free y, por tanto, cualquier referencia que se quiera hacer a su identidad, fuñcióñ y eficacia viene marcada por el contexto en el que actuañ. Por eso tiene mucho sentido, en mi ópiñióñ, la idea de que el factor fundamental en la educacióñ son las propias instituciones educativas como contexto formativo y que, por tanto, los profesores, a títuló individual, son importantes, pero lo son menos que el conjunto de experiencias que el alumnado vive en una iñstitucióñ: espacios, órgañizacióñ, cultura institucional, expectativas, diñamicas relacionales, normas, relaciones con el entorno. Nada de eso depende de los profesores individuales. Hablar de calidad de la educacióñ y vincularla casi en exclusiva al profesorado me parece inapropiado. El enfoque de las córeógrafías, al que me he vinculado en los ultimós añós (Zabalza y Zabalza, 2022), trata de despejar esa tendencia tan habitual a cargar la calidad de la eñseñañza sobre las espaldas del profesorado. Es claro que el documento trata de centrarse en el profesorado para defiñir un marco normativo centrado uñicameñte en esa variable del sistema educativo, pero esa extrapólacióñ del todo a la parte es, justamente, uno de los aspectos próblematicós que yo veo en el documento. Cuando tratamos de analizar aisladamente elementos que pertenecen a un sistema, nos estamos equivocando desde el punto de partida. Y por ello, asimilar la calidad de la docencia con la calidad del profesorado es establecer un punto de partida erróñeó o, cuando menos, confuso. Y sí, podemos pensar y hablar del profesorado y establecer pautas de mejora específica de su fórmacióñ, seleccióñ y desarrollo profesional, aunque resulte difícil hacerlo al margen de consideraciones mas contextuales (en el fondo es lo que sucede con los trabajos internacionales: leemos cosas sobre el profesorado en general, sin referirlo a las condiciones que cada contexto pólíticó o institucional establece), pero ahí reside buena parte de la CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD DE LA DOCENCIA: COMENTARIOS AL DOCUMENTO DE LAS 24 MEDIDAS PARA LA MEJORA DE LA PROFESIO N DOCENTE Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716 3
iñsuficieñcia de muchas consideraciones. Buena parte de mis comentarios al documento van a redundar en este equívócó. 4. ¿BUENOS PROFESORES/AS O BUENOS EQUIPOS DOCENTES? Como he señaladó, el documento pretende justificarse partiendo de la cóñviccióñ de la importancia del profesorado para el logro de una buena educacióñ. Toma del objetivo ñumeró 4 de la Agenda 2030 la idea de que es preciso «asegurar que los docentes y educadores esteñ empoderados, adecuadamente contratados, bien formados, profesionalmente capacitados, motivados y apoyados por sistemas con recursos, eficieñtes y bien gobernados». Absolutamente cierto. Nadie puede poner en duda ese própósitó. El documento vincula esta cóñviccióñ del necesario empoderamiento docente con la idea del papel central del profesorado como factor clave de la calidad de la docencia. Remitieñdóse a la Cómisióñ Europea asume que las investigaciones “muestran que existe una córrelacióñ sigñificativa y positiva entre la calidad del profesorado y los logros de los alumnos, y que este es el aspecto intraescolar mas importante a la hora de explicar el rendimiento de los estudiantes”. Ciertamente, decir que existe córrelacióñ no es aseverar que lo uno (la calidad docente) sea causa de lo otro (los logros de los alumnos), pero el enunciado tiende a situarnos en esa idea. Seguro que los buenos resultados de aprendizaje correlacionan, tambieñ, con otras muchas cosas. La cóñclusióñ implícita de esa cóñstatacióñ es clara: si mejoramos la calidad de nuestro profesorado mejórara la calidad de los aprendizajes de nuestros estudiantes. Y eso, aunque se pueda acercar a la verdad, resulta, cuando menos, confuso y condicionado por otros factores. Tres aspectos plantean problemas en este punto de partida: a. Es obvio que con malos profesores (sigñifique esa categóría lo que quiera que sigñifique) no vamos a ninguna parte. Malos profesores provocan, en ese caso sí, malos resultados. Pero esa cóñexióñ resulta mucho mas debil e improbable en el caso de los buenos profesores/as (sigñifique, tambieñ aquí, lo que quiera que sigñifique ser buen profesor/a): ¿es suficieñte tener buenos profesores para que los resultados de los estudiantes sean buenos?; ¿no sera que el hecho de tener buenos profesores va tambieñ vinculado al hecho de tener otras muchas buenas condiciones de trabajo en la iñstitucióñ, incluido el hecho de que tambieñ los estudiantes son buenos estudiantes? b. Y mas importante auñ, ¿que sigñifica eso de tener buenos profesores/as? ¿Estamos hablando de buenos profesores y profesoras a títuló individual (titulacióñ de origen, añós de experiencia, dominio individual de competencias docentes, participacióñ personal y voluntaria en programas de fórmacióñ, etc.) o estamos hablando de buenos equipos docentes? ¿En dóñde reside la bondad del profesorado: en los individuos o en el grupo? c. Finalmente, hablar así, en termiñós generales de buenos profesores o de calidad del profesorado, resulta una cóñsideracióñ simple y sin matices. El profesorado siempre sera un sector profesional heterógeñeó e internamente variado y en distintos niveles de desarrollo: habra profesores mejores y peores, algunos en el inicio de la carrera y otros con experiencia, unos mas motivados y otros que simplemente cumplen. ¿Cuañtós buenos profesores serañ necesarios para que podamos hablar de “profesorado de calidad”? Y a ello hay que añadir una característica funcional propia Miguel A. Zabalza 4Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716
del mundo de la eñseñañza: el escaso contagio de la calidad de unos docentes a otros. Son infrecuentes los liderazgos profesionales capaces de contagiar la calidad de algunos al resto. En iñvestigacióñ (y en otras profesiones) sí sucede que un investigador brillante arrastra a todo su equipo a actuaciones brillantes, pero en docencia es menos probable que eso suceda: cada quien trabaja a su aire y a su propio ritmo y el factor contagio y emulacióñ de los mejores es menos frecuente. La importancia de esta cuestióñ es clave de cara a defiñir la identidad profesional del profesorado y, por ende, su fórmacióñ para ejercerla. ¿Preparamos a los futuros docentes para ser individualmente competentes o los preparamos para integrarse en un equipo docente y desarrollar una competencia colegial? Y no estoy hablando de actitudes o disposiciones personales (si cada docente quiere y se esfuerza por ser solidario y colaborador con sus colegas), sino de si la fórmacióñ se plantea específicameñte con ese objetivo: formar profesionales destinados a integrarse en equipos potentes y eficieñtes. En realidad, tampoco es una cosa que nos quede tan lejos, eso es justamente lo que se hace en la fórmacióñ de los investigadores. 5. LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DOCENTE En una carrera tan profesionalizante como la de profesor o profesora, parece insustituible la referencia a la identidad profesional como marco de órieñtacióñ de las propuestas formativas. Un marco que integre no solamente lo que en esa prófesióñ se hace, sino lo que en esa prófesióñ se es. Los modelos de fórmacióñ muy tecñicós se centran en lo que los profesionales hacen, pero dejan en un terreno difuso lo que esos profesionales son (o pódríañ – deberíañ ser). En esta cuestióñ, el documento de las 24 propuestas resulta bipolar. Por un lado, se asume que el marco normativo que se somete a debate pretende establecer una especie de modelo profesional: “esta propuesta se cóñfigurara con un conjunto de normas relacionadas e integradas en una propuesta global, es decir, en una propuesta de modelo de prófesióñ docente” (p. 6). Pero, por otro lado, la cóñcrecióñ de las medidas e iniciativas que se proponen, lo que hacen es cartógrafiar el territorio de la docencia con herramientas administrativas y descripciones funcionales. A la postre, se dice poco del “ser docente” y de lo que partir de esa cóñsideracióñ mas óñtólógica de la prófesióñ sigñificaría a la hora de plañificar la fórmacióñ de quienes aspiren a ser docentes. Lo habitual en muchas carreras es abordar la fórmacióñ desde una perspectiva individual: lo que tiene que saber y saber hacer ese profesional para desempeñar individualmente las tareas propias de su prófesióñ. Las competencias sobre las que se trabaja son competencias vinculables a cada individuo y cuyo dominio se ha de acreditar individualmente (lo que cada futuro docente ha de demostrar para obtener el títuló). En la docencia, esa órieñtacióñ marca no solo la fórmacióñ sino el propio ejercicio de la prófesióñ: por eso es tan difícil de superar el individualismo docente, porque ya venimos cóñfiguradós en modo individual desde que se iñició nuestra fórmacióñ. Pódríamós decir que la identidad profesional se construye desde las coordenadas de una prófesióñ de individuos que han de estar capacitados para desarrollar individualmente las tareas propias de la prófesióñ. Estoy convencido de que es un planteamiento iñsuficieñte porque la docencia es una prófesióñ esencialmente colegial. Y mi cóñviccióñ me lleva a pensar que hasta que ese factor del individualismo no se supere no habra un cambio de modelo en el trabajo docente. CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD DE LA DOCENCIA: COMENTARIOS AL DOCUMENTO DE LAS 24 MEDIDAS PARA LA MEJORA DE LA PROFESIO N DOCENTE Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716 5
Hace unos días EL PAIS SEMANAL recogía la celebración del 30 aniversario de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Su director hablaba de los músicos y su formación y decía: en la escuela aprenden a dominar el instrumento, nosotros les enseñamos a tocar en una orquesta. Me pareció una idea perfecta para pensar, también, la formación docente. Es, desde luego, importante dominar el instrumento (conocer bien la disciplina que se va a enseñar y saber lo básico sobre cómo enseñarla), pero no es menos importante saber desarrollar esas cualidades no como solista, sino en el marco de una orquesta, esto es, el equipo docente en el que nos integramos al trabajar en un centro educativo. He de reconocer que esa idea de la colegialidad no esta ausente del documento. Y, de hecho, en la p. 16 se cita un hermoso documento de la Unesco (Reimaginar juntos nuestros futuros) en el que se destaca de forma clara ese cambio de mirada sobre el trabajo profesional docente: la eñseñañza como tarea esencialmente colaborativa: “La labor de los docentes debería caracterizarse por la cólabóracióñ y el trabajo en equipo”. Y dejeñme insistir en lo de “colaborativo”, no se trata de una labor bien coordinada (donde cada quien hace su trabajo individual cóórdiñañdóse con los otros/as que tambieñ hacen su trabajo individual), sino colaborativos (donde todos/as estamos llevando a cabo un trabajo cómuñ: el proyecto formativo de nuestra iñstitucióñ). ¿Tiene esta idea, que afecta a la cóñstruccióñ de la identidad docente, algo que ver con los procesos de fórmacióñ y desarrollo profesional? Sinceramente, yo creo que sí, porque cambia el paradigma: formarse como docente no es formarse como un profesional autóñómó que va a trabajar a solas, sino formarse como futuro miembro de un equipo que va a ser responsable de llevar a cabo un proyecto formativo cómuñ. El marco de referencia para la fórmacióñ no es, por tanto, lo que el o ella va a tener que hacer sino lo que la iñstitucióñ y el equipo docente van a tener que hacer. Las actuales córeógrafías didacticas institucionales basadas en una arquitectura a modo panal de miel (casillitas donde diferentes docentes desarrollan sus propuestas formativas de forma independiente y desconexa) resultan contradictorias con planteamientos formativos basados en proyectos e, incluso, en competencias. Sennett (2012) hablaba de los “silos” que crean las instituciones. Todos sabemos que es bueno colaborar, pero las instituciones (tambieñ las educativas) crean silos (departamentos, unidades, grupos) que atomizan el sentimiento de pertenencia y generan competitividad. Es en ese sentido que difícilmeñte se puede hablar de calidad en la docencia (o calidad en la fórmacióñ) con una profesionalidad docente basada en el individualismo y la atómizacióñ. Es una perspectiva que condiciona la autóñómía de cada docente porque lo vincula al trabajo colectivo y al contexto institucional al que se pertenece, pero no anula su capacidad para ser creativo y original en sus actuaciones. 6. CONFIGURAR UN MARCO DE COMPETENCIAS DOCENTES Esta es una de las claves maestras del conjunto de medidas que se proponen y figura como la primera de las propuestas. Uno pódría suponer que ese marco ya estaba defiñidó en los libros blancos y los Reales Decretos que regulan la fórmacióñ docente, pero, efectivamente, merece la pena darle una vuelta. El listado iñfiñitó de competencias y cualidades que se ideñtificaróñ y el uso mecañicó y rutinario que se ha hecho de ellas, ha convertido en inservible el modelo existente. Ni la estructura taxóñómica utilizada, ni el lenguaje, ni la propia cóñcepcióñ del concepto de competencia estañ bien resueltos en los documentos existentes. Sera muy bienvenido un nuevo marco que simplifique y clarifique la idea de docente que se pretende formar. Obviamente, dicho marco teñdra que alinearse con los principios pedagógicós que se han ido consolidando en la practica docente post-Bolonia: Miguel A. Zabalza 6Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716
prioridad del aprendizaje sobre la eñseñañza, protagonismo del estudiante, creacióñ de ambientes de aprendizaje como tarea central, apertura a nuevos contenidos formativos, empatía con los estudiantes y evitacióñ de situaciones de acoso, etc. De todas formas, esto de los marcos de referencia, en la medida que establecen recorridos formativos y patrones de acreditacióñ profesional, tienen tanto efectos positivos como negativos en el desarrollo profesional. Lo positivo es que cóñfigurañ (perimetran, dice el documento que analizamos) el mapa de los componentes que se incluyen en el proceso formativo. Lo negativo aparece cuando ese modelo se va saturando de elementos predeterminados y fijós que esclerotizan el perfil profesional y, por ende, el propio proceso formativo. La fórmacióñ se convierte así en modelaje: que todos los profesionales respondan de forma fiel al modelo que se ha seguido en la fórmacióñ. Y quien no se acomode a dicho modelo, queda excluido. Que diferente es eso, de la posibilidad de pensar en que la fórmacióñ de profesores debe seguir el objetivo opuesto: respetando aquellos elementos basicós (pero basicós) necesarios, propiciar que cada docente vaya cóñfigurañdó su propia identidad enriqueciendo esa zona cómuñ con lo que cada quien tenga de propio y original. Si todos/as han de pasar por el mismo currículó, las mismas experiencias, las mismas expectativas, lo que cada quien posee de propio va desapareciendo y la fórmacióñ se clóñifica. Quizas esa parte original de cada sujeto vuelva a resurgir despues en la practica profesional real, pero siempre sera menos probable que eso suceda si la fórmacióñ se ha orientado desde el principio en la direccióñ contraria: que todos/as sepan y hagan lo mismo y seguñ las sendas trazadas. 7. LA PRUEBA DE ACCESO A LOS ESTUDIOS DE PROFESORADO Seguramente es la mas novedosa de las propuestas y la que, sin duda, geñerara mas controversia. A la estela de lo que se hace en otros países, quienes han trabajado en este documento se decantan por diversas propuestas que inciden en este punto de filtrar el acceso a la docencia a traves de pruebas previas. Sinceramente, no tengo una ópiñióñ formada al respecto, aunque le veo bastantes peligros en nuestro contexto. En cualquier caso, esta cuestióñ del acceso, tiene lecturas diferentes seguñ estemos hablando del acceso a los estudios de grado (profesorado de infantil y primaria) o a los de posgrado (profesorado de secundaria). Tengo muchas dudas de que el mero hecho de dificultar el acceso a los estudios de grado del profesorado, los convierta en una ópcióñ mas apetecible para los estudiantes. Tampoco creo que ese cribado previo se justifique en este momento en fuñcióñ del tipo de estudiantes que acceden a nuestras facultades. Si en alguñ tiempo pudo suceder que accedíañ a los estudios de profesorado quienes no lograban entrar en otras facultades de mas prestigio, no es eso lo que sucede en la actualidad. Nuestros estudiantes acceden con notas de corte elevadas y la mayóría de ellos/as situañ nuestras titulaciones como primera ópcióñ. No creo que sea este el problema a resolver. Tampoco parece que la prófesióñ docente requiera de condiciones particulares en quienes van a ejercerla. Pudiera suceder en algunas especialidades que ya cuentan con ese tipo de pruebas: la Educacióñ Física, las lenguas extranjeras, la musica o el arte. Pero en general, no resulta evidente la necesidad de demostrar a priori capacidades especiales para la docencia. Quizas pódría pensarse en la conveniencia de poseer ese algo intangible que hemos denominado “vócacióñ”. La docencia es, efectivamente, mas que un trabajo cualquiera. Requiere de quienes la ejercen una serie de cualidades personales que van mas alla del saber disciplinar o el quehacer tecñicó, pero es dudoso que esas cualidades puedan ideñtificarse a traves de alguñ tipo de prueba selectiva. Y, de todas, maneras, la propuesta 2 no va en esa CALIDAD DOCENTE Y CALIDAD DE LA DOCENCIA: COMENTARIOS AL DOCUMENTO DE LAS 24 MEDIDAS PARA LA MEJORA DE LA PROFESIO N DOCENTE Innovación Educativa, (32) (2022). ISSN: 2340-0056 https://doi.org/10.15304/ie.32.8716 7